Clara Zetkin, “Separación tajante” (1894

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Fuente: Clara Zetkin, "Reinliche Scheidung", Die Gleichheit, 1894, Jg. 4, H. 8, p. 63,
reimpreso en Elke Frederiksen (ed.), Die Frauenfrage in Deutschland 1865-1915, Stuttgart:
Reclam, 1981, p. 107.
El 28 y 29 de marzo se celebró en Berlín un congreso de feministas burguesas
(bürgerlicher Frauenrechtlerinnen) con el propósito de establecer una federación de
asociaciones de mujeres sin ánimo de lucro en Alemania. Nuestros lectores saben que el
feminismo (Frauenrechtelei) burgués y el movimiento de las mujeres proletarias son dos
movimientos sociales fundamentalmente diferentes, de modo que el último puede decir
al primero con completa justificación: "Porque mis pensamientos no son vuestros
pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos" (Isaías 55:8-9). No tenemos por lo tanto
ningún motivo para informar en este momento sobre dicho Congreso, y ello tanto menos,
puesto que el programa en base al cual se fundó la Asociación es muy vago y falto de
contenido, y no va más allá de frases generales acerca de la "cooperación organizada de
las asociaciones de mujeres para preservar los más altos valores de la familia, para
combatir la ignorancia y la injusticia ", etc., etc.
Las sufragistas solo tuvieron un animado debate sobre la posición a adoptar por la nueva
Asociación ante la Socialdemocracia. La gran mayoría de las oradoras se manifestó en
contra de la inclusión de "asociaciones abiertamente socialdemocráticas". La justificación
de dicha posición - "No queremos asustar al resto de los elementos y queremos desterrar
la política de la Asociación" – es en sí misma indiferente, pero característica de la
naturaleza incolora, sumisa y lloriqueante del feminismo alemán. ¡Mientras que las
feministas burguesas luchan en todos los demás países con toda energía precisamente
para la concesión de la igualdad política, en Alemania ni siquiera se atreven a ocuparse
oficialmente de política!
En cuanto a la opinión sobre la Socialdemocracia, las venerables damas se levantaron un
poco tarde con su declaración. Ciertamente el movimiento de mujeres proletarias en
Alemania, debido a circunstancias especiales, sufría en sus comienzos de desviaciones
feministas burguesas (bürgerlich frauenrechtlerisch). Pero se ha vuelto consciente de su
plena oposición, irreconciliable, con el feminismo burgués (bürgerlichen Frauenrechtelei).
Esto lo ha expresado claramente en los últimos años; ha declarado que se ha
comprometido plenamente con el principio de la lucha de clases, que se encuentra
totalmente en el terreno de la Socialdemocracia. El verano pasado, en el Congreso
internacional de Zúrich, fueron precisamente las representantes de las mujeres proletarias
con conciencia de clase de Alemania quienes, en debida forma y con toda nitidez y
decisión, rechazaron cualquier terreno común entre el feminismo burgués y el

El movimiento de trabajadoras alemán ha superado hace ya tiempo las prédicas feministas sobre la armonía de intereses. a ninguna organización de mujeres proletarias conscientes se le ocurriría ni en sueños buscar una conexión con la Asociación. Las damas pueden estar seguras de que. en cambio. Debido a que las feministas burguesas aspiran a conseguir las reformas en favor del sexo femenino en el marco de la sociedad burguesa. Las mujeres proletarias. no cuestionan la existencia misma de dicha sociedad. Los esfuerzos de las feministas de mantenerse virginalmente puras de cualquier contacto con "asociaciones abiertamente socialdemocráticas" son por ende fútiles. mientras que para las mujeres burguesas las reformas del primer tipo son la meta final. .movimiento de trabajadoras. Toda organización consciente de mujeres proletarias sabe que dicha conexión implicaría una traición a sus principios. mientras que el movimiento de mujeres proletarias es y debe ser revolucionario. se esfuerzan a través de una lucha de clase contra clase. incluso sin sus declaraciones. a través de una lucha entre los sexos y en contraste con los hombres de su propia clase. El feminismo (Frauenrechtelei) burgués no es más que un movimiento de reforma. en estrecha comunión de ideas y de armas con los hombres de su clase – los cuales reconocen plenamente su igualdad – por la eliminación de la sociedad burguesa en beneficio de todo el proletariado. Las reformas en favor del sexo femenino y en favor de la clase obrera son para ellas únicamente un medio para un fin.

Pero es posible que precisamente estos datos lleven a algunos a subestimar la importancia de la lucha por el sufragio femenino. el voto femenino no es ninguna necesidad urgente. 12-mayo-1912. en el que indudablemente toman parte. En todos los mítines electorales de la social-democracia las mujeres constituyen ya una gran parte. aunque de forma indirecta. Stuttgart. vol 3. y el movimiento de mu­ jeres proletarias ha conocido una gran expansión. Quien piense así. se interesaron vivamente por las luchas políticas y parlamentarias de su clase. Barcelona. Más de ciento cincuenta mil trabajadoras sindicadas constituyen el núcleo más activo en la lucha económica del proletariado. . ponencia presentada en las Segundas Jomadas de Mujeres Socialdemócratas. Apenas han transcurrido catorce años desde entonces. 1983. y trad. 281-287. introducía en 1898 su obra Mujeres obreras en la lucha de clases. Con estas pa­ labras Emma Ihrer. Tra­ ducido de Gesammelte Werke. a pesar de estar privadas de sus derechos. Por lo tanto. Muchos miles de mujeres políticamente organizadas se han alineado tras la bandera de la socialdemocracia: el órgano de las mujeres socialdemócratas1 tiene más de cien mil suscriptoras. Ediciones del Serbal. el voto femenino es uno de los puntos vitales del programa de la social democracia. 159-165. 1973. se equivoca. a veces inclu­ so la mayoría. editado por Clara Zetkin. Pueden pensar: aun sin la igualdad de derechos políticos del sexo débil hemos hecho enormes progresos tanto en la educación como en la organización de las mujeres. pp.Textos ROSA LUXEMBURG El voto femenino y la lucha de clases* «¿Por qué no hay organizaciones de mujeres trabajadoras en Alemania? ¿Por qué se sabe tan poco del movimiento de mujeres obreras?». las muje­ res proletarias viven del voto masculino. de María José Aubet). una de las fundadoras del movimiento de mujeres proleta­ rias en Alemania. Las campañas electorales son una causa común de los hombres y de las mujeres de la clase obrera. pp. Berlín. texto recogido en el libro: El pensamiento de Rosa Luxemburg (ant. Hasta este momento. Siempre están interesadas y se sienten apasionadamente implica­ * «Frauenwahlrecht und Klassenkampf». 1 Die Gleichheit. El extraordinario despertar político y sindical de las masas proletarias femeninas en los últimos quince años ha sido posible sólo gracias a que las mujeres trabaja­ doras. Dietz Verlag.

el Estado se ha visto obligado a garantizarles los derechos de asociación y de reunión. se decía que la clase obrera no estaba lo «suficientemente madura» para tener derechos políti­ cos. pero el movimiento de masas para conseguir­ 2 El «sector de mujeres» instituido en 1902 por el ministro prusiano Von Hammerstein obligaba a reservar en las reuniones políticas una sección especial para las mujeres. las mujeres ayudan en la campaña. Gracias al derecho de asociación y de reunión las mujeres proletarias han tomado una parte activísima en la vida parlamentaria y en las campañas electorales. En todos aquellos distritos en que existe una fuerte organización socialdemócrata. El estado capitalista no ha podido evitar que las mujeres del pueblo asuman todas estas obligaciones y esfuerzos en la vida política.110 Asparkía das. bajo la presión irresistible del auge de la clase obrera. Hoy les toca a las mujeres proletarias evidenciar su madurez al estado ca­ pitalista. Sólo les niega el último derecho político: el derecho al voto. en la maravillosa era del absolutismo pre-1848. asimismo. En cualquier caso la clase obrera siempre ha tenido que demostrar su madurez para las libertades políticas por medio de un movimiento de masas revolucionario. un miembro electo de estos cuer­ pos. y ello mediante un constante y poderoso movimiento de masas que debe utilizar todos los medios de la lucha proletaria. que les permita ele­ gir directamente a los representantes populares en el parlamento y en la admi­ nistración. Y fue tam­ bién el apasionado empuje de las mujeres proletarias mismas lo que forzó al Es­ tado policíaco pruso-germano a renunciar al famoso «sector de mujeres»2 en las reuniones y abrir las puertas de las organizaciones políticas a las mujeres. El objetivo es el voto femenino. Esto no puede decirse de las mujeres proletarias actualmente. el re­ sultado lógico del movimiento es que hoy millones de mujeres proletarias re­ claman desafiantes y llenas de confianza: ¡Queremos e} i’oto! Hace tiempo. Y son las mujeres las que llevan a cabo el inestimable trabajo de distribuir panfletos y recoger suscripciones para la prensa socialdemócrata. La consecuencia inevitable. Sólo cuando el Emperador por la Gra­ cia de Dios y cuando los mejores y más nobles hombres de la nación sintieron realmente el calloso puño del proletariado en su carne y su rodilla en sus pe­ chos. el lema es: «¡Ojo con empezar cosas nuevas!» Pero las cosas ya han empezado. el partido socialdemó­ crata no habría alcanzado la brillante victoria del 12 de enero [1912]. sino por necesidad. porque han demostrado sobradamente su madurez política. sin la ayuda entusiasta de las mujeres proletarias. La bola de nieve empezaba a rodar más deprisa. Pero aquí. Paso a paso. sólo entonces entendieron inmediatamente la «madurez» política del pue­ blo. Todo el mundo sabe que sin ellas. como en todos los ámbitos de la sociedad. no habría obtenido los 4 1/4 millones de votos. . esa arma tan importante en las campañas. y que les permita ser. Pero el Estado no cedió aquí por voluntad propia. El actual Estado clau­ dicó ante las mujeres proletarias al admitirlas en las asambleas públicas y en las asociaciones políticas.

No. Los peores y más bru­ tales defensores de la explotación y esclavización del proletariado se atrincheran tras el trono y el altar. que puedan ser una amenaza para las instituciones tradicionales de la dominación de clase. ni tampoco a causa de la persistencia e inercia de las circunstancias. Teme. sino una responsabilidad común de clase. pero también tras la esclavitud política de las mujeres. La mayoría de estas mujeres burguesas. de las mujeres y de los hombres del proletariado. son hoy ridiculas caricaturas. a la política y a la lucha de clases. Si se tratara del voto de las damas burguesas. A excep­ ción de las pocas que tienen alguna profesión o trabajo. la falta de derechos políticos para la mujer es un residuo del pasado muerto pero también el resultado del dominio del Emperador por la Gracia de Dios. Serían incluso mucho más reaccionarias que la parte masculina de su clase. La monarquía y la falta de derechos de la mujer se han convertido en los instru­ mentos más importantes de la dominación capitalista de clase. La historia de todas las grandes luchas revolucionarias lo confirma de una forma horrible.se han convertido en instru­ mentos poderosos en manos de los enemigos del pueblo. y la mujer. a la socialdemocracia. etc.hunden sus raíces en las podridas condiciones del campo y de los gremios en la ciudad. que actúan como leonas en la lucha contra los «privilegios masculinos». el Estado capitalista lo considerará como un apoyo para la reacción. de capitalismo avanzado y al­ tamente industrializada. Ambos fenómenos -e l instrumento divino como el poder más importante de la vida política. Son los parásitos de los parásitos del cuerpo social. es decir. en la era de la electricidad y de los aviones. En la moderna Alemania. No son más que co-consumidoras de la plusvalía que sus hombres extraen del proletariado. para el militarismo (del que ninguna mujer obrera con cabeza puede dejar de ser su enemiga mortal). acertadamente. El voto femenino aterra al actual Estado capitalista porque tras él están los millones de mujeres que reforzarían al ene­ migo interior. se alinearían como dóciles corderitos en las filas de la reacción conservadora y clerical si tuvieran derecho al voto.Rosa Luxemburg El voto femenino y la lucha de clases 111 lo no es tarea para las mujeres solamente. casta en un rincón de su casa. todavía existen porque ambos -la monarquía. el sistema fraudulento de impuestos sobre la alimentación y los medios de vida. La gran Re­ . la monarquía. han sido desbordados por el desarrollo del capita­ lismo moderno. Pero tanto la monarquía como la falta de derechos de la mujer. indiferente a las tor­ mentas de la vida pública. por ejemplo. En realidad se trata para el Estado actual de negar el voto a las mujeres obreras. del siglo veinte. Porque la actual ausen­ cia de derechos de las mujeres en Alemania es sólo un eslabón de la cadena de la reacción: la monarquía. Y los consumidores son a menudo mucho más crueles que los agentes directos de la dominación y la explotación de dase a la hora de defender su «derecho» a una vida parasitaria. y la mujer privada de sus derechos. y sólo a ellas. En aque­ llos tiempos eran justificables y necesarios. Pero siguen en pie en nuestra so­ ciedad moderna no porque la gente olvidara abolirlos. las mujeres de la bur­ guesía no participan en la producción social.

y aprehender clara y aguda­ mente esta realidad brutal es la primera tarea de las mujeres proletarias. Esto puede pare­ cer brutal y demente. por ejemplo. Cada día aumenta el número de muje­ res explotadas por el capitalismo. sólo el trabajo que produce plusvalía. Por el contrario.112 Asparkía volución francesa. en el campo. las radiantes mujeres de la burguesía fueron incluso más lejos que sus hombres en su sangrienta venganza contra el proletariado de­ rrotado. bailaban de gozo alrededor del héroe caído de la revolución. Pero éste es asunto privado del proleta­ riado. la bailarina del music. en las tiendas. en las oficinas. cuando Robespierre fue llevado al lugar de la ejecución. Son. Porque precisamente desde este punto de vista la reivindicación de la mujer proletaria por la igualdad de derechos políticos está firmemente anclada sobre bases económicas. en almacenes. cada nuevo progreso industrial o técnico crea nuevos puestos de trabajo para mujeres en el ámbito de la maquinaria del bene­ ficio capitalista. en París. Económica y socialmente. Su única función social es la de ser instru­ mentos para la reproducción natural de las clases dominantes. su felicidad y su bendición. las mujeres de las clases explotadoras no son un sector independiente de la población.hall cuyas pier­ nas suponen un beneficio para el bolsillo del empresario. por lo tanto. que crea beneficio capitalista. Desde este punto de vista. es una trabajadora productiva. Y con ello cada día y cada avance industrial supone una nueva piedra en la firme fundamentación de la igualdad de derechos políticos de las mujeres. mante­ ner la existencia cotidiana de la familia y criar a los hijos. con su miserable salario. Las mujeres de las clases propietarias defenderán siempre fanática­ mente la explotación y la esclavitud del pueblo trabajador gracias al cual reci­ ben indirectamente los medios para su existencia socialmente inútil. Mientras domine el capital y el trabajo asalariado. las mujeres del proletariado son económicamente independientes y socialmente tan productivas como el hombre. Hoy millones de mujeres proletarias crean beneficio capita­ lista como los hombres -en las fábricas. y por ello inexistente para nuestra sociedad actual. arroje como resultado una prestación gigantes­ ca en autosacrificio y gasto de energía. puede considerarse trabajo productivo. pero corresponde exactamente a la brutalidad y la de­ mencia del actual sistema económico capitalista. Y en 1871. Tras la caída de los jacobinos. productivas en el sentido estricto de la sociedad actual. La típica mujer del «círculo familiar» patriarcal ya no responde a las necesidades de la industria y del comercio ni a las necesi­ . mientras que el del grueso de mujeres y madres proletarias dentro de las cuatro paredes de sus casas se considera improductivo. Pero no en el sentido de que con su trabajo doméstico ayuden a que los hombres puedan. en la indus­ tria doméstica. Este tipo de trabajo no es productivo en el sentido del actual orden económico capitalista. a pesar de que. La educación y la inteligencia de la mujer se han hecho necesarios para el mecanismo económico. las mujeres de la burguesía triunfan­ te bailaban desnudas en las calles. cuando la heroica Comuna obrera fue aplastada por los cañones. en mil pequeños esfuerzos.

Sin embargo. Pero cuando el sentimiento de injusticia se apodera cada vez más de amplios sectores de la sociedad -dice Fríedrich Engels. la socialdemocracia no utiliza en su lucha el argumento de la «injusticia». y les ha ofrecido grandes objetivos que justifiquen sus esfuerzos. el francés Charles Fourier. escribió estas memorables palabras: «En toda sociedad. no es ciertamente un argumento para acabar con las instituciones reaccionarias. es una señal infalible de que las bases sociales del orden existente están podridas y de que sus días están contados. sino sólo del poder revolucionario de las masas obreras y del curso del desarrollo social que abona el camino para este poder. Claro que también en este aspecto el Estado capitalis­ ta ha olvidado sus deberes. La lucha de clases proletaria ha ampliado sus horizontes. igual y directo para las mujeres supondría un inmenso avance e intensificación de la lucha de clases proletaria. la injusticia. La ac­ tual lucha de masas en favor de los derechos políticos de la mujer es sólo una expresión y una parte de la lucha general del proletariado por su liberación. hoy en día. las ha hecho más flexibles. de antes. . Ésta es la diferencia sustancial entre nosotros y el socialismo utópico. Hace cien años. porque además ha llegado a ser. Porque gracias al proletariado femenino. Considerando todo lo dicho. El socialismo ha supuesto el renacimineto espiritual para las masas proletarias femeninas y con ello también las ha convertido. Esto es totalmente cierto para nuestra sociedad. una ver­ dad a medias. en una fuerza de trabajo más capaz y productiva para el capital. sentimental. Nosotros no dependemos de la justicia de la clase dominante. ha desarrollado su mente. aceleramos al mismo tiempo la hora en que la actual sociedad se desmorona en pedazos bajo el martillo del proletariado revolucionario. en sí misma. Así pues. dado que las mujeres masivamente toman parte activa en la vida política. uno de los primeros grandes pro­ pagadores de los ideales socialistas. de su miserable e insípida vida doméstica. En esto radica su fuerza y su futuro. y de que las actuales condiciones están en contradicción con el curso del desarrollo. y por esto también nosotros lo queremos conseguir y lo conseguiremos.Rosa Luxemburg El voto femenino y ¡ti hichn de clases 113 dades de la vida política.es siempre una señal segura de que las bases económicas de la sociedad se tambalean considerablemente. Luchando por el voto de la mujer. el sufragio universal. El achí al y poderoso movi­ miento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos políticos como una vergonzosa injusticia. Hasta ahora han sido los sindicatos y las organiza­ ciones socialdemócratas las que más han hecho por el despertar espiritual y moral de las mujeres. También hoy han sido los sindi­ catos y la socialdemocracia los que han sacado a las mujeres proletarias de su estrecha y triste existencia. el grado de emancipación de la mujer es la medida natural de la emancipación general». Por esta razón la socie­ dad burguesa teme el voto femenino. sin duda alguna. Hace décadas que los obreros socialdemócratas eran ya conocidos como los más capaces e inteligentes. el cofundador del so­ cialismo científico. la falta de derechos políticos de la mujer prole­ taria es una vil injusticia.