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Las raíces del modelo psicodinámico, como ya se mencionó, se encuentran en

el trabajo desarrollado por Sigmund Freud a finales del siglo XIX, dicho modelo
se ha ampliado gracias a las aportaciones de otros pensadores que han
revisado el trabajo de Freud, e incluso cuenta con aportaciones de aquéllos que
las han rechazado. El modelo psicodinámico se fundamenta por los hechos, los
impulsos, los deseos, motivos y conflictos que se encuentran dentro de la mente
y nos proporcionan las causas subyacentes de las conductas manifiestas, sean
están problemáticas o no. Para el psicoanálisis, los orígenes de la conducta y
sus problemas se establecen en la infancia a través de la satisfacción o
frustración de las necesidades e impulsos básicos, da especial énfasis y
atención a las relaciones con los padres, hermanos, abuelos, compañeros y
personas con autoridad (por ejemplo, maestros) en la edad temprana. Hay, por
lo tanto, un sabor histórico único en el modelo psicodinámico y un enfoque sobre
la importancia de los hechos pasados más que los hechos presentes.
La motivación afectiva de la conducta normal y anormal, la importancia de la
infancia y los factores genéticos en la determinación de la personalidad, juegan
un factor importante y el psicoanalista trata estos temas proporcionando
observaciones empíricas, y determinando la naturaleza de los mecanismos de
defensas psíquicas.
Las aportaciones de Freud, han influido significativamente sobre el quehacer
profesional de los psicólogos clínicos. Los profesionales que se dediquen al área
del psicoanálisis deberán contar con conocimientos epistemológicos, teóricos,
metodológicos, sociales, etc., así como estar capacitados en el uso las técnicas
instrumentos y disciplinas relacionadas para entender el comportamiento del
paciente. Las técnicas que emplea el modelo psicodinámico conllevan a que el
terapeuta aprenda los distintos modos y momentos en que debe emplearlas. El
profesional debe de adquirir durante el transcurso de su práctica, la experiencia
que le permita aplicar adecuadamente los instrumentos y las metodologías que
crea le servirán para lograr los objetivos perseguidos en beneficio del paciente.
Como en todas las profesiones, la formación académica va más allá de la teoría,
por ello es fundamental contar con conocimientos prácticos. Específicamente
para el psicoanalista, es necesario desarrollar la capacidad de analizar, deberá
ser capaz de desempeñar sus funciones de una manera óptima, así como
apegarse al código ético y, estar en constante formación profesional.