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Escuela Normal Particular “Colegio Guanajuato” INDEPENDENCIA # 1603 COL. SAN MIGUEL _____Ulises Yahir González Ramírez .__________

Escuela Normal Particular “Colegio Guanajuato” INDEPENDENCIA # 1603 COL. SAN MIGUEL

_____Ulises

Yahir González Ramírez .__________ Alumno (a)

_______Enseñanza

de la geografía .._________

Asignatura

Tema a tratar

______Ricardo

Monjaraz ._____

Maestro

León; Gto. 1 de Octubre del 2016____ Fecha de entrega

En primero y segundo grados de educación primaria se presenta una integración de Ciencias Naturales e Historia en los planteamientos del aprendizaje del espacio geográfico con la asignatura Exploración de la Naturaleza y la Sociedad; en tercer grado, la asignatura La Entidad Donde Vivo permite, en un mismo curso, la integración del espacio geográfico y el tiempo histórico.

En los tres grados siguientes, la asignatura de Geografía se centra en el estudio del territorio nacional, los continentes y el mundo, respectivamente, lo que significa un tránsito de mayor complejidad en el análisis de las relaciones de los componentes del espacio geográfico, con base en la construcción de conceptos básicos, el desarrollo de habilidades y la formación de actitudes, que contribuyen al desarrollo de competencias geográficas. Con ello se promueve el desarrollo de las competencias para la vida, así como los rasgos del perfil de egreso de la educación básica. Con estos referentes, que parten de lo local a lo estatal, nacional, continental y mundial, en educación secundaria se aborda el estudio del mundo y de México en un solo grado, con cinco horas a la semana, para el logro de aprendizajes específicos que aluden a los conocimientos básicos de la geografía. Entre las orientaciones que definen qué enseñar y qué aprender de Geografía en educación básica, se encuentra el reconocimiento de las particularidades de cada estudiante y de sus experiencias con el espacio, para tender puentes entre la realidad y los contenidos curriculares.

Para saber cómo enseñar Geografía y optar por unas preferencias metodológicas, de procedimientos, recursos o estrategias, es preciso saber por qué enseñamos esta materia y qué pretendemos enseñar en ella. Para responder a la pregunta de cómo enseñar también parece esencial tener en cuenta como aprenden los alumnos. De la reflexión actual sobre las teorías del aprendizaje, y sin entrar en su debate epistemológico, cabe destacar cuatro puntos a tener en cuenta:

1. El conocimiento es un producto social y una reconstrucción personal.

Gran parte de lo que saben los alumnos proviene de su interacción con los demás en un determinado contexto. Gracias al contacto con su medio, los niños han aprendido un lenguaje, un sistema de preferencias o valores, una manera de ver e interpretar la realidad, hábitos y costumbres. La mayor parte de las veces esta enseñanza no es intencional, pero en las mentes infantiles calan profundamente las conversaciones familiares (cómo se habla del trabajo, del consumo, de los acontecimientos sociales, de los políticos), junto con sus comportamientos, costumbres y hábitos; los libros que hay en casa; la música; los programas televisivos; y las nuevas tecnologías de la comunicación a las que el grupo familiar hace referencia y da preferencia. Dada la importancia de las primeras edades en el aprendizaje dentro de los grupos de convivencia, la didáctica insiste en la necesidad de la escolarización en éstas y de que haya programas compensatorios cuando las circunstancias lo requieran.

2. El conocimiento contextual y la enseñanza intencional son aprehendidos según las estructuras mentales preexistentes en cada persona. Las estructuras mentales de recepción que ha construido cada alumno a lo largo de su vida captan cada conocimiento nuevo y sitúan éste en una red de relaciones que le dan significado. Esta reconstrucción personal del conocimiento puede no ser la más adecuada; por ello, la didáctica insiste en la necesidad de explorar estas ideas, para poder reafirmarlas, completarlas, corregirlas o cambiarlas. Este proceso pone la comunicación en primer plano. Los alumnos deben intervenir en su proceso de aprendizaje, haciendo explícito de alguna manera lo que saben, lo que piensan o lo que valoran. Sin esta comunicación no es posible establecer un diálogo que permita que los alumnos pongan en funcionamiento sus capacidades de aprendizaje, que atiendan a las razones de los demás, que acepten un conflicto cognitivo y que corrijan, si cabe, su propio conocimiento.

3. En gran medida, el aprendizaje depende del capital social o la riqueza de relaciones de los alumnos Parece indudable lo importante que resulta para la estabilidad emocional de niños y jóvenes sentirse integrados en grupos de convivencia, en los que ellos tengan un lugar, ya que esta forma de participación colectiva les marca normas y límites pero también les procura aceptación, estimación y estímulo. En tiempos en que la desintegración familiar merma este capital, la escuela debe atender entre sus funciones la integración social de los alumnos y procurar a cada uno, en lo posible, la atención y el afecto que requieran.

En la escuela, siempre se han dado entre los alumnos exclusiones y rechazos que a veces se traducen en actitudes agresivas. Vivir en sociedad es difícil, y los niños y jóvenes han de aprender a convivir, pues esto forma parte de su educación. La escuela, atenta a estos problemas, fomenta la socialización y lo hace a todas horas, también cuando se imparte Geografía. Un alumno aprenderá con dificultad si no tiene cierto grado de estabilidad emocional y no se siente aceptado, motivado e integrado en el grupo.

4. Importancia de un proyecto de vida

Este aspecto se refiere a que el alumno piense que aquello que aprende puede ayudarlo, directa o indirectamente, a conseguir una meta. La pobreza influye en el proyecto de vida porque el alumno no ve perspectivas de futuro. También el fracaso escolar es un grave atentado a la autoestima. Éste, sumado a la actitud de los padres que no confían en las capacidades de sus hijos, y de los docentes que expresan su desconfianza con unas notas que llevan un mensaje implícito, no ayuda a superar las dificultades. Generalmente, las malas notas y los castigos sólo conducen a que los alumnos respondan con agresividad. La mayoría de las

personas aprendemos cuando nos interesa algo, y es entonces cuando nos sentimos capaces de superar las dificultades que se nos presentan, y de trabajar con gusto, pese al esfuerzo que exijan.

Evidentemente no todos los alumnos resuelven del mismo modo ni al mismo tiempo las dificultades de un aprendizaje, pero en el ámbito escolar siempre se intenta ayudar, por todos los medios, a que cada alumno conozca sus dificultades y a que encuentre caminos para superarlas. Los maestros tenemos una ética profesional cuyo lema es: “Todos los alumnos que no tengan limitaciones especiales deben llegar al nivel básico, y cada uno de ellos a su nivel máximo”. El fracaso escolar de un alumno es, en parte, un fracaso profesional, y, en la educación básica, un atentado a la salud del sistema democrático, en el cual cada persona importa.