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‘zonas distintas a las que habitualmente transitamos para hablar del arte y los artistas en el resto de América Latina. Revista sul, Puerto Rizo, 1970. Venezuela: Como se forma una plastica hegeménica E14 de julio de 1948 se inauguré en Venezuela el Taller Librede Arte. Laden de fundar el Taller paride José Gomez Sicre, Director del Departamento de Ar- tes Visuales de la Pan American Union, Washington, aprovechando con inteli= ‘gencia una coyuntura donde se festejaban muchas cosas: el primer Presidente clegi- do pore! pueblo, lacicunstania singular de que ese Presidente fuera un intelectual dela tala de Rémulo Gallegos; aapertu- racultural ue prometia la democraciay, por consiguente, la buena acogida de cualquier proyecto vinculado con las ar- tes y las letras. Pero, cofonando tantos hechos positives, d#spertaba la sibita conciencia de que Venezuela era, gracias al petrleo, un pats incaleulablement r- co que tenia que vivi, pensar y crear como sila gran modestia dela vida ante- Fiore inmovilismo del regimen agrario y la dictadura de Gémer que paralizé por veintsiete aftos la modernizacién nacio- nal, no hubieran existido nunca El catilogo dela exposicién coletiva de octubre de 48 en el mismo Taller Libre de Are, (proyecto que sustituyé sblo en parte al programa masivo de becas aque, de acuerdo al testimonio de Gomez Siete, relamaban los j6venes artsas)—, estuvo, sin embargo, mucho mis ligado con el pasado que con el futuro. De 38 ‘obras cuatro eran paisjes, entre los cua- les habria que anotaren particular dos de Narciso Debourg, artista conereto que feel tinico dsidente que eradicd pocos aos mas tarde definitivamente en Pars, ¥ dos de Jess Soto, quien se converiria, también en Pais, en la cabeza visible del cinetismo; die naturalezas muetasyseis fstudios y composiciones. Es decir, mo- desta obrasde"género” que respondia sin el menor espirtu subversivo, alas expectativas de una pequefa burguesia todavia arcaica habitante de un valle in- contaminado, La obra sblida que anun- Ciaba, en el catélogo, el prologuista Ber- nardo Chataing, "que sea et punto de partida para la estructuracin de una autEatic tradicién pictérica venezolana”™ pareciaaceptar los antecedentes, del Circuto de Bellas Artes y ls paisajstas que les sucedieron, sin presentar otras 216 variantes que una factura més libre y un mis claro intento de autonomia respect los modelos de la realidad, El punto de arranque del arte actual venezolano debe situarse entre los aflos 1988 y 1950, En esos dos aflos, el Taller, lego de la primera muestra individual ‘dedicada a Mateo Manaure, euni6 a todos ls aris- tas que mis tarde representarian, antagd- ricamente el arte figurativo y el abstrac~ to, concreto o cinético. En 1949, Jess Soto era Director de la Escuela de Artes Aplicadas de Maracaibo. En 1950 se pu- blica la revista “Taller”, que pesea sacar sélo dos nimeros,alcanza a formularal- sgunos propésitos respecto al arte nuevo. En 1948, protagonizando no sélo una presidencia relémpago sino el fracaso de los intelectuales como poder politico, es ddepuesto R6mulo Gallegos. En el $0 un ‘grupo numeroso de venezolanos en Paris funda el grupo “Los Disidentes”, que in- clufa también varios suramericanos, en- tte ellos argentinos del grupo concretis- ta. Al mismo tiempo fermenta la idea de ceditar una revista, en principio a cargo de Guillen Pérez, quien va pefilindose como tedrico del grupo."Pero la revista planeada originariamente no llega a apa- recer nunca y en su lugar se publica otra: “Los Disidentes", donde editorializan Guillent, Alejand¥o Otero y Mateo Ma- nue; pero ya no se trata de una revista de ideas y reflexiones, sino de agresivos ataques contra falseamientos, farseismos y provincianismos de a vida plistica ve- nezolana, tono que se mantiene ao largo de sus seis meses de publicacién. Antes de partir para Europa, en 1949, Otero habia onganizado en el Taller Libre una exposi- cin de 30 obras de Armando Reverb, Este genio indiscutido y desconocido del arte latinoamericano muere en 1953, el mismo aflo que se le concede el Premio Nacional de Pintura y que el crtico Enri- {que Planchart reine 55 obras del Maestro de Macuto en el Centro Venezolano Americano. Aunque tanto ellos como Boulton reconocieran su genio en vida y lo obligaran, contra su voluntad, a repre- sentarun papelestelarenclarte nacional, su extraordinaria obra no parece haber pesado sobre los artistas que le siguen. Reyerén, como todoen Venezuela econ viré instantineamente en pasado: y los anistas venezolanos hicieron, elaramen- te, una apuesta al futuro, ‘La dea de esta apuesta es determinada por el contexto. A partirde Los Disiden- tes, el arte venezolano avala con entusias- to los proyectos de la clase dirigente: ripida modernizacin del pais, pasin ppor quemar etapas, horror al vacio, des- interés por a tradicién, pasin consumis- ta, Entre los afios 50 y 60 se establecen on gran claridad lineas tendenciales en el arte yenezolano, determinadas por algu- nos acontecimientos sobresalientes. Uno de ellos, quizds el mis importante, es el proyecto de la Ciudad Universitaria que adelanta Carlos Rail Villanueva, el quitecto moderno mas connotado del pais. La figura y obra de Carlos Rail Villanueva no ha sido atin examinada ala luz de la critica, y sin embargo es clave para entender el desarrollo del arte en ‘Venezuela: el respeto por su obra, trans- formado en veneracion y complcidad de quienes fueron sus discipulos, no ha per- tmitido analizarla como un trabajo muy amplio, encabalgado siempre en el eclec- ticismo. Andlisis que descubrirfa tantos Villanuevas como oportunidades, presio- nes y contingencias mediaron enel encar- 0 de sus edificios. Villanueva en Mara- cay y la arquitectura Guzmancista: Villanueva autor del primero y segundo Museo de Bellas Artes, Villanueva pen- sando los bloques de El Silencio: Villa- nueva en su casa habitacién: Villanueva en la Ciudad Universitaria recorriendo toda la mas diversa gama de soluciones arquitecténicas, da la medida de un nota- ble arquitecto, capaz de atender un enor- ime registro de disefios divergentes, y re- solverlos con igual eficacia e idéntica impersonalidad. Er eclecticismo de Villanueva fue just ficado por la teoria del cambio continuo, aque a su vez disculpa cualquier salto ena linea de trabajo de un artista. “Al verda- dero creador del arte —escribe Alfredo Boulton en su “Historia de la pintura en Venezuela"— le es dado apreciar cudndo una expresién o un género pict6rico ha ‘soncluido suciclo como mensaje viviente,

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