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ANTES DURANTE Y DESPUES DE LA INVESTIGACIÓN DEL HECHO ÍLICITO

DESDE EL PUNTO DE VISTA POLICIAL
Un sistema de justicia penal ecuánime y eficaz, uno de cuyos elementos
inseparables es la investigación de los delitos, fomenta la confianza del público y
lo alienta a respetar el orden público... La investigación puede ser reactiva, es
decir, aplicada a delitos que ya se han perpetrado, o proactiva, es decir,
encaminada a evitar cierta actividad delictiva planeada para el futuro.
En muchos modelos de derecho romano, suele haber dos fases en el proceso de
investigación: la fase previa a la investigación o de reunión de inteligencia y la
investigación propiamente dicha. Por lo común, la policía es enteramente
responsable de la etapa previa a la investigación (en que se procura determinar si
realmente se ha cometido un delito y reunir la información básica) tras lo cual el
caso pasa a manos del fiscal.
Cualquiera sea el sistema de investigación de delitos que se haya desarrollado o
adoptado, existe un principio universal que debe preservarse en cualquier sistema
de justicia penal: la premisa de que los sospechosos son inocentes hasta que se
pruebe su culpabilidad. Los investigadores deben cerciorarse de que sus
sospechas se basen en una evaluación objetiva de los hechos y de que no hayan
manipulado los hechos para ajustarlos a sus sospechas. Para investigar un delito
de manera eficaz, el investigador necesita facultades amplias. Entre otras, las de:










Detener a un sospechoso;
Incautar bienes como elementos de prueba;
Hacer registros de locales y personas en busca de pruebas;
Interrogar a sospechosos (y, al hacerlo, cuestionar su honradez y carácter,
que en algunos países podría, por lo demás, considerarse un acto de
difamación, lo cual constituye un acto ilícito);
Exigir la entrega de muestras; por ejemplo, huellas dactilares y ADN, y
sacar fotografías;
Practicar procedimientos de identificación;
Entrevistar a testigos, incluidas las víctimas;
Hacer preguntas a miembros del público;
Obtener y mantener información personal y confidencial;
Usar métodos de vigilancia técnica y personal y de otros medios intrusivos
para observar a ciertas personas;
Hacer trabajo encubierto (es decir, hacerse pasar por otra persona) o
recurrir a informantes;
Proteger y reubicar a testigos;

Emprender actividades que en otras circunstancias serían ilícitas, como la
posesión de sustancias prohibidas, el porte de armas, la entrada en lo cales
mediante el uso de la fuerza o el seguimiento de tráfico ilícito en Internet.

INVESTIGACIÓN DE DELITOS
La investigación de un delito puede ser un proceso complicado y su gestión puede
ser profundamente compleja (en el anexo del presente documento figura un
diagrama de las distintas etapas posibles de una investigación reactiva). En la
subsección siguiente se describen los componentes básicos de la investigación
del delito, pero la lista no es exhaustiva.

DENUNCIA DEL DELITO
No bien se denuncia un delito, alguien debe examinar o clasificar la denuncia junto
con cualquier hecho que la corrobore y asignar suficientes recursos para
atenderla. Esta decisión puede resultar más difícil cuando existen prioridades en
pugna y solo recursos limitados para ocuparse de ellas. La comisión de un delito
puede llegar a conocimiento de la policía por distintos caminos. La policía puede
descubrir o presenciar un delito directamente en el curso de una patrulla o de una
investigación ordinaria, o puede ser alertada por la activación de un sistema
automático de alarma, pero, por lo general, un miembro del público (la víctima o un
testigo) llama por teléfono o se presenta a una comisaría para hacer la denuncia.
La denuncia inicial del delito y las medidas adoptadas inmediatamente después se
consideran de extrema importancia. Los investigadores suelen hablar de la “hora
de oro” que sigue a la comisión de un delito, durante la cual las pruebas se
mantienen frescas, las muestras forenses no se han contaminado, todavía hay
testigos en la zona y, muchas veces, también está ahí el sospechoso.
La presunción de inocencia exige que la persona acusada se considere inocente
hasta que el fiscal, que tiene la carga de probar la culpabilidad del imputado,
pruebe que esa persona cometió el delito “más allá de toda duda razonable” (la
norma de la prueba). En algunos sistemas, la norma de la prueba es diferente. La
carga del fiscal puede consistir, por ejemplo, en probar que el imputado cometió el
delito en “l’intime conviction” (certitud absoluta) del juez. Por consiguiente, en un
sistema que funcione de manera racional, el resultado de una causa penal
dependerá de la calidad y peso de la prueba. Ésta es, simplificando, la suma de
elementos de información que, tomados en su conjunto, indican si se cometió un
delito y quién lo cometió. Cuando existan suficientes pruebas para convencer al

juzgador de hecho (el juez o jurado o evaluador) de que no hay ninguna duda
razonable de que la persona acusada es la que cometió el delito, el veredicto
apropiado será, entonces, el de culpable. Las normas de admisibilidad de la
prueba varían de un Estado a otro. En algunos Estados las normas son tan
liberales que permiten que el juez considere prácticamente todas las pruebas para
llegar a su conclusión (estas normas son aplicables generalmente cuando el
juzgador de hecho es un juez). En estos sistemas, el juez puede haber tenido
acceso a las pruebas antes del juicio y, por tanto, no tienen el mismo peso que las
“pruebas directas” o testimonios de los testigos en el juicio. En otros
ordenamientos jurídicos, existen complejas normas de admisibilidad de la prueba
que contienen reglas de exclusión y de testimonio de referencia o de oídas. Su
objeto es eliminar las pruebas reunidas en violación de los derechos del
sospechoso o del imputado. Por ejemplo, el artículo 15 de la Convención de las
Naciones Unidas contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes estipula que los Estados deben asegurarse de que toda declaración
que, según se ha establecido, fue hecha como resultado de la tortura no podrá
usarse como prueba en ninguna actuación, salvo en actuaciones contra la persona
acusada de tortura. Las reglas sobre el testimonio “de oídas” procuran excluir
pruebas consistentes en declaraciones hechas fuera del tribunal. Muchos países
donde existen la regla de exclusión y la regla contra el testimonio de oídas tienen
juicios penales por jurado. Con todo, es preciso tener en cuenta que, dada la
mezcla de reglas diversas en los distintos ordenamientos jurídicos, las reglas de
exclusión se están introduciendo en ordenamientos en que no hay juicio por
jurados y la causa la decide un juez. El evaluador debería tratar de averiguar si es
un juez o un jurado el que determina la culpabilidad del imputado, si el juez tiene
acceso a las pruebas por adelantado, si existe un sistema liberal de admisibilidad
de la prueba o si se aplican estrictas reglas de testimonio de oídas. El Juez
debería averiguar también si existen o no reglas de exclusión. Las normas de
admisibilidad de la prueba adoptadas por un sistema de justicia pueden impedir
que el juzgador de hecho tenga en cuenta ciertos tipos de información por ser
perjudicial a los intereses del acusado (y su tendencia a influir negativamente al
juzgador de hecho que evalúa las pruebas) lo cual anula su utilidad (valor
probatorio). Ejemplo de ello es la existencia de antecedentes criminales, que
pueden admitirse solo cuando el delito cometido es único por su modalidad u otra
excepción definida dentro de límites muy estrechos a la prohibición general de
sacar a relucir antecedentes penales. Otros tipos de pruebas pueden ser excluidos
porque en algunos sistemas se considera que no son intrínsecamente fiables,
como el testimonio de oídas (la declaración por una persona de lo que dijo otra),
aunque existen excepciones, con límites muy estrictos, a la admisibilidad de
dichas pruebas para permitir el uso de algunas declaraciones como, por ejemplo,
las declaraciones de un moribundo, las declaraciones de alguien presa de la

emoción y las declaraciones contra los propios intereses. El testimonio de
referencia o de oídas es admisible en otros sistemas, especialmente cuando es un
juez profesional, y no un jurado, el que decide la causa. La idea es que el juez es
lo bastante competente para sopesar las pruebas y asignarles su valor probatorio
relativo. No en todos los países existen estas normas, pero es importante que el
evaluador comprenda la influencia de las normas de admisibilidad de la prueba o
su ausencia en el proceso de investigación. En ese contexto, resulta evidente la
importancia de que el investigador reúna a conciencia y con el mayor cuidado la
información destinada a convertirse en prueba de suficiente peso para superar la
carga de la prueba.
Precisar los hechos que constituyen el crimen y la identificación del criminal, son
dos pasos difíciles en toda investigación y que en un principio aparecen
generalmente ocultos. El conjunto de hechos que constituyen el crimen identifican
a su autor o sea el criminal. Es cierto que no necesariamente lo identificaran por
nombre y apellido, pero sí indicará al investigador exactamente qué tipo de
criminal cometió el crimen. Llamémosle una identificación parcial que se
complementa con los interrogatorios a la víctima y a los testigos, con las claves y
las pistas que se encuentren en el lugar de los hechos y con la técnica criminal
empleada.
Si el criminal fue reconocido por la víctima, o por alguna de los testigos, o si se
encontró algún objeto identificativo en el lugar de los hechos.
Cuando el criminal sea enfrentado con estos hechos que constituyeron el crimen,
con la víctima, con los testigos, con la prueba encontrada en el terreno, por lo
general confiesa y acepta reconstruir el crimen.
Obtenida la confesión la reconstrucción de los hechos, puede decidirse que se
logró la total identificación del criminal.
En una investigación debe ante todo precisarse los hechos que constituyen el
delito y anotarlos.
La entrevista con la víctima con la víctima y con los testigos es el primer paso para
lograrlo o quizá visitar el lugar de los hechos; depende de la naturaleza del caso.
En ocasiones la victima pude estar muerta u oculta e ignorarse el lugar de los
hechos, en otras, la víctima y los testigos pueden ser entrevistados y el lugar de
los hechos visitados.
Visitar el lugar de los hechos puede resultar totalmente inútil y en otros ser
definitivo para la solución del caso.

Al visitar el lugar de los hechos o escena del crimen deben observarse las
siguientes reglas:

Detener al delincuente si se encuentra presente.

Evitar que las personas que hayan presenciado el crimen, o lo hayan
descubierto, o que simplemente se encuentren en el lugar de los hechos, se
alejen sin ser identificadas o interrogadas.

Aislar el lugar de los hechos evitando que personas no autorizadas
penetren al área, así como evitar la destrucción, alteración o supresión de
pruebas.

Obtener la información que se pueda con relación a los hechos.

Buscar y localizar pruebas.

Anotar todo lo sucedido.

Hay veces que debido al tiempo transcurrido no es posible evitar alejen los
testigos, aislar el lugar de los hechos, o la prueba puede haber sido suprimida o
deteriorada. En estos casos es necesario que el investigador se dedique a la
búsqueda de los testigos y que utilice cuantos medios estén a su alcance para
descubrir y valorar la prueba que pueda existir.
Varias visitas al lugar de los hechos pueden ser muy útiles, especialmente si se
hacen a la misma hora en que se cometió el crimen, ya que ello puede conducir a
descubrir testigos o a personas que hayan presenciado la fuga del criminal.
Desde el momento en que el investigador llegue al lugar donde se cometió el
crimen, debe principiar a anotar todos los hechos: La hora, fecha,
ubicación, temperatura, detalles del área, en orden cronológico. Tan pronto como
se deje el lugar de los hechos debe preparase el primer reporte. En casos
importantes el investigador debe hacerse acompañar de una taquígrafa o usar una
grabadora.
Del lugar de los hechos debe tomarse un video, ser fotografiado para que de este
modo quede un registro permanente de cómo se encontró el lugar de los hechos.
Este documento gráfico recordará de una manera fiel lo que había en el lugar de
hechos y como se encontraba, a saber: cadáver, armas, objetos manchas o
huellas etc., deberá tomar vistas generales, acercamientos según sea el caso. Por
otro lado cada fotografía que tome el investigador, debe anotar lo siguiente : la
situación exacta y el ángulo de la cámara con respecto al sitio, el nombre, la

marca, y modelo de la cámara las condiciones de luz , el tipo de película, la
abertura de la lente, el ajuste del diafragma y la velocidad del obturador en cada
fotografía. Esto se hace antes de registrar el lugar de los hechos de tal modo que
se muestre tal y como lo encontró el investigador. Las fotografías y los croquis
deben numerarse y describirse. Toda anotación que tienda a identificar la posición
del fotógrafo en las vistas generales, es indispensable.
Los croquis deben de indicar hacia donde este el norte, es decir, deben estar
orientados y también deben mencionarse las distancias y señalar los lugares
donde se encontraron pruebas importantes: Armas, huellas, cuerpo, etc.
En los casos importantes debe hacerse un croquis a escala, obteniendo para ello
los servicios de una persona calificada para hacerlo, a menos que el mismo
investigador sea un dibujante experto. En este croquis debe señalarse proporción
de la escala, o si este se hace mediante la información directa en el terreno.
La elaboración del croquis obliga a recorrer la totalidad del lugar de los hechos,
por tanto, que se omitan detalles frecuentemente inadvertidos en la observación
ordinaria. Habitualmente se utilizan dos tipos de croquis: el simple y el de Kenyers,
mismo que consiste en abatir en torno al plano del suelo de la habitación las
paredes y el techo. Ahora bien, si se trata de terreno al aire libre o de grandes
extensiones, se tendrá que utilizar la altimetría y nivelación. En la elaboración y
presentación del croquis hay que tener en cuenta lo siguiente:



Tomar todas las medidas con exactitud.
Marcar en el croquis la posición exacta de la cámara fotográfica, a fin de
saber desde donde se hicieron la toma.
Determinar la escala utilizada.
Señalar los puntos cardinales.

La descripción del lugar de los hechos forma tan bien parte de las notas que debe
tomar un investigador, expresando detalles exactos y dimensiones si se trata de
cuartos interiores o distancias, si se trata de escenas en el exterior.
Es de estos apuntes de donde se toman los datos para reconstrucción del delito y
para formar teorías de posibilidades relacionadas con lo hecho por el criminal.
Cuando el caso amerite, el lugar de los hechos debe quedar resguardado hasta
que el investigador tenga la absoluta certeza de haber obtenido todas las pruebas
que podían obtenerse de dicho lugar. No debe hacerse intento alguno de
reconstruir los hechos del crimen cambiando lugar donde se encuentren objetos o
muebles sino hasta tener la certeza de que toda prueba o la información han sido
logradas. Es preferible hacer una reconstrucción mental sin cambiar el lugar de

objetos y muebles; muchas veces en visitas posteriores se encuentran cosas que
no se notaron en primera visita al lugar de los hechos. Debe tenerse presente que
el lugar de los hechos, no se encuentran necesariamente circunscrito a una
determinada locación, puesto que debe incluirse en los alrededores, que suelen
tener mucha importancia en relaciona con la forma como se cometió el crimen, la
llegada y la huida del criminal. Tan pronto como sea posible, después de haber
llegado al lugar de los hechos, debe efectuarse un lapido registro para obtener las
pruebas físicas más evidentes. Esto puede dar como resultado encontrar el
instrumento del delito, otras armas, huellas digitales, huellas de pisadas, u otras
claves y pistas. Independientemente de la naturaleza de las pruebas físicas
encontradas en los lugares inmediatos, el registro debe extenderse a los
alrededores, a las entradas y salidas especialmente, es decir, a las vais de acceso
o de posible huida del criminal. Muchas veces han sido encontradas armas a
alguna distancia considerable del lugar de los hechos, lanzadas por las ventanillas
del automóvil del criminal cuando efectuaba su huida, en otras ocasiones los
fugitivos dejan caer objetos o quedan atrapados, dejando pruebas físicas de su
paso; muchas veces prendas personales encontradas en los alrededores han
servido para identificar a un criminal.
El propósito del registro es descubrir pruebas físicas que permitan establecer:




Los hechos del criminal;
La identidad del criminal;
La exoneración de inocentes;
La culpabilidad del criminal,
La mejor forma para aprehender al criminal.

Los métodos para registrar un lugar de los hechos pueden variar, pero como en
todas las fases de la investigación pueden variar, se requiere un sistema. Si se
cuenta con ayuda puede dividirse el brea por registrarse en secciones
asignándose cada una de ellas a un investigador. En todo caso, el primer esfuerzo
debe dirigirse específicamente a encontrar el instrumento del delito, huellas
digitales o huellas de pisadas, marcas de llantas, porque estas pruebas son
fácilmente destruidas durante el proceso y el desarrollo subsecuente de la
investigación. El hecho de que se trate de un registro de interiores o de exteriores
no debe constituir diferencia alguna en la acuciosidad del registro. Muchos
crímenes han sido aclarados mediante un minucioso registro llevado a cabo en
una extendida área de terreno campestre. Cuando se trata de interiores, el lugar
de los hechos se compone de cuatro paredes, un piso y un techo, muebles y
objetos. Para registrar un área interior es indispensable establecer un método,
pues de no hacerse así puede escapar registro alguna porción del área, algún
mueble o algún otro objeto. El más sencillo es revisar el lugar de los hechos en

círculo. Toda prueba física que sea descubierta en el lugar donde se cometió un
crimen, debe ser conservada cuidadosamente, sobre todo si es de tal naturaleza
que pueda conducir a la comprobación de culpabilidad o de inocencia de alguna
persona mediante un análisis de laboratorio.
Las pruebas deben ser marcadas por quien las descubre. Una muesca pequeña o
una ralladura peculiar hecha con la punta afilada son muy convenientes; puede
usarse para ello un cuchillo o un clavo para grabar iniciales. Debe ponerse
especial cuidado al marcar en no destruir o afectar el valor de la prueba, por
ejemplo nunca deberá tallarse una bala que va a ser examinada por expertos en
balística, o la base de un casquillo, o la cabeza de un martillo. Cuando no sea
posible marcar una prueba para efectos de identificación, el investigador debe
examinarla detenidamente y anotar en detalle su descripción; esta descripción
debe de indicar uno o dos aspectos sobresalientes que faciliten la identificación,
que el investigador debe de memorizar para poder hacer referencia a ellos sin
necesidad de revisar sus notas. Si al declarar ante un tribunal es requerido para
que diga cómo puede identificar algún instrumento encontrado en el lugar de los
hechos, debe poder citar de memoria una o dos características sobresalientes y a
continuación solicitar permiso para revisar sus notas y poder expresar algunas
otras características del objeto. La misma naturaleza de la prueba determinara la
forma como debe de ser transportada. Algunas pueden ser colocadas en cajas de
cartón, otras en frascos o envueltas en papel. Uno de los errores más frecuentes
en las películas cinematográficas es ver que el investigador envuelve un revolver
en un pañuelo para preservar las huellas digitales, esto es un error, para preservar
las huellas digitales de una pistola, esta debe ser transportada enganchándola con
un lápiz por el asa del gatillo, sin que nada la toque. Cuando la prueba es
conducida al laboratorio para análisis científico, debe ser cuidadosamente
preservada para que no pierda su valor; los líquidos llevados en los mismos
envases en los cuales se les descubrid y si esto no es posible, en envases de
cristal secos y limpios. Cada prueba debe de ser empacada separadamente.
Aquellos objetos que deben ser examinados para ver si en ellos existen huellas
digitales, impresiones de los dedo, palmas de la mano, huellas de pisadas, sangre,
semen, etc., deben ser empacados o envueltos cuidadosamente para evitar la
posibilidad de rotura o de fricción. Aquellas substancias susceptibles de alterar su
composición química al ser expuestas al aire, al sol, o a bajas temperaturas,
deben recibir adecuada protección. Todo el material que se use para envolver
debe estar completamente seco y limpio. Deben hacerse marcas apropiadas en el
exterior de todo paquete o envoltorio para facilitar su identificación: nombres de lo
que contiene el paquete, donde y por quien fue obtenida la prueba, el caso
criminal al que se relacionan, etc. En algunas pruebas es conveniente atar a ellas
una etiqueta de cartón o de madera. Cuando la prueba es enviada al laboratorio

los datos en relación con ella deben ser completos y precisos, así como el tipo de
examen que se requiere en relación con la prueba que se envía. Todas las
pruebas deben ser conservadas de tal manera que se encuentren en las mismas
condiciones en las que fueron halladas. El investigador que esparce sangre o
riega polvo en algún objeto que constituye prueba, destruye su valor probatorio y
es verdaderamente vergonzoso que en un objeto que constituya prueba, se
encuentren las huellas digitales del agente de la policía judicial o servicios
periciales.
La preservación del lugar de los hechos es de vital importancia en la investigación
ya que si se preserva y se conserva lo mejor posible, se podrá llevar a cabo un
mejor investigación.
El material sensible significativo que se encuentra en lugar de los hechos, nunca
debe ser menos preciado para la investigación, ya que el indicio puede ser de gran
ayuda en la investigación.
Elementos de policía, que conozcan de un hecho delictivo, deberán de acordonar
el lugar siempre tratando de que personas ajenas al hecho se encuentren fuera
del área asegurada, para evitar la manipulación del lugar.
La búsqueda de material sensible significativo por parte de personal por parte de
peritos, policía y ministerio público puede, debe de realizarse de lo más rápido
posible, para evitar la pérdida de los indicios así como la contaminación de los
mismos.
Todo el material que se use para envolver debe estar completamente seco y limpio
y etiquetado individualmente para conservar así su estado en que se encontró.
La lucha contra la delincuencia no admite desmayos, cada día vemos como se
apoya, tecnifica y entrena al antisocial, mientras que las autoridades, no se
da tiempo en evaluaciones. El avance de la criminalidad, exige un trabajo más
complejo de la técnica policial, lo que lleva a desarrollar métodos de estudios
modernos; es así que la criminalística surge como auxiliar indispensable
del derecho penal. Podemos decir que es una ciencia humana; ya que se realiza
por humanos pero auxiliado por todas las ciencias, para darle mayor efectividad y
el menor error posible.
La conducta humana siempre ha sido compleja y en muchas ocasiones el origen
de sus actos es desconocido, de allí nacen diferentes ciencias y disciplinas que
buscan una respuesta al comportamiento criminal de los seres humanos. Por lo
tanto, la administración de justicia, se ha visto obligada a requerir el auxilio
de datos cada vez más objetivos y de medios de pruebas, por métodos científicos.
Se entiende por método científico, (del griego métodos de meta y con dos de vía)
como la marcha racional del espíritu para llegar al conocimiento de la verdad. La

investigación se puede definir como la serie de pasos que dan respuesta lógica a
una pregunta específica, la criminalística multidisciplinaria reúne conocimientos
generales sistemáticos ordenados, verificables y falibles. Esta es mucho
más seguro en comparación con la subjetividad del testimonio de testigos.
La naturaleza de la criminalística es explicativa; todas las ciencias que con ella
colaboran así lo demuestran, tienden a conseguir una repuesta lógica y coherente,
racional a las incógnitas criminales.
El estudio de la estructura de la investigación criminal para la Criminalística, se
justifica por cuanto el crecimiento de la delincuencia es cada vez mayor, en todos
los países del mundo, aun cuando en algunos sea más notorio que en otros. La
ciencia y la tecnología, aportan conocimientos para enfrentar la investigación y
descubrimiento de los delitos. A través del método, del conocimiento científico y la
aplicación rigurosa de la ciencia y la tecnología, es posible una nueva perspectiva
para observar el lugar del hecho, entregar evidencias objetivas que permiten
esclarecer el hecho, a través de la obtención de evidencias válidas procesalmente,
más allá de la declaración de testigos.
Debido a la dinámica delictual, no se conocen los nuevos modus operandi, hasta
tanto los individuos no actúen, es allí donde la Criminalística con sus técnicas,
métodos e instrumentos, juegan un papel fundamental en la investigación criminal.
La investigación criminal mediante la aplicación de métodos inductivos y
deductivos, puede realizar estudios preliminares y análisis sobre la forma en que
ocurrieron los hechos, el modus operandi utilizado, instrumentos utilizados, hasta
llegar a la colección y suministro de las evidencias de interés Criminalístico, que
puedan llevar a la identificación del o los autores. La investigación criminal
realizada en forma metódica, técnica y científica, junto a la Criminalística con sus
disciplinas científicas, presta un importantísimo auxilio técnico y científico a la
justicia.
La Policía posee medios muy sutiles que permiten aportar elementos objetivos de
valor indiscutible para la administración de la prueba, igualmente, tiene principios y
fundamentos que son aplicados técnicamente para los siguientes fines:
Investigación de los delitos. Identificar e individualizar al o los autores del hecho
punible. Determinar y hacer constar las circunstancias de modo, tiempo y lugar,
del delito cometido. Aportar los elementos probatorios que sirven para fundar la
acusación por parte del Fiscal del Ministerio Público, sin menoscabo de la defensa
y los derechos del imputado.
Ya venimos mencionando la reciproca identidad entre criminalística y policía o
investigador criminal, incluso puede llegarse a confundir los roles. Podríamos decir

que, mientras la criminalística es la que suministra los conocimientos y medios
científicos, la Policía es el órgano administrativo que actúa conforme a los mismos.
Por otra parte, la denominación Policía científica como sustitutiva de la
criminalística, da a entender más de lo que realmente existe y aún es necesario,
pues no todos los miembros de la misma son científicos, sino unos cuantos, de los
cuales
una
porción
trabaja
en
el
laboratorio
sin
desempeñar
autentica función Policíaca, resulta que solo es atributos de una parte.
Si se quiere mantener la denominación Policía científica., es solo condición de ver
en ella una referencia; la de querer indicar que se trata de una Policía distinta a la
rutinaria, a la puramente empírica del pasada.
En todo caso, la expresión Policía científica es más amplia y también más
adecuada al estado actual de la criminalística que la expresión Policía técnica, que
responde a una etapa histórica superada.
Police science. No se alude precisamente al órgano, sino a la serie de
conocimientos de Índole científico que es preciso tener en cuenta en la labor del
investigador. Tales conocimientos, constituyen un sistema derivado especialmente
de las disciplinas naturales. La criminalística supone no solo un personal
apropiado, sino también un personal de laboratorio o gabinete, encargado de
investigar delitos.
En todo caso, debe distinguirse entre la formación de un criminalista de laboratorio
y la de un criminalista policial, entre los que caben diversas graduaciones en orden
a su preparación. El primero es un especialista, un científico que se mueve dentro
de la especialidad pero sin vivir de espaldas a las otras especialidades que existen
dentro de la criminalística, el segundo el investigador o Policía que debe poseer
una pluralidad de conocimientos con cierta profundidad, a fin de llevar a cabo
científicamente la investigación judicial en lo que a la Policía se refiere. En todo
caso la investigación policial, si es correctamente científica, debe tender a
demostrar la motivación del caso, no limitándose a la simple comprobación del
hecho y su autor.
Con lo expuesto no se agota el campo de la criminalística y de la Policía científica,
pues quedan aún los aspectos relativos al hablar de los delincuentes, símbolos,
etc. Conviene tener presente que si bien las obras extranjeras son de utilidad, lo
importante, teniendo en cuenta que cada pueblo tiene sus genuinas formas de
expresión en todos sus aspectos es conocer la relativa al delincuente nacional por
medio de oportunos estudios e investigaciones hasta llegar a concretar
sistemáticamente, no por simple recopilación, esa sicología del lenguaje del
delincuente, no olvidamos que la misma, al igual que el del lenguaje corriente,

experimenta un constante evolución y transformación y que por consiguiente, tal
labor no se puede estimar nunca como totalmente lograda.
La investigación criminal es el proceso tendiente a comprobar la existencia de un
delito y probar la responsabilidad del autor. Tanto uno como el otro conlleva a
realizar una investigación y esta deberá ser llevada a cabo por un investigador. La
tarea de investigador no es sencilla y no cualquiera posee las dotes necesarias. El
investigador debe ser observador, sagaz, minucioso, paciente con buena memoria,
ordenado, intuitivo, discreto y perseverante. No es imprescindible un título
universitario para ser investigador, si es buen complemento.
Los investigadores, todos ellos no importa en qué rama se desempeña, debe
seguir un método científico de acción. Una investigación desordenada en cualquier
campo, lleva a malos resultados, a veces opuestas al fin requerido. Todo
investigador debe al tener conocimiento de un hecho ilícito o irregular, tomar
contacto con la escena. El desconocimiento de la misma pone en desventaja a
este ante el autor. Cualquier insignificancia puede ser la clave de un caso. Debe
saber además que el infractor padece de un complejo de inferioridad por diversos
factores; situación económica, cultura; familiar, emocional, etc.

1. ¿Quién es el encargado de la investigación previo a que suceda el hecho
ilícito?
 La policía
2.

¿Quién es responsable de la dirección de una investigación penal?

El fiscal del Ministerio Público

3. ¿Cuáles son las dos fases en el proceso de investigación?

La fase previa a la investigación o reunión de
inteligencia.

La investigación propiamente dicha.

4. ¿Quién es el encargado de aceptar o rechazar una investigación realizada
por un fiscal del ministerio público?

El juez dándole valor probatorio o rechazando la
investigación

5. ¿Quién es el que ejecuta el hecho?

El delincuente