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Notas sobre el trabajo de Lawrence Krader Durante los afios de 1947 a 1953, L. Krader sostuvo una discusién conti- nua con Karl Korsh, quien fuera una de las figuras més importantes del mo- vimiento obrero y del marxismo con- temporineos. En esos afios, L. Krader estaba ya preocupado por el anilisis de la dialéctica de la historia, el tema central de todos sus trabajos. Esta preocupacién lo Hevd a pensar en el roblema de Ia periodizacién de la jistoria, la sucesién de los distintos modos de producci6n, la historia de la sociedad civil, la teoria del valor, el origen y desarrollo del Estado, la di- reccién de la lucha de clases y el esta- blecimiento de la accion genuinamen- te trabajadora en la construccién de la nueva sociedad. Es importante des- tacar que el desarrollo de la teoria de la dialéctica de la sociedad civil tuvo su punto de partida en ese encuentro Korsh-Krader que la ciencia social actual apenas comienza a valorar. Los primeros desarrollos de los puntos de vista de Krader se hicieron en unu ve- * Investigador del Departamento de Antro- pologia, UAM - Iztapalapa. Nusva Antropologfa, Aflo IIS, No. 10, México 1979. Andrés Fabregas* rie de trabajos sobre los pueblos de Asia, que hoy son fuentes indispensa- bles para el conocimiento de aquella parte del mundo.' Sin embargo, el trabajo mayor de L. Krader comien- za por la publicacién de The Ethnolo- gical Notebooks of Karl Marx (Assen, 1972). En la introduccién a esta obra (que hoy publica en espafiol, por pri- mera vez, la revista Nueva Antropolo- gia), Krader, que ademés trabajé los manuscritos originales de Marx y los preparé para su publicacién, ini- cia una interpretacién original de la dialéctica de la historia, desarrollando los puntos que Marx habia deja- do bosquejados y presentando uno de los planteamientos més sélidos sobre la formacién del Estado que haya producido La literatura marxista contemporanea. Esta “Introduccién” de Krader constituye hoy una parte sustancial de la teoria sobre 1a dialéc- tica de la sociedad civil y sobre la his- toria del marxismo. A esta introduc- cién, ya de por si excelente, se sigue la publicacién de The Asiatic Mode of Production (Assen, 1975), obra en la que, ademés de terminar con las fantasias sobre el problema y elaborar 6 = una critica bésica del colonialismo, Krader discute con notable inteligen- cia ef problema esencial de 1a periodi- zacién en la historia, avanzando en la teorfa de la sociedad civil y el papel de la clase del trabajo social en la construccién y transformacién del mundo de hoy. A esta obra, se sigue otra, Dialectic of Civil Society (Assen, 1976), verdadera sintesis tedrica, tra- tamiento riguroso y critico en la me- jor tradicin del marxismo, de los problemas que desde un principio se habia planteado en el marco de su discusién con Koreh. Su altima obra, Treatisse of Social Work (en prensa), marcaré un momento importante en la construccién de la teorfa social; pero de una teoria enraizada en la practica de ja clase trabajadora. En esta ultima obra. Krader, hombre de pensamiento critico y desxcostumbra- do a las concesiones féciles, ha sinteti- zado lo mejor de la tradicion marxista elaborando una teoria del trabajo social y de la sociedad civil, de las luchas de clases y del Estado, original y brillante, que abre perspectivas nuevas a la transformacién radical de nuestro mundo actual. Aparte esta contribucién (bastante mayor por cierto), la obra de Krader significa un testimonio de la vigencia del andlisis del marxismo critico, y derrumba la moda actual de los intelectuales burgueses: el pregon del fin de la ca- pacidad del marxismo para desentra- fiarla situacién social contemporanea. Advirtiendo que el propésito de estas Hineas no es el de presentar un anélisis a fondo de las principales con- ANDRES FABREGAS tribuciones de Krader, intentaré deli- near los aspectos sobresalientes de su planteamiento. EI tratamiento antropolégico tiene un papel destacado en los plantea- mientos de Krader, y, de hecho, re- presentan el punto de partida de la teorfa de la sociedad civil, de la forma- cién de las clases; esto es, de la teoria sobre la dialéctica de la historia. Esto explica, en parte, la bisqueda de Kra- der de} Marx antropélogo y la publica- cién de The Ethnological Notebooks, Alo largo de su obra, destacan en Kra- der los planteamientos que siguen: 1. Un modo de produccién es una forma particular de organizar las rela- ciones econémicas en una época histé- rica dada. Es la formacién economica de la sociedad, En ocasiones, se ha lia- mado “sociedad” a un modo de pro- duccién o a una época de la sociedad. ‘Tal cosa expresa un crudo y vulgar materialismo, porque un modo de pro- duccién no es otra cosa que la forma- cién econémica de la sociedad, y ésta no puede ser reducida sdlo a su forma- cién econémica. Por lo demés, tam- bién se ha apuntado la existencia de varios modos de produccién en una sociedad dada, en forma simulténea. Esto es diffcil de comprender y de aceptar, aunque, hoy en dfa, esté muy en boga hablar de la “articulaci6n de modos de produccién”. En este tipo de tratamiento, se confunden las re- laciones de produccién con el modo de produccién. Esto es, en una socie- dad coexisten varias especificaciones de las relaciones de produccién, y NOTAS SOBRE EL TRABAJO DE LAWRENCE KRADER 7 éstas estén organizadas en forma cor- porativa. Pero un cuadro de relaciones de produccién no es lo mismo que un modo de produccién, sino que aque- las son una parte de éste. Uno puede encontrar las mismas relaciones de pro- duccién en dos modos distintos de produccién; por ejemplo, la organiza- cién comunal de la produccién, carac- teristica del modo asiético; pero tam- bién existente en el feudal. El cambio a un nuevo modo de produccién esta definido por los cambios en las fuerzas productivas materiales y las formas de produccién que les corresponden. Sin embargo, el modo de produccién es mas amplio que las fuerzas materiales de la produccién, porque comprende la totalidad de las relaciones del traba- jo social. Como las relaciones de tra- ajo con los medios de produccién de- terminan un modo de produccién, los cambios en las relaciones de trabajo determinan los cambios en las fuerzas productivas materiales. El trabajo so- cial, en sus relaciones de produccién, es el factor decisivo en la determina- cién de la formacidn econdmica de una sociedad dada. Pero el trabajo social no esté aislado de sus relaciones materiales en la sociedad que, en pri- mer lugar, son los medios de produc- cién. Los cambios en las relaciones del trabajo social son, al mismo tiempo, el indice mas sensible del cambio de una formacién econémica a otra. De to- das las relaciones de trabajo en la so- ciedad, la central en importancia, en la formacién econémica, y la que explica la historia del cambio de una forma- cién a otra, es la situacién de atadura NAL o libertad formal del trabajo y su transformacién de una, en otra. En su materialidad, las fuerzas productivas de una sociedad serén atadas o formal- mente libres, segin las relaciones de trabajo lo sean o no. 2. Las sociedades humanas son basi- camente de dos tipos: a) las que for- man un todo indiferenciado, esto es, sociedades no divididas; b) las que es- tan divididas en clases, de acuerdo con las relaciones de estas con la produc- cién social, con la naturaleza circun- dante y con la tecnologia. La sociedad no dividida es la sociedad primitiva, en sus muchas concreciones, mientras que la sociedad dividida es la sociedad eivil, esto es, la sociedad con Estado, con clases antag6nicas; en una palabra, la sociedad de la econom{a politica. La sociedad primitiva descansa sobre la economia primitiva, la relacién primi- tiva con la naturaleza y la tecnologia, cuyo principio es que la unidad de produccién coincide con la unidad de consumo, Las relaciones de produc- cién son tales, que cada uno trabaja pata el otro, y esta relacién de traba- Jo es reciprocada. La sociedad civil ee funda en la economia politica, en la division y oposici6n de clases, en don- de las relaciones de produccién no es- tan regidas por el principio de la reci- procidad, sino por el de la explota- cién. La economia politica es opuesta ala economia primitiva, y sustenta la formacién del Estado y su desarrollo. 3. La historia social ha pasado por tres grandes épocas: a) la época en 8 ANDRES FABREGAS que las relaciones entre los grupos humanos, tanto entre sf, como con la naturaleza circundante, fueron predo- minantemente primitivas; b) la época en que las relaciones entre grupos hu- manos fueron predominantemente co- lectivas y comunales; c¢) la época de tas relaciones de la sociedad civil y de las sucesivas formaciones econémi- cas (modos de produccién) que desde aquel entonces se han sucedido. Fl desarrollo de la historia humana se plantea en términos de la dialéctica de su continuidad y discontinuidad. En Jos principios, en la condicién humana primitiva, los lazog sociales son débi- les, pero estén presentes, Son desarro- Mados en la época en que las relacio- nes colectivas predominan y son ain més desarrollados, en su forma incom- pleta y contradictoria, por la unifica- cién y divisién del todo social y la conciencia, unida y dividida que de ah{ surge, que es la forma dominante de la vida presente. El origen de la so- ciedad civil y del Estado, de la socie- dad de clases, es la historia de la tran- sicién de la dominacién de las relacio- nes comunales en la sociedad a la do- minacién de las relaciones sociales entre lag clases. El todo social de la sociedad civil esté constituido, por un lado, por aquellos que estan impli- cados enla produccién social inmedia- ta (la clase del trabajo social), y por otro lado, por aquellos que no estén implicados en Ja produccién social, la clase dominante. Ademés, la sociedad civil esté también constituida por las telaciones internas de las comunidades productoras y el intercambio entre ellas. Las relaciones de intercambio se desarrollaron hasta llegar a ser entre sociedades, y se convierten en sujeto de la ley del intercambio de valor a través del desarrollo de las propias re- laciones de intercambio, La ley del intercambio de valor es una parte sustentativa de la ley general del valor que es un desarrollo de la economia de la sociedad civil. La ley en la que la cantidad total de valor que se pro- duce socialmente es determinada por la cantidad de tiempo de trabajo em- pleado en su producci6n, es la expre- sién de las relaciones de la economia de la sociedad civil. La ley del valor es, al mismo tiempo, lo determinante y lo determinado en las relaciones de la economia politica. Pero la ley del va- lor también implica la estimulacién de las relaciones de plusvalia de la socie- dad civil y el desarrollo de las relacio- nes de la econom{a politica. Las rela- ciones sociales de ésta remplazan a las de la economia doméstica y comunal, al mismo tiempo que las impulsan en forma cambiada. 4. La historia de la sociedad civil es Ja expresién de la ley del valor en su totalidad. La complejidad de la ley del valor se expresa en sus siguientes as- pectos: 1) la ley del valor es la expre- sién de la suma de los trabajos socia- les, 0 el valor objetivo de una sociedad dada, el valor social; 2) la ley del va- lor en forma concreta, como valor concreto, es el valor de uso de 1a pro- duceién social; en forma abstracta, como valor abstracto, es el valor de cambio de la produccién social; 3) 1a NOTAS SOBRE EL TRABAJO DE LAWRENCE KRADER 9 ley del valor es, en su dicotomia so- cial: a) la expresién del valor de la re- produccién de la clase de los produc- tores directos en la sociedad; b) la expresién del excedente social produ- cido como plusvalia. La historia de la sociedad civil y del Estado es Ia histo- ria de los medios de control y regula- cidén del valor social como un todo y del excedente social. La historia de la formacién de la sociedad civil en gene- ral, del Estado en principio y de la cla- se social dominante en particular, en concreto, es la historia del esfuerzo por dominar a la clase social de los productores inmediatos, del excedente social producido, no en abstracto, sino en concreto, en la practica. 5. El excedente que se produce en la sociedad civil es el mismo que el producido en la condicién primitiva o la _condicién colectiva-comunal. En todos los casos, es la parte del produc- to que no se consume directamente. A la vez, el excedente que se produce en la economia de la sociedad civil es un excedente social y politico. No es- th sujeto a la reparticion igualitaria (el acto de compartir), a la distribucion igualitaria, o a la relacién de mutuali- dad en general y la reciprocidad en particular, Al contrario, el excedente en la sociedad civil es puesto aparte por la clase que no esté implicada en la produccién directa, en términos del interés privado de sus miembros, y en el interés combinado de la clase social y de la individualidad clasista. El exce- dente asf transformado, es un ex- cedente polftico. La produccién del NALO excedente social es la precondicién de Ja formacién de la clase que no esté implicada directamente en la produc- cién social y de la oposicidn entre las clases. Es, también, la condicién de la formacién del Estado. 6. El Estado es el producto de una sociedad concreta: la dividida en cla- ses sociales antagénicas. Estas clases sociales antagénicas son bdsicamente dos: la for por los productores directos, implicados en la produccién social, y la formada por aquellos que no estén implicados en ella. El produe- to social se divide as{ en dos partes: a) la que se aplica a la reproduccién de los productores directos como cla- se social; y b) el surplus que es toma- do por la clase cuya relacién con la produccién social no es inmediata o incluso inexistente. El Estado es la or- ganizacién de esta forma concreta de sociedad para la regulacién de las rela- ciones entre las clases y dentro de ellas. La relacién de ambas clases con el Estado difiere en que las agencias del Estado dirigen su accién en el in- terés de la clase que se apropia el surplus y regulariza sus contradic- ciones internas, La naturaleza del interés de clase es doble: objetivo y subjetivo. El interés objetivo esta definido por la situacién econédmica concreta de la clase como totalidad, mientras que el interés subjetivo lo esté por las apreciaciones individua- les. De aqui que el Estado tenga una intervencién importante para contener las formas extremas del interés indivi- dual cuando entra en conflicto con el 10 ANDRES FABREGAS interés de la clase dominante como totalidad. El Estado se forma en el proceso que establece a la clase domi- nante a través de la division social enraizada en la din4mica del trabajo. Seria un error plantear que el interés de la clase dominante es el proceso de formacién del Estado, porque tal cla- se no conforma su ii una vez establecido el Estado. Por el contrario, el interés de la clase dominante emer- ge y se consolida en el proceso mismo de formacién de tal clase. Sostener que la clase dominante forma al Esta- do y de alli conforma su interés, es presentar una interpretacién teleolé- gica de la historia. Los medios de con- trol social del Estado se dirigen hacia la supresién de la oposicién entre las clases, asi como de los intereses in- dividuales dentro de la clase dominan- te. La organizacion social se construye a través de la regulacién y el control politicos. Es, ante todo, regulacién y control, por medio de la economia politica. Los intereses opuestos, con- tradictorios, entre las clases que for- man la sociedad de la economia poli- tica y dentro de ellas, son el objeto de la regulacién y el control politi- cos. El Estado es la organizacién for- mal de la sociedad de economia poli- tica. Dicho de otra manera, el Estado es la organizacién formal de la socie- dad compuesta y opuesta clases. Solo la accién de la clase trabajadora permitiré la desaparicién del Estado y la abolicién de la economia politica. Los Cuadernos de notas etnolégicas, de Marx, constituyen una fuente indis- pensable para entender la relacién en- tre la evolucién social y la revolucién social. Sobre esta relacién, la interpre- tacién de Krader ofrece un punto de partida, un estimulo, a la discusién de problemas bastante olvidados den- tro del marxismo. Segin Krader, la relacién entre la evolucién y la revolu- cién es tanto positiva como negativa. En sus Cuadernos de notas etnold- gicas, Marx separé la perspectiva evo- lucionista de sus propios autores, para Jos propésitos de su intento revolucio- nario. Marx estaba implicado en la lucha contra el planteamiento de leyes eternas en la economia, en la filosofia, en la sociedad en general. Todo esta sujeto a cambio, la historia es el sol- vente universal. Este argumento fue expuesto en la Ideologia alemana, El manifiesto comunista, Los grundri- sse, los Cuadernos de notas etnoldgi- cas y El capital. Lawrence Krader agrega: toda la historia esta dividida en dos partes; la historia que hacemos y la historia que no hacemos. La histo- ria que no hacemos es la historia natu- ral, la evolucién del mundo de la na- turaleza, incluyendo la naturaleza humana, o la especie humana, vista biolégicamente. La historia que hace- mos es Ja historia social de la especie humana. La linea divisoria entre las doa clases de historia no es eterna, sino movible, porque la historia que hacemos abarca partes del mundo de la naturaleza que son incorporadas al mundo humano, y se convierten en parte de la cultura. El socialismo revo- lucionario tiene que distinguir estas dos histories y plantear la teoria y la Practica de la revolucién social, como NOTAS SOBRE EL TRABAJO DE LAWRENCE KRADER 41 la fuerza motriz de In historia que hacemos. El proceso revolucionario conforma una dialéctica. Asf, la uni- dad de la sociedad burguésa esta cons- tituida por una masa de formas con- tradictorias, cuyo mismo cardcter contradictorio no explotara por virtud de una quieta metamorfosis, como la quiere la teorfa evolucionista. Por otro Jado, si no somos capaces de localizar en nuestra sociedad presente, escondi- das en el estadio burgués, las condi- ciones materiales de la produccién, junto con las relaciones de intercam- bio que les corresponden, necesarias para la construccién del socialismo, de Ia sociedad sin clases, todos los in- tentos de motivar una explosién seran mero quijotismo. La doctrina evolucionista de los antropélogos convencionales es la ex- presion de una posicién confortable, basada en la analogia biolégica del avance sistemético, desde el pez hasta los mamfferos, y de ahi a la humani- dad. Es una metafora formulada por aquéllos que estén seguros que su clase social es el modelo para organizar a toda la humanidad. Krader desentrafia la posicién de clase, la ideologta burguesa, del evolu- cionismo, sea este multilineal o unili- neal. Mas todavia, eu planteamiento es un combate contra la idea de que la ciencia social en general, y en el mar- xismo en particular, han agotado las posibilidades de explicacin de la his- toria que hacemos, y que tal explica- cién hay que buscarla en los “mode- los” de la biotogia, la fisica, o en la divina providencia. Las lineas anteriores, como se ad- virtié al principio, no son un recuento amplio de la obra de Krader. Sdlo he intentado destacar los puntos princi- pales de su planteamiento, de la im- portancia que revisten para entender la situacion contempordnea; asimismo, ha sido mi propésito el contribuir a la difusién del sistema tedrico de Kreder e invitar a la discusién de sus puntos de vista. NOTAS 1 Destacan, entre sus trabajos sobre Asia: “The Cultural and Historical position of the Mongols” en Asia Major, vol 3, Nam, 2, 1952, pags, 169-183; “Buryat Religion and Society” en Southwestern Journal of Anthropology, vol. 10, Nim. 3, 1954, pigs. 322-351; “Principles and Structures in the Organization of the Asiatic Steppe Pestoralist” en South- westem Journal of Anthropology, vol. 11, NAL Nam, 2, 1955, pags. 67-92; “Feudalism and the Tatar Polity of the Middle Ages”, Comparative Studies in History and Society, vol. 1, Nam. 1, pags. 76-99, 1958. Por ittimo, Social Organization of the Mongol-Turkic Pastoral Nomads, Mouton, The Hague, 1963. > Algunos de los puntos de vista que 12 ANDRES FABREGAS Krader expone en esta Introduccién fueron sefialados, en forma breve, en su ensayo “Marx as Ethnologist”, publicado en Transactions of the New York Acsde- my of Sciences, Series Il, vol. 35, Nam. 4, 1978, pags. 304-314. Este ensayo se pu- blicé en espafiol con el titulo “Marx como Etnélogo”, en Nueoa Antropologia, Nam. 2, 1975, pags. 3-23. Otros puntos de Ia Introduccién estén implicitos en su Formation of the State, Prentice-Hall, New Jersey, 1968. (existe versién al et pafol, La formacion del Estado, Nueva Col. Labor, Barcelona, 1972).