Está en la página 1de 16

Nubia Becker Eguiluz

© Nubia Becker Eguiluz
© Pehuén Editores, 2011
María Luisa Santander 537, Providencia, Santiago
Fono: (56-2) 795 71 30 - 31 - 32
editorial@pehuen.cl
www.pehuen.cl
Inscripción Nº 136.290
ISBN 978-956-16-0548-0
Primera edición, noviembre de 2011
Edición al cuidado de
Ana María Moraga
Diseño y diagramación
María José Garrido
Impreso en los talleres de
Salesianos Impresores S.A.

Derechos reservados para todos los países de lengua castellana.
Ninguna parte de este libro puede ser reproducida, transmitida o almacenada, sea por
procedimientos mecánicos, ópticos, químicos, eléctricos, electrónicos, fotográficos, incluidas las
fotocopias, sin autorización escrita de los editores.
IMPRESO EN CHILE / PRINTED IN CHILE

Una mujer
en Villa Grimaldi

criminales y abyectos que se encargaron de llevar a la práctica la política de exterminio de Pinochet. en medio del suplicio y de la muerte.PRÓLOGO A UNA MUJER EN VILLA GRIMALDI Nadie que abra este libro podrá salir indemne. Porque es una mujer concreta. La novela es así: el estremecedor registro que una militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. unas piernas que se doblan. unos brazos. Nos muestra. cuyo nombre de militancia es Carmen Rojas. simultáneamente. de la delicadeza y de la solidaridad. formó parte de los grandes aportes con que la dictadura chilena contribuyó a ensanchar el horror del mundo: Villa Grimaldi. para dejar que sea un cuerpo el que hable. las increíbles imágenes del amor. En él leemos el testimonio de una travesía por uno de los infiernos más crueles de la historia del siglo pasado que. son infinitos seres los que se hacen presentes dándole su significado más vasto y rotundo a lo que se entiende por crímenes . al mismo tiempo. la capacidad que tiene aquello que persistimos en llamar lo humano de levantar desde la absoluta indefensión. Pero es también el relato de una historia de amor y de pureza que excede lo descriptivo alcanzando una profundidad y exactitud que a menudo pareciera desbordar las palabras. sin más. unos ojos cegados bajo las capuchas amarradas con alambre. real. la que escribe estos recuerdos y. hace de un centro de tortura y muerte donde se dieron cita buena parte de los personajes más oscuros.

sino con su nombre civil. es un presente y es al mismo tiempo el desollado territorio donde el mal. en cada frase. Millares de jóvenes. los golpes en los senos. insalvable. del niño al nacer y de la anciana que agoniza. de que a pesar de los que sucumben. a pesar de lo inconsolable de la muerte y del asesinato –nada nos lo devolverá a la vida. Porque el cuerpo torturado toca la zona más innombrable de la existencia y su indefensión y chillido es la indefensión y chillido del recién nacido y es el estertor e indefensión de los enfermos que están muriendo. A través de estas páginas recorremos una historia personal y a la vez múltiple. descendieron al infierno sólo por haber encarnado. de hombres. y la chilena es una muestra proverbial de ello. de igualdad y de justicia. y entendemos que cada nuevo latido del corazón. esa carne expuesta que somos. de abominaciones y alucinantes esperanzas. pero esa facilidad. singular. Una mujer en Villa Grimaldi es una prueba. violados de este mundo nos lo recuerdan permanentemente. un inesperado giro de ternura. sus Villa Grimaldi. es lo que puede mostrarnos también lo invencible del amor. No solamente se tortura a un hombre o a una mujer. en su significado más arcaico y rotundo. La realidad. de la solidaridad. que en el Chile de la híper dictadura impuesta por el capitalismo extremo está hoy más vigente que nunca. contra la propia vacilación y la muerte. en cada página. pero lo que nos muestra demasiado a menudo lo real es la dimensión sin contrapuntos de la crueldad. a ellos debe agregárseles un súbito fulgor de compasión. ese número se vuelve infinito. y de que exista no sólo con su nombre de militante. desnuda. expurgados. contra la posibilidad de entregarse. de la esperanza. libra su batalla contra el bien. Este libro nos vuelve a hacer presente ese sueño irrenunciable. esa fragilidad es finalmente indestructible porque es solidaria de todas las fragilidades de esta tierra. En la literatura –y es su límite– los personajes que encarnan la maldad pura resultan difícilmente creíbles. ningún llanto. donde existen los seres infinitamente crueles y los millones de millones de sacrificados. de que la mujer que lo escribió exista. Nubia Becker Eguiluz. nombre bajo el cual firmó sus ediciones anteriores. desde La Ilíada en adelante. Porque tal vez el dato más conmovedor que nos pone en evidencia estos recuerdos es que frente a esa “portentosidad” del mal. de mujeres. Es lo que las escenas que aquí se describen parecen mostrarnos en cada una de sus palabras. Ferozmente es en la realidad. los gritos. de ancianos. No es el número de víctimas. es que en cada víctima única. se mata a golpes a un anciano que ya está agonizando. los linchamientos. y en un tiempo heroico un ideal de libertad. que las dictaduras latinoamericanas. el sudor frío y el pánico. víctimas de una historia infame y de seres infames. bombardeados. toda literatura. de la fe. con que ahora nos presenta esta reedición. la tumefacción de nues- Prólogo 9 tros miembros rigidizados. matarnos. excede todo arte. frente a los Pinochet. de mezquindades. que desaparece en cada desaparecido. el golpe de un fugacísimo sentimiento de bondad. golpearnos. ancestral. de los que se quiebran y traicionan. ningún poema ni plegaria–. la tenacidad de unas pupilas que siguen viendo en medio de la ceguera. pura. mostrando una piedad básica. los huesos y los tendones rotos. sus Guantánamo. en nuestro país. y la más irrefutable. se tortura a un recién nacido. los alaridos. los vencedores les devuelven a sus deudos los cadáveres de los vencidos. a los Hitler y sus Treblinka.8 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi contra la humanidad. sólo podemos oponer la fragilidad de nuestros cuerpos golpeados. de desatinos. Comprendemos entonces que es la humanidad entera la que comparece. cada nuevo minuto de sobrevivencia es ganado en una batalla descomunal contra la posibilidad de ceder. no en el arte. Pero es esa profunda indefensión la que nos hace ser seres humanos: es muy fácil herirnos. es algo frente a lo cual no tengo más que estas torpes palabras . a los Manuel Contreras. que es asesinada en cada asesinato. excede con creces toda representación de ella. jamás tuvieron. de la maldad en sí. las colgaduras. esa humanidad que es torturada en cada nuevo torturado. de todo lo débil y desamparado. En la poesía. porque es infinitamente más maniquea que lo que el arte o la literatura se puede permitir. sus Escuela Superior Mecánica de la Armada. El milagro de leerlo y de que exista. ningún luto. esa gama de claroscuros. Carmen Rojas. Sentimos en estas páginas las descargas de corriente en los genitales. de grandes gestos.

es también una representación de la lucha que libran infinidades de seres humanos sobre la faz de la tierra por continuar siendo seres humanos y por permitirles a otros serlo. entre el 20 de abril y el 22 de junio de 1945. en los momentos del copamiento de Berlín por el Ejército Soviético. Lo hacía a salto de mata. tortura. que abolió toda norma democrática para la mayoría de la población y desató. 2011 ACLARACIÓN Decidí titular esta novela Una mujer en Villa Grimaldi en homenaje a la autora de la novela anónima. la presente novela la comencé a escribir a mano. la novela fue autoeditada bajo el título Recuerdos de una mirista. tragedia de la que somos testigos sobrevivientes quienes compartimos esa cruel experiencia. por su verdad. de un amor no traicionado. La razón de usar otro nombre fue estrictamente un . prisión. con plena impunidad. terminé un primer borrador en 1984. En 1986. En similitud a ella. Una mujer en Villa Grimaldi es el registro de un heroísmo del amor y de la pureza. para no olvidar ese período de la historia de Chile. muerte y desaparición de sus oponentes. En su doloroso testimonio. sus titubeos. los sobrevivientes. en una situación de urgencia. y que. el que amo está vivo. luego de mi vuelta clandestina del exilio el verano de 1982.10 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi que quisieran no ser el intrascendente prefacio que son. vivida en medio de la pesadilla de una política de terror de Estado. por su carencia de la más leve pose o estridencia. que contiene las anotaciones de diario escritas por una joven mujer alemana. repito: Villa Grimaldi. Una mujer en Berlín. editada por Hans Magnus Enzensberger. sus estremecedores raptos de alegría. En medio de los avatares de una no fácil reinserción laboral y de las tareas de la resistencia. Escrito con una fuerza y sinceridad que hasta hoy la narrativa que toca el mismo período está muy lejos de alcanzar. pero que es capaz de mostrarnos su propio miedo. en suma. por eso mismo. Chile. la persecución. sino una expresión de mi más honda gratitud y admiración. en pequeñas notas. Nubia Becker nos entrega a nosotros. gracias a la solidaridad de buenos amigos y amigas. en medio del más atroz de los infiernos. en una tirada de quinientos ejemplares y presentada en la Sociedad de Escritores de Chile. con el seudónimo de Carmen Rojas. el deber de continuar la tarea formidable y abrumadora de llegar algún día a merecer el universo que habitamos. Raúl Zurita Enero. por la jerarquía de su escritura.

se mantuvieron y se mantienen en lucha. el año 1988. con la anuencia o el silencio de partidos políticos de derecha. los fundamentos y los efectos provocados. puesto que la doble identidad obstaculizaba el diálogo. Pero hay otro motivo de fondo para hacerlo. torturados y exiliadas decenas de miles de personas. y es el hecho de que este relato ha recorrido un largo camino por centros de estudios y universidades extranjeras interesadas en acopiar datos y testimonios para la investigación acerca de la irrupción. como ya lo he dicho. toda una generación que venía gestándose desde los años 50 y que logró crear una propuesta bella y revolucionaria para Chile. amaron. en primer lugar. . Ante eso. desaparecieron más de tres mil compañeros. agradeciendo a Carmen Rojas todo ese tiempo tan difícil en que le dio cobertura. se ha escrito este libro. La segunda edición fue posible debido al interés de jóvenes estudiantes chilenos exiliados en Uruguay en rescatar la memoria de una lucha radical por los cambios y se hizo en Ediciones Taller de Montevideo. tuvieron miedo y dudas. padecieron y gozaron. entre los años 1974 y 1977. así como sus reacciones frente a las situaciones límites en que les correspondió hacer la historia. de altos miembros del Poder Judicial y con el entusiasmo de las asociaciones empresariales. más allá del color de su militancia política. tanto a nivel socio político como cultural. Durante esos años cayeron muertos centenares de militantes de la izquierda. Hubo también una tercera autoedición en Chile el año 1990. cambiar su título porque me parece que la circunstancia de haber estado en Villa Grimaldi. desató la más violenta represión de que se tenga memoria sobre el pueblo. cuando la dictadura sin trabas de ninguna especie. y en todas se mantuvo el seudónimo de Carmen Rojas. Es el tiempo del exterminio. es definitivamente lo que enmarca los acontecimientos y comportamientos de los seres de una generación que. fueron apresados. opté por devolver al libro mi nombre. porque la situación política del país así lo permite. vivieron esa experiencia. Para esta nueva edición revisada de la novela. La autora PRESENTACIÓN En este libro está el relato de un período brutal y dramático de la historia de Chile. Para rescatar estos recuerdos y a los hombres de carne y hueso. Cometieron errores y tuvieron aciertos pero.12 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi acto de autodefensa ante el temor a las represalias del régimen vigente en la época. Aquellos hombres y mujeres sufrieron. por sobre todo. Fueron capaces de grandes sacrificios y mostraron tal audacia en la propuesta y en el quehacer. decidí. de los regímenes dictatoriales que se instauraron entre los años sesenta y ochenta en varios países del continente. que dejaron sin aliento a muchos políticos tradicionales. Eso dio pie a que algunos investigadores solicitaran entrevistas personales para extender y detallar el relato. sobre la izquierda y en especial contra el MIR. y lo hago. También he querido salir del anonimato.

Pero el scotch y la venda con que sellaron mis ojos no dejaban filtrar la luz. a la Villa Grimaldi. a la que llamaban la Comandanta—. en definitiva. en el contexto político de la época. y sin claudicaciones defendían la libertad y la vida. Se trata. Por eso mismo se me agudizó el oído y se me grabaron todos los sonidos de esa travesía. Había perdido toda sensación de espacio y de equilibrio. por cierto. No escuchaba a Samuel. apodado el Troglo y la suboficial Rosa Humilde. pero no sobre sus técnicas macabras. Pero más allá de los sucesos. se lo llevaron en un Fiat. Sentía a mi lado el temblor de otras rodillas. Por sobre todo es un testimonio de la resistencia de tantos hombres y mujeres que. y de establecer aunque fuera una mínima relación con este mundo. que hizo relevo en la Escuela de Sub-Oficiales de Carabineros. pero aun así me esforzaba por encontrar algún indicio de claridad. Habla también del comportamiento despiadadamente cruel y a veces pueril del hombre torturador. tal vez? No. Escuchaba el jadeo de los hombres excitados por la violencia y los insultos con que ordenaban nuestros movimientos. las opiniones. no iba con nosotros. las de Marcela. reforzado por el civil Osvaldo Romo o guatón Romo. incluso curiosas. Después supe que unos cuantos hombres del grupo operativo llamado Halcón que nos atrapó. lo que pensaban: las discusiones. y las múltiples formas. de los sueños y las alegrías que acompañan los procesos humanos por atroces que estos sean. como lo es toda historia verdadera. maniatado. Relata la vida cotidiana y los mil hechos que ocurren en lugares tan espeluznantes como una casa de tortura y exterminio o tan sórdidos como los campos de prisioneros. al lado de Carlos. una historia fantástica. de reacción ante ella. permanecía de bruces en el fondo del vehículo. al mando del capitán de Ejército Miguel Krasnoff —más un oficial de Carabineros. de apellido Laurence y el oficial de Ejército llamado Teniente Paulito. sino de las luchas y esperanzas del pueblo chileno. y a mis pies la respiración de Carlos que. que no sólo es la historia del MIR.14 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi Habla entonces de la tortura. este libro rescata. LA CAÍDA Esa noche el terror endureció mi piel y mis rodillas sonaron como cascabeles: tanto era lo que temblaban sin que yo pudiera sosegarlas. a pesar del miedo. ¿Iba con nosotros. sino como algo inenarrable que le puede suceder a un ser humano. Y da cuenta de las formas de sobrevida. . del hambre y la soledad. las dudas y reflexiones y. resistían sin tregua. de las penas. de las angustias y los problemas. 1. de ir escribiendo una historia. el sub oficial de Carabineros Basclay Zapatal. las contradicciones y los debates tensos y apasionados que nunca cesaban a pesar del horror que se vivía.

Íbamos ciegos y dando tumbos de un lado a otro. por tocarle a los miristas —repitió machaconamente. según dijo el Lolo. 1. A la flaca me la caché altiro. flaco culiao. . Mansa pateadura que se mamó el huevón por andarle tocando el organillo a los miristas. noté que corríamos a gran velocidad. con la voz alterada por la ira: —Se comió los puntos3 la hija de puta. Unidad Popular. De pronto. Más de aquí no están”. que luego te vamos a escarbar con chuzo pa´ver en qué andai metío... corriendo a toda raja detrás del torrante con el organillo. —Miren donde se vinieron a metel los patuítos —dijo uno que ceceaba al hablar—. No te quejís tanto. si hasta el mono se fue de charchazo para que se callara. Pero al Pájaro lo vamos a picar ¡a gillet lo vamos a cortarlo si no canta como canario este Pájaro chucha de su madre! Hablaba de Samuel. seguimos por un camino de tierra. Ni lo será renunquita después de la frisca que se llevó. Cita secreta con contraseña. Dichos términos no han sido distinguidos entre comillas ni en cursiva para no entorpecer la lectura. Y agregó enseguida. porque cuando el viejo salió con su huevá de * 1 2 3 Se han conservado los chilenismos de la narración original. Enlace no era el torrantito. Me angustié cuando oí lo que le esperaba a Samuel. me sacó de estos pensamientos el tumulto de carreras y de voces. —¿Cuál de éstas es? —La flaca chica. se quejó y recibió de vuelta un culatazo seguido de una advertencia: —Cállate vos. pero. 4 Cuartel de la Policía de Investigaciones de Chile.2 —Así que el Pajarito tenía su nidito con mina y todo. ¡A los pies mismos de la Escuela de Suboficiales! Pero yo me los triangulé ligerito y los calcé en cuanto el Rolando largó el sector y el Tomy desembuchó la casa. —Esta mina parece que es medio loca —interrumpió otro—. como dijo el Lolo. pa´que le tocara unas piezas aquí en la casa. a barquinazos. Así que le dije a mi capitán: “hay que buscal por aquí. echado en el piso. salió a pata pelá. No ve que tenía armado el medio escándalo cuando agarré al viejo en la calle. Él respondió que no era su estilo. —Y para eso no más era. mi compañero. coalición de partidos políticos de izquierda que llevó al poder a Salvador Allende. lo que le valió una pateadura descomunal. a pesar de todo. Primero recorrimos calles pavimentadas y luego. Carlos. Hoy en la tarde. La caida 17 organillo a cuestas lo agarramos y lo llevamos a la casa de Bustamante4. Por poco no nos llevamos pa´ dentro a toda la UP. Continuó hablando consigo mismo. tostaíta y de ojos verdes. Por huevón.16 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi Entre Romo y el Troglo lo habían maniatado y golpeado en cuanto lo identificaron: “así que vos* soy el famoso Pájaro1” mientras a gritos le aseguraban que “cantaría” como canario. Una voz dijo con sorna: —Chanchitos los pillamos a los huevones. mientras estábamos vigilando la casa con el Lolo. Alguien puso en marcha el motor. Pájaro: Apodo de Osvaldo. le dije.

como imaginé cuando trataba de penetrar en el misterio de su vida y de su origen. con los labios secos y recogidos sobre los dientes. sin chaqueta. Alguien a gritos ordenaba: —¡A la oficina. Recién allí supe que Carlos se llamaba Eduardo y que Samuel. Entonces. LA LLEGADA Luego de que se abrieron y cerraron tres portones para dejarnos pasar. Nos recibió una especie de jauría humana que gritaba y nos insultaba. En un momento sentí la tierra en mi boca. ese milagro de hombre. En el patio le pegaron. A Marcela y a mí nos vendaron los ojos. la nariz afilada. y un sabor dulce y tibio de sangre me hizo temer por mis dientes. Terminado el trámite. De pronto todo cambió. Dirección. Estado civil. huevones! ¡Llévenlos a la oficina! De un manotazo me sacaron el scotch y la venda de los ojos y me llevaron a una oficina en donde lo único anormal era el horario de atención: las tres de la mañana. por un momento se me borró la realidad y me aferré a ese contacto. La llegada 2. Con los ojos vendados trastabillábamos y caíamos. 19 Ahí. a él lo sacaron primero. llegamos. Su nombre no era Diego o Gonzalo. con el cuero pegado a los huesos de la cara y los ojos desorbitados. nos hicieron atravesar un gran patio y nos introdujeron a una pieza y una vez allí nos empujaron dentro de unas especies de jaulas o perreras de madera construidas en su interior. Así eran las cosas en ese tiempo. ese hombre increíble. En todo ese tiempo no sentí dolor. Estábamos chascones. Sáquese el reloj y el anillo. las mangas de la camisa arremangadas. Agarrados por el pelo y con los brazos doblados sobre la espalda nos bajaron de la camioneta a patadas y empellones. en cuanto le quitaron la venda de los ojos él me hizo una seña de ternura y preocupación. Es el momento en que el enemigo impone por la fuerza su poder para amedrentar y paralizar a la víctima. y en ese trance. Parecíamos marionetas llevadas y traídas a bofetadas y culatazos. sin vendas que nos taparan la vista. de chaleco y corbata. Con Eduardo hicieron lo mismo. El funcionario dijo: —Ponga aquí sus pertenencias.2. la frente arrugada y los ojos cansados. . que para mí era una mezcla de efebo y de hidalgo español. sino terror. nos miramos y nos vimos desencajados. lo esposaron y se lo llevaron. medio azules de derrota. le colocaron de nuevo la venda en los ojos. se llamaba Osvaldo. Los funcionarios eran hombres serios e impersonales. Su nombre. Después sabría que ese era el ritual de entrada.

Pero ¿Y si torturan a mi hijo? ¿Lo habrán traído? ¿Qué pasará ahora? Ahí vienen. qué puedo inventar? —me preguntaba. De pronto. Al principio creí que era argentina. la joven amiga de los dueños de casa.. Desperté sobresaltada por un grito desgarrador seguido de insultos y el ruido de golpes. Prisionero obligado a servir de cebo en la calle. porque juegan en el límite de la resistencia humana y no se quiere otra cosa que morir para dejar de sufrir. podría tejer una historia porque un amigo común vivía allá. La Jaula 3. Pensé que en cualquier momento vendrían para llevarme al interrogatorio y yo ya sabía lo que era la tortura. Y Carla. Debía sentarme en mis zuecos. por Dios! ¡Que no me lleven! No puedo decir nada ¡No sé nada! Y así me mantendré en eso aunque me rajen a palos. Después me asusté y pensé que podía ser uruguaya. una voz en susurro me preguntó si venía del Puerto5y si era la compañera del Pájaro. sin mediar más explicaciones. Me haré la loca. que estaba en la casa donde nos atraparon. y Eduardo trabajó un tiempo en la Universidad de Osorno.... Dijo que nos esperaban desde la semana pasada.. pero a cada uno de mis movimientos respondían otros... Me estremecí 5 6 7 Se refiere al Puerto de Valparaíso. aún cuando el horror se extiende fuera de la geografía del propio cuerpo. A Eduardo (era miembro de la dirección del Partido Socialista) lo conocí. Movimiento de Liberación Nacional. Los amores y los recuerdos son motivo de heroísmo como de debilidad. Eso es. Por eso.. Cuando intenté pararme. ¡No. se me recogió el estómago: pensé que lo torturarían junto a nosotros y caí en la desesperación. así ocuparía menos espacio y no nos maltrataríamos con los zapatos. Entonces es tupa7 —me dije—. eso voy a hacer.. MLN-Tupamaros. 21 de sólo pensarlo. alguien gimió. Al poco rato sucedió algo inexplicable: me invadió un pesado sopor y me quedé profundamente dormida. Que a todos les preguntaban por nosotros y que sacaron a varios a porotear6 para atraparnos. Sin embargo cuando pensé en mi hijo de tres años... lo conocí. me vienen a buscar. de la República de Uruguay. Con más cuidado comencé a moverme lentamente. LA JAULA Caí en algo blando que se removía bajo mi cuerpo. Eran gritos de dolor. me instruyó: se turnaban para descansar: dos se paraban y dos aprovechaban para sentarse con las piernas recogidas hasta la barbilla para caber. Me horroricé. al mismo tiempo uno se aferra a la vida más allá de la razón y de la voluntad y también más allá de la locura. ¿Qué le harán a mi niño? ¿Qué le harán? ¿Y a mí? ¡A mí que no me hagan nada! Yo no podré resistir otra vez la tortura. Quise estirarme y encontré una pared de madera. Luego.3. y desarrolla de cualquier modo estrategias de sobrevivencia: —“¿Y cómo voy a salir yo de ésta? ¿Qué puedo inventar. En segundos tuve la certeza de que torturaban a Osvaldo. uno mantiene la absurda esperanza de vivir. que . y eso significa que aquí están los casos más “pesados” y será difícil pasar inadvertida. ¿Dónde? ¿Dónde mierda digo que conocí a Eduardo? Diré que lo conocí en el Sur. Me aterré ante la idea de que lo matarían. porque se siente el dolor que le están infligiendo al otro. pero. en Osorno.

será su única herencia”. Me dijo. 3. proyectar esto y lo otro. ahora estaba otra vez aquí. la que se fue a Mehuín? Betzie.. una amiga. . Oía sus gritos mezclados con los insultos de los torturadores. Allá en el Sur. “Que se vayan. Por tratar de. pero con buen pasar. con un dramatismo teatral y hasta pueril. y mi ex marido era detenido en Punta Arenas. se le había ido irremediablemente mi imagen anterior. Se ensañaron con nosotros. En mi caso. yo no era. mientras algo me decía que pronto vendrían por mí.. Eso diré. Que Cecilia lloraba solita y callada todas las noches —me dijeron—. Con mi manía de fabular. para ellas es importante. a veces sentía como un fragor de banderas y un rumor de multitudes que anunciaban la Aurora Roja —como le decían—. a pesar del horror que se vivía. Resistí. salvar el mimeógrafo. como tratando de entender: ¿Tú eres la otra mamá.22 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi pasaba unos días de vacaciones en la capital y se vio en medio del violento operativo sin tener nada que ver en esto. nadie lo pudo justificar. como una mujer de capa media en un período de transición: algo intelectual. Sabrán que no hablé. que resistí. porque proletaria. cuando se supo que esos dos habían “hablado”. que Anita María de 15 años. Que no entendía nada de lo que pasaba. No me conoció como la de antes. Ojalá los otros digan lo mismo”. con nombre y apellido. me torturarían de nuevo por eso. hablaron dos compañeros de los que caímos en septiembre del ´73.. Eduardo tampoco. “Y. un tanto rígida pero irreverente. Miembros y simpatizantes de partidos y movimientos de derecha. Plan inventado por la Junta Militar como pretexto para justificar el golpe de Estado y eliminar opositores. —Latinoamérica se cae a pedazos —decía cual iluminada. Fue un tiempo durísimo. Pensaba así. donde quedó prisionero en un regimiento por largos meses. En definitiva. ¿Para qué? Para tener una justificación pública de los fusilamientos y de la represión desatada en la zona por los militares. No “hablar”8 era la consigna. Ordenar el repliegue. cuidaba al cachorro. Pero ¿y la tortura? Yo ya sabía lo que era. al que cuando volví a ver una vez que salí de la cárcel. Y de eso tenía mucho mi opción política. Sudaba a torrentes y buscaba enloquecida de dónde agarrarme para recuperar altura. “Resistiré. que aguanté. Buscar por aquí y por allá cómo organizar la cosa. Mientras me torturaban sentía la presencia de ciento de miles que yo suponía seguían empujando con todo para defender el proceso y parar a los milicos10 y a los momios11. y pasar por eso una vez más se me haría insoportable. Se me desparramó la familia. lo que se dice proletaria. Como ya lo habían hecho allá en el Sur. a pesar de que las dejé tan solas y que prácticamente me las saqué de encima.. mi pequeño Hernán. en las mismas: por ser militante o simpatizante de izquierda. pensaba obsesiva mientras me torturaban y amenazaban a mis niñitas.. alocada e impulsiva. Un heroísmo trágico en medio de la derrota era lo único que se me ocurría: era mi fuente de valor. No firmé. el fin que perseguían con la tortura era obtener la afirmación que el Plan Z9 era efectivo. La Jaula 23 implicada y que los cabecillas de ese supuesto plan eran los hombres. mi hija adolescente y su esposo. siempre de izquierda. Las niñitas lo sabrán. Entre tanto seguían torturando a Osvaldo.. la imprenta. Él no lo hará. tomó un poco las riendas y María. Eso. y tampoco nadie quería estar en la piel de ellos. ¿Qué diré si me preguntan? Diré que sólo era una chica inconsciente y sin criterio. pensar que. Conseguir una casa para resguardar 10 11 Militares. Hablar era peor que la muerte. que se vayan todas cuanto antes a México”. tuvieron que huir hacia Santiago para tratar de salir al exilio el mismo día en que a mi me llamaban por el Bando Número 12. de la dirección de los partidos de izquierda. Me veía allí. Sin embargo. que yo misma estaba 8 9 Delatar. Y lo creía. a quienes buscaban y allanaron la casa donde vivían a orillas del mar. No hay salida sin revolución.

mea altiro mejol. como tumba. Osvaldo Romo. huevona. Eso es todo lo que hay que guardar: nombres. recoger un compa12 descolgado13. puntos. . Pero. Aquí adentro. dirigente del MIR. Estaba al borde de la locura cuando hilé el primer pensamiento: a la tortura me llevan. difícil de responder.14 un documento descifrado a hurtadillas. Claro. Era el Romo16 que me venía a buscar para llevarme al interrogatorio. ¿aunque te presionen con el hijo? … esa es una pregunta terrorífica. Un grano de arena en la reestructuración: un punto. casas. civil cooptado por la Dirección de Inteligencia Militar. Con Eduardo trabajé en su organización acá en Santiago y también conocí algo.24 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi la Dirección del Partido. o te vai a ir cortá como la Lumi15”. ahora sí que no te vai a hacer más la blanca paloma. llevándome casi en vilo al patio. Vai a cantar al tiro no más. sobre todo vidas. Desconectado de las redes partidarias. Pensé así porque creí que todo eso valía la pena para el futuro. mi papel era mínimo. Implementar la táctica en la carrera loca de esos días. Enceguecida por la venda. Sin embrago ¿se hizo camino? 4. Cama de hierro donde amarraban a los prisioneros para aplicarles corriente eléctrica. 16 17 Lumi Videla. que oficiaba de delator y torturador. en Santiago. LA TORTURA El estruendo de la puerta. A empellones me sacó del cajón. abierta con violencia. un barretín laborioso e ingenuo. porque en la parrilla17 te vai a recagar —gritó. interrumpió mis pensamientos. Cita clandestina. para hacer camino en la lucha que nos esperaba. conocía gente para arriba y gente para abajo y para el lado de la estructura del partido. La sensación de vacío era una cuota más de terror. y me sacó de un tirón de la celda. Tratamiento generalizado entre los militantes y simpatizantes de izquierda en la época de la Unidad Popular. Aunque te muelan a palos. ya no sabía por dónde andaba. —“A ver flaca concha de tu madre. 15 12 13 14 Compañero. asesinada en la casa de tortura de la calle José Domingo Cañas. Estaba en eso cuando de nuevo fui interrumpida por el vozarrón del Romo: —Si vai a mial.

antes que la incomunicaran. ¿O querís que te lleve a las “casitas”? —me dijo burlón. —A ver. La electricidad me produce un terror sin límites. La tortura 27 la tortura con corriente eléctrica. Va a tener que “largar la pepa”. y descubrimos que cada quien tenía una escala de tolerancia a las torturas. Ésta tiene los ojitos verdes. porque es morena”. te vamos a re cagarte a ti y al Pájaro. —“Miren. el collar me rejuvenecía y por eso me gustaba. y sentí su aliento humedeciéndome la cara cuando preguntó: —¿Sabís donde estai? —No —respondí. habla luego te digo! —Dale. y luego.. porque empezó la ceremonia de la tortura con electricidad. En ese momento temí que me violaran. Pero no. Había una joven dirigente campesina que prefería mil veces 18 Dirección de Inteligencia Nacional. el culiao. Desnuda fui amarrada a la parrilla. —¡Ya! ¡Ya! Habla luego. Me mordí la lengua e inmediatamente introdujeron un trapo húmedo y pegajoso en mi boca. Se divertía tremolando la voz y repetía riendo “en la Diiiina. que es asesor sindical del PS. ¡Habla. —Si te portai bien vai a salir ligerito —dijo paternalmente y casi confidencial. y no parece. Si no ¡miren con los que cayó! —Tiene que ser el enlace de CC19 del MIR con el PC20 y el PS21. pues recordaba mi primera prisión en el Sur y allí me curé de espanto con la electricidad y otras aberraciones. dale duro no más. Estas situaciones de brutalidad por las que uno pasaba habían desarrollado en muchos de nosotros una suerte de elección de un suplicio entre otros. La sensación de los correntazos es intolerable. no la puedo soportar. Si no. Su olor a pachulí me inundó. .26 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi —Mea ahí mismo no más. Cuando terminé. Porque ésta sabe. —Estai en la DINA18 —dijo— haciendo como que estaba metiéndole miedo a un niño. Antes me hicieron sacar el collar de cuentas de colores que Osvaldo había hilado —lo lamenté—. Partido Comunista. Me llena de pánico. pero a la vez estaba tensa como una cuerda. Organismo dependiente del Ejército de Chile. Tiritaba. Todo mi cuerpo se remeció bruscamente. Por algo fue p´allá ésta.. Y el Flaco (Osvaldo) también va a tener que hablar. dale máquina no más. a ver. Ella cayó de las primeras. estuvo incomunicada más de un mes y casi se volvió loca en esa soledad. —¿Tenís el cuestionario? —Sí. —Si no ¿por qué hoy mismo en la mañana hizo punto con el sindical? Porque ésta mina fue la que fue a la oficina del viejo Long. Recibí la primera descarga con un alarido. me levantó y sostuvo en el aire.. huevona. 4.” —¿Tenís miedo? —Sí. Yo prefería que me golpearan. Me crujió la cabeza y los tobillos me dolieron tanto como si además de los huesos me estuvieran golpeando cada uno de los nervios y las venas de mis piernas. con toda la piel alerta ante el dolor que me mordería sabe Dios cómo y desde dónde. Tiene que hablar luego. Volví a la realidad cuando el Romo me subió la venda y le dijo a los otros. Partido Socialista. No saca na´ con estar hueviando. Los hombres bromeaban porque la sangre de la menstruación chorreaba por mis piernas. Entre las prisioneras de ese tiempo hablábamos de las experiencias sufridas. Policía política del régimen de Augusto Pinochet.. Sentí que se me recogía el útero en un espasmo doloroso. encargada de controlar y eliminar a los opositores de la dictadura. habla huevona. 19 20 21 Comité Central. Lo hizo mi Comandante. o que la molieran a palos.

¡Ya! Habla mejor antes que te saquemos la mierda.. Se veía pálido y desencajado. trataban de darme algún cuidado. Cada cierto tiempo me apremiaban con preguntas del cuestionario. Ya no podía más. ¡Empieza la función! Un alarido cruzó el espacio. Entonces. trajeron a Osvaldo. Uno de los hombres se hincó sobre mí y me dio golpes de puños en el pecho. Alguien preguntó suavemente cómo me sentía. Entretanto. eternizada en el pavor. Mira bien a tu mina ahora.Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi 28 El tiempo fue otro enemigo: esperaba. La tortura —Parece que a ustedes les gusta morir por las huevas. Lloraba mucho. nombre. PS? ¿Y el Charme (Eduardo)? Nivel. En algún momento pararon y me retornaron a la jaula de donde me habían sacado. los breves intervalos entre descarga y descarga tensando el cuerpo y retorciendo los músculos en un intento de fuga imposible que moría en el solo espacio de mi cuerpo. ¿Con quién hacís punto. Las rodillas y codos rotos. Recuperé la respiración. vos. te digo! —¿Cómo se llama el enlace? ¿Quién es el suplente del Flaco? ¡Habla. —¡Larga! ¡Larga luego! ¡Larga. Los jefes somos nosotros ahora —dijo con sorna. Mi cuerpo saltaba solo. A cada descarga daba un alarido. 4. como podían. mirista culiá —amenazó otro. ¡Puta de mierda! —Habla mejor. le aplicaban corriente con una picana. agilá! —¿A qué nivel es el enlace PC. Tenía un ojo en tinta. Tenía la absoluta certeza de que matarían al Flaco o a mí. el huevón de su jefe y unos cuantos giles más. Pero no sabía cómo ni en qué momento. y a lo menos tres hombres me urgían en el interrogatorio —Nivel de enlace. —Vamos cantando. culiá? —¿Qué sabís de del Chico Feli? ¡Larga el punto luego. o me pegaban en la cabeza y en las piernas con una especie de regla plana y flexible. —Sáquenla y que traigan al Flaco culiao —dijo el que dirigía la tortura. La vamos a rajar sin no hablai. . no? Aquí te las vai a ver conmigo. 23 22 Nombre falso. —¿Con que vos soy el Pájaro. ya heridos por las ligaduras. Al flaco. Punto. relaciones. Me cacheteó y de nuevo sentí el sabor de la sangre en la boca. Otra descarga. hablando con voz suave y contenida. —¡Ya! ¡Ya! ¡Cuélguenla y le dan máquina hasta que hable! —¡Contesta. mierda! Me ahogaba. —Enchufa la radio —ordenó otro en tono festivo—. Se sacudía pesadamente y sus largos brazos se estiraban. Las compañeras me acogieron y.. —Tenís que hablarle. Dile que mejor largue los puntos porque si no se va cortao él. estructura. ¿Pa´qué? Si ya perdieron. la mandíbula hinchada y sangraba por la nariz. desnudo y colgando por los brazos. También me daban puñetazos en los senos. Estaba lleno de moretones. Se balanceaba espasmódicamente. te digo! ¡Larga el punto! punto pa´rriba. más de temor que de dolor. Ahí está. huevona. cachetadas en la cara y puntapiés en los tobillos. —No le vayan a dar agua a ésta porque está “maquiniá”23 fue la orden que dieron a las prisioneras con quien compartía la jaula. si no querís que te saquemos las uñas una por una. No vis que si no te lo vamos a matar. 29 Término utilizado para referirse a los prisioneros a quienes se les ha aplicado electricidad en el cuerpo. el que hacía el papel de bueno en el interrogatorio. huevona. estructura. —Sácale luego la venda a la mina pa´que vea lo que es bueno y refresque la memoria. cada descarga venía más atroz y dolorosa que la anterior. chapa22.

¡Y tú. —“Aquí —rugió— ustedes están para que hablen. de esos rubios con la piel muy colorada.” ¿Porqué hablaba en plural? Luego me di cuenta de que Osvaldo también estaba allí. El famoso oficial a cargo de la Grimaldi. escuché nítidamente que Osvaldo decía: “¡Mi amor. —¡Lo van a matar! ¡Lo van a matar! —decía llorando y hablándome muy bajito a mí misma. de nuevo. tal vez no —me contestaba alguien—. Nadie nos viene con tretas aquí. aquí cantan todos. se lo suplico. —¡No! ¡No! ¡Por favor!¡No me lleven a la parrilla —le pedía a gritos. —¡Que no lo maten. Y. ¡Dios mío! ¿Qué nos harán? —me preguntaba. no sé a quién—. El tal Marcelo Moren. Sentí de pronto el escozor de una patada en el trasero y el crujido de las vértebras.30 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi —“No te quiebres ¡por favor! ¡Ten valor!”. Eran varios los hombres que me apremiaban. sentí una voz que me increpaba. De pronto. que nos pedirán a gritos que los matemos. para qué lo trajeron? ¿Qué nos harán?. . Lo único que ya me importaba era no hablar ni entregar a nadie. —“No me hagan nada. ¡¿Oyeron?!”. y a pesar de que me habló en voz baja. y un pasado de joven provinciano fanfarrón y prepotente.. me decían. Con fama de sádico. no me hagan nada. ¿Por qué. casi sin voz. A la rastra me llevaron a la parrilla y de inmediato me ordenaron que me desnudara. Lo hice tiritando. Él les puede decir que yo no se nada” —decía yo. Yo había perdido totalmente el dominio de mi misma. Estaba empapada de sangre y sudor. por lo que más quiera. en persona. por favor. me sacan a empujones. —Tal vez no. por favor!” —Llévenla a la parrilla. Es que está recién llegado. Se pueden demorar un día o un año. aquí se habla. A bofetadas me tiraban de un lado a otro... Por favor. se derrumbaba. que no hable! ¡Que no lo quiebren! Suplicaba agotada. Yo seguí escuchando los gritos cada vez más desgarradores del Flaco. me quedé dormida. Era el Ronco. el que dirigía el interrogatorio. habla! O la despachamos delante de ti —dijo el Ronco dirigiéndose a Osvaldo. Un individuo grande y rubio. EL RONCO De pronto. absurdamente. ¡No me lleve. Tan mal. no sé cuánto rato. No pensés eso.. de la revolucionaria altiva y hasta elegante ante las vicisitudes de la vida. y la primera semana es la peor. fuerza. 5. lloraba y a la vez me resistía.! La idea peregrina de la heroína estoica ante el tormento. Al rato. —“Hablen o lo pasarán mal. Sea quien sea. no me lleve. Suplicaba.

Sobre todo.32 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi 6. el llanto de un niño rompió el hilo de mis pensamientos y me quedé en suspenso. quebrado por la tortura. entrega algo o delata. En algún momento sacaron a Osvaldo. nada que ver. Pero ellos quieren cosas concretas: “resultados”. como le decían a las cosas concretas. Las mujeres me hicieron el mejor espacio para que descansara. Perdí la noción del tiempo. ¡Tengo mucho miedo!” Así podría seguir. Pero de nuevo venía la duda —“¿Y si alguien se quiebra y lo larga todo? De nuevo pensé que a Osvaldo lo matarían. porque ya no podía 24 Prisionero que. LOS QUEBRADOS24 Fue una sesión terrible. Me colocaron electrodos desde la cabeza a los pies. y me dolió profundamente el solo hecho de imaginarlo. por eso no quise meterme más en nada. Desde el útero me salían los mugidos.. Escupía sangre. y a mí me llevaron a un baño inmundo para que medio me limpiara y me vistiera. Jefe. no es Hernán. Entre tanto. en algún lugar de la Grimaldi le seguían “dando” al Flaco y a otros infelices. Mientras. ¿cómo poder descansar? —¿Hasta cuándo nos darán? —me preguntaba sin cesar—. mugía. mi pequeño. con alivio. y pensé. Pero.. que me moría. Mantenerme en eso. Después me tiraron en la celda. ¿Y qué pasa si alguien habla? ¿Seguir negándolo todo? Decir llorando: —“Yo. . la tonta útil. si ellos me tienen preparado ese suplicio? ¿Si lo torturan en mi presencia? ¡Dios mío! ¡No lo podría resistir! Podría seguir haciéndome la loca. Sentí que de nuevo me ahogaba. y lo admiraba. Lo amaba como a nadie en el mundo. Pero. Quería con desesperación que viviera. Quedé mal luego de mi primera detención en el Sur. yo gritaba y mugía. —¿Quién será? No. ¿Y si está aquí. ¡Ya no podré resistir más tortura! ¡No puedo más! De pronto.

un archivo. también. porque muertos no servimos.34 Nubia Becker Eguiluz t Una mujer en Villa Grimaldi imaginar la vida sin él y lo presentía como uno de esos compañeros equilibrados y firmes. y que la medida más correcta para salvar a los cuadros que sobrevivían. a veces. con un montón de papeles. un instructivo y sin armas. No lograba dar con la fórmula que me diera seguridad de poder aplicarla. acuñada por los quebrados y disidentes de última hora. mi resistencia. Estaban cayendo los mejores. Caían cuadros medios y enlaces que. de llorar. Si no eres tú. Pájaro! —decía con fatalismo—. Flaco. un documento. Los quebrados 35 en contradicciones. ¿Entiendes? Si seguimos duros no va a quedar nadie. de negar y de hacerme la loca y se estaba agotando. Estaba bloqueada por el miedo a la tortura y el miedo a delatar. era entregarlos para evitar así que los mataran. Llegaban y llegaban miristas. ¡Cuídate. Caían. Hay que cambiar de táctica. porque ya se estaba agotando mi táctica de gritar. ¿No te das cuenta?”. Al menos. Descansé un día de la tortura. —“Ya vienen por mí de nuevo” —pensaba— y me ponía a temblar. Traté de descubrir seres imaginarios. Me urgía encontrar alguna a toda costa. muchas veces. y hoy. pero no los retenía ni por breves segundos. Tienes que pensar que la lucha no termina aquí. eso fue lo que argumentó Tomy —el que entregó a Osvaldo. Pero era difícil hilvanar los pensamientos. Menos podía retener detalles. inventar nombres y circunstancias. y muchos caían casi ingenuamente. Es por un problema de sobrevida. será otro el que entregue lo que ellos quieren —repetía lloroso—. Aquí no se saca nada con negar para luego correr el riesgo de quedarse en la tortura. —“¡Si tienen el organigrama completo. Mientras tanto. cuídate tú! Entiende. cada pequeño rumor. para instarlo a hablar—. cada vez que oía pasos que se acercaban. . en un punto. tenían más información de la necesaria. seguía la cacería: caían y caían compañeros en una esquina cualquiera. por favor: estamos derrotados. Uno tiene que pensar con los pies en la tierra qué es lo que nos conviene más. que todo estaba concluido. pero cada ruido. Me obsesionaba tener una historia coherente que contar para no caer 6. o en tiroteos de vida o muerte. está quedando la cagada por todos lados. En las casas de tortura comenzó a cundir la historia. me ponía al borde de la desesperación. Pronto supimos que ése era el discurso oficial y la lógica de un grupo de compañeros quebrados por la represión. lo que más conviene es estar vivos y no muertos. de que ya no valía la pena luchar.