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Tributo a los hombres de la luz.

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Manuel Antonio Cuba

The tragic joke of human history is that


on any of the altars men erected, it was
always man whom they immolated
and the animal whom they enshrined
AYN RAND
Atlas Shrugged
l es el mal, el smbolo de la debilidad que late en el corazn de los
hombres.
Arde sobre ellos, recordndoles sus miedos. Como los cuatro jinetes, es
imparable. Trae peste para el hombre que se cree animal, que gusta de
la corrupcin y su hedor. Lleva guerra para aquellos que slo quieren
ver la muerte y vivir de ella. Regala hambre a los abandonados que se
arrastran por las calles.
Finalmente, premia a todos con la muerte. Ninguno se escapa, se es el
destino comn que comparten.
As, los das pasan y el va de un lado a otro, sembrando la duda y el
miedo.
Desde arriba, contempla un hombre de mente mediocre, que es incapaz
de pensar porque le fastidia. Camina distrado por la ciudad, guiado por
emociones en conflicto. Le es ms fcil vivir sin saber. Solo desea que el
da se acabe para llegar a casa y ver televisin.
Era otro mas entre todos. Como el, billones se movan buscando el
camino ms fcil, viviendo de instintos y caprichos, sobreviviendo sin
querer llevar la responsabilidad del conocimiento.
Sin embargo, hay un enemigo que ronda consciente de lo que l hace.
Tambin posee el corazn de los hombres, dbil y corrompible, pero
tambin posee su mente, su conciencia como ser pensante. l aprendi
a vivir con sus miedos, hacindolos parte de su vida y no dejndose
dominar por ellos. Sabe que siempre estarn ah y que son una parte del
todo que compone su esencia. Los respeta y los usa. No para sufrir, sino
para sentir el mundo y disfrutarlo, vindolo nacer y morir en el ciclo de
las cosas. Es la alegra del movimiento perpetuo, la constante de la
vida.
Es por eso que sabe que ganar, porque la vida como tal no es posible
negarla. Algunos sucumben y deciden acabarla, pero l no. Por eso
combate la mediocridad y el miedo. Su objetivo es forjar un mundo
mejor haciendo realidad sus sueos.
Mira hacia arriba y ve la luna. Son pocos los que la ven. En el mundo del
cemento y la televisin casi todos la ignoran. No importa, l sabe que,

llegado el momento, todos la miraran absortos por su presencia y


descubrirn no al ojo de fuego, sino la eternidad que pende sobre sus
cabezas.