Número 3 octubre 2016

La tierra
baldía

SUMARIO

José Alberto Velázquez

Poesía
José Luis Serrano

“Quiero mostrar
una realidad palpable
como las arrugas del tiempo”
Entrevista a Yahiron Villalobo

Decálogo contra
el filósofo aburrido
(O Sócrates reencarna
en el lobo no estepario)
Carlos Esquivel

Verdades
del ciervo
encantado
Luis Pérez de Castro

Unidos
por la música
el tiempo
y la tierra
Jorge Luis Peña Reyes

Equipo de Realización
Director: Frank Castell
Redactor: Jorge Luis Peña Reyes
Ilustraciones: Yahiron Villalobo
Diseño y composición: Leoarmis Ojeda
fragmentosdeisla@gmail.com

FRAGMENTOS
DE

ISLA 2

Pero no basta

La tierra baldía
José Alberto Velázquez
El vagón es sucio y huele a hierro, a sangre
menstrual, a semen rancio. No son buenos olores
para comenzar un viaje ni nada. Pero son los olores
que hay, así como las caras de las personas, los
maletines viejos, los bolsos de saco, los policías sin
afeitar y los empleados con un uniforme que debió
ser blanco y azul y ahora es gris y magenta, si es que
hay un color magenta y si esos pantalones y faldas
en los que empieza a sobresalir el musgo tienen tal
color.
En Santiago te espera una mujer famosa, una mujer
a la que no conoces, sólo su voz de pájaro nervioso
diciendo por teléfono que ya resolvió el hospedaje,
que le ha hablado de ti a los otros—quiénes serán
los otros—, que Dios no existe y que te cuides por el
camino. Que si todo está claro, adiós.
Te preguntas si algo así tendrá sentido. Cuando
oscurezca y las luces del vagón se apaguen (cuando
descubras que los vagones no tienen luz)
empezarás a extrañar la casa. Siempre ocurre. Por
eso nunca llegaste a nada. Escribir estupideces en
los márgenes de los libros, comer pan con azúcar,
masturbarte dos o tres veces al día, desenchufar el
radio con violencia, saludar a los carretoneros que
pasan por la calle, jugar (mal) dominó, hacer algún

trabajo para la gente de Venezuela por comida y
unos pocos dólares: ese montón de mierda iba a ser
lo que extrañarías hasta regresar a él, hundirte en él,
fundirte con él. La tarde muestra un océano de
marabú hasta donde se pierde la vista. Crees
recordar realities shows: escenas pastoriles repletas
de prados limpios y vacas Holstein inclinadas sobre
el espartillo. Puedes haberlo soñado. Desde que no
bebes las cosas van peor. Ni siquiera sueñas. Las
mujeres te ven como algo repugnante y cuando
hablas es la guinda del pastel. Entonces aparece este
asunto. Vas para Santiago. No ves a La Muchacha.
No hay viaje sin una muchacha con la que flirtear.
La miras, ella mira para ver si la miras, después se
baja en cualquier cruce y puedes regresar
mintiendo sobre la novia del tren y masturbarte
hasta que el rostro y las caderas de la chica se
difuminen en la humedad de tu mano inútil y
cansada.
El viejo de al lado, ciego probablemente, te odia. Los
dos muchachos que van al frente te odian. En
cuanto la mujer que espera en Santiago vea lo que
eres, botas de trabajo, cuerpo de Shrek, ojos verdes
de maligna hermosura, te odiará. Qué importa.
Pagaste doce pesos en la taquilla, subiste, aquí vas.

FRAGMENTOS
DE

ISLA 3

Aquí vas. No sabes cómo sobreviven, si lo hacen,
esas personas que acaso vivan en las pequeñas
casas que se encuentran cercadas totalmente por el
marabú. No se ven trillos, guardarrayas, pasadizos.
Sería hermoso vivir en una de esas casitas, lejos de
todo y de todos. Desde allí verías pasar esta cara de
luna llena, los pelos brillantes, un signo de
interrogación que baila entre el miedo y la nostalgia
encima de una cabeza hidrópica.
Por fin, una vaca. Parece una muñeca rota, marca
Brownswiss, al lado de la línea. Quiere decir que los
pitazos y el leve sacudón de hace unos segundos
fueron una advertencia y una consecuencia,
respectivamente. Los pasajeros gritan “¡Dile al
maquinista que pare, que pare!”. Desconocen que
ocultos en la maleza permanecen individuos con
machetes afilados en los brocales de sus pozos y
sacos mugrientos y vacíos. Son los habitantes de las
casitas y ahí estarías entre ellos, una cabeza
hidrópica y ojos de maligna lujuria que te ven pasar
asomado a la ventanilla del vagón, rumbo a
Santiago. Los pasajeros se han dado cuenta que no
habrá luz esta noche y empiezan a trasegar en los
equipajes. Sacan vasijas plásticas, paquetes de
nylon, jarros de aluminio. Los aromas que sientes
son, indefectiblemente: moros y cristianos, fricasé
de cerdo, plátanos fritos. Enseguida sus bocas
relumbran de grasa y satisfacción. Comen igual que
zorros estremecidos, de prisa, tapando la comida
con las manos para que nadie vea o le robe siquiera
con los ojos. Hasta los torturadores traficantes de
caramelos, galletas, bombones y bocaditos (sus idas
y vueltas labran un surco en el piso del tren) deben
estar atragantándose, al igual que los policías, los
empleados. Es ridículo que los demás te miren con
orgullo y desprecio porque tienen qué comer y tú
no. ¿Y si dentro del maletín fueran tamales,
chilindrón de chivo, tostones y bistec de res? El
beneficio de la duda. Querer decirle al viejo cochino
(mastica con parsimonia su arroz congrís, sus
buenos trozos de carne, sus plátanos hervidos
aceptables a unas encías limpias) “No tengo
hambre; comí antes de salir; más tarde le meto
mano a la jamazón, ja ja ja”. Los gays del frente
colocan microscópicas porciones en tenedores con
mangos plásticos y se limpian la boca cada vez. Por
lo menos no se embuten uno a otro. Aceptar cosas
así lleva tiempo.
A medianoche tocará oler los pedos y escuchar
gemidos de alguna mujer masturbada por su
compañero/a. Erecto, hambreado, con ganas de
fumar, rumbo a Santiago donde te esperan una
mujer y una ciudad y unas circunstancias
desconocidas.
El tren va despacio. Así Cuba parece más grande.
(Moverse en la penumbra con la exactitud de un
murciélago. Primero degollar a los vecinos de
enfrente. Después al viejo sordo o ciego. Seguir

hasta el último vagón, donde los policías manosean
putas que transportan chícharo desde La Habana a
Santiago y café desde Santiago a La Habana. Saltar a
tierra, buscar la forma de, en el menor tiempo
posible, llegar a la carretera, volver a casa, nunca
salí de casa, nadie tendrá memoria un montón de
sebo que compra un ticket sin decir palabra).
(Recuerdas un viaje parecido. Del pueblo salían
trenes con destino a la playa. Pollos fritos, papas
fritas, el agua salada y verde, tu padre borracho
golpeándote con un palo porque no puedes ir más
deprisa: tienes los pies destrozados y el tren de
vuelta se va). El hambre y el silencio te despiertan.
Es noche cerrada. Las botas despiden un tufo
amargo. Deseas orinar, pero no necesitas ir al baño
para descubrir en qué situación se encuentra. Tu
asiento (el primero vacío que encontraste) es el
segundo a la derecha de Oeste a Este, muy cerca de
la toilette. Las mujeres entran sin cesar. Sabes por la
forma si van a hacer pis, a cambiarse la almohadilla
sanitaria, a destruir alguna evidencia. Los
empleados y los policías también entran, para
revisar. (Cuando las muchachas duermen separan
los muslos y sólo entonces te das cuenta de lo
grande que puede ser un sexo de hembra, esa
dureza ancha y abultada cuya línea vertical al
abrirse un poco deja ver dispositivos raros,
obscenos, un orificio rasgado con imprecisión en el
que hundes tu dedo o tu pene y ella se contrae, te
atrae, mueve las caderas abriendo, cerrando, en un
movimiento a ratos circular interrumpido por
bruscos lances hacia ningún punto en específico,
cuando tu pene se relaja para facilitar la salida del
chorro caliente ellas se abren más, aprietan los ojos,
ponen sus manos sobre tus nalgas y jadean).
Paradas en cruceros solitarios. Un camino estrecho
que termina donde la luz de la estación termina.
Carretoneros semidormidos que esperan a “la
niña” que viene de la Universidad con el pase de fin
de año y el alma repleta de espermatozoides;
sacudones que despatarran, además de ganado
vacuno, caballos, suicidas, montañas de resistencia,
fantasmas; desvíos a ramales secundarios en espera
de que un tren más importante, no sabemos cuánto
va a demorar, siempre demoran mucho, siga su
marcha veloz y luminosa hacia uno y otro lado del
mundo.
Una vieja ronca vende café, a peso el dedal. Cuentas
los fondos mentalmente, da para comprarle uno, lo
haces. Si pudieras, fumarías. No que los demás no
lo hagan—la vieja ronca deja una cordillera de
humo a su paso. El problema es que nunca has
fumado cigarrillos. Te asquean. No hay nada peor
esos tontos cilindros de papel y picadura, caros
para completar.
—Es un operativo, un operativo, un
operativo—repiten las voces. En un espacio
cualquiera de la trayectoria la locomotora se ha

FRAGMENTOS
DE

detenido y decenas de uniformados abordan las
escaleras. La gente a arroja bolsos a los pasillos,
arroja bolsos por las ventanas, quiere disimular, en
vano, sus bolsos en cualquier sitio, Es mi hija que
duerme, es mi padre enfermo, es ropa. A los chicos
de enfrente nada parece interesarles. Ven algo en su
lap-top. Se cubren la boca con la mano, “¡Qué
belleza!”
Esto es una operación de rutina (falso). Revisaremos los
equipajes con su permiso (falso). Todos sabemos lo que es
legal y lo que no es legal (muy cierto). Por favor,
cooperen.
Desde el fondo se escuchan gritos y protestas. Una
mujer asegura que es SU derecho viajar con un saco
de chícharos, a ella le gusta, es su mascota y la lleva
dondequiera que va, ha visto gustos peores, podría
ser un saco de mierda, Cuidado como habla,
compañera, Para quitármelo tienen que matarme,
no se lo lleven, no se lo lleven, no. El agente mira con
desconfianza la lap-top de los muchachos, quienes le
devuelven una mirada retadora, casi de
repugnancia, una mirada que la luz de la linterna no
amortigua. El contenido de tu maletín es
decepcionante. Un libro. Un cuaderno escolar. Un
lápiz. Un cepillo de dientes. Poquísima ropa. El
agente afirma que la maleta con carne congelada es
tuya, que deberás ir con ellos, que bajes las manos,
que lo ayuden a esposarte ahora que el spray te tiene
asfixiado en el piso, que si te aplican desacato sabrás
lo que es bueno por hacerte el guapito.
En la celda que esperó al final de un camino que era
una sucesión de baches, el vulgar carro-jaula
insistiendo sobre el filo de un serrucho en posición
vertical, otro detenido aseguró que estaban en
Buenaventura (vaya ironía), provincia Holguín.
Pasado mañana, a la misma hora, el tren pasará por
el mismo punto, ya habrá terminado la cosa de
Santiago, Dios no existe, será para el diciembre
próximo, será.
De nada serviría alegar inocencia. Es ese el primer
síntoma de culpabilidad. Ellos ya tienen
información. Andas en esto desde hace mucho,
mejor colaboro.
—Pero la maleta no es mía, no sé que noticias
tendrán, nunca he matado una vaca, ni un puerco,
vaya. Hagan o piensen lo que deseen, total.
En la nueva celda post-interrogatorio los
maquinistas discuten. Hablan bajo: traían, al
parecer, una caja de langostas. Debieron ocultarla
mejor, nunca pensaron que revisarían la máquina,
jamás lo hacen, los echarán del trabajo, El tren está
detenido por tu culpa y eso es grave, qué par de
comemierdas somos.
Al amanecer los visita el Delegado Provincial.
Durante la noche recibió mil llamadas, incluido un

ISLA 4
ministro o el secretario de un ministro. Qué cojones
está pasando, por qué detienen ese tren, multen a
los delincuentes y candela.
—Se salvan a esa hora no pude encontrar gente que
echara a andar la locomotora esa.
Pasarán los casos a los municipios de cada acusado.
En las afueras de la Unidad, por arte de magia,
aparecen miríadas de coches tirados por caballos.
Los maquinistas y otros suben. El dinero no te
alcanza. Debes correr. Según tus cálculos, menos de
catorce kilómetros. Así que tampoco puedes fumar
ahora. Se te ha quitado el hambre. Mientras dura el
asfalto los coches se mueven rápido. En cuanto
termina la parte urbana puedes seguirlos a buen
paso. Detrás de ti caminan otros iguales a ti. El sol
empieza a calentar. El rocío brilla sobre las ramas de
marabú. Huele a resina, a savia, a desolación. Pies y
calzoncillos húmedos. Las ruedas de los coches se
hunden en los baches o en las dunas de arena y los
cocheros desollan el lomo de las bestias. Algunos
del tren se bajan, exigen su dinero, seguirán a pie.
Yo soy Sandro, de Ciego de Ávila. Yo Elso, de
Camagüey. Yo soy Fulano de Tal, de Las Tunas, la
tierra de los generales.
Esa noche,
Vicente ordenó a su tropa que se quitaran la camisa,
fueron como leones ciegos, lo que eran, al tacto, el que
tuviera la camisa era español y recibía un machetazo, o
dos, así vencieron, él muere en Venezuela, vidrio molido,
sí, José Maceo y él, pero sobre todo él.
El viejo no está y los vecinos de enfrente se han
cambiado de ropa. Te ofrecen ensalada fría y una
botella de agua. El vagón parece limpio. En una de
las ventanillas el azar o alguien ha puesto un
inmejorable ramo de flores de dychrostachys cinerea.
Los olores son distintos (olor a mujer, al perfume de
los nuevos amigos que te ven masticar, el olor de la
mañana en Cuba, realmente grande), o te has
acostumbrado a ellos. Casi no piensas en tu casa.
Las anteriores cargas fueron sustituidas por otras.
Cada cual aprovechó su tiempo y sus bienes como
pudo, arriesgándose a ser abandonados en el vacío.
Ahora tienen carne salada, gallinas de Guinea, maíz
seco, frijoles. Hasta haces de caña que en Santiago
deben venderse bien. Un chipojo de cincuenta
centímetros cambia de color, atado por el cuello con
una cinta rosada. Una lechuza blanca y aturdida lo
observa inapetente desde su jaula.
Antes del fin los maquinistas cambiarán petróleo
por puercos. Nadie pide tickets, no se ven policías,
el tren se mueve. Ella pide permiso antes de
sentarse. Tiene muslos redondos y caderas anchas,
falda corta que una vez fue amarilla. Sergio y
Pedrito, luego de mirarte y sonreír, encienden su
lap-top.

FRAGMENTOS
DE

ISLA 5

LARVAS

<

Poesía

¿Para extraer qué portentosas larvas
los expertos practican estas siembras?
Gusanos machos y gusanos hembras.
Torpe aprendiz, ¿por qué razón escarbas
con mano fétida en los desperdicios?
¿Por qué razón —mientras los otros duermen—
te empeñas en aislar el triste germen
de la belleza? ¿Cotejar indicios?
¿Juntar información? ¿Abalanzarse
de irrespirables cumbres? ¿Inventarse
súbitamente el porvenir? Recuerda
que somos libres. Libres como vacas
que orbitan sus concéntricas estacas.
Tan libres como el largo de la cuerda.

José Luis Serrano

PUNTO MUERTO
Unidad de cuidados intensivos.
Daños colaterales. Discordancias
deliberadas. Tercas militancias.
Madres putas y padres putativos.
¿Cometer la belleza? Los altivos
visitantes desbordan las estancias.
¿Cometer (sin mayores arrogancias)
la cabrona belleza? ¿Seguir vivos?
¿Subsistir como el tonto, el mequetrefe,
que las gavetas le organiza al jefe?
¿Extraer un cuchillo del armario?
Espectros del dolor. Descabelladas
formas de alzar el vuelo. Payasadas.
Ay de nosotros, circo estrafalario.

CARRUSEL

Si vas a cenar no esperes por mí
(Fragmento)

¿Darle vueltas al parque sin descanso?
¿Atravesar la luz como un maldito?
¿Ser el chivo que arrastra el cochecito?
¿El chivo expiatorio? ¿El chivo manso?
¿Hacia qué horrible enigma me abalanzo?
¿Cuál es mi culpa? ¿Cuál es el delito
que me condena a desandar lo escrito
y pisar mis talones sin descanso?
¿Cascar qué nueces? ¿Machacar qué almendra?
¿Romper los huevos de la escolopendra?
Literatura. La literatura
y el carnaval y el templo. Por embullo
penetro en la ciudad y me escabullo
de Dios en el furgón de la basura.

Huecos en la ovación del finalista.
Verdugos hartos de jugar al flojo.
Escenas proyectadas ante el ojo
desnudo, la mirada desprovista
del amanuense. Inútiles alarmas.
¿Comenzar el difícil desmontaje
de la ilusión? Detrás del maquillaje
oculta el diablo sus mejores armas.
Sectas oscuras. Círculos herméticos.
La verdad objetiva sin cosméticos.
El carnaval en toda su apoteosis.
Entre la exaltación del evangélico
y Dios hay un abismo psicodélico.
Neurosis más allá de la neurosis.
La fuerza está en la ausencia. De la ausencia
nace el poder. La bestia que prescinde
del rebaño. El monarca que se rinde
por una inexplicable contingencia.
Abrir los ojos y aguantar el asco.
Soportar en silencio las escamas.
Que organicen el clóset las mucamas.
Saulo, Saulo, te esperan en Damasco.
La fuerza está en el acto que se omite.
Los perfumados entran al convite
en busca de colillas, huesos, cáscaras…
Carnaval infantil. Texto macabro.
¿Quién levanta (quién sopla) el candelabro?
¿Quién distribuye las alegres máscaras?

FRAGMENTOS
DE

PANÓPTICO
El hospital. La fábrica. La escuela.
La cárcel. El cuartel. El templo. Hurra
por quienes dan esa tremenda zurra
a los danzantes, que el placer les duela.
Las manos se entumecen en las copas.
¿Quién mandó a colocar estos andamios
debajo de la cúpula? Los samios
dominan el Egeo. Entran las tropas
de Constantino el Grande. Que se amen
los unos a los otros. El examen
ha terminado. Tornan los cachorros
a sus grutas de siempre. Habrá que ver
si puede el cubilete del crupier
arrebatarle al diablo sus ahorros.
Por un sendero breve avanza el fraile.
Comediantes, científicos y crápulas
introducen sus lenguas en las pápulas
de la gran meretriz. Empieza el baile.
Los cardenales nombran al Pontífice.
Esaú sorbe el plato de lentejas.
Alrededor del templo instalan rejas
quienes buscaban al Supremo Artífice.
Qué tambor de hojalata ni qué paila
de orquesta típica. El borracho baila
al tap-tap de otras síncopas. ¿Qué daño
pueden hacer los vivos a los muertos?
Son muchos (demasiados) los cubiertos
en esta mesa, en este baile extraño.
Hay que brotar como una simple espiga,
una raíz que el pavimento ha roto.
Del útero volvimos al escroto
y del escroto a Dios. ¿Cuál es la intriga?
¿Quién se entusiasma, quién se envalentona
y nos conduce al sótano? ¿Los tordos
detractores de Dios? ¿Los peces gordos
que orbitan el palangre? (Esto funciona.)
Después de tantos vidrios y agasajos
comienzan a notarse los andrajos,
la calabaza y el ratón. Un canje
de prisioneros va a ocurrir. Demonios.
Falsos profetas. Falsos testimonios.
El brillo (la ternura) del alfanje.
En los dominios de la gran apsara

ISLA 6

has transitado sin dolor un trecho.
Hay viviendo dos almas en tu pecho.
Dios quiere conocerte cara a cara.
Divertículo. Incordio. Criptorquidia.
¿Hay una bomba en el avión? ¿Qué pasa
con el bendito grano de mostaza?
¿Cuál es el estupor? ¿Cuál es la insidia?
Poco a poco el cordel se desenreda.
Júpiter eyacula sobre Leda.
Destupen otra vez el inodoro.
Relinchan los caballos en la cuadra.
Un transeúnte silba. Un perro ladra.
Nadie consigue detectar el poro.
¿Qué hacer cuando el cerebro se despeina?
¿Romper o no romper los espejuelos
del niño cabezón? ¿Tatarabuelos?
¿Zánganos preteridos por la reina?
Que las verdades entren como un pincho
en la conciencia del bufón. La estufa
debe estar apagada. Desenchufa
el taladro. Construye tu relincho
con otras músicas, otros forúnculos,
otras contradicciones. Los homúnculos
abandonan el bar. ¿Cuál es el quid,
la terrible sustancia de este diálogo?
¿El eterno regreso de lo análogo?
¿Hasta cuándo Goliat vs David?

Cuestión de fe

FRAGMENTOS
DE

ISLA 7

“Quiero mostrar una realidad palpable
como las arrugas del tiempo”
Entrevista al artista de la plástica Yahiron Villalobo
Conocí a Yahiron Villalobo (Las Tunas, 1985) mientras estudiábamos y debo
confesar, que al ver sus primeros dibujos pensé: este no se salva. Por suerte
estaba equivocada. Tras una carrera de esfuerzo, logró probarse a sí mismo y al
resto de nosotros, que la meta nunca es demasiado si se corre con lo mejor de
cada uno. Ha realizado exposiciones en diferentes provincias de la isla que han
sido acogidas por su estilo personal y a veces censuradas por el temor a la
verdad que reflejan.
Por Saimy K. Torres

Las Escuelas de Instructores de Arte (E.I.A.) no
llenaron las expectativas de una formación
academicista, primero por la ausencia de
programas de estudio, luego porque, para muchos,
no estaba claro el objetivo de las mismas. Tú
vienes de la primera graduación de instructores de
la E.I.A. Rita Longa en Las Tunas. ¿Cómo
influyó esto en tu sueño de ser artista de la
plástica?
Vamos a ponerle un poco de sinceridad a tu
pregunta que me parece muy interesante. El
sueño siempre estuvo en mí, el que nace para
ser artista se convierte en artista; es verdad, la
escuela te ayuda a desarrollar este talento o
aptitud por el arte. En mi caso salí de la
escuela decepcionado por completo, con un
título de Bachiller en Humanidades y uno de
Primer grado en Artes Plásticas. Lo que me
duele es que contábamos con excelentes
profesores en la materia. Pero sin materiales
para trabajar no se podía aprender y de los
pocos talleres de pintura que dimos con
Pintura nos sacaban para ir a deshierbar (era
mejor tener la escuela bella, que pintar). Es
cierto la escuela surgió de un sueño, pero un
sueño… raro. Me llamó la atención que
cuando entramos a la escuela todavía no
estaba construida, nosotros fuimos quienes
la terminamos. Recuerdo que ese primer año
estimulaban al aula que más escombro
recogiera con un viaje a una piscina y, por
supuesto, como buenos constructores de
artes que fuimos, nos ganamos el viajecito.
Por eso se comenta mucho de la mala
formación que tienen los instructores de arte,
que si son artistas o no, tenían que haber
vivido con nosotros ese sueño. Pero con todo

y decepción, al salir de la escuela y
tropezarme de golpe con las artes plásticas,
me preocupé por comprarme mis materiales
y empezar a estudiar. De hecho me gradué en
el 2004 y mi primera exposición personal se
realizó en el 2010.
Los artistas de la plástica, sobre todo al oriente de
la isla, han desplazado lo conceptual de sus
prioridades, para dedicarse a una obra comercial,
lo que comúnmente conocemos como “hacer
sopa”. En tu caso la obra no se basa en la estética
del mercado. ¿Qué consecuencias te ha traído?

Un maestro de la Plástica, Pablo Picasso, dijo
una vez: Un pintor es el que vende lo que pinta,
un artista es el que vende lo que crea. No los
critico, hay que vivir. Duele ver como buenos
artistas con una excelente mano están
esclavizados por la sopa como mencionaste
anteriormente. A mí me gusta reflejar en mi
obra lo que siento, intenté una vez pintar una

La señora en la espera

FRAGMENTOS
DE

ISLA 8

maquinita de esas que se
venden en un abrir y cerrar
un ojo pero hace tres meses
que la empecé y todavía no
la he terminado. La única
consecuencia que siento
ahora mismo es que estoy
flacucho de bolsillos pero
feliz cuando de vez en vez
vendo lo que creo.
Exposiciones tuyas como
Cuestión de Fe y Mirar,
Temer, Partir denotan una
fuerte carga emocional, una
visión crítica sobre temas sociales y han llegado a
generar polémicas con algunas instituciones
¿Bajo qué argumentos han censurado tu obra?

“Problemas ideológicos”, palabritas célebres
de estas personas, que he tenido la suerte de
que me desaprobaran una que otra vez una
obra o una exposición. Digo suerte porque
creo que el arte, mientras más censurado,
más fuerte o más importante se vuelve. En el
2013 realicé una exposición titulada Entre
luces y sombras en la Galería Taller Rita
Longa y minutos antes de su inauguración
no se sabía si podríamos abrirla al público,
pues estaba censurada de pies a cabeza. Lo
mismo me pasó con Espejo Irreverente
(2015), en el Teatro Tunas, que solo duró un
día de montada, pues la bajaron sin yo tener
conocimiento de lo sucedido, pero como
todo un espejo irreverente me volví, trepé a
mis hombros los cuadros, crucé la calle y los
expuse en plena fachada de la Casa del Joven
Creador, para que el pueblo de Las Tunas los
viera y disfrutara de ellos. No creo que deba
privarse a los artistas de expresar su discurso
libremente por incomprensión de unos
pocos.
Mi obra, hasta ahora, si no tiene ese granito
de picante, no la hago. Por lo general cuando
utilizo símbolos como la bandera cubana, soy
blanco de los funcionarios de las
instituciones. Sin embargo, he expuesto
obras con discursos más profundos y mayor
crítica social, pero al no utilizar esos
símbolos, los mismos funcionarios me

Afrogénesis

felicitan y yo me río por dentro pensando
¿será que tienen la mínima idea de lo que es el
arte?
Hace un tiempo decidiste experimentar en la
fotografía, lo que te ha traído satisfacciones. Es
evidente que este nuevo campo brinda otras
posibilidades pese al costo. ¿Qué buscas a través
del lente?
La pintura es cara, pero cualquier amigo te
regala un tubito de óleo, un trozo de cartulina
y ya estás haciendo tu obra. La fotografía va
directamente de tu bolsillo. Partiendo de que
aquí en Las Tunas no hay dónde imprimir
fotografías de gran formato, es necesario
viajar a Holguín o Camagüey, pero cuando
estás ahí en la cola para imprimir, comienza
la emoción y una vez que tienes la obra
terminada se te olvida todo lo que has
gastado, el viaje…todo. Es costoso; para mi
primera expo terminé vendiendo todas mis
camisas, pero disfruté hacerlo porque me
permitió mostrar belleza donde otras
personas no la ven, convertir las imágenes a
través de mi lente en una obra de arte. La
fotografía se cree que es fácil de realizar,
cualquiera puede apretar el botón de la
cámara pero hay que tener ojo para lograr un
concepto que aporte a la espiritualidad del
público y no se quede en la mera expresión
de: ¡qué bonito! Eso es lo que persigo.

FRAGMENTOS
DE

ISLA 9

Ortografía de otros cuerpos

La Ortografía de los Cuerpos es para muchos
una exposición que solo aborda el arte erótico,
para mí encierra un proyecto más abarcador.
¿Cuál fue tu punto de partida y tu objetivo?
El punto de partida fueron ustedes las
mujeres, son lo más hermoso que existe y
comparto contigo lo del proyecto más
abarcador, aunque sí hay un cuasi erótico en
las piezas, ya que estoy hablando de lo
sublime del cuerpo femenino. Es una
exposición donde mi objetivo es regalarle al
público la sutileza de la carne, regalar
detalles del cuerpo en poses poco
convencionales pero agradables. He tenido
la suerte de realizar fotografías de desnudos,
un trabajo muy íntimo y personal, donde los
sentimientos, la belleza o el encanto se dan en
mayor medida que en otra fotografía.
Después lo trabajo con colores cálidos y
sombras que disuelven figuras y fondos
haciendo que el espectador pierda la noción
del cuerpo que observa.
Ahora me propongo sacar a la luz una
segunda parte de La Ortografía..., pero esta
vez haciendo énfasis en la perfección del
cuerpo femenino con todas sus marcas de
guerra, es decir, estrías por los partos, la
vejez, el aumento de peso, pero dándole un
enfoque erótico y bello.

Que seamos amigos es para mí un privilegio, no
solo porque cuento con alguien leal, también
porque puedo ver el proceso de creación de tu obra.
Sé que ahora estás trabajando en un proyecto de
exposición bastante ambicioso El Descanso de
los Vivos. Adelanta algo para nuestros lectores.
Me gusta a la hora de crear mezclar la plástica
con la poesía o la música, esta vez me incliné
por la poesía. Tengo un amigo poeta que me
regaló uno de sus poemas para que lo
ilustrará en un lienzo, pero hice algo mejor,
voy a realizar una exposición de fotografía en
la que ya trabajo, con su poema. Quiero
compartir con los lectores un pequeño
fragmento del poema que fue el que me
inspiró “Al final nos quedamos solos, con la piel
más extensa que el cuerpo y el alma más estrecha
que los huesos”
En El Descanso de los Vivos me propongo
exponer temas viscerales como el abandono
familiar y social a los ancianos, apoyándome
en el enfoque, encuadres, la composición y
ausencia de color, que revela a veces
imágenes grotescas, lúgubres, pero versan
sobre una belleza que no se ajusta a los
cánones establecidos. Quiero mostrar una
realidad palpable como las arrugas del
tiempo.

FRAGMENTOS
DE

ISLA 10

Decálogo contra el filósofo aburrido
(O Sócrates reencarna en el lobo no estepario)
Así falte.
he
conocido
solo
para
que en el
lomar
sucesivo
me

Carlos Esquivel
1.
Remueve en Borges una
frase que remuevo a mi antojo:
todas las ideas absurdas se les
ocurren a los filósofos. Ese el
tramo inicial. Busca la más
absurda de todas las ideas
absurdas. Podría ser (ejemplos
hay millones): La conciencia
individual frente a la masa.
2.
¿Para qué sirve la filosofía?
Ni los filósofos del ranking darían
respuestas convincentes. Salvar
almas, dirá alguno. Acaso parece
una experiencia de otro tipo
(místico-científica, o religiosa). La
filosofía comúnmente hace lo
contrario: degenera, tritura,
repudia almas.
3.
Asimila la conciencia del
ser, dirá otro. ¿La conciencia del
ser? La conciencia descubre una
transformación del mundo
alusivo a través del mundo
evasivo. No pienso como filósofo
De lo necesario a lo absurdo
sino como poeta. Un filósofo y un
poeta se parecen en cómo penetran en lo invisible. Pero en el poeta eso invisible permanece
más allá de su invisibilidad previa, inanima regiones que se mueven a través de la
pasividad del ojo.
4.
La filosofía viene a ser ahora mismo una sinfonía sensorial interrumpida por la
curación que dejan paisajes más trágicos tal vez. La tragedia o trastorno de lo que ella es en
sí misma respecto a quien la vislumbra o sacraliza. El filósofo, como ciertos dramaturgos,
vive de la tragedia, igual que el sepulturero de los cadáveres que sepulta. Alguien que habla
con Dios y no recibe respuestas. Las inventa. La alteridad divide a los filósofos en dos clases
bien definidas: quienes se confunden a sí mismos haciéndonos comprender aquello que no
comprenden, o los que (por evidencias contrarias) refieren la comprensión como pacto
mutuo, una relación que comienza donde termina: en la incapacidad para determinar
dónde el otro excluye al “otro”.
5.
Filósofos hay de luna crecida y otros con la dentadura de algunos monstruos (solo
los monstruos entienden esta película: querido Cioran). A lo mejor han ganado la
inmovilidad de las horas. O quieren perpetuarlas en un tiempo alterno y difuso (el juego a
las escondidas con Heidegger es imposible). El filósofo necesita contrincantes y necesita

FRAGMENTOS
DE

ISLA 11

por igual desollar maquillajes que la propia filosofía encasquetó a la misma camada. Tigre
avergonzado de ser tigre. Oveja desconfiada no tanto de la fiera que pretende emboscarla y
sí de su oveja vecina. El filósofo solo muere de filosofía natural. Las paredes cubren lo que el
filósofo debe o sabe callar. Magra virtud. No se entiende al individuo sin entender su
distracción en el espacio que ocupa dentro de la sociedad intelectual.
6.
Yo amé a Wittgenstein de la forma en que solo se ama a Marx y a Nietzche (un tercer
amor debiera ser definitivo). Como una infalible viuda negra los desangré hasta
convertirlos en esqueletos calcinados. Pobre Wittgenstein, pobre Marx, pobre Nietzche.
Creían en algo superior a la inmortalidad. En
la belleza de las ideas.
7.
Parece claro para ellos que entre más
aburridos más tiempo dedicarán a
estudiarlos, más tiempo permanecerán vivos
como filósofos. Ah, filósofos de la
contemporaneidad, que enganchan sus
chalecos antibalas de sociólogos y políticos.
Algunos escriben novelas en las que un
estudiante homosexual busca favores
carnales entre profesores de materias más
oscuras, o una chica lee a Houellebecq pero le
repugna, quiere ser como Margaritte Duras y
tiene un perro San Bernardo con el que, por
supuesto, fornica al aire doméstico.
8.
Algunos filósofos hacen carrera como
si fueran futbolistas del semillero pop y
escriben exaltados sobre series de televisión o
masters de tenis o agobiados cracks del futbol
subliminal, porque el mundo está embarrado
hasta los huevos de tales cosas.
9.
El filósofo de algunos años atrás no
vivía en Paris (aunque pasaba temporada allí)
sino en el Tibet o en el África Ecuatorial, y
jugaba ajedrez con Dalai Lama o admiraba
danzas caníbales (algunos fueron devorados
por los dientes de las costumbres tribales). En
años más cercanos se encontraban en
burdeles o estaciones de policía.
10.
No hay veracidad que empuje a
pretensiones nuevas. Las circunstancias
descartadas sobresalen metros más allá:
retenidas en una especie que el ojo no puede
describir. No soy feliz pero cuando escribo
alcanzo una posibilidad (remota aún para
entonces) de revertir la tragedia de un tiempo
(mi tiempo) sin escritura real. El rescate
comienza por la piedad, inimaginable e
incompleta, de aquellos que soportan la
literatura insoportable.

FRAGMENTOS
DE

ISLA 12

Verdades
del ciervo
encantado
Luis Pérez de Castro

“El sentido de pertenencia a una isla
–interior o real- fragmentada,
descompuesta, lleva al poeta a reflexionar
sobre la pertinencia de ciertas actitudes. Y es
que detrás del dolor, de la ansiedad que
acosa a un sujeto lírico siempre
meditabundo, late una raigal esperanza en el
poder de la acción y del verbo, inocencia que
airea la creación de toda certeza negativa o
descreimiento anulador”, dice el editor
Leandro Camargo en la nota de
contracubierta del poemario Fragmentos de
isla, publicado por la Editorial Letras
Cubanas, 2015, y perteneciente al escritor
Frank Castell.
Y en efecto, es este poemario la continuidad
de un dolor y de una soledad que se viene
expresando (y se acrecienta) desde su
anterior libro Salmos oscuros, publicado por
la Editorial Oriente en el año 2013, sólo que
aquí, el dolor que aterra al poeta frente a su
isla/país, se hace más evidente, pues
comienza a otear desde el mismo primer
poema Verdades de la vida naufraga, pagína11:

Es Frank Castell, en mi criterio muy
personal, ese poeta que sueña y escribe
desde la profundidad de un dolor, desde la
intraducible soledad del huérfano,
dándonos la sensación que va muriendo
lentamente en el vacío, en ese recuerdo
inconmensurable sobre un futuro al que
todos apuestan y cada vez está más lejos. En
el poema La realidad del corredor de fondo,
página 13, al mejor estilo de la tradición
hispanoamericana, llega a la conclusión, o
más bien a la aceptación, de que el dolor y la
soledad son definitivos y debe aceptarlos
como ecos del silencio de su Yo interior que
abriga sus espacios, los que comparte en
tono apesadumbrado:

Cada sueño tiene algo de Fénix.
Renace para abrir heridas
o silogismos
o zonas muertas.
Cada verdad tiene su precio,
su viaje sin milagros.
Cada dolor tiene su música.

Guardo los golpes
como un coleccionista
y asumo el riesgo
de salvar mi espíritu.
Tengo una isla,
tengo un pez,
tengo la noche.

FRAGMENTOS
DE

El libro está dividido en 4 secciones que
agrupan comunicaciones que reflexionan
sobre asuntos conexos: Saltos, Lejanías, La
sombra del óxido y Fragmentos de isla, y un
total de 58 poemas, todos, como dijera en
los inicios, bajo la unidad temática
referente al dolor y a la soledad, al ser
humano como un ente insólito sobre la
tierra, como equilibrista frente al vacío al
cual se enfrenta desde su nacimiento. Un
ente absurdo en cierta forma porque, como
dijera Quevedo: “Buscas en Roma a Roma,
¡oh peregrino…”. Parece el poeta concluir
con la noción de que buscamos a Cristo en
cristo ya que todos somos cristo. Es decir,
que lo somos en potencia si somos capaces
de arriesgarnos a caminar por la cuerda
floja (línea mortal del equilibrio, como
dijera Vallejo), y así convertirnos, junto al
hablante lírico, en todas las minorías de la
tierra, en todos los desheredados, que son,
en el fondo, una numérica mayoría y así
encontrarnos a nosotros mismos, sin
máscaras y frente al mar, espejo silencioso
de nuestros infortunios, como lo declara en
el poema La intensidad de ver los peces,
página 17:
Frente al mar, revuelto y místico.
Es la tarde una mujer
y es mi cuerpo la incógnita,
pues el mar me dice vamos, toma el recuerdo y
canta.
(…)
Frente al mar pienso en la vida fugándose
de espaldas al tiempo en un pacto cíclico.
Frente al mar, con los demonios de la isla,
escribo.

ISLA 13

valores que, aunque característico de la
modernidad, lo asfixia, lo hace sentir
insomne entre los callejones de una
isla/país no solo fragmentada, camino al
caos, manifiesto en los poemas Fotografías,
postales y un país, página 19:
Navegantes de lejanas tierras,
¿quién ha dicho que mi patria es solamente el
milagro?
¿Quién asegura el otro sueño,
la razón más pura que me guía?
(…)
Tampoco entienden los poemas
o las imágenes
que sus cámaras desnudan.
Qué pueden saber de este país,
paraíso de una foto vacía y eterna.
Rincones, página 35:
Me quedaré sobre la aguas aunque duela
sentir las manos,
el grito,
la ebriedad…
(…)
Quedarse mientras el día pasa
estremece mi brazo,
la intimidad de lo que sueño y al final vomito.
Otros preguntan: “¿Quién es ese al que la
muerte busca?
¿Cuál es el precio de su espera?”
Nadie responde.
Nadie asoma.
Nadie exime.
Y Borges y yo, página 42:

Y regresa a la memoria del poeta, una y otra
vez, su isla/país fragmentada, sus
habitantes con sus sueños e improperios a
cuestas, con sus diálogos que tal parecen
monólogos alucinados, esa cantera de
imágenes, símbolos y planteamientos que
apuntan a una visión más integra del ser
humano y su esperanza, al borde del
abismo. También se vuelve sobre su propio
presente para subrayar su desencanto por
una actualidad sumergida en una crisis de

Yo estoy en Cuba
y cada noche asisto a la muerte de mi yo
lejos de Borges
y con la urgencia ante el espejo
que me inmortaliza.
Mis poemas están heridos por una mano
o la añoranza de vivir lejos de todo.
Sufro doblemente por la sangre
y por amigos que no están.

FRAGMENTOS
DE

El poder de la imaginación para profetizar y
reconstruir en Frank Castell, a pesar del
dolor y la soledad que constantemente lo
aquejan, es infinito. En repetidas ocasiones a
lo largo del texto, ha ejemplificado sus
realidades, haciéndonos ver que todo fin
puede ser un comienzo, que toda esperanza
no tiene porque ser utopía y que el hombre,
en toda su dimensión de animal herido,
puede ser salvado de las filosas garras de la
desesperanza, como lo desliza en el poema
Sobre el aire, página 55:
Camino todas las mañanas
y siento la ciudad distinta.
Paredes sin eternidad.
Poemas que el dolor borró.
El cielo es una hoja caída
y yo sólo un dibujo en el aire.
Cada poema de este libro es un viaje, real e
imaginario, pero vital para la comprensión
psicológica del hablante lírico. Viajes
interiores, itinerario espiritual de un hombre
cuyo imaginario se torna cada vez más
complejo, plural, difícil de descifrar. Más allá
de fechas, de cronologías, de los datos que
nos aporta, permanece la imagen no del todo
revelada de un hombre que admira y respeta
sus antecesores, aquellos otros
h o m b r e s / m u j e r e s c u ya t r a ye c t o r i a
intelectual lo asombraron, como es el caso de
José Martí, su breve diálogo, a partir de un
verso antológico de su poesía: “Dos patrias
tengo yo: Cuba y la noche”, en el poema José
Martí me escucha mientras llueve, página 61, y
la siempre enigmática, bella y exquisita
Dulce María Loynaz, única mujer cubana
capaz de articular un discurso textual del
amor y la melancolía que aún la distingue
entre las grandes de habla hispana.
Difícil, José, arrojar el tiempo montaña abajo y
luego
descender como si nada.
El mundo es la continuidad de una sorpresa:
muere y resucita
y al final todos aplauden.
(…)

ISLA 14

Hay que elegir entre el dolor y la obediencia,
entre las flores y el destierro.
Un hombre, una verdad, un canto, un muro.
Palabras a Dulce María Loynaz, página 78:
Qué lástima, Dulce María,
quedarse frente al muro
y confundir la soledad con un poema,
vivir sin labios o pedacito de música
en un rincón de patria.
(…)
Qué lástima, Dulce María,
sentir que el mundo muere sin tus ojos.
Fragmentos de isla, no es más que la lucha
constante de su autor contra las
prohibiciones y la censura, contra el
enrejado moral de la cultura muy de moda
por estos tiempos. Revela en el plano de la
escritura la presencia de un hombre
deseoso de dejar sus huellas de manera
(in)-consciente, plural y a la vez
contradictoria, de su paso por el mundo.
Reflexión y crítica, desgarramiento
espiritual y nostálgico, historia dentro de la
historia, Dios misericordioso, el pasado
revertido en un presente a la deriva y sin
otro mensaje que el desconcierto, y el dolor
y la soledad, es la tonalidad mágica que
encierran estos poemas, la aflicción de un
hombre que nos llama a no perder nuestra
identidad, a no claudicar ante tanto
desarraigo, revelado en el poema que da
título al libro, página 85:
Fragmentos de isla sobre este pecho,
pálido callejón recordándome la mesa
y el polvo.
(…)
Hay una bandera en mi bitácora,
un espectro sobre los años,
una pregunta.
¿Cuánto pesa el vacío?
Cada fragmento tiene su dolor,
su pedazo de isla.

FRAGMENTOS
DE

Unidos
por la música
el tiempo
y la tierra
Jorge Luis Peña Reyes

ISLA 15

Ambos nacieron en Puerto Padre en el mes de agosto.
Emiliano Salvador Pérez el día 19 de 1951 y Juan
Pablo Torres Valladares el 17, pero de 1946. Eran hijos
de músicos notables y llevaban el mismo nombre de
sus progenitores.
Juan Torres Morell tocaba la trompeta en la orquesta
Los Perversos dirigida por Emiliano Salvador Mora;
pertenecientes también a la hoy centenaria Banda
Municipal de Conciertos.
Emilianito con siete años se insertó en la orquesta de
su padre y Juan Pablo con once era educando en la
Banda Municipal de Conciertos.
Emiliano tocó las pailas, y la percusión, luego se
dedicó al piano donde marcó pautas. Chucho Valdés
lo cataloga como el mejor pianista de su generación y
uno de los mejores compositores cubanos de todos los
tiempos.
Juan Pablo comenzó con el bombardino y luego se
consagró al trombón de vara en el que demostró gran
maestría. Ambos reconocían a sus padres como sus
principales inspiradores.
Para los dos jóvenes coterráneos su primer proyecto
musical trascendente fue el Combo Puerto Padre
luego llamado Combo Cuba que les permitió su
primera gira al exterior durante el Festival Mundial de
la Juventud y los Estudiantes en Sofía, Bulgaria y La
Unión Soviética en 1968 y la oportunidad de estudiar
en la Escuela Nacional de Arte Cubanacán.
Contaba en una entrevista Pucho Escalante, fundador
del trombón del jazz en Cuba, que lo impresionó
cuando por primera vez
vio a Juan Pablo
descargando junto a Emilianito en la televisión, recién
llegados de Puerto Padre, “con una desenvoltura y
una libertad que él no había visto antes”.
Paquito D'Rivera recuerda que cuando Juan Pablo
Torres vino para La Habana con Emiliano Salvador,
ambos se unieron al guitarrista Octavio Sánchez
Cotán y formaron un grupo de jazz tremendo.
"Juanito podía ser un excelente improvisador en el
jazz, y lo demostró en TromboneMan, que le sirvió para
presentarse en festivales de jazz por todo el mundo;
pero él sentía más el son.

Emiliano Salvador y
Juan Pablo Torres en el
anfiteatro de la ciudad.
Invitados al Festival Villa de Los Molinos.
Puerto Padre 1988)

De Emiliano se dice que si Mario Bauzá nacido en la
década del 30 en La Habana no le hubiera dado
partida de nacimiento al jazz latino, ese mérito
hubiera recaído en Emilianito Salvador, a quien la
crítica musical los reconoce como renovador del
género. =>

FRAGMENTOS
DE

ISLA 16

Mientras fueron estudiantes de la ENA Juan
Pablo fue prohijado por Odilio Urfé y Emiliano
por Bobby Carcassés.
Juan Pablo Torres formó parte de la Orquesta
Cubana de Música Moderna dirigida por
Armando Romeu. Emiliano se inscribe en el
Grupo de Experimentación Sonora del Icaic al
mando de Leo Brower, sin dudas dos
importantes agrupaciones devenidas fragua de
grandes músicos cubanos.
Los dos pertenecían a grupos musicales de
experimentación.
La primera producción de Juan Pablo se llamó
Algo Nuevo cuyo éxito radicó, al decir del crítico
Eduardo Livia Daza en la revaloración del son.
Nueva visión, el primer disco de Emiliano, según
Leonardo Acosta revitaliza las raíces más
genuinas de la música cubana. Ambos trabajos
discográficos lanzados por la EGREM a finales de
la década de los 70s apostaban, desde sus títulos y
conceptos, por ser aportes musicales y realmente
lo fueron.
Ambos creadores tienen discos con el nombre de
una de sus hijas: Angélica la unigénita de
Emiliano y Yamina nacida de Juan Pablo en 1974.
Emiliano muere tempranamente en 1992 y Juan
Pablo decide ese mismo año radicarse en España
y pasar luego a Los Estados Unidos. Trece años
más tarde con una carrera en ascenso muere Juan
Pablo Torres aquejado de un tumor cerebral.
Ambos desaparecieron de la escena musical
cuando tenían todavía mucho que enseñar. Muy
valorados en el extranjero y dos de los músicos
cubanos que por su virtuosismo se estudian en
academias musicales del mundo.
Paradójicamente ninguno de ellos forma parte
en Cuba de los programas de estudios. La
promoción musical de Emiliano es discreta a
partir del homenaje que instituciones culturales
de Puerto Padre dedican cada año. La de Juan
Pablo Torres está todavía por hacer.

Los autores son responsables de sus opiniones

COLABORADORES
José Alberto Velázquez (Las Parras, 1978).
Ha publicado los poemarios Yo desierto
(Ediciones Holguín, 2006) y La burbuja
heroica (2012), así como el libro de cuentos
Gestos brutales (2015).
José Luis Serrano (Estancia Lejos, 1971) Ha
publicado los libros de poesía Bufón de Dios
(1997 y 2012), Aneurisma (1999), Examen de
fe (2002) y El Yo profundo (2005). Los textos
publicados pertenecen a su libro Geometría
de Lobachevski.
Saimy K. Torres (Puerto Padre, 1985).
Artista de la Plástica y escritora.
Carlos Esquivel Guerra (Elia, 1968). Ha
logrado varios premios nacionales e
internacionales. Ha publicado más de
veinte libros entre poesía, cuento y
novela, entre ellos su más reciente Café
Lumière (2015).
Luis Pérez de Castro (Pinar del Río,
1966) Ha publicado, entre otros, los
libros Nostalgia del cíclope, (2004);
Mientras arde en silencio mi voz, (2006);
Rapsodia del erudito, (2007), Epístolas de
un loco, (Editorial Mecenas, 2007), y
Hansel, (2015).

Jorge Luis Peña Reyes (Puerto
Padre, 1977) Tiene publicado, entre
otros, los libros El país de los miedos
(2015) y Cuentos para no perderse
(2015).

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