HERIDA

,
COSTRA
Y CICATRIZ

Finalista en Poesía
del Premio Nacional de
Literatura “Rafael
María Baralt” 2016,
Maracaibo –Venezuela.
Ricardo Díaz Borregales
HERIDA,
COSTRA
Y CICATRIZ
Ediciones Madriguera

© Ricardo Díaz Borregales, 2016
© A. C. Madriguera, 2016
Barrio Chimpire, calle Purureche #87 entre
calles Cristal y Chevrolet, Coro - Venezuela.
http://www.edicionesmadriguera.com.ve
http://edicionesmadriguera.blogspot.com
edicionesmadriguera@gmail.com
Edición al cuidado de Ennio Tucci
Equipo editorial: Jenifeer Gugliotta, Gladys Martín y
Adriana Córdova.
Imagen de portada: “Sin título” – Acuarela, 18x22cm
Jonaikel Borregales
Fotografía del autor: Fernando Acosta

HECHO EL DEPÓSITO DE LEY
Depósito legal: FA2016000056
ISBN 978-980-7494-24-3

Todos los derechos reservados. Queda prohibida, sin autori-
zación escrita del autor, la reproducción total o parcial
de esta obra por cualquier medio o procedimiento, así
como la distribución de ejemplares mediante alquiler o
préstamo públicos.

http://www.ricardodiazborregales.blogspot.com
A Yegli, a quien buscaba y encontré.
En este género no hay otra opción, se debe
dejar el alma. La ―poesía‖ solo me brotó en los
peores y mejores momentos de mi vida, y no fue-
ron muchos. Tal vez por eso me ha llevado veinte
años culminar Herida, costra y cicatriz.

No he dejado nada de lado. Desde mi primer
poema Desierto (1995) hasta el último Y-Guns
(2016); pasando por aquellos que conformaron
Cadáver (2007), obra inédita ganadora de la
mención especial del IX Concurso de Poesía y
Cuento ―Rafael José Álvarez‖; todo está aquí, no
hay nada más.

Herida, costra y cicatriz pretende evitar que
esos eventos y seres que inspiraron estos versos
desvanezcan, que olvide quién soy.

Ricardo Díaz Borregales
Y-guns
Ay Y-guns! Niña avara y mezquina.
Tu aire malicioso me capturó.

Tu lunar, tu guitarra,
tus enredaderas…

Ay Y-guns! Niña dulce y rockera.
Viaje psicodélico a la tierra de Oz
junto a los Beatles,
Metallica y Guns…

Ay Y-guns! Estamos tan llenos de veneno.
Pero qué va, no sabemos arrepentirnos
Ahora que sabemos a quién amar
podemos, finalmente, dedicarnos a eso.

11
Pirómanos
Sí, en ocasiones suelo arder.
Bebé, acompáñame ésta vez

Sé que deseas que no dure por siempre;
pero no me engañas,
adoras la música rock, el fuego y a mí.
Con solo mirarte presiento lo que ocurre en tu
piel.

Muérdeme, ya los besos no funcionan.
¿Cómo desahogarme ahora de este calor?
Hoy necesito algo extra,
y no me refiero a la lujuria.

Ven, bailemos entre llamas.
Entre más nos quema más nos gusta,
y nos gusta estar aquí.
Éste lugar se está calcinando y no nos importa.
Ardamos por voluntad propia.
Arde, bebé.

12
Vamos a amar
Esta noche seremos niños epilépticos,
o mejor aún, niños-cadáveres
de sonrisa Glasgow y brazos cruzados.
Juntos, mi alma destrozada y tus ojos de fuego,
a teñir de sangre el cuarto entero:
papel tapiz, ventilador, abrigo de piel
(humana)…

Lamo tu cuerpo cancerígeno y me excito,
Sí, vamos a amar.
Dolor si no lo hay.
¡Vamos a amar!
Vísceras a degustar.

13
Enredaderas
Aquí voy, a enredarme nuevamente
entre los dedos de tus pies,
entre tus enredaderas.

¿Tinta seductora?
¿Fetichismo podiátrico?
¿Queso roquefort?
Échame tus raíces y trepa sobre mí.
¡Pero sin espinas!

¡Deslízate! ¡Tuércete! ¡Átame muy fuerte!
Que crezcan y florezcan esos tallos de rosas
orgásmicas.

¡Y que no marchiten!
Y que reciban hoy y siempre mi rocío matinal
(conejil).

14
Monstruo
El sedante ha quebrado mi cuerpo una vez más.
Ven, caigamos juntos.
Abrázame.

Sí, amor, mejor que te enteres: soy un monstruo.

Eres adorable.
Déjame alimentarme de ti,
de tu inocencia y juventud.
Ven, abrázame, por favor.

He cambiado tanto...
¿Te hablé ya de mi demencia?

Hoy serás mi aprendiz.
Déjame mostrarte esta noche cuanto te amo.
Déjame mostrarte esta noche cómo morir.
La última vez huiste tan deprisa que dejaste
olvidada tu ropa interior.
¿Sientes cómo vibra la habitación?

15
Ven, caigamos juntos.

Ésta es la última vez que lo diré: te necesito.
¿Ahora que me tienes aquí, justo donde querías,
qué harás? ¿Qué harás, princesa?

Soy un monstruo. ¿Te hablé de eso, verdad?
Abrázame. Abrázame, por favor.

16
Trance
Al jugar al paciente en mi mente no existe pared
que divida los niveles entre el caos y el orden.

Esto es diversión, ¿o no sientes lo mismo?
Te voy a imaginar como estrella de mar,
tirados en el piso.

Podemos despegar y dormir en el viaje,
pero al despertar sudaré la sangre.

La sangre de entrar en trance.

17
Alma bella
Has tus conjuros, ―alma bella‖,
vengo del futuro y no podemos evitarlo.

Sí, soy un arrogante de mierda,
un cretino inmoral,
y no haré donativos, ¿me entiendes?
¡Ni uno más!
Y no me importa ya romper tu corazón
(no tengo).
Y ese asunto de dar ánimos, ¡olvídalo!

Caigo

Sí, estoy empeorando.
Y no, no estoy nada cómodo.
Es una pena que este mundo no acabe hoy,
mi único aliciente, sinceramente,
es no durar por siempre.

18
Has tus conjuros, ―alma bella‖.
Sigo cayendo

por un precipicioooooo...

—Has llegado sanito —me dices.
Metes la mano dentro de tu blusa y te acomodas
el sostén.
—Gracias, que detalle.

19
Abducción
Por eso estoy como estoy…

¿Abducción?, ¿efecto invernadero?
No debí regresarte mi morfina, amor,
hoy la necesito.

Mueble intergaláctico, tiempo ausente…

¿Dónde está mi droga, mis versos, mis cassettes?
¿Quién se llevó mis audífonos y mi disco de
Alice in Chains?
Confieso que no sería nadie sin Steve Harris,
pero aún necesitamos de Cerati.

Árbol mágico, panal de abejas... ¡Hallé mi botín!

No se caliente, amigo Doctor,
solo estoy ―empastillado‖.
Ría conmigo.

20
Arte final
Dpi,
ppp…
Retócame, hermano.
Hoy me siento pixelado, fuera de registro,
falto de resolución.
¡Ayúdame hermanito!
Líneas de corte en el cuello.
―Sangro‖ fuera del margen.
Magenta a litros…
¡Cancel!
¡Save!
Dep,
Rip…

21
Sangre en mí
Sangre en mí.

De nuevo me abriré las venas para saciar tu sed.
Sangre en mí.
¿Alguien más desea beber la sangre en mí?

Un solo trago no calmará las ansias de tomar
y tomar.
¡Bebe más! Yo invito.
Tu copa es la que derramará el dolor.

Esta vena azul tiene buen color,
pero el rojo sangre es mi favorito.

Pintaré a la Muerte como lo hizo Jesús;
cuando él se desangró pintó su propia cruz.

¿Por qué las heridas se vuelven a
abrir? ¿Acaso tampoco sabes zurcir?

¡Hazme feliz! Hazme sufrir.

22
Sangre en mí.
Si aún tienes sed llena tu copa otra vez.
Sangre en mí.
Aún queda sangre en mí.
¿Alguien más desea beber la sangre en mí?‖

23
Es un show
Muero, muero, muero, es un show.

Agua sin gas pido ser, veneno no para comer.

Muero, muero, muero, es un show.

Es un hacha, mira su brillo.
Que buena onda es el exterminio.
Es muy útil y muy rápido.
Que buena onda es el exterminio.
Soy un alma con el arma,
que es el hacha del cretino. Sí.

24
Dormir
Hoy sé muy bien qué hacer:
a la Muerte engañaré.
Le daré un golpe a mi rostro
y que piense que ya he muerto.
Hoy descubrí cómo morir.
Es simple: cerrar los ojos y dormir.

25
+
Tengo una buena historia de fantasmas
que contar: estoy muerto.

26
Silencio
Ahora no hables, quiero que calles.
No haga sonidos, ni un solo ruido.

Ahora y muy quietos, sin movimientos,
estáticos, rígidos.

Voy a enseñarte, voy a instruirte a oír.
¡Shhh! ¡Silencio!
Sumergirte en pensamientos de muerto.

27
Desierto
Sol inclemente.
Desierto sin flor, sin alma.
El inútil optimismo no es para este lugar.
Todo es espejismo, una imitación de vida.

El buitre de la Muerte te observa caminar,
él puede ser paciente, sabe que pronto caerás.
Si el hambre no te mata el desierto lo hará.
No maldigas la arena que te sepultará.

Búscate un buen frasco y mete dentro el sol.
¿Recuerdas que de niño
siempre odiaste el calor?
Ese mar que está a lo lejos
es el que casi te ahogó.
¿Ahora que estas tan sediento
le pedirás lluvia al Señor?

Corta tus venas, toma la sangre.
Traga la arena y calma tu hambre.
28
Hay tardes donde a veces puedo ser el rey
que mora el desierto ardiente de mi mente.
Hay tardes donde a veces puedo hallar una gota
de agua, una flor y un alma.

29
Vida
Volví de la Muerte y, honestamente,
no es muy diferente.
Entre aquel lugar y esta nueva ―vida‖
seguiría inconsciente.

Mírame. Estoy de atar.
Mírame. ¿Habré cambiado en verdad?
Mírame. Hoy decidí regresar.

No sé amar, no sé rezar, tampoco sé llorar.
Necesito calentar toda esta sangre fría que me
congelará.

Caminé tanto bajo el sol
que hoy no sé si esto es sangre o es sudor.
¿Por qué no vienes hasta acá
y me dices si existe el amor?
Y si es así... ¿por qué no puedo verlo?

30
Rompiendo cadenas
¿El ahora es aquí?
La cárcel ha cambiado.
La miseria de estos días contrasta con los de ayer.
Estos gastados muros ya no cuentan el pasado.
Los niños que eran felices jamás debieron crecer.

Arrancaré mi rostro,
luego lo reemplazaré por la cara de un bufón
y de las risas viviré.
Me pintaré igual que un mimo
y como un mudo hablaré.

Ya no aguanto el clima. Mi cuerpo se priva.
¿Realmente habrá algo que alivie esta ira?

31
Ira
Porque esta ira que habita en mí...
¡Mira! Me hace feliz.

32
Devaneo
Después de pasearme por las inmediaciones de
la nevera buscando qué roer, llego a la cama.
Ahí estás, de nuevo frente a la laptop,
intentando culminar ese raro ensayo tuyo
(¿o acaso es el mío?):
―lectura para flojos y para los que prefieren ver
películas‖.

¡Espléndida en tus devaneos!

―Feliz navidad, amor‖, te digo.
Pero ni siquiera ves la tarjeta.
Sacas el dinero, deshechas el sobre
y sonríes por cumplir.
Herida, costra y cicatriz, todo junto.

Te levantas.
Tu trasero emerge de entre las sábanas cuando
éstas últimas se deslizan hasta el suelo.

33
Desvergonzada.
Paseando cruelmente frente a mis ojos golosos.
¡Ah! Pero soy tan bueno que no pienso
asesinarte aún.

¿Por qué no quieres verme?
¿Quieres que te deje en paz, que desaparezca,
que muera?

¡Anda, huye!
Sueles huir ante mi cobardía.
Y lo soy: un cobarde.
Y no le temo al fracaso,
sabes que mi motor agoniza:
dolor abdominal, lumbar,
extremidades que no paran de sangrar
(¿sangre animal, vegetal?).

No obtengo satisfacción, amor.
No hay fantasías, anhelos, ni sueños.
Soy existencialmente impedido.

34
¿Quién vive en este cuerpo?
¿de quién son estas manos?
Quiero alma, quiero vivir bajo el mar,
predicar las atrocidades del mesías.
¿Otra gran ofensa al Señor?

35
Poema de amor para el funeral
Hoy es el funeral del tío charlatán.
Ni café, ni bocadillos.
¡Charlatana!

Caminando entre tumbas te encontré.
Me hechiza verte así, desprotegida, vulnerable,
dormitando plácidamente en tu jardín secreto.
¿Pero nadie más puede admirarte?
Imposible sacarle los ojos a todos.

¡Quítate el vestido y vamos a nadar!

Risitas, risitas…

De nuevo tus sutilezas, tus matices, tu
incoherente palabrería.

36
¿Lamentas haberme conocido
sólo por el dolor que ahora sientes?
No juegues a eludirme, en eso soy mejor que tú.
¡Anda, quítate el vestido y vamos a nadar!

Chapoteo, chapoteo…

¿Por qué no hay damas de honor en este funeral?
¿Por qué no hay ataúdes y lápidas de colores?
¡Rápido! Aquí viene el cortejo.
¡Zambullámonos!

Glub, glub, glub…

¡Ah! Me hechiza verte así,
tan enojada, tan mojada…
¿Alguien viene a buscarte?, ¿puedo ir contigo?

Adiós, charlatana.

37
Te fuiste sin ofrecerme nada.
Ni café, ni bocadillos.
¡Charlatana!

38
Noche
Nadar lejos de aquí, cerca de ti.
Perderme dentro de tus sueños.
Sin un reflejo en el espejo.
Entrego el alma. ¿Lo puedes sentir?
Sé que es así.
Elegirás tú. El tiempo no es igual para todos.

Nada muy dentro del mar, yo te ayudo.
Cree en mí como yo creo en ti.
Calma. Infinita calma.
Al verte sonreír me gusta pensar que lo haces
por mí.

Un sueño. Luna.
Hora de dormir. Hora de dormir.
Un océano. Lluvia.
Elegirás tú. Es necesario necesitarte.

Hora de dormir, ¿lo puedes sentir?
Hoy es una noche diferente.
39
Bella
Cruces, velas. Hoy ella luce tan bella.
¡Aunque esté muerta!
Bella bajo el cristal. Bella siempre será.

Una lágrima más, una mirada más,
porque a esta urna se la llevan ya...
¡Al sepulcro! Todos de luto.

Bella bajo el cristal. Bella siempre será.
Bella, descansa en paz.

40
Sueño
Y soñó con rojo sangre, y con Ella,
y Ella simulaba ser la Muerte.
Era una niña, casi una mujer.
Detrás de aquellos hermosos ojos
él pudo ver la tragedia.

La maleza alrededor, resentida, observaba.
¡No la vio! ¡No la miró!
Percibió el aroma de un próximo cadáver.

Despertó. Miró sus manos.
Se desgarró toda la ropa.
Ella escapó de su mente en un sueño urgente.

Es miedo, sí. ¿Solo un sueño? ¿Sí?
Cerró los ojos y volvió a dormir.

41
Sueño (parte 2)
Vivo eterna oscuridad, despertaré o me alterará.
Pero este sueño vuelve a mí, me obliga a huir,
retroceder.

¿Ella es mi vida? ¿Sé su nombre?
Dime algo, ¡estoy aquí!
¿Eres feliz o quieres irte?
¡Vamos, niña, abre tus brazos!

«¿Ha muerto?».

¡No! ¡Ella está viva! Espera aquí, voy a llamarla.
¿Eres real? ¿Quién eres tú?
Déjame verte acá en la luz.

«¡Vete! Vete y despierta, libérala de este mundo».

No la salvé. La vi sangrar.
No la besé. Me desperté.

42
No viviré y no moriré junto a esa niña que no existe.

Que no existe...

No existe...

43
El ayer
Borré los recuerdos, ¿ahora qué me inventaré?
¿Ocultar el dolor? ¿Amar?
¿Mentirme una vez más?

Hoy no.
Hoy volveré a pensar en ti,
recordaré el día que te vi.
Voy a abrazarte y darte amor,
tan fuerte que te haré daño.
Es necesario preguntar: ¿estarás lista para amar?

¿Ahora qué me inventaré?
¿Otro mundo enfermo y triste?
Borré los recuerdos y aquellas promesas.
Las pequeñas cosas ya no están en mi memoria.
¿Y qué haré con mi piel? ¿La arrancaré?
¿Tú harás lo mismo?

Tal vez…

44
Cuando vuelva a pensar en ti
ya no sabré qué sentir.
Voy a expresar todo este amor
que he reservado por años.
Preguntaré entre las sombras
si como tú hay alguien más.
Tal vez no sea muy tarde
para inventarme otra mujer.

¿Ahora qué me inventaré?
¿Darlo todo otra vez,
o desechar de una vez el ayer?

45
Ángeles
Ángeles en mi cuarto.
Ángeles que finalmente vienen a buscarme.
Están en todas partes. No dejan de observarme.

Ángeles en mi cuarto.
Ángeles que invaden mi mente.
Alfileres que se insertan en mi piel.

Ángeles en mi cuarto.
Ángeles que están en todas partes.
Se quejan de dolor. No entiendo.
Ángeles que juegan a la Muerte.

Este es el mismo sueño de ayer.

46
Látigo
Látigo, ya no destrozas mi piel.
Látigo, esta no es mi primera vez. ¿Recuerdas?

Látigo, ven acá y flagélame.
Azótame a ritmo de latidos.

Dame amor.
En cada sesión me imprimes tu amor.

Látigo, por favor,
demuéstrame nuevamente tu amor.

47
Retrato
Cuando me entrego y me dejo arrastrar,
voy entre ellos, no duele al caminar.
Hoy soy el paria de esta sociedad
y no hay terapia que me pueda sanar.
Un mundo insecto camina en mi espalda,
es un talento que no puedo negar.

48
El crítico
No tengo dinero.
Soy un obrero del mundo absurdo.
Soy un gran extraño, un hombre ciego.

Miro tu boca decir mil cosas que nada valen.
Eres un maldito que no vale cien.

Soy un crítico de la vida estúpida
que de pronto me ha tocado vivir.
Te miro a ti, me miro a mí,
y me pregunto qué hago aquí.

Cómete un tomate antes que te maten,
todo es absurdo.
Soy un gran extraño, un hombre ciego.

¿Quieres largarte a la Luna o a Marte?,
¿a la Tierra o a Saturno?
Quemaré tu casa para que vivas como yo.

49
Hombre-espejo
Él es mi hermano malvado;
mi mellizo, mi gemelo, el hombre-espejo;
el mal reflejado, el gran impostor.
¿O acaso lo soy yo?

Si me dejo la barba él también se la deja.
Si engordo, adelgazo, o si me visto de lentejuelas,
él también lo hará.
¡Si me tiro un peo él se tira uno peor!
Ríe. Yo también reiré.

Me espía. Me hocica. Me imita.
¿Siento pena por él? ¿Celos tal vez?
¡Arráncame la piel y disfrázate de una vez!

Ya lo decidí.
Hoy esperaré a que se pose frente a mí.
Aquí viene,
trae un martillo en la mano izquierda;
yo traigo uno igual en mi derecha…

50
¡Crash! ¡Crash! ¡Crash!

Lluvia de astillas en la habitación;
lluvia en el baño y en el corredor.

¿Ahora de quién te calcarás truhán,
sin un espejo dónde mirar?
¿Quién es el malo, mi querido hermano?

Ahora solo queda preguntar:
¿quién de los dos era real?

51
Cadáver
La piel apesta a muerte.
Hoy vuelvo a ser un cadáver.

La tarea de hoy será odiar al sujeto en el espejo.
Hoy ya tuve suficiente de no tener más nada.

No hablaré. Me dormiré. Mañana volveré.

Hoy vi la sangre correr, la vi a Ella llorar,
y vi a un perro ángel escapando hacia el cielo.

Y vi la Muerte volver.
¿Y al amor?, ¿lo podré ver?

52
Luz a un no creyente
Escuchando la Muerte pasada.
Buscando destino en miradas.
¿Suplico por ti?

Lloviendo escarcha en mi cara.
Iluminando mi imagen deformada.
¿Velas por mí?

Odiando el calor y la jornada.
No voy a elegir si no hay más nada.
¿El ahora es aquí?

Por favor, luz a un no creyente.
¡Vamos, dime qué hay de mi suerte!
¿He cambiado desde mi Muerte?
¿Lo habré hecho realmente?
Aún sigo sin poder verte.
¿Soy más débil o más fuerte?

53
No quiero esperar más de tres días.
No quiero esperar toda la vida.
¡Vamos, dime qué hay de mi suerte!
Por favor, luz a un no creyente.

54
Soluciones
Los condenados han escapado
del gran horno ondulante.
Nadan, se abrazan, aspiran, exhalan…

¿Recuerdas dónde están?
¿Recuerdas si están vivos?
¡Huye hacia tu altar, te digo!

―Con mis largos brazos y mi faldero
los protegeré —dice Satán.
Ellos necesitan soluciones‖.

El bello reptil ahora nos observa,
mueve su cola y su lengua
(yo también las muevo).

¿Hacemos un swinging?
Este será nuestro último acto benigno.

55
El final
Es el final que ya por fin ha llegado.
Me ha venido a buscar.
Espero jamás volver a comenzar
(y que los muertos no resuciten).

56
Historia de amor en dos actos

Acto primero:

Lo siguiente es mi historia de amor,
preste mucha atención:
la noche en que la vi me enamoré,
se acabó mi dolor.
Era errado pensar que la podía amar,
tenerla hasta el final.
Era hora de irme, justo aquí,
se extinguía mi luz.

De repente le escuché decir:
¿Sabes que esto es el fin?
¡Tócame! Yo te tocaré.
Yo te he esperado también.

Semejante al amor. ¡Semejante a la Muerte!
Diosa en forma de gente.
Finalmente llegaste, justo cuando ya me harté.
¿Por qué éste dolor?
57
¡Te esperé! ¿Dónde estabas?
¿Te olvidaste de mí? ¿No soy digno del amor?
¡Cállate! No te soltaré.
No eres libre, eres parte de mí.
Eres tú. ¡Eres tú! ¡ERES TÚ!
La Muerte.

Acto segundo:

¿Y para qué contarle si a mi amante, pues,
mi vida le entregué?

Destrozarás mi carne,
mi piel, dueña de mi ser.
Puedes tomar mi sangre,
soy un cautivo, esclavo de ti.
¡Esto es amor! Sin dolor. Ni temor.
Tu cuerpo hoy me guiará,
yo lo seguiré, pronto moriré.
¡Vamos, Muerte! ¡Otra vez!
Hagámoslo una última vez.

58
Recuerda que puedo verte.
Listo o no, vas a morir.
No hay que correr. No va a doler.
Muere feliz. Hoy iré por ti.
Lograrás poder dormir, lograrás calmar la sed.
No pienses en vivir, solo piensa en amarme.

¿Escuchó usted esta historia de amor que mi
alma le contó?
Míreme, no hay dolor. Soy feliz.
Estoy muerto.

59
GRACIAS a Maylen Sosa, Ennio Tucci,
Fernando Acosta, Jonaikel Borregales, a mi
familia y a todos los que de una u otra forma
apoyaron, alentaron e inspiraron este poemario.

60
Índice
Y-guns............................................................... 11
Pirómanos........................................................ 12
Vamos a amar................................................... 13
Enredaderas....................................................... 14
Monstruo.......................................................... 15
Ven, caigamos juntos.......................................... 16
Trance.............................................................. 17
Alma bella......................................................... 18
Abducción......................................................... 20
Arte final.......................................................... 21
Sangre en mí...................................................... 22
Es un show......................................................... 24
Dormir.............................................................. 25
+........................................................................ 26
Silencio.............................................................. 27
Desierto............................................................. 28
Vida................................................................... 30
Rompiendo cadenas........................................... 31
Ira .......................................................... 32
Devaneo ................................................. 33
Poema de amor para el funeral .................. 36
Noche ..................................................... 39
Bella ....................................................... 40
Sueño ..................................................... 41
Sueño (parte 2) ........................................ 42
El ayer .................................................... 44
Ángeles................................................... 46
Látigo ..................................................... 47
Retrato .................................................... 48
El crítico ................................................. 49
Hombre-espejo ........................................ 50
Cadáver .................................................. 52
Luz a un no creyente ................................ 53
Soluciones .............................................. 55
El final.................................................... 56
Historia de amor en dos actos ................... 57
Herida, costra y cicatriz
se imprimió en el mes de
diciembre de 2016
en el taller artesanal de
Ediciones Madriguera,
en Coro – Venezuela.
¡Gracias a Dios!
De naufragios y salvaciones

A través de los poemas de Herida, costra y
cicatriz, nos adentramos en un ámbito de
alucinaciones donde el amor, la cotidianidad y
la muerte se mezclan de manera hipnótica, a
través de la expresión de experiencias dolorosas,
oníricas, sensuales. Como en una licuadora
demencial el poeta toma alternativamente de su
historia, de sus deseos, de sus frustraciones, de
sus visiones para forjar una palabra nada
sagrada. En un gesto de valor, se ha tenido ante
sí lo terrible y se ha regresado de ese viaje hacia
los abismos. En la piel de los poemas
encontraremos las huellas del naufragio por
el paso de los días, pero este hundimiento
consigue a su vez convertirse en un acto
de salvación, donde a un mismo tiempo y
ante nuestros ojos se funden el combate y la
rendición. Hay en estas páginas una afirmación
de la vida, pero paradójicamente, a su lado,
a su alrededor, podemos ver a la muerte,
ejecutando su danza de cuchillos afilados
como en un sueño de oscuras certidumbres.

Maylen Sosa

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