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Los ocho pasos de Peter Bolt para alcanzar el éxito sin

vender su alma al diablo


1.- No puede dirigir a los demás si no sabe dirigirse a sí mismo

Sea consciente de que usted es responsable de su propia vida y que triunfar (o no) depende de
usted. Valore adecuadamente lo que significa estar bien preparado en todo momento, conozca
sus prioridades, acepte la responsabilidad de tener que responder de su trabajo; acepte incluso la
adversidad, cuando ésta llegue, desarrollando y adoptando siempre una actitud positiva.

2.- El tiempo es su bien más valioso. Úselo inteligentemente

No sea uno de esos jefes que viven esclavos del tiempo. Diseñe y ponga en práctica estrategias
de gestión del tiempo que le ayuden a controlar las presiones ocasionadas por la falta del mismo,
tanto en el trabajo como en casa. Y sobre todo, no olvide programar con regularidad sus sesiones
de reflexión de tres horas, de forma que se reserve parte de su valioso tiempo para analizar los
temas importantes.

3.- La percepción es la realidad.

La forma en que le perciben sus superiores, homólogos y subordinados es de una importancia


vital para su éxito dentro de la organización. Asegúrese de que sabe cómo le ven los demás —
incluso aunque lo considere injusto o equivocado— de forma que pueda tomar medidas para
corregirlo.

4.- Sea un jefe eficaz

El éxito dependerá enormemente de su eficacia; por lo tanto, su deber es desarrollar un modo de


pensar y una forma de trabajar que estén orientados a los resultados. Planifique sus actividades
detenidamente y luego intente asegurarse de que se llevan a cabo tal y como las ha planificado, y
cuando las ha planificado.

5.- Perfeccione el arte de la delegación

Delegar trabajo en otras personas es un componente clave de una buena dirección. A menudo, no
hacerlo conduce al desastre. Delegar no significa renunciar a la responsabilidad, sino, más bien,
desarrollar todo el potencial de su equipo para que usted pueda concentrarse en asuntos de
importancia. Saber delegar bien influye de manera decisiva en la gestión del tiempo, en la
demostración de liderazgo, en la búsqueda de equilibrio personal y profesional y, en definitiva, en
su eficacia y muchas otras cosas; por todo ello, le recomiendo que empiece a delegar hoy mismo.

6.- Sirva de ejemplo a los demás

Ser un líder ejemplar, alguien al que otras personas quieran seguir o imitar, es otra de las
características esenciales para llegar a ser un jefe de éxito. Recuerde siempre que las personas
son su recurso más valioso y que depende de usted sacarles todo su partido. Aprenda a dirigir de
manera justa, pero con firmeza; sepa ser mentor y formador, pero también a saber imponer la
disciplina cuando sea necesario y dar ejemplo tanto por lo que dice como por lo que hace.
7.- Aprenda a gestionar (dirigir) su empresa en todas las direcciones

Ser un buen jefe es algo más que liderar un equipo. También debe saber «dirigir» hacia arriba (de
modo que desarrolle una relación firme y sostenida con su jefe) y en horizontal (para poder
trabajar bien con sus compañeros). Esto requiere unas habilidades de comunicación muy
desarrolladas, además de buenas dotes interpersonales que le ayuden a comprender y responder
a las necesidades de los demás.

8.- Gestione su carrera de forma activa

Para triunfar debe intentar comprender en todo momento de dónde viene y hacia dónde va. No se
limite a dejarse arrastrar por la vida y aceptar las cosas tal y como le vienen. Sea flexible y acepte
nuevos retos, pero tómese también tiempo para reflexionar sobre las opciones que tiene ante sí.
Conozca sus puntos fuertes y sus puntos débiles, sea sincero consigo mismo y por último, tenga
las «agallas» de ir a por todas.