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La educación: ¿la fábrica de lo humano?
Lic. Fernando Arturo Romero Ospina.
IED Gonzalo Jiménez De Quesada Sede Rural Cuaya.
Municipio de Suesca.
Estudiante de Maestría en Pedagogía Universidad de La Sabana.
Introducción.
La siguiente ponencia reflexiona sobre la problemática de definir la educación
como la posibilidad de perfeccionar al hombre porque se puede construir discursos
y prácticas en el quehacer educativo que simplifican al hombre a un ser que se le
molde desde el exterior, entonces la educación se reduce a la fabricación de lo
humano en el hombre. En este sentido se plantean tres momentos: el papel de la
educación en la hominización del hombre, la metáfora de los niños salvajes y la
educabilidad como la disposición que tiene el hombre para la educación. A partir
de esto se propone que la pedagogía y la educación deben reflexionen sobre la
educabilidad y los postulados de la antropología pedagógica para re-pensar la
educación como propuesta ética.
Palabra claves:
Homonización, educabilidad, niños salvajes, hombre, antropología pedagógica.
Introducción.
El concepto de educación es sumamente complejo por las diversas definiciones
que se le ha dado, entre ellas encontramos la educación como posibilidad de
realización del hombre, la educación como espacio de socialización del hombre y
la educación como una posibilidad de perfeccionar “según Kant, <<el objeto de la
educación es desarrollar en cada individuo toda la perfección de que es
susceptibles”>> (citado por Durkheim., 1976., p.56). Sin embargo ¿qué se
entiende por perfección? ¿Es posible la perfección del hombre?, ¿cómo se logra?
Plantear la perfección del hombre significa una reflexión profunda sobre lo que
entendemos por hombre y lo humano, ya que cabe la posibilidad de ver al hombre

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como un objeto moldeable, un ser que se puede fabricar utilizando las analogía
que plantea Meirieu (1998) de Pigmalión que es un escultor que esculpe una bella
mujer, tanto será su admiración que la viste y le brinda regalos, Venus al ver esto
le infunde vida a la estatua o la de Pinocho donde un carpintero utilizando un trozo
de madera lo transformara para formar una marioneta que tendrá una serie de
aventuras que le permitirán finalmente convertirse en un niño gracias a un hada,
en estas dos analogía descritas representa como para convertirse en un ser
humano se necesitó la mediación de una fuerza sobrenatural y con esto
considerar al ser humano como objeto que se moldea desde el exterior para su
perfeccionamiento.
En el caso de la educación el maestro influenciado por sus ideologías, creencias,
expectativas y su contexto tratara de darle respuesta a lo qué entiende por ser
humano. Igualmente el maestro que a nivel histórico y social se le ve como
sacerdote, médico y artesano, y desde estos roles tendrá que moldear al hombre
en sus primeros años desde la analogía de la arcilla y con esfuerzo transformarlo
en humano, siendo vigilado por la sociedad. Estas dos posturas se conjugan en
discurso y práctica pedagógica en las instituciones educativas traducidas en
manuales de convivencia que promulgando un hombre perfecto imaginario que no
da cuenta de las realidades sociales en que se encuentra el ser humano,
La perfección en la educación como discurso y práctica puede ser vista en tres
niveles biológicos, sociales y morales, representados en los exámenes de
coeficiente intelectual, la procedencia de los niños en su nivel social, en su color
de piel, tamaño y la búsqueda de que el niño gobierne sus instintos donde la
religión tendrá una practicas bien definidas desde la catequización hasta la
confesión. Dichas temáticas Saénz, Saldarriaga y Ospina (1997) son abordadas
ampliamente en su estudio sobre la infancia desde 1903-1946. En la actualidad
existe el discurso genetista que indica que el ser humano tiende tendencias
predeterminadas, sin embargo la educación debe ser una propuesta ética que
cuestione todas estas tendencias que encasillan al ser humano.

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En consecuencia es importante plantear que papel cumple la educación en el
hombre y en su humanización en este sentido se debe reflexionar si la educación
permitió una diferenciación del hombre de las demás especies animales, dándole
un nuevo status que lo separe de lo instintivo o es simplemente una pretensión
porque ¿qué pasa con niños-salvajes? niños que por diversas
parte de su vida

circunstancias

vivieron en bosques o rodeados de animales,

que

posteriormente fueron hallados y que la educación no puede ponerlos en sintonía
con la especie humana, seres que se ubican en un limbo existencial, entre lo
Salvaje-hombre, un hibrido que cuestiona la idea del hombre y su humanización.
Por esto la educación y la pregunta por hombre no es una relación fácil, es de
idas y venidas donde debe existir una reflexión sobre lo que la educación entiende
por hombre ya que la educación debe construir puentes de comunicación entre los
seres humano como propuesta ética. Sin esta reflexión la educación se caerá en
el discurso del hombre como un ser domesticable por el hombre, en la búsqueda
de la fabricación de seres perfectos controlando los instintos, la moral que aleja al
hombre de su conocimiento personal, sin la posibilidad de que el ser humano vea
en el otro a un ser humano dialogante, que se construyen y re-construyen,
escribiendo y re-escribiendo su propios pasos.
Metodología
Para poder reflexionar este tema se realiza una propuesta de investigación
cualitativa desde una revisión bibliográfica que se dividirá en tres momentos el
primero el papel de la educación en el proceso de la hominización, donde se
harán unas claridades sobre lo importante que es la educación para el hombre,
el segundo momento el caso de los niños salvajes que son casos no resuelto
conceptualmente en la educación desde la idea de lo humano, rompiendo el molde
de la perfección y finalmente se reflexiona sobre un concepto central en la
educación y en pedagogía como es la educabilidad, es decir la necesidad del

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hombre en educarse, donde la educación es una posibilidad de autoconocimiento
y reflexión permanente.
Con este panorama se plantea finalmente que la educación vista desde una
propuesta ética del hombre para el hombre, dejando de lado una moral que
encasilla al hombre en el término perfección. Por esta razón la educación debe
brindarle ciertas herramientas culturales a los seres humanos que le posibilitan
seguir construyéndose como seres autónomos, críticos y reflexivos, donde la
educación y el maestro no pueden olvidarse por la pregunta por el hombre, en
cada práctica pedagógica, siendo en este sentido importantes los aportes de la
antropología pedagógica.
Desarrollo.
El hombre que camina en la calle, aquel que recorre y atraviesa las ciudades,
con su ilusiones, sueños y esperanzas, puede detenerse en un instante cerca de
un zoológico y entrar por curiosidad acercándose a la jaula de los primates, tal
vez le pasara lo que describe Maturana (1996) en el zoológico del Bronx en
Nueva York donde en una jaula apartada de los demás primate se inscribe el
siguiente eslogan “ el primare más peligroso del planeta”, al mirar más de cerca
que animal está presente en este sitio se encuentra un espejo.
Entonces la pregunta inicial ¿qué nos hace tan diferentes? ¿qué

especie

somos?,¿qué nos diferencia de los primates? sin duda la educación cumplió un
papel importante para hacer una ruptura, para que “el mono de los bosques,
convertido sucesivamente mono a ras a tierra, en mono cazador
sedentario,

se ha transformado en mono

y en mono

cultural” (Morris., 1971.,p.21),

considerando que somos una especie muy frágil en los primeros meses, donde
“el niño es tan desvalido que la madre tiene que realizar una función mucho más
activa en el proceso, sujetando al niño contra el pecho y guiando sus acciones”
(Morris., 1971., p.89)

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Para entender este proceso de la hominización en el hombre y el papel que jugó
la

educación se debe recordar que

nuestros

antepasados como los

austropolithecus para no ir tan lejos, en la línea evolutiva tenían una alimentación
tosca, donde los miembros del grupo eran responsables de su alimentos como
lo señala Wulf (2008), “el austropolithecus era bípedo y podría trepar. Su cráneo y
el tamaño de su cerebro se asemeja al de los antropoides” (Wulf., 2008., p.35).
Sin embargo por factores ambientales hace 2,5 millones de años, que
posiblemente condujo como señala Wulf (2008) una división “(…) dentro de la raíz
común del australopithecus afarensis entre el homo y el australopithecus
(paranthropus)” (2008., p.36).
En este contexto y división se desarrollan los antecesores del hombre aunque
“en la actualidad falta fósiles que permitan establecer líneas de conexión claras
con el antiguo australopithecus, surgido igualmente hace unos 2,5 millones de
años, el homo rudolfensis muestra una flexibilidad mayor en la adaptación del
medio” (Wulf., 2008., p.35). Pero un punto clave fue la formación del cerebro en
nuestros antepasados, “Si, como opinan diferentes investigadores, en el homo
habilis ya están presentes los centros cerebrales más importantes para el lenguaje
humano, las áreas Wernicke y Broca, entonces es probable que surgieran aquí las
primeras formas rudimentarias de lenguaje”. (Wulf., 2008., p.38)
El desarrollo del cerebro fue un punto de inflexión, gracias a la plasticidad cerebral
se generan conexiones neuronales, que permite el aprendizaje, es decir “lo mejor
que hace el cerebro humano es aprender. El aprendizaje a su vez modifica el
cerebro, con cada nueva estimulación, experiencias y conducta” (Jensen.,
1998.,29), esto
generaron

se

fortaleció con la conformación de grupos de caza que

estrategias para atrapar a sus presas por medio de un lenguaje

primario, acompañado por la libertad de la mano, hizo que el hombre aprendiera
y que este aprendizaje fuera transmitido de una generación a otra.

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De manera que el proceso de la hominización del hombre, fue proceso arduo
donde jugaron diversas

factores

como

los ambientales, la alimentación, el

descubrimiento del fuego pero ante todo fue la posibilidad del hombre como ser
que aprende,

como señala Geertz (1997):

El hombre es un ser inconcluso, por eso "la gran capacidad de aprender que tiene
el hombre, su plasticidad, se ha señalado con frecuencia; pero lo que es aún más
importante es el hecho de que depende de manera extrema de cierta clase de
aprendizaje: la adquisición de conceptos, la aprenhensión y la aplicación

de

sistemas específicos de significado simbólico” (Geertz., 1997., p.55)

El hombre no tan solo aprende sino que le da significado a este aprendizaje,
haciéndolo parmente en el tiempo pero también lo transforma. Sin embargo ¿los
animales no existe un aprendizaje?, en este caso Sabater (1984) comenta como
“en septiembre de 1953, S. Kawamura (1954) observó por primera vez, en la isla
japonesa de Koshima, cómo la hembra de Macaca fusta F-111 lavaba patatas, y
como “otra observación, en noviembre de 1954, señalo que el macho M-10, de 1
año de edad, también había aprendido a lavar las patatas antes de comerlas”
(Sabater., 1984., p.74).
Por lo tanto, ¿es correcto decir que el mono M-10 aprendió?, no existió un
aprendizaje porque debe constituir un proceso de auto reflexión y posibilidad de
construcción simbólica, esto es un problema que existe en la literatura académica
y es la utilización arbitraria de nociones que pertenecen a las ciencias de la
educación, causando confusiones teóricas y epistemológicas.
Por otra parte, se tiene otro paradigmas que son los niños que por diversas
circunstancias vivieron alrededor de animales por mucho tiempo, casos como
las niñas lobos que comenta Maturana(1996) donde dos niñas hindúes que en
1922 fueron criadas por una familia de lobos, fueron rescatadas por una familia
de

anglicanos, que cuidaron y

quisieron intégralas a la sociedad pero que

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siempre sintieron que eran seres salvaje, plantea nuevos interrogantes sobre lo
que nos define como humanos, con la relación de la educación y el hombre
Los niños-salvajes, nos hace recordar el libro de la selva de Kipling visto al
hombre como un animal más entre los animales, otra especie que habita los
bosques con sus instintos, recordado su pasado homínido sin embargo en la
realidad

los Niños- Salvajes son un reto para educación, un concepto que

deambula entre la diferenciación del hombre con su aspecto salvaje, como señala
García (2009):
“estos seres fueron clasificados a partir de un nombre latino que incluía una
referencia al animal con el que se le relacionaba, a su sexo y al lugar donde fue
encontrado, y descritos como criaturas que andan a cuatro patas, son mudos y
tiene abundante pelo” (p.48).

Entre los casos más sonados el niño de Aveyron sigue estando presente, ocurrido
en 1800 en los pirineos franceses, un niño encontrado en Aveyron, llamado
posteriormente Víctor, con dificultades de habla y de interacción con los demás,
por eso se le

encargo al

doctor Itard “civilizarlo” pero sus esfuerzos fueron

inútiles, constituyen un dilema ético y educativo, porque “en el siglo XVIII se
hablaba de <<perfectibilidad>> del hombre. Helvétius explicaba: << la educación
lo puede todo, incluso hacer que los osos bailen>>. (Meirieu., 1998., p.28). ¿La
educación lo puede todo?, en el caso de los niños-salvajes es cuestionable.
La educación en este contexto es formar al hombre en hombre, sin embargo
esconde en esta propuesta humanista el ideal de la fábrica de lo humano en la
metáfora del hombre como muñeco de madera, un ser que se puede moldear y
que con el tiempo humanizar convirtiéndose en discurso y práctica pedagógica,“
el educador moderno quiere hacer el hombre una obra, su obra” (Meirieu., 1998.,
p.30), una obra que se escapa de las manos, que se desliza entre las teorías y
las prácticas.

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Por lo tanto, hemos llegado casi al corazón de la paradoja de la educación como
fabricación como plantea Meirieu (1998) idea que se consolido en el siglo XIX “en
la medida en que la fábrica se volvió una fuerza dominante en la economía
estadounidense hacia fines del siglo XIX, la metáfora de la fábrica invadió el
lenguaje de la cultura en general, incluyendo la escuela” (Perrone, 1999, p.40). La
fábrica de lo humana lleva una eugenesia en la educación, los que no se acoplen
a este

ideal

serán los “Otros” niños-salvajes, que

están presentes

entre

nosotros.
Para

poder construir

componente

otra visiones,

la educación debe

reflexión desde los

antropológico y filosófico sobre lo que entendemos

por

seres

humanos, y la relación que existe entre cultura y la educación, por esto será
importante los aportes de la antropología pedagogía, es decir el estudio del
hombre o el niño en contextos históricos y sociales determinados específicos,
son interesantes porque ponen en contexto una noción central de la pedagogía
que es la educabilidad.
La educabilidad, tiene

un campo

más amplio en la reflexión educativa,

convirtiéndose en un puente para la antropología pedagógica, García Amilburu
(2009) señala que la educabilidad “(…) como categoría antropológica, correlato
de la racionalidad, de la capacidad, de hablar y de la sociabilidad en tanto que
diferencia específicas que caracterizan al ser humana.” (p.77), es decir que la
educabilidad diferencia al ser humano, por su posibilidad de formarse diferente
al contexto de la fabricación del hombre. Sin embargo el termino de educabilidad
ha sido mal utilizado como lo señalan Runge & Garcés (2011) quienes plantean
una diferencia entre educabilidad y formabilidad, comentando que el termino
Bilsamkeit de donde proviene el termino educabilidad, no tiene una equivalencia
acorde en el español, por esto Runger& Garcés (2011) dicen:
“recordemos que en la tradición alemana se diferencia “educación” (Erziehung) de
“formación (Bildung) y de “cultura” (Kultur). Mientras la educación alude a una

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interacción entre un A y un B, la formación denota un proceso de devenir y de
autorealización constante” (p.16)

En este sentido Runger & Garcés definen formabilidad “en un sentido más
amplio, alude a la condición humana según la cual el ser humano no nace
determinado sino que determina y se determina a lo largo de la vida” (2011.,p.17).
Desde este contexto el hombre cobra relevancia porque está en constante
formación, no nace definido sino que se define, a diferencia del hombre como un
ser moldeable, es un ser protagonista de su educación como un proceso interno y
reflexivo que no lo hace solo sino a partir de su contexto.
Por eso, se abre un campo de reflexión pedagógica como es la antropología
histórico-pedagógica, definido como el estudio del hombre o el niño en contextos
históricos y sociales determinados como lo señala Wulf (2002). Este

saber

antropológico histórico parafraseando a Wulf (2002) tendrá su campo de acción
en la crítica de los paradigmas que están presentes en la pedagogía, en la
pregunta sobre la perfectibilidad del hombre es decir los límites de la formación
del hombre que pretende la pedagogía sin reducimiento del hombre. Entonces la
educación no fabricar al hombre sino que es una propuesta ética que facilita al
hombre conocerse.
De la misma manera, la antropología pedagógica reflexionara sobre sus propios
límites y finalmente se considerara como saber plural sin fronteras que la
enclaustren construyendo discursos que podrán ser contradictorios entiendo este
saber cómo construcción sin tentativas universalistas, es decir que esta reflexión
permitirá romper el eurocentrismo pedagógico dándole paso a alternativas
pedagógicas y educativas como es la educación intercultural.
La interculturalidad como un proyecto político desde la pedagogía crítica, como lo
señala Wash (2007) permite una contestación antes los discursos hegemónicos,
promoviendo la relación de los

conocimientos propios y las experiencias

marcadas por la colonialidad. “tal relación podría generar lo que Khatibi (2009) ha

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llamado un complot de pensamientos otros”, un pensamiento plural (e intercultural)
desde la diferencia, que tiene un mayor potencial social, político y decolonial”
(citado por Wash., 2007., p.33).Esta posibilidad hace que la visión del hombre
univoca que

tiene la pedagogía se desvanezca porque la interculturalidad es

también una posibilidad del

encuentro con el otro dándose la posibilidad de

encuentros y desencuentros en el dialogo, es así como

“el dialogo con

argumentos es una escuela de igualdad humana” (Zuleta, 2008, p.21).
Desde esta postura la antropología pedagógica cobra valides, porque permiten
la reflexión pedagógica por parte del maestro que debe de-construir sus prácticas
y su saber que están en espacios específicos y que están atravesados por
discursos e intereses, por esto el maestro no puede olvidar la pregunta por el
hombre y su formación desde

sus contexto, reconociendo la interculturalidad

como propuesta para comprender al ser humano.
Conclusiones:
El hombre no nace definido construye su propio camino donde la pedagogía y la
educación construye un discurso y unas práctica sobre lo que entiende por ser
humano, pero en esta visión se convierte en reducción cuando no existe una
reflexión profunda de lo que es el hombre desde el quehacer del maestro,
problema que

se extiende en las facultades de educación existiendo una

preocupación por

el contenido

y no por

la esencia del acto pedagógica y

educativo que es el hombre mismo.
Entonces el quehacer del maestro no se reduce a lo didáctico sino a la
generación de experiencias de aprendizaje entendiendo como se señala Lara
(2012) que

“el

aprendizaje

como un evento

personal, subjetivo, complejo

susceptible de ser potenciado desde perspectivas creativas, posibilitadoras de
múltiples formas de

asimilar

o

interiorizar

los

conocimientos y desarrollar

habilidades de pensamiento” (p. 86). Este aprendizaje debe permitir en el ser
humano la construcción de su propia existencia, dejando la idea univoca de la

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perfección a la formabilidad, siendo el maestro es un facilitador de prácticas
pedagógicas.
En esta misma línea el campo de la educación y la pedagogía no es un espacio
cerrado, sino la comprensión de los diversos factores que conforman su saber
cómo son los discursos, las instituciones y las prácticas entre otros que conforman
su saber, por

eso

es importante

contemplar la

antropología histórico-

pedagógica, los cuales desde una hermenéutica que no tan solo interpreta, sino
que

comprende para hacer cambio de la realidad

educativa, permitiendo

comprender, interpretar y cambiar estas realidad desde una reflexión sobre los
seres humanos.
Finalmente, para esta comprensión de la

realidad, los

estudios

de

la

antropología histórico pedagógica son un saber que permiten reflexionar sobre
que es la educación y la pedagógica, pero sobre todo lo que es el hombre
desde la educabilidad, construyendo

nuevos discursos y cuestionado la

educación como la fabricación del hombre, que se esconde detrás de una moral
de la perfección, la educación es un proyecto ético que debe procurar la libertad
del hombre.

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Referencias bibliográficas.
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13
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Asociación

Nacional

de

Escuelas

Normales.

Recuperado

de

https://filosinsentido.files.wordpress.com/2013/06/introduccion-a-la-ciencia-de-laeducacion-wulf.pdf
Zuleta, E. (2008). Colombia: Violencia, democracia y derechos humanos. Medellín:
Fundación Hombre Nuevo Editores.