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~ oh] Jim Powell - Van Howell TT PARA PRINCIPIANTES rine n ia, im Powell» Van Howell Documentales lustrados: Derrida para Principiantes® Tilo original: Devrida for Beginners, publicada por Writers and Readers Inc © de! texto: Jim Powell (© de las ilustraciones: Van Howell. © de los derechos exclusivos para idioma espanol: Era Naciente SRL. Director de la serie: lan Carlos Kreimer E-mail: kreimer@ciudad.com a’ Traduccién: Daniela Rodriguer Gesualdi llustracién de portada: Fedhar Para Principiantes: ‘es una coleccién de libros de fra Naciente SRL Fax: (6411) 4775-5018, Buenos Aires, Argentina ‘Gorda pam pennants 62 romp. Busnes: Nase, 04 ‘ap: rtd on” Pon prcpues) “asacin Drala Ration Gamat ‘Queda hecho el depésito que prove la Ley 11.723, SBN: 987-9065.39.5 Ninguna parte de este lib puede ser reproducida almscenada 0 tanémtida de manera alguna por ningin medio, ya sea elecrénico, quimico ‘de ftocopia, sin permisa previo escrito del editor. a preseme edicion se tering de impririe ‘en lo aleres de Longseller, Buenos Aires, Replica Argentina, en marzo de 2008, sueg ap uppedn20 "ap ese SeNSage se] A souUEATIY HFENES soy 208 rancia, durante mucho tiempo, fue una suerte de paraiso para los intelectuales, un lugar donde filésofos y pensadores eran considerados un tesoro nacional. Durante décadas, en las veredas de los cafés parisinos, el pensamiento bailo por las ramas de los. drboles en los bulevares, jugé con los objetos y salpicé manteles y vestidos y trajes de colores efimeros. Los habitués de los bares, en su mayoria inteligentes y cultos, pedian un trago, fumaban y disfrutaban del hecho de poder sentarse a una mesa y preguntarse, arqueando las cojas filosdficamente, si la mesa es. Dichas disquisiciones trascendieron el Ambito de los cafés y bulevares y se escurrieron por las ventanas y las puertas de los museos, las galerias de arte, los talleres de los artistas y las hasta impregnar todas las artes, incluso la literatura. ‘AHS1-NiZ-TGTB. dase la época de la Revolucién Francesa, fa imagen del filésofo que presidia la mesa de las adquisiciones era la del intelectual que asumia un compromiso, ya que ade- mas de preguntarse si la mesa es o no se hallaba inmerso en la politica y los asuntos publicos, se oponia a los valo- tes establecidos, fijaba el patrén moral, tomaba partido, y lo que es mAs impor- tante, era la vanguardia. Hasta fines de Ja década del 60, un ejemplo de dichos intelectuales fue Jean Paul Sartre, pero luego... el modelo del intelectual cambié. “ ientras los j6venes nor- teamericanos escuchaban a Jimi Hendrix y «Hey Jude» y veian Hair y 2001: Odisea en el es- pacio, un movimiento estu- diantil se extendia por toda Europa. Los estudiantes franceses, con el apoyo de los marxistas, se vol- caron a las calles y lucharon con- tra el ejército y la policia en un intento por dertocar al gobierno. Casi lo logran, pero finalmente fueron dominados. ‘demas, querian itse de vacaciones en verano. Al no haber logrado demoler el poder del Estado, se desilusionaron y re- curtieron a la introspeccién. De pronto adoptaron una actitud escéptica posmoderna con respecto a grandes mitos como el marxis- mo y el comunismo, y comenzaron a dedi- carse al lenguaje. Se desentendieron de ia politica y se convir tieron en revolucio- narios lingdfsticos. Afirmaron que la re~ volucién estaba en los juegos de pa- labras, y que la li- teratura, la lectu- ra y la escritura eran actos pollti- cos subversivos en si mismos. — iD co freeeate ee CaS Peay Seema! Cr Sees een ed au eee ee Pee Pe mensaje Ens Cece eal Coy pu Perey ee cs distintos eee) Seas cs Peto cuando todo esto ya habia sucedido en Fran- cia, Jacques Derrida surgié on Estados Unidos, hacia fines de la década del 60, como el mas van- guardista de los vanguardistas, La conferencia que pronuncié en la Universidad Johns Hopkins en 1968, «La estructura, ef signo y ef juego en ef discurso de las ciencias humanas», caus6 gran conmocién entre los académicos norteamericanos presentes. Su planteo hizo necesaria una revisién de muchos filésofos anteriores, y marcd el camino que habrian de seguir muchos pensadores a par- tir de entonces. La nueva cuerda que él pulsé no era muy armoniosa: se distinguié por sugerir una lectura subversiva de los textos autoritarios, asi como de cualquier texto. Este tipo de lectura se conoid como desconstruccién, a cual, desalojan- do al existencialismo, se puso de moda en Francia de manera repentina, Derrida se convirtié en el per sador del momento, el nuevo enfant terrible, el filé- sofo punk del intelectualismo francés. Luego de! debut norteamericano en Johns Hopkins, Jacques Derrida y el concepto de desconstruccién toma- ron a EE.UU. por asalto, poniendo patas para arri- ba la cosmovisién occidental. ‘Como veremos, Derrida no era un intelectual fran- és puro, ya que sus sentimientos, intelecto y ca- rrera recibieron influencias que no se pueden iden- tificar meramente como francesas, judias, argeli- nas, 0 norteamericanas. Mas alla de su orientacién filos6fica 0 critica, ningin pensador actual puede desconocer la obra de Jacques Derrida. En 1966, cuando la Universidad Johns Hopkins lo invité a presentar un trabajo en un congreso, fue cuando asest6 su gran golpe filoséfico maestro. Inesperadamente, | Derrida puso en tela de . juicio toda la historia de la filosofia occidental. Heme, Paris y Estados Unidos. Obviame En 1967, luego de este debut revolucionario, Derrida irrumpio en la escena cientifica con la publicacién de tres libros, "La es- critura y la diferencia", "De la gramatologia",y "La voz y el fenémeno" Desde entonces, el movimiento intelectual que ge- nerd, conocido como desconstruccién, ha despertado admira- ccién y criticas en todo el mundo, mocificando la manera de pen- ‘sar de muchos fil6sofos. Derrida publicé mas de veinte libros y numerosos articulos. Reparte su tiempo dando conferencias en jente, no 9s ningun tonto. abe Pero durante muchos afios, tampoco fue ningun héroe. Jacques Derrida nacié en El-Biar, Argelia, en 1930, afio en que aparecié e| Segundo Manifiesto Surrea- lista; en que salieron a la luz las obras de Kafka, muerto varios afios antes; en que Hemingway era muy lefdo; se pu- biicé "Viajes por el Congo”, de André Gide y murié D. H. Lawrence; en que «Cantando bajo la Mluvia» se escucha- ba en todas las radios y se invents el flash para sacar fotos. Jacques prove- nia de una familia judia, sus padres eran Aimé y Georgette Derrida, y de nifio vi- vid en una mansion situada en un lugar tan paradisfaco que a llamaban (en lugar de «...llega al final») Asi que hay distintas posibilidades. Si el texto fuera el "Mani- fiesto Comunista"o la Tora 0 el Coran o la Biblia o la Cons- titucién Nacional, podriamos desconstruir cualquier lectura fija, autoritaria, dogmatica u ortodoxa. Dichos textos, como es evi- dente, son mucho mas complejos que nuestro hai kai. Son mas multifacéticos, como el siguiente dibujo. A weve LVVVVVV ‘Tomemos este sistema de triéngulos. Notaran que al mirarlo fijamente, se nos presenta una serie de configuraciones de tridngulos, una después de la otra. Pero cada configuracién presente, por llamaria de algin modo, cada grupo de triéngu- los que parece estar por el momento presente, surgié de una configuracién previa que ya se esta desvaneciendo y da paso a una configuracién futura. Este juego continda eternamen- te. No hay ninguna configuracién central que intente fijar el juego del sistema, ni ninguna marginal, ni privilegiada, ni re- primida. Para Derrida, todo el lenguaje y todos los textos son ‘asi cuando se los desconstruye, como lo es el pensamiento humano, que siempre estd compuesto de lenguaje. Agrega que deberiamos intentar ver continuamente este libre juego en todo lenguaje y en todos los textos; juego que, de lo con- trario, tender a la fijeza, la institucionalizacién, la centraliza- i6n, el totalitarismo. Debido a la ansiedad, siempre sentimos la necesidad de construir nuevos centros, asociarnos a ellos y marginar a aquellos que difieren de sus valores centrales. \, 31 Ahora entiendo. Primero, la deeonstruccién se con- 45% contra en los opuestos binarios presentes en los tex- S. 108, como hombre/mujer. Luego demuestra como estan relacionados: cémo uno es central, natural y privlegiado, y el otro ignorado, reprimido y marginado. Enton- ces deshace o revierte la jerarquia en forma temporaria, de manera que el texto pase a significar lo contrario de lo que parecia significar originalmente, Por titimo, ambos componen- tes del par danzan en un juego libre, cuyos significados no tienen jerarquias ni son estables. supuesto, hay | supone que por supunnte, nay { farate gu ones ee ang Ahora entenderan por qué la conferencia de Derrida sobre «La estructura, el signo y el juego en el discurso de las cien- cias humanas» caus6 tal conmocién. Alli, afirmé que gag el pensamiento occidental, desde Plat6n, e incluso 1 trabajo de los cientificos, (como es el caso de Clau- ®26 de Lévi-Strauss, antropdlogo estructural francés con- 2B, | tempordneo), esté contaminado por el afan de tener un centro. También sefialé que esto le planteo un dilema a Lévi-Strauss. Los estructuralistas creen que todo tiene una estructura subyacente. Por ejemplo, todas las lenguas tienen una estructura: sus reglas gramaticales. En inglés el adjetivo precede al sustantivo: Big red apple (grande y roja manzana). ee el ened La pomme grosse et rouge (la manzana grande anzana? Manzana de Cézanne adquirida por (in colecsonista norteammenicant o2iee pregunta que hace su nofiore eh un mundo de esferas, finares y cones... 40 es:arernos Tedeiando las cosas? 7D) Par ray mS ek ore eo trabajo suyo que mis influyé en Estados Unidos. Es la historia de cémo, en Occidente, el habla es central palenusforcar millones de y natural y la eseritura es marginal y artificial. Y oraciones basindonos en cada regla, —_— consideraba que tam- bién los mitos tienen una estructura. En “Lo crudo y lo cocido", el famoso an- tropélogo se dispuso a escribir una «gramética» del mito de los bororos.. pero tuvo que admitir que no le fue posible encontrar ninguna regia cen- tral, ni siquiera ningun mito central, Sj cEntonces son opuestos bina- C: rios, habla/escritura? S$) 5 SI. y luego Derrida demuestra ® 2, c6mo esta oposicién binaria enire el habla y la escritura se desconstruye a si misma. . few - \ a Rew J Q. Pero quign dijo que la esertura es are Yi 2 y . Q ificial? {Si casi todo el mundo escribe! aa Aslisy D Bueno, si. Pero para Derrida toda la tradicién del pensamiento occidental —des- de la filosofia antigua de Platomhasta la roméntica de Jean-Jacques Rous- seau, e incluso la lingilistica moderna de Saussure y la antropologia de Lévi- Strauss— favorece al habla, la pala- bra oral, por sobre la eseritura, la pa- labra escrita. ESTO LO LLAMO LOGOCENTRISMO. D Ps crogocentiame? te Si, Deriva de «logos», voz griega que 40%° cignifica palabra, verdad, razén y ley. Para — los antiques griegos el loges era un principio ccésmico escondido en lo profundo del ser humano, en el habla y en el ANHELO LA universo PRESENCIA natural. Un logocéntrico cree que la. VERDAD es Ia ‘voz, la palabra, 0 la expresion de una Causa u ICES DEL LOGOCENTRISMO, 0 EL NACIMIENTO DEL LOGOS ENTRISMO, cuando | Origen central, fentran a tallar Luose, Juan y la viapore de | original y Navidad y pasan a cer algo iuminoso- | guauee) Por ejemplo, en ei Nuevo Testamento la Palabra es Dios. ~ dios es LA PALABRA. EL €s un dios-PALABRA, UNA PALABRA-DIOS, UNA SUPER-PALABRA. «ef Ut PRINCIPIO ERA LA PALABRA. y LA PALABRA €RA CO? 010s, ¥ LA PALABRA ERA Olos», declara el Evangelio segun San Juan. Y conforme, la filosofia occidental se fue desarrollando a través de os siglos, todo en el Universo se interprets como el efecto de esta nica causa trascendente: este significado trascendental. 2Significado trascendental? Qué es eso? Bueno, para comprender qué es un significado trascendental, primero hay que saber qué es un significado, La palabra «significado» con- tiene la palabra «signo». Un «signo» es una palabra. El signo «vaca» esta compuesto por el sonido «vaca» —que es el significante— y el concep- to de «vaca», —que es el significado—. (Al animal real se lo denomina «reterente».) Un significado trascendental es un concepto que se encuen- tra mas alld de todo lo que hay en el universo. El adjetivo strascendente» se refiere simplemente a aquello que esta més all_de todo lo demas. Por ejemplo, se supone que el logos, el Dios-Palabra, esta mas alld del universo entero. Pero pese a que esta mas alla de la estructura del uni- ¢ verso, jla gente cree que centraliza y limita su libre jue- go! Es El quien cuida que las vacas nunca se convier- tan en antilopes, quien establece las reglas, quien determina qué es el bien y el mal. Sin em- bargo, a pesar de que establece las re- alas, e! Dios-Palabra esté mas alla. Sélo ' se sienta alli, por sobre las reglas, y las establece. Pese a que esté mas alld de la estructura del mundo, EI @s su Centro, El lo centraliza. 37 ‘Alo largo de la extensa historia de la filosofia, se han usado otros términos para referirse a un significado trascendental interior, tales como e! Ideal, el Espiritu del Mundo, la Mente, la Voluntad Divina, la Conciencia, etc. (Por lo general se los es- cribe con mayiscula). Seguin la filosofia occidental, dichos prin cipios y las palabras o expresiones que los expresan son cen- trales e implican una metafisica de la presencia. is YD . Ce: Meta da presencia? a Si. «Metafisica» es la disquisicién sobre los signi- ficados trascendentales, los momentos originales, =) las Epocas de Oro, los principios trascendentes, (© un significado indiscutible de una afirmacién o un texto por ser divinos. La metafisica de la pre- sencia es la idea de que hay un significado tras- cendental, un Dios-Palabra que subyace en toda disquisici6n filosética y garantiza su sentido. Es como ahora, que te estoy hablando, Parece como si hablarte fuera una ex- presién directa y presente de mis pen- samientos, mis emociones y hasta mi es- piritu. Mi discurso es la manera en que te presento lo que pienso y siento. Al hablarte, parece que verbalizo mi ver- dadero ser. Mis palabras surgen di rectamente de mi. Parecerian amol- darse de manera exacta a cada uno de mis pensamientos, sentimientos, intuiciones. (Presentarlos = ZAsi como los tedlogos cristianos creen que la Palabra encarnada, el Logos, el Hijo, son la ex- Q. _presién pertecta de Dios? = Pa YX presentan - Saw 8 @ Dios Si. La escritura, sin embargo, parece menos in- > mediata, mas mecanica. Si te envio una carta y QD no estamos juntos cuando Ia recibes, siento que la puedes malinterpretar. Pero cuando te hablo, siempre estoy presente y mi presencia te ayuda a entenderme, Por ello, probablemente sdlo te escribiria si no estuviera presente. Los pensadores —~| oocidentales consideran, pues, que la escritura esta Las palabras, que se dicen en momentos y lugares es- pecificos, estén presentes. 39 ANHELO UNA PRESENCIA pero s6lo siento la corriente helada del gran vacio negro frente a la ausencia ‘>. Anholar una presencia parece vincularse con esa preferencia por el habla mas que por la escritura, con el logocentrismo. Claro. De hecho, Derrida postula que toda la > tradicién occidental, la historia del logocentris- \) mo, es una vasta metafisica de la presencia. «Todo término relacionado con los fundamentos, los principios © el centro siempre ha designado una presencia invariable.» Fy [ (C7 she acaso ol significado no 9 esta presente de inmediato cuando te hablo? JNo esta més distan- te en la escritura, cuando te escribo? Ese es, precisamente, el supuesto natural que ‘D Derrida desenmascara o deconstruye en su obra S "De la Gramatologia" Ha demostrado que el linguista suizo Ferdinand de Saussure, en su “Curso de Lingilistica General" establece una oposicion binaria entre el habla y la escritura, y favorece al habla. En ese mismo libro, ‘Saussure define la lengua como un sistema de signos. JGege\ “Khoon 2 Como hemos visto, un 5 signo lingiistico como «vaca» esta compues- to por el sonido «vaca» — dental valora la idea de un Origen interior en tanto presen- cia; para Saussure, existe un vinculo natural entre el concepto interior y el sonido exterior. Por eso, la lingiistica de Saussure, clencia que supuestamente deja de lado la religion, no hace mas que repetir sus antiguos presupuestos precientificos. De acuerdo con Saussure, el habla es natural y directa, de una inti- midad inmediata, que esta presente en el pensamiento y en el con- cepto. Pero degrada a la escritura al afirmar que ésta corre un velo sobre la lengua, la disfraza; que es artificial, perversa, patolégica, malvada y degenerada y sélo se la utiliza en ausencia del habla. ‘Segun Saussure, ademas, asi como el habla es una manera de re- presentar el sentido interior, la escritura no es ms que un mo- dio de represen- tacién del habla. Y si el habla es: un signo del sentido inter- ‘no, entonces la escritura, que es un signo del habla, esta doble- mente aleja- da del sen- tido: es un asigno de otro signo» (®_ Me haoss sentir que soy una mujer vulgar... Ah, compar: da contigo, “deseracie Larelacin etek, Pe Parece que aqui tenemos un candidato perfecto para la deconstruccién. El primer paso consiste en advertir que Saussure, por un lado, privilegia ef habla, la considera central y natural por estar mas pr6xima al sentido interno, asi como el Logos, la Palabra y el Hijo estan cerca de Dios. Por otro lado, margina la escritura, la considera pervertida y malvada. El segundo paso, simplemen- te, consiste en recorrer el camino inverso, el de la descons- truccién, descubriendo cémo la escritura puede pasar a ser central en el texto de Saussure. tiene un sanz muy especial que ie sport ‘et lamas podre tener Te presen dour persona real Y eso es lo que Derrida aciara a continuacién. Nos recuerda que para Saussure, hay un vinculo natural entre el sonido « ma, primitiva, basada. en el habla, {no es solo el equivalente social y politico del logocentrismo y de la metafi- sico de la presencia? {No an- hela Rousseau la presencia viva del habla al par que des- confia de la escritura? Asi es. La tarea de. Derrida consiste en demostrar cémo las obras de Rousseau se des- construyen a si mismas. Rousseau no esta presente aqui. Estd ausente. No nos humanas presentaban este iuego de presencia/ausencia. estd hablando. Sdio lo conocemos a través de sus trabajos, de los cuales depende para transmitimos su manera de pensar. P, Bueno, en primer lugar, son eserites, no? Quiero decir, Derrida demostré que para Rousseau todas sus actividades a Ese es el problema. Y él lo reconocié. En sus "Confesio- 2 nes", en un tono confesional y sincero acepta que pese a S que la escritura es artificial y decadente, él es un escritor. Advierte que depende de ella para dar a conocer sus pensa- mientos y sentimientos més intimos, incluso a sf mismo.Y eso no Por ejemplo, Rousseau escribe que la melodia — es todo. También confiesa que cuando piasma en el papel Ia his- el impuiso espontaneo y puro de cantar— es toria de su vida y de su sentir, tiene la tentacién de embellecer, central, porque esta muy presente en la voz novelar, adornar la verdad natural originaria. natural, En cambio, la armonfa (la concertacién de diversas voces) no es natural. Depende de la notacién musi- cal, que es una forma de es- critura. Para Rousseau, con- forme la civilizacién se va tornando Peete cic més compleja y abstracta, las armo- ee os nias escritas reemplazan a la gracia et ae ee ans inocente de la cancién-habla natural, que es la melodia. eon eee ‘De ello concluye que la eseritura es un suplemento peligroso del habla. Por io tanto, suptir es una palabra paradéjica: puede sig- Pt f- 3 nificar agregar algo a algo ya completo en | 9 agregar algo a algo para completario. a Es como un ambigrama. Pero | Derrida comprobé cémo a: Claro. Y para Rousseau, la escritura por un lado se afia- Ja argumentacién de Rousseau se deconstruye a si misma. | de al habla, que supuestamente ya esté completa y tie- Rousseau escribié: «Los principios (de la melodia) estén en Ja armonfa, ya que es el! andlisis arménico el que muestra los grados de la escala, los acordes de cada mode, las regias de la modulacion, los tnicos elementos del canto» ne presencia viva, y por otro lado permite que el habla se com- | plete. Pero esta claro que el habia no esta completa si necesita ala escritura para que la complete. No es presencia viva. Debe contener ausencia. % Siempre cantamos una melodia en un determinado tono, con una cierta escala. y eso es la armonia. Entonees, la melodia pura y pristina, jsiempre es una Q forma de su peligroso suplemento: la armonia! Rousseau sefiala también que ol D) 9 «vicio secreto», la masturba- 3 cién, es un suplemento peli reso, dado que sustituye a la presencia normal y natural de la ‘experiencia erotica con la aman- te, 0 le agrega un placer perver- 0, solitario y debilitador. Quien se masturba imagina fantasias con be- llezas ausentes, sustituyendo con ellas el objeto real. Tanto el sexo como la masturba- cién, contintia Rousseau, tal vez sean sdlo un sustituto de la madre adoptiva, 61 objeto de deseo originario. Por ello, quien se masturba, quien fanta- sea, emprende una biisqueda sin fin, ya que sus fantasias — e incluso sus amantes— nunca pueden reemplazar la pre- sencia viva que disfruté con su madre adoptiva. Pero no estamos hablando nue- vamente de otra forma del anhelo de la presencia viva? No es oto ‘ejemplo de lo que Derrida deno- mina metafisica de la presencia? Si. ¥ lo que descubre Derrida es que en las Confesio- nes, Rousseau se vale del suplemento peligroso, la fan-*2 tasia, porque advierte que en el centro mismo del de- ‘seo sexual «natural» hay una falta, una ausen- cia. Ademas, Rous- seau admite que sus exp snaturales» con mujeres nunca llegaron a ser tan apasionadas, exci- tantes y erdticas como sus suefios nocturnos y fantasias diurnas. El sexo no puede ser tan bueno como la fantasia. ‘Tampoco como 1a presencia viva que una vez sintié con su madre adoptiva. ) j yD. Entonces, al igual que el habla y la melodia, la presencia y . Q del sexo siempre tiene una cierta falta, una ausencia, que se debe suplir con un suplemento peligroso: la fantasia. | Asi es. Rousseau privilegia el habla, la melodia, la 3 Raturaleza y el sexo. Pero Derrida advierte cémo Rous- seau encuentra un suplemento peligroso en todos ellos —en la armonia, la escritura, la civilizacién y la fantasia 0 la masturbacién—, considerdndolos marginales. ‘central ‘marginal armonia ~escritura civilizacion En efecto. Y Derrida. realiza el camino inverso, el de la desconstruccién, demostrando eémo los términos marginados pueden, pasar a ser centrales, Pero si algo necesita un Suplemento, debe ser porque le Falta algo... Pareceria como si en la vida todo fuera un texto, o como el término suplir, 0 como las caras y los trién- guios: sélo un juego de diferen- Gas. Segiin Derrida, jno hay nada fue- ra del texto! Todo en la vida es como un texto... y éste no es mas que un juego de diferencias. Un juego de presencia y ausencia. a Q Sj, al parecer, en aquello que Rousseau. “ eneontré presencia viva, Derrida encon- tré una falta originaria, una ausencia. Sin toda la argumentacién de Rousseau ésté basada en la idea de que. el habla, etc., son plenas. Asi como cualquier configuracién de triéngulos que aparenta estar presente esta siempre des- | apareciendo —se disuelve en la ausencia— al mismo tiempo que surge otra. g es, Por 650, Derrida desestabiliza @stos pares de opuestos binarios jugan- ¢ con el doble sentido de la palabra iplemento» y «suplir» que, como vi ; Significa agregar a algo ya com- pleto o completar algo con otra cosa. “Dicho término no se puede definir de | Una manera Gnica. Al igual que la figura de las caras y las velas, es dos cosas al mismo tiempo. ste | 580 Derrrida estudié al antropélogo francés Claude Lévi-Strauss, quien aplicé la lingaifstica estruc- tural de Saussure a la antropo- logia en general, y el mito en particular. Tanto Rousseau como Lévi- Strauss basan sus teorias en la oposici6n binaria naturaleza/cultura, Rousseau y Lévi-Strauss privilegian a la naturaleza por sobre la cultura. Ambos afioran una inocencia perdida y ambos con- sideran que la escritura es un suplemento perverso del habla natural. {a Ingcencia natural y "iva del habla Sin embargo, Derrida disfruta demostrando de qué manera una ciencia moderna como la antropologia toma el suefio de pureza, inocencia y presencia de Rousseau. El texto que se propone deconstruir esta vez es «La leccién de escritura», un capitulo del libro “Tristes Tropiques* (Tristes tropicos), de Lévi-Strauss. “Tristes Tropiques” es la historia de un trabajo de campo an- tropolégico realizado por Lévi-Strauss en las regiones salvajes de Brasil, Al estudid a la tribu Nambikwara, a la que considera 7 el ejemplo perfecto de la naturalidad primitiva. De hecho, des- de su papel de antropdlogo, se sintié culpable, como un vo- | yeur, un extrafio «civilizado» que lo Unico que podia hacer era Ccorromper la pura inocencia comunitaria de esa cultura primiti- va y analfabeta. Admiraba a sus pobladores por estar tan cerca de la naturaleza. por practicar una sexualidad comunal franca y acceder al conocimiento a través del mito, no de la ciencia. Cuando tomaba notas, algunos nambikwaras lo imitaban tra- zando lineas curvas. A Lévi-Strauss esto le parecia extraio, dado que ese pueblo no escribia ni dibujaba. Lo mas parecido que hacia era trazar algunos puntos y rayas en zigzag sobre una calabaza. Pero luego Lévi-Strauss noté gue el jefe de la tribu comprendié de inmediato la utilidad de ia escritura; vio que la podia emplear para reforzar su poder y beneficiarse con la distribucién no ‘equitativa de ios bienes. Era capaz de conven- cer a sus seguidores de que tenia poder porque sabia escribir. 7 Agreguemos que porque aqui los ideres obtienen todo lo que desean Derrida se apresura a sefialar que en este pun- to la argumentacién de Lévi-Strauss comienza desconstruirse a si misma, ya que los nam- bikwara siempre estan inmersos en un sistema de diferencias, de desigualdades en cuanto al poder y la distribucién de los «bienes». Pese a que no saben escribir, en el sentido convencio- nal de la palabra, Derrida ilustra cémo las rela- ciones no equitativas de la tribu de hecho se indican y conservan por medio de distintos ta- ides, mitos, eédigos y costumbres que son, en la prdctica, una forma de signo, de «escritura» sin alfaboto. Por tanto, la tantasfa de Lévi-Strauss de que dicha tribu es inocente y pura, sin escr tura y ajena a las infiuencias corruptas de la vilizacién, no es mas que una fantasia. Sélo demuestra que él anhela algun tipo de presen- cia logocéntrica. Otro de os libros de Derrida que influyé mucho en Estados Unidos fue “Diseminacién”, que podria ser considerado una coleccién de tres ensayos. El primer problema que se plantea, sin embargo, es que se trata de una suerte de no-libro. El pre- facio se niega a ser tal y los tres ensayos se niegan a formar un conjunto y a formular una tosis a la manera convencional. En realidad, el estilo de Derrida se asemeja mas a una REPRESENTACION, a un espectculo de mimo o de miisica y danza, que a una argumentacién. Para comprender el «significado» de este espec- téculo, debemos ir en contra de su espiritu. En la 6poca en que lo escribi6, Derrida era cola~ borador de la revista parisina Te! Quel, publ cacién vanguardista de ultraizquierda en la que se experimentaba como una palabra, un poe- ma o la lengua en general pueden tener di- versos significados al mismo tiempo. Los miembros del grupo de Te! Quel incursiona- ron en la escrituta automatica y admiraban a toda la banda de los surrealistas, a Mao ya Mallarmé. jQus gosto tan hermoso han tent do los cludadanos hormales de orda- nizarme una 1¥a casi llegamos, monstrug patéticol |Espero que estés do humor para unos bulbos! NICE CIBENANC IVs LIZATION (OCCIDENTAL © ito det ctivo expiatorio 0 férmacos era un ritual de purifi- cacién civil. A expensas del erario pubblico, las ciudades de la Antigua Grecia ofrecian casa y comida a un grupo de seres humanos deformados, feos y salvajes, a los efectos de sacrifi- carlos. Cuando las inundaciones, la hambruna, la peste 0 cual- quier otro fiagelo azotaba una ciudad, los ciudadanos elegfan al mas desagradable de dichos seres, Io levaban al lugar del sacrificio (fuera de la ciudad), lo alimentaban con sus propias manos —con tartas de cebada e higos— y le pegaban con puerros, higos silvestres y otras frutas. Frenéticamente, le go- peaban el pene y el escroto con cebollas (bulbos) hasta que, luego de una larga agonia, moria. A continuacién prendian una hoguera con la ma- dera de los drboles, ofrecian el cadaver a las llamas y, por titimo, esparcian las ce- En ol primer wenseyon,ttulado «La farmacia de Platénn, ites 8 los cusiTo Viewioe y 196 orTOle se critican jos fundamentos mismos de la filosotia occidental. Bai al mersembemvecido: De ests Platén consideraba que la escritura es una actividad de se- 2 RAC mace ia chute orn pastas, | gunda categoria, ilusoria, muerta, y que no contenia més que PAL ERA BL sabiduria falsa. Derrida lo desconstruye a través de la afirma- he ‘DESTINO DEL GHIVO | cién contradictoria de Platén segiin la cual la escritura es la n? BXPIATORIO EN LA voz misma de la Verdad y el Ser, que se hallanenelaima. gs ge = ANTIGUA GRECIA Derrida argumenta que Sécrates, el fildsofo griego, se convirtid en una suerte de chivo expiatorio en «La. farmacia de Platon» y que, en cierto modo, también lo fue la ESCRITURA. Hemos dicho que el «ensayo» de Derrida no tiene un tema, pero de haberlo tenido, habria sido el juego de la textualidad. P éTextualidad? BR: Si. La textualidad consiste en ad- vertir c6mo significa un texto y no qué significa; comprender que un texto esta compuesto porpalabras que pueden tener distintos signifi- cados. Reconocemos la textiialidad Cuandeliotamos que, en el si- guiente textoy/la palabra «lamento» Lumento de la montana el vierto otonal, la tarde llega a su fin. puede tener diferentes significados, y que el del texto nunca esta establecido sino que esta ablerto al juego de la tex: tualidad, al juego det «lamento». 65. entre libros, poemas, frases, versos, ideogramas y jerogliti- cos, es una fuerza Irresistible. No se la puede reprimir. Este juego siempre es una eyaculacién fértil y potente, un enjam- bre, una diseminacién o dispersion aa de significados. Derrida aprovecha el hecho de que el término «diseminacién> suena como si contuviera las palabras «sema» (significado) y ssemen», See Si, a la textualidad se la considera un villano, un veneno fatal. Ce ec eee rc tek eee eet ek nas cere ree ras vee eet} establecida, ortodoxa, racional, paternal Deal Re eu a fa Verdad, de la cual dicha palabra es el c Paes «La farmacia de Platén- es una lectura derridiana singular de éFarmacén? iY eso qué quiere decir? Fedro, uno de los didlogos socraticos gesting por Fiat, cus fs; Bueno, quiere decir muctas cosas, pero oa Gon 168 por ahora bastar con saber que signi ‘padres del significado en el ca veneno, drogao tentacién, porque asi pensamlento-ooaldental, y por ello es como Sdcrates y Platon veian a la escritura. Derrida los disemina. = E Fs z PRR RS ‘Al comenzar el didlogo, Sécrates y su amigo Fedro se van al campo porque en la ciudad hace muchisimo calor. Bordean el rio lissus, disfrutan del aire fresco del verano y escuchan el canto de las cigarras. Alli es donde hace su primera aparicién el hilo que sigue Derrida —farmacén—, junto con las palabras que con é! se relacionan. Fedro habla en la lengua del mythos, del mito: i - Fedro pregunta: «{No es aqui donde; segiin la tradicion, Boreas trajo a Orinthya? Las aguas puras y diéfa- nas de este rfo les de- ben haber dado la bienvenida a las jove- nes virgenes, e inclu- so las deben haber atraido, como por un hechizo, invitandolas a jugar aqui». Socrates le responde ra- cionalmente, es decir, en la lengua del logos, dep la razén, y le explica que en realidad fue mientras jugaba con otra doncella llamada Farmacia que el viento la arrojé al abismo. El mito de que Boreas la atra- PO y abus6 de ella lo es Mas que eso, un mito no debe tomarse en serio. Seguin Derrida, Farmacia, a través de los juegos, ha violado una pureza virginal, un interior inexplotado. ¥ es, entre otras cosas, la administracion de farma- cén: la droga —el medi- camento—, el veneno. Gapytiohtes matory Pew la doncella no fue la tinica seducida y apartada de Su camino, como quien toma una droga; también le ocu- rrié a Sécrates (y a Derrida). A Sécrates no sdlo lo sedujo la belleza del medio natural, sino también el texto escrito del discurso que Fedro llevaba bajo sus ropas. Derrida cree que un discurso oral, despojado de adornos, pro- nunciado ante Sécrates, no hubiera logrado seducirlo ni a él ni a nadie: «S6lo aquellas palabras diferidas, reser- vadas, escondidas y encubiertas que nos obligan a espe- far a que se presenten en la forma de un objeto solido que las oculte, que se hacen desear en una caminata, s6lo las letras ocultas pueden hacer reflexionar a Sécra- tes» (71d). Y de hecho, Sécrates se refiere al discurso escrito utilizando el término farmacén, una tentacién, una droga peligrosa. - Pero entonces, ¢qué es esta escritura, este farma- cn, osta atraccion seductora, esta droga peligro- Polen, $a? =~ Bueno, mira, estds intentando reducir ef término al lun concepto, Vincularlo con un presente logocsntri- co, jasignarle un significado, una presencia en el presente, en el ahoral Pero Derrrida te contestaria que debemos posponer la respuesta a esa pregunta en forma indefinida, jya que nunca podemos afirmar realmente qué es farmacénl Derrida, ‘sostiene que Socrates Platén) si intentan iustrar qué significa farmacon insistiendo, en determinados puntos, con s6lo uno de sus diversos sentidos. Pese a que desdefia los mites, Sécrates ilustrar la «verdad» de la escritura valiéndose de uno de ellos... aunque considere ambos, al mito y a la escritura, «un mero repetir sin saber». Cree que aun cuando el mito tal vez sea util para ensefiar lecciones muy sencillas a prin cipiantes, nunca pueden conduciros a la ver- dad, al esciarecimiento. De hecho, el logos ilumi- nado que prevalece en la argumentacién légica die Sécrates (destinada a inquietar a mas de un so- fista, poeta y artista tramposo, entre otros), mar- ca un claro contraste con el uso del mito, que no es mas que una repeticién vacia de historias fic- ticias que se transmitieron durante siglos. Asi es que el mito, como la escritura, no es pensa- miento real sino un mero repetir sin saber. Est bien, gcual es el mito? @ ilustrar la verdad de la escritura T_) Sh: Theuth es el nombre griego de ig Te) _ El mito que utiliza Socrates para R 3 Thoth, el dios egipcio de las cien cias ocultas: la magia, la alquimia, la astrologia, los dados, las damas, los conjures para calmar los mares, y tam- bién de los numeros, la medicina y la es- critura. Thoth es el hijo del Rey-Dios y de! Dios-Sol Amén-Ra, e! Sol Oculto, De- trida sostiene que, de alguna manera, ‘Thoth reemplaza a Ra, representandolo a través del habla y la escritura. iar. papel higinion ede qué datos ms NTS shou ae'sere Toud tin sions se bang ae Le aes Raper nay Asi comienza Socrates su version debmito: Te han dicho que en Egipto vivia Theuth. uno de los vigjos dioses de ese pais. quien tenia un ave sagrada llamada ibis. Jn vento los ntimeros, los calculos. la geo- metria, la astronomia, los juegos de da- mas y dados. y por sobre todo. la escri fura. Ahora bien. el rey de Egipto en esa €poca era Thamus. Theuth se presento. le mostré sus artes y le dijo que debian ser difundidas entre todos los egipcios. Yhamus le pregunto qué utilidad tenia cada una, y conforme Theuth se lo iba explicando, é1 le daba su opinion. Pero cuando Ilegé a la escritura. le aclaré: «Esta disciplina, mi rey, hara a los egip- cios mas sabios y memoriosos; mi inven- to es una receta (Iarmacon) para la me moria y la sabiduria.» (parafrasis de 75d) Pero el rey le respondio: «Theuth, amo de las artes, a un hombre le ¢s dada la crea- cion de los elementos de un arte: a otro le corresponde juzgar si sera util o no para aquellos que los han de emplear. Dado que eres el padre de las letras, tu buena volun- tad paternal te ha Ilevado a pronunciarte en contra de su verdadero poder. Lo cierto ¢s que este invento provocar olvido en las almas que lo aprendan, porque no les ser necesario ejercitar su memoria, recurriran Siempre a lo que esta escrito. utilizaran el estimulo de los signos externos que les son extrafios y s¢ despojaran de sus propios poderes. que no requicren de ayuda algu- na, para recordar las cosas. Por lo tanto. lo que has descubierto no ¢s un remedio para Ja memoria. sino para hacer recordar. ¥ con respecto a la sabiduria. les estas ensefian- do a tus alumnos lo que solo aparenta ser- lo, que no constituye la verdad. Gracias a ti y a tu descubrimiento, ellos podran leer mucho pero no gozaran de los benelicios que otorga la instruccién de un maestro; por consiguiente. creeran que saben mucho cuando. en realidad. en la mayoria de los casos no podran llegar a la verdad. Yam- bién sera dificil tratar con ellos, ya que ten- dran la arrogancia de la sabiduria pero no la sabiduria misma.» (parafrasis de 102d) i, de hecho, hay muchas, Pero no hay ‘ina oposieion vinaria Implieita, Derrida demuestra que la mitologia de Thoth oTheuth es como un tapiz, tejido con estos opuestos binarios. E! elemento pri- vilegiado, favorecido, «bueno», el «preferido de la maestra» @s el de la izquierda. El «burro es el de la derecha Ra/Thoth (Theuth) habla/escritura logos/mito Rey/stibdito adentrofafuera | hijorhuérfano, bastardo soVluna vida/muerte buena memoria/mala memoria een er ee ko ata Pao ete esi ee ccs Rees ites oeeoey Cree ye iets ca) Pee eee erie) La parte «buena» de cada par es el hilo visible del tapiz, Deen a nee ee ig ee ts Cee ie eam) 75. No olvides que Socrates comparaba el mito con la escritura, aunque esta ultima también estaba vinculada con todas las partes marginadas de la lista de opuestos binarios: la mala memoria, el bastardo, una mala semilla, un sofista y el chivo expiatorio. Todos ellos son farmacones, es decir, venenos. La escritura, por ejemplo, es como la mala memoria. 2) D> SATII ip Preah af Cte ee Ste etn at ae aes tek Pee eee eed ace Se eee een Cee eee rk 76 La mala memoria es un mero recordar: aprender algo «de memoria», por ejemplo. ¥ segtin Sécrates, Platén y el rey, la escritura promueve ese mero recordar. Por ejemplo, podria ANOTAR tu mimero de teléfono para RECORDARLO. P iNi lo suefies! {Pero qué tienen of en comin la escritura con un huérfano y un bastardo? Ko tz iB: Que el logos —el Habla y laVer- > dad—es el hijo bueno, legitimo. Ahora mismo, que estoy hablando contigo, soy el origina- | dor, el padre de mi discurso —el fogos, la Razén y el | Habla, como un buen hijo que distruta de la presencia de su padre—, «su» Origen. contacto intimo con T 78 .Y por qué se compara la escritura con una mala semilla? ‘Sécrates establece un paralelo entre la es- critura y la semilla mala, estéril, por un lado, y entre el habla y la semilla buena, fértil 0 el ‘semen, por el otro. Asi como la escrituraesta afuera, alejada del logos y su Origen, la se- milla mala o semen esta afuera, esparcida y desperdiciada, como las semillas que sdlo dan flores. El habla, en cambio, es como las sernillas de las frutas. ‘Sécrates también asocia el esperma inutil con las mascaras, las alusiones, el juego libre 0 reglado, las frivolidades, la se- duccién, las perversidades y los placeres de las fiestas. Se- gtin él, la escritura es igualmente inutil, infértil; una mera di- seminacién sin sentido, que no produce nada. Al igual que e! habla, la semilla fértil, por otra parte, es el producto de la agri- cultura prudente; es potente, es p inseminacion. Pua a eae Mekal Neel Moder ian contacto con el padre vivo, la ae ae mr) Ole ee Rta} Se nec) er ee en os con el significante inerte, sin Nee Pero no olvides que tanto el mito con que Socrates ilustra el veneno, él farmacén de la esoritura, de los sofistas, del mito, de la mala memoria, ete., como el @ilogo socrético, son una suerte de tapiz tejido’ con opuestos Dinarios, PR Mo os naa 2 qué tinen en | isguittan TY comin la escritu- ‘tipo verda- | raylossofistas? | Ceramente un buon tipo. 2 ° Por eso, cuando Derrida descompone una oposicién binaria Sécrates cistingue | ( Antes tenemos auo, —un hilo suelto—, como el que considera a la escritura un ferts bes homtces |{) Samuzmanae Boe sus farmacén, todo el tapiz se descompone. El farmacén no es realmente sabios y Jos sofistas, no? un simple veneno. Krenn que se au- bién pr jominan sa: Tambien} pueda) oe aac ea: significar exactamente lo : contrario, jun remedio que bios y que, como la escrtura y el mito, 60 repiten sin sa- ber, imitan, Al igual que la escritura y el mito, los sofistas, los sabios falsos, contentan a sus in genuos clientes con tonterias, no con of verdadero recuerdo de as Formas Idea | les, sino con si ples recordatorios Asi comola escrit. et ea ra (los signos gra Pires C08, los jorogiificos, 0 puede referirse a un encantamiento o una pocién mégica, a Se eeine Py Cee ic ee l - ; . tos), 88 puede repe: Cea ee neem Ree Sies asi, si farmacén tiene muchos significados, siempre esta tir de manera pure- Cente ei ‘en un constante proceso de revertir y descifrar todo el tapiz de mente DEcaaes een eee kt ke ck ‘opuestos binarios entre tejidos que supuestamente sostiene. fhlsos fastontoe: une eee oe Siempre estA destejiendo la trama del aparente disefio del nealogias, histo eu eee didlogo que ha tejido. Una vez que esto ocurre, la inestabili- ras, mitos, fébulas, Resa eat ee ee dad, el movimiento y el juego del didlogo no se pueden dete- tc. para contormar ner ni paralizar, porque dicha inestabilidad del farmacén pone a sus ere. en juego el juego de las diferencias. Platén, por supuesto, intenta reprimir, detener este juego de las diferencias insistiendo en uno de sus significados. Pero si el farmacén, la escritura, puede ser tanto un veneno como un remedio, un medicament, una pocidn magica, etc., entonces no tiene un significado fijo. Tampoco lo tienen todos los térmi- Nos marginados: mala memoria, bastardo, Theuth, sofista, muerte, afuera, mala semilia y chivo expiatorio, jque también son el farmacén y que estén entretejidos con la escritural Y¥ no se puede mantener la pureza pristina y virginal del logos, del habla, Cuando los significados de farmacén comienzan a jugar en 1 tejido del didlogo de Platén, la logica que parecia no tener fisuras se disemina, empieza a destejerse, y no hay forma aparente de detener el juego de las diferencias. No os posible trazar una linea divisoria definitiva ni regular el juego entre el veneno y el remedio, lo interno y lo externo, ja buena y mala memoria, ol filésof y el sofista, otc. 81 Pp {Porque todos los términds privilegiados de las opo- siciones binarias esta definidos en funcién de las, palabras marginadasi La Verdad, como-dice el mis- mo Sécrates, es una suerte de escyitura «buena» del alma. Asi.que la escritura, que habia sida,margi- nada, relegada,al exterior, ahora, repentinamente, esta o7 6l centro mismo. 2 Derrida explica cémo se desbarata esta oposicion bi- naria entfe lo interno y lo externo, cémo lo, ) jas mal. Es un tipico texto derridiano. ee i €l significado proplamente dicho 0 total no existe, es Ue el espacio en blanco se_pliega, lo cual no es un inte, Desde el momento en que el espacio en blanco (es) blanco 0 (se) blanquea, tan pronto como existe algo (alli) para ver (0 no ver) que esta relacionado con una ~~ (Palabra de igual raiz que margen y marcha), asi = titulo de su LIBRO y ademas al ULTIMO ENSAYO del ancas (las entidades sémicas vivas), mas el bianco mismo, et plie- ue de} velo, del tejido o del texto. Teniendo en cuenta dicha aplica- i6n, no precedida por nada, nunca habré ningun Espacio en blanco ‘con maydscula ni ninguna teologia del Texto. 100 Copyrighted mace: "Y -piseminaciéns también 06 un espe roto, que @ su vez refleja el espejo roto de Nuimeros citando ‘ragmentos,qie cité “Némeros" (que es un mar de fragmentos) eftye™ todo ello entrelazando con pensamientos de «La farmacia de Platén» y «La doble sesién» que se abren paso infiltrn- dose. Los fragmentos imitan a “Numeros", como el mimo de «La doble sesién», que no imita nada, ya que Nimeros es un comentario sobre lo que cita y sobre la obra misma, y «! seminacién», que supuestamente es un comentario que cita a "Ntmeros’, no es mas que una confusién de citas qué ci tan citas....p0r ende, la cita primaria, original, no existe... slo exist efectos de las citas» 104 Segtin parece, estamos ante casi dos textos: los fragmentos de una suerte de novela compuesta de fragmentos, y un co- mentario fragmentado acerca de dichos fragmentos. Sin em- bargo, a Dertida siempre le interesa e/ entre, y aqui intenta desconstruir la oposicién binaria entre el texto original ("Nu- meros") y el comentario («Diseminacién»), porque la rela- cign entre un texto «original» y su comentario repite el mismo tipo de oposicién binaria, como en: R ‘Derrida observa que estan basadas en la misma me- ica de la presencia, y en «Diseminacién» las desconstru- ye 0 las parodia. P 1 Entonces zDerrida no es, en rigor, el autor? B 2 En cierto mode, no. No hay aqui ningun en- ‘sayo unificado, Unico, que tenga un autor. «()i- seminacion» es el interjuego que se da en- tre muchos textos, (no s6io entre Numeros y Diseminacién), sino entre obras de Platén, Mallarmé, Mao, Marx, Pascal, Nicolés de Cusa, Bourbaki y Wittgenstein*. Por con- siguiente, no se trata de dos textos, ni de uno, sino de un numero infinito de textos que en realidad nunca llegan al presente. “Vor Witgensten para prnciplantes, en esta see, «Bl planteo en cuestion no se expone aqui sino que se juega, no es escenificado sino participado: no es demostrado sino montado.» «Diseminacion» no es un comentario sobre “Nd meros", esté en él. Lleva al sujeto lector, ati, a par- ticiparen el procesodela textualidad, en eljuego de los significados. No te de- muestra la textualidad sino que te lleva a mon tarla, como a un caballo, te lleva a participar en el juego como una virgen, o un himen, te lleva a en- trar, de una manera Kidl- ca, en eldejarespacio, en 1 I & 2 Parece como si dijeras que es el texto el que race todo esto » de tal modo que, asi como ti lees "Numeros*, el libro te lee, te ve y te habla: el texto y el lector, el sujeto y el objeto, se entrelazan. Si decimos que es esto 0 aque- lo, estaremos tratando de cirounscribirlo a un significado, al presente. Bl termino, tal como se lo utiliza en «Diseminaciém, implica un vinculo entre la dispersién inutil del (significado) semédntico y.el semen (entre los pliegues del ‘himen). ‘Entonoes, gqué es diseminaci Rae aren} Cae Rent OY Suu nica Cen eet ee ne eee CEC aE aac ec TN ote eT Cee etree Te Deve raver algo que cam- bie, que extraiga o desarrai- gue lo que parece ser un si nificado de «lamento» y lo reemplace por el otro. Debe haber algo que rompa aque- lo que une «lamento» con una acoién y lo acerque a un objeto. Qué es ese «algo»? Es el hecho de que «lamen- to» siempre se habré adelan- tado al significado, nunca ha- bré estado arraigado, ni en un sentido ni en el otro. Porque eso seria seria el interjuego de dos concep- tos. Pero para Derrida, los signifi- cados dol tipo «existe 0 no» no existen. Y si esto es asi, «lamen- to» nunca pertenecid a ninguno, ni pertenecer. Por ende, sila dk seminacién habré sido algo algu- fna vez, ser esa tensién inquieta que no le habré permitido al tér- mino arraigarse en cualquier sig- nificado, en el tiempo «presente», en lo que esta siendo, en lo que esta cobrando sentido. Sin embargo, le habré permitido a «lamento» crear Giertos efectos, buriarse temporariamente de nuestro anhelo de apariencias seménticas, actuar como un mimo en el escenario del «presente», presentando, a su vez, efectos teatrales tales como parecer que se presenta con un significado 0 el ‘otro. Pero dichos efectos, que sobresalen, al igual que el falo, habran sido siempre castrados. Asi pues, diseminacién no habra significado NADA, NADA, ya que habra SieMpre croaco ya y desmentido SUS propios significados. ve hecho, si la diseminacién no se puede definir, jsera porque siempre habra gq explotado el horizonte semantico! Prentonces, estamos hablando de una suerte de espacio en el que Ia disemit CO Ec eee rd Ra es Sn sencia/ausencia, Uno de los més influ- ee Coe CR ee nog ee ae Res RB ees GoMod cy eed meses ge iced Ne oe 113 E, los comienzos, cuando Freud escribié su «Proyecto de psicologia cientifica», pensé que tenia que haber dos tipos de neuronas: neuronas permeables (¢), que no contienen memoria y por lo tanto son virgenes y estén abiertas Eee aed Ce ete ee UL eee eee enter El primer modelo freudiano de cémo opera la memoria respon- dia en rigor al interrogante de donde esta localizada: en distin- tos tipos de fibras nerviosas. Pero este modelo neurolégico re- sulté inadecuado, por lo que Freud empez6 a considerar la idea de que la psique fuera una suerte de escritura —un guién—, un espacio para escribir. Si bien descart6 el modelo neurolégi- co, nunca abandoné el concepto de la localizacién. En ‘La interpretacién de Jos suefios" (1900), Freud sefialé que las imagenes y los simbolos oniricos son una suerte de escri- tura no fonética. P: 4Qué significa «escritura no fonética»? TR: 10s tonemas son sonidos. En el caso del altabeto roma- no, cada letra corresponde a un sonido; pero también existe la escritura no fonética, sin sonido, como en Los jerogliticas esipcies Los pictogramas primitives Los Ideogramas chinos a hz egiin Freud, los sacerdotes egipcios fueron los primeros en interpretar los suefios. Creian que debido a que los dioses los habian dotado de suefios y también de jerogificos, el contenido | de los suefios y el de la escritura eran basicamente ta misma | forma de expresi6n. Freud observ6 que, al igual que los ideo- gramas chinos, Jos simbolos oniricos pueden contener dos sig- wean incluso muchos mas. Puede significar montanas IBeoerama be Ys >» arroyos, o una pintura de un paisaje. ‘Del mismo modo, si uno suena con una vaca flaca, puede querer decir que se crié en una granja en una época de sequia, 0 que la madre no lo amamanté, ‘© que la relacion con ella no fue carifiosa, Finaimente, en «Nota sobre la pizarra magica» (1925), Freud desarrolié una imagen de la memoria que para Derrida es muy signiticativa. Hn la época de Freud, la pizarra magica era un juguete muy i r La pizarra comun. Los nifos aun lo usan, aunque constaba de tres partes. En la parte inferior tenia una pizarra de cera, ésta se hallaba cubierta por una lamina de papel encerado, y sobre ella ha- bia otra mina de celuloide transparente. Los nifios «escribian» o dibujaban sobre la pizarra con un lapiz sin mina y «borraban» levantando las laminas, comenzando por la primera, cuyo lado inferior quedaba suelto. La pizarra de cera representaba al inconsciente, porque retenia las huellas permanentes de todo aquello que se trazaba en su superficie. Por su parte, las otras dos laminas re- presentaban la mente consciente... Pero estas huellas, 4no reciben, a su vez, a la influencia de las huellas anteriores, y asi sucesivamente? En efecto. Por eso la percepcién limpia, virgen, pura, no existe. Por el contrario, recibe su significado de una suerte de escritura preexistente, por las hue- llas que dejan las experiencias previas, que a su vez estan afectadas por las huellas de otras ex- periencias previas, etc. Y dicha escritura, por ser inconsciente, es anterior al habla. ‘a desconstruccién como la préctica Derrida se basa, con frecuen- ‘ia, en el juego ambiguo de los «no-conceptos», frase que tiene al menos dos significados. Al igual que la figura de las velas y las ca- ras, se resisten a ser reducidos a un significado Unico, estable. De- rrida utiliza varias series de estos inventos lidicos: veneno/antidoto (en su lectura de Platén) virginidad/consumacién; interno/externo farmacén men (en su lectura de Mallarmé) suplemento — excedente/agregado necesario (en su lec- tura de Rousseau): “8 Pero el no-concepto mas famoso de Derrida es différance.. (pronunciar: diferans) que también es el tema de un célebre ensayo y disertacién del afio 1968. Différance (con «e» on vez de «a») es un concepto crucial para Derrida, porque fue muy importan- te para los pensadores que ejercie- ron gran influencia en él: Nietzsche”, Freud, Husserl y Heidegger. Tam- bién lo fue para Ferdinand de Saus- sure: la lengua, en tanto sistema de diferencias, es un concepto clave de la lingdifstica estructural. En su "Cur- so de Lingiistica General", atirma que la lengua se basa en larelacién, vale decir, que las palabras tienen sig- nificados porque son los elementos de un sistema de diferencias, en el ‘cual no hay componentes positivos: ningu- no de ellos es por si solo. Por ejemplo, el signo MAK no tiene sig- nificado en si mismo ni por s/ solo; se convierte en «s{ mismo» Unicamente en tanto elemento de un sistema de diferencias. Se convierte en «sf mismo» (en una am 0.una «h», por ejemplo) segin su Y relacion con los otros signos («g» y «te/ sh» y «y») del mismo sistema. “Yer Meenche para Principat en eo ome ee 449 ‘Bu significado «presenter depende de su relacion con Jo que no es, €60 el términd sdifférance™ ‘incluye la idea de diferir, ser ‘diferente a otra cosa, pero no se frefiere a la diferencia en el sentido habitual. Por ejemplo, si digo que esta, medialuna difiere de esa taza de café, tenemos aqui dos cosas con caracteristicas bien definidas: la taza no es comestible, 1a medialuna, &i. G A TO Pero el signo Ae Y no es una cosa en si y por si. Su identidad depende de la dife- rencia que establece en la cadena de signos enlazados en el tiempo y ei espacio, de modo tal que su significado nunca se hace presente en si mismo sino que siempre esta diferido, de- morado, hasta que tienes tiempo de atravesar ese tiempo y es- pacio y separas la Aide los otros signos que le dan significado. Lf. iY eso lleva tiempo! Es como la definicién de una pala- bra en el diccionario, Dice: «La ‘a’ es la primera /etra del abece- dario», pero para saber qué es la «A» tienes que saber qué es una «letra», y para saber qué es una «letra» («cualquier cardc- ter del abecedario») tienes que saber qué es «caracter», etc. Nunca se llega al significado de «A», éste siempre es posterga- do, diferido, Ree ssies.ro es0, différance significa «diferir» en el sen- tido de ser diferente a algo pero también en el sentido de demo- rar, retardar, dejar para después. 120 122 R: En efecto. Tal vez en algdn momento el término constituy6 una fuerza subversiva en las lecturas de Derrida, pero con el tiempo se apacigu6, se convirtié en algo similar a un concepto. El reconoce, sin embargo, el peli- gro de esta tendencia logocéntrica y por eso 5 que siempre esta inventando nuevas se- ries de no-conceptos casi equivalentes (como farmacén, suplemento, himen). Cabe seria- lar que dichos términos surgen de los libros que Derrida lee, en los cuales cumplen fun- ciones muy especificas, y no estan pensados para ser aplicados en otros textos ni en otros contextos. Empero, no es muy probable que nos lleven presos por utilizar farmacén, por ejom plo, en un andlisis literario de «La hija de Ra-” ppaccini», de Hawthorne. P: Pero por qué Derrida escribe différance con «an? R: En franeés se escribe con «e», 6! pero lo hace intencionalmente, como si no hubiera di- | fférence, porque, después de todo, esté pronun- ciando un discurso; y se supone que para comunicar el mensaje de un orador, el habla es mas etectiva que la escritura. {Pero lo es, realmente? De hecho, al ha- blar no se advierte la différence entre la «e» y la «a» —en francés, différence y différance se pronuncian igual. jS6lo en un escrito se puede notar la diferencia entre différence y différancel En la oralidad, différance se pierde. Por ende, (la) différance se puede ver, pero no 0 . it. Podriamos decir que ésa es la vengan- za de la escritura por haber sido marginada. P: Por eso, si Derrida dice différence o différance en su discurso, el pibiico presente no puede notar la différance. Nun- ca se llega a un «significado» simple del término, siempre esta ‘suspendido, jugando entre los dos sentidos de «diferim, y esta suspensién crea una suerte de intervalo o espacio en blanco en el tiempo y el espacio, subyacente en todos los casos de diferenciacién o distincién en la escritura. R: Claro, por eso el juego que plantea diftérance crea y sustenta todos los pares de opuestos binarios, como sree No es pariente nuestro! naturaleza/cultura hombre/mujer veneno/cura Ag: Pero sies asi, la di- fiérance, ~no es como un ND bice'o coms ol Sor? R: Derrida advierte que | es incorrecto concebirla | como un Dios de teologia | negativa. 123 124 La teologia negativa postula que Dios no es X ni ¥, sino Z. Por ende, cuando Derrida sefiala que différance no es una palabra ni un concepto —y que no hay un término que denomine qué «es»—, no es porque se trate de alguna esen- cia trascendente, mistica, del Mas Alla. Al afirmar que diffé- rance es anterior al Ser, a Dios 0 a cualquier nombre de Dios, no est enunciando una opinién religiosa o teolgica, sino lingiistica. Para poder reterirse a Dios es menes- ter emplear dicha palabra, que forma parte de un sistema de diferencias. Différance no es un Ser mistico e innombrable. Différance no existe. _Fsto significa que Dios no existe? Por su propia dole, la ditférance y la descons- truccién no pueden referitse a la realidad 0 no realidad de Dios. Pero si alguien utiizara la palabra Krish- na © Cristo o Kahuna © X intentando fundar o centrar su mito © filosoffac teologia 0 guerra en un significado estable, fijo, proveniente del Gran Més All trascendental, dicho término 0 concepto central seria susceptible de ser desconstruido. La desconstruccién siempre podté subvert la posicién central, autoritaria, que adopta la palabra Krishna 0 Cristo o X; pero no declararse en favor de la realidad o no realidad de ningin Dios, Tampoco puede probar que «hay» 0 «no hay» un Dios, si bien puede desestabilizar, de manera neutral y equitativa, cualquier afirmacion o negacion absolutas, cualquier postura en favor de yw A la existencia o no existencia eS eee i iExistencia o no existencia, qué embriagador! §Deseorchemos un viejo Juego de palabras y veamos la efervescencia de los significadost "Glas" es un libro poco comin. («Glas» significa «toque de difunto», como en el poema de Thomas Gray, «Elegia escrita en el patio de una iglesia rural»: «El toque de queda tafe el dia que se va...»). La obra logré que muchos fildsofos académicos montaran en célera. Entre otras cosas, desata una suerte de guerra linguistica entre la filosofia y la literatura. El texto esta impreso a dos columnas, una junto a la otra. En la de la izquier- da trata temas filosdficos, y se basa en Hegel, filésofo aleman que sostenia que el Poder Absoluto tomaba cuerpo en la fami- lia burguesa. En dicha familia, que era perfecta, el dominio de la raz6n le corresponde Gnicamente al padre, y la mujer margina- da cumple con los roles de esposa y madre. Derrida sugiere que estos roles genéricos subyacen en los concep- tos filoséficos que dictaminan que el conocimiento debe transmitirse a través de canales estrictamen- te controlados. Dichos roles, ademés, constituyen el fundamento de la autoridad del nombre, de la firma y del autor. Por otra parte, en la columna de la derecha, trata el tema do la literatura, y en especial la obra de - Jean Genet, ladrén francés y homosexual, cuyos escritos oelebran valores opuestos, los de la familia, 128 En Signéponge/Signsponge, Derrida deconstruye lo que | ha dado en Hamar «la ley de ! lo propio», jugando con los significados posibles de la palabra francesa propre, que incluye «significado literal, «propio», «limpio> y «propiedad»; términos que Derrida asocia con proximidad y presencia. Entonces, | gqué es un nombre propio? R: Seguin Derrida, un nombre propio no debe tener significa do. No deberia, apropiadamente, referitse a nada més que a lo que denomina. El nombre Walt Whitman deberia referirse ‘sdlo al gran bardo de barba norteamericano que usaba el som- brero hacia un lado y celebraba su alma observando las hojas de hierba. Su nombre no deberia can- tar, apropiadamente, mas que el «Can- to de 6! mismo», ni celebrar a nadie més que a Walt Whitman. Su nom- bre deberia decir como say; eso es suficiente,, Pero como los nombres son palabras atrapadas en el sistema de la lengua, siempre comienzan a adoptar significa- dos, a tener sentido, a contradecirse entre si. No se supone que tengan sentido. Sin embargo, el sinsen- tido, el no-significado, siempre esté contaminado con sentido, con significado. Asi, «Whitman» siempre canté sobre otras cosas ademas de cantar sobre é! mismo. El canto de Whit- man ya se autodeconstruyd, porque «Whitman», en inglés, contiene dos palabras, «whit» (una pizca, casi nada, un bledo) y «man» (hombre) Me importa un bledo, hombre. 129 130 En Signéponge/Signsponge podemos ob- servar que el nombre propio, una vez que se divide, siempre es im-propio, in-apropia- do. Asi, el apellido Wordsworth, en inglés, contiene «words» (palabras) con significa- do, en Joyce hay «joy» (alegria), y algunos lectores de Jacques Derrida podrian pronun- car «Jack the Ripper» (Jack el destripa- dor). En la lectura de Derrida, la firma del poeta francés Francis Ponge cambia inapro- piadamente, porque si un nombre es sim- bolo de autoridad, una firma es algo aun mas personal: firmamos cheques y contratos. No queremos que nuestra firma pase a ser otra cosa 0 que sea la de otra persona; eso se- ria impropio/inapropiado y sucio y podria lle- var a la pérdida de la propiedad. Sin embargo, en francés no hay una diferencia de sonido entre signéPonge es decir, la firma de Francis Ponge, y signe éponge una esponja de signos, que limpia los signos, las palabras. Del mismo modo que Whitman puede convertirse en «Me impor- ta un bledo, hombre», la firma apropiada de Ponge (su signé Ponge), ya pasé a ser una inapropiada signe éponge (una es- Ponja de signos). Ya es, siempre, una esponja de signos sucia, incluso cuando finge actuar, apropiadamente, como una firma: advierte su incapacidad para limpiar hasta su propio acto. Porque la funcién de una esponja es limpiar... Pero esta esponja de signos sdlo es una sucia diferencia (respecto de la firma de Ponge, que es la apropiada, y es limpia), asf que, ,c6mo puede limpiar? Sélo puede fingir que limpia, que borra la suciedad de las diferencias inapropiadas porque siempre es solo una esponja sucia, inapropiada. Esta signe éponge, tan inapropiada, (que suena igual a la apropiada signé Ponge), juega como la impropia différance (que suena igual a la apropiada différence), creando y disolviendo una diversidad de efectos que danzan entre lo apropiado y lo inapropiado, la filosofia y la literatura, lo idéntico y la diferencia. 132 La verdad en lo pintura En 1987 Derrida co- mienza a pintar con una paleta mas amplia. Le empieza a interesar la estética, la critica filos6- fica sobre el arte. En «Parergon», el pri- mer ensayo de La ver- dad en Ja pintura, De- rrida explora el marco, el parergon, que sefia- lael limite entre la obra de arte y lo que esta fuera de ella. La rama de Ia filosoffa llamada estética siem- pre fue uno de esos marcos, intentando do- minar al arte, encerrar- lo en el circulo de su propio discurso, encua- drarlo. Derrida se pro- puso deconstruir dicho Circulo © marco. £, otro ensayo, titula- do «Restituciones de a verdad en el sefia- far (pointure)», Derrida analiza los valores so- ciales, politicos y filo- s6ficos que se impo- nen en el reino su- puestamente puro del arte y de las dis- quisiciones sobre arte, El punto de partida de Derrida es Zapatos viejos ‘con cordones, cua- dro de Van Gogh. Eneste ensayoac- cedemos a la lec- tura que hiciera Derrida del critico de arte Meyer Schapiro, quien critica el andlisis de dicha pintura por Martin Heidegger. Para Heidegger, los zapatos pertenecen sin duda a una cam- pesina; para Schapiro es indudable que per- tenecen a un habitan- te de la ciudad, muy probablemente al pro- pio Van Gogh. P: eDerrida toma partido? R: No. Como de costumbre, no le interesa tomar partido por una u otra postura. Por el contrario, desea que advirtamos que, a primera vista, ambas opiniones, la de Heidegger y la de Schapiro, sélo parecen neutrales. Sostiene que las disqui- siciones filoséficas sobre el arte (el discurso estético), siem- pre estan relacionadas con los valores, intereses y temas ex- ternos a este reino estético supuestamente puro y neutral parece. Schapiro, por ejemplo, acusa a Heidegger de proyec- tar sus propias fantasias filosdficas en la pintura. Pero en ca- lidad de critico neutral, que solo desea devolverle los zapatos a Van Gogh de manos de Heidegger y la campesina, tampoco ‘Shapiro es tan neutral. Porque conocié el ensayo de Heideg- ger gracias al profesor Kurt Goldstein, colega de Columbia, quien hab/a sido prisionero en un campamento nazi en 1933 antes de huir a Estados Unidos. Obviamente, Schapiro y Golds- tein encuentran en el ensayo de Heidegger perturbadores matices nazis. TTTTTTTE Para Derrida, cuando filésofos, criticos e historiado- res de arte intentan sefialar cual es la VERDAD en la pintura, aparecen temas «externos», como éste, que resultan ajenos al arte y a la estética. 136 U,. de los objetivos de la desconstruccién es descubrir los Motivos ocultos de la teoria del arte que intentan llegar a la verdad en la pintura. Porque siempre se inmiscuyen en ésta los problemas sociales, politicos y econdmicos. P: ‘Al parecer, no 96 puede tomar una (bende va decisi6n con respecto a los zapatos. Son | *,sae™na® de la campesina 0 del ciudadano? ZEste caracter indecidible, no es ( \2/ como un himen? Los zapatos pere-| cen formar una suerte de organo, sexual femenino entre ellos. atora. | con qué Weal R: Derrida se mofa de este doble jue- | 90, de esta indecibilidad. Para él, tan- to Schapiro como Heidegger presupo- nen que hay una persona que usa los zapa- tos, y que por ende, pertenecen a un par. Pero el titulo, "Zapatos viejos" con cordones, no menciona ningun par.Y sino son de un mis- mo par, zpertenecen a alguien, a una sola persona? Si no es asf, 4e6mo so los puede devolver a su duefio origi- nal? ZY de qué sexo seria su duetio 0 duefia? A los zapatos se los se- fala de una manera félica, pero por ser huecos, sugieren una vagine. «+ R (par-dessus Ie marché)» es otro de los ensayos de La verdad en la pintura, que anal za los estudios, di- bujos y pinturas del artista italiano Vale- rio Adami. Derrida examina de qué manera esta cons- truida oenmarcada la frontera entre la politica y el arte, la filosofia y el arte, el > original y la copia, F | la firma y el nombre Nf } propio. Sta ts da, aWalter Ben- jamin, intelectual aleman, . judio y marxista, le interesaban las fronteras, y en especial la que separaba a la po- \itica del reino supuestamente puro del arte. “Ritratto di Walter Benjamin” (dleo en tela, 1973), de Adami, retrata la cabeza de Benjamin. Esta aparece cortada por una linea que representa la frontera politica, la frontera franco-espafiola, don- de, cuando quiso refugiarse de las fuerzas alemanas, se le nego @1 paso. Eso lo llev6 al suicidio, 137 138 Refiriéndose a Estudios sobre un dibujo basado en Glas, de Adami, Derrida anali- za la tendencia de la critica de arte a le dominacién 0 el encierro de la obra, y la manera en que ésta se resiste a quedar prisionera en las palabras. Rebautizé e| dibujo de Adami con otro nombre:Yo (Ich) Pero ese “J.Der», que se ve en la pintura, ¢no forma parte de la firma de Derrida? Si, pero sélo es una parte de «J.Derrida» (slo una parte del «Yo»). Derrida esta tratando de su- gerir que un yo unificado, un simple «yo», es imposible; procura demos- trar que los nombres propios son in- apropiados. En el dibujo de Adami, al que Derrida rebautiz6 «Yo», el nombre es solo la mitad (J.Der), nun- ca es por completo él mismo. Pero el ensayo y el dibujo tampoco son por completo ellos mismos, ori- ginalmente. Estan escindidos desde el «principio». eCémo? El ensayo derridiano es sobre el di- bujo que contiene «J.Derm, que es ‘sobre J.Derrida, quien escribe sobre la pintura; a la que rebautiz6 «Yor, ‘que contiene «J.Der», y asi hasta el infinito. ces, J.Der, el y escindido, dénd| esta, 4) en la pintura, 0 2) sobre la pintura ( rededor de ella), ef marcéndola con la cr tica de arte? 4O en nit guna, o en ambas? {Tal vez, al igual que Barergon, «J Der> nf existe! | Copyrighted matenal | Aqui encontramos a Derrida en Oxford, inmerso en semi- nnarios publicos y privados, 0 encerrado en la Biblioteca, leyendo de manera azarosa y creando una gran farsa lite- raria y fllos6fica. Porque “La Tarjeta Postal” esta escrita, supuestamente, en el reverso de una serie de «postales» dirigidas a distintas personas, algunas de las cuales son reales, otras no, Cada una de ellas tiene, supuestamente, el mismo dibujo: una reproduccién de una ilustracién que data del siglo Xill en la que se ve a Platén de pie, detras de Sécrates, quien esté sentado, escribiendo en una mesa. 139 140 Es obvio que alguien se equivocd, Porque el que eseribid fue Platon, no ‘Socrates. -Si algo se puede decir de Platén, es que fue su taquigrafol Claro, y esto se opone a nuestro concepto de lo que es la filosofia. Las postales, como tales, se oponen al deseo d la filosoffa, de transmitir verdades eternas independientes del tiempo y el espacio. Porque hablan de las circunstancias, del tiempo, del lugar. La naturaleza misma de la postal contradice el interés de la filosofi por comunicar verdades recibidas por canales oficiales, ya que no es un objeto privado. Cuaiquiera la puede leer, y por lo tanto, cualquiera la puede leer mal. De esta manera, Derrida nos dice que meras cirounstanclas siempre influyen sobre la. verdad supuestamente unlversal y eterns a la que aspira la fllosofis. Drs largos afos, muchos marxistas consideraron que los analisis derridianos dejaban de lado la historia y la politica, pese a los esfuerzos del filésofo por negarlo. En octubre de 1991, miembros del Centro por las Ideas y la Sociedad, de la Universidad de California, decidieron celebrar una conferencia multidisciplinaria internacional: 144 P.. ser uno de los filésofos contemporéneos de ma- yor renombre, Derrida estaba invitado a pronunciar un Jiscurso en la sesién plenaria. En dicha disertacién senté las bases de "Los espectros de Marx”, su de- claracién mas claramente politica hasta la fecha. Pero si bien sus observaciones sobre Marx resultan un tan- to solemnes, porque tratan temas serios, son igual- mente humoristicas. Porque "Los espectros de Marx", ademas de tratar problemas relacionados con Marx y el marxismo, propone una suerte de sesi6n espiritista, en la que se invocan espectros, fantasmas, espiritus y apariciones... que luego intenta abordar a través de na especie de espectrologia, que es como una légi- ca de los espectros. Este término, otro invento derri- diano, se pronuncia en francés (hantologie), igual que ontologia (ontologie), porque la hache es muda. SNFSCSIR es lo que se hace cuando un filéso- fo se sienta a pensar en el Ser, en el Fundamento de la Existencia —que da origen a todo—, en la Realidad Basica. ESPECTROLOGIA por otra parte, implica estar acom- pafiado por la No-Realidad: fantas- mas, mesas que levitan, espectros. La espectrologia no tiene que ver con el Ser ni la Realidad Fundamen- tal sino con-el no-ser, con los seres que hacen su aparicion entre el ser yl no-ser, entre la vida y la muerte. 142 (Si una configuraci6n dada de trian gulos que aparece es la «vida» y si, Tuego de su disoluciOn inevitable, surge otra que es la «muerte», lo que sucede entre la «vida» y 1a «muerte», entre dos configuraciones cualesquiera, ha de requerir una comunicacién con meras fantasias, fantasmas, espiritus, espectros. con meras'huellas de las huellas, con la aparicién y desaparicion de apariciones que, como Hamlet, parecen avrapadas en la contempls- ion del significado de «ser 0 no ser», que por un momento parecen ser pero luego vacilan ante la vision, se disuelven y son/no son. Para Derrida, ocuparse de dichos espectros entre dos cosas (como la vida y la muerte, el ser y el no ser), estar en su compa- fia, es una actitud politica, ya que tratar el tema es tratar lo «Otro». Como esto se practica en nombre de la justicia, implica una responsabilidad. Esta espectrologia, esta Idgica de los fantasmas, va mas alld de la I6gica de las oposiciones binarias, del tipo de VIDA / MUERTE SER © / NO SER Derrida puntualiza que el primer sustanti- vo del “Maniflesto Comunista" de Marx e8 «espectror: «Un espectro acosa a. Buro- pa, el espectro del comunismo». ¥ todos Jos poderes del viejo continente han formado una alianza con el objeto de alejarlo, de exoreisarlo, asi como, desde la cajda del Muro de Berlin, se ha hablado mucho de deshacerse para siempre del fantasma del marxismo. Bxiste la volun- tad de conjurarlo, exorcisarlo, y asumir que el marxismo ha muerto y que la consumactén de la politica en el mundo son las democracias liberales, como la de EE.UU, Pero sacosars, en francés (hanter), también significa «frécuentar»; todos los espectros regresan con cierta frecuencia. 143, Denisa agrega, sin efibargo, que pese a su sentido de autocomplacencia, las democracias liberales nunca habian pasado por una etapa tan dificil. Basta con considerar el desempleo, el problema de los exiliados, la exclusion de los indigentes, los conflictos econémicos entre las naciones, las contradicciones presentes en el concepto del «libre mercado, la deuda externa, la dominacién de la industria armamentista, la propagacién de las armas nucleares, las guerras entre etnias, los gobiernos fantasma de la mafia y los carteles de la droga, y las injusticias de! derecho internacional. Tal vez si deseamos axorcisar ol espectro del marxismo es Porque estamos muy nerviosos a raiz de nuestros. propios puntos débiles. Derrida contrapone dichas debilidades de las democracias liberales al espiritu de «la Nueva Internacional», un nuevo espiritu marxista inspirado en algunos de los viejos ideales marxistas. Expone dos razones que justifican la lealtad al espiritu marxista: 1) para contribuir a salvar la brecha entre los ideales y las realidades de la democracia liberal, y 2) para cuestionar los ideales de la democracia liberal. Nanas no es marxista, Derrida admite que lo inspir6 un cierto espiritu marxista que promueve el autocuestionamiento. Insiste en la necesidad de distinguir ese espiritu, de! que vincula al marxismo con una doctrina y una historia de represién totalitaria. Sorprendentemente, admite también que la desconstruccién, en la forma que tomé en las ltimas. décadas, no hubiera sido posible, ni siquiera concebible, «en un espacio pre-marxistan (SM 92). De hecho, Derrida considera la desconstruccién una forma més radical de marxismo, Pero no solo los poderes de la vieja Europa quieren aventar el espititu marxista; Marx también. En el Manifiesto convoca a la encarnacién de la realidad viva de este espectro del comunismo para que se haga presente, se encame en una presencia final, real. Pero eso es lo que marcar el FIN del espectro... y de lo espectral. TN 146 No estamos hablando de la nostalgia por una pre- sencia, una forma de metafisica de la presencia — @ tema que ya tratamos—, tan prevaleciente en el pensamiento occidental? {No es como el anhelo de una sociedad primitiva y natural de Rousseau y Lévi- Strauss. © como el anhelo de Rousseau de los pechos de su madre sustituta? a Si, pero también hay otra corriente en él pensamien- ‘at marxista. Segiin Derrida, Marx imagina la historia ye europea como un museo de espectros, un desfile de espectros que encarnan el espiritu revolucionario, y Marx quiere conjurarios, en el doble sentido de invocarlos como ejemplos presentes y luego exorcizarlos, deshacerse de ellos. Marx siente que no necesita a estos meros fantasmas poti- cos porque la realidad viva, la presencia viva real de la re- volucién es mejor que ellos. Por lo tanto, los conjura sélo con el propésito de alejarlos. ‘Segun parece, para Marx la presencia viva de la re- jolucién tiene un valor ontolégico. La Presencia de ® Ia Revolucion es la Realidad Basica. Y Marx no quie- re que la frecuenten meros fantasmas, los espiritus de revolu- ciones pasadas. Opta por la ontologia (ontologie), no por la espectrologia (hantologie). Aunque Derrida sugiere, claro, que la supuesta presencia pura de la revolucién, la ontologia de Marx, siempre esta acosada por la espectrologia, por los os- pectros impuros. Pero. gun arbol esiaria. do acuerdo con que fal «valor de uso» de una mesa de madera tenga algo de original u ontologiec? 2¥ Ia esencia do ‘una silla, 0 Marx no invoca espectros sélo al abor- dar el tema de la revolucién, para ale- jarlos. Derrida comenta que también lo hace en su cldsico andlisis de! valor de uso y el valor de cambio. Por ejemplo, para Marx, esta mesa de madera en la que estamos sentados tie- Ne, primero y principal, una suerte de valor de uso natural, que constituye su verdadero ser, su Realidad Basica on- tolégica.Y podemos comer en ella gra- cias a su valor de uso. Es mas, puedes escribir, apoyar en ella tu café, usarla como tema de conversacién, hablar de su valor de uso. Pero cuando se convierte en un produc- to, en algo para vender, comienza a es- tarposoida por una suerte de fantasma © espectro, una cosa que no es una ‘08a; una (no) cosa. Este aspecto de la mesa, el hecho de ser un producto, no sélo la convierte en un fantasma sino que la hace levitar en el mercado, don- de conversa en comunién fantasmal con otros productos, y ostenta su valor de cambio. Por lo tanto, él valor de uso de la mesa €s la mesa original, ontolégica. EI he- chizo fantasmagérico, espectroligico comienza con su condicién de produc- toy su valor de cambio. ¥ Marx, luego de haber imaginado esta vision fantas- mal de la mesa, intenta exorcizar a am- bos. Desea regresar al valor de uso natural de la mesa. Quiere exorcizar el hechizo de lo espectrologico desde lo ‘ontolégico, Repentinamente, pre- tende ser un ontélogo, no un espectroiogo. Sr. Derrida ‘ignora Ia décima tesis ‘aire abrasador de Sibgria lo ayudarian a aa 148 P... Derrida se plantea si este valor de uso de la mesa es realmente tan puro, si esta realmente ahi, primero, fundamen- tal y ontolégicamente. Y si dudamos de la pureza original y ‘ontologica del valor de uso, el hechizo espectrolégico de la forma mercancia y del valor de cambio siempre afectar a la mesa. El valor de uso supuestamente «puro» siempre estar acosado por la posibilidad espectral de la forma mercancia y el valor de cambio. La ontologia de Marx (ontologie), que siem- pre estar habitando el valor de uso de la mesa, es el hechizo de una espectroiogia (hantologie), que a su vez, siempre ha- brd acosado a la ontologia. {Qué inteligente! Porque en francés se pronun- 49°) cian igual, asi que el hechizo de la hauntologie siompre habra frecuentado, acosado a la ontolo- Eo he tea abr poseido como un especta, De a “gun modo, no es posible advertir la diferencia entre ambas. |Y acaso este no se parece a que la différance siempre esta acosada por aifférence! Si, y «signe éponge» por «signé Ponge». Marx quiere liberarse de la espectrologia, pero se- gun Derrida nunca terminamos de conjurar, = nunca acabamos con la espectrologia. Sugie- re que tal vez Marx no deberia perseguir y echar a los fantasmas tan velozmente sino visitarios con mayor frecuencia, acompafiarlos en un hechizo més durade- ro, Porque el hechizo de la espectrologia siempre habra de alcanzar a la ontologia. Dicho encantamiento es el espiritu de lo Otro y «deberiamos aprender a vivir aprendiendo, no a hablarle al fantasma sino a hablar con él o ella, aprender a caderle 0 devolverle la palabra, aun si est en uno mismo, en 1 otro, 0 en el otro que esta en uno: los espectros siempre estén alli, aun si no existen, si ya no son, si no son todavia». ccion "Estados Unidos ‘es desconstruccién" Pa Shade EN ey TS UTS La instituci6n de la desconstrucci6n norteamericana empez6 en un encuentro académico, ya legendario, celebrado en la Univer- sidad Johns Hopkins en 1966. En dicha ocasién se habia pro- gramado introducir el estructuralismo en EE.UU,; sin embargo, la conferencia cambié de rumbo cuando Derrida afirmé que cha teoria era filosoficamente fallida y por lo tanto estaba passé. Asi comenzé la era norteamericana de! posestructuralismo. 149 Ee CAT pene yi ery et ee a aad fenémeno" y "Dela Gramatologia”. Pocc Rieter repartir su tiempo entre ep Ory eter dirigiéndose a distintos Prien eet principio no sabfan qué resem Pee ei debia un abordaje nuevo y Pe eMac) Retort ed etn et historia y, por haber re neta Geren tl Perea aac) eters ie ccd Paul de Man fue el ejemplo respian- deciente de lo que se llamo la «Es- cuela de Yale». El atraves6 los cielos de la deconstruccién como un me- teoro, adaptando el pensamiento de- rrideano al estudio de la literatura. Poco después, el andlisis norteame- ricano de la deconstruccién superé a su discipulo francés y se extendié a partir de unas pocas universidades como Yale, Johns Hopkins y Cornell, hasta revolucionar y politizar los de- partamentos de literatura y humani- dades primero de todo el pais y lue- go del resto del mundo. Deeriaa siempre habia in- tentado anularla diferencia entre fa literatura y la filo- sofia. Paul de Man tomé el aspecto literario de la obra de Derrida y, junto con otros criticos, convirtié a la desconstruccién en un mé- todo susceptible de ser co- municado. Paul de Man, al igual que Derrida, localiza las oposi- ciones binarias de los tex- tos, pero se muestra reti- cente a hacer uso del lidi- co, complejo y deslumbran- te estilo derrideano, con sus juegos de palabras y sus mecanismos de puntos de inflexién. De Man opta por una prosa mas conven- cional: sobria, rigurosa y analitica. La deconstruccién practi- cada por Paul de Man de- muestra de qué manera un texto desarma sus propios significados privilegiados o tradicionales. Porque, se- gun ¢i, la lectura de cual- quier texto se estanca en una suerte de aporia, de represa entre los niveles re- 1toricos y literales del signi- ficado. SG ves.asi no se puede defender ninguna de as interpretaciones establecidas de los textos. Toda lectura es paralizada (como por la accién de una boa constrictor) en la indecidibilidad del significa- do. Este tipo de lectura desconstructiva se difundié en las universi- dades norteamericanas en las décadas del 70 y 80. Era un método nuevo y sofisticado, plagado de palabras y frases extrafias y sono- ras. Lo tomaron prestado diversos grupos (feministas, homosexua- 7 iNiveles retéricos y literales? Si. Veamos dichos niveles en un frag- mento de! pooma «Entre escolares», de William Butler Yeats. les, minorias étnicas) que se sentian victimas marginadas de los O hi valores centrales de la cultura, Se valian de los procedimientos y de castafio la jerga propios de la desconstruccién no sélo para abordar textos floreciente sino también para oponerse y subvertir aquellos libros, personas 0 instituciones establecidos a los que consideraban sus opresores. ‘Al poco tiempo, en los cursos para el doctorado de Lengua las cla- 805 te6ricas cobraron tanta importancia que igualaron alas de lite- de hondas y fuertes ratces, geres la hoja, el tronco o el capullo? ratura.No s6lo deconstruyeron las lecturas tradicionales de los tex- Oh, cuerpo entregado a la tos, sino que en las clases de teratura moderna, por ejemplo, los apart autores centrales «varones blancos y muertos, como Hemingway OC syatierhncati tt tribe © Frost, podian muy bien ser reemplazados por novelistas mujeres, tea ane co pertenecientes a una minoria étnica, u homosexuales, antes mar- {e6mo distinguir radon, ens del baile a la bailarina? Dios ya tuvo if ‘Seguin de Man, el ultimo verso permite dos lecturas: De manera fiqurada: pasa a ser un pregunta retérica. Dice, fen efecto, que no podemos distinguir a la bailarina de la danza, que la forma de la danza y su ejecucién concreta son idénticas, se funden y unifican. Esta es la interpreta- ci6n tradicional. 2 De manera literal: supone que podemos diferenciar a la bailarina del baile, y se plantea qué necesitariamos para hacerlo. Considera que la forma de la danza y su ejecu- cin son de algiin modo, dos cosas separadas. ‘un Romefepioo leuroséntrico. 152 154 P: Pero alcanza con el método de deconstruccién de Paul de Man? Deconstruir algo no implica s6lo demostrar cémo un elemento marginado se puede considerar central, cémo pue- de subvertiral elemento central (llevando a la aporia, a la inde- cidibilidad), sino ir mas allé de| empate entre los opuestos bi- narios para verlos danzar en el libre juego de las diferencias. BR exacto. a pacar de que de Man fue un ciico talentoso y sutil, su manera de deconstruir se convirtié en un producto de consumisién masiva, y sus lecturas de textos desconstructivas tendieron a concluir en aporias, en callejones de significado sin salida. Pero si todo texto ha de terminar alli, entonces la indecidibilidad se revela como algo bastante decidible, meca- nico. Los enemigos politicos de este tipo de desconstruccion temian que la «indecidibilidad» pudiera conducir a la inaccién politica y por ende, a la perpetuacién del statu quo. ‘Al observar este ambigrafo, nuestra aten- cién no queda atrapada en la brecha neu- tral que se establece entre las caras y la vela, sino que va y viene indefinidamen- te. Por eso, para Derrida, debido a que el sistema se basa en |a diferencia, nila vela nilas caras pueden expulsar a la «otra» de su propio dominio: cada alternativa Contiene ala otra. El sistema no se para- liza, por el contrario; se mantiene en mo- vimiento en el libre juego. eee ety de Man alcanzé su momento de eee ee td ee eee) distorsién del enfoque derrideano. 185. RR en diciembre de 1987, el New York Times publicé una ota titulada: New York Times ENCUENTRAN ARTICULOS DE UN ESTUDIOSO DE YALE EN PERIODICO NAZI Seguin esta nota, Paul de Man, el guri de la deconstruccién enla literatura norteamericana, habia sido colaborador de una publicacién pro-nazi desde 1940 hasta 1942, durante la ocu- Pacién alemana en Bélgica, en la Segunda Guerra Mundial. Ps cs tori! Ri: una tersibte ironia! Claro que los detractores de Derr- da, de la deconstruccién y de Paul de Man, aquellos que los habian llamado boas deconstrictoras, utilizaron esta noticia para vengarse. Era como sila historia hubiera puesto en sus Manos un argumento contra la deconstruccién de mas peso ue cualquier oposicién teérica que pudieran esgrimir. Duran- te afios, los lideres mas puros y sagrados de la deconstruc- cién habfan guardado silencio con respecto al pasado cues- tionable de Paul de Man. Ps ,habiaste de detractores? 187 U. grupo de deconstructores de renombre, con Derri- da a la cabeza, dio a publicidad sus respuestas ante el descubrimiento de los articulos de Paul de Man. Debe acreditarseles que no intentaron ocultar ni ignorar las, acusaciones. La respuesta de Derrida a la noticia sobre ‘su gran amigo y colega se titulé: «Como el sonido del mar profundo dentro de una conchilla: la guerra de Paul de Man». Derrida proclama que tenemos la obligacién de res- petar el derecho de De Man a ser distinto de otros y de si mismo. Ademés, afirma que lo que siente por de Man es, principaimente, compasién, y que no deberiamos juzgarlo s6lo por algo que hizo en su juventud y olvidar su aporte como pensador, escritor, tedrico y profesor durante cua- renta afos. Sefala que atacar o defender a Paul de Man considerando que esto no puede afectarlo, ya que esta muerto, es atacar 0 defender a la deconstruccién. Por Ultimo, dice que le gustaria sopesar las evidencias con Cuidado, asumiendo la responsabilidad de responder por su amigo muerto, al tiempo que no lo defiende a é! ni se defiende a si mismo; pero agrega que no esta seguro de que eso sea posible. 159 160 Derrida también nos ofrece una lectura exhaustiva de algunos parratos tomados del articulo que nos ocupa, publicado en el eriédico pro-nazi Le soir. Por un lado, admite que De Man, indudablemente, parece estar a favor de las fuerzas alemanas que ocuparon Bélgica. Pero, por otro lado, descubre que el articulo vest escindido, desarticulado, e incurre en permanentes oonflictos». 7 Eh otras palabras, Derrida comienza haciendo simplemente lo que mejor sabe hacer: deconstruir. Lee el articulo tomando la direccién contraria a la que indica Su significado e intencién obvios, desmenuza los conflictos creados entre el sentido y sus implicancias y demuestra que el texto nunca significa sélo lo que expresa ni expresa sélo lo que significa De este modo, (por un lado) condena a De Man por lo que parecen ser un lenguaje y un sentimiento antisemita, pero (por otro lado), cree escuchar en el mismo fragmento la voz de un Paul de Man tipicamente inconformista «que resuena en lo profundo» de esa prosa antisemita (como desde adentro de una conchilla), expresando una critica velada y encubierta del «antisemitismo vulgar, Por un lado, Derrida reconoce que De Man, en efecto, colabo- 16 en un periddico pro-nazi, responsabilizando a los judios por desestabilizar a Europa en el siglo XX. Agrega que, en efecto, De Man consideraba que los judios eran frios, desal- mados y racionales, y que sus escritores eran de segunda categoria. Y que, en efecto, sugirié como «solucién al proble- ma judio» implementar su deportacién masiva. Para Derrida, estas declaraciones son imperdonables. Sin embargo, dedica las paginas siguientes a una especie de inversién deconstructiva Aavierte que en el mismo articulo, De Man elogia a Gide, Kafka (que era judio), Lawrence y Hemingway. Para Derrida, esta lista resulta insolen- te porque dichos escritores no eran fas- cistas, y uno de ellos incluso era judio. tHabr sido la manera de Paul de Man de subvertir sutilmente la doctrina nazi? Luego, Derrida se detiene en una suerte de aporia deconstructiva, un momento de indecicibilidad con res- pecto a la frase «antisemitismo vulgar». Qué quiere decir De Man: que hay un antisemitismo aceptable y uno vulgar, ¢ 2° todo antisemitismo es vulgar? 2Es posible encontrar alg.:.vs hilos en e! texto, en realidad, una critica inconformista encu- bierta a todo antisemitismo? ¢Serd entonces sutiimente pro- judio? , ==> / Eso es, precisamente, lo que preguntaron los criticos de Derrida. Juzgaron que «Como el so- nido del mar profundo dentro de una conchilla: la guerra de Paul de Man» era el ejemplo par excellence de la irresponsa- idad critica. Muchos lo tomaron como una apologia vergon- zosa en favor de Paul de Man; un articulo en el cual, alegando que la deconstruccion es antitotalitaria, Derrida demuestra que no es capaz de criticar al totalitarismo, ni mucho menos. D> 161 162 > I ero lo que ms les sorprendié fue que Derrida de- clarara que criticar a De Man equivalia a reproducir un «gesto exierminador», que lo considerara una victima de las mismas estrategias totalitarias por las que habia sido condenado. Algunos criticos pensaron que la respuesta de Derrida frente al escandalo era inconsistente, y que si hubiera guardado silencio le habria hecho menos dafo a la desconstruccién, cuya validez en tanto fuerza intelec- tual ahora quedaba cuestionada. ¢.Gémo puede ser anti totalitaria ¢ iconoclasta -preguntaran— si sus seguidores intentan, tan descaradamente, defender a sus héroes por medio de las estrategias desconstructivas revirtiendo hechos que resultan obvios? Pct ahora se podria decir que la estrategia de lectura de Paul COUR Cuno Ce ean ge cr PEE ol an] Picea eee ete) OR cur eM a borrar el significado de sus Beet os al vez Derrida, que de algtin modo, se sentia inmune a las | inculpaciones por prover de una base filosética al lenguaje de la «correccién politica» en el Ambito universitario no advirtié que en ese momento estaba hablando de una manera politicamen- te incorrect. Cualquier respuesta intelectual que diera, por mas que fuese inteligente y refinada, no podria hacer frente a los fuertes sentimientos asociados a la relacién establecida entre los judios y los alemanes durante ja Segunda Guerra. A todo esto, y a la critica de que la desconstruc- cién habia demostrado ser incapaz de combatir al totalitarismo 0 a cual- quier otra cosa, Derrida respondié de manera filo- sofica, preguntando "(Qué es una cosa?". Por- ue, para éi, el totalitarismo, ‘como cualquier cosa, no es sélo la cosa misma, sino que contiene la huella de su opuesto. Pero también respon- dié de manera emocional al agregar que la reaccién de sus criticos se basaba en el miedo y admitir que é! también temia. \_ iAlfin legamos al punto! / Re 2a que punto? Bi sinay algo que Derrida nos enseni6, fue a darle importan- cia a lo marginal. Y en toda esta discusién, ésta es la primera vez, desde que Derrida era un nifio, que los sentimientos supe- raron al intelecto y se ubicaron en el centro de la atencién. 163, Deconstruccion y Budismo Ri: Y esto nos lleva a la critica budista. El budismo Madh- yamika (Del camino intermedio) se vale de algunos de los ar- gumentos que utiliza la descontruccién; con su ldgica des- ‘constructiva suele molestar y confundir a los hindJes y a otros budistas. Por ejemplo, la afirmacién, propia del camino inter- medio, de que «Buda no le ensefié nada a nadie en ningun lugar, no niega la realidad historica del Buda, pero cuestiona la aparente cosidad de las cosas, personas y lugares. Al igual que a Derrida, a los budistas se los acusé de caer en el nihi- lismo por ensefar que nada existe. Sin embargo, segtin re- zan los siguientes dichos budistas, “Cuando no se encuentra una cosa, ~cémo puede haber una nada“*y “Yo no niego nada, pero tampoco hay nada que negar”. 164. “Enhge-notinge = enosing> ningun cose (a ea) smi gfe oreaste ‘ti mismo? No, goomo podria crearme? Zcomo podria crearme algo que no say yo? HL Por onde, gfulste creado ~_, (32 por ti mismo y tambien por algo que rio eres ti? (a "Ete Entonces, ate ere6 algo que no No te creaste ti ni fampooo te ened algo que no eres i? ‘Ast que no te puedo ubloar egicamente. (No puedes existir! fo tienes. existencla inherentel vBres e1 vaciol 166 Desa we denne plein no haya adoptado las ideas deconstructivas? Ri En realidad, la deconstruccién también ‘causé Un fulerte impacto en el campo de la psicoterapia Lapsicoterapia decofistructiva descentraliza la relacién en- tre el terapeuta y el paciente. Seguin los enfoques tera- péuticos tradicionales, el terapeuta se considera el exper- to; él es quien esta detras del mostrador, el que toma no- tas. Y le gusta concebirse como el profesional capacitado. Hasta cree Que tiene acceso al Conocimiento objetivo, cien- tifico... que pulede percibit de una,manera inmaculada el estado del paciente. Dicho conocimiento esta compuesto, por lo general, de nociones fijas acerea de lo que es una psique sana o enferma. El terapeuta confia en que es ca- paz de etiquetaral paciente con rapidez yidecir, por ejem- plo, que tiene una sfijacion en la etapa anal retentiva» u «oral incorporativas © «alica temprana. {Pero se trata, realmente de pereepeiones inmaculadas © de meras ilu siones de certeza? Los terapeutas deconstructivos opinan que todo cohoci. miento, incluso el ciéntifico, esta influido por la perspecti va personal y que cualquier punto de vista, aun el cientifi 0, es producto de las influencias e ideologias de la cultu- ra dominante, 168 Por lo tanto, en vez de adoptar una posicién tajante de expertos, los terapeutas deconstructivos parten de la curiosidad y la colaboracién, toleran la ambigedad y la confusi6n, se dirigen lenta y cuidadosamente hacia la definicién de! problema (ensefiandole, controkindolo © enfrentandolo), abre un espacio para que el paciente pueda verse a si mismo y a su problema de otras maneras. Los terapeutas tradicionales presuponen que el y propician el paciente tiene un yo conocimiento © self esencial que propio del acta en todas Paciente y el las situaciones; uso de su los terapeutas propio o ., deconstructivos lenguaje. El YE &Y dejan que terapeuta = YY surjan los pone sumo s ‘_ miltiples yoes cuidado en SS ¢ historias del descubrir los paciente, aspectos influidos por positivos del diversos, paciente y lo contextos. El considera un paciente puede experto en cuanto al modo de vivir su propia vida. Permite que cuente su historia y emplea su mismo lenguaje para responderle. En vez de hacer que se comporte de determinada manera ser, por ejemplo, amante, padre, hijo, colega, deportista y jete. Si el terapeuta no da por sentado que e! paciente tiene un unico yo verdadero, tampoco lo etiquetar de «facilitador», wacusadorm, etc. 169 S, la deconstruccién alguna vez murid, ha renacido. Otras disciplinas incorporaron, injertaron © aplicaron gran parte de su lenguaje, sus conceptos, intelecciones y técnicas. Ast, la encontramos de la mano del ferninismo, el psicoanalisis, et marxisme, la filosofia... Hay una deconstruccion poscolonial, politica, retérica, legal, ete. La productividad de Derrida no disminuyé, y al parecer, su obra muestra ahora una relacién mas visible con la politica; prueba de ello es el libro sobre Marx. Baroara Johnson reaza una deconstuccién em nista y es conocida por dos obras. En la primera, “La diferencia critica”, aplica €| método «retéri- co» de Paul de Man a textos de Roland Barthes, Herman Melville, Edgard Allan Poe y Jacques Lacan’. En la segunda, "Un mundo de diferencia", va més alla del campo literario y aplica la deconstruc- ci6n a las diferencias politicas en las re- laciones entre los géneros y las razas. También analiza los supuestos y valo- res que determinan qué libros se apre- cian y leen, e indaga cémo funciona la critica en las instituciones. Asi es como extiende el concepto de diferencia al mun- do en su totalidad, sin limitarlo al campo fiterario. —— ‘Los modelos literartos, todas esas obras de hombres blancos muertos (Shakespeare, Hemingway, Milton, Piston). Glas escribié Dios sobre tablas de piedra? No, esos modsios los construlmos hombres blancos muertos, como yo. Bueno, ya que tenemos poco jiempo este cuatrimestre, vamos a estudiar rapido a Hemingway y a Milton e incluiremos Jazz, de Toni Morrison y Frankenstein, de Mary Shelley. Las mujeres y los escritores que trataron problemas étnicos en sus obras fueron marginados durante demasiado tiempo. iY tienen el mismo derecho que Shakespeare, a ser centrales! TAy! aQué hice? jJusto cuando estaba empezando a) comprender a Platén! 172 aprender @ Flaion!_—* “or Lcan para Prnciplantas oe esa misma st Arquitectura ial M.. que luchar por la pureza y la unidad de la forma que busca la arquitectura moderna, el arquitecto deconstructivista colebra la asimetria, la complejidad, la contradiccién, el des- plazamiento y las incompatibilidades del estilo, la funcién y la forma. En lugar de abandonar la ornamentacién, se sola- za en el juego de lo superfluo, lo accesorio... combinando lo interior con lo exterior, el espacio publico con el privado, el estilo moderno con el renacentista y el francés, y los elemen- tos funcionales con los decorativos. 173, i it iH i Poe a ecu cate en exterior de la estructura, la cual tiene la forma de una Biblioteca Gri {ga pero esta decorada con pirdmides egipcias y estatuas de Thoth ue cuestionan a las columnas corintias, todo esto iluminado con luces de nedn, como en Las Vegas. Porlo tanto, para los deconstruc tivistas, a arquitectura es una manera de quebrarlos opuestos bina- Pee teases ees Se Sd ee een eet ere Ces Aunque los estilos no se mezcian al azar, sino que se combinan dt ‘manera tal que se cuestionan unos a otros. Una funcién (como puedk ser la de habitar en un espacio) no se abandona simplemente, sin, que es desplazada por la ornamentacién, tal vez poniendo una gargo la alrededor de la alacena, poniendo en tela de juicio el habitar y i funcién. Asi, la arquitectura deja de ser un arte del espacio 0 uni manera de prover un lugar donde vivir, y se transforma en una explo racién del juego de las diferencias, que excede al espacio y por tant: hace posibies y cuestionables al espacio y la manera de habitario. « En el campo legal, la deconstruc- cién dio origen a un movimiento lla- mado Estudios Legales Criticos, 0 ELC, que provocs luchas internas en los departamentos de las mejores fa- cultades de derecho, como la de Har- vard. Seguin los ELC, las verdades con- vencionales en las que se sustentan las leyes se basan en los prejuicios de la clase central y poderosa. Los ELC comienzan la tarea de deconstruir tales verdades anali- zando sus axiomas centrales. En su tribu- nal, las leyes se interpretan del mismo modo que Derrida podria interpretar a Rousseau: se deconstruyen, y se exponen sus ambi- gledades. Asi, cualquier juez puede optar por cualquiera de las interpretaciones, ese a que el fundamento de su decision se ha vuelto problematico. Las leyes del hombre blanco se bagan en el supuesto de que su dios es central y mejor que el Pan espiritu, que es marginal. zPero por qué no pensar lo contrario? jPor ende, 1a ley del hombre blanco no tiene fundamentos para seguir reteniendo nuestres tierras ancestrales! x \ indeleblemente en el =< inconsolente colectivo de ¢ 2) | ‘sit pueblo, un recuerdo te @)-\\ Facial de tos albores de nuestra autoconciencia es la gran caida del Le FH f estado de gracia luego do iN comer el huevo de tart ) ga marina por primera f vez, Desde ese momento 7 ‘vivimos a costa de nuestro sudor. El miedo ‘amargo por Ja mirada malvada de la tortuga redyjo a las muje- res de nuestra, Eribu a espectros sombrios y pasivos, mientras que en los tiempos de los pri- ‘meros ancestros evan alegres ¥ guapas. radicionalmente, los etndgrafos se con- sideraron la autoridad sobre otras culturas por haber estudiado métodos rigurosos para llegar a la verdad sobre ellas y trans- mitirla de manera desinteresada. Distin- guieron su posicién de la del misionero, et administrador colonial, el viajero, el comer- ciante. Después de todo, se sentaron alre- dedor de la hoguera en los campamentos de los nativos y los escucharon objetiva, neutral y cientificamente. 176 Greo que este comenzé en 1942 ‘abuelo Aguila ‘una lata de sopa de tortuga y su esposa Ic dejé por el ‘eoronel ja- ponés, en 1942.’ Di- ‘cen que desde en- tonees nun ca. volvi6 a ser el mismo. e invel FS D> ‘A mi me Ipaneoe at s6lo esct cha los «casetes 1a. Biblie en leng melanesii tasu propi sion so se nos puede escapar de lat manos, como en la rebelién de 1880 ¥ pico, que cobrs veinte millones de vidas, tras introduc ‘on China las leyendas biblicas ‘Telatadas en una escatologia apocaliptica casera... pero al menos seguimos comiendo choo te. gquedé alguno con almendra: ‘Acomodate el hueso, queridc 1H] otndgrafo acaba de lame para avisarno que viene par acai \ Pero en realidad, muchos etnégrafos apenas aprenden la len- gua de los nativos y observan sdlo una parte de su cultura. Sin embargo, construyen la idea que se forman de toda esa cultura sobre esa base, lo cual presenta algunos problemas. Los luga~ refios bien pueden haber inventado algunas historias a fin de ‘obtener un poco de chocolate. El profesional quizas crea erré- neamente que su proceder le brinda informacién fidedigna. Por lo tanto, ni él ni su objeto de estudio son tan inocentes. Las descripciones de! etnégrato siempre son una grafia —una es- critura—, una traduccién, un texto, y estan contaminadas por fuerzas culturales que no se someten a examen. Las ideas que se forja de una cultura pueden ser una manera de ejercer un poder colonial sobre ellas. Por eso, algunos etnégrafos busca- ron descentar el encuentro etnografico advirtiendo sobre es- tos problemas y probando maneras de devolverles la autoridad cultural a los informantes. Una de ellas consiste en dejar de confiar en un solo informante y propiciar una etnografia colabo- rativa en la que los informantes nativos presentan sus historias colectivamente, relaténdolas a través de una multitud de voces rentes, que no necesariamente concordaran entre si Entonces, cuando las tias solteras Y virgenes del clan Marsh-Gas se deshidratan durante los sels dias y cinco noches de la hina oome- 7 tias, nosotros, los mayores, lavamos y purificamos con cuidado sus... g06mo decirlo 178 La deconstruccién y la moda Veaca por tres estudiantes de arte belgas (Dries van Noten, ‘Ann Demeulemeester y Martin Margiela), la moda deconstruc- tiva surgié como reaccién ante la conciencia de marcas y __-—\ disefiadores de la década de! 80. El look deconstructi- vo se distingue por sus prendas grises, sin terminar, con costuras y forros visibles. Hizo fu- ror a principios de la década del 90. ae <4 aN eel Indice Tematice ‘Adami, Valerio, 137-138 ambigdedad, 95.96, 118-119 analogia de la pizarra magica, 116-117 angustia, 21 antisemitismo, 11-12, 160.63 antropologta, 32:33, 59-61, 176-77 apego (budista), 155 aporia, 151-55 arqueseritura, 49.50 arquitectura, 173-74 arte, sus fronteras con la politica, la flosotia, otc. 137 Aucouturier, Marguerite, 12 Bajo tachadura (sous rature), 16, 48-49 Barthes, Roland, 22 Benjamin, Watter, 137 budismo dei camino intermedio y deconstruccién, 164-67 Castracién, metafora de la,10% causa, origen (primarin) \35, 68 centro, 18, 21, 23-32 anhelo occidental pop el, 23-24, 92 ‘versus el elemento marginado, 25, 28-32, 72286 subversiGn del, 28-32, 121 ccolumna, metafora de la, icy comunismo. Ver marxismo concepto, 37, 41-48 relacién del sonido con el, 44-48, 48 ‘conocimiento del texto,.22 critica literaria, 24 critica de arte, 122-198 chivo expiatorio (farmacén ‘riego), 64-65, 79. 84 180 De Man, Paul, 150-63 Gecidibilidad, 96-97, 153-56 deconstruccién, 8, 10, 23-02, 124, 145, 151-50 definicién, acto de la, 23, 46, 120 Deleuze, Gilles, 22 Demeulemeester, Ann, 178 democracies liberales, 143-44 Derrida, Jacques biografia, 11-14 estiio de su prosa, 99, 16% influencia de, 8-10, 150) infiuencias en, 15:22. juego de palabras con el nombre, 130 posicién politica de, 141-48 Derrida, Jacques, escritos y ensayos, 8.10, 171, 180-81 «Biodegratables: siete fragmentos diarios», 153 Conferencia en la Universidad Johns Hopkins, 12, 20, 149 «Come el sonido del mar profundo denigo de una eonchilla la guerra de uy! De Mane, 159-63 “Dela gramatotogia’ 0, Ss, 1$0 «Ditlérance® 155 « / +g (pardessiis 16> marché)», 137:38-—ay- ‘SSjanenongelsiaqstinge: Ras » destentrar, 2 Ficophnas deca io (Rosales de ia. 64°70. 178-76) frbicacionepbliticas deva, 154-56 opcsitores de la, sitdagidn actual e 6 de la, 150, 264, 170-7 diferencias, la letigua’como sistema de, 45-48, 119-20 différance (no-conceplo), 118-24 Dios disemninaci6n, 66, 100-112 Eisenman, Peter, 13 elementos de una oposicion binaria, centrales y marginados, 25, femocion, «desconstruccién» budista de la, 16567 centre (entre), 94-95, 127 epoca nazi, 157-83 escritura criticas a ta, 85, 39-40, 42-49, 52-53, 63, 67-86 memoria y suefios en la, 115-16 no alfabética (Pitogréfica), 118-16 Véase también habla/escritura espectroiogia (hantologie), 142.43 spectros, fantasmas, 142-48 egpiritulmal eStoticisr “\ 7 ae Bw Nae re AR is pnogralia, 176-77 Faict tarmaesenenoysicg3), esata co at gA7s Son ere ein del tridngulo dentro de_ aa ~ versus Iteratura, 125-27 tilosoffa/iteratura, 24 Forma Ideal, 88 Foucault, Michel, 22 Francia, flosofia en, 6:8 Freud, Sigmund, 18, 119-17 fronteras, 187-28 Genet, Jean, 125-27 Ghost Dance (pelicula), 19 Goldstein, Kurt, 135 gramatica, 92-34 gramatologta, 60 Grecia antigua, 64-65, 62 Guattar, Felix, 22 Hablalescritura, 34-53, 59-61, 63 Hegel, G.W.F, 95, 125-27 Heidegger, Martin, 18, 49, 134-36 hhimen (no-concepto), 94-93, historia, 146, hombre/mujer, 25 181 hombres blancos muertos, 154, 172 huellas, 114, 116-17, 121 fconos, centros en los, 26 indecidibitidad, 95-97 de los textos (legibiidad), 153-56 inseminacién/diseminacién, 78 intelectuales franceses, 5-8, 22 internolexterno, 41, 43. Jerarquia, subversién de la, 32 Johnson, Barbara, 170, 172 Kristeva, Julia, 22. Lectura. (Ver textos) lengua lenguaje politicamente correcto, 158, 163 Levi-Strauss, Claude, 32-39, 35, 59-61, 95 fe™ metatisica dala presencia, ont, a2 metatisica, metatora, 1 J. Hil mo¥imientos ootuaited | (de los afos 60), 2 sica, idea de Rousseau fore ace N Nada (thudista), 1 a Nambikwara (triby brasitena), 60-61 rata 3 negro(chucds anwdo che { nilo | Nietzsche, Friedrich, ley deconstructiva, 17 {ro concepts leyes universales. 37 mbres-proplos, 28:31 oy libre juego, 30-32, 80-81, A5-86 ntologi oF lingotstica, 41.48 So oe literatura | Parity ‘modelos de la, 172 deconstruccidn de la, 28:92, 15456 versus filosofia, 125-27 logocentrismo, 35, 40 logosimito (razénimito). 62. 7¥ logos (Dios, Verdad), 36-39 fogos (habla), 77 MacHillan, Ken, 13 Mallarmé, Stephan, 26.99 marco, 192-33 Margiela, Martin, 178 marginacién, 25:27 Marx, Karl, 145) marxismo, 141-48, 158 melodia/armonta, £4.55 memoria, 73-74, 76-77, 83, 114-16 182 poner bajo tachadura los, 48-49 produccién de fos, por a differance, 123 crigen (causa primaria), 35-38 Otro, 143, 148 Palabra, la, 36-29 oral, como verdad, 35 palabras, 22 pparergon (marco), 132-38 percepcién, 117 pictogramas, 115-16 Piatén, 32, 35, 63, 67, 82, 199-40 pliegue, 26-09 politica y desconstruccién, 154-56 Ponge, Francis, 130 posestructuralismo, 22, 149 Posmodernismo, 7, 173-74 presencia/ausencia, 39-40, 53:58 presente (tiempo), 107-8 propre (literal, propio, etc.), 128 Psicoterapia, 168, 70 psique, 113-17 Referente, 27. 41 religiones centrales y ‘marginadas, 25 revolucion, 146 Richard, Jean-Pierre, 98 Rousseau, Jean-Jacques, 35, 51-59 Sabio/sofista, 79. 82.83 Sartre, Jean-Paul, 6 Saussure, Ferdinand de, 19, 35, 41-48, 119 ‘Schapiro, Meyer, 134-36 semen, semilla, 78 sesin espirtista, 142 sexo (con otro) ‘masturbacion, 55:56 significado, 36-37, 41-48 trascendente, 36-38 significante, 27, 41-48 ‘signo (palabra), 96-57, 41-48