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TRANSTORNO MENTAL

Por Diego Alarcn Donayre


En el fondo, son gente profundamente triste.
Los embarga una tristeza que, tarde o
temprano, deviene en misantropa. Estn en
todos lados. Puede ser tu mam, tu hermano, el
flaco con el que sales. Exteriormente, no hay
un elemento que los caracterice, un rasgo que
permita identificarlos con la sola mirada.
Quizs si te detienes a hablar con ellos, si
escuchas sus opiniones, siempre tan sesgadas,
puedas llegar al convencimiento. S, ste
tiene que ser. Y son muchos. Como deca,
identificarlos es difcil a simple vista. T
los ves y, en efecto, parecen gente normal.
Pero no, no son normales. Por ejemplo, a
partir de algn tipo de atrofia en el lbulo
frontal, han desarrollado un tipo de
sociopata marcada por el nihilismo, un
alpinchismo existencial, un relajamiento en el
nervio tico. Por otra parte, tienden a ser
irascibles y desequilibrados, como si siempre
estuvieran a punto de cometer una locura. De
ah se sigue que, cuando ocupan cargos de
poder, pierdan siempre los estribos. Un error
convencional es tratar de sanarlos dicindoles
que todo est en su mente, que no tienen por
qu pensar as, ignorando nosotros que sus
pensamientos, los terribles pensamientos que
los invaden, tienen un correlato anatmico
marcado por la atrofia o el desarrollo
limitado. Lo peligroso no es que sean cada vez
ms. Lo peligroso es que an no entendemos que
son un problema.
Por supuesto, estoy hablando de los
fujimoristas. Las personas que tenemos
depresin somos gente normal.
No perdedores.
Ignorante.

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