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FILOSOFOS can eed TESTIMONIOS Y FRAGMENTOS \ ANTISTENES, FEDON, ESQUINES Y SIMON Editorial Losada Filbsofos socriticos. Testimonios y fragmentos TI / Antiste- INTRODUCCION ‘bes, Fedén, Eaguines ySimén: draido por Pablo Ingberg 1c = Boos Aire Lowa, 2018 = 480 p5 21x Mem. (Geiegosy Latinos) “Tradoceiin de: Claud T. Manco | ISBN 978 950:0399883, i 1. losis Sortie, L Msc, Claudia, te I Titulo cop 82 Asciorde cole: Pub ngs © Bail Losi, 5.4, Moreno 3362 Buenos Aires,2011 Pedic: janio de 2014 “rales: Chadia Masico ‘Taps: Prodactin editral, Interior: Taller del Sor ISBN (Obr completa) 978-950-0998 ISBN (Tomo 2) 978-950.039984-5 (Ques hecho el depo que mate ey 1.728 bro de edicign argentina Tieada: 2.000 cemplares Inmpreso ela Argentina - Pinel Argrting oan 41. Las escuelas socraticas La figura de Sécrates concita un doble rasgo, a primera vista, contradictorio. La historiografia lo ha erigido como bisagra de la Filosofia antigua, colocando a los autores pre- vios y contemporincos en la categoria de “presocrétios", lo ‘eval hace de los posteriores una suerte de *postsocriticos” ‘Al mismo tiempo, Séerates es, en muchos sentidos, una “x" vacia que hay que caleular sobre la base dels testimonios de pensacloresformados a su lado. La dificultad de este punto ha sido subrayada, tadicionalmente, a través de la denominada “cuestidn socrtica’. En los enfoques usuaes, este clima de conflicto se eiemplifica con las cualidades contrastantes que plasman Platén y Jenofonte, ise suman aestareconstrucciSn Jas peculiaridades que emergen de las versiones de los demés socritcos, su figura adquiere una dimensién caleidoscépica ‘que ya Sorprendia alos autores antiguos. Esta cualidad estéexacerbada, ademés, por la pléyade de pensadores que conformaron el grupo socritico y concitan nuestra atencidn en este trabajo, Podemos acercarnos a este fendmeno a través de un rodeo sugerente.Iécrates, nacido ‘en torno del 436 aC. y, por tanto, poco mayor que Platén, fue fundador de una escuela de retérica en Quios hacia el 390 aC.) Hacia 403 aC. se divigid a Atenas y se dedicé alli a la 1 Yeas Poeudo Phatarco, Morale, 537s Irnooccton 9 tarea de logégrafo con sumo éxito, Estrctament, Isécrates se presentaba asl mismo como filésofo,entendiendo el témino, acufiado por esa Epoca, de manera literal y etimoldgica como aquel que aspira ala sabiduria, de modo tal que fildsofo era para IsGcrates aquel que se preocupaba por contar con wna formacién cultural amplia, pero rechazaba las pretensiones ‘que pudieran acerca I filosofia a la sabiduria, punto princi- pal dela objecin que dirige conta los socriticos. En efecto, dos de sus obras constituyen mojonesineludibles para la com- prensin del clima tebrico de los inicios dels. aC. Se trata 2 Sobre ast tess Antone, las nodes, 24 4 E Udberneg (20 locas, Philos 27, Beli, 1868, p. 1773) YH. Usener (Lacon: Gara, ibiniche Masa 25, onktar, 187, 592) propusevon que el tec item no tine sentido y es rato de una ‘osrupeoa textual ya quectea una coatradicibn en el texto, que sede 2 inmediatament al aspecoeriticocontenida en el prime grup. Esa vinculacién sve para sopesar el problems de la impronta 2 El criterio de utildad es exgrimido como indicio de que los juegos socritios se pierden en cuettione sin relevancia y ino ofrecen una respuesta taxativa al problema préctico por ‘antonomasia, que es el del gobierno de los hombres, En efec- to, la ensefianza isoeritica persigue la formacién de hombres habiles para gobernar, por tanto supone que en ese aspecto reside la diferencia fundamental entre su propuestay lade sus adversarios. Esta tensién no desapareci6, sino que se meta- rmorfosed a lo largo del tiempo, a medida que variaba la com- posicién del campo intelectual dedicado ala ensefianza, Basta recordar que veinte aios después dela épocaa la que venimos teficiéndonos un joven Aristdteles esidente en la Academia se dedicd a la edacci6n del Protéptico, obra dirigida a Temi- s6n de Chipre como parte de una discusién con la escuela de corte isocritico establecida en esa isla* Desde la perspectiva de Isdcrates, los socrticos carecian de propuestas politica, como parece aplicable a los megiricos y cirenaicos, 0 soste- ‘nian visiones utépicas que en siltima instancia no poseian aplicaciones directs la vida ciudadana, Ya sea en la versién antisténica y sus alusiones 2 lo natural, en la alamibicada pro- puesta platinica del gobiemo de filbsofos oen las apuestas a {a virtud individual presentes en Esquines,Isdcrates no vis ‘leita en los megaricos. Sobre est punto, véase von Arm, Hs Eakeidey,Penys Realenelopade VL, Statgat, Drackeaile, 1907, cell 101 yr; Daring, Ky Dir Megrier Komment Samoan dT ‘nonin, Amsterdan, Grinet, 1972, pp. 825, y Marsico, C, "Megane Philosophy: between Socrates’ amp and che ghoe of Parmenie’, in Conde, N. (ed), Parmonides, eneraleand en, California, Fare nies Publishing, 2010 © Vease Ding, Ly, Arid’ Proerepticus: am atop a roar ‘ion, Gothenburg, Acts Universtas Gtoburgest, 1961: Chr, A "What Prompeed Aristotle to Addres the Psp to Themis?" in Herma 4.2, Sega, 966, p. 2027, y McAdon,B, "Reconsidering the Intensiono¢ Purpose of Arsvle's Retr” in Riri Review 33, Tuc sn, 2008, p26, Ivraoouecion B Jumbra elementos efectivos que desembocaran directamente cn la prética politica, razén por la cual desea todos estos dlsarrollos como igualmente improcedentes Por otra parte Iscrates se concentra especialmente en ef asunto del pago de las lecciones. Evidentemente no es el tema del intercambio de dinero por educacién lo que le molesta, como sucede en el caso de Platén, que retrata un Sécrates reacio a esta prictica en lo que, ajuzgar por el testimonio de 353 y 360, parece ofrecer una deseripcibn adecuada, Entre sus iscipulos, sin embargo, el cobro era una prictica extendida, ‘en general porque varios de ellos no contaban con una rique- za previa tal que les permitiera desentenderse de los gastos Vease Agustin, La cindad de Dis VIL (= 5,28), Immonen 19 precisamente ese objetivo, Para lo que respecta a cucstiones ligadas con el papel de Séerates en la conformacién del grapo ¥ Tos problemas de las fuentes que ataien ala reconstruccién de la filosofia de los soctiticos,remitimos ala Introduccién seneral que abre ef primer volumen de Fléafssontticos, dedi cada a los grupos megitico y cirenaico. El presente trabaio contin ese estudio a través de la traducci6n y el andbisis de los textos de cuatro lineas que se remontan a Sécrates. La pri- ‘mera corresponde a filosoia de Antistenes, igura de colosal impacto en la conformacién del pensamiento griego, no slo por la importancia de sus teorias en el dslogo del .1v aC, sino por su impronta gn la época helenistica, Si bien se ha debatio si Antistenes a estrictamente el inicidor del grupo cinico, lo certo es que, fadependientemente de la respuesta «que s proponga, los estoics se pretendieron herederos de los Cinicos y por su intermedio de Antistenes, antecesor ilustre que los convertia a su vex en una leitima linea socitica. Su interés por la relacin entcelengusiey sealidad y su adopeién de una ontologia matrialista son imposible de soslayar en el _momento de comprender la toma de posicién del estocismo nese terreno. [La segunda linea que hnbremos de estuias, la eliaca, se inicia con Fedén de flide, personaje famoso por el papel que Platon le asigna en el didlogo homénimo como relator de los “ilkimos momentos de Socrates. La relevancia de esta eleccién hace preciso prestaratencin a su propuesta teérea,plastmada en fa fundacién de una escuela, en el sm aC., con proyee ¢s claro que desde ef inicio se sopone ui mbito libre de cam- bio, ajeno a las mudanzas de lo sensible e identificado con lo aque efetivamente existe ‘Antistenes parece haber comprendido la interpretacién platénica como una fuga de fo real y su objecién se resumé cen el sinttico “veo el caballo, pero no veo la cabaleidad”, testimoniado en 948-55. No slo hay que deducir de esto el rechazo de la Teoria de Jas Formas, vistas como cualidades hipostasiadas, sino también la eleceidn tedriea del propio Antistenes, que opts por una posicién corporcsta: vee cabar lle porque fo que existe son cuerpos. A esto lamaba ti pon, lo cualficado, como surge de 938-44, Silo real es lo sensible, ‘en cambio permanente, evidentemente no basta una férmu- la de existencia simple como la que adopts Platon. Por eso Aotistenes introduce una restrieién del "es" (6) a la men- cin de lo presente yagrega la mencién del pasado a través de “er” (Gn), inicas dos dimensiones nombrables sin abandonar el plano de lo cierto. ‘Antes de ver qué efecto conereto tiene esta opeién terica en elsistema integro, detengimonos un momento en un punto aque muestra influencia de este planteo. La formula de Antis- tenes sobre las pede aisbarse en el micleo del pensamien- to de Aristteles. En efecto, en ef momento de posicionarse frentealo que se manifesta en una definicin, el Estagirita no abraza sin mis la caracterizaci platéniea delet, sino que apelaa una modifiacién en la eval la version de Antistenes, és, patece provocar un influ importante. Aristteles se refiee al én cna, en una suerte de fSrmula que complejiza la version pltsinica y reduce la disyuncién antisténica, 2 ease Baltes, M, “Zum Status der deen in Patons Prialogen Charmi, hydra, Ls, Procedingsofte V Spon Platonian, Sankt Augustin, 2000, venoms 35 ‘Miltipesinterpretaciones ha recibido el giro aristotélico, coscuro en su irupcin del pretérito imperfecto como forma bisica a la cual se adosa ef infinitivo einai, euya Funcién no cs para nada evidente. Entre las explicaciones més sugeren- tes esta, ciertamente, la de G. Giannantoni, que enfatiza que dicho gio debe comprenderse a partir del horizonte del dit Jogo soeritico2# En este marco, la pregunta inicialtomaria la forma “qué esx” (estix) osu configuracién akernativa “qué ser para x" (test ena 6), por ejemplo “que es ser (al) para lo bello” (i est eina 16 Radi), proponiendo luego una respuesta provisoria que resulta sujeta a examen. Esta respues- ta seria aludida posteriormente a la manera de una revisién con la forma “qué era fe para x”, por ejemplo “qué eraser tal) para lo bello” {én eit Ral), La. forma sinética de esta formulacidn seria, precisamente, la que Aristteles adopta: tf nai com un sentido literal cle “qué eraser”, cuya mencién al pasado se comprende sobre el horizonte de esta serie de transformaciones ancladas en el plano del discuso Frente a esto, si tenemos en cuenta la simifitud con ef patrén antisténico, podriamos agregar que, més al de una decantacin o gramaticaizacién de un uso puntual, Asstte Jes puede haber estado tomando posicién frente alos modelos de pregunta que ya habian enfrentado a Plain y Antistenes. En as lecturas mas traicionales sobre la estructura tn ena suelen abundar las referencias al imperfecto en su valor de per manencia, lo que en dima instancia reforzaria el sentido de presencia no anecddtica sino plena y durable con el infiniti vv como alusin ala dimension existencial Si atendemos al imperfect antisténico, sin embargo, se trata de un completo pretrto que no se destiza hacia sentidos donde estadimensign % Gianoatni, 1990, 1V.3783. Pease el catilogo de interpetaciones mencionado por P.Aubengue en Elpoloms del ren Ari, Mac, Toros, 198, pp 43850, 36 — temporal se pierds. Arsttcles, que en su posicién ontoligica parece por momentos mas cerca de Antistenes que de Plt6n, puede haberse visto cautivado por una formulacién mis dns nica sobre Jo real que el teste su maestro y haberseaceado ala alternative antisténica transida de temporalidad y, por tan- to, instalada en el plano del mundo y sus entidades verstilesy cambianes. Para elo la menciin del ser en pretrito instala la caxistencia en el plo temporal, pero al atase de una forma de imperfetoresalta al mismo tiempo la duraci6n y permanencia. Hasta aqut habria un punto que Aristteles retoma de la fGranula antsténica, y desde all comienza la tarea de distan- ciamiento. En lugar dela disyuncién det “era oes", Aristételes ests mis preocupado por sefialar que la duracién que viene desde el pasado no aparece opueste ala permanencia de lacoss misma, es decir, la esencia de cada entidad 2 la que pretende aludireon este giro. En este sentido, es claro que la isyuncién 0" (@ desaparece del planteo y debe ligarse con un elemento que enfatice la continuidad y estbilidad de la entidad. Para ello elige la subordinacién de infinitivo que oficia de léusula sujetiva, como se ve en la respuesta a esta pregunta: er (inal) cra/venia siendo (én) tal cosa (ti). De este modo, puede devise gue la mencién del pasado retoma la propuesta antsténica para dare al planteo la dimensién temporal y, por tanto, per teneciente al plano sensible, mientras que el infinitivo einai punta a la permanencia que da identidad a la cosa. En este sentido, con la desaparieién dela disyuncién pasa a segundo plano a ausencia de la mencién del futuro, que, como di ‘mos, noes para Aristteles objeto de enunciacién verdadera 0 fasa, aunque esto no impide que en una entidad pueda iden- tificarse el aspecto que la hace sero que es y que no habré de ‘cambiar en el fururo ses que ella exist. Volvamos ala estrategia de Antistenes. De las discusiones dels, va.C. nuestro soeritico tomé no sblo la preocupacin nopeccion 37 por la vidildad del criterio de verdad como adecuscién, sino tambien los andlisis desrvollados bajo el otulo de ortétes onométon, adecvacién o rectitud de los nombres, en fa cual hay que ubicar desarollos de Protigoras y Prédico. Su pre sencia en el imaginario es palpable a través de la presencia de este tépico en la bua de Aristéfanes en Nubes, 657-683 alos ue quieren corregirel género de las palabras para que respete un supuesto género ontoldgico. A diferencia de estas werten- tes, donde en general esti presente la necesidad de introdur cir modificaciones en la estructura del Tenguaje, Antistenes sostendei que la correlaciin es direta y el hombre sdlo debe dedicarsea examinar ql lenguaje. En efecto, Epictet testimo- pia en 979 que la cazpeterizacin que Antistenes le daba a storia era la de “infestigacion de los nombres” (epskepis ‘onomdion)y queen esto consstiael principio de a formacién intelectual (ark pide) ‘Ahora bien, sel lenguaje muestra lo que era 0 es, debe explicitarse mediante qué mecanismo lo hace. Para ello acude Antistenes a un segundo presupuesto que Aristteles testimo- nia en 960 y que consist en cifrrlarelacién en el nombre, En efecto, Antstenessupone que existe un los propio para cada cosa, de modo que existe na corteacion término a término centre cada entidad que forma el mundo y cada nombre que forma el lenguaje. Este nicleo coincide con la posicién natw- ralista que Platén atacé en el Crile, objetando que pueda predicarse verdad de nombes aislados, critica que terminaré de diseBa en Sofia al postular la proposicion en tanto com- puesta denombre y verbo como sede de a verdad o falsedad 1a tesis del nombre propio permite sostener, como sei Ia Proclo en 969, que cada ver que se dice algo se dice algo 2 Sobre la letra de Coo eniendo en cuenta su lain con le posiién de Antintene, vite Pati, Cel, Invoducién, naducin ¥ nota de C. Mircn, Buenos Aire, Lona, 2006 ep. Ineoducién, 4.2, 38 verdidero, punto que leva dizectamente ala inexstencia del cerrory la imposibilidad de contradiccién, Sial pronunciar un ‘nombre se refiere una entdad existent, no puede haber error, entendido en sentido adecuacionista como mencién de algo real; al mismo tiempo, tampoco puede existe disidencia, ya aque al nombrar cosas contrarias habré también referencia a entidadesdistintasy simplemente se estaré hablando de obje- tos diferentes 0 recayendo en el mero ruido, como se plantea en el bosque naturaista de Cri, 429%. ‘Un andamiaje como éste condiciona a Antistenes a un tipo de préctica que lo enfrentaréa Plan. En efecto, como testimonia Aristteles en 956, desde eta perspectiva de verdad conoméstica no puede aceptarse la buisqueda de definiciones. Latatea del fildsofo no puede consistir en llegar a defini las entidades que conforman fo real. La raz6n principal, en te sinos antisténicos es que a definicién es un enunciado largo (makes lies y, por tanto, entra en conflict con un mundo ‘cuyos elementos son entidadesdiscretas. En otro Tugar hemos aludidoa las semejanzas entre este modelo ye coriente en la seméntica estructural, que sfialaigualmente la limitacién de las definiciones para dar cuenta del sentido de fos términos «quien busca definir termina peedido en una regresion al infi- nito que lo envia de vocablo en vocablo en una investigacién sin fin2* Por otra part, si se es hablante native de a lengua, 1a empresa definicional carece de sentido, ya que nadie espe- 128 contar con una definicién para operat con un término, sino que su cardcter de hablante nativo lo exime de tal tres. Del mismo modo en que un nfo se integra en el mundo del lenguaje ampliando paulatinamente el acervo terminoligico sin necesidad de contar con definiciones, la tarca del ilésofo 2 ‘ete Mirsic,C, "Antstenes yl prchintoris dela noc de c= osemintico" en Neow Tas 23.2, México, 2005, pp. 7099 Isrropuccrow 39 cquivaldra aes labor pero ya no pare aceder al wso sino para revelar la estructura de conexién seméntica entre los distintos términos de la lengua. Con el presupuesto de que el lenguaie constitaye un corelat exacto deo real, conocimiento de as relacionesestructurales que gobiernan la lengua arrojaria como resultado un conocimiento del mismo rigor ¥ nivel sobre lo real CCabe notar que este aspecto de la posicion de Antistencs sc ha visto reflejado en el tratamiento dela tercers definicion, de conocimiento del Teo en términos de creencia verdade- acon explicacién (déea aletis met ligon) através deta Ma mada “doctrina del suo” de 20le ss, estrategia que utiliza Sécrates para presentar')na posicién ajena que coincidira, en términos generalcs, con la antisténica. El planteo pretende, a grandes rasgos, mostrar que puede haber explicacién (6g) de los compuestos, pero 90 de los elementos primaros, alos que silo cabria su nombre propio (oiios lig), lo cual veda toda posbilidad de conocimiento en términos proposicions- les. Por medio de un estudio cuidadoso, A, Brancacci indies convincentemente lz pertinencia de conectar este pasaje con “Antistenes, aunque su lectura est condicionada porel supues- to de que la teorla antistnica perseguta, a pesar de lo que hemos visto, el logso de definiciones. Frente a esta lectur, H. Inverso sefalé que no se debe atribuir a Antistenes una pre- tensin definicional que entraria en coisién con testimmonios como los de 956 y 960, sino que resulta mucho ms plausible ‘que Paton akira bajo a cstegorfa de “enumeracin de ele tmentos" al procedimiento de andlisis semantico que impl- ca referrse a los nombres tliimos para aplicarles el examen descriptive.» Esta lectura conjuga en forma apropiada los 30 Veae Branca, A, *Antiténe [a time dfnition dela scene ce ete songe du Tht" dans RomeyerDrrbey,G. ed), Soom ti ‘Sorte, Pris Ven, 2001, pp 3767 levers, Dislogos ation 40 testimonios antisténicos con que contamos y los puntos de colsién que seguramente despertaron l raccion platénica. Estrictamente, el Tetto se eierra con una mostracibn de la necesidad de revisar la nocién de digas: Antistenes la habia colocado en un lugar central por medio dela nocién de *enunciado propio" (okeos liga), de un modo tal que quedé fasionada con la nocida de “nombre” (dom) y, por tanto, ca proclive a las paradojas del conocimiento que surgen de ta imposibilidad de que haya ligas de elementos simples. Esta tarea de revisin y redefinicin es llevada a cabo por Platén en Sofita, donde anula todo enfoque respecto de la verdad cenel nombre y funda la tradicion de verdad con sede en el cenunciado, de manera que el {égos “pone en evidencia,(..) cosas que fueron, son o serin, y no se limita a nombratas, sino que oftece cierta informacion, gracias ala combinacién de los verbosy de los nombres” (262d). La sede proposicional de la verdad y, por tanto, del conocimiento, adoptada igual- snente por Aristteles en el inicio de Sobre la interpretacibn, se convirtié en el principal dispositivo de esta linea frente a los intentos de objetar fa predicacién que emergieron tanto en el antistenismo como también en fa vertiente megarica." Este enfoque aparece suficientemente ejemplificado en. los tesimonios que conservamos. Aristteles oftece en 956 cl cjomplo de la plata: no es posible dfinira, pero se puede decircémo es, con lo cual asstimosa la suttucién dela defi nicién asociada al qué es (tit) porla explicitacién del cSmo tern del comaciniento como creenciaveaderjutificada el problema flosimpls en Antstenes, Plt y Artes en Manse, C9 Cate- Wo,L. A (eds), Plyler. Semester atacin compa one _pesanengrigo, Buenos Aes, hss, 2011 2 Sobre la poscn de Aristtles, vase Sadun Bordon, Lingnat- sinenald tn Arte, Bat, Lata, 199, ep ap 3. sobre las erent -niredicatvas, Mitsico,., “Ni el hombre es blanco nel abl core. ‘Arguments aipiatnicor en Eni de Mégar Ietroouecion a (pdm est). En este sentido, se deben trazar las conexio- ries con otros té:minos. En el ejemplo, la plata es como el «stato, inicio dela deseripeién por su apariencia que podria continuarse con indicaciones tales como “es como el oro en cuando a su valor’, “es como el niguel en maleabilidad, “es ‘como el cobre en conduccion de calor”, asa vez, “no ¢s como cl hier en peso”, etcétera. De este estudio relacionalsaldeé ‘como resultado una suerte de mapa semntico de los metaes ‘Lo mismo deja entrever el testimonio de Jenofonte en Memorabilia, 1V5.12, detrs del que suele verse una inspire cién antsténia en la declaracé de que el trabajo Flossfico consiste en divdir enlases (dialégetha hat géne) las entida- des ycomprende upline Aen case dea ice, ante lacuestion del juticia, no tiene para Antistenes sentido alguno perderse en una busqueda ficticia que supondia sus pender y desaprovechar nociones que ya poseemos. Al cone tratio, es preciso ordenarlas de modo tal que evelen con més Clarida el modo en que se conectan entre iy con ello, ala ‘vez, el modo en que estin relacionados fos acontecimientos y entidades del mundo. Nétese que un enfoque como éste se conjuga con un objetivismo radical, como surge dela anéedo- ta de 1020, donde Antistenessosticne que “lo vergonz0s0 es vergonz0s0, parezca ono parezca’, suponiend precisamente gue la estructuracin semantica de la lengua y su correlaci6n con el orden del mundo no es fruto de a vsin subjetiva de ‘ingin individuo ni del consenso de un grupo, comunidad © especie, como se desprendia de ls dstntas posibilidades dela nocién de hombre en la posicién de Protigoras, que apelaba, segin dijimos, ala imposibilidad del error para asentarel relx tivismo, Antistenes, por el contrari, se vale de la misma idea para fundamentar con optimismo epistemoldgico la postura puesta 2 12.3. mestiguiin de los nombresy critica bom Laaplicacin del método de investigacin de los nombres «se conserva en varios pasaies asociados con la critica homé- rica. Este tipo de prictica tebrica se apoya en la funcién de ‘conservacién del saber sedimentado en el formato de sagas, orientado a transmitir a nuevas generaciones indicaciones de organizacién social, suponiendo en él un conocimien- to intrinseco que necesita ser aclarado. Las obras homérieas constituirian, sobre ef horizonte de la infinitud de enuncia- dos posibles, una suerte de corpus privilegiado al que se puede cur para aplicarloslinearnentos de la investigacin de los nombres. Ea efecto, el valor de las obras tradicionales en els. 1 aC, no era el mismo que un par de sigios antes. El adveni- rmiento da escriuray el desareollo de las técnicas espectficas proyectaron sobre las obras fundantes un sentido diferente al de laconservacin del acervo tradicional. La autoridad confe- rida comen26 a convivir con la idea de que contenian un tipo de mensaje que no era asequible a primera vista Es por ello que, para el enfoque de Antistenes, este grupo de texts y sa entorno de relatos ofrecia une buena base de splicacién, Los passjes 1011-22 muestran ejerccios de inves- tigacién de los nombres orientados a desentrafarsignifica- dos instos en fas diversas formulaciones. La naturaleza de Jos cielopes en 10145 0 l carcter que Homero le atribuye a diseo en 1011 son estudiades desde el punto de vista de los términos que el poeta utiliza para tratar cada tema; ai, este estudio proporciona, ademas, una perspectiva sobre regiones determinadas deta lengua y, de manera concomitant, sobre regiones de lo real. En 1011 Porfirio nos referee tipo de estiategia que este socrtico utilizé para probar que en el epiteto que abre la Odi- 44a no hay un menospreci nina atid de censora hacia el protagonista de la obra, El problema en este caso ese sentido Terxonuecaon 43 del término pobimpos,*polifcttico", que en su alsin a un ‘arketer (dpe) variable (poi) estaba asociad con el hombre mentiroso (prexdé). El objetivo de Antistenes ali es probar, por medio dela metodologia de investigacién de los nombres, {que Odiseo puede ser poifacético sin estar asociado con la falsedad. Para ello avanza en el estudio del formante bisico del término, el wocablo teépos,y revisa sus dstintas acepeiones en los Ambitos ético ~en rlacin con el caricter- y retrico ~en relacén con el estilo, para analizar lego las alusiones «lo miltiple que se develan en términos como palimbolon, “inestabe’,y plymetibolon,“cambiante” ‘Con este repasoseJogtaasocar la poop con Ia mauli- plicidad de modos diseprsivos, de modo que Homero habia tntilizado el término en Yanto perteneciente al émbito retrico yno al étco; por tanto, haria referencia a a habilidad en el lenguaje y no 2 una condueta mendsz. El paso siguiente es la postulcién de un lexema de significado opuesto, de modo ‘que se opone pobtropia a monotrapia, donde el sentido negati- vo estar ligado al segundo, en tanto la circunscripeién a un Xinico modo discursivo no permite da cuenta dela sautiphi dad de Jo real, mientras que la habilidad lingistica del hom bre pofirnpas lo convierte er un sabio, ya que con su multipl- cidad puede entender la trama vaiada de lo existent, asignar a cada cosa ef nombre que le es propio y, ala vez, adaptar el discarso al tipo de interlocutor que fe toque en suerte. Lo que interesa a nuestros efectos es sedalar las diversas estrategias de andlisis alas que apela el método de invest- ‘cin de los nombres: se consideran los términos asociados semanticamente, ya sean de signo similar u opuesto, fo cual ‘se muestra como una aplicacién en la que podria entrever- ‘se una protonocién de valor lingistico, a la vez que incluye términos derivados etimolégicamente. Con estos elementos, Antistenes construye un método de anilisis semantico para 4 cordenar nombres en clases yavanzar en el conocimiento de la estrytura dela lengua y de su correlato real? Este caso de 1011 es especialmente relevant para notarlas conexiones con el contexto general de discusin de laépoca, dado que conservamos alusiones al tema en el Hipiasmenor de Paton, En ambos textos hay alusiones a figuras miticas como Odiseo, Néstor, Agamendn y Ayante en tanto claves para pen- sar problemas teéricos, La figura de Odisco serd ocasion para que se escudrfie, igual que en 1011, el sentido del término pobitraposteniendo en cuenta sus acepciones positivas y nega tivas tanto en lo ético como en lo cognitive, de modo que la multivocided aparente del término puede hacer de Odiseo un malvado o un sabio. Ambos textos comparten, ademas, la ‘misma referencia a Mada, IX.313, donde Aquies arma ante ‘Odliseo que rechaza la peyiapia. Sin embargo, mientras que ‘Antistenes enfatiza la constancia de Aquiles, Platén juega @ mostrar que el hijo de Tetis es contradictorio, de modo que miente 0 se equivoca no menos que el polifcético Odiseo.™™ Por ora parte, la polyimpiaen tanto capacidad para decir lo mismo de muchas maneras atraviesa ambos textos. En Antistenes se trata de una manifestacibn explicita que pre- tende dsolver la ligazén entre pobiropiy mentiraapelando a la habilidad para maneiar restos y estilo. in Paton, por cl contrario, como sucede en otras ocasiones, Sétrates mismo parece competir con Odisco en supiencia “politropica” des- plegando estategias yartihugios para tratar eon interlocutores dlfciles, En este sentido, el Hipias mayor resulta un comple- mento del Hipias menor, donde lapoltropta de Sécrateslogra 22 Par na detcripcin mis amplia del métodoy us conesiones con Ja semana estracturalcontemporina,véase Misco, C. “Anvisenes yl pechistone de Ia nociin de eampo semana" en Noe Talis 28.2, México, 2005, pp. 7038 2 Yeas pias menor 365. Invrrooeccroe 45 ialogar con un hombre radicalmente reacio a fa dialéctica mediante el recurso aun alter ego. Un sofista coma Hipias, deseripto como el como de la pedanteria, no habria soporta do la retahila de refutaciones ala que lo somete Sdcrates, de odo que la estratagema del ar ego constituye una cond