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Boletín informativo de
las Misioneras Combonianas

AQUELLA POTENTE VOZ”
Daniel Comboni fue un hombre apasionado y enamorado:
Pasión por la misión y el Reino

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Apasionado y enamorado por una realidad que envuelve su vida y que le condiciona de
tal modo, que no nació para otra cosa que para ser instrumento de Dios en la salvación del
pueblo africano. A esa pasión fue fiel durante toda su vida, aunque le causara “aflicción,
desolación…. me quita muchas noches de sueño”.

Comboni nos habla de amor, de llama, de fuego, de celo… Él es consciente de que la pasión
por la misión se resume en la figura del Buen Pastor. Ser signo del Reino no es suficiente,
hay que ser coherente. La coherencia de vida como condición para trabajar por el Reino,
porque Cristo es coherente con su misión por el Reino: “Todos se admiran porque les
hablaba con autoridad” (Mt. 7, 29). La fascinación por Cristo brota de su sinceridad y de
la coherencia entre la vida y el mensaje. Hay que ir más allá y ser instrumento, es decir,
realizar una tarea concreta que contribuya a la venida del Reino de Dios en el mundo (Mc.
6, 34)
Es única la pasión en la vida de Daniel Comboni y se refleja en el
espíritu que quiere inundar a los que se asocien a su obra: Un fuerte
sentimiento de Dios. Fue un hombre de esperanza y se resume en su
famoso dicho: “Yo muero, pero mi obra no morirá”
Por la herencia que nos dejó, una de las palabras que dirigimos
las Misioneras Combonianas al Señor y a Daniel Comboni es:
“GRACIAS”, que sin duda es una palabra sincera y espontánea, pero
no basta porque no produce nada en concreto. Como Combonianas,
nos sentimos desafiadas por la herencia que nos ha dejado: ofreció
su vida por los africanos y ¡esto es un hecho concreto! Somos
mujeres llamadas – por la gracia – a expresar la maternidad de Dios,
a generar y promover la vida. Es propio de la mujer ser persona de
profunda compasión, intuición, acogida, solidaridad. En la misión de
la Iglesia el Carisma Comboniano, vivido en femenino, es una auténtica riqueza. Lo confirman las mismas palabras
de San Daniel Comboni: “Estas misioneras constituyen un elemento indispensable bajo cualquier aspecto esencial”
(ES. 2472)
Como Misioneras Combonianas hoy, y en los cuatro continentes en donde estamos, el reto consiste en asumir
nuestra responsabilidad y vivirla fielmente. San Daniel Comboni estableció con nosotras una alianza eterna y
aceptamos su invitación. Hagamos que se sienta orgulloso, viviendo ante todo nuestro compromiso cristiano y
luego llevando a cabo la tarea que nos dejó: la salvación de todos los pueblos en donde anunciamos el Evangelio.
C/ Julia Balenchana 4, 28033 Madrid
Tel: 91 300 22 78
E-mail: maslejosmcombo@gmail.com
Wordpress: misionerascombonianas.wordpress.com
Blog joven: www.combojoven.blogspot.com

¡Aún...

se puede!

En Octubre hará un año que estoy en Brasil. Es mi primera misión y sé que he estado mucho
tiempo en silencio, pero lo hice porque en cada cambio es necesario tener un espacio para
ambientarse “antes de entrar”. Es como cuando estamos esperando antes de abrir la puerta
de una casa nueva: un tiempo para llegar, descansar de un largo viaje, mirar, sentir, oler,
tocar…. Un tiempo para conocer lo nuevo y dejar atrás lo bonito del pasado. Un tiempo
para mí, para los demás, para Dios, para encontrarlo y encontrarme.
Ahora sigo con vosotros para describir un poco mi llegada a San Antonio de Matupi, más
comúnmente llamado Km180. Antes estuve unos días en Puerto Velho para ambientarme
al clima y al ambiente.
San Antonio de Maputi, es una ciudad de 15.000 habitantes y la mayor parte son emigrantes del Sur de Brasil que
llegan buscando tierras para trabajar y un poco de suerte. Son pueblecitos de “fazendas” que forman comunidades
alrededor de una pequeña Iglesia, punto de encuentro de las familias católicas.
En comunidad somos tres hermanas con una gran riqueza cultural: una es de Mozambique, otra de Brasil y yo de Italia.
Está situada en el centro de la ciudad y tiene el compromiso de ser presencia para las dieciséis comunidades de la
parroquia en donde hay nativos, indígenas y emigrantes del sur del Brasil. Además, sustituimos al sacerdote que está
enfermo, ya que la dificultad de esta Diócesis es la falta de sacerdotes locales.
Nuestro trabajo consiste en acompañar a las comunidades y formar laicos para los varios ministerios. El gran desafío
es estimular el diálogo entre los indígenas y los de otras culturas, roto a causa de una historia de venganzas recíprocas.
Empezar a crear conciencia sobre el problema de la tierra, la ecología y el medio ambiente, palabras difíciles entre
personas que empobrecen la flora y fauna por las grandes producciones de ganado.
También he tenido la posibilidad de conocer todas las comunidades e interesarme por animarles y hablarles de
Infancia y Adolescencia Misionera. Asimismo, ayudo en la pastoral litúrgica del centro, en la pastoral del “dizimo”
y en la radio comunitaria.
A pesar de la gran mezcla de sectas, iglesias tradicionales y culturas… se respira un gran deseo de Dios. Quizás la
mayor parte de las personas no conocen lo más elemental del catecismo o la Biblia, pero saben convertir en acciones
concretas los valores de Cristo.
Las dificultades no me faltan por el idioma y otras diferencias culturales, pero estoy convencida de que como Misioneras
Combonianas debemos priorizar nuestra presencia en el encuentro con Dios, con el otro, con nosotras mismas y con
la realidad que nos rodea.
Creo que en la vida misionera ya no existen evangelizadores y
destinatarios, sino compañeras de viaje que juntas buscan nuevas
iniciativas, no solo en el ámbito social sino en la experiencia personal.
Hoy en día, existe la misma sed por seguir sus pasos y su estilo desde
la Encarnación hasta la Muerte y la Resurrección.
No olvidaros de que vosotros me sostenéis, porque estoy aquí en
vuestro nombre y mis energías se multiplican para superar las
pequeñas dificultades cotidianas.
Giuseppina Lupo
Misionera Comboniana

Testigos de Vida

“VAMOS DE CAMINO”
¡Qué bueno caminar con vosotras!
“Hace años descubrimos que Dios está, que Dios
llama, que Dios invita a salir, a ir a la otra orilla,
a rastrear la última frontera. Somos caminantes
y peregrinas en la vida, dispuestas a compartir
nuestra vocación Misionera Comboniana como
seguidoras del Nazareno y, aunque hay dificultades
en el camino, no paralizan nuestros pasos porque
el Espíritu de Jesús nos hace sentir que Dios es
Padre de todos porque somos hermanos, Iglesia,
comunidad y familia del mismo Dios.”
Magdalena, Vera y Lucía, son tres chicas de
diferentes países: Polonia, Portugal y España.
Quieren seguir el Carisma de San Daniel Comboni
y hacen propio ese “Id a Galilea, allí lo veréis”. Jóvenes que dejan familia, país, trabajo
y que con generosidad contestan a la llamada de Dios para hacer realidad en sus vidas lo
que Él les pide. Ahora estas jóvenes están en formación en Granada, en una comunidad
de hermanas y nos cuentan con alegría y sencillez cómo empezó su vocación misionera
y Comboniana.

Dios tiene su manera particular de invitarnos a ir más allá de nuestros límites, bien sea a través de algún misionero
o misionera que ha trabajado en África, por una revista misionera encontrada en la biblioteca en donde iba a
estudiar o en la parroquia en donde las Misioneras Combonianas hacen animación misionera. Lo que importa
y tiene valor es que ellas han sabido seguir a Jesús sintiendo un fuerte amor por la misión, y a pesar de lo que
puedan ir encontrando en el camino, sienten mucha paz y tranquilidad, se sienten libres, con curiosidad por el
futuro que les espera, apoyadas por las personas que les aman y acompañadas por Dios que les ha prometido que
estará con ellas.
Además, cada día experimentan la novedad mirando con ojos de niña
la VIDA NUEVA, pues Dios siempre nos reserva sorpresas y lo sienten
presente como amigo, como compañero de camino. Las dificultades
también existen, por supuesto: faltan la familia y los amigos, un idioma
y culturas distintos… pero con la ayuda de Dios todo es posible y están
dispuestas a afrontar los cambios de esta etapa con mucha alegría y
ánimo.
A los jóvenes les dicen que sean buscadores, que no se conformen
con una vida a medias, que sean valientes y que no tengan miedo de
decirle “SÍ” a Dios. Que busquen lo que tienen en el fondo de su corazón
porque solo eso les hará felices y cuando lo encuentren, que vayan con
las mismas palabras que ha escuchado Gedeón: “El Señor está contigo,
valiente guerrero (…) Vete, con esa FUERZA que tienes” (Jueces 6,12qb;
14b)
Un abrazo de Magdalena, Vera y Lucía

Proyecto de desarrollo para las
Mujeres Pigmeas
El proyecto se realizará en la parroquia de Mungbere (República
Democrática del Congo), situada a 150 Km de Isiro, con 150 – 180 mujeres
pigmeas de la diócesis de Wamba.
El proyecto tiene como objetivo
formar a las mujeres en el ámbito de
la agricultura y de una formación
general que incluye corte y
confección y alfabetización. ¿Por
qué concretamente las mujeres?
Porque la mujer es la cabeza de la
familia. En las decisiones relativas
a la familia o a sus campamentos
es la mujer quien tiene la última
palabra.
La formación integral de la mujer pigmea. La formación de la mujer
pigmea permitirá a los pigmeos un camino que lleve a sus familias a ser
más autónomas y a que la mujer encuentre soluciones a sus problemas de alimentación familiar. También ayudará a
que sean mujeres libres, sin estar más a los pies del hombre “bantú” (la población local) para pedirle trabajo cada día,
algo que no asegura su sustento.
Nos tomamos muy en serio la formación de la mujer pigmea para acelerar el camino hacia un progreso de desarrollo
integral, conscientes de que ese trabajo es duro y muy lento.
La población pigmea. Sin la formación de la mujer, los pigmeos
se arriesgan a quedarse para siempre detrás de las casas de los
“bantús” como verdaderos esclavos: sin educación, sin cuidados
médicos y sin futuro.
Todo esto nos cuesta, aproximadamente, 2860 euros. Si quieres
ayudarnos, envía tu donativo a la cuenta abajo indicada, con la
palabra “PIGMEOS”.
Para conocer más a fondo el proyecto, lo tienes a tu disposición en
www.misionerascombonianas.wordpress.com

Misioneras Combonianas
28033 MADRID

ENVÍO MI COLABORACIÓN:
□ Por giro postal

Casas en España

C/ Julia Balenchana, 4 – Tel.: 91 300 22 78

□ Por cheque

Misioneras Combonianas
C/. Julia Balenchana, nº 4 -28033 MADRID
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□ Para domiciliaciones:
ES53-0075-0167-2107-0106-1947
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Misioneras Combonianas
Misioneras Combonianas
Banco Popular Español
Concepto:
Ag. nº 17 -C/ Alcalá, 372
Número de cuenta:
28027 MADRID
ES94-2100-2262-1302-2233-3708

Casa Provincial. Animación misionera.
50006 ZARAGOZA
Maestro Estremiana, 45-47 – Tel.: 976 27 64 97
Animación misionera y pastoral con inmigrantes.
18015 GRANADA
Virgen de la Paloma, 1 - LA CHANA – Tel.: 958 20 95 80
Postulantado, pastoral juvenil, orientación vocacional y pastoral
con inmigrantes.
04006 ALMERÍA
C/ Sagrada Familia, s/n. Portal 1, 6º A
Tel.: 950 29 01 78
Animación misionera y pastoral de la salud.

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