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La Roca de la

Eternidad

Adrián Pérez Domínguez

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La Roca de la Eternidad

Estoy demasiado atascado como para poder escribir algo


decente.

No sabía como empezar la historia. Estaba realmente


atascado. La historia fluía en mi cabeza pero las palabras
simplemente no salían. Sabía que quería escribir pero no como
quería decirlo.

Toda mi vida había soñado con ser escritor, con poder


escribir algo que cambiara la vida de alguien. Escribir una historia
que hiciera soñar a otra persona igual que los libros de fantasía
que leo a diario hacen que yo sueñe con otros mundos, otras
aventuras y otros tiempos, impidiendo que vea la realidad como es,
dura y difícil.

Pero no quería escribir fantasía, esa temática ya la había


dejado atrás. Quería escribir sobre el amor, sobre lo que sentía por
una chica. Desgraciadamente, si no has vivido algo, difícilmente
puedes escribir sobre ello. Nunca había conseguido a la chica de
mis sueños. Bueno, decir nunca tal vez es un poco exagerado, ya
que solo tengo dieciocho años, pero es toda una vida

Mejor lo voy a dejar por hoy, por mucho que quiera intentar
escribir algo no va a salir nada decente de mi cerebro.

Sí, era mejor ir a tomar el aire que seguir mirando para el


cursor del ratón y ver como desaparecía y aparecía, desaparecía y
aparecía,… y así una y otra, y otra, y otra vez.

Vivía con mis padres y mi hermana en una casita cerca de


la playa, en un pequeño pueblecito. Mi madre era artista. Una
gran pintora y escultora que tras muchos hundimientos en su

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vida, había conseguido su sueño y había podido expresar todo lo
que llevaba dentro con la pintura.

Papá sin embargo prefería la encuadernación. Le


encantaba su taller, se pasaba horas enteras en él preparando
nuevos libros y probando nuevas técnicas.

Era una de las partes más alucinantes de la casa. Tenía


libros encuadernados a mano por todo su taller, una prensa
gigante, utensilios de encuadernador,… y un viejo reproductor de
discos de vinilo. Tenía una colección inmensa, y no podía trabajar
sin escuchar algún lp. Unas veces era Queen, otras Police, otras
Bruce,… cada día era diferente, ya que cada día hacía una parte
diferente del libro, y como él solía decir “Cada parte del libro tiene
una canción, porque cada parte guarda un secreto de cómo la hice,
y ese secreto se esconde tras esa canción”.

Adoraba el taller de papá, me encantaban todas sus obras y


no era el único. Tenía numerosos trofeos y premios, cada uno más
impresionante que el anterior. Madrid, Escocia, Suiza,
Australia,… y así muchos más.

Mi hermana, bueno… era distinta. No prefería nada de


todo eso, ella prefería la música. Tenía un oído increíble, una voz
asombrosa y un talento innato. Se pasaba todo el día escuchando
música y cantando. Cantaba en la ducha, en el coche, en la cama,
lavándose los dientes,… en cualquier lugar donde sonara una
canción que ella conociera estaba cantando y bailando.

Yo por mi parte prefería otro tipo de arte. Combinaba la


música y la escritura a partes iguales. No me gustaba cantar,
básicamente porque no sabía hacerlo y porque necesito sentir un
instrumento bajo las manos. Tocaba el bajo, mi instrumento
preferido desde que tengo uso de razón. Adoraba su sonido, ese
sonido grave, profundo que parece que te está hablando con sus
notas desde el fondo de su alma. En cambio, con la escritura el que

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hablaba desde el fondo de mi alma era yo. Me encantan los libros,
tanto leerlos como escribirlos, pero en lo segundo estaba todavía
un poco verde. Escribía mucho, pero no de calidad. Llenaba
páginas y páginas, pero eran frases unidas unas con otras en mi
cerebro, pero que en el papel no tenían casi ningún sentido.
Acabar un capítulo podía llevarme semanas, por no decir meses.

Esta noche quería avanzar algo en la historia, pero era


imposible, mi cabeza no estaba prestando atención a mis ideas.

-¡Mamá, voy a dar una vuelta por la playa, vuelvo en un


rato, ¿OK?!-

- ¡OK, pero no tardes y ve con cuidado, ¿vale?, ¡Ah!, y


llévate algo que te abrigue, no te vayas a resfriar!- Era muy
protectora, y me encantaba, pero en ocasiones se pasaba.

Nada más salir de la casa el aire fresco del mar me sacudió


todos los pensamientos. Fue como si me hubieran pasado una gran
goma de borrar por el cerebro.

Empecé a caminar sin rumbo fijo, bueno, eso es lo que


creía, porque realmente si que sabía a donde iba. Estaba
anocheciendo, así que iría al sitio desde donde había mejores
vistas de toda la playa, “La roca de la eternidad”. Era un bonito
nombre, porque realmente, desde esa roca tenías consciencia de
todo el mar y parecía que fuera eterno.

El sol se estaba poniendo, y lo que se dibujaba encima del


mar no tenía descripción posible. El azul del mar se estaba
mezclando con el amarillo rojizo del sol y sus rayos estaban siendo
engullidos poco a poco por las tranquilas aguas del océano. Era
inútil que quitara una foto, sería igual a las otras 100 que tengo
guardadas en el ordenador, además, quitarle una foto supondría
dejar de ver un precioso atardecer. Lo más bonito, era que si
giraba un poco la cabeza, podía ver como el bosque que tenía a mi

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derecha se iba oscureciendo. Los rayos del sol iluminaban las
últimas hojas. Pronto todo quedaría a oscuras, pero en este
momento, todas y cada una de las hojas de los árboles estaban
impregnándose de la calidez del sol para poder pasar la noche
calentitas hasta el día siguiente.

Era todo un espectáculo que cualquier novelista que se


precie desearía poder contemplar para darle más realismo a sus
novelas. Me encantaba ese paisaje, pero nunca había podido
describirlo. Cada vez que lo veía me quedaba sin palabras, algo
cortaba mis pensamientos y los tiraba fuera de mi cabeza.

- El espectáculo es maravilloso, ¿verdad?- Una voz a mis


espaldas me sacó de mi ensoñación, pero no podía apartar la vista
de la puesta de sol, era maravillosa y no quería dejar de verla.- ¿Te
importa si me siento contigo?-

-No, claro que no, creo que esto es algo que es necesario
compartir.- No sabía ni quién era porque no la había mirado, pero
sentía la necesidad de invitarla a compartir ese momento conmigo.

Las vistas eran maravillosas, pero como todo lo bueno llega


a su fin. Sentía la necesidad de girar la cabeza para poder ver a la
chica que tenía a mi lado viendo esa preciosa puesta de sol
conmigo, pero no podía. Esos colores, esa agua en calma y ese sol
rojizo en el horizonte hacían que estuviera completamente
embobado con la vista. Se supone que una visión como esa debe
unir a dos personas, pero yo prefería quedarme agarrado de las
piernas y seguir observando la vista durante un rato más.

- Es algo maravilloso, adoro esta vista. Es la primera vez


que la veo desde esta roca, pero creo que desde aquí se tiene
todavía mejor vista.- Tenía una voz preciosa, dulce y muy bonita,
realmente era el acompañamiento perfecto para esa puesta de sol.-
Creo que es hora de que me vaya yendo para casa, se hace tarde y
no quiero perderme. Ha sido un placer compartir esta vista

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contigo, y muchas gracias por dejarme sentar a tu lado. ¡Hasta la
próxima!-

-No ha sido nada. ¡Hasta Luego!-

Seguía sin poder apartar la vista del horizonte, y cuando lo


hice ya era demasiado tarde, sólo podía ver a la chica alejarse por
la arena en dirección hacia las casas y perderse en medio de la
ciudad. Lo único que alcancé a ver fue una maravillosa melena
castaña ondeando al viento y enroscado en su cuello un fular
amarillo. Era como un cuadro, donde la chica está inmóvil en el
medio de la arena con su pelo y su fular ondeando al viento. Así la
veía yo, parecía que el mundo se hubiera detenido, pero
desafortunadamente no era así, el mundo seguía y con cada
ensoñación ella desaparecía un poco más, hasta que ya no quedó
nada de ella excepto esa imagen guardada en mi cabeza.

Tengo que decirle a mamá que me pinte ese cuadro, sería


una imagen muy bonita. Decidí quedarme un rato más sobre las
piedras, probablemente mamá me echaría la bronca por llegar algo
tarde, pero merecería la pena, sólo esperaba no caerme por las
piedras como la última vez.

¿Quién sería esa chica?

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Martes 22 de Abril

Querido Diario:

Hoy he visto una de las imágenes más maravillosas que


puede que haya visto en todo lo que llevo de vida y en todo lo que
me quede de vida, que probablemente no sea mucho.

Encontré unas rocas en la playa y decidí ir a ver la puesta de


sol desde ahí. Desde esas rocas se podía ver todo, desde el monte
enmudeciendo al paso de la puesta de sol hasta la marea calmándose
por la llegada de la luna.

Había un chico en las rocas, pero no me dirigió ni una mirada.


No lo culpo, no soy precisamente un canon de belleza, pero me
habría gustado ver su cara, los recuerdos serán lo único que me
queden después de este verano.

Hoy he tenido un buen día, los dolores han cesado por unas
horas y mamá me ha dejado ir de compras a la ciudad. Tuve que
coger el bus para ello. Hacía mucho tiempo que no lo hacía, me he
vuelto a sentir libre. Sentía el aire en mi rostro, la calidez del sol en
mi piel. Fueron unas sensaciones increíbles, hacía mucho tiempo
desde la última vez que había sentido todo eso, pero lo que más me
gustaría sentir es el aliento de un beso en los labios, de un verdadero
beso de amor, con los brazos del chico rodeándome las caderas y
después de haber visto en sus ojos ese brillo de enamorado que todo
amante irradia. Me encantaría poder sentir eso, tener tiempo de
encontrar a esa persona con la cual compartir un amanecer y no sólo
un atardecer.

Ese chico tenía algo especial, irradiaba un aura distinta a la de


los demás, no sabría decir que era, pero definitivamente creo que

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tenía algo especial. Su forma de mirar el horizonte y quedarse callado
era diferente a la del resto de la gente. Parecía como si estando allí,
en ese momento, una gran carga fuera quitada de su espalda, como
si el sol se llevara los malos momentos de su vida. Creo que estaba
realmente feliz de estar en esas rocas, de ver como el agua devoraba
al sol. Nunca había visto una persona así. Espero poder volver a
encontrármelo en la playa, me gustaría conocerlo.

Hoy he vuelto a coger la guitarra. Llevaba un tiempo sin


hacerlo, no sentía la llamada de las notas, pero hoy la he vuelto a
sentir. He intentado componer algo pero no me ha salido nada
decente, solo un par de notas perdidas con algún sentido y una frase
o dos que encajaban con esas notas. Eso es bueno, hacía mucho
tiempo que no componía y tenía miedo de no saber volver a hacerlo.
Todo este tiempo con todos los problemas han hecho que olvidara la
música. Creo que es algo que nunca podré llegar a perdonarme,
aparté de mi vida en el momento más difícil a lo único que ha estada
ahí en todo momento, lo único que no me ha criticado y que no me
ha dejado tirada. Por suerte, me ha perdonado, y vuelvo a sentir la
emoción de cuando cogí la vieja guitarra de papá por primera vez.

Ese rasgar de cuerdas, ese sonido arrancado de las notas


desafinadas hizo que no me pudiera separar nunca más de ella.
Cuando toco una canción siento que estoy en el lugar del compositor,
en su mente, viendo lo que el vio cuando la compuso, sintiendo lo
que el sintió. Esa unión entre la melodía y mi imaginación es algo
increíble. Me gustaría poder encontrar a alguien a quién contarle todo
esto, con quién poder tocar y a quién pudiera tocarle mis canciones.

Creo que oigo a mamá llegar, va siendo hora de que me vaya


a la cama, ya es muy tarde y necesito dormir bien, espero que los
dolores y las pesadillas me den un descanso esta noche y pueda
soñar con la puesta de sol, creo que sería un sueño maravilloso.

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Creo que mañana tengo vez en el médico, espero que esta
vez sean buenas noticias, no creo que pueda soportar ver a mamá
otra vez llorando. La última vez conseguí ser fuerte y consolarla, pero
creo que esta vez no tengo las mismas fuerzas que entonces, y creo
que si son malas noticias la que va a necesitar ser consolada voy a
ser yo.

Buenas noches mi fiel amigo.

Gracias por escucharme todos los días, me haces sentir muy


bien.

Siempre tuya. Chiara

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Desaparecida

Odio el instituto, es la cosa más cruel y horripilante que


existe en el mundo.

Era una buena frase para despertarse todos los días, pero
realmente era verdad. El instituto apestaba, los jóvenes somos
crueles por naturaleza y nunca llegué a encajar bien de verdad en
el instituto. Realmente me alegro de que esta se la última semana
de clase, y me alegro todavía más que el año que viene no tenga
que volver a recorrer estos pasillos, ver a estos profesores o
escuchar a mis idiotas compañeros hablar sobre cosas tan
insignificantes como la ropa o el nuevo coche del novio de muchas
de mis compañeras.

Odiaba ir a clase, todo lo que me interesaba estaba fuera de


allí. Sólo me importaba la música y la literatura, cosas tan
desfasadas que me habían conseguido el mote de friki del
instituto. Sólo tenía dos amigos en todo el instituto, y realmente
no necesitaba más. El resto de mi clase era la típica gente que no
querrías ver en tu vida y que por desgracia con toda la vida por
delante ya la había tenido que aguantar.

Lo peor de todo era que me gustaba una chica algo menor


que yo. Hacía unas semanas que no la veía, y ante la expectativa
de no volver a verla debido a mi graduación se me hacía un nudo
en el estómago.

Había intentado enterarme de lo que le había ocurrido,


pero los rumores eran muy dispares. Había escuchado de todo,
desde que la habían secuestrado hasta que estaba latando en la
sala de profesores. Intenté saber quienes eran sus amigas, pero me
temo que no dio mucho resultado. Yo no le había visto más que

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una vez la cara y no conseguía recordar su rostro. Tengo muy mala
memoria, y en ocasiones, como esta, me odiaba por no esforzarme
más. De todas formas, aunque hubiera querido encontrarla me
habría sido imposible, ya que nadie en el instituto la echaba de
menos, parecía que su desaparición había pasado completamente
inadvertida.

Bueno, un día menos para que acabe esta pesadilla. En


cinco días sólo tendré que volver a ver sus odiosos rostros en la
selectividad y después, a estudiar a la otra punta del planeta.

No tenía ni idea de que quería estudiar. ¿Música?,


¿Literatura?, ¿Historia?, ¿Derecho?,… estaba hecho un lío, y el
tiempo se me estaba echando encima. De entrada quería tomarme
unos días de descanso, correr por la playa, nadar y ver muchas
puestas de soles, tal vez así encontrara de nuevo, y de una vez por
todas, mi vena literaria y no tuviera que decidirme por una
carrera en concreto.

Lo mejor de vivir cerca del mar eran sus vistas. Hacía calor,
así que me puse mis gafas de sol y me relajé mientras el autobús
recorría el trayecto a casa podía apreciar los rayos del sol
reflejándose sobre el agua del mar. Eran maravillosos. Las olas no
les permitían estarse quietos, y ellos para contradecir a las olas
iban dejando una enorme estela amarilla por toda el agua. Era
una imagen preciosa. Lástima que no tuviera aquí mi cámara de
fotos, sería una bonita imagen para añadir a mi colección de
paisajes.

Me encantaban los paisajes, cualquier tipo de paisaje.


Nevado, caluroso, rocoso, verde, amarillo,… cualquier sitio del
mundo. Podía imaginarme en cualquier lugar paseando por él con
tan solo poder ver una fotografía. Era una sensación increíble, y es
que mi imaginación no tenía límites. Bueno, si, los tenía. La

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escritura, y es que llevaba varios días atascado y no conseguía la
inspiración necesaria para escribir.

Después de mi encuentro con mi misteriosa acompañante


en la puesta de sol hace unas semanas conseguí escribir del tirón
un par de hojas, pero con el paso de los días su recuerdo fue
desapareciendo y mi inspiración se fue con su recuerdo. Espero
poder verla de nuevo, realmente fue increíble, con sólo su
presencia y sin conocerla hizo más por mí que toda la información
de los foros de escritores de Internet junta.

Sino hubiera sido tan idiota y le hubiera preguntado su


nombre… Me arrepiento tanto de no haberlo hecho, pero al menos
conseguí una imagen preciosa de ella alejándose, y es que el
cuadro que me pintó mamá reflejaba a la perfección la imagen que
tenía en mi cabeza.

Pero que tonto llego a ser a veces.

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Lunes 19 de Mayo

Querido Diario:

Hoy mamá tampoco me ha dejado ir al instituto. Yo me


encontraba mucho mejor, casi sin dolores, pero ella cree que es
mejor que me relaje y que esté lo mejor posible para las sesiones de
recuperación.

Se que esta mejoría es sólo un espejismo, sólo un milagro


podría solucionar todo esto, y hace mucho tiempo que dejé de creer
en la religión. Nunca me interesó demasiado, pero con todo lo
ocurrido, digamos que ese pequeño resquicio de fe desapareció.

Tampoco he podido volver a la playa. Ya hace mucho tiempo


que fue lo de aquel atardecer y casi no tengo recuerdos de ese día.
Hoy hace una tarde maravillosa, espero que en breve mamá me deje
ir de nuevo a ver la puesta de sol, intentaré volver a encontrarme con
aquel chico. Cada vez que pienso en el todo mi estómago empieza a
enloquecer, me habría encantado poder ver su cara, la siguiente vez
que lo vea no voy a permitir que eso ocurra.

He seguido tocando la guitarra, y hasta he conseguido


componer una canción que suene bien y todo. Supongo que al final
mis profesores del colegio no tenían razón, al final he acabado
sabiendo componer.

Estoy intentando encontrar algún local donde permitan al


público subir a tocar, me gustaría poder tocar en algún sitio durante
el verano, y no sólo para mis peluches, sino para gente de verdad,
que me pueda aplaudir o abuchear.

Mamá me ha dicho que ha conseguido que su jefe le firme la


baja por depresión y vamos a pasar todo el verano juntas. Quiere

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que visitemos un montón de lugares, pero ya le he dicho que no
quería, que lo único que quería era estar en la playa y poder
contemplar los atardeceres e intentar que los abuelos vinieran aquí.
Los echo de menos, hace mucho que no hablo con ellos y ahora no
los puedo ver tanto como cuando vivíamos cerca de ellos. Si el
estúpido novio de mamá no hubiera echo todo aquello,…

Pero bueno, no quiero pensar en el, no quiero ponerme triste,


me he prometido ser fuerte y sonreír a cada minuto del día. Si fuera
una chica normal estaría preocupada por las arrugas que me pueden
salir, pero hace mucho tiempo que eso dejó de preocuparme, ya que
no creo que me pueda arrugar mucho.

El otro día sorprendí a mamá llorando en su cama por la


noche. No podía dormir, así que bajé a por un vaso de agua y la oí
llorar. Se me cayó el alma a los pies, era todo muy triste, no soporto
ver llorar a mamá, me necesita, y pronto no estaré aquí, tiene que
aprender a cuidarse por sí misma, y espero que pueda superar todo
esto, me daría mucha rabia que por mi culpa se hundiera. Tiene un
trabajo que le encanta, creo que eso le ayudará a sentirse un poco
mejor, pero lo dudo. Haber si consigo encontrarle algún chico para
que pueda consolarla. Se va haciendo mayor y cada vez tiene menos
oportunidades, aunque yo creo que es una mujer preciosa.

Estos días extraño mucho a papá. No puedo recordar nada del


accidente, era muy pequeña, pero me lo imagino conmigo, jugando y
paseando por la playa. Lo único que me consuela es que dentro de
poco podremos volver a estar juntos y le podré decir cuanto le quería
mamá.

Es increíble lo fuerte que es mamá, después de la muerte de


papá se pudo sobreponer, y eso que fue un palo muy duro para ella.
Llevaban juntos desde el instituto y estaban tan enamorados como el
primer día. Mamá siempre estaba alegre, a cualquier hora del día la
podías ver sonriendo, pero desde ese día se encerró un poco en si

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misma y empezó a salir con hombres cada vez más raros. Hasta Max.
Max fue el último pero también el peor. Pero prefiero no hablar sobre
él, hoy estaba alegre, así que quiero seguir estándolo.

Es hora de que me vaya despidiendo, se hace tarde y espero


poder convencer mañana a mamá para que me deje ir a la ciudad y
poder escabullirme por la tarde a ver la puesta de sol. Espero que
esté otra vez ese chico,…

Bueno, dejo de soñar despierta.

Hasta mañana mi fiel amigo.

Siempre tuya Chiara

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You & Me

Otra vez la misma sensación. No se me ocurre nada que


pueda encajar en la historia. ¿Debería matar al personaje o dejarlo
vivo? ¿Se casan o no se vuelven a ver nunca más? Demasiadas
preguntas sin respuesta y demasiadas páginas todavía por llenar
para poder acabar la historia.

De momento, la novela era un pequeño relato, si es que a


10 páginas hechas a ordenador se le pueden llamar relato. Sabía
de que quería que fuera la historia, lo que quería que ocurriera en
la trama principal, pero no tenía ni idea de cómo guiar a mis
personajes hacía ahí.

Estaba indeciso, no sabía si matar al personaje principal, si


hacer que surgiera el amor, si que se separaran y que fueran
infelices para luego darse cuenta de que se necesitan y tienen que
estar juntos,… no tenía ni idea de cómo continuar la historia.

Un paseo por la playa me vendría bien. Voy a irme a la


roca de la eternidad a tocar un rato el bajo haber si así me despejo.

Estaba sólo en casa así que daba igual si me iba o si me


quedaba, y esta vez conseguí que mamá no me hiciera llevar nada
de abrigo. Todavía eran las 6 de la tarde, y hacía sol, no un sol que
quemara, pero si un sol como para no pasar frío.

Nada más abrir la puerta de casa el olor a mar me golpeó


en la nariz. Era un olor agradable cuando te acostumbras a él,
pero muy molesto al principio. Todavía recuerdo cuando nos
habíamos mudado a la casa y papá me había dicho si olía el aire y
la contestación no pudo ser más infantil, “Huele como cientos de
peces muertos. Huele muy mal papá, quiero irme.” Había sido muy
gracioso, y cada dos por tres mamá y papá me lo están recordando

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para meterse conmigo. En mi defensa siempre digo que solamente
tenía cinco añitos cuando lo dije, pero eso no evita las carcajadas
de la gente.

Me encaminé hacía la playa por la calle principal. Era una


calle algo pequeñita pero los coches por ahí pasaban a mucha
velocidad. No era la primera vez que había tenido un accidente ni
la primera vez que había visto uno. El último accidente se cobró la
vida de 3 personas, tres chicos de mi instituto que se salieron de la
carretera y después de chocar contra el quitamiedos dieron tres
vueltas de campana para terminar siendo atropellados por un
camión que no consiguió frenar a tiempo. Tres de ellos murieron
en la carretera, y el cuarto se encuentra todavía en el hospital en
estado comatoso y los médicos no saben todavía si se va a
recuperar. No los conocía, eran de un círculo de amistad diferente
al mío, pero es muy triste ver como día tras día los jóvenes pierden
la vida en la carretera por correr demasiado.

Después de caminar un poquito llegué a la playa. Antes de


pisar la arena decidí quitarme las sandalias para poder sentirla
bajo mis pies. Estaba calentita. Noté como mis pies empezaban a
calentarse rápidamente, y decidí que quedarse quieto no iba a ser
una buena idea, porque sino me movía pronto iba a tener que
empezar a dar saltitos para que la arena no me quemara los pies.

Me encaminé hacia la roca de la eternidad para poder tocar


un rato el bajo. Todavía no era la hora del atardecer pero el agua
estaba muy bonita. Tenía un color aguamarina, entre azul y verde
que hacía que se pudiera ver el fondo del mar. Había montones de
peces y muchos cangrejos en las rocas, pero no fue eso lo que captó
mi atención.

Encima de la roca de la eternidad había la imagen más


bonita, más hermosa que nunca había contemplado. Estaba viendo
un cuadro, el mejor cuadro, pero en la realidad.

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Había una chica sentada con las piernas en cruz. No estaba
tomando el sol sino que creo que estaba o bien meditando o bien
relajándose. Tenía un bonito pelo. Estaba medio rizado y todo el
pelo estaba ondeando al viento. Esa imagen me recordaba a algo,
pero no sabría decir a que. Era como si hubiera vivido una
situación parecida, pero ahora no conseguía recordar cual era.

Mi intención antes de nada era estar solo, poder tocar


alguna canción y relajarme mientras el sol se iba poniendo, pero
como siempre, hay que ir adaptando los planes a los momentos, ya
que nunca salen las cosas como se habían planeado.

No quería perderme la oportunidad de ver la puesta de sol


desde esas rocas, pero no quería molestar a la chica, parecía que
necesitaba ese tiempo, y se lo merecía, así que decidí darme la
vuelta e ir hacía la playa para sentarme en la arena. Las vistas
desde la arena también eran maravillosas, así que no tenía nada
que perder.

-Puedes sentarte conmigo, si quieres, claro, no me importa.-


Pensé que estaba dormida, pero no, estaba completamente alerta.
De todas formas, su voz me resultaba extrañamente familiar, pero
no sabía de que. Preferí no darle más vueltas.

- Pues si no te importa creo que voy a aceptar tu


ofrecimiento. Me encantan estas rocas, aquí nadie suele
molestarte y puedes tener paz. Bueno, en mi caso te he molestado
y el objetivo de tener paz parece que no te ha funcionado. De
verdad lo siento.- mientras terminaba de decir esto posé mi bajo
detrás nuestra y extendí una toalla al lado de la suya para poder
sentarme a su lado.

- Nah, no te preocupes, llevo mucho tiempo meditando, así


que ya me ha llegado por hoy. Además, si te soy sincera sólo
estaba haciendo tiempo para poder contemplar la puesta de sol, y
como me dijo un chico un día, es necesario compartirla.- Creo que

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esa frase la dije yo. ¿Es posible que ella sea la chica que me
encontré aquel día en estas rocas? No, es imposible, sería mucha
coincidencia. ¿O es posible?

- ¿Eres de por aquí? Me suena tu cara, pero no se de qué.


Soy malísimo recordando cosas, tengo una memoria malísima, así
que si nos conocemos discúlpame, casi nunca presto atención a las
cosas y ando a mi rollo, pensando en mis cosas y me olvido de que
el mundo sigue girando a mí alrededor… Como ahora, hablando de
mí sin parar y sin dejarte contestar a mi pregunta.-

-Jajá jajá, no te preocupes, a mí me pasa lo mismo que a ti.


Contestando a tu pregunta te diré que sí, soy de por aquí. Bueno,
no nací aquí, pero ahora vivo aquí. ¿Vas al instituto que hay cerca
de aquí o estudias en la ciudad?-Su sonrisa era todo un regalo, era
mejor que los atardeceres. Tenía un rostro precioso, y unos ojos
todavía más bonitos. Eran completamente marrones y en el centro
de uno de ellos tenía un punto negro. Eran una preciosidad.

-No, voy al instituto de aquí, creo que es una pérdida de


dinero y de tiempo ir al instituto de la ciudad teniendo uno por
aquí cerca, y mientras me dé la media para ir a la universidad me
da igual donde sacarme las asignaturas. ¿Y tú, también vas al
instituto de aquí? Me suena tu cara, y mucho, pero no se de qué.-
Empezaba a impacientarme, no sabía ni su nombre ni de qué la
conocía, pero estaba seguro que la conocía.

- Si, bueno, no. Tendría que ir al instituto pero en las


últimas semanas no pude ir porque he estado enferma, pero en
teoría si que tendría que ir. Voy en primero de bachiller, por la
rama de letras puras. Las mates y la física no eran lo mío. Me
encantan las artes, sobre todo la música y la literatura, pero me
encantaría estudiar historia del arte, es mi gran sueño, que nunca
se cumplirá,…-Las últimas palabras las dijo con un susurro, casi

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no las pude escuchar, pero se confirmó mi sospecha de que eran
tristes cuando una lágrima empezó a descender por sus mejillas.

-¿Estás bien? Si necesitas desahogarte te escucho. La gente


me dice que soy un buen psicólogo, que sé escuchar y que mis
consejos suelen ser buenos.-Sonreí para que ella sonriera y
conseguí arrancarle una sonrisa todavía más bonita. Tenía el
rostro lleno de lágrimas, pero su sonrisa seguía siendo muy
hermosa. Era una de las cosas más bonitas que había podido ver
en mi vida.

¡LO TENGO! Ya sé como continuar mi historia, acaba de


ocurrírseme una idea genial. ¡Mierda! No tengo ni papel ni boli.
¿Tendrá ella? Espero no olvidarme de la idea, sería todo un
desastre.

-No te preocupes, estoy bien, solo un poco triste, por eso


vengo aquí. Es un sitio precioso, parece que la vida va a ser eterna
igual que el mar que no tiene fin desde esta vista. Me recuerda que
somos sólo hombres y mujeres que están de paso por el mundo y
que tarde o temprano vamos a terminar muriendo todos. Unos
antes que otros, pero al final todos morimos.- En su voz se
denotaba tristeza. No sabía como consolarla y eso me estaba
empezando a hacer sentir muy mal.

- ¿Puedo hacerte una pregunta?-Tenía que conseguir un


boli como fuera

-Si, claro, dime.-

-¿Tendría un trocito de papel y un boli por casualidad por


ahí? Sé que tengo que tener mucha cara para pedírtelo, pero no lo
habría echo si no fuera realmente necesario. Créeme. Soy muy
vergonzoso, pero es que estoy escribiendo una novela y al ver tu
sonrisa me ha llegado la inspiración con una idea genial para
continuarla y enlazarla con el final que tengo pensado.- Al

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principio la pregunta la cogió por sorpresa, pero cuando le dije
para que era creo que en su cara había un poco de decepción
mezclado con sorpresa. ¿Decepción? ¿Por que? Creo que empiezo a
recordar donde había visto a esa chica, ¡sí!, siento lo mismo que
con la chica del instituto, era la chica que había visto aquella vez
en el instituto, siento todo mi estómago en guerra cada vez que me
sonríe. Maldición, es la chica que me gusta y yo le pido un boli.
¡Seré gilipollas! ¡Que vergüenza!

-Jajá jajá. Si, claro que tengo un boli. Dame un segundo que
lo busco dentro de la bolsa de la guitarra.- ¿Tenía una guitarra?
Aún no estaba todo perdido. Si tocábamos juntos tal vez
consiguiera caerle bien y causarle una buena impresión. Tenía que
intentarlo.-Aquí está. Toma, aquí tienes el boli y… aquí tienes el
folio, gran novelista.-El guiño de ojo ya fue el colofón a lo gracioso
que le había parecido que fuera escritor.

- Muchas gracias, y no hace falta que te cachondees. No soy


George R.R. Martin pero hago lo que puedo.- Realmente no me
había dañado, me había encantado que se hubiera metido
conmigo, y creo que ella también lo supo porque me ruboricé todo.

- Bueno, veo varias cosas interesantes en ti. Lo primero es


lo ruborizado que te has puesto. Es fantástico que seas novelista.
Si ese es tu sueño persíguelo. Fijo que algún día todo el mundo
leerá tu novela igual que tú lees a George R.R. Martin. Segundo es
que conoces a un grandísimo escritor como ese, con una obra
maravillosa. Adoro la fantasía, y creo que George es uno de los
mejores escritores de todos los tiempos, perdonando claro está a
J.R. Tolkien que es el maestro y el origen de todas las novelas de
fantasía que hoy podemos leer. Y tercero es que te gusta la música.
Cosa que he deducido por tu bajo y por el mp3 que te sale del
bolsillo.- La oía decir todas esas pero no estaba prestándole mucha
atención. Estaba pegándole el último retoque a la idea. Creo que
con ella puedo hacer unas buenas páginas para la novela.

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- Perdona, pero no te estaba prestando mucha atención,
otro de mis defectos, lo siento de veras. Oí algo de música, de
Tolkien, de George y de mi sueño, pero no me pidas que
reconstruya tu comentario porque es imposible. Soy muy
despistado, lo siento, de veras, mil perdones.- Me sentía realmente
avergonzado, estaba sentado en mi sitio favorito, al lado de la
chica que me gusta y no le presto atención. Soy tonto, pero la
verdad es que necesitaba apuntar esa idea, tengo que terminar
como sea una novela, no puedo seguir con mil proyectos
inconclusos. Pero eso ya lo pensaría en casa, ahora quería
disfrutar de su compañía.

- Jajá jajá. Lo has resumido fantásticamente. No te


preocupes, a mí me pasa lo mismo. Cuando estabas ablando antes
no podía apartar la vista del monte y del agua y sólo te atendí un
ratito. Por cierto, ¿Tocas el bajo?-

-Si, llevo un par de años con él, no soy Jaco Pastorius pero
me defiendo bastante bien. Lo hago por diversión, no toco en
ningún grupo, y aunque quisiera no podría, ya que en todos los
grupos de este pueblo hay algún estudiante del instituto, y no
caigo demasiado bien, soy una especie de marginado, un friki, cosa
por la que sinceramente me siento muy orgulloso.- ¡Mierda!, no
debería haber dicho eso, ahora acabo de quedar como un bicho
raro. Espero que ella no pertenezca a algún grupo con el que esté
enfrentado en el instituto sino ya me puedo ir levantando y
marchándome porque mi oportunidad de gustarle se habrá
esfumado.

- Te entiendo perfectamente. Yo soy igual que tú. No tengo


casi amigos en el instituto, y bueno, tampoco es que los necesite,
pero todo el mundo me consideraba también una friki. Guitarra,
fantasía, manga y enfermedad no son una buena combinación, la
gente siempre me mira con malos ojos.- ¡Uf! Había conseguido

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salir bastante bien de mi metedura de pata, y lo mejor es que era
parecida a mí, eso me daba una oportunidad, ¿no?

- ¿Tocas la guitarra?-

-Si, me encanta, siempre va conmigo a cualquier lugar.-

-¿Te gustaría que tocáramos algo juntos? Espero que te


gusten grupos como Queen, Police, etc., porque si te gusta la
música actual tipo El Sueño de Morfeo u otros grupos españoles
me temo que no podré seguirte.- ¿Por qué seguía diciendo esas
gilipolleces? Buf, estoy muy nervioso, mis manos no paran de
sudar, y aún encima le propongo tocar conmigo, ¿Y si me quedo
atrás? ¿Y si me equivoco? Buf, por favor, que no ocurra nada malo.

- ¡Claro que me encantaría! ¿Qué te parece si empezamos


por una lenta? ¿Conoces la de Lifehouse You & Me? Sino dime tu
una y la tocamos. La canción puede ser un poco cursi, pero es mi
grupo favorito y nunca la he tocado con nadie.-

-Claro que la conozco, es una gran canción. Ok, pues esa


entonces, pero yo no canto, que se me da fatal, además, tú tienes
una voz preciosa y sería una tontería que cantara un tipo con una
voz tan fea como la mía y no una chica con una voz tan bonita
como la tuya.- Ese piropo me había quedado muy bien, pero había
hecho que me ruborizara un poco, ¡Pero ella también estaba
ruborizada! ¡Bien! eso había sido un puntazo.- Y por cierto, no es
cursi, es una canción preciosa.-

- Gracias por el piropo. No tengo ningún problema en


cantar. Cuando tú quieras empiezo.-

-Tú llevas el control, así que cuando tú quieras, y no era un


piropo, era la realidad.-

Las primeras notas de la canción salieron de su guitarra.


Todo lo demás iba sobre ruedas. Un par de errores míos, un par de

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errores suyos pero todo continuó genial. Durante dos horas no
hicimos otra cosa que tocar e intercambiar sonrisas y risas. Era
una persona maravillosa.

Cuando me metí en la cama no pude dejar de pensar en


ella. Había sido in día magnífico, pero, ¿Cómo se llamaba? Con
tantas canciones se me había olvidado preguntarle el nombre.
¡Seré tonto!

¿Volveré a verla?

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Martes 20 de Mayo

Querido Diario:

Hoy me ha ocurrido algo increíble. Por donde empiezo…


Bueno, voy a empezar por la mañana. Cuando me desperté, mamá
me había preparado tortitas para desayunar, y me dejó tomarlas con
chocolate caliente por encima. Estaban riquísimas. Después, me dejó
ir hasta la ciudad a comprar una camiseta nueva y a comprar una
entrada para el concierto de Lifehouse que vendrán dentro de poco a
la ciudad. Tengo muchísimas ganas de verlos, seguro que va a ser un
gran concierto.

Al final no conseguí ninguna camiseta bonita pero encontré


una falda preciosa que estrené por la tarde.

Para comer mamá me hizo mi plato favorito, lasaña de


champiñones y pollo, bañado todo ello con salsa de tomate y un poco
de bechamel por encima acompañado todo ello de queso fundido.
Um… se me hace la boca agua sólo de recordarlo.

Por la tarde tenía mi clase de yoga, pero he decidido


saltármela oficialmente e ir a hacer el yoga a las rocas que hay en la
playa. Había una paz tremenda, mucha tranquilidad y sólo se oía el
restallar de las olas contra las rocas, pero casi nada porque hoy el
agua estaba en calma. Estuve como media hora meditando cuando
ocurrió lo mejor que me ha ocurrido desde hace mucho tiempo.

Resulta que estaba meditando y apareció un chico. El creyó


que me iba a molestar y ya se iba, pero le dije que si quería podía
sentarse a mi lado. Supuse que diría que no, pero dijo que sí, cosa de
la que me alegro. El caso es que era un chico muy gracioso que
también estudia en mi instituto. Tampoco tiene demasiados amigos y

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la gente le llama friki, pero el está muy orgulloso de ello, vive su vida
a su forma y no le preocupa nada más.

Parece ser que quiere ser escritor, ya que me pidió una hoja
para anotar una idea, y lo mejor es que dijo que esa idea se la había
dado mi sonrisa. Que riquiño, me encantó ese piropo, pero cuando
me dijo que tenía una voz preciosa caí prendida a sus pies. Después
de que apuntara su idea tocamos un rato. Ha sido muy agradable.
Tocaba muy bien, y el bajo acústico que tenía era precioso. Tocamos
un poco de todo, y el me hacía los coros, excepto en algunas
canciones en las que se atrevió a cantar alguna estrofa. Fue muy
divertido. Lo pasamos muy bien. Nos reímos muchísimo ya que no
paraba de hacerme reír porque decía que le encantaba mi sonrisa y
que por eso me hacía reír constantemente.

Pero lo mejor vino cuando se puso el sol. Pensé que no me


iba a tocar en ningún momento, que no iba a intentar hacer nada
fuera de lo común, pero me equivoqué.

Cuando el sol empezó a ser engullido por el mar y mientras


los rayos del sol plasmaban el último aliento del sol en las cristalinas
aguas sucedió algo mágico. Se acercó a mí y muy suavemente me
dio un beso en la mejilla. Me pidió perdón mil veces, pero me había
encantado. La dulzura con la que me lo dio hizo que se me pusiera
de punta el vello de todo el cuerpo, y las vistas y las sensaciones no
podían ser mejores. Pero lo mejor vino cuando le pregunté por que
me había dado un beso. Me dijo que lo había hecho para que cuando
viera otra puesta de sol recordara el beso, no a la persona, sino al
beso en sí. Me había conquistado por completo, estaba prendada de
ese chico, y no pude hacer otra cosa que darle otro beso en la
mejilla. Fue un impulso y no me pude resistir a la tentación y le dije
que se lo daba para que nunca me olvidara. Lo peor de la puesta de
sol es que se acababa y no quería volver en la oscuridad a casa, así
que me tenía que ir, pero muy galantemente me dijo que me
acompañaba para que llegara a casa a salvo. Fue muy tierno, muy

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bonito. Durante el camino me contó cosas de su vida y me dijo que el
tampoco era de aquí. Me contó que vivía en casa de sus padres y que
eran artistas. Su madre es pintora y su padre es encuadernador, y
que a los dos les encantan los libros y que su pasión por la escritura
viene de ahí. Me ha prometido que me va a dejar leer sus dos
primeros relatos cortos, y que cuando tenga la novela terminada seré
la segunda en leerla, ya que la primera es siempre su madre. Espero
que no tarde mucho en terminarla porque no se cuanto puedo
aguantar, pero hoy no quiero pensar en eso, estoy eufórica, estoy
supercontenta y creo que me gusta mucho ese chico.

Cada vez que estaba cerca del estaba súper nerviosa y me


sudaban las manos. Tenía mucho miedo al empezar a tocar porque
no quería confundirme y quedar mal delante del. Por suerte, al final
todo salió bien y aunque tanto el como yo tuvimos errores todos
fueron enmendados por las risas. Hacía mucho tiempo que no me
reía de esa manera, que no me soltaba tanto, y creo que lo
agradezco. Ahora puedo afrontar toda la segunda fase de la
recuperación sin problemas.

Ese chico era un cielo. No puedo dejar de pensar en el. Me


encantó su corte de pelo y sus gafas de sol. Era muy guapo. No era
el típico chico de gimnasio, sino que era muy ancho y no muy alto,
algo más alto que yo. Tiene el pelo moreno y sus ojos son una
preciosidad. Me contó que tienen truco, ya que depende de cómo le
de la luz sus ojos o son marrón clarito o son verdes, dependiendo de
por que lado los mires o de cómo le de la luz, y es cierto, le fueron
cambiando de color a medida que iba avanzando la tarde. Eran muy
bonitos, una preciosidad.

Espero poder volver a verlo, creo que he encontrado a alguien


con el que puedo hablar de mis problemas, no ahora, sino dentro de
un tiempo, no quiero asustarlo, me gustaría tener a alguien en toda
la segunda fase y creo que a quien quiero tener es a él.

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Esta noche voy a dormir muy bien, espero soñar con el.

Por cierto,… ¿Cómo se llamaba? ¡Ay…! Con tanto reírnos y las


vistas del atardecer me olvidé de preguntarle su nombre, menos mal
que le apunté mi número de móvil en el reverso de la hoja que me
pidió, que sino no volvía a tener noticias suyas.

Hoy mamá también tuvo un buen día, ya que estaba muy


contenta. Le faltan sólo 3 días para coger la baja y quedarse conmigo
en casa. Yo no quiero que lo haga pero ella ha insistido en hacerlo,
dice que no quiere que esté preocupada por nada más que por la
recuperación y que lo primero que vamos a hacer el viernes es irnos
de tiendas por la mañana, ya que por la tarde tengo clase de yoga.

Las clases de yoga me vienen muy bien. Me ayudan a


relajarme y me sientan de maravilla. Creo que los dolores han cesado
en parte por las clases de yoga que me ayudan a relajarme y a
eliminar todos los dolores de mi cuerpo.

Me acaba de llegar un sms. Es de Sam. Así se llama el chico.


Me ha preguntado si quería ir mañana a tomar una pizza a una
pizzería cercana de su casa y que como muy tarde estaría en casa
sobre las 11. Espero que mamá me deje ir, le he dicho que lo
preguntaría en casa y que le avisaba por la mañana. Es una lástima
que mamá ya esté durmiendo, me hubiera gustado poder preguntarle
si me dejaba ir. Estoy tan nerviosa.

Bueno, me voy a ir a dormir porque mañana tengo muchas


cosas que hacer, entre otras elegir que vestido voy a llevar a mi cita,
si mamá me deja, pero supongo que me dejará. Últimamente confía
mucho en mí y me deja hacer muchas más cosas de las que hacía
antes, así que supongo que no habrá ningún problema en que pueda
ir.

Buenas noches mi fiel amigo.

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Siempre tuya. Chiara

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La cita

Maldito pelo, no hay manera de domarlo.

Mi pelo era como una montaña de hierbas apiladas sin


sentido. Cada cabello se ponía como quería y hacia donde quería.

No es posible, tengo una cita importantísima y mi pelo no


quiere obedecerme, ¡maldita sea!

Tenía una cita con Chiara y no conseguía que mi pelo


tomara un aspecto bonito. Estaba,…bueno, como decirlo sin que
suene demasiado mal…estaba feo, muy feo y revoltoso y además
cabrón. Tenía dos opciones, o meterme la cabeza en la ducha y
lavarme el pelo, de nuevo, o ponerme una gorra.

Cogí una gorra del armario y me la puse, pero una camisa


con gorra no era demasiado bonito de ver.

Mi cita era demasiado importante, así que la opción estaba


clara. Tenía que volver a meter la cabeza debajo de la ducha e
intentar que cuando saliera mi pelo hubiera entendido el mensaje.

O me obedeces o te toca ducha de nuevo.

Tenía que ir a cortarme el pelo, pero era un pelín vago y


siempre dejaba las cosas para el último momento.

Había elegido un look mezcla entre lo formal y lo informal.


Elegí mi mejor camisa, una camisa azul marino preciosa, y de
complemento un vaquero de estilo juvenil. La camisa la llevaba
metida por dentro del pantalón porque por encima llevaba una
americana marrón. Al final había conseguido domar mi pelo y lo
llevaba hacía los lados, no le echaba gomina ni nada por el estilo,
con lo que cada dos por tres venía hacía delante. En las manos

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llevaba un anillo en el dedo índice y en las muñecas un reloj en la
izquierda y una pulsera de cuero en la derecha. Todo había sido
elegido cuidadosamente, desde la ropa hasta la colonia. Me había
decantado por la brumel, mi colonia preferida, ya que su olor no
era muy fuerte pero olía muy bien.

Había quedado en recoger a Chiara en su casa a las 9. Eran


las 8 y cuarto, todavía tenía tiempo, ya que no vivía más que a un
par de calles de mi casa. Decidí bajar a que mamá me diera su
opinión sobre como iba vestido. Quería causarle una buena
impresión, y era necesario que todo estuviera perfecto. No era una
persona demasiado guapa, así que tenía que estar deslumbrante.
Esa chica me gustaba muchísimo, y tenía que conseguir gustarle
tanto como ella a mí.

Bajé las escaleras todavía descalzo. Los zapatos me los


pondría antes de irme de casa, ya que mamá no me dejaba estar
con zapatos por casa.

- Mamá, ¿Qué opinas? ¿Qué tal estoy?- Mi pregunta la


había pillado por sorpresa. Estaba haciendo la cena. Espero que no
hiciera para mí, ya que me acababa de dar cuenta de que no le
había dicho que tenía una cita. Espero que no se enfade.

-¡Muy bien!, ¡estás muy guapo!, pero, ¿Por qué estás vestido
tan guapo? ¿Vas a salir?- Efectivamente, no le había dicho nada.

-Si. Me olvidé de decírtelo. He quedado para ir a cenar,


perdona por no avisarte antes, pero me olvidé.-puse cara de bueno
para que la bronca fuera menor.

-No pasa nada, pero dime, ¿con quién has quedado?- No


estaba enfadada, sino que estaba entre divertida e intrigada.

-Con una chica de mi instituto. La conocí el otro día en la


playa, estuvimos tocando juntos. Toca la guitarra, y la toca muy
bien. Le dije si quería cenar conmigo y me dijo que sí. Vamos a ir

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al italiano que está aquí al lado. Ella vive un par de casas más
abajo, así que volveré pronto, te lo prometo.-

-No te preocupes, ya has acabado los exámenes, así que


puedes divertirte. Acuérdate de llevarte las llaves, aunque si no
vuelves muy tarde probablemente estará papá viendo la tele abajo,
y yo estaré pintando arriba. Si ocurre cualquier cosa avísame,
¿vale?- Ya empezaba con sus advertencias, pero tenía una cita, así
que lo demás no me importaba.- Y después de las advertencias,
dime, ¿Va al instituto? ¿Cómo la conociste? ¿Es guapa?- Creo que
prefería las advertencias antes que someterme a un tercer grado
materno. En cierto modo me gustó, ya que siempre le contaba a
mamá todo, y de Chiara aún no le había hablado.

- Si, va al instituto, sólo que últimamente ha estado


enferma y no ha podido ir. Nos conocimos en el instituto, es la
chica que me gustaba pero que hacía mucho tiempo que no veía,
¿te acuerdas que te lo comenté? ¿Guapa? Es preciosa. Tiene un
pelo maravilloso. Tiene el pelo medio rizado y es castaño. Tienes
que verlo ondear al viento, es una imagen maravillosa. Sus ojos
son muy bonitos. Los tiene de color marrón oscuro y en el derecho
tiene un puntito negro que le queda muy bien. Su cara es preciosa,
tiene unas facciones muy bonitas, y su cuerpo es espectacular.
Tiene unos brazos pequeñitos y unas manos muy estilizadas de
tocar la guitarra. Sus piernas son como las de las obras de arte de
los escultores italianos, algo que tienes que ver como mínimo una
vez en la vida. Es impresionante. Además es graciosa, toca la
guitarra, compone canciones, le gusta la literatura, conoce a mi
autor preferido y lo comparte, le gusta la misma música que a mí y
es una chica muy inteligente. Pero creo que como llegue tarde me
va a matar. Mamá, son las nueve menos cuarto. ¡Voy a llegar tarde
a buscarla! Cuando llegue te cuento como fue todo, ¿vale? Muak.
Hasta después mamá.-No iba a llegar, así que tuve que empezar a
acelerarme por la casa. Ni siquiera oía a mamá con sus
advertencias.

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Me puse los zapatos como pude. Parecía entre un mono y
un payaso ya que iba dando saltitos para intentar meter los
zapatos en los pies.

Al salir de casa puse una gran sonrisa en mi cara y me


encaminé hacia la casa de Chiara. No tuve que andar durante
mucho tiempo porque vivíamos bastante cerca, y llegué a su casa
con cinco minutos de sobra. Llamé a la puerta impaciente por
volver a verla. Tanto hablar de ella había hecho que quisiera verla
cuanto antes, y estaba tan impaciente que sentí la necesidad de
llamar. Sin darme cuenta de que no estaría sola en casa.

Me abrió una señora mayor que supuse que era su madre.


Ahora entendía de donde había sacado Chiara esa belleza. Era
idéntica a su madre, sólo que con algunos años menos.

-Hola, tu debes de ser Samuel, ¿No?- Tenía una sonrisa tan


bonita como la de su hija.

-Si,..Si, soy yo.- Buf,…estaba muy nervioso, no me podía


controlar, no sabía lo que decía, y las palabras tartamudeaban en
mis labios.

-Pasa por favor, no te quedes ahí. Chiara todavía no está


preparada, así que si no te molesta hacerme compañía
esperaremos juntos. ¿Te parece bien?-

-Si, claro, me parece estupendo.- Nos sentamos en el sofá a


esperar a Chiara.

-Dime Sam, ¿Eres de por aquí?-

-Si y no. Vivo aquí pero no nací aquí. Mi familia se mudó


hace siete años porque querían disfrutar del mar. Desde entonces
hemos vivido aquí. Toda esta zona es preciosa y adoro el mar.-

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- Si, la verdad es que toda esta zona es increíble. Nosotros
nos mudamos hace unos años porque queríamos descansar las dos
aquí.-Hizo una pausa y el silencio se apoderó del momento. Iba a
preguntarle algo pero decidió empezar a hablar de nuevo.- ¿Puedo
preguntarte que vais a hacer? Es que Chiara no me ha contado
nada de vuestra cita. Ha tenido un día duro y muy ocupado y no
hemos podido hablar.-

-Vamos a cenar a un italiano que está a unas calles de aquí.


Sirven unos platos de pasta y unas pizzas increíbles, y después
había pensado en ir a la playa a ver el anochecer o dar un paseo
por la playa. Si le parece bien, sino al acabar la traigo
directamente a casa.-

- Si, claro que me parece bien, sólo tenía curiosidad. Sólo


quiero que Chiara sea feliz. Hoy ha estado muy alegre, hacía
mucho tiempo que no la veía tan alegre. Me alegro que haya
encontrado a alguien con quien poder hablar. Desde lo de su
enfermedad había perdido un poco el contacto con la gente, hasta
que apareciste tú. Sólo quiero lo mejor para mi hija. Es lo único
que me queda, y no durante mucho tiempo al paso que va todo,
pero quiero que disfrute y que sea feliz. Sólo te pido que la cuides.
Es lo más importante para mí, y si ella es feliz el resto no me
importa.- Las lágrimas estaban empezando a deslizarse por su
mejilla. Quería muchísimo a su hija, pero no era un cualquiera. Su
hija me gustaba muchísimo y no pensaba hacerle daño, primero
porque no soy esa clase de persona y segundo porque estaba muy
prendado de ella.

- Tranquila, la cuidaré mucho. Su hija es una maravilla. La


conozco muy poco, pero lo que he conocido de ella me ha
encantado. Es una persona alegre, que tiene unos gustos parecidos
a los míos y además es preciosa. Y lo mejor de todo, ha accedido a
ir a tomar una pizza conmigo. Es la primera amiga de verdad que
tengo en años, así que no pienso hacer nada que le pueda dañar.-

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Su madre iba a contestarme pero en ese momento apareció
Chiara. No se si había estado escuchando todo lo que dijimos pero
aún con la incertidumbre de saberlo me puse colorado.

- Uauh, estás…estás…- Era todo lo que mi cerebro podía


pensar, porque estaba despampanante. Llevaba un precioso
vestido con flores verdes y una chaqueta verde por encima. Su
pelo,… bueno, simplemente puedo decir que estaba impresionante,
y su cara era como si no necesitara maquillaje, porque estaba
súper preciosa. -Uauh.

No se quién estaba más nervioso, si yo o si ella, porque con


mi gran muestra de vocabulario se había puesto toda colorada.

- Gracias, creo. Voy a calzarme y ahora nos vamos, ¿vale?


Mamá, ¿puedes venir conmigo a aconsejarme los zapatos?-

-Si, claro. ¿Que quieres llevar, unos verdes o unos blancos?


Cualquiera de los dos colores te irá bien con el vestido.-

Mientras ellas se alejaban escaleras abajo me quedé


sentado en el salón. Mi corazón latía a mil por hora. Era un ruido
constante. Bum, bum,…bum, bum. No paraba ni un momento. La
imagen de Chiara con ese vestido había acelerado mis latidos.
Estaba impresionante. Tenía ganas de echarme encima de ella y
empezar a besarla. No podía contenerme. Tenía una sensación
muy extraña en el estómago. Sentía como mil mariposas
revoloteando por mi barriga. Creo que eso ocurre cuando te estás
enamorando, y es que creo que realmente me estaba ocurriendo.
Sentía que era maravillosa, que era la persona con la que querría
pasar el resto de mi vida. No tenía ganas de separarme de ella.
Realmente sentía que todo iba a ir bien. Mi cabeza ya estaba
pensando en unos cuantos hijos, una casita cerca del mar,… ¡Ey!
Que solo es la primera cita. ¿Qué narices hago pensando en todo
eso? Vayamos pasito a pasito, no es necesario tener prisa.

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Estaba tan embobado con mis pensamientos que ni me di
cuenta de que ya estaban de vuelta.

-Sam, ¡Ey! ¡Sam! ¿Estás todavía con nosotras? Cuando


quieras nos vamos.- Me miró con una sonrisa en los labios. ¡Dios!
Era maravillosa, tenía una sonrisa encantadora. No había vuelta
atrás, me había encandilado, estaba enamorándome perdidamente
de ella.

- Si, perdona, ya sabes que me despisto muy rápidamente.


Perdonadme por no prestar atención.- Que vergüenza, que
bochorno. Seré idiota… primera cita con Chiara y me quedo
embobado en su sofá pensando en nuestro futuro. ¿Y si no quiere
un futuro conmigo? ¿Y si no soy su tipo? Mierda, estaba volviendo
a embobarme, tenía que espabilar.

-Mamá, volveré en unas horas, ¿Vale? Si ocurre cualquier


cosa llámame al móvil, ¿vale?-

-No te preocupes y disfrutad de la noche. Quiero decirle


algo a Sam, así que sino te importa vete saliendo, ahora mismo
sale él también.

-Pero…-

-No discutas cariño, por favor. Sólo será un momento.- Las


madres cuando querían podían ser muy pesadas.

Chiara salió por la puerta con cara de pocos amigos. Ahora


tendría que esforzarme todavía más.

-Samuel, por favor, cuida de Chiara. No dejes que le ocurra


nada. Está enferma, así que tienes que tener doble cuidado con
ella, pero sobre todo, ni se te ocurra propasarte con ella. Confío en
ti, espero que esa confianza no sea injustificada.- Ahora ya no
tenía el semblante amable que tenía al principio.

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-No se preocupe, no le ocurrirá nada malo. Se lo prometo.-

-Muy bien, entonces no te entretengo más. Por cierto


Samuel, llámame Amanda, y no me trates de usted me hace
parecer vieja y no tengo tantos años.- Ahora volvía a tener su
sonrisa.

-Muy bien Amanda. Buenas noches. Ha sido todo un placer.


Cuidaré de tu hija, te lo prometo.- cuando terminé de decir eso vi
en su cara una mezcla entre satisfacción y tranquilidad. Me abrió
la puerta para que pudiera salir y vimos a Chiara esperándome en
la puerta.

-Buenas noches chicos, pasadlo bien.-

-Buenas noches mamá, nos vemos dentro de unas horas.-

-Buenas noches Amanda. Que descanses.-

Cuando acabaron las despedidas empezamos a andar en


dirección al restaurante italiano.

Había un silencio un tanto incómodo. Decidí que ya era


momento de romperlo. Quería empezar a escuchar de nuevo su
maravillosa voz.

-¿Qué tal ha ido tu día?-

- Bueno, no he hecho demasiado. He estado en casa


tocando, jugando a la consola y componiendo canciones. Al no
poder ir al insti los días se hacen larguísimos. ¿Y tú? ¿Qué tal tu
día?-

-Bueno,… ha sido un día. No puedo decir mucho más. Por la


mañana he ido a clase y por la tarde he estado escribiendo y
tocando el bajo. Lo que me recuerda que tengo algo para ti.
Espera, déjame que lo busque.- Mierda, ¿Dónde había metido el

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regalo? – ¡Aquí está! Espero que te guste.- Cogí la pequeña cajita y
se la entregué.

Abrió la cajita con cuidado y quitó su contenido.

- ¡OH! ¡Es una púa amarilla! ¡Muchísimas gracias! Me


encanta, es preciosa, y además de de grosor medio, como las que
utilizo siempre. Es impresionante, muchísimas gracias.-

-No es nada. Me alegro que te guste. No sabía que traerte, y


siempre se regalan rosas, así que quería ser un poco original.
Tengo una colección enorme de púas, así que decidí compartir mi
colección contigo.- Su sonrisa y su expresión habían sido todo un
poema. Creo que le había gustado muchísimo. Estaba feliz de que
le gustara. Era una púa muy especial para mí, llevaba desde que
empecé a tocar con ella, ya había vivido mucho conmigo, era hora
de que se la regalara a otra persona.- Y ese no es el único regalo.
Todavía tengo otro más.- Su cara de sorpresa era muy graciosa. No
se esperaba un segundo regalo. Saqué el segundo regalo del
bolsillo y se lo entregué.-Te estarás preguntando porque te regalo
un pendrive usado, ¿no?-

-Pues la verdad es que sí, me tiene muy intrigada-

-No es un simple pendrive. Bueno, si que lo es, pero dentro


tiene muchas cosas. Te había prometido mis dos primeros relatos,
así que lo prometido es deuda, ahí dentro tienes los dos.- Su cara
de sorpresa era todavía mayor que la que había puesto con la púa.

-¿¡Tus dos primeros relatos!? ¿De verdad? ¿Me dejas


leerlos? Muchas gracias. No me lo esperaba. Que sorpresa.- Unas
lágrimas empezaron a caer por sus mejillas. Se había emocionado.-
Debo parecer muy patética llorando. Perdóname. Normalmente no
me suelo poner a llorar en la primera cita, pero es que
normalmente no salgo con nadie, y mucho menos con una persona
tan maravillosa como tú que me regala una púa amarilla y me

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deja leer lo que tanto tiempo le costó crear como son sus relatos.
Muchas gracias. Te prometo que los leeré esta noche tan pronto
llegue a casa.-

-No te preocupes que no tienen prisa. Y no me pareces


patética, me encanta que te encante, pero eso no es todo. Aparte de
esos dos relatos encontrarás una tercera carpeta. En esa tercera
carpeta he metido unas canciones que para mí significan mucho y
que me encantan. Muchas de ellas son desconocidas en nuestro
país, pero mediante Internet he podido hacerme con ellas. Algunas
son impresionantes, otras simplemente son geniales. Como no
sabía tus gustos musicales he metido un poco de todo. Así, tienes
canciones desde Kate Voegele, Say no more, Jimmy Eat World,…
todos ellos pop, punk,… hasta Rascall Flatts, the Greencards,…
que es música country-pop. Espero que te gusten. Van muchas
canciones ahí dentro. Fijo que alguna te gustará. Bueno, eso
espero.-

- …Me has dejado sin palabras. Enserio, nunca nadie se


había portado tan bien conmigo. Yo no te he traído ningún regalo.
Pero creo que puedo solucionar eso ahora mismo.-

Esa frase me despistó un poco, pero lo que vino después me


hizo alucinar. Me agarró por el brazo y se acercó muy lentamente
hacia mí. Me miró a los ojos y no pude evitar sonreír.

Sin decir nada más sus labios se posaron en los míos. Tenía
unos labios muy suaves. Era como estar besando una gran bola de
algodón de azúcar, porque además sabía a eso, a azúcar. El beso
duró una eternidad. Ninguno de los dos quería separar sus labios
de los del otro. Sentía que si seguía besándola podría llegar a ser
un solo ser con ella.

Besaba muy bien, y no pude hacer otra cosa que dejar que
fuera ella la que llevara el ritmo. Era la primera vez que le daba
un beso en los labios a una chica, así que no tenía ni idea de que

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tenía que hacer ni de cómo hacerlo. Puse la mano en su barriga
para poder agarrarla. No sabía si le iba a parecer bien, así que lo
hice un poco tímidamente. El beso parecía que iba a llegar a su fin.

No quería, quería pasarme toda la velada besándola, pero


le había prometido que iba a comer la mejor pizza de su vida.
Cuando nos separamos todavía podía sentir sus labios encima de
los míos. Todavía era de día, así que pude observar como se ponía
roja. Me dio la impresión de que lo había echo sin pararse a pensar
demasiado en las consecuencias, y se lo agradezco, porque si no lo
hubiera hecho ella lo habría hecho yo.

-… ¡UAU! Sólo puedo decir, gracias.- Realmente era lo


único que podía decir en ese momento, me había dejado sin
palabras.

- ¿Gracias por que?- Mi respuesta la había pillado por


sorpresa.

-Porque si no llegas a besarme tu lo habría hecho yo. Tenía


muchas ganas, pero te me has adelantado.- Entonces lo dos en ese
momento rompimos a reír. – Si te soy sincero, es el primer beso en
los labios que me dan y que doy en mi vida. Y puedo asegurarte
que después de este creo que ninguno será lo bastante bueno.
Bueno, si me los das tú fijo que son igual de buenos, o mejores,
pero serán los únicos.-

-Para mí también era la primera vez que le daba un beso a


un chico y que lo besaba en la boca y ha sido alucinante. Pero debo
pedirte perdón, ahora debes de pensar que soy una cualquiera y
que sólo quiero una noche loca, pero no es verdad. Me,… me
gustas mucho. En el instituto me fijé en ti y me gustaste, pero con
todo lo de la enfermedad y todo no he podido volver y tenía miedo
de que ya no te acordaras de mí. Tú y el chico de la roca sois los
únicos con los que he mantenido contacto en este último mes.-

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-¿El chico de la roca?-

-Si, un día, estaba paseando por la playa y llegué a esas


rocas donde nos conocimos. Había un chico sentado y le pregunté
si podía sentarme con el y me dijo que si. No me miró en ningún
momento, supuse que no le interesaba, pero estaba feliz porque
había podido hablar con alguien, sin contar con que la puesta de
sol había sido realmente magnífica.-

-Así que eras tú. Ya decía yo que tu pelo me sonaba,…- si,


tenía que ser ella, no cabía duda.

-¿A que te refieres?-

-Aquel chico, el de la playa-

-¿Si?-

-Era yo.-

-¿Enserio?-

-Si, estaba sentado en la roca, y no había podido escribir


nada, así que me sentía frustrado, y no te presté atención porque
fui tonto y porque estaba embelesado con las vistas, y cuando
quise darme cuenta ya te habías ido. Cuando el otro día te vi en la
roca estaba seguro de que me sonabas de algo, pero no sabía de
que, así que no insistí. No me fijé en ti por otro motivo que no
fuera porque estaba centrado en mis propios pensamientos, pero te
aseguro que desde aquella noche no pude dejar de pensar en ti.
Incluso mi madre me hizo un cuadro con la última vista que tuve
de ti aquel día. Mañana te lo enseño, ya verás, es clavada a ti.-

- Caray, que extraña coincidencia. La verdad es que me


encantó pasar contigo aquel atardecer, conseguí relajarme y
olvidarme de todos mis problemas. Realmente las vistas eran

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impresionantes, esos colores, ese sol siendo engullido por el mar,
fue, ¡woaw!, una pasada. Me encantaría ver ese cuadro.-

Con tanto beso y tanta charla habíamos llegado al


restaurante. Me acerqué a la puerta y la abrí galantemente para
que pudiera entrar.

-Bueno, es aquí, ya verás como te gusta este sitio. Hacen


una de las mejores pizzas que he probado en mi vida, la otra la
hace mi hermana. Si te quedas el suficiente tiempo a mi lado
puede que la convenza para que te haga una.- Me estaba metiendo
con ella, quería verla sonreír, así que le guiñé un ojo, y su sonrisa
no me hizo esperar demasiado tiempo.-

-¿Sam?-

-¿Si Chiara?-

-Me alegro de que fueras aquel chico, y me alegro todavía


más que me invitaras esta noche a salir. Muchas gracias.- Con esa
frase llegó el segundo beso, pero esta vez no fue en la boca, sino en
la mejilla. Me llevé la mano a la cara intentando que ese beso se
quedara ahí para siempre. Quería meterlo dentro de mi cara para
que nunca pudiera escapar.

-Yo también me alegro de ser aquel chico y de haberte


conocido. Eres maravillosa.- Esta vez el que dio el beso fui yo. Me
acerqué lentamente a su mejilla y le besé lo más delicadamente
que pude. Vi como cerraba los ojos así que me quedé en su mejilla
durante unos segundos más.

Todo estaba saliendo mejor de lo que podría haber


imaginado nunca. No sólo había conseguido que mis tonterías no
hicieran su aparición, sino que aún por encima le gustaba. Todo
estaba saliendo a pedir de boca, y la noche no había echo nada más
que comenzar.

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Todavía queda mucho por disfrutar.

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Miércoles 21 de Mayo

Querido diario:

Acabo de llegar a casa y todavía no me creo la noche que he


tenido. Ha sido impresionante. Todo ha salido perfecto, le he gustado
y aún por encima se ha pasado toda la noche haciéndome cumplidos.

Todo fue perfecto, era como en las películas de Hollywood


donde la protagonista y el chico viven una intensa historia de amor
en una cita. Todo fue así, exactamente así.

Primero me vino a buscar a casa, y como llegó un poco pronto


todavía no había acabado de prepararme, pero cuando bajé pude
escuchar como le decía a mamá que le gustaba mucho. Me puse toda
colorada, así que tuve que ir a tranquilizarme al baño. Cuando volví a
bajar y vi su sonrisa por mi vestido me volví a poner colorada. El
también se puso rojo, porque no sabía que decir. Según parece iba
muy guapa. Me pude llevar a mamá abajo y le pregunté que le
parecía Sam, y me dijo que parecía un chico muy agradable, y que
me lo pasara muy bien con él.

Después de que mamá le dijera algo a Sam que ninguno de


los dos me quiso contar nos fuimos. Fuimos caminando lentamente
hasta el Dolce Vita, un restaurante italiano que como me aseguró
Sam hacen las mejores pizzas que he probado en mi vida.

Por el camino me sorprendió varias veces. Primero me regaló


una púa amarilla en una cajita amarilla. La púa es maravillosa, no
pienso utilizar otra en mi vida. Después me dio un pendrive con sus
dos primeros relatos dentro y con una carpeta con muchas canciones
de grupos que le gustan. Yo no tenía regalo para él, así que lo único
que pude hacer fue besarle. Le di un gran beso en los labios. Fue
INCREÍBLE!!!! Por fin tenía mi beso romántico. Todo fue perfecto. El

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beso, su mano rodeándome la cintura su mirada antes de que le
besara,… todo, todo fue perfecto, y el beso fue increíble. Junté mis
labios con los suyos y pude llegar a sentirme como uno sólo. No
quería que ese beso acabara nunca, pero todavía quedaba mucha
noche por delante, así que tuve que hacer acopio de todas mis
fuerzas y soltarle sus carnosos labios. Cuando separamos nuestros
labios pude notar en mis labios todavía su saliva. Había sido un beso
increíble, alucinante, pero no iba a ser el único.

Después seguimos caminando y se me ocurrió contar lo del


chico de la playa, y para mi sorpresa, ¡ERA ÉL! Que maravillosa
coincidencia. Había pasado un atardecer muy agradable a su lado, y
ahora lo había encontrado. Era el mismo chico que me había echo
pasar un atardecer increíble hace dos días, el mismo chico que me
había regalado una de sus púas y que me dejaba leer sus dos relatos,
el chico al que había dado el primer beso de verdad de mi vida.
Todas esas personas eran el chico del atardecer, era maravilloso. No
me lo daba creído, era imposible, las dos personas que me gustaban
eran la misma. Me alegré muchísimo al oír eso y le di un beso de
nuevo, pero esta vez en la mejilla después de agradecerle que fuera
el mismo chico. Después el me dio también a mí las gracias y me dio
otro beso en la mejilla. Cuando me lo estaba dando cerré los ojos y
dejé que ese beso se transportara a todas las partes de mi cuerpo.

Cuando entramos en el restaurante me abrió la puerta


gentilmente. Nos sentamos en una mesa que tenía reservada en el
fondo para estar más tranquilos. Los camareros eran muy amables, y
la comida estaba riquísima.

Comimos tranquilamente, y después no me dejó pagar. Me


enfadé mucho con él, pero dijo que yo invitaba a unos helados, y fue
cierto, me dejó invitar a los helados, pero la diferencia de precio era
muy grande. Yo cogí mis sabores favoritos, chocolate con fresa, y el
cogió vainilla y turrón.

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Decidimos coger los helados e irnos a pasear por la playa.
Todavía no era de noche, así que se podía andar perfectamente por
la arena. Llegamos hasta las rocas y decidimos ponernos a ver el
atardecer.

Empezaba a tener algo de frío, y él lo debió notar porque me


puso su chaqueta por los hombros y me abrazó. Nunca había sentido
tanto calor junto. Era una sensación maravillosa. Sabía que siempre
estaría ahí para cuidarme, que nunca dejaría que me ocurriera nada
malo.

Estoy muy confusa, no sé que hacer, no se si decirle la verdad


y romper con él o disfrutar el verano y contárselo al final. Es una
crueldad contárselo al final del verano cuando, si todo sigue así, esté
enamorado de mí, pero no quiero contárselo, tengo miedo de
perderlo, de que ya no quiera seguir estando conmigo. Creo que me
voy a arriesgar y se lo voy a contar el próximo día. Creo que es lo
mínimo que le debo. Se ha portado estupendamente conmigo, así
que lo mínimo que puedo hacer por él es contárselo.

Bueno, ¿por donde iba? ¡Ah, si! En la playa, cuando me


estaba abrazando. En ese momento todo empezó a ir a mejor.
Hablamos mucho, durante mucho rato. Me contó cosas de su vida,
del instituto, de su familia,… me dijo que tienen una perrita, que se
llama Somera y que se pasa todo el día ladrando, pero que es
fantástica, preciosa. Una cocker, creo, y me dijo que es toda negra y
que es muy mimosa. Estoy deseando conocerla. Después le conté un
poco de mi vida. Creo que quería preguntarme por mi enfermedad
pero no lo hizo. Se lo agradecí, porque no quería ponerme triste con
lo bien que lo estaba pasando. Todo era demasiado perfecto como
para estropearlo.

Después me acompañó hasta casa a la hora que había


prometido a mamá. A las once en punto estaba entrando por la
puerta. Yo le insistí en que no pasaba nada si llegaba tarde pero el

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me dijo sonriendo que “un hombre siempre cumple las promesas que
le hace a una dama” y que mamá me había dejado salir con él así
que no podía traicionar esa confianza. Me dolió mucho que se fuera,
me sentía incompleta, pero el beso que nos dimos antes de que se
fuera me dejó su aroma en la ropa y su sabor en mis labios. Todavía
tenía un cierto saborcillo a vainilla.

Había sido una noche maravillosa. Me sentía un poco más


cerca del. Había conocido a su familia y su vida a través de sus ojos.
Espero poder seguir conociendo todo su mundo, pero no a través de
sus ojos, sino a través de los míos. Se que es muy complicado, pero
al conocer a Sam noté como si algo en mi vida fuera a cambiar. Ya
no estoy tan derrumbada, ahora me levanto todos los días con
ánimos, ya no pienso que va a ser el último, sino que va a ser el
primero de muchos otros.

Bueno, creo que voy a dejar de escribir por hoy. Quiero leer
sus relatos antes de irme a dormir y mamá quiere que le cuente
todos los detalles de mi cita con Sam. Ya la oigo gritar, va a ser
mejor que vaya bajando, sino mamá se va a impacientar.

Mañana quiero volver a quedar con Sam, espero que mamá


me deje quedar y que el quiera quedar conmigo. Tengo muchísimas
ganas de verlo.

Bueno mi querido amigo, me despido por esta noche.

Siempre tuya Chiara

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Todo sigue adelante

Que pereza me da levantarme en este momento, con lo bien


que estaba sentadito,…

RINGG…RINGG….

- ¡YA VOY!- Por mucho que gritara el teléfono no iba a


parar de sonar, así que tuve que apurarme para poder cogerlo.

- ¿Diga?- Espero que sea importante, porque como me haya


levantado del ordenador y parado la película para una simple
encuesta telefónica me voy a mosquear muy mucho.

- Hola Chiara. Dime. ¿Ocurre algo?- Era Chiara. Eso


siempre era importante.

- Si, claro que puedo quedar. ¿Te parece bien a las seis en
las rocas?- Tenía que decirme algo importante. ¿Qué sería? Espero
que no quiera dejar de verme, creo que rompería a llorar allí
mismo. No creo que fuera eso. Llevábamos unos días, pero todo iba
bastante bien.

- ¿Puedo saber de que se trata? ¿Es algo sobre nosotros?


¿Tengo que estar preocupado?- Quería sacarle la máxima
información posible, pero me temo que no iba a ser capaz.

-Vale, no hay fallo, hablamos en una hora. Besos, hasta


ahora.-

La conversación me había dejado muy confundido. Tenía


miedo, estaba aterrado, realmente aterrado. Era la primera vez en
mi vida que conectaba con alguien, tenía miedo de perderla. Decidí
terminar de ver la película e ir a ducharme para ir a su encuentro.

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Me senté delante del ordenador, pero no pude ver
demasiado de la película. Mi cabeza miraba las imágenes pero no
las procesaba. Estaba muy nervioso y la película era lo que menos
me importaba. Eran las cinco de la tarde, así que decidí ir a la
ducha. Sabía que entonces me sobraría un montón de tiempo, pero
prefería sentarme a esperar en las rocas que estar esperando
impaciente delante de la pantalla del ordenador.

Quería escribir por la tarde, pero ahora era imposible. Ya


llevaba cuarenta páginas. Había sido mi record, nunca había
escrito tantas páginas, y todo se lo debía a Chiara, que con su
sonrisa me había dado la idea necesaria para continuar con mi
historia.

Hacía bastante calor fuera, así que decidí que la opción más
inteligente era ponerme una camisa de manga corta y unas
bermudas, y de calzado unas sandalias. Así iría fresquito pero
guapo. Elegí una camisa tipo hawaiana que me encantaba y unos
vaqueros que eran bermudas. Ya estaba listo, con un poco de
colonia encima y mis gafas de sol para protegerme la vista me
encaminé hacía las rocas.

Miré mi reloj. Las cinco y media pasadas. Bueno, me


tocaría esperar un rato. Decidí que lo mejor era sentarme en las
rocas y contemplar la vista del mar mientras escuchaba música en
mi mp3. Tenía puesta la canción de 3 doors down It’s not my time,
una canción con una letra impresionante y con un ritmo increíble.
Pero ni la música conseguía calmarme. Seguía estando muy
nervioso. Tenía mucha curiosidad por saber que era lo que me
quería decir Chiara, pero sobre todo tenía muchas ganas de verla.
¿Y si era la última vez que la veía? ¡NO!, no puedo pensar eso.
Todo va bien, nos entendemos a la perfección, es imposible que
corte conmigo, pero, ¿Y si lo hace? ¿Qué hago? Pero, ¿Por qué iba a
cortar conmigo? ¿He hecho algo malo? ¿He dicho algo
desagradable? ¿Me he comportado mal? Haber si se ha ido a

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enfadar por el beso del otro día en las rocas… Espero que no.
Tenía muchas ganas de darle un beso, no me lo pensé ni dos veces.
Sé que no debería habérselo dado, no quiero presionarla, pero
realmente me siento de maravilla a su lado. El resto del mundo no
importa siempre y cuando esté con ella.

Las seis menos cuarto y todavía no da señales de vida de


ella. La canción había cambiado y ahora estaba sonando Kill de
Jimmy Eat World. Me encantaban las canciones con ritmo, y esa
no era una excepción. Estaba tan nervioso que no sabía que hacer.
Alternaba mis manos imitando el bajo, luego la guitarra y luego la
batería. Cada dos por tres andaba cambiando de instrumento en el
aire.

Algo me rozó el hombre. ¡Era Chiara! Ya había llegado. Me


quité los cascos rápidamente y le hice un sitio en mi toalla para
que se sentara a mi lado.

-Hola Sam. ¿Llevas mucho tiempo esperando?- me dio un


beso en la mejilla y se sentó a mi lado.

-No mucho, bueno, si, desde y media, pero es que no quería


seguir viendo la película así que decidí llegar un poco antes para
no estar tan nervioso cuando habláramos. Espero que no ocurra
nada entre nosotros, me importas mucho, y si he hecho algo que te
moleste porfavor, perdóname, pero creo que lo nuestro puede
funcionar.

Esbozó una sonrisa y unas lágrimas empezaron a caerle por


su cara. Cada vez estaba más aterrado y me estaban empezando
las ganas de llorar de ver como sus lágrimas descendían por su
mejilla.

-Tranquilo guapetón, no es nada entre nosotros, es algo


personal mío que de alguna manera te afecta a ti también, pero no
te voy a dejar ni quiero dejar de verte ni nada por el estilo.-

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-Permíteme que diga, fiu…-Dios, que peso me quitaba de
encima.- Entonces, ¿De que se trata? ¿Qué te ocurre?- Sino era
algo de pareja no tenía ni idea de que podía ser.

- Tengo algo muy importante que decirte. Espero que


después de que acabe todavía sigas a mí lado. Eres lo mejor que
me ha pasado en la vida. Conocerte ha sido todo un regalo, te
necesito a mi lado todos y cada uno de los días que me quedan de
vida. Yo… yo… yo, te quiero. Siento si te suena extraño, pero lo
siento, y ya quería decirlo cuando salimos por primera vez, pero
tenía miedo de que te asustaras. Siento si ahora te asusta, pero si
te voy a contar lo que tengo que contarte necesito que sepas que
me importas muchísimo, más que ninguna otra cosa en el mundo.
En estos días he llegado a quererte, a preocuparme por ti cada día,
a ser lo último en lo que pienso cuando me acuesto, a componer
canciones sobre ti, a pensar en ti las veinticuatro horas del día.-
Sus lágrimas caían una tras otra sobre su mejilla. Tuve que hacer
acopio de todas mis fuerzas para no romper también yo a llorar.
No sabía que era, pero estaba muy asustada. La abracé, la atraje
hacía mí con mucho cuidado y la abracé con fuerza. Dejé que se
sintiera protegida en mi pecho y esperé a que terminara de llorar.
Unas cuantas lágrimas se escaparon de mis ojos, pero no podía
más. Ver como la chica que me importa, a la que quiero está
llorando es muy duro y no pude aguantarme más.

- Ey, yo también te quiero, no me da miedo que me lo digas,


no me da miedo decirlo. Sea lo que sea que ocurre lo pasaremos
juntos, ¿OK? Te lo aseguro, nunca te dejaré sola, vas a tener que
aguantarme el resto de tu vida, te lo prometo.- Tenía una sonrisa
empapada por las lágrimas, peor conseguí que ella sonriera.-
Dime, ¿De que se trata?-

- Hace cosa de unos meses me detectaron una enfermedad.


La he cogido a tiempo, pero es una enfermedad de muy difícil cura.
Tengo que someterme a más pruebas, pero es muy improbable que

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pueda sobrevivir. Sobrevivir a esta enfermedad es muy raro, pero
no imposible. Me he hecho pruebas de todo tipo al igual que el
resto de mi familia, pero si no encontramos un donante antes de
que acabe el verano después ya será demasiado tarde.- Me quedé
de piedra. No sabía que decir. Lo único que pude hacer fue
pasarme la mano por el pelo y suspirar. Las lágrimas volvieron a
aflorar en mis ojos, ya no las podía detener.- Por favor, no llores.
Todo irá bien, te lo aseguro. Yo me marcho y tú puedes seguir con
tu vida, sólo he sido un punto más en todas las exclamaciones de
tu vida. Sólo quería que supieras de que estaba enferma, pero te
aseguro que aquí se acaba todo. Le he pedido a mi madre que nos
mudemos a otro sitio, quiero alejarme de ti para que puedas ser
feliz. Me has dado mucho en estos días. Me has hecho
inmensamente feliz, no podría haber sido más feliz en mi vida, sólo
me queda la pena de no poder tener más tiempo a tu lado, te lo
debo, pero quiero marcharme cuanto antes para no seguir
haciéndote daño. Te quiero Sam, siempre te querré, tu cara será lo
último en lo que piense cuando me muera, pero no llores,
encontrarás a alguien con quién compartir el resto de tu vida, te lo
aseguro. Eres un chico maravilloso, no dejes que nadie te diga lo
contrario. Adiós Sam. Muak.- Me dio un beso en la mejilla y se
levantó para irse.

Mi mano le impidió que siguiera avanzando. La agarré por


una pierna y se frenó en seco. Las lágrimas empezaban a salirle a
chorros por los ojos, ya no eran unas lágrimas, era todo un
torrente de desesperación.

-Por favor Sam, deja que me vaya. Es lo mejor para ti, como
mínimo te debo eso, lo sabes. ¡DÉJAME IR! Por favor Sam, no
quiero verte sufrir, no me lo podría perdonar, no quiero estropear
tu futuro. ¡DÉJAME IR! Por favor, por favor…- se dejó caer sobre
las rocas, no pudo aguantar más y se refugió en mi pecho para
poder llorar.

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Los dos estábamos llorando. Ninguno podía parar, nada
podía hacernos parar. Quería demostrarle cuanto la quería, que
estaría a su lado hasta el final, que no la iba a abandonar, ya
durara todo tres días, tres meses, tres años o treinta años.

Le levanté la cabeza y le di un beso. Sus labios esta vez no


sabían a azúcar, sino que estaban salados. Todas las lágrimas
habían ido a parar a ellos, con lo que se habían impregnado del
sabor de la salitre, pero me daba igual. Quería transmitirle todo
mi amor y no tenía palabras para hacerlo, así que decidí que lo
mejor sería demostrarle con acciones lo que no podía decirle con
palabras.

- Sam, no te mereces que te haga esto, eres una persona


maravillosa, y yo en mi egoísmo escondí mi enfermedad, te gusté y
para poder disfrutar un poco de la vida seguí a tu lado. Créeme,
esto es lo más difícil que he hecho nunca, pero era necesario que lo
hiciera, no te lo merecías, no…-No le dejé acabar la frase. Sabía
que no se iba a callar de ninguna forma, así que la única solución
posible era darle otro beso. La besé como nunca lo había hecho.
Fue mi beso más apasionado. Y me correspondió, me besó y sentí
sus labios como nunca los había sentido, sentí su corazón latir
cada vez más rápido y sentí que paraba de llorar. Todavía estaba
abrazada a mí, y sentía que las palabras volvían a mí. Quería
decirle tantas cosas que no sabía ni por donde empezar. Como me
vio vacilar iba a volver a empezar a hablar, pero no lo iba a
permitir, ahora era yo el que tenía que hablar.

-Chistt. Por favor, no digas más tonterías. Ya es suficiente.


– Le empecé a secar las lágrimas con la mano y me lo agradeció
con una sonrisa. Una hermosa sonrisa que con aquellos ojitos rojos
y recostada sobre mi pecho fue la sensación más agradable.-
Tranquilízate por favor. No voy a dejarte, ¿me oyes? Me da igual
que te quede un mes de vida como cincuenta años, voy a estar
contigo hasta el final, te lo aseguro. De entrada, me gustaría poder

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ir contigo a cualquier revisión, consulta o cualquier otra cosa
médica que tengas. No pienso ver sangre, odio la sangre, pero iré
contigo, si me lo permites, claro.- Hice una pausa para que pudiera
sonreírme y asentir con la cabeza.- Bueno, después de que me
permitas ir contigo quiero preguntarte algo. ¿Qué tipo de
enfermedad tienes? Porque me has hablado que la tienes y que es
de difícil curación, pero en ningún momento me has dicho el
nombre de la enfermedad. Y otra cosa, ¿las pruebas son sólo de tu
familia o cualquier puede hacérselas? Me gustaría que mi familia
se hiciera las pruebas, así si servimos para algo bien, sino pues lo
hemos intentado. Te aseguro que no vas a pasar por esto sola. ¿Me
estás entendiendo? No te voy a dejar, y tú no puedes hacerlo, cómo
tú muy bien has dicho no puedes hacerme eso, soy una buena
persona, así que como mínimo me debes el aguantarme hasta que
todo acabe. Pero dime, ¿de que enfermedad se trata?-

-Tengo un tipo de leucemia, concretamente leucemia


mieloide aguda. Tengo una posibilidad del cincuenta por ciento de
supervivencia tras cinco años, pero no me quiero hacer falsas
ilusiones. Este diagnóstico me lo han dado hoy. Pensé que moriría
antes de que finalizara el verano, pero todavía tengo
oportunidades, pero sé que si seguimos juntos no podrás ser feliz
con nadie más, por eso pensé que estarías mejor si me iba.- Volvía
a llorar, así que tuve que volver a besarla. Hablar con ella cuando
está llorando es realmente difícil.

- ¡Es una gran noticia! ¿No crees? De entrada, tenemos


cinco años, y quien sabe, a lo mejor tenemos muchos más por
delante, y tu querías dejarme…No puedes tomar esas decisiones
tú sola, yo también soy una parte implicada en el asunto, así que
por favor, si se trata de un problema ajeno a nosotros como pareja,
me refiero si es un problema personal, cuéntamelo y lo
solucionaremos juntos. Me importas muchísimo, y un cincuenta
por ciento de posibilidades de pasar con una chica especial el resto
de mi vida son unas posibilidades altísimas, más de las que tenía

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antes de conocerte. Cuando te dije que te quería no te lo dije por
cumplir, es que realmente lo siento. En tan sólo una semana te
has convertido en una pieza fundamental de mi vida. He escrito
casi cincuenta páginas en una semana. Todo un record para mí,
que nunca había conseguido pasar de las diez. Eres un soplo de
aire fresco en medio de tanto calor, eres lo mejor que me ha
ocurrido en la vida. Mis días antes de conocerte eran levantarme,
ir al instituto, volver y escribir o tocar el bajo. Todo era monotonía.
Desde que te conozco salgo más de casa, paseo, tengo una chica
maravillosa siempre a mi lado y toco con una gran artista. ¿Que
más puedo pedir si aún encima es la chica a la que quiero?- Todos
esos piropos tenían que concluir de la única forma posible, con un
gran beso en los labios, y así lo hice. Pegué mis labios junto a los
de ella y dejé que el tiempo pasara a nuestro alrededor. Cuando
nos despegamos y separamos nuestros labios me dirigió una gran
sonrisa. Esa sonrisa era una bendición, era como si de repente
todos los problemas se hubieran ido. Nada importaba, nada estaba
mal. Esa sonrisa conseguía que el mundo pareciera un lugar
agradable, en vez de la mierda a la que estaba acostumbrado.

-Sam, no es justo para ti. Puedo morirme en cualquier


momento. Enserio, piénsalo bien, no quiero que te arrepientas,
además, si sigues conmigo nunca más podré dejarte ir. Tendrás
que pasarte el resto de tus días conmigo. Seré la única mujer que
verás desnuda, con la que harás el amor, la única. ¿Entiendes
eso?- Buff, nunca me lo había planteado desde esa perspectiva.

-Cariño, si te soy sincero, serás la primera mujer preciosa


que vea desnuda en la realidad, pero no serás la única. Lo del sexo
sí, ahí ganas, y lo del resto de mis días contigo es una posibilidad
que me encanta.- Me llevé una ostia por lo de las mujeres
desnudas, pero mereció la pena con tal de verla sonreír y de que
parara de llorar.

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Se había enfadado o por lo menos eso quería hacerme creer.
Tenía los mofletes hinchados en señal de enfado y había puesto los
brazos en cruz, pero no estaba enfada, tan sólo quería un abrazo
fuerte y muy grande.

Pasé mi brazo por detrás de su espalda y la abracé con


todas mis fuerzas. Mientras la abrazaba acerqué mi boca a su oído
y muy bajito le susurré ¡Te quiero! Lo dije lo suficientemente alto
como para que pudiera escucharme pero bajito para que sólo
pudiera escucharme ella. Quería crear esa atmósfera de
complicidad, algo entre ella y yo, y además necesitaba conseguir
que dejara de tener los mofletes hinchados.

-¿Enserio?-

-¿Enserio que?-

-Que te quedarás a mi lado, que nunca me dejarás, que me


harás feliz, pero sobre todo, que me quieres.-

-Si, si, si y rotundamente si, te quiero, estaré siempre a tu


lado, nunca te dejaré y haré todo lo posible para que seas la mujer
más feliz del mundo.-

Volvió a recostarse en mi pecho satisfecha por la respuesta


que había obtenido.

-¿Sam?-

-¿Si Chiara?-

-Muchas gracias, de verdad, te necesito a mí lado.

-De nada, estoy encantado de estar donde estoy, te lo


aseguro, no cambiaría ni una decisión por nada del mundo.- Era
verdad, deseaba estar a su lado aunque no consiguiera sobrevivir
al tratamiento, pero todavía era temprano para pensar en que eso
no sucediera, así que de momento tenía esperanzas, y muy altas.

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Un cincuenta por ciento es una probabilidad muy buena, así que
¿Por que asustarse? – Por cierto, una pregunta Chiara, ¿Cuál es tu
país favorito?-

-¿Mi país favorito? Pues no lo se. Supongo que Irlanda, o tal


vez Escocia, o Alemania,… no se, supongo que mi favorito es
Irlanda. Todo ese verdor, sus grandes laderas, los barrancos, las
pequeñas casitas en la playa,… Si, definitivamente o Irlanda o
Escocia, pero ¿Por qué me lo preguntas?-

-Nah, por nada en especial, simplemente curiosidad. Vamos


a pasar mucho tiempo juntos, quiero conocer a la chica con la que
voy a salir.- Esbocé una sonrisa escondiendo mis verdaderas
intenciones.

Tenía planeado comprar un par de billetes de avión y


reservar una habitación en su país preferido. Divertirnos un rato,
salir de fiesta,… pero sobre todo pasar mucho tiempo juntos.

-Bueno Chiara, ahora que ya hemos resuelto toda tu


tontería, ¿te gustaría venir a casa a conocer a mis padres y a mi
hermana y a contarles que tienen que donar sangre y demás cosas
para los análisis? Me muero de ganas de ver la cara que pone V
cuando le digas que tiene que pincharse. Odia las agujas, no puede
ver ninguna delante, así que será muy divertido.- Tenía una
sonrisa malévola en los labios. Me encantaba hacer rabiar a mi
hermana, disfrutaba metiéndome con ella, pero en el fondo la
quería muchísimo.

-Que malo eres, pero me encantará conocer a tu familia, y


si no fuera mucha molestia me gustaría ver el cuadro del que me
hablaste el otro día.- ¿Cuándo le había hablado del cuadro? Que
despistado soy. ¡Ah si!, ya lo recuerdo, el día de la primera cita,
claro, el cuadro de la chica de la puesta de sol, que después resultó
que era ella también.

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-Si, claro que te enseñaré el cuadro, pero a cambio tú tienes
que tocarme alguna de las canciones que has compuesto.
Casualmente en casa tengo una guitarra acústica, así que te
cambio ver el cuadro por una de tus canciones, ¿trato hecho?-

-Con todo lo ocurrido hoy creo que te las tocaré todas, te


debo mucho.-

-OK, me gusta ese trato. Todas tus canciones por


permanecer contigo siempre. Creo que salgo ganando, pero no vale
dar marcha atrás, el trato está cerrado.-

Empezamos a reír como locos. El momento de tensión había


pasado. Todo parecía un mal sueño. Nos cogimos de la mano y
lentamente empezamos a caminar por la arena en dirección a
casa.

Cuando había ido para esas rocas pensaba que iba a perder
a la chica de mi vida, pero ahora volvía con ella, y más
enamorados que nunca.

A veces la vida puede ser cruel y justa al mismo tiempo y a


partes iguales.

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Domingo 25 de Mayo

Querido Diario:

Hoy ha sido un día un tanto raro. He dormido muy mal, tenía


una sensación muy mala en el estómago, no pude conciliar el sueño
en toda la noche. Decidí que ya era el momento de contarle a Sam lo
de mi enfermedad. No era justo para el que siguiera jugando con él
de esa forma, y bueno…esperaba que si se lo contara se quisiera
quedar de todas formas a mi lado. Estuve todo el día pensando en la
mejor forma de decirle las cosas, pero realmente no había mejor
forma, cualquier de las formas iba a ser una mierda. No quería
separarme del, lo necesito a mi lado. Sólo llevamos juntos una
semana, pero en esta semana he sido la mujer más feliz del mundo.
He sido otra persona, alegre, despreocupada y que disfruta cada
momento. Tengo fuerzas renovadas y siento una gran alegría en mi
corazón. Los mejores momentos del día son cuando estoy al lado de
Sam viendo la puesta de sol con él.

El resto del día fue mucho mejor que la noche. Todavía seguía
preocupada por tener que contárselo a Sam, pero me alegré con las
noticias que siguieron a continuación.

Teníamos vez en el médico y ya me esperaba lo peor. Pensé


que me iba a decir que tendría menos tiempo o que la medicación no
funcionaba, que sino encontraba rápido un transplante no iba a dar
tiempo,… cualquier cosa era posible, pero la consulta cambió por
completo lo que yo había esperado de ella. Cuando entramos el
médico parecía muy asustado, pero de pronto puso una sonrisa en la
cara y cambió su discurso. Sólo nos estaba tomando el pelo, quería
meterse con nosotros. Realmente fue gracioso, mamá casi se lo
carga por jugar con nosotras de esa manera, pero fue muy simpático.
Resulta que al final no tengo leucemia crónica, sino que tengo otro

59
tipo de leucemia, aguda, y tengo un porcentaje de supervivencia del
cincuenta por ciento después de cinco años, y todo eso se puede ver
mejorado por un transplante de médula.

En ese momento ya no pude aguantar más y rompí a llorar.


Era muy feliz en ese momento, iba a conseguir vivir más tiempo del
que los primeros médicos me habían diagnosticado. Cinco años,
¡WHOAH!, eso es todo un mundo para mí, y si encuentran a alguien
compatible en la lista de donantes de médula todavía puedo
aumentar esas expectativas durante muchos más años. He decidido
no rendirme en ningún momento, tengo que ser fuerte, voy a
conseguir vivir muchos años. Mi vida nunca será normal, pero lo voy
a intentar con todas mis fuerzas, voy a conseguir ser feliz el resto de
mis días.

Por la tarde llamé a Sam. Quería contarle las buenas noticias,


pero primero tenía que saber si iba a seguir queriendo estar a mi
lado. Quedamos a las seis en las rocas, y debía haber previsto que
llegaría antes de tiempo, porque cuando yo llegué el ya me estaba
esperando. Le di un beso en la mejilla y me senté a su lado.

Empecé a contarle lo que me ocurría, quería contarle lo del


médico, pero primero debía saber que enfermedad tenía, que me
ocurría. Le conté lo de las probabilidades y lo de que no era crónica,
sino aguda. Le conté que necesitaba un transplante de médula pero
todavía no había llegado, le conté todo lo que tenía que contarle, y
tan pronto las palabras fueron saliendo de mi boca me di cuenta de
que no era justo para el que le hiciera eso.

Le dije lo mucho que lo quería e hice la cosa más difícil que


había hecho en mi vida. Me fui de allí para no volver a verlo nunca
más. Las lágrimas se me saltaban de los ojos, no podía parar de
llorar, y es que tenía el corazón destrozado. Por suerte, el actuaba
con la cabeza fría y me agarró del tobillo. Tan pronto noté su mano
en mi cuerpo me frené en seco, suspiré y le grité. No se porque le

60
grité, pero le pedí a gritos que me dejara ir, que no era justo para el.
Como vi que no me soltaba me dejé caer sobre las rodillas. No quería
hacerle daño, no quería verle sufrir.

Entonces, me arrastró hasta sus brazos y me dio un gran


abrazo. En su pecho rompí a llorar todavía más. Era un chico
alucinante. No pensaba dejarme sola. Le estaba muy agradecida,
pero no quería verle sufrir. Después todavía llorando me dio un gran
beso. Pude notar como sus labios se envolvían en un sabor un tanto
amargo por mis lágrimas, pero a el parecía no importarle. Deseo
poder volver a estar en sus brazos cuanto antes.

Cuando me soltó empezó a decirme un montón de cosas


bonitas, cosas muy bonitas, que hicieron que me sintiera realmente
bien. Al final acabé entendiendo que un cincuenta por ciento de
posibilidades eran muchas posibilidades, y que aunque no lo
consiguiera como mínimo íbamos a estar cinco años juntos.

Quiere venir conmigo a todas las sesiones, y toda su familia


se va a someter a las pruebas para saber si son compatibles
conmigo. No tengo palabras para expresarles todo mi
agradecimiento, ni las tuve cuando los conocí.

Después de bajar de las rocas dimos un paseo hasta su casa,


y allí me presentó a su familia. Era domingo, así que estaban todos
en casa, y después de servir un poco de helado a todo el mundo les
contó lo que ocurría.

Sus caras eran muy tristes, pero pronto adoptaron la actitud


de Sam. Estaba alegre, sonriendo, y sus padres y su hermana no
tardaron en estarlo. Me dijeron que cualquier cosa que fuera
necesaria la harían, y que el lunes ya iban a ir a pedir vez para los
análisis. Incluso su hermana aceptó, después de poner una cara un
poco de temor por el miedo, según me dijo Sam, que le tiene a las
agujas.

61
No tenía palabras para expresar tanto agradecimiento, eran
una familia maravillosa, muy amable y buena con una persona que
acababan de conocer. Ahora entiendo porque Sam es tan
maravilloso, sus padres son increíbles. Nos quedamos en su casa un
rato más, y después me llevó a ver el cuadro que su madre le había
hecho. Era una preciosidad, esos tonos amarillos, el sol reflejándose
en el mar, yo caminando por el medio, mi pelo ondeando al viento,…
realmente era una pintora impresionante.

Después de que me enseñara el cuadro cogí la guitarra de su


padre y le toqué algunas de las canciones que había compuesto.
Estaba muy nerviosa. Era la primera vez que le tocaba mis canciones
a alguien, y tenía miedo por si no le gustaban. Por suerte, tan pronto
como Sam pilló el ritmo empezó a seguirme en el bajo, y todos mis
temores se fueron disipando.

Tocamos durante un rato más y después me invitó a cenar.


Me dijo que iba a probar la lasaña más rica que había probado en mi
vida, y fue verdad. No fuimos a ningún restaurante ni nadie nos trajo
la comida a casa. A él le encanta cocinar, y quiso cocinar para mí. Yo
me fui al salón con sus padres y estuve hablando con ellos. Son
gente encantadora, y que adora la literatura y el arte. Realmente me
sentí muy a gusto con ellos, tanto como con mamá. La cena
estaba,… bueno, creo que lo que más se puede acercar a como
estaba la cena es impresionante. Me quedé sin palabras y un
escalofrío recorrió mi cuerpo cuando probé su lasaña. Era un
grandísimo cocinero. Comí tanto como mi estómago pudo soportar,
hasta que parecía que iba a reventar. Ahora me duele el estómago de
tanto que comí, pero mereció la pena, la cena estaba riquísima.

Al acabar de cenar me acompañó hasta casa, y durante el


camino me repitió lo mucho que me quería, que no me iba a dejar
pasar por esto sola y que iba a permanecer a mi lado.

62
Nos despedimos con un beso y se fue de nuevo hasta su
casa. Me dio un toque cuando llegó y pude respirar tranquila. Mamá
me esperaba en el salón. Estaba viendo una película, y quería saber
que tal había salido todo. Le había llamado para decirle que me
quedaba a cenar con Sam, pero no le había contado mucho más, no
quería entrar en detalles, así que cuando llegué a casa le conté todo
lo que había ocurrido, desde que había intentado dejarlo hasta que
su familia se había ofrecido a hacerse las pruebas por mí. Mamá se
quedó muy sorprendida, no esperaba esa reacción de la familia de
Sam, pero se alegró al saber que íbamos a seguir juntos. Le conté
todos los detalles e incluso lo del cuadro y lo de la cena. Tengo que
invitar a cenar mañana a Sam a casa para agradecerle todo lo que ha
hecho por mí. Realmente quiero que disfrute con una bonita cena
romántica.

Ahora que ya se que todavía me queda algún tiempo, debería


volver a clase. No lo he hablado con mamá, pero creo que es lo
mejor. Todavía puedo solucionar este curso, y con que me aplique un
poco con los libros todavía puedo aprobar algunas asignaturas.
Supongo que Sam no tendrá problemas en echarme una mano. Se
que es demasiado morro pedirle todavía eso, pero el es un estudiante
muy bueno, y yo,… bueno, yo llevo un mes sin ir por clase,
necesitaré mucha ayuda.

Estoy pensando en comprarle a Sam un detalle, pero no se


me ocurre que le podría gustar. Voy a intentar conseguir algún CD de
importación americano para regalárselo. He podido ver en su
colección de CDS que no tiene el CD de Boys Like Girls. Es un gran
grupo, creo que le voy a regalar ese. Necesito agradecerle lo mucho
que ha hecho por mí.

Todavía sigo a la búsqueda de un local para poder tocar, sino


creo que voy a ir a tocar a la playa. Voy a comentarle la idea a Sam
para que me acompañe en el bajo, fijo que así queda todavía más
impresionante.

63
Estoy muy feliz, realmente muy contenta, pero quiero ir a
dormir, mañana quiero darle una gran sorpresa a Sam con la cena
romántica, además, mamá me ha prometido dejarme la casa, así que
es todo perfecto.

Bueno mi querido amigo, me voy a descansar.

Gracias por escucharme y aguantarme todos los días.

Siempre tuya Chiara

64
Las pruebas

Hoy es un gran día, hoy sabremos si valgo para algo en este


mundo.

Hoy era el día. Teníamos las pruebas de compatibilidad con


Chiara. Hoy sabríamos si podríamos serle de alguna utilidad.

Todavía era temprano, así que me acomodé en el ordenador


mientras el resto de mi familia terminaba de prepararse. Chiara y
Amanda ya nos esperaban en el hospital, querían ir un poco antes
para hacerle una pregunta a los médicos. Algo femenino me
dijeron. Preferí no seguir preguntando.

-¡Ey!, ¿vamos o que?- El grito fue general. Todos se estaban


retrasando. Papá y mamá todavía no habían acabado de
cambiarse, y la pesada de mi hermana estaba demasiado nerviosa
como para escucharme. Era un gran sacrificio para ella, ya que
literalmente odiaba las agujas. La última vez que la habían
llevado a hacerse una analítica se había desmayado cuando el
médico le pinchó. Lo más gracioso fue que justo antes de
desmayarse le dijo al médico “-Me voy-“…y calló redonda al suelo.
Mientras que estaba desmayada el médico aprovechó para
pincharle. Fue una escena muy cómica que de vez en cuando me
ocupo de que salga a la luz para reírme un rato de ella.

Yo estaba, por mi parte, súper nervioso. Quería ayudar en


todo lo posible a Chiara. Me había enamorado de esa chica, y
esperaba que mi redondo cuerpo pudiera servir para algo.
Llevábamos un tiempo muy bien, nos veíamos a menudo, casi
todos los días y sino, hablábamos todas las noches.

Ella estaba empezando a preparar los exámenes finales.


Había hablado con sus profesores y aunque llevaba un tiempo sin

65
ir por clase, estos le permitieron asistir a los finales después de
que se les explicó todos los problemas que había tenido. Yo aún
tenía un poco lejos selectividad, así que me dedicaba cada día a
estudiar con ella. Quedábamos en la biblioteca del pueblo y nos
íbamos a la esquina más alejada. Allí estudiábamos historia,
geografía, mates,… cada uno tenía sus propias asignaturas, así
que estudiábamos un par de horas por la tarde y después nos
íbamos a dar un paseo por la playa.

La verdad, tan pronto como empezamos a estudiar pude


comprobar que era una chica súper inteligente, y es que tenía un
cerebro impresionante. Se le quedaba todo tipo de información
sobre los cuadros, fechas,… cualquier cosa que necesitara meter en
su cerebro se quedaba allí. Me alegro de que me hubiera pedido
ayuda para estudiar, eso significaba que estaba luchando por un
futuro, que no iba a dejar que la enfermedad le ganase.

Hoy el médico de Chiara quiere hablar conmigo. Quiere


hablar a solas, explicarme lo difícil que iba a ser todo el proceso, y
que habría momentos en que querré dejarlo todo, pero que si
empezaba no iba a poder parar. ¡Cómo si no lo supiera! No iba a
dejar a Chiara atrás por nada del mundo. Era la mejor decisión
que había tomado en mi vida, la única de la que podía decir que
me sentía cien por cien orgulloso.

-¡Por fin!, Ya iba siendo hora. Mira que sois lentos. Vamos a
llegar tarde al hospital. Papá, conduzco yo, ¿vale? Que sino contigo
no llegamos.- Me había sacado el carnet hace unos días y ya me
habían echado unas cuantas broncas por correr demasiado.

-Olvídate, siéntate atrás y estate calladito.-

-Pse… así no llegaremos en la vida.-Si conducía mamá tal


vez llegáramos, pero con papá era imposible. -¡Ey!, ¡que eso duele!-
La colleja que me había caído por meterme con papá no la había
visto llegar y me cayó de golpe en la nuca. Me llevé la mano a la

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nuca para comprobar si tenía todos los huesos en su sitio, y es que
es increíble como un artesano, puede tener las manos tan fuertes y
ser tan bruto.

Nos metimos en el coche y fuimos dirección al hospital, y


para variar, llegamos puntuales a la cita con el doctor. Creo que
papá iba más rápido de lo normal solo para hacerme saber que no
tenía razón.

-Vistes, llegamos a tiempo, para que veas que tu viejo


también sabe conducir.-

-Por favor papá, en público te tenemos dicho que no te


dirijas a nosotros, y menos que utilices palabras como viejo o que
alardees de pasar de sesenta kilómetros por hora. Por favor, si me
quieres tan sólo un poco compórtate. Aquí hay demasiados
enfermeros y médicos cachondos como para que me dejes en
ridículo delante de ellos.- Jajaja, esa era mi hermana. Lo que más
le apetecía en el mundo era ligar. Daba igual donde estuviera, lo
que quería era ligar.

Entramos en el hospital y nos dirigimos al sitio donde


había quedado con Chiara y con Amanda. Las dos nos estaban
esperando en la cafetería.

Después de las pertinentes presentaciones entre padres nos


encaminamos a ver al médico de Chiara. Primero nos llevaron los
enfermeros a hacer las pruebas, y después de media hora de lucha
entre mi hermana y las agujas conseguimos todo lo necesario para
realizar los análisis. Al final se había dejado ella en ridículo. Se
había puesto a llorar y todos los ojos habían quedado puestos en
ella. Había sido muy bochornoso, muy penoso, pero era familia, así
que no me quedó más remedio que hacer como que no la conocía.
Todo ello amenizado por las risas de Chiara. Hoy estaba muy
tranquila, mucho más que yo. Era un manojo de nervios. No me

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podía contener, quería que todo saliera bien, no quería perderla, y
esperaba que valiera para algo.

Debió notar mi nerviosismo, porque desde mi espalda me


pasó los brazos por el cuello y me abrazó. Mi cuerpo empezaba a
eliminar la tensión de los momentos previos. Me empecé a sentir
mejor e incluso me relajé un poco.

Acercó sus labios a mi mejilla y me dio un gran beso. Con


eso ya me había relajado por completo. Ya no tenía ningún miedo,
sabía que todo iba a salir bien.

-Te quiero- ese susurro en mi oído hizo que pusiera una


enorme sonrisa en los labios y me sonrojara un poco. Sólo yo había
escuchado esas palabras, pero parecía que todos los demás las
hubieran oído porque de pronto todos se relajaron y dejaron que la
tensión del momento pasara. Bueno, todos menos V, que seguía
con unas lágrimas en el rostro. Todavía muy dolorida y
avergonzada como para poder levantar la cabeza.

-Ey ¿Chiara, porque no vas a hablar con V y le das un beso


en la mejilla y le agradeces lo que ha hecho? Lo ha pasado muy
mal y si voy yo me voy a reír de ella, así que será mejor que vayas
tú.-

-Claro-

Era una escena graciosa ver a V llorar, pero las pruebas


habían sido molestas. Al menos espero que le tocara una
enfermera mejor que la mía. Me pinchó en los dos brazos, tres
veces en cada uno y de lo nerviosa que se puso por no poder
sacarme sangre llamó a otro practicante. El segundo llegó me dijo
buenos días, me pinchó y se fue, claro está, después de haber
logrado su objetivo de sacarme sangre.

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Ahora V estaba siendo consolada por Chiara, estaban las
dos abrazadas y había parado de llorar. Estaba más tranquila, así
que mientras V se ponía a hablar con papá, Chiara volvió conmigo.

Se sentó a mi izquierda en la camilla mientras


esperábamos por el médico. Estaba feliz de tenerla a mi lado. Dejó
caer su cara contra mi hombro y se relajó ahí. No pude hacer otra
cosa que pasar el brazo por sus hombros.

- Ey, ¿tenéis planes para comer? Lo digo porque sino


podíamos ir todos al italiano a comer.-

-En principio no tenemos planes, pero déjame que le


pregunte a mamá, no se si tenía pensado hacer algo. ¿Tus padres
no tienen planes?-

-No, mi madre iba a pintar algo y mi padre a seguir con sus


libros, pero creo que tendrán tiempo para hacerlo después, no les
corre prisa.-

-OK, entonces espera que le pregunto a mi madre y te digo.-

-Muy bien, te espero aquí.- Sonreí y vi como iba a junto de


su madre a preguntarle.

-Samuel, por favor, el doctor lo espera en la sala cuatro.-


Era la enfermera, venía a avisarme de mi cita con el doctor.

-Muchas gracias.- Los ojos de todos los demás estaban


puestos en mí, sobre todo los de Chiara.

Me dirigí a la puerta número cuatro no sin antes guiñarle


el ojo a Chiara en señal de cariño. Abrí la puerta y el doctor ya me
esperaba consultando unos expedientes.

-¿Se puede?-

-Si, si, claro. Eres Samuel, ¿No?-

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-Si, soy Samuel.- Era un médico bastante mayor, y pude
observar que no llevaba la típica bata reglamentaria de los
médicos.

- Encantado de conocerte Samuel. Mi nombre es Miguel.


Siéntate por favor.- Me senté en la silla que tenía más próxima
después de estrechar su mano.- Bueno, me imagino que estarás
intrigado en saber por que el médico de Chiara quería hablar
contigo, ¿no?-

-Bueno, a decir verdad he estado navegando un poco por


Internet y he visto que en este tipo de enfermedades se necesita a
una persona fuerte al lado para poder sobrevivir a las duras
sesiones de quimioterapia, posibles depresiones y demás efectos
derivados del complicado proceso de curación.-

-Si, básicamente es eso. Veo que has hecho tus deberes,


bien hecho.-Tenía una sonrisa de medio lado.- Mi intención es
acercarte un poco más a la enfermedad que tiene Chiara, ya que
creo que tenéis una relación sentimental. Llevo un tiempo
tratando a Chiara y he visto el error en su diagnóstico y su
posterior mejoría en el mismo. Puedo atribuirme el fallo, ya que
fui yo quien interpretó los resultados, pero me alegro haberle dado
una buena noticia. Me sorprendió cuando su madre me dijo que
toda tu familia quería hacerse las pruebas de compatibilidad, pero
me alegré oírlo. No voy a mentirte ni ha mostrarte el lado fácil. Es
muy difícil. La enfermedad que tiene Chiara no se cura con
antibióticos simples, necesita mucho tiempo, y no hay seguridad
de que cuando acabe el proceso siga viva o siga siendo la misma
que antes. He de decir que me ha sorprendido su cambio de
actitud. La última vez que la vi estaba destrozada y no sonreía,
ayer cuando vino a su chekeo no paró de sonreír y de hablar de ti,
por eso tenía tantas ganas de conocerte, para saber quien era el
afortunado. Chiara es una chica muy especial, ha sabido superar
la muerte de su padre, malos tratos y ahora está sonriendo a pesar

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de tener leucemia, y creo que lo último te lo debe a ti.- Hizo una
pausa, cogió aire y después prosiguió -La enfermedad consta de
varios pasos. Quería comentártelos para que no lleves una
sorpresa con ellos. Aunque si has estado leyendo en Internet
probablemente ya sepas más o menos todas las fases del proceso
de recuperación. Lo primero es encontrar un donante compatible.
Un cuatro de seis ya sería un buen punto de partida, el problema
es que no hemos encontrado ninguno. Los donantes de médula
ósea son muy difíciles de encontrar, y todavía más difícil es
encontrar a uno compatible. De todas formas, la donación puede
acelerar el proceso. Me explico, puede mejorar la enfermedad muy
rápidamente o puede hacerla empeorar muy rápidamente. Si el
transplante responde al injerto huésped favorablemente se puede
seguir, si lo rechaza ya no habrá nada que hacer. Un cuatro sobre
seis está bien, pero un seis sobre seis es todavía mejor.
Desgraciadamente, no tenemos a ninguno todavía. Todo este
proceso se aceleraría si alguien de tu familia fuera compatible, o si
el padre de Chiara siguiera todavía vivo, pero esa opción, por
mucho que nos pese ya está sepultada. Espero que me sigas hasta
ahora, se que es un rollo lo que te cuento, pero es necesario que lo
sepas todo. Necesitamos, Chiara necesita que seas fuerte por
todos. Tendrás que soportar innumerables vómitos, caídas de pelo,
depresiones,… cosas muy desagradables, así que por el bien de
Chiara, sino estás dispuesto a aguantar todo eso, te pido que te
alejes de ella. Se que no soy nadie para pedirte eso, pero me
preocupo por la salud de mis pacientes, y Chiara es una chica
maravillosa que no se merece nada de lo que le ha pasado estos
años.-

-Señor, le aseguro que sigo con ella para quedarme a su


lado. La idea de las pruebas de mi familia fue mía, y haré muchas
más cosas, todo lo que esté en mi mano para que se sienta a gusto,
todo lo que pueda para curarla. Estoy dispuesto a sujetarle el pelo
cuando vomite, a cortárselo cuando se le caiga, a soportar

71
innumerables penurias por estar a su lado, a cualquier cosa que
sea necesaria mientras ella se pueda poner bien. Nadie dijo que
fuera fácil, pero hasta que conocí a Chiara vagaba por la vida sin
nada más que hacer que soportar innumerables gilipolleces de mis
compañeros, lo único que me reconfortaba era mi familia, y ella es
ahora miembro de mi familia. Nunca he dejado que ningún
miembro de mi familia lo pasara mal, y mucho menos ella. Puede
sonar cursi, pero quiero a esa chica, quiero estar con ella y no
pienso separarme de ella. Intentó dejarme para no hacerme sufrir,
pero yo decidí seguir a su lado, no me gusta rendirme tan pronto,
soy un pelín cabezota, y creo que he encontrado a la chica con la
que compartir mi vida. Eso sólo ocurre una vez en la vida, y a mí
ya me ha ocurrido, con lo cual me toca luchar con todas mis
fuerzas para mantenerla bien, para que sea feliz y para que su
vida mejore.-

- Me alegra oír todo eso. Sólo quiero que Chiara se


recupere, que sea feliz y que pueda, dentro de lo difícil que va a
ser, llevar una vida normal.- Cogió un papel y me lo acercó- Bueno,
por si todavía no sabías todo lo referente a la enfermedad aquí te
dejo este folleto. Se le da a los familiares de los pacientes, así que
como la consideras de tu familia te lo tengo que dar. Espero que te
ayude e algo, aunque lo único que tienes que hacer es apoyarla,
estar a su lado y hacerla feliz. Y por lo que he visto estos días eres
más que capaz de hacerlo. Me alegro de que Chiara haya
encontrado a alguien que la apoye, realmente era necesario otra
persona aparte de su madre. Ha sido un placer hablar conmigo.
Aquí tienes mi tarjeta, para cualquier duda que tengas no dudes
en llamarme. Estaré encantado de atenderte. Cuida de Chiara,
¿OK?- Me tendió de nuevo la mano para saludarnos y la acepté
gustosamente.

-El placer ha sido mío, y no dude que le llamaré si tengo


alguna duda. Quiero lo mejor para Chiara.- ¡Uy!, casi se me

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olvidaba, tenía que hacerle una pregunta. Menos mal que me
acordé a tiempo.- ¿Puedo hacerle una pregunta?-

-Si, claro, dime.-

-Pues, es que me preguntaba si Chiara podía hacer un


vuelo en avión. Quería llevarla de viaje a Irlanda. Quería darle
una sorpresa por nuestro primer mes juntos, y pensé que
sorprenderla con un viaje a su país favorito sería una buena idea,
pero no se si puede volar, sino buscaré otro destino. Y quería saber
también si pasa algo por estar fuera cinco días.-

-No veo mayor problema. Tiene que hacer sus ejercicios de


relajación, pero aparte de eso, si no se fatiga mucho y no le ocurre
nada, no veo porque no podría ir. Eso sí, ¿Qué tal tu nivel de
ingles?-

-Bien, bastante bien, me desenvuelvo con bastante soltura,


no tengo problemas en hacerme entender ni en que me entiendan,
¿Por qué?-

-Porque en caso de que tengo una recaída sería necesario


que la llevaras al hospital médico de Irlanda. En teoría no debería
ocurrir nada, pero es sólo precaución. Si, por mi parte tienes el
visto bueno, médicamente es viable. Pero, ¿hablaste con su
madre?-

-No, todavía no. Quería hablar primero con su médico para


saber si podía. Después hablaré con Amanda.-

-Por mi parte ya te digo que no hay problema, ahora el


resto es cosa de su madre. Si no tienes nada más que
preguntarme, me gustaría hablar un momento con Chiara antes
de que os vayáis. ¿Le puedes decir que pase por favor?-

-Si, claro. Ha sido un placer, y muchas gracias por todo.-

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-De nada, y para cualquier cosa, ya sabes, llámame.-

-Entendido. Hasta luego-

-Hasta luego.-

Salí del despacho del médico con una sonrisa en la cara. Mi


plan para irnos cinco días a Irlanda empezaba a coger forma. Tan
pronto como salí de la consulta todos los ojos empezaron a estar
puestos en mí de nuevo.

-Chiara, el doctor quiere hablar un momentito contigo


antes de que nos vayamos.-

Se levantó sorprendida y se acercó a mí. Me agarró por la


cintura y me susurró al oído.

- ¿Qué te ha dicho? ¿Pasa algo malo?-

-No, que va, solo quería conocerme, parece que le has


hablado de mí y tenía curiosidad en conocerme, nada más. No te
preocupes cariño, ¿vale? Todo está bien. Venga, entra para que
podamos ir a comer una lasaña. Te espero aquí, ¿vale?-

-¿Me prometes que nunca te irás de mi lado? ¿Qué nunca te


separarás de mí?-

-Te lo prometo, siempre estaré a tu lado.-

-Gracias. Te quiero.-

-Y yo a ti.- Le di un beso en la mejilla y la animé a que


entrara cuanto antes en la consulta del doctor.

Ya no tenía ojos mirándome, así que pude ir a sentarme a


la camilla donde estaba sentado antes y me puse a leer el panfleto
que me había dado el doctor. Me sorprendí cuando mamá se acercó
a mi lado.

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-Estoy muy orgullosa de ti. Estás luchando por esa chica,
parece una chica maravillosa, y estás luchando con todas tus
fuerzas por ella. Me parece muy bonito. Me alegro muchísimo por
vosotros dos. Supongo que el doctor te habrá hablado de lo duro
que va a ser todo esto, ¿No?-

-Si, me ha contado más o menos como va todo y que es muy


difícil, pero que hay posibilidades. No hay nada perdido. Después
simplemente me ha dado estos panfletos sobre la leucemia
mieloide aguda por si quería un poco más de información y su
tarjeta, por si tengo alguna pregunta. Se preocupa mucho por
Chiara, sólo quiere lo mejor para ella. Me alegra haber conocido a
su médico, y presiento que todo va a salir bien.-

-Yo también hijo, yo también…- Me abrazó y de pronto,


pude respirar tranquilamente. Todos los días me levantaba
preocupado, estaba asustado durante una parte del día. No quería
perderla, pero realmente, sabía que tarde o temprano todo el
mundo se muere, así que había decidido ser feliz con ella hasta
que nos llegara nuestra hora, a los dos.

Mamá volvió a su sitio y pude quedarme leyendo


tranquilamente los panfletos. Había un montón de información,
pero como siempre, estos panfletos ven el lado bueno de las cosas,
nunca te explican el malo. Lo bueno es que ya tenía una idea
bastante aproximada de todo el proceso gracias a Internet, con lo
que este panfleto simplemente me sirvió para afianzar un poco
más la idea, y sobre todo, para ver con buenos ojos todo el proceso
de recuperación, así como mi lugar en todo esto. Debía ser el fuerte
del grupo, sobre el que recayera todo el peso. Estaba seguro de
poder serlo, siempre y cuando tuviera a Chiara a mi lado y a mi
familia de apoyo.

Chiara tardó un poco más en salir que yo, pero tan pronto
como terminé el panfleto salió ella de la consulta.

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-Bueno, ahora que ya hemos acabado todos de hablar con el
médico y que V ya ha dejado de llorar, podíamos ir todos al
italiano a comer una rica pizza. Bueno, siempre y cuando no
tengáis planes, me refiero. Yo estoy libre.-

-Nosotros también.- Bien, mamá y papá se apuntaban.

- Yo no quiero que me vean contigo, pero me apunto que


tengo hambre, creo que me sacaron demasiada sangre y necesito
reponer fuerzas.- Bueno, V también se apuntaba.- Ah, y yo no
lloré, simplemente me cayeron unas lágrimas del dolor, nada más.-

-Si, vale, lo que tú digas. Lloraste y punto. Amanda, ¿tenéis


algo que hacer? Sino nos gustaría que vinierais a comer con
nosotros.-

-No, no tenemos nada que hacer. Nosotras también nos


apuntamos.- La contestación me la había dado Chiara, así que ya
estábamos todos.

-Bueno, pues entonces vámonos a comer que, por lo menos


yo, tengo hambre.-

-Tú siempre tienes hambre, así que no hace falta que


puntualices.- V se había lucido, todos habían estallado en
carcajadas, y Chiara se acercó a mí y me pasó el brazo por la
espalda.

-El doctor me ha contado que piensas estar a mi lado y ser


fuerte. También me ha contado más cosas.- Tenía una sonrisa
pícara en la cara. ¿Le habría contado lo del viaje a Irlanda?

-¿Qué más te ha contado?- Me estaba empezando a poner


nervioso.

-Lo mucho que me quieres y que eres muy fuerte, además


de los piropos que me echaste.-

76
-Ah… si, te quiero mucho, y los piropos eran merecidos.-
Menos mal, no le había dicho nada. Suspiré profundamente.
Menos mal que no le había contado nada.

-Porque suspiras, ¿Debería haberme contado algo más?-

-No, esa fue toda nuestra conversación, me explicó algunas


cosas y se acabó.- Espero que no siga preguntando, no me gustaría
tener que mentirle.

-Me alegro de tenerte. Muchas gracias.-

-De nada peque. Te quiero.-

-Y yo a ti.-

Agarrados uno del otro nos encaminamos hacía la puerta


del hospital para ir a por los coches. El restaurante quedaba cerca,
así que no íbamos a tardar mucho en llegar. Empezaba a tener
cada vez más hambre. V tenía razón, con todo el cuento de
quitarnos sangre me sentía más débil y con más apetito.

Creo que me pediré una pizza grande para mi solo.

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Domingo 1 de Junio

Querido Diario

Son las nueve de la noche y acabamos de llegar a casa. Estoy


súper cansada, llevo todo el día fuera de casa y mis pies me estaban
pidiendo a gritos un descanso, así que decidí que lo mejor sería
escribir unas líneas mientras dejaba que mis pies descansaran sin
calcetines sobre la cama.

Hoy hemos tenido visita en el médico para que la familia de


Sam pudiera hacerse las pruebas para saber la compatibilidad. Me
siento mal por molestarles, realmente me gustaría que todo esto no
estuviera ocurriendo y que Sam y yo pudiéramos tener una vida
normal, pero me temo que durante toda mi vida no ha habido ni un
solo momento en el que haya podido llevar una vida normal.

En la consulta los sometieron a todo tipo de pruebas, y V


acabó llorando. Pude comprobar que odiaba las agujas, así que fui a
junto de ella y le di un abrazo y un beso. Nos conocíamos del
instituto, nos viéramos un par de veces, pero esta muestra de cariño
la cogió por sorpresa. Le di las gracias y me sonrió. Estoy muy
agradecida a toda la familia. Es agradable comprobar como todavía
hay gente que se preocupa por ti. Bueno, exceptuando a mamá,
claro, que lo hace a cada instante. Después el doctor hizo entrar a
Sam para hablar a solas con el. Nose lo que se dijeron, porque no me
dio demasiada información cuando salió, simplemente me dijo que
era para conocerme porque yo le había hablado de el. Fue imposible
no hablarle de él. La última consulta la tuve cuando estábamos
juntos, y estaba feliz y radiante, muy diferente a las otras veces.
Normalmente estaba triste y apagada, pero ese día llevaba buen
humor y estaba feliz, y cuando me preguntó por que estaba así de
radiante, y no pude evitar contarle que había conocido a un chico.

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Después, pude comprobar como estando de mejor humor los dolores
disminuían. Ahora sólo deseo que sea compatible con alguien y poder
seguir disfrutando de la vida junto a Sam.

En unos días empezaré los exámenes. Los profesores me han


hecho una convocatoria extraoficial con lo que me dejan en una
semana presentarme a todo, y en dos asignaturas presentar un
trabajo para disminuir la materia de examen. Odio el instituto, así
que poder saltarme lo de ir todos los días a clase es un alivio. Sólo
espero que los exámenes me salgan bien. Llevo varios días
preparándolos y tengo muchas ganas de hacerlos. Desde que estudio
con Sam se que puedo aprobar, y desde que estoy a su lado creo que
puedo hacer cualquier cosa que me proponga. Creo que durante el
verano voy a intentar grabar un cd con las canciones que he
compuesto. Quiero que sea mi regalo para Sam, quiero agradecerle
que esté a mi lado, que me apoye de la forma que lo está haciendo.

Mañana por la tarde Sam me va a llevar a la exposición de


arte de su madre, y el martes por la tarde vamos a ir a la de su
padre. Los dos han ganado premios en este año, así que las galerías
y centros de exposiciones se los rifaban para poder exponer sus
obras. Me dijo que su madre tiene una sorpresa para mí. Espero que
no esté mi cuadro en la exposición, me moriría de vergüenza.

Hoy mamá ha conocido a la familia de Sam, y me comentó


cuando volvíamos para casa que eran muy majos, que eran muy
divertidos y gente muy buena. No se equivoca en nada. Creo que son
maravillosos. En momentos como este y pensando en Sam y en su
familia me pregunto porque, ¿Por qué un chico tan maravilloso como
Sam se enamoró de mí? ¿Cómo pude tener la suerte de enamorarme
de Sam? Realmente, la vida es un misterio, pero creo que me
merezco este pellizquito de buena suerte, la mala suerte ha sido una
constante en mi vida. Primero la muerte de papá, luego Max, y por
último la enfermedad. Creo que era necesario compensar la balanza,
por eso tuve suerte con Sam. No cambiaría a Sam para evitar todo lo

79
que me ocurrió, pero me gustaría que papá estuviera conmigo. Lo
echo mucho de menos. Casi no recuerdo su cara, y mucho menos su
voz. Sólo me quedan algunas cintas de video que grabamos en unas
vacaciones, pero es el único recuerdo, bueno, ese y las fotos que
tengo en mi álbum. Creo que si siguiera vivo, papá y Sam iban a
congeniar de maravilla. A los dos les encantan los deportes, la música
los libros y yo, así que no creo que se llevaran mal. Dentro de poco
va a ser el aniversario de su muerte, tengo que hablar con Sam,
todavía no le conté como murió papá, creo que es necesario que
sepa eso y lo de Max. Con todo lo que está haciendo por mí, creo que
es lo mínimo que le debo, contarle todo sobre mí.

Realmente, parece que no hago más que quejarme y ser


pesimista contigo querido amigo, pero no me siento así. Me siento
eufórica, alegre, inquieta,… pero sobre todo me siento enamorada,
me siento querida.

Por el resto, creo que no me queda nada más por contarte.


Esta semana la he pasado toda junto a Sam. Sigo sin ir a clase
porque sino no me da tiempo a preparar los exámenes, así que
estudiamos toda la mañana y parte de la tarde. Creo que, con todo lo
que está estudiando y lo mucho que se acuerda todavía de sus
últimos exámenes, va a arrasar en selectividad. Todavía no tiene
decidido que quiere estudiar, pero fijo que haga lo que haga será
algo grande.

De momento sigue escribiendo todos los días un poco. Dice


que desde que nos conocimos escribe todos los días sin parar. Ya ha
superado las cien páginas, y cree que dentro de poco podrá tener
terminada la novela. Estoy impaciente por poder leerla, me muero de
ganas de echarle un vistazo. El otro día, en su casa, bajó un
momento a por algo de beber para los dos y pude colarme en su
ordenador e intenté echarle un vistazo, pero no la di encontrado. La
tiene muy bien escondida. Es una pena, quería leerla de una vez. Se
pasa todo el día hablándome de ella, pero me deja con la miel en los

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labios porque no me deja saber que le ocurre a los personajes. Sólo
oigo, “se va a morir, no va a ser feliz, bueno, alo mejor si, nose que
hacer con este personaje, con este lo tengo claro,…” y así todo el día.
Me tiene harta, ya se lo dije, se lo expliqué varias veces. “Sino me
dejas leer tu novela estate calladito”. Pero ni con esas, cada día se
pone más pesado. Creo que sólo quiere que me interese y que tenga
ganas de leerlas, pero,… ¡ES QUE YA TENGO GANAS! Dios, me
encantaría poder tenerlo aquí y ahora y poder abalanzarme sobre el y
empezar a besarle por todo el cuerpo, quitarle la camiseta y… bueno,
dejémoslo que sino no voy a dar dormido.

Mañana es lunes, así que tengo examen de Lengua castellana


a las 11. Ahora que recuerdo el examen me estoy poniendo un poco
nerviosa.

Me acaba de llegar un mensaje de Sam dándome ánimos para


mañana. Que riquiño que es.

Bueno querido amigo, me voy a descansar que mañana tengo


que volver a pisar el instituto. V me dijo que me vería para darme
ánimos. Espero verla, fijo que me hace sonreír y consigue que me
olvide por un momento del puñetero examen. Sam me recoge a las
diez y media, así que tengo que dormir mucho, levantarme
temprano, repasar y bordar mi examen. Pan comido.

Buenas noches querido amigo

Siempre tuya Chiara

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Simplemente Te quiero

¡Por fin! He conseguido que uno de los sueños de Chiara se


haga realidad.

Bueno, sino era de Chiara iba a ser mío, porque tenía


muchísimas ganas. Había conseguido que un amigo de papá, que
tiene una discográfica nos dejara grabar un cd con las canciones
que ha compuesto Chiara.

Tengo que llamarla inmediatamente y darle la noticia.


Estaba ansioso por contárselo, no podía esperar ni un minuto más,
quería darle una gran sorpresa, pero eso no era todo, sino que
además de ese tiempo en el estudio de grabación que nos iba a
llevar como mínimo todo el fin de semana, había reservado para
esta noche una actuación en el pub que hay cerca de donde vivo.
Trabajé allí el verano pasado, así que el dueño guarda un buen
recuerdo mío, y me dijo que estaría encantado de que tocáramos
allí esta noche. Dios, va a ser genial, pero lo primero que debo
hacer es decírselo a Amanda e ir a su casa a coger la guitarra de
Chiara, quiero que se sienta cómoda con lo que vaya a tocar, y
quiero darle la mayor sorpresa de su vida.

Descolgué el teléfono para llamar a casa de Chiara, aunque


espero que ella no esté en casa, no quiero tener que empezar a
darle explicaciones, ni nada por el estilo. Prefiero hablar con
Amanda.

-¡Hola! Amanda, soy Sam. Quería saber si Chiara estaba en


casa.-

-¿No, no está?- Bien, perfecto.- ¡No! ¡No! No quiero que la


llame, necesito hablar con usted y coger una cosa suya, ahora
mismo voy para ahí y le cuento.-

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-Perdón, me olvidé de tratarla de tu a tu, lo siento.- Que
pesada es, siempre me obliga a tutearla, ¿No se da cuenta de que
le tengo respeto y que por eso la trato de usted?

-Hasta ahora-

Bien, todo estaba saliendo perfectamente, ahora sólo tenía


que ir a casa de Amanda, coger la guitarra de Chiara, conseguir la
aprobación de su madre y darle una gran sorpresa a Chiara.

Chupado, vamos.

-¡Papá! No te olvides, tenemos el estudio para dentro de dos


horas, ¿vale? Acuérdate de traer la guitarra. V, te digo lo mismo,
dentro de dos horas, ¿vale? Y tu no hace falta que traigas la
guitarra, con que vengas tú es suficiente. Me voy a casa de Chiara.
¡Adiós!-

No esperé a que me contestaran, no tenía tiempo para ello,


sólo quedaban dos horas para que el estudio fuera nuestro y
todavía tenía muchas cosas que hacer.

-Pu, soy Sam, acuérdate que es dentro de dos horas lo del


estudio, ¿vale? Venga tío, nos vemos en dos horas, adiós.-

Bueno, con Pu ya estaban avisadas todas las personas


necesarias. Espero que no lleguen tarde.

¿Ya estaba en la puerta de Amanda? ¿Cómo había llegado


tan rápido? Creo que estoy un poco acelerado de más, tengo que
tranquilizarme. Según mi reloj quedaba media hora para que
Chiara llegara de su clase de yoga. En caso de que en una hora no
estuviera aquí la llamaría para decirle que tenía algo muy
importante que decirle, así me aseguraba que iba a venir.

Toc…Toc…

Llamé dos veces a la puerta y esperé a que Amanda me

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viniera a abrir. Ya sabía que iba a venir, así que verme en la
puerta esperando cuando la abrió no fue ninguna sorpresa.

-Hola Sam, entra.-

-Hola Amanda. ¿Chiara no está, no?-

-No, todavía tardaré una media hora en volver a casa, ¿Por


qué? ¿Qué ocurre?-

-Ocurrir como algo malo no ocurre nada, ahora, si piensas


en ocurrir como algo bueno entonces ocurren dos cosas.- Sonreí
picaramente, la había dejado más intrigada que al principio.

-Bueno, pensando en cosas buenas, ¿Qué ocurre?- Me


ofreció asiento y no pude decir que no, estaba un poco alterado, así
que necesitaba respirar hondo y relajarme.

- Pues resulta que he conseguido dos cosas, y las dos para


este fin de semana. Se que es un poco precipitado, pero creo que es
necesario. Resulta que el año pasado trabajé en el pub que está
cerca de mi casa, y el dueño guarda un buen recuerdo mío, así que
viendo lo bien que toca su hija la guitarra le pregunté si podía
subir esta noche a tocar, y me dijo que estaría encantado de
cederle su local para que tocara en directo. Por supuesto, yo la voy
a acompañar al bajo y un amigo mío va a tocar la batería, para que
no se sienta sola encima del escenario. Nose si ella querrá, pero
creo que sus canciones no deben ser exclusivamente para que las
oiga yo, sino para que las oiga todo el mundo. Necesito también
saber si tienes algo que hacer porque necesitamos público, y tienes
un asiento reservado en primera fila.-

-Joder…. Perdón, pero creo que no me sale nada más


educado. ¿Se lo has dicho a ella? ¿Crees que querrá?-

-Nose si querrá o no, pero no se lo voy a decir hasta que


lleguemos al pub y vea los carteles con su nombre. Es una

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sorpresa, pero quiero que estés allí para apoyarla. Todo va a salir
bien, sólo seremos un grupo de personas viendo a la próxima Kate
Voegele.-

-¿Quién?-

-Nadie, una artista jovencita, que toca muy bien y que


compone unas canciones preciosas.-

-Ah,… vale. Si, claro, estaré allí, no me perdería el primer


concierto de mi hija por nada del mundo. Estaré allí para poyaros.-
Todavía estaba muy sorprendida.- Dijiste que eran dos cosas,
¿Cuál es la segunda?-

-Ah si, ya casi me olvidaba. Pues resulta que papá conoce al


propietario de un estudio de grabación que está también cerquita
de aquí, y le debe un par de favores porque hace años le sacó de
varios apuros que tenía, y le quedó muy agradecido, así que le
pedimos si nos dejaba el estudio este fin de semana y la tenemos
todo el finde gratis. Quiero que Chiara grabe sus canciones en un
cd para que le queden para siempre. Después, el propietario tiene
contactos con varias compañías discográficas y va a distribuir su
cd por ellas. Ya le he dicho que se olvide de giras y todo eso, que
Chiara no iba a hacerlas porque tiene que seguir un tratamiento,
pero que mientras sean conciertos por aquí cerca u otro cd que
estará encantada. Espero no haber hablado demasiado rápido.-
Cuando acabé de hablar miré a Amanda. Su cara de sorpresa era
muy graciosa. Tenía la boca completamente abierta, parecía que
en cualquier momento podía entrarle una mosca y que se
atragantaría con ella.

-Pero,… pero… eso es fabuloso. Es impresionante,


pero…pero…Buf, me has dejado sin palabras, no se que decir, es
maravilloso. Chiara cree que sus canciones no son buenas, pero
son fantásticas, y que en un mismo fin de semana pueda tocar y
grabar un cd es maravilloso. Es su sueño desde que empezó a tocar

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la guitarra con su padre. Desde que era una enana lo único que
quería era tocar delante de gente y poder grabar un cd. Yo… yo, no
se como agradecerte todo esto, le va a encantar.- Estaba
visiblemente emocionada, las lágrimas se le saltaban. En ese
momento estalló a llorar, estaba recordando a su marido, al padre
de Chiara. Sentía que quería preguntar por el, pero no sabía si era
el momento adecuado.

-Amanda, ¿puedo hacerte una pregunta?-

-Quieres saber que le ocurrió al padre de Chiara, ¿no?-

-Si, pero si no quieres contármelo no pasa nada, ahora no es


el mejor momento, sólo que tengo curiosidad por saber como era,
quien era y que le ocurrió.-

-No pasa nada, lo recuerdo, pero no me duele. Se que esté


donde esté estará feliz de verme. Me acuerdo del todos los días, y
lo extraño a cada minuto. Marc, así se llamaba, era abogado, y le
encantaba. Era realmente bueno en lo que hacía, no me preguntes
lo que porque las leyes nunca han sido lo mío. Pero su trabajo no
era su vida, su vida era su hija y yo. Suena un poco egoísta decirlo,
pero nunca antepuso su trabajo a nosotras. Su trabajo nos
permitía vivir, pero no vivía por el. Quería muchísimo a Chiara, y
tocaba muy bien la guitarra. Un día Chiara le vio tocando la
guitarra y le preguntó si le podía enseñar. Esa misma noche me
dijo que ese había sido uno de los mejores momentos de su vida,
cuando su hijita se interesó por la música. A partir de aquel
momento, Chiara y el tocaban todos los días. Pronto empezaron a
tocar duetos, hacer solos con la eléctrica,… yo estaba muy
contenta por verlos juntos, pero hace cosa de seis años todo
cambió.

<<Un día, yendo para trabajar en su coche otro conductor,


que iba borracho, perdió el control de su coche y se estrelló contra
Marc. El otro conductor sobrevivió, pero Marc murió en el acto por

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un derrame cerebral como consecuencia de haber chocado contra el
volante. Desde ese día, Chiara empezó a abandonar la guitarra y
llegó un momento en que ya no quiso tocar más. La guardó en el
desván y olvidó todo sobre la música. Para ella había muerto con
su padre. Pero hace unos meses conoció a un chico en las rocas, a
ti, y en aquel momento volvió a coger la guitarra. En cada canción,
antes de empezar a tocar, se acuerda de su padre y le dedica todas
las canciones. Fue un palo muy duro perder a Marc, pero fue más
duro ver como Chiara dejaba la guitarra de lado. Cuando l
pregunté porque lo hacía me dijo porque su padre no había vuelto
a casa, y si el no estaba no tenía sentido tocar. Creo, sinceramente,
que Marc está viendo todo y te estaría eternamente agradecido por
todo lo que estás haciendo por su hijita, por esta oportunidad que
le brindas y por lo bien que la tratas. Creo que le habrías caído
muy bien>>

No sabía que decir. Me había quedado sin palabras. Tenía


un nudo en la garganta y unas cuantas lágrimas empezaban a
asomárseme por los ojos. Me habría encantado conocerlo, y creo
que a través de las canciones de Chiara puedo hacerlo.

-Mamá, ya estoy en casa.- Era Chiara, pero… todavía


faltaba un cuarto de hora para que llegara a casa. No había
previsto este imprevisto.- ¿Sam? ¿Qué haces aquí? ¿Por qué estáis
los dos llorando? ¿Qué ocurre mamá, ha pasado algo malo?-

-No ocurre nada cariño, sólo que Sam me contó un chiste


muy bueno y no pudimos contener las lágrimas.-

-Si, la verdad es que si tuviera que volver a contarlo


perdería su gracia, y por desgracia, con lo despistado que soy ya no
recuerdo ni el principio.- Pero que falso sonaba todo esto.

-Pero, ¿Qué haces aquí?-

-Yo también me alegro de verte. Nada, vine a buscarte para

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ir a tomar un helado y a dar un paseo por la playa y que fuéramos
a tocar a las rocas, pero me despisté de que tenías clase de yoga,
así que tu madre, muy generosamente me invitó a esperarte aquí,
y como no tenía nada más que hacer, pues nos pusimos a charlar,
y como soy muy cómico, pues le conté un chiste y ahí es cuando
llegaste tú y nos vistes llorando de la risa. ¿Algo más mi señor?-
Bueno, al menos la explicación esta vez me había quedado mucho
mejor.

-No, nada más.-Se acercó y me dio un beso en los labios.-Me


alegro de verte. Voy a cambiarme de ropa, a por la guitarra y bajo
ahora mismo, ¿vale?-

-No hay fallo, creo que todavía tengo un par de chistes más
en mi repertorio para contárselos a tu madre. Vete sin
preocupaciones.-

-Vale, ahora mismo bajo.-

Subió corriendo las escaleras para desaparecer.

-Amanda, el concierto es a las diez de la noche. La


esperamos allí. Mis padres estarán por la barra, así que si quieres
siéntate con ellos, ya saben que vas a venir.-

-Me encantará sentarme con tus padres, y sólo puedo decir,


muchas gracias por hacer todo esto por Chiara. Seguro que Marc
disfruta con el concierto. Mucha suerte en la grabación.-

-Gracias, y gracias. Espero que todo salga bien, Chiara se lo


merece.-

-Bueno, ya estoy lista. Cuando quieras nos vamos a pasear.


Hoy voy a cambiar de sabor de helado. Hemos comido tantos en
estas últimas semanas que ya estoy cansada de chocolate y fresa.-

-Normal, no me extraña.-

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-Mamá, no volveré tarde, ¿vale?-

-Hasta después chicos, pasadlo bien.-

-Lo mismo te digo Amanda. Hasta después-

Salimos de la casa y empezamos a andar en dirección hacia


el puesto de helados de la playa.

-Hola Héctor. Danos dos helados por favor.-

-Hola Sam. ¿De que los queréis?-

-El mío de lo de siempre-

-Y el mío de nata y menta.-

-Caray cielo, ¿y esa mezcla? Es la primera vez que sales de


tu pedido habitual de chocolate y fresa. ¿Estás bien?-

-Si, simplemente quiero probar cosas nuevas.- Me echó una


mirada un tanto rara y me guiñó el ojo, ¿Qué quería decir con eso?

-Gracias Héctor. ¿Todo bien tío? ¿Que tal selectividad?

-Bueno, bastante bien, creo que puedo llegar a la nota


mínima para periodismo, sino supongo que haré derecho. ¿Y tú?
¿Qué tal selectividad? ¿Ya sabes lo que quieres hacer?-

-Selectividad bien, y de momento no tengo ni idea de lo que


quiero hacer, tengo todo el verano por delante para pensarlo, así
que me lo tomo con calma.

-Haces bien. Bueno parejita, os dejo que tengo más clientes.

-¿Cuánto es Héctor?-

-Nada, esta vez invito yo. Por todas las veces que me has
sacado de líos.-

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-Gracias amigo, te debo una.-

-Pasadlo bien y no hagáis travesuras.-

-Cállate capullo. Nos vemos tío, que tengas una buena


tarde.- ¿Me había puesto colorado?- Ey, por cierto, a las diez en el
pub, ¿ok? Avisa a quien quieras. Lo vamos a pasar genial, ya
verás.-

-Ok, allí estaré. Adiós chicos.-

-Adiós Héctor.-

Nos pusimos a caminar en dirección a las rocas. Todavía


teníamos tres cuartos de hora, así que daba tiempo a relajarse un
ratito.

-Ey Sam, ¿que pasa hoy a las diez en el pub?-

-Nada especial. Creo que hoy viene una artista a tocar sus
canciones. Tu madre ya está avisada de que vienes, no te
preocupes. Dicen que toca muy bien, pero no tengo ni idea, no me
preguntes más porque no se ni el nombre.-

- ¿Por qué no me dijiste nada?-

-Porque iba a ser una sorpresa, pero me fui de la lengua con


Héctor y ahora no quería mentirte, con lo cual he decidido decirte
la verdad.-

-Gracias por no mentirme, pero la próxima vez, antes de


decirle nada a mamá, avísame a mi, ¿vale peque?-

-Entendido grandota.-

Nos pusimos a contemplar la vista en silencio. Ya habíamos


acabado los helados, así que pudimos recostarnos en la toalla que
había traído. No tardé mucho en tener a Chiara encima mía

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besándome. De vez en cuando miraba de reojo el reloj. Creo que se
estaba empezando a molestar, pero se estaba haciendo un poco
tarde. Son las cinco y media, si nos retrasamos más vamos a llegar
tarde.

-Ey cariño, tenemos que ir a un sitio. Bueno, mejor dicho,


tengo que ir a un sitio a recoger un libro para papá, me gustaría
que me acompañaras.-

-Bueno,… si prefieres ir a hacer recados antes que quedarte


en las rocas y ponernos en bikini, pues tú verás.-

-Aunque verte en bikini es lo que más me apetece en este


momento, y creo que en cualquier momento, y aunque sería una
vista muy sexy, tenemos que ir a hacer este pequeño recadito.-

-Vale,… está bien, tu ganas,… ya me tapo.-

-Si por mí estás bien en bikini,…-

-No, si nos vamos me pongo toda la ropa, si nos quedamos


me la quito toda.-

-Joder…. Que dilema. Creo que me voy a arrepentir toda la


vida de esta decisión, y creo que va a tener repercusiones
negativas, pero, ponte la ropa. Tenemos que ir, enserio.-

-Muy bien, tu te lo pierdes, no creo que tengas otra


oportunidad como esta, has perdido tu momento.-

-Está bien, lo asumo.-

Enfada se puso su camiseta y bajamos de las rocas. Nos


encaminamos hacia el estudio de grabación y no me dirigió ni una
palabra en todo el camino. Sabía que cuando llegáramos se
disculparía conmigo y me besaría todo el rato, así que no le di
mayor importancia a todo ello, aunque no me gustaba que se
enfadara conmigo.

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Cuando llegamos al estudio papá y Pu ya estaban allí, al
igual que V, que estaba intentando ligar con uno de los músicos de
la banda que estaban saliendo.

-Ey, Sam, aunque todavía sigo molesta, ¿que es todo esto?-

-Ah si, ¿No te lo había dicho?- Esperé un momento para ver


como movía la cabeza en forma de negación.- Pues resulta que
papá conoce al propietario de este estudio de grabación. Es amigo
suyo desde hace años, y le debía un par de favores, así que nos ha
prestado su estudio y sus conocimientos todo el fin de semana para
que puedas grabar tu disco. Quiero que grabes tus canciones en un
cd. Pu será el batería, papá la segunda guitarra, V hará los coros y
yo tocaré el bajo.- Esperé un momento para que procesara todo la
información. Su cara era todo un poema. Se había quedado de
piedra, no tenía palabras, y su cara todavía no había cambiado la
expresión.

-Pe,…pe….pero….pero,… yo no puedo grabar. Mis


canciones no son buenas, no… no quiero grabar.- Salió corriendo
del estudio. Vale, esa reacción era la única que no había esperado.

-Ey, Chiara, espera.-Salí detrás de ella corriendo. Mierda,


todo estaba saliendo mal.

Salí del estudio y la encontré sentada en la entrada con la


cabeza entre las piernas. Me agaché hasta su altura y me senté
enfrente suya. Estaba llorando. ¿Por qué lloraba?

-Ey cariño, ¿Qué pasa?, ¿Qué ocurre? Pensé que te gustaría


la oportunidad, no lo hice con mala intención, lo siento mucho. Si
no quieres grabar les digo a todos que se vayan y listo.- Era una
pena, pero no quería obligarla a hacer algo que no quería.

-No,… no es eso. Quiero grabar, pero no puedo hacerlo.


Es… es que hecho de menos a papá. Esto tenía que hacerlo con él.
Lo siento Sam, no puedo hacerlo, no… no debo hacerlo.- Estaba

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llorando, se me rompió el corazón. Sabía cuanto echaban de menos
Chiara y Amanda a Marc. Debí de habérmelo imaginado.

-No pasa nada cielo. Estuve hablando con tu madre y me


contó todo lo de tu padre. Lo siento mucho, enserio, pero tu madre
me dijo que tu padre estaría orgulloso de ti y que disfrutaría
muchísimo viéndote grabar un cd. Le pregunté primero a ella y me
dijo que le parecía genial, que tenías que hacerlo. No me paré ni
un momento a pensar lo mal que lo podrías pasar. Lo siento
muchísimo, de veras. Voy a decirles a los chicos que todo ha sido
un error y que se vayan a casa. Espérame aquí, ¿vale? Ahora
mismo te llevo a casa.-

Me levanté con un sentimiento de culpabilidad en el pecho.


En ningún momento me paré a pensar lo que podría suponer para
ella. Fui un tonto, debería habérselo preguntado a ella antes de
nada, y sobre todo sabiendo la relación que tenían ella y su padre y
lo duro que fue para ella su muerte. Iba a entrar en el estudio
cuando Chiara me agarró del brazo.

-Sam, ¿Crees que estaría orgulloso de mi? ¿Crees que le


gustará lo que toco? Le echo mucho de menos, todos los días pienso
en él, todos los días lloro por que no está a mi lado. ¿De verdad
crees que debo hacerlo?-

-Lo que yo crea o deje de creer no importa. Lo que importa


es lo que creas tú. Pero si me preguntas mi opinión, creo que tu
padre siempre ha estado orgulloso de ti, en cada cosa que has
hecho, en cada fallo que has cometido y en cada acierto. Los padres
siempre están orgullosos de sus hijos, y tu padre tenía que ser una
pasada, así que todavía más.-

-Si, era una pasada, era un hombre asombroso. ¿Sabías que


el fue el me enseñó a tocar la guitarra? Todas las noches
practicábamos un rato y después me metía en la cama, me leía un
cuento y me llamaba princesita. Lo hecho mucho de menos, pero

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creo que tienes razón. Puedo hacerlo si te tengo a mi lado y a el
vigilándolo todo.- Hizo una pausa y aspiró una bocanada de aire.-
Está bien Sam, lo haré.-

-Me alegro oír eso cielo. Ven aquí tonta.- la atraje hasta mis
brazos y le di un abrazo muy fuerte. Había parado de llorar, pero
los dos necesitábamos un abrazo. Yo porque había metido la pata
hasta el fondo, y ella por lo mucho que extrañaba a su padre.

-Muchas gracias por esta oportunidad cariño. Realmente,


cuando me lo dijiste me quedé de piedra y me encantó, me sentí
muy emocionado, pero después me asusté, y creo que me
resguardé en papá para no intentarlo, pero agradezco que estés a
mi lado y que me aconsejes, eres un cielo, y te quiero.- Todavía
seguía en mis brazos y dejé que permaneciera allí por unos
momentos más.

-Ey chicos, ¿entráis o empezamos sin vosotros?- V siempre


tiene el don de la inoportunidad, es única, y es un coñazo.

-¿Sabes lo que es un momento romántico? Pues no lo


estropees coñazo.-

-V tiene razón Sam, tenemos mucho trabajo por hacer,


quiero que todo quede perfecto, así que tenemos mucho en que
trabajar, sobre todo con el bajista, no es demasiado bueno y me
estropea las canciones.- Ay, eso había dolido. Que capulla, se
estaba metiendo conmigo, y tenía una sonrisa de malicia de oreja a
oreja.

-Muy bien, pues el bajista renuncia.- Me di la vuelta y le


dejé con un sentimiento de culpa. Me estaba metiendo con ella.

-Cari, sabes que era una broma. Te necesito para que todo
salga bien. Por favor, toca conmigo.- Pasó los brazos por mis
hombros y me di la vuelta esperando encontrar un beso en mi
boca, y eso fue justamente lo que encontré.

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Cerré los ojos y dejé que ese beso me uniera a ella y me
revitalizara las fuerzas. Bien, estaba listo para tocar.

-Está bien, tocaré, pero si vuelvo a oír una crítica con tanta
maldad como esa lo dejo.

-Está bien amor, no te enfades.- Me dio otro beso para que


me tranquilizara y dejara de estar enfadado, y lo consiguió.

Entramos dentro del estudio y ya estaban todos


preparados. Chiara se acomodó la guitarra y yo cogí mi bajo.

Ella llevaba el control de todo, ella era la que mandaba, así


que los demás no pudimos hacer otra cosa que esperar por ella.
Las primeras notas empezaron a salir de su guitarra. Estaba
tocando Simplemente te Quiero, la última canción que había
compuesto. No tardé mucho en unirme al bajo, y papá y Pu
hicieron lo mismo a la guitarra y a la batería. Serían muchas
horas de difícil trabajo, pero al final merecería la pena.

Eran las nueve de la noche, llevábamos tres horas tocando


sin parar. Jeff, el propietario estaba alucinando. Habíamos
conseguido grabar siete pistas y ninguna de ellas necesitaba un
retoque, estaban impresionantes.

-Ey gente, que os parece si hacemos un descanso y vamos al


pub a escuchar el concierto. Puede ser interesante. Que decís, ¿os
apuntáis?-Sabía la respuesta de todos, pero había que hacer el
paripé delante de Chiara.

-V y yo nos apuntamos, que además tu madre estará


esperándonos allí.-

-Yo también me apunto, suena interesante.- Pu siempre


tenía que dar la nota. Estaba realmente agotado, pero todavía
quería tocar en el concierto de Chiara.

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-Yo también voy, pero primero me gustaría ir a casa a
cambiarme de ropa. Sam, ¿vienes conmigo? Me gustaría poder
hablar contigo.

-Si, voy contigo. Yo tengo aquí una mochila con algo de


ropa, así que me cambio en tu casa y listo. Voy ahora mismo, voy a
hablar con Jeff un momentito para ver que tal está quedando el cd
y ya nos vamos. Papá, V, Pu, nos vemos allí y muchas gracias a
todos por la ayuda. Mañana a las 11 aquí, al ritmo que vamos no
tardaremos mucho, pero es necesario trabajar todo. Gracias a
todos y hasta dentro de un rato.-

Mientras los demás recogían sus cosas fui a hablar con Jeff.
Se me acababa de ocurrir una gran idea. Si podía, quería que Jeff
grabara un par de canciones del concierto, bueno, mejor dicho,
todo el concierto, para después hacer un cd con el directo y otro con
el de estudio. Se que era echarle un poco de morro, pero estaba
dispuesto a luchar a muerte por ello.

-Ey Jeff, ¿tienes un momentito?-

-Si, claro Sam, dime. Por cierto, preciosas canciones. Tu


novia toca de miedo, y compone que es una pasada oírla. Me
encantaría poder produciros este cd y que la discográfica lo edite.
Espero que no te importe. Ya te pasaré el contrato y los papeles
necesarios. Pero dime, ¿Qué querías decirme?- ¿Había dicho
contrato? ¿Había dicho editar? Tiene que estar de broma. Todo lo
que había empezado como algo especial para Chiara iba a
convertirse en su sueño. Iba a publicar un disco.

-Pero,… ¿Enserio? ¿Te ha gustado?- Dios, era increíble, ni


en mis mejores sueños me lo habría imaginado.

-¿Qué si me ha encantado? Llevaba mucho tiempo detrás de


ese sonido. Detrás de las canciones que se escriben con el corazón.
Sus canciones mezclan la tristeza y la alegría, la desesperación y

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la felicidad. Es tal esa pasión que cuando te sientas a escucharlas
empiezas a soñar con una representación de esas palabras. Claro
que quiero producirlo, y claro que me ha gustado. Pero lo mejor es
que eso sólo era una toma de contacto. Os queda mucho trabajo,
pero necesitáis descansar.-

-Ante todo, muchísimas gracias por esta oportunidad y


sobre todo por querer producirlo. Y segundo, referente a lo de
descansar…-Hice una pausa y miré para todos los lados por si
acaso Chiara estaba husmeando por allí. No, no estaba, podía
hablar con calma.- Resulta que tenemos un concierto esta noche, y
quería saber si sería posible grabarlo, para después meter en el cd
el directo. Se que es decirlo así, de repente y sin planear nada,
pero se me ocurrió la idea y quería consultarla contigo, por si
había posibilidad. Claro está, Chiara no sabe nada de todo esto, y
quería que siguiera siendo así, es una sorpresa.-

-Bueno, puedo intentarlo. ¿A que hora es el concierto?-

-A partir de las diez.-

-Si, creo que puedo conseguirlo, pero me tengo que ir ya


para preparar todo. Nos vemos allí, no te prometo nada pero lo
intentaré, ¿ok?-

-Con eso es suficiente. Muchas gracias Jeff, de verdad, te


debo una gigante.-

-No te preocupes, lo hago encantado. Venga, nos vemos


allí.-

-Chao-

Estaba muy contento, todo salía a la perfección. Mejor que


a la perfección, estaba saliendo todo redondo. Recogí mi bajo
eléctrico y fui a junto de Chiara. Estaba esperándome en la puerta.

97
-Cuanto has tardado, ¿Va todo bien?-

-¿Bien? Va mejor que bien. He estado hablando con Jeff y


me dijo que le encantan tus canciones. Que quiere editar tu cd y
que quiere llevarlo a la discográfica para que se encarguen de la
distribución.-

-¿DE VERDAD? ¿ENSERIO? ¡OH dios mío! No me lo creo.-


estaba dando saltitos de felicidad y acabó en mis brazos para
romper a llorar. Grabar todas esas pistas había sido duro para
ella, ya no sólo por que era la primera vez que tocaba para
personas de verdad, sino porque no quería defraudar a su padre.
Sabía que la estaría viendo, y no quería que nada saliera mal. En
algunas canciones las lágrimas se escaparon de sus párpados, y en
otras muchas la sonrisa inundaba la letra de su composición.
Estaba cantando con el corazón. Creo que todo salió bien porque
nos contagiamos de su vitalidad. No era necesario que nadie
dirigiese a nadie, todos sabíamos lo que había que hacer, todos
tocábamos las notas precisas en el momento preciso.- Muchas
gracias Sam. Muchas gracias por lo que has hecho por mí. Llevo
unas semanas en una nube, todavía no se muy bien si es un sueño
o si es realidad. Tengo miedo de despertarme un día y ver que no
estás, que sólo estoy enferma y que mi vida es una mierda. Tengo
miedo de volver a como era mi vida antes de conocerte. Se que
puedo ser una pesada, que me paso todo el día diciéndote
cursilerías, pero quiero que sepas cuanto me importas. Necesito
decirte todos los días que te quiero y que te agradezco que esté a
mi lado. No sólo te lo digo en mis canciones, sino en todo lo que
hago. Perdona por enfadarme antes contigo, simplemente quería
que nos tiráramos en las piedras a disfrutar de la tarde. Me alegro
de que no me hicieras caso, porque este ha sido uno de los mejores
días de mi vida. Me he sentido muy bien desde el principio, muy
cómoda tocando, sabía que te tenía justo detrás mía. Muchas
gracias por todo.-

98
-De nada tontorrona. Yo también me lo he pasado muy
bien, y yo te quiero más.- Era nuestra eterna pelea, haber quien
quería más a quién

Adoraba cuando se ponía melosa, porque eso significaba un


abrazo y un beso. El abrazo me lo había dado cuando había parado
de dar los saltitos, y el beso me lo estaba dando ahora mismito.
Eran mágicos, todos y cada uno de sus besos. Desde el beso en los
labios señal de ola hasta el beso largo y con lengua señal te quiero
mucho. En estos momentos me estaba dando el de te quiero
muchísimo, muchas gracias. El beso llegaba a su fin, los dos nos
estábamos quedando sin respiración, pero ninguno de los dos nos
queríamos separar. Es increíble, hace unas semanas era una
persona completamente diferente. Vagaba durante el día sin nada
que me importase realmente. Entonces la conocí. Fue como un
soplo de aire fresco, como un refresco en el día más caluroso del
verano, fue toda una bendición. Con ella a mi lado había
conseguido terminar mi primera novela, había conseguido una
buena nota en selectividad que me abría muchas puertas, había
sido realmente feliz. Sonreía todo el día, todos los días buscaba
algo bonito para hacer los dos solos. Ahora estaba preparando lo
de Irlanda, y esta noche nos íbamos a ir al pub a tocar, otra
sorpresa más, pero es que me era imposible no hacerle sorpresas.
Era lo mejor que me había ocurrido en la vida, y aunque sólo
lleváramos un mes sabía que quería pasar el resto de mi vida a su
lado, o en caso de que algo fuera mal, el resto de la suya. Pero
nada iba a ir mal. El médico el otro día dijo que todo iba genial,
que las pruebas revelaban una mejoría, que dentro de unas
semanas sabremos el resultado de las pruebas de mi familia y que
entonces si somos compatibles se agilizará todo, sino pues a
esperar a que aparezca alguien compatible en la lista de donantes.
Teníamos muchas esperanzas, y realmente no sentíamos que todo
fuera a acabar, sino que todo iba a ser empezar. No admitíamos un
rechazo, y esa fuerza era conjunta. La había visto mejorar, había

99
visto como se endurecía y se hacía cada vez más fuerte, y notaba
como cada vez era más fuerte. Cada día que pasaba estábamos
más enamorados. Nos pasábamos todo el día juntos, no teníamos
otra preocupación que levantarnos y pasar el día juntos.
Normalmente iba a desayunar a casa de Chiara porque ella se
levantaba más tarde, y Amanda siempre me tenía preparadas las
tostadas para desayunar. Me gustaba estar en casa de Chiara,
Amanda era muy amable, y aunque al principio a mamá la idea no
le agradó demasiado, tenía miedo de que molestara, tan pronto
como mamá y Amanda se conocieron empezaron a quedar ellas
también para pintar, pasear, charlar,…. Amanda había vuelto al
trabajo, así que ahora yo era el que cuidaba de Chiara. Me
ocupaba de su medicación y de que hiciera los ejercicios de
relajación, así que me pasaba todo el día en su casa. Por las
mañanas hacíamos los ejercicios de relajación, y mientras ella
componía canciones yo me dedicaba a terminar, al principio, y
ahora a pulir mi novela. Para comer íbamos a mi casa a comer con
mis padres, y por la tarde nos la pasábamos paseando por la playa
y tocando en las rocas. Nos pasábamos cada minuto del día juntos,
y separarnos al llegar la noche era lo más difícil.

Mientras repasaba todo esto habíamos llegado a casa de


Chiara. Subimos a su habitación y nos empezamos a cambiar. Por
respeto, cuando se quitó la camiseta me giré. Debería haberme ido
de la habitación pero me despisté y me quedé sentado en la silla
del ordenador.

-Puedes mirar tonto, no pasa nada. Me gustaría que


conocieras mi cuerpo tan bien como conoces mi mente. Te vas a
pasar toda la vida tocando sólo este cuerpo. Tienes que saberte
cada rincón de mi cuerpo.- Mientras iba diciendo esto se había ido
acercando poquito a poco a la silla. Tan sólo tenía puesto el
sujetador y las braguitas. Me quedé sin palabras. Era una chica
increíblemente bella, pero es que en ropa interior, era la cosa más
despampanante que había visto en mi vida. No era el momento

100
para ponerse a juguetear ni tener sexo por primera vez, eran las
diez menos veinte. ¡LAS DIEZ MENOS VEINTE! ¡Vamos a llegar
tarde! ¿Cómo se lo digo a Chiara sin que se moleste o piense que la
estoy rechazando?

-Creo que me voy a cambiar de sujetador, este lo tengo todo


sudado, y no quiero oler mal en el concierto…- Empezó a
desabrocharse el sujetador. No podía permitir que se lo quitara,
sino no iba a tener la suficiente fuerza de voluntad como para
hacer que parara. No pensé mucho lo que hice, y para impedir que
se lo quitase eché las manos hacia donde podía atrapar el
sujetador antes de que se lo quitara de todo. No pude poner las
manos en otro sitio que no fueran sus pechos. Se quedó tan
sorprendida como yo por el sitio donde puse las manos. No pensé
demasiado donde los ponía, pero una sonrisa pícara se dibujó en
mi rostro.

-Primero de todo, perdón, no era mi intención poner las


manos en tus pechos, pero es que no puedo permitirte que te
quites el sujetador. Hemos quedado a las diez, y son las diez
menos cuarto, y tenemos que ir al pub. Espero que no te parezca
mal. Créeme, preferiría quedarme en tu casa viendo como te
desnudas, pero tengo que hacer unas cosas muy importantes en el
pub, le di mi palabra al jefe de que iría a ayudarle, y la chica que
viene dice que me conoce, así que quiero saber de quién se trata.
Perdóname cariño, enserio.- Buf, se me avecinaba un buen marrón
encima.

-No pasa nada, tú te lo pierdes, pero no volverás a tenerme


así en mucho tiempo.-Si ya lo decía yo, esto iba a tener
consecuencias, y tan graves como negarme que la vea desnuda. Me
voy a tener que esforzar mucho más. Muchísimo más.

-Vale, acepto mi castigo. Pero por favor, ponte algo encima,


estás muy buena, y en ropa interior eres la mujer más sexy del

101
mundo. No creo que me pueda mantener en esta decisión durante
mucho más tiempo si sigues estando con ese conjunto de lencería.-
Dios, pero que buena que estaba.

Se levantó lentamente de mi regazo y mientras que me


daba un beso se inclinó para que tuviera la mejor vista de mi vida.
En ese momento olvidé hasta mi nombre, porque lo que tenía
delante de los ojos era increíble. Sus tetas se ponían delante de mi
vista. Acerqué las manos a sus tetas para poder tocarlas pero
recibí una leche.

-Ey, eso duele.- Me había dado una bofetada en las dos


manos.

-Ya, pero tienes que mantenerte fuerte en tu decisión, ¿no?


Sólo te ayudo a que no sucumbas.- Pero que mala que era. Me
hacía sufrir para que viera lo que me perdía, pero debía ser fuerte.
Estaba increíble desnuda, pero llevaba varios días preparando el
concierto, no quería que se fuera todo al traste por una calentura.
Sabía que le iba a hacer muchísima ilusión, y tal vez con el
concierto consiguiera que ese momento se repitiera en un mejor
espacio tiempo.

-Apúrate un poco cariño, por favor. Yo ya me había


cambiado la ropa, pero ella todavía se estaba terminando de
arreglar.

Las diez menos diez. Espero que todavía lleguemos a


tiempo.

Tan pronto como acabó de prepararse nos pusimos en


dirección al pub. Todavía seguía un poco molesta por el rechazo,
pero no podía hacer nada de momento. Por el momento tenía que
esperar. En breve llegaría la hora de mi perdón, y en ese momento
no iba a decirle que no, iba a ir a por sus pechos, pero no para
impedir que el sujetador bajara, sino para impedir que se lo

102
volviera a subir.

Cuando llegamos al pub ya estaban todos esperándonos.


Me moría de hambre, pero la comida iba a tener que esperar un
rato. De entrada tenía que explicarle a Chiara que hacía una foto
suya en grande y debajo de ella “Actuación de Chiara & The
Sunset Band esta noche a partir de las 10. No os perdáis a la Kate
Voegele del otro lado del atlántico.”

Todo estaba saliendo según lo había previsto.

-Sam, ¿que narices hace mi foto y esa leyenda en este pub?


No ocurrirá lo que creo que va a ocurrir, ¿Verdad?-

-Hombre, dependiendo de lo que creas que va a ocurrir.


Haber, ¿Tu crees que te he concertado un concierto esta noche
para que toques tu, y tu banda? Si es eso lo que crees, si, si no, no.-
Me encantaba meterme con ella, y ese puteo me había quedado
redondo.

-Pero… pero… Te odio. ¿Como pudiste hacerme esto? ¿No


te llegaba con verme sufrir en el estudio?- Jajá jajá. Era todo muy
gracioso, me estaba partiendo el culo.

-Que empiece, que empiece, que empiece…-El público se


estaba empezando a impacientar.

-Cariño, creo que el público nos reclama. Después ya podrás


gritarme lo suficiente. Y si quieres un póster se lo pedimos
después al jefe. Ah, se me olvidaba. Jeff está aquí. Le he propuesto
grabar también un directo y ha dicho que es una idea estupenda.
Quedará genial como disco doble a la venta. Creo que lo mejor será
empezar con la canción When you say nothing at all de Ronnan
Keating, ¿no crees? Le diré a Jeff que empiece a grabar en la
segunda canción, así te sueltas un poco en la primera. Vamos a
disfrutar cariño. Lo vas a hacer genial.- Le dí un beso en los labios
y la animé a que fuera a coger su guitarra.

103
Todos nos acomodamos en nuestros sitios después de los
respectivos saludos. Chiara tenía en sus manos su Ibáñez, papá
tenía su Gibson, Pu tenía su batería a su alrededor y yo tenía mi
Fennder Jazzbass encima de las piernas. Todos estábamos listos
para tocar. Tan pronto como Chiara empezara nosotros la
seguiríamos.

-Muchas gracias a todos por estar aquí. Es un verdadero


placer el poder estar esta noche aquí. Quería agradecer asimismo
a Sam la creación de todo esto.- Esperó a que me pusiera de pie y
saludara para continuar.- Sin él esta noche no estaría aquí, así
que la primera canción se la dedico a él.

Se hizo el silencio en el pub. Nunca lo había oído tan en


silencio, pero es que Chiara estaba empezando a tocar. Prometía
ser una gran noche de música, y no defraudaríamos a nadie.

Todo salió perfecto. Nadie se equivocó, todo sonó a tiempo y


la música parecía salir por si sola de los instrumentos, pero lo
mejor de todo era que nos lo estábamos pasando de miedo.

Al final iba a conseguir que me perdonara, y espero poder


volver a estar en su silla y ella cambiándose de ropa, esta vez no
iba a dejar que se la pusiera nunca más.

¡Vamos a ser famosos!

104
Viernes 13 de Junio

Querido Diario

Hoy he tenido un día de locos. Buf, me han ocurrido tantas


cosas desde la última vez que hablé contigo que no se ni por donde
empezar. Haber, que me sitúe. Bueno, empezaré por la semana. He
tenido una semana impresionante. Me han dado algunas de las notas
de los exámenes, y excepto filosofía he aprobado todas las demás.
He hablado con el de filosofía y me ha dicho que si sólo me queda la
suya que me aprueba. Sam y yo fuimos el jueves a celebrarlo a cenar
al italiano. Esta vez pagué yo. Como el estaba despistado, me levanté
sin hacer ruido y fui a pagar. Se enfadó conmigo, pero me dio igual,
el invitó a los helados. Después nos fuimos a las rocas y nos tiramos
a contemplar las estrellas. La vista fue increíble. Como no, con las
vistas que había y el calor que hacía acabé en bikini, y creo que Sam
me lo agradeció, aunque no se atrevió a hacer nada más. A veces me
molesta que sea tan tímido. Somos pareja, tarde o temprano tiene
que haber sexo (esperemos que sea temprano, muy temprano,
porque no creo que pueda aguantarme mucho más). Hoy me he
tomado el día de descanso, o ese era mi propósito hasta que quedé
con Sam. Como todos los días vino a gorronearnos el desayuno.
Desde que empezamos a salir siempre viene a desayunar. Me
encanta despertarme y tenerlo en casa, y lo de gorronear era en
broma, come menos que yo, y siempre me tiene preparado el
desayuno, y cuando ve que duermo hasta tarde me lo sube a la
habitación. Es un cielo.

Por la tarde fui a mi clase de yoga, y cuando llegué a casa


estaban mamá y Sam llorando en el sofá. Me parece que mamá le
contó algo sobre papá. Me alegra, creo que no tengo fuerzas para
contárselo, y si se lo contó mamá me quitó un peso de encima. Me
llevó a tomar un helado, y después de despedirnos de Héctor, fuimos

105
a las rocas, pero cuando la cosa se estaba poniendo interesante me
dice que nos tenemos que ir. Pensé que me estaba rechazando, así
que me enfadé con el, hasta que llegamos a nuestro destino.

Resulta que el padre de Sam tiene un conocido que posee un


estudio de grabación. Jeff, el conocido, nos dejó grabar mis
canciones. Tenemos el estudio todo el fin de semana. Hoy grabamos
siete pistas, pero mañana tocaremos muchas más y modificaremos
algunas, pero Jeff le dijo a Sam que estaban impresionantes, y que
quería producir mi disco. Pensé que me iba a dar una vuelta cuando
Sam me lo contó. Es increíble, voy a cumplir el sueño de papa. Todo
esto me ha hecho recordar a papá, creo que estaría muy feliz con lo
que he conseguido.

Vinimos un momento a casa para cambiarnos de ropa ya que


estábamos todos sudados y quedáramos a las diez en el pub. Me
estaba cambiando en mi habitación y Sam estaba sentado en una
silla, pero por respeto a mí, cuando me empecé a desnudar se giró.
Le dije que no era necesario, y le giré la silla para sentarme en su
regazo. No tenía nada más que las braguitas y el sujetador, y este
último no iba a tardar mucho en irse. Me lo estaba desabrochando
cuando me echó las manos a las tetas. Pensé que por fin se había
lanzado, pero lo único que estaba haciendo era impedirme que el
sujetador se fuera. Me dijo que teníamos que ir al pub, que había que
ser puntuales. Decidí entonces hacerle sufrir. Con el sujetador todavía
desabrochado me incliné y le besé en la boca. Me acerqué muy
despacito para que pudiera verme bien las tetas, y cuando intentó
tocármelas le pegué en las manos. Me había rechazado, no se lo iba
a perdonar. Me vestí rápidamente, y nos encaminamos hacia el pub.
En todo el camino hasta allí fui con una cara de pocos amigos, hasta
que llegué allí.

Había un gran cartel anunciando el concierto, me acerqué


para leer quien era la chica, y resulta que era yo. Sam me la había
jugado. No sólo me había conseguido sitio para grabar el cd sino que

106
iba a hacerme tocar delante del público. Creí que me estaba
vacilando, pero no, éramos nosotros los que íbamos a tocar. Digo
nosotros porque tenía una banda. Parece ser que Sam, su padre, V y
Pu se hacen llamar The Sunset Band. Nose a que viene ese nombre,
pero está muy chulo. Al final, subí al escenario toda acojonada, y
amedida que iba tocando las canciones el miedo se iba disipando.

Lo pasamos de maravilla, nos divertimos, reímos, tuvimos


todos nuestro momento de gloria,… fue una velada increíble. El jefe
nos ha prometido que nos dejará actuar ahí el viernes que viene. No
veno la hora en la que llegue ese día para poder volver a sentir a la
gente atender a lo que canto.

Obviamente, perdoné a Sam tan pronto como entré por la


puerta del local, y creo que todo esto no ha hecho otra cosa que
acelerar las ganas que tengo de tener sexo con el, no voy a hacerlo
sufrir más, pero tampoco voy a hacer que lo pase mal de nuevo.
Buscaré el momento adecuado y ahí ocurrirá todo.

Bueno, querido amigo, hoy tiene que ser breve porque


mañana tenemos que estar en el estudio a las once, aunque me
imagino que Sam estará aquí como siempre sobre las diez para
desayunar, así que iremos juntos. El domingo también tenemos que
ir a ensayar, así que me queda un fin de semana de duro trabajo por
delante, pero creo que merecerá la pena.

Papá, este cd te lo dedico. Gracias por enseñarme a tocar la


guitarra, sin ti no estaría haciendo lo que estoy haciendo hoy. Muchas
gracias.

Me despido por ahora querido amigo.

Siempre tuya

Chiara

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La primera vez para todo

Hagamos un repaso. La comida está en el horno, yo estoy


arreglado y guapo, las velas están,…

Bueno, me quedaba encender las velas, sacar la comida del


horno y servirla en una bandeja muy bonita.

Esta noche tiene que ser especial. Papá, mamá y V han ido
a casa de los tíos a pasar el fin de semana, y yo tengo la casa para
mí sólo, así que he decidido hacer una cena romántica para Chiara
y para mí. Había preparado todo a conciencia. Teníamos música
romántica en la cadena de música. Tenía un plato riquísimo en el
horno, y un postre a base de chocolate y fruta. Lo había planeado
con mucho cuidado. Había preparado la pequeña mesa del salón,
sólo había dejado dos sillas, y había puesto encima de la mesa un
mantel verde, con sus servilletas a juego. Encima la vajilla
preferida de mamá, que como no estaba en casa no podía echarme
bronca. Había cogido las piezas más bonitas, tanto en la vajilla
como en la cubertería. Quería que todo saliera perfecto.

En el centro de la mesa había cuatro candelabros, y encima


cuatro velas rojas. Además, por todo el comedor había esparcidas
velas para iluminar un poco más. Había servido el agua y cortado
el pan en rodajas. En la sartén estaban terminando de hacerse los
langostinos al ajillo, en la tartera, el arroz a lo Sam y en el horno
había mini pizzas individuales y una lasaña de pechuga de pollo y
champiñones.

En la nevera estaba el postre. Estaba enfriándose.


Teníamos dos postres, una fondue de chocolate y mucha fruta, y
trufa casera, hecha por mí el día anterior.

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Todo estaba preparado. Estaba terminando de encender las
velas, y Chiara no tardaría en llegar. No sabía lo que le esperaba
porque no le había dicho nada, así que iba a ser toda una sorpresa.
Eran las ocho y media, ya estaba acabando de hacer las pizzas, y
Chiara no tardaría ni media hora en llegar. Tengo que empezar a
darme prisa.

Quité las pizzas del horno y las puse en una bandejita. El


arroz estaba ya listo para quitarlo, así que lo serví en otra bandeja
y lo coloqué dentro del horno para que se fundiera el queso que
tenía encima. Los langostinos todavía no estaban, así que mejor
los dejo un rato más en la sartén con el fuego bajo. La tabla de
quesos ya estaba encima de la encimera en la cocina lista para
servirla nada más llegara Chiara y nos sentáramos a la mesa.

Iba a ser una noche muy especial, porque además, Amanda


me había dado permiso para que se quedara a dormir. Pero sobre
todo me había dado su visto bueno para el viaje a Irlanda. Ya tenía
los billetes y el hotel, así que se lo pensaba decir esta noche. Iba a
ser todo fantástico, y lo mejor es que mi equipo de fútbol no jugaba
y no tenía que preocuparme del resultado. Adoraba el fútbol, y
más de una vez Chiara se había molestado porque llamaba a papá
para saber el resultado. No le hacía mucha gracia, pero lo
soportaba.

Ding Dong… OH, OH, era Chiara, ¡YA ESTABA AQUÍ!


Pero si todavía eran… ¡NO! Ya eran las nueve, me había olvidado
por completo de la hora y había llegado puntual. Siempre era una
tardona, pero justo esta noche va, y llega a la hora.

No tenía más remedio que ir a abrir. Primero, antes de ir a


abrir activé el cd y empezó a sonar las primeras notas de Home de
Michael Bubble. Después vendrían muchas más canciones lentas,
todas ellas para darle un aspecto romántico a esta noche.

109
Me coloqué la corbata en su sitio, comprobé el pelo en un
espejo y abrí la puerta.

Iba vestida con un bonito vestido de flores amarillas y


verdes, con una preciosa chaqueta de punto blanca que le caía muy
elegantemente por los hombros. Todo ello iba acompañado por su
hermoso pelo y por un bolso precioso en blanco.

Me quedé petrificado cuando abrí la puerta y me olvidé que


estaba en mi papel de camarero. Por suerte, desperté pronto del
sueño.

-Hola señorita. Muy buenas noches y bienvenida al


restaurante del chef Samuel. Déjeme su abrigo.- Mierda, hacia
calor, así que no llevaba abrigo.- Bueno, hace bien en no tenerlo,
hace demasiado calor como para que una chica tan preciosa como
usted vaya toda tapada. Si me acompaña, por favor, su mesa está
ya lista. Sígame.-

No dijo ni una palabra, no sabía de qué iba todo esto, esta


muy perdida, estaba alucinando en colores. Primero se preguntaba
que narices hacía yo vestido todo elegante, y segundo que era eso
de tratarla de usted y de una mesa reservada. Pero fijo que
todavía no había caído en que estaba sonando Michael Bubble. La
había cogido por sorpresa.

La acompañé hasta la silla y se la alejé para que pudiera


acomodarse. Cuando se inclinó para sentarse le empujé la silla
para que se sentara. Tenía todavía una sorpresa más.

Su flor preferida eran las rosas amarillas, y me había


encargado de que no faltaran esta noche. Le había comprado un
ramo de rosas amarillas y blancas, y antes de traer la comida
quería dárselo.

-Señorita, esto es para usted, espero que le gusten y que


todo sea de su agrado.- Le extendí el ramo de rosas y aguardé un

110
instante antes de continuar. Quería ver su cara de sorpresa.- Para
cualquier cosa no dude en avisarme, me encargaré personalmente
de prepararlo. Si quiere, le voy informando del menú que tenemos
para esta noche, pero antes de nada, ¿Prefiere vino, cerveza,
champagne, agua o algún otro refresco?-

-Pues… e….esto… prefiero champagne, gracias, y un vaso


de agua, tengo la garganta toda seca. Me gustaría saber también
donde está mi acompañante, si no es mucha molestia.- Jejeje, me
esta siguiendo el juego, perfecto.

-Eso es algo, señorita, que su acompañante no me permite


revelarle. Me ha dicho que no se impaciente y que ahora mismo
viene. Ahora mismo le traigo su petición. Gracias y es un placer
para nosotros tenerla aquí esta noche.- Dios, pero si parecía un
camarero profesional y todo.

-Muchas gracias. Por cierto, todavía no me ha dicho que


hay de comer. Si no es mucha molestia estoy bastante intrigada.-
Y me creía buen camarero pero me olvido del menú.

-Discúlpeme, de verdad, es mi primer día y todavía estoy un


poco nervioso. Deje que piense.- Hice un parón para recordar todo
el menú.- Si, hoy tenemos, de entrante tenemos una tabla de ricos
quesos y embutidos, de primero langostinos al ajillo y arroz a lo
Samuel, y de plato principal tenemos mini pizzas de la casa y
lasaña de pollo con champiñones. Por otro lado, de postre tenemos
fondue de chocolate con fruta y trufa casera. Espero que todo sea
de su agrado. Ahora si me lo permite iré a traerle las bebidas a
usted y a su acompañante.-

-¿Tenemos todo eso de comida? Pero… es mucha comida. Y


por cierto, ¿Cómo va a traernos las bebidas si mi acompañante no
está aquí?-

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-Señorita, me subestima usted, conozco mejor de lo que
piensa a su acompañante, se exactamente lo que querrá pedir el
señor. En cuanto a la comida, no se preocupe, el chef Samuel lo
tiene todo prevista. Son muchos platos, pero en cantidades
exactas, ni más ni menos de lo que pueden comer.-

-Ok, muy bien, muchas gracias por todo.-

-A usted bella damisela.- El guiño de ojo fue la despedida


perfecta.

Bueno, parece que de momento todo va perfectamente.

Fui a la cocina y serví el sidra en dos copas y lo coloqué en


el carrito donde había puesto todos los platos, con sus
correspondientes bandejas. Así no tendría que estar todo el rato
haciendo viajes y podría quedarme en la mesa con Chiara.

En la bandeja de arriba iban las dos copas con sidra y una


jarra con agua. En la bandeja del medio iba la tabla de quesos y
embutidos y los langostinos al ajillo así como la fuente de arroz a
lo Sam. por último, en la bandeja de debajo de todo iban las mini
pizzas y la lasaña. Todo tenía una pinta deliciosa, y debo decir que
sabía aún mejor de lo que aparentaba.

Empujé lentamente la bandeja hasta el comedor, donde lo


puse al lado de Chiara y mío.

Creo que iba a decir algo, pero se quedó sin palabras.


Realmente, todo esto era una sorpresa para ella.

-Señorita, aquí tiene su copa de sidra y aquí le dejo una


jarra de agua para que se sirva a su gusto. Si prefiere que se la
sirva yo me avisa y vendré encantado. El resto de los platos debo
dejarlos donde están porque el señor quiere darle algo antes, y es
necesario tener todo por si y cito textualmente “se emociona
demasiado y se va todo al carallo.” Le ruego disculpe estas

112
palabras pero eran palabras del señor en persona. Ahora si me
disculpa, creo que me reclaman en la cocina.- Me di media vuelta y
estaba empezando a irme cuando ella empezó a hablar.

-Deja de actuar tontorrón, y explícame que es todo esto


anda, pero primero ven aquí y dame un beso.-

-Está bien mi amor, pero si quieres que siga haciendo de


camarero no tienes más que avisarme.-

-No, quiero que seas mi acompañante.-

Me acerqué a ella y le di un gran beso en los labios.

- Bueno, esto, como puedes ver, es lo que la gente normal


llama una cena. Bueno, una cena romántica para ser más
precisos.- Estaba realmente radiante. Llevaba con ganas de
besarla desde que llegó. Siempre nos besamos al vernos y al
despedirnos pero, por mi papel de camarero esta noche, no lo
habíamos hecho y lo estaba deseando, así que cuando me dijo que
la besara no lo dudé ni un momento.

-Pero, ¿Por qué?-

-¿Como que porque? ¿Que pasa, no puedo organizar una


cena romántica para mi novia?- Estaba algo indignado.- Papá, V y
mamá se fueron a casa de los tíos a pasar el fin de semana, así que
pensé en organizarte una cena romántica para demostrarte lo
mucho que me importas. Ah, y avisé a tu madre de que te
quedabas a dormir aquí, y me dijo que estaba bien, que no le
importaba, pero mañana hemos quedado con ella para desayunar
a las diez. Bueno, eso siempre que quieras quedarte a dormir aquí,
claro está.- Esperé a que procesara toda la información. Mientras
que ella pensaba en lo que le había dicho, empecé a poner las cosas
en la mesa. Lo primero para comer era el queso, así que lo puse en
el medio de los dos. Puse una copa en su mano y pasé la canción

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en la mini cadena. Ahora sonaba nuestro primer dueto,
musicalmente hablando, You & Me.

-¿¡Quedarme a dormir aquí!? ¿¡Mamá ha dicho que si!? Es


genial, enserio. Claro que me quedo a dormir aquí, siempre y
cuando me prometas que vas a estar pegado a mí toda la noche.-
Estaba muy emocionada. Tenía un brillo en los ojos que era toda
una delicia.

- Te aseguro que no me iré de tu lado ni un momento.


Tranquila.- Le guiñé un ojo y levanté mi copa.- Por la primera de
muchas cenas románticas. Te quiero. Por ti cariño.-

-Por nosotros.-

-Por nosotros.-

Chin chin. Las copas resonaron cuando las chocamos.


Menos mal que no tenía que coger el coche. Lo de beber y conducir
no iba conmigo, aunque solo hubiera sido un sorbo de champagne,
no soportaba coger el coche después de haber probado el alcohol.

Empezamos a cenar entre risas. Me contó como le había ido


el día, pero la verdad, con lo embobado que estaba viendo su cara
ni me di cuenta de todo lo que me estaba contando. Entre lo
despistado que soy y lo increíblemente preciosa que está esta
noche casi no le atiendo a lo que me dice.

Coñe, los regalos, casi los había olvidado. Tan pronto acabe
esta frase tengo que picarla un poco.

-… como te lo cuento, fue increíble.- ¿Eing? ¿Que narices


había dicho? ¿De que estaba hablando?

- Bueno cariño, después de tú fantástico resumen de tu día,


con todo lujo de detalles y de cosas que ni me he enterado…

114
perdona, pero estaba embobado con tu belleza, hay un par de cosas
que debo decirte.-

-¿De que se trata?-

- Pues de que tengo varios regalitos para ti. No esperes que


te los dé todos ahora, te los daré poco a poco. El primero te lo daré
tan pronto como acabes de cenar, antes del postre, porque no
quiero que lo manches. Bueno, para ser sincero, el primero ya te lo
dio el camarero, que eran las rosas. Espero que te gusten. Sé que
tu color favorito es el amarillo, así que te compré rosas amarillas.-
Sonreí como un bobo

-Me encantaron, muchísimas gracias. ¿No me podrías decir


por lo menos lo que son los regalos? Sabes que soy muy
impaciente, no soporto la espera.-

-Créeme, merecerá la pena.-

Tan pronto como le dije que no me puso ojitos de buenita,


pero no pensaba ceder. Los regalos eran demasiado importantes
como para que se los dijera. Como vio que no iba a ceder empezó a
comer cada vez más rápido. Tuve que hacerla reír para que
respirara, comía más rápido que mi perra, que ya es decir, porque
no mastica, sólo engulle. Pues Chiara estaba haciendo lo mismo.
Se suponía que tenía que ser una cena para disfrutar, no para
engullir.

-Me gustaría que saborearas alguno de mis platos, llevo


todo el día cocinando como para que sólo engullas.- Estaba
ofendido, no le daba importancia a todo mi trabajo, y me había
pasado todo el día cocinando esos maravillosos platos.

- Perdón, lo siento mucho, no me di cuenta de ese detalle.


Por favor, perdóname, pero es que estoy muy impaciente por saber
que es el regalo que me darás después de la cena, por eso quiero
acabar.-

115
-Te propongo un trato. Te enseño lo que es pero no lo tocas,
simplemente te sorprendes y todo eso, pero no lo tocas y comes
más despacio, ¿Vale?-

-Vale, trato hecho.-

Con su palabra de comer más despacio subí a mi


habitación. El primer regalo era mi novela. La había terminado la
noche anterior, y después de pegarle un repaso general, la imprimí
para que ella pudiera leerla con calma.

Bajé las escaleras con tranquilidad, quería hacerla sufrir


un poco más.

-Bueno, aquí tienes el regalo.- Le mostré la novela- Es mi


primera novela. Todavía no tiene título, pero ya está acabada. Me
gustaría que tú le pusieras el título, pero primero quiero que la
leas.- Hizo ademán de tocarla, pero no le iba a permitir que la
tocara con los dedos todos sucios.- Por favor, ni se te ocurra tocarla
hasta que no te laves las manos.-

-¿Tu novela? ¿Ya? ¿Enserio? ¿Me dejas leerla?- Dios,


cuantas preguntas-OH, es fantástico. Te prometo que la leo
mañana durante el día, pero, ¿me puedes adelantar de que va?-

-Mañana no vas a tener tiempo de leerla, tengo todo el día


planeado.- Le guiñé el ojo para picarla.- La novela es una historia
de amor un tanto delicada entre dos chicos de nuestra edad, más o
menos, pero que entre que los padres de la chica son muy egoístas
y que a él lo llaman a filas por una guerra, su amor cae en el
olvido, hasta que por medio de cartas y demás cosas de la vida
consiguen resucitarlo, pero ya es demasiado tarde como para
disfrutar del, ya sólo les queda la eternidad, pero no saben si será
suficiente como para recuperar todos los años perdidos. Es un poco
aburrida por momentos, pero te ríes mucho, lloras mucho también
y tiene un final un tanto raro. Ya lo podrás comprobar tú misma.-

116
-Tiene muy buena pinta, estoy deseando poder leerla. Pero
dijiste que había más sorpresas, ¿cuales son?- Tenía en su cara el
reflejo de un niño pequeño que va a abrir sus regalos de
cumpleaños.

-Bueno, creo que sería bueno que me acompañaras para que


puedas saber de que es el otro. Tengo una sorpresa antes de que
puedas saber que es el otro.-Le extendí la mano para que la
cogiera y me siguiera.

Subimos las escaleras y fuimos a mi habitación. Espero que


no esté pensando en sexo, porque se va a llevar una gran
desilusión.

Tenía una pequeña terraza en mi habitación y allí tenía


instalado un telescopio. Mirar las estrellas me relajaba, era una
sensación muy agradable, y de vez en cuando servía para espiar a
la buenorra de mi vecina cuando se desnudaba. Pero eso no venía
al caso. Puse el telescopio con cuidado en la terracita y le indiqué
que mirara. Que mirara el cielo. Que mirara las estrellas.

- ¿Que te parece la vista? Es una sensación increíble.


Cuando miro las estrellas me doy cuenta de que sólo somos puntos
en la inmensidad del universo. No somos más que peones,
mosquitos en la inmensidad del espacio. Es como sentarse en las
rocas y contemplar el mar. Ves el inicio, pero no el final. Con las
estrellas pasa lo mismo, ves donde están pero no ves el final del
espacio. Es una sensación abrumadora, toda esa inmensidad,
todas esas estrellas en el cielo como puntitos diminutos, y nosotros
aquí, tan lejos como para tocarlas.- Hice una pausa y me acerqué
al interruptor de la luz para apagarla la lámpara.-Quiero
enseñarte algo más. Me gustan las estrellas, por eso he creado mi
propia constelación.- Apagué las luces para que pudiera verlas.

Tenía todo el techo lleno de estrellas fosforescentes. Las


tenía de todos los tamaños, así como diversas figuras, un

117
astronauta, planetas, la luna,… iluminaban toda la habitación. Me
tiré en la cama para poder contemplar toda esa vista. Sentí como
ella se acostaba a mí lado. No había dicho nada desde que le
mostrara el telescopio. Estaba muy callada. Era el momento de
darle la segunda sorpresa. Tenía que conseguir hacerla todavía
más feliz, y creo que el viaje a Irlanda la iba a hacer muy feliz.

-Bueno, es el momento de que te diga de que va el segundo


regalo, ¿No?-

-Yo creo que mejor no. Simplemente cállate y relájate. Esta


vez te aseguro que no te me escapas.- A medida que iba diciendo
eso se iba poniendo encima mía. Iba a protestar, quería decirle lo
de Irlanda, pero imaginé que si volvía a interrumpirle cuando
quisiera tener sexo podía salir muy mal parado.

Hice lo que ella me dijo y me callé. Tampoco es que pudiera


decir nada, porque no tardó mucho en quitarse la camiseta y
empezar a besarme. Otra vez estaba en sujetador y encima mía.
Esta vez no me iba a controlar, y si le ponía las manos en las tetas
no iba a ser para impedirle que se quitara el sujetador, sino para
impedir que se quedara en ellas. No tardó en desabrochárselo y
tirarlo lejos de donde pudiera cogerlo y volver a ponérselo.

¡Dios, que visión! Esto supera a cualquiera de las puestas


de sol. Lo que tenía ante mí no tenía descripción posible. Esta vez
no iba a tocarlas, por respeto, pero creo que ella pensaba de otra
forma. No tardó en coger mis manos y llevarlas hacia sus tetas.

De todo lo ocurrido después de que se quitara el sujetador


no recuerdo nada, porque mi cerebro decidió desconectarse y
ponerse a disfrutar. Recuerdo mucho sexo, tocamientos, besos,
caricias,… y mucho más. No estábamos borrachos, pero no
pensábamos, sólo nos dejábamos llevar por nuestras pasiones.

118
Cuando todo el frenesí sexual acabó decidí bajar a por una
copa de sidra para cada uno. Todavía estaba desnudo, pero hacía
tan buena noche y todavía era verano, que cualquier ropa que me
pusiese me iba a molestar.

Le di una copa a ella y brindamos.

-Por la primera de muchas noches de sexo.- los dos


estallamos a reír, no podíamos parar.

Chin,…Chin… le di con tanta fuerza a la copa que casi


rompí las dos. Por suerte no pasó nada. No me gustaría romper
nada, creo que mamá me mataría.

Ella también estaba desnuda, no tenía ni una sábana por


encima, y lo agradecí. Empecé a besarle todo el cuerpo, hasta que
me cogió la cabeza y me la puso encima de sus pechos. No podía
estar en mejor lugar. Se dejó caer en el colchón y yo con ella.
Desde donde tenía la cabeza apoyada, en sus pechos, podía oír
como latía su corazón.

-Cariño, ¿que es el segundo regalo? Todavía no me lo has


dicho.-Nunca se olvida de lo que le interesa. Increíble.

Me levanté y tuve que volver a bajar al piso de abajo, ya


que al estar la casa dividida en dos, el comedor y el salón estaban
en el piso de abajo, y la cajita donde había metido los billetes de
avión y las noches de hotel estaban abajo.

Volví a subir con calma. En la otra mano llevaba otro


regalo, pero ese tenía que esconderlo. Me senté en el borde de la
cama y ella se sentó con las piernas abiertas para poder coger el
segundo regalo.

Le entregué la cajita, pero antes de soltarlo quería decirle


unas cosas.

119
-Espero que lo aceptes y que te haga tanta ilusión como me
está haciendo en este momento a mí. Va a ser increíble, ya verás-
Me callé y solté de todo la cajita. Empezó a desenvolverla y cuando
acabó vio el interior.

Dentro de la cajita amarilla había dos pasajes de avión a


Irlanda y el alojamiento en diversos lugares del país. No íbamos
solo a Dublín, sino que iríamos a Galway, a Kilkenny y a Cork, a
pasar en cada uno dos días. Tenía comprados incluso los pasajes
de tren para cada desplazamiento.

-Bueno, como puedes ver, son dos pasajes de avión para


Irlanda. Salimos el martes, y volvemos el siguiente martes. Tengo
el permiso de tu madre y el permiso de tu doctor. Después, en
Irlanda, pasaremos dos días en Dublín, dos en Galway, dos en
Kilkenny y dos en Cork. Tengo todos los hoteles reservados así
como muchos lugares para visitar. Tengo también cogidos los
pasajes de tren para no tener que andarnos preocupando. Te
preguntarás de donde saqué la pasta para todo ello, y es muy
sencillo, pero nos lleva al tercer regalo.- Quité un sobrecito
amarillo y se lo entregué.- Ahí dentro podrás encontrar las
ganancias del primer mes de venta de nuestro cd, bueno, de tu cd.
Estamos batiendo records. Todas las cadenas de televisión ponen
un video clip que montamos Jeff y yo, todas las emisoras de radio
ponen tu canción, y lo mejor es que no saben quien eres, porque no
ponemos nombre, sólo eres Chiara, y no hay fotos tuyas, podremos
seguir tranquilos, aunque ya eres famosa. Este es tu sobre. Creí
conveniente que al ser el primer sueldo debía ser repartido
equitativamente entre todos los miembros, aunque en los
posteriores, si quieres puedes cobrar más tú, por ser la imagen y
ser tuyas las canciones. Ese cheque es tu parte, los demás
miembros ya tienen la suya. Se que parece increíble, pero la
discográfica me ha asegurado que es sólo lo del primer mes, que es
el más difícil, pero los demás meses venderás más. Parece poco,
pero mi cheque nos ha pagado el viaje entero, así que no es tan

120
poco. Se que sólo hay tres ceros y un dos, pero está bien para
empezar, ¿no crees? Bueno, ¿que te parece?- No le había dejado
hablar, pero es que estaba muy emocionado.

-Yo,… yo… no se que decir. Buf…- le era imposible hablar,


las lágrimas le estaban cayendo por la mejilla. Se había
emocionado. Creo que no se esperaba ninguno de los dos regalos.
Yo había decidido llevar lo del cd, no quería meterle a ella
preocupaciones, y cuando me habían dicho cuanto habíamos
ganado en un mes había alucinado. Casi se me salen los ojos de las
órbitas. Era alucinante. Cuando les había dado los cheques a V, a
Pu y a papá habían alucinado. Pu se había ido a comprar un par
de libros de fantasía, papá a gastárselo en pieles y otras cosas de
encuadernación y V… bueno, V sólo podía hacer una cosa,
comprarse ropa. No se lo había gastado todo, pero había renovado
considerablemente el armario.

Yo, en cambio, me había ido a la agencia de viajes a


contratar el viaje para Chiara y para mí. Me había venido de
maravilla ese dinero, porque sino habrían sido mamá y papá los
que hubieran tenido que pagar, pero gracias a dios, la gente
todavía compraba cds, así que habíamos conseguido recaudar
bastante dinero.

-Bueno, espero que digas, gracias cariño, eres el mejor


novio del mundo, y me encantará irme contigo a Irlanda. También
tendrías que decir, ¡Es fabuloso lo del cd! ¡Increíble que le guste a
la gente! Algo de ese estilo, pero vamos, que digas lo que quieras,
yo sólo te daba unas pequeñas ideas.-

-Yo… yo… por supuesto que quiero que vengas conmigo a


Irlanda. No me lo esperaba. Me has dejado sin palabras, no se que
decir. Buf… que difícil es esto.-

Se sirvió más sidra y se bebió su copa de golpe. No podía


hablar, y se estaba poniendo más nerviosa a cada minuto que

121
pasaba. Decidí que lo mejor sería darle un abrazo, que se relajara
sintiéndose protegida.

-Tranquila, respira hondo. Todo está listo, todo está


preparado, así que sólo relájate y disfruta. Pero debo decirte que
todavía no te he dado el regalo definitivo. Queda todavía un
regalo, aunque este no estoy seguro si te gustará o no, pero bueno.

-¿Qué es?-

-Relájate primero y después te lo digo.-

-Estoy relajada, enserio-

-Jajaja. Vale, está bien.- Cogí el regalo que estaba


escondido debajo de la cama. Era una pequeña cajita amarilla, y
dentro contenía una sorpresa increíble. Pero no quiero pensar en
ella, tengo que recordar las palabras que quería decir.

Chiara, yo…buf, que nervioso estoy, espero acordarme de


todo. Tiene que salir todo perfecto.

-Cariño, hay mil formas de decir esto, cada una más difícil
que la anterior, pero creo que ninguna podría realmente expresar
lo que siento por dentro.- Hice una pausa y me agaché a coger la
cajita. Ella estaba desnuda y como vio que yo me agachaba, pues
se levantó y se quedó apoyada sobre los brazos.- Chiara, ¿Te
gustaría casarte conmigo? Se que es muy prematuro, que somos
muy jóvenes, que…-

-Si, claro que me quiero casar contigo. –

-¿De verdad? ¿Enserio?- La angustia se disipó no pude


evitar sonreír y que unas lágrimas se me escurrieran por la
mejilla.- No te imaginas lo feliz que me haces. He estado viendo
pisos para irnos a vivir juntos, cuando volvamos de Irlanda. Dios,

122
nos vamos a casar. Aún no me lo creo.- estaba muy emocionado.
Tenía un subidón de adrenalina de mil pares de narices. Mi
corazón bombeaba sangre a todos los rincones de mi cuerpo. Coño,
no le he puesto el anillo, pero que cenutrio que soy.- Perdona
cariño, me olvidé de ponerte el anillo.- Abrí la cajita amarilla y
quité de dentro el anillo. No era un diamante, bueno si, lo era,
pero era un diamante ruso. Reservar el viaje me había dejado casi
sin dinero, así que tuve que abaratar el precio del anillo. Aún así
se veía espectacular. Lo quité con mucho cuidado de la cajita y se
lo coloqué en el dedo. Desnuda, y con el anillo en el dedo se veía
impresionante. Estaba volviendo a ponerme cachondo.

Ahora no es el momento, estamos en el momento romántico,


no en el momento de segundo polvo. Espera un rato.

Nah, ni caso que me hacía. Mi pene parecía no responder a


mis súplicas para que se relajara. No le di mayor importancia y me
fijé en mi futura esposa.

-Joder, vaya noche, ¡ha sido impresionante! Primero la


cena, que siendo honestos, me ha quedado de muerte. Las flores
han sido un puntazo, y me ha encantado tu cara. Estabas
radiante. No sabías todavía nada de lo que te iba a ocurrir en el
día de hoy, pero buf… no tengo palabras…. Perdona.- Unas
cuantas lágrimas me estaban cayendo por las mejillas. No podía
hablar, estaba muy emocionado. Todos mis sueños se estaban
haciendo realidad. Sólo faltaba que me publicaran la novela, cosa
que dudaba mucho, pero soñar es gratis.-Estoy bien, estoy bien.
Me alegro de que te gustaran todos los regalos. Mi novela será lo
que menos te guste, pero aún así te la debía, así que por eso te la
pasé. Lo del disco, es sencillamente impresionante, y creo que
como ese van a venir más cheques. Y lo de la boda ya es lo mejor.
Dios, nunca pensé que dirías que sí. Me has hecho muy feliz. Te
quiero. Y te prometo que siempre te haré feliz.-

123
-¿Qué yo te he hecho feliz? Pues si tú eres feliz con lo que tú
me das a mí, imagínate yo, que no he parado de recibir cosas
bonitas en toda la noche. Llegué y me trataste como si estuviera
en el mejor restaurante del mundo, y después vino la comida, que
era la mejor del mundo. Empezaste a traer platos cada uno más
rico que el anterior, y eso que no he probado todavía los postres.-

-Perdona que te interrumpa, pero cuando acabes de hablar


bajo a por la fondue y las trufas y las comemos. Con tantos regalos
me había olvidado.-

-No te preocupes. Yo también me olvidé, porque después de


la comida empezaste a traerme cosas impresionantes. Primero me
dejas leer tu novela, que es lo más maravilloso que alguien me ha
dejado hacer. Me dejas leer lo que llevas escribiendo desde hace
cosa de dos meses, va a encantarme, ya lo verás. Después me dices
que nos vamos una semana a mi país favorito, que nos vamos en
dos días los dos solos y que tienes todo planeado, y que lo has
pagado con un cheque que te dieron por mi disco, que tú me
obligaste a hacer, por el que te estoy agradecida, y que aún encima
a la gente le está encantando, y lo mejor de todo, puedo seguir
siendo yo misma porque nadie sabe que soy yo. Me subes a tu
habitación, me muestras las estrellas y hacemos el amor por
primera vez desde que estamos juntos. Me tratas con mucha
delicadeza, intentas complacerme a cada momento y disfrutamos
como nunca, y después te me declaras, poniéndote de rodillas y
diciéndome las cosas tan bonitas que me has dicho. Se que me vas
a hacer feliz siempre, ya me haces feliz ahora, espero que nunca te
separes de mí. Te amo.- Estábamos los dos abrazados, pero aún así
pude sentir en mi piel como empezaba a llorar. Estaba llorando,
así que le levanté la cabeza para poder secarle las lágrimas. Con el
costado de la mano le sequé todas las que le caían por el rostro
mientras ella empezaba a reír sin parar. Cuando acabé de secarle
las lágrimas me agarró y me llevó hacia ella. Empezó a besarme y

124
a acariciarme. Con cada nueva caricia y beso me iba poniendo cada
vez más cachondo.

Entre besos y caricias, llegó la segunda vez de la noche, y la


tercera vendría después de comernos la fondue. Necesitábamos
recuperar fuerzas, me parece que lo de que se quedara a dormir no
es una buena idea, me va a matar de tanto sexo. Pero me tendré
que ir acostumbrando, de ahora en adelante vamos a vivir juntos,
así que va a ser mejor acostumbrarse a mojar todos los días, y
tendré que reponer fuerzas todo el rato, porque quiero dejarla bien
satisfecha.

Aquí viene a por la cuarta.

Bien, estoy listo, allá vamos.

125
Lunes 14 de Julio

Querido Diario

Bueno, casi no sé por donde empezar. Estoy que no quepo en


mí de la felicidad que tengo en el cuerpo. Nos vamos a trasladar viejo
amigo. Nos mudamos de nuevo, pero esta vez ya es la definitiva.

¡SAM ME HA PEDIDO MATRIMONIO! Es impresionante. No me


lo tuve que pensar, dije que si casi como si fuera un acto reflejo. La
verdad es que toda la noche ha sido impresionante.

¿Por donde empiezo? No tengo ni idea, bueno, intentaré


empezar desde antes de la cena, pero probablemente iré saltando
hasta los mejores momentos de toda la noche.

Me llamó temprano por la mañana, y me dijo que no


podíamos quedar hasta las nueve, que tenía cosas que hacer, y que
me invitaba a cenar. Me cabreé un poco, porque había hecho planes
para pasar el día en la ciudad de compras con él, y al final tuve que
modificar mis planes y me acabé yendo a la ciudad con Mary.
Pasamos una tarde muy agradable. Es una de las pocas amigas de
verdad que me quedan, y la que ha estado a mi lado desde el
principio, y aún por encima, Sam y ella se caen muy bien, con lo cual
es agradable poder salir los cuatro, porque ella siempre se trae a
Juan y salimos los cuatro juntos, a tomar helados, a ver pelis,…
cualquier cosa. Bueno, por donde iba que me desvío del tema.
Resulta que como Sam no quedó conmigo, pues me fui con Mary.
Quedé con Sam a las nueve, así que como volvimos un poco pronto
de la ciudad, serían las siete, pues paré un momento en casa y me
cambié de ropa. Quería estar muy guapa para Sam, así que elegí el
vestido con el que me había visto la primera vez. Elegí también con
mucho cuidado la ropa interior. Cada vez estábamos más cerca de

126
hacerlo por primera vez, y quería impresionarlo con un bonito
conjunto de lencería. Además, sabía que sus padres se habían ido y
que estaríamos solos en casa. No me podía aguantar más, así que
escogí el conjunto de lencería nuevo. Lo había comprado esa misma
tarde, estaba viendo en la sección de tangas y encontré ese conjunto
de lencería. Era completamente rojo, y el sujetador era justo. Con
justo me refiero a que tapaba lo justo, o mejor dicho, no tapaba casi
nada, pero no era incómodo. Tan pronto como me lo probé supe que
era perfecto, y que con, el impresionaría a Sam.

Me puse el vestido de flores amarillas y verdes y por si hacía


frío cogí una chaquetita de punto blanca. Me vestí después de
haberme dado una gran ducha. Andar toda la tarde por la ciudad de
tiendas me había dejado toda sudada, así que la ducha era necesaria
y obligatoria.

Antes de que me fuera llegó mamá y cuando me vio se quedó


sorprendida, me dijo que iba muy guapa, con lo que me subió
todavía más los ánimos. Iba a ser una noche muy agradable, y no lo
creía sólo por la posibilidad de tener sexo, sino porque con Sam
siempre lo pasaba bien.

Llegué a su casa puntual, ni antes ni después. A las nueve en


punto llamé a la puerta, y me vino a abrir todo trajeado. Estaba
buenísimo. Iba con una camisa negra y unos vaqueros, y con sus
zapatos marrones. Encima llevaba una americana negra. Se había
cortado el pelo hace poco, con lo que no tenía necesidad de peinarlo,
pero lo había intentado. Tuve ganas de tirarme encima suya y
empezar a quitarle la ropa, pero supe que habría tiempo para todo.
Además, una señorita no podía comportarse así. Creo que el cuando
me vio, también pensó que estaba muy buena, porque no paró de
desnudarme durante toda la cena, y cuando me quité el sujetador se
abalanzó sobre mis tetas. Uf, volvamos a la cena.

127
Me acompañó hasta mi silla y me ayudó a sentarme como un
caballero. Después hizo de camarero para mí, hasta que le pedí que
parara. Trajo entonces la cena en uno de esos carritos para comidas,
y lo que vi no podía ser más delicioso. Primero puso una tabla de
quesos y de embutidos para picar. Normalmente no como queso
porque no me gusta, pero eligió los quesos que más me gustan y los
puso en la tabla. Después puso langostinos al ajillo y para acompañar
arroz a lo Sam, que lleva champiñones, salchicha, pechuga de pollo
troceada y algo de cebolla y pimiento. Realmente delicioso. Para
terminar con los platos fuertes preparó mini pizzas y una lasaña de
champiñones y pollo que estaba para chuparse los dedos. El postre lo
tomamos mucho más tarde, y fue una fondue de chocolate con fruta
y trufas. Estaba delicioso, todo, pero en especial la fondue de
chocolate, que acabó encima de su cuerpo y las trufas. Adoro el
chocolate, y lo sabe.

Cuando todavía no había acabado la lasaña me dijo que tenía


un regalo pero que no me lo daba hasta que no acabara para que no
se manchara. Insistí, pero no me quiso decir ni que era ni dármelo,
así que no me quedó otra que empezar a comer cada vez más
deprisa, hasta que, claro está, me atraganté. Como vio que me había
atragantado, y se sintió culpable por haberme echo comer cada vez
más rápido, me dio el regalo, pero me dijo que no podría tocarle
hasta que acabara.

Resulta que era su novela. La había terminado hacía unos días


y quería que yo la leyera para que le dijera mi opinión. El no lo sabe,
pero yo también tengo amigos y su novela está en estos momentos
en las manos de un editor, que está evaluando la posibilidad de
publicarla. Gracias a mamá, que trabaja en un gran editorial,
conseguí que su jefe la leyera, y supongo que la publicará. Me
gustaría que mamá fuera la editora, hace mucho tiempo que no
consigue un gran libro, y con este, además, lo tendría fácil, ya que
Sam es un cielo y ha hecho un gran trabajo.

128
Lo cierto, es que después de que me diera su novela para que
la pudiera leer siguieron otros regalos. El siguiente regalo ya lo pude
coger en la mano, porque ya había terminado la cena. Voy a hablarte
primero del tercero, así entenderás mejor el segundo.

Resulta que mi cd se está vendiendo muy bien, tan bien que


la discográfica ya nos ha enviado un primer cheque a cada uno. Una
cifra increíble, y Sam y Jeff lo han montado tan bien que nadie sabe
quien soy, con lo cual no tengo que preocuparme por la fama que no
quiero tener.

Sam me dijo que el primero lo habíamos repartido a partes


iguales con todos, pero que el siguiente cobraría yo más por ser la
cara visible del cd. No quiero, no me interesa. Este cd es de todos, de
Sam, de Pu, de V, del padre de Sam y mío, con lo cual todos tenemos
que cobrar lo mismo. Esta misma noche tenemos una cena para
celebrar muchas cosas, pero entre ellas está la del éxito de nuestro
primer cd. Claro está, el ex- jefe de Sam en el pub nos invita a cenar
a cambio de que al acabar toquemos un rato. No nos podemos
negar, llevamos hechas muchas actuaciones en el pub y es como
nuestro segundo local de ensayo. Hoy, aparte de dedicarle el
concierto a papá y la primera canción a Sam le voy a dedicar una a
Jeff y otra a mamá y a la madre de V y de Sam. se lo merecen.
Gracias a ellos he podido cumplir mi sueño y el de papá.

Bueno, ahora que el tercer regalo ya está explicado, puedo


exponer de qué trataba el segundo regalo.

Sam repartió el dinero del cheque en otros cheques con el


mismo importe a cada uno, y el se quedó con uno y el resto nos lo
dio a cada uno. Resulta, que cada uno se lo fue gastando en lo que
quiso. V renovó el armario, Pu compró libros de fantasía y unas
baquetas muy buenas y el padre de Sam se compró materiales para
encuadernación. Sam, por su parte decidió invertirlo en nosotros, y
es que reservó un viaje a Irlanda para el y para mí para poder

129
recorrer Irlanda y verla a nuestro antojo. Se gastó bastante dinero,
pero es que después de eso, me compró el anillo que ahora mismo
llevo en el dedo. Es lo más bonito que he llevado nunca puesto, y
según parece desnuda y sólo con el estoy mucho mejor. Antes de
saber que era el segundo y el tercer regalo subimos a su habitación a
contemplar las estrellas.

Fue un espectáculo precioso. El cielo estaba todo estrellado, y


se podían ver perfectamente las estrellas ya que la noche era muy
clara. Fue un espectáculo precioso. Con la vista sólo divisaba
pequeños puntitos, pero cuando sacó el telescopio me cogió por
sorpresa. Lo puso en su azotea y pudimos contemplar las estrellas.
Dice que no entiende nada de estrellas, pero que su visión le relaja y
le encanta, así que todas las noches se pone a ver las estrellas. Creo
que también lo utiliza para ver a la vecina que tiene que está muy
buena. Creo que voy a tener que confiscarle el telescopio.

Después me dijo que como le gustan tanto las estrellas, pues


que había recreado su propia constelación en el techo de su
habitación. Apagó las luces y se tumbó en la cama. Yo le imité, y
cuando miré para el techo comprendí que quería decir.

En el techo de su habitación tenía montones de estrellas


fosforescentes en el techo. De todos los tamaños y colores, con
formas,…. Tenía la luna, astronautas, planetas,… de todo un poco. El
espectáculo era impresionante. Estaba tumbada en la cama y sólo
pensaba en que me gustaría que estuviéramos desnudos y poder
dormir los dos juntos en esa habitación. Había conseguido que eso
ocurriera. Me quedaba a dormir en su casa, y de tanto hacer el amor
ni ropa nos habíamos puesto después del tercer polvo. ¿O fueron
cuatro? La verdad, no lo recuerdo, a partir del tercero no recuerdo
nada más, pero me alegro, porque disfruté muchísimo.

Estábamos tumbados en la cama e intentó levantarse para


darme el segundo regalo pero se lo impedí.

130
Le tumbé bruscamente y me puse encima suya. Me quité la
camiseta y me desabroché el sujetador y lo tiré muy lejos para que
no tuviera la idea de volver a intentar retenerme con el.

Lo que siguió después fue una sucesión de caricias y sexo


acompañado todo ello de música suave y de una leve brisa al tener la
ventana abierta.

Para ser la primera vez, no me habría imaginado mejor


persona que con Sam para hacerlo.

La delicadez con la que recorrió mi cuerpo, los besos con los


que acompañaba todo,… pero sobre todo, que no intentó nada que
yo no hubiera pensado, me dejó actuar a mí en todo momento, con
lo que los dolores y/o incomodidades ni aparecieron.

Acabamos los dos extasiados, y nos tumbados en la cama.


Sam no tardó en levantarse para ir a por unas copas de champagne
para beber algo y brindar, porque todavía faltaban tres regalos. Subió
y me contó lo de Irlanda y lo del cheque. Después sacó una cajita
pequeña de color amarillo y me pidió matrimonio.

Tan pronto como vi el anillo mi corazón se aceleró y tan


pronto como formuló la pregunta automaticé la respuesta. Claro está,
fue un sí, no tenía ninguna duda.

Mi vida entera había dado un vuelco en los casi dos meses


que llevábamos juntos, pero en ese momento dio un vuelco todavía
más grande. La gente dirá que somos muy jóvenes, que no lo
pensamos bien,… mil cosas, pero se que nunca podré amar a otro
hombre como amo a Sam, y lo que veo en los ojos de Sam hace que
piense que a él le pasa lo mismo conmigo.

Va a ser duro, pero lo vamos a conseguir. Dinero no nos va a


faltar, porque mamá me ha dicho que va a vender la casa para
mudarse al apartamento contiguo de donde vivamos, por lo de mi

131
enfermedad. Le he dicho que no es necesario, pero no quiere
quedarse sola. La entiendo, y Sam también, y estaba preocupado por
mi madre, pero ya lo solucionaremos. De entrada, nos vamos
mañana a Irlanda a disfrutar dos días de mi país favorito y a tener
mucho sexo con Sam.

Después de la proposición de matrimonio hicimos el amor


unas cuantas veces más, y después tomamos el postre. Que acabé
echando encima de Sam para poder lamerlo directamente de su piel.
No estaba muy caliente, así que me dejó hacerlo. Después nos
duchamos juntos, y lo hicimos por tercera y cuarta vez, y después los
dos nos caímos rendidos en la cama.

Hoy hemos venido a desayunar a casa, y le hemos contado


todo a mamá, bueno, todo no, lo del sexo no, pero todo lo demás si.
Después Sam se ha ido y yo me he quedado arreglándome para el
concierto y para la cena de esta noche. Sam ha ido a contarles a sus
padres lo de nuestro compromiso, y yo le conté todo a mamá. Al
principio la idea no le hacía demasiada gracia, pero se ha dado
cuenta de que nos irá bien, de que no vamos a dejar que nada se
estropee.

Estoy con unas ganas de irme a Irlanda tremendas, lo vamos


a pasar de miedo.

Ostias, las ocho y media y yo todavía estoy desnuda y sin


terminar de arreglar. Como llegue tarde Sam me mata, ya que lleva
varios días preparando todo esto.

Bueno querido amigo, espero que tú estés tan feliz como lo


estoy yo.

Siempre tuya

Chiara

132
Pánico a Volar

Bueno, aquí vamos. Todo está listo, todo está en su sitio.

Por muchas veces que me lo repitiera no iba a hacer que me


sintiera mejor. Tenía miedo a los aviones. Bueno, más que miedo,
respeto, porque era mi primera vez. Nunca antes había montado
en un avión, y la verdad es que estaba bastante nervioso. Creo que
no había caído hasta este momento en lo que supondría montar en
avión.

-Ey cariño, ¿vas bien?- Increíble, para Chiara también era


la primera vez y estaba tan tranquila. Bueno, más que tranquila
estaba emocionada. Y yo asustado.

-Si, claro, estoy perfectamente.- Puse una sonrisa de medio


lado, y más forzada que cualquiera otra que he puesto con ella. No,
no estaba para nada bien, nada iba bien.

-Señoras y señores pasajeros, prepárense para el despego.-

¡Ay dios mío, aquí vamos!

Cerré los ojos tan fuerte como pude. El avión se empezaba a


mover, y sentía que mi cuerpo se iba a desintegrar. En un minuto,
cogió la suficiente fuerza y se elevó. La sensación en mi estómago
fue muy molesta, pero la soporté, pensé que iba a ser peor.

Cuando empezó a elevarse sentí como si mis intestinos


quisieran hacer un agujero en mi estómago y salir para fuera, pero
por suerte se quedaron donde estaban.

Ahora estábamos ya sobrevolando la tierra, y las vistas


eran maravillosas. Veía el mar y el monte en el mismo espacio.
Todo parecía pequeñito, relativo, sin importancia. Todo era

133
precioso, la forma de la tierra, las montañas, los valles,… no
distinguía nada que no fuera grande, pero esa vista me dejó sin
habla. Bueno, me quedé mudo por las vistas y también por el
vértigo.

Noté como Chiara me apretaba la mano. Me recordó donde


estaba. Cuando veo un paisaje bonito me pierdo en mis
pensamientos y no soy capaz de recordar nada. Era la primera vez
que veía la tierra desde el aire, así que el cambio era bastante
grande. Adoraba pasear por la arena y hacer largas caminatas por
el monte, y ahora podía ver todo eso junto.

Es todo tan increíble.

Pensar que hace unas semanas tenía los pies en la tierra,


no tenía planes de boda, ni tan siquiera de promocionar un cd, ni
de tener sexo, ni de estar volando hacia Irlanda, ni… nada, no
tenía ningún plan aparte de pasar todo el tiempo con Chiara, pero
a medida que nos íbamos conociendo sentía que llevaba toda mi
vida junto a ella, y que estaría mucho más tiempo junto a ella.
Creo que aunque los dos la palmemos hoy, en la otra vida, si es
que existe otra vida, nuestras almas van a estar siempre juntas.
Es increíble, pero tengo la sensación de que nunca podré
separarme de su lado, pero también tengo la sensación de que
nunca lo he hecho, como si esta fuera una segunda vida y en la
segunda hubiéramos podido estar al fin juntos. Era una sensación
muy extraña, pero sentía que era verdad, que nunca me había
separado de esa chica.

-¿En que piensas Sam?-

-En nada, sólo estaba concentrado en mandarle al avión


que se esté en el aire, que no se caiga.- Le sonreí y conseguí
arrancarle una sonrisa de la cara.

Dios, pero que guapa es y que loco estoy por ella.

134
Y tanto que estoy loco por ella. Con dieciocho años y un
mes y pico saliendo y le pido que se case conmigo. ¿En que estaba
pensando? Seguro que en lo mucho que la quiero, en lo bien que
me hace sentir cuando estoy con ella, en que por fin he acabado mi
novela, en que hemos hecho un cd, en que tenemos dinero y en que
mi mundo gira alrededor suyo.

Sí, es la decisión correcta, todo va a ir bien, no podemos


vivir el uno sin el otro, y esto hará que podamos acercarnos un
poco más.

Nuestra vida ha sido muy difícil, y con lo de la operación de


Chiara en breve, pues se complica todo un poco más, así que
casarse ha sido una buena idea. Somos jóvenes, si, muy jóvenes,
pero el amor no entiende de edades. Creo que si estamos juntos y
nos esforzamos todo irá bien.

-¿Que tal estás tú? ¿Te sientes mal o algo? Lo digo por la
presión atmosférica. Tienes que estar buena para cuando
volvamos. Va a ser nuestro gran día.-

-Estoy bien peque, no te preocupes por mí. Habría que ir


pensando en las cosas de la boda, ¿no crees?-

-Olvídate de todo eso, ya lo tengo todo pensado.-

Y era cierto, ya estaba todo planeado. Lo de irnos a Irlanda


había sido una pequeña trampa que le había hecho a Chiara. En
realidad, nos íbamos a casar en una ceremonia en Kilkenny, en
cinco días. Papá, mamá, V, Amanda, Pu y Mary iban a llegar
dentro de tres días, y la boda ya estaba completamente lista.
Simplemente íbamos nosotros delante para disfrutar de unos días
solos, y después ellos aparecerían en el castillo para la celebración.
Va a ser magnífico. El castillo, el Ring of kerry, Irlanda,… todo va
a ser maravilloso.

135
Pero claro está, Chiara no sabía nada. Era mi gran regalo
de bodas. Y espero que ella tenga alguna sorpresa guardada en su
maleta. Por lo que pude ver el otro día, tenía un nuevo conjunto de
lencería. Uno negro con puntitos de colores. No veo la hora en la
que se lo pruebe.

-Bueno, todavía quedan un par de horas de vuelo, así que


me voy a dormir un rato. Si necesitas cualquier cosa, despiértame,
¿Vale cariño?-

-No te preocupes, que yo mantendré el avión en el cielo.


Duerme bien peque.-

-Gracias cielo. Te quiero.-

-Y yo a ti.-

Me puse a dormir y enseguida me quedé dormido. Me


desperté cuando las azafatas avisaban para el descenso y el
posterior aterrizaje.

Creo que debería haber dormido un poco más, esto no va a


ser divertido, no tiene buena pinta.

-Cariño, si no salimos de esta quiero que sepas que te amo,


y que eres lo mejor que me ha pasado en la vida, y si salimos, que
sepas que necesito un sedante para el viaje de vuelta.-Estoy
completamente acojonado

-Jajá jajá. Tranquilo peque, que no va a ocurrir nada malo.


Además, si te digo que te tengo una sorpresa para esta noche, ¿Te
calmarás un rato?

Noté como todos lo músculos de mi cuerpo se relajaban. Eso


de sorpresa había sonado muy bien.

-Depende. ¿Qué tipo de sorpresa? ¿Tiene algo que ver con tu


nuevo juego de lencería?-

136
-¿Cómo…? ¿Cómo…? ¿Como narices sabes lo del juego de
lencería?-

-Bueno, tu maleta estaba abierta, y quería ver que ropa


interior llevabas, y encontré un sujetador y un tanga que nunca te
había visto antes puesto-

-Ah, ¿sólo sabes eso? Entonces no sabes nada. Pensé que me


habías estropeado la sorpresa, pero parecer ser que sólo vistes eso,
un nuevo juego de lencería, sí, muy provocativo, pero sólo eso, un
nuevo juego de lencería.-Me encanta cuando pone esa sonrisa
picarona, pero ni se imagina como la odio, porque esconde algo.

-Entonces, ¿Cuál es la sorpresa?-

-Ninguna.- Dios, como la odio.-Mira, ya hemos aterrizado,


ves, ya ha pasado lo peor.

Era cierto, ya estábamos en tierra, pero ahora me estaba


comiendo la curiosidad, tenía muchas ganas de descubrir que era
la sorpresa.

-Venga, prepárate, bajemos cuanto antes que tengo ganas


de ver Dublín. ¡Venga!, ya estamos parados y en tierra, no te
retrases más.-

-Tranquila, no hagas que me arrepienta todavía más de


haber organizado este viaje.-

-¿Te arrepientes? ¿Por qué?- Su expresión había cambiado


completamente. Era normalmente una persona alegre, pero en
este momento, y tras decir estas palabras tan tontas, su cara
estaba pálida, estaba más blanca de lo normal, y pensé que se iba
a poner a llorar.

Me siento tan mal por decir estas palabras, seré idiota…

137
-Porque el viaje en avión ha sido horroroso, y porque tú
ahora me tienes en vilo con la sorpresa. No quería darte ha
entender que me arrepiento de haber hecho el viaje, sino del avión,
la próxima vez en coche. No me arrepiento de venir contigo, es lo
mejor que he hecho en dieciocho años. Este viaje va a ser increíble,
tan pronto como me tome un trago de whiskey para coger ánimos.-

-¿Enserio no crees que es un error?-

-Claro que no tontorrona, nos lo vamos a pasar genial, ven


aquí anda. Serás boba.- Alargué los brazos y ella se dejó coger y
atrapar hacia mi pecho.

-Te quiero.- Volvía a tener color en las mejillas y a sonreír.-


Pero olvídate del alcohol. Ya sabes que por tus problemas del
hígado no puedes tomar cosas fuertes. No voy a permitir que te
pase nada, ¿me oyes?-

-Si mamá.- Le saqué la lengua en señal de burla.- Te oigo y


te entiendo, pero entonces, ¿Tienes un frasquito de colonia por
ahí?-

-Creo que sí, ¿por?- Empezó a buscarlo por el bolso. Mejor


que lo haga ella, cualquiera encuentra nada en su bolso. Parece el
arca de Noé, hay dos de cada cosa que cualquiera puede imaginar
que se puede meter en un bolso. Cualquier cosa.

-Para espabilarme un poco. El alcohol hará que me despeje.


Si la colonia es fuerte mejor, pero que no sea muy fuerte, porque
ya sabes que no soporto las colonias fuertes y que los ojos se me
ponen llorones y no paro de estornudar.-

-Lo se peque, lo se.- Su brazo había desaparecido por


completo dentro del bolso. Estaba empezando a preocuparme, no
sabía si iba a volver a salir.-Aquí está. Espero que te guste el olor.-

-No es para echármelo por encima, sino para olerlo.-

138
Salimos del avión y fuimos a recoger las maletas a la cinta.
Todavía no estaban listas, así que tuvimos que esperar un
momento entre todo el alboroto que había en el aeropuerto.

Las diferentes lenguas se entremezclaban entre sí. Estaba


deseando salir del aeropuerto y empezar a hablar inglés. Quería
saber si podía entenderme con los irlandeses, y además, quería
desconectar y sentir que realmente estábamos en otro país, que
sufrir el viaje en avión había servido para algo.

Salimos del aeropuerto y entramos en el primer taxi que


vimos.

-Hi! Good Morning. To Grafton Street please.1- Bueno, para


ser mi primera frase en inglés no me había quedado tan mal.

Nos acomodamos en el taxi y disfrutamos de las vistas. Las


salidas del aeropuerto estaban rodeadas de verde. Todo era verde,
bueno, verde y azul, porque la lluvia estaba presente. Miré a
Chiara y me sonrió. Estaba muy cortada porque su nivel de inglés
era muy bajo, pero estaba muy contenta de estar aquí. Tenía los
ojos con ese brillo de felicidad, ese brillo que se irradia cuando uno
está emocionado.

Que mala persona es, tengo una curiosidad por saber que es
la sorpresa que no quepo en mí.

Ya era la una del mediodía, así que habíamos planeado ir a


dejar las cosas al hotel y después ir a comer, para acto seguido ir a
visitar Grafton Street y Temple Bar. Quería tomarme una cerveza
en uno de los pubs irlandeses, y que mejor sitio para hacerlo que
donde sirven las mejores cervezas. O eso por lo menos era lo que
decía la guía que tenía en la mano.

1
-¡Hola! Buenos días. A Grafton Street porfavor

139
Llevaba varias semanas preparando el viaje, y había
llegado a saberme de memoria la guía. Había hecho de Irlanda mi
segunda casa. Conocía cada historia, cada rincón,… todo. Parecía
que hubiera estado en ese país miles de veces, pero realmente
nunca lo había visitado.

- They are of vacations or in studies? -2 La voz del taxista


me sacó de mi ensoñación.

- In holidays. We want to enjoy the whole Irish magic-3

-Oh, I’m sure that you enjoy a lot. Ireland is a beautiful


country. The only bad thing is that it rains a lot.-4

-I love the water. The rains it’s not a problem-5

-I’m glad. Already we have come. It’s twenty euros.- ¿Sólo


veinte euros? Pensé que me iba a cobrar más. Saqué el dinero de la
cartera y le di veinte dos euros. Se merecía la propina, el viaje
había sido suave, y me había dado algo de conversación, así que no
me importó demasiado dejárselo.-Thanks, and have a happy stay.6

Nos bajamos del coche mientras el pronunciaba las últimas


palabras y nos despedimos del taxista.

2
¿Estáis de vacaciones o de estudios?
3
De vacaciones. Nosotros esperamos disfrutar de toda la magia Irlandesa.
4
OH, estoy seguro de que ustedes disfrutaran muchísimo. Irlanda es un
bello país. Lo único malo es que llueve mucho.
5
A mí me encanta el agua. La lluvia no es un problema.
6
Me alegro. Ya hemos llegado. Son veinte euros. Gracias y que tengáis una
feliz estancia.

140
Nos había dejado justo al lado del hotel, así que no tuvimos
más que registrarnos e la recepción.

Era el momento de que Chiara practicara algo, así que dejé


que fuera ella la que pidiera las llaves. Después de unos primeros
momentos de duda y de un par de consultas con el diccionario, se
hizo entender, y la chica del mostrador no tardó en darle las
llaves.

Nos montamos en el ascensor y fuimos para la habitación, y


lo que vimos al llegar nos dejó sin habla.

Las habitaciones no habían sido caras, pero por como


estaba decorado me temí que se hubieran equivocado y nos
hubieran dado una suite. Claro está, no iba a decir ni palabra, y si
nos decían algo ya me encargaría yo de que nos dieran esa de
nuevo.

Teníamos una cama de matrimonio en el medio, y una


pequeña mesita en el centro de la habitación. El baño contaba con
bañera de hidromasajes, y un montón de fantasías sexuales se me
vinieron a la mente.

Me tiré en la cama, y la comodidad se apoderó de mí.

Creo que yo me quedo aquí, ya veré Irlanda en otra ocasión.

Pero a lo mejor no había ocasión, así que teníamos que


ponernos en camino cuanto antes. Tenía hambre, así que iríamos a
comer cuanto antes.

Agarré a Chiara de la mano y la atraje hacia mí. Nos daba


todavía tiempo para uno rapidito antes de irnos, pero tenía que ser
rápido. Nos desnudamos en seguida y nos metimos en la ducha.
Ella había tenido las mismas fantasías que yo, así que no nos costó
demasiado hacerlas realidad.

141
Salimos de la habitación media hora más tarde. Al final lo
de rapidito había sido un decir, porque nos habíamos entretenido
jugando un poquito, pero mereció la pena.

Nos encaminamos hacia el Burguer King para comer algo


rápido e ir a explorar la ciudad.

El viaje había empezado algo mal con todo lo del avión y


todo, pero estaba mejorando a pasos agigantados.

Nos lo vamos a pasar estupendamente.

142
Martes 15 de Julio

Querido Diario

Estoy agotada, llevamos un día de caminar y de sexo


tremendo.

Hemos visto casi todo Dublín, y para mañana nos queda el


Casino Marino, Phoenix Park y la Kilmainham Gaol, una cárcel donde
estuvieron recluidos y confinados muchos de los héroes de las
revoluciones irlandesas.

Hoy, sin embargo hemos visto la parte central de Dublín. Nos


alojamos cerca del Trinity College, con lo que nuestra primera parada
después de comer fue para ver la universidad.

Parece pequeñita, pero en realidad es enorme. Y la biblioteca


es una pasada. Creo que al padre de Sam le habría encantado.

Estuvimos en las dos bibliotecas, tanto en la nueva como en la


vieja. La nueva era la típica biblioteca de universidad, pero la vieja
era impresionante.

Tenía montones de libros antiguos ordenados en sus


estanterías, y esa típica escalerita que aparece en las películas para
poder coger los libros que están arriba de todo. También había
bustos de grandes literarios, y montones de libros expuestos en el
centro en unas vitrinas. Creo que esos eran los libros o más antiguos
o de mayor valor.

Fue gracioso, porque no sabíamos donde estaba la entrada,


así que nos colamos por la salida. Me hice la tonta y empecé a subir
las escaleras como si las estuviera bajando, y Sam se partía el culo
de la risa. Fue muy gracioso, pero lo mejor fue que nadie nos dijo

143
nada, así que nos libramos. La entrada era gratuita, pero la cola era
enorme, daba la vuelta al edificio, y no queríamos perder toda la
tarde esperando, así que decidimos colarnos. Después vimos el Libro
de Kells que es un manuscrito ilustrado con motivos ornamentales,
realizado por monjes celtas hacia el año 800. Era bonito, pero no
merecía los siete euros que nos hicieron pagar para verlo, porque
entras en una estancia, das la vuelta alrededor del libro y sales. Lo
gracioso, es que cada día cambian la página, así que si quieres ver
todo el libro te saldría por una buena cantidad, además de perder un
montón de tiempo. Aún así, he de decir que era muy bonito, con
todos esos motivos cristianos en oro, y todos los dibujos.

Después de salir de la biblioteca nos fuimos hasta St.


Stephen's Green, un parque que está situado en pleno corazón de
Dublín. Dimos un largo paseo por el para poder verlo bien y después
nos encaminamos hacia otro parque, el Merrion Square Garden,
donde hay una grane estatua de Oscar Wilde sobre una piedra.
Después de las fotos de rigor fuimos hasta la puerta donde nació el
escritor. Hoy en día, esa casa es un hotel, donde te puedes alojar en
la misma habitación donde vivió Oscar Wilde cuando era pequeño.

He de decir que todas las casas de Dublín tienen el mismo


aspecto. Todas son de estilo victoriano y todas parecen iguales, aún
así puedo decir que son muy bonitas. Todas tienen elegancia y unas
grandes puertas de colores.

Pero sin duda lo que más me llamó la atención fueron los


pasos de cebra. Casi en ningún punto son rectos, y al conducir al
revés he tenido más de un percance. Acostumbrada como estoy a
mirar a la derecha, ahora tengo que mirar a la izquierda y viceversa.
Menos mal que tengo a Sam para que cuide de mí, que sino es por el
ya me habría llevado algún coche por delante.

Lo último que visitamos en el día de hoy fue la National


Gallery. Tienen un montón de obras de pintores tanto Irlandeses

144
como europeos, pero sobre todo irlandeses. Me agradó comprobar
como todavía queda algo que sea gratis en esta ciudad tan cara.
Todo es carísimo, pero por lo menos lo estamos disfrutando.

Antes de ir a cenar dimos una vuelta por Grafton Street y


compramos los habituales regalos de recuerdo. Sam se compró una
sudadera de Ireland azul marina que como no, ya estrenó nada más
salir de la tienda. Se compró también una gorra y unas pegatinas
para el coche, y me regaló un tanga rojo que pone Eire. Creo que yo
también voy a estrenarlo ahora. Cuando termine de escribir voy a ir a
cambiarme para meterme en cama.

Paseamos un rato más por Grafton Street, y Sam me contó


que en Dublín, y en un sitio al lado de una tienda y de una cafetería
se rodó una película llamada Once, sobre dos músicos irlandeses que
graban un cd y el chico se acaba yendo a Londres a por su novia y la
chica se reencuentra con el padre de su hija. La película en sí no es
una maravilla, pero la música está muy bien, según me contó Sam.

Para variar un poco cenamos en una pizzería, ya que la


comida de aquí nos da un poco de reparo. El pescado frito en papel
de periódico no es que digamos una buena cena, así que decidimos
pasar de esa cena y comernos una rica pizza en un italiano.

Cuando salimos del italiano nos fuimos a hacer unas fotos en


la estatua de Molly Malone, una pescadera que tiene una estatua en
Grafton Street, y después de eso nos vinimos al hotel para descansar
un rato.

Lo primero que hicimos fue meternos los dos en la ducha y


tener un poco de sexo acuático, para acabar teniendo todavía más
sobre la cama.

Ahora, mientras recuperamos fuerzas, Sam está viendo la


televisión y yo estoy escribiendo un rato.

145
Sam está hinchado según me ha comentado porque lleva todo
el día bebiendo zumos, y es que encontramos tiendas donde te sirven
zumos de frutas hechos en el momento, y como a Sam le encantan
los zumos pues lleva todo el día bebiéndolos. Son un poco caros,
pero realmente están riquísimos. Dice que cuando volvamos y con el
dinero que ahorre va a montar un negocio en el pueblo, con unos
precios un poco más reducidos y con una cafetería con muchos libros
para poder leer, y que su novela estará en esa librería.

Creo que va a estar en muchas otras aparte de en esa,


porque he estado hablando con mamá y me ha dicho que su jefe la
empezó a leer y le convenció, y que están sopesando el publicarla.
Todavía no se lo he dicho, pero se va a llevar una gran sorpresa
cuando lo sepa. Al final, los dos podremos vivir de lo que nos gusta,
el de la literatura y yo de la música, y es que a veces, lo sueños SÍ se
hacen realidad.

Bueno querido amigo, me voy a dormir.

Siempre tuya

Chiara

146
¡Sorpresa!

Se lo digo…no se lo digo… ¡Que dilema! No tengo ni idea de


que hacer. Creo que debería decirle lo de la boda, pero quiero que
sea una sorpresa.

Llevaba una semana preparando la sorpresa y no sabía que


hacer. Estaba en un cruce de vías.

Mejor no le digo nada, de todas formas en una hora lo va a


saber todo.

Estábamos en el tren de camino a Kilkenny, donde


vendrían a recogernos a la estación todos ellos. Iba a ser una
sorpresa increíble, algo que recordaría el resto de su vida.

Y así tenían que ser las bodas, algo bonito que recordaran
todos el resto de su vida. Y esta, me iba a asegurar de que iba a ser
la mejor boda de la historia.

-¿En que piensas peque?- La voz de Chiara me sacó de mi


ensoñación.

-En nada cielo, simplemente me quedé sin palabras viendo


el paisaje.- En parte era cierto, porque con el paisaje que teníamos
delante de las narices no pude pensar demasiado.

Era impresionante. Realmente alucinante. No tenía


palabras para describir el paisaje, pero siento que las palabras en
mi cabeza me piden que lo describa

Hacía un buen día, para variar, así que los rayos del sol se
reflejaban por todos lados. Mirara donde mirara sólo podía ver
verde. Todo eran árboles. Grandes y pequeños, con tronco o
simplemente arbustos, pero todo era verde.

147
Había muchas montañas. No muy grandes, pero lo
suficiente como para que la vista fuera impresionante. Era
divertido ver una montaña a lo lejos y de pronto tenerla justo a tu
lado. Y ver los árboles pasar todo el rato también era muy
entretenido.

En el tiempo que llevamos en Irlanda me he dado cuenta


que es un país muy pequeñito, y que sus comunicaciones dejan
bastante que desear, pero saben mostrar lo bonito de su pueblo.
Las vías del tren discurren entre laderas y está en el medio de
montañas. Es como si los árboles y el propio bosque le hubieran
dejado al tren un pequeño caminito para instalar sus raíles.

-Si, la verdad es que son unas vistas impresionantes.- Se


levantó y se sentó justo a mí lado.

No había mucha gente en el tren, así que cogimos un sitio


de cuatro asientos. Pusimos dos mirando hacia delante y dos
mirando hacia el contrario. Yo iba sentado en el asiento contrario,
para así no apretujarnos en los dos contiguos.

Se sentó a mi lado y se acurrucó debajo de mis brazos. Pasé


mi brazo por encima de sus hombros y la acurruqué contra mí. Le
di un beso en la cabeza y miré mi reloj.

Las tres y media. Todavía queda una hora para llegar, será
mejor dormir un rato.

Me acomodé en el asiento y volví a besar la cabeza de


Chiara. Era el momento de cerrar los ojos y descansar un rato.
Tan pronto como llegáramos a Kilkenny las cosas iban a suceder
muy rápido, así que había que disfrutar cada momento.

Decidí dejar de pensar y empezar a dormir.

-Voy a dormir un rato cielo, hasta después.-

148
Las últimas palabras salieron de mis labios pero juraría
que no las había pronunciado yo, porque ya estaba medio dormido,
y cuando acabé me dormí de todo.

Noté unos empujoncitos en el hombro y abrí los ojos.

-What happened?-7

-Sorry men, but we arrive.-

-OK, thanks.- Inclinó la cabeza y fue a despertar al resto de


los pasajeros. Parece que todos nos habíamos quedado bastante
dormidos.

-Ey cari, despierta, que ya hemos llegado.- Moví


suavemente a Chiara. Ella también se había quedado dormida,
pero ella estaba debajo de mi brazo, así que no la desperté cuando
lo moví. Realmente, no la desperté de ninguna forma, así que tuve
que empezar a azuzarla cada vez más rápido.-Despierta cielo, que
ya estamos en Kilkenny.-

-¿Qué? ¿Qué pasa?- Me encantaba su carita de recién


levantada, era preciosa. Esos ojitos medio abiertos, esos labios
resecos que pedían a gritos un beso, pero sobre todo esa expresión
de dormida unida a esos pelos indomables de recién despertar.

Me acerqué a su boca y le di un beso empapando en saliva


todos sus labios. Tenía cara de necesitarlo, así que le complací.

Cuando separé mis labios de los suyos se secó el exceso de


saliva y se levantó de un salto del asiento.

7
-¿Que ocurre?

-Lo siento amigo, pero hemos llegado-

-OK, gracias

149
Cogimos las maletas como pudimos, ya que cada vez
pesaban más, y nos encaminamos dirección a las puertas de la
estación, donde supuestamente debería estar nuestro recibimiento.

-¿Dónde narices están? Mira que les dije que fueran


puntuales, y ni así,…-Estaba casi murmurando, pero Chiara tenía
un buen oído. Espero que no me haya oído.

-¿Donde narices están quienes?-Joder, ni medio dormida


desconectaba la antenita.-Ey Sam, esos nos son… es imposible.
¡SON V, TU PADRE, TU MADRE, MAMÁ; PU Y MARY!- Ahí
estaban, por fin.

Chiara soltó las maletas y corrió a saludarlos. Era como en


las películas, sólo que lo raro es que los protagonistas suelen
correr a por su amor, y yo estaba a su lado. De todas formas, me
alegraba de que le hubiera gustado.

Cogí la maleta de Chiara como pude y fui detrás de ella.


Obviamente, con lo que pesaba su maleta y la mía llegué cuando
ya estaban todos a su alrededor, con una cara de cansancio
tremenda y un horrible agotamiento. Tenía la lengua de fuera, y
es que no me quedaba aire en los pulmones.

¿Qué narices lleva en la maleta? ¿Barras de hierro


apiladas? Era increíble lo que una mujer podía llegar a meter en
un pequeño espacio cuadrado, y era más increíble lo que podía
meter Chiara, ya que desafiaba las leyes de la física con sus
colocaciones.

Estaban todos alrededor nuestra, y después de los


pertinentes saludos todos dirigieron sus miradas hacía mí.

Jejejeje, se la había jugado a todos.

Primero nos habíamos venido Chiara y yo, y después


conseguí que papa y V juntaran algo de su dinero y se vinieran a

150
Irlanda a pasar el final del viaje con nosotros. Amanda tenía unos
días libres, así que también vino, y convencer a Mary y a Pu fue de
lo más fácil, Pu tenía el dinero necesario, y Mary las ganas. Pu
pronto se contagió, y Mary trabajó unas noches en el Pub para
sacarse el dinero.

Claro está, ninguno de ellos sabían que venían a hacer a


Kilkenny, porque les había dejado un sobre a cada uno con
instrucciones para que estuvieran ese día y a esa hora concreta en
la estación de tren de Kilkenny, pero en ninguna de las cartas
explicaba los motivos.

Todos tenían los ojos puestos en mí. Me sentía mirado por


todos lados. Necesitaban una explicación, y como no pararan de
mirarme iba a ser imposible que se la diera, porque tenía miedo de
que me saltaran encima. Parecían como carroñeros esperando a
que la presa muriera para echarse encima de ella y empezar a
comérsela.

-¿Os importaría dejar de mirarme con esos ojos? Me estáis


poniendo muy nervioso.-

-Lo haríamos, pero que estemos todos en el mismo sitio es


muy extraño, y lo más extraño es que nadie sabe por que, así que
empieza a hablar, que estoy perdiendo mucho tiempo aquí. Ey
Chiara, ¿Los irlandeses son guapos?- No veía a V, pero sabía de
sobra que era ella.

-Haber tonta, olvídate de eso. Si os interesa saber porque


estamos aquí será mejor que me sigáis, y que no preguntéis más
nada. Es una sorpresa, así que os pido un poquito de colaboración
para que os guste lo máximo posible.-

Empecé a oír unos murmullos de enfado y de molestia.


Mamá y papá creo que se imaginaban algo, pero no habían dicho
nada. En cuanto al resto, todos estaban molestos, ninguno sabía

151
realmente que pasaba.

-Ey, ¿me seguís o preferís quedaros aquí?-

Todos empezaron a seguirme. Seguía oyendo murmullos,


pero esta vez empezaban a estar cada vez más callados.

Que pesados son, les va a encantar la sorpresa. Si se


callaran y disfrutaran del paisaje iría todo mucho mejor.

Empezamos a andar en dirección al hotel. No quedaba muy


lejos de la estación de tren, pero era necesario coger un taxi.

Cogimos dos taxis en la mismísima estación de tren, y


después de indicarles a los conductores a donde íbamos me subí en
el de delante.

El taxista que nos tocó era mucho más aburrido que el


primero. Este no decía ni una palabra, tenía puesta la radio y ni se
molestaba en dirigirnos ni una palabra.

Espero que a la hora de cobrar tampoco me diga el


importe,…

No tardamos mucho en llegar al hotel, y la vista que pude


tener nada más bajarme fue impresionante.

Había leído en Internet y visto fotos de aquel hotel, pero


como en la realidad, no había nada.

El atardecer estaba empezando, y toda la magia de esa luz


anaranjada estaba empezando a salir, el sol lloraba sus últimos
rayos y la luna empezaba a mostrar toda su coquetería. Salía
radiante, llena como si fuera el día de los hombres-lobos.

Cada rayo de sol se reflejaba en la piedra. Empezaba en lo


alto para con toda su luz ir a morir a la mitad del castillo. Tenía
ese aspecto rojizo, ese aspecto que hace que dos amantes se den un

152
gran beso mientras dejan que la calidez del sol les inunde por
última vez ese día.

Las farolas ya estaban empezando a estar encendidas, y se


agradecía, porque no iba a tardar mucho en ponerse de todo el sol
y pronto toda la zona se quedaría a oscuras.

Si la imagen del atardecer era preciosa, más preciosa era la


imagen del castillo. Para acceder a el tuvimos que cruzar un
antiguo puente de piedras, y mirara a donde mirara sólo podía ver
hierba y agua. Por cualquier parte, no había nada más que colinas,
verdes y hermosas colinas y agua. Había agua por todos lados, ya
que el castillo se emplazaba en el medio de una ría.

Era impresionante, majestuoso. Mi cabeza no pudo evitar


imaginarse una gran batalla entre aquellas paredes. La sangre
corriendo por el río y el puente inundado de cadáveres.

Tengo la ambientación perfecta para una novela de


fantasía.

Estábamos todos bajando del coche y le fui a comentar la


idea a Chiara.

-Ey cariño, se me ha ocurrido una idea buenísima para otra


novela. Tengo para escribir una parte, una guerra que quiero que
ocurra en un castillo como este. Iría sobre un chico que no sabe
que viene de otro mundo y tiene poderes, magia,… y un montón de
cosas más. Bueno, siempre y cuando creas que valgo para escritor.-
La indirecta sobre si leyera mi novela quedó patente en la frase.

-La idea, bueno… está bien. Todo dependerá de cómo la


escribas, y de si tiene gancho, por el resto, la idea es igual a todas
las demás novelas de fantasía, tendrás que currártelo para que te
quede una buena novela. En cuanto a lo de lo segundo, claro que
creo que eres un buen escritor, pero depende de ti. Yo creía que era
pésima componiendo y tocando, y desde que empecé a tocar contigo

153
sentí otro tipo de energía a mí alrededor. Desde ese momento
entendí que cualquier cosa que hiciera, si me sentía a gusto con
ella y estaba feliz por hacerla iba a ser buena, y también, que te
necesitaba a mi lado. Siento que nunca he llegado a ser feliz hasta
que te tuve, y que desde ese momento, siento como si las estrellas
me miraran sintiendo envidia de mí, como si ellas quisieran estar
en mi situación. Parece una bobada, pero me siento la chica más
feliz. Bueno, si exceptuamos el cabreo que tengo encima y el que
tenemos todos por no saber porque estamos aquí. Cariño, somos
pareja, estamos prometidos y dentro de un tiempo casados, ¿no me
puedes decir que es lo que pasa?-

-Puedo decírtelo, el problema es que no quiero.- La besé en


los labios y me fui de su lado. Sabía que si seguía a su lado iba a
serme imposible no decirle nada, y es que cuando pone su carita de
buena y me hace pucheros se me rompe el corazón y le cuento
cualquier cosa.

-Ey, seguidme. Se que las vistas son preciosas, pero si tanto


queréis saber que es la sorpresa será mejor que me sigáis.-Todos
parecían embobados, así que un grito para espabilarlos no les iba a
venir nada mal.

Llegué a la recepción y como venían tan embobados todavía


contemplando el castillo pude ir directamente a la recepción.

-Hi! My name is Samuel. I talk with you a lot during this


week and the last week.-Miré a todos lados para asegurarme de
que nadie estaba a mi alrededor. - I am the boyfriend who has
been preparing the wedding for his fiancé.-8

-Oh yes! Hola, Sam, mi nombre es Barbara. Es un placer

8
Hola, mi nombre es Samuel. He estado hablando con ustedes durante
toda esta semana y la semana pasada. Soy el novio que ha estado
preparando la boda para su prometida.

154
conocerte. Perdona mi pronunciación, pero mi español no es muy
bueno.-

-No te preocupes, es perfecto.-Le sonreí y me devolvió la


sonrisa. Menos mal que Chiara estaba hablando con su madre, que
sino ya me habría caído una colleja.-Necesitaremos dos
habitaciones dobles, y…Espera un momento.-Me giré para avisar
a los demás. Necesitaba saber como iban a dormir los demás. Pu y
V se conocían desde hace tiempo, así que dormirían juntos. Pero no
sabía que quería hacer Mary y Amanda.- Ey chicos, ¿como vais a
dormir? Pu y V van juntos, pero, Mary y Amanda, ¿Os ponemos en
la misma habitación?-

-Por mí no hay problema- Amanda fue la primera en


contestar

-Por mí tampoco-Y con la respuesta de Mary ya estaba todo


decidido.

-Perdona, pero es que están algo molestos por no saber cual


es la sorpresa así que me castigan.-Hice una pausa para sonreírle.-
Al final son cuatro habitaciones dobles. Dos de ellas con camas de
matrimonio y otras dos con camas individuales, si puede ser, claro.

-Déjame que compruebe un momentito.-

-Si claro, sin ningún problema.- Se puso a mirar en el


ordenador si teníamos las habitaciones.

Cuando había empezado a organizar la boda les había dicho


que me reservaran esas habitaciones, pero como no sabía cuantos
íbamos a ser al final les había dicho que les avisaría.

-Bueno, tengo dos noticias para ti, una buena y una mala.
La mala noticia es que no tengo todas las habitaciones. Tengo tres
dobles, dos de ellas con camas individuales. La buena noticia es
que el hotel os ofrece la suite nupcial como regalo de bodas. El

155
coste de la habitación corre a cargo del hotel al igual que el resto
de habitaciones, a cambio de una condición.-

-Jajá jajá, déjame que adivine. Queréis que toquemos, ¿no?-

-¿Cómo lo has sabido?- Su cara de sorpresa era todo un


poema

-Porque en todos lados nos piden que toquemos a cambio de


comidas,… etc.… etc.… lo que no saben es que lo hacemos
encantados. Pero tenemos un problema, no tenemos instrumentos.
No teníamos previsto dar un concierto, por lo que nadie se ha
traído sus instrumentos.-

-No te preocupes Sam, el hotel tiene una banda contratada,


supongo que no habrá problema en que ellos os consigan
instrumentos. Dime, ¿que marca usáis?-

-¿Marcas? Cualquier instrumento nos vale. No somos


quisquillosos con las marcas. Simplemente necesitamos una
guitarra eléctrica, una acústica, un bajo eléctrico, otro acústico,
una batería y cuatro micrófonos. Por el resto, nos conformamos con
que suenen, nada más.

-OK, ¿Cuántos días os quedáis?-

-Dos, mañana y pasado. Pero esta noche no podemos tocar


porque es la boda. Tocaremos mañana, además, así podéis hacer
un poco de publicidad por la ciudad y vendrá más gente.

-OK, pues mañana entonces.-

-¿Está todo preparado para esta noche? ¿Están los vestidos


y las notas en las habitaciones? ¿Están las flores…?- No me dejó
acabar la frase, me interrumpió.

-Sam, está todo listo, no te preocupes por nada. El vestido


de la novia lo hemos puesto en un salón que tenemos, igual que el

156
de las damos de honor. El padrino y tú, tenéis otro sitio preparado.
Ahora si me seguís podéis dejar vuestras cosas en un cuarto para
que no tengáis que subir y podéis ir a cambiaros. El cura está a
punto de llegar, y no es bueno hacerlo esperar.

-Claro, claro, tienes razón.

-Bueno, pues id a cambiaros cuanto antes.-

-Espera, primer hay algo que debo hacer.-

Sabía perfectamente lo que tenía que hacer, porque sino


creo que no saldría vivo de esa noche.

Me acerqué a Chiara muy lentamente. Estaba de espaldas


a mí, así que tenía que llamar su atención.

Le di dos golpecitos en el hombro derecho y esperé a que se


girara. En el preciso momento en que se giró me arrodillé.

Puse mi rodilla izquierda en el suelo y cogí su mano.

Su cara de asombro era la misma que la mía. Estaba


haciendo las cosas sin pensarlas, y no tenía ni anillo ni nada que
decir.

-Sam, ¿Qué haces?-

-Chist, por favor, estoy improvisando, no me interrumpas


que sino es más difícil hacer todo esto.-

Como no tenía anillo decidí que lo mejor sería quitarle el


que tenía puesto. Deslicé suavemente el anillo por el dedo hasta
que se posó en mi mano. Levanté la vista hasta ella y empecé a ver
sus ojos. En ese momento dejé que el corazón hablara por mi
cerebro.

-Chiara, se que es un poco repetitivo, y un poco cutre, pero

157
no encontré nada mejor. Bueno, eso y que no se me ocurrió
comprarte un anillo mejor. Mi pregunta es muy sencilla y
responderá a todas vuestras preguntas, ya que estáis aquí con un
único motivo. Chiara ¿Quieres casarte conmigo esta noche?-

-¿Esta noche?, pero….pero…. no hay nada preparado,


queda todo por hacer, las flores, los vestidos,…todo, no…no….-

-Tranquila cariño, todo está preparado.-De un salto me


levanté del suelo, era una posición un tanto incómoda y
comprometida como para permanecer en ella durante un largo
tiempo.-Permíteme que te presente a la culpable de que todo esté
preparado.-Me acerqué a Bárbara y con la mano le hice el ademán
de que se acercara.-Chicos, esta es Bárbara, Bárbara estos son V,
Pu, Mary, Amanda y mis padres. Y por supuesto, ella es Chiara.-

-Encantada de conocerles, Sam me ha hablado mucho de


vosotros, estaba deseando conocerles.-Inclinó la cabeza en señal de
respeto y después se dirigió a Chiara.-Debe saber, que su
prometido se ha tomado muchísimas molestias preparando todo
para esta noche, ha puesto una de las bodas más íntimas y a la vez
más bonitas que yo recuerde, y además lo ha hecho por teléfono.
Tiene usted mucha suerte, tiene a un hombre que la quiere
muchísimo.-

-Vale Bárbara, ya llega, que me voy a ruborizar.-En


realidad ya lo estaba.- Bueno, a lo que iba. El caso es que la boda
ya está preparada. Todo está listo, todo, hasta el más mínimo
detalle. Ese es el motivo por el que os dejé una nota tan extraña y
una petición de que vinierais a Irlanda, porque quería que fuerais
parte de este día tan importante para Chiara y para mí.- Me giré
para ver la cara de Chiara. Esperaba encontrar una gran sonrisa,
pero me encontré con una cara de petrificación.- Cariño, espero
que no te haya parecido mal, pero quería darte una sorpresa. Te
quiero muchísimo, y quería que este día fuera especial y que no lo

158
olvidaras en la vida. Siento si te ha molestado, si no quieres lo
anulamos y listo, no pasa nada.- Creo que la había decepcionado, o
por lo menos eso era lo que reflejaba su cara.

-No…yo… es que….-Las lágrimas empezaban a aflorar por


su mejilla. Al principio no sabía si eran lágrimas de tristeza o de
emoción, pero pronto me di cuenta de que eran lágrimas de
alegría.- Me encantaría casarme contigo. Sería todo un honor.- La
sonrisa por fin había aparecido en su rostro.

Por un segundo pensé que todo se iba a cancelar y que me


iba a quedar en un país extranjero con una boda planificada y sin
prometida, pero no, nada más lejos de la realidad. Chiara había
aceptado, y todo el trabajo de las últimas dos semanas por fin
había dado su fruto.

Me acerqué a ella y le agarré la cabeza con las manos.


Acerqué sus labios a los míos y dejé que el mundo desapareciera a
nuestro alrededor. Empecé a pasar la lengua por sus labios y a
recorrer con mis labios cada centímetro de sus dulces labios. El
tiempo pareció que se detenía a nuestro alrededor, nada tenía ya
importancia, sólo quería quedarme pegado a ella por toda la
eternidad.

Pero la realidad era otro. Teníamos una boda en


aproximadamente media hora y todavía quedaban muchas cosas
por hacer. Muy a mi pesar tuve que separar mis labios de los
suyos, pero no sin antes darle un abrazo. Cuando nuestros labios
se soltaron mis brazos agarraron su espalda. Puse mi cabeza en su
hombro y le susurré unas palabras

-Gracias.-

Se recostó en mi hombro y me abrazó con más fuerza


todavía. Sentía la presión que ejercía con sus diminutos músculos
sobre mis costillas. No me podía hacer daño, pero me encantaba

159
esa sensación de protección que me otorgaba, como si siempre
fuera a estar ahí para protegerme de todo.

Pero por desgracia todavía seguía siendo escaso el tiempo.


Me solté de sus brazos y le di un rápido beso en los labios. No un
gran beso, sino más bien un pequeño piquito.

-Bueno chicos, hay poco tiempo y todavía quedan unas


cuantas cosas por hacer. La primera de todas es, Bárbara, estás
invitada a la boda, y no acepto un no por respuesta.-

-Sería un verdadero honor.-

-Gracias, una cosa menos. Segundo. Chicas, seguid a


Bárbara que os enseñará donde dejar vuestras cosas y os llevará a
una habitación donde estarán los vestidos que hemos elegido para
vosotras. Chicos, conmigo, vamos a otra habitación. Pu, se que te
preocupa lo de la despedida de soltero, la tía en bolas
emborracharnos…. Y todo eso, pero como no hay tiempo la chica lo
irá haciendo a medida que nos desnudamos.-Y calló. Sabía que la
colleja de Chiara no tardaría en aparecer, y ahí estaba.- ¡Ay! Que
es broma cariño, no hay despedida de soltero. Lo siento Pu, pero
no hay tiempo. Bueno, por último, antes de que nos separemos, os
informo de que el hotel está pagado, nos invita la dirección a
cambio de que toquemos mañana por la noche. Se que no tenemos
instrumentos pero ellos nos los consiguen. Supongo que a todos os
parecerá bien, ¿No? Perfecto. Chiara, tu y yo tenemos la suite
nupcial, pero ya la estrenaremos después, que ahora hay prisa.-
Hice una pausa para coger aire, la necesitaba, me estaba
quedando sin el.-Bárbara, dejo a las chicas en tus manos. Papá,
Pu, conmigo.-

-Chicas, si me seguís os enseño los vestidos y nos


cambiamos.-

Nadie dijo ni una palabra más, todos estábamos demasiado

160
estresados como para poder pronunciar palabra alguna.
Simplemente nos dedicamos a ir a las habitaciones reservadas
para cambiarnos y ponernos guapos.

Bueno, el gran momento ha llegado, es hora de ser feliz


para siempre.

161
Martes 21 de Julio

Querido Diario

No tengo mucho tiempo para escribirte porque estoy en mi


noche más especial.

En menos de media hora me voy a casar con Sam, y es que lo


ha preparado todo para que nos casemos en un precioso castillo en
Irlanda. Incluso ha conseguido que se vinieran Mary, Pu, V, su padre,
su madre y mamá.

Fue muy raro verlos a todos, y todos estábamos un poco


molestos, yo más que ninguno, ya que nadie sabía porque estábamos
donde estábamos. Era muy molesto, pero creo que al final mereció la
pena la sorpresa.

Estoy vestida con un elegante traje blanco y a la espera de


que mis damas de honor terminen de prepararse para poder irnos a
la capilla que hay en el castillo. No se como será la boda, pero fijo
que es maravillosa, ya que según me comentó Bárbara, la
administradora del hotel, Sam lleva toda la semana preparando la
boda por teléfono con ella y con el resto del equipo.

Es un detallista, por lo que creo que va a ser una boda


preciosa, además, el es mucho más romántico que yo, por lo que me
esperan infinidad de sorpresas románticas.

En cierto sentido me siento mal por no corresponderle de la


misma forma que el a mí, pero no soy así. Se que debería ceder un
poco de mi terreno, pero no quiero, no puedo concederle todos sus
deseos, sino ganaría el siempre. Bueno, no es verdad, la verdad es
que siempre me deja ganar a mí, siempre está a mis pies, y aunque
tiene mucha mala leche, se le pasa a los cinco minutos y enseguida

162
está pidiéndome perdón. Al principio le perdonaba enseguida y
rápidamente nos olvidábamos todo, pero de vez en cuando me
mantengo firme en mi decisión y no me mueve nadie. No es la
primera vez que le cuelgo el teléfono, y es que tiene unos prontos
tremendos, y a partir de ahora se los consentiré un poco más, ya que
vamos a vivir juntos, pero viéndolo cuatro o cinco horas al día lo que
menos quería era tener que aguantar sus estupideces.

Decir que sólo nos hemos enfadado un par de veces, y es que


somos completamente distintos. El es un buenazo, tarda mucho en
enfadarse, pero siempre le molestan las cosas más insignificantes,
como que quede con Mary y no con el, que no me apetezca salir, que
no tenga ganas de hacer el amor…. Y muchas otras cosas sin
importancia. Yo, por el contrario, soy una cabezota, una orgullosa, no
suelo dar mi brazo a torcer.

Lo bueno es que nos compenetramos a la perfección, y por


eso no podemos pasar el uno sin el otro ni un momento. No tengo
ninguna duda de que la relación va a seguir adelante. Puede que
como afirman los psicólogos al llevar poco tiempo tengamos un
subidón de hormonas, pero me doy cuenta de que nunca podré dejar
de amarle, que siempre tendrá el control de mi corazón, que estoy
completamente enamorada de él.

Bueno querido amigo, tengo que finalizar rápido porque las


damas de honor ya están listas y están empezando a matarme a
miradas. Creo que sino paro de escribir ahora mismo me van a
terminar matando de verdad, y si no son ellas será el novio.

Estoy eufórica en este día, y quería compartir contigo unas


líneas.

Nunca estaré sola, muchas gracias.

Siempre tuya Chiara

163
Adiós

Todo va a salir bien, todo va a salir bien…

Creo que por muchas veces que me lo repitiera no iba a


terminar de creérmelo, tenía un nudo en el estómago que me
repetía a cada instante que todo podía salir mal.

-Buf, todavía no me puedo creer que ahora mismo le estén


transplantando a Chiara parte de mi médula ósea. Pero estar en
esta cama sin poder moverme y sin estar a su lado es lo más
difícil.-Sentía una impotencia tremenda. Estar tan cerca de ella
sin poder acercarme para abrazarla o besarla era lo más
complicado. Me dolía mucho todo eso, pero deseaba dejarla en paz
para que los médicos pudieran obrar su magia.

-Tranquilo cariño, seguro que todo va a salir bien, ya verás.


Un cuatro de seis de compatibilidad es mucha compatibilidad, ya
verás como todo va a salir bien.- Realmente mamá tenía una voz
tranquilizadora, como si todo fuera a salir bien. Pero aún con su
voz tranquilizadora seguía teniendo muchísimo miedo encima.

La habitación del hospital era bastante fría, no tenía nada


de decoración, pero supongo que así era más fácil para los
pacientes, aunque una televisión en mi habitación me habría
venido muy bien para poder despejarme mientras operaban a
Chiara.

Llevaban un rato en el quirófano y después la llevarían a


cuidados intensivos, a una habitación especial, porque cualquier
bacteria o virus podía hacer que sufriera algún contagio.

164
-Mamá, voy a dormir un rato, en teoría tendrían que darme
el alta en unas horas, tan pronto como sepas algo del alta o de
Chiara avísame, ¿vale?-

-No te preocupes por nada y descansa. Tan pronto como


sepamos algo de la operación te despierto. Venga, descansa un
rato.- Se acercó a mi mejilla y me dio un gran beso. Cerré los ojos y
dejé que me inundara con su cariño. Necesitaba personas a mí
alrededor y sabía que siempre podría contar con mi familia, con la
vieja y con la nueva.

Cerré los ojos y dejé que el sueño se apoderara de mí.

-Sam, despierta, el doctor tiene algo importante que


decirnos.- Eing, ¿quien hablaba?- Sam, cariño, despierta.-

-Estoy despierto, ¿Qué ocurre?-Abrí los ojos mientras


profería un gran bostezo.

-El doctor que ha operado a Chiara está aquí. Viene a


comentarnos que tal ha ido la operación.-

Los nervios inundaron mi estómago. Ese hombre tenía la


llave de mi futuro, tenía mi corazón y mis esperanzas en su mano.
Lo que el dijera podía cambiar los siguientes años para bien o para
mal. Si todo había salido mal mi vida se iba a acabar en ese
instante. Si todo había salido bien me vida iba a acabar en ese
instante para empezar un sueño echo realidad. Pasara lo que
pasara mi vida iba a acabar ese día, podían empezar las tinieblas y
la desesperación o podía empezar un sueño, pero todo iba a acabar
ese día.

165
-Doctor, ¿que ocurre? ¿Todo ha salido bien?- Tenía el
corazón en un puño, casi no podía respirar, me costaba muchísimo,
sentía como si una fuerza oscura me estuviera oprimiendo el
pecho.

-Todo ha salido bien, pero ha habido complicaciones.


Siento,… Siento decirte esto, pero Chiara no sobrevivirá, ha estado
en cuidados intensivos, pero su cuerpo está rechazando el injerto,
su cuerpo no ha aceptado el transplante de médula ósea. Las
posibilidades de cuatro sobre seis parecían suficientes, pero parece
que al final no fueron suficientes. Lo siento mucho, hemos hecho
todo lo que estaba en nuestras manos, pero no ha sido suficiente.
Es cuestión de días retrasar lo inevitable, yo…

-Doctor Márquez, acuda a cuidados intensivos. Código azul,


repito, código azul.- Era la voz de la centralita, la voz de una de las
enfermeras.

-Tengo que dejarles, lo siento mucho.

Cuando salió del cuarto todo el mundo se me vino encima,


no sabía donde meterme, estaba completamente perdido.

-Pero…Pero…yo…-No conseguí unir dos frases para que


tuvieran sentido, todo mi mundo acababa de cambiar, y sólo
pensar en que había cambiado para mal se me erizaba todo el pelo.

Me levanté de la cama como pude. Tenía unas ganas


tremendas de vomitar, no podía aguantarme más. Corrí al baño y
eché todo fuera. Mamá se acercó a mí y me rodeó con sus brazos.

Las lágrimas empezaban a apoderarse de mí, no podía


controlarlas. Tenía ganas de empezar a llorar, no parar de llorar y
morirme junto con Chiara. Mi vida había cambiado desde el día
que entró en mi vida. En ese momento comprendí que solo podría
ser feliz a su lado, que nadie más me haría feliz. Podría haber
otras mujeres pero nunca serían ella.

166
La posibilidad de perderla no entraba dentro de mis planes
ni de mis peores pesadillas y ahora todas ellas se habían echo
realidad.

-¿Por qué mamá, porque tiene que ser Chiara?- Mientras


decía estas palabras mi cuerpo se desplomó en sus brazos y los dos
nos dejamos caer al suelo. Seguía llorando, y pude comprobar como
mamá empezaba también a llorar.

-No lose cariño, no lo se.- Tenía un gran nudo en la


garganta, no podía casi tragar la saliva, y las lágrimas no dejaban
de salir de sus ojos. Me estaba acariciando el pelo. Eso siempre lo
hacía Chiara cuando estaba intranquilo, me relajaba muchísimo,
pero en este momento eso no estaba funcionando. No conseguía
relajarme, por mucho que lo intentara era imposible.

-Mamá, necesito verla, necesito estar con ella. Necesito…-


No había terminado la frase cuando entró el doctor otra vez en la
habitación

-Me temo que ha habido más complicaciones todavía.


Chiara acaba de entrar en coma, en un coma irreversible, su
cuerpo ha tenido un fallo múltiple y parece que tenía un virus en
el cuerpo que se ha hecho fuerte y que estuvo esperando hasta que
ya no pudo luchar más y se apoderó de su cuerpo.

¡Dios!, ¿¡todavía había más?!

-¡NO ES SUFICIENTE DIOS! ¿TODAVÍA QUIERES


HACERLA SUFRIR MÁS?-

-Tranquilo cariño, tranquilo.- Me eché en los brazos de


mamá y dejé que me abrazara fuertemente.

No podía creer que la persona más importante de mi vida


estuviera muriéndose en ese momento. No quería creerlo.

167
-Mamá, ¿que voy a hacer? Dios, ¿como puede estar pasando
esto? No entiendo nada, todo podía salir bien, y ahora se está
muriendo. ¡¿Porque?! ¡¿Por qué?!-

-No lo se cariño, la vida da muchas vueltas.- Mamá tampoco


podía parar de llorar.

Mi mundo se había derrumbado. La historia de mi vida,


tan pronto como encuentro a alguien con quien conecto se va.

-Si quieren bajar a verla será mejor hacerlo ahora.- No


había caído en la posibilidad de verla, pero tenía que hacerlo.

Recordaba todavía su sonrisa cuando entró en el quirófano.


Esa sonrisa de que todo va bien. Su pelo no ondeaba al viento, pero
estaba precioso. Sus ojos en cambio reflejaban miedo, miedo por
saber si volvería a verme o no. Su beso me confirmó ese miedo.

Ahora podía sentir todavía sus labios frente a los míos, su


saliva mezclándose con la mía y su aliento afrutado introducirse
en mi boca. Al principio no lo soportaba, pero con el paso del
tiempo terminé acostumbrándome a el.

-Ahora mismo vamos doctor, dénos unos minutos por favor-


Era papá el que habló, y en su voz se denotaban las lágrimas, el
sufrimiento que estaba sintiendo por dentro.

-Por supuesto, el tiempo que necesiten.- Pude oír como


cerró la puerta tras de sí al salir de la habitación, y me quedé
donde estaba, sentado en el suelo al lado de mamá y llorando sin
parar.

Me empezaba a faltar el aire, y decidí que ya era el


momento de parar de llorar. Quería despedirme de Chiara y
quería ir también a la Roca de la Eternidad. Allí empezó todo, y
quería contemplar el atardecer, o el amanecer o el momento que
fuera.

168
No tengo ni idea de que hora es.

-Estoy preparado para ir.- Me sequé las lágrimas con el


dorso de la mano y me levanté con la ayuda de mamá y de papá.

Cogí mi ropa y me vestí, no quería estar con la bata del


hospital, ya bastante era tener el esparadrapo de cuando te
pinchan en la mano.

Me vestí como malamente pude y salí del cuarto de baño.


Papá, mamá y V ya me esperaban en la puerta. Ninguno tenía la
cabeza erguida, todos tenían la mirada perdida en el suelo y yo no
iba a ser distinto. No quería ver a nadie, solo quería meterme en
un rincón oscuro y llorar, llorar y llorar. Llorar hasta que todas
heridas de mi corazón se hubieran curado, hasta que Chiara
volviera a mí.

Salimos los cuatro de la habitación y nos encaminamos


hacia las escaleras. El doctor Márquez nos esperaba en ella.
Estaba terminando de rellenar unos informes, pero tan pronto
como nos vio llegar dejó todo lo que estaba haciendo y nos abrió la
puerta. Levanté la cabeza para agradecerle que me abriera la
puerta pero no pude ver nada. Mis ojos estaban inundados por las
lágrimas, y me costaba muchísimo ver.

Como malamente pude me agarré al pasamanos y empecé a


bajar las escaleras. Fue una marcha muy lenta, mis pies no
respondían. Sentía la mano de mamá en el hombro derecho y eso
hizo que pudiera coger fuerzas para bajar otro peldaño más.

Llegamos debajo de todo y el olor que se respiraba me


golpeó en toda la cara. Era un olor a muerte, y Chiara estaba allí
dentro. Las lágrimas empezaron a caer con más intensidad, y
todavía más cuando vi a Amanda.

Parecía destrozada y en ese momento me desplomé, mi


cuerpo no aguantó más y me dejé caer al suelo.

169
Entré en un estado de semiinconsciencia. Veía a todos a mí
alrededor, pero no podía mover ninguna parte de mi cuerpo.

Cerré los ojos y me dejé atrapar por los recuerdos. Mi


cabeza se fue automáticamente a nuestra primera cita. Ese día
recibí un beso maravilloso. Todavía podía sentir el sabor
azucarado de sus labios, el aliento que me quedó cuando se separó
de mi, lo que echaba de menos volver a sentir sus labios.

Recordaba también los atardeceres que habíamos pasado


juntos, desde el primero hasta el de ayer. Antes de la operación
nos habíamos ido a la roca de la eternidad para contemplar como
el sol se ponía sobre el mar. Estábamos en agosto por lo que hacía
mucho calor y se estaba muy bien contemplando la caía del sol
sobre las rocas. Hacía unos días que no íbamos a las rocas por la
mudanza, pero las vistas no habían cambiado, seguían siendo
increíbles.

Es gracioso, ayer a esta hora estábamos más vivos que


nunca, hoy, a la misma hora estamos más muertos que nunca.
¡Que injusta es la vida!.

Sentía como mamá me movía la cabeza para que volviera


en mí, pero no quería. No quería ver a Chiara tumbada en una
cama de un hospital minutos antes de que certificaran su muerte,
no quería ver como el amor de mi vida se moría delante de mis
ojos. No quería, no podía.

Pero mamá no paraba de llorar y no podía ver así a mamá.


Decidí que ya era el momento de enfrentarme a la realidad.

-Estoy bien, tranquilos. Enserio, estoy bien.- Me levanté


como pude y aparté todas las manos que tenía en mi cuerpo. Todo
el mundo quería certificar como estaba, pero lo único que tenía en
la cabeza en ese momento era llegar hasta el cuerpo de Chiara y

170
poder darle un último beso. Quería volver a sentir sus labios,
volver a sentir todo su calor.

Caminaba con dificultad, cada paso que daba me dolía más


que el anterior, pero el dolor parecía estar esperando para hacer
su aparición más tarde. No podía sentir nada, no quería sentir
nada, sólo quería llorar y morirme para estar con Chiara.

Deseaba suicidarme o tener un accidente para poder estar


con ella, pero sabía que me echaría la bronca por haber ido a su
lado tan pronto.

“Aunque yo no esté quiero que sigas siendo feliz, que te


enamores de otra mujer o no depende de ti, a mí no me importa lo
que hagas con tal de que no me olvides y siempre seas feliz. Si tu
eres feliz yo soy feliz.” Esas palabras se me clavaron en el corazón.
No deseaba estar con otra mujer, sólo deseaba estar con ella, y con
nadie más. Era mi primer amor, y puedo decir que el último, no
quería separarme de su lado, y nunca había echo tantas locuras
como las que hacía con ella. Éramos perfectos el uno para el otro,
no teníamos casi discusiones y nos acoplábamos a las mil
maravillas. Unas veces cedía yo y otras ella pero siempre
ganábamos los dos. Nadie perdía en nuestra relación.

Hasta hoy, hoy habíamos perdido los dos, ninguno había


salido ganador de nuestra primera batalla seria. Ella había
perdido la vida y yo había perdido las ganas de vivir.

No me queda nada por lo que vivir.

Mientras pensaba esto la imagen de papá, de mamá, de V,


de mis tíos, de mis abuelos,… me venía a la cabeza. Tenía mucho
por lo que vivir, pero ya no tenía corazón

¿Cómo podré vivir sin corazón?

171
Mientras iba pensando todo esto había ido acercándome al
cuerpo de Chiara.

Tenía un montón de tubos por todos lados y un montón de


máquinas conectadas en su cuerpo.

Me acerqué a su cara y le toqué el pelo.

Me encanta tocarle el pelo, pasar la mano por sus rizos,


juguetear con su pelo, pero sobre todo peinarlo y hacerle coletas.
Cuando empezamos a salir era nulo haciendo coletas, pero en los
últimos meses había llegado a ser todo un experto.

Nos tumbábamos en la cama y mientras veíamos alguna


serie en la televisión ella se ponía entre mis piernas y me dejaba
que le cepillara el pelo. Después le hacía una coleta y empezaban
las caricias sensuales y los besos.

Una lágrima empezó a rodar por mi mejilla. Recordar todos


esos momentos me ponía triste. Triste porque nunca más íbamos a
tener momentos como esos, triste porque se estaba muriendo,
triste porque no tenía otra forma de estar. Había perdido a mi
amor, a mi alma gemela. Había perdido mi vida.

Con los ojos llenos de lágrimas acerqué mis labios a los


suyos. Quería volver a besar sus labios, volver a sentir su carne en
mi carne, volver a recordar ese primer beso mágico que nos dimos
en nuestra primera cita.

Acerqué con mucha suavidad mis labios a los suyos y los


posé. Lo que sentí en ese momento me sorprendió.

Sentí como si Chiara no deseara marcharse de su cuerpo,


como si se resistiera a morir, pero había algo más poderoso que
ella tirando de su alma fuera de su cuerpo. Deseé gritar con todas
mis fuerzas, pero esa sensación había anulado completamente mi
capacidad para hablar, no podía hacer otra cosa que sentir como la

172
vitalidad de Chiara se iba disipando poco a poco, hasta que lo
único que sentí fue un frío congelante.

Chiara se había ido, había muerto.

En ese momento se me vino el mundo encima. Tenía el


corazón en mil pedazos, pero debía comunicarle al médico que ya
podía desconectar los tubos, pero antes quería, debía hacer una
última cosa.

Acerqué mi boca a su oído y tragué saliva. Eran la últimas


frases que le diría a su cuerpo, y esperaba, deseaba con todas mis
fuerzas que la pudiera escuchar.

-Te quiero, siempre te quise y siempre te querré. Cambiaste


mi vida, me distes amor, me distes cariño. Hiciste de mí una
persona mejor, hiciste de mí una auténtica persona. Dejé de vagar
por la vida sin rumbo para embarcarme en una aventura
maravillosa contigo. Juntos éramos poderosos, y siento que nunca
volveré a ser feliz. Sólo te pido que estés donde estés me esperes,
que en algún momento volveré a tu lado y en ese momento nada
podrá separarnos. Te aseguro que nunca te olvidaré y que nunca
volveré a amar a otra mujer, ni como te amé a ti ni de otra
manera. Tu has sido la primera y la única.-Hice una pausa y
tragué saliva. Las lágrimas me inundaban los ojos y tenía un nudo
enorme en la garganta, pero no quería dejar la frase a medias,
tenía que continuar.- Te amo cielo, me lo has dado todo y te estaré
eternamente agradecido. Has sido lo mejor de mi vida. Descansa
en paz y estés donde estés espérame y se feliz.-Cuando acabé noté
la mano de mamá en el hombro. Me giré para decirle que se había
muerto y pude ver una enorme tristeza en su rostro.

-Chiara ha muerto, se ha ido. No me preguntéis como lo se


pero lo se.- No pude aguantar más y salí corriendo de la
habitación.

173
Tenía la cara llena de lágrimas y no tenía ni idea por donde
iba. Lo único que sabía era a donde quería ir. Quería ir a las rocas,
a despedirme de Chiara.

Salí corriendo del hospital, seguía sin ver nada. Noté que
algo malo iba a sucederme pero no sabía que era.

Estaba en la calle principal del pueblo, y los coches siempre


iban muy rápido, siempre había tenido muchísimo cuidado, pero
en ese momento no me acordaba de nada.

Simplemente iba corriendo, deseando que el suelo se


desplazara lo más rápido posible debajo de mis pies para poder
llegar a las rocas.

Escuché un coche patinar sobre la carretera y ya no corrí


más.

El golpe fue brutal, me arrolló por completo y lo primero


que sentí fue como se rompían mis piernas. Sentí un gran dolor en
ese momento y quería gritar, pero mis pulmones ya no tenían
oxígeno, estaban inundados de sangre. No tenía ninguna parte del
cuerpo donde no me doliera algo, todo estaba empezando a estar
borroso, todo empezaba a oscurecerse.

Mamá, papá, Amanda, V y el doctor salieron corriendo del


hospital. Deseaba decirles que ya era demasiado tarde, que no
había nada que hacer, pero no podía, no conseguía pronunciar
ninguna palabra.

Empecé a pensar en Chiara. Había sido un día muy largo y


si hubiera salido todo bien a estas horas estaríamos tomando un
helado tirados en el sillón de casa. Pero aunque nunca más
podamos disfrutar de un helado se que toda la eternidad voy a ser
feliz. Lo que más me duele es no haber podido despedirme de papá,
de mamá, de V, de Pu, de Mary y de Amanda, pero lo que más me
duele es no poder volver a contemplar un atardecer con Chiara.

174
Supongo que a donde voy ahora, sea el cielo, el nirvana o sea lo
que sea no vamos a ver muchos atardeceres.

Creo que lo único importante es que nunca me voy a


separar de Chiara…creo que es bueno, pero no estoy muy seguro,
¿la aguantaré siempre? ¿Me aguantará siempre?

Lo único que me preocupa ahora es encontrarla y disfrutar


de su rostro una vez más. Se va a llevar una sorpresa cuando me
vea aquí, creo que nunca imaginaría verme tan pronto. Sólo pienso
en el momento en que pueda besarla, en volver a sentir esos labios
azucarados junto a los míos, y en hacer que el espacio se disuelva a
nuestro alrededor.

Todo va a ir bien, lo presiento.

Mamá, papá, V, Amanda, no lloréis por mí, soy feliz, estaré


con la mujer de mi vida, todo lo demás puede esperar. Nos
veremos dentro de mucho tiempo, sed felices tanto como lo voy a
ser yo.

Puse una sonrisa en mi cara y exhalé mi último aliento.

Es hora de empezar a disfrutar de la compañía de Chiara


una vez más.

175
Epílogo

176
<< Empecé a pensar en Chiara. Había sido un día muy largo
y si hubiera salido todo bien a estas horas estaríamos tomando un
helado tirados en el sillón de casa. Pero aunque nunca más podamos
disfrutar de un helado se que toda la eternidad voy a ser feliz. Lo que
más me duele es no haber podido despedirme de papá, de mamá, de
V, de Pu, de Mary y de Amanda, pero lo que más me duele es no
poder volver a contemplar un atardecer con Chiara. Supongo que
donde estamos ahora, sea el cielo, el nirvana o sea lo que sea no
vamos a ver muchos atardeceres.

Creo que lo único importante es que nunca me voy a separar


de Chiara…creo que es bueno, pero no estoy muy seguro, ¿la
aguantaré siempre? ¿Me aguantará siempre?

Lo único que me preocupa ahora es encontrarla y disfrutar de


su rostro una vez más. Se va a llevar una sorpresa cuando me vea
aquí, creo que nunca imaginaría verme tan pronto. Sólo pienso en el
momento en que pueda besarla, en volver a sentir esos labios
azucarados junto a los míos, y en hacer que el espacio se disuelva a
nuestro alrededor.

Todo va a ir bien, lo presiento.

Mamá, papá, V, Amanda, no lloréis por mí, soy feliz donde


estoy, estoy con la mujer de mi vida, todo lo demás puede esperar.
Nos veremos dentro de mucho tiempo, sed felices tanto como lo voy
a ser yo.

Puse una sonrisa en mi cara y exhalé mi último aliento.

Es hora de empezar a disfrutar de la compañía de Chiara una


vez más.>>

Se hizo el silencio tan pronto Mark terminó de decir la última


palabra. Una lágrima corría por su rostro.

-Bueno cariño, he terminado la novela. La terminé ayer por la


noche, mientras tú seguías tumbada en la cama. Tuve una ideal

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genial y decidí acabarla. Por ti, por nosotros. Llevamos meses
escribiendo esta novela y no quería que todo nuestro trabajo cayera
por la borda porque faltaba escribir el último capítulo.-

Se le hizo un nudo en la garganta y las palabras no daban


salido de su boca. Una nueva lágrima se asomaba por sus ojos. No
la dejó salir y rápidamente se la frotó con el borde de la mano.

Se levantó de la silla en la que estaba sentado. Su cuerpo


parecía más pesado de lo que sus médicos decían que pesaba. Sólo
pudo arrastrar sus pies hasta la ventana y para ello tuvo que poner
todas sus fuerzas en ello. Las dos últimas semanas habían sido una
tortura, una auténtica pesadilla.

El cielo en el exterior estaba completamente negro, se


avecinaba una gran tormenta, casi tan grande como la que había en
el corazón de Mark.

-Mark…

¡Esa voz! Nuevas fuerzas aparecieron en el cuerpo de Mark.

Se giró rápidamente hacia la cama donde yacía tendida Lya.


Todas las fuerzas que habían desaparecido en estas dos semanas
volvieron de repente a su cuerpo.

-Lya…OH dios mío, Lya, ¡estás despierta!- Estaba agachado


junto a la cama pero rápidamente se levantó de ella.

Empezó a correr por la habitación en dirección a la puerta, y


tan pronto como llegó a ella empezó a gritar con todas sus fuerzas.

- ¡Un doctor por favor, necesito que venga un doctor!-

Un hombre con bata blanca no tardó en aparecer. Pero Mark


ya había vuelto junto a Lya, no pensaba separarse de ella nunca
más, ni por un segundo en toda su vida.

-Lya, soy el doctor Fernández, ¿Me escuchas?-

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-Lo…lo escucho doctor. ¿Qué…que me ha pasado? Quiero
agua.-

Mark cogió el baso que había en la mesilla y a la vez que


ponía una pajita en el extremo del vaso se lo posó en la boca a Lya.

-Tuviste un accidente de coche. Llevas dos semanas en


coma. Tu cuerpo se ha recuperado de las lesiones, pero no
sabíamos si ibas a conseguir salir del coma, tu cerebro parecía no
querer volver.

-¿Dos… dos semanas? ¿Como ocurrió?- Esta vez su


pregunta no era para el doctor Fernández, sino para Mark.

-Volvías para casa en coche y otro coche se salió de la


carretera y te invistió. El otro conductor iba borracho, y aunque
insiste en saber tu estado la policía se lo llevó. Está en la cárcel, pero
todos los días llama para saber como estás. Está destrozado, pero
tiene lo que se merece.- Las lágrimas corrían sin control por sus
mejillas. Toda la tensión que había guardado durante dos semanas
por fin había desaparecido.

-Doctor, ¿puede dejarme un momento a solas con Mark?


Necesito decirle algo muy importante.

- Necesitamos hacerte pruebas…-Iba a terminar la frase, pero


Lya se lo impidió.

-Por favor doctor, sólo será un momento.-

-Está bien, pero cinco minutos, nada más-

-Muchas gracias.-

El doctor cogió la carpeta del informe médico y salió al pasillo.

-¿Qué ocurre cariño? Estoy tan feliz de que esté bien…-No


pudo aguantar más y de nuevo volvió a llorar. Apoyó su cabeza en su
barriga y se quedó allí por unos minutos.

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Las manos de Lya no tardaron mucho en estar sobre su
cabello acariciándolo por completo. A Lya le encantaba acariciar su
pelo y a Mark le relajaba la sensación que le producía su mano
removiéndolo. Se sentía en paz, y por fin pudo parar de llorar.

-Tengo que decirte algo muy importante peque.-

Mark giró la cabeza para mirarla a los ojos. No le gustaba su


tono, pero no tenía ni idea de que ocurría.

-¿De que se trata? Me estás asustando.

-Tranquilo mi amor, no tienes nada de que asustarte o


preocuparte.-

-Entonces, ¿De que se trata?-

-De que el final de la novela es una mierda. No puedes matar


a los dos protagonistas y hacer que se reencuentren en el cielo.
Estuve escuchando todo el final de la historia y una de las razones
por las que me desperté era para decirte que tu final era una mierda.
Olvídalo todo, ya lo escribiremos juntos. Somos un equipo, así que lo
haremos como tal, pero repito, el final era una mierda.-

Mark no pudo aguantar más y se echó a reír. Hacía muchos


días que no reía, desde antes del accidente, y de repente toda la risa
acumula salió por fin a la superficie.

Ante tal muestra de carcajadas Lya no pudo hacer otra cosa


que romper también a reír. Estaba viva, y tenía a su ser más querido
a los pies.

Cuando el doctor volvió a entrar en la habitación acompañado


por las dos mejores amigas de Lya, Samantha y Alexia, la escena
que se encontraron fue de lo más extraña.

Lya y Mark no podían parar de reír, y tras una visual de


Samantha a Alexia las dos se echaron rápidamente encima de la
cama para abrazar a su gran amiga.

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Y así, riendo y riendo pasaron el resto de los minutos, antes
de que el doctor les robara a su esposa y amiga para someterla a
todo tipo de pruebas, pero todos estaban tranquilos, nadie paraba de
reír, porque sabían, que la felicidad, no existe sólo en la ficción.

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