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10\~i~VÍCTOR HUGO~ASCÓN

BANDA

DE CUERPO ENTERO

Víctor Hugo Rascón Banda nació en Uruáchic, Chihuahua, en 1948. Algunas de susobras publicadas o estrenadas
son: Vocesen el umbral, Los ilegales, Tina Modotti -retrato hablado-, El baile de los montañeses,Las armas blancas, Manos
arriba, Máscara contra cabelleray Playa azul.

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Víctor HugolRascón Banda

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DE CUERPO ENTERO

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Coordinación de Difusión Cultural
Dirección de Literatura
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

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EDICIONES CORUNDA, S.A. DE C.V.

México, 1990

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El último acto

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Primera edición, 1990
D.R. © 1990, Universidad Nacional Autónoma de México
Ciudad Universitaria, 04510 México, D.F.
Coordinación de Difusión Cultural
Ediciones Corunda, S.A. de C.V.
Oaxaca No. 1, Magdalena Contreras
01000 México, D.F.

-ADELANTE.

- Perdón, yo sólo quería saber., .
- Pero pase, siéntese .
-No, gracias; mejor me voy.
- Será después.
- Me equivoqué de puerta o de piso, yo creo.
-Aquí es, se lo aseguro .
- Yo venía para acá, o sea...
- Así les pasa a todos.
- lQuién es usted?
- La recepcionista. Bueno, una de las recepcionistas.
- Yo estaba viendo televisón en mi recámara,
cuando ... no no fue así. Yo iba a Chihuahua, pero
me quedé dormido, en cuanto el avión despegó. No,
eso fue otra vez, yo...
- Eso no importa ahora. Bien. Esto será breve.

ISBN: 968-6044-08-6 (DE LA COLECCIÓN)
ISBN: 968-6044-26-4 (VÍCTOR HUGO RASCÓN BANDA)
Impreso y hecho en México

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Sólo tiene que responder unas cuantas preguntas para llenar este formulario y luego podrá seguir.
-¿Seguir?
-Su camino, por ahí, al fondo a la izquierda. Vamos a ver. Nombre completo, por favor.
- Víctor Hugo Rascón Banda.
-Alias ...
- Bueno, de niño me decían Guitas en mi casa,
por una tía Zsabe? que así me llamaba.
- Bien ... Otro sobrenombre.
- También me dicen Victoria, mis hermanos, por
el indio apache aquel. Es que de niño yo bailaba y
cantaba una canción que decía yo soy el indio Victoria que de la sierra bajó.
- Ya. Con eso basta. Lugar y fecha de nacimiento.
- Uruáchic, Chihuahua; 6 de agosto de 1948.
-Agosteño.
-¿Conoce a mi madre?
-No. ¿Por qué?
- Es que así me llama ella: durazno agosteño.
-Peso.
-82kg.
-Estatura.
-1.82
-Color.
- Moreno claro.
-Ojos.
-Cafés.
-Cabello.

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-Castaño.
-Nariz.
-Mediana.
- Corte de cara.
- Ovalado, tirando a cuadrado.
-¿Tirando a qué? Bueno, así está bien. ¿cicatrices...?
-¿Del alma o del cuerpo?
- Primero del cuerpo.
- ¿Visibles o invisibles?
- Las que tenga.
-En la cabeza tengo una que me hizo Bertha Lucero con un piedrazo, cuando andábamos cortando
zapotes. En la ceja tengo otra, que me causé cuando
mi hermano Rey me subió a un novillo. Es que yo
nunca supe jinetear, como los demás. Y en el vientre
tengo otra, al lado derecho, porque me operaron
mal del apéndice, cuando estaba en la Preparatoria,
en el Chamizal, allá en Ciudad Juárez.
-Padres.
- Epigmenio Rascón Aguirre y Rafaela Banda
Oaxaca.
-Hermanos.
- Diva Nelly y Héctor Epigmenio, los mayores, y
Francisco y María del Rosario, los que me siguen.
- ¿Y su hermano Rey?
- Es Héctor Epigmenio, pero mi abuela materna,
La Pola, así nos obligó a llamarle, porque su verdadero nombre se le hacía feo. También nos decía que
le dijéramos a ella Pola, no abuela Paula.
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-Abuelos paternos.
- Francisco Rascón Ponce de León y Concepción
Aguirre Meraz.
-Abuelos matemos.
- Ladislao Banda Mendoza y Paula Oaxaca Montes.
- Bisabuelos paternos.
- Epigmenio Rascón Enríquez y Ramona Ponce
de León. Raúl Aguirre y Rosario Meraz.
- Bisabuelos matemos.
-Antonio E. Banda y Jesús María Mendoza. Balbino Oaxaca y Paula Montes.
- Tatarabuelos matemos.
-Epigmenio Rascón y Romanita Enríquez. José
María Ponce de León y Fortina Matus.
- Tatarabuelos matemos.
- Balbino Oaxaca y Ramona Buelna. Mariano
Montes y Asunción Rascón.
- lDe dónde son originarios sus ascendientes?
- Los matemos no sé, pero los paternos llegaron
desde 1736 a Uruáchic, a trabajar en las minas. Ellos
fundaron Santa Rosa de Lima de Uruáchic, que así
se llamaba antes, ese mineral. Venían de la Villa de
Rascón, en España.
- Ocupación de sus padres.
- La verdadera o la oficial.
-La real.
- Según sus credenciales y su hoja de pensión, mi
padre fue Subagente del Ministerio Público 26 años,
pero su verdadera ocupación fue y es la de minero.
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Todavía trabaja administrando la Mina de Las Ánimas, de mi tía Elvira. Mi madre pone en sus papeles
como ocupación el hogar, pero no es cierto, porque
antes de casarse era maestra. Y ya de casada era
quien realmente llevaba la Subagencia del Ministerio Público. Primero trabajó corno secretaria del
Juzgado de Paz, con mi abuelo Lalo, que era el Juez
y después hacía el trabajo de mi papá en la Subagencia.
- Se está usted confundiendo.
-No. Así fue. Mi papá se iba a las rancherías a
dar fe de los hechos de sangre y volvía con hojas en
blanco que tenían al calce las huellas digitales y las
formas de los declarantes. Luego contaba todo a mi
madre y ella escribía a máquina las averiguaciones
previas y hacía las consignaciones al Juez de Ocampo. Otras veces, mi padre se iba a buscar minas, a
hacer denuncios y a trabajar borras y dejaba hojas
firmadas para que ella hiciera las actas o rindiera los
informes mensuales.
-lNunca intentaron acabar con esa usurpación
de funciones?
- Mi padre siempre renunciaba, porque él quería
ser minero de tiempo completo, pero ella rompía las
renuncias, antes de que llegaran los arrieros por el
correo.
- Mire esa pantalla. Describa lo que ve.
- Es un pueblo minero en una barranca formada
por dos arroyos que se juntan en una alameda. Hay
sauces y álamos en las orillas. Siete calles, cinco ca11

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llejones, dos puentes con techo. Una iglesia. Casas
de dos pisos, con techos de lámina plateada, balcones de madera con geranios rojos. Cerros azules,
amarillos, rosas, ocres, sin árboles ni vegetación, rodeando todo. Un panteón en lo alto de una loma color de barro. Muchas áuras volando en círculos
sobre el pueblo.
- Lo reconoce.
-Claro. Ahí es Uruáchic.
-Le gusta.
-Mucho.
- ZPor qué se fue de ahí?
- Yo no me fui. Quiero decir, yo no lo decidí. Un
día, cuando tenía diez años y terminé la primaria,
me depositaron, con otros niños de mi edad, en la
avioneta de Chalelo Varela, con un veliz azul de lámina en el que llevaba tres cambios de ropa, algunas
cartas, varios billetes doblados, envueltos en un pañuelo, y una lista de direcciones y otra de recomendaciones. Me mandaron a estudiar la secundaria a
Chihuahua.
-¿Por qué no volvió?
-Sí volví. Cada año, a pasar vacaciones y sigo volviendo, ahora más seguido, porque se ha acortado la
distancia. Es que cuando yo estudiaba en la Normal
y en la Normal Superior se hacían muchos días de
camino desde Uruáchic a Chihuahua y las avionetas
eranmuy caras. Por tierra hacíamos dos días acaballo hasta un aserradero donde debíamos encontrar
una troca que fuera para San Juanito, la estación del
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tren, a donde se hacía un día más. Y luego en la estación había que esperar la corrida del tren, que era
dos veces a la semana. Y de ahí era un día hasta Chihuahua, atravesando sierras, llanuras y campos menonitas. Ahora es diferente. Se va uno por Tomóchic,
hasta la cascada de Basaseáchic y de ahí por un
camino de terracería. Se hacen diez horas en troca, si
es que la Cuesta del Caballo y los caminos no están
intransitables por la lluvia y la nieve.
-O sea que la gente vive prisionera en Uruáchic.
-No. La gente sale mucho. Es muy inquieta. De
ahí partió Feliza Pérez, cantautora de corridos en
Los Angeles. De ahí salió don Jesús H. Abitia, el director de cine, inventor de instrumentos musicales,
constructor de los primeros estudios cinematográficos de México. Y Carolina Rascón, la mujer más alta del mundo, que murió de tristeza después de ser
exhibida en los Estados Unidos, como atractivo de
ferias. Y la inquieta Romanita, que estampó su firma en los dólares de Estados Unidos, cuando fue tesorera de Nixon. Y Froylán Rascón, el Polanchi,
periodista y padre de Super Barrio. Y tantos otros.
Aunque ahora las cosas están cambiando. Se han
acabado los azahares, que hacían perder la razón y
que se olían desde las Vueltas Largas, cuando uno
iba bajando a caballo.
- Se ven muchas trocas nuevas, en las calles.
- Claro, antes en este pueblo había paz, pero
ahora es refugio de narcotraficantes y ya no se distingue la verdad y la mentira, el bien y el mal.
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- Primeras imágenes de sus padres.
- Él le dicta y ella escribe a máquina. Platican en
el balcón. Discuten.
- lPor qué discuten?
- Porque a mi padre no le gusta que mi madre se
entregue a su parentela y sea su consejera familiar,
médica y de asuntos políticos. Ella ha estado detrás
de las campañas electorales de su hermano Lalo y
de su sobrino Jaime y detrás de su silla de la presidencia minicipal, como asesora. Hagan algo, nos dice mi padre, su familia está matando a su madre. Por
el contrario, mi madre se queja de él. Hagan algo
por su padre, regáñenlo, no es justo lo que hace. Todo lo que gana lo malbarata en sus aventuras mineras, con esos socios buenos para nada que inventa.
Es un derrochador, un inconsciente, díganle que sea
más sensato, que no hable tanto. Cuando llegan los
forasteros él agarra la batuta y no deja que cuenten
las novedades de fuera, que nos digan cómo anda el
mundo, y no se calla, aunque le hago señas.
-lCuál fue su última discusión?
- Hubo dos. Pasó ahora que vinieron a verme en
su visita semestral. Resulta, me dijo mi madre, que
dejé a este hombre solo en Uruáchic, esta Semana
Santa,porque fui a darme una checada a Chihuahua
y llegó al pueblo un grupo de actores a representar
tu obra Manos arriba, con motivo de las fiestas del
Aniversario. Y este hombre no supo tratarlos bien,
no entiende que los actores no son gente común. No
les dio los mejores cuartos de la planta alta ni les
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mató una vaca ni un castradito, siquiera. Pero les
presté los muebles de la sala, dice él, para que pusieran la escenografía en el auditorio minicipal que
ellos mismos cargaron por la calle. Pero no les llevaste público, gente de razón, reclama ella, ni suspendiste la carrera de caballos, para que hubiera
gente en el teatro. ¿y actuaron bien?, les pregunto.
No te imaginasmi hijito, qué facilidad tiene esa gente para disfrazarse, que no se le puede reconocer en
el templete. Y por qué escribes esas cosas, mujeres
que les pagan mal a sus maridos y puras malas razones, me reclama.
- ¿Y la otra discusión?
- Fue porque los puse a trabajar, para prolongar
su visita. No sé van a ir hasta que me relaten, por escrito, todos los suicidios, en los que ustedes dieron
fe, les dije. Divídanselos,porque voy a escribir un libro. Se los repartieron, y cada día me leían sus reportes. Y ahí se armaba la discusión, porque mi
padre descuidaba las causas y circunstanciaspor dar
los antecedentes de los suicidasy mi madre cambiaba nombres, modificaba las causas,para no darme la
verdad completa. Escribe las cosas como fueron, reclamaba él. No soytan tonta, decía ella, este bárbaro
es capaz de publicar todo tal cual y no quiero que se
meta en problemas. Hasta que un día se fueron y me
dejaron sus relatos. Precisamente iba para allá, a pasar mis vacaciones con ellos,porque allá entre pinos,
barrancas y minas vuelvo a ser yo, cuando la ciudad
empieza a torturarme y me siento vacío.
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- lReconoce estas fotografías?
- Ese es mi bisabuelo, con cuatro de sus siete
hermanos, cuando huyeron a El Paso, en tiempos de
la Revolución. Ésa otra es mi bisabuela en un estudio de París, con su esposo, cuando fueron a una exposición minera a Londres y trajeron el reloj de la
catedral de Chihuahua. Ésa otra, son los cuatro hermanos de mi tatarabuelo, con otros primos, mirando
a esa joven vestida de novia, que está junto a ellos,
sentada, con los ojos cerrados. Es que ella está
muerta, por causa de un amor trágico y en mi familia
se usaba, en aquel tiempo, retratar a los muertos para conservar su memoria. Esa fotografía es de mi
abuelo Francisco Rascón y de mi abuela Concepción
Aguirre. Los niños son mi padre, de doce años y mi
tío Quico de siete. Las jovencitas son Ramona, Margarita, Josefa y Clara, y la de brazos es Concha. Las
tres grandes eran tan bellas y tan inteligentes que
nunca hubo un hombre adecuado para ellas en el
pueblo, por eso nunca se casaron. Ése es el retrato
de bodas de mis padres en la sala de La Pola, ella de
dieciséis y él de dieciocho. Ella preocupada por el
paso que da. Él sonriendo, irresponsablemente. Esa
otro fotofrafía es mi padre con mi madre, de cuerpo
entero. A él le gusta este retrato, donde aparece con
una chamarra de cuero, como rebelde sin causa y un
sombrero de gangster, como de película de Juan
Orol, porque es la edad en la que se quedó. Esos
tres niños somos Nelly de bucles y jumper, Rey de
traje de pechera, como niño menonita, y yo de traje,
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con la pierna cruzada. Es la foto conocida como la
fotografía de la chivita, porque una cabra inquieta se
quiso asomar al retrato y aparece detrás de nosotros.
Mis hermanos siguen teniendo esa mirada triste que
heredaron de mi bisabuela. Ojos negros, profundos.
Y ésa otra, no es una modelo de revista antigua: es
mi madre, que posaba para don Jesús H. Abitia, No
eres tú, le decimos para hacerla enojar. Vean mi dedo meñique, nos dice, y ahí está, esa uña defectuosa,
color morado, que tiene como seña particular desde
niña. En las otras estoy yo, en diferentes edades.
Hay un cambio notable, entre los trece y los catorce
años. Antes era chaparro, gordo y con la voz aguda.
Luego, en un solo verano me estiré a la estatura que
tengo, adelgacé y la voz se me volvió gruesa. Fue por
aquel viaje, cuando mi padre y yo nos perdimos en la
sierra, a pie, entre tormentas, pinos incendiado por
los rayos y cuevas donde nos refugiábamos, cargando una muñeca que caminaba, cerraba los ojos y hablaba, que mi padre le llevaba a mi hermana Charo,
desde Dakota del Norte, donde trabajó durante un
año.
- lDe quién heredó el gusto por las palabras?
-No lo sé realmente. Mi abuelo Ladislao nos leía
libros viejos en las tardes de lluvia, cuando íbamos a
visitarlo a La Joya, su rancho. No te acabes los ojos,
con esa lámpara de petróleo, me decía mi madre, en
las noches, y me quitaba de la mano la novela semanal de amor, las novelas de vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía o la revista Confidencias, cuando
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era niño, y me leía ella misma, hasta que yo quedaba
dormido en la madrugada. O serían Socorro y Lydia,
mis tías, que siempre están contando cosas y lo mantienen a uno, todavía, muerto de risa o con la boca
abierta por el suspenso de sus narraciones. O quizá
fue en la escuela primaria, donde había las clases de
Lectura en Silencio, Composición y Dramatización,
los viernes. O sería en la Normal, donde la maestra
Dora Elena López leía en clase mis primeros engendros, nunca falta alguien así, o sería, quién sabe ...
- lPor qué escribir teatro y no otros géneros?
-Será porque viví desde niño, y lo sigo viviendo,
entre acusados, presuntos culpables, detenidos y
reos, escuchando conflictos juríricos, porque en el
teatro, para que haya acción dramática tiene que haber conflicto. La acción procesal es una pretensión
resistida, dicen los procesalistas italianos. La demanda y la contrademanda no son otra cosa que la acción del protagonistas y la reacción del antagonista
en una obra teatral, y el dramaturgo es el juez que
decide la sentencia en la escena final, y es quien da a
cada quien lo suyo, como es la definición romana del
Derecho.
- Debió ser gambusino o minero.
- Me da claustrofobia estar a mil metros bajo tierra, en esas minas antiguas de mis antepasados,
inundadas o con derrumbes de siglos, cuando mi padre hace explotar la pólvora.
-lQué heredó de su madre?
- Un poco de su bondad, pero no su sangre fría y
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su serenidad. Algo de su lucidez, pero nada de sus
ambiciones políticas, que nunca pudo realizar, por
no romper con mi padre. Y mucho de su sentido común. Ella no estudió criminalística ni se entrenó con
los judiciales de la Procuraduría, pero siempre tuvo
una gran intuición para descubrir al culpable, como
yo cuando leo novela negra. Una vez, hubo un
muerto en un baile, durante una balacera. Se lo juro,
doña Rafaela, yo no fui, decía el principal acusado.
Así dicen todos, comentaba mi padre. Él no fue,
afirmó rotundamente ella. Ordena que abran el cadáver y saquen las balas, pero apúrate hombre que
ya lo llevan camino al panteón. Y así fue. La bala era
38 súper, de un policía de la Presidencia que cuidaba el baile y no 22, como la del acusado. Otra vez,
mi padre fue a dar fe de la desaparición de una vieja
tarahumara, denuncia que hizo llorando su nieto,
que regresó de las pizcas del algodón en Sonora. Mi
padre solo encontró sangre y huellas de lucha. El
nieto fue el asesino, sentenció mi madre. Los tarahumaras no lloran. Haz que claven una barra alrededor de la casa. Donde la barra se hunda, ahí estará la
occisa. Y así fue. La maté dejándole caer una piedra,
declaró el joven, porque no me quiso hacer tezgüino, cuando volví.
- ¿Y qué sacó usted de su padre?
-La costumbre de levantarme temprano, la energía para el trabajo y el no poder envejecer por dentro. Mi padre tiene 69 años, pero se siente de 18.
Algo así me pasa a mí, que el espejo me devuelve
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cada mañana un rostro desconocido, que no corresponde a lo que siento. Ubícate, papá, le dice mi hermano Francisco, tus amigos fueron mis compañeros
de escuela o son ahora mis exalumnos.Y hace poco,
cuando lo llevé con mi madre a Acapulco, para cumplir una orden que me dio antes de morir el padre
de un amigo, ella le dijo sosiégate, Epigmenio, ya
salte del mar y deja de andar tras las turistas, ya vas a
ser bisabuelo, está por nacer el hijo de tu nieta Lorena. Yo no soy viejo, respondió él. Es más, no me
voy a morir nunca y se fue a seguir brincando olas.
- lPor qué se fue usted a vivir a Ciudad Juárez?
-Al terminar la Normal me dieron una plaza de
maestro federal allá. Viví ahí seis años.
- lNo era feliz? lPor qué viajar a México?
- Nunca he sido tan feliz como en la frontera.
Allá volveré algún día. Y o estudiaba Derecho, pero
mi universidad desapareció por una huelga y fui a
dar al Distrito Federal, para terminar la carrera.
- ¿Y Herlinda?
- Eso se acabó con el viaje.
- lAsí nomás, después de vivir juntos tantos
años? lPor qué no regresó al titularse?
- Es que tenía miedo a la competencia profesional y quise quedarme unos tres años más para regresar con la Especialidad. de Constitucional, quería
volver como el rey del amparo, o con la maestría y el
doctorado, para que no me miraran feo mis colegas
de allá.
.,.-Perotampoco regresó al terminar sus estudios.
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-Quería practicar y puse un despacho con Ricardo López Nava, un amigo,también de Juárez.
- lPuse, dice usted?
- Bueno, nos lo puso su padre, en el Paseo de la
Reforma 122,todo lujo, ahí mismo donde siete años
después yo trabajaría, pero como colaborador de
Banca Cremi.
- ¿Y adquirió la práctica que buscaba?
-No mucha, porque también trabajaba como
abogado de patentes, marcas y derechos de autor en
la Dirección Jurídica de CONACYT.
- lCómo fue a dar a ese lugar?
-Un compañero del doctorado, Fernando Ureña
Rangel, abogado de Michoacán, muy serio él, muy
formal, que trabajaba ahí, nos llegó con la noticia un
día, de que había una vacante. Fui a la entrevista. Y
ahí conocí a una mujer rubia, joven, guapa, Margarita Peimbert Sierra, que era la directora. Me contrató. Con ella y con José Luis Salcedo, su subdirector,
aprendí a redactar demandas, a llevar audiencias, a
hacer contratos y a ser responsable y honesto en una
función pública.
- lEso se aprende?
-Así como el mal ejemplo se imita y lo que hace
la mano hace la tras, así en los trabajos, cuando uno
es joven sigue las huellas de sus jefes. No he conocido servidora pública tan recta y tan trabajadora como esa mujer.
- lPor qué no volvióa Ciudad Juárez cuando esa
gente y usted dejaron CONACYT?
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- Es que el día de los Santos Inocentes del año de
la nacionalización bancaria, ella fue nombrada directora general del Banco Aboumrad, un banco que
tenía un elefante como logotipo y una puerta, como
bóveda, en Isabel La Católica. Nos invitó a trabajar
con ella.
- lQué sabía usted de bancos?
-Usar mi tarjeta de crédito y mi chequera, nomás.
- lPor qué aceptó, entonces?
-Porque ella, más que banqueros necesitaba abogados, para que pusieran en orden a los exdueños
y a sus funcionarios.Todavía está uno de estos en el
Reclusorio Norte y acaban de salir dos, que trabajaban conmigo.Yo era el Director de Administración.
- Ese banco desapareció con las fusiones, según ·
dice este reporte. Debió regresarse entonces a Ciudad Juárez.
- Sí, eso debí hacer. El día en que fue fusionado
por Banca Cremi, yo estaba en el Festival Internacional de Teatro de Manizales, en Colombia, presentando Máscara contra Cabellera y me tuve que
regresar, pero me ofrecieron una nueva función en
Cremi, haciendo otras cosas,en comunicacióny después en publicidad.
-lNo le parece que la publicidad es un engaño?
- No. Es una guía, un faro de orientación en el
mar oscuro del consumismo.
- Permítame. Déjeme ver esto. Sí. Dice aquí que
llegaron cambios sexenales de 1988.ZPor qué no se
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fue del banco, entonces, cuando a Margarita Peimbert la nombraron Delegada en Cuajimalpa?
- Se lo expliqué a ella, que me ofreció una subdelegación, acorde con mi gusto, pero no pude separarme del banco. Ahí'lo atan a uno de por vida con
préstamos a tasas bajas, para casa, auto y muebles. Y
si uno se va, los intereses se vuelven como los de la
deuda externa, impagables. Lo entiendo, me dijo
ella, pero sé que no lo entendió, porque conozco su
mirada y el tono de su voz.Te vendiste, me dijo Fernando Ureña. Quédese, me recomendó Salcedo,
mientras lo traten bien.
-l Y así ha sido?
- Hasta hoy. Mónica Ponce de León, una amiga,
me propuso como director de Comunicación y Documentación, y el nuevo director del banco aceptó.
Además se creó el horario corrido, para que puedas
escribir en la tarde, me dijo Mónica, pero poco me
duró el gusto, porque luego fui nombrado Director
Corporativo de Recursos Humanos y Comunicación,y adiós horario.
-Acá hay otra incongruencia.Usted fue Profesor
de la Facultad de Derecho y de su Universidad
Abierta.
-Algunos años. Me tocó ser fundador de ese sistema abierto de enseñanza.
- lPor qué renunció?
- Incompatibilidad de horarios en el banco.
- lQué tuvo que ver en esto, déjeme ver, aquí está, una mujer llamada Rosalía.
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- Nada que ver.
-lSeguro?
- Bueno, ella y yo. Lo que pasó, ya pasó. Fue una
experiencia que me modificó.Eso fue.
-Aquí hay unas palabras en latín. Nolens Volens.
-Era el nombre de un grupo de teatro que formé, cuando era estudiante en la facultad. Y así se
llamaba la primera obra, que era el curso de Teoría
General del Proceso del doctor Fernando Flores
García.
- lPerdón? ZNo estamos hablando de una obra
de teatro?
-Sí. Vi el Fantoche, de Carlos Jiménez, antes de
que lo expulsaran de Méxicoy se me ocurrió teatralizar, con canciones que componía Ricardo López
Nava, con bailes que ponía Rocío Rodríguez y con
chistes que escribía yo, ese programa de Derecho
procesal. Después hicimos Las fuentess del Derecho
y siete casos del Digesto traducidos y seleccionados
por el romanista Guillermo Floris Margadant.
- ¿Y era en serio, digo, ese trabajo? Supongo que
en esa Facultad tan conservadora, los catedráticos
opinarían que no...
-Al contrario. Hasta Ignacio Burgoa nos pidió
una obra sobre el amparo, "donde una chica preciosa lleve ese nombre, Amparo,"nos recomendó. Y el
rector Soberón nos sblicitó una sobre las amibas,
cuando nos vio en el Jus Semper Loquitur. Nunca las
hicimos. Andábamos demasiado ocupados en giras
por las escuelas de Derecho del país y del Ecuador.

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Hasta allá fuimos a dar.
-Aquí dice que explique cómo fue a dar al

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DAC.

- Héctor Azar fue un día, por instrucciones de
Soberón, a ver nuestras obras. Iba con Enrique
González Casanova y otras gentes de Nuevos Métodos de Enseñanza. Yo creo que le pareció terrible
aquello, porque nos ofreció becas a todos, para estudiar en el CADAC que estaba abriendo por aquellas
fechas. Nadie aceptó. Prefirieron convertirse en jueces y Ministerios Públicos, antes que en gente de
teatro.
- Pero usted sí fue.
-Un año después. Cuando en la cartelera de Protea se anunció un seminario de creación dramática
con Vicente Leñero. Tuve muchas dificultades para
entrar, porque las inscripciones estaban agotadas y
Héctor Azar ni me recibió, para recordarle su promesa. Pero entré, porque una noche fui a un show
que daba Susana Robles alumna del CADAC, en el
centro nocturno y ahí conocí a...
-Eso no interesa para los efectos de este formulario. lQué sucedió en ese seminario?
- Leñero dijo que no se trataba de enseñar a escribir teatro, sino de analizar las obras que cada
quién debería tener escritas o escribir. Sólo Jesús
González Dávila tenía una obra, Polo Pelota Amarilla. La leyó. Genial. Cómo se podrá escribir así, yo
pensaba. Quién va a leer el siguiente lunes, dijo Leñero. Nadie levantó la mano. Pués se suspenderá es25

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to, amenazó. Alcé la mano. Y ahí, frente a la Casa
del Libro, en Universidad y Coyoacán, en la parada
del trolebús, tracé la estructura de lo que después
fue Voces en el umbral. Son muchos espacios escénicos, dijo alguién en el seminario. Eso es problema
del director no del autor, opinó Leñero. Cómo se va
a convertir las actrices viejas en niñas, comentó otro.
Eso es problema del actor, no del autor, volvió a decir Leñero. Por eso desde entonces, escribo como
me da la gana.
- Entonces es usted un ignorante en cuestiones
de ese oficio.
- Eso mismo me dijo Marta Luna, cuando la conocí.
-lMarta, con h o sin h?
- Sin hache. lPuedo regresarme un poco para decirle cómo llegué a Marta?
- Si es necesario, pero sea breve.
- Un día estaba en el pasillo de la Dirección de
Asuntos Jurídicos de CONACYT, Malka Rabel, una
crítica de El Día, porque le estaban llevando no sé
que asunto. Me le acerqué, platicamos. Le mostré
una copia de Voces en el umbral y me dio un consejo,
con su acento polaco: No esperre que los productorres
vayan a tocar a su puerrta, prreguntando si vive ahí un
drramaturgo, lleve su texto a los dirrectores, que son
los que porr ahorra deciden las cosas. A los pocos
días publicó un artículo en su sección con el título
de "Nace un nuevo dramaturgo".
- ¿Y dónde aparece la Luna, digo, esa señora?

26

-Ah. Es que saqué tres copias y se las llevé a
Nancy Cárdenas, a Luis de Tavira y a Marta Luna,
porque acababa de ver sus últimas puestas en escena, Las amargas lágrimas, La honesta persona de She
Shuan y La Asención de Arturo Ui, que me gustaron
mucho. Tavira nunca me llamó. Nancy Cárdenas me
llamó al tercer día y me dijo que eso no era una obra
de teatro, que cuando tuviera una comedia se la llevara. Hay que hacer reír al público y darle una píldora amarga para que le haga efecto en su casa, me
dijo. Y usted pone lo amargo por fuera.
-Insisto. ¿y la Luna?
~Me habló ocho días después y me citó afuera de
la Escuela de Arte Teatral donde daba clases. Yo la
esperé vestido de vaquero, apoyado en un poste. Se
me acercó una jovencita morena, bajita, vestida de
mezclilla y manta. lNo va a venir la Señora Luna? le
dije. Yo soy, respondió molesta. Es que como acababa de llegar de Checoslovaquia donde estudió diez
años a Brecht, yo la imaginaba de traje sastre y vieja,
como espía soviética.
- Evite observaciones laterales y vaya al grano.
- Me llevó a un café de la zona rosa a mostrarme
el análisis de la obra que llevaba en un gran cuaderno de Contabilidad. Luego me hizo preguntas de género, estilo, tono, lenguaje, arranque de la acción y
muchas cosas, y se enojó cuando no pude responderle ninguna. lNo eres el autor de esto? me dijo indignada. ZOuién te la escribió o dónde te la robaste?
Compendió mi inocencia serrana. Y empezó a diri27

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gir la obra con sus alumnos. Quiero estrellas, le dije,
Carmen Montejo y Ofelia Guilmain, o María Rojo y
Ofelia Medina, ya de perdida. Estas son tus estrellas,
me dijo, cuando me invitó a ver un ensayo general.
Pues no estoy de acuerdo, insistí, y paré la obra.
Desde entonces, esos actores que ahora son estrellas, no me dirigen la palabra.
-O sea que no hubo estreno, ni nada. '
- Pero Marta no me guardó rencor y al año siguiente me llamó para preguntarme si había terminado aquel texto llamado Los ilegales, que le había
contado. Me quedé en el primer acto, le dije.
lCuántos personajes son, preguntó. Un chingo, respondí. Los que necesito, comentó. Luego me explicó
que la Universidad Metropolitana acababa de inventar un ciclo llamado Nueva Dramaturgia Mexicana
en el que cuarenta desconocidosescritores como yo,
serían escenificados por directores famosos como
ella, con producciones modestas, como siempre pasa
con el teatro mexicano. Luego supe que atrás de todo estaba Emilio Carballido, quien le dio la idea a
Guillermo Serret, quien logró la aprobación de su
jefe Carlos Montemayor en Difusión Cultural, luego
editó las obras de estos llamados nuevos dramaturgos, aunque algunos peinan canas o hacen teatro
VleJO.

- lEmilio Caraballido, dijo usted?
- Sí. Era la época en que los productores y las
instituciones coreaban todos los días no hay dramaturgia mexicana, para justificar la ausencia de textos
28

nacionales en sus repertorios. Pero él repetía lo contrario, sí hay autores y son excelentes. Exageraba un
poco, claro, pero tenía razón. Él los editaba y los llevaba por cuanto país visitaba. Las obras mías que se
han montado en Costa Rica, La Habana, Puerto Rico, San Diego y Nueva York han sido tomadas de
textos que él ha repartido por allá.
- lQué sucedió con Los ilegales?
-A pesar de ser un texto hecho a las carreras,
porque escribí el segundo acto sobre las rodillas
mientras se ensayaba, funcionó en el teatro Flores
Magón, en Tlatelolco. Ese año las dos asociaciones
de teatro la nominaron en sus ternas de la mejor
obra de autor nacional, con La mudanza de Vicente
Leñero y La dama de las camelias de Sergio Magaña. Por supuesto que ganó Leñero, cómo no, pero yo
me dije, si con un texto tan malo me nominan y si
con Voces en el umbral soy finalista en el Tirso de
Molina de España, escribir teatro es la cosa más
sencilla del mundo.
-lY lo es?
- Sí, para el que conoce el secreto de la acción
dramática, claro. Estoy convencido que lo difícil en
el teatro no es escribir y ganar premios, sino lograr
que las obras se Jleven al escenario. Eso sí que es
una bronca.
- Entonces, usted se retiró del teatro.
- No, al contrario. Marta me dijo que si quería
que me volviera a dirigir, tendría que alfabetizarme
en el taller de dramaturgia de Hugo Argüelles, para
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que me enseñaran géneros y estilos, o sea algo de
composición dramática. Y allá fui, creyendo que podría leer mis nuevas obras, entre ellas La Maestra
Teresa, que acababa de ganar el premio Ramón López Velarde y El Baile de los Montañeses que obtuvo
un premio del X Festival Cervantino y fue su producción especial; en eso consistía el certamen. Aquí,
primero se analizan los clásicos de los géneros y se
hacen pequeños diálogos de color y aproximación y
se estudia la gráfica de construcción, dijo el maestro.
Y me aguanté, hasta que me tocó leer.
- Y aquello fue un éxito.
-No, que va. No, no, no, gritó el maestro Argüelles con esa voz grave de todos conocida, aquí no vas
a leer esos híbridos. Fue así, que disciplinado, como
siempre he sido, decidí escribir una obra con unidad
de género, tono, estilo, acción, lugar y tiempo. Fue
La daga, que resultó aprobada por unanimidad. Entre el público estaba de incógnito Julio Castillo,
quien meses después me la pidió para un proyecto
con estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras.
Y a tengo dos más, le dije, El machete y La navaja.
Las leyó y expulsó El machete de la trilogía. Ubicas
la acción en la sierra tarahumara, me dijo, y yo de
bosques no conozco más que el de Chapultepec. Así
que escríbete otra, sobre la burocracia, tú que trabajas en el gobierno. Era la época de CONACYT. Así
escribí El abrecartas y se hizo aquel montaje que todavía se recuerda.
- Venga, vamos a ver algunos sitios, para que me
30

diga que hace con esa gente y que está pasando ahí.
Allá está usted, sentado con esa mujer.
- Es Marta Luna, la directora de teatro. Los que
están arriba del escenario son indocumentados,
quiero decir, actores que representan mi obra Los
ilegales.
- ¿Y qué discuten usted y ella?
- Es que quiere cortar algunas escenas y algunos
párrafos.
-lPara qué?
- Es un vicio que tienen algunos directores.
-Alguna razón habrá.
- Ellos dicen que por el ritmo, el tono y la intensidad.
- ¿Y usted lo permite?
-No me queda otra. La verdad es que a veces
tienen razón, porque los textos deben verificarse en
el foro.
- O sea que los dramaturgos ponen y ellos disponen.
-Algo así. Uno tiene el poder en el papel para
proponer y experimentar cosas y ellos lo tienen en el
escenario para interpretar, transformar, trastocar.
- ¿Y eso que está firmando qué es?
- Es una carta de cesión de derechos. Marta me
pidió que donara mis derechos de autor al grupo de
actores para que siguieran haciendo teatro.
- Y lo siguieron haciendo.
-No.
- O sea que le tomaron el pelo.

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-Lo peor no fue eso. Lo grave es que con esa firma me cayó la sal para siempre y muy pocas veces
he podido cobrar derechos de autor. Siempre me los
escabullen.
- ¿Y no es usted abogado? ZPor qué no se defiende?
- Porque soy abogado, precisamente. Siempre
me dicen que yo para qué necesito dinero, si lo puedo ganar como abogado en otras cosas. Y pues la
verdad es que tratándose de mí, como que me da pena andar cobrándoles a los productores o a las universidades que producen mis obras o a los grupos
independientes. Así soy.
- Espéreme, déjeme anotar otro rasgo suyo. Pendejo.
- Tampoco, lno? Yo no le permito que ...
-Bueno, entonces, dejado, ¿1eparece?
-Así está mejor.
- Venga para acá. Por qué no deja de bailar toda
esa gente. ¿Por qué les apuntan con bayonetas esos
soldados? ¿ne dónde es esa música que bailan?
-Es música norteña. Es un baile en El álamo, un
pueblo de la sierra. Los que tocan son los Montañeses. En el pueblo está escondido un guerrillero que
es buscado por los soldados. Ahí está Marta, mírenla
en la cabina de luces. Esto fue en Guanajuato, en el
Festival Cervantino. Después dirigió Voces en el umbral, en Chihuahua.
- Vea hacia allá, por Coyoacán. No, más al centro, rumbo a la plaza.

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Rey, Diva Nelly y Víctor Hugo Rascón Banda, en Uruáchic,

Chihuahua.

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obra todos eran iguales. Y ahora, cada quién ha asumido su papel.
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que

ahora son solo reos,

conducidos a su celda. Pero estoy seguro, que ya no son los mismos.
El teatro es reconocimiento,purificación.Es un hecho vivo, sin f.cont.er
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vale la pena escribir teatro,porun nceentc cerroéste.

- Es el teatro Santa Catarina.
- lQuién es esa mujer que está matando a esos
niños?
- Es la fiera del Ajusco.
- lQué está cantando?
- Rondas infantiles. Y ahí está Marta, otra vez,
mírela, junto a aquella rubia llamada Jenny Ostrosky
que le ayudó a dirigir la obra.
- ¿Y usted por qué está enojado?
- Porque no me gustó esta dirección de Marta.
No había necesidad de inventarse esa feria, que le
dio en la madre a la obra, ni de alterar la cronología
de los hechos.
- ¿Y cómo le fue con la siguiente obra que ella
dirigió?
- Ya no hubo una siguiente.
-Acérquese para acá. lQué está pasando allá,
por La Ciudadela? lPor qué luchan así? lPor qué
grita la gente sácale los ojos, mátalo, arriba Apolo?
-Es Máscara contra cabellera, otra obra de teatro. Son actores que se convirtieron en luchadores
para poder hacer la obra. El joven aquel que está
conmigo es Enrique Pineda, el director. Es la Compañía de la Universidad de Veracruz, que fue invitada por Ramiro Osorio, creador de festivales, para
inaugurar el Primer Festival Latinoamericano de
Teatro.
- lPor qué aquella mujer dice que los luchadores
son como dioses?
- Porque así son.

Playa azul. Dirección

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- Y esos que están allá en aquel redondel lno
son los mismos?
- La mayoría. Es la misma compañía. Y eso es un
palenque. Están representando Cierren las puertas.
- lSon gallos de verdad los que pelean, o son robots?
- Son de verdad.
-l Y las cantantes?
- Son de verdad también.
-Sus vestidos son extraños. Esa sirena, ese apache, esa araña, el mundo, la chalupa, la muerte.
-Son figuras de la lotería mexicana. Es que Enrique y yo pensamos que ... como los palenques son casinos disfrazados y como los gallos...
- Déjelo así, no lo entiendo. Mejor dígame por
qué decidieron trabajar juntos.
- Es que Enrique cuando veía una obra mía,
siempre me decía me gustó tu texto, lástima de dirección. Y cuando yo veía una suya le comentaba
qué bonita dirección, lástima del texto. Hasta que
decidimos hacer una obra juntos. Nos fue bien, y
luego hicimos la otra. Y como también nos fue bien,
pues vamos a seguirle ..
- lQué es irles bien?
- Que las cosas salgan, que nos gusten y gusten a
los demás. También han gustado en otros lados, en
Chicago, en Miami, en Costa Rica, en Colombia.
- Ya. Y Zaquello que se ve allá por el sur de la
ciudad, por el Estadio Olímpico?
-No veo tan lejos.
34

- Vamos bajando al sótano de ese teatro. lNo es
usted aquel que está sentado junto a un hombre gordo de barbas y ojos azules?
-Es Julio Castillo.
-Cuanto humo. lPor qué se agrede esa agente?
lQuién mató a esos que están amontonados sobre
aquella montaña de aserrín? Cuánta violencia. ¿Y a
la gente le gusta mirar eso?
- Es Armas blancas.
- Yo lo veo. Una daga, una navaja y un abrecartas. lQué hacen esos dos hombres desnudos debajo
de esa regadera?
-Eso no lo escribí yo. Es cosa de Julio. Él me dijo que eso es lo que había visto aquel mudo, que está allá, asomándose al baño, que por eso lo mataron.
- ¿Y usted permite que los directores pongan lo
que quieran?
- Ya le dije. Ellos tienen el poder en el escenario.
Además, él me dijo que eso estaba en el subtexto.
Mire, aquella morena que está entre el público es
Beatriz Paredes, que luego me presentó a su hermano Alejandro Pelayo para que yo le escribiera los
guiones de sus películas. Hicimos Días difíciles y Morir en el Golfo.
-lY qué pasó con Julio Castillo? lVolvieron a
trabajar?
- Lo intentamos, pero no encontramos productor. lbamos a hacer Voces en el umbral, mi primera
obra, y Playa azul, que escribí especialmente para él.
Una vez, su hermano Roberto, que también trabaja
35

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en el banco donde yo trabajo, me preguntó, cuando
Julio murió, si era cierto lo que decían los periódicos, que su hermano era un genio. Sí, le dije, eso era,
pero cuando los genios están vivos, uno no se da
cuenta.
- Vamos allá, al Monumento a la Madre.
-Ahí cerca está Banca Cremi, donde yo trabajo.
- Pero no vamos ahí. Entre a ese teatro. ZPor qué
discute esa pareja?
- Son María Rojo y Salvador Sánchez,
-lSeguro?
-No, son Carmen Delgado y Arturo Beristain. Es
que a veces se sustituían unos a otros, en los mismos
papeles. Los otros son Arta Ofelia Murguía y Damián Bichir. O más bien Margarita Isabel y Armando Palomo. Es que estos actores también se ·
turnaban los papeles.
.......
Pero eso es un asalto. El joven apunta a la pareja y a la otra mujer con una pistola. lQué les está diciendo?
- Manos arriba.
-lY el público, por qué serié?
-Porque es una comedia aunque yo la escribí co~
mo pieza. O a lo mejor porque se reconoce en lo
que ve. Es que el teatro es un espejo.
-'-No me gusta la violencia. Hay que cerrar el telón.
- Espere. Ya pasó. Ahora es otro lugar ahí mislll0. iv« ese hotel? Está en Playa azul. Ese que se
seca el sudor y bebe whisky es un político que anda
36

huyendo. Aquella de negro es su mujer, que sacó de
un prostíbulo. Esos dos jóvenes son sus hijos y aquel
señor grande, es el velador del hotel. Hay un ajuste
de cuentas.
- lEsperan a alguien?
-A Teresa, la encargada del hotel, que fue a buscar al gobernador con una carta, en la que el político
acusado de fraude, le pide ayuda para que la carretera no pase en medio del hotel y para que ya no lo
persigan.
- ¿Y aquel joven, con sonrisa de anuncio comercial, que está detrás?
- Es Ral11Quintanilla, el director.
- lPor qué discute con los actores, en el camerino?
=-Asuntos de dinero. No sé, creo que algo de diferencia en los horarios de los actores o algo de retraso en los pagos.
·
- Están quitando las letras de la cartelera.
- Por desgracia. Los cochinos asuntos del dinero
le dieron en la madre a la obra.
- Lo dice con tristeza.
- Es que verdaderamente era una puesta en escena impecable, Usted no se imagina qué atmósferas,
qué actuación, qué tensiones invisibles, cuánta verdad escénica. Destrucción interna y externa de los
personajes. Tal como yo lo soñé.
- Mire para allá, Aquella playa en el pacífico.
Aquel hotel se parece. Y los personajes en la terraza
son los mismos.
37

- Se asemejan. Y los actores se parecen, pero no
son los mismos. Bueno, creo que dos sí, pero eso es
una filmación. Es la película que se va a hacer en
San Blas. Ese que está emplazando la cámara y gritando silencio es Alfredo Joskovich, el director. Pero eso no sucede todavía, porque Alfredo tuvo un
problema ...
- Pero sucedera, se lo aseguro, cuando él salga
del hospital. ZLe sirve de consuelo saber que puede
tener una copia de la película?
- Pues sí, pero el teatro es presente vivo y el cine
no deja de tener un ligero sabor a comida enlatada,
aunque esté perfectamente cocinado. Hay terrenos
del teatro que nadie ha podido despojarle.
-lNo le gusta escribir para el cine?
- Me encanta, porque me quita momentáneamente la soberbia del escritor. Ahí no es uno más
que un simple amanuense que tiene que satisfacer
los deseos del productor, ejecutar la propuesta del
director y satisfacer los caprichos de los actores.
Uno sólo es un escribano al servicio de una idea,
que no es propia.
-lTiene usted palabra?
-Sí, claro.
- Lea eso. Ahí en las páginas centrales de la revista Siempre! lQué dice?
- Digo que ya no volveré a escribir teatro.
- lPor qué dijo eso a su entrevistador? Dionicio,
creo que se firma.
- Es que ya no iba a escribir teatro. Sólo novela.
38

Es que el teatro tiene muchas barreras. De la hoja al
escenario se cae la obra. Uno tiene que luchar para
que sus textos lleguen al espectador como fueron escritos y eso es casi imposible. Existe la barrera de la
concepción del director, de la interpretación de los
actores, de las condiciones materiales de la producción, de la época, de la temporada, si es la cuesta de
enero, los meses de lluvia o las fiestas patrias, del
humor del público afectado por la crisis económica
o las marchas de protesta o el esmog capitalino.
- ¿Y por qué no cumplió su promesa?
-Es que una vez fui a Ciudad Juárez a recibir un
reconocimiento de la universidad y tres amigos, Rodolfo, Aidé y Gabriel me llevaron a la cárcel de Ciudad Juárez.
- Momento, no se salga del tema.
-Así fue. Ellos trabajan en la universidad en cosas de cultura y hacen teatro con los presos del Cereso, que así se llaman ahora las cárceles. Allá por la
carretera a Casas Grandes, en medio del desierto,
está el Cereso.
- Sí, ya lo veo. Pero eso es una iglesia en construcción, en el patio de la cárcel.
-La usaron como teatro. No tiene techo ni puertas. La escenografía son los andamios.
- lCuáles son los actores?
-No se distinguen. Son reclusos y estudiantes.
Narcos, abigeos, homicidas.
_¿y el público?
-Son reos y custodios. Y algunos familiares visi-

39

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•111

tantes. La actriz principal es Amanda, una presa
política, exguerrillera que acaban de trasladar de
Santa Martha Acatitla.Y aquel joven que se asoma
desde la sacristía es Octavio Trías, el director. El que
está en primera fila es mi papá, junto con Ricardo
López Nava, un amigo abogado, y mi tía Socorro, que
andaba por allá. El de la puerta, que reparte sonriente los programas y los acomoda es el director de
la cárcel. Y los que parecen amables edecanes sonrientes son los custodios. Sobre el altar se consuma
una tragedia. Una mujer acorralada por la sociedad,
vejada, abandonada por todos, mata a sus hijos que se
mueren de hambre.
_¿Y usted por qué llora?
-¿Yo? Yo no lloro.
-No se haga. Su tía le desliza un pañuelo. Y usted se seca las lágrimas.
-Es el sudor. Era verano y hacía calor.
- ¿Y por qué no puede hablar, ahora que lo han
pasado al frente, para que diga unas palabras?
- Es que ... tengo un nudo en la garganta.
- ¿Nunca vio un estreno de sus obras?
- Sí, pero no como ésta. Éste es el verdadero teatro. El que comunica, el que conmueve, el que hace
reír y llorar, el que remueve cosas de .adentro. Mire,
mire usted lo que pasa. Mientras duró la obra, todos
eran iguales. Y ahora, cada quién ha asumido su papel. Mire como los custodios se llevan a encerrar a
los actores, que han vuelto a ser reclusos. Y mire al
público, ahora son sólo reos, conducidos a su celda.

40

Pero estoy seguro que ya no son los mismos. El teatro es reconocimiento, purificación. Es un hecho vivo, sin fronteras. Bien vale la pena escribir teatro,
por un momento como éste.
-¿Fue usted guerrillero?
-No.
-Aquí hay un reporte de un gobernador de Chihuahua, donde dice lo contrario. Por eso prohibió su
obra el Baile de los montañeses en Chihuahua.
- Lo prohibió porque era un imbécil. De mi escuela salían los guerrilleros que se iban a tomar el
cuartel de Madera o a asaltar los bancos. Eso sí. Pero eso se acabó. Esa Normal ya no existe y nuestros
maestros ya no están ahí, por desgracia. A mí me
confunden con un primo, que tiene un nombre compuesto como el mío, pero él es más joven y más valiente.
- ¿Qué hacía usted en Ginebra, jugando tenis
con Luis Echeverría?
- Momento. Nunca aprendí a jugar tenis, aunque
aparezca así en las fotos. A mí me mandaron allá,
dos veces, a representar a CONACYT en las negociaciones del Código del Conducta para la Transferencia de Teconología, que por muchos años se discutió
en la UNCTAD, en el Palacio de las Naciones, y él era
el jefe de la misión mexicana, cuando andaba de embajador itinerante, para que no se acercara a México. Fue cuando se murió el Mariscal Tito y le
organizamos una ceremonia luctuosa en Ginebra.
Echeverrfa era otro, allá. Cargaba sus propias male41

tas en el tren y nos hacía el jugo de naranja en su departamento de París. Nos llevaba al sauna, al cine y a
jugar tenis, como simples compañeros de trabajo.

-lEs usted mafioso?
- No. Dios me libre.
-Mire para allá. ZNo está usted en esa comida en
el restaurant Chapultepec Morales, compartiendo la
sal y la pimienta con los mafiosos de la revista?
- Sí, pero no sé por qué estoy ahí. Es más, también están ahí Luis de Tavira y Ludwig Margules,
que no son de la revista. Es que nos invitaron a comer y platicar con Vaclav Havel, el presidente de
Checoslovaquia y como él es dramaturgo, pues tenía
que estar presente un dramaturgo mexicano, me
imagmo.
- ¿Y qué hace allá, en el saloncito adjunto a lasala de Cabildos de la Regencia?
- Tampoco lo sé. A mí me llamó Alejandro Sandoval y me dijo vente mañana temprano, como a las
diez para que eches una platicada con Havel, ahí entre unos cuantos cuates. Yo no le creí y fui por curiosidad y me topé ahí con Solana, Hiriart, mi
compadre González Dávila y Federico Urtaza. De
veras, no pertenezco a mafias.
- lSeguro? Venga para acá. Asómese a San Pedro de los Pinos. Mire hacia adentro, por esa terraza. Todos los lunes, a las ocho de la noche se reúnen
invariablemente, desde hace diez años o más, doce
dramaturgos. lQué hacen? lConspirar? lEs una cofradía? lSon terroristas?
42

-Tache eso de su reporte, por favor. Es un simple taller de dramaturgia en el estudio de Vicente
Leñero. Casi todos somos los mismos que estuvimos
con él en CADAC. Es más, ni a taller llega. Es una
simple reunión de amigos, para leernos mutuamente
nuestras obras de teatro. El que lee lleva de cenar y
Vicente pone café y las cervezas.
- No le creo, pero en fin...
- Sus estudios.
-La primaria en Uruáchic. La secundaria en Chihuahua, en la escuela anexa a la Normal. Y ahí mismo estudié para maestro. Y en la Normal Superior
hice la especialidad de Lengua y Literatura española.
- No. Los otros estudios.
-La preparatoria en Ciudad Júarez, en el Chamizal, Y Derecho, dos años allá y lo demás en México
en la UNAM. Al terminar hice la especialidad de Derecho Constitucional y Administrativo en la División
de Estudios Superiores y ahí mismo cursé la maestría y el doctorado.
- Yo no le pregunté esa clase de estudios. Esos
son datos para otro tipo de entrevistas. lDónde estudió lo verdadero, el alma humana?
-No. Yo nunca me ocupé de eso. No soy psicoanalista.
-Usted creó mundos.
- Bueno, no tanto.
-Personas.
- Personajes, dirá usted ...
43

•,

- ZNo los hizo vivir, sufrir, gozar, morir?
- Sólo conté historias.
- Decidió vidas y muertes.
-Bueno, yo...
- Decidió su destino.
- Los mismos personajes deciden su destino, no
el autor.
-No evada su responsabilidad.
- Es que los autores no son dioses.
- Pero creen serlo o actúan como si lo fueran.
- Yo no sé los demás ...
- Venga. Mire. ZOuiénes son esos que están alrededor de la mesa, bebiendo y comiendo?
- No veo bien.
-Acérquese. lQuién es ese que sirve dobles las
copas de Whisky Etiqueta Negra?
- lEl de lentes redondos, que no deja hablar a los
demás? Es Carlos Montemayor, poeta, narrador, el
más joven de los académicos.
-Lo conozco. lNo es uno que nació en Parral,
pero que él cree que nació en Grecia?
-Sí. El de enseguida, el de la barba es Nacho Solares ...
-Me suena. Solares ... escritor católico lno? Periodista, también. Lo vi una vez, lo querían linchar
en una plaza de toros, creo que era el juez o algo así.
-El que sigue, Joaquín Armando, también escritor.
- Lo conozco muy bien. Tuve que vigilarlo una
vez, cuando se le ocurrió decir que toda la gente

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tendría que ir al mar, una mañana de abril. Luego
empezó a hacer El recuento de los daños. Un tipo de
cuidado ... nos preocupa.
-El güero joven es Federico Urtaza, poeta y narrador, que también quiere ser dramaturgo y escribe, pero no se decide cuál va a...
-Ese es su problema, no el de usted. El que sigue.
- Es de Camargo. Es escultor. Hace puertas
enormes para alcanzar el cielo. Y formas geométricas, azules, rojas, moradas. Se llama Sebastián, Me
parece que he oído decir que está invadiendo los paseos y las avenidas con sus gigantes de acero. Habrá
que vigilarlo, detenerlo, si es preciso, antes de que ...
En fin. ¿Y el otro, de bigote zapatista?
- Es Benjamín Domínguez. Le gustan las monjas
floridas ... desnudas.
-Cada quién sus gustos Zno?
- También juega con demonios, y se refugia en
alacenas antiguas.
- Habrá que vigilarlo.
- Y en esa silla vacía quién estaba.
-No sé. Alguien que fue al baño. A lo mejor es
José Vicente Anaya, Un poeta, que cuenta cuentos
chinos. Está enamorado de Concha ...
- Es anarquista. Creo conocerlo. Es de cuidado.
- No me consta. Y ese que va llegando, que usa
tirantes es Gonzalo Martínez.
- Pero él no es escritor. Él hace películas.
- lPelfculas rusas?
45

-No. Mexicanas. Y telenovelas, que son como
películas.
- Déjeme anotarlo. Pero cuál es la diferencia entre una cosa y la otra.
- Que las películas se filman y las telenovelas se
graban.
-Ay, ya veo. ¿y qué hacen todos ahí? Ese edificio es un banco.
-Sí, pero arriba en el piso 16 hay un restaurante.
Están comiendo, nada más, platicando. Yo trabajo
en el piso 13.
_¿conspiran?
-No, ¿cómo cree?
_¿No son una mafia?
-Ni pensarlo.
-No forman, déjeme ver, aquí está, Zl.a División
del Norte?
- No. Esa era de Pancho Villa y fue en otro tiempo.
-Aquí hay un error, entonces, tendré que corregirlo. ¿Qué está repartiendo el escritor ruso de barbas, digo, Chacón o como se llame?
- Son tres libros de teatro. Armas Blancas, que yo
escribí. Es el blanco. El otro, el rojo, es El infierno
de Leñero y el negro es Secretos, de Urtaza.
- ¿Vende libros?
- Dirige una colección que se llama La carpa, en
la Universidad ...
- Dejémoslos en paz. Venga. Entre, «Oué es ahí?
- Es la Sala de Consejo del banco.

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~

-¿Quién está en la cabecera?
- Es Octavio Gómez, el director.
- ¿Y los demás? ZEs el Consejo Directivo?
-No. Son los funcionarios de más alto nivel, los
directores.
- ¿por qué están tan serios?
- Es que les está dando un anuncio importante.
Les pide comprensión y apoyo para la medida del
Presidente ...
- ZEl anuncio de la guerra contra Irak?
- No. Eso fue después, varios meses después. Esto pasó en abril, el día del niño. El presidente mandó al Congreso una iniciativa de ley para privatizar
la banca. O sea, vender los Caps.
- ¿caps? ¿Algunas píldoras?
- Son certificados de aportación patrimordial o
sea las acciones del banco.
-No entiendo, pero en fin, lo anotaré.
- Es que la banca era un negocio privado, pero
en 1982, un presidente la estatizó y ahora en 1990
otro presidente la va a vender.
-Ah, ya veo. O sea que no resultó el negocio.
-Al contrario. Sí resultó. Es un negocio redondo.
Ahora hay más de cien nuevos servicios bancarios y
muchas utilidades. Son las únicas empresas que le
han funcionado al gobierno. Los bancos son muy
rentables.
-Entonces ¿por qué los van a vender?
- Por la modernización.
-¿La qué?

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- ¿No ha escuchado hablar de la modernización?
- Conozco la posmodernidad. Eso sí, pero la modernidad ...
- Es que los tiempos cambian. Hay que venderlo
todo. Activar la economía. La consigna es vender,
vender. ¿sabe lo que es el libre mercado y el neoliberalismo?
-A mí no me corresponde ese campo, hay otros
compañeros para eso. Los veo a todos ustedes como
impactados. ¿No se imaginaban que les iba a anunciar eso?
-No tan pronto, diez, cien años después, quizá,
aunque el rumor ya se había esparcido, días antes ...
- Y usted, por qué tiene esa cara ....
- Estoy escuchando, nomás.
- Los demás están felices. Cuchichean, se aconsejan. A usted, como que le preocupa algo.
-No, nada. Bueno, sí. A lo mejor mis intereses
no son compatibles con los nuevos dueños.
- llncompatibilidad de caracteres?
-Puede ser.
_¿Y qué está pensando, mientras le están informando lo de la iniciativa ésa?
-Que a lo mejor tomo una decisión, muchas veces pensada y nunca realizada. A lo mejor me dedico
a ser dramaturgo de tiempo completo.
- ¿Por qué no lo hizo antes?
- Por cobardía.
- Siga. Ya lo anoté. Cobarde.
- Es que de los derechos de autor no se vive, us-

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ted sabe. El diez por ciento que le dan a uno de la
taquilla, no alcanza para nada. Y menos ahora, que
los directores han formado una sociedad para cobrar
también sus puestas en escena, como derechos de
autor.
- ¿Entonces? ¿Por qué escogió esa vocación? O
sea, la dramaturgia.
-No sé.
- Debe saberlo.
- Le aseguro que no lo sé. Yo creo que uno nace
ya con ese atavismo. O a lo mejor, de niño adquiere
ese virus, que se desarrolla después, bajo ciertas
condiciones.
- ¿Y no hay remedio o vacuna, para eso?
-No. Ni remedios caseros ni de botica. Hay consuelos, atenuantes. Como una noche de estreno.
_¿Y al no trabajar en ese banco, qué pensaba hacer?
- Por lo pronto, cumplir algunos compromisos,
darme algunos gustos.
- ¿Qué compromisos? ¿Económicos?
-No. Escribir cosas. Es que yo no sé decir que
no. Siempre quise escribir teatro, televisión, cine.
Ser novelista. Y cuando alguien me propone algo, yo
digo que sí. Tengo muchas cosas pendientes y siempre me digo mañana, mañana las haré. Y cuando me
llaman y me preguntan como va todo, yo miento ...
- Déjeme anotar. Mentiroso.
- Bórrelo. Son pequeñas mentiras. Yo les digo ya
mero acabo, ya. voy a la mitad. Si tuviera tiempo

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completo para mí, podría escribir las obras de teatro
que le prometí a la güera Edith González y a la negra Julia Marichal. Podría adoptar para televisión
Otilia Rauda, que me está pidiendo Balmira Olguín,
desde hace un año. Iría al estreno de Voces en el umbral, en Uruguay. Podría terminar el texto del grupo
Itaca de Bruno Bert, sobre la Revolución y hacer el
guión sobre el Padre Pro.
- Perdón, déjeme escribir, el Padre Pro, lasí como suena? lNo es un sacerdote que fusilaron y que
quieren hacer santo?
-Ese mismo. Nacho Cobos, el mismo productor
de mis otras películas me ha pedido un guión sobre
ese asunto. Podría revisar Contrabando, mi primera
novela. Hacer la segunda y la tercera versión.
- lPor qué tantas?
- Es que dice Leñero que la tercera pasada en
limpio es la que vale, me entiende, la buena.
- lPero por qué pasarlas en limpio? lQué usted
todavía usa lápiz o máquina de escribir? lNo tiene
computadora? Dicen que la P C 8088, turbo 10
MHZ con memoria RAM de 512 k de Printaform
son muy baratas.
-A mí me dan miedo. Y no distingo muy bien las
letras en la pantalla verde. Y se me hace que si se va
la luz se borra todo el disket. No sé. Soy de otra época.
-Sí, ya veo. Usted nació antes de la posmodernidad. lCon qué escribe?
-Con lápiz, con pluma, a máquina.
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-lDónde?
- Donde sea. En una sala de espera, mientras espero una junta, mientras me reciben para un acuerdo, en el estacionamiento, mientras bajan el carro,
en la sala, en la cocina, en el jardín, en la huerta de
mi casa en la sierra, en la cama ...
-lVestido o desnudo?
-Cómodo.
-lOye música?
- Si estoy en mi casa.
- lQué clase de música?
- Depende. A veces una sola canción. La daga la
escribí escuchando a Osear Chávez cantar Román
Castillo; Playa Azul la hice repitiendo constántemente el vals Celosa con la banda Donashi de Oaxaca. Cierren las puertas fue escrita con La Martiniana.
La novela Contrabando salió de los corridos de contrabando y traición que tocan los conjuntos norteños. Sabor de engaño, la más reciente obra de teatro
surgió de una canción que así se llama, cantada por
Avelina Landín. Y así, a veces he necesitado esos estímulos.
- ¿Y algún otro? ZCoca, mota, crack?
- Una jarra de café o de té negro con limón y
miel. Y mucha fruta. Necesito muchos platos de fruta cerca de mí mientras escribo, para estar masticando, mientras leo cada página. Naranjas, duraznos,
chabacanos, uvas, manzanas, ciruelas y nueces. Ya
peladas claro. Y cacahuates.
- lDuda al escribir?
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- No. Escribo de un tirón. Y después, simplemente tacho una frase, una palabra, un párrafo, una
hoja.
- ¿Es difícil escribir?
- Para nada. Lo difícil es sentarse y quedarse ahí,
amarrado a la silla, sin caer en las tentaciones.
-lLas de San Antonio?
- No. Ir al cine, contestar el teléfono, echarse en
un sillón a leer un libro que le hace ojitos a uno desde la portada, ponerse a platicar en la cocina hasta
tarde, ver televisión, irse a echar un sueñito, leer el
periódico hasta la última página, quedarse en la regadera desperdiciando el agua, o en la cama, ronroneando con un gato cariñoso, perder el tiempo con
alguién, en fin. Hacer lo que hacen los verdaderos
escritores, acostarme en la madrugada y levantarme
después del mediodía. Comer y beber sin prisa. Hacer el amor con calma ...
-lConoce los siete pecados capitales?
-Creo recordarlos, en la doctrina ... Leí la obra
de Brecht.
- ¿Y los diez mandamientos?
- Todo mundo vió esa película?
-lTiene su conciencia tranquila?
-Bueno. No mucho. Usted comprenderá, es de
humanos errar.
- lCuál de los pecados capitales ha cometido?
- lQué me van a hacer?
- lCuál de los diez mandamientos reconoce haber incumplido?

-No sé. Yo más bien he cumplido con el Código
Penal, con el Civil y con la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos. Pero Zpor qué me
pregunta eso?
- Rutina, nada más. Para confirmar su actitud,
porque en esta central de datos está su disket, con
todo. Y no es de los que se borran con el tiempo.
-lQuién es usted?
- Ya se lo dije.
-lEs Dios?
- lPor qué todos preguntan por Dios?
- lEs el Diablo?
- Dios o Diablo. lSólo esperan encontrar a esas
dos personas? Poco imaginativos.
- lQué hay entonces, aquí?
- Lo que siempre ha habido.
-lEsto es el purgatorio?
- No conozco esa palabra.
- lQué hago aquí?
- Lo que hizo. Darme sus datos. Registrarse.
-lPara qué?
- Se necesita el retrato de su vida. Su retrato
completo. De cuerpo entero.
- Quiero irme.
-Váyase.
-No veo la salida. Todo está muy oscuro.
- Siga aquella luz.
- lQuién está allá?
-Averíguelo.
- Yo no pedí venir.

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52
(

(

1

.

' '


••

.,......

-lY nacer?
-No. Pero luego tuve libre albedrío.
- Todo se acaba.
-lSólo porque usted lo dice?
-Ay, mire, yo no sé. Además ya se me hizo tarde,
por estar con usted. Siga por ese camino, hasta el final. Donde se ve aquella luz.
- Oiga, espere, espere ...
San Miguel Chapultepec, agosto de 1990.

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1

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