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RESEÑA DEL IMPACTO DE LOS PRINCIPALES DESASTRES

3.3 DESASTRES DE TIPO GEOLÓGICO

Los riesgos tipificados como de origen geológico incluyen sismos, vulcanismo, deslizamiento o colapso y
hundimiento de suelos, y algunas de las consecuencias de los sismos y erupciones volcánicas como los
maremotos (tsunamis). Como se ha mencionado, los de mayor impacto en la población han sido,
históricamente, los sismos y las erupciones volcánicas.

Los daños de tipo geológico han tenido un impacto superior a los hidrometeorológicos, debido especialmente
a la destrucción de la infraestructura. Las pérdidas ocasionadas por este tipo de desastres ascienden en
promedio a por lo menos 230 millones de dólares anuales, ya que no incluyen una adecuada valoración de los
daños indirectos que estos desastres implican para los sectores productivos. En términos del cobro de vidas,
es definitivo que en el largo plazo los eventos geológicos llegan a superar toda previsión. Tan sólo el evento
de 1985 cobró el equivalente a tres veces las víctimas del total registrado en eventos meteorológicos durante
el mismo período.
Tabla 26 Desastres Geológicos en México de 1980 a 1999
(millones de dólares)

Evento Muertos Daños Daños Total Daños


Directos Indirectos
Erupción del Volcán Chichonal 1982 42 117.0 - 117.0
Sismo en la ciudad de México 1985 6,000 3,589.0 515.0 4,104.0
Erupciones Popocatépetl 1993 a 1998 5 12.0 - 12.0
Sismo en Guerrero y Oaxaca 1995 n.d. 21.1 - 21.1
Sismo en puebla y Oaxaca 1999 15 139.9 11.2 151.1
Sismo en Oaxaca 1999 35 153.6 1.4 155.0
Otros 15 151.0 - 151.0
Total 6097 4043.7 516.4 4560.1
n.d.- No disponible

3.3.1 SISMOS

México es uno de los países del mundo con mayor actividad telúrica. Según datos estadísticos, se registran
más de 90 sismos por año con magnitud superior a cuatro grados en la escala de Richter 44, lo que equivale a
un 60% de todos los movimientos telúricos que se registran en el mundo. Los estados con mayor riesgo y
donde ocurren sismos de gran magnitud (superiores a 7 grados en escala Richter) son: Jalisco, Colima,
Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Puebla y el Distrito Federal. Otras entidades donde también se presentan
sismos de gran magnitud, aunque menor frecuencia, son: Chiapas, Estado de México, la Península de Baja
California, y Sonora.

Se entiende que los movimientos telúricos ocurren por el rompimiento abrupto o reacomodo de la superficie
de placas tectónicas que surge como consecuencia de la compresión a que están sujetas45. A la superficie
donde forman vértice estas placas se le conoce como falla geológica. Al momento de generarse una ruptura,
los movimientos ondulatorios se propagan en varias direcciones, extendiéndose a grandes distancias ante la
menor resistencia de los suelos a la propagación. Su acción pueden generar desastres en la medida de su
mayor intensidad y la presencia de asentamientos humanos en el área afectada.

Existen también otros tipos de sismos, como los tremores volcánicos, que se manifiestan durante la liberación
de magma en una erupción volcánica; y los sismos de colapso, que son resultado de derrumbes en cavernas o
minas. La magnitud de un sismo se corresponde con parámetros de la energía liberada en una escala
internacionalmente conocida como la Richter; en tanto que la intensidad de los sismos, está determinada por
los efectos que causa en las estructuras46.

44
Fuente: Crónicas de Desastres N°3, Terremoto de 1985, Organización Panamericana de la Salud.
45
Véase: Atlas Nacional de Riesgos 1993, Dirección General de Protección Civil, Secretaría de Gobernación, México.
46
Véanse Anexos correspondientes a las escalas de Richter y Mercalli, al final de este documento.

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El territorio mexicano se ubica en una de las zonas de más alta sismicidad en el mundo, por la frecuente
actividad de las placas tectónicas y fallas geológicas que lo cruzan o circundan. En efecto, se ha identificado
que interactúan cinco importantes placas tectónicas: Cocos, Pacífico, Norteamérica, Caribe y Rivera. Al
occidente del país la placa de Cocos se desplaza por debajo de la de Norteamérica y hacia el norte, se presenta
un movimiento cortante entre la placa del Pacífico y la de Norteamérica, en la falla denominada de San
Andrés. Esta franja de sismisidad, se integra a otras que circundan el océano pacífico, en la zona sísmica
denominada "Anillo de Fuego del Pacífico", la cual comprende la Patagonia y Chile al sur del continente,
sigue en Centroamérica, la parte occidental de México, Estados Unidos, Canadá, Alaska, luego atraviesa las
islas Aleutianas, continúa por la Península de Kamthctka, las islas de Japón y Filipinas, y termina en Nueva
Zelanda47.

Figura 18 – Epicentros de sismos superiores a 6.5 grados Richter en el siglo XX


(Mapa: Servicio Sismológico Nacional SSN, UNAM)

Se ha conformado un banco de datos para un período de 450 años de historia mexicana en el cual se han
registrado aproximadamente 3 mil temblores de gran intensidad48. Durante el presente siglo se han
presentado, infaliblemente, sismos de elevada intensidad en cada una de las décadas que han causado daños
materiales de significación y un considerable número de muertos. Se citan entre los de mayor intensidad y
que han causado mayor número de víctimas fatales, los siguientes49:

• En 1912 (19 de noviembre) ocurrió un sismo de grado 7 en la escala de Richter que afectó al Estado de México con
intensos deslizamientos de tierras y causó la muerte de 202 personas.
• En 1920 (enero 4), otro sismo de grado 6.5 afectó a los Estados de Puebla y Veracruz, provocando derrumbes en las
laderas de montañas y dejando 430 muertos.
• En 1932 (3 de junio) el sismo de mayor intensidad en el siglo, grado 8.4, afectó a los Estados de Jalisco y Colima
ocasionó un total de 300 muertos y 400 heridos. En 1941 (abril 15) otro de 7.9 grados de intensidad, afectó a los
Estados de Michoacán y Jalisco. Destruyó la Catedral de Colima y dejó 90 muertos y 300 heridos.
• En 1957 (28 de julio) el sismo de 7.7 grados, afectó el Estado de Guerrero, produciendo tsunamis en Acapulco y Salina
Cruz, y dejando 28 muertos y numerosos edificios y casas derrumbados.
• En 1964 (6 de julio) el sismo fue de 7.2 grados, y afectó los Estados de Guerrero y Michoacán, resultando 40 muertos
y cuantiosas pérdidas materiales.
• En 1973 (28 de agosto) otro de grado 7.3 afectó los Estados de Oaxaca y Veracruz, ocasionó 527 muertos más de 4
mil heridos y pérdidas millonarias derivadas del derrumbe de casas y edificios.
• En 1985 (19 y 20 de septiembre) el primer evento fue un terremoto de 7.8 grados y el segundo de 7.3 grados. Tan
sólo el primero provocó la mayor devastación urbana del siglo en el país, causando también 6,000 muertos.
• En 1999 ocurrieron dos sismos que causaron importantes pérdidas materiales y 50 decesos. El primero fue en Puebla
y estados vecinos el 15 de junio de grado 6.7 que causó pérdidas por 1400 millones de pesos y el otro en Oaxaca el
30 de octubre de grado 7.5 con pérdidas por 1500 millones

47
Véase: Sismos, Fascículo 2, CENAPRED, Secretaría de Gobernación, México, 1997.
48
Fuente: Mexican Earthquakes During 450 Years of History, Virginia García Acosta, CIESAS.
49
Datos obtenidos del Atlas Nacional de Riesgos 1993, ídem.

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En particular, el sismo de la ciudad de México en 1957 (llamado el sismo del Angel, debido a que el
monumento al Angel de la Independencia sufrió la caída de la estatua emblemática del pedestal) fue el
precedente de magnitud muy cercana al de 1985. Los daños fueron cuantiosos para la ciudad, aunque no se
cuenta con una referencia suficientemente documentada. Hubo derrumbes de edificios públicos y privados
del centro de la ciudad, y en centros educativos, como las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional
(IPN), entre otras. Hubo también otras poblaciones afectadas, como la ciudad de Chilpancingo en Guerrero,
donde tres edificios se desplomaron.

Figura 19 – Colapso del ala sur del edificio del IPN a causa del sismo de 1957 en la ciudad de México
(Foto: L.C. Barajas, en Steinbrugge Collection, Earthquake Engineering Research Center, University of California, Berkeley).

En la década de los años noventa, el promedio de sismos por año fue de 770; los sismos de magnitud superior
a 6 grados Richter fueron 36, de los cuales solamente 7 fueron de escala 7, es decir, tuvieron repercusiones
desastrosas en las zonas afectadas, pero afortunadamente ninguno alcanzó la escala 8. Particularmente en
1999 se registraron dos sismos de escala 7, de los cuales más adelante se describen las repercusiones habidas
en las áreas afectadas.

Tabla 27- Estadísticas de los Sismos Registrados en la Década de los años 90


Año Número de Magnitud Richter
Sismos Menor a Menor
3 3 4 5 igual a 5 6 7 8
1990 792 13 246 509 23 791 1 0 0
1991 732 6 184 510 30 730 2 0 0
1992 613 5 183 398 27 613 0 0 0
1993 917 48 275 548 40 911 5 1 0
1994 622 20 192 383 24 619 3 0 0
1995 676 16 188 438 26 668 6 2 0
1996 790 9 203 543 32 787 3 0 0
1997 754 42 262 420 26 750 2 2 0
1998 707 8 270 403 23 704 3 0 0
1999 1,097 13 540 527 11 1,091 4 2 0
Total 7,700 180 2,543 4,679 262 7,094 29 7 0
Fuente: Servicio Sismológico Nacional.

3.3.1.1 Sismo en Guerrero y Oaxaca 1985

Del occidente del país procede una buena parte de los sismos de mayor fuerza en la década. El jueves 14 de
septiembre se registró un sismo de 7.3 grados en la escala de Richter que afectó numerosas localidades del
estado de Guerrero, y poblaciones de la Costa Chica y la Montaña en Oaxaca. En Guerrero resultaron

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RESEÑA DEL IMPACTO DE LOS PRINCIPALES DESASTRES

afectadas cerca de 2,204 viviendas50, de las cuales al menos 1,200 quedaron en condiciones de ser demolidas,
principalmente en los municipios de Azoyú, Cuajinicuilapa, Igualapa, Malinaltepec, Ometepec, San Luis
Acatlán, y Xochistlahuaca . En Oaxaca destruyó 275 casas, y afectó otras 1,132 entre las cuales se contaron
20 escuelas, 11 templos y edificios públicos en 19 municipios de la Costa. Dos semanas después del evento,
las réplicas sumaron más de 60 de menor intensidad. Las primeras referencias de damnificados sumaban 10
mil personas.
51
3.3.1.2 Terremoto en la Ciudad de México 1985

3.3.1.3 Evaluación general

Los días 19 y 20 de septiembre de 1985 se produjeron dos sismos de gran intensidad que provocaron graves
daños y pérdidas en parte del territorio mexicano, especialmente en el área metropolitana del Distrito Federal.
El desastre captó la atención de todo el mundo y concitó un intenso esfuerzo de cooperación y solidaridad con
México por parte de la comunidad internacional.

El origen del desastre encuentra, una vez más, en el desplazamiento de la placa de Cocos introduciéndose por
debajo de la placa de América del Norte. La interacción entre las placas citadas había acumulado una gran
cantidad de energía que se liberó por medio de dos sismos complementarios mencionados. Tales sismos, que
alcanzaron el grado de terremotos, se originaron a una distancia aproximada de 400 kilómetros del Distrito
Federal, en la costa del Estado de Guerrero, muy cerca de la desembocadura del río Balsas.

El terremoto del 19 de septiembre tuvo una magnitud de 7.8 (de ondas cortas, MS) y 8.1 (en ondas largas,
MW) en la escala de Richter. La amplitud de las ondas del sismo inicial fue de entre 3 y 5 veces mayor que la
anticipada, sin que se conozca en detalle la causa de ello, y duró entre 2.5 y 3 minutos. El sismo del día
siguiente fue de 7.3 grados Richter y completó el rompimiento de la antigua unión entre las placas de Cocos y
la de América del Norte.

Figura 20 – Edificio derrumbado y humeante en la calle San Juan de Letrán en el Distrito Federal
(Foto: Münchener Rückversicherungs-Gesellschaft, en página web del S.S.N.)

Los daños se extendieron desde la costa occidental hacia la meseta central de la República, aunque los más
graves se concentraron en un radio relativamente reducido, especialmente en el Distrito Federal. Esto último
se explica por una combinación de factores entre los que cabe citar el de que muchas edificaciones –
especialmente aquellas de entre 8 y 15 pisos de altura– entraron en resonancia debido a la larga duración del

50
Fuente: Revista Proceso No. 986, 25 sep. 1995, México.
51
Información obtenida básicamente del documento de la CEPAL LC/G.1367 de 15 de octubre de 1985: Daños causados por el
movimiento telúrico en México y sus repercusiones sobre la economía del país.

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sismo; a que la resonancia de los suelos –principalmente los ubicados en el centro del Valle de México donde
existen depósitos lacustres– coincidió con la frecuencia de las ondas del sismo, y a que las normas de
construcción antisísmicas vigentes preveían amplitudes muy inferiores a las que en realidad ocurrieron.

Edificios multifamiliares y de oficinas de entre ocho y quince pisos, hoteles, hospitales y escuelas se
derrumbaron o quedaron inservibles. Tan solo en edificaciones de gran dimensión el recuento oficial llegó a
alrededor de 3,300 edificios dañados.

Figura 21 – Daños en edificio de departamentos ubicado en la Zona Rosa del Distrito Federal
(Foto: Karl V. Steinbrugge, en Steinbrugge Collection, Earthquake Engineering Research Center, University of California, Berkeley)

El total de la población que percibió los movimientos telúricos sobrepasó a los 20 millones de personas (al
efecto, la población del área metropolitana de la Ciudad de México, se situaba en los 17 millones de
habitantes). Aunque no se ha podido establecer con precisión el número víctimas fatales, estimaciones
oficiales, aparentemente conservadoras, lo colocan en cerca de 6,000 en la zona conurbada del Distrito
Federal –donde se estima se localizó el 95% de los fallecidos–.

Se calcula que el monto de las pérdidas totales –por efectos directos e indirectos– ascendió a 4,100 millones
de dólares de los Estados Unidos. De ellos, aproximadamente el 87% –3,589 millones de dólares–
correspondió a daños directos sobre la infraestructura, mientras que el 13% restante –515 millones de
dólares– se refiere a daños indirectos que incluyen pérdidas de ingresos o producción, mayores gastos para la
prestación de los servicios y gastos derivados de la emergencia y rehabilitación temporal. (Véase Tabla 17).

Unas 36 mil viviendas resultaron destruidas y más de 65 mil experimentaron daños de consideración. Las
instalaciones del sector salud sufrieron un brutal impacto: muchos hospitales y clínicas resultaron totalmente
destruidos o con daños irreparables. Cerca de la quinta parte de los establecimientos de enseñanza de la
capital se derribaron o quedaron seriamente averiados. Daños de consideración sufrieron también los servicios
de agua, electricidad y telecomunicaciones.

El desglose por sectores del daño directo señala que entre los rubros más afectados están los edificios que
ocupaba la administración pública (el 34% del total), la vivienda (15.7%), la de salud (15.4%), la
infraestructura educativa (11.4%) y la pequeña industria y comercio (8.9%). En orden de importancia
decreciente seguirían los sectores de las telecomunicaciones (con el 6.3%) y el turismo con menos del 5% de
participación en el daño total. Al parecer, cerca de la mitad de las pérdidas corresponden al sector público.

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RESEÑA DEL IMPACTO DE LOS PRINCIPALES DESASTRES

Figura 22 – Colapso del edificio de la Secretaría de Comercio en el Distrito Federal


(Foto: Reinsurance Company, Munich, Germany, en http://www.johnmartin.com/eqprep.htm)

La infraestructura de comunicaciones y la red de agua también sufrieron graves daños. Entre las actividades
productivas, la más afectada fue el turismo, tomando en cuenta las considerables pérdidas sufridas por la
infraestructura hotelera. Asimismo, múltiples pequeñas y medianas empresas industriales y comerciales
resultaron seriamente afectadas, sobre todo en las ramas de vestuario y de actividades de servicios, con el
consiguiente impacto adicional sobre el empleo.

Los daños en el sector salud fueron muy significativos. Del total de edificios dañados 50 fueron hospitales y
centros de salud. A este respecto se perdieron más de 5,800 camas en 3 de los más importantes hospitales del
país52: El Centro Médico Nacional, operado por el Instituto Mexicano del Seguro Social que perdió un 40%
de sus instalaciones, y dos hospitales pertenecientes a la Secretaría de Salud: el Hospital General, que sufrió
un colapso total de sus 2 edificios, uno de 6 pisos y el otro de 8. Asimismo, el Hospital Juárez, cuya torre de
12 pisos colapsó al fallar las juntas de concreto de los entrepisos, quedando atrapadas en su interior 400
personas entre personal médico y pacientes.

Figura 23 – Colapso total del Hospital Juárez


(Foto: E.V. Leyendecker, National Bureau of Standards, en http://www.johnmartin.com/eqprep.htm)

En total 13 hospitales tuvieron que ser demolidos después del desastre. Las pérdidas en la infraestructura de
salud superaron los 550 millones de dólares.

52
Véase: El Impacto Económico de los Desastres Naturales en la Infraestructura de Salud, Daniel Bitrán, CEPAL, LC/MEX/L.291, 12 de
enero de 1996.

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RESEÑA DEL IMPACTO DE LOS PRINCIPALES DESASTRES

Tabla 28 Estimación de los daños causados por el Sismo de 1985

Sector/Concepto Total Directos Indirectos Total Directos Indirectos

(Miles de millones de pesos) 53


(Millones de dólares)
TOTAL 1,313.1 1,148.3 164.8 4,103.5 3,588.5 515.0
Sectores Sociales 487.7 487.7 - 1,524.0 1,524.0 -
Vivienda 180.3 180.3 - 563.4 563.4 -
Salud 177.0 177.0 - 553.1 553.1 -
Educación 130.4 130.4 - 407.5 407.5 -
Infraestructura de Servicios 611.3 557.7 55.6 1,910.4 1,736.7 173.7
Edificios Públicos 390.3 390.3 - 1,219.7 1,219.7 -
Comunicaciones 105.0 72.0 33.0 328.1 225.0 103.1
Turismo 59.7 51.6 54 186.6 161.3 25.3
8.1
Acueductos y Drenajes 7.6 7.0 0.6 23.8 21.9 1.9
Energía 6.5 3.0 3.5 20.3 9.4 10.9
Transporte 5.8 5.6 0.2 18.1 17.5 0.6
Banca 20.6 20.4 0.2 64.4 63.8 0.6
Recreación 6.8 5.8 1.0 21.3 18.1 3.2
Servicios Personales 9.0 - 9.0 28.1 - 28.1
Otros Sectores 214.1 104.9 109.2 669.1 327.8 341.3
Industria y Comercio 143.5 104.9 38.6 448.4 327.8 120.6
Siderurgia, metal-mecánica 7.2 3.0 4.2 22.5 9.4 13.1
y fertilizantes
Pequeña industria y comercio 136.3 101.9 55 425.9 318.4 107.5
34.4
Gastos para la emergencia 23.8 - 23.8 74.4 - 74.4
Demolición y remoción de 46.8 - 46.8 146.3 - 146.3
escombros
Fuente: Estimaciones de la CEPAL, Publicación LC/G.1367

La pérdida de 4,100 millones de dólares significó el 2.7% del producto interno bruto de ese año; el 13.5% de
la formación bruta de capital, o el 11% del gasto total del Gobierno Federal. Tuvo, además un efecto
perceptible sobre las finanzas públicas y el sistema de intermediación financiera. Debido a que unas 150 mil
personas quedaron temporalmente desempleadas, se estima que hubo una reducción de unos 84 millones de
dólares en el ingreso personal.

3.3.1.4 Secuelas del Desastre

La secuela del desastre se inscribe en una coyuntura sumamente difícil en la que se debatía la economía
mexicana y en la que el gobierno aplicaba una política de austeridad en el gasto público. El desastre sobrevino
en un momento en que importantes segmentos de la población, que fueron los más afectados por los sismos,
habían sufrido una erosión sistemática de sus niveles de ingreso, a lo que se sumó la pérdida de sus activos.
Lo mismo podría decirse e muchas microempresas, sobre todo en el área del vestuario cuyos talleres se
encontraban hacinados en pequeños espacios en edificios del centro de la capital.

El producto bruto que había crecido en 3.6 % en 1984, redujo su ritmo a 2.7% en 1985 y presentó una
contracción de 4% en el año siguiente influido por una importante caída en la producción manufacturera y de
la construcción. No es posible determinar con precisión la medida en que la contracción de 1986 estuvo
determinada por los efectos del sismo en la capacidad productiva, aunque no cabe duda de que su incidencia
debe haber sido significativa ya que en contadas excepciones el ritmo de crecimiento de la economía
mexicana ha sido negativo.

Si bien el impacto inicial del desastre sísmico sobre el balance de pagos fue bastante neutral durante los meses
inmediatos del desastre, en el mediano plazo tuvo efectos fuertemente negativos. Se estima que durante los 5

53
Calculado a una tasa de tipo de cambio ponderada de 320 pesos por dólar.
54
Incluye 4.5 miles de millones de pesos de prestadores de servicios en el sector turismo.
55
Incluye 13.5 miles de millones de pesos de sueldos e ingresos de trabajadores independientes y prestadores de servicios en el sector de
pequeña industria y comercio.

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RESEÑA DEL IMPACTO DE LOS PRINCIPALES DESASTRES

años siguientes al terremoto –y tomando en cuenta el proceso de reconstrucción– el balance de pagos sufrió
un efecto negativo ascendente a 8.6 miles de millones de dólares.

Sus efectos tendieron, por otra parte, a agravar los desequilibrios que venían afectando a las finanzas del
sector público. Del lado de los ingresos, algunas empresas públicas sufrieron pérdidas en su capacidad de
generarlos debido a daños en sus instalaciones; entre éstas, se destacan, como ya quedó señalado, el sistema
telefónico (33,000 millones de pesos), la Comisión Federal de Electricidad (3,500 millones) y la que
suministraba agua al Distrito Federal (1,000 millones). Al menos una empresa paraestatal productora de
bienes (la siderúrgica Lázaro Cárdenas) registró pérdidas en ventas por 4,000 millones de pesos, aunque de
esa pérdida se repuso en el futuro mediante un mayor aprovechamiento de la capacidad instalada.

Finalmente, en el corto plazo las secuelas de estos eventos contribuyeron a acentuar las presiones
inflacionarias que afectaban a la economía mexicana, aunque parece ser que ese impacto no llegó de tener
una magnitud significativa, y en todo caso, no admite cuantificación. Se presentaron, por ejemplo, algunos
escollos puntuales de abastecimiento, con su consiguiente impacto sobre los precios, aunque cabe señalar que,
en general, el abastecimiento se mantuvo dentro de parámetros normales inmediatos después de los sismos.

En el mismo orden de ideas, muchas empresas experimentaron alzas en los costos. El sector público
experimentó una merma en sus ingresos por los servicios que dejó de brindar en áreas tan vitales como la
telefonía de larga distancia –nacional e internacional– y el suministro de agua. Se estima, en síntesis, que el
sector público incrementó su déficit en cerca de 2 mil millones de dólares en los 5 años posteriores al
desastre, ello a pesar del monto considerable de donaciones del exterior y de los ingresos provenientes de los
seguros.

Figura 24 – Daños en el edificio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes


(Foto: : C. Arnold, Building Systems Development, Inc., en http://www.johnmartin.com/eqprep.htm)

A todo lo anterior se suman pérdidas intangibles –no por ello despreciables– a consecuencia de la interrupción
de diversas actividades como resultado de la destrucción de archivos en oficinas públicas, y especialmente en
sistemas de computación y el sinnúmero de costos sociales y trastornos que provoca un trauma colectivo de
esta naturaleza.

Desde el punto de vista constructivo, el terremoto demostró las deficiencias del diseño sismo-resistente. En el
caso específico de los hospitales, los daños se debieron más que todo a problemas de diseño, incluyendo
irregularidades en los planos del terreno, a torceduras y deformaciones y al uso de pilares cortos.

Aunque no se dispone de información medianamente completa acerca de los daños que estaban cubiertos por
pólizas de seguro, se sabe que la proporción de los daños asegurados contra este tipo de riesgo fue
relativamente baja (edificios importantes destruidos no estaban asegurados). Las reclamaciones presentadas a
las compañías aseguradoras nacionales durante las 2 semanas posteriores al sismo ascendieron sólo a unos

48
RESEÑA DEL IMPACTO DE LOS PRINCIPALES DESASTRES

500 millones de dólares (suma que asciende apenas al 12 % de los daños totales que sufrió la economía)56.
Debe tenerse también en cuenta que aún las instalaciones aseguradas lo estaban por una fracción del valor de
reposición del patrimonio comprometido.

Para las tareas de reconstrucción el gobierno estableció un fideicomiso cuyos objetivos prioritarios fueron: la
reconstrucción de hospitales y escuelas y el otorgamiento de préstamos para la reconstrucción de viviendas de
los afectados. La mayoría de los proyectos de reconstrucción debieron estar concluidos en mayo de 1987.

Uno de las primeras medidas adoptadas durante el proceso de reconstrucción fue el diseño de estándares más
estrictos de construcción, las que posteriormente desembocaron en nuevos códigos de construcción que
pusieron como exigencia la revisión de los parámetros de sismo-resistencia de todos los edificios públicos,
incluidos hospitales y escuelas.

3.3.1.5 Sismo de Michoacán del 19 y 20 de septiembre de 1985

Este sismo que tanta destrucción causó en la ciudad de México impactó naturalmente la zona epicentral,
particularmente las ciudades de Lázaro Cárdenas (Michoacán) e Ixtapa-Zihuatanejo (Guerrero)57.

No se dispuso de información respecto al número de decesos ocurridos ni tampoco con una valorización de
los daños, los que sin duda deben haber superado ampliamente los mil millones de pesos actuales. A partir de
la fuente antes indicada se pudo conocer en forma aproximada el número de construcciones afectadas y el tipo
de daños. En Lázaro Cárdenas se colapsaron 8 edificaciones, entre las que se incluyen principalmente
edificios habitacionales y de oficinas. Establecimientos comerciales, hoteles y oficinas sufrieron daños
medianos y 37 edificaciones tuvieron daños leves.

En Ixtapa-Zihuatanejo edificios colapsados principalmente de tipo comercial y 6 hoteles con daños de


medianos a leves.

Construcción afectadas y tipo de daños en Lázaro Cárdenas y en Ixtapa-Zihuatanejo


a) Lázaro Cárdenas

Tipo de establecimiento Colapsado Daños medios Daños leves Total


Tiendas, tlapalerías e industr. 1 5 3 9
Oficinas 3 5 2 10
Hoteles 5 3 8
Restaurantes y cines 1 2 2 5
Edif. habitacionales y escuelas 3 1 1 5
Totales 8 18 11 37
b)Ixtapa- Zihuatanejo

Tipo de establecimiento Colapsado Daños medios Daños leves Total


Tiendas, tlapalerías e industr. 2 1 3
Oficinas 1 1 2 4
Hoteles 2 4 6
Restaurantes y cines
Edif. habitacionales y escuelas 1 1 2
Totales 4 4 7 15000

56
Se estima que este monto estaba a su vez reasegurado en un 85%. La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) estimó
que alrededor de 25% de los siniestros reclamados correspondían a edificaciones del sector público que estaban asegurados por una
empresa paraestatal (Aseguradora Mexicana).
57
Fuente: Centro Nacional de Prevención de Desastres, Cuadernos de Investigación nº 14, Sh. Otani, K.Kikuchi, S. Alcocer y O. López
B, Enero de 1995

49
RESEÑA DEL IMPACTO DE LOS PRINCIPALES DESASTRES

3.3.1.6 Sismo en Colima 1995

El día 9 de octubre se verificó un sismo de magnitud 8.0 en la escala de Richter en la costa del Océano
Pacífico, a unos 15 kilómetros al suroeste de la costa del estado de Colima, el cual ocasionó un nivel
importante de daños en centros vacacionales de la región, particularmente en las ciudades de Manzanillo,
Cihuatlán, Barra de Navidad, Melaque y Jaluco58. Este sismo puede ser considerado como de origen
tectónico, al combinarse el movimiento de tres placas: la de Cocos, la de Rivera y la de Norteamérica. En
este caso, la subducción de las dos primeras a la última.

Los daños fueron de significación en la zona costera de Manzanillo, donde varios edificios sufrieron falla
total, entre ellos el Hotel Costa real, la Plaza Comercial Santiago, la zona de estacionamiento de la terminal de
autobuses foráneos, y el desprendimiento y desaparición de parte del malecón del puerto. Otras edificaciones
con daños menores fueron el Hotel los Ruiseñores, el edificio de TELMEX y un cinematógrafo. Hubo
también el fenómeno de licuación de arenas en colonias populares del puerto, donde el daño se presentó en la
carpeta asfáltica y algunas casas habitación.

De acuerdo con el reglamento de diseño sismo-resistente emitido luego del sismo que afectara la ciudad de
México en 1985, se determinó que la ciudad de Manzanillo se encuentra ubicada en la zona D, de mayor
intensidad sísmica esperada. Sin embargo, el recuento de daños en esta zona permitió corroborar que los
reforzamientos y previsiones a las estructuras, así como las restricciones a la edificación en zonas propensas a
licuefacción de suelos, no se correspondió con la norma establecida.

En Cihuatlán, resultaron afectadas en distintos grados unas 89 edificaciones, principalmente de tipo


habitacional. También sufrieron daños edificios públicos como la presidencia municipal, que sufrió daños
leves, y la iglesia principal, cuyo domo principal y campanarios sufrieron daño severo. Las causales de fallas
en la mayor parte de las construcciones fue la carencia de elementos de liga en las casas antiguas, y la falta de
uniones adecuadas y resistentes en las casas más modernas. De las edificaciones dañadas, 8 sufrieron falla
severa, 7 desprendimiento y falla de muros, y 18 agrietamientos severos en muros, el resto sufrieron daños
menores. En el poblado de Jaluco, cerca del 50% de las construcciones presentaron daños de consideración;
en Barra de Navidad y Melaque los principales se produjeron en hoteles turísticos y casas habitación.

Figura 25 - Daños en vivienda rústica de Colima


(Foto: CENAPRED)

Además de estas poblaciones, también se reportaron daños en las ciudades de Armería y Villa de Álvarez, en
el estado de Colima; al igual que en las ciudades de La Huerta, Tenamaxtlán, Ameca, Casimiro Castillo,
Puerto Vallarta, Guadalajara y en la vecindad del Lago de Chapala, en el estado de Jalisco.

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Fuente: Centro Nacional de Prevención de Desastres, Informe de Daños en edificaciones durante el sismo de Colima del 9 de octubre
de 1995 en la zona epicentral. Oscar López B. y Masoami Teshigawara. Cuadernos de Investigación No. 40, Mayo 1997, México.

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