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El cerebro femenino eel) Pelee n eek o eee Mes ee ourerieaWios Peter Wate eRe cica Oise ees eule ker Presse eae ac ‘Todo cerebro empieza como cerebro femenino. Sélo se vuelve masculino ocho semanas después de la concepcién, cuando el exceso de testosterona disminuye el centro de comunicacién, reduce el cértex de la audicidn y hace dos veces mayor la parte del cerebro que procesa el sexo. La doctora en medicina Louann Brizendine es una neuropsiquiatra precursora que recopila los tiltimos hallazgos para mostrar que la estructura peculiar del cerebro femenino determina como piensan mujeres, qué es lo que valoran, cémo se comunican y a quién aman. Brizendine revela las explicaciones neurolégicas que dan el porqué. RBA divulgacién wonwbalibros.com Base Wn Louann Brizendine, doctora en Medicina, graduada en Neurobiologia por la Yale University Schoo! of Medicine y Por la Universidad de Berkaley, neuropsiquiatra de la Universidad de ‘San Francisco, es la fundadora de la ‘Women's and Teen Girls’ Mood and Hormone Giinic y formé parte dal claustro de la Harvard Medical School, Ha escrito numerosos articulos en publicaciones generalistas y revistas profesionales. En RBA he publicado ebro femenino y El cerebro masculina, Fotografa ce portacn geiyimages Dbeeno © Geman EL CEREBRO FEMENINO “Titulo original: The female Brat © del texto: Louann Brizendine, 2506 Esta traduccién ha sido publicada de seuerde com Morgan Road Books / Beondway Books, tuna division de Random House, ine © de la traducciin: M” José Busd, 2007 (© de esta edivion: 2008, RBA Libs, S.A. Pérez Galdos, 36 - 08012 larcelona cha-librosfrha.cs ? wwwirbalibivs.com Disesio de cubierra: Opabworks Primera ediciins febrero de 2007 Decimetervera ediciin: mayo de 2010 ‘Garorceava edicién: mays dle 2010 Reservadas tad as desechos Ninguna parte de esta publicacion puede ser ceproducida, almacenada fo teansmitide por ningiin medio sin permisn det edivor, Ref ONFIa5@ / 16RN: 978-BY 9867 BOS Depiito lez: B. Fotocompasicdn: Vieror Igual, S.L Impreso por Usberdkiplex (Bareclons) 34626-2010 Para mi esposo, Samuel Barondes Mi hijo, John Whitney Brizendino Yon recuerdo afectuoso de Louise Ann Brizendine ENDICE Agradecimientos Elenco de los actores neurohormonales Fases de la vida de una mujer EL CEREBRO FEMENINO. INTRODUCCION Lo que nos hace mujeres ento del cerebro femenino bos El cerebro de Ia adolescente TRES Amor y confianza cuatro Sexo: el cerebro por debajo de la cintura 1S 17 23 60 92 ny cINcO El cerebro de mama sets Emoci I cerebro de los seatimientos SIETE El cerebro de la mujer madura Epilogo. El futuro del cerebro femenino Apéndice uno. Fl cerebro femenino y la terapia bormonal Apéndice dos. El cerebro femenino y la depresiin posparto Apéndice tres. El cerebro femenino y la orientacién sexual Notas Bibliografia Indice analitico 164 186 215 2ar 241 244 247 267 347 AGRADECIMIENTOS Este libro tuvo sus comienzos durante mis aftos de educacién en las universidades de California, Berkeley; Yale; Harvard; ¥ el University College de Londres. Es por esto que me gustaria dar las gracias a los profesores y compaiieros que mis influye- ton en mi pensamiento durante aquellos aitos: Frank Beach, Mina Bissel, Henry Black, Bill Bynum, Dennis Charney, Ma- rion Diamond, Marilyn Farquar, Carol Gilligan, Paul Green- gard, Tom Guteil, Les Havens, Florence Haseltine, Marjorie Hayes, Peter Hornick, Stanley Jackson, Valerie Jacoby, Kath- leen Kells, Kathy Kelly, Adrienne Larkin, Howard Levitin, Mel Lewis, Charlotte McKenzie, David Mann, Daniel Mazia, Wi- liam Meissner, Jonathan Muller, Fred Naftolin, George Pala de, Roy Porter, Sherry Ryan, Carl Salzman, Leon Shapiro, Rick Shelton, Gunter Stent, Frank Thomas, Janet Thompson, George Vaillant, Roger Wallace, Clyde Willson, Fred Wilt y Richard Wollheim, Dutante los afos que pasé en la facultad de Harvard y en la de California, San Francisco, influyeron en mi pensamiento Bruce Ames, Cori Bargmann, Regina Casper, Francis Crick, Mary Dallman, Herb Goldings, Deborah Grady, Joel Kramer, Fernand Labrie, Jeanne Leventhal, Sindy Mellon, Michael Merzenich, Joseph Morales, Eugene Roberts, Laurel Samuels, Carla Shatz, Stephen Stahl, Elaine Storm, Mace Tessier Lavig- 9 ne, Rebecca Turner, Vietor Viau, Owen Wolkowitz y Chuck Yingling, Mis colegas, equipo, residentes, estudiantes de medicina y pacientes del Women’s and Teen Girls’ Mood and Hormone Clinic han contribuido de muchas maneras a Ia escritura de este libro: Denise Albert, Raya Almufti, Amy Berlin, Cathy Christensen, Karen Cliffe, Allison Doupe, Judy Eastwood, Louise Forrest, Adrienne Fratini, Lyn Gracie, Marcie Hall- Mennes, Steve Hamilton, Caitlin Hasser, Dannah Hirsch, Su- sie Hobbins, Fatima Imara, Lori Lavinthal, Karen Leo, Shana Levy, Katherine Malouh, Faina Nosolovo, Sarah Prolifet, Jeanne St. Pierre, Veronica Saleh, Sharon Smart, Alla Spivak, Flizabeth Springer, Claire Wilcox y Emily Wood. ‘Tambien doy las gracias a mis otros colegas, estudiantes y equipo de! Langley Porter Psychiatric Institute y de la Universi- dad de California, en San Francisco, por sus yaliosas aportacio- nes: Alison Adcock, Regina Armas, Jim Asp, Renee Binder, Kathryn Bishop, Mike Bishop, Alla Borik, Carol Brodsky, Marie Catfey, Lin Cerles, Robin Cooper, Haile Debas, Andrea DiRoc- chi, Glenn Elliott, Seu Eisendrath, Leon Epstein, Laura Esser- man, Ellen Haller, Dixie Horning, Mark Jacobs, Nancy Kaltrei- der, David Kessler, Michael Kirsch, Laurel Koepernick, Rick Lannon, Bey Lehr, Descartes Li, Jonathan Lichtmacher, Flaine Lonnergan, Alan Louie, Theresa McGuinness, Robert Malenka, Charlie Marmar, Miriam Martinez, Craig Nelson, Kim Nor- man, Chad Peterson, Anne Poirier, Astrid Prackartzch, Victor Rens, John Rubenstein, Bryna Segal, Lynn Schroeder, John Si- korski, Susan Smiga, Anna Spielvogel, David Taylor, Larry Te cott, Renee Valdez, Craig Van Dyke, Mark Van Zastrow, Susan Vogliaier, John Young y Leonard Zegans Me siento mny agradecida a aquellos que han leido y he- cho Ja critica de algunos borradores de! libro: Carolyn Balken- hol, Marcia Barinaga, Elizabeth Barondes, Diana Brizendine, Sue Carter, Sarah Cheyette, Diane Cirrincione, Theresa Crive- lio, Jennifer Cummings, Pat Dodson, Janet Durant, Jay Giedd, Mel Grumbach, Dannah Hirsch, Sarah Hedy, Cynthia Ken- yon, Adrienne Larkin, Jude Lange, Jim Leckman, Louisa Lla- nes, Rachel Llanes, Eleanor Maccoby, Judith Martin, Diane Middlebrook, Nancy Milliken, Cathy Olney, Linda Pastan, Liz Perle, Lisa Queen, Rachel Rokicki, Dana Slarkin, Millicent ‘Tomkins y Myrna Weissman. El trabajo aqui presentado se ha beneficiado particular- mente de la investigacién y escritos de Marty Altemus, Arthur Aron, Simon Baron-Cohen, Jill Becker, Andreas Bartels, Lucy Brown, David Buss, Larry Cahill, Anne Campbell, Sue Carter, Lee Cohen, Susan Davis, Helen Fisher, Jay Giedd, Jill Golds- tein, Mel Grumbach, Andy Guay, Melissa Hines, Nancy Hop- kins, Sarah Hrdy, Tom Insel, Bob Jafie, Martha McClintock, Erin McClure, Eleanor Maccoby, Bruce McEwen, Michael Meaney, Barbara Parry, Don Pfaff, Cathy Roca, David Rubi- now, Robert Sapolsky, Peter Schmide, Nirao Shah, Barbara Sherwin, Elizabeth Spell, Shelley Taylor, Kristin Uvnis-Mo- berg, Sandra Witelson, Sam Yen, Kimberly Yonkers y Fliza- beth Young. También doy las gracias a quienes me han apoyado con animadas ¢ influyentes conversaciones acerca del cerebro fe- menino durante los tltimos anos: Bruce Ames, Giovanna Ames, Elizabeth Barondes, Jessica Barondes, Lynne Krilich Be~ nioff, Mare Benioff, ReVeta Bowers, Larry Ellison, Melanie Craft Bllison, Cathy Fink, Steve Fink, Milton Friedman, Hope Frye, Donna Furth, Alan Goldberg, Andy Grove, Eva Grove, Anne Hoops, Jerry Jampolsky, Laurene Powell Jobs, Tom Kornberg, Josh Lederberg, Marguerite Lederberg, Deborah Leff, Sharon Agopian Melodia, Shannon O'Rourke, Judy Ra- poport, Jeanne Robertson, Sandy Robertson, Joan Ryan, Dag- mar Searle, John Searle, Garen Staglin, Shari Staglin, Millicent Tomkins, Jim Watson, Meredith White, Barbara Willenborg, Marilyn Yalom y Jody Kornberg Yeary. Deseo también expresar mi agradecimiento a las fundacio- nes y organizaciones privadas que han apoyado mi trabajo: Lynne y Mare Benioff, la Lawrence Ellison Medical Founda- tion, el National Center for Excellence in Women’s Health en la UCSE, la Osher Foundation, la Salesforce.com Foundation, la Staglin Family Music Festival for Mental Health, la Stanley Foundation y el Departamento de Psiquiatria de la UCSF. Este libro fue desarrollado inicialmente gracias a la habili- dad y el talento de Susan Wels, que me ayuds a escribir el pri- mer borrador y a organizar grandes cantidades de material. Tengo con ella la mayor deuda de gratitud, Estoy muy agradecida a Liz Perle, que me persuadi6 al principio de que escribiera este libro y a otros que creyeron en 41y trabajaron duro para hacerlo realidad: Susan Brown, Ra- chel Lehmann-Haupt, Deborah Chiel, Marc Faeringer y Ra~ chel Rokieki. Mi agente, Lisa Queen, de Queen Literary, ha sido una gran ayuda y ha aportado muchas sugerencias bri- Iantes en todo el proceso, ‘Me siento especialmente agradecida a Amy Hertz, vicepre- sidenta y editora de Morgan Road Books, quien creyé en este proyecto desde el principio y sigui6 pidiendo cevisiones de ex- celencia y ejecuci6n para crear un relato en el cual la ciencia resulte amena. Quiero también dar las gracias a mi hijo, Whitney, que to- ler6 este largo y exigente proyecto con simpatia e hizo impor- tantes aportaciones al capitulo de los adolescentes. Por encima de todo agradezco a mi esposo, Sam Barondes, su sabiduria, paciencia infinita, consejo editorial, perspicacia cientifica, amor y apoyo. EL CEREBRO FEMENINO | 3. comrex cinaviano anttauoK (cca) sopesa las opciones, toma deci- siones Es elcentra de las prevcupaciones menones yes mayor en Inst jeres que-en los hombres 2. CORTEX PRepnoseras, (ers fa rena gue gabierna las emociones y evita que se vaelyatdesmadidas. one eno sla amigdala. &s mayor en as mot Jers, » madura uno o dos aos auzes en las mujeres que en los hombres. 5. INSuLA: centro que pracesa los sentimientas viserales. Mayor y mis ac tivaem las mojeres 4. HIROTALAMOrdicestor de Ia sinfonia hormonal; pone en marcha las 26 nada. Conien7a a funeionae antes en ks aM domada solamente por el CPR Es mayoren los varanes, xa la esta salvaje que Hevamos denttos niceo de losinstintos, GGLANDULA prrurtanan: peodkce las hormonas de la Seria, produccién de leche ycomportamiento de erianaa, Ayuda a poner en marcha elcerebza maternal | 7. uinocamnor el elefante que nunca olvida una pelea, sin encuentro ro rmantico 0 un momento de ternura, ni deja que lo olvides ti. Mayor y | neem ELENCO DE LOS ACTORES NEUROHORMONALES (en otras palabras, cémo afectan las hormonas al cerebro de una mujer) Los actores que tu médico conoce: ESIROGENO: el rey: potente, ejecutive, arrollador; a veces 10- talmente utilitario, a veces seductor agresivo; amigo de la do- pamina, la serotonina, la oxitocina, la acetilcolina y la norepi- nefrina (las sustancias quimicas que hacen que el cerebro se sienta bien). PROGESTERONA: permanece en segundo plano, pero es herma- na poderosa del estrdgeno; aparece intermitentemente y a ve~ ccs es una nube tormentosa que cambia los efectos del estro- geno; otras veces es un agente estabilizador; madre de la alopregnenolona (el Valium del cerebro, es decir la chill pill) TESTOSTERONA? rapida, enérgica, centrada, arrolladora, mas culina, seductora, vigorosa, agresiva, insensible; no esta para mimos. Los actores que tu médico tal vez no conozea y también afec~ tan al cerebro femenin 15 OxtTOCINA: esponjosa, parece un gatito canzoneantes mimosa, providente, como la madre tierra; el hada buena Glinda en El mago de Ox; encuentra placer en ayudar y servir; hermana de Ja vasopresina (la hormona masculina socializante}, hermana del estrégeno, amiga de la dopamina (otra sustancia quimica que hace sentir bien al cerebro). CoRrisor: crispado, abrumado, estresado; altamente sensible, fisica y emocionalmente, VASOPRESINA: sigilosa, en segundo plano, energias masculinas sutiles y agresivas; hermana de la testosterona, hermana de la oxitocina (hace que uno se conecte de modo activo, masculi- no, igual que la oxitocina}, DHEA: reservorio de todas las hormonas; omnipresente, domi- ante, mantenedora de la neblina de la vida; energética; padre y madre de la testosterona y el estrogeno, apodada «la hormo- na madre», Zeus y Hera de las hormonas; fuertemente presen- te en Ia juventud, se reduce hasta la nada en la ancianidad ANDROSTENEDIONA: madre de la restosterona en los avatios; fuente de descaro; animada en la juventud, disminuye en la menopausia y muere con los ovarios ALOPREGNENOLONA: la hija suntuosa, calmante y apaciguado- ra de la progesterona; sin ella nos sentimos irritables; es seda- tiva, calmante, tranquilizadora; neutraliza cualquier estrés; tan pronta desaparece, todo es abstinencia cargada de mal hu- mor; su marcha cepentina es la clave central del SPM, los tres cuatro dias anteriores al periodo de la mujer. 16 FASES DE LA VIDA DE UNA MUJER Las hormonas pueden determinar qué le interesa hacer al cere- bro. Ayudan a guiar las conductas alimenticias, sociales, se~ xuales y apresivas. Pueden influir en el gusto por la conversa- cidn, el flirteo, las fiestas (como anfitrién o invitado), la programacién de citas de juegos infantiles, el envio de notas de agradecimiento, las caricias, la preocupacién por no herir sen- timientos ajenos, la competicion, la masturbaci6n y la inicia~ ion sexual. enicsutscannios Lo goes Sten itn ea tain y doar del Lay cus cerca so cerlionp eer pore mae XX, longue agi ml romeonslade decree aes par i cipide dears caine ‘ebro ities escamene emening nie, Bleciigemciegepicnciie Eatin lade once Iiaderewines doe oe sos os despots dani 2 es pe at a dosent leben roecuan ‘Abdo Ul mig, p> Alisa menor (eseonay I otoweros; co solo cerho each Iniewodlecaraneral. cases dae an ‘ee qup dele cco spree sees EL ulgea, ba prgsionem ¥— Misoniceninenl na maj san | Tarenoomonacamlincadadis men cnc soi vie soda vid yen eget tntcinesotelnioeapsie a ee ere de iin semana nore cement dep Mis cncenacin en tho escronn ge fee sed shapes Sas ace ait pore soca, asin Cacenesiinexconvaced he cana Orion: progetrons, ses Masi enel sex a tosieom y earégenaehcas, —preearactin pv lon nie omens ies eros de etigeno, nts tne x we, progestonyusorarons ete ein, nls Ken, prnes ac cao de ha fore frinbled sepa Figo Ys nada de po- 11 ean cambio use ch socenina, FSEULH eleva sa prs hors Truro fel esa Jermons bienean). eave regen yg oe Missing. 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Ie eon irs en ui df ded INTRODUCCION LO QUE NOS HACE MUJERES Mas del 99 % del eddigo genético de los hombres y las mujeres es exactamente el mismo. Entre treinta mil genes que hay en el genoma humano, la variacidn de menos del 1 % ente los sexos resulta pequefia. Pero esa diferencia de porcentaje influye ea cualquier pequeia célula de nuestro cuerpo, desde los nervios que registran placer y sufrimiento, hasta las neuronas que trans- miten percepciOn, pensamientos, sentimientos y emociones.' Para el ojo observador, los cerebros de las mujeres y los de los hombres no son iguales. Los cerebros de los varones son mas grandes en alrededor de un 9 %, incluso después de la correcci6n por tamaiio corporal. En el siglo xix, los cientificos interpretaron que esa diferencia demostraba que las mujeres te~ infan menos capacidad mental que los hombres. Las mujeres y los hombres, sin embargo, tienen el mismo mimero de células cerebrales. Las células estan simplemente agrupadas con mayor densidad en las mujeres, como embutidas en un corsé, dentro de un crineo mas pequefio. Durante gran parte del siglo xx, la mayorfa de los cient cos creyeron que las mujeres eran esencialmente hombres limi- tados neurolégicamente y en todos los demas sentidos, excepto cen lo tocante a las funciones reproductivas. Esa creencia ha se- guido siendo el meollo de duraderos malentendidos acerca de la psicologia y fisiologia femeninas. Cuando se miran un poco ms profundamente las diferencias cerebrales, éstas revelan qué hhace que las mujeres sean mujeres y los hombres, hombres. 23 Hasta Li década de tos noventa, los investigadores dedica Han poca atencion a [a fisiologia, neuroanatomia o psicologia lonwciimas, diferencidndolas de las de los varones. Capté esta inpresion personalmente durante mis afos de estudiante de hcurobiologia en Berkeley, a finales de los aiios setenta, du- rante mi formacién médica en Yale, y durante mi preparacion como psiquiatra en el Massachusetts Mental Health Center, en la Harvard Medical School. Mientras estudié en cada una de estas instituciones, aprendf poco o nada acerca de las diferen- cias biolégicas o neurolégicas de la mujer, aparte del embara- 20, Cierta vex que un profesor presenté un trabajo acerca del comportamiento animal en una clase de Yale, levanté la mano y pregunté qué resultados habia dado la investigacién en lo re- ferente a las hembras segin aquel estudio. El profesor se de~ sentendié de mi pregunta declarando: «No empleamos aunca hembras en esos estudios; sus ciclos menstruales nos embart llarian los datos». La escasa investigacién de que se disponia indicaba, sit embargo, que las diferencias cerebrales, aunque sutiles, eran profundas, Como residente en psiquiatria me interesé viva- mente el hecho de que habia el doble de casos de depresién en tre las mujeres que entre los varones.' Nadie oftecia razona- mientos claros sobre esta discrepancia. Dado que yo habia carsado el bachillerato en el apogeo del movimiento feminista, mis explicaciones personales tendian a la politico y a lo psico- logico, Adopté la actitud tipica del decenio de los setenta sobre que la culpa era de los pacriarcas de la cultura occidental. Ellos habrian mantcnido ceprimidas a las mujeres y las habrian con- vertido en menos funcionales que los hombres. Sin embargo, esta explicacién de por si no parecia cncajar: habia nuevos es- tudios que revelaban la misma proporcién de depresiones en todo cl mundo. Empecé a pensar que estaba acurriendo algo ‘mas importante, mas basico y biologico. Cierto dia me impresioné saber que los ratios de depresion 4 de hombres y mujeres no empezaban a divergir hasta que éstas cumplian doce o trece afios, edad en que las chicas empezaban 1 menstruat, Parecia ser que los cambios quimicos en la puber- tad actuaban de alguna manera en el cerebro, de modo que se desencadenaba mas depresién entre las mujeres. En aquella Epoca habia pocos cientificos que investigaran semejante rela- cidn y la mayorfa de los psiquiatras, como yo, habjan sido ins- truidos sega la teoria psicoanalitica teadicional que examina- bya la experiencia de la infancia, pero no consideraba nunca que tuviese parte en ella la guimica especifica del cerebro femenino. Cuando empecé a tomar en cuenta el estado hormonal de una mujer al cvaluarla psiquidtricamente, descubri los enormes efectos nenrolégicos que tienen sus hormonas, durante diferen- tes estadios de la vida, en la configuracion de sus deseos, de sus valores y del modo misma en que percibe la realidad. Mi primera revelacién acerca de las diferentes realidades creadas por las hormonas sexuales llego cuando empecé a tra- tar a mojeres afectadas por lo que denomino sindrome cere~ bral premenstrual extremo.’ En todas las. mujeres, cuando menstriian, el cerebro femenino cambia un poco cada dia. Al- gunas partes del mismo cambian hasta el 25 % cada mes.’ Las cosas se ponen dificiles a veces, pero para la mayoria de las mujeres los cambios resultan manejables. De todos modes, al- gunas pacientes acudieron a mi al sentirse tan alteradas por sus hormonas ciertos dias, que no podian trabajar ni hablar con nadie, porque o les daba por romper a llorar 0 por con- testar de malos modos.* En la mayoria de las semanas del mes se mostraban emprendedoras, inteligentes, productivas y opti- mistas, pero una simple oscilaci6n en el fluid hormonal que llega a sus cerebros las dejaba algunos dias con la sensacion de tun futuro tenebroso, de odio a s{ mismas y a sus vidas. Tales ideas parecian reales y s6lidas; dichas mujeres actuaban como si Gstas fueran hechos y hubieran de durar siempre, aun cuan- do surgian solamente de sus altibajos hormonales cerebrales. a5 Apenas cambiaba la marea volvian a dar fo mejor de si mis- mas. Semejante forma extrema de SPM, que se manifiesta s6lo en un pequefio porcentaje de mujeres, me hizo ver cémo la rea- lidad de un cerebro femenino puede cambiar por poca cosa. Sila realidad de una mujer podia cambiar radicalmente de semana en semana, lo mismo podria decirse de los cambios hormonales masivos que ocurren a lo largo de la vida de una mujer, Yo queria tener la oportunidad de averiguar mds cosas acerca de esas posibilidades a una escala mas amplia y, por 30, en 1994 fundé la Women’s Mood and Hormone Clinic en el Departamento de Psiquiatrfa de la Universidad de Califor- nia, en San Francisco. Fue una de las primeras clinicas del pais dedicadas a observar los estados del cerebro femenino y como Ja neuroquimica y las bormonas afectan a su humor. Lo que hemos encontrado es que el cerebro femenino estd tan profundamente afectado por las hormonas que pue- de decirse que la influencia de éstas crea una realidad feme- nina. Pueden conformar los valores y deseos de una mujer, decirle dia a dia lo que es importante, Su presencia se siente en cualquier etapa de la vida, desde el mismo nacimiento. Cada estado hormonal —afios de infancia, de adolescencia, de citas amorosas, de maternidad y de menopausia— actia como fertilizante de diferentes conexiones neurologicas, res- ponsables de nuevos pensamientos, emociones e intereses. A causa de las fluctuaciones que comienzan nada menos que a los tres meses y duran hasta después de la menopausia, la rea- lidad neucolégica de una mujer no es tan constante como La de un hombre. La de él es como una montafia que van gas- tando impercepriblemenre en milenios los glaciares, el tiem- po y los profundos movimientos tectonicos de la tierra. La de ella es mas bien como el clima, constantemente cambiante y dificil de predecir. am 26 1a nueva ciencia del cerebro ha transformado rapidamente ‘nuestro concepto sobre las diferencias basicas neurolégicas en tre hombres y mujeres. Antes los cientificos sélo podian inves- tigar estas diferencias estudiando los cerebros de cadaveres 0 {os sintomas de individuos con dafios cerebrales. Ahora, gra- cias a los avances de la genética y la recnologia de imagen del cerebro no invasiva, ha ocurrido una completa revolucién en la teoria y la investigaci6n neurocientificas. Las nuevas herra- mientas, como la tomografia de emision de positrones (PET) y las imagenes de resonancia magnética funcional (IRM#), nos permiten ahora ver dentro del cerebro humano en tiempo teal, mientras resuelye problemas, produce palabras, recoge recuer- dos, advierte expresiones faciales, establece confianza, se ena- mora, escuicha como Horan los bebés, siente depresion, miedo yansiedad, Como resultado, los cientificos han documentado una sor- prendente coleccion de diferencias cerebrales estructurales, quimicas, genéticas, hormonales y funcionales entre mujeres y varones. Hemos aprendido que los hombres y las mujeres tie- nen diferentes sensibilidades cerebrales ante el estrés y el con- flicto. Urilizan distintas areas y circuitos cerebrales para re- solver los problemas, procesar el lenguaje, experimentar y almacenar la misma emoci6n intensa,* Las mujeres pueden re- cordar los detalles mas pequefios de sus primeras citas y sus enfrentamicntos mayores, mientras que sus maridos apenas recuerdan que hayan sucedido esas cosas. La estructura y qui- mica cerebrales son las causantes de que esto sea asi. Los cerebros femenino y masculina procesan de diferentes maneras los estimulos, off, ves, «sentir» y jazgar lo quie otros estan sintiendo, Nuestros distintos sistemas cerebrales de ope. rar en cl hombre y la mujer son en su mayoria compatibles y afines, pero realizan y cumplen los mismos objetivos y tarcas utilizando circuitos distintos. En un estudio aleman, los inves tigadores dirigieron exploraciones cerebrales de varones y mu- 7 fefes imentyas alternaban mentalmente formas abstractas tri- slimenuowiiles. No hubo diferencias de comportamiento entre hombres y minjeres, peco hubo diferencias significativas, espe- citicamenre sexuiales, en los circuitos cerebrales que activaron para completar la tarea,7 Las mujeres lanzaban pistas cerebra- ley relicionadas con la identificacién visual y pasaban mas Licnipw que los hombres dando forma a los abjetos en sts men- jes, Fate hecho signiticaba simplemente que las mujeres necesi- ‘uban mas tiempo para legar a la misma respuesta. También ‘mostraba que realizan las mismas funciones cognitivas que los varones, pero lo hacen utilizando diferentes circuitos cerebra- les." Bajo un microscopio © un examen por IRMf, las diferen- clas entre cerebros masculinos y femeninos revelan ser com- plejas y extensas. En los centros del cerebro para el lenguaje y cl oido, por cjcmplo, las mujeres tienen un 11 % més de new- ronas que los hombres.* El eje principal de la formacién de la emocién y la memoria —el hipocampo— es también mayor en el cerebro femenino, igual que los circuitos cerebrales para el lenguaje y la observacién de las emociones de los demas."* Esto significa que las mujeres, por término medio, expresan mejor las emociones y recuerdan mejor los detalles de aconte- cimientos emocionales. Los hombres, en cambio, tienen dos veces y media mas de espacio cerebral dedicado al inpulso se- xual, igual que centros cerebrales més desarrollados para la accién y la agresividad. Los pensamientos sexuales flotan en el cerebro masculino muchas veces al dia por término medio; por el de una mujer s6lo una vez al dia. Q en sus dias mas febriles, Estas variaciones estructurales basicas podrian explicar di ferencias de percepcién. Un estudio exploré los cerebros de hombres y mujeres, observando la escena neutra de un hombre y una mujer que mantenian una conversacin. Las areas se- xuales de los cerebros masculinos inmediatamente chispearon; Utes 0 cuatro veces 28 vieron una porencial cita sexual, Los cerebros femeninos no tuvieron ninguna aetividad en las areas sexuales y considera- ron que la situacién era sencillamente la dle dos personas que bablaban.** Los hombres también tienen procesadores mayores en el riicleo del area mas primitiva del cerebro, Ia amigdala, que ce- xistra el miedo y dispara la agresion,"* Esta es la raz6n por la gue algunos hombres pueden pasar desde ceroa una lucha a puietazos en cuestidn de segundos, mientras que muchas mu- jeres intentardn cualquier cosa para evitar el conflicto."* Pero al estrés psicoldgico del conflicto se registra mas profunda- mente en zonas del cerebro femenino, Aunque vivimos en el ‘mundo urbano moderno, habitamos cuerpos hechos pata vivir en la naturaleza salvaje, y cada cerebro femenino lleva dentro de él los antiguos circnitos de sus vigorosisimas antepasadas, disefiadas para el éxito genético, pero manteniendo los instin- tos profundamente instalados que se desarcollaron como res- puesta al estrés experimentado en el antiguo mundo salyaje."* Nuestras respuestas al estrés estaban disefiadas para reaccio- nar ante el peligro fisico y situaciones que amenazaran la vida, Ahora esta respuesta al estrés hay que emparejarla con los mo- dernos desafios de hacer juegos malabares con las demandas de la casa, los niftos y el trabajo, sin apoyo suficientes por eso tendremos una situaci6n en la cual las mujeres pueden llegar a calificar unas meras facturas impagadas como un estrés que parece amenazar la vida. Fsta respuesta impele al cerebro fe- menino a reaccionat como si la familia estuviera en peligro de sufrir una catdstrofe inminente."® El cerebro masculino no ten- dra la misma percepcidn, a menos que exista amenaza de peli- sro fisico inmediato, Estas variaciones estructucales basicas de sns cerebros constituyen el fundamento de muchas diferencias cotidianas en el comportamiento y experiencia vitales de hombres y mujeres, Los instintos biolégicos son las claves para entender cémo 29 estamos disefiados y son también las claves de nuestro éxito en el dia de hoy. Si se es consciente del hecho de que un estado biol6gico del cerebro guia nuestros impulsos, puede elegirse entre no actuar o actuar de modo diferente de aquel al que uno se siemte impelido. Pero primero tenemos que aprender a reco- nocer cémo est estructurado genéticamente el cerebro feme- nino y cémo esta configurado por la evolucién, la biologta y la cultura, Sin este reconocimiento, la biologia se convierte en destino y quedaremos inermes ante ella. La biologia representa el fundamento de nuestras persona~ lidades y de nuestras tendencias de comportamiento. Si en nombre del libre albedrio —y de la correceién politica— in- tentamos refutar La influencia de la biologia en el cerebro, em- pezaremos a combatir nuestra propia naturaleza. Cuando re- conocemos que nuestra biologia esta influenciada por otros factores, incluyendo nuestras hormonas sexuales y su flair, po- demos evitar que el proceso establezca una realidad fisiea que nos gobierne. El cerebro no es nada mas que una maquina de aprender dotada de talento, No hay nada que esté absolutamen- te fijado. La biologia afecta poderosamente, pero no aherroja nuestra realidad. Podemos alterar dicha realidad y usar nues~ tra inteligencia y determinacién ya sea para celebrar o para cambiar, cuando resulte necesario, los efectos de las hormonas sexuales en la estructura del cerebro, en el comportamiento, la realidad, la creatividad y el destino. Los varones y las mujeres tienen el mismo nivel promedio de inteligencia, pero la realidad del cerebro femenino ha sido 2 menudo mal interpretada por entender que esti menos capaci- tado en ciertas Areas como las matemiaticas y Ta ciencia."’ En enero de 2005 Lawrence Summers, presidente a la sazdn de la Universidad de Harvard, sobresalt6 e indigné a sus colegas —y al pdblico— cuando en un discurso pronunciado en el Natio- 30 nal Bureau of Economic Research dijo: «Se puede ver que en muchisimos atributos humanos diferentes —aptitud matema- tica, aptitud cientifica— existe una evidencia bastante clara de que, prescindiendo de fa diferencia en medios —que puede ser discutida— existe una diferencia en la desviacién estandar y en la variabilidad de una poblacién masculina y otra femenina. Y esto es verdad en lo tocante a atributos que estén 0 no deter- iminados culturalmente de modo plausible». El piiblico en- tendi6 que el orador afirmaha que las mujeres estén, por tanto, congénitamente menos dotadas que los hombres para conver- tirse en matematicas o cientificas de primera fila, Si se analiza la investigacién usual, Summers tenia y no te- nia razén, Sabemos actualmente que cuando los chicos y las chicas llegan a la adolescencia, no hay diferencia en sus apti- tudes mateméticas y cientificas.” En este punto dicho autor se equivocaba, Pero en cuanto el estrégena inunda el cerebro fe- menino, las mujeres empiezan a concentrarse intensamente en sus emociones y en la comunicacién: hablar por teléfono y ci- tarse con sus amigas en la calle, Al mismo tiempo, a medida que la testosterona invade el cerebro masculino, los mucha- chos se vuelyen menos comunicativos y se obsesionan por lo- grar hazaiias en los juegos y en el asiento trasero de un coche. En la fase en que los chicos y las chicas empiczan a decidir las trayectorias de sus carreras, ellas empiezan a perder interés en empefios que requieran mas trabajo solitario y menos interac ciones con los demas, mientras que ellos pueden facilmente re- tirarse a solas a sus alcobas para pasar horas delante del orde- nador.*® Desde edad temprana, mi paciente Gina cenia una apritud extraordinaria para las matemticas, Se hizo ingeniera, pero a los veintiocho afios luchaban con su deseo de una carcera mas orientada hacia Id gente que, ademés, le permitiera llevar una vida familiar. Le gustaban los rompecabezas mentales implica dos en la solucién de problemas de ingenieria, pero echaha de az menos el contacto diario con la gente, de modo que pensaba en un cambio de carrera. Este no es un conflicto insélito entre las mujeres. Mi amiga, la cientifica Cori Bargmann, me dijo que muchas de sus amigas mas inteligentes dejaron la ciencia para pasar a campos que consideraban mds sociales. istas son decisiones sobre valores que en realidad estén configurados por los efectos hormonales sobre el cerebro femenino que em- pujan a la conexién y comunicacién, Bl hecho de que pocas ‘mujeres terminen dedicindose a la ciencia no tiene nada que ver con deficiencias del cerebro femenino en las matematicas y Ja ciencia. En esto Summers realmente se equiyocd. Tenia ra- zén en cuanto a que existe escasez de mujeres en una posicién de alto nivel en ciencia ¢ ingenieria, pero estaba totalmente de- sencaminado al sostener que las mujeres no culminan estas ca- rreras por falta de capacidad.*" El cerebro femenino tiene muchas aptitudes tinicas: sobre- saliente agilidad mental, habilidacl para involucrarse profun- damente en la amistad, capacidad casi magica para leer las ca- ras y el tono de vor. en cuanto a emociones y estados de animo se refiere, destreza para desactivar conflictos."* Todo esto for- ma parte de circuitos basicos de los cerebros femeninos. Son los talentos con los que ellas han nacido y que los hombres, francamente, no tienen, Ellos han nacido con otros talentos, configurados por su propia realidad hormonal. Pero eso es el tema de oteo libro. Durante veinte afios he esperado ansiosamente algunos pro: gresos en el conocimiento del cerebro y el comportamiento de Ja mujer mientras erataba a mis pacientes femeninas. Solo a la vuelta del milenio comenzé a emerger esa emocionante inves- tigacién, revelando cémo la estructura, funcién y quimica del cerebro de una mujer afectan a sui humor, procesos de pensa- iniento, energia, impulsos sexuales, comportamiento y bienes- 32 tat, Este libro constituye una guia del usuario de la nueva in- vestigacién acerca del cerebro femenino y los sistemas «neu- rovomportamentales» que nos convierten en mujeres. Est extraido de mis veinte afios de experiencia clinica como neurop- iquiatra, Recoge avances espectaculares en nuestra compren- sién de la genética, la neurociencia molecular, la endocrinologia feral y pediatrica, y el desarrollo neurohormonal. Presenta muestras de neuropsicologfa, neurociencia cognoscitiva, desa- reollo infantil, representacion por imagen del cerebro y psi coneuroendoctinologia, Explora la primatologia, los estudios de animales y la observacién infantil, buscando enfoques de como estan programados en el cerebro femenino los compor- tamientos concretos por una combinacién de naturaleza y educacion. A causa de este progreso, finalmente, entramos en una era en la que las mujeres pueden comenzar a entender que su bio- logia es distinta y cémo afecta a sus vidas. Mi misién personal ha sido educar a médicos, psicélogos, profesores, enfermeras, farmacéuticos y sus discipulos, con el fin de beneficiar a las mujeres y adolescentes a quienes prestan servicio. He aprove- chado cualquier oportuniciad de educar a mujeres y adolescen- tes acerea de su sistema tinico de mente-cuerpo-comportamien- ty ayudarlas a sacar lo mejor de ellas a cualquier edad. Espero ane este libro beneficie a muchas mas mujeres y jovenes de las aque trato en la clinica, Confio en qne el cerebro femenino sera contemplado y entendido como el instrumento finamente ajus- ado y talentoso que es en realidad, 8 UNO EL NACIMIENTO DEL CEREBRO FEMENINO Leila era como una abejita laboriosa que revoloteara por el pa~ tio de recreo, se comunicaba con los demas nifios los conocie~ tao no. Al decir frases de dos o tres palabras, acostumbraba ucilizar su sonrisa contagiosa y los movimientos significati- vos de cabeza para comunicarse y, efectivamente, lo lograba. Lo mismo hacian las demas nifias pequefias. La una decia «Dolly», La otra decia «ir de compras», Se estaba formando una pequefia comunidad, bullanguera a fuerza de parloteo, juegos y familias imaginarias, Leila se complacia siempre en ver a su primo Joseph cuan- do éste se le acercaba en el patio, pero su alegeia nunca dura- ba mucho. Joseph se apoderaba de las piezas que sus amigas y ella empleaban para hacer una casa, Las queria para hacer un eohete que construia él mismo. Sus compaiieros destruian todo lo que Leila y sus amigas habian hecho. Los chicos les d: ban empujones, se negaban a respetar turnos y desdedaban la demanda de una chica de detenerse de devolver un juguete. Cuando la maitana-acabaha, Leila ya se habia retirado junto con las chicas al otro extremo del patio, Querfan jugar tran- quilamente a «las easitas», El sentido comin nos indica que los muchachos y las eli cas se portan de modo diferente, Lo vemos cada dia en casa, en los juegos y en las clases. Pero lo que la culeura no nos ha di cho es que, en realidad, es el cerebro el que dicta la diferencia de dichas conductas. Los impulsos de los nifios son tan inna- 35 tos, que rebotan si nosotros, los adultos, intentamos volverles hacia otra direccién. Una de mis pacientes regalé a su hija de tres aftos y medio muchos juguetes unisex, entre ellos un vis- toso coche rojo de bomberos en ver. de una mufieca, La madre irrumpié en la habitacién de su hija una tarde y la encontro acunando al yehiculo en una manta de nifio, meciéndolo y di- ciendo: «No te preocupes, camioncito, todo iré bien». Fsto no es producto de lx socializacion. Aquella nifia pe- quefia no acunaba a su «amioncito» porque su entorno hubie~ ra moldeado asf su cerebro unisex. No existe un cerebro unisex. La nifia nacié con un cerebro femenino, que lleg6 completo con sus propios impulsos, Las chicas nacen dotadas de circuitos de chicas y los chicos nacen dotados de circuitos de chicos, Cuan do nacen, sus cerebros son diferentes y son los cerebros los que dirigen sus impulsos, sus valores y su misma realidad. El cerebro configura la manera en que vemos, ofmos, ole- mos y gustamos. Los nervios van desde nuestzos érganos sensores directamente hasta el cerebro, que efectia toda la in- terpretacién. Un golpe grave en la cabeza en el sitio corres~ pondiente puede implicar que se pierda la capacidad de oler 0 de gustar. De todos modos, el cerebro hace mas que eso. Afec ta profundamente a cémo conceptualizamos el mundo; por cjemplo, para pensar si una persona es buena 0 mala; si nos gusta el tiempo que hace o nos hace sentir infelicess si estamos ‘ono inclinados a ocuparnos de las tareas del dia. No hace fal- ta ser neurélogo para saberlo, Si alguien se siente abatido y coma un buen vaso de vino o un rico trozo de chocolate, su ac- titud puede cambiar, Un dia gris y nublado se puede volver ra~ diante o el enfado con una persona amada puede disiparse se- atin el modo en que los ingredientes quimicos de ese vino o de ese chocolate afecten al cerebro. Tw realidad inmediata puede cambiar en un instante. Si las sustancias quimicas que actiian sobre el cerebro pue- den crear realidades diferentes, zqué ocurre cuando dos cere- 36 bros tienen diferentes estructuras? No cabe duda de que sus realidades serdn diferentes. Los daiios cerebrales, los derrames cerebrales, las lobotomias prefroncales y las heridas en la ca~ beza pueden cambiar lo que importa a una persona. Pueden incluso cambiar la personalidad de agresiva a mansa ode ama- ble a arisca, ‘No se trata de que todos empezamos con Ja misma estruc~ tura cerebral. Los cerebros de los machos y las hembras son di- ferentes por naturaleza, Pensad en esto. ¢Qué ocurre si el cen- tro de comunicaciones es mayor en un cerebro que en otro? £Qué ocurre si el centro de la memoria emocional es mayor en uno que en otro? 2Qué acurre si un cerebro desarrolla mayor aptitud para captat indicios en los dems que la que poseen otras personas? En este caso, nos encontraremos ante una per- sona cuya realidad dictaria que sus valores primarios fueran la comunicaciéa, la conexién, la sensibilidad emocional y la reac~ tividad, Esa persona estimaria vales cualidades por encima de todas y se sentiria desconcestada por otra, cnyo cerebro no captara la importancia de aquéllas. En sintesis, cendriamos a alguien dorado de un cerebro femenino. Nosotros, queriendo designar a los médicos y a los cienti ficos, solfamos opinar que el género fue creado culturalmente para los humanos, pero no para los animales. Cuando estuye en la Facultad de Medicina, en las décadas de los setenta y los ochenta, ya se habia descubierto que los cerebros animales macho y hembra empezaban desarrollandose de modo dife- rente en el sitero, sugiriendo que impulsos tales como el empa- rejamiento, cl embarazo, la crianza de la prole, estén plasma- dos en circuitos del cerebro animal." Sin embargo, se nos enseiid que para los humanos las diferencias sexuales provie~ nen principalmente de que los padres lo eduquen como mu- chacho muchacha. Ahora sabemos que esto no es verdad del todo y, si retrocedemos al punto en que el asunto empez6, el cvadeo resulta mai claro, 37 Tmaginate por un momento que estas en una microcapsula gue circula velozmente por el canal vaginal, maredndose un vi- raje cerrado en el curso del cérvix, en vanguardia del tsunami gue forma el esperma, Una ver que estés dentro del titero veras un huevo gigantesco, ondulante, a la espera de aquel afortu- nado renacuajo que ha tenido agallas suficientes para penetrar por la superficie. Supongamos que el esperma que desarrollé esa galopada lleva un cromosoma X y no Y. Voila, el huevo fertilizado formara una nifia. Enel término de solo treinta y ocho semanas veriamos que esta nifia crece y pasa de ser un grupo de células que cabrfan en la cabeza de una aguja, a constituir un bebé que pesa un promedio de tres kilos y medio, ademas de poseer la maquina ria que necesita para sobrevivir fuera del cuerpo de su madre. Pero la mayor parte del desarrollo cerebral que determina los cireuitos especificos de su sexo acontece durante las primeras dieciocho semanas del embarazo. Hasta que tiene ocho semanas, todo cerebro fetal parece femenino; la naturaleza efecuia la determinacion del género femenino por defecto. Si contando con fotogratfas periédicas uno se pusiera a observar un cerebro femenino y otro masculi- no mientras se desarrollan, podria ver que sus diagramas de circuitos se establecen conforme al proyecto disefiado tanto por los genes como por las hormonas sexuales.? En Ia octava semana se registtara un enorme aflujo de testosterona que convertira este cerebro unisex en masculino, matando algunas células en los centros de comunicacién y haciendo crecer otras mas en los centros sexuales y de agresién.’ Si no se produce la Iegada de la testosterona, el cerebro femenino contintia cre- ciendo sin perturbaciones, Las células del cerebro del feto de la nifia desarrollarén mis conexiones en los centros de comuni- cacién y las areas que procesan la emocién.’ ;Cémo nos afec- ta esta bifurcacin fetal en el camino? Ante todo, porque esta muchacha, por efecto de sp centro de comunicacién de mayor 38 tamafio, crecera mas habladora que su hermano. En muchos. contextos sociales, usara mas formas de comunicacién que él. Por otr0 lado, el proceso define nuestro destino bioldgico con- génito, dando color al cristal a través del cual miramos el mun- do y nos comprometemos con él LEER LA EMOCION EQUIVALE A LEER LA REALIDAD La primera cosa que el cerebro femenino induce a hacer a un bebé es precisamente estudiar los rostros.’ Un antigua alumna mia, Cara, me trajo a su nia, Leila, para vernos en el curso de sus visitas regulares. Nos encantaba observar como cambiaba Leila. a medida que crecias y la vimos bastante en la etapa pos- terior al nacimiento y durante el jardin de infancia. Cuando te- nia unas pocas semanas, Leila ya estaba estudiando cualquier cara que se le pusiera por delante. Mi equipo y yo tuvimos mu- cho contacto visual con ella y 110 tardé en devolvernos las son- risas. Replicabamos las caras y sonidos del otro y era diverti- do relacionarse con ella. Deseé llevarmela a casa, sobre todo porque no habia tenido semejante experiencia con mi hijo. Me encantaba que esa niiia pequeiia quisiera mirarme y me habria gustado que mi hijo hubiera tendo igual interés en mi cara; él hacia todo lo contrario, Queria mirar cualquier otra cosa —moviles, luces y pomos de puerta—, pero no a mi. Establecer contacto visual figuraba al final de su lista de cosas inceresantes por hacer, En la facultad me ensefiaron que todos los nifios nacen con la necesidad de misarse mutuamente, por que ésta es la clave para desarrollar el vinculo madre-hijo y, durante meses, pensé que algo funcionaba muy mal con mi hijo.° No se conocian en aquella época las muchas diferencias que son especificas del sexo en el cerebro. Se crefa que todos los nifios tenfan circuitos adecuados para escrutar las caras, pero ha resultado que las teoeias sobre las primeras etapas del 39 desarrollo infantil estaban sesgadas hacia lo femenino. Son las muchachas, no los chicos, las que tienen circuitos dispuestos paca Ia observacién mutua, Las chicas no experimentan la irrupcién de testosterona en el titero, que reduce fos centros de comunicaci6n, observacion y procesado de la emocién, de modo que su potencial para desarrollar aptitudes en tales terre- nos €s mejor al nacer que el de los chicos. Durante los prime ros tres meses de vida las facultades de una nifia en contacto visual y observacién facial mutua iran creciendo en un 400 %, mientras que en un nifio la aptitud para examina rostros no se desarrolla durante ese tiempo.” Las nifias nacen interesadas en la expresién emocional. Se interpretan a s{ mismas basandose en la mirada, el contacto y cualquier otra reaccién de la gente con quien se xelacionan, Fundandose en estas pistas las nifias descubren si son valiosas, acreedoras a ser amadas 0 fastidiasas. Pero suprime las indica ciones que proporciona una cara expresiva y habras eliminado Ja principal piedra de toque con que un cerebro femenino con- tasta la realidad. Observa a una mia pequefia cuando se aproxima a una figura que carezca de expresion. Lo intentara todo para conseguir un gesto expresivo. Las nifias pequefias no toleran las caras insulsas. Interpretan que si se vuelve a ellas, una cara desprovista de emocién, es sefial de que ellas estan haciendo algo malo, Tal como los perros que persiguen Fris- bees, las nifias no soltaran una cara hasta no hacerla reaccio- nar, Pensarin que si hacen lo que corresponde, obtendran la reaccién que esperan. Fs la misma especie de instinto que hace que una mujer adulta persiga a un hombre narcisista 0 emo- cionalmente inasequible por otra raz6n: «Si hago exactamente Jo que corresponde, me amarax. Ya se puede imaginar, por tanto, el impacto negativo que ejerce en el aprecio por si mis~ ma en pleno desarrollo la cara inexpresiva y plana de una ma- dre depeimida; incluso la de una que haya recibido demasiadas inyecciones de bétox." La falta de expresisn facial causa mucha 4° confusién en una nifia y puede llegar a reer que no le gusta a su madre, porque no es capaz de obtener la reaccién esperada a su demanda de atencién o a su gesto de afecto, A la postre dedicara sus esfuerzos hacia caras que respondan mejor, Cualquiera que haya educado chicos y chicas o les haya visto desarrollarse, habré podido ver que evolucionan de modo distinto, especialmente porque las nifias se comunican emocio- nalmente de maneras que no practican los nifios. Sin embargo, la teoria psicoanalitica interprets mal esta diferencia entre los sexos y establecié que el mas intenso cscrutinio de los rostros que practican las nifias y su impulso para comunicarse signifi- caba que estaban mas «necesitadas» de simbiosis con sus ma- dres.’ El examen mas intenso de caras no indica una necesidad, sino una aptitud innata para la observacion. Es una facultad que viene con un cerebto que, al nacer, es mas maduro que el de un nifio, y se desarcolla mas deprisa a lo largo de uno a dos aiios.'° LA ESCUCHA, LA APROBACION ¥ SER ESCUGHADA Los circulos cerebrales bien desarrollados para captar signifi- cados de caras y tonos de voz impulsan también a las nifias a analizar muy pronto la aprobacién social de los demés."" Cara se sorprendlia de poder llevar a su hija, Leila, a lugares pabli- cos. «Es asombroso. Nos podemos sentar en un restaurante y Leila sabe, a los dieciocho meses, que si levanto la mano debe dejar de estirar la suya para coger el vaso de vino. Y he obser- vado que si su papa y yo discutimos, come con los dedos has- ta que uno de nosotros la mira. Entonces yuelve a esforzarse por mangjar el tenedor.» Estas breves interacciones muestran que Leila capta indi- ios partiendo de los rostros de los padres, cosa que su primo Joseph probablemente no habria hecho. Un estudio de la Uni- 4 vetsidad de Texas sobre nitjos y nifias de doce meses muestra difezencias en los deseos y aptitudes de observacidn. En uno de los casos presentados, un bebé y su madre fueron levados a una habiracién, los dejaron solos y les pidieron que no tocaran un objeto determinado. La madre se puso a un lado. Se graba- ron cada movimiento, mirada y expresin, Muy pocas de las nifias tocaron el objeto prohibido, aunque las madres no les dijeron nunea explicitamente que no lo hicieran, Las nifias m= raban la cara de las madres diez veinte veces mas que los ni- ‘ios, esperando signos de aprobacién o desaprobacién. Los ni- fios, en cambio, se movian por la habitacion y raras veces observaban el rostro de las madres. Tocaban frecuentemente el objeto prohibido aunque las madres gritaran «jno!». Los ni- fos de un aiio, impulsados por su cerebro masculino formado con testosterona, se sentian impulsados a investigar el entor- no, incluso aquellos elementos que tenian prohibido tocar* Como quiera que sus cerebros no han sufrido una margi- naci6n de testosterona en el titero y han quedado intactos sus centros de comunicacién y emocién, las chicas legan al mun- do con mejores aptitudes para leer caras y oir tonos vocales humanos.** Igual que los murciélagos pueden percibir sonidos que ni los gatos ni los perros captan, las nifias pueden ofr una gama mas amplia de frecuencias y tonos de sonido de la vor humana que los nifios."t Todo lo que nna de ellas necesita ofr ces una ligera firmeza de la vox de su madge para saber que no debe abrir el cajén que tiene el forro de papel de fantasia. En cambio, babra que reptimir fisicamente a un. chico para pei varle de destruis los paquetes de la proxima Navidad. No es que desatienda a su madre; es que fisicamente no puede oft el mismo tono de advertencia, Una nifia muestra también listeza para leer a través de la expresién facial si se Ia esta escuchando 0 no. A los dieciocho meses, Leila no podia mantenerse quieta. No podiamos com- prender nada de lo que intentaba decirnos, pero le hacia gestos 2 a todas las personas de la oficina y desataba una corriente de palabras que le parecian muy importantes, buscando la aquiescencia de cada uno de nosotros. $i nos mostrabamos desinteresados aunque fuera un instante o rompiamos ef con- tacto visual durante un segundo, se ponia las manos en las ca deras, cstampaba los pies en el suelo y grufifa enfadada. «jEs- cuchadmet», gritaba, La falta de contacto visual significaba para ella que no la atendiamos. Sus padres, Cara y Charles, es- taban preocupados porque Leila parecia insistir en meterse en todas las conversaciones de la casa, La nifia era tan exigente que ellos pensaban que la habian mimado ea demasia, pero no era asi. Se trataba s6lo de la investigacion que desarrollaba el cerebro de su hija en busca de una revalidacién de la nocién de si misma, Ser o no escuchada le indicara a una joven si los demés la toman en serio cosa que, a su yer, la Hevara a aumentar la sen- sacion de ser 0 no exitosa. Aunque no estén desarrolladas sus aptitudes de lenguaje, comprende mas de lo que expresa y sabe antes que td situ mente ha divagado por un instante. La nifia puede decir si el adulto la comprende. Si éste se mueve en la misma longitud de onda, consigue efectivamente que se sienta dotada de éxito o importancia. Si no consigue establecer con- tacto, se siente fracasada. Especialmente Charles, su padre, se sorprendié de la atencién que requeria mantener la relacién con su hija pero vio que, cuando Ia escuchaba atentamente, ella empezaba a adquirir mas confianza. EMpatia Este circuito superior del cerebro para Ja comunicacién y los tonos emocionales representa un papel temprano en el com- portamiento de una nitia pequefia.' Afios més tarde, Cara no podia comprender por qué raz6n su hijo no se calmaba tan ra- 3 pidamente como su hija Leila cuando lo levantaba. Cara pen- saba que era cuestién de temperamento, de una personalidad mas caprichosa, Pero puede que fuera también la diferencia se- xual de los circuitos cerebrales correspondientes a la empatia. La nina pequenia es eapaz de armonizar més facilmente con su mailre y responder con rapidez.a una conducta tranguilizado~ ra que detenga sus escdndalos y lantos. Las observaciones efectuades durante un estudio en la Hacvard Medical School descubrieron qne las nifias responden mejor que los nifios a las madres.” ‘Otro estudio mostré que las recién nacidas tipicas, de me- nos de veinticuatro horas, cesponden mis a los Hantos des: perados de otro nifio y a la cara humana que los varones recién nacidos.’” Las nifias de hasta un afio responden mas a la des- gracia de otras personas, especialmente si parecen tristes 0 do- loridas."* Cierto dia me sentia un poco deprimida y se lo men- cioné a Cara. Leila, que tenia dieciocho meses, Lo capté por mi tono de voz. Se encaramo a mi falda, jugé con mis pendientes, cabello y gafas. Me tomé la cara entre sus manos, me clavé los ojos y me senti mejor enseguida, Aqnella nifita sabia exacta- mente lo que estaba haciendo. En esa fase, Leila se encontraba en la etapa hormonal de lo que se lama pubertad infantil, periodo que dura solo nueve meses en los nifios, pero veinticuatro meses en las nifias."? Dux ante ese tiempo los ovarios empiezan a producir grandes can- tidades de estrégeno —comparables al nivel de una mujer adulta—, que impregnan el cerebro de la nia, Los cientificos ccreen que estos flujos de estrégeno infantil son necesarios para propiciar el desarrollo de los ovarios y el cerebro a efectos de Ia reproduccién.”® Pero esta gran cantidad de estrogeno influencia también a los circuitos cerebrales que estan for mandose répidamente. Espolea el crecimiento y desarrollo de neuronas, resaltando todavia mas los circuitos cerebrales fe- meninos y los centros dedicados a la observacién, la comuni- 44 caci6n, incluso a Ia atencién y la crianza.*' El esteégeno pre- para los circuitos cerebrales femeninos congénitos para que di- cha nia pueda adquirir aptitudes en matices sociales y pro- mover su fertilidad, Por esa razén podia estar can proxima emocionalmente cuando todavia llevaba paiiales. DE MAMA SE HEREDAN ALGO MAS QUE LOS GENES Por efecto de su aptitud para observar indicios emocionales, una nifia incorpora, ert realidad, el sistema nervioso de su ma- dre al suyo propio.* Sheila vino a verme porque queria alguna ayuda referente a sus hijos. Con su primer marido habia teni- do dos hijas, Lisa y Jennifer. Cuando nacié Lisa, Sheila estaba todavia feliz y contenta en su primer matrimonio. Era una ma- dre capaz y muy solicita, Cuando nacié Jennifer, dieciocho me- ses mas tarde, las circunstancias habian cambiado considera- blemente. Su esposo se habia vuelto un notorio casquivano ya Sheila la amenazaban los maridos y los novios de las mujeres con quienes tenia asuntos su marido. Las cosas empeoraron, El marido infiel de Sheila tenia un padre poderoso y rico, que Ja amenazaba con secuestrar a Jas nifias si ella intentaba salir del estado para reunisse com su propia familia y obtener su apoyo. Jennifer pasé su infancia en este ambiente estresante. Se volvio recelosa de todo el mundo y a los seis afios empezé a de- cirle a su hermana mayor que su amable y querido nuevo pa- drastto estaba engaitando a su madce, Jennifer estaba segura y repetia a menudo sus sospechas. Lisa fue finalmente a hablar con su madre y le pregunt6 si todo aquello era verdad. Su nue- vo padrastro era uno de esos hombres que simplemente no son propensos a engafiar a nadie y Sheila lo sabia, No podia ima- ginarse por qué su hija menor se habia inquietado tan obsesi- vamente @ propésito de la supuesta infidelidad de su nuevo 45 marido. Pero el sistema nervioso de Jennifer habia captado la insegura realidad perceptiva de sus primeros aios de modo que, incluso las buenas personas, le parecian peligrosas. Las dos hermanas habian sido educadas por la misma madre pero en diferentes circunstancias, por lo tanto los citcuitos cerebra- les de una hija habian grabado una madre providente y segu- ta, y los de la otra, una madre temerosa y angustiada.'* El «entorno del sistema nervioso» que una nifia absorbe durante sus primeros dos afios constituye una imagen de la rea- lidad que la afectard el resto de su vida. Hay ahora estudios so- bre mamiferos que muestran que tal incorporacién del estrés en contra de la calma —llamado sello epigenético— puede transmititse a través de varias generaciones, Las investigacio- nes del grupo de Michael Meaney sobre mamiferos han mos- trado que la descendencia femenina queda hondamente afec- tada segiin lo tranquilas y solicitas que sean sts madres. ‘También se ha expuesto esta relacién en las mujeres y en los primates no humanos. Las madres estresadas se vuelven me- nos providentes y sus hijas incorporan sistemas nerviosos es- tresados que cambian su percepcién de la realidad. No se trata aqui de lo aprendido cognoscitivamente, sino de lo ab- sotbido por los microcircuitos celulares en un nivel ncurolégi- co." Esto puede explicar por qué algunas nifias pueden tener perfiles sorprendentemente diferentes. Parece que los mucha- hos no pueden incorporarse en igual medida al sistema ner- vioso de sus «madres».** Dicha incorporacién neurolégica empieza en el curso del embarazo. El estrés materno durante la gestaci6n surte efectos en las reacciones hormonales de la emocién y el estrés, pacti- cularmente en la descendencia femenina. Tales efectos han sido medidos en crias de cabra.”” Las crias femeninas estresa- das de la cabra acababan sobresaltandose con mayor facilidad yeran mas inquietas y asustadizas después del nacimiento que las erias masculinas, Ademas, las erias femeninas que habian 46 sulrido estrés en el ditero mostraban mucha mas angustia emo- connal que las que no lo habian sufrido.** Asi pues, si eres una yufla que esta a punto de entrar en la matriz, programate para wer hija de una madre no estresada, que tenga una pareja esta- jle y amorosa, y una familia que la espalde, Y si eres una ma- dre que debe acoger un feto femenino, tomalo con calma para que tu hija tenga la posibilidad de relajarse, No LUGHES Después de lo dicho, por qué nace una nia con un aparato tan delicadamente sintonizado para leer rostros, percibir tonos cemocionales en las voces y responder a indicios tacitos en los demas? Piénsalo. Una maquina asi esta construida para rela~ cionarse. Ese es el principal quehacer del cerebro femenino y es lo que le impulsa a hacer a una mujer desde el nacimiento. Tal és el resultado de varios milenios de circuitos genéticos y evo~ lutivos que, en cierto tiempo, tuvieron —y probablemente si guen teniendo— consecuencias reales para la supervivencia. Si puedes leer caras y voces, puedes decir lo que necesita un nifio. Puedes predecir lo que va a hacer un macho mayor y mas agre- sivo. Y dado que eres mas pequeiia, probablemente necesitas unirte en pandilla con otras hembras para defenderte de los ataques de un hombre colkrico... 0 de los cavernicolas Si eres una mujer, has sido progeamada para garantizar que mantienes la armonia social. Eso es cnestion de vida o muerte para el cerebro, aunque no resulte tan importante en el siglo xxi.” Podriamos pensar asi en ef comportamiento de unas gemelas de tres aflos y medio. Todas las mafianas las ni- jias trepaban a la cémoda de la otra para alcanzar los vestidos que colgaban de sus armarios. Una tenia un conjunto de dos piezas rosa; el de la otra era verde. Su madre se reia cada vez que las veia cambiarse los tops: Jos pantalones rosa con el top 7 verde y los pantalones verdes con el top rosa, Las gemelas lo hactan sin peleaese. «2Me prestas el top rosa? Te lo devolveré Juego y ti re puedes poner mi top verde», asi se desarrollaba el didlogo. No es probable que la escena fuese la misma si uno de Jos gemelos hubiera sido varon. Un hermano habsia cogido la camisa que queria y la hermana habria intentado razonar con I; pero habria acabado llorando porque las aptitudes de len- guaje de él, simplemente, no estaban tan adelantadas como las, de ella, Las nifias tipicas, carentes de testosterona y regidas por el estrégeno, estan muy bien dotadas para mantener relaciones. armoniosas."* Desde sus dias mas tempranos viven muy felices y a sus anchas en el reino de las relaciones interpersonales pa- cificas. Prefieren evitar los conflictos, porque las discordias las colocan en una situacién dificil en cuanto a su afin por per- manecer conectadas, obtener aprobacisn y cuidados. El bao de estrégeno durante veinticuatro meses de la pubertad infan- til de las niias refuerza el impulso por establecer lazos sociales basados en la comunicacién y el compromiso. Asi sucedia con Leila y sus nuevas amigas en el patio de juegos. Al cabo de po- cos minutos de encontrarse proponian juegos, teabajaban jun- tas y creaban una pequeita comunidad. Descubrieron un terre- no comin que conducia a compartir juegos y a una posible tad, 2Recordais la ruidosa entrada de Joseph? Con sv lle- gada quedaba habitualmente estropeado el dia, asi come la ar~ monia buscada por los cezebros de las nifias. El cerebro es el que establece las diferencias de lenguaje —los generolectos— de los nifios pequefios, como ha seiala- do Deborah Tannen. En estudios del lenguaje de los nivios de dos a cinco aitos, observé que habirualmente las nifias hacen propuestas de colaboracién empezando sus frases con «va~ mos», como en «vamos a jugar a las casitas». Las nifias, de hecho, usan tipicamente el lenguaje para lograr consenso, in fluenciando a los demas sin decirles qué han de hacet, Cuando 48 Leila llegé al patio dijo «ir de compras», sugiriendo cémo po- dian jugar juntas sus compafieras y ella, Miré alrededor y espe- 16 una respuesta en ver de seguir adelante," Lo mismo acaecié cuando otta nifia pequefia dijo «Dolly». Como han observado diversos estudios, las chicas participan juntas en la toma de de- cisiones con el minimo de estrés, conflicto o alarde de estatus. Expresan a menudo el acuerdo con las propuestas de un com- paiiero y, si tienen ideas propias, las plantean en forma de pre= guntas como «yo seré la profesora, gde aeuerdo?». Los genes y hormonas han creado en sus cerebros una realidad que les dice gue la relacién social es el centro de su set. Los chicos saben emplear también este discurso para rela- cionarse, pero la investigacién muestra que en ellos no es una caracteristica tipica.*’ En cambio, usan en general el lenguaje para dar érdenes a otros, hacer que se hagan las cosas, presu- mir, amenazar, ignorar la propuesta de un compaiiero y aplas- tar los intentos de hablar de los demas. No transcurria nunca mucho tiempo desde que Joseph legaba al patio y Leila se echaba a llorar. A su edad, los chicos no dudan en pasar a la accidn 6 en apoderarse de algo que desean. Joseph se apodera- ba de los juguetes de Leila siempre que queria y babitualmen- te destruia cualquier cosa que Leila y las otras nifias estuvicran haciendo. Los chicos se lo haran los unos a fos otros: no les im- porta el peligro que entrafia un conflicto, La competicién for- ‘ma parte de su talante* y siguen en la rutina de desdefiat los comentarios 6 los mandatos dados por las chicas.** El cerebro del muchacho formado por la testosterona no busca la relacidn social de la misma forma que el cerebro de la muchacha. En realidad, aquellos trastornos que privan a la gente de captar los matices sociales —llamados trastornos del espectro de autismo y sindrome de Asperger— son ocho veces mas frecuentes entre los chicos. Los cientificos opinan ahora que el cerebro tipico masculino que sélo tiene una dosis del cromosoma X (hay dos X en una nifia), queda inundado de 49 testosterona durante el desarrollo y, en cierto modo, resulta mas facilmente deficitario en lo social.** El exceso de testoste- ona en personas afectadas por estos trastornos puede acabar con algunos de los circuitos cerebrales propios de la sensibili- dad emocional y social.” ELLA QUIERE COMUNICACION, PFRO SOLO EN SUS TERMINOS Hacia los dos afios y medio de edad termina Ia pubertad in- fantil y una nifa entra en los prados mas calmos de la pausa juvenil, La corriente estrogénica que Hega de los ovarios ha ce- sado temporalmente; desconocemos cimo, Pero sabemos que los niveles de estrogeno y testosterona se hacen muy bajos en los aiios de infancia tanto en los chicos como en las chicas, aunque las nifias tienen atin de seis a ocho veces mas estrdge- no que los nifios.** Cuando las mujeres hablan de «la nina que dejaron atrés», usualmente se estan refiriendo a esa etapa. Es el periodo tranquilo qué precede al rock'n'roll a pleno volu- men de la pubertad. Es el momento en que una nifia se dedica su mejor amiga, cuando ni siquiera disfruta jugando con los chicos. La investigacién muestra que esto es cierto para las ni fias de entre dos y seis aiios de edad en todas las culturas estu- diadas.” Conoci a mi primer compaiero de juegos, Mikey, cuando tenia dos afios y medio y él, casi tres. Mi familia se habia tras- Jadado a una casa situada al lado de la de Mikey, en la Quince Street de Kansas City, y nuestros patios eran contiguos. El re- cuadro de arena se hallaba en nuestro patio y los columpios pasaban por encima de la linea invisible que dividia las dos propiedades. Nuestras madres, que pronto se hicieron amigas, vieron la ventaja de tener dos nifios jugando juntos mientras ellas char- aban 0 hacian turnos para vigilarnos. Segiin mi madre, casi 50 cada vez que Mikey y yo jugébamos en el area de arena, ella renia que rescatarme porque Mikey, inevicablemente, cogia mi pala o cubito, a la yer que se negaba a dejarme tocar los suyos. Yo gemiria protestando, Mikey gritaria y nos arrojarfa arena a nosotras mientras su madre inrentaba quitarle mis jugneres. Las dos madres repetian estos intentos una y otra vez por- que les gustaba pasar el tiempo juntas. Pero nada de lo que hi- ciera la madre de Mikey —los regaiios, los razonamientos a propésito de las ventajas cle compartir, la supresin de privile~ ios, los diversos castigos— podia persuadirle de cambiar su conducta. Mi madre, al final, tuvo que buscar mas alla de nuestra manzana para encontrarme otras compafteras, nifias gue algunas veces rapinaban, pero con quienes se podia siem- pre razonar; que podian usar palabras hirientes, pero nunca le- vantaban la mano para empujar. Yo habia empezado a temer Jas barallas diarias con Mikey y el cambio me hizo feliz, Contintia ampliamente ignorada la causa de que se pretie~ ran compafieros de juego del mismo sexo, pero los cientificos especulan sobre que una de las razones puede estrihar en las diferencias cerebrales basicas.*° Las aptitudes sociales, verba- les y la capacidad para relacionarse de las nifas se desarrollan afios antes que las de los chicos. Sus diferencias cerebrales son probablemente la causa de que sus estilos de comunicacién e interaccién sean tan diferentes. Los niiios tipicos se divierten con la lucha, los simulacros de combates, los juegos rudos con coches, camiones, espadas, armas y juguetes ruidosos, preferi- blemente explosivos. Tienden también mas que las nihas a amenazar a los demas y a meterse en mas contlictos, ya desde los dos aiios, y estan menos inclinados a compartir juguetes y a respetar turnos que las nifias. Estas, en cambio, no se com- placen en los juegos rudos: si se ven envueltas en demasiados jaleos se limitaran a dejar de jugar." Segiin Eleanor Maccoby, cuando las nifias se ven presionadas en exeeso por chicos de su edad —los cuales simplemente estan divirtiéndose— se retiran su del lugar y encontrarin otro juego, preferentemente no que no implique la participacion de nifios muy impulsivos.* Hay estudios que muestran que kas nifias guardan turnos veinte veces mas a menudo que los nitios, y que sus juegos de ficcion tratan habitualmence de interacciones en el cuidado y atencién de seres mas desvalidos que ellas."? Esta conducta tie- ne por fundamento ef desarrollo del cerebro femenino tipico. La agenda social de las nifias, expresada en el juego y determi~ nada por su desarrollo cerebral, consiste en formar relaciones estrechas y bilaterales. F juego de los chicos, en cambio, no versa usualmente sobre relaciones, sino que consiste en el jue- g0 0 juguete por si mismo asi como en conceptos de rango $0- cial, poder, defensa del territorio y fuerza En un estudio efectuado en Inglaterra en 2005 fue com- parada la calidad de relaciones sociales entre nifios y nifas de cuatro aftos."* Tal comparacion comprendia una escala de sim- patia segiin la cual eran juzgados a tenor de cudntos de los res- tantes nifios deseaban jugar con ellos. Las nitias vencieron to- tundamente, Estos misimos nifios de cuatro afios habian sido medidos en sus niveles de restosterona en el dtero entre las doce y las dieciocho semanas, mientras se desarrollaban en di- seito femenino o masculino. Aquellos que habian tenide me- nos exposiciGn @ la testosterona mostraban mayor calidad en sus relaciones sociales a los cuatro afios: eran las nifias, Algunos estudios sobre hembras primates no humanas también proporcionan indicios de que estas diferencias sexua- les son innatas y requieren acciones adecuadas de preparacién hormonal. Cuando los investigadores bloquean el estrogeno en las jovenes hembras de primates durante la pubertad infantil, éstas no desarrollan su habitual interés por los pequefios.** Ademés, cuando los cientificos inyectan testosterona en fetos de primates hembra, a las hembras inyectadas acaban gustin- doles mas los juegos rudos y violentos que a la media de las hembras..? Esto es verdad también entre los humanos. Aunque sica.t* 5s no hemos efectuado experimentos para bloquear el estrogeno en mifias pequefias 0 inyectado testosterona en fetos humanos, podemos ver como opera este efecto cerebral de la testosterona en la rara deficiencia enzimaica llamada hiperplasia adrenal congénita (HAC), que aparece en uno de cada diez mil nifios. Emma no queria jugar con mufiecas y le gustaban los ca- niones, los ejercicios fisicos y los juegos de construcciones. Si le preguntabas a los dos atos y medio si era un nifio 0 una , te respondia que era un chico y ce daba un puferazo. Luego echaba a correr y el pequefio «clefensa», segtin la lla- maba su madre, golpeaba a cualquiera que entrara en la habi- tacion. Jugaba a lanzar animales de peluche, pero los echaba tan Iejos que era dificil recogerlos. Era huraiia y las nifias del parvulario no querian jugar con ella, Andaba también un poco retrasada respecto de las otras en cuanto al desarrollo del len- guaje. Sin embargo, a Emma le gustaban los vestidos y le encantaba que su cia la peinase primorosamente. Su madre, Lynn, ciclista apasionada, atleta y profesora de ciencias, se preguntaba, cuando me trajo a Emma a la consulta, siel hecho de ser atleta habia influido en Ja conducta de su hija, La ma- yorfa de las veces una nifla como Emma se cuenta entre diez y, simplemente, es poco femenina. En su caso, Emma tenia HAC. La hiperplasia adrenal congénita hace que los fetos pro- duzcan cantidades de restosterona, la hormona del sexo y la agresion, en sus glindulas adrenales, a las ocho semanas des- pués de la concepci6n, el momento ea que sus cerebros empie- zan a tomar forma segin un disefio masculino o femenino. Si observamos hembras genéticas cuyas cerehros estiin expuestos a aumentos de testosterona durante este periodo, vemos pre- sumiblemence que las estructuras cerebrales y ese comporta- miento son mas similares a los de los varones que a los de las hembras.* Digo «presumiblemente» porque no es facil estu- diar el cerebro de un nifto pequefo. 2Puede imaginarse acaso a tun nifio de dos afios sentado quieto durante un par de horas en nv apurato IRM sin que le hayan sedado? Pero podemos de- ucir muchas cosas del comportamiento. Elestudio de la hiperpiasia adrenal congénita proporciona pruebas de que la testosterona, normalmente, erosiona las ro- bustas estructuras cerebrales de las nifias, Es posible compro- bar que al afio, las ninas con HAC, de modo comprobable, jercitan menos contacto visual que otras de la misma edad. A medida que estas nifias expuestas a la testosterona se hacen mayores, se sienten mucho mas inelinadas hacia las peleas, los alborotos violentos y cl juego de fantasia con monstraos o he oes de accion, que a procurar cuidar a sus mufiecas 0 vestirse con trajes de princesas. También realizan mejor que otras chicas los tests espaciales, con un éxito similar a los nifios, mientras ejecutan peor aquellos tests sobre el comportamiento verbal, la empatia, la crianza y la intimidad, rasgos tipicamen- te femeninos. De esto se deduce que la conexién cerebral de los varones y mujeres para el contacto social queda afectada significativamente no pot los genes, sino por el aumento de la testosterona que entra en el cerebro del feto.™ Lynn se quedé aliviada al ver que habia una razén cientifica que explicara al- guno de los comportamientos de su hija, porque nadie se ha- bia tomado la molestia de aclazarle lo que sucede en el cerebro afectado por HAC. EDUCACIGN DE GENERO La naturaleza, ciertamente, es la que interviene con més fuer- za para lanzat comportamientos especificamente sexuales, pero la experiencia, la prictica y la interaccion con las demas personas puede modificar las neuronas y el cableado cerebral Si uno quiere aprender a rocar el piano, tiene que practicar. Cada vez que practicas, tu cerebro asigna mis neuronas a esa actividad, hasta que finalmente has creado nuevos circuitos s4 entre estas neuronas de modo que, cuando te sientas en el ban- co, tocar es ya una segunda naturaleza. Como padres, respondemos naturalmente a las preferen- cias de nuestros hijos. Repetiremos, a veces hasta la nausea, la actividad —la sonrisa de mama o el silbido ruidoso de un tren ce madera— que hace que nuestro pequefio rfa o haga muecas, Dicha repeticion fortalece esas neuronas y circuitos del cere- bro del nifto, que procesa y responde a cualquier cosa que ini- clalmente haya captado la atencién de él 0 ella. El ciclo conti- nia y de este modo los nifios aprenden las costumbres de su pénero. Dado que una nifia responde tan bien a los rostros, hay probabilidad de que mamé y papa hagan muchas cacanto- jias y ella se vuelva todavia mejor en la respuesta. Entraré en una actividad que refuerza su habilidad para estudiar las ca~ ras; y su cerebro asignara mas y més neuronas a esa activi- dad.** La educaci6n de género y la biologfa colaboran para ha- cernos fo que somos, Las expectativas de los adultos en cuanto a la conducta de Jas chicas y los chicos desempenan un papel importante en la configuracién de los circuitos cerebraless Wendy la podria ha- ber estropeado a propésito de su hija Samantha, si hubiera ce- dido a sus propias preconcepciones acerca de que las nifias son mas fragiles y menos aventureras que los chicos." Wendy me jo que la primera vez que Samantha trepé a ta escalera de gimnasia laberintica para bajar sola por el tobogan, inmedia~ tamente volvié la vista hacia Wendy para pedir permiso. Si hu- hiera notado desaprobaci6n o miedo en la expresi6n facial de su madre, probablemente se habria detenido, habria vuelto a bajar y hubiera pedido ayuda a su madre, como hacen el 90 % de las niifias pequeiias. Cuando el hijo de Wendy tenia esa edad, nunca se habria preocupado de observar la reaccin de su madre, ni le habria importado que Wendy desaprobara ese gesto de independencia, Samantha, obviamente, se sentia dis- puesta para hacer ese salto de «nifia mayor», de modo que 3s Wendly se las arreglé para sofocar el miedo y dar a su hija la apruhacion que necesitaha. Dice ella que desearia haber tenido camara para geabar el momento en que Samantha aterri 74 con un golpe en el trasero. Su cara se iluminé con una son- risa que expresaba orgullo y entusiasmo e, inmediatamente, corrié hacia su madre y le dio un gran abrazo, El primer principio de la organizacién del cerebro consiste en la suma de genes y hormonas, pero no podemos desatender el ulterior esculpido del cerebro que resulta de nuestras inte- racciones con otras personas y nuestro entorno.* El tono de vor, el contacto y las palabras de un progenitor o canguro ayu- dan a organizar el cerebro del nifio ¢ influyen en su versian de la realidad. Los cientificos siguen sin saber exacramente hasta qué pun= to puede reformarse el cerehro que nos dio la naturaleza. Va contra la naturaleza de la intuicién, pero algunos estudios mues- tran que los cerebros del hombre y la mujer tienen distinta sus- ceptibilidad genética a las influencias ambientales.*° En ambos casos, de todos modos, ya sabemos bastante para entender que deberia dejarse de lado el debate, basicamente mal planteado, de naturaleza contra educacién, puesto que el desarrollo de los ni fios esta inextricablemente compuesto de ambas.* EL CEREBRO MANDON Si eres progenitor de una nifia pequefia ya sabes de primera mano que no siempre es tan obediente y buena como la cultu- ra nos quiere hacer creer que deberia ser. Muchos padres han visto evaporarse sus expectativas cuando llega el momento en que su hija consigue lo que quiere. —Vale, pap, ahora las niftas van a comer y por eso hemos de cambiar sus vestidos —dijo Leila a su padre, Charles, que, décilmente, les cambié los vestidos por ropas de fiesta— 56 iPapd, no! —chill6 Leila—. jLos vestidos de fiesta no, los de comida, y las mufiecas no hablan asi, Ti tienes que decir lo gue te dije que dijeras. Ahora dilo bien. —Fsta bien, Leila, asi lo haré, Pero dime, zpor qué te gus- ta jugar con mufiecas conmigo en vez de con mama? —Porgue ti, papa, haces lo que yo te digo. Charles se quedé un poco desconcertado por esta respues- tay Cara y él at6niros por el descaro de Leila. Durante la fase juvenil no todo es calma, Las nifias peque- jas no exhiben usualmente agresividad en forma de juegos ru- dos y violentos; no luchan ni se golpean a la manera de los nifios. Por término medio, las nifias tienen mas aptitudes so- ciales, empatia e inteligencia emocional que los chicos. Pero no os engafiéis.»” Esto no significa que los cerebros de ellas no ten gan circuitos adecuados para lograr todo lo que se proponen ni que no puedan volverse unas ticanuelas con tal de conseguir sus propésitos. ¢Cudles son las metas que dicta el cerebro de una nifta pequefia? Establecer relaciones, crear comunicacién, organizar y orquestar un mundo de nia en cuyo centro se en- cuentre ella. En esto es donde se manifiesta la agresividad del cerebro femenino: protege lo que es importante para él, que siempre, inevitablemente, es la relacion, La agresividad, con odo, puede repeler a otros, lo que socavarfa los propésitos del cerebro femenino. De esta suerte, la nifia anda por la delgada linea que separa el hecho de estar segura de que se halla en el centro de su mundo de relaciones y el de arriesgar el rechazo de esas relaciones. 208 acordais de las gemelas que compartian el armario ro- pero? Cuando Ia una pedia a la otra que le prestase la camisa rosa a cambio de la verde, lo planteaba de tal modo que si la hermana se negaba, ella se consideraria desgraciada. En vez de coger la camisa, aquélla empleaba su mejor surtido de habili- dades—el lenguaje— para ohtener lo que queria. Ella contaba con que su hermana no queria ser considerada una egoista y, 7 iertamente, ésta le daba la camisa rasa. Aquélla obtenia lo jue queria, sin sacrificar la relacién, Esto constituye la agresi viclid en rosa, La agresividad implica que ambos sexos sobre- vivan, en pos de ese objetivo, ambos tienen citcuitos cerebra~ les." En las nifias es simplemente mas sutil, lo cual acaso sea un modo de retlejar sus circuitos cerebrales singulares.”” La opinuin social y cientifica sobre el buen compostamien- to congénito de las niflas es un escereotipo erroneo surgido del contraste con los chicos.® En comparacion, ellas resultan per- fumadas como rosas. Las mujeres no necesitan empujarse y, por tanto, parecen menos agresivas que los varones. Segiin to- dos los criterios, os hombres son, como promedio, veinte ve- ces mas agresivos que las mujeres, cosa que se confirma con una simple ojeada al sistema de prisiones.* Casi iba a dejar sin mencionar la agresividad en este libro, despues de haberme de- jado arrullar por los calidos circuitos cerebrales comunivativos y sociales de la mujer. Estaba a punto de dejarme engafiar por la aversién femenina al conflicto, inclindndome a pensar que Ja agresi6n no forma parte de nuestco esquema, Cara y Charles no sabian qué hacer 2 propésito del auto- ritarismo de Leila. No se limitaba a deciele a su padre c6mo ju- gar con las muriecas, Se ponia a chillar cuando su amiga Susie pineaba un payaso amarillo en ver del azul que ella habia or- denado, y Dios nos librara de que la conversacién no inclayera a Leila ala hora de cenac. Su cerebro femenino exigia partici- par en cualquier comunicacién o relacién que acaeciera en su presencia, Quedar excluida era mas de lo que sus circuitos in- fantiles podian soportar, Para su cerebro de la Edad de Piedra —y no lo neguemos, por dentro seguimos siendo gente de las cavernas— ser excluido significaba la muerte. Se lo expliqué a Cara y Charles y decidiecon esperar a que acabara esa fase en vez de intentar cambiar la conducta de Leila; con raz6n, por supuesto. No quise decirles a Cara y Charles que lo que les preocupa- 38 ba de Leila carecia de relevancia. Sus hormonas eran estables, se encontraban ent un punto bajo y su realidad era bastante se- rena. Cuando las hormonas vuelvan a conectarse y se acabe la pausa juvenil, Cara y Charles ya no tendran que habérselas con el cerebro mandén de Leila. El cerebro audaz, de ésta se saltard los limites. La inducir a ignorar a sus padres, encandi- lara una pareja, dejar la casa y convertirse en alguien diferen- te. La realidad de una adolescente se volver explosiva y se tensificarda todos los rasgos establecidos en el cerebro feme- nino durante la niftez: la comunicacién, la relacién social, el deseo de aprobacién y la capracion de indicios acerca de qué pensar o sentir. Tal es la época en que una muchacha se vuelve extremadamente comunicativa con sus amigas y forma unos grupos sociales muy bien entablados para sentirse segura y protegida.** Dentro de esta nueva realidad impulsada por el estrogeno, la agresividad también representa un papel impor- tante. El cerebro adolescente la hard sentirse poderosa, dotada siempre de razén y ciega ante las consecuencias. Sin tal impul- so nunca seria capar. de crecer, pero adaptarse a él no es facil, especialmente para la muchacha. Cuando empieza a experi mentar su «potencial femenino» completo —que incluye el sindrome premenstrual— la rivalidad sexual y el control de gcupos de chicas suelen convertir los cstados de su cerebro en una realidad un tanto endiablada. 59 bos EL CEREBRO DE LA ADOLESCENTE. Drama, drama, drama. Es lo que esta sucediendo en la vida de una adolescente y en el cerebro de una adolescente. «Mama, no puedo de ninguna manera iral colegio. Acabo de descubrit que le gusto a Brian, tengo un geano enorme y no hay manera de disimularlo, ;Dios miot {Como se te puede siquiera ocurrit que vaya?» «Los deberes? Ya te dije que no voy a volver a ha- cerlos hasta que me prometas que no me mandards al colegio. No puedo soportar vivir contigo ni un minuto mas.» «No, no he acahado de hablar con Eve, No han pasado dos horas y no voy a dejar el teléfono.» Esto es lo que te tocara, si tienes en casa la moderna versiGn del cerebro de una adolescente. Los afios de adolescencia son una época turbulenta. El ce- rebro de la adolescente esta creciendo rapidamente, reorgani: zando y podando los circuitos neuronales que dirigen el modo de pensar, sentir y actuat. Esti obsesionada con su aspecto.' Su cerebro esta desarrollando antiguas instrucciones sobre emo ser mujer. Durante la pubertad, toda la razén de ser biolégica de una muchacha es sentirse sexnalmente descable. Comienza a juzgarse en comparacién con sus iguales y con las imagenes que traen los medios de comunicacién de mujeres atractivas. Dicho estado cerebral esti creado por la oleada de nuevas hor- monas que se encuentran en el lugar principal del proyecto ge- nético de la mujer, Auraer la atencién del hombre es una forma recién deseu- bierta y apasionante de autoexpresién para las hijas adoles- 60 «cores de mi amiga Shelly y el estrogen de alto voleaje que corre por sus vias cerebrales alimenta su obsesi6n. Las hormonas ue afectan a su capacidad de respuesta al estrés social estén por las nubes, que es de donde sacan sus ideas estramboticas, {a eleccién de ropa y el porqué estan constantemente mirindo- se en el espejo. Estan interesadas, casi exclusivamente, en su aspecto y, sobre todo, en averiguar si los chicos que pueblan sus mundos reales y fantasticos las encuentran atractivas. Gra~ cias a Dios, dice Shelly, tienen tres cuartos de bafio en su casa, porque las chicas se pasan horas delante del espejo, inspeccio- nando los poros, arreglindase las cejas, deseando que se encojan los granitos que ven, que sus pechos se agranden y sus cinturas se estrechen, todo para atraer a los chicos. Probablemence, las muchachas estarian dedicadas a una u otra version de las mis- mas actividades tuvieran o no a mano los medios para influir en su auroimagen. Las hormonas impulsarian sus cerebros pata desarrollar estas inclinaciones, aunque ellas no vieran ac~ trices ni modelos delgadas en la cubierta de todas las revistas. Se obsesionarian por lo que los muchachos pensaran de su malo © buen aspecto, porque las hormonas crean en sus cere- bros la realidad de que lo més importante en la vida es ser atractivas para los chicos, Sus cerebros trabajan duramente para renovar el cableado; esto ocurre porque los conflictos aumentaran y se haran mas intensos a medida que las adolescentes intensifiquen su lucha por la independencia y la identidad.* ¢Quiénes son ellas, en todo caso? Estan desarrollando las partes de si mismas que nas las convierten en mujeres: su lucha por la comunicacion, por formar lazos sociales y por enidar de quienes tienen alre- dedor: Si los padres entienden los cambios bioldgicos que su- ceden en los circuitos cerebrales de la adolescente, pueden apoyar la autoestima y el bienestar de sus hijas durante esos afios turbulentos. 6r | QWALGAK SOBRE LAS OLAS DEL ESTROGENO-PROGESTERONA Jy wemnady la etapa engafosa de la travesia de la nifez. Los padres pasan mis tarde a andar pisando huevos en torno de tna criatuca caprichosa, temperamental y recalcitranee. Todo este drama se debe a que el intervalo de infancia y de la puber- tad ha terminado: la glindula pituitaria de la hija salta a la vida cuando Ios frenos quimicos se sueltan en sus células hipotalé- micas inteinsecamente propulsoras, que se habian mantenido reprimidas desde el momento en que dieron los primeros pasos. Esta liberaci6n celular dispara el sistema hipotalamico-pituita- rio-ovérico para que entre en accién. Sera la primera vez desde la pubertad infantil quel cerebro de la hija estara invadido por niveles elevados de estrdgeno. De hecho, sera Ja primera vez que su cerebro experimentard irrupeiones de estrogeno-proges- terona, que acuden en repetidas ondas mensutales desde sus ovarios.* Estas oleadas variaran dia a dia y semana a semana. LAS ONDAS DE ESTROGENO-PROGESTERONA _. ort CP eetyasrit LO EE we Perec i |.a creciente marea de estrogeno y progesterona empieza a ali- mentar a muchos eitcuitos del cerebro de la adolescente que quedaron instalados en la vida fetal. Estos nuevos oleajes ha~ con que todos los circuitos especificamente femeninas de su ce- rebro se hagan mas sensibles a los matices emocionales, tales como la aprobacién y desaprobaci6n, la aceptacién y el recha- zo. Y cuando su cuerpo florece, ella no sabe como interpretar la atenci6n sexual recién descubierta: zaquellas miradas son de aprobacién o de desaprobacién? :Sus pechos son como deben sef o estén mal formados? Algunos dias la confianza en s{ mis ma es absoluta; otros pende de un hilo precario. De nina era més capaz que un chico de entender el amplio espectco de tono emocignal en la voz de otra persona. En la etapa actual esta di- ferencia es aun mayor.’ El filtro a través del cual ella capta la reaccion (feedback) depende del punto del ciclo donde se halle; algunos dias el feedback refyrzara la confianza en si misma; otros dias la destcuied, Un dia se le puede decir que lleva los te- janos un poco cortos y no hard caso, pero si la coges en el dia malo de su ciclo, lo que interpretard es que le estis lamando golfa o diciéndole que esté demasiado gorda para llevar esos tejanos. Aunque no digas tal cosa ni sea ésa tu intencién, ast es como interpreta su cerebro tu comentario. Sabemos que muchas partes del cerebro femenino —que incluye una sede importante de la memoria y el aprendizaje (hipocampo), el centro principal de control de los arganos del cuerpo (hipotalamo) y el centro de gobierno de las emociones (la amigdala}— estan particularmente afectados por este nne- vo combustible de estrégeno y progesterona.” El mismo com- bustible agudiza el pensamiento critico y afina la capacidad de respuesta emocional, Estos circuitos verebrales potenciados se estabilizardn en su forma adulta al final de la pubertad yal co- mienzo de la etapa adulta.' Al mismo tiempo sabemos que los flujos de estrogeno y progesterona hacen que el cerebro feme- nino adolescente, especialmente en el hipocampo, experimen- 63 ter) cambios semanales. en la sensibilidad ante el estrés, que suutiiiarin hasta que ka mujer supere la menopausia.? Investigadores del Pittsburgh Psychobialogic Studies Center estintiaran a jovenes normales de entre sicte y dieciséis afios du- ante su paso por la pubertad y midieron su respuesta al estrés y sus niveles diatios de cortisol." Las muchachas mostraron res- /puestas mas intensas ante el estrés, mientras las de los chicos se reducfan. Una vez que han entrado en la pubertad, los cuerpos y los cerebros femeninos reaccionan de modo diferente que los masculinos ante el estrés.”" El estrégeno y la progesterona fluc- tuantes en el cerebro son la causa de esa capacidad de respues- ta diferente ante el estrés en el hipocampo de las mujeres."* Los varones y las mujeres se muestran reactivos ante diferentes cla- ses de estrés. Estas empiezan a reaccionar mais ante el estrés de las relaciones y los muchachos, ante los desatios a su autori- dad. Cualquier conflicto en las relaciones hace estallar el siste- ma de estrés de una adolescente. La adolescente necesita gus- tar y rclacionarse socialmente; un chico adolescente necesita ser respetado y ocupar un lugar elevado en la jerarquia mas- culina. Los circuitos cerebrales de fa muchacha estén dispuestos y alimentados por el estrégena de forma que responda al estrés con actividades de tutela y la creacién de redes sociales pro- tectoras.”” Aborrece los conilictos de relaciones."* El rechazo social dispara en grado sumo la respuesta de su cerebro al es- tés."* La maxea alta y baja del estrogeno durante el ciclo menstrual cambia su sensibilidad ante el estrés psicolégico y social de una semana a otra."* Durante las dos primeras sema- tas del ciclo, cuando el estrogeno es elevado, la muchacha esta mas inclinada a sentirse socialmente interesada y relajada en el trato con los demas, En las dos dltimas semanas del ciclo, cuando la progesterona es elevada y el estrégeno ha bajado, es mas probable que reaccione con irritabilidad creciente, y querra que la dejen tranquila.”” El estrégeno y la progesterona replan- 64 jean todos los meses la respuesta del cerebro al estrés. La con- hanza de una muchacha en si misma puede ser alta durante tuna semana y pender de un hilo en la siguiente. Durante cl intervalo de la primera infancia, cuando los ni- vyeles de estrdgeno son estables y bajos, el sistema de estrés de uaa chica esta mas tranquilo y es més constante. Una vez que los niveles de estrageno y progesterona aumentan en la puber- tad, su receptividad al estrés y al dolor empieza a crecer y se catacteriza por nuevas Feacciones del cerebro al cortisol, la hotmona del estrés."* La joven se estresa facilmente, esta tensa y empieza a pensar en maneras de relajarse. Asi PUES, {COMO CALMARLA? Fstaba yo dando una clase a jévenes de quince afios acerca de las diferencias cerebrales entre varones y mujeres. Pedi a unos y otras que me plancearan algunas preguntas que hubieran de~ seado siempre hacerse entre si. Los muchachos preguntaron: «gPor qué van juntas las chicas al bao?» Suponian que la contestacién implicaria algun elemento sexual, pero las mu- chachas respondieron: «Es el dinico lugar privado de la escue- {a donde podemos hablar», Iniil decir que los muchachos no pueden nj imaginar decirle a otro: «Qué, gquieres que vaya- mos juntos al baiio?». Esta escena reproduce una diferencia cerebral preeminente entre varones y mujeres. Como vimos en el capitulo 1, los cir- cvitos de relaci6n social y verbal son, por naturaleza, mas vi- gorosos en el cerebro tipico femenino que en el masculino. Durante los aflos de Ia adolescencia Ia oleada de estrogeno en los cerebros de las muchachas ird activando la oxitocina y los circuitos cerebrales que son sexualmente especificos de la mu jer, sobre todo los correspondientes al habla, el flirteo y los tratos sociale: as de ensefianza media que pasan el 65 rato en el bafo estin cimentando sus relaciones mas impor- tantes: las que tienen €on las otras chicas. Muchas mujeres encuentran alivio biolégico en compaiifa de otra; el lenguaje es el pegamento que conecta a las mujeres entre si. No es de sorprender, pues, que algunas areas verbales del cerebro sean mayores en las mujeres que en los hombres ni que éstas, en general, hablen mucho més que ellos. Las cifcas cambian pero, como promedio, las muchachas. pronuncian dos o tres veces mas palabras al dia que los chicos. Ya sabemos que las nifias hablan antes y que a los veince meses tienen en su vocabulario el doble o el triple de palabras que los nifios.*° Es- tos, al final, se igualan en vocabulario pero no en velocidad, Las chicas hablan mas deprisa, sobre todo cuando se hallan en un ambiente social. A los hombres no les ha hecho siempre gracia este perfil verbal. En la Norteamérica colonial, las muje- res eran puestas en la picota con pinzas de madera en Ia lengua ‘9 se las somctia al suplicio de avarlas a una silla que sumergian en tios o lagunas, casi hasta ahogarlas —castigos que no se im- ponian nunca a los hombres— por el delito de «hablar dema- siado». Incluso entre nuestros parientes primates hay una gran diferencia en la comunicacién vocal entre machos y hembra. Las monas Rhesus, por ejemplo, aprenden a vocalizar mucho antes que los machos y usan cada uno de los diecisiete tonos vyocales de su especie durante todo e! dia y siempre pata comu- nicarse entre si, En cambio, los monos Rhesus machos apren den slo de tres a seis tonos y, en cuanto son adultos, dejan pa- sar dias y hasta semanas sin yocalizarlos en absoluto."* Os suena familiar? Y epor qué van las chicas al baiio para hablar? zPor qué pasan tanto tiempo al teléfono con Ia puerta cerrada? Es que estan intercambiando secretos y cotilleos para crear lazos de amistad e intimidad con sus pares, formande bandas muy uni- das con reglas secretas. Hablar, decirse secretos y catilleos, se convierte en la actividad favorita de las chicas, en sus instru- 66 mentos de navegacion y en alivio de los altibajos y el estrés de la vida. La madre de Shana se quejaba de que no podia logear que su hija de quince afios se concentrase en el trabajo, ni siquiera en la conversacién acerca de la escuela, Tal cosa la podia leer yoen la cara de Shana, Ya ni se hablaba de que se quedara en la mesa durante toda la cena. La muchacha ponia cara de dro- gada mientras estaba sentada en mi sala de espera, sin dejar de estar pendiente del préximo mensaje de texto que le enviaria su amiga Parker, Las notas de Shana no habian sido brillantes y se estaba convirtiendo en algo asi como en un problema de orden en la escuela; por tanto, le prohibieron encontrarse con su amiga, Su madre, Lauren, le habia negado también el uso del movil y del ordenador, pero la reaccion de Shana al verse apar- tada de sus amigas fue tan extremada —chill6, dio portazos y empezé a destrozar su habitacién— que Lauren cedié y le per- miti yeinre minutos diarios de méyil para establecer contac- tos, Sin embargo, como no podia hablar en privado, Shana re~ currid a los mensajes de texto. Existe una razén bialégica para esta conducta, Al estable- cer contacto por medio de la charla se activan los centros del placer en un cerebro femenino.”* Todavia se activan mas estos centeos al compartir seeretos que tengan implicaciones roman ticas y scxuales. No estamos hablando de una reducida canti- dad de placer. Ese placer es enorme, es un grandioso flujo de dopamina y oxitocina que constituye el mayor y mas volumi- noso deleite neurologic que se puede obtener, aparte de un orgasmo. La dopamina cs una sustancia neuroquimica que es- tinula la motivacién y los circuitos del placer en el cerebro, En la pubertad, el estrégeno aumenta la produccion de dopamina y oxitocina en las muchachas."* La oxitocina es una neurohor- mona gue dispara la intimidad y es disparada por ésta."* Cuando el estrdgeno se eleva, el cerebro de una adolescente es impulsado a fabricar todavia mas oxitocina y reforzar sus la 4 208 sociales.** A mitad del ciclo, durante la produccién culmi- nnante de estrogeno, el nivel de dopamina y oxitocina de la chi- a esta también, probablemente, en su maximo nivel. No sélo esta en la cumbre su cascada de palabras sino su avidez de in- timidad.”” La intimidad hihera mas oxitocina, que refuerza el deseo de conectarse y, al hacerlo, conlleva Ia sensacién de pla- cer y bienescar, ‘Tanto la producei6n de la oxitocina como la de la dopami- na estan estimuladas por el estrdgeno ovarico al comienzo de la pubertad y durante el resto de la vida fértil de una mujer, Esto significa que las adolescentes obtienen incluso mas placer al principio de sus cantactos y lazos —jugando con el cabello de {a otra, cotilleando y yendo de compeas juntas— del que log ban antes de la pubertad.”* Este es el mismo influjo de dopami- na que los adiictos a 1a cocaina o la heroina obtienen cuando se drogan. La combinacién de la dopamina y la oxitocina forma Ja base biolégica de este impulso en pos de la intimidad, con su efecto reductor del estrés. Si tu hija adolescente esta siempre ha- blando por teléfono 0 mandando mensajes a sus amigos, es cosa de muchachas y le ayuda a atravesar cambios sociales es- tresantes. Pero no debes permicir que sus impulsos dicten ta vida familie, A Lauren le costé meses de negociaciones conse- guir que Shana estuviesc sentada durante toda la cena de la fa- milia sin mandar mensajes al mundo entero. Dado que el cere- bro de una adolescente se siente tan recompensado por la comunicacion, es un habito dificil de reprimir. LOS CHICOS SERAN STEMPRE CHICOS Ya sabemos que los niveles de estrogeno de las muchachas au- mentan en la pubertad y disparan los interruptores de sus ce- rebros para hablar més, interactuar més con sus pares, pensar mas en los chicos, euidar mas el aspecto, ponerse mas tensas y 68 emotivas. Estén impulsadas por el anhelo de relacionarse con otras chicas y otros chicos. Su aflujo de dopamina y oxitocina, que las hace hablar y comunicarse, las mantiene motivadas para buscar esos lazos fntimos. Lo que no saben es que ésta es su realidad specifica por ser muchachas, La mayoria de los chicos no comparte este deseo intenso de comunicaci6n verbal y por eso los intentos de intimidad verbal con sus coetineos varones pueden ser decepeionantes. Las chicas que esperan que sus amigos charlen con ellas a la manera que lo hacen sus amigas, tropezardn con una gran sorpresa. Las conversaciones telefnicas pueden mostrar penosos intervalos mientras ella espera que él diga algo, A menudo, lo mas que la muchacha puede esperar es que sea un oyente acento, Quiza no se dé cuenta de que su amigo, simplemente, esti aburrido y desea volver a su videojuego. Esta diferencia puede ser también el meollo de la principal decepcién que las mujeres siencen durante toda su vida con sus parejas: al marido no le gusta el trato social y no ansia largas conversaciones, pero no es culpa suya. En la adolescencia, sus niveles de testosterona empiezan a salirse de los graficos y él adesaparece en el seno de la adolescencia», fase usada por una psicéloga amiga mia para contar que su hijo quinceafiero ya no quiere conversar con ella, se refugia con sus compafieros —en persona o con juegos por cable— y se crispa visiblemen- te ante la idea de una cena o una salida familiar. Mas que nada quiere que le dejen tranquilo en su habitacion. {Por qué muchachos antes comunicativos se vuelven tan tacitumos y monosilabicos que lindan con el aurismo cuando entran en la adolescencia? Las aportaciones testiculares de tes tosterona inundan los cerebros de los chicos.” Ya hemos ex- puesto gue la testosterona hace disminuir la conversacién asi como el interés por el trato social, excepto cuando implica de- Portes o segnimiento sexual.° De hecho, este seguiimiento y las partes del cuerpo se convierten en verdaderas obsesiones. 69 Cuando daba clase a jévenes de quince afios y legaba el momento en que las chicas hicieran preguntas a los chicos, ellas querian saber lo siguiente; « zPreferis a las chicas que tie- nen un poco de pelo o mucho pelo?». Pensé que se referfan a peinados, a optar entre el cabello largo corto, Pero no tardé en darme cuenta de que se referian a la preferencia de los chi- cos por un vello piibico abundante 0 eseaso. Los muchachos afirmaron cotundamente: «Nada de vello en absoluto». No nos andemos, pues, con rodeos. Los jévenes adolescentes estiin a menudo total y decididamente consumidos por fantasias se- xuales, partes del cuerpo de las muchachas y la necesidad de masturbarse. Su resistencia a hablar con Jos adultos surge de la idea de que por arte de birlibirloque los mayores leern entre lineas y adivinarén en sus miradas que el rema del sexo les ha dominado pensamicnto, cuerpo y alma, Un muchacho adolescente se siente aislado y avergonzado por sus pensamientos. Hasta que sus compinches empiezan a bromear y comentar detalles de los cuerpos de las chicas, cree que ¢s el tinico abrasado por fantasias sexuales tan intensas y vive con el constante temor de que alguien se data cuenta de unas erecciones que no parece poder controlar. El frenesi com- pulsivo de la masturbaci6n le domina muchas veces al dia. Vive con el temor de ser «descubierto>. Es reacio a la intimi- dad verbal con las chicas, aunque suefia con otra intimidad con ellas dia si dia no. Durante algunos aftos de la adolescen- cia, el cerebro de la chica y el del chico tienen prioridades hon- damente diferentes cuando se da el caso de que estén juntos, TEMOR AL CONFLICTO Los estudios indican que las muchachas estén motivadas —en el nivel molecular y neurolégico— para remediar e incluso evi- tar el conflict social. El cerebro femenino tiene por finalidad 7° ‘nantener la relacién a toda costa. Esto puede ser especialmen- tw efectivo en el cerebro de la adolescente.** Recuerdo cuando Elana, Ja hija mayor adolescente de mi samiga Shelley, trasnochaba casi toda la semana con su mejor «amiga, Phyllis, y, si no lo hacia, hablaban por celéfono hasta que tenfan que irse a Ia cama. Plancaban sus atavios, hablaban de romances con muchachos y seguian juntas la televisién con tuda del teléfono. Cierto dia Phyllis empez6 a hablar mal de una muchacha poco querida de la clase con quien Elana habia trabado una intima amistad en la escuela primaria. Su maldad incomods y enfadé a Elana pero, apenas pens6 en enfrentarse a Phyllis, su mente y su cuerpo fueron asaltados por una olea- da de angustia. Se le ocurrié que si le echaba en cara a Phyllis ni siquiera una sombra de critica, la discusién podria significar el final de la amistad. En vez de arriesgarse a perder su amis- tad con Phyllis, Elana decidié no decir nada. Este es un disco que suena en el cerebro de toda mujer ante la idea de cualquier conflicto, incluso de un pequeito desacuer- do, El cerebro femenino reacciona con una alarma mucho mas negativa ante el conflicto y el estrés de las relaciones que el ce rebro masculino.** Los hombres gozan a menudo con el con- flicto y la competicién interpersonales, incluso alardean de ellos.” En las mujeres el conflicto mover probablemente una cascada de reacciones hormonales negativas creando. senti- mientos de estrés, alteracién y temor. El mero pensamiento de que puede haber un conflicto ser leido por el cerebro femeni- no como una amenaza a la relacién y traera consigo la preocu- pacién de que la siguiente charla con su amiga sera la ima? Cuando una relacién esta amenazada perdida, caen en picado algunas dle las sustancias neuroquimicas del cerebro fe- menino —como la serotonina, la dopamina y la oxitocina (la hormona de las relaciones)— y pasa a dominar le hormona del estrés, el cortisol." La mujer empieza a sentirse angustiada, aislada y temerosa de verse rechazada y aislada. Pronto em- a pieza a buscar cualquier relacién en demanda de la beneficio~ sa droga de la intimidad, la oxitocina. Experimenta sensacién de proximidad cuando flaye la oxitocina, potenciada por el contacto social pero, en el momento en que el contacto social desaparece y Ia oxitocina toca fondo, sufre una perturbacion emotional, ‘Yan pronto como una mujer ve heridos sus sentimientos, el desequilibrio hormonal desencadena la temible fantasia de que la relacidn est acabada. Por esa razon, Flana decidié dejar pa- sar el comentario malicioso de Phyllis sobre su antigua amiga, para no arriesgarse a un choque que pondefa fin a la amistad. Tal es la desazonante realidad que se plasma en el cerebro fe- menino, Por eso la ruptura de una amistad o la simple idea del aislamiento social resulta tan angustiosa, especialmente entce las adolescentes. Muchos circuitos cerebrales estan sintoniza- dos para registrar la proximidad, y cuando resulta amenazada el cerebro hace sonar ruidosamente la alarma del abandono. Robert Josephs, de la Universidad de Texas, ha concluido que la autoestima de los hombres deriva mayormente de su capa~ cidad para mantenetse independientes de los demas, mientras que la autoestima de las mujeres se sustenta, en parte, en su ca- pacidad para conservar relaciones afectuosas con el projimno.** Como resultado, acaso pueda ser la principal causa de estrés en el cerebro de la mujer o de la joven el temor a perder rela- ciones de afecto y la carencia de apoyo vital y social que la pér- dida causaria, Una ocasion creciente de estrés y angustia en la pubertad de una muchacha puede estar directamente relacionada con la formacién de grupos y clubes.” De hecho, la formacién de grupos puede ser efecto de su cespuesta ante el estrés. Hasta hace poco se creia que todos los seres humanos reaccionaban ante el estrés con arreglo a la conducta de «combate 0 fuga» descrita por W. B. Cannon en 1932. Segiin esta teorfa, una persona sometida a estrés 0 a una amenaza atacard ala fuente 7 le dicha amenaza si existe una posibilidad razonable de ven- cet; de lo contrario, el individao escapars de la situacién amena- vadora. De todos modes, la conducta tipo «combate o fuga puede no ser caracteristica de todos los humanos. La profesora de psicologfa de la Universidad de California, en Los Angeles, Shelley Taylor, arguye que ésta es con mayor probabilidad la respuesta «masculina» a la amenaza y al estrés.”” Ambos sexos, sin duda, experimentan un intenso aflujo de sustancias neuroguimicas y hormonas cuando se encuentran sometidos a un estrés agudos sustancias que los preparan para hacer frente a las demandas de una amenaza inminente.* Este aflujo puede hacer que los varones salten a la accién; sus mo- dos de agresién son mas directos que los femeninos. Pero el combate puede no haber estado tan adaptado evolutivamente para las hembras como fue para los machos, porque las hem- bras tienen menos posibilidad de derrotar a los machos, mas corpulentos. Incluso si estuvieran igualados en fuerza con sus oponentes, entrar en combate podria significar que un pequefio indefenso quedase abandonado y fuese vulnerable. En el cere bro femenino el ciccuito propio de la agresién esta mas intima- mente ligado a las funciones cognitivas, emocionales y verhales de lo que lo esta el casril varonil de la agresi6n, que se halla mas conectado con las areas cerebrales de la accién fisica." En lo concerniente a 1a fuga, las hembras son menos aptas, en general, para escapar cuando estan embarazadas, erian 0 cuidan de un nifio vulnerable. La investigacién ha establecida que lay hembras de los mamniferos, sometidas a estrés, raras ve- ces abandonan a sus crias una vez que han formado lazos ma: ternales.** Como resultado, las hembras parecen disponer de algunas reacciones ante el estrés, ademés del «combate o fuga, aque les permiten protegerse a si mismas y a las erias dependien- tes de ellas. Una de estas reacciones puede ser la de confiar en. los lazos sociales. Las hembras de un grupo social fijo estan mis inclinadas a acndir a la ayuda reciproca en situaciones de n amenaza o estrés, Las hembras pueden avisarse mutuamente dentro del grupo anticipando el conilicto, lo cual les permite alejarse del peligro potencial y continuar cuidando sin peligro a las crfas dependientes. Esta norma de conducta se denomina «cuida y busca amistades» y puede constituir una estrategia particularmente femenina. Cuidar implica actividades de rutela que fomentan la seguridad y reducen la desgracia para la hem- bra y su eria, Hacer amistades es la creacién y conservacién de redes sociales que puedan ayudar en este proceso." Recuérdese que nuestro moderna cerebro femenino con- serva los circuitos antiguos de nuestras antepasadas mas exi tosas. Al principio de la evolucién de los mamiferos, las hem- bras pudieron muy bien haber formado redes sociales de ayuda cuando eran amenazadas por los machos, segiin indican estudios sobre algunos primates no humanos. En ciertas espe- cies de monos, por ejemplo, si un macho es desmedidamente agresivo con una hembra, las demas integrantes del grupo acu- dirdn a hacerle frente, se plantaran hombro con hombro y lo ahuyentardn a fuerza de chillidos amenazadores. Estas redes de las hembras proporcionan también otros tipos de protec- cién y apoyo, Muchas especies de hembras de primates velan y cuidan las crias de otras, comparten informacion acerca de dénde encontrar alimentos y crean normas de conducta mater- nal para que aprendan las hembras mas jovenes.”® La antropé- loga de la Universidad de California de Los Angeles, Joan Silk, encontré un vinculo directo entre el grado de conexién social de los babuinos hembras y su éxito en Ia reproduccién. En su estudio, realizado a lo largo de dieciséis aris, demostré que las madres mas conectadas socialmente tenian mayor ntimero de cachorros supervivientes y mayor éxito en la transmision de sus genes.** Las adolescentes empiezan a crear y practicar estas rela- ciones de amistad durante sus charlas intimas en los bafios de Ja escuela. Biolégicamente estan aleanzando la fertilidad 6pti- 74 ina. Los cerebros de la Edad de Piedra que hay en ellas estén inundados de sustancias neuroquimicas que les piden se rela- cionen con otras mujeres para poder ayudarlas a proteger a la prole, Su cerebro primitivo les ests diciendo: «Cancelad este vineulo y tanto vasotras como yuestra descendencia estaréi perdidas». Es un mensaje convincente, No es sorprendence que las muchachas consideren insoportable la sensacién de quedar excluidas. FL CEREBRO MARCHA AL. COMPAS DEI TAMBOR DEL ESTROGENO. Cuando Shana tenia diez afios, a Lauren le resultaba mas difi- «il despertarla paca que fuera a la escuela, Los fines de semana Shana empez6 a dormir hasta el mediodia, Lauren estaba se- gura de que esa pauta de sueiio reflejaba las malas costumbres de Shana: esperaba hasta iiltimo momento para acabar traba- jos imporcantes y le gustaba quedarse hasta tarde a mirar la television. Shana empezaba a sentirse deprimida porque su mama no paraba de llamarla gandula, pero no podia com- prender por qué; estaba cansada y queria dormir, eso era todo, Madre e hija estaban enzarzadas en permanente lucha cuando las vila primera vez. En realidad, las células del suefio del cerebro de Shana ha- bian quedado ecestructuradas por oleadas ovaticas de estrége- no, El estrégeno afecta practicamente todo lo que experimen- ta una adolescente, incluyendo la sensibilidad a la luz y el ciclo dia-noche. Los receptores de estrégeno se activan en las céla- Jas del cerebro que actian en el nicleo supraquiasmatico como un reloj que tuviera veinticuatro horas.*” Estos racimos de células orquestan los ritmos corporales diarios, mensuales y anuales, como los de las hormonas, la temperatura del cuerpo, el sueiio y el humor. El estrégeno influencia directamente in- cluso las células cerebrales que controlan la respiracion.* 7s Pone en marcha el ciclo anicamente femenino del sueno, asi como la hormona del crecimiento. Llegada la pubertad, el es- trogeno marca el ritmo de todo el cerebro fertenino. Los cere- bros masculino y femenino acaban marchando segitn el batic de tambores diferentes. En las nifias de ocho 0 diez alos —y en los nifios uno 0 ms afios después—, el reloj del cerebro empieza a cambiar las pautas del suefio: se acuestan mas tarde, se despieztan mas tar- de y, en suma, duermen mas.” Cierto estudio mostré que a los nieve aftos los cerebros de las nifias y Jos niftos tienen exacta- mente las mismas ondas cerebrales durante cl suefio. A los doce aos las chicas experimentan un viraje del 37 % en sus ondas cerebrales durante el suefio, comparadas con las de Los chicos. Los cientificos llegaron a la conclusion de que los cere- bros de las muchachas maduran mas aprisa. La reduccién de las sinapsis extra en los cerebros de las adolescentes comienza antes que en los muchachos, haciendo madurar mas rpida- mente todos sus citcuitos cerehrales.” El cerebro. femenino, por término medio, madura dos o tres aftos antes que el mas- culino. Una caracteristica comin se desarrolla en los cerebros de los muchachos aftos mas tarde, pero a los catorce afios su fase de suefio se adelanta hasta una hora mas que la de las jo- yenes, Ese solo hecho indica e| comienzo de la falta de sincro- fa con el sexo opuesto, La tendencia femenina a acostarse y levantarse un poco antes que los hombres constituye una dife- rencia que durari hasta después de la menopausia.* Via Shana y a su madre muchas veces a lo largo de los ajios. Las cosas empezaron a ser cada vex més conflictivas a medida que Shana fue adentréndose en el nuevo ritmo que el estrogeno establecia en su cerebro. Era el dia vigesimosexto de su ciclo y no es que Shana se limitase a gritar; es que pegaba alaridos. «Voy a ir mafianaa la playa y no puedes hacer nada para impedirlo, Prueba a detenerme.» —No, Shana —respondié Lauren—, no vas a ir con ese 76 grupo de chicos. Ya te dije que no me gusta que malgasten tan- ro dinero y estoy casi segura de que estin metidos en droga. —No sabes lo que dices. Eres una vieja estipida, que no sabe lo que es vivir. Eres fea, pesada, una Dota Perfecta, No sa- brrias lo que es bueno, aunque te lo plantaran delante, No pue- des sufrir que sea mas lista que ti ni mas divertida que ti y lo Sinico que quieres es tenerme reprimida. jEres una jodida idiotat Lauren perdié los estribos, Por vez primera en la vida le dio un bofeton a su hija. El ciclo mas notorio controlado por el estrogeno es el ciclo menstrual. El primer dia que una joven tiene el periodo puede set enférico y sorprendente. Es un’ momento para celebrar no en el sentido hippy de una nueva época, sino porque cada mes el ciclo menstrual refresca y recarga ciertas partes del cerebro de una muchacha. El esteégeno actiia como fertilizante sobre las células, excitando el cerebro a Ja vez que hace que la chica esté socialmente mas calmada durance las primeras dos sema- nas, Durante esas semanas (la fase del estrogeno) s ctemento del 25 % de las conexiones en el hipocampo y ello hace que el cerebro se muestre un poco més agudo y funcione un poco mejor Una se siente mis liicida, recuerda més cosas y piensa con més rapidez y agilidad.* Mas tarde, al sobrevenir |a ovulaci6n alrededor del dia decimocuarto, la progesterona empieza a salir de los ovarios y a contrarrestar la fertilizacin por estrégeno, actuando ms bien como un herbicida sobre las nuevas conexiones del hipocampo. Durante las ltimas dos se- manas del ciclo la progesterona hace que el cerebro al princi- pio se sede y geadualmente se torne mas irritable, menos cen~ trado y algo més lento. Esa puede ser una de las razones principales del cambio en la sensibilidad respecto del estrés durante la segunda mitad del ciclo mensteual. Las conexiones extra creadas durante las semanas en que el estrogeno esta en alza son contrarrestadas por la progesterona en las dos sema- nas ulteriores.” da un in- 7 En los dltimos dias del ciclo menstrual, cuando cesa la pro gestorona, el efecto tranquilizante desaparece de sitbito, dejan- do al cerebro momentineamente alterado, estresado e irrita~ ble. En este punto se hallaba Shana cuando le grité a su madre. Muchas mujeres dicen que Horan més fécilmente y se sienten més a menudo pachuchas, estresadas, agresivas, nega~ tivas, bostiles e incluso desesperadas y deprimidas en el mo- mento anterior al comienzo de sus periodos.’" En mi clinica los Hamamos los dias del sllanto por los anuncios televisivos de comida para perros», porque incluso cosas tontas y sentimen- tales pueden desencadenar una reaccion lacrimosa en ese cor- to lapso. Al principio, este cambio hrusco de humor coge por sorpresa a muchachas como Shana. Las adolescentes creen que todo lo que necesitan saber acerca del ciclo menstrual es acor- ddarse de su Tampax y tomar Advil o Aleve contra las molestias menstruales, el dia que empieza el flujo de sangre, A algunas les cucsta asimilar la idea de que incluso cuando no sangran pueden registrarse efectos cerebrales de las hormonas del ciclo. Alllegar a la edad adulta, saben cémo componérsclas. Muchas imujeres saben que, en las semanas tercera y cuarta, los impul- 808 furiosos estan comprendidos en la norma de los dos dias, Aguardan dos dias y analizan si quieren seguir actuando re- nigndolos en cuenta, Le llevé algunos pocos dias a Shana darse cuenta de que tno deberia haber hablado a su madre en la forma en que lo hizo. ¥ a medida que la progesterona fue bajando en su ciclo y volvid a subir et estrégeno, sn irritabilidad cmpezd a desva~ necerse. En el hipocampo le rebrotaron una vez mas las cone- xiones y sus resortes cerebrales se lubrificaron y trabajaron a plena capacidad. No tardé en sorprender a todo el mundo con sus agudezas y sus observaciones ingeniosas, que le causaron algiin que otro contratiempo, porque los muchachos no podi- ama veces estar a su altura y las chicas se las veian magras para seguirla. El desarrollo cerebral de la mujer puede fluctuar con 7 Jos cambios hormonales del ciclo menstrual. Una de las partes del cerebro mas sensible al esteégeno —el hipocampo— cons- ‘tuye una estaci6n repetidora importante de transmisién en el procesado verbal de los recuerdos. fsa puede ser una razon bioldgica que explica el aumento de la actividad verbal de las mujeres durante la semana alta del estrogeno —la segunda— dentro del ciclo. A yeces bromeo con mis alumnas sobre si no deberian presentarse a los exdmenes orales el duodécimo dia de sus ciclos, cuando estan en la cumbre de su rendimiento verbal, Lo mismo deberfa valer para las adolescentes y las pat- ticipantes en el Scholastic Aptitude ‘Test (SAT), asf como para Jas esposas que quieren ganar una discusién al marido. POR QUE SE ALBOROTA FL CEREBRO DE LA ADOLESCENTE Pensémoslo. Tu cerebro se ha mostrado bastante estable. Has tenido un flujo constante —o falta de él— de hormonas du- rante toda tn vida. Ciesto dia tomas el t con mami, en la jor- nada siguiente la llamas estpida, y, en calidad de muchacha adolescente, lo que menos quieres es crear contlictos. Acos- tumbrabas a considerarte una muchacha agradable y, de re- pente, parece que ya no te pudieras fiar de tm personalidad. Todo lo que creias saber de ti misma ha quedado sabitamence desmenrido. Esto constituye una enorme brecha en la autoesti- ma de una chica pero, en realidad, se trata de una reaccion quimica bastante simple, incluso en una mujer adulta, Es dis- tinto saber o.no saber lo que esta pasando. Para algunas mujeres la causa del problema es la retizada del escrogeno y la progesterona en el cerebro, que se registra en la cuarta semana del cielo, Las hormonas se extinguen precipita- damente y cl cerebro empieza a reclamar sus efectos tranquili- zantes. Sino los obtiene, se vuelve irritable, tanto que su altera- ccidn muestra el mismo espectro de desarreglo que en un ataque 79 de apoplejta.” Es cierto que, sin duda, ocurre en un pequeiio porcentaje de mujeres, pero no tiene ninguna gracia. El estrés y la reactividad emocional aumentan en los pocos dias anteriores al comienzo del flujo de sangre.** En el National Institute of Mental Health, de Bethesda, Maryland, David Rubinow y sus colegas han estado estudiando los cambios de talante menstrua- les, Han encontrado pruebas directas de que las fluctuaciones de las hormonas durante el ciclo menstrual afectan la excitabilidad del circuito cerebral tal como lo mide el refleja sorpresa, que muchos de nosotros consideramos como siibito y ademas rela- Gionado con la respuesta al estrés. Esto ayuda a explicar por qué as mujeres se sienten siempre ms irritables durante las semanas de maximo retroceso de las hormonas.** Aun cuando el 80 % de las mujeres resultan silo ligeramen- te afectadas por los cambios hormonales mensuales, cl 10 % dice que se pone extremadamente quisquillosa y que se altera facilmente.” Las mujeres cuyos ovarios producen més estroge- no y progesterona son mas resistentes al estrés, porque tienen mas serotonina (sustancia quimica que procura sensacion de bienestar} en las células del cerebro. Las mujeres con menos es- trOgeno y progesterona son més sensibles al estrés y tienen me- nos células cerebrales de serotonina.”’ Para esas personas mas sensibles al estrés, os dltimos dias precedentes al comienzo de la regla pueden ser un infierno en la Tierra. Les pueden abrumar ideas de hostilidad, desesperados sentimientos de depresi6n, proyectos de suicidio, ataques de panico, miedo e incontrola- bles accesos de tloros ¥ célera."* Los cambios en las hormonas y Ja serotonina pueden conducir a una disfuncién en la sede cere- bral del discernimiento (el cértex prefrontal) y emociones dra- mitticas ¢ incontroladas pueden abrirse camino més facilmente desde las partes primitivas del cerebro, Shana se encontraba én esta categoria. Durante una sema- nna 0 dos antes de su periodo estaba constantemenre metida en contflictos por hablar cuando no le tocaba e interrumpir la cla Bo se. De pronto se ponia ofensiva y agresivas un instante después se echaba a llorar. No tardé en desquiciarse, atemorizando a los padres, compafteros y profesores. Repetidas reuniones con el director y el tutor de la escuela no logearon reprimir sus es- tallidos de Furia, y cuando sus padres la mandaron por fina ua pediatra éste también qued6 perplejo por su desaforada conduc- ta. Fue una profesora la que se dio cuenta de que la conducta de Shana llegaba al colmo de la agresividad durante dos sema- nas de cada mes.** El resto del tiempo se mostraba como antes —una cipica adolescente— algunas veces temperamental e hi- persensible, pero, en general, colaboradora. Por «instinto» la profesora me Ilamé a la clinica para sugerir que Shana tenia el sindrome premenstrual. Los altibajos en el humor y la personalidad de Shana, aun- que fueran extremados, no constitufan ninguna sorpresa. En veinte afios de priictica en psiquiatria y enfermedades de la mujer he visto centenares de muchachas y mujeres con proble- mas similares. Muchas se reprochan a sf mismas sus estallidos de mala conducta. Algunas han hecho psicoterapia durante aitos tratando de Hegar al fondo de los motivos de su tristeza 0 célera recurrentes. Muchas han sido usualmente acusadas de abuso de téxicos, malas actitudes y peores intenciones. La ma- yoria de estas hipétesis son injustas y todas ellas yerran el blanco completamente, Muchas adolescentes y mujeres adultas tienen oscilaciones regulares y aparatosas en su humor y conducta porque, de he- cho, la estructura de su cerebro cambia de dia a dia y de sema- na a semana."* El nombre médico para una reaccion emocional extrema durante las semanas anteriores al periodo —disparada por las hormonas de estrégeno y progesterona— se llama de- sorden disférico premenstrual (DDPM)}."* Algunas mujeres que han cometido delitos mientras sufrian DDPM lo han utilizado con éxito para su defensa en Francia e Inglaterra, alegando de- mencia temporal, Otras situaciones corrientes —como la mi- Br grafia menstrual— estin causadas también por un incremento de la excitabilidad del circuito cerebral y una disminucion de la calma, precisamente antes del comienzo de la regla.* Investiga- dores del National Institute of Mental Health descubricron que los cambios de emociones y humor que muchas mujeres expe- rimencan durante el ciclo mensteual desaparecen cuando los ovarios estén bloqueados en su produccidn fluctuante de hor- monas. Puede ocurrir, segtin concluyen, que las mujeres con DDPM sean «alérgicas» en algiin sentido o hipersensibles ante Jas fluctuaciones de estrégeno y progesterona durante el ciclo."” Hace cincuenta afios un tratamiento exitaso del DDPM era la extirpacién quirtirgica de los ovarios.** En aquel momento ésta era la Ginica manera de suprimis la fluctuacién hormonal. En vez de quitarle a Shana los ovarios, le di una hormona para que tomara diariamente Ia pildora de control continuo de la natalidad— de modo que conservara el estrégeno y la progesterona en niveles moderadamente altos, pero constan: tes, y evitar que sus ovarios emitieran los grandes flujos de hormonas que le alteraban el cerebro.” Con el estrdgeno y la progesterona en niveles constantes, st cerebro se mantuyo mas tranquilo y los niveles de serotonina se estabilizaron,”” Para al- gunas muchachas afado un medicamento como el Zoloft —lla- mado IRSS (es decie, inbibidor de la recaptacién selectiva de la serotonmaj— que, ademas, puede estabilizar y mejorar la se- rotonina del cerebro. En otras palabras, mejorar el humor y el bienestar”* Al mes siguiente, su profesora me llamo para in- formarme de que Shana habia retornado a su antiguo buen ta- lante, a su naturalidad alegre y a sacar buenas notas. ASUNCION DE RIFSGOS Y AGRESION ENTRE LAS ADOLESCENTES dia en que Shana grit6 que queria ira la playa, Lauren esta- ba preocupada por el novio de su hija, Jelf. Pervenecia a una 8 familia permisiva muy rica y, a los quince afios, Shana ya ha- bia practicado el sexo con él, Los padres de Jeff les permitian hacerlo en su casa, cosa que Shana habia mantenido oculto a sus padres hasta que tuvo un amago de embarazo, Como Sha- na seguia saliendo con él, Lauren decidié que lo mejor era pro- curar conocerle. Y cuanto mas lo conoeéa, mas le gustaba, Jeff no escatimaba en regalos para Shana (algo que a Lauren no le entusiasmaba, pero no queria herir sus sentimientos) y Shana se sentia feliz cuando lo tenia cerca, Negociaba con sus padres: «Vamos, mama, estoy agotada, pero si viene una hora me sen- tiré mejor. Prometo acabar mis deberes cuando se marche», A. menudo le introducia en casa a escondidas; los dos entraban a hurtadillas como ladrones. Hacia ocho meses que Shana se veia con Jeff. Un dia des- pués de decile a Lauren cusinto le amaba, Shana aparecié en casa después del colegio con Mike, chico que juré no era mas que un amigo. Cuando Lauren subié para ver qué hacfan, la puerca del cuarto estaba cerrada. La abrio y, segun dijo, los en- contré manosedndose. Dado que habia permitido a Shana te- ner relaciones sexuales con Jeff, Lauren no supo qué hacer. Era evidente que los impulsos sexuales de Shana sé habian descon- trolado. Los ceneros emacionales de una muchacha devienen alta- mente reactivos en la pubertad.”* El sistema de su cerebro para controlar emociones ¢ impulsos —el cértex prefrontal— ha desarrollado ya muchas mas células a los doce aftos, pero las conexiones atin son pequefias e inmaduras.” Como resultado, los cambios de humor de una adolescente—resultantes en par- te del aumento de los impulsos emocionales que proceden de Ja amigdala— son més rpidos y aparatosos. Su cértex pre frontal es como el viejo dial de un modem que recibe senales de banda ancha. No puede asumir el incremento de tréfico procedente de la amigdala y a menudo queda sobresaturado."* Los adolescentes, por ende, se aferran a una idea y signen con 83 ella sin pararse a considerar las consecuencias. Se quejan de cualquier autoridad que quiera reprimir sus impulsos. Mi paciente Joan se qued6 al norte del estado de Nueva York el verano siguiente a graduarse en el internado donde ha- bia estudiado. Fra una alumna brillance, pero habia tenido un lio con un chico del pueblo que no habia terminado La ense- fianza media, habia estado detenido en un reformatorio y,a los dieciséis anos, habia sido padre de un nifio. La muchacha salié con él todo el verano, y cuando llegé la época de volver a la universidad, lo pensé dos veces, porque queria seguir con él. Cuando sus padres la amenazaron con coger el coche, it a bus- carla y arrastrarla a la universidad, se escapé con su novio, Luego recobré la sensatez y accedié a ir, pero pasé mucho tiempo antes de que yolviera a hablar amablemente con sus progenitores, Para los cerehros adolescentes es dificil afrontar estas situaciones con sentido comin, gTe acuerdas de Romeo y Julieta? Ojala los dos amantes hubieran sabido que sus circuitos cerebrales se hallaban en una reconstrucci6n importante. Ojala hubieran sabido que sus hormonas sexuales hacian crecer sus células cerebrales y emi tian ramificaciones, y que pasarian varios afios hasta que se formasen conexiones estructuralmente sélidas, wna yez que aquellas ramificaciones estuvieran enchufadas en los puntos correctos de los cértex prefrontales maduros. De todos mo- dos, el cerebro de Julieta habria madurado dos o tres afios an- tes que el de Romeo, de modo que podia haber sentado éabe- za antes que él, Estas extensiones sin terminar —sin mielina—, especialmente prominentes en las conexiones entre el centro. emocional de la amigdala y el centro de control emocional del cértex prefrontal, necesitan estar cubiertas pos una sustancia, llamada mielina, que permite la conductividad rdpida antes de que puedan funcionar eficazmente si estan sometidas a situa- ciones de estrés.”* Esto puede no ocurrir hasta el final de la adolescencia o el principio de los afios adultos. Sin una cone- 84 xi6n ripida hasta el cértex prefrontal, los enormes trasvases de impulsos emocionales conducen a menudo a comporta- mientos rudos ¢ inmediatos y a la sobrecarga del circuito. Si se altera por una restriccin paterna que le disguste como: «ya sabemos que estuviste bebiendo en la fiesta, que ar- day demasiado metida entre chicos y que tus notas son malas, de modo que te vas a quedar encerrada en casa», la amigdala de la adolescente puede no saber responder otra cosa que «os odio». Aun asi, vigila los sutiles signos de rebeldia que pueden sobrevenir: ella encontrara otros medios para desautocizarte. Karen, antigua paciente mia —ahora profesora numeraria de bioquimica— me explicd una historia que ilustra esta reali- dad de las adolescentes. Ella crecié en una peqnefia ciudad del estado de Washington, donde muchos estudiantes dejaban la ensefianza media para trabajar en las compafias madereras del pais, Sus amigas se colocaron como cocineras 0 secretarias en los campamentos de lefiadores; 0 se casaron y casi inmedia- tamente quedaron embarazadas. Cuando estudiaba segundo curso de Ja ensefianza media, Karen tenia verdadera deses- peracién pot marcharse de casa. Estaba decidida a ira la univer- sidad, idea extremada en una ciudad donde sélo los profesores, el médico y el bibliotecario tenian una carrera universitaria. Sus padres la acusaban de vivir en un mundo de fantasia. No tenian dinero para cnviarla a la universidad y le preguntaban qué pensaba hacer con un titulo universitario, cuando lo mas probable es que se quedlase prefiada apenas tuviera veinte afios. Su desdén robustecié el afin de Karen por encontrar una sa- lida, A los dieciocho aiios decidié quedarse en la escuela y gra~ duarse, pero tenia edad suficiente para colocarse como mucha- cha de alterne en uno de los hares del pueblo, frecuentados por Jos lefiadores que hajaban a gastarse alli su paga. Se fue a vivir con el novio y trabajaba por la noche en el bar. Demasiado jo- ven para hacer fopless, se las arreglé para que le dieran propinas de veinte délares, que los clientes le metian en el sujetador, 85 Fsa clase de trabajo no era precisamente la mas adecuada para una futura profesora de bioquimica. Karen, empero, gand bastante dinero para pagarse su primer semestee en Ja universi dad y, después, sus buenas notas fueron recompensadas con vuna beca completa, Ahora que Karen es madre de tres adoles- centes, dos chicas y un chico, procura imaginar cémo habria reaccionado si su hija de dieciocho afios le hubiera anunciado que trabajaba en un bar de alterne. Por su parte, ella habia evi- tado todo incidente peligroso, pero su actuacién como chica de alterne podria haber derivado en cualquier otra cosa. Los cambios de las condiciones hormonales en los cerebros de las chicas durante el ciclo mensteual afiaden todavia mas vola- tilidad a la mezcla. Si el estedgeno y la progesterona se limita- ran a crecer durante la adolescencia y permanecieran en aque! sauevo nivel superior, el cerebro femenino se reajustaria per- manentemente, Sin embargo, como hemos visto, tales hormo- nas llegan en oleadas. Dado que el cerebro de la adolescente esti somerido a cambios considerables, sobre todo en Areas en particular sensibles a las oscilaciones de las hormonas, la pu- bertad puede ser una época virulentamente impulsiva. para muchas chicas.” Si no padece estrés en una semana favorable del ciclo menstrual, el e6rtex prefrontal de la adolescente pue- de funcionar con normalidad.” En tales etapas puede mostrar buen juicio y buena conducta, pero un leve estrés —como una decepcidn 0 una mala nota— pueden hacer descarrilar en un dia de SPM el cortex prefrontal, causando una respuesta emo- cional exagerada y una conducta descontrolada —como la de gtitar y dar portazos—, lo que en imi casa llamamos un jaleo Las oleadas de testosterona en los adolescentes pueden tener efectos cerebrales similares, pero atin no se han estudiado. A sa edad, las oleadas de hormonas hacen que un estrés ligero 0 cualquier nimiedad parezcan una catastrofe.* 86 Puede resultar dificil tranquilizar la amigdala inflamada de una muchacha.’ Muchas de ellas se orientan hacia las drogas, el alcohol y la comicla (dejan de comer o se hartan) cuando es- tan sometidas a estrés." Si eres padre o madre de adolescentes, te toca pasar por alto mucho de lo que dicen, No prestes vido «a retoricas impulsivas 0 emotivas. Es necesario conservar la se~ renidad. Las adolescentes manifiestan sus intenciones —y las sienten—con tal pasién que son capaces de convencer aunque no se esté de acuerdo. Lo iinico que se debe recordar es que los circuitos de control de impulsos de la adolescente no pueden controlar su aparicion, Guste 0 no hay que proporcionar el control que su cerebro es incapaz de mantener. Aun cuando Joan odiase a sus padres por amenazarla con ir a buscarla y Ilevarsela en el coche, «mis padres hicieron lo que debian», me dijo afios después. El deber de los padres era actuar con el buen juiicio que le faltaba a ella en aquella €poca. DEPRESTON, No pas6 mucho tiempo antes de que Mike empezara a darse cuenta de que los impulsos de Shana estaban incontrolados. Si habia podido variar en un santiamén respecto de Jeff, también podia cambiar de opinion acerca de él y decidi6 romper la re- lacién, Algunos de los amigas de Shana también estaban fu- tiosos con ella por como habia tratado a Jeff, y Shana se esta- ba quedando aislada, Hasta entonces a Shana todo le salia bien. Escribia en el periddico de la escuela, se tomaba en serio la escultura ¢ iba a disponer de un buen abanico de centros universitarios para elegir. Los profesores estimaban su creati- vidad y su chispa, Pero cuando Mike corté con ella, todo cam- id, Shana perdid un mont6n de kilos. Dej6 de ir bien en la es- cucla y abandon6 el periddico escolar. Ya no escribia los textos gue le habian encomendado. No podia concentearse para ha- 87 cer sus deberes ni dormir; estaba obsesionada con su peso y su aspecto; no era capaz de evitar que su cerebro dejara de pensar en él, Pade verle unas pocas cicatrices en el brazo y comprendi que se estaba haciendo cortes. Me alarmé mucho, porque ésa cs la etapa en que se duplica la proporcién de depresiones en- tre mujer y varén.** Los muchachos y las chicas sufren el mismo riesgo de de- presiém ante las hormonas de la pubertad. Pero a los quince afios, las muchachas suiren probablemente el doble de depre- siones."* La genética puede representar también un papel en la depresién femenina." Por ejemplo, en ciertas familias que tie- sen altas tasas de depresin, los investigadores han encontra- do una mutaci6n en um gen llamado CREB-1 que somete a las adolescentes —pero no ast a los chicos— al riesgo mas alto de depresién clinica." La madre y la abuela de Shana habian su- frido graves depresiones en su adolescencia y una prima suya se habia suicidado, Estos hechos la situaban en serio peligro. Shana padecia una auténtica depresién clinica. Empecé a tra- tala con Zoloft, permaneci en contacto continuo con ella ¢ hice una terapia cognitiva semanal. Entre las cuatro y las seis semanas volvié a ser capaz de concentrarse, pasar los exame- nes finales y dejar de obsesionarse con Mike y su peso, BIOLOGIA DE LAS MUCHACHAS MLALICIOSAS La afluencia hormonal puede volver en un periquete a unas chicas agradables en chicas malignas, cosa que suele ocurrir con Ia rivalidad sexual, tan intensa y basica entre las adoles- centes."* Sin embargo, esa rivalidad se desatrolla con ana serie de normas diferente a la de los chicas. Las muchachas se sienten inclinadas a reunirse en grupos, pero hay un aspecto en cl cual dichos geupos entran en guerra. Las adolescentes pue- deen ser destructivamente malignas, ya lo sabemos, Cuando las 38 mujeres compiten con otras mujeres usan a menudo herra- micntas mas sutiles, como el de difundir rumores para des- prestigiar a una rival.!” De ese modo, pueden borrar sus hue~ las: «No era mi intencién hacer dao. Lo siento». Semejante tactica distninuye el peligro de destruir el lazo que el cerebro de la adolescente consideca esencial paca la supervivencia. Sin embargo, también es esencial para ella la rivalidad sexual. Recuerdo que cuando estaba en séptimo curso habia una chica muy guapa, a quien las otras le tenian mucha envidia, porque los muchachos le prestaban demasiada atencién, Eea ti- mida y las demas dieron por sentado que era una esnob. Cierto dia una muchacha no tan guapa, que estaba sentada justo de- tras de ella en la clase, se sacé de la boca una bola de chicle y la planed en el cabello de la guapa. Sin darse cuenta, ésta empez6 a revolver el chicle formando tal ensedo que el tinico modo de deshacerlo fue cortarle sus seductores rizos. La reina de la ma- licia que habia puesto el chicle en el cabello de esa muchacha se sintiG triunfante. Su imperativo biolégico de competir por el atractivo sexual habia logrado una victoria momenténea. Las hormonas habitualmente asociadas con la agresi6n tanto entre los yarones como las hembras son los andrége- nos."* Empiczan a elevarse al comienzo de la pubertad y conti- nian hasta culminar a los diecinueve aiios en las muchachas y a los veintiuno en los varones."* Los tres principales androge- nos que producen las mujeres son la testosterona, la DHEA y la androstenediona. En un estudio de a Universidad de Utah descubrieron en la mayoria de las adolescentes agresivas y des- caradas altos niveles del andrégeno androstenediona. El acné es una buena clave de que los niveles de androgeno de un ado- lescente estan elevados. Las muchachas con niveles elevados de testosterona y DHEA tienden a tener relaciones sexuales: precoces,’° Cuando conoci a Shana a los quince afios no solo tenia acné y senos totalmente desarrollados, sino que desde el afio anterior tenia relaciones sexuales. 89. Los impulsos agresivos pueden fluctuar con las hormonas del ciclo menstrual, Durante algonas semanas del ciclo la ado- Jescente estar mds interesada en los contactos sociales. otras semanas lo estard mas en tener poder sobre los mucha- chos y otras chicas.*' Esta asociacién implica que las cantida- des superiores de androgenos, producidas por Jos ovarios du- ante las segunda y tercera semanas, aumentan los niveles de agresin en las mujeres y adolescentes."* La empatia reducida, la disminucién de relaciones y el sentido de percenencia se aso- cian en ambos sexos con niveles mas elevados de andrégenos. No podemos saberlo con seguridad, pero es posible que los ni- veles mas elevados de androgenos de Shana en ciertas semarias de su ciclo dispararan sus exabruptos. Cuando Los niveles de andrégeno disminuyen, no sélo se reduce la agresividad sino que también mengua el impulso se- xual, Las adolescentes que toman anticonceptivos orales redu- con Ia agresividad y el impulso sexual, porque reprimen los varios y se produce menos andrégeno. Aun cuando tanto los hombres como las mujeres generan testosterona, aquéllos pro- dacen diez veces mas, lo cual significa que su impulso sexual es otras tantas veces mayor que el de las mujeres, Los cientificos saben que probablemente no son slo los androgenos los que aumentan el espiritu agresivo en las mujeres, sino también el estrogeno. Segiin el mismo estudio de la Universidad de Utah, las mujeres mas extrovertidas, con ua alto grado de autoes ‘ma, tenian niveles mas elevados de estrogeno, testosterona y androstenediona.” También se figuraban estar por encima de lo que las compaiieras pensaban de ellas, Esas jévenes eran usualmente consideradas pretenciosas por las demas, Desde luego, una hormona no provoca por si sola ninguna conducta, Las hormonas simplemente aumentan la probabili- dad de que en ciertas circunstancias sobrevenga determinado comportamiento. Y, asi como no existe una sola sede de agre- vidad en el cerebro, tampoco hay una sola hormona de la En 90 agresividad. Sin embargo, ambos sexos necesitan cierta dosis de agresividad para tener éxito y alcanzar poder en el mundo. Las hormonas cambian en las adolescentes su realidad y la percepeién de ellas mismas para ser seres sexuales, positivos € independientes en el mundo. Durante la adolescencia los circuits cerebrales de una chi- a pasan por muchas etapas de crecimiento y poda. Es como si recibiera un nuevo surtido de cables de extensidn y tuviera que concrerar cusil de ellos enchufar en cada punto, Ahora ya pue- de empezar a manifestarse la potencia total de sus circuitos fe- meninos cerebrales. Y zhacia dénde la impulsaran? Exacta mente hacia los brazos de un hombre. on ‘TRES AMOR Y CONFIANZA Melissa, una descocada productora cinematografica de San Francisco, deseaba realmente enamorarse. Su carrera iba trans- curriendo a ritmo estable y a los treinta y dos afios se sentia dis- puesta a entrar en la siguiente fase de su vida, Anbelaba una fa- a y la relaci6n estable con un hombre que estuviera junto a ella més allé de mos cuantos meses cargados de sexo, El Gnico problema consistia en que no parecia encontrar al sujet adecuado. Melissa acudia a innumerables citas concer- tadas 0 se encontraba con hombres a quienes habia conocido a través de Internet, pero ninguno le quitaba la sensacién de vacto ni el apremio intenso ¢ irracional de estar cerca de él constantemente. Cierta noche su mejor amiga, Leslie, lamé y le pidié a Me- lissa que fueram a bailar salsa; Melissa no tenia ganas. Queria quedarse en casa, relajarse y ver la tele, pero Leslie era incane sable y al final Melissa accedi6. Se alboroté su rizado cabello para parecer sexy, se puso una falda centelleante, sus nuevos zapatos de tacén de cuero rojo y también se pint6 de rojo los labios para hacer eesaltar la boca. Paro un taxi para ir al club de baile Leslie ya estaba alli tomando un margarita cuando Hlegé ‘Melissa, Mientras se relajaban antes de inyadir la pista de bai Je, Melissa vio aun hombre alto, guapo, de facciones marca- das, moreno y con una mata de pelo negeo, que se destacaba en la sala, «Vaya, qué bueno estar, dijo. 92 Se volvid hacia Leslie y le pidio que mirase a aquel hom bre, pero era demasiado tarde. fl se acercaba. Melissa clavo Jos ojos en el desconocido. Una onda de energia le clectrizé la espalda. Era una sensacién que no habia experimentado du- rante los meses de citas fracasadas. En aquel hombre habia algo vagamente familiar. «Hamm, zquién es ése?», le susurr6 a Leslie mientras el cértex de su cerebro examinaba los archivos de la memoria. No encontré datos, pero todos sus circuitos de atencién estaban ya en sestado de alerta para e! empareja miento». ¢Estard solo 0 con alguien2, se pregunt6, Mir6 alre- dedor en busca de una de esas mujeres espectaculares que pa- recen ir siempre adheridas a los tipos de buena estampa, pero no vio ninguna; y él seguia aproximandose. A medida que se acercaba, Melissa prestaba cada vez me- nos atenci6n a las palabras de su amiga, Sujet con fuerza el vaso que tenia en Ja mano. No le quitaba la atencién ni los ojos de encima, se fijaba en todos tos detalles: los zapatos de cuero de Armani, los lamativos pantalones de pana y la ausencia de anillo matrimonial en el dedo de la mano izquierda. Todo lo de- mas se desvanecia en la lejania, mientras el cerebro de Melissa anhelaba establecer contacto. Sentia gue se estaba enamoran- do, El impulso de emparejamiento la habfa dominado. —Hola, soy Rob —dijo él apoyandose bastante nervioso en la barra, Su voz era puro terciopelo— gNos hemos visto antes? —Melissa era incapaz de entender sus palabras. Sélo podia disfrutar la sensaci6n que le producia, su aroma a tierra y sus diabdlicos ojos verdes. Habia empezado la danza del comance, y el coredgrafo no era ni un amigo ni un casamentero. Era la biologia del cerebro de Melissa. Ya sabemos que la simetria de los euerpos y las ea ras que nos hechizan, los movimientos que nos seducen y la palpitante pasién de lo atractivo estin —todos— instalados por la evolucién en nuestros circuitos cerebrales del amon’ La ‘quimica» a corto y largo plazo entre dos personas puede pa- 93 recer accidental, pero |a realidad es qué nuestros cerebros es- ‘tn programados de antemano para saberlo, Nos induicen su- til pero firmemente hacia parejas que puedan cormpensar nues- tras deficiencias en la loteria de la reprodueccidn humana. El cerebro de Melissa empieza a registrar la hella de Rob. Las hormonas le brotan, Mientras él le explica que es asesor de marketing, que vive en un loft en Potrero Hill y que acopia valor para pedicle uu baile, el cerebro de ella, mis deprisa que el mejor ordenador, evalia las cualidades que le pueden situar en el cami- ‘no de convertirse en su pareja. Ya se ha encendido alguna luz. ver- de advirtiendo que es buena persona y, bum, unas cdlidas ondas avasalladoras de atraccién y deseo inundan el cuerpo de Melissa, con aflujo directo de dopamina, enforia chispeante y entusiasmo. Su cerebro también le ha remitido un chute de testosterona, la hormona que despierta el deseo sexual* A medida que habla, Rob también est tomandole de cer- ‘ca los puntos a Melissa. Si sus edlculos resultan positives, ex- perimentard una subida neurogufmica que le impulsaré a ligar con ella.” Con sus circuitos del amor mutuamente conectados, los dos salen a la pista y pasan las horas siguientes engancha- dos en sudorosos ritmos de salsa. A las dos de la madragada la miisica se va apagando y el club empieza a vaciarse. Leslie se ha ido a casa hace horas. De pie en Ja esquina, Melissa dice que tienen que marcharse y se yuelve con coqueteria sobre sus altos tacones. —Espera —dice Rob—, no tengo tu teléfono. Quiero vol- ver a verte, —Mira en Google y me encontrards —contesta ella y, son- tiendo, toma un taxi. Empieza la caceria. Los céleulos iniciales de un romance son inconscientes pata los hombres y las mujeres y se muestran muy diferentes. En los emparcjamientos a corto plazo, por ejemplo, los hombres son los cazadores y las mujeres quienes seleccionan. No hacemos estereotipos sexuales, Fsta es nuestra herencia de aquellos ante- 4 pasados que apreadieron durante millones de afios a propagar sus genes. Como observé Darwin, los machos de todas las es- pevies estan hechos para cortejar a las hembras y es caracteris- tico de las hembras seleccionar a sus pretendientes. Tal es la ar- quitectura cerebral del amor disefiada por los que triunfaron reproductivamente en la evolucion. Incluso las figuras, las ca- ras, los olores y las edades de las parejas que escogemos estan influenciadas por patrones establecidos milenios atras. La verdad es que somos mucho més predecibles de lo que pensamos. En el curso dle nuestra evolucién como especie, los ce- rebros han aprendido a identificar a las parejas mas sanas, a las que mas probablemente nos daran hijos, y a aquellas cuyos re- cursos y actitud podrén ayudar a sobrevivir a nuestra descenden- cia.? Las lecciones que aprendieron los hombres y mujeres pri- mitivos estin hondamente codificadas en nuestros modernos cerebros como circuitos neurolégicos del amor.’ Estan presentes desde el momento en que nacemos y en la pubertad se activan por obra de cécteles de sustancias neiroquimicas de accién répida. Bl sistema es habil, Nuestros cerebros identifican una pare= ja potencial y, si se ajusta a nuestra lista ancestral de deseos, cconseguimos un aporte de sustancias quimicas que nos inundan con un impulso de atraccién enfocada como un laser. Llamé- moslo amor 0 encaprichamiento. Ese es el primer paso dentro del antiguo camino de emparejamiento. Se han abierto las puertas al programa cerebral de cortejo-emparejamiento-pro- creacién. Melissa podia no haber querido conocer a nadie aquella noche, pero su cerebro tenia otros planes que resultan profundos y primitivos. Cuando su cerebro vio a Rob al otro lado de la sala, partié una seiial de emparejamiento y vincula- cién a largo plazo. Y Melissa tuvo la suerte de que el cerebro de él sintiese lo mismo. Cada uno de ellos superar la ansie- dad, las amenazas y las alegrfas turbadoras sobre las cuales tie- nen escaso control, porque la biologia est construyendo ya su futuro comin. 95 LA ESTRUCTURA MENTAL EN EL EMPAREJAMIENTO, Cuando Melissa transita por las calles de la ciudad, saborea su «batido» © navega por Internet en busca de posibles citas, mientras espera que Rob localice su teléfono en su sitio web —Maelissa le dijo el nombre de su tiltima pelicula, de modo que sies listo, la encontraré— no es facil creer que lo que tiene dentro de su craneo es un cercbro de la Edad de Piedra, Sin embargo, ésa es la verdad segiin los cientificos que estudian la ygenieria de la mente humana en cuanto a emparejamiento- atraccin. Pasamos mas del 99 % de los millones de aos que les cost6 evolucionar a los seres humanos viviendo en condi- jones primitivas, Como resultado, segiin la teoria, nuestros cerebros se desarrollaron para resolver los problemas con los que topaban aquellos primeros antepasados humanos. El de- safio mas importante al que debian enfrentarse era la tepro- ducci6n. No se trataba slo de tener nifios, sino de asegurar que vivieran suficientes ais para propagar sus genes. Los hombres primitivos cuyas elecciones de pareja produjeron mas descendencia superviviente triunfaron en la transmision de sus genes, Sus sistemas cerebrales especificos para la atraccién y cortejo fueron los mas afortunados. Los antepasados que efec- tuaron acciones reproductivas equivocadas uo dejaron huella én el futuro de la especie, Como resultado, los circuitos cere- brales de los mejores reproductores de la Edad de Piedra se convieticron en los citcuitos estiindar de Jos humanos moder: nos, Estos circuitos del cortejo son lo que se llama corriente- mente «enamorarse». Podemos pensar que somos un poco mm: sofisticados que Pedro 0 Wilma Picapiedra, pero nuestros perfiles y equipos mentales hsicas son los mismos: Que nuestros instintos mentales no hayan cambiado en millones de anos puede explicar por qué las mujeres de todo el mundo buscan las mismas cualidades ideales en una pareja a 96 largo plazo, segiin el psicdlogo evolucionista David Buss Du- rante mas de cinco afios Buss estudié las preferencias en mate- ria de varones de més de diez mil mujeres pertenecientes treinta y siete culturas de todas las partes del mundo, desde alemanes occidentales y taiwaneses hasta pigmeos mbutl y es- quimales aleutianos, Descubrié que, en todas las culturas, las, ‘mujeres tienen menos interés en el atractivo visual de un posi- ble marido, y mas, en sus recursos materiales y estatus social. Rob le habia contado a Melissa que era asesor de marketing: de ellos los habia a porrillo en San Francisco y Melissa habia visto a muchos tener que cerrar el despacho. Ella no se dio cuenta de que semejante idea Je ponia dificil establecer si Rob era «sefior Conveniente» 0 «seiior Conveniente por ahora». Los ballazgos de Buss pueden resultar incémodos en una época en que muchas mujeres alcanzan altos niveles y se enor- gullecen de su independencia social y econémica. Sin embargo descubrié que, en todas esas treinta y siete culturas, las muje- res valoran aquellas cualidades en una pareja mucho mas que los varones, que prescinden del patrimonio de las mujeres y de su capacidad para prosperar. Melissa puede ser una unidad econ6mica independiente, pero quiere que su pareja también proporcione ingresos. Las hembras del pajaro jardinero com- parten esta preferencia al escoger emparcjarse con el macho que haya construido el nido mas bonito. Mi marido bromea con que él es como un pajaro jardinero macho, pues constru- yO una hermosa casa varios afios antes de que nos conociéra- mos; estaba preparado y esperandome, Las mujeres, segiin han descubierto algunos investigadores, buscan parejas que sean, por termino medio, diez centimetros mas altos y tres afios ¥ medio mayores. Estas preferencias femeninas respecto de la pareja son universales. Como resultado, segiin concluyen los cientificos, son parte de la arquitectura heredada del sistema de seleccién de la pareja que hay en el cerebro femenino y se supone que persiguen una finalidad. 7 Segiin Robert Trivers, bidlogo evolucionista de vanguardia de la Universidad Rutgers, la eleccién de una pareja de acuer- do con tales atributos constituye una habil eserategia de inver- sion.* Las hembras humanas cuentan con un néimero limitado de huevos ¢ invierten mucho mas que los machos en parir y educar nifios, por lo cual les trae cuenta ser extremadamente cuidadosas con sus «joyas de la familia». Por esta raz6n, Me- lissa no se metié en la cama con Rob la primera noche, aunque con la dopamina y la testosterona que fluian por sus circuitos cerebrales de atraccién, le resultara dificil resist. Por esta ra- z6n también conservé cierto niimero de distintos sujetos en su carné de baile, Mientras un hombre puede preiiar a una mujer con un solo acto de relacién y marcharse, la mujer se queda con nueve meses de embarazo, los peligros del parto, meses de lactancia y la desafiante tarea de esforzarse por asegurar la su- pervivencia del bebé. Las antepasadas que se enfrentaron con es0s desafios a solas probablemente tuvieron menos éxito en la propagacién de sus genes. Aunque la madre soltera se haya puesto de moda entre ciertos grupos de mujeres modernas, queda por ver si ese modelo dara buen resulrado. Incluso hoy, en algunas culturas primitivas, la presencia de un padre tripli- ca la tasa de supervivencia de los nifios’ En consecuencia, fa apuesta mas segura para las mujeres es emparejarse a largo plazo con varones que probablemente permanezcan a su lado, las protejan a ellas y a los nifios, y mejoren su acceso a los ali- mentos, el techo y otros recursos." Melissa actué de modo inteligente al tomarse tiempo y asegurarse de que Rob era un buea partido. Su suetio era un marido a quien amar, que la amara y adorara.” Su peor temor era un hombre que pudiera serle infiel como su padre era con su madre. Después de la noche en la di indicios positivos. Rob era més alto, mayor y parecfa vivir con desahogo econémico. En las letras grandes del esquema de cosas de la Edad de Piedra, cumplia los requisitos, pero to~ coteca, captd diversos 98 davia no estaba claro si era el tipo para compartir la vida a largo plazo. ATRACCION QUIMIGA Si el afejo circuito cerebral de Melissa estaba explorando en busca de patrimonio y proteccidn, gqué buscaba el cerebro de Rob en una pareja a largo plazo? De acuerdo con Buss y otros cientificos, algo completamente diferente. En todo el mundo, los hombres prefieren esposas fisicamente atractivas, de entre veinte y cuarenta afios, que sean por lo comin das afios y me- dio més jévenes que ellos. También quieren que sus posibles parejas a largo plazo tengan piel clara, ojos luminosos, labios carnosos, cabello brillante y figuras curvilineas como un reloj de arena."* El hecho de que estas preferencias varoniles se mantengan en todas las culturas indica que son parte de la he- rencia en los circuitos de sus antepasados lejanos. No se teata- ba solo de que Rob tuviera debilidad por las chieas von rizos brillantes; es que el cabello de Melissa encendia su antiguo ciz~ cuito de atraccién, ePor qué encabezan estos criterios especiales la lista de los hombres? Desde una perspectiva practica, todos estos rasgos, por superficiales que puedan parecer, son s6lidas seiiales vi- suales de fertilidad. Los hombres podran saberlo 0 no cons- cientemente, pero sus cerebros si saben que la fertilidad feme- nina les ofrece la més alta remuneracién reproductiva pata su inversion. Con decenas de millones de espermatozoides, los hombres son capaces de producir un niimero casi ilimitado de descendientes, en canto que cuenten con suficientes mujeres fértiles para mantener relaciones sexuales con ellas.'* Como re- sultado, su principal quehacer consiste en emparejarse con mu- jeres que puedan ser fértiles y reproducirse. Hacerlo con muje- res estériles supondria un derroche de su haber genético fararo, 99 De este modo, durante millones de afios, el circuito del cerebro var6n ha evolucionado para fijarse en mujeres que den capidas sefales visuales de fertilidad."' La edad, desde luego, es un factor importante; la salud es otro. El alto nivel de actividad, el porte juvenil, los rasgos fisicos simétricos, la piel suave, el cabello lustroso y los labios abombados por el estrgeno son signos facilmente observables de la edad, la fertilidad y la sa- lud. Por tanto, no es raro que las mujeres busquen los efectos moldeadores de las inyectiones de colageno y el tratamiento antiarrugas que proporciona el botox. Las formas son también un norable indicador de la feeti- lidad, prescindiendo de los implantes en Jos senos, Antes de la pubertad, varones y hembras tienen formas corporales, y proporcién entre cintura y caderas, muy similares. Tan pron- to entran en accién las hormonas reproductivas, las mujeres sanas desarrollan formas mas curvas con cinturas que son aproximadamente un tercio mas estrechas que las caderas."’ Las mujeres de este tipo tienen mas estrogeno y quedan em- barazadas mas ficilmente a una edad mas temprana que las que tienen cinturas de tamaito mis parecido a las caderas.'* Un talle fino da indicio instantaneo de la disponibilidad re- productiva de una mujer, puesto que la preftez altera rad ‘mente su perfil.'” La reputaci6n social es también un factor que pesa en la evaluacién que hacen los varones, puesto que los que tienen mas éxito en a reproduceidn necesian tam- bign clegir mujeres que se emparejen sdlo con ellos. Los hom- bres quieren estar seguros de su paternidad y también poder contar con las aptitudes maternales de una mujer para ga- rantizar que su descendencia prospere, Si Melissa se hubiera ido inmediacamente a la cama con Rob o hubiera presumido de Ja cantidad de tipos con qnienes se habia acostado, él, en su cerebro de la Edad de Piedra, podria haber juzgado que le ser‘a infiel 0 que tenia mala fama. El hecho de que se mos- trara afectuosa en la pista de baile y se fuera a casa a una hora decorosa en taxi, demostré que era toda una dama con la cual cabia emparejarse a largo plazo. CALCULAR EL PELIGRO POTENCIAL Rob dejé un mensaje en su contestador y Melissa esper6 unos cuantos dias antes de contestarle. Aunque se habian besado en su primera cita, no pensaba irse a la cama con Rob hasta no saber algo mas de él, Rob era increiblemente divertido y en- cantador; parecia llevar una vida ordenada, pero ella necesita ba estar visceralmente segura de que podia confiar en él. Los circuitos cerebrales de a ansiedad suelen dispararse al tratar con extraiias y los eireuitos del miedo estaban rodando a toda maquina en la amigdala de Melissa."* La natural cautela ante los extraiios forma parte del circuito cerebral tanto de los va~ rones como de las mujeres, pero éstas en particular, cuando buscan pareja, dedican un temprano y cuidadoso examen al probable nivel de compromiso de un hombre.” La seducci6n y el subsiguiente abandono de la mujer sedu- cida es una vieja pilleria que se remonta a los principios de nuestra especie. Cierto estudio establecié que muchos estucian- tes reconocian aparentar sec mas amables, mas sinceros y mas dignos de confianza de lo que eran en realidad.” Algunos an- ropélogos especulan sobre que la selecci6n natural favoreci6 a los hombres que tenian mafia para engafar a las mujeres y con- vencerlas de rener relaciones sexuales.”' Las mujeres, como re~ sultado, tenian que ser mas astutas para descubrir las mentiras y exageraciones de los hombres; el cerebro femenino esta bien adaptado actualmente para esa tarea. Un estudio de la psicélo- ga Eleanor Maccoby, de la Universidad de Stanford, demostr gue las chicas aprenden antes que los varones a distinguic entre la realidad y los cuentos de hadas o las ficciones de «querer pa Al llegar a la edad adulta, las mujeres modernas han recer>. afinado su capacidad de leer los matices emotivos en el tono de vyoz, la manera de mirar y las expresiones faciales.** Como resultado de esta precaucién extra, el cerebro feme- nino tipico no est tan dispuesto como el del hombre para de- jarse avasallar por el capricho o la mera excitacion del com- portamiento sexual.** Las mujeres alcanzan la misma cumbre romdntica 0 més, pero suelen tardar més en confesar estar enamoradas y son més precavidas que los yarones en las se- manas y meses iniciales de una relaci6n."* Los cerebros mascu- linos tienen circuitos neurolégicos diferentes para el amor. Los estudios y las imagenes cerebrales en mujeres enamoradas mwuestran mayor actividad en muchas més areas, especialmen- te sentimientos viscerales y circuitos de atencién y memoria, mientras que los hombres enamorados muestran mas activi- dad en reas de procesamiento visual de alto nivel.** Estas su- periores conexiones visuales pueden explicar también por qué Jos hombres tienden a enamorarse «a primera vista» mas fa cilmente que las mujeres.” ‘Tan pronto como una persona se enamora, se cierran las rrutas que hay en su cerebro de caracter precavido y eritico. Se- gin Helen Fisher —antropéloga de la Universidad Rutgers—, la evolucién puede haber creado estos circuitos cerebrales del enamoramiento para asegurar que encontramos pareja y luego concentrarse exclusivamente en aquella nica persona. Ayuda- 14 al proceso no pensar demasiado criticamente en los defectos de la persona amada. En su estudio sobre el estado de enamo- ramiento, mas mujeres que hombres afirmaron que no les im- portaban mucho los defectos de los amados, y sacazon pun- tuaciones mas altas en el test del amor apasionado.* E. CEREBRO ENAMORADO Melissa y Rob se hablaban por teléfono casi todas las noches. Los shadlos se encontraban en el parque para pasear el perro de Rob o en el apartamento de Melissa para saber lo que de- ian los periédivos sobre su iiltima pelicula. Rob se sentia segu- 20 en su trabajo y por fin habia dejado de hablar de su anterior novia, Ruth. El ocaso de ese vinculo con Ruth le proporcioné a Melissa el indicio de que ella no era un mero segundo plato en Ja mesa y de que él estaba presto a concentrarse exclu: teen ella. Sin querer, se habia ya enamorado de él, peco ain no se lo habia dicho, Empez6 a ver con simpatia el afecto fisico de Rob y permiti6 que sus impulsos sexuales se pusieran a tono con su impulso amoroso. Al cabo de tres meses, Melissa y Rob se fueron apasiona-~ damente a la cama, después de pasar un dia tomando el sol en el parque en trance amoroso mutuo. La pareja estaba cayendo en un fogoso amor consumado. Enamorarse es una de las conductas o estados cerebrales ms irracionales que cabe imaginar tanto entre los hombres como entre las mujeres. El cerebro se vuelve «ilégico» en el umbral de un nuevo romance, ciego a las deficiencias del aman- te. Es un estado involuntario, Estar apasionadamente enamo- rado, o el llamado amor enajenado, forma un estado cerebral documentado en la actualidad. Esa suerte de amor convive en Jos circuitos cerebrales con estados de obsesin, manias, em- briaguer, sed y hambre.*? No es una emocidn, pero intensifica © disminuye otras emociones. Los circuitos del enamoramien- to son primariamente un sistema de motivacién que es dife- rente del érea cerebral del impulso sexual, pero tiene superpo- siciones con la misma, Esta actividad cerebral febril funciona sobre hormonas y sustancias neuroguimicas tales como fa do- pamina, el estrégeno, la oxitocina y la testosterona.” Los circuitos cerebrales que se activan cuando estamos amen- 103 enamorados igualan a los del drogadicto que ansia desespera- damente la siguiente dosis.”* La amigdala —el sistema de alerta ante el miedo del cerebro— y el cértex cingulado anterior —el sistema cerebral de la inquietud y del pensamiento critico— se ponen patas arriba cuando los cireuitos del amor corren a toda marcha. Algo muy parecido acontece cuando la gente consu- me éxtasis: la precaucién normal que tienen los humanos ante los extrafios se desconecta y se sintonizan los circuitos del amor. Es decir, el amor romédntico es una manera natural de acolocarse», Los sintomas clasicos del amor temprano son si- milares a los de los efectos iniciales de drogas como anferami- nas, cocaina y opiceos: heroina, morfina y oxicontina, Estos narcéticos disparan el circuito cerebral de la recompensa, cau- sando descargas quimicas y efectos similares a los del roman- ce. De hecho, hay algo de verdad en la idea de que la gente puede volverse adicta al amor.* Las parejas romanticas, espe- cialmente en los primeros seis meses, anhelan el sentimiento extasiado de estar juntos y pueden sentirse totalmente depen- dientes el uno del otro. Estudios sobre el amor apasionado muestran que este estado cerebral dura mas o menos de seis a ocho meses. Es un estado tan intenso que el interés, el bienes- tar y la supervivencia de la persona amada se hacen tan im- portantes 0 mas que los propios. Durante esta primera fase del amor, Melissa memorizaba intensamente cualquier detalle de Rob. Cuando ella tuvo que ira Los Angeles durante una semana para mostrar en una con- ferencia parte del proyecto de su nueva pelicula, los dos su- frieron con la separacién. No era simple fantasia; era el dolor de la retirada neuroquimica. Durante las épocas de separacién fisica, cuando tocar 0 acariciar es imposible, puede crearse una ansiedad, casi hambre por la persona amada. Algunas perso- nas nj siquiera se dan cuenta de lo sometidos o enamorados que estén hasta que sienten ese tirdn de las fibras del corazén cuando el amado esta ausente, Tenemos costumbre de pensar 04 que esa nostalgia es sélo psicolégica, pero en realidad es fisica. El cerebro se encuentra en un estado como el de abstinencia de Jas deogas. «El carino erece con la ausencia», habria dicho tu madre cuando sollozaras de dolor porque él estuviera ausente. Puedo recordar los primeros dias de las citas con mi marido cuando yo ya sabia que «era el elegido», pero él todavia no. Durante una breve separacién «decidié» que debiamos casar- nos, demos gracias a la retirada de la dopamina y la oxitocina. Las cuerdas de su coraz6n recibieron finalmente la atencidn de su cerebro varonil tan suficiente ¢ independiente, segtin os di- rn sus amigos y parientes. Durante una separacién, la motivacién del reencuentro puede alcanzar niveles febriles en el cerebro. Rob estaba tan desesperado a mitad de la semana, anhelaba tanto el contacto fisico con Melissa, que tomé un avién para verla durante un dia, Una vez producido el reenenentro, todos los componentes del lazo amoroso original pueden reinstaurarse por obra de la dopamina y la oxitocina. Actividades como las caricias, los be- s05, las miradas, los abrazos y el orgastno pueden reponer el vinculo quimico del amor y lz confianza en el cerebro. El flujo de la oxitocina-dopamina vuelve a suprimir la ansiedad y el es- cepticismo, ademas de revigorizar los circuitos amorosos del cerebro. Las madres advierten a menudo a sus hijas que no se pon- gan excesiyamente pronto al aleance de un nuevo novio; tal advertencia puede ser mas sabia de lo que ellas creen, El acto de abrazar acariciar libera oxitocina en el cerebro, sobre todo entre las hembras, y probablemente genera la tendlencia a con- fiar en el varon a quien abrazan."' También aumenta la proba~ bilidad de que creas todo lo que él te cuente, sea lo que sea. La inyeecidn de la hormona oxicocina o dopamina en el cerebro de un mamifero social puede incluso inducir a una conducta de abrazo y emparejamiento, sin el habitual requisito previo de amor roméntico y comportamiento sexual, especialmente entre 405 Jas hembras.”* Reflexiénese sobre un experimento suizo en el cual los investigadores aplicaran un rociador nasal con oxitoci- na a un geupo de «inversionistas» y los compararon con otro grupo, al que aplicaron un rociador nasal de placebo.** Los in- versionistas que recibieron oxitocina oftecieron el doble de di nero que el geupo que sélo recibid el placebo. Fl grupo de la ‘oxitocina estaba mas dispuesto a confiar en un extrafio que fin- za ser asesor financiero, y se sentia mas seguro de que la inver sién seria rentable. Dicho estudio determiné que la oxitocina dispara los cireuitos de la confianza en el cerebro. Por un experimento sobre los abrazos sabemos también que el cerebro libera naturalmente oxitocina después de un abrazo de la pareja durante veinte segundos, con lo cual se se- Ila el vinculo y se disparan los citcuitos cerebrales de la con- fianza.”” As{ pues, no permitas que un sujeto te abrace a menos que te propongas otorgarle confianza. También liberan oxito- cia en el cerebro femenino Jos tacamientos, las miradas, la interaccién emocional positiva, los besos y el orgasmo.** Tal contacto puede ayudar a poner en marcha en el cerebro los cir- cuitas del amor romantico. El estrégeno y la progesterona dis- paran estos efectos vinculantes en el cerebro femenino, au- mentando también la oxitocina y la dopamina, Cierto estudio hha demostrado que en diferentes semanas del ciclo menstrual las hembras logran mas de una sacudida ageadable por efecto de las sustancias quimicas de su cerebro.” Dichas hormonas activan luego los circuitos cerebrales de la conducta amorosa y tuteladora, mientras desconectan los circuitos de la precaueion y la aversion” En otras palabras, si circulan por tu cerebro ni- veles elevados de oxitocina y dopamina, tu juicio esta daitado. Dichas hormonas cierran la mente escéptica. En el fondo, el impulso de enamorarse est siempre latente. De todos modos, estar enamorado requiere que le dediques es pacio a la persona amada en tu vida y en tu cerebro, integran- dola en tu propia imagen por via de los circuitos cerebrales de 106 Vincolacion y memoria emocional. Cuando se desarrolla este proceso se necesita menos estimulo de oxitocina y dopamina para sostener el vinculo emocional. De este modo ya no es nece- sario pasarse veinticuatro horas diarias amarrado en un abrazo. Elimpulso basico para la vinculacién romantica esta inte- grado en los circuitos del cerebro. El desarrollo cerebral en el fitero, la suma de cuidados que se reciban en la infancia y las experiencias emocionales determinan variaciones en los circui- tos cerebrales del amor y la confianza en otros." Melissa sabia que su padre era un mujeriego y eso la hizo todavia mas es- céptica en cuanto a enamorarse y encarifiarse. La disposicion individual para enamorarse y crear una relacién emocional puede quedar afectada por las variaciones en los circuitos ce- rebrales causadas por la experiencia y el estado hormonal del cerebro. El estrés en el entorno puede alentar o frenar la crea- de vinculos. Los vinculos emocionales y los lazos que es- tablecemos con nuestras primeras figuras protectoras duran toda la vida. Esas tempranas fignras protectoras se convierten en parte de nuestros circuitos cerebrales por via del refuerzo proporcionado por reiteradas experiencias de cnidados fisicos yemocionales, a por su ausencia, Los circuitos de seguridad se basan en esas figuras protectoras predecibles y seguras. Sin ellas no se forman en el cerebro circuitos de seguridad o éstos son escasos. Se podra sentir amor a corto plazo, pero la vineu- lacién emocional a largo plazo puede ser mas dificil de lograr y mantener? LA MENTE EMPAREJADA £Cémo se transforma en el cerebro la realidad apremiante de «He de tenerlo todos los minutos del dia», en la de «Oh, hola, otra ver td, carifio, gc6mo va todo?». Los flujos hormonales de dopamina en el cerebro van descendiendo gradualmente. Si 107 dispusiéramos de un aparato IRM para observar los cambios cerebrales que suceden cuando una mujer pasa de un estado de amor romintico inicial a uno de emparejamiento a largo pla- 20, veriamos que disminuye el brillo de los circuitos de recom- pensa-placer y los apremiantes de hambre-apetencia, al paso gue se iluminan los circuitos de adhesion y vinculacién, adqui- riendo un célido fulgor amarillo. Ya sabemos que los sentimientos arrebatados de amor pa- sional no duran siempre y para algunos la pérdida de intensi dad puede ser deprimente. Asf conoci a Mel después de haber mantenido relaciones con Rob durante un aiio. Cont6 que, durante los primeros cinco meses, Rob y ella tenian relaciones sexuales maravillosas y excitantes todos los, dias; que esperaban con avider. cualquier minuto que pudieran pasar uno al lado del otro, Cuando acudié a mi vivian juntos, trabajaban cn empleos agotadores y empezaban a hablar de matrimonio y de una familia. Sin embargo, ella habia empeza- do a «desinflarse» a propésito de la relacién. Sus sentimientos viscerales ya no le proporcionaban en modo alguno tanta cer- tidumbre. Se sentia alarmada por no sentir ya el mismo interés por el sexo, No se trataba de que hubiera encontrado ni tam- poco deseado a nadie mas. Era sélo cuestion de que, en aquel momento, las cosas, comparadas con los primeros cinco meses de relacién, carecian de la pasion y entusiasmo que esperaba al principio. ¢Qué es lo que ella hacia mal? ¢Era Rob el mucha- cho adecuado? ¢Era ella normal? zPodria ser feliz con él a lar- go plazo si desaparecia la chispa sexual y los intensos buenos sentimientos viscerales de su relacién? “Muchas personas, como Melissa, creen que la pérdida de la cumbre romancica del amor inicial es sefial de que se esta hondiendo la relaci6n de una pareja. Sin embargo, en la reali- dad, la pareja puede estar trasladindose simplemente a una fase importante de la relaci6n, a largo plazo, impulsada por a suma de diferentes circuitos neurolégicos adicionales.4? Los sa. Fue a verme 108 cientificos defienden que la «red de adhesién» es un sistema cerebral aparte, el que sustituye la irracional intensidad del ro- mance por una sensacién més duradera de paz, calma y comn- nicacién, Afladidas a las sustancias quimicas excitantes de pla- cer del sistema de recompensas —como la dopamina—, el sistema de la adhesidn y la vinculacion de pareja generan re~ gularmente mis cantidad de la sustancia quimica del empare- jamiento —Ia oxitocina—, logrando que los dos busquen el placer de la compafiia del otro. Los circuitos cerebrales del compromiso a largo plazo y la conservaci6n del vinculo se yuelven mas activos, Cuando los investigadores del University College de Londres escanearon Jos cerebros de personas que llevaban un promedio de dos o tres afios de relacién amorosa, encoatearon que, en vez de los circuitos cerebrales productores de dopamina propios del amor apasionado, se iluminaban otras jreas cerebrales, tales como las relacionadas con el juicio. ctitico.“# La actividad en el ciccnito cerebral de la adhesin se mantiene y revigoriza durante los meses y afios siguientes me- diante experiencias mutuamente gratas y positivas, todas las cuales generan oxitocina. Desde una perspectiva practica, el viraje desde el amor apasionado a un pacifico lazo de pareja tiene una explicacion sensata, En definitiva, el cuidado de los nifios seria casi impo- sible si los dos continuasen centréndose exclusivamente en el ‘otro. El descenso del extremado entusiasmo amoroso y Ia in- tensidad sexual parece hecho a la medida para promocionar la supervivencia de nuestros genes. No es un signo de enfria~ miento del amor, sino de su evolucién hacia una fase nueva, mas sostenible a largo plazo, con vineulos creados por dos neurohormonas: la vasopresina y la oxitocina. La conducta de vinculacién social esta controlada por estas neurohormonas, producidas en la pituitaria y el hipotalamo.** Elcerebro masculino emplea la vasopresina para la vinculacién social y parental, mientras el femenino usa primordialmente la 109 oxitocina y el estrogeno.** Los varones tienen muchos mas re- ceptores de la vasopresina, mientras que las mujeres tienen con- siderablemente mas para la oxitocina. Para que se una con éxi to una pareja romantica se estima que los hombres necesitan estas dos neurohormonas.\” Estimulada por la testosterona y disparada por el orgasmo sexual, la vasopresina incentiva la energia, la atencién y el empuje vitiles. Cuando los hombres enamorados experimentan los efectos de la yasopresina, pro- yeetan un foco tipo laser sobre su amada y la localizan activa- mente con los ojos de su mente aunque ella no esté delante.** Las mujeres, en cambio, pueden vinculasse con una pareja romantica en cuanto experimenten el aflujo de dopamina y oxitocina suscitado por el tocamiento, In entrega y recepeién de placer sexual. Manitener mis pies calientes en la cama quiza no sea la responsabilidad primordial de mi marido, pero aca- riciarme para que libere oxitocina si que lo es. Con el tiempo, incluso la visién de un amante puede conducir a que una mu- jer libere oxitocina.* El excepcional poder afectivo de la oxitocina y la vasopre- sina ha sido estudiado con gran detalle por Sue Carter en aquellos pequefios mamiferos peludos lamados ratones de la pradera, que forman parejas vitalicias.° Como los humanos, {e408 ratones estan Hlenos de pasidn fisica cuando se encuentran y pasan dos dias concediéndose un sexo practicamente inin- terrumpido. Pero a diferencia de los humanos, los cambios qui- imicos en los cerebros de dichos ratones pueden ser examina- dos directamente en el curso de ese regocijo, Dichos estudias muestran que el acoplamiento sexual libera grandes cantida- des de oxitocina en el cerebro de la hembra y de vasopresina en el del macho. Esas dos neurohormonas, a su vez, aumentan los niveles de dopamina —el ingrediente del placer— la cual hace que los ratones queden locos de amor el uno por el otro. Gracias a este vigoroso pegamento neuroquimico, la pareja queda unida para toda la vida, Tanto en los machos como en las hembras, la oxitocina causa relajacién, atreyimiento, vinculacién y contento mutuo. Para mantener la larga duracién de sus efectos, el sistema de vinculaciOn del cerebro necesita repetidas, casi diarias, activi- dades mediante la oxitocina estimulada por la proximidad y el contacto. Los machos necesitan ser tocados dos 0 tres veces mas a menudo que las hembras para mantener el mismo nivel. de oxitocina, de acuerdo con un estudio de la investigadora ‘sueca Kerstin Uynas-Moberg.*" Sin tocamiento frecuente —por ejemplo, cuando los dos estin separados—, los circuitos y los receptores cercbrales de la dopamina y la oxitocina pueden sentirse exhaustos. Las parejas pueden no darse cuenta de cuinto dependen de la presencia fisica de ambos hasta que es- tn separados por un tiempo; la oxitocina de sus cerebros les hace volver siempre uno a otro para el placer, la comodidad y la serenidad.?* No es de extrafias que Rob tomase el avién para ir a Los Angeles. SEXO, ESTRES Y EL CEREBRO FEMENINO Los estudios sobre los ratones de la pradera han subrayado también diferencias de yineulacién entre machos y hembras.* En los ratones hembra el emparejamiento se produce mejor en. condiciones de escaso estrés. En los machos, el estrés agudo funciona mejor. Investigadores de la Universidad de Maryland descubsieron que si una hembra de dichos ratones es sometida 4 una situacién de estrés, no se vinculara con un macho hasta después de haberse emparejado con él. En cambio, si un ratén macho es sometido a estrés, se emparejaré enseguida con la primera hembra que encuentre.%* También entre los humanos los circuitos masculinos del amor experimentan un impulso extea cuando los niveles de es- trés son elevados. Después de un desaffo fisico intenso, por ut ejemplo, los varones se ligarén pronta y sexualmente con a primera hembra propicia que tengan a la vista. E la raz6n por la cual los militares sometidos al estrés de la gue ra frecuentemente vuelven 2 casa con esposas. Las mujeres, en cambio, rechazan avances 0 expresiones de afecto y deseo cuando estin sometidas a estrés.% La raz6n puede ser que la hormona del estrés, el cortisol, bloquee la accidn de la oxitoci nna en el cerchro femenino intercumpiendo bruscamente el de- seo de una mujer en pos de sexo y contacto fisico. Para ella ueve meses de embarazo, seguidos del cuidado de un nifio en condiciones estresantes, tiene menos sentido de lo que tiene para él depositar rapidamente el esperma, Esta puede ser EL DE LA MONOGAMIA Las vidas amorosas de diferentes subespecies de ratones de la pradera proporcionan también luces acerca de los mecanismos cerebrales de la monogamia, rasgo presente s6lo en el 5 % de los mamiferos, Los ratones de la pradera son excelentes con- sortes que forman lazos vitalicios y monégamos después de sus cépulas maratonianas. Los ratones de montafia, en cam- bio, nunca se atan a una sola pareja. La diferencia, segdn han descubierto los cientificos, es que los ratones de la pradera tie- nen el equivalente de un gen de la monogamia, un diminuto trozo de ADN del que carecen los de montana.s* En cuanto su relacién con Rob se volvié mas seria, Melissa empez6 a preo- cuparse: ¢Rob serfa como un ratén de pradera 0 como un ra~ ton de montafia? Hasta donde los investigadores saben, los machos huma- nos presentan conductas dentro de un espectro que va de total- mente poligamas a totalmente monégamas. Los cientificos su- ponen que esta variabilidad puede depender de diferentes genes y hormonas. Hay un gen que codifica un tipo particular de re- ceptor de vasopresina en el cerebro. Los rarones de la pradera {que tienen este gen cuentan en sus cerebros con mas de los men- cionados receprores que los ratones dle montafia; coma conse- cuencia, son mucho mas sensibles a los efectos emparejadores de la vasopresina, Cuando los cientificos inyectaron este gen causente en los cerebros de los ratones de montafia, los ma~ cchos normalmente promiscuos se volvieron monégamos al ins- tante, ligados a la pareja como papas hogarefios.™ Los machos que disponian de una yersién més larga del gen receptor de la vasopresina mostraban mas monogamia y pasaban mas tiempo cuidando y lamiendo a sus cachorros. También mostraban mayor preferencia por sus parejas, inclu- so cuando se daba la oportunidad de una escapada con una hembra joven, fértil y con ganas de flirteo.” Los machos dota- dos de la variacién mas larga de genes son las parejas y padres mas responsables y dignos de confianza. El gen humano cuen- ta por lo menos con diecisiete longitudes, Por ello, una broma habitual entre las cientificas es que deberiamos preocuparnos mas por la longitud de! gen de la vasopresina que por la longi- tud de cualquier otra cosa, Quizas algin dia habré un «equi- po» de peucba en las farmacias, similar a la prueba de emba- 420, a propésito de lo largo que sea este gen para que puedas estar segura de que te llevas al mejor hombre antes de com- prometerte. La monogamia masculina puede estar, por tanto, predeterminada para cada individuo y ser transmitida genéti- camente a la signiente generacién. Es posible que los padres dedicados y las parejas files nazcan y no se hagan ni se forjen segiin el ejemplo del padre. ‘Nuestros parientes primates —los chimpancés y los bono- bos— tienen también diferentes longitudes de este gen, que de- terminan su conducta social,*° Los chimpaneés, que cuentan con el gen mas breve, viven en sociedades basadas territorial- mente, controladas por machos que hacen frecuentes y fatales incursiones guerreras contra los grupos vecinos. Los bonobos my estiin regidos por jerarquias femeninas y sellan toda interac- \én social con un rato de feotamiento sexual, Son excepcio- nalmente sociables y su gen muestra la versién larga. La ver- sién humana de! gen se parece mas al bonobo. Parece que quienes tienen el gen mas largo responden mejor socialmente. Por ejemplo, este gen es mas corto en los humanos autistas, «que viven en condiciones de profundo deficit social. Las dife- rencias en el compromiso de emparejamiento pueden tener re- lacién con nuestras diferencias individuales en la longitud de este gen y en las hormonas.** Dado que las mujeres s6lo pueden tener un nifio cada nue- ve meses, anhelan formar parejas fieles con hombres que las ayuden a criar a esos hijos. Pero Ia realidad es mas complica- da, Hoy sabemos que las mujeres también hacen trampas.“t Los investigadores han descubierto que ciertas hembras de es- pecies umondgamas» de pdjaros parecen tener aventuras amo- rosas en busca de los mejores genes para sus crias. Los cient ficos evolucionistas han supuesto durante mucho tiempo que o que se dice de los gorriones y los gallos es también aplicable alos sees humanos. La RUPTURA Cierta noche Rob no llamé a Melissa después de haber dicho que lo haria. Era impropio de él y ella empezé a preocuparse. Se sentiria ofendido? gEstaria con otra mujer? Melissa pudo sentir fisicamente su miedo. De modo extraito, el estado de amor roméntico puede reanudarse por efecto de la amenaza 0 cl miedo a perder a la pareja 0 a ser deiraudado. Esto iiltimo intensifica el fendmeno del amor apasionado en los circuitos cerebrales tanto de los hombres como de las mujeres."* La mencionada regién cerebral busca a la persona amada con de- sesperacin y avidez. Se produce un decaimiento parecido al mt de la abstinencia de drogas. Por momentos la propia supervi- vencia parece amenazada y en la amigdala se dispara un esta- do de temerasa alarma, El c6rtex cingulado anterior —parte del cerebro que se ocupa de las angustias y del juicio critico— empieza a generar ideas negativas acerca de la pérdida de la persona amada." En este estado de atencién altamente moti- vada se producen ideas obsesivas de reencuentro. Semejante estado no suscita confianza ni emparejamiento, sino la bis- queda penosa e intensa del amado. Melissa enloqueci6 por la idea de perder a Rob, La parte de ella que habia asimilado yampliado sus opiniones, intereses, creencias, aficiones, tics y cardcter, suftia una aguda decadencia emocional, fisica y cog nitiva, que se alojaba profundamente en las areas del cerebro impulsadas por la recompensa. Sobreviene entonces una penosa reticada de aquella ex- pansién euférica de la persona que se habia dado rapidamen- te durante la etapa roméntico-ascendente del amor. Cuando las mujeres experimentan la traicién o la pérdida del amor, también responden de modo diferente de los hombres. Si pier~ den el amor, los hombres abandonados son tres 0 cuatro veces mas propensos a suicidarse. En cambio, las mujeres caen en la depresin. Las mujeres defraudadas no pueden comer, dormir, trabajar ni concentrarse; Loran sin cesar, se retraen de activi- dades sociales y piensan en suicidarse. Por ejemplo, mi pacien- te Louise, de dieciocho afios, habia sido inseparable de su no- vio, Jason, hasta la tarde en que él partié hacia la universidad, Jason terminé bruscamente la relacién y le dijo que deseaba estar libre para salir con otras chicas mientras se encontraba fuera. Cuatro dias después recibié una llamada urgente del pa- dire de Louise, Estaba tirada en el suelo gimiendo inconsola- blemente, sin comer ni dormis, llamaha a Jason y, sollozando, decfa que preferfa morir a estar sin él. Louise suitia —literalmente— dolores por la pérdida del amor. Hasta hace poco creiamos que eran simplemente frases 115 retéricas como «sentimientos heridos» y «corazan partido» Sin embargo, nuevos estudios con imagenes cerebrales haan re- velado su exactitud.’” Segiin sus resultados, el rechazo dafia de veras como el dolor fisico porque dispara los mismos eircuitos cerebrales. Los escaneos cerebrales de personas que acaban de ser defraudadas por sus seres amados muestran también un vi- raje quimico desde la alta actividad del amor romantico a Ja bioquimica plana de la pérdida y la pena, Melissa no habia lle- gado todavia a este punto. Si no se producen los brotes amo- rosos de dopamina, la reaccién depresién-desesperacién des- ciende sobre el cerebro como una nube negra. Fso le sucedié a Louise, pero noa Melissa. Rob ni siquiera se dio cuenta de que esperaba que la llamase aquella noche y habia salido a jugar al poquer con los amigos. Cuando advirtié lo mucho que habia dafiado a Melissa, se excusé y prometié Ilamarla siempre. EL episodio hizo que tanto Melissa como Rob se dieran cuenta de lo esenciales que eran el uno para el otro y, de hecho, les moti- v6 para dar el paso siguiente hacia una relacién permanente. Se compeometieron. Puede ser que el «dolor cerebral» del amor perdido actie como una alarms fisica para alertarnos de los peligros de la se~ paraci6n social." El dolor capta nuestra atencién, desordena nuestra conducta; nos motiva para afirmar nuestra seguridad y terminar con nuestro padecimiento. Dada la impostancia para la supervivencia humana de encontrar una pareja, repro- ducirse y obtener alimento, cuidado y proteccién, es probable que el dolor de la pérdida y el rechazo esté grabado en nues- tr0s circuitos cerebrales, de suerte que lo evitemos, 0 por lo menos pasemos enseguida a otra pareja, la cnal nos hard levi- tar con nuevas dopamina y oxitocina arrebatadoras, ¢Cual es el disparador de este subidén? El sexo. 416 CUATRO, SEXO: EL CEREBRO POR DEBAJO DE LA CINTURA Finalmente, todo volvié a su sitio. La mente de ella estaba tranquila. Un masaje logr6 el éxito. El lngar de vacaciones era siempre el mejor sitio. Sin trabajo, sin preocupaciones, sin te~ \éfono, sin correos electrénicos. No habia ote espacio por donde pudiera discurrir el cerebro de Marcie. Hasta tenia tos pies calientes y no necesitaba pensar en buscar calcetines. £1 era apasionado y un gran amante. Marcie podia dejarle hacer y que todo siguiera su curso, El centro de la ansiedad del cere- bro de ella se iba cerrando, No brillaba tan intensamente el rea de toma consciente de decisiones. Las constelaciones neu- roquimicas y neurolagicas estaban alineandose para el orgas- mo. Explosion. Es contradictorio, pero la puesta en marcha sexual de la mujer empieza con una desconexién del cerebro. Los impulsos. pueden correr hacia los centros de placer y disparar un orgas- mo slo en el caso de que la amigdala esté desactivada, centro del temor y la ansiedad del cerebro.” Antes de que la amigdala haya sido desenchufada, cualquier preocupacién del diltimo minuto —trabajo, nifos, compromisos, servir la cena, poner la mesa— pueden interrumpir la marcha hacia el orgasmo. El hecho de que una mujer requiera este paso neurol6gico extra puede explicar por qué tarda un tiempo promedio de tres a diez veces mas largo que el hombre corriente en alcanzar el orgasmo.* Asi pues, chica, dile a tu hombre que vaya despacio y tenga paciencia, especialmente si estas intentando quedarte n7 embarazada, La investigacién ha demostrado que el motivo biolégico de que los machos eyaculen mas aprisa es que las hembras que tienen el orgasmo después de que el varén ha eyaculado estin més propensas a concebir. El sistema es delicado, pero la conexién con el cerebro es tan directa como la actuacién. Los nervios de la punta del eli toris comunican directamente con ef centro del placer sexual del cerebro femenino. Cuando dichos nervios son estimulados, disparan actividad electroquimica hasta llegar a un umbral, desencadenan un estallido de impulsos y liberan sustancias neuroquimicas de emparejamiento y bienestar, como la dopa- mina, la oxitocina y las endorfinas.’ jAb, el climax! Si el esti- mulo del clitoris se interrumpe demasiado pronto, si los ner- vios clitéricos no son bastante sensibles o si el temor, el estrés o la culpa interrumpen el estimulo, el clitoris se para en geco en su camino, Marcie vino a consultarme cuando conocié a John. Habia tenido su primera relacién larga y profunda con Glenn, a los veintitantos aos, Pero n6 le durd, aun cuando él era apuesto y una pareja comoda con la cual se sentia totalmente segura. Maccie habia disfrutado realmente de su vida sexual y habia renido siempre grandes orgasmos con él, pero Glenn no era el hombre con quien queria casarse, Cuando empez6 a salir otra vez y pescé a John, descubrié que su cuerpo no respondia con la prontitud de antes. No se trataba de que John fuese un mal amante o no estuviese adecuadamente equipado, sino todo lo contrario. Era mas divertido e incluso mas guapo que Glenn, pero John no era Glenn, el hombre con quien ella se habia acostumbrado a sentirse cémoda y segura. John era nuevo, de modo que se sentia tensa con él y no podia llegar al orgasmo. Gierto dia Marcie fue al médico con una dolorosa contraccién del cuello y él le prescribid Valium para relajar el masculo, Se comé una pildora en la cena y, cuando se fue a la cama con Jobn y mantuvieron relaciones sexuales, no hubo problemas 8. con el orgasmo. El Valium habia relajado el cerebro de ella, su amigdala estaba desactivada y Marcie pudo alcanzae facil- meate el umbral neuroquimico del orgasmo.t Este no se produciré probablemente si no estis relajada, c6moda, abrigada y mimada. En un estudio de exploracién ce- rebral en el orgasmo femenino, los investigadores deseubrie- ron que las mujeres necesitaban estar comodas y tener los pies calientes antes de sentirse embarcadas en el sexo.’ Para mu- chas mujeres estar relajadas —gracias a un bao caliente, a un masaje de pies, a unas vacaciones o al alcohol— mejora su ca- pacidad para llegar al orgasmo, incluso con parejas con quie- ‘nes no se sienten completamente cémoda: Es mas probable que tengan orgasmos faciles la mujeres gue estén profundamente enamoradas y en las fases iniciales de la pasidn y sientan que sus parejas las desean y adoran.* Para algunas mujeres, el estado de seguridad ofrecido por una relaci6n comprometida o el matrimonio puede permitir que el cerebro alcance el orgasmo més facilmente que con una perso- ‘na nueva.’ Mientras se desarrolla el orgasmo, oleadas de oxi- tocina hacen que el pecho y la cara de una mujer se ruboricen porque se expanden Jos vasos sanguineos. La rodea un brill de contento y satisfaccién; el miedo y el esteés estiin bloquea- dos. Sin embargo, la manera de suceder todo esto sigue siendo un misterio para los hombres que tenemos alrededor. Cual- quier mujer ha tenido la experiencia de acostarse con un tio que pregunta: «{Lo has pasado bien?». Para él suele ser dificil saberlo, A causa de la delicada interconexidn de lo fisiolégico y lo psicolégico, cl orgasmo femenino ha permanecido esquivo a los confundidos varones amantes y hasta a los cientificos, Du- rante decenios las mujeres se han prestado voluntariamente a ser exploradas, filmadas, grabadas, entrevistadas, medidas, cableadas y monitorizadas por ellos. El aliento entrecortado, la espalda arqueada, los pies calientes, las muecas de la cara, 119