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Hoy escribo este artículo, cuanto menos controverso, acerca del intrusismo profesional

que se viene dando, sobre todo en tiempos de crisis, dentro de ciertos sectores
laborales. Ruego por favor que se lea con ánimo con una actitud crítica que favorezca
la interacción y el diálogo, más aun, cuando no tengo especial simpatía por coaches,
psicoanálisis e incluso pedagogos (entre otros)
Hace unos días, leí un artículo en diario16.com sobre el intrusismo que acontece en el
sector de la psicología. En él se argüía y denunciaba (con acierto he de añadir) la
irrupción masiva en tal sector por parte de coaches, formadores y pseudoterapéutas
de toda índole y condición. En las líneas que siguen, intentaré exponer los fallos y
aciertos de esta defensa a ultranza de “licencias” estatales y títulos como único
método de legitimación formativa sin dejar pasar, vaya por delante, las infinitas
deficiencias y estafas que en verdad, hoy en día adolecen a todos aquellos que
intentan o quieren diversificar su formación y actividad laboral en sectores que van
más allá del que su carrera marcaba inicialmente: a mi juicio son ambos, defensores de
licencias y gente sin títulos oficiales, quienes adolecen del mismo error intelectual.
El primer argumento que se deja leer en aras de defender la carrera de “pro”, es que
no puede compararse a una persona con licenciatura a otra con dos o tres cursillos.
Este argumento, que no falaz, adolece sin embargo de ciertas carencias que consciente
o inconscientemente solo aboca al proteccionismo del estado de unos individuos
frente a otros, limitando la competencia y la innovación en cualquiera de los sectores.
El problema real no es otro que el de dónde situar una línea de demarcación que
permita dilucidar cuándo una persona está capacitada para ejercer o no una
determinada profesión. Obviamente, y en caso de ser un empresario, fijaría antes mi
mirada en una persona con licenciatura en psicología que en otra con un par de títulos
relacionados con la misma, puesto que una formación de más tiempo parte con el
beneplácito de haber aportado más cantidad de conocimientos. Ahora bien, esto no
quiere decir que haya que cerrar bajo llave, la puerta que permita otros competidores
aportar valor añadido dentro del mismo área y tampoco que necesariamente, un
psicólogo tenga que ser mejor profesional que uno que carezca de tal título.
Obviamente no es el título, sino la calidad del servicio el que determina la validez del
mismo. No creo que los años de licenciatura otorguen la calidad al futuro trabajador.
Lo que sucede, en aras de criticar a los intrusos, es el mismo error de considerar que
un título puede capacitarte para un ejercicio por el mero hecho de que se relacione
con un determinado trabajo. Pero considero que también es verdad que no todo el
mundo le da el mismo uso o utilidad a un cursillo ni todo el mundo complementa y
combina de igual manera cursos con carreras (sean o no oficiales) o con cualquier otra
formación.

“conciencia”. publicaciones. sólo cabe criticarles de: 1. estudio (sea oficial o no) y una buen publicidad de tu supuesto “saber hacer”. que la psicología y la filosofía. es el consumidor y la sociedad en general la que se ve perjudicada del error que consiste en considerar “el título” como criterio de demarcación que otorga la validez laboral pertinente. en su metodología no hace sino partir de conceptos como “yo”. aportaciones u otras pruebas de eficiencia y capacidad que hagan saber que realmente no son timadores (a pesar de carecer de cierta formación “oficial”). uno sale de la carrera con la sensación de haber olvidado casi todo lo aprendido) Este criterio. Porque no hay que olvidar que el . se tocan: es cierto que en la educación actual las carreras están muy delimitadas (craso error a mi juicio por eso solo va en contra de la innovación que surge de la interacción). “comportamiento”. dividieron sus caminos de manera tardía allá por el siglo XIX. con un poco de imaginación. no hace sino más que devaluar la calidad de un servicio por falta de competitividad e incentivos para unos (quienes defienden licencias y carreras oficiales) y por arrogancia y pillería en los segundos.su no honradez intelectual de reconocer hasta donde llegan sus conocimientos adquiridos. reconocer que si quieren ejercer de tal o tal profesión o de tal cual especialización específica. Pero este error en el fondo también existe en las personas con títulos (pues todos sabemos que hasta que uno no trabaja no aprende realmente nada e incluso. dominante en la sociedad actual. deberían complementar esos estudios o bien demostrar su valía a empresarios y clientes mediante artículos. les guste o no.en aras de lo anterior. y 2. a pesar de que dicha separación (que en verdad no es tal). habría que decir que obviamente hay áreas y ámbitos de conocimiento que.Al final. quienes pretenden con dos títulos lanzarse a pedir trabajo o emprender cualquier actividad. que haberlos haylos. pero ésta ya es otra cuestión. para lo cual hace falta tiempo. a colación del artículo arriba mencionado. La gente de cursillos o carreras no propias. “intencionalidad” etc. Pero esto no es todo: Para aquellos que critican el intrusismo. Como crítica a la proliferación de los estafadores mencionados. sólo se formalizó como en los planes de estudio debido a la profundización y especialización de cada una. peca de pensar que su título ya le da conocimientos suficientes para. que llevan ya una carga conceptual o filosófica que los explica antes de ser aplicados y en función de la cual se define una escuela psicológica u otra( así como su validez). Querer separarlas cual agua y aceite no es sino una aberración. Sería conveniente recordar. trabajar bien en lo que no está del todo formado o bien más allá de lo que está formado. a saber. “acción”. La psicología que obviamente es una ciencia.

puesto que una persona puede no tener el título oficial de psicología. Totalmente de acuerdo. para que entiendan que el título no sirve de nada) . sino también más económico. Es mejor para el consumidor partir de la premisa de que todos le pueden engañar o dar un servicio pésimo (para que todo el que quiera darlo haya de demostrar lo contrario mientras que el cliente además se preocupa de encontrar un mejor servicio) que pensar que solo son válidos quienes tienen un determinado título o licencia. no negaré que incluso yo mismo me fiaría antes de alguien con título. teniendo que demostrar su valía por venir de otras formaciones o tenerla mediante otros títulos no tan reconocidos (por no poder en principio pagarse los de carácter oficial). ya le digo yo cuales son”. Antes de que el lector ponga la voz en el cielo. Defiendo además. y no sólo esto. le haga mejor para un determinado trabajo que aquel que posee el “título”. no es función de éste quitarle la potestad de ganarse la vida al que no tiene tal título o proviene de otras disciplinas. aunque esto no debiera deslegitimarlos para el ejercicio profesional.verdadero criterio de demarcación que asegura tu validez laboral no son los títulos que tengas. Para terminar. La responsabilidad de elegir le corresponde a éste último que será quien deba investigar qué profesional puede serle más beneficioso. acomodándose en la situación de que quien no pueda acceder directamente a su formación no pueda competirle. este es mi caso: yo soy licenciado en filosofía pero me especialicé en neurociencia y filosofía de la mente. Personalmente. (La filosofía no es cosa de maneras de vivir ni divagaciones: esto solo es una visión deformada que desgraciadamente ha calado en la sociedad por culpa de muchos “licenciados en filosofía”. pero esto no es razón necesaria para cerrar el coto y hacernos benefactores de ciertos privilegios. pero esto no invalida mi exposición. lo cual solo aboca a que dichos “privilegiados” por el estado no hayan de mejorar en calidad y precio. ya remite aquí el escritor lo que se muestra previamente en el artículo: la salud es la salud. y con ésta no se juega. cosa que favorece la gente que. esto sólo equivale a decirle al consumidor: “usted no se preocupe de encontrar el mejor servicio. Puesto que alguien con títulos y licencias también puede equivocarse. ni muchísimo menos la formación con otros títulos o formación no reglada. hecho que en la mayoría de los casos se da gracias a personas con formación multidisciplinar. que de la interacción entre disciplinas se da la aparición de nuevas ramas y formas de negocio propias de la innovación. puede y ha de mejorar para realmente superar a aquellos que a priori tienen una formación oficial y en principio. Ni un título universitario te otorga tal validez. en ocasiones. de mejor calidad. pero sí cierta especialización en un solo ámbito concreto de tal área que. sino el cliente que es a fin de cuentas quien recibe y aprueba o no tu servicio.

De igual manera. en estudiar los sistemas lógicos y conceptuales que tiene el paciente para mostrarle sus contradicciones internas. ¿Es esto intrusismo profesional? No lo sé. Pienso que si hubiera ido de psicólogo abarcando aquellas actuaciones que desconozco se me hubiera pillado enseguida puesto que “mis clientes” y mis jefes no hubieran estado conformes con mi trabajo. elaboré planes de orientación familiar y acompañamiento de personas adictas. sino también aportando investigaciones propias de asesoramiento filosófico. y aquí es cuando quizá algunos se lleven las manos a la cabeza. sino otro tipo de terapia “sea o no psicológica” ¿cuál?. por cierto. lo único que hago es . pero ello no quita que. pueda aportar valor añadido a tal empresa u objetivo. (casi siempre inconscientes) para favorecer. Aunque me encanta la docencia. que un arquitecto podría perfectamente dar clases de matemáticas. En compañía de una psicóloga. no descarto trabajar en otros sectores.Actualmente estoy terminando un máster en psicobiología y neurociencia por la Universidad Autónoma de Barcelona. no consistiría en dar terapia conductual por ejemplo. que a día de hoy. o un matemático ayudar a un arquitecto a realizar ciertas operaciones específicas para su construcción. También tengo experiencia laboral como docente de filosofía y psicología a nivel universitario y de secundaria. es cuestión de aportar a otras ramas lo que sí sé bebiendo también de éstas. En mi caso lo que he venido practicando consiste. ayuda que por supuesto. Mi truco. Como espero que se entienda. sigue vigente tras dos años en la universidad donde trabajé. comunicando previamente qué podía hacer y qué no y qué cosas nuevas podía aportar desde los conocimientos que entonces tenía. no sólo de los pocos o muchos conocimientos que tuviera en psicología (rama en la cual continuo actualizándome). pero no creo que se me hubiera haber privado de trabajar en tal proyecto. estoy investigando sobre cómo puedo ayudar a familias y personas con depresión en enfermedades terminales. tanto en patologías psiquiátricas y orgánicas. Así por ejemplo. la eficiencia y puesta en práctica de la terapia conductiva-conductual que previamente haya dado el psicólogo. lo cual para a inmensa mayoría no le parecerá raro. Sin embargo. entre otras cuestiones. sirviéndome. realizando un trabajo final sobre el cerebro en casos de depresión. mucho más experta que yo. Sé que no soy el mejor en esta área y que existen muchos profesionales infinitamente mejor preparados en psicología que yo para tal desempeño. No es cuestión de hacer lo que no sé. también he trabajado como terapeuta en conductas adictivas gracias a un título privado de psicología clínica en adicciones. ahora sí. consistió en partir de mis deficiencias y no esconderlas a mi empleador. reconociendo mis límites sobre lo que sé y sobre lo que no.

aunque evidentemente. . mientras acumulo el dinero pertinente para graduarme en psicología o complementar mi formación con cursos que me den herramientas para aportar ese valor añadido y específico que quiero y creo poder dar. Ya para terminar: reconozco que no soy psicólogo y reconozco también las reticencias más que comprensibles que podrían tener pacientes y empleadores de cara a mi trabajo.complementar el trabajo psicológico y no usurparlo. me ayude en mi trabajo de los conocimientos psicológicos de los que dispongo. sin embargo. deberé demostrar con pruebas que verdaderamente aporto algo sin engañar a nadie. si quiero poder ejercer un servicio terapéutico o parte de éste (se llame como se llame).