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¿Qué tipo de mundo queremos dejar? Un compromiso intergeneracional

¿Qué tipo de mundo queremos dejar? Un compromiso intergeneracional*

de mundo queremos dejar? Un compromiso intergeneracional* Lic. Silvia Gabriela Vázquez * Dir. Cátedra de

Lic. Silvia Gabriela Vázquez * Dir. Cátedra de Responsabilidad Social UdeMM

“A no perder la oportunidad de una palabra amable (…) una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos” (Laudato si, Cap. 6.V. Párrafo 230)

Resumen

La Encíclica Laudato si propone una ecología integral en la que nada en este mundo nos es indiferente.

Ser custodios de todo lo creado también supone cuidar el vínculo que nos une tanto a quienes nos precedieron como a aquellos que habrán de sucedernos.

Por ello, en este trabajo, hacemos referencia al diálogo intergeneracional como un modo posible de compartir nuestra responsabilidad por los demás y por el mundo.

Palabras clave:

Solidaridad intergeneracional - compromiso- ecología integral

Abstract

What kind of world we want to leave? An intergenerational commitment

The Encyclical Letter Laudato si proposes an integral ecology in which nothing in this world is indifferent to us.

Be custodians of all the creation also implies to take care of the bond with our predecessors as with our succesors.

Therefore, in this paper, we refer to intergenerational dialogue as a posible way of sharing our responsability for others and the world.

Keywords

Intergenerational solidarity- commitment- integral ecology

*Artículo publicado en el libro: “Reflexiones desde la Carta Encíclica Laudato si de S.S.Francisco (USAL, 2015)

¿Qué tipo de mundo queremos dejar? Un compromiso intergeneracional

¿Qué tipo de mundo queremos dejar? Un compromiso intergeneracional

“El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia (…)” (Encíclica Laudato si, Cap. 6.V. Párrafo 228)

Actualmente la educación ambiental se ha ampliado a los distintos niveles del equilibrio ecológico –“el interno con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios” y se apuesta a una ética que ayude a “crecer en la solidaridad, la responsabilidad y el cuidado basado en la compasión”. (Cap. 6.II. Párrafo 210)

La Encíclica Laudato si intenta dejar atrás el mito moderno del progreso material sin límites para reemplazarlo por una cosmovisión donde el ambiente, el clima y la tierra no pueden considerarse en forma separada de la dignidad humana.

La mirada ecológica integral de la Encíclica Laudato si

“Un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso.” (Cap. 5.IV. Párrafo 194).

Caprio (2015) nos recuerda que el título Laudato si elegido por su Santidad, no sólo tiene el propósito de homenajear a San Francisco de Asís, sino también de rescatar su cosmovisión -“experiencia vital, fundada intelectual, emocional y moralmente en el conjunto de principios, percepciones y valoraciones de una cultura” (Dilthey, 1954:119)- para transmitirnos la necesidad de vivir en armonía con el mundo.

La Encíclica propone un análisis de los problemas ambientales inseparable de los contextos humanos, familiares, laborales o urbanos, así como del vínculo de cada persona consigo misma, con el ambiente y con los demás.

Hace hincapié en que “La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza”. (Cap. 6.II. Párrafo 215)

Ser custodios de todo lo creado también supone cuidar el vínculo que nos une tanto a quienes nos precedieron como a aquellos que habrán de sucedernos.

Si como ha dicho Benedicto XVI «Cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales», proponer espacios de reflexión acompañado de acciones concretas de servicio, podría favorecer la toma de conciencia acerca de dichas problemáticas, así como la búsqueda de soluciones en ese sentido.

¿Qué tipo de mundo queremos dejar? Un compromiso intergeneracional

La RSU (Responsabilidad Social Universitaria) y el principio del bien común

. “La ecología humana es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social.” (Cap. 4.IV. Párrafo 156).

La RSU es una estrategia de gestión académica -y a la vez una filosofía institucional- que se preocupa por formar graduados socialmente comprometidos que respeten la diversidad, trabajen por la disminución de las inequidades y preserven los recursos naturales para las próximas generaciones.

Según la Encíclica, el bien común no sólo presupone el respeto al ser humano en cuanto tal, sino que además incorpora la noción de solidaridad intergeneracional. Lejos de ser tomada como actitud opcional, se trata de una cuestión básica de justicia, dado que debemos transmitir, a quienes nos sucedan, la tierra recibida en préstamo.

Por otra parte, el Sumo Pontífice subraya el impacto positivo del diálogo y de “salir de sí hacia el otro” para trascender. “La actitud básica de autotrascenderse, rompiendo la conciencia aislada y la autorreferencialidad, es la raíz que hace posible todo cuidado de los demás y del medio ambiente” (Cap. 6. I. Párrafo 208)

Propiciar el diálogo interdisciplinario debería ser uno de los objetivos de las Cátedras de RSU.

Cultivar pequeños gestos de cuidado mutuo en el diálogo intergeneracional 1

“Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo” (Cap. 6.V. Párrafo 229)

Debido al aumento de la esperanza de vida al nacer y a los avances de la ciencia médica, se estima que en el 2050 los mayores de 60 rondarán los 2000 millones, mientras que habrá un notable crecimiento de la población mundial de personas cercanas a los 90 años (OMS, 2011).

Una mayor esperanza de vida debe acompañarse de un nivel de calidad de vida aceptable.

La encíclica asegura que no puede hablarse de un auténtico desarrollo si no se garantiza una mejora integral en la calidad de vida humana, por ello propone relaciones humanas cercanas y cálidas en las que cada persona se sienta contenida por su red de pertenencia. (Cap. 4. III. Párrafo 148)

Promover el respeto a los mayores, implica escucharlos, colocarse en su lugar (lugar, al que, en el mejor de los casos, todos llegaremos), brindarles oportunidades para transmitir su experiencia en distintos ámbitos y convivir, favoreciendo que una generación sea capaz de hospedar a la otra, es decir, alojarla, para que se sienta como en casa.

Las personas añosas son transmisoras de valores por excelencia. Depende de las generaciones más jóvenes otorgarles el lugar que merecen para que puedan poner en juego su potencial y alcanzar, a su vez, su merecida transcendencia.

1 Estos encuentros de Diálogo Intergeneracional se llevan a cabo en UdeMM desde hace más de una década. Han participado invitados que se destacan en ámbitos tan diversos como literatura, economía, psicología, arte, política, educación, etc. Entre ellos: Poldy Bird, Ezequiel Ander Egg, Leopoldo Salvarezza, Julio César Labaké y María Fux.

¿Qué tipo de mundo queremos dejar? Un compromiso intergeneracional

Un diálogo intergeneracional respetuoso, basado en la ayuda mutua, la contención y el aprendizaje recíproco, brinda un marco de confianza. No sólo optimiza la calidad de vida de los mayores, incrementando su empoderamiento y estado de resiliencia, sino que, además, amplía la mirada de los jóvenes, mostrándoles la lógica de la reciprocidad, donde el valor descansa en las personas y no en los objetos o el dinero como en la lógica de la acumulación.

¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan?

“No pensemos sólo en la posibilidad de terribles fenómenos climáticos o en grandes desastres naturales, sino también en catástrofes derivadas de crisis sociales (…)” (Cap. 6. I. Párrafo 204)

Si “cuando se debilita de manera generalizada el ejercicio de alguna virtud en la vida personal y social, ello termina provocando múltiples desequilibrios, también ambientales”. (Cap. 6.IV. Párrafo 224), el hecho de favorecer espacios de diálogo intercultural, intergeneracional e interdisciplinario, convirtiendo las fronteras en puentes y valorando las diferencias, puede redundar positivamente en la ecología.

La Encíclica brinda una mirada esperanzadora cuando dice: “No todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan” (Cap. 6. I. Párrafo 205).

Esa capacidad de sobreponerse o de resiliencia, atraviesa cada uno de los encuentros de diálogo intergeneracional que proponemos desde hace más de una década.

Hacernos las preguntas que aparecen planteadas en la Encíclica –“¿Para qué pasamos por este mundo? ¿Para qué vinimos a esta vida? ¿Para qué trabajamos y luchamos? ¿Para qué nos necesita esta tierra?” (Cap. 4.V.Párrafo 161)- nos permite un mejor autoconocimiento y una mayor conciencia acerca de nuestra misión vital.

La Encíclica niega que las ciencias empíricas puedan ser capaces de explicar la vida sin ayuda de otras disciplinas y desliza una advertencia: “Si se reflexiona con ese marco cerrado, desaparecen la sensibilidad estética, la poesía, y aun la capacidad de la razón para percibir el sentido y la finalidad de las cosas” (Cap. 5.V. Párrafo 199).

En los encuentros de diálogo intergeneracional solemos recurrir a cuentos y poemas. Intercambiamos reflexiones a partir de obras literarias ajenas y en algunas oportunidades, nos animamos a escribir breves relatos o estrofas como las que aparecen a continuación. Luego, en el momento de las conclusiones, los compartimos, con la intención de plantear nuevos interrogantes que orienten el inicio de la siguiente reunión.

Ofrecernos, uno al otro, palabras de nuestra propia cosecha, es también un pequeño gesto cotidiano que nos compromete en la tarea urgente de hacer del mundo un lugar más amable para quienes lo habiten…

Fronteras ¿estar fuera o estar dentro?

Veamos lo común que nos hermana:

la condición de humanos, la sonrisa, las ganas de saber con cierta prisa

¿Qué tipo de mundo queremos dejar? Un compromiso intergeneracional

si nos hallará juntos el mañana.

¡Que la solución fácil y tirana no consiga imponernos su barrera!

Actuemos hoy como si no existiera el límite creado o su certeza, sin el temor absurdo a la crudeza del cortaplumas cruel de la frontera.

*Silvia Gabriela Vázquez (2015). En: Antología “Lluvia” (VVAA) Ed. Carpa de Sueños

Bibliografía consultada

-Carta Encíclica Laudato si (2015), del Santo Padre Francisco. Sobre el cuidado de la casa común.

-Dilthey (1954) Obras VIII, Los tipos de concepción del mundo. FCE. México

-Caprio (2015) Los desafíos de la RS y la Encíclica Laudato si (artículo inédito)

-Vallaeys (2006) Programa de apoyo a iniciativas de Responsabilidad Social Universitaria, Ética y Desarrollo. Banco Interamericano de Desarrollo.

-Vázquez (2007) RSU, el desafío de formar profesionales con vocación y compromiso social. Revista Académica Atenea N°4 Noviembre 2007.

*Silvia Gabriela Vázquez (Bs.As, 1971) es licenciada en psicopedagogía, escritora y docente, con posgrado en Formación de Formadores en RSE. Se desempeña como Secretaria de Asuntos Académicos en la Red Latinoamericana de Profesionales de la Orientación y dirige las diplomaturas interdisciplinarias “Educación Superior” y “Responsabilidad Social y Resiliencia” en UdeMM (Universidad Privada). Preside el Foro “Juventudes por el bien común” del Parlamento Cívico de la Humanidad y forma parte del Consejo de Personalidades de Fundación Planeta (Consejo presidido por el Dr. Bernardo Kliksberg). Recibió distinciones de Fundación El Libro (2009), UPF-Ecosoc ONU (2011), Letras comprometidas (2011) y Ed. Limaclara (2012, 2015 y 2016). En el 2015 obtuvo el 1° Premio en los certámenes literarios Universo Sábato (UNICEN) y Navidad Solidaria (Biblioteca de Castilla). Actualmente trabaja en su tesis de Maestría (en Educación Permanente) y dicta conferencias sobre formación de profesionales resilientes con compromiso social, tema que abordó tanto en capítulos de libros como en revistas académicas. Integra la comisión evaluadora del Premio Latinoamericano del Foro Ecuménico Social y los jurados de los Premios “Corresponsables” (Iberoamericano) y “Acción Social” (UPF). Publicó relatos y poemas en Argentina, España, México, Perú, Chile, Colombia, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Puerto Rico. https://ar.linkedin.com/in/licsilviagabrielavazquez E-mail: gabpsp2013@gmail.com

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