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ana belens

I PARTE.- La cultura
II PARTE.- La decadencia de la cultura
III PARTE.- El choque de culturas

delibes
mihura
buero

I PARTE: LA CULTURA

1.- LA CULTURA

a) Naturaleza y cultura

Suele entenderse la cultura como el conjunto de conocimientos y conductas que el


individuo aprende con su esfuerzo, en contraposición a los conocimiento y conductas que el
individuo adquiere por simple maduración de sus órganos o por herencia biológica (LEVI
SATRAUSS, TYLOR), contraponiendo así dos conceptos fundamentales, el concepto de naturaleza y
el concepto de cultura. Una contraposición que resulta un tanto forzada o artificial, pues la
separación entre ambas no es tan grande, ya que todo lo biológico en el hombre termina
encontrando su manifestación simbólica en la cultura y la cultura termina metiéndose en la
naturaleza alterándola o transformándola.

b) Cultura y sociedad

Otros como E. LEACH establecen esa misma contraposición, no entre naturaleza y cultura,
sino entre cultura y sociedad, entendiendo la sociedad como el conjunto de individuos humanos
vinculados por relaciones humanas, mientras que la cultura es el conjunto de los recursos
acumulados, materiales e inmateriales que los individuos producen, transforman, aumentan,
transmiten y consumen.
c) La cultura como proceso hacia la perfección de la persona

Pero la cultura también puede entenderse como el resultado de la acción de cada uno
dirigida a cultivar o desarrollar sus capacidades como persona, afianzándose en ese desarrollo en
virtud del ejercicio o el esfuerzo de sus facultades intelectuales. Nuestra lengua oficial en su
diccionario (DRAE) hace referencia precisamente a la cultura como desrrollo de los
conocimientos co el objetivo de "afinarse por medio del ejercicio de las facultades". A lo largo
de este libro tendremos la necesidad de enfrentarnos con el problema de la cultura, de la
verdadera cultura, frente a la cultura de masas, a la subcultura y a la contracultura, poniendo de
relieve que algo tiene la condición de cultura en la medida en que cumple esta condición de
faciltar el proceso de perfeccionarse o 'afinarse por medio del ejercicio de las facultades del
hombre'.
La palabra 'cultura' procede del verbo latino 'colo' que significa cultivar. En CICERÓN
significa cultivar la tierra (colere agrum, vitem, praedia); en el mismo CICERÓN, en OVIDIO y en
TÁCITO signfica habitar (colere urbem, flumina, insulam); También en CICERON y en SUETONIO
significa cultivar el espíritu o fomentar su perfección (colere amicitiam, artes), sinifica tmbién
ejercitar o desrrrollar las capacidades psiquicas (colere studiun philosophiae); En CÉAR,
cicerón y OVIDIO significa honrar o venrar (colere Mercurium, deos, aras); tambien en CICERÓN,
en T. LIVIO y en C. NEPOTE significa obsequiar, dar meutras de afecto (nos coluit máxime, colere
aliquem donis, colere aliquen litteris).
Sin embargo el significado más obvio y sobre el que insiste Cicerón es el de cultivar el
espíritu, es decir, el de desrrollar o perfeccionar cada una de sus facultades, de tal forma que sólo
el que ha logrado esta meta puede ser considrado como persona 'culta'. En este mismo sentido
confier una esepcial importantica al papel que desempeña o puede dsempeñar la fisolofía.
Hay en esto un vivo contraste con los griegos para quienes la cultra, más que el cultivo
del espiritu, era el cultivo o el cuidado del cuerpo (cultura física) o el desrrollo de sus cpacidades
físicas, por ejemplo, los atletas. Esta acepción es compartida por la inmansa mayoría de los
escritores, incluido PLATÓN.
Cuando se haba de la cultura referida al dearollo o el perfecciomamiento de las
facultades humanas hay una relacion especial con la inteligencia, pero también la hay con la
sensibilidad y la imaginación. En relación con la inteligencia es el conjunto de conocimeietnos
'no especialidados' (ideas y penamientos) adquiridos a través de las lecturas, los viajes , los
estudios etc. En este sentido la culta se distigue de la cencia, pues ésta siempre es un
conocimiento especializado.

d) La cultura como producto de la inteligencia

Por último suele entenderse también la cultura como el producto o las obras humanas
que tienen su origen en el ejercicio de estas facultades, por ejemplo, un libro, una ciudad, un
sistema de creencias religiosas, etc. Estos son los objetos de la cultura, o las creaciones
culturales. Para SIMMEL estos objetos de la cultura se han independizado de los seres humanos
que los han producido, tienen entidad propia y constituyen "la provisión de espiritualidad
objetiva para la especie humana en el decurso de la historia". En realidad constituyen el 'espíritu
objetivo', frente al 'espíritu subjetivo' de tradición hegeliana.
Volviendo a la entrada correspondiente del DRAE, en su cuarta acepción, la cultrua es el
"conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico,
científico, industrial, en una época, grupo social, etc.". Con lo cual el concepto de cultura se
relativiza, pues cada época y cada grupo social tiene sus modos de vida, sus costumbres, su
sistema de conicimientos, sus proyectos científicos, sus avances industriales y sus valores
artísticos. Es decir, cada época y cada grupo social tiene su cultura. Como ejemplo tenemos una
'cultra clásica' o una 'cultra moderna', una 'cultura prehsitórica' o una 'cultra medieval', etc.
Una buena parte de los filósofos de la cultura entiende que es cultura todo lo que el
hombre hace en la medida en que lleva a objetivizar sus actividades psíquicas en forma de
productos que pasan a formar parte de un sistema transmitido de generación en generación,
oportunamente modificado e, incluso, radicalmente transformado.

e) La cultura como producto de la sociedad

No faltan quienes afirman sin rodeos que la realización de estas obras u objetos de la
cultura es 'producto de la sociedad'; Puede entenderse que es producto de los individuos en la
medida en que esos individuos forman parte de una sociedad. Aquí es donde hacen radicar la
esencia de la cultura, pues afirman que no hay una cultura personal o individual, tampoco hay
una cultura de grupos de minorías o élites, Hay únicamente una cultura que es producto de la
sociedad en su conjunto que se vale de los individuos y los grupos para producirla.
En este sentido hay que entender el ensayo de UNAMUNO sobre 'la vida de Don Quijote y
Sancho' donde establece una distinción entre el 'hombre', el 'autor' y las 'obras'. Hay hombres que
son superiores a sus obras y entonces uno se explica cómo esos hombres adquirieron tanto
prestigio con independencia de sus obras que suelen ser mediocres. Por el contrario, hay obras
que son superiores a su autor de tal forma que éste habría pasado a esa parte de la historia que es
el anonimato, si no hubiera sido por las obras que escribió o creó. En cualquier caso el pueblo es
el que facilita y promueve la acción creadora del autor. Este es el caso de CERVANTES.

"No me cabe duda de que CERVANTES es un caso típico de un escritor


enormemente inferior a su obra, a su Quijote. Si Cervantes no hubiera escrito el Quijote
... apenas si figuraría en nuestra historia literaria, sino como ingenio de quinta, sexta o
séptima fila... Aunque Don Quijote saliese del ingenio de CERVANTES, Don Quijote es
inmensamente superior a CERVANTES. Y es que, en rigor, no puede decirse que Don
Quijote fuese hijo de CERVANTES. Pues si éste fue su padre, fue su madre el pueblo en que
vivió y de que vivió CERVANTES, y Don Quijote tiene mucho más de su madre que no de su
padre" ('Ensayos', Aguilar, Madrid, 1954).

Naturalmente todos aquellos que llevan el tema de la cultura al campo de la empresa, de


la industria, del corporativismo, de la calidad, de la prevención, etc., considerándola como
producto manufacturado, se sienten obligados al mismo tiempo a llevar el concepto de cultura al
campo de la sociedad. En este sentido entienden que la cultura es por naturaleza un proceso de
socialización y comprende el comportamiento 'aprendido' por los miembros de una sociedad o
de un grupo, siendo este comportamiento el que determina las relaciones entre sus miembros.
Para M. HARRIS la cultura sólo existe en el seno de la sociedad. Estos comportamientos
aprendidos en la sociedades están referidos al conocimiento, a las creencias, al arte, a la moral, al
derecho, a las costumbres y demás formas de comportamiento propios de esa sociedad. En el
fondo es el conjunto de valores asimilados y compartidos por esa sociedad que determina las
formas de vida de esa mima sociedad.
GALINDO CALVO relaciona también la cultura con el mundo de la empresa y el trabajo. En
este sentido recoge otras definiciones de cultura como la de que eso que llamamos cultura es "el
resultado del aprendizaje del grupo ante la resolución de situaciones conflictivas o incidentes
críticos' ante los que ha tenido éxito". No se trata, pues de cualquier comportamiento social
aprendido, sino del que ha sido aprendido precisamente porque ha tenido éxito en un momento
difícil para esa sociedad o grupo.
Este mismo autor relaciona el concepto de cultura con otro concepto tambien de
naturaleza social, el concepto de 'organización' y llega a firmar que las organizaciones no tienen
cultura, sino que ellas mismas son cultura pues tienen su origen en el sistema de conocimientos,
en las emociones y en las relacionas que constituyen la vida de esa sociedad. Añade, una línea
más adelante, que la organización viene a ser como un reflejo de la cultura general de la
comarca, la región, el estado, el país o la nación.

En alguno de mis libros he dejado reflejada esta idea según la cual la sociedad tiene su
parte en la producción de la cultura, si bien considero de capital importancia, por encima de
todo, el talento personal del autor. Ese talento, es para mí un factor determinante, más allá de los
factores biológicos y los factores sociales. Idea, respecto de la cual, algunos se han mostrado
tremendamente incómodos y agresivos a través de ciertos medios de comunicación:

"Cada momento histórico tiene que resolver sus problemas y aparecen las
soluciones de la mano de los genios: la vacuna, la lámpara eléctrica, el motor de
explosión, los antibióticos, etc. Lo que cuenta son los hechos. Las personas y los
talentos son instrumentos de los hechos. Si estos genios no hubieran existido, otros
hubieran llevado a cabo estos descubrimientos. La prueba está en que en momentos
perfectamente sincronizados la inteligencia de varios de estos genios ha llegado a veces
a los mismos descubrimientos. Este es el caso de LEIBNITZ y NEWTON con la teoría del
'cálculo infinitesimal'. En el campo del arte, sin embargo, los individuos tienen una
mayor relevancia o singularidad. En cierto modo son insustituibles. Ni el 'Quijote'
hubiera sido escrito sin CERVANTES, ni el 'Korán' hubiera sido redactado sin las predica-
ciones de MAHOMA, ni 'las Meninas' hubieran sido pintadas sin VELÁZQUEZ. No obstante,
aun en estos casos, cada obra, cada creación, lleva el sello de la época que es
impersonal, es decir, social e histórico. En la obra de MAHOMA se refleja el estado social
(ambiente) de la Edad Media árabe, y en el 'Quijote', la sociedad y la cultura del Siglo
de Oro español. Lo mismo le sucede a la 'Eneida' de VIRGILIO con el ambiente y la
sociedad de Roma; a la obra de MOZART con el de la ciudad de Salzburgo; a la tragedia
de SHAKESPEARE con el ambiente renacentista; y a la de SCHUMAN con los ideales del
romanticismo. La sociedad deja su huella profunda en la acción creadora y sus efectos.
Es la sociedad la que establece las normas que todos deben respetar si no quieren ser
condenados al fracaso o al olvido. También es la sociedad la que premia o castiga a los
que no las respetan o incumplen. Esto constituye una garantía, pero también constituye
una mordaza para la verdadera acción creadora y original. Por otra parte, el premio de
la sociedad no garantiza el valor de la obra; ni su denegación acusa su falta de calidad,
por ejemplo, los cuadros de Van Gogh. Por desgracia la masa se deja llevar por las
novedades, aunque éstas carezcan en absoluto de valor artístico. Tal es el caso de las
corrientes modernas en el arte y la música. En cualquier caso la sociedad deja su huella
en la obra nueva" ('Fundamentos para la Educación de la Inteligencia', 1993, cap, V).

La verdadera cultura no es obra de las masas, sino de las élites, casi todas ellas
individuales. Personalidades solitarias que han sabido sustraerse al lastre de las multitudes
gregarias, figuras egregias que han tomado como norma la oposición y la lucha contra la
ruindad, la bellaquería, la rutina, la miseria moral, la barbulla, la pendencia, la villanía, la
barbarie y la osadía de los ignorantes. La salvación del cultura ya existente y la producción de
cultura nueva está a cargo del trabajo solitario de los grandes, es decir, de las élites que no están
dispuestas a dejarse engañar por el señuelo de un falso progresismo en el que el espíritu y los
valores espirituales son eliminados del horizonte cultural en nombre de otro progreso que no
tiene más horizonte que la cerrazón de los valores materiales degradantes, los valores del PDS,
es decir, el poder, el dinero y el sexo.
Por fin están los que afirman que el sistema cultural de un pueblo no es un sistema
aislado, sino que se encuentra incardinado en otro sistema de orden superior del que forma parte,
junto con el sistema social, el sistema económico, el sistema político, el sistema religioso, el
sistema moral, el sistema biológico, el sistema histórico, etc.

A la hora de esbozar un análisis de la cultura, con independencia de la cultura de masas,


es obligado hacer una referencia a nombres ilustres que han destacado en el campo de la filosofía
y de la historia, sobre todo en la filosofía alemana, dedicados a este tema. Estos nombres más
conocidos son los de HEGEL, NIETZSCHE, WINDELBAND, LITT, H. FREYER, DILTHEY, SIMMEL, M.
SCHELER, FOBRENIUS, A. DEMPF, SCHWEIZER, SPENGLER, SPRANGER, KRÖNER, N. HARTMAN, ORTEGA,
CASIRER?, DERISI, MONDOLFO, MALINOWSKI, etc.

e) los valores y la cultura

Para RICKERT la cultura es un proceso psíquico vinculado a un valor y subordinado a su


esfuerzo.
Los valores a los que hace referencia RICKERT en relación con la cultura son muchos, pero
mi modesta opinión me lleva a afirmar que todos esos valores confluyen en uno solo que es el
desarrollo de nuestras capacidades, sobre todo nuestras capacidades psíquicas, y, como
consecuencia, la perfección o el enriquecimiento de la personalidad; pues todos los demás
valores son tales valores en tanto en cuanto conducen a este supremo valor.

f) La cultura como organismo viviente

Por la importancia de sus obras merece al pena destacar los datos que aporta SPENGLER en
relación con el concepto de cultura. En efecto, la cultura es concebida como 'protofenómeno'. El
concepto está tomado de GOETHE y hace referencia al fenómeno originario en el que "se nos
aparece en toda su pureza el devenir", por ejemplo la 'protoplanta o la figura de una planta
cualquiera, hija de azar, y hasta una planta posible'. Se trata de la primera "forma que surge de lo
informe", cuando "algo limitado y efímero emerge de lo ilimitado y perdurable". "Florece
entonces sobe el suelo de una comarca a la cual permanece adherido como una planta".
La imagen de la planta le sirve para ponernos de relieve el carácter biológico de la
cultura y su adherencia a un pueblo determinado. Le sirve igualmente para llevarnos a la
definición de cultura: "la culta nace cuando un alma grande despierta de su estado primario y se
desprende del eterno infantilismo humano... Una culta muere cuando esa alma ha realizado la
suma de sus posibilidades en forma de pueblos, lenguas, dogmas, artes, Estados, ciencias, y
torna a sumergirse en la espiritualidad primitiva".
Pero entre el nacimiento y la muerte está su existencia vivaz, esa serie de grandes épocas
cuyo riguroso diseño señala el progresivo cumplimiento de su destino; es una lucha interna,
profunda, apasionada, por afirmar la idea contra las potencias del caos en el exterior y contra la
inconciencia en el interior a donde han ido éstas a refugiarse coléricas".
La cultura, pues, es entendida; a) como un ser viviente que nace, se desarrolla y muere,
b) como "alma", como idea o hechura del espíritu que toma formas diversas al realizarse, por
ejemplo, los pueblos, las lenguas, los dogmas, las artes, el Estados, la ciencia, etc. c) la cultura
en su estado emergente para el hombre, es el paso del estado primario e infantil y caótico a un
estado de perfección en el que se abren infinidad de posibilidades de realizarse tomando la
formas ya mencionadas, d) la cultura es el conjunto de esas posibilidades y formas como
manifestaciones del alma, e) la vida de la cultura consiste en el desarrollo de dichas
posibilidades en lucha continua con el caos circundante, f) cuando se han cumplido todas y
realizado exteriormente, a la cultura le sobreviene al muerte. "la cultura se anquilosa y muere, la
sangre se cuaja, sus fuerzas se agotan, se transforma en civilización", g) la vida de la cultura es,
pues, una lucha continua contra las fuerzas caóticas por realizar toda sus posibilidades. Cuando
esa lucha cesa por haberse cumplido todas sus posibilidades, la cultura muere y permanece en la
existencia como un árbol seco con sus ramas hacia el cielo a lo largo de siglos y siglos, por
ejemplo la cultura de la China, la India o el Islam. Este es el sentido de la decadencia de la
cultura, h) la civilización es la muerte de la cultura.
En cualquier caso la verdadera cultura tiene sus signos de identidad. Estos signos son
abiertamente rechazados por muchos; en general por todos aquellos que carecen de sensibilidad
y talento para producir o experimentar el placer de la verdadera cultura. Sin embargo esos signos
están ahí. El mero hecho de embarcarse en la empresa de negarlos o simplemente de ignorarlos
es una prueba evidente de torpeza o necedad. Entre esos signos están los siguientes: la
espontaneidad, la originalidad, la singularidad, la sensibilidad, la flexibilidad, el sello de la
inteligencia (talento), la lucubración, el esfuerzo, la selección, el placer del espíritu, la variedad y
el buen gusto.
No vamos a comentar todos estos rasgos, pero debe quedar claro que todos ellos deben
ser interpretados en su sentido más genuino refiriéndose todos ellos al trabajo de la inteligencia.
Este es el caso de la espontaneidad, pues la espontaneidad, si no va acompañada del trabajo de la
inteligencia, puede producir obras que no tienen relación alguna con el desarrollo de nuestras
capacidades, ni con la perfección o enriquecimiento de la personalidad; tampoco con el goce del
espíritu, sino con la satisfacción de los más bajos instintos. Eso, en el mejor de los caos, porque,
en el peor, la espontaneidad sin la inteligencia puede producir obras que ponen de relieve la
incapacidad del autor, la vaciedad, la mentecatez, la bobería, la ignorancia, la estupidez, la
inconsistencia, la falsa arrogancia, la provocación, el desprecio de los valores, la temeridad, la
insolencia, la ostentación, el mal gusto y la tomadura de pelo. Para todas las obras que padecen
la carcoma de estos rasgos negativos he reservado siempre la palabra 'atocia', que, en su sentido
etimológico, hace referencia a la incapacidad de la mujer para gestar y dar a luz un hijo (a: no; y
tokos: parir). La atocia es precisamente la esterilidad.
Esta es la cultura en su sentido propio, es decir, la cultura que 'cultiva' y 'fecunda', la que
perfecciona y enriquece al hombre en tanto en hombre. Estos rasgos son los que avalan
precisamente su legitimidad. Al margen de estos rasgos pueden producirse otros tipos de cultura,
por ejemplo, la cultura de masas. Pero la cultura de masas no cultiva nada del hombre en tanto
que hombre, pues sus efectos se dejan sentir casi siempre
en forma de degradación y empobrecimiento del espíritu.

f) Tradición y universalidad

Eugenio D'ORS entendía que la verdadera cultura tenía al menos dos rasgos de identidad
inequívocos: la 'tradición' y la 'universalidad'. La tradición, a la que también hacen referencia los
autores ya mencionados tiene su lugar en las manifestaciones de la cultura de un pueblo ya
consolidadas en el tiempo, cuando logran desvincularse de sus autores y pasan a ser patrimonio
común. La tradición es el alma de la cultura. La universalidad hace referencia a la aceptación de
esas manifestaciones culturales por otros pueblos. D'ORS entiende que ambas cualidades son
esenciales por igual para la verdadera cultura. Cuando sobresale una de ellas anulando o
eclipsando la otra, la cultura decae o desaparece.
En efecto, cuando la sociedad pone el acento en la tradición descuidando o depreciando
la universalidad, nace el tradicionalismo que conduce al nacionalismo, al localismo o al
aldeanismo, a la raza o la casta, que, en el caso de España, vuelve la espalda a la europeidad, con
el consiguiente ahogo o anquilosamiento de la cultura que queda reducida tristemente a su
espacio vital que es muy escaso. Cuando lo que prima es el universalismo olvidando o
despreciando la tradición, aparece el 'liberalismo' (el liberalismo mal entendido) y el progresismo
(el psudoprogresismo) que conducen al enciclopedismo y al romanticismo filantrópico, los
cuales, en su momento, tuvieron como efecto una cultura sin alma: un precedente de la que hoy
conocemos como cultura de masas.

g) La cultura como obra del espíritu

En fecha reciente (12-2-03) E. ROJAS, desde su perspectiva de psiquiatra, para


fundamentar la diferencia que hay entre 'ser' y 'querer', nos ha legado otras definiones, más bien
descripciones, de la cultura: "La cultura es la decoración" de la persona... "la estética de la
inteligencia"... "la cultura es libertad; espesor del conocimiento vivido, lo que queda después de
olvidar lo aprendido". Todas estas frases nos resultan familaires, sobtre todo la última, que es
frecuente en los liboros de Psiclogía de la Educación.
Sin embargo creo que podemos inferir de todo esto una idea que se despliega en otras
ideas más simples, pero no menos profundas, la idea de que cultura tiene su origen en el espíritu
humano y forma parte de la vida humana, la idea de que la cultra pertenece a la dimensión más
elevada de la persona, a los más noble y digno de ella, peus es su decoración, su estética, su
coronación. Esto implica que la cultura, la verdadra cultra, pertenecde a aquellos que han
adquirido la condidión de escelentes, grandes, selectos, distinguidos, superiores, exqusitos,
notables, idependientes. En otras palabras, la cultra no es patimonio de las masas, sino de las
minorías o élites. Volviendo a la noción de cultura del autor citado, es evidente que hay una
relación estrecha entre cultura y educación. La cultra viene dspués de la edución, lo mismo que
la decoración de la casa viene despues de haber consntruido la casa. La educación contribuye a la
formación de la personalidad, pero la cultura remata la obra de la educación en esa tarea
formativa. Es su coronamiento. La pertenencia de la cultura a la dimensión más nolble de la
persona es una idea que va a presidir muchos de los apartados de este libro.

h) Los dioses y la cultura

El titulo de este apartado no es mío. Lo he tomado de C. ALONSO DE LOS RÍOS (4-5-03). Le


sirve de introducción un párrafo de MARÍA ZAMBRANO: "una cultura depende de la calidad de sus
dioses, de la configuración que lo divino haya tomado frente al hombre, de la relación descarada
y de la encubierta, de todo lo que permite que se haga en su nombre y, aun más, de las
contiendas posibles entre el hombre, su adorador y esa realidad".
Este concepto de cultura merece un puesto destacado entre los más esclarecidos de los
que ya he tomado cuenta en los apartados anteriores. La calidad de la cultura depende de la
capacidad del espíritu que la produce, pero también depende de la calidad de los dioses que
inspiran ese espíritu. Tal es el caso de la cultura inspirada en los dogmas de la divinidad
concebida por las grandes religiones, sobe todo, de las religiones monoteístas.
La autora de "Filosofía y poesía", "Persona y democracia", "España, sueño y verdad",
"Claros del bosque" y otras obras importntes hilvanadas en torno al tema de la 'esperanza', fue
profesora de filosofía de la Universidad de Madrid. Exiliada, también ejerció como profesora en
Cuba, Méjico y Puerto Rico. Sus biógrafos destacan su 'admiración' por ORTEGA Y GASSET y su
'amor' por ZUBIRI, sus grandes maestros. Su amor, como alumna, y su amor, como mujer. Pero
también destacan su pasión por el sentimiento que funde en uno solo las libertades de la fantasía
(poesía) y las exigencias de la razón (fislosofía). La fortaleza de su espíritu, en vivo conraste con
la fragilidad de su salud física, hicieron psible un pensamiento creador que sitúa a la cultura en
su más alto nivel que es el nivel que se corresponde con la dignidad de los dioses.

Pero volvamos al columnsita que me ha facilitado el título de este apratdo. En principio


parece que esta cultura debería estar en manos de los profesionales de la fe inspirada por esos
mismos dioses, es decir en manos de los teólogos. Pero eso es lo que sorprende a ALONSO DE LOS
RÍOS. Las gentes viven de su fe y gozan de ella, pero los teólogos encargados de conservarla y de
alimentarla ponen por encima de su elevada misión el papel que se atribuyen como 'intelectuales'
o 'críticos' con los dogmas y la moral de la religión que profesan. Esto no lo huebiera hecho
MARÍA ZAMBRANO. El espíritu de la modernidad es un espíritu crítico con todo, también con las
religiones y sus dogmas. Es el efecto inmediato del relativismo y el subjetivismo que deriva de
las modas o posmodas, es decir, del posmodernismo. Estos teólogos e intelectuales ponen por
encima de su fidelidad a la fe su autoridad como críticos, como jueces, como aristarcos, como
oportunistas o como zoilos, como "esclarecidos", como "informados", como "acomplejados",
que tienen los ojos puestos en su prestigio personal que miden, no por los valores sobrenaturales
de su fe, sino por el hecho de estar a la altura de "los mediadores del agnosticismo y el laicismo".
En muchos de ellos he podido observar que las citas de los Evangelios, las de San Pablo, las de
los Padres de la Iglesia, las de las encíclicas de los papas, las de los grandes pensadores y
filósofos cristianos son muy pocas. En cambio las citas de Marx y Engels, las de Mao, las de
Lenin, las de Sartre, las de Freud u otros de ideologías afines son ambundantísimas.
Naturalmente tienen, que estar 'a la altura de sus rivales'.
Para hacer una lista representativa no hace falta bajar a los teólogos e intelectuales de la
Teología de la Liberación alguno de cuyos promotores acaba de recibir el premio 'Príncipe de
Asturias'. El dialogo de la teología con la cultura actual que ellos juzgan necesario no se debe
tanto a las implicaciones reales ente teología y cultura, sino a sus complejos personales y
sociales que les llevan, no sólo a aparecer como laicos abandonando todo símbolo externo de
pertenencia al mundo clerical, sino aceptando su lenguaje, el lenguaje laico e, incluso, el
lenguaje ateo o marxista, que excluye todo lo sobrenatural, para quedarse con un mensaje que
pudiera haber traído al mundo cualquier ser excepcional sin necesidad de que Dios hubiera
enviado a su propio Hijo. Por eso añade ALONSO DE LOS RÍOS: "temo que estos intelectuales
teólogos intercambien nuestra tradición por ganarse la benevolencia de los mediadores del
agnosticismo y el aconfesionalismo del estado... Temo que sean capaces de negar la relación de
lo divino en la Historia y de ese modo vendan nuestra tradición... y nuestra personalidad
histórica".
Tengo para mí que el artículo de ALONSO DE LOS RÍOS es una consecuencia o un corolario
de un debate celebrado en días anteriores en las dependencias del diario ABC al que fueron
invitados varios personajes para hablar de estos temas en relación con el Papa y la Curia
pontificia con motivo del ya citado viaje a España. Entre los personajes estaban JOSÉ BONO
(político), P. MIGUEL LAMET (jesuita), MIRET MAGDALENA (autodenominado teólogo católico
anticlerical), EDUARDO SAN MARTÍN, MAYTE ALCARAZ Y JUAN FERNÁNDEZ CUESTA (los tres de ABC) y
J. A. ZARZALEJOS, director del diario. Fue invitado también el autor del articulo que me ha servido
de base para este apartado.
Pues bien, comenzando por el director de ABC y terminando por el ultimo de los
participantes, las posiciones fueron críticas con el Papa y con la Iglesia. Algunas de ellas 'muy
criticas' poniendo por delante de los valores impulsados por el Papa con reconocido acierto, sus
supuestos fallos, su alejamiento de la realidad, su desajuste respecto del ritmo de la historia de
los tiempos modernos, sus incoherencias entre la doctrina moral y teológica, su desconexión ente
la moral pública y la moral privada, etc. Posiblemente son esos los intelectuales que ponen por
delante su afán de estar 'a la altura de los tiempos' y su deseo de complacer a los rivales
procedentes del agnosticismo y el laicismo, incluso del ateísmo, antes que aceptar abiertamente
el modelo de cristiano que impulsa el papa según el cual 'se puede ser moderno sin renunciar a
los valores cristianos', es decir, a la contemplación y la reflexión interna sobre el sentido
transcendental o sobrenatural de la existencia humana. Esta fue la tónica del debate aunque en su
interior todos ellos estuvieran más con el Papa que con los valores del posmodernismo. Sólo dos
de los participante en el debate supieron estar a la altura de sus convicciones religiosas. Me
pareció una farsa, comenzando por el director del coloquio, pues el Papa en ningún momento de
sus alocuciones condenó los valores de la cultura actual si son verdaderos valores, por ejemplo,
el valor "la vida en todas sus manifestaciones", la "tolerancia" y el valor de la paz que se
fundamenta, según él, en la verdad y en la justicia, el valor de la "interioridad" como garantía de
la "integridad" personal, las raíces cristianas de Europa a lo largo de su historia, "faro de
cavilación y estímulo del progreso para todo el mundo", la necesidad de diálogo como solución
para eliminar la "crispación" de los españoles generada con motivo de la guerra de Irak, la
convicción de que "las ideas no se imponen sino que se proponen" eliminando todo posibilidad
de fanatismo o fundamentalismo religioso, el valor de la familia, las vocaciones sacerdotales, el
rechazo del miedo, la responsabilidad de los laicos, la necesidad del amor, etc.. Los valores que
condenó fueron los supuestos valores del nacionalismo, el terrorismo, el racismo, la xenofobia,
la muerte violenta de los no nacidos, el vacío cultural de muchos medios de comunicación. Se
puede ser critico con el Papa y con la iglesia, pero el balance no puede ser tan negativo. Los
teólogos y los intelectuales que se consideran católicos, pero que se avergüenzan de serlo
abrumados por sus complejos no están haciendo un buen servicio al catolicismo. Tampoco están
haciendo servicio alguno a la cultura religiosa inspirada por el dogma y la moral del catolicismo.

i) La trascendencia de la cultura

Los intentos de llevar el concepto de cultura al campo del positivismo y el


postmodernismo ha traído como consecuencia el relativismo de la cultura tanto en su dimensión
ontológica como en su dimensión axiológica. Pero para la interpretación de los capítulos
siguientes de este libro es necesario determinar de una vez por todas si este relativismo tiene
consistentecia suficiente para condicionar todas las manifestaciones culturales de la humanidad
determinado al mismo tiempo sus propios comportamientos y el sentido de la existencia de los
seres humanos como se pretende.
Hay muchos seres humanos en el mundo, pero unos son españoles, otros son franceses,
otros alemanes, otros ingleses, otros americanos y así sucesivamente. La condición de españoles,
franceses, americanos, alemanes e ingleses es relativa respecto de la condición de ser hombres.
Esa condición está determinada por el lugar en que han nacido, que es un factor accidental
respecto de la misma condición de ser hombres. Eso nadie lo discute. Pero la condición de
hombres ya no es relativa, sino absoluta, pues todos tienen esa condición porque participan de la
naturaleza humana que es universal y la misma o invariable en todos los seres humanos.
La posesión de esta naturaleza es absolutamente vinculante para la condición de ser
hombres. O la poseen o no la poseen. Si no la poseen ni siquiera son hombres. Por lo demás, está
claro que la posesión de esta naturaleza que les confiere la condición de ser hombres no depende
de factor accidental alguno. La tienen todos de forma necesaria por el simple hecho de haber
sido puestos en la existencia. Radica, pues, en el hecho existencial que es el primer acto de la
esencia, mucho antes de que esa existencia tome cuerpo en el mundo empírico condicionada por
otros factores externos como puede ser las circunstancias geográficas, las raciales, las
cronológicas, las religiosas, las culturales, las políticas o las puramente económicas

Esto es exactamente lo que cabe afirmar acerca de la cultura. Hay muchas culturas en el
mundo, por ejemplo la cultura cristiana, la cultura judía, la cultura islámica, la cultura, hindú, la
cultura budista, etc. Ahora bien la condición de 'cristiana', lo mismo que la condición de 'judía',
'islámica', 'budista' o 'hinduísta' son relativas respeto de la condición universal de 'cultura'. Esta
condición plural es relativa porque depende de factores accidentales respecto de la propia cultura
como son los factores geográficos, loa factores raciales, los factores históricos y los piropos
contenidos concretos de cada una de esas culturas. Pero la condición de cultura es otra cosa. Le
pasa lo mismo que a la condición de hombre sin más. Hay algo en la cultura que no es relativo,
es decir, que no depende de nada porque es la esencia misma de la cultura, de tal forma que una
manifestación cultural cualquiera o posee ese algo o no es cultura en absoluto.
Ese algo es un factor 'absoluto' que determina de 'forma absoluta' la condición de cultura
y que , por ser absoluto: a) no depende de factor alguno externo a la cultura misma o factor
accidental respeto de ella, b) tiene que ser participado o hallarse presente en todas las
manifestaciones culturales como condición necesaria para que puedan ser consideradas como
culturas. La constatación de estos dos criterios es lo que nos sirve par determinar cuáles son los
fenómenos de las sociedades actuales que pueden ser aceptados como cultura y cuáles son los
que deben ser rechazados como subcultura o contracultura.
Ese factor absoluto que confiere la condición de cultura de forma absoluta a un
fenómeno pretendidamente cultural es doble y tiene mucho que ver con las connotaciones que ya
hemos recogido de los clásicos latinos y griegos, especialmente de CICERÓN: a) conjunto de
procesos psíquicos que tienen por objeto la perfección o el desarrollo de las capacidades
psíquicas de los seres humanos, particularmente de la inteligencia (conocimientos verdaderos) y
la voluntad (toma de decisiones libres y responsables); como consecuencia de ello, conjunto de
procesos psíquicos enriquecedores de la personalidad; b) conjunto de obras que tienen su origen
en el desarrollo de las capacidades psíquicas de los seres humanos y cuyo fin esencial (finis
operis) es el desarrollo y la perfección de las capacidades psíquicas de los consumidores o
destinatarios, por ejemplo, una obra de teatro de CALDERÓN, El Quijote de CERVANTES o la Sexta
Sinfonía de BEETHOVEN. No basta con que tengan al condición de 'obra de teatro', de 'novela' o de
'sinfonía'. Para que tengan la condición de cultura tienen que cumplir la condición de 'cultura'.
Pues, como veremos enseguida, resulta que hay muchas obras de teatro, muchas piezas
musicales, muchas novelas y muchas otras manifestaciones culturales que no cumplen esta
condición. Por esto mismo no son cultura, sino subcultura o contracultura. Lo suyo no es la
perfección y el desarrollo de las facultades humanas, o el enriquecimiento de la personalidad,
sino el deterioro o el embrutecimiento de las mismas.
A este respecto hay que hacer notar dos cosas. Primera: es difícil encontrar una cultura
que cumpla esos criterios en su totalidad, es decir, en razón de todos sus elementos, por ejemplo
la cultura islámica. Por eso mismo es cultura en aquellos elementos o partes que los cumplen. En
el resto de sus contenidos o elementos no es cultura. Segunda: aparte de estos cirios hay otros
muchos que pueden y deben ser tenidos en cuenta para reconocerle a un fenómeno la condición
de 'cultura', por ejemplo, los criterios que toma en consideración E. D'ORS, a quien ya me he
referido anteriormente.

2.- LA CULTURA DE MASAS

El tema de la cultura de masas es tratado con frecuencia en relación con los procesos
educativos. Sin embargo el fenómeno de la cultura de masas es un fenómeno que, en las
sociedades actuales, envuelve toda nuestra vida psíquica, empapa nuestras relacione sociales y
condiciona toda nuestra actividad. Tiene sus propias coordenadas, entre las cuales merecen
destacarse las siguientes: a) la cultura de los grupos o élites ha abandonado su carácter
personalista para hacerse univesalista, mundial, cosmopolita o ecuménica, es decir, 'global'; b)
esta transformación es debida al poder de los medios de comunicación de masas y a los intereses
materiales de los empresarios o dueños de esos medios; c) como consecuencia, la cultura pasa a
ser patrimonio de las masas sin olvidar por completo su relación de origen con las minorías; una
relación nostálgica, si se quiere, pero, precisamente por eso, presiona desde el inconsciete
colectivo como una frustración y, a veces, como un complejo de culpabilidad; d) los medios de
comunicación de masas son los que condicionan o determinan la naturaleza, los rasgos y las
posibilidades de esta cultura. En efecto:

a) Tradicionalmente la cultura ha sido patrimonio de las minorías que podemos llamar


intelectuales y artistas, tomando la palabra 'intelectuales' en un sentido amplio. El siglo XX ha
sido el que ha destruido ese patrimonio pulverizándolo; convirtiendo la cultura de las élites en
cultura de la masas.

b) Para los economistas algo tiene 'valor' en la medida en que se incorpora al mercado.
Es decir en la medida en que se elabora o transforma, de tal suerte que, a partir de esa
elaboración o transformación, se convierte en un objeto que puede ser comparado o vendido. En
otras palabras, sólo tiene valor en la media en que puede convertirse en 'mercancía' vendible a la
que pone un precio.

c) La conversión de la cultura en mercancía tiene su origen en la dinámica propia del


mercado y de la industria. El fin esencial de esta dinámica es el beneficio o la ganancia.
Beneficios y ganancias que no conocen límites, pues la expansión de la industria y el mercado es
progresiva, innovadora, avasalladora. De tal forma que ni siquiera los regímenes totalitarios de
signo izquierdista, con todo su poder, han sido capaces de poner freno a esta dinámica de
expansión.

d) El comercio y la industria, lo mismo que la agricultura y las comunicaciones, tenían


como finalidad natural la satisfacción de las necesidades vitales de los individuos y los grupos
(motivos primarios) que son las necesidades impuestas por la naturaleza para el individuo
(necesidad de alimentarse) y para la especie (necesidad de reproducirse). Pero esto, con ser
importante y ocupar largos períodos de la historia de la humanidad, llegado el momento
oportuno, despertó la codicia de los más ambiciosos, pues se dieron cuenta de que se podía dar
cabida a nuevas ambiciones y, con ellas, a otras posibilidades para satisfacerlas.
e) La estrategia utilizada fue muy sencilla: si la ganancia está en la producción, en la
compra y en la venta de productos para satisfacer la necesidades vitales de los individuos y los
grupos, y, por otra parte, estas necesidades ya se encuentran más o menos satisfechas, la solución
es crear artificialmente nuevas necesidades, inventarlas, llevando a los individuos al
convencimiento de que tienen realmente otras necesidades sobre las cuales hasta el momento no
habían reflexionado, por ejemplo, la necesidad de un televisor o la necesidad de un bronceador
para la playa, la necesidad de un teléfono móvil. Estas necesidades son las necesidades
circunstanciales o secundarias (se corresponden con los motivos secundarios; se corresponden
también con los motivos que figuran a aprtir del segundo peldaño en la pirámide de MASLOW). Se
trata, pues, de convencer a los individuos y a los grupos sociales de que tienen estas necesidades
y de que, además, pueden satisfacerlas y vivir mejor. Este vivir mejor siempre fue una aspiración
intrínseca y universal de la humanidad. Para que estas necesidades rindan los grandes beneficios
o ganancias que se esperan de la industira y el comercio es preciso que sean necesidades
universales, a gran escala, sentidas por amplios sectores de la humanidad, por ejemplo, en estos
momentos tener un teléfono móvil o apuntarse a la televisión digital.

f) Una de esas necesidades secundarias artificialmente creadas fue la necesidad


coyuntural de cultura. Para satisfacer esta necesidad la industria y el comercio comenzaron a
producir cultura y a venderla. La cultura, que ya tenía un valor intrínseco, pero desconocido para
las mayorías y estimado sólo por las minorías, comenzó a tener un valor extrínseco y universal
estimado por las mayorías. Este valor extrínseco es el 'precio'. La cultura ha sido universalmente
estimada como valor cuando se le ha puesto precio. Desde entonces la cultura 'se paga' y, a
veces, a un precio muy elevado: colegios, universidades, ateneos, libros, revistas, cines,
programas de radio y televisión, internet. etc. Así tenemos la música industrial, el arte industrial,
la literatura industrial, la ciencia industrial, la comunicación industrial, etc. Todo ello, con vistas
a las enormes ganancias que se esperan de su comercialización. También tenemos la 'cultural
industrial' en el sentido de que son los recursos y medios industriales lo que vinculan o hacen
depender la cultura de las estructura económica de la sociedad (E. MORIN, T. ADORNO, M.
HORKEIMER, etc.).

g) El expansionismo que marcó y sigue marcando los pasos de la industria y el comercio


en la Edad Moderna y Contemporánea ha afectado también a la cultura. Ahora ya tenemos la
industria músical, la industria del cine, la industria del arte, la industria del libro, etc. y
correlativamente tenemos también el mercado de la música, el mercado del cine, el mercado del
arte, etc., cuyo fin esencial no es la expresión de la cultura, sino ganar dinero, mucho dinero. La
sociedad pide cultura y los Estados y los gobiernos promulgan leyes desde la farsa progresista
con este mensaje petulante o fastuoso: "cultura para todos".

El 9-3-03 el diario ABC publicaba un editorial con este título de grandes caracteres:

"La gran industria de la cultura española". Y añadía a continuación: "España


ha levantado una poderosa industria de la cultura que supone uno de los principales
sectores de la actividad económica de nuestro país... España puede presumir de ser una
potencia cultural de primer nivel, que ha sabido acomodar el fermento de una
capacidad creativa al desarrollo y el progreso económico... El negocio de la cultura ya
no representa ninguna ignominia de la que haya que arrepentirse... responde a la
propia evolución de la acepción antropológica que identifica los procesos culturales
como un supuesto necesario para el desarrollo económico... han considerado la cultura
como la base del progreso mercantil ... la era del acceso ... lo que en términos generales
se conoce como la Sociedad de la Información... La globalización y la irrupción de
Internet son ahora el desafío más inmediato que caracteriza los movimientos culturales
del mundo enero".

El editorialista se hace eco de ambas orientaciones o aspectos de la nueva cultura: su


industrialización y su mercantilización, poniendo de relieve su carácter inequívoco de 'actividad
económica'. Estas son precisamente las razones por las cuales en manera alguna puedo compartir
el optimismo del editorialista. 'Actividad económica' y 'actividad cultural', como hechos -en la
realidad- y como conceptos -en la mente humana- son incompatibles. Que la cultura haya pasado
a ser una actividad económica es algo que nadie puede negar. Y para algunos constituye un craso
negocio que pasa por ser el imperio económico y mediático más potente del país con empresas
editoriales y mediáticas, casi todas ellas en manos de personas y grupos inspirados en el
progresismo izquierdista. Sus nombres están en la mente de todos. Pero la cultura, en virtud de
este proceso o cambio, se ha desnaturalizado. Ha dejado de ser cultura 'sin más' para convertirse
en 'cultura de masas' perdiendo fatalmente su excelencia, su rango en la escala de valores, su
aureola y su misma dignidad. Lo que prima en ella no es la 'condición de cultura' sino la
'condición de masa'. El guitarrista californiano RY COORDER, profundo conocedor de las esencias
de la mísica cubana del los años cincueta constata este hecho:

"el negocio de la industria priva a la música de su expresión original y la


convierte en vehículo para el comercio. A veces da la impresión de que el músico
estuviera más preocupado por adscribirse a las tendencias del momento al margen de
que las tendencias del momento pudieran interesaarle" (13-4-03).

Con independencia del editorial ya citado, cunde la idea segun la cual todos los
ciudadanos tienen derecho a los bienes de la sociedad y del Estado. Por tanto, en nombre de la
sagrada 'igualdad' de los seres humanos, se ha establecido universalmente que uno de esos
derechos esenciales (derechos humanos) de los seres individuales es el acceso a la cultura. Un
derecho para todos sin excepción alguna.
La cultura que, hasta el momento era una vocación selectiva o minoritaria, ahora es un
derecho universal y responde a una necesidad universal, que es la necesidad de ser culto. Lo que
no le cuentan a la masa es qué tipo de necesidad constituye la cultura, si es una necesidad
'primaria' o una necesidad 'secundaria'. Tampoco le permiten detenerse para reflexionar si la
verdadera cultura es posible sin la vocación a la que me he referido anteriormente.

h) La cultura en estado puro, es decir, la verdadera cultura, la de las élites o minorías, ni


es producible con los instrumentos y técnicas de la industria, ni es vendible con los recursos
propios del mercado.
La cultura de las élites, la verdadera cultura, no es producible industrialmente. Por esto
mismo, para los promotores de la cultura de masas, se impuso la necesidad de 'transformar' o
manufacturar la cultura igual que se manufacturan o transforman los productos de la naturaleza
en una fábrica.
Por su parte, la cultura autentica, o cultura verdadera, la de las élites o minorías, tampoco
es vendible, porque esa cultura no se encuentra al alcance de las capacidades psíquicas de las
mayorías, sobre todo, al alcance de las posibilidades de la inteligencia de las masas. No es
vendible tampoco porque la masas que se encuentran es esa situación de desventaja, no están
dispuestas a pagar ningún precio por ella.
Se impuso, pues, la necesidad de manipular la cultura, la necesidad de transformarla,
para hacerla asequible e interesante a esas mayorías o a esas masas. Aparece entonces la cultura
de bolsillo, la cultura leigth??, la cultura superficial, la cultura del sexo, la cultura del ocio, la
cultura del ruido o los decibelios, la cultura del brochazo o el garabato, la cultura del suspense, la
cultura de la vaciedad, la cultura del cuerpo, la cultura del nihilismo, la cultura del erotismo y la
pornografía, la cultura del delito, la cultura del terrorismo, al cultura de la muerte, la cultura de la
barbarie, la cultura de al espontaneidad identificada con el mal gusto, la cultura de la anarquía, la
cultura de la indiferencia, la cultura de la superficialidad, la cultura de la bajeza y la basura
informativa, la cultura de la homosexualidad, la cultura de la información trivial, la cultura de la
manipulación, la cultura del 'todo vale', la pseudocultura y la contracultura. Últimamente se
habla de la 'cultura de lo sexualmente raro' (lo queers) que abre un panorama halagador, un
brillante porvenir, a esos que pretenden ser diferentes de todos los demás o extraños en relación
con el sexo. Estraños incluso respecto de los homosexuales con extensión a otros campos de la
actividad humana como la literatura, la política, la epistemología la lingüística, el teatro, etc.,
donde la mixtificación del sexo con otros elementos procedentes de estos campos está dando
lugar a una suerte de contracultra que poco a poco y con la ayuda de los medios de
comunicación, se abre paso también como cultura de masas.
El compositor y escritor CRISTÓBAL HALFTER (27-12-02) toma nota de ello y denuncia los
hechos como tantos otros en la misma línea de ORTEGA Y GASSET:

"Estamos viviendo la exaltación de lo vulgar, la glorificación de lo banal, lo


fugaz y lo momentáneo en contra de toda excelencia permanente. Son muchos los que
reclaman su 'derecho a la vulgaridad' tratando de imponerlo por encima de todo, por
ser un derecho que les otorga el sistema democrático en el que afortunadamente
vivimos. Esto no tendría mayor importancia si las instituciones públicas y privadas que
hacen posible este sistema garantizasen con los mismos medios el derecho a disentir y
poder ejercer el de 'leer, sentir, pensar, elegir su camino, salirse del rebaño', como se
canta en mi 'Don Quijote'"

La cultura de masas, pues, tiene su origen en la revolución industrial, y sus rasgos se


encuentra determinados por la naturaleza y las posibilidades técnicas de los medios de
comunicación que, no en balde, reciben el nombre de 'medios de comunicación de masas'. EDGAR
MORIN en su libro "El espíritu del tiempo" llega a afirmar que la producción cultural de la
industria exige una producción "en masa para un consumo masivo".
Hay personajes del mundo de la cultura que sienten los efectos negativos de ese paso
hacia la industrailziación y la comercialización como algo que se ven obligados a aceptar, pero
que no desean en modo alguno por el elevado concepto que tienen de la cultura que producen.
Sin embargo R. CANOGAR, también otros muchos, en una entrevista para la prensa, llega a hacer
estas afirmaciones: "es cierto que sacar el arte a la calle puede devorar cualquier actividad
artística... Renovarse es ir contra la absorción del mercado que hace de ti un producto de compra
y venta. Soy consciente de que estoy dentro del mercado, pero la obra está por encima. No me
importa que mi obra pierda valor... El mercado marca a los jóvenes" (26-9-02). Evidentemente la
pérdida de valor (valor intrínseco o valor cultural) de una obra de arte es precisamente lo que la
lleva al seno de la cultura de masas. Y es justamente ahí donde adquiere otro valor que es el
valor del mercado, es decir, el precio. La transformación, pues, tiene lugar cuando el valor es
sustituido por el precio.
Otros, por el contrario, se encuentran muy cómodos, por ejemplo, SANTIAGO SIERRA, un
artista al que me referiré más adelante. Después de aceptar la definición de artista como el "que
ocupa la primera página de una revista", y el arte como "lo que las instituciones de legitimación,
críticos, curadores, museos, etc. dicen que es arte", afirma con contundencia: "aunque el
ambiente del arte tenga esa contrapartida de que siempre vas a estar produciendo objetos de lujo,
vas a tener una sumisión objetual impresionante hacia la mercancía, es un ambiente que concede
la posibilidad de ser bastante libre, de no imponer un discurso políticamente coercitivo y es un
terreno en el que me siento mucho más cómodo" (28-9-02).

Un claro ejemplo de cultura de masas es la Feria de Arte contemporáneo de Madrid


(ARCO). BÁRBARA ROSE publicaba en Blanco y Negro (5-2-03) un artículo en el que ponía de
relieve esta realidad. "Otro año Arco". Y como introducción, "La Feria de Arte Contemporáneo
de Madrid ha dejado de ser un encuentro elitista para convertirse en un fenómeno de masas.
Llega el momento de cuestionar cómo y hacia dónde se dirige". El hecho de ser llevada al
Recinto Ferial de la ciudad donde se celebra toda clase de exposiciones y ferias de distintos
productos de consumo nacionales e intencionales producidos o manipulados por una industria
globalizada y distribuidos por un comercio también globalizado ya es un dato que nos lleva a
pesar que se trata de un 'producto más' entre tantos convirtiendo el negocio en "un rastro" y
"privándolo de su categoría elitista y, por consiguiente, de su papel en la política del arte
internacional... un signo de esta transformación es que se ven más carritos de niños que
colecionistas de la gama alta en los pabellones abarrotados". Pabellones abarrotados de gente,
algo que no acontece nunca en las exposiciones de los verdaderos artistas. La masa; la presencia
y la invasión de la masa. Lo que resalta sobre todos los estímulos que llegan a nuestros sentidos
es la masa, la que no entiende de arte, ni le importan nada los auténtivos valores artísticos. Los
coleccionistas, los pocos colecionistas, han visto la feria como una oportunidad para sus
inversiones, pero la masa sólo ve cosas extrañas algunas de las cuales causan una especie de
sorpresa por lo rara y extraña, por lo provocativa y por la transgresión que ello supone, pero no
por el arte que lleva dentro. Para las masas que abarrotan los pabellones, la visita es un día de
vacación, un asueto, una forma de pasar el día sin mayores pretensiones. Un día que tiene el
mismo atractivo que salir al campo, con el aliciente en su favor de que estos acontecimientos
sólo ocurren una vez al año. Algo debe haber en todo esto cuando es el piropo Estado el que está
"pagando a ARCO para que invite a las galerías suizas en vez de subvencionar a las galeristas
españoles para que exhiban el arte español en Basilea, en Nueva York, Chicago y Miami". Si
esas obras tuvieran auténticos valores, el Estado Español no tendía necesidad de pagara nada.
¿No sería más lógico que fueran los galeristas extranjeros los que pagaran por su 'parte de
espacio' para mostrar aquí sus verdaderos tesoros artísticos?
Al principio de este apartado he hablado de la cultura en relación con la educación. Pues
bien, resulta que la educación también se ha industrializado y mercantilizado, perdiendo con ello
los valores de los que tradicionalmente ha hecho gala. El 12-3-03 en la Facultad de Educación de
la Universidad Complutense se anunciaba una conferencia en estos téminos: "La Industria de le
educación en Canadá. Una crítica histórica a la educación como mercancía". Estuvo a cargo de
una catedrática de universidad de ese país y el contenido de la misma fue el puede imaginarse.
La educación, que debería ser el proceso psíquico mediante el cual un individuo adquiere los
hábitos perfectivos de todas sus capacidades, se ha conveertido en un negocio en el que ciertos
magnates ganan ingentes cantidades de dinero. Los hábitos educativos, en el mejor de los casos,
tienen un interés completamente secundario.

3.- RASGOS DE LA CULTURA DE MASAS


En el editorial de 9-3-03 de ABC ya citado en el apartado anterior puede leerse de la
misma manera:

"Asistimos a una especie de Renacimiento Digital con mayúsculas que debe


servir también como incentivo para la transmisión cultural. Se diría que la
mundialización de la economía tejida por la denominada Red de redes es una
oportunidad inmejorable para convertir el arte de minorías en cultura de masas".

Este párrafo conciso merece algunos comentarios: a) que la mundialización de la


economía sea una oportunidad para convertirse el arte de minorías en cultura de masas es un
hecho innegable cuyas consecuencia son funestas para el arte como veremos; b) la conversión
del arte de minorías en arte de masas ya ha tenido lugar hace varios decenios a base de adulterar,
sofisticar y corromper los contenidos y los valores esenciales del verdadero arte; c) está
demostrada la posibilidad de llevar el arte de las minorías a las masas a base de desnaturalizarlo,
corromperlo e, incluso, negarlo; lo que no está demostrado en absoluto es la posibilidad de
elevar a las masas para que comprendan, asimilen y sientan vitalmente los valores del arte
verdadero; d) las masas pueden escalar las cimas del poder político y económico, pero jamás
podrán desprenderse de su condición esencial de masas; conviene tomar muy buena nota de esto,
pues ya son muchos los autores que, partiendo de las ideas de ORTEGA Y GASSET, constatan que las
masas desde el poder no saben hacer otra cosa que eliminar a las élites de forma cruenta
obligando a todos los demás a ser masa. La historia reciente no deja lugar a dudas. Las masas no
entienden de democracias, sino de dictaduras. Y la igualdad que promueven tiene como meta la
mediocridad, la miseria del espíritu y la destrucción de la propia identidad personal. Lo de
ORWELL es sólo un detalle o una anécdota. La realidad es mucho más destructiva o nefasta. Es
natural que este libro no comparta la confianza y el optimismo del editorialista de ABC.

El autor antes citado, E. MORIN, entiende que los rasgos más destacados de la cultura de
masas son dos:
a) Por una parte está la 'sincretización' que la lleva a mezclar los contenidos más diversos
para poder llegar a un publico lo más amplio posible; esta sincretización puede ser entendida
como mixtificación, pues la cultura de masas mezcla sin rubor contenidos reales y contenidos
irreales o virtuales, contenidos elevados y contenidos abyectos, valores y contravalores, sin que
muchas veces los consumidores de esa cultura se den cuenta de ello, mostrando además buena
disposición para 'tragárselo todo', es decir, para digerirla y asimilarla a su manera.
b) Por otra parte está la 'homogeneización' que la obliga a adaptar esos contenidos a un
tipo de hombre medio que no es real, sino ideal.

Como consecuencia de estos rasgos comentados por MORIN aparecen otros muchos,
también importantes, como efecto de la manipulación y mercantilización. Uno de estos rasgos es
la 'mediocridad'. La cultura en estado puro, la de las minorías o élites, no tiene venta para las
masas, es decir, no puede ser convertida en mercancía. Anteriormene ya he hecho referencia a
esta imposibilidad. Los autores y promotores de esta cultura no lo han pretendido jamás. Saben
perfectamente hasta dónde pueden llegar con sus pensamientos, sus ideas y sus creaciones. Hay
casos en los que se excluye de forma expresa esa posibilidad de mercantilismo, por ejemplo,
HERÁCLITO, HEGEL, NIETZSCHE, ORTEGA y otros, cuando niegan a las masas, de forma implícita o
explícita, la capacidad de aceptar, comprender y asimilar la cultura. También excluyen la
posibilidad de la verdadera cultura en relación con el expansionismo, el universalismo, la
globalización o la divulgación entre las capas bajas de la sociedad. Tienen una conciencia muy
clara de que la cultura tiene su origen exclusivo en las élites y está destinada a las élites. Esas
otras capas de la sociedad son mayoritarias y al mismo tiempo impermeables en relación con la
cultura en estado puro.
Por eso la cultura industrializada y mercantilizada, es decir, la cultura producible en
cantidades industriales y vendible en los grandes mercados de las sociedades actuales, sobre todo
en los mercados mediáticos, es una cultura devaluada, mediocre, hermética, metida en grandes
moldes, presentada bajo el anagrama de grandes marcas, apta para impresionar a un público
indiscriminado, preparada para comprar y llevar, directamente consumible, fácilmente digerible
o asimilable y, por esto mismo, fácilmente eliminable. Es otras palabras, es una cultura inerte y
sin vida, carente en absoluto de cualidades para alimentar el espíritu de los consumidores, aun en
el caso de que los consumidores sientan la necesidad de alimentar el espíritu. Una suposición
que, por cierto, se encuentra muy lejos de la realidad.
Los otros rasgos relevantes de la cultura de masas son prácticamente los mismos que
tienen los productos de las modernas industrias: a) la 'caducidad del producto', por ejemplo, una
lavadora está hecha para durar unos cinco años, pasados los cueles tiene que ser desechada y
sustituida por otra; lo mismo que las canciones de un autor o los modelos de la pasarela Cibeles,
o las canciones modernas de los cantantes e incluso los cantantes mismos; al poco tiempo pasan
de moda y ya nadie se acuerda de ellos, b) el 'volumen de producción en grandes cantidades', por
ejemplo, los ejemplares de un disco musical; c) la uniformidad, que es la rigidez del formato; tal
es el caso de los ejemplares de ese mismos disco; todos esos ejemplares son exactamente
iguales; es el caso de los programas de una emisora de radio o televisión a una misma hora; o los
ejemplares de una película o de un coche que también son rigurosamente iguales dentro de una
misma marca y modelo; d) la 'disponibilidad en grandes depósitos o almacenes para todos los
ciudadanos que quieran comprarla; esa disponibilidad en el caso de la cultura de masas hace
posible su recepción y consumo en el propio domicilio y a la hora previamente elegida por el
consumidor; e) el soporte de publicidad que a la hora de la verdad es el factor determinante del
valor en el mercado, un valor que siempre es artificial, es decir, falso; como consecuencia, está la
enorme difusión, f) la novedad, la sorpresa, el sensacionalismo, la agresividad; g) la opacidad, es
decir, son productos destinados a grandes sectores de la población para el consumo masivo, con
la garantía de que los destinatarios no tienen capacidad para el análisis de la calidad, manipulada
y distorsionada por la publicidad; a este rasgo algunos le llaman 'prepotencia'; g) por fin, la férrea
sumisión a la 'ley de la oferta y la demanda'.
Alguno de estos rasgos pueden asombrar aun a los más indiferentes. El espectáculo de
música moderna de la novena edición de los MTV, 'Music Erope Awards', celebrado en el Palu
San Jordi de Barcelona el 14-11-02, además de los espectadores del local, unas 13.000 personas,
fue visto en directo por más de mil millones de personas. Ya quisieran esto para sí los mejores
libros, los mejores cuadros, los mejores edificios, los mejores poemas, los mejores monumentos,
las mejores sinfonías, los mejores teorías científicas, los mejores sistemas de gobierno, los
mejores códigos de moralidad, etc.
En este sentido las ideas y las creaciones artísticas y culturales que tienen un precio o un
cuota de mercado más elevada no son precisamente las que tienen un alto valor intrínseco como
manifestaciones de la verdadera cultura, sino aquellas que son falazmente presentadas como más
valiosas por la publicidad o aquellas que experimentan una mayor cotización en el mercado por
la ley antes mencionada.
Interesa, por tanto, analizar detenidamente los hechos de la vida real de las sociedades
actuales y preguntarse abiertamente ¿cuál es la cultura que 'ofrece' y 'demanda' el mercado
actual?
Para dar una respuesta a esta pregunta no hace falta más que abrir la páginas de cualquier
publicación de nuestros días, asomarse a la ventanilla de los kioscos, echar un vistazo a los
anaqueles de las tiendas de música, entrar en cualquiera de nuestras discotecas, contemplar las
pantallas de nuestros cines y nuestros televisores, conectar los programas de nuestras radios,
trashojar las páginas de nuestros periódicos y nuestras revistas, curiosear la alcobas de los
famosos, acercarnos a nuestras pasarelas, visitar nuestras playas, entrar en nuestros
supermercados, preguntar a la gente por sus preocupaciones, sus gustos, sus intereses y su escala
de valores, etc.
En efecto, la cultura de masas, la que demandan las masas y la que, en consecuencia, se
les facilita desde todos los medios que comercian, trapichean o chamarilean con ella, es decir, la
que generosamente se les sirve, es la que ocupa los espacios de los medios antes mencionados, la
que llena las páginas de nuestras revistas dedicadas a la trama de los famosos, a la que abarrota
nuestros kioscos, la que es llevada a las pantallas de nuestros cines, a los espacios de nuestros
televisores y radios, la que entretiene a niños y mayores con videojuegos y comics, la que se nos
cuela en el ordenador a través de internet, la que es fomentada por la industria de disco y el
telefilm, la que alimenta el morbo de nuestros gacetilleros y columnistas, etc.
La afluencia de los famosos a los medios de comunicación es hoy una verdadera plaga.
De forma incomprensible y absolutamente inmerecida llenan amplios espacios de esta cultura de
masas. Esto famosos que en la Cadena SER son considerados como "parásitos", en Onda Cero
se afirma que "no tienen nada de censurable si los tratas con dignidad y simpatía... pretendiendo
entretener al personal". Y en la Cadena COPE, igual que en otras cadenas, se llega a más: todos
los jueves hacen un resumen de las revistas de estos parásitos. Y, por si fuera poco, con ese
mismo tono de religiosidad y catolicidad afirma: "creo, además, que la revista 'Hola' es de lectura
obligada para cualquier periodista que quiera saber lo que pasa en el país" (El Semanal de ABC
22-9-02).
Que para saber lo que pasa en el país haya que acudir a una revista como el 'Hola' ya es
grave para este país a menos que la emisora de la Iglesia, titular de la COPE, crea que sólo pasan
en el país las cosas que se cuentan en el 'Hola' y que este país se encuentre alucinado por las
simplezas y las frivolidades que propala la Iglesia a través de su emisora. En otras palabras la
'cultura de masas' se impone como 'cultura dominante', incluso desde los medios de la Iglesia. La
Iglesia, que a lo largo de los siglos ha sido la depositaria y la creadora de una cultura elevada en
calidad y cantidad. Verlo para creerlo. He aquí una muestra tal como nos la describe uno de
nuestro columnistas más destacados al hablar de estos programas que son líderes de audiencia
(25-11-02)

"... gente que vive de la vida de los demás y de vender la suya..., sueldos que
perciben los llamados "famosos" por contar en los platós de las cadenas de televisión
sus inmundicias..., remuneraciones de los 'invitados', es decir, de los famosillos que
acuden a certificar o inventarse sus indecencias a cambio de una cantidad de dinero,
que es variable de acuerdo con la oportunidad o el nivel del escándalo contratado...,
remuneraciones y sueldos de los que preguntan, es decir, de aquellos que hacen de in-
quisidores, sean o no periodistas. Los famosillos no existirían de no contar con el apoyo
constante de periodistas, ciertos o supuestos, que se bañan en cloacas de oro por airear
esos excrementos. Carmen Ordóñez, Ricardo Bofill, Sara Montiel, Maruja Díaz y el tal
Antonio David tienen mucha y desgraciada culpa, pero no más que determinados
intocables del quehacer periodístico, como Sardá, Ana Rosa Quintana, Mariñas,
Herrera, Lozano, Merchante y compañía. Entre unos y otros se establece la misma
diferencia remunerada que entre un pedorro de moda y un despedorrado, pero el
negocio está montado entre todos, y ya se cuentan por centenares los accionistas. Así de
pronto, nos enteramos de la cotización de los famosillos. Una tal 'Cañita', que según
parece su mayor mérito es el de haberse acostado con un ablandabrevas cubano
conocido por Dinio, se lleva mil doscientos euros por programa. Algo más cobra el
director y conductor de "Crónicas Marcianas" por abusar de su necia ordinariez. Una
chica llamada Sonia que dice haberse acostado con Bertín Osborne con la complicidad
de su madre, de la madre de Sonia, se entiende , cobra por narrar sus presumibles
'quiquis' con Bertín mil doscientos euros. Coinciden las cifras de la tal 'Cañita' y la cual
Sonia. A este paso, pronto aparecerá en el BOE el cuadro de tarifas legal. 'Por
fornición con famoso, probado o figurado: 1.200 euros; por discusión de tutela de niños
con ex-esposa arrejuntada con viejo amigo de ambos: 4.800 euros (cifra que cobra
Antonio David, el de Rociíto). Por boda de anciana con chulo caribeño: 60.000 euros.
Por narración de internamiento en clínica para desintoxicarse: de 15.000 a 30.000
euros (tarifas de Ricardito BofiIl y Carmen Ordóñez, respectivamente). Por no hacer
nada y decir bobadas mostrando enormes prótesis mamarias: 1.200 euros (Yola
Berrocal)'. Pero también el BOE acertaría estableciendo las tarifas de los periodistas, o
de aquellos que actúan como tales. Desde Boris Izaguirre a un supuesto Kiko y a un
calificado de Matamoros, que sería interesante averiguar lo que ganan a costa de los
demás. Aquí no hay hipocresía ni moralina barata ni ingenua pacatería. Hay hartura,
descomposición, vergüenza general ante la desvergüenza, ridículo compartido y
humillación social. Claro, que del negocio no se libran los corruptores de cuello blanco,
es decir, aquellos empresarios o principales responsables de las cadenas de televisión
públicas o privadas que por un punto de audiencia entregan la imagen de su cadena a
la podredumbre. Y no se salvan del hedor de la cloaca las agencias de publicidad y las
marcas que se anuncian y mantienen el asqueroso tinglado... Sea compartida por todos
la necedad y la náusea. No son los 'famosillos' que cobran los únicos culpables" (A.
USSÍA).

Esto hace que la masa se empape de esa cultura llegando a la convicción de que no hay
otra. Esta impresión es la que he sacado de ciertas reuniones cuyos asistentes, por su formación
académica y profesional, permitían esperar otra cosa. Mi mujer y yo hemos tenido que pasar por
incultos por que no éramos capaces de mantener una diálogo, más bien un debate, sobre los
temas que ocupan los grandes espacios en ciertas revistas como "Hola", "Diez Minutos",
"Lecturas", "Interwiev"..?, "Qué me dices" y otras, sin olvidar las tertulias de la radio y la
televisión en las que de manera semejante se debaten las turbulencias de la vida vacía o
escasamante sentimental de los famosos.
Esta es su cultura. La cultura de los amoríos, los casamientos y descasamientos, las
infidelidades, las lujurias, los abortos, los adulterios, las falsedades, las exclusivas, los yates, los
pelotazos, las incontinencias, las ingratitudes, las vilezas, las degradaciones, las obscenidades,
las noches de orgía, la droga de ricos y pobres, las traiciones, las obscenidades, los
fingimientos,las lubricidades, los secretos de alcoba, la ofertas de sexo, las 'salidas de los
armarios' y los armarios vacíos... Con la particularidad de que los protagonistas que hacen
ostentación de estos comportamientos son presentados por los medios de comunicación como
héroes, como serse excepcionales que 'son capaces' de hacer todo esto sin rubor alguno,
produciendo así una transmutación de los valores en la conciencia y el inconsciente de las masas
que viene a ser una auténtica deformidad.
La cultura que tiene como alimento esencial la telebasura o la teledegradación tuvo sus
comienzos en la era socialista. Pero ahora que los socialistas ya no mandan, la pequeña pantalla
mantiene los mismos niveles de deposición o vileza. Los conservadores o liberales, según se
mire, no son partidarios de de este envilecimiento publico, pero no hacen nada par evitarlo o
eliminarlo. Por una parte, dicen ser fieles a sus principios, uno de los cuales es la libertad de
expresión en cuyo nombre deciden permitirlo, y por otra, que es la razón principal, temen ser
tachados de represivos, retrógrados, conservadores, reaccionarios, cavernícolas, catetos,
antiguos, trogloditas, vaticanos y franquistas. En tono de humor uno de nuestros columnistas nos
ofrece este fotograma detallado de la cultura de masas:

"Las pantallas de las televisiones ya estaban llenas de putas y rufianes,


busconas, ninfómanas, monfloritas, culipavos, pichaslargas, adúlteras, cornudos,
coñiprontas, tetipuestas, chaperos y morrongas de alquiler. Es una corte de los
milagros de inválidos morales e intelectuales donde todos viven de enseñar las
vergüenzas del alma y de contar cómo se meten en el catre todos con todos, todos con
todas, todas con todas. Es una orgía televisada de cuernos, de encalomes, de polvetes y
de manuelas. Y ahora, además, se han poblado los platós de brujas, sanadores,
videntes, curanderos, echadoras de cartas, doctores y doctoras del tarot, adivinadores
del porvenir, milagreros, astrólogos, asesores del 906, quirománticos, interlocutores de
espíritus y vendedores del bálsamo de Fierabrás. La tribu se nos ha poblado de
hechiceros y pulula por las pantallas un arriscado ejército de aojadores, saludadores,
jorguines, brujos y sanadores de ciencia infusa, que van de un programa a otro y se
tiran de las greñas" (J. CAMPMANY 1-12-02).

Esto es lo que nutre la cultura dominante. Esto es lo que constituye el núcleo de la


cultura de nuestras sociedades que se llaman desarrolladas. Pasamos por incultos porque nos
empeñamos en llevar ese centro de la culta a los grandes sistemas filosóficos, a la historia de los
grandes acontecimientos políticos y militares, a las etapas de los grandes pintores, músicos,
escultores, arquitectos, cineastas y poetas, a los ámbitos ocupados por los grandes científicos, a
los puntos culminantes de los grandes inventos, a los formas y las ventajas de la globalización, a
la aldea global, a los elevados sistemas religiosos y morales, a los grandes museos, a la grandes
bibliotecas, a las grandes universidades, al hambre y las necesidades que padecen cien millones
de seres humanos, a la agresiones continuas en contra de la dignidad de la persona humana, a la
panorama actual de los derechos humanos, etc. Parece ser que esto no es cultura. Esto no vende.
Los que no nos hemos incorporado a la cultura de los parásitos tenemos que asumir la
humillación de seguir pasando por incultos.
Resulta sintomático y, a la vez, lacerante que medios de comunicación de masas como la
BBC de Londres traten de llevar la confusión a la gente para que se cree un estado de
incertidumbre en el que sea imposible establecer una distinción entre lo que es cultura y lo que
no lo es. En uno de sus concursos recientemente celebrado (noviembre de 2002, ABC 24-11-02)
se trataba de elegir al británico más 'importante' de la historia de Reino Unido. Pues bien, la
princesa Diana de Gales figuraba al mismo nivel que W. Churchill, W. Shakespeare, Ch.
Darwin, O. Cromwell, Isabel I, Isaac Newton, H. Nelson, Isambard Kingdom Brunel y J.
Lennon. "Diana ha ido en primer lugar en la mayor parte del tiempo", por delante de los reyes,
los políticos, los sabios y los ingenieros. Una figura completamente vacía de todo contenido
cultural, con enormes carencias éticas y religiosas, peligrosamente irresponsable y
destacadamente torpe en sus comportamientos políticos y sociales ha estado apunto de resultar
elegida como la figura más 'importante' de la historia del Reino Unido. Su vaciedad intelectual
no ha impedido que se desatara en torno ella el entusiasmo de las masas. Quizá precisamente por
esa misma vaciedad. Su imagen ya forma parte de esa cultura.
He afirmado que uno de los rasgos de la cultura de masas es la 'prepotencia'. Pues bien la
prepotencia tiene un efecto inmediato que es la dependencia y la sumisión de los masas respecto
de este tipo de cultura. En grandes sectores de las masas los individuos captados o enganchados
por esta forma de cultura ya no pueden vivir sin ella. A ella dedican grandes porciones de su
tiempo y a ella están vinculadas todas sus referencias vitales. Lo que oyen, lo que ven o lo que
leen en esos medios es dogma de fe. Es curioso comprobar de qué manera los presentadores y
contertulios de la radio y la televisión, así como los columnistas de las citadas fuetes escritas, se
han convertido en guías espirituales de millones de personas, cuando esos comunicadores o
'creadores de opinión', como ellos gustan de llamarse, son francamente iletrados y lo único que
hacen es comunicar su ignorancia, su arrojo, su petulancia, sus complejos, sus mentiras y sus
resentimientos disfrazados con el ropaje de los sentimientos altruistas o caritativos. El lector
debe tomar nota de todo eso para medir el alcance de las ideas que se exponen en este libro
referidas a la decadencia de la cultura en el mundo actual.
Con esa prepotencia la cultura de masas ha invadido grandes espacios que
tradicionalmente estaban reservados para la verdadera cultura, por ejemplo, la cultura musical en
las iglesias y centros religiosos. La primera condición que tenía que cumplir una pieza musical
en estos casos era precisamente esa: que fuera música. Lo que hoy se canta y se ejecuta con
instrumentos en muchas iglesias no es música, ni siquiera tiene algo que ver con la música,
aunque se empeñen en darle ese nombre. Cuando le preguntaron a ANDRÉS SEGOVIA qué le parecía
de la música moderna contesto: "está muy bien, pero no tiene nada que ver con la música". Pues
bien, esa música puede resultar atractiva para mucha gente, pero no inspira ningún sentimiento
religioso. Algo que es esencial en un acto de este tipo.

"En la música religiosa ha habido grandes autores y obras, pero también se ha


abusado de la música ligera. Han adoptado sin criterio melodías de la calle. La música
religiosa tiene un carácter propio, no puede ser música de consumo. Como ejemplo de
estas modas baste la casi desaparición de cierto patrimonio musical que se había
consolidado como signo de catolicidad, como el 'pange lingua' o la 'salve'. Muchas
melodías no comunican ni invitan a nada. Y en es sentido, la música religiosa, antes de
ser sacra, tiene que ser música. Hay que apostar por la formación musical tanto de
sacerdotez como de laicos; hay que dignificar la música religiosa actual con
compositores, organistas y directores de coro (VALENTÍN MISERACHS, Pontificio Instituto de
Música Sacra. 7-11-02

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Adelantando ya una parte del contenido del apartdo siguiente
los psicólogos afirman, esta vez, con mucho fundametno, que el ser humano, a la hora de
comportarse necesit siempre eso qeu ha dado en llamarse un 'referente'. Esd deci, un modelo, un
patrón de condcutam, un crterio o una regla. Eso miso psociólogos afirman que ese meodelo
tuen la fuerza de sugeriir o estimular una conduta si el obervador consta que las conductas
calacada sobre ese modelo obtiene alguna aprobación o recompesa por prte d ela sociedad. Pues
bien, la culta d emasas ha hecho que ese modelo o patron pra mcuhos sea la cndiucta de los
fanosos, los vilentos, los par´sitos d ela sociedad, los marginados, los libidinosos, los
estafadores, los mentirosos, los tiranos, lo dictadores, profanadores d ela dognidad humana, los
blsfemos, los mugrientos, los obscenos, lso del elnguaje soez, lso ilusos, lso pltronwes, los
gandules, lso ventoleros, lso bscavidas, loa abalndabrevas, los cimarrones, los truhanes, los
golgfos, lso timadores etc. La escoria de la socedad. Gracias a la labor 'imapabable' d elso mdios
de comnciaciòn y ala demagogia d elciertos políticos, estos qeu son al escoria d ela socieda han
lelgado a convertrse en 'refernte' de las masas, en el modleo a imitar, pues en esos msmos
medios y en la propaganda de ciets polúiticos esso individiuos siemopre obtiene un
recincimeitnos icla. el mismo ehnco de ser lelvados a esos medios y a esis foros ya suone un
reocnicmeinto de la sociedad o uan propuesta paa ue la ssocieda les brind ese reconcimeitno.
Pra grandes sectores de las masas ese rferente ya ni queirr esta en lso mediosd e
cmunciación, sino en la letra ramplona, pedestre y zafia de su canción 'favorita', acompañada d
euna muxica estridente y pegadiza, carente de valores artístivcos, capaz de llevarles al
arrobamietno o el éxtasis anulando toddo lso demás estimulos que iiciden sobr sus fautades
congnitidava y afectivas y dejnado al adolecente o al joven en uan especie de nirvana done ya no
funciona nada salvo las exigencia qeu impone los bajos instintos. Una canción de este ptipo
puede tener yd e hecho tiene yun poder alucinante que conduce alos jóvens a su cancelación o
incapacitación cmo seres humanos pasando a ser como las mariposas arastradas pro el aire en al
dirección que mardcan las correintes galvanizadoras d ela mdoernidad.

4.- LA DEMANDA DE CULTURA

Aun podemos llegar más allá con nuestro análisis. Los suministradores de cultura
afirman rotundamente, tratando de justificar su ambición personal, que les dan a las masas los
que las masas 'demandan'. Vistas así las cosas, no hay otra acción que pueda presentarse como
más inocente, más humana, más complaciente y generosa. Esto es así desde todos los puntos de
vista, pero, de manera especial, desde los principios y axiomas que inspira la acción de la Iglesia
en todos los tiempos: dar, compartir, complacer, amar.
Pero el hecho es que la masa no demanda cine sin más; demanda películas eróticas y
pornográficas ("la pornografía y el erotismo venden"). No demanda novelas sin más, sino
novelas en las que se enaltecen las conductas más abyectas o depravadas. No demanda tebeos y
comics o literatura infantil sin más para los niños, sino literatura e imágenes cuyo tema central
es el crimen, la extorsión, la violencia, el sexo y la exaltación de las pasiones más bajas. No
solicita revistas sin más, sino folletines o novelones cuyos espacios están ocupados por
personajes que no han hecho nada en su vida; interesan las vidas de los 'famosos' o los parásitos,
los chismes, los rumores, tramas, infidelidades, divorcios, modas, escenas de alcoba y amor
convertido exclusivamente en sexo. No demanda programas de televisión sin más, sino
programas en los que predomina el morbo, la frivolidad, los vicios del sexo, la ambición, la
zafiedad, el insulto, la banalidad, la blasfemia, el sacrilegio, la fealdad, el ateísmo y el
anticlericalismo, etc. No demanda portales de internet sin más, sino portales en cuyas páginas
puede verse de todo, absolutamente de todo, incluidas las escenas más escabrosas y repugnantes
de pederastia, corrupción de menores protagonizada por sus propios padres que no dudan en
utilizar a sus hijos para aumentar el volumen del negocio, sadismo, crímenes, prostitución,
terrorismo, pornografía y morbo, mucho morbo. No demanda pasarelas o exposiciones de moda
artística, sino cuerpos esculturales de mujeres y hombres jóvenes, cuyos trajes evanescentes no
ocultan su desnudez provocadora.
En una entrevista que le hacen a NURIA ESPERT afirma rotundamente: "Vivimos un
momento muy burdo. Cuando más zafio es lo que se ofrece en televisión, más audiencia tiene"
(10-11-02).
Para determinar y dar a conocer las motivaciones de las inquietudes culturales de los
adolescentes y jóvenes de nuestro país, el 5-11-02 se hizo publico un estudio en el que se trataba
de conocer sus preferencias y sus motivaciones en el momento de comprar sus revistas en los
Kioscos. Pues bien, esos motivos, por este orden, son los siguientes: el sexo, las modas, el ocio y
las diversiones. Otros motivos como la cultura y las profesiones para su futuro prácticamente no
son tenidos en cuenta para nada.
Esto es lo que más se demanda. Por eso es lo que más se compra y se vende. Por eso
también es lo que goza de más estimación, es decir, lo que es más apreciado o lo que tiene más
valor desde un punto de vista estrictamente subjetivo. Esta es la demanda real por parte de las
masas. Las estadísticas sobre el volumen de negocio de este tipo de cultura no dejan margen
para la duda o el error. El consumo este tipo de cultura es muy superior en relación con ese otro
que tradicionalmente viene considerándose como cultura. Algunas de estas demandas son
tremendamente sobrecogedoras. Obedeciendo a esta demanda de las masas una cadena de
televisión suiza presentó un programa en el que varias mujeres aparecían mastrubándose en
directo ante las cámaras, a pesar de la protesta del defensor de los espectadores (3-11-02); a la
hora de la verdad la exhibición fue considera como un derecho a la liberad de expresión y como
una forma de cultura que se vende en estos medios con el nombre de 'salud sexual'.
En este sentido programas de televisión como "Gran Hermano", "Supervivientes",
"Fantasía", "Tómbola", "Sabor a ti", "Salsa rosa", "Al descubierto", "Sorpresa", "Hay una carta
para ti", "Crónicas marcianas", "Día a día", "A tu lado", "Abierto al anochecer", así como la
película "Torrente II" y otras parecidas son cultura y se encuentran a la cabeza de la demanda por
parte de las masas, lo mismo que "Magdalene Sisters", flamante premio 'León de Oro' de la
Mostra de Venecia de 2002. Otro es el caso de la película mexicana "El crimen del padre
Amaro", una superproducción en la que colaboran México, España, Francia y Argentina, y en la
que se abordan con atrevimiento soez las relaciones entre la sexualidad, la corrupción, el
escándalo, la blasfemia, la profanación y el sacrilegio, pero con un éxito de taquilla
extraordinario, éxito que arrastra detrás de sí otros éxitos de la misma película en los países
colaboradores que ya han facilitado su distribución hasta agotar sus existencias. La producción
de este tipo de películas es enorme y en todas ellas hay una pretensión de erigirse en modelos o
símbolos de la nueva cultura. Recientemente destaca como merecedor de audiencia elevada el
programa que lleva por título "Hotel glamour" en el que los protagonistas son seleccionados por
su condición de 'casposos' a los que paga Telecinco generosamente y a los que suminsitra todo
cuanto necesitan para que no decaiga el nivel de su vida crapulenta, incluidas las dosis
correspondientes de droga.
Un simple repaso de los llamados 'programas del corazón' da una idea de lo que supone
la demanda y el consumo de este tipo de cultura y del volumen de espacio que consumen en los
medios de comunicación desde 1993: "Corazón, corazón" de TV1, "A toda página" de Antena3,
"Gente" de TV1, "!Qué me dices!" de Telecinco, "Extra rosa" de A3, Tómbola" de Telemadrid,
"Tómbola" de canal Sur, "Contraportada" de Canal9, "Corazón de..." de TV1, "Mamma mía" de
Telemadrid, "Tela marinera" de Canal 9, "Ahora" de Antena 3, "Historias de hoy" de Telecinco,
"Nada personal" de Telecinco, "Ahora exprés"??? de Antena 3, "Abierto al anochecer" de
Atnena 3, "Salsa rosa" de Telecinco, "Molta tela marinera"? de Canal 9, "Quinta Tropa" de
Canal 9, "Corazón dormido" de Antena 3, etc. Muchos de estos programas se mantienen en la
actualidad. Por supuesto no incluyo los programas de este mismo tipo emitidos por las radios y
publicados en las revistas del corazón.
Hablamos de la demanda de cultura de masas y del éxito de esta misma cultura. Un éxito
que nubla o desplaza por completo al de la verdadera cultura.

a) En este orden de cosas el éxito más espectacular es el de la 'cultura del sexo', o, más
bien, la del sexo pornográfico, a la que ya he referido antes. Los canales de esta cultura
proporcionan a sus promotores cantidades astronómicas de dinero y fama. Los datos que nos
facilita V. VERDÚ, tomados de otras fuentes, son altamente reveladores. En Internet existen en la
actualidad más de trescientasmil páginas eróticas y pornográficas que proporcionan a sus
promotores unas ganancias de más de mil quinientos millones de dólares al año. La página web
'Danni´s Hard Drive' recibe cinco millones de visitas diarias e ingresa más de tres millones y
medio de dólares anuales. La página Bagdad en Barcelona recibe más de seiscientasmil visitas
semanales. Sólo en el año 2000 visitaron las páginas pornográficas de Internet diez y siete
millones de navegantes. Es por lo que el autor antes citado afirma que "la pornografía es el signo
de nuestra época" y que en la actualidad "todo se encuentra sexualizado". Por tanto también la
cultura se encuentra sexualizada y erotizada. Los consumidores de cultura de masas no leen
libros, pero consumen pornografía. Esta es su cultura, con su montaje especial, con su
programación, con su producción y su edición, con sus contratos y sus ingresos. Y también, con
sus reglas que son: el anonimato, el acceso fácil y el módico precio. Por su parte los temas son
los que van desde la pedofilia al bestialismo, pasando por la hebefilia, las parafilias, la
obscenidad, el homosexualismo y el sadomasoquismo.
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b) Un espacio aparte merece la cultura de masas que deriva hacia la 'pornigrqafía


infantil' (27-3-03). Cada día se cean más de 500 páginas web de este tipo de pornorafía. "la
expltación infantil provoca que en tod el mundo más de dos millones de niños y niñas sean
tratados como mercancía... Solo uno de cada mil casos llega a manos de la justicia... uan de cda
cinco niñas y uno de cada diez niños ha sufrido algun tipo de abuso antes de los 17 años".
España es el segundo consumidor de este tipo de cultura (el 37,3% de las entradas en Internet)
despues de los EE.UU. (el 41,9% de las entradas). En el mundo hay cuatro millones de páginas
web dedicadas a eta cultura y cada día se abren sitios nuevos. El resto de los paìses se encutran
muy lejos de etos niveles. Por provincias Madrid se encutra a la cabeza con el 80,07% de las
visitas. Le sigue Barelons con 8.40%. El negoicio en Internet genra unos 960 millones de euros
al año. Aparte de esto hay páginaas web gratuitas en las que muchos insertan e intercambian
porngrafía infantil sin ánimo de lucro. El perfirl de los adictos actuales es el siguiente: joven de
25 años, cansado d ela pornografía de adultos, con necesidad de nuevas sensaciones, reswrvado,
inseguro y con problemas der relaciones personales. Parece ser que el 30% de estas personas
teminan pasando a la acción, es decir, realizando conductas pesonales de aecurdo con los
fomatos tomados de Internet.
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c) En el caso de los libros la tendencia es la misma. Si el volumen total de libros


publicados en los cinco primero años de los noventa creció en un 83%, los de tema pornográfico
crecieron en un 324%.
En el campo de la educación el gusto por el sexo y las orientaciones e iniciaciones
sexuales ya forma parte de la programación y los objetivos de los centros de enseñanza. Pero en
este caso los efectos pueden resultar mucho más funestos o más demoledores. De momento la
orientación que el gobierno liberal-conservador que se autodenomina 'reformista' distribuye entre
los profesores parece tener dos objetivos: a) eximir o arrebatar a los padres la obligación de
orientar a sus hijos en las dudas y los problemas del sexo, b) encomendar esta obligación a otros
'colectivos' , por ejemplo a los de gays y lesbianas. La 'Guía de Orientación Sexual' que
distribuye la Comunidad de Madrid, editada por el Defensor del Menor, afirma rotundamente
que "la familia... no suele ser el terreno más idóneo para clarificar estas dudas" (setp. 2002)
En este afán por llevar el sexo a todas las edades y a todos los niveles, el socialismo
español no conoce fronteras. Estos son algunos los titulares de los periódicos del día 28-11-02:

"El ayuntamiento de Fenlabrada envía libros de alto contenido sexual a centros


de Primaria", "Los ejemplares se entregaron para conmemorar el Día de los Derechos
de las Niñas y los Niños".

Los colegios a los que fue enviado son colegios para niños de 3 a 12 años. El libro lleva
por Título "Descúbrete" y la concejala de Educación, la socialista Carmen Bonilla, explica en
una carta adjunta que el objetivo del libro es "contribuir a fomentar la educación en igualdad de
derechos y en igualdad de sexos", manifestando al mismo tiempo el deseo de que esos libros
"signifiquen una aportación valiosa para vuestra colección de libros".
En cuanto al contenido del libro hace falta leer pocas páginas para darse cuenta de que
los temas son escabrosos y, por supuesto, inadecuados para los niños de esa edad: "invitaciones a
practicar el sexo oral, el sexo en grupo y el lesbianismo". Los consejos y experiencias que
pueden servir de guía para esto niños van desde el sexo oral en parejas o en grupos, hasta el
aborto, pasando por la masturbación masculina y femenina en sus más diversas formas, el sexo
anal, aprovechando la oportunidad para recoger toda una serie de palabras y frases de la jerga
sexual acompañadas de su descripción y utilización morbosa. La concejala, acosada por la
opinión de ciertos sectores sociales, ha llegado a afirmar que el libro es formativo y que está
avalado por algunos expertos americanos. Lo que no dice es si estos expertos lo han avalado
para colegios y para niños de edades entre 3 y 12 años.
Este gesto socialista en favor de los impulsos sexuales se repite con cierta frecuencia. El
primero que me produjo estupor fue el envío del famosos "Libro Rojo del Cole" a todos los
colegios de Madrid, allá por los años setenta y también por una concejala ideológicamente afín a
esta de Fuenlabrada. Libro rojo, no por el contenido, sino por le color de sus tapas, pues el
contenido era muy similar a este de hora en los temas del sexo, extendiéndose este contenido a
otros temas cuyas consecuencias funestas han aflorado después, por ejemplo, la insubordinación
o la agresión de los alumnos respecto de sus profesores, la posibilidad de pasar de curso y
aprobar la asignaturas sin estudiarlas, las trampas en los exámenes, etc.

d) La cultura del sexo lo impregna todo, el sexo animal que excluye toda dimensión o
toda referencia a los valores espirituales del ser humano. En los centros de enseñanza no se
enseñan contenidos conceptuases o conocimientos referidos a la ciencias o a las letras. De
acuerdo con la leyes socialistas estos contenidos no cuentan para pasar de un curso a otro y para
obtener el título correspondiente. Se desprecian los conocimientos científicos y humanísticos,
pero se otorga una importancia excepcional a eso que llaman ellos orientación sexual que es más
ben estimulación sexual o incitación sexual, como estamos viendo. Con lo cual la cultura
resultante queda desprovista de su dimensión esencial que es la dimensión humanística o
espiritual, pues, en fin de cuentas, es el espíritu lo que eleva a los seres humanos por encima de
las bestias. El saber científico y humanístico es sustituido por el saber del sexo biológico que es
el sexo propio de los animales.

"Los misterios gozosos del sexo constituyen una de las más formidables
expresiones humanas; pero, desde hace algunos años, se ha impuesto cierta creencia
según la cual lo moderno y progre consiste en meter el sexo (aunque sea con calzador)
en las escuelas, desligado de cualquier visión humanista que lo haga inteligible. Las
coartadas que se ofrecen son siempre las mismas: debemos evitar los embarazos
indeseados, debemos prevenir las enfermedades de transmisión sexual, etc. Pero la
realidad demuestra que el reparto de condones y cochambrosos prontuarios sexuales no
ha reducido ni un ápice estas lacras; por el contrario, las ha hecho endémicas, pues a la
postre se inculca a nuestros hijos una irresponsabilidad risueña y sin trabas. Hemos
pasado de execrar la figura de aquellos curas tenebrosos que martirizaban a los niños,
anunciándoles que se les derretiría la médula si se toqueteaban las partes pudendas, a
implantar la figura del pedagogo sexual -mucho más nociva que la del mero
pornógrafo-, sin otro cometido que convertir a nuestros hijos en zascandiles con el
bálano embravecido y el chichi chorreante" (J. M. DE PRADA, 30-11-02).

Tanto este columnista, como otros que son conscientes del atropello que sufren los niños
españoles por culpa de estas pretendidas orientaciones sexuales disfrazadas de cultura sexual,
dan por supuesto que estas practicas degradantes que forman parte del formato educativo de los
socialistas vulneran gravemente el art. 32 de la Ley de Derechos de la Infancia. No obstante
podemos tener la seguridad de que la mal entendida tolerancia o los complejos del gobierno
liberal no van a tomar medida alguna para hacer cumplir estrictamente la mencionada ley.

e) Hay otro fenómeno de la cultura de masas que también está creciendo de forma
ampulosa presentando a sus protagonistas como 'vedettes', como gentes excepcionales con una
connotación que les eleva a una categoría superior en relación con los seres humanos normales,
dando lugar a una cultura que también es considerada y presentada por ciertos medios como
cultura nueva y excepcional, libre y refrescante. Un cultura que algunos quieren considerar como
el signo de identidad de la cultura actual. Me refiero, en primer lugar, a la 'cultura' o el 'culto' que
hoy se les tributa a los homosexuales y a las lesbianas, pero también, a las feministas
antifeministas, a los antiglobalistas, a los islamimstas, etc.
En torno a los primeros tenemos ya una pseudocultura amplísima que invade todos los
medios de expresión y es protegida y subvencionada por los gobiernos e instituciones más
progresistas, pasando a ocupar los espacios más destacados en estos mismos medios.
Personalmente no tengo nada en contra de los bujarrones y bardajas. Me son
completamente indiferentes. Por esto mismo nadie podrá acusarme de homófono. Contra quien
siento verdadero rechazo es contra esa parte de la sociedad que les tributa honores especiales con
amplias connotaciones de excelencia y superioridad moral sobre el resto de los eres humanos
sólo por su condición de homosexuales, cuando el sexo, desde este punto de vista, no confiere al
individuo ninguna excelencia respecto de los demás. Siento rechazo igualmente respecto de las
instituciones que pretenden considerarlos como iguales a los demás otorgándoles el mismo trato,
los mismos derechos y las misas libertades.
Si nos atenemos a las exigencias reiteradas de bujarrones y bardajas, exigencias que
reivindican incluso por medios violentos en la calle y dentro de ciertos recintos, está
meridanamente claro que ellos quieren ser 'diferentes' de todos los demás. Proclaman
solemnemente su identidad respecto de todos los demás. Este es el sentido de lo que conocemos
como 'orgullo gay'. Exigen su reconocimiento como 'diferentes'. Y hay que respetar esa
exigencia suya. Lo son y punto. Pero exigen de la sociedad y las instituciones un trato igualitario
respecto de las personas normales.
Esto es lo grave, tanto la sociedad como las instituciones cometen una grave injusticia
cuando les dispensan un trato igual cuando ellos mismos afirman que no son iguales. La
comunidad Madrid se dispone a promulgar una ley que iguala los derechos de las parejas
homosexuales con los derechos de la parejas normales (enero 2003). Son derechos que confiere
la sociedad, o el Estado en nombre de la sociedad, cuando esas parejas jamás podrán
corresponder con esa igualdad a los derechos que la sociedad les otorga. Ente otras cosas porque
no podrán aportar a la sociedad lo que a la sociedad le se esencial para su supervivencia, que son
los hijos, como miembros necesarios para el relevo generacional.
Hay una amplia cultura en torno a la homosexualidad y se pretende hacer pasar esa
cultura como cultura de calidad superior humillando o despreciando la culta que encarna otros
valores más elevados como son losa valores espirituales. Estos valores no tienen por qué ser
necesariamente valores religiosos.
Desde muchos centros de interés cultural ya se han dado la voz de alerta considerando
este movimiento cultural, no sólo como una inversión de los valores, sino como una perversión
de los mismos. A estos grupos de los bujarrones, las tortilleras, las feministas antifeministas, los
antiglobalistas, los moralistas, los islamistas, etc. ALAIN MINC, en tono de ironía, les llama los
'bienpensantes'. Y JUAN P. QUIÑONERO (4-1-03) pone de relieve estas paradojas explosivas:
"homosexuales convertidos en 'lobby' de presión, feministas dogmáticas, extremistas de
izquierda y de derechas, unidos en el antiamericanismo, antimundialistas impermeables
al voto democrático, minorías éticas, regionalistas o religiosas, intentando imponer sus
criterios por la fuerza"

Pero aun se esta llegando a más. La cultura de los bujarrones y bardajas está
convirtiéndose en una poderosa arma política. El progresista José Mª. Mendiluce (4-1-03),
aspirante a la alcaldía de Madrid por los Verdes, en al primavera de 2003, acaba de anunciar su
'salida del armario' con la pretensión de que esta declaración de mariposo o sodomita le sirva
para entusiasmar a la gente y arrebatar un puñado de votos a otras formaciones políticas. Es
como si pretendiera hacernos creer que la condición de 'mariposo' otorga al que la lleva encima
unas capacidades especiales para desempeñar el cargo de regidor del municipio más
representativo de España. Los armarios, como los hoteles en fechas claves de vacaciones, están a
reventar experimentando una de esas crisis que ahora llaman 'over bookin'....?
El apoyo que reciben estos 'colectivos' por parte de los partidos e instituciones de
izquierdas ha sido siempre relevante. En este momento hay un tal Zerolo que es presentado
como el número tres en la lista de los socialistas candidatos a la alcaldía de Madrid. Zerolo que
es homosexual declarado y ex-presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays,
Transexuales y Bisexuales, ha sido colocado en ese puesto de privilegio porque esperan que
sirva de reclamo para el voto de otros homosexuales, toda vez que las cosas parecen cambiar en
los ultimo tiempos. El Partido Popular rivaliza en el elogio y favores respecto de esto colectivos.
Pero no por convicciones, sino por intereses electorales y complejos de derechas. Las ideas sobre
los bujarrones y bardajas hay que dejarlas aparte. Lo que importa en este momento son los votos.
Que en los partidos de derechas hayan comenzado a arraigar serias convicciones respecto de
estos personajes de sexo invertido, es algo que no se cree nadie.
En cuanto a los medios que toman como modelo este tipo de cultura otorgándole grandes
espacios en sus programaciones, es evidente su condición de chismosos, zamarrones, tarairas,
insustanciales, vacuos, morbosos, agusanados, pringosos, manipuladores, interesados,
grasientos, pervertidores de la sociedad, corruptores de los auténticos valores de las personas. La
cultura que crece al amparo de los bujarrones y bardajas no tiene derecho suplantar o minimizar
la cultura que ha sido y se ha desarrollado a lo largo de la historia de la humanidad en torno a las
personas normales tomando como base otros valores de rango infinitamente superior. Por lo
demás, esta demostrado que tanto los homosexuales, como la cultura que emerge en trono a
ellos, están siendo manipulados por periodistas y medios de comunicación, poniéndose al
servicio de otros intereses que no se confiesan porque son vergonzosos y humillantes incluso
para los propios homosexuales.

f) Seguimos en la apartado de la cultura derivada del sexo e impregnada por él hasta la


médula. Ahora toca hablar del 'turismo sexual' cuyas ofertas son abudantes y generosas
promovodas incluso por los gobiernos de muchos países, por ejemplo, Cuba. La oferta de sexo
en todas sus formas y el consumo de sexo que genera esta oferta se encuentra a la cabeza de los
ingresos en divisas de esos países. Es el negocio del sexo elevado a la categoría Estado. Por lo
demás, está claro que no habría esa oferta si correlativamente no exitiera la demanda.
El Papa Juan Pablo II clamaba estos días de la Seman Santa de 2003 contra esta
pretendida cultura del sexo pues entiende que esta cultra no foma parte de la cultra de la vida,
sino más bien de la cultra de la muerte o de la degradación del ser humano. Más en concreto,
como parte de una cultura que es icompatible con la cultra crsitiana según la cual el sexo tiene
un sentido trascendente que no se respeta en manera alguna en la cultura del turismo sexual. La
Iglesia, en general, y el Papa actual, en aprticular, no se cansan de recordarles a los crsitainos y a
los no cristianos que el sexo tiene su razón de ser en la vida. Por eso tiene que estar abierto a la
vida; algo que no se cumple en el turismo sexual cuyo fin esencial no es la vida, sino el placer
carnal exclusivamente. La vida no es que sea negativamente ignorada, sino que es positivamente
excluida.
La naturaleza ha puesto en cada uno de los seres un fin natural o esencial. Ese mismo fin
natural lo ha establcido para cada una de sus capacidades. Es el fin que los clásicos conocían
como 'finis operis'. El desorden está en la disociciación que el hombre puede introducir entre
estas capacidades y sus fines obstryendo los fines naturales total o parcialmente o sustiyéndolos
por otros fines artificales que derivan de su egoísmo, de sus pasiones, de sus intereses humanos,
de su molicie, de sus negocios o simplemente de su 'molondra'. Este es el fin que los clasicos
conocían con el nombre de 'finis operantis'. Por ejemplo, el fin natural de la inteligencia es el
conimiento de la verdad (finis operis). Pero alguien puede emplear su inteligencia para planificar
el aseisnto de una pesona (finos operantis).
Lo que está fuera de toda duda es que los seres se dearrollan o perfeccionan y enriquecen
cundo cumplen sus fines naturales. En cambio, se degradan cuando estos fines son obstruidos
total o prcialmente o son sustuidos por fines arbitraios o artificiales al servicio de las ambiciones
de alguien, sea quien sea.
Es desde este punto de vista desde el que hay que entender el deterioro que causa en la
pesona el turismos sexual. El sexo, como capacidad humana, tiene su fin natural que es la
procreación que lleva aparejada una buena dosis de placer. Cuando se supirme u obstruye la
procreación para qudarse sólo con el placer, el fin esencial no se cumple. Con lo cual la
capacidas en cuestión resulta degradada, impedida, torcida, desnatualrizada y relativizada.
Si esto impide que pueda considerarse como cultura la esa actitud desde el punto de vista
de individuo que emprend la ruta del turismo sexual, calcúlense las dificultades que surgrán para
considerar como cultura la cción de los proxenetas, la de los empresarios de hoteles y viajes que
se anuncian como tales, la de los gobiernos que lo toleran o promocionan, etc.
Es por eso por lo que el sexo interpretdo desde el turismo sexual no cumple los critirios
esenciales de la 'condición de cultra'. En cabio, entendido desede la perspectiva de la Iglesia y de
Juan Pablo II, esos criterios son respetados escrupulosamente.

g) Hay un apartado de este tema que merece anotarse por los niveles de contracultura que
genera en al actualidad. Me refiero a la pederastia. "El guitarrista de The Who queda en libertad
tras ser interrogado por pederastia", "Pete Townshend es investigado en el marco de una vasta
operación a instancias del FBI" (14-1-03). En esta vasta operación ('Operación Avalanche')
iniciada en Estados Unidos y continuada en otro países (Operación Ore) ha podido comprobarse
que se trata de una organización a nivel mundial en la que hay abogados, jueces, policías y
gentes de todo tipo, dedicadas a producir pornografía infantil y a difundirla. Para darse cuenta
del tamaño de la organización basta con constatar que ya está extendida por más de setenta
países. Sólo las tarjetas de crédito intervenidas superan las 300.000 y tienen un volumen de
ingresos mensuales superiores a un millón de euros. El hecho de que una 'estrella de rock famosa
de ambos lados del Atlántico' estuviera en la lista de los detenidos e investigados ha venido a
demostrar dos cosas. Primera, que la organización contaba con personajes de relieve en las
sociedades actuales; segunda, que la pederastia ha pasado a formar parte de esa cultura
degradante que con tanto gusto consumen las masas.
Naturalmente este no es el único caso de pederastia y pornografía infantil. La prensa de
estos años nos viene informando de otros casos parecidos en países de la Europa Occidental,
algunos de los cuales tenían un final desgraciado, pues los pederastas terminaban asesinado a los
propios niños. La diferencia está en que estos casos fueron minoritarios por el reducido numero
de personas que intervinieron en cada uno. Y, por supuesto, el nivel de publicidad fue menor,
razón por la cual no pueden considerarse como parte de una cultura de masas.
Esta forma de cultura sórdida y oculta ocupa en la actualidad amplios espacios en las
páginas de internet, como negocio, y en ciertas sectas pseudoreligiosas o religiosas en las que la
pederastia y el sexo en general se mezclan con elementos esotéricos y místicos, sedimentos
deformes de una cultura religiosa que les sirve como disfraz. En muchos de estos casos se ha
llegado a tales extremos que han tenido que intervenir los tribunales de justicia, por ejemplo, en
la secta pseudoreligiosa llamada Edelweis?...
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h) Entre las manifetaciones supuetamene cultrales que se encutan vicnuldas al delito está
la violación de ls mujeres. El domindo 18- 5-03 lso meddios de comunciacion se hacían eco d
euan noticia dle día anterior segun alc ual "la Directora del Instituo de la Mujer dependiente del
Minsiterio de Trabajo y Asuntos Sociales, ha editado un libro que hace apológíadel la
violación", en una editorial de la que es copropietaria. Su titular Míriam Tey no niega este hecho,
sinembargo hac elo psible por desvincualrlo de la institución que prside. El librio publicado tiene
un tútulo sugrerente "Todas putas" y el autor es el leonés Hernan Migoya. La dorectora del
Instioruo de la Mujero había leído en Internet un relato de seste autor titulado "El violador", que
"la encantó". TAnto la encantó que actos eguido llamó al autor para decirle "quiero un lib ro
entero así"; para ediatrlo, naturalmente. Tod eso segun al versión dle autor del libro.
No eh podido ler semajnte publicación. Por eso tengo qeu limitarme a las refferencais d
elso diarios no dsmentidas por andie. Tod lo contraio el autor las repite y reafiam en otros
medios de comunciación extendinedolas a otra violaciones más gravces como als violacioens d
eniñas de poc edad, regodeándose en ello. Segíun esa referencias (A 18-5-03) en las págnas del
plémico libro hay frses como estas:

"siempre será mejor violar a una mujer y djarlka viva que no violarla y
matarla". "Yo no sería capaz de matar a unamujer; no tendrai estómago para ello. Peeo
violarlas, les aseguro qeu no procue ningún remordimeitno". "Vioar tambien es
amar"..."que aqiedaría bonito y sensible par que loa ciudadanos puedan conocer mejor
a ese marginado e incomprndio qu es el violador". "Ahora ue los negros son buenos y
loamaricvones unos seres muy simpáticos, aver si al socieda decide de una vez que no
todod los violadores somos mala gente".

Invitaod prola Cadena Ser el autor roconoce que esr:

"misógino, y estory orgulloso d eello, es algo muy sano. El serputa viene dado
pro la natrualeza femenina. Una cualidad que no se da en el hombre"

El debate ha obligado intervenri al tutplar dle Minsiterio de Trabajo, Eduardo Zaplana,


quien ha defendido la 'trayectoria inequívoca' de la directora' y editora: " está compromertidao
inequívocamente con los derechos de la mujer, tiene un historial de defensa de los derchos de la
mujer, y es dels pocas perssonas que sae han compromeetido públicamente con esod erchos" (A
20-5-03). Y añade que "hacer juicios de valor conociendo a Miriam Tey es absolutamente
injusto". Por el contrario Micaela Navarro del Partido socilaista afirma rotundamente: " este
libro constotuye euna apología d ela violación y la violencia contra las mujeres y supone un
atentado a la dignidad, al honor, y los derechso fundamentales qeu defiende y recoge nuestra
Constotución". Por su parte la Ministra de Educación Pilar del castillo condena el contenido dle
libro, pero disculpa a la editora Tey al separar la 'cración literaria', es decir la acción cultral, de la
activida del Instoto dela Mujer. El libro es una novela y no pasa de ser una ficción elabrada por
la fantasía dle autor. Jamás podía esperarse un espítritu tam vompresnivo por prte del Partido
Popular en realción con un tema tan escabroso, aun en el caso de que se le otorgue la
consideración d eobra cultral al mencionado libro.
En este mund miserable nunca sale uno de asombros. Este libro ha sdo publicado por la
Prsidenta dle Instotutod ela mujero proque, habida cuenta dle contenido, entendió qeu era part
ede la cultra axctual. Enc ambio su predecesora en elc aargo Concepción Dancausa, ahora en
otro puesto elevado en el reaprto hecho por Prtido Popular, Secretaría Genral de Asuntos
sociales, en enero de 1997 pidió a travñes delos emdios de comuncaición la retirada d eotro libro
titulado "la psiclogía d ela pesonalidad y sus trasatornos" por enttender que atentaba cotra el art.
9 d ela contitción española, habid cuenta de su contenido supuestamente sexista (El Mundo 9-1-
97).
subrayo la palabta 'supeutamente sexista' porqeu lo unico que hace se libor es afrimar la
igualdad rigurosa de todo lsos eres humanos por trazon de su naturaleza con independencia d ela
raza, els exo, la cultra, al religión y las tendencais sexuales. Igualda dprofunda que ance de la
naateualeza numaa qu comparten por igual todos los sres racionales. Si hubier aleido el libro
antes de pedir su tetirada se hubiera dadoc eunta de que esa igualdad es compatible con als
diferncias accidentales fñsidics y spsiquicas entyre hmbre y mujeres derivadas del sexo. diferncia
que el elctor, tambien ella, peude encitar recogiadass con divwrsod matices en cualqeuir manual
de psiclogía difrrencial. ¿donde estála coherencia dela cultra dle sexo? ¿Dónde esta la coherencia
d elos poíticos que ponen en eso pusetos a pesonas incompetentes? ¿Teminaremos penasando
qeu hay complicida pro parte d esos msimos políticos? Sin coheencia no hay cultura y sin
respnasbilida tammpoco. El hecho de qeu un libor sea editao por un alaot cargo d ela política del
parido Popular no cosntotye excepción alguna. Los politicos d eotros partidos han hecho los
mismos. Y la violación de mureres como tema cutlral es un hecho ya conocieo que no puede
limitarse a un solo libro ni auna sola cultra. La s cxutlras progresitas sona clarso ejemplos d
eello. Y en toas cultras como la musulmana la violación form aprte eseencila de l servidumbre
qeu la muyer debe triburar al hombre pro voluntad de Alá. El ñlibro "La sultana" de... pone las
cosa bastante calaras a travñes de3 su relato.
La propia Concepción Dancausa, condena ciertametne el contenido dle libro "Todas
putas", pero también se sitúa dle ladod elso comrensivos: "mi deseeo y el de todos los hobmre sy
mujeres del aprtido, es eue ste libor no empeñe, como usted dice tod auan plítica del PP en
materia de mujer... Reconozco qeu su contenido es deplorable y qeu su aparición no se ha
prodicido enel momento más oportuno" (A 19-5-03).
En cualquieri caso la polémicca ha tenido almplio eco y ha cubierto mucha páginas de
lso periófdicos y la srcibvista asi comomuchos espacioens en la radios. La masa ha mostrado si
interés, los mismos que ha mostrado su intrés un día y otro por los caos de violaciones que
inundan duaramen lsoe spacioe de estos mismos medios. ¿No será acaso qeu la culta de las
violación tamcien es una cultra que emandan fervorosamente las masas? El morbo vende. Y hay
que rconoce que el libro publicado por la Direstora del Instoto dlea mujer, tiene mucho morbo.
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h) Hay por fin otro tipo de cultura que demandan las masas o que al menos disfrutan con
ella pues sus programas gozan de elevados nivelas de audiencia. Estoy refiriéndome a las
escenas y relatos de muertes violentas, a los suicidios, a los acontecimientos provocados por los
terroristas y a la violencia en general ejercida sobre la naturaleza humana.
Últimamente sorprende esa especie de morbo que tiene como objeto las escenas de los
que optan por el suicidio. Hace unos años, muy pocos, los espectadores de televisión siguieron
con verdadero interés el suicidio, en diferido, de José Caballero, el tetrapléjico de Galicia, al que
se le vio tomando su dosis de veneno de un vaso con la ayuda de una paja. Momento macabro,
capaz de remover el hígado de los más fuetes y arrojar la bilis a bocanadas. Sin embargo el más
espectacular, y a la vez el más actual es el del británico Reginal Crew (25-1-03) que viajo a
Suiza para poner fin a su vida (suicidio) a base de que un médico le suministrara la dosis de
veneno suficiente (eutanasia activa, suicidio asistido). En Inglaterra estas clínicas no están
autorizadas.
No entramos a discutir si el acto entendido como suicidio o como eutanasia activa es
legal o no es legal. Tampoco entramos a discutir si es moral o inmoral, habida cuenta de su
enfermedad que afectaba gravemente a su motricidad. Tampoco entramos en las razones del
enfermo. Lo que nos interesa resaltar en este momento es el hecho de que Reginal Crew haya
optado o, al menos, consentido, en transformar un acto, que debería ser propio de su intimidad
personal, en un espectáculo publico destinado a la gran audiencia británica y extrajera. Reginal
Crew se hizo acompañar en su viaje a Suiza por un equipo de televisión al frente del cual iba el
prestigioso profesional de los medios televisivos Trevor Mc Donald.
La escenas del suicidio fueron difundidas por distintos medios, sobre todo por la cadena
de televisión que hizo la filmación de toda la escama. Surgió la polémica. Pero un estudio
posterior ha demostrado que los ingleses, las masas de la sociedad inglesa, demandan también
este tipo de cultura. El 63% de los entrevistados entienden que la ley debe ser reformada para
permitir los suicidios asistidos para todos, y el 83% exige que el suicidio asistido sea reconocido
como un derecho en el sentido de que los hospitales acepten la obligación de suministrales el
tratamiento adecuado para llevar a cabo su propia muerte. Por supuesto todos estos encuestados
han manifestado que la sociedad también tiene derecho a conocer las incidencias de estos casos.
El suicidio ha dejado de ser una vivencia personal para convertirse en un espectáculo de masas.
Ver cómo se suicida una persona tiene su morbo. Quizá sea ese morbo lo que lo convierte en
cultura de masas.
---
La cultra del suicidio es tal vez máa cntaiosa qie lasdemás. El suidio de Crew ha si do
seguido por otros en la msi clismnica. Robert y Jennjifer Stokes passron a la otra vida aydados
en la propia clinica "Dignitas" de Zurich a base ude una fuerte dsis de barbituricos. En pos
tiempo han tomado ese mismoc amino hacia la felicidad 148 personas (M 16-4-03). La cultra dle
suidcidio ya tiene su nombre qu es el de "turismo de suicidio". En la propia Ingalterra ya exten
organizaciones que favorece y promocaionan este tipo d eturismo por ejempolo la "Awsociacion
de Eutanasia voluntaria".

Junto a la cultra del suicidio está la cultra del homicidio consentido o deseado por la
propia víctima. Armin Meiwes, un aliemán de roteemburgo, insertó en Internet un anuncio
solicitanto vluntarios que estuvieran dispuestos a dejarse comer por él. La propustsa tuvbo
muchos éxito, peus se le presntaron un profesor, un cocinero un empleado d ehotel, un
estudiandtte y otros. Se cree que en aleania hay al menos dociens pesonas dispustas a dejarse
comer por otras. hay otra pesonas, muchas, qeue stan dseando verlo como especadores. Esta
demanda, pues, tambien forma aprte d ela demanda genral d ecultra de masas. El hechoes que
Meiweas eligió pra ssu banquete a un ingeniero berlinés al que comenzó a depedaazar al que
colgó pro los pies y comszó a despiezarlo deventrándolo y seleccionando lso trinta qkilos de
carne aproximadametne que tenñai su cuerpo pra ponerlo en el congelador. el banquete comenzó
por lso órganos exuales. Cuando fue dtenido y lelvado ante los jueces afirmó q ue 'hay miles ahí
fuera que desearían ser comidos'. (4-12-03)

h) La otra, la cultura en estado puro, está donde siempre, es decir, donde debe estar: en la
inteligencia de los pensadores, en las bibliotecas de las universidades y otras instituciones, en las
salas de conciertos, en los museos y exposiciones, en los ateneos, en los grandes monumentos
artísticos, en los cuadros y paisajes, etc. Es decir, allí donde todavía tienen eco los pensamientos
y creaciones de Platón y Aristóteles, los de Dante y Moliere, los de Cervantes y Shakespeare, los
de Descartes y Kant, los de Sysley y Rousseau, los de Beethoven y Mozart, los de Velázquez y
Goya, los de Newton y Eisntein, etc. Esa cultura sigue estando en su sitio quizá por la resistencia
que ha ofrecido siempre a todo intento de manipulación industrial y mercantil. Esa cultura sigue
estando reservada para las élites o las minorías, pue solo las minorías son las eu la demandan. De
los más de cicuentamil títulos que se publican anualmente en España sólo el diez por ciento tiene
valor cultural. La difusión y el éxito está de parte de otras formas de cultura como he afirmado
antes tomando lo datos del autor ya mencionado.

El columnista antes citado hace notar que la cultura del sexo mayoritariametne
demandada está llegando ya a la saturación de las necisidades y los gustos de las masas (El País
24-11-02). Por esta razón la cultura que esta mismas masas comienzan a demandar es de otro
tipo, la cultura que se recrea en el gusto por lo macabro, lo soez, lo salvaje, lo repugnante, lo
absurdo, el riesgo, la ventura peligrosa, el deporte de alta peligrosidad, el jumping, el
snowboarding, el ice climbing, el skydiving-plane, el paragliding, el kitersurfing, el dark-
tourism, el baile funk en el se altera el ritmo con el asesinato de los bailarines, los bosozoku
japoneses con episodios de violencia y homicidios nocturnos, el barebaking de los gays, el
suicidebox, el botellón y las muertes por sobredosis, los macroespectáculos con toda clase de
excentricidades, los kamicaces de la carretera que entran en la autopista y coinducen en sentido
contrario, con el riesgo indiscutible para ellos y para los conductores normales, el parapente y los
vuelos sin motor, etc. En el Reino Unido hay un doctor que ha practicado una autopsia a un
cadáver ante las cámaras de televisión para ser vista por varios millones de espectadores.
Es aquí a donde queríamos llegar para hacernos la pregunta crucial a este respecto: esta
cultura de masas que es mayoritaria en las sociedades actuales civilizadas ¿educa realmente, es
decir, cultiva o desarrolla las capacidades humanas? ¿dignifica o ennoblece al ser humano? En
otras palabras, ¿la sociedad educa o asiste a sus miembros aydándoles a encontrar el sentido de
la existencia utilizando para ello esta cultura de masas?.

Naturalmente, aparte de este horizonte sombrío, sigue habiendo grandes pensadores,


eminentes científicos, ilustres literatos y artistas, grandes maestros del cine, serios programas de
televisión. Pero esta cultura es minoritaria y está donde ha estado siempre, como he afirmado
antes, es decir, en los gabinetes de las grupos reducidos o élites para los que no tiene sentido el
concepto de mercancía en relación con su obra, para los que es generoso el derroche de talento,
de tiempo y esfuerzo al margen de la ley de la oferta y la demanda, y para los que normalmente
los beneficios materiales son ignorados o simplemente despreciados. Esta es la cultura de las
minorías que se reparten el placer espiritual; unos, como productores, y otros, como
consumidores y usuarios al margen de todo interés crematístico o cuantitativo. Ese mundo
contrasta vivamente con ese otro que ahora nos presentan como más atractivo, más vivo y
compacto, pero que en realidad es falso y subrepticio, apócrifo, adventicio, quimérico y
desfigurado.

"Mas uno, perplejo, se pregunta sobre quiénes forman parte de mundo tan
exquisito y compacto. No es fácil encontrar en él a los mas profundos pensadores, ni a
los más geniales y laboriosos hombres de ciencia, ni a los más doctos profesores, ni
siquiera a los artistas más excelsos. Pero si todos ellos no forman parte del 'mundo de la
cui tura', ¿quiénes tienen la suerte de integrarlo. Pronto conjeturamos que aquí tejen su
obra la mentira y la propaganda.
No parece verosímil que la cultura preste su noble y antiguo cobijo a quienes
prefieren consignas a argumentos, griterío a silencio, agresividad a tolerancia. No alienta
la cultura allí donde prevalecen la arrogancia propia de quien nunca duda, la soberbia, el
dogmatismo y el maniqueísmo. Basta mirarlos y escucharlos para comprobar que nada
tienen que ver con la cultura en su sentido genuino. Acaso forman parte de una de sus
formas degradadas que bien podria calificarsel como 'subcultura' o como el 'submundo
de la cultura'. A lo que se ve, la cultura también tiene sus 'tómbolas' y sus 'marcianos', su
'glamour' y, por supuesto, su 'gran hermano'. Todo lo que no es naturaleza es cultura,
aunque su propósito no sea sino el de hacer descender al hombre en la escala de la
animalidad. No parece razonable designar con la misma palabra, por ejemplo 'artista', a
realidades muy distintas, y aún opuestas, y que exhiben muy desiguales jerarquias. Para
que algo sea arte no basta con ponerle un rótulo.
Tal es el estado de cosas, que es asunto de buen gusto resistirse a ser incluido en
la nómina de la cultura y de la intelectualidad. Claro que existen otros mundos culturales
y otros intelectuales. Acaso se les pueda distinguir por su resistencia a utilizar tópicos y
eslóganes, su renuencia a manifestarse más allá de los límites de su profesión y de su
obra, su preferencia por la palabra escasa y tenue y su indeclinable voluntad de preferir la
verdad a la opinión pública. Recuerden: la verdad, como la bondad o la belleza, no
dependen de los avatares del sufragio universal. Mas no hay lugar para el pesimismo
porque no faltan testimonios ejemplares. Lo único que pasa es que hacen menos ruido.
Pero esa obra silenciosa durará infinitamente más que las voces desaforadas prisioneras
de las consignas. Nunca hay que confundir una realidad con sus versiones degradadas, ni
un mundo con un submundo, ni la cultura con la subcultura, ni un sabio con un 'famoso'
semialfabetizado. No nos engañemos. El verdadero mundo de la cultura es aquél en el
que va realizando su obra, silenciosa, lenta y retirada del mundo, el espiritu" (I. Sánchez
Cámara 29-3-03.

i) El horizonte de la cultura de masas es sombrío, opaco y entristecedor, como acabo de


afirmar, pero no es decadente en el sentido riguroso de la palabra, sino 'invasor'. En realidad la
producción de cultura, de la verdadera cultura, sigue su ritmo. Pero la cultura de masas está
invadiendo su terreno de forma brutal. En vivo contraste con la la cultura real está la cultura de
las masas cuyo campo en la actualidad es infinitamente más amplio, más ambicioso, más
prometedor, más agresivo, más rastrero, más esteriliziante, pero más productivo en dinero y
poder. En los países desarrollados el mercado de la cultura de masas tiene tanta fuerza que
algunos autores han dado en afirmar que la cultura que venden ha pasado a ser considerada como
"cultura dominante" o "cultura prepotente".
Una afirmación que no resulta exagerada en absoluto, pues es esta cultura, como
acabamos de ver, la que inunda o invade el ambiente de las familias, las páginas y las pantalla de
los medios de comunicación, los escaparates de las tiendas, los espacios de ocio y esparcimiento,
las salas de espera de los médicos y abogados, las mesas de las peluquerías, los bufetes de los
profesionales y la cocinas de los obreros. Cultura de masas y contracultura. Adoran a sus propios
ídolos. Que quieren un becerro de oro, pues se les fabrica un becerro de oro y, en paz. No
recuerdo dónde he leído eso del becerro de oro aplicado a la cultura de masas, pero si recuerdo
que me produjo un verdadera interés como reflejo de la realidad actual en relación con la cultura.

El diagnóstico que explica la demanda de ste tipo d ecultra nos lo proporciona


acertadamente un columnista en el diario ABC (27-9-02): bajísimo nivel de lectura, raquíticas
tiradas de libros buenos, inexistencia de fondos editoriales, guillotina del libro a las pocas
semanas de haberse publicado, escaso papel de los medios intermediarios entre el editor y el
lector (diarios, semanarios, revistas mensuales) en los cuales, salvo contadas excepciones, se
encuentran ausentes las investigaciones serias, los debates, los movimientos científicos, las
escuelas. En las librerías son muy pobres las mesas en las que se exponen las 'novedades'
relativas a las ciencias y la cultura. Estas han sido sustituidas por eso que llaman 'los libros más
vendidos' o los 'best sellers'. Esto mismo acontece en los medios hablados y en la televisión.
Tanto unos como otros resultan ser "víctimas de los abusos del corazón y del amarillismo al que
se entregaron en años pasados". Sin estos medios y estos contenidos elevados "no puede haber
élites culturales"
j) Hay en este campo escritores y escritoras, no exactamente pensadores y pensadoras,
que figuran en la listas de autores más conocidos o entre los 'libros más vendidos', por ejemplo,
JEAN GRENT nacido en París en 1910, cuyos libros como "El diario de un ladrón" se conciben y
'engendran' a base de presentar todo tipio de procacidades, recreándose en ellas, y siendo él
mismo el protagonista real de casi todas. El éxito fue tal, que triunfó sobre todos sus rivales más
destacados en ese campo de la pornografía y el delito como ROGER PEYREFFITE. Éxito que le llevó
a la fama y al reconocimiento por parte de otros autores importantes en el campo de la filosofía y
la literatura, por ejemplo, SARTRE.
En nuestro país también hay muchos escritores y escritoras que han tomado esta
dirección para sus publicaciones, siendo ellas tal vez las más procaces, las más escabrosas, las
más sucias, las más irrespetuosas y, con frecuencia, las más blasfemas. V. VERDÚ dice de ellas
que en estos temas escabrosos las mujeres "tienen más argumento y más psicología" que los
hombres (15-9-02). En cualquier caso resulta siempre que el éxito es debido al recurso fácil, al
uso de la moneda falsa, al esfuerzo mínimo y a la predisposición de las masas consumidoras de
esta cultura. Naturalmente la droga se vende mejor cuando la venta está dirigida a los que ya son
adictos a la droga.

k) Si nos asomamos a otro campo de la cultura de masas, este éxito es llevado


tenazmente a los espacios de la publicidad como gancho para los posibles consumidores.
Tomando un ejemplo al azar, encontramos en un diario (septiembre de 2002) los siguiente datos
referidos a ciertas emisoras de radio: "Hoy por hoy, líder en su franja horaria", "Hora 14, líder en
su franja horaria", "La ventana, líder en su franja horaria", "SER deportivos, líder en su franja
horaria", "Hora 25, líder en su franja horaria", "El larguero, líder en su franja horaria", "Hablar
por hablar, líder en su franja horaria", "Si amanece nos vamos, líder en su franja horaria", "A
vivir que son dos días, líder en su franja horaria", Carrusel deportivo, líder en su franja horaria",
"Lo que yo diga, líder en su franja horaria". Y unas páginas más adelante podemos leer el
mensaje publicitario de otra emisora: "En onda Cero hacemos algo más". O esta otra: "La COPE
está en tí". Eso me obliga a plantearme algunas interrogantes: ¿líder en qué? ¿algo más en qué?
¿la COPE en mí? ¿desde cuándo el hecho de ser líder en audiencia es un criterio válido para
determinar el nivel de calidad de la cultura que se emite?. En una sociedad de masas en la que
éstas imponen sus gustos, sus estilos, sus formas y su concepto de la vida, el hecho de ser líder,
desde el punto de vista de la cultura, no constituye un signo positivo para esa emisora. Y, por
supuesto, ni la COPE, ni ninguna de las otras cadenas y emisoras se encuentran 'dentro de mí'.
Esto debe quedar claro. Cierta clase de ciudadanos podemos tener tumores, incluso tumores
malignos, pero, en relación con ese tipo de lipomas, estamos inmunizados.
En este momento (oct-02) hay más de cuarenta programas diarios de sexo, muchos de
ellos abiertamente pornográficos, para pasto de las masas.
"Resulta terrible y extraño, que en un país como el nuestro nos inquiete tanto lo
que hacen los demás con su trasero. Y creía que de ese tema se ocupaban sólo los
puritanos y, más que nada, los propios interesados. Aunque quizá todo sea otro efecto
colateral del 11-9-01: Una pura y dura necesidad del espectáculo" (A. VALLVEY, 31-10-
02).

En realidad los contenidos culturales de esos espacios líderes pretendidamente


demandados por las masas, salvo raras excepciones, son unos contenidos tristemente
menesterosos, raquíticos, decepcionantes, mezquinos e insolventes, más propios de la zahurda
que de un espectáculo que se hace de cara al público con la pretensión de formarlo, faciltarle
información y entretenerlo.

l) La cultura de masas no cultiva ni educa. Más bien desertiza, deseduca o destruye los
valores de la persona. La supuesta educación de de la sociedad a base de la cultura de masas es
uno de los pilares del sistema educativo progresista. Pero ya son muchas las personas que han
dado la voz de alerta cuando establecen las relaciones entre la cultura de masas y la educación a
través de los medios de comunicación de masas. En entonces cuando hablan de 'la utilización
ilegítima de esos medios', de que 'atentan contra la dignidad humana y pervierten la sensibilidad
moral de las personas, particularmente de los más jóvenes y de los más vulnerables', afirmando
que 'lograr el éxito comercial con productos de este tipo es indecente y daña a los individuos y a
la sociedad', poniendo en evidencia que el empleo de tales prácticas 'es soez y degradante con un
aspecto atractivo, mientras se ignora o ridiculiza lo que eleva y ennoblece'... (G. GASCÓ A y O,
24-10-02)

"Francia se dispone a prohibir en TV los espacio violentos y porngráficos". A


continuación de este titular puede leerse lo siguiente:

"La comisión sobre la violencia en Televisión integrada por educadores,


juristas, filósofos, pediatras y periodistas, ha aconsejado al gobierno prohibir
completamente la violencia y la pornografía entre las 6,30 y las 10,30 de la noche
porque, a su modo de ver, la violencia audiovisual modifica peligrosamente el
comportamiento de niños, jóvenes y adultos, amenazando su integridad psíquica y
destruyendo la humanidad del individuo... La presentación de escenas pornográficas en
un estado muy precoz, puede influir en el curso normal de la evolución del cerebro,
puede perturbar el equilibrio interior de los individuos y puede perturbar durablemente
su concepción de la sexualidad" (15-11-02)

Se ha demostrado que un programa cualquiera de radio o TV aumenta sus niveles de


audiencia en la misma media en que deriva hacia contenidos en los que predominan la
frivolidad, el morbo, la zafiedad y el mal gusto. Esto es lo que ha acontecido con el programa
"Tiempo al tiempo" de Concha Velasco en Televisión Española. Comenzó su andadura
invitando a personas que podían aportar algo a la sociedad, algo en relación con la cultura. Por
eso suscitó cierto interés entre las minorías cultas o medianamente cultas. Pero la productora de
Angel Moreno, impulsor de otros programas como 'Tómbola' y 'Noche y día' comenzó a
introducir contenidos y personajes que se instalan por principio en la lonja de la frivolidad, en el
morbo, en la zafiedad y en el mal gusto a los que me he referido antes (Carmina Ordóñez,
Marujita Díaz, David Flores, etc.). Los niveles de audiencia aumentaron considerablemente. Sin
embargo la dirección de Televisión Española estimó que esos contenidos no respondían a la idea
inicial del programa y el 18-11-02 tomó la decisión de suprimirlo "al considerar que su formato
no es el adecuado para una televisión pública". El hecho es que el nivel de audiencia aumentó en
la media en que fueron degradándose los contenidos. La gente demanda cultura, pero cultura de
masas que siempre resulta ser subcultura o contracultura.

m) Para terminar ese apartado creo conveniente establecer una norma que nos ayude a
encontrar una explicación a los hechos. ¿Por que las masas demandan este tipo de cultura?. La
explicación está donde siempre: en el "cui prodest?", es decir, para saberlo nos basta con hacer la
pregunta que hemos hecho tantas veces: ¿quién saca provecho de ello?. Si las masas demandan
este tipo de cultura es porque se las ha preparado convenientemente para que no sean capaces de
pedir otra cultura mejor. Incluso se las ha privado o desposeído de los recursos psíquicos que
deberían tener a mano como medio necesario para darse cuenta de que les están estafando, de
que la cultura que demandan no es la verdadera cultura y de que esos mismos que las explotan
son los que las han reducido a ese estado de indigencia mental que les lleva inevitablemente al
embrutecimiento y la barbarie. Un conocido gacetillero lo ve de la siguiente manera:

"Se habla continuamente de la desastrosa situación cultural de nuestras


televisiones públicas y privadas, como símbolo de todo el mundo de la comunicación.
En la televisión, al unirse la imagen y el sonido y convertirse el individuo en un
elemento pasivo se llega a influir en grandes masas de población, cobrando así este me-
dio un poder del que carecen los demás. Las preguntas que podemos hacernos son bien
simples: ¿Es esta la programación que demanda masivamente nuestra sociedad? o, ¿se
ha organizado todo un sistema para que esa gran parte de la sociedad demande una
determinada programación, para luego entregársela? ¿no estaremos en un círculo
vicioso de intereses económicos, una actitud de colaboración y participación en la que
proponemos una oferta que previamente hemos procurado que se demande, con la
consiguiente degradación que este circulo vicioso trae consigo?
Me inclino a creer lo segundo, pues no puedo imaginar que una colectividad
como la nuestra, con una tradición histórica y cultural de tal magnitud a sus espaldas
pueda encontrarse en situación tan degradada. Nuestra tradición popular nunca ha
sido culta, dando a este término el significado de conocimiento, conocer cosas y datos,
conocer tal o cual sistema filosófico o planteamiento matemático. Pero nuestra so-
ciedad ha tenido siempre un elevado grado de intuición, una sensibilidad exquisita por
buscar y encontrar la belleza, por distinguir la excelencia, por la creatividad, por la
utopía... y con lo que siempre más me he sentido identificado de las muchas virtudes que
posee nuestra España, el significativo valor del individuo como persona única, el ser
humano irrepetible y consciente de su dignidad, portador de una sabiduría de siglos,
capaz él solo de realizar las más difíciles empresas, aunque éstas sean puras utopías"

El ser humano ya no es consciente de su 'dignidad' porque los promotores de la cultura


de masas le ha privado de esa conciencia. La 'sabiduría de los siglos' ha llegado a su final. El
horizonte es la barbarie.
Los domingos de ABC de 9-2-03 ofrece un amplio estudio del fenómeno de la televisión
degradante con titulares como este: "Empacho de telebasura", "Humillaciones, autopsias,
suicidios: los canales de medio mundo piden más madera", " No es por dinero. Es por mucho
dinero. La guerra de audiencias ofrece carnaza a un público que la consume sin pestañear. O
pestañeando, que de eso se trata. La intimidad y la dignidad son pisoteadas, y cada vuelta de
tuerca calienta el debate sobre los limites de la televisión". El análisis que se hace no tiene
desperdicio. En las pantallas se ofrece lo más sórdido y envilecedor de la especie humana. Por
debajo está el negocio. El público demanda esta cultura. Para los suministradores es un producto
de bajos costes y amplias ventas. El negocio es redondo. Poner ante las pantallas a un grupo de
famosos cuyo cerebro muestra un encefalograma plano resulta mucho más barato y atractivo que
emitir una película de producción propia, una obra de teatro, un debate científico, o un reportaje
de un acontecimiento cultural. Las miserias de los seres humanos las tienen más ceca, están a la
vista, forman parte de la vida diaria, en casa o en la calle. Un 'reality show' no cuesta dinero y
una cámara oculta tampoco. Pero los efectos encadilan a las masas. Sobre todo cuando entre esos
efectos hay siempre un toque de sexo, de infidelidad o de morbo. En este mismo artículo se hace
una afirmación significativa: los espectadores se han inscrito en las televisiones de pago por dos
razones: el fútbol y la pornografía.

El el semanl de ABC de 13-4-03 aparee una entrevista que el ahcen a Toni Cruz y a
Josep María Mainat y a Migle angel Pascual componetes del viejo grupo La Trinca y ahora
dueños de GEstmusic una productora crada poe ellos en 1987 de la eu na salido rpogramas
como Moros y Fristianos", "Cronicas marcianas", "Operaión triunfo", etc. So lrsntados como
"los ggeniso dle escándalo" y "afriamn qeu hay ma´telebasura en los telediarios qeu en sus
programas". En lo que concierne a su valoración de la deamnda de cultra pro prte de las masas
tiene dieas bastaate claras: " si a la doce de la noche no eude enseñar un programa dovertido.
algo canalla, es mejor qeu cereemos la puerta. el que se eacnadlia qeu vea otroa cosaa"... Y en
calr referncia a "Croncias Mrcialnas": A nsootr nos vgusta... obsevamos la audencia, qu es la que
decide, y a aprtir de ahi lo m´s emcrático es l mando". Tdo conocemos los ontendios 'basura' y el
tono cutro y soez d Cronicas Mrcianas y ellos no lo niegan, justificandoko porque tamien hay
basuria en lso teleiarios. Pero como ellos dicen "es la gente la eu decide", eu lo mismo qeu decir:
'es la gente la que lo demanda.

5.- LA PROYECCIÓN SOCIALISTA DE LA CULTURA DE MASAS

El progresismo y la cultura

Esta es la cultura de las masas; su única cultura. Para ellas no hay otra, y las masas
constituyen la mayoría social. Las estadísticas a las que me he referido antes sobre los niveles de
consumo de en relación con esta cultura son altamente significativas. Y lo que es más grave, esta
es la cultura que ciertos sectores de la progresía han querido llevar a los programas y planes de
estudio de los centros docentes con ese principio, indiscutible para ellos, según el cual deben ser
eliminados de dichos programas y planes los 'contenidos científicos' y los 'contenidos
humanísticos', y, en general todo aprendizaje que no sea susceptible de ser tomado como un
'juego' para el alumno, limitando la acción educativa al desarrollo de las 'actitudes' y los
'métodos' y tomando como base la cultura originaria del niño y de la familia, por entender que
sólo sobre la base de esta cultura originaria puede lograrse la socialización, la espontaneidad y la
aceptación que son necesarias para el desarrollo de esas actitudes y, en fin de cuentas, para el
desarrollo de su personalidad.
Para la inmensa mayoría esta cultura no pasa del nivel de la cultura de la masas. Intentar
llevar al alumno a una cultura superior, elitista, universal o humanística supone, afirman ellos,
sacarla de su contexto social, violar o distorsionar su identidad, atentar contra sus derechos
fundamentales y conducirla a un estado de enajenación. Estas son las directrices de la LOGSE o
Ley de Educación por antonomasia promulgada por los progresistas, y estas son también las
directrices de otros progresistas anteriores a esa ley según los cuales la educación en la escuela es
un proceso de 'socialización', no un proceso de adquisición de conocimientos y habilidades,
sobre la base de que el profesor debe tomar como función esencial la inmersión del alumno en lo
inmediato, es decir, en la utilización de los conocimientos y habilidades que posee en relación
con su entorno familiar, como único recursos, para llevar a efecto ese proceso de socialización
(G. ANAYA: "Qué otra escuela"). Por lo demás estas directrices de la educación son compartidas
de alguna manera por las Comunidades Autónomas que establecen como punto de partida para
la comprensión de su cultura lo que en cada una de ellas se entiende como 'hecho diferencial'.
Las acusaciones que se vienen sucediendo desde hace muchos años respecto de este
modo de entender la cultura, para unos son acusaciones que tienen mucho que ver con la 'cultura
de lo inmediato', de lo presente, de lo personal, en otras palabras, la cultura llamada 'aldeanismo'
o 'provincianismo'. Una cultura que pierde de vista o rechaza el carácter universal de la
verdadera cultura, el humanismo, la proyección histórica y el sentido trascendente de la
existencia humana. Para otros esta cultura es simplemente el fracaso de la educación, de la
convivencia y del bienestar social. Y como consecuencia, el fracaso de la persona.
Tal vez sea la cultura del aldeanismo o el provincianismo, como preferencias de la
educación progresista, compartida con los nacionalismos excluyentes, la razón por la que
experimentan un rechazo visceral respecto de eso que ha dado en llamarse 'globalización' o
"mundialización'. No han caído en la cuenta de que este movimiento universalizador del
pensamiento y la actividad humana en general es un hecho y es, además, imparable en todos los
aspectos o en todas las dimensiones que afectan a la vida humana, los buenos y los malos:
globalización del comercio, de la industria, de las comunicaciones, de las tecnologías, de las
relaciones humanas, de las lenguas, de turismo, de la droga, de la inmigración, de las
enfermedades, de las diversiones y el ocio, del terrorismo, de la delincuencia, de la inseguridad
ciudadana, de los grupos marginales. De forma inevitable está también la globalización de la
cultura. Es al ley que lo envuelve todo, lo rige todo, lo impulsa todo y lo arrastra todo.
La cultura no puede ser una excepción si no queremos caer en esa enajenación que
ilusoriamente quieren evitar los progresistas con su compromiso en favor del provincianismo o
aldeanismo. Recuérdese lo que afirmaba EUGENIO D'ORS. El rasgo de 'universalidad' es esencial
(intrínseco) en toda cultura, siempre que esa universalidad no sea una universalidad extrínseca
respecto de ella como la universalidad derivada de los procedimientos y técnicas de la
industrialización y el mercado como acontece en la cultura de masas. La universalidad de la
verdadera cultura hace referencia al hecho de ser un valor (RICKERT) o una constelación de
valores con una proyección universal. Este valor es un rasgo intrínseco de la cultura. La
globalización o mundialización es un fenómeno propio del mundo moderno que tiene su origen
en el desarrollo de la industria y las técnicas de comunicación. Que algo pase a ser universal
aprovechando estos medios no implica que la universalidad sea un rasgo intrínseco suyo o que el
producto pueda ser interpretado como valor; este es el caso del terrorismo, la droga, la
delincuencia, la inmigración incontrolada, etc. También es el caso de la cultura de masas. Se
trata de hechos que por naturaleza no son 'universales', sino que por virtud de estos medios se
han 'universalizado'. La universalidad es un rasgo objetivo de los valores, mientras que la
universalización es un estado subjetivo (la aceptación universal) y en ella caben por igual los
valores y los contravalores; en nuestro caso, la cultura verdadera y la cultura de masas, la cultura
y la contracultura. Lo sorprendente es que estas últimas son precisamente las que tienen mejor
suerte, pues tienen más aceptación.

Los formatos de la cultura progresista


Desde el punto de vista de la imposición de los esquemas o formatos culturales y
educativos del socialismo contagiado o minado por los gérmenes del 'psicologismo' y el
'pedagogismo' actuales se ha perdido de vista por completo el 'valor formativo' de la cultura (el
psicologismo, en este caso no tiene nada que ver con las hipótesis de BAIN, J. S. MILL, WUND,
SIGWART, ERDMAN, LIPPS, y otros, contra los que lucharon con sus ideas FREGE y HUSSERL). En
efecto:
a) Se han eliminado de los planes y programas de los alumnos los contenidos científicos,
los históricos, los culturales y los humanísticos, limitando la tarea de aprender a la adquisición
de 'actitudes' y 'procedimientos' que ellos laman 'contenidos actitudinales' y 'contenidos
procedimentales'. Son éstos últimos los que son tenidos en cuenta para promocionar a un alumno
de un curso a otro y de una etapa a otra. Las asignaturas de verdaderos contenidos o 'contenidos
conceptuales' son relegadas y puede darse al caso de que un alumno 'promocione' al curso
siguiente o a la etapa siguiente con todas las asignaturas suspensas del año o de la etapa anterior.
Esa misma es la práctica con los alumnos inmigrantes. Cuando llegan son colocados en el curso
que les corresponde por la edad, aunque no sepan nada de nada, ni siquiera expresarse en
castellano.
b) Esta situación de privación de contenidos o de indiferencia respecto de los mismos
coloca a los alumnos y a los ciudadanos en general en una posición de vaciedad, de
escepticismo, de indeterminación, de incertidumbre, de irresolución, de ambigüedad, de
desorientación, de inseguridad y de fracaso.
c) Es muy discutible la pretensión de los psicólogos y los pedagogos, tipo snob, según la
cual el individuo puede adquirir en abstracto contenidos actitudinales y procedimentales
(actitudes y métodos) sin aprender al mismo tiempo contenidos científicos, históricos o
culturales. Tanto las actitudes y los métodos tienen una orientación, una finalidad. ¿Actitudes
para qué? ¿Métodos para qué?. Si el individuo no tienen una respuesta coherente a esta pregunta,
la actitud en cuestión es inexistente. Lo mismo acontece con los métodos. A nadie se nos puede
hacer creer que un individuo tiene buenas actitudes o actitudes favorables y métodos eficaces
respecto de la trigonometría si no conoce mínimamente la trigonometría. Esas que llaman
actitudes generales no constituyen ninguna excepción. Si son actitudes, son actitudes 'para algo',
es decir, para algún contenido conceptual o comportamental (para el conocimiento o para la
conducta). Si no existe este contenido la actitud tampoco existe. Aun más, la psicología en su
versión responsable tiene conciencia de que las actitudes y los procedimientos o métodos son
adquiridos o aprendidos al mismo tiempo que se aprenden o adquieren los contenidos: 'a través
de' o 'por medio de' los contenidos correspondientes. Y así las actitudes favorables respecto del
manejo del ordenador son adquiridas por el alumno el mismo tiempo que adquiere el
conocimiento del ordenador como herramienta de trabajo y al mismo tiempo que aprende a
utilizarlo. Es absurdo pretender llevarnos a la convicción de que el alumno puede adquirir
actitudes favorables respecto de algo que no conoce o que ni siquiera sabe que existe. No niego
la existencia de actitudes con independencia de los contenidos, por ejemplo, las actitudes para el
crecimiento y para la procreación. Pero aun en ese caso la regla se cumple. El contenido no
existe en la mente, en la conciencia, es decir, no es conocido. Pero existe en el organismo o en el
inconsciente. La naturaleza se encarga de establecer esa conexión entre los contenidos y las
actitudes.
d) Aun aceptando que el individuo pueda adquirir actitudes y métodos sin sus
correspondientes contenidos, su situación sigue siendo de indigencia, de vacío, de angustia o
ansiedad, pues la inteligencia, incluso en ese supuesto, estaría exigiendo darles sentido a esas
actitudes y a esos métodos.
e) Esta exigencia de sentido es una necesidad vital. Como consecuencia de ello, el
individuo, sobre todo el niño o el dolescente, tratará de llenar ese vació con los contenidos que le
llegan con fuerza y de otra parte. El sistema educativo no le proporciona contendidos, pero, de la
sociedad, esos contenidos le llegan en tromba. Esa avalancha de contenidos que se le imponen
sin capacidad para la resistencia o el rechazo por su parte son los contenidos que invaden sus
espacio vital, los que le asfixian el ambiente en la familia, los que le sofocan o atosigan. Esos
contenidos son los contenidos manipulados y distribuidos a través de los medios de
comunicación de masas que en otro lugar hemos llamado 'cultura dominante'. Pero ya hemos
visto que esos contenidos no son cultura sin más, sino cultura de masas, en el mejor de los casos,
y, en el peor, subcultura o contracultura.
f) La enseñanza se ha borocratizado. Ya conocemos las preferencias de los socialistas y
comunistas por la burocratización. Y entiendo la burocratización como la creación de una serie
de estructuras que tienen como finalidad el funcionarismo, la planificación y el control de la
actividad. Más que estructuras son 'superestructuras' de la actividad docente que agarrotan y
esterilizan la propia actividad fatigándola, ahogándola y axfisiándola: diseño curricular del
centro, diseño ccurricular de etapa, diseño curricular cirricular de curso o grupo, diseño
curricular para la diversidad, diseño curricular para la integración y la compensación, estructura
del claustro, estructura del consejo escolar, estructura de los departamentos, estructura de la
dirección del centro, estructura de al comisión académica, estructura de... Juntas de valuación y
recuperación, diseño de actividades extraescolares, programaciones, memorias..., todo ello muy
programado, meticulosamente detallado y obstinadamente obligado para cada profesor, de forma
que sólo para atender a estos requerimientos tienen que invertir la mayor parte de su tiempo. Si
tienen que cumplir con tos estas obligaciones ¿cuando enseñan? ¿qué energías le restan para
poder enseñar? ¿dónde queda su capacidad creativa, su independencia personal y su liberad de
expresión y de cátedra? La burocratización en la enseñanza tiene los mismos efectos de
esterilizad que la burocratización en la vida política y económica de los regímenes comunistas.
En el horizonte sólo se vislumbra la pobreza, la desilusión, la ignorancia y el fracaso.
g) Ante esta situación generalizada de vacío por la ausencia de contenidos conceptuales
(contenidos científicos y culturales) el individuo se encuentra desarmado, como he indicado
antes, indefenso, desamparado o desguarnecido.
En primer lugar, para rechazar la cultura de masas, la subcultura o la contracultura,
necesitaría la capacidad suficiente para establecer la comparación o distinción entre lo que es
cultura y lo que es subcultura o contracultura. En segundo lugar, para establecer esta
comparación entre cultura y subcultura o contracultura, tendría que conocer ambas cosas, la
cultura verdadera y la cultura falsa o mediocre, pues nadie puede establecer una comparación o
una distinción entre dos seres o dos cualidades si no conoce por igual ambos seres o ambas
cualidades. Para establecer una comparación o una distinción entre la ciudad de Moscú y la
ciudad de Viena es preciso conocer ambas ciudades. El conocimiento de una sola no le sirve
para compararlas o distinguirlas.
Ahora bien, el individuo experimenta una grave deprivación precisamente en este punto.
La educación socialista no le facilita al alumno el conocimiento de uno de los elementos de la
comparación que son los contenidos científicos, históricos y culturales. Entonces el alumno no
puede comprar. Si no puede comprar, tampoco puede elegir libremente, pues la elección libre
supone el conocimiento y la comparación o valoración de una pluralidad de opciones.
h) Creo que esta es la gran baza del socialismo. Al individuo durante su etapa escolar a
través de los programas y formatos de la LOGSE, se le priva del conocimiento de los contenidos
científicos, culturales e históricos. Como, por otra parte, la inteligencia humana esta condenada a
vivir a base de contenidos (los que recibe y los que ella misma crea o produce), la opción para la
inteligencia del alumno en ese caso es única: la cultura dominante que es la cultura de masas, la
subcultura o la contracultura.
i) Con esto el socialismo ha conseguido tres cosas.
Primera: desposeer al individuo de los contenidos culturales y científicos que son los
únicos recursos de la inteligencia que le permitirían pensar por su cuenta, entender al realidad a
base del contacto con la esencia o naturaleza y las leyes de esa misma realidad, adoptar criterios
personales para analizar su comportamiento y el comportamiento de los demás hombres,
formular juicios objetivos e imparciales sobre lo que es bueno o malo, sobre lo que es justo o
injusto, sobre lo que es conveniente o inconveniente, etc., comprender la sociedad en que vive y
el papel que la sociedad desempeña en su vida, establecer normas de conducta autónomas al
modo kantiano, o heterónomas al modo cristiano, con el debido respeto a los axiomas y primeros
principios en el orden natural y sobrenatural, ser coherente en sus pensamientos, en sus
sentimientos y su conducta, desarrollar convenientemente sus capacidades, elegir su forma de
vida, enriquecer su personalidad y dar sentido a su existencia. A este deterioro que siempre
hemos conocido con el nombre de 'despersonalización, los detractores del socialismo ahora le
llaman 'desindividualización'.
Segunda: desposeer al individuo en general del ejercicio de la libertad que para todos es
una dotación de la naturaleza. Para ser realmente libre, como he afirmado anteriormente, es
necesario tener a la vista como posibles una pluralidad de opciones. Sin esta pluralidad de
opciones, todas ellas posibles para cada caso, el ejercicio de la libertad es inviable. Esta
disponibilidad se hace realidad para cada uno por medio del conocimiento de esa misma
pluralidad. La deprivación de ese conocimiento, que es uno de los pilares de la LOGSE, conduce
inevitablemente a someter al alumno y al individuo en general a la necesidad de elegir la única
opción posible, la única disponible par él, que en este caso es la cultura de masas, la subcultura o
la contracultura. Por parte del acto o proceso psíquico, esta elección no es libre; por
consiguiente, ni siquiera es una elección. Por parte del objeto tampoco es libre, pues para el
individuo, no hay otro horizonte. La situación es todavía más lacerante porque esa opción se le
impone con una fuerza arrolladora lo mismo que una tromba de agua o una avalancha de fango
provocada por la tormenta. La imagen de tromba, la avalancha, la del fango y la tormenta no son
casuales. Pues la única opción que se le ofrece al individuo en este caso produce en su vida
psíquica los mismos efectos que la avalancha, la tromba y la tormenta en la vida física o en la
vida de la naturaleza.
Tercera: el alumno, primero, y el adulto, después, quedan a merced del poder arbitrario y
corrupto, lo mismo que un trozo de masa o de barro en manos del alfarero. Recuérdese la frase
de TAVERNIER: "el mejor aliado de la dictadura es la ignorancia". Al ciudadano le han modelado
como masa a base de la cultura de la masa. Es así un súbdito obediente, sometido, cómodo,
inofensivo, cloroformizado, inerte, dispuesto siempre para la acción directa. Lo que el
totalitarismo comunista logró imponiendo férreamente la dictadura del proletariado con tantos
millones de víctimas, incluso en el campo del la cultura, lo ha logrado el socialismo sin derramar
una sola gota de sangre. La jugada ha sido perfecta.
El panorama de la historia de la humanidad parece contradecir al menos en parte la teoría
de TAVERNIER. En efecto, a propósito de Sadan Husein algunos afirman que 'la base del poder es
el miedo'. Lo es ciertamente en el caso del dictador de Irak, lo fue y lo sigue siendo a lo largo de
la dictadura comunista. Desde luego, lo es en la 'dictadura' ejercida por el nacionalismo vasco
arropado por las bombas de ETA. Pero el miedo es coyuntural y puede ser superado cuando no
va acompañado de la ignorancia. Sin embargo desde la ignorancia es sumamente difícil
sacudirse el yugo de la prepotencia de un partido político. Con más razón, es difícil sacudirse la
dictadura del Estado gobernado por ese partido.

Las tensiones del mundo moderno


El mundo actual, y más en concreto el mundo dominado por la cultura occidental esta
sometido a muchas tensiones. Por una parte, la economía y la cultura globalizadas exigen
mayores márgenes de libertad y menos proteccionismo o dirigismo por parte del Estado. Por otra
parte, está la ideología progresista dominante que es estatista y radicalmente antiliberal.

"Así ocurre en los partidos políticos, pero también en los claustros


universitarios, y en los comités de redacción de los principales medios de comunicación.
Incluso en los foros y seminarios organizados por las fundaciones privadas españolas
es sorprendente el predominio de voceros e ideólogos anticapitalistas y antiliberales,
cuya mediocridad intelectual no impide que sean invitados y agasajados una y otra vez
con una generosidad digna de mejor causa ... El simulacro pseudoprogresista en que se
ha convertido la vieja Europa continental y la enorme falsificación de la realidad con la
que manipula eficazmente la opinión pública quedan al descubierto en cuanto echamos
mano de datos fiables" (C. BUSTELO, 13-10-02).

El predominio de 'voceros e ideólogos anticapitalistas y antiliberales' es el factor que


afianza la férrea imposición de la ley de 'lo políticamente correcto', en virtud de la cual se da por
supuesto que no hay otra cultura que no sea la suya, la de las grandes burocracias estatales, la de
los sectores protegidos, la de las subvenciones y prebendas, la de la manipulación y el chantaje,
la del rechazo de los valores y las capacidades de las personas, la del nihilismo y el relativismo
del 'todo vale', la de la cultura de masas y la contracultura, la del igualitarismo que conduce a
distribuir lo que hay sin ocuparse de planificar las formas de producirlo. Seguimos rehenes de
una ideología vieja y caduca que no conduce más que a la esterilidad de la inteligencia para
producir y desarrollar las capacidades culturales. Rehenes de una ideología que tiene un poder
enorme para frenar o bloquear cualquier intento de reforma modernizadora.

6.- CULTURA Y CIVILIZACIÓN

La civilización: el concepto

Los libros de divulgación científica y los tratados especializado en el tema de al cultura y


sus relaciones con la civilización suelen ser bastante imprecisos. Ese mismo defecto he podido
constatar en los las clases de los grandes profesores de la Universidad, en los discursos y
conferencias de los grandes divulgadores de la cultura, en los pensamientos de muchos filósofos
y en las disertaciones de los sociólogos y los antropólogos. Los psicólogos ni siquiera han
entrado en el tema, salvo el caso del 'inconsciente colectivo' de JUNG por más que los contenidos
de ese inconsciente estén constituidos por percepciones, pensamientos y sentimientos
subliminales que tienen su origen en las 'posibilidades congénitas del funcionamiento psíquico
en general y particularmente de la estructura heredada del cerebro... conexiones mitológicas,
motivos e imágenes que se renuevan por doquier y continuamente sin que haya tradición
histórica" (JUNG, 1950). Pero eso no es cultura. Tampoco es civilización.
Constituye una excepción de la mismo manera SKINNER cuando haba de los 'diseños
culturales' en paralelo con los 'diseños conductuales' a base del 'condicionamiento operante'. Pero
tampoco en este caso hay un tratado de la cultura propiamente dicho.
Mi idea a este respecto ha sido expuesta en repetidas ocasiones; no siempre con éxito,
eso es cierto, pero el hecho de haber sido discutida, e incluso rechazad, me confirma más en ella,
en su verdad, es decir, en su ajuste o coherencia con la realidad.
En primer lugar siempre he sentido la necesidad de tomar como principio la 'idea clara y
distinta' de DESCARTES, pues entiendo que para conocer lo que una cosa es, necesitamos conocer
también lo que no es. Eso quiere decir que entre el ser que tratamos de definir y los otros seres
que se encuentran en la periferia es necesario establecer unos límites bien marcados en la medida
en que esto sea posible. Tengo que reconocer, no obstante, que esto no siempre es posible, pro
ejemplo, los limites entre lo justo y lo injusto o los limites entre el día y la noche. Hay que ver lo
que les cuesta a los musulmanes cuando tiene que determinar ese limite al objeto de saber el
momento exacto en que tiene que comenzar o terminar el ayuno. El hecho de tener que recurrir a
la precisión de determinar que ya no puede distinguirse el color de la hierba para saber cuando
comienza la noche refleja bien claro la dificultad del intento.
Sin embargo creo que esa dificultad no existe cuando se trata de establecer es limite o es
distinción entre civilización y cultura. Creo que podemos determinar con claridad meridiana qué
es eso que llamamos cultura y que es eso que llamamos civilización. Insisto en que resulta una
tarea fácil, a pesar de que el propio TOYNBEE, que sabía mucho del tema, se debate en profundos
análisis de datos históricos respecto de los cuales terminamos sin saber si pertenecen a una o a
otra. Sobre TOYNBEE volveré enseguida.
La civilización, en mi concepto, es el conjunto de recursos materiales creados pro el
hombree para hacer la vida más fácil, más confortable, más fecunda y m´s poderosa, por
ejemplo, la red de hospitales y centros sanitarios, el sistema de comunicaciones, el teléfono o
Internet. Esto recurso son de naturaleza física, como acabo de indicar o tienen como soporte algo
que es de naturaleza física. La civilización como conjunto de recursos físicos no es la vida
humana ni forma parte de la vida humana aunque pueda servir de soporte material para el
desarrollo d esa vida.
La cultura en cambio es la 'acción psíquica' consiente en el desarrollo de las capacidades
humanas y en el enriquecimiento de la personalidad. Es también el 'producto' o la obras
resultantes de esa acción psíquica, por ejemplo una novela. SIMMEL, como hemos visto, entiende
por cultura la 'provisión de espiritualidad objetiva' para la especie humana a lo aro de la historia.
Tanto si se trata de la acción psíquica perfectiva, cultivadora o enriquecedora de las
capacidades humanas (colere), como si se trata del perfección adquirida mediante esa acción o
de las obras externas que tiene su origen en esas capacidades humanas ya perfeccionadas, está
fuera de duda que se trata de algo producido por el espíritu humano a través de sus facultades,
algo en los que el espíritu se objetiva a si mismos y que por consiguiente tiene ese mismo
carácter de espiritualidad. Son obras del espíritu y están destinadas a ser alimento del espíritu de
la misma manera que las provisiones de la familia están destinadas al alimento de todos sus
miembros. El espíritu solo se alimenta con las cosas del espíritu, no con las coas materiales.
Ese alimento del espíritu esta referido al conocimiento y al amor o el placer. Y está claro
que el espíritu ama o disfruta con una novela, pero no con el instrumental de una clínica por muy
perfecta que esta sea. Tanto la cultura en sentido subjetivo como la cultura en sentido objetivo
(las obras culturales) tienen su origen en el espíritu y están destinadas al espíritu. Forman parte d
al vida del espíritu.
Naturalmente eso no tendría sentido para los promotores y defensores de una teoría
filosófica materialista que se desentiende por completo de las cosas del espíritu declarándolo
radicalmente inexistente. Pero esto pueden quedarse con esto: los objetos de la civilización están
sometidas a las coordenadas del espacio y del tiempo y además tiene un coste material y un
precio medible en euros o en dólares. Las cosas d al cultura no están sometidas a las coordenadas
del espacio y el tiempo, ni son medibles o valorables en dinero. No están sometidas a las
coordenadas del espacio porque no ocupan una parte del espacio universal, pro ejemplo una
novela. El espacio está ocupado por el libro, pero la novela no es el libro sino la trama que el
lector puede conocer a través de la materia y de los signos que hay en el libro, las hojas, las
palabras y las letras. El libro es solo el soporte de la novela. Tampoco están sometidas a las
coordenadas del tiempo, pues ya hemos constatado que las obras de la cultura son intemporales.
Pasarán los años, pero las ideas y los pensamientos no pasan con esos años. Una vez que han
sido concebidas por el espíritu (por la inteligencia de alguien, ahí quedan). son susceptibles de
ser transmitidas de generación en generación. En contra de la opinión de muchos las ideas no
envejecen. No pasan. Lo que realmente pasa con el tiempo es la valoración que los hombres
hacen de esas ideas. Otra cosa acontece con los productos de las civilizaciones. Envejecen, pasan
de moda, se deterioran y tiene que ser sustituidos por ortos, por ejemplo, un avión d pasajeros,
una lavadora, un televisor o un tanque de guerra.

El valor y el precio de la cultura

Las obras de la cultura tiene valor pero no tiene precio. A un libro se le puede poner un
precio, pro ejemplo veinte euros. Pero ¿cabría la posibilidad de determinar cuántos euros vale la
trama o el mensaje que es la esencia d esa novela?. El montaje de un sistema de telefonía móvil
tiene un perico cifrado en muchos millones de euros. Pero ¿podría alguien determinar el precio
de las ideas, los pensamientos, los deseos, los sentimientos y las emociones que son transmitidas
diariamente a través de ese sistema?. ¿Podría alguien establecer un precio para el mensaje
cultural que acompaña a un cuadro de Goya con independencia del trabajo empleado en pintarlo
y con independencia de los intereses materiales del mercado de cuadros?

La cultura es encajable en la categoría de la cualidad, mientras que la civilización es


encajable en la categoría de la cantidad. Las obras de la civilización son determinables por las
dimensiones del sistema métrico decimal incluida la moneda o el patrón del dinero. Las obra del
cultura no son determinabes por medio de ninguno de esos patrones, puse esos patrones afectan
al soporte de esas obras , pero no a las obras mismas. los centímetros, los gramos y el dinero que
pagamos pro una novela afectan al libro, pero no a la novela que hay en el libro ni al nivel de
inteligencia y creatividad del autor. Podría alguien determinar la longitud, el peso y los dólares
que vale la idea de D. Quijote que diseño Cervantes o la idea de antibiótico que descubrió
Fleming?
Los productos de la civilización puede ser el soporte de la producción y difusión de la
cultura, pero no son al cultura, por ejemplo, al televisión como sistema de comunicaciones. la
televisión es un producto de la civilización que sirve de soporte a la cultura que se difunde a
través de ese soporte.
De forma intencionada he elegido este ejemplo porque no faltan teorías que confunden el
medio o soporte (civilización) con el contenido o el mensaje (cultura). Son estos los que viene a
afirmar que 'el medio es el mensaje' (McLuhan). Pero el autor de la frase tenía una idea más
exacta que nosotros sobre el particular. A McLuhan jamás se le hubiera ocurrido semejante cosa.
Lo que sucede es que su conocimiento del medio era tan profundo que llego a constatar que para
la masa el poder de ese medio era tan fuerte que llegaba y sigue llegando, ahora más que nunca,
a eclipsar el poder del mensaje.
Este es el gran peligro de la civilización moderna. Los productos de la civilización es tan
fuerte que ocupan todo el espacio de la información haciendo imposible la percepción del
mensaje. La sociedad actual se está volvuendo insensible para la recepción de los mensajes. Lo
cual quiere decir que está volviéndose insensible para la cultura.
Eso es lo que hace que los mensajes tengan que ser asimilasteis, manipulados,
convertidos en moneda de fácil manejo para que pueda ser llevada hasta los destinatarios. Es la
cultura de masas. Con lo cual la verdadera cultura resulta depauperada o desaparece del
panorama de la información.

La dialéctica cultura-civilización

Estos recurso materiales que constituyen el contenido de la civilización han sido creados
por el hombre con la ayuda de la técnica y en último término con la ayuda de la cultura, pues la
técnica es una parte de la cultura o un efecto de la misma. Pero también esto supone un riesgo
para la cultura, pues la técnica avanza a velocidades de vértigo y, con la técnica, avanza también
al civilización. Un ritmo que no soporta la cultura, pues la cultura como obra de la sensibilidad,
de la imaginación y de la inteligencia no va tan de prisa. Esta facultades necesitan su tiempo para
la observación de la realidad, para la producción d e imágenes y para la reflexión o elaboración
leos pensamientos sin los cuales la cultura es imposible.
Puede suceder entonces que la civilización se adelante a la cultura suplantándola,
sometiéndola o aplastándola. Que es lo que ocurre en muchas de las parcelas de la actividad
humana. Hoy en día parece que ya está muy cerca el momento en que el ordenador pueda
superar a la inteligencia humana, haciéndola innecesaria par la vida individual y para la vida
social. Ese es el horizonte que nos deparan los electrodomésticos, los alimentos preparados, la m
´sucia enlatada, la compra pro internet, los restaurantes e comprar y llevar, los supermercados,
las actividades de ocio programadas, el funcionamiento y control de la vivienda a distancia, los
hijos elegidos y programados, etc. En poco tiempo van a dárnoslo todo hecho, todo preparado.
Nos ahorrarán la tarea de pensar, esa 'funesta manía' del hombre que censuraban ciertos
ambientes en torno ala Universidad de Cervera.

Toynbee
Al principio de este apartado he puesto e relieve la confusión que padecemos a
hora de determinar el campo de la cultura y el campo de la civilización. Yo entiendo que no hay
razón ninguna para encontrarnos sometidos a ese tipo de vaguedades. No obstante los más
ilustres tratadistas y escritores también se encuentran afectados pos esta deficiencia. Es el caso
de TOYNBEE.
En efecto, su 'Estudio de la historia' se encuentra en la trayectoria de búsqueda de 'los
campos inteligibles' de la comprensión histórica. Esos campos inteligibles no son los pueblos o
las naciones ni el curso lineal y unitario de la historia universal. Esos campos son la sociedades
construidas por los pueblos que tiene una misma civilización. La palabra civilización entra a
formar parte del vocabulario de Toymbee y preside y orienta todas sus investigaciones. Los
pueblos antiguos eran sociedades, pero no civilizaciones. La civilización es un hechos histórico
relativamente moderno. El campo inteligible de la historia de la humanidad es la comprensión de
las civilizaciones, es decir, el descubrimiento de leyes y procesos que dirigen la marcha de las
civilizaciones, comprobables científicamente por los hechos y datos que confluyen en torno a
cada una de ellas.
Ahora bien, según el autor, una civilización comprende los hechos culturales, es decir,
las producciones del espíritu consideradas como 'productos de la creatividad humana', por
ejemplo, el arte , la literatura, la filosofía, la religión, etc. y también las producciones de la
'operatividad creadora', pro ejemplo, la agricultura, la vida social, al vida económica, al vida
política, etc.
En principio parece que no debería haber confusión alguna toda vez que las
producciones de la operatividad humana también tiene su origen en el espíritu. Por tanto esta
producciones también pueden ser consideradas como parte de la cultura.
Ahora bien, tomando como ejemplo, la agricultura es necesario establecer una distinción
clara entre los conocimientos de la agricultora y los sistemas o instrumentos para la producción
de los frutos del campeo par su comercialización y distribución. Los conocimientos de la
agricultura pertenecen con todo derecho a eso que entendemos pro cultura. Los instrumentos y
sistemas, con independencia de su conocimiento por parte del hombre, ya no forman parte d al
cultura, sino de la civilización. Los instrumentos y sistemas tiene su origen en la cultura, pero ya
se encuentran muy lejos de ella, pues están mediatizados por la técnica, por la industria y por el
comercio y obedecen a otras leyes, por ejemplo la ley del menor coste y la máximo producción
o la ley de la oferta y la demanda. Leyes que no tiene nada que ver con la cultura. Por ejemplo el
sistema de maquinaria moderna para la siembra y recolección de los productos. Este y otros
sistemas materiales son precisamente a los que se hace referencia cuando se habla del progreso
de los países modernos. el progreso se mido por la producción de estos recursos. las ideas y los
proyecto de sus inventores y constructores a estos efectos pasan a un segundo plano. Un error
muy común entre los personajes que presiden el gobierno de los distintos pueblos, sobe todo de
los pueblos en los que el socialismo real ha sido la opción dominante. El verdadero progreso es
el progreso de las ideas, los pensamientos, al grandes decisiones, los sentimientos, etc. Es decir
el desarrollo de las capacidades psíquicas de los seres humanos y el enriquecimiento de su
personalidad. Par esa opción del socialismo marxista este tipo de progreso corresponde a las
superestructuras de la sociedad y, en consecuencia, más que ayudar al progreso, lo frenan o lo
destruyen.

Levi Strauss

Cuando LEVI STRAUSS establece una comparación entre las culturas en su libro 'Raza y
Cultura' pasa sin solución de continuidad a habar de las diferencias entre los distintas razas ya
sea tomando como base elementos de la cultura o elementos de la civilización. No encontramos
a lo largo el libro una diferencia clara entre ambas coas. Por ejemplo, mientras que para
determinar la raza de los indios aporta datos sobre su filosofía (cultura), cuando habla de los
árabes aporta datos sobre la ciencia y la utilización de las máquinas (civilización).

Spengler

Pero volvamos a SPENGLER que también tiene algo que decir sobre las diferencias
esenciales que hay entre civilización y cultura, considerando estas diferencias como una de las
"cuestiones fundamentales de toda la historia", sobre todo cuando concibe la civilización como
"la plenitud y término de una cultura":

"cada cultura tiene su civilización propia... La civilización es el inevitable sino


de toda cultura. hemos subido a la cima desde de se hacen solubles los últimos y más
difíciles problemas de la morfología histórica. 'Civilización es el extremo y más
artificioso estado que puede llega una especie superior de hombres. Es un remate;
subsiste a la acción creadora como lo ya creado. los ya hecho, a la vida como la
muerte, a la evolución como anqilosamiento, al campo y a la infancia de las almas -que
se manifiesta, por ejemplo en el dórico y en el jónico- como la decrepitud espiritual y la
urbe mundial, petrificada y petrificante. Es un final irrevocable, al que se llega siempre
de nuevo, con íntima necesidad"

La diferencia esencial, pues, estriba en esto: la cultura es la acción creadora, mientras que
la civilización es lo 'ya creado', los 'ya hecho', la 'muerte´de la acción creadora por extinción, el
'anquilosamiento' o el bloqueo, la 'decrepitud espiritual' por agotamiento, la 'urbe mundial
petrificada y petrificante'.
El hecho de centrar el tema de la civilización recurriendo a la urbe moderna es algo que
se repite en la obra del autor. Y tiene su sentido. Pues entiende que la culta se encuentra siempre
vinculada a la vida del espíritu que es la vida fecunda y creadora. Ahora bien esa vida tiene sus
posibilidades de desarrollo en los pueblos y en las aldea rurales, pero no en las ciudades donde
esa vida se extingue pasando el individuo a engrosar las filas de la masa y el anonimato.

"En lugar de un mundo tenemos una ciudad, un punto, en el que se compendia


la vida de extensos países, que mientras tanto se marchitan. en lugar de un pueblo lleno
de formas (fecundidad creativa), tenemos un nuevo nómada, una parásito, el habitante
de la gran urbe, hombre puramente atenido a los hechos, hombre sin tradición, que se
presenta en masas informes y fluctuantes; hombre sin religión, inteligente,
improductivo, imbuido de una profunda aversión a la vida agrícola -y su forma
superior, la nobleza rural- hombre que representa su pasado gigantesco hacia lo
inorgánico, hacia su fin... En la urge mundial no vive un pueblo, sino una masa, la
incomprensión de toda tradición, que, al ser tacada, arrastra en su ruina ala cultura
misma -nobleza, iglesia, privilegios, dinastía, convenciones artísticas, -limites
científicos de la posibilidad del conocimiento- la inteligencia aguda y fría, muy superior
a la prudencia aldeana, el naturalismo de sentido novísimo... el 'pamen et circenses'...,
todo eso caracteriza bien, frente a la cultura definitivamente conclusa, frente a la
provincia, una forma nueva, postrera y sin porvenir, pero inevitable, de al existencia
humana".

Hay poca ideas que sean tan claras en el autor como esta, según la cual la civilización es
al decadencia de la cultura, mejor, su acabamiento o su muerte. Este es otro de los hechos que
marcan el proceso de la decadencia de Occidente. la muerte d al cultura, de la verdadera cultura
y la ocupación del espacio que deja libre por parte d al civilización carente de vida y apta para
ser el soporte de la existencia material de las masas.

"Empleando la palabra 'libertad', tan equívoca y peligrosa, podemos decir que


ya no tenemos libertad para realizar esto o aquello, sino lo prefijado o nada. sentir esta
situación como buena es, en última instancia, lo que caracteriza l realista. lamentarla y
censurarla no significa cambiarla. El nacimiento trae consigo la muerte, y la juventud,
la vejez. la vida te su forma y una dirección prefijada. la época actual es una fase
civilizada, no una fase culta; los cual excluye por imposible toda una serie de
contenidos vitales... como hombres civilizados, no hombre del gótico o del rococó.
hemos de contar con los hechos duros y fríos de una vida que está en sus postrimerías y
cuyo paralelo no se halla en la Atenas de Pericles sino en la Roma de César. El hombre
del Occidente europeo no puede ya tener ni una gran pintura ni una gran música y sus
posibilidades arquitectónicas están agotadas desde hace cien años. No le quedan más
que posibilidades expansivas".72

Y unas páginas más adelante señala las causas de esta decadencia d al culta que se
convierte en civilización, Estas causas son mechas pero una de las principales es el escepticismo:

"La 'skepsis' es eso: renunciar a los puntos de vista absolutos. El escepticismo es


la expresión de una civilización pura, descompone al imagen del mundo que nos ha
legado la cultura pasada... No hay verdades sino con relación a un determinado tipo de
hombres.. en su actual estado de civilización"

El 'cives'

En su origen la palabra 'civilización' tuvo un significado muy distinto del que tiene en al
actualidad. Civilización viene de 'cives'. Y el 'cives' era el que vivía en la 'civitas' es decir, en la
urbe. Por tanto civilizar era la acción mediante al cual un individuo se convertía en ciudadano de
al urbe, es decir, en urbano, por la incorporación de unas ideas, unos conocimientos, unas
aficiones artísticas y unas costumbres que le permitían pasar del estado salvaje al estado urbano
o educado. Civilización era sinónimo de urbanidad. Aun hoy se emplea esa palabra para
significar el carácter de un individuo que es sociable, urbano, cortés, educado.
Este origen de al palabra suele situarse en la Ilustración francesa y es consecuencia d la
confianza que los ilustrados e y encicolpedistas tenían en al capacidades de los seres humanos,
particularmente en su razón, para regenerarse o perfeccionarse, es decir, para pasar del estado de
incivil o bárbaro, al estado de miembro de una sociedad en la que se respetan los derechos y los
deberes establecidos por las leyes.
En efecto uno de las connotaciones del térmico civilización es precisamente su relación
con los derechos y las leyes de una ciudad. El individuo civilizado era el que respetaba esas leyes
y los derechos y libertades derivadas de las mismas. Los insumisos, las marginados, los
delincuentes etc. no son considerados como civilizados.
Este estado de civilización de un individuo cualquiera fue considerado como un estado
perfecto, al menos como un estado mucho más perfecto que el estado del hombre salvaje para el
que no tiene valor ninguno estas normas o leyes que hacen posible o facilitan la convivencia de
la sociedad.
Sin embargo no todos lo entendieron así incluso en ese siglo. Rousseau entiende que esta
civilización la que ha maleado al hombre, es d decir, la que ha puesto en él los más bajos
instinto, pro ejemplo, el egoísmo o la ambición que le lleva a ser tremendamente insolidario con
sus semejantes. Recuérdese que para Ruosseau, en contra de Hobbes, el hombre s bueno pro
naturaleza. Si es malo es porque la sociedad con sus leyes y normas, con su civilización lo ha
corrompido. Es por esto por lo que la filosofía de Rousseau promueve un movimiento
consistente en facilitar el regreso del hombre a su estado e naturaleza, que es su estado
perfección. La civilización, pues, no tiene un signo positivo, sino más bien negativo.
En honor a la verdad este no es le pensamiento autentico de Rousseau. Cuando hace esta
valoración negativa a de la civilización está refiriéndose a la civilización (normas leyes,
estructura social) del Antiguo Régimen feudal, una civilización convencional y anquilosada,
artificial o antinatural. Ya son muchos los autores que ponen de relieve el espíritu revolucionario
que asoma por detrás del pensamiento de Rousseau convirtiéndolo en predecesor de las
ideologías socialistas y de las revoluciones que estas ideologías desencadenaron. En esa
naturaleza buena del ser humano hay una energía que se encuentra en estado e gestación y que
tiene que aflorar o explotar de una manera u otra para producir un vuelco en la historia que ha de
poner a la sociedad por encima de los individuos.

Spengler contrapone ambos conceptos, el de cultura y el de civilización, Afirma, además,


que esos dos conceptos se encuentran vinculados de forma que la civilización es precisamente la
muerte de la cultura. La razones son sencillas y sumamente coherentes:
la culta es la expresión de la vida si no es la vida misma. Pero al vida es energía,
expansión, lucha contra el caos y la confusión circundante, posibilidad múltiple, espontaneidad.
Cuando la expansión ha llegado a su límite máximo, cuando asa posibilidades ya se ha realizado
todas ellas, "cuando el término ah sido alcanzado, cuando las ideas, la muchedumbre de las
posibilidades interiores se han cumplido y realizado exteriormente" cuando la vida ya ha dado
todo lo que tenía que dar de sí, entonces " de pronto, al cultura se anquilosa y muere, al sangres
se cuaja, sus fuerzas se agotan; se transforma en civilización"
El mecanismo que lleva a este desenlace es comprensible desde los supuestos
spenglerianos. En efecto la vida es energía, expansión, posibilidades múltiples, espontaneidad,
impulso vital, etc. Ahora bien la cultura como expresión o realización de la vida en toda sus
posibilidades tiene que tener estos mismos rasgos. Pero las exigencias de las leyes de la biología
llevan ala culta a su decadencia y su muerte los mismos que a la vida que expresa. esa
decadencia esta marcada pro el paso de la interpretación ituitiva de la realidad a la interpretación
racional de la misma.
La razón humana conoce al realidad a base de representársela mentalmente. Esas
representaciones son los conceptos o las ideas y las fórmulas matemáticas, los cuales son
abstractos, fijos, invariables, petrificados, firmes, estables, fríos, etc. Unamuno los compara con
los témpanos de hielo que resultan de haberse 'cuajado al agua,e s decir, del hecho de que el agua
ha perdido su naturaleza que es la movilidad, la fluidez, la indeterminación o carencia, de forma
propia, la posibilidad de recibir infinitas formas, etc.
Esos conceptos y formula matemáticas inventadas pro los racionalistas de todos los
tiempos para representarse la realidad no sirven, pues la realidad es otra cosa. es exactamente
todo lo contrario como la describía Bergson. La realidad entera, se entiende. La vida, pues, tiene
esos mismos rasgos pero mucho más acusados. Cuando a la expresión y realización de la vida
con todas sus posibilidades se le imponen esos esquemas mentales fijos, esos conceptos fríos y
abstractos y esas fórmulas matemáticas invariables, esa expresión o realización, ya no refleja la
realidad. La culta deja de ser cultura, se convierte en civilización.
La sistematización de estos conceptos abstractos y de estas fórmulas matemáticas es lo
que constituye la técnica, la cual permite al hombre intervenir en la realidad modificándola,
alterándola, manipulándola, desnaturalizándola, potenciándola de forma sorprendente,
contrayéndola a su medida, mercantilizándola, poniéndola a su servicio. Esto ya nos e cultura. Es
civilización. Le falta lo esencial de la cultura que es la espontaneidad. La energía y el fuego de la
vida que es la esencia de la cultura son sustituidas pro las energías y el poder de la materia que
son la esencia de la civilización.

7.- EL DESENCUENTRO

Masas y élites

Las minorías o élites, débiles en este terreno, todavía no han hallado un punto de
encuentro con las masas, siempre mayoritarias. Me temo que la cultura nunca va a ser ese punto
de encuentro, pues los intereses industriales y mercantiles, por una parte, y los movimientos
políticos llamados progresistas, por otro, tienen especial interés en que las masas sigan siendo
masas; los primeros para mantener el mercado cultural con elevados niveles de rentabilidad o
ganancia desenfrenada y sin escrúpulos; y los segundos, para tenerlas siempre disponibles para la
manipulación o para la acción directa. Algo que sería inviable si las personas y los grupos que
componen las masas pudieran pensar por su cuenta y fueran capaces de tomar sus propias
decisiones, una aspiración que entra dentro de los límites de la posibilidad si en un momento
dado pudieran tener a su disposición los elementos de la verdadera cultura. Los partidos
socialistas son partidos de masas. Esto es lo que ellos mismos afirman y es aquello de lo que
presumen. ¿Para qué vamos a discutírselo?. Yo por mi parte, no tengo interés ninguno en
desmentirlo.
El capitalismo industrial y mercantil, aplicado a la cultura, le está haciendo el juego al
socialismo: si éste ha optado por las masas porque las necesita para sobrevivir, el capitalismo se
las pone en bandeja: masa y barbarie ¿de qué se quejan, entonces?. El 9-12-02 MANUEL
VILLANUEVA, Director general de Telecinco afiamba resultamtne en grandes titulares:

"TVE busca la audeicnia masiva, nosotros nos movemos por la rentabilidad"


(ABC).

E. MORIN al que ya me he referido anteriormente entiende que la producción y


distribución de la cultura por medio de los recursos o instrumentos de la industria y el comercio
es un acto propio de la civilización técnica inherente al capitalismo y está destinada a imponerse
en cualquier sistema social, capitalista o socialista, según que el control del mismo sea privado o
estatal. Pero, en cualquier caso, esos mismos medios o recursos industriales o comerciales
constituyen una seria amenaza para la capacidad de creación cultural. El pronóstico para las
sociedades civilizadas no es nada optimista a este respecto. Y A. MOLES afirma que lo que se
transmite a través de esos circuitos de los medios de la industria, el comercio y los medios de
comunicación de masas no es cultura, sino una serie de 'culturemas' o formas de cultura mosaica.
Tomando esto como base, otros pronostican que este tipo de cultura conduce al hombre a la
estandarización.

Cultura e igualdad

Para los progresistas ilustrados, al menos en los niveles de la Educación Básica, la


cultura de los grandes pensadores, artistas y escritores, la cultura de los creadores universales, no
educa. Todo lo contrario, deseduca y enajena. Los que son más sinceros y fieles a su principio de
la 'igualdad', afirman que esta cultura 'discrimina', pues establece una dolorosa separación entre
los alumnos que aprenden y los que no aprenden, entre los que saben y los que no saben, entre
los que tienen éxito en sus estudios y los que fracasan, y, consecuentemente, entre los que
triunfan en su profesión el día de mañana y los que fracasan y terminan en la marginación (tomo
sus palabras en el más estricto sentido). El autor antes citado en el libro "Qué otra escuela" llega
a afirmar que esta discriminación en las instituciones educativas genera una lacerante 'lucha de
clases', tan dolorosa como la lucha tradicional entre el proletariado y el capital. El armadijo o la
trampa de los progresistas en este caso es la estafa ideológica de siempre: la interpretación de las
'diferencias de clase', que es obra de la naturaleza en tanto que constatación de las diferencias
genéticas y ambientales de los individuos, como 'lucha de clases', que ya no es tan natural. Las
diferencias de clase sitúan a cada uno en el lugar que le corresponde de la escala social por lo
que él es o en lugar que él mismo ha elegido y logrado con su esfuerzo, lo cual es muy sano. La
lucha de clases, en cambio, ha producido la mayor calamidad que ha caído sobre la humanidad
en medio mundo con más de cien millones de muertos como víctimas de esa lucha. Aunque no
lo declaren abiertamente, entienden que sólo la cultura de masas es igualadora o niveladora. Por
eso para la educación de estos alumnos la cultura que sirve de base es exclusivamente la cultura
de las masas, es decir, la subcultura o la contracultura.

Cultura y lucha de clases

Por lo demás esto de ver una 'lucha de clases' entre los alumnos que estudian y los que no
estudian, entre los que tienen éxito y los que fracasan en sus estudios, entre los que,
consecuentemente, triunfan en su profesión y los que terminan siendo marginados, es una
interpretación peligrosa para todos, pues, en la dinámica del socialismo real, después de la fase o
etapa de la lucha de clases, viene la fase de la 'dictadura del proletariado', que, en este caso, sería
la dictadura de los
torpes. Esto provoca grandes sospechas, hace saltar todas las alarmas, aviva el terror desatado
por el totalitarismo comunista, recuerda los horrores de las checas y los campos de concentración
y presenta un panorama donde los muertos en nombre de la ideología progresista y la clase social
ocupada por las masas se cuentan por millones y millones como he afirmado anteriormente.

8.- CULTURA DE USAR Y TIRAR

El mercado y la crisis

MERCEDES SALISACH (14-8-02) se lamenta de que la cultura que hoy se distribuye y


consume sea precisamente un producto de 'usar y tirar'. Sus palabras tienen un poso de amargura
que puede ser generalizado a otras experiencias y a otros autores que padecen las mismas
experiencias y los mismos sentimientos:

"hoy se edita, dice ella, para comprar y tirar... hay libros que no incitan a la reflexión;
incitan a coger el libro y tirarlo a la basura... antiguamente se escribían para
reflexionar, pero ahora, no...; libros de dos días".

RAFAEL CANOGAR, el conocido pintor toledano, no se encuentra muy lejos de la cultura de


masas; sin embargo experimenta también este mismo sentimiento: "hay muchas pinturas que
nacen muertas" (26-9-02).

La mayor parte de los libros que hoy se editan tienen fecha de caducidad a corto plazo.
Hay lectores ilustres que compran un libro para matar el tiempo en el tren y, conforme van
leyéndolo, van arrancando las hojas y tirándolas por la ventanilla. Hay otros que tiran el libro
entero aun antes de terminar de leerlo. El panorama es comprado a un 'cenagal' (A 27-4-03). Se
publica un libro cada medio minuto, pero predominan los culebrones, los lujos, los amoríos, las
hipocresías, los impostores, los famosos, los parásitos, los adúlteros, los corruptos. No hay
lectres para tantos libros. Su destino inexorable es la pira o el cubo de la basura. Lo trsiste es que
todo esto "cobra fuerza y arrastra a la buena literartura", añade BLANCA TORQUEMADA. Y JORGE
HERRALDE al que ella hace referencia dice tambien: "el mercado tiende a premiar, con las
excepciones de rigor, los libros basura o al menos prescindibles lo cual afecta al frágil
ecosistema del libro... eso provoca que la buena literaratura tenga una vida cada vez más breve".

En efecto, el volumen mayor del mercado de libros es el que se corresponde con este tipo
de cultura mediocre. Lo mismo acontece con el mercado de la música, con el mercado del arte,
con el mercado de las ideas que, dirigidas a las masas, más que nada, son sucedáneos poco
brillantes de las ideas verdaderamente científicas y culturales. El consumo de cultura, lo mismo
que el consumo de educación, en estos momentos, experimenta una verdadera crisis mundial. Se
habla mucho de cultura y de educación. Se invierten ingentes cantidades de dinero en ambas
cosas, pero el punto de mira de los políticos que administran estos fondos públicos y diseñan
estos programas está precisamente en los intereses políticos, no en la cultura y la educación de
los ciudadanos. Por eso no es de extrañar que, en vez de verdadera cultura, lo que enseñan sea
eso que he mencionado antes, un sucedáneo de la verdadera cultura, es decir, una cultura de
masas.

La cultura en los programas educativos

Esta cultura de masas ya forma parte de los programas de los centros educativos
(ordenadores, internet, DVD, películas, libros que no tiene nada que ver con las asignaturas
curriculares, cursos especiales, iniciaciones en el sexo y la droga, participación en actividades
escabrosas, etc.) La apertura de la normativa vigente da cabida a todas estas iniciativas, la cuales,
sumadas a las actividades extraescolares o no escolares de los alumnos como las diversiones, el
cine, el botellón, las macrofiestas, el bacalao y otros movimientos similares, nos llevan al
conocimiento de que estas actividades impregnadas de cultura de masas tienen a su servicio un
sector mayoritario de audiencia, de taquilla, de espectadores y de lectores.
Esta permisividad o tolerancia en relación con la cultura de masas dedicada a los niños y
adolescentes en la que predominan contenidos de violencia y de sexo, para algunas sociedades
tiene sus límites y no dudan en establecer la censura cuando esos límites pretenden ser
sobrepasados. Este es el caso de Francia, el caso de Nueva York o el caso de Suecia (12-9-02)
que, en una exposición cultural montada al efecto, considera esas obras musicales 'de carácter
violento y sexual' como 'inconvenientes' e 'inapropiados para los niños', 'pornografía pura que va
más allá de lo permitido',... como 'pornográfico y obsceno'.

Bja calidad

Todo lo que se anuncia y se vende con la idea de 'usar y tirar' suele ser siempre de una
calidad muy baja. Los pañuelos de bolsillo que se anuncian bajo este lema ya no son aquellos
pañuelos bardados que eran encargados en talleres de costura para hacer un regalo a personas
distinguidas con las iniciales del destinatario. Esos pañuelos ahora son de papel, pero de un
papel malo, tan malo como el que utiliza en los espacios más reservados de la casa conocido
como 'papel higiénico'. Hay prendas de usar y tirar, manteles, lentillas y gafas, platos y vasos,
calzado, herramientas, etc. Todo ello de baja calidad. Por supuesto, nada de eso merece la pena
ser conservado.
De forma paralela, hay piezas musicales hechas para una sola ocasión, discursos que han
de ser pronunciados una sola vez, revista que una vez leídas de forma superficial tienen su
destino en la papelera. Hay obras de arte cuyo destino es la decoración de una estancia en un acto
determinado y planes educativos que tienen la función de cumplir los trámites temporales
exigidos para el éxito electoral de un partido político.
Se da por supuesto que el valor es efímero, superficial o simplemente nulo. Pero también
hay libros, muchos libros, que son escritos y editados con estos mismos principios o supuestos
de superficialidad, provisionalidad, transitoriedad y valor perecedero. Por parte de las editoriales
se ha impuesto la tendencia a hacer ediciones pequeñas de los libros; no más de mil ejemplares,
con el fin de que todos ellos sean aprovechados o vendidos, no con el fin de que sean leídos o
meditados. Ya no hay fondos editoriales. Se ha impuesto de la misma manera seleccionar los
libros editables entre aquellos que tienen una orientación práctica como los libros de autoayuda,
los manuales de bricolaje, los de iniciación a alguna actividad ('cómo ser buen cuidador de
perros'), libros de remedios caseros para mucha enfermedades, libros esotéricos, orgiásticos o
pseudomísticos, libros de recatas caseras o secretos sexuales, libros que se recrean en el morbo
de la sociedad actual o relatan la vida escabrosa y vacía de ciertos personajes, biografías que no
describen la vida del personaje simplemente porque el personaje no tiene vida alguna que
merezca ser contada. Libros, muchos libros sin apenas contenido los cuales una vez leídos, si es
que llegan se leídos, son arrinconados en las estanterías de la casa o arrojados directamente al
cesto de los papeles. Libros cuyo contenido son ideas efímeras y cuyo valor es igualmente
superficial, transitorio o perecedero.

"Aere perennius"

Nada de esto tiene que ver con la cultura, pues ya he afirmado repetidamente que la
cultura, al verdadera cultura, tiene unos valores que están por encima de los avatares del tiempo
y las demás circunstancias de la obra. Si una idea es buena, será buena siempre. Si una teoría
científica es acertada lo será siempre con independencia del tiempo. Y si esa teoría es errónea,
pero racionalmente construida, siempre tendrán valor. Lo tendrá al menos como estímulo para
los científicas que son conscientes de su deficiencia y se sienten impulsados a buscar otras
teorías más completas, más seguras y mejor ajustadas a la realidad. Esto mismo acontece con las
sobras de arte, con las obras literarias, con los sistemas religiosos, con los proyectos educativos,
con la soluciones de los problemas económicos, con los sistemas e ideas políticas, con el
pensamiento de los filósofos, con las sensibilidades de los humanistas, etc. Si las obras tiene
auténtico valor cultural, lo tendrán siempre. Al menos como valor histórico son indiscutibles. Es
la cultura como "MONUMENTUM AERE PERENNIUS" de HORACIO.
La cultura de usar y tirar está en perfecta consonancia con las necesidades, los gustos y
las expectativas de las masas. Viven a base de esta cultura. Entre oras razones, porque las masas
son incapaces de asimilar otra de rango superior. Un obra literaria no les dice anda sencillamente
porque no son capaces de estimar sus auténticos valores. Acontece lo mismo con un libro de
filosofía, con un cuadro o una escultura de un gran autor. Por no ser capaces, ya no son capaces
de entender los valores de la religión los cuales hasta ahora eran los que más habían calado en su
sensibilidad primaria o elemental.
Cuando en algunas de la muchas manifestaciones multutudinarias que se organizan en
Madrid me he acercado a algún joven y le he preguntado a ver por qué protesta o qué es lo que
exige, siempre he obtenido la misma respuesta "porque está mal". Pero, si insisto: "bueno ¿y qué
es lo que está mal". Vuelven a contestar: "pues eso, lo que está mal, el Prestige, la guerra, los
políticos, el gobierno, la educación, el trabajo, ...". "Y por que sabes tú que está mal todo
eso?"... "Porque ya lo ha dicho la tele y la radio y salió en los periódicos". Pero tú entiendes algo
de esto?". "No, yo no entiendo anda, pero ¿qué más da? el caso es protestar y, además, es muy
divertido". Hay otra anécdota que un columnista cuenta en estos días. Se trata de un manifestante
por las calles de Madrid al que abordan preguntándole. "Bueno, y tú qué pides?". A lo que él
contesta. "Yo nada, pero ¡que nos lo den ya!"
Diálogos como éste los he presenciado y protagonizado muchas veces. No saben nada.
No entienden nadad. Por esto mismo los valores de la cultura no les dicen nada. Para ellos sólo
tiene valor la cultura de usar y tirar. En fin de cuentas, la cultura de los medios de comunicación,
la cultura de la televisión, la cultura de la radio y la cultura de los periódicos es una cultura de
usar y tirar. Es una cultura para un momento, sólo para el momento de la emisión o de la edición.
Pasado ese momento, ya no funciona como cultura. Aun más, desaparece.

La vida como reflejo de la cultrua de usar y tirar

Tal vez sea esta la causa de que a las masas se les haya metido en la cabeza la idea de
que todo tiene que ser así. Todo, incluso la vida misma. Fragmentos de usar y tirar. De hecho
esta idea ya ha caldo en muchas de las estructuras sociales, por ejemplo, en la familia en la que
el hombre toma a al mujer como una solución temporal, es decir cosa de usar y tirar. Y lo mismo
hace la mujer respecto del hombre. La vida del matrimonio y de la familia también forma parte
de la cultura, pero en los tiempos que corren ya no son tenidos como instituciones depositarias
de valores universales e imperecederos.
El sentimiento de provisionalidad no es coherente con los valores culturales. Eso es lo
que va a hacer que muchas de las obras literarias y artísticas que ahora son tenidas por cultura
ellas mismas terminen siendo víctimas de esa provisionalidad encontrándose en la situación de
ser afrentosamente tiradas inmediatamente después de ser ostentosamente creadas,
engañosamente vendidas, petulantemente expuestas y torpemente usadas.

9.- INTELECTUALES Y ARTISTAS

Esta noche he tratado de conciliar el sueño con un breve relato de DOSTOYEWSKi, "Las
noches blancas". Un obra que en pocas páginas deja meridianamente claro que para ser culto no
hace falta más que dedicarse a la cultura, producir o crear cultura, sin permitirse licencia alguna
para dar paso a otros intereses. La culta es una tarea limpia, sana y noble. Cualquier desvío que
pueda mancillarla o utilizarla para otros fines ajenos a la creación cultural no hace otra cosa que
profanarla.

Los intelectuales de los medios


Un nutrido grupo de personajes conocidos por todos y considerados como intelectuales,
entre los que hay que contar a los artistas y profesionales de los medios de comunicación se
encuentran situados, por limitación de sus capacidades o por vocación, del lado de los
analfabetos o del lado de los resentidos. Uno de ellos 'protagonista' de un conocido programa da
radio acaba de ser desenmascarado ante la opinión publica y presentado como pesetero,
prepotente e inculto. Sobre este personaje volveremos más adelante.
Pues bien, estos analfabetos y resentidos son precisamente los que tienen a su cargo los
mayores espacios y las más grandes empresas de la producción y comercialización de la
incultura, la pseudocultura, la contracultura y la cultura de masas. Estos pseudointelectuales, por
otra parte, son record de audiencia, disponen de una publicidad arrolladora (prepotente), se
encuentran protegidos con contratos blindados y multimillonarios, etc. Es decir, disponen de
todo lo que acompaña siempre a ese fenómeno de la sociedades actuales que he llamado
'industrialización de la cultura'.
Una de las manifestaciones culturales que han llenado las páginas y los espacios de los
medios de comunicación fue la boda del torero Jesulín. Se trata de un hecho típico de la cultura
de masas. Pues bien, para los productores o manipuladores que han 'elevado este hecho al rango
de cultura' y para los distribuidores o vendedores de la misma, sólo la exclusiva ha supuesto un
montante de cien millones de pesetas.
Otro de los hechos que esto personajes que los medios han convertido en cultura son las
noticias y las imágenes de las playas españolas. Espacios enormes en los medios de la radio y la
televisión este verano, páginas interminables en los periódicos y en las revistas. Modas, vestidos,
trajes de baño, bikinis, tangas, personajes, posturas, sorpresas, ligues, morreos, insinuaciones,
intrigas, revelaciones, rumores, sorpresas, etc. Enormes y verdes pastos para las lecturas
veraniegas de las masas, para los ratos de televisión y para las tertulias radiofónicas. Las señoras,
no todas afortunadamente, pero sí una gran mayoría, no demandan las playas como lugares
tranquilos para el esparcimiento y la salud, sino como espacios en los que exhiben de forma
provocativa lo más feo de su cuerpo, como acabo de afirmar, precisamente aquello que en
nombre del buen gusto deberían ocultar: tatuajes, tetas, tripa y trasero. Es la que yo he llamado
cultura de la cuatro 'tes' (TTTT), cuyo contenido esta constituido precisamente por las
deformaciones y fealdades, es decir, por todo aquello que oculta o encubre otros posibles valores
dignos de ser mostrados como valores femeninos. La cultura de la cuatro tes vale también para
los hombres, sólo que habría que introducir algunas alteraciones en las siglas que los definen. En
cualquier caso lo que exhiben resulta ser de la misma manera una muestra inequívoca de la
cultura de masas.
La verdadera cultura siempre establece una vinculación estrecha con la dignidad de la
persona humana promoviéndola o siendo una de sus manifestaciones más genuinas. Una
relación que, sin temor a equivocarnos podemos considerar como relación de causa-efecto. Para
la contracultura a la que acabo de referirme hay una explicación plausible que es la que acaba de
dar CARLOS FIXAS en su libro 'Apasionados y apasionantes': las mujeres que exhiben su cuerpo de
forma indigna en la playa sienten gran pudor si imaginan que están exhibiéndolo en privado. Eso
parece una paradoja, pero no lo es. Cuando lo hacen en privado se sienten 'personas', mientras
que, cuando lo hacen en publico se sienten 'objetos', es decir, se sienten masa. La cultura de
masas tiene esta virtualidad, la de contagiarse a aquellas personas de poco fuste que en su vida
normal no pertenecen a las masas.
Los intelectuales metidos a traficantes de la cultura de masas mueven ingentes
cantidades de dinero convirtiendo en cultura estos comportamientos o y otros parecidos. Son
conscientes de que esta cultura 'educa' en sentido contrario, es decir, deseduca o embrutece,
bloquea la inteligencia, debilita la voluntad y desertiza los sentimientos nobles del ser humano.
Pero es esto lo que buscan. Están en su papel.
Los intelectuales y artistas, así como la inmensa mayoría de los profesionales de los
medios se encuentran nimbados por los el aura de la profesión, la cual, por naturaleza, les sitúa
en los pedestales más altos de la cultura. Pero, vamos a ser realistas. Un cosa es la pertenencia
'de derecho' al mundo de la cultura de y otra cosa es la pertenencia 'de hecho'. De derecho nadie
les discute esa pertenencia. Ahora bien de hecho esa pertenencia carece de contenido. Pertenecen
a un mundo especial, sí; pero ese mundo no es el mundo de la cultura, sino el de la ficción o
simulación de la cultura que es el mundo de la apariencia, de la hipocresía, el del fariseísmo y el
engaño. En otras palabras su mundo, a los efectos de la cultura, es le mundo de la comedia; o
como decían nuestros antepasados, el mundo de la farándula.
La farsa de los intelectuales
Esa farsa que representan haciéndose parar por cultos tiene dos puntos de referencia. El
primero es la ignorancia, la ineptitud, la incompetencia y la petulancia; y el segundo, la huida o
el abandono de la cultura para asumir otros postulados bastardos, incompatibles o adulterados
respecto de ella. No son dos cosas diferentes. Normalmente cuando se refugian en postulados, en
manías o en tribulaciones ajenas a la cultura es porque en el terreno de la cultura son
incompetentes o iletrados. Por lo demás la salida para muchos de ellos es la demagogia, el
pacifismo -el falso pacifismo, se entiende- la ecología, el psudofeminismo, la estolidez, la
exaltación de la homosexualidad, las cuestionas sociales, la teología al filo de la heterodoxia, la
protesta, la crítica destructiva, la excentricidad, la transferencia de culpa, la manipulación de la
información, la tendencia al relativismo y, en casos harto frecuentes, a la transmutación de leos
valores. Esto ultimo les es muy querido, pero carecen del talento de los grandes pensadores
como Nietszche.
Estoy escribiendo este apartado a caballo entre los meses de enero y febrero de 2003. Y
tengo delante algunos ejemplos que pone de relieve este desplazamiento de los intereses de los
intelectuales y artistas, así como el de los profesionales de los medios de comunicación, hacia
otros puntos completamente ajenos a la verdadera cultura.

Los intelectuales pacifistas


El primero de esto hechos, el más reciente, es le acto o la Gala de la entrega de los
Premios Goya del cine español (1-2-03). El cien es una da la manifestaciones culturales por
excelencia. Y el acto de entrega de Premios debería ser la culminación de los éxitos cosechados
o la exaltación más gloriosa de los valores de la cultura. La entrega de los premios Goya debería
ser una copia o una reproducción de la entrega de los Oscar en Holliwood???. Debería ser
nuestra gran fiesta del cine.
Pues bien, la esperad brillantez del acto se vio tristemente empañada porque no resultó
ser un acto cultural, sino un acto político, más bien damagógico, en el que se puso d relieve el
fracaso del cine español, tomando todos conciencia de ello, con un exigua cuota de pantalla del
19%, y con unos discursos centrados en un hecho contundente: la huida de los espectadores de
las películas españolas para refugiarse en las películas extrajeras, con el consiguiente fracaso
para las españolas. Todos los que intervinieron en el acto, desde la presidenta de la Academia de
cien hasta el último en tomar la palabra sintieron al necesidad de buscar un responsable. Pues
bien, ese responsable no es sólo uno, sino cuatro: el gobierno, las distribuidores, el publico y las
películas extranjeras que son ostensiblemente de superior calidad. Por supuesto el público
también es responsable.
Nadie habló de cultura. En cambio a lo largo de todos los discursos estuvieron presentes
otros hechos de naturaleza política: la posible Guerra contra Irak, el hundimiento del 'Prestige',
los acampados de Sintel, las variable macroeconómicas, los conflictos sindicales, las plataformas
ciudadanas. "Todo en negativo, dice un cronista del evento, ... no dudaron en sacrificar la
maltrecha imagen del cine español y reducir a alboroto su fiesta anual". Y en otra columna del
mismo diario podemos leer:

"Algunos genios de los llamados cineastas siempre han echado al culpa al


Estado... Encima de la ausencia de talento y de imaginación, las gentes del cine han
dejado que la política y, sobre todo, la política del resentimiento, la mezquindad y la
cutrería se apoderen de los guiones y de las cámaras. Guionistas y directores están
empeñados no en hace cine bueno, sino en hacer política mala. Claro está que se puede
hacer cien u defender una idea política, social, ética o religiosa... Pero para hacer eso
el cine tiene que ser bueno y la idea tiene que ser limpia, grande y noble. Roja, verde,
azul o blanca, pero limpia, noble y grande. Si la idea es sucia, parcial, baja y
despreciable, y la película es perversa, y, en el mejor de los casos, mala, como sucede
aquí, hay que decir lo que dicen lo espectadores batuecos: que vaya a verla su padre. Si
a las rencillas normales... se añaden la querellas, nostalgias y resentimientos de la
política, entonces el producto que sale resulta, sencillamente deleznable, detestable y
desechable" (CAMPMANY, 4-2-03).

Todos los asistentes que intervinieron activamente en el acto llevaban en al solapa una
pegatina con un lema que expresaba el rechazo al la hipotética guerra contra Irak que el mundo
entiENde como guerra contra el terrorismo: "No a la guerra".
Este hecho ha sido aprovechado por un tercer columnista que muestra una gran
extrañeza: el terrorismo para nosotros se encuentra en neutra propia casa y es mucho más
doloroso para la sociedad española; ¿cuándo se han manifestado contra el terrorismo de ETA los
actores de cine? ¿cuando se han colocado una pegatina en la solapa para rechazarlo? cuando han
salido a la calle para defender a sus víctimas?. "No he visto a ninguno de estos reivindicativos
muchachotes con pegatinas que digan... "No al terrorismo"... "Ningún colectivo cinematográfico
ha salido ala calle a decir no a lo asesinos" (C. Herrera 4.2.03).
Yo tampoco he visto salir a la calle a ninguno de estos grupos con un letrero que diga
"No a Sadan Hisein", "No a Bin Laden", "No a Arafat", etc.
El "No a la guerra" es una pegatina que todos podíamos llevar con mucho gusto en la
solapa. So yo no la levo es porque no quiero que la gente piense que me solidarizo con Sadan
Husein o que soy un cómplice suyo asumiendo sus crímenes, sus atrocidades y sus tiranías. Esta
mismo es la razón por la que no llevo pegatinas o chapas contra Bush o contra Sharon. El cuerpo
me lo pide, pero prefiero no llevarlas, ni siquiera adquirirlas en la tienda o aceptarlas cuando me
las ofrecen esos grupos que sí se encuentran implicados o asumen las atrocidades presentes y
pasadas de eso personajes.
Esto significa que el pacifismo de estos grupos no e sincero, sino todo lo contrario,
interesado, electoralista, resentido, parcial, oportunista, político, progresista y destructivo.
En la misma línea del pacifismo están los 'Movimientos por la intolerancia'. Con motivo
del asesinado del policía Joseba de Andoain, este movimiento en Madrid ha convocado una
manifestación en la Puerta del Sol contra la intolerancia. En principio el hecho de luchar contra
la intolerancia ya es una actitud intolerante, hechas las salvedades a las que se refería B. Russell.
Pero es que la tolerancia d estos movimientos no es una tolerancia universal, pues los que
presumen de tolerantes, son rabiosamente intolerantes contra cualquier idea o actitud publica o
privada que no les guste. Y por lo general no les gustan las ideas y las actitudes que no sean
políticamente correctas desde los postulados de su ideología de izquierdas. En este sentido es
perfectamente imaginable un espectáculo organizado por ellos contra la intolerancia de Bush,
pero jamás saldrán a la calle a grita contra la intolerancia que se deriva de la ley de lo
políticamente correcto que acabo de mencionar o contra la intolerancia de los ideólogos
progresistas que crecen como hongos nostálgicos del marxismo. Gritarán contra la intolerancia d
Ariel Sharon, pero jamás contra la intolerancia de arafat o contra la intolerancia derivada del
fundamentalismo islámico.
La cultura estuvo ausente del acto de entrega de los premios Goya de forma absoluta,
pero también estuvieron ausentes los verdaderos protagonistas del cine español, es decir,
aquellos que salvan nuestro prestigio en esta faceta de la cultura ante el mundo de la pantalla, los
únicos que tiene categoría para representarnos, por ejemplo José Luis Garci y Pedro Almodóvar.
Se respiraba un aire político, no un aire cultural.
El segundo de los hechos que muestran el alojamiento de los intelectuales y artistas y los
profesionales del los medios en relación con la cultura es la actitud falsamente pacifista en
relación con la ya referida guerra hipotética contra Irak.
Las manifestaciones de estos grupos se suceden con relativa asiduidad. Se producen
escritos, se anuncian manifestaciones. Se denuncian abusos. se convocan concentraciones. Se
rechazan amenazas y se formulan otras no menos tediosas y aburridas, se proclama derechos y
deberes. Nadie quiere la guerra. Todos rechazan la guerra. El interés ahora es la guerra que debe
evitarse. la cultura ha quedado marginada o eclipsada por la fuerza de los intereses políticos
interiores y exteriores. El pacifismo se masca. Los intelectuales y artistas son los portadores de la
pancarta de la paz.
Todos quieren la paz. Pero no la paz de los EE.UU que ha sido el país atacado con la
destrucción de sus Torres emblemáticas y la muerte de casi cuatromil trabajadores que se
hallaban en su interior. No, la paz que quieren y la paz que defienden es la paz de los agresores,
la paz de los terroristas, al paz de Sadan Husein, la paz de Arafat, la paz de Bin laden. Esta es la
paz que defienden. Ninguno de estos es considerados como peligroso para la paz. El peligroso es
el presidente de los EE.UU. y el pánico del mundo estaba provocado no pro el atentado a la
Torres Gemelas sino por la "bárbara respuesta" del presidente Bush.

"Lo peor no es que aún no exista conciencia de este nuevo tipo de guerra, sino
que los que se dicen amantes de la paz, las fuerzas criticas, nos e alineen en defensa de
sistema amenazado, sino, pro el contrario, juegan a la desmoralización, actúan como
un escudo defensivo, en la práctica, de las fuerzas desestabilizadoras: de Bin Laden,
Sadan Hisein, Arafat... ¿Y quiénes son estos? Lo estamos viendo: una parte del
establishment cultural y político que se niega a reconocer a estos como un frente bélico.
Podemos decir que el enemigo cuenta con una 'quinta columna' de gentes muy
cualificadas, tontos útiles. ¿Para cambiar el sistema? Ni siquiera.. Este escudo que
defiende o disculpa o simplemente no quiere reconocer la otra parte enemiga está
formado pro todos aquellos que se niegan a identificarse con el 'sistema', herederos de
una frustración histórica, revolucionaria... Los componentes d este escudo defensivo
desarrollan una tarea de gran eficacia disuasoria: denuncian la desproporción entre el
mundo occidental y el tercero, el gran aparato militar con el que describen como
'escarceos terroristas', el elefante con la cacharrería... (A. de los Ríos 30-1-03).

La razón ultima de toda esta confusión nacida del complejo de 'transferencia de


culpabilidad' al que ya he hecho referencia la tomamos del autor del texto transcrito. Pero
podemos encontrarla en otros muchos autores como Revel, para quien estas deficiencias y otras
del inconsciente progresista no constituyen ningún secreto.

"Y ¿peque hay una parte del mundo occidental empeñado en debilitar a éste y en
jugar al traidor D. Julián?... Se trata de un ajuste de cuentas entre la parte de la
sociedad que perdió las posibilidades de cambiar el sistema y el sistema mismo. la
izquierda ha perdido todos los principios y es consciente de su incapacidad
transformadora. Así que o bien utiliza de forma abusiva a las sociedades cuando llega
al poder o ben se entrega al socavamiento del sistema y de sus valores morales".

Y sobe todo no hay que olvidar un hecho importante: el fracaso del comunismo en
Europa tiene como factor desencadnante principal a los EE.UU. En paralelo, el fracaso de la
socialdemocracia en Europa (fracaso de Schoeder en sus propio feudo) tiene como factor
desencadenando el liberalismo y el capitalismo representado pro los EE. UU. Con la
globalización o mundialización de la economía y las comunicaciones este fracaso de la izquierda
es todavía más fragoroso como tal fracaso y más doloroso y humillante para ellos. Aparte de la
nostalgia, hay cosas que no se perdonan ni se olvidan.
Algunos de esto intelectuales son consultados o invitados pro El País para que emitan
una opinión que el periódico ya conoce de antemano. También la conocemos d antemano los
lectores. Es el caso de Eduardo Mendoza, Antonio Tapies, Andrés Trapiello, Elías Díaz. Pero
viene bien publicar esa opinión con una fotografía en la cabecera de cada uno de los apartados
(3-2-03).
Una de las declaraciones es el pacifismo. Pero ¿quién ha demostrado que el pacifismo es
pacifista?. Al menos los pacifistas que yo conozco no son pacifistas, sino beligerantes. Les
interesa la paz de los suyos, la de los que pertenecen a su ideología y comparten los mismos
intereses; sólo esa paz. No la de os otros. Y si es necesario, por al fuerza. El pacifismo de los
profesionales de la paz no es pacifico, sino agresivo, violento y, por supuesto, demagógico o
antidemocrático.
Es ya una opinión generalizada la que considera a estos grupos de intelectuales pacifistas
como la flor y nata de las élites de la cultura moderna. Su cultura viene a identificarse con su
pacifismo. Pero la gente normal no se da cuenta de que estas élites supuestamente cultas fueron
las que

"apoyaron con entusiasmo a Stalin; defendieron el ideario comunista a la Unión


soviética a pesar de los sucesos de Hungría y Checoslovaquia; se escandalizaron
porque nada e hacía ante los desastres humanos de Kosovo y se volvieron a
escandalizar cuando se decidió actuar; ríen las gracias de Fidel Castro a pesar del
desprecio absoluto a los derechos más elementales; y el problema siempre es Estados
Unidos aunque actúe en el marco de Consejo de Seguridad y se limite a denunciar
graves violaciones como en Kosovo, Afganistán, Irak o corea" (Florentino Portero 8-2-
03)

¿A quién quieren convencer con sus manifestaciones pacifistas? De toda maneras los
promotores de esta paz son preferentemente los pseudointelectuales y pseudoartistas, porque son
los que tienen los recursos dialécticos para hacer pasar por pacifico lo que no lo es en absoluto.
Pero lo suyo debería ser la cultura. ¿Dónde han dejado la cultura?. Por qué la culta tiene que
estar en manos de los que profanan y ensombrecen? ¿Por qué tiene que estar la cultura en
manos de los que no son cultos? ¿Por qué la cultura tiene que estar contaminada con otros
intereses que no tienen nada que ver con ella?

Aun ahora mismo, en estos días, hasta Claudio Guillén, en su discurso de ingreso en la
Real Academia Española (2-2-03) ha salpicado sus palabras con ideas e imágenes acerca del
'exilio' como hecho político que le ha afectado personalmente y que le duele; un hecho que ha
condicinado o extinguido la vida cultural de muchos españoles de la postguerra: "los procesos
políticos atraviesan el ser de la persona calándola hasta las entrañas" (La Razón 3-2-03). Su
discurso y su persona merecen todo nuestro respeto y nuestra admiración, pero los intereses de
un intelectual de su talla requieren otras coordenadas más cerca de la cultura limpia y noble, la
cultura incontaminada.

Los sacerdotes y los intelectuales comprometidos


Sobre este tema volveré en la segunda parte de este libro. Pero antes debo dejar claro que
el tercero de los hechos es la campaña de los intelectuales y artistas vascos, incluida esa parte de
la Iglesia vasca) en favor de un partido político (Batasuna) declarado ilegal por los tribunales del
Estado en virtud de sus vinculaciones, connivencias, apoyos e implicaciones personales en el
entramado terrorista de ETA. También aquí se suceden las manifestaciones, los apoyos, las
cartas y los escritos, las tertulias en los medios de comunicación y las proclamas, las
interferencias en al vida académica de la universidad, etc. hasta los sacerdotes e han implicado
con cartas y comunicados de apoyo a los violentos con un olvido total y lamentable de sus
víctimas. También los obispos de la región han tomado parte en el asunto en favor de Herri
Batasuna como partido político, "sea cual sea la relación" que tengan con los terroristas". Más de
quinientos cincueta saceedores vascos españoles y francesas (hijos del obispo Setién, dice un
diario) han dirigido una carta al Papa con motivo de su visita a España 3-5-03), en favor de los
políticos, las estructuras y los intereses vascos defendidas por la banda terrorista ETA.
Los primero han hecho dejación de sus obligaciones y de su vocación como
intelectuales, artista e informadores. Los segundos también han hecho dejación de sus deberes
religiosos que también son parte de la cultura de un pueblo. Se han pasado al terreno de la
política y muchos de ellos al terreno de la subversión.
Un paso más en el proceso de abandono de la cultura para dejar paso a la política es el
que se h iniciado en a la Universidad del país Vasco. A un terrorista preso se le ha permitido
salir de la cárcel para presentarse a un concurso oposición de profesor titular y la Universidad le
ha otorgado la plaza. Aparte de esto la prensa de estos días difunde la noticia d que hay caso
doscientos presos vascos al acecho preparando sus carreras y sus oposiciones en las propias
cárceles para lanzarse sobe la misma universidad y copar sus plazas en el momento oportuno.
¿Intereses culturales? ninguno. Los interesa de los intelectuales, en este caso concreto, van en
otra dirección.

Esto nos obliga a preguntarnos ¡qué es un intelectual?. La sociedad necesita una


respuesta clara. Y el mundo de la cultura terminará ahogándose si no es capaz de elaborar esa
respuesta. la inmensa mayoría de los intelectuales son unos impostores. De intelectuales no tiene
absolutamente nada, ni siquiera el nombre pues lo usan ciertamente y presumen de serlo, pero
ese nombre lo han usurpado. Llamarse intelectuales es un sarcasmo. Y por supuesto la cultura no
tiene nada que ver con ellos.
Cuenta Campmany que el ministro franquista Solís preguntó a al catedrático Muñoz
Alonso 'qué era un intelectual'. A lo que el catedrático contestó, "Ministro, intelectual es el que
no hace es pregunta". El ingenio de Muñoz Alonso, del cual puedo dar fe porque fue profesor
míos de Historia de la Filosofía antigua, le resultó útil para eludir una repuesta comprometida.
Pero Campmany es más valiente y no elude respuestas de ese tipo aunque los haga en términos
de ironía y sarcasmo:

"Hay que ver la cantidad de sujetos y sujetas, jóvenes y jóvenas, maromos y


chais que van por el mundo con la pretensión de ser reconocidos como intelectuales y
llamados así, con dos bemoles, intelectuales, o sea, gente que trabaja con el intelecto y
que cultiva la ciencia, el pensamiento; la literatura y por ahí. Luego, resulta que no, que
no trabajan con el entendimiento, sino que viven por sus manos, quizá artesanas, por su
voz, quizá acordada, por sus pies, quizá bailables o repitiendo saberes aprendidos. Y en
algunos casos no trabajan en nada. Son intelectuales en paro o aproximaciones de
intelectual infatigables para el descanso. Extraña ese empecinamiento de algunos
seres humanos por llamarse «Intelectual», porque el intelectual de verdad suele llevar
una vida de trabajo oscuro, casi solitario, de mucha responsabilidad y poco brillo, y
además, su economía no le permite el desahogo, sólo le llega para un mediano pasar y
para una instalación en la vida lindante apenas con el decoro. Se necesita mucha
entereza y mucho desapego de los bienes materiales para seguir la vocación de
intelectual. Y más cosas: una inteligencia superior, austeridad, desprecio del éxito y la
dosis de soberbia imprescindible para desdeñar la felicidad de los vulgares. Bueno,
pues de pronto, en algunas situaciones singulares, el foro de la política, el corro del
arte o el salón de la vida social se puebla de 'intelectuales'. Esos intelectuales firman
manifiestos, salen en manadas, argumentan con pancartas, discurren a gritos. Hay
gentes que son, por ejemplo, habituales del ejercicio del 'abajofirmante'. Uno lee un
manifiesto firmado por unas docenas o unos cientos de abajofirmantes, y apenas sí en-
cuentra entre las firmas dos o tres personas conocidas por su actividad intelectual o
aproximada. Allí encuentra uno las firmas de Perico de los Palotes... Los políticos
tienen cierta alergia a estos 'intelectuales' de manifiesto y manifestación sin darse
cuenta de que el intelectual verdadero jamás actúa en manada y es un lobo solitario del
pensamiento. Las peleas y los recelos entre políticos e intelectuales vienen de lejos, y a
veces son tal para cual. Nuestra izquierda política es mucho más viva que la derecha en
apropiarse de la opinión de estos intelectuales de manifiesto. Juan Aparicio, jonsista,
decía que ellos eran 'actuales' frente a los intelectuales. En el tardofranquismo
aparecían muchos manifiestos de intelectuales, naturalmente de izquierdas". (J,
CAMPMANY 7-2-03).
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El nombre de 'intelectuales comprometidos' esta reservado prefernetemente para lso
inetlectuales vinculados al Partido Comunista. Entre lso itnelctuales con carnet más cercanos
cabe mencionar a Neruda con "Baladas y cnaciones del Paraná" o "Sobre los ángeles", a
Alberti con "Coplas de Juan Panadero", a Louis Argon y otros. Por parte de la derecha,
vinculados a la monarquía y tambien al franquismo tambien podemos citaa a otros como Jose
María Peman con su " Poema de la bestia y el angel".
Naturalmene estos intelectules petenecen a la élite d ela literatura y consttyen una
excepción, pues su obra más extensa constitye la exprsión m´s frefinda de la cultra de ls élites o
inorías. Las obras de cada uno d elelos en la que se mezclan los baalore esteticos con
sentimietnos patrióticos derivados de su ideologia comunista o fascista son considradas por
elos mismos como circustanciales, dando a entender que tambien ellos entienden que loa alore
derivados de esto sentimeitnos no son preicsmenete los qeu se corresponden con la verdaera
cultura. Otos en canbio sólo ha producido obras que no pasasn de los niveles ramploens dle
panfleto.
Lso intelectules ue ha trazdo su trayectoria tomando como puntos d erefencia los
valores de la litratura el arte y la historia, han producido obras magsitrales. En cabio los eu
han optado apor lso valores de al literaaura y el arte sometidos o condicionados por una
ideologia política totalitaria,s ea del signo qeu sea, mientras no se han liberado de esa
carlanca, han producido obras deleznables, propias de indigviduos soetidos al sevilismo más
humillante, meredorsas de ser olvdaas o elimindas d ela n´mina de las obras de lso
intelectuales.
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11.- LOS INTELECUALES PROGREISTAS


Por el destacado papel que estan llamaos a desempeañr lso itnelectuale ne el campo
d a cultra algunsod e elelos, los de signo propgrristas merecen un apratado especial.

Los intelectuales son aquellos individuos que se dedican a desplegar la ehergías dle
intelecto y viven de la actividad del mismo, dejando de lado los fines prácticos derivados de la
acción material. Los factores que lainmentan su metoe son la verdad, el arte, la justicia, la
filosofía, la teologñía y la ciencia tomada en si dimensión puramente teorética. Es decir, esos
conocimietnos y actitudews que se consideran como valores universales.
Importa de manera especial esto último: los valores universales. POo eso el intelectual
que abandona esta tarea que le sitúa en lo universal puede considrrtarse como un renegado,
comao aaun tridor o como un apostata de la intelectualidad.
El que abaqndona lo uaniversal de forma automática se sitúa en lo relativo. La paostasía
d elos intelectuales comiensa p`recisametn ahí, en el interés que muestran por lo relativo, lo
momentáneo, lo accidental, lo efímero, lo particular, l0o ideolótgico, lo sectariuo, lonacional, el
devenir, etc.
Suce desto cuando el intelectual opta por la negación d ela razón universal que es la
rsazóan d ela natrualeza humana no la razón de lcada uno d elos individuos. Es decir, la razón
abstracta o razón ideal. El intelectual, pues, claudica y apostata cuando abandona los ideales apr
situarse al servicio d einteresees aprticulares. Esto sucede cuando de forma consciente o
incosciente comienza exaltar lo singualr sobre lo universal, los intereswes d elas individuos sobr
elos intereses de lanatualeza unhana o del hombre en tanto que hombre, la filosofúa del devenir
sobre la filosofía del ser..
Esto es la suerte que han corrido muchos intelectuales. En audsendia de un valor
universal han optado por el relativismo que le lleva a defender cualquier causa, pues todas las
causas son leg´timas cuando no hay una causa suprema o un crterio universal apra dicernir las
causaas razonables d elas que no lo son. Para el intelectaual quye ha optado por el relativiosmo
'todo vale'. Y hoy en día es una tentacióaan seria por la presión que ejrce sobre los
iointeklectuales esa especie dxe nebulos que se llama postomodernismo.
Cuando los pernsadiores actuales se ocupan de est tema prewntan una seria confusión
entre valores áunicos o absolutos y valores únicos por una parte, y entre realticosmo d elso
bvalores y plutralismpo de los valores.
Los valores absolutao nao tiene por quñe ser bvalores únicos, ni mucho menos. Si lo
fueran la situación sería grave pues nos condudiría a totalitarisomo o al fascissmo, como en el
caso de la ale,mania de Hitler o la Unión -soviñetica de Lenin y Satalin. Los valores absolutos
son auellos que valen siempre y valen opa todos. Estos bvalores, pues son compatibles con el
pluralismo d elso valores. La única condición es que sean coherentes entre sí.
De la mism anaera los valores realtivos no tiene por qué ser valores plrales. El
realticosmo puecde condicr d eal miam manera al totalitarismo o al fascismo. Sianamegbargo lo
más normal es que nos lleve al escepticismo, a la desorientación, al desconciertpo, a la
incoherwencia, a la confusión, al desorcde y al cdesconcierto.
Como he afirmado anteriormente, La aceptsación de valores absultos como valores
universales es perfcectam,enet compatible con el pluralismo e incluso con la tolerancia. Ahora
bien el intelectual que ha asimilado los principios o los psotulados dle postmodernismo no
entieden nada de esta compatibilidad. Se encurta fuera de3 esta órbitsa. Para e´l los valores son
relativos o únicos, según los caswos.
La sitaución más lamentable del intelectual es quella en la que afirma que los valores son
únicos haciendo constar que esos valores se encutnraqn en una ideologíua, en un apertido
político, en una clas social, en ungrupo d epresión, etc.m Son los intelectaules compromertudos
con una caudsa. De estos intelectaiuels nos ocupoaremos en este mismo aprtado. Desde este
punto de arranque muchos intelectuales han sido aupados o encumbrados a la fama universal no
por la sactividades de su intelecto, la cual es nula o mediocre, sino pro los servicioos que han
pestado a la causaq socialista o comunista. Intelectuales y artistas cuyas obras se encutnran
vacías de contenido y acarente de orrginalidad.
Pero hy otra clase de intelectuales que han abandonado la primacía d elo inmjtelectual
para somterela a un fduins supoerior, según ellos, que es el egoísmo, el dinero, la fama, la
nptoriedad y la gloria, y la ambición, que son mása o menos las cualidadesque Ortega atribuía las
masas cudno pensaba d3e ellas que amenaqzaban la estabilida social con su famosa revolución.
Los intelectuales progresistas fiormas juna unidad con als masas dde tal manera que ya no es
posioble distinguir entre las masas y la élites dwesdeste punto de vista. Por el lado d eal
izquierda la amenaza de las élites a cargo d elas mazas se ha saldado con la atracción d ela
primeras a la manera de sera, a los citerios y los gustos de las segundas. Es decir, el desembarco
en la mediocridad y la abdicaciáon dle intelecto.
Hay un tercer sector de intelectuales que máas bien ,merecen el nobmre d
antiintelectuales, aimbuidos tambiñen dle espíritu y las actitudes progresistas. En el maundo d
ela literatura y elpensmiento son los intelectaules nihilistas o promotroes dle absurdo y en el
mundo dle artwe son loas promotoresw del arte sin estética orientado a la realización d ela obra
con libder5tgar u origiuinadlidad anuque estas forma se encutnree completament vacías- e
incompatibles o no sometibles a la teoría y a la críotica. Bien entendido que esta originalidad ha
de entenderse unicametne, no como acercamiento a los orígenes, sino como "brutal negación d
elo anterior yb exigencia xonatante de lo nuevo". El valor, pues no es algo positivo, sino algo
negativo. Consiste precisametne en la negación d elo viejo, es ddcir, de la tradición.
Pero de estos intelectuales hablaremos unos párrafgos máa adelante.

a) la voces de la conciencia intelectual:


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"ETRE las muchas maifestacioes de la degradació cultural que hoy os atosiga me causa
especial lástima y sorojo la abolicló irreverslble de la calidad como criteri para graduar la tempe-
ratura de u libro. A los feómeos ya seculares del amiguismo y el eemiguismo, a la cerrazó
mostreca que los medios de comuicació muestra ate toda expresió literaria que proceda del
adversario (¿y quié coños es el adversario?), se ha sumado la tiraía cochambrosa del
mercatilismo, la trivializació del taleto, que ya o se mide por logros estéticos, sio por los
mecaismos abomiables del "marketig" y la permaecia e el cadelero o cadelabro. Este despotismo
ada ilustrado se plasma semaalmete e suplemetos culturales cosagrados al estruedo del mercado,
lacayos de la fafarria que impoe las editoriales más aparatosas y cada vez más sordos a la música
secreta de la literatura, que sigue emitiédose como u susurro, por debajo de tanta chatarra ifame.

Se repite hasta la afoía -pero sobre todo lo repiten los idividuos más burdos y compla-
cietes co el estado actual de las cosas- que nuca han teido los jóvees tatas facilidades para
publicar, y es cierto. Bastan unos modales desevueltos o roqueros, basta u perímetro torácico
cosiderable para atraer la ateció de u editor o mercachifle. Basta co escribir paparruchas
adolescetes y tributarias del acné para publicar; si, además, esas paparruchas esta adoradas co
una prosa de parvulario, la resonacia del libro será más estrepitosa aún. No me detedré e otras
miserias que tambié favorece la proliferació de genios postizos, como el compadreo noctámbulo
o el meritoriaje venéreo, porque ustedes dira que exagero, pero esas miserias existe, que yo lo vi.
La crítica literaria y el periodismo cultural, que debería desempeñar la misió sagrada de
dlscernir el grano de la paja, se deja arrastrar por la turbamulta y el engraaje mercatil, y celebran
alborozados las paparruchas púberes, si vienen cofortablemete escoltadas por el despliegue
crematístico de las grades editoriales. Se jalea engedros, se ecumbra nulidades eximias, se
trasige co mediocridades apabullates; las jerarquías literarias se ha disgregado e un maremagno
de baalidad y modas ta efímeras que ace caducas. El jove que empeña su vida ante u escritorio,
criado ua próstata del tamaño de u meló o unas cartucheras irreparables es pisoteado por la
marabuta de geios semaales o de saldo, costumbristas discotequeros y demás ralea. Las editoria-
les pequeñas que todavía se esfuerza por escuchar la música secreta de la literatura queda
apisoadas por la charaga idecete del mercado, y los libros que publica tiee que resigarse a los
aaqueles más polvorietos de las librerías y los águlos más oscuros de los periódico. Mietra, la
morralla promocioada asciede a los púlpitos y las tribuas. Qué asquito". J.M. de Prada 26-9-97
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b) los intelectuaqles y el sello prpgreista:

E los medios de comuicació actuales hay u autético mercado de firmas, no u mercado de


coteidos y calidades. Lo grave del caso es que los portadores de estas firmas so las voces que se
deja oír sobre las demás causado de esta maera ua desorietació grade y ua pérdida del setido de
la realidad de los lectores, los oyetes y los espectadores. La igoracia, la osadía y la icompetecia
impoe su norma e virtud de la fuerza del medio que la sociedad ha puesto a su disposició.

U ejemplo de esta orietació d el ateció pública hacia ciertas firmas actuales lo teemos e la
devoció por cuiertos escritores que atribuyen el gusto por el arte y la literatura úicamete a los
itelectuales, artistas y escritores de izquierdas. Para ellos los itelectuales, los artistas y escritres
de derechas se caracterixza pos su isesiblidad y rudeza. Esta es la valoració que a Mauel Vicet,
pogo por caso, le merece la compresió, la estimació o la admiració qeu muestraa los políticos de
derechas por las obras de aarte modero. aturalmee esto es falso. Pero, sobre, es ua majadería, ua
muetra de igoracia y ua provocación. Vicet igora por completo los nobmre de itelectuales,
artistas y escritores que no so de izquierdad, que es lo suyo; igora los libros que se ha escrito y
als exposicioes que se ha orgaixado por escritores y mecenas de derechas; e igora de la misma
maera los ivels altímos de hopocrsía que hay etre lso que forma sus filas de izquierdas cuado se
ecuetra ate u cuadro de arte modero o ate u libro que ya no se atiee a las exigecias de 'las tres
uidades'. Por si no lo sabe, los suyos tambie ha quemado muchos cuadros porque no los etedían
o porque esos cuadros no teían ada que ver co la lucha de clases y la dictadura del proletariado.
Pero, como el artículo lleva su firma, la audiecia y el éxito de Vicet está asegurados. Ese
artículo se paga. Y se paga bie. Si cualueir ad eosotros hubiera escrito lo mismo, el artículo
hubiera pasado desapercibido. LO hubiera arrojado al cdesto de los papeles. N lo huebiera leído
adie. El público redicido a masa entra de bue grado e las mazmoras de la igoracia y el embuste
precisame de la mano (la firma) de ciertos escrotores como Fracisco Ubral o Mauel Vicet. Au
ahora, e los tiempos qu corre, ua firma trazada co la mao izquierda tie el éxito asegurado.
En cambio los libros y artículos firmados con la mano derecha passan desapercibidos o
son inexistentes, lo msimo que son inexitentes sus autroers, -o ejemplo, no existen ni han
existudo Spengler, Heidegger, E. Pound, T. S. Eliot, Evelyn Wang, Vivco, Dostoyevky,
Marinetti, D'Annunzio, E. Jünger, Celine, La Rochelle, Gentile, Malapart, Prezolini, Papini,
Pirandello, Webwe, Mann, Moeller, von Salomon, R. Satrauss, Hauptmann, Planck,
Lichstenstein, C. Schmitt, Cocteau, Maurras, Guitry, Morand, Claudel, Jannings, Orwell,
Maeztu, M. Bueno, Muñoz Seca, Menéndez Pelayo, García Morente, D'Ors, Peman, Ortega,
J.M. Salaverría, Foxá, Sainz Rodríguez, C. Caballero, Ledesma Ramos, Sánchez Muñoz,
Ridruejo,, E. Montes, L.Rosales, Panero, etc. Y tampoco existen Marías, Luca de Teana, Ansón,
Campamany, Lozano, Czrrascal, Muñoz Alonso, de la Cierva, S. Cámara, Azamcot, Salisach,
etc.
Hay otros muchos que firmaron con la mano isquierda. Pwerop posiblemen por chantaje,
es decir, no por asimilación d eal ideología comunista sino pos solidaridad con Rusia. fuerin bien
recibidos como 'compañeros de visje' (así llamados por Satalin), pero a cambio se les exigió una
actyirud pública de dhesión al partido, elogios, aplausos ante el publico de occidente,
felicitacione al partido comunista y . Pero sobre odo se les exigió silenciao en relac ión con las
persecuciones, encarclamientos y ejecuciones masivas sifridas pro los intelectuales de la Urss,
dde china, de Cuba, de Corea dle Norete, de Cmboya, etc. Entr ewstos companeros de viaje
estgaban Malraux, Romain, Rolland, Aragon, Eduard, Shaw, Lasky, Huxley, Stephen Spender,
Graham Greene, A. Guide, Joliot Curie. H, Mann, A. Zweig, Dreiser, Sinclair. Steffens. R.
Wright, E. Wilson, A. Machado, R. Rolland, Auden, Dos passos, Hemingway, etc. Hay qeu
reconocer, no obstante que este chantaje y es cklaudicación les valió mucha popularicdad y un
apaluso dle público progreisyta que en mucbchos caos les aclamaba como ídolos. No fue pro
tanto una adejsión espontñanea, sino coactiva muchas veces a base de miedo o terror,
intoimodación, persecución, privilegios, etc.
Hay tópicos qye ya marean de tanto oirlos. Se instalan en la sociedad y no hay manera de
removeerlos. Entresos tópicos estan el victimismo de la izquierda (persecución histórica), la a
afirmación de que la cultura ha estado siempre en sus manos y la supoeririoridad moral de lso
que miitan basjo sus b anderas a la qe ya he hecho alusion en apratado anteriores. Todas estas
cosas osn absolutamten falsas.
Si la izquierda ha sido perseguida algunas veces, son muchas más las cveces que se ha
convertiro en perseguidora y con una consecuencia smas funestas pues ha causado genocidios y
masacre humanas d emayores dimensiones. Ya he constatado en este libro que lso milolnes de
muertos y la devastación social causad por Stalin y otros dictadores comunistas fueron mu
sueriores a los millones de muertos y la devastación social cusada por Hiotler y otros dictadores
de derechas. De hecho los que padecierosn esta última desolación se han recuperado sin mayores
dificultgades. Lo otrros en cambio se encuentran hundidos ne la miseria y con pocas
posibilidades de salir del abismo.
En lo que concienrne a es segundo tópico según el cual la cultura ha estado simepore en
manos d ela izquierda ya he demostrado qyue es completamente falso. LO suyo no ha sido una
cultura universal, sino una cultura de compromiso puest ala servico d euna casusa. Muchas
beces ni siquiera ha sido una cultura, sinio una subcultura o una contracultura. POor tanto es una
cultra relativa.
Y en cuando a la superiridada moral de los intlectuales dd la izquierda hay que
preguntarseles ¿qué entienden por superiridad?. si se rfieren a los valores espirituqales está claro
que esa superiridad es inexistente. si se refietren a los valore socfiales,a contece lo mismos pues,
lejos de cosntruit una soiedad fuerte y biene wstructruada, lo que han hecho es detruirla, asolarla,
aniquilarla o desmantealrala en aras del estado. La han reduc ido a masa. Lo suyoe s un estado
fueerte, no una socieda fuerte. Un estado monoplítico y totalityario, no unas oisntituciones
democráticas. Un estado intervencionsita, no un estado feudal (ya suoerado), un estado burgués
(capitalista) o un esado social (democráticoco). Ni siquierq un estado social, pues en lo qu
concierne a la democracia, lo que afirman con las palabras lo desmienten con los hechos. Esto
contradice la teoría marxista, pero sólo en apriencia, pues si bien Marx desprecia al Estado, en
realidad al marxismo no pasño d ela dictadura dle proletariado que es un estado totoalitario. Y si
serefiernen a la superioriodad económooca, ya etgamos vioendo los rsultados: miseir y hambre,
REstsomso en el año 2003 y la mayor parte d elso rusos tuen quelinmentrse a base de pan y
patatas. No tiene otar cosa.
Los socialistas españoles,tanmbien los intelecytales, tiene su origen en le marxismo y
respiran aun hpoy el aire que emeerge de sus ideas. Esto no puede olvidare. Del marxismo han
vivido muchos añoss y han absjurado de él hace muy poco tiempo. Pues bienhay en Marx
muchos pasajes en lso que se ridiculia el socialismo moral y se despecian las ideas y ledtyes
morales. Para e´l el motor d ela hostoria es el determinsmo fisico (leyes físicas) que anida en la
conciencia de laa masas obreras en virtud del cual se hacve realida la opocisiñon irreconciliabel
entre las nuevas formas de producciñón y las superestructruas sociales. Oposición que hace
inevitable el chosque o la revoluci´ñon entre ambas con el tgriundo de las primeras y la
dedaparición dl capitalismo.
No hay, pues, un concepto claro de superiridad moral. Ese concepto sólo es posble en
otras formas dde socialismo, poe ejemplo, en el socialismo de Bernstein y Man, en genral en el
soclaimo d etodos los fabianos. Pero aun es este cxaso la superirida moral es solo parcual o
relativa.

c) la liberttad y la censura:
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El escritor V. ALBA en su libro "Histiria social de los intelectuales" del que han sido
tomadas alguans deestas notas mke opermite seguir con el argumento:
Salvo períodos excepcionales como la Grfecia democratica y Roma, La historia d elso
intelectuales ha pasdo por diversa etapas: la etapa de lso intelectuales sacralizados o cvinculado
a alguan isntirción religiosa (la Iglesia), la etapa de lso itnelctauels secularizados (reancimietno),
la etapa de lso intelectuales ideologizados (socialismo, comunismo, anarquismo, sindiaclismo,
etc.), y la etapa d elos intelectuales manipualdos (comunismo, fascismo), la etapa d elso
intelectuales manpuladores que es la nuestra utilizando como intrumento los podrrosos medios
de comunicaci´ñon d enuetros días.
El conceptpo de intelectual pardce que debería ir siempre vinculado al concepto de
libertad de penamiento y libertad de palabra o libertad de expresión. sin embaqrgo esto ha
ocurrido pocas veces. Fuera de esos lustro que sucedieron a la Revolución ferancesa suepre ha
habido algún tipo de cnsura sobre los itneoectuueles. Esa censura aun hoy es una realidad, sobtr
todod cuando el poder, cualuera qu sea se encutnra en manos d elso progreistas. Las formas de
cnsura son muy dioversas: la autocensura (Comité nacional de Escrotires de Francia, de signo
comunista u otras organizaciones), los peridistas que aveces delatan eso que ha dado en llamrse
el 'terror intelectual' (Federación de Peridostas, organización d ePeriodistas, prensa progreista),
los abogados (comisiáon intendacionalde juristas, democrática, y Comoté mundial de Juristas
democráticos, comunista), los defendsores del derc ho al honor como coberturwa, los que exigen
la cosulta prebvia para publicar algo o exhibir algo, las rewtricciones a la importación d elibros,
la exigencia d eune stilo determinado, la práctica d ela excclusi´ñon de ciettos intelectuales de
algunas Organizaciones (los judíos de la Unesco), etc.
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d) Los neointelectuales y los progres:

Merecen especial mención los 'neointelectuales' o inteklectuales que no tiene una


respuesta clar paa los problemas del momento y pretenden aplicar, desde su posición elitista, las
ideas marxistas de la alienación al mundo no obrero. Tratan de afirmar su identidad recurri3endo
a ideas viejas, se divieerten, pero no esbozan una solución a lso problemas que tiene planteados
la sociedad,e s decir, los problemasn d elos que no son tenidos por intelectuales.
Entre los neointelectuales hay una secta que puede edenomianrse anitintelectual. El
nombe se debe a esa misma afición por la moda, por la sorpesa, por la originalidad. Esa
originalidad consiste en renegar d ela cultrua: dsdpeceido d la shumanidades, d ela lenguas
clasicas, d ela histroiria , de la ciencia pura, del arte clasico, de la educa<ción, de la literarura,
dee la psicología o psiquiatría. es decir, el antiintelectual desprecia la realidad, lo qeu le
desagrada y ll sustituye por otra cosa, algo que tiene que ve3r con sus prejuicios con sus
aspiracioens,c on sus absraracciones, con sus frustraciones. En el aryte y en la literaatura son las
suyas unas obras que más bien pueden ser calificadas como 'tomaduras de pelo'. Pero esto está
en la líjnea dle progreismo cuando aspira a dar cab ida a toda forma de originalidad aunque sea
sólo eso, una tomadura de pelo, una forma de contracultura, una maifestación d ela razón estéril,
una foram de reirse del lector o el espectador. Todo ello en consonancia con el postulado
fundamental del psotmodenismo asimilado por lso progreistas, es decir el psotulado del
relaitvismo absoluto(perdon por la contradicción) según elc ual 'todo vale'.
Por detrád e todo esto están sus freustracioens, com,o he afirmado anteriormente, su
deamgogia, su irracionalismo, su esoterismo os ecreetismo, su atrofia intelectual, su afición al
absurdo, su aburrimiento, etc. También ocultan estas formas de espreasrse el papanatismo en
relación con todo lo que viene d elos estados Unidos de América.
El autor antes citado cuando habla d estos temas tien la imporesión de que lso
neointelectuale adoptan estas psoturas porque despecian la cultra de masas. tiene que decir algo
que las masa no entiendan si queiren llamar la atención. Aspiran a ser4 geniales a base de sos
trucos que no tiene and qu ver con la itneligencia. Y apunta aerrmás otra idea; ewl miedo al
futuro. Los enointelectuales "son reformistas con un leguanje revolucionario, dan máss
inportancia a la alienación cultraul que a la social, encuentran más ijsoportable la opersiñond eal
urbe q1ue la explotación dle capital". Y recoge el testimonio de un español que se queja de que
los intelectuales hayan abandonado su tarea esencial la sitaución dleos trabajadorews y las
leuchas obreras. Estos intelectuales ya "nos e encuentran".
los neojntelectuales han venido a identifiarse con los 'progres' como "fermento de donde
luego salen los héroes, lowscos, genios, y jefes de realcioens públicas".

e) los ingtelectuales comprometidos:

1) El compromiso con las ductaduras de izquierdas:


El autoe antes mencionado introduce d ela misma manera en uno de sus apratados la
figura del ?intelectual comprometido'. EDste tipo de intelectual se eencuntra estrechamente
relacionado con aquellos que militan bajo la bandera de una ideología, por ejemplo la ideología
marxista pro aprtte d elso itnelectuales de al URs y proparte de los compañeros de viale que
atendieron a la lamada de satalin.
autores como Sartre piensan que toddo intelectual tiene eque star comrpometido. Es de
cir, tieneque toamr aprtido pro una ?causa'. es como und eber suyo algo que tiene, resume o
sintetiza su identidad. Otros nom,bres que nos caen más de cerca también han sentido ese
compromiso con la causa, por ejmplo, Picasso, Neruda, Alberti, G. Márquez, V. MOntalbán?,
Saramago... y en genral todos aquellos que, aun vivos eincritos en la nímna abundante de los
intelectuale sde iqueirda, están siempr sipuestos a ocultar, disimular, comprender, justificar e
inslcuso legitimar todoa opresión, tdo despotismo y toda tiranía de cierto regimenes
militarizados eu van dede lenin y stalin hasta Castro y mao zedon,apsando por otro como Pol
Pot, Miosoevic, Sadan Huesein o corea dle Norte. Delicadamente comprsivod con eso
sregimenes opresivos cuyas masacrs se elevana muchos milloens de uertos, pero no con otros
tambien opresivos como los de Hitler Videla, Franco o Pinochet. Por negar la comprsnión a
torso regimensd que no comulgan con sus ideas son impalcable incluso con pesonajes
democraticos como Busch, Blarir o Aznar.
La mayor aprte d elso aqeu peinsan así entienden que esa obligación de tomar aprtido
está referia a la descición de comprometerse con ñlas causas de "la izquierda o por lo que
aquellos califican de tal y que no es necesariamente lo qu el pueblo llano considera como
isqyuierda" (Vila).
El intelectualcmprometido s enecuentra muy lejos de lo qeu hemos llamado 'libeertad de
palabra' o 'libertad de expresión'. el compromiso supone una imposición o un requerinmento d
apoyo a la cusa auenqye en el fondo nos e encuentre muy convencido de ello.
Est comrpromsio viene impuesto mucha vevfes por el gobiernod e turno. Pero no es
infrecuente que laprrssión venga de otros centros de poder, pro ejemolo, la prensa, los grupos de
presión, als organizacioens de intelectuales colegas, fuera d elas cuales él no tiene anda que
hacer.
Esta prsiòn tambien puede venir d ela sociedad cuando en ella se producen ciertos
acontecimientor especto d elso cuales el intelectual no queiere dar la imagen d eindiferencia o
aptía en els entido d eauedarase al margen. No sería progre por su parte. tien que tomar aprtido.
Importa, pues, el orogen d ela presión que le induce al compromiso. en este pnto los
intelectuales progreistas son un modelo. Tambien parce que son un síntoma.
Sin embargo imporrta más la 'causa' qeu promueve esa adhesión. esdta causa es muy
varaida.

El escritor mexicano Jorge Volpi ha escrito una novela en al ue habla del tema de los
intelectuales al servico del sicialismo real:"El fin dla locura". En sus declaracioens posteriores
pone de reclieve los excesos de lso intelecutales de izquierdas 'apynado las los regimenes
dictatoriales o autoritarios de su ideología apoyandoles con el uso de la fuerzza fisica y el
terorismo. En novelista cconsidrra esto como "uno d elos excesos y errores deesa izquierda
compromertida". Cuando he leido esstas declaracioens me ha venido ala mente muchos
perosnajes, pero sobre todo dos que se encutnra muy cerca de él que e el; se trata de García
Márquez y Josñe Saramago babeando ante las barabas fidel Castro. Volpi hace en su novela una
caricatura d estos personajes, pero detras d ela caricatura s encutra la ralidad que es la abdicación
lso valores universales susitiyendolos por otros valores eu derivan del servilismo. Promueven o
avaln movimeitnso conta la glbalización y la guerra pero prlongan su 'locura' apoyando a esto
regimenes qeu causan mas muertot que laguerra y cierran el paso a la lobertad de expresión y de
movimeitnso d elso verddaros intelctuales, appyando incluso a los t eroristascomo saramago en
favor de Elkarri (1-4-03).
Otra causa noble asumitda por los progreistas en sus compromisos es la defensa d elo
derechos y al igualdad de las mujeres. Se dan confertencias, se encribe en los periófdicos, se
hacen declaracioens,s e firman nmainifiestos, se establecen o eoxigen cuota femeninas, erc. Pero
son palabras, Solo palabras. A la hora d ela verdad han conseguido má ventajas para las mujeres
los gobiernos y las institucfiones no prpogreistas, por ejemplo, la Iglesia, amenos que se entiende
que es una ventaja para ellas el dercho a matar a su hijo antes de ancer en el caso deala que van a
ser maderes. Natrualmente esto es sólo un ejemplo.

2) El compromiso con l paz:


Está em primer lugar la paz. cmo intelectaules que apoyan el pacifismo suelen militar en
las dfilas del progresismo, no por convicción, sino por qye está de moda o po demagogia contra
el poder constituido. los intelectuale adictos al régimen soviético no eran pacifistas, comot
ampoco lo eran los compeñeros de viaje' que se adhirieron al movimento comunista fuera de la
Urs. en est oeran iguales que los intelectuales dfascistas.
En las cirsuntancias actuales resulta progre adherise o comprometerse con los
movimeitnos contra la guerra, auqneu el invasor o el tirano esté cometiendo los las mayores
atricudades en forma de ggenocidios, crímenes contra la humanidad, deprotacioens,
encarelamientos, ... El pacdidfismo es una credencial de honradez, sensibilidad, huamnitarismo,
etc. aunque en el fondo no haya ninguna convicciónb sobe ello. Formaa aprte d ela propaganda
`rpgreista.

3) el cmpromiso contra la energía atómica y la onservación dla maturaleza:


Rwwulta progre también el compromiso con los movimeintos en cotnra de las prueba y
el uso de la energía atómica: bonbas mortíferas, centrales nucleares, almacenamientod e
residuos, etc.
De al msima manera resulta progre adherirse o compometerse con lso miovbvimentos en
favor d ela consevacioónd ela natrualeza (ecologismo), auqnue nos e sepa hasta quñe punto
cirrtyas prácticas políticas o económiocas la perjudican; o hasta que puntyo ña batención de esa
actuación priv ala sociedad de unos bienes que le son necearios apra su deearrollo en el terreno d
eal salud, de la indfustria, de la aliemntación, d eals co,inicaciones, etc.
La causa es noble: la convivencia entr elos pueblos, al eliminación de tensiones entre los
paiseslas guerras, las contaminacioens msivas, etc. es nobe ciertamente, pero lo qeu no está nada
claro es el hecho de que sea una causa verdadera,es decir que la realidad sea como elos la
presntan.

4) El compromiso con la igualdad de los ere shuamnso:


Otra d eals causas qeu promueven el compromiso d elso itnelectuales ptrerogresistas es
la raza: la igualdad delas razas, al discriminación racial, al igualdad de xserchos, la inmigración,
etc. es otra causa noble cierttamente, de esto no caba la menor duda, pero hay serias vacilacioens
o incertidim bres sobre si el orogen de wwta causa se enceentre en una sinvcera motivaciòn
interna. Noesta nada claroq eu los itnelectuales tengan una preocupación seria por los
infdividuos y grupos de raza negra dentro d eun mismo país. Tampoco está nada claro que la
tengan por los negros de distintos países. De hecho, una vez que fue levada acabo la
descolonización d elos peublos africanos los negros de esos países seguían siendie negros, pero
los intelectuales rpogrresistas se dewsnetendieron del problema.
En lo qe concierne a la inmigración hay cierrtas voces que se dejan oir de cuedndo en
cuando, pero tienen poca fuerza. De hechpo no conozxco a ningñun progresista q1ue wse haya
llevado a un inmigrante a su casa. TQmpoco tengo noticia d eningñun progreista que ahya
distribuido algunsod eus bienes o que haya puesto su persona y su trabajo a dispocición d ela
causa. Habland el tema, firman panfletos, pero d elos suyo, nada de nada.

5) El cmpromiso con laclae trabajadora:


Otra causa noble que meuve a lso itnelctaule progreistas susicitando su compromiso es la
situación de la clase trabgajadora. los moviomeitnos dsociales, las huelgas, el apro, la
ejajenación por el trabajo, la inseguridad, etc. Son los problema d elos mineos, d elso esc alavos,
de las fábricas, de los trabajadores dle campo, etc.. Natraalemtne es lo suyo. Esenciamente suyo.
Sin embargo ya hay otros intelectyuales que e encuetnran dispuestos a queitarles la
máscara pues denunciam abiertamtne que ene ste caso lso itelectaules progresitas jamás han
pasado d elas palabras a los hechos. Imlicarse en la propaganda, en la protesta, en la disputa, en
las r eividicaciones, no cuenta nada. Poer en cotyrario impilicarse en los hechos supeone adumir
un riesgo qwuer lso itneledftaules progrresistas no están dispuestos a asumir. El autor vila ya
mencionado ao largod e ste apratado, reconoce que los intelectuales que se salen de stga norma
son muy pocos, rarisimas excepciones. La mayoría d eellos la casi totalidad, opta por el 'statu
quo', lo mismo que los ijnteledtuales no prpgresistas. está demostrado qeu el compromiso d ela
palabras no compromete a nada. El compromoso d elos hechos por el contrario, puede
comprotyar un cambio sustancial de su statu quo' (pérdida de la fuente de engresos). Ene sto los
intelectuales progresistas son más conservbadores que los no progresistas.

6) el compromiso dl silencio:
Otra d elasa causas nobles que suasita el compromso d elso intelectuales progtesistaqs es
de signo negativo. Se ttata dle compromiso del silenciao. a v eces ahay consignas progreistas que
pueden pueden encajarrdee en eso que ha dado en llamarse el 'ninguneo'. Enla práctica ees el
silencia pactado o comprometido respecto d ealgunoa contecimeintos, alguans sitauciones,
algunnas eprsonas (científicos, literatos, artistas, intelecdtuales, etc), algunso movimiento
polñiticos y sosiales (atropellos delos derechso juanos, masacres, críemens pro caus de la
ideologia o la razqa, et.; por ejemplo ell compromiso de silencia 3eu ha llevado a mujchos
progresistas a silenciar la teoráis gentistas de Galton, Goddard, Jensen y Eysenck, el
compromiso d ehno hablar de la perscución de colegas suyos en la Urs, en china, en cuba, en
corea del Norte, en Vietnam, etc. Hay un comprmso ideológico, pero aprate destsom no habaln
de ello porque no les es rentable. Caudno Sajarov estuvo confinado por causa dee su disicdencia
fueron muy pocoos los itelectuales progresistas que levantaron la voz. Se han censurado mucho
por parte de ellos los campso de conceptración y las masacres de la alemanis nazi, pero apens si
han dicho una palabra sobre lsoc apos de conceptracdión las depuracioens, las prugas la
deportacioens y als masagcvres dle comunsimo sociviético,e s deicr, del sufrimeitno dle peublo
en virtud de al aplicación del totalitarismo comnista.
No hay libertad de xpresión en la fials del progreisismo. Pero tampoco hay interés en
contar la verdad. ya hemos visto que las herramnientas del progreismo heredadas del marxismo
son el monolitismo, la mentira, la propaganda, el terror, etc.
este es el contexto en elque hay que situar el compromiso d elos itelectauels progresistas.
NOestá permitida la disdencia d elos suyos ni al discrepacncia d elos demás.

7) el cinismo de lsointelctuales de izquierdas:


Los progreistas comaprten con los conservadores y liberales la defensa de ciertos valores.
Al menos eso dicen ellos. Eso valores son la justicia, la paaz y los drechos humanos. Pero
incluso en esto se imponen los compromisos. Gritan y protestan cuando es Hitler, Franco o
Pinochet los que pisotena estos valores, pero se callan como meurtyos cuando el que los pisotea
es Lennin, Satalin, Mao, Pol POt Allende o MIlósevic (limpueza étnica o linpieza ideológica).
No lso consideran, peus, valores unoiversales. son valores si son defendidos pos los prpgrgeistas;
aquí cierras los ojos aunque ello suponga masqacres y horrores indescrptibles. Pero no lo son ni
merece3n ser defendidos cuando son promoviodiso por los cnsservadores o lo liberales. Una
buena lección de cinsimo e hipocresía que son incmpatibles con un compromiso serio. Cinismo
e hopocresía que les ha llevado a llamar 'limpieza' lo qeu no es más que un lodazal de perversión
y miseria humana instalada en el poder que no emana de la razazón sino d ela fuerza. NO
seexplica que, siendo intelectuales consideren como limpieza los hornsos crematorios y la
cámaras de gas, las cñarceles y las troturas, las persecuciones y los campos d concetración, la
cazaa dle judio en plena calle disprádole como si tratara de un deporte gcinegético, etc. Horroes
enlsoqeu perdieron la vida mucjhso milloens de judíos, gitanos, minusvñalidos disisocos y
psíquicos, eslavos, polacos os imples disidentes.

8) El compormiso con los drechso d e la mujer y los grupos amrginales:


Hau otro compromiso de los intelectuales con los drechos d elas mujeres, Peoe st
compromiso es como lso otrs de sincerida dudosa. Ante la avalancha de propaganda progreista
hay que pre3guntarse: ¿qué derechsod efienden apra la smujeres?, ¿que igualdad reividican o
exigen apra ellas?, ¿que concepto tiene de al difgnidad gemenina?, ¿que pensan aceca d ela
identidad dela mujer?, etc. La lucha en favor de lso derechos d ela mujer es una buena cauda
para eatablecer un compromiso pro aprte d elso intelectaules,pero ciudado: Destrás de sta casua
aparentemente noble peude haber uan tranmpa que ya no es tan noble.
Otra d elas causas' que ha sucitado el compromiso d elos intelctauels prgreistas es la
protección y ayudra a los grupos margunales dal sociedad; gitanos, drogadistos, okupas,
homosexuales, etc. Pero a muchos intelcetuales qeu no sona progresitas y a la gente que lee y
escucha a los intelectaules progreistas les he oído preguntarse muchas veces: ¿perd e verdad
dalos intelectaules progreistas tiene algñun interés por estos grupos?, ¿nos erá qeu se aprovechan
xde ellos apra hacer demagoigia o apra utiliarlos como arma arrjadiza contra los otros cuando a
sñi lo aacosejan las circinatancias u lo excogen sus intereses particuolres y de grupo?, ¿qé nah
hechp por ello en concreto aprte de habalr y firamr apnfletos?, ¿Los intelectaules progresitas
tiene un concepto claro d elo que es ser progreistas?.

9) El compromiso político:
la causa más común entr elos intelectaules de izquierdas que es el comrpmiso d ela
política. Pra el intelectuald eizquierdas el que noe stá comprometido con la pol´ñitica no cuple
con su deber. Es el 'engagement d elos gfranceses o el 'commitment' d elos anglosajones. Par
algunso comunista anteriores a la Segunda Guerra MUndial el intelectual 'que noe ra d
eiqauierdas traicionagba su misión" (Vila). Con Sartre a la cabeza habái unconvicción según la
cual los ijntelectuales estaban llamados a didirigir al vida política y las conductas d elso
políticos. Pra otros más exaltados, al intelectaul no le bastaba con ser d eizquierda e intenvenir
en la vida política. Ek iantelctaul tenñia que serm,a dema´s, revolucionario. (Diony Mascolo). Lo
má grqve noes que lo hayan pesaqdo. Es que en no pocas ocasioens lo han peusto en práctica.
Una vecdess encabzando los movimeitnos y otras, alimentyádolo desde la retagurardia. Lo suy
es la agitación dleaas masas: estudiantes, profesores, obreros, marginados,e tc.. aorvechar el
desconcierto, sembrar el odio y al confusi´pon, lasnzas lasas fuerzad brutas d ela sociedad a la
acción dorecta.
En España tenemos un ejemplo alatamente expresivo en Rafael Alberti, recientmente
fallecido. Pecisament el día en que us cuerpo era incuinerado en un actosolemne wse recirdaq ba
esta famosa anécdota. Uun poeridista le 'reprochaó' que escribía siempre al dictado del Partido
c--comunsita al que peerteneciía. Alberti conmtestó que a ñel no le dictaba nadie loq ue tenía
que escfr4ibir; que escribía siempre al dictado de su corazón. "Lo que paa, añad´çia el poeta, es
que mi corazón es comunista".

La idea qeu lelva a lso intelctaules de izquierdas a asumir la ausa política como
compromiso no es esclusiva d elso progreistas. Tqambién los otros han experiemntado esa
tentación y han sucumbido a ellla (intelctaules fascistas)Pero son pocos, más convencidsos, má
siceros, mñas comprometidos y sin llegar a esos exctremos.
en cualquier caso esta´demostrado qeu la intervenciónd elos itnelectauels en al vida
política constitiye un fracaso rotundo. Platón me mandaría al averno si levantara la cabeza. Pero
al experiencia está completamente de acurdo con esta valoración de lso intelectaules en
políticda. Para la polñiticda están laos políticos. Maldit la falta que hacen lso itnelectaules. Lo
cual no impide que lso int34lctaules denucnien los abudos, avisen d elas consec uencias de
ciertas emdidas, valoren la conceveniencia o inconveniencia de ciertas practica en un momento
dado. Çdenunciar los abusos y ahcer toda estqas cosas no puede entenderse como intevención
dioreta en la organización del estado.
Ya son muchas las voces eu ponen de relieve el riesgo que sto supone y afirman qyue
cada uno tiene que cimplir su tgarea. La del intelctual no es precdisametne la tarea polñíticffa. El
ijtelectual se debe a la socieda y a sí mismo, se deve a la cultrua y a la ciencia, se debe a la ética
y a la moral, se debe al derecho y a la teología. es la cinciencia clara d ela siceda dy d elas
instituciones. En tantoq eu itnelectual nos e debe al estado como edntienden alguno al estilo de
GArcía Márquez. El inmeltelecgtyual no represnta al estado, al apartico o a la clase obrera. el
intelectuals e represnta a símismo. NO tiee, pues, ningñun compromiso con el Estado, peus noe s
el Estado el que defino lo que es bueno o malo, lo que es la verdada y la ficción, lo qeu es bello o
feo, lo que es real o irreal, lo que ertísctico o profano. estoc ae fuera d esu competencia. La
verfdad es libre, lo msimo qeu la ciencia y el arte (Vila). Poretso mismo elpensmiento del
intelctaul es, o degbería ser, independiente.
Esto vien exigido por los rasgos que integran y definen su poripai identidad: loibedrtad d
epensamiento, libertad e uidependencia respecto d elos poderes instotcionales, aperturfa a la
ralidad, disponibilidad para los problemas, sensibilidad y permeabilidad, saentido d e,lso
aocntecimientos, perpectivad ela hostrira, o bjetivodad, universalismo, etc.
Si ser intelectuald e izuierdas supone un compromiso con al política, el hecho de asumir
ese compromiso equivale a anular al intelctual en tanto que intelectaula.

10) el compromismo con la revolución:


He dejado par el final de este aapratado orot tipo de compromiso que ha invadido y, a la
vez, cautivado, vlos etimeintos de muchso intelectuales: se trata del compromiso con la
revolución. En este orden de cosas hubo intelectuales comprometidos con la revolución francesa,
con la revolución hitleriana, con la revolución soviéticda, con la revolución española, con la
revolución cubana, etcf. Lo qu sucede nestos casos es que no sabemos a ciencia cierta si en todos
esto casos los intelectuales tenian o tiene un concepto claro de lo que es una revolución. a veces
dan la imprsiónde que se han enamorado d ela palabra, solo d ela palabra, sin preuparse de
analizxar racionalmente lo que hay detrás de ella.
Tengo para mí que en unos casos se trata de intelecytales frívolos o evanescentres
deslumbrados por la aureola de la lucha sin sentido, y, en otros, de intelectyales torpes para
quienes la revolución es el estado normal de la sociedad. Este es el concepto que tienen, por
ejemplo, algunso intelectuales cubanos. En una intervención televisada uno de ellos echaba en
cara a los americanos sus reiterados intentos de hacer fracasar la revoliución en la Isla. Y añadía
a continuación: "nopermitiremos jamás ninguna intevención d elos imperialistas que pueda
desesabiolizar la revolución". Como si la revolución hubiera sido alguna vez una sitaucción
estable.

Lo más dificil de comprender en todo esto es precisamente la adhesión d elso


intelectuales a algunas causas y a algunos personajes que han causado enormes desstres pra la
humanidad: eliminación de millones de hombres, deportacioens en masa, empog¡brecimisto de
la nación, esclavixzación d elso ciudadnos, dictaduras fñerreas, sometimientos masibos y
sanmgrientos, etc. todos queremos una explicación d eestos hechos. Por eso algunso se
pregntan:

¿cómo ha sido posible? ¿Cómo hombre inteligendtes, cultos, valiosos han


admirado y elogiado ys eguido a algunso mosntruos? ¿cómo pueblos ilustres se ahn
ambarcado en lolcuras troces delas que luego se avergüenzan o, lo que s pero, no se
aveergüensan?" (J. Marías 15-12-98).
f) el dwesplaamiento de lso intelecdtuales de derechas:

La deredcha se ecuetra desplazada de los saraos de las audiecias itelectuaoisdes creadas


por el progreismo para servir de resoacia a muchos escrotires y artistas qey carece de taleto y o
os ofrece mas que medicritdades, bsuras, improperios, lascivias, provocacioes o blsfemias. La
masa o sabe distiguir lo culto de lo iculto. Por eso coecta mejor co los impostores que hace valer
la cultra que vede o por ser cultira sio por ser progreista, es decir, por proceder des ectores
situados a la izquierda dle meridiao d eela política.
Si embargo... Sigue S. cámara...14-4-99

Como los valores itelectaules se mide, o por los méritos objetivos, sio por las audecias
fometadas a través de los medios amrillos y de las masas icultas, muchos itlectaules de rderechas
se siete acomplejados, iseguros, culpables, deseosos de hacerse perdoar, como si el compromiso
políticos co ciertas ideas hubiera cotamiado la cultura que ellos represta.

S. Cñamara...: Etre los criterios....

La retirada vergozosa de los itelectuales coservadores o librerales costituye u fracaso


cuya causa muchsaa veces son elolos mismos, Su cobardía o su timidez. Los itelectaules
idepedietes se cuetra desprotegidos y los otrs que se halla compromertidos co la ideología
coservadora o burguesa se ha dejado comer el terreo cobardemete abrimados por sus popios
complejos. Las voces de ricardo d ela Cieva, Jaime Campmay, y J. Mª Carrascal por poer alguso
ejemplos, so voces potetes, pero apeas si logra ser oídas ate la avalaca d eiformació que os llega
de los medios de comuicació que paoya icodicioalmete a los otros. MUchos abadoa su propia
fortaleza costotuida por los valores tradicioales, las creecias, los pricipios y ormas, las
fidelidades y la cofiaza e la disgidad del ser huimao para situarse e el campo mas cercao al
emeigo e el que prima lo accieetal, lo efímero, la moda, lo corto de talla cultural, la ovedad, lo
trabsitorio y actual, lo plebeyo y descolorido, lo tozo y rastrero disfrazado de digidad o dececia,
cofiado e que des esta maera les va a ser más fácil atraer a la clietela que siempre termia frstrado
sus expectativas poruque so fieles e icodicioales de los pricipios progreistas auque sólo por eso
de la las leyes de la iercia y del míimo esfuerzo. Para dejarse sweducir por los emasajes de los
itelectaules de derechas hay que reeuciar a muchas cosas y asumir muchas resposabilidades,
compromisos que la masaa o está dispusta a asumir. Es pro esto por lo que lso itepeectauels de
izquierad tiee el éxito garaticado. El señuelo d ela demagogia trabaja a su vfavor. adie queire
compromisos i rsposabilidades, is iquiera respecto de su pripio destio, reuciado co ello a dar
setido a su exitecia.
So muchos los itelectauels de derechas que escribe y habal cuado so oivitados a asistir a
covocaorias publicas y pribbvadas. Pero su actitud es la propia de la timidez, el ecogimieto, la
turbació, el sorojo, la eruvescecia, el aturdimieto y la poquedad, tomado como orma suprema de
su iteveció la ley de lo políticamee correcto. O da la caraq abiertamete, cudo debería darla y
efretarse a la situcaicó co la cabeza bie alta, toda vez que los valores ue defiede so ifiitamete más
sólidos que los de auellos que ha impouesto la ley ateriormete citada. Si se coveciera d eua vez
de que la ley suprema e estos casos o es la de lo polñiticamet correcto, sio la ley de la verdad y el
bie como balores absolutos, ecotraría eergías sufietes detro de sí mismos para hacer frete a la
metira, a la farsa, a la hipocresía, a la seleosis y a la complacecia de servir a las masas co
mesaqkes cargados de v¡basura co los qeu el progresismo pretede teerlas cotetas y etreteidas.
S.Cámara: El imperi cultural....
Sigue S. Cçamara: El imperi cultural....
Art. de Sáchez Cámara 14-4-99.

h) el intetlectual impostor

Hay itelectuales progreistas que o ejerce el itelecto para ada. o habla y apeas si escribe. Y
cuado lohace resulta completamete iiteligibles. Es el mismterio que les sirve de máscara; la pose
idescifrable, el empaqe esotérico, la prosopopeya sibilia, el arcao de las profudidades isodables.
Ese talate e apriecia duro e iflexible, uido a su fiogura imbada por los modales yertos o
emvarados, es lo que ellos exteriorixa como moeda de cambio que exige a la sociedad y los
medios la asigació d eu pedestal desde dode pueda ser admirados o adorados que es lo úico que
elos desea. o produce ada, tiee la mete estéril y deabastecida, vive como los parñasitos, pero
firma lo que produce los demás, sobre si so escrtors de reeividicacioes o libelos de protesta que
posdría gfirmas hasta el más torpe de los acólitos de la demagogia aputados a las mesadas
progrreistas.
Hay tambie otros itelectuales progrsistas que efectivamete se ha hecho u hueco e los
saraos d ela popularidad, pero o por los libros que escribe, por los cuadros que puta o por las e
statauas que esculpe, sio por las citas que de llos hace los medios de comuicació que les so
adictos, que les ecumbrab por otros itereeses o que elos mismos paga co su diero. Esa es su
tarajeta de prestació. LO es tambié, y se aprovecha de ello, cuado participa e oposicioes y
coicursos. lo que produce adelece de superficialidad, de estolidez y de icosistecia. Y eloos lo
sabe. Sus produccioes todas ellas va desde el ifatilismo hasta la icoheeecia, pasado por la
bufoada, la divagació, la extravagacia, el cretiismo, la iepcia, la irracioalidad, el papaatismo, la
logomaquia, la chocarrería, la patochada, la execració, la grosería, el ridúculo, la porografía, la
irreverecia, el terno, la simpleza, el vituperio, la blsfemia, la estupidez y la tomadura de pelo. So
muchos fretes los qeu ha abirto estos modros itelectuales. La lista es muy larga, pero creo que au
me he quedado corto. Existe toda ua paraferalia e toro a estos impostores de la cultura que tiee a
las masaas preogreistas comoc aldo de cultivo o como eco de uas voces que es el propio de los
papaatas, los metecatos, los crèdulos, los pazguatos, los papatostes y los papadujos. Pero lo má
grave es que estos papatostes act6úa a veces delde los ´rogaos dle poder fometado y pagado co el
diero de tods esta farsa decomual que as os evilece.
La megalomaís que padece o la cirrosis que les ha ioculado desde fuera costotuye la
plataforma para su lazamieto y aliemta la autoestima y la sequedad metal e virtud d elas cuales
cualquier ecedad, cualquier payasada suya, se hace pasar pro ua origialidad sorpredete o por ua
creació artística excepcioal. Para la masa o hay colores que permita distiguir etre los valores y las
imbecilidades cuado es el progresismo el que impuls las voces y orieta los aplausos que
proclama la vaciedad y la carecia elevándolas al rago de la itelectualidad. Es el momento d elso
impostorews.
En este sentido hay quien piensa que los impostiores han sido calcados de la picaresca
clásica:

"... falsos medigos y falsos doctores, comprqdores de 'masters' en los tinglados


USA, genios bursátiles con información privilegiada, invwestigadores plagiarios...
circualn por doquier como 'espertos' y'especialistas', gente sin ninguane xpriencia y sin
ninguan ciencia. Noes que sus actividad profesional o sus trabajos sean discutibles o
docutidos. Es que no exiten. Estos impostores osn el fruto de una casiocompleta
devaluación dle 'prestigio' y d ela 'excperiencia' con generalizada dstenci´pon a los
méritos reales. en su lugar bvalen las credenciales otrogadas por los más varaidos
poderes fácticos y las ìmágenes' construida sisn necesidad d trabajos edrio, de resultados
objetivos... no uedne estara biertos a prender d elos demás y a preguntar lq que no
saben: ya lo saben todo y han d ecomrotarse con arreglo a ese guión viviendo
supersonaje porque viven de él... De ordfinario no sólo akcanzan posiciones sociales y
políticas que no les correspponden: se mantiene en ellas y aun escaln otros superiores.
tienedne irresistiblemente a trepar has ta las alturas sociales y polñíticcas y se dedican
en exclusiva al engaño de quienes ejerce el poder de toda clase. Despues los engañados
se sienten en la tesuitura de mantener los engaños. Y desde luego lso impostores se
ayudan entre sí".
Desde el punto de vista d e su ideología, dede su política y su humanidad, los
impostrores son:
"Liberale amigos de todod género d eoligopolios. Reformistas que noq ueirne
má cambios qie el auntemto de sus sueldos o sus bejenficios. Progreistas que propugnan
todo gñenero d emarcha a trás pro lo menos hata la unjidad de poder uy coodrinaciònd e
funciones, dialogantes que no escuchan ni tiene anda eu de qué hablar. Partidarios del
conseso que , una y otroa ve, proponen sus exigencias innegociables. Defensores del
Estado der Derecho que sólo creen y a lso que sóollo import a el Poder Ejecutivo.
amntes d ela justicia que no apran d ezaherir a los jueces y d eeicgirles una infalibilidad
que no exigen a nadie ( así mismos no se exigen nada). devotos d ela constiotución que
la desconocen, o en todo cao la pisotgean, con anctitidesm, reacciones y propuestas,.
Partidarios d ela transparencia expecializados en consiraciones, intoxocacioens,
desinformacion. Defensore sd elod eredchso huamnos qie einten irresitible simpatía
hacia Pinochet o en e extremo opuesto prougnan encerrarlo en una jaula con animale
pestilentes. compañero d epartido dediadod a hundir a los de us aprtido..sntantee del
prublo que ejerce d egestores de negodios aparticulares o d eapoderados de grrmios y
corporaciones. Demócratas que no soportan la congfrontación y la crítica. campeones d
ela tolerancia que se especializan en la diatriba y el isnulto. Informadors objetivos con
manñias indisi,luladas y ordios sarracenos que nunca se equivocan y por tanto, jamás
rectgifican" (A. Oliva Santos 7-2-99).

El autor xde estos párafos hace referencia a la exposición d earte sueca en la que todos
los cuadros estaban falsificados intencionadamente para demostrar el papanatismo y la estolidez
de los críticos. Pero puede aplicarse a cualquier obra considrada como fruto d ela 'originalifad' o
al 'genialidad' de muchos intelectuales que han logrado situarse en las estructruas del progreismo
desde la as cuales imparten de foram oficial una sabiduría qeu se encuentra vacía doe tod
contenido. Proliferan de forma especial en la nómina progreista los consejeros, los aseosres, los
maestos, los orientadores, loa rtistas, los dorectores, los spicólogos, los investigadores, los
especialistas, los peritos, los escritores, ..... Es cierto que encandilan a las masas incultas, perom,
a la hora d ela verdad, ninguno d eellos tiene anda que ofrecer poque ninfguno d ellos es capaz
de ponerse apensar algo nuevo que sea util, es decir, algo que suponga un avance en els entriodo
de progreso apra la ciandia y para la sociaeadaed. Eso sí cada uno de llos percibe ingentes
cantidades de dinero y casi siempre a cuenta de los presupeustos del Estado.
j) El complehjo de derechas:

Isistiedo e esa realidad isoslayable del complejo d eiferioridad de la derecha itelectual


García escudero (ABC 13-6-99) reetoma el argimeto y poe de relieve qie esa derecha e la que
militam la maypor prate d elos itelectuales moderos que escribe e la spágias de uestos periódicos
y uestras revistas, los mismos que publica sus libros e prestigiosdas editriales alimeta sus
pesamietos co las bases de la ideología coservadora moderada, pero se evergüesa icuso del
ombre prestádose ate la sociedad como 'itelectuales del cetro'. La palabra derechas es elimiada
sistemáticamete por los itelectuales y artistas de derchas, mietras qeue los itellectuales y artistas
de ixzquierdas se eorgullece de ese ombre auque tambié ssea del 'cetro'. ¿Es eu u itelectual de
derchas tiee algo que ocultar?. Y e caso aforirmativo, eso que tiee que ocultar es más grave y
vergozoso que lo que tie que ocultar el itelctual de izquierdas?.
El valor que les falta a los itelectuales de derechas es compleetado co la osadía, el arrojo,
la audacia y la isolecia de los itelectauels de izquierdaas, los cuales triufa abiertamete ate las
masas icultas plateado la batalla e tres fetes distitos. El primero de stos fretes es el silecio (el
ningueo) sistemático acerca de lso itelctuales y airtistas de derechas; el autor poe los ejemplos
relvates de Maeztu, Meédez y Pelayo y Gacía Morete, pero, evodetemtemete, o so los uicos
itelctaules de derchas sistematicamee sileciados por la izquierda itelectual. El segudo es la
promoció o el impulso de sus propias produccioes prgresistas, auqye o pase igua de ellas de la
medicridad, aprovechado los medios de comuicació poderosos que tiee a su servcio. Y el tercero
de estos fretes es la crítica despiadaa cuabdo hace ua excepcio al ningueo; esa crítica que o tiee
por objeo la relvacia mayor o meor d elos valores d ela obra criticada, sio el tajo a la yugular del
adversario político o idelógico para termiar co el aiquilamieto o le extemiio del que o o comparte
sus ideas y seetimietos.
E u artícuklo recuete L. Axzacot (15-6-99) hace refercia a este tipo de actitides críticas
destructivas, de forma que sus palabras pardce reflejar esta misma realidad o este misma práxis
de los itelectuales progresistas, teiedo e cueta que esta calificaciò de itelectuales e favor de ua
gran parte de los escritores y artistas de izuiqerda costotuye a todas luces ua exceso de
geerosidad ijustioficado por uestr aparte. Evidetemete estamos e euwstro derecho de rechazr ua
xcritica declarado icompetete al que la ha hecho "cuado la critica e cuestió veresa sobre temas y
cuestioes ye , d emaera eviodete, quie critica no cooce o domia; cuado se iteta reificaros co la
crítica, idetificadoos absluta y defiitivametecoe stados persoales, actos u obra sputuales, y
egádoos la capacidad de cambiar, d ehacer otroa cosas; caudosu radicalida ijustificada, su exceso
si paliativos, su emocioalidad hichada, os puede hacers upoer, tras ella, ua aimarversió persoal
cotra osostros, u iteto d eperjudicqaros ecoómica, profesioal o setimetalmete; habría que hablar
etoces e este último caso, nod e críticsa sino de agresió pura y simple".
O séi si los lectores de este libro y de otros libros yt publicacioe actuales se habrá dado
cueta de que por debajo de esto hay u comlejo de iferioridad mucho más profudo y sagrate que el
que padedce los itelectuales de derechas. Tod esto que vego relatado o es más que la reacció
arual del itelectual progrrista aquejado por este complejo. E mi libro ?la psicología d ela
persoalida y sus trastroos'm dedico a este problema o trastroro d ela persoalidad alguas págias
iterpretado los hechos como ua cierta forma de paraoia que ivalida, dsarregla, cofude y deforma
los compoirtamietos d cierows persoajes de la vofda pública, afdultrado sus itecioes, eveeado sus
ideas, tergiversado sus miras, depravado sus prpyectos, torciedo sus desigios, aulado sus
resolucioes, mixtificado sus pesamietos y eveeado sus volutades. Sso dos efectos distitos y
cotrapeustos del mismo cmplejo de iferioridad. Cuado el itlectauald e dderchas se achata y
evilece 'para hacerse perdoar' de forma imovtivada, el itelctauld e iuiqerdas se arrufalda y
baladronea pavoeádose de foram efgreíad e ifatauda para segurar su triufo.
Lass bases e las que se fudameta este complejo d eiferiorodad so muchas. Estre elas está
el resetimieto, la quemazó y el enojo que exprimeta ate sus propias deficiecias itelectuales. Está
tambié el recoocimeito implñicito de su propia igioracia, puestia e evidecia por alguos escritores
de ddrerechas a propo`sico de alguos progrsistas como Fracisco Umbral. E tercer lugar está la
reserva, el recelo y la decofiaza qe fderiva de su propia idelogia, peus uo d elos postulados
fudametales del progrsesismo izuqierdista es la baja autoestima que sietes acerca de sí mismos y
acerca del hombre e geeral. U baja autoestima que les lleva a pesaser que el hombre no se ecutra
capacitado para plaificar seu vida, para resolver sus problemas, para ddmiistr su libertad e el
mejor d elos casos e que recoocza la exotecia de sa libertad, para satisfacers su eceswidades, para
cumplir sus aspiracioes, etc. De haí la ecidad de crear u estado fuerte que itevega y admiistre los
viees y las libertades de los ciudadaos proporciñadoles ese estadod e bieestar qeu ellos mismos
so icaopaces de ceear y disfrutar. De sta descofiaza que elos tiee sobre las capacidades d ela
atrualeza humaa idividual al setimieto o complejo d eiferiordad no hay ma´s eu u paso. Y este
paso ya lo a¡ha dado los itelectauels d eizquierdas desde l meimo mometo e que ha istaurado su
propia idelogía.

11.- CULTURA Y EDUCACIÓN

Cultura y personalidad

La educación, desde el punto de vista de alumno es el desarrollo de todas sus


capacidades, formando cada una de ellas los hábitos específicos correspondientes que enriquecen
la personalidad, por ejemplo, el hábito de percibir las cualidades de las cosas, el hábito de
imaginarlas y recordarlas, el hábito de construir ideas y formular pensamientos coherentes, el
hábito de querer, desear y amar el bien, el hábito de tomar decisiones libres y sensatas, el hábito
de ser responsablemente, el hábito de los sentimientos nobles, etc.
Desde el punto e vista del profesor, es la acción que tiene por objeto la ayuda que puede
ofrecer al educando para que éste construya los hábitos a los que acabo de referirme.
Esa cultura de las masas ¿ayuda a nuestros adolescentes y niños a formar los hábitos
perfectivos de todas sus capacidades humanas? ¿les ayuda o les entorpece o bloquea? Y a los
profesores, ¿les facilita su tarea educativa o se la imposibilita o esteriliza radicalmente?
Si la cultura es todo aquello que puede ser tomado como producto de la inteligencia
humana y tiene como finalidad el cultivo (de 'colere', cultivar), el alimento o el desarrollo de las
capacidades humanas del que la produce y del que la consume, la contracultura es todo aquello
que es producto de la inteligencia humana, impulsada por los bajos instintos, y tiene como objeto
la atrofia o el bloqueo de esas mismas facultades: la cultura de masas, en le mejor de los casos,
entretiene, y, en el peor, bloquea, esteriliza o destruye esas mismas facultades y, a veces, la vida
misma. En cualquier caso su presencia impide la presencia de la verdadera cultura.
Si esto es así y los poderes del Estado que representan a la sociedad son conscientes de
ello, ¿cómo es que no hacen nada por frenar la invasión de la cultura de masas?
Se afirma desde los medios políticos y administrativos que los poderes públicos aceptan
esta situación en nombre de la libertad de expresión. Esta libertad forma parte de los derechos
humanos y de los derechos fundamentales derivados de las constituciones de los pueblos
civilizados. Eso es cierto. Pero no es menos cierto que entre esos derechos humanos y entre esos
derechos fundamentales está el derecho a una educación digna, es decir, coherente con la
dignidad de la persona humana que es propia también de los niños, los adolescente y los jóvenes
educandos. Esto es un derecho y, como tal, supone por parte del los poderes públicos la
obligación de protegerlo.
Si la libertad de expresión a favor de la cultura de masas conduce a la destrucción o a la
desertización intelectual y moral de los individuos y si, por otra parte, la protección del derecho a
la educación digna conduce a su perfección, es evidente que las obligaciones de los poderes
públicos se encuentran del lado de los derechos a una educación digna. Lo cual es posible y
obligado. El cumplimiento de esta obligación implica colocar a cada uno en su sitio. A los
poderes públicos en la tarea de educar y a los magnates de la cultura de masas en su propio
campo cuyos límites están precisamente donde comienzan las tareas de la verdadera educación.
Se afirma de la misma manera que los educandos también están en posesión del derecho
de la libertad de pensamiento, de la libertad de opinión y de la libertad de expresión. Se afirma
que también tienen derecho a la información, incluida la información sobre los contenidos y
orientaciones de la cultura de masas.
Tampoco vamos anegar este derecho. Pero esos mismos educandos tienen derecho a
'consumir' droga y alcohol. Derecho que no es reconocido por la sociedad; tampoco por los
poderes del Estado, puesto que formulan y promulgan leyes para impedírselo. En este caso la
sociedad y el Estado lo han entendido bien: proteger lo que perfecciona o ennoblece y prohibir lo
que degrada o destruye, aunque sea a costa de la libertad. Alguien está haciendo dejación de sus
derechos y obligaciones.
Los poderes fácticos que administran la producción y mercantilización de la cultura de
masas son muy fuertes, pero los del Estado son siempre superiores. Y en este sentido no parece
sino que se hallan en bancarrota frente a los enemigos de la sociedad que es a la que tienen que
defender como representantes legítimos de ella.

La protección de las élites

La verdadera cultura ha estado siempre en manos de las minorías o élites. Siempre,


excepto en los casos de gobiernos totalitarios pseudoprogresistas que tienen una cultura oficial,
una ciencia oficial y una Historia oficial que imponen férreamente a todos los ciudadanos. Ahora
bien, por el hecho de ser oficiales y obligadas, ni son cultura, ni son ciencia, ni son Historia, pues
carecen de la espontaneidad y la objetividad sin las cuales quedan incapacitadas para
corresponderse con la realidad. La espontaneidad, la objetividad y la creativiad, en la medida en
que son posibles, han estado siempre y de forma exclusiva en poder de los individuos
verdaderamente cultos, es decir, en poder de las élites o minorías.
Por tanto, en bien de la sociedad y de las personas, el Estado tiene la obligación de
proteger a estas élites haciendo posible al mismo tiempo la 'permeabilidad' cultural y social para
que los elementos de la masa que tomen la decisión de dejar de ser masa puedan ascender al
estado de élites o minorías.
La Real Academia de las Ciencas ha organizado un curso para la "Detección y estímulo
del talento precoz en matemáticas" para cincuenta estudiantes (27-9-02). ¿Cuál es la razón que
impide generalizar estos programas en favor de las élites estudiantiles? ¿por qué no se da cabida
a todos los alumnos ofreciéndoles la posibilidad de ascender al estado de élites? La respuesta de
los progresistas está clara. Esta generalización para el liberalismo es deseable e, incluso, posible.
Pero para el socialismo conduce a la 'discriminación' la cual constituye una herejía contra el
dogma de la sacrosanta igualdad. No olvidemos que para el socialismo la igualdad no es el punto
de partida de los procesos educativos, sino el objetivo esencial o la meta de ese proceso. Por el
momento esa igualdad no ha llegado más que a la mediocridad. No llegará nunca a más. No
tiene otras posibilidades.
Las élites son vitales para la sociedad, pues ya he afirmado anteriormente que siempre
han sido las élites, no las masas, las que han facilitado y promovido los cambios positivos de la
historia de la humanidad hacia el desarrollo, las que han resuelto las crisis sociales y las que han
facilitado el progreso, el verdadero progreso.
La educación debe ser para todos; igual para los iguales y desigual para los desiguales.
Por eso para las élites tiene que haber siempre una educación elitista. Con esto no se comete
ninguna injusticia respecto de los demás, es decir, no se comete ninguna injusticia contra las
masas. Tengo una conciencia clara de que esto es políticamente incorrecto. También tengo una
conciencia clara de que esto va a ser ampliamente rechazado por la progresía igualitarista. Pero
es mi idea de la educación y del papel que están llamadas a desempeñar las élites en cualquier
sociedad. Sin las élites, las sociedades terminan siendo aniquiladas por la esterilidad y el
agotamiento. Para el verdadero progreso no sirve, pues, la cultura de masas. No sirve ni siquiera
para una sociedad de masas.
Ahora sólo nos resta contestar a esta pregunta ¿quiénes son las élites?. La respuesta
puede ser interminable si queremos tomar en consideración todas las connotaciones de la palabra
'élite'. Pero en pocas palabra podemos dar una contestación muy clara. Las élites, a este respecto,
son los individuos que se marginan respecto de la cultura de masas y optan por la verdadera
cultura, produciéndola o disfrutando de ella, poniendo en juego sus capacidades, sobre todo, la
inteligencia, lanzándola a pleno rendimiento. Cualquier ciudadano puede encontrarse en esta
circunstancia. Para eso no hace falta ser un genio; tampoco hace falta ser niño, joven o adulto.
Sólo hace falta una buena disposición para el esfuerzo y ganas de aprender, con la mirada puesta
en lo nuevo, en lo universal, en lo profundo, el lo coherente y serio, en la dignidad de las
personas y en su capacidad de ser promocionadas al estado perfecto, en los problemas de la
sociedad y en el sentido de la historia.

12.- LOS MAGNATES DE LA CULTURA DE MASAS

Los poderosos de la cultra de masas

A mediados del mes de agosto de 2002 aparece en la prensa de Madrid con grandes
titulares el nombre del director o conductor de un reiterado programa de radio de la mañana que
es conocido por el nombre de 'Protagonostas', Se trata de uno de los grandes magnates de la
cultura de masas. El personaje reúne todos los rasgos propios de los que promocionan este tipo
de cultura y obtiene enormes ganancias con la venta de la misma. Unos días más tarde uno de los
directivos de la emisora en que trabaja nos proporcionaba un dato significativo. El magnate
cobra mil doscientos millones anuales en concepto de sueldo; a los que hay que añadir otros
cuatrocientos más en concepto de "gastos de producción y colaboradores"; cantidades que, en
palabras del directivo de la emisora, ponen en grave riesgo la viabilidad de la empresa, es decir,
la "situación económica-empresarial de la emisora".
Los rasgos a los que me he referido antes como notas que definen a los magnates de la
cultura de masas ya habían sido denunciados unos días antes por el mencionado directivo
refiriéndose al director de dicho programa como "pesetero", "prepotente" e "inculto".
Dos días más tarde, el 13 de agosto de 2002 aparece el propio personaje del programa en
las páginas del mismo diario tratando defenderse. Pero contra estas evidencias no tenía
argumentos. Los que él aporta no hace más que acentuar esos mismos rasgos de prepotencia,
ambición e ignorancia. En efecto, lo de "pesetero" es difícil de rebatir a la vista de los datos que
él no ha desmentido; los mil seiscientos millones de ingresos al año, para él, están por delante de
la viabilidad económica y financiera de la emisora. Lo de "prepotente" también es difícil de
rebatir, pues, es el director del programa el que tiene todas las armas en sus manos en la guerra
contra todos los que tengan la osadía de insinuar mínimamente algún dato que permita
sospechar de la moralidad y la competencia del personaje. Tiene, sobre todo, el micrófono, todos
los días, en una franja horaria que ocupa varias hora cada uno de esos días. Los demás no
tenemos nada. Los medios de comunicación de masas son unidireccionales. La munición, los
torpedos, la balería, lo obuses y los misiles los dispara él en la dirección que le da la gana. A los
demás no nos queda más que aguantar la tormenta. A la prepotencia del personaje se añade la
impunidad y el sadismo. En cuanto a lo de "inculto" que le reprocha el directivo de la empresa
emisora, el conocido personaje dice expresamente:

"no se lo quiero desmentir: el hijo del ferroviario de Ponferrada tiene el orgullo de


pertenecer a la clase media cultural española... Pero le puedo decir: de mi profesión...
sé infinitamente más que usted...".

Es curioso el razonamiento del personaje. Afirma que de lo suyo, de su profesión, sabe


mucho. Y este es el momento de la pregunta: ¿y qué es lo suyo?, ¿cuál es la actividad que llena
por completo su profesión?. La respuesta es evidente: lo suyo es la cultura de masas y la
actividad que llena su profesión es la venta de esa cultura para difundirla adoctrinando y
manipulando a los destinatarios de la misma, es decir, a las masas. De la otra cultura, de la
cultura de las minorías o élites constituida por el conocimiento de los personajes y hechos
históricos, por las ideas de los grandes pensadores, por los inventos de los grandes científicos,
por las creaciones de los artistas y literatos, por los movimientos sociales y los problemas de la
humanidad, por el sentido de los acontecimientos históricos, por la esencia de la vida y la
naturaleza de las capacidades humanas, etc., de esa cultura no sabe gran cosa. Esa cultura no
pertenece a 'lo suyo' a 'su profesión'. Su programa conocido como 'protagonistas' tiene otros
contenidos, otra orientación y otros intereses. Por lo demás, esta claro, meridianamente claro:
por la difusión de esta cultura de las minorías ninguna emisora le pagaría mil cuatrocientos
millones de pesetas de sueldo y cuatrocientos millones más en concepto de programación y
colaboraciones. Nadie. Absolutamente nadie. Entre otras razones, porque esta cultura no es
susceptible de ser vendida. Y mucho menos, con la facilidad, el éxito y las ganancias con las que
el director de 'Protagonistas' vende la suya. En otro lugar (El Semanal de ABC 22-9-09) afirma
que no le "preocupa demasiado tener o no tener título académico". Natural. Para la cultura de
masas no hace falta título académico alguno. Y menos, título universitario. Basta con ser masa e
identificarse con la masa. Y más, si encima le pagan por eso mil seiscientos millones al año.

La prepotencia y la atocia de los magnates de la cultura de masas

Cuando algunos colegas me han comentado estos incidentes, todos ellos, sin excepción,
reconocen que el personaje del programa 'Protagonistas' no es un caso aparte. En paralelo con él
hay otros magnates de la cultura de masas, por ejemplo, los Gavilondos, los Herreros, los
Herreras, los Iglesias, los Garcías, los Jiménezlosantos, los Arcadi, las Encarnas, las Anarosas,
las Milás, los Sopenas, etc. En cuanto a éste último personaje, a propósito de una cita
indebidamente atribuida a Zorrila, dice J. CAMPMANY:

"hay que llevar ciudado en no meter la pata hasta el corvejón, so pena, Sopena,
de mostrar la nesciencia con el antifonario a la intemperie. Para citar el Tenorio, lo
menos que se puede exigir es que se haya leído. Y usted, señor cachondo y señor rojelio,
no ha leído a Zorrilla, ni a Corneille, ni a Ruiz de Alarcón, ni a Larra, ni a Lista, ni a
mí. Sobre las obras de Corneille ya podía haberle instruido la izquierda europea, sobre
todo la gauche divine" (25-9-02).

Aporto este dato de CAMPMANY porque Sopena también se ha dirigido a mí y a mis libros
y he podido comprobar que no los ha leído; ni siquiera los ha tenido en sus manos. Lo más grave
es que no conoce tampoco las ideas más elementales que se necesitan mínimamente para
entender un libro como este que no sobrepasa las aspiraciones de un libro de divulgación. Ideas
que la historia ya ha consagrado como partes fundamentales de la cultra de la humanidad. Creo
que CAMPMANY se ha quedado bastante corto.
Lo suyo, lo de estos singulares personajes, es la cultura dominante, es decir, la cultura de
las masas.
Con ocasión de toda esta polémica y otras similares he tenido la oportunidad de hablar
con muchos de ellos, incluidos los santones y los mitos de esos medios. Sorprendentemente he
podido constatar de la misma manera que, sin el micrófono, (o sin la columna, en su periódico)
no son nada. Cuando se encuentran cara a cara con alguien que tiene ideas claras, reflexivas y
bien fundamentadas, ellos se comportan como unos pajareles encogidos, tercos, envarados,
miedosos, estirados, idigentes de ideas, tensos, embarazados, cobardes, apocados, herméticos,
irresolutos, entumecidos, distantes, carentes de recursos para la dialéctica. Toda su fuerza está en
el micrófono y en la situación envidiable que les permite aprovechar las ventajas de la
comunicación unidireccional en la que saben que no van a tener una respuesta adecuada en
relación con sus opiniones triviales, sus resentimientos, sus odios (R. DE ESPAÑA dixit), sus
falsedades, sus ambiciones y sus complejos. Esa situación privilegiada es la que les proporciona
su estado de seguridad e impunidad, pero también es la que les convierte en cobardes y
acomplejados, con unos niveles de debilidad que les carcomen desde el inconsciente
exigiéndoles el cara a cara que jamás podrán afrontar con éxito. Cuando se encuentran sin el
arma ofensiva y defensiva del micrófono son como los terroristas sin la pistola. Les he visto
humillarse y arrastrarse ante mí. Sólo les ha faltado hacerse sus necesidades en los pantalones
como los terroristas cuando son capturados por la policía.
Hemos de reconocer que su intenciones son honestas, como ahora suele decirse. J.
ANTICH, director de la Vanguardia (A 3-5-03) termina reconociendo que la prensa es uno de los
poderes del Estado, el ya concido como Cuarto Poder: "La inforamción es poder y, por ello, es
esencial que se garantice al máximo la pluralidad". Esto es lo honesto. Pero ahora viene el tío
Paco con la rebaja, puesa firma sin ruborizarse: "sin embargo su información no es aspetica". Y
refiriéndose a la información sobre la guerra de Irak reconoce que "antes de que una crónica sea
retransmitida, su contenido debe recibir el placet de un directivo de Atanata". ¿Dónde queda,
pues, la objetividad y la imparcialidad?
Lo suyo, la actividad que llena su profesión es la cultura de masas. ES decir, la cultra
manipulada para que pueda ser asimilada y digerida por las masas. Es esa la que venden a
precios elevados. Es esa la que les proporciona inmensas ganancias personales. La misa cultura
que proporciona a las empresas en las que trabajan colosales dividendos.
Otra de los magnates de las mañanas de la radio es una de la figuras ya mencionadas, T.
CAMPOS. Ella misma reconoce que a la cultura que ella vierte a través de 'El Corrillo' "hay que
echarle condimento". " Yo hago corazón y lo hago a mi estilo..., pero también me preocupa el
tipo de corazón que se está haciendo". En ese tipo de corazón, reconoce, "se manipulan datos",
y se venden "a costa de comprarle a la gente mentiras, porque hay quien compra mentiras a
sabiendas"... "lo que se desmiente no vende"..."Esto me preocupa y me asusta, porque
seguramente esta riada nos lleve a todos".
Cada una de estas piezas literarias que nos llegan a través de los medios de
comunicación constituye un atentado contra la dignidad humana. Pero los que las enhebran en
sus páginas y en sus programas afirman que lo hacen en nombre de al libertad de expresión. El
21-12-02 el escritor FRANCISCO AYALA afirmaba en una entrevista los siguiente:

"Creo que se ha perdido bastante la gran preocupación por la excelencia


literaria. Hoy se leen cosas que dan vergüenza por su indecencia, pero a eso le llaman
liberad. Yo ya estoy duro para escandalizarme, pero se trata de una repugnancia innata
ante cosas que se exhiben gloriosamente en las páginas de los periódicos... Se trata de
una degeneración del periodismo, de un instrumento de trivialización".

13.- PROGRESISMO Y CULTURA DE MASAS

La cultura como mercancía

Cuando ya tenía redactada una buena parte de este ensayo pude leer una entrevista que le
hacían a la ex-ministra de cultura socialista, Carmen Alborch, en el diario El País (11-8-02). Las
dos páginas a cinco columnas cada una van precedidas de un titular que cruza la primera de esas
páginas de parte a parte: "La izquierda nunca ha creído que la cultura fuera una mercancía".

Naturalmente eso es lo que ella afirma. Yo, sin embargo, pienso que es exactamente lo
contrario. La izquierda, y más en concreto, los socialistas desde el poder fueron los que
convirtieron a la cultura en una mercancía. "A la derecha le falta ambición cultural" sigue
diciendo ella. Se preocupa de la "lengua, es decir, del castellano, y del patrimonio histórico. A
partir de ahí, el liberalismo absoluto".
Este reproche que la ex-ministra lanza sobre la derecha es una vieja historia que carece
de fundamento como han demostrado grandes columnistas y escritores. Si en el ala izquierda del
arco político hay nombres insignes, también los hay en el ala derecha, a menos que a UNAMUNO,
ORTEGA, MENÉNDEZ PIDAL y otros no los consideren de derechas. Pero este es un tema sobre el que
no merece la pena volver nuestros pasos. Para la izquierda los pensadores, los artistas, los
literatos y los científicos que no son de izquierdees simplemente no existen.
En cambio sí merece la pena volver sobre la entrevista de la ex ministra. Sobre el
contenido de al misma cabe hacer la siguientes observaciones:

Socialismo y cultura de masas

a) Vamos a aceptar de momento su afirmación según la cual los socialistas desde el


poder se preocuparon de la cultura. Pero ¿de que cultura? ¿de la cultura de las minorías o de la
cultura de masas?. Hay razones poderosas para afirmar sin lugar a dudas que la suya, la cultura
de sus preocupaciones, fue siempre una cultura de masas.
Están en primer ligar las leyes educativas que promulgaron. Leyes que deberían haber
servido para la enculturación de los niños, adolescentes y jóvenes españoles, tanto en su aspecto
científico, como en su aspecto humanístico, social, histórico y antropológico. Pero los resultados
de esas leyes, de manera especial, los resultados de la aplicación de al LOGSE, ya los
conocemos todos. Sus preferencias por el trabajo lúdico en el colegio, su predilección por los
contenidos metodológicos y actitudinales, con exclusión de los contenidos científicos, culturales
e históricos, han constituido la mayor calamidad para la educación española, hasta el punto de
sumir a nuestros alumnos en la ignorancia y la incapacidad que les impide, no ya escribir con
una corrección mediana, sino entender simplemente lo que leen en una artículo de un periódico,
es decir, carecen de la capacidad de eso que ha dado en llamarse 'lectura comprensiva'. El
artículo publicado en la tercera de ABC del académico Gregorio Salvador (...), da perfecta
cuenta de ello. Naturalmente la cultura de la diversión, el juego, la distracción o el pasatiempo
que ellos promueven no puede tener los mismos resultados que la cultura del trabajo, el esfuerzo
y la competitividad que ellos rechazan. Recomiendan la lectura del Quijote desde sus escaños
del Congreso, pero desde esos mismos escaños defienden la LOGSE con uñas y dientes cuando
sabemos que son cosas incompatibles. En ambos casos se ocultan intereses políticos, pero ya
sabemos que la lógica de la coherencia tiene valor para los que hamos optado por el ejercicio del
pensamiento libre, pero no para los que están sometidos al totalitarismo de la ideología política
que ellos profesan. La lógica del pensamiento es relevada por la lógica de la conveniencia, el
oportunismo, la expectativa de voto, la contemporización, las ambiciones personales, la
coyuntura, la conveniencia y la pasión por el poder. Para lograr este fin 'todo vale', incluso la
ignorancia y la incompetencia de los alumnos que pasan por los tramos de la Logse.
En otro orden de cosas, para analizar la naturaleza de la cultura que promovieron cuando
estaban en el poder, hay que tomar en consideración sus publicaciones, la publicaciones
directamente editadas por ellos y las subvencionadas desde el poder central y desde las
comunidades autónomas que gobernaban entonces y gobiernan actualmente. Tengo recogidas
muchas de esas publicaciones y no hace falta leer muchas páginas de cada una para darse cuenta
de que los temas más frecuentes eran la libertad sexual sin limitación alguna, el ataque a los
valores tradicionales como el trabajo, la honradez, la sinceridad, la verdad, la religión, la moral,
la familia estable, el valor de la vida, la autoridad, la disciplina, el sentido del deber, etc. Lo suyo
fue sobre todo la exaltación del sexo por el sexo, desprovisto de los valores espirituales y
humanos, la cultura del pelotazo, el aborto libre, la eutanasia, la repulsa de la excelencia, el
rechazo de la competitividad, la minusvaloración del éxito escolar, el desprecio y el abandono de
los alumnos aventajados, la exclusión de controles de calidad académica y humana, la
desestimación del mérito académico, el 'todo vale', etc. Ahora podemos preguntarnos si todas
estas publicaciones tienen algo que ver con la verdadera cultura, es decir, con la cultura que ha
acumulado la historia de la humanidad, llamada 'cultura' con todo derecho, pues es la única que
cultiva o favorece el desarrollo de las capacidades humanas.
Es cierto que los socialistas organizaron actos culturales, grande eventos con motivo de
fiestas y acontecimientos especiales. Pero esos espacios dedicados a la cultura fueron ocupados
con actuaciones de artistas cuya profesión es ajena a la música, muy identificada con el ruido,
volcada en el espectáculo. Pero, eso sí, todos ellos, vinculados a la ideología izquierdista y bien
pagados, espléndidamente recompensados, como cumple cuando se trata de promocionar a los
amigos y vender la cultura de masas. Creo que no es necesario recordar aquí los nombres de esos
supuestos artistas cuyas creaciones tienen mucho que ver con el ruido y los decibelios, con la
farsa y el embuste, con la fama y el dinero fácil, y nada que ver con la verdadera cultura si no es
para degradarla y profanarla cuando han querido ofrecérnosla en eso que llaman "versiones
modernas".
Otro tipo de publicaciones que llenaron las librerías, los kioscos y las bibliotecas de los
nostálgicos del comunismo o el socialismo científico fue el constituido por ingentes cantidades
de libros, revistas, diarios, películas, reportajes, videos, espacios de radio y televisión, dedicados
exclusivamente a dar la vuelta a la Guerra Civil tratando de convencernos de la 'superioridad
moral' de los vencidos y de que en realidad los vencidos fueron los vencedores. En ninguna de
estas manifestaciones partidistas hay valor cultural alguno que no sea la renovación del odio
entre la dos Españas, la exaltación del un supuesto honor o una supuesta dignidad de las
izquierdas rojas frente a la supuesta degradación de las derechas blancas en la guerra y en la
postguerra, la convicción de ser ellos los triunfadores, la pretendida superioridad democrática de
los perdedores, la represión franquista, el monopolio izquierdista de la honradez, la lealtad y la
defensa de las libertades civiles, y por fin, el rencor, mucho rencor, que se une a la disposición
generalizada en virtud de la cual es evidente que no están preparados para olvidar (EPS, 15-9-02
con dos temas: "Las mujeres que perdieron la guerra" y "Exiliados"; exposición, con libro y
documentales, organizada por la fundación Pablo Iglesias). Creo que tampoco es necesario traer
aquí ni los nombres ni los títulos de sus obras. No son obras culturales, pero se han 'vendido'
como cultura y a muchos de ellos les han producido grandes éxitos y enormes ganancias como
cultura de masas. Nos presentan las penalidades de los exiliados y encarcelados, a los niños de la
guerra, a las mujeres que la perdieron, a los maquis perseguidos y acosado por las montañas,
etc., pero no nos presentan la otra cara de la moneda que son los otros niños de la guerra, los
huérfanos y deportados, las mujeres que la ganaron pero quedaron viudas aun antes de comenzar
la contienda, las asesinatos inspirados por el odio a la religión y el anticlericalismo que
desencadenaron la guerra, el bandolerismo disfrazado de resistencia maqui, etc. Hablan como si
sólo ellos hubieran padecido la calamidades de la guerra. Falta la verdad y la objetividad,
predomina el sensacionalismo, se adivinan las ansias de revancha, se renueva el odio. Y se omite
un detalle importante de la guerra; ese detalle es que la perdieron. ¿Puede esto computarse como
verdadera cultura?
Los progresistas socialistas y comunistas no pretenden olvidar todo lo referente a la
contienda entre la dos Españas (28-10-02). Lo que quieren es que se olvide lo suyo, las
atrocidades que ellos cometieron y se recuerde lo de los demás, las crueldades que los otro
cometieron, para dejar a salvo la supuesta dignidad, la pretendida superioridad moral, la nobleza
y el honor de todos los suyos. Incluso prenden que el Parlamento condene "el alzamiento de
1936" de la derecha contra la República. Pero un ilustre periodista, cansado de que socialistas y
comunistas se pasen los años urgando en la herida de la guerra les sale al paso y les cuenta esta
historia:

"Pero a mí, esa condena me parece demasiado benévola y excesivamente corta


en su intención. Antes de condenar el levantamiento de 1936, hay que condenar todo
aquello que lo hizo posible e incluso necesario. Hay que condenar todos los episodios
históricos que fueron a desembocar lógicamente en aquel alzamiento de supervivencia.
Vamos a condenar todos los crímenes de aquella Segunda República española, los
asesinatos en razón de las ideas políticas y de las creencias religiosas, las elecciones
bajo el terror, las violaciones de todo derecho, la destrucción de templos, el detonante
asesinato de Calvo-Sotelo, la revolución de Asturias, el incendio de conventos, la
matanza a mansalva de gente de iglesia. Ahí están los datos de la masacre, en el libro
estremecedor del obispo Antonio Montero, nunca desmentidos. Vamos a condenar todo
lo terrible que sucedió antes del condenable levantamiento. Y como la cosa viene de
lejos, vamos a condenar también las culpas arrastradas que trajeron a la Historia las
dos Españas enfrentadas a sangre y fuego. Y vamos a condenar la guerra, la crueldad
del frente y los exterminios de la retaguardia, los «paseos», las checas, los tribunales
populares, los fusilamientos en masa, las revanchas, los batallones fascistas y la Legión
Cóndor, las banderas rojas, los tanques rusos y las Brigadas Internacionales. Es
aventurado jugar con los futuribles, y por eso no hay que caer en la tentación de
imaginar lo que hubiera sido España sin aquel levantamiento y sin aquellos
precedentes, igualmente condenable todo. Pero desde luego aquello no habría
desembocado en una democracia. ¿Pero de qué democracia puede hablar el secretario
general del Partido Comunista de España? Y sobre todo, condenemos también todos los
rencores que llegan de aquel tiempo, como este de Francisco Frutos" (J. CAMPMANY, 28-
10-02).

Por cierto, hay un hecho, 'irrelevante' para los comunistas y socialistas españoles, que tal
vez merezca nuera atención en este apartado. Como acabamos de ver, El comunista F. Frutos y
los socialistas Felipe González y Rodríguez Zapatero arropados por la prensa amarilla (El País,
Tele5 y otros, oct.-02) han vuelto a la carga: para que la democracia acceda a su estado de
madurez el Parlamento con el Partido Popular al frente, tiene que condenar el alzamiento del 36
contra la República. Pero en las zanjas de Parcuellos de Jarama han aparecido lo cadáveres de
10.000 españoles llevados allí en camiones como reses al matadero y masacrados por el pelotón
de fusilamiento del frente popular (brigadas internacionales al servicio de socilistas y
comunistas) sin contemplación alguna, sólo por ser monárquicos y, además, católicos. Entre los
fusilados había niños de 12 a 15 años cuyo único delito consistía en ser hijos de militares
monárquicos. Al mismo tiempo que piden la condena del levantamiento del 36 ¿no deberían
pedir también la condena de estos hechos que pesan como una losa sobre sus espaldas? ¿qué
opina de esto el excomunista y hoy socialista Santiago Carrillo?
Por lo demás, ¿por qué no condenaron ellos el 18 de julio de 1986 cuando tuvieron la
oportunidad de hacerlo y declararon, más bien, que la Guerra Civil española era ya
definitivamente historia...? "Por todo ello el gobierno (socialista) expresa también su deseo de
que el L aniversario de la Guerra Civil selle definitivamente al reconciliación de los españoles y
su integración en el proyecto esperanzado que se inició a la raíz del establecimiento de la
democracia en la Monarquía encabezada pro el Rey Juan Carlos". ¿Es que ya no lo recuerdan?
¿Pasamos la página o no la pasamos?. Pues no, no la pasamos, El recurso a la estrategia del
'dóberman' que tantos dividendos electorales les he facilitado en confrontaciones durante trece
años pone en evidencia que no hay voluntad ninguna de pasar la página. Sus declaraciones del
86 frente a la imagen del dóberman no tiene fuerza alguna. Puede más el dóberman.
La referencia al Rey Juan Carlos tiende también su sentido en la mentalidad socialista
que pretende avanzar sin arrancar del pasado, pues el propio Zapatero afirma que la monarquía
salida del cambio es realmente la del Rey Juan Carlos porque la suya es Monarquía
Republicana. ¡Ahí queda eso!

"De la historia se aprende siempre: pero creíamos que el abuso del pasado era
cosa de la derecha reccionaria. Lo malo de esta pasión retrospectiva de parte de la
izquierda es que viene en su mayor parte, movida por el revanchismo y el resentimiento.
Las nuevas referencias socialistas al franquismo y a la guerra civil se comprenden aun
menos si se recuerda el éxito electoral de la estrategia del dóberman" (I. SÁNCHEZ CÁMARA
2-11-02).

De la lectura de muchos medios de comunicación se infiere la conclusión de que


socialistas y comunistas asumieron en 1987 la necesidad de una reconciiación entre las dos
Españas pra hacer posible la covivneica. Pero que, ni siquer a partir de entonces, están
dispuestos a olvdarlo todo, ni a renucniar al odio y al recncor. Tampoco se resingnan a aceptar
que fueron los perdedores a pesar de los apoyos de Satalin genrosamente pagados con el oro del
Banco de España que era la reserva de todos los españoles.

"El prolítico profundaente inmoral que es Felipe González ha vuelto a exponer


sus curiosos puntos de vista sobe la memoria histórica.... Este in moral González
debería saber que no pueden sentirse más solidarios con un bando que con otro, pero
conscientes siempre de que la nuestra fue una Guerra Civil. Genzález debería saber que
hoy no se puede condenar el asesinato del teniente Castillo sin condenar asimismo el de
Calvo Sotelo, y que quien pide la conden del '18 de julio' está obligado a condenar la
'revolución de Asturias', las qeumas de conventos y los asesinatos de sacerdotes. Este
curioso apasionado del 'consenso' plantea de forma inmoral la división de los españoles
de la historia y la trae a colación como ajuste de duentas político de hoy" (C. ALONSO DE
LOS RÍOS 29-10-02)

Pues bien, esta es la cultura que han promovido socialistas y comunistas, la cultura de las
dos Españas o la cultura del doberman de la España monárquica contra la supuesta
mansedumbre de la Esapaña republicana. Los monárquicos convertidos en franqistas también
produjeros su parte de cultra que fue la 'cultra de la Cruzada'. En ambos casos la culta etá al
servico de interes políticos. Por ser una cultura compormetida, le falta la espontaneidad y la
objetividad que son esenciales en la produción de la verdadera cultura.

La cultura al sevicdio del poder

b) Otra de las observaciones que merece la entrevista de la ex ministra es la


instrumentalización de la cultura consistente en ponerla al servicio del poder. Ella misma
reconoce que hay siempre un atractivo especial entre el poder y la cultura. Y los socialistas
ejercieron el poder con mano dura mientras les fue posible. No es de extrañar que se valieran de
la cultura para mantenerlo y acrecentarlo o afianzarlo.
Por si hubiera alguna duda, copio unas palabras de la ex ministra altamente expresivas:
"tiene usted razón, el dirigismo ha sido un problema tradicional de la izquierda". El dirigismo
que puede expresarse tal vez mejor con esta otra frase de la entrevistada, pronunciada y puesta
en acción repetidas veces desde el poder socialista "lo que necesita el pueblo es esto", en vez de
escuchar al pueblo para enterarse de lo que realmente el pueblo 'quiere' o 'necesita'. En este
sentido hay una larga tradición que viene de las dictaduras comunistas por las cuales la
izquierda, aun la izquierda actual, siente una admiración nada disimullada y una profunda de
nostalgia.
Mientras gobernaron, le dieron al pueblo la cultura que ellos quisieron, la que ellos
creyeron conveniente, es decir, la cultura que les era útil a ellos, la que les facilitaba las tareas de
gobierno; una cultura que tenía como fin desarmar la inteligencia de los ciudadanos
arrebatándoles la capacidad para pensar por su cuenta y para ser críticos con ese mismo
gobierno. Esta es la razón por la que promulgaron leyes en las que se trazaban las líneas
generales de la educación de niños, adolescentes y jóvenes, sin contenidos científicos,
espirituales, humanísticos, históricos, religiosos o morales. Es decir, una cultura que hiciera
imposible el acceso de los ciudadanos a los instrumentos y recursos del pensamiento. Hay largos
párrafos de la ex ministra socialista en los que no dice al verdad o en los que miente de forma
descarada. A los socialistas jamás les interesó la formación del espíritu crítico de los ciudadanos.
Por eso no les facilitaron elementos de una verdadera cultura que es la cultura de las minorías o
élites, sino abrumadoras y fragmentadas cantidades de subcultura y contracultura, sabiamente
planificadas y magistralmente vendidas a su clientela que es la clientela constituida por las
masas. El socialismo es una ideología y un movimiento de masas, ya lo he afirmado antes. Creo
que al menos en esto estamos todos de acuerdo.

El dirigismo y la cultura

c) La tercera observación que cabe hacerle a la entrevistada, además del dirigismo, es la


referida a la degradación de la cultura a través de los medios de comunicación de masas. En
efecto, acosada por el entrevistador, la ex ministra socialista termina reconociendo que la
'violencia' y la 'telebasura' empezaron cuando los socialistas estaban en el poder. La telebasura,
claro está, es decir, los programas de la televisión, la radio y la prensa escrita que no tienen nada
que ver con la verdadera cultura, sino con la mediocridad, con la bajeza y con los intereses y
preferencias de las masas. Es por esto por lo que la telebasura es la cultura preferida de las
masas.
Este es un fenómeno que está en consonancia con lo que decíamos en el apartado
anterior sobre sus preferencias de partido para desguarnecer al individuo frente a la sociedad.
Esa sociedad que para ellos es exclusivamente la de las masas, la que ellos representan. La otra
sociedad, la de las élites o la de la minorías, ni siquiera merece el nombre de sociedad. Por eso
su cultura tiene que ser excluída del quehacer ordinario de un gobierno que se cree providencial
para redimir a las masas.
Cuando los socialistas fueron desalojados del poder ya era tarde. La cultura de masas ya
había arraigado en muchos campos, sobre todo en el campo de las televisiones, las radios y
amplios sectores de la prensa escrita. Los autodenominados 'reformistas', que les sucedieron en
el poder no han reformado nada en este sentido. La telebasura como contracultura sigue siendo
el alimento fundamental para el espíritu de las masas. Para el espíritu... o para eso que queda del
espíritu en el cerebro de un sector que abarca a la mayor parte de la población que ha optado por
la mediocridad.

“La alianza entre etelebasura y propaganda gubernativaa noace sino subrayar


groseramente cierta perversión de la democracia eu venimosdenunciando con
ciertoperesosohastío, dede hace unosaños. La telebasur ainvita al espectador a refocilrse y
chapotear en el fango hasta reelgarlo a unacndición subalterna. Bstaría eu profundizáramos un
poco para descubrir eu detrás cde este propósito embrutecedor subyace una esttegiaanestesiante
del poder, eu de cara a la galería despotrica contra la telebasura, pro que secrtamente la auspicia
y promueve, pues le conviene gobernar sobre una masa amorfa que ha dimitido
lacayumnamente de la curiosidad” (J.M. de Prada 27-11-04).

La entrevistada da a entender que hay dos ideologías, dos actitudes ante la realidad y,
consecuentemente, dos culturas. La cultura liberal y la cultura socialista. Creo que en esto lleva
toda la razón. Sólo nos falta determinar si esa contraposición es coherente y si la cultura
socialista puede parangonarse con la cultura liberal.
En cuanto al primero de estos interrogantes está claro que ella rechaza todo lo liberal,
pensando sin duda en eso que ha dado en llamarse "pensamiento único". Pero no cae en la cuenta
de que esto es un sofisma, una trampa o una añagaza que tiene su origen en los complejos del
socialismo frente al liberalismo.
Liberalismo y pensamiento único son conceptos y realidades incompatibles, es decir,
contradictorias. De acuerdo con las más elementales reglas de la lógica y del sentido común, dos
conceptos contradictorios no pueden existir juntos en el la mente por su condición de
incompatibles, pues jamás podrán ser pensados como especies de un mismo género; y dos cosas
contradictorias tampoco pueden existir juntas 'in eoden subjecto simul et sub eoden respectu'.
Quiere decirse que la presencia de una excluye radicalmente la presencia de la otra, de forma
semejante a como la forma rectangular de una figura excluye radicalmente la forma circular de la
misma y viceversa.
El liberalismo es lo más opuesto al pensamiento único tomado en su más estricto
sentido, pues, referido al pensamiento, proclama de forma inequívoca la libertad para orientar
ese mismo pensamiento en todas las direcciones posibles.
Ahora bien, la cultura, la verdadera cultura, tiene su origen último en el pensamiento
humano y el liberalismo nunca ha puesto barreras a ese penamiento, sea cual sea la dirección del
mismo. La única exigencia que impone el liberalismo se centra en que aquello que emerge del
pensamiento con la pretensión de ser cultura, sea realmente cultura. Por esto mismo la única
barrera que impone el liberalismo en este terreno es que aquello que emerge del pensamiento no
sea contracultura. Algo que contrasta vivamente con el axioma socialista transferido luego al
postmodernismo que se resume en el ya conocido 'todo vale'. Aunque la ex ministra no quiera
reconocerlo, para el progrsismo el 'todo vale' tiene la categoría de axioma en virtud de otro
axioma más general que es el axioma del relativismo. Este es el postulado fundamental que
siguen defendiendo y aplicando sus correligionarios del Partido Socialsta actual. Todo vale con
tal de que conduca al fin que se propnen; todo, incluso el odio.

"No mueve la paz, mueve el odio. El irresponsable de León (Rodrígez Zapatero)


nos regala, en el siglo XXI, el socialismo de Largo Caballero. Todo sirve y se justifica
para alcanzar el poder que les arrebató la soberanía popular después de una época de
escandalosa corrupción" (A. USSÍA, 25-3-03).

Hay un relativismo con el que comulgan también los liberales, pero este relativismo tiene
muy poco que ver con el relativismo progresista, pues su horizonte se encuentra limitado por la
dignidad y los valores de los individuos como personas, por su identidad individual y su
autonomía, por su capacidad para la elección y planificación personal de su vida y por su
proyección existencial sobre la transcendencia. En este caso el relativismo no está referido a los
medios, sino a los fines.
Una de estas barreras que impone el liberalismo a la cultura actual es la referida a ciertas
técnicas derivadas de la cultura científica, como las técnicas de clonación humana y otras
referidas a la reproducción de los seres humanos, a la intervención y mutación genética artificial,
al mantenimiento o prolongación de la vida por medios no naturales o a la supresión de la misma
utilizando estos mismos medios. Pero esto lo hace no porque entienda que el conocimiento de
estas realidades y estos descubrimientos científicos no forman parte de la cultura, ni mucho
menos; sino porque estima que esas técnicas aplicadas al ser humano, aun con aspiraciones
eugenésicas o con pretensiones sanitarias, atentan contra la naturaleza en general y contra la
dignidad humana en particular, reduciendo o degradando la 'persona', respetable e intangible, a la
condición de 'cosa' manipulable, utilizable y vendible. Lo cual nos sitúa nuevamente en el
terreno de los grandes negocios y las pingües ganancias que algunos obtienen de la cultura de
masas.
Por tanto lo que rechaza abiertamente el liberalismo no es el conocimiento de la realidad
física o de la realidad humana, sino la aplicación de ese conocimiento en contra de esas
realidades.
Esto nos lleva a pensar que la cultura siempre tiene signo positivo como valor. Pero las
técnicas que derivan de la cultura pueden no tener ese mismo signo. El conocimiento de la droga
y sus propiedades es cultura, lo mismo que su utilización en el campo de la medicina. Pero el
consumo indiscriminado (el uso, la utilización) ya no es cultura, sino contracultura, pues no
puede ser considerado como cultura aquello que degrada o destruye al ser que la produce, de la
misma manera que no puede ser considerado como democrático aquel partido político o aquella
asociación que utiliza los recursos que le facilita la democracia precisamente para destruir la
democracia. El caso del País Vasco está en la mente de todos. Los acontecimientos recientes
con motivo de al guerra de Irak protagnizados por socialistas, counistas y sindicatos combativos
de la izquierda española, en forma de manifetaciones y algaradaz callejeras, también admiten
esta interpretación. La farsa ya ha llegado a su límite.
El pensamiento único falsamente atribuido al liberalismo, está referido exclusivamente a
las formas de organizar la economía de un país de acuerdo con la línea generales de la
competencia y la economía de mercado. Lo de 'único' tiene su proyección en las pretensiones de
esa economía en relación con eso que ha dado en llamarse 'moneda única', 'mercado único',
'globalización' o 'mundialización'. Pero ni aun en esto hay pensamiento 'único', pues cada país
planifica su economía a su manera y vende y compra sus productos según sus intereses
particulares haciendo uso de la información y la tecnología modernas que son las que hacen
posible esa globalización. La apertura a la universalidad, al mundo en general con la variedad de
sistemas culturales y productivos, nunca ha tenido connotaciones relacionadas con le
hermetismo o la exclusividad propias de eso que suele llamarse 'único'. En cambio el
pensameinto único es el de los enemigos del liberalismo, es decir, el de los que inspiran su
penamiento y sus obras en el totalitarismo. En eso a los comunistas no hay quien les saque
ventaja. Y a los socialistas nostálgicos del colectivismo y la dictadura del proletariado, tampoco.
De momento la disidencia respecto de ese tipo de pensmiento estaba castigadad con la checa y,
como consecencia de ello, con los campos de Siberia o simplemente con el paredón. Los
progresistas afectos a esa ideología que contamina el socialismo de todos los tiempsos también
tienen sus checas y sus campos de concentaración, también tienen su propia Siberia. La amenaza
y la agresión sigue siendo tan inminente que alcanza incluso a los propios progresistas: "En este
país donde decir lo que se piensa se ha convertido en un ejerccio peligroso, sólo nos queda el
silencio, como siempre" (RODRÍGUEZ IBARRA, 25-9-02). De esta situación responsabilza el autor a
'los dos grandes partidos', y alude a la lay de 'lo políticamente correcto'. Ahor bien ya sabemso
todos dónde tiene su origen esa ley. Como síntesis de las derivaciones del pensmiento único
progresista dispuesto a sofocar cualquier intento de disidencia está la amenaza tajante de Alfoso
Guerra: "El que se mueva no sale en la foto".
En cuanto a los efectos en relción con la cultura lo políticament correcto ha impuesto la
abstención de hablar de los
fracasos de la cultra en la sociedad totalitaria comunista, pero no la abstención de hablar de los
abusos del capitalismo o el liberalismo; ha impuesto la obligación de silenciar la degradación de
las personas en los regimenes titalitarios marxistas, pero no la obligación callar las desigualdaes
sociales atribuidas a un tipo de liberalismo que ellos elevan a la categoría de 'liberalismo salvaje'.
De la misma manera esa ley de lo polítcamente correcto ha impusto el deber de cantar las
excelencias del bienestar socialista, pero ha condenado y excluido a todos aquellos que han
intentado esclarecer los crímenes del estalinismo y la miseria, las desigualdades y la degradación
de los pueblos esclavizados por su régimen totlitario. En cuato a la cultura esa ley ha impuesto
también la norma de irgnorar a los itnelectuales y artistas disidentes, es decir, a todos los
científicos y creadores idependientes de la ideologia comunista, llevándolos de la misma manera
a la checa y al paredón como se ha demostrado desde el momento en que han permitido la
entrada a los archivos de la KGB. El pensamiento único es el del totalitrismo del que son
fervientes imitadores los socilistas, pues sólo el totalitarismo es excluyente y no tolera la
disidencia.
El pensamiento único atribuido al liberalismo puede ser considerado a lo sumo como
cultura económica. Pero quedan fuera de esta unidad o uniformidad pretendidas todas las demás
formas depensamiento y de cultura que para el liberalismo siguen siendo absolutamente libres.
Algo que no han tenido en cuenta la ex ministra ni los detractores del capitalismo y la libertad.
Por lo demás este pensamiento único, por ser liberal, no se le impone a nadie. Es algo
que los países desarrollados desean y adoptan libremente para situarse en las latitudes del
progreso y el bienestar. Y es algo que desean adoptar también los países en vías de desarrollo
como la forma más adecuada para acceder a esas latitudes, pues ya va calando en la mente de
todos ellos la idea según la cual por la vía del socialismo no van a conseguirlo jamás. La historia
de los dos últimos siglos, particularmente la historia del siglo XX, deja lugar a muy pocas dudas
sobre esta posibilidad. Y los países postcomunistas que ya lo han adotado comienzan a
experimentar notables avances en el camino del progreso cultural y social.
Por otra parte la ex ministra socialista habla con entusiasmo de las ansias de libertad que
sentían ella y los suyos en los tiempos del franquismo en relación con las manifestaciones
culturales entonces censuradas o prohibidas: "queríamos aprenderlo todo y disfrutar de todo...
queríamos ser libres".
Una aspiración muy digna y muy noble que también experimentábamos los que ya
entonces nos considerábamos como liberales. Ahora bien, ¿esas ansias de libertad tan sinceras se
corresponden con el socialismo que ella profesa o más bien forman parte del liberalismo que ella
rechaza o condena?, ¿tienen algo que ver con la ideología que ella practica, con las actitudes que
inspira esa ideología ante la vida, ante el pensamiento, ante la sociedad y ante las
manifestaciones culturales?, ¿tienen algo que ver con el socialismo y el dirigismo que de él se
deriva como atributo de la sociedad que para ellos siempre es concebida como superior y
prioritaria respecto del individuo?, ¿pueden ser sinceraras esas ansias de libertad cuando se
afirma, por otra parte, que el individuo depende de la sociedad en todo, siendo la sociedad la que
le confiere su dignidad e incluso la categoría de ser persona?, ¿tiene sentido hablar de libertad
desde el socialismo o el comunismo?. La contradicción o la absurdez que atribuyen al
liberalismo ¿no será a caso un aborto que expulsan con dolores de parto como una forma de
proyectar sobre los demás sus propias contradicciones y absurdeces?
Vamos a aceptar que los deseos de libertad de la ex ministra en los tiempos franquistas y
en relación con la cultura fueran unos deseos sinceros, pero entonces no está comportándose
como socialista, sino como liberal, pues en la parte del arco político que le corresponde al
socialismo utópico, al socialismo científico e, incluso, al socialismo supuestamente democrático,
los esquemas de pensamiento, las formas de convivencia y las manifestaciones culturales, son
impuestas por la sociedad desde arriba según sus intereses. No son de la competencia de los
individuos. Todo lo que no sea entender la realidad individual y social según estos axiomas no
es socialismo.
Por eso en el socialismo comunista había y hay una 'cultura oficial' y una 'Historia oficial'
que no son una cultura y una Historia libres. Los socialistas actuales en su inconsciente
experimentan una profunda nostalgia por esta cultura oficial y por esta Historia oficial, siempre
manipuladas para ser vendidas o distribuidas a las masas. Nostalgia que se convierte en
necesidad cuando les vemos lanzarse a 'reeditar' la cultura y 'reescribir' la Historia (con
mayúscula) siempre que se encuetran en un nuevo conflicto o vislumbran una nueva oportunidad
para los cuales la cultura y la hisotira anteriores ya no resultan satisfactorias o rentables. ¿O no es
precisamente esto lo que están haciendo desde muchas publicaciones y medios progresistas
comenzando por algunos de tanto poder como El País? Este diario de gran tirada en nuestra
sociedad todavía no ha pasado la página de la Guerra Civil (EPS, 15-9-02, El pais, 20-10-02) y
el mensaje soterrado que transmite un día y otro es el mensaje según el cual los vencedores
reales de esa guerra fueron las izquierdas del Frente Popular. Columnistas y artuliats como Haro
Tecglen pareceen afectados por una obsesión especial, como si no pudieran vivir sin ese
recuerdo impregando pro le odio. Izquierda Unida tampoco está dispuesto a olvidar a los
'esclavos del franquismo', los 'muetos en las cunetas' de las carrteras y los 'supeutos campos de
de concetración' (20-10-02).
Esa idea central de libertad y evasión frente a la autoridad es precisamente la que
constituyó el eje central de las protestas y movimientos de la juventud en Mayo del 68, pero son
muy pocos los que tienen las ideas claras sobe aquellos acontecimientos.
Para muchos se traba de un movimiento violento de protesta y reivindicación (acción
directa) que se concretaba en una exigencia de libertad en todos los campos: libertad política,
independencia o ruptura generacional, libertad económica, libertad intelectual, libertad moral y
religiosa, libertad social, emancipación respeto de la familias y las instituciones sociales,
anarquía, rechazo de la racionalidad y los estilos de vida burgueses de los ilustrados, etc.
Algún escritor actual entiende este movimiento como una lucha violenta o agresiva
contra el "excedente de represión" propio de la sociedad tradicional de los países occidentales
(MARCUSE).
Aceptemos esta interpretación de los hechos y de las circunstancias que los motivaron.
Pero ¿cuáles fueron los resultados?.
Hay otras autores que han entendido el fenómeno de Mayo del 68 más en profundidad y
han llegado a la conclusión de que; con independencia de la crítica a la Universidad y el rechazo
de las formas de cultura burguesas, allí había muy poco de reivindicación de libertades políticas,
tampoco había casi nada de reivindicaciones de libertades económicas, morales o religiosas. Por
la vaciedad de sus actitudes y sus comportamientos tampoco había reivindicaciones relacionadas
con las libertades intelectuales. Por supuesto, no había ningún signo de reivindicación en
relación con la libertad cultural entendida la cultura en su sentido genuino e histórico. Pues la
cultura, lo mismo que la moral, la religión y las ideas de los grandes pensadores les traían al
fresco.
Lo único que tuvo consistencia y dio resultados fue la reivindicación referida a la libertad
sexual, incluida la de los homosexuales, vinculada a los movimietno feministas y a la libertad de
estilos y formas de vida que entonces se postulaban en forma de anarquía, es decir en forma de
espontaneidad e independencia de toda norma. Por eso aquello cristalizó en el movimiento que
hoy conocemos con el nombre de 'hippi'. Este movimiento nació con la pretensión de ser una
manifestación de una culturra nueva con proyección sobre las grandes masas. Todos conocemos
los rasgos y las formas de la cultura hippi. También conocemos sus preferencias por el 'carpe
diem' horaciano y sus efectos sociales completamente ajenos a la verdadera cultura y a los
ideales de solidaridad aparentemente defendidos por el movimiento del 68. No creo que nadie
pueda comparar o identificar esta cultura con la cultura de las minorías o élites de los grandes
pensadores, los grandes artistas, los grandes sabios y los grandes místicos que han jalonado la
historia de la humanidad.
Para algunos el mayo del 68 fue un movimiento de renovación en el sentido de instaurar
la libertas sin límites frene a la represión de las estruturas de la socedad tradicional burguesa. Sin
embargo estos mismos autores no caen en la cuenta de que el horionte real de esa renovación fue
el 'nihilismo'. En efecto, el afán de libertad solenemente proclamado por los jóvenes del 68 tenía
como meta la destrucción de todos los valores tradiconales en nombre de la libertad. Eso es
cierto. Pero en iningún momento propusieron otros valores nuevos para sustituir a los anteriores.
Se trataba de destruir por destruir. El inconformismo y la protesta se manifestaban
exclusivamente en ese afan por destruir. Y ahí acabó todo. El horizonte de la destrucción nunca
fue la contrucción de nada. Implícitamente su consigna era la ya consabida del: "destruyamos y
luego vremos lo que puede hacerse". ¿Dónde está, pues, la renovación?. Sólo una libetad
nebulosa e indeterminda que carecía de todo contenido. El horizonte, pues, fue la vaciedad, la
nada. Por eso, cuando estos mismos autore hablan de la cultura del mayo del 68, sus opiniones
tienen esa mima vaciedad, pues el nihlismo con sus componetes de destrucción de los valores y
desalojo del sentido de la existencia jamás puede ser considerado como la base de una verdadera
cultrua.
Ya he afirmado que la cultura de los hippies nunca podrá ser considerada como una
verdadera cultura. Por lo demás, en el fondo de esta supuesta cultura, como acabo de afirmar,
existe también un poso nihilista puesto de releve por aquellos que, analizando los hechos, han
llegado a la conclusión de que, por detrás del hedonismo derivado del sexo y las drogas, lo que
se vislumbra ese mismo horizonte ocupado por la nada, la vaciedad, la nebulosa, el absurdo, la
extravagancia, el exceso, la irracionalidad, la irresponsablidad, la falta de ilusión y, en el fondo,
la ausencia de ganas de vivir precisamente porque la vida carece de sentido.
Detrás de un movimeinto nihilista hay siempre un instinto de muerte que se proyecta
sobre la conducta de sus promotores causando enormes estrgos sobre la cultura, pues el nihilista
se encuetra siempre avocado a la dstrucción de sí mismos e incluso a la destrucciónd e la
sociedad sin presentar ninguna otra alternativa a la realidad que quire aniquilar. Esto debe quedar
claro. Suele considerarse a NIETZCHE como uno de los impulsores del nihilismo, pero NIETZSCHE
no fue nihilista, pues, junto con la dstrucción de los valores tadicionales propios de la moral de
los escalavos (valores espirituales orientados por la caridad y la humildad) popuso la alternativa
de otros valores que son los valores propios de la moral de los señores (valores biológicos
orientados por el instinto o la voluntad de poder). En caambio en DOSTOVIESKY, en PUSKIN, en
CHEJOV y otros sí podemso encotrar abundate material para reconstruir la tradición nihilista que
tien su origen en los giregos prsocráticos o en los poemas y tradicioen del Antigio Oriente .
Este movimiento de protesta contra todo lo establecido, es decir, contra toda norma, en
nombre de la libertad, que llevaba en su seno la semilla del hnihilismo afectó tambien a
isntruciones tradicionales como la Iglesia. Los que se han ocupado del estudio y análsis esos
movimeintos más radicales entienden que los efetos principale fuerin tres: a) una cirta in
subordidancion, a vecs grave, respecto de las autoridades de la Iglesia Romana, b) un cierto
rechazo, a veces grave, de la teología que la propia Iglesia mantenía como dctrina oficial en
cuestiones de fe y constumbres, c) una formación teológica y moral deficiente dando paso otros
valores que no son precisamente los valores de la telogía católica.
Los efecos negatviso se han dejado sentir hasta nuetros días. Por las brechas abiertas a
raiz de mayo del 68, con la muerte de Dios, entró el nihilismo y, detrás, la 'teología de la
liberación' con sus planetamisntos comunistas y materialistas. Por las brechas del desprecio a los
valores tradicionales y de la formción deficiente de los sacerdotes se colaron otros vicios,
algunos de los cuales están de actualidad reconocidos por la propia Iglesia (17-10-02), como la
pedrastia de los sacerdotes americanos. La Igesia lo rconoce y apronta sus soluciones: "las
eseñanzas del Iglesia... constuyen una verdadera cultra alternativa al relativismo ético y al clima
pasnsexualista de la sociedad americana" (G. WEIGEL).
El movimiento de Mayo del 68 fue un movimiento progresista, que los socialistas de
hoy, aun los socialistas de hoy, consideran como un 'símbolo' de su propia identidad. Sin
embargo el resultado, ya lo estamos viendo, la cultra es inexistente, y cuando asoma de forma
esporádica, no es una cultura de élites, sino una cultura de masas, es decir, una cultura que
carece de valores espirituales y humanos, sin los cuales es inconcebible toda cultura.
Debemos celebrar que la ex ministra sintiera la necesidad de ser libre para entrar en
contacto y saborear las manifestaciones de la cultura universal en la etapa del régimen fanquista.
Esa necesidad frente a las restricciones de Franco y frente a la censura de la Iglesia, como ya he
afirmado antes, la hemos sentido también nosotros de la misma manera, nosotros los que ya
entonces nos considerábamos como liberales. Pero, que ella sintiera esa necesidad de ser libre
respecto de la represión y la censura del régimen franquista, no significa que sintiera la
necesidad de ser 'libre sin más', o libre a secas; es decir, no significa que sintiera la necesidad de
ser libre como individuo o como persona, pues para un socialista auténtico, las necesidades, las
conveniencias y los intereses de la sociedad están por encima de las necesidades, las
conveniencias y los intereses de los individuos o las personas. El socialista auténtico es
inconcebible sin esta dependencia respecto de la sociedad en todo lo referente a ideas,
necesidades, proyecciones e intereses. En aquella situación de la ex ministra un socialista
auténtico hubiera sentido la necesidad de sustituir una dependencia por otra, es decir, la
dependencia respecto del régimen franquista por la dependencia respecto de la sociedad
socialista. Esta actitud presumiblemente liberal de la ex ministra en relación con la cultura es
comprensible únicamente porque "los socilstas de finales del siglo XX sólo tienen de socialistas
el nombre y una cierta habilidad para impedir el desarrollo de la economía... El socialsimo, el
único auténtico, ha muerto" (REVEL). Eso no impide que sigan existiendo nostálgicos del
socialismo real que conservan los hábitos y estilos totalitarios y se abalanzan de forma violenta
sobre todos aquellos que abiertamente nos henmos pronunciado por la libertad en todo, pero, de
manera especial, en la apertura y el ejercicio del pensamiento, en la transparecia de la gestión
pública, en el rechazo del aparato público por incompetente para promover verdaderas reformas,
en la supresión del gasto social destinado a mantener las clientelas, en la eliminación de las
burocracias improductivas, en el dinamismo incompatible con la inercia de la soiedad, en la
planificacción personal de la vida privada, en la crítica de los abusos del poder y en la
producción y el goce de la verdadera cultrua. Para un socilaista auténtico no tien sentido la
censura franquista que amordazaba la cultra, pero sí tiene sentido la carlanca o el grillete cultural
estalinista, en versión socialista, según el cual la cultrua es patrimonio del Estado y, en
consecuencia, es el Estado el que tiene que seleccionarla, plainficaarla, producirla y distribuirla.
Por lo demás todos sabemos en qué consiste esta dependencia del socialismo residual
respecto de la sociedad a la que pertenece. Por parte de la sociedad implica siempre intervención
estatal y administración de la producción de la sociedad y de la producción individual, dirigismo,
interposición, arbitrismo, mediación, 'superfiscalización', redistribución, planificación,
protección sectorial y control, negación de las capacidades individuales para la autogestión. Esto,
por parte del Estado. Por parte de las élites o minorías de irigentes autodenominados
progresistas, la aspiración es el totalitarismo que hace tabla rasa de la división de poderes
('Montesquieu ha muerto', dice A. Guerra); y su praxis, el abandono y la opresión de las masas
que les han dado el voto, la persecución de los disidentes, el desprecio de la ley (crímenes de
Estado) y el desvío de dinero público a sus cuentas privadas en Suiza (REVEL).
Ahora bien, cuando concurren estas circunstancias, la cultura es imposible, pues impiden
la espontaneidad, la creatividad y la libertad o la apertura del pensamiento. La verdadera cultura,
se entiende; no la pseudocultura, o la contracultura. Cuando se dan esas circunstancias sólo es
posible la cultura de masas. Aun más, cuando se dan esas circunstancias, es precisamente cuando
son aprovechadas por los regímenes, las ideologías y las instituciones progresistas para producir
artificialmente una cultura de masas con el objeto de ponerla al servicio del poder que apetecen o
que ya tienen. Esas circunstancias desarman intelectual y moralmente a las masas preparándolas
para recibir, incluso con gusto, la avalancha de subcultura y contracultura que se le sirve en
bandeja precisamente para manipularla. En cualquier caso se tata de una cultura que se impone
desde arriba a los individuos, no una cultura que nace o emerge de ellos.
Manifestaciones como estta de la ex minitra exigiendo cotas de libertad por parte de las
huestes del socialsimo y el comunismo resudual son harto frecuentes en sus discursos, en sus
manifetacioens callejeras, en sus mítines, en sus programas electorales, en sus escritos, en sus
pancartas e, incuso, en el Parlamenteo. Pero hay que ser ralistas: ¿un socilsita pidiendo libertad?
¿un comunista exigiendo ser libre?. Libertad ¿para quée? ¿para quién?. En el norte de Eaaña
piden contnuamente libertad para los vascos, pero ya sabemos quiénes son esos vascos; sabemos
que los vascos más destacados o más puros, aquellos que se encuentran en primera fila en eso de
la libertad son los que se ncutran en las cárcelss por uno o varios asesinatos contra personas
inocentes o aquellos que los protegen y ayudan. Para los vascos que no son separatistas no
sepiede la libertad, sino el sielnciao, la elimianción o la explsión del territorio.
El socilsimo comunista de Lenin y Satalisn era mcho mas coherentes. Si el individuo
está subordinado a la sociedad, si es una apéendice de ella, si tiene en ella su razón de ser, si es la
sociedad la que tiene que planficiar su vida y resolverle todos sus problemas, la libetad
individual no tiene sentido. Es lo que se pregutnaba Lenin: libertad "¿par qué la quieren?".
Hay una idea que flota en el ambiente según la cual han sido precisamente las luchas
sociales, las huelgas, los sabotajes, las ocupaciones de las fábricas, los campos y los centros
educativos, las manifestaciones callejeras, las agitaciones de las masas, las acciones de los
piquetes y otras formas de comportamiento público claramente antidemocrático, los que han
despertado la concincia cultural, es decir, los que han constituido el motor de la sociedad hacia el
progreso en dos sentidos, en el sentido social (asistencia social) y el sentido cultural (promoción
educativa).
Ambas cosas son completamente falsas. En efecto:
a) Esos movimientos salvajes de la supuesta clase trabajadora no son movimientos
sociales, sino antisociales pues: a) no representan a la sociedad, como ellos afirman, sino a una
minoría (los niveles de afiliación son lastimosamente bajos), b) los procedimientos no son
democráticos, sino autocráticos, antisociales y destructivos, c) el beneficio que se pretende no es
para la sociedad, como dicen, sino para un cierto sector de la sociedad en el que los sindicatos
promotores de dicho movimiento tiene mayor arraigo, por ejemplo en el sector público, como si
la defensa del estatus privilegiado y el fortalecimiento de las posiciones y ventajas del grupo
pudiera ser interpretado alguna vez como meta social como tal, d) el progreso que dicen
promover es imposible, pues no hay progreso sin el trabajo de los ciudadanos y los promotores
de estos movimientos no crean empleo, sino que lo destruyen con su pretensiones de controlar el
mercado de trabajo imponiendo sus hábitos y estilos de naturaleza claramente marxista cuya
meta es la dictadura del proletariado, e) cuando los trabajadores controlan el mercado de trabajo
los creadores y promotores de los puestos de trabajo huyen de forma inexorable e irreversible,
por ejemplo, la empresa fabricante de coches SEAT ha tomado la decisión de trasladar a
Eslovaqia una parte de su producción ante la intransigencia de los sindicatos (sept. 2002). Esa
intransigencia ha provocado la destrucción de quinientos puestos de trtabajo directos y de otros
cincomil indirectos, f) un movimiento en favor de los trabajadores promovido por aquellos que
no trabajan (¿cuándo han trabajado los representantes sindicales?) está condenado al fracaso; es
un movimiento disfrazado que se organiza sobre la hipocresía de los promotores y la credulidad
e ingenuidad de sus seguidores.
b) Tampoco son movimientos culturales, pues esos movimientos llevados a los centros
educativos y a las instituciones culturales conducen a la misma meta: a) el interés de los mismos
no es la cultura, sino el estatus de los trabajadores en el campo de la educación y de la cultura, b)
la calidad de la la educación y de la cultura no se discute, lo que se discute es el control de esa
educación y esa cultura al objeto de imponer la suya o de mantenerla aunque esa educación y esa
cultura sean una calamidad para los niños, adolescentes y jóvenes, como está sucediendo en
España; cuando no consiguen este control lanzan el mensaje de la discriminación cultural y de la
entrega de la educación a instituciones particulares como si el Parlamento pusiera la educación
manos de otras instuciones tan odiadas por ellos como la Iglesia (es su discurso), c) la
representación de esos movimientos en los centros culturales que ellos se atribuyen es falsa, pues
el porcentaje real que conecta con los mismos es sumamente bajo, d) la cultura que quieren
controlar e imponer es una cultura de clase inferior o cultura de masas desguarneciendo así la
inteligencia de esas masas para el pensamiento libre, para la crítica de sus métodos y su
ideología, para la disidencia y la oposición constructiva, d) como en el caso anterior se trata de
un movimiento promovido y organizado precisamente por los que no enseñan o por los que
jamás han producido cultura ni siquiera en sus más elementales manifestaciones; todos sabemos
que el sindicalismo es el refugio de los peores profesores, es decir, de los que han 'tirado la tiza'.
También sabemos que los spuestos creadores de cultura no crean cultura, sino un estatus
personal o de grupo que les permite vivir cómodamente a cuenta de las subvenciones del Estado.
Un movimiento de este tipo no es creíble y, como he afirmado anteriormente, está montado
sobre la base de la impostura de los promotores y la credulidad y la simpleza de sus víctimas que
son, por una parte, los alumnos que desean aprender y los profesores que tienen verdadera
vocación de enseñar, y, por otra, los intelectuales y artistas no afiliados, los disidentes y los
descolgados de una organización y también aquellos que se han arriesgado por su cuenta a
caminar azuzados por estímulos tan 'degradantes' y antisociales como 'la funesta manía de
pensar'. El peregrinaje por el camino de la cultura ya no puede hacerse en solitario. Entre las
víctimas están también los intelectuales de carácter quebradizo, a veces paranoico, los cuales
"siguen preguntándose, no qué deben pensar, sino qué van a pensar de ellos" (REVEL).
Esos movimientos les llevan a la calle y dominan la calle. Es lo que ha sucedido en
septiembre y octubre de 2002 en protesta por la inminente 'ley de la calidad de la enseñanza'.
Las calles son de izquierdas, tienen sentido único que es el sentido de la izquierda. La calles en
sentido de la derecha no existen. Pero el dominio de la calle y el empeño de resolver en la calle
los problemas que deberían resolverse en el Parlamento legítimamente votado y elegido por el
pueblo, tiene muy poco que ver con la democracia. Jamás la cultura ha resultado favorecida o
fortalecida por las agitaciones de las masas o los movimientos callejeros. A la cultura se va por
otro camino pues la cultura se encuentra en otra parte. No quieren la calidad de la enseñanza, eso
esta suficientemente claro.
Acabo de leer en un diario estos titulares a toda página:

"El nivel eductivo en Matemáticas y Lengua sigue descendiendo en España... El informe


del INCE 2002 revela la mediocridad de los conocimientos... La mayoría de los
escolares no sabe resolver problemas de fracciones o porcentajes, ni es capaz de
identificar el sujeto de una oración compleja" (26-9-02).

Y unos días más adelante:

"Al optar por el igualitarismo en detrimento de la meritocracia, la izquierda perdió la


oportunidad de mejorar el sistema eductaivo, tanto en términos cuantitativos como
cualitativos. La descalificación de la cultura del esfuerzo ha sido manifiesta: según un
iforndme de la OCDE, la media de estudiantes que alcanzan la excelcnaia es de un
10%. En Espana es tan sólo el 4,2%, mientras que en Canadá o Finlandia se llega al
15%... El descrédito de la excelencia contribuye directamete a la reducción de los
niveles de excelencia. Esa es una de las carencias más sustanciales de la vida social de
España. Tanto en términos de competitividad social como en virtudes públicas" (V.
PUIG, 8-10-02).

El igualitarismo socialista odia la excelencia porque tiene sus prefencias en la igualdad.


Evienetmentte no podemos ser todos iguales en la excelcnaia, pues no todos tenemos la
vocación y el desarrollo de las capacidades para ser excelntes. La igualdad sólo es posible en la
medicridad. Por esto mismo un alumno de sobresaliente, para el socialismo que se precupa de
los problemas educativos, ya es un problema, pues, implictamente, es considrado como una
excepción negativa contra la sagrada igualdad, ya que introcuece un factor de discrimiancion en
el aula, pone en evdencia el fracaso de los malos alumnos, demuetra que el tabajo bien hecho
tiene su recompensa, espolea la concincia de los demas alumnso en el sentido de que despierta la
inquietud o el remordimiento de la conciencia poniendo en evidencia a los demás que que
pueden tener el sobresliente y no lo tienen, también pone en evdencia la necsidad de trabajar.
¿Trabajar he dicho?. Si el principio fundamental del socialismo es precisamente lo contrario: los
alumnos teieen que ir al colegio a divertirse haciendo del estudio una tarea lúdica. ¿Quién ha
dicho trabajar?. La realidad es que la igaldad lleva de la mano a la pereza y la holgazanería y
tiene como meta la mediocridad.
Los los progresistas conocen esta realdad. La conocen, además, porque es el resultado de
su funesta ley de Educación que aun está vigente en algunos de sus puntos. Por tanto esta
situación calamitosa es una situación buscada, promovida y planificada por ellos en la línea que
muchos hemos denunciado públicamente y que se resume en la ya citada frase de TAVERNIER: "el
mejor aliado de una dictadura es la ignorancia". ¿Cultura para nuestos alumnos y para nuestros
centros educativos? Eso no, ¡jamás!

Es por esto por lo que los movimientos progresistas dirigidos por sus sindicatos han
organizado varias huelgas y manifestaciones en octubre de 2002 en contra de Gobierno que
quiere dar solución a este problema de degradación de la enseñanza con una nueva ley que es la
'ley de la calidad de la enseñanza'. Como he afiramdo anteriormente las razones de los
convocantes están suficientemente claras y no son precisamente las que ellos tratan de colar, sino
otras, por ejemplo, ésta: la calidad de la enseñanza supone una seria amenaza para ellos que es la
amenaza que deriva la elevación de los ciudadanos a la categoría de hombres libres porque
piensan libremente, porque eligen su propia cultura, porque tienen sus propios modelos de
acción inteligente, porque adoptan su propios gustos, porque rechazan las imposiciones de la
sociedad o el Estado sobre al expansión de las energías del espíritu, porque no toleran que nadie
les imponga el sentido de su existencia. Esto es incompatible con su idea de lo que debe ser la
sociedad. También es incompatible con su idea de lo que deben ser la cultura y la educación. No
quiren, por tanto, la calidad de la enseñanza; tampoco quieren una culturua de calidad. La
excelencia y el elitismo les producen verdaderas náuseas.
El progresismo ha naufragado en los mares de la educación y de la cultura. Por su parte
los restos de ese naufragio son inservibles para contruir barcos nuevos. Tampoco sirven como
elementos de combustión productora de energía para corregir los excesos del liberalismo
cultural, pues es precisamente en esos excesos en lo que coinciden ambas formaciones, con esta
diferencia: la cultra de masas, para los primeros, es una opción deseada, planificada e impuesta,
mientras que para los segundos esa opción es simplemente tolerada.
Es por esto por lo que salen a la calle contra la Ley de Calidad para defender su
predilección por la mediocridad de la cultrua y de la educación con sus propios métodos que son
los gritos, los insultos, los slogans, el puño en alto, los discursos mitinescos, las mentiras, las
soflamas, las pancartas, y, sobre todo, la acción directa: la quema desímbolos nacionales, la
ocupación de locales o edificios, el sabotaje, los piquetes, la rotura de escaparates, la
destruccción de mobiliraio urbano y las agresiones físicas a la autoridad y a las fuerzas de
seguridad del Estado. Todo ello, muy democrático, como puede observarse. Y también, muy
cultural ¿quién se atrevería a ponerlo en duda?
Como he afirmado repetidas veces, uno de los rasgos de esta 'cultura desde arriba' o
cultura progresista es la 'igualdad' como postulado fundamental del socialismo: 'la misma para
todos'. La misma educación, los mismos centros, las mismas oportunidades, los mismos
formatos, los mismos títulos y diplomas, el mismo reconocimiento oficial, los mismos medios
de comunicación. Consecuentemente, la misma cultura. Es decir una cultura única que pueda ser
recibida, aceptada, asimilada y digerida por todos. Nadie pensará que en esta cultura caben obras
como las sinfonías de Beethoven, la dialéctica de Hegel, la metafísica de Aristóteles, las novelas
de Dostoyevski?, los pensamientos de Kaffka?, la relatividad de Eisntein o el Genoma de Craig
Venter???.
En esto el socialismo es coherente. En tanto que partido e ideología de 'masas' no tiene
más opción que la igualdad, pues los átomos de la 'masa' son iguales, rigurosamente iguales. Con
lo cual volvemos a lo de siempre. La igualdad de los individuos respecto de la sociedad sólo es
posible sobre al base de la mediocridad. La masa no recibe otra cosa, no es capaz de asimilar o
digerir algo de calidad superior. Por eso la cultura de izquierdas, salvo contadas excepciones, es
una cultura mediocre. Es forzoso reconocer que cuentan en sus filas con nombres ilustres como
Machado, Alberti, Lorca, M. Hernández, etc. Pero ni a ellos se les ocurre considerar a estos
autores como parte de la cultura de masas destinada a ese sector mayoritario de la población
cuyos intereses, en lo que concierne a la cultura, no sobrepasan las preocupaciones por las
modas, los matrimonios que se deshacen a los dos años, las noches de los famosos que pasan en
una cama que no es la de su mujer, los desfiles y pasarelas, las infidelidades, los escándalos del
sexo, los pelotazos de los políticos y los financieros, las vacaciones en tanga o top less, el
desodorante de última hora, el viagra, las operaciones de estética, las películas escandalosas o
blasfemas, la pornografía y la pederastia, los movimientos de las lesbianas y los bujarrones, las
tertulias escabrosas, superficiales o anodinas, la frivolidad y el morbo, etc.
Con lo cual volvemos a donde estábamos. La igualdad respecto la sociedad de masas
sólo es posible sobre la base de la mediocridad. Por eso la cultura de izquierdas, salvo raras
excepciones es una cultura mediocre.
Sin embargo en mis viajes por los países socialistas del otro lado del viejo Telón de
Acero, he podido constatar que el nivel cultural de los jóvenes es más elevado que el de los
países occidentales. Parece esto una paradoja, pero no lo es. La dictadura férrea les ha impuesto
un nivel educativo aceptable en sus centros de enseñanza. Esto es cierto. Sin embargo no han
sido capaces de convertir esos conocimientos en cultura. Pues, para que haya cultura, son
necesarios esos tres rasgos que he mencionado antes: la ceatividad, la espontaneidad y la
libertad. Saben más, tienen un nivel superior de conocimientos, pero esos conocimientos han
sido impuestos desde arriba, desde la ideología del partido comunista y en principio están al
servicio de esa ideología. H.M. ENZENSBERGER, A. MATTELART, P. BARDELLI y otros muchos ponen
de relieve la contradicción marxista en el sentido de que promueven la participación masiva de
la población en la cultura a través de los medios y técnicas del mundo moderno, pero en razón de
su ideología imponen serias restricciones para el acceso a una cultura que no se encuentra en
consonancia con su ideología. En el seno de las sociedades occidentales aun quedan muchos
nostálgicos del marxismo que se encuentran envueltos en estas contradicciones, comenzando por
los progresistas que, de labios afuera, han renunciado a esa ideología. Sólo de labios afuera. Sin
embargo la cultrua, en estos casos, lleva simpre la etiqueta marxista.

Lo propio de la creatividad que no puede faltar en las manifestaciones culturales de


calidad es el 'pensamiento abierto' de BERGSON, el 'penssamiento divergente' de GUILFORD o el
'pensamiento múltiple' de NEISSER. Naturalmente este 'pensamiento múltiple' no es la 'inteligencia
múltiple de GARDNER. Pues bien, el pensamiento de estos jóvenes postcomunistas o simplemente
progresistas es un pensamiento 'cerrado': igual para todos, homogéneo, uniforme e inflexible.
Todavía no han sido capaces de desprenderse completamente de los modelos y esquemas del
comunismo en los que predomina la rigidez, la rutina, la impersonalidad, la inercia, la
burocracia, la impermeabilidad, la indolencia y el 'instinto de conservación' que no deja paso a lo
que en realidad podría llevarles a la verdadera cultura que, más bien, es fruto del 'instinto de
renovación y creación'.
Esto no es cultura. Y esto es precisamente lo que han pretendido hacer los colegas de la
ex ministra socialista con su famosa LOGSE para todos los niños, adolescentes y jóvenes
españoles. Esto es lo que pretenden seguir haciendo, saliendo al paso o rechazando
violentamente las posibles mejoras impulsadas desde otras ideologías más pragmáticas que
intentan reformar esa ley dando paso a la apertura, al reconocimiento del esfuerzo, a las
diferencias individuales, a la importancia del trabajo y la persverancia en la actividad académica,
a la valoración del mérito personal, a la competitividad como antesala del éxito, a la diversidad
de oportunidades, a la emulación personal, a la posibilidad de ser mejor que los demás, la éxito
en los estudios, al mérito profesional, a la originalidad, al elitismo, a la posibilidad de un
rendimiento óptimo aunque no sea el mismo para todos, al refuerzo de asignaturas
instrumentales, a los valores esenciales de la civilización, a la conciencia de que el trabajo es
necesario y un valor indiscutible, a los premios y sanciones justas, al rigor y la calidad de la
enseñanza, a la sinceridad con el alumno de forma que, si no sabe, sea consciente de que no
sabe, a la responsabilidad ante el deber y ante los propios fracasos, etc. Todo ello sin suprimir y
ni crear dificultades a la oportunidad de cada uno, es decir, sin bloquear o suprimir la
permeabilidad que todos deben tener como horizonte posible para acceder, con el esfuerzo, de
las capas inferiores a las superiores.
La igualdad se da de bofetadas con la cultura, con la verdadera cultura. Esa igualdad es
posible únicamente en la cultura de masas, por ejemplo, en la basura que vomitan las pantallas
de televisión, los espacios de la radio y las páginas de muchas publicaciones e Internet. Esta
basura sí es del gusto de la masa. La basura es igual y los consumidores también son iguales, lo
mismo que las moléculas de una porción de masa. Para muchos es el único alimento del espíritu.
Un alimento que, por otra parte, el espíritu jamás podrá digerir.
La cultura de las élites que es una cultura minoritaria no es igualitaria. Ni todos producen
la misma cultura, ni todos demandan y aceptan la misma para el goce del espíritu. Pero todos,
absolutamente todos, producen y aceptan lo que es original y espontáneo, lo que tiene auténticos
valores, entendiendo por valores los que alimentan el espíritu, los que facilitan el desarrollo de la
capacidades humanas, sobre todo la inteligencia y la voluntad con su libertad y su
responsabilidad, los que contribuyen a la dignidad de la persona humana. A la masa es fácil
tomarle el pelo con falsas culturas, con pseudoculturas o contraculturas, es decir, con productos
nauseabundos cuyo origen no está en la inteligencia, sino en los más bajos instintos de los que la
producen. Cuando se trata de minorías o élites nada de esto es posible. Para la masa 'todo vale',
incluso lo más abyecto. Para las minorías nada tiene valor si no ha pasado con éxito por un
riguroso proceso de selección a cargo de la inteligencia.
He afirmado que la cultura de las masas por necesidad tiene que ser igualitaria, toda vez
que los individuos, como los átomos, de la masa, son, todos ellos, iguales. Es por esto por lo que
el producto que se les ofrece para su consumo tiene que ser igual u homogéneo. De otra suerte
difícilmente podría ser vendido, aceptado y consumido.

Es mucha la distancia que nos separa del socialismo en este terreno, pues para los que
profesamos el liberalismo la sociedad no en una porción de 'masa', sino un 'organismo'. A
diferencia de la masa, las partes del organismo no son iguales ni homogéneas en el sentido de
que cada una de esas partes tiene una estructura diferente y ejerce unas funciones igualmente
deferentes. Cada miembro de la sociedad no es un número, una pieza, un componente, sino un
individuo o una persona. Es decir, cada miembro de la sociedad no es un qué, sino un quién, en
la terminología orteguíana, con su propia dignidad, con sus propios valores, con sus propia
capacidades, sobre todo con la capacidad de pensar por su cuenta y con la capacidad de
autodeterminarse libremente asumiendo la responsabilidad de sus actos de forma personal y
orientando esa misma resònsabilidad ehacia un p`royecto de vida propio. Para el liberalismo
cada individuo no es un átomo o una pieza de la sociedad en el sentido de transmitir a los demás
el movimiento que drecibe de las piezas anteriores en virtur de la leyes de la mecánica, sini una
pesona que genera libremente su propio movimento en virtur de ls leyes de la lógica, la
metafísica, la ética, la psicología, la sociología y la historia.
Valoramos mucho más la persona, le reconocemos la capacidad de tomar decisiones
propias o decisiones libres y responsables, sabemos que puede planificar su vida a base de sus
propias vivencias racionales y afectivas. La sociedad no puede suplantar en esto a las personas.
No es esa la función esencial de la sociedad: para el liberalismo al sociedad tiene un carácter
subsidiario en virtud del cual debe limitarse a ayudar a cada uno de los miembros para que pueda
planificar personalmente su vida y llevarla a su realización de la forma más perfecta posible en
consonancia con la dignidad que le confiere su condición de ser persona. Ayudar, que quede
claro, sólo ayudar.
Por eso es intolerable que la sociedad trate de imponer una cultura sea cual sea el
formato de esa cultura. De hecho a lo largo de la historia siempre ha acontecido así. Los
promotores de la verdadera cultura siempre han sido espíritus rebeldes, élites descontentas,
personas independientes, minorías revolucionarias en el sentido de H. KUHN, en relación con las
normas, estilos, formas y gustos de la comunidad científica y de la sociedad en general que ellos
concideran caduca.
Las función que la naturaleza ha conferido a la sociedad es la función de crear las
condiciones adecuadas o favorables para que cada uno produzca su propia cultura y saboree y
goce con la cultura de los demás que libremente elija o seleccione, siempre que se trate de
verdadera cultura.
Esto supone una necesidad urgente o imperiosa. El primer paso que debe dar una
sociedad es la preparación o capacitación de sus miembros para que esa selección sea acertada.
Es decir, para que esté en consonancia son la dignidad que deriva de su condición de ser perona,
como he afirmado anteriormente.
Este es precisamente el factor que hace posible la permeabilidad de las capas sociales.
Las masas tienen la posibilidad de acceder a la cultura de las élites o minorías. Pero para eso
necesitan la cultura de las élites o minorías. Con la telebasura, el videobasura, el internetbasura,
la radiobasura, la prensabasura, el librobasura y el internetbasura esa ascensión es imposible.
Tanto el socialismo como el postomodernismo que han optado por el relativismo cultural con su
axioma del 'todo vale' tienen un horizonte muy claro que es el relativismo, el nihilismo y la
decadencia. No vale todo, por mucho que se empeñen, pues el valor, el verdadero valor, es un
rasgo selectivo que se cotiza sólo en los parqués de las élites o las minorías.

La democracia como base de la cultura

Elites dirigentes y élites culturales

d) Por ultimo otra observación que merece la pena hacerle a la exministra. Quiero
referirme a la falta de formación e información de las clases dirigentes en realcion con la cultura.
Son élites dirigentes, pero no son élites cultrales. De eso sabe mucho la ex ministra. Sin embargo
el mal no es exclisivo del socialismo. Se encuentra mucho má generalizado. El interés de las
élites diigentes políticas, sindidacales y económicas se encuentra en otra parte, en el dinero y en
el poder, como hemos afiramdo anteriormete. Para obtener este tipo de leche son consicntes de
que no merece la pena ordeñar la vaca de la verdadera cultra.
"Son tan pocas las facilidades que tiene el ciudadano medio para poder acceder
a la cultura que muchas veces se convierte esta acción en una tarea heroica. Actos del
mayor nivel cultural se pueden considerar en nuestra sociedad como clandestinos. Falta
formación e información, pero no sólo en las bases más amplias de nuestra sociedad,
sino también, y esto es lo más grave, en grandes esferas de nuestras clases dirigentes.
Una gran mayoria de personas que ocupa puestos de alta responsabilidad social tienen
un contacto casi marginal con la Cultura -con mayúsculas- y, por su formación
universitaria -en muchos casos- y su posición social, al ser punto de mira y ejemplo
para su entorno, deberían marcar unas pautas de comportamiento que redundaría no
solo en beneficio de toda una colectividad, sino hasta de sí mismos. Hay claros ejemplos
de lo contrario, pero no son suficientes. El problema es de dificil solución, pues cuando
las personas con responsabilidad en la cúpula social no han recibido una formación
humanística suficiente y, por lo tanto, no tienen necesidad de un contacto continuo con
la cultura, es imposible que comprendan la importancia que ésta tiene en la convivencia
social y que busquen los medios necesarios para promover la participación activa de
las bases sobre las que se asienta nuestra sociedad" (C. HALFTER?? 27-12-02).

14.- LA CULTURA POPULAR

El folklore

No puede identificarse sin más la 'cultura de masas' con la 'cultura popular' o el 'folklore'.
Entre ambos hay notables diferencias que incapacitan para atribuir al folklore los rasgos que
acabamos de constatar en relación con la cultura de masas.
El folklore es considerado en la actualidad como una 'ciencia' cuya difusión está a cargo
de los gobiernos de muchos países y también a cargo de las cátedras que se han creado en no
pocas universidades.
La palabra folklore en el sentido de cultura popular fue utilizado por primera vez en el
Reino Unido por W.J. THOMAS en 1846 y de ese movimiento inicial nació la primera sociedad
folklórica, a la que siguieron otras sociedades y otras publicaciones con la misma orientación,
por ejemplo, la revista 'Mélusine' en Francia. Para saber qué es el folklore ('folk', pueblo; y 'lore',
ciencia) nada mejor que analizar el contenido de esa ciencia a través de su historia y de sus
autores, e, incluso, a través de otros libros como las enciclopedias o las colecciones
bibliográficas sobre el tema.
Sobre la base de los datos que nos proporcionan estas fuentes podemos afirmar que para
los promotores de este movimiento científico el contenido de esta ciencia son las tradiciones de
un pueblo, las costumbres, las leyendas, las canciones, los cuentos, los romances, las fiestas
populares, las diversiones, y, en general, todos los elementos de la vida social, material y
espiritual, de un pueblo que no son investigados por otras ciencias.
Es obligado establecer una distinción clara entre el 'espíritu del pueblo' y el 'espíritu de la
masa'. Entre otras razones, porque la masa no tiene espíritu. El espíritu de pueblo es la vida del
pueblo, el conjunto de sus vivencias, tomadas las vivencias con toda su carga emocional llena de
frescura y sencillez. Estas vivencias se encutran cargadas de energía; y esa energía emerge en
expresiones y formas espontáneas cuando al alma de las gentes no se le ponen obstáculos o
cuando no se la narcotiza llevándola a un estado de aridez, de agotamiento y atocia. El espíritu
del pueblo es dinámico y creador de cultrua. La masa por el contraio tiene las propidades de la
masa, es decir, la pasividad, el consumo y desgaste de energía, la inercia, la apatía y la
indolencia. Las masas no producen cultra. Más bien la consumen y la desgastan reduciendola a
ese estado de mediocridad, ramplonería, zafiedad, insignificancia y hediondez a los que me he
referido en apartados anteiores. Es ese mismo estao que acabo de dscribir como estado de aridez,
agotamiento y atocia.

La ubicación de la cultrua popular

En cuanto a su ubicación, la cultura popular se encuentra mucho más cerca de la cultura


de las minorías o élites que de la cultura de las masas, pues conserva los mismos signos de
identidad de la 'cultura culta', si bien estos signos resultan siempre matizados por una sencillez
que no empece su dignidad, su elegancia y su sensibilidad. Esto no acontece en el caso de la
cultura de masas.
Uno de los autores que hace el recuento más detallado de estos elementos de la vida
espontánea de un pueblo es sin duda, CH. BURNE en su "Manual de la sociedad británica de
folklore". Estos elementos son: a) las creencias y las observancias, b) las costumbres, c) la
canciones y refranes, d) la terminología. Sin embargo el alemán H. KRAYER en su "Bibliografía
folklórica" amplía considerablemente cada uno de estos apartados. De cuerdo con esta
bibliografía el folklore comprende los elementos de la vida 'espontánea' de los pueblos referidos
a: a) el pueblo, b) las construcciones y edificaciones, c) los objetos, d) las señales, marcas y
oficios, e) las técnicas y el arte popular, f) la sociología del pueblo, g) el vestido y sus
complementos, joyas botones, g) el alimento y la bebida, h) las creencias: mitos, religiones,
amuletos, brujería, etc., h) la medicina popular y sus teorías, i) la poesía, canciones, música,
danzas, inscripciones, lenguaje estereotipado, j) los cuentos y leyendas, k) el teatro y las
representaciones, los misterios, l) el calendarios y los almanaques, m) el lenguaje popular, los
particularismos de cada lugar, los dialectos, el argot, los refranes y los proverbios, n) los
nombres de las personas, los pueblos, los lugares, las familias, las plantas, las divinidades, los
cuerpos celestes, los fenómenos de la naturaleza, etc.
En Grecia, también en Roma, fue de uso común de los autores la descripción de las
costumbres y tradiciones de los pueblos como parte importante de sus grandes obras. Suele
ponerse el ejemplo de PAUSANIAS con su "Descripción de Greia", pero, tanto en la Ilíada de
HOMERO como en la Eneida de VIRGILIO, hay elementos nada despreciables referidos a este
aspecto popular de la vida de los griegos y los romanos. Otro tanto puede afirmarse de las obras
de los historiadores, los poetas, los oradores y los juristas de la Antigüedad.
La tradición folklórica no se ha interrumpido desde entonces a nuestro días. En 1885 A.
MACHADO se ocupaba del tema con gran éxito y a partir de 1922 las publicaciones sobre la cultura
popular son abundantes, por ejemplo, el "Manual de folklore" de L. DE HOYOS y "Folklore y
costumbres de España" de NAVASCUÉS. Los movimientos posteriores se centraron ya en los
folklores regionales: BARANDIARAIN, BAROJA Y ARANZADI, sobre el folklore vasco o 'euskofolklore';
FILGUEIRA y OTERO PEDRAYO, sobre el folklore gallego; el "Boletín" de los estudios asturianos
sobre su propio folklore de la región. Hay otras publicaciones sobre el folklore andaluz, el
folklore castellano, el folklore valenciano, el folklore extremeño, etc.
Otra fuente importante está constituida por los museos etnológicos y los centros de
investigación, por ejemplo, el Museo del Pueblo Español de Cataluña, el Archivo de Etnografía
y Folklore, también de Cataluña, el Museo Etnológico de Barcelona, etc. Hasta en pueblos
pequeños como Chinchón existen también museos etnológicos. El Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, los museos e institutos y archivos de muchas comunidades
autónomas, etc.
Un lugar destacado en el folklore es el que ocupa la música popular, que tiene su origen
en las músicas primitivas hechas a base de recursos muy elementales, pero de una gran variedad
y exquisita sensibilidad, cualquiera que sea su forma de expresión.
Una de estas formas es la canción popular que es una composición en verso destinada a
ser cantada y sus variedades pueden extenderse, tanto a los temas o elementos populares, como a
los temas y elementos cultos. Pero siempre son expresiones del espíritu del pueblo. En España
tememos los 'cantaras' que tienen este mismo significado tanto si el tema es religioso, como si es
trovadoresco, o de gestas militares. En la Edad Media era frecuente acompañar estas canciones
con instrumentos musicales, los cuales, como hemos, visto también forman parte del folklore.
Los mismos romances que ocupan un lugar destacado de la cultura popular eran recitados, pero
con frecuencia también eran cantados y acompañados por algún instrumento.

El espíritu del pueblo

El 'espíritu del pueblo' expresado a través de estas canciones populares , casi siempre se
manifiesta en formas versificadas sencillas y de autor desconocido, pero su vigencia ha
permanecido en la memoria de los pueblos a través de los siglos porque ese espíritu de los
pueblos sigue sintiéndose identificado con esas canciones. Son la expresión de sus sentimientos
y de su conciencia como pueblo. Es por esto por lo que la variedad de esas canciones es
considerable. Cada pueblo tiene las suyas y en ellas se expresa a sí mismo. No importa que sean
piezas preexistentes en relación con una época determinada, tampoco importa que a través de
las generaciones se haya hecho una selección que tiene como resultado la conservación de las
más cercanas a ese espíritu del pueblo. Lo que importes que son la expresión del espíritu del
pueblo y que, aun seleccionadas, son muchas y muy variadas, cada una de ellas con su propia
sensibilidad. Esta variedad comprende los elementos ya constatados unos párrafos más arriba,
por ejemplo, los ritos de las bodas, los funerales, el nacimiento, el trabajo, las invocaciones y
conjuros, las canciones infantiles, las religiosas, las líricas y las épicas. También las canciones
amorosas recuperadas y revalidadas a partir del Renacimiento, y, sobre todo, a partir del
Romanticismo.
El pueblo era muy dado a 'sacar cantares' a las personas que se destacaban en alguna
circunstancia. Este es el cantar que le dedicaban a una moza al salir de la iglesia el día de su
boda en un pueblo del provincia de León:

Ya te puson la cornal,
ya te echaron la jamosta,
ya no te puedes soltar,
aunque te pique la mosca.

Como puede observarse, aprovechando los recursos o elementos que proporciona el


ambiente rural, el trabajo y las costumbres, el cantar una de las cualidades que la Iglesia siempre
ha defendido como parte de la esencia del matrimonio.

La canción moderna

La canción popular como verdadera cultura dejó paso a la canción moderna, un


fenómeno que tuvo lugar desde el momento en que la canción popular fue saqueada y
desposeída precisamente de lo que tenía de popular, es decir, de su particularismo, su
sensibilidad, su variedad y su ejecución a base de los recursos estrictamente humanos como la
simplicidad, la palabra directamente expresada, la música cantada y los instrumentos impulsados
por las manos, la boca o los pies del propio ejecutor de la canción.
La tecnología moderna (instrumentos, grabaciones, decibelios, escenarios, ondas
hertzianas, sintonizadores, mezcladores, etc,) entró a saco en las canciones populares, y la
necesidad de ampliar las latitudes del público condujo a suprimir las variedades locales y la
riqueza tradicionales para uniformar los gustos de todos los países. El primero de esos elementos
elimino algo esencial en la verdadera cultura que es la sensibilidad, y el segundo, la
espontaneidad, la variedad y la riqueza. "En la segunda mitad d el siglo XX una canción es un
producto de consumo universal aceptado pos todos, cuyas tendencias obedecen al impulso de
modas también universales, y cuyos grandes éxitos, núcleo de una poderosa industria, resultan
familiares a los habitante de los países más diversos". Ya no es, pues, la expresión del espíritu de
un pueblo. Ni siquiera es la expresión del espíritu del pueblo, sino la expresión de las modas
impersonales elegidas o seleccionadas por personas o grupos muy concretos, puestas al servicio
de sus interese económicos y llevadas hasta los confines del mundo. Esto no es cultura de
minorías o de élites. Tampoco es cultura de pueblos. Es más bien cultura de masas. No es creíble
que el espíritu de un pueblo se encuentre identificado con ninguna de estas canciones
manipuladas y prensadas por la industria y destinadas al comercio, de la misma manera que no
existe ningún pueblo que se sienta identificado con la cocacola o la hamburguesa. Si el espíritu
del pueblo de los EE.UU se sintiera identificado con la cocacola o la hamburguesa, ese espíritu
habría perdido su condición de pueblo para convertirse en una especie zoológica como el canario
que, ese sí, se siente identificado con el alpiste.
A partir de 1965 se introduce una nueva forma de canción popular que no tiene nada que
ver con la canción original del pueblo. Se trata del 'rock-folk', una variedad trucada que fue
introducida por BOB DYLAN en el festival de Monterrey, cuya forma más agresiva es la de los
Rolling Stones; una de las representaciones más universales de la cultura de masas.
En cuanto a la educación está claro que la cultura popular educa. Si es al expresión del
espíritu de un pueblo puede constituir el alimento le espíritu de los educandos, pues el espíritu se
alimenta sólo con las cosas del espíritu. Por lo demás está claro que los factores que tienen más
fuerza sobre nuestras capacidades psíquicas a la hora de formar su propios hábitos educativos
son precisamente los ejemplos de nuestros mayores, sus hábitos y sus expresiones culturales,
entre los que merecen tenerse en cuenta aquellos que han ido formándose a lo largo de la historia
y se han conservado a través de esos diseños o configuraciones tan naturales y espontáneas como
las tradiciones y, en general, las formas culturales que hoy conocemos como folklore. La cultura
popular forma parte de nuestra pequeña historia. El que no logre reconocerse en esa pequeña
historia o el que la abandone por otros elementos que no pertenecen a esa identidad tendrá serias
dificultades para construir su propia identidad personal.
De la misma manera tendrá dificultades para cosntruir su identidad personal aquel que se
recluya en el espíritu y el folklore de su pueblo con exclusión del espíritu y el folklore de otros
pueblos rechazándolos como pueblos inferiores porque no han logrado recorrer todas las etapas
evolutivas necesarias para ponerse el nivle del suyo. El espíritu del pueblo es propio de cada
pueblo. En este sentido es singular. Pero todos los pueblos tienen su pripoio espíritu. Y, en este
sentdo, es universal. Si todos los pueblos tiene su propio espíritu, todos los peublos tienen su
propia cultura popular. La personalidad de cada uno, la personalidad valiosa, es decir, la
personalidad noble y exquisita es la del que está abierto a los valores de todos los pueblos y
todas las culturas. Pues todo los pueblos y todas las culturas están llamadas a enriquecerse
mutuamente.
15.- LA CULTURA COMO VALOR

Los valores inútiles

Hay dos columnista que nos salen al encuentro en estos días de septiembre de 2002 con
el concepto de valor. Se trata de I. SÁNCHEZ CÁMARA y J.M. DE PRADA.
El primero trae a la actualidad la vieja polémica sobre los valores útiles y los valores
inútiles, llegando a la conclusión de que son precisamente los valores inútiles los que más valen.
Es una vieja idea que ya debatían los antiguos clásicos. Idea que todos nosotros incluíamos en la
memoria de nuestras cátedras de filosofía y que tuvo una formulación magistral en los
"Fundamentos de Filosofía" de A. MILLÁN PUELLES.
Los valores que son sólo útiles son valores subsidiarios. Son valores en la medida en que
nos sirven para conseguir algo de categoría superior, por ejemplo, el dinero para comprar un
coche. En sí mismo no tiene valor ninguno. Es un trozo de papel sucio o un 'vil metal'. Tiene
valor en la medida en que sirve para a conseguir algo superior que es más estimado. Lo que
realmente tiene valor es el coche. Si no hubiera coches u otras cosas que comprar, el dinero no
tendría valor ninguno. El dinero, pues, sólo tiene un valor virtual o instrumental.
En el mundo real los valores se encuentran jerarquizados. Hay valores superiores y
valores inferiores. Estos últimos son los valores relativos. Son, a su vez, los que llamamos
valores "útiles". Y así el dinero es un valor útil para comprar un coche, para hacer una casa o
para pagar una operación estética.
Aunque el postmodernismo se empeñe en defender que todos los valores son relativos, la
vida de cada uno ha pasado por experiencias en la cuales han intervenido valores que no se
encuentran al mismo nivel, es decir, valores que son subordinados, relativos o útiles para
adquirir otros valores. También hemos pasado por experiencias en que han intervenido valores
que son completamente inútiles. No sirven para obtener otros valores de rango superior, no se
subordinan a otros valores. Este es el caso de ciertos conocimientos como los de la filosofía.
A nadie se le ocurre pensar que esos conocimientos no son valores. Pues bien, si lo son,
y no hay duda alguna sobre ello, es que valen por sí mismos, es decir, son valores absolutos.
El autor antes citado opta también por el ejemplo de la filosofía como valor absoluto o
inútil. No sirve para nada, pues no podemos conseguir nada de rango superior con ella. No es útil
para nada. No es susceptible de ser empleada o aprovechada para obtener otra cosa que pudiera
ser considerada de rango superior en la jerarquía de los valores. En un valor inútil, pero,
precisamente por eso, tiene valor en sí misma.
Llevado esto al tema de la cultura de masas, es la propia historia la que nos pone en
evidencia el hecho de que dicha cultura tiene un carácter de utilidad como todo lo que es
manipulable y vendible en la cadena de la industria y el comercio. Por su parte, el socialismo
también ha puesto en evidencia que para ellos dicha cultura es un valor. Pero pertenece a la
categoría de lo útil. Es decir, para ellos tiene un valor instrumental o subsidiario.

Cultura y adoctrinamiento de masas


Cuando J.M DE PRADA se refiere a los medios de comunicación de masas y a la cultura
que promocionan y venden estos medios los llama "medios de adoctrinamiento de masas",
poniendo de relieve el carácter eminentemente instrumental de ese adoctrinamiento emparentado
con el 'dirigismo' socialista del que ya he dado cuenta en apartados anteriores. La cultura, pues,
para el socialismo, es el instrumento ideal para el adoctrinamiento de las masas. Lo cual implica
que la cultura tiene un fin que es la sociedad, la perfección y el desarrollo de la sociedad
entendido por ellos como el progreso material y el bienestar material de los ciudadanos. Esto, en
teoría. En la práctica ese fin es el poder, pues para ellos el poder es el equivalente al valor
absoluto, incluso respecto del progreso y el estado de bienestar.
Ahora bien, para esa finalidad suprema no sirve, no es útil la cultura de las élites, pues
esa cultura como valor universal no llega a las masas que son la cantera de la que nace el poder a
través de los votos. Las masas son, además, el almadraque o el jergón sobre el que descansa y
duerme el ejercicio del poder cuando la vida de esas masas se desarrolla en una especie de
enajenación o sueño que hace imposibles las reacciones y la crítica generadoras de incomodidad
política.
En otras palabras, esa cultura de las minorías o élites sería un grave obstáculo para el
poder, pues en caso de ser aceptada, consumida y asimilada, convertiría a los ciudadanos en
personas libres, capaces de pensar por sí mismas, dispuestas para la crítica y rebeldes en relación
con las arbitrariedades del propio poder. Por tanto, es necesario para ellos producir otra cultura
que esté realmente al servicio del poder. Esa nueva cultura es la cultura de las masas, la cual es
realmente útil para ellos, pues con ella se consiguen varas cosas: a) esterilizar la inteligencia de
los ciudadanos, b) bloquear la capacidades humanas para el pensamiento crítico, c)
incapacitarlas para la autodeterminación o el ejercicio libre de la voluntad, d) condicionar o
manipular los sentimientos, e) explotar los bajos instintos, f) despertar necesidades artificiales, f)
crear en los ciudadanos una dependencia vital respecto del poder, g) llevarles a la convicción de
que el Estado es como la Providencia divina en el sentido de que es el Estado el que tiene la
sagrada obligación de solucionarles todos los problemas. La cultura de masas engendra
dependencias, mientras que la cultura de la élites o minorías engendra libertades. La autonomía y
la autodeterminación del individuo son dos conceptos que no caben en los esquemas de la
filosofía progresista
La cultura de masas, por tanto, es concebida como un valor instrumental o un valor útil
al servicio del poder, justificado ahora como providencia. El valor relativo es la cultura. El valor
absoluto es el poder.
El socialismo como ideología o como partido político de masas, prefiere la cultura de las
masas y la utiliza para ejercer le poder cuando lo detenta, o para acceder al poder cuando se
encuentra en la oposición. En este momento están poniendo el grito en el cielo contra todos
aquellos que se atreven a insinuar siquiera la necesidad de tocar su funesta 'ley de educación'
para reformarla o sustituirla por otra que facilite a los estudiantes el acceso a la cultura, por más
que esta otra tienda a eliminar las calamidades de dicha ley progresista con su pretensión liberal
de mejorar la calidad de la enseñanza. La calidad de la enseñanza es entendida por el
progresismo como un obstáculo para el poder, tanto si éste se ejerce desde el gobierno, como si
se ejerce desde la oposición.

El papel de la ignrancia en las dictaduras

En la misma línea de los que sienten la obligación de desenmascarar al socialismo se


encuentra BERTRAND TAVERNIER, un intelectual francés, director de cine, que escribe lo siguiente:
"El mejor aliado de una dictadura es la ignorancia" (26-9-02).
Se trata del poder de la sociedad, naturalmente, depositado en sus representantes. En el
caso del socialismo, estos representantes son las oligarquías socialistas, tanto en el socialismo
real, como en el socialismo utópico y en el socialismo supuestamente democrático. En fin de
cuentas el poder está en manos de las oligarquías y es ejercido por las oligarquías que tienen un
carácter cuasi sagrado. Las masas, de hecho, no ejercen el poder. Todo lo contrario, son
consideradas como una amenaza para el poder si en un momento dado deciden controlarlo o
recuperarlo. Esto suele suceder cuando las masas salen de su letargo, es decir, de la ignorancia
que dice TAVERNIER, y se dan cuenta de la realidad; de la realidad de la sociedad en que se
encuentran inmersas y de su propia realidad. Pero para despertar de ese letargo necesitan la
cultura verdadera, no la cultura de masas, pues ésta no despierta a nadie, sino que adormece más,
amodorra o soporiza, narcotiza, anquilosa y detiene, balda y entorpece, inmoviliza o bloquea,
incapacita para la reacción de la inteligencia.
Ahora bien esto no es propio de los regímenes democráticos, sino de los regímenes
absolutos, totalitarios o dictatoriales. De ahí las afirmaciones de TAVERNIER. Pero no es el único.
LUIS XIV de Francia dio órdenes muy concretas para que se detuviera la encultruación de su
pueblo porque se cayó en la cuenta de que la cultura del pueblo, la verdadera cultura, suponía
una amenaza para su poder absoluto. Y FERNANDO VII de España tuvo sus reservas en relación
con los impulsos culturales que renacían en la Universidad de Cervera, de tal forma que mandó
allí a sus agentes, los cuales recibieron una garantía seria de las autoridades académicas para
tranquilidad del Rey en el sentido de que, a partir de ese momento, se daban disposiciones muy
concretas para desterrar de sus aulas 'la funesta manía de pensar'.
Desde este punto de vista de la cultura como valor útil o instrumental, la autenticidad de
la democracia del socialismo ofrece serias dudas, debe ser puesta en tela de juicio y necesita ser
sometida a un análisis mucho más profundo. Si se da por sentado que el poder originariamente
se encuentra en la voluntad general del pueblo y que de esta voluntad emergen los representantes
del pueblo, los oligarcas, con poderes carismáticos, tutelares o providencialistas sobre los
ciudadanos a los que no se les reconoce la autonomía para planificar su vida ni la capacidad
resolver sus problemas; si se da por supuesto, además, que sólo la sociedad o los oligarcas que la
presiden tienen la capacidad para determinar lo que es bueno o malo, lo que es conveniente o
inconveniente, lo que es oportuno o inoportuno, incluso para cada uno de los individuos; si se da
por supuesto que los individuos o las personas no tienen capacidad psíquica, moral, ontológica o
legal para determinar nada de esto, entonces ya no se puede tolerar ninguna manifestación
individual, ninguna libertad personal, ni siquiera la libertad para pensar por su cuenta o para
mostrase crítico con esas oligarquías. Es que ni siquiera se puede expresar una simple opinión
que esté en desacuerdo con las ideas y opiniones que ellas defienden o con las decisiones que
ellas adoptan.
La cultura progresista se encuentra en esta dinámica del poder. El individuo no cuenta.
Está al servicio de la sociedad y del poder que emana de esa sociedad que ellos llaman 'el
pueblo'. La suya es una concepción vertical y descendente de la cultura, pues ésta es entendida
como un producto de la sociedad, posteriormente es suministrada o distribuida a los ciudadanos
lo mismo que se distribuyen los medicamentos en un dispensario o los subsidios y subvenciones
en una Comunidad Autónoma.

El cultivo del espíritu

Desde el liberalismo, en cambio, siempre hemos pensado que la cultura, en tanto que
cultura, es el cultivo del espíritu, es decir, el cultivo o el desarrollo de las capacidades humanas
en la media en que este desarrollo sea posible en cada caso, en cada individuo, en cada persona.
La nuestra es una concepción horizontal de la cultura, pues es producto del esfuerzo, la
espontaneidad y la creatividad de los individuos. Las sociedad en tanto que sociedad no produce
cultura, a lo sumo la facilita o promueve. Naturalmente estamos hablando de la cultura de las
minorías, de la verdadera cultura, pues todos sabemos que, excepto en los casos de
manifestaciones de la 'cultura popular', la cultura de la élites tiene sus nombres propios, es
individual y tiene además su historia personal. La cultura de las masas, en algunos casos tiene
nombres propios, pero, para su producción industrial y su comercialización, esos nombres
propios no tienen valor alguno. Lo que tiene valor a este respecto es el nombre de las marcas, la
etiqueta. El responsable del éxito o el fracaso de la cultura de masas no es una persona, sino una
empresa o una marca. Ahora bien todos sabemos que las empresas, por lo general son
sociedades anónimas.
Uno de los pensadores que nos ha legado profundas reflexiones sobre el carácter
individual de la cultura es sin duda E. RICKERT. En su libro "Ciencia cultural y ciencia natural"
recuerda la ya conocida contraposición entre naturaleza y cultura. Las diferencias son muchas
pero estas son las principales: a) Las ciencias de la naturaleza tienen por objeto al existencia de
las cosas en cuento que esta existencia se encuentra determinada por leyes universales, al paso
que las ciencias de la cultura son ciencias del espíritu, entendiendo por 'espíritu' todo lo
referente a las realidades y conceptos de la psicología; b) las ciencias de la naturaleza tienen su
propio método que es el método naturalista, mientras que las ciencias de la cultura adoptan como
propio el método histórico; c) el método naturalista es el método generalizador que utiliza de
forma exclusiva conceptos y leyes universales, al paso que el metido histórico es
individualizador; por eso las ciencias de la cultura no generalizan ni tienen especial interés en la
formación de conceptos universales; d) los conceptos culturales son siempre individuales;
representan la realidad en su individualidad; e) el método histórico tiene validez en la medida en
que se atiene a la realidad histórica; esta realidad es siempre singular; los personajes y los hechos
históricos son siempre individuales; tiene sus nombre propios y su coordenadas espacio-
temporales; no hay varios ejemplares del mismo personaje, tampoco hay varios ejemplares del
mismo hecho histórico.
Como puede observarse esto es aplicable únicamente a la cultura de los grupos o
mayorías. De ninguna manera es aplicable a la cultura de las masas. Esa cultura auténtica que en
la filosofía de RICKERT siempre tiene referencia a un valor: "la cultura designa la totalidad de los
objetos reales en que residen valores universalmente reconocidos". En la cultura de las masas
también hay referencia a un valor, pero ese valor no encaja entre las cosas del espíritu que son
las únicas que pueden ser objeto de la cultura según el autor. El valor al que hacen referencia las
cultura de las masas es un valor puramente material, como hemos visto, que es el poder. O el
dinero como valor que conduce al poder, entendiendo el poder no exclusivamente en el sentido
de poder político. Alguien ha escrito que "el dinero es la esencia del poder". A los efectos de la
cultura de masas esta identificación no altera la realidad en absoluto.

Liberalismo y cultura

Volviendo al liberalismo cultural conviene que quede claro que las capacidades
psíquicas de los individuos y su desarrollo a las que nadie se atrevería a negarle el rango de
valor, no se subordinan a nada. No hay un valor superior al que deban supeditarse. El desarrollo
y la perfección de las capacidades humanas es un fin en sí mismo. Constituyen un valor
absoluto.
La sociedad no es un valor de rango superior en relación con el individuo, y el bienestar
social tampoco es de rango superior respecto de la dignidad de la persona que tiene su
cumplimiento en el desarrollo de las facultades humanas, pues para nosotros la sociedad es un
producto de las personas, es decir, una forma de vida creada por la inteligencia, a impulsos de la
propia naturaleza humana, para organizar y facilitar la propia convivencia y la solidaridad o
ayuda mutua entre los miembros.
En este sentido la sociedad es un valor, pero un valor relativo, subordinado a otro valor
de rango superior que es la persona individual. La sociedad sin las personas no es nada, es una
abstracción. Mientras que las personas sin la sociedad siguen siendo personas.
La verdadera cultura que es la cultura de las minoría o élites puede ser entendida desde
un punto de vista objetivo y desde un punto de vista subjetivo.
a) Desde le punto de vista subjetivo es el desarrollo de las capacidades humanas, en tanto
que perfección de las mismas y en tanto que exaltación de la dignidad de la persona como
persona. Es, por tanto, un valor absoluto, pues, como valor, termina ahí, en esa dignidad y
perfección. No hay una instancia superior. No es, por tanto un valor útil o instrumental, sino
inútil. Es un valor absoluto, incluso por su propia condición de valor inútil. Sólo cuando el
individuo posee esta perfección, sólo entonces, puede ser considerado como una persona 'culta'.
b) Desde un punto de vista objetivo es el conjunto de obras nacidas de la sensibilidad y la
inteligencia de las personas cultas producidas a lo largo de la historia de la humanidad, por
ejemplo, una pintura rupestre, un libro, una sinfonía, un código de moralidad o un sistema
jurídico. Para que estas obras puedan ser consideradas como cultura tienen que tener la
virtualidad de servir para enculturar a las personas de las generaciones posteriores, es decir,
tienen que ser susceptibles de ser empleadas para impulsar el desarrollo de las capacidades
humanas de los individuos que las conocen y asimilan, fomentando así la dignidad de las
personas en tanto que personas.
Son las personas las que se desarrollan y perfeccionan, no las sociedades. Éstas se
perfeccionan y desarrollan en la medida en que lo hacen las personas particulares, es decir, los
individuos que son sus miembros. La perfección y el desarrollo de la sociedad en tanto que
sociedad es una abstracción o una entelequia, lo mismo que lo es la sociedad misma considerada
al margen de los individuos que la constituyen. Lo mismo que es una entelequia esa otra idea
según la cual la cultura es producto de la sociedad. Si la cultra es un producto del espíritu, la
sociedad no puede producirla, pues no tiene espíritu. La palabra 'espiritu' es tomada aquí en su
sentido más riguroso.
En realidad no hay una diferencia esencial entre la cultura objetiva y la cultura subjetiva.
Son la misma cosa, pues la cultura subjetiva no es más que la cultura objetiva hecha vida, es
decir, convertida en vivencias de las personas que, por el hecho de experimentar o vivir esas
vivencias, pasan a ser y llamarse 'personas cultas'. La producción de estas vivencias y su
realización a lo largo de la existencia de la persona es lo que constituye la esencia de la
verdadera educación.
Esa opinión de algunos según la cual la cultura, la verdadera cultura, tiene un fin superior
que es la técnica, no construye ningún argumento en contra de la superioridad de la cultura como
valor. La técnica, el progreso, los avances de la civilización, los descubrimientos científicos, las
posibilidades en el campo de la política, las oportunidades en el campo de la economía, los
avances en el terreno de las comunicaciones, la prolongación de la vida, o las revelaciones del
potencial humano para reproducirse por medios no naturales, la supresión del dolor, etc. Son
técnicas que nacen de la cultura, si no son la cultura misma o una parte de ella (cultura objetiva).
Son partes de al cultura auténtica si cumplen esa condición que he expuesto anteriormente, es
decir, son cultura si cultivan, si favorecen o facilitan el desarrollo de las capacidades humanas y
promueven la dignidad de los seres humanos en tanto que personas. En el lenguaje actual,
podemos decir que todas estas técnicas son cultura en la media en que respetan o promueven los
derechos humanos comenzando por el derecho fundamental que es el derecho a la vida física y a
la vida psíquica. Por donde quiera que se mire, la vida psíquica que conduce a la perfección de la
persona, en tanto que persona, es precisamente la cultura.
Esta es la culta que ennoblece y educa realmente. La otra, la cultura de masas, no educa
en absoluto; todo lo contrario, deseduca o embrutece. Si no se la ataja, su fuerza arrolladora
conduce inevitablemente a al sociedad y a los individuos al estado de estolidez o al precipicio de
la barbarie.

16.- LA CULTURA Y LA PROVOCACIÓN

La sorpresa elevada a la categoría de valor absoluto

De los datos que hemos ofrecido en apartados anteriores podemos inferir que la cultura
de masas es una cultura agresiva, violenta, provocadora, ofensiva, escandalosa, sensacionalista e
insolente.
Aparentemente está promovida con la finalidad de sorprender, de asombrar, de atrapar,
de sobrecoger, de llamar la atención. Pero, de forma solapada, produce los efectos propios de los
rasgos antes mencionados. Ofende a los sentimientos religiosos de mucha personas, incluso a los
sentimientos humanos; degrada la condición de las personas, ataca las ideas y los principios
democráticos, sacude los ideales nobles, remueve los bajos instintos, perturba las formas y
estilos de convivencia, promueve la zafiedad y el mal gusto, humilla a hombres y mujeres,
remueve el rescoldo de la amargura y agita el poso de la apatía, la indolencia, la ignavia y la
dejadez. Como estímulo para la sensibilidad termina estomagando.
Pero, sobre todo, ofende a la inteligencia. Esta cultura es presentada fríamente como obra
de la inteligencia, pero la realidad es que la inteligencia o el talento se encuentran ausentes de
forma absoluta en el origen y en el horizonte de todas esas obras. En relación con la inteligencia,
estas obras de la cultura de masas son fruto de la atocia y la infertilidad, y conducen, de forma
solapada e hipócrita, a la esterilidad, a la aridez, a la pobreza y a la atrofia de las capacidades
más nobles del ser humano que deberían estar al servicio de la inteligencia, al paso que deberían
ser dirigidas u orientadas por ella. Después de visitar algunas exposiciones, leer algunos libros,
ver algunas películas, hojear algunos periódicos, oír algunos programas de radio y televisión y
visitar algunas páginas de Internet, uno siente en lo más profundo del alma una ofensa dolorosa
que le produce gran humillación. Y la impresión que se saca es la de que le están ofendiendo a
sabiendas y de forma intencionada. De maneara especial uno siente que le están tomando el pelo.
Los medios de comunicación en estos días centran su atención en el carácter 'provocador'
de ciertas manifestaciones de la cultura de masas. Pero no nos engañemos. Son fragmentos de la
cultura de masas que se muestran provocadores para llamar la atención, pero detrás de esa
provocación está lo de siempre: enormes negocios, con frecuencia poco honestos, y fuertes
cantidades de dinero cuyo origen es una parte sustancial del erario del Estado por la vía de las
subvenciones, que, en fin de cuentas, proceden del bolsillo de los contribuyentes que son los
consumidores de esa cultura. Voy a referirme a algunos casos que están de máxima actualidad.
El primero de esos eventos (septiembre de 2002) que llama la atención a este respecto es
el caso del artista SANTIAGO SIERRA, mexicano nacido en España, invitado para inaugurar las
nuevas salas de la famosa 'Galería Lisson' de Londres en la que debía presentar una obra suya
cuyo valor ronda los ochocientosmil euros. Fueron invitadas muchas personas importantes en el
mundo del arte, pero, cuando llegaron a la mencionada galería azuzados por unas grandes
expectativas, se encontraron con que las puertas estaban herméticamente cerradas y reforzadas
con una chapa ondulada hecha al efecto, imposibilitando así la entrada a la exposición. El cierre
fue planificado y programado como una forma de llamar la atención 'provocando' al público y
suscitando así el interés por conocer lo que se ocultaba detrás de aquel candado: "Sí, intento
poner muy nerviosas a las instituciones e incluso a las galerías, situarlas en el límite. No
siempre se consigue, pero a veces se logra de forma ridícula". Y así fue. La publicidad o el
marketing del artista dio sus resultados. En días posteriores la afluencia de público fue enorme.
La 'provocación' había tenido un gran éxito.

El rey desnudo
En las más de las veces la provocación y el escándalo no están en los comportamientos
del artista, sino en su propia obra que nunca debería haber sido admitida a formar parte de las
manifestaciones artísticas de un pueblo. Sólo las obras de arte mediocres destinadas al consumo
de las masas necesitan recurrir a estos procedimientos. Si la obra tiene valor, no necesita nada de
esto.

"Durante el extinto siglo XX, los artistas se propusieron escandalizar a


su público, provocar en él reacciones de enojado asombro, consternada
indignación o pura y simple iracundia. El artista, harto de lidiar con una
sociedad filistea que le había vuelto la espalda, decide interpelarla de un modo
no exclusivamente estético; decide remover sus pasiones más viscerales,
pisotear sus convicciones más arraigadas; decide, en definitiva, adoptar una
postura beligerante que convierta al espectador o cliente en un enemigo al que
se puede increpar y ultrajar con impiedad y desparpajo. Este anhelo impulsó la
tarea creativa de los más renombrados vanguardistas; también la impostura de
esos genios fingidos que aprovecharon la demolición de los cánones clásicos
para colarse de rondón en una ceremonia en la que nunca debieron ser admiti-
dos. Pero esa búsqueda, a veces desinfectante, a veces rocambolesca, de
escándalo no tardó en volverse contra el artista. El público, tras una etapa
primera de desconcierto, terminó por acatar el escándalo como una expresión
más de la normalidad y la rutina; y empezó a brindar su aquiescencia, y más
tarde su complacida simpatía a ese arte urdido para escarnecerlo. Como en la
fábula del rey desnudo a quien sus sastres habían engañado, diciéndole que sus
vestimentas resultaban invisibles a ojos de los necios, la gente se cuidaba mucho
de celebrar con risotadas y befas la desnudez de aquel arte que no comprendía.
Hasta que por fin apareció ese niño incontaminado de componendas
sociales que denunció el embeleco. Durante las últimas décadas, el divorcio
entre ese arte pretendidamente escandaloso y su público se fue agudizando; una
minoría de iniciados o esnobs persistía en sus gestos de arrobo, pero el común
de los mortales comenzaba a mostrarse desentendido de esas mamarrachadas
que sólo estimulaban su hilaridad. A la gente, de pronto, no le importaba reírse
de aquellas obras o artefactos que contrariaban lo que, a su modesto e intuitivo
juicio, debía de ser el verdadero arte. Las mismas personas que antes
penetraban en un museo o galería acomplejadas, como palurdos que ingresan
en los ritos de una liturgia esotérica, empezaron a exhibir síntomas de una
iconoclasia tímidamente humorística que, poco a poco, abandonó las
prevenciones y los melindres, para transformarse en franca irrisión. La edad de
oro de los timadores y los impostores alcanzaba así sus postrimerías. La
coartada del escándalo se revelaba inútil; el arte nacido con el propósito de
'épater le bourgeois' se tropezaba con un público decidido a reaccionar
festivamente ante tamañas tomaduras de pelo. El arte del siglo XX, y sus
sucedáneos, habrán de adoptar otras estrategias más sibilinas, más
retorcidamente alambicadas que amputen esa propensión cada vez más
desinhibida del público a la carcajada. Ahora ya no se trata de indignar al
respetable cada vez menos respetuoso, sino de frustrar sus expectativas, de
chasquear su curiosidad" (J. M. PRADA 14-9-02).

Llevo muchos años contemplando atónito el paso del rey desnudo sobre su caballo. He
gritado, como el inocente niño, que el rey iba desnudo. Pero son muy pocos los que me han
hecho caso. Sobre todo son muy pocos los que han tenido el valor para reconocer y gritar como
yo que el rey iba desnudo. A la atocia de las masas, se une la tiranía, el despotismo, la
arbitrariedad y la opresión de esa ley funesta de 'lo políticamente correcto'. También he gritado
fuerte que es necesario hacer una limpieza a fondo de nuestros museos y de nuestras calles,
arrojando al estercolero todo eso que el propio Estado y sus instituciones han adquirido y
acumulado como cultura, con mi dinero, sin ser cultura.

La degradación cultrual

Otro de los casos en los que la prensa y otros medios han puesto su interés es una de las
sesiones de la 'Pasarela Cibeles' en la que el diseñador D.D. presentó a sus jóvenes modelos
prácticamente desnudas, pero adornadas con prendas exóticas que simulaban el 'burka' de la
mujeres musulmanas o el 'sambenito' y la cuerda de las condenadas a la horca. Aquello fue
interpretado como una humillación de la mujer en general representada en aquellas modelos
cuyo turbante les impedía ver la alfombra por la que debían desfilar. Evidentemente esos trajes
inexistentes no se los va a comprar nadie. Por tanto no eran exhibidos allí para ser vendidos.
Pero la humillación de las modelos fue una provocación que suscitó la repulsa de partidos
políticos, mujeres progresistas, representantes de los derechos humanos, etc. Era lo que él
buscaba. La provocación, la excentricidad, el mal gusto y la humillación o el desprecio de las
modelos había producido sus efectos. Los medios de comunicación le han dedicado las primeras
páginas y los primeros planos. El éxito estaba asegurado.

"El método es antiguo y banal: buscar la notoriedad a través de la


degradación. Cuanto más se desciende en la escala zoológica, más crece la
fama del autodegradado. Son los tres minutos de fama a los que cualquier
imbécil tiene derecho. Fama efímera que procede de la infamia. Semejante
estrategia sólo triunfa sustentándose en la complicidad de unos y en la estupidez
de otros. Y también en la desmemoria de las sociedades, pues no es infrecuente
que quien subió la cucaña con trampa, una vez instalado allí, entone un más o
menos fingido arrepentimiento, pida perdón por los errores pasados y aspire a
la respetabilidad. Si es justo concederle el perdón, no lo es mantenerle una fama
que no merece. La verdad es que tarde o temprano resbala por la cucaña y
recupera su lugar natural. Al menos la posteridad acaba por hacer justicia en
forma de olvido. En estos casos no se sabe si sorprende más lo zafio del
procedimiento o la facilidad de su éxito. Una sociedad normal relegaría estos
fenómenos patológicos a su periferia, como un organismo sano expulsa un
cuerpo extraño. En realidad, no merecen la condena ni la indignación. Es lo que
buscan. Lo que merecen es el silencio y el desprecio. Pronunciar sus nombres es
servir a sus propósitos. Mas el procedimiento es tan viejo que a uno le
sorprende que aún escandalice y funcione. En realidad, hemos visto y oído
tantas miserias morales, hemos asistido a tantas exhibiciones de barbarie que
por esta vía parece imposible provocar. Para hacerlo casi es necesario atentar
contra el Código Penal. Pensemos en el arte para no limitarnos a la moral.
Después de tanta payasada experimental y de tanto empeño en colocar
mercancía averiada ante públicos y críticos ingenuos o ignorantes, el fenómeno
de la provocación ya no es posible. Hoy lo provocativo son la excelencia y el
buen gusto. Una obra bien hecha es la mayor provocación ante la eclosión de
camelos. Así también en la moral. Lo más provocativo es la virtud y el
cumplimiento del deber. Sólo las sociedaddes envilecidas... prestan atención a
los provocadores profesionales cuya mercancía no sólo está averiada
moralmente sino que es una antigualla inservible y mil veces vista" (I. SÁNCHEZ
CÁMARA 16-9-02).

Es posible que los protagonistas de estos dos incidentes se sientan orgullosos de su


invento para llamar la atención de la gente y, sobre todo, el interés de los medios de
comunicación. Sin embargo ese invento no tiene anda de original. Es el viejo truco que los
psicólogos llaman 'asociación de percepciones', 'asociación de imágenes' o 'asociación de ideas'.
A partir del momento en que el provocador asocia su obra a un evento caprichosamente elegido
por él, aunque éste evento sea irrespetuoso, extravagante, indecoroso o absurdo, si logra
impactar, la asociación se consolida y en la mente de los espectadores la obra será recordada, no
en virtud de sus cualidades intrínsecas, sino en virtud de dicho evento.
Lo más grave es que ese evento irrespetuoso, extravagante, indecoroso o absurdo, con
frecuencia se asocia, no a la obra, sino a la firma que lleva la obra. Con lo cual el evento
sorprendente o impactante, por virtud de esta asociación, recuerda al supuesto artista aunque su
obra sea una mamarrachada, una simpleza, una facha o un esperpento.
Es por esto por lo que dejé escrito en un libro (1993) que, en el momento actual, salvo
raras excepciones, ya "no hay un mercado de cuadros, sino un mercado de firmas". Afirmación
que suscitó su polémica y, no faltaría más, el odio y el rechazo de los autores de las firmas
aludidas.

La pornografía y otros elementos degradantges

La invasión de amplios sectores de la cultura por parte de la pornografía es grave, sobre


todo cuando entendemos que la cultura es un factor importante en el campo de la educación.
Pero la invasión de estos mismos sectores de la cultura o de otros por parte de la provocación, la
insidia, la vacuidad, la carencia, el escándalo, la esterilidad, la atocia, la frivolidad, el alarde, la
improductividad, la falsedad, la aridez, la arrogancia, la fatuidad, la presunción, la arbitrariedad,
la ostentación, la estupidez, la ventolera, la orfandad, la insolencia, la temeridad, la soberbia, la
mugre, la inconsistencia, etc. debe ser aceptado en nombre de la tolerancia, ciertamente, pero en
modo alguno puede ser presentado como manifestación cultural y, mucho menos, como recurso
para la educación de niños, adolescente y jóvenes; pues, en relación con los niños, los
adolescentes y los jóvenes, esas manifestaciones pseudoculturales o contraculturales también
constituyen
un insulto a su inteligencia. Como consecuencia de esto, es también un insulto a la dignidad de
la persona humana.
Cuando se trata de provocar o sorprender, está claro que los mentecatos (de 'mente
captus') reaccionan con más intensidad si el estímulo viene envuelto con los ropajes de la
zafiedad, el vagido, la vaporosidad, el escándalo, la burla, la blasfemia, el insulto, la procacidad
o el sacrilegio. Y todo ello en nombre de la libertad. Los productos del talento no suelen tener
éxito para la estimulación de las masas. Tal vez la razón esté en eso del 'mente captus' o, en este
caso, el 'mente captae', en relación con la ignorancia, la proclividad y las preferencias hacia la
zahurda o la barbarie.
Creo que todos estamos de acuerdo en que la literatura y la pintura son dos
manifestaciones culturales de capital importancia. Pues bien, es precisamente en estas dos
manifestaciones, junto con la literatura, donde los presuntos artistas se muestran más obscenos,
más zafios y más provocadores situándose en los antípodas del talento creador.
VICENTE VERDÚ, por una parte, y ANATCHU ZABALBEASCOA, por otra, recogen unas
informaciones en las que se ponen de relieve las exageraciones truculentas de estos personajes
en cuyas obras no sólo hay una muestra de indigencia y profanación de la cultura, sino que esas
mismas obras constituyen un atentado contra la dignidad de los posibles espectadores o
visitantes de sus exposiciones.
Entre los finalistas del 'Premio Turner', el más prestigioso del Reino Unido, impulsado
por la 'Tate Britain', en su edición de 1997, se presentaron algunas obras del movimiento de los
'Yung British Artist' (YBA). Una de esas obras, la de CHRIS OFILI es la representación de la
Virgen María pintada a base de excrementos de elefante. Otro de los artistas, MT. COLLINHAV
exponía un cuando ("Agujero de bala en una cabeza") en el que aparecía un cráneo real, no
pintado, manando sangre y en un lecho de arañas. Otro artista, RON MUECK, representaba en su
obra a su padre muerto, hecho en silicona, amarillento y tumbado sobre una alfombra ("Papá
muerto"). A estas obras se unían otras del mismo gusto, una cabeza de buey agujereada, unos
intestinos de cerdo con sus excrementos, etc.
En su edición de 2003 el motivo predominante en casi todos los artistas fue el sexo en
sus más diversas versiones, con predominio de las formas escabrosas, aberrantes y zafias. El
premio de 30.000 euros ha sido para Graysson Perry, un ceramista cuyos jarrones de estilo
oriental estaban decorados con escenas de violencia doméstica, guerras, muertes escabrosas,
suicidios y pederastia. El propio Graysson es todo un espectáculo, vestido de mujer con prendas
de colores chirriantes. El resto de los concursantes presentaba las mismas excentricidades y mal
gusto (8-12-03 y 9-12-03). De momento las autoridades han prohibido la entrada a la exposición
a menores de diez y siete años igual que ya lo había hecho al año anterior el alcalde Juliani en
Nueva York.

"Desde que DUCHAM expusiera su urinario, en nombre del arte (un urinario viejo
sin más, tal como quedó después de ser arrancado de la pared y presentado con el título
de 'fuente'), se han expuesto y, muchas veces, vendido, grasa (JOSEPH BEUYS), basura
(ARMAN), coches viejos (ROBERT MORRIS), excrementos (PIERO MANZONI) máquinas que
aseguraban la destrucción del museo (CHRIS BURDEN), coches aplastados (CÉSAR). Los
artistas se han cortado con cristales (NANA MENDIETA), han pagado a la gente para que se
masturbase en público (SANTIAGO SIERRA), se han transformado quirúrgicamente (ORLAN),
se han implantado un brazo mecánico (STELARK), se han mutilado públicamente y han
llegado, incluso, a cortarse el pene; el vienés RUDOLF SCHWARZHOGLER terminó, rodaja a
rodaja, con el suyo, poco antes de terminar con su vida. Con tanto pasado es difícil
tener mucho futuro" (A. Z., 26-1-03).
El Ministerio de Asuntos Exteriores (8-2-03) acaba de seleccionar a SANTIAGO SIERRA
para representar a España en la 50 "Bienal de Venecia" de 2003. Su proyección internacional,
aparte de las obras ya mencionadas, está constituida por otras pretendidas creaciones artísticas en
las que instaló seis cajas de cartón reales, no pintadas ni esculpidas, y metió en ellas a seis
chechenos reales que habían pedido asilo en Alemania (Berlín), tres mujeres reales metidas en
una caja de madera durante una fiesta a las que pagó treinta dólares (La Habana), un grupo de
inmigrantes ilegales de carne y hueso, igualmente pagados, intentando mover una piedra real de
más de dos toneladas (Museo Rufino Tamayo), otro grupo de inmigrantes ilegales reales,
también pagados, a los que tiñó los cabellos de rojo (Venecia); colocar a ventidos personas
reales sosteniendo en alto y sin apoyo alguno nueve cajas reales hechas de madera y asfalto (N.
York), una persona metida en el maletero de un coche real por cuarenta dólares (Irlanda), un
tatuaje de 250 cm sobre la espalda de seis personas reales a las que pagó treinta dólares (Cuba),
presentar una persona real que rechazaba el tatuaje pero que se vio obligada a aceptarlo porque
necesitaba cincuenta dólares (Méjico), la quema de un local con sopletes y antorchas incluidas
las partes más resistentes y las puertas y ventanas, etc. Todo esto es presentado como obra de
arte y así es reconocido por las instituciones españolas y extrajeras hasta el punto de ser elegido
como representante español en la Mostra de Venecia de 2003, como ya he constatado antes. La
comisaria del pabellón español de dicha Mostra afirma que Santiago Segura "trabaja creando
incidentes con gran carga simbólica y obliga al espectador a posesionarse ideológicamente. Está
en conexión con los lenguajes internacionales más significativos con un gran nivel de exigencia
y de autonomía" (ABC, 8-2-03). Las razones por las cuales Santiago Sierra debe ser considerado
como un creador artístico están suficientemente claras. Los creadores de la cultura también
deben quedar plenamente satisfechos. No obstante el mundo de la cultura, el de la verdadera
cultura, no traga el embuste y sabe perfectamente que la decisión de enviar a Sierra a Venecia
obedece más bien "al complejo que tiene el centro-derecha español con respecto a la cultura que
le lleva a aceptar con demasiada frecuencia como vanguardistas y progresistas proyectos que
simplemente son malos, pero que están disfrazados de provocadores y transgresores. En este
caso, además, se suma el hecho de que el artista haya usado a menudo a seres humanos
necesitados para sus fechoráis artísticas" (9-2-03). El editorialista lo tiene claro: no son obras de
arte, son sólo eso "fechorías" supuestamente artísticas que no justifican una elección para
representar a la cultura de nuestro país en una mostra como la de Venecia. No representa nuestra
cultura porque simplemente no son cultura.
Hay que dejar constancia de que la 'Tate Gallery' de Londres adquirió para su colección
del museo una de las treinta y dos latas de PIERO MANZONI con 30 gramos de mierda por 30.000
euros (26-1-03).
La citada muestra YBA de 2002 fue expuesta también en Nueva York y la impresión que
produjo en un primer momento fue alarmante, hasta el punto de que el conocido alcalde GIULIANI,
prohibiera la entrada a menores de diez siete años si no iban acompañados de personas mayores.
Esta prohibición sirvió de estímulo para que se produjera el efecto contrario. Los visitantes
crecieron en número de forma sorprendente, como suele suceder en estos casos en los que no es
el arte, sino el morbo el factor que anima una exposición.
En esta misma línea de provocación están los cuadros pintados totalmente en negro del
ruso 'suprematista' RODCHENKO o las esculturas móviles del norteamericano CALDEA que
constituyen la negación del arte del la escultura. GARCÍA TREVIJANO toma nota de estos artistas
para poner de relieve su sentido del arte. Para el primero de ellos " el color ha muerto en el
negro" y el arte de la igualdad o uniformidad "debe dejar morir también a la pincelada". Lienzos
manchados con un solo color uniforme, blanco sobre blanco o rojo sobre rojo. Ni la inspiración
ni la creatividad dejan sentir su presencia en esta obras. Pero están en los museos y las
exposiciones y ya forman parte de la historia de la cultura. De CHILIDA afirma lo siguiente:
"la más dañina de las destrucciones del arte en tres dimensiones, la que mejor revela la
decadencia artística... no simboliza ni denuncia la brutalidad de una época de violencia
y terror, enrejando el espacio en tentáculos de hierro curvado sobre yunques
despiadados, como la benevolencia optimista quiere suponer, sino que su propia obra
constituye la brutalidad, marcando las rocas del mar con hierros agresivo, al modo
como los dueños de una ganadería registran en la piel viva la propiedad de sus reses"
(La Razón 3-2-03).

El arte tradicional inglés pasa a ser un arte de vanguardia y otros países han sentido la
necesidad de repetir la experiencia. Así Francia creó el 'Premio Duchamp' en 1991 con unas
tendencias similares. Con anterioridad a esa fecha he visitado alguna exposición en la que
algunos de los artistas echaba mano de semejantes recursos pictóricos. Ciertos personajes
inspirados pro PIERO MANZONI se dedicaron a comercializar los excrementos de los supuestos
creadores artísticos, debidamente envasados, ahora en forma de 'vibrador', con la misma etiqueta
que sirve para identificar el contenido: "Mierda de Artista". Excrementos que fueron adquiridos
por otros artistas aficionados a la coproestética, a la coprocultura y a los perfumes de la cloaca,
para pintar sus copronímicos cuadros que vendían al precio de 6.500 dólares. La industria ha
pasado a la Red. Y WIM DELVOYE conocido por sus tatuajes de cerdos, nos ofrece un estómago
que recibe comida y excreta mojones. Este engendro es vendido en la propia Red al precio de
1,50 dólares. V. VERDÚ termia así:

"No se trata, por tanto y tan sólo, del arte británico en boga y ante el 'Premio
Turner'. Lo valioso es ahora la mierda. O viceversa... Una nación, una moda, una
empresa, una manifestación de arte no parecen de nuestro tiempo si no se toman en
serio la inmundicia. En una etapa anterior del sistema capitalista, una país es más que
otro en atención al mayor número de toneladas de basuras que producía. Ahora lo que
de verdad importa es la alta cantidad de bazofia que se asimila" (10-11-02).

¿Tendremos que aceptar que el horizonte de la cultura se encuentra en esta dirección?


¿No será esto un signo evidente del ocaso de la verdadera cultura? ¿Llegará la contracultura a
desplazar a la cultura de nuestros museos, nuestras sala y neutras bibliotecas?
En algunas checas de Barcelona construidas por los 'rojos' en la Guerra Civil y, más en
concreto, por ALFONSO LAURECIC, francés, de padres austriacos, e infiltrado en la CNT en 1933,
"se ideó una modalidad de tortura distinta llamada de 'métodos psicotécnicos". Se trataba de
cuadros y obras de "estilos vanguardistas del momento, surrealismo y abstracción geométrica,
con el propósito de torturar psicológicamente a las víctimas" (El País 26-1-03). Los artistas de
estos movimientos jamás pudieron imaginar que sus obras y estilos tuvieran la capacidad de
producir un efecto tan perverso. Lo que demuestra que la indefinición de esas obras permite
situarlas tanto en la línea de la cultura como en al línea de la contracultura, la perversión o el
sadismo.
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Los historiadores nso dan cuenta del hecho sorprendente segun el cual Lenin fue uno d
elos fundadores del grupo dadaista en el café Voltaire de Zurich. Aprvechando los postulados de
abaluta irracionalidad de los eu hacñia gala el propio Dadá lenin concebía est arte como una
posbilidad para dar cause a su dotrina política aprovechando algunosd eeus rasgos como el
primitivosmo, el caos como forma de organziación social, la utopia revolucionaria, la crueldad,
el sadismo, el poder destructivo, la improvisación, el inconformismo, la desrstrucción d elso
valores tradicionales, etc. Rasgos que podían ponerse al servicio d eun counismo sanguinario y
tenebroso. "¿QUIÉN NOS SEGURA QUE ALGUNOS DE LOS ACONTECIMIENTOS MÁS MACABROS Y BESTIALES DE LA
REVOLUCION BOLCHEVIQUE NO FUERAN SINO UNA PALICACIÓN A MACHAMARTILLO DE LOS PSOTULADOS
DADAÍSTAS?" (J-M. de Prada 30-3-03). Este mismo columnista suguiere que que el evangelio de
Dadá ya se había divulgado entre sus secuaces y sus discípulos entre los que se encontaba Stalin,
como todos sabemos, el cual elevó a una potencia muy alta la intensidad del dadaísmo en su
vertiente de terror y de sangre haciendo del dadaísmo comunista una "implacable burocracia de
la muerte".
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La cultura de la transgresión

En una línea que sigue la mista trayectoria de los Ducham, los Beuys, los Arman, los
Morris, los Manzoni, Los Burden, los César, los Mendieta, los Sierra, los Orlan, los Stelark, los
Swarholer, los Delvoye y otros se encutra la que hoy ha dado en llamarse 'cultura de la
trnsgresión'. Si en lso csos anteriores se imponia la ley del todo vale derivada del actitdes
postmodernistas, ahora se 'busca' de forma expresa la trangresión de las normas, de todas las
normas, de maner especial las normas d elso comportamientos sexuales en todas sus variedades,
las normas del respeto a la creencias religiosas, las normas sociales o normas de convivencia, las
nosmas de la democracia, las normas educativas, las normas o leyes del país incluida la
Constotución, las normas, las normas d el dignidad humana, etc.
Loesencial en este tipo de cultura no está en lo qeu hacen, eln el contenido de sus obras,
sino en la transggresión de la norma que supone auello que producen. Enest sentido es como hay
que interpretar ciertas produciiones como Crónica marcianas en televisión, Torrente I y II en el
cine, exposiciones d fotografías y cuadros, exposiciones en vivo donde loa ctore muestran los
má bajos institnos pa mostrar el rechazo a la norma cifrando en este rechazo toel valor cultural
de la escena.
De esta amanera no es extaño que los temas más frecuentes sen la zafiedad, la grosería,
la blasfemia, la irrevncrencia, la indignidad, la impudicia, la obscenidad, la perversión sexual, la
mugre, la idencencia, la bazofia, el desacato, la irreverencia, la cloaca, etc. Y todo ello es
ceptado y permitido en nombre d ela tolerancia y de la libertad de exxpresión.
Aun en esto casos de 'cultra d ela trangrsión' en la que el valor deriva de la transgrrsión
misma, eun en estos caso, repito, muchos demagogos siguen aformando que quen manda es el
pueblo, prque le pueblo es sobeano. Y el pueblo demanda este tipo d cultra de la gtransgrsión.
Lo cual no puede er interpreatado sino como un issulto o una grsión a la inteligenca, a la
dignidad e la pesona humana, a los valors esstéticos, alos entimeitnso eligiosos, a la dcencia
publica, etc. Esto no es una exponete de progrso y desarrollo d euna sociedad. Es máas bien un
signa evidente de su degradación. Los gobienos, pro suparte, y los respnsables d elos mdeidos d
ecomunciaión por otla suya, saben de sobra que se entá comerciando con mercancíaa peligrosas
y degradantes. Lo saben de sobra pero no pne nada de su aprte apr aatajar estos abusos. Eso
demuetra qeu tambien ellos tiene un concepto muy bajo de los ciudadanos miembros de esa
sociedad. Y saben de la maism manera eu el pueblo dmanda esabasura en form d trangrsión
porque los ndoividuos han djado de ser individuos (individuales) apr convertirse en masa habida
cuenta de qeue los rspnables de esta transformación son los mismos gobiernos y los msmos
reponsables de esos medios. El pueblo no mendarñia es acultra si no hubiera sido lelvado a esa
situación d etener qeu demandarla.
Por lo dmeás el pueb reducido artificialmente a masa, demanda la cultra de la bazofia y
al blasfemia, pero no demando la transgrsión como trangresión. Lso qeu poen el acnto en la
trangrsión como manifstación cultral no sonn los grupos de la masa, sino los que halagan a las
masas pra sacar vbenficio d elellas utilizando al transgrsión como medio sugerente y aveces
ilusionante.
Hay otra forma de 'cultura d ela transgrsión' que reune todo los raagos antesn
emncionados, particularmente es de la intelcionalidad: se busca la transgrsión de forma
intencionada. Y en esa trangrsións e cifra el valor o el exito d eal obra. estoy refiriéndome a la
tnagrsión política en cierta sdemcaracias, por ejemplo, la demcoracia española. La actitud del
Gobierno Vasco en Euzkadi con su plan de independencia y deacato en realcion con las
sentencias dle tibunal supremo d eJusticia, es una transgrsión d ela ley de leyes que es la
Constotción Espñola. Reune además ese otro erasgo segun el cual este descato y esta transgrsión
es interpretad por ellos como la base o la esencia de su cultrua que es la cultra nacionalista.
Esta es otra forma de cultra deatransgrsión, pero los fectos son practicmaen lsos mismos,
sobre tod, la frcragadación lde ls personas con el cosgueitne quebranto apra la formación d la
personalidad.

Lo cursi

En estos meses del otoño de 2003 varios columnistas se han enzarzado en dicusiones
sobre el origen de la palabra 'cursi'. Me da la impresión de que no han aclarado mucho ese
origen. Pero han acertado en la denuncia según la cual grandes extensiones de nuestra cultura
padecen el síndrome de la cursilería. Una escritora conocieda dejaba este testiminio de valor
indiscutible:

"El mundo de la música fue tomado hace tiempo por lo 'kitch', esa aborrecible mezcla
de lo vulgar y lo cursi, y así son cursis las letras de las canciones más populares, y cursis las
miradas aborregadas de muchos de los ídolos, y vulgares los atuendos de las cantantes, y
vulgaridad la sexualidad explícita, sin tapujos, que isertan en coreografías y poses. Algo similar
ocurre en el cine, que por estas fechas arrastra comedias sentimentales sin fuste, delirios de
cursilería para toda la familia y remakes de películas perfectamente olvidables" (Espido Freire;
R, 8-12-03)

El arte conceptual

Desde ciertos sectores de la intelectualidad, a este tipo de arte le llaman paradójicamente


'arte intelectual'. Y aseguran que es precisamente en este momento en el que el pensamiento pasa
a ocupar el lugar que hasta la fecha habían ocupado la sensibilidad y los sentimientos; momento
en el que puede establecerse una línea que marca el acabamiento del arte. Lo que acontece con
posterioridad a los vanguardismos puede ser considerado como pensamiento, como originalidad,
como crítica, como comunicación y sobre todo como provocación, pero jamás como arte. Por
consiguiente, tampoco como cultura. Para estos intelectuales y para otros grupos que se han
ocupado de los espacios de los museos invadidos por estos esperpentos esto no es arte, sino
simplemente una tomadura de pelo. Como se recordará, un columnista conocido al que ya me he
referido anteriormente, cuando hace referencia a estas obras y a los museos que la albergan
emplea algunas expresiones chocantes: "gamberrismo iconoclasta", "pacífico vandalismo",
"patochadas magnas", "mamarrachadas", "chanchullos" y anima a practicar una depuración
"catártica" o "profiláctica" para "alivio terapéutico" de todos contra los "timadores" y los
"impostores". En la prensa de todos los colores,a propósito de la inauguración de Arco 2003 ha
podido recoger otras intetrpretaciones también negativas: "mamarrachadas", "escándalo",
"transgresión", "rupturismo", "adefesio". "El arte debe ser transgresor" (Angel Luis de la Cruz,
galerista). "El artista es transgresor" (Sceeman, dir. de la Bienal de Venecia). "La transgresión
tiene que abrir las puertas a los nuevos conceptos" (Lucinda Britos) (14-2-03).
En la misma línea de comentaristas serios hay otros que valoran estos movimientos
como 'destrucción' o desintegración del arte y de la cultura. Los más benevolentes, en el terreno
de escultura, lo dejan reducido a mera "artesanía" de mal gusto, "artesanía de la pura brutalidad
de la materia", destrucción o despiece de la obra "en aras de una nueva arquitectonia
constructivista excéntrica... o analítica o ruda forja de herramientas hirientes" (La Razón, 3-2-
03).
Una de las tendencias más recientes es el llamado arte conceptual, y en algunos casos,
arte postconceptual, "panorama creativo inmerso en las corrientes más internacionales y
contemporáneos". "¿Triunfo de lo conceptual?". con este titular de MIGUEL CERECEDA se hacía eco
en Blanco y Negro (15-2-03) de este movimiento internacional centrando su atención en los
museos y colecciones de Suiza. Fotogramas, acciones escultóricas (no esculturas), muebles,
coros, parodias, cartones, prendas de vestir, etc.; con artistas como Vito Acconti, Papilotti Rist,
Roman Signer, Heinrich Lüber, Erik Steimbreker, Roni Horn, Franz West, Costa Vece y
Santiago Sierra, también Santiago Sierra.
El arte conceptual, lo mismo que al arte intelectual, es una pretensión de llevar a la
materia un contenido ideal, una idea o un concepto. Los grandes clásicos llevaron a cabo esta
tarea de forma magistral, no llevando la idea a la materia, sino produciendo un objeto sublime
que conecta con la realidad singular, siendo esta realidad singular un ejemplo en el que se
cumple o materializa esa idea o concepto universales. Las ideas y los conceptos son universales
y abstractos. Por consiguiente jamás podrán ser llevados a la materia para constituir su
contenido. Pretender haberlo conseguido no es más que una de esas estupideces que nos cuentan
con la pretensión de que sean creídas al objeto de hacernos ver en al obra unos valores que la
obra no tiene. Naturalmente las idea y los conceptos son auténticos valores. Pero, en primer
lugar, habría que preguntar si ellos tienen esas idea y esos valores. Y, en segundo lugar, habría
que obligarles a demostrar que realmente esas ideas y esos valores han sido trasladados o
transferidos a su sobras.
Efectivamente, el arte es un lenguaje y cada obra de arte, una expresión de contenidos de
lenguaje, es decir, de ideas pensamientos, decisiones, sentimientos, etc. Por su parte, el lenguaje
es un conjunto de signos arbitrarios, es decir, libres, de forma que el ser humano se encuentra en
condiciones de poder elegir los signos que quiera para expresar esos contenidos. No así los
animales cuyo lenguaje está constituido por signos naturales. Ahora bien, en los mecanismos del
lenguaje intervienen muchos factores, entre ellos dos, el emisor y el receptor. La función propia
del emisor es la codificación o vinculación de los contenidos (ideas, pensamientos, decisiones,
sentimientos, etc,) a los signos, por ejemplo, las palabras. La función propia del receptor es la
descodificación o separación de lo que es el signo como tal y el contenido o mensaje (ideas,
conceptos, decisiones, pensamientos, afectos, etc.) que recibe a través de ellos. Lo que interesa
es el mensaje, los signos ya han cumplido su papel y son abandonados.
Somos libres para elegir los signos que queramos para expresar nuestro mundo interior
nuestras ideas y nuesstro pensmientos en el mundo del arte. Pero está claro que no todos los
signos son aptos para transportar todos los mensajes, ni todos los mensajes son absolutamente
transmisibles. Es evidente que un coche no es un instrumento apto para transportarnos a la luna.
También es evidente que por el momento nadie puede ser transportado absolutamente al lugar y
al momento del Big Ban ni con coche ni sin coche. Por otra parte, Lo normal es que haya una
cierta proporcionalidad, una cierta correspondencia entre la calidad del mensaje y la calidad de
los signos. Un mensaje sublime no es transferible a un lenguaje soez, pues perdería su condición
de sublime. El receptor del lenguaje se encuentra mediatizado por el lenguaje; la naturaleza y
calidad del lenguaje interfiere y condiciona la recepción e interpretación de su contenido. Por eso
un mensaje sublime puede resultar depauperado o empobrecido. Eso, en el mejor de los casos en
que el artista dispone de mensajes sublimes y de calidad elevada. Si sus ideas o conceptos (arte
conceptual) tuvieran existencia reales en su mente y fueran nobles, sublimes o cargados de valor,
él mismo se ocuparía de evitar meterlos en un viaje cuyo medio de transporte fuera un vehículo
pobre, destartalado, repugnante, sucio, maloliente, excrementoso, feo y repulsivo. Es un error
lamentable la pretensión de hacernos creer que el lenguaje se dignifica por el hecho de
transportar un menaje digno. Si el lenguaje es malo seguirá siendo malo siempre, lo mismo que
un coche destartalado y viejo no mejora nada por el hecho de llevar dentro a una persona noble,
culta y ejemplar. Hay coches que ni siquiera funcionan. Por esto mismo hay obras de arte que ni
siquiera cumplen el papel de transportar conceptos o ideas. A los efectos del viaje ni siquiera son
coches. No son siquiera signos, pues no nos remiten a nada. En la mente del supuesto artista no
hay nada. Sólo la pretensión de llamar la atención o de provocar al espectador para que él, a base
de contemplar el objeto, produzca en su mente alguna idea o concepto que merezca la pena.
No entro en la valoración de las expresiones de los columnistas citados que llaman a
estas producciones mamarrachadas, adefesios, tomaduras de pelo, etc. Lo que sí parece claro es
que el artista, cuando se dispone a crear algo, si de verdad pretende instalarse en el mundo de la
cultura, entiende que debe 'echar fuera' o 'dar de sí' lo mejor que lleva dentro, lo más noble, lo
más depurado, lo más exquisito. Lo mismo que el escritor cuando escribe un libro, el ingeniero
cuando proyecta un puente y el arquitecto cuando diseña un edificio. Por lo que se ve, para estos
artistas ilegítimos, apócrifos y espurios, lo mejor que pueden dar de sí, lo más noble, lo más
esquisto es la mierda, la basura, la inanidad, la incompetencia, la agresividad, el escándalo, la
deshonestidad, la evanescencia, la estolidez o la torpeza. Y sobre todo, su convicción de que los
observadores y visitantes de su obras son rematadamente tontos. Consiguientemente la supuesta
obra de arte es además un insulto. Lo cual no deja de ser curioso, pues, a base de producir
mierda, inanidad, incompetencia, deshonestidad, escándalo y torpeza, están haciéndose
inmensamente ricos. Sólo en una sociedad que ha perdido la noción de su propia identidad
pueden ocurrir estas cosas. La indignidad es rentable y el insulto viene a ser considerado como
un honor.
Estoy hablando del artista verdadero, pues solo éste es el que trata de dar lo mejor de sí
cuando produce su obra. Desgraciadamente en la mayor parte de los casos esto no acontece así.
Acabo de hacer referencia a la inauguración de ARCO 203. Con este motivo se han escrito
algunos monográficos sobre el tema del arte moderno, en los cuales se recogen las razones por la
cuales unos le conceden valor y otros no. La razones de estos últimos parecen claras y en general
todos coinciden en que el éxito de este tipo de arte se debe a razones ajenas a los valores
artísticos, por ejemplo, al afán del artista por llamar la atención utilizando para ello los recursos
más disparatados y soeces, el afán de notoriedad en los medios de comunicación, el triunfo fácil,
el enriquecimiento rápido, el servilismo a los marchantes y galeristas, la farsa de los
coleccionistas, la provocación, el momento de gloria, el valor artificial debido a la publicidad
engañosa, etc. Sin embargo las razones de los que se ponen del aldo del arte moderno ya no
están tan claras, por ejemplo éstas: que es el tiempo el que tiene que decidir sobre el valor de al
obra moderna, que ese tiempo puede ser muy largo, hasta cien años, que ha habido grandes
pintores despreciados e ignorados en su vida cono Van Gog, que a la gente le interesa, que la
materialización de una idea no es apta para todos los públicos, que el rechazo se debe a
prejuicios de la gente, que la prueba de su valor es el éxito y el precio elevado de al obras, la
opinión de los profesional a la hora de comprar, la opinión de los docentes, los críticos, el
personal de los museos y los coleccionistas, la sensibilidad y la funcione, etc. (VAQUERO TURCIOS,
ABC. 16-2-03).
En el artículo de referencia ANGEL GONZÁLEZ GARCÍA, que es historiador y Premio
Nacional de Ensayo 2001 constata que "gran arte nunca hay mucho, ni ahora ni antes"
reconociendo que son pocos los grandes artistas y que eso es bueno, cuantos menos mejor. LUIS
FEITO, fascinado por la impresión de su grupo "El Paso" considera el momento actual como un
proceso de vulgarización, de tonterías, de inconsecuencias, "la gente puede tomar cualquier cosa
por arte contemporáneo... otra aberración común es pensar que cualquiera puede ser un artista
contemporáneo, lo que demuestra un desconocimiento total... a cualquier cosa se le llama arte...
la ignorancia campa a sus anchas".
Sin embargo lo más interesante de FEITO es lo que sigue:

"la falta de criterio es hoy común no sólo entre el público sino también entre los críticos
y las gentes del llamado mundo del arte... En el fondo nadie busca la obra d arete, sino
el montaje del espectáculo, dar la nota con el papanatismo de ciertos medios de
comunicación... domina el afán por hacer cosas de las que se va a hablar y que van a
ocupar páginas y páginas de la prensa".

La cultura como antifaz

"Yo creo qu nootros, la gente d ela cultra, hemos mostrado nuetro apoyo a las
ideas de izquierdas, ye eso es lo importante". Esta es una afiramción de la cantante Ana belén en
relación con su voto en las elecciones apr la Comudad de Madrid en octubre ede 2003; pero
podrís ser tamtien una afiramción de su marido, de lso barden, d ramncín, de J. Sabina, de
Aitana S. Gijón y d etantos otros petencientes al mundo del espectáculo, tambien de izquierdas,
es decir de gentes quq no tiene complejo altguno ante la palabra 'cultura'.
De la misma anenra podris ser una frimcación d eu parte mayoritaria de los que
pertenecn al mundo de la comnciación, casi todo ellos epridistas de careera. Tambien elso tiene
la firme convicicon de que sn 'gente d ela cultra', los mismo aque Anana Belén. Tam veido se lo
tiene que a los demás nos tiene por incultos y nos miran por encima dle hombro.
Ahor bien hasta ahora nadie ha demsotrado que la ifgnorancia, la estupideexz, la
zafiedad, la incomptencia, la estsolidez, la barbarie,el primitivismo, la petulancia, el
infantilosmo, la prsunción, el engreimiento, la ridiculez y la osadía sena incompatibes con la
condición de 'gentes de la cultra', tal como lo intepretan estos pessonajes del espectáculo y del
peridosmo.
tos estos sujetos caminan al lado de la cultra. se pasan la vida rozándola, acaricinadola,
sufriendola, despreciandola o vviendo de lla. Pero ni por un moneto han entrado denttro de ella.
Tampoco al culta ha entrado dentro deellos. Lleban por fuera una especie de traje aceitoso que le
shace impermedables en erealcion con la cultura. Viven a su sombra, pero esa misma sombra es
la qeu laes impide verla y amarla en su jusot valor.
Si se me permtie la comparación caulquei d enosotro peud aframr con la misma
rotundidar de ana Belén, que es "gente d la nobleza" por lsecilla razzón de qeu suele pasera por
delante dle palacio de Liria muchas tardes e incluso entra dce cuando en cuando en bar que hay
al aldo apr tomarsee una caña. La peoximida a la mnobleza es puramente tipológoca, los msmso
que la proximidad a la cultra pro parte destos personajes. En raelación con la ultra están en la
'inopia', que viene de 'inops' y qu, en latín, significa 'indigente'. Pero cai todoe ellos son d
eizqierdas, como acaba de constatr la propia anana Belén. Y los de equizquierda, como he
aformdo antes, no tienen complejo alguno a est espeecto.

Relativismi y subjetivismo
El arte moderno se sitúa en la línea del postmodernismo cuya notas esenciales son el
relativismo y el subjetivismo. VAQUERO TURCIOS, en el artículo mencionado, no insiste en estos
rasgos, pero los supone pues afirma que "el artista es un fabricante de objetos de uso descocido
que no sabemos para qué sirve ni qué es... El arte lo hace el artista, pero también el espectador.
Un ignorante puede pasar por delante de las meninas sin inmutarse, e igualmente, puede
extasiarse ante cualquier vulgaridad. De forma que el arte en definitiva, se fabrica en el interior
del que lo ve. No hay termómetro para juzgar lo que está bien del todo".
Está claro que para los defensores del arte moderno no hay reglas. J.M. BONET, director
del CARS, afirma rotundamente: "no existe hoy un canon; no ha existido, en el fondo, nunca; los
cánones se construyen poco a poco" (16-2-03). NELSON LEIRNER, artista brasileño pone de relieve
la naturaleza del juego de la obra artística y la descalificación de cánones y límites.
Alguien puede pensar que, trato de justificarlos, que todos ellos están en la línea de
HORACIO, cuando afirma en su Epístola ad Pisones o arte poética: "pictoribus atque poetis
semper fuit aequa potestas". Craso error y mucha ignorancia. HORACIO reconoce la libertad de
pintores y poetas, pero su opúsculo es una arte poética y en él se dan reglas y normas muy
concretas de riguroso cumplimiento para que algo pueda ser considerado como obra de arte
pictórica o literaria. Una de estas normas es la que esta detrás de esta frase suya: "sectantem
levia, turget; nervi deficiunt animique". Esta es la verdadera enfermedad de los artistas y literatos
modernos. Un buen punto para la reflexión.

Pero veamos:

a) es arte lo que el artista determina que sea arte, ahora bien, si no hay reglas para
determinar que algo sea arte, tampoco hay reglas para determinar que alguien sea artista. Si esto
es así y funciona así, ¿con qué derecho puede afirmar el artista que lo que él hace es arte? Una
cosa es afirmar que las obras de arte son arte porque están hachas por un artista y otra cosa muy
distinta es afirmar que el artista es artista porque hace obras de arte. La primera de estas opciones
es una falsedad, pues el hecho de que uno sea artista no garantiza que sus obras sean buenas,
como el hecho de que uno sea buen economista tampoco garantiza que le salgan bien todas las
operaciones de bolsa, pues puede haber fallos, también puede haber trampas. Hasta Picasso tiene
obras muy malas. En el mundo empírico la calidad de la causa garantiza sólo la 'posibilidad' de
la calidad del efecto. sólo la posibilidad. Pero es que en este caso, ni siquiera hay nada que
garantice que el artista, es decir, la causa, sea una causa de calidad, pues esa garantía, en el orden
del conocimiento humano, debería estar constituida o acreditada por sus efectos es decir, por sus
obras. Pero ya hemos quedado en que según ellos para las obras de arte no hay reglas objetivas .
Por tanto no hay garantía alguna de que las obras sean buenas. En el orden del conocimiento
humano la dirección correcta no es la que va de las causas a sus efectos (conocimiento a priori),
sino al revés, la que va de los efectos sus causas. Si no nos atenemos a esta exigencia, no hay
nada que garantice que el supuesto artista sea un verdadero artista. Por tanto no hay nada que
garantice que la supuesta obra de arte sea una obra de arte. La afirmación de que "es arte lo que y
quiero que se arte" es una estupidez. Carece de la seriedad, la responsabilidad, el honor, la
probidad, la rectitud y la incorruptibilidad que son exigidas por la naturaleza humana. Los
alquimistas, desde la cultura helenística, la mesopotámica, la egipcia, la bizantina, la persa, la
siria, la árabe (Yabir, al Razi y otros), incluso Raimundo Lulio y Paracelso, hicieron ingentes
esfuerzos para convertir los metales en oro. Los artistas modernos son unos aprendices de
alquimistas, sólo que menos científicos y más 'coprolécticos' pues pretenden convertir la mierda
en obra de arte.
b) El artista es verdadero artista porque hace verdaderas obras de arte. Este es el camino
correcto del conocimiento humano (conocimiento a posteriori). Si las obras son buenas podemos
determinar que el artista es bueno. Eso está fuera de duda. Nos es absolutamente imposible
determinar si el artista es bueno o malo si el estudio lo hacemos con independencia de sus obras.
Pero sí podemos determinar si una obra artística es buena o mala con independencia del autor.
Lo que nos es más inmediato es la obra, no las cualidades internas del autor, sus cualidades
artísticas. Esas cualidades las suponemos, en el mejor de los casos, pero no las conocemos, pues
no son sometibles a ningún tipo da análisis empírico. Por tanto para determinar los valores
artísticos henos de comenzar por lo que nos es más inmediato es decir por las obras, pues las
obras sí son sometibles al análisis de la razón, y al análisis de la sensibilidad. Este análisis es la
conformidad de la obra con las reglas del arte que son las reglas de la sensibilidad y la razón
humanas. La obra de arte depende del artista en su ejecución, pero su existencia y su naturaleza,
a partir de ese momento, son independientes. Pues bien tanto su existencia como su naturaleza
tienen unas propiedades, entendidas éstas en sentido estricto, porque las propiedades de una cosa
son inseparables de la naturaleza de esa cosa. son esa propiedades las que tiene que ser
analizadas a la luz de la razón y la sensibilidad. Si resulta que esa comparación o ese análisis no
es posible, entonces la obra en cuestión no tiene anda que ver con al naturaleza humana. Tndrá
sentido para otros seres animados o inanimados, pero no para los seres humanos que deberían
ser sus destinatarios.
c) El pensamiento de VAQUERO TURCIOS merece aun otra reflexión. Si el arte lo hacen por
partes iguales el artista y el espectador cuando confluyen en la misma obra, entonces aquellas
obras que no merezcan la atención del espectador no son obras de arte. Y pone el ejemplo de las
Meninas. ¿Quiere decir que las Meninas son una obra de arte sólo en medida en que son
admiradas por los espectadores que pasan ante ellas?. ¿Es posible relativizar de esta manera los
valores artísticos? La supuesta obra de arte tiene valores artísticos con independencia del artista
y de espectador o no los tiene. Si los tiene, eso valores son objetivos y universales. Por
consiguiente la valoración que pueda hacer el espectador o la negación de esa valoración resulta
ser indiferente para la calidad de la obra.

El arte como pensamiento, crítica social, originalidad, comunicación

Los que hayan visitado el 'MOMA' de Nueva York habrán podido admirar una obra
curiosa: se trata de un pequeño trozo de pared de forma rectangular que está hecho con un tipo
de yeso un poco más fino que el empleado para los lienzos de la estancia. Mi hija me hizo
observar: "mira papa, ahí falta un cuadro". No le di mayor importancia, pero la curiosidad me
hizo volver al lugar. Y, efectivamente, no faltaba ningún cuadro. El cuadro era eso, un trocito de
pared con un superficie un poco más fina. Tenía, además, su titulo, "Walpiece" y estaba firmado
por su autor, KARIN SENDER. No es la única tomadura de pelo. En las salas del museo hay
abundancia de ellas. Y están dando fama a sus autores. Pero no fama de artistas, claro está. Y por
supuesto, ninguno de ellos, por virtud de estas obras, pertenece al mundo de la cultura.
Esos grupos de escritores e intelectuales detrás de los cuales suele haber enormes
ganancias por enaltecer la basura como arte a base de palabras y frases que son tan inanes como
las obras sobre las cuales hacen su crítica en los medios de comunicación, a este arte espúrio le
llaman pensamiento, crítica social, originalidad, comunicación, etc. Otra cosa que nos sumerge
en el asombro. ¿Pensamiento, unos gamos de mierda enlatada?, ¿comunicación, una escena de
masturbación en publico? ¿critica social, una Virgen hecha con excrementos de elefante?
¿creación, un urinario puesto en el museo tal como fue recogido
del contenedor de los escombros de unas obras?
Tengo para mí que la clientela de estos pretendidos creadores comienza a darles la
espalda. Hay un titular en un diario madrileño de fecha 11-01-03 que dice lo siguiente: "La crisis
del Guggenheim salpica la museo de Bilbao que pierde medio millón de visitantes en cinco
años". En el fondo del artículo puede leerse: " La crisis del modelo Guggenheim ha terminado
por salpicar al museo de Bilbao... Ante el panorama mundial de recesión de afluencia de público
a los museos que ha hecho cerrar el Guggenheim de Las Vegas y postponer 'sine die' la
construcción de una nueva sede en Nueva York...". En el caso del museo de Bilbao parece ser
que sus ingresos no alcanzan más que para un setenta por ciento del presupuesto anual de su
financiación.

El vanguardismo

Frente a esto, están los vanguardistas para, quienes este momento coincide precisamente
con el abandono de la creación de la belleza en el arte, es decir, con el momento en que 'se pasa'
de los valores estéticos, siendo el abandono de estos valores el comienzo de la verdadera historia
del arte, según ellos. Consiguientemente, cuando 'se pasa' de estos valores, es cuando comienza
la verdadera historia de la cultura. El artista iniciador de este movimiento ascendiéndolo a la
categoría de valor fue ANDY WARHOL, allá por los años sesenta, cuando, en sus exposiciones, se
dedicó a amontonar cajas de detergente y a emborronar paquetes de sopa. Sin embargo alguno de
los autores antes mencionados cree que la palma en la iniciación del 'nuevo arte' se la lleva
DUCHAMP, al que ya me he referido, con su 'Fuente' que, como hemos visto, no era más que una
pieza de retrete recogida de entre los escombros de unas obras y sobre la que puso su firma. Eso
es lo único que es suyo, lo único que puso de su parte, su firma.

Posiblemente me he alargado demasiado en consideraciones sobre la cultura derivada de


la producción artística. La provocación y la repugnancia impactan en ella de una manera icisiva.
Sin embargo, en la literatura, esa provocación y esa repugnancia ascienden a cotas más elevadas.
Esas obras escritas sólo pueden soportarlas aquellos que jamás han experimentado la emoción de
la vivencia esencial de la cultura y también aquellos que albergan en el inconsciente abundantes
posos de libido, macabros instintos polarizados en la obscenidad, fragorosas tendencias pegadas
a la sentina, pertinaces obsesiones por la hediondez, la pestilencia y la cochambre, fijaciones
invencibles sobre el sexo y la promisciudad sexual, fuertes compulsiones por lo repugnante, lo
macabro, lo aberrante, lo absurdo y lo degradante, reiterados hedonismos derivados y
alimentados por los efluvios que emergen del muladar. Cuando uno acaba de leer una obra de
estas, si es que ha sido capaz de llegar al final, la primera pregunta que se hace es la siguiente:
¿el autor o autora de esta obra, antes de ponerse a escribir, habrá tenido la feliz ocurrencia de
pasar por el despacho del psiquiatra?
Todos los escritores y artistas tienen la aspiración de que su obra produzca un impacto
favorable en el ánimo de los lectores y espectadores. Esto está meridianamente claro. Es además
natural que sea así. Ese impacto puede tener su origen la excelencia de la obra. Pero también
puede tener su origen en la degradación de la misma o en su condición execrable. En el primer
caso tenemos una manifestación genuina de la cultura. En el segundo caso, no hay manifestación
cultural. Hay más bien contracultura, abominación, atropello de la dignidad de las personas o
profanación de los sentimientos más nobles del ser racional.

17.- CULTURA Y CONTRACULTURA


La cultrua capitalista y burguesa

En los manuales al uso suele entenderse por contracultura un cierto estilo de vida
protagonizado por la juventud que se tuvo lugar en los años sesenta en los países más avanzados
como una reacción contra los estilos de vida capitalista y burgués. Un estilo de vida que
rechazaba todos los valores dominantes, como el trabajo, la riqueza material, la incardinación en
la sociedad tradicional, las costumbres de esta sociedad actual, la competencia y el esfuerzo.
Rechazaba sobre todo la concepción racionalista de la cultura occidental 'ilustrada' tratando de
sustituirla por otra concepción que pudiéramos catalogar como concepción claramente
'hedonista' de esa cultura. Su origen y su centro estaba en los EE. UU, allá por los años sesenta,
pero tuvo sus manifestaciones también en las principales ciudades de Europa, por ejemplo, en
París, en el famoso Mayo del 68. Del otro lado del Atlántico, en los EE. UU. esa contracultura
estuvo representada en el movimiento 'hippi'.
Sin embargo no todos están de acuerdo con la denominación de contracultura aplicada a
este movimiento social. Estos autores entienden que aquello fue un verdadero movimiento
cultural. Aun más, afirman que constituyó una verdadera revolución de la cultura por el hecho de
promover una nueva escala de valores como la liberad, la independencia de toda norma, el ocio,
el placer sexual, la vida sana, la comuna, la solidaridad. Valores que, como puede observarse,
escapan a los controles de la razón. Esa razón que se hallaba presente en todas las
manifestaciones y estilos de vida de los países desarrollados desde los tiempos de la Ilustración.
Esto es lo que podemos inferir de los datos que nos suministran la historia y la
sociología, pero el concepto de La contraculturaqcontracultura tiene otras dimensiones.

La contracultura

Algunos autores como PH. SLATER (The Pursuit of Lonelines) nos presenta ciertos rasgos
de la contracultura tomándolos de otra fuentes (ROSZAK). Estos rasgos son los siguientes:
exaltación de los derechos personales, reconocimiento y prevalencia de las necesidades
materiales o biológicas del ser humano sobre las necesidades espirituales, valor de la
cooperación, exaltación de la sexualidad, exigencia de la descentralización, primacía del
consumo y el consumidor, prevalencia de los fines sobre los medios (el 'todo vale'), imposición
de la apertura a todo y sin limitación alguna, preferencias por la expresión personal, prioridad del
placer, etc.
Este conjunto de rasgos esconde detrás de sí una concepción de la vida humana cuyas
manifestaciones cuesta mucho clasificarlas como contracultura. Cuesta mucho más cuando se
los considera como opuestos a esos otros rasgos que son tenidos como rasgos de la cultura
ortodoxa: derecho de propiedad, necesidades tecnológicas, competitividad, violencia,
concentración o centralismo, primacía del productor, prevalencia de los medios sobre los fines
('el fin no justifica los medios'), secreto o privacidad individuales, formas y usos sociales, trabajo
y esfuerzo, etc.
Como síntesis de los rasgos de la contracultura suelen citarse otros como el
cosmopolitismo, el estilo antiautoritario, la vida comunal, la anarquía o el régimen libertario y la
política de descentralización. L. RACIONERO precisa aun más y afirma que estos rasgos tuvieron
sus manifestaciones propias como "la música rock, las drogas de diseño, las comunas y la
filosofía oriental". Su epicentro se hallaba en EE. UU (California) donde "la sociedad de
consumo había llegado a un punto de crisis psicológica que podría describirse como infelicidad
en la opulencia".
Ahora se entienden mejor al razones por las cuales los autores (no, L. RACIONERO)
consideran esta forma de vida como contracultura.

Contracultrua y problemas spiquicos

En primer lugar, su origen es un problema psiíquico que deriva de la situación de aquél


que encuentra bloqueadas todas sus capacidades para ilusionarse con algo por el simple hecho de
tener satisfechas todas sus necesidades; las necesidades físicas y las necesidades psíquicas. La
opulencia de la sociedad americana, y, en menor medida, de la sociedad europea libre, había
saturado todas las posibilidades de desear. Ahora bien, como las capacidades de desear puestas
en ejercicio son precisamente las que impulsan o azuzan al hombre hacia la acción, esta acción
también había quedado bloqueada. Aun más, al deseo, y a la acción que desencadena el deseo,
ya no puede darles sentido. La vida de un hombre es como un arco que se tensa entre lo que se
tiene y lo que no se tiene. Cuando se elimina la distancia entre lo que se tiene y lo que no se tiene
porque ya se tiene todo lo que se puede tener, el arco se torna rígido o inflexible y la vida
psíquica se para. Si ya tiene todo lo que puede tener ¿qué sentido tiene la existencia?. La vida
humana se diferencia de la vida de los animales en que toda ella es deseo, tendencia, aspiración
de lo que 'ya' se es hacia lo que 'todavía' no se es con la convicción de que eso, que aun no se, es
más perfecto, más agradable, más sugestivo y más noble. Eso es lo que suministra verdadero
sentido a la existencia humana.
Los psicólogos afirman que el estado resultante en estos casos se caracteriza por la
apatía, el aburrimiento, la indolencia, la inactividad, la carencia de ilusiones, la insensibilidad, la
flema, y el agotamiento de las ganas de vivir. La existencia pierde todo sentido.
En segundo lugar, está el problema socio-económico consistente en la acumulación de
riqueza por parte de una sociedad sin tener previstas las posibles aplicaciones de esa riqueza
cuando los individuos ya tuvieran satisfechas todas sus necesidades. Evidentemente las riquezas
materiales no tienen la capacidad para satisfacer las necesidades que el hombre experimenta y
que no son materiales, por ejemplo, las necesidades culturales o las necedades religiosas. Había
una acumulación de riqueza, pero en el fondo los individuos experimentaban un profundo vacío
interior. Y ese vacío fue el que puso en evidencia un hecho insoslayable: la vida carece de
sentido. Este no es un problema psicológico, sino un problema filosófico o, si se quiere,
metafísico, pues se trata de la concepción de la propia naturaleza humana que, por un lado,
conecta con el existencialismo, y, por otro, con el marxismo. Del existencialismo recuerda sus
tesis sobre la vaciedad de la existencia y la carencia de sentido de la liberad humana abocada a
una serie de posibilidades infinitas, por tanto inabarcables, que impone la renuncia a casi todas
ellas, y abocada también a la muerte que es el la más segura de las posibilidades y el mayor
sinsentido. Del marxismo recuerda el axioma principal de que el ser humano es materia; materia
evolucionada, pero, al fin y al cabo, materia. Las necesidades psíquicas o espirituales son
inexistentes, una locura, una enajenación. Sin embargo esas necesidades están ahí, son
inamovibles y sentidas por todos. Por tanto el sentimiento inmediato es la frustración, lo mismo
que la frustración de los existencialistas ante la muerte. Como consecuencia de la frustración
viene la angustia, el pesimismo, la amargura, la pasión por el absurdo, la indiferencia, el rechazo
por las estructuras y los hechos que han conducido a esta situación, las ansias de liberación, la
apertura a formas nuevas y desconocidas, el rechazo de la razón, al sensación de fracaso de los
valores tradicionales, etc.

Mayo del 68 y la cultrua hippi


La contracultura nace, entre otas cosas, como efecto de eso que ha dado en llamarse
'revolución cultural' de Mayo del 68. Una revolución que en los EE. UU. combate un sistema
que considera caduco con sus propias armas, muy diferentes de las armas convencionales de la
violencia, la protesta callejera, la lucha, la agresión, la organización sindical, los sabotajes, etc.
Esto, en el mejor de los casos. En el peor, los promotores de este movimiento sí acudieron a las
armas convencionales, por ejemplo en París, cuando los estudiante tomaron violentamente las
calles y la Universidad y, en Praga, se lanzaron contra la opresión de las estructuras comunistas,
contra la inflexibilidad de la economía planificada y contra la dictadura del proletariado.
Sin embargo hay en todos estos movimientos un ansia de renovación social y una serie
de armas o recursos que son comunes porque todos los emplearon a fondo: la libertad y el
rechazo de toda norma, el hedonismo exhacervado, la preferencia por cultras y formas de vida
orientales en las que el hedonismo en la norma y el entido d al exotencia, el sexo llevado a la
acción sin sujeción a nada que pudiera coartarlo, la exaltación del feminismo y el
homosexualismo como formas de libertad irrenunciable, el consumo de droga y otros productos
alucinógenos que facilitaban la evasión de los problemas, el rechazo de las formas y estilos de la
vida tradicional sustituyéndolos por otros nuevos como la comuna, la locura por la música
estridente, la música rock, las lecturas de libros de filosofía oriental en esa vertiente de la huida
hacia lo desconocido, lo extraño, lo indefinido, lo etéreo, es decir, hacia aquello que no ayuda a
resolver los problemas, sino a huir de ellos o a olvidarlos, cuando no, simplemente a negarlos, el
rechazo de los convencionalismos sociales, políticos y religiosos en favor de la libertad
intentando vanamente darles el sentido que no tenían ni en el existencialismo ni en el
comunismo (libertad ¿para qué la quieren?, decía LENIN).
Su talante contestatario, su rebelión contra las normas y estilos de la vida tradicional, su
preferencias por lo natural y ecológico y sus reivindicaciones de la sexualidad libre sin sujeción a
ninguna restricción o a ninguna norma es considerado por algunos como una manifestación
cultural nueva derivada de una nueva concepción de la vida, de la sociedad, de la naturaleza,
incluida la naturaleza humana, de la convivencia y del sentido de la existencia.
Son pocos los que se deciden a considerar este movimiento como contracultura. Hay que
reconocer que tiene sus defensores que establecen su origen en una verdadera revolución cultural
comparable a la revolución cultural que conocemos como el Renacimiento o la Ilustración.
Defensores que ponen de relieve su originalidad, sus contendidos, su potencia y sus ambiciones
cifradas en el cambio de la sociedad. La revolución es considerada como positiva por estos
autores pues supone una lucha a base, no de ideas, sino de vivencias; no de argumentos, sino de
formas de vida chocantes e incompatibles con las formas tradicionales; no de teorías sobre el
amor libre, sino de la práctica libre del mismo; no de reprobar a la universidad, sino de olvidarla
e ignorarla (L. RACIONERO). "Hagamos el amor y no la guerra" era uno de sus eslogans.
Este movimiento supuestamente cultural resumió todo esto como una rechazo sobre el
"excedente de represión" que ellos creían observar y padecer como una exigencia injusta de la
sociedad de consumo o sociedad tradicional. Su fracaso se debió precisamente al hecho de
interpretar como represión o como 'excedente de represión' este conjunto de reglas, valores y
normas adoptadas o establecidas por las sociedades burguesas postindustriales, cuando ni había
represión, ni, mucho menos, esa represión era excesiva. La prueba es que el movimiento de
protesta contra ese excedente de represión paso como una moda; su vida efímera nos lleva a la
conclusión de que sus ideas como formas de cultura o de manifestación de una cultura nueva son
ideas inconsistentes, supericiales, incoherentes, toda vez que niegan el poder y el valor de la
inteligencia que es precisamente la facultad que produce las ideas. Eso que ellos consideraron
como represión o excedente de represión en palabras de MARCUSE son un conjunto de normas o
exigencias de tipo social, político y económico que hicieron posible la acumulación de riquezas
o bienes materiales que constituyeron el ambiente de bienestar social al cual no estaba dispuesta
a renunciar la inmensa mayoría de las sociedades accidentales en ese momento. Por eso mismo
la cultura hippi o contracultura no tuvo el éxito esperado. No fue una verdadera cultura.
Otros autores afirman abiertamente que este movimiento no puede ser considerado de
ninguna manera como verdadera cultura. Por consiguiente detrás de él no ha habido una
verdadera revolución cultural. No es una cultura, sino más bien una contracultura, porque los
valores que promociona, ni son fruto de la inteligencia, ni favorecen o promocionan el desarrollo
de la inteligencia y las demás facultades psíquicas del ser humano. Esos elementos que la
convierten en contracultura son el rechazo de la razón como elemento negativo, según ellos, de
la creación, planificación, diversificación, ejecución y donación de sentido de la existencia
humana; el ejercicio del sexo y el amor libre al que se arrebata toda proyección sobre el placer
espiritual y la procreación de la especie humana; la insolidaridad que supone el aislamiento de la
sociedad, por más que traten de disfrazarlo con la comuna y la cooperación entre los miembros
de la misma; la evasión de las responsabilidades derivadas de la lucidez mental provocada por el
uso de las drogas y la lecturas de libros y autores extraños respecto de la sociedad y la cultura
envolvente; el nihilismo y el relativismo de los valores, no sólo porque no reconoce la existencia
de los valores transcendentes y los valores absolutos, sino porque niega 'todos' los valores o los
coloca a todos en posición de igualdad, si se exceptúan los valores sexuales a los que reconocen
enormes ventajas sobre los otros; el anarquismo o el rechazo de toda autoridad como elemento
esencial de toda sociedad sin cuya colaboración es imposible el desarrollo de las capacidades
humanas, etc.
Con todos estos elementos es posible la producción de cultura, pero la cultura resultante
no es una cultura 'constructiva', sino destructiva. Para que haya cultura no basta con la
espontaneidad, la libertad y la originalidad. Se requiere también que el producto resultantes sea
apto para 'cultivar' o ayudar en el desarrollo de las capacidades humanas y el enriquecimiento de
la personalidad.

La cultra destructiva

La contracultura es una especie de cultura destructiva que nace y se desarrolla en


ambientes cuyos intereses tienen muy poco que ver con las necesidades y la perfección de la
naturaleza humana. Todo lo contrario, va en contra de esa naturaleza. Por esto mismo la
contracultura tiene muchas manifestaciones que sobrepasan los niveles o los ámbitos de la
contracultura del Mayo del 68. Y así tenemos la cultura del terror, la cultura de la muerte, la
cultura del aborto libre, la cultura de la droga, la cultura del totalitarismo, la cultura del racismo,
la cultura del feminismo machista, la cultura del nihilismo, la cultura del postmodernismo
desabastecedor de ideas, la cultura de la corrupción política, la culta de las mafias, la cultura de
los nacionalismos excluyentes, la cultura de la inmigración ilegal, la cultura de la provocación y
la transgresión en el campo del arte y la literatura, etc. Hoy se habla hasta de la cultura del
pelotazo que también es una especie de contracultura.

18.- TRABAJO Y CULTURA: CAPITALISMO Y SOCIALISMO

La cultra subjetiva
Como introducción a este apartado recojo una de las definiciones de cultura que ya he
dejado atrás, al cultura como 'resultado de la acción de cada uno dirigida a cultivar y desarrollar
sus capacidades como persona afianzándonos en ese desarrollo en virtud del ejercicio y el
esfuerzo de las facultades intelectuales'. El resultado de la acción de cultivar y desarrollar las
capacidades humanas dirigido por la inteligencia es la perfección de esas mismas capacidades, lo
mismo que el resultado de la acción de cultivar una planta es la perfección de esa misma planta.
Esta es la 'culta subjetiva'. La cultura como cualidad del sujeto generada por él mismo con sus
esfuerzo, es decir, con el ejercicio de su propias capacidades, por ejemplo, la cualidad
consistente en ser pianista que habilita al sujeto para componer o interpretar una pieza musical.
A continuación se hacía extensivo el concepto de cultura al producto o a las obras
externas cuyo origen se encuentra en el ejercicio de estas mismas facultades. Es la 'culta
objetiva', por ejemplo, la pieza musical compuesta o interpretada por le músico.
La culta en este sentido es la perfección de la obra hecha, mientas que en el sentido
anterior es la perfección del que ha hecho esa obra.
Una de las acciones más importantes que puede realzar el sujeto para cultivar sus
capacidades dirigidas por la inteligencia es el trabajo. De una manera espontánea, un tanto
superficial, nos estamos elevado a la interpretación del trabajo como una acción que tiende por
naturaleza a perfeccionar los objetos o las realidades externas, por ejemplo, el trabajo del
escultor cuando introduce o saca a la luz una forma bella en el bloque de mármol. Esta es la
cultura objetiva, y, en reconocimiento de este cultivo o de esta perfección, decimos de la estatua
que es 'un buen trabajo'.

La obra bien hecha

Sin embargo el artista, para hacer ese 'buen trabajo', interpretado ahora como cultura,
previamente ha tenido que cultivarse él mismo, trabajando en el desarrollo de sus capacidades
artísticas. Sin este trabajo entendido como acción que perfecciona al sujeto, sería imposible la
obra 'bien hecha' que es la única que puede ser interpretada como cultura.
Conviene tener esto muy en cuanta, pues, con frecuencia nos encontramos con obras 'mal
hechas' que prenden hacerse pasar por obras culturales. Están 'mal hechas' porque el supuesto
creador no ha realizado el trabajo correspondiente para cultivarse, es decir, para desarrollar las
capacidades que le capacitan para producir una obra 'bien hecha'. La obra cultural no se
improvisa, porque tampoco se improvisa el hombre culto. La diferencia ente el hombre culto y el
hombre inculto está en que el primero ha realizado un trabajo para cultivarse, mientras que el
segundo no lo ha realizado. Acontece los mismo con las obras o hechos culturales. Todos
acumulan una cantidad de trabajo. Algunas de estas obras acumulan mucho tiempo y esfuerzo,
por ejemplo, la catedral de Colonia, la teoría de la relatividad, Don Quijote de la Mancha, la
Constitución española, la organización caritativa de Teresa de Calcuta, etc.

El talento y el trabajo

El trabajo que el hombre realiza para cultivar sus capacidades en términos pedagógicos
se llama 'aprendizaje'. Pues bien el aprendizaje es un trabajo. Un trabajo serio, una actividad que
supone un desgaste de energías. La experiencia nos dice que ese desgaste no es le mismo para
todos. Intervienen en ello muchos factores, entre los cuales está la predisposición, la salud del
organismo, el medio ambiente familiar y social, los recursos académicos. Interviene sobre todo
el cociente intelectual, es decir, el nivel concreto de desarrollo de la inteligencia de cada uno. El
trabajo llamado aprendizaje es un trabajo para todos aunque el esfuerzo que requiere ese trabajo
no sea para todos le mismo. Conviene tener muy en cuanta esto para salir al paso de las
interpretaciones progresistas del socialismo moderno, según las cuales el aprendizaje no es un
trabajo, sino un juego, una diversión.
Decía el MARQUÉS DE LOZOYA que, detrás de una obra de arte, detrás de una obra bien
hecha, detrás de una obra cultural, había al menos dos factores esenciales: el talento y el trabajo
serio. En una exposición de pintura he podido contemplar un cuadro consistente en un zapato
viejo y sucio cogido del basurero y pegado en una tabla. No tengo datos para negarle el talento al
artista de ese cuadro, pero sí los tengo para afirmar que allí no había trabajo alguno. No es lo
mismo pegar un zapato viejo en una tabla que pintar ese zapato en un lienzo. Entre el zapato
pintado y el zapato pegado hay una diferencia abismal. Esa diferencia es el trabajo. En el zapato
pegado no hay cultura objetiva. Lo cual supone que, al menos respecto de esa supuesta obra de
arte, tampoco había cultura subjetiva.
En este apartado me propongo analizar el trabajo como cultura llevando el tema a eso
que normalmente entendemos como trabajo, al espíritu de trabajo y al trabajo como producción
generadora de riqueza, dando por supuesto que la verdadera riqueza es precisamente riqueza
espiritual de la 'obra bien hecha'.

La cultra y el espíritu del capitalismo

El espíritu del capitalismo foma parte de la cultura de un pueblo lo mismo que el espíritu
del sindicalismo o el espíritu del gremialismo o el espíritu del comunismo.
Suele mencionarse el nombre de MAX WEBER para llevar el tema del capitalismo al
campo de las ideas religiosas vinculando su origen, si bien no de forma exclusiva, a la expansión
del protestantismo y, más en concreto, a la expansión del protestantismo calvinista. De hecho
una de sus obras principales se titula "La ética protestante y el espíritu del capitalismo",
publicada en 1901.
Comienzo este apartado con la mención de dicha obra porque en ella se desarrollan ideas
interesantes acerca del trabajo, acerca del capital o la riqueza y acerca de las relaciones que hay
ente ambos.
El capitalismo tiene su origen en lo que él llama 'el espíritu del capitalismo' que no tiene
para él las connotaciones negativas de uso corriente (ambición, lucro, acumulación de riqueza,
abuso de los trabajadores u obreros, esclavización, insolidaridad, aumento de los niveles y zonas
de pobreza en el mundo, etc.), sino más bien un signo positivo o un valor práctico e innegable en
tanto que 'compromiso disciplinado con el trabajo'. Tiene más bien connotaciones positivas. Es
el que he llamado 'espíritu de trabajo'. Este compromiso mencionado por WEBER implica: a) una
actividad legal y honrosa que es la actividad económica, b) una recompensa también legítima
que es la ganancia o el beneficio, y c) un uso moderado de estos beneficios en la vida privada.
Todo esto forma parte de la ética protestante, y en el conjunto de la praxis referida a la
producción de riqueza, si se excluyen los abusos derivados de la globalización salvaje de los
tiempos actuales, no tiene nada de rechazable.
Una observación atenta sobre los comienzos del capitalismo le llevó a establecer una
relación de coincidencia del fenómeno capitalista con el fenómeno cultural y geográfico de la
vigencia o expansión del protestantismo (la Alemania protestante). Eso le condujo a establecer
esta vinculación, si bien en la relación causa-efecto es la ideología religiosa la que resulta como
efecto de los fenómenos económicos.
La introducción de la reforma protestante supuso una liberación de la vida de los
creyentes respeto de las normas o leyes estrictas precedentes de la jerarquía eclesiástica de
Roma. Esta liberación fue la que permitió el progreso económico, toda vez que hizo posible la
intervención espontanea de los protestantes en la actividad económica, el la producción de
riqueza, en la acumulación de capitales y en la dirección y aprovechamiento de los recursos
económicos
Este es el 'espíritu del capitalismo' que se sitúa en el extremo contrario del catolicismo
para el que la riqueza es el mayor obstáculo para que un creyente merezca la salvación eterna.
'Es más fácil que entre un camello por el hondón de una aguja que un rico entre el reino de los
cielos'.
En la Alemania de su tiempo esto tenían su correlato en la educación que se daba a los
hijos en las familias y en las escuelas. Hablando en general, mientras que en un ambiente
católico los conocimientos estaban presididos u orientados por el humanismo, en un ambiente
protestante esos conocimientos estaban presididos u orientado hacia actividades y profesiones de
tipo técnico, industrial o mercantil.
Estas diferencias se trasladaban también al mundo del trabajo: los católicos en general
preferían seguir en su uso moderado del trabajo, limitándose a conservarlo como medio de vida;
mientras que los protestantes tenían el arrojo para lanzarse a ocupar los puesto de mayor relieve
poniéndose a la cabeza del proletariado ilustrado y de la burocracia industrial. Lo propio del
catolicismo es la ascética, el desprecio de las riquezas, la mortificación, la penitencia, el
alejamiento del mundo, del demonio y de la carne; mientras que lo propio del protestantismo es
la participación en las actividades lucrativas como norma moral o como acto de virtud,
entendiendo estas actividades lucrativas en pos de la riqueza material, no como pecado o como
medio para satisfacer las necesidades de la vida, sino como virtud porque ese es el fin de la vida.
Ls beneficios del trabajo y el dinero forman parte de la virtud, son su expresión inequívoca.
En cuanto sus aspectos subjetivos, al católico le interesa al seguridad (seguir en su
puesto), mientas que al protestante que está imbuido del espíritu del capitalismo le gusta la
audacia y el riesgo, pues es el riesgo el que le proporciona mayores ganancias.
En la ideología protestante es corriente considerar el trabajo como un fin en sí, como una
profesión. Que es lo que exige el capitalismo. Ganancias sin límite, pero también trabajo sin
limitación alguna; y así se cumple el fin o el sentido de la existencia humana. Esta es la ascética
protestante muy alejada de la ascética católica que tiene como meta una mística o una
contemplación respeto de la cual no es extraña la tendencia a la inactividad física para poder
dedicarse a la contemplación de realidades superiores o sobrenaturales. Viene a propósito de esto
la escena de Mata y María. En la praxis protestante hay muy poco espacio para el éxtasis, los
arrobos y los embelesos de las Marías.
Sin embargo no es coherente extraer la conclusión de que el trabajo vinculado a las
riquezas materiales tenga siempre connotaciones negativas para el catolicismo. El protestantismo
pregona sus excelencias porque lo considera como fin de la existencia, es decir, como algo que
da sentido a la existencia del hombre. Pero en el catolicismo el trabajo también tiene su valor.
Es cierto que en un primer momento el trabajo es representado como un castigo para
toda la Humanidad. Un castigo del pecado original: comerás el pan con el sudor de tu frente. Es
presentado también como una obligación moral ineludible respecto de la vida misma: 'el que no
trabaje que no coma', dice San Pablo.
La diferencia es grande. Lo que aquí es considerado como castigo de un pecado para toda
la Humanidad o como una obligación ineludible para todos, lo que es tomado como una carga,
en el caso del protestantismo es tomado como una opción, como un placer, como una
preferencia. El individuo opta libremente por el trabajo pues opta libremente por la riqueza que
le proporciona su trabajo. Y a ese trabajo no le regatea ningún esfuerzo. Naturalmente esto
sucede de así en la teoría: el cumplimiento de la tarea profesional (el trabajo) es el ideal de vida
de la sociedad burguesa. En la práctica, las cosas cambian bastante de aspecto.
El trabajo como cultrua subjetiva

La consideración positiva del trabajo en el capitalismo estriba en que el trabajo es


considerado como una prolongación de la personalidad del individuo, como una realización de
esa misma personalidad, como el desarrollo, la perfección o el enriquecimiento de sus
capacidades. Todo ello, con independencia de su valor social en tanto que medio para obtener
otros beneficios que superan con mucho la dignidad de los bienes o riquezas materiales y en
tanto que posibilidad para satisfacer las necesidades que tiene la sociedad. Se entiende que la
fuente de la riqueza es el trabajo (no la única), pero también se entiende que el trabajo dignifica.
Y aun más, que santifica o redime. Lo que no se acepta es que el trabajo haya de realizarse con el
fin exclusivo de obtener riquezas o beneficios materiales. Para le capitalismo hay una
vinculación necesaria entre trabajo y capitalismo. La doctrina de la Iglesia se encuentra muy
lejos de esta concepción. La concepción bíblica de trabajo como castigo del pecado original no
está referida al trabajo, sino a la fatiga o el sufrimiento derivados del trabajo. Eso es lo nuevo. La
parte negativa o punitiva. Si, por una parte el cristianismo ve en el trabajo físico un obstáculo
para atender a los deberes familiares, culturales, sociales y religiosos, por otra parte entiende que
el trabajo es la fuente principal para el desarrollo de los recursos del universo que deben ser
puestos al servicio del hombre y el factor primario que le permite el acceso a la propiedad
privada sin la cual sería imposible el ejercicio de la libertad, la autonomía, la dignidad de la
apersona y el sentido auténtico de la propia existencia.

"Cada uno tiene el derecho de iniciativa económica y podrá usar legítimamente


de sus talentos para contribuir a una pendencia provechosa a para todos, y para
recoger los justos frutos de sus esfuerzos. Deberá ajustarse a las reglamentaciones
dictadas por la autoridades legítiams con miras al bien común" (Catecismo, 2429).
"Los responsables de las empresas... están obligados a ocnsidrarr el bien de las
personas y no solamente el aumento de las ganancias. Sin embargo esas son necesarias:
permiten realizar las inversiones que aseguran el porvenir de las empresas y garantizan
los puestos de trabajo (2342).
"El acceso al trabajo y a la profesión debe estar abierto a todos sin
discriminación injusta a hombres y mujeres, sanos y disminuidos, autóctonos e
inmigrantes. habida consideración de las circunstancias, la sociedad debe por su parte
ayudar a los ciudadanos a procurarse un trabajo y un empleo. 2433
"El salario justo es fruto legítimo del trabajo...Para determinar la justa
remuneración se han de tener en cuenta a la vez las necesidades y las contribuciones de
cada uno. ...El acuerdo de las partes no basta para justificar moralmente la cuantía del
salario 2434.

La cultrua y el espiritu del socialismo

El 'espíritu del capitalismo' derivado, al menos en parte, de la ética protestante va aun


más allá. Ganancias sin limite, pero también trabajo sin limitación alguna. Este espíritu del
capitalismo contrasta vivamente con el 'espíritu del socialismo'. El socialismo jamás se ha
preguntado cuánto podría ganar al mes un trabajador rindiendo al máximo y dedicando al trabajo
el tiempo y el esfuerzo máximos posible. Esto no cabe en sus esquemas. Lo suyo es calcular
racionalmente el dinero que necesita o quiere ganar para ajustar a ese dinero la tasa de trabajo a
realizar. La praxis de los movimientos obreros y de los sindicatos ha sido siempre la de exigir
cada vez mayores salarios sin ofrecer por ello mayores tasas de trabajo y rendimiento, sino todo
lo contrario: los suyo es la aspiración a ganar cada ves más y trabajar cada vez menos. Los
movimientos sindicales actuales ya van poe al exigencia de trabajar sólo treinta y cinco horas
semanales sin rebajar por ello los niveles de sus salarios. Aceptan las limitaciones salariales por
medio de convenios u órdenes ministeriales, pero imponen sus condiciones en el trabajo: menos
tiempo, mas seguridad, más prestaciones sociales, menos despidos, más vacaciones, menos
esfuerzo y menos productividad, más absentismo laboral, más sector publico, más poder
sindical, menos responsabilidades, más tiempo de ocio remunerado, etc.
A esto que constituye el espíritu del socialismo paradójicamente le llaman 'progresismo',
mientras que al espíritu del capitalismo le llamaban 'conservadurismo', tradicionalismo,
raccionarismo, aburgesamiento. Tristes paradojas de la existencia humana. En el espíritu del
capitalismo lo que más interesa es la producción, la generación de riqueza. Para ello no se
regatea ningún esfuerzo. En el espíritu de socialismo la producción de riqueza no interesa
prácticamente anda. No constituye preocupación alguna. Lo único que importa, desde el punto
de vista individual, es el salario; y, desde el punto de vista social, el reparto de la riqueza o el
gasto publico. La producción de riqueza resulta ser tan indiferente que muchas veces son los
propios trabajadores los que bloquean la producción, los que hunden o sabotean la propia
empresa, matando así la gallina de los huevos de oro. Yo mismo les he visto avasallar y destruir
físicamente las instalaciones y los instrumentos en sus centros de trabajo.
En la factoría de Seat de Barcelona y Pamplona se planteó el problema de suministro de
coches tipo Ibiza para satisfacer las necesidades del mercado. La empresa propuso a los
representantes de los obreros trabajar un día más a la semana hasta satisfacer ese mercado
compensándoles con salarios correspondientes y con reducción de trabajo cuando quedaran
satisfechas las exigencias de la demanda comercial. Pues bien, los representantes sindicales se
negaron a aceptar esas condiciones. Y la empresa hubo de cerrar la parte correspondiente de
ambas factorías, con lo cual se perdieron quinientos puestos de trabajo directos en cada una de
ellas y otros cuatromil indirectos. Una vez más el espíritu socialista no tiene nada que ver con el
espíritu capitalista (dic. 2002).
Ambos espíritus, el socialista y el capitalista, forman parte de la cultura de un pueblo. En
fin de cuentas son formas de pensar o formas de concebir la realidad objetiva y la realidad
subjetiva. Cada una de ellas supone una concepción distinta del ser humano, una concepción
distinta de la persona y de la dignidad personal, una concepción distinta y un sentido distinto de
la proyección de sus capacidades físicas y psíquicas, una escala de valores distinta, y un
concepto de al sociedad y del trabajo también distinta. El trabajo como cultura subjetiva no
parece que tenga mucha importancia en le sistema socialista. Y el trabajo como cultura objetiva
u obra bien hecha tampoco parece importarles demasiado.
El espíritu socialista debería estas más volcado sobre la sociedad. Lo exige así el nombre
que ellos se atribuyen y la proyección de su actividad de acuerdo con los principios elementales
de su propia ideología, entre los cuales se encuentra la solidaridad. Sin embargo, ese espíritu
socialista se encuentra muy lejos de la sociedad. En la realidad ese espíritu es más individualista
y más insolidario que el espíritu capitalista. La razón es muy sencilla. Cuando se produce
riqueza, existe la posibilidad de distribuirla con más o menos equidad entre los miembros de la
sociedad, satisfacienco así las posibilidades y las exigencias que impone la virtud de la
solidaridad. Ahora bien, cuando a la producción de riqueza se le regatean o se le niegan los
medios y las fuentes tan esenciales como le trabajo, entonces la riqueza no tiene lugar y la
miseria y el hambre se generalizan. La única ventaja para el espíritu socialista es que de esta
manera se cumple uno de sus principios fundamentales que es el principio de la igualdad: todos
iguales en la miseria.
Esta situación de igualdad en la miseria que forma parte de la cultura socialista tiene su
origen en la propia praxis socialista de la que venimos hablando. En el contexto de las ideas de
WEBER esta claro que jamás se han planteado la posibilidad trabajar más o trabajar hasta obtener
el rendimiento máximo, aunque se les ofrezcan ganancias máximas. En cambio, como hemos
visto, sí se han planteado la oportunidad o la meta de trabajar menos y ganar más. Fue entonces
cuando el espíritu capitalista, siglo XVIII y XIX, concibió la idea de reducir los salarios y otras
prestaciones sociales con el fin de estimularles u obligarles a trabajar más. Fue el momento del
desarrollo industrial, el momento del gran progreso que tuvo un efecto favorable, el aumento
general de la riqueza, la revolución industrial, la producción a gran escala y con mínimos costes,
pero también tuvo otro efecto desfavorable: la competencia en la producción y el comercio, la
reducción al estado proletario de los que no pudieron soportar esa competencia, la formación de
grandes masas obreras, la obligación de trabajar muchas horas por parte de los obreros, la
necesidad de poner a trabajar a las mujeres y a los niños, la miseria generalizada, la incultura,
etc. De parte del espíritu capitalista siempre hubo una convicción según al cual la reducción del
salario estimula al obrero a trabajar más para mantener el mismo nivel de vida. Naturalmente en
los tiempos que corren estas prácticas del espíritu capitalista serían inviables.

Trabajadores y obreros

Cuando se habla del trabajo y de la cultura del trabajo parece que hay una tendencia a
considerar esta actividad como exclusiva de los obreros. Hasta se les llama 'trabajadores', como
si los empresarios que llevan en la sangre el 'espíritu capitalista' no trabajaran. Ya hemos visto
que el espíritu capitalista incluye como parte de sus esquema la necesidad de 'trabajar hasta el
límite' sin discutir ni regatear horas ni esfuerzos. En este régimen de jornadas laborales y horas
diarias de trabajo que el espíritu socialista lleva a rajatabla hasta el punto de negarse a dedicar ni
un minuto más a su trabajo, esas horas y esfuerzos carecen de límite en el espiritu capitalista. La
medida del trabajo y el esfurzo son las ambiciones del propio trabajador. Esta es la gran
diferencia que existe entre un trabajador por cuenta propia y un trabajador por cuenta ajena. Si
llegar a los extremos de la filosofía y la economía marxista, el obrero sigue pensando que los
beneficios o el rendimiento de su trabajo le son arrebatados por la ambición derivada del espíritu
capitalista. El marxismo y el comunismo se encuentra ya bastante lejos, pero quedan ciertas
convicciones por parte de los obreros, por ejemplo, la convicción de sentirse explotados.
Forma parte de la cultura del trabajo la sensación de seguridad y el estado de bienestar
social, abriendo así la opción de la clase trabajadora para ascender a una clase superior
('permeabilidad de las clases sociales'), con nuevas posibilidades culturales, políticas,
económicas y sociales. Es obligado reconocer que este estado de bienestar social forma parte del
espíritu socialista; sin embargo, cuando ha sido llevado a efecto a lo largo de la historia, ha sido
por iniciativa y apoyo del espíritu capitalista.
Forman parte del espíritu capitalista la ambición, el riesgo y la ganancia. Pero también
forman parte de ese espíritu el trabajo y el esfuerzo como hemos visto. Para triunfar en un
sociedad capitalista donde hay libertad para trabajar, arriesgar y ganar, son necesarias varia
cosas, pero las principales son dos, el talento y el esfuerzo personal para desarrollar ese talento.
Para triunfar en una sociedad socialista, bastan dos cosas, el cinismo y la labia. Esa facundia
insustancial, cóncava y despoblada es la que encandila a las masas, la que a ellos les facilita los
votos. Porque esa es la realidad, el capitalista triunfa si gana dinero, mientras que el socialista
triunfa si obtiene más votos.

La cultura y el espíritu del sindicalismo


El sindicalismo forma aprte de la cultra de un pueblo. Esto que defienden incluso los
peridistas analfabetos tiene su parte drazón. Y debemos aceparlo. Los aperodista aludiso jamás
han tenido una idea clara de los qeu es el sindicalismo, pero hablan dle tema como si fueran
doctores eminets igual qeu hambal de otros temas y libros sin habeelso toado ni delejos o sin
hableos tenido en su manos. El hechoes que ahor teemos que reconocrles us parte d razón.
El sindel sindicalismo es el sistema de organización obrrera en sindicatos. El sindilaismo
es un concepto abstracto. Lo concerto y tanbgible son los sindicatos que nacen al amparo de
eseconceto.

Ahora bien la condición que define a un sinducato esla que deriva del fin esencial del
msimo. En est caso es la defensa d elos deerchos d elos obreros. Se organizan en sindicatos
precisemen apra defender sus derecos. su derchso como personas y sus derchos como
trabajadores: retribuciones, horarios, condicones de tabajo, vacaciones, educación d elso hjos,
segurida social, estadod e bienstar, dignida como epsonas y como trabajadores, etc.
Ante eto nadie pued enegar que el sindicalismoe s una d ela gtandes manifetacioens d
elacultra. Es sindiclismo como idea y como orgnización e produto d eal inteligencia y su
racliaciónc ontrobuye poderosamen al dsarrollod la inteligencia y demas facutltades delos
trabajadores. cconsigueiteemne contribuye al exriquecimiento d su pesonalidad. Cntribuye d
elamiama amnera al dsarorllo y al progrso d a sociedad. Pues una socieda bien oragnizada enla
eu loatanajadores se encuentan coheehtemente organizaados en sindicatos y organxisioens es
mucho ms perofect qeue otra en la que no se da esta organización. De hecho La culta sindical
orm aprte d ela soiedadsdes más evolucionadas.
Para que se cumpla este estado ideal dl sindicalismo moderno es fundamental que
dadasindicato cumpla sis fones o sus intereses esenciales que son la defensa delosdrchso d elso
tabajadores ya mencionados. La dfensa de sto interesses no tien que procuirse neceariamene en
competencia o en confrontación con la defensa qeue hacen lasempresas hacen de sus prioos fines
o intereses. si exte esaconfrotación es poque los sindicatos o las epmtresa seaprtan de su pripios
fines. De hecho cuando emprsrios y sindicatos se emnatien en elamrco de sus fiens esnciles el
dialogo es posbile y relativamente fácil. El dialogo noe s la confrontación. El dialogo conduce al
entendimeitno mientras que la conftrintación conduce a la dstrucción de uno d elelos o demabos
a la vez, peus la ruina d eal empres en al mismot iempo la ruina d lso tabajadores.
Es enconces cuaco la cultra sidical puede rsultar una verdader contacultura. Ante esta
posbilida se impone lanecesda de encnotrar uan exlicacion de los hechos.
MI larga experencia tratandod entender lso mecnsmos por los qu se ogobierna los
sindicatos considrrados pro elos mismos equivocdamente como sindicatos modrnos me lelva a
establcer una diferencia, una disencaión o un antaginismo entre 'los trabajadores' y 'la clase
sindical'.
La clase sindical es el aprato d ela organización, la nomenclatura, las personas que se
encargan de diseñar su estrutura y de ue esa estruura furncione rpa que se cumplan los fines
senciales delos que ya me he ocuado una slinea smás arriba. Entre al pesonas de sta nomeclatra
estan el Secetrio genral, los delgados y eprsntantes regionales, lso comites de empresa... Es dcir,
lso dorgentes sindilaes d elso trabajadores son prcismene los qeu no ptrabajan. cobran, pero no
trabajan, son los ya concidos como los 'liberados', cuya aspiracioensa personales no
sonprcismene las aspiraciones d elso tabajadores, sino ls qeu derivan de sa situación
pribiliegiada que abre la spuertas alos scensos, a las prebendas, a ls pivilegios, a las bicocas, a las
oportunidades, a las trepas, al éxito como clase elitista ent r lso tabajadores, al triunfo xobre los
emroesrios y sobre los plíticos, en una palabra, al poder. Si los fines sinceros de lla clase sindical
en las última manifestacioens, incluida la del primero de mayo, hubieran sido los interess d elso
trabajadores, sus reividicaciones laborales,su segurida y bienestar sicial, y no los fines políticos
no confessados de la propia clase sindical, qeu sentido tiene salir a la calle con pancartas de 'noa
la guerra', 'asesinos los del PP', 'Nunc amais', 'abajo el gobierno de Aznar¡', bandeeras
republicanas, atauqes y destrucción de la sedes del PP, rotura de coches y esacparates, pillajes
y ... de comercios al paso de la manifestación, etc. ¿Es qeu todo esto pertenece a las conmtencias
o a los intelreses naturales de lo sindicatos?
Los sindicato españoles no entiende nada de lo que les afecta directamente, o no quiren
entenderlo. El reto pra el sindialismo moderno noe sle poder político ni la identificaación con
los aprtidod políticos, sino los verdaderos intereses de los trabajadores d etodos los tabajadores.
La socieda ya no entiende qeu los indicatos convoqeun manifstacioens y lancen a las masas
obredsras a una huelga cuyos motovos no exiten o al menos no entienden. LO que si va
entndiendio ya la socieda es el riesgo del neocpitalismo y la globalización que parce imparable.
Va entendiendo la neceida que tiene los trabajadores y las empresas de ser competitivos, la
necedida ce crear puesto de trabajo a base de nuevas inverdsiones y mayors enfuerzos en el
desarrollo, la necesidad de una formación continua o reciclaje para porde ocupar con cmpetencia
los peustos d eal neuva insditrailización, la neceidad de planificar la econcmia par dara cobertura
alos jubilados que cada dia aumentan poe el envjecimeinto d la poblñación y elbajo indice de
natalidad poniendo amnaazando con ello el estadod e bienestar, la necsidad de mejorara la
calidad elos peusts d etrabajo con contatos indefinidos, la neceidad de respetar lso intereses de
la empresa pra no pner en pligor su viabilidad matando cone lllo los hgallina d elos huevos d
eoro, lanecsidad d atender a las familias haciendo compatioble la voda de sus meimbros con las
oligaciones laborales, lanecesidad de atende a la claida delaenseñanza pro encuam d elso
itereses de los tabajadores evitando todea contaminación política en este terreno, la necsida de
hacer un heco a os trabajadore inigrantes tan necesarios hoy en día pra cietos trabajos y para que
no se agote la caja d ela Segurida Social. Estos si son intereses delos tabajadores. Interesee
directs e inmediatos, Má qeu imnediatos, interessee vitales. Pero nada deessto, tuvo eco en las
manifesciones ultimas organizadas pro los sindicatos. Sinembargo estso es lo suyo, siu fin
esencuila como sindicatos. No la guera o el chapapote.
Los tabajadores son la 'masa obrera' en conraposición a las 'élites' de la clase tabajadora
que pertenece a la 'clase sindical'. La masa tabajadora no teien conciencia de pertenecer a u
sindicato, sobre tod no tie concienc d eformar parte d euan organización ovupada prcticamen por
la clase sindical. la prueba esta en que casi ningunod los tabajdores tiene conciencia de su
condciòn de sindicado, tampoc teen conciencia de su dependencia d al organixzación y, pos
upuesto, tamcpo tien concienca de lanecesidad de inclibirse o afilairse pragando su cuota. El
nivel de afilicaión es vergonxzoamene bajo (el 18%) y si abonan su cuota es porque se la deucen
de la nómina todos los meses. La clase sindical represnta a ese 18% (11-5-03). Lso demás
trbajadores no los han elegido como rpesenantes. Por si sirve d consuelo el nivle de afiliacion en
Francia es el 8%.
Eso no signifioca eu lso trabajadores vivan d espalcadas al sindicato. Tod lo contrario su
condiciónd emasa les sitúa en un estado de indirferncia y disponibilidad apr ser utiliados como
fuerza de chos cuando al clase sidicarl lo estime necesraios pra defednder sus itneresees d clase.
LO propio de la masa no es la inicativa, sino la pasividad y la inercia. Que lso trabajadores en su
cojunto tengan al considracion d masa noe s nada nuevo. Los sindicatos son considrrados como
sindficatos d emaas, Y los aparidos políticos orienados al voto d elso obreros sonc oidarados pro
elos mismos como paridos c emasas, pro ejemplo el prtido socilsya español.
La clase sindical, pues, tiene sus interess y ssu fines qeu no son los itnerese y os fiens d
elso tabajadores. El más importnte de sos dines no confesdos es el poder. LO ha sido siempre,
incluso en quellsopriemmro momentos en que los sindicatos comenzron a brirse camino pra
sacar a los obreros d esus esto de miseria, humilaciones y abusos de todo tipo. La ambiciónd
epodert contamina la encia mismos dle sindicalismo obreo. la ambiciond e poder político,s e
entiende, si bien ese poder político puede ser ehejrcico, clsuo d eforma opresiva, de forma
indirecta a base de huelgas, manifestaciones, enfentamisntos con la fuezapública, desgaste delso
gobiernos rivbales, desrdenes, sabotajes en la empresaa y enlos medios d e trabajo, destrucción
de mobilirairo urgbano, piquetes violentos, coacción sobre los qeu quiren ser independientes y
no sumarse alas heulgas y amnifestaciones, ocupación delacalles y plazas, cotrtes de calles y
carrteras, ocupacion defabicas t talleres, panccaratas, ataues asedes d elos aprtidos d eideologia
contraria, etc. He habaldo de dialogo y d econfrontación. Lo propiod ealcomnfrontación es la
violencia y ala grsión. algo que siempre esta prsnet en estaa manifrestaciones. Agrsión qeu
muchas veces se dearrolla ente elos mismos y afecta a lso prolpios organizadores. En la
manifetción dle priero d emayo de 2003 el secretrio general de CC.OO. rsulto heddo cuando uno
de los tabnajadores le abrio una brecha enlacabeza con elpalo d euna apncarta. La violencia.
Caulquieir mdio se considera aceptable con tal de que lleve alogra los fienes dela clase sindical.
Cualqeuir medio, incluso la compañía de gripos amrginales qeu son vilenetos y destrucotrees por
antrualeza; grupos antisitema.
La opinion mayoritaria tiene la imprsión d que la clase sindical en esto mosntos tiene su
pall esencial, no en ladefensa d elso interes d elso tabajadores alos eu traicionan con harta
frecuencia, sino en laorganización d edetos actos qeu altran gravemente la convivnica d la
sociedad. Viven a costa dle sueldo de una fablica o unt aller en el qeu no tabajan y a costa d ela
suebncioens dl estado con las mira peustas en lsod esordenes eu puedn organiar pra derribar o
destrucir las estsrsutruas de ese mismose tada qeu lsoa amntiene. Pra muchos europeos es
normal el escepticismo sobre la precupación dle la calse sindcl sobre los verdadrso itenres d elso
tabajadores. Este mismo escepticismo he podo cosntatrlo proprte d elos propos tarbajadores. Los
sondicalismatas vba a lo suyo. Y lo ssuyo e sprcismen suyo. No forma aprte de lso rderfchos d
elso tabajadores como tarbajadores y como pesonas. Insisto esta percpción es compartida por
una mayoría significatica de ciudadanos. Es normal qeu les resutle molesta a las clas sindicales.
Es natual que le smoleste, peo al menos nos concedran el derecho a maniferstarla con la libertad
que deriba de la propai nauleza d ela oipinión d cada una en una socieda democrática.
Algun sindicalista me ha hecho saber que sus fines inmediatos van en la linea de escalar
el poder pra desde alli poder tener mayores posibilidades en vabor de los intereses d elso
tabajadores. Hsta el lmomento no he visto que secumpla es posobilidad. Pero es qeu uan en el
caso de que es posiblidad fue real, el sincialismo habñria perdido su priia identidad de ttabajador
apr convertirse en político. Los drechos d elso tabajadores tiene que defenderlos los trabajaodres
con sus propias organixaciones. Lso politicos tiene otro papel, peus su intereses ya no se reducen
a los interess de una clase social, sino que se enztiende alos itnelres d etodsa la clase ssociales o
detoda lasocieda en genral. Lo queira o no lo eira el sindicalista que se mete a político, qeu es su
mañcima aspiración, piede su condiocij d esindicalista. Es un verdaerot ravesticdo. Su actividad
despuea d ela metamorfosis ya nopued ser lamsima. el obreto ya no form aprte desus
inquietudes, ni sieuiran se le pide su opinión pra tomas esas deciones. Y el rsultado es una
organiación muy emejante al sindicato dvertical dle franquismo.
LO crios y sorprendente es qeu los obreros pos su condiciónd amasa caren d rcurlsos apr
dare cuenta de esta manupulación, y se prestan a poyar a sus sindicalistas an sus ambiones sin
darsecuenta de uesonprsimen esaambiciones dlos sondicalsirrtas al que les van a dejar
abandonados a su suerte.
Es fancamente desolador comprobar que lso interess d elso tabajadores y lso interesses d
elaempresa quedan fuera o al margen r d elos itneress d ela clase sindical.
He afirmado que estaambición delcalse sindical par conqitar el poder político
suplanatando a los polñiticos legitimanee elegidos por el pueblo, ha ecitrido siempre.
Un diario madrleño publicba la siguietne columna a propósito del sindicalismo español
('también la huelga'):

"EL artículo 28 de la Constitución española reconoce y ampara el derecho de


huelga, sometido a determinados criterios en su desarrollo, pero lo hace como un sentido
finalista: la defensa de los intereses de los trabajadores.... Pero la coyuntura no afecta
sólo a los trabajadores. Afecta también a otros sectores como corresponde a una
economía en buena medida globalizada. Por eso, introducir en este contexto de delicados
equiIibrios y de horizontes nada despejados una convocatoria de huelga que paralice en
todo o en parte la actividad económica del país, ni es responsable desde el punto de vista
social, ni es, desde el punto de vista del ejercicio de un derecho fundamental, un recto
entendimiento de su naturaleza. .. otros sindicatos europeos ... en sus respectivas
legislaciones no permiten huelgas políticas y, por lo tanto, no secundarán la que se
plantea como protesta por la guerra de Irak. La que pretende la Unión General de
Trabajadores (UGT) es plenamente política,... la huelga del sindicato socialista tiene
necesariamente que entenderse en un escenario de movilizaciones que, a propósito de la
guerra, pretende el máximo desgaste del Gobierno. Este propósito--por otra parte, tan
común en las centrales sindicales transidas por fortísimos criterios ideológicos- ...la
huelga, desnaturaliza su sentido y hace regresar a sus convocantes a una imagen y
percepción de sindicalismo antiguo y endogámico, correa de transmisión de los partidos
políticos de la izquierda conforme a pautas que la profesionaliza amplitud de los
sindicatos europeos han q ir superando progresivamente en Europa. Concurre también
una objeción más y c cho fondo: los sindicatos, como los partido~ cual en su ámbito,
aspiran casi siempre al pro tagonismo dirigista que ahoga la socieda tratando de
fagocitar--yendo por delante o bilizando por detrás--todos los movimien sociales
espontáneos. De limpio y solidario movimiento popular contra la guerra se ha usado
abusado hasta extremos insospechados y ~ contraproducentes desde instancias que,
desplazadas de su papel y función en el sistema democrático han ocultado su ausencia de
ideas y de altlternativas en el halago del criterio mayoritario. La faclidad de ir a favor de
corriente de la opiniór pública, sin afán pedagógico de ella, sin compromiso de liderazgo,
nunca ha sido la mejor prescrpción para escribir los mejores renglones de la política ni
del sindicalismo. Tiempo hay para que UGT medite sobre el alcance de su decisión que
comporta, de llevarse a efecto, daño para la economía nomía de España y, otro no menor,
de ruptura de la unidad sindical con CC.OO".

Cultura y estado de bienestar

En el capitalismo 'salvaje' de la revolución industrial fue imposible este estado de


bienestar, pero, a partir de los años treinta del siglo pasado, surgen ciertas inciativas por parte del
capitalismo 'civilizado' que ponen en marcha este movimiento de bienestar. En 1938 tiene lugar
el Coloquio de Lipman en el que intervinieron importantes personajes con un espíritu capitalista
que ahora es llamado 'liberalismo económico' (W. LIPMAN, F. VON HEYEK, L. VON MISES, W. RÖPE y
otros) con la ambición de instalar en el mundo occidental un nuevo capitalismo que, sin negar el
principio del capitalismo manchesteriano del 'laissez faire', promovió la intervención del Estado
para equilibrar las fuerzas económicas (el trabajo y el capital). Un segundo momento está
representado por las teorías de KEYNES en 1936 según las cuales el espíritu capitalista es incapaz
de regular la economía por su cuenta, El 'laissez faire' no es un principio efectivo. El Estado tiene
que intervenir para hacer compatibles dos cosas, las ganancias de los empresarios (el capital) y
los intereses del bien común. Estas intervenciones de los estados tuvieron como efecto.
"Políticas monetarias para estimular o frenar la actividad empresarial, inversiones públicas para
reactivar la economía, planes de redistribución de la renta que corrigieran las desigualdades más
hirientes, y, a la vez, mantuvieran alto el poder adquisitivo de la población para dar salida a la
producción, un sistema de seguridad y asistencia social... como meta para proteger a los
trabajadores 'desde la cuna hasta la tumba', etc." (DANIEL SADA. Gabinete de la Presidencia del
Gobierno 2002). El estado de seguridad y bienestar social como parte de la cultura del trabajo
nunca ha estado tan atendido como cuando ha sido planificado y gestionado desde el espíritu
capitalista en regímenes propios de las democracias liberales, propias del capitalismo civilizado.

19.- SEGURIDAD Y LIBERTAD

En el apartado primero de la primera parte de este libro he hecho referencia a la cultura


como una 'concepción determinada del hombre y de la vida humana'. Con anterioridad, en ese
mismo apartado, he hecho referencia a otros autores para quienes la cultura es todo aquello que
tiene su origen en el espíritu humano y cuya finalidad es precisamente el enriquecimiento de esa
misma vida humana.
Eso supone que la vida humana está llamada a desarrollarse y enriquecerse, a ser cada
vez más perfecta. Y eso se logra produciendo la propia cultura o asimilando la cultura que
producen los demás. Esto es lo fundamental en al concepción de la naturaleza y la vida humana.
La contraposición que hacen los mencionados autores entre naturaleza y cultura no es tan radical
como ellos pretenden. Tampoco es tan radical la contraposición entre cultura y vida. Pues a la
vida humana, a diferencia de la vida animal y vegetal, le es 'esencial' cultivarse, progresar,
enriquecerse y perfeccionarse. Allí donde se elimina esta posibilidad, la vida resultante ya no es
vida humana.
Ahora bien, para que sea real esta posibilidad de enriquecerse y perfeccionarse desde el
punto de vista de la vida del espíritu, en torno a la vida tienen que darse unas condiciones
determinadas, por ejemplo, la libertad, la seguridad, la verdad, la convivencia, la satisfacción de
las necesidades elementales, el horizonte cultural, el sentido de la existencia, la apertura a lo
trascendente, etc.
Cada una de astas cosas merece un apartado amplio y un análisis detenido. No es este el
lugar para ese análisis. Sin embargo no me resisto a dejar de tomar como referencia algunas de
estas condiciones, por ejemplo, la verdad, la libertad, la seguridad, etc.

a) Con independencia de la verdad no hay cultura. Tampoco


hay cultura cuando a la verdad se la conoce pero se la desprecia, se la disfraza, se la oculta o
secuestra con la mentira o, incluso, se la persigue, pues, sin la verdad, no hay posibilidad alguna
para el desarrollo, el enriquecimiento y la perfección de la naturaleza y la vida humana. La
inteligencia como parte esencial de la naturaleza y de esa vida humana es incompatible con la
manipulación de la verdad o con la mentira. Algo que hoy no se tiene en cuenta para nada, pues
hace falta ser poco inteligente para no darse cuenta de que el alimento del espíritu de las gentes
en los países desarrollados y de aquellos que se encuentran en vías de desarrollo es precisamente
la manipulación de la verdad, y el secuestro de la misma a base de la mentira promovida por los
medios de comunicación y por los poderes políticos o económicos que se encuentran detrás de
esos medios. Frente a las ideas objetivas nos bombardean con falsedades o con meras opiniones,
casi todas ellas, personales o subjetivas que no tienen otro interés que el triunfo de personas y
grupos en la vida política, en la vida económica o en la vida social. La verdad no interesa a casi
nadie. Las 'masas' son visceralmente consumidoras de 'cultura de masas', pero las ideas
consistentes acerca de la realidad y la verdad misma les traen al fresco. Viven más cómodas con
la opinión superficial o con la mentira, incluso cuando saben que es mentira. Por esto mismo las
masas son compulsivamente consumidoras de mentiras.
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Por culpa de la maetura el ambiente social está volviédose irrespirable. La mentira nos
invadod esde todas aprtes. Desde la Guerra d eirak nos llega la notocia de que ha muerto dos
peridostas españoles, Julio anguita Parrado, de El Mundo, y José Couso de T... En mi Facultad
ha sdendos carteles referidos a caso. Uno d ellso dice: "José Couso, asesinado!" y el otro: "Julio
aAnguita, muerto en Bagdad". Ambos perdieron la vida en las mismas circusntancias, cubrendo
al información de los engfrentamietnos entre laas fuerza de Sadan Husein y os EE.UU.
Sinembargo uno fue "muerto" pero el otro fue "asesinado". ¿Dónde está la foferencia?. Muy
sencillo, Julio Angita fue alcanzaado por fuego de Sadan en respesta al fuego d EE.UU, mientras
que José Couso fue alcanzdo por fuego de los EE. UU. en respuesta al fuego de Sadan. Una
buena aprte de losperidostas que eencotaban alli cubriendo al información dueron esta versión d
elos hechos. La vesión corrieo a tavñes de toda sl agencias y medios de comunciación y lego a
los estudiantes que pusierone stsoc arteles y salieron a manifestarse por las calles.
Ambasmuertres se rodujeron enlas misas circunstancias. Son los efcos colaterales d ela guerra.
Pero el hecho de que una d eellas haya sidao acausada por fueego americano ya en sificient apr
convertorla en aseinato. Al aniemricansmo que enfevoriza a los informcores progrsistas tiene
tanta fuerza eues capaz de prodicir metamorfosis como estas, la de convetrtir las simples muertes
en asesnadtos. Y eso prende en al opoinión ramplona d aals masas que s edeajn manipuar
faculemtne. -en consecencia reacciióna de foma violesnta o nada democractca. De hecho los
reivinicaciones, los actos y homeajes en honor de Couso ha sico muchos más y de mayro alcance
que los deicados a Anguita. Con elación al primero las fuerza progrsistas han peedido la
cosnttciiònd e uns Comisión e Investigación en el Congrso pra que inbvestigue y ecja
dresponsabilidadees a Bush por la muerte d Cousao, mientras que no ha comsión alguna pra que
inestigue y exja dresponsabilidadde a Hisein pro lamuerte de Anguita. Parcde ser qu Hueserin es
el bueno, el amigo, y el fuego de sis cañones no sesina, unicammente mata. Cuando se advierte
una cantdoa de sentimietnos antimeicanos impregandos de odio y recnor por rpte d eun repotero
una empresaeridostica no puede envair ese reportero a estos escanrios. A aprti de se momento
queda hipotendca la verdad y la objetividad.
Sin salir ee st emismoe scanrio, estoa mismos peridistas qeu llevan el cartel de
antiamerinos en la espalda nos han contado con pelso y señales loshorore sd ela guerra, pero en
nuestra pataalas han mostrado caso de manera exclusiva y almiemo tiempo d ela manera más
cruel, las imagenes de pesonas civiles iraquíes alcanzadas pro la metralla de lso carroos
ameicanos: niños mutilados o muertos, cuerpos detrozados, hospitaels colapsados, etc. Las
víctimas causadas por gfuego iraquí apenas si hemos pododo verlas. Son vistimas del mismo
escenario, pero apanas si hanpsado por dlante de netros ojos. Lasatrocidades de Sadan ya eran
mundiamen conocidas pero no fueron comantadas pro sor reporteroa más dqque depasada. Mas
d eun milón de irazuíes habia tenido qeu cilirase, oto millón de ellos fueron masacrados enre los
kurod, los sublevados dle sur, los kuwaities u los iraníes, muchso de ellos con armas de
dstrucción amsiva, 1200 aldeas habían sidoa rrasas, muchos disidente fueron torturados o
eliminados, a muchso les fue cortada la lengua en vivo, en piblico y ante sus familars sujetándola
con unos alicates y haciendo rdajas de ella con un cichillo, cortes d emanos (un fedayin llamdo
Lí, cuenta que ha cortdo más de cuaresta por orden de Uday, un hojo d dsadan), tiros en la uca o
el pecho solo porque el jefe había perdido la paciendic a enun momento malo, mujetes
ignominiosas, aseisnatos de sus familiaresa infieles (dos yernos qye fueroan enganados a volver
d eJordania con la promesa de perdon fuern divrciados nada más llegar y aseiandoa l dia
siguietne); torturas ehjecutadas po su propia plicia sin previo juicio, aseiantoa pr la espalda a sus
desertores o simpeleen a los civies que trataban d ehuir del fuegao d eal guerra, sadismo, locura y
place de ss hjos en el sufrimeitnso que elos mismos auaban lso demás, abandono d elso
enfermos, eliminación de los afetados por el sida, acumulación fabulososas d riquezaspra la
familia pestasa en bancos extajerios, , y hambre, mucha hanbre par el pueblo. El dinero
eulelgaga dle programa de 'petroleo por alimentos' era untilizado pa cmpra armas y par
enriquecerse pesonalmente ellos y sus inmediatos olaboradores, pra cosntruir aplacios suntiosos
con baños demarmos y grifos de oro, con esacias bien provistas d los mejores vinos y los
mejores wiskis asi como d elso mejore spuros habamosn, jastdines, coches d ejlujo extrajeros
(uno d eus hojos tenñia más de cien), fusiles con empuladuras de oro, muebles, saloenes, apseos,
adoenos, antgúedades, LUjo, mjucho lujo, mietra el pueblo morñia de hambre.
Tdo estso era conocido, po los repeoteros, antiamericanosque estaban en el propio
enscanriapenas si hicieronalguna referncia a ello. Solo dspeus dela guera algunso medioa se han
ocupado de recordarnoslo. Sabemosa emás que aenalguans embajadas iraquies como en la d
marid Sadn había acumualdo una srsenal de armas y munciones e incluso ahbía dado orden de
que se mcoetieran atentados, sobre odo contra inteees americanos; alfo que ha habái ocurdio en
la guerra del Golgfo de 1991 (ABC 20-4-03). Curiosamente el diariao El País habla del arsenal,
pero no hace referencia e ste hecho delosatentados.
Pero ante los hororores del ataque angloa meicano to estso pasa a segundo plano. Parece
una minucia. Incluso es comprendio paor agunos y justifcado. En uan de laas concentracioens
contra la guerra qu terminba en la puestra del sol el cineasta almodóvar y el escrtir Saramago en
sendos sicursos describieros los horores de esa guerra con regferncias a lso muertos causados
por la misma considerañndolos conmo crimenes d ela humanidad. Enc abio d elos crimens de
sadn no mencioroa abalutamen nada. Tampod mecuionaron abslotaen nada delos jucios y
torturas also dosdentes de castro prodicdas en auellos días, ni d elos abusos d Cahces contra lso
derchos humanos. Hay muertes y muertes. alguna d ellas, que nos ond el agrado de esto
dpogrsistas, prsicamen pro no ser d eus agraado, son crimens o aseisnatos (M20-3-03; A 25-3-
03). Hsta lsosaqueos y el pilaje en los museos de Bagdad son atribuidos por estos resporteros a
als rtopas ameicanas. Los americanos reconcoen no han lelvado al spiezas d einaclculable valor,
pero son los rponsables, como son responables Bush, Blair y Aznar.

"Acsaciones... fabricadas de inafamia por un lado y d estupidez pro el otro...


quien se prepaba apra la guerra, dspeus d ehaber invadido por dos veces a su vecinos, no
era Bush, sino Sadan" Campmany 21-4-03)

"Peridosta q quiene simporta muy poco la verdad, ei prefieren contara su


aventrars pesonales, no simepr ciertas, antes eu reflejar el sufrimetno d ela población,
que suelen framr sus cronicas de ciudade ue nunca han pisado y d als ye se encuentran
amuchos kilómetros, trincheras, visdados, controles miliatres que vaijan a lso pasies en
cuestión ap alojarse en lsohoteles mietra sotro compañeros se arriesgan en primera
lñinea... Son peridistas capaces de jugrle una lammala apsada aun cmpañero ..con tal d
eer el primero; capaces d einventar, emntir, tapichear; a queiene la miseria que siempre
acompaña a las guerras, el drama ue lasrodea, elsufrimeitno dla victimas, les importa
muy poco; capaces de momtra escanas d combate pra tene mejores imágenes" J. Ciero A
17-4-03)

"Los repoteros no tiene deamsiao interés en cubrir lso crímenes de sadn huesein,
las fosas, los genocidios. El morbo -y el éxito- lo d ala revuelta contra quien reesenta la
civiliación, lor piencipios" A. de los Riíos 20-4-03)

El am bien tmien se hae irrspirable adestro de nuetra fronteras por la invasión del
amentira. El domingo 20-4-03 celebaaban lsov asco el Aberri Eguna o dia d ela Patai vasca.
Pues bien tanto enlos preprativos como la convvatoria y la prpia clebración con la intervneioens
de Arzallus y e Ibarreche no fuimoscapaces de enctatr nada eu pudiera aprecerese a la verdad
sobre la histrria de España, al hisorir ad eFrancia y la hsitorai dePueblo vsco. Ya nos e rcurre al
disimulo apr mentir, al fisfraz, ala cultación, a la tapdera o ala disfrás. Ahor s emient de forma
abierta, lsos yo es la fasedad rppvcadora, la hipocresía ufana, la desvergüeza, el deacaro, la
osadía, ela trvimeitno, el desprecio a la vedad, el impudor. Y tdo ello meaclado con el odio
nacido del sentimeitno racial y excluyente dl ancionalismo apra el qeu bucna apoyo incuso en los
rupos teroristas a los eu queiern hace un hueco pra acamapr o meendar juntos seguan
afiramcioen dle prpiao Arzallus. Els entimeitnoracial sobre el que griran las mentrias más
escadalosas, convetidaa ahora en orogen o causa de todas las demás.
Que el ambien sea irepirable en este ambien fde falsedad parce claaro tod ven que son
lsopropiosvasco los eu afirman que la vida en esa parte d españa ya rsulta insoportamble. A la
mentra se añnden al amazar y el trorismo. so als mentiras las ue han lelvado a esta situcaión de
amenaza y terorirmso.

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Al lado de la mentira se encuentran el error y el silencio. Ese último es la ocultación de
la verdad con los mismos fines de la mentira cuando la verdad debe ser manifestada o dada a
conocer. Por tanto sus efectos son los mismos de la mentira. En este sentido el error
intencionadamente provocado, la mentira y el silencio u ocultación de la verdad vienen a ser los
instrumentos que los poderes políticos o los poderes fácticos emplean para manipular a los
individuos. En relación con la inteligencia humana son algo así como el veneno que la esteriliza,
la bloquea o la mata.
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Suelen decir que la primera victima de una guerra es la verdad. Como frase ya
consagrada resulta alarmanete. Pero como realidad puede producir autenticos terremotos en la
concienca individual y sodial. En laGuerra de Iraz fueron muchos los perordistas acreditados
como corresponales de campaña. Pero cada vez que me encotraba con sus 'prtes de guerra' no
podia menos se rebelarme contra tanta parcialidad, silencios, simpatías y falta de objetivodad.
LO frrencuen eran las descricione minuciosas y espeluznantes de als victimas causadas por las
tropas d elso EE. UU e Inglaterra, buscndo siempre los efectos de imprsionar a los lecores
causando en elos una opinión siepre defavrable rspecto de los paises itacantes. Respeto dlos
rimenes de Husein que teneian elli mismos y tan inmeiatos como los vcitima anteiroes no
decíana bsiltamten nadad

b) La libertad, por su parte, también es esencial para el desarrollo, el enriquecimiento y la


perfección de la naturaleza y la vida humana. Esta naturaleza y esta vida son racionales. Por
consiguiente su comportamiento, en todos los órdenes, tiene que ser racional. Eso supone que el
individuo, a la hora de actuar, lo mismo en su vida privada que en su vida social, tiene que
conocer y tener a su disposición una pluralidad de opciones, antes de actuar, con la posibilidad
de elegir libremente entre ellas después de un proceso de reflexión o juicio práctico acerca de la
conveniencia de cada una. Sin esta libertad, es decir, sin esta autodeterminación, el
comportamiento no es racional. Los determinismos (biológico, psicológico, moral, político,
social, teológico o religiosos, etc.) son incompatibles con la libertad humana; por consiguiente
son compatibles con la razón. Eso que ahora es conocido con el nombre de 'derechos humanos'
no es más que la expresión, la carta de ciudadanía o el reconocimiento por algunos Estados de
esta libertad racional. Derechos que en su integridad no son respetados ni siquiera en esos países
que tienen una tradición reconocida como propia de las sociedades y Estados democráticos. La
libertad racional no es el libertinaje, tampoco es la anarquía, pues la propia racionalidad del
hombre introduce un nuevo factor que no tiene vigencia en la convivencia de los animales. Este
factor es la extensión de la racionalidad a la convivencia humana. Lo cual implica la existencia
de leyes y normas que tienen su origen la propia razón humana ('ordiantio rationis ad bonum
commune'). Por tener su origen en la razón humana lo mismo que la libertad de la persona, es
posible la compatibilidad de la libertad con la ley o la norma de convivencia. Aun más, esa
compatibilidad no sólo es posible. Es también necesaria, pues la dimensión social del hombre
que le es esencial hace que todos seamos iguales como seres libres. Por consiguiente la libertad
de unos termina donde comienza la de los otros. Las leyes y las normas son precisamente los
limites que impone libremente la recta razón entre las libertades de unos y otros.
c) Una de las exigencia de las leyes y normas de la convivencia es el respeto a la verdad,
es decir, el respeto a la realidad del ser humano. De otra forma la ley no sería una ordenación de
la razón. Eso implica que el legislador tiene que tener un respeto escrupuloso por la verdad, pues
la verdad está ahí. La verdad es la realidad del hombre, la realidad de su propia identidad y la la
realidad del mudo que lo rodea. La verdad no depende del consenso de las mayorías. Tampoco
depende de 'referendums', o consultas populares. Tampoco depende del poder del legislador o de
la autoridad y las conveniencias de personas y grupos. La verdad forma parte de la naturaleza. La
verdad no se fabrica, ni se cultiva, ni se vende. La verdad 'es'. Simplemente 'es'. Un sistema
legislativo al margen de la verdad que está por encima y es independiente de ese sistema no es
compatible con la libertad humana, porque no es compatible con la razón o la inteligencia
humanas.
Y ahora viene algo que es importante y tiene máxima actualidad. Para que el ser humano
puede ejercer su libertad necesita, como condición indispensable o esencial la seguridad.
Esa 'concepción del hombre' que constituye la esencia de toda cultura, como he
afirmado antes, implica la capacidad para desarrollarse, pera enriquecer sus facultades y para
perfeccionarse elevando así el nivel de su propia dignidad. Ahora bien para desarrollarse necesita
encontrarse arropado por unas condiciones internas y externas que hagan posible el despliegue
de las capacidades que emanan de su naturaleza. No hay posibilidad alguna de que un ser se
desarrolle si no despliega estas capacidades. El perro no se desarrolla desplegando las
capacidades del elefante, ni el águila se desarrolla desplegando las capacidades del caballo. Entre
otras razones, porque no tienen esas capacidades. Cada ser tiene las suyas, las que le ha dado su
naturaleza. Y esas son las que tiene que desarrollar o desplegar. No tiene otra opción.
Es por esto por lo que el desarrollo de la naturaleza y la vida humanas sólo es posible
sobre la base del desarrollo de sus capacidades humanas; de forma especial, el desarrollo de la
inteligencia y la voluntad libres.
Ya he hecho un breve análisis de la actividad de la inteligencia en relación con el
desarrollo de las capacidades humanas. Toda ellas se desarrollan bajo la dirección de la
inteligencia. Todas, incluida la sensibilidad o la percepción.
En cuanto a la voluntad libre como capacidad de diseñar racionalmente los propios
comportamientos implica ciertos actos propios de la inteligencia, tales como el conocimiento de
una pluralidad de opciones, la comparación de unas opciones con otras y el juicio práctico sobre
la conveniencia de cada una. Por su parte los actos propios de la voluntad son la 'elección libre'
de una o varias de esas opciones, la 'decisión' libre en el mismo sentido de la elección ya hecha y
la 'adhesión' o la 'ejecución' de al opción elegida que, en los comportamientos externos requiere
la ayuda de las capacidades ejecutivas, por ejemplo, las manos, los pies, la lengua, etc.
Los mecanismos de los procesos del comportamiento libre de los seres humanos
constituyen un entramado complejo como el de todos los comportamientos de los seres
humanos. No obstante las condiciones que tienen que darse para que ese comportamiento pueda
ser considerado como un comportamiento libre nos llevan a la conclusión de que hay dos clases
de libertad: una libertad 'interna' y otra libertad 'externa'.

d) La libertad interna consiste en la ausencia de factores internos que determinen o


fuercen el conocimiento o la elección en una dirección determinada, por ejemplo, el instinto, en
el caso de los animales. La condición externa consiste en la ausencia de factores externos que
determinen la conducta externa, por ejemplo, la presencia del carcelero o los barrotes de la
cárcel. En el primero de estos casos no hay libertad interna aunque pueda haber libertad externa,
por ejemplo, la libertad de la mariposa cuando vuela de flor en flor. En el segundo caso no hay
libertad externa aunque pueda haber libertad interna.
La libertad esencialmente humana es la libertad interna o libertad de 'querer' o 'desear'.
La libertad externa puede darse o no darse. En cualquier caso, el hombre sigue siendo libre. Pues
en el caso del preso en al cárcel, está claro que no tiene liberta externa porque lo tienen
encerrado, pero nadie le obliga a 'querer' estar encerrado. No hay ningún factor interno o externo
que le fuerce a 'quererlo'.
Aun podemos bajar a otros detalles. Si tomamos como referencia el párrafo anterior
tenemos que admitir que la disposición de una pluralidad de opciones a la hora de actuar viene
imposibilitada por la falta de información veraz. La parcialidad y la subjetividad en la vida
política, en la educación y el los medios de información hacen imposible esta condición esencial
para el desarrollo de una vida en libertad.
La comparación entre las opciones disponibles como condición para la acción inteligente
y libre también es inviable sin el conocimiento de esas opciones. No se puede establecer una
comparación entre cosas que no se conocen.
Esto mismo debe afirmarse respecto de la reflexión o juicio práctico sobre la
conveniencia de cada una de esas opciones. La carencia de información veraz sobre todas ellas
hace inviable el juicio práctico.
Si pasamos al campo de la voluntad, acontece lo mismo. Si no hay conocimiento
verdadero de las opciones, si no hay un análisis o una reflexión sobre ellas y tampoco hay un
juicio práctico sobre la conveniencia de cada una, tampoco puede haber una elección razonable
y, mucho menos, una elección libre. Tampoco puede haber una decisión libre que refuerce o
impulse esa elección con vistas a la ejecución o realización de la conducta correspondiente. La
falta de una información completa y veraz hace imposible la conducta racional o conducta libre.
Por eso la cultura resultante de una concepción del hombre que tiene estas carencias es una
cultura pobre o una subcultura.
Es por esto por lo que los regímenes dictatoriales, los totalitarios, los teocráticos, los
inquisitoriales y los nostálgicos del totalitarismo de izquierdas o de derechas utilizan como arma
política la información. El dominio sobre el comportamiento de los ciudadanos, la manipulación
de los mismos la hacen a través de la información falsa o manipulada o a través del silencio
cuando a los ciudadanos se les niega la información que necesitan y a la que tienen derecho. La
propaganda política, la falsa publicidad, la intervención y control de los medios de comunicación
y la presión sobre eso mismos medios en favor de sus intereses partidistas destruyen las bases
del comportamiento libre de los ciudadanos, haciendo imposible este comportamiento, actuando
negativamente sobre la inteligencia.
Para el desarrollo de su personalidad el ser humano necesita tener disponible el margen
de libertad interna y externa que exige el normal desarrollo de sus capacidades. Necesita libertad
para pensar y para querer, pero también necesita libertad para 'hacer' o para interactuar con el
medio que le rodea. Necesita también la libertad externa o 'libertar¡d de hacer', por ejemplo, para
acceder libremente a las fuetes de la información y a los medios educativos, necesita la libertad
conveniente para el despliegue de sus capacidades en interacción con el medio social, para la
adaptación al medio ambiente y para el aprovechamiento de sus energías, etc.
e) El factor externo que hace posible el ejercicio de la libertad para el desarrollo las
capacidades humanas es la inmunidad respecto de los factores externos amenazantes en relación
con la libertad de acción. Esa inmunidad es la seguridad. Ciertamente pueden producirse todos
los procesos psíquicos a los que acabo de referirme, con lo cual el compartimiento de la voluntad
será radicalmente libre, por ejemplo, en el preso que esta en la cárcel. Está allí porque hay una
fuerza física que no le permite hacer otra cosa, pero nadie le obliga a 'querer estar allí'. Y, de
hecho, no lo quiere. El acto de su voluntad, es por tanto completamente libre.
Pero no se trata de eso. Se trata de que el individuo sea libre, racionalmente libre, con la
limitación que él mismo impone, desde la razón, en su compartimiento externo. Se trata, pues,
de obstáculos o factores externos que le impidan ser físicamente libre, esencialmente libre. No es
que esos factores le impidan ser esencialmente libre, pues en su mundo interior no manda nadie
('neque ecclesia'), es que le impiden manifestarse como un ser libre, racionalmente libre, por
ejemplo, el terrorismo en el País Vasco, la delincuencia en toda la sociedad, las represiones
policiales, las arbitrariedades de los gobiernos, los secuestros, la extorsiones, las amenazas, los
asesinatos, los atracos, los crímenes de Estado, etc. No hace falta estar en la cárcel para
considerarse privado de libertad. Fuera de su muros a veces también estamos privados de
libertad.
He afirmado antes que no hay libertad posible si esa libertad no es ejercida desde la
razón y sobre los comportamientos que emanan de la razón. La libertad que no cumple estos
requisitos esenciales no es libertad sino libertinaje o anarquía. La razón marca los limites de la
libertad de cada uno por medios de las leyes y normas. Es por esto por lo que es forzosos
reconocer, contra los relativismos, los anarquismos y los postmodernismos que la libertad
humana es limitada. Esos limites los impone la razón por medio de la ley. Sólo la razón. Esas
otras limitaciones fuera de la ley a las que acabo de referirme atentan contra la concepción de la
naturaleza humana como naturaleza libre. Por tanto atentan contra la cultura.
f) Naturalmente estoy hablando de la cultura occidental que es la que tiene esta
concepción de la naturaleza humana. Otras culturas no tienen esta concepción. Por tanto la
presencias y la intervención de ciertos factores internos o externos es compatible con su libertad,
por ejemplo, la intervención de factores religiosos en la cultura islámica. Los individuos no son
considerados como seres libres al estilo de la cultura occidental, pues la fe es un elemento
determinante de la conducta que elimina muchos de los factores que son necesarios como
elementos esenciales de la libertad. La fe, en cuanto al conocimiento; y la intervención de la
providencia de Alá, en cuanto a la conducta. El determinismo teológico hace imposible la
aceptación de los derechos humanos occidentales. Ellos tienen otros derechos humanos, los
suyos, que no coinciden con los nuestros. Tienen incluso otro concepto de la libertad, pues
entienden que el individuo es libre en la medida en que identifica sus ideas y sus decisiones con
las verdades y las designios de Alá.
En nuestra cultura, pues, la libertad forma parte de la concepción del ser humano. Por
esto mismo puede afirmarse que forma parte esencial de nuestra cultura. Ahora bien, ¿somos
consecuentes con esta concepción del ser humano?
En apariencia somos consecuentes. Hasta hemos aceptado y formado una lista de
'derechos humanos'. Incluso hemos incorporado esos derechos humanos a nuestra Constitución.
Hecho este que a algunos les permite considerarlos como 'derechos fundamentales' en la
terminología de los políticos de signo positivista o progresista. La libertad, pues, ha arraigado en
nuestra cultura. Aun más, nuestras constituciones y nuestras leyes recogen de forma expresa la
necesidad y la obligación del Estado de proteger a los ciudadanos removiendo o eliminado todos
los factores que hagan imposible la realización de esa libertad. En otras palabras la
constituciones de los pueblos democráticos obligan a los gobiernos a establecer y garantizar la
seguridad que los ciudadanos necesitan para ser libres. Externamente libres.
g) En efecto, el espíritu de estas las constituciones y esta leyes aun llega a más. Pretende
que en el ánimo de los partidos políticos y los grupos e instituciones públicas esté siempre
presente el sentimiento o la voluntad eficaz para que ninguno de los ciudadanos se considere
lesionado en sus derechos o sus libertades externas. El estado moderno se caracteriza
precisamente por la seguridad que proporciona a sus miembros a los efectos de sentirse libres,
racionalmente libres. Esto es, libres en el seno de la sociedad haciendo posible la convivencia
por medio del juego de derechos y deberes mutuos.
En teoría todos somos constotucionalistas. Todos, menos los que expresamente se
excluyen de esa condición. Ya sabemos quiénes son estos. Y la Constitución exige muchos
deberes, pero también protege nuestras libertades. Es decir, nos garantiza nuestra seguridad.
La sociedad, sin embargo, está siendo testigo de una esquizofrenia alarmante y
escandalosa. Hay individuos y grupos, hay partidos e instituciones que han puesto su firma sobre
los derechos y libertades de los ciudadanos, han aceptado el sistema parlamentario de
representación popular, han asumido los mecanismos del libre mercado y presumen de ser los
más demócratas, pero con sus ideas y sus comportamientos están demostrando que las garantías
de la libertad de los ciudadanos no les importan absolutamente nada. Es más, están demostrando
que no quieren esa libertad y esas garantías. En una palabra, que no les interesa esa libertad. Por
tanto que no les interesa la seguridad que la hace posible.
El... de enero de 203 aparecía una página en un diario madrileño con este titular: "La
izquierda quiere inseguridad". La izquierda española, la misma que participó en la trama de los
Pactos de la Moncloa o en los acuerdos para la Transición de la dictadura a la democracia, la
misma que presume de haber tomado parte activa en al redacción, la defensa y la aprobación de
la Constitución de todos los españoles, la misma que hace alarde de su estilo democrático, la
misma que se presenta como libre e incluso como 'libertaria' (Zapatero). Pues bien esa izquierda
no quiere la liberad de los ciudadanos. No la quiere porque no quiere la seguridad que es
precisamente el factor que hace posible las libertades reales de los ciudadanos. En el fondo del
articulo se dice los siguiente:

"¿Por qué la izquierda demoniza las políticas de 'seguridad'? ¿Por qué las
considera expresión de espíritus autoritarios, incluso fascistoides? ¿Por qué confunde
sensibilidad democrática con fragilidad institucional? Porque la izquierda ve en el
fortalecimiento del sistema capitalista, de libre mercado -ahora globalizador- el triunfo
de las fórmulas liberales y conservadoras, el 'fin de la Historia' y eso explica que,
inconscientemente, llegue a tomar partido por causas que debilitan el statu quo. El
orden y el triunfo de las instituciones suponen, para la izquierda, su propio fracaso. Así
que unas fuertes dosis de inseguridad en la vida cotidiana no sólo vienen a poner en tela
de juicio las capacidades del modelo social y económico (liberal-conservador) sino que
son una forma de mantener la esperanza en un posible vuelco social y económico. Al no
reconocerse en este orden, la izquierda se niega a tomar las medidas que lo favorezcan;
que la derecha baile con la más fea, viene a decir, si este es su modelo, que sea ella
quien lo defienda. En definitiva, las resistencias de la izquierda a las políticas de
seguridad son la manifestación de la nostalgia revolucionaria.
Ahora bien, tal actitud, larvadamente subversiva, no resulta extraña en los
todavía partidarios del leninismo o del trotskismo, pero, ¿cómo entenderla en los
socialdemócratas que por definición han renunciado a la Revolución y han asumido el
parlamentarismo y el mercado libre? Pues porque en el fondo mantienen esa nostalgia
de la que hablo; porque han aceptado de muy mala gana su condición 'revisionista';
porque tienen vergüenza de su papel histórico, tienen la mala conciencia del
'social-traidor' aun cuando nunca hayan sabido quién fue el 'renegado' Kautsky. Esto
explica que no quieran reconocer definitivamente el sistema económico y de representa-
ción parlamentaria por el que han apostado y en esa ambigüedad la cuestión de la
'seguridad' da mucho juego. La socialdemocracia puede llegar a ser y a comportarse
como el perro guardián del capitalismo más eficaz, pero seguirá manteniendo ciertos
tics que le permitan ocultar esa realidad. De ahí la aversión a las políticas de
seguridad. Porque aun siendo en la práctica tan defensor del sistema como la derecha,
necesita diferenciarse de ella 'ideológicamente'. Porque, ¿qué le quedaría ya a la
izquierda si además de defender en la práctica el orden no le atribuyese esta tarea a la
derecha? Así, entre esquizofrénica y oportunista, la izquierda se enfrenta a las políticas
de seguridad para terminar defendiéndolas en los mismos términos que la derecha
'fascista'.

En estos días de enero de 2003, cuando el gobierno se dispone a resolver de una vez por
todas el problema de la seguridad para que los ciudadanos puedan vivir tranquilos y ejercer
racionalmente sus libertades, a base de profundas reformas del Código Penal, no hace falta más
que leer la páginas de los periódicos o asomarse a las pantalla de televisión para darse cuenta de
que los partidos y grupos progresistas, de manera especial los socialistas y comunistas, se
revuelven contra estas posibles reforma como si en ello les fuera la vida. Ante las masas de sus
votantes exigen mayores cotas de seguridad ciudadana, pero, al mismo tiempo, se tiran a la
yugular de los responsables del Gobierno cuando pretenden tomar medias serias para garantizar
esas cotas de seguridad.
Por otra parte, es obligado reconocer que esta actitud de los progresistas es coherente con
sus principios y sus actitudes solapadas. El autor de ese artículo pone el dedo en al llaga: a) en el
orden práctico, el orden y la seguridad de las instituciones y la tranquilidad consiguiente de los
ciudadanos supone el triunfo de sus promotores que son los partidos de derechas, supone
también el triunfo del capitalismo y el liberalismo como sistema político; esto constituye un
triunfo para el partido del Gobierno, pero, al mismo tiempo, supone un rotundo fracaso para
ellos. Un ambiente caldeado por el desorden y la inseguridad supondría una amenaza para el
éxito del Gobierno popular, un fracaso y, consiguientemente, una posibilidad para que los
electores se sintieran descontentos y le negaran su voto llevándolo a las urnas de los partidos de
izquierdas; b) en el orden teórico o de los principios volvemos a encontrar la misma coherencia:
esa actitud en favor de la inseguridad es la expresión de su nostalgia revolucionaria; sus
querencias por el leninismo y el trotskismo no pueden disimularlas; su renuncia al marxismo fue
una fórmula de tipo práctico para hacerse un hueco en las sociedades occidentales; ni siquiera la
socialdemocracia se encuentra fuera de esta tendencia retrospectiva; todos ellos tienen una mala
conciencia de su pasado histórico de revoluciones y masacres, de sadismo y totalitarismo. Tienen
mala conciencia, pero no han renunciado internamente a aquellos métodos y a aquellas utopías;
por eso ven en la inseguridad de la sociedad y las instituciones una posibilidad para el cambio
que les permita hacerse con el poder.

"Porque todo este problema, en principio teórico, en principio ideológico, tiene


unas repercusiones electorales en un sentido nada ambiguo. Las gentes quieren
seguridad, exigen seguridad y votan seguridad. No sólo no quieren revoluciones, no
soportan que su vida pueda verse traspasada por la incertidumbre, el riesgo, el peligro.
Y pagan impuestos para ello. Así que los políticos socialistas o socialdemócratas o
simplemente de izquierdas tienen que entregarse a la poco honorable práctica de
criticar a la derecha en términos puramente retóricos para terminar apoyando las
propuestas de aquélla, en este caso del PP. Las elecciones de Francia han sido una
buena lección. La insensibilidad del partido socialista ante los problemas de la
seguridad dejó el campo libre a trotskos y ultraderechistas y le llevó a la peor de las
humillaciones: tener que hacer un 'frente antipopular' de apoyo a Chirac. (C. ALONSO DE
LOS RÍOS, 14-1-03)

Hasta ahora, que yo, sepa nadie ha salido a la palestra para desmentir lo que se afirma en
este artículo. Nadie, ni siquiera los aludidos. Eso confirma que la libertad promovida por los
aludidos y la seguridad como condición de la misma es una farsa. Y eso no tiene vuelta de hoja.
Por lo demás es natural que sea así, pues aparte de las razones ya expuestas como
comentario al articulo de ALONSO DE LOS RÍOS, ¿desde cuándo la izquierda socialista o comunista
han promovido la libertad real de los individuos y las seguridad que garantice cesta libertad?.
Las libertades individuales para ellos y la seguridad que las garantiza tienen su razón de ser en la
medida que amabas están al servicio de lo que llaman 'libertades sociales' o 'seguridades
sociales'. Lo suyo es la seguridad de la sociedad o del Estado, pero no la de los individuos. Los
individuos no son 'miembros' de la sociedad, son únicamente 'súbditos' de la autoridad que es la
parte o el elemento esencial visible de la sociedad. Por eso a los individuos no les toca ser
'libres', sino ser 'obedientes'. La seguridad está al servicio de la obediencia, no al servicio de la
libertad.
Se trata, pues, de otra concepción del hombre. Por tanto se trata de otra cultura. La
cultura socialista o cultura de izquierdas para la que la libertad de las personas es un elemento
secundario, accidental, relativo, subsidiario, ...7
En el artículo antes citado se hace referencia a la realización de ciertos proyectos del
gobierno para afianzar la seguridad que ahora no tenemos: a) pretende combatir el terrorismo
obligando a los terroristas a cumplir la totalidad de las penas de prisión, elevando esas penas de
treinta a cuarenta años, imponiéndoles la obligación de indemnizar a sus víctimas, b) revisión
restrictiva del tercer grado y de la libertad condicional, c) reforma al alza de la prisión
provisional, d) aspiración a atajar los delitos y la inseguridad ciudadana creando nuevos
juzgados y más rápidos, elevando a delito las faltas de reincidencia, expulsando a los
inmigrantes ilegales que se dediquen a delinquir, negando la salida de la cárcel a los
defraudadores o estafadores mientras no paguen su deuda, es decir, todo lo que han robado,
creando o aumentando la dotación policial, utilizando más racionalmente la prisión preventiva,
endureciendo las penas y condiciones para los maltratadores domésticos, etc.
Los terroristas con la ley actual puede salir a la calle a los seis u ocho años aunque hayan
cometido varios asesinatos. Quiere decirse que pueden asesinar impunemente, pues el empeño
sanguinario les sale 'bastante barato' Por su parte, la delincuencia se ha disparado desde hace
algunos años. Sólo en Madrid se cometen 266 delitos a la hora. En el año 2002 la policía tuvo
que enfrentarse a más de quinientas bandas organizadas de marroquíes, rumanos, yugoslavos-
kosovares, italianos, ecuatorianos, colombianos, ukranianos, rusos, búlgaros, nigerianos, chinos,
paquistaníes, etc. Cada una de estas bandas está especializada en un tipo de delitos (26-1-03). En
estos últimos meses los medios de comunicación se han hecho eco de que, en una encuesta sobre
población reclusa, hay datos suficiente para afirmar lo que desde una perspectiva progresista de
lo políticamente correcto muchos se empeñaban en negar. Se trata de la vinculación del la
inmigración ilegal con el delito, hecho que provoca un aumento alarmante de la población
reclusa (30-3-03). Ene este mismo año fueron atracadas en Madrid ciento veinte joyerías, hechos
en los que las bandas de inmigrantes ilegales tiene mucha experiencia.
Ya no hay seguridad en las calles. Tampoco hay seguridad en las tiendas, en los bancos o
en los propios domicilios. Los ciudadanos ya están hartos. Hasta el punto de que las medidas del
gobierno son apoyadas por el 94% d el población. Por lo demás, hasta ahora se ha querido
demostrar que la delincuencia es independiente de los extranjeros que se encuentran en nuestro
país de forma ilegal. Hoy parece que ya no es posible mantener esta desvinculación. La ley hasta
ahora incluso les anima o induce a delinquir, pues los pequeños delitos reiteradamente
cometidos no les supone la cárcel, pero les permite seguir residiendo en España hasta que no se
celebre el juicio. La solución pare ellos es cometer nuevos delitos en cadena de forma que el
juicio definitivo no llegue nunca. Eso ha producido elevados niveles de alarma social y
xenofobia.
Pues bien, ante estos hechos padecidos por todos los españoles los oligarquías
progresistas se muestran abiertamente contrarios a los proyectos y medidas del Gobierno. Entre
los grupos que muestran su rechazo hay algunos que causan verdadera consternación, por
ejemplo el colectivo 'Jueces por la democracia', cuando son los jueces los primeros que deberían
adelantarse a atajar cualquiera de las formas de delito, incluida la impunidad de la que he
hablado antes.
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Para muchas de estas organizaciones supuestamente democráticas la seguridad de
ciudadano no cuenta. Lo que cuent son los votos que pueden optner con sus actiudes y
propuestas demagógicas. El mensaje de 'acogida sin fronteras' supeutamente progrsistas, puede
ser un buen reclamo pra el voto de la masa. Tanto als babdas organizadas como los grupos d
einigrante ilegales ya tiene repartido el teritorio d eMadrid y en cada distrito opera uno de ellos.
La banda "Burral" Trabaja en tornoa la calle Castrserna y se deuda a la droga; la banda "Jasín
Adil, en el pasero d ePerales y se dedica a la droga y al robo con violencia; la Banda "Juan
Tornero" actúa desde la calle Juan Tornero y se dedica al robo y desguace de coches; la
banda"Juanito el Nazi", tien su centro d eoperacioens el el Polideportico d ealuche y sus métodos
son el robo con volencia e intimidación; la bandda "Iturralde tiene su centro en Ntra Sra. de la
Luz y se dedica al negicio del hachís y pastillas; la banda "Partu Europa" tiene su dominio en el
Paarque Cetro europa y se dedica al rogo de vehúclos y a la venta de hachís A 6-5-03).
De la msima manera ue se han repartido el terirtorio d eMadris, als bandas de
delincuanete extrajeros ehan repardio el teritorio ancionaal: Los venzolanos atúan en La coruña;
Los portugueses en al costa oeste de Galicia; Los colombianos y chuilenos en Pontenvedra; Lso
malayos, en Valladolid y en Oviedo; los rumanso y dominicanos, en Pamplona; los
Domonicanos, en Lérida; LSO COLOMBIANOS, ITALIANOS Y RUMANOS, EN
vALENCIA; LSO RUSOS, EN aLICANTE, lso marroquies, en Ceuta y Meliolla; los italianos,
marroquíes, británicos, rusos y franceses, en Málaga; lso colombianos, italianos, marrqies,
británicos, frnceses, yugoslavos, peru<nos, ecuatorianos cubanos y bosnios, en Barcelos. lso
brttçancicos, francesas y malayos, en canñarias. Y en Madrid, los colombianos, los italianos, lso
yugoslavos, lso dominciacnos, los trucos, lsoc hienos, ,lso malayos, lso cubanos y los
ecuatorianos (A 10-5-03). Hoy son concodpos más de 416 de sta s badas de delicneutews
Tod esto hechos sond e sobra concidoa por la policía. Pero la persmisividad de la sleyes
y lso gobiernos central y autonómico hace que los delincuantes puedan seguir camapando por
sus respetos.
La policía y las autoridades gubernamentales tambien saben que hay una banda
peeligrosa cnocida como la banda "Laytin King", importad de Amñerica que actura en als
entradas d elos colegios e Instituos orientansodo su actividad de captación ahijos d einmigantes
iberoamericanos dispeustos a sumarse a las actividde violentas y a la cdroga (A 5-5-03). La
policía y la autoridads gubernamentales sabend ea misma manera que exiten bandas organizadas
de inmigrantes, independientes d ela anteriores, cda una d lascuels ocupa un barrio d ela capital
imponiendo la ley de la selva. Lso ciudadanos tien miedo. NO exote una sensacion de seguridad.
Todoe sto los aben los polñcia sy los gobiernos, pero tambien lo saben los repesentantes
d elso aprtidos d ela oposiciñion, parculamten el Prtido socialista. Ahor en puestas d els
eleccioens dle 25 de mayo el sclismo español queire hacerse eco de sta lacra d la scoieda
española. Pero dada su trayectoria, es coheente panesar que su apelación a la seguirida y la
insegurida no es má que un gesto ante sus electores, un envite oportunista, uanmetira como
tantas otora a ls que nos tiena costumbrrado. Peri la seguidad y rachar al isnegurdad en abstracto
ncompromete a nada. Pero tomar medidas o payar la smedia dle gobiernoc ontra la isneguridad
ya es otra cosa. Y hasta la fecha salvo en el caso d ela inseguridad provocada pr el terorismo
etarra, el socialmsos no ha apoyado ninguna medida del gobierno en esesintido. En el caso de la
isneguirdadedrivada de la inigagración ilegal su exiggencia desd l istuciones de Estado ha sido
invarblemetne almisma. "papeles apr todod". Pro lo demás, rcuerdese el ariclo ya citado d
ealonso d elso Ríos: al soclismo le interesa la inseguridad; la inseguidda es su mejor
oportunidad; al sociedad crpada por alnseguridad, cansada de tanta violencia y tanto robo, harta
de soportar a gripos de extrajeros que viven exclusivametne del delito contra la prieda y conta la
vida d elos espñoles, pued entir la neceidad de dar un vuelco hacia la iszquierda. Este es
ogbjetico no confesado del socialsimo y el comunismo. Esta es su meta.

Paradójicamente son los gripos propgresistas con el Prtido soclista y el aprtido comunista
al bfrete, los que en sua mitines e intenciones ante os mendiso afriman sin ruboricarse que el
rspanble de la isneguridad en el pais en presicamen el Partico dle Gibierno. Aunque tamoco es
cosa d eextraañrse por esto, peus siempre hasido así cuando lo eu imper es la hopocresía, la
provocación y la mentira. Los vascos nacioanleisatas aforan qeu la culpra de los aseinatos de Eta
la tienen en primer lugar las vistimas y en segundo lugar el pripio gob ierno; esos mismos grupos
progrsista y antiameiacnos afiramn d ela msim aner que el rspoanble d lea guerra de Irak es el
rpsdente dle bobierno y supartido, rspnable de hacerla y de no 'dar ordenes' de pararla. Otrosi
afrma que el gobierno de la nación eu esta luvhando a brao partido contra la inmgración ilega, el
el respnable de als pateras y d el entrada de ilegales por algecras y fuerteventura o Lanzrote.
Afian d al miaam aner que el gobuerno d eAznar ha sio el másximo rspnable del hunfimietno dle
Prerstige. Hdta ha lelgado a firmar que el rspnable d elas manifetacioensa caleljeras contfa la
geurra de Irak acompañadas de abotajes, desordenes ataqeu a sedes de partidos, insltos,
provocaciones, desordenes, ateu a comercioa, saueo y pillaje de algnsod e lelos en barcelons,
etc., desordens qu han puesto en jaeu a todo el país es el propiopresident dle gobierno. Aaiam
ademñas qeu es el gobierno el que ha ciaudado ese estado d ecrsiapción en todo el pasis...

tod esto está en la prsna yc ualeuira puedo consultarlo en ls hemerotecas.

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Para empezar hay un sofisma que es obligado desenmascarar ante de dar el primer paso.
Las fuerza progresistas de todos los países entienden que la libertad y la seguridad son conceptos
y realidades incompatibles y se encuentran en relación inversa: a más seguridad menos libertad y
viceversa.
Hay que partir de la base de que estamos hablando de la libertad externa o libertad de
hacer, no de la libertad interna o libertad de querer o desear. Los americanos de signo progresista
entienden que a partir del 11S hay más medidas de seguridad en su país, pero por eso mismo hay
menos libertades, pues las medidas de seguridad tomadas restringen los movimientos de todos.
También los movimientos de los propios americanos.
Esto constituye una forma muy parcial de interpretar la realidad. En primer lugar hay que
establecer una relación de los factores que pueden hacer imposible el ejercicio las libertades de
los ciudadanos. Entre esos factores están las normas o leyes del Estado, pero también están
ciertos individuos o ciertos grupos de la propia sociedad que atropellan esas norma leyes
aprovechando su infracción para atentar contra los derechos y las libertades del resto de la
población. El poder de estos elementos marginales de la sociedad puede hacer imposible la vida
social, la vida política, la vida cultural, la vida laboral, la vida académica, la vida del ocio y el
esparcimiento.
La creación de leyes y normas asistidas o garantizadas por ciertas instituciones como las
fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (primero de los factores), cuando tienen su origen en
un régimen democrático legítimamente constituido, tienen como finalidad, no la restricción de
las libertades de los ciudadanos, sino la protección o la seguridad de esas mismas libertades para
que no sean violadas por individuos y grupos marginales (segundo de los factores). Por tanto el
primero de los factores no está en contra de la libertad de los individuos, sino a favor. Aun más,
es un factor necesario para hacer posible la libertad de una manera efectiva.
La libertad de los individuos no en una libertad absoluta, sino relativa o limitada como
he afirmado anteriormente. Lo impone la vida social, la propia convivencia. En una democracia
es inevitable hacer compatible la libertad de unos ciudadanos con la libertad de los otros. Este es
el fin esencial de las leyes y normas democráticamente elaboradas y promulgadas. Otra cosa son
las leyes y normas elaborada promulgadas por los regímenes totalitarios o dictatoriales. En una
democracia las leyes y normas, junto con su correlato de fuerzas y cuerpos de seguridad, no
impiden la libertad. Todo lo contrario, establecen sus limites para que todo ciudadano sepa que,
dentro de esos límites, los únicos posibles para ese momento de la sociedad, es completamente
libre. Es decir, es libre de forma efectiva porque esas leyes y cuerpos le suministran la seguridad
que necesita para ser libre.
Por otra parte hay que tener en cuenta que el primero de los factores que los progresistas
entienden como atentadores contra la libertad de los ciudadanos es un factor legítimo, es decir
legítimamente constituido. Las leyes y normas en una democracia son leyes y normas que los
ciudadanos se dan a sí mismos. Por tanto no hay atentado alguno contra la libertad. En cambio el
segundo de los factores que puede ser lesivo contra las libertades de los ciudadanos
(delincuentes, terroristas, estafadores, corruptos, etc.) es un factor ilegítimo. Son precisamente
las leyes que emanan de la voluntad de los ciudadanos y formuladas por sus representantes las
que establecen su ilegitimidad. Eso, en una filosofía y en una sociología positivista. Porque para
mí esa ilegitimidad viene establecida por la propia naturaleza humana como derechos esenciales
de la misma. La ilegitimidad de esto individuos y grupos es anterior a toda legislación positiva.
Por consiguiente hay que deshacer el sofisma o falso argumento de que 'a más seguridad
menos libertad'. La seguridad de los cuerpos y fuerzas del estado es la garantía del ejercicio de la
libertad. Por eso los pueblos más libres son precisamente aquellos que disponen de una
legislación más completa, más clara, más coherente y más democrática, siempre que dispongan
de un poder ejecutivo y judicial en coherencia con estas leyes que hagan posible su aplicación
con los mismos criterios de completitud, claridad, coherencia y democracia.
Los argumentos de los progresistas actuales ante las medidas del Gobierno para la
seguridad de los ciudadanos y de la propia sociedad son muy diversos (18-1-03), pero los
principales son los siguientes: a) estas medidas son el primer paso para la implantación de la
pena de muerte o la cadena perpetua, b) constituyen una vuelta a la dictadura franquista o a los
rigores del Antiguo Régimen, c) constituyen un atentado contra el 'estado de derecho' y contra
las libertades fundamentales de los delincuentes y terroristas, d) son inconstioutcionales, etc.
Estas referencias a la Constitución española está a la base de uno de los argumentos más
falaces de las oligarquías progresistas. Es cierto que en la Constitución española se establece que
uno de los fines de la prisión carcelaria es la reinserción del delincuente o del terrorista en la
sociedad. Pero no es menos cierto que el fin principal, el primero de todos los fines, es la
seguridad de la propia sociedad. Si se encierra al delincuente es porque ha ha atentado contra la
vida o los derechos de los ciudadanos. Se le encierra para que deje vivir en paz a los demás. Si el
derecho del terrorista a integrarse en la sociedad fuera un derecho superior al derecho que tiene
la sociedad a sentirse segura, resultaría que los derechos del delincuente prevalecerían sobre el
derechos de las víctimas y de la sociedad en general. Y así está sucediendo en la realidad. En
nombre de lo políticamente correcto, los derechos de los terroristas y delincuentes son sagrados.
Los jueces respecto de ellos muestran un respeto escrupuloso y los políticos les dispensan una
consideración que no reciben la víctimas inocentes, sean las que sean. No parece sino que la
sociedad y las instituciones se hubieran vuelto locas para transmutar o invertir abiertamente los
valores. Aun fuera de las provincias vascas donde esto ha llegado a extremos intolerables, para
los delincuentes son los honores y los respetos. Para las sociedad y para las victimas, el
desprecio, el abandono y el olvido. La leyes actuales favorecen más a los que las quebrantan que
a los que las cumplen. Eso no es una sociedad progresista. Es más bien una sociedad decadente o
decrépita que ni siquiera sabe defenderse. Los medios de comunicación, muchos de ellos en
manos de los progresistas, han fomentado o promovido todos estos movimientos impregnados
por la demagogia y los bajos instintos. En la actualidad los fomentan y promueven porque en
ellos hay una especie de querencia revolucionaria que actúa desde el inconsciente como herencia
que conservan y transmiten sus genes.
El otro argumento, el de la naturaleza y la duración de la pena del delito tampoco ha
podido exponerse de forma adecuada por la misma presión de lo políticamente correcto. Un
principio elemental es el de la igualdad entre ambas cosas, la pena y el delito cometido. Esa
igualdad es imposible, toda vez que en muchos casos el delito es la muerte de la victima con lo
cual se le priva de un resarcimiento que pueda considerarse como una forma de igualdad. No hay
nada que pueda comprarse a la muerte de una persona. En esto, pues, la igualdad es imposible.
Pero sí es posible la proporcionalidad; esto es, algo que se acerque a la igualdad exigida. No se
tata de aplicar el 'ojo pro ojo y diente por diente' como en la famosa Ley del Talión. Se trata, eso
sí, de restablecer el orden quebrantado por el delito en la sociedad. Si este desorden ha sido
grave y eficaz, la sanción tiene que ser también grave y eficaz. Y entiendo que es grave y, sobre
todo, eficaz, cuando produce el efecto psicológico de un sufrimiento que le conduzca al
delincuente a la decisión de no volver cometer jamás ese delito. Mientras no produzca este
efecto la pena no podrá considerarse suficiente, proporcionada y eficaz.
Con eso se consigue además reforzar el efecto anterior, pues, sólo cuando la pena tiene la
virtualidad de convence al delincuente de que no pueda volver a delinquir, sólo entonces la
sociedad puede sentirse segura en el futuro, cuando el delincuente salga de la cárcel. En otras
palabras, antes de la reinserción social, esta la reinserción personal que es la recuperación del
sentido de la propia responsabilidad y la conciencia de la obligación que tiene todo ciudadano de
asumir los deberes que tiene para con la sociedad en que vive, entre los cuales esta el respeto a
los derechos de todos, sobe todo el respecto a los derechos humanos. Sin una reinserción interna
consciente y responsablemente asumida, no hay reinserción externa. Por tanto no hay reinserción
social. Entiendo además que ambas reinserciones tienen que estar suficientemente claras como
condición esencial para que el delincuente pueda recuperar la libertad. La vida de los ciudadanos
exige el cumplimiento de estas condiciones elementales. De lo contrario es imposible el
desarrollo correcto de la personalidad de los ciudadanos, es imposible el ejercicio de la libertad
y, consiguientemente, es imposible el despliegue de la cultura.

No podemos olvidar lo que ya hemos dejado atrás acerca del interés que tiene la
izquierda en que no haya seguridad en la sociedad. La inestabilidad y el descontento que deriva
de un estado generalizado de inseguridad constituye el terreno abonado para la esperanza en un
cambio radical en la intención de voto de las masas incapaces de analizar la realidad política y
social del momento. Los progresistas, pues, no quieren al seguridad. Por eso se oponen a las
medidas del Gobierno
No es que no quieran la seguridad. Es que están haciendo todo lo posible por que no la
haya. El hundimiento del Prestige con setentamil toneladas de fuel trajo como consecuencia la
destrucción de las playas de la costa gallega junto con los caladeros de pesca de cuyo cultivo
viven muchos nativos del lugar. Pues bien, el Gobierno ha hecho algo en favor de esos
pescadores. No tanto como podía haber hecho. Pero ha intentado ayudarles para paliar los daños
derivados de la inactividad obligada y de la baja de las ventas y los precios del pescado. Para el
gobierno y para los pescadores el hundimiento hs sido una desgracia, una catástrofe de enormes
dimensiones. Sin embargo para los partidos de izquierda ese hundimiento ha sido una
'oportunidad' que les ha permitido atacar al gobierno, denunciarlo con falsedades, desgastarlo, y
tratar de hundirlo. Tanto, al gobierno de la nación, como la gobierno de la Comunidad
Autónoma. Uno de los personajes destacados del Partido Socialista lo consideraba literalmente
así cuando afirmaba más o menos lo siguiente ante las elecciones autonómicas y municipales del
año 2003: los socialista ahora lo tenemos fácil; no nos preocupa lo más mínimo; hundimos otro
Prestige y tenemos el problema resuelto. Eso sí, por los pescadores no han hecho absolutamente
nada, excepto burlarse de ellos, entorpecer las gestiones para las ayudas, pedir comisiones de
investigación, protestar ante el Parlamento, falsificar documentos (recuérdese el caso del
diputado Caldera), mutilarlos o manipularlos, organizar manifestaciones callejeras, lanzar a la
sociedad contra las autoridades legítimamente establecidas, etc. Por supuesto, para ellos, la culpa
del desastre la ha tenido el gobierno. Los armadores, los inspectores del barco, los empresarios
dueños de contenido, los destinatarios, el capitán y sus hombre no han tenido culta alguna. Por
los pescadores no han hecho nada. Absolutamente nada. Para los pescadores sólo la inseguridad,
la intranquilidad, el descontento, la sensación de sentirse abandonados, etc. La solidaridad que
debería ser lo suyo ha brillado absolutamente pro su ausencia. Normalmente para los grupos de
la oposición todo lo que hace el gobierno está mal. Pero hay ciertos momentos en que las
lealtades políticas son ineludibles. Lo exige al propia responsabilidad derivada de la condición
de político. Esos momentos son aquellos en que se pone en juego la seguridad interna o externa,
la soberanía o la inviolabilidad del Estado, la educación elemental, la paz social o la salud
publica de los ciudadanos. Pues bien, aquí no se respetan esas lealtades y, para atacar al
gobierno, se aprovecha todo, incluso los recursos facilones derivados de hechos sobre los que no
cabe sospecha alguna de maldades, encubrimientos, sobornos, corrupciones, etc. Aprovechar un
incidente como el del Prestige para atacar al gobierno revela la carencia de recursos de los
agresores políticos, pobreza de la imaginación, mala voluntad.
Ciertos grupos progresistas vinculados a los movimientos independentistas gallegos,
todos ellos de signo izquierdista, crearon la famosa plataforma 'Nunca mais'. Todos habíamos
entendido que dicha plataforma tenía como finalidad ayudar a los pescadores damnificados. Para
mantener esa plataforma abrieron cuentas en muchos bancos de España y los españoles se
sintieron solidarios e ingresaron en ellas una buena cantidad de millones de euros. Pues bien, de
esos euros no han destinado ni uno solo a la ayuda a los damnificados. Todos esos millones los
han destinado a organizar actos públicos en contra del gobierno, manifestaciones callejeras,
pancartas, actos supuestamente culturales, denuncias, viajes, gestiones, demagogias, encierros,
ataques contra las fuerzas de seguridad, propaganda, etc. Todo, menos crear una buena base de
solidaridad y de ayuda. Es decir, todo, para producir la sensación de provisonalidad, abandono,
cobardía, improvisación, contingencia e inseguridad.
En el mes de enero de 2003 ya había quedado claro que el destino del dinero de la
plataforma no iba a ser para los damnificados. Ellos mismos salieron a la prensa para afirmar
que nunca había dicho que iban a recaudar dinero para los pescadores. De esta manera los
españoles que hemos entregado nuestro dinero en sus cuentas hemos contribuido engañados,
pérfidamente engañados, a la creación de ese estado de inseguridad.
Lo curioso del caso es que los socialistas y comunistas españoles por estas mismas
fechas han hecho unas manifestaciones por virtud de las cuales queda meridianamente clara su
adhesión a la plataforma de 'Nunca mais'. Por si quedaba alguna duda sobre sus intenciones en
favor de la inseguridad, ahora esas dudas se han disipado por completo. Lo mismo que se han
disipado por completo las dudas cuando no les importa la inseguridad derivada de la
delincuencia de los inmigrantes ilegales o la inseguridad derivada de la falta de autoridad en las
aulas y en los colegios. Tengo a para mí que tampoco les importa mucho la inseguridad derivada
del terrorismo etarra, pues su postura respecto de los partidos abertzales no es una postura clara.
Los flirteos con esos partidos inducen a pensar que tienen la convicción de que también pueden
sacar partido electoral de esa inseguridad. Si profundizáramos un poco, tal vez llegaríamos a la
conclusión de que esa inseguridad también constituye una oportunidad que ellos consideran
favorable. Esta es sólo una opinión, pero se encuentra fundamentada y compartida por muchos
miembros de la sociedad española, de esa parte de la sociedad que piensa por su cuenta y no se
deja engañar como la masa.
Hay otro tipo de inseguridad sobre la que no se aclaran los observadores superficiales;
una inseguridad de la cual los progresistas, particuticularmente los socialistas, esperan obtener
pingües beneficios. Me refiero a la inseguridad derivada de la posible fragmentación de España.
Los socialistas han firmado la Constitución española y aseguran rotundamente que la defienden.
Pero, unas veces, de forma solapada y, otras veces, de forma abierta, están a favor de las
'comunidades históricas', llamadas también 'hechos diferenciales' y más en concreto para ellos
'federalismo asimétrico'. Eso es defendido abiertamente por grupos y partidos periféricos como
CiU, PNV o COAG, lo cual parece normal y entra dentro de sus esquemas de coherencia. Pero
es que el partido socialista no es un partido periférico sino un partido nacional. Ha votado al
Constitución y esta forma de vertebración de España no encaja en la Constitución. Por lo demás,
¿es que las otras regiones o comunidades de España no tiene historia? ¿es que no son diferentes
unas de otras? ¿es que cada una de ellas no tiene su propia identidad?. Si tienen su propia
historia y su propia identidad ¿por qué esas tres comunidades van ser consideradas como
superiores o excepcionales y tener unos derechos especiales? JIMÉNEZ DE PARGA, con
independencia de su condición de Presidente del Tribunal Constitucional, ha puesto el dedo en la
llaga (21-1-03). Esa excepcionalidad ya no tiene sentido a estas alturas de la historia de Europa y
de la historia de la Humanidad. En esta etapa de la globalización o mundialización de la
economía y las comunicaciones. En esta etapa de la llamada sociedad del conocimiento
universal, resulta anacrónico y deleznable, además de mezquino, ese interés en los
particularismos, los provicialismos y lo aldeanismos. La globalización atañe también a la
convivencia de los eres humanos. Ya no somos de aquí o de allí. Somos ciudadanos del mundo,
pues el conocimiento y las comunicaciones nos permiten estar presentes en todas las partes del
mudo; incluso en muchos lugares del universo que hasta el momento parecían imposibles o
inalcanzables.
Ya he hecho referencia a las actitudes esquizofréncias del progresismo y a sus
contradicciones internas. A este respecto ya no hay manera de saber cuáles son sus verdaderas
intenciones. Lo que si sabemos es que acarician esta idea de fragmentación de España. Lo cual
genera una buena dosis de inseguridad para todos, de manera especial para los que no son
separatistas ni independentistas, pero que tienen que vivir en esas partes del territorio en al que
ellos aceptan o promueven los hechos diferenciales, los regionalismos históricos y los
federalismos asimétricos. Es por esto por lo que he afirmado que no es que no hagan nada por la
seguridad del la sociedad española. Es que hacen lo posible pera que no haya esa seguridad.
Esperan que esa inseguridad a la que se adhieren sin declararlo a sus bases se convierta en votos.
Se trata, pues, de una inseguridad que quieren, pero sienten la necesidad de disimularla y
ocultarla a la masas votantes del socialismos y otros partidos de izquierda. Estas masas votantes
de izquierdas quieren vivir tranquilas. Las masas son tranquilas por naturaleza, lo suyo es la
inercia (LE BON). Eso de lanzarse a la acción directa o a la revolución lo hacen si son
manipuladas y lanzadas por los líderes y oligarcas que son los verdaderos revolucionarios.
Esta es la única razón por la que los socialistas y comunistas van a firmar el acuerdo o
pacto sobre la seguridad. No es que quieran esa seguridad. Es que, si no pone su firma en el
pacto, pierden un buen puñado de votos. Como ha afirmado antes, casi todos los medios de
comunicación ponen de relieve que sus propia bases también quieren al seguridad. Los partidos
de izquierdas firmarán a regañadientes. Pero eso no es lo que les pide el cuerpo. Ene este caso
van a ser realistas aunque esto les meta de lleno en una situación de esquizofrenia como se
afirma en muchos tertulias y medios de comunicación. Este retorcimiento de la conciencia
política puede ser tremendamente doloroso para otros. Para ellos no lo es, pues ya nos tienen
acostumbrados a decir y hacer lo contrario de lo que piensan (REVEL). En fin de cuentas es lo
suyo: 'todo vale'.
La esquizofrenia de los políticos es siempre un factor de inseguridad. En esto son
grandes especialistas los partidos del arco político de izquierdas. Crean inseguridad porque el
ciudadano en estos casos no sabe a qué atenerse. Es particularmente grave cuando afecta a temas
de mucha trascendencia, por ejemplo, a la relacionas externas entre los países o a la guerra. En
eso el socialismo español es tremendamente hipócrita. En los medios de comunicación se ha
puesto de relieve su actitud oscura en momentos difíciles, por ejemplo, en la política atlántica, en
el referéndum sobre la OTAN, en el apoyo a los americanos respecto de la posible guerra contra
Irak. En la primera Guerra del Golfo, el socialista Felipe González, presidente del Gobierno
español, estaba comprometido con el presidente norteamericano (Bush, el padre) lo mismo que
Javier Solana, exsecretario de la alianza Atlántica y ahora mister PESC, no encontraron
dificultad alguna para dar ese apoyo a la liberación de Kwait y a la invasión de Irak. Ahora que
se presenta el mismo problema de la necesidad de atacar Irak por su incumplimiento de las
resoluciones de las Naciones Unidas y la fabricación de armas de destrucción masiva y sus
estrechas vinculaciones con el terrorismo internacional, el Secretario General del partido
socialista español, Rodríguez Zapatero, niega rotundamente ese apoyo. Quiere decirse, cuando se
está en el gobierno, el apoyo está bien visto y se le facilita al americano, pero es malo y se le
niega cuando se está en la oposición. En uno de mis libros a este tipo de actitudes le he llamado
'paranoia' que es una esquizofrenia parcial o una hipocresía galopante. Evidentemente les ha
sentado muy mal y me llevaron a la checa. Es al mismo tiempo una actitud ridícula, pues ese
apoyo ya ha sido anunciado por parte de la casi totalidad de los gobiernos europeos de los qu se
exceptúan Francia, Alemania y Rusia. En cualquier caso las actitudes socialistas y de los partidos
de izquierdas generan inseguridad. La paranoia o la esquizofrenia, lo mismo que la mentira y la
hipocresía políticas, no son buenos compañeros de viaje para que los ciudadanos se sientan
seguros, eliminando la desorientación y el desgaste de energías. Dentro de este mismo marco de
paranoias, esquizofrenias, hipocresías y falsedades se encuentra su defensa de la Constitución
española y, a la vez, sus flirteos y alianzas con partidos separatistas o idependentistas como el de
Baleares, Cataluña, Galicia, algunos de los cuales profesan un nacionalismo radical y excluyente.
¿Cómo puede saber el ciudadano de a pie cual es le modelo de Estado que defienden los
socialistas? A esto le llaman algunos 'despilfarro del consenso constitucional', otros 'experiencias
federalistas', otros 'oportunismo electoral', otros 'manipulación de las masas'. Para mí es una clara
muestra de sadismo, carencia de sentido de Estado, profanación de las ideas políticas y ausencia
de rectas intenciones.

Si la vida política se relativiza, con ella se relativiza la vida social y la vida privada de los
ciudadanos cuya naturaleza es interpretada como un juguete en manos de los políticos. Con esto
la cultura también se relativiza. Si la naturaleza y la dignidad de la persona es relativa o
subsidiaria en relación con la sociedad, la concepción del hombre también es relativa. Por otra
parte este relativismo de la naturaleza y la dignidad humana conduce al nihilismo. Y esto es lo
más significativo. El relativismo debilita la concepción del hombre, pero el nihilismo la anula o
la ignora. Lo cual presenta un horizonte muy poco luminoso para la cultura.

20.- CULTURA Y DEMOCRACIA

En los tiempos que corren la cultura se abre paso a duras penas. En el mundo
desarrollado, que pomposamente es llamado, 'primer mundo', tratamos de autoconvencernos de
que nuestra forma de convivencia social es la democracia, la cual constituye un sustrato ideal
para la producción, el desarrollo y el disfrute de la cultura.
Esta forma de convivencia implica por parte de los individuos unos márgenes de libertad
regulados pro al recta razón individual y social, una posibilidad real para la toma de decisiones
relativas al empleo de los recursos humanos conducentes al desarrollo de nuestras capacidades,
sobre todo de nuestras capacidades psíquicas, un reconocimiento de los derechos fundamentales
acompañados de las garantías suficientes para que puedan considerarse como derechos reales,
una oportunidad real o efectiva para que cada uno pueda diseñar su proyecto de vida personal
sobre un horizonte que este siempre abierto incluso a la trascendencia, una escala abierta y
amplia de valores y motivos primarios y secundarios siempre con posibilidades reales, una
tolerancia real que haga posible la liberad de pensamiento y la libertad de expresión
acompañadas de otras libertades afines como la libertad de cátedra, etc. Esta es la verdadera
democracia y este es el cuadro en el que debe enmarcarse la verdadera cultura.

El mundo occidental o mundo civilizado ha avanzado mucho en este sentido. Ha


desaparecido la amenaza del socialismo real. Ha caído el Muro de Berlín y los países del Telón
de acero parece que han entrado pro la senda de la democracia. Sin embargo todo eso no es más
que mera apariencia. Ya nos encontramos instalados el los palacios reales de la democracia
formal, pero al democracia real ni siquiera ha podido aproximarse a sus aledaños. Es pro eso por
lo que la cultura es cerrada y se desarrolla a duras penas.
La democracia es patrimonio originario de los atenienses de Pericles. Los ciudadanos
resolvían sus problemas políticos y sociales en el ágora cuando cada uno exponía sus opiniones
y formulaba sus propuestas. Era la democracia 'directa', la más genuina, pues no había nada que
se interpusiera entre los ciudadanos y los gobernantes. La voz de la mayoría era la vos propia de
los ciudadanos expresada de forma directa pues cada uno se hacía oír por si mismos.
Esto era posible entonces cuando al convivencia se desarrollaba en torno a la ciudad-
estado. Nombre que resume toda una realidad, pues cada ciudad era un verdadero estado. con su
administración propia y sus instituciones.
Con el tiempo la ciudad estado dejo paso a los estados que son el conjunto de muchas
ciudades. Eso hizo que resultara imposible reunir a todos los ciudadanos en una sola ágora pro
muy grande que quisiera construirse. Se hizo necesario organizar y desarrollar al democracia de
otra manera. Así cada grupo, provincia, municipio, región, comenzó a elegir directamente a sus
representantes, los cuales, reunidos en parlamentos, cortes o... debían elegir a los representantes
del poder, es decir a los gobernantes. Nació así al 'democracia indirecta'. Los ciudadanos ya no
eligen a sus gobernantes, ni exponen sus opiniones y ni formulan sus pospuestas para la solución
de los problemas políticos y sociales.
El ciudadanos, el individuo, ha pedido importancia. Su voluntad de gobierno queda
mediatizada y su independencia o autonomía queda muy lejos del poder. la palabra 'lejos, que no
tiene una dimensión horizontal, sino una dimensión vertical. quiere decirse que el ciudadano
queda muy 'abajo' en relación con los poderes públicos, todo si se trata del poder legislativo,
como si tratad del poder ejecutivo y judicial.
Por mucho que nos quieran convencer de que el poder se halla en el pueblo en manera
alguna podrán hacernos creer que el ciudadano, el individuo, al perona real, es la depositaria del
poder, la titular o la protagonista del mismo. En primer lugar el individuo no es le pueblo, El
pueblo esta pro encima del individuo. Y pro encima del pueblo están los representantes del
pueblo. Aun más arriba están las instituciones del estado. Con lo cual el poder que comenzó
siendo personal y cercano al individuo ha pasado a ser anónimo o impersonal. El poder está en
las instituciones. Los que ocupan los puestos en esa instituciones como representantes del pueblo
tampoco tienen el poder, pues se encuentran sometidos a unas estructuras y unas leyes a las
cuales tienen que someterse d forma obligada. De esta manera el poder que debería ser la esencia
de las relaciones de convivencia de las personas, es lo más impersonal. Las personas no pintan
nada y le pueblo tampoco. La vida se ha deshumanizado.
No obstante todo esto, esta evolución es considerada como un avance positivo o un
progreso en la historia de la humanidad. Pues gracias a esta dsepersonalización del poder quedan
eliminadas las arbitrariedades de los gobernantes y los abusos de las instituciones. El imperio de
la ley constituye un progreso real a los efectos da las relaciones humanas familiares, sociales, y
políticas nacionales e internacionales. Ya no queda lugar para los sátrapas; tampoco queda lugar
para los tiranos o dictadores. El poder se ha burocratizado y dshumanizado, pero al mismo
tiempo se ha fortalecido, se ha institucionalizado, legitiamado y depurado.
La legitimidad del poder es fundamental en la democracia. Es legitimación le viene de la
voluntad de los ciudadanos cuando eligen con su voto libre y responsable a sus representantes.
Le viene también de la voluntad de los representantes cuando eligen con su voto libre y
responsable a los gobernantes, cuando elaboran y promulgan las leyes y cuando seleccionan a los
representantes del pode judicial encargado de hacer cumplir esas leyes.
La legitimidad es esencial en toda democracia. Sin esa legitimidad no ha democracia en
absoluto. Y la democracia indirecta solo tiene estos cauces. Si no se respetan lo que resulta podrá
ser un gobierno pero su forma puede ser una dictadura en la que a los individuos ya no se les
tiene en cuenta más que para obedecer. Las personas ya no son ciudadanos, sino súbditos
destinados a cumplir a las ordenes o los leyes del dictador.
El mundo moderno ha pasado de la forma clásicas de monarquía, aristocracia y
democracia a la democracia. Casi siempre democracia indirecta. Puede ser mixta cuando el
poder legislativo es elegido o ejercido pro los representantes, mientras que el ejecutivo es
elegido directamente pos los ciudadanos mediante su voto directo, libre y responsable. En
cualquier caso queda garantizada su legitimidad. Y aunque el individuo quede muy lejos y muy
bajo respecto del poder, la democracia indirecta es le mejor da las democracia posibles.
Sucede, no obstante, que ciertas corrientes de las sociedades actuales están empeñadas en
regresar a las formas y estilos de las democracia directas. Ahora bien, como eso resulta
imposible, como ya he afirmado antes, la democracia resultante ya no es una democracia directa
sino una democracia plebiscitaria, referendaria. Es al democracia del brazo en alto y el recuento
a voleo, la democracia del activismo o la agilación callejera. La democracia de las pancartas, las
pegatinas, el eslogan, la algarada y el discurso demagógico.
Lo más grave de todo esto es que muchos de los que salen a la calle para manifestarse
tienen la pretensión de tomar su presencia masiva bajo la pancarta como elemento decisivo para
deslegitimar a los representantes del pueblo legítimamente salidos de las urnas. Con motivo de la
guerra de Irak hemos podido ver a Gaspar Llamazares Coordinador de Izquierda Unida y a
Rodríguez Zapatero, Secretario General del partido socialista vociferando en sus discurso dentro
y fuera del Parlamento de la nación diciéndole al presidente del gobierno que la presencia de las
masas vociferantes en las calles habían deslegitimado a su gobierno. No ha sido una ataque de
pasada. Ni mucho menos, pues lo han repetido una y otra vez y los han coreado y vitoreado con
el aplauso de sus adeptos. La legitimidad de las urnas derivada de la Constitución Española, ha
quedado sustituida por al legitimidad de los gritos y las pancartas en la scalles . La demagogia
pretende imponerse sobre la democracia. "Demagogo es el que dice y se esfuerza por decir lo
que gusta de escuchar la masa que menos dicurre sobre la verdad o mentira de tal o cual hecho...
La demagogia se apoya en la vaciedad de las ideas y en lo que los castizos llaman mala leche",
afirma un lector de ABC (20-5-03).
Fue precisamente en esa manifestación multitudinaria del 16-3-03 cuando pudimos
contemplar una escena altamente reveladora. En la fotografía de portada de muchos diarios
tomada en el fragor de la marcha hacia la Puerta del Sol aparecían juntos en la cabecera el
secretario general del Partido Socialista, el Coordinador general de Izquierda Unida y los
Secretarios Generales de los principales sindicatos de izquierdas (CO.OO., UGT y los restos de
la CNT). Los mensajes que trasmitían eran los mismos, las pancartas y banderas eran también
las mismas, y los signos externos de la protesta como carteles, pegatinas, eloganes y decursos
eran también los mismos.
---
"LO más escandalosos es el Partido socialsta. ha girado en U, han vuelto a sus momentos peores:
la alianza que ahor contraen sin duda son sólo coyunturales, rcuerdan las del 34 y 38 de tan
detestables resultados (recuerdo lo que escrogbía Prieto en el exilio). Sin dida no qeurían
quddadr rebasados, qerían ganar. Y ya ven... Todo ese agararse a la calle, estimudad por ellso
cona lgún pretexto, es lo suyo. No tiene otra cosa" (Adrados 28-3-03)

---
Por si quedaba alguna duda invitaron al Premio Nobel de Literatura, José Saramago, para
que pronunciar el discurso final con ese tono suyo de traza inequívoca que le sitúa siempre en el
punto más revolucionario del estalinismo. Fue la segunda edición del Frente Popular. Hasta han
llegado a pensar que esta segunda versión del Frente Popular está llamada a producir los mismos
efectos revolucionarios de los años treinta. El pueblo, al poder. Las masas, al gobierno. Abajo el
capitalismo y el americanismo. Hasta podía observarse y oírse un eslogan o una consigna que
hacía referencia a una plaza vacía en la plataforma de la guillotina destinada a los reyes de
España.

---"Aunque aprezca anacrónico, ridículo, bien mirado increible, al proceso apunta a una suerte
defrtepopulismo añejo. En más de eun asepecto están sucediend hechos simialrrs a los qeu
alumbraron el Frente Popualr Franceés de lso años trinta. No hay lucha d eclasees. No exiten
Hitler ni _satalin. Pero al curva dibuyja una forma dfamiliar" (A. Delgado-Gal 30-3-03)
-----
Para enfatizar este poder pretendidamente deslegitimador del gobierno y las instituciones
constituidas al amparo del la Constitución española han hecho los mismos que hacen siempre en
estos casos, inflar el número de los átomos de la masa asistente a la manifetación. Y así donde
las fuerza de seguridad del Estado habían contado seiscientasmil personas, ellos pusieron un
millón quinientasmil. Esta misma proporción les sirvió para hinchar o exagerar el volumen de
las manifestaciones celebradas en el resto de las ciudades españolas. Los votos de las urnas que
legitiman a un gobierno se cuentan uno a uno y se levanta acta del recuento, dice un
comentarista. En cambio los átomos de la masa asistente a una manifestación se calculan a voleo
y el acta de ese recuento es el comunicado final que siempre es favorable a los organizadores de
la marcha. Este recuento a voleo sobre la base de multiplicarlo por tres o por diez es utilizado
por los demagogos de turno para deslegitimar a un gobierno o para sembrar en la sociedad las
semilla del odio y el fermento de la revolución. Es el triunfo de la barbarie azuzada pro los bajos
instintos. Algo que es posible cuando se reduce al pueblo a masa y a ésta se la mantiene a raya
para que no se alga de los carriles de la masa, es decir, en los limites más estrictos para que no
pueda acceder a los recursos de la razón.
Uno de los factores principales que introducen estas graves diferencias entre la
democracia representativa nacida del voto y la demagogia plebiscitaria nacida de la pancarta es
la incultura, pues la incultura es precisamente el recurso que les lleva a los individuos
comportarse, no como personas utilizando las fuerzas de la razón, sino como borrones
herbolarios que no saben comportarse si no es a base de demostraciones de fuerza bruta o de
violencia alimentada por los más bajos impulsos. Esos mismos impulsos de los que hablaba
NIETZSCHE de forma paradójica como partes esenciales de la moral de los señores, frente a la
moral de los esclavos.
Los derechos humanos y las Constituciones de los pueblos civilizados reconocen para
todos los individuos muchas libertades, entre ellas, la libertad de pensamiento y la libertad de
expresión para hacer públicos esos pensamientos. La diferencia esta en que unos defienden estos
derechos con razones y otros con estacas. Unos con los votos y los discursos parlamentarios y
otros con pancartas y violencia callejera. Es precisamente la cultura la que le permite al hombre
razonar objetivamente defendiendo sus derechos, pero teniendo en cuenta y respetando los
derechos de los demás que también son personas. Y también es la cultura la que desde la razón
impone a las personas la obligación de no emplear para defender sus derechos otro recursos que
no sean aquellos que nacen de su condición de personas, es decir, de su condición de seres
racionales.
A los seres civilizados les ha costado muchos siglos salir de estado de barbarie. Y han
salido gracias a la producción de cultura y al desarrollo de la misma que ha conducido a la
humanidad a un estado de equilibrio en el que pueden organizar su convivencia sin necesidad de
recurrir a los procedimientos que empalan las bestias para organizar la suya. La fuerza de la
razón ha ido desplazando poco a poco a la fuerza del instinto. Desde la psicología sabemos que
la inteligencia y el instinto se hallan siempre en razón inversa.
En todas estas manifestaciones callejeras en la que lo esencial es la agitación de las
masas (las 'movilizaciones' que dicen ellos), yo no he podido ver más que exhibiciones y alardes
de bajos instintos, rencores largamente reprimidos y torpemente disimulados, odios dirigidos
sobre objetivos cuidadosamente seleccionados, resentimientos amargamente vividos, revanchas
dolorosamente gestadas, sed de sangre, hambre de violencia y muerte, viejos usos que reviven
los instintos salvajes que en su momento llegaron al paroxismo con la práctica de cortar cabezas.
Uno de los efectos saludables de la cultura es hacer imposibles estas situaciones que nos
amenazan desde los reductos del progresismo aun después de haber sido derruido el Muro de
Berlín. El germen del odio no ha desaparecido. La esperanza de recuperar situaciones viejas en
las que las personas pueden volver a padecer su condición de esclavas del totalitarismo leninista
sigue latente en las conciencias del progresismo nostálgico, la lucha de clases también sigue
latente y la dictadura del proletariado tiene la pretensión de ser legitimada por la agitación de la
masas y la toma de las calles a base de gritos, violencia, agresiones, insultos y pancartas. La
fuerza arrolladora de estos movimientos está en que la masas siguen siendo masas y cuando se
las agita pueden llegara a explotar arrollando todo lo que encuentran por delante. Sólo la cultura
puede hacer que las masas dejen de ser masas. Sólo la cultura puede despertar las fuerzas de la
razón que son las únicas que tienen la capacidad para controlar las fuerza de la masa. Pero esos
mismos que se entregan a la agitación de las masas son los que hacen lo posible para que esto no
ocurra jamás. A la masa se la maneja fácilmente por la inercia derivada de su condición de masa.
Siempre se encuentran disponibles. A la razón humana alimentada por la cultura, es decir, a la
razón que piensa por su cuenta, ya no se la maneja con tanta facilidad. Ya no se encuentra tan
fácilmente disponible. Para la razón humana elevada al estado de culta ya no tienen sentido ni las
calles, ni las manifestaciones callejeras, ni las agitaciones de las masas, ni las pancartas, ni las
pegatinas, ni los eslogans, ni los mítines, ni los discursos, ni las mentiras, ni las demagogias, ni
declaraciones, ni los populismos, ni las violencias, ni los sabotajes, ni las incoherencias. Para la
razón humana que ha conseguido situarse en la condición de culta sólo hay una democracia
posible que es la democracia nacida de la voluntad de los ciudadanos cuando estos actúan
racionalmente y llevan sus decisiones a las urnas de forma libre y responsable en favor de sus
derechos personales, pero teniendo en cuenta los derechos y la aspiraciones de los demás. La
supuesta democracia populista o plebiscitaria jamás se ha parado a calcular el peso de las
razones frente al peso de los instintos y la fuerza bruta. Tampoco se ha prado calcular jamás el
peso de la dignidad humana frente al peso de las ambiciones. Tampoco se ha parado calcular el
peso del poder puesto al servicivo de la sociedad y de los individuos frente al peso del poder
puesto la servicio de los sátrapas y las oligarquías dirigentes de los partidos políticos sobre la
base de reducir a los individuos al estado de indignidad y miseria.
En estos días no salgo de mi asombro cuando los agitadores callejeros que pretenden
deslegitamar al poder legítimamente constituido, se ponen del lado de Sadan Husein, del aldo de
Fidel Castro, del lado de Arafat, del lado de Chavez y otros dictadores. Y de forma
absolutamente incoherente también se ponen del lado de Schöder y Chirac. ¿Habrá alguien que
pueda entender esto? Sólo se entiende si, como todos sabemos, la finalidad esencial para ellos es
deslegitimar al poder legítimamente constituido y para eso 'todo vale'. Maquiavelismo puro.
Esto vale para la izquierda radical y también para la otra que se viste con la piel de cordero para
no parecer tan radical.

"A la izquierda radical le importa un bledo la democracia. Su pasión y su voca-


ción es el totalitarismo, el odio a la libertad. Las tiranías son aplaudidas o repudiadas se-
gún su sesgo ideológico. Es la abyecta artimaña del doble rasero. Quien desprecia la
libertad, desprecia la vida, pues la libertad es la esencia de la vida humana. La historia lo
reitera, pero hay quienes parecen empeñados en no aprender. Las revoluciones prometen
libertad pero instauran tiranías. Ninguna trajo la libertad. Castro no ha traicionado a la
Revolución, sino que le ha dado su más cabal cumplimiento. La guillotina o el paredón
son sólo medios. El fin es el terror" (S. CÁMARA 26-4-03).
JULIÁN MARÍAS se ha pasado varios años escribiendo y hablando de al mentira como el
veneno que ha desencadenado los odios que han llevado a las grande guerras europeas. Esa
misma es la mentira que envenena los espíritus en la actualidad y puede conducirnos a los
mismos resultados desastrosos. Es lo de siempre. la mentira como 'arma política' para hacerse
con el poder. Un arma que los espíritus progresistas del siglo pasado y de lo que va del siglo
presente han sabido manejar con maestría excepcional.
La mentira tiene lugar cuando no hay correspondencia entre el lenguaje y el
pensamiento, es decir, cuando el individuo no utiliza el lenguaje para decir lo que piensa sino
para ocultarlo movido por algún interés poco honesto. La verdad tiene siempre un valor positivo
y el que la posee debería sentir siempre el honor de poseer ese valor. Por esto mismo el que
posee la verdad, el que piensa cerca de la realidad lo ella es, jamás debería experimentar la
necesidad de ocultarla.
Es por esto por lo que el que oculta la verdad con la mentira, en el mejor de los casos, no
está muy seguro de la verdad que posee; y, en el peor, alberga en su inconsciente complejos
humillantes, frustraciones dolorosas y sentimientos contradictorios, los cuales, cuando afloran a
la conciencia, causan necesariamente una crisis de identidad que cursa con una buena dosis de
cobardía e incapacidad para afrontar la realidad: la realidad de la sociedad y el mudo que le
rodea y su propia realidad personal. De ahí las obsesiones y terquedades, la carencia de razones
para fundamentar sus argumentos, las incoherencias, las veleidades, la sustitución de las razones
por los insultos y las amenazas, las utopías, ...
Es poco lo que sabemos a ciencia cierta sobre los secretos de la guerra con Irak. Pero, a
través de las lectura de los medios comprando y analizando o cribando lo que dicen unos y otros,
ya van quedando algunas cosas claras:
a) Al nuevo Frente Popular, compuesto por los partidos políticos Socialista y Comunista,
y por las centrales sindicales, UGT, CNT y CC.OO, le importa un bledo la guerra con Irak. Si
llevan su protesta a la calle haciendo alarde, incluso, de la violencia y destrucción, no es para
rechazar la guerra, sino para desgastar al gobierno o para derribarlo; y, a ser posible, antes de que
la voluntad popular se manifieste en las urnas. Oportunismo y embuste. Jamás manifestarán sus
verdaderas intenciones.
b) En esas manifestaciones populares organizadas por el nuevo Frente Popular ha habido
una participación considerable por parte de las masas. Pero, si las autoridades y la policía
contabilizan doscientos mil, ellos contabilizan un millón quinientosmil. Evidentemente alguien
está mintiendo. Y, como eso de mentir es algo que llevan en sus entrañas heredado de sus
precursores Lenin y Estalin (ya antes, Maquiavelo como praxis), la mentira sobre el alcance
político de las manifestaciones tienen que aceptarla como suya. No hay vuelta de hoja.
c) Tanto en la calle como en otras concentraciones, manifestaciones, discursos
demagógicos, mítines y comunicados, han afirmado rotundamente que el partido del gobierno
había sido 'deslegitimado' por el pueblo. Pero el pueblo no ha salido a la calle a deslegitimar al
gobierno, sino más bien, han salido algunos a gritar y otros, a lanzar insultos, ladrillos y piedras
contra las fuerzas de seguridad y contra el mobiliario y las sedes del Partido Popular (más de
ciento veinte sedes atacadas o detruidas). El pueblo no entiende de deslegitimaciones, pero el
Frente Popular nuevo aprovecha esta ignorancia del pueblo para llevarlo a la convicción de que
el poder que se ejerce desde el Parlamento y el Gobierno a partir de esto hechos ya es un poder
ilegítimo. Mienten a quienes pueden mentir que son los analfabetos, la masa. Un especie que
abunda en todas partes, en la calle y en la Universidad, pero sobre todo en las filas de los
partidos que militan en el nuevo Frente Popular.
d) El movimiento antibelicista o antimilitarista contra los EE.UU. es azuzado con otras
afirmaciones como estas: a) que el motivo de la guerra contra Irak es la riqueza petrolífera de ese
país que los EE. UU aspiran a controlar y disfrutar, b) que el terrorismo y la armas de
destrucción masiva son un invento de los EE.UU. para justificar esta guerra, c) que Sadan
Husein no representa peligro alguno para Occidente, etc. ¿Por que no reconocen ya de una vez:
a) que lo que más les duele es la afrenta para ellos que su supone el régimen de libertades
individuales y el respeto de los derechos humanos de los EE,UU., b) que de los EE. UU. lo que
no soportan de ninguna manera es su poder militar y económico o su capitalismo liberal
proyectado sobre un mundo en proceso de globalización, c) que sus simpatías pos Sadan, Husein
derivan de sus afinidades derivadas de su preferencias por la dictadura del proletariado que
conduce a concentrar el poder en manos de sátrapas o dictadores que tienen como meta la
destrucción o la masacre de su propio pueblos como ya lo habían hecho los dictadores ya citados
Lenin y Estalin de quienes son profundos admiradores, d) que su democracia y su pretendida
libertad son compatibles con esa misma admiración por otro sátrapas que visten uniforme como
Fidel Castro, Chavez, el che Guevara y otros cuya efigie ostentan es sus manifestaciones
callejeras? ¿Por qué tiene tanto interés en seguir mintiendo?

e) Otra mentira de gran impacto popular es su pretendido pacifismo o antibelicismo. En


primer lugar sus métodos para manifestar estos sentimientos no son anda pacifistas, pues con
frecuencia son violentos y causan destrozos en los bienes públicos y herida en las personas. En
segundo lugar ¿quién puede creer en un pacifismo que tiene como base la lucha de clases y al
dictadura del proletariado? Hay algunos historiadores que presentan a Largo Caballero y a Lenin
como pacifista (J. TUSSELL?) y a Estalin como el 'padrecito del pueblo'. A ver quién se presta a
creer en este pacifismo cuando llevan a sus espaldas cien millones de muertos ejecutados sin
piedad. El sadismo de Lennin le llevaba a presenciar físicamente las ejecuciones masivas
dictadas por él mismo. No obstante estos pseudopacifistas poseen tal habilidad para manejar la
mentira que hasta han logrado ocultar esos cien millones de muertos a los ojos de las masas que
les siguen absolutamente ciegas. La izquierda europea tiene una sagacidad especial para ocultar
o esconder los muertos producidos por las dictaduras derivadas de su ideología marxista. Lo
suyo no es la paz, sino la revolución, la inestabilidad política, la inseguridad ciudadana, el
descontento, la protesta, la maquinación, la zancadilla, el golpe bajo, la deslealtad, la denuncia
inmotivada, la sociedad sometida por el miedo y el terror, la eliminación de los disidentes, el
placer de cortar cabezas. Esa es su historia, no es exclusiva suya, pero es su historia. No
podemos olvidar que los enemigos de la democracia conocen muy bien y aprovechan los
recursos de la democracia para destruir esa misma democracia.
El pacifismo es una actitud muy atractiva y muy noble. También es noble y atractiva la
pancarta que pide libertad, tolerancia y solidaridad. Pero en boca de los partidos y sindicatos de
izquierdas todo esto es una farsa. Una de las pancartas de cierta manifestación reproducía esta
amenaza que otros habían escrito con graffiti? en una pared por donde tenía que pasar dicha
manifestación: "Por la paz. Los del PP, asesinos. ETA, mátalos". Otro de los eslogans reflejado
en las pancartas decía "Muerte al capitalismo" al tiempo que se oía el grito de "pin, pan, pun"
apuntando a la sien con el dedo indice de la mano derecha. El insulto de 'asesinos' se ha hecho
frecuente o habitual en la calle, pero también ha podido oírse en el Parlamento en boca de los
diputados de los partidos de izquierdas contra los diputados de derechas. En Internet puede
accederse desde la página de IU a otra página en la que figuran las fotografías de importantes
personajes del gobierno y otros del PP, con una leyenda debajo que dice '¡asesinos!' (26 y 27-3-
03). En un acto público celebrado el 25-3-03 un grupo de manifestantes golpeó en Reus al
candidato a la alcaldía de Barcelona, Alberto Fernández. El candidato del PP fue agredido lo
mismo que algunos de sus colaboradores en el transcurso de un acto político por grupos de
dividuos afines a esta tendencia política de izquierdas. Tuvo que ser tendido en una clínica por
una brecha en la frente. Algunos de estos grupos prolongaron su acción violenta con el ataque o
el acoso a miembros y simpatizantes de formaciones políticas de la derecha, en las calles de
varais ciudades, y, en Barleona, con la destrucción de puertas y cristales a un centro comercial de
El Corte Inglés donde se dedicaron al saqueo o al pillaje. Fue espectacular la imagen de un joven
que se llevaba un jamón a cuestas. Los actos políticos o electorales del PP están siendo
boicoteados de forma violenta, por ejemplo, el acto de inauguración de la Facultad de
Informática de la Universidad Complutense. Mezclado con esto grupos de ideología izquierdista
hay uno que se autodenomina 'Plataforma Cultural' que también exhibe estos signos de
violencia, intolerancia y crispación. A esta plataforma se unen otras, como el 'Consejo de la
Juventud', 'Ecologistas en acción', 'Amigos de la Tierra', 'Movimietno contra la globalizacón
económica', 'Red ciudadana por la abolición de la deuda exerna', 'Asociación por una transición
sobre las transacciones financieras para ayuda a los ciudadnos', 'Movimientos de resistencia
global', este último con experiencia en distirbios como los de Davos contra el Foro Económico
Mundial y en Barcelona contra la reunión del Banco Mundial. El secretario del PP ha enviado un
escrito a los partidos IU y PSOE con los nombres de varios de sus afiliados, algunos de ellos
diputados, concejales y otros cargos políticos, que han sido identificados como participantes en
la campaña de insultos, boicoteos de actos, agresiones a las personas y ataques a las sedes del
PP. ¿Alguien mediananente sincero puede interpretar estos hechos como manifesstación del
pacifismo? ¿Por qué no comenzamos ya de una vez a llamarles a las cosas por su nombre?
En un diario de estos días (12-3-04) ciertos personajes de la política de izquierdas
afirmaban que esos alborotadores entreegados a la barbarie eran la 'escoria de la sociedad'. De
acuerdo. Vamos a ceptarlo. Pero socialistas y counistas durante estos meses, a cuenta del
Prestige y la Guerra de Irak, han aceptado la compañia y han ido del brazo de estos que ellos
llaman 'escoria de la sociedad'. Se han encontrado felices cuando han sido arropados por ellos.
Hasta se han aprovechado de ellos para montar su escenografía al objeto de llevar a la
convicción de las masas eso que ellos han dado en llamar la 'deslegitimación del gobierno'. Pero
eso no es democracia, sino demagigia. Preludio de la revolución.
En esa escenografía callejera a la que acabo de referirme, lo mismo que en otras
ocasiones, han borrado su identidad como personas. Lo que ha quedado en evidencia es su
condición de masa, o su condición de escoria. Pues, cauando decaen la fuerzas de la razón y son
relevadas por las fuerzas brutas en las manifetaciones callejeras progresistas, hay una zona del
cerebro en la que se funde la materia gris y, como consecuencia de ello, las personas ya no se
miran unas a otroas con rostro humano.
Socialistas y comunistas se presentan ante las masas como fervorosos pacifistas y
paladines de la democracia. En eso dice Zapatero que no acepta lecciones de nadie. También lo
afirma su colega Llamazares. En esto también tenemos que creerles. ¿Cómo va a ceptar
lecciones de democarcia un demagogo? ¿Cómo va a aceptar lecciones de pacifismo un agitador?
¡Hasta ahí podíamos llegar!
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¿Puede alguien tomar estos hechos como formas expresivas del pacififmso? Que entiend los
grupos de oisquierdas òr pacifismo? Cuando los aprtodos y sinfictos d eisquierdas encabezan y
dorogen als manifestacioens como "riada detructora d elso radicalesd" en ls que tiene lugar estos
ehechos estañn demsotrando que no son pacifistas, sino revolucionarios. NO vale decir a
psotriori que condenan estos hechops. la condena hay que hacerla desde los hechos mismos,e s
decir, absteniendose de organizarlso, presidorlos y azuxzarlos. La democracia esta herida y las
lesiones más profundas etan procuda por estos aprtidos y por estos grupos.
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Algunos de estos grupos ("desarraigados, incultos y sobradamente violentos", no son


miembros de los partidos politicos de isquierdas. Pero sinpatizan con ellos. Y de lo eu no cabe
duda alguna es de que estos partidos les han facilitado al camino pra qe ellos desplieguen su
violencia. Si tomanmos en coinjunto todo estemovimeitno violento supustamente montado en
contra de la guerra, está claro que es un movimietnos promovido exclusivametne por los
aprtodos y sindicatos de la izquierda española. He puesto la palabra 'supestamente', y debe
quedar en eso, sólo en eso, pues a estas alturas ya nadie se cee que dicho ovmiento tenga como
motivo principal la guerra contra Irak. La guera es otra y la tenemos muy cerca. Para esta guerra
ya hay tambien un ultimatum.
Lo curioso del caso en que el Secretario General del Partido Socialista ha afirmado
solemnemente que condena "toda violencia". Es curioso de la misma manera el hecho de que en
sus discursos, en sus mítines y en su pancartas reividiquen, incuso con amenazas, un amplio
margen para la libertad de expresión y para la tolerancia. Pero ¿se puede exigir libertad de
expresión cuando ellos niegan y bioicotean esa misma libertad a los que pretnden hacer uso de
ella por el simple hecho de no participar de su ideología? ¿se puede pedir o exigir tolenacia a
base de compirtamientos intolerantes, qque, además, son agrsivos o violentos?. Esto ya no es
una mentira o una farsa. Simplemente es cinismo.
La sociedad española está pasando por uno de sus mejores momentos en cuanto a la
tranquilidad y nivel de satisfacción se refiere. Así lo demuestran las encuestas más recientes. El
porcentaje de 'satisfechos' sobrepasa con mucho al de 'insatisfechos'. Pero todos estos partidos y
grupos están creando un estado de crispación para dar cabida a sus campañas. manifestaciones y
comportamientos violentos. No hay alarma social, ni malestar social, pero a ellos les interesa
que lo haya. Han invertido el orden ontológoco de las causas y los efectos. La gran mentira está
en que ellos quieren llevar a la convicción de las masas ignorantes que existe ese malestar y esa
alarma y que es el malestar social la verdadera causa de esos comportamientos violentos
colectivos. Merece la pena que alguien salga a la palestra para desenmascararlos. El malestar
social y la alarma social al han creado ellos artificialmente para justificar a posteriori los actos
de violencia qu ellos promueven. El malestar social y la alarma social no son la causa, sino el
efecto buscado por ellos, como oportunidad favorable para provocar un vuelco en las urnas. Es
un efecto buscado por ellos, de la misma manera, la desconfianza del pueblo en el sistema. Y
cuando esto ocurre puede ocurrir cualquier cosa.

"Cualquera puede sentirse llamado a dstruirlo y a hacerlo por cualquier


método, porue todo en él se considera ilegítimo. La violencia encotrará su razón de ser
ideológica y acabará ejerciendo su fascinación sobre unos cuantos. De nuevo,
amaparado en el delirante discurso de quien termina creyéndose vanguardia de los
oprimidos, el fanatismo se apoderará de unos cuantos, y los que se vean impelidos a
salvar la humanidad, acabrán matándola" (Mikel Buesa, 1-4-03).

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Desde otros ambientes y otras perspectvas se lanza la advertencia del peligro que se
cierne sobre lasocieda española.

"Todo aprece valer on tal de cosneguir los fines que se persiguen. No impota la
verdad. Esto es un grave riesgo. Caus extrañeza el qeu no se tengan en cuenta el
alcance del clima 'enrarecido' qeu se ha creado, no sin arifidcio, y ls consecuencias y
repeercusiones" (A. Cañizarss, Arzobispo d eToledo 30-3-03)
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f) Aun hay otras mentiras a base de hechos, por ejemplo, al la prolongación artificial de
la tensión por la guerra de Irak haciendo que dure en el tiempo sificiente hasta las elecciones
municipales y autonómicas de mayo con la esperanza de que las urnas castiguen al Partido
Popular, b) la propaganda montada sobe las actitudes de Aznar y Blair considrerándolos y
presentándolos como cuerpos extraños en el conjunto de Europa, c) la manipulación y las
mentiras sobre la misma europa y sobre las relaciones existentes en la actualidad entre los países
que la componen, d) la apuesta por el desastre bélico en el sentido de pintar un Oriente Medio en
condicionas de vida muchos peores después de la guerra, envenenando e hpertrofiando la
consideración de los resultado negativos, e) la critica y los ataques furibundo de los grupos
izquierdidtas cont ala policía frnete a la justificación y la cnnivencia con lso grpos radicales
vandálicos y antisitema, etc. (28-3-03).
g) Entre otros hechos hay uno es particularmente lacerante para los socialistas españoles.
Se trata del protagonismo del Presidente del Gobierno José María Aznar. Eso de verle sentado
con el Presidente de los EE. UU. y el Presidente del Reino Unido para tomar decisiones que
afectan al mundo entero es algo que les revuelve las entrañas. Los tres líderes mundiales
acaparan la atención de todos los países, incluidos los países de otras culturas y tradiciones. Pero
entre esos tres líderes no se encuentran ni Felipe González, ni Rodríguez Zapatero, ni Gaspar
Llamazares. Esta humillación es insoportable para la soberbia solista y comunista. Algo que
ellos jamás pudieron ni soñar. ¿Llamazares sentado a la misma mesa con Estalin? ¿Felipe
Gozáles en el mismo despacho diseñando la política globan con Lenin?. Los dictadores no
suelen tratarse con los enanos. Pues bien, este es otro de los motivos que han lanzado a los
socialistas y comunistas a la noble tarea del acoso y derribo del gobierno de Aznar. ¿Por qué no
se reconoce esto ya de una vez? ¿Por que los que se dan cuenta de ello no lo hacen publico para
que las masas que les siguen puedan desenmascarar la mentira? Resulta curioso, pero esos tres
líderes son precisamente los que han experimentado en sus propias carnes las garras del
terrorismo: Bin Laden, el IRA y ETA. ¿Tiene algo de extraño que sientan la necesidad de luchar
juntos contra esa lacra de sus respectivos países?
En relación con estos mismos hechos, hay otra verdad que parece evidente y que
socialistas y comunistas no quieren reconocer anne las masas simpatizantes y votantes. El
terrorismo ha humillado a los EE.UU. más que a ninguno de los demás países. Con las Torres
Gemelas se derrumbaba el honor y el prestigio del país más poderoso del mundo. También se
derrumbaba su seguridad; la seguridad que ellos creían fuera de toda contingencia. ¿Ha pensado
alguien que los EE. UU. iban a soportar esta humillación estoicamente sin una respuesta
adecuada? La aventura de Bin Laden tiene un precio y ese precio están pagándolo de momento
algunos de los culpables. ¿Quién puede pedirle cuentas a los EE. UU. cuando intenta resarcirse
de ese daño tan elevado? ¿Por qué no se reconoce este hecho? ¿por qué se lo disfraza y se
convierte a la víctima en agresor? ¿Cómo pueden aspirar a que cuele esta mentira?
h) Otros hechos que disfrazan las verdaderas intenciones de estos partidos y grupos
llevándoles a un estado de embuste son los protagonizados estos días cuando ya había
comenzado la guerra de Irak: manifestaciones y ocupaciones de calles y plazas no autorizadas,
cortes de tráfico de personas y vehículos, destrozos de mobiliario urbano, agresiones físicas e
insultos a la autoridad incluso al Jefe del Estado, presión y amenazas sobre cargos del partido del
gobierno, boicot de sus discursos, desórdenes en sus comparecencias públicas, destrozos de
inmuebles y sedes del Partido Popular, etc. Todo esto aderezado con pegatinas, pancartas y
discursos en contra de la guerra, a favor de la democracia y en defensa de la libertad. La
ambición de poder les ha llevado a todos a sumarse a las tesis y los movimientos de la Izquierda
Unida de la que forma parte el Partido Comunista de España como núcleo esencial. ¿Libertad y
democracia del Partido Comunista que en este caso esta marcando la pauta? ¿Libertad y
democracia con estos procedimientos violentos? Liberad y democracia, no. Pero el pueblo se lo
cree. Los borregos tienen la sensación de estar construyendo un mundo libre. Se lo creen, porque
son borregos. Y por eso los cuidan como borregos. El discurso de Saramago, des el pedestal del
Premio Nobel de Literatura, pronunciado en la Puerta del Sol, es otra obra maestra de la
manipulación y el embuste. Un discurso para borregos, pero impregnado de veneno y empapado
de ese odio que barrunta los albores de la revolución. El Frente Popular renovado convoca a la
'acción' y la 'revolución', pero no convoca a la freflexión y a la critica. Los borregos no están
hechos para la crítica y la reflexión.
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i) La gran mentira del Partido Socliata está en que, estableciendo sus criterios gerales,
Rodriguez Zpatero, nada más asimur el cargo, afirmó rotudnamente que su labor iba ser una
oposicon leal y "constructiva". Eso buenos propósotos duraron muy poco. Except en dos
ocasioens (acuerdos sobre terrorismo y reforma del poder judicial). La norma ha sido siempre 'ir
a la contra', oponerse a todo, consciete del "protagonismo y lapublicidad que da en España estar
en contra par no caletarse dmasiado las neuronas" (Pablo Planas 30-3-03). Se trata de oponerse
por sistema como form d ehacer política con el proposito consciente de que ese rechazo, aveces
violento, prode una bueno dosis de crsiapción e nla socieda española que tien como meta la
dslegitimacion dle goicierno y las institrciones y, como corolario, la desstabilicaciòn dle istema.
El autor eu cabo de citar añade: "quien má amnifetante lograse concitar tras una pancarta estaría
legitimado para deducir, por ejemplo, que ha llegado la hora de desmontar el Estado y llevar las
urnas a los musesos de las ideas". Eso constituye la destrucción de la democracia. Que lo haga el
partido de Izquierda Unida o los comunistas no tiene nada de extaraño. Que lo haga el Partido
Siclaista ya es más grave. Con el odio al sistema derivado de las urnas, vuelve la revolución y
con ella la dctadura. Oponerse a todo, bloquear proyectos y decisones, aunque esa oposición y
ese bloqueo cuasen graves pérdidas al país, tanto por el impacto negativo interior de lo que no
dejan hacer, como por el impacto exterior de las ayudas que dejamos de recibir. Es la deslealtad
que, con otras palabras, puede ser entendida como infidelidad, perfidia, alevosía, traición o
felonía.
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Un experto en estos temas (24-3-03) nos ofrece una visión objetiva de los hechos que no
admiten otra interpretación:

"La izquierda continental europea, tan influida por el marxismo-leninismo y por


el estalinismo, tiene una forma muy peculiar de ejercer la democracia... suele ser
dogmática y antidemocrática. Se cree en posesión de la verdad, a poco que pueda,
muestra su cara intolerante. Le importa muy poco el resultado de las urnas y lanza sus
mesnadas obedientes a tomar la calle y a chillar contra el que no piensa como ella par
que, practicando ese eufemismo que ahora se llama 'terrorismo d baja intensidad',
rompan cristales a los partidos o viviendas de los 'conservadores', boicoteen sus actos
públicos, tiren tomates, o piedras o pintura a sus líderes, aprorreen los bancos del
Parlamento, llamen 'asesinos' a sus compañeros de escaño, esgrima cartelitos ahí
donde les es imposible llegar con la razón de al palabra, o dogmaticen a sus huestes
desde y por doctrinario periodismo. Fuera de ellos, sostienen, todo es un desierto de
ideas, un erial del pensamiento, gregarismo religioso en el mejor de los casos... en estos
meses el socialismo español... y sus socios comunistas capitaneados por el pintoresco
llamazares esta´n dando la más deplorable, aunque clasificadora, imagen de sí mismos"
(JORGE TRÍAS).

La democracia en boca de los socialistas europeos, particularmente en boca de los


socialistas españoles, es una mentira. La selenosis de ambas formaciones políticas arropadas por
los sindicatos combativos sólo enlabia o socaliña a los borregos que por, lo que se ve en las
calles de nuestras ciudades, son muchos. El que quiere encontrar en la calle a base de violencia
lo que ha perdido en las urnas no es un demócrata. El mero hecho de salir a la calle con esa
intención ya le revela como un fracasado en el sentimiento democrático o como un resentido
ante los otros que sí respetan la calle y las urnas por igual. Este fracaso que les lleva ala
frustración y a la ceguera por la presión de los complejos sobre el inconsciente, es una tema que
no deberían pasar por alto los psiquiatras adoradores de Freud para los que el inconsciente en
esas condiciones apaga las luces de la razón. Contra esto no sirven las porras de los policías ni
las bombas de los militares. Lo único que tiene valor o eficacia es la cultura.
No conocemos los secretos de la guerra, como he afirmado antes, pero estas mentiras ya
constituyen un hecho indiscutible y deben ser desenmascaradas para que todos, incluso los
analfabetos, puedan caer en la cuenta de que son sólo eso, mentiras.
Con ocasión de estas manifestacione callejeras que han degenrado en disturbios, con el
motiovo aparente de la guerra de Irak, han salido al paso de etas mentiras varios colunistas. Elijo
dos de ellos porque tengo para mí que ambos han entendido que la farsa tiene un símbolo visible
e inequívoco que es la presencia abundante de banderas republicanas. Esas bnanderas para ellos
tmbién tienen el simbolismo de la 'bilis del rencor'; esa bilis que ellos quieren inocular en el
insonciente de las masas mostrencas e iletradas. Ambos colunistas desenmascaran la mentira del
pacifismo populista, pues no se puede exigir la paz con método y procediemitnos violentos; y
menos, cuando los grupos organizadores de esas manifestaciones y algaradas llevan en su
entraña el germen del odio a los que no pienan como ellos; un odio que simpre va unido a
proyectos revolucionarios conducentes a la liquidación físiica de los disidentes. El primero de
estos articlos es de J.M.PRADA:

"... me bastó escuchar las consignas que en ella se coreaban para entender que
nadie me había dado vela en aquel entierro. Los insultos más gruesos, entreverados con
amenazas de muerte, al presidente Aznar me transmitieron una tristeza funeral; ensegui-
da me di cuenta de que el sentimiento de inconformidad ante una guerra abyecta había
sido usurpado por extremistas a quienes no guiaba un impulso ético, sino otras
motivaciones m~s bajunas. Especial lástima me provocaron los jóvenes que hacían
tremolar banderas republicanas; no una ni dos, sino decenas de banderas republicanas,
enarboladas con una especie de rencoroso júbilo... la ostentación de aquellas banderas
me obligó a reflexionar sobre las insensatas razones que pueden impulsar a un joven de
apenas veinte años a enorgullecerse de portar un emblema que, a estas alturas de la
película, ya sólo simboliza un anhelo de división y enconamiento entre los españoles, si
no otras apetencias aún más funestas y aborrecibles. Sólo una muy esmerada catequesis
del odio y la mistificación, impartida sobre el sustrato de la ignorancia, puede justificar
un espectáculo tan lamentable. ¿Pensarán estos jóvenes que la bandera republicana
representa la vindicación de los valores democráticos, en un país regentado por fachas?
¿Saben estos jóvenes cuáles eran los postulados que defendían las formaciones
izquierdistas durante la Segunda República, tan neciamente encumbrada a los altares
de la beatería laica? ¿Han leído alguna vez una arenga de Largo Caballero? ¿Conocen
las sombrías hazañas de los comunistas, esos burócratas de la muerte, durante la
Guerra Civil? ¿Creen sinceramente que la Segunda República fue el paraíso de la
democracia parlamentaria, que una panda de militarotes demolió de la noche a la ma-
ñana? Seguramente sí, pues la tergiversación histórica campa por sus fueros. Yo
invitaría a estos jóvenes a visitar cualquier hemeroteca y a leer sin anteojeras la prensa
de la época; estoy seguro de que, tras ese ejercicio catártico, seguirian execrando la
dictadura que vino después, pero ya nunca más volverían a vindicar con nostalgia una
época de infeliz recordación... Ignoro qué parte de responsabilidad corresponde a las
organizaciones convocantes de las manifestaciones antibélicas en la ostentación de
estos emblemas que nos hablan de una España afortunadamente extinta. Ignoro si este
afloramiento de banderas republicanas obedece a una estrategia premeditada, o si sólo
es fruto de una aciaga mentecatez con la que unos pocos se han propuesto enturbiar lo
que debería haber sido una muestra espontánea de vituperio a una guerra inmoral. De
un modo u otro, el resultado es el mismo:... lo que nació como una expresión de
humanismo y civilidad sin banderías está empezando a ser usurpada por una minoría
empachada de sombrías entelequias (24-3-03).

El otro columnista es A. USSÍA:

"Asusta la violencia de los pacifistas. La gente de buena voluntad que se


manifiesta contra la guerra en Iraq ha sido desbordada por los fanáticos. Violencia
verbal y violencia física... La guerra es una excusa. Banderas rojas y republicanas. Las
primeras rescatadas de los cimientos del muro de Berlin y las segundas traidas de la
estupidez supina. Y de la ignorancia, y de la desfachatez del resentimiento necio... No
mueve la paz, mueve el odio. El irresponsable de León (Rodrígeuez Zapatero) nos
regala, en el siglo XXI, el socialismo de Largo Caballero. Todo sirve y se justifica para
alcanzar el poder que les arrebató la soberanía popular después de una época de
escandalosa corrupción. A los socialistas no les echaron del Gobierno por la presión de
una muchedumbre agresiva. Los echaron por robar, por dejar la caja de la Seguridad
Social vacia, por llevarse el dinero de las pensiones, por enriquecerse con los fondos
públicos. Aznar se puede equivocar en una decisión de Gobierno, y he escrito que
puede, no que se haya equivocado, pero la cuenta corriente del Estado está abarrotada
de euros . Todo eso se olvida cuando la propaganda del resentimiento triunfa. Cuentan
los alborotadores con la ciudadanía ingenua y los necios de siempre, que son decenas
de miles. Pero al núcleo tienen acceso muy pocos. Con el disfraz del pacifismo se pone
de manifiesto que la Transición ha muerto, que el abrazo de las dos Españas era ilusión
más que realidad, que todavia algunos -que no vivieron la atrocidad de nuestra Guerra
Civil-, no aceptan haberla perdido. Lo dicen las banderas republicanas, oriflamas
efímeras que representan una experiencia nefasta. ¿La guerra? Nada importa, Se ha
puesto en marcha la máquina de la coacción, de la presión social, del insulto violento,
de la agresión física y animica. Los de la pancarta no se enteran de nada, y jamás
miran hacia atrás... No han leído la Historia de España. En España cuando la sociedad
se levanta siempre lo ha hecho en dos mitades, nunca unida. Y terminamos a tortas, no
por la guerra en Iraq, sino por lo de siempre. La Derecha cerril no existe. Se la ha
llevado el tiempo. Aquí es imposible encontrar un Le Pen, y de encontrarlo, estaria en la
soledad más absoluta. En la Derecha de hoy nada hay de cimiento fascista. Y se creía
-yo el primero- que tampoco lo habia totalitario en una Izquierda moderna y
socialdemócrata. Pero no. Le ha salido al blando de Zapatero el largocaballerismo más
oscuro. Le ha salido o se lo ha sacado Llamazares, a quien Zapatero admira sin limite,
y que sí, ese sí, lleva en su higado toda la bilis del enfrentamiento. Nadie quiere la
guerra, que no es lo mismo que la guerra, en determinadas ocasiones históricas, no sea
inevitabie. La buena voluntad de la voz popular, que no unánime pero sí de
considerable representación, ha sido acallada por los gritos de los vándalos. Los
pacifistas han declarado la guerra. Llamazares los controla y Zapatero los tolera,
aflojado de remos. Con el no a la guerra ellos buscan la guerra. No la de Iraq. La
nuestra, preferentemente" (25-3-03).
En el libro recientemente aparecido en España y ampliamente comentado en esto días
(marzo de 2003) de ENMANUEL TODD a quien volveré con otras referencias en la parte tercera de
este libro, hay una afirmación contundente: las supeustas mentiras de los EE. UU., cuando se
inventan motivos artificiales para atacar a Irak tienen un solución muy sencilla: la alfabetización.
Es decir, la cultura. Los movimientos progresistas actuales utilizan la mentira como sus
predecesores en esa ideología, pero con más alcance gracias a los medios de comunicación. El
analfabetismo crece. Crece incluso en la universidad. El camino y la difusión de la mentira es
una tarea fácil. La mentira, que para algunos rinde unos beneficios políticos y militares de
enorme consideración para destruir la democracia.
Pues bien, para desenmascarar la mentira el pueblo analfabeto necesita unos recursos
determinados. Esos recursos son los recursos de la cultura.
TODD habla de la alfabetización que es le primer paso de la cultura. La razón es muy
sencilla. Tanto este autor como otros que han intervenido en la polémica dan por supuesto que el
nivel cultural del pueblo es tan bajo que hay que comenzar por alfabetizarlo. Los estudios
comparativos demuestran que los alumnos universitarios de los primeros cursos son incapaces
de leer una artículo de un periódico con sentido; eso que ahora llaman 'lectura comprensiva'; es
decir, leer con la capacidad de identificar los elementos esenciales de lo que se lee, sabiendo cuál
es el pensamiento principal y cuáles son los pensamientos subordinados o secundarios, cuál es
el mensaje de un discurso o de un tema expuesto por el profesor en el aula. Claro está que hay
muchos profesores que tampoco saben cuál es el pensamiento que tienen que presentar como
principal en el tema que explican ni cuáles son los requisitos de la coherencia lógica que debe
presidir o estructurar la exposición de ese pensamiento y todo su discurso.
Los dos colunistas antes citados coinciden también en el diagnóstico y el tramiento de
esta enfermedad. El primero invita a los jóvenes a visitar las hemerotecas de aquellos años para
"leer sin anteojeras la prensa de la época; estoy seguro de que, tras ese ejercicio catártico,
seguirian execrando la dictadura que vino después, pero ya nunca más volverían a vindicar con
nostalgia una época de infeliz recordación". Y el segundo acusa a los organizadores de
manipular a la "ciudadanía ingenua y los necios de siempre que son decenas de miles", para
luego echarles en cara que son ellos los que "han levantado a la sociedad", pero "no han leído
la Historira de España". El diagnóstico, pues, es la muy extendida enfemedad de la estolidez,
contagiada deliberadamente por los organizaadores a lo largo de muchos años, y el tratamiento
indispensable o insustituible, la cultura, al menos la cultra que se encuentra en las hemerotecas y
en la Historia de España. La ignorancia de las masas forma parte del sistema como medio para
que las mentiras puedan pasar como verdades incuestionables. Contra esto sólo existe un
tratamiento eficas que es la cultura.

JULIAN MARÍAS, al que ya me he referido en este mismo apartado vuelve una y otra vez
sobre la misma idea de la calamidad que supone para todos la invasión de la mentira en la vida
pública y la necesidad que tenemos de desnmascararla utilizando este recurso de la cultura, sobre
todo, la cultura que deriva del conocimiento de la historia:

"Tengo muchos años y bastante buena memoria. Puedo recordar lo que se ha


dicho en épocas ya bastante lejanas y cuáles han sido mis reacciones a ello; pero tengo
con ciencia de que la mayoría de las personas que viven hoy no recuerdan ya lo que ha
pasado en la segunda mitad del siglo XX. Esto origina una situación de relativa
indefensión; la falta de memoria permite que se hagan intentos que fraca- saron hace
unos decenios y que son nuevamente posibles por el olvido. La acumulación de noticias,
la reiteración cotidiana de ideas poco contrastadas y de escasa justificación, todo eso
hace que sea difícil defenderse de la falsedad y rechazarla. La experiencia personal es
muy limitada, pero si se la poseyera y actualizara sería un instrumento eficaz de crítica,
de defensa frente a toda falsificación. Por desgracia, no se puede contar demasiado con
esto; apenas funciona la memoria histórica, y esto crea un curioso estado de
«inexperiencia» que priva de madurez a las reacciones personales y colectiva.
Habría que hacer un esfuerzo para superar esta situación. El método sería
simplemente decir que es falso lo que lo es; mostrar justificadamente el error o,lo que es
peor, la mentira de los que la cometen. Si esto se hiciera con alguna constancia y con
acierto, se produciría el desprestigio de los que no merecen tener ningún prestigio;
restablecería una visión justificada de los méritos o la falta de ellos en las diferentes
personas, actitudes, posiciones, partidos, que aspiran a influir en nosotros.
Un mínimo de memoria es condición indispensable para el acierto; si se van
olvidando las cosas a medida que se producen, no se logra ese enriquecimiento en que
consiste la madurez. Los que no recuerdan no maduran, están perpetuamente
empezando, no adquieren la fortaleza que se debe a la experiencia personal y que puede
conducir a la experiencia histórica. Esta se consigue teniendo en cuenta lo que ya ha
pasado, pero perdura en sus consecuencias, y de este modo llega hasta el presente" (27-
3-039.

Una democracia construida sobre al base de la mentira no es una democracia, sino una
dictadura, pues el pueblo no puede ejercer las funciones originarias del poder (elección) si no
sabe qué es el poder, si no tiene idea clara de cuál es el bien común en favor del cual debe
alumbrar ese poder con su voto, si no tiene criterios claros sobre lo que quiere o lo que debe
querer, si no sabe lo que es una sociedad y los recursos del poder para gobernarla en el sentido
de que resulten mejorados sus derechos, sus libertades y la dignidad de su persona, si lo que
busca con su voto es lo que le dicen cuando le mienten y no lo que realmente necesita para hacer
efectiva su vida como persona. Sobre todo, si no conoce las 'verdaderas intenciones' de aquellos
que le son propuestos como potenciales candidaatos. Sólo la cultura le permite salir de este
estado, pues sólo la cultura le capacita para darse cuenta de que le están mintiendo de forma
sistemática. De que le están mintiendo precisamente esos que le piden su voto o su apoyo en las
algaradas callejeras para sacarle de su miseria física, intelectual y moral.

Las nociticias que más abundan en estos momentos son las noticias sobre la guerra de
Irak. Si las informaciones que tenemos de los comportamientos de sus defensores y detractores
en el mundo entero se encuentran marcadas o contaminadas por la mentira, las notcias que nos
llegan del frente de batalla son todavía más confusas, más contradictorias, más interesadas y más
envenenadas. Ni siquiera son noticias. Son productos artificiales que 'se compran y se venden'
como una mercancía como prte de un negocio del que derivan enormes benficios. Tomo unos
párafos de una entevista hecha al peridosta e historiador polaco KAPUSCINZKI en las que se
advierte que la única forma de hacer frente a la mentira es la cultura del lector, es decir, la
foramción intelectual adecuada que le suministra los recursos para saber qué es lo que tiene que
aceptar y qué es lo que tiene que rechazr:

"Siempre que hay guerra, las partes mienten irremisiblemente. Un comunicado


de Estado Mayor es, por definición, una pura mentira. Es información con objetivo: es
propaganda. Durante la guerra entre Israel y Egipto, en el 72, un sociólogo hizo cuenta
de los comunicados de bajas materiales causadas al enemigo y, sumadas, se deducia que
los dos habian destruido al enemigo tres veces más carros y aviones de los que tenían.
Mi amigo Phillip Knightley estudió cien años de guerras y su conclusión es el título de
su obra: 'La primera baja siempre es la verdad'. Sólo el reportero avisado puede ofrecer
un cuadro verdadero. Hoy más que censura hay exceso de información y, por tanto,
trivialización. ¿El reto del periódico es distinto? El desarrollo de las comunicaciones ha
complicado mucho el campo informativo. La situación de los medios, la vida del
corresponsal en el frente, no tiene nada que ver con la de hace décadas. El primer factor
ha sido el desarrollo tecnológico, que facilitó mucho la transmisión y manejo de la
información; el segundo es el descubrimiento por los poderes de que la información es
un negocio: antes se entendía la información como fuente de acceso a la verdad del
mundo; ahora es un producto que da dinero y del que no se pregunta si es verdadero, sino
si es interesante, para poder venderlo. Cuando se descubre como negocio, el gran capital
se interesa por un oficio que siempre había sido pobre: en el siglo XIX, por ejemplo, es
una aventura intelectual, un órgano de lucha, creado por un político comprometido, por
una familia humanista. Éste era un oficio muy manual y ahora es de grandes accionistas,
tenemos dueños de grandes cadeuas que son millonarios y, a menudo, no saben una
palabra de periodismo... Ahora ustedes (los reporteros) son obreros que tienen que
producir más; la empresa no quiere informar más, sino vender más. La buena noticia es
que, al haber más, también hay mejores medios y fuentes de información; casi en cada
país se puede encontrar un par de buenos periódicos. Esta situación requiere una nueva
actitud del lector: ahora la responsabilidad es suya" (Kapuscinski 30-3-03).

Y uno de nuestros columnistas añadía lo siguietne:

"La información se compra y se vende, se deteriora se recambia en un ámbito de


mercado que no puede prescindir de las curvas de oferta y de demanda, ni de la
investigación de los hábitos del consumidor, de sus deseos y aspiraciones por
extravagantes que sean. Los periódicos, las cadenas de televisión y la radio buscan al
cliente allí donde se encuentra y esperan de él, puesto que le dan lo que necesita, que
permanezca fiel en su puesto de audiencia. Dado que hay dificultades técnicas y políticas
para ofrecerle la guerra tal como es, en directo, con inmediatez, con todos los datos y
evidencias, le ofrecen a cambio una gran abundancia de productos derivados del
pensamiento a través de las opiniones de expertos, de moralistas, de cientificos, de filó-
sofos, de artistas, de políticos y de público corriente, como si una cosa tuviera que ver
con la otra, como si lo que esos interlocutores dicen y piensan estuviera relacionado aun
de la manera más remota con la dialéctica impar de la guerra.

El perodista español Jeús Quintero (16-11-03) contestaba así a uno de sus


entrevistadores:

"Los mercaderes han convertido el medio más poderoso de todos los tiempos en
algo que funciona como una fábrica de neveras (puro negocio). Pero la nevera vas
acomprarla y la basura te la meten en la sala de estar... Los perodistas no somos nada;
cuando llega la maquinaria de la rentabilidad, arrasa. Nuestro trabajo pronto estará en
manos de tres personas o de tres consejos de administración"

APÉNDICE:

Todo lo que hy en este libro son opinioens pesonales y juicios d valor qeu tambien son
pesonales. Doy pos upuesto qeu son opinione y juicios discutibles desde meuchos puento de
vista. Perso son mis opiniones y mis juicios que forman aprte d emis conviciones. NO prtendeo
lanzar a nadie a la acción. Tmpoco pretendo que andie se sienta azuzado a la acción tomando
como base estos juicos y opiones. si algien siente es tentacion y lo hace es algo que correde su
cuenta. Es su problema. Yop me limito a espresar estos opinioens y estos juicios amparado an
uno d elsod erecnos heumanos funamenteale qeu es la libertad de pensmiento y la libertad d
exprsión. Por lo demás en este libro no mainifestao nafd en cotnra de las pesonas. No juzgo ala
pesonas individuales por lo eu son, sino por lo uqhacen en su vida publica. es decir, lo qeu se
juzga y valora de foram diredta e inmedita son los hedhos.