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EUCLIDES MARTINS BALANCÍN

HISTORIA DEL PUEBLO DE

IOS

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Colección

Cómo leer

LABIBLIÁ

AUTORES

Alfredo Dos Santos Oliva (ASO) - Carlos Mesters

(CM) - Enilda de Paula Pedro (EPP) - Euclides

Marüns Balancín (EMB) - Félix Moracho (FM)

- Ivo Storniolo (IS) - José Bortolini (JB) - Luis

Cómo leer el libro de Miqueas, EMB-IS, 2a. ed.

Cómo leer el libro de Habacuc, EMB-IS, la. ed.

Cómo leer el libro de Sofom'as, EMB-IS, la. ed.

Cómo leer el libro de Ageo, MG, la. ed.

Alexandre Solano Rossi - (LASR) Marc Girard

(MG) - Shigeyuki Nakanose (SN).

EVANGELIOS Y HECHOS

Cómo leer el evangelio de Mateo, IS, la. reimpr.

Historia del pueblo de Dios

Euclides Martins Balancin, la. ed.

Cómo leer el evangelio de Marcos, EMB, la. reimpr.

Cómo leer el evangelio de Lucas, IS, la. reimpr.

Cómo leer el evangelio de Juan, JB, la. ed.

PENTATEUCO

Cómo leer los Hechos de los Apóstoles, IS, la. ed.

Cómo leer el libro del Génesis, IS-EMB, 2a. reimpr.

Cómo leer el libro del Éxodo, EMB-IS, 2a. reimpr.

Cómo leer el libro del Levítico, IS, la. ed.

CARTAS Y APOCALIPSIS

Cómo leer la Carta a los Romanos, JB, la. ed.

Cómo leer el libro de los Números, IS, en preparación Cómo leer la 1" Carta a los Corintios, JB, la. ed.

Cómo leer el libro del Deuteronomio, IS, 2a. reimpr.

Cómo leer la 2 a Carta a los Corintios, JB, la. reimpr.

HISTÓRICOS

Cómo leer la Carta a los Gálatas, JAB, la. reimpr.

Cómo leer la Carta a los Efesios, JAB, la. ed.

Cómo leer el libro de Rut, CM, la. ed.

Cómo leer los libros de Samuel, IS-EMB, 2a. ed.

Cómo leer los libros de los Reyes, IS, 2a. ed.

Cómo leer la Carta a los Filipenses, JB, la. reimpr.

Cómo leer la Carta a los Colosenses, JB, en preparación

Cómo leer la Carta de Judas, JB, la. ed.

SAPIENCIALES

Cómo leer el libro de Job, IS, 2a. reimpr.

Cómo leer el libro de los Salmos, MG, la. reimpr.

Cómo leer el libro de los Proverbios, IS, la. ed.

Cómo leer el libro del Eclesiastés, IS-EMB, 2a. ed.

Cómo leer la 1* Carta a los

Tesalonicenses, JB, la. ed.

Cómo leer la 2* Carta a los

Tesalonicenses, JB, 2a. ed.

Cómo leer las Cartas de Juan, 2a. ed.

Cómo leer el libro del Cantar de los

Cantares, IS-EMB, la. reimpr.

PROFETAS

Cómo leer el libro de Amos, EMB IS, 2a. ed.

Cómo leer el libro de Jonás, EMB-IS, 2a. ed.

EUCLIDES MARTINS BALANCÍN

Historia del pueblo de Dios

SAN PABLO

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Título original

Título traducido

Historia do pavo de Deus

Historia del pueblo de Dios

Autor Euclides Martins Balancín

Traducción John Fredy Echavarría Arango

© Paulus Ediiora Rúa Francisco Cruz, 229 04117-091 Sao Paulo Brasil

Impresor Sociedad de San Pablo Calle 170 No. 23-31 Bogotá - Colombia

ISBN

958-692-561-7

la. edición, 2005 Queda hecho el depósito legal según Ley 44 de 1993 y Decreto 460 de 1995

© SAN PABLO Carrera 46 No. 22A-90 Tei: 3682099 - Fax: 2444383 E-mm7; editorial@sanpablo.com.co /i/íp./Avww. sanpablo.com. co

Distribución: Departamento de Ventas Calle 17A No. 69-67 - A.A. 080152 7W.: 4114011-t e 4114000 E-mail: dircccioncomercial@Sunpnblo.com.co

BOGOTÁ-COLOMBIA

PRESENTACIÓN

Este libro surgió con la intención de contarle a las personas de hoy el nacimiento y desarrollo del Pue- blo de Dios, sus aciertos y errores, culminando con la encarnación del Hijo de Dios en nuestra realidad. La historia que se cuenta aquí, brotó de las manos y del corazón de alguien que conoce muy bien el pasado de Israel, hasta el punto de atreverse a escribir la historia del Pueblo de Dios a partir de una pers- pectiva nueva y cautivante.

De hecho "los historiadores no cuentan la his- toria, porque ellos prefieren analizar y comprobar lo que fue dicho o escrito por el pueblo". Lo nuevo del presente libro se encuentra justo en la manera como la historia del Pueblo de Dios es contada: a partir de la organización y movilización de los grupos que quieren construir una sociedad en la que haya liber- tad y vida para todos, y en esta lucha, construida con errores y aciertos, no se sienten solos. Al contrario, se van encontrando con Yahvé, el Dios aliado y com- pañero, que desea para su pueblo, lo que él más busca:

libertad, tierra y vida.

La preocupación del autor está continuamente dirigida hacia el pueblo, cómo se siente, cómo actúa, qué busca, porque ese pueblo fue el que construyó

la historia que tenemos frente a nosotros. Por tanto, los lectores están invitados a leer la historia con los

ojos de la fe, para

que la misma fuerza que motivó

al Pueblo de Dios del Antiguo Testamento continúe animando las luchas en el hoy de nuestra historia.

Queremos que este libro tenga la misma aceptación lograda cuando fue publicado en el folleto BIBLIA- GENTE de 1989. Y que aprendamos de la experien- cia del pasado, a amar la justicia que engendra un mundo nuevo, con el cual todos soñamos.

JOSÉ BORTOLINI

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Abreviaturas

usadas en este libro

a.C

Antes de Cristo

Am

Libro del profeta Amos

Ba

Libro del profeta Baruc

cf.

Confrontar

d.C

Después de Cristo

Dt

Libro del Deuteronomio

Si

Libro del Eclesiástico o Sirácida

Esd

Libro de Esdras

Ex

Libro del Éxodo

Ez

Libro del profeta Ezequiel

Gn

Libro del Génesis

Ha

Libro del profeta

Habacuc

Is

Libro del profeta Isaías

Jn

Evangelio de san Juan

Jr

Libro del profeta Jeremías

Jos

Libro

de Josué

Libro

Je

de los Jueces

Lm

Libro de las Lamentaciones

Me

Evangelio de san Marcos

1M

Primer libro de los Macabeos

2M

Segundo libro de los Macabeos

Mi

Libro del profeta

Miqueas

Ne

Libro de Nehemías

Os

Libro del profeta Oseas

I R

Primer libro de los Reyes

2R

Segundo libro de los Reyes

Sb

Libro de la Sabiduría

So

Libro del profeta

Sofonías

Sal

Libro de los Salmos

IS

Primer libro de Samuel

2S

Segundo libro de Samuel

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1.

¿CÓMO ES QUE VAMOS A CONTAR LA HISTORIA?

El pueblo cuenta su historia

El pueblo no quiere libros llenos de fechas, docu- mentos, explicaciones largas, bibliografías. Son muy complicados. Usan palabras técnicas difíciles de enten- der, que provocan más disgusto que estímulo. El pue- blo vive más preocupado en darle valor y aumentar los acontecimientos, y no le encuentra gracia a contar la historia desnuda y cruda. Prefiere crear, contar "ca- sos", hacer comparaciones, componer trovas, inventar cantos. La historia en la boca del pueblo se vuelve pin- tura, que no distorsiona la realidad, pero hace que los hechos tengan vida.

El pueblo no necesita de estadísticas para saber que una sequía acabó con toda la agricultura de la región. Basta escuchar la conmovedora historia de una familia que perdió su plantación y quedó sin nada para comer. El se acuerda por mucho tiempo de toda la gran catás- trofe provocada por un torrencial de agua, contando que vio un niño que era arrastrado por la corriente.

Estos son los documentos que el pueblo presenta para transmitir la historia y conservar el recuerdo de su pasado. El pueblo conserva su memoria a su modo.

La Biblia

cuenta la

historia

del pueblo

a su

manera

La mayoría de los acontecimientos conservados en la Biblia son historias contadas por el pueblo y que fueron pasando de generación en generación.Y sin la preocupación de que alguien un día dijera: "Esto no es histórico, porque no da para probar por sí mismo qué sucedió". Las partes más difíciles de conservar y entender son justamente aquellas que fueron retiradas, no de la historia del pueblo, pero sí de las cartas de los reyes y conservadas en archivos oficiales.

Se tiene otro dato importante para entender cómo la Biblia cuenta la historia: la convicción de que Dios está en medio de todo esto, presente para conducir su pueblo a través de los tiempos y lugares. Así, la acción de Dios que protege, es como una lluvia de piedras que ayuda a escapar del enemigo; si la lluvia de piedra daña la plantación, es Dios que advierte sobre alguna cosa errada que está sucediendo en el país.

Por tanto, la Biblia recuerda el pasado de manera popular y, al mismo tiempo, ve los acontecimientos como instrucción de Dios, que libera y corrige.

"Pueblo mío, escucha mi enseñanza, inclina el oído a las palabras de mi boca. Voy a abrir mi boca en parábolas, voy a exponer enigmas del pasado. Lo que oímos y aprendimos, lo que nos contaron nuestros padres, no lo ocultaremos a sus hijos,

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lo contaremos a la generación futura:

las alabanzas del Señor, su poder, las maravillas que realizó. Porque Él estableció una norma para Jacob, y le dio una ley a Israel:

ordenó a nuestros padres que las transmitieran a sus hijos, para que las conociera la generación siguiente, los hijos que nacerían después.

Que

se levanten y las cuenten a sus hijos,

para que pongan en Dios su confianza,

no olviden las acciones de Dios y observen sus mandamientos. Para que no sean como sus padres, una generación desobediente y rebelde, generación de corazón inconstante, cuyo espíritu no es fiel a Dios".

(Sal 78, 1-8).

Los historiadores no cuentan la historia

Los estudiosos prefieren analizar y comprobar lo que fue dicho o escrito por el pueblo: unen y separan documentos, comparan textos, excavan lugares inten- tando encontrar por lo menos una piedra. Investigan hasta donde pueden. ¿Eso es bueno? Es válido. El tra- bajo de ellos es importante, porque recogen materiales dispersos, los colocan en orden, para que la historia quede organizada. A veces exageran al escribir tantos libros, pero no los vamos a despreciar: ellos pueden ayu- dar, principalmente, para que la gente pueda entender

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la historia del pueblo de Dios que fue contada mucho tiempo atrás, escrita en una lengua diferente, en un lugar distante y donde existía una mentalidad propia.

Y

nosotros, ¿cómo vamos

a contar

la Historia

del Pueblo

de

Dios?

Vamos a estar atentos a aquello que el pueblo de la Biblia cuenta y, al mismo tiempo, mirar lo que los estudiosos organizaron sobre el tema. Recorreremos algunos autores que nos ayudarán a entender el plan de fondo de lo que es contado en la Biblia. Por tanto, narrar la Historia del Pueblo de Dios comprometido con el pueblo que la escribió. Sólo así, los recuerdos de nuestros antepasados en la fe y en la lucha nos po- drán ayudar a vivir más el presente.

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2.

MI PADRE ERA UN ARAMEO ERRANTE

Al pueblo le gusta recordar su pasado contando historias de las familias. En esas historias, sin embar- go, se conservan hechos mucho más amplios, que no se refieren solamente a una familia, pero sí a todo un grupo o comunidad.

El pueblo de la Biblia hace la misma cosa cuando cuenta las historias de Abrahán, Isaac y Jacob. Quiere mostrar los primeros grupos que, más tarde, se reunie- ron con otros y formaron el pueblo de Israel. Para no olvidar este comienzo, hasta lo adornan. No obs- tante, lo esencial se encuentra allí.

Todo comenzó

con gente

descontenta

La historia del pueblo de Dios comienza con gru- pos que no soportaban cualquier tipo de opresión. Dejan la seguridad de la cual disfrutan dentro o alre- dedor de las ciudades, llamadas ciudades-Estado, donde trabajaban como agricultores o en otra profesión, y se convierten en pastores. Prefieren la vida de libertad en regiones menos seguras, pues saben que si se que- dan dependientes de los que mandan en la ciudad, tendrían que aceptar un juego de cartas marcadas, y que siempre perderían y serían oprimidos. Salen,

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trasladándose de un lugar para otro, se establecen

provisionalmente a lo largo de las ciudades atractivas,

pero opresoras, contra las cuales buscan defenderse

mu-

tuamente (cf. Gn 14, 1-16). Permanecen fuera, sólo

sirviéndose de las ciudades cuando logran sacar algún provecho, pero sin someterse.

¿Cuándo

sucedió todo eso?

Con claridad es difícil decir la época en que estos grupos rebeldes y opuestos a los sistemas opresores, esto es, cuando Abrahán, Isaac y Jacob comenzaron a movilizarse hasta llegar a la tierra de Canaán. Proba- blemente fueron bandas que se trasladaron en perío- dos diferentes. El pueblo de la Biblia no se preocupó en colocar fechas, tal vez, ni ellos mismos sabían lo que era una fecha. Los historiadores intentan encon- trar una fecha más aproximada, pero cada uno dice

cosa: la fecha varía entre 1950 hasta 1300 antes de Cristo. El pueblo simplemente cuenta las historias sobre las familias de Abrahán, Isaac y Jacob.

una

¿QU É

ERA UNA

CIUDAD-ESTADO?

Era una ciudad gobernada por un rey. Era inde- pendiente como si fuese un pequeño país cerca- do por murallas para evitar las invasiones de los enemigos. Tenía una parte alta llamada acrópolis, donde quedaba el palacio del rey, el templo y don- de moraba la clase dominante, gente de clase alta. En la parte baja quedaba el mercado y el caserío

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de gente más pobre, como pequeños comerciantes, artesanos y grupo de segunda clase.

Alrededor de la ciudad había tierras cultivadas por campesinos, que moraban allí en casas pequeñas, desprotegidos, pues estaban fuera de las murallas. El rey daba cierta protección con soldados, pero exigía a cambio completa sumisión. Con su trabajo y agricultura, esos campesinos sustentaban a los de la clase alta, que vivían en la parte alta, pagándoles el tributo. Casi siempre no les sobraba nada de las cosechas y, por eso, vivían como esclavos en una situación de miseria.

En Canaán, esas ciudades-Estado pertenecían al imperio de Egipto, y pagaban el tributo al Faraón, y los campesinos también tenían que asumir parte de ese tributo.

Hasta

Dios

es

diferente

Los dioses de las ciudades estaban en los templos, y eran adorados porque mantenían el orden, dejaban las cosas como estaban sin ningún cambio. Quien que- ría adorarlos, debería aceptar el sistema. Los grupos rebeldes de Abrahán, Isaac y Jacob tenían su propio Dios. Para mostrar cómo era diferente de los ídolos de las ciudades, el pueblo pasó a llamarlo "Dios de nuestros padres", o "Dios de Abrahán, Isaac y Jacob". No era un Dios que estaba preso en el templo, Él estaba siempre junto al pueblo, por todos los luga- res a donde iban. Un Dios libre como ellos: fuera

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de la ciudad y sin compromiso con ningún sistema establecido.

Estar

unidos para

defenderse

de

la

explotación

Cuando entraron en la tierra de Canaán, estos grupos, buscaron tierras fértiles, unos al sur, los otros al norte. Las "familias de Abrahán e Isaac escogieron

el

sur, y la de Jacob se quedó en el norte. El pueblo

recuerda esos grupos que estaban unidos, mante- niendo lazos de familia. Asimismo, muchas veces, no fueran de la misma sangre, tenían el mismo objetivo, y eso hacía que ellos se consideraran hermanos.

También es interesante notar que, igualmente entre esos grupos, había peleas y separaciones. Éstas

sucedían cuando un grupo quería quedarse depen- diendo de la ciudad (leer la historia de Abrahán y Lot, Qn 13); o cuando un grupo quería explotar a otro; entonces, el explotado luchaba, aprovechaba lo que

se podía y se alejaba (cf. la historia Gn 29-31).

de Labán y Jacob,

  • I El mismo territorio, donde se constituyó y se estableció el pueblo de Dios, recibió, en diferentes épocas, tres nombres:

Canaán: antes de que el pueblo de Israel se cons- tituyese. El territorio estaba en las manos de los reyes de las ciudades-Estado, y hacían parte del im- perio de Egipto.

Israel: cuando los diversos grupos se unieron y se establecieron de manera permanente.

Palestina: cuando otras potencias mayores pasa- ron a dominar la región. Al contar la historia del Pueblo de Dios, nosotros vamos a usar los nombres de acuerdo con esos períodos.

Contar

la historia

con fe

El pueblo reconoció que la conquista de la tierra de Canaán fue un don de Dios. Ellos respetían, de- lante del sacerdote como verdad de fe: "Mi padre

era un arameo errante

..."

(Di 26, 4-5). Después, se

contaban unos a otros las historias de Abrahán, Isaac y Jacob (cf. Gn 12-36).

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3.

DEPENDIENDO ECONÓMICAMENTE DEL FARAÓN

Varios grupos contribuían para que se constituye- se el pueblo de Israel. Los escritores de la Biblia cuen-

tan la historia como si fuera un solo grupo (todos los hijos de Israel) y con una secuencia única (patriarcas

  • - éxodo - desierto del Sinaí — conquista de Canaán).

Y la trayectoria simplificada de un proceso mayor que implicó luchas por la libertad de varios lugares. Sin duda alguna, la lucha para salir de Egipto fue la más entusiasmante, pues es la historia del grupo que estuvo dependiendo económicamente del Faraón y logró escapar.

Vamos a hablar de los diversos grupos que, después de unirse, formaron el pueblo de Dios. Para apreciar mejor el mosaico maravilloso del pueblo de Dios, vea- mos los detalles de los ladrillos que lo componen. Co- mencemos por aquel al que el propio pueblo le dio más valor y tomó como ejemplo: el grupo que salió de Egipto.

El hambre obliga

Existe un proverbio francés que dice: "la nobleza obliga". El pueblo de la Biblia, no obstante, nos dice que no fueron las etiquetas de la corte de los reyes

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> |iic los obligaron a hacer cosas que no querían.Ya vi- mos que todo comenzó con gente inconforme con el sistema que estaba en vigor en todo el imperio de Egipto. Sin embargo, encontraremos a ese gru- po yendo hacia Egipto para pedir auxilio al Faraón. ¿Por qué? Por causa del hambre (cf. Gn 41, 50-42,7). En épocas de prolongada sequía y escasé^de comida, mucha gente iba para Egipto, donde esperaban en- contrar medios para sobrevivir. Como se hace hoy día, más o menos, se buscan las grandes ciudades. En un período difícil de determinarse, uno de esos ban- dos se estableció en la región de Gosén al norte de Egipto.Tal vez, ellos hubiesen sido ayudados por fac- tores políticos (cf. la historia de José). A este grupo, los egipcios los llamaban hebreos que, en ese tiempo, quería decir gente sin origen definido, desheredados y hasta subversivos.

El Faraón

ordena

y

no

pide

Era posible continuar viviendo en la tierra de Go- sén, siempre y cuando se obedeciese al sistema del Faraón. La ocupación más común era cuidar de las

plantaciones junto al

río Nilo. En la época de las

crecientes, cuando no se podía plantar, el Faraón ocupa- ba la mano de obra para hacer construcciones públicas o de interés personal: diques, canales, monumentos, pirámides, almacenes, palacios, etc. Todo funcionaba según el sistema tributario, esto es, pagando impuestos. Gran parte de lo que se producía quedaba para el

Faraón; aquellos que plantaban y cosechaban queda- ban más empobrecidos, y la desigualdad era cada vez mayor. Los hebreos no aguantaban ese sistema, pero cualquier tentativa de insurrección sería desobede- cer a la religión del Faraón.

Durante los años 1290-1224 a. C., el Faraón era Ramsés II. El decidió construir la ciudad-almacén allí en la región de Gosén, donde trabajaban los he- breos; era intransigente, y comenzó a exigir trabajos cada vez más forzados. Fue la gota que reboíó la copa de los hebreos, que no soportaban ese sistema de dominación.

Escapando

de

la

esclavitud

Moisés, un hebreo de nacimiento, lideró la insurrec- ción contra esa opresión brutal. Educado en la corte del faraón, no soportó la amargura que sus hermanos enfrentaban. Con Moisés y la unión de otros líderes, los hebreos intentaron convencer al Faraón para que los dejara salir, en búsqueda de nueva vida en otros lugares. Para el Faraón la mano de obra era muy importante para terminar sus construcciones. El opresor nunca concede la libertad. Es necesario luchar para con- seguirla. Esto fue lo que los hebreos hicieron: forzaron al Faraón de diversas maneras e hicieron muchos da- ños, hasta que consiguieron escapar, dejando al Faraón inconforme. Éste intentó impedir que los hebreos es- caparan, pero ellos lograron atravesar aguas y pantanos, y huir por el desierto. Los que quedaron, el Faraón los expulsó de su territorio. Parece tan sencillo, pero sabe- mos que es difícil escapar de las garras del opresor. Esa gente un día había llegado allí, empujada por la esca- sez y el hambre. Pero siempre mantuvo el ideal de una vida libre e igualitaria. La esclavitud en ellos despertó ese ideal que estaba adormecido: lucharon y escapa- ron. Esto sería recordado de generación en generación como un hecho grandioso.

Contar

la historia

con fe

Egipto tenía sus dioses, que conservaban las co- sas como el Faraón quería. Los hebreos no podían adorar esos dioses, porque no querían las cosas como

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estaban. Ellos adoraban otro Dios: el Dios de los he- breos (cf. Ex 3,16-20). El estaba presente y fue el gran vencedor. Nada fue hecho sin Él. Realizó cosas mara- villosas, sacándolos de la opresión. Todo fue logrado con lucha, pero esa lucha hubiera quedado en nada

si el Dios de los hebreos no extendiese su brazo y su mano fuerte. Ese Dios es el mismo que sustentaba

el ideal de la libertad de los patriarcas. El Dios

de

Abrahán, de Isaac y de Jacob es el mismo los hebreos.

Dios de

Leer en la Biblia:

Gn 41, 50-42, 7: el hambre; Gn 37-45: la historia de José; Ex 1-13: opresión y libertad.

4.

EN EL DESIERTO

Ya vimos el primer cuadro del gran mosaico de la liberación y formación del pueblo de Dios. Ahora vamos a analizar la segunda pieza de este mosaico y cómo ésta se unió a la primera.

Aprendiendo

a

participar

Como está en la Biblia, Moisés huyó hacia la tierra de Madián, donde se encontró con un sacerdote, se

casó con la hija de él y pasó mucho

tiempo ayudan-

do al suegro a criar carneros (Ex 2, 11-22; 3, 1). Ese

mismo sacerdote (algunas veces llamado de Jetró o Ragüel, otras de Jobab) no apoyaba la opresión del Faraón y se alegró con la liberación de los hebreos (Ex 18, 1-12); él fue quien le enseñó a Moisés una forma más participativa de poder, para que no se que- dara todo en las manos de una única persona (Ex 18, 13-27). Por tanto, este grupo del desierto, representado por Jetró, da una gran contribución para el proceso de una sociedad fraterna y participativa. Pero no sólo fue esa la contribución dada por este grupo.

El gran

secreto de la libertad

 

Fue

allí en

el desierto, lejos de las ciudades y

del

centro del poder egipcio, que Moisés tuvo la experien-

cia de un Dios diferente, único llamado Yahvé. Un

Dios que era adorado en

la montaña (Ex 3, 2) que

nosotros conocemos con el nombre de Monte Sinaí. Hasta hoy nadie sabe a ciencia cierta dónde queda este monte.

Hablar del significado

del nombre Yahvé es muy di-

fícil. Es un secreto que está guardado bajo siete llaves. Existen muchas interpretaciones:"Yo soy el que soy", "Aquel", "Yo soy", "Aquel que hace hacer", "Yo soy el que seré", etc. Pero ninguno de éstos convence. Yahvé es un nombre enigmático. Nadie logra desci- frar el nombre de Dios que une los grupos que luchan contra todo tipo de opresión y que quieren construir una sociedad fraterna y justa. El Dios, que saldrá de la montaña y acompañará al grupo en el desierto hasta la tierra de Canaán,será siempre un desafío para aque- llos que desean tenerlo en las manos, con el fin de descubrir el secreto de los campesinos y pastores que encontraron fuerza suficiente para luchar y vencer a los poderosos. Un secreto que quedó escondido allá en la "zarza ardiente" (Ex 3, 2-15). El secreto del nombre divino y el secreto de la propia libertad.

Yahvé

es

el Dios

de

los

hebreos

Los dioses del Faraón sustentaban y aprobaban la situación que estaba en vigor en Egipto. Querer cambiar el sistema era ofender a esos dioses. Por consiguiente, cualquier otro Dios que defendiera a alguien que no obedecía al Faraón debía ser rechazado (Ex 5, 1-4).

Yahvé, Dios de los hebreos, es para el opresor un Dios subversivo que no puede ser admitido.

Existen

aquellos

que prefieren

la

esclavitud

El camino por el desierto es una lucha dura para mantenerse libre y no volver a ser esclavos.Tomando

como

modelo el grupo que escapó de Egipto, la

Biblia narra cómo la inseguridad, la presión de los dominadores y la falta de víveres hacen que muchos quieran desistir. Son aquellos que prefieren tener una seguridad del opresor, así sea que para ello con- tinúen siendo esclavos. Entonces, critican y buscan desfigurar el proceso de liberación (cf. Ex 14-17).

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Leer la historia

con fe

Uniendo

el grupo

que

escapó de Egipto

y

el

grupo del desierto, el pueblo de la Biblia ve todos los acontecimientos comandados por Yahvé, el Dios de los hebreos. La lucha para salir de Egipto (ver la historia de las plagas, paso del Mar Rojo), lograr obtener las necesidades básicas (maná, codornices), todo es obra maravillosa de la acción deYahvé en la historia al lado de los oprimidos. Esta historia debe ser celebrada en la liturgia y contada de padre a hijo (Di 26, 4-10).

Leer en la Biblia:

Ex

2,11-22; 3,1: Moisés en la casa de Jetró.su suegro;

Ex 18, l-12:Jetró se alegra con la liberación del pueblo hebreo; Ex 18,13-27: Forma participativa del poder; Ex 3,2: Yahvé: Dios adorado en el Monte Sinaí; Ex 14-17: Críticas a la liberación; Dt 26,4-10: Memoria de la liberación.

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5.

EN LAS MONTAÑAS

Los hebreos de Egipto y los seminómadas del desier- to del Sinaí se encontraron con los otros grupos que, juntos, irán a formar el pueblo de Dios.

Un grupo, que podemos destacar, vive en la propia tierra de Canaán. Son agricultores descontentos con la situación en que vivían. Dependientes de las ciudades- Estado, se vuelven cada vez más pobres hasta llegar a la condición de miseria. Obligados a trabajar en el cam- po para sustentar a la gente de la ciudad, tuvieron que ceder casi toda su producción para pagar los pesados impuestos exigidos por el rey y por el Faraón.

Para escapar de esta situación, muchos campesinos se refugiaron en la región montañosa, donde las ciudades no tenían control, pues la mayoría de ellas quedaban en las llanuras. Habitando en las montañas, estos campesinos consiguieron librarse de la vigi- lancia y la persecución, principalmente de los carros de guerra. Allí comenzaron a tumbar árboles, a hacer plantaciones para sobrevivir y también para organi- zarse socialmente.

Dios

presente

en

la

lucha

En la región montañosa y los lugares apartados de las ciudades, labradores, pastores e inmigrantes se reú-

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nen en grupos cada vez más grandes. Entre ellos se en- cuentran, ciertamente, descendientes de los patriarcas. Ya no adoran a Dios de la misma manera que lo hacían en la ciudad. La situación con que se encuentran les hace tener una experiencia nueva de Dios. No aceptan

lo que en la ciudad se habla de Dios. Dios para ellos no es alguien que sustenta y justifica la explotación, pero

es alguien

que está con

ellos en la

lucha. Por eso, van

a adoptar un nombre provocador: Israel, que significa

Dios lucha.

La

unión

hace la

fuerza

Hacia el año 1200 a. C , llegan a Canaán el grupo del desierto y también los hebreos que escaparon de Egipto. Ellos traen experiencias muy importantes: la certeza de que es posible vencer al opresor, y el nom- bre diferente de Dios (Yahvé), que no se confunde con el dios de las ciudades-Estado (que traía el nom- bre de El). Esas experiencias serán fundamentales para unir cada vez más los grupos alrededor de una causa común: crear una nueva sociedad dentro de Canaán. Esta unión se inició con la organización de estos grupos, que se fueron constituyendo en tribus.

¿QU É

ES UNA

TRIBU?

La tribu es una organización social compuesta por familias agrupadas en asociaciones protectoras, con el fin de ayudarse económicamente unas a otras,

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defenderse de los ataques de los enemigos y prac- ticar la religión.

La familia está compuesta entre 40 y 50 personas, formada por: los padres, hijos, tíos, primos y parien- tes, que viven en casas vecinas. El jefe es el padre o el abuelo (anciano), que decide las cuestiones, fun- ciona como sacerdote, dispone convenientemente el matrimonio para las jóvenes, etc. Todos los que pertenecen a la familia (llamada casa del padre) son tratados como hermanos. La asociación protectora compuesta por unas 50 familias, está coordinada por los jefes de familia. Esta asociación presta auxi- lio a las familias que, por algún motivo, están pasan-

do por dificultades económicas; reúne un grupo para defender la región donde viven; organiza celebraciones religiosas y fiestas comunes, y realiza acuerdos matrimoniales.

Estas familias y asociaciones, con experiencias comunes de opresión y lucha, se unen en una enti- dad más amplia, llamada tribu, y viven en regiones separadas por causa del terreno o del bosque, donde ejercen ocupaciones agrícolas o pastoriles. La tribu también realiza asambleas, fiestas; decide hacer gue- rras, o acuerdos de paz, resuelve cuestiones jurídicas, hace la distribución fraterna de la producción anual, etc. Estas experiencias comunes hacen que las personas de la misma tribu se consideren her- manas y, por eso, intentan encontrar un antepasado común para todos ellos. Así sea que les toque in- ventárselo.

Es interesante comparar la organización de la tribu con la organización de la ciudad-Estado (cf. p.ll).

Contar

la historia

con fe

Estas tierras desbravadas y aradas son frutos de un trabajo continuo y arduo. El pueblo de la Biblia, sin embargo, no se atribuía ningún mérito, pero creía firmemente que todo era don de Dios, que da la tierra por ser fieles al proyecto de una sociedad fra- terna y justa (cf. Dt 30, 15-20).

6.

vez más la región

de la llanura y hasta las ciudades

EL PUEBLO DE ISRAEL

Pueblo unido, jamás será vencido

Mientras que en las montañas de Canaán se desa- rrolla la formación y la unión de las tribus, en la llanura las ciudades-Estado comienzan a tener serias dificul- tades. Egipto no envía más tropas regulares para con- servar el orden. Se contentan sólo con recibir los impuestos. Los reyes de las ciudades de Canaán hacen guerras continuas entre sí para tomar el territorio de los otros, dejando muchas veces las ciudades destruidas.

Este ambiente de desorden político es el momento oportuno para que los campesinos refugiados en las montañas vuelvan a tener las tierras más fértiles en la llanura, de la cual ellos se habían retirado para escapar de la explotación. Pero para que esto sucediera, era necesario que algo o alguien los mantuviera bien unidos y les diera valentía suficiente. Y esta armonía y coraje nacen justamente de la religión: Yahvé, el Dios del desierto, el Dios de los hebreos que venció a los dioses del Faraón, y también es más poderoso que los dioses cananeos. Por eso, hay posibilidad de luchar y vencer. Animados en Yahvé, los grupos uni- dos descienden de las montañas y conquistan cada

32

(cijos

6-12).

Mientras tanto, estos grupos necesitan de una or- ganización más amplia. No sólo conquistar tierras y ciudades, sino que es necesario saber qué hacer con ellas.

Una

nueva

sociedad

La inmensa preocupación de las tribus era no crear entre ellas la misma opresión que habían sufri- do. Fue, entonces, organizada una liga o confederación de las tribus para que pudiese nacer y volverse viable un sistema diferente de sociedad. Por medio de las asambleas, los adultos de todas las tribus se reunían periódicamente para adorar a Yahvé, el Dios liberta-

dor, y para producir normas orientadoras, elaborar y promulgar leyes, hacer repartición igualitaria de las tierras. Instituyeron jueces para uniformar las leyes de cada tribu y que podrían servir también para las otras, y para juzgar los casos pendientes. Las decisiones eran tomadas en asamblea, tanto a nivel religioso, como político y económico. Así se formó aquello que es- tamos acostumbrados a llamar como Confederación de las doce tribus de Israel.

Una

nueva

Constitución

Como vimos, las Doce Tribus tenían como esla-

bón fundamental de

unión el culto a Yahvé. Las nor-

mas básicas, que darán el cimiento para ese nuevo

33

LAS DOCE TRIBUS DE ISRAEL

pueblo, están contenidas en el Decálogo, que se con- virtió en una verdadera Constitución para el pueblo de Dios (cf. Ex 20, 1-17; Dt 5, 1-22). Centrada en el respeto a la vida (No matar), esa Constitución se abre como un abanico para todas las relaciones socia- les, dando los fundamentos básicos y provocadores de vida para el pueblo. En el transcurrir del tiempo, se necesitó elaborar normas básicas en situaciones diferentes. Así se fueron formando códigos de leyes:

Código de la Alianza (Ex 20,21-24,18), Código del Deuteronomio (Dt 12-26).

34

Los miembros de la tribu de Leví fueron designados para vivir en medio de todas las tribus y mantener vivo entre ellas el espíritu de fraternidad y justicia, los levitas se convirtieron en el mayor soporte del proyecto de Yahvé.

Una asamblea decisiva

En Siquén se realizó una gran asamblea, esta ciu- dad ya estaba en poder de las tribus. Allí se decidie- ron cuestiones políticas, económicas y sociales. Pero el asunto principal fue el juramento donde todos se comprometieron en fidelidad a Yahvé y a su proyecto de fraternidad y justicia. En esta época muchos cana- neos y ciudades enteras se unieron a las tribus y tam- bién juraron ser fieles.

Campesinos, pastores, inmigrantes y gente de la ciudad se reunían para adorar a Yahvé y para luchar con el fin de construir una nueva sociedad. Así esta- ban formando el pueblo de Yahvé, también denomi- nado el pueblo de Israel.

Contar

la historia

con fe

El pueblo de la Biblia habla de esa época con or- gullo, entusiasmo y con una convicción: todo eso sucedió porque Yahvé, el Dios libertador, estaba con ellos. De igual manera, las victorias en las luchas más difíciles, ellos no la atribuyen a sus propias fuerzas, pues no tenían un ejército formado. Toda batalla era una guerra santa, cuyo comandante era el mismo Yah-

35

vé. Las leyes formuladas para reglamentar la sociedad justa, no eran leyes puramente humanas, eran del mismo Yahvé. En fin, todo el proyecto de compartir y de vivir en fraternidad vino de las manos de Yahvé:

era el proyecto de Yahvé.

36

7.

IDEALY REALIDAD

El sistema de las doce tribus de Israel intentaba aplicar para la vida práctica los ideales que el pueblo se había propuesto para sí: participación, compartir, fraternidad, justicia, libertad. Se oponía valiente- mente al sistema de tributos, que funcionaba en las ciudades-Estado, pues, fue dentro de ese sistema que había sufrido explotación y opresión. No obstante, el ideal más bonito del mundo no funciona si no tiene condiciones reales para mantenerse y si la co- rrupción comienza a aparecer dentro del sistema. En otras palabras, no basta con tener buena voluntad. La Confederación de las tribus de Israel comienza a enfrentar serios obstáculos para que el ideal se volviera cada vez más realidad.

® Muchas ciudades-Estado continuaban existien- do y ejerciendo el sistema de explotación. Intenta- ban de muchas formas desmantelar las tribus por medio de la vigilancia de las carreteras, del comercio y manteniendo al ejército con carros de guerra. Si los campesinos llevaban ventaja en las montañas, ahora en las llanuras eran mucho más vulnerables. Por eso la victoria lograda bajo el liderazgo de Débora y Baruc sobre Sisara, de la ciudad-Estado de Jasor, es narrada como un gran suceso (cf.Jc 4-5). Pero en esta historia ya se observa otro problema: no todas las tribus tenían

interés en luchar. Algunas, cuyos territorios no esta- ban implicados, no acudieron al llamado.

® Viniendo por el mar, otro pueblo se estableció en la costa de la tierra de Canaán, en la misma época en que llegaron los hebreos de Egipto: los filisteos. Militarmente fuertes, ellos tenían armas de hierro y carros de combate. Formaron una especie de con- federación, conformándola cinco ciudades de la costa y de la llanura al suroeste. Asdod, Ascalón, Gaza, Gat y Ecrón.Vivían en un conflicto cada vez más intenso con las tribus de Israel, intentando extender su do- minio por el interior, de modo que las tribus de la región comenzaban a depender de ellos política y económicamente. Conquistando puntos estratégicos, hacia el 1050 a. C, los filisteos dieron un golpe fatal, apoderándose hasta del arca de la alianza. Las tribus se sintieron amenazadas en su existencia, pero no en- contraron medios aptos para luchar, pues no tenían un ejército organizado.

® Mientras

que los filisteos atacaban por

el lado

del mar, los países vecinos del lado del desierto también se aprovecharon para hacer incursiones y conquistar territorios de las tribus. El libro de los Jueces retrata

bien las dificultades que los israelitas enfrentaron para detener el avance de los Edomitas, Moabitas, Madia- nitas, Amonitas y otros.

® Además de todos estos problemas externos, con mucha probabilidad, la corrupción de la justicia generó una crisis interna en la Confederación de las tribus. En este aspecto, el caso de los hijos de Eli (cf.

38

í S 2,12-25) revela la presencia de ganancia y corrup- ción, que se comenzaba a expandir.

© Otro factor interno que provocó el debilita- miento de la Confederación fue la idolatría. El gran eslabón que unía a las tribus era la aceptación de Yahvé, el Dios libertador, como el único Dios. Esta cohesión fue rota por la adoración de otros dioses que, según los cananeos, daban la fertilidad para la tierra, principalmente el dios Baal. La agricultura era la base económica de sobrevivencia, y el ciclo nor- mal de las lluvias era fundamental para la produc- ción. Como Yahvé estaba más unido a la liberación histórica que a la preservación del ciclo de la natura- leza, las divinidades cananeas volvieron nuevamente a probar la religión de los israelitas. De esta manera, la mentalidad de los opresores contaminó los ideales de los campesinos. La desunión religiosa los condujo a la desunión política e ideológica.

Leer la historia

con fe

Al volver a leer su historia, el pueblo de la Biblia intenta explicar por qué el ideal de fraternidad y de justicia de una comunidad participativa y original no puede ser llevado adelante. Con los ojos de la fe, ob- servaron el fracaso como castigo de Dios, por causa de la desobediencia a su proyecto. Rota la alianza con el único Dios que daba fuerzas para continuar con el proyecto, surge la necesidad de buscar otro tipo de seguridad (cf.Jc 2, 2-23; 3, 1-6).

8.

¡QUEREMOS UN REY!

Frente a la presión externa de los filisteos, países vecinos de la ciudad-Estado, y frente a la crisis in- terna provocada por la corrupción e idolatría, al- gunas tribus sintieron la necesidad de un gobierno

fuerte

que administrase la justicia y formase un ejér-

cito permanente para luchar contra los enemigos. Así surgió la idea de tener un rey "como las otras naciones" (1S 8, 1-9). Sin embargo, esta opción no fue realizada sin tener serios conflictos: a las ventajas de un gobierno centralizado y fuerte se oponen se- rios riesgos y concesiones.

¿QU É

ES MONARQUÍA?

La palabra monarquía quiere decir "gobierno de una sola persona", esto es, del rey. Él tiene toda la autoridad en sus manos. Él es quien hace las leyes que deben ser observadas y, al mismo tiempo, él es el juez que decide y da sentencia. El rey es llamado "padre de la nación", y es considerado como el re- presentante de Dios en la tierra. Sus decisiones son las decisiones de Dios.

Cuando un rey muere, es sustituido en el poder por uno de sus hijos. Esta sucesión del padre para

hijo en el trono es conocida como dinastía. De esta manera, una sola familia se perpetúa en el go- bierno del país, no ser que haya revolución; y, en- tonces, comienza a reinar otra familia o dinastía. La dinastía de David fue la que más duró en Israel.

La ciudad donde el rey vive se convierte en la capital del país. Allí se encuentra el palacio real,

la corte, esto es,

la familia real y los administra-

dores, ministros, oficiales. También en esa ciudad es donde se construye el templo principal o único, para indicar que Dios está siempre cerca del rey, que es su representante.

El derecho del rey

La autoridad política no sólo posee derechos, sino

también deberes en relación con el pueblo que go- bierna. En el contrato con el pueblo, el rey tenía obli- gación de defender el país de los enemigos y opresores y hacer que la justicia fuese implantada en la práctica. A cambio, era necesario que el pueblo sustentase el ejército y un equipo administrativo burocrático. ¿Cómo mantener eso? Por medio de los impuestos. Este sistema se llama tributario, esto es, sustentado por

medio del pago de los sociedad se divide: por

tributos. En este sistema la un lado, aquellos que pro-

ducen y pagan; por el otro, aquellos que no ejercen

ninguna actividad económica productiva y viven del trabajo de los que producen. Si el grupo no produc-

Elabora leyes. Protege contra los enemigos para proteger y conservar el orden.

Produce (aumentos,

construcciones, etc.

No producen

Pagan impuesto

para sustentar

tivo ejerciese su función con seriedad y equilibrio, podría ser mantenido. Sucede que siempre es fácil gastar en provecho propio el dinero adquirido con

el sudor ajeno. Es una tendencia inefable el acumular

riquezas y ganancias en la clase que no

trabaja, y el

creciente empobrecimiento en aquellos que trabajan y pagan impuestos. Todo esto entró en debate entre los israelitas, antes de escoger un rey (1S 8, 10-22).

Leer la historia

con fe

Yahvé presenta a su pueblo el proyecto de vida y

de sociedad que Él quiere, capaz de expresar el anhelo de todos. Dios, no obstante, no impone ni determina cuál debe ser el sistema económico y el régimen político que pueda hacer funcionar en la práctica el

ideal de libertad y de justicia para todos. Le toca

al

pueblo escoger, dentro de las circunstancias históricas, el sistema y el régimen que expresan mejor el ideal de sociedad justa. Por eso, cuando el pueblo escoge

la monarquía para superar las dificultades que

en-

frentaba, Yahvé dice a Samuel: "Hazles caso y dales

un rey" (ÍS 8, 22).

Para reflexionar

En este momento de la historia del Pueblo de Dios, es importante hacer una pausa y reflexionar en grupo sobre algunas preguntas: ¿Cuál es el sistema que con- cretiza mejor el proyecto de fraternidad, participación y justicia: la Confederación de las Doce Tribus o la Monarquía? ¿Por qué? Estos sistemas y regímenes, hoy día, no funcionan más. Existen otros. ¿Cuáles? ¿Cuál es el que más se aproxima al ideal del proyecto de Yahvé? ¿Es posible crear un sistema nuevo? ¿Es mejor una autoridad fuerte, para la cual delegamos el poder, o un gobierno participativo? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de uno y del otro?

43

9.

UNA ELECCIÓN DIFÍCILY DISCUTIDA

La situación exige una respuesta

urgente

La presión de los enemigos exigía del pueblo de Israel una actitud rápida y responsable. La primera tentativa de respuesta al problema se concentraba en las tribus del centro: Benjamín y Efraín, acompañadas por la tribu de Gad, que estaba situada al otro lado del río Jordán. Comenzaba, entonces, la búsqueda de un líder que pudiera reunir y organizar el pueblo con firmeza para derrotar a los enemigos, principalmente, los filisteos.Vimos que una de las obligaciones del rey era defender el pueblo de los ataques externos, pero no era su única obligación. Todavía no se trataba de crear una monarquía con todo el aparato que ese régimen exige. Mientras tanto, era urgente encontrar un jefe con carisma que tuviera ascendencia sobre la mayor parte de las tribus.

Una

elección

diferente

Tres historias de la Biblia cuentan cómo Saúl, de la tribu de Benjamín, fue elegido para ser su jefe.

l.La primera, bastante pictoresca (cf. 1S 9, 1—10, 8), habla de la elección por unción: "Entonces Sa- muel tomó la alcuza de aceite y lo derramó sobre la

44

cabeza de Saúl y después lo besó diciendo:'Yahvé es quien te ha ungido como jefe de Israel, tú dirigirás al pueblo deYahvé y lo librarás de los enemigos que lo rodean'" (ÍS 10, l).Esa atribución sagrada a la au- toridad es ambigua, o sea, puede conducir a caminos diferentes: o la autoridad se compromete y es fiel al proyecto de sociedad justa y fraterna, o ella atribuye

para sí poderes divinos y se aprovecha de esto

para

oprimir al pueblo en vista de sus intereses. Esta

ambigüedad está bien descrita en la Biblia, cuando Yahvé no se compromete con la elección: "hazles caso y dales un rey" (ÍS 8, 22). 2.La segunda historia (cf. 15 10,9-27) narra la elec-

ción de Saúl por sorteo:"Samuel hizo acercarse a todas la tribus de Israel y, al echar suerte, fue designada la tri-

bu de Benjamín

...Y

Saúl, hijo de Quis, fue apuntado

en el sorteo

...Y

todo el pueblo comenzó a aclamarlo:

¡viva el rey!" (ÍS 10, 20-24). Para nosotros, es extraña esa manera de elegir el gobernante al azar. Mientras tanto, la suerte echada por medio de un ritual sagrado, para ellos era la expresión de la voluntad de Dios al respecto de un asunto que no podía ser resuelto por decisiones humanas. Esta historia va dirigida a aceptar la realeza como voluntad de Dios. Tal vez, haya sido escrita por aquellos que querían un rey.

3.La tercera historia (cf. ÍS 11,1-15) es considerada la más antigua y, con mucha probabilidad, la más real. Aquí la elección fue realizada por aclamación: "Todo el pueblo se reunió en Guilgal, y allí mismo, delante

de Yahvé, proclamaron a Saúl como rey

..."

(í 5 11,15).

45

Esta decisión espontánea y unánime de elegir a Saúl como jefe está explicada por la capacidad guerrera que él demostró un poco antes en la victoria contra los amonitas. Es difícil decir cuál fue el pueblo que lo aclamó como jefe. La verdad es que no fueron todas las tribus, pero sí el grupo de la tribu de Benjamín y otros adeptos a la realeza.

Leer la historia

con fe

Como vimos, la Biblia no muestra con claridad que el surgimiento de ese nuevo régimen político sea la voluntad de Dios (fe). Al contrario, deja una pregunta bastante abierta y sobresalen con firmeza los serios problemas que ese cambio puede provocar. Colocando en boca del profeta Samuel la más seria crítica de la elección de un rey "como las demás na- ciones", la Biblia muestra que el proyecto de Yahvé corre un peligro mayor, pues están en juego la par- ticipación del pueblo en la decisión y el compartir igualitario del proyecto original. El futuro dirá quién tiene la razón: los que eligieron la monarquía, o los que se opusieron a ella.

Para reflexionar

Nosotros hoy día tenemos una manera diferente para elegir a nuestros gobernantes. El modo más usado es la elección por medio del voto popular. ¿Cuáles son los criterios que usamos para votar? Lo que nos debe orientar en primer lugar: ¿el proyec- to participativo y justo de los candidatos, o el miedo de que los "enemigos" puedan ganar, o el interés personal inmediato? ¿Qué piensan, ustedes, acerca del "voto útil"? ¿Hoy, cuáles son los enemigos in- ternos y externos del pueblo?

47

10.

LA TRAYECTORIA DE UN LÍDER

La historia de Saúl se mezcla con los comienzos

de la vida de uno de los personajes más importantes

de la historia de

Israel: David. La diferencia entre

los dos está desde el origen. Saúl es de la tribu de

Benjamín, probablemente hijo único de un hombre poderoso, criador de burros, tenía empleados (cf. ÍS 9, 1-10). David es de la tribu de Judá, de la ciudad de Belén, el menor de ocho hermanos (ÍS 17,12) y que cuidaba del rebaño de su padre (ÍS 16,11).

Idealismo

y valentía

de

David

El encuentro entre Saúl y David está narrado de dos maneras diferentes. En la primera (ÍS 16,14-23), David es llamado a vivir en el palacio del rey, con el fin de calmarlo de sus ataques de nerviosismo y de violencia. David parece un joven tranquilo, que sabe tocar instrumentos musicales, sin embargo, también muestra su valentía y vigor. Esta narración resalta to- davía más la diferencia entre los dos personajes.

En la segunda narración (ÍS 17), el encuentro de

David se da en pleno campo de batalla contra los filis- teos.Aquí David es presentado como un joven valiente

y lleno

de ideales, que no

tiene miedo de

enfrentar

48

los peligros. Por eso él comienza a ganarse la sim-

patía de todos: "era bien

visto por todo el pueblo y

hasta por los oficiales de Saúl" (ÍS 18, 5). Asimismo

que esa historia haya sido aumentada en la memoria popular (batalla contra el gigante Goliat) puede traer un perfil de David: respetuoso, idealista, valiente, tra- bajador, atrevido, simpático, estimado, en fin, tenía carisma de un líder nato.

La presencia de David y sus hermanos en el ejér- cito de Saúl muestra que también Judá está partici- pando de esta unión de tribus en la lucha contra los enemigos externos, principalmente contra los filisteos. En efectojudá era una región ferozmente atacada por estos enemigos poderosos que habían venido del lado del mar.

Dos liderazgos en conflicto

El liderazgo demostrado por David comienza a hacer sombra para Saúl; éste siente que está perdien-

do popularidad y teme que David ocupe su lugar.

Por eso, la admiración de Saúl por

David se trans-

forma en odio, persecución y tentativa de asesinato. Cuando un verdadero líder comienza a surgir y a ser aclamado por el pueblo, los que están en el poder se sienten inseguros y buscan muchas maneras para eliminarlo (cf. ÍS 18,6-16). David sólo logra escapar

de la muerte por motivo de la amistad que tenía con

Jo na tan, hijo de Saúl (ÍS 20).

Junto

con los

marginados

Cuando todo transcurre bien es fácil defender una causa. Pero en las persecuciones y hasta en el peligro de muerte es donde se prueba al verdadero líder y si él es fiel y coherente a su ideal. David se tiene que refugiar en cavernas y lugares desiertos para escapar de Saúl. Y es en esa vida errante que él se encuentra más cerca del pueblo sufrido y marginado: "Todos los que se encontraban en apuros, o tenían deudas, o estaban descontentos, se unieron a él y lo eligie-

ron su jefe" (1S 22, 2). Es con los marginados de la sociedad que David va a formar su "ejército" para luchar contra los enemigos del pueblo y buscar es-

pacios para construir la justicia y el compartir.

Cómo

David hacía eso, queda bien demostrado con la his- toria de Nabal (1S 25): sólo atacaba las propiedades cuando las personas ricas no querían repartir sus bienes con los necesitados. Sin ese contacto con los pobres de su tierra, David nunca hubiera sido lo que fue. Saúl, por otro lado, celoso de su poder no dudó en provocar un derramamiento de sangre para ma-

sacrar a todos los sospechos que protegían a David (cf. 1S 22, 6-23).

 

Leer la historia

con fe

El pueblo

de la Biblia recuerda

a David, desde

su juventud, como un hombre de fe. Él tiene

la

fir-

me

convicción

de

que Yahvé, el Dios

que

liberó

su pueblo de Egipto, está presente en las horas más

50

difíciles. Antes de enfrentar a Goliat, él hizo una pro- fesión de fe, diciendo al filisteo: "Tú vienes a pelear

conmigo armado de jabalina, lanza y espada; yo, en cambio, te ataco en nombre de Yahvé, el Dios de los

ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado

...

Toda

la

tierra sabrá que hay un Dios en Israel, y sabrán todas

estas gentes que Yahvé no necesita espada o lanza para dar la victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos" (1S 17, 45-47). David así mostró la

fuente de donde brota la fuerza y la valentía de los

débiles: Yahvé está al lado de ellos

y los ayuda

a

or-

ganizarse para vencer a los poderosos.

Para reflexionar

¿Qué es lo que hace a David un verdadero líder que defiende la causa de Dios y, por tanto, del pueblo? ¿Usted conoce algún líder que surgió del pueblo y lucha por él, a pesar de todas las dificultades? ¿Exis- te todavía la idea de que para ser líder político, es necesario tener mucho dinero, ser embaucador y pertenecer a la clase dominante? ¿El pueblo cree en sus líderes o no? ¿Por qué?

 

V

)

11.

DAVID, REY DE JUDÁY DE ISRAEL

Para que el pueblo marginado obtenga dignidad y espacio dentro de la sociedad no basta valentía y osadía. Se puede convertir en una lucha suicida con- tra los que tienen el poder y las armas. Se necesita de inteligencia y discernimiento en la acción. Es lo que a David no le falta.

Intentando minar el enemigo por dentro

Hoy día se habla mucho de estrategias, esto es, el arte de explotar condiciones favorables para alcanzar el objetivo que se quiere. Es importante tener un ideal, pero no se progresa nada si no descubrimos los medios para comenzar a realizar ese ideal en las condiciones en que nos encontramos.

David, perseguido por Saúl, hace una cosa que pa- rece extraña: con su grupo, va a pedir asilo a sus peores enemigos: los filisteos (ÍS 27, 1-4). Pero David y su grupo no son desertores: al mismo tiempo que escapan de la persecución de Saúl, ayudarán a muchos israelitas perseguidos por los filisteos. Se infiltraron como una especie de "quinta columna" en medio del enemigo. ¿Cómo es que ellos actúan? Diciendo para los filisteos que están minando las fuerzas de los israelitas, ellos sa- len y conquistan ciudades de otros enemigos de los

52

israelitas y traen los despojos para los israelitas. Éstos creen y piensan que, en efecto, David los está ayudando a luchar contra los israelitas y ganando confianza (cf ÍS 27, 5-12). Mientras tanto, en la hora indicada, los filis- teos desconfiaron de David y no dejaron que su grupo participara en al batalla final contra Saúl. Este murió juntamente con Jonatán y muchos israelitas. ¿Quería David eso? Es difícil decirlo. Lo cierto es que él nunca irrespetó la autoridad de Saúl (cf. ÍS 29).

Respetando

a aquellos

que el pueblo

respeta

David tuvo varias oportunidades para matar a Saúl, según la Biblia. Sin embargo, él siempre intentó defender la vida y honra de Saúl, porque sabía que las

tribus del norte no lo perdonarían si el jefe de ellos fuera irrespetado (cf. ÍS 24). Esa actitud de David hace que él también comience a ser respetado fuera

del círculo de la tribu de Judá. por todo Israel.

Su fama se extiende

David,

rey

de

Judá

Con la muerte de Saúl en el campo de batalla (ÍS 31), David sale de la clandestinidad, va a Hebrón,

donde es ungido rey

de Judá (2S 2, 1-4). Aunque

David hubiese usado toda su diplomacia para evi-

tar conflictos

con

las

tribus, él

tuvo

que

enfrentar

a aquellos que pretendían asumir el liderazgo en el lugar de Saúl. Cuando el general Abner, que estaba de lado de la familia de Saúl, hizo una alianza con Da-

53

vid, todo parecía estar solucionado. Pero Joab, el gene-

ral de David, mató a Abner a traición

y de nuevo la

situación se complicó. Con la muerte de Isbaal, hijo de Saúl, David quedó con el camino libre para reinar en todo Israel. Pero antes era necesario ajustar algu- nos detalles.

David,

rey de

todo

Israel

La ciudad central de mando militar, en la época de Saúl, era Gabaa, en la tribu de Benjamín; David comenzó a reinar en Hebrón, en la tribu de Judá. La localización de la capital en una determinada tribu podría provocar la desconfianza de las otras tribus y el

54

favorecimiento de una. Consciente de esa dificultad, David toma una decisión: apoderarse de una ciudad cananea que quedaba en los límites de las tribus de Judá y Benjamín.-Jerusalén. Con esto, conquista defini- tivamente la simpatía de todos los líderes de las otras tribus y es ungido rey de todo Israel (25 5,1-5).

Después del sistema de las doce tribus, un nuevo régimen es establecido de forma permanente, que durará por muchos años. ¿Funcionará? Todo de- penderá del gobierno de los reyes: si ellos respetarán o no el contrato de defensa del pueblo (lucha contra los enemigos y la aplicación de la justicia).

Leer la historia

con fe

La Biblia ve la adhesión consciente de un pueblo a su líder como señal de la voluntad de Dios. Todas las tribus de Israel se fueron a encontrar con David en Hebrón y le propusieron: "Mira que somos san- gre de tu sangre.Ya antes, cuando Saúl reinaba, tú di- rigías a Israel en sus campañas, y sabemos que Yahvé te dijo:Tú eres el que guiará a mi pueblo, tú llegarás a ser jefe de Israel" (25 5, 1-2).

Para reflexionar

¿Basta tener inspiración para construir una socie- dad justa y fraterna? ¿Cuál es la diferencia entre inspiración y estrategia? ¿Nuestra comunidad sabe escoger los momentos exactos y los medios adecua- dos para actuar?

12.

EL GOBIERNO DE DAVID

El símbolo

de

la

liberación

La primera actitud que David toma es llevar el arca de la alianza para Jerusalén (25 6). ¿Por qué? Porque ella era el símbolo de la presencia del Dios li- bertador en medio de su pueblo. Así como la religión había sido fundamental para la organización de los campesinos en la lucha contra las ciudades-Estado (cf. pp. 21-23), también ella ahora significa la crítica permanente contra cualquier tipo de opresión.

La administración de David

David administra el pueblo con un pequeño minis- terio: un secretario de Estado (Josafat), un secretario particular (Ozai), un consejero (Aquitofel), un jefe del ejército (Joab) y un jefe de guardia (Banaías). Pero el servicio de la justicia no estaba todavía organizado y dependía completamente del rey.

A pesar de tener que pagar impuestos (sistema tributario),la monarquía de David agradó a las tribus en general. Esto se debe a tres motivos:

@ David no se preocupa en montar una burocracia de Estado para fabricar construcciones grandes.

>;

@ Él mantiene un ejército personal, dispensando

la incorporación de miembros de las tribus.

© Él intenta

destinar los impuestos

recaudados

para servicios que beneficien al pueblo, sea en tér- minos de protección militar, sea para las conquistas

y la administración.

De hecho, David, será recordado como alguien que gobernó "sobre todo Israel, ejerciendo el derecho y la justicia para con todo su pueblo" (2S 8,15).

El pecado de David

(2S

1 i)

Cuando se habla del pecado de David, todos inme- diatamente nos acordamos de su adulterio con Betsabé. Pero ese adulterio no aparece solo: éste fue precedido por otros hechos y seguido de consecuencias desastro-

sas. Lo que sucedió fue la violación del propio con-

trato que el rey tenía con el pueblo: enfrentar

a los

enemigos y hacer justicia. En efecto, no salió para luchar junto con sus compañeros en Rabbá y estaba paseando en la terraza del palacio (2S 11, 1-2). Por eso deseó ardientemente a Betsabé y se acostó con ella, mujer de Urías que estaba en la guerra. Y para esconder su error cometió otro peor: quiso hacer que Urías desobedeciera las leyes de la guerra. Como no lo logró, mandó a matarlo, violando el mandamiento fundamental de una sociedad que quiere preservar la vida: la justicia fue herida en el corazón.

Es por eso que la Biblia coloca en seguida los he- chos que provocaron la decadencia del gobierno de

David: la lucha por el poder entre sus hijos (2S 13ss). El arrepentimiento de David obtuvo el perdón de Dios, pero su actitud desencadenó todo un proceso de reversión: en vez del poder estar al servicio del pueblo, comienza a ser codiciado como dominación:

el poder por el poder.

Leer la historia

con fe

No obstante, el pecado de David, el pueblo de la Biblia conservó el recuerdo de los tiempos en que él practicó el derecho y la justicia, haciendo de él un modelo de gobernante. David, para ellos, debería rei- nar para siempre. Nació, entonces, la convicción de que, un día, Dios colocaría en el trono a alguien como David, pero que sólo practicase la justicia y el derecho, siguiendo en todo el proyecto de Dios para su pueblo. Surgió así la idea del Mesías, que vendría un día para establecer la justicia y la paz perpetua (cf. Is 9,1-6).

¿QU É

ES MESÍAS?

Mesías es una palabra hebrea que significa Un- gido. En el Nuevo Testamento, escrito en griego, el Mesías es llamado Cristo. Por tanto, Jesucristo es para nosotros, cristianos, el Mesías, el Ungido que vino al mundo a traer definitivamente el reino de justicia y de paz que los israelitas esperaban. Ese reino ya está presente en el mundo con la venida de Jesús, Hijo de Dios, y será construido por me-

58

dio de todos aquellos que se comprometan con la persona y las actividades de Jesús: en el trabajo, en el compartir y en el amor a los hermanos.

Para reflexionar

Hoy para nosotros, ¿existe algún símbolo grande de liberación? ¿Cuál?

¿Cuál es el gran pecado de nuestros gobernantes hoy? ¿Ellos saben que están equivocados y se arre- pienten?

vj.

J

59

13.

LA LUCHA POR EL PODER

La popularidad de Absalón

El descuido de la justicia provoca automáticamen- te el desenlace de la corrupción y del populismo, cuya finalidad es alcanzar el poder. La narración de 2S 15, 1-12 muestra bien eso, al contar la actitud de Absalón, uno de los hijos de David: él va a las calles, saluda y besa a las personas, promete tierras y capitales.

La verdad, lo que él tenía en mente no era el bie- nestar del pueblo, pero sí dar un golpe de Estado

para tomar el trono de David, antes que

lo hiceran

sus hermanos. Para eso contaba con la ingenuidad de

mucha gente.

El proyecto populista de Absalón no se logró con- cluir, porque David todavía conservaba un grupo fiel e inteligente, que supo desarticular los proyectos de Absalón. Éste fue muerto en la batalla (2S 18, 9- 18), y David logró recuperar su credibilidad, al menos en parte.

Favoritismos

En efecto, las tribus del Norte se sienten cada vez más preferidas por la tribu de Judá, a la cual pertenecía

60

David. Esta preferencia por los parientes y no por la justicia se convierte en otra dificultad clavada en la monarquía de David, prohibiendo que su liderazgo se vuelva exento de favores y privilegios (2S 19, 41-44). Esto hasta provocó una revolución, comandada por Sebá, de la tribu de Benjamín. El buen sentido de Joab, que evitó una masacre, logró controlar la situa- ción y mantener hacia David la fidelidad, aunque insegura, de las tribus del Norte (2S 20).

Los altos grados jerárquicos deciden

David en su vejez tuvo que enfrentar una situación difícil dentro de su propia familia y con sus ministros:

divisiones y conflictos alrededor de quién iría a sus- tituirlo en el trono. Dos de sus hijos se destacaban en esas articulaciones para poder alcanzar el poder:

Adonías y Salomón.

Adonías logró que el general Joab y el sacerdote Abiatar se unieran a sus intereses; Salomón tenía a su lado la clase alta del ejército, el sacerdote Sadoc y el profeta Natán. Una cosa ya podemos notar: el pueblo es dejado por fuera de las decisiones en la elección del nuevo rey; las maniobras son realizadas sólo en los altos grados jerárquicos.

Es bueno recordar que David fue rey a partir de la lucha en defensa de los desprotegidos y prácticamen- te fue aclamado por el pueblo. En estas intrigas y maniobras, David tuvo que tomar una decisión.

61

Los motivos no son claros por qué David escogió a Salomón para que fuera su sucesor; lo cierto es que el hijo de Betsabé fue elegido y ungido rey (ÍR

1,1-40).

Mortandad y limpieza

Mientras David vivió, la situación continuó tensa, pero él logró evitar que hubiese una "cacería de bru- jas", sin embargo, su testamento ya preveía lo que iba a suceder (ÍR 2,1-11). En efecto, subiendo al trono, la primera actitud de Salomón, comenzó a eliminar a sus adversarios y opositores más fuertes: manda matar al hermano Adonías (IR 2, 12-25) y al general Joab (ÍR 2, 28-35), y expulsa de Jerusalén al sacerdote Abiatar, confinándolo en la ciudad de Ananot (IR

2,26-27).

Otra oposición que Salomón enfrentó y eliminó fue la de los partidarios de la familia de Saúl (ÍR 2, 36-46). Es dentro de ese clima y conjetura que la "ca- sa de David" prevaleció y el poder se consolidó en las manos de Salomón, dentro de un régimen monár- quico para todo Israel.

Leer la historia

con fe

En momentos difíciles de su historia, el pueblo de la Biblia tuvo que hacer elecciones políticas y econó- micas, pero siempre conservó el espíritu crítico para que un sistema o régimen no fuera considerado ab- soluto. Siempre intentó demostrar que si el proyecto

62

de Dios, que es libertad y vida para todos, no fuera conservado, nada se podría conseguir.

Es lo que el testamento de David dice para Salo- món: "Muy pronto me voy a ir por el camino de todos. Para ti ha llegado el momento de ser firme y de portarte como hombre. Guarda las órdenes de Yahvé, tu Dios; sigue su camino, cumple sus leyes, sus mandamientos, sus disposiciones y sus consejos

como está escrito en la ley de Moisés. Así

tendrás

éxito en todas tus empresas y no te fallará ningún

proyecto" (ÍR 2,2-3).

Para reflexionar

1. Compare la historia de sucesión de David con la historia reciente de la política en nuestro país. ¿Usted ve semejanzas?

  • 2. ¿Usted percibió algún cambio en su ciudad a

partir de las últimas elecciones?

  • 3. ¿Los políticos buscan

el poder

para

servir al

pueblo o a sus propios intereses?

V

.

J

63

14.

GRANDIOSIDAD DEL REINO

DE SALOMÓN

El gobierno de Salomón convirtió el pequeño reino de Israel en un imperio respetado por las otras nacio- nes. Así concretó el deseo de aquellos que apoyaron la monarquía:"Tendremos un rey y nosotros también sere- mos como los demás pueblos". Parece que los oposi- tores del régimen monárquico estaban equivocados, cuando quisieron descartar esa forma de gobierno. De hecho, Salomón logró dar una grandiosidad al pueblo de Israel, que sólo en sueños se podría pensar: adminis- tración competente, culto lujoso, grandes construc- ciones, economía en abundancia, desarrollo territorial, comercio de exportación e importación, relaciones diplomáticas para conservar la paz.

Salomón

fue

un

rey

sabio

Cuando hablamos de la sabiduría de Salomón, siempre recordamos al rey con la espada levantada, amenazando cortar el recién nacido por la mitad, para descubrir la verdadera madre del niño (ÍR 3,16- 28). Este caso, sin embargo, es un símbolo de su gran capacidad de administración. Aprovechando la expe- riencia de Egipto, él buscó asesores en las áreas de la cultura y de la ciencia para agilizar las cuestiones ex-

64

ternas e internas. Fueron diplomáticos para mantener una buena relación a la altura con las otras naciones, abriendo así un espacio de nuevas negociaciones, inclu- so con Egipto, que era la gran potencia de esa época.

Acogió en su corte escritores, y les dio la tarea de organizar las tradiciones populares sobre la historia de su pueblo y, al mismo tiempo, estudiar y adaptar la literatura de otros pueblos. Con esto, se fue forman- do un compendio orgánico de cultura que, enraizada en la tradición nacional, estaría abierta para los otros pueblos. Él no quería que Israel fuera un país cerra- do, sino que fuera una bendición de Dios para los otros pueblos. Es en esa época que muchas historias antiguas son recogidas, organizadas y reinterpretadas. Gran parte de ese material se encuentra en la Biblia, principalmente en partes de los libros del Génesis, Éxodo y los Proverbios.

Salomón

fue

un

rey

religioso

Desde el inicio de su reinado, él se preocupó por la construcción de un templo para el Señor, su Dios y el Dios de su pueblo. Y no guardó esfuerzos o sacrificios para eso: contrató ingenieros y artesanos extranjeros, importó la mejor madera, oro, plata, tejidos, bronce. Cuando fue inaugurado, después de muchos años de trabajo, el Templo de Jerusalén fue causa de admiración por el mundo entero. El arca de la alianza fue introducida en el lugar más sagrado del santuario, para ser una señal perpetua de la presencia de Dios del exilio en medio de su pueblo. Todo el

65

esplendor de los sacrificios, de los sacerdotes y

de

las fiestas se puede ver en

IR

5-8. Para

que la

uni-

dad del culto fuera preservada, los otros santuarios

fueron eliminados.

Nueva forma

de administración

interna

Salomón dividió su reino en doce prefecturas, en cada una de ellas colocó un administrador que cuida- ba de los intereses del reino en las diferentes regiones del país. Ellos eran los que recogían los impuestos para que el gobierno tuviese renta suficiente, con el fin de mantener la corte, el culto, el ejército y el control de la exportación (cf. IR 4,7-19).

66

Preparó el ejército

de

la mejor

manera posible,

para mantener las fronteras seguras y en expansión.

Recurriendo a la tecnología extranjera de los feni- cios, construyó una flota de navios mercantes de gran renombre.

Salomón fue un rey comerciante

Por medio de la comercialización de la importación, los israelitas vieron, en ese tiempo, cosas que pensaban que sólo existían en sueños: oro, plata en abundancia, marfil, vestidos finísimos, perfumes, armas, maderas finas, caballos de raza,-carruajes y carros de guerra, y hasta monos y pavos reales (cf. ÍR 10,14-29).

La historia de la reina de Sabá (IR 10,1-13) quie- re mostrar una idea de cómo los otros pueblos ad- miraban a Salomón y lo que él hacía por su pueblo:

los visitantes quedaban admirados con lo que veían y oían.

El país vivía en paz y en tranquilidad, "cada uno bajo su viña y su higuera, desde Dan hasta Berseba ..." (ÍR 5,5). El pueblo era numeroso y "todos comían y bebían y estaban satisfechos" (ÍJR. 4, 20).

Todo era grandioso y fenomenal, muy grandioso para ser verdad.

Leer la historia

con fe

En medio de esta grandiosidad, los escritores de ese tiempo releyeron en la historia antigua de Abra-

67

han e intentaron mantener, de alguna manera, un es-

15.

píritu crítico. ¿Al final, qué

es lo que Dios quiere

de

nosotros? Y notaron que el pueblo de Israel tenía una misión que cumplir: "Por ti serán bendecidas todas las naciones de la tierra" (Gn 12, 3).Esto es: ser bendi- ción para los otros pueblos. ¿Estaba siendo Israel una bendición para los otros pueblos? ¿Y cómo ser bendición? No era suficiente ser admirado por todas las naciones, pero ver si, de verdad, allí se realizaba el proyecto de Dios para toda la humanidad. Partiendo de la fe, una pregunta queda en el aire ...

68

¿PARA QUIÉN SALOMÓN MANDABA LAS CUENTAS?

Salomón dirigió el reino de Israel a la máxima grandiosidad. No obstante, el mismo texto bíblico deja claro que esa época de oro estaba llena de graves contradicciones y que alguien pagaba caro por todo ese lujo y riqueza.

¿Quién trabajaba?

En la época de Salomón, el agente de desarrollo del país era el tributo o impuesto. Una de las maneras de pagar el tributo era el trabajo forzado (también lla- mado de cuervo) en las construcciones, en el ejército, en las minas y en el trabajo en los navios. La Biblia nos dice que para la construcción del templo y del palacio fueron reclutados cerca de treinta mil hombres con el fin de cortar árboles en el Líbano, setenta mil para transportar el material, ochenta mil para las canteras de piedras en las montañas, bajo las órdenes de tres mil setecientos capataces (cf. IR 5, 27-32). Una vez más, notamos que estos trabajos eran realizados como forma de pago de impuestos.

69

¿Quién pagaba?

Además del trabajo forzado, otra manera de pagar el impuesto era el suministrar productos agrícolas y pastoriles para la exportación, manutención de la corte y del ejército. La descripción de lo que gustaba a la corte nos puede dar una idea aproximada del dinero que el pueblo debía disponer para pagar los impuestos:"La provisión diaria de Salomón era: trece mil quinientos kilos de flor de harina y veintisiete mil de harina corriente; diez toros cebados y veinte de pasto, cien ovejas, sin contar los ciervos, gacelas, corzos, gansos y aves cebadas" (ÍR 5, 2-3).Y no era sólo gente la que debía ser sustentada: Salomón tenía caballerizas para cuarenta mil caballos de tiro, desti-

nados a sus carros, y para doce mil caballos de silla

(ÍR 5, 6), cuidados

con cebada y paja (ÍR

5, 8).

También tenían una deuda externa: era necesario pagar ingenieros y artesanos, igual que los materiales importados: "Jirán (rey de Tiro) daba a Salomón las maderas de cedro y abeto que éste necesitaba, y Sa- lomón pagó a Jarán nueve mil toneladas de trigo para el sustento de su palacio, y nueve mil litros de aceite virgen" (ÍR 5,25).

¿Quién pagaba todo eso? Parece indicar que la Biblia relata que esos productos venían de otras partes (cf. ÍR 5, 4-5). Mientras tanto, el mismo texto habla que Salomón dividió el país en prefecturas justamente para recaudar esos bienes necesarios para el sustento "de todos los que el rey sustentaba en su mesa" (ÍR

70

5, 7) .Verdaderamente, quienes sustentaban en las es- paldas la gran carga de gastos eran los trabajadores y los campesinos.

Reacción del pueblo

Ese estado de cosas provocó una gran insatisfacción en el pueblo. Surgió una reacción que fue adquiriendo cuerpo entre las tribus del Norte. De hecho, ellas eran quienes más sufrían con el peso de los impuestos. La división del país en prefecturas había destruido la au- toridad política de los ancianos y de las asambleas, y había desviado la distribución de víveres de primera necesidad para otros fines. La centralización del culto provocó un desvío del polo de la educación civil y de la vida religiosa: gran parte de esas funciones ejercidas por levitas itinerantes y jefes de familia, pasó para los sacerdotes y sabios que vivían en el Templo y en la corte.

Estos factores políticos, económicos y religiosos fo- mentaron la revolución entre las tribus del norte, bajo el liderazgo de Jeroboánjefe de los trabajos forzados. Estimulado por el profeta Ajías de Silo, él preparaba la separación de las tribus del Norte. La rebelión fue descubierta, y Jeroboán tuvo que huir hacia Egipto, pues Salomón lo quería matar (cf. ÍR 11, 26-40). En todo caso, estaba lanzado el grito de alerta y de insatis- facción contra el rey Salomón, quien llevó al país a la máxima grandeza pero, para alcanzar eso, sacrificó a toda la población trabajadora y campesina.

71

Leer la historia

con fe

La perpetuidad de la dinastía de David y el reina- do de Salomón eran vistos por el pueblo de la Biblia como voluntad de Dios. Dios estaba cumpliendo lo que había prometido. Pero esa promesa tenía una condición, sin la cualYahvé retiraría su garantía: "Si andas en mi presencia, como anduvo tu padre David,

con pureza y rectitud de corazón: si cumples todo lo que yo te mande y si guardas mis leyes y mis man- damientos, yo consolidaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como se lo prometí a David, tu

padre

...

Pero

si ustedes y

sus hijos

se apartan de

y no guardan mis leyes y mandamientos, que yo les prescribí, si van a servir y a dar culto a otros dioses ajenos, exterminaré a Israel de la tierra que les he dado y retiraré mi presencia del pueblo que he con- sagrado a mi nombre, e Israel será irrisión y burla de todos los pueblos" (ÍR 9, 4-7).

Para reflexionar

¿Usted ya escuchó hablar del "milagro económico" o sea, "esperar que el pastel crezca para después repartirlo"? ¿Existe alguna semejanza con el rei- nado de Salomón?

Cuando se hace una gran construcción, ¿alguna vez se piensa en aquellos que en ella trabajaron día y noche? ¿Esas obras son importantes para toda la sociedad? ¿Quién paga esas construcciones?

V

J

16.

BALANCE DE UNA EXPERIENCIA

Para entender mejor lo que sucedió durante el

reinado de Salomón, es necesario rehacer un poco

el camino

del pueblo de Israel en los primeros 300

años antes de su existencia.

Nuevo

sistema

Todo comenzó cuando los campesinos, pastores e inmigrantes, se unieron contra las ciudades-Estado de Canaán y lograron establecer dentro del territorio un nuevo modelo de sociedad, formando la confede- ración de las doce tribus de Israel (cf. pp. 24-27). Ellos cambiaron de un sistema económico (modelo de pro- ducción tributario) para otro totalmente diferente (modelo de producción tribal).

MODELO

DE PRODUCCIÓN

TRIBAL

© Relaciones comunitarias de trabajo;

© tierra y rebaños (medios de producción) colec- tivos;

© distribución colectiva del producto; © no hay ahorro ni comercio;

© condición única para usufructuar de los medios de producción: la pertenencia a la comunidad.

En

cuanto al modo

confrontar la p. 32.

de producción

tributaria

El modelo de producción tribal entre los israelitas tuvo una duración más o menos de 150 años (1250- 1050 a.C).

Ruptura

con el sistema

antiguo

Para que este cambio sucediera, fue necesario romper con las instancias que sustentaban el mode- lo antiguo. En la política, las decisiones no debían venir más de un rey o grupo, pero sí de una base: fa- milias, clanes y tribus, para que no hubiese un grupo que decidiese y otro que trabajase. En la religión, no podían ser adorados otros dioses cananeos o egip- cios, pues ellos eran sostenedores de la situación an- tigua, pero era necesario un Dios diferente. Por eso, el grupo que vino del desierto y que adoraba aYah- vé, el Dios libertador, fue de suma importancia para crear ese nuevo tipo de sociedad.

Dificultad dentro del nuevo sistema

No obstante, llegó un momento en que las cosas se complicaron. La presencia de los enemigos en el territorio (principalmente los filisteos) comenzó a exigir una centralización del poder del ejército pre-

74

parado. ¿Hacer qué? Teniendo los pro y los contra, se formó en el interior de Israel el régimen monárquico. Pero para que eso funcionase necesitaba de medios económicos. Se buscó la salida a través del sistema tributario, pero con la obligación de mantener rigu- rosamente un contrato: el pueblo paga impuestos a cambio de la protección contra los enemigos y de la administración de la justicia. David logró, hasta cierto punto, mantener ese contrato y, por eso, fue considerado como rey justo (cf. p. 48).

Volver al sistema

antiguo

¿Qué sucedió en el tiempo de Salomón? Por me- dio de la alianza con otras naciones, Salomón logró crear la famosa paz salomónica: los conflictos con los otros pueblos eran resueltos por medio de la di- plomacia y el intercambio comercial. Entonces, las contradicciones del sistema comenzaron a aparecer:

© El impuesto pagado para sustentar al ejército se convirtió en un lujo dispendioso, pues no hay ene- migos para combatir. Su existencia no se justifica, y entonces, se hacen guerras para expandir el terri- torio, y no para defenderse.

© El comercio con el exterior exige de los israelitas gran producción de excedentes (sobra) para exportar víveres alimenticios e importar material de lujo (made- ras finas, oro, plata, caballos, etc.,) ahora eso no produce ganancia económica para la gente del campo. Al con- trario, ella tiene que producir más y consumir menos.

75

® La manutención de la corte y de la burocracia —iguales o mayores que las de los países "amigos"-, exi- ge también gastos enormes, que no revierten en bien para el pueblo.

Esas contradicciones económicas del sistema pro- vocaron una inmensa pobreza al lado de un lujo des- lumbrante. Se necesitaba de una mano dura y muchas justificaciones para que no estallara una convulsión social.

Salomón actuó enérgicamente, centralizando todo en sus manos y en las manos de su personal de confian- za. El rey que, por el contrato con el pueblo, debería administrar la justicia, ahora domina para preservar la injusticia. El ejército que, por el contrato, debería combatir a los enemigos del pueblo, ahora ve al ene- migo en su propio pueblo.

Y la religión, ¿cómo queda? Yahvé, el Dios li- bertador, que exige vida y libertad, repartición y fraternidad, ahora está "preso" en un templo lujoso, adorado en culto deslumbrante, pero carente de sen- tido. No es más considerado el Dios presente en la lucha de un pueblo para que lo libere. La religión manipulada, se convierte en el "opio del pueblo".Y eso es idolatría.

Salomón evitó que los enemigos externos explo- taran a su pueblo. Éste, no obstante, no necesitaba más de enemigos externos: la explotación y la opre- sión estaban enraizados dentro del país por el propio sistema que el rey Salomón había implantado. Un rey sabio que se convirtió en un rey loco.

76

Leer la historia

con fe

El sueño de Salomón (ÍR 3, 4-15) señala cuál es la autoridad que Dios aprueba. Es aquella que realmente es capaz de discernir y realizar la justicia. Para eso, la tarea principal de la autoridad consiste en saber oír. Autoridad justa que tiene la aprobación de Dios, actúa siempre a partir de las legítimas aspiraciones y reivin- dicaciones del pueblo. En otras palabras: debe servir al pueblo, que pertenece a Dios. Salomón, por causa del sistema que utilizó, no logró escuchar al pueblo. Se quedó solo en el sueño.

Para reflexionar

Nuestro sistema de sociedad es diferente de aquel del tiempo de Salomón. ¿Cuál es el sistema vigente en nuestro país? ¿Es un sistema que defiende los intereses de todo el pueblo? ¿Por qué? ¿Existen hoy otros sistemas? ¿Cuáles? ¿Cuál de ellos ayuda más a realizar el proyecto de Dios?

V

J

11

17.

EL PUEBLO ACTÚA

La

voz

del

pueblo

Con la muerte de Salomón, las tribus del Norte continuaron la sublevación que habían iniciado con el profeta Ajías el silonita yjeroboán (cf. IR 11, 26- 40). Las brasas de la libertad estaban encendidas de- bajo de las cenizas de la opresión.

En el régimen monárquico de la dinastía (cf. p. 31). El cambio del rey era automático: Roboán, el hijo mayor del rey muerto, asumió el gobierno. Mientras tanto, las tribus del Norte no aceptaban pacíficamente eso. Exigieron que Roboán se presentara en una asam- blea en la ciudad de Siquén, y allí le colocaron las condiciones exigidas para admitirlo como rey: acaba- ron con el garrote y la opresión. Como en el tiempo de la confederación de las doce tribus, el pueblo vuelve a tener voz activa (cf. ÍR 12,1-5).

lo esencial para gobernar con justicia y ser aceptado (cf. ÍR 3,9).El rey, sin embargo, prefirió escuchar a sus amigos de la corte, que lo aconsejaron para que ame- drantara al pueblo con represión (cf. ÍR 12,6-15):"Mi padre colocó sobre ustedes un yugo pesado, yo lo haré más pesado todavía; mi padre los castigó con azotes, yo los castigaré con latigazos". El rey no escuchó la voz del pueblo.

Sin acuerdo

La reacción del pueblo fue inmediata, al percibir que su rey no les prestaba atención. Los que estaban en la asamblea respondieron: "¿Qué tenemos que ver nosotros con David? ¡No tenemos ninguna heredad en común con el hijo déjese! ¡Cada uno a sus casas, Israel! ¡Ahora, cuida de tu casa, David!" (IR 12,16).

Estas palabras que los representantes de las tribus del Norte dijeron a Roboán, significa que ellos rene- garon de la dinastía de David, esto es, no aceptaban más como reyes a los descendientes de David.

Roboán entre tanto intentó reprimir a los revolucio- narios, pero fue demasiado tarde. El pueblo estaba de- cidido, y el mismo rey tuvo que huir hacia Jerusalén.

 

La respuesta

de

los

privilegiados

Roboán se reunió con sus consejeros para tomar

La

separación

una decisión. Un grupo de ellos (ancianos) se dan cuen-

Jeroboán

que se había refugiado

en Egipto

en

ta de que Roboán no tenía condiciones de gobernar si no atendiese a las reclamaciones básicas del pueblo.

la época de Salomón, regresó y fue proclamado rey por las tribus del Norte. El gran imperio de David

Oír la voz del pueblo y actuar según sus propuestas es

y Salomón fue dividido en dos reinos: el del Norte,

78

79

EL REINO DIVIDIDO

Mar Mediterráneo

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Moab

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Edón

que comenzó a llamarse Reino de Israel, éste incluía a la mayoría de las tribus; el del Sur, llamado Reino de Judá, era compuesto por la tribu de Judá y parte de la tribu de Benjamín, que estaba bajo el reinado de Roboán, hijo de Salomón, (cf. mapa).

CASA

La palabra casa, en

la Biblia, significa, ante todo,

el lugar donde se vive (construcción) y también la familia.

Casa del Padre: es la expansión de la familia, que comprende un grupo de parientes, compuesto en- tre 40 y 50 personas. La "casa del padre" ejerce una función importante en el sistema de las doce tribus (cf. anteriormente donde se habla de la tribu).

Casa de David: es igual al hablar de la dinastía de David, esto es, los descendientes de David que le sucedieron en el trono.

Casa de Judá: es lo mismo que el Reino de Judá, o

reino del Sur, o también los reyes que gobernaban el Sur, dependiendo del contexto.

Casa de Israel: son los reyes que gobernaron en el reino del Norte o de Israel.También puede indicar

todo el reino de Israel, dependiendo del contexto. Entonces, equivale a la expresión "todo Israel".

Casa de José: indica, principalmente, las tribus de Efraín y Manases, que eran hijos de José. También puede siginificar todo el reino del Norte. Con menos frecuencia hace referencia a todo el pueblo israelita.

Casa de Jacob: es el reino del Norte o Israel.

Casa del rey X: indica la clase dominante, que está en el poder. Por ejemplo: casa del rey Ajab.

Leer la historia con fe

El pueblo de la Biblia veía en el rey el representante de la voluntad de Dios. Pero cuando el rey dejó de escuchar al pueblo, y la opresión entró en Israel, sur- gió un nuevo personaje, en la voz del cual el pueblo

comenzó a escuchar la voz de Dios, esto es, el profeta:

"El rey no dio oídos al pueblo, porque así lo había dis- puesto el Señor para que se cumpliera la palabra que el Señor había anunciado por medio de Ajías, el de Silo, a Jeroboán, hijo de Nabat" (IR 12,15). La fe enseña al pueblo de Dios a relativizar toda y cualquier autoridad o institución: ellas sólo merecen respeto cuando bus- can promover la libertad y la vida para todos.

Para reflexionar

¿Qué es lo que el pueblo puede hacer para cam- biar la situación de un país? ¿Es mejor callar o pro- testar? ¿Cuáles son los mecanismos que un pueblo puede usar hoy para participar de las decisiones importantes del país?

82

18.

INDEPENDENCIA DEL NORTE

Decidida la separación, era urgente tomar las me- didas necesarias para que el nuevo reino se concreti- zara. Jeroboán, que fuera elegido rey por las tribus del Norte, actúa con rapidez para viabilizar la inde- pendencia.

Medidas políticas

La primera medida de Jeroboán, fue fortificar la ciudad de Siquén, donde se iba a reunir la asamblea que rechazó las propuestas de Roboán. Convirtió a Siquén en capital provisional del nuevo Reino, hasta que pudiera elegir una ciudad para la capital definitiva:Tirsá (cf. mapa).También fortificó las otras ciudades, principalmente aquellas que se encontra- ban en las fronteras. El régimen monárquico conti- nuó, sólo que ahora totalmente independiente de la dinastía de David.

Medidas religiosas

Salomón intenta eliminar los lugares del culto en las ciudades y aldeas, estableciendo el templo de Je- rusalén como el único lugar apropiado para adorar a

INDEPENDENCIA

DEL NORTE

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Mar Mediterráneo

 

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Yahvé. Jeroboan sintió que no

habría independencia

política si las tribus del Norte continuaban yendo a Jerusalén para adorar a Yahvé, porque los sacerdotes del templo tendrían el control y la influencia sobre estas tribus. Decidió, entonces, romper esa depen- dencia: 1) Estableció dos lugares oficiales del culto en el Norte: en Betel y en Dan (cf. mapa). 2) Para

reemplazar el arca de la alianza, que era la señal de la presencia de Dios en medio del pueblo, fabricó dos becerros de oro, colocándolos en esos santuarios. Eso no significa que los pueblos del Norte comenzaran

a adorar becerros de oro. El

Dios de ellos continuó

siendo Yahvé; los becerros de oro eran, como el arca,

84

simplemente una especie de pedestal de Yahvé. 3) Para dirigir el culto y coordinar las nuevas orientaciones religiosas, él "eligió como sacerdotes hombres saca-

dos del pueblo, que no eran hijos de

Leví" (IR 12,

31). Esta actitud de Jeroboan fue muy criticada, pues

desde tiempos antiguos sólo los hijos de Leví ejercían funciones en los santuarios.

Medidas económicas

Las informaciones que tenemos sobre la economía en la época de Jeroboan son prácticamente nulas. Ciertamente, continuó el sistema tributario (pago de impuestos) como era anteriormente. No se tienen noticias de la inconformidad popular; tal vez, porque Jeroboan intentó moderar los impuestos, quitando mucho de lo que Salomón había colocado en las espaldas de los del Norte.

Por estas medidas, podemos percibir que Jeroboan fue más un reformador que un innovador o revolucio- nario. Su reforma estaba lejos del sistema de compartir y participar que existía en la época del sistema tribal. El deseo del pueblo había sido atendido, pero de una forma precaria y parcial, pues el sistema continuaba siendo el mismo.

¿Todo igual que antes?

Los dos reinos Qudá e Israel) conservaban caracte- rísticas semejantes, pero una diferencia importante se necesita resaltar: el reino de Judá, en el Sur, no elegía

85

su gobernante (rey): los descendientes de David se sucedían en el trono. Cuando el padre fallecía, el hijo mayor subía al trono y gobernaba. El reino de Israel (Norte) abandonó la dinastía (esto es: el hijo sustituye al padre en el gobierno). No sólo rompió con la dinastía de David, sino que tampoco admitía que ninguna familia privilegiada se quedara gober- nando perpetuamente. El pueblo podía quitar al rey y colocar otro.

Esta elección más democrática evitaba soportar un rey que fuese injusto. Entre tanto, esto era motivo para una gran inestabilidad política.Teóricamente era el pueblo quien elegía al rey, pero otra fuerza podero- sa comenzó a intervenir y dar misivas: el ejército. No fortaleciendo el principio de la dinastía, los militares comenzaron a dar golpes de Estado, uno tras otro.

Así, ahora los del Norte estaban necesitando de una estabilidad política para que el reino de Israel no ca- yera en la anarquía. Pero, al mismo tiempo, no querían renunciar al derecho de participación popular en la elección de sus gobernantes. Era necesario un medio con credibilidad para que el pueblo pudiese expresar sus deseos. Los militares no tenían esa credibilidad, sin embargo, tenían las armas.

Leer la historia

con fe

Uno de los hijos del reyjeroboán estaba enfermo

y murió. El pueblo vio en esa muerte una señal

de

Dios, y por eso logró mantener el espíritu crítico en

86

alerta. La interpretación de la muerte del hijo del rey fue dada a conocer por el profeta Ajías, el mismo que había incitado a Jeroboán a proclamar la inde-

pendencia del reino del Norte. Él habló a la esposa del rey: "Ve y di a Jeroboán: esto dice el Señor:Yo te saqué de en medio del pueblo y te constituí jefe de

mi pueblo Israel

...

Has obrado peor que tus prede-

... cesores Por eso, voy a traer la desventura (cf. IR 14,1-20).

a tu

casa"

/

^

 

Para reflexionar

La mayoría de los países de América Latina procla- maron sus independencias políticas durante el siglo XIX. Hace mucho tiempo. ¿Pero somos, en efecto, un pueblo libre e independendiente? ¿Por qué?

V

J

87

19.

IDOLATRÍAY OPRESIÓN

De aquí en adelante, son muchos los reyes que gobernarán los reinos del Norte y del Sur. Nosotros vamos a ver sólo aquellos que tuvieron mayor im- portancia.

Después de Jeroboán, en el Norte, se dieron va- rios golpes de Estado, hasta llegar al rey Omri, que gobernó doce años. Él construyó la dudad de Samaría

y allí colocó la capital. Él fue un rey de gran prestigio

el exterior y logró que su hijo Ajab le sucediera en el gobierno después de su muerte.

en

Alianzas

peligrosas

Omri intentó hacer una política de alianza con los pueblos vecinos. Ajab continuó esa política de su padre y se casó con Jezabel, la hija del rey de Tiro (ver mapa), que adoraba al dios Baal. Jezabel no sólo trajo consigo al dios Baal, sino también muchos sacerdotes y profetas de ese dios. Como ella era una mujer de carácter fuerte, logró que el rey Ajab, su esposo, decretara que el dios Baal fuera recono- cido como dios oficial del reino de Israel (Norte). ¿Cuáles fueron las consecuencias de esto para el pue-

blo? Necesitamos recordar lo que significa adorar a Yahvé, para entender lo que sucede cuando otro dios es adorado (cf. p. 22).

El pueblo de Israel, en su diario vivir, había mez- clado la adoración a Yahvé con el culto a Baal. Los campesinos pensaban queYahvé era el Dios libertador y guerrero, pero el que cuidaba de la fertilidad del suelo, que hacía llover y tener una buena cosecha era Baal. Si esa mezcla podía traer consecuencias serias, la cosa se volvió peor cuando Baal fue decretado ofi- cialmente como dios del país por el rey.

Ahora, los principios básicos que componían la religión de Baal deberían ser norma para todo el país. Como la adoración de ese dios no tenía ninguna relación con la justicia y la liberación, la clase domi- nante podía hacer lo que quería en ese campo. Era un dios que favorecía a los privilegiados.Y de este modo la opresión volvió de nuevo y con toda fuerza.

Un caso contado en la Biblia ilustra esa relación entre Baal y la opresión. Un campesino llamado Na- bot tenía una viña en Yezrael, que siempre perteneció a su familia. Él sembraba parras. Sucede que la casa de descanso del rey estaba al lado de la viña de Nabot, y la reina Jezabel decidió comprar el terreno para hacer un jardín. Nabot, sin embargo, no quiso venderlo, porque era el único pedazo de tierra que él tenía. La reina no dudó: hizo juzgar a Nabot en el tribunal con testigos falsos, acusándolo de blasfemador y enemigo del rey (cf. IR 21). Ese robo sería inconcebible para Yahvé, porque la tierra de Israel era don de Dios y

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todos debían tener un pedazo de tierra. Pero a Baal no le importaba eso.

¿QU É

ES IDOLATRÍA?

Idolatría no es sólo adoración de imágenes o de dioses paganos, es considerar como si fuese que es Dios aquello que no lo es. Es considerar cualquier realidad creada o cualquier producto de nuestra ima- ginación como absolutos, colocando en ellos nuestra

90

confianza o teniendo miedo de ellos. Riqueza, poder y armas pueden ser ídolos. Además de esto, hace parte de la idolatría adorar dioses que quieren la explo- tación, la opresión y la muerte de las personas. O dioses que no le dan importancia a estas cosas. Por eso, el pueblo de la Biblia siempre rechazó a esos dioses, diciendo que ellos no eran nada, vacíos ...

Idolatría es, aún más, usar el verdadero nombre de Dios para alienar a las personas y usar esa herida

para explotar y oprimir.

Leer la historia con fe

El pueblo de la Biblia siempre adoró aYahvé, que lo liberó de la esclavitud en Egipto, le dio la tierra prometida y le exigió justicia y fraternidad. Para los que formaban ese pueblo, adorar otros dioses sig- nificaba crear una sociedad opresora, donde los po - bres se volvían cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos; adorar otros dioses, para ellos, signifi- caba abandonar el proyecto de libertad y de vida, de compartir y de fraternidad, e introducir la esclavitud y la muerte, la explotación y la opresión.

Para reflexionar

¿Todavía hoy existe esclavitud? Cite ejemplos. En la práctica, ¿qué significa adorar al verdadero Dios?

91

20.

ÉPOCA DE LOS PROFETAS

Con la división del reino de Salomón, comienza una época de los profetas. Esto no quiere decir que anteriormente ellos no existían. Basta recordar al profeta Natán en la corte de David. Pero es en este momento de la historia del pueblo de Dios que los profetas surgen con una característica específica, que influenciará la vida de todo el pueblo.Y esos profetas comienzan a surgir en el reino de Israel (Norte).

El liderazgo del profeta

El reino de Israel no adoptó la dinastía (sucesión del poder del padre para el hijo). La elección de un nuevo rey dependía mucho de las fuerzas sociales existentes. En ese sentido, los militares eran privilegiados, pues tenían la fuerza de las armas y de los carros de guerra. Para que el pueblo también pudiese ser una fuerza que considerase en las decisiones y en los rumbos del país, se necesitaba de un liderazgo con credibilidad delante del pueblo y con la valentía suficiente para no ceder a las presiones militares y de la clase social alta. Y los profetas asumieron esa función.

92

La credibilidad

del profeta

El pueblo cree en los profetas porque ellos son hombres de Dios. Una historia sobre el profeta Elias contada por los pueblos del Norte y conservada en

la Biblia, nos ayuda a entender por

qué el pueblo

veía al profeta como el hijo de una viuda

un hombre de Dios. Una vez

estaba enfermo y murió. Elias

invocó aYahvé y le pidió que le devolviese la vida al niño.Yahvé escuchó la súplica de Elias, y el niño volvió a vivir. Entonces, la mujer dice a Elias: "Ahora

sí reconozco que eres un hombre de Dios y q u e } a

palabra del Señor en tu boca es verdadera"

(cf.

j/ ^

17, 17-24). La historia nos muestra

que

el

profeta

anuncia las cosas de Dios, que él está enteramente empeñado en traer vida para el pueblo que sufre. Él no solamente habla, también está comprometido con la vida de los pobres y los oprimidos, sin intereses particulares. Sin práctica libertadora, no existe cre- dibilidad en la palabra, por más liberadora que ella pueda ser.

La valentía

del profeta

Otra historia sobre Elias, ambientada en el tiem- po del rey Ajab, nos muestra el coraje de los profetas Un funcionario del palacio fue encargado por el rey Ajab para buscar agua, pues la sequía estaba devas- tando al país. De repente, él se encontró con Elias, y éste le dice que quiere hablar con el rey. Acontece que el rey Ajab estaba buscando a Elias hacía bastante

tiempo, y no admitía que alguien que lo encontrase lo dejase escapar. El profeta estaba incomodando al rey. El funcionario tenía miedo de que Elias huyera. Si eso pasaba, hasta podría morir. Con todo, Elias prometió que enfrentaría al rey y que no iba a huir. Y, de hecho, así lo hizo (cf. IR 18,1-19).

Los profetas que vinieron después de Elias ac- tuaron de la misma manera: hablaron directamente y sin miedo a los reyes, ministros, sacerdotes y a la clase alta, defendiendo el pueblo que sufre. Con sus denuncias colocan en jaque a la propia institución, y por eso serán perseguidos y hasta pueden morir.

Leer

la historia

con fe

Es como llover sobre mojado decir alguna cosa sobre la fe del pueblo de la Biblia, cuando se refiere a los profetas. Toda la vida y la acción del profeta es vista como presencia de la propia acción y palabra de Dios en la historia. Ellos son los portavoces de Dios, hombres de Dios. Tanto así que la palabra de ellos es para el pueblo no una palabra cualquiera que pueda ser rechazada, porque es la propia palabra de Yahvé.

Para reflexionar

A partir de los criterios de liderazgo, credibilidad y valentía, ¿podríamos decir que entre nosotros exis- ten profetas? ¿Se pueden citar algunos? ¿Podríamos llamarlos: hombres de Dios?

V

94

J

21.

PORTAVOCES DE DIOS

El profeta tiene el liderazgo y la credibilidad junto al pueblo, y tiene coraje para enfrentar a los dueños del poder. Ahora vamos a ver de dónde proviene su convicción, dónde se asientan las raíces de su palabra.

ha convicción del projeta

El profeta escasamente emite apenas una opinión

diciendo: "Tal vez

...

","pienso

que

...

","puede

ser que

sea

".

Casi siempre sus palabras son expresadas

sin

vacilaciones y de manera categórica, en nombre del mismo Dios. El profeta repite continuamente:"Palabra del Señor", "Oráculo del Señor", "Así dice el Señor". Por ejemplo:"Esto dice el Señor: Por tres crímenes de

Israel y por cuatro no le perdonaré; porque ha ven- dido al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias; porque aplastan contra el polvo de la tierra la cabeza de los necesitados y no hacen justicia a los

pobres

..."

(cf. Am 2,6-7).

 

Unido

a

las

raíces del

pueblo

Tal convicción del profeta no viene del cielo en paracaídas. Para él, el punto de partida para corregir

y juzgar lo que

está sucediendo en el presente es la

95

sociedad justa y fraterna que Israel construye en el comienzo de su existencia (cf. pp. 21-22). Ese co- mienzo de la historia de su pueblo está íntimamente unido con el Dios en el cual él cree:Yahvé, el Dios liberador. El profeta cree que la voluntad de Dios es la fraternidad y la justicia y, por eso, él tiene la seguridad de que está hablando en nombre de Dios cuando exige eso a los gobernadores y a toda la clase dirigente de su país. Para el profeta, todas las tradicio- nes, que se fueron acumulando a través del tiempo, son genuinas si ayudan a construir el proyecto de Dios en medio del pueblo. Si ellas mantienen la injusticia y la opresión, deben ser completamente revisadas o hasta rechazadas. Por ejemplo: el culto en los santuarios es una tradición antigua de Israel, pero en el momento en que esos cultos y fiestas son usa- dos como instrumento para mantener la opresión, el profeta no duda y denuncia en nombre de Yahvé:

"Yo odio y aborrezco sus fiestas y no me agradan sus reuniones. No me gustan sus ofrendas ni las víctimas consumidas por el fuego.Vayanse lejos con el ruido de sus cantos, no me molesten con la música de sus arpas. Quiero que la justicia sea tan corriente como el agua, y que la honradez crezca como un torrente inagotable" (Am 5, 21-24; cf. Is 1, 10-20).

A favor

de

los

más

débiles

El ataque sin treguas contra los reyes, príncipes, je- fes, sacerdotes, comerciantes, profetas comprometidos con los latifundistas, es una constante en la actividad de

96

los profetas. Estas denuncias, sin embargo, no son fruto de una ideología barata, pero sí son la posición con-

vencida del profeta; él está a favor de la prole empo- brecida y marginada de la sociedad: pobres, indigentes,

débiles, huérfanos, viudas, extranjeros

Con todo,

... esta posición del profeta no es despolitizada, sino que conduce a tomar conciencia de que el régimen mo- nárquico y el sistema tributario son la causa fundamen- tal de la explotación y opresión que existen en el país. En otras palabras, los profetas, al tomar partido por los más débiles, lo hacen no de una manera asistencialis- ta o promocional, sino que lo hacen exigiendo una estructura de la sociedad justa y fraterna, esto es, que modifique la política y la economía existentes (cf. Os

12,9-11).

Leer la historia

con fe

Los profetas al colocarse a favor de los oprimidos

y marginados, lo hacen en

nombre de la propia fe.

El único Dios para ellos es Yahvé, que se reveló a Moisés como aquel que vio la miseria de su pueblo, escuchó el clamor por causa de los opresores, cono- ció sus angustias y bajó para liberarlo de la mano de

los egipcios, para hacerlo salir de aquella tierra para una tierra buena y espaciosa (cf. Ex 3, 7-10). La fe del profeta lo hace portavoz de los marginados para exterminar un sistema de opresión. El profeta es el mensajero del mismo Dios del Éxodo, que liberó a los hebreos del régimen de la esclavitud.

Para reflexionar

"Religión y política se mezclan". ¿Qué piensan de esta opinión?

¿Asumir la causa del pobre exige luchar por trans- formaciones políticas y económicas, sí o no? In- tenten analizar la situación concreta del país.

22.

PUEBLO CALLADO, PUEBLO DOMINADO

Callar

para

no

empeorar

Dentro del pueblo de Dios, cuando el proyecto de la sociedad justa y fraterna está abandonado, siempre aparecen personas que ordenan la insatisfacción popu- lar, buscando desestabilizar el sistema opresor e injusto

No son el orden establecido

y la "paz social" que ca-

racterizan el pueblo que Dios quiere. La mentalidad de que el conflicto es abominable y debe ser rechazado no hace parte de la historia del pueblo de la Biblia. Él tiene conciencia de que las nuevas relaciones necesi- tan ser establecidas, cuando un sistema o régimen de gobierno no concuerdan con el proyecto inicial de su existencia: compartir, para que todos puedan usufruc- tuar de los bienes producidos; libertad, para que todos puedan ser agentes dentro de la sociedad.

Cuando se instaura la disparidad social, la apatía del pueblo es sacudida en las bases, con el fin de desinstalar la clase alta que domina y que sólo cuida de sus intere- ses. Fue lo que sucedió en el reino de Israel (Norte), en el período que va desde el rey Ajab hasta la destrucción de la capital Samaría y la invasión de Asiría. Esto no quiere decir que el pueblo logró aquello que pretendía.

Al contario, parece que la situación fue empeorando cada vez más.

Mientras tanto, la ruina del país no es vista como consecuencia de esa lucha del pueblo para encontrar el modelo de sociedad pretendida, pero sí como consecuencia de la obstinación y opresión ejercida por la clase alta dominante sobre el pueblo. El mal no está en buscar salidas nuevas, pero sí en querer mantener el país en condiciones contrarias al ideal de sociedad con el cual el pueblo de Israel comenzó a existir.

No siempre se actúa correctamente

Contra el rey Ajab y la reina Jezabel, el pueblo se sublevó bajo el liderazgo del profeta Elias. Éste luchó con uñas y dientes contra el culto a Baal que fue introducido oficialmente en Israel por Jezabel. Tal culto descaracterizaba el proyecto deYahvé (cf.

  • p. 70-73: Idolatría y opresión).

El profeta Elíseo se opuso a los hijos de Ajab, que ejercieron el poder después de éste. Bajo el mando del mismo profeta, uno de sus discípulos tuvo la va- lentía de ungir al general Jehú como rey, provocando un golpe de Estado (cf. 2R 9,1-13). En efecto, Jehú acabó con el culto a Baal en Israel y exterminó toda la clase alta, por medio de un baño de sangre.

¿Todo esto fue para el bien del pueblo? Parece que no. Además de la forma extremadamente violenta como actuó, Jehú tuvo que enfrentar a los enemigos

100

externos, y no logró contener los abusos de los gran- des propietarios, de modo que los campesinos que- daron en una situación parecida a la anterior.

Era

necesario llegar a las raíces

la

de

opresión

Con la subida de Jeroboán II al trono, la situación estaba aparentemente mejongrandes cosechas,comer- cio activo, conquista de nuevas tierras. Un "milagro" económico y político. Mientras tanto, la divergencia social no disminuía. Al contrario, aumentó aún más, agrandando la miseria en el campo, mientras que la clase alta se enriquecía siempre más y el lujo de las ciudades era escandaloso.

Sin embargo, los defensores de la causa del pueblo marginado, no desistieron y decían: "Esto aquí no

tiene razón

de ser, no vale la pena luchar". Es en esta

época cuando surge el profeta Amos, que denunció el sistema e intentó alertar al pueblo. Aquí está un ejem- plo de sus denuncias:"Ay de los que ponen su segu-

ridad en Sión y de los que confían en el monte de

Samaría

Los que piensan alejar el día de la desgracia

... y acelerar el reino de la violencia. Los que duermen sobre lechos de marfil, se recuestan sobre sus divanes, comen corderos del rebaño y terneros del establo. Los que cantan a gritos al son del arpa y se inventan, como David, instrumentos de música, los que beben el vino en ánforas y se ungen con el perfume más fino, pero no se preocupan de la ruina de José. Por eso ahora

101

irán desterrados a la cabeza de los cautivos y cesarán el júbilo de los sibaritas" (Am 6,1-7).

Cuando Jeroboán II murió, se dieron muchos golpes de Estado siempre conservando los intereses de la clase alta. Fue cuando el profeta Oseas, entró en escena. Él negó que la monarquía podía ser instru- mento para llevar a cabo el proyecto de sociedad que Dios quiere: "voy a destruirte, Israel, ¿quién vendrá en tu socorro? ¿Dónde está ahora tu rey para que te salve? ¿Dónde tus jueces para que te protejan? Porque tú decías: 'Dame rey y príncipes'. Un rey en mi cólera te he dado, y en mi furor te lo vuelvo a quitar" (OÍ 13, 9-11).

Leer la historia con fe

Denunciar las injusticias, defender a los oprimidos y buscar un sistema que pueda establecer la frater- nidad y la libertad no es la actitud de personas anor- males, desequilibradas, pero sí es la fidelidad a Dios en el cual creemos. Así nos dice Amos, cuando describe su vocación "Un león rugió, ¿quién no temerá? El Señor Dios habló: ¿quién no profetizará?" (Am 3, 8).

Para reflexionar

¿Nuestro país camina hacia una sociedad más justa y fraterna? ¿Qué impide para que esto suceda? ¿Có- mo actuamos y reaccionamos frente a esta situa- ción en que se encuentra nuestro país?

23.

EL FIN DEL REINO DE ISRAEL

Al inicio de la formación del pueblo de Israel, Egipto era quien dominaba toda la región y formaba el gran imperio de la época. Con la caída progresiva de Egipto, no surgió ninguna otra potencia. Ahora, sin embargo, allá por los lados del Este, aparece en la Mesopotamia (= Entre Ríos) un imperio poderoso:

Asiría (cf. mapa). El sistema de dominación de Asiría se concretizaba en varias etapas. Primero, la fuerza de un país era debilitada a través de las incursiones y toma de alguna parte del territorio. Después los asirios exigían que el país pagara impuestos, si quería tener el privilegio de conservar la independencia política. Finalmente, si los impuestos no eran pagados o hubiera alguna rebelión, ellos invadían, arrasaban el país y la capital, llevaban al exilio a la clase dirigente e introducían personas de otros lugares. Así la nación conquistada se volvía sencillamente una colonia, sin derecho político, económico o religioso.

Por eso, la gran preocupación de los últimos reyes de Israel (Norte) fue encontrar una manera de con- tener el avance de Asiría, que ya estaba cobrando impuestos. Osada pretensión para un país en el cual reinaban la anarquía política y la desigualdad social muy grande. El problema era el siguiente: ¿continuar

pagando los impuestos para Asiria, o intentar librarse de su dominación? El rey Pécaj, un militar que se volviera rey a través de un golpe de Estado, decidió hacer oposición a los asirios. Para esto, él se unió con el rey Arám (cf. mapa), pero no consiguió la ayuda del rey de Judá. Los asirios actuaron con rapidez: in- vadieron a Israel y se apoderaron de la mayor parte del territorio, aumentando aún más los impuestos.

Ruina

total

del

país

El rey Oseas, que

sustituyó a Pécaj

en

el

trono, se

sometió por algún tiempo a Asiria. Pero como los tributos estaban llevando al país a la bancarrota, Oseas decidió pedir auxilio a Egipto. Éste, sin embargo, no

104

tenía condiciones de ayudarlo. Los asirios, entonces, avanzaron, encarcelaron al rey de Israel, invadieron

el país y sitiaron la capital

Samaría. En el 722 a. C,

la

ciudad fue tomada y, en seguida, millares de is-

raelitas fueron exiliados, mientras que muchos ex- tranjeros llegaban para vivir allí (cf. el cuadro: los samaritanos). Así, el reino de Israel (Norte) dejó de existir, y la región se convirtió en colonia asiria. De l antiguo imperio de Salomón ahora quedaba sólo u n pequeño reino de Judá, en el Sur.

SAMARITANO S

Los samaritanos, en el Nuevo Testamento, consti- tuyen un grupo que vivía en la región de Samaría, y que era despreciado por los judíos (cf.Jn 4, 9).

El origen de los samaritanos se remonta a la épo- ca en que el reino de Israel fue conquistado por los asirios. Cuando éstos invadieron el país y se trans- formaron en colonia, allí se instalaron extranjeros de muchas otras regiones. Con el tiempo, ellos se fueron mezclando con los israelitas que allí permanecieron, formando una raza considerada impura por los judíos.

Sin embargo, los samaritanos siempre observaron escrupulosamente las prescripciones de la ley o el pentateuco. No aceptaban los otros escritos del Antiguo Testamento y no frecuentaban el templo

de Jerusalén. El único lugar de culto

para ellos

era el monte

Garizim, que quedaba en el Norte.

Creían en la venida del Mesías, que llamaban Taeb

105

(aquel que vuelve). No obstante, ese Mesías no sería descendiente de David, como pensaban los judíos, pero sí era un nuevo Moisés.

Dos textos del Evangelio hablan específicamente de los samaritanos: el capítulo 4 del Evangelio de san Juan y la parábola del buen samaritano, que está en Lucas (Le 10,25-37).

Todavía hoy existe un grupo de samaritanos, que conserva sus costumbres y creencias.

Leer la historia

con fe

Aunque el pueblo de la Biblia no apruebe ningún tipo de dominación interna o externa, la presencia de los enemigos extranjeros era vista como un castigo de Dios para sanar en la raíz los descuidos e injusticias cometidas. La sumisión total a los extranjeros significa- ba el día de la ira de Dios, que juzgaba a su pueblo. La invasión enemiga era la manera como Dios realizaba el último llamado a la conversión, para que su pueblo tomase conciencia de sus desvíos.

Para reflexionar

Las grandes potencias siempre fueron una desgracia para los otros países, porque el deseo de poder y de conquista provoca, inevitablemente, esclavitud y muerte. ¿Cuáles son hoy las grandes potencias mun- diales? ¿Ellas cómo actúan? ¿Existe alguna manera de no ser dominado por ellas?

  • V 1

106

_

J

24.

LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO

Malos tiempos

Mientras que el Reino de Israel estaba desapa- reciendo, el Reino de Judá sufría una lenta desinte- gración.

El rey Jorán se había casado con Atalía, pariente de Ajab y Jezabel. Él estaba muy enfermo, después murió y Atalía asumió el poder. Era la primera vez que en Judá gobernó alguien que no pertenecía a la dinastía de David. Para no tener competencia, Atalía eliminó a todos los que eran descendientes de David, menos al niño Joás, a quien la tía logró esconder en el templo. No obstante, Atalía, siempre fue conside- rada una intrusa y no contaba con el apoyo popular. Cuando Joás cumplió siete años, el pueblo lo procla- mó rey y mataron a Atalía (cf. 2R 11).

El largo reinado de Joás fue ambiguo: al comienzo, logró eliminar el culto a Baal, pero sus fracasos mili- tares y la indecisión lo condujeron a ser detestado y asesinado.

El Reino de Judá vio un poco de prosperidad en la época del rey Ozías, que conquistó el territorio, incentivó la agricultura y el comercio.

107

Testaferro

parte importante de la reforma de Ezequías consistía

Cuando

las

cosas parecían

mejorar, Judá

tuvo

en abolir los dioses asirios, que eran señal de depen-

que enfrentar el mismo problema que el Reino de

Israel: la llegada de Asiría: Es la época de los reyes Jo- tán y Acaz. Éste prefirió pagar impuestos a los asirios a luchar contra ellos. El profeta Isaías ejerció gran parte de su actividad en este tiempo. Isaías siguió el rastro de Amos contra la injusticia social (cf. Is 1,10- 20). Además de esto, él criticó vehementemente las alianzas con las grandes potencias. Para el profeta,

pedir el auxilio

a una nación poderosa y hacer el

papel de testaferro, porque un imperio sólo acepta la amistad con las naciones más débiles para conseguir apoyo contra otro imperio. Cuando sale victorioso hace del aliado "un esclavo". Fue lo que sucedió, Acaz pagó caro su alianza con Asiría: tuvo que acep- tar dioses asirios, luchar con impuestos pesados, que acabaron agotando los recursos económicos y so- brecargando más al pueblo. Comenzaron a aparecer señales de la decadencia moral y social.

Intento de reforma

Exequias, hijo de Acaz, comenzó la reforma, in- tentando reunir de nuevo a las tribus para formar un gran reino. Su proyecto era apoyado por el sentido de patriotismo y por el disgusto frente a los impues- tos pagos a Asiría. Tal idea era viable en la época, porque Asiría estaba con problemas internos muy serios y enfrentando rebeliones en otros lugares. Una

108

dencia, y

volver al culto a Yahvé.

No obstante, ese intento fue frustrado cuando Senaquerib, rey de Asiría, conquistó muchas ciudades en el interior de Judá y sitió a Jerusalén, la cual se salvó por poco (cf. 2R 18-19).

Lección

no

aprendida

Reformas realizadas dentro de un sistema que tiende a crear e institucionalizar injusticias sólo me- jora las cosas por algún tiempo. No obstante, con toda la buena voluntad de Ezequías, la situación in- terna de Judá era desgraciada, principalmente en lo referente a los campesinos. Los grandes de Jerusalén, aprovecharon los tiempos de guerra, obligaban a los campesinos de la llanura a vender sus terrenos y casas, formando así latifundios y dejando a mucha gente sin tierra y en la miseria.

La voz profética de Miqueas se levantó para de- nunciar a esos latifundistas. "Pero ustedes están contra mi pueblo, como enemigos se han levantado; a los pacíficos les quitan el manto, a los que caminan con- fiados los tratan como enemigos de guerra. A las mu-

jeres de mi pueblo las echan de las casas que amaban,

y quitan para siempre a sus hijos el honor

que yo les

he dado" (Mi 2, 8-9).Y él no se contenta con atacar los efectos, pero va directo a las causas: "Escuchen esto, jefes de la casa de Jacob, y ustedes jueces de la casa de

109

Israel, que desprecian la justicia y tuercen el derecho.

Sus jueces juzgan por

soborno, sus sacerdotes enseñan

por salario, sus profetas profetizan por dinero y luego se apoyan en el Señor diciendo: ¿es que no está el Se- ñor en medio de nosotros? ¡Ninguna desgracia nos al- canzará! Por eso, por culpa de ustedes, Sión será arado

como un

campo, Jerusalén se volverá un montón de

ruinas, el monte del templo un cúmulo de maleza"

(Mi 3, 9-12).

Leer la historia

con fe

Cuando Miqueas afirma que los latifundistas son los verdaderos enemigos del pueblo, está transmi- tiendo un dato de fe: tierra y casa son dones de Dios para todos, y no sólo un privilegio de los más fuertes y poderosos.

Para reflexionar

¿Nuestro país es "testaferro" de otros países más fuertes militar y económicamente? ¿Por qué? ¿La reforma agraria es manía de subversivos, o instru- mento necesario para que todos puedan participar del derecho a la tierra, don de Dios para todos?

V

no

)

25.

ENCONTRANDO LAS RAÍCES

Sumisión al imperio

Durante cincuenta años, el reino de Judá quedó totalmente sometido a los asirios. El rey Manases se alió al imperialismo asirio, aceptando que en el país fueran introducidas divinidades, costumbres y hasta el vestir modas extranjeras (cf. 5o 1,8); siempre pagó al día los impuestos exigidos, suministró material para proyectos de construcción y tropas para ayudar a las conquistas asirías. Hasta sacrificios humanos fueron realizados en el culto. Con la decadencia de la religión de Yahvé, se llegó al desprecio por su ley, esto es, vio- lencias e injusticias.

En esa época, Asiría había alcanzado el máximo de su poder, y cualquier revolución contra su domina- ción podría ser fatal. Mientras tanto, todo conduce a creer que Manases no se sometió porque no encon- traba otra salida, sino que lo hizo con entusiasmo. Claro está que ese sometimiento benóvolo fue útil para la clase dirigente de Judá, pero el pueblo sufrió amargas consecuencias.

El

"pueblo

de

la

tierra"

reacciona

Con la misma rapidez con que subió, Asiria co- menzó a decaer: empezaron a estallar rebeliones en

l l l

todo el imperio, principalmente en Babilonia. En Judá, la creciente decadencia de Asiria y la muerte de Manases reavivaron nuevas esperanzas, principal- mente para los campesinos explotados. El rey Anión, que había sustituido al padre en el trono, fue asesi- nado. Un grupo políticamente fuerte con origen en la zona rural ("pueblo de la tierra") intervino, colocó en el trono al niño Josías y, con el respaldo popular, inició un trabajo de independencia.

Encuentran un libro

Un hallazgo muy importante proporcionó a los

dirigentes para que esa reforma tuviera un gran im-

pulso y suceso. En 2R 22 se cuenta que

el libro de la

ley fue encontrado en el templo por el sacerdote Jel- cías. ¿De qué libro se trata? Evidentemente es la parte central del Código del Deuteronomio (Di 12-26). Allí están contenidas las leyes elaboradas en el Norte, leyes que buscaban conservar la fidelidad al proyecto de una sociedad justa y fraterna. El libro fue traído por los del Norte que escaparon de Israel, cuando fue invadida por los asirios. La lectura del libro, declarado auténtico por la profetisa Julda, estimuló a Josías a desarrollar la reforma religiosa, política y económica en fidelidad a esas leyes. La asamblea con- vocada por Josías se asemeja a aquella realizada en Siquén por Josué (cf. p. 26).

112

Eliminar la idolatría, raíz de la opresión

El segundo libro de los Reyes narra cómo Josías eli- minó todo el culto extranjero, destruyó los altares, el sacerdocio ilegítimo y purificó el templo (2R 23). La

declaración del profeta Jeremías, no obstante, muestra claramente que la acción de Josías no se limita a una reforma cultural, sino que condujo su gobierno con justicia, sin la cual no existe una verdadera adoración

a Yahvé: "¿Piensas

asegurar tu reinado con tu pasión

por el cedro? Tu padre sí comía y bebía pero practi- caba el derecho y la justicia y todo le iba bien. Hacía

justicia

al débil y al pobre, y todo le iba bien. ¿No es

eso conocerme? -dice el Señor" (Jr 22,15-16).

En verdad Josías estaba consciente de que sin la práctica de la justicia no habría ningún cambio. En efecto, el libro leído en su presencia dice claramente cuál es la función del gobernante: "el rey no deberá multiplicar caballos para sí, ni hacer que el pueblo vuelva a Egipto, para aumentar su caballería, pues el Señor tu Dios ha dicho:'no vuelvas nunca jamás por ese camino'. No deberá tener muchas mujeres, para que no se desvíe su corazón, ni grandes cantidades

de oro y plata

...

No se crea superior a sus hermanos

y

no

se desvíe

de

ella ni

a derecha

ni a izquierda ..."

(Di 17, 16-20). Y aún más "Te constituirás jueces y

escribas en todas las ciudades

para que juzguen al

... pueblo con toda justicia. No violentes el derecho, no hagas acepción de personas, no aceptes regalos, porque los regalos ciegan los ojos de los sabios y

113

corrompen las sentencias de los justos. Sigue estric-

tamente la justicia

..."

(Di 16,18-20).

Leer la historia

con fe

La participación en la lucha para que haya jus- ticia es una actitud exigida por la fe, pues defender la causa del pobre es realizar la voluntad de Dios y combatir la idolatría. "¿Eso no es conocerme?", pre- gunta Yahvé por medio de Jeremías.

Para reflexionar

¿Piensan ustedes que nuestro país no tiene salida? ¿O la clase dominante que, por conservar sus in- tereses, no quiere que el pueblo tenga más vida? La nueva constitución tiene muchos defectos, pero ya comienza a expresar las ansiedades del pueblo por una sociedad más justa. ¿Ella está siendo obser- vada? ¿Quiénes la están rechazando? ¿Ustedes ya leyeron la Declaración Universal de los Derechos Humanos?

V

114

J

26.

EL CAMINO HACIA LA RUINA

La reforma de Josías había comenzado un proceso de modificaciones profundas en el reino de Judá:

eliminación de la idolatría, no pagaban más impues- tos, justicia social e integración al antiguo reino del Norte. No obstante, una vez más los hechos inter- nacionales truncaron el renacimiento de las nuevas esperanzas para el pueblo de Israel.

Cambio

de dueño

Después de gobernar por un largo tiempo en la región, Egipto entró en un proceso de decadencia lenta y continua. Aprovechándose de esto, las otras naciones fueron creciendo y se expandieron, pero sin poseer la consistencia propia de Egipto. Este período de continuos cambios en el área internacional se inició con Asiría que, en el momento, era el opresor de turno. Mientras tanto, ella ya enfrentaba serias difi- cultades para mantener su dominio: disputas internas por el poder y revoluciones constantes de los países dominados disminuyeron sus fuerzas y la posibilidad de control en la región.

En el sur de Mesopotamia (ver mapa) la antigua Babilonia se logra levantar, ataca a Asiría y destruye

115

JUDÁ

Y LAS GRANDES POTENCIAS

a Nínive, la capital (cf. libro del profeta Nahún), de- jando ver su intención imperialista. Egipto intenta jugarse las últimas cartas para volver a tener el pres- tigio en la región.

a) Egipto sustituye a Asiría: Es dentro de esta medi- ción de fuerzas que Josías necesita tomar decisiones rápidas para que la independencia precariamente lo-

grada no se le vaya de las manos. Él resuelve impedir que los egipcios se unan a los ejércitos asirios en la lucha contra Babilonia, pero muere en Meguido (ver mapa), en la batalla contra el faraón Necó, en el año

609

a.

C ,

Joacaz, hijo de Josías, se convierte en el

nuevo rey de Judá.

116

Egipto es quien acaba, irónicamente, predominan-

do en Palestina. El faraón depone a Joacaz y coloca

en

su lugar a Eliaquín, cambiando su nombre por

Joaquín. De esta manera, el reino de Judá, que lograra escapar de las garras asirías con Josías, ahora cae en las manos de Egipto. El rey Joaquín tiene que pagar tributos, y para esto exige pesados impuestos a la población.

EL PUEBLO

REY JOAQUÍN

paga impuesto al

quien paga tributo

a

EGIPTO

b) Babilonia sustituye a Egipto: sin embargo, la dominación de Egipto no duró mucho. Nabuco- donosor, rey de Babilonia, estaba dispuesto a cercar a Egipto, pero para eso se necesitaba explotar la ca- beza del puente: el Reino de Judá.Y Nabucodono- sor logra esto con facilidad, por medio de los bandos mercenarios. Entonces, Joaquín pasa a pagar tributo a Babilonia.

EL PUEBLO

REY JOAQUÍN

paga impuesto al

quien paga tributo

a

BABILONIA

117

Dominadores y dominados

El pueblo sufre una doble dominación: de los ex- tranjeros, para los cuales va una gran parte de la renta nacional, y también de la propia clase dirigente del país. No obstante, la crítica situación, ésta no renuncia a sus mayordomos y lujos, oprimiendo aún más la vida del pueblo. Tanto en el tiempo de Joaquín como en el de su sucesor Jeconías (también llamado Joaquín), mostraban una corte escandalosamente lujosa y co- rrupta. Es esto lo que nos dice Jeremías: "Ay de aquel que edifica su casa con injusticias y sus habitaciones contra todo derecho; del que hace trabajar a su próji- mo de balde, sin pagarle su salario; del que dice: voy a construirme un gran palacio con grandes salones, y

abre sus ventanas, lo artesona de cedro y lo pinta de rojo. ¿Piensas asegurar tu reinado con tu pasión por

el cedro?

Pero tus ojos y tu corazón buscan tan sólo

... tu propio interés, sangre inocente que derramar, ex- plotación y violencia que ejerecer" (Jr 22, 13-15.17). Jeremías está hablando del rey Joaquín.

<

paga impuesto para sustentar la clase dominante del país, paga impuesto para los extranjeros que dominan al país (cf. 2R23, 18-24, 9).

Leer la historia

con fe

Este período es tan crítico que ni con la fe, el pue- blo de la Biblia logra ser optimista; al contrario, ve que

118

Yahvé va a desencadenar su ira, pues lo que estaba

sucediendo está descrito

como "mal a los ojos de Yah-

vé". La única salida es la conversión (cf.Jr 22,1-5).

Para reflexionar

¿Los países más poderosos dominan a América Lati- na? ¿Cómo? Así una persona no pague el impuesto de renta, ella paga impuestos de todo lo que come, bebe y usa. ¿Usted sabe a dónde va a parar todo ese dinero? ¿Usted es optimista o pesimista con respecto a la situación de nuestro país? ¿Por qué? ¿Usted ve alguna salida? ¿Cuál?

119

27.

EN EL FONDO DEL POZO

"Partidos " políticos

En la antigüedad no existían partidos políticos como los de hoy día, pero siempre existieron grupos que se definieron por un rumbo u otro de la sociedad. En el reino de Judá, estos grupos ejercieron un papel fundamental para determinar los destinos del país. Hemos visto cómo el grupo llamado "pueblo de la tierra" logró colocar a Josías en el poder (cf. p. 90). En el tiempo del rey Joaquín (también llamado Jeconías) existían dos "partidos" fuertes: uno que defendía la alianza con Egipto y otro que juzgaba oportuno es- tar de lado de Babilonia-. Verdaderamente, se trataba de grupos de clase dominante, que se interesaban poco por la suerte del pueblo. La población no tenía condiciones de reaccionar, y su participación era muy reducida, sin organización suficiente para influir en los destinos del país.

A

Babilonia

van

más

Nabucodonosor, rey de Babilonia, dispuesto a ase- gurar el corredor palestinense, va hasta Jerusalén para romper cualquier intento de alianza con Egipto. Cerca la ciudad y lleva para Babilonia a la mayoría de los dirigentes del país. El rey Joaquín, que permaneció am-

120

biguo en su política externa, logra asegurar para sí una posición privilegiada, así sea conducido al exilio. Na- bucodonosor noinbra a Matanías como rey, le cambió el nombre y lo llamó Sedecías. Nos encontramos en el año 597 a. C. (cf. 2R 24,8-17).

Debilidad

de

la

autoridad

La situación del reino de Judá, durante los siguien- tes 10 años, se fue degenerando cada vez más, tal vez por causa de la dominación política del rey Sedecías, o por el empobrecimiento cada vez más grande de la población. Sedecías se dejó llevar por políticos intere- sados, llegando hasta tal punto de quedar en sus ma- nos. Instigado por el grupo adepto a Egipto, armó una revolución contra Babilonia, pero no recibió apoyo de otro partido político. Esa división dejó al rey inseguro y temeroso, y acabó quedándose completamente solo. Una parte de sus conversaciones con Jeremías muestra claramente esto (cf.Jr38).

La

ruina

El clima inestable en Judá y la debilidad de Sede- cías fueron la mayor ayuda que Nabucodonosor tuvo para lograr sus intereses. Después de un cerco pro- longado, la ciudad de Jerusalén fue invadida, saqueada e incendiada junto con el templo. El resto de la clase dirigente fue exiliada, y al rey Sedecías le sacaron los ojos, después de ver morir a sus hijos en su presencia. Era el año 586 a. C. El reino de Judá no existía más,

121

y la región pasaba a ser una colonia de Babilonia (cf.

2R

25 y

Un).

La posición

de

los

profetas

Dentro de la situación crítica por la cual pasó el Reino de Judá en los últimos años de su existencia, varios profetas ejercieron su actividad, buscando un discernimiento, más preocupados con la vida del pueblo que con la seguridad nacional.

\.Jeremías:Desde el comienzo de su actividad (627

a. C.) .Jeremías muestra que la hipocresía y la injusticia pueden conducir a una catástrofe irremediable. Su dis-

curso pronunciado en la época del rey Joaquín,

es

famoso, porque muestra que sólo la práctica de la justicia puede salvar al país (cf.Jr 7,1-15). Por eso, fue

preso y torturado. No siendo escuchado, el profeta parte para un realismo asustador: la única salida para el país es entregarse a Babilonia, para que el desastre no sea total. Fue acusado de traidor, pero, en realidad, las cosas sucedieron como él las había anunciado.

2.Habacuc: Es un profeta no conforme con la idea de que la invasión de una potencia extranjera pueda mejorar las cosas para el pueblo. Frente a la injustica interna y la opresión externa, él anuncia otra salida:

el ahínco del pueblo en mantenerse fiel al proyecto de justicia. Esto es, la salvación del país depende del pueblo, que necesita salir de su pasividad y convertirse en agente dentro de la historia. Así sea que ese proceso sea el más demorado (cf. Ha 1-2).

122

2>.Ezequiel: Del exilio, para donde fue

conducido

en el 597 a. C , él insiste que es inútil intentar reformar el sistema de sociedad que es injusto por dentro y en la esencia. Es necesario, para Ezequiel, encontrar una alternativa de la sociedad, totalmente nueva (cf. Ez 11,

14-21).

Leer la historia

con fe

Cuando se piensa que no hay más salida, dentro del pueblo de Dios surgen personas que, en nombre de Dios, traen nueva luz y esperanza. Es el caso del profeta Habacuc. Para Judá todo parecía estar per- dido: gobernantes corruptos e injustos, y la opresión extranjera cada vez era más fuerte.Todo indicaba que no había salvación ni dentro, ni afuera. No obstante, en el fondo del pozo, el profeta ve en la fidelidad del pueblo al proyecto deYahvé en el comienzo de un gran impulso histórico: "El justo vivirá por su fe" (Ha 2, 4).

Para reflexionar

¿Usted es optimista o pesimista con la situación de nuestro país? ¿Existe alguna salida para esa situación? ¿De dentro o de afuera? ¿Cuál? ¿Hay algún partido político que pueda ser instrumento de transfor- mación para nuestra sociedad?

V

J

123

28.

¿TODO TERMINÓ?

El paso del Sistema de las Doce Tribus para el régi- men monárquico inició una nueva fase en la historia del Pueblo de Dios. La destrucción de Jerusalén marca otra importante línea divisoria. Su existencia nacional terminó de un momento para otro y, con ella, todas las instituciones sobre las cuales la vida de Israel se había expresado.Ya no era más un país y no tenía más rey, capital, templo. Israel desapareció del mapa político del Oriente Medio, pues todo su terri- torio ahora pertenece a Babilonia. Los israelitas son una reunión de individuos arrancados de sus raíces

y vencidos, y no existe ningún signo

externo que

los caracterice como pueblo. ¿A dónde se fueron los israelitas?

El grupo

del

Norte

Cuando el Reino de Israel fue invadido en el 772 a. C , millares de personas fueron exiliadas para Asiría, y el pueblo restante se mezcló con los extranjeros. Ahora, ese territorio también hace parte del impe- rio babilónico y la vida allí era muy precaria, basada sólo en la agricultura y el comercio. Los que vivían allí eran despreciados por los israelitas del Sur, y se

124

creó un clima de riña y hasta de odio, que va a durar mucho tiempo, con consecuencias muy graves.

El grupo que se quedó

enjudá

A menudo imaginamos que el territorio de Jljidá había quedado vacío después de que Babilonia tomó a Jerusalén y llevó mucha gente al exilio. Pero eso no es correcto: los exiliados pertenecían a la clase dirigente, intelectuales y profesionales especializados. Muchos per-

manecían allí, principalmente los campesinos. Es difícil saber el tipo de vida que llevaba el grupo que se quedó en Judá durante los cincuenta años de dominación babilónica. Ciertamente, fue un tiempo difícil, de vida precaria y triste. Como dice el libro de las Lamen- taciones: "Nuestra heredad ha pasado a extanjeros, nuestra casa a extraños. Huérfanos, sin padre hemos quedado; son nuestras madres como viudas. A precio de plata bebemos nuestra agua, tenemos que pagar nuestra leña. El yugo a nuestro cuello, estamos oprimi-

dos, extenuados, y no se nos da respiro

...

Arriesgando

la vida nos buscamos el pan

...

Se ha acabado la alegría

de nuestro corazón, en duelo se ha convertido nuestra

danza

...

Por el monte Sión, que está desolado, y en el

que merodean

los chacales

..."

(Lm 5).

El templo, igualmente incendiado, seguía siendo el lugar sagrado, y ahí, de vez en cuando, se tenía una especie de culto. No obstante, en Judá hubiesen personas con esperanza, no era posible articular cual- quier forma de organización para unir al pueblo.

125

El grupo que huyó

Durante la invasión babilónica, muchos huyeron del

país, buscando lugares más seguros para salvar la propia vida, principalmente en Egipto. Jeremías fue llevado en

uno de esos grupos. Allí ellos construyeron

pequeños

pueblos propios, y uno de ellos es el más

conocido

como Elefantina. Los judíos llegaron a construir un templo en ese lugar, y adoptaron una religión sincretis- ta, esto es, una mezcla de creencias en Yahvé con otras creencias, criticadas por Jeremías (cf. Jr 44).

El grupo del exilio

Las autoridades de Babilonia llevaron a los exilia- dos para lugares abandonados. No obstante, la vida de ellos no era fácil, por lo menos al inicio, no debemos imaginar que los judíos fueron encerrados en prisiones o masmorras. Unos se convirtieron en comerciantes y hasta en banqueros; otros terminaron obteniendo puestos administrativos y hasta altos cargos, como Es- dras y Nehemías. El rey Joaquín vive en el palacio, en una residencia vigilada, donde recibe un trato privi- legiado. En los primeros años, todavía muchos creían que Joaquín volvería a reinar en Jerusalén. El grupo del profeta Ezequiel se estableció en las orillas del río Quebar (cf. Ez 1,1).

La dispersión es grande y parece que Babilonia mantendrá su imperio por mucho tiempo. Todo lleva a creer que no existen más posibilidades de restaurar de nuevo el pueblo de Israel.

126

¿Se acabó la historia del Pueblo de Dios? ¡No! La historia continúa ...

Leer la historia

con fe

El Pueblo de Dios, al revisar el motivo de la ca- tástrofe que destruyó el país y dispersó al pueblo, sacó la siguiente conclusión: "¿Por qué, Israel, por qué te encuentras en tierra de enemigos, envejeces en un país extraño? Es que has abandonado la fuente de la sabiduría; si hubieses andado por los caminos del Señor, habrías vivido en paz eternamente. Apren- de dónde está la prudencia, dónde la fuerza, dónde la inteligencia, para saber con ello dónde está la lon- gevidad y la vida, dónde la lumbre de los ojos y la paz" (Ba 3,10-14).

Para reflexionar

¿Qué o quiénes dispersan al pueblo en nuestro país? Nosotros, a pesar de tener un territorio, ¿so- mos un pueblo, una nación que es dueña de su propia historia? ¿Usted qué piensa de la expresión:

"Dios es latinoamericano"?

V

:

)

127

29.

EL REGRESO DE LA ESPERANZA

El

vaivén

de

los

imperios

¿Las grandes potencias van a durar eternamente? El poder de sus armas, el control de la comunicación y de la economía son tan fuertes que parece imposible derrumbarlas. Así era Babilonia: Dama del Oriente Medio, fascinaba por su esplendor, jardines colgados,

avenidas grandes, templos, construcciones

Nada lle-

... vaba a creer que, 50 años después, los babilonios no

serían más los dueños del mundo. Quien hoy camina encima de sus ruinas puede constatar lo que Jeremías e Isaías habían profetizado:"Sus ciudades se han con-

vertido en un desierto, en tierra árida, en estepa: na- die ya vivirá allí, ni un alma volverá a pasar por ella" (Jr 51, 43). "No será más poblada ni habitada al paso

de las generaciones

Las fieras del desierto vagarán

... por allí, los buhos llenarán sus casas, habitarán allí

las avestruces

Su hora está cercana, no se alargarán

... sus días" (Is 13, 20-22). Un gran imperio opresor no puede ser eterno, pero sí es sustituido por otro. En este vaivén de los imperios, ¿los pueblos oprimidos pueden tener alguna esperanza? ¿Cómo?

128

La

llegada de los

persas

Todo comenzó con un general llamado Ciro. El logró reunir bajo su dominio a los medos y a los persas (cf. mapa). Además del fuerte ejército, él era conside- rado como un pacificador que respetaba las tradiciones de los pueblos. Entró a Babilonia prácticamente sin encontrar ninguna resistencia y aclamado por el pue- blo, que lo veía como un libertador. Todo el imperio de Babilonia pasa a depender de él incluyendo a Pales- tina. ¿Cómo es que los israelitas vieron ese cambio?

Signos de esperanza

Al contrario de los asirios y babilónicos, Ciro no obliga a los pueblos dominados a seguir la religión del dominador, les concede que cada pueblo adore su propio Dios y mantenga sus tradiciones. Él mismo se coloca como defensor de esas religiones. Otra cosa: él permite que los exiliados vuelvan a su antigua patria para allí reconstruir la comunidad según sus propias constumbres. Se abre un espacio cultural para que cada pueblo preserve la propia identidad. La euforia se apodera de muchos israelitas exiliados. Un profeta desconocido en esa época ve la posibilidad de un nuevo éxodo, y considera a Ciro como un liberta- dor bendecido por Dios. Sus escritos están en Isaías 40-55 y, por esto, comunmente es llamado Segundo Isaías, Deuterolsaías o Isaías Júnior.

De hecho, en el 538 a. C.,por medio de una circu-

lar expedida por el rey, los israelitas que

están en

el

129

130

exilio reciben permiso para volver a su tierra y llevar consigo los objetos sagrados que Nabucodonosor había aprehendido.

Organizando

el regreso

Tenemos que recordar que pasaron muchos años desde la ruina de Jerusalén hasta el fin del exilio de Babilonia. Los israelitas que allí vivían son práctica- mente de otra generación. Muchos ya habían hecho su vida en el lugar donde se encontraban y no estaban interesados en dejar sus asuntos con el fin de comen-

zar de nuevo. Al comienzo, fue

muy difícil organizar

los grupos para ir hasta el antiguo reino de Judá.

El primero en tomar la iniciativa fue Sasabasar en

el 537 a. C , que intentó retomar el culto enjerusalén, colocando los cimientos para la reconstrucción del

templo

No sabemos bien de dónde él recibió dine-

... ro para realizar el trabajo, si del mismo tesoro real o

de las contribuciones voluntarias. Lo cierto es que él desaparece de la misma forma como surgió.

Otro grupo importante sólo será organizado años más tarde por Zorobabel, en el 520 a. C , cuando Darío era el rey de Persia. En esta época fue que el nuevo templo fue inaugurado, con el estímulo de los profetas Ageo y Zacarías.

Años después, el sacerdote Esdras, y el laico Nehe- mías serán batalladores incansables en la organización de la comunidad judaica. Ellos también vivían en condiciones privilegiadas en Persia y, con el apoyo

131

del rey, lograron muchos beneficios para la gente de

Judea.

No obstante, tanta lucha, parece que las cosas no sa- lieron tan bien como se preveían. Es lo que podemos constatar leyendo al profeta Malaquías. ¿Qué fue lo que impidió el desarrollo de la comunidad? ¿El sueño de Isaías Júnior fue sólo un sueño?

Leer la historia

con fe

El pueblo de Dios sufridor vio en ruinas todos sus sueños e ideales. Con todo, bastó un hecho histórico nuevo para que él supiera leer en su vida la presen- cia de su Dios que nunca lo abandona: "Sube a un monte alto, mensajero de albricias de Sión, haz resonar fuertemente tu voz, mensajero de albricias de Jerusalén. Hazla resonar sin miedo: di a las ciu- dades de Judá:Aquí está tu Dios. Aquí el Señor Dios que viene con potencia; su brazo lo somete todo. Viene con Él el precio de su victoria, y sus trofeos le preceden. Como un pastor apacienta su rebaño, en su brazo recoge a los corderos, en su seno los lleva y conduce al reposo a las paridas" (Is 40, 9-11).

Para reflexionar

¿Cuáles son las señales que encontramos para es- perar que la situación de los desesperados, empo- brecidos y marginados pueda cambiar? ¿Hay algún hecho histórico reciente que pueda dar esperanza a nuestro pueblo?

132

30.

VARIAS MANERAS DE ESPERAR Y ACTUAR

La nueva situación

La comunidad judía, después del exilio, reunida alrededor de Jerusalén tuvo que enfrentar muchas difi- cultades para sobrevivir y organizarse. Los conflictos pueden ser percibidos en tres instancias: con el poder central persa, con la provincia de Samaría, a la cual los judíos pertenecían, y los conflictos surgidos dentro de la propia comunidad.

1. Conflicto con el poder central persa: Los asirios y babilonios veían en la religión y tradición de los pueblos dominados un factor ideológico aglutinante de las revoluciones e inestabilidad y, por eso, inten- taban destruir o por lo menos diluir esos elementos religiosos. Además de esto, procuraban desarticular totalmente la organización política de los domina- dos por medio del exilio de la clase dirigente.

Los persas actúan de manera diferente: conservan e incentivan la religión, tradiciones y organización de los pueblos dominados. Por otro lado, ejercen una vigilancia severa para que, como decimos hoy, no se mezcle religión con política. Por eso dan preferen- cia a los pueblos que tienen una tradición religiosa fuerte y que son regidos por sacerdotes. Entonces,

133

reservan para ellos un área propia de poder interno en la comunidad, que jamás podrá resultar en intento de independencia política y económica. Parece que los judíos que estaban en Palestina procuraban evitar enfrentamientos o rebeliones contra el gobierno per- sa. Si hubo algún intento, fue rápidamente apagado. Es sintomática la desaparición sin dejar rastro de Salsabazar y Zorobabel, descendientes de David, y por tanto, sucesores de ese rey. Hasta los judíos que vivían fuera de Judea se encontraron, muchas veces, en situaciones delicadas con relación al imperio (cf. Libro de Ester).

2. Conflicto con el gobierno de Samaría: El gober- nador instalado en Samaría era el brazo derecho del rey para preservar el control sobre la región. Junto con un grupo de comerciantes ricos e influyentes, el gobernador acusaba constantemente a la cCfmunidad de Jerusalén de sobrepasar sus derechos dentro del imperio. Esta actitud policíaca tenía intereses y com- pensaciones. Los intereses eran de orden económico:

evitar una concurrencia en el territorio que pudiese impedir la explotación del comercio y servir de in- termediario de los tributos de la región, (cf. Ne 6 y Esd 3, 4-9). Sin embargo, en esa instancia no había ningún proyecto social, a no ser la explotación inte- resada dentro de la sumisión política al imperio.

  • 3. Conflicto dentro de la comunidad: Con la llegada

de los exiliados, hay motivos de esperanza, pero las

cosas se complican. El territorio no estaba deshabi- tado: mucha gente vivía allí, la mayoría campesina, tal

134

vez, viviendo en situaciones precarias. Propietarios rurales empobrecidos ("pueblo de la tierra") que, en tiempos pasados, ejercieron una función político-re- ligiosa importante. Ahora, ellos también quieren par- ticipar de los destinos de la nueva comunidad pero no tienen una estructura.

Otro grupo que quiere participar es el de los levi- tas que desde tiempos antiguos ejercieron la función de mantener vivo el ideal del proyecto de Yahvé: la construcción de una sociedad igualitaria y fraterna. Del ambiente creado por ellos fue que surgieron los profetas anteriores al exilio.

Los que llegaron del exilio, liderados por los sa- cerdotes, tienen la preocupación de conservar las directivas del rey, del cual reciben grandes auxilios, y se dedican a la construcción del templo y a la manu- tención del culto.

Estos tres grupos tienen visiones diferentes y, no obstante, todos busquen caminos para proteger su identidad de pueblo, entran en conflicto.

Los sacerdotes intentan preservar esa identidad de manera drástica: observancia fiel de las tradiciones religiosas, culto y pureza de la raza. Atacan violenta- mente los matrimonios con extanjeros y provocan separaciones amargas y dolorosas (cf. Esd 9—10). La visión sacerdotal, en la Biblia, puede ser observada en el Pentateuco, principalmente en Exódo 25—31; 35—40 y en el Levítico.

Los levitas buscan un lugar en el poder en Jeru-

salén y, al mismo tiempo, no

dejan que los ideales

135

proféticos desaparezcan de la tradición. Por eso hacen alianza con los sacerdotes. Los dos libros de las Cróni- cas son la marca principal de ellos que encontramos en la Biblia.

Los campesinos cada vez más pobres exigen formas de vida mejores, dentro del ideal de justicia y frater- nidad (cf. Ne 5). Su pensamiento puede ser encon- trado en el libro de Ru t y en muchos fragmentos del libro de Isaías (cf. Isaías 56—66), que pertenecen a ese tiempo. El Señor Dios, para ellos, es el Dios que está íntimamente ligado a la justicia y a la misericordia, no sólo entre los judíos, sino entre todos los pueblos.

Leer la historia con fe

Transcribimos aquí u n fragmento de la Biblia que conserva la fe de los campesinos cada vez más pobres que vivían en Judea después del exilio:

"Clama

a voz

en grito sin reparo, alza

tu voz como

la corneta. Anuncia a mi pueblo sus injusticias, a la casa de Jacob sus pecados. Me buscan ellos día tras día, se afanan por saber mis caminos, como un pueblo que practicara la justicia y no se apartara del derecho de su Dios; me interrogan sobre las leyes justas, desean la cercanía de Dios: ¿Por qué vamos a ayunar si tú no lo ves, por qué mortificarnos si tú no te enteras? Mira, el día de ayuno andas de negocios y oprimes a todos tus jornaleros. Ayunas, sí, entre disputa y riña, golpeando inicuamente con el puño. No, no ayunes como ahora haciendo oír allá arriba tu voz. ¿Es éste acaso el ayuno

136

que me agrada, el día en que el hombre se mortifica? ¿Doblar como un junco la cabeza, acostarse en el saco y la ceniza? ¿A eso llamas ayuno, día agradable al Señor? ¿No sabes cuál es el ayuno que me agrada? Abrir las prisiones injustas, soltar las coyundas del yugo, dejar libres a los oprimidos, romper todos los yugos; repartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin te-

cho, vestir al que veas desnudo y no eludir al que es tu propia carne. Entonces surgirá tu luz como la aurora y tus heridas curarán en seguida; tu justicia marchará ante ti y tras de ti la gloria del Señor. Entonces, si clamas, el Señor responderá a tus gritos; dirá: ¡aquí estoy'. Si apar- tas el yugo de tu lado, el gesto amenazante y la mala idea, si das al hambriento tu pan y sacias el apetito del oprimido brillará en las tinieblas tu luz y tus sombras se harán un mediodía. El Señor será tu guía siempre, en los desiertos saciará tu hambre, a tus huesos in-

fundirá

vigor, y tú serás como un huerto regado, cual

manantial de agua, de caudal inagotable. Reedificarás las viejas ruinas, construirás sobre cimientos de pasadas edades; serás llamado tapiador de brechas, restaurador de moradas en ruinas"

Para reflexionar

{Is 58,1-12).

¿Qué se pretende hoy día, cuando se dice que no se debe mezclar religión con política? Hagan un re- trato de varios grupos importantes de nuestro país e intenten ver lo que cada uno de ellos pretende. ¿A cuál grupo defendemos?

137

31.

MILANOS DE HISTORIA

Ya recorrimos casi mil años de la historia del pueblo de Dios. Antes de continuar, vamos a recordar el camino realizado, para no perdernos en él. Note- mos cómo el pueblo de Dios no vino del cielo, ni vivió en un mundo aparte, donde todo era lindo y sin conflictos. Fue dentro del vaivén de la historia hu- mana, en medio de victorias y fracasos, que nuestros hermanos en la fe intentaron siempre preservar sus raíces implantadas en los primeros tiempos de su existencia: la sociedad donde exista el compartir y la libertad.

I. Antes de ser pueblo

cf. pp. 10-13

Época; 1350-1250 a. C.

Régimen: familias y clanes que se van reuniendo (campesinos, migrantes, pastores). Sistema de cambio

Libros de la Biblia

Génesis

II. Confederación de las tribus de Israel

cf. pp. 18-27

Época; 1250-1050 a. C.

Régimen: Tribal. Sistema: Igualitario y participativo. Religión: Adoración exclusiva de Yahvé, que es identificado como Dios de los padres y el Dios de los hebreos; culto en las familias y tribus; santuarios.

Conflicto con el imperio egipcio, ciudades-Estado y filisteos.

Situación del Pueblo: Cultura sencilla y compartir los bienes.

III. Reino Unido

cf. pp. 28-61

Época; 1040-931 a. C. Régimen: Monarquía. Reyes:

Saúl, David, Salomón. Sistema: Tributario.

Religión: Adoración a Yahvé,

culto más sofisticado en Jerusalén. Con Salomón:

construcción del templo, introducción de otros dioses.

Conflictos más internos que con

Éxodo,

Números,

Josué y

Jueces.

  • 1 y 2 de Samuel;

  • 1 Reyes,

ce. 1 a 11.

Religión:

Dios de los padres (de

los enemigos extranjeros.

Abrahán, Isaac, Jacob). Culto en

Situación del Pueblo: Cada vez

las familias.

más explotado y más pobre, al

Conflicto con las ciudades

lado del lujo y cultura floreciente de la clase privilegiada.

138

139

IV. Reino dividido

1. Reino de Israel (Norte)

cf. pp. 62-86

Época: 931-722 a. C. Régimen: monarquía, no dinastía. Continuos golpes de Estado. Sistema: Tributario. Capital: Samaría. Principales reyes: Jeroboán, Omri, Ajab, Jehú, Jeroboán II, Faceia.

Religión: Adoración a Yahvé; culto en los santuarios de Betel y Dan. Introducción oficial del

culto al dios Baal, contra el que lucharon Elias y Elíseo.

Conflicto con Fenicia, Arám, Judá y principalmente contra Asiría, que se convierte en una gran potencia. Intento de alianzas.

Situación del Pueblo: Cada vez más empobrecido y confuso. Fin del Reino: Conquistado por Asiría, se convierte en una colonia.

cf. pp. 87-96

2. Reino de Judá (Sur) Época: 931-586 a. C. Régimen: Dinastía monárquica (descendientes de David). Sistema: Tributario. Capital: Jerusalén. Principales reyes: Josafat, Ezequfas, josías ... Religión: Adoración a Yahvé con frecuentes idolatrías. Culto centralizado en Jerusalén.

1 Reyes,

ce. 12-22;

2 Reyes,

Amos; Oseas,

Deuteronomio.

1 Reyes,

ce. 12-22;

2Reyes,

Sofonías,

Nahúm,

Isaías 1-39;

Miqueas,

Jeremías,

Habacuc.

140

Conflicto con los pueblos vecinos. Principales enemigos:

Asiría y Babilonia. Intentos de alianzas.

Situación del Pueblo: Fuera del período de las grandes reformas, desilucíonado y cada vez más pobre. Explotación de los grandes latifundistas. Fin del Reino: Conquistado por Babilonia, se convierte en una colonia.

cf. pp.

100-106

V. Reino dividido

Época: 586-538 a. C. 1. Situación en Judea

Régimen: Colonia de Babilonia. Sistema: Tributario. Religión: Adoración a Yahvé y preservada en círculos campesinos, no existe más el culto centralizado. Situación del Pueblo: Vive en condiciones precarias y disperso.

Ezequiel,

Lamenta-

ciones,

Levítico,

Isaías

ce. 40-55;

Abdías.

2. Situación de los exiliados

Viven en mejores condiciones que los que se quedaron, pero están lejos de la patria. Religión: Adoración a Yahvé en medio pagano. Preservan las tradiciones. Esperanza de volver. Sinagogas. Otros escaparon para regiones diferentes, principalmente para Egipto.

141

VI. En Judea

cf. pp.

Época: 538-333 a. C.

107-110

Régimen: Provincia persa. Sistema: Tributario. Religión: Retomada del culto a Yahvé en Jerusalén. Liderazgo de los sacerdotes. Situación del Pueblo: Conflicto entre los que regresan del exilio y los que permanecieron allí. Conflicto con el gobierno de Samaría. Intento de organización de la comunidad a partir de Jerusalén. Lucha por la sobrevivencia.

Esdras,

Nehemías,

Ageo,

Zacarías,

Isaías

ce. 56-66.

Los libros de la Biblia, citados en cada período, tratan de temas referentes a dicho período. Sin em-

bargo, esto no significa que fueron escritos

en esa

misma época. Muchas veces son reflexiones poste- riores, para retomar el camino y explicar la situación

en que los autores vivían.

Para reflexionar

¿Cuántos años tenemos de historia de América? ¿Ustedes son capaces de recordar algún período en que nuestro país vivió dentro de un sistema de compartir y libertad? Y nuestra Iglesia, ¿cuántos siglos tiene de historia? ¿Ustedes se acuerdan de

142

algún tiempo o de alguna comunidad donde se in- tentó vivir el ideal del proyecto de Dios? ¿Dentro de nuestro país y de la Iglesia, existieron más diferen- cias sociales y opresiones, o hubo más participación, fraternidad y libertad?

143

32.

RESPIRANDO AIRE EXTRANJERO

Un joven

llamado

Alejandro

Hijo del rey Felipe de Macedonia, con 21 años, Alejandro ya es el jefe de un ejército que, bajo su go- bierno, está dispuesto a enfrentar a los señores de todo el Oriente Medio: los persas. ¿Misión imposible? En doce años, Alejandro realizó mucho más de lo que alguien podría imaginar: con 33 años, él es dueño no sólo del imperio persa, sino también de un mundo mucho mayor, que llega incluso hasta la India. Judea ahora es apenas un pedacito de tierra perdido dentro del gran imperio de Alejandro.

La

división

del imperio

de

Alejandro

Cuando Alejandro Magno muere en el 323 a. C , su imperio es dividido entre sus generales. Palestina y Judea quedaron bajo el dominio de esos generales y de sus descendientes por un período del 55 años. Durante 100 años, los judíos de Palestina estarán en el reino de Tolomeo, cuya capital será Menfis, en Egip- to. Después del año 200 a. C , Palestina pertenecerá al reino de los Seléucidas (Descendientes del general Seleuco). ¿Cuál era la situación de los judíos en ese siglo y medio de la dominación griega? La dividire-

144

mos en tres partes: la primera irá hasta la subida de

Antíoco IV Epifanes al trono (175 a. C); en

la se-

gunda veremos cómo los Macabeos iniciaron la re- sistencia contra ese rey; en la tercera, veremos cómo

los judíos lograron

recuperar Palestina y lograron ser

independientes de la dominación griega.

145

Hablando una nueva lengua

Primero que todo, necesitamos recordar que los judíos no vivían sólo en Palestina. Muchos estaban dispersos por el mundo y principalmente en Egipto. La lengua griega se fue imponiendo cada vez más, de tal modo que mucha gente ya no lograba leer sus propios Libros Sagrados, escritos en hebreo. En- tonces nació la idea de traducir la Sagrada Escritura al griego. Cuenta una leyenda que, setenta sabios se reunieron para hacer esa traducción en el ciudad de Alejandría, bajo el patrocinio del rey Tolomeo II. Alejandría era una ciudad de Egipto, fundada y construida por Alejandro; vivían allí numerosas co- munidades judías. Es la traducción que hoy nosotros conocemos como la traducción de los Setenta. Ella contiene algunos libros que no están en la biblia he- brea, aceptados por los católicos como libros inspira- dos, pero rechazados por los protestantes.

Siguiendo la moda

La nueva cultura griega se impuso no sólo a través de la divulgación cada vez más fuerte de la lengua griega, pues las costumbres también comenzaron a cambiar. Quien no usaba ropa de fabricación griega, quien no participaba de los juegos en el estadio griego, quien no tenía un nombre griego, era considerado que estaba fuera de moda, atrasado, retrógrado. Para ser "moderno" se debería participar de forma intensa de la civilización griega, pues era la más "avanzada".

146

¿Qué

hay detrás

de todo

esto?

Todo parece muy bonito e inocente, pero por de-

trás de la difusión de su lengua y sus costumbres, los griegos minaban las antiguas tradiciones de los pue- blos dominados y mantenían la hegemonía política y económica. Esto traía consecuencias graves, incluso para la religión. Vamos a dar sólo dos ejemplos. El padre pensaba ponerle el nombre de Apolo a su hijo recién nacido, le parecía bonito y moderno. ¿Pero cuál era el problema? Sucede que Apolo es el nom-

bre de un dios griego. Además, ¿qué había de malo en

ir a los juegos realizados en el estadio? Antes de éstos se celebraban ceremonias abligatorias dedicadas a los dioses griegos. Allí en el estadio había también una biblioteca para conocer mejor la cultura, la lengua y la religión de los griegos. Un caso gracioso, pero de serias consecuencias: el judío que quería participar de las carreras. Para que no se burlaran, él se hacía una operación quirúrgica con el fin de esconder su cir- cuncisión, pues los atletas corrían desnudos. Él sentía vergüenza de esa señal visible de pertenecer al pueblo de Dios y de ser fiel a su Dios. Por tanto, en nombre del progreso, de la "modernidad", la cultura, las tradi- ciones y religión del pueblo de Dios estaban siendo seriamente vulneradas y corroídas en las bases.

Los colaboradores

Como sabemos, desde la época persa la comu- nidad judía en Palestina estaba organizada a partir

147

del gobierno de los sacerdotes, teniendo como jefe supremo al sumo sacerdote. Los griegos intentaban influenciar y tener a su lado la cúpula judía. ¿Cómo lo lograron? Por increíble que parezca, el medio más usado fue el soborno y la corrupción. Los sumos sacerdotes estaban dispuestos a aceptar tratados in- justos, desde que pudiesen mantenerse en el cargo y recibir grandes cuantías de dinero.

Los griegos tenían otra forma bien atrayente para reforzar su cultura: la ciudad que se adhiriese a las cos- tumbres griegas con mayor facilidad era considerada ciudad merecedora de un trato especial, obteniendo regalías, incluso económicas (quedar libre de una parte del tributo). Hasta la ciudad de Jerusalén llegó a recibir el título de ciudad especial. Fue llamada "ciudad an- tioqueña", esto es, modelo de cultura griega, como la ciudad de Antioquía, donde vivía el rey seléucida.

A esta altura, podríamos preguntarnos: ¿ninguno reaccionó? Es lo que vamos a ver en seguida.

¿QU É

ES XENOFOBIA?

Es una palabra griega que significa miedo (fobia) de cualquier cosa extranjera (xeno). Palabra usada con frecuencia en los periódicos para rebatir a los nacionalistas que no aceptan la colaboración de los extranjeros en el desarrollo del país. Está claro que nosotros no podemos vivir aislados en el mundo y

148

tenemos mucho que aprender con los otros pueblos. Pero es necesario estar atentos y tener un espíritu crítico para saber si, de hecho, se trata de colabo- ración o dominación.

Leer la historia

con fe

El pasaje de Sirácida, que se escribió en esa épo- ca: "Vuelvan los ojos a las generaciones pasadas y vean. ¿Quién confió en el Señor y fue defraudado, o quién perseveró en su temor y fue abandonado? ... Ay de los corazones débiles y de las manos flojas, del pecador que va por doble sendero. Ay del corazón vacilante y que no tiene fe, porque no será prote- gido" (Si 2, 10-13).

Para reflexionar

¿Por qué en nuestras radios escuchamos casi siem- pre músicas cantadas en inglés? ¿Por qué muchas camisas que los jóvenes usan tienen alguna frase es- crita en inglés? ¿Por qué los noticieros de televisión dan mayor espacio a las noticias que suceden en los Estados Unidos? ¿Por qué existen cursos de inglés cada vez más numerosos? "¿Lo que es bueno para Estados Unidos también es bueno para América Latina?".

V

)

149

33.

que prestaba al dominador que estaba en el poder

RESISTENCIAY REVOLUCIÓN

Con la subida de Antíoco III al trono, el dominio de los griegos en el Oriente Medio alcanzó su auge y, al mismo tiempo, inició su decadencia. Pretendien- do extender su territorio hasta Europa, Antíoco III encontró una fuerte oposición de los romanos. El fue obligado a someterse a una paz humillante, cediendo parte de sus territorios, pagando grandes indemniza- ciones y entregando a su propio hijo como rehén. Para pagar las deudas intentó saquear un templo, pero fue linchado por el pueblo. Seleuco IV, su sucesor, continuó la tarea de cubrir los desfalcos de los cofres reales. Por eso, intentó asaltar el templo de Jerusalén. Cuando Antíoco IV Epífanes asumió el poder, inició una política diferente con relación a los pueblos domi- nados, política que tuvo una gran repercusión entre los judíos.

La situación

en

Jerusalén

Si el reino griego de los seléucidas estaba crean- do interrogantes religiosos por causa del dinero, en Jerusalén no era diferente. La tradicional familia de Tobías, desde la época de los persas, se fue enrique- ciendo con el comercio, gracias a la colaboración

150

en el momento. La mayoría del dinero de esa familia

estaba guardado en

el templo de Jerusalén, junto con

el dinero reservado para los pobres. En ese tiempo, el

templo funcionaba como un banco. Onías III, sumo sacerdote y hombre justo, entró en conflicto con la

familia de Tobías y, por eso, fue acusado junto con

el

rey. Tuvo que ir hasta Antioquía a responder en

el proceso. Nunca más volvió, fue asesinado en la prisión. Entonces, se aceleró, entre Jasón y Menelao, una disputa encarnizada por el cargo de sumo sacer- dote. Noten que los dos tienen nombre griego.

Jasón ofreció al rey Antíoco IV una gran cantidad de dinero y promesa de total colaboración. El rey, claro está, concordó en apoyarlo. Así, Jasón se apo- deró del cargo de sumo sacerdote y comenzó una política activa dentro del deseo de los griegos. Fue en esa época que se construyó un estadio en Jerusalén y la ciudad fue considerada privilegiada. Prometiendo más dinero para el rey, Menelao logró expulsar a Jasón y apoderarse de su lugar. Como no tenía dinero para pagar lo prometido, robó los objetos del templo y los vendió. Con su complicidad, Antíoco invadió y saqueó el templo de Jerusalén.

Comienza

la

resistencia

Grupos de judíos tradicionales comienzan a hacer

oposición tanto a la política de Antíoco

como

a la

corrupción existente en Jerusalén. Entonces, el rey

151

toma medidas drásticas: envía a la ciudad parte del ejército, construye una fortaleza, que se convierte en una verdadera ciudad de los griegos, toma el templo como posición del rey y establece el culto a Zeus, di- vinidad griega.Va más allá: prohibe la práctica del ju- daismo, los sacrificios a Yahvé, la práctica del sábado, las fiestas tradicionales, exige que los libros sagrados sean destruidos, y los obliga a comer carne de cerdo, que estaba prohibida. Cualquier desobediencia de alguno de esos decretos sería castigada con la pena de muerte.

El estopín

de

la

revolución

Si el rey Antíoco IV imaginaba quebrar la espina del pueblo de Dios con aquellas medidas, estaba muy equivocado, pues ellas sólo sirvieron para reforzar la oposición y la resistencia. El estopín se prendió en una pequeña ciudad del interior llamada Modín. El representante del rey estaba allí, exigiendo que los campesinos honrasen culto a un dios griego. Muchos, por miedo, obedecían. Un sacerdote llamado Matatías, al ver a un judío adorando al ídolo, se enfureció y mató al judío y al representante del rey. Huyó inme- diatamente hacia las montañas con su familia. Él tenía cinco hijos:Juan, llamado Gaddi; Simón, llamadoTasi; Judas, apellidado Macabeo; Eleazar, apellidado Ava- rán, y Jonatán, apellidado Apfús. En poco tiempo, un buen grupo de valientes se unió a esa familia. Con la muerte de Matatías, su hijo Judas asumió el liderazgo. El apellido de él era Macabeo, que significa martillo.

152

Algunos dicen que era por causa de la forma alargada de su cabeza; otros afirman que tal apellido le fue dado porque él fue el martillo contra el dominador. Después este apellido se extendió a sus hermanos y, por eso, esa lucha comandada por ellos recibió junto al Pueblo de Dios el nombre de revolución de los Macabeos.Así comenzaba una resistencia que duraría por más de veinte años. Esa resistencia está narrada en la Biblia en (1 y 2 Macabeos).

¿QU É

ES APOCALÍPTICA?

En el Antiguo Testamento existe el libro de Da- niel, que es apocalíptico. Fue escrito justamente en esa época en la que comienza la revolución de los Macabeos. Su autor es uno de los que se adhirieron a la revolución. Él busca, a su modo, incentivar a sus compatriotas a defenderse, adheriéndose a las propias costumbres y a la religión de Yahvé, con la certeza que Dios iría a intervenir para salvarlos. Por tanto, apocalíptica es una literatura que nace en tiempos de la persecución. Ella quiere provo-

car la defensa, la valentía y la esperanza. No habla

del fin del

mundo, pero sí del último tiempo de

la historia, cuando la "mano fuerte" de Dios es- tará presente, al lado de los oprimidos, para con- ducirlos infaliblemente hacia la victoria contra sus opresores. El mensaje está transmitido a través de símbolos y visiones. Es una especie de literatura subversiva que, por medio de la fe, anima a los oprimidos para que enfrenten a su opresor, con la

153

seguridad de que Dios está a favor de quien lucha por la libertad.

Un libro del Nuevo Testamento también perte- nece a este tipo de literatura: el Apocalipsis de san Juan, que fue escrito durante la persecución que los cristianos sufrieron por parte del imperio romano.

Leer la historia

con fe

Durante la persecución sufrida por parte de An- tíoco IV es cuando surge con claridad, en medio del pueblo de Dios, la fe en la resurrección (2M 7). Cuenta la historia de una madre que fue torturada hasta la muerte con sus siete hijos. Cuando estaba siendo torturado, el cuarto hijo, casi muriendo des- figurado, dijo al rey:"Es preferible sucumbir a manos de hombres, teniendo en Dios la esperanza de ser resucitados de nuevo por él. Pero para ti no habrá resurrección para la vida" (2M 7,14).

Para reflexionar

La historia de los pueblos del tercer mundo (África, Asia, América Latina) siempre fue una historia de pueblos oprimidos. Muchos son los ejemplos de resistencia y valentía. ¿Usted conoce algún pueblo de América Latina que supo enfrentar la opresión? ¿Existen, en la Historia de América Latina, ejemplos de esa valentía y resistencia? Hoy, en nuestro país,

154

¿hay grupos que luchan con conciencia, incluso con los propios sacrificios? ¿Ustedes qué entienden por martirio? ¿Sabrían citar ejemplos de mártires de nuestros días, en América Latina y en nuestro país? ¿La valentía de estos nuestros hermanos y hermanas nos conducen a luchar por la justicia?

155

34.

DE LA GUERRILLA AL PODER

El sábado fue

hecho para

el

hombre

El comienzo de la lucha contra las tropas mili-

tares del rey fue muy difícil. Bastaba que los revo- lucionarios salieran de sus refugios para que fueran atacados sin piedad. Un sábado sucedió un caso doloroso. Como bien sabemos, el sábado es el día sagrado para los judíos. En ese día ellos suspenden todo tipo de actividad. Una tropa los atacó el sábado, y ellos "no objetaron, no lanzaron una piedra siquiera,

ni taponaron sus escondrijos

...Y

perecieron ellos con

sus mujeres, hijos y ganados, unas mil personas" (ÍM 2,29-38). Al saber de esto, Matatías y sus compañeros tomaron una decisión: enfrentar a los soldados aún en día sábado, por eso dijeron: "Si hacemos todos así y no luchamos contra los paganos, defendiendo nuestras vidas y nuestras tradiciones, pronto nos bo- rrarán de la tierra" (ÍM2, 40). Así, en defensa de las propias tradiciones, ellos decidieron quebrantar una de sus tradiciones más sagradas. Jesús más tarde va a confirmar este tipo de acción al decir que "el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado" (Me 2, 27).

156

Por amor

a

la

justicia

Muchos de los que amaban la justicia y el derecho fueron al desierto para unirse a los Macabeos, inclu- so los asiduos (= piadosos), que siempre estaban en contra de la introducción de la cultura griega en medio de su pueblo. Ellos acabaron conviertiéndose en una tropa de choque de los revolucionarios.

Con la muerte de Matatías, Judas asumió el poder. Él se dio cuenta que luchar en campo abierto sería un suicidio. Entonces, usó la táctica que hoy llamamos de guerrillas. Conocedores del terreno y apoyados por los campesinos, Judas y sus compañeros atacaban a las tropas en lugares inesperados, y huían rápidamente hacia sus refugios. Así poco a poco, iban minando la fuerza del ejército enemigo.

Frente al rápido crecimiento de la revolución, el general Lisias decidió tomar precauciones, reforzando el contigente militar en Judea. Recibió el apoyo de los comerciantes judíos, pues la acción de los Maca- beos estaba perjudicando seriamente la economía. En efecto, los revolucionarios impedían la circulación de mercancías, vigilando las rutas comerciales y asaltando las caravanas. La iniciativa de Lisias fue en vano cuando Judas y sus compañeros derrotaron al ejército griego en Emaús.Viendo que no lograba vencer a los revolu- cionarios, decidió emplear todas sus fuerzas en la lucha contra Judas. Mientras tanto, éste obtenía victoria tras victoria, y aumentaban cada vez más sus seguidores. Judas logró entrar a Jerusalén y purificar el templo.

157

En

esa época murió el rey Antíoco IV, preocu-

pado e irritado con el suceso continuo del proceso

revolucionario. En su lugar reinó Antíoco V.

Primeros frutos

de

la

lucha

Viendo la fortaleza de los rebeldes, el rey Antíoco V decidió negó ciar: "Extendamos la mano derecha para esa gente, haciendo las paces con ellos y con toda su nación. Reconoceremos su derecho de vivir según sus leyes, como anteriormente, ya que es por causa de esas leyes, que nosotros quisimos abolir, que ellos se irritaron e hicieron todo esto". Pero las promesas del opresor no tienen validez.Terminada la opresión, él se convierte en uno más que los amenaza. Cuando los revolucionarios aceptaron la paz, Antíoco V los atacó de nuevo, amenazó invadir el templo.

Alianza peligrosa

Preocupado con los nuevos avances del ejército griego, Judas decide pedir ayuda a los romanos. In- mediatamente éstos están dispuestos a colaborar. Sin embargo, esa colaboración nunca se concretó, fue sólo "moral". Una vez más, los oprimidos caen en la tentación de esperar alguna cosa de las grandes po- tencias. Con el pedido de auxilio realizado por Judas, los romanos encontraron una excelente oportunidad para entrometerse en la política de la región. Así, el movimiento revolucionario valiente e independiente

158

comienza a servir de "testaferro" para sustentar la codicia de los poderosos. Más tarde, cuando los roma- nos deciden apoderarse del territorio, se verá que esa "amistad" no pasaba de una trampa.

Doble

juego

Judas murió en una batalla, enfrentando osada- mente a un gran ejército. Su hermano Jonatán lo sus- tituye en el mando. Aprovechó la lucha continua por el poder que existía entre los pretendientes al trono en el reino griego en Oriente. Primero, haciendo alianza con uno, luego jugando militarmente con el otro, Jonatán fue logrando los derechos que habían sido arrebatados de su pueblo: dispensa de tributos, libertad religiosa, permiso para observar las propias tradiciones. Al mismo tiempo, intentó mantener la alianza con los romanos. Su interés no sólo era lograr la libertad religiosa, también dominar la región y conseguir la independencia política de su país. Con su diplomacia y experienciajonatán cada vez fue ga- nando más terreno. Mientras tanto, se creó una situa- ción difícil para él junto a sus compatriotas: cuando él asumió la función de sumo sacerdote, muchos de los que lucharon a su favor se vieron decepcionados y se apartaron del movimiento. Internamente comen- zaron a surgir divisiones que perdurarán por mucho tiempo. Traicionado por los mismos griegos con los cuales se había unidojonatán cayó en una embosca- da y fue asesinado.

159

Con

el poder

en

las

manos

Simón, el hermano mayor de los Macabeos, con- tinuó la política de Jonatán, apoyándose en la colabo- ración tácita de los romanos. Con la decadencia del poder griego en la región, él logra aumentar sus territorios y expulsar a los soldados griegos que todavía quedaban en Jerusalén. Prácticamente toda Palestina estaba en sus manos. La revolución de los Macabeos, iniciada con pocos hombres fervorosos y valientes, ahora había llegado a su auge: los judíos no sólo recuperaron la posibilidad de vivir según sus costumbres y tradiciones, sino que también eran los dueños de un territorio muy parecido al que poseían en las épocas brillantes de David y Salomón. Faltaba sólo un rey. Simón tenía el poder ¿Qué hacer con ese poder?

Leer la historia con fe

La lucha por la justicia, participando activamente de la construcción del proyecto de Yahvé, crea un espacio en la fe que va más allá de la muerte. (2M 12, 38-45), narra la creencia en la resurrección que nace en medio de la lucha, concluyendo que "una bellísima recompensa está reservada para los que mueren en la fidelidad" (2M 12, 45).

160

Para reflexionar

¿Hacer amistad con las personas y las naciones poderosas es útil o no? ¿Por qué? ¿Conoce usted algún movimiento, comunidad o pueblo que buscó ayuda de los más ricos o poderosos? ¿Qué sucedió? ¿Es posible transformar nuestra sociedad sin hacer alianzas con los dueños de la televisión, empresas, haciendas? ¿Eso qué exigiría de los oprimidos?

161

35.

SE DESMORONAN LAS ESPERANZAS

El

ideal se apaga

La victoriosa revolución de los Macabeos había llegado más lejos de lo que se pretendía. Simón, el mayor de los hermanos Macabeos, era ahora el sumo sacerdote y jefe de toda Palestina. Tenían indepen- dencia económica y política, las tradiciones podían

ser observadas sin restricciones

Todo parecía estar

... perfectamente. "Cada cual se sentaba a la sombra de su vid y de su higuera y nadie lo inquietaba" (ÍM 14, 12). Mientras tanto, la expresión es tan ufana como la del libro primero de los Reyes, sobre el tiempo de Salomón (cf. ÍR 5, 5). De hecho, uno de los momentos que debería de tener mayor armonía y paz, los problemas internos crecen, las visiones comienzan a surgir y la insatisfacción es grande en medio del pueblo. Los poderes que los Macabeos se atribuyen son negados, principalmente el cargo de sumo sacerdote. Al fin y al cabo, los Macabeos no pertenecían a la descendencia de la familia sacerdotal de Sadoc, condición necesaria para ejercer el cargo de sumo sacerdote. Sin embargo, la asamblea de los ancianos había aprobado provisionalmente a Simón en el cargo, el nombramiento no era considerado

162

legítimo. La estructura del poder sacerdotal, que estaba vigente por siglos, estaba siendo amenazada. Como la religión y la política siempre estuvieron bien unidas, esa situación confusa desencadenó inter- pretaciones diferentes, provocó riñas y la formación de "partidos": los saduceos, los fariseos, los escenios (sobre esas corrientes trataremos más adelante).

Rey y dinastía, nuevamente

Intrigas e intereses políticos condujeron a Simón a un final trágico: fue traicioneramente asesinado du- rante un banquete (cf. 1M 16, 11-24). Con la muerte de Simón, comienza de nuevo a

ser vigente el régimen monárquico de la dinastía, esto es, un rey queda en el trono hasta su muerte y después es sustituido por su hijo. De este modo, Juan

Hircano, r j o de Simón,

asumió el poder, iniciando

la llamada dinastía de los asmoneos que reinará hasta el año 37 a. C. Los datos que tenemos son relatados por un historiador judío llamado Flavio Josefo. Va- mos a dar aquí sólo los puntos más importantes:

© La desintegración del reino griego favoreció la reconstrucción de la independencia política de Palesti- na, bajo el mando de los asmoneos.Tal independencia, no obstante, se mantuvo a través de las alianzas que se vuelven cada vez más comprometedoras.

© La situación interna es muy compleja: para man- tenerse en el poder, los asmoneos recorren primero un partido, luego el otro, provocando intrigas, riñas,

163

corrupción y guerras entre hermanos que termi- naban matándose entre ellos mismos.

¿QU É

SIGNIFICA ASMONEOS?

Se deriva de un nombre de una persona: Asmo- neo. Este sería un supuesto antepasado de Matatías, padre de los Macabeos, que pertenecía a una fa- milia sacerdotal descendiente de Sadoc. Con esto, se pretendió legitimar el sumo sacerdocio ejercido por los Macabeos y sus hijos. Ese artificio los llevó a que los llamaran asmoneos a los descendientes de los Macabeos que estaban en el poder. De ahí: la dinastía de los asmoneos.

De nuevo, dominación extranjera

Desde mucho tiempo atrás, los romanos habían preparado el terreno para ocupar el lugar de los griegos en el Oriente.Ya vimos como ellos se sirvie- ron hasta de alianzas con los Macabeos para debilitar a los griegos. Después de dominar varias regiones, sirviéndose de las intrigas de los mismos judíos, ellos intervinieron en Palestina con el pretexto de man- tener la paz.Y, a partir del año 63 a. C, Palestina sólo es una provincia romana. Ahora, son los romanos los que deciden quién debe reinar, y el criterio principal es la fidelidad y sumisión a las órdenes de Roma.

Dentro de este juego de cartas marcadas es cuando

la situación se vuelve aún más irónica: en

el año

37

164

a. C, los romanos coronan como rey a un extranjero

para

reinar sobre los judíos: Herodes. Él es un idumeo,