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Claudia Andrea Londoño Restrepo
Presentación
Ponencia titulada: Eduvida ensoñar para crear, eje temático en que se inscribe: pedagogía y didáctica. Elaborada por
Claudia Andrea Londoño, docente de la Universidad del Quindío y secretaria de educación departamental del Quindío.
Teléfono de contacto 3206273278, correo: calondonor@uniquindio.edu.co.
Resumen
EDUVIDA, ENSOÑAR PARA CREAR es una propuesta pedagógica que busca repensar la escuela como sistema
vivo, e invita a los actores a que se observen dentro de ella como hilos del tejido de la vida.
Esta propuesta tiene dos rizomas: el primero asume la educación como proceso cognitivo y se remite a dos
teorías: la teoría de Santiago y la teoría del caos. De esta forma el proceso educativo es un emergente de la relación
ambiente-actores–territorio.
Un segundo rizoma es lo Imaginario-real: lo diferencialmente humano, la sensualidad, el arte y el lenguaje.
PALABRAS CLAVE: Eduvida, sistema vivo, educación, ensoñación, arte.
A MANERA DE INTRODUCCIÓN:
Decisivamente nos encontramos ante la urgente necesidad de reconocer sin ambages que las soluciones técnicas,
no nos permiten afrontar la complejidad del problema del desarrollo y la viabilidad de la vida. En este sentido el arte y la
educación deben comprometerse y no aplazar su función social, es el artista (artista estudiante, artista padre, artista
maestro, artista escuela, artista expresiones, artista vida, artista educación, artista ambiente, artista sociedad, artista
cultura) quien tiene en sus manos la capacidad de transmitir un discurso bioético, es decir, generar y contagiar un
pensamiento a favor de la vida.

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Así pues, es inaplazable pensar los proceso educativos en cuyos conceptos haya un horizonte de posibilidades
para un nuevo pensamiento que supere las dicotomías -sujeto u objeto, sustancia extensa o sustancia pensante, Ser o no
Ser, bien o mal, mundo real o mundo aparente- la simplicidad, el reduccionismo y se acerque a los quiebres y
discontinuidades del arte-naturaleza-vida-desarrollo (Prigogine, 1996). Es así como cabe preguntarse ¿Qué caminos se
pueden abordar a nivel educativo donde no perpetúen las concepciones cientificistas?
De esta forma el arte es asumido desde la complejidad de lo vivo como el escenario propicio para que emerja un
conocimiento del entorno, de la cultura, basado en el respeto por el otro y lo otro.
Esta ponencia tiene varios rizomas por recorrer: el primero es el real-imaginario donde se propone reflexionar sobre la
conexión del sistema vivo con el ambiente y el segundo es el imaginario- real en el que se hace alusión a la ensoñación
como una forma de acercar la educación a la sensibilidad; por último se hace una presentación de ¨explorarte¨, propuesta
pedagógica que recoge el sentir de la ponencia.
EDUCACIÓN VIVA, UNA ESCUELA PARA CREAR

En primer lugar, se hace necesario pensar en la concepción de Escuela tradicional y buscar nuevas miradas. En
esta propuesta educativa se asume la escuela como un espacio simbólico de construcción de significados y conocimientos,
es decir, una escuela viva que teje y crea con sus actores.
La invitación es hacer del aula de clase un lugar donde converjan la vida, el cuerpo, el aprendizaje y la palabra, es
decir un territorio de contacto, para esto se propone asumir la escuela como un sistema vivo y reconocer la educación
como el mismo proceso de la vida.
Reconocer el sistema vivo- escuela:

El sistema vivo-escuela se mantiene gracias al fenómeno autopoiético es decir al acoplamiento estructural entre el
interior de la escuela y el ambiente donde está inserta. Para lograr el mantenimiento de las redes autopoiésicas se debe
invitar al interior de las clases dos aliados que tienen una frontera permeable: el real y el imaginario.

El primer invitado tendrá como nombre cohabitar la vida. Cohabitar la vida es el encuentro donde se tejen
diferentes ámbitos del humano que pueden ser descritos desde lo creíblemente real, pero en este caso las fronteras se

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diluyen y se llamará real-imaginario, esos ámbitos son: La educación como proceso cognitivo, el tejido sociocultural y la
deconstrucción del concepto de género.
En la educación como proceso cognitivo es necesario remitirse a Maturana y Varela. Estos autores hacen
referencia al proceso cognitivo como el proceso que mantiene la vida, este proceso incluye: percepción, emoción y acción,
es decir un organismo es capaz de percibir su entorno, por tanto conocerlo y transformase en él, de esta manera el sistema
vivo y el entorno se acoplan estructuralmente y mantienen su patrón de organización o autopoiésis.
El párrafo anterior habla de una dimensión de enlace o de conexión del sistema vivo – ambiente. Ahora es
necesario pensar en las huellas que se dejan en el contexto que se habita, esta dimensión puede llamarse interpretativa y
da origen a un mundo o el mundo del sistema como lo llaman los autores mencionados con anterioridad.
Es así como EDUVIDA propone introducir al estudiante en un recorrido que le permita reconocer su conexión con
el ambiente, la simbiosis que le permite obtener el oxígeno y la energía para mantenerse vivo. Aún más, es importante
poner en este camino las interconexiones y las diferencias que nutren la vida en el planeta.
Pero el humano como otros sistemas vivos no solo tiene acoplamiento estructural de primer orden con el aire, el
agua, el suelo y la atmósfera, sino que en sus interrelaciones emergen acoplamientos sociales. Estos acoplamientos
generan una fenomenología interna peculiar, es decir en los fenómenos sociales hay un acoplamiento social entre
individuos y se generan conductas de coordinación, de esta manera la vida está cargada de historias de diversos
acoplamientos (Maturana y Varela, 2007).
En el acoplamiento social se dan intercambios, negociaciones, puestas en común, toda esta coordinación de ideas,
sentimientos y decisiones se llama comunicación. Esa interacción con los otros permite la generación de significados,
EDUVIDA piensa la comunicación desde los significados, por eso se pregunta por: ¿Qué se dice? ¿Cómo se dice? y
¿Quién lo dice? ¿En qué forma se dice? ¿Dónde se dice? Estas preguntas ayudan a orientar enunciados diversos y
poéticos.
En este punto se hace necesario introducir un nuevo elemento de diferenciación y conexión con el ambiente: el
concepto de género y para ello se recurre inicialmente a Deleuze con la siguiente frase: “la naturaleza no es dual en ella
hasta las raíces son pivotantes, con abundante ramificación lateral y circular no dicotómica” (Deleuze, 2002, 11). Es por

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eso que en la concepción de escuela viva este tipo de concepciones permea cada dinámica y reconocimiento de sus
actores.
Decir que un hombre y una mujer tienen diferencias biológicas y eso determina el comportamiento o decir que la
diferencia radica en los modelos planteados para cada uno por la cultura, es caer en una dualidad muy pobre. Esta
propuesta pedagógica se acerca a la idea de que “El cuerpo es un discurso social abierto a la intervención” (Haraway,
1995, 227), hombres y mujeres se reconstruyen de manera constante, se sueñan, se inventan, se renombran, se
invisibilizan, se visualizan y se crean.
De los planteamientos anteriores se concluye que el planeta está habitado por multiplicidad de géneros, podemos
decir que hay tantos géneros como humanos. Y esto se hace más evidente con el internet y las comunicaciones a
distancia, en ellas se inventan un cuerpo, un sentimiento y el otro que escucha o lee conoce la creación-que soy. De esta
forma, hombre-mujer deben reaprender a cohabitar la vida, a percibir el mundo, a palpar los poros de la incertidumbre, a
construir desde sí y para sí mismos en el ambiente que habitan, en la vida que pintan, es necesario COHABITAR LA VIDA.
El segundo invitado es lo Imaginario-real: lo diferencialmente humano.
En este punto es necesario resinignificar la educación desde la Ensoñación, dado que la concepción que se ha
tenido de la misma es ajena a la sensibilidad del humano. Es decir, tener la posibilidad de indagar por los ambientes de
aprendizaje para trascender en el hecho meramente instructivo o instrumental.
Todo ello, ha evidenciado un modelo educativo que se piensa en serie y la cual no ha aprovechado la influencia
del docente en el acompañamiento escolar, específicamente en la potencialización de los procesos de ensoñación de sus
estudiantes y el disfrute del aprender. La ensoñación es uno de los tantos caminos para concebir la educación desde lo
diferencial, desde lo humano y reconocerse en el otro.

Para abordar este punto se plantea lo Imaginario-real desde la concepción de Bachelard, donde el universo que
rodea al estudiante propone diferentes tipos de imaginaciones, dependiendo del elemento que los rija. Ante ello, el cuerpo
se alimenta de ensoñaciones para cohabitar con el mundo que lo rodea. Así, la propuesta de este autor francés une la
fenomenología como un método racional con la ensoñación poética para encontrar la conciencia de esas imágenes que la
alimentan para generar “una fenomenología de lo imaginario” (Bachelard, 1993: 20), donde la imaginación es el primer

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eslabón psíquico que la determina. Así, la fenomenología es concebida como un método o como una concepción del
conocimiento y se liga de forma casi “irracional” con lo abstracto, lo imaginario e intangible (Cuartas, 2015).
La ensoñación por lo tanto, se llena de belleza, de bienestar “gracias a ella y en ella todo se vuelve hermoso”
(Bachelard, 1993: 27), de aquí la importancia de ofrecer en la educación la ensoñación, como apertura al mundo de los
mundos, al mundo de lo hermoso. Donde no existe una separación entre lo real y lo irreal, a veces “el mundo real es
absorbido por el mundo imaginario” (Bachelard, 1993: 29), y en definitiva es gracias a la imaginación y a las sutilezas de la
función de lo irreal que se llega al mundo de la ensoñación.

De esta manera se reconocen las propiedades de la

ensoñación en el campo imaginario-real, para transformar los lenguajes en lenguajes poéticos, la ética en bioética, la
ciencia en biociencia y hacer de cada forma de expresión de lo humano una ensoñación de lo vivido.
Para transformar los lenguajes y encontrar otras formas de expresión es necesario realizar un acercamiento con
las interrelaciones humanas que le permiten manifestar la ensoñación y se hace a través del lente que entrega Echeverría,
(2000) en sus textos. Es así, que esta propuesta acoge la siguiente idea: las interrelaciones humanas se han dado a lo
largo de la historia en tres entornos que cambian bruscamente la forma de expresión humana. El primer entorno es el
cuerpo y por este motivo en primera instancia al niño y la niña se les educa para abordarlo, la familia o la tribu, le enseña a
comer, andar, hablar, cazar, cultivar y todo aquello relacionado con la vida inicial, con la manifestación simbólica que evoca
cada acto y donde el lenguaje toma otro sentido para dar cuenta de ese cuerpo-vida.
Con la aparición de la ciudad la relación con el cuerpo cambia radicalmente, aparecen nuevas expresiones que son
necesarias para la vida urbana, por ejemplo se hace necesario aprender a leer, a escribir, a contar, a comportarse en
grupo, a respetar las normas sociales, a moverse por una ciudad, a conocer las fiestas o celebraciones de la comunidad,
en este caso la familia, la escuela, el estado y la calle se encargan de transmitir una serie de conocimientos necesarios
para la vida en ciudad (Echeverría, 2000, 23).
Hasta ahora se ha visto como el humano en un primer momento se prepara para asumir su corporalidad, en un
segundo momento debe asumir su vida en relación con otros y es aquí que la escritura mediada por procesos de
ensoñación aparece como el gran nuevo instrumento educativo, por su enorme potencialidad para comunicarse, para
memorizar y para transmitir información y conocimiento (ciencias, artes…) (Echeverría, 2000, 23).
Es así como Echeverría (2000) diferencia tres entornos el natural, la ciudad, y el tercer entorno es el tecnológico.
Las tecnologías posibilitan las relaciones a distancia y establecen relaciones transterritoriales y transtemporales, el autor

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define el tercer entorno como la ciudad global o telépolis, que quiere decir ciudad planetaria, que invade los otros dos
entornos y cambia radicalmente las interrelaciones humanas. (Echeverría, 2006, 8).
¿Qué hace la escuela frente a estos cambios en las formas de relacionarse? La escuela sigue siendo la tradicional
y es muy lenta la adaptación al nuevo espacio social (Echeverría, 2000, 24), los estudiantes tienen acceso a una inmensa
información electrónica, a espectáculos, sexualidad, guerra y en general a un telemundo que debe ser intervenido o
mediado. Por todo lo anterior se hace necesario generar nuevos escenarios educativos que permitan aprender a moverse
e intervenir en el nuevo espacio telemático (Echeverría, 11, 2006).
En este sentido EDUVIDA como exploración y reconocimiento desde lo educativo hace alusión a lo siguiente: “el
fenómeno de la comunicación no depende de lo que se entrega, sino de lo que pasa con el que lo recibe” (Maturana y
Varela, 2007: 130). Esta frase permite hacer un alto en la educación para decir “no” a la transmisión de información y
acercarse al fenómeno de la comunicación. En este caso el ejemplo de las aves sobre la comunicación es importante:
algunas no tienen contacto visual con su pareja y sin embargo pueden generar un canto en común, un dueto, una melodía
que habla de la historia de los individuos; y cuando se habla de la comunicación humana el punto de partida es la palabra.
La palabra, lo diferencialmente humano
Cada uno de los sonidos que elabora el aparato fónico humano, la forma cómo se combinan y la entonación con la
que salen al exterior, es una de las tantas cosas diferencialmente humanas, es decir, la palabra. Cada fuga de vocablos y
la armonía al combinar cada uno de ellos permite crear negociaciones en el entorno. Es por ello, que EDUVIDA utiliza la
palabra, hablada o escrita como manifestación sublime o arrogante y como herramienta principal en las relaciones con el
otro (Cuartas, 2015).
En los contextos escolares la palabra permite dibujar sueños, sonrisas, lágrimas, miedos. Es gracias a ella que el
humano recurre a sus ensoñaciones y las convierte en poesía y esta no sólo entendida en el espacio lírico, sino al
contrario, un respirar, un susurro, una canción o en un contacto poro a poro que busca expresarse. “El hombre emplea la
palabra hablada o escrita para expresar el significado de lo que se desea trasmitir” (Jung, 1997: 18).
El lenguaje es la facultad que posee el humano para comunicarse, es gracias a éste que los universos se dibujan
por medio de palabras, palabras dulces, palabras amargas, brillantes, oscuras. Esa característica es la que permite
diferenciar al ser humano de otras especies, pero también es la posibilidad de hablar con lo imaginado e intangible. Lo que

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caracteriza a los humanos es que viven conversando (Maturana, 1995, 50). El lenguaje es una forma de vivir
conjuntamente en un flujo de dominio consensual (Maturana, 1995, 39), esto quiere decir que el lenguaje se construye en
las relaciones, en el consenso con otros.
Entre las personas que habitan un territorio común se producen acuerdos, coordinaciones de aquello que les
gusta, incluso lo que se considera malo o bueno. Ante ello, se debe aceptar que la corporeidad pone en evidencia a qué
grupo se pertenece, pero en realidad solo es la forma como se construyen las relaciones y el lenguaje común, lo que hace
a los humanos diferentes (Maturana, 1995, 38- 39).

Mediante el lenguaje se ponen en funcionamiento los discursos plurales y se propician los encuentros de sentidos
provenientes de las diversas esferas humanas: afectivas, sociales, cognitivas (González, 2008, 17). Es así como Maturana
y Varela lograron encontrar que los fenómenos sociales se fundan en acoplamientos lingüísticos y esos acoplamientos
lingüísticos son los que le dan origen al lenguaje (Maturana, 2007, 159).
Cuando se habla, las palabras, el tono, las pausas, la velocidad generan en él otro, sensaciones, bienestares o
malestares, que le hablan de lo que siente, lo que le gusta, como quiere que lo vean.
, con que se identifica. Pero a la vez esa realidad se desase constantemente y vuelve y se construye, no se puede separar
la identidad del relato. La identidad de un pueblo está unida a su relato, el relato de los pueblos indígenas, el relato afro
que se reconoce en los lenguajes. Cada relato cuenta la identidad de estas comunidades y cada uno tiene mucho que
aportar a la educación.

EXPLORARTE: aplicar lo propuesto.

Se define arte como la expresión para que todos los que se acerquen a él indaguen sobre sí mismos, sus deseos,
sus anhelos, sus interrelaciones, sus derechos y deberes. Es por eso que la propuesta educativa EDUVIDA invita al
currículo para que se construya de acuerdo a los deseos de las personas que lo hacen vida, sin olvidar que este currículo
debe estar sujeto al mundo que rodea al estudiante, una contextualización real, es decir se hace necesario cumplir con los
estándares, necesidades del país y el mundo, pero además soñar con el mundo que se quiere. De ahí que la biociencia, la
biotecnologías y las bioáreas permiten la emergencia de la vida y el cuidado del patrón de lo viviente.

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De esta forma la escuela que se propone, se alimenta de los conceptos de proceso cognitivo, autopoiésis, cuerpo,
vida, palabra, nuevas tecnologías. Ante ello, cabe preguntarse ¿Cómo hacer para que ésta propuesta se haga tangible en
los procesos educativos?
Inicialmente se debe tener en cuenta que en cualquier proceso educativo hay dos elementos esenciales: la
preocupación por la vida como pretexto y la resignificación de aspectos sociales, bioéticos y bioartísiticos para que
emerjan: músicos que se amen a sí mismos y le canten a la física, actrices que personifiquen una ecuación en sus vidas,
pintores que coloreen gramáticas en el cielo, chefs que cocinen el aroma del viento, bomberos que apaguen un beso con
un suspiro, profesores que acompañen a los niños a despertar cada mañana con un cuento, ingenieros- soñadores,
médicos- poetas, humanos que aprenden a reír pero también a llorar, que pueden elegir y discutir con amor, un sí y un no.
Entonces el proceso educativo debe poner de relieve la expresión artística, es decir la expresión estética de los
deseos y actuaciones. Todo ello puesto en la escena escolar dentro de un carácter no reduccionista de la educación o del
mismo arte, es decir no solo concebir la pintura, la música, el teatro y demás para hacer un acompañamiento de los niños y
niñas y transformarlos en personas felices, sino hacer de las expresiones artísticas el camino para explorar el mundo del
conocimiento. Así el arte es bioarte, la ciencia biociencia, la tecnología biotecnología.
Así, Eduvida permite por medio de las expresiones artísticas -las existentes y las que puedan encontrase en el
camino- que los estudiantes exploren de manera divertida, diversas vocaciones. Recordemos que en Colombia se
considera:
La primera infancia se reconoce como una etapa fundamental en el desarrollo del ser humano. Los aprendizajes y
experiencias que se adquieren en este periodo perduran toda la vida; las formas de relacionarse consigo mismo, con
el otro y con el entorno permiten explorar y conocer el mundo, adquirir conocimientos, capacidades y habilidades
que juegan un papel determinante en el desarrollo integral de los niños y las niñas (MEN, 2010, p.14)
Además de ello, los aprendizajes y experiencias que tenemos en esa primera etapa de la vida son relevantes para
toda la existencia, por el nivel de significado que se generan y por el tipo de interacciones que se fortalecen. Es por eso,
que es indispensable un ambiente académico adecuado en el cual se creen oportunidades de desarrollo e interacción
social y aceptación a la diversidad.
De esta forma, Eduvida resignifica lo que es el arte y crea un currículo para la vida, sensibiliza con el arte, pero
explora en todas las áreas del conocimiento. Así, el arte permite explorar, genera la capacidad creativa de indagar en
diferentes áreas y su aprendizaje significativo se hace evidente por medio de una expresión artística. Eduvida propone un

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estudiante-artista, es decir aquel humano que hace de su vida una obra de arte, por eso se invita a Oscar Wilde a definir al
estudiante-artista que se quiere:
“El artista es el que crea cosas bellas. La vida moral del hombre es parte del tema para el artista; pero la moralidad
del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Nunca el artista desea probar nada. Hasta las cosas
ciertas pueden ser probadas.
Nunca es morboso ningún artista. El artista puede expresarlo todo.
Para el artista, pensamiento y lenguaje son instrumentos de un arte.
Para el artista vicio y virtud son materiales de un arte.
Todo arte es al mismo tiempo superficie y símbolo.
Los que buscan bajo la superficie lo hacen a su propio riesgo.
El arte refleja realmente al espectador […] ” (Wilde, 1975: 5-6)

El estudiante-artista se ve inmerso en un juego llamado EDUVIDA explorarte, este proceso educativo-pedagógico
mezcla la ciencia y las expresiones artísticas y hace al estudiante artífice de su proceso educativo.
El estudiante artista reconoce que cada día se toman decisiones que afectan la vida del planeta, que confirman o
transforman la manera de relacionarse, es por esto que se elige PAIDEIA como el proceso educativo, PAIDEIA es un
espacio de dialogo, afecto, encuentros, es decir un espacio para la comunicación que permite la emergencia personas más
expresivas, creativas, que conozcan su organización como sistema vivo y su conexión con el ambiente, que puedan
resolver problemas y transformar su contexto como una obra de arte, que acepten la diferencia y reconozcan que la
diversidad es vida. Es decir permite la emergencia de una nueva sociedad.
A MANERA DE CONCLUSIÓN O COMIENZO
Finalmente, se concibe el arte como expresión de la escuela y del humano. Así, lo real se reconfigura en los
espacios de la escuela y lo imaginario resignifica el proceso educativo.
La sociedad actual exige otros retos, otras miradas y ante todo, otras sensibilidades. No se puede pretender llenar
los espacios educativos sólo con innovación tecnológica, se hace necesario pensar en los humanos que se asisten a las
aulas de clase, el tipo de maestro que acompaña mediatizado y las diferentes disciplinas del saber.

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Es por eso, que esta propuesta se atreve a decir que la educación necesita personas sensibles con la vida, el dolor
y el amor del otro, lograr encontrar caminos compartidos sin imponer, entender que los procesos educativos se construyen
entre varios y no desde una simple directiva, trascender los diferentes roles y ante todo ser creativos y de esta forma,
cambiar la linealidad impuesta en el sistema actual.
Por todo lo anterior se reconoce que quedan lecciones por emprender: La mirada itinerante, los desafíos
expedicionarios al ecosistema, la maravilla del hallazgo del camino, la conversación, la amistad, el reconocimiento,
el encuentro de sí mismo y de los otros habitantes del territorio: Convivencia territorial, una experiencia personal y
grupal que toca con el alma y el cuerpo el país de la biodiversidad, la adversidad y las urgentes transformaciones
que piden la creatividad de todos: Conocer, aprender, comprender, caracterizar, valorar, resignificar, enriquecer,
amar, pertenecer, respetar, defender; caminos de aprendizajes de soberanía y vigencia como pueblos que asisten
a una ESCUELA VIVA.
Y para finalizar ¨Es momento de emprender nuevos caminos de reconocimiento del otro, de encontrar la
propia identidad escondida en la biodiversidad, de descubrir: las creencias, las costumbres, las tradiciones, los
saberes, los lenguajes y el conjunto de valores materiales e inmateriales, rasgos de cada pueblo, pero además es
importante reconocer sus interdependencias. Es hora de asumir el acervo probatorio de riqueza colectiva que se
va volviendo propia por el descubrimiento, la descripción, la comprensión de usos, las improntas de las relaciones
emocionales, la resignificación estética, el origen común, la pertenencia local y la vigencia como parte del mismo
pueblo y región (Gladis Molina)¨.

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BIBLIOGRAFÍA
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