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Del mismo autor en Taunes: Jiirgen Habermas Conimiao tae = era actrees + Poconos pone, * pee fico aco “da rlelnct t a tl a + Teoria dela acciéncomunicativa, I, Racionlidad dels sciény a acest Teoria de la accién comunicativa, IT Critica de la razén Suncionalista Ty Taurus Humanidades “Tilo oii: Theorie des Lomritaiven Handel Bon ar Krier fonalisischen Verna (3 1BLySahhamp Vora, Frank a Main Primer ln: 1987 Reimpresione: 198, 1992 (AUTUS —Voasinil pope ke ‘Sancillana que edita ex: trate weno Behn Bi ‘aun Eowoonts ©1987, Altea, Tas, Alfa, S.A © 1992, Saniiana 5. A to, 32. 28027 Made ISBN: 8406-12792 tomo 1) ISBN: 84-36-9952 (br complet) Deposit Legal M. 7741-1992 Prod in Spin Dis de cabins: Zimmermann Asociados, SL “an econ mr i cin pe Smasan nomen ‘Sams pet presto tnt EL CAMBIO DE PARADIGMA EN MEAD Y DURKHEIM: DE LA ACTIVIDAD TELEOLOGICA ‘A LA ACCION COMUNICATIVA, El anlisis de la recepcin de que fue objeto Ia teori weberia- 1a dela racionalizacin en I linea de pensamiento que va de Lu- kes a Adorno pone de manifesio que en ella la racionalizacién social fue pensada siempre como cosficacién de la concincia Pero las paradojes a que esto conduce demuestran que este tema no puede ser elaborado de forma satsfctoria con los medios cor- cxptuales dela flosffa de la conciencia, Por eso, antes de volver sobre la problemética de la cosificaién y de reformularla en cat- tors de In acign comunicatva, por un lado, y dela diferencie- idm de subsisemas repida por medios de control sstémico, por ‘otro, voy a tratar de desarollar esas eategoriaspartiendo del con- texto en que emergen en la historia dela teora socioligica. Mien- tras que le problemtica dela racionalizaién-cosifcacion se sta fen una linea ealemane de pensamiento socolépico determinada ‘por Kant y Hegel, y que partiendo de Marx y pasando por Weber conduce hasta Lukies y la Teoria Critica, el cambio de pars- digma que aqui me interess se inicia con George Herbert Mead y Emile Durkheim. Mead (1865-1951) y Durkheim (1858-1917) pertenecen, al igual que Weber (1864-1920), a la generacién de los padres fundadores de la sociologia moderne. Ambos desaro- lan unas eategoris que permitenreplantear Ia teoria weberiana de la racionalizacién liberdndola de la aporstica de la flsotia , this 1 1056), 35 by ©. A Coon The Self es Moral Agent, tis Jo (Gri, Yale 1966, K. Rasen Ident and Solar, Munich, 1971: 3 te la ntliyene prowscicon det nteraccioniomo sialic por Bln. Gre €. MePaut, © Reaxoer. «Med vs. Blumer, ASR, 1973, 49 38; Br Mules, G.fis Meod" Sef, Longue ond the Word, Chicago, 1989. (ono. gue etoy tna en deus, es on la cxcleate tei dotorsh de Hons Praiice Itsub eth, Frnelet, 1980 10 + fenémenos de conc lado, y la psicologia social de Mesd, por otro. Mead analiza los ia desde el punto de vista de eémo se consttuyen étos en el seno de las estructuras de la ieraceién ‘mediada por el lengusje © mediada por simbolos. El lenguaje tiene una significacion determinante para le forma sociocultural de Ta vida: «En el hombre Ia diferenciacién funcional a través el lenguaje da lugar a un principio de organizacién completa mente diferente que produce no solamente un tipo distino de individuos, sino también una sociedad distinta> "Mead introduce su teria bajo la denominacion de “behavio- remo social” con el fin de subrayar la nota de riice ala filo sofla de la conciencia: las interacciones sociales configuran a partir de oraciones y acciones una estructura simbdlica a que ‘puede referire el andisis como a algo objetivo. Mas, pese a esa ‘enominacién, entre el enfoque de Mead y el behaviorismo se ddan diferencias metodoligicas. EI modelo de que parte Mead no 5 el comportamiento de un organismo individual que rescciona 8 los estimulos de s4 entorno, sino la interaceién en la que a lo rmenes dos organismos reaccionan el uno al otro. «En psicologia secial no construimos la conducta del grupo social en términos de la conducta de lor distintor individuor que lo componen. Antes bien, pertimos de un todo social dado de compleja acti- Vida grupal, dentro del cusl analizamos (como elementos) la conducta de cada uno de lor distintos individues que lo com pponen»‘ Pero Mead no solamente rechaza el individualismo Inetodoligico de la teoria del comportamiento, sino también su ‘objetvismo. No quiere ver reducido el concepto de «comporta- riento» a reacciones comportamentales observables, sino que tal ‘concept ha de inclur también el comportamiento simbélicamen- te orintado y dar cabida a la reconstruccin de estructuras gene- rales dela interaccin lingisticamente mediada: «La psicologia sociales Behaviorstaen el sentido de que parte de una actividad ‘observable —el proceso socal dindmico en curso los actos so- ales que son sus elementos constituyentes—, que ha de ests: diane y analizatse cienficamente. Pero no es behaviorista en fl sentido de jgnorar Ia experiencia interna del individuo —le fase interna de exe proceso, de esa sctvidad—»'., Frente al as 3 Mea (1830, 244 4 Me (1936 7 5 Meco (1886), 7 pecto de comportamiento, el sentido meteralizado en una accién social es algo no extero, y, sin embargo, en tanto que. algo ‘objetivado en exprsionessimbélias, exe sentido resulta pablica- ‘mente accesible, no es algo meramente interno como acontece on los fenémenos de conciencia: «Dentro del acto mismo existe ‘un campo que no es externa, sino que pertenece al acto, y hay caracteristicas de esn conducta orgénica interna que se revelan fen nuestras acttudes, especialmente en las conectadas con el halos * YY al dar ast cabida en &f behaviorisme a un concepto no- reduecionista de lenguae, en la obra de Mead quedan unidos los oe enfogues de erica la flosfia de la conciencia que des pués de Peirce siguieron derroteros distnts: la teoria del com- pportamiento y el andlisis del lenguaje. Bien es verdad que su teoria de Ia comunicacién no se limita a los actos de entendi- riento, sino que se refiere a la aecidn comunicativa: Mead solo se interesa por los simbolos lingisticos y por los simbolos logo- érfies en tanto que elementos mediadores de las interaciones, de las formas de comportamiento y de las acciones de una plu. ralidad de individvos. En la accién comunicativa el lenguaje de- sempeha,aparte de si funciGn de entendimiento el papel de coor dinar las actividades teleoldpieas de los diversos sujetos de 2e- cin, asi como el papel de medio en que se efectia la esocaliza- cine de esos sujet de accin. Pero Mead considera la comun- cacin lingistica casi exclusivamente bajo estos dos aspects de Jnogeacisn social de los agentes tcleolégicos y de socializacién e los sujetos capaces de actin, pasando por alto la funcin de tentendimiento y la estructura interna del lengua. Por este lado, su teoria de la comunicacin necesita ser complementada con andlisis del tipo de los que mientras tanto se:han desarrllado en In Seméntica Filosfica y en la teoria de los actos de haba El cambio de paradigma que se pone en marcha con la psico- logia social de Mead es de interés en nuestro contexto porque pone en perspectiva un concepto comunicativo de racioalidad sobre el que volveré despuss. En esta seccién earacterizaré pr mero el plantesmiento de que parte Meed en su teoria de la ‘comunicscién [1], para mostrar eémo explica el tdnsito desde a interaccién subumana medieda por gestos a la interac Fo 930.6 » Cf tomo I itera Primero 2 rmediads por simbolos [2]. Los resultados de Ia teorfa del sig nificado de Mead han de precisarse recurviendo a las conside raclones de Wittgenstein sobre el concepto de egla [3]. A con- tinuacidn trataré de mostrar cémo el lengusje se diferencia sega Jas funciones de entendimiento, inepracion social y social cin, haciendo. asi posible el trinsito desde Ia iteraceicn diada por simbolos ala interaccién regida por normas (4). Le motor del apaat tin ‘scentéa Arnall Gehl 2 cn la circunstancia de que sean fonemas, es decir, estos fénicos, to que constituye el sustrato signio de la comunicacién lings tica una confirmacién de su suposicén de que la adopcién de fetitudes es un mecenismo de primera importancia para la aps icin del lenguae 'No quiero entrar aqui con més deualle en ests cvestiones empires; voy a limitarme a la evetion conceptual de si Mead pede reconstruir Ia aparcion dl lenguae de seiles a partir del Tenguaje de ademanes con sclo suponer que un partiipante en la interaccign adopta la actitud del otro. Mientras con ello no se quiera deci sino que uno de los paticipantes en la inter. ‘ign toma de anfemano Ia acitud con que el otto reacciona 8 us gesoef6nicos no se ve emo ello podria dar lugar a simbo- los logomérficos, a gestos fnicos eon significado idéatico. Por esa. via Mead slo puede explicat la eparicion de una estructura ‘que se caraceriza porque el primer organismo se estimula con sus propiss voces de forma similar © como estimula al segundo ‘organism. Si el mismo gesto despiera en ambos una dsposicin 4 n comportamiento igual (o suficientemente parecido), un ob- fervador podria constatar por ambas partes una interpretacién oineidente del estimulo, pero eon elo no tenemos todavie un ‘Sgnificado idéntico pars ambos participantes en la interacién: «Del hecho de que el uno haga disposicionalmente To mismo # ‘que se ve estimlado el otro no se sigue que haya alg idéntico fante To que tomen posture ambos» ". Que ambos interpreten al mismo estimulo de forma coincidente es un estado de cosas {ue es en si, pero que no existe para ellos. ‘Ahora bien, en muchos pasajes Mead entiende el mecanismo de ataking the attitude ofthe other», como wcalling out the res- pons in himself he calls out in anothers. Si eresponse» no se en tiende aqui behaviorsticamente en el sentido de una reaccién a ‘estimulos, sino en el pleno sentido dialgico de «respuesta», abe dar a la toma de aetitud el sentido més exigente de una inermalizacién de posturas de afirmaciGn o negacién de enun- ciados imperatives. Esta es la interpretacién que propone Tu- fendhat; #La reacciGn del oyente que el hablante implictamente fnticipa es, pues, su respuesta con un "si" 0 con un “no’ Figuenda a Hambolt, ce. A. Gran, Der Mensch, Bonn, 1950, 14: cieambien 208 18 Gt en (193), 61s: mide Meno (1968), 1865 1» Fucanonar 199), 235 2 quien reflexiona habla consigo mismo adoptando posturas de afiemacién o negacién de la misma manera que hablaria con ‘o1r0s con quienes deliberase sobre qu hacer». Aun prescin- endo de que esta letura hace violencia al texto”, scab guitando al mecanismo de la adopeiin de la acttud del otro Ta Fuerza explicativa que Mead le supone. El dislogo internal. zado no puede ser constitutive de un entendimiento por medio de signficadosidéntioos, porque la participacion en dilogosrea- les o externos exige ya'Ia utlizacién de simbolos lingtisticos. ‘Ademis, para poder tomar postura con un sf» © con un «no» te ennciados © ante imperativos, hablante y oyente tienen {que disponer ya de un lenguaje propesicionalmentediferenciado, Pero Mead, como hemos visto, sitéa la comunicacién logomérft ‘ea en un plano més profundo, en el plano de un Tenguaje de scfiales compuesto de emisiones modalmente indferencidas. Con todo, Is solucién del problema ha de buscarse en la direccién tomada por Tugendhet. La adopcién de la actitud del otto es tun mecanismo que parte de la reaccin comportamental del otro 1 Tos gests del uno, pero que después se hace extensive a otros componentes de interaccién. Después que el primer organi ‘mo ha aprendido & interpretar los propios gestos de forma igu «como lo hace el otro organismo, no puede evitr produit el testo con la expectativa de que tenga para el segundo organism tun significado determinado. Pero con esta conciencia cambia la acttud del primer organismo respecto al segundo, Este aparece shore como un objeto social que ya no se limite e reaccionar ladapttivamente al gesto de uno, sino que con su reaccién com portamental da expresién a una interpretaciin de ese gesto. Fl ‘Segundo organismo aparece shora ante el primero como intérpre- te del comportamiento de este sIkimo, es decir, bajo un concepto distinto, con lo cual cambia también su actted frente a él El primer orgunismo se relaciona ahora con el otto como con un Gestinatario que interpreta de una determinada forma el gesto fue se le hace: y esto significa que de aquf en adelante haré su ‘ademén con una intencidn cominictiva. Si suponemos, ademas, {que lo dicho vale también para el segundo organismo, tenemos tuna situacidn en que el mecanismo de le internalizacién de la 2 Tucan (1979), 256 21 Eline texto en que se spoya Tugendhat se encuentran MEAD (0339, 108 cy acttud del otro puede volver a operar, haciéndolo shore sobre la actitud en que ambos organisms ya no hacen sus estos i tentione recta, como comportamiento adaptive, sino. que se estan dirigiendo el uno al otro. Y en cuanto interalisan esta factid de dirigirse af otro que ven en el oto, y la adoptan tam bien frente a si mismos, aprenden los papeles comunicativos de oyente y hablante: se comportan entre sf como un ege que da a entender algo a un alter ego. ‘Mead no distingue suficentemente entre las dos eategorias de acttudes que el uno toma del otro: tomar Ia actitud del otro significa, de un lado, of aniciper la reacién del oto al gesto de uno, y, por otf, el adoptar Ia acttud del otro de dirigir un esto a un intérprete Pero se encuentran formulaciones que de- ‘mucstran que Mead tiene en mientes ambas cosas: «Bl proceso de dirgirse otra persona es también un proceso de dirgrse @ ‘uno mismo y de provocer uno en sf mismo la reaccién que se ha provocado en el otro» Fl término «response» cambia st bitemente de significado en cuanto se presupone no solamente Ja adopcién simple de la actitud de otro, sino la opera pliada de adopeisn de la acttud del otro Ia reaccién fe convierteentonces, en efecto, en una «respuesta». Surge en tonces una situacién en la que uno reacciona a aquello que dirge al oto y en Ta que esa respueste por parte de uno mismo fe convierte en elemento de Ta propia conducts; en le que uno no solamente se oye a si mismo, sino que se responde a s{ mis ‘mo en Ie que uno se habla y se responde a si mismo de forma tan real como le responde la otra persona» ®. (Las cursivas son miss) ‘Con Ia primera adopcién de la acitud del oto los participan- tes en le interaccién aprenden a internalizar un fragmento de la estructura objetiva de sentido, de suerte que ambos pueden vincu- lar a mismo. getto interpretaciones coincidentes reeccionando ‘cada uno de ellos implicit o explictamente de la misme maner 14 Con la segunda aprenden qué significa ualizar un gesto con intencién comunicativa y entablar una relacién reciproca entre hhablante y oyente Ahora los participants pueden distinguir en tee el otro en tanto que objeto social que se presenta en el papel de un hablante 0 de un oyente y el otro en tanto que objeto de Man 185), 108 3 Mao (195,138, 2 ‘un jnflujo externo. Parejamente, aprenden a distinguir entre los actos comunicatives, que uno dirige a un alter, y ls aeciones ‘oFientadas en vista de ss eonsecuencias, que causan algo, Y esto fu ver es presupueste de una tercera adopcién de Ia atitud del ‘otro que es determinante para que los partiipantes en la inter faccién no solamente hagan interpretaiones objetivamente coin cidentes, sino que atribuyan al mismo gesto un significado idén Tenemos, en efecto. un significado idéntico cuando ego sabe cbmo fendria que rescionar alter ante un esto significante; no besta con la expectativa de que alter reaeionaré de una determi nada manera. Después de las dos primeras adopciones de actitud es cuando ego puede predetir, esto es, esperar, en el sentido de tun pronésico, e6mo actuaré alter si es que entiende le sel. Ciertamente que ya distingue, como hemos visto, entre dos as pectos bajo los que alter reaciona al gesto de ego: la reaccién ‘comportamental de ater es a) una accién tendente a un props- sito, orientada en vista de las consecuencia, a la vex que b) ex presa cémo alter interpreta el gesto de ego. Pero como ego ha inerpretado ya sus propios gestos a la luz de Ta anticipacion de la reacei6n comportamental de alter, se da por su parte en 10 cconcemiente a b) una expectatva en el sentido de un pronéstico ‘que puede verse desmentido. Supongamos que ego, cuando se ve sorptendido a este respecto por una inesperada reacién compor tamental de aller, manifesta su extraeza. Su eaccién delat en tonces, su docepcién ante una comunicacion fustrada y no silo ane Tas consecuencias no deseadas del comportamiento factico 4e alter. Si suponemes ademés que lo dicho también vale de tater, tenemos una situacién en que el mecanismo de la interna iim puede operar por terra vex, aplicéndose shora a la 1d con que ego y aller se expresan mutuamente su decepcin fnte los malentendidos, Al adopter cada uno frente a sf mismo Ta acttud critica del otro frente a a interpretacién falda de un acto comunicative, estin desarrollando reglas de uso de los slonbolos. Ahora pueden considerar de antemano sien una situs cin dada estén empleando un geto proviso de significado (sig- nificant gesture) de Forma tal que el oo no tenga razén alguna para tomar una actitud ertica. De este modo se forman conver tiones semdnticas y simbolosutilizables con significado 1déntico, “Mead no destaca con suficient claridad esa tercera categoria de adopcién de la acttud del tro: pero se acera a ella cuando 26 para explicar In aparicin de convenciones semintias se refiere tla capacidad de crear lenguaje que posee el posta lirica: «Es {area no sélo del actor teatral, sino también del artista el encon- trar la clase de expresin que provoque también en los otros lo {que esté sucediendo dentro de él. El poeta lirco tiene una expe: rencia de Ia ellera, que va scompatada de un estremecimiento fmocional; como artista que emplea palabras, busca aquelas que respondan a si actitud emocional y despierten en los otros le fettud que él tiene... Lo esencial para la comunicecién es que lsimbolo provoque en uno mismo lo que provoes en ef otro individuo. Trene que fener esa clase de universalidad para cual vier persona que se encuente en la misma situscin» * La introducciin ereativa de nuevas convenciones seméntcas| en un sistema de lengusie exstente ya proposicionalmente di ferenciado, que en el empleo a que Mead se refiee son ademis de cardcier evaluatvo, es un car0 que esté ya 8 un buen trecho| de Ta aparicién del lengusje de sefiales, Pero en el aspecto que ‘aqui nos interes, este e280 n0 deja de ser instructivo. Un pocta {que busea nuevas formulacionesextrae sus innoveciones del ma- tetial de las convenciones semanticas ya vigentes. Tiene que so ber anticipar intuitivamente las postures previsibles de los hi blantes competentes para que Sus innovaciones no se vean recha- zadas como simples infraceiones del uso convencional del len fgutic. Y, sin embargo, Mead no logea hacerse una idea suficien femente clara del importante paso que representa la intenaliza: én de Ia actitud que el otro adopta frente a 1a utilizacon de- fective de simbolos. Este vacio puede lenarse con el anlisis del concepto de regla que hace Witgenstein, [5] El sistema de categorfes que permite distinguir entre scomportamiento» ¥ sucesos 0 estados observables y que com tiene conceptos tales como disposcion comportamental,reaccin comportamental,estimulo’ deseneadenante del comportamiento, fue utiizado para desarrllar una seméntca general primero por Mortis siguiendo a Mead, y ms tarde en el marco de la teri Gel aprendizaje®. Moris, valigndose de eategorias behaviorstas, Introduce los conceptot semisticos bésicos de signo, intrprete ‘de signos, significado de los signos, etc, de forma tal que la Mao 1950, 1675 3 D'S Swatoen (1968), 28, a relacién estructural entre intencién y significado puede desci- birse sin necesidad de recurir a ly comprensién del comport imiento reido por replas, es decir, puede describirse en términos objetivistas *. Mori, al clmentar de esta suerte la semistica en Ta teorfa del comportamiento, apels, por supuesto, 2 su maestro “Mead: pero con ello ext traiionando lo esenciel del enfoque de éxte”, Mead concibe la estructura de sentido implicita en los ‘ompleos funcionals del comportamiento animal como una pro piedad de los sistemas de interaccién que aszgura ex antecedente ‘8a comunidad de los organismos implicados batadainicalmente fen regulaciones institivas. La intemalizacion de los patrones de interaccin objtivamente regulados va sustituyendo poco a poco, ta es Ia idea de Mead, ala regulacisn instintiva por una tadi- tidn que discurre a través de la comunicaciin linguistica. A “Mead tiene que importarle reconstuir desde la perspective de los partcipantes mismas la comunidad lingustcamente sublime dda de relacionesintersubjetivas que se dan entre los paticipantes| en una interaceién mediada simbslicamente. No puede contentar- fe, como hace Moris, con atribuir alos dstntes organismos in terpretaciones coincidentes del mismo estimulo comportamentsl decir, no puede contentarse con una constancia de sigificados percibida desde Ta perspeciva del abservador: tiene que exit identidad de significados. La wilizcién del mismo simbolo con ‘un significado constante no bas sino que también debe ser algo reconocible por los que ut ce simbolo. Y tal identidad de significado s6lo puede venir ase- fgurada mediante ly vaides intersubjetiva de una regla que fie {de modo «convencional» el significado de un signa. En este sentido, el tednsito desde la interaccién mediada por agestos a a interacidn mediada simbslicamente representa a la ver la consttueién de un comportamiento regido por regls, de ‘un comportamiento que puede ser explicado en trminos de una ‘orientacién por convenciones seménticss, Voy a recurrit al ané- Tiss que Wittgenstein hace del concepto de reg, para aclarar en primer lugar, la conexién que existe entre ideniidad de sign Ficado y vader intereubjeiva, esto es, entre In observacién de Ch Monnis, Foundations of the Theory of Sign, Int. Found of ‘he Unt of Science, , Chap, 198 1b, Sigs, Langage and Behavior, [Noova York. 104; ef tambien Che W. Moses, Pragmache Semiork tind Hondngsheorion, Freetor., 1977 ‘Habana (199), 150 28 una regla y las posturas etiticas frente a Tas vilaciones de esa reele.y en segundo lugar, para dat una forma més rigurost ala propuesta que hace Mead en punto a la génesis Iigica de las con- ‘enciones seménticas. En el concepto de regla quedan wnificados los dos momentos ‘que caracterzan 1 uso. de simboles simples: Ia identidad de significado y la validezintersubjetiva. Lo general que constituye al significado de una regla puede exponerse en un nimero cual ‘quiera de actos que constituyen ejemplos de aplicacién de esa regla. Las reglasestablecen c6mo hay que producie algo: objetos Imaterales u objtorsimbélicos como ntimeros, figura y palabras (y slo de estas eltimas vamos a hablar aqui). De abi que el sen- tid de una regla (constructiva) pueda explicarse por medio de ejemplo, Pero explicer con ejemplos no quiere decir aqut ense- fara alguien @ generelizar inductivamente un atimero finito de feasos; antes bien, el lumno habré entendido el sentido de una reale en cuanto haya aprendido a entender los productos cores- famenteformados que se le muestran, como ejemplos de algo que puede verse em ellos. ¥ pata cso puede baslar a veces con un solo tjemplo: «Son, pues, ls relas que se apican al ejemplo las que ‘onvierton a ésteen ejemplo» ®. Los objetos © acciones que srven de ejemplo no son ckemplos de una reg, por asi decilo, en vr tad de sf mismos, sino que silo la aplicacién de una regla hace {que emerja para nosotros lo universal contenido en lo particular EI significado de una repla no solamente puede expicarse recuriendo a sus ejemplos, sina que, a ls inversa, también la regla puede servi para explicar el significado de sus ejemplos. Se enliende el significado de une deteinada accién simbdtiea, por ejemplo, de una jugada de ajedrez, evando se domina la Tela conforme a la que hay que mover las correspondientes figu- tas, La comprensign de una sceldn simbélicaestéligada a Ta ex pacidad de seguir una regla. Wittgenstein insiste en le circuns- fancia de que un alumno que aprende mediante ejemplos une teterminada sere numérica ha entendido la regla que le subyace fuando spuede prosegur él s6lo», El ey ast sigue» con que el profesor interrumpe una serie de nGmeros que ejemplifican, di- amos, una progresin geométrca representa la posibilidad de fenerar cuantos casos se qulera, que cumplen la regla. Un alum 7 Wirrenste, Phisophitche Gramma I, Schoen, 4, Franc font, 1578 272 23 ro que haya aprendido una regla se ha convertdo potencialmente ‘en profesor en vetud de su capacidad de generar 6l mismo ejem los, incluso de idear nuevos ejemplos. “Ahora bien, el concepto de competencia en el uso de una re n modo aiguno se refiere solamente a la capacided de pene- far emisiones simbolias con una intencién comunicativa y de ‘entenderlas; sino que también constitye una clave pare nvestro problema, ya que esa capacidad de seguir una regla nos permite ‘xplicar qué es lo que queremos desir con idevtidad de un sig- nificedo™. (Con identidad» de un significado no se puede querer decir lo mismo que con identidad de un objeto que bajo dscripciones diversas puede ser identificado por dstntos observadores como ‘el mismo cbjeta. Exte acto de identficacion de un objeto sabre el {que los hablantes hacen determinados enunciados presupone ya Te comprension de los términos singulres. Los sigificados sim- Dolicos constituyen o fundan identidad de forma similar a como lo hacen las regla, las cuales establecen Ia unidad en le divers? dad de las materiaizaciones que consituyen sus ejemplos, en la diversidad de sus distintas realizaciones o cumplimientos. Los signifcados deben su ientidad a una regulacién convenctonal ‘A-este respect, es importante la indicacién de Witgenstein de ‘ue el concepto de reglaestéentretejido con el uso del trmino igual». Un sujeto A, si sigue una regla, sslo puede hacerlo de ‘modo que bajo condiciones de aplicecién cambiantes siga la misma regla, pus, de otro modo, no ests siguiendo rege alguna El sentido de aregla» implica analiicamente que aquello en que |A basa su orintacién comportamental permanece igual a s{mis- mo. Y esta uniformided no es resultado de uniformidades en el comportamiento observable de A. No toda fats de wniformidad es indicacén de violacidn de una repla. Hay que conocer una regla para determingr si alguien se desvis de ella, Un compor- tamiento irregular sélo puede ser caracerizado como falta, es decir, como violacién de una reg, si se conoce la regla que le subyace. Es decir, que la identidad de une regla no puede ser reducida a regularidades empiricas; antes depende de la validez itersubjeiva, esto es, de la crcunstancia de que a) sujetos que crientan su comportamiento por reps se desvian de ells, y de TB eres de lo gu sige, fe. Wine (1988), 24a 30 que 5) pueden criticar ese su comportamiento. desviante como ilacign de las regl. En este marco hay que entender el famoso argumento de Wit igenstein contra la pesbilidad de que los sujetos puedan seguir tuna rela, por ast deielo, para ellos solos: «Creer seguir una regla no es seguir (efectivamente) Ie rela. Por exo no se puede seguir una regla privatim, porque, sino, creer seguir la regla seria lo mismo que seguir Ia repla» *, El meollo de esta conside- racién consiste en que A no puede estar seguro de estar siguiendo ‘una regla si no se da la posiilidad de que su comportamiento ‘quede expuesto a una critice por B, cia, en principio, susep- {ble de consenso. Wittgenstein trata de mostrar que contre le identidad y ta valdez de las reglas existe una conexién sistemé- ica. Seguir una regla significa seguir en cada caso particular la rismarrepla. La identdad de la repla en ln pluralidad de sus realizaciones no descansa en invariaciones observable, sino en le intersubjetvided de su valde, Y como las reglas rigen contr fécticamente, existe la postbildad de someter a critica el con portamento regido por reglascalifcdndolo de ajstado ala regla 6 de ersineo, Se estin presuponiendo, pues, dos papeles distintos| para los paricipantes A y B. A esté en posesign de la «compe tencia de seguir una regla» si evita ssteméticamente Ia comisién de falas, B tiene Ia competencia de juzgar el comportamiento reglado de A. Esta competenciajudicativa de B presupone @ su ver una ecompetencia de reglas, pues B sélo podré hacer el re ‘querido examen si puede demestrar a A que ha cometido una {alta y i, legado el e380, es capar de legar a un acuerdo con A sobre la correcta aplicacion de la rela. B asume entonces el pi- pel de A y le hace ver qué es lo que ha hecho mal. En est caso [A adopta el papel de juez, que ahora ha de tener por su parte la posibildad de justficr sv comportamiento inicial demostrando 4B que ése ha realizado una aplicacign ereénea de Ia regla. Sin ‘esta posibilidad de erfoa reciproca y de mutua instruscién con- ducente aun acuerdo, no quedaria esegurada Ia identidad de las reqlas. Para que un sujeto pueda seguir una regla, lo que quiere decir: para que un sujeto pueda seguir la misma repla, ésta he de rege intersubjtivamente lo menos pata dos sujetes. 1 Wirrceeren, Philorphiche Untruchingen, Shite, 1 (1960), sa, 3s ‘Com el anlisis del concepto de «seguir una regles, Wittgens- tein demuestra que la identidad de significados se remonta a le capacided de seguir rglas intersubjetivamente vidas junto con, {lo menos, otro sujeto mis; ambos han de disponer, ast de la ‘ompetencia de sjustar su comportamiento a replas, como de la 4e enjuiciar erticamente tal comportamiento. Un sujet aislado Y solitrio, que s6lo dispusiera ademas de una sola de esas dos Competencias, ni podria formar el concepto de rela, ni emplear simbolos con identidad de significado. Si analizamos de esta for ima la avalide intersubjetiva» de una rel, nos topamnes con dos Tipos distintos de expectaivas: a) la expectativa de B, de que 1X tenga Ia intencién de ejecutar una acciGn en aplicecin de una regla,y 5) la expectativa de A, de que B recondzca 0 cons ere su sceién como cumplimiento de Ia regla. Sean A y B un fslumno y un profesor dotados de la competencia de seguir y fnjuiciar una regla; sea Runa rela, y seen m, m, q... emisio res simbdlicas que en un contexto dado puedan’considerarse como ejemplos de R; sea EC la expectativa de comportamiento por parte del profesor, findada en R, de que, por ejemplo qcx) represente un cumplimiento de EC. Finalmente, sea | un juicio sobre si una determinada aecién puede ser identifieada como quay texto es, como cumplimiento de. EC. Se E] la correspondiente expectativa de reconocimiento, de suerte que A, cuando emite q con tal expectativa (E)), plantea una pretension que B puede reconocer o rechazar por medio de |. EC y EJ simbolizan los dos tipos de expectativa de comportamiento y reconocimlento, cuya Alistineién me importa equi. Planteadas as las cosas, pueden se- falarse las condiciones que han de cumplirse para que R rij in tersubjetivamente pare A y para B, es decir para que tenga un mismo significado; suponemes que A y B estin en posesin tanto de la competencia de seguir una regla como dela de enjuciar esa dbservancia, Que A aplique una regla R en un deierminado con- texto significa [1] que A produce ain. [2]. Gon la intencién de cumplir en un determinsdo con texto In expectativa de comportamiento EC,,, que B tiene puesta endl, (3)__y esperando a su ver lig, que B, en ese contexto ado, resonozza q como cumplimiento de su expectativa de com Portsmient; 32 [41 _A presupone que [1'] B también seria capaz,llegado 1 eas0, de producie q's. [3] en cumplimiento [2°] de EC)» en un contexto dado; (6) _A presupone ademis que [5°] B tendria en ese caso la expectativa Elicns, de que q” fuera reconocido por A. como ccumplimiente de la expectativa de comportamiento EC,’ de ste, es decir, dela expectativa de comportamiento que Aha puesto en B ‘A tiene que cumplir estas condiciones para poder producir ‘una emisién que pueda entenderse como @qny. Y parcjamente, B tiene que satisfacer los presupuestos [4]-(6] de A y cumplic ‘ono cumplir la expecttiva EJuni de A, es decir, omar postura frente a ella con un sf o con un no. En caso de que B defraude la expectativa de reconocimiento que abriga A, asumiré por su parte el papel de A y cumplia condiciones andlogas a les [1]- (BI, habiendo de suponerse entonces que A satisfac los corres- pondientes presupuestos de B y cumple o no cumple la expecta tiva EJiae esto e, dice que si o que no, Este secuencia puede repetirse cuantas veers se quicra hasta que uno de los partic panies cumpla Ia expectativa de reconocimiento del otro, leguen fmbos a un consenso fundado a través de tomas de postura cr ticasy estén seguros de que R rige intersubjetivamente, lo que ‘aire decir: de que tene un significado idéntic. ‘Sin embargo, en la reconstruccién que hemos hecho hemos partida de que A y B ereen conocer ye el significado de R. Pro- fesor y alumno stben ya qué significa seguir una regla; sélo quieren cereioraree de si saben en realidad qué significa seguir la repla conereta R, Caso distin es el de un maestro que trata de hacer comprender a un slumno el concepto de regla Mas voy prescindir inlvso de este caso, para pasar desde luego al caso extremo de la génesis de Ia conciencia de regla por ‘ambas partes, pues éste es ol caso por el que se interesa Mesd. He resumido el andlisis que hace Witgenstein del concepto de eseguir una regle» para poder aplicar ahora sus resultados fal empleo de simbolos comunicativos. Hasta ahora «qn repre Sentabs un objeto simbélico cualquiera, producido de conformi- dad con una repla. En lo que sigue me voy a limitar a la clase de objetos simblicos que hemos llamado gestos signifcantes 0 sefiales y que cootdinan el comportamiento teleolGgico de los pertcipentes en la interacein. 33 Cuando el miembro A de una tribu, para volver a nuestro ejemplo de un simbolo simple, grta «iataque!» en un contexto fpropiado, espera que los miembros B, C, D, .. de la tribu, que Se encuentran al alcance de su vor, le presten auxilio, ye que ‘supone que su emisin, todavia modalmenteindiferenciada, va 8 set entendida como una peticén de ayuda en una situacién en ‘que el que grita ha visto aparecerinesperademente enemigos, se hie sentido aterrado por el sibite peligro que representan y pide Aefensa contra lot atacantes. Tal situacién, vamos a suponero, cumple las condiciones bajo las que q, puede ser empleado en tl sentido de una petiién de auxilio. Una regla correspondiente fia el significado de q,, de modo que los destinatarios pueden juagar sis jataguel» ve ha utlizado correctamente en el contex- to dado, o si el que emite ese grito estégastando una broma, es ‘sth cometiendo dliberadamente un error, por ejemplo, {ve Hegre unos veins pcos, 0 slo ue qued cure © que A oo sabe cio bay qe empleat ea exresin sien kato de Ta comunidad de lenge, es dec noha aprendido todavia a convencin srdnticn que regula al tino. Este tfemplo es en algunos axpecton bastante mis complejo ¢intei> Ceao gus el del profesor que trata e ver stun alumno bu em fEnddo le rela que rige Ta constrvccin de una dteminade Sele uma, Pere ete complid rele ail taro emo ns intersamos por la cusin ene, dei, tan pron to camo comideremos ana stain en qo A emplea a mia Cxpresin sible sin poder spoyre tava en una fin Snvenconal de se sified: er n0 teeta un Si do tno pas Ios pains en Ta interacn. Por oo Tao, nestor dei inrecson hu de ene oasis c tates que Mead introduce cuando dua ses paricipanes tn le Interac, en vis de au dole adopciéa. ela ct Gel oo de Ia capechad de interpret cotmcdetemete un festa y de emplea gests (icon con intenidn comic. Sen hemos ropes, Ao produc, pus es onl renege de seguir un egal con a expesaia de quests tyemes Bc, D,s recorcan sae como una emisin confor te mane vg Por As qe pte dri qy a vets con in eapectatva de que én) reacionen a q cn le inencion tk prestarauallo 9 ue to 8), a easona ay epresen que 3 interpretan «gy» como una peticién de auxilio en una situacién fen que A ve aparecer de pronto enemigos, se sienteaterrdo por 1 subito peligro que representan y pide ayuda. Las expectativas de comportamiento que A vincula a qe no tienen, empero, mas que el eardcter predictivo de que B, C,D, .. se comportardn de una determinada manera; se distinguen de las ECiq)y de las Elige por Ia ausencia de una convencién que jie la identidad de significado. Las expectativas de A pueden verse dfraudadas por no producise el comportamiento previsto, ‘ero no porque ese comportamiento result incorrecto Recordemos cémo reconstruyé Mead estas expectativas no- convencionales de comportamiento: a) A antiipa el comports- riento (prestar auxilio) de B en cuanto ha aprendido a adoptar Ia eetitud con que B reacciona al gesto de A: 6) A anticipa Ia inerpretaciin que B expresa con ese reaccién al gesto de A. (petciénde-suxlioensunasituacion en que...) en cuanto ha sprendido a adoptar Ia acttud con que B por su parte le diige sts como algo susceptible de ser interpretado. Pues bien, ede Aue tipo es Ia acttud de B que A hs de adoptar pera adquiir tuna conciencia de regla y producir de ahora en adelante «q> conforme a una regla? ‘Supongamos que nadie hace caso a la emisién de A es decir, ‘que B,C, ... no se apresuran 2 prestarle ayuda. Esa falta de ayuda es une circunstancia que directamente defrauda la expecta tiva de comportimiento a) que sbriga A. Puede ser debida a causis teviales: los compatieros no se encuentran al alcance de fu vor, su grito s6lo To han ofdo los nifos 0 los enfermos, sus ‘ompaferos tuvieron que ir @ buscar las armas y han caido en tuna emboscada, etc. Si no se ha producido ninguna cicunst cia de este tipo, entonces no ex que el auxilio no haya legado, sino que B, C, D, ... han negado a prestarleauxilio. Pero le construccién de Mead excluye que esta negativa pueds ye enten- derse como un deliberedo rechazo de un imperativo, pues todo se desenvuelve ain en el nivel presimblico de una interaccién aque transcurre segin el esquema estimuloreacign sobre Is base {el repertorio comportamental tpico de una especie. Esa nega- celdn de auxilio s610 puede entenderse, pues, en el sentido de la situatin que se presenta cuando la expecativa de comportamien- to b) que abriga A se ve defraudada: B, C, D, ... no ham inter pretado «qo» en el sentido experado, Ello puede deberse, « +8 35