Todo es para bien

Śrīla Bhakti Rakṣak Śrīdhar Dev-Goswāmī Mahārāj explica la visión perfecta que debemos
tener hacia nuestro entorno.
Una visión profunda de la fase causal extrema significa analizar la causa extrema
de todo incidente y no analizar la superficie, no quedarse satisfecho por
interpretar la apariencia, sino mirar hacia lo profundo. Un político serio
[profundo en su visión] no mira superficialmente las cosas sino que las ve a
profundidad: “¿Cuál es el origen de esta insatisfacción, de este movimiento? Su
origen deber ser algo más profundo”.
La inspección más profunda del entorno nos revelará que todo proviene y fluye
a partir de Él, y que Él es amistoso. No hay motivo para quejarse en contra de la
causa suprema. Para conseguir una vida pacífica, tengo que adaptarme. Si no
encuentro tranquilidad en mi vida, entonces la causa vive en mí, no afuera. Las
cosas van en esa dirección.
Cierta vez un erudito alemán dijo: “El Bhagavad-gītā ha martillado este punto: ‘No
te preocupes por el resultado y concéntrate totalmente en tu deber, en cómo
desempeñar tu deber. Concéntrate completamente en eso y nunca en el
resultado. Nunca te permitas quedarte en la relatividad del resultado. Toda tu
atención, cien por ciento, debe ocuparse en el desempeño de tu deber. Es sobre
esa base que puedes hacer el ajuste final y sereno en tu vida. Encontrarás paz en
todas partes si te adaptas de esta manera’”.
Así que, engrasa tu propia máquina y no busques engrasar máquinas que están
fuera de tu alcance. Engrasa tu propia máquina y déjale el resto a Él quien
representa la totalidad.
karmaṇy evādhikāras te
mā phaleṣu kadāchana
mā karma-phala-hetur bhūr
mā te saṅgo ’stv akarmaṇi
(Śrīmad Bhagavad-gītā: 2.47)
Al mismo tiempo, no abandones tu deber. Haz eso que sientas que es tu deber.

De otro modo, te paralizarás como los Śaṅkāritas y Budistas. A cualquier costo
debes mantener tu característica dinámica. Eres una partícula infinitesimalmente
pequeña, pero tienes un pequeño deber, de manera que concéntrate por
completo allí. No te permitas quedar paralizado: “Puesto que no tengo derecho
al resultado, entonces, ¿por qué debo hacer esto?” No seas llevado a la insensatez
por esa tendencia demente. Actívate al máximo. Pon toda tu energía en tu deber;
permanece despierto allí. No te permitas dormir, sumirte en la torpeza o la
apatía. Así, encontrarás la relatividad del mundo perfecto que se presenta
firmemente ante ti.
Este es el consejo del Bhāgavatam y el Gītā. El Gītā nos da las bases, y aquí en el
Bhāgavatam se da el resultado, el lado positivo:
tat te ’nukampāṁ susamīkṣamāṇaḥ
(Śrīmad Bhāgavatam: 10.14.8)
A tu alrededor todo es bondad; solo tú te engañas a ti mismo, eres el engañador
de ti mismo. Estás errado en tu visión. Todo el entorno está bien. Tú mismo eres
el culpable. De modo que, todo tu esfuerzo deber estar en perfeccionar tu propia
persona, cúrate a ti mismo. Eso es lo que se requiere.
Sentado en casa, ¿encontrarás que todo viene hacia ti? No. Más bien, tienes que ir
de regreso a Dios, de regreso al hogar, y partir desde tu actual ego hasta esa
concepción significa dirigirte a la tierra de Dios donde todo es pacífico y bueno.
Hay un dicho: “Todo es para bien”, y en La oda del viejo marinero de Coleridge, se
dice:
"Ora mejor el que mejor ama todas las cosas,
grandes y pequeñas;
Pues, el amado Señor que nos ama,
Él creó y ama a todos”.

Fuente:
De una conversación del 29 de Mayo de 1983

Publicado en: gaudiyadarshan.com

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