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Edgar Allan Poe

La vida, para muchos la oportunidad de poder buscar la clave de la
felicidad, de poder dejar un legado, de poder dejar bellos y alegres
recuerdos y anécdotas, esta es la idea que tiene la sociedad de la vida,
el pensamiento en masa, la opinión colectiva, la inteligencia y lógica
común. Esta es una manera bella y utópica de mostrar la cotidianidad
del hombre, más sin embargo existen unos cuantos pocos seres, a los
cuales esta bella descripción no los ha bendecido con su suerte. Uno de
estos entes, sobre todo el más representativo y tal vez el que logró
hacer una descripción casi a la perfección del inconfundible sello de la
melancolía, fue Edgar Allan Poe. Edgar, un hombre, al cual la desgracia
lo toco desde el principio. Para él, siempre hay dolor, pues es el sello que
ha marcado su vida desde su nacimiento. La muerte, el dolor, la
melancolía, son las sombras que siempre acompañaban a Poe. La vida
se basa en el dolor, simplemente nosotros lo interpretamos de esta
manera: está ahí, pero debemos superarlo y ver el lado bueno de la
vida; Edgar lo toma como la marca que tiene esta misma.

Mi nombre es Edgar Poe, algunos le agregan “Allan”, otro no;
simplemente, no me importa; es cierto que me apasiona lo banal, pero
esto es algo que no me causa valor alguno. He dedicado mi vida entera
a mi verdadera pasión, la literatura, tal vez la dediqué más de lo que
debía, pero ya no existe mínima posibilidad de arrepentirse de los
hechos ya sucedidos. Aunque duré mucho tiempo cual oveja descarriada
de su rebaño, encontré mi camino, y logré llegar a ser lo que siempre
quise ser. Mi vida siempre estuvo acompañada del dolor. A la corta edad
de 3 años, perdí a mis padres, quedándome solo y abandonado en un
mundo lleno de injusticias y apariencias. Prontamente, en medio de mi
profunda e inexplicable soledad encontré a un hombre, el cual hizo
iluminó por primera vez mis ojos con aquel sentimiento casi desconocido
para mí, la bondad. Él señor Allan, me adoptó y gracias a él y a su
esposa, a la cual tuve gran estima, soy quién fui. Gracias a esta pareja
de individuos obtuve tal vez mi mejor cualidad, el conocimiento.
Tras el transcurrir de los años, y el aumento de mi sufrir; encontré,
probablemente la expresión más bella de la vida, la física demostración

en su estado más puro. tal vez fue el peor acto que pudo cometer la vida contra mi ser. La muerte de ella. que por lo general son olvidadas por el común y que en ocasiones son las más interesantes. Alargando este final oscuro y lleno de misterios al día siguiente. y poco a poco. . todo se llenó de más penumbra y misticismo. Si en cierta parte mis obras ya tenían un lado oscuro y sombrío. la muestra de la perfección. no se da cuenta que la belleza y el sentimiento más puro (literalmente hablando) está siendo destruido. con la muerte de mi bella Annabel Lee. lleno de historias oscuras. de que el amor si existe. Se debe aprovechar la locura. no sé si logré llegar a dejar algún legado. a mi alma gemela. las cuales deben ser adecuadas para poder así crear un libro fascinante. simplemente encontré a lo único que me pudo tener atado por más tiempo a este tormentoso mundo. un día tan común como un 6 de Octubre de 1849. es un sinfín de historias. el 07 de Octubre. Se debe entender que en ocasiones las almas más perturbadas. son las más provechosas para el ser. pero a la vez acompañado de los peores demonios. Mis recaídas en el oscuro mundo del alcohol fueron más constantes. de la delicadeza. No sé si pueda inspirar a futuras generaciones. Lo único que puedo dejar como lección tal vez es: la vida. Lastimosamente este vaivén en el cual está viviendo la sociedad. Su partida dejó en mí un hueco incontrolable cada vez más y más grande que consumía lentamente mi espíritu. de mi eterna amada Leonor. no sabe aprovechar la constante melancolía de las vidas. y poco a poco. sólo sé. completamente solo. desde entonces.para mí. nada volvió a ser lo mismo. mi esposa Virginia. encontré mi fin. fui cayendo bajo los primeros ataques del deliriums tremens y sin más ni menos. abuse de las copas con algunos conocidos. que viví más de lo que merecí. dando así mi último respiro aquel domingo en las horas de la madrugada.

“Las palabras no tienen el poder de de impactar a la mente sin el exquisito horror de su realidad” Edgar Allan Poe .

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