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Entrevista con Joel y Fran de A Sangre Fría Body Art, Madrid. Por Stefanie Kaiser.

S: ¿ Cómo fue el paso de ser profesionales del tatuaje y los piercings a atreverse con
las suspensiones? ¿Cómo nació ese interés por una práctica tan extrema?
J: Evidentemente, es una evolución. Desde muy jóven estás en el contacto con el body
piercing.Vas introduciéndote hasta que conoces bien la técnica. Y una vez que la dominas
te dedicas a esa profesión, conoces otras técnicas, materiales y maneras de perforar, vas
evolucionando. Y un día llegas a ver una imagen de una suspensión y te planteas un
montón de preguntas. Y trás mucho probar tú mismo en tu cuerpo las perforaciones de
piercing normales – evidentemente, antes de empezar a trabajar, se practica con uno mismo
– vas conociendo poco a poco tu dolor. Vas aumentando más y más ese límite de dolor, vas
creciendo, y un día navegas por Internet y ves unas imágenes de suspensiones. Y te
preguntas lo típico: “¿Qué será, cómo será, qué se sentirá, cómo se realizará?” Y cómo ya
has desarrollado bien tus técnicas de piercing, un buen día te animas y te dices: “Quiero
llegar ahí, quiero probar esto”.
Así fue que un día nos iniciamos y nos suspendimos los dos por primera vez.

S: Pero asistidos por alguien que ya lo había hecho, ¿no?


J: No, no. Nosotros somos autodidáctas.

S: ¿Lo ves en un video y así sin más lo pruebas?


J: Como venimos del mundo de la perforación, conocemos la técnica – ponerse ganchos no
deja de ser una perforación. Luego lo que tienes que ir entendiendo o conociendo son los
materiales adecuados y las técnicas adecuadas.
F: Aparte de una evolución a nivel personal como anilladores, fue una evolución que hemos
tenido como grupo, que no empezó directamente con una suspensión. Ha sido una especie
de proyecto que ha ido creciendo. El proceso duró alrededor de año y medio; empezamos
con play piercings, empezamos a experimentar con perforaciones, hacer pullings, a
introducirnos ganchos ...

S: ¿Qué es el play piercing?


F: Consiste en realizarnos varias perforaciones por el cuerpo con el fin de conseguir formas
geometricas, o por ejemplo crear un corset en la espalda o coser los ojos, la boca los
brazos... o también se puede tratar de perforaciones en la cara sin mas.

S: ¿Cómo los que, gracias a un conjunto de modificaciones corporales se convierten en


El hombre Leopardo o cosas así?
Si, en este caso se trataría de un conjunto de modificaciones para crear una nueva identidad.
Por ejemplo, en un caso, perforaba los nudillos de las manos con unas agujas hacía arriba y
creaba de este modo unas garras. Y luego, en el espectáculo me colgaba bocaabajo.
F: Pero eso ya fue más adelante cuando ya fuimos mezclando la suspensión con el play
piercing, con el pulling, incluso una suspensión arrastrada por un pulling ...
S: ¿Qué es un pulling1?
F: Es una tensión creada sobre unos ganchos introducidos en la piel, tirando de ellos, por
ejemplo. Es algo muy básico como paso previo a la suspensión.

S: Si yo vengo a vuestro estudio a las cinco de la tarde y os digo “Quiero probar la


suspension”. ¿Qué me diríais y qué tendría que hacer hasta poder colgarme?
J: Hombre, lo primero sería conscienciarte del paso que vas a hacer. Porque vemos las
suspensiones como algo muy personal a nivel personal. Entonces tenemos claro que esto te
va a marcar un antes y un después.
F: Conocemos a la persona, le mostramos el material, le explicamos los pros y los contra e
intentamos crear confianza.
J: Sin embargo, en un principio si tú vienes aquí a las cinco de la tarde diciéndome que te
quieres suspender, diríamos que no. Eso sería lo primero.

S: ¿Porqué?
J: Porque evidentemente si eres consciente de lo que vas a hacer no vendrías pidiéndolo así.
S: Y no a las cinco de la tarde
J: Exacto. Entonces si insistes, te explicaríamos que significan las suspensiones para
nosotros, como nos iniciamos en este art y qué materiales usamos y de qué manera; o sea,
una serie de explicaciones para que tú sepas donde te estás metiendo. Tienes que estar bien
enterada de todo esto porque al final, estás poniendo tu cuerpo, es una agresión a tu cuerpo.
No es como ponerse una camiseta y si no te gusta te pones otra; estás perforando tu cuerpo.
Por ejemplo es muy importante el tema de higiene. Si coges una infección puedes tener
muchos problemas. La higiene es primordial.
F: Si, el primer paso para un buen trabajo es tener clara la parte de la higiene. Es un tema
que origina muchas críticas y por eso procuramos tenerlo siempre muy en cuenta e informar
sobre él. Y luego, como dice Joel, es muy importante la técnica, el material que se utiliza, y
sobre todo, a la hora de informar a una persona primeriza, una pequeña preparación antes
de nada. Conocer a esa persona, conocer el porqué quiere suspenderse, sus motivos.
Respetamos a todos los motivos, hasta a los más extremos. Pero hace falta conocer al
candidato o la candidata, para enfocar la suspensión de una manera u otra.

S: Suponemos que ya habeis hablado conmigo y conoceis mis motivos. Ahora, ¿cuáles
serían los pasos a seguir para prepararme para la suspensión? Lo más extremo que
me he hecho hasta ahora es un piercing en la nuca.
J: Lo primero sería ponerte en contacto con las agujas. Pero como ya te has hecho un
piercing en la nuca ya tendrás una pequeña idea de que es lo que puedes sentir cuando te
perforas. Con los ganchos, lo único que cambia es el calibre. Del piercing en la nuca al
gancho lo única que cambia es: la longitud que perforamos, la zona que perforamos y el
grosor. Y tu dirás: “Pero una aguja de 4mm de diámetro debe de doler mucho”. Pero te
aseguro que duele más una más fina de 1,2 mm. Porque hay dolor agudo y dolor grave.

S: ¿Dices que duele más la aguja más fina?


J: Hay que matizar que la percepción del dolor es distinta en cada persona. La aguja más
fina produce un dolor agudo, como si se te rasgara, quemara. La aguja más grande produce
un dolor más bien grave. Además, hay que tener en cuenta que cuando un dolor es muy
grave, como un 40 o 50 de 1 a 100, el cuerpo activa un mecanismo en defensa, la corteza
cerebral recibe esa señal y lo que hace es ponerte atento. Por ejemplo, si alguien te ha
golpeado el brazo y te duele, te pones atento para actuar alejándote de esa fuente de dolor.
Se empieza a segregar una sustancia analgésica (endorfinas) si el dolor es muy grave. En
cambio, un dolor como puede ser el tatuaje, que no es tan grave, que es más bien agudo, no
hace que se dispare ese mecanismo y por lo tanto, no se sueltan endorfinas, que te
anestesiarían un poco para hacer el dolor más llevadero. En este caso el dolor se nota
mucho más. Vamos a poner un caso extremo: si te corto un brazo el dolor sería tan intenso
que ya te da lo mismo que te corte el otro brazo o no, porque ya se ha disparado el
mecanismo de defensa de tu cuerpo, soltando las endorfinas, que se asemejan al extasis.

S: Entonces, si me veis ya preparada, y para ya entrar realmente en la materia, ¿me


pondríais un gancho, no?
F: Si ha te hemos informado y te has decidido definitivamente a suspenderte, quedaríamos
un día, de manera muy relajada y quizá empezaríamos a perforarnos nosotros y
suspendernos nosotros para quitarte un poco ese miedo a lo desconocido.

S: Venga, ya no tengo miedo,¡adelante!


J: Entonces, si, te pondríamos unos ganchos y haríamos un pulling antes ...

S: Hablando de pulling – a mi, como no iniciada, lo de perforarme no me impresiona


tanto pero lo de luego tirar del gancho y que se pueda romper la piel si que me choca.
¿Cómo puede la piel resistir eso? No se tiene permanentemente pánico de que se vaya
a romper?
F: Claro, para perder un poco ese miedo con el que tú entras, se haría primero el pulling. O
sea, realizar una tensión sobre un gancho ya puesto. Se colocan los ganchos, por ejemplo en
la espalda o en el pecho y luego se tira de ellos mediante unas cadenas o cuerdas,
colocando, por ejemplo, a una persona en el otro extremo o usando un punto fijo en la
pared para irse soltando y sentir el peso o simplemente alguien que tira suavemente de los
ganchos para sentir la tensión. Eso se hace para experimentar la sensación de una tensión
sobre los ganchos y acostumbrarse a ella. Una vez que hayas perdido el miedo ya se podría
proceder a una suspensión real. A pesar de que ha habido gente que se ha suspendido de un
tirón a nosotros siempre nos gusta más hacer las cosas poco a poco.

S: Todos nos preguntamos: ¿Cómo es posible que la piel resista esa tensión? Si se
ponen 20 ganchos repartidos por el cuerpo, el peso se reparte y la tensión sobre cada
gancho es menor. ¿Pero solamente con dos ganchos en la espalda (y encimo muy
juntos) o incluso en el pecho o la rodilla?
J: Hay que tener en cuenta dos aspectos: El físico y el psíquico. A nivel físico, hay que
entender que la piel tiene un nivel de resistencia a la tensión. Y como bien dices tú, si se
ponen varios ganchos, cada gancho tiene, en función de la zona que se perfora, de la raza
(la piel negra es mucho más dura por ejemplo) una peso que soportar.
F: En las suspensiones no influye solamente la longitud de la perforación y el diámetro del
gancho, sino también la piel. Hay que jugar con esos factores para hacer un buen trabajo.
No se trata de ponerse un gancho como sea y ver lo que aguanta – no. Todo tiene un porqué
y hoy en día ya tenemos un sistema de trabajo en el cual – por nuestra experiencia –
sabemos como y donde perforar; conocemos las diferentes resistencias de la piel en
diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo hay partes del cuerpo a las que no les da mucho el
sol y que donde la piel es mucho más blanda.

S:¿ Pero perforais también el músculo para que el gancho soporte el peso?
J: No, no, no. Si cogieramos músculo, nos lisiaríamos. Perforar músculo se podría aguantar,
pero una vez y no más. Basta con perforar la piel dada su gran elasticidad.
Incluso a veces hay más probabilidades de que se rompa el gancho que la piel, si se hace
bien. El cuerpo human a nivel físico es lo más perfecto...

S: La suspensión de la foto parece una cosa imposible: Os colgais de dos ganchos, uno
muy cerca del otro, ¡en el esternón!
J: Te puedo asegurar que esa suspensión del pecho es una de las más extremas que hemos
hecho. Es casi como colgarse de un solo gancho, lo cual es posible, si es muy gordo. A
menor cantidad de ganchos, más peso aguanta cada uno, entonces tienen que ser más
gordos. Si son demasiado finos, hacen efecto de cuchilla, cortan la piel y se arrancan.
Y el esternón, como en la suspensión de la foto, es una zona muy complicada. La piel no
debe ser ni muy dura ni muy elástica. Si coges la piel de tu esternón verás que no se coge
bien. En esa suspensión pusimos dos ganchos bastante juntos, pero uno ejerce la presión
hacía el lado derecho y el otro hacía el lado izquierdo. Así conseguimos equilibrar esa
presión de alguna manera. Hay personas que han logrado hacer esta suspensión con un solo
gancho, pero entonces es mejor un gancho de 8mm; este es de 4 mm. (poner foto de
ganchos), la mitad.
Una suspensión normal puede durar mucho tiempo, dos horas, por ejemplo. Pero en este
tipo de suspensiones tan complicadas no se suele aguantar más de 20 o 25 minutos.

S: Se te ha roto alguna vez la piel?


J: A mí se me rompió un poco aquí (muestra el antebrazo).

S: Vosotros evidentemente ya conoceis bien vuestro cuerpo a la hora de perforarlo.


Pero si hago mi primera supensión, ¿puede que se me rompa la piel aunque en el
pulling me haya ido bien?
J: Si, por pasar puede pasar pero evidentemente aquí estamos para que no pase. Eso quiere
decir que te vamos a asistir en todo momento, tanto a nivel físico como a nivel psíquico.
Entonces tienes una persona que tira de la cuerda, tienes una persona que está trás tuyo en
el caso de que te cuelgas de la espalda regulando y vigilando esos ganchos y, tienes una
persona en frente tuyo que te agarra del antebrazo para que no te vengas abajo, y luego vas
a ser tú la que se va soltando poco a poco a medida que coges altura. Y llega el momento
que te sueltas del todo y estás en el vació – suspendida.

S: Y la sensación en este momento? Si por ejemplo ya me duele bastante el ponerme


los ganchos, puedo esperar que me va a doler aún más al colgarme de ellos?
J: La percepción de dolor es distinta en cada persona. A mí por ejemplo las perforaciones
me duelen mucho, en cambio el colgarme ya no me duele nada. En cambio hay otras
personas que cuando las perforas parece que no les duele o con menor intensidad, y cuando
pasamos al momento de la suspensión se vienen abajo.
Cuando hacemos una perforación, en el cuerpo se nos introduce una cierta cantidad de aire.
Entonces tenemos que masajear la zona y sacar todo ese aire a través de las perforaciones.
Ahí es cuando también sale sangre. A mí por ejemplo es de las partes que más me gusta.
Sin embargo, es una de las partes más dolorosas.

S: En el video se ve que antes de colgaros haceis pruebas pellizcando la piel a


perforar.
J: Para calentar la zona y prepararla un poco.
F: Por esa razón casi siempre hacemos también un pulling antes de la suspensión
Además sirve para probar como te sentíras con el gancho, para que no tire más de un lado
que de otro, que sería muy molesto. O en esa suspensión complicada de Fran, la del pecho,
se tuvo que bajar porque no podía respirar. Porqué al estar colgado así, no queda espacio
para que los pulmones se expandan.

S: Para hablar un poco de la parte psicológica: Parece que las suspensiones se


practicaban en ciertas tribus (creo que en Filipinas) por motivos espirituales, ¿no?
¿Vuestra idea es entrar en trance, es algo meditativo?
J: La cosa de Filipinas es una cosa muy distinta. Las primeras suspensiones que se datan
empiezan 800 años antes de Cristo. Los tatuajes, las perforaciones y las suspensiones se han
practicado en muchas civilizaciones, desde las más antiguas. Las perforaciones y el tatuaje
indicaban a menudo el estatus social. Todavía hoy día, en ciertas partes de África, cuando
una niña tiene la primera regla, se le hace una perforación para que los hombres sepan que
ya es mujer. Cuando esa mujer es cortejada, se le pone otra perforación para que los demás
hombres sepan que no es virgen.

S: Yo me refería más a que me parecía haber oído que en algunos sitios se practican
suspensiones para entrar en trance através del dolor, algo meditativo. ¿Es ese también
el acercamiento vuestro?
J: La gente nos pregunta si nos gusta el dolor. No nos gusta el dolor. Lo que nos gusta es a
donde llegamos a través del dolor. Es una forma de meditar, es una forma de estar contigo
solo; hay un antes y un después. Si, efectivamente, lo vemos de una manera muy espiritual
y por esa razón nos gusta conocer a las personas que vayamos a suspender. Hay gente que
cobra cuando alguién les pide ser suspendido. Nosotros no hemos cobrado nunca. Porque
en las suspensiones de otras personas hacemos como de “chamanes”. Si cobramos, le
quitamos toda esa energía positiva. Es algo espiritual, lo que pasa es que evidentemente hay
gente que se dedica a las suspensiones como si fuese un deporte, como una locura, o como
un espectáculo. O simplemente para decir que se han colgado.

S: Antes de la suspensión – sobre todo las primeras veces – la gente se tiene que
preparar espiritualmente o psicológicamente? No sé, meditación o algo...
F: Yo creo que son diferentes técnicas para llegar a un mismo estado. Ha habido situaciones
en las que sí hemos hecho una meditación antes de una suspensión, ha habido momentos en
los que hemos estado en un estado de tal felicidad que no ha hecho falta ni eso. No hay una
preparación rutinaria, depende mucho del momento. Y también depende del porque quieres
hacer una suspensión – porque te ha pasado algo muy malo, algo muy bueno o porque tu
cuerpo te lo pide. Esas son las que realmente disfrutamos y aprovechamos como algo
curativo y después de las cuales nos quedamos muy a gusto. Luego otra cosa es que si nos
toca trabajar, si nos toca una suspensión en un día en concreto. En este caso es puro trabajo,
ni meditación ni nada. Pero aún así persisten los nervios y la tensión antes de la suspensión.

S: ¿Qué es lo que os pone nerviosos antes de una suspensión?


J: Tanto si te suspendes a secas como si te preparas mediante meditación no deja de ser que
el dolor es aceptación y superación. Saber y aceptar que lo que vas a hacer te va a doler. Y
qu lo vas a superar – o no.

S: ¿Y os sigue doliendo igual que al principio?


F: Si si, a veces nos duele hasta más. Porque de tanto perforar ya hay durezas en la piel.

S: ¿Hay diferencias entre hombres y mujeres en lo que se refiere a tratar con el dolor?
F: La mujer se perfora mucho mejor y aguanta mejor el dolor porque está preparada para
tener bebés.
J: Tú, por el simple hecho de ser mujer estás mucho mejor preparada psicológicamente para
aguantar el dolor que cualquier hombre. La naturaleza lo ha hecho así. No quiero
generalizar, por supuesto, pero la tendencia es esa.

S: ¿Se podría decir que la gente que hace suspensiones pertenece a una especie de
tribu urbana y comparte más cosas? Como por ejemplo, ser vegetarianos o practicar
el yoga...
F: No creo que sea ninguna tribu urbana, simplemente es una vía de escape para la gente.
Te encuentras gente de todo tipo, desde gente que viene bien vestida con traje a – lo que es
lo más normal - gente que ya estaba metida en el mundo del tatuaje y el piercing. Esa gente
suele ir perforada, le interesa la modificación corporal etc. Se podría decir que si, la
mayoría comparten esas aficiones pero como ya he dicho, hay otra gente también que
muestra interés por las suspensiones, y cada vez más.

S: Me imagino que está totalmente contraindicado beber alcohol o drogarse antes de


una suspensión, ¿no es así?
J: La verdad es que nunca hemos colgado a nadie ni borracho ni drogado, ni lo vamos a
hacer.
F: Pero hay diferentes maneras de hacerlo. Hay gente que incluso se pone anestesia para
colgarse, pero nosotros no compartimos eso para nada, porque no tiene sentido de esa
manera. Para hacerlo así, me pongo un arnés y hago acrobacias aéreas.
J: Y hay gente que se dedica a eso – sólo para decir que se ha colgado. Y el entorno lo ve
como algo impactante y la imagen de esa persona cambia. Pero somos gente corriente,
bebemos, comemos, dormimos; y hemos encontrado nuestro método para vivir unas
sensaciones que son como una droga. Otra gente quizá experimente lo mismo tirándose en
un paracaídas o mediante la meditación.

S: He leído que hay ciertas personas que en vez de perforarse cada vez que se
suspenden se ponen un implante con una pieza que sobresale de la piel y permite
conectar el gancho.
J / F: Lo desconocemos.
J: Lo que sí es cierto es que del mismo modo que el canal que genera un piercing cura con
el tiempo, por ejemplo uno de los padres de la suspensión, Fakír Musafar, tiene una
perforación tan grande que le entra el dedo y la tiene curada, entonces en las suspensiones
ya no tiene que perforarse cada vez.

S: ¿No sería más lógico eso?


J: Si bueno, pero en mi opinión le quita mucho ritual. Tiene que ser doloroso, si no es como
un jardín sin flores. El dolor es la esencia en este caso. El dolor es el que te produce esta
sensación tan especial que se busca y que en cada suspensión es distinta; de esta manera
siempre se convierte en algo nuevo.

S: ¿Y podeis hacer cosas mientras estais colgados? Comer, beber...


J: O jugar al parchís si quieres.