Está en la página 1de 5
Facultad de Ciencias Sociales Escuela de Psicología Ficha 3 Respondiendo a la pregunta: ¿Qué es la ilustración? Immanuel Kant Emanuel Cortés Arriagada Ayudantía Historia y Fundamentos de la Psicología Prof. Valentina Vargas Decisión y valor, dos aspectos que los hombres casi no tienen. Esta ausencia es la que los ha llevado a un estado de ingenuidad mental. Esta ingenuidad que es del pensar, nos dice que no somos autónomos porque desde siempre el hombre ha confiado su comprensión del mundo a terceros. Es por esto que nace la lustración, que es “la liberación del hombre de su culpable incapacidad. La incapacidad de servirse de su propia inteligencia” (Kant, 1784). Existen causas por la que el hombre esté en su estado de pupilo, estas son la pereza y la cobardía que hacen a este proceso sumamente difícil. Pereza por la parte que el hombre se siente cómodo, ya que confía su entender de las cosas por un tutor: su conocimiento lo confía en sus libros, su salud en un médico, etc. Y cobardía porque, el temor lo hace sentirse incapaz a hacer este paso a la autonomía, ya que nunca se le he ha permitido realizarlo porque existen ya parámetros que lo retienen a ese estado, le amenazan y le muestran los peligros que existen más allá del horizonte subordinado, es decir, al hombre se le atemoriza. Sin embargo, alcanzar la ilustración es fácil gracias al papel del tutor, quien siembra y da a conocer al hombre su importancia. La ilustración, sería un proceso de despertar de a poco con pequeños rayos de luz por la mañana. Es bien importante, a modo de revolución, por ejemplo, ya que con esta herramienta depuraríamos las opresiones económicas y políticas. La existencia de la ilustración va de la mano con una capacidad otorgada al hombre, esta es la libertad, imprescindible porque nos permite hacer “uso público de nuestra razón” (Kant, 1784). Y entendamos como uso público de nuestra razón, a la capacidad de expresar nuestro juicio de manera deliberada ante aspectos que no nos parezcan del todo bien en cualquier fenómeno de la vida. Por otro lado esta forma de manifestar la razón sería el principal estímulo a la ilustración, la hace existir. No obstante, esta libertad es limitada, por el uso privado de nuestra razón, este hecho es el principal obstáculo de la ilustración. Al que entenderemos como nuestra razón en calidad de funcionarios. Es decir, funcionario de alguna entidad que me arrebata mi automatismo. A pesar de esta libertad restringida, o la objetividad que es impuesta en mi pensar, por el hecho de pertenecer a un ser común, no se me puede negar expresar públicamente mi pensamiento sobre lo inadecuado o injusto de un aspecto que yo considere así. Conociendo estas características del pensamiento, hay que dejar claro que estas manifestaciones públicas como privadas son esencialmente voluntarias. En caso de que en mi calidad como funcionario, considere que todo me parece correcto y este de acuerdo a lo que se me impone, no es necesario hablar de limitaciones de verdad ni uso público de mi razón. En caso contrario, no puedo autocensurarme si hago uso de mi propia razón ante lo que se me impone. Puesto que estaría faltando a la verdad o a mí mismo hipócritamente, no me quedaría más que renunciar ante ello. Como dije, el razonamiento es voluntario. Pero no se puede pasar a llevar a otras generaciones imponiendo como verdad absoluta algo de lo que no se pueda hacer uso público de la razón. Esto va en contra de los derechos naturales del hombre, y contradice al proceso de ilustración que busca más bien el progreso y la liberación del pensar del hombre. Sin embargo, es posible que esta nueva generación establezca esta nueva verdad como tal, aceptándola a través de algún acuerdo para el bien común y para el beneficio del progreso. De ahí nace la voluntariedad de la ilustración, porque el sujeto puede evitar ser ilustrado de lo que se le establece, pero se pasaría a llevar a el mismo y a su naturaleza evolutiva. Del mismo modo imposible, en un estado monárquico, el monarca no puede establecer legitimaciones al pueblo, porque la voluntad de este mismo de seguirlas, hace posible a esta legitimación. Los ejemplos de la imposición del pensar principalmente es la iglesia y el estado, ambos son autoridades a las cuales un sujeto forma parte como miembro pasivo de la racionalización. La iglesia por su parte con su credo, al cual se le hace un culto privado, pero en calidad de doctores como el clérigo es posible hacer manifiesto aspectos de los que él esté en desacuerdo. Y por otro lado el estado, con sus legislaciones, aprisiona al sujeto en sociedad, pero aun así no le quita el derecho a manifestarse. No vivimos en una época ilustrada, sino en una época de lustración (Kant, 1784). Esto porque el hombre aún no se despoja de sus inseguridades y no logra estar cómodo con su propia razón. Aunque actualmente se le han abierto muchas puertas al hombre para trabajar en esto, por lo que se ha ido disminuyendo la brecha a la plena ilustración. En síntesis, la libertad del pensar hace posible la libertad de obrar, esta a su vez estimula al hombre a esclarecerse y encontrarse. ¿Por qué es necesario de todas formas que el hombre libre tenga una mente libre? Pues es propio de la naturaleza humana, el hombre es cultura y desde el principio hemos sido capaces de transformar nuestro entorno para sobrevivir. En la actualidad nuestra sobrevivencia sería salir de nuestro estado de perrillos amaestrados. Al igual que un perrillo amaestrado obedecerá a su amo sin que importe lo confuso que él mismo esté y lo urgente que sea la necesidad de adaptar nuevos esquemas de conducta, un racionalista amaestrado será obediente a la imagen mental de su amo, se conformará a los estándares de argumentaciones que ha aprendido, mostrará adhesión a estos estándares sin que importe la dificultad que el mismo encuentre en ellos, y será poco capaz de descubrir que lo que él considera como “la voz de la razón” no es sino un post-efecto casual del entrenamiento que ha recibido. (Feyerabend, 1975, p.27) Venimos al mundo desde un libre albedrío, solos, por lo que ninguna autoridad es capaz de imponerse a nuestra naturaleza subversiva. Como hombres libres, somos capaces de hacer lo que queramos si nos lo proponemos, e ir contra toda norma que no consideremos natural. Referencias Kant, I. (1784). Respondiendo a la pregunta: ¿Qué es la ilustración? En el periódico alemán Berlinische Monatschrift. Feyerabend, P. (1975). Contra el método. Recuperado de https://rfdvcatedra.files.wordpress.com/2013/08/feyerabend-tratadocontra-el-metodo1.pdf