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“El Mito es un habla (Barthes)”

El lenguaje necesita condiciones particulares para convertirse en mito. Fundamentalmente el


mito constituye un sistema de comunicación, no así un objeto, concepto o una idea; se trata de
un modo de significación de una forma.
Todo lo que justifique un discurso puede ser mito. De esta manera todo puede ser un mito ya
que el universo es infinitamente sugestivo. Cada objeto puede pasar de una existencia cerrada, a
ser apropiado por la sociedad. Es necesario aclarar que no hay mitos eternos, rigen durante un
tiempo y luego desaparecen. La sociedad es la que regula la vida y la muerte del lenguaje
mítico.
Lenguaje, habla, discurso se refieren a toda unidad o toda síntesis significativa sea verbal o
visual: discurso escrito, la fotografía, el cine, el reportaje, el deporte, los espectáculos, etc. Todo
esto puede servir de soporte para el habla mítica, ya que este no se define por su materia u
objeto, puesto que cualquier materia puede ser dotada de significación. Todos los materiales del
mito presuponen una conciencia significante que puede razonar sobre ellos independientemente
de su materia.

El mito como sistema semiológico


Como estudio de un habla, la mitología es solo un fragmento de la semiología (ciencia de las
formas, puesto que estudia las significaciones independientemente de su contenido) de
Saussure, ya que postular una significación significa recurrir a la semiología. Dicha disciplina
postula una relación de tres términos, un significante (imagen acústica), un significado
(concepto) y la correlación que los une, el signo o entidad concreta.
En el mito reencontramos el esquema tridimensional, pero el lenguaje mítico es un sistema
particular, por cuanto se edifica a partir de una cadena semiológica que existe previamente: es
un sistema semiológico segundo. Las materias del habla mítica, por diferentes que sean en un
principio y desde el momento en que son captadas por el mito, se reducen a una pura función
significante: el mito encuentra la misma materia prima.
Existen entonces dos sistemas semiológicos en el mito: La lengua, el lenguaje del cual el mito
se toma para construir su propio sistema, y el mito mismo, denominado metalenguaje por que es
una segunda lengua en la cual se habla de la primera.

La forma y el concepto
El significante del mito se presenta en forma ambigua: es, a la vez, sentido y forma, lleno de un
lado, vacío del otro. Como sentido, el significante postula de inmediato una lectura, se lo capta
con los ojos, tiene realidad sensorial, tiene riqueza, postula un saber, un pasado, una memoria.
Al devenir forma, se vacía, se empobrece. La forma aleja esta riqueza: su pobreza actual
requiere de una significación que la remplace. Es necesaria una preparación para recibir el
significado. La forma no suprime el sentido sino que lo aleja, lo mantiene a su disposición.
Al pasar del sentido a la forma, la imagen pierde saber para recibir mejor una porción de
concepto. El saber contenido en el concepto mítico es un saber confuso, formado de
asociaciones débiles, ilimitadas. El carácter fundamental del concepto mítico es el de ser
apropiado. Esto justifica la desproporción existente entre significante y significado. Un libro,
por ejemplo, puede ser el significante de un solo concepto y a la inversa. Lo mismo ocurre en el
sistema semiológico Freudiano: el acto fallido es un significante de una pequeñez sin
proporción con el verdadero sentido que traiciona. Es importante aclarar que en la lengua esta
relación es proporcionada.
La significación
La asociación de los dos términos se denomina significación. En el mito, los dos primeros
términos (significante y significado) son perfectamente manifiestos, el mito no oculta nada: su
función es la de deformar, no la de hacer desaparecer. En efecto, el vínculo que une el concepto
al sentido es esencialmente una relación de deformación. Del mismo modo que para Freud el
sentido latente de la conducta deforma su sentido manifiesto, en el mito, el concepto deforma el
sentido, deforma aquello que tiene una historia y así el significante deviene forma, para ser
absorbido por el concepto.
En un sistema simple como la lengua, el significado no puede deformar nada en absoluto por
que el significante vacío, arbitrario, no le ofrece ninguna resistencia.

“Para pensar acerca de las instituciones educativas”


Las instituciones son territorios geográficos, materiales y simbólicos. Se caracterizan por
constituir una de las zonas en que la sociedad divide sus terrenos, asignándole una función
especial relevante: la de inscribir huellas estructurantes y significantes en sus miembros.

También se las puede entender como formas sociales establecidas, no son solo edificios o
construcciones acabadas, sino que hace referencia a los procesos por los cuales toda sociedad se
organiza a través de un movimiento continuo de construcción y desconstrucción.

En toda institución se articulan dos tendencias complementarias:

*Lo instituido: lo normado, establecido, estipulado. Es resultado de una necesidad y expresa


iniciativas de los sujetos. (TENDENCIA CONSERVADORA
*Lo instituyente: aquello que puja por cambiar, innovar e integrarse a lo ya dado. Cada vez que
algo es instituido empieza el movimiento por el cual, otros actores en otros momentos de la
historia, intentan introducir innovaciones. (TENDENCIA INNOVADORA)

Estas fuerzas conviven en permanente tensión e interacción. Ambas son necesarias para el
funcionamiento de la vida institucional.

Institución según diversos autores:

*Algunos autores opinan que la institucionalización constitutiva del sujeto se efectúa a partir de
una prohibición.
*Otros afirman que la relación de los sujetos con la institución no es otra que la relación de los
sujetos con la ley.
*Integrando conceptos sociológicos y psicoanalíticos, la institución implica establecer
determinaciones y leyes diferentes, no solo leyes jurídicas, sino maneras obligatorias de percibir
y concebir el mundo social y físico y maneras obligatorias de actuar en él.

A partir de la norma en las instituciones se desarrollaran diferentes posiciones


(JERARQUÍAS). Esto dependerá de cómo los actores sociales se apropien de su grado de
libertad frente a las formas posibles de normas:

*Prescripciones o prohibiciones: Representa el simultáneamente el instrumento y el efecto de


sujetamiento. (Relacionado con lo instituido).
*Zonas grises: Zonas de incertidumbre donde los comportamientos no están reglados. Esto da
lugar a lo instituyente.
La norma así, ofrece protección y seguridad, pero al mismo tiempo reprime y limita. Todo
sujeto oscila entre estos movimientos ambivalentes. La relación entre sujeto-norma estará
determinada por el conocimiento o desconocimiento de la misma (interiorización de la
normativa). Conductas posibles respecto a esta relación: adhesión, transgresión, resistencia y
transformación.

“Del psicoanálisis a la psicología social Enrique Pichón Riviere y Ana P


de Quiroga”
Cuando hablamos de los fundamentos en los que se apoya una teoría de la vida psíquica
señalamos como punto de partida al Psicoanálisis y al materialismo histórico y dialectico y sus
modos de articulación.
Intentamos una fundamentación de la psicología social, es el de la dialéctica materialista, lo que
indica la propuesta de un método: el método dialectico.
La elección de este método implica respecto al psicoanálisis, un cambio de problemática, la
apertura de una nueva problemática es decir de nuevas premisas del problema de los procesos
psíquicos.
Psicoanálisis y Psicología social representarían aparatos conceptuales separados por
divergencias fundamentales aun cuando uno aporta sus elementos al otro.
EI punto de ruptura entre psicoanálisis y psicología social pasa por la teoría instintivita y la
concepción del hombre y la historia implícitos en ella.
Para el psicoanálisis la vida psíquica se sustenta o es la resultante de la operación de fuerzas
instintivas innatas a las que caracteriza como "fuerzas endosomaticas que tienen un
representante psíquico, carga energética, factor de motricidad que hace tender al organismo
hacia un fin". EI instinto, aparece como una fuerza constante tiene su fuente en una excitación
corporal, su fin es suprimir el estado de tensión de la fuente pulsional, y un objeto por el que el
instinto alcanza su finalidad (descarga).
Lo oculto por la problemática definida a partir del reconocimiento del instinto como
fundamento de la vida psíquica, es la función del contexto histórico-social como determinante
de dicho proceso. Entendemos al contexto histórico-social como determinante de la vida
psíquica en la medida en que es la condición especifica dentro de la cual puede manifestarse
como fenómeno. Desde las premisas que definen el campo de la problemática de la ps social es
el mundo humano, la construcción histórico-social y cada formación social concreta lo que
opera como conjunto de condiciones de producción y desarrollo del sujeto como así también el
conjunto de condiciones de producción de la necesidad.
EI concepto de necesidad lo caracteriza como un monto de carencia que debe ser solucionado en
un proceso de interacción. La necesidad, que compromete al sujeto como totalidad, aparece
como la condición interna del desarrollo de la vida psíquica, condición interna de la dialéctica,
de la contradicción entre sujeto y naturaleza entre sujeto y mundo externo. En este proceso
dialectico, en esta contradicción en la que el sujeto es producido. La producción del sujeto es
histórico-social. La formación social no opera como causa de la necesidad (causa-efecto) pero si
como su condición de posibilidad y desarrollo.
La necesidad como condición interna de la producción del sujeto se desarrolla y transforma en
relación con las condiciones externas que operan a través de ella. (Producción social del sujeto.
Socialización).
La idea de un sujeto relacionado incluido en la problemática psicoanalítica implica:
1. Que el sujeto se constituye como tal con autonomía de sus relaciones externas (principio del
placer).
2. Una posterior relación con la exterior con la totalidad configurándose un principio de realidad
y una internalización del mundo social en una instancia psíquica. EI superyó.
3. Desjerarquizacion de la relación sujeto-objeto.

La teoría psicoanalítica al reconocer que no se puede prescindir de la noción de instinto para


fundamentar sus hipótesis se encierra en que las relaciones entre los hombres se establecen en
última instancia sobre el juego de fuerzas instintivas innatas. La noción de instinto como
fundamentación de una teoría de la vida psíquica opera como obstáculo epistemológico en la
elaboración de un aparato conceptual que de cuenta de la relación entre estructura social y vida
psíquica, que analice los procesos en que se da la producción social del sujeto.
Pichón Reviere la define a la ps social desde el método dialectico. Plantea que es una ciencia en
proceso de construcción. Esto implica un planteo desde nuevas premisas del problema de la vida
psíquica. La ps social estudia la relación dialéctica entre el sujeto y el mundo y los fenómenos
que surgen a raíz de ella. EI hombre a través de su praxis se construye histórico y socialmente,
cuyo motor es la necesidad esto da lugar a nuevos puntos de vista como por ej., que el mundo
externo es determinante de la vida psíquica y la idea de jerarquizar la operación del mundo
externo, entre otros.

“Hacia una arqueología del saber”


El título de su libro La arqueología del saber resulta por demás subjetivo. En él Michel
Foucault procura explicar –partiendo de la problemática filosófica contemporánea– las
condiciones y posibilidades de la historia del saber, dado que "Hubo un tiempo en que la
arqueología como disciplina de los monumentos mudos, de los restos inertes, de los objetos sin
contexto y de las cosas dejadas por el pasado, tendía a la historia y no adquiría sentido sino
por la restitución de un discurso histórico; podría decirse, jugando un poco con las palabras,
que, en nuestros días, la historia tiende a la arqueología, a la descripción intrínseca del
monumento." (La arqueología del saber, p. 11).

El sentido que Foucault otorga al término "arqueología" no apunta a establecer un origen o


determinar un principio, sino a realizar –a la manera de la ciencia arqueológica– una descripción
intrínseca de los monumentos, esto es, de los discursos. Lo que le interesa mostrar es que no
existen por una parte discursos inertes y por otra sujetos que los manipulan o los renuevan, sino
que los sujetos forman parte del campo discursivo, en el que ocupan una posición (con
posibilidades de desplazamiento) y en el que cumplen una función (con posibilidades de
mutación).

El autor sitúa su obra dentro de la polémica suscitada en torno a esa "... disciplina de los
lenguajes flotantes, de las obras informes, de los temas no ligados" (La arqueología..., p. 230),
la historia de las ideas, que no da cuenta de la historia de las ciencias, "... sino la de esos
conocimientos imperfectos, mal fundamentados, que jamás han podido alcanzar /.../ la forma
de cientificidad", pero que "... se atribuye la tarea de atravesar las disciplinas existentes, de
tratarlas y de reinterpretarlas."(La arqueología..., pp. 229-230)

Frente a esa historia de las ideas, sustentada en categorías provenientes de las ciencias
humanas que la conducen a una continuidad lineal, a una historia sin interrupciones,
Foucault postula una historia basada en una noción de discontinuidad, que es a la vez
instrumento y objeto de investigación. Tal categoría de discontinuidad es, al mismo
tiempo, una operación deliberada del historiador, un resultado de la descripción
histórica y un concepto metodológico, gracias al cual "... deja de ser el negativo de la
lectura histórica (su envés, su fracaso, el límite de su poder), para convertirse en el
elemento positivo que determina su objeto y la validez de su análisis." (La
arqueología..., pp. 13-15). La discontinuidad se despliega en un entramado de
transformaciones diferentes, ligadas entre sí según esquemas de dependencia. La
historia no es otra cosa que el análisis descriptivo y la teoría de estas dependencias.

Representación social”
Moscovici crea el concepto de representación social teniendo en cuenta los aportes de los
siguientes autores:
*Representación colectiva de Durkheim
*Representación mental de Piaget
*Pensamiento primitivo de Ley Bruht
La representación social tiene las siguientes características:
*Es dinámica
*Se modifica
*Tiene que ver con el aquí y el ahora
*Se nutre de otros tipos de lenguaje y discursos
*Posee un núcleo, o contenido central y una red, que posee derivaciones que son contenidos
periféricos.
El acto de representación es un acto de pensamiento por medio del cual un sujeto se relaciona
con un objeto. Representar es sustituir a, estar en lugar de. La representación es el representante
mental de algo: objeto, persona, acontecimiento, etc. Por esto la representación esta
emparentada con el símbolo, con el signo, ya que el remite a otra cosa. No existe ninguna
representación social que no sea la de un objeto, aunque este sea mítico o imaginario.
La representación es la reproducción mental de otra cosa. En la representación tenemos el
contenido mental concreto de un acto de pensamiento que restituye simbólicamente algo
ausente, que aproxima algo lejano, pero también puede sustituir algo presente. No es simple
reproducción, sino construcción y conlleva en la comunicación una parte de autonomía y de
creación individual o colectiva.
Del hecho de representar se desprenden 5 características fundamentales de representación:
*Siempre es la representación de un objeto
*Tiene un carácter de imagen y la propiedad de poder intercambiar lo sensible y la idea, la
percepción y el concepto
*Tiene un carácter simbólico y significante
*Tiene un carácter constructivo
*Tiene un carácter autónomo y creativo

Las representaciones sociales se presentan bajo formas variadas, más o menos complejas
(imágenes que condensan un conjunto de significados; sistemas de referencia que nos permiten
interpretar lo que nos sucede; categorías que sirven para clasificar la circunstancia; los
individuos con quienes tenemos algo que ver). Es decir, se trata de una manera de interpretar y
pensar la realidad cotidiana, una forma de conocimiento social, y la actividad mental desplegada
por individuos y grupos a fin de fijar su posición en relación con situaciones, acontecimientos,
objetos y comunicaciones que les conciernen. Lo social interviene ahí de varias maneras: a
través del contexto concreto en que se sitúan los individuos y los grupos, a través de la
comunicación que se establece entre ellos, de los códigos, valores e ideologías relacionadas con
las posiciones y pertenencias sociales específicas.
La noción de representación social concierne a la manera como nosotros (sujetos sociales)
aprendemos los acontecimientos de la vida diaria, las características de nuestro medio ambiente,
las informaciones que en el circulan, a las personas de nuestro entorno próximo o lejano, es
decir el conocimiento espontáneo e ingenuo. Este conocimiento se constituye a partir de
nuestras experiencias, pero también de las informaciones, conocimientos y modelos de
pensamiento que recibimos y transmitimos a través de la tradición, la educación y la
comunicación social (conocimiento socialmente elaborado y compartido). Intenta dominar
nuestro entorno, comprender y explicar los hechos que rodean nuestro universo de vida o que
surgen en el, actuar sobre y con personas, responder con preguntas que nos plantea el mundo,
etc. En otras palabras, se trata de un conocimiento práctico que forja las evidencias de nuestra
realidad consensual, participa en la construcción social de nuestra realidad.
En conclusión el concepto de representación social designa una forma de conocimiento
específico, el saber de sentido común, cuyos contenidos manifiesta la operación de procesos
generativos y funcionales socialmente caracterizados. En sentido más amplio, designa una
forma de pensamiento social. Las representaciones sociales constituyen modalidades de
pensamiento practico orientados hacia la comunicación, la comprensión y el dominio de entorno
social, material e ideal.

Moscovici puso de manifiesto dos procesos principales que explican como lo social transforma
un conocimiento en representación, y como esta representación transforma lo social. Estos dos
procesos, la objetivización y el anclaje, se refieren a la elaboración y al funcionamiento de una
representación social.
*Objetivización: La representación permite intercambiar percepción y concepto. Al poner en
imágenes las nociones abstractas, da textura material a las ideas, hace corresponder cosas con
palabras. Objetivizar es reabsorber un exceso de significados materializándolos.
*Anclaje: Este proceso se refiere al enraizamiento social de la representación y de su objeto. En
este caso la intervención de lo social se traduce en el significado y la utilidad. Este aspecto se
refiere a la integración cognitiva del objeto representado dentro del sistema de pensamiento
preexistente y a las transformaciones derivadas de este sistema. Ya no se trata, como en el caso
de la objetivización, de la constitución formal de un conocimiento, sino de su inserción orgánica
dentro de un pensamiento constituido.