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Vemos que el clich est relacionado con la produccin masiva (la literatura

industrial del follet y la cuestin de la conatidad: cantidad de lectores,


cantidad de electores. El blanco de crtica ya no es lo un estilo literario que se
ha vuelto convencn. El modelo al que se apunta es el de un diario (con sus
folletines) y el de la elocuencia poltic. En esefin de siglo, la desvalorizacin del
clich se suma a una malestar de lagente culta frente a los cambios en las
antiguas fronteras entre analfabetitos y cultos, msas y artisitas (Delesalle,
1985:574). Criticar la palabra comn y pblica es afirmar la especificidad de la
literatura como valor esttico. pEsta es la actitud de muchos escritores del
siglo, en particular Falubert, que comparte con Baudelaire su odio por la
fotografa, un arte industrial. En los aos 90 del siglo XIX, sin embargo, el
clich no slo interesa alos que se ocupan de las cestiones de estilo, sino
tambin a los socilogos, que los ven de una manera direrente. As, encuentra
un lugar VALORIZADO en la psicologa social de Gabriel de Tarde (Leyes de la
imitacin social -1890-). El clich aparece all como metfora fotogrfica y
tipogrfica de la imitacin social. Los clichs verbales slo se mencionan
brevemente, pero se les asigna un papel activo de cohesin social. El lenguaje
aparece como el gran vehculo de todas las imitaciones (p 17)