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AUD.PROVINCIAL SECCION N.

6 (DESPL)
A CORUÑA
SENTENCIA: 00102/2015
AUD.PROVINCIAL SECCION N. 6 (DESPL) de A CORUÑA

-Domicilio: RÚA VIENA S/N, 4ª PLANTA, SANTIAGO DE COMPOSTELA
Telf: 981- 54.04.70
Fax: 981- 54.04.73
Modelo: SE0200
N.I.G.: 15078 43 2 2008 0005785

ROLLO: APELACION PROCTO. ABREVIADO 0000726 /2013
Juzgado procedencia: XDO. DO PENAL N.2 de SANTIAGO DE COMPOSTELA
Procedimiento de origen: PROCEDIMIENTO ABREVIADO 0000049 /2011
RECURRENTE: MINISTERIO FISCAL, REPUBLICA DE ECUADOR
BIENES CULTURARES MINISTERIO CULTURA
Procurador/a: , SUSANA SANCHEZ BARREIRO ,
Letrado/a: ,
, ABOGADO DEL ESTADO
RECURRIDO/A: LEONARDO AUGUSTUS PATTERSON
Procurador/a: JOSE PAZ MONTERO

,

DIRECCION GENERAL DE BELLAS ARTES Y

Letrado/a:

S E N T E N C I A 102/2015

En Santiago de Compostela, a 23 de Marzo de 2015.
Vistos por la Sección Sexta de la Ilma. Audiencia
Provincial de A Coruña con sede en Santiago, integrada por DON
ÁNGEL PANTÍN REIGADA, Presidente, DOÑA LEONOR CASTRO CALVO y
DON JORGE CID CARBALLO, Magistrados, el procedimiento penal
Rollo 726/13 de esta Sección de apelación de sentencia de
procedimiento penal abreviado, dictada el 21/10/2013 por el
Juzgado de lo Penal nº 2 de Santiago en el Procedimiento
Abreviado n° 49/2011 seguido por delito de contrabando,
dimanante del procedimiento abreviado n° 79/10 tramitado por
el Juzgado de Instrucción nº 1 de Santiago de Compostela; y en
el que son parte, como apelantes el MINISTERIO FISCAL; la
REPÚBLICA DE ECUADOR, representada por la procuradora Dª
Susana Sánchez Barreiro; y la ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL
ESTADO, representada y asistida por el Abogado del Estado; y
como apelado D. LEONARDO AUGUSTO PATTERSON, con pasaporte de
la República de Costa Rica n° xxx, con domicilio en MunichAlemania, bajo la representación procesal del Procurador D.
José Paz Montero;
siendo Ponente el Presidente Don ANGEL
PANTIN REIGADA, quien expresa el parecer de la Sala, procede
formular los siguientes Antecedentes de Hecho, Fundamentos de
Derecho y Fallo.
ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- El Juzgado de lo Penal nº 2 de Santiago en el
procedimiento y fecha referidos dictó sentencia cuyo Fallo,
era del tenor literal siguiente: <<Que debo absolver y

absuelvo al acusado D. LEONARDO AUGUSTO PATTERSON del delito
de contrabando del arto 2.1.e) de la L.O. 12/1995, de 12 de
junio, de Represión del Contrabando, que se le imputaba, con
declaración de las costas de oficio>>.
SEGUNDO.- Notificada dicha sentencia a las partes, por
las acusaciones se interpusieron sendos recursos de apelación,
que se formalizaron en legal forma, con fundamento en las
consideraciones legales que dejaron consignadas, interesando
la revocación de la sentencia y la condena del acusado,
verificándose los correspondientes traslados, e impugnando el
recurso el acusado.
TERCERO.- Elevadas las actuaciones a esta Sala, se señaló
y celebró vista el día 17/12/2014, fijándose definitivamente
la deliberación para el día 22/1/15.
CUARTO.- En la sustanciación del presente recurso se han
observado, esencialmente, las prescripciones legales.

HECHOS PROBADOS

Se ha de declarar como probado que en el año 1996 el
acusado D. Leonardo Augusto Patterson, de nacionalidad
costarricense, mayor de edad y sin antecedentes penales, puso
a disposición del Auditorio de Galicia una colección de piezas
de arte precolombino con valor superior a 50.000 euros con el
objeto de que por dicha institución se celebrase una
exposición de las mismas la cual se desarrolló bajo el título
"El Espíritu de la América Prehispánica, 3.000 años de
cultura" en la sede del Auditorio entre el 23 de noviembre de
1996 y el 28 de febrero de 1997.
Finalizada dicha exposición el entonces Conselleiro de
cultura de la Xunta de Galicia, D. Jesús Pérez Varela, convino
con el acusado la permanencia de la colección en Santiago de
Compostela para la celebración de una segunda exposición con
parte de las piezas que habían sido objeto de la primera
teniendo lugar la segunda exposición, bajo el título "América
Prehispánica, Tiempo y Cultura, 2.000 AC-1.500 DC", entre el
19 de junio y el 30 de noviembre de 1997 en la Iglesia de San
Domingos de Bonaval y en el Pazo de Fonseca, siendo
depositadas las piezas no exhibidas en un almacén de Mudanzas
Boquete sito en la Rúa da Torna nº 9 de Santiago de Compostela
donde también fueron depositadas el resto de las piezas una
vez finalizada esta segunda exposición.
La permanencia del grueso de la colección en el almacén
de Mudanzas Boquete se extendió, con retiradas puntuales de
piezas que habían formado parte de las citadas exposiciones e
introducción de otras que no habían sido expuestas, hasta el 4
de marzo de 2008 en que el acusado impartió instrucciones para

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su traslado a Alemania donde fueron incautadas y retenidas por
la policía aduanera de Munich.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

Se aceptan los de la sentencia apelada, salvo en lo que
difieran de lo que se expresará.
PRIMERO.- La resolución apelada niega la concurrencia del
elemento normativo del tipo del art. 1.1.e (actual art. 2.2.e)
de la Ley Orgánica 12/1995, de 12 de diciembre, de Represión
del Contrabando pues según ella el hecho no reviste relevancia
penal por no integrar el Patrimonio Histórico Español los
bienes exportados -más propiamente, expedidos (art. 1.9 L.O.
12/95 en su redacción hoy vigente), al tener como destino otro
Estado comunitario- y por no ser precisa la autorización de la
Administración competente. Los recursos se centran de forma
prácticamente exclusiva en este aspecto normativo, además de
solicitar la modificación de los hechos probados para que se
haga constar que el valor de los bienes no sólo superaba la
cuantía necesaria para la tipicidad de los hechos conforme a
la redacción de la norma cuando los bienes salieron de España,
sino también la hoy vigente (50.000 euros, tras la L.O.
6/2011), aspecto éste que no se ha discute en la contestación
al recurso, que se ha admitido por el acusado en sus
declaraciones y que está abrumadoramente demostrado por las
pruebas periciales obrantes en la causa o las tasaciones a
efectos de seguro.
SEGUNDO- Respecto de la tipicidad de la exportación de
los bienes sin autorización del Ministerio de Cultura, esta
Sala ha de remitirse a lo que ya expusimos en los autos
dictados en relación con dicha materia que las acusaciones
invocan.
Al respecto, la sentencia apelada expresamente señala, en
lo que se coincide, que la interpretación del art. 32 LPHE
permite entender comprendidos en su regulación a bienes
muebles que posean los valores culturales del art. 1, aunque
sean de procedencia ajena a la cultura española, como es el
caso. Sin perjuicio de las incidencias que desde una
perspectiva de los derechos aduaneros pueda haber dado lugar
la entrada y presencia de la colección en España, los que
podrían ser en el caso relevantes son los aspectos relativos a
la normativa protectora de tales bienes por su trascendencia
para el patrimonio histórico, que la sentencia apelada
concreta en el incumplimiento en la importación de los bienes
de los deberes de identificación de los bienes derivados del
art. 46.3 del RD 111/86, de 10 de enero, y anexos que los
detallan, que ciertamente no se cumplieron.
Dejando al margen lo ciertamente chocante que sería que
siendo las administraciones autonómica y local quienes
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gestionaron todo lo relativo a la entrada de la colección en
España, se hubieran incumplido deberes de declaración o pago
de tasas ante la administración central, lo que se evidencia
es que la importación y presencia de la colección fue
indudablemente conocida por dicha administración estatal, que
tal entrada se realizó con arreglo a una finalidad concreta y
temporal (exponer las piezas) y que así fue entendido por
todas las administraciones y se admite en los escritos de las
acusaciones y del acusado, sin que nunca la administración
estatal haya planteado objeción o alegación alguna o abierto
actuaciones por razón de irregularidades en la importación de
las piezas. Es decir, que nunca ha sido objeto de debate, en
el proceso o fuera de él, esta eventual ilicitud de la entrada
de la colección en España, siendo también de interés que, como
destacan las acusaciones, no han existido pretensiones del
Estado donde radicaba la colección relativas a una salida
ilegal de las piezas hacia España.
En todo caso, y ello es lo decisivo, se considera que la
interpretación lógica del precepto no es la que la resolución
postula. El art. 32 reconoce en favor de quien hubiera
importado legalmente bienes muebles (con los valores del art.
1, ha de entenderse) determinadas facultades o situaciones
privilegiadas (no pueden ser declarados de interés cultural en
diez años; pueden exportarse sin posibilidad de adquisición
estatal y bajo licencia reglada), pero transcurridos –salvo
concesión de prórroga- diez años quedan sometidos al régimen
general de la ley y, por tanto, a la imprescindible
autorización para su exportación cuando su edad exceda de 100
años (art. 5.2). El sometimiento a tal régimen general implica
su sometimiento a las normas de exportación establecidas
respecto de los bienes integrantes del patrimonio histórico
español, que es la materia a la que se refiere la regulación
de la ley, y por ello pierde toda trascendencia que las piezas
tuvieran su origen en otras culturas distintas de la española.
Si la dicción del precepto establece expresamente este
sometimiento al régimen general, una vez transcurrido tal
plazo, respecto de los bienes muebles que hayan sido
importados legalmente, carece de sentido y ha de ser rechazado
como interpretación racional de la normativa que –en la
hipótesis de la sentencia- si tales bienes se introducen en
España de forma irregular o contraviniendo las disposiciones
reglamentarias, una vez transcurrido tal plazo decenal gocen
de un estatus jurídico privilegiado respecto de los que
hubieran sido importados regularmente, de forma que no les
afectase la necesidad de autorización por el Ministerio de
Cultura para su salida de España.
En consecuencia no se comparte el criterio de la
resolución apelada sobre esta cuestión jurídica.
TERCERO- No obstante lo anterior, existe un aspecto
fáctico que esta Sala considera determinante para la adopción
de la decisión en esta sede de apelación. La sentencia se
limita a expresar, respecto de la retirada de las piezas por
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parte del acusado, que éste dio las órdenes necesarias para
ello –lo que nadie discute-, pero omite dar por probados los
extremos referidos al elemento doloso de la infracción que sí
se contienen en los escritos de acusación, expresando al
respecto la acusación del MINISTERIO FISCAL que el acusado
“tenía conocimiento de la necesidad de obtener permiso de
exportación del Ministerio de Cultura y omitió voluntariamente
su solicitud”, lo que se repite casi literalmente en el
escrito del ABOGADO DEL ESTADO. La resolución absolutoria
describe pues el comportamiento objetivo o externo, pero no
analiza
el
aspecto
cognitivo
del
tipo
subjetivo,
el
conocimiento por parte del acusado de que debía solicitar una
autorización de la autoridad competente en materia de
patrimonio histórico español para retornar los bienes a su
lugar de procedencia en Alemania, lo que la sentencia no
abordó, probablemente al considerar que la conducta era
atípica.
Tal concurrencia de dolo ha sido discutida expresamente
por la defensa en la instrucción, en el juicio oral y en la
fase de recurso, y respecto de ella existen distintos datos
probatorios, que básicamente son los siguientes:
A- Se invoca por las acusaciones que el representante del
acusado, el letrado Sr. CONDE ROA, fue personalmente informado
de que “como las piezas llevan en España más de 10 años entran
dentro de la Ley de Patrimonio Histórico 1985, donde en su
art. 32.2 informa de la obligación de pedir autorización al
Ministerio de Cultura para poder ser exportada”, lo que
ocurrió (copia del acta al folio 153) el 21 de febrero de 2007
en el seno de la ejecución de un requerimiento del MINISTERIO
FISCAL -acordado en Decreto de 15/2/2007 (folio 24) y
dimanante de oficio de INTERPOL por la supuesta exportación
ilícita de piezas de origen peruano- dirigido al depositario
de las piezas (Sr. BOQUETE, presente cuando se realizó tal
información) para que mostrara las piezas pertenecientes o
depositadas por el acusado.
Consta igualmente (folio 161) que a petición del
depositario Sr. BOQUETE se expidió oficio en el que se hacía
constar la misma prevención y se informaba a éste de que “en
el caso de que se proceda a retirar alguna pieza del depósito
por parte del propietario de la colección, el depositante le
debe dar traslado del contenido del presente oficio”.
B- En el acto del juicio el Sr. PATTERSON no fue
interrogado concretamente sobre si el Sr. CONDE ROA le había
dado cuenta de la información documentada en el acta de
21/2/2007. El Sr. CONDE ROA no ha sido llamado a testificar.
A su vez el Sr. BOQUETE manifestó en declaración en el
atestado policial incoado tras detectarse la salida de la
colección que previamente a ella informó al acusado del
referido oficio en el que se exponía la necesidad de
autorización de exportación para sacar la colección de España.
En su declaración judicial en fase de instrucción (folio 711),
ya en presencia de las acusaciones y de la defensa del
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acusado, el Sr. BOQUETE según el acta dijo respecto del
requerimiento policial antes referido que “no le dijo nada a
Patterson; supone que su abogado Gerardo Conde Roa lo
informaría”. En el plenario el Sr. BOQUETE, en síntesis, dijo
respecto de esta comunicación al acusado de la referida
advertencia o información policial, que no podía acordarse de
nada dado el tiempo transcurrido y que fueron muchas las
incidencias relativas a la colección, limitándose a decir que
si constaba su firma en sus declaraciones eso era cierto, lo
que refirió tanto al contenido de la primera declaración como
al de la segunda, una vez que fue sucesivamente preguntado por
las partes sobre ambas.
Por su parte el Sr. PATTERSON en el plenario negó, según
lo que dijo que era capaz de recordar, que el Sr. BOQUETE o
cualquier otra persona le hubiera dicho que para llevar las
piezas de vuelta a Alemania tuviera que solicitar autorización
alguna, repitiendo en otro pasaje que no sabía que hubiera que
pedir autorización para sacar de España las piezas, señalando
que en Alemania no se exige ninguna autorización para
trasladar piezas dentro de la Unión Europea; que para el
traslado de las piezas de Alemania a España él no solicitó
autorización alguna, pues fueron los organizadores de la
primera exposición los que se hicieron cargo del traslado; que
consideraba que era la Xunta a quien correspondía el traslado
de vuelta a Alemania, dado que fue a quien se cedieron las
piezas después de al Ayuntamiento; y que él desconoce y no se
encarga de las exigencias legales derivadas de la colección,
citando como encargados de esta clase de gestiones a los
abogados (Sra. QUIRÓS y Sr. LEDESMA) que vinieron a Santiago a
dirigir el traslado de las piezas a Alemania. Consta también
en su declaración en fase de instrucción en Alemania que dijo
que él no había solicitado ningún tipo de autorización para la
introducción o exportación de las piezas; que habían sido los
gobiernos autonómico y local quienes se encargaron de la
cuestión de las autorizaciones para la introducción de los
bienes; y que él no solicitó un permiso de exportación ante el
Ministerio de Cultura pues eso era cosa de los referidos
gobiernos gallego y local, que eran los encargados de ello,
siendo él responsable sólo del aspecto artístico.
C- Atribuido a la referida abogada Sra. QUIRÓS consta
aportado al juicio un email en el que describe su intervención
en la retirada de la colección y en el que nada se expone
sobre su conocimiento o realización de gestiones para
averiguar la necesidad de autorización o sobre que el Sr.
BOQUETE o alguien le hubiera informado al respecto.
D- Por último, para acabar con la exposición de estos
datos probatorios relativos a la cuestión examinada, ha de
exponerse que –como alega con insistencia la defensa- el Sr.
BOQUETE dijo en juicio que al haberse tramitado con
posterioridad
a
la
referida
advertencia
policial
unas
actuaciones judiciales (con lo que se alude a las comisiones
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rogatorias
para
la
recuperación
de
piezas
depositadas
supuestamente expoliadas, que se tramitaron en el Juzgado de
Instrucción nº 2 de Santiago), él preguntó verbalmente al
titular de dicho órgano si una vez que le pagase la factura
del depósito PATTERSON podía llevarse la colección, lo que
según
el
testigo
el
Magistrado
habría
respondido
afirmativamente.
Por otra parte, parece también relevante destacar que el
testigo Sr. DENIS HOMBRE, responsable del Auditorio de Galicia
cuando se celebró la exposición que provocó la llegada de la
colección a España, dijo que como pauta general siempre es
quien organiza la exposición quien se ocupa de los traslados
de la exposición desde y a su lugar de origen, realizando
todos los trámites que sean precisos para ello; que así se
realizó con ocasión de la llegada de las piezas a España; y
que
por
ello
el
Auditorio
consideró,
cuando
llegaron
reclamaciones por cuestiones aduaneras relativas a las piezas,
que
quien
debía
hacerse
cargo
de
tales
gestiones
o
responsabilidades era la Xunta, que era quien asumió la
colección para la organización de la segunda exposición.
CUARTO- El derecho reconocido en el art. 6.1 del Convenio
Europeo de Derechos Humanos de que “toda persona tiene derecho
a que su causa sea oída equitativa, públicamente y dentro de
un plazo razonable (...) sobre el fundamento de toda acusación
en materia penal dirigida contra ella” ha de ser interpretado
con arreglo a la doctrina establecida por el Tribunal Europeo
de Derechos Humanos que, en cuanto a decisiones condenatorias
adoptadas por tribunales superiores a aquél que celebró el
juicio en primera instancia, ha expresado en la STEDH de 26-51988 que el artículo 6 del Convenio alcanza a las instancias
posteriores si éstas conllevan una revisión de los hechos y no
se quedan en un mero examen de las normas aplicadas, lo que
valida condenas del tribunal superior adoptadas sin audiencia
pública del acusado y sin practicarse ante él la prueba de
cargo cuando no se somete a su conocimiento ninguna cuestión
de hecho o de derecho que no pudiera resolverse basándose en
el expediente (STEDH 29-10-1991) o cuando los fundamentos del
recurso formulado por el acusado no daban lugar a la
consideración de cuestiones de hecho para la valoración de su
culpabilidad o inocencia (STEDH 22-2-1996) o en los procesos
que implican únicamente cuestiones de derecho (STEDH 27-52004).
Por el contrario, se ha considerado (STEDH 20/3/12,
asunto Serrano Contreras c. España) que cuando el tribunal
superior
lleva
a
cabo
una
inferencia
sobre
elementos
subjetivos (el dolo o ánimo del autor) “no es posible proceder
a la valoración jurídica del comportamiento del acusado sin
haber previamente intentado probar la realidad de este
comportamiento, lo que implica necesariamente la comprobación
de la intención del acusado con relación a los hechos que se
le imputan”, de modo que aún cuando la inferencia se haya
extraído partiendo de los hechos probados por la instancia
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inferior, ello no puede realizarse “sin haber oído al acusado,
que de este modo no tuvo la oportunidad de exponer ante el
Tribunal las razones por las cuales negaba tanto haber sido
consciente de la ilegalidad de su comportamiento como tener
una intención fraudulenta” , de modo que las cuestiones que
debían ser examinadas por el Tribunal “requerían la valoración
directa del testimonio del acusado o de otros testigos (Botten
c. Noruega, 19 de febrero de 1996;, Ekbatani c. Suecia, 26 de
mayo de 1988)”.
En el mismo sentido, la STEDH 25/10/11, asunto Almenara
Álvarez c. España, considera como cuestión de hecho la
intencionalidad de la demandante y tal examen implica “tomar
posición sobre hechos decisivos para la determinación de la
culpabilidad”, sometida a las antes referidas exigencias. La
STEDH 22/11/11, asunto Lacadena Calero c. España, declara que
“cuando una instancia de apelación está llamada a conocer de
un asunto tanto sobre cuestiones de hecho como de derecho y a
estudiar en su conjunto la cuestión de la culpabilidad o
inocencia, no puede, por motivos de equidad del proceso,
decidir estas cuestiones sin la valoración directa de los
medios de prueba presentados en persona por el acusado, que
sostiene que no cometió el acto considerado como una
infracción penal (…) En este tipo de casos, la revisión de la
culpabilidad del acusado debería implicar a una nueva
audiencia integral de las partes interesadas (Ekbatani c.
Suecia ya mencionada)”, en un supuesto en el que la inferencia
del tribunal superior se refirió a elementos subjetivos (dolo
eventual). Esta doctrina se reitera en la STEDH de 8/10/13,
asunto Nieto Macero c. España, que recuerda la exigencia de
notificación personal al acusado (artículo 182 de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal) para la audiencia pública sobre la
valoración de su intencionalidad, o en la STEDH 27-11-2012.
QUINTO- En consecuencia, nos hallamos ante una sentencia
absolutoria cuya revocación solicitan las acusaciones para que
se condene al acusado; y en la que la juzgadora no ha
declarado probada la concurrencia del elemento subjetivo
necesario para el castigo penal del hecho en la forma dolosa
que se postula por las acusaciones y que ha sido objeto de
negación por el acusado, en la primera instancia y al oponerse
a la apelación, debiendo destacarse que en la redacción de la
LO 12/1995 vigente cuando ocurrieron los hechos no cabía la
comisión imprudente del hecho típico, lo que es relevante
también a lo eventuales efectos del art. 14.1 CP.
Por otra parte, no se ha pedido por ninguna de las
acusaciones la nulidad de la sentencia, a efectos de promover
–ya sobrepasado todo plazo de posible aclaración o integración
de la misma- un eventual pronunciamiento sobre tal aspecto
fáctico de la conducta enjuiciada por parte de la juzgadora
que contó con la debida inmediación, por lo que no cabe que
tal nulidad se acuerde de oficio (art. 240.2 párrafo segundo
LOPJ).

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Para determinar la concurrencia de tal elemento doloso
resulta imprescindible, en el caso, la valoración de pruebas
personales, en particular de la declaración del Sr. PATTERSON
y del testimonio Sr. BOQUETE –sobre si él directamente
comunicó al acusado las prevenciones que a él le había hecho
la policía, en lo que podría tener incidencia, como
explicación a una posible decisión de no transmitirlas, la
supuesta posterior confirmación informal, desde una fuente
judicial, que habría recibido el testigo de la licitud de la
salida de las piezas; como testigo de referencia, sobre si él
tenía conocimiento de que el acusado sabía, de la forma que
fuese, de la necesidad de solicitar autorización-, que se
prestaron ante la juzgadora de instancia y no en esta sede de
apelación.
Respecto de tal audiencia del testigo, este tribunal
considera que, partiendo de la doctrina que establece que no
hay necesidad constitucional (STC 48/08 de 11/3; 201/2012, de
12/11) de interpretar en este aspecto la normativa procesal de
forma favorable al derecho de las acusaciones a un examen de
sus pretensiones en la segunda instancia, la norma procesal ni
prevé que las partes puedan proponer como prueba la repetición
de la declaración de personas que ya lo hubieran hecho en el
juicio oral (art. 790.3 LECR.) –salvo que se trate de la
formulación de preguntas que no hubieran sido admitidas-, ni
en la vista del art. 791 LECR se prevé de forma inteligible un
cauce para la práctica de oficio de declaraciones susceptibles
de ser valoradas a efectos probatorios –tras la STC 18/5/09 nº
120/2009 la referencia a la reproducción de lo grabado del
art. 791.1 LECR ha de ser puesta en relación con la práctica
de pruebas personales ante el tribunal definitivamente
sentenciador-, lo que pugnaría en todo caso con un proceso
regido por el principio acusatorio.
Respecto de la declaración del Sr. PATTERSON, este
tribunal convocó de oficio vista, a la que acudió la defensa
del acusado pero no éste, que no fue citado de forma personal,
habiéndose informado que no se hallaba en territorio nacional,
teniendo su domicilio en el extranjero. Solicitada información
a su representación sobre si consentiría la práctica de
audiencia mediante videoconferencia en su estado de residencia
(como exige el art. 10.9 Convenio de asistencia penal de
29/5/2000), se manifestó que no había podido ponerse en
contacto con el imputado. No se ha cumplido pues la exigencia
de citación personal que la doctrina antes referida estima
necesaria para tener por cumplida la garantía de audiencia
pública del acusado por parte del tribunal sentenciador, sin
que tampoco las acusaciones la hayan solicitado.
Así pues, la ausencia de percepción directa por esta Sala
de tales declaraciones del imputado y del testigo Sr. BOQUETE
-que en su caso permitirían someter a contradicción lo
expresado
en
otros
momentos
de
la
causa
por
dichos
declarantes- priva a esta Sala de datos imprescindibles para
valorar la concurrencia del elemento subjetivo del delito.
Ello se produce en un contexto probatorio en el que, en primer
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término, no hay constancia fehaciente de que el acusado
hubiera recibido personalmente información que le hiciera
patente la ilicitud de la salida de las piezas de España, pues
no hay datos objetivos (tampoco los hay derivados de
declaraciones presenciales, no propuestas por las acusaciones,
que pudiera haber valorado la juzgadora de instancia) que
demuestren que el apercibimiento hecho al Sr. CONDE ROA
hubiera sido puesto en conocimiento del imputado o que alguna
información relativa a la irregularidad de la salida de las
piezas le hubiera sido facilitada por sus letrados –en ambos
casos se puede entenderlo posible o probable, no cierto-; y en
el que, por otra parte, no resulta en absoluto infundada o
absurda la alegada ignorancia del acusado sobre los trámites
necesarios para el retorno de la colección por su confianza en
la actuación que al respecto pudieran realizar los letrados en
los que delegaba tales cuestiones, en una situación en la que
tampoco es irrazonable el entendimiento de que para el
declarante las cuestiones relativas a los permisos hubieran
sido solventadas por las entidades públicas que habían
gestionado la llegada de las piezas, la organización de las
exposiciones y el posterior depósito de las piezas.
Por todo ello esta Sala ha de atenerse a la declaración
de hechos que contiene la sentencia apelada, que no permite
discernir la concurrencia del elemento doloso imprescindible
para el castigo del hecho.
SEXTO- Procede pues la absolución del acusado, sin
perjuicio de sus eventuales responsabilidades administrativas
como autor de una infracción de contrabando o de las
responsabilidades que pudieran derivar de las pretensiones de
terceros estados respecto de piezas que dicen pertenecer a su
propio patrimonio histórico, aspectos todos ellos ajenos al
presente procedimiento.
Se han de declarar de oficio las costas de la apelación.

Por todo lo expuesto, vistos los preceptos legales
citados, sus concordantes y demás de general y pertinente
aplicación, de conformidad con el artículo 117 de la
Constitución, en nombre de S.M. el Rey, por la autoridad
conferida por el Pueblo español,

F A L L O

Que desestimando los recursos de apelación interpuestos
por las representaciones del MINISTERIO FISCAL, REPÚBLICA DE
ECUADOR y ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO, se confirma en lo
que procede la sentencia de 21/10/2013 dictada por el Juzgado
de lo Penal nº 2 de Santiago en el Procedimiento Abreviado n°
49/2011, declarándose de oficio las costas de la apelación.

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Notifíquese esta resolución, en legal forma, a las partes
haciéndoles saber, conforme preceptúa el artículo 248-4º de la
Ley Orgánica del Poder Judicial, que la misma es firme, y que
contra ella no cabe recurso alguno.

Devuélvanse las actuaciones originales con testimonio de
la presente resolución al Juzgado de procedencia para su
ejecución y cumplimiento.
Así por esta resolución de la que se pondrá certificación
literal en el Rollo de su razón, incluyéndose el original en
el Libro correspondiente, definitivamente juzgando en esta
instancia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

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