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H£RM»LtoVALD12AN

l&UE E R E S
PADRE..
«¡fliTu

11.,

UN
EPISTOLARIO
D E H161 E N E
— MENlAb
FRANCISCO

V ^ L E ^ A

HERMILIO

VALDIZAN

[SPÍ
Un Epistolario de Higiene Mental
Prólogo del D r . J u a n

TALLER

DK

Francisco

LINOTIPIA

M A P I K I , 23 1
LIMA.—1934

ll

Valega.

P R O L O G O
Estos

páginas son las cartas

Valdizán ron el título "A
!l que vieron
Viernes
Cuando

preguntaron

al

Arabe, a

cuál de s u s h i j o s

a m a b a más, respondió:
A ! bebé hasta que h a y a c r e c i d o ;
A l a u s e n t e hasta que h a y a r e g r e s a d o ;
A l e n f e r m o h a s t a que h a y a c u r a d o .

cación sanitaria
cia

de " E L TIEMPO",
duda,

el que los editores
estas

Han
por

sido

guardar
esas

TILLA

DE

divulgdvióti
cundn
La

esta

a manera

incorporados,

HIGIENE
debida

la msigor

.su íntegra

que

de la

obra

CAR-

maestra

de

por

fc-

autorque. ha dado

// '/ las Letras
parte

menos

Esa obra inédita se refiere,
de la Medicina

tregó

sus dotes

psicólogo.

edición,

de ella yace

lustre
Peruanas,
inédita,

inromprenMvos

que per-

principalmente,

a la hvi-

publicación.

ifjria

trabajos,

honor

educacional

capítulos

MENTAL,

a las Ciencias
pero,

el

afñníisma, a esta

del mismo

mi

circunstan-

a la fyJuma p^riviTeginda.

en e.<;pera de momentos
mitan

edu-

hnjo

prólogo.

ron el tema

epístolas, algunos

y rencilla,

rs copiosa:

"Los

roneedido
de

obra- de Val/fízán, polígrafo

imperecedero

1938, en
sección de

última

me haifan

lineas,

coherencia

informa

a

líermüio
PADRE...",

que aparecía en ese rotativo,

Debo.sin

de trazar

que publicó

QUE ERES

ta luz pública el uño de

Médicos"

direccidn.

TI

Peruana,

de benedictino;

sus actividades

¡t la que Tahtizán
alternando,

de maestro,

con

enesos

de médico y d&

Pero,

si SH labor

y como

psiquiatra

como historiógrafo

le señalan con caracteres

la consideración
es menos

escrita

agradecida

valiosa

médico
firmas

de sus conciudadanos,

la. que realizó

a
no

en sus funciones

de

muestra.
Si
tura

Valdizán
libreril,

dcncia:

increm.entó

que, según Keijserling,

su producción

viva,

bu de si, en su palabra
sonrisa,
otros
estar

se halla

de vibración

1/ en el tiempo,

en

cuantos

te, incorporada

g confundida

recoger,

tuvimos

como
en el

la fortuna

en

de

igualmen-

en el flujo

de la colectividad

en su

indefinida

de él: ésa. habrá de perdurar,

ininterrumpible,

decaexhala^

en su gesto,

y que pudimos

uKcnsajes

cerca

de esa cul-

la eme. el hombre

hablad-a,

en su conducta
tantos

espacio

los elementos

espiritual,

cuyo

seno

vi-

vió.

como

Valdizón

emisor.

ponía como
inmediata,

Nadie,

certera

entre

Por

como

receptor

sus contemporáneos,
de la

y de la incitación
benevolente",

del auténtico

to grado.

era magnifico

él de ese don supremo

'^curiosidad

misma

dis-

comprensión

segura,

Señalar
ei elogio
der

redoblada,

de fin

Nado

fué

pcdabras

esfuerzos
tar,

esencia

la tenía en al-

eso, era E L PSIQUIATRA,

por an-

inimitable,

al psicólogo

resaltar

auténtico maestro*

las inquietudes

tiernas

es señalar al maestro.

de estos

superadoras

tiempos,

Hacer

los méritos del

supo captar
de las

entregándose

a

y

otro.

compren-

contento

la que supo

de su primera
sencilla

temas

presenti-

semillas

sns
de

ciertas,

esa que conoció

los

juz'entud»

tra-

y accesible

al parecer

verter

con la acción

lanzar

periodística,

para

en la que era

simples,

pero

de

honda

trascendencia.
Las cartas de la serie "A TI QUE ERES
escritas

espontáneamente

la que el medio
mientos,

erigía

constituyen

dilecto.

Esos

tes, dirigidos
razón.

mjensajes,

certera

rendi-

más de su

espíritu

afectuosos» amenos,
dr familia,

suscitan

significan

que nos ha dejado

E s el padre amantisimo,

orientación

época en

de Valdizán exhaustivos

a los padres
escrito

PADRE..."

por él, en la propia

una prueba

el va-

de su gran

que, al pensar

para, sus propios

hijos,

co-

en una

piensa

en

todos los niños.
Los
lio

editores

feliz

dita,

de este libritó,

de una pronta

lian hecho

fugacidad

de

samic'nto
perennidad
fundirse

fijo

al lanzarlo,

publicidad,

muy bien

para

en sustraer

por el higienista

como

iné-

e.sas cartas

a la

Porque

y llegar

forma

a iodos

ta más apropiada
los hogares

Juan
L i m a , enero de 1934.

csa^s

m^.nfal con el pen-

en los niños de su pfiís, necesitaban
del libro,

augu-

su obra

páginas de un diario.

generaciones
satisfacerlas

por él para

No

gigantes

epístolas, escritas

del uno, es hacer

Valdizán,

desaprovechado

en la forma

tenaces

aún en sus últimos dáas.

de vidente.
a la tribuna

volvió

no obstante

próximo,

la cátedra, desde

generosa.

que está en la

médico de almas,

y

loi¡om,a-sia.

Y

actividad

mientos

lioso recuerdo

IhrmÜio

Esa

con

Francisco

del

para
Perú.
Valega.

la
di-

— 7 —

I
(El

padre

a n t e su

primer

hijo).

Me diees que has tenido t u p r i m e r h i j o : e l muñeco
v i v i e n t e se te a n t o j a u n vínculo nuevo y vigoroso que
te u n e a l a v i d a y se te o c u r r e tu obra mejor.

Me d i -

ees que cuando contemplas a l pe<:|ueño i n t r u s o ,
m u l l i d o trono de s u c u n a

en el

te consideras más enamo-

r a d o de t u mujer- y más cerca, de e l l a .
Me dices, como tú sabes hacerlo, de toda t u felicidad

de padre.

V

termina,s pidiendo

a m i s canas

unos consejos que ellas uo pueden negarte.
(.; Recuerdas l a t r i p l e e x i g e n c i a oriental que s i n t e t i za los deberes del hombre en l a v i d a ?

E l l a exige al

hombre, )>ara a c o r d a r l e el dictax^lo de t a l . haber»tenido
un hijo, haber plantado u n árbol

y haber

escrito u n

libro.
C u a n d o he meditado respecto a esta exigenciii t r i p l e ,
he a d m i r a d o ia sabiduría de l a s viejas c i v i l i z a c i o n e s y
be ooraprendidu toda l a sencillez de s u s enseñanzas.

«

— 9 —
L a fórmula o r i e n t a l , a p r i m e r a v i s t a , nos exige dema-

cuidados, que p u d i e r a s i n t e t i z a r s e eu observación aten-

sifido: no es difícil tener u n hijo, n i lo es p l a n t a r u n

t a y en atención oportuna, uo se refiere, literalmente,

iíriiol; pero sí lo es. y

a l árbol plantado por nuestras m a n o s : se r e f i e r e , t a m -

muchísimo, e s c r i b i r

u n libro.

¿ P o r qué e x i g i r tanto a u n hombro p a r a d e c l a r a r l e

bién, a l h i j o de nuestro amor.

digno de l l a m a r s e h o m b r e ?

hijo, has semtbrado e l árbol.

Creo explicarme el sentido de l a s e n t e n c i a o r i e n t a l

Cuando h a nacido t u
A b o r a te toea, campesi-

no afortunado, c u i d a r el pequeño árbol, t a n desampa-

y eneuentro, e n ella, u n a orientación educadora mag-

rado en el m u n d o de t u huerto.

nífica, que los modernos no debemos m o d i f i c a r .

mente, goza con su desarrollo y d i s f r u t a l a s a l a r í a s

T e n e r u n hijo r e p r e s e n t a el deber humano de perpetuación de l a especie: es !a pevee]K'ión nítida de eso
complejo

biológico que

de l a especie".

>Shopenhauer l l a m a b a " l a voz

T e n e r u n hijo es l a v i e j a equivalen-

cia de este moderno problema de l a educación s e x u a l ,

Obsérvalo, atenta-

de s u lento c r e c i m i e n t o : v i g i l a que el arbolillo m a n tenga el tallo erecto y l i m p i a s las hojas, y cuando l a
t o r m e n t a i n c l i n e el t a l l o y cubra de polvo l a s tiernn.s iiojas. i n c l i n a el cuerpo h a c i a el pequeño, endereza el tallo y l i m p i a las h o j a s . . .

que debe realizarse con l a máxima sabiduría, procu-

E s c r i b i r u n libro e,s l a r e f e r e n c i a o r i e n t a l a todo

rando a r m o n i z a r el c r i t e r i o biológico y el m o r a l , h u -

aquello que escribimos en nuestros Jiijos, que soxx nues-

yendo de los postulados extremistas que pueden con-

tros mejores libros.

d u c i r a l a disolución o a l a a s e x u a l i d a d .

importantes, en el libro del bebé, que alcírra tus d'.as:

Tener un

V a h a s escrito tú, y páginas m u y

hijo ec{UÍvalo a h a l l a r s e en a p t i t u d de c o n s t i t u i r u n

has escrito Ia.s páginas de t u s a l u d y aquellas de t u s

hogar sobre l a s sólidas bases de l a s a l u d y l a m a d u r e z .

caraderí.sticüs,

P l a n t a r u n árbol no es, seguramente, l a simple ope]-íicÍón de a b a n d o n a r u n tallo e n u n i'incón d e l ilmer1o: dei)e comprender l a necesidad de c u l t i v a r el árbol
|jbtntado: el hombre debe j i l a n t a r
lo, celosinuente» atendiendo

el árbol y c u l t i v a r -

a s u nutrición,

evitando

así físicas como e s p i r i t u a l e s :

ya h a

escrito, en ese ]i]>ro, t u liuena colaboradora, l a s páginas que coiTcsponden a s u s^dIld y a su carácter.
¡Cuánto Ies queda aún J H U - r>>;eribir, en las páginas
i n m a c u l a d a s del l i b r o de \ i d a del pequeño recién l l e gado! Páginas que deberán e s l a r llenas de sabiduría

que l e hagan daño ios insectos golosos; evitando que

y de amor, como escritas con cerebro y corazón.

le maten l a s i r a s de l a tempestad, evitando que el frá-

g i n a s que debemos m e d i t a r , a l doble amparo de u n

g i l tallo se f u e r z a antes de l l e g a r a a d q u i r i r ei v i g o r

cariño m u y grande y <lel may.>r conocimiento p-'silile.

que habrá de p e r m i t i r l e bastarse a sí mismo, para*
e v i t a r los rigores de l a t o r m e n t a .

E s t e conjunto de

¿Comprendes a h o r a
oriental ?

el s i g n i f i c a d o

Pá-

de la fórmula

10
N o fueron hombres, n i merecieron nombre de tales,
quienes t u v i e r o n u n h i j o y le abandonaron a l o s r i gores de l a v i d a ; no fueron hombres quienes p l a n t a r o n
el arbolillo y d e j a r o n que le quemase l a d u r a c a r i c i a
del s o l ; no fueron hombres quienes escribieron odio
y v e n g a n z a en el libro de s u s hijos, en c u y a s páginas
debieron

11

escribir amíor y perdón.

P o r eso. amigo mío, m i p r i m e r eonfiejo, síntesis de
los que pueda darte después, hace r e f e r e n c i a a l arbo-

( H a y que v i g i l a r , de c e r c a , a l
niño).

l i l l o que acabas de p l a n t a r en t u huerto y a l l i h r o que
has emi>ezado a escribir.

P r o c u r a que llegue el día

en que, a esa sombra, puedas leer, s i n dolor y s i n r e mordimiento, el libro voluminoso de l a v i d a de t u h i j o
H a s t a otra.

\'¡gi]iid a l niño: vigiladlo, como el j a r d i n e r o v i g i la l a ])lanta que él h a send>rado.

A s i s t i d , conu) p a r t e

y no comí) testigo, a l desarrollo del niño: anotad ei
momento en c| c u a l a s u m a n e n sus encía;; los primerc,s d i e n t e s : recordad el momento en el c u a l p r o n u n c i a n .sus labios l a s ¡¡rinieras p a l a b r a s ; no olvidéj.s el
momento en e] c u a l d a los primeros i)asos.

Observad

los juegos (|ue más a g r a d a n a vuestros h i j o s ; p r o c u r a d
p t u e t r a r en el espíritu de elbi's y con a q u e l l a intuición
maravillosa

de padres y niadi'es, obsei-vad

cómo se

d e s a r r o l l a la inteligencia de! peíjueño y cómo se form a s u carácter. Todo.s estos elementos, rect>gidüs ]>rolij a m e n t i . tienen un grandísimo valor en m e d i c i n a mental : ellos pei-!iiiif'n a l médico

a-sistir mejor y con m a -

y o r e f i c a c i a a l b(im*hre enfermo.

V esta

de suyo interesante, permite también

obsiM'vacióil,
a lov

padres

darse ciienta do la aparición de ciertas anoinaluts n^s-

—. 12 —

™ 13

pecto d e l a s cuales D K I Í K C O N S U L T A l i S E L A O P I NION

D E L MEDICO.

L a formación d e l a p e r s o n a l i d a d comienza en i a c u .
u a . E ] niño, cuando recién nace, no está m e j o r dotado
mentalmente

que c u a l q u i e r a n i m a l doméstico. N o co-

noce más mundo que el suyo i n t e r i o r , absurdo y egoíst a . Cuiíláos mucho de oljservar su.s reacciones, y t r a tad, s i n vehemencias n i apasionamientos, de condicionar

s u s re-acciones de

la manera

más

s i n c r e e r que y a son seres racionales.
tros

hijos desde

hacen

la

costumlires, s i n
meros desvíos,
la

E i h i e a d a vues-

e n n a , comenzando»

los adiestradores,

tos y necesidades

apropiada,

por api'ovechar

como

alimentar u i

m a n e r a más sabia

buenas

d e j a r r e p e t i r los p r i -

s u s primeros iiábitos

tomando

csi>ecialista, i)ues los p r i m e r o s

consejo

del

de

médieo

hábitos, l a s p r i m e r a s

costumbres, Jas p r i m e r a s m a n e r a s

DE

de s a t i s f a c e r s u s

LOS MOVILES D E SU

COWORTAMIENTO.

V i g i l a d a lo.s niños. L l e v a d u n a

libreta

mensuales, bimestrales o t r i m e s t r a l e s .

de pesos,

Anotad, en k

m i s m a l i b r e t a , las m e d i d a s de la e s t a t u r a , i g u a l m e n t e
periódicas que aquellas del peso.

E n t o n c e s os podréis

d a r c u e n t a s i e l niño hace los progresos que debe o n o
realiza s u desarrollo como es debido.

Y entonces de-

béis s o l i c i t a r del métlico l a explicación

y remedio de

tales suS])ensiones e in*egularidades de desarrollo.

sus instin-

en e l sentido de establecer
('onstituid

lo

NAD, E N V U E S T R O S HLJOS, L A S U B L I M A C I O N

L a s a l u d no se separa, por u n límite bien
de l a e n f e r m e d a d .

definido,

íLay estados y manifestaciones i n -

decisas, que es de sumo v a l o r sean oljservadas en e l
niño. R a r o es e l niño que no tiene algún órgano que no
t r a b a j a de m a n e r a p e r f e c t a : alguna función r e t r a z a d a : alguna inferioridad

constitucional o adquirida.

L a oljsen'ación de esto, de m a n e r a m i n u c i o s a y segui-

necesidades, son todo \\n molde sobre e l c u a l se forma-

da a travéís del desarrollo del sujeto, tiene siimo v a l o r ,

rán l a s reacciones y el

no sólo p a r a mejor

modo de ser e n

g e n e r a l des-

c o m p r e n d e r y t r a t a r l a s enferme-

l)ué«. E l niño es egoísta, pero u n cariño discreto, s i n

dades, después, sean físicos o mentales, s i n o p a r a po-

exceso, puede despertar en él, desde m u y temprano, l a

d e r o r i e n t a r l o s m e j o í en e l momento en que deben de-

necesidad de estimación, de aprecio, lo c u a l constituye

f i n i r s u vocación, y en aquel en que

el c a m i n o r e a l de l a c r i a n z a y d e l a educación. C o n -

s u modo de v i d a . ^íás g e n t e de lo que se cree a p r i m e -

d i c i o n a d , en vuestros hijos, esa necesidad

r a v i s t a , es víctima do u n insidioso sentimiento de i n -

de estima-

deben

establecer

ción, (pie es cosa nuiy d i s t i n t a del engreimiento ciego,

f e r i o r i d a d , que tiene s u s raíces en la

y con ello ]()graréis t r a n s f o r m a r g r a d u a l m e n t e los mó-

de s e r desarraigado p o r e l es]>ecialista, haría a l suje-

i n f a n c i a y (pie.

viles de s u conducta, de groseras necesidades c o r p o r a -

to más p r o d u c t i v o y m e j o r adaptado a l a

les en sentiniient<)s

menos desgraciado.

f a m i l i a r e s d e l i c a d o s ; d e impulsio-

nes egoístas en aspiraciones generosas.

CONDICIO-

EN

E L CORAZON

realidad, y

PENETRAD, CON SIMPATIA.
DE

VUESTROS HIJOS:

SU

14 —
M r X D O , PAIÍA

KLLOS. KS TAN REAL,

COMO

LO E S É l VTIESTIÍO, D E ADLI/rOS, PARA V O SOTROS .
V i g i l a d a los niños. F i j a o s e n sus n()tas de aproved i a m i e n t o y e n sus notas de c o n d u e l a . E s t a s notas,
(jue muchas veces liabéis

descuidado, os informarán

respecto a l a v i d a escolar de vuestros h i j o s ; e l l a s os d i i-;in si se h a oiperado. en el niño, cambio e s p i r i t u a l , t r a d u c i d o por las alteracio]u>s de l a conducta o del aprovechamiento. Muchas veces, estos cambios bruscos de
la v i d a escolar de los niñas obedecen a causas, que sólo el m w l i c u especialista puede r e m e d i a r .

PRECISA

CONSIILTAlí, A L ^MEDICO E S P E ( . ' I A L I S T A .
A s i s t i d a l niño en s u s enfermedades.

economi-

m
( E l p a d r e debe p r o c u r a r « « r
e l m e j o r modelo posible p a ra lu hijo).

céis d i n e r o , r e c u r r i e n d n a l<>s sei-vicios de u n empírico
Aquellos remedios que ])í'()curan c u r a r los síntomas,
suvlen e n m a s í c a r a r enfermedades, cuyos progresos son
(le fatalísimas eonseeiieneias. ])ndiendn l l e g a r a l a pérd i d a dv[ niño. L l a m a d al Medien o a c u d i d al Consultoviu o a l D i s p e n s a r i o ;

pero n o entreíatéis

l a v i d a de

vuestros hijos a los aciertos casuales de los empíricos

L a m a d r e e i t a buena lia tomado, e n t r e sus Itrazos, a l
hijo de s u a l m a , lo h a levantado a la a l t u r a de s u c a beza y, después de m i r a r l o con u n arrobamiento

que

sólo es de l a s madres, lia m u r m u r a d o ;
— E s el retrato de s u [jadre.
E s t a frase me ha hecho pi^nsar en las responsabilidades del modelo (|ue ofrecemos a nuestros hijos. S i el
parecido físico es obra de l a herencia, el parecido moral es u b r a de n u e s t r a comprensión^de l a s delicadísimas funciones de ¡a p a t e r n i d a d : es a nuestro ejemplo,
en n n empeño i n f a t i g a b l e de identificación, que se f o i j n l a m o r a l i d a d de nuestros hijos. Debemos saber que
representamos el molde constantemente observado, f i namente obsen-ado, con sorprendente f i n u r a , insospe-

— 16 —
fliable en relación a l a e d a d de
sabiéndolo,

— 17 —

quien nos observa, y,\

estamos obligados a

c o n s t i t u i r el mejor^

modelo posible.

Casos h a y — n n i v m n n e n ) s a s — d e i-eproduceióu'exae-j
tu de los defectos morales p a t e r n o s : yo he visto, sitt!

Indebida que el p a d r e hace de dineros que emplea e n
satisfacción ilícita.
E l l o s siembran en t i e r r a ávida de s e m i l l a . E l l o s d i -

sorpresa, aunque con dolor jirofundo. sujetos jóvenesj

b u j a n el miodelo (|ue s u s h i j o s habrán de

que v i v e n , exactamente, l a m i s m a

v i d a . E l l o s cosecbariin el doliente f n i t o de l a s i r r e g u -

v i d a que vivieron^

sus padres, recorriendo el m i s m o camino y recorrién-j
dolo en l a m i s m a forma, alcanzando l a s m i s m a s fuga*;
CCS v i c t o r i a s que logran l a sinuilación y sus derivados,^
s u f r i e n d o l a s m i s m a s derrotas que s u f r e n quienes,
la )>elea de l a v i d a , emplean

a n n a s de m a l a ley. Se-|

gundas ediciones de malos libros,
ción, reproducen,

admirablemente,

rrosas de la l i d a i n q u i e t a en

eo;

faltas

de corree*^

l a s páginas

bo^

que h a l l a r o n el modelo

de la p r o p i a v i d a .

i

H a y padres c{ue ignoran esta c a l i d a d de modelos d(^
Kus hijos y que no saben

l a oljsen'ación

que son objeto por parte de

sus hijos.

acuciosa de^
Padres h a y — ;

aún entre l a s personas que llamamos c u l t a s — q u e con-í
tinúan manteniendo

la

tradición de n n a

infancii^

(\uc asiste, impasible, a l ^ i r y v e n i r de los acontecimien.^
tos. .sin tomar n o t a de ellos y s i n hacer de ellos el pro^
pió tesoro. Y estos padres proceden, lógicamente, con'
este equivocado

concefxto.

E l l o s no creen en l a obsei-vación s e v e r a de

los pe-j

([ueños. p a r a quienes no pasa i n a d v e r t i d a l a miradaí
t i c m i i que e l padre d i r i g e a u n a m u j e r que no e s d a
s u y a , p a r a quienes no es u n

misterio l a adquisieióii|

imitar en l a

l a r i d a d e s de l a j u v e n t u d y d e l a madurez de sus hijos.
Máfi tarde, en el d i n t e l de l a a n c i a n i d a d , cuando el orm i s m o fatigado y e l espíritu, más
buscan,

afanosamente,

fatigado todavía,

l a t r a n q u i l i d a d del

hogar,

c u a n d o l a nuierte de unos amigos y el olvido de otros
amigos, nos

i n v i t a n a buscar el

refugio d e l

hogar,

ellos, los malos sembradores, los modelos inconvenientes, sufrirñn el dolor enorme del

espectáculo de sus

projíiaíf vidas, v i v i d a s i>or aquellos hijos a quienes debieron a b r i r ellos el camino de l a felicidad.
N o olvidemos estos hechos y procuremos o f r e c e r a
nuestros hijos el mejor m^xielo m o r a l : no abandonea l a h e r e n c i a l a trasmisión de estos caracteres,
como abandonamos a e l l a l a trasmisión de los rasgos
isonómicos.

^

19 —
\

IV
( L a m a d r e debe aer, a n t e t u
hijo, l a apologista de las e x celencias, verdaderas o fictic i a s , del p a d r e ) .

' T u Hijo íluemip. L a m a d r e contempla, embelesada,
'el sonrosado rostro del d u r m i e n t e y

sueña d e s p i e r t a :

por m a g i a de este ensueño d i u r n o , ella asiste a l espec'tíCulo de l a j u v e n t u d t r i u n f a d o r a

del buen muñeeo,

tjUe r e s p i r a t r a n q u i l o , y l a t e r s u r a de c u y a f r e n t e ñia.niíiésia que l a a m a r g u r a no sopló

todavía e n e l j a r -

'dín de s u v i d a . L a m a d r e cree verlo j o v e n , sano y fuer'te. c o n l a doble fortaleza del cuerpo y d e l a l m a , y cree
v e r l o a v a n z a n d o s i n tregua, con l a s o n r i s a e n los l a bios y l l e n o de fé el

espíritu generoso y

optimista,

(iree V e r l o l u c h a n d o m i l b a t a l l a s y ganando m i l victoi'iias, ignorando el tibio a m a r g o r de l a s lágrimas y l a
fría amiargura de l a
añiádo. . .

d e r r o t a ; cree

Y , entonces, l a

verlo amando y

soñadora se a f e r r a a los

bronces de l a cuña, p a r a a f e r r a r s e a l a i n f a n c i a de s u
'hijo d e l alma, que ella q u i s i e r a e t e r n a y que habrá de
'[iásar, s i n embargo.

— 20 —

l a b a r r a c a , pensando que hay, e n e l m u n d o , padres
ricos y ¡milres fuertes. Y que, a veces, más v a l e , e n l a
v i d a , unos músculos de acero.

D e j a d gue d u e r m a el n i ñ o ; p e r m i t i d l e l a b u e n a treg u a e s p i r i t u a l y, en tanto que e l niño d u e n n e , hablad

A i w l o g i s t a s de l a g r a n d e z a p a t e r n a , sean l a s m a d r e s

de é l ; h a b l a d bajito, p a r a (|ue l a tosca r e a l i d a d no t u r -

lahraíloi'as de l a g r a n d e z a de s u s hijos.

be l a d i v i n a placidez de ese sueño.
H a b l a tú. Díle a t u m u j e r que e l pequeño necesita

Exalten l a

fuerza, l a inteligencia o

l a bondad de

los padres, y

cuando el i n f o r t u n i o n o

h a y a puesto, en e l p a d r e , n i

de t u g r a n d e z a ]>ara a l c a n z a r un día l a s e r e n i d a d de

bondad» n i inteligencia, n i f u e r z a , m i e n t a n , c u i d a d o s a -

•íu v i d a . T ú y t u m u j e r deben empeñarse cuanto pue-

mente, l a grandeza ausente. P i e n s e n l a s m a d r e s q u e

d a n , p a r a hacer m u y g r a n d e l a g r a n d e z a t u y a , y todos

i s a s grandezafi, magnífico ])resente

los padres y todas l a s m a d r e s

ficción magnífica, habrán de t r a d u c i r s e

debieran empeñarse e n

c r e a r l a , cuando ella no e x i s t a . E l pecpieño necesita que

de l a r e a l i d a d o
u n día, e n

los hijos, en l a f i r m e z a del i)aso en l a v i d a , e n l a sere-i

s^i padre s ? a g r a n d e , con u n a grandeza c u a l q u i e r a , l a

ni<lad de contemplación de l a r e a l i d a d , en el respeto

más accesible de l a s g r a n d e z a s : necesita q u e e l p a d r e

de lo respetable y en e l a m o r de todo aquello que v a l e

sea fuerte, o sea inteligente, o sea b u e n o ; ¡wrque e l n i -

1h i)ena de a m a r .

ño que, por regla g e n e r a l , lo perdona todo a l a m a d r e ,

y

es exigente, e n demasía, c u a n d o j u z g a a papá.
E l pequeño saliimhancpü puede

nosotros, los padres, procuremos l a m a y o r g r a n -

deza, como legado espléndido, p a r a nuestros

m i r a r , con h o n d a

hijos,

t^ue l a conciencia de n u e s t r a s fuerzas, de n u e s t r a in-.

tristeza, el r i c o vestido del niño aristócrata; puede ob-

l e l i g e n c i a o de n u e s t r a bondad, llegue a ellos como

s e r v a r , con u n a de esas penas que escapan a l m a r e o

una fuente de g r a n d e z a , como u n estímulo y u n i m -

tiránico de l a s p a l a b r a s , e l automóvil de lujo e n .que e l

perativo. Y ¡benditos aquellos h i j o s que, en r i v a l i d a d
lícita con s u s padres, l o g r a n el g r a n bien de s u p e r a r ^

niño rico llega a l c i r c o ; p e r o jcuánta alegría h a y e n

Jos!

sus ojos, cuando c o m p a r a l a f i g u r a atlética de s u p a d r e con a q u e l l a m e n g u a d a del p a d r e r i c o !
banqui

compara, con ese

E l saltim-

espíritu ' implacablemente

^

comf)arador del niño, y pone e n u n p l a t i l l o d e l a b a l a n za de s u crítica l a fortaleza p a t e r n a y pone e n e l otro
platill t los vestidos elegantes y el automóvil de l u j o .
L a sierpe de l a
aguijón en e l

e n v i d i a , que comenzaba a c l a v a r s u

albo espíritu

i n f a n t i l , se a l e j a . . . y el

s a l t i m b a q u i se d u e r m e esa noche,

e n u n frío rinoón

P r o h i b e a t u m u j e r e l abusivo em.plfto d e l modismo
familiar:
— T u

"

" p o b r e papá*'...

E l "pobre papá" i n s p i r a lástinm. Y el p a d r e

¡tóh

debe i n s p i r a r piedad a l hijo, c u a n d o l;i enfei-medad lo 1
h i e r e y c u a n d o l a m u e r t e lo l l e v a .

J

(Recuerda, que e l niño a s o c i a sus percepciones a los
sentimientos, p l a c e r y dolor,
que las acompañan).

E l h o r r o r que tu pequeño e x p e r i m e n t a por s u s h a ños, h a levantado, eu t u espíritu, u n a f o r m a l protesta
c o n t r a el origen m a r i n o de l a l i u n i a n i d a d . Me dices,
en t u última c a r t a , que e l niño, apenas

sumergido e n

l a suntuosa tina, obsequio de l a abuela, expresa, ostensiblemente, s u desagrado, en f o r m a t a l , que h a s deIjido pregiHitai-le a l

médico, s i no sería m e j o r s u p r i -

m i r estas torturan cotidianas del pequeño g r a n señor.
Sorpréndeme esta revelaeiém t u y a ; pues e n l a s expresiones de l a f e l i c i d a d que he advertido en los peqifeños a l I)añai'se, l)ieu p u d i e r a u n lápiz exjierio sintet i z a r l a expresión mínima de felicidad, en i a p r i m e r a
etapa de l a v i d a de los hombres. H a y que v e r a los pequeñt)s. sentados en sus t i n a s , batieiulo con ambas maiu>s el ^ g u a . s i n pféocupéi'se—¡felices

ellos!—del

daño a

— 25

— 24 —

tercero que ocasionan y

eiq^resando. e n s u s

K

~

mental para evitar el rudo coscorrón. S i , en momento

rostros, l a f e l i c i d a d de l a c a r i c i a tibia del líquido a m -

^Hle

acercar sus labios a nna fuente, fué agredido por

biente y aquella, no menor, d e l dominio de u n elemen-

^ B l

león famélico y debió l a salvación a l a agilidad de

to más tangible que el a i r e .

E s tantn l a satisfacción

^ B h s remos, el simio no volverá a llegar cerca de aquella

(|ue este baño produce en los pequeños, que n o es, s i n

^ B u e n t e , o, si l l ^ ' a , torturado por l a sed, comenzará {wv

r u d a protesta, que se logra a r r e b a t a r l e s a él.

^ H n v e . s t i g a r la presencia del le-')n.

S i t u niño rechaza el baño .sus razones tiene p a r a
protestar, y es

deber t u y o i n t e r p r e t a r ,

conveniente-

mente, s u s p n t e s t a s . S i t a l haces, debemos esi>erar que
la temperatifi-a del agim. l a brusquedad de pasaje de
la t e m ] ) e r a t n r a ambiente a aquella d e l baño o a l g u n a
experiencia

doíorosa que h a herido,

cruelmente, l a

s e n s i b i l i d a d del niño, r e p r e s e n t a n l a expresión de estas protestas, que t a n en j u s t i c i a te h a n s o r p r e n d i d o .
I n v e s t i g a , cuidadosamente.

P r o c u r a , r e c o r d a r , s i , en

el momento del baño, el niño percibió e l m i d o

moles-

to de u n a p u e r t a , l a c a r r e r a o grito destemplado

de

idguna ci'iada.
T u niño t i e n e — s i n que esta aseveración pueda ofender t u p a t e r n a l a f e c t o — l a m e n t a l i d a d d e l mono. T ú

X o fie otra manera discierne tu petiueño; pues sus
^ H p t e r p r e t a c i o n e s de n n a realidad, que considera como
^ H a r t e de su Y o , están intensamente influenciadas p o r
^ ^ f a elemento placer o dolor, siendo, como es, la sensibim P u l a d la característica psicológica de esta edatl. D e allí
que e.sta época de l a v i d a sea l a más propicia p a r a l a
formación de hábitos.
N o olvides una

noción f a m i l i a r :

memento del destete, nuestr/is

cuando llega el

abuelas recuerdan l a

conveniencia de untar el \w/Am materno con sustancias que, produciendo sensaciones desagradables en el
niño, lo invitan a abandonar

esa fuente de v i d a que

es, para él. el pecho materno. \r de la raíz biológica de l a alimentación específica, el niño que, en los

sabes que p a r a el i l u s t r e viejo S t a n l e y H a l l , que t a n

pr¡men)s día.«, procura sacrificar su gusto a su ham-

f i n a m e n t e estudió el a l m a i n f a n t i l , l a m e n t a l i d a d d e l

bre, acumula tanto dolor en la sensación gustativa de

niño, antes de los dos añüs, representa, e n l a h i s t o r i a

las sustancias amargas, colíK-adas sobre el pecho de la

de l a especie, l a m e n t a l i d a d s i m i a .

madre, que concluye iM)r abandonar éste y por acejitar

Y tú sabes que el s i m i o asocia, fácilmente, s u s perce]K-iones a aquellos elementos, placer ^ dolor, que l a s
acompañan: s i . en momentos de t o m a r u n f r u t o , u n a
l)ietlra rodó.sobre el cráneo del infeliz, el s i m i o se c o n s i d e r a autorizado a vetlarse el f r u t o , como r e c u r s o ele>

la invitación de las sopas y de las manzanas. E l dolor
ha sido, en este caso, un factor educativo. E l pequeño
sin?io ha recibido este duro

coscorrón de l a solución

de q u i n i n a o del lamedor de achicoria
ron destetados nuestros abuelos.

con que fue-

,

— 26 —
N"o sigas, con d e m a s i a d a

_

27 —

f i d e l i d a d , el anacrónico

proverbio de que l a l e t r a con sangre e n t r a , n i procures vencer l a protesta de t u pequeño, a f u e r a a de pers e v e r a r e n someterlo a l a t o r t u r a de u n baño

m a l da-

do. No imites a esas l a b r e s m a d r e s que. en el amblenie risueño de n u e s t r a s

p l a y a s , ofrecen el espectáculo

innoble de domadoras de s u s pequeños, a quienes s u -

VI

mergen, violentamente, en el m a r .
P r o c u r a entenderle a t u ^jequeño: e n s u s gritos, en
sus llantos, en el a f e r r a r s e a t u cuello, c u a n d o i n t e n t a n sumergirlo, violentamente, en el baño, t e está d i eií-ndo muchas cosas, que estás

( H a y que s e l e c c i o n a r los j u guetes del niiío).

obligado a compren-

d e r : T e está diciendo que vigiles l a t e m p e r a t u r a d e l
a g u a ; te

está diciendo que no

l o s u m e r j a s violenta-

mente y que le evites desagrados y dolores que sólo
tú y t u m u j e r son capaces de evitarle.
A h o r a que lo has comprendido, estoy seguro que pensarás en l a s líuenas razones que el g r a n u j a tenía p a r a
¡jjolestar, ruidosamente.

Me refieres, en t u carta^úitima, haber l l e v a d o a fel i z término, el p r i m e r v i a j e a ese m u n d o i n f a n t i l , t a n
interesante, de los juguetes. Hágome cargo de tus perplejidades, en p r e s e n c i a de u n a v a r i e d a d t a n g r a n d e
de objetos que l a i n d u s t r i a pone a disix)sición del amo
deb,siglo: me parece a s i s t i r , en persona, a t u s v a c i l a ciones, entre el caballo balanceador y el

juguete me-

cánico ; a t u s dudas, e n t r e l a c a j a de soldados y aquel l a de pastorcillos.
E l juguete es elemento 'ndispensable en l a v i d a del
i ñ o ; pero s u elección n e c e s i t a sujetarse a cjiertos c r i erios p a r a corresponder a l a

f i n a l i d a d d e l juguete.

Debe elegirse éste, p o r sí mismo y en

relación c o n e l

niño a l c u a l ^ t á dedicado.
P r o c u r e m o s que el juguete, elemento de l a n a t u r a e z a q u e el niño v a a d o m i n a r despóticamente, .sea u n

28 —

símbolo a g r a d a b l e :

evitemos, pues, aquellos

— 29 —

juguetes

que l a m'ano ine.\])erta del fabricante puso en c i r c u l a ción, explotando

la opinión errónea, según l a c i i a l el

•razados formidables, cuyos m a r i n e r o s inmóviles desa-

niíio solo iguala en t o l e r a n c i a a l papel. E v i t e m o s aque-

''fían^ risueños, los embates del océano.

llas c a r a s m a l p i n t a d a s , evitemos aquellos vestidos gro-

• cuerdo p a r a m a n i f e s t a r t e c u a n grande es l a i n f l u e n -

tescos, evitemos todo

aquello que, por

p r e m u r a s de

tiempo, r e s u l t a deformación de l a n a t u r a l e z a .
Pensemos que el gusto de los niños debe s e r educado
deíde nuiy temi>rano y

i>ensemos que muchos m a l o s

gustos de l a j u v e n t u d y de l a madurez, tienen siv raíz
real en el descuido que los p a d r e s podemos poner e n
la selección de loy elementos materiales d e l ambiente

E v o c o este r e -

" c i a del juguete en l a formación e s p i r i t u a l d e l niño, s i
/bien

n o soy optimista, en

demasía, respecto a i buen

, éxito de aquellas i n o f e n s i v a s ligas pacifistaíí, que echa" r t m en olvido el viejo adagio latinn, que nos a s i g n a c a l i d a d e s de lobo.
El

juguete puede

contribuir a nwxlificar ciertas

de los i>equeños. -Si e l j u g u e t e es bello e n sí mismo,

personales tendencias a d v e r t i b l e s en el niño y debe

s i es u n juguete armónico, ello representará u n nú-

ir tomado, desde este punto de v i s t a , eomo n e u t r a l i -

mero educativo que deberemos

idor amable de tales i n c l i n a c i o n e s : en presencia de

aprovechar.

Otro tanto cabe decirse d e l decorado

de l a s habita--

Clones d e l pequeño: procuremos l a mayor

perfección

XIII

niño apocado,

de u n j)equeño que desconfía, pre-

m a t u r a m e n t e , de sxis a p t i t u d e s de v i c t o r i a

en l a l u -

de los dibujos y cuadros, l a m e j o r armonía e n f o r m a s

cha por l a v i d a , el

y colores: todo ello c o n t r i b u y e

mayores v e n t a j a s que inconvenientes, como simboliza-

queño

con estos esi>ectáculos

a f a m i l i a r i z a r a l peformadores

d e l buen

gusto.

m a n e j o de soldados puede

tener

ción de dominio. A l c o n t r a r i o , en el caso más f r e c u e n te de espíritus rudam'ente dominadnres, p u e d e n n e u -

E n la v i e j a E u r o p a , que piensa en el niño más que
l a joven América l a t i n a , se h a n constituido ligas que

t r a l i z a r en algo estas

tendencias, los juguetes que d i -

gan a l espíritu del niño de l a paz tolstoiana de que nos

persiguen l a f i n a l i d a d de d e s t e r r a r de los niños n u e -

h a b l a n l a s oajas a contenido bucólico, c o n s u s pastor-

v(w toda simpatía por l a g u e r r a y que h a n adoptado,

cillos sonrientes, con sus chozas eternamente l i m p i a s ,

e n i r e otras j u i c i o s a s

con s u s ganados

medidas, l a g u e r r a

a l juguete"

g u e r r e r o : estas ligas r e c o m i e n d a n a los padres que n o
olísequien a los niños l a s c a j i t a s de

paciendo, t r a n q u i l a m e n t e ,

en s u s

pastos de cartón.

soldados de plo-

mo, los poderosos castillos de cartt'm m a d e r a , los aeor

E l cine h a robado i m p o r t a n c i a a l juguete e n l a educación i n f a n t i l ; pero ello

constituye argumento que

i-eservo p a r a m i próxima c a r t a . P o r a h o r a me l i m i t o a

3í)

hacerte las indicaciones qne llenan lá presente y a las
cuales pongo término,

recordáiidote que alguien

dicho, con grandísimo acierto, que el

mejor

ha

juguete

del niiio es una piedra. Porque la piedra es l a natureleza y el pequeño intenta, desde muy temprano, el dominio de l a naturaleza.

VII
( H a y que e m p l e a r e l p r o c e dimiento menos c r u e l p a r a e l
d«stete del niíío).

a historia del niño, historia amable e-scrita con eJ
más santo de los amores, como todas las h i s t o r i a s , asociación varia de episodios, amid)les como l a historia
misma los unos, ingratos no jkkíos. E l primogénito de
todas las familias tiene su historia especial: a él l e eorres[X)nden, a guisa de

privilegios de primogenitura,

los ensayos educativos y los ensayos de c r i a n z a : es en
él que hacen los padres el aprendizaje—que
Üévar hecho al

debe v i g i l a r el crecimiento

de l a

humana y de cómo se debe
cia'él

conciiTSO

de

uña

como se

cho y a : l a madre sabe

de

dice hoy en
que

preciada

plantita

a^xirtar a esa vigilanserie

R(TÍcillos. CXiando nace l i n segundo
namiento —

debieran

formar el hogar nuevo—de cómo se

el

conocimientos

niño,
día

pequeño

el

entre-

está
debe

hema-

33

— 82
m a r a s u s h o r a s ; no i g n o r a que ciertas enfermedades
o ciertos estados

dependen

de

irregularidades ali-

m e n t i c i a s ; ya sabe e l l a cómo se rebaja el alto n i v e l de
u n a fiebre y cómo se actúa en aquellos momentos a n gustiosos (lue s e p a r a n e l estalíído de l a enfenneda<l de
i a llegada del nu'dico. K n la h i s t o r i a de todos los niños
hi.y u n episodio en que el segimdo no l o g r a beneficios
comi>arahles a óstos que dejamos d i c h o : queremos r e f e r i r n o s al destete. L l e g a d o el momento

oportuno—y

es sabido que esta o i w r t u n i d a d se establece con s u j e ción a los más v a r i a d o s y empíricos c r i t e r i o s — l a m a dre j>roc4Hle al destete. Y se r e a l i z a esta operación con
u n a técnica siempre

i g u a l y siempre con

mengua de

los sagrados derechos del niño, que p i e n s a en l a m a d r e e x e l u s i / a m e n t e : sólo se tiene en c u e n t a

el emiie-

ño de e v i t a r que el glotón dañe a l a a u t o r a de sus días.
Y no se piensa en e l daño que esta pníctica puede sign i f i c a r p a r a e l j w r v e n i r d e l pequeño: este pobre espír i t u — e n el c.ial no piensa el especialista

grave—de-

pai-a humedecer n u e s t r a s fauces desecadas e i r r e s p i rable el a i r e necesario p a r a r e s p i r a r . ( ! r a n dolor este
lie l a com]>robación de l a a m a r g u r a de aíjuellos pechos
maternos que e r a n d u l z u r a máxima de l a v i d a . G r a n de p r i m e r desencanto, explicación h u m i l d t de c i e r t a s
tiesviaciones del porvenir, de cici-tas actitudes de r e nunciamiento, de c i e r t a s renunciaciones a los halagos
de l a vida..
fiNo crees tú que esta v i e j a práctica m i l e n a r i a puede
«rr abandonHda? ¿ N o crees que seria posible l l e g a r a l
dcttete por el procedimiento

menos cruento y

más

rcsi)etuoso dü los derechos del niño y menos peligroso
p a r a el poi*venir del niño? ¿ N o h a s ]>ensado,
ve;:.

asistiend(j a l a

práctica r i t u a l

algiuia

del e m b a d u r n a -

miento de los senos m a t e r n o s con u n a solución de q u i nina,

en l a ])i-(>fanación de t a l

chiuriíual que t a l pi-áctica
lactante?

práctica y en el daño

constituye i ) a r a el i n f e l i z

¿Por qué, lejos de i n v i t a r a l niño a l a b a n -

dono ^le l a s fuentes p r i m e r a s de s u nufrición, cegantío ('"Stas p o r el disgusto, no .so h a de p r o c u r a r

liacer

lie s u f r i r s u p r i m e r g r a v e desencanto c u a n d o l a igno-

más grato que el a l i m e n t o maiei-nc. e l ofrecido como

r a n c i a social l e hace desagradables l a s fuentes de v i d a ,

sustituto poi- el especialista grave, poco o n a d a respe-

ía v i d a m i s m a .

tu<i8o d e l t a n i-espetable espíritu del pequeño?

H a b i t u a d o a h a l l a r en el

'
i>echo materno,

.

los ele-

mentos necesiírios p a r a su nutrición y p a r a otras m i s teriosas satisfacciones de que está rodeado e l ejercicio
de su derecho a l a v i d a , se h a l l a u n día con e l desagrado de ( s f a s fuentes. S o r p r e s a enorme p a r a e l pequeño,
dolor s i n límites, apenas comi>arable a l dolor que experimentaríamos, h a l l a n d o

fétida el a g u a n e c e s a r i a

VIII
(La

madre

debe

prepararse

p a r a l a educación del niño).

R e c u e r d a que t u Iiijo te deberá toda s u f e l i c i d a d o
.toda su desventura, según l a educación que l e ofrezcas.
líeeuerda que tu esposo no tiene el

tiempo necesa-

rio pura a y u d a r t e a e d u c a r a t u Iiijo y ha. delegado e n
ti toda sü a u t o r i d a d de educador, olvidando que tú no
liaK aprendido' a e d u c a r , porque n a d i e se preocupó de
prejiai-arte p a r a t a l misión nobilísima.

T u esposo, en

iuisca de los elementos necesarios p a r a el m a y o r bien e s t a r d e l hogar, llega a l a casa fatigado de s u esfuerzo y anheloso de u n merecido descanso.
. E l tampoco está p r e p a r a d o p a r a eduear a s u h i j o y
h a l l a cómodo que seas tú l a que se encargue dé hacerlo.
líeeuerda que s i t u s

intuiciones son m a r a v i l l o s a s ,

ellas no bastan p a r a que salgas a i r o s a e n t u s empeños,

37 —
36 —
der.

R i l a s son de u n a i m p o r t a n c i a grandísima;

que s u conocimiento

cación de t u hijo, nec'/sitas e l mar<pi- número de aeier-

de esos d o s c a m i n o s trágicos, que s o n los d e l delito y

t s y l{)grarlos es tjlira de t u preparación.

Prepárate,

juies, m a d r e e i t a , que sueñas con l a v e n t u r a d e t u h i j o ,
couK)

l a fatiga no te

p e r m i t e u n a lalmr de manos, gustas de leer u n l i b r o . ,
V lomas, entre t u s manos, u n a novela b a r a t a , u n a m a la novela, por s u f o r m a y
vela cpie .sólo

jior

s u fondo, u n a m a l a no-

jniede l o g r a r e] daño de

estragar l u s

permite a l e j a r a l n i n o

Ksas manifestaciones son, también, en m u -

chos c a s is, a c e r t a d a s palabras de
ras d e l sistema

no soñaste con l a p r o p i a v e n t u r a . E s t u d i a .

C u a n d o velas el sueño de t u hijo y

la locura.

oportuno

por-

K l l a s te permitirán nuiehos a c i e r t o s ; ¡jero, en l a edu-

i n d i c a d o r a s del

a l e r t a , condenado-

educativo h a s t a entonces empleado e
sistema educativo

que deberá e m -

plearse.
Tú. m a d r e e i t a , que sueñas c(m l a g l o r i a de t u h i j o ;
i - I , que darías l a última gota de s a n g r e por a h o r r a r l e
u n dolor o j)or a d q u i r i r , a ese precio genei-oso, l a feli-

gustos o de ] ) : ' r t u r b a r t u buen c r i t e r i o . P r o d i r a l o , p a -

c i d a d de t u h i j o : estudia el a l m a del niño, p r i m e r o ;

l a i*sos momentos, n n libro tpie trate

e s t u d i a e l a l m a d e t u hijo^ después: edúcalo e n con-

más c a r o

para

de

argumento

t i : n n libro sencillo ([ue te diga cómo

debes Cducar a t u hijo.
If'as creíílo, lia.<ta a h o r a , (|ue sólo el a m o r del)c dici a r t u l i n e a de címducta ])ara educar a t u h i j o :

has

creído (pie te basta t u amor entrañable, p a r a aconsej a r t e bien, l'Vta creencia es i m

rrrnr.

Y debes s a l i r de

él.
Ks necesjirio cpie sepas ()ue c a d a niño es d i s t i n t o de
lo,^ demá-s. J ' o r eso, no te s i r v e n , eficazmente, los preceptos

educatÍMis

f|ue te enseñó l a tradición f a m i l i a r .

P o r íso, y e r r a n lus uuidres cpie educan, igualmente a
todos s u s hijos y que c o n s i d e r a n esta i g u a l d a d como
u n título de acierto. E s necesario e s t u d i a r a c a d a n i ño, p a r a ofrecerle

f c r m i d a f l con ese conocimiento. S i lo haces, t u recuerdo vivirá en l u hijo, m i e n t r a s éste v i \ y será t u nom-

l a educación i n d i v i d u a l de que h a

menester.
E n l a v i d a de t u h i j o aparecerán

manifestaciones

de anoi-malidad, que debes acostumbrarte a sorpren-

bre e l asociado ineludible de s n s alegrías y de s u s v i c io rías.

r

— 39 —

IX
( E l niño r e p r e s e n t a , p o r s u
egoísmo, a l hombre p r i m i tivo).

Soy u n prófugo h a b i t u a l de l a a c t u a l i d a d . S a b i e n que ella no puede adaptaj-se a m i yo innuilde, gusto
a b a n d o n a r l a p a r a ofrecerme l a tregua g e n e r a d o r a
e l a placidez e s p i r i t u a l , que me permite v o l v e r a s u " i r l a agresión continuíida. K n n n a de estas desercioes do l a a c t u a l i d a d , he

«

v i s i t a d o hoy a m i

excelente

nigo de cinco años de edad, sujeto bollo e inteligente,
cuya obsenación, j i l e n a de interés, he h a l l a d o , m u has vect^. I a generosa explicación de sucesos a ] i a r e n "mente inexplicables, l i e venido a Iniscarle como

a

resentativo del pasado de l a especie, como q u i e n v a
bu.scar a l

abuelo cavernícola, en e l

refugio de s u

l e v a p r i m i t i v a , decorada con dibujos que t a n t a s ve-

— 40 —

_

ees l l a l l a n u e s t r a m i r a d a en los muros

torturados

de

u n a d e r r u i d a escuela.
E l pequeño amigo me l i a recibido

con el cariño de

siempre. E n sus ojillos azules, en s u s rojos labios, en
s u c a r i t a m u y b l a n c a , l i a cuidado de ¡ioner s u expresión más acogedora. S e ha colgado de m i cuello y h a
besado m i f r e n t e y me ha

preguntado por m i s l i b r o s

viejos y por aquellos papeles

a m a r i l l e n t o s , en c u y a

contemplación me -sorprendiera, a l g u n a vez. l ' e r o s u s
o j i l l o s buscaban, ávidamente, el abultamiento d e t e r m i nado e n m i s bolsillos por los juguetiíos que acompañan
a m i s visitas, (,'omo l a noeión v i s u a l no le complaciese,
su.^ manecitas s i m u l a r o n u n a c a r i c i a p a r a a p r e c i a r l a
i n q u i e t a n t e r e a l i d a d . K s a s mantícillas de muñeco deIjieron r e a l i z a r u n a concienzuda

averiguación; pues

entonces el pequeño intensificó sus zalamerías.
E r a llegado el momento de l a obligada o f r e n d a : s a qué del bolsillo y a explorado por el niño, l a s dofí o t r e s
chucherías que le llevaba a q u e l ^ d i a : un borriquito de
celuloide, dos boxeadores de hoja de lata y unas bolitas
de c r i s t a l . E l niño oliservó, atentamente, los juguetes,
antes d(^ p r o n u n c i a r s e sobre el mérito do ellos, como
eorres|)onde a u n ci-ítico enterado del oficio. Después.
S U R ojillos m i r a r o n en dirección d e l bolsillo, como en
e s p e r a de o t r o s ' j u g i u d i l o s , y cuaiulo ad([uirió el convencimiento de que TU) hai)ía más que esperar, me ex
presó s u s a g r a d e c i m i e n t o s : los juguetes e r a n u m y l)o
nitos e iba a j u g a r con ellos. Y se mai-cbó, excusándose e n l a necesidad de a p r o v e c h a r aquellos juguetes qutyo l e había obsecjuiado p a r a su entretenimiento.

4] —

Permanecí u n a h o r a en casa de los padreíi de m i
a m i g u i t o . E l niño no volvió,

l ' n a leve amargura^iasó

por m i espíritu: el pequeño representativo de l a a n t i güedad de l a especie me demostraba con s u abandono
l a tradición s e c u l a r de l a i n g r a t i t u d de los hombres.
Iljiibidos ios juguetes, el donacb'r dejaba de representar u n elemento interesante en la i-talidad y e r a abandonado b a s t a que

volviese con los

Itolsülos ocupa-

dos...

'

¿Para qué quejai-se?
¿Para qué?
K a v j d a nos ha a g n i p a d o a los hombres, con c a p r i clios de m u j e r : e l l a nos ha dividido en dos
gru])os: el

gruiMi

grandes

de los niños, que sólo buscan jugue-

tes en los bolsillos de s u s amigos, y e l de los niños, a
despecho de los años

v i v i d o s , de las a r r u g a s que s u r -

c a n nuestro rostro y de l a s canas que jx'inamos, que
colocamos, generosamente,

en nuestro

bolsillo, ('I bo-

•j-riquito de celuloide, los l)oxeadores de Imja de l a t a y
las Iioliias de c r i s t a l .

T

43

X
( N o engañes a tu h i j o : puedes c o n v e r t i r l o e n u n desconfiado).

-Miiclias son l a s personas mayores que consideran
l a m e n t a l i d a d del niño eomo u n a restriceión n o r m a l
de l a m e n t a l i d a d del adulto y que cuidadosas de s u lógica, actúan en ¡lerfecta

conforinidad con 1.;d erróneo

concepto, -luzgando a l niño

iiii adulto

comprimido,

])roeeden. con, él, eouio j)roeed('rían con u n adulto, víct i m a de t m a i n s u f i c i e n c i a m e n t a ! , y r e s e r v a n a l niño
idénticas actitudes que aquellas habitnalmente reser\iidas a l idiota, a l imbécil o a l simple débil m e n t a l .
l i s t a s pei'sonas mayores i g n o r a n que l a m e n t a l i d a d
del niño no es absolutamente comparable a l a m e n t a l i d a d de los déliiles mení^ab^, como se, pretendió algun a vez, a u n p;a- los hombres de c i e n c i a ; puesto ([ue, e n

44 —
tfliitd

(lUc

— 4.'5 —

los débiles mentales b a n llegado a l a m a d n -

lez ]>siqiiiea logrando n n n i v e l

humilde, e l niño sólo

vive u n a etapa de s u evolución mental y tiene, ante sí,
todas l a s espeetativas

lisonjeras de este

desarrollo.

Más a u n , aquello que en el débil m e n t a l es producto,
en el niño es elemento: e] niño p r e p a r a s u

memoria el i-ccuerdo de l a s m e n t i r a s inútiles que padre< y madres ofreeiei'ou. romo satisfacción i n a d e c u a da, a l a c u r i o s i d a d de s u s hijos o u t i l i z a r o n , como solr;ción fácil de pequeñas d i f i c u l t a d e s .

])orvenir

(luaudo intentamos que el niño tome unas c u c h a r a -

m e n t a l , en tanto que el débil ejercita s u m e n t a l i d a d .
Me sugieren estas reflexiones l a s m e n t i r a s que padres
\s a r r o j a n , despiadadamente, en el espíritu dé

das desagradables, no se les ocurre a los padres ofrecerles aquellii que pueden concederles,

los pequeños, s i n pensar eu el daño gra\(' de esta con-

o c u r r e ofrecerles u n

d u c t a ligera, (.'uando oírceemos a u n débil m e n t a l u n
regalo para el día siguiente, podemos

hacerlo

j>or-

qu(.' sal)emos que l a memoria de ese desventurado no
le permitirá r e c o r d a r el ofrecimiento

¿'^'o sería llegado el momento de economizar a l espír i t u del niño los dolores de! engaño f a m i l i a r ? ¿ N o sería llegado el momento de •ofrecerle, a él, que es todo

mos a l niño, las consecuencias son bien d i v e r s a s : e l n i -

vías de conocimiento

de l a r e a l i d a d

mentir.
C u a n d o en l a j o r n a d a de l a v i d a

hallamos

ejem-

p l a r e s dolientes de deseoti f i a n z a sistematizada, c u a n do asistimos a l a t o r t u r a e s p i r i t u a l de aquellos hombres que consideran inq>uras todas l a s fuentes de con.ocimiento y que buscan l a interpretación egoísta de
los gestos más c l a r a m e n t e altruistas, acude a n u e s t r a

mayor ])ol)reza

l a míimá, an,gustia-

l a m i s e r i a f a m i l i a r no puede a d q u i r i r .

entre l a s directrices de s u v i d a . P e r o , cuando ejigaña-

sus más p u r a s

casos,

da. suele ofrecer u n a estrella o u n juguete de l u j o , que

del engaño s u f r i d o , ningún concepto que tleba contar

dentro de hi cual deben d e s a r r o l l a r s e y v i v i r , pueden

a o r i l l a s del m a r . o u n pos-

])uede l l e v a r a cabo. E n estos

caso de record:irln. no jiodrá e d i f i c a r , sobre l a hase

t e m p r a n o que s u s p a d n ^ , s u s modelos de perfección,

jiasc!)

tro agradable, o un juego que aún l a

y sabemos que.,

ño hace tesón» de s u persunal experiencia y aprende

sino, precisa-

uirnte. aquello que les es imposible ofrecer. X o se les

lealtad, la lealtad (pie se merece?
'

P i e n s a en ello. Y no engañes a l u hijo.

XI
(El

e n o r m e poder

evocador

de l a canción de c u n a ) .

¿ T e has prfgnntado,
emoción p l a c e n t e r a
melodía simple,

a l g i i n a voz. el ]>or qué de l a

que jtone en n u e s t r a s

ingenuamente

quejumbrosa

almas l a
y

leve-

mente a r r u l l a d o r a ?
E n días plenos de t r i s t e z a , cuando l a v i d a

h a pa-

r e c i d o gozarse, siídicamente, en l l e v a r a t u s labios las
coi)as de todas l a s amai-guras y cuando, p o r v i r t u d do
é-slas, h a n surgido on t u espíritu vagos anhelos nirvánicos, ¿no te h a o c u r r i d o e a n l u r r c a r u n a canción a p r e n
d i d a u o se sabe cuándo e i n c o i p o r a d a a l a conciencia
no se sabe dónde?
D u l c e s canciones s e n c i l l a s , e n c u y a s notas simples
derivó s u s penas seculares el a l m a i n f a n t i l del pueb l o ; canciones huérfajias de belleza y jwbres en s u s

— 49

48 —
para

(¡alabras, e n veces incohei'entes, conio es jiobre ele pal a i i r a , i n c o n e x a y áspera l a expresión

de los g r a n d e s "

dolores d e l hombre. Pobres canciones, que e n t r e g a
t i n i e b l a densa de los

niar,

a

los vieutos l a voz c h i l l o n a d e los organillos y que, e n l a
caminos solitarios, entona, me-

E s t a s canciones, e n c u y a articulación pone todo s u
dolor l a voz que l a s c a n t a , equivalente i n r a n t i l y soc i a l s o n de l a s interjecciones con que debiéramos expresar

las tormentas d e l a v i d a .

E l l a s evocan, e n

A l g u n a conciencia debemos tener de toda l a f e l i f c¡dad q u e representan los días dorados de n u e s t r a c u n a y de t(Kla l a iilacidez a d m i r a b l e de aquellos,
f-iemin-e iguales, ])orque

oada u n a de ellos

días

nos t r a j o ,

en s u s alboradas, n n r i c o puñado de i l u s i o n e s ; a l g i m a
conciencia d e aqu''llas h o r a s vividas e n el reino de l a
fantasía,

t r o s y e n cuyo c a m i n o podemos colocamos, i n a d v w t i dameníe, para, s u s c i t a r s u q u e j a y s u rencor.
E s t a s melodías, ingenuamente
can,

quejumbrosas, evo-

e n n u e s t r a m e m o r i a fidelísima, el eco l e j a n o do

o t r a s melodías, c a n t a d a s c e r c a de n u e s t r a c u n a ,

por

l u i a voz i n o l v i d a b l e : evocan l a m e m o r i a de u n a voz
que

c a n t a b a , trémula de emoción, a l

que u n a s manos

piadosas a r r e g l a b a n

mismo

tiempo

los cobertores,

y e l dolor del a m b i e n t e : evocan
a a-

e n ella, a l a H u m a n i d a d .

muñtcas y (pie debieron

rejíetir. años

más t a r d e , y a

nitijei-es, habiendo s u f r i d o y a el dolor de l a m a t e r n i d a d y habiendo gustado el amargor de l a j o r n a d a . E s t a e s l a canción (pie recordamos, a. lo largo del camino,
euand»» el v i v i r actual e s s u p e r i o r a n u e s t r a t o l e r a n c i a
\ c u a n d o l a s a m a r g u r a s d e l presente nos i n v i t a n a l a
deserción y a l refugio e n el pa.sado.
¡Felices aquellos que podemos r e c o r d a r l a canqióu
s e n c i l l a , c a n t a d a por n u e s t r a m a d r e p a r a adormecernos!

¡Felices aqueUos que no olvidamos, n u n c a , l a c a -

r i c i a (|ue l"ué. para nuestros oídos i n f a n t i l e s , a q u e l l a
canción i n g e n u a (|ue i b a desvaneciéndose, suavemente,
a m e d i d a q u e c! sueño c e r r a b a nuestros ojos y e l sueño a l z a b a

la

c o r t i n a de O u i g n o l de

ciencia. ignorante

a s a l v o de l a a m a r g u r a del v i v i r , en comxui.

con otros hombres, que quieren l o que queremos noso-

frío

Caución de c u n a , s e n c i l l a canción (|ue n u e s t r a s po-

nuestra m e m o r i a , e] recuerdo del paraíso perdido do
nuestra i n f a n c i a .

el

bies m a d r e s aj)rendÍeron p a r a a r r u l l a r el sueño de s u s

drosa, l a voz del sujeto que e n l a canción se p r o c u r a r a n n a compañía.

evitarnos

el recuerdo de l a m u j e r bendita, que nos enseñó

nuestra sulKíon-

de l a O j j r e s i ó n !

C u a n d o t u buena m u j e r c a n t a c e r c a de l a c u n a de
tu hijo, respel'a. con religioso silencio, s u dulce c a n t a r .
Y

piensa (pie aquella canción escribe,

e n e] |il)ro de

v i d a de t u hijo, u n a ¡lágina de poesía que e l
que t a n t o b o r r a , n o podrá b o r r a r jamás.

tiempo,

\
XII
( N o debe i m p o n e r s e modelo»
al niño).

Y a hemos hablado,
ofrecer

a l g u n a vez, de l a v e n t a j a de

a l niño, desde los p r i m e r o s años, buenos mo-

delos, como elemento eficaz de s u educación. Y a liemos hablado de cómo los p a d r e s debemos r e a l i z a r u n
( s f u e r z o de superación, p a r a
hijos, algo mejores, de lo que,

aparecer, ante nuestros
en

realidad,

somos,

por el hecho de r e p r e s e n t a r el modelo niás próximo.
P e r o esta presentíición de modelo no debe ser hec h a j u n l a m e n t e con l a invitación a i m i t a r el

modelo

presentado, porque u n a a c t i t u d semejante puede s u s c i t a r u n a legítima rebeldía c o n t r a el modelo y c o n t r a
l a s v i r t u d e s del

modelo.

F a m i l i a s hay que tienen l a v e n t u r a de u n niño bueno, a l mismo tiempo que l a i n q u i e t u d de u n niño que

53

— 52 —
vive magníficamente su . l i b e r t a d , y ellas p i e n s a n resolver el problema, i n d i c a n d o a l segundo
del p r i m e r o .

C a d a vez que el pequeño

el modelo
cavernícola

e j e r c i t a s u dereobo a i a v i d a , surge a s u s oídos l a i n vitación a i m i t a r l a bondad del h e r m a n i t o , a a c t u a r
como actual el bermanito bueno, a ' i e r respetuoso como
el b e r m a n i t o bueno, p a r a gozar de las generales ,simpatías de que goza el h e r m a n i t o bueno.
E s t a invitación inocente es generadora de u n a r i v a l i d a d lamentable entre los hermanos. No sólo el a m a n t." de su l i b e r t a d exjierimenta el disgusto d e l l i c n u a n i to bueno, que se le o c u r r e un símbolo

p r o h i b i t i v o de

todos los ejercicios de s u l i l ) e r t a d , sino que aún e] herm a n i t o bueno llega a e x p e r i m e n t a r el desagrado

del

compañero que le es i j e r f e c t a m e n t * opuesto, a l m i s m o
tiempo que llega a hacerse excelsiórieo el concej>to de
su h m d a d i ejemplar.
S i el niño rechaza c u a n t o se le ofrece, c o n t r a r i a n d o
Kiif sentimientos, gusta, en candiio, y muchísimio, de
a(|uellos hechos que percibe por propia c u e n t a : de eBog
hace s u más preciado tesoro personal. Eise a m a n t e de
s u l i b e r t a d , que m a l tolera

consejos y p a r a q u i e n

los

i'epr.xhes, más que de freno, s i r v e n de estímulo vigoroso, Uo tendrá

inc<5nvenientes serios e n pei-cibír el

agrado que producen, e n e l ambiente, c i e r t a s a c t i t u d e s
de sil h e r m a n o y el desagrado que, en el m i s m o a m biente, ])ro(lucen l a s actitudes opuestas del h e n n a n i t o
irrespetuoso y b u l l i d o r .
L o s modelos son útiles; pero no debeu ser inípuestos

jamás. N u e s t r o s abuelos soñaban hijos que realizasen»
en l a v i d a , l a obra de César; porque
ellos no sabían
(pie los hijos no r e a l i z a n , en l a v i d a , l a obra imíniesta
jmr s u s padi'es, sino a(|uella ({ue les toca i-ealizar. Nuestros abuelos, cuando a c a r i c i a b a n u n modelo p a r a sus
hijos, agotaban los recursos de ])n'sentaeión del modelo elegido, y solía, suceder- qu(í los hijos KÍÍ alejasen
tanto de este modelo íjue, eu no pocos casos, l l e g a b a n
a la invei-sióji total.
L o s modelos son útiles; ]H'ro p a r a que e l niño y e l
omhre tomen de eJios aquello que les conviene t o m a r ,
acjuello (pie puede conti-ibuir a f o r m a r parte de su pers o n a l i d a d ; pero s i n destniír esta pei-sonalidad. i n t a n gible p a r a los padres, i n t a n g i b l e

para

los m a e s t n i s .

Tresentemos los modelos y cuidemos de p r e s e n t a r l o s
bien, s i n exageraciones peligrosas, ]>ara que n u e s t r o s
hijos puediyi aprovecharlos, discretamente.

— 55 —

xm
( H a y que enieñar a l niño
afecto y respeto por e l i n d i o ) .

Desdo l a v e n t a n a de m i escritorio, ]iercib(i l a i m a gen, (le u n a
maiz t o s i d o ,

m a d r e indiia. v e n d e d o r a

and)ulant^í de

que l l e v a sobre sus hombros a l

h i j o de

sus entrañas. Oul)ierta l a cabe/.a por un somÍ)rerito d*i
paño liurdo y defendidas las espaldas por u n manto de
v a r i o s colores, la, c a r a con f a l t a de

expresión y t r a n -

q u i l o e l ademán, l a iñadre i n d i a vuelve l a m i r a d a de
sus ojos h a c i a el pequeño f a r d o agradable. Y e l peí[ueño fardo se chu])a, fervorosamente,

los dedos de u n a

mano, m i e n t r a s (teupa l a otra en j u g a r

COTÍ

l a s negras

trenzas maternas.
K j espectáculo de esta

m.adre, imagen (|ue

ai-rebatada a l a s telas magníficas y

parece

p l e n a s de a l n u i

i n d i a (le nuesti-o Sabogal, me h a hecho ])ensar en e l
desdén incomprensible c o n que n u e s t r o vanidoso mestizaje obsec^uia a l indio y en l a i m p o r t a n c i a que e l

— 5> —

— 56 —
' fomento de liil a c t i t u d dosenipeña en l a situación i n -

f i i v o l i d a d cosleña considera, a u n , liipérbole des-

deñosa el c a l i f i c a t i v o de serrano.

C'uandtt ella h a pro-

n u n c i a d o esta palabra, h a q u e r i d o e.xpresar todo aquello de (b'sagradable (pie ofrece l a l u i m a n i d a d : e l l a h a
querido decir r u i n d a d de eueri>o v de espíritu, euidad()
mínimo del cuerpo y cuidado mínimo d e l espíritu.
L a palabra v a v viene, y quienes l a p n j n i m e i a n , despectivamente,

ignoraij.-oí

referencia

a las

calidades de l a

sangi-e. que t a n t o preocuparon a nuestros abuelos.

tolerable e n que mantenemos a l i n d i o .
]-a

a g r a v i o durísimo l a

daño <|ue e a u s a u .

l*»Ia!)ra

\'ivimos días de i g u a l a d o r a democracia, p a i a que
Sí'a lícito m a n t e n e r el c u l t o del alxilengo. V i v a m o s orguIlos(ts de la herencia de talento y de h o n e s t i d a d ; pero renunciemos al c u l t o , p u e r i l , de l a herencia de p i g m-ento bhnico. Y recordemos que todos los pigmentos
de l a piel estuvieron reunidos, en l a s horas de ju-uelia
de n u e s t r a n a c i o t i a l i d a d . y (|ne tíjdos ellos se reúnen,
r-n los empeños <ie engr;tniiccimiento d e l a P a t r i a .
nigamos

11 í i u e s f i - n s

hijos, blancos }• mestizos, n a c i -

iiioecnte. representa, perpetuación del agravio t r a d i -

dos e n la costa, que al otro

c i o n a l heehí) a l a raza f u e r t e que dominó u n día e n es-

da l l e n a de

tas

c i o m s <pie por c a l l a d a s s o n desconocidas,

t i e r r a s de .Vmérica: pues quienes establecen

dife-

tsfucrzos

no

lado de los A n d e s v i v e v i -

pregonados, s u j e t a

a

en

])rivalucha

r e n c i a s t a n consideral)le,H e n t r e nuestros hombres de l a

p-M-jíCiua con las Ínclenu'ucia.s del ambiente y con la i n -

costa y aquellos de l a s i e r r a , se a v e c i n a n , s i n qviererlo,

comprensión de los grupos sociales dominadores, u n a

a a(|uellos

i n f a n c i a s e r r a n a que necesitamos hacer m u y fuerte y

sujetos que,

desde

los albores del siglo

X \ ' l l . pusieriiu en d u d a lu existencia del a l m a i n d i a .
(Quienes hemos es])eradi> siemi])i-e en ia obra

fuerte

de ta r a z a autóctona: quienes heñios creído q u e l a s esp e i a n z a s de g r a n d e z a de l a P a t r i a están estrechamente
v i n c u l a d a s a l aprovechamiento tie l a

fortaleza indis-

c u t i b l e de bi raza n u e s t r a , halamos n e c i ' s a r i o
nar

c o n t r a e| vicio e d u c a t i v o , fomentador

reaccio-

d e l desdan

IHU- el indio. Creemos necesario educar a nuestro?, n i ños e n el sentido d e l respeto y cariño p a r a l a r a z a i n dia, p a r a que el blanco y el mestizo de l a costa concedan

menos i m p o r t a n c i a a l a pigmentación

que a l a s

excelsitudes d e l

de l a p i e l

espíritu, y no consideren

muy

nuestra,

queremos h a l l a r , a

favor d e l tiempo,

las c(mq)eusaciünes reelanuidas ¡«ir nueatra h i s t o r i a .

59

XIV
( N o le evitéis a l niño e l espectáculo del dolor a j e n o ) .

L a viejecita. abuela, m u y p e q n a i i t a y m u y delgada,
no doldegado el t a l l e p o r obra de los años, pero sí v a c i l a n t e el paso, me l l e v a b a de l a m a n o , compañero poeo resignado a l silencio de e l l a .
E n aquellos largos paseos, largos por e l paso m e n u do y lento de l a abuela, hallamos, a l g u n a vez, i m m u t i l a d o : l a hoja a c e r a d a de

i m a i n d u s t r i a , poco p r e v i -

sora, le había arrebatado ambos miembros i n f e r i o r e s ,
V el sujeto debía e r g u i r el grueso busto sobre u n a c a r r e t i l l a que impulsaba por s u s propias manos. S u d o r o so el rostro sucio, crecifla descuidadamente l a b a r b a ,
aquel desventurado

expresaba dolor y e s p e r a n z a : el

dolor de s u mutilación, l a esperanza de valerse a pesar
de e l l a .
C u a n d o I v A ^ ^ e l i t a se dio c u e n t a de m i

obstinada

^

60 —

61 —

(>I)ser\'ación, tiró bruscamente de m i mano, p a r a dec i r m e , con s u voz trémula:
— . V o m i r e s e.so, niño.
Y o no pregunté a i a a n c i a n a
r a r aquel dolor humano.

p o r qué no (]cl)ía m i -

Avancé con eila, sonriente

ante s u s empeños de a p r e s u r a r el paso. Y llegamos a
la ca.sa.
Y a e n l a casa, me j)reguuté a m i mismo la razón de
ser d e l concejo de l a abuela. Y no pude h a l l a r l o .
Hoy," cuando la s i l u e t a de l a

queriila abuela es u n

vaguísimo recuerdo en ta fatigada m e m o r i a , cuando l a
d u d a me a s a l t a en el empeño íle r e c o n s t r u i r el r o s t r o
bon(ladt>so de l a a n c i a n a . ]>¡enso en el e r r o r de s u consejo. No hacía bien l a abuela en n t ^ a r m e el espectáculo del dolor ajeno.
Está bien que el hogar

ponga

fervorosos

empeños

e:i evitarnos el d o l o r ; pues que h a r t o será el dolor que
suframos a lo largo de l a v i d a y tiempo

habrá de so-

l>rái"hos p a r a h a c e r el r u d o aprendizaje del d o l o r ; per(; lío está bien que nos m a n t e n g a n

en

l a ignorancia

d e l dolor de los demás.
E l niño que

contempla al

niño enfermo o a l hom-

bre enfermo, ¡niede c o m p a r a r c o n ese estado de enfermedad s u estado de s a l u d . E l niño que v i s i t a a l huérfano y sabe

aquello que el huérfano

echa de menos,

en s u alba c a m a del hospicio, comprende l a f e l i c i d a d
de s u hogar y aprecia, e n twlo s u valor, el til>io afecto
que el cariño de los padres pone e n
más ]x>bre.

d a aquella b r i s a de v e n t u r a que sopla en el hogar propio.

torno a l a c a m a

E l niño que v i s i t a el hogar pobre, sabe to-

Y estos conocimientos, al mismo tiempo (|ue ba-

ceu l a m a y o r f e l i c i d a d del niño, le d a n u n a noción de
l a existencia del dolor, de l a enfermedad, de l a o r f a u <lad. de l a pobreza. Y l e ^Lseñan, además, a q u e l l a obligación—<jue con t a n t a f r e c u e n c i a o l v i d a n los ricos y
los f e l i c e s — d e

c o m j ) a r t i r f o i i u n a y felicidad con los

h u m i l d e s y los desventuradfw.
Y'o llevaré a m i s h i j o s , en peregrimición, a l h o s p i t a l
de niños, en v i s i t a a los huérfanos, en v i s i t a a los m i sei-ables. Y los llevaré p a r a que s u s manecitas se hagan
a l hábito de l a dádiva. Y p a r a que sus t i e r n o s espíritus, sabiendo ( [ U e existe el dolor en l a vi<la, no c r e a n ,
c u a n d o e l dolor llegue p a r a ellos, que el Dolor es el
trágico i n t r u s o . . .

XV
( P r e o c u p a o s de l a educación
s e x u a l del niño).

E n tanto que l a a u t o r i d a d no

c u m p l a el deber d e

i n s t i t u i r l a p a r t e de enseñanza de l a v i d a s e x u a l que
corresponde a l a e s c u e l a ; e n t a n t o que esta educación
sexual esté completamente

a!)andonada, p r e c i s a q u e

vosotros, padres de f a m i l i a , os decidáis a

educar, e n

todo lo concerniente a l a v i d a s e x u a l , a vuestros hijos,
l ' i c c i s a que vosotros, por vosotros mismos o delegando [xideres a u n médico discreto, iniciéis a vuestros ¡hijos e n los misterios de l a v i d a s e x u a l , indicándoles, e n
niomentos oportunos, e n oi>ortunidades o f r e c i d a s p o r
la c u r i o s i d a d e interés suyo, cuáles son l a s f i n a l i d a d e s
de esa

función importantísima

de l a v i d a h u m a n a ;

cuál es s u (higiene y cuáles son s u s peligros. E l miédico llenará, mueho m e j o r que

vosotros, m u d i o s a s -

pectos de este grave cometido: él procurará s e r claro,
s i n licensiosidad, y procurará e v i t a r , en e l varón, los


extremos de l a oiM)sición: aquel que eonduce a l a d i s i pación y aquel otro (pie conduce a l a abstención absoluta, a u n de.s])ués de c i e r t a edad. A . M B O S K X T Í Í E M O S
DEBEN
S E U CUIDADOSAMENTE EVITADOS.
P e r o debéis evitar, en todo caso, que \uestros h i j o s ,
a i m en m u y t i e r n a edad, sean testigos de vuestras i n timidades conyugales. E v i t a d , asimismo, toda

reveja-

(Í5

bien y nd propende a c o n s t i t u i r el carácter de l a niña,
011 f o r m a t a l que, a l l l e g a r a c i e r t a edad, se halle c a p a c i t a d a de v a l e r s e por sí m i s m a , s i n a y u d a , s i n tutela, tanto en los menesteres prácticos como e n l o s deberes m o r a l e s .
E s menester f o r m a r el c r i t e r i o , m a d u r a r el carácter,
de suerte que no tenga l a f u t u r a esposa y m a d r e que

ción b r u s c a , en lo r e l a t i v o a l o s misterios de l a genera-

buscar s i e m p r e el apoyo y

ción ; pues jxidéis semln-ar,

puede l l e v a r a l a neurosis, cuando s u r j a n l a s rcsponsa-

c<m

revelaciones

s u l t a s , a s i como con secx-etos excesivos, u n a

incon-

consejo, c u y a i n c a p a c i d a d

neurosis

biiidades, o iinede c r e a r u n a m a d r e incapaz de e j e r c e r

penséis. E n

sus funciones de t a l , contribuyendo a c o n s t i t u i r u n ho-

u n a l a r g a época i n f a n t i l , l a imaginación del h i j o está

g a r desdichado, agravándose los efectos en l a genera-

v e r d a d e r a m e n t e a caza de datos relati\os a ! origen de

ción siguiente. D O T A D D E S U F I C I E N C I A E L C A -

l a s personas y l a s cosas. E l a l i m e n t o que se dá a e s t a

RACTER

que se

desarrollará,

cuando menos lo

c u r i o s i d a d es decisivo p a r a l a constitución del carácter de l a persona, que

pasa en vuestro b o g a r — y sois

responsable p o r e l l o — l o s años de l a v i d a

en que t o d a

i n f l u e n c i a personal es una v e r d a d e r a semilla, b u e n a o
mala, que dará s u s frutos, también, respectivamente,
n m y buenos o m u y malos, más t a r d e .
P r e c i s a , aíymismo, que l a s m a d r e s de f a m i l a , t a n
celosas como lo son todas de l a f e l i c i d a d de sus ñijas,
digan a éstas, en s u -oiMjrtunidad, algo resj^cto a l a
m a t e r n i d a d , poniendo em'[ieño e n e v i t a r , en esta form a , a s u s h i j a s , todos aquellos males y todas aquellas
tristezas que ellas m i s m a s , p o r i g n o r a n c i a , no pudieron e v i t a r .
C o n s u m a frecuencia, l a m a d r e o l v i d a que l a h i j a
a quien educa debe o puede l l e g a r a ser

madre tam-,

D E VUESTRAS HIJAS.

6J

XVI
^ N o l i a y que imponer T o c a ción a l niño, sino a y u d a r l e a
encontrarla).

Muchos de vasotros, p a d r e s de f a m i l i a , haht'is
suelto l a profesión de vuestros hijo':, cuando éstos

reeipu*

t a l ; a n seis o siete años tIe e d a d ; habéis resuelto h a c e r
de ellos médicos o abogados o m i l i t a r e s , s i n s u j e t a r o s
a precepto científico a l g u n o : u n niíío inteligente, que
obsci-va, oon simpatía, el automóvil de su p a d r i n o médico o de s u tío médico, h a sido condenado, p o r vosotros, a l estudio de l a m e d i c i n a ; u n otro iñño. de apar e n t e robustez

física, de carácter f u e r t e — p a r a

con-

s e r v a r u n término que os es g r a t o y f a m i l i a r — h a sido
condenado, pttv vosotras, a l a c a r r e r a

de l a s a r m a s .

Habéis procedido en tal f o r m a , porque ignoráis que el
g r a n .secreto

educativo eousi-^te e n

coloear sobre los

hombros de los sujetos el

6 8 —fardo

que ellos pueden con-

ducir, s i n m e n g u a de s n resistencia.
C u a n d o habéis querido

(1!>

interés d e l niño. L a educación no va, ciega y tiránicai m n t c , de fuera a d e n t r o , sinoj por el c o n t r a r i o , do

aprovecliar de u n o de vues-

tros hijos, p a r a t r a n s p o r t a r un ol)jeto, habéis tenido,

dentro a

fuera.

No l i a y

que

imponer costumbres, i n t e -

reses, curiosidades, sentimientos o ideas a l niño, sino

muchas veces, e l escrúpulo: " E s demasiado peso p a r a

alimentar, desarrollar, diferenciar,

é l " . ;Vor

t i t u i r , s u g e r i r y s u b l i m a r costumbres, intereses, c u r i o -

qué no hal)óis tenido e l mismo escrúpulo, a l

compensar, subs-

poner sohre los hombros d e l espíritu de ese hijo vues-

sidades, sentimientos e ideas. Así

tro, e l f a r d o de u n a profesión? ¿ N o habéis pensado, a l -

sólida y s u i i e r s o n a l i d a d propia y a i m o n i o s i .

g u n a ve?, que no todos los

TAMBIEN SE EVITAN LOS CONFLICTOS D E L

hombres h a n nacido p a r a

su educación

guerreros, que no todos h a n nacido y)ara ser dedicados

ALMA

a l a s profesiones

CONFLICTO VITAL QUE S E LLAMA

liberales?

Niños que, colocados e n e l c a m i n o de

u n a (Kupaeión

m a n u a l , hubiesen llegado a l a s satisfacci-í'nes y t r a n qu¡li<lad de l a f o r t u n a g'anada con el ,|H-rsonal esfuerzo, colocados en l a

y

INFANTIL QUE

SON E L ESBOZO

será
ASI
DKL

NEUIÍOSIS

LOCUlíA.
La

M e d i c i n a J l e n t a l puede prestaros el s e r v i c i o de

u n consejo s a l u d a b l e : o l l a se e n c u e n t r a en jiosesión de

pendiente de u n a profesión, cuyo

elementos, a d q u i r i d o s hace pocos años, que le p e r m i t e n

ejercicio representa, p a r a ellos, u n gasto de energías

l a orientación vocacional de vuestros h i j o s : e l l a t e ñ e

de que, en r e a l i d a d , carecen, l l e g a n ,
agotamiento
LA

al

eómi:) deciros cuáles s o n los fardos que puede s o i i o r t a i .

y a la catástrofe e s p i r i t u a l : [ j L E C ' A N A

fiicilment:e,

s i n peligro, el espíritu de vuestros h i j o s ; e l l a sal>rá i n -

NEUIÍCSIS Y A L A D E M E N C I A .
La

c i e n c i a de h o y tiende a revolucionar ios méto-

d o s de e<lucaeión, y también los de c r i a n z a deben c a m b i a r e n el mismo sentido. Así como antes se creía que
el S o l g i r a b a en torno de l a T i e r r a , y se cree hoy que
]¡i T i e r r a g i r a en t rno del S o l , que es el astro c a r d i n a l , así hoy los métodos de enseñanza y de c r i a n z a no
se iniiMinen
la

a l niño; hoy no g i r a el niño en torno de

v o l u n t a d ca]n'ichosa o dogmáticamenti.' d i s c i p l i n a -

d a del padre y del maestro, sino q u ' ' el maestro y e l padre

ponen

su v o l u n t a d y su i n t e l i g e n c i a a l servicio del

dieanis

cuále.';

.son los f a r d o s que ese •espír:tn no debe

ui j H i c d e t ilerar.

Í

XVII
(Hay
'

que a s i m i t a r

nuestro

yo ínactual a las d u r e z a s
la

de

vida).

P a r a pocos hombres es fácil l a v i d a ; p a r a l a i n m e n sa mayoría de los humanos, eila está l l e n a de d i f i e u l ííidcs, qne hay que a p r e n d e r a v e n c e r ; l l e n a de enemigos, que p r e c i s a a p r e n d e r
T o d o s estamos p r e p a r a d o s
los preparados p a r a e l dolor.
dizaje;

a conocer y a d o m i n a r .
p a r a el p l a c e r ; pocos son
P r e c i s a hacer este a p r e n -

p r e c i s a que, lentamente,

enseñe, desde niños, l a defensa

suavemente,

se

nos

del daño, el dominio

de l a d i f i c u l t a d , l a energía necesaria p a r a s u f r i r , s i n
e x p e r i m e n t a r grave convulsión e s p i r i t u a l .

Precisa sa-

ber, en el momento oportuno, que l a v i d a es d u r a ; a u n q u e es posible H A C E l í L A M E N O S D T T R A .
E n muchos casos, t a l vez en todos, Jo más arduo d a
l a l u c h a no está en b a t a l l a r c o n t r a las d i f i c u l t a d e s ajen a s a nosotros mismos, sino en a d a p t a r los s e n t i m i e n -

tos. l a s tendencias a f e c t i v a s , nuestras fantasías y nuest r a s ideas de otro tiempo, a los propios problemas de
nuestra vida actual.

E l i>enr enemigo que tenemos,

estií escrito, somos nosotros mismos, es nuestro Vio Ínactual.

H a y que a s i m i l a r , con l a meditación, l a re-

m i n i s c e n c i a , el estudio y el sabio consejo, ese mu'.stro
lo

Ínactual, insatisfecho siempre, porque también tie-

n e pretensiones imposibles.

E n el fondo de n u e s t r a

a l m a , duerme n u e s t r a alma, i n f a n t i l , a j e n a a los reelauios de l a r e a l i d a d exíerior y a los imperativos del deber s o c i a l .
E S MENKSTElí A S I M I E . V l i L A A L M U N D O T A L
CUAL E S Y SOCIAUZARLA.

Wntm

«TOCCM MBTOCAlWeno