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SÁBADO, 10 de septiembre de 2011

CRÍTICA:LIBROS | ENSAYO

Alegoría de la vista
IURI LECH

10 SEP 2011

Ensayo. El historiador y crítico de arte rumano Victor Ieronim Stoichita plantea este ensayo,
traducido por su mujer, la también ensayista Anna María Coderch, como una reivindicación de
lo meta pictórico en cuanto discurso impulsor de la modernidad en el arte, es decir, de la
reflexión de la propia obra en torno a sí misma antes que de la importancia de su
representación. El pistoletazo, o brochazo de salida, de este fenómeno lo constituirá, como
apunta Stoichita, "la imagen desdoblada" iniciada en la mitad del siglo XIV por el pintor
holandés Pieter Aertsen, una pintura paradójica que presenta una naturaleza muerta
conjuntamente con un "cuadro vivo", antagonismo entre lo sacro y lo profano, entre palabra y
carne, y cuya originalidad reside en haber encuadrado el fuera de cuadro. Velázquez fue
adepto de esta técnica que también influyó en Pieter Brueghel el Viejo, revolucionaria para su
época, ya que podría decirse que fue precursora del primer plano, aunque acusada de herejía
artística suscitó la destrucción de las obras de Aertsen por parte de grupos protestantes
iconoclastas. El subtítulo de 'Arte, artífices y artificios en los orígenes de la pintura europea' de
esta nueva edición, expandida a partir de una versión publicada por Ediciones del Serbal hace
ya una década, anuncia su consagración al origen del cuadro, invención relativamente
reciente, y a las relaciones entre arte y cuadro, curiosamente en un momento en que la
reconversión de la imagen fija resulta notoria ante la progresión del arte audiovisual de los
nuevos medios apoyado en las tecnologías digitales. En su reciente tratado Del arte analógico
al arte digital, Donald Kúspit preconizaba la idea de que la técnica puntillista de Seurat en Una
tarde de domingo en la Isla de La Grande Jatte de 1884 significaba "el prototipo de la retícula
digitalizada de la pantalla de ordenador". Stoichita analiza con acierto los intentos de la
imagen moderna por emanciparse de los límites del umbral que señalan los márgenes del
marco, del encastre, de la ventana por la cual se admira el paisaje que luego se trasladará al
espacio del cuadro, y que condujeron a discursos intertextuales como por ejemplo el
atiborramiento combinatorio según el modelo del "cuadro en el cuadro", precursor del cine
dentro del cine, afán ombliguista por ofrecer por parte de los pintores de principios del siglo
XVII una mirada absoluta del imaginario pictórico pasado y presente, antecedente del llamado
gabinete de coleccionista, de la galería y del museo, una sistematización que condujo de la
curiosidad al cansancio del observador. Cuántas veces nos hemos preguntado las razones
por las que nos atrae un cuadro, si es por aquello que nos muestra u oculta, si por su
virtuosismo o su extravagancia. La invención del cuadro enfoca este dilema con exquisita
erudición y reveladora maestría historiadora para deleite sensorial de lectores vinculados no
ya a una hermenéutica elitista, sino a todo un amplio rango cultural.

La invención del
cuadro. Arte,
artífices y
artificios en los
orígenes de la
pintura europea

. 2011 506 páginas.L.Victor I. 35 euros © EDICIONES EL PAÍS. Stoichita Traducción de Anna María Coderch Cátedra. Madrid. S.