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Capítulo

¿Son buenos o
malos los conflictos
en el matrimonio?


C
UANDO UNA PAREJA viene
a mí para que oficie en su bo-
da”, escribe Walter Trobisch,
“siempre le pregunto si ya han
tenido una buena pelea. Y les
“En el hogar de los esposos
Sumario aclaro: no un simple desacuerdo; me refiero
que nunca pelean se puede palpar a una pelea de verdad, verdad. Muchas veces
me responden: ‘Oh, no, por favor. Nos quere-
el peligro de una explosión nuclear”. • Los conflictos mos mucho para pelear’. Entonces les digo:
GEORGE BACH Y PETER WYDEN • Ventajas de los conflictos ‘Peleen primero, y luego me buscan para ca-
para el matrimonio
sarlos’”.1
• Estilos para resolver
los conflictos La intención del consejero, por supuesto,
no es poner a pelear a la joven pareja; es más
bien, determinar si son capaces de reconci-
liarse y de manejar lo que con razón muchos
30 ME CASARÍA DE NUEVO CONTIGO ¿Son buenos o malos los conflictos en el matrimonio? 31

expertos consideran la prueba de ácido de to son los mismos que se emplean para pe-
la vida matrimonial: el manejo del con- ligro y oportunidad.3
flicto.
¿Es bueno o malo el conflicto en la vida Los conflictos
matrimonial? La función que cumple, ¿es El conflicto, en sí mismo, no es ni bue-
profiláctica o tóxica? La tendencia, casi ins- no ni malo, simplemente es.4 Otra cosa muy
tintiva, es ver el conflicto como un factor diferente es cómo la pareja lo maneja, pues
amenazante para la felicidad de la pareja, dependiendo de cómo lo haga, los conflic-
porque ese es el significado básico que trans- tos pueden representar un peligro para su
mite la palabra en sí: lucha, pelea, combate. bienestar conyugal o una oportunidad para
Pero la palabra conflicto también signifi- resolver sus problemas y fortalecer sus
ca materia de discusión.2 Visto desde este án- vínculos matrimoniales.
gulo, el conflicto cumple la función de po- Uno de los hallazgos más sólidos de mu-
ner al descubierto problemas de la vida chas investigaciones en el campo de la vi-
conyugal que ameritan discusión. Y esto da conyugal es que las parejas felizmen-
no es malo; todo lo contrario. De hecho, cu- te casadas son más hábiles que las infeli-
riosamente, los caracteres que se usan en ces en el manejo de sus diferencias, desa-
chino para representar la palabra conflic- cuerdos y conflictos.5 Esta realidad es tan
Los esposos que nunca pelean corren el riesgo de enfrentar conflictos que por
su naturaleza se consideran “explosivos”. Todas las tensiones acumuladas pue-
Los conflictos en el matri- den escapar de repente de la misma forma como sucede con los volcanes.
monio tienen la función
de poner al descubierto
problemas que ameritan
ser discutidos. Los conflic-
tos no son ni buenos ni marcada, que uno de los indicadores más labras, a mayor el grado de cercanía en una
malos; sencillamente son confiables para diagnosticar la “salud” de relación, mayor es también la posibilidad
sucesos que, si son bien
manejados, pueden re- un matrimonio es cómo “pelea” dicha pa- de roces, y de choques. Y en esto de cerca-
presentar oportunidades reja.6 Y si a todo esta mezcla añadimos que nía, ninguna relación interpersonal supera
de fortalecimiento para
no hay manera de evitar los conflictos, en- la matrimonial. Razón tiene Dwight Small
la vida conyugal.
tonces conviene prestar mucha atención cuando dice que el matrimonio es un siste-
a cómo “administrar” este aspecto tan sen- ma de tensión y que “la tarea de los esposos
sible de la relación matrimonial. consiste en reducir algunas fuerzas, aumen-
tar otras y, en general, buscar un punto de
¿Por qué son inevitables equilibrio dentro del sistema”.7
los conflictos en la vida Un sistema de tensión: esto es el matrimo-
matrimonial? nio. Dicho de otra manera, los conflictos en
¿Cuáles son las posibilidades de que el matrimonio son inevitables, tal como
usted entre en conflicto con un vecino al lo indica David Mace en la ilustración de
que apenas da los buenos días, y eso de las tres maletas.8 Cuando un hombre y
vez en cuando? Muy pocas. Pero esas po- una mujer se casan cada uno trae al matri-
sibilidades aumentan, por ejemplo, con sus monio su propio equipaje (cultura, prin-
compañeros de trabajo. Y se incrementan cipios, hábitos, actitudes, expectativas, gus-
todavía más con la persona que está más tos…). Al unirlos resultan tres “maletas”
cerca de usted: su cónyuge. En otras pa- o valijas.
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Las tres maletas de Juan y María Votos matrimoniales


La primera maleta contiene el equipaje que Juan y María pue- Cuando un hombre decide unir su vida a una mujer,
den compartir sin dificultad: a los dos les gusta la lectura, la músi- y dice “sí” a los votos matrimoniales, con este he-
ca popular, los parques, la playa, la comida de restaurantes y via- cho está reconociendo al menos dos cosas im-
jar en barcos. Estos son sus patrones de vida congruentes. portantes:
La segunda maleta contiene las diferencias: rasgos de • La primera, está renunciando a todas las de-
carácter, hábitos y gustos que, aunque no coinciden, los más mujeres.
ayudan a crecer: Juan es un apasionado de los deportes; • La segunda, está aceptando a esa mujer
María, de los juegos de mesa. A Juan le gusta hablar de con todo lo que ella es; es decir, con todo
política; a María, de la moda y de sus artistas favoritos. su equipaje.
Juan disfruta al estar solo; María prefiere estar rodeada Parte de ese equipaje no será del todo
de mucha gente. Estos son los patrones de vida comple- agradable para él. Cada vez que La ter-
mentarios. Aunque se trata de diferencias, son tales que, si cera maleta se abra, la posibilidad de
las manejan bien, pueden ayudarlos a crecer como indivi- choques estará a la orden del día. Y lo
duos y como pareja. Es decir, los pueden enriquecer. mismo, por supuesto, ocurrirá cuando la
La tercera maleta también contiene diferencias, mujer dice “sí”; no puede casarse solo
pero del tipo que generan tensiones: por ejem- con la parte agradable de él.
plo, Juan es un poco desordenado, mientras que Nos casamos con un “pa-
María es excesivamente cuidadosa con el arre- quete completo”.
glo de la casa y de sus pertenencias.
Juan es muy poco expresivo en sus
afectos, María es muy cariñosa.
Juan es muy ahorrativo, María
gasta fácilmente el dinero. Es-
tos son los patrones de vida
conflictivos. Con toda segu-
Probablemente en este punto el lector La realidad de la vida
ridad, estas diferencias los enfrentará y, a menos preguntará: “Y si el conflicto es inevitable matrimonial
que hagan ajustes drásticos en la forma de ser de en el matrimonio, y si saber manejarlo es Los que ya hemos estado casados duran-
cada uno, habrá choque de voluntades y también tan importante para el bienestar de la pa- te algunos años, hemos podido constatar
mucha frustración. reja, ¿por qué no se advierte a los novios la verdad de que el amor no es una llanura,
¿Conclusión? ¡Cuidado con la tercera ma- de este asunto? Esta es una buena pregun- sino una sucesión de altos y bajos. En unas
leta! Si algo nos enseña la ilustración ta, pero cabe también preguntar cuántos ocasiones nos sentimos en la cumbre del
anterior es que cada individuo trae quieren escuchar consejos sobre el conflic- amor, casi tocando el cielo; en otras, nos en-
a la unión matrimonial una ma- to conyugal durante el idilio del noviazgo. contramos en el valle de la desilusión y el
teria prima que hace de su Lo otro es que, por muchos consejos que desconsuelo. En unos momentos estamos
persona lo que es. una pareja reciba en este asunto del con- dispuestos a dar la vida por nuestro cónyu-
flicto, hay que estar casados para poder ge, en otros lo quisiéramos borrar del mapa.
entender una de las grandes realidades de ¿Cómo podemos explicar estas discrepancias?
la vida matrimonial: que el amor no es una La respuesta a estas preguntas se halla
llanura, sino una sucesión de cumbres y en otra pregunta: ¿Pueden existir las cum-
valles. bres sin los valles?
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Posibles ventajas de los conflictos


en el matrimonio

1. Los conflictos muestran que a la pareja todavía le preocupa su matrimonio


Aunque parezca absurdo, los desacuerdos y los conflictos de alguna manera indican
Los buenos y los malos momentos en el matrimonio pueden comparar- que un matrimonio está vivo. Y que a los cónyuges les preocupa su relación al punto
se a cumbres y valles. Pero no puede haber cumbres sin que haya valles
de que a veces pelean para que no muera. Si usted quiere comprobarlo, tome el tiempo
y viceversa. La idea es disfrutar más de las cumbres sacándole, al mismo
tiempo, provecho a los momentos inevitables que pasemos en los valles. para analizar las causas que motivan muchos de sus conflictos. Se dará cuenta que
son el resultado de querer cosas buenas para su
matrimonio: más tiempo juntos, más cariño
o atenciones, más comunicación, más inti-
Cumbres y valles bres, y sacar el mayor provecho de esos midad… Nada de esto es malo. Quizás
John Crosby, en su libro Illusions and momentos inevitables en que nos encon- el problema está en la forma como cada
Disillusions (Ilusiones y desilusiones), afirma: tremos en los valles. uno quiere alcanzar esos objetivos. O,
“Una fuente de descontento en el matri- también, hay otros problemas que
monio surge cuando comparamos los bue- El conflicto: se deben resolver primero.
nos momentos (las cumbres) con los ma- ¿Deseable o indeseable? Si, por el contrario, en su
los (los valles). Pero la realidad de la vida Hasta este punto hemos afirmado lo que matrimonio ni siquiera hay
es esta: si quieres eliminar los valles, tendrás el lector puede aceptar sin problema algu- desacuerdos, entonces sí
que eliminar también las cumbres [...]. No no: que los conflictos en el matrimonio son podría haber razones para
inevitables. Lo que vamos a agregar ahora, preocuparse. En algunos
puede haber cumbres sin valles”.9
matrimonios las cosas han
Esta es la pura realidad: no hay cum- en cambio, no es tan fácil aceptar: que el
llegado a un nivel tan crí-
bres sin valles. No podemos eliminar los conflicto puede ser bueno para la salud de
tico que los esposos ya
unos sin que a la vez desaparezcan tam- su matrimonio. Aún más: algunos especia-
(pasa a la pág. 36)
bién los otros. Lo que sí podemos hacer es listas en la materia afirman que cierta do-
tratar de pasar más tiempo en las cum- sis de conflicto es deseable. ¿Por qué?
(pasa a la pág. 39)
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Posibles ventajas de los conflictos en el matrimonio


(viene de la pág. 35)

ni siquiera pelean. Como dijera un autor, tingue las relaciones superficiales de las profundas.12 Y para comprobarlo
“la apatía representa para el matri- basta que usted recuerde su propia experiencia con quien ahora es su cónyu-
monio un peligro mayor que el con- ge. Los serios desacuerdos entre ustedes se produjeron después que
flicto”.10 la relación se movió del plano superficial a niveles más pro-
2. Los conflictos advierten fundos, no antes. Y fue la resolución adecuada de esos con-
del peligro flictos lo que les permitió seguir avanzando hasta llegar
Al igual que las señales de tránsito, al nivel de intimidad que ahora disfrutan. La figura de
o los síntomas, en el caso de las enferme- la página 38 ilustra apropiadamente esta realidad.
dades, los conflictos matrimoniales indican Note que la misma pared que separa las interaccio-
la presencia de áreas problemáticas, zonas importantes del territorio, nes superficiales de las íntimas también posee una
que requieren atención. Muchos de los desacuerdos conyugales son como los puerta que brinda acceso a la intimidad. Cada con-
témpanos de hielo: de ellos solo se ve la punta. El verdadero problema, lo que separa flicto bien manejado propicia el acceso a una relación
realmente a los esposos, está bajo la superficie. Y es muchas veces gracias a un con- cada vez más profunda. Es como entrar por la puerta a la
flicto que la pareja se percata de la presencia de esas enormes “masas de hielo” en intimidad. Lo contrario también es cierto: cada conflicto
su matrimonio. De este punto hablaremos en detalle más adelante, pues este será el mal manejado, no solo impide “entrar por la puerta” de
tema del capítulo 4. la intimidad; sino que puede causar que choquemos con-
tra la pared.
3. Los conflictos permiten conocer mejor al cónyuge
He aquí una de las funciones más importantes del conflicto matrimonial: permite 5. Los conflictos pueden propiciar cambios necesarios
a los cónyuges conocerse mejor uno al otro. Muchas parejas admiten hoy que no se Aunque es cierto que muchos enfrentamientos conyugales de-
conocían realmente hasta que estalló entre ellos la primera gran pelea. Fue entonces jan en su estela amargura y resentimiento, también lo es que, gracias
cuando lo mejor, o lo peor, de cada uno salió a relucir: la capacidad de mantener la a ellos, muchas parejas han logrado madurar en su relación. La expli-
calma bajo la provocación, de respetar el punto de vista del otro, de diferir sin ofender, cación a esta aparente contradicción se halla en el hecho de que
de transmitir aceptación en medio de los desacuerdos. Una conocida escritora expresa cada conflicto señala aspectos de la conducta de cada uno que están causando daño. Y
esta realidad de la vida conyugal en estas palabras: decimos cada uno porque ninguno de los esposos es to-
“Marido y mujer aprenden a conocerse como no podían ha- talmente culpable de los problemas matrimoniales.
cerlo antes de unirse. Este es el período más crítico de su ex- Por esta razón, si al enfrentar esas situaciones difíci-
periencia. La felicidad y la utilidad de toda su vida ulterior les cada cónyuge actúa con madurez, reconociendo
dependen de que asuman en ese momento una actitud co- su parte de responsabilidad, y haciendo los
rrecta. Muchas veces cada uno descubre en el otro flaque- ajustes necesarios en su conducta, lejos de
zas y defectos que no separarlos, el conflicto los acercará.
sospechaba; pero los
corazones unidos por El conflicto acercará a aquellos cón-
el amor notarán tam- yuges que estén dispuestos a enfren-
bién cualidades desco- tar las situaciones difíciles con ma-
durez, aceptando responsabilidades
nocidas hasta entonces. Procuren todos descubrir las vir- y haciendo los cambios necesarios
tudes más bien que los defectos”.11 en su comportamiento.
4. Los conflictos son la puerta a la intimidad
Esta función la señala acertadamente Gary Smalley cuan-
do escribe que el manejo adecuado de los conflictos dis-
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(viene de la pág. 34)
Recuerde el lector que todos estos re- La actitud es importante
El conflicto: ¿una pared o una puerta? sultados deseables se producen cuando la Todo lo que hemos dicho hasta aquí po-
pareja maneja bien el conflicto. Ya lo diji- dría resumirse así:
mos antes: los conflictos pueden ser la pa- • Los conflictos en el matrimonio son inevi-
red donde nos estrellemos o la puerta que tables.
La barrera del conflicto nos dé acceso a una profunda intimidad. • El efecto de esos conflictos será el que la pa-
Peligro u oportunidad: eso es el conflicto ma- reja permita: mayor amargura o mayor
Intimidad trimonial. El resultado, en gran medida, intimidad.
dependerá de los cónyuges y de su actitud ¿Cuál es la actitud adecuada para enfren-
al manejar sus diferencias. tar con acierto esas situaciones que en la
vida conyugal tienen la pro-
piedad de acercar o alejar?
Un ejemplo puede ayu-
dar a ilustrar el punto.
María está acostum-
brada a pasar las navi-
dades y el año nuevo
con sus padres; y quiere
seguir haciéndolo aún des-
pués de casada. Juan prefiere
Puerta de la que permanezcan en casa, aun-
intimidad que estén ellos solos con sus hijos.
Ella alega que no hay nada de malo en
estar con sus parientes en una fecha tan es-
pecial. Él responde que ya ellos han forma-
do su propio hogar y deben ir acostum-
brándose a la idea de crear su propio am-
biente. ¿Qué debe prevalecer: la lealtad
hacia la propia familia o la lealtad a la fa-
milia paterna? ¿Cómo resolvería usted
esta situación? La respuesta ideal, es de-
Él Ella cir, la que mejor funcione para su ma-
trimonio, dependerá mucho de su acti-
tud ante la situación.

La cooperación es imprescindible en
el matrimonio. Los corazones que es-
tán unidos por el amor reconocerán
cualidades en su pareja, además de los
inevitables defectos de todo ser hu-
mano. Una actitud positiva y de apre-
cio por los valores personales del cón-
* Adaptado de Gary Smalley, Secrets of Lasting Love (Nueva York: Simon and Schuster, 2000, p. 93). yuge contribuye a crear un clima de
mutua comprensión y compañerismo.
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¿Cómo trasladaríamos esa actitud al En su matrimonio, ¿qué papel está ju-


El dilema del prisionero 13
ejemplo de Juan y María? Pues si de coope- gando el conflicto: una puerta o una pa-
ración se trata, y de que ambos ganen, qui- red? Pues le diré cuál es la experiencia de
zás convenga alternar el lugar donde pasar las parejas felizmente casadas: para ellos
Las dos principales actitudes que podemos asumir al ma- las festividades: un año en casa de la fami- los conflictos proveen oportunidades para
nejar los conflictos conyugales los ilustra el conocido di- lia de ella; otro en la de él; otro en su propio el trabajo de equipo. Juntos atacan los pro-
lema del prisionero.Tal como lo presenta Stephen Litllejohn. hogar. En cualquier caso, el arreglo debe blemas que son propios de todo matrimo-
Dos hombres son arrestados por un crimen. Una vez
funcionar para ambos, y debe ser tal que no nio y juntos los superan. ¿Cómo lo logran?
colocados en celdas separadas, deben decidir si confesar
deje a uno como ganador y al otro como perde- Específicamente ¿qué hacen, o no hacen,
la falta o callar. Tienen varias opciones:
dor, como bien apunta Gary Chapman: estas parejas para impedir que los desacuer-
Si uno confiesa, pero el otro no, el confesor saldrá en libertad mientras que
su amigo quedará en prisión durante veinte años. “El objetivo en la resolución de conflictos dos y conflictos conyugales socaven las
Si ambos confiesan, los dos recibirán cinco años de cárcel. no es eliminar nuestras diferencias; es apren- bases de su unión? Este es el tema que
Si ninguno confiesa, los dos pagarán solo un año der a trabajar como equipo, usando las di- ocupará el siguiente capítulo.
de cárcel. ferencias como recurso para hacer que nues-
Recordemos que no pueden comunicarse. Esto sig- tra vida sea más placentera”.14
nifica que, además de no poder ponerse de acuerdo, Precisamente aquí radica una
ninguno podrá saber qué ha decidido el otro. ¿Cuál de las grandes diferencias entre
es, entonces, el dilema? Básicamente, es cooperar o los conflictos destructivos
competir. Cooperar significa aquí que ambos ca- y los constructivos. En los
llen pues es la única opción que les depara un año destructivos al menos uno
de prisión. Competir, por el contrario, equivale a
de los cónyuges se siente
confesar: cinco años de cárcel si ambos confiesan,
insatisfecho, ya que piensa
pero veinte años para el que calle. Esta última op-
haber perdido algo como
ción colocaría a uno en la
posición de ganador resultado del conflicto. En
(sale en libertad), y al los constructivos, ambos
otro en la de perdedor cónyuges participan de las
(veinte años de pri- decisiones que los afectan y
sión). ambos creen haber ganado
con los resultados.15
Salta a la vista en la ilustración an- Bien, suficiente por ahora. ¿Cómo re-
terior que la mejor opción para ambos es sumiríamos el contenido central de este
cooperar, no competir. La actitud de coope- capítulo? Muy sencillamente: Aunque los
ración, no la de competencia, es también la conflictos pueden ser un peligro para la
que mejor funciona en el matrimonio a la
salud de cualquier matrimonio, también
hora de enfrentar los desacuerdos grandes
presentan oportunidades para fortalecerlo.
y pequeños. Y es así porque la cooperación
Lo que para unas parejas representa una pa-
es la actitud propia de los esposos que se
ven a sí mismos como miembros de un red donde se estrellan, para otros es una
mismo equipo: o los dos ganan o puerta que se abre hacia una intimi-
los dos pierden. No conciben la dad cada vez más profunda y
idea de que uno resulte ganador perdurable.
y el otro perdedor.
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Estilos para resolver El conflicto y la salud de su matrimonio


los conflictos conyugales
Para nadie es un secreto que las parejas felizmen-
te casadas son más hábiles que las infelices en
el manejo de sus diferencias y conflictos. Pero
sorprende a muchos saber que los conflictos,
bien manejados, pueden ser de utilidad.
¿Qué funciones positivas cumplen los con-
¿Puede identificar el suyo? flictos en el matrimonio?
En su libro, Comprometido: ¿Está listo para amarrarse?, D. Brown16 afirma que existen, 1. Producen cambios que fortalezcan la rela-
básicamente, cinco estilos para resolver las diferencias matrimoniales. ción conyugal.
• Evadir: “Sacarle el cuerpo” al problema para ahorrarse el malestar que a veces 2. Muestran que a la pareja todavía le preo-
producen los enfrentamientos. cupa su matrimonio.
• Competir: Actitud característica de quien ve en el conflicto una contienda en la 3. Aclaran diferencias que de
cual un cónyuge debe prevalecer sobre el otro. permanecer desatendidas,
• Perder: Estilo que exhiben aquellos que prefieren ceder a las demandas del otro pueden derivar en proble-
con el fin de mantener la paz en la relación. mas más serios.
• Empatar: Esta es la conducta del “negociador” que no está dispuesto a dar a me- 4. Contribuyen a que los
nos que reciba algo a cambio. cónyuges se conozcan
• Cooperar: Esta es la actitud ideal, pues las partes involucradas en el conflicto in- mejor.
tentan comprender la posición del otro y, juntos, buscan la salida que más los be- 5. Permiten a la pareja ubi-
neficie como individuos y como pareja. carse en niveles cada vez
más profundos de intimidad.
6. Ponen a prueba la capacidad
de los esposos para el perdón
y la reconciliación.
7. Ayudan a manejar los desafíos de
la vida en común.
8. Promueven el crecimiento de la
relación conyugal, al probar la ha-
bilidad de los esposos para aceptar
sus diferencias de opinión.

Aunque puede parecer contradictorio,


“el conflicto puede ser bueno para la
salud del matrimonio”. El grado de sa-
tisfacción matrimonial que logren los
esposos será proporcional a su habi-
lidad para resolver sus conflictos.
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Referencias

¿Cómo manejan el conflicto 1. Walter Trobisch, I Married You (Nueva York: Harper & Row,
1971), p. 76.
2. Diccionario de la lengua española. Real Academia Española
9. John Crosby, Illusions and Disillusions, p. 255.
10. Ernest Havemann y Marlene Lehtinen, Marriages and Families,
2ª. ed. (Englewood Cliffs: Prentice Hall, 1990), p. 156.

las parejas infelices? (Madrid: Espasa Calpe, 2001), p. 621.


3. Roxane Lulofs y Dudley Cahn, Conflict: From Theory to Action
(Boston: Allyn & Bacon, 2000), p. 3.
11. Ellen G. White, El hogar cristiano, p. 90.
12. Gary Smalley, Secrets of Lasting Love (Nueva York: Simon and
Schuster, 2000), p. 97.
4. Un libro útil para estudiar la naturaleza del conflicto conyugal 13. Hay varias versiones de este dilema. La que aquí usamos ha
En opinión de Patricia Noller y Mary Ann Fitzpatrick,17 las pare- es el de David Augsburger, Caring Enough to Confront (Ventura, sido adaptada de Stephen Littlejohn, Theories of Human Com-
California: Regal Books, 1983). La idea de que el conflicto sim- munication, 7ª ed. (Belmont: Wadsworth, 2002), p. 256.
jas infelices en su matrimonio… plemente es aparece en la página 51 de su libro. 14. Gary Chapman, “Solving conflicts without arguing”, Marriage
5. Investigadores de la talla de John Gottman, Howard Markman, Partnership (Verano, 2007), p. 17.
• Pasan más tiempo en situaciones conflictivas, es- Scott Stanley, Clifford Notarius y otros, coinciden en esta apre- 15. Para mayor información sobre este punto, ver R. Lulofs y D.
pecialmente resolviendo problemas relativos a ciación. A lo largo de toda esta obra mencionaremos sus nom- Cahn, Conflict: From Theory to Action (Needham Heights: Allyn
bres y sus obras más importantes. and Bacon, 2000), p. 55.
la comunicación, la vida sexual y la forma de 6. John Gottman y Nan Silver, Why Marriages Succeed or Fail 16. D. Brown, Engaged, Are you fit to be tied? (Littleton: Serendipity
ser de cada uno. (Nueva York: Simon and Schuster, 1994), p. 15. House, 1992).
7. Dwight H. Small, After You’ve Said “I Do”, p. 66. 17. Patricia Noller y Mary Ann Fitzpatrick, Communication in
• Se involucran más en conductas negativas, ta- 8. Esta Ilustración la aplica de manera muy pedagógica David Family Relationships (Englewood Cliffs: Prentice Hall, 1993),
les como no escuchar cuando el otro habla, airar- Mace en su libro Love and Anger in Marriage (Grand Rapids: capítulo 9.
Zondervan, 1982), pp. 58-60.
se cuando hay desacuerdos, acusar al otro y rehuir
al conflicto.
• Ante la presencia de situaciones conflictivas, es común
que uno de los cónyuges quiera aclarar el problema
mientras el otro lo rehuye.
• Tienden a “devolver golpe por golpe”; es decir, intercambian conductas negativas.
En otras palabras, esto es lo que NO se debe hacer.

La idea de devolver “gol-


pe por golpe”, contribu-
ye al afianzamiento de
conductas negativas en
el matrimonio. Esta es
una situación que debie-
ra evitarse a todo costo.
Capítulo

El arte
de saber “pelear”

R
ECUERDA el lector la maleta

¿ de aquellas diferencias que


generan tensiones? Pues ya
sea que usted tenga muchos
o pocos años de casado, o
“Las parejas felizmente casadas son las que incluso esté contemplando hacerlo pronto,

atacan los problemas y juntos los superan. Sumario lo cierto del caso es que más le conviene pres-
tar atención a esa “maleta”. Ya que son muchas
Las que no tienen el valor para enfrentarlos • Resolución las evidencias que le asignan al manejo ade-
de conflictos cuado del conflicto un rol determinante en la
son las que fracasan en el matrimonio”.1 • El ABC del conflicto felicidad de la pareja.
PAUL TOURNIER
• Dos sencillas verdades
• Y ahora... un poco Las bodas de oro
de técnica Se celebraban las bodas de oro de una an-
ciana pareja cuando alguien hizo la pregunta
inevitable:
48 ME CASARÍA DE NUEVO CONTIGO El arte de saber “pelear” 49

—¿Cuál ha sido el secreto de su feliz a mí misma: “¡Qué cosa! ¡Esa es una de las
matrimonio? diez!”2
Con una sonrisa de picardía, la abue- ¿De dónde obtuvo la abuela esa infor-
la respondió: mación? Alguien tiene que haberla aconse-
—La noche de bodas decidí hacer una jado porque, antes de casarse, ¿quién pien-
lista de diez de las faltas que por el bien sa en los conflictos matrimoniales? Lo me-
de mi matrimonio yo le perdonaría a mi nos que los novios piensan es que los con-
futuro esposo. La verdad es que nunca lle- flictos conyugales serán su mayor desafío
gué a redactar aquella lista, pero cuando él como pareja.
hacía algo que no me gustaba, yo me decía
Resolución de conflictos
Algunos investigadores llegan al punto
de considerar que el manejo del conflic-
to es el factor de mayor peso a la hora de
evaluar el nivel de satisfacción de un matri-
monio. En este punto acudimos a dos inves-
tigadores líderes en el campo de la satisfac-
ción conyugal: Clifford Notarius y Howard
Markman. En uno de sus estudios más im-
portantes ellos entrevistaron a numerosas
parejas en dos momentos clave: primero,
mientras planificaban su matrimonio y, se-
gundo ya casados, al tener el primer bebé. Algunos estudios demuestran que la felicidad en el matrimonio depen-
de directamente de la manera como la pareja maneja sus diferencias.
En estas dos instancias recopilaron todos
los datos que podrían predecir su grado
de satisfacción conyugal en el futuro.
Después de varios años (cinco en un su vida sexual no resultaron ser tan impor- sus estudios lograron predecir ¡con un no-
caso, diez en otro), contactaron nue- tantes al compararlos con el manejo del venta por ciento de precisión! en cuál de los
vamente a las mismas parejas para conflicto.4 Palabras mayores. Si lo que estos tres grupos (felices, infelices, y divorciadas)
saber cuáles eran felices, cuáles in- respetables eruditos están diciendo es cier- encajaría cada pareja al cabo de los cinco
felices y cuáles se habían divorcia- to, entonces es crucial para la felicidad de o diez años del estudio en que cada una par-
do. ¿Qué encontraron? Leamos sus cualquier pareja saber manejar sus dife- ticipó. Esto es sorprendente. ¿Cómo logra-
propias palabras: “Nuestros estudios rencias. La razón es muy sencilla: no im- ron tal grado de acierto? Al medir las estra-
mostraron que la satisfacción matrimo- porta cuánto se amen los novios al mo- tegias específicas que, para resolver sus con-
nial comienza y termina con la manera pre- mento de contraer matrimonio; no im- flictos, cada pareja estaba usando al momen-
cisa como la pareja discute sus diferencias porta cuán bien funcione su vida íntima; to de la primera entrevista. Leamos:
y maneja el conflicto”.3 si no manejan bien sus problemas conyu- “La resolución exitosa de sus diferen-
Y ahora abróchese el cinturón de se- gales, sencillamente van a bordo del Titanic cias permitió a unas parejas desarrollar la
guridad para leer lo que sigue. Sus inves- y en su ruta los espera un colosal témpa- confianza necesaria en su capacidad para
tigaciones revelaron que factores tales co- no de hielo. enfrentar juntos lo que fuera necesario
mo cuánto se amaban estas parejas al mo- Pero no hemos contado toda la histo- para alcanzar su felicidad. En el caso de
mento de casarse o cuán satisfactoria era ria. Notarius y Markman informan que en las otras parejas, cuando sus desacuerdos
50 ME CASARÍA DE NUEVO CONTIGO El arte de saber “pelear” 51

do una variedad de métodos: entrevistas, ventana abierta o cerrada, mantener arri-


El buen manejo de las diferencias conyugales filmaciones, monitores del ritmo cardíaco ba o abajo la tapa del inodoro, cómo tur-
mientras interactúan, y otros equipos que narse para cuidar a los niños... Se trata de
CARACTERÍSTICA FELICES INFELICES determinan el nivel de estrés que experi- las grandes diferencias entre marido y
Habilidad para resolver sus diferencias 69% 13% mentan en sus conversaciones. La infor-
mación así obtenida durante todos esos
mujer, esas que tienen que ver con los va-
lores, la personalidad y el estilo de vida de
Capacidad de entendimiento años, fue rigurosamente codificada y lue- cada cual. Muchas parejas, escribe Gottman,
cuando discuten 79% 25% go analizada matemáticamente. Esto les ha se pasan toda la vida tratando de cambiarse
Comparten la responsabilidad permitido conocer con profundidad la di- uno al otro.
por los problemas 68% 33% námica de la vida conyugal y, más impor- ¿Qué deberían hacer, entonces?
tante aún, les ha permitido proveer una • Primero, reconocer esas diferencias
Comparten criterios ayuda invalorable a miles de parejas que esenciales, y aprender a vivir con ellas,
para resolver desacuerdos 58% 20% luchan por mejorar su vida matrimonial. “honrándose y respetándose uno al otro”.
Adaptado de David H. Olson y John DeFrain. ¿Cómo resumen John Gottman y su
Nota: La cifras indican el porcentaje de parejas que respondió afirmativamente. esposa Julie, psicóloga clínica y compañera
de investigación, sus hallazgos de más de
se transformaron en peleas crónicas y dis- Debido a que hemos hablado suficiente treinta años de estudios? Por medio de lo
cordia, el pesimismo se apoderó de esos en torno al qué del conflicto conyugal, que ellos llaman “dos verdades sorpren-
cónyuges y perdieron confianza en su ca- conviene decir algo con respecto al cómo. dentemente sencillas”.
pacidad para lograr que su relación fun-
cionara”.5 El abecé del conflicto Dos sencillas verdades
Otras investigaciones han arrojado re- Una buena manera de comenzar esta • Las parejas felizmente casadas ac-
sultados similares. Basta citar uno de los sección es haciendo referencia a los estu- túan como buenos amigos.
muchos estudios realizados por David H. dios de John Gottman, para muchos el in- • Las parejas felizmente casadas ma-
Olson y sus colegas. En una encuesta rea- vestigador número uno en la dinámica de nejan sus conflictos de manera cor-
lizada en 1999 para determinar qué fac- la vida matrimonial. Durante más de trein- dial y positiva.7
tores distinguen a las parejas felices de las ta años Gottman y sus colegas en el Labo- Es en este último punto donde quere-
infelices, Olson encontró que el factor más ratorio de Investigación de la Familia (común- mos concentrar nuestra atención. Las
significativo fue el manejo adecuado de sus mente llamado el “Laboratorio del Amor”), siguientes son algunas de las senci-
diferencias.6 han estudiado a miles de parejas emplean- llas, pero fundamentales verdades,
que los Gottman han encontrado
tan útiles para manejar eficaz-
mente los conflictos conyugales.

1. La mayoría de los
conflictos no tiene solución
La alusión aquí
no es a los desacuer-
dos triviales e intras-
cendentes del día a
día: dormir con la
52 ME CASARÍA DE NUEVO CONTIGO El arte de saber “pelear” 53

• Segundo, aceptar el hecho innegable particular: “Ella no lo quiere porque él


de que algunos problemas, simple y sen- bebe alcohol, pero él dice que bebe porque
cillamente, no tienen solución.8 ella no lo quiere”. Cada uno percibe el pun-
• Tercero, parafraseando a Reinhold Niebhur, to en cuestión desde su perspectiva. Y esto
pedir “serenidad para aceptar las cosas es así porque, en última instancia, cada ser
que no se pueden cambiar, valor para cam- humano ve lo que espera y quiere ver.
biar las que sí se pueden, y sabiduría pa-
ra reconocer la diferencia”. Moraleja: Nadie es dueño de la verdad.

Moraleja: Tratar de cambiar al otro es gi-


3. La aceptación va primero;
rar interminablemente alrededor del mismo
el cambio, después
círculo.
Si usted quiere que su cónyuge cambie
un hábito, o un modo de actuar que está
2. Ninguno tiene toda la razón9
creando conflictos en su matrimonio, pri-
Para pelear se necesitan por lo menos mero debe demostrarle que lo acepta tal co-
dos partes enfrentadas y, en el caso del ma- mo es.10 No trasmita la idea de que lo amará
trimonio, la dinámica de relaciones es tan “solo si cambia su conducta”.
compleja que es muy difícil determinar
cuál es la causa de algunos conflictos en Moraleja: El amor no pone condiciones.

Se considera que los matrimonios más felices y estables son aquellos en


que los cónyuges se esfuerzan por encontrar puntos en común, en vez
de insistir en que las cosas se hagan según las preferencias de cada uno.

4. Compartir el poder tiene dades de divorcio que los hombres que se


sus beneficios resisten a la influencia de su esposa […].
Puede que esto de compartir el poder Cuando un hombre no está dispuesto a
no funcione en ciertos aspectos de la vida, compartir el poder con su compañera, tie-
pero cuando del matrimonio se trata, pa- ne un ochenta y uno por ciento de posibi-
rece que vale la pena hacerlo, a juzgar por lidades de que su matrimonio fracase”.11
los sorprendentes hallazgos de Gottman.
Moraleja: Deje que su esposa influya en
Según sus estadísticas, los matrimonios más
usted.
felices y estables son aquellos en los que,
cuando hay desacuerdos, los cónyuges se
esfuerzan en buscar un terreno común, 5. El poder de lo positivo
en lugar de insistir que las cosas se hagan (¿o de lo negativo?)
como cada uno quiere. “Los hombres que Uno de los hallazgos más sorprendentes
permiten que sus esposas influyan en ellos”, de los esposos Gottman es el de “la pro-
escribe Gottman, “mantienen matrimo- porción mágica” que distingue a las pa-
nios más felices y tienen menos posibili- rejas felices de las infelices. Según ellos,
(pasa a la pág. 55)
54 ME CASARÍA DE NUEVO CONTIGO El arte de saber “pelear” 55

Los cuatro jinetes del Apocalipsis


(en opinión de John Gottman)12

• La crítica. Consiste en atacar al cónyuge, en lugar


de atacar el problema. Implica culpar: “¿Por qué
siempre eres tan desordenado?” “Tu problema
es que eres una persona egoísta”.
• El desdén (el más destructivo de todos los
jinetes). Significa despreciar y rebajar al
cónyuge. Incluye burlas, sarcasmos, humor
negro, insultos: “¿Qué necesita tu cerebro
para que funcione?” “Deberías tomar un
cursito intensivo para aprender a tratar a
la gente”.
• La actitud defensiva. Esto es “jugar al
inocente”, negar nuestra responsabilidad
en lo malo que ocurre; poner excusas,
con la intención de culpar al otro: “No (viene de la pág. 53)
pensé que lo que dije de tu gordura delante para que un matrimonio funcione se ne- Tratar mal al cónyuge puede re-
mis amigos te molestaría tanto”. sultar bastante caro. Está demos-
cesita un delicado equilibrio entre lo po-
• La actitud evasiva. En me- trado que se necesitan cinco ac-
sitivo y lo negativo que suceda entre ellos. tos positivos para compensar un
dio del conflicto uno de solo acto o gesto negativo.
Ese delicado equilibrio es de cinco a uno;
los cónyuges calla por
completo, mientras el es decir, cinco interacciones positivas
otro siente que por cada negativa. Ya se trate de accio-
le “habla a nes o palabras, las parejas estables son
una pared”. aquellas en cuyo trato diario los actos
positivos superan cinco veces a los ne-
gativos.13 Salta a la vista que la fe-
licidad en el matrimonio requie-
re un esfuerzo sostenido de
parte de los cónyuges: cada
vez que usted critique, hiera,
ofenda, rechace, desprecie... a
su pareja, va a necesitar una do-
sis cinco veces mayor de acciones
positivas para compensar el daño
causado.

Moraleja: Tratar mal a su cón-


yuge puede salirle caro.
56 ME CASARÍA DE NUEVO CONTIGO El arte de saber “pelear” 57

¿Desea usted “pelear” limpiamente?


1. Haga un “balance diario” a los libros. Resulta
por demás interesante, y hasta curioso, que esta sea
la “recomendación principal” de Bach a las miles de parejas que
han buscado su ayuda profesional: “Hagan todo lo posible”, escribe,
“para que las discusiones no solo sean limpias, sino que también es-
tén al día, de modo que los libros de contabilidad se puedan ac-
tualizar diariamente”.15 La alusión es muy gráfica y fácil de asimi-
lar: de la misma manera que los comercios contabilizan los ingre-
sos y egresos al final de cada día, asimismo las parejas deben asegu-
rarse de que ninguna pizca de amargura sea almacenada para el día
siguiente. La Sagrada Escritura, por cierto, contiene una indicación si-
milar, aunque no exclusiva del ámbito matrimonial: “No dejen que el sol
se ponga estando aún enojados” (Efesios 4:26, NVI).
Cuando los malentendidos no se aclaran, cada cónyuge comienza a
hacer depósitos en lo que Bach llama “el saco de la amargura”. A
menos que los esposos detengan el proceso a tiempo, dichos “sacos” se
llenarán hasta reventar, dejando al descubierto un espantoso desastre.
2. Utilice el arma adecuada para la ocasión. ¿Necesita usted una ame-
tralladora para enfrentar a un “enemigo” armado con pistolitas de agua? En
opinión de Bach, los esposos sabios han desarrollado la capa-
Los esposos han de actuar en sintonía tratando de ser parte de un cidad de evaluar la serie-
mismo equipo. Las parejas que discuten y “pelean limpiamente”
son las que tienen más posibilidades de permanecer unidas.
dad de cada conflicto
y, en consecuencia,
(pasa a la pág. 58)

Y ahora... un su carácter radical (¡lo son realmente!), la


poco de técnica validez de su tesis básica ha resistido el
Hace ya unos cuantos paso de los años. ¿Cuál
años un psicoterapeuta e es esa tesis? Que “los
investigador de la agresión hu- esposos que pelean
mana, George R. Bach, lanzó al merca- son los que permanecen
do un libro que no tardó en captar la juntos, siempre y cuan-
atención de la opinión pública: The In- do sepan cómo pelear”.14
timate Enemy. How to Fight Fair in Love Así, pues, cuando una pa-
and Marriage (El enemigo íntimo. Cómo reja en problemas buscaba
pelear limpiamente en el amor y el ma- su asesoría, en lugar de aconsejarles
trimonio). que no pelearan, les enseñaba lo que
Aunque algunos de estos planteamien- él llama “el arte de pelear limpia-
tos fueron originalmente rechazados por mente”.
(pasa a la pág. 61)
58 ME CASARÍA DE NUEVO CONTIGO El arte de saber “pelear” 59

Respuestas ineficaces al conflicto


(viene de la pág. 57)

determinar qué armas se requieren para En su libro, El secreto de amar y ser amado, Josh McDowell17 menciona diez tipos de ac-
dilucidarlo. No dejan caer bombas ató- titudes que dificultan la solución de los conflictos matrimoniales. Ellas son:
micas cuando están enfrascados en Castigar al cónyuge con el látigo de la indiferencia (McDowell lo llama “el tra-
simples escaramuzas del día a día, tamiento del silencio”) el cual consiste en pretender que el otro no existe.
ni tampoco disparan guisantes cuan-
do hay serios problemas que se de- Minimizar la importancia del conflicto o asumir que “ya pasará.”
ben combatir. Llevar cuentas; es decir, mantener un registro meticuloso de confronta-
ciones pasadas.
3. Muévase en sintonía. Otra de las expre-
siones gráficas de Bach: “Pelear en el matrimonio es como Atacar a la persona y no al problema.
aprender a bailar, no a boxear”.16 Cuando dos boxeadores Culpar al otro, actitud con la cual se ol-
se suben al cuadrilátero, el objetivo de cada uno está muy cla- vida que para pelear hacen falta dos.
ro: vencer al contrincante. No así en el caso de los esposos,
Ver el conflicto como una competencia
porque en el matrimonio se “pelea”, no en busca de knock-outs,
en la cual hay que ganar, cueste lo que cueste.
sino de un mayor entendimiento. Y porque entre esposos la
victoria de uno significa, automáticamente, la derrota de ambos. Emprender la retirada, para evitar
¿Cómo pueden ser ambos ganadores? Al mayores complicaciones o para aho-
moverse a la manera de los buenos bai- rrarse un mal momento.
larines: actuarán en sintonía,“al ritmo” “Comprar” la solución del
de sus intereses como pareja. problema, por ejemplo, obse-
4. No se permiten “golpes bajos”. quiando un regalito al cónyu-
La figura aquí es familiar. Está toma- ge, sin enfrentar la raíz del
da del argot boxístico, donde cual- conflicto.
quier golpe por debajo del cinturón del “Espiritualizar”
oponente se considera ilegal, o “su- el conflicto, con lo
cio”. Aplicada al matrimonio, la cual se atribuye a
alusión es clara. Cada cónyuge “la voluntad de
tiene un límite, un “cinturón”, Dios” la existen-
que protege su zona más vul- cia del problema.
nerable. Pero he aquí algo
Adoptar una ac-
muy curioso: según Bach, el
titud triunfalista, según la cual
lugar del cinturón varía se-
“todo marcha magníficamente.”
gún la persona. Algunas lo
usan bien arriba: son muy
sensibles a cualquier ofen-
sa; así que protegen sus El látigo de la indiferencia,
zonas vulnerables con bas- minimizar, llevar cuentas o
tante celo. Otras lo ubican atacar al cónyuge, son acti-
tudes que contribuyen muy
bien abajo: reciben, y asimilan, poco a la solución de los
muchos “golpes sucios”. conflictos matrimoniales.
60 ME CASARÍA DE NUEVO CONTIGO El arte de saber “pelear” 61

Para manejar eficazmente


sus conflictos conyugales...
• Reconozca que existe un problema, identifíquelo claramente y explore diferentes
alternativas para solucionarlo.
• Conceda a cada parte el derecho de palabra y respete tal derecho. No manipu-
le o monopolice la conversación.
• Escuche en forma respetuosa. Esto significa que mientras su cónyuge habla, usted
no está concentrado en lo que va a responderle. También significa tratar de captar no
solo el contenido del mensaje, sino también los sentimientos que lo motivan.
• Trate de enfocar un tema a la vez y haga lo posible por mantenerse dentro de este
tema. No traiga a colación el pasado, especialmente si ha sido doloroso.
• Enfatice lo que los une como esposos, no lo que los separa.
• No vea en su cónyuge “la causa” del mal. Los conflictos conyugales a veces son
tan complejos, que es imposible llegar a su raíz.
• Admita cuando se ha equivocado. Esta actitud facilitará enormemente la solución
al desacuerdo. (viene de la pág. 56)
• Cuide su vocabulario. Específicamente, evite
En cualquier pelea si su “cinturón” pro- Referencias
las ofensas personales, ridiculizar, humillar, sub- 1. Paul Tournier, To Understand Each Other, p. 12.
tector está muy arriba; es decir, si usted se 2. Autor anónimo citado en Alice Gray, Stories for the Heart. The
estimar, y las alusiones despectivas a los pa- Third Collection (Sisters: Multnomah Publishers, 2000), p. 120.
rientes políticos. hiere con mucha facilidad, bájelo un po- 3. Clifford Notarius y Howard Markman, We Can Work It Out.
co. Esto evitará muchos choques innece- Making Sense of Marital Conflict (Nueva York: G. P. Putnam´s
• Evite caer en “las trampas mentales”. Estas Sons, 1993), p. 38. (La cursiva ha sido añadida.)
sarios. Si está muy abajo, súbalo un poco.
son deformaciones involuntarias en la forma 4. Ibíd.

como procesamos la información. Por ejem- Cada uno debe identificar con preci- 5. Notarius y Markman, op.cit.
6. David H. Olson, John DeFrain, Marriage and the Family. Diversity
plo, la deducción arbitraria (“No habla sión dónde está ubicado su cinturón, y so- and Strengths, 3ª ed. (Mountain View: Mayfield Publishing Com-
porque está molesto conmigo”), la exagera- bre todo, el de su cónyuge, para saber dón- pany, 2000), p. 298
7. John M. Gottman, Julie S. Gottman, Joan DeClaire, 10 Lessons to
ción (“Nunca hace nada bien,”“Siempre me de no golpear. Transform Your Marriage (Nueva York: Crown Publishers, 2006),
humilla”), el pensamiento catastrófico (“Este Una vez conocidos sus puntos débiles, pp. 3, 4.
8. John M. Gottman y Nan Silver, Siete reglas de oro para vivir
matrimonio es un desastre”) y la lectura del cada uno tendrá derecho a gritar “¡golpe en pareja (España: Plaza y Janés Editores, 2000), pp. 39, 147.
pensamiento (“Sé que estás pensando”).18 bajo!”, cada vez que el otro “golpee debajo 9. Ibíd., p. 167.
10. Ibíd., p. 166.
• No pierda de vista la necesidad de la del cinturón”.19 11. Ibíd., p. 116.
12. John M. Gottman y Nan Silver, Siete reglas de oro para vivir en
ayuda divina. El Creador de la ins- ¿Está claro el mensaje? Moverse en sin- pareja, pp. 43-49.
titución familiar bien sabe lo que tonía, evitar los golpes bajos, usar el arma 13. John M. Gottman y Nan Silver, Why Marriages Succeed or
Fail (Nueva York: Simon Schuster, 1994), pp. 56, 57.
usted y su cónyuge necesitan adecuada… Porque en el matrimonio no hay 14. George R. Bach y Peter Wyden, The Intimate Enemy. How to
para ser felices. Por esta ra- contrincantes. Aunque los cónyuges son dos, Fight Fair in Love and Marriage, p. 17.
zón el salmista escribió:“Si la realidad de la vida matrimonial los con-
15. Ibíd., p. 19.
16. Ibíd., pp. 63, 64.
el Señor no edifica la ca- vierte en uno, pues integran un mismo equi- 17. Josh McDowell, El secreto de amar y ser amado (Miami: Edi-
sa, en vano se esfuerzan torial Betania, 1988), pp. 85-87.
po. O los dos ganan o los dos pierden. Mu- 18. Aaron Beck, Con el amor no basta, p. 177.
los albañiles” (Salmo 127:1, 19. Bach y Wyden, op. cit., p. 80.
cho depende de que sepan cómo “pelear”.
NVI).