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Reseña del capítulo “El análisis de la cultura”.

Verónica Stedile Luna

Leer los elementos en estado de solución
Raymond Williams.
La larga revolución
2003, Nueva Visión

“El análisis de la cultura” es el segundo capítulo de La larga revolución, donde Raymond
Williams desarrolla su propuesta metodológica. Para ello concibe dos conceptos fundamentales en el
despliegue teórico: estructura de sentimiento y tradición selectiva. Pero estos conceptos –que tal vez
podríamos pensar más como herramientas por su plasticidad en la investigación– son parte de un
entramado argumentativo por el cual Williams va dando cuenta de que la materia “arte-sociedad” es
demasiado compleja para los abordajes teóricos por los cuales se había estudiado hasta ese momento,
incurriendo en ideas erróneas como, por ejemplo, olvidar que “si el arte es parte de la sociedad, no
hay al margen de él una totalidad sólida”, y que por tanto trabajar desde la comparación anula el
carácter de interrelación permanente en que se halla el problema (2003:55).
En primer lugar, entonces, Williams va a presentar tres definiciones de cultura, que provienen
de tradiciones distintas, y que tomará en simultáneo. Habría entonces una noción de cultura llamada
“ideal”, según la cual esta encarna valores absolutos o universales que componen un orden
atemporal. Una segunda definición es la “documental”, que se ha ocupado de leer en las obras
registradas, ya sean imaginativas o intelectuales, el pensamiento y la experiencia de una cultura, que
deviene por tanto en lo más significativo de un período 1. Por último habría una noción “social” de
cultura. Esta es la descripción de un modo determinado de vida, que expresa ciertos significados y
valores no solo en el arte, sino también “en las instituciones y el comportamiento ordinario”. Dicho
análisis, agrega Williams, “incluirá la crítica histórica ya mencionada, en la que las obras
intelectuales e imaginativas se analizan en relación con tradiciones y sociedades específicas”, pero lo
importante es que toma elementos que para los partidarios de las otras definiciones no serían cultura
en lo absoluto.
Williams toma las tres definiciones, ya que por un lado, reconoce la existencia de valores
universales que “pueden hacer un aporte radical al crecimiento de las facultades del hombre”, pero a
su vez, estos no son escindibles de una cultura documental y “cobran vida dentro de sociedades
1 En este sentido, si bien hay apertura en los materiales de estudio, porque una lectura crítica definiría a posteriori esos
documentos relevantes donde mejor se expresa el pensamiento, esta perspectiva se asemeja a la ideal en tanto imagina el
descubrimiento “de lo mejor que se ha pensado y escrito en el mundo”. Una discusión similar se me ocurre que se dio en
Argentina con la llamada “historia de las ideas” ya que para muchos investigadores estas son rastreadas en los escritos de
intelectuales o firma que se inscriben en una tradición letrada, mientras para otros esta debe ser seguida en las huellas de una
cultura popular que no siempre deja a mano sus documentos (cfr. Di Meglio y Prieto).

No es entonces una ideología común. en un nivel. pero que es forma que moldea respuestas creativas. sino un sentido vital que no se aprende formalmente. pensada “como el estudio de las relaciones entre los elementos de todo un modo de vida”. en otro. una rechazo de zonas considerables de lo que era antaño una cultura viva” (2003:59). Las descripciones formales serían. una norma de la homogeneidad. tampoco un acceso documental completo. Por ello apela a estructura de sentimiento: “es tan sólida y definida como lo sugiere el término estructura. Lo que resulta clave de esta noción es que “de ella depende la comunicación” (2003:57) en una comunidad. . muy poco sutiles para aprehender esa percepción. el registro histórico de una sociedad en particular. una cultura humana general. Entonces es cuando halla la necesidad de elaborar los conceptos de estructura de sentimiento y tradición selectiva. que consiste en entender a estar última como “cimientos” que constituyen el núcleo central de los hechos 2. De aquí se deriva entonces que nosotros no tenemos acceso a la cultura como era vivida por los sujetos de la experiencia. la tradición selectiva crea. a lo que las necesidades del presente construyeron de ese pasado generando zonas de mayor claridad y comprensión que descartaron o replegaron otras. no solo en las estructuras gremiales o económicas. solo nos acercamos a una tradición selectiva. en un tercero. Lo que podría parecer una idea obscurantista o fatalista de la documentación histórica es más bien una teoría del archivo: “ningún lector del siglo XIX habría leído 2 Esto se me vuelve más claro en el recorrido por la historia de la noción crítica que hace Ranciére en El espectador emancipado al hablar del mayo francés como algo que hubiera sido imposible sin los trastocamientos de imaginario que se producían en el reparto de lo sensible cultural también.específicas”. o como un “precipitado”. ¿cómo nos aproximamos a las experiencias culturales de los sujetos en un período pasado? El núcleo del problema se halla en el hecho de que mientras nosotros conocemos o nos acercamos a elementos de “la vida en otros lugares y otros tiempos” lo hacemos la más de las veces como abstracción. que es ¿cómo conocemos la cultura “vívida” de una época?. afirma). dice Williams. ambos provienen de una pregunta que no se hace explícitamente pero podríamos reponer. que su vez se ve interrumpida por el tiempo (contraste entre generaciones. El caso de análisis que toma es Antígona de Sófocles. Es decir. En este sentido la noción de pasado es una noción de lo contemporáneo: “así. el más difícil de aceptar y evaluar. es decir. que abarca desde la estructura familiar hasta los modos de producción. pero actúa en las partes más delicadas y menos tangibles de nuestra actividad”. un sentimiento compartido. insertos en instituciones. tradiciones y comportamientos. El entramado de esas nociones le permite identificar una de las mayores debilidades en el estudio de la relación arte y sociedad. A continuación entonces esboza una definición de la “teoría cultural”. pero “ en la experiencia vital del tiempo todos los elementos estaban en solución”.

no es capaz de realizar”. A continuación. “El análisis de la cultura”. en efecto. ha sucedido con la literatura. Nadie tiene que oponerse al principio de que el dinero es esencial para el éxito. la legislación fabril. Sin embargo. muy pocos deben someterse a la ética predicada a los pobres”. en el segundo apartado. los ferrocarriles. la política del libre comercio y la Joven Inglaterra. Williams lee que la confianza frente al progreso y el esfuerzo personal no es sino superficial en las novelas. elementos que la sociedad. Thackeray. sin embargo. Así. periódicos dominicales. para Williams. “lo que sale a relucir con gran vigor es un clima generalizado de inestabilidad y duda”. de la cual se cree existen dos órdenes vinculados con clases sociales: lo que hoy leemos como literatura y las ficciones populares. los periódicos dominicales fueron de mayor alcance. concluye Williams. pensar la literatura y el periodismo de la década mirando únicamente los modos de producción e ignorando los “programas de mejora moral y doméstica” que intervinieron en los valores sociales tales como el esfuerzo individual. acercarnos a la estructura de sentimiento. agrega. la ley de pobres. estas últimas ficciones que los puestos de periódicos revelan como las más vendidas no eran exclusivas o representativas del gusto de “los pobres degradados. realizando un examen de los diarios. Algo similar. Hasta el momento solo se había tenido en cuenta The Times un diario de gran importancia en la tradición de la alta política. Para ello toma la década de 1840 en Inglaterra. La idea de “magia” como procedimiento narrativo le permite analizar las tensiones entre carácter social y estructura de sentimiento. Así. para postergar el conflicto entre ética y experiencia: en el momento crucial sale a la luz una herencia en el lugar más inesperado y las fortunas se restablecen. Un dato no elimina o refuta el estado de la cuestión.todas las novelas decimonónicas: ningún miembro de la sociedad habría conocido sino una selección de sus hechos”. las hermanas Brönte. Williams pone “a prueba en el transcurso del análisis concreto” esos dos conceptos teóricos y la metodología de interrelación simultánea (no comparatista). ya que esta escapa a las ideologías por momentos. literatura de folletín y la literatura que hoy leemos como tal (Dickens. entonces. mediante nuevas percepciones y respuestas. eso trata de explicar Williams en este segundo apartado. ya “la magia es imprescindible. sino que “crea. Para entender ese proceso que denomina “organización comercial de la cultura popular” toma siete características de la historia política y social de la década: el mundo del cartismo. al menos en los viajes ferroviarios eran elegidas por personas de la mejor clase” (y mejor gusto). Pero sí podremos. como tal. participación activa en las iglesias. para analizar la literatura. hace una distinción entre carácter social y estructura de sentimiento. Austen). Finalmente. el arte no solo refleja su sociedad. pero del mismo modo. sino que amplía las exigencias y complejidades en la comprensión de una época. en esa selección. Es imposible. a partir de este tipo de afirmaciones y la invención de los conceptos estructura de .

así como también una idea estática del pasado.sentimiento y tradición selectiva. pone en cuestión la relación lineal y determinante entre base y superestructura. .