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No me gusta ‘Juanga’ (lo que le viene guango)”

Por Nicolás Alvarado
La muerte de Juan Gabriel secuestró mi comida familiar de domingo, como la de todos los
mexicanos. Acaso extrañe el hecho a algunos, y particularmente a quienes me conocen.
Porque dirijo un medio de comunicación, pero uno público y universitario, que no suele
ocuparse de las noticias de farándula. Y, sobre todo, porque bien saben mis allegados que
nunca me ha gustado Juanga: jamás fui a verlo en concierto (muchos atribuyen a ello mi
reticencia a su trabajo), si hay discos suyos en mi casa –sólo dos: el álbum doble del
concierto en Bellas Artes– es porque son propiedad de mi mujer, y conozco apenas unas
pocas de sus canciones que, confesaré, me han bastado para identificarlo como uno de los
letristas más torpes y chambones en la historia de la música popular, todo sintaxis forzada,
prosodia torturada y figuras de estilo que oscilan entre el lugar común y el absurdo. Ello, sin
embargo, no me lleva a la ceguera cultural ni a la insensibilidad sociológica: sé bien que soy
uno de los poquísimos mexicanos que no asumen a Juan Gabriel como un ídolo. Y sé también
que el valor icónico que lo hace tal, equiparable al de la Virgen de Guadalupe, pero también
al de Octavio Paz (no por lo que hizo sino por lo que representa en el imaginario nacional), le
otorga derecho a ser materia de análisis e incluso de homenaje en todos los espacios, incluso
en uno administrado por la Universidad Nacional, institución que estudia todo lo digno de ser
estudiado, lo que por fuerza incluye también los fenómenos de masas que marcan la cultura.
Así, desde la mesa del restaurante contacté –bendito whatsapp– a José Luis Paredes Pacho,
quien sabe de rigor intelectual pero también de idolatría pop, y quien conduce la emisión
semanal dedicada a cultura –a toda la cultura–en Observatorio cotidiano, la barra de opinión
de Tv UNAM. Armamos un programa en caliente. Invitamos a Marco Hernández –
extraordinario periodista cultural y conocedor de varias subculturas, entre ellas la gay que es
referencia obligada cuando se habla de Juan Gabriel–, a Uriel Waizel –que entiende de toda la
música, de la más culta a la más indie a la más popular– y, vía telefónica desde Guadalajara, a
Luis González de Alba, cuyas credenciales para ocuparse del tema son todas. (Aprovecho
para hacer el anuncio completo: el programa está disponible ya bajo demanda en tv.unam.mx
y se transmitirá por televisión este viernes a las 9 y media de la noche, en el horario habitual
de Pacho.) Mientras urdíamos el proyecto, me llegaban toda suerte de mensajes de texto,
unívocamente desolados. De mis compañeros de Difusión Cultural UNAM, tan tristes como
lo estuvieran la semana pasada por el fallecimiento de Ignacio Padilla, aun si por razones
menos personales (aunque no menos íntimas). De otro amigo funcionario cultural –y hombre
culto–, horrorizado por el escepticismo mostrado en televisión por nuestro Julio Patán ante el
legado de Juan Gabriel. Ninguna conversación, sin embargo, resultó tan importante como la
que sostuve –siempre por whatsapp– con el propio Pacho, cuyos mensajes cito aquí: “Si oyes

finalmente. genial”.) Cortesía de Milenio Espacio para el texto . “En los palenques hacía bailar amaneradamente a los rancheros bigotones con coñac y pistolas. “Amandititita es kitsch hípster. clasista: me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas. todas. Se llama “J\’suis snob” y la canta Boris Vian. su sintaxis no por poco literaria sino por iletrada.el popurrí de Bellas Artes. son infames pero su música no tuvo escrúpulos. Y sé que la pérdida es real y que es enteramente mía. no puedo evitar reaccionar como reacciono. Y. Juanga era insider. su histeria no por melodramática sino por elemental. Creo que a estas alturas no necesito acreditar el respeto que me inspiran ciertos productos de la televisión comercial ni mi afinidad por la cultura gay. la frase que me hizo no renegar de mi postura pero sí comprender el origen de mi error –porque sé bien que me pierdo de algo: de eso que tan brillantemente definiera Pacho en sus mensajes–: “Cuando lo despojemos de su aura Televisa y del clasismo podremos escucharlo. Mi rechazo al trabajo de Juan Gabriel es. manejando los crescendos y las dynamics y las joterías: un James Brown”.” Las cursivas en clasismo son mías. verás el hallazgo de un mariachi soul. Pero condicionado como estoy por mi circunstancia. (Ahora discúlpenme mientras pongo una canción. porque en vida o en muerte a Juanga le vengo guango). pues. con arreglos tipo era de Acuario y riffs de guitarra funk con orquesta sinfónica”. “Sus letras. y las pongo porque en ellas encuentro el origen de mi problema con Juan Gabriel (y digo mi problema porque es mío y no suyo. Pasó por encima de toda corrección: eso es camp“. con canciones a gogó eternas.

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