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NUEVAS _ CIENCIAS | Tele 0~ rm RS Samia nen PR TOs a i) j } on i LA NUEVAS CIENCIAS SOCIALES La megiaied cade ‘Tho original on ance: L'wnton dn ly wre si La mec or Traducciin: Argeia Catia © els ediein de Presses Universities de France Pari, 1981, ©1981, Premes Universitaires ie France D.R © 1959 por EDITORIAL GRUJALBO, S.A. de CV. Catz San Barolo Nauealpan aim, 252 Argentina Peniene 11230 Miguel Hidalgo, México, DF Este Ure no pure ser eprocide, total ¢ periment sin aulorzacdn ecita del edit ISBN 97045-04549 IMPRESO EN MEXICO PRIMERA PARTE INNOVACION CIENTIFICA Y OBSOLESCENCIA . Qué significa innovar en tas ciencias sociales? .........-.- Pairimonios cientfficos: ¢l progreso acumulativo m las estrellas de la ciencia 4 ve BY | éLas citas bibliograficas son expresién de buena reputacién o de innovacién? We 5. Cementerios de libros SEGUNDA PARTE DE LA ESPECIAL IZACION A LA FRAGMENTACION Y LA HIBRIDACION la recombinacion de fragmentos de 8. Fragmentacién por zona geogrdfica contra fragmentacién analitica TERCERA PARTE LOS MUROS VACILANTES DE LAS DISCIPLINAS FORMALES 9. EI destino de las disciplinas formales: de la coherencia a la dispersion Filosofia Historia . Antropologia . Geografia . Psicologia Ciencia politic: 95 8 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALE! Sociologia . 126 Lingiistice - 130 Econom aie - 333 10. éPor qué la interdisciplinariedad es una nocién engafos me i CUARTA PARTE La INTERPENETRACION DE LAS DISCIPLINAS: FI. PROCESO DE HIBRIDACION 11. La difusi6n de conceptos a través de las di iplinas...... Beeeeprestamio de-meétodos . . s 22. ., eget... 5 1 impacto de la tecnologia... ... 2... Se s repercusiones transdisciplinarias de los descubrimientos La influencia de las teorfas ...... ce ee ee ee 16. Perspectivas, paradigmas, praxis 17. La hibridacién de las revistas cientific 18. El balance de los intercambios entre las sciplinas . |. oe. a QUINTA PARTE RETRATOS D. INTIFICOS HIBRIDOS; LOS MARGINAL 19. Tres tipos ideales de investigador en cien sociales 20. La migracién intelectual entre las disciplinas . . . SEXTA PARTE SRUCITADAS: CUATRO E, , historia sociolégica y método comparativo... 217 s de las ciencias sociales y biolégicas ......... 231 23. La econom{a politica internaciona de varios dominios 245 - 253 Observaciones finales: el nuevo calidoscopio de las cicncias sociales. . 257 Bibliogafa.. os. Sai 265 Indice onoméstico Prefacio Nos preguntamos cémo es que legamos a escribir el presente libro, el cual no se relaciona directamente con nuestro trabajo habitual. Uno de nosotros es socidlogo politico; el otro, economista politico. El primero, que cuenta con una formaci6n en fflosolia e historia, se ha desempefiado sobre todo en cl terreno de la ciencia politica; el segundo, con estudios de economia y ciencia politica, ha publicado ademas investigaciones de lingiiistica. Nuestra meta inicial era mostrar el modo en que Ja ciencia politica esta influida por las demas cicncias sociales. Sin embargo, con gran rapidez verificamos que los diferentes campos tomados en consideracién estan en contacto con otros dominios pertenecientes a disciplinas més alejadas. En virtud de que di- chos dominios poscen, a su vez, conexiones adicionales, no resulta facil cir- cunscribir el objeto de estudio. En el marco de las ciencias sociales, la cadena de interferencias entre las disciplinas no tard6 en manifestarsenos como un fendmeno generalizado. Las discusiones sostenidas a ese respecto con colegas de otras disciplinas no solo confirmaron nuestras hipstesis, sino que también parecicron tocar la cuerda sensible de muchos de ellos. Sus reacciones nos alentaron a continuar nuestra exploracién de las ciencias sociales en su conjunto, labor que desembocd en la redaccidn de la presente obra. Nos esforzamos por reunir pruebas que apoyaran nuestra tesis; para tal efecto, recurrimos al testimonio brindado por especialistas de nucve dis- ciplinas: ciencia politica, sociologia, economia, historia, antropologia, filo- sofia, geogratia, psicologia y lingiifstica. Entre los expertos que aparecen como testigos, y que a menudo habremos de citar directamente, sc hallan muchos de los cientificos mas eminentes del mundo, tanto contempordéneo como del pasado, El tener a tales aliados repartidos en todos los frentes de la investigacién en ciencias sociales refuerza la confianza depositada en nuestra tesis. No obstante, debemos reconocer que el material proveniente de la ciencia politica, la sociologfa, la economia y la historia integra la mayor parte de nues- 9 10 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES tros ejemplos. Hemos concedido a Ia psicologia una menor atencién de la que en realidad amerita. A pesar de ello, consideramos que la amplitud de los ejemplos basta para establecer que el proceso es general en todas las ciencias sociales, En la actualidad, nadie esta en condiciones de dominar mas de un seg- mento cientifico. Nosotros tuvimos la oportunidad de aprovechar los consejos y comentarios de muchos investigadores cn ciencias sociales a todo lo largo de nuestro recorrido, el cual abareé ambos lados del Atlantico y, a veces, ticrras ignotas. Como estos colegas no han visto el manuscrito, resulta evi- dente que ninguno de ellos es responsable de nuestros posibles errores. Este libro aparecié de modo simulténco, en lengua inglesa, en Estados Unidos de América. En la versién francesa, notablemente revisada, hemos dado con frecuencia prioridad a los ejemplos relacionados con el extranjero, debido a que creemos que cl lector francés encontrard por sf mismo y de manera espontdnea numerosos ejemplos ilustrativos en el corifexto de Francia. En la presente obra, conferimos un sentido noble a una palabra que en todos los idiomas se utiliza despectivamente. Dicha palabra es marginal. Aqui la empleamos de acuerdo con la significaci6n literal que tenia en latin: margo = borde. Asi, la palabra en cuestién significa para nosotros estar en Jas fronteras de la disciplina, incluso hallarse a la vanguardia. El progreso cien- tifico se realiza en circulos que no comparten el mismo centro, fendmeno certificado por la historia de la ciencia, donde la nueva frontera aparece como fuente de la innovacién creadora. Paris-Los Angeles Introduccién Tal como lo sugicre el titulo del presente libro, la_principal idea que aqui planteamos es que la innovacién en las ciencias sociales aparece con mayor frecuencia, y-produce resultados mas importantes, en la interseccién de las disciplinas. Este fendémeno constituye a la vez la causa y el efecto de la fragmentacion ininterrumpida de las ciencias sociales en especialidades limi- tadas y de lacfecombinaciGn transversal de dichas especialidades al interior de eso que nosotros denominamos campos “hibridos”. Con el término “interseccidin” quesemos decir el punto de confluencia de dos dominios especializados de disciplinas diferentes. Esta obra no versa so- bre la investigacién “interdisciplinatia”, nocién que incluso rechazamos. En lugar de considerar una investigacidn “interdiseiplinaria", demasiado vasta, mal definida y entrometida, nos parece més apegado a la realidad el observar la combinacidn de dos especialidades contiguas. ¢ libro consiste en el anilisis de dos fases de un mismo proceso, En primer lugar, la especializacién cientifica implica la fragmentacién de disciplinas completas en subdisciplinas; en segundo, cuando esta especializa- cidn llega a sus limites naturales, los investigadores innovadores recombinan los fragmentos en dominios hibridos. Procuramos demostrar que al despla- zarse desde el centro hacia la periferia de una disciplina, al transgredir sus ~{} fronteras y al penctrar en el dominio de otra especialidad, el cientifico dis- / pone de mayores oportunidades para ser creativo. De hecho, gran parte de la investigaci6n creadora cfectuada en un campo determinado puede descu- brirse sencillamente a lo largo de las fronteras del nuevo dominio hibrido. Comenzamos nuestro estudio insisticndo en el hecho de que la investiga- cién cientifica se halla en expansién continua, y denunciando una visién de la ciencia en la cual los reflectores sdlo iluminan a algunas “estrellas”. Exa- minemos la técnica consistente en contar las citas, que a menudo sc emplea para medir la innovacién, y reflexionamos sobre la validez de semejante pric- tica. La innovacin es un fenémeno masivo y aparece segiin frecuencias di- ferentes en cada disciplina. De manera paraddjica, cl progreso es relativa- 11 12 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES mente mas lento en los dominios donde hay mayor cantidad de investigado- res. Cuando muchos cientilicos trabajan cn una disciplina, las principales innovaciones ya han ocurrido. A este fendmeno lo denominamos “paradoja de la densidad”. ~Luego, analizamos los procesos paralelos de la especializacién cientifica y de la fragmentacién de las disciplinas cn “subdisciplinas” y “subdisciplinas de subdisciplinas". Aunque la especializacién sca en si misma indispensable, | lo que nos interesa basicamente es la recombinacién de los fragmentos dentro. de sectores hibridos. La hibridacién sdlo tiene lugar después de Ta especia- lizaci6n. Tlustramos este proceso aludiendo a distintos dominios de la inves- tigacién en ciencias sociales. Nuestras referencias tienen como objetivo cl _— cjemplificar nuestra tesis y no cl de suministrar un anilisis detallado de los asuntos tratados. En la tercera parte, pasamos revista, desde esta perspectiya, a nueve cien- cias sociales “oficiales”. Exponemos el modo en que cada digciplina esta frag- mentada, y la manera en que los investigadores han establecido, en la mayor parte de estas disciplinas divididas, pasarclas hacia los segmentos de las dis ciplinas contiguas. Ilustramos nuestro an: con ejemplos significativos, sin examinar detalladamente el estado de la investigacin prevaleciente en cada disciplina. Este vuelo por encima del “destino” de las disciplinas formales demuestra que, en general, la sintesis “interdisciplinaria” de dos disciplinas maduras constituye un objetivo casi utépico. » Asimismo, analizamos el proceso de hibridacién a través de los caminos que los investigadores toman de disciplinas diferentes, a fin de poder comu- \ nicarse. En consccuencia, estudiamos la difusidn de los conceptos, el présta- O) mo de métodos, cl impacto ejercido por las nuevas tecnologias, la influencia 1) de Tas teorias, la aparicién de reyistas hibridas que hacen el balance de dos subdisciplinas y, por ultimo, tos conflictos entre los paradigmas Los investigadores estén conscicnics de dicho proceso de présiamo, pero rara vez se le ha otorgado la debida atencidn. Por tanto, en la cuarta parte del presente libro, efectuamos un répido examen del “balance de los inter cambios” entre las disciplinas formalcs. En la quinta parte, presentamos tres retratos caracteristicos de investigadores innovadores, y demostramos que, para cellos, resulta cada vez més comtn transgredir las fronteras de las dis- ciplinas clasicas. Estos tipos ideales reflejan en parte la historia de sus dis- ciplinas mediante la sucesi6n “precursores-{undadores-hibridos”. En la sec- cién que versa sobre “la migracién intelectual”, cstudiamos breyemente cl itinerario intelectual de muchos cientificos y analizamos de modo sumario sus caracteristicas comunes. En la ultima parte de esta obra, examinamos con mayor atencién cuatro sectores hibridos: la sociologia hist la confluencia de la biologia y las cien- cias sociales; la economia politica internacional, y el coqueteo entre la economia y la psicologia. Estos cjemplos fucron seleccionados debido a su variedad. INTRODUCCION — 13 Resulta interesante corroborar que la mayor parte de las investigaciones realizadas en la sociologia de la ciencia versan sobre topicos muy dilerenies y que suelen relacionarse exclusivamente con las ciencias naturales, Ambas caracteristicas fueron enfatizadas en la obra ya desde ahora clasica de Robert Merton, La oe de la ciencia (cdicién original inglesa, 1973; version en castellano, 1977), donde se analiza el medio sociocultural de la ciencia y las cuestiones éticas planteadas por la investigacién cientifica, asi como los sistemas de recompensa, la organizacion, el reclutamiento y otros aspectos concernicntes al progreso de la ciencia. A pesar de que los proble- mas tratados por Merton tienen gran importancia, a nosotros nos interesan otros asuntos, los cuales podrian considerarse de todos modos ingredientes de la misma sociologia de la ciencia. Hay muchos tdpicos interesantes que se derivan de la sociologia de la ciencia y que nosotros hemos evitado abordar deliberadamente en el presente libro. Por ejemplo, no iMtentamos averiguar por qué los grupos de cientifi tienen enfoques particulares de la’realidad social. No nos preguntamos s la existencia de normas cientilicas universalmente validas, ni si los modelos de la ciencia occidental son producto de cierto tipo de sociedad. No refle- xionamos sobre la factibilidad de las, ciencias sociales libres de todo valor moral. No indagamos si los socidlogds, psicdlogos, historiadores 0 filésofos procuran despojarse de determinadgs, valores, a semejanza del bidlogo que manipula embriones. No estudiamos fa influencia ejercida por los investiga- dores sobre las opciones politicas u otras actividades sociales, aunque esto sea también de la incumbencia de la sociologia de la ciencia. No exploramos las bases psicolgicas y cognitivas de una epistemologia cientifica, ni eso que Jean Piaget ha denominado “la epistemologia genética”. Con todo, para no- sotros es fascinante observar que la investigacidn actual en filosolia y socio- logfa de la ciencia juzga necesario inspirarse en la genética, la psicologia y la neurologia, entre otras disciplinas (véase, por ejemplo, Wilcox y Katz, 1984). Para nosotros, no se trata tampoco de considerar la filosoffa de la ciencia social, o la validez cientifica de las tcorfas sociales, sino Gnicamente_para advertir que la mayorfa de los investigadores admiten que el trabajo progresa de manera adecuada en su propi aminamos la forma en que las comunidades cientificas construyen cl conocimiento en un sentido epis- temoldgico, ni cl modo cn que tales comunidades consiguen, al menos tem- poralmente, convenir cn la validez cientifica de ciertas teorias, conceptos 0 datos; al respecto, nos contentamos con observar que lo hagan. No estudia- mos los numerosos problemas derivados de la escucla “constructivista” de la sociologia de la cieneia, tal como aparccen en los trabajos de Karin Knorr- Cetina, Bruno Latour, Michael Lynch y Steev Woolgar. En muchos de estos trabajos, se ha utilizado un enfoque etnogrfico para analizar la labor de los investigadores en ciencias naturales, en particular aquélla efectuada dentro de los laboratorios, cuyo tratamiento en cl presente libro hemos rehuido 14 LAS NUEVA $ CIENCIAS SOCIALES intencionalmente. Todos esos trabajos plantean preguntas interesantes, pero que no se relacionan de modo esencial con los asuntos que nosotros decidi- mos abordar. <<. En general, no podemos ser clasificados ni dentro de la sociologia de la encia tradicional, es decir, “la elucidacidén de disposiciones normativas ¢ institucionales que permitan a la cicncia... existir y funcionar cficazmente”, ni dentro de la sociologia del conocimiento cientifico, tal como son definidas por H. Collins en un articulo reciente (Collins, 1983, pp. 266-267))La primera tiende naturalmente a concentrarse en el estudio de las relaciones mutuas entre los cientificos y, por una parte, sus instituciones y, por la otra, la so- ciedad en su conjunto. Este enfoque saca a los cientificos del campo de la ciencia pura, para situarlos en aquél de los fundamentos sociales de la cien- cia. La segunda asume con gran rapidez un cardcter filoscfico. En efecto, la | posicion de los investigadores en ciencias sociales se resume en la alternativa / siguiente: sea que admitan como postulado la existencia dt una verdad ob- SF > jetiva y reflexionen entonces sobre los medios utilizados por los cientiticos \ para descubrirla; sea que considercn que s6lo hay verdades relativas y estu- | dien por tanto el modo en que los cientificos se las arreglan para lograr que | sus afirmaciones sean aceptadas como hechos indiscutibles. Nosotros no_pre- | ferimos evitar cl-andlisis de-tales. problematicas. porque nos parezcan irrele- yantes, sino porque no desempefian un papel esencial en nuestro objetg de estudio. “En cierto sentido, hemos restringido intencionalmente esta obra, a pesar de su generalidad (y concisién). (Nosotros presentamos un panorama de los procesos de fragmentacién y reaiticulacién de las disciplinas pertenecientes Pa las ciencias sociales, analizamos las causas de ambos fendmenos ¢ ilustre mos la manera en que Se han desarrollado tales procesos,> a Nos sorprendié conlirmar que se han cfectuado muy pocos trabajos en esta materia, no obstante los incontables autores que examinan las cuestiones arriba mencionadas. A pesar de la abundancia de interrogantes concernientes a eso que se ha calificado abusivamente de “interdisciplinariedad”, no existe casi ningiin andlisis de este proceso. Algunos estudiosos han abordado el pro- blema desde la perspectiva de una subdisciplina particular o, incluso, de una disciplina en su totalidad. Son muy pocos aqucllos que han sospechado que este fendmeno podria tener caracter general. Nuestros predecesores mas pr6- ximos en este dominio son algunos investigadores de la Universidad de Chi- cago (White, ed., 1956; Campbell, 1969), asi como David Easton, quien en siete breves paginas maniliesta una asombrosa presciencia; teniendo cn cuen- ta que dichas paginas fueron escritas hace unas Cuatro Géeadas (Politica mo- derna: un estudio sobre la situacion de la ciencia politica, edicién original in- glesa, 1953; versidn en castellano, 1966, pp. 103-110). Otros autores se han interesado en disciplinas particulares, tales como la antropologia (Firth, ed., 1967 [1974]; Mead, 1961; Plakans, 1986); la econo- INTRODUCCION 15, mia (Hirshleifer, 1985; Hogarth y Reder, 1986); la ciencia politica (Lipset, 1969), y sobre todo las relaciones entre la historia y la sociologia (Besnard, 1986; Braudel, 1960 [1962]; Burke, 1980 [1987]; Cahnman y Boskoff, eds. 1964; Knapp, 1984; Lipset y Hofstadter, eds., 1968; Thrupp,-1957; Tilly, 1981). Este proceso puede observarse en todas las ciencias sociales. Para tener una perspectiva general de las nueve disciplinas, la obra monumental com- puesta de tres volumenes Main Trends in the Social Sciences (1970-1978), elaborada y publicada bajo los auspicios de la unesco (Organizacién de las Naciones Unidas para la Educacién, la Ciencia y la Cultura), constituye un buen comienzo. Los autores incluidos en este libro estudian la innovacién tal como aparece en cada disciplina espeeitica, pero sin alejarse de un punto de vista general, y s6lo algunos de cllos sc interesan cn el cruce de fragmen- tos de ciencia: Con respecto a la innovacién cientifica, la obra Advances in the Social Sciences (1986), de Degsch, Markovits y Platt, cs una contribucién intere- sante. Sin embargo, existe una minima relacién entre este libro y el nuestro. Por ejemplo, los tres autores examinan esencialmente un centenar de inves- tigaciones, consideradas como'las mas importantes, mientras que_nosotros creemos que la innovacisn_es_un fengmeno masivo; de hecho, denunciamos la teoria implicita de la existencia de ‘un sistema de “estrellas en el campo de la ciencia, semejante al presentado en-gu anilisis. Por otra parte, ellos prestan muy poca atencién a los procesos que nosotros examinamos, tales como la obsolescencia cientifica y cl rendimiento deereciente de la investigacién en los dominios donde hay una plétora de estudiosos. Nuestro tema principal, a saber, la recomposicién de las ciencias sociales mediante la rearticulacién de fragmentos de diferentes disciplinas cientificas, no es tratado cn ningun pardgrafo de la obra mencionada. Una de las razones que pueden explicar por qué no ha sido estudiado hasta ahora ese fenémeno de rearticulacién es cl propio desarrollo reciente de dicho fenémeno. En efecto, durante los ultimos 30 afos, hemos presenciado més rupturas y reajustes en cl marco de las ciencias que a lo largo de todo el milenio que esta por concluir. Debido a que este proceso se remonta en el caso de las ciencias sociales a unas cuantas décadas, y en virtud de su rapida accleracién cn cl transcurso de ese breve periodo, sc le interpreta deticientemente. No obstante, hace ya tiempo que los investigadores cn ciencias sociales toma- ron plena conciencia del fenémeno de especializacién-fragmentacién-hi- bridacién que ha tenido lugar en sus disciplinas, el cual no queda suficien- temente explicado con base en el concepio tradicional de igacion interdisciplinaria” No existe un consenso sobre los contornos del conjunto de las ciencias sociales. La sociologia, la antropologia y la ciencia politica constituyen su | nicleo. La mayorfa de los cientificos estén de acuerdo cn incluir también dentro de ese nucleo a la economia, la psicologia social y la historia. Ahora 16 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES bien, Ia psicologia, la geogratfa, la demogratfa, la arqueologia y la lingiifstica son consideradas en parte como ciencias de la naturaleza, pero una definicién amplia las ubica igualmente en el campo de las ciencias sociales. A pesar de que la psicologia experimental, la psicologia social y la lingiifstica pueden recurrir a los métodos utilizados de modo ordinario en las cien naturales, forman parte de manera evidente de las ciencias sociales. Algunas subdisciplinas de Ia filosofia, de la pedagogia y del urbanismo podrian ser situadas también dentro del terreno de las ciencias sociales. La dificultad para establecer una clasificacin a este respecto proviene de! hecho de que cada disciplina csté fragmentada, esto es, dividida y subdividida. En consecuencia, las especialidades resultantes son reacias a todo intento de clasificacién. Por ejemplo, mientras que muchos tienden a incluir la historia del arte en el dominio de la literatura, abundan los enfoques sociolégicos en la materia. <1 problema se complica «in mas cuando nos ubiewmos ch una perspectiva internacional, porque las definiciones varian de un pats a otro)La demografia es una disciplina completa en muchas de las naciones europeas, pero es tni- camente una subdivisién de la sociologia en Estados Unidos de América. La arqucologia suele considerarse un sector autGnomo en Europa, mientras gue sdlo constituye una especialidad de la antropologfa en Estados Unidos’ de América. En algunos paises, la arqueologia esta estrechamente relacignada con el arte (como se puede apreciar en la colecci6n del Kunsthistorisches Museum de Viena); en otros, se vincula a la “prehistoria” y, por tanto, se integra a la historia. Frente a todas estas dilicultades, nosotros preferimos utilizar una definicién amplia y no dogmatica del campo de las ciencias so- ciales Primera parte Innovacion cientifica y obsolescencia La innovaci6n se halla en el centro del presente libro, porque el lugar donde ella tiene més posibilidades de ocurrir es aquél en el cual convergen por lo menos dos subdominios. Sin embargo, no resulta facil definirla. La creativi- dad, término relacionad® con el de innovacién, es un concepto inasible, a pesar de la amplitud de la investigacin psicolégica en esta materia. Ciertos investigadores han definido la creatividad como la combinacién original de dos 0 mas ideas, sin explicar con precision cémo realizan esta operaci6n los individuos creativos. Sin duda, tal intgrpretacion cs Sugerente para los obje- tivos que nos hemos fijado; empero, €l tomar esta definicién como un equi- valente de la nocién de innovacién volveria tautolégica nuestra tesis. Nosotros definimos la_innovacién como la _aportacién de algo _nucyo al conocimiento cientifico. Dicha aportacién, grande o pequefia, debe examinarse en su_contexto entifico. La innovacién esta distribuida desigualmente no slo entre los cientificos, sino también entre los dominios de la ciencia. Ade- mas, esta repartida de modo dispar al interior de estos dltimos. Li 6 tiene una historia en-cada dominio y la acumulacién de innovaciones s produce un_“patrimonia” de conocimiento. Los subdominios poseen, a la vez, fronteras y centros, y la innovaci6n adopta formas diferentes segun se sittie en los bordes o en el centro. En este tiltimo, las innovaciones suelen tener un alcance mas limitado, cercadas por una multitud de investigadores que comparten las mismas hipétesis y utilizan las mismas anteoje- ras. En_cambio, las zonas fronterizas de los subdominios presentan el potencial més grande de innovacién. No s6lo estén menos densamente pobladas, lo que brinda un espacio més amplio para su desarrollo, sino que ademas las combina- ciones acertadas de materiales provenientes de dos subdominios permiten en ge- neral que la creatividad tenga un mayor alcance. De hecho, la acumulacién mas grande de progreso tiene lugar en las intersecciones de los dominios. Lo anterior no significa que la mera combinacidn de dos especialidades hara del investigador un gigante. El cientifico no necesita ser una estrella para con- vertirse en un innovador hibrido. La innovacién es un fenémeno masivo. 19 1. éQué significa innovar en las ciencias sociales? Todo investigador que sc precie de serlo desea innovar. Algunos tienen am- biciones grandiosas; otros se contentan con afadir unas cuantas picdras a la construccién del edificio cientifico. {Cémo produjeron sus descubrimicntos los innovadores dc sigles pasados? ¢Es acaso una cuestién de genio personal o existen estrategias que contribuyen a que el estudioso saque el mayor par- tido posible del talento que se le ha concedido? Para responder a tales preguntas, debemos intentar ante todo jdentificar alos innovadores. En Estados Unidos de América, hay aproximadamente 150 000 profesores de ciencias sociales que trabajan en cl primer nivel de educacién universitaria, es decir, enize 10 000 y 50000 para cada una de las disciplinas pertenecientes a ese campo (clr. Clark, 1987, pp. 12 y $5). A dicha cantidad se puede agregar 30 000 prolesores que laboran en Japén, 20 000 en Alemania, y un numero cquivalente en Gran Bretafia y Francia. Segin el pais y la disciplina, se puede afadir también a los millares de egresados contratados por los organismos gubernamentales, institutos del sector privado y otras instituciones dedicadas a la tigacién. No todos estos investiga- dores. pe trabajos, y no todos los articulos salides a la luz son forzosa- mente titiles para los demas investigadores. Mas de Ja mitad de las personas, que obtuvicron el doctorado cn sociologia en Estados Unidos entre la década} de los treinta y aquélla de los cincuenta han publicado al menos un articulo| o un libro. Sélo un tercio del total ha logrado ser citado en una o m jones, lo que corresponde a las dos terceras partes de los autores publi- cados (Chubin, 1973, p. 188). Ahora bien, écuintos de estos ultimos podrian ser considerados innovadores? Al respecto, resulta imposible ofrecer una contestaci6n indiscutible. No cs una tarea sencilla definir la innovacién, porque Ia ciencia puede avanzar, mediante aportaciones sucesivas, a paso de tortuga. Consideremos ef caso del lingiiista que analiza las lenguas de Nueva Guinea, territorio res- pecto al cual no sc han trazado mapas geogriticos precisos y que desde luego no se ha estudiado de modo suficiente. Todos los. hallazgos que cl investi- 21 22 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES gador rcunicra serfan nuevos, pero no forzosamente relevantes. Sin embargo, no estamos en condiciones de despojar a ese trabajo de su caracter novedoso, puesto que con base en él la ciencia progresa. Ahora bien, algunos de tales estudios desembocan en _descubrimientos de_gran_importancia_tedrica, pero es difici uiza amiposs le — saber _por_anticipado cudles serdn_los mas re- En muchas lenguas se establecen distinciones entre los nombres jamento en aquello que esté animado y aquello que no lo est4; em- pero, la verdadera comprensidn del papel desempefiado en el lenguaje por esta diferenciacién no ha podido lograrse sino por medio del anilisis siste- mitico de varias de las lenguas utilizadas en Australia, Los primeros grama- ticos que se consagraron al estudio de estos lenguajes no podian adivinar la funcidn cumplida por esas distinciones. Los etndlogos constituyen otro ejem- plo: cada cultura examinada aumenta nuestros conocimientos, pero sélo al- gunos de estos estudios Ilegardn a tener el valor y ka importancia de los tra- bajos efectuados por Bronislaw Malinowski, A.R. Radcliffe’Brown y Margaret Mead. Aunque las diferencias son desde luego atribuibles en gran parte al talento de los investigadores, influye también cierta dosis de suerte, la cual hace que determinadas culturas sean mis interesantes que otras. Sin duda, la antropologia seria muy distinta si los habitantes de las Islas Trobriand, estudiados por Malinowski, no hubiesen practicado el sistema de comercio intertribal denominado kala A No podemos de ninguna manera rechazar a los investigadores que se con- tentan con recolectar datos, aunque su trabajo no sea tan importante como el de Malinowski. Después de todo, los descubrimientos de Copérnico sdlo ‘Tueron posibiesgracias a la informacién reunida por Georg Peuerbach y Johannes Miiller. El principal hallazgo siguiente —las leyes de Kepler— no habria tenido lugar sin la enorme labor de observacién de los movimientos planetarios realizada por Tycho Brahe. En el dominio de las ciencias sociales, el estudio de Joseph Greenberg en torno a los universos del lenguaje no se habria levado a cabo cn ausencia de la gran cantidad de gramiticas escritas por linguistas que efectuaron trabajo de campo. Los tedricos de las ciencias sociales que investigan una perspectiva histérica deben apoyarse en las mo- nografias preparadas por los historiadores que han tamizado toda una mole de fuentes primarias. Nunca resultara facil saber con anticipacién cual sera el dato més interesante de todos los recolectados. Sin duda, una buena coleccién de datos no puede integrarse en el vacio. En el prefacio de su Adas (1914), Paul Vidal de La Blache planted sezinta- mente este problema con respecto a la geogralia: “Consideradas por sepa- rado, las particularidades que constituyen la fisonomia de un paisaje son significativas como hechos; sélo cuando se les relaciona con la cadena de sucesos de la que forman parte, se vuelven significativas en calidad de ideas cientificas”. En ciencia politica, aparecen cada aio numerosos articulos que presentan los resultados de los procesos electorales recientes, asi como un éQUE SIGNIFICA INNOVAR EN LAS CIENCIAS SOCIALES? 23 andlisis de su significado. A pesar de su gran utilidad como colecciones de datos, tales articulos tienen mayor interés cuando emplean la nueva infor- macién reunida para confirmar o invalidar las teorfas existentes. Asi, sdlo estos dltimos trabajos no son Gnicamente colecciones aici de ) datos, sino también contribuciones novedosas a la ciencia. Tanto el acopio la interpretacién de datos son quehaceres importantes: una coleccion | de datos que carezca de interpretacién y que no se fundamente en una teorfa, tiene poco valorp/Debido a que la mayoria de los recolectores de datos estén conscientes de” dicho peligro, suelen interpretar o explicar la informacién presentada. Al menos, asi ocurre entre los mas innovadores de ellos. Ademas de la confluencia de series nuevas de datos y las teorias existentes, | se puede caracterizar también la innovacién por el hecho de que muchos \trabajos surgen en torno a hipdtesis importantes, incluso en dominios muy Jincisivos. Podemos citar como ejemplo el sistema de partidos politicos de los ( paises escandinavos; pof’ una parte, esta la hipdtesis de Stein Rokkan, quien explica el origen y la persistencia del sistema de cinco partidos en Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Succia; por la otra, sc halla la hipétesis de Bull y Galenson, quienes refieten el grado de radicalizacién de los partidos socialdemécratas de la regién. Casi todas las investigaciones concernientes a la vida politica de estos paises aluden a una u otra de ambas hipétesis. En estos trabajos se perfeccionan las aplicaciones de las hipdtesis en cuestidn a las distintas zonas interiores de las naciones nérdicas, a las desviaciones que se han manifestado y a la aparici6n de nucvas cuestiones politicas, y se so- mete a prueba su drea de aplicacién a la luz de los conocimientos nuevos. Aunque ninguno de estos estudios ha refutado completamente las hipdtesis mencionadas, si las han mcjorado en gran medida. La ciencia progresa con base en este tipo de trabajos y debemos conceder a cada mejora una parte de innovacién. Con todo, resulta evidente que los principales innovadores \ siguen siendo Stein Rokkan, Edward Bull y Walter Galenson, sin cuya labor no habrian podido surgir todos los desarrollos posteriores. Otros investigadores han contribuido al_perfeccionamiento metodoldgico de ciertas teorias. Por ejemplo, una docena de estudiosos han mejorado los datos y la metodologfa del articulo clésico de Seymour Martin Lipset deno- minado “Les conditions sociales de la.démocratie”, y han presentado de mo- do mas convincente la tesis formulada por ese autor. Ambas cosas ayudan al avance de la ciencia. Otros trabajos importantes son-aquéllos donde se retoman o afinan inves- tigaciones antiguas ya olvidadas, y que no poscen el carécter novedoso que sucle asociarse con la innovacién. El articulo “Le code opérationnel”, de Alexander George, constituye un intento de reconsideracion de las tesis de Nathan Leites. La nueva formulacién y las explicaciones ofrecidas por Geor- ge son relevantes y tiles, quiza en mayor grado que cel texto original del cual se derivan. 6Podemos entonces evitar la clasificacién de este trabajo 24 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES como innovador? Sin duda, la actualizacién del pensamiento de los investi- gadores del pasado, dirigida a incluir tales ideas en los debates del presente, no es una labor desdeiable. Todos estos afinamicntos se hallan en el niicleo de aquello que Thomas Kuhn (1962 [1971]) ha denominado “ciencia normal”. Debemos tener en mente, como lo ha sefalado Derek de Solla Price, que “las eminencias siguen siendo excepcionales. No se pucde valorar a todos los cientificos tomando como punto de comparacién a un Newton o un Einstein, del mismo modo que tampoco podemos juzgar el impacto tecnoldgico de la ciencia conside- rando tnicamente el caso de los transistores” (Solla Price, 1975, p. 130). bien menos espectaculares que aquéllos de revolucién cientifica, estos perio- dos de progreso mediante aportaciones sucesivas constituyen el motor prin- cipal del proyceto cicntifico. Ningin anilisis sobre la innovacién puede pa- sarlos por alto, aunque “la ciencia normal” no sea la forma mas visible de la ciencia. r Resulta tentadora la opcic n de definir una escala Gnica de medida de la innovacion; pero seria imposible conseguir scmejanie definicién, en virtud de la multiplicidad de formas que asume la innovacin y de la dificultad de precisar la importancia relativa de cada una de ellas, éSg debe tener en cuenta la densidad de un ensayo casi incomprensible para.la mayoria de los investigadores 0 el nimero de veces en que determinadg@trabajo es citado por otros? Los tres voliimenes del World Handbook of Political Social Indicators, pre- parados por Bruce Russett, Charles Taylor, Michael Hudson y David Jodice, se cuentan entre las obras de ciencia politica mds citacas en su época. Sin embargo, se trata de una forma de innovacidn diferente de aquélla resultante de los trabajos que otros autores han podido electuar con base en tales datos, del mismo modo que la informacién reunida por Tycho Brahe en torno a los movimientos planetarios constituye un tipo distinto de innovacién en relacién con las leyes de Kepler. Cuando las innovaciones difieren en el modo sefalado, resulta dificil clasificarlas de acuerdo con una escala unica de medida. Desde luego, Ja_extensién de un estudio no constituye un critero de su grado de innovacién; noes un indicador de la importancia de los andlisis ahf contenidos, a diferencia de lo que parecen pensar ciertos universite trios. Frederik Jackson Turner elabor6 tres ensayos que todos los estadouni- denses cultos conocen: The Significance of History (1891), Problems in Ame- rican History (1892) y The Significance of the Frontier in American History (1893), cuya extension es de 16, 12 y 25 paginas respectivamente. En cambio, el gran historiador Leopold von Ranke escribid 55 libros, entre los cuales destaca Histoire de la Prusse, compuesto de 12 volimenes. Ambos autores son importantes historiadores y seria inutil cl intentar establecer un orden de clasificacién para sus trabajos, si bien Turner aporta mas innovaciones QUE SIGNIFICA INNOVAR EN LAS CIENCIAS SOCIALES? — 25 por pagina escrita. Su concisién le ascgura una gran dilusién incluso en la actualidad. Se pueden incluir otros ejemplos que ilustran las virtudes de la concisién. Al principio, la teoria de los bienes publicos de Paul Samuelson ocupaba tres paginas, pero sirvid de punto de partida para el estudio de un tema impor- tante tanto en economia como en ciencia politica. Aunque el articulo “Eco- logical Correlation andthe-Behavior6f Individuals”, de W.S. Robinson (1950), s6lo tiene una extensién de seis paginas, inst6 a toda una gencracién de investigadores @ renunciar al andlisis ecolégico en los campos de la so- ciologia, cl urbanismo, la geograffa, la ciencia politica y la demografia. La contribucién “The Law of the Primate City”, elaborada por Mark Jefferson y publicada en 1939 en la Geographical Review, sc reduce a sicte paginas. ‘Ahi se recurre a los métodos de la estadistica para proponer una nueva teoria en los intersticios de la geografia y la demogratfa. Asimismo, hay obras en las que s6lo uno de sus Capitulos es verdaderamente innovador. Por ejemplo, el libro Passing of Traditional Societies, de Daniel Lerner, contiene un capitulo donde se establece por primera vez una relacién interesante entre los pro- cesos de urbanizacion, el grado de instrucciGn, los medios de comunicacién de masas y la participacién politica. Con esc objetivo, se toman_prestadas técnicas estadisticas, asi como materiales de diversas disciplinas. El capitulo en cuesti6n es citado con gran frecuencia, sobre todo por autores que no suclen referirse jamas al resto del libro. Al lector le resultara sencillo acor- darse de otros trabajos concisos pero muy innovadores. El_aspecto_més_importante_por_cansiderar_cn_materia_de_innovacion que los innovadores modernos no prcetenden-abarear-una-disciplina-comple: ni siquiera sus partes més vastas, sino a lo sumo una rama limitada. Como se ha podido confirmar con base en los ejemplos de trabajos densos y con- cisos, el enfoque interdisciplinario que todo lo quiere englobar no es de ninguna manera necesario ¢, incluso, resulta indeseable. La_especializacién es esencial. Si claboréramos una lista que incluyese a los innovadores én un dominio y otra que contuviera a los innovadores en un segundo dominio vinculado al primero, advirtiriamos que sdlo unos cuantos nombres figurarian en-ambas fistas;:Veamos; por ejemplo, el caso de los trabajos que versan jativa, t6picos claramen- te emparentados. Entre los Tyce eae que han realizado mas aporta- ciones al estudio del neocorporativismo se hallan Philippe Schmitter, Suzan- ne Berger, Gerhard Lehmbruch y numerosos universitarios escandinavos; con respecto al estudio de ja demoeri consociativa, podemos citar a Arend Lijphart, David Apter, Val Lorwin, Jirg Steiner, Gerhard Lehmbruch, Kenneth MacRae, G. Bingham Powell y muchos otros, A pesar de que se trata de temas interrelacionados, los nombres apenas coinciden. Debido a tal especializacién, sucle ocurrir_que desdefemos las innovacio- nes surgidas en sectores diferentes.del-nuestro, como resultado de Ta falta de interés cn_los problemas que otros intentan resalver. Para evitar seme- jantes olvidos, habria que definir la innovacin con base en criterias internos de la‘especialidad en cuestion. Sdlo un especialista de un sector determinado puede definir aquello que posee un cardcter innovador dentro de su dominio. Se trata, en resumidas cuentas, del principio de evaluacién por sus iguales. Cuando haya incertidumbre con respecto a la naturaleza innovadora de un snétodo, concepto © trabajo, seria preferible pecar por exceso que por de- /fecto. Lo cual no significa que todo deba aceptarse; pero, ante la menor duda, lo mejor es suspender nuestro juicio y permitir que los especialistas de cada subdisciplina se encarguen de valorar el trabajo de sus colegas. Al hojear libros y revistas, nos damos cuenta con toda claridad que la innovacién es un fenémeno masivo. El indice del Handbook of Sociology (Smelser, ed., 1988) contiene aproximadamente 3 000 nombres y existen se- tias dudas de que la lista incluya de manera exhaustiva a todos los innova dores. En cada uno de sus nimeros aparecidos @ lo largo"del dltimo decenio, la American Political Sciencie Review ha dado cuenta de un centenar de obras, es decir unas 400 por aho; en la década de los sesenta, el ritmo era de alrededor de 200 anuales. Lo cual suma un total de 8 000 én un cuarto de siglo; aun asi, debe considerarse que esa cantidad no represegta la tolalidad de libros publicados cn esta disciplina. Aunque solo la,cuarta parte de estas obras tuviera un cardcter innovador, estariamos hablando de unos 2 000 libros innovadores, sin contar los innumerables articulos aparecidos en revistas. Desde luego, no se puede atribuir esta explosién editorial a verdaderas innovaciones, sino al imperativo de “publicar o desaparecer”. Los universi- tarios se ven precisados a publicar, pero nada los obliga a citar trabajos carentes de interés. Con ciertas precauciones, es posible utilizar 1a cantidad de referencias como indicador de la innovacién (clr. el capitulo 4). El Social Sciences Citation Index muestra con bastante nitidez la extensién del empleo de remisiones y parece sugerir la existencia de montones de trabajos dignos de citar en las ciencias sociales. Sin duda, la importancia de las referencias es muy variable. Si se lleva a cabo un trabajo estadistico relacionado con el ridmero de citas incluidas por articulo anualmente, se descubriré que la me- diana es uno, mientras que la media es mas de cuatro, lo que quiere decir que sdlo una cantidad reducida de articulos es referida con frecuencia. Si en la década siguiente @ su aparicién un articulo jamas es citado por los especia- listas de la disciplina, se pucde coneluir con certeza que no se trata de un trabajo innovador (con algunas excepciones). Pero, entonces, aqué se puede inferir de los articulos que si han sido referidos? Al respecto, tendemos a ser generosos. Algunos trabajos, aquéllos que apenas son citados, pueden considerarse innovadores menores; otros, los ampliamente referidos, revolu- cionarios. La mayor parte de los articulos se ubica entre ambos extremos, Esto es valido para todas las disciplinas formales. iQUE SIGNIFICA INNOVAR EN LAS CIENCIAS SOCIALES? 27 éCudl es el umbral minimo de la innovacién? Para contestar esta pregunta, es preferible comenzar con la exposicién de algunos ejemplos: un investiga- dor que intenta mejorar el coeficiente de correlacién descubierto por otro estudiosos contribuye al avance de la ciencia, pero lo hace en un grado me- nor. Y se puede decir lo mismo de muchos trabajos que abordan aspectos residuales. En el dominio de la psicologfa, los experimentos poco originales pero innovadores son de utilidad para los demas investigadores, pero siguen careciendo de gran importancia. A menudo, los economistas tratan de per- feccionar los modelos matematicos elaborados por sus colegas, mediante la correccién de dichos modelos o la reformulacién més concisa y elegante de los mismos. Podemos considerar incluso este tipo de trabajo como innovador, aunque poco relevante. Desde luego, en el extremo contrario se ubica la aportacion de Darwin. c Resultarfa muy dificil determinar con precisién la distribucién de los tra- )bajos cientificos @ lo larg6 de una escala continua que midiesc la innovacion; { aunque, si es posible efectuar estimaciones al respecto. Incluso, hay quienes “han Ilegado a sugerir Ia existencia de una especie de ley de productividad de los cientificos, la cual nos muestra que la innovacién es un fendmeno masivo y que se reparte de manera dispar entre los investigadores. La “ley de productividad de Lotka-Price” planiea que la cantidad de cientificos que publican un numero n de articulos es:igual a k/n?, donde k es una constante. Lo cual significa que por cada 100 investigadores que publican un articulo, habré 25 que publiquen dos, 11 que publiquen tres, 8 que publiquen cuatro y 4 que publiquen cinco. Asf, la mitad del total de las publicaciones queda asegurada por aproximadamente 10% de los cicntificos. No obstante, la masa de trabajos de investigacién realizados es considerable. Ahora bien, con res- pecto a la-practica-de citar la obra de otros autores, se pucde advertir que sigue mas 0 menos un modelo similar. Un estudio sobre los articulos publi- cados en tres revistas de sociologia durante 1960 scfala que 55% del total de las referencias se relacionan con Gnicamente 12% de los autores citados, y que alrededor de dos iercios de los artfculos son referidos por lo menos en una ocasidn, excluyendo por supuesto las autocitas (Oromaner, 1977, p. 127). Esto se ajusta bastante a la ley de Lotka-Price. Veamos otro ejemplo: segiin nuestras estimaciones, apenas 3% de las 10 000 citas contenidas en el Handbook of Sociology (Smelser, ed., 1988) aluden @ uno de los cinco “mons- truos sagrados”: Karl Marx, Max Weber, Emile Durkheim, Talcott Parsons y Robert Merton; las 97% restantes se reparten entre otros tres millares de autores. De nuevo, esto corrobora la ley de Lotka-Price. Desde luego, no. hay que esperar una precisién muy grande en los resultados arrojados por la “ley” en cuestidn, y nosotros debemos recordar que dicha ley no aclara nada en relacion con eL"‘cardcter_innovador”, e| cual sigue siendo un con- cepto no cuantiticable. Empero, si se le considera una ley empfrica, corro- borada tanto por los libros como por los articulos, entonces puede ser Gti 28 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES cn calidad de hipdtesis de trabajo durante el estudio de la distribuci6n de la innovacién dentro de las comunidades cientificas. Se han llevado a cabo estudios que versan sobre las innovaciones de gran importancia. Karl Deutsch, John Platt y Dieter Senghaas (clr. Deutsch, Mar- kovits y Platt, 1986) han elaborado una lista relevante de las innovaciones ocurridas en las ciencias sociales durante cl siglo xx. Para ellos, la innovacin es “un proceso que aporta una contribucién sustancial a una disciplina de- terminada”. La lista de Deutsch, Platt y Senghaas contiene algunas de las innovaciones més importantes de las ciencias sociales; pero, alude a aquéllas de un nivel tan elevado que serfan muy pocos los sabios que tendrian la oportunidad de quedar incluidos. Ademias, esta lista es, desde ciertos puntos de vista, bastante peculiar: se apoya en un fuerte prejuicio que privilegia los enfoques globales (como las teorias de las élites), en detrimento de los des- cubrimientos especificos (“la ley de hierro de la oligarquia”), y no se interesa verdaderamente en los trabajos individuales. Esto implica la exclusién de numerosas investigaciones innovadoras y, sobre todo, de hallazgos en las sub- disciplinas especializadas que no sean forzosamente determinantes para las ciencias sociales. Asimismo, su lista pasa por alto los progresos de orden acumulativo, como aquéllos donde los investigadores recurren a innovaciones: ya cxistentes para Ilenar las lagunas entre las diferentes subdisciplitas. Por otra parte, estos autores omiten descubrimicntos importantes, sin ofigcer ex- plicaciones legitimas. Alex Inkcles (1986) ha demostrado que, extrafiamente, son muchas las innovaciones en el dominio de la sociologia que ellos no tienen en cuenta, y lo mismo puede decirse de las demas disciplinas. Otra particularidad de Ia lista mencionada es que clasifica entre las innovaciones descubrimientos que pertenecen al campo de la praxis: la estrategia de la trans- formacién social gradual del fabianismo, las estrategias revolucionarias de Lenin y Mao, el modelo soviético de partido Gnico, la estratcgia de rechazo a la violencia de Gandhi, todas ellas fueron innovaciones politicas pero no cien- tilicas. Y tampaco las podemos concebir como innovaciones en el dominio) de la politica publica, porque no se trata de aplicaciones de las ciencias sociales. Por ejemplo, Lenin se vio precisado implicitamente a dejar a un lado gran parte de la concepcidn marxista de la historia. j A pesar de todos los problemas sefialados, 1a lista en cuestion sigue siendo muy interesante, y podemos utilizarla en calidad de enumeracién de las prin- cipales innovaciones, con objeto de comprender aquello que las caracteriza. Deutsch, Platt y Senghaas intentan analizar algunas de las condiciones de la innovacion en las cicneias sociales, como Ia posicion profesional de los. prin- cipales innovadores y su pais de origen. Asimismo, examinan “la interdisei plinariedad” en un breve pardgrafo, sin entrar en el estudio detallado del proceso; empero, esta visién somcra les basta para alirmar que “la interdis- ciplinariedad” es una fuente importante de innovacién. A partir de 1930, mas de las dos terccras partes de las innovaciones por ellos releridas son inter- {QUE SIGNIFICA INNOVAR EN LAS CIENCIAS SOCIALES? 29 disciplinarias. En relacién con el periodo precedente, el incremento es sus- tancial, lo que confirma nuestra tesis consistente en que dicho fenémeno no ha dejado de aumentar. Podemos ilustrar con claridad este asunto mediante cl ejemplo de la ciencia politica, Todas las innovaciones que los tres autores incluyen en este dominio son interdisciplinarias (incluso aquéllas pertene- cientes al campo de la praxis). En_apariencia, seria imposible innovar en las altas esferas de la ciencia politica si sin atravesar las fronteras que Ja separan de offas disciplinias. Del mismo modo, esto se traduce en el hecho de que alrededor de la mitad de las innovaciones ocurridas en las ciencias sociales en general tiene una aplicacién en la ciencia politica. Lo cual es vilido para otros dominios; casi todas las innovaciones son aplicables en disciplinas di- ferentes de la disciplina dé origen. La reputacién de un némero no despre ciable de estudiosos se fundamenta a menudo en tales transferencias, las cuales han dado lugar, en ciertos casos, a hallazgos relevantes en aquellas disciplinas que han recibido en préstamo las innovaciones de otros dominios. Existen innovaciones importantes que son producto de estudios especiali- zados y de aportaciones reciprocas. Algunas son de orden metodoldgico y se originan en las matematicas y ta estadistica; por ejemplo, la cuantificacién de las variables sociales, la econometrig, los estudios de correlacién, el mues- treo, la elaboracién de encuestas y las simulaciones por medio de ordenadoy res. Aqui, la innovacién cientifica esfesultado de una especie de snail que transforma las teorfas matematicas o estadisticas en una herramienta Util) para las ciencias humanas. Los primeros innovadores provienen de todas las | disciplinas formales, y los progresos aleanzados en una de ellas se extienden | con gran rapidez a todas las demés. Otras innovaciones contenidas en Ia lista de Deutsch, Platt y Senghaas son de naturaleza tedrica. El funcionalismo procede de la antropologfa, donde desempefia un papel metodoldgico importante tanto para los investigadores de campo como para sugerirnos que muchas formas de comportamiento so- ial tienen equivalentes funcionales en todas las sociedades. Para otros, la verdad del funcionalismo reside en cl hecho de que toda sociedad debe cum- plir con determinadas funciones porque, de no hacerlo, desaparece. El es- tructuralismo proviene de la lingiiistica, pero ha sido retomado con frecuen- cia por la antropologia. La teoria estructural-funcional, resultante de ambas Gisciplinas, es ampliamente utilizada en 1a actualidad no solo en antropologia, donde se verificaron sus primeras aplicaciones, sino también en sociologia y ciencia politica. Otras innovaciones pueden considerarse de caracter conceptual, si bien los conceptos estén claramenté relacionados con tcorias. Al respecto, el desa- trollo econémico, el estudio de las élites, las funciones del bienestar social, Ia socializacién y los sistemas sociales constituyen buenos ejemplos. Tal es el caso del desarrollo econémico, concepio que subsume diversos fenémenos econémicos, todos ellos independientes. Algunas disciplinas han adoptado el 30 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES término en cuestin para construir, por analogfa, otros conceptos, como aquél de desarrollo politico; aqui, la misma expresién sugiere ciertas interdepen- dencias, aunque no sean del todo indispensables. La socializacin se deriva de preocupaciones relacionadas con los dominios de la psicologia y la antro- pologfa, pero se le han atribuido numerosas aplicaciones en sociologia y cien- cia politica. Sin duda, no existe un modelo unico de socializacin, puesto que las teorias cn la materia son muy diversas. Y lo mismo podria decirse del estudio de las élites con base en la sociologia, de las funciones del bienestar social con fundamento en la economia y de los sistemas sociales que sc apo- yan en una analogfa con los sistemas bioldgicos. La mayor parte de las principales innovaciones en ciencias sociales atra- viesan las diferentes disciplinas. Una definicién restrictiva de la innovacién permite clegir un nimero limitado de casos y establecer conclusiones sobre la proporcidn de innovaciones que se localizan en planos clevados de inter- seccién de varias disciplinas. Podemos afinar nuestra Yesis: cxisten varios ni- veles de innovaciones, que van desde la explicacién estadistica de residuos hasta la sintesis de una masa importante de trabajos. Cuanto mas nos des- placemos hacia el exiremo superior de esta escala de la innovacién, mayores posibilidades tendremos de hallar trabajos que se realicen en Jas. qrillas de una disciplina, en Ja interseccidn de ésta con otras disciplinas. ad 2. Patrimonios cientificos: el progreso acumulativo y las estrellas de la ciencia En ciertos aspectos, la ciencia trae a la memoria el mundo del deporte. Al- gunos cientificos son verdaderas “estrellas”: a sus conferencias asiste un vasto publico; sus obras se convierten en éxitos de libreria y se les ofrecen cargos privilegiados. Cicrtos eqwipos (“escuelas”, institutos y otros organismos de investigacién, universidades) permanecen invictos durante largos periodos, mientras que otros sdlo saborean el éxito por breves lapsos. Otros mas, pa- recen estar condenados cternamente a la oscuridad. Si se quiere llevar mas. lejos la analogia en cuestién, habria que partir de la distincién entre dos tipos de deporte: el practicado individbalmente y el practicado por equipo. Aunque se le suele considerar como pertenccienie a la primera categoria, es més justo concebir a la ciencia como tn deporte de equipo, donde los juga- dores ocupan posiciones muy diferentes. Los campeones de las disciplinas individuales, tales como el tenis, la na- tacin o la carrera de fondo, conocen la gloria y obtienen trofeos. Buena parte de la comunidad cientifica actéa como si la investigacién fuera un deporte individual. Se leva una contabilidad de las citas que gratifican a cada autor, y los curriculum vitae resumen las carreras de acuerdo con la cantidad lograda de publicaciones, nominaciones, premios y demés distincio- nes mas o menos cuantificables. En su calidad de astros sagrados, algunos cientificos reciben todo un flujo de ventajas: prestigio, subvenciones por sus trabajos, reduccidn de Ja cantidad de horas destinadas a la ensefianza, empleo en instituciones de gran importancia y sueldos elevados. En cambio, en los deportes de equipo, hay dos clases de jugadores. Por una parte, estén aquéllos a los que su papel desempenado en el juego les asegura el reconocimiento y cuyos tantos son objeto de estadisticas detalla- das. Asi, en el caso del futbol y del hockey, los guardametas conocen muy bicn la tasa de aciertos de los rematadores contrarios, cuyos tiros a gol estan perfectamente contabilizados. Por la otra, y menos facil de cuantificar, se halla la contribuci6n de los demas miembros del equipo, la cual pasa inad- vertidamente. En el futbol americano, no existe un indicador estadistico que 31 32._LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES \ \ mida el desempefio de cada uno de los jugadores ubicados en Ia linea de ataque; empero, hay por lo menos cinco indicadores que registran el rendi- miento de los 11 miembros del equipo atacante. Sin ellos, ninguna escapada licgaria muy lejos y cualquier quarterback seria detenido antes de poder lan- zat el balén. El desarrollo de la ciencia se parece mas a un deporte de equipo. Toda comunidad cientifica tiene sus vedeues, y es factible cvaluar la importancia de los trabajos realizados por éstas. Ello no impide que cl avance de la ciencia sea también producto de los esfuerzos, a menudo desconocidos, de investigadores cuya intervencién puede compararse a la linea de ataque. Re- sultarfa dtil el llegar a medir la eficiencia de los cientificos consagrados al “eubrimiento”, es decir, al papel desempefado por aquellos jugadores que, en un partido de baloncesto 0 de futbol, posibilitan que un compafero de equipo consiga los tantos. ~ “Tales “miembros del equipo” contribuyen a configurar los debates cienti- ficos. Ofrecen una aportacién capital mediante investigaciones empiricas que pueden obligar a modificar o rechazar las tesis formuladas por otros. Con gran frecuencia, sus trabajos no son mencionados sino de pasada, porque caen con rapidez en el “dominio pablico” de la ciencia; empero, no se vuel- ven menos utiles debido a ello. 2 Ciertos estudiosos de la epistemologia, que tienen en cuenta lay.ciencias exactas y naturales, han tomado conciencia del papel desempefiado por estos companeros de equipo. En La estructura de las revoluciones cientificas (edicién Original inglesa, 1962; version en castellano, 1971), obra que abre nuevas perspectivas, Thomas Kuhn establece una distincién entre “ciencia normal” y “ciencia reyolucionaria”. En ocasiones, cl epiteto “normal” ha sido inter- pretado injustamenie en un sentido despectivo, porque el propio Kuhn ha enfatizado en otro lugar que “la ciencia no puede construirse cn su totalidad de_revoluciones” (1970, p. 242). Las teorias revolucionarias, como la fisica de Newton, no pueden abandonarse sino después de haber sido analizadas y exploradas hasta el fin. Asi, sin el trabajo de hormiga efectuado por nume- rosos cientificos, no se habrian descubierto los limites de la teoria de Newton, ni valorado la nueva revolucién aportada por Einstein. En apariencia, dicha toma de conciencia no existe en las ciencias sociales, donde se observa la proliferacién de perspectivas tedricas y modas intelec- tuales, y donde los mascarones de proa de cada “revolucién” son aclamados como monstruos sagrados. Sin duda, ¢l espiritu critico debe ser alentado, pero(la “revolucién permanente” es utdpica.\ Dado que las innovaciones pucden ser de gran o menor importancia, la ciencia es a menudo producto de la superposicién de capas sucesivas. Incluso en el caso de que una crupcién dejara depdsitos volcdnicos considerables, éstos no harian otra cosa que agregarse —sin sustituir— a aquéllos arrojados previamente al lugar de que se trate. Las capas sucesivas constituyen un PATRIMONIOS CIENTIFICOS: EL PROGRESO ACUMULATIVO... 33. patrimonio”, resultante del trabajo cientifico anterior, y dicho patrimonio representa la base de toda nueva investigacin. En las ciencias naturales, terreno de cambios bruscos, no se parte jamas de cero. Hasta las revoluciones han sido acumulativas: Las principales conmociones de los conceptos fundamentales de la ciencia se producen por grados. Pucde suceder que la obra de un solo individuo desem- pefic un papel preeminente en una revolucién conceptual; en tal caso, el es- tudioso logra dicha preeminencia sea porque, como en el tratado De revolutio- nibus orbium coelestium (de Copérnico), dispara la revolucién mediante una pequei que hace aparecer en la ciencia problemas; sea_ porque, ~coma_en_los Py cipia_de Newton, consigue la revolucién al €laborar Ja Sintesis de conceptc ivados de vari: fuentes, Ta extension de la inno- “vacion que un individuo puede introducir es Timitada, porque cada estudioso dcbe utilizar cn sus igvestigaciones los instrumentos heredados de una forma- cidn tradicional y no tiene la capacidad, en el transcurso de una vida, para reemplazarlos en’'su totalidad (Kuhn, 1957; version francesa, 1973, pp. 217-218). Como lo indica el caso de Newton, los grandes innovadores explotan for- zosamente el patrimonio en cuestién y lo hacen enriqueciéndolo. A me- nudo, los progresos decisivos son producto dela combinacién de partes de dos disciplinas, proceso que exigétser analizado con mayor detalle por los historiadores de las ciencias naturales. Por ejemplo, la biogeologia re- curre al patrimonio de Ta paleobiologia Ta bioquimica, la genética, la geo- quimica, la sedimentologia, la qu{mica del agua y la quimica atmosférica, con objeto de comprender las relaciones existentes entre la evolucién de la biosfera, la atmosfera, la hidrosfera y la litosfera al inicio de la evolu- cién de la Tierra. Meta que resultarfa inalcanzable en ausencia de los patrimonios de estos dominios més antiguos; “al igual que las placas tec- ténicas, el nuevo paradigma biogeolégico tiene antecedentes desde hace mucho tiempo en los trabajos de una minorfa de visionarios” (Cloud, 1983, p. 15). La aportacién de la “ciencia normal” es inestimable para la “ciencia revolucionaria”. Asimismo,/la mayor parte de las innovaciones tecnolégicas son graduales,— como en los casos de la racionalizacién del proceso de produccién, el au- mento del rendimiento de los mecanismos 0 el ahorro en los costos de man- tenimiento. Acumulativas por definicién, tales innovaciones se apoyan en una cantidad considerable de trabajos previos, independientemente de que sus autores tengan 0 no conciencia de ello. Algunos, al buscar en la historia de la tecnologfa las fuentes de la innovacién tecnoldgica, se han dado cuenta —como podrfa esperarse— de que “toda innovacién descansa en una inmen- sa red de progresos precedentes” (Hippel, 1988, p. 132). Cabe destacar una vez mas que los grandes progresos técnicos suelen re- currir a diversos patrimonios. La innovacion brota naturalmente del encuen- 34 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES tro de maltiples perspectivas. Gilfillan describe el proceso tecnolégico en el campo de la navegacion del modo siguiente: No €s posible encontrar ningdn invento wtil para la marina mercante que haya sido realizado por un habitante de tierra adentro, un marinero o un oficial de marina, Para modificar un aspecto fundamental de un barco, siempre ha re~ sultado necesaria la intervencion de un individuo marginal que, ademas de no marearse en los barcos y saber navegar, pueda dirigir la mirada hacia otros horizontes de la vida: las matematicas, la fisica, la ingenieria de litoral, la avia- ci6n... (Gilfillan, 1935/1967, p. 89). Tanto en las ciencias sociales como en las ciencias naturales y la tecnologfa, la innovacion, lejos. de abrirse paso bruscamente, suele ser producto de una gestacién y de una serie de trabajos acumulados en una misma subdisciplina. El progreso se despliega a través de pasos pequeos y de saltos, y lo hace de manera mucho més gradual de 16 que con frecuencia se admite. Basta con comparar, por ejemplo, el amplio uso que hace todo historiador moderno de los trabajos de sus colegas con la indigencia en materia de referencias experimentada por sus remotos predecesores, tales como Tutidides, Hero- doto, Sima Qian o Beda el Venerable. Sin embargo, estos tltimos tambi recibieron el legado de cierto saber: Beda, erudito inglés del siglo vin, tuvo la oportunidad de conocer la obra de un centenar de autores, sin €antar la Biblia y otras fuentes primarias. En el caso de la historia de Inglaterra, la existencia de un patrimonio se remonta por lo menos a esta época. Algunos continéan poniendo en duda la existencia de patrimonios en las ciencias sociales, la cual Stanislav Andreski (1972 [1973]), por ejemplo, llega a comparar con aquélla de la “brujeria”. He aqui dos hipétesis para conven- cer a los escépticos. Supongamos que presentaramos a un colega una obra clasica en su especialidad, como los Political Parties de Moisei Ostrogorski (1972), haciéndola pasar como una tesis reciente dirigida a la obtencién de un doctorado. éSeria aceptable dicho libro en la actualidad? GAcaso sus ideas, métodos y conelusiones no parecerian desusados, no revelarfan una ignorancia supina con respecto a la masa de investigaciones que desde en- tonces han mejorado, afinado, superado o sustituido tales nociones y meto- dologia? Sin duda, el colega cuestionaria las aptitudes de nuestro candidato imaginario al grado de doctor. Consideremos ahora el célebre capitulo “Do- minacidn y legitimidad”, perteneciente a Economia y sociedad de Max Weber. Ninguna revista importante admitiria publicarlo hoy dia en forma de articulo: las ideas ahi expuestas han sido tan bien asimiladas por la sociologia que s6lo se encontraria en ese trabajo una ordenacién mediocre, un vocabulario anticuado y otras imperfecciones estilisticas (defectos imputables al hecho de que se trata de una publicacién pdstuma). Cada disciplina posce su patrimonio, un capital acumulado gracias al tra- bajo de numerosos cientiticos, Este patrimonio ha pasado a formar parte del PATRIMONIOS CIENTIFICOS; EL PROGRESO ACUMULATIVO.. 35. dominio piiblico: cada concepto ha sido creado y profundizado por tal o cual autor; pero, dichos autores no son citados en todas las ocasiones en que se emplea el concepto en cuestién. No constituye ningin abuso la utilizacién de términos tales como “conciencia” 0 “capital” sin indicat su genealogia. Y lo mismo puede afirmarse en relacién con los métodos. No hay ninguna ne- cesidad de hacer re‘erencia a Paul Lazarsfeld cuando se establece una tipo- logia a partir de criterios dicotémicos; asimismo, esté permitido recurrir a la teoria de los juegos sin aludir al marqués de Condorcet, a John von Neumann © a Oskar Morgenstern, y aplicar la psicoterapia sin invocar a Sigmund Freud. De un estudio consagrado a la geografia hist6rica se deduce que las innovaciones metodoldgicas casi no tardan en integrarse al patrimonio por- que, en caso de no ser rechazadas, se utilizan con gran rapidez en escritos sin cardcter metodolégico que ascguran la transmision (Baker, 1973, p. 349). El propio autor de la innovacién suele caer en cl anonimato: écudntos de- mégrafos podrian ea laTactualidad citar el nombre del primer cientifico que se apoy6 en correlaciones estadisticas? dCudntos economistas saben quién construys el primer modelo matematico de la economia? Los manifiestos y Programas de investigacidn tichen un destino idéntico, como el trabajo, no obstante fecundo, de Karl Deutsch: Tgward an Inventory of Basic Trends and Patterns in Comparetive International Politics (1960). En consecuencia, a fin de caracterizarla mas adecuadamente, se puede decir que_la innovacién no es s6lo_una_novedad, como ocurre con las modas, sino también un enrique- cimicnto del patrimonio. Teniendo ese patrimonio a su disposicién, cada investigador puede partir [de un nivel mucho mas elevado que sus predecesores. En nuestros dias, el estudiante que prepara una tesis en astronomia es mas sabio de lo que lo fueron Copernico 0 Newton; asimismo, el estudiante de politica comparada cuenta con més conocimientos que Montesquieu o John Stuart Mill, y todo candidato al doctorado en geografia, antropologia 0 sociologia esté en pose- ién de nociones mucho més desarrolladas que las manejadas por los pre- cursores més ilustres de tales disciplinas. Lo que provoca la ampliacién de ese saber —sin impiicar necesariamente la capacidad de razonamiento de los maestros de antafio— es, ni mds ni menos, el acceso al patrimonio. Los gigantes se basaron también en este patrimonio y lo hicieron incluso, sin ninguna duda, en mayor grado: Karl Marx cita a Adam Smith en 296 de las 1721 paginas que integran las Teortas de la plusvalia, lo que significa que en més de una pagina de cada seis se apoya en la obra de este Gnico autor. Aparte de Smith, Ricardo y otros economistas importantes, Marx hace refe- rencia muchas veces, a menudo con fines de polemizar, a pensadores menos conocidos de su época. Los trabajos de estos tltimos enriquecicron también al tedrico aleman, lo que prucba que/los gigantes se sostienen en ocasiones sobre los hombros de los nanos? Muchos autores que nunca fueron autori- dad en su disciplina sobreviven en nuestra memoria por el solo hecho de 36 LAS NUBVAS CIENCIAS SOCIALES haber servido de blanco de los ataques lanzados por grandes espiritus, tales como cl de Marx en las Tesis sobre Feuerbach 0 el de Jean-Baptiste Say en La teoria del Sr. Ferrier. ‘Asi pues, Ja innovacién_no_ surge dela nada, sino que es producto_de expetiencias anteriores. de la penetracién con fa cual su autor asimile_el patrimonio en cuestion: ‘Quiza, el talento mas extraordinario del cientifico consista en Ta adquisiciOn de una especie de sexto sentido, fundamentado en ‘un conocimiento completo y profundo de su ‘dominio, que le indique cudles ton las investigaciones que tienen porvenir y cudles no sof prometedoras” (Sola Price, 1975, p. 142). Los patrimonios ofrecen un punto de referencia. Todos los investigadores conocen a los grandes clasicos de su especialidad y estos ultimos sirven como patrén para medic 1a innovacién. Por ejemplo, odes los socidlogos estén impregnados de algunas docenas de obras impor- tantes y saben que no es buena aquella “soeiologia” que no se articule de una u otra forma a los asuntos tratados por sus predecesores. Lo cual no impide que las investigacién cambie sin cesar de dircecién. La mayoria de jos socidlogos, incluyendo a los mejores de ellos, no han vuelto a leer, pro- bablemente, una sola linea de Marx, Weber, Durkheim o Parsons desde la época lejana en que prepararon su disertacién para licenciarse. Debido a la existencia de tales autores clasico: posible identificar_un cuerpo central en a disciplina. La sociologia, en sus f6rnas innumerables, ge pregunta cl modo en que la gente establece transgrede las reglas del grupo, la manera en que toma decisiones colectivas, la forma en que las diferencias de poder o de estatuto influyen en tales decisiones, c6mo ocurre Ia sodializacién dentro de los grupos y el modo en que éstas arriban a situa- anes de conflicto © de consenso. Asimismo, la antropologia sociocultural posee un cuerpo central, constituido a partir de la observaci6n in situ de las *“culturas” y del significado que Jos miembros de una sociedad determinada atribuyen a esa cultura. Ademas, la antropologia, al igual que Ia lingitstica, esta mas abierta a la heterogeneidad y diversidad de las sociedades. Con objeto de reflexionar sobre la importancia de este patrimonio “central”, ima- ginemos cuatro articulos que abordaran, respectivamente, los ritos esquima- Tes, a seméntica esquimal, la economia esquimal y el tipo de gobierno care los esquimales: los dos primeros no provocarian cl fruncimiento de cejas de los colegas de la disciplina, mientras que los dos dltimos los harian sonrefr. | Existen normas y criterioy disciplinarios, y puede hallarseles en una forma /cotra en Ta mayor parte de las disciplinas. A pesar de tales micleos —O “paradigmas”—, las disciplinas no estan nificadas y, en la practica, la inves- tigacién sélo se relaciona débilmente con el cuerp® central. Cuando aparece un campo nuevo, los investigadores son empujados hacia la periferia de la dis- ciplina. Desde luego, no pierden el contacto con, los nucleos, pero el vinculo se vuelve cada vez mas tenue. La mayor parte de los trabajos efectuados en PATRIMONIOS CIENTIFICOS: EL PROGRESO ACUMULATIVO.. 37 las fronteras de la disciplina tienen pocas posibilidades de hacer referencia a los pensadores clasicos, salvo en términos puramente formales. No obstante lo anterior, en virtud de la existencia de los autores clasicos, los investigadores tienen la tendencia a insistir de manera exagerada en la aportacién de algunas grandes vedettes, olvidando las contribuciones mas mo- destas en las cuales se apoyan tales estrellas. En este proceso, el tiempo desempefia necesariamente su papel, puesto que las innovaciones menores se fundamentan en el patrimonio y sobreviven casi de modo exclusivo a través de la influencia ejercida en una cantidad reducida de trabajos ilustres. Estos ltimos persisten en calidad de fuentes principales de enriquecimientos del patrimonio; asi, Miguel Angel y otros gigantes habrén de caracterizar para siempre el arte del Renacimiento. Sin embargo, en ese periodo de renova- cién artistica, florecieron centenares de artistas talentosos, tal como lo po- demos corroborar visitando los museos italianos. Asimismo, con Tespecto a Mozart, cudntas decenas de compositores de su época han cafdo en el olvido. 'Y un fenomeno similar ocurre en las ciencias sociales, como lo demuestra el proceso de la obsolescencia. De acuerdo con un estudio Hevado a cabo en relacién con 145 articulo de sociologfa, los trabajos més citados mantienen una tasa elevada de utilizacién durante por lo menos una década, micntras que los menos referidos sélo son empleados inmediatamente después de su publicacién (Oromaner, 1977, p. 138). Estos ultimos articulos agregan sin duda algo nuevo al conocimiento, pero sus hallazgos quedan integrados con gran rapidez al patrimonio. En las ciencias sociales, es raro que se atribuya a muchos cientificos una contribucién de primer orden, como si sucede con gran frecuencia en las ciencias naturales, Sin embargo, los trabajos pasados por alto y los progresos mas modestos logrados por éstos no son inttiles, y es injusto condenar al anonimato a centenares de investigadores para recordar Gnicamente la obra de algunas grandes vedertes. En las ciencias naturales, los galardonados con el premio Nobel “no se cansan de repetir que los sabios eminentes obtienen una gloria desmesurada por sus contribuciones a la ciencia, mientras que las aportaciones semejantes de cientificos més 0 menos desconocidos no suelen otorgar a sus autores sino un reconocimiento irrisorio” (Merton, 1973, p. 443). Puede advertirse que incluso los principes de la ciencia se sublevan contra los excesos de eso que conviene denominar “sistema de estrellas”, Mas alla de toda consideracién de justicia, este culto a las vedettes tiene el riesgo de perjudicar en realidad Ja causa de la ciencia. Segin Robert Mer- ton, cuando se convierte al sabio en “un idolo de autoridad, se viola el prin- cipio de universalidad que encarna la institucién de la ciencia y se frena el progreso del conocimiento. Sin embargo, no se sabe casi nada de la recu- rencia de estas précticas entre los jefes de redaccién y revisores de las re- vistas cientificas y entre otros guardianes de la ciencia” (Merton, 1973, p. 457). Asimismo, el “sistema de estrellas” pucde engendrar intolerancia y ti- 38 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES rania, Al respecto, el ejemplo extremo es aquél del estancamiento de Ia lin- giiistica y la biologia en la Unién Soviética luego de la intervencién de Stalin; empero, hay otras expresiones menos graves de ese fenémeno que se verifi- can afio con afo. éQué investigador no ha querido deminciar los actos de despotismo cometidos por tal o cual director de un instituto o de un depar- tamento universitario? A menudo, este tipo de conducta se presenta como resultado de que el sistema confiere a las estrellas un prestigio que no merecen. La gran frecuencia de los descubrimientos simulténeos muestra muy cla- ramente hasta qué punto es_engahoso que los reflectores_sdlo iluminen a algunas vedettes. Como lo sefala Harrict Zuckerman: “La historia de la cien- cia rebosa en casos de descubrimientos mas o menos idénticos efectuados de modo aislado y a menudo de manera simultinea por dos o mds cientil cos” (Zuckerman, 1988, p. 542). Fue asi como Isaac Newton y Gottfried Leibniz establecicron “al mismo tiempo las bases del céleulo diferencial € integral, entre 1665 y 1666. Paul Broca es famoso por haber demostrado que las lesiones de cierias zonas del cerebro pueden ocasionar afasia, pero él tomé esa idea de Ernest Aubertin, quien tuvo la desgrazia de no haber po- dido encontrar antes un ejemplo clinico apropiado del fenémeno. El natu- ralista Allred Russel Wallace formulé en Indonesia la teorfa de la evolucion en cl mismo momento en que Chitles Darwin la estaba desarrollando en Londres con base en las observaciones cfectuadas en las islas Galdpagos; cuando Wallace se comunicé por carta con Darwin, este ultimo sintié la necesidad de hacer publica no s6lo su teoria sino también la correspondencia que probaba que dicha tcoria era anterior a los primeros contactos entabla- dos por ambos cientificos. Tales ejemplos abundan. Entre los 264 ganadores del premio Nobel cxaminados por Zuckerman, 70 “revelaron que, ademas de haber contribuido con los descubrimicntos por los cuales se les otorgé esa distincién, estuvieron vinculados a algunos hallazgos de otros galardona- dos con el premio Nobel...” (Zuckerman, 1988, p. 545). El virus del sipa fuc descubierto casi al mismo tiempo por Luc Montagnier y por Robert Gallo. Este tipo de coincidencias ocurren también en las ciercias sociales. Tanto Gustave Le Bon como Gabricl Tarde publicaron a fines del siglo pasado trabajos sobre la conducta de las multitudes, donde ambos autores atribuyen al contagio mental y al papel desempefiado por los jefes el hecho de que seres dotados de raz6n puedan comportarse tan cruel e irracionalmente cuan- do forman parte de una muchedumbre. La ley de los rendimientos decrecientes fue descubierta en enero de 1815 por tres tedricos de la economia politica que trabajaban aisladamente: Edouard West, David Ricardo y Thomas Malthus. Asimismo, se pucde decir que Bertil Ohlin, Erik Lindahl, Gunnar Myrdal y Michael Kalecki formularon varios afios antes ciertos planteamientos contenidos en la Teoria general de la ocupacién, el interés y el dinero de Keynes PATRIMONIOS CIENTIFICOS: EL PROGRESO ACUMULATIVO.. 39 No habria inventos simulténeos, si la innovacién no estuviera ya “en el i aire” (expresiOn que resulta, desde luego, muy imprecisa). En realidad, lo que sucede es que dos investigadores creativos, para quienes el mismo pa- trimonio es igualmente familiar, continian la obra de sus predecesores en la > misma direccién. Sin esta légica de trasfondo, no podria producirse la simul- | tancidad, puesto que su existencia seria imposible en ausencia de un patri-| monio importante en cl‘cual ambos innovadores pudicran apoyarse. Los | grandes debates politicos suelen servir como catalizadores que impulsan a| numerosos investigadores a seguir la misma ruta. Con la ley de los rendi mientos decrecientes, West, Ricardo y Malthus reaccionaron a la utilizacion llevada a cabo del pensamiento econdmico de la época en el debate sobre el proyecto de ley de 1815 tendiente a reglamentar el comercio del trigo, aunque Ricardo lo hizo para atacar el proyecto y Malihus para defenderlo. Politélogos que trabajan independieniemente en los Pajses Bajos, Bélgica, Austria, Suiza, Canada ¥ Nigeria descubrieron casi de manera simultanea la existencia de una nueva forma de democracia, caracterizada tanto por una profunda segmentacién cultural como por una notable estabilidad guberna- mental, a saber, la democracia’ consociativa. Esta concomitancia de las innovacipnes tiene lugar en todas partes y no slo en el nivel mas alto. No se debe olvidar que “los descubrimientos si- multéneos no se limitan a los hallaggos mas avanzados, ni tampoco a una eciplna © época particulares” (Zuckerman, 1988, p. 542). Son muchos los ientificos que han descubierto tarde o temprano Ja existencia de otro inves- tigador que trabaja en cl mismo asunto de manera andloga o para desem- (bocar en el mismo descubrimiento, sea pequefo o grande. Las coincidencias €n cuestién nos llevan a recordar los excesos del “sistema de estrellas” en el domino cientifico. Este culto tiende ademas a minimizar injustamente el papel desempefiado por miles de investigadores. Algunos ejemplos tomados de las ciencias so- ciales bastan para demostrarlo. Toda explicacién de la repercusion de los mecanismos electorales en los sistemas de partidos se basa en los trabajos de numerosos especialistas, y ni que decir de los debates parlamentarios acer- ca de la representacién proporcional. De esta abundancia de planteamientos, surgen algunas cumbres, como Maurice Duverger, Ferdinand A. Hermens, Douglas W. Rac, Anthony Downs, David Butler, Giovanni Sartori y tantos otros, desde Thomas Hare (1859) y John Stuart Mill (1862) hasta George van den Bergh (1956) y Enid Lakeman y James Lambert (1955), pero todos ellos forman parte de una misma cadena de montanas. El no ver el macizo, como és el caso de William H. Riker en un conocido articulo publicado en 1892 en la American Political Sciencie Review, conduce a subestimar la altitud de las cimas. Los politicos se cuentan entre los observadores mis sagaces: no hay democracia ahi donde no hayan contribuido centenares de ellos al debate publico, desde los comentarios de Madison en sus Ensayos federa- 40 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES listas hasta las tomas de posicién de la clase politica francesa en torno a la proporcionalidad en. 1986. Estas cuestiones han sido exploradas recientemen- te por una pléyade de investigadores en una obra colectiva intitulada Choo- sing an Electoral System, publicada bajo la direccién de Arend Lijphart y Bernard Grofman. La innovacidn en serie, la acumulacién de vastos patrimonios y el progreso gradual son rasgos manifiestos en casi todas las ramas de las ciencias sociales. Por ejemplo, consideremos los escritos consagrados al impacto ejercido por la tecnologia sobre la sociedad y a las tecnostructuras. Ahi también, ciertas figuras se separan de la masa: Friedrich Engels, Thorstein Veblen, Joseph Schumpeter, Lewis Mumford, John Kenneth Galbraith, Jacques Ellul, Jean Fourastié, y Meadows y sus coponentes del Club de Roma. Sin embargo, otros centenares de estudiosos han aportado su picdra al edificio cientifico, sin que sea posible exponer aqui la contribucién de cada uno de ellos. En economia, sucede lo mismo con la teorfa de Ma incertidumbre y el riesgo. Sin duda, en esta materia sobresalen los trabajos de Bernoulli, Bayes, Kenneth Arrow, John Pratt, Oskar Morgenstern y John von Neumann, Frank Knight, Howard Raiffa, Michael Rothschild, Joseph Stiglitz, Jack Hirshleifer, Jacques Dreze, G. Debreu y George Akerlof. A pesar de esta prolija enu- meracion, falta incluir a gran cantidad de investigadores, quienes, realizan estudios en dominios hibridos tales como los mercados de capitales, la in- version, los mercados de valores o los seguros; la bibliografia.en la materia contendria decenas de articulos y de autores. Ademis, estos trabajos sc basan en un cuerpo mucho més vasto, del que los especialistas de las diversas sub- disciplinas tienen un perfecto conocimiento. Y un cuerpo todavia mas extenso sirve como telén de fondo a todos estos libros y articulos que al acumularse lo han suplantado, sin perjuicio, no obstante, de su aportacién original. Di- versas partes de estos escritos son interesantes para casi cualquier aplicacién de los modelos formales cn las ciencias sociales y sus aspectos no formali- zados tienen implicaciones para la psicologia cognitiva, el comportamiento de las organizaciones y otras especialidades. El estudio de las élites constituye en si mismo la suma de las aportaciones, grandes 0 pequefias, de innumerables analistas. Haciendo abstraccién del siglo pasado, habria que mencionar por lo menos las contribuciones de Moi- sei Ostrogorski, Vilfredo Pareto, Gaetano Mosca, Robert Michels y Max ‘We- ber, en relacién con el periodo anterior a Ja Primera Guerra Mundial. A estos nombres se deben agregar, con respecto a la etapa comprendida entre ambas contlagraciones mundiales, aquéllos de Moller von der Brick, Harold Lasswell y Joseph Schumpeter, por s6lo citar unos cuantos. Durante la dé- cada de jos cincuenta y la de los sesenta, el anélisis en la materia progres6 atin més, gracias a la intervencién de Ortega y Gasset, Burnham, Raymond Aron, Dorn, Hunter, Milovan Djilas, C. Wright Mills, Ralf Dahrendorf, Heinz Eulau, Susanne Keller, Meisel, Donald Matthews y muchos otros. Y, PATRIMONIOS CIENTIFICOS: EL PROGRESO ACUMULATIVO.. 41 a lo largo de los dos ultimos decenios, aparece més de un centenar de espe- cialistas —provenientes de horizontes muy diversos que, desde Robert Put- nam hasta G. William Domhoff, han configurado uno de los patrimonios més impresionantes. Hay quienes se han visto tentados a sopesar cl patrimonio de una subdis- ciplina determinada. En un anilisis retrospectivo de las investigaciones sobre la opinién publica llevadas a cabo entre 1930 y 1955, Bernard Berelson sos- tiene que “La primera edicién de la bibliografia Smith-Lasswell-Cascy con- tenia 4 500 entradas hasta 1934; la segunda, 3 000 para los nueve afios si- © guientes. Los compiladores de 1943 sefialaron con un asterisco 150 ‘titulos \ relevantes’; 60% de los cuales cran posieriores al primer semestre de 1934” (Berelson, 1956, p. 302). Eso significa que en 1943. todavia se consideraba “relevante” 2% de todas las obras publicadas hasta esa fecha. Aunque mi- nimo, este porcentaje representa un némero importante en valor absoluto y habia, asimismo, muchos-otros libros que, sin ser considerados “relevantes”, eran juzgados como interesantes. Ademds, no olvidemos que un cuerpo im- portante existia ya en 1955; desde entonces, los estudios de la opinién publica han conocido una verdadera explosién. EI andlisis presentado por Berelson sobre el estado de esta subdisciplina destaca también la amplitud del trabajo acumulativo. Al comparar una lista indicativa de las 10 obras “mas impoy ee en 1930 con una enumeraci6n andloga correspondiente a 1955, Beréigon enfatiza que las fechas de aparicin de los titulos ms apreciados en 1930 se distribuian a lo largo de un siglo, mientras que los libros incluidos en la lista de 1955 se habian escrito entre 1939 y 1953. En apariencia, lo nuevo reemplaza y anula lo antiguo. Los trabajos mas recientes atestiguan también el proceso de fragmenta- cién: la mayor parte de las obras ms antiguas son globalizantes, mientras que las mas recientes son con frecuencia estudios circunscritos “a temas par- ticulares © limitados, o se trata de compilaciones de los hallazgos logrados en estos tépicos” (Berelson, 1956, p. 304). Estas investigaciones mds particulares no habrian sido posibles sino en virtud de Jas grandes clasificaciones teéricas y metodoldgicas que las han precedido. En otro dominio vasto, el de la psicologia genética, se publicaban unos 2.000 articulos, monografias, estudios, libros y capitulos de obras colectivas, a principios de los afios cincuentas (Cairns y Valsiner, 1984). Si hacemos una extrapolaci6n, se puede concluir con base ef tales ejemplos que el patrimonio actual de cada una de las ciencias sociales, comprende millares de obras y decenas de miles de articulos, publicados en su mayor parte durante las Gl- timas dos décadas. Asimismo, podemos tratar de calcular la extensi6n del patrimonio acumu- lado cn las revistas especializadas. Supongamos que una revista socioldgica publique cinco articulos por numero, 20 anuales y 500 en un cuarto de siglo. En el plano mundial, debe haber un centenar de revistas que versen sobre 42 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES Ia sociologia y tengan una antigiicdad minima de 25 afos; esto hace un total de aproximadamente 50 000 articulos. Sin duda, no todos ellos son innova- dores; pero aunque admitiésemos que alrededor de la mitad de lo que todos ellos aportan de novedoso estuviese contenida en los 5 000 mejores, la can- tidad sigue siendo considerable. Un inventario viene a corroborar en lineas generales esa estimacién. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de América posee aproximada- mente 200 000 obras de geografia, 30 000 de antropologia, 50 000 de psico- logfa, 700 000 de economia, 200 000 de sociologia y otras tantas de ciencia politica, 300 000 de historia estadounidense y 600 000 de historia de otros paises (American Library Association, 1986). Muchas de ellas son desde lue- gO muy antiguas y, a pesar de que no todas tuvieron un cardcter innovador en el momento de su publicacién, gran parte de las mismas aportaron algo al patrimonio. Aunque resulta imposible efectuar un estudio detallado de todos estos patrimonios, las cifras ofrecen url imagen bastante justa de su dimensién respectiva. La historia, como es ldgico, ocupa la primera posicién; cabe sefialar que aquélla de los Estados Unidos esta por si sola mejor re- presentada en la Biblioteca del Congreso que casi todas las demas disciplinas. El fondo de obras de psicologfa es sorprendentemente reducido, si bien el andlisis de las publicaciones periédicas confirmaria sin ninguna duda que una cantidad extraordinaria de investigaciones en la materia’aparecen mas en forma de articulos que de libros. F Debido a su surgimiento reciente, la mayor parte de los dominios hibridos no aparecen en este nivel de generalidad del catélogo, y los datos disponibles tampoco permiten realizar un anilisis detallado de una buena porcién de ellos. Los pocos dominios que son catalogados, como la ecologia humana y la antropogeogratia (2 000 titulos), los estudios de las costumbres popu- lares (12 000 obras) 0 la historia social (26 000 libros), se pierden en la masa de volamenes que suclen describir “las condiciones econémicas” 0 de los estudios regionales de cicncia politica y de geografia. Tal fenémeno atestigua el surgimiento reciente de los campos hibridos. En la actualidad, cada rama especializada posee su propio patrimonio, cuya extensidn, antigiiedad ¢ importancia varian. 3. La paradoja de la densidad La innovacién es un fendmeno masivo. Innumerables investigadores han con- tribuido a incrementar rapidamente el patrimonio de las ciencias sociales. Entonces, ise puede concluir que la cantidad de innovaciones es proporcional al ndmero de estudiosog” que trabajan en un mismo asunto? En teoria, el ) aumento del esfuerzo desplegado en un dominio deberfa ucrecentar 1a can- | tidad de innovaciones en ese campo. Los _administradares de los_institutos de investigacién y los prov uubyenciones suelen asignar sus recur- =7sos como si_ése_fuera el cas No obstante, existen razones sdlidas para adoptar un punto de vista menos optimista. La investigacion en_un domipio determinado esta sujeta, en_dtima instancia, a la Icy de los rendimicntos decrecicntes. Como resultado de ésta, una “gran proporcion de eso que los investigadores consideran trabajo inno- vador ya esté concluida, antes de que cl equipo haya comenzado a detener su desarrollo numérico” (Lemaine et al., 1976, p. 5). Aunque el equipo con- tinde acumulando conocimientos, y la adicién de estudiosos complementarios aun dominio-pueda incrementar a innovacion aportada por la investigacion de-que-se trate; este rendimiento tiene lugar segdn un indice menguante. El objeto de la innovacién ticnde a consumirse lentamente. Lo que resulta més inquietante es que el aumento del nmero de inves- tigadores no s6lo produce un trabajo proporcionalmente menos innovador, sino que también Mega a cclipsar ciertas innovaciones precedentes. Muy a menudo, el progreso puede volverse més diffcil de conseguir y menos facil |de comunicar fuera del subdominio al que pertenezca, es decir, en los terre- nos contiguos. Las teorias enredosas, asi como el uso de una jerga opaca y una cuantificacién excesiva, constituyen los medios habituales a través de los cuales muchos cocineros malogran la receta. La teoria del comercio interna- cional ofrece un ejemplo de ergotismo. Existe una abundante bibliografia que explora las condiciones en que diferentes formas de “proteccién”, como las tarifas aduaneras, las cuotas de importacién y las restricciones voluntarias a la exportacién, pueden tener efectos equivalentes. Esta cuestién requiere 43 44 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES un anilisis matematico complicado, pero que resulta de gran importancia evidente para aquéllos que toman decisiones politicas, quienes deben elegir entre tales estrategias, como para la explicacidn del comportamiento de los grupos de interés. Algunos economistas de gran renombre han examinado las condiciones en las cuales los costos sociales de presionar en favor de la reducci6n de las tarifas aduaneras son diferentes de los costos sociales de presionar en favor de cuotas de importacién menos estrictas; en ambos casos, los modelos contienen afirmaciones que carecen de fundamentacién empiri- ca, Es cosa de “hilar muy fino”. Al menos, la persona que desee abordar este asunto podria preguntarse legitimamente si la sofisticacién necesaria para resolver este problema ha ofrecido resultados dignos de la compe- tencia de los economistas referidos, porque algunos de cllos han publicado trabajos muy valiosos sobre cuestiones vinculadas a la teorfa del comercio internacional. La importancia del esoterismo suele ser producto de una gran concentra- cidn de investigadores en un dominio determinado. No sélo se tiende a re- formular las mismas preguntas (lo cual puede ser util o indtil), sino también a aportar las mismas respuestas (lo que resulta, sin ninguna’ duda, ocioso). Los debates referidos a cuestiones menores hacen furor. Las escuelas histdé- ticas constituyen un ejemplo ordinario de este fendmeno, una vez "que sus fundadores han planteado y hallado las respuestas a los interrogantes més interesantes. : Las teorfas ergotistas sdlo son posibles en dominios densamente poblados. En una zona subpoblada, tales porfias serian ignoradas. En cambio, en un terreno superpoblado, el hecho de “hilar muy fino” despierta las defensas del ego de aquéllos que son acusados. Estos dltimos pagan con la misma moneda y encuentran asi un pdblico. En el marco de la investigacidn, esta energia podria usarse en trabajos mds productivos. A fin de hallar un ejemplo de jerga opaca, no es necesario ir demasiado Iejos, pues basta con el caso de un socidlogo famoso, Talcott Parsons. Su trabajo tedrico es a menudo yerboso. Su invencidn de términos, con frecuen- cia inutil, ha tenido un efecto desafortunado en muchos de sus sucesores en Sociologia, ciencia politica y antropologia. Un resultado de este tipo de len- guaje puede ser cl oscurccimiento de los productos innovadores. Para men- cionar otro ejemplo bien conocido, los trabajos de Claude Lévi-Strauss no son faciles de resumir, a causa de “la abundancia de términos y de la vibrante ambigiicdad de éstos y, en parte, debido a los oscurecimientos introducidos por la bibliografia critica resultante...” (Freedman, 1978, p. 81). En el am- bito de la jerga, los discipulos suelen superar al maestro, porque un trabajo menos innovador puede de este modo ocultar sus deficiencias. La inseguridad profesional al interior de la comunidad sociolégica puede también contribuir a la “deformacién profesional” del socidlogo, consistente en escribir mal, tal como lo explica Richard Hofstadter. LA PARADOJA DE LA DENSIDAD 45 En su calidad de disciplina aparecida tardiamente, y teniendo por tanto un largo camino que recorrer antes de la generalizacién, la sociologia se sicnte obligada a justificarse poniendo cara de profundidad, y sus te6ricos caen en la trampa al pensar que una idea adquiere mayor fuerza y dignidad si es expresada de manera abstracta (Hofstadter, 1968, p. 12). La superpobl i aparicién de tales Jenguajes. Al igual q lenguas naturales, las jergas exigen un minimo de comunidad de lenguaje; en caso contrario, desaparecen en la ascuridad en calidad de lenguas muertas. La superpoblacién puede suministrar tal comunidad, en ocasiones al precio de ejercer efectos destructores sobre el progreso de 1a ciencia. La jerga sobrevive, porque los subdominios donde se utiliza estan lo bastante poblados para crear un piblico que la pueda comprender. Si los terrenos no estuviesen superpoblados, nadie se tomaria la molestia de leer a los autores que se valep-de este tipo de lenguaje y, entonces, éstos apren- derfan a escribir con mayor claridad. Ademés, la jerga separa a una comunidad de investigacién de los demas subdominios. Un antropdlogo se, queja de que, a pesar de sus vinculos, “los lenguajes empleados por el antropdlogo fisico, cl lingiiista, el arquedlogo y cl especialista en la cultura son casi completamente cerrados” (Matos Mar, 1988, p. 205). Es obvio que esto dificulta atin mas la existencia de una co- munidad que se halle por encima de ‘af fronteras de las disciplinas. Aunque la jerga no sea nociva para la comunicacién dentro de Ja comunidad super- poblada, si puede tener consecuencias negativas al exterior de ésta. Esto es vilido, en particular, para el lenguaje matematico, el cual se utiliza cada vez mas en las ciencias sociales. Tal como lo admite uno de sus partidarios: ‘A pesat de que las matematicas sirven como lenguaje integrador en ciertos casos, constituyen una barrera contra la entrada de otros lenguajes. Algunos investigadores se alejan por completo; otros, hacen referencia a los teoremas y resultados que forman cl cuerpo central de la teoria, sin captar cabalmente su poder o sus limites; otros més, ineapaces de comprender el porqué del fra- caso en la apreciacién del valor de su investigacion, hallan refugio en la nota~ cién matematica (Ordeshook, 1986, p. x). El lenguaje matematico y la jerga construida en torno a él, al igual que otros Jenguajes de investigacién, entorpecen la comunicacidn entre las disciplinas formales y dificultan la influencia transdisciplinaria. No obstante, hay excep- ciones notables; algunos de los mas importantes economistas, socidlogos 0 politéiogos se expresan claramente en un lenguaje matemiético. i La cuantificaciGn excesiva es un fenémeno tan generalizado como el uso -de jergas- Debido-a ta exi tencia de gran cantidad de investigadores en-cien- cias sociales que ticnen capacidades sofisticadas en el campo de la estadistica, lo que resulta estadisticamente significativo pero carente de sentido desde el 46 LAS NUBVAS CIENCIAS SOCIALES. punto de vista analitico, se ha abierto un terreno favorable al desarrollo de la cuantificaci6n excesiva. Como resultado de ello, los descubrimientos me nores pueden Hamar la atencién en la pequefia comunidad superpoblada. Los “devoradores de nameros” se desarrollan al comunicarse entre si, al rivalizar en virtuosidad estadistica. Al margen, cl resto de la disciplina puede permancce escéptica. Después de todo, la “precisién” en las ciencias sociales es a menudo indtil. “Acaso baste con alirmaciones que aludan a un valor mas grande o mas reducido; lo mismo es valido para la clasificacién y las escalas ordinales; y las correlaciones estadisticas, aunque sean explicitas y controladas, son en sf mismas superfluas si no se acompafan de un modelo exploratorio consistente y empiricamente verificado” (Belshaw, 1988, p. 197). En las ciencias sociales, existen muchos investigadores que continuan igno- rando tal consejo, porque tienen colegas que prestan gran atencidn a su trabajo; al respecto, ciertas variantes de la econometrfa constituyen un ejem- plo notable. r Estos investigadores olvidan que algunos fenémenos importantes no son susceptibles de cuantificacién: el estudioso que no recurra a la estadistica puede consolarse, si tiene en cuenta que “es imposible saber cudintos de los crimenes que se cometen pasan desapercibidos” (Andreski, 1972; version cas tellana, 1973, p. 152). Con todo, debido a la existencia de especialistas que la emplean, muchos contintan produciendo una cuantificacién superflua. La superpoblacién contribuye a posibilitar el proceso en cuestion. Estos manid- ticos no suelen reflexionar sobre Ja medida en que los datos estadfsticos son utiles o relevantes, sino que se limitan a analizarlos como tales El énfasis puesto en la cuantificacién por muchos socilogos o politélogos puede acarrear efectos absurdos, que contradicen el sentido comin. A pesar de las repetidas advertencias, el problema persist. Manilestando su acuerdo, Ralph Turner reproduce la opinién externada por Charles Taylor en 1946: “Desde hace mucho tiempo, me ha inquictado el hecho de que los jévenes socidlogos necesiten entre cinco y diez aos para ‘remitirse’ a aquello que les fue enseftado durante su formacién doctoral... Si la sociologia esta desti. nada a convertirse en una disciplina util, debe combinar el tipo de conoci- miento y comprensidn resultante del uso de la técnica cientifica mas rigida, con el tipo de conocimiento fundado en el sentido comin” (citado en Turner, 1988, p. 28). Como lo destaca Turner, la opinién de Taylor fue en su tiempo minoritaria. Esto demuestra una vez mds que ninguno de estos vicios puede existir sin una comunidad de pecadores. Quizé resulte cierto que estos vicios se pucden practicar mas facilmente y exaltar al interior de una muchedumbre. En una palabra, se trata de la “paradoja de la densidad”: la tendencia pre- valeciente en los dominios con gran densidad demogratica a producir menos innovaciones, no obstante los esfuerzos crecientes ahi realizados. _La densidad en el centro de un dominio da lugar a la innovacién_en_sus “fronteras. Ralph Turner describe tal fenémeno en el marco de la sociologia, LA PARADOJA DE LA DENSIDAD 47 basiindose en la experiencia adquirida como director de la Annual Review of Sociology: Durante muchos afos, tuve la costumbre de escribir a los autores de articulos que se habian publicado un lustro antes en la revista, a fin de preguntarles si cl dominio habia progresado Io suficiente para justificar la inclusién de un articulo nuevo en la misma materia, La mayor parte de las respuestas fueron negativas, pero contenian sugerencias en relacién con dominios nuevos, estre- chamente vinculados a los antiguos, donde habia ocurrido un desarrollo sus. tancial. En buena parte de tales dominios, la sociologia ha a al_concenirar Ta atencion en un tema o paradigma_particular, caracter no ‘agola y se estublecen tirmemente sus limites, La aten Se-presta entonces a otro tema o paradigma, el cual abre nuevas posibilidades, parece mis adecuado que cl antiguo (Turner, 1988, p. 33). i6n efcctuada en la periferia anticipa el proceso y, en apariencia, €s mds importante que aquélla producida por los cstudiosos amontonados en cl centro de la disciplina. —_, Si la innovacién tiene mas probabilidades de aparecer en las fronteras de la disciplina, épor qué ocurre el fendmeno de alta densidad? En ciertos do- minios, la densidad cs el resultado-de-tna-heren ia_extraordinariamente_pe- sada, Por ejemplo, el terreno de los “esthdios clisicos” comprende a muchos Fspecialistas, y un patrimonio de tal amplitud deja un enorme espacio para la reflexin y la discusiSn. Por otra parte, hacer cualquier scfalamiento no. vedoso a propésito de Aristdteles, Platén o Cicerén constituye un desafio, ademés de que la consecucién de un trabajo semejante podria aportar una contribucicn importante. Asimismo, existen montones de libros que versan sobre Moisés, Jestis 0 Mahoma; empero, cya se escribié la obra decisiva o Puede escribirse una obra decisiva a este respecto? El propio descubrimiento de documentos (por ejemplo, los rollos del Mar Muerto). no basta para es- timular un estudio innovador. El problema es intelectual, y depende del tipo de pregunta que se formule y de la sctiva que se adopte. Verbigraci Soloun~ marginal” podria preguntarse cmo y por qué la ideologa religiosa Sociedad pastoral ha sobrevivido cn la sociedad posindustrial. Las caracteristicas de la formacién doctoral producen también dominios superpoblados. Asi como se necesitan varios aos para fabricar un barco, del mismo modo se requieren varios ahos para “hacer” un doctorado, y la pre- gunta formulada al final de este periodo puede ser diferente de aquélla plan- teada al inicio. Los doctores se forman segtin las manias tradicionales pero, algunos afos més tarde, pasan a integrar la superpoblacién, Algunos consi, deran que en la actualidad ya hay muchos graméticos generativos, a causa de los programas educativos que datan de los aiios sesentas y setentas. Como otros perjuicios de Ia superpoblacisn, su existencia dificulta un poco més el progreso cientifico, porque estas investigadores se nutren de cosas a las cua- 48 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES les les falta frescura. Un critico, cansado de las “perspectivas exclusivas” y de las “discusiones intolerantes” de la subdisciplina en cuestién, se queja de que las “teorias sobre la realidad psicolégica de la descripcién generativa y sobre su determinacién genética siguen careciendo de fundamentos validos, y de que no se vuelven més persuasivas por medio de la continua repeti- cin...” (Katicic, 1988, p. 236). Sin embargo, los gramaticos generativos con- tinGan siendo poderosos en toda la disciplina linguistica. Tales grupos logran con frecuencia reproducirse a si mismos, debido en fers a que los estudiantes se convierten después en profesores. En las hu- idades, casi todos los que obtienen el doctorado se consagran_a Ia ense- fanza; en _las ciencias naturales, sclo 20% de los alumnos siguen.esa_trayec- ia (Solla Price, 1975). Al respecto, no disponemos de cifras para las is sociales, pero es claro que muchos doctores en economia s¢ dirigen hacia la politica o las empresas. Un porcentaje menor, aunque significativo, de politélogos se dedica a la politica, mientras que™quizé la mayoria de los | antropdlogos trabajen en Ja ensefanza, Esto significa que la “paradoja de la —+ densidad” es mucho_mas_frecuente en Tas ciencias sociales que en Tas natu- \ rales. Biguvonae ere En consecuencia, la oferta y la demanda favorecen la superpoblacién. Por ejemplo, cn Estados Unidos de América, hay una gran demanda de profe- sores especializados en la politica estadounidense. Sin embargo, igensenianza es un trabajo diferente de aquél de la investigacién. En comparacién con las necesidades de la investigaciOn, ciertos temas de la ciencia politica estadou- nidense se parecen a una ciudad superpoblada. Ademis, existe una compe- tencia entre los investigadores por encontrar nuevos tépicos, pero la estal lidad del sistema politico de los Estados Unidos implica que cl ritmo de aparicién de fenémenos novedosos no pueda acercarse a aquél de las nece- sidades de la investigacién. El trabajo semeja una especie de planicie, con unos cuantos picos ocasionales. Por ejemplo, son raros los libros innovadores que versen sobre la presidencia estadounidense y la mayoria de los especia- listas en este dominio no tienen jamds la oportunidad de producir uno solo. Resulta facil acusar de etnocentri a los estadounidenses, pero no son los Gnicos. Las universidades de todos los paises tienen la necesidad de en- sefiar la historia propia; por tal motivo, la investigacién histérica es a menudo un terreno superpoblado. Los periodos particularmente gloriosos de la his- toria de cada nacién estén abarrotados. Desde luego, a los griegos de hoy dja les apasiona la antigua Atenas; a los italianos les atrac sobre todo la Roma antigua y la Venecia medieval, y los historiadores britanicos se deleitan con el Imperio. Islandia consituye un caso extremo, puesto que gran cantidad de universitarios cstudian las sagas clisicas, ya sean historiadores, especialis- tas en literatura, lingiiistas o juristas. Asimismo, la superpoblacion aparece cuando las naciones recién creadas inauguran catedras dirigidas a justificar su identidad nacional. Al respecto, los paises de Europa Oriental constituyen LA PARADOJA DE LA DENSIDAD 49. un ejemplo bien conocido; en la actualidad, sucede lo mismo en Africa, en el Oriente Medio y en el sudeste asiatico. La historia etnocéntrica representa sdlo el ejemplo de un dominio con alta densidad de investigadores. En_apariencia, cada nacin produce su especia- Jidad nacional superpoblada_de estudiosos. Los sociGlogos escandinavos exa- minan en exceso la estratificacién social; los socidlogos briténicos analizan de modo exagerado la clase dirigente; los economistas de Latinoamérica se centran demasiado en la dependencia, y los yugoslavos de todas las discipli- nas han abordado de mancra descomunal la autogesti6n. En este sentido, Paul Lazarsfeld refiere algunos ejemplos, y destaca que los sociélogos fin- landeses suclen examinar el alcoholismo, debido a los estrechos vinculos exis- tentes entre este fenémeno y el monopolio estatal en Ja produccién del al- cohol, mientras que los hindues se interesan més en el anilisis de las castas y de las aldeas (Luzarsfeld, 1970, pp. 121-123).Sin duda, hay cierta Iégica en todas estas elecziones,pero clio dificulta la innovacién en tales dominios. Del mismo modo, Ta densidad puede ser producio del hecho de que ciertas Preguntas sdlo puedan contestarse con respuestas temporales, lo cual atrae a los investigadores. Se puede preguntar qué hora es a casi cada instante, sin obtener jamas dos respuestas igualcs en la misma jornada. Asi, las inves. tigaciones realizadas mediante encuestds referidas a las posiciones politicas consiguen siempre datos nuevos, aunque estos trabajos de indagacién no sue- lan modificar la manera en que la gente entiende los problemas en cuestidn. Aquéllos que estudian los procesos electorales recientes llevan a cabo la labor de Sisifo, porque apenas terminan de analizar una eleccién cuando ocurre la siguiente, que vuelve a requerir una atencién completa. Todos estos dominios superpoblados son como las crecidas de los rios. Al principio, los temas abordados estn de moda; luego, se agotan répidamente. La cultura politica, tras la publicacién de The Civic Culture, de Gabriel Al- mond y Sidney Verba, ha reclutado adeptos en muchos paises e inspirado, hacia el final de la década de los setenta, toda una serie de investigaciones basadas en el uso de encuestas. Sin embargo, el entusiasmo ha decaido y el concepto se emplea poco en la actualidad, con excepcidn de ciertos investi- gadores, como B. Badie, quien se ha consagrado a extender su area de apli- caci6n. En Europa, y més lejanos en el tiempo, los estudios sobre el “cardc- ter nacional” experimentaron una grandeza y una decadencia similares. Queda claro que es mas dificil innovar, aunque no sca del todo imposible, -7£n los dominios superpoblados; empero, el potencial es més importante fuera de ellos. Resulta evidente que “cl pensamiento creativo experimentaré por naturaleza atraccién ante los problemas que han sido olvidados 0 considera- dos anémalos” (Shapiro, 1968, p. 60). Aunque esto no fuera de ese modo, el potencial de innovaci6n varia sustancialmente de un dominio a otro. Para la antropologia cultural de los afos treintas y cuarentas, la ausencia de datos, conceptos y teorias signilicaba que todo’ progreso tenfa muchas proba. 50 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES bilidades de ser importante. Asimismo, cl vacio cn el estudio del clicntelismo ha permitido que investigadores adscritos a varias docenas de paises realicen simulténeamente innovaciones en este dominio. Existen muchos medios de librarse de los problemas relacionados con una densidad demasiado grande. Uno de ellos es la fragmentaci6n, que arroja a los investigadores excedentes hacia los terrenos afines, donde la densidad no plantea dificultades. A menudo, los sucesos habran de crear tépicos nuevos y los investigadores podran instalarse en los dominios virgenes asi producidos. El estudio del totalitarismo atrajo a muchos innovadores, como Hannah Arendt y Carl Friedrich, en la década de los cuarenta. Asimismo, aquello que se consideré la crisis del Estado-providencia en los afios setentas y ochen- tas, {ue un t6pico que ofrecié gran potencial, porque cl fendmeno en cuestién fue concebido como novedoso. Cuando el investigador se enfrenta a un fendmeno nuevo o cuando se interesa en un asunto relativamente poco estudiado, la mejer cosa que puede hacer es elegir un marco conceptual adecuado. Cuando David Apter —quien efectu6 estudios de antropologia, ciencia politica y sociologia— se pregunta en Ghana in Transition si este pafs va a volverse democratico, la aplicacién modificada de la teoria de Parsons aparece como util. Casos andlogos pueden sugerir también pistas para aprovechar los hallazgos de otras especialidddes. Por ejemplo, en las relaciones internacionales, la analogfa con los mergados econdmicos (empresa/Estado; busqueda de ganancia/bisqueda de pode) ha insinuado la aplicacién del razonamiento econdmico a otros t6picos. Del mis- mo modo, la antropologia estructural de Claude Lévi-Strauss se inspiré por lo menos parcialmente en una analogia con la lingiistica estructural. Estos ejemplos nos conducen al medio més comtinmente utilizado para mejorar la situacién de los dominios atestados: cl intercambio con el exterior. La economia sostiene que la adicién de un factor raro a un proceso de produccién fundado en un factor abundante vuelve en general a ambos mas productivos. Lo mismo sucede en la investigacién, y la ampliacién de un dominio superpoblado mediante el otorgamiento de acceso a los expertos provenientes de otras partes puede constituir la gran diferencia. Quizd, estos dominios con un potencial reducido de innovacién no obtengan sino benefi- cios de la fertilizacién exterior. La “marginalizacién” puede resolver los pro- blemas de densidad en el centro y representa un medio eficaz para sustracrse del estancamiento. Aunque vacilemos en formular este fendmeno bajo la modalidad de ley socioldgiea, parece que cuanto mas grande sea la densidad de investigadores en un dominio determinado, mayor sera la probabilidad de que la innovacién per capita resulte débil. La paradoja de la densidad sugiere cl desplazamiento hacia las fronteras de la disciplina, asf como la resuelta y, en caso necesario, clandestina transgresién de sus confines. 4. éLas citas bibliograficas son expresidn de buena reputacién 0 de innovacién? Al examinar los procesos precedentes y actuales de innovacién cientifica, se tropieza en varias ocasiones con ¢l problema de las citas. De hecho, el estudio de éstas-constituye una parte importante de la sociologia de la ciencia, Hay quienes sosfienen que ef numero de veces que un autor es citado, tal como se contabiliza en publicaciones del tipo de aquélla del Social Sciences Citation Index (ssci), permite medir bastante bien el cardcter innovador de su obra. En efecto, dicha’ cantidad se correlaciona en grado suficiente com otros indicadores cualitativos, tales como la buena reputaciGn profesional y, en el caso de las disciplinas a las cuales se otorga, la obtencién del premio Nobel. Sin embargo, existen motivos4para poner en duda lo anterior. A todas: luces, el que un trabajo sea citado no constituye necesariamente una prueba de su naturaleza innovadora. Los indices no precisan si la obra refcrida es mencionada dentro de un articulo dado en 20 ocasiones o una sola vey empero, coma todo el mundo lo sabe, la diferencia es fundamental. Una buena cantidad de las citas ineluidas son puramente formales, simples “som- brerazos” a los colegas que trabajan en la misma materia, medios para mos- trar que el articulista conoce a los pensadores clisicos de la disciplina, o Fecursos para establecer una especie de filiacidn o legitimidad intelectuales. He aqui un cjemplo: “Desde Arist6teles hasta los innumerables trabajos con- tempordneos, pasando por Locke, Rousseau y Tocqueville, este andlisis ha sido intentado millones de veces”. Asimismo, en ocasiones, la referencia a obras antcriores es del todo omitida, lo que conduce a descontarlas del cal- culo de veces en que un autor es citado; si se les cree a los especialistas en el estudio de las referencias, “cuando Ja obra de un cientifico ha ejercido un impacto profundo en su dominio, resulta particularmente frecuente que sus ideas pasen a formar parte del paradigma dominante y que en apariencia se vuelva innecesario citarlas de modo expreso” (Cole y Cole, 1972, p. 370). Tales obras se disuelven en el anonimato del patrimonio. Sin duda, esta cucstién mecere ser profundizada, Pero ciertos trabajos Muestran ya que las referencias formales o “para cumplir” son muy nume- 31 52 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES rosas. Por ejemplo, en un anilisis de las citas utilizadas en la fisica teérica de las energias elevadas, Moravesik y Murugesan han corroborado lo siguiente: Una gran fraccién (las dos quintas partes) de las referencias se incluyen Gni- camente “para que no se diga”. De ahi, el surgimiento de serias dudas en cuanto al valor de las citas como criterio de medida de la calidad, puesto que un autor © un grupo de autores pueden conseguir un buen tanteo con s6lo redactar articulos apenas publicables sobre t6picos de moda, los cuales seran mencionados de paso en trabajos posteriores de otros articulistas (Moravesik y Murugesan, 1975, p. 91). Ademis, las referencias “para cumplir” pueden tener un efecto acumulativo. Todo cientifico a menudo citado obtiene de este modo un prestigio que oca- siona que sus trabajos ulteriores estén més a la vista, independientemente de su valor, como resultado de una especie de “efecto de halo”. Tal como lo advierten Cole y Cole: “Al principio, los cientificostse aseguran una po- sicién visible mediante la publicacién de trabajos importantes. Una vez lograda dicha visibilidad, se benefician del efecto de halo, puesto que sus investigacio- nes llaman mas la atencidn debido al hecho mismo de su visibilidad” (Cole y Cole, 1972, p. 370). Esto se traduciré en un abultamiento en la cuenta de veces en que son citados, ya sea que sus trabajos ulteriores resulten 0 no innovadores, y he ahi otra raz6n para cuestionar la validez de esteymétodo en materia de medicién de la innovacién. " Por otra parte, el némero de referencias no debe considerarse inde- pendientemente de la dimensidn del dominio de que se trate. Si es cierto que hay menos descubrimientos relevantes en las disciplinas donde abundan los investigadores, los autores de innovaciones de menor importancia habran de ser citados en repetidas ocasiones debido a la cantidad misma de colegas. En cambio, puede suceder que al cientifico que haya realizado una aporta- cién fundamental en el punto de unién de dos o més disciplinas le cueste trabajo, al principio, el ganar una gran audiencia, pero es probable que aqué llos que lleguen a citarlo lo hagan con mayor seriedad. | Si se considera a las ciencias sociales en su conjunto, las referencias cons- tituyen también un criterio por completo incierto, en virtud de que cl tamafio de las disciplinas es muy variable: la psicologia es sin ninguna duda la mas | vasta de todas, mientras que la antropologfa, por ejemplo, tiene una dimen- sién relativamente modesta. En consecuencia, las innovaciones de la psico- logfa son citadas con mucha mayor frecuencia que aquéllas de la antropolo- gfa, pero esto no implica por sf mismo que las primeras sean més importantes que las segundas. El hecho de que cada disciplina tenga normas propias en materia de pu- blicacién y referencias plantea otro problema para la comparacidn de las citas entre las distintas disciplinas. En ciertas ramas de Jas ciencias naturales, no es raro que un cientifico publique una veintena de articulos por afio, 0 4LAS CITAS BIBLIOGRAFICAS SON EXPRESION.. 53 incluso mas, la mayorfa de los cuales suelen ser muy breves. Al respecto, el requisito minimo para la publicacién puede ser un solo “descubrimiento”, cuyo interés ¢ implicaciones se expliquen debidamente. En cambio, en la mayor parte de las ciencias sociales, el articulo construide alrededor de un solo anilisis de regresién resulta inaceptable. Asimismo, conviene destacar que el ssci s6lo tiene en cuenta las referencias contenidas en articulos, pasando por alto las incluidas en libros. La relacién numérica entre articulos y libros varia mucho de una disciplina a otra. Los artfculos aparecidos en publicaciones periddicas son preponderantes en psi- cologia, mientras que los historiadores se ven precisados a publicar libros, ya sea que ademés redacten o no articulos. Numerosas disciplinas atraviesan por un periodo de transicién: los economistas publican cada vez menos libros en la actualidad, aunque con frecuencia retinen sus articulos para publicarlos en forma de libro y lograr asi un avance en su carrera; los politélogos parecen seguir este ejemplo en aquellas subdisciplinas con tendencia matematica. Con respecto a una disciplina que ha evolucionado hacia la dispersién o dis como la ciencia politica, el habra de sobrestimar el grado de innovacién cn la teorfa de las elecciones publicas y subestimar el progeso de la teoria politica. _ Por otra parte, cada autor tiene sus propios habitos en materia de uso de steferencias. Como lo sefiala Broadus; “Aun cuando dos autores utilicen la misma cantidad de libros, folletos ¥articulos aparecidos en publicaciones periddicas, uno citard en notas al pie de pagina a 20 cientificos y el otro 30” (Broadus, 1971, p. 236). Si determinados trabajos son del agrado de alguien que publique mucho y multiplique las referencias, serdn mis citados que si resultaran del gusto de un estudioso menos productivo, pero eso no cambia en nada su valor. Desde luego, las diferencias atribuibles a esta causa se anularén dentro de una muestra amplia de investigadores; sin embargo, este descuento desvirtuard el calculo general, porque la mayoria de los cientificos no son citados abundantemente todos los aiios. En consccuencia, las referencias parecen constituir un instrumento curioso de medicion. No podemos presentar aqui los resultados detallados de nues- tros-calculos sobre la relacién entre “innovacién” e “hibridacién”, porque ello exigiria la inclusion de numerosos cuadros. Sin embargo, cabe sefalar que si los “hibridos” tienen mas posibilidades de ser innovadores, nada per- mite afirmar que los investigadores especializados en una sola disciplina sean forzosamente menos productivos. Entre estos ultimos, algunos han sido te- nidos muy en cuenta dentro de su propia disciplina y relativamente poco fuera de ella. Segin el ssci, Noam Chomsky y Milton Friedman fueron citados cada uno més de 3 500 veces entre 1981 y 1985, lo que representa una cifra considerable. Ambos se relacionan con una sola disciplina y son referidos principalmente por sus colegas de dicha disciplina. Otros grandes tedricos se ubican entre varias disciplinas, y muchos de ellos disponen de una gran au- 54 LAS NUEVAS C ICIAS SOCIALES diencia en diversos dominios. Max Weber, quien también fue citado 3 500 ocasiones durante el mismo periodo, constituye un cjemplo ilustre; Talcott Parsons, referido casi el mismo numero de veces, provoca el interés de so- cidlogos, politdlogos y antropélogos. Entre 1981 y 1985, Karl Marx fue citado en 1 500 ocasiones, al igual que Seymour Martin Lipset: se trata de pensa- dores “hibridos” cuya influencia se extiende a innumerables dominios. Entre 1966 y 1970, sus tanteos respectivos fueron ligeramente diferentes (1 800 para Lipset y 1 100 para Marx). Ademés, hay otros autores que son referidos casi de modo exclusivo en disciplinas distintas de aquélla en la cual trabajan, como es e] caso del economista Mancur Olson, citado un millar de veces sobre todo por politdlogos. Entre los especialistas de las ciencias sociales que fueron mis citados al principio de la década de los ochenta, destacan B.F. Skinner (3 000 refe- rencias), cuya obra fue retomada principalmente en trabajos de filosofia, so- ciologia, antropologia y psicologia; Paul Samuclson (3 000 eitas), mas espe- cializado que Skinner, pero considerado tanto por los politélogos como por los economistas, y Robert Merton y Emile Durkheim (2 500 referencias cada uno), quienes poseen una gran audiencia fuera de la sociologia. Durkheim Ofrece un buen ejemplo de longevidad, a diferencia de su contempordneo Paul Vidal de La Blache, geégrafo que sdlo fue citado unas cuantas decerfas de veces. Ahora bien, esta diferencia es comprensible si se tiene en cuéata la naturaleza mas tedrica de la obra del primero y el caracter més descriptivo de la obra del segundo. El ssct reserva muchas sorpresas: Thomas Kuhn es citado con tanta fre- cuencia (2700 ocasiones) como Aristdteles (1 500 veces) y Platon (1 100 ocasiones) juntos. Durante el mismo periodo, John Maynard Keynes sélo totaliza 2 000 referencias, mas que Schumpeter (1 600), pero menos que Mil- ton Friedman (3500). Los demas economistas renombrados se ubican muy por detras, como es el caso de Wassily Leonticf y Gordon Tullock (800 citas cada uno) Las tres figuras centrales de la antropologia —Malinowski, Radcliffe- Brown y Evans Pritchard— no obtuvieron en conjunto més referencias que aquéllas logradas individualmente por el psicélogo O.F. Kernberg. La razon de ello es que hay mas psicdlogos que antropdlogos. Esto explica también que Freud haya sido citado 13 600 veces, lo cual constituye, que nosotros sepamos, el mayor tanteo conseguido por un tedrico de las ciencias sociales. En ciencia politica, los grandes exponentes de la ultima década —Gabriel Almond, Robert Dahl, Karl Deutsch, David Easton, V.O. Key, Sidney Verba, David Apter, Kenneth Waltz— sulrieron la misma desventaja que los antro- pGlogos: cada uno de ellos fue referido en menos de 500 ocasiones a lo largo del Ultimo lustro, y en conjunto no aleanzaron el nivel de Chomsky. De nue- vo, se puede advertir el papel desempefiado por la diversidad de la ciencia politica y la relativa cohesion de la lingiifstica. ¢LAS CITAS BIBLIOGRAFICAS SON EXPRESION... 55 En resumidas cuentas, la significacién real del ntimero de veces en que un autor es citado no queda clara. Quiza se trate de un simple indice de popularidad, como en el caso de Lenin, quien fue referido en mas de 6 000 ocasiones, mientras que Darwin lo fue 1 700 veces y Pareto 500. Y éste no ¢s el orden resultante del grado de innovacién. Por tal motivo, es dificil cuantificar la innovacién. Se puede multiplicar los ejemplos, presentar ilustraciones, analizar ¢l proceso en su conjunto y reflexionar sobre su importancia para el progreso cientifico. Sin embargo, no se puede cuantificar la innovacién para una disciplina completa. Resulta im- posible hacer la cuenta de las innovaciones y sus autores. Cada uno debe remitirse a su propia especialidad para evaluar el fenémeno que nos ocupa. Asi pues, es menester enfrentar la tarea indirectamente, seleccionando y tratando de conservar nuestra mucstra lo mas razonable posible. Aunque admitimos que el resultado es en parte insuficiente, esperamos que sea su- gerente. ¥: Conviene explorar algunos otros usos de citas, sin olvidar en ningin mo- mento sus graves deficiencias. Algunos de estos datos sugieren con vigor cuan notable es la extensién de la fertilizacién mutua dentro de las ciencias sociales, El unico estudio que ha comenzado a plantear cl problema esta constituido por una serie de articulos de Jean Laponce (1980 y 1983), que analizaremos en el capitulo 18, porlgs fuentes mencionadas en un trabajo de Broadus (1971). Se puede criticar facilmente estos datos, pero no hay otros disponibles. Los estudios en cuestién pretenden determinar cudntas re- ferencias hechas por los investigadores de una disciplina determinada aluden a otros investigadores de la misma disciplina y cudntas remiten a investigadores de otras disciplinas. Los economistas recurren menos que los estudiosos de los demas dominios a los trabajos de otras disciplin: 5% de las citas in- cluidas en los libros de economia tuvieron su origen fuera de Ia disciplina (en 1949) y lo mismo ocurrid con s6lo 28% de los articulos (en 1949-1950). Se puede suponer que, en general, los libros son mis dificiles de publicar que los articulos y que, ademés, aquéllos son en promedio mas innovadores que éstos. Los trabajos mas innovadores estan influidos en mayor grado por las demas disciplinas que los trabajos poco innovadores. Y lo mismo es valido para la sociologia. En los libros de esta materia, 85% de las referencias procedicron de otras disciplinas (en 1948-1949), contra sélo 6% de las citas utilizadas en Jos articulos (en 1947-1948). La fertilizacién mutua es menor en la ciencia politica que en la sociologia, pero superior a aquélla de la economia: 69% de las referencias contenidas en los libros de los economistas provinieron de otras disciplinas (en 1948-1949). De este modo, es factible advertir cudntos investigadores atraviesan las fronteras de su disciplina “de origen”. Asimismo, podemos mencionar a los autores mas comtnmente citados dentro de una disciplina. Disponemos de tal informacién con respecto a los 56 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES: investigadores angloparlantes en ciencia politica. En su mayorfa, han ido mas allé de los limites de su disciplina: V.O. Key, quien aplicd, en su trabajo ejemplar sobre la politica estadounidense, dos métodos sociolégicos a portamiento politico de las masas, cl anilisis ccoldgico y la investig sada en encuestas; Harold Lasswell, profesor de derecho cuyas principales contribuciones a la ciencia politica se relacionan con Ja psicologia; Raymond Aron, fildsofo, socidlogo ¢ historiador que realizé aportaciones con base en su formacién en cada uno de estos dominios (él es, junto con Jacques Ellul y Claude Lévi-Strauss, el autor francés mas citado en Estados Unidos de América); Stein Rokkan, politdlogo comparatista que combiné los datos ex- traidos de la historia y la sociologia, asi como conceptos provenientes de la sociologia, la geografia y la historia, para construir su arbol genealégico de los partidos politicos en Europa occidental; Gabriel Almond, quien ha toma- do en préstamo conceptos antropoldgicos para elaborar varias teorjas impor- tantes; Karl Deutsch, cientifico muy enterado de los hallazds en filosoffa, historia, economia, cibernética ¢ historia de la ciencia, cuyas contribuciones fundamentales a la ciencia politica son resultado de la yuxtaposicicn de tales dominios; Seymour Martin Lipset, cuyos trabajos provienen a la vez de la sociologia y la ciencia politica, y que ha sabido integrar mejor que nadie ambos dominios para fundar el terreno hibrido de la sociologfa politica; Man- cur Olson, quien ha utilizado la teorfa de los bienes colectivos, derivadazde las finanzas publicas, a fin de explorar ciertos aspectos del comportamiento de los grupos de interés, tépico de gran resonancia para muchos politélogos, Jurgen Habermas, te6rico que ha mostrado una gran capacidad de sintesis de numerosos dominios, tales como la sociologfa, la filosotia, la ciencia po- litica y la psicologia del desarrollo, y David Apter, autor muy conocido al interior de la antropologia politica Otro modo de abordar el problema consiste en revisar la lista de los libros importantes pertenecientes a una sola disciplina que versen sobre un objeto de estudio determinado. Los editores de Political Science (Printemps, 1983) solicitaron a numerosos politélogos que elaboraran una lista donde incluye- sen los tres o cinco libros mas relevantes para su trabajo. Aunque es claro que tales listas no son del todo satisfactorias, podemos considerarlas una selecci6n de las obras mas significativas de la ciencia politica. Excluiremos a los autores clasicos, como Hobbes, Marx y Weber, y para avanzar con mayor rapidez s6lo mencionaremos a aquellos cientificos que aparecen en por lo menos dos listas: V.O. Key Jr. (Southern Politics), John Rawls (Teoria de la justicia), Gunnar Myrdal (An American Dilemma), E.E. Schattschneider (The Semi-Sovereign People), Robert K. Merton (Teoria y estructura sociales), An- thony Downs (An Economic Theory of Democracy), y Angus Campbell et al. (The American Voter). En realidad, no todos estos autores son politdlogos, pero han utilizado las herramientas de su disciplina para estudiar problemas politicos. tLAS CITAS BIBLIOGRAFICAS SON EXPRESION.. 57 Ronald Inglehart (1983) elaboré una lista con las tres obras que caracte- rizaron a la revolucién conductista y que fueron publicadas a principios de la década de los sesenta: Political Man (1960), de Seymour Martin Lipset; The American Voter (1960), de Campbell et al., y The Civic Culture (1963), de Gabriel Almond y Sidney Verba. Todos estos investigadores son hibridos. En The Civic Culture, se “han aplicado conceptos tomados de la sociologia y de la psicologia social o la antropologia psicolégica...” (Inglehart, 1983, p. 433); entre los autores de The American Voter, se halla tanto un psicélogo social como varios polit6logos. Consideremos otro ejemplo: Alfred G. Meyer (1975, p. 115) scleccioné los seis mejores libros de estudios soviéticos y de Europa oriental aparecidos entre 1950 y 1975. Se trata de las obras de Jerry F. Hough, Joseph S. Berliner, Robert V. Daniels, M. Lewin, Daniel Joravsky y Kenneth Jewitt; es decir, de un economista y de “dos 0 tres historiadores”’. Todos estos ejemplos versan sobre la ciencia politica, pero el fenémeno en cuestiGn no se limita a &ta disciplina. Se podrén encontrar otros ejemplos a lo largo del presente libro. Tales listas son mas o menos subjetivas y quiz arrojen en cierto tiempo una informacién més objetiva. Sin embargo, para lograrlo, es necesario que dispongamos de datos més precisos que aquéllos derivados del cémputo de citas. Mientras que se han efectuado estudios cualitativos en las ciencias na- turales, se ha manifestado un mayor A@scuido a ese respecto en las ciencias sociales. Los datos relacionados con las citas cruzadas pueden ayudar a de- limitar las fronteras de los dominios, pero también las zonas mas fecundas en materia de fertilizacion mutua. Otros datos podrian mostrar si un autor determinado es citado basicamente dentro de su campo o si también es re- ferido en otras especialidades. Los estudios cualitativos serian capaces de diferenciar las citas formales de aquéllas que sirven como punto de referencia para aportar algo novedoso. Tales andlisis permitirian ademas claborar una lista de los pensadores clasicos “mayores” y “menores” de la disciplina e identificar a los cientificos cuyo trabajo sea considerado e] mas relevante. Aunque este tipo de labor ha sido realizada en ciertos dominios, por ejemplo en el de la eleccién publica (Downing y Stafford, 1981), se requieren muchos més estudios de cste tipo. Llevar a cabo esta investigacién para el conjunto de las ciencias sociales es una tarea que rebasa ampliamente las capacidades del individuo. En consecuencia, el trabajo debe ejecutarse para cada dominio. 5. Cementerios de libros Casi todos los_trabajos de investigacién son citados con menor frecuencia al -paso_de los_afios. La acumulacidn de las innovaciones y el enriquecimiento de los patrimonios provocan que las aportaciones antiguas caigan en el ol- vido. Sin duda, algunas ¢ontribuciones tienen una vida mas prolongada que otras, pero tarde 0 temprano todas terminan por sucumbir y s6lo conservan un valor histérico. Los especialistas de las ciencias sociales no son inmortales. Las investiga- ciones innovadoras desaparecen disolviéndose en el patrimonio y, en las dis- ciplinas superpobladas, muchos trabajo$ son mortinatos. Seria injusto consi- derar dnicamente los libros y articulos, todavia vigentes en la actualidad. Lo importante es que en su mayor parte fucron innovadores al momento de su aparicidn: los jefes de redaccisn y los revisores técnicos de las publicaciones periddicas juzgaron los articulos como dignos de ser publicados y buen nt- mero de libros como merecedores de ser resefados. Tomemos por ejemplo el caso de la ciencia politica, Cada afio, aparecen alrededor de 300 publicaciones periddicas en la materia. En general, se po- dria admitir que la mayor parte de los articulos contenidos en ellas aportan algo novedoso al tema tratado, puesto que en caso contrario los consejos de redaccién no los habrian elegido entre gran cantidad de trabajos para ser publicados. Sin embargo, al revisar una hemeroteca con revistas que daten de unos treinta aiios atrés, se corroboraria que casi 90% de los articulos ahi albergados ya no tienen ningtn interés. Desde luego, al considerar exclusi- vamente los articulos elegidos por las 10 0 12 principales revistas especiali- zadas en la disciplina, se advertirfa que més bien han envejecido. A pesar de ello, los articulos innovadores en ciencia politica publicados hace tres décadas estin extintos 0 a punto de extinguirse en Ia actualidad, en el sentido de que su aportacién ya forma parte o habré de hacerlo en lo sucesivo del patrimonio. La tasa de mortalidad de los articulos es menor en el caso de la historia y la geogralia que en aquél de la sociolgia o Ia economia. Los trabajos aparecidos en las revistas mas prestigiosas, como el American Jounal 59 62 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES Qué decit de Waterston, cuyo trabajo ckisico sobre la velocidad molecular fue rechazado por la Royal Society con cl argumento de que se trataba de un “puro absurdo”; 0 de Mendel quien, profundamente decepcionado a causa del silencio que acompaaé a sus trabajos histGricos sobre la herencia, se neg a publicar los resultados de sus investigaciones ulteriores; 0 incluso de Fourier, quien debié esperar 30 aftos a que la Académie Francaise se decidiera a pu- blicar su ensayo clasico acerca de la propagacin del calor (Merton, 1973, pp. 456-457). Asimismo, tales casos de “resurreccién” son muy frecuentes en las ciencias sociales. La teorfa de Arthur Bentley sobre los grupos de interés, mortinata en 1908, renacié en la década de los cincuenta gracias a David Truman. El libro Theory of Transportation de Charles Norton Cooley, que data de 1894, fue exhumado casi un siglo mds tarde como resultado de las necesidades de un estudio intitulado “Giant Cities as Maritime Gateways” (de M. Dogan). La formalizacién matemiatica de la teorfa econdmica propuesta por Cournot no le interesé a nadie en el transcurso de por lo menos medio siglo. Los trabajos del economista ruso Kondratieff, referidos a la existencia de ciclos integrados por una cincuentena de afios, fueron desenterrados en el momen- to en que debfa producirse la nueva depresién por él prevista. Ciertas resu- rrecciones se relacionan con el cumplimiento de una profecia. En el articulo intitulado “National Political Development: Measurement and AnalysissPhi- lips Cutright sefialaba en 1963 cudles serfan, de acuerdo con su anilisis, los paises que no tardarfan en democratizarse y qué democracias se derrumba- rian. Al leer este articulo en la actualidad, su perspicacia provoca nuestra admiracién. Cabe destacar ademas que el articulo en cuesti6n, de gran im- portancia para la ciencia politica comparada, fue publicado en una revista de sociologia (American Sociological Review). Ciertas obras hoy dia sepultadas 0 a punto de perecer han estimulado el progreso cientifico en el transcurso de su “ejecucién”. En particular, tal es el caso de la tesis de Henri Pirenne, expuesta de la manera mas acabada en Mahoma y Carlomagno, que ya no es admitida pero que engendré una can- tidad considerable de escritos dirigidos a combatirla 0 modificarla. Del mis- mo modo, La ética protestante y el espiritu del capitalismo, de Max Weber, carece de partidarios en la actualidad, pero dio lugar a numerosas investiga- ciones sobre los origenes del capitalismo. El estudio efectuado por la escuela de Fischer en relacién con las causas de la Primera Guerra Mundial consti- tuye otro ejemplo de “destruccién creadora”, y se podrian agregar muchos otros casos a esta enumeracidn. El progreso significa que lo nuevo sustituye a lo antiguo. Cualquicra que sea la sagacidad de un cientifico, su nombre y obra estin condenados al envejecimiento o a la obsolescencia, Unicamente nombres como aquéllos de Shakespeare y Homero son inmortales; empero, el primero bien pudo haber sido el pseuddnimo del decimoséptimo conde de Oxford y el segundo quiz4 nunca haya correspondido a un solo autor CEMENTERIOS DE LIBROS 63 En los bosques, los arboles muertos 0 putrefactos constituyen generalmen- te un terreno fértil para cl crecimiento de las plantas jévenes. Ello forma parte del proceso de renovacién de la naturaleza, Del mismo modo, los pa- trimonios sirven como humus para las disciplinas en desarrollo. Segunda parte De la especializacion a la fragmentacion y la hibridacién En una reuni6n sobre Ja “interdisciplinaricdad”, organizada en el marco de un congreso mundial reciente de ciencia politica, el colega R. Merritt nos recordd que: “Cuando Moisés descendié del monte Sinai, traia consigo no sGlo las tablas de los Die# Mandamientos sino también un protocolo secreto de inspiracién divina que dividfa el saber humano en varias disciplinas aca- démicas”. Se sabe que dicho protocolo, imposible de encontrar en los archi- vos del Vaticano, trazaba las fronteras de siete disciplinas: Idgica, matem4- ticas, geometria, gramatica, retorica, musica y astrologfa. Tales fronteras fueron sagradas durante varios milenios, hasta cl momento en que los herejes comenzaron a impugnarlas. 4 Mis tarde, los contestatarios fueron capaces de crear algunas disciplinas nuevas, como la quimica y Ia dptica. Es diffcil_afirmaren-qué-momento empez6_a_acelerarse_la_proliferacién de las disciplinas_cientificas. Dejamos esta cucstin a los historiadores de las ciencias. Aqui, basta con reproducir lo sostenido por Harriet Zuckerman: “Desde 1901, las fronteras de las cien- cias se han modificado en gran medida. Hoy dia, hay especialidades cuya existencia ni siquiera se concebia en tiempos de Nobel” (Zuckerman, 1977, p. 51). Aunque Nobel haya presentido el cambio de los contornos de las ciencias, es evidente que no sospechs la rapidez de la transformacién y de la proliferacién. El quimico sueco no podia imaginar la aparicién de ramas cientificas nuevas, tales como la biologia molecular, la tectonica de las placas. continentales y otras docenas de ellas. Los_patrimonios cientificos cambian constantemente. Claro esta que se desarrollan, pero también s¢fragmentan, y Tas especialidades de estos seg- Mentos de ciencia se comunican entre sf, Los nuevos dominios asi creados se dividen también conforme crecen, como una amiba. La especializacion en ja dominio conlleva nuevos progresos. Ni la especializacién ni la fragmer tacién son deplorables. Al mismo tiempo, existen I{mites contra este creci miento dentro de las fronteras de una disciplina o subdisciplina. Tales Ifmites son rebasados por una intervenci6n externa. En virtud de que cada fragmento 67 oa 68.) LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES se combina con fragmentos de otras disciplinas, el nuevo par de fragmentos inaugura un campo novedoso de investigacién, el cual desarrolla su propio patrimonio. Este proceso.se.compone de dos etapas. Al principio, el objeto de estudio es examinado paralelamente en dos disciplinas; con base en los progresos tealizados, ambas disciplinas entablan una comunicacién. A menudo, se ins- titucionaliza el nuevo dominio hibrido que, al emanciparse, es reconocido como independiente. _Los investigadores innovan, en primer lugar, mediante: 1a exclusién_deli- _berada de cierto nimero de influencias, es decir, a través de la espec “ci6n; en segundo, por medio de Ia reintroduccién en el andlisis de las varia- bles previamente excluidas. En la fase inicial de la investigacién, la inclusin de todos los factores significativos provocarfa el tratamiento supedTicial de cada uno de éstos. En consecuencia, el examen més _profundo de al; igunos factores se vuelve prioritario. Sin embargo, tal pridfidad puede sesgar la in- vestigacién y, portal motivo, debe reintroducirse juiciosamente todo aquéllo | que {fue excluido a causa de los imperativos de la especializacién. Este pro- eso mediante el cual’ se*combinan los conocimientos especializados de dife- % | rentes dominios constituye lo que nosotros denominamgs-hibridacidn. Un / campo hibrido-es el resultado de la recuperacién de zona; marginales de dos _0 varias disciplinas. El producto del proceso en cuestién transforma tanto el panorama de las ciencias sociales, que deja de parecerse a la imagen que de 61 se forma la mayoria de las personas 6. La especializaci6n en las ciencias sociales Conforme se desarrollan los patrimonios cientificos, escapan al dominio de una sola persona. Ralph Turner presenta una descripcién de este proceso en el marco de la sociologfa: “En los afios treintas y cuarentas, era una ambici6n realista ¢l desed de ser un socidlogo general. En ese entonces, existfa un caudal ce conceptos basicos y un cuerpo de conocimientos acu- mulados en los diversos dominios de la sociologia que eran lo suficientemente comunes para que un cientifico pudiera aportar contribuciones significativas en muchos subdominios sociolégicos y hablar con autoridad de la disciplina en general. Hoy dia, resulta dificil imaginar el genio que se requerirfa para lograr semejante desempefio” (Turner; 4988, p. 34). La expansion del patri- mMonio sociol6gico ocasiona fragmentaciones sucesivas. Al desarrollarse una disciplina, se divide, y la mayor parte de los segmentos se conviegen en sectores nuevos de-investigacién-mas.o_menos_independientes. Asimismo, la especializacién es necesaria cuando una disciplina evoluciona | enfoque especulativo hasta las investigaciones empiricas. Ningén cientifico puede dominar una vasta realidad empfrica, y el paso del nivel abstracto al nivel concreto obliga al investigador a limitar su campo, a espe- cializarse. { Las disciplinas y subdisciplinas se dividen de acuerdo con criterios episte- molégicos, metodolégicos, tedricos € ideoldgicos. A veces, las divisiones ideo- logicas pueden revelarse irreductibles. Las de cardcter ‘© son suscepti- ‘bles de superacion. Las de naturaleza conceptual 0 metodolégica pueden ser facilmente conciliadas. Muchas de estas divergencias —en ocasiones, las mas importantes — pro- vienen del hecho de que dos investigadores que examinen el mismo objeto de estudio tengan calegas-y-contactos-diferentes. Pueden experimentar in- fluencias muy distintas y adoptar métodos que no sean complementarios. Imaginemos el caso de tres politélogos consagrados al estudio de la politica italiana: cl primero utiliza la teorfa de los juegos; el segundo, métodos esta- disticos sofisticados, y el tercero, andlisis empiricos cuyos resultados se pre- 69 70 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES sentan en lengua verndcula 0 de modo muy accesible. Es evidente que k tres investigadores no hablan.el-mismo idioma y que-casi no se interesan_en [os mismos_ problemas.-No-se-comunican entre sf>El primero dialoga con los economistas 0 los especi as en Telaciones internacionales que aplican la teoria de los juegos; el segundo conversa con los estadisticos 0 con los psi- cdlogos sociales, y el tercero prefiere frecuentar a los historiadores o a los socidlogos. En el resto de los dominios, la especializacién ocurre también de _esta manera, aunque ‘las disciplinas se vean amenazadas por la fragmentacio1 “La especializacin es un fendmeno reciente, tal como se puede corroborar al consultar antiguos planes de estudio de universidades hoy dia renombr das. Antes de la Primera Guerra Mundial, el catalogo de la venerable Uni versidad de Harvard tenia un aspecto patético en comparacion con las exi- gencias contemporéneas, En 1902-1903, las ciencias sociales casi no estaban representadas, con excepcidn de la economia politica y la historia. Los cursos de esta ultima disciplina no ofrecian gran varie@ad o amplitud, puesto que todos se centraban en la historia europea y estadounidense. La ciencia pe litica era reconocida apenas como un subdominio del departamento de hi toria, y los temas entonces propuestos parecen en la actualidad muy polvo- tientos: la constitucién estadounidense, el funcionamiento de Ja democi inglesa, cl derecho romano, cl derecho eclesidstico y del derecho internacio- nal. La psicologia recibia un tratamiento similar, en tanto que subdominio de la filosoffa; existfa un curso de psicologia experimental y otro de psicologia comparada. Lo que hoy dia entendemos por antropologia estaba repre- sentado por el departamento de “arqueologia y etnologia americanas”, muy etnocéntrico, al igual que el departamento de historia. La lingiiistica no tenia un departamento propio, pero la filologfa cra una asignatura impartida en los departamentos de aleman, francés, latin, griego y lenguas semiticas. La economia estaba més desarrollada que las ciencias sociales, aunque todavia no se dividia en especialidades. Con todo, e] departamento de economia se hallaba relativamente bien integrado y ofrecfa muchos cursos en los subdo- minios de las finanzas publicas, las organizaciones industriales, la legislacién bancaria, las crisis econ6micas, el comercio internacional, la contabilidad y las teorfas econémicas. Existfa incluso un curso de sociologia, pero esta ultima no era reconocida como una disciplina independiente. La sociologia no era ensefada en ninguna otra parte sino en este departamento de economia y en tanto que “principios de sociologia”. En el afio académico 1924-1925, las ciencias sociales estaban mejor rep- resentadas y algunas de ellas comenzaban ya a segmentarse. No obstante, el catélogo de la Universidad de Harvard conservaba las caracterfsticas de aquél de un pequefio colegio municipal de nuestros dias. Mientras tanto, la historia descubria al Lejano Oriente, el Imperio espafiol y diversos paises de Latinoamérica. Surgié “la historia social ¢ intelectual” en tanto fragmento analitico. La economia abarcaba nuevos dominios, como la LA ESPECIALIZACION EN LAS CIENCIAS SOCIALES 71 estadistica 0 la metodologia. Hubo que acoger el nacimiento de un hibrido, la historia econdmica, dominio ubicado entre dos departamentos y propuesto a los estudiantes inscritos en ambas disciplinas La ciencia politica englobada con el término gobierno se’separé de la his- toria y pas6 a constituir un departamento independiente. Inclufa varias scc- ciones: “gobierno moderno” (Estados Unidos de América y Gran Bretafia), derecho y teorfa politica, derecho internacional y diplomacia. Al igual que un colegio pequefio de nuestros dias, ofrecfa un curso sobre el gobierno municipal. La antropologia aparecia como departamento, cubriendo domi- nios que antes pertenecian por completo al departamento de arqueologia y etnologia americanas. Contenja cursos sobre los métodos antropolégicos, las sociedades primitivas, la antropologia fisica, la antropologia criminal y la et- nologia, asi como una serie de asignaturas relacionadas con “las razas y las culturas” de Europa, América del Norte, América del Sur, Africa y Oceania. La pedagogia era reconécida como departamento independiente, pero sélo inclufa tres cursos. La filologfa se desvinculé del departamento de lenguas y ofrecié dos cursos de filologia comparada: uno sobre lingiifstica histérica y otro referido a la fonologia de diversas lenguas europeas. La psicologia con- tinu sicndo una seccién de la filosof{a, aunque se desarrollé con base en los cursos de psicopatologia, fisiologia.y psicologia experimental. Indtil buscar a la sociologfa: ain no existia. a ELmismo “subdesarrollo” caracterizaba a la Universidad de Berkeley; la cual no era todavia cn esa época una de Jas universidades mds importantes del mun- do. En el departamento de antropologia, slo habia dos profesores; Ia sociologia no era reconocida. Se carecia de cursos de psicologia para estudiantes avanza- dos. En ciencia politica, no sc incluia ninguna asignatura sobre los paises ex- tranjeros y, para tal efecto, se remitfa a los alumnos al departamento de historia. Dentro de la mejor tradicién de las universidades estadounidenses, la agronomia constitufa un domino privilegiado. En Europa, la situacién era atin més desoladora, con la excepcién —sobre todo en Francia y Alemania— de ciertas disciplinas, tales como la geografia, la historia, la psicologia 0 la economia. Verdad es que, en esa época, menos de 1% de los jévenes cuya edad oscilaba entre los 19 y los 24 anos asistfa a la universidad. Con cl desarrollo de las grandes universidades, es posible comprender las ‘etapas de la segmentacién de las ciencias sociales y su interaccion. La frag- mentacidn aparecié de entrada en Jas ciencias naturales y la filosofia fue la primera que engendré subdisciplinas hibridas. La-historia~de la ciencia es la historia de la multiplicacién y la diversificacién de subdisciplinas que, al llegar a su madurez, son réconocidas como disciplinas independientes y completas. Es évidenté que las ciencias sociales se originaron en la filosoffa, la cual ~) se dividia en dos ramas: la filosofia natural y la filosofia moral. Estas ramas se Ilegarian a convertir en las ciencias naturales y las ciencias sociales. Cada 72 LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES una prosiguié su crecimiento con la consecuencia previsible de que “como ido de la_rapi imiento, esta_evolucion hizo_que una de las disciplinas sociales se separara, convirtiéndose en una rami- “ficacién del tronco original” (Easton, 1953; versién castellana, 1966, p. 104). | La economia politica clésica fue una de las primeras en llevar a cabo tal , bajo la conduccién de Adam Smith, Thomas Malthus y David Ricardo. Durante el siglo xix, Auguste Comte y otros hicieron de la sociologfa una disciplina aparte. A fines de dicha centuria, se produjo un movimiento parecido en la antropologia, la psicologia y la ciencia politica. La economia politica se convirtié més tarde en la economia tal como la conocemos hoy dfa. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, la psicologfa social comenz6 a constituirse como disciplina independiente en numerosas universidades. Antes de extenderse y dividirse, cada_una de estas disciplinas e1 _désarrollar su nticleo. La distanc ara al centro de las fronteras varia de_una_disciplina_a“ofra, Io Soa _en_patie_a las diferencias de edad “de estas disciplinas. Algunas de ellas ya han comenzado a hacer implosin ya ane respecto, la demografia constituye cl ejemplo més visible. {De hecho, las disciplinas atraviesan por ciclos de expansién y contracciGn a | medida que los hibridos jvenes se desarrollan y abandonan su disciplina de Corigen. {La fragmentacidn de las disciplinas y la especializaci6n Mevada cada vez As. lejos_por_los investigadores_ocasiona_una Giversificacin de los los_patrimo- nigs. Como lo ha sefialado David Easton: “sin la progresiva separacin y ~tlasificacién de los(datos sociales que ha obtenido cada generacién, no habria ninguna necesidad-ni objeto de que existiera la lizacion” (Easton, versidn castellana, 1966, p. 104). Esta Expecialzacidhy que permite el ilisis profundo de_un_objeto-de estudio determinado, posibilita una mejor 2 mprension de los fendmenos examinados. “Para resolver un problema importante, el cientifico debe dividirlo en sus par- / tes constitutivas. Es cierto que la causalidad Gnica no existe, pero puede resultar til sponerla en uno u otro momento de la investigacién. Aunque todo esta { incluido dentro de un todo, ciertas partes del saber mantienen entre si vinculos més estrechos y dan lugar a las especialidades. Por ejemplo, los precios, la oferta y la demanda forman un todo que gravita en el dominio que llamamos econo- mia. La identificacién y el reagrupamiento de tales fendmenos constituye el primer paso necesario para su estudio, La separacién y clasificacién son ek _Mmentos esenciales de la conceptualizacin y, una vez circunscrita Ja subdisciplina, | “resulia_ més Tacil Ta formulacion_de los problemas. Pa / La especializacién tiene muchas yentajas. Ademés de permitir el uso de técnicas perfeccionadas y métodos precisos, contribuye a formular preguntas pertinentes. ¢Cuantos profanos podrian autenticar el sentido de una traduc- cién de los rollos del Mar Muerto? éCudntos de cllos serian capaces de distinguir en esos manuscritos lo que es importante y lo que resulta irrele- LA ESPECIALIZACION EN LAS CIENCIAS SOCIALES 73 vante? Tal es el tipo de problema enfrentado por el examen detenido de los archivos. éCuantos podrian descifrar el significado de los documentos? Al denunciar las debilidades de las teorfas existentes, la_especi ion lleva al investigador a plantearse nuevos interrogantes, Esto ya era vilido para Nicolis-Copernice: "Las an omnes contemplacién del cielo desempefiaron un papel funcional. Tanto le perturbaron las diferencias de unos cuantos grados en la prediccidn astronémica, que para explicarlas consintid en adoptar una verdera herejia cosmoldgica: el movimiento de la Tierra” (Kuhn, 1957, p. 184)f\La especializacion_es también ventajosa en otros aspectos..Pro- porciona a los cientificos herramicntas valiosas, lo cual les evita el tener que Asimismo, el perfecciqnamiento de los métodos se transmite istas,/A fin de comprender la importancia de tales herramicntas, imagine cl caso~de un lingiiista de campo que deseara escribir una gramatica sin disponer de los conceptos siguientes: sustantivo, verbo, fonema, morfema*y declinacién. Los autéctonos no tienen conciencia de dichas formas gramaticales y los antiguos gramaticos del sénscrito, del griego y del latin que dieron forma a los conceptos en cuestién brindaron a los lingitistas de generaciones ulteriores herramientas fundamentales. Otras técnicas, como la comparacién de pargs minimos en la linguistica, son més recientes pero no menos importantes, ego.la ecializacion puede implicar algunos inconyenientes, pe- to_no debe ser cuestionada por cllo. Thomas Kuhn afirma que “aunque se ha | hecho habitual y es seguramente apropiado deplorar el abismo cada vez ma- yor que separa al cientilico profesional de sus colegas en otros campos, se dedica demasiada poca atencién a la relacién esencial entre ese abismo y los mecanismos intrinsecos del progreso cientifico” (Kuhn, 1962; versién en cas- tellano, 1971, pp. 48-49). Los cientificos ya no tienen que justificar los prin- ‘ cipios primordiales: pueden considerarlos como algo adquirido y trabajan c: Ja.claboraciGn “de ramificaciones mis sutiles 0 esotéricas. hs A condicidn de hacer un uso restringido de ella, la simplificaci6n puede ayudarnos a desembrollar la complejidad del mundo real. Como lo sefala Mare Bloch: “el homo religiosus, el homo oeconomicus, el homo politicus, toda esa retahila de hombres en us, de la que se podria alargar la lista hasta el infinito, son cémodos fantasmas, y el peligro serfa grave si los tomaramos por otra cosa” (Bloch, 1949; version en castellano, 1952, pp. 127-128). La especializacién es inevitable, pero se debe tener conciencia de sus limites. La especializacién es un proceso sin fin. A medida que una disciplina se desarrolla, sus practicantes”se especializan cada vez mas y deben desatender forzosamente otros dominios del campo en cuestidn. Por tal motivo, la escisi-, paridad, la divisién en dos de una disciplina segdn el modelo de la amiba, constituye un proceso corriente de fragmentacién. Al respecto, la divisi6n de la fisica en fisica y astronomia, y aquélla de la quimica en quimica orgdnica y quimica fisica, constituyen dos ejemplos importantes. En las ciencias sociales, 74 LAS NUEVAS C ENCIAS SOCIALES lo que en su origen representé el estudio del derecho se convirtié en derecho y ciencia politica; por su parte, la antropologia se dividid en antropologia fisica y antropologfa cultural; por ultimo, la psicologia dio lugar a numerosas ramas: psicologia, psicologia social, psicologia clinica, psicoterapia, psiquia- tria, ctcétcra, \ Se puede advertir esta [ragmentacién durante los congresos nacionales € internacionales. ‘Quienquiera que haya asistido a las reuniones de miles de personas organizadas por la Asociacién Internacional de Sociologia 0 por la Asociacisn Internacional de Ciencia Polftica, se habré dado cuenta de la falta de coherencia de estos congresos: 20 0 30 talleres se desarrollan simultdnea- mente y la mayor parte de éstos sdlo redinen a un punado de individuos. Las sesiones plenarias atraen Gnicamente a pequefas minorfas, puesto que la mayoria de los congresistas se interesan poco en los asuntos relacionados con la disciplina en su conjunto. /Q> El tesultado de tales divisiones-es-que-cada_disciplina_formal_se_vuelve “qf erecientemente desconocida y que ningun cientilico es ya capaz de dominarl No hay ninguna teoria, ningun marco conceptual que pueda englobar la dis ciplina en su totalidad. En la sociologfa, Talcott Parsons fue el tiltimo que ‘intent6 llevar a cabo tal unificacién, pero no tuvo éxito y, en la actualidad, ningtin socidlogo estarfa en condiciones de efectuarla. “Parsons sobrestimé la unidad interna de Ja disciplina. Si sus descripciones,fueran retomadas hoy dfa, parecerfan grotescas. La situacién actual corresponde mds bien a una especializacién acrecentada de la investigacion, a una diversificacién de las perspectivas y los objetos de estudio, « una fuerte fragmentacién y a la per- sistencia de conflictos. En_nuestros-dfas;-ya-no-hay_tentativas de sintesis ted- rica como aquélla perseguida por Parsons y existen pocos motivos.para creer ‘Que las habré en el futuro” (Smelser, 1988, p. 12). 7). No son s6lo Tos objetos de estudio los que dividen una disciplina, sino también <*"las perspectivas y Jeseeoloats En ocasiones, los investigadores tienen la ten- ncia a minimizar estas diferencias con la esperanza de que éstas no les im- pidan proseguir los intercambios. No obstante, otras veces reconocen la exis- tencia de tal abismo. En un anilisis sobre las causas de la gran depresién, un eminente economista no monetarista afirmé, dirigiéndose a uno de sus colegas monetaristas, lo siguiente: “Ya no tenemos referencias comunes en nuestra apreciacion de la historia. 6C6mo podemos discutir los datos hist6ricos, si nues- tra percepcidn es tan diferente?” (Temin, 1981, p. 122). Incluso en los dominios limitados de la historia econémica, la divisién es insalvable. Como Io sugiere el ejemplo anterior,_¢l_progreso del saber ya no es la Gnica fuerza en juego en cl proceso de fragmentacion. Este depende en-parte de fuerzas socialés mds vastas, Una de las razones que se puede exponer es el hecho de que el nimero_de estudiantes y profesores universitarios se_ha decuplicado en dos generaciones en casi todas las democracias occidentales. En Estados Unidos de América, los fondos otorgados a los ex combatientes W LA ESPECIALIZACION EN LAS CIENCIAS SOCIALES 75 en el marco de la Declaracién G.I. (Government Issue; todo lo suministrado por el Ejército) han contribuido ampliamente a ese respecto. Asimismo, la ia_institucional desempefiar_un papel i aante. Donald 'T--Camipbell (1960) ha mostrado la forma-en que las espe- cialidades que se superponen son artificialmente encerrad jadas dentro de “disciplinas”. La_formacién,la-distribuei6n_de_recursos i las rivalidades ciones contribuyen a separar estas subdisciplinas, por razones que 1 no tienen nada que ver con la investigaci6n. En con: ncia, las sub- disciplinas tienden a recogerse en sf mismas y a dejar vacios entre ellas. Con vel fin de Ilenar esos huecos, Campbell sugiere la creacién de reglas especi- ficas. Los cientificos no deben ser generalizadores. Si se pudiesen encontrar formas institucionales de fomento de la especializaciGn, las ciencias casi sc- rfan capaces de lograr “la omnisciencia”, gracias a un modelo que semeje las escamas de los peces. Asi, el conjunto de los objetos de estudio quedaria cubierto por especialidatics que se sobrepondrian sin dejar vacios entre si. Campbell considera que una vez establecido este modelo de escamas, la cien- cia podria progresar sin dejar huecos en el saber. Dentro de este modelo de escamas de pez, los especialistas més innovadores se ubicarfan en las inter- seeciones de Tas escamas y no en el centro de las disciplinas. A pesar de su ‘interes,-esteandlisis descuida el cardcter dinémico del proceso. Un mundo estatico de omnisciencia no puede perdurar, debido en parte a las razones gue el propio Campbell proporciona, y en parte al proceso de i innovacion, a la formacion de patrimonios, a la fragmentacién y al problema de la densi- dad. Las ciencias-sociales-se_hallan siempre en movimiento. Con todo, el enfoque planteado por Campbell en relacién con los aspectos institucionales permite comprender por qué la topografia de las ciencias es tan diferente de un pais a otro. Gran parte de lo que se denomina ciencia politica en Estados Unidos de América pertenece en Europa al dominio de la sociologia o del derecho. La lingiifstica histérica es estudiada en Europa por los fillogos adscritos a los departamentos de lenguas, mientras que en los Es- tados Unidos se vincula con la lingiistica. Lo que se entiende por antropologia en Alemania corresponde a la “antropologia fisica” en los Estados Unidos; del mismo modo, aquello que los investigadores estadounidenses Haman “antropo- logia sociocultural” es conocido en otras partes como “etnologia”. En Ale- mania, existen departamentos de Staatwissenchafien (ciencias estatales), qui carecen de cquivalentes en otros lugares: reagrupan ciertos aspectos de fi nanzas publicas, economia, administracién, historia, estadistica y sociologia. Estos ejemplos ilustran la naturaleza arbitraria de las fronteras entre las dis- ciplinas formales. ~ Un medio para observar la especializacién creciente consiste en enumerar ~~ las asociaciones cientificas creadas en un periodo determinado. De 1880 a “nuestros dias, tiene Iugar una fuerte progresién de la especializacin. Sdlo datan tres asociaciones de antes de 1840, cinco de 1840-1859 y cuatro de 76/ LAS NUEVAS CIENCIAS SOCIALES 1860-1879. Desde 1880 hasta 1899, la progresidn es constante: aparecen 27 asociaciones. Luego, surgen 43 entre 1900 y 1919, 58 entre 1920 y 1939, y 77 entre 1940 y 1959. Durante las dos décadas siguientes, la tasa casi se duplica con 150 asociaciones cientificas nuevas, lo que constituye més de 40% del total de las 367 asociaciones existentes (Clark, 1987, p. 37). Ademas, estas asociaciones cientificas han cambiado de naturaleza a lo largo del pe- riodo en cuestién. Las tres primeras, la American Philosophical Society (1743), la American Academy of Aris and Sciences (1780) y la American Statistical Association (1839), abarcan un campo mucho més amplio que el cubierto por las asociaciones de reciente aparicin, como la Tissue Culture Association o la Society for Antropology of Visual Communication. Es dificil sefialar con exactitud en qué momento afecté este fenémeno a las ciencias sociales, porque los datos disponibles no son bastante detallados. Empero, \ puede decirse que, durante la década de los ochenta del siglo pasado, la especializaci6n comenz6 a progresar con gran rapidez*y fueron creadas las primeras asociaciones de ciencias sociales. Asi, es factible fechar el origen de este proceso en esa época. Desde entonces, la especializacién no ha de- jado de aumentar. ~ Debido a que las ciencias sociales empezaron a desarrollarse lo suficiente a te, el problema de la determinacion entre Tas disciplinas cs relativamente nuevo. No es;gino en los afios veinte que las ciencias sociales se institucionalizan en Estados Uni- dos de América con la creacién del Social Science Research Council y el departamento de ciencias sociales de la Universidad de Chicago. En ese pe- riodo, la fragmentacién apenas existia; pero, desde entonces, ha progresado considerablemente al interior de cada disciplina formal. Antes de 1930, la sociologia estaba integrada esencialmente por algunos campos principales de estudio, tales como Ja familia, la estratificacién social y el urbanismo. Una buena parte de la “sociologia de la familia” pertenece en la actualidad a la demografia y el resto sdlo existe en los manuales: la mayoria de los investigadores han evolucionado hacia hibridos nuevos, como la historia social y los estudios sobre el feminismo. Los de clase y estratifi- cacién social se han convertido en conceptos fundamentales utilizados por el conjunto de las ciencias sociales. Por tltimo, el urbanismo constituye hoy dia una disciplina completa y aparte, institucionalizada, que a menudo se denomina “estudios urbanos” y que por tanto ha abandonado su lugar de origen, la sociologia. La ciencia politica es resultado de Ja fragmentacién de otras disciplinas, como la historia y la sociblogia. En sus inicios, en calidad de dominio aca- démico, versaba sobre la politica al interior de la historia o del derecho. En la época en que Woodrow Wilson dejé de asistir a la universidad para iniciar su carrera politica, el enfoque legal-institucional que la ciencia en cuestion habia desarrollado ya estaba pasado de moda. Charles Beard, por ejemplo,