Está en la página 1de 120
| NICOLAI BUJARIN Nicolai !. Bujarin repr la econdmica del periodo de transici6n Viadimir I. Lenin Anotaciones al libro de Bujarin 4/ Karl Marx, Introduccién general a fa critica de Ia economia politica 2/ Claude Lévi-Strauss, Elogio de 'a antropologia '3/ Paul A. Baran, Excedente econdmico ¢ irracionalidad capitalista 4/ Louis Althusser, La filosofia como arma de la revolucién. '5/ Emesto Che Guevara, Escritos econémicos 6/ Varios Autores, Francia 1968: {Una revolucion fallida? 71 Varios Autores, Teoria marxista del partido politico __ 8/ Badiou-Althusser, Materialismo histérico y materialismo dialéctioo " _9/ Gore-Macci6, Sartre y Marx _10/ Varios Autores, Teoria marxista del imperialismo 41/ Cesare Luporini, Dialéctica marxista e historicismo 12/ Varios Autores, Teoria marxista del partido politico II a ~13/ Rosa Luxemburg, Husiga de matas, partido y sindicatos 5 ‘Varios Autores, La revolucién palestina y el conflicto érabe-israelf B/ Varios Autores, El marxismo de Trotski 16/ Varios Autores, E! joven Lukécs 17/18 Evgeni Preobrazhenski, La nueva econémica 19/ Varies Autores, Gramsci is cencias sociles | 20/ Hobsbawm-Mare, Formeciones econdmicas precapitalistas a 211 Nicolai |. Bujarin, El imperislismo y la economia mundial B "221 Kuron Modzelewski, Revolucion politica o poder burocrético. | Polonia j 23) Varios Autores, La revolucién cultural china -24l Varios Autores, Imperialism y comercio internacional 26) Viedimir 1. Lenin, Contra ta burocracie _ 26) Varios Autores, China: revolucion en la Universidad 271 Leén Trotski, Et nuevo curso / Problemas de la vida cotidiana __ 28/ Los bolcheviques y 1a Revolucién de Octubre: 23] Nicolai |. Bujarin, Teorla econémica del periodo de transicién _30/ Marx-Engels, Materiales para ta historia de América Latina a | Titulo original de la obra: f Ekonomika Perejodnogo Periods, Mosctt, 1920. ‘La presente edicién fue traducida de la versi6n alemana: i Gkonomik der Transformationsperiode, Rowohit, 1967, RFA i Tope: Miguel De Lorenzi Traduccién: Horacio Ciaferdini Primera edicin: febrero de 1972 © Ediciones Pasado y Presente Casilla de Correo 80. Cordoba ‘Queda hecho el depésito de ley ‘Compuesto en frio, diagramado ¥ programado: José Grimberg ‘La Teoria econdmica del periodo de transicién, tue escrita en el periodo “‘igquierdista”” de la vida politica de Bujarin, y se vineula Estrechamente a otras dos obras suyas vastamente difundidas por el mundo en la década del veinte y de las cuales se hicieron varias ediciones en espafol: El ABC del comunismo (1919), escrita en cola- oracién con quien seria luego su contrineante, Evgueni Preobra- zhenski, y Teoria del materialismo histérico (1922)*. La obra que hoy publicamos pretende ser la elaboracion tedrica de Jos principios fundamentales de Ia transformacién de la sociedad capi- talista en sovialista y segin el autor debfa ser continuada segundo tomo dedicado més especificamente a los problemas econom{a soviética, Este segundo tomo nunea fue escrito. De ‘maneras, la “ekonomika’’** bujariniana se convirtio en el centro debate tedrico y politico acerea de los caminos del comunismo en I etapa inicial de la revolucién. tity ‘Apenas llegados al poder, los bolcheviques pugnan por establecer un ispositivo de medidas econdmicas y politicas que permitan a corto Plazo el establecimiento de una sociedad acorde con el pensamiento ‘socialista y con las propuestas esbozadas por Lenin en EI Estado y la revolucién, El VIII Congreso del partido, realizado en marzo de 1919, ‘aprobs un mueyo programa que establecia los principios esenciales de Ja nueva sociedad y los objetivos y tareas a corto y largo plazo que debian encararse para lograr Ia concrecién de tales principios. A la vvez, y como hecho altamente significativo, aprobé el cambio de desig. hacion del partido propuesto ya por Lenin en sus ‘Tesis de Abril (1917), En adelante, en jugar de "‘socialdemécrata” (0 POSDR (b) ‘como era la designacion oficial) el partido se llamarfa Partido Comus nista Ruso, Por esa época y en plena guerra civil nadie podia imaginar De Teoria del, matriaiono histreo | Ensayo popular de socolorte ‘marcista, Ediciones Pasado y Presente ha preparado una nueva version que ‘apareceril préximamente como Cuadernos de P. ¥ P., N° 31. ** La obra de Bujarin se titula en ruso Ekonomika perefodnogo perioda, Le palabra “ekonomika’” no denota la “economia” de ina sociedad o de un periodo i la icria economics". Equiale 1s palabra alemana Okonomik'y ate Siquiera que después de més de cincuenta aiios, lo que crefan al ‘loance de sus manos, todavia sigue siendo una realidad a alcanzar. ‘Los dirigentes del proceso revolucionario ruso confiaban en Ia post bilidad de constituir, en un plazo no demasiado largo, la nuevs so- ciedad comunista. Precisamente el libro de Bujarin y Preobrachenski, 1 ABC del comunismo, redactado como una glosa del nuevo pro- grama del partido, explicaba al conjunto de los militantes rusos (y 8 fos revolucionarios del mundo entero: recordemos que esa obra fue ‘una de las primeras lecturas “marxistas” de Mao y de toda una capa de revolucionarios) lo qué sera una sociedad donde la clase obrera se convirtiera en clase dominante y donde desapareciera el peso opresivo de Ia propiedad privada, de Ia divisién social y del Estado. Bra ésa también la época en que se discutfa de la desaparicion de las cate- orias mercantiles, de la creacién de las comunas campesinas_asen: tadas sobre los soviets de campesinos pobres, de las nuevas expe- riencias pedag6gicas que combinaban el trabajo’ manual ¢ intelectual, de la irrupelon de nuevas formas artisticas y culturales En plena ‘guerra civil, cuando la vida de la joven repiblica soviética pendia apenas de un hilo, los tebricos y politicos marxistas discutian acalors- damente los contornos de la sociedad futura. Sofiaban si, pero no es a la nota distintiva del pensamiento reyohicionario?: ;No habia de- fendido Lenin desde una de sus primeras obras la utilidad del suefio? ‘Adoptando una cita del nihilista Pisarev, Lenin afirmaba que “si el hombre estuviese completamente privado de Ia capacidad de sofia. . i no pudiese de vez en cuando adelantarse y contemplar en su imagi- racine! cuadro enteramente acabado de la obra que se bosqueja fentre sus manos, no podria figurarme de ningin modo qué moviles obligan al hombre a emprender y llevar hasta su término vastas y ‘penosas empresas en el terreno de las artes, de las ciencias y de ia vide prictica... El desacuerdo entre los suefios y Ia realidad, no produce dafio lguno, siempre que la persona que suefia crea seria. mente en su suefio, se fije atentamente en la vida, compare sus obser- vaciones con sus eastillos en el aire y, en general, trabaje escrupulosa- mente en le realizacién de sus fantasias, Cuando existe algtin contacto entre Jos muchos y In vids, todo va bien” (Qué hacer? OC, V, p. 516). La utopfa comunista se basaba en la absoluta certeza de que la nacionalizacién total de la economia, Ia existencia de un celoso con- trol obrero sobre el que se basaba el poder de los soviets, y Ia dicts ura del proletariado, ejercida desde el Estado revolucionario, estaba en condiciones de triunfar en la guerra civil y a le vez impedir la Fatesciin del aparato productivo ya esoedpacin obras. Fl co into de medidas econdmicas y_politicas establecidas desde 1919 y ‘que configuraron la etapa mal llamada del ‘“comunismo de guerra”, endian a lograr esos propésites. Pero no eran, como hoy se cree, w simples medidas excepeionales dictadas por las necesidades de ta guerra, sino que encermaban una légica precisa. Eran revoluciones f0- talmente acordes con los propésitos de construccion de una sociedad, comunista donde desaparecieron en forma radical el conjunto de cate- gorias mercantiles (dinero, salario, ete.) que caracterizan a Ins socle- fades de clases en general y a la capitalista en particular. El “comu- rnismo de guerra” era la etapa preparatoria de un proceso que debia conducir al comunismo ‘out court, No constituia una sberracion feconémica producida por el romanticismo utdpico de los bolche- viques del veinte, sino una etapa inicial de reestructuracién de todo el ‘parato productivo, que debia ser continuada con un proceso de co- lectivizacion rea! (y no formal) de la sociedad. Las anotaciones de Lenin al libro de Bujarin, que incluimos al final de la presente edicion, demuestra fehacientemente que las critieas que Lenin dirige a Teorfa econdmica de! periodo de transicion, son th- ternas a las posiciones tedricas de Bujarin. En Ia definicion de la ‘etapa, en Ia caracterizaciOn del “comunismo de guerra”, en la creen- cia en una desembocadura de “izquierda” de esa etapa que signifiears tuna profundizacién de la revolucin, ambos estaban totalmente de acuerdo, Y no s6lo ellos. Podrfamos afirmar que el conjunto de los Girigentes bolcheviques_y de los militantes revolucionarios partici- aban de esa concepeién optimista del periodo inicial de la revo- fucton. El juicio de Lenin sobre Ia obra de Bujarin es finalmente positive, tal como lo enuncia escudéndose irbnicamente en las p& Iabras “recensio scademica”. 'Si esto es asi, lo excepeional, lo que en cierto sentido contradecia Jos principios tedricos defendidos por los boicheviques desde Ia revo- uciOn de febrero de 1917 (los consejos obreros, el control obrero de la industria, el demoeratismo de los soviets, el Estado soviético como tun “cuasiEstado”, ete.), era el establecimiento de la Nueva Politica Econémica, en 1921, politica que, como es sabido, no slo autori- zaba la reanudacion en cierta escala de Ia actividad industrial y co- ‘mercial del capitalismo, sino que significaba, de hecho, un paso atrés ‘en todos los ordenes y la apertura de un conjunto nuevo de contra: dicciones qué resultaron hasta hoy ‘i No en vano et Pat tido Comunista solo In acepté luego de arduss discusiones, donde el peso de la figura de Lenin desempefié un enorme papel. La NEP solo podia justificarse cuando el fracaso de la revolucion en Alemania encerré al movimiento revolucionario ruso en el callej6n sin salida del “socialismo en un solo pais”. ‘Sin embargo, no es ésta ia narracién histérica del proceso conser- ‘vada por 12 tradiciOn del movimiento comunista internacional, Es pre- cisamente esa primera etapa de lz revoluci6n Ia que resulta de hecho plvideda, silenciada o menospreciada en la historia “ofictal” del pro- eso econémico y politico soviético, Vele Is pena hacer notar que oii ninguna de tas obras teéricas, que dieron ple a tas diseusiones en ese periodo, fueron reeditadas posteriormente, y ni siquiera analizadas ‘con mayor serenidad critica. Resulta til reflexionar sobre esta singular distorsion historica, ‘porque es evidente que se vincula a Ia concepcion hoy predominante fn los paises socialistas —con excepcién de China y no sabemos en ‘Qué medida de Cubs, Corea y de Vietnam respecto de los procesos de “transicion”. Segiin esta concepcion Ia transformacion de las socie- dades de clases en socialistas puede asegurarse mediante un proceso ‘gadual de reformas de estructuras sin afectar la sustancia del Estado Thi modificar la naturaleza capitalista de la division social del trabajo. ‘La idea tuerza que constituye el ele de E! Estado y Ja revolucion de Lenin, vale decir la afirmactin de que no puede haber proceso de transicion si desde un comienzo el nuevo Estado no es un cuasi-Esta- do, o un Estado-Comuna, un Estado “en proceso de extincion” (ca tactetizado por la existencia de los consejos o de otro tipo de institu. ‘cion que exprese la democracia proletaria, de las milicias populares, del ‘control popular de la burocracia, etc., etc.), ued sepultada tras una ‘hojarasca de formulaciones.reformistas. En sus escritos del perfodo ‘ni siguiera Lenin, podia imaginar que tras la adopeion del camino dé Ia NEP el socialismo en la URSS entraba en un callej6n sin salida. Alginos sios més tarde, el enfentamiento entre Stalin y Trotski alrededor de ls posibilidad de construir el “socialismo en un solo ‘pais? mostraré que s6lo una infima parte del Partido logré compren- der Ia tragedia de la situacién, pero ya sin tener posibilidad alguna de ila. La publicacién de Teoria econdmica del periodo de transicién es por varias razones: porque nos ayuda # reconstruir una época en la historia del socialismo que es preciso conocer en sus més intimos detalles para poder comprender las razones de la actual crisis ideologica y politica del mundo socialists; porque nos permite superar una visién errbnea acerca del signi- fleado de 1a primera etapa de la revolucién socialista en Rusia, y de Tas concepeiones particulares de Lenin al respecto; porque en cuanto intenta ser una “'teorfa del perfodo generat de transformacién”, ei libro de Bujarin elabora un texto que vale ta pena & confrontar con las perspectivas tebricas actuales, cuando ta madurez de las fuerzas productivas mundiales colocan en el orden del dia la necesidad y la posibilidad de una verdadera sociedad comunista, y cuando mas avanzadas estin las constnieciones cientificas tendientes & formular una teorfa general del periodo de fransicion. En tal sentido, hhabria que teexaminar la obra de Bujarin a la luz de trabajos como los de Bottolheim y otros, que a més de cincuenta aos de distancia ecuperan el campo tebrico que recortara preeursoramente Ia Teorfa econdmica de! periodo de transicién, PASADO Y PRESENTE. Nicolai 1. Bujarin Teoria econémica det perfodo de transicion PROLOGO La publicacion del presente trabajo constituye la refutacion de las” ‘oncepeiones habituales, vulgares, cuas-marxistas tanto del caricter del derrumbe que predijeron los grandes ereadores del comunismo_ ientifico como del caricter del proceso de transformacion de la ‘sociedad capitalista en comunista. Quien se representabe Is revolucion del proletariado como un trinsiio pacifico del poder de manos de unos a manos de les otros, y In revolucion en las relaciones de pro= duccién como una alteracién en la cima del aparato organizativo, quien imaginaba asi el tipo elisico de la revolucion det proletariado, se apartaré con horror de la tragedia mundial que sufre actualmente, la humanidad. No estard en condiciones de percibir, en el humo de los incendios, en el fragor de Ia guerra civil, los rasgos sublimes y solemnes del ordenamiento social que se avecina. Seguira siendo siem- pre el lastimoso cervatillo de mentalidad tan cobarde como su “polf- fica”. Atribuird su propia impotencia a la revolucion y encontrar todas las definiciones posibles fuera de aquella que tiene en la reali: ‘mayores profundidades. Nunca hab(a ocurrido tan violenta rupture, | Pero no podria levarse a cabo de otro modo Ia revolucién del proke fariado que, partir de los elemenos disociados entre si, echa los cimientos de In nueva sociedad en un vinculo nuevo, en’ combina: yohintad de ponerlo en prictica pese a todos humanidad paga un precio terrible por lista. Y s6lo una clase como el proletariado, la ‘stard en condiciones de soportar los tormentos del periodo de trans. formaci6n para encender después la tea de Ia El anilisis de In época de la transformacion es asimismo lo que fntento presentar © grandes rasgos segunda parte, quisiera publicar més tarde un trabajo Yedicado a \s exposicion concreta de In economia ruse actual. La necesidad que existe de un trabajo generalizador de este tipo es enorme, Hay, por lo ‘ssficlente material acumulado; habria que examinarlo y elaborarlo teoricamente. El lema del autor fue: pensar a fondo, sin retroceder ante ninguna conclusion, Lamentablemente falto tiempo para presentar este trabajo en términos populares, de modo que tuvo que ser escrito casi en formulas algebraicas. El autor considerarfa su trabajo logrado si ‘que han encerado una linca anéloga de pensamiento le dieran forma definitiva y aquellos que se aferran a ilusiones ingenuas de cardcter reformista, por lo menos, cayeran en la cuenta de que el ‘asunto es mucho més complejo de lo que aparece en los folletos ‘vulgares que siguen el modelo de los renegados. Esté de més observar que el hilo conductor seguido por el autor fue el método de Marx, método cuyo valor gnoseolégico queda reco- nocido actualmente en foda su gigantesca dimension. N. Bujarin, Capitulo 1 ESTRUCTURA DEL CAPITALISMO MUNDIAL 4, El capitalismo moderno como capitalismo mundial. 2. Suietos de 4a economia: ‘Trusts capitalistas de Estado. 3. Anarquia de la produc- cin mundial y concurrencia. 4. Crisis y guerras. 5, Centralizacion det capital. La economia polities tedrica es Ia ciencia de la economia social, que ‘@ funda en la produecién de mercancfas, es decir, la ciencia de economia social no orgonizada, Sélo en 'la sociedad en la cual produccién es anarquiea, asi como es andrquica la distribucion de los productos, la regularidad de la vide social se manifiesta en forma de eyes naturales elementales”, independientes de la voluntad de los Individuos o de las colectividades, de leyes que actitan con la misma “ciegs” necesidad que “Ia ley de gravedad, cuando se le cae a uno la casa en la cabeza”!. Marx fie el primero en destacar esta propiedad expecifiea de la produccién de mereancfas ofreciendo, con su teoria del fetichismo de 1a mercanefa, una introduceion sociologica brillante 4 Ia economia teérica, y en In que demostré que esta filtima es una disciplina histéricamente limitada?. En efecto, en cuanto conside- ramos una economia social organizada, se desvanecen todos los pro- blemas fundamentales de 1a economta polities: el problema del valor, del precio, de la ganancia, etc. Aquf las “relaciones entre los hom- bres” no ‘se expresan en “relaciones entre cosas”, y Ia economia social no es regulada por Ins fuerzas ciegas del mercado y de Ia coneurrencia, sino por un plan conscientemente ejecutado. Por ello puede haber, por un lado, cierto sistema de descripeién y, por otro, um sistema de normas. Pero no queda sitio para una ciencia que estudie las “leyes ciegas” del mercado, puesto que falta el mercado mismo. De ‘este modo, el fin de la sociedad fundada en la produccién capitalista de mereancfas significa también el fin de la economia politica, dado que la econom{a politica explora la economtfa de las mercancias, ‘Asf, In sociedad que produce mercancfas no se identifica en modo ‘alguno con Ia simple suma de las economias individuales. Ya Rodber- tus, en su polémica con Bastiat, demostré brillantemente la existencia de ‘certo espacio econdmico, de cierta ligazon que llamé “comunidad ‘economica”. Si nos encontriramos frente. a una simple suma de eco- nomias, no se trataria de una sociedad. La “suma” es una unidad puramente Jogica, no un complejo realmente existente. MTree SMTi Para Ia teorfa pura, resulta enteramente indjferente la magnitud del ‘mbito de que se trate, eSmo se encuentra caracterizada en el espacio la economia social en cuestion, Es precistmente por ello que Marx se url6 tanto de Ia expresion “economfa nacional”, por la que los ppatridticos profesores alemanes sienten tanta inclinecion. También es Telativamente secundaria, desde el punto de vista de la teoria abs tracta, Ia cuestion de quién se presenta como sujeto de la economia individual. Por de pronto, lo importante es el tipo de relacién que existe entre estas econom(as, y en particular el tipo de relacién no orgonizada que se da a través det intercambio, Pera una investigacion ‘concreta, que no se limita a establecer leyes generales, en cambio, todas estas cuestiones son de Ia mayor importancia. El capitalismo modemo es un capitalismo mundial. Esto significa que lus relaciones de produccién capitalisias dominan en todo el ‘mundo y ligan todas las partes de nuestro planeta con un ajuistado cordén econémico, En nuestro tiempo la economia social encuentra ‘ expresion concreta en la economfa mundial. La economfa mundial una unidad realmente existente. Por eso estén completamente dex caminadas, definiciones como las de un reciente investigador, el Dr. Karl ‘Tyseka?, quien escribe: “As* como la economia nacional s¢ feompone de Ta sume de las economias de los miembros de la nacién, sean Estas economfas individuales © economfas de corporaciones, 1a €conomia mundial consiste en una suma de economias nacionales.” “La suma de las econom{as nacionales que se ven influidas considera tblemente por la conformacién de la situacidn del mercado mundial, onstituye la economia mundial”. La primera definicién no con. everda con Ia segunda; la segunda encierra una contradieci6n interna, Puesio que el concepto de la simple suma excluye Ia relacién orga: hhies. La suma de los cangrejos en la canasta no es una unidad real. Bl niimero de nifios que nacen anualmente, “reunidos” en un total estar Aistico, tampoco constituye una unidad real. Es solo la existencia de elerta relocin orgénica la que hace de la simple suma una totalidad teal. Pero semejante totalidad excluye inmediatamente el concepto de Ja suma aritmética, pues es mucho mayor y més complicada que ésta. En la medida en que la sociedad es una sociedad que produce, no productos, sino mereancias, en esa medida es una unided no organi. 2ada, Alli, el caracter social del trabajo y el cardcter social del pro eso de produccién se exteriorizan en un movimiento constante de las mereanelas intercambiadas, en oscilaciones del precio de mercado. Este caricter social del trabajo no se manifiesta, sin embargo, tan simple y claramente como cuando tenemos ante nosotros una organi- 2aci6n social del trabajo adecuada. ‘La sociedad mercantil es un sistema con elerto tipo de relacién, de ‘euyo caricter resultan categorias enteramente especificas del mundo e las mercancias Este sistema no es una “unidad teleologica”, es 4 =e es un sistema guiado conscientemente segin cierto plan. Gecir gue fi plan. Falta incluso el sueto del proceso economies. En Ne, no ee que “Ia sociedad produce”, sino que “en Ie sociedad oduee". ¥ por elo no dominan Tos hombres et producto, sino % Py Sproducto domina a los hombres, y la “fuerza elemental que St fo econémieo no se adapta al marco deseado. Ya que en ia arrceign meteantil —por ende también en el método capitalista de Prpduccién— la sociedad entera es clega, ya que ella en su conjunto producina unidad teleologica, también son ciegas sus diversas partes Ta sociedad se compone de partes relacionadas entre si. Los sujetos de la actividad econémica son, en esta sociedad ‘mercantil, directa tmente esas partes, mientras que su sistema es impersonal, ciego y, em sentido, iracional. aa “jrracionalidad” constituye también la condicién fundamental de la existencia de la economia politica. Pero precisamente esto 10 Gesconoce la mayoria de los economistas burgueses Asi, segin Harm4, no habria economia mundial si no hubiese tratados inter- nacionales de comercio, Kobatsch® estima en general que la economia mundial todavia no existe, y que slo existira cuando haya un estado habla de ia “economia del mercado mundial”. En entre Harms y C. Diehl® no se encuentra ni rastro fe un planteo correcto de la cuestion. La bisqueda de una “regu: lacion” como rasgo caracteristico constitutivo de la econom(a, parte irectamente de una concepeién atsolutamente errinea sobre la nat- raleza del organismo social capitalista. Para fundar una clencia se busca un prineipio que entrafia Ia muerte de esta clencia "Aqui surge Is pregunta acerca de cudles son los componentes cons cientemente actuantes de la economia mundial capitalista. Tedrica- mente, un capitalismo mundial ex concebible como sistema de empre- sas privadas separadas. Sin embargo, la estructura del capitalismo modemo es tal, que Organizaciones capitalistas colectivas aparecen ‘como sujetos de la economia: “los trusts capitalistas de Estado””*, El capital financiero ha abolido la anarquia de la produccion den- tro de los paises del gran capital. Las uniones monopolistas de empte- sarios, las empresas combinadas y 1a penetracién de! capital bancario en la industria han ereado un nuevo tipo de relaciones de produccién ‘al transformar el sistema capitalista-mercantil no organizado en una organizacion capitalista financiera. La relacién no organizada entre tuna empresa y otra a través de la compra y de la venta se ha visto remplazads en gran medida por la relacion organizada a través de * Kaw concepto fue introdueido por el autor en su obra Le economia mundial y el imperialism [hay tead, en esp. en Cuadernos de Pasado y Presente, n0 21, Cérdobe, 1971} 5 “paquetes de control” de acciones, de Ia “participacion” y la “finan- ciacion”, que encuentran su expresion personal en los “directores”” feomunes de fas bancos y de la industria, asi como de los cartels y trusts. Gon ello la relacién de intercambio, que expresa la division social dol trabajo y la division de la organizacion de la produecion social en “empresas” capitalistas independientes, es remplazada por una divi- sién técnica del trabajo dentro de la “‘economfa nacional” organizada. ‘Sin embargo, In stomizacién de la produecién capitalista, su caric- ter anarquico, excede ampliamente los limites de la division social det trabajo. Por division det trabajo se ha entendido siempre la division del trabajo total en “trabajos” distintos’. En particular, por division social del trabajo se ha entendido y se entiende la divisién del trabajo entre las empresas individuales. Las empresas capitalistes, que son “independientes” unas de otras, dependen sin embargo unas de otras, puesto que una rama de la produccién proporciona a Ia otra materia prima, medios suxiliares, eteétera. Pero no deben confundire dos cosas: la dispersion del trabajo social que resulta del hecho de la division social del trabajo, por un Jado, y la dispersion del trabajo social que niega esta division del trabajo, por el otro. En efecto, los productores individuales de mer- caneias no deben su existencia slo a la de distintas formas de tra: ‘bajo. Dentro de una misma rama de la produccion, incluso dentro de las secciones menores y especializadas de la produccidn, coexisten tuna gran cantidad de productores de mercancias autonomos. En otros términos, la estructura anarquica de Ia sociedad productora de mer- ‘canefas se expresa en la existencia de “‘empresas” separadas, Por su parte, estas “empresas” se relecionan entre si de distintas maneras: en ‘unos casos se encuentran ligadas unas con otras a través de Ia compra y de la venta (empresas de distinto tipo), en otros easos se enfrentan ‘como competidoras (empresas del mismo tipo). El propietario de un taller de sastrerfa esta vinculado al fabricante de telas pues le compra Ia tela, pero en relacién con otro empresario como él, es un compe: tidor no vineulado a aquél por operaciones de intercambio. La exis tencia simulténea de una empresa de sastreria y de una empresa de telas constituye la expresidn de la division social del trabajo. En ‘cambio, la coexistencia de varias empresas de sastrerfa no expresa division social del trabajo de ningin tipo. Es necesario prestar atencién seriamente a esta diferencia Se suele relacionar la anarquia de la produccién capitalista con la concurrencia en el mercado y nada mas. Pero ahota vemos que la concurrencia en el mercado expresa 610 una parte, exclusivamente uno de los tipos del “ser” de los productores individuales de merean- fas, es decir aquel tipo de relaciones de cambio que no se encuentra ‘en relacion con la divisiin del trabajo social. Pese ello, y debido a la dependencia recfproca en que se encuen- tas partes de Ia economfa social, también las empresas de tran Pd huchan entre si La sociedad eaptalsta es una sociedad ‘produce plusvalia. A su vez, el proceso de distribucién es el Hrocaxo de distriducion de Ia plusvalia entre Jos sujetos de la scono- Fyfe capitalista. Cada empresa no realiza en absoluto Ia plusvalia pro- Gucida por ella misma. Ya Ia ley més elemental del capitalismo —Ia fendencia a la nivelacion de la tasa de ganancia—~ “altera”” absoluta- tonte semejante seneillez de las relacionest. El cuadro se complica mas ain con la formacién de todos los monopolios capitalistas posi- bles. De ello resulta que la lucha por la distribucion de In plusvalia nize los diversos sujetos econémicos (se trate de individuos 0 de corporaciones, es por completo indiferente) tiene que asumir otro caracter. Es por ello que tendremos que distinguir tres clases de hicha ‘competitiva. 1. Por concurrencia horizontal entenderemos la concurrencia ‘entre empresas de! mismo tipo. Aqui la anarqufa que se expresa en la lucha competitiva no se funda en division social alguna. 2, Por concurrencia vertical entendemos la lucha entre empresas de distinto tipo, cuya existencia separada expresa el hecho de la divisin social del trabajo. 3. Finalmente, por concurrencia combinada compieja entendemos la lucha que libran las empresas combinadas, es decir aquellas unidades ca- pitalistas que abarcan distintas ramas de la produccion, y por tanto transforman la divisién social de) trabajo en una divisién técnica, Como eriterio de distineién de las clases de concutrencia utiliza: mos aquf el tipo de empresa, que a su vez se basa en tal o cual relacion con Ia divisién social del trabajo, es decir con las relaciones de produccién fundamentales del mundo de las mercancfas. De esta demarcacién resulta también Ig delimitacién de tos méto- dos de la lucha competitiva. Es, en efecto, absolutamente claro que, mientras la concurrencia horizontal puede operar con precios de mer. cado bajos (el tipo “més clasico” de la concurrencia), en la coneu- rrencia vertical el método de los precios bajos tiene que dejar lugar a otro método, Y también se advierte sin lugar a dudas que comienzan a desempefiar el papel principal los métodos de la presion directa, de cierta action directe, por parte del capital, y en primer término el boicot como forma més elemental. _ La modificacin de los métodos de la lucha competitiva avanz6 ain mas al desbordar esta lucha la esfera de las relaciones de mer ado, aun cuando tiene las relaciones de ese mercado por punto de partida. El precio es la categoria general de la sociedad de produccion de mereanefas, y en razon de ello fodas las alteraciones de} equilibrio ‘encuentran su expresién en cierto movimiento de los precios. La cate- goria de la ganancia es impensable sin la categoria del precio. En una Palabra, todos los fenémenos econémicos del mundo capitalista s¢ a ‘encuentran ligados de uno u otro modo al precio y, por ende, tam- ‘ign al mercado de venta. Pero esto no significa que todo fenomeno econémico sea un fenémeno del mercado, Algo andlogo vale también ‘pata la concurrencia, Hasta aqui se ha tratado principalmente la con- ‘eurrencia en el mereado, que eta caracterfstiea en general del tipo de Ja concurrencia horizontal. Pero Ta lucha competitiva, es decir Ia lucha entre empresas capiialistas, puede también librarse, en el sentido propio de le expresion, fuera del mercado. Es lo que ocurre, por ‘gjemplo, en Ia Icha por las esferas de inversion de capital, es decir ‘por la posibilidad de ampliaciin del propio proceso de produecion, En este caso, resulta también claro que tienen que aplicarse métodos de lucha distintos que en el caso “clasico” de la concurrencia hori- zontal en el mercado. ‘Tenemos que volver ahora al modemo capitalismo mundial. Ya hicimos notar que las unidades que componen el sistema de la ‘economia mundial moderna no son las empresas individuales sino intrineados complejos, “trusts capitalistas de estado”. Cierto es que existen también lazos Internacionales entre las empresas individuales de 10s diversos “pafses”, por lo que el tipo de estos lazos puede estar contrapuesto, en todos los casos coneretos, al modo como estos pai- s@5 2 encuentran ligados entre si. Pero, en los iltimos tiempos, las ‘elaciones entre complejos enteros se hacen preponderantes. La “eco- ‘nomfa nacional” capitalista, de un sistema trracional se ha transfor- ‘mado en una organizacion rocional, de una economia sin sujeto en un. sijeto econémico. Esta transformacion esti dada por el crecimiento el capitalismo fimanciero y Ia fusion entre la organizacion econdmica ¥y politica de Ia burguesfa. Con ello, sin embargo, no fue abolide en fabsoluto ni la enargufa de Ia producein capitalista, ni la concurren- cia de Jos productores capitalistas de mercanefas. Estos fendmenos no s6lo han permanecido, sino que se han profundizado, puesto que se reproducen en el marco de la economia mundial El sistema de la economfa mundial es tan ciegamente irracional y “carente de sujeto” ‘como el anterior sistema de Ia economfa nacional La economia mercantil no desaparece aqué completamente en lo ‘més mfnimo, pese a haberse extinguido o bien tetraido dentro del pais frente a una distribucion organizada. En realidad, el mercado de Jas mereancfas se convierte simplemente en el mercado mundial y deja de ser “nacional”. Aqui se observa exactamente el mismo pro- ce80 que en Ia fusiGn de dos o més empresas de distinto tipo en una ‘unidad combinada, en la cual les materias primes son transformadas €n producto semielaborado y luego en producto terminado; pero de tal modo que el correspondiente movimiento de los productos no se | We acompafiado por ningiin movimiento optiesto. del equivalente en dinero; los ““bienes econdmicos”, son puestos en circulacion dentro de Ja empresa combinada no como mercancfes, sino directamente como productos y s6lo representan mereanefas en Ia medida en quo s0 los Enza fuera del complejo combinado en su conjunto. Ast, el producto Gistribuido dentro del pats en forma organizada s6lo es tuna mercan- Gia en la medida en que su ser estf ligado a Ia existencia del mercado frundial, La diferencia en relacién con la economfa nacional— eon: Siste unicamente en la amplitud det sistema econdmico y en el carie- ter de las partes que lo integran, [El caracter especial de los trusts capltalistas de estado nos explica jgualmente el tipo especial de la lucha competitive. El trust eapitalista de estado es, en definitiva, una empresa combinada gigantesca. Los trusts capitalistas de estado. se enfrentan no s6lo como unidades que producen una y la misma “mercanefa mundial”, sino también como partes del trabajo social mundial dividido, eomo unidades que se Eompletan reciprocamente. En consecuencia, la iucha se produce simulténeamente tanto en la linea horizontal como en la vertical: esta lucha es Ia coneurrencia combinada, El paso al sistema del capitalismo financiero ha reforzado constan- temente el proceso de transformacidn, de la coneurrencia de mereado horizontal y simple en la concurrencia combinada. Puesto que el meétodo de hucha est en cortespondencia con el tipo de concurrencia, resulto de ello necesariamente una “agudizacion de las relaciones”” en | mercado mundial. La concurrencia vertical y la combinada van acompafiadas por métodos de empleo directo de la fuerza. Es por ello que el sistema del capital financiero mundial engendra inevitable ‘mente la lucha armada entre los competidores imperialistas. Aqui se ‘encuentra también la ra‘z del imperialismo. La lucha de las organizaciones estatales del capital financiero es Ia expresion mas crasa de las contradicciones y la anarqufa del método e producciOn capitalists, en la que el trabajo socializado en escala mutidial choea con sujetos ‘‘nacionales”-estatales de apropiacion. El conflicto entre el desarrollo de las fuerzas productives y las relaciones de produceién capitalistas a menos que se haga saltar todo el sis- tema— tiene que reducir transitoriamente las fuerzas productivas para que pueda inielarse un nuevo ciclo de su desarrollo bajo la misma envoliura capitalista. Esta devastacién de las fuerzas productivas cons: tiluye Ia condilio sine qua non del desarrollo capitalista, y desde este ngulo las erisis constituyen las costas de la eoncurrencia y como ‘caso especial de estas costas— las guerras, los faux frais necesarios de la reproduccién capitalista Se alcanza un equilibrio temporario, en definitiva, en dos formas: primero, mediante una reduccion directa de las fuerzas productivas, que se expresa en una destruccion de los valores; segundo, en una abolicién parcial de las frieciones entre los elementos individuales del sistema econémico. Lo segundo se expresa en la centralizacién det capita. : La centralizacién det capital se traga la concurrencia, pero por otto seca ass lado Ia reproduce permanentemente sobre una base ampliada. Ani guila la anarquia de las peguefias unidades productivas, pero inmedia- famente agudiza las relaciones anérquicas entre las grandes secciones. de la produccion. Las “friceiones”, en el sistema econdmico general, desaparecen en un lugar solo para resurgir en dimensiones mucho ‘mayores en otro lugar: se transforman en frieciones entre las partes fundamentales del gran mecanismo mundial La centralizacion del capital se produce a lo largo de tas mismas tres Ifneas fundamentales por las que procede la lucha compelitiva: es tuna centralizacion horizontal, si ocurre una absoreién de empresas del mismo tipo, 0 es una centralizacion vertical, cuando se produce una fusion entre empresas de distinto tipo 0, finalmente, una centraliza- ccion combinada, cuando surge una combinacién de combinaciones 0 4una combinaciOn entre una empresa combinada y otra simple. En la economia mundial 1a centralizacion det capital se expresa en las ane- xxiones imperialistas, que es posible clasificar exactamente igual, segin las tres Iineas fundamentales de la concurrencia®. Como secuela de la guerra percibimos los mismos fendmenos que siguen a la crisis; junto a la devastaciin de las fuercas productivas, tuna aniquilacion de agrupamientos mundiales pequefios y medianos {(hundimiento de estados autonomos) y surgimiento de combinaciones ‘ain mayores que crecen a costa de los grupos que naufragan. Pero las relaciones de produccién del mundo capitalista no se I tan a la relacién entre los “‘productores de mercancias”, es decir, relacion entre capitalistas individuales o uniones de ellos (sindicatos, trusts, estados). La economfa mundial moderna no es s6lo una eco: nomfa mercantil sino también una economfa mereantil capitalista. Y las contradieciones entfe las partes individuales de esta economia se encuentran en dos planos principales: en el plano de la relacion anar- guica de cambio entre las empresas y en el plano de la estructura anarquica de la sociedad como sociedad de clases. En otras palabras: estin presentes tanto contradicciones “puramente econdmicas”, como coniradicciones “sociales”. Es evidente que Ia primera categoria de relaciones influye directamente en la segunda. La destruccion de las fuerzas productivas y el proceso de centralizacion cepitalista agudizan extraordinariamente las contradicciones entre las clases, y dada clerta combinacién de ambos factores se produce el derrumbamiento de fodo el sistema, que comienza por los miembros de este sistema que son mis débiles desde el punto de vista de la organizaci6n, Bs precisa. mente el inicio de la revolucién comunista. 10 Capitulo 2 ECONOMIA, PODER ESTATAL Y GUERRA 1. Guerra y estado, 2. Teoria del estado. 3. Economia, poder estatal J guerra en su relacion de cambio, 4. Claificacion de las guerras. ‘Guerras imperialistas, Guerras socialistas. 5, Guerra de clases y guerra civil La guerra de 1914-18 ha planteado categbricamente la cuestion del poder estatal. Si antes, en la preguerra, hasta en el propio campo Marxista anidaban ciertos puntos de vista manchesterianos, a partie Gel momento on que el estado imperialista lanz6 millones y millones de hombres en el torbellino de la historia y manifest de un golpe su colosal significacion como factor econdmico, el anélisis del poder de ‘estado se pone en el orden del dfa de todas las discusiones tebricas y practices, ‘La vida de la organizacién estatal, que todo 1o absorbe —no la vida de Ia sociedad, sino Ia vida del estado—, ha pasado al primer plano. ‘Aunque el viejo Hobbes eseribié! que no habfa fuerza capaz de com- pararse con la del estado, su Leviathon no es verdaderamente nada en comparacion con la potente fuerza que ha manifestado el sparato estatal del capital financiero. En Ia sociedad de clases es la organizacién del estado 1a que libra la guerra. En la sociedad capitalista, 1a estructura econdmica contra: dictoria de la sociedad leva finalmente a una aguda crisis en su ‘conformacién politica Y, en verdad, esto se da en dos direcciones fundamentales: la anarquia del capitalismo mundial, la contradiccion entre el trabajo social mundial y la apropiacién “nacional”-estatal se ‘expresa en el conflicto entre las organizaciones estatales del capital y fen las guerras capitalistas; por otro lado la contradiccion entre las ‘lases de la sociedad capitalista, que se agudiza tremendamente con el desarrollo de la primera contradiccion, lleva a la revolucién, Tanto, aquf como allf se resuelve la cuestiOn de la agrupacion estatal dada. La guerra engendra un reagrupamiento de fuerzas sobre la misma base: el tipo de poder estatal y su contenido social permanecen inva- Hiables. La revolucién modifica también los fundamentos de 1a organi zaciGn estatal al levar al poder a nuevas clases y al dar vida a un. huevo tipo de estado. Las cuestiones de la guerra y del poder estatal son pues las mas agudas de nuestra época y exigen soluciOn, En este lugar les Yamos a ‘bordar, en primer término, en forma puramente te6rica. E} marxismo trata todos los fenémenos sociales en at conexién recfproea y en su telacion de cambio; de modo que cada serie de fenémenos constituye un eslabén en lz cadena de causes por la cual un tipo de relaciones de produccion determinado, una “estrictura econdmica” determinada de la sociedad, se mantierie, se desarrolla 0 se destruye. También la guerra y el poder estatal deben tratarse desde esto punto de vista?. ‘Cada sociedad de clases es un mecanismo que produce phuspro- Gucio, ei cual se pone a disposicién de una parte de esta sociedad. Este plusproducto puede asumir la forma del valor (p. ej. en la ‘economfa capitalista) o permanecer como simple producto (economia esclavista). En uno como en el otro caso, sin embargo, nos encontra- ‘mos ante un proceso de explotacién. Ahora planteamos la cuesti6n en forma enteramente general: 2Cémo es posible este proceso de explo- taclon? {Como puede existir un sistema que encierra contradicciones {internas tan poderosas? ;Cémo es que la sociedad, que en el fondo s@ compone de dos sociedades (clases), puede presentar relativa uni- dad? En otras palabras: qué es lo que posibilita el mantenimiento del relativo equilibrio social, de la estabilidad del sistema social, que se funda en una division del conjunto social? La respuesta es clara. "Puesto que existe tal sistema, tiene que existir también algo que actite ‘como factor integrador, que mantenga cahesionada a Ia sociedad escindida y reprima Ja resistencia de las clases oprimidas (en el sen- ido “trutaimente” fisico y en el sentido ‘“delicadamente” ideol6- fico). En una palabra, para la preservacién de esle sistema es necesa- fia tuna organizacion que domine no slo las cosas, sino fundamentak mente también a los hombres. Tal organizacion es él estado. Pero no se piense que el estado sea algo situado por sobre la Sociedad y por sobre las clases. La sociedad no contiene elementos que estén por encima de las clases. Por otro lado, como ya vimos, la funcién bésica del estado consiste en el mantenimiento, consolidacion ¥ ampliacion del proceso de explotacion, en cuanto se trata de la dominacion de una minorfa. De donde resulta que la organizacion. estatal puede ser tinica 9 exclusivamente una organizacion de la clase dominante, 0, como escribid Engels?: ‘el estado es una organizacion de la clase poseedora para su proteccién contra Is no poseedora”. Esta circunstancia debe ponerse de relieve especialmente. : efec to, la relativa posibilidad de existencia de todo el contradic..tio sis tema social podria, en teoria, alcanzarse por dos caminos: 0 bien & través de la existencia de una “tercera fuerza” que conciliase a las clases, sllanase las contradicciones impulsaso una permanente elabo- acion de compromisos, o bien a través de le existencia de ura organi- zacion de uno de los campos que, por todos los medios —desde Ia aplicacion directa de la fuerza hasta la més complicada de les tramas. ‘ideolégicas— mantiene'a raya el campo de su enemigo de clase. En 12 realidad nos enfrontamos con la segunda solucién de la cuestion, es decir, fon la presencia de una organizaciOn de las clases dominantes, La frayoria, inclusive de las construccionesmarxistizantes, enfatizan directa mente la primera tooria, la teoria arménica’ del poder del estado. ‘ Esta sabidurfa “todrics” esté ya contenida en el codigo del rey pebildnico Hammurabi, cuando afitma que el objetivo del soberano és garantizar el derecho en el pafs, evitar el mal_y la desgracia, para que Ef fuerte no dafase al débil*, El argumento “de més peso" en favor de esta respetable “teorfa” es el de las Hamadas funciones de utilidad pitblica del poder estatal: la construccién de ferrocarriles y hospitales, Ie legislaciOn fabri, los seguros, etcétera, ‘Sin embargo, en una investigacion desprejuiciada surge que estas funciones del poder estatal no exeluyen en modo alguno su cardcler puramente de clase. O bien constituyen condiciones necesarias de la Empliacion del propio proceso de explotacién (ferrocarriles), o garan- tizan otros intereses de las clases dominantes (medidas sanitarias), 0 bien son concesiones estratégieas al enemigo de clase’. Pasa aquf lo mismo que en una cualquiera de las organizaciones de la clase dominante, Un trust o sindieato tiene por objeto la elevacion de la ganancia, y no la manutencién de los hombres o la oblencion de trabajo. En procura de este aumento tiene, sin embargo, que dirk fir la produecion y tomar obreros, a quienes en ciertos casos hace ‘concesiones (en las huelgas), ete., sin dejar ni por un instante de ser tuna organizacion de empresarios 0, como dicen los obreros alemanes, de acosadores. Las funciones ‘de utilidad piblica”, no son aquf nada més que una condicion necesaria del proceso de explotaciSn. ‘Tanto desde el angulo del papel que objetivamente desempefia, como desde el Angulo del objetivo subjetivo-colectivo que se da el ‘estado como organizaci6n de hombres que “hacen su propia historia”, 1h funciGn social de este estado (y, en consecuencia, también si “esoncia”) consiste en la defensa, el aflanzamiento y la ampliacion de aguellas relaciones de produccién que corresponden a los intereses de Ja clase dominante. La caracteristies principal de ta organizacion estatal de la clase dominante, por la cual esta organizacién se distingue de otras organi zaciones de la misma clase, es si universalidad. La organizacion statal es In organizecién mas profunda de la clase, en la que se concentra toda su fuerza, en Ia que estén concentrados los instru- ‘mentos de Ia presion mecénica y de las medidas coercitivas®, es decir, ‘en la que la clase dominante esta organizada como clase y no como juefias partes 0 grupitos de una clase. Asi es que toda accion ‘econémica”, en la medida en que involucra a toda una clase, adopt inevitablemente earécter “politico”: en esta situacion los golpes no 2 asestan a un grupo suelto sino a la clase como un todo y, por ende, a ‘su poder estatal, a3 13. El estado es cierta organizacion humana. No 6s Ia expresion de Ia relaciOn téenica de Jos hombres con la naturaleza, sino de la relacion social de 10s hombres entre si, de unos hombrés con otros. Seria ‘completamente errada buscar la “esencia” del estado en su definicién técnico-organizativa, por ejemplo, en el hecho de que constituye un aparato centralizado, Pues el eoncepto abstracto de la centralizacion ‘puede suponer tipos diametralmente opuestos de relaciones sociales, y fs justamente en el tipo de éstas donde se encuentra la esencia de la ‘cosa. “‘Un negro es un negro, un ser humano de raza negra. Pero slo fen ciertas circunstancias se ‘convierte en esclavo.” Los medios de produccién son siempre medios de produccidn. Es éste un concepto Yéenico, Pero solo en determinadas circunstancias se convierten 103 ‘medios de produccin en capital. Cuando en ellos comienza a concre- tizarse clerta relacin social de cambio, una relacién de cierto cuio perfectamente determinado, aparece precisamente lo que constituye la “esencia”” del capital. “El capital no es una cosa, sino una relacién social” (Marx). Para Marx todos los fenomenos son historicos, y Marx busca preci- samente en su determinacién histérica su caracterfstica fundamental. De modo que no es sorptendente que el estado, desde el angulo del qmartismo, constituya una categoria enteramente historica, y_clerta- ‘mente una categoria de la sociedad de clases. Pero no hace a la “esencia” del estado el hecho que sea un aparato ceniralizado, sino que este aparato centralizado corporiza cierta relacion entre las clases, a saber la telacion de dominacién, de fuerza, de opresion y de esclavi- zamiento, Es el aparato que se extinguira junto con la extineién de las clases y de la dltima forma de dominacién de clase: la dictadura del proletariado?. Entre los investigadores burgueses, Gumplowicz y Oppenheimer, fuertemente influidos por Diihring, son quienes se encuentran mas erea de la verdad. Oppenheimer define al “estado historico” del ‘Siguiente modo: “Por su forma”, escribe, “es [el estado] una institucion juridiea impuesta por un grupo vencedor a un grupo sometido, Su contenido €5 la ‘explotacién’ del grupo inferior por el grupo superior®.” Sin entrar en la cuestion de la conquista y el surgimiento mismo de las clases exclusivamente por obra de la presin “‘extraeconémica”®, tenemos que aceptar como correcta la formulacién de Oppenheimer de la “explotacion”, segin su esencia (lo que no impide a este autor, fen Sus otros trabajos, entemecerse ante los funcionarios prusianos “sin clase”, y gastarles eumplidos). Del anilisis anterior del poder estatal, surge claramente su cardcter de “superestrictura” sobre la base econdmica. Como toda “super- estructura”, tampoco es simplemente una campana de cristal protec: tora de la vida econémica, sino una fuerza activa, una organizacion 1 ante que afianza desde todos los dngulos la base productiva de la ee ci plantear ahora otra cuestiOn, la cuestiOn de la guerra, aaa sce problema tenemos que trata desde el mismo angulo Te hemos tratado cl problema del poder estat. 2Qué tugar ocupa I hemos foment de la tidasocitl?Y, puesto que la vide soolal es gue todo un proceso de reproduceién y de sucesi6n de las relaciones SpMales de produccion, 2qué papel desempefia exactamente la guerra 2 no es diffe responder a esta pregunta, Pues Ia guerra no la vias nt “pueblos” ni “naciones” la libran estados que utlizan le hewn viviente de los “pueblos” en los campos de batalla exacta Frente como la utilizan en las fabrices y minas. Bl ejército —el instru: ‘oenfo que es puesio en matcha apenas se ile Ig quera— ela pare Tonstitutiva més esenelal del aparato del estado. Observemos al pasar {ue todo el edificio social se encuentra carecterizado por un monismo Stopio de st arguilecara: todas sis partes tienen un mismo “esto”. Buel que on las relaciones de produocion los hombres se encten- tran ordenados segin cierta escala jerarquica correspondiente a los agupemientos de clase, también en el propio aparato del estado, yen particular en el elército, se encuentra reflejada esta jerarqufa social. Si, por un lado, la guerra es una funcién del estado, el poder esata" actu, ¥ spor otto lado el estado, como aparato, es Un toedio_ de afiancamiento.y ampliac6n de determinadasrelaciones de produccién, es evidente que el ejército ejecuta también, en primer fermino, dicho “trabajo”. En 1a lucha de los estados se expresa la lucha de ciertos fundamentos de la produccién que estén personi- ficados en ta clase dominante de eos estados. Cada estrictira pro tuctva tiene un tipo. adccuado de poder esalal ¥, en eonseciencts, también un tipo adecuado de guerre, Aqui no nos interosa el aspecto. téenico organizctvo de ta queria (aungue tambien él esta determinado por las relaciones técnicas y econdmicas generales). Aqui nos interesa fl significado social de este fendmeno. Para poder resolver el pro- blema de la “esencia” de la guerra, tenemos que tratarlo tan histérica- Mente ‘como el problema del extado. Be mas, encontraremes Una respuesta semejante al saber que la guerra, desde el ingulo sociologico te un medio pare la reproduccion de oquelas relociones de produc ibn sobre cuya base surge. El estado es un “factor extraeconémico”. Pese a ello, tiene una poderosa significactén econémica Del mismo modo la gueres, como funeion del poder estatal, si bien es un “factor extraecondmico”, constituye una de las palancas més fuertes del proceso econdmico?® ‘Al continuar el andlisi teorico, es necesario detallar la cuestion. El proceso social, en efecto, mes s6lo la ampliacion de una estructura productiva determinada. Es ta. hién el proceso de remplazo de unas. 15 formas, de unos “‘modos de produecién”, de unas “estructuras econd- micas” por otras. Pero el remplazo de los fundamentos se ve acom- aiiado asimismo por las. modificaciones necesarias de si envoltura fstatal. Las nuevas relaciones de produccién quiebran la vieja céseara litica. y Potsin embargo, cada fase del desarollo histbrico y cada tipo de relaciones de produecién tiene también su regularidad especifiea. Para ‘comprender teéricamente una época cualquiera, es necesario tratarla directamente en sus especificidades y analizar cada una de las caracte- isticas que hacen de ella, justamente, una época, es decir que consti- tuyen un tipo dado’ de relaciones y, antes que nada, de relaciones de ‘produccion. Por tanto, si ahora findamos las leyes del desarrollo ‘Social on este método, esta claro que, dada la vinculaci6n existente entre todos los fendmenos de Ia vida piblica, tenemos que investigar Sgualmente la guerra. En lo dicho esta dada la base para una clasificacion de las. guerras. Es la misma que la base para la clasificacion de los estados. Cada tipo de producci6n tiene también un tipo de estado que le corresponde, ¥ ‘a cada tipo de estado corresponde un tipo de guerra perfectamente determinado, Citemos algunos ejemplos. Tenemos, por ejemplo, una economfa asada en la esclavitud. El estado no es entoness otra cosa que un estado de esclavistas, y la guerra de este estado no es otra cosa que tun medio de ampliaion de este régimen esclavista, Ge empliaclén'de la reproduecién de las relaciones de produceiin del esclavismo. Las Namadss guerras coloniales de Espafia, Holanda, Francia, etc., tieron, uerras de estados eapitalistas comerciales. Su papel social se encami- abe @ una ampliacion de las relaciones de produccién del capitalismo comercial, que luego se transformaron en relaciones de produccién del capitalismo industrial. Cuando el capital industrial y sus organiza. clones estatales iniciaron Ia lucha por los mereados de inversion, 1as ierras comenzaron a someter al mundo “satrasado” a Ia dominacion del capital industrial. Finalmente, cuando el método de produ apitalista revisti6 1a forma del capitalismo financiero, surgié también inmediatamente un tipo determinado de poder estatal, el estado impe- Halista expoliador con su aparato militarists-centralizado, y el papel Social de la guerra paso a consistir desde entonces en Ia ampliaeion de las esferas de dominacion del capital financiero con sus trusts y con- soreios bancarios. Lo mismo ocurre cuando libra Ia guerra un gobiemo de dictadura secialista. El estado obrero en guerra esté abocado a ampliar y aflan- ‘ar la base econémica sobre la que se apoya, es decir, 12s relaciones de produccién socialistas. (De ello resulta, entre otras cosas, la admisi- bilidad de principio inclusive de guerzas de agresion revohicionarias, Secialistes) A la produccién, que cs socialista, corresponde a si vez 16 ere i le estatal enteramente nuevo. Este tipo de poder esta un tpe oe poset tooo 4s. anteriores al igual que ol modo. de tate aersocialsta se diferencia de todos los modos de producsion, Siterores, ate en las rela é iva yr ello, también el significado social de la guerra que ad Ae aA eans eee nebo dis de la de sas querras de lus €pOeas anteriores sin excepei f ‘odes Iona socalista eS una guerra de clases que hay que distinguir de la simple guerra ciil, La segunda no es una guerra en el verdadero tide de la palabre, puesto que no es la guerra entre dos organiza: ‘Sibhes esfotales. En la guerra de clases, en cambio, ambas partes estan Srganizadas como poder estatal: de ‘un lado, el estado del capital financiezo, del otro el estado del proletariado. HHemos tratado todos los fenémenos en su forma pura. En la reali dad, naturalmente, Ia cosa es mucho més complicada. La economia fnundial moderna, pese a la poderosa centralizacion del capital, sigue presentando un eadro relativamente heterogéneo. Y la propia guerra mundial mostro, junto a los elementos puramente ‘imperialistas, una fare de otros elementos que estaban disimulados en el fono finds: mental, Asi ocurrié con el chauvinismo nacional de las neciones pequefias, que ahora —durante un instante historico— se convierten en unidades estatales burguesas autOnomes. Pero los destinos del mundo ho serin determinados por ellas, por esta, si se permite la expresion, pequefia burguesia estatal: seran determinados por la Tel reei- roca entre los colosos del imperialism, y en definitiva sera decisivo para ellos Ia lucha entre los colosos de la guerra de clases. ‘descansaban en las relaciones econémices de la propie- a Capitulo 8 EL DERRUMBE DEL SISTEMA CAPITALISTA 1. La guerra y la organizacién de las relaciones de produecién copitalstas (capttalismo de estado). 2. El proceso we reproducci6n, las juerzas produetivas y la guerra. 2, La estructura monista de Ia sociedad Copitalista y su anarguia, 4. El derrumbe de la sociedad copitalista &. EI comunismo como tinica salida. Su necesidad histérica. 6, Las fuerzas productivas y las costas de la revolucion. BI conflicto entre las diversas partes del sistema capitalista mundial, en al que se expres el conflicto entre el crecimiento de las fuerzes productivas de este sistema y 1 estructura de produecion anarquica, Era, como hemos visto, un ednflicto de los trusts eapitalistas de estado. {ia necesidad objetiva puesta en el orden del dia por la historia es Ia necesidad de una organizacién de la economfa mundial, es decir, de la transformacién del sistema econ6mico mundial sin sujefo en un sujeto econémico, en una organizaciOn que acti en forma planificada, en tna Sunidad teleol6gica”, en un sistema organizado, El imperialismo trat6 de realizar esta tarea con sus propios métodos. H. von Beckerath formula esto, aunque no en forma enteramente exacta. “Al fallar 1a libre concurrencia, dice, como reguladora de la vida economica, termina por retumbar el reclamo de la organizacién. Se producen fusiones para evar a cabo en conjunto la lucha pot mercados industriales. Asi surge lna lucha de masas econdmicas fusionadas nacionalmente, con acento politico cada vez mas fuerte, que finalmente culmina en una lucha politica de gigantes entre los pueblos que pugnan por los mereados de inversion industrial}.” La realizacin de esta tarca supero la fuerza del ‘imperialismo, y la erisis bélica lev6 2 la crisis de todo el sistema, Pero fen el estrecho marco de los trusts capitalistas de estado tomados individualmente, la primera etapa de la guerra fue un estadio de reorganizecién interna de las relaciones de produccién capitalists, en el sentido del carécter planificado y orgenizado de los sistemas parciales fen lucha. No es diffell captar y seguir las causas fundamentales de esta Teorganizacion que llev6 a Ia abrogaci6n de la anarquia interna de la roduecion por la via de la estatizaci6n de las funciones econémicas. Organizativa y técnicamente, esta reorganizacion fue facilitada en alto grado por el proceso de extincién extraordinariamente rapido de los grupos intermedios. La guerra actu6, desde este punto de vista, como luna erisis gigantesca. Mientras la masa total de Ia plusvalfa producida | | disminufa, ella se concentré y acumulé en tas unidades productivas (Gocial, técnica y econdmicamente) més fuertes. El proceso de centralizacién del capital se vio extraordinariamente acelerado, y esta centralizacion acelerada constituy6 1a “condicion negativa” de la nueva forma de las rolaciones eapitalistas. La causa positioa de la estatizacion la constituyeron las necesidades de la guerra como proceso violento organizado, La magnitud de esta guerra, a técnica, las complejas relaciones internas del aparato militar, la enorme demanda de productos de Ja industria y de la agricultura que surgio inmediatamente de parte dé la organizacion de guerra, finalmente la significaci6n decisiva del resultado de las operaciones bélices para las clases dominantes, pusieron en el orden del dia el maximo sojuzgamiento posible de In anarquia dentro de los sistemas capitalistas parciales en lucha A igualdad de otras circunstancias, los éxitos bélieos fueron directamente roporcionales al grado de otganizacién econémica de los. trusts capitalistas de estado. Las causes mencionadas fueron extraordinaria- mente agudizatias por la escasez de muchos productos, especialmente de tmaterias primas, escasez que se manifest6 inmediatamente después de Ia rupiura de las relaciones internacionales y aumento cada vez mas con el ‘agotamiento y el empobrecimiento generales?. Esta escasez. exigio, ‘como se comprende, una distribucion tan econdmica y, por ende, aclonalizada, organizada como fuers posible. Pero como el proceso de distribucién es una de las fases de! proceso de reproduccion, se com- prende por si mismo que la organizacién de la distribucién tuvo que Nevar inevitablemente a una mayor o menor organizaciOn del proceso de produccién. Se comprende fécilmente que la clase de los capitalistas fen su conjunto (y, dinémicamente, se trata de los agentes del capital financiero), gand extraordinariamente mediante esta centralizacién. $6l0 los més ingenuos vieron en ello una violacion juridica de la sacrosanta propiedad privada. En realidad no habia en ello una pizea de “expropiacién de los expropiadores” de ningin tipo, puesto que todo se centraliz6 en manos de la organizacion estatal capitalista financiera, y no de ninguna “‘tercera” potencia. La oposicién provenia fundamental- mente de los efreulos de los estratos atrasados de 1a burguesfa, en primer término, de los representantes del capital comercial y de la especulacién mercantil, La organizacion de la produccion y de la Aistribucion excluye por si esencia el comereio en general y especial- mente Ia especulacion comercial; por tanto exelty6 la ganancia comer- lal y 1a “‘ganancia diferencial>”, 1a ganancia proveniente de la especuls- cidn. En la medida en que esta orgenizacion de la produccion y de la Aistribuci6n se leva a cabo, en efecto, quiebra los “sagrados derechos”, rincipalmente, de estas categorias. Seria ridiculo suponer que con ello Se infringen los “derechos” de la clase capitalista en su conjunto. Lo que ocurre os simplemente una redistribucion de la plusvalfa en direc eiGn de los grupos del capital financiero, una transformacion de la 20 nancia comercial en dividendos o inteteses pagados por el banco Sefntal. Por ende no se produce en este caso la abolicién de ta plusvalfa, no apenas la modificacién de 1a forma de una parte de ella. Es justamente en esto que consisle la esencia de la organizaci6n eapitalista Se estado, on lo que se tefiere a las categorias de la ganancia y de la Givision de la plusvalia. En cuanto a la reduccion de ceria parte de la plusvalfa y su eesién a los obreros como seguro contra la revoluci6n, Se Pista de una cuestiOn secundaria a 1a que no eabe ningun papel esen- cial. El lfmite matematico de esta tendencia esta dado por la transfor- macion del conjunto de ta “economfa nacional” en un trust combinado ‘absolutamente cerrado, en que todas las restantes empresas han cesado de ser tales empresas para transformarse en simples talleres separados, ‘en filiales de aquel trust, en que por tanto 1a divisiOn socfal del trabajo se ha transformado en una division técnica del trabajo, y en que la economfa en su conjunto se ha convertido en una empresa absoluta- mente unitaria del correspondiente grupo de la burguesta mundial. El principio organizativo comiin de esta forma del capitalismo fue la subordinacién de todas las organizaciones econémicas (y no sdlo econd- micas) de la burguesia a su estado. Por razones comprensibles. En ‘efecto, tomemos toda una serie de organizaciones burguesas: el estado, Jos sindicatos, los cartels y trusts, las uniones empresariales, coopera tivas, consorcios bancarios, sociedades cientificas, el periodismo bur: gués organizado y un centenar de organizaciones més. Considerando el ssinto teérieamente es totalmente elaro que todo este sistema alcanzaré el maximo de estabilidad con una ligaz6n, homogeneidad, coordinacion de todas estas organizaciones. Pero, {cual de ellas debera ser la organiza- cién suprema? Entiéndase bien: la mayor, la més fuerte, Ia mas vasta. ‘Tal organizaci6n es, justamente, el poder estatal. La organizacién estatal de la burguesia concentra en si toda la potencia de esta clase. Por tanto, todas las demas organizaciones —ante todo las econémicas y luego también las otras— tienen que serle subordinadas. Todas ellas son “militerizadas”. Todas ellas se transforman en filiales, en secciones de la organizacion unitaria, universal. Sélo bajo estas condiciones alcanza todo el sistema el miximo de estabilidad. Asf surge un nuevo tipo de Poder estatal, el clasico tipo del estado imperialista, que se apoya en las relaciones de produecion de! cupitalismo de estado. Aqui se fusiona, ‘organizativamente, la “econom{a” con la “politica”, la fuerza econd- mica de la burguesia se liga directamente con su fuerza politica, el estado deja de ser un simple defensor del proceso de explotacién para convertirse en el explotador colectivo capitalista directo, que se enfren- ta abiertamente con el proletariadoS, El despliegue del poder esiatal manifiesta asi plenamente si naturaleza dialéctica; el poder estatal ‘Sirgid como forma originaria y unitaria de Ia organizacion de la clase ominante; se convirtio luego en una de las muchas organizaciones de la burguesia; finalmente se volvid nuevamente la organizacion esencial- 21 "mente unitarla, después de absorber todas las demas6. Las relaciones de produceién del eapitalismo de estado constituyen, logica © histéricamente, una prolongacién de las relactones del capital financiero, del que constituyen la eulminacion. No puede, por tanto, sorprender que el punto de partida de su desarrollo lo constituyeran las formas organizativas dadas por el capital financiero, es decir los sindi- catos, trusts y bancos. Los trusts, como organizaciones monopolistas privadas que centralizan la produccion no solo comercial sino tambien {éenicamente, son remplazados por el monopolio de estado, Los sindicatos y cartels monopolistas son igualmente remplazados por monopolios estatales. El proceso de centralizacion 90 ve acelerado por la presién del poder estatal: aparecen los lamados sindicatos y Cartels forzosos. El tipo de transicion es el de las empresas mixtas, en las que el estado participa como asociado, como gran accionista, ete, y en Jas que la forma de la alianza capitalista financiera del estado y del ‘empresariado privado se exterioriza en forma de Ia llamada “participa: ci6n”, Estas formas (en el sentido de la transformacion de las relaciones de produccién), las més importantes, no son ni con rmicho las tinicas: hay igualmente toda una serie de modificaciones menos esenciales, como Ia regulacion y el control estatales del proceso de produccién (produccién forzosa, establecimiento de normas, regulacion de los métodos de fabricacion, reglamentacidn del sistema técnico intemo de produccion en general); la regulacién de la distribuei6n (entrega obliga. tori y recepeién obligatorie; el aprovisionamiento estatal, los depdsitos el estado, la fijacién de precios, el racionamiento, ete., ete.)?. Los ancos desempeiian un papel organizativo especial y extraordinaria- mente grande en ello. Llevan ios depésitos al banco estatal, el banco ‘estatal a su vez centraliza las ingentes sumas (baste recordar los emprés titos de guerra) y alimenta la industria bélica. Ya que los depésitos Tepresentan en clerta medida el capital que se libera periédicamente, su “distribueion” organizada a través del banco estatal significa el someti mionto de hecho de la industria al banco estatal y Ia transformacion de Ja ganancia del empresario en intereses pagados por ese banco. En conseeuencia, se transformen también por esta via las relaciones de produccién capitalistas en capitalistas de estado, y las diversas clases ge gananeia capilalista se nivelan, se transforman en un peculiar “dividendo” pagedo por una empresa colectiva capitalista unitarla, luna sociedad por acciones unitaria, un trust representado por ef ‘estado imperialista®, ‘Los tipos de alianza organizativa son aqui diversos en su conforma. cién concteta; se diferencian por su cardcter funcional: también aqui mos enfrentamos con una organizacién planificada en la que surgen muevas y estables unidades técnicas de produccién (pueden servir de ‘ejemplo los trusts forzosos, que centralizan toda una serie de uniones de roduccién que existian antes, los monopolios de estado, ete.); esta 22, Srgenizador, Ia normatizacién®; como ejemplo de esta ‘iltima puede Crencionarse la fijacion de precios. Sin embargo, seria incotreeto pasar por allo que la tendencia general del desarrollo ‘capitalista de estado”, Fmereed 1 Ia cual se acelera la tendencia del capitalismo financiero, va en diroeeién de los tipos superiores de organizacion que crean un agrupa: miento estable fécnico-productivo. Bl proceso de organizacion no nece- fariamente ha de comenzar por el lado técnico-productivo; Ia finalidad Subjetiva de sus portadores puede ser también, no la organizacién sino, igamos, Ia compensacion puramente comercial, y pese a ello el efecto final objetivo puede ser la cteacién de nuevos complejos técnica productivos. Tal fendmeno se pudo pereibir con la mayor claridad en la Spoca del cepitalismo financiero: los sindicatos surgieron como uniones comerciales que opetaban en el mercado; no obstante, el desarrollo ulterior llevé a la creacién de cartels monopolistas y luego a la constitu- cin de verdaderos trusts, es decir de uniones de tipo no sblo comercial sino también técnico-produetivo, Otro ejemplo. La penetracién del capital bancario en la industria lev6 a la consolidacion de las empresas (fusiones”, trusts combinados, etc.). En estos casos, los procesos de ‘onganizacion pasan de la esfera de la citewlacién a la estera de la produceiin; ello deriva del hecho de que el proceso de eirculacién es ‘una parte integrante del proceso generel de conjunto, de! proceso de reproducci6n, que requiere ineludiblemente todas sus partes y fasest2. Por consiguiente: 1a reorganizecién de los relaciones de produccién del capital finaneiero ha marckado en direccion a ta organizacion universal capitalista de estedo, con abrogacion del mercado, con la transformacién del dinero en una unidad de eéteulo, con la produecion organizada en escala del estado, con la subordinacion de todo’ el ‘ecanismo de ta “economia nacional” a los objetivas de la concurren- cia: mundial, ¢s decir, ante todo-a los de la guerra. En ¢] anélisis anterior hemos tratado las formas organizatives me- diante las cuales la estructura capitalista de los distintos paises se adapté a las nuevas condicfones de existencia del capitalismo mundial fen su conjunto, Pero hemos tratado todas las modificaciones desde el punto de vista de Ia superacién de la anarquia de la produceion, Ahora oben decirse algunas palabras sobre la anarquta social. Pues la totalidad e las relaciones de produccion no abarea slo los yineulos entre los hombres organizados en empresas; comprende asimismo otra diferencia: eién de estas relaciones de produccion, en la medida en que hablamos de relaciones entre las clases. Por tanto, tambien en esta direcein tendrfa que producirse una transformacion de las relaciones, ya que de ‘otro modo, el sistema entero seria lébil en el més alto grado y tendria los dfas contados. Las necesidades de la guerra desempemiaron también en esto un importante papel. Pues la movilizacién de los proletarios ¥ én la simple regulacion (p. ei., la obligacin de entrega y de ‘amiNin); finaimente, estd también ln elemento Interior del proceso a sus cabezas para Ia guerra y en nombre de la guerra fue, para la guerra imperialista, una premisa tan necesaria como la movilizacién de Ia produccién material. El proceso de sojuzgamiento de ta anarqufa de la produccién tuvo por punto de partida los elementos organizativos ya elaborados por el capital financiero. Igualmente el proceso de reorganizacion social tuvo ‘que apoyarse en los factores que habian sido ereados por el desazrotlo anterior, Las formas orgenizatives materiales estaban dadas en las orga- nizaciones obreras: en los sindicatos obreros, en los partidos socialistas yen parte en las cooperativas con todo su aparato auxiliar y secundario. Las formas ideolégicas existian en le peculiar mentalidad del patrio- tismo obrero, que representaba en parte una variante de los restos de la vieja mentalidad pequefio-burguesa, pero también en parte el producto del interés relative y transitorio de la clase obrera en Ia politica imperialista. Finelmente, el método de transformacion fue el mismo metodo de subordinacién al estado burgués omnicomprensivo. La trat ‘in de los partidos socialistas se expresd ditectamente en su paso al servicio del estado burgués, en su verdadera estatizacion por este estado imperialista, en sa transformacién en “seeciones obreras” de la maquina militar. La estatizacién de estos organizaciones tuvo como equivalente ideol6gico la peculiar esiatizactén durguesa dela’ mentalidad prole- taria; esto se express en que la teoria de la llamada paz interior alcanz6 ‘amplia difusion y fue adoptada inclusive por circulos proletarios. Obvia- mente, junto a estos métodos se desarrollaron como agtes también métodos de influencia y opresién mecénicas directas, métodos de ‘medidas coercitivas directas. Por esta via se alcanz6 la maxima estabilidad posible de los sistemas capitalistas parciales en las condiciones en que ellos lanzaron la gran guerra imperialista, es decir, en condiciones de la tremenda ruptura del ‘equilibrio en todo el sistema mundial de la sociedad capitalista, Para que nuestra investigacion verse sobre todas las tendencias funda- mentales de la organizacion del sistema capitalista, tenemos que men- cionar también los sindicatos de trusts capitalistas de estado, esos peculiares sindicatos de “‘segundo orden”, que tienen por paries inte- fgrantes los trusts capitalistas de estado. Entre ellos estan, por ejemplo, lag “coaliciones de estados” 0 In “Sociedad de las Naciones”. Las premisas para que estas organizaciones fueron sentadas por las combina. ‘ciones capitalistas de estado y la suma total de las “partlcipaciones” Teofprocas. Le guerra reforz6 el proceso de esta labil sindicalizacién de los trusts capitalistas de estado; las conferencias interaliadas de trabaja- dores fueron, entre otras cosas, una expresion de la misma tendencia ‘Auf las tendenciss a la organizackon rebasan los limites de los distintos estados, En consecuencia, el proceso de organizacién ha encontrado en estas tentativas del mundo capitalista su maxima expresién. ‘Todos estos. procesos se produjeron en condiciones de una mons- os rruosa destruccion de las fuereas produetivas. La transformacion de la ‘truetura fue scompafiada por un retroceso de las fuerzas productivas. fe allf result6 en definitiva el inevitable desmoronamiento de todo el Réeme ‘También serfa tarea nuestra investigar las influencias funda- mentales del proceso de devastacion, Por fuerzas productivas de la sociedad entenderemos la totalidad de los modios de produceién y de tas fuerzas de trabajo. Serin pues, por tin edo, la totalidad de las méquinas de todo tipo, de las materias primas, combustibles, ete., in natura, y por el olro la totalidad de las fuerzas de trabajo de todo tipo in natura (las fuerzas de trabaio de los obreros rmetaliirgicos, de los téenicos, de los obreros textiles, etc., es deci, las fuerzas de trabajo de diverso caricter concreto y de distinta ealifica- cion)1, El desarrollo de las fuerzas productivas es el fundamento del desarrollo humano en general, y es justamente desde este angulo que debe tratarse todo hecho de la vida piblica. El Angulo de la expansion ée las fuerzas productivas coincide con el de la reproduccién: la expansién de las fuerzas productivas corresponde a la reproduceién ampliada, su estancamiento corresponde a la reproduccion simple, su caida se expresa en que una parte cada vez més estrecha del producto periédicamente consumido es la que se reproduce. En este iltimo eas0 tenemos ante nosotros una regresi6n social. El enfoque de la reproduccién debe adoptarse necesariamente en toda investigacién econdmiea. Pero es doblemente obligatorio para el economista que indaga los pervodos “eriticos” y las fases de transicion el desarrollo. En efecto: en tiempos lamados “normales”, la repeti- ién_periédica del ciclo de la reproduccién esta dada de antemano, Gierto es que también en este caso —en particular en la sociedad capitalistz—, surgen problemas especificos, pero gruesamente y en gonjunto cabe suponer tuna marcha mas o menos “suave” de las cosas. Las épocas “criticas”, en cambio, ponen en duda todo ulterior cielo de Ja producci6n. Por tanto, el enfoque de ts reproduccién es en este caso el tinico enfoque metodolégicamente correcto. Ello porque investiga reclsamente las condiciones de repetibilidad de los ciclos de produe- €i6n, es decir las condiciones de equilibrio dinémico del sistema social ‘La reproduceién es, tomada jiteralmente, simplemente una nueva broduccién, repeticion, renovacion del proceso productivo, y podrfa no advertise a primera visia en qué se diferencia preelsamente el conespto Teproduccién del de produccién, fécilmente comprensible para todos, asi como para qué ha de ser necesaria una expresion nueva y sorprendente, Sélo que precisamente en la repeticién, en el permanente retorno del proceso productivo, se eneuentra un factor importante de Por si12.” Ya lo comprendian a la perfeccion, “en el fondo”, los ssocratas, pero los “docios” lacayos de brea de! Imperialismo lo han fividedo totalmente. Esta es la causa por la que la guerra, en su fase ‘cial, produjo construeciones tedricas verdaderamente monstruosas 25 ‘que, del hecho de las ganancias de guerra, del “Alorecimiento” de la Industria bélica y del alza de las aceiones de las fébricas metalirgieas, quimicas y otras, conclufan una influencia benéfica (!) de la guerra sobre la “economia nacional” Nosotros tratamos el proceso de reproducci6n real, en Ja medida en que toda la economia esta bajo el signo de la guerra, es decir en la Inedida en que ha tenido lugar en general una rodictribucion de las fuerzas productivas en interés de fa industria bélica y del trabajo para el ejéreito, Se acostumbra caracterizar como trabajo improductivo desde el punto de vista esondmico el trabajo destinado a los requerimientos de la guerra. ,Qué significa esto? El significado especifico de este trabajo surge claramente cuando investigamos su influencia sobre las condiciones de. reproduceién. En el proceso productivo “normal” se crean medios de produccién y medios de consumo. Estas son las dos esferas mis importantes de toda la economia, Esta claro que los medios de produccién se incorporan cada vez. al sistema del trabajo social. Su produceion ¢s una condiciOn de la reproduccién. Lo mismo ocurre, en fin de cuentas, con Is produecion de medios de consumo, Estos medios de consumo no desaparecen en modo alguno sin dejar rastros en los Ciclos ulteriores del proceso productivo. Pues el proceso de consumo es, en el fondo, un verdadero proceso de produccion de fuerza de trabajo. Ahora bien, Is fuerza de trabajo es una condicién igualmente necesatia el proceso de reproduccion. Por ende, tanto la produccién de medios de consumo como 1a produccién de medios de produccién entregan productos que constituyen Ia condicién necesaria del proceso de repro- ‘duceion, sin los cuales este ailtimo no puede llevarse a cabo. La produe- cién de guerra tiene un significado enteramente distinto: un cafién no se transforma en un elemento del nuevo ciclo productivos la polvora es disparada y se pierde en el aire y no se presenta en modo alguno en la envoltura de un nuevo objeto, en el ciclo productivo siguiente. Al contrario. El efecto econémico de estos elementos in aclu es una magnitud puramente negativa. No debe, pues, creerse que el significado econdmica esté en este caso necesarlamente vinculado con un tipo determinado de valor de uso y 1s forma natural del producto. Podemos enfocar Jos medios de consumo que se proven al ejército, También aqui observamos lo mismo. Los medios de consumo no crean en este €480 fuerzas de trabajo, puesto que los soldados no participan en el proceso productivo; se los excluye de él, se los pone fuera del proceso 4e produlcci6n. Mientras prosigue le guerra, buena patte de los medios de consumo sive no como medios de produccion de la fuerza de trabajo, sino como medios de produccion de la especifica “fuerza de soldacos”, que no desempefia papel alguno en el proceso productivo. Por tanto, con la guerra, e] proceso de reptoduccién adquiere un caracter “deformado”, regresivo, negative, a saber: con cada ciclo de produccién sucesivo, ia base real de la produccion se hace mas y mas 26 extreche, el “desarrollo” se desenvuelve no sein una espiral que se Smplfa, sino que se estrecha. "Ragu es necesario destacar otra importante cireunstancia. Bl ejreito, que presinta tna fuerte demands, ¢s decir que exige ser mantenido, no Hngiin equivalente de trabajo. Por tanio no produce, sino que saea: ca retras palabras: se tiene aquf una doble pérdida del “fondo de Stproduccion”. Este hecho representa el factor de destruccion més Iniportanie. Aparte de él, deben considerarse los destrozos directos de Jn guerra (caminos destruidos, eiudades incendiadas,ete., etc.) asi como toda une serie de destrucciones indirectas (de fuerza de trabajo, etc.). Queda claro entonces que 1a base real de la produccion social se Gstrecha con cada rotacion del capital social. No se trata aqui de feproduccién ampliada, ni siquiera de reproduccién simple; tenemos tina subproduceién creciente. Tal proceso se puede designar como jeproduecion negativa ampliada, Eso es la guerra, considerada desde el Angulo econdmico. El proceso que ocurre realmente es pues una repro- duccion negativa ampliada, Hay que diferenciar de este proceso su expresion capitalisia, monétona, fetichfsticamente deformada. Pues la monstnuosa teoria de Ia influencia positiva de la guerra reposa sobre 1a confusion entre estos dos procesos —el objetiva, y proceso de trabajo por un lado, el formal por el otro, En efecto, de io dicho se sigue que, en el régimen del capitalismo de estado, la forma de la ganancia capitalista manifiesta la tendencia a transformarse en intereses pagados por titulos del estado, Estos titulos representan en medida significativa €l derecho a los valores reales futuros. Al mismo tiempo pueden quedar fen cifculacion e inclusive ser acumulados en gran cantidad. Pero su presencia es en si una cosa, mientras que la posibilidad objetiva de realizarlos es otra enteramente distinta. En la medida en que, en el proceso bélico, tiene efecto una realizacion del valor como realizacion de los ingresos, puede denominérsela 0 bien “consumo” det capital constante, o bien como realizacion de la suma decreciente de la plus- valfa segin una redistribucién de ésta en direccion a los grupos del gran capital, Una gran cantidad de valorespapel acumulados son signos de valor cuya realizaci6n esia situada en el futuro y depende por un lado de las condiciones de la reproduccién capitalista y, por la otra, de la existencia del propio sistema capitalista. Es comprensible que la prodi- siosa inundacion de valorespapel en sus formas més diversas puede perder toda proporcién con el proceso de trabajo real, ¥ en las condicio- hes de la estructura capitalista esto se convertiré en Un signo distintivo de su desmoronamiento. De este modo la reproduecion negativa am- pliada avanza paralelamente a la acumulacion de valores-papel. Pero de lo dicho no se sigue todavia que los “gastos” sean initiles, y la valoracion negativa del costado destructivo del proceso desde el Angulo capitatiste, Una crisis capitalista, cualquiera sea, es una destruc ‘cio transitoria de fuerzes productivas. Es. necesario, sin embargo, 20 jazgarla desde el angulo del sistema capitalista, trascendiendo el marco de varios ciclos productivos Pues, en definitiva, ella ensancha el marco de ulterior desarrollo del sistema capitalista. Lo mismo ocurre con la guerra Supongase que Ia guerra mundial hubiese terminado en el segundo afio con Ia victoria de uno de los grupos de potencias. Es indudable quo, on tales circunstancias, cl orden capitalista, después de tun perfodo de destruccién, hubiera tenido muchas posibilidades de Teuperatse; una vez que “las heridas se hubiesen restafiado‘, es decit luna vez que se hubiesen reanudado Ias relaciones y reconstituido las partes destruidas del capital constante, el modo de produccién capita. lista hubiese obtenido la posibilidad de cierta continuacion de su Gesanollo y esto, por cierto, en una forma superior, més centralizada ‘que hasta entonces. Lo que, desde el éngulo de los ciclos productivos ligados directamente a la guerra o estrechamente emparentados con ella, $2 presentaba como pure pérdida, podia asi aparecer, desde el éngulo del movimiento general del sistema capitalista en su gran dimension historica, como reduecién pasajera de las fuerzas productivas, precio or el cual se habria conseguido un desarrolio ulterior y més potente de @s03 fuerzas. En otros términos, se trataria de una crisis —si bien de una tisis nunca ocurrida, por sus dimensiones y su forma~, pero en modo. alguno del derrumbe de! sistema capitalista. Este, pasado cierto lapso de detencion, habria proseguido su desarrollo en formas organizativamente més adecuadas. La cuestién: crisis o derrumbe depende del carécter del ‘correspondiente trastorno del sistema capitalista, de su profundidad y duracion. Es absolutamente claro tebricamente que el proceso de repro- duiceién negativa ampliada puede proseguir slo hasta cierto limite, pasado el cual se inicia la descomposicion y ruina de la organizacion entera. Quisiéramos pasar ahora a investigar esta cuestiOn. El proceso de reproducci6n no es solamente un proceso de repro- duccién de los elementos materiales de la produccién, sino también un proceso de reproduccién de las relaciones de produceién mismas!?. La Feproduccion ampliada es la reproduccién ampliada de las relaciones de produccién existentes. Su campo, si extensién espacial se agranda, el método de produccion vigente se “‘extiende”, mientras se reorganiza internamente en sus detalles; en otras palabras, reproduce la reproduc: clin de las relaciones de produccién capitalistas fundamentalmente con Jo que la relacién entre el capital y el trabajo asalariado se ve aqui permanentemente mantenida y amnpliada, Pero dentro de esta relaci6n, los detalles de la estructura productiva son eonstantemente objeto dé modificacién; basta con sefialar el crecimiento de la llamada “nueva clase media’. Qué ocurre en Ta reprodueckén negativa ampliada?: Para responder @ esta pregunta, es necesario detenerse més detalladamente en la cuestion Ge In estructura de la sociedad en su conjunto. Ante todo, {qué son las “relaciones de produccion” de que se trata? 28 ‘Marx las defini6 como las relaciones entre los hombres en el proceso. gel trabajo social y de la distribucién de los productos de este trabajo. $n eoncreto, corresponden a este concepto ent la sociedad capitalista las Bfaciones entre el eapitalista, el eapataz, el téenico, el ingeniero, el Sprero calificado, el obrero sin calificacién, el comerciante, el ban- quero, e1 usurero, etc., por To que las relaciones entre los elementos se Bnsideran en sus combinaciones reales doidas, Por ende, Ia categoria de fas relaciones de producci6n es una categoria universal concerniente ala estructura social. Comprende tanto relaciones cuyo cardcter social es ste Clases (Ia relaciOn entre obreros y capitalistas), como relaciones de otra especie (por ejemplo la relacién entre dos empresas, la relacion de cooperacion, es. decir la llamada cooperacién simple, etc.)!4. Debe nolarse que las relaciones de produccién no son algo diferente de la forganizecion técnica del trabajo, desd> que hablamos de las relaciones dentro del proceso directo de trabajo. Se funden entre sf realmente, La fabriea no es solamente una categoria técnica, sino también una eate- goria econdmica?®., pues es un complejo de las relactones de trabajo y de produccién. Mark citd la jerarqufa de ta fabriea bajo el comando del ‘capital como sjemplo de las relaciones de produccién capitalistas. Los elementos i'cnicos (la fuerza de trabajo del ingeniero, del director, del ‘mecénico, del capataz, del obtero, del pedn), son a la vez elementos de la organizacion econdmica y en lc medida en que estén ligados o una esfera constante de personas, resulta también evidente sa earacteristica social de clase. ‘También esto se comprende: pues las clases representan ante todo grupos de personas quc, debido a sus vireunstanchas comunes: y aun papel comin en el proceso de produccion, con todas las consectencias resultantes, estén tinidas entre si a los efectos del proceso. de distribucion. La jerarqufa capitalista en la produccion va acompa fiada por la jerarquia capitalista en la distribucion. Son dos lados de uno. yel mismo fenémeno, indisolublemente unidos y fundidos entre sf. Las relaciones de produccién son relaciones entre los hombtes como elementos de determinado sistema. Peyo significarfa una griesa simplifi- cacién pretender extraer determinado tipo de ligazén entre estos ele- mentos La sociedad no es una suma de elementos; pero a la vez no es la Sua aritmética de los elementos y de su ligaz6r la tigazén social To esta yuxlapuesta a los elementos. La distribucion espacial de las Personas en el proceso técnico de trabajo y s1 papel funcional se acumula, se congela en ios elementos personales. De este modo se transforman 10s nexos sociales y se expresan en la “estructura interna” de los propios elementos, el tipo de la ligazén social vive en las cabezas, de los hombres. ‘As{ pues: la estructura social dada, e/ modo de produccién dado es, Por un lado, cierto tipo de ligazin, y por otro lado tos elementos ‘mismos son ecnformados por aquel tipo. ‘Todo lo anterior esta determinado por las relaciones de produeciOn. 29 La causa de ello se comprende ficilmente, Si las relaciones de produe- ‘elon corporizasen un tipo de ligaz6n y las relaciones de otra clase (p. ¢}. "Ia organizacion estatal) estuviesen estructuradas segiin otro tipo, el sistema en su conjunto tendrfa que ser completamente inestable. Las relaciones de producci6n capitalistas son absolutamente inconcebibles con 1a dominaciOn politica de la clase obrera, y las relaciones de ‘produceién socialistas serfan inconeebibles con una dominaci6n politica Gel capital. Por tanto, cada tipo de sociedad tiene necesariamente que estar caracterizado por un monismo de su estructura, que constituye la ‘condicion fundamental de Ia existencia de todos los sistemas sociales. La sociedad capitalista esté caracterizada en alfo grado por tal monismo, La “constitueidn” de la fabrica, del regimiento o de la cancilleria de estado est estricturada segin un mismo principio, y el tipo jerfrquico de relaciones de produccion se expresa en la jerarquia el poder de estado, del ojéreito, ete., adecuads. Arriba, la clase de los poseedores; abajo de todo, las clases de los desposefdos; en el medio toda una escala de grupos intermedios. EI capitalista y ¢l director de rica, el general, el ministro 0 el alto funcionario son hombres mas 0 menos de la misma clase, y el carécter de sus funciones pertenece a un mismo tipo, al margen de la diversidad de las respectivas esferas. Estas » funciones les estén adheridas; por ende no tienen earacter simplemente técnica, sino a la vez un cardecter clara y manifiestamente de clase. A su vez el ingeniero, el oficial, cl funcionario medio son propiamente hombres de una y la misma clase, y sus funciones son del mismo tipo. Los empleados inferiores (el mensajero, el portero, el mandadeto), el Obrero, el soldado adoptan igualmente la misma posicién, y el sistema Jerérquico de clases se confirma como principio universal, EI capitalismo es un sistema antagdnico, contradictorio. Pero el antagonismo de clase, que escinde a la sociedad en dos clases fiindamen- tales, se realiza consecuentemente en todas partes. Es por ello que la estructura del capitelismo es un antagonismo monista 0 un monismo antagénico. Hemos tratado la sociedad como sistema de elementos in natura, Es necesarlo ahora atenerse a esta petspectiva de anélisis de manera conse- cuente. Es, lo mismo que la perspectiva de la reproducci6n, caiegdrica- ‘mente obligatoria para (el anélisis de) toda época “critica” y, por consiguiente, también para el perfodo de la descomposicion del capita. lismo. En tiempos “normales”, es decir cuando estan dadas las condi- " ciones para un equilibrio dindmico del sistema social, puede uno que- se en el plano de la expresion fotichista de las reléciones sociales, ues tiene caricter estable y supone como su fundamento ciertos ‘procesos sociales de trabajo enteramente reales, materiales. Las relacio- es monetatias, la categoria del valor, etc., son categories generales de Ja economia capitalista, y en tiempos “normales” podemos plantear el ‘anilisis en estas categorias, puesto que son normales para tiempos Be “ sjormales”; la ley del valor es la condicion fundamental de Ja estruc- turn andrquica de la produect6n, la conditio sine ua non del equilibrio Gindmico del sistema capitalista, i : ‘Cambian las cosas cuando el sistema de produccion se encuentra en. condiciones ‘‘anormales”. Bsto significa que faltan las condiciones del {Gqullibrio dinémico. Por ello es motodol6gicamonte inadmisible Hevar & fabo oi andlisis en relaciones de valor y en las categorias de las felaciones fetichizadas en general, En cambio, en este caso, hay que tomar la forma natural de las cosas y fuerzas de trabajo, hacer la cuenta fen estas unidades y considerar In sociedad propiamente como ongani- ucion de elementos en su caracteristica real natural +8, Rudolf Goldscheid capt6 este principio perfectamente: “En general, dice, la actual guerra tiene que elevarnos ante todo en un sentido: en el de tun pensamiento profundizado en economia natural... Casi todas las ‘euestiones econémicas parecen insolubles cuando se las trata simplemente de acuerdo a la economfa monetaria, mientras que se presentan corno relativamente sencillas desde el punto de vista de Is econom‘a natural” 17. Después de todo lo dicho, se comprenderé por qué: la sociedad capitalista se ha salido de sus goznes, y las categorfas del equilibrio ‘pueden no ser adecuadas a la época “eritica”. En conseeuencia, el problema general se formula ahora del siguiente modo: {Qué ocurre con el sistema social en su forma natural, en forma de 10s elementos naturales Interligados, en les condiciones de Ja repro- ducci6n negativa ampliada? En las formulas del valor trabajo tenemos esta seri | i e+v+me+v+ (m—x)se+v;c+ (V—x);(e—y) —(v + mx)* 4 sad ctc.; paralelamente, el valor se hace inconmensurable con el precio. Se ve fécilmente que, desde el Angulo del sistema capitalista, la situacin es inocua mientras la ampliacion de la reproduecion negativa se efectiia a eosta de m. Pasado este limite se inicia, por un lado, la “consumicion” del capital fijo y, por el otro, el subconsumo de la clase obrera, un funcionamiento inseguro de la fuerza de trabajo y desempenio defec- tuoso de su papel creador de capital, es decir una perturbacion en la Teproduecion de la fuerza de trabajo, Este proceso se expresa en dos formas: primero, en la expulsion de fuerza de trabajo del proceso productive, segundo en la reduccién del salario real, en la subprodue- * Bujarin mismo expone el sentido de las cineo formulas distintas del valor de ta fuerza de trabajo, Para facilitar aun la comprensiOn, he ‘aqui la siguiente aclaracion: ¢ designa el capital constante, es decir inversiones en maquinas, etc.; v designa el capital variable, es decir la fuerza de trabajo; m es la plusvalia; x representa el salario e y la Sanancia, El valor ‘de cualquier mercancia individual se compone de c, oy m. [N. del E.] aL el6n de la energia que constituye fuerza de trabajo, en Ia pérdida de calificactén de esta ditima, y en definitiva en la rotura de la ligazon entre los elementos inferior y superior de la jerarquia técnica de la produccién. Los tornillos “inferiotes” de 1a maquina capitalista, al no recibir suficiente aceite Iubricante, se traban. Aquf distinguimos dos, formas principales en la ruptura de Iss lignzones. 1) su putrefaccion y 1 disolueién (p. e}. abandono individual del trabajo, deterioro de la disciplina laboral, en los empleados desaliio, corrupeién, desdén por los uusos de la empresa, etc.); 2) su rupture’ revolucionaria (abandono masivo del trabajo de parte de los obreros, huelga, todas las clases de ingibordinacion organizada frente a In clase capitalista), Este proceso de disolucion de las relaciones capitalistas se observa en cierto periodo de Ia reproduccién negativa ampliada; una vez que ha echado rafz, abarea esferas enteras del sistema capitalista. La mente lidad de obediencia hacia los poderosos acumulada en las cabezas de los eslabones inferiores se volatiliza, y su funciGn capitalista = hace impo- sible, Por el otro lado, se condensa cada vez. més la mentalidad de lucha ppor Ia conservacién en los eslabones superiores del sistema, donde la funci6n téeniea coincide con el interés de clase y el interés de clase més importante y fundamental corresponde a los intereses del manteni- miento del sistema de produccién existente. La lucha de elases, que mina las relaciones de producci6n en el periodo de disoluctén se abre camino como lucha revolucionaria abierta en el tiempo de la ruptura violenta de los laz0s del aparato capitalista. Lo que ocurre en la Produccion se produce también mutatis mutandis en el ejército y en el aparato administrativo del estado. Ya vimos que el proceso de descomposici6n se inicia ineluctable- mente una vez que la reproduccién negativa ampliada ha absorbido la lusvalia (m) social, La investigacion teorica no puede detorminat ‘exactamente, con absoluta seguridad, cuando, en qué cifra concreta que earacteriza este proceso, comienza o proceto de descomposicion, Se trata ya de una qucestio facti. La situacion concreta de la economia de Europa en los afios 1918-1920 muestra claramente que este proceso de descomposicion ya se ha iniciado y que no hay ningiin indicio de una esurrecciOn del viejo sistema de relaciones de produccién. Al contrario, Todos los hechos coneretos indiean que los elementos de descompo- ‘icin y de una liquidaci6n revolucionaria de las relaciones avanzan cada mes. Esto es perfectamente comprensible en términos tedricos. En efecto: 1a sociedad capitalista, escindida en clases, slo puede existir mientras la mentalidad de la paz interior conserva, por asf decitlo, vvigencla general; en otras palabras, slo mientras 1a clase obrera, Ia fuerza productiva més importante de la sociedad capitalista, tacita: mente “‘consciente”” en cumplir la funcin capifalista. Una vez que esta condicién se ha desvanecid, la ulterior existencia de la sociedad capita- ista es imposible. 32 jsmo revolucionario ha establecido con certera que, en ef erie de Ix politica, el paso del poder de manos de la burquesia a reno J proetariado, peso que ha de coneebirse como cierto proce- manos Meo, se expresa en un desmoronamiento de la vieja maquine- so Min) estado, por el cual esta maquinaria se descompone en sus Ha Ge! steprantes El estado no es en modo alguno un objeto que Pate de mano en mano entre las distintas clases y se herede segin las Past anias normas del derecho familiar burgués. “La toma del poder Seatado. por el proletariado” significa Ia destruccién del sistema Slotal bureués y la creacién de uno nuevo, por lo que los elementos Gar viejo sistema descompuesto en parte son destruidos y en parte Shtran en nuevas combinaclones, en un nuevo tipo de ligazon'®. Este ra también ol punto de vista de Marx y Engels. La aplastante mayo- fia de los tebricos cuss socialistas ha mantenido y mantiene una con Cepeion temiblemente primitiva de la toma del poder”: el “sobe- fano”, el “gobicmo” es remplazado, y con ello se toma “todo el aio”. ; "Pia teoria revolucionaria de Mare se ha confirmado ahora no sélo a través de su consideracion teériea, sino también empirica. Es mucho menos claro el proceso de transformacién de las relacto- nes de produecion. esis que predominaban al respecto en la teorie de las tevoluctones politicas resultaron de extraordinaria vita- lidad. En este aspecto puede tomarse como tipico el planteo de R. Hilferding en el sentido. de que la “toma de la propiedad de seis grandes bancos berlineses”1® por el proletariedo pondria en manos de Ete toda la industria, porque en las relaciones de produccion del ‘apitelismo financiero los bancos constituyen los puntos nodales orga- nizativos del sistema téenico-productivo, de “todo el aparato”. Esté probado empiricamente que no ocurtié nada semejante, pues en tér- ‘minos reales la toma de la propiedad de los bancos s6lo mina el poder sie mando del capital, zPor qué? Es fill responder, Porque los baiis “gudvenan" Ia industria sobre ia base de la relacton espectfiea del erédilo monetario, El tipo de ligazin es aqui el tipo de la liqezén rediticia, esta justamente se desploma con la toma de Ia propiedad de los bancos por el proletariado, Después de’ todo 10 dicho, no sera dificil comprender en tarminos te6ricos las causas de la descomposicion de les diversas clases de Teleciones jevdrquicas en la sociedad capitalista, causas que aetiian en Jas condiciones de la reproduccién negativa ampliada. Es en el eiércilo donde mejor se ven el proceso de disolucién y Tego el de ta rupbura revolucionaria de los lizos capitalisias, Pues el ircito Imperialista entra en disolucion porque ~expresindolo burda- mente~ “disminuye la disciplina de los soldados”, es decir porque los sslabones infetiores de la Jerarquia ya no pueden servir como eslabo- nes de esta jerarquia. La ruptura revolucionaria en los lazos 2 pro- 33 duce con una desorgonizacién masiva més 0 menos organizada de “todo el aparato” que constituye una premisa necesaria para la victo- ria de Ia nueva clase. Esta decorganizacion entraia también el desmo- ronamiento del sistema existente. Una “anarqufa temporaria” es, pues, objetivamente considerada, una etapa absolutamente ineluctable el proceso revolucionaric que se oxpresa en el desmoronamiento del viejo “aparato”. ‘Aproximadamente lo mismo ocurre con el aparato téenico de pro- duccién de la sociedad capitalista. Como hemos visto, las relaciones de‘ ptoduccién son a la vez relaciones téenicas, y la jerarquia social es fa la vez una jerarquia en la técnica, Por consiguiente, esté absolute. mente claro que la disolucién y la liquidacién revolucionaria de los eslabones sociales como signo necesario del desmoronamiento entra ian Ia descomposicién del “‘aparato técnico” de la sociedad, cuando nos filamos en la organizacion técnica de tos hombres de esta so- eledad. Pero de ello resulta que no se puede “tomar posesion” enteramen- te del viejo aparato econémico. La “‘anarquia” en la produccién 0, como lo expresa el Prof. Grinewetzki, la ‘disolueién revolucionaria de Ja industria”20, os una etapa histOrieamente Ineluctable que debe pa- sarse sin ninguna lamentacion. Claro que, en términos absolutos, serfa muy bueno que la revolucion y el desmoronamiento de las viejas telaciones de produccién no se vieran acompafiados pot ninguna des composicion de las relaciones ténicas de produccion, Peto el juicio frio de los procesos reales, su andlisis cient{fico, nos dice que este periodo de descomposicion es histéricamente inevitable e histérica- mente necesario, La descomposicién en la jerarquia técnica que se produce en cierto estadio del proceso de reproduccion negativa ampliada, por su parte, ejerce presion sobre el estado en que se encuentran las fuerzas pro- ductivas. Las fuerzas productives continitan fundidas con las tela ciones de produccién en un sistema determinado de organizacion so- cial del trabajo. La descomposicion del “‘aparato”, por tanto, tiene que atraer tras de si irremisiblemente una nueva reduccién de las fuerzas productivas. De este modo el proceso de reproduccion nega- tiva ampliada se acelera extraordinariamente. Del cndlisis anterior resulta que, sobre a base de las relaciones que se rompen (vieias, capitalistas), es imposible ta “resteuracion de la industria” que sueftan los utopistas del capitalismo. Le tnica salida onsiste en que los eslabones inferiores det sistema, la fuerza produc~ tioa fundamental de lo sociedad capitalista, In clase obrera, conquiste tuna posicion dominante en la organizacion del trabajo social, En otras palabras: s6lo la edificacion del comunismo es ta condicion de un renacimiento de Ja sociedad?}. Con ello, naturalmente, afin no esté comprobada teéricamente 1a 34 izacion del comunismo. La cuestién de sus premisas y de ta verosl alizat ge su realizacion, en modo alguno se identifica con la cues: milttit ‘“desmoronamiento del capitalismo. En teorfa es concebible tion eet iucion, un “ocaso de la cultura”, un retroeeso a las primiti otra Srmas de 1a economia semi-natural de la Edad Media, en una vas form cuadro que pinta Anatole France al fin de La isla de los Pavminos. Esias son cuestiones que dejamos momenténeamente de prreipara investigatias més adelante. Pero podemos plantear ahora que wear aposible una restauracion del viejo sistema capitalista. Los ele- Grentos del aparato téenico de produeci6n (los elementos personales) saemen que tomarse en nuevas combinaciones, tienen que ser ligados por un lazo de nuevo tipo para que sea posible un desarrollo de la Peciedad. La liumanided se encuentra pues anie el dilema: o bien Qeaso de la cultura”, o bien comunismo, sin tercera posibilidad. Para ‘poner que, al cabo de una setie de cielos productivos, las fuerzes produetivas comenzarén a erecer, es necesaria una premisa fundamental: el crecimiento de las relaciones de produecion socia- Tistas (en movimiento hacia el comunismo). En este caso las “costas de la revolucin” (tanto la “‘pérdida en el proceso de trabajo” como las erogaciones direetas de energfa humana en el proceso de ta guerra civfl), constituiran el precio por el cual la humanidad adquirira la posibilidad de un nuevo desarrollo. ‘La revolueién comunista del proletariado va acompafiada, como todas las revoluciones, por una disminuciOn de las fuerzas produc- tives La guerra civil, hoy agudizada por las vastas proporciones de la modema guerra de clases, puesto que no s6lo la burguesfa, sino tam- bien el proletariado esta organizado como poder de estado, significa tuna pérdida neta econdmicamente hablando y desde el angulo de Ia rdxima reproduccion de los ciclos, Pero ya vimos en el ejemplo de las crisis y de las guerras capitalisias que la consideracion del proble- ma desde este angulo es estrecha; hay que investigar el papel que cumplen los fendmienos respeetivos partiendo de nuevos ciclos de re- produccién en su vasta escala histdrica, Asi, las costas de la revolu- cion y de la guerra civil aparecen’ como una disminucién temporaria de las fuerzas productivas, pero e través de la cual queda cchada le base para si formidable desarrollo, pues las relaciones de produccién ‘han sido reestructuvadas segiin un nuevo plan fundamental 22. La transformacion de las telaciones de produccion tiene como pre- ‘misa el “poder del proletariado”, su “mando” tanto en el aparato del ‘estado como en el ejército en tanto es una parte de este aparaio, y en Ya produceisn, En el proceso de lucha por el poder y de la guerra efvil, en el Perfodo de 1a dictadura del proletariado, baja mas y més la curva de Jas fuerzas productivas, con un ercciniento simultaneo de as formas de organizacion. Este erecimiento de las formas de organizacion se reali 35 que aquél en el que han estado hasta entonces (en primer lugar el Iamado sabotaje). Pero ta resistencia de esta copa es mucho menos eligrosa para el nuevo sistema en crecimiento que la resistencia de la ~ clase obrera para el sistema de las relaciones capitalistas. Desde el punto de vista del mantenimiento y desarrollo de la sociedad humana, Dues, las relaciones de produccin socialistas representan la Gnica sale dda, pues s0lo ellas son capaces de crear las condiciones para un equili- brio relativamente dindmico del sistema social de produccion. produce con resistencia de los “oficiales de la industria”, es decir, de fos euadros téenicos que no quieren estar en ofro sistema jerarquica, Capitulo 4 PREMISAS GENERALES DE LA EDIFICACION DEL COMUNISMO 1, Tipo de relaciones de produccion en ef proceso de desmorona- J rento del capitalismo. 2. El criterio de madurez de las relaciones de produccion. 3. El “agotamiento” y la disolucién econémicos del eapi- Prramo y la edificacion del comunismo 4. La edificacion del comue tiemo como época histérice, 5. Las etapas del proceso revolucionario, & Principios generales de la nueva organizacién social Hemos visto en el capitulo anterior cuan ingenuas son las concepeio- pes de la transferencia completa y directa del “viejo aparato” a una nueva via. La investigacién del segmento del perfodo de transicion {que puede denominarse desmoronamiento del sistema capitalista, nos Hoyo a la conclusién de que el sistema téenico jerérquico de produc- ion, que es a la vez la expresion de las relaciones sociales de clases y te las relaciones de produeeién, se descompone ineluctablemente en tis partes integrantes. Y por pequefio que sea (en el sentido historico conereto) este momento intermedio de “anarquia” revolucionaria en la produccién, constituye sin embargo un elemento necesario en la cadena general del desarrollo, Pero hay que destacar aqui que no lodos los lazos técnico-sociales s diuelven, sino s6lo los lazos de naturaleza jerdrquica. Tanto en el tiempo de la disolucién del sistema capitalist como durante la ruptu- fa revolucionaria, se cortan 10s ligamentos entre Ja clase obrera por un lado y los técnicos, la burocracia y 1a burguesia por el otro. Pero las telaciones de produccién en las cuales se expresa la relacion del obre- to con el obrero, del ingeniero con el ingeniero, del burgués con el burgués, no se disielven; en otras palabras, la delimitacton general de las eapas sociales y Ia rotura en el aparato téenico organizativa de las Personas se realiza en primer lugar en esta direccion. En suma, fa ligaz6n interna det prolelariado no se disuetve. ¥ esta ligazon consti- uye también el elemento fundamental del trabajo socializado en el seno del capitelismo! La nueva sociedad no puede surgit como un deus ex machina. Sus elementos nacen en (a vieja sociedad. Y puesto que aqui se trata de fendmenos de naturaleza econémica, es decit que se tocan cuestiones de la estructura econémica, de las relaciones de produccién, hay que buscar los elementos de la nueva sociedad en las relaciones de produe~ cin de Ia vieja, En otras palabras, hay que plantear el problema asi: 2Qué forma de relaciones de produccién de la sociedad capitalista puede en general ponerse en Ia base de la nueva estructura productiva? Claro esté que al contestar esta pregunta se contesta también la de la llamada “madurez” de la sociedad capitalista para su paso a la Sociedad comunista a través de la fase de la dietadura del proleta. fiado. Anteriormente so planted la cuestién on una formulacién muy general y algo primitiva. Concretamente, se consider como criterig, fundamental de ‘‘madure2”, en Ia medida en que se trata de premisas “objetivas” de la estructura social comunista, el grado de concentra: cion y centralizacton del capital, Iuego la presencia de cierto “aparato de conjunto” y la suma total de las relaciones de produccion que el desarrollo de la produccién capitalista ata en un nudo. Peto, tal como, resulta de la investigacién precedente, semejante planteo de! problema no basta. En efecto, puesto que este “aparato” centralizado se des compone en el proceso de la tevolucion, no puede in foto servir de fundamertto a la nueva sociedad? En el conocido patégrafo 7 del capitulo XXIV del primer tomo de I capital (“La tendencia historica de la acumulacion capitalista”), Marx destaca dos elementos fundamentales: fa centvalizacion de los ‘medios de produccién y la socializacin det trabajo, que han floreeido a la ves que el modo de produccién capitalista?. Estos dos elementos constituyen asimismo los fundamentos de! nuevo modo de produc i6n, que han nacido en su interior. i Consideremos estos dos elementos. Constituyen partes del “aparas to”, partes de la nuova organizacién. Hablando en general, todo siste- ‘ma social se presenta como organizacién de personas y cosas. Ahora bien, las “cosas” no son simplemente trozos de la naturaleza exterior, sino que tienen su ser social propio. La maquina no es tal maquina fuera de la sociedad humana, Sélo se hace maquina en el sistema del trabajo social. Desde este angulo la sociedad como sistema es a la vez un “aparato de personas y un aparato de cosas”, El aparato de cosas e5 el fundamento técnico-material de 1a sock dad, No esta contenido en el concepto de relaciones de produccién, sino que pertenece a las fuerzas productivas. Inclusive en el proceso 6e miptura revolucionaria de los lazos de 1a produecién, este aparato puede preservarse relativamente. Su descomposicién no es en modo alguno absolutamente necesaria. Las maquinas, aparatos, instalaciones fabriles, etc., sufren, natutalmente, durante las conmociones sociales. Pero el fundamento de la conmocién esta en otra parte. En la medida fen que se produce una devastacién del aparato de cosas, ésta consti tuye principalmente una secuela de la descomposicion del aparato de personas, y la interrupeién del proceso de trabajo. Por ende, el pro Blema consiste en el andlisis del segindo elemento, es decir en el “trabajo socializado”, El aparato de personas, que comprende la tote lidad de las relaciones de trabajo, encierra en sf las capas sociales dé 38 lado més arziba. Pero como forma fundamental Mes eal aparece la concentracion del proletariado, La como HPmoperativa del trabajo” de que habla Marx se corporiza, en “forme Tito decisivo, en las relaciones especfficas entre los obreros. oi mometa( esth también el centro de gravedad de In nueva sociedad, set, WU¢ falidad de la fuerza de trabajo de la sociedad, en Ia socledad a tote capitalista, Ia del proletariado, es por un lado uno de los amen onentes del conceplo fuerzas productivas (puesto que las dos comPoductives no son otra com que el total de los medios de fueticciGn y de las fuerzas de trabajo existentes); ademés, como ya rodveriveces lo pusieton de manifiesto los vilos economistas, la much je trabajo es In fuerza productiva més importante. Por otra fuer a relacion de cambio entre los obreros es la parte integrante Perdamental del aparato de personas que trabaja. Por ende, los ele- furtjos bisicos de la mieva estructura de la produecién han de bus- farce directamente allf. 2 oe asf es justamente como planteé la cuesti6n Marx, quien vefa en sige obrera formads, unificada y organizada a través del propio ‘usanismo del proceso de produccién capitalista”> ol fundamento de qe relacioncs de produccion futuras e igualmente la fuerza que realiza iones® ’ eee planteo es muy importante. La “maduraclén"” de las rlacio- nes de produccion eomunistas en el marco de la sociedad capitalista el sitema de cooperacion que se corporiza en les relaciones de produccion entre los obreros y a la ver junta los élomos humanos en Ts clase revolucfonaria, el prolelatiado, i ‘De modo que el criterio de “madurez” es directamente este mo- mento, que es por supuesto una funcién del desarrollo de las fuereas productivas, pero. que pasa « primer plano desde el Angulo de la téeniea organizativa social. Desde este dngilo de la organizacion social, la “‘madurez” de 1a sociedad capitalist se hace plenamente comprensible, y todos los desarrolos sobre este tema que la “refutan” constituyen un disparate metaffsico de apologistas del capitalismo. La existencia de una otgani- icin planificada dentro de los paises capitalists, que so ven desge ‘mados por la concurrencia, la existencia de un sistema de capitalisma de estado en determinado perfodo es una prucba empitica de la “‘po- Sibilidad” de la edificacion comunista. En efecto, abstraigamos un Momento le envoltura historiea concrela del proceso de producci6n y considerémoslo exclusivamente desde el Angulo de la logiea abstracta Intema de la produccién. Aqui son posibles dos, y s6lo dos casos: 0 bien la Socialzacién del trabajo permite 2onleamente introdueir una ozganizacion planificada en cualquier forma social concreta, o bien el Broceso do soctalizacion del trabajo es tan débil, el trabejo esté de tal ™odo “‘desmenizado” (segin la expresion de Marx), que una racions- 39, fizacién del proceso social de trabajo es (écnicamente imposible en absoluto. En el primer caso esta dada la madurez, en el segundo falta. Esta forma de plantear el problema es la forma general para una forma ‘cualquiera de la “socializacion” consciente y formal, De donde resulta que si el capitalismo ha “madurado” para el eapitalismo de estado, ‘entonces esté también maduro para laera de aedificacion comunista?. El problema especifico de Ia edificaciin del comunismo no consis te en que falte el fundamento del trabajo social, sino que consiste en | una nueva combinacién de las eapas sociales desgarradas y, por el» momento, en que los cuadros técnicos sean insertados en un nueva | sistema. Pero éste es un tema distinto que trataremos mas adelante, La tremenda conmocién de todo el sistema capitalista que consi deramos como si desmorovamiento, es utilizada por los ealumnia | dotes, tanto los eruditos como los ignorantes, de la escuela cum simarxista como argumento contra el socialismo®. Esta corriente se_ apoya, logicamente, en el desconocimiento total del proceso dialéctico, | ‘que se realiza a través de contradicciones. La guerra mundial, 1a iniciae cién de le era revolucionaria, etc., es directamente una expresion de la “madurez objetiva de ta que se trata. Pues alli un conflicto de la mayor intensidad era consecuencia del antagonismo ampliado al maxi mo, que se reprodujo constantemente y crecié en el seno del sistema ‘capitalista. Su fuerza de conmocién es un indice pasablemente preciso. del grado alcanzado por el desarrollo capitalista y una expresidn trigh €a de la absoluta impracticabilidad de un nuevo crecimiento de las fuer ‘as productivas en la envoltura de las relaciones de produccién capitalis: | tas, Es justamente el desmoronamiento que predijeron muchas veces 10s ereadores del comunismo cientitico. Tenfan razon: es une lamentable ilusion reformista la concepeién de un paso al socialismo sin desmorona- miento, sin destruccién del equilibrio social, sin cruenta lucha ° Una’ vez que esté dada en la realidad la descomposicin de las fuerzas productivas capitalisias y se ha probado en términos teoricos Ja imposibilidad de su restauracién, surge Ja pregunta de como ha de resolverse el dilema: “ocaso de la cultura” o socialismo. En lo funda mental esta cuestion est resuelta por Ia investigacion anterior. En efecto, hemos visto que el periodo de la ruptura de las capes tée- nico-sociales de Ia produccion conserva en definitiva la unidad del Proletariado, ef cual corporiza ante todo la base material de ta socie- dad futura. Este elemento decisivo y fundamental s6lo en parte s¢ descompone en ef curso de la revolucién. Por otro lado, cierra files con tremenda fuerza, se reeduca, s organiza La prueba empitica de esto la prove la revolucién musa co! su proletariado relativamente debil pero que results ser una fuente directamente inagotable de ener gia organizativa, “Le probabilidad matematica” del socialismo se transforma, en estas circunstancias, en una “‘certeza préctica’, Pero tambien hay que renunciar entoramente a la idea que la con 40 a enimiento y del desarrollo del mievo siste- ciclon_neoosarig oe cede las. fuerzas,productivas (condicion que, ee ae bh nstituye la tarea de clase del proleta: fia aubjetivamente, Or considerads Ward a realizarse al comienzo mismo de la revolucion. undo} que consiruir el socialismo. Los sequacs ineis y Pan Berens sso coniayen el punto dep ‘desarrollo, Una vasta epoca. d cual bares Modo. de In ruptura del espitaemo, como hemos visto en En elite anterior, no es posible salvar al capitalismo porque 1a et capt juctiva fundamental de Ia sociedad, la clase obrera, se niega fuerza pro funcion capitalist, cteadora de capital. La premisa fun- a Cuma) para la edificacion socialista es la transformacion de sta im jeadora de capital en wna funei6n del trabajo social. Esto funeig” pace posible con el proletariado en situacién de dominaetén, lo toon ea dictodura 2°. Slo transforméndose el proletariado de Gis eeplolada en elas dominance posible una restaracon dol fad es decir la reproduccion social escoee Ce ebel®> © re ete toon Caen ae’ es onds tl profetariedo son, en definitive, formales, es decir independientes del Prettenido cocial del proceso, las mismas que para Ia burguesia en I SGoroduecion nogativa ampliada: econom(a de todos los recursos, si iilizacion planificada, el méximo posible de centralizacin. Bl agota- fhiento producido a tafz de la guerra y de la interupeldn del proceso e produecion en el perfodo de descomposicion exige directamente, ese ol angilo de la téenica organizativa social, el paso a relaciones fe produccion socialists, Basta con s6lo plantear en general el pro- blema de ‘como es posible un sistema de equilibrio al menos relativo, (© mejor de cémo es posible crear las condiciones del movimiento hacia tal equilirio, para visuaizar la necesidad absoluta de una eco homnfa centralizada y formalmente socializada. Ya vimos que la dismal fnucidn de los recursos de la produccién era una de fas condiciones principales que, ya en el marco del capitalismo, empujaban hacia una fconomfa pianitieada, regulada, orgonizada. Alli esta la logica econd- mica intera que, en una conformacion no eapitalsta de las relactones fe produceién, no desaparece en absoluto sino que, por Io contrario, Se hace ain més. perceptible. Bt proceso de trabajo no puede conti tar con li dominacion de la burguesia. Con la dominacion del prole: tariado, la gran produccion no puede menos que ser expropiada y Tugionalizada, El agotamiento. econémico, Finalmente, empuja ah mis hacia métodos de racionalizacion del proceso socio-economico 1}. El conjunto de estas condiciones exige una y slo una solucion del Problema: la transformacion del capitalismo en soclalismo a través de Wa dictadura de la clase obrere. a Hemos visto que lo que es para la sociedad entera una condicion ara la continuaeion de at existencia, constituye para él proletariado 41 un problema organizativo que él tiene que resolver précticamente. El proletariado tiene en este perfodo que construir activamente el sociss lismo y al mismo tiempo, en el proceso de esta consiniceién, reedu. care a si mismo. Esta tatea solo puede realiearse mediante métodos: espeeifieos; con métodos de trabajo onganizado. Pero estos métodos ya han sido preparados por el desarrollo capitalisia. Cuando la burguesia derroc6 a los sefiores feudales y el modo de produccion capitalista, euya base en sus dfas de juventud era la hae Gienda privada individual, el proceso econémico se abria paso, se desarrollaba en forma casi totalmente elemental; pues no estaba en aecién la comunidad organizada, no el sujeto de clase, sino “indivie dios” atomizados si bien activos en alto grado. No es sorprendente que la divisa de esta época fuese: “Laizzez faire, laissez passer”. El eapitalismo no fue edifieado, sino que se edifies. Bl socialismo, como sistema organizado, es construido por el proletariado como’ sujeto colectivo organizado, $i el proceso de surgimiento del capitalismo fue de naturaleza elemental, el proceso de edificacién del comunismo es fn allo grado un proceso consciente, es decir organizado. Pues el ‘comunismo Jo crea una clase que ha crecido en el seno del capitalis mo hasta Ia “asociacion revolucionaria” de la que hablé Mane. Ei perfodo de la edificacién del comunismo sera pues necesariamente el periodo del trabajo planificado y organizado; el proletariado resolverd ‘Si {area como tarea sociotéenica de construceién de una sociedad Dueva, que se plantea y se resuelve conscientemente. A la yez que se Producia el desmoronamiento del capitalismo, se hundieron el feti- chismo de la mereaeia y sus categorias semi-misticas 12, “La revo- lucion socialista levantaré métodos socialistas (en modo alguno el 50- cialismo entero de una vez) como método més adecuado (en compa: Facion con el capitalismo de estado) para obviar un desmoronamiento de la sociedad, conservar —y-aiin ampliar~ las bases econdmicas. El ‘apitalismo de estado salv6 el estado copitalista mediante intervencion fa y conselente en las relaciones de produccion. Los métodos as serdn una continuacion de este proceso activo de organi- 2aciOn, pero exclusivamente para la salvacién y desarrollo de la socie- Gad fibre. Inicialmente s6lo producirin una nueva economia de los medios de produccion y de consumo, salvarin directamente a la socie. dad, luego iniciatan Ia restawracién ‘de las fuerzas productivas; mis adelante Hevaran a un periodo de florecimiento muevo y superior. Y entretanto se edificara el socialismo piedra sobre piedra, eslabon tras eslabon, como poderosa gran produccién y tambien como sistema de Telaciones sociales nuevas, sencillas, librest®,” {Cual es la “Taseologia™ del proceso revolucionario? Bsta pregunta tiene que ser contestada. Pues es el desconocimiento de la sucesin regular de las diversas fases lo que implica también toda una serie de eoncepciones de las mas idiotas. 42 Un ingenlero alemén, Hermann Beck, “refute” a Marx sostenten- que las “entistrofes sociales (revoluciones) no estan econdmica it condieionadas en forma completa” pues, como to ha mostrado mente fo de las revoluciones “antimilitaristas”, en este caso el “cam: CE hier perenne rmeiere bio eeub. est al comienzo mismo". Sin embargo, es ficll percibir deer gularidad hay en la base del proceso revolucionario, Como prius gut Jeo aparece el conflicto entre las fueraas productivas y las ela ister ge producci6n; este conilicto encuentra St expresion subjetiva Gionitee en el “levantamiento del proletariado”, es decir que deter ina de cierta manera la voluntad de la clase, EY impulso proviene de In exfera de la economfa o, mejor dicho, del choque entre las fuerzas productivas y la envoltura econémica, Luego comienza la “reaccion”, Ertastrofieamente rapida, de la esfera ideologiea las fuerzas produc: fivas; de modo que durante este proceso surgen eondiciones de equilk bio sobre una nueva base, Este proceso dialéctico pasa por las si fuientes foses 19:0 : 1 Revoluetén Ideoldgiea. Las condiciones econémiess destrozan la ideologfa de la paz interior, La elase obreta se hace consciente de sf mnisma como clase que tlehe que tomar el poder. Se quiebra el sste ma ideol6gico del “Imperilismo obrero”. Lo remplaza la ideologia de Ii revolucion comunista, el “plan de trabajo” de las acciones que se aveeinan. Tl, Revolucién politic. La revolucién ideolégiea se transforma en acelén, en guerra civil, en lucha por el poder politico, Asi se destruye 3 aparato politica de Ia burguesta, toda la vasia organizacion de Ta maquinaria estatal, En su lugar se establece un nuevo sistema, ol Sistema de la dictadura proletari, la repibliea de Tos conssjos. Til, Revolucién econdmica, La dictadura del proletarado, en ta que se concentra el poder de la clase obrera organizada como poder Gslatal, sine como fuerte palance de la transformacién econdmica Tas relaciones. de produccion capitalists son quebradas. La vieja es tructura ccondmica deja de existir. Las ligazones que’se han mante. ido son destruidas violentamente (“los expropiadores son expro- itdos”). Los elementos del viejo sistema son incorporados a nuevas combinaelones, yen un proceso largo y eruel surge un nuevo tipo de feaciones de produccion. Se echan los cients de In sociedad socin sta TV. Revolucién téenica. Bl relativo equilibrio social que se ha al- canzado mediante 1a meorganizacion en la estructura de Ia sociedad Ssemura ln posibilidad de un correcto funclonamiento de las herais Productivas, aunque sea inicialmente s6lo sobre una base estrechada Er escalon siguiente es la revolueién en los mélodos téenicos, es decit Al crecimiento de las fuerzas productivas, Ia modifieacion y répido Mejoramiento de la Uéenica social ractonalizada do 43 Se comprende por sf mismo que, al hablar de estas 4 desarrollo revolucionario, se trata del centro de gravedad de toda etapa histérica, de su caracterfstiea predominante, de los rasgos tipi 0s de una fase dada Dentro de estos Ifmites, por otra parte, tal regularidad, derivada por via deductiva, ha tenido su primera confin macién experimental a través de las experiencias de la revolucién proletaria tusa. El desconocimiento de esta sucesion de perfodos leva a conclusiones directamente monstruosas y teoricamente deshones. ~ tasi6 4 ‘Ahora tenemos que indagar los principios generales de la edifica. ein del comunismo, Est4 absolutamente claro que la préxima época tiene que ser la época de Ia dictadura del proletariado, que tendré semejanza formal con a época de la dictadura de la burguesfa, es decir sera el capitalismo de estado invertido, su conversién dialéctiog ‘en su propio contrario. a Consideremos ante todo las condiciones de equilibrio més generales _ sobre la base nueva. Esta presente un andamiaje material-técnico de la produccién fuertemente dafiado (medios de produccién centralizados parcialmente devastados por el proceso de reproduccion negativa am- pliada durante la guerra imperialista y, por afiadidura, la guerra clvil, Y alterado a causa de la descomposicién del aparato téenico de perso: nas). Pero esto se refiere a las fuerzas productivas, En el terreno de Jas telaciones de produccién, hay eslabones salidos unos de los otros, ‘eapas de la escala jerérquica socio-técnica. Como hemas visto, aqui el perfodo de ruptura no entrafia una aniguilacién de los elementos; ‘como tales perveen iguaimente en parte (a causa de la guerra civil, del ‘agotamiento, del consimo prematuro, de la subalimentacién, ete), tura, Puede afirmarse que les ligazones internas de los grupos (entre los obreros, en las relaciones dentro de la clase, entre los ingenieros, téenicos, es decir miembros de la “nueva clase media”, ete.) se com servan. Como ya to hemos puesto de manifiesto, nacen’y se afianzan, ‘en cierto sentido, en el seno del proletariado. En este periodo eb Proletariado se educa, cierra filas y se organiza como clase con tre menda intensidad y rapidez. Por ello el proletariado, como totalidad €o las relaciones de produecion, levanta el andamiaje de todo el edi ficio, Pero el problema de la organizacién social de produccion consi: te en la nueua combinacion de los elementos viejos. ¥, concrete mente, ide qué elementos? Es facil advertir que la edspide de Ia sociedad capitalista, colocads ‘en lo fundamental por encima de la produccion, euya situacién en la roduccién se expresaba en que estaba colocada fuera de Ia produc: ¢i6n (todos los rentistas y cortadores de cupones imaginables!7), e8 innevesaria para la actividad de edificacion; 0 bien perece o bien es 44 ida por Ios otros gupos. La ex burguesia de eufio organizativo absorbids Mrulidad téenica colocada dcbajo de ella constituyen un Ja ai notoriamente necesario para el perfodo de edificacién: se Maier el precipitado social de la experiencia organizativa y cientifi- fratZenica. Bs por tanto evidente que estas dos categorfas tienen que Cor reagrupadss. ,Cémo y en qué eircunstancias es posible hacerlo? ‘quoremos ante todo observar que, para la estructura, éta es Ix question cecisiva, fundamental podria decirse. ¥ no es casual en abso fito que, en el periodo de madurez de ta revolueién socialista rusa el froblema de los “especiaistas” haya desempeado un papel de tanta etancia mebemos que 10s lazos sociales del tipo anterior contindan viviendo en las cabezas de las personas pertenecientes a estas eategorias, en forma de un precipitado ideolégico y fisiologico. Bl ‘sano capitals mo” se presenta en su espfritu con la persistencia de una idée fix De modo que la disolucion de los lazos de antiguo tipo en las cabezas de esta inielectualidad técnica tiene que ser la condicién previa para que se haga posible una nueva combinacién de ta produccion misma. Este proceso de “ventilacion” es extraordinariamente eruel y dolo- yoso. Va acompahado de una aniquilacién parcial de la intelectualidad técnica. Esta ultima, lucha exasperadamente por el tipo anterior de ligazén, descompuesto y_violentamente roto. Se levanta contra el nuevo tipo de combinacién de los estratos sociales de la produecién, pues en él el proletariado asume el papel dominante. El papel funcio- hal téenico de los cuadros se ha deformado con la posicion de privi legio de éstos como grupo social de clasey posicién que 4 la longue s6lo puede ser una posiciOn de monopotio bajo la dominacién del capital, La resistencia de esla capa es por tanto ineluctable, y en la superacién de esta resistencia reside el problema interno fundamental de la fase de edificacién en la revolucion. Con la significacion funda- mental de las relaciones de produccién dentro de la clase obrera, que % reeduea y continia el proceso de “formacién de la asociacion reyolucionaria”” constantemente, todo el trabajo recae sobre la clase obrera y su propia intelectualidad proletaria, que se ha formado través de todo el curso de la lucha revolucionaria, La nueva combi- nacién, es decir Ia subordinacion de los euadros téenicos al proleta. lado, ‘se hace inevitable por la via de la coaccion por parte del roletariado y del sabotaje por parte de estos euadros. Solo se aleanza luna relativa estabilidad del sistema en la medida en que los lazos acumulados de viejo cua se volatilizan en las eabezas de esta eatego- tia social, la que va haciendo propias poco a poco las nuevas relacio- ‘es y ef nuevo tipo de ligez6n. Aqui es necesario ante todo indagar en términos tebricas ta total Gad de las relgclones de produecion que van surgiendo, Pues se plan- tea una pregunta de fundamental significscién: {Como es posible, 45 después de todo, una combinacién distinta de los elementos product. tos personales y técnicos, cuando ta légica det propio proceso de produccién exige ligazones de un tipo perfectamente delerminado? ‘qn ingeniero 0 téenico tiene que dar drdenes 2 los obreros y tiene or tanto que estar por encima de ellos? Del mismo modo el antigua. oficial tiene que estar por encima de los soldados rasos en el Rjéreita, Rojo. Aquf y allf hay una légica interna, puramente técnica, objetiva, que tiene que preservarse cualquiera sea el orden social. {Como ha de resolverse esta contradicei6n? Aqui hay que tomar en cuenta toda una serie de circunstancias euya investigacién queremos abordar ahora. ‘Ante todo: bajo el poder de estado del proletariado y con Ia nacionalizacién proletaria de la produecion, cesa el proceso de crea. cién de plusvalfa, como categoria especitica de la sociedad burguesa. Los cuadros téenicos, que cumplfan funciones organizativas en el pro- ‘ees0 de produecion en In sociedad capitalista, eran a la vez, social- ‘mente, el mecanismo de transmision para la extraccion de la plusvalfa como categoria especfficamente capitalista de Ia ganancia. No podia set de otro modo, pues el proceso de producciOn capitalista es a la vez, y ante todo, un proceso de produccién de plusvalia. Ast pues, los cuadros técnicos eran un medio en manos de la burguesia capita: lista y desempenaban sus tareas generales. Su lugar espacialmente de- terminado en la jerarquéa social del trabajo correspondia a su funcion ‘como instrumento de extraccion de la plusvalia. Con la transfor: tacién dialéctica de la dictadura burguesa en (dictadura) proletaria, se transforma Ja funci6n técnica de la intelectualidad de una funcién pitalista en una funcién social de trabajo, y la cteacién de plusvalia se transforma en ereaci6n (en les condiciones de la reproduccion am: pliada) de plusproducto, que se dedica a la ampliacion del fondo de Teproduccion. Paralelamente, se modifica el tipo fundamental de tiga -26n, si bien la intelectuatidad conserva el mismo puesto “intermedio” fen el esquema jerérquico. Pues es la fuerza social concentrada del proletariado la que representa el supremo poder estatal y economico!8, Aqui la intelectualidad técnica esté, por una parte, por encima de la gran masa de la clase obrera, pero por otro lado se subordina, en dofinitiva, a la voluntad colectiva de ésta, que se expresa en la organi- Zaci6n estatal-econdmica del proletariado, La transformacion del pro- ‘eeso de creaci6n de plusvalfa en un prodeso de satistaccién planific ‘cada de las necesidades sociales se expresa en ef reagrupamiento de las relaciones de produccion, pese al mantenimiento del mismo puesto en el sistema jerarquico de produccién el cual, como un todo, reviste en. Principio un carécter distinto, el cardcter de negaciOn dialéetica de ta ‘estructura capitalista!? y conduce a la liquidacion de Ia jerarquia en ‘general, en la medida en que destraye el career social de casa de la jerarquia, 46 en segundo término, se produce una coexistencia relativamente yale del proletariado dominante y de la intelectualidad técnica, Stepues de haber sido transitoriomente eliminads, de hecho, del pro- se de produccion. Su regreso solo s hace seguro en la medida en ® tos viejos 12208 acumulados se han volatilizado de su concienci Grectiva. Por onde, entra en la nueva constmuecién sociotéenica ui itelectualided transformada internamente segin todas las reglas de Herdelito el Oscuro. Este retorno no es una repeticion de lo anterior fino un proceso dialéctico20, in tercer lugar, en a medida en que surge un muevo sistema de aparatos de personas, estos aparatos —como surge de toda la investi- gacion precedente tlenen que descanser en las organizaciones de la Giese obvera maduradss en el seno del capitalismo y en el fragor de las batallas de clases; se trata de: consejos, sindicatos, el partido de la clase obrera que empufa el timén, comisiones de fébriea, organiza- ciones econémicas especiales surgidas después de la toma del poder, con la masa de cuadros relativamente numerosa de los obreros, orga nizativa y tGenicamente ealifieados. Es la red fundamental de la ‘aS0- ciacién fevolucionaria” general que ahora ha pasado de abajo arriba, Pero a la vez es el medio en cuyos poros la inteleetualidad técnica tiene que funcionar. Anteriormente los cuadros téenicos y los grandes organizadores burgueses constitufan la trama fundamental de las rela- ciones de produccion de orden superior del sistema de direceién eco- némica (sindicatos, cértels, trusts, érganos de direccién del capita: lismo de estado). En la dictadura del proletariado Ia trama fundamen- {al est constituida por las diversas combinaciones de las organiza cones proletarias reconstituidas y que han pasado de abajo arriba. Finalmente, en cuario término, en este sistema la intelectualidad técnica comienza a perder su carécter social de casta, en Ia medida en que desde el corazon del proletariado suben mievas y nuevas capas Gue se van poniendo gradualmente al Indo de Ia intelectualidad técni- @ “antigua”, De este modo se restablece el equilibrio de la sociedad, La domi- hnacién del proletariado, que tiene por consecuencia su autoeducacién Y auloimposicién de disciplina, asegura Ia posibilidad del proceso de abajo pese a las enormes dificultades objetivas. El equilibrio en la “structure se logra mediante nuevas combinaeiones en los elementos Personales de Ia produccién social y mediante la subordinacién de los Intelectuales a la direecion superior del estado proletario. Ahora nos detendremos en la cuestién general de la estructura del aparato econémico-administrativo y_téenico-administrativo del poder {Ratal del proletariado, Bajo las relaciones de producci6n del capitar {hmO de estado, organizaciones enteras de la burguesta (sindicatos, uSts, edrtels, ete.) se han subordinado al poder de estado y se han indide con ‘él, Con la devastacién de la dictadura burguesa y Ia a constitucién de la (dictadura) proletaria, se devastan tambien estos aparatos de direecién. Las organizaciones de los trusts, de los Organog_ de regulacién estatales de Ia vieja sociedad, ete., se descomponen, Por _ regia general (lo hemos demostrado en términos tedricos en el capi. tulo anterior), no pueden tomarse como “aparatos enteros”. Pero ello no signifiea que no hayan eumplido su papel histdrieo. Pues toda la complicadisima serie total de estas organizaciones a veees sutiles que abarean toda la vida econdmiea de la sociedad con sus tentéculos, ‘cumplia objetivamente el papel de la rosca que acrecentaba y acele! raba el proceso de concentracién de los medios de produccién y del proletariado, Por otro lado, permanece en pie, en la descomposicion _ de estos aparatos, su armez6n material téenica, objetiva. Y exactm mente como el proletariado, considerando la cuestién en escala gene- el sistema téenico material 6seo y muscular de la produccion capita: | lista que se expresa esencialmente en un sistema de méquinas y, coma decfa Marx, en un “sistema circulatorio”21 de aparatos, asf toma el_ proletariado no la parte personal, sino la parte objetiva del viejo sistema de administracién (edifieios, despachos, offcinas, maquinas de | escribir, en general todo el invenlario que es ficil de imaginar, y finalmente todos los dispositivos materialessimbdlicos.coneebibies como los diagramas, modelos, eteétera 22. Después de haber tomad posesiin de esto junto eon los demas “medios de produecién centr lizados”, constriye 3 aparato, cuyo fundamento esta constituido: as orgunizaciones obreras. TLa clase obrera dispone de las siguientes organizaciones: los conse- Jos de delegados obreros, que de un instrumento para la toma del | poder se transforman en’ instramento de gobierno; ef partido de ta: revolucién comunista, el spiritus rector de la accion proletaria; luniones sindicales, que de instrumentos de lucha contra los emp sarios se transforman en érganos de direceién de la produccién; las, cooperativas, que de medios de lucha contra la intermediacion comer | cial se transforman en una organizacion del aparato estatal para Ia Gistribucién general; las comisiones de fabrica y organizaciones simile: es (“consejos de fébrica”, en Alemania, “workers committees” “shop steward committees” en Inglaterra), que de organos locales de a lucha de los obreros contra los empresarios se transforman én elementos de la administracion general de ta produecién. La red de estas organtzaciones, asf como de las organizaciones especialmente creadas sobre la base de aquéllas y enteramente nuevas, ‘constituye tambien la base del nuevo aparato?3. 4 Bajo las condiciones dadas, nos encontramos ante todo frente a.un | ‘cambio de funciones dialéetico de las organizaciones obreras, Resulta absolutamente claro que no puede ser de otro modo dada la transfor ‘macién de las relaciones de dominacién, pues la clase obrera, que S© 48 » del poder do estado, tiene necesariamente que ser tam a pote que actie como organizadora de la produccion=*, biga la TTonemos que plantear la cuestién del prineipio general det ore irganizacion del aparato proletario, es decir de las correla: sisiems Ore las diversas formas de organizaciones proletarias Esta ne coy formalmente, es necesario aqué para Ia clase obrera ol claro (Mrnétodo que para la burguesfa en tiempos del capitalismo de Hate método ogazativo conde en a cordinaion de todas izaciones proletarias. con una organizacion Jo més. omni Jas prensa posible, es decir con la organtzacion estatsl do Ia clase comps con el estado souiético del prolelariado. La “estatizacion” de Ceretaicatos y la estatizacion de hecho de todas las organizaciones 10> wnasas del proletariado resulta de la logica interna del propio pro- seo de transformacion, Las eélulas germinales més pequetias del apa- oto de trabajo tienen que transformarse en portadoras del proceso funeral de organizacion que es conducido y dirgido planifieadamente eer la raz6n colecliva de la clase obrera, que tiene si corporizacion Pomterial en la organizacién més elevada y comprensiva, en su aparato Weatal2>. De este modo el sistema del capitalismo de estado se trans forma dialécticamente en su propia inversion, en la forma de estado del socalismo obreto. : 'Ningune nueva estructura puede nacer antes de haberse eonvertida fen una necesidad objetiva El desarrollo capitalista y el desmorona- mmiento del capitalismo han llevado a la sociedad a un callejon sin falida, han interrumpido el proceso de produccién, la existencia mis: mma de la sociedad. La tenovacién del proceso de produccidin sélo seré posible bajo la dominacion del protetariado, por lo que su dictadura 5 una necesidad objetiva. : Ta estabiidad de la mieva sociedad que surge, sélo puede alean- zarse. mediante laméxima combinacién posible, el contacto yt tecién comiin de todas Ins fuerzas organizativas. Y por ello es tan necesaria la forma general del aparato de trabajo de la que hemos hablado mis arriba. Del delirio sangriento de la guerra, del caos y las ruinas, de la miseriay la devastacion, surge y se eleva el edificio de ta sociedad nueva, armonioss, cones 49 capitulo 5 CIUDAD ¥ CAMPO EN EL PROCESO DE LA TRANSFORMACION SOCIAL 1, Bl proceso de reproduccion negativa ampliada y ta agricultura. I Tis relaciones de produccion y la agricullura. 3 Capitalismo de Gitado y agricultura. 4. Desmoronamiento del sistema capitalista, cht {ad y campo. 9. Premisas del socialismo en ta agricultura y principios igenerales de la edificacion socialsta, “La base de toda divisiOn del trabajo desarrollada y facliteda por el infercambio de mercaneias es la separacion de ciudad y campo, Puede ecirse que toda la historia econémica de Ia sociedad se resume en el movimiento de este antagonismo!.”” sta caracterizacion de Marx debe tomarse en cuenta atin més en dl periodo de transicién, Pues si en el perfodo “normal” del desarro- Wo capitalista —es decir, un perfodo en el que se presupone una, relativa proporeionalidad entre “ciudad” y “campo”, en la medida en que aqui se trata de la distribucién de las fuerzas productivas de la sociedad necesaria para el equilibrio de este sistema el proceso de Droduccién puede tratarse en su forma abstracta, como proceso de produecion de valor y plusvalfa, ahora esto ya no basta, El enfoque natural objetivo adquiere significacion decisiva, y con allo se hace privativamente importante tambi siOn de la pro- ‘hiceién social en distintas esferas del trabajo ‘‘concreto” y, en primer érmino, en industria y agricultura, La creciente desproporcién entre Glas ramas del sistema econdmico ya se manifesto antes de la guerra; Ja bisqueda imperialista de un “complemento economico”, es decir e una base agraria para los paises industriales, constituye propiamen- te una emanacién del antagonismo entre “ciudad” y “campo” del que hablaba Mars, pero ya en escala mundial. El problema de las mate- ‘0s primas —el problema fundamental de la actualidad— y el proble- ‘mia de los abastecimientos son los problemas més actuales. Todo esto os constrifie a plantear 1a cuestién: ciudad y campo como una cues Hn que requiere indagacion especial. Ante todo tenemos que observar en qué forma x ha manifestado 0 le agricultura el proceso de reproduccion negativa ampliada. nsiceremos primeramente ef proceso en forma aislada. Se com- Frende por si mismo que aquf se verifican en el fondo los mismos. PuSmenos que en la industria. La guerra quita una gran cantidad de erzas productivas: reagrupa las fuerzes de trabajo y las aparta del trabajo productivo; quita a la agricultura el equipo, 1a despoja de fuerza de trabajo animal, reduce las existencias de ganado, reduce 1 ‘cantidad de abonos; limita la superficie de siembra; al quitarle fuerza ‘de trabajo, que en la agricultura desempefia un papel relativamente mayor que en la industria (pues la composicién organica del capital es més baja), estrecha 1a base de la produecién y reproducciOn. El estry. | chamiento de la base productiva se expresa en a disminucién de log productos obtenidos, Este es el cuadto general. 4 Peto, en la realidad, el proceso de reproduccién agraria no es un proceso separado y aislado de reproducci6n, Fs una parte del proceso general, que supone un “cambio de materia” entre ciudad y campo, ‘Tratindose, en efecto, de la teproduccién de los medios de produc ein, 1a agricultura depende de las condiciones de la reproduccién en Ja industria (méquinas, instrumentos de trabajo, fertilizacién artificial, energia eléctrica, etc.). La reproduccion negativa ampliada en Ia in: ‘dustria agudiza el proceso anilogo en la agricultura. E invesamente isminucién de medios de consumo, ya que éstos son elementos de reproduecién de la fuerza de trabajo, agudiza por su parte el proceso, de reproduceién negativa empliada en la industria. Como proceso unk tario, la reproduccién negaliva ampliada se expresa en la declinacton | de la cantidad de productos obtenidos (conjuntamente medios de produccién y medios de consumo). El estrechamiento de la base productiva se expresa , @Bjico en un aumento de ta “rentzbilidad monetaria” de la agrie turas, El alza de precios de los. productos agricolas, sin embargo, trae sonsigo un aumento similar (por regla general ain mayor), de lo precios de los productos industriales. Con todo, la agricultura se Hil 16 en la guerra répidamente de las deudas, acumulé capital en fo monetaria y provisiones de productos. Como observa con toda el prof. Lederer, esta contradiccion se explica porque los precios d Jos productos industriales, incrementados en medida colosal, eran el resultado de una disminueién tal de su cantidad real, que 1 agrie tura no podfa procurdrselos en absolute. De allf se sigue que ta b productiva de In agricultura se ha conservado mejor que la base pro Gietirn de Ia industria, que te avieniture, pose al proeaco de epee duccion negativa ampliada, dispone efectivamente de cantidades relatk | yamente mucho mayores de productos que la industria, Esta es ua diferencia bastante importante que tiene que manifestarse también en el periodo de descomposicién del sistema capitalist 4 ‘No obstante, la diferencia més importante es la estructura econ: mica de esta importantisima rama de la produccién. Una especificidad de esta estructura es {a extraordinaria variedad de tipos econdmicos ‘que expresa y refleja el grado relatioamente bajo de socializacion dél trabajo, En general podemos distinguir aqui estas categorfas: la gram 82 ipitalista, basada en el trabajo asalariado; Ia hacienda cam- jendcapitalista (kulak*, Grossbauer [campesino rico)), que emplea Pesjmente trabajo asalariado y se basa en él; la hacienda campesina, ievevajadora”, que no explola trabajo asalariado; finalmente la ha- Hada parcelaria de los semiproletarios. Las diversas combinaciones cietas relaciones entre los elementos personales de estos tipos arrojan Gr cvadro muy heterogéneo. En el marco de Ia gran hacienda co italista observamos més © menos la misma jerarquia social de duecion que en la industria: la constitucién econdmica del la- Fitandio es aproximadamente ta misma que la de la fabrica; arr be, el empresario capitalista, més abajo, el administrador prineipal (director); luego un equipo de cuadros calificados (agricultores, contables, etc.); mas abajo, los “empleados”; por debajo de ellos fos obreros calificados (para las méquinas agricolas, para las vias fd acceso, las estaciones de electricidad, ele.), y, finalmenta, los obreros califieados. Distintas son las relaciones en la hacienda del campesino rico, don- de la jerarqufa de la produccién se reduce generalmente a dos cate- gorias: el patron y el obrero, La hacienda “trabajadora” no tiene eseala jerarquica. La hacienda del semiproletario constiluye .en su ‘composicién personal el estabén més bajo en la escala de otra hacien- da: el latifundio, la fabrica, Hemos visto en el capitulo anterior que f elemento ‘fundamental que asegura Ia posibilidad de tna raciona- lizacién directa de la produccién esté dado por el trabajo socializado: (en cualquier conformacién, sea capitalista de estado 0 socialista). De ello resulta a las claras que ya el propio sistema del capitalismo de estado tuvo que adoptar una “forma de organizacion” algo modifi- cada en relacion con la agricultura. Es evidente que la burguesfa ten{a una necesidad verdaderamente enorme de integrar la agricultura en el sistema del capitalismo de estado. La agricultura es una rama de la produccién deeisiva, especial- Mente en los momentos de conmocion; se puede vivir sin cha- Quetas, sin lémparas eléciricas o libros, pero no se puede vivir sin Pan. El ejéreito puede estar mel calzado, pero no puede vivir de In Pitanza de San Antonio, Los factores que llevaron a la organizacién 21 capitalismo de al mismo. tiempo. la hacienda cal ze ‘esto el capitalismo? arg’ (AS maneras; en. primer lugar, mediante la estatizacion de une € de las grandes unidades productivas; en segundo lugar mediante la ———— 5 Litecaimente: “el pufio”, expresion popular para designar al usu- wo delealdee.[Ndet} 53. regulacion indirecta del proceso productivo a través del proceso de eirculacion. De lo dicho se desprende (bastante claramente) la relativa “debj. idad” del primer método. Cierto es que el estado capitalista ya nfa de algunas ramas de la produccién agraria (por ejemplo, las areas forestales del estado), pero no tenfa puntos de apoyo tales como son, por ejemplo, los trusts en la industria. Por esto la nacionalizacion, burguesa directa de la producci6n fue de escala relativamente pequefia y s llev6 a cabo, por lo general, en forma de las diversas “comuna. lizaciones” y “municipalizaciones”. Tanto mayor es la importancia, ‘que adquirié el segundo método: Ia regulacion de la produccion me: Giante la regulacion del proceso de cireulacién o ta organtzaci6n de ta distribucién, EL monopolio estatal de los granos, el sistema de racio. namiento de productos agrfcolas, Ia entrega obligatoria de los produe- tos, los precios méximos, el aprovisionamiento organizado de produe- tos industries, etc., ete., todo ello, en definitiva, orienté el desarro- lo en direccién a la estatizacion de la produccin. Observemos aqui tun tipo atrasado de desarrollo, los estadios iniciales de un proceso ‘organizativo que, al igual que en Ia industria, tuvo por punto de partida el proceso de circulacién (comers, rings, sindicatos). Bn este terreno, el sistema del eapitalismo de estado podia apoyar se en uniones agratias de tipo sindieato en una version particular, ante todo en las cooperativas. Mediante la regulacién dol proceso de circus lacién fue regulado también el mecanismo de la produccién agricola: fen si conjunto, inclusive la pequefia hacienda individual. Qued6 defi hitivamente socavado el sistema del “‘comercio libre” de productos agricolas. Cierto os que las condiciones especfficas de la agricultura, el ‘an peso especifico de la hacienda pequenia y mediana productora de ‘mereancias, engendraron. también en este caso grandes dificultades esto se expresé en el mercado “libre” “ilegal” y en el comercio 4a tendeneia anérquica en la produccién mercantil por parte del cam- pesinado. carte, GUE formas puede, sin embargo, establecerse la influencia or- ‘anizadora de la ciudad proletaria? Y, jcomo puede alcanzarse un Muevo equilibrio entre ciudad y campo? Manifiestamente solo el proceso teal de “‘intereambio de materia” entre ciudad y campo puede servir como base firme y segura para la ___Influencia decisiva de la ciudad. La renowcién del proceso productivo en la industria, Ta restauracion de la industria en una formulacion socialista, constituye por tanto condicién necesaria para arrastrar més ‘© menos rapidamente al campo al proceso de organizaciér Pero puesto que el renacimiento de la propia industria esta condi- cionado por una afluencia de medios de vida a las ciudades, existe luna necesidad absoluta de tal aflueneia a cualquier precio, Este “equi. Iibrio” mfnimo puede aleanzarse simplemente 4) a costa de una parle de ‘los recursos preservados en las ciudades y b) mediante la coaccion proletaria estatal, Esta coaccion estatal (requisicion de los excedentes _ Ge granos, impuesto en especie u otras formas cualesquiera) estd fune gamentada econémicamente: en primer término directamente, ya que el propio campesinado esté interesado en el desarollo de la Gustria, que le entrega maquinas agricolss, aperos, fertilizantes:artifi ales, energia eléctrica, ete.; en segundo lugar inditectamente, ya que el poder estatal del proletariado representa el mejor medio de’ defensa conira la restauracion de la preston econémiea del gran proletario, del usirero, del banquero, del estado capitalista, etc, Por ende, Ia coace cion estatal no es aqui la “pura aplicaci6n de la fuerza” a lo Dilhying ¥ con ello constituye un factor que se presenta en primera linea del @esarrollo econdmico general?, En la medida en que so apoya en la 58 do por el grado de maduracion mucho menor del propio proletatiado. hacienda formalmente socializada (estatizada por el proteta- gan), @1 proletatiado industrial organiza directamente el proceso pro- indo),