Taula, quaderns de perzsament

núm. 3 1-32, X 999
Pdg. 129 - 151

EL CONCEPTO DE FANTASMAGOR~ASOBRE
UNA CONTROVERSIA ENTRE W. BENJAMIN Y
TH.W. ADORNO
José A. Zamora

RESUMEN: Tomando como horizonte el movimiento surrealista y sus aportaciones a la comprensión de la
transformación de la experiencia en la cultura capitalista, en este artículo se analiza la controversia entre
Walter Benjamin y Theodor W. Adorno en tomo al concepto de 'fantasmagoría', que actualiza críticamente y
enriquece con aportaciones originales el más conocido de 'fetichismo de la mercancía' de Marx. Nociones
como 'empatía con la mercancía' o 'consumo del valor de cambio' representan dos aportaciones imprescindibles para entender la cultura del capitalismo tardío dominada por la ilusión fetichista.
ABSTRACT: Using as a point of reference the surrealism movement and its contributions to the understanding fo the transformation of experience in the capitalistic culture, this article analyses the controversy between Walter Benjamin and Theodor W. Adorno about the concept 'phantasmagona'. This idea cntically updates
and improves by original contributions the better known concept of 'fetishism of commodity' by Karl Marx.
Notions such as 'empathy with commodity' or 'consumption of the exchange value' represent two indispensable contributions to the understanding of the culture of late capitalism dominated by the fetishism illusion.

A pesar del papel tan central que ocupa el concepto de fantasmagoría en el trabajo
de Adorno sobre Wagner,' no encontramos en él ninguna referencia explícita a la controversia en torno a ese concepto mantenida casi paralelamente a su elaboración con
Walter Benjamin, lo que no impide sin embargo reconocer su presencia subcutánea en
la crítica del rebelde anarquista y del sueño realizada por Adorno en dicha obra.2 Creo

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Th.W. Adomo: Versuch über Wagrier, en: Gesa~nrnelteSclirifteri (cit. AGS), T. 13. Fráncfort 1971, p.

7-148.
En una carta del 10 de noviembre de 1938 escrita desde Nueva York y dirigida a W. Benjamin, en la
que Adomo comenta críticamente su segundo exposé sobre «El Paris de Segundo Imperio en Baudelaire)),
encontramos una referencia explícita a las propias dificultades con el capítulo sobre la fantasmagoría de lo que
aparecería en 1939 como artículo de la Zeitschrtftfür Sozialforsclzroig y en 1952 como el libro Versuck über
Wagrier, respecto a las cuales por el momento, según el propio Adorno, «todavía no se ha mostrado a su altura» (H. Lonitz (ed.): Tlzeodor W.Adorrio - Walter Betijatniri. Briefieclzsel 1928.1940, (cit. ABBr.). Fráncfort
1994, p. 368; existe traducción española de algunas cartas en: Th. W. Adorno: Sobre Walter Benjartzin. Madrid

que la tematización y el análisis de esta controversia puede contribuir a clarificar unas
de las relaciones más interesantes de la filosofía alemana contemporánea en torno a un
problema clave de la teoría crítica como es la crítica de las ideología^.^

La herencia surrealista: mercancía y alucinación
Tanto Adorno como Benjamin se ocupan en los años treinta de la relación entre la
mercancía y la obra de arte. Ambos coinciden en constatar que la pérdida de cualidad
que afecta a las cosas en el mundo moderno a causa de la universalización del principio
de intercambio capitalista también afecta a las obras de arte. Se produce lo que ambos
denominan la 'pérdida del aura'.4 Frente a otras corrientes restauracionistas o nostálgicas, el arte vanguardista, por el que ambos están personalmente interesados y en el que
indudablemente se inspira su pensamiento filosófico, no reacciona intentando restaurar
el aura irremisiblemente perdida, sino, paradójicamente, asimilándose a la mercancía,
para intentar romper así el hechizo de su fetichismo. «A la transfiguración engañosa del
mundo de la mercancía)) - e s c r i b e W. Benjamin en «Zentralpark»- »se opone su desfiguración en lo alegórico. La mercancía intenta mirarse a sí misma a la c a r a ~De
. ~ modo
que la crítica puede y tiene que fijar en la obra de arte tanto la imagen ideológicamente
engañosa -producto del fetichismo de la mercancía-, como la verdad de su apariencia
ilusoria. El arte de vanguardia adquiere, por tanto, en Benjamin y Adorno un significado especial en relación a la tarea que en la tradición marxista se conocía como 'crítica
de las ideologías'.
Benjamin se venía mostrando interesado desde 1927 por asumir filosóficamente la
Lo que le fascinaba de él es la forma como los surrealistas
((herencia del s~rrealismo».~

1995, que citaremos cuando sea posible como SobreWB y número de página; en este caso, p. 154). Cfr. M
Zenk: ((Phantasmagorie -Ausdruck - Extrem. Die Auseinadersetzung zwischen Adornos Musikdenken urid
Benjamins Kunsttheorie in den dreiBiger Jahren~,en: O. Kolleritsch (ed.): Adorno urid die Mirsik. Graz 1979,
p. 202-226. Benjamin, por su parte, se refiere en sus notas sobre la Obra de los pasajes en conexión con el
carácter fetichista de la mercancía al mencionado artículo de Adorno «Fragmente über Wagnern. Cfr. W.
Benjamin: Das Passageri-Werk, en: Gesari~rnelteSchrtfferi (cit. BGS), T. V, Fráncfon 31989, p. 822-823. La
traducción de los textos citados en la versión original es nuestra.
La relación entre Adorno y Benjamin ha estado marcada por la cercanía intelectual, la sintonía eri los
temas y motivos, pero también la polémica sincera de aquellos a los que sobre todo importa la 'cosa' y saben
que en la discusión se juega algo más que la pura fruición por el debate intelectual. Esa discusión puede seguirse a través del intenso intercambio epistolar que acompaña el trabajo intelectual de ambos precisamente en una
fase de búsqueda por terrenos no transitados y por tanto arriesgados. Cfr. J. A. Zamora: Krisc - Kritik Erirtrieriir~g. Eir~politisch-tlieologisclier Versucli über das Deiikert Adornos ir11 Horizo~it der Krise der.
Moderr~e.Münster-Hamburgo 1995, p. 184-191; 209-218; 277-289 y 306-330.
Cfr. W. Benjamin: «Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeitx (1935), en:
BGS 1, p. 431ss., @assirn). Th. W. Adorno: «Über den Fetischcharakter der Musik und die Regression des
Horens)), en: Zeitsclir~ft,fürSozialforscliur~g7 (1938), p. 321-356. Cfr. B. Recki: Aura 1i11dAutoiioitiie. Zur
Subjektivitat der Kurist bei Walter Berijarniri urtd Tlieodor Adortio. Würzburg 1988.
Id.: ((Zentralparkn, en: BGS 1, p. 671.
Carta de W. Benjarnin a G. Scholem del 30 de octubre de 1928, en: G. Scholem - Th.W. Adorno (eds.):
Briefe. Fráncfort 1978, p. 483.

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582). Con contribuciones de Th. Aragon: Le Pajsati de Paris. conjunto en el que el espíritu engloba las ideas.))~ especial en las mercancías rápidamente caídas en desuso y en los pasajes anticuados de la ciudad. esa madreselva temblorosa que creéis se basta para poblarnos el cielo. La magia de las cosas que han sido expulsadas del universo de la producción y el consumo. p. Respecto a la inspiración surrealista de la obra tardía de Benjamin. Pero el surrealismo ha liberado la mirada para las mismas.: «Paris. se manifiesta gracias a la «iluminación profana)). También por parte de los críticos. Jahrhunderts)). dado que el progreso técnico arroja fuera de la circulación cada vez más objetos de uso» (BGS V.IVeirtlarer EitrbahristraJe uiid Pariser Passageri. p. 245-246 (la cursiva es nuestra). La conexión entre alegoría y arte vanguardista ha sido vista y resaltada desde muy temprano. P. 299. Paris 1990. . NeuwidJBerlin 1971. die Hauptstadt des XIX. Fráncfort 21988. que los hace aparecer en un horizonte onírico liberado de las estructuras de utilidad y aprovechamiento: «La surrealidad. es el horizonte común de las religiones.»ll Se trata de una imagen que revoluciona la forma de percibir la realidad y con ella la capacidad de expe- ' W. Walter Betgarrziri . cfr. p.: Essays iiber Realisrr~us. el desciframiento crítico de la modernidad no se va a producir por medio del conocimiento de la totalidad del proceso social. de 1-d. en: BGS 11.l Los surrealistas no pretenden obtener las fuerzas revolucionarias y la apertura de nuevas posibilidades de experiencia de lo más reciente. para él. Benjamin escribe que «en el siglo XIX el número de cosas 'vacias' crece en una medida y a una velocidad desconocida hasta entonces. p. 16. en: Über \Valter Berijniniri. «la plus grande conscience possible du concret.~posésobre la Obra de los pasajes. la imagen surrealista. De modo que. p. 9 2 s .W.»'0 No se trata de hipostasiar el inconsciente o el mundo de los sueños como fuente segura de libertad o como lo otro de la razón. H. J. p. sino de los desechos culturales. " L. Bürger interpreta la relación mutua entre el trato de Benjamin con el arte vanguardista y su teoría de la alegoría en el sentido de una dependencia de esta última respecto a aquél. Fürnkas: Surreallsttlus 01s Erkerrritrris. tal como hacen los surrealistas. 494. Benjamin: «Der Surrealismus. 4 .' y los presentan en sus montajes como ruinas de la modernidad intentando producir un sobresalto. Sólo una cercanía extraordinaria a las cosas congela el movimiento en que se encuentran inmersas y ofrece una perspectiva inesperada. en: BGS V. Con las sacudidas de la economía centrada en la mercancía comenzamos a reconocer como ruinas los monumentos de la burguesía ya antes de que La furia devoradora del capitalismo se hace visible de manera se hayan derr~mbado. Die letzte Momentanaufnahme der europaischen Intelligenz». 79. la magia de los productos de desecho. sino aplicando una mirada micrológica a los fragmentos del mundo objetual. en: Id. Bürger: Tlieorie der Avaritgarde. de la locura. del sueño. Lukács: ((Gegenwartsbedeutung des kritischen Realismus». que los surrealista hacen objeto de sus montajes 1iterarios. de lo que ha envejecido recientemente. Adorno y otros. sino de trasgredir los límites y quebrantar las separaciones para que sea liberada la fantasía que posibilita una vida auténtica ahora sepultada bajo las convenciones sociales y el racionalismo instrumental. Werke. S . 'O L. G . Paris 1966.«en hablar de las ruinas de la burguesía. Al ámbito de lo fantástico y maravilloso se accede por una 'escalera secreta'.TAULA 3 1-32 131 separan trozos del mundo de los objetos. Id. un choque. reimpr. de la poesía. Aragon: Urie vagiir de reves. Fráncfort 21968. p. «Balzac fue el primero» -escribe W. Cfr. Lukács. de las magias. P. cosas «que empiezan a desaparecer)). de los éxtasis y de la vida enfermiza. 59. cfr. tal como proponía G. En un comentario a una carta de Adorno.H Holz: «Prismatisches Denkenn. Benjamin en su E. Stuttgart 1988. (1926). cfr.

Aragon: Le Paysari de Parir. Breton: L'Atnour. 21. más allá del valor poético de la imagen. l5 Cfr. que veía la fuerza de la imagen no en la analogía entre dos realidades. Pero esto significa al mismo tiempo percibir un desplazamiento entre lo esperado y lo dado. 244-312. el objeto o el ser con el que nos encontramos objetivan el deseo en una «respuesta por cierto rigurosamente adecuada y por tanto muy superior a la necesidad. a través de la imagen surrealista los objetos adquieren una nueva fuerza evocadora con carácter liberador. 83.Tl~eorieur~dDichturig der Avar~tgarderi. Hollander: «Ars inviniendi et investigandi: zur surrealistischen Methode~.»12También cita a Raverdy. los surrealistas resaltan su virtualidad de revolucionar toda la realidad: «El vicio llamado Surrealismo consiste en el uso desregulado y pasional del estupefaciente imagen o. Disociación y asociación son puestas al servicio de un ars in~iniendi. Darmstadt 1982. Ésta no es una nueva región del ser. Aragon se deja guiar por ese «sentiment du merveilleux quotidien»17en sus paseos exploradores por los pasajes y parques parisinos. 234s l 4 L. Sobre las diferencias en la teoría de la imagen de Breton y Raverdy cfr. Mariifestes du surréalisrne. Si los contextos instrumentales habían reprimido el principio de placer por medio de principio de realidad.»I4En la imagen los objetos son liberados de su contexto funcional y por medio de una combinatoria azarosa y de constelaciones absurdas reunidos en un montaje. El objeto es percibido en relación al deseo del sujeto. Esos lugares se convierten bajo su mirada en paisajes de imágenes surrealistas que revelan una 'mitología moder- Citada en: »La situation surréaliste de l'objetc. p. desde un mundo exterior reglamentado. cit. Pabst: Die Frarizosische Lyrik des zwar~zigsteriJahrl~uriderts. A. que se escapa al control consciente de sujeto reglamentado.. por el que actúa e interviene lo merveilleux. l7 L.Berlin 1983. Para describirla Breton refiere la famosa frase de Lautréamont. a sus deseos y padecimientos. de una máquina de coser y un paraguas. p. S . 52. p. Pans 1937.): Surrealisrnus. W.en: P. p. Aragon: Le Paysati de Paris. p. La distancia entre ellas y el carácter fortuito del emparejamiento hacen que la imagen irradie una lumiere particuliGre.'~ que concede a los creadores y a los receptores de arte un acceso a la surrealidad.13 Queda claro que. H.»16 También L. cit. sobre una mesa de disección. más bien. un superávit. Bürger (ed. p. sino la desregulación de los límites que desfiguran la realidad y coartan la existencia de los seres humanos. Paris 1962. sino en la aproximación inverosímil de dos realidades en sí distantes la una de la otra.. un desplazamiento que es experimentado como un exceso. El azar objetivo designa una coincidencia añorada. de la provocación sin control de la imagen por ella misma y por lo que ella entraña en el dominio de la representación de perturbaciones imprevisibles y de metamorfosis: porque cada imagen a cada instante os fuerza a revisar todo el Universo. l2 l3 . Op. El concepto hasard objectifpretende captar ese tipo de objetividad. Paris 1966. pero que tampoco resulta de su propio capricho.fou. ((bellacomo el encuentro fortuito. pero no tiene nada que ver con la arbitrariedad. 16. Y existe para cada ser humano una imagen a encontrar que aniquila todo el Universo. op. Sin embargo.riencia de los sujetos. 329. que no es simplemente impuesta al sujeto. Se trata pues de una doble desregulación de la realidad y de los sujetos. la simbolizada y la que simboliza.

. p. p. así como de una desregulación de los sentidos en el amor. Y para hacerse de ella se vale de una hermenéutica de la distracción y del azar. J. 51. Él se siente atraído por una fuerza incomprensible. entendimiento y hechos. sino que cuestiona su función reguladora del pensamiento por medio de una semántica subversiva. el desprecio de la prohibición y el gusto por la destrucción. O' Para L. Además. Aragon comparte con el movimiento Dada. Aragon en los pasajes. Aquí aparece una cierta cercanía a la dialéctica de lo concreto hegeliana. ENie wirkurigsgesc/iic~irlicheUtiiersuchurig vori Louis Aragoris "Le Paysan de Paris"./Berna/Nueva York. Bohrer (ed. como escritura cifrada de un progreso imparable.H. Aragon.Werk. para dejarlas caer como cáscaras vacías. 1985. El Passage de I'Opéra. las mercancías. R.)) Op. R. Pariser Passagen bei Louis Aragon und LouisFerdinand Célinen.. Cfr. el amor es un principio revolucionario que destruye las convenciones sociales: «La sociedad moderna tiene poco en cuenta los instintos del individuo: [. sólo que para esa tarea no sirve el racionali~mo. los anuncios y las personas hasta hace poco familiares y 'actuales'. que excluye personas y cosas del espacio de explotación y aprovechamiento.M. Scheper: «Ein Mikrokosmos unter Glas. No se trata tampoco en él de sacar a la luz un ámbito mítico que más allá de las fronteras de la razón represente de modo utópico una totalidad estética superior. op. adquieren extrañeza alucinatoria.22 Sobre la cercanía y la distancia de la mitología moderna de Aragon respecto al idealismo cfr. la crítica de la función racionalista de la lógica. habían dejado ya hacía tiempo de ser un lugar de moda cuando Aragon se paseaba por él. 14. abriendo así la puerta a la surrealidad. p. cit. Passageri. fantasía y realidad. en: K. l9 «Hay mas materialismo grosero de lo que se cree en necio racionalismo humano. cit. H. p. el pasado inmediato se condensa hasta convertirse en índice de la decadencia. cit.. Freier: «Odysee eines Pariser Bauern: Aragons "mytholigie moderne" und der Deutsche Idealismus». sueño y acción.-M. " " . en el espacio de los viejos pasajes. sino a la imagen. en: BGS V . 157-193. sino los viejos pasajes condenados al derribo. 143. Fürnkas: Op.20 Paseando distraídamente se adentra L. p. Fürnkas cita profusamente a Benjamin. También la estricta separación entre lo pasado y lo presente desaparece. Pero el no destruye la sintaxis como los dadaístas. Pero esa dialéctica no se la confía Aragon al concepto. Y en contacto con la realidad de ese 'microcosmos en una urna de cristal'*' se encienden las alucinaciones que. p. 153-172.M.): Mythos ~ o i dModertie. Fráncfort d. en: Akíerite 2 (Abril 1984). que sucumbió en 1925 a la construcción del Bulevard Hausmann..18 Esos mitos modernos poseen sólo un carácter efímero. Es como un tránsito dinámico ('passage) por una zona en la que todo está en movimiento: «courants d30bjets» y «tourbillons de soi-meme». p. 1983. Begrlff utid Bild eirier Rekorisrr~iktiori. 66. el dandi busca el camino zu den Sacherz selbst. Precisamente por esto. un sentido irreprensible del delito. No los nuevos pasajes de moda. hacen saltar por los aires el límite que separa lo inconsciente y el mundo de los objetos.] Existe por tanto en el amor un pnncipio más allá de la ley. revelan como presencialidad de lo caduco «la caducidad de lo nuevo y de moda».TAULA 31-32 133 na'.Pfromm: Revoluriori ir11 Zeiclzerz des Mythos. y los objetos. Esos fragmentos de lo real aparecen como 'natures mortes'. Cfr. en el instante de la iluminación. que se convierten en un recorrido por la frontera entre fuera y dentro.)) Le Paysari de Paris.'~ El camino hacia lo concreto comienza con la trasgresión de los límites que dividen la realidad en subjetividad y objetividad. quien ve conservado en los pasajes un «pasado espacializado)) (cfr. a pesar de la distancia.Fráncfort d.. 1041). Los nuevos almacenes de los pasajes de la Avenue Champs-Elysées gozaban del favor del 'Paris de moda'.

..T. 2G <«Traperoo poeta .. (ed. 583). p. 29). etc. pero transformarlas en naturaleza -los pasajes son como acuarios-. se convirtiera en principio de construcción metodológico de su propia obra de los pasajes. op. incomprensibles ayer y que mañana nadie conocerá. se han transformado en el paisaje espectral de los placeres y las profesiones malditas. sino que se trata de los fragmentos y ruinas producidos realmente por el proceso histórico. Cfr. incluso el gesto es el mismo en ambos)) (W. p. 21. Esto fue lo que motivó a Adorno a decir que la «filosofía» -en el sentido de Benjamin. la modernidad y el mito. 250.] porque sólo ahora. Aragon und Walter Benjamin)). cuando la piqueta los amenaza.W. la forma estética por excelencia de las vanguardias artísticas después del desmoronamiento del aura de las obras de arte. La pérdida creciente de su funcionalidad originaria y su destrucción inminente sacan a la luz el aura de la mitología moderna y hacen aparecer el microcosmos de los pasajes como imagen enigmática del conjunto de la vida m~derna... H.. p. ambos ejercen su oficio en soledad. dicha relación une crítica y salvación. 24 Recordemos el conocido episodio en Le Paysart de Paris sobre una tienda de bastones. espec. No son un invento del historiador materialista. p. En lo que sigue podremos apreciar hasta que punto el surrealismo sirve de inspiración a Benjamin para contemplar el siglo XIX como el tiempo de apogeo del capitalismo y desentrañar el 'hechizo' de las mercancías y la cultura fantasmagórica dominada por él.26Los frag- 23 »[.Die Passagen. es cuando se han convertido de veras en santuarios de un culto a lo efímero. 25 Th. en el pensamiento de Benjamin los fragmentos y las ruinas poseen un carácter clave para el conocimiento histórico. Por eso es por lo que entre los fragmentos de las obras de arte vanguardistas y las constelaciones del trabajo interpretativo se produce una conexión que permite arrojar una mirada crítica y salvadora sobre la realidad. Siepe: «Das Paris der Surrealisten .24Las iluminaciones fugaces de esa mitología moderna liberan los objetos del continuo temporal del encadenamiento causal y abren el horizonte de una vida auténtica en el kairós del azar objetivo. p. Füig Erkuridur~geri. El parque es el lugar en el que destella la dialéctica de la historia natural.«no sólo debería hacer suyo el surrealismo. no funcional. 9 4 s . la relación entre mercancía y alucinación. 71-1 13. para posibilitar así una experiencia no instrumental.Essen 1987. como si se tratara del resultado de una clasificación y ordenamiento subjetivos del material histórico. Adorno: «Charakteritik Walter Benjamins)).a ambos le atañen los residuos.25 En cualquier caso. que se convierte ante los ojos de Aragon en un paisaje submarino (Le Paysari de Paris. sino volverse ella misma surrealista». cit. La cuestión del método: montaje literario y fragmentos desechados Pero Benjamin pretendía además que el montaje. Al desgajarlas del intercambio comercial universal. en: Id. p. Benjamin: BGS 1.): Surrealisrnus. la dialéctica de lo nuevo y lo siempre igual.~" Esa mitología permite al mismo tiempo una nueva relación fantástica con las cosas. La integración de la naturaleza en la ciudad a través de los parques (paisajes urbanos) es al mismo tiempo un signo de la dominación y del anhelo de la naturaleza perdida en el proceso civilizador: sueño de reconciliación y tragedia de su fracaso.Pero el orden instrumental de los viejos pasajes en cuanto lugares de exposición de las mercancías estaba inseparablemente unido a las fantasías y sueños de la burguesía en expansión del siglo XIX. cit. en: AGS 10. op. a horas en que el ciudadano se enbega a su sueño.« Le Paysar~de Paris.

577-578. que no son creadas artificialmente por el historiador.. Esto significa asumir el principio del montaje en la hi~toria. Como un trapero.TAULA 31-32 135 mentos dispersos y no la autocomprensión totalizadora de una época son los que permiten acceder a la realidad histórica sin quedar totalmente sometidos a su propia obnubilación. que los desechos que él excreta. p. " «Así pues. cit. op. en: N.B. que sólo conseguiría la integración en el sistema de significación dominante. Las notas sobre teoría del conocimiento que encontramos en los materiales acumulados para la 'obra de los pasajes' nos informan sobre lo que Benjamin pretende realizar en esta fase de su pensamiento: reformular la comprensión marxista de la historia y de la relación 'base-superestructura' en conexión con el método del montaje: «Marx presenta el nexo causal entre economía y cultura» -anota Benjamin. 1. Con otras palabras.. se trata del intento de captar un proceso económico como protofenómeno ilustrativo del que surgen todas las manifestaciones vitales de los pasajes (y en ellas del siglo XIX). aquella que haría justicia por fin a las víctimas. Iialter Berijarniris Urgeschiclite des rieu~izeliriteriJalir1iloidert. confeccionados con precisión y de modo cortante. para escudriñar signos que confirmen la visión global. y apuesta por descubrir el acontecer total en el análisis de los más pequeños elementos singulares y en sus constelaciones. Como el ángel de la historia de P. Incluso en el análisis de los pequeños factores concretos descubrir el cristal del acontecer total.~' Que el historiador materialista dirija precisamente su mirada a los desechos de la historia. 70-95.«Aquí lo que importa es el nexo expresivo.»29Benjamin no está pensando en una especie de atribución de determinados acontecimientos o producciones culturales a un modo de producción económica específico o a unas condiciones de producción. significa que ha de desmarcarse críticamente de la filosofía idealista de la historia. Benjamin: BGS V. Munich 1984. 573-574. Klee tampoco el historiador mira hacia el futuro. [. sino la expresión de la economía en su cultura. Wohlfahrt: «Et cetera? Der Historiker als Lumpensammlem. 53. p. que guarda los fragmentos desechados. construir las grandes construcciones a partir de los elementos más pequeños. 575).] Desechos de la historia. Fráncfort 1986. a los que marchan con el espíritu de la época en la cresta de la ola histórica. Aquello que no queda subsutnido y superado en la tendencia dominante es lo que muestra lo que es ésta verdaderamente. a la «escoria del mundo de los fenómenos» (Freud).28Por el contrario. esto es. Benjamin: BGS V. el historiador materialista piensa que nada puede informarnos mejor sobre el proceso histórico. lo que no está conforme con el plan de la historia sólo es «existencia indolente».. Bolz . ya que en su proceder tampoco se diferencia de ellos. Éste sólo ha de ayudar para que ellas puedan hacerse «legibles» en el momento del peligro. 9' W. Witte: Passageri. Hegel:

orlesutigeri über die Pl~ilosopliieder Gescliiclite. Su tarea no es la interpretación. esp. . G.30De ahí su exigencia de que el teórico se retire por detrás de la cosa misma y desaparezca: «El método de este trabajo es el montaje lite- Pero también el historiador materialista viene a hacerles compañía. sino que mira al 'montón de ruinas' que se van acumulando a espaldas de la historia y señala atónito hacia ellas. 80s. Esta tarea es la que han de asumir las irnágenes dialécticas. Cfr. p. como demuestra su recurso al montaje. el historiador se convierte en heraldo de la revolución todavía pendiente.r. en: n1'A 12. Lo que hay que representar no es el origen económico de la cultura.W. p. Para esa filosofía lo que queda por debajo de la cresta es quarztité negligeable. Cfr.F.» (W. que dedica su atención a los 'protagonistas' de la misma. p.

en las fantasmagorías de la modernidad. p . Son a m b i ~ a l e n t e s «Esas . jardines de invierno. p. Separándose intencionadamente de lo recientemente Op. de la total intercambiabilidad. 574. esto es.. 101 1.)) 35 Op. se condensaba de modo incomparable el mundo de la circulación de mercancías.^^ Sin embargo. Sólo mostrar. La ciudad misma. sino hacerles justicia de la única manera posible. de todo aquello que se considera expresión de lo nuevo. en cuanto capital de la moda y del consumo. Op. como lo avanzado frente a lo atrasado. en cuanto lugar de las exposiciones universales y centro de la modernidad. No voy a sustraer nada valioso. en: Op cit. El análisis micrológico de los tipos humanos que pueblan los pasajes comerciales y los paisajes urbanos . empleándoOS. panoramas.. manifiesta como ninguna otra época rasgos evidentes de reproducción de lo igual. en los que encuentran expresión los ideales colectivos. Id. No tengo nada que decir. etc. esto es. 3 V f r .. die Hauptstadt des XIX. de serialidad y repetitividad. cit. Jahrhunderts)). fábricas.. exigía además agrupar los elementos del montaje en tomo a un núcleo: el análisis de la mercancía.: «Paris.e l dandi.. ni apropiarme ninguna formulación ingeniosa. con sus pasajes y sus grandes almacenes. casinos y estaciones de tren son edificios de la colectividad con carácter onírico.permite contemplarlas como alegorías modernas en las que el mundo capitalista se presenta como un infierno: ((Determinar la totalidad de los rasgos en los que se expresa esa "modernidad". de la vertiginosidad de lo urbano.»35Pasajes. dar respuesta a la pregunta por el origen histórico de los cataclismos políticos y sociales a los que el propio Benjamin terminaría sucumbiendo después. significa representar el infierno. ~ ~ imágenes son imágenes desiderativas y en ellas la colectividad intenta tanto superar como transfigurar engañosamente la imperfección del producto social así como las carencias del orden social de la producción.))^^ Sin embargo. p. cit. la ley de la dialéctica paralizada. de la novedad y la moda. Pero sí los harapos y los desechos: no pretendo inventariarlos. 675s. cit. 55: «Ambivalencia es la manifestación plástica de la dialéctica. p. cit. para la que Kafka mostrara un sensorio tan privilegiad^. la prostituta. aparece a los ojos de Benjamin como materialización de las fantasmagorías emanadas del fetichismo de la mercancía. 33 Cfr. es decir. el trapero. Benjamin ve también una promesa. En los tipos que pueblan los versos de Baudelaire y centran la atención de Benjamin se condensa la experiencia de lo fugitivo y transitorio. Fantasmagorías modernas y empatización con la mercancía En el París del siglo XIX. comprender las tendencias básicas de la época. imágenes engañosas que enmascaran las relaciones de producción y las estructuras de dominio de la sociedad..rario. p.. 46-47. que se presenta a sí misma como 'lo nuevo' en sentido enfático en contraposición a lo trasnochado. op. que bajo el primado de la producción de mercancías si embargo permanece siempre lo mismo: la eternidad infernal.»32 Precisamente la modernidad. 3' 3' .

. 223. 47. p. cada época cita. del dominio del valor de cambio de las mercancías. die Hauptstadt . habla de una «éuocation d'une societé communiste a I'aube de l'histoire» (BGS 11. en el que. cit. según él. 36 ?' Id.. n.«polarizar dialécticamente esa "conciencia" en dos direcciones.TAULA 3 1-32 137 transcurrido.. p. Benjamin parte.. p. una imagen de sí misma que resulta de reprimir precisamente el dato fundamental de que ella es esencialmente una sociedad productora de mercancías: «La característica que le es propia a la mercancía por su carácter fetichista. en las imágenes de lo nuevo el protopasado.: «Paris. represión de la revolución no realizada.: BGS 111. p. 5 13. Dichas manifestaciones poseen.36 En su crítica del primer Exposé (1935). la conciencia es producto de ese fetichismo. los pasajes «son edificios o galerías que no tienen lado exterior . y disolverla. igual que el psicoanálisis. ciertamente.: Pasrayen. significa reducirla a una especie de representación del carácter fetichista de la mercancía en la conciencia. de modo que el deseo o incluso la utopía se convierten (o pueden convertirse) en constitutivos de la fantasmagoría. 1271.como el sueño. etc. El peligro que Benjamin correría con esta interpretación sería el de reificar la imagen de una sociedad sin clases como si se tratara de un paraíso perdido y retrotraerla a un estado originario míticamente transfigurado3*o el de interpretar erróneamente el carácter dialéctico de la fantasmagoría como 'ambivalencia'. es inherente a la sociedad productora de mercancías misma. como un sueño. arquitectónico o estén referidas a la cotidianidad.e s c r i b e Adorno. 38 Ver el artículo escrito por Benjamin sobre Bachofen en 1935. «De nosotros depende» . 1281. en relación con símbolos arcaicos investigados y representados por este último. '' Cfr. según Benjamin. Para él. 39 ABBr. por lo que habría que interpretar el sueño «como una constelación de lo Adorno se muestra muy escéptico con la categoría de 'inconsciente colectivo' empleada por Benjamin. p. Llevan en sí «elementos de la protohistoria. Ver la fantasmagoría como un ideal onírico.39 Para Benjamin. por el contrario.. hacia la sociedad y hacia el individuo.. 140 [SobreWB. cit. no ciertamente tal como ella es en sí. 40 Id. Id. La represión en cuanto tal es inconsciente. Por ejemplo. . el carácter de la mercancía conforma todas las manifestaciones culturales. ABBr. Y las fantasmagorías representan la autoimagen de esa sociedad. del antagonismo de las clases. op. op. p. es decir de una sociedad sin clases».»" Con esto viene a decir que el mundo cultural de los objetos es la expresión del trabajo onírico e idealizador de la colectividad. p. en vez de galvanizarla como un correlato plástico del carácter de la mercancía».Werk. que hay que descifrar como si se tratara de un enigma. calidad onírica. Adorno expresa la sospecha de que Benjamin interpreta falsamente el carácter fetichista de la mercancía como un hecho de conciencia en tanto que localiza las fantasmagorías en su calidad de ideales oníricos dentro de la conciencia. de la existencia de una 'represión ocultadora' como contexto generador de la fanta~magoría:~' represión de la angustia. 142 [SobreWB. de la producción de mercancías como núcleo determinante de la sociedad. p. porque la ve como el indicio de una interpretación errónea de la 'imagen dialéctica' que la convierte en un contenido de conciencia. 220). ya sean éstas de tipo literario.

))~~ Este carácter fantasmagórico de toda la cultura constatado por Benjamin hace de ésta una transfiguración engañosa de la realidad. Bruckner: La tetitación de la itioceticia. 822. p. Es decir. Barcelona 1996.: Passaget~Werk. P. A. Pero no sólo contemplamos las mercancías y sucumbimos a su apariencia fantasmagórica reflejada en nuestra conciencia. Baudelaire y la mercancía absoluta)). La empatización supone una reducción casi total de la distancia frente al objeto del conocimiento o del deseo. op.)) (Op. Dado que Benjamin analiza el capitalismo a través de la lectura de la poesía de Baudelaire y a través de la interpretación del trato literario con la realidad social documentado en ella. termina mostrándose como lo contrario. se ha convertido en mercancía. cuanto dejarse embriagar por los bienes que no se a d q ~ i r i r á nQuizás .. cit. figura literaria en Baudelaire y personaje social que vive ociosamente de las rentas. «Empatización con lo anorgánico)) llama Benjamin al carácter estupefaciente de la relación del dandi con la masa. Como muestra la figura del dandi. no vaya a ser que delate que el que lo intercambia no es el que lo ha hecho. sino que la mercancía a su vez se ha transformado en arte. P. 44 En Baudelaire encontramos la toma de conciencia del cambio de status del poeta obligado a venderse en el mercado como una mercancía más. Cfr. imagen desiderativa e ideal. Benjamin se fija en el dandi.pero sí tal como se representa a sí misma en cada momento y como cree entenderse a sí misma cuando hace abstracción del hecho de ser una sociedad productora de mercancías. adquiere poder estupefaciente.45En el caso de la empatización con la mercancía nos encontramos con un acto de carácter eminentemente estético: la contemplación sensitiva de la misma. 4 6 s . ~ ~ por esta razón. p.. p. Bruckner. 46 Cfr. p. 20-40. que lo decisivo del contacto con las mercancías en el capitalismo consumista no es tanto el acto de apropiación. Jolui: «'Einfuhlung in die Ware'Eine zentrale Kategorie Benjamins zur Bestimmung der Moderne)). tal como ha señalado P. sino que se apropia el trabajo contenido en él. p. op. que no se ve forzado al intercambio de mercancías por la necesidad. Esta explicación se inspira en el texto de Adorno sobre R. De modo que las fantasmagorías del dandi son las de la mercancía que él mismo es y no puramente los efectos narcotizantes de las que él contempla. en: La Balsa de la Medusa 38-39 (1996). cit.. 19-40. él mismo se convierte en mercancía que se ofrece a los otros paseantes. 558. cuyo manuscrito había recibido Benjamin y del que éte selecciona el siguiente pasaje: «En el objeto de consumo debe hacerse olvidar la huella de su producción.43La empatización del dandi con el alma de la mercancía. esp. 45 En esta reflexión sobre la empatización con la mercancía sigo a O . en: Coticordia 21(1992). Femández Polanco: «La fantasmagoría. 43 Cfr. . su análisis lo empuja cada vez más hasta el punto en el que se vuelve sustancial la apariencia social o el valor de cambio y el carácter de mercancía. 822). ha adquirido carácter fantástico y onírico. en cuanto fuerza de trabajo. Debe tener una apanencia como si no hubiera sido hecho en absoluto. Id. Precisamente él. Hoy vemos con más claridad. la superficie de esa realidad. El esplendor. Wagner. p. La imagen que produce de sí misma de esta manera y que gusta rotular con el título de su cultura se corresponde con el concepto de fantasmag~ría. tal como se refleja en los versos y también en la persona de Ba~delaire:~muestra la expresión fantasmagórica de la misma realidad cuyo lado amargo ha de sufrir el proletariado en propia carne: que el hombre. 34s. no sólo el arte se ha vuelto mercancía. cit. Así pues. lo que en principio parecía como si Benjamin localizara las fantasmagorías convertidas en sueños dentro de la conciencia. nos permite descubrir otras razones para la empati- 4 2 .

Las propiedades inmateriales de la mercancía.o en la atribución de valor de uso al valor de cambio -cuando la mercancía. su caparazón 'místico'. en el otro. Marx habla de una apariencia socialmente necesaria. Pero Benjamin parece indicar. Benjamin se da cuenta de que la modernidad ha conllevado una transformación de la sustancia de las cosas y de la relación directa con ellas: la capacidad de disfrute de la materialidad de las cosas independientemente de su valor de cambio se ha perdido a todas vistas. Esto significa que no sólo el trabajador es convertido en mercancía cuando se ve obligado a vender su fuerza de trabajo. de la que no se puede o quiere hacer un uso efectivo. la niebla engañosa que parecía envolver a la cosa y en la que y detrás de la cual la crítica de las ideologías sospechaba se escondían las cosas mismas. el carácter fetichista de la misma. automóvil y atractivo sexual. sus grietas y hendiduras. ni tampoco son en principio distintas de ellas. Las fantasmagorías. no son más efímeras ni más fugaces que las mercancías en la mano o las modas en los hábitos de las gentes. ambos se convierten en mercancías. llega a configurar hasta su constitución material. sirve de prueba del alto precio pagado por ella.TAULA 3 1-32 139 zación con ellas. que posiblemente sean más reveladoras de las transformaciones que conlleva el capitalismo. En un caso el valor de uso sólo puede ser localizado en la fantasía del cliente. de una niebla ideológica que envuelve a las cosas y que puede ser disuelta cambiando el sistema de producción e intercambio que la genera. como ocurre con las marcas de lujo. entonces ahora. La superficie de las cosas ya no existe.ej. Lo que Benjamin quiere percibir y presentar es el proceso por el que. Benjamin parece haberse dado cuenta que esa niebla es más impenetrable de lo que pretende Marx. La crítica de la ideología cumple su función desenmascarando el mecanismo social que produce dicha niebla y propiciando la toma de conciencia que acompaña a la praxis del proletariado organizado. Desde esta consideración es posible comprender la intención de Benjamin al investigar las creaciones culturales y las formas de vida condicionadas por la producción de .. sino que también el consumidor se ve envuelto en ese proceso que transmuta a todos y todo en mercancía. de acuerdo con el dominio de la experiencia en Benjamin. son el punto de contacto entre la mirada observadora y el objeto. sólo existe una capa de nubes que en cada momento se dispersan en nuevas figuras. ha evolucionado hasta convertirse en esencia. el valor de uso se identifica con el valor de cambio. además. según ese concepto de mercancía. sin el que no puede haber ningún conocimiento. La posibilidad de empatizar con el valor de cambio presupone que la transformación de una cosa en mercancía conlleva una emancipación del uso respecto a los requisitos materiales que la cosa posee. a través de la empatización recíproca entre el objeto y el clienteldandi. Y si esto es así. la superficie de las cosas. nos encontramos ante un fenómeno de dimensiones universales. Esto sucede en el caso de lo que hoy se denomina valor de uso secundario -p. se convierten en mercancías. Si. Ambas coinciden en la extensión temporal y en la estructura de su existencia. que las cosas mismas. es decir. Y esto también supone un paso más allá del planteamiento tradicional marxista. las imágenes publicitariasolas figuraciones y ficciones que genera la circulación de mercancías. El fetichismo de la mercancía proviene según Marx de la reificación de su valor de cambio como si se tratara de una propiedad objetiva de la cosa y no la forma social bajo la que es producida y apropiada. incluso su sustrato material y no meramente la forma social como son producidas e intercambiadas en el capitalismo. la apariencia. en definitiva.

25. crean la apariencia ilusoria de lo inmediato. Por un lado. Dicha inmediatez se basa en el carácter abstracto del valor de cambio. . En ese quidpro quo se constituye el carácter específicamente fetichista de la música: los afectos. sino una profundización de la evolución histórica del carácter fetichista de la mercancía en el mismo sentido que su propia teoría del consumo del valor de cambio..p. la función del valor de uso. ahora se constituye una nueva inmediatez impenetrable de segundo grado a partir de la imbricación también nueva entre producción. que se proyectan sobre el valor de cambio.»49 47 48 49 Op. en cuanto tal valor de cambio.mercancías. el puro valor de uso. tal como sospecha Adorno. como denunciaba Marx. 1255-56 (la cursiva es nuestra). El intercambio se convierte en núcleo material de la misma producción. las necesidades ya no constituyen un substrato natural sobre el que poder construir un nuevo sistema.. que precisamente asume engañosamente. cit. es sustituido por el puro valor de cambio. cuya ilusión han de mantener en la sociedad totalmente capitalista los bienes culturales.~~' Queda claro que lo que Benjamin pretende no es describir ciertos fenómenos de conciencia y retrotraerlos a la base económica antagonista por medio de una serie de visiones de caracteres sociales. 24. Th. circulación y consumo. p. sin la que no puede ser producida ninguna plusvalía. sino que lo son de marzera serlsible ya en la presencia directa. la producción de valores de uso al servicio de la acumulación del capital (valor de cambio) evoluciona hacia una subsunción de segundo grado bajo el valor de cambio. «Si la mercancía se compone de valor de cambio y valor de uso. sin que sus cualidades específicas lleguen a ser alcanzadas por los consumidores. sino que la autonomía residual de las esferas de la producción y la circulación amenazaba además con desaparecer. que es consumido en cuanto tal valor abstracto. «Que se consuman 'valores [de cambio]' y que estos atraigan los afectos sobre sí. Se presentan como fantasmagoría. cit.W. Consumo del valor de cambio Para Adorno. ~ ~forma de mercancía no es ya meramente una fachada detrás de la que se oculta el carácter social de los productos del trabajo. Si la forma de la mercancía era vista por Marx como un enmascaramiento de la explotación capitalista.p. por otro lado. en la sociedad capitalista avanzada no sólo no se había producido la pauperización del proletariado anunciada por Marx. tal como la formula en la Introduction de la versión francesa de su Exposé (1939): «Hay que mostrar cómo esas creaciones no sólo son "transjiguradas" de munera ideológica en la reelaboración teórica. Op. en: AGS 14. y la carencia de relación con el objeto la desmiente al mismo tiempo. sino que la forma de valor de cambio capitalista entra en una (com-)penetración de segundo grado con dicha fachada. sino que están mediadas histórica y socialmente y pueden ser integradas de manera planificada en el proceso de producción. es una expresión ulterior de su carácter de m e r c a n c í a s ~ La . Adorno: «Über den Fetischcharakter in der M u s i b (1938).

distancia. resulta innecesario para una realidad que está completamente mediatizada por el principio de intercambio. que en su inexorabilidad ya no necesita de una legitimación en sentido estricto. el valor de cambio. El valor de uso del dinero es ser valor de cambio.ya había sido tratada por Marx. Precisamente en esa identificación culmina el carácter fetichista de la mercancía. La función tradicional de la ideología de reforzar el carácter fetichista de la mercancía a través del encubrimiento de sus raíces sociales e históricas y de enmascarar las relaciones de propiedad y las contradicciones de clase como si fueran naturales. que en el capitalismo siempre fue estación de paso del proceso de reproducción del capital. por así decirlo. En ese sentido habría que entender la afirmación de Adorno de que la realidad misma en su pura presencia se ha vuelto ideología. La tendencia a una subordinación absoluta de los factores de producción. por decirlo con la definición de mercancía del mismo Marx. sobre la que se basaba la esperanza de Marx de una economía no orientada a la producción de valor abstracto. que. La cultura ya no sólo enmascara el mercado. El valor de uso. pierde ahora también a través de la identificación de los consumidores con el puro valor de cambio su distancia respecto a éste. se desvían los afectos hacia el valor de cambio. La distancia que separa la sociedad del capitalismo temprano de la del capitalismo avanzado se expresa justamente en la deferencia que existe entre el individuo como Op. sin que por ello se tambalee la identificación afectiva con ellos. sino que amenaza con sucumbir completamente a él. El valor de cambio se convierte en una propiedad natural de la cosa.nS0 Por otro lado. circulación y consumo bajo la realización de valor abstracto convierte lo abstracto por excelencia en concreto omnipresente. no olvidemos.. sino ante todo por el acto mismo de consumir. Los fenómenos de este mundo convertidos en anuncio publicitario se pueden presentar como símbolos del capital. la apariencia no es meramente el encubrimiento de la esencia. El saber sobre los mecanismos económicos de la producción de mercancías o sobre los mecanismos psicológicos de identificación no reduce para nada la efectividad de los mismos. 26-27 . adquiere la apariencia de una inmediatez. Ahora se consume y se disfruta el consumo mismo como 'cosa materialmente inmaterial'. Lo mediatizado. el fetichismo de la mercancía llega hasta la más íntima constitución del 'alma'. cit. sino que se origina coercitivamente desde dicha esencia. «También en el ámbito de la superestructura. De este modo queda trastocada la finalidad cualitativa del bien de consumo por la carga afectiva adherida a su forma externa de presentarse. puesto que ha sido suprimida la distancia entre apariencia y realidad. hace desaparecer su mediatización hasta hacerla irreconocible. Ya no somos arrobados sólo por los bienes de consumo. p.TAULA 31-32 141 La identificación entre valor de cambio y valor de uso en la forma de valor más universal .e l 'dinero'. un fetichismo de segundo grado que surge de la ocupación afectiva del valor de cambio. La cínica racionalidad de la actitud que conoce y saborea abiertamente los fenómenos en toda la amplitud de su apariencia objetual y de uso como medios para el objetivo de la reclamada acumulación del capital se termina convirtiendo en un destino universal de la conciencia. Pero lo que Adorno intenta formular de manera nueva con la 'sustitución del valor de cambio' es. Ya no necesita siquiera ocultar el mecanismo de explotación. pues en la existencia autónoma del dinero queda totalmente borrado el origen social de la relación de intercambio.

¿Existe un despertar de la ilusión fetichista? Cuando Adorno critica en otra carta el segundo borrador de «El Paris del segundo imperio en Baudelairen (1938) e insiste en sus anteriores argumentos. 'amplíe' o 'diversifique' las necesidades naturales. El ~ ~cine ~ no es menos necesario que la alimentación y la vivienda para la reproducción de la sociedad. W. más bien hay que sostener que en esto no es posible separar limpiamente naturaleza y sociedad. 393. p. Las necesidades más profundamente humanas pueden quedar subsumidas y quedan de hecho. Bajo el a priori de que todo es vendible. sino que. y cualquier película con Bette Davis es ya la sínt e s i s . No es simplemente que la sociedad 'canalice'. Cfr. 261. los seres humanos son penetrados por el sistema hasta en lo más íntimo e integrados en la reproducción de las relaciones de producción. Ambos tipos de necesidades son producto de la sociedad: «La sinfonía de Beethoven dirigida por Toscanini no es mejor que la próxima película de entretenimiento. eq~ipamiento. 1102. como medios de producción en el sentido de una funcionalización de un substrato en última instancia no deformado.ideología y la completa liquidación del individuo.'~ Como hemos visto.: Mirtirna rnoralia. pero también en las que se 51 52 53 Id. En el capitalismo avanzado todo es tendencialmente sometido a los imperativos de la producción bajo el dictado de la acumulación de capital. si los trabajadores han de ser modelados en conformidad con los intereses de la dominación y del beneficio. sospechando un abandono de la objetividad de la fantasmagoría en el estudio realizado por Benjamin. en: AGS 4 . esta teoría no trata de fenómenos de conciencia en el sentido convencional. sino del carácter material de las fantasmagorías: tanto la del trapero como la del dandi pertenecen a su constitución material como mercancías. «Hace ya tiempo que no se trata ya de la mera venta del ser vivo. Contra esto nada ayuda la conocida distinción entre necesidades profundas y necesidades superficiales. el ser vivo en cuanto tal se ha vuelto él mismo una cosa. Todo el que quiere seguir viviendo tiene que someter su economía libidinal a los imperativos de esa reproducción. éste hace referencia en su contestación a la tensión de la que el mismo Adorno habla en la carta entre su teoría del consumo del valor de cambio y la de la empatización con el alma de la mercancía de Benjamit~. en cuanto mercancías. Las necesidades no son una realidad inmediata que sea mediada a posteriori. Las fantasmagorías son partes constitutivas de la realidad en las que ella misma se malentiende y se transfigura engañosamente.: AGS 8 . . como si las primeras ofrecieran algún tipo de salida al problema. Benjamin: BGS 1. p. la mediación social de las necesidades no permite hablar de ellas como datos naturales. sino que se constituyen a través de la sociedad. Ésta es la paradoja: la autoconservación sólo es posible al precio de perder el 'yo'. Id.»~' Por otro lado. Son ellas mismas un producto de la sociedad capitalista. p. a través de las necesidades se introduce su dominio en los individuos y los hace sumisos. No sólo actúan los individuos como meros agentes de la ley del valor.

Benjamin: «Eduard Fuchs. aunque ellas mismas ciertamente hayan brotado de su primado. 477 y BGS 1. Son al mismo tiempo divinidades quiméricas que representa aquello que no queda agotado por el intercambio. sí al menos de aquel en el que perduran. y esto en el marco de su interpretación de la tarea del historiador materialista y de la relación entre pasado y presente. en el que uno puede integrase sin más. como material explosivo para la acción política en el momento histórico presente. en: Op. Die bedeuturlg Walter Betijatniris. en: BGS 11. La relación del historiador materialista respecto al pasado se diferencia. la percepción en imágenes dialécticas más bien sale al paso de la impermeabilización creciente frente al sufrimiento y la opresión producidos socialmente «al captar las impresiones que conmocionan así como las imágenes que se encienden súbitamente en cuanto imágenes de una catástrofe y los relámpagos como destructores.(Diss.58 Esto también vale para las fantasmagorías de ese pasado. Id. John. der Sammler und der Historikem.: BGS 11. p. lo que fue constituye una constelación con el ahora. La fuerza explosiva de las imágenes dialécticas de la que se habla aquí no se genera anticipando oníricamente un futuro victorioso. Id. de modo esencial de la que tiene la historiografía burguesa (Historismo).»56Busca ciertamente una imagen del pasado que ha de descubrir cada presente y en la que éste se reconoce aludido.. Pero hay que tener en cuenta que Benjamin no había llegado en esta cuestión a ningún resultado definitivo y se encontraba según su propia confesión ante dificultades importantes. y esto sobre todo cuando se trata de heredar a la cultura burguesa. . 55 W. Un primer indicio importante para lo que pretendemos se encuentra en el trabajo sobre Fuchs. Ellas poseen el carácter de 54 NO faltan formulaciones en Adorno que recuerdan claramente el concepto de fantasmagoría de Benjamin: «Las mercancías-fetiche no son simplemente la proyección de relaciones humanas opacas al mundo de los objetos. 85).. La imagen a que nos referimos «es aquella en la que. Cfr. en: AGS 10.» Sólo de esta manera se puede hacer consciente la necesidad de liberación y detener el debilitamiento de la percepción de la negatividad amenazadora por parte de las víctimas de su opresión. 576.TAULA 3 1-32 143 niega a sí misma de modo onírico. John: «.urid dieser Feirid Iiat zu siegeti riickt aufgeAort».)? Si ha de establecerse una relación no cosificadora con el pasado. p. lo que hace de toda reconstrucción de su pensamiento en relación al tema que nos ocupa un intento necesariamente precario. el concepto de cultura exhibe un carácter fetichista. Adorno: «Veblens Angriff auf die Kultur». p.). 468. y esto. cuando se trata de la obra del pasado: «En cuanto compendio de creaciones que son vistas como independientes si no del proceso de producción en el que surgieron.: Das Passageti-Werk. Como ha mostrado O. entonces hay que abandonar la concepción de la historia como un continuo de logros culturales. pero no se trata simplemente de que el presente quede iluminado por el pasado o viceversa. O. de manera fulminante.. El materialismo «se dirige a la conciencia del presente que hace saltar en pedazos el continuo de la historia.54 La dificultad más importante hay que buscarla más bien en la manera como Benjamin entiende la dimensión salvadora de su crítica de la cultura burguesa decimonónica.s5' El pasado recibe en esa imagen un grado más alto de realidad que en su propio tiempo de existencia. Se trata de una frase que el propio Benjamin vuelve a citar en sus notas sobre el método del «El Paris del segundo imperio en Baudelaires. 1161.W. según él. p.fur ei~ieTlzeologie riach Auscliwitz. Esta posición está más cerca de la de Adorno de lo que él en ese momento era capaz de reconocer.» (Th.330. cit. p. Münster 1982..

p. en: BGS 1. 495. Las fuerzas del sueño son movilizadas en el momento del peligro.. Waller Bet~jat~zitis Urgescliicl~tedes tieurlzehtitetl Jahrl~utiderts. Pues sólo desde el recuerdo de la esperanzas hechas añicos es posible reconocer las verdaderas dimensiones de la amenaza y poner coto al autoengaño optimista sobre la catástrofe que se aproxima64-y a la que el propio Benjamin habría de sucumbir. 302.» 63 Para ese mirada. cit. Befreiurlg. el pasado es reconocido en su condición de tal. del sustraído a la víctimas. 65 Cfr. «Para que un fragmento del pasado sea afectado por la actualidad no debe existir entre ellos ninguna continuidad. a diferencia de otros. 118ss. Ares. Walterbenjamins Vemunftkritik als eine Subtheorie der Erfahrungn. BGS IV.. p. 86. ein Zeuge der Gefahm.. O. en: Op. Diner (ed. que acumula sin descanso ruinas sobre ruinas y se las arroja a los pies. cit. desconsoladamente. Habenrzas urid die politisclle Tlleologie. Benjarniri. Benjamin no está pensando en un sujeto fuerte y poderoso capaz de apoderarse del pasado y de crear sentido por la elaboración de una unidad orgánica o una cadena causal de los acontecimientos históricos en la que quedasen integrados todos los elementos parti~ulares. 240s. y N. Bolz y B. 63 Id. sino que me delataba que ésta se le había escapado y que el dominio de la luna que había experimentado siendo niño había fracasado hasta un próximo eón. Das Passageri.^' El recuerdo no es el medio para reconstruir la continuidad de la historia o la identidad de la totalidad. bajo las cenizas del recuerdo casi extinguido.): Zivilisatiorisbruch. exige situarse fuera de la ideología del pro gres^. bajo las ruinas del pasado. Fümkas: Surrealisrnus als Erketirltilis.. p. tal como Benjamin parece apuntar en la interpretación de su despertar del sueño en la b!faricia eti Berlíri: «Y sólo entonces pareció que el espanto con que la luna acababa de cubrirme anidaba para siempre. 13-80. no establece un continuo histórico. en: Op. Dicho sueño conduce hasta el pasado y salva la experiencia olvidada ya hacía mucho de la amistad con el primer compañero de colegio. 60 W.. 61 W. los ojos del ángel de la historia. su distancia respecto a la situación actual de peligro queda establecida y la fuerza de lo olvidado rescatada en la interpretación del sueño. Fráncfort del M. en mí. Cfr. Rottlander: Erititier~~tig. 491. Kraushaar: ~Auschwitz ante. por N . p.un sueño al que es inherente una dialéctica: la de un giro repentino en el despertar. Benjamin: Das Passageri-Werk. no percibe una cadena de 'datos' sino <<unaúnica catástrofe. 1988. el tiempo de la espera y del deseo ha buscado refugio 59 Benjamin intenta aquí distanciarse de la retórica surrealista en tomo al sueño. Sobre esto cfr. 587. experiencia que le insufla valor. p..15lss.: «Uber den Begriff der Geschichte-. Bolz: ~Bedingungen der Moglichkeit historischer Erfahrungn. p. del futuro no acontecido. El aforismo 'Souterrain' en Eitibahrtstraj3e.» Id.65Sin embargo. Múnich 1984.) Cfr. John: «Fortschrittskritik und Erinnerung. Benjamin: BGS V. Marcuse. en: Passageti. Düsseldorf 1991. p.. Benjamin: Op. p. J. John y P.»60La posibilidad de concretar ese 'kairos'. p. que todo siga su curso.: Berlitier Kiridlleit urn Neurizel~utidert.] lo vi claro: aquello que la desesperación había sacado a la luz como una detonación era el cadáver de aquel hombre que estaba allí emparedado y que debía impedir que cualquiera que viviera aquí alguna vez se asemejara a él en nada. 0. apremia Benjamin.» (idem. sino que más bien hace valer el carácter no cerrado ni finiquitado del sufrimiento pasado y las esperanzas pendientes de las víctimas de la historia. W. Sólo desde ese futuro ya pretérito es posible pensar que el futuro actual tenga una oportunidad de ser algo más que la consumación de la catástrofe. cit.ed.. en cuanto memoria de un futuro ya pretérito. 1014.~* La mirada alegórica. en: E. en: D. es la catástrofe. 697. este despertar no le había señalado al sueño una tarea. Walter Benjamin. Pues. p. p. «En el despertar [. Witte.en: BGS IV. Despertar es justamente el giro dialéctico y copernicano del rememorar.. Solidaritüt. el continuo temporal. Cfr.59Las imágenes desiderativas contienen grietas por las que puede irrumpir el despertar: «Recordar y despertar están extremadamente próximos.~W. cit.Werk. 64 Pues el despertar puede no coincidir con la llegada del Mesías. Derrken riach Auschwitz. En el despertar que interrumpe el sueño. op. . El recuerdo en el momento del peligro.

La constelación repentina de lo arcaico con lo más reciente en las imágenes dialécticas libera lo olvidado y su fuerza revolucionaria. La salvación realizada de esa manera y sólo de esa puede obtenerse únicaen: Op. cit. en: Passagen. Por ello no puede abstraer ni de las circunstancias ni de los titulares de la transmisión del producto. 67 Id. «La dimensión destructiva o crítica en la historiografía materialista se realiza en la dinamitación de la continuidad histórica. ~ ~ Esto y no otra cosa persigue Benjamin en El Paris del segundo irnperio en Baudelaire.»67 Según esto. así debe ser registrada la imagen de lo ya sucedido. son los de la burguesía. etc.. Ha de trabajar con ella. Esto va unido a un trabajo 'destructivo'. Quien lo confronta con esa clase saca mucho más que el que lo [rechaza] desde el punto de vista proletario como [carente de interés]. Witte: «Statt eines Vorworts.^^ Para ello tiene primero que contemplar la historia como una constelación de peligros y renunciar a toda la familiaridad que la tradición dominante simula frente a los estados de cosas históricos. sino salvar lo amenazado. cit. Id. p.. 682).»68 La cuestión decisiva para Benjamin es: ¿Qué significación tiene Baudelaire para la posición de los oprimidos en su lucha dentro de la sociedad capitalista y frente al fascismo? La condición necesaria para dar una respuesta a esta cuestión es arrancar la obra de Baudelaire de la recepción tenida hasta ahora y volverla contra dicha r e ~ e p c i ó n . 1167 (los añadidos entre paréntesis pertenecen al editor). p. los productos culturales. pero sin creerse que tiene un acceso 'directo' a la misma. Un agente de la secreta insatisfacción de su clase con su propio dominio. 69 Cfr. 594. op. Partiendo de esta interpretación de la relación entre pasado y presente. 1. el siglo XIX es su siglo 66 Cfr. p. mente apoyados en la percepción de lo que se pierde insalvablemente.B. Las fantasmagorías. sólo por medio de la cual llega a constituirse el objeto histórico. Id. los sueños. Esto también vale para Baudelaire: «De la manera como resplandece una imagen en el ahora de la recognoscibilidad. p. Más bien ha de cuestionar dicha tradición burguesa. que Benjamin analiza. 577s. el historiador materialista no busca establecer una nueva continuidad. en este caso la de Baudelaire. p.» (~Zentralpark~. Sin embargo. el procedimiento empleado por Benjamin no deja de ser problemático precisamente en relación con la mencionada cuestión clave. que estaba pensado como la parte filológica de su libro de los Pasajes. en la que integrar sin más la figura de Baudelaire: «Me parece de entrada mucho más prometedor examinar sus intrigas allí donde sin duda está en su propia casa: en el campo enemigo. Pero también hay que evitar a cualquier precio el error de sucumbir a una concepción heroica de la historia como 'lucha de la humanidad por la liberación'. Benjamin le asigna al historiador materialista en el momento del peligro la tarea de ser el 'partero' de la constelación entre ambos en el 'kairos de la recognoscibilidad'..: BGS 1.en: Op. Baudelaire era un agente secreto.: BGS V. cit. ya sea éste de naturaleza espiritual o material. en el que las imágenes dialécticas se hacen legibles para unos sujetos amenazado^. Con ello reacciona a la constelación de peligros que envuelve tanto al estado de cosas transmitido como también a sus destinatarios. Walter Reryarnitis Urgeschichte des rlel~erizekriterlJahrlzurlderts.TAULA 31-32 145 frente al destino: ahí se conserva el rescoldo de un futuro olvidado. Sólo raramente resulta esto improductivo.: Passage~i-Werk. Ein ungeschriebenes Buch lesen». 8. pues no se trata de 'honrar' el pasado ni de defenderlo apologéticamente. En el caso de Baudelaire. Benjamin se enfrenta a una imagen transmitida por la sociedad burguesa. .

: BGS V.)) (ABBr. p. op. Id.«que la burguesía en cuanto clase nunca puede alcanzar una conciencia completamente clara de sí misma? ¿Y no se está legitimado. así como más libre de la ideología del pro gres^. Una nota de los comienzos de la Obra de los pasajes parece darle la razón a Adorno: «¿No enseñó Marxn -escribe Benjamin.. la aguda crítica del progreso y la idea mesiánico-anarquista de revolución como 'interrupción salvadora' coinciden en la fase tardía de Benjamin. 115 [SobreWB. Ch. por la que se sentía atraído ya desde muy pronto. p.. que Benjamin comenta del siguiente modo: ((Baudelaire se reconoce en el trapero. para conectar a su tesis la idea de un colectivo onírico (éste es el colectivo burgués)? ¿No sería posible además mostrar en relación con la totalidad de los estados de cosas de que trata este trabajo cómo se clarifican en el proceso de toma de conciencia de sí del proletariado?)) (BGS V. lo determinante. Kambas: «Walter Benjamin liest Georg Sorel: "Réflexions sur la violenten». de la subjetividad alienada..72y que estaba más abierta a las existencias marginales sin perspectivas de éxito que la tradición marxista ortodoxa. Wizisla (eds. también al historiador materialista. esto es. en: M.] El hecho de que en la colectividad soñadora desaparecen las diferencias de clase habla de modo suficientemente claro y alarmante. BGS 1.: «Paris.» W. Benjamin conecta por esta razón con la tradición más bien anarquista dentro de la clase trabajadora. En este mismo lugar Benjamin caracteriza los elementos de la protohistoria como los «de una sociedad sin clases». 1033). 180). p. die Hauptstadt des XIX.. M. cit. 772-794. mientras que las mismas fantasmagorías siguen siendo un enigma sin descifrar en el horizonte experiencia1 de la burguesía (cfr. 522 (las cursivas son nuestras). Lowy: ((L'anarchisme messianique de Walter Benjaminn. . cit.. Jahrhundertsn. 687. Esa decisión. Texte zu Walter Betljatniti. en: op. Lowy habla de un ((parenthkse progressiste» en Benjamin entre la subida al poder de Hitler y los simulacros de proceso a los disidentes en Moscú (op. 72 Cfr. Kittsteiner: «Walter Benjamins Historismus». admite Benjamin. [. /. p.el trapero no forma parte de la bohemia». Todo el proyecto de una protohistoria del siglo XiX depende de este presupuesto. es decir. como parece insinuar el primer E~pos¿?'~ En el trozo dedicado a la bohemia Benjamin se aventura por un camino lleno de riesgos entre el outsider literario y el subproletario desclasado. Leipzig 1992. Walter Bet~ai~iitis Urgescliicliie des rteiietizeliiiteti Jalirliutiderts.'^ Intenta pues trazar un puente entre aquella tradición y los outseiders lite- 70 Benjamin escribe ahí: las experiencias de la protohistoria «que tienen su depósito en el inconsciente colectivo. más que para cualquier otro político revolucionario de ese tiempo. en: Les Terttps Moderries 40 (1983) no 447. ((Evidentemente. p. 786). es precisamente para Blanqui. Benjamin: «Zentralpark». desde los edificios hasta las modas pasajeras». en: Passageri. en el último momento. podía reconocer algo de sí mismo en el trapero». 47. Benjamin: BGS 1. generan en su compenetración con lo nuevo la utopía que ha dejado su huella en mil configuraciones de la vida. En una nota de las que componen la Obra de los pasases se encuentra una cita tomada de Du viti et du Iiascliisch de Baudelaire. p. También BGS V. 73 «La actualidad del conspirador profesional» -escribe Benjamin en una nota para el «Zentralpark»«del tipo que fue Blanqui no presupone de ninguna manera la fe en el progreso. La significación de la figura y el pensamiento de Blanqui. p.En que relación se encuentran dichas fantasmagorías con las del proletariado? ¿Se fusionan en el inconsciente colectivo. p. en: BGS V. cfr. «Pero desde el literato hasta el agitador profesional todo el que formaba parte de la bohemia. p+250269. p. si esto es así. 128). organizado y revolucionario en el sentido marxista sería imposible intentar un acercamiento. ~ (Id. Adorno le advierte de los peligros de una fusión de este tipo: «La conciencia colectiva fue inventada solamente para desviar la atención de la verdadera objetividad y de su correlato. 441. cit.por excelencia. Para Benjamin parece existir la posibilidad de que el proletariado pueda descifrar sus propios desiderata en las fantasmagorías burguesas. p. de modo que éstas pueden ser clarificadas. p. 71 W. sino de entrada únicamente la decisión de acabar con la injusticia actual. Está fuera de duda que Benjamin se aplica esa identificación a sí mismo. cfr. 583. de arrancar a la humanidad de la catástrofe que en cada caso la amenaza.." Entre un representante típico de la intelectualidad burguesa y conservadora y un proletario consciente. como se puede colegir de ese retrato en prosa de 1 8 5 1 . 428. Opitz y E.): Aber eiti Sturtn welit vottz Paradiese lier.

679. 518. p. por otro. y arrancar precisamente y citar lo que quedó enterrado sin vistosidad ninguna debajo de ella porque no ayudaba casi nada a los poderosos. por un lado. p. p. Va tan lejos en su intento de identificar a ambos. En este contexto. Benjamin tiene que obligarse a afirmar que «la protesta contra los conceptos burgueses del orden y la honorabilidad. los conocimientos de sus lideres no envejecen. Id. intenta llevar su presentación de la misma hasta un punto en el que se haga visible en ella su dimensión de protesta contra cosificación y se pueda además arrancar a las fantasmagorías una componente utópica. p. ~ ~ resulta a todas luces incompatible con su dominaban que entre los o p r i r n i d o s ~Esto propia idea de tradición. ha de poseer el carácter de testigo privilegiado del 'segundo imperio' y haber expresado en su obra poética la experiencia de sus conciudadanos en la modernidad burguesa. Pero esta pirueta intelectual es problemática no en última instancia porque.~~ dandi empatiza con el alma de la mercancía. la .: BGS 1. después de la derrota del proletariado en las luchas de junio. [. p. Baudelaire. se encontraba a mejor recaudo entre los que . Confrontar a Baudelaire y Blanqui significa quitar el celemín de encima de su Aunque Benjamin vea en la obra de Baudelaire la representación artística del engaño inherente al fetichismo de la mercancía. según la cual la tradición de la burguesía debería estar caracterizada por la discontinuidad. .] Por el contrario. Existe una hoja suya que muestra. quiere decir nada menos que haberlas comprendido en esa parte totalmente perecedera de su actuación. cuando dice de Blanqui que «antes de Lenin no existió nadie que hubiese poseído rasgos más claros en el proletariado» y añade que esos rasgos «también se han grabado en Baudelaire. pero al mismo tiempo. BGS 1. 525. se distingue de la existencia normal de su tiempo y.. [. que traiciona sus propios principios hermenéuticos y se enreda en argumentaciones cuestionables. los movimientos de la clase dominante. adquieren en sí aspecto cambiante como la moda.TAULA 3 1-32 147 rarios de la bohemia: «La acción de Blanqui ha sido la hermana del sueño de Baudelaire»Y4afirma rotundo Benjamin. Al menos envejecen mucho más despacio que las épocas y las grandes figuras de la clase burguesa. que condiciona de modo radical la experiencia de las personas en la modernidad.. Id.] Realizar la "salvación" en relación a las grandes figuras de la burguesía.: BGS 1. como por ejemplo. por su condición de outseider.. BGS V .: BGS 1.: BGS V.79La misma ambigüedad encontramos en la idea 74 75 76 77 78 79 Id. 604. una vez que se han encaramado al poder. mientras que la de los oprimidos (proletariado) lo estaría por la continuidad: «El proletariado vive más despacio que la clase burguesa... protesta contra la velocidad que caracteriza tanto al proceso de producción como a las masas. Id. junto a otros dibujos improvisados. ~ ~vamos a entrar en la cuestión de si es posible 'salvar' así a cabeza de B l a n q u i ~No Baudelaire. Los ejemplos de sus luchadores. sin embargo. 460. Puesto que en Baudelaire además no faltan los posicionamientos reaccionarios ni la actitud positiva frente Napoleón 111. 55 y 1233 Cfr. con su tranquilidad ostentosa y su marcha singular. el significado de la dialéctica se identifica con la a m b i ~ a l e n c i aEl . p. Cfr.

cit. p. 1258. que es sin duda expresión de la experiencia histórica de pérdida de cualidad y valor de lo histórico en la economía de las mercancías. «En todas las situaciones en las que aparece la modernidad [en Baudelaire]. junto a las ((mediaciones engañosas de lo antiguo y lo nuevo». que eso "lo más nuevo" sigue siendo en todos los aspectos lo mismo.: BGS 1. Todo parece indicar que. betrjatr~it~r. Vesiccile z i t t t ~Spiinverk Cl'alter. sino de que el rostro del mundo «en aquello que es lo más nuevo no se cambia nunca. Cfr. En las primeras notas para la Obra de los pasajes. BGS 1.» (BGS V . la idea del retorno de lo siempre igual sólo es para Benjamin la fantasmagoría de la felicidad y su auténtica realización no debe confundirse con 'llevar a cabo una idea'. son por así decirlo las dos caras de la nusma mode~nidadfantasmagórica. Pero el eterno retorno de todo lo igual ha de ser también la forma onírica del acontecer bajo la sensación de lo más nuevo: la forma de la colectividad soñadora. el eterno retotno y el progreso se relacionan de modo complementario. La imágenes históricas. M . BGS V . p. que «hace saltar el círculo del eterno retorno)). » ~ ~ Benjamin hace un montaje de diversos elementos y se promete de ello poder desvelar la ambivalencia de la dialéctica. Penetrar en esas ensoñaciones colectivas es la condición de pasibilidad de la 'protohistoria del siglo XIX' que Benjamin pretende escribir.del eterno retorno: reflejo de lo siempre igual de la producción en masa y de la fantasmagoría de la felicidad. Bodei: ((Las enfermedades de la tradición: dimensiones y paradojas del tiempo en Walter Benjainin~. 310). 163. 1074: 671 y BGS V . se esconde la energía. 680 y 683. *' " . Benjamin habla ya del carácter infernal de la modernidad en relación con la idea del permanente retorno de lo igual. precisa Benjamin. 309). Esto es precisamente lo que quiere evitar con su discurso sobre 'el vuelco repentino en el despertar'. p. ~ ' En la concepción de Benjamin sobre la dialéctica de lo siempre igual y la nuevo puede reconocerse a dónde lleva la idea de dialéctica como ambigüedad. BGS V. del retorno o la permanencia de lo antiguo. R. 1001. según Benjamin. p. 1152. «"Si. su dimensión política..:Revista de Occidoitc 1992. debería coincidir con su utilización políti- Cfr. Wagner se rapproche de I'antiquité. Benjmain ve en la doctrina de Blanqui sobre retorno de lo siempre igual «un complemento del golpismo escatológico» de su praxis política (R.83Benjamin intenta conservar en las fantasmagorías de la modernidad la posibilidad de un giro repentino del sueño en el despertar del acto político-revolucionario. no 137.80Toda la alegórica de Baudelaire es la expresión de la pérdida de cualidad de las cosas en la sociedad del intercambio y su s a l ~ a c i ó n . par le choix de ses sujets et sa méthode dramatique. Tiedemann ha obsevado. datadas por el editor entre la mitad de 1927 y comienzos de 1930. p. es decir. con B l a n q ~ i . Fráncfort d. . p.»82A partir de esto podría representarse la modernidad como infierno. Como R. Tiedeman: Dialektik itn Stillstatid. Hasta ese momento. 92). Parece como si se intentara ofrecer aquí un punto de inserción a la crítica de las fantasmagorías modernas del progreso y de la moda. 1977. detrás de las cuales es posible desenmascarar la constante del mercado. par I'énergie passionnée de son expression i l est actuellement le représentant le plus vrai de la nature modeme" Baudelaire: L'art romantiqiie Paris p 250)) (Op. «La obra de Baudelaire aparece bajo una nueva luz en conjunción con Nietzsche y. que se presentan en esas constelaciones. 466. p.En ~ jla confirmación del eterno retorno de lo mismo en lo nuevo. No se trata. Cfr. . su relación con la antigüedad es de primer orden. p.84A ese despertar pertenece también de modo esencial la correspondencia entre antigüedad y modernidad que caracteriza tanto a Baudelaire como a W a ~ e r . BGS 1. Sin embargo. Id. sobre todo.

der Sandwichman und die Hure. 1978. Tiedemann: «Historischer Materialismus oder politischer Messianismus?».W. op. El ascenso del fascismo. El resultado sena entonces un mesianismo político que «ni toma en serio el mesianismo ni puede seriamente ser trasladado a la política» (op. p. R. cit. c i t ..: Dialektik irri Stillstaiid. Dialektische Bilder des MüBiggangs».».). Fráncfon d.87 Cuando se interrogan sus textos buscando al sujeto del mencionado 'despertar' y preguntándose por la relación del historiador materialista con él. O. en el que salvación y lucha de clases.«del que no desearía verme libre ni en sueños». op. «Existe un antagonismo)).103s. op. 793. p.. sino también el presupuesto de la 'vivencia total' de la guerra y de la disposición de las masas a asumir las fantasmagorías políticas del fascismo (cfr. en: Id. En las notas tardías para la Obra de los pasajes habla de la masa y de la colectividad como apariencia engañosa y se refiere a su afinidades con la comunidad popular fascista.. Scholem y Th. Edit. tal como desea Adorno. El historiador materialista en tanto que intelectual no es otra cosa que un tránsfuga y se encuentra en A Benjamin no se le ha escapado esta problemática. 13 1 ) . ) . p. La tensión no resuelta entre teología y materialismo histórico es constitutiva de la obra tardía de W. Tiedemann se deja llevar aquí por conceptos prefabricados de lo que es la política o la teología y realiza a una interpretación errónea de la tensión que constata como re-traducción de uno de los polos en otro. Benjamjn . p.ca en el «kair-os de la recognoscibilidad». R. sino que además el 'despertar' fascista de las fantasmagorías del siglo XIX más bien parecía confirmar la 'mediación engañosa de lo antiguo y lo nuevo'. cit. Esa tensión resulta ser el trasfondo productivo del intento de obtener una ((nueva unidad entre teoría y praxis)). \Valter Berijarniris Urgescliiclite des rieur~zelir~teri Jalirl~~oiderts. p. S .. Sin embargo. y provisto de notas por G. La dialéctica que intenta revitalizar Benjamin entre teología y materialismo histónco es una dialéctica que pasa a través de los extremos y no disuelve a un polo en el otro por medio de una 're-traducción'. 119). (Cfr. 99-142. 1 3 s . Y esto tanto más. p.. Wohlfarth: «Der "Destruktive Charakter"..88 Esta es la razón de que Benjamin no pueda. Tiedemann percibe el peligro de «que con la re-traducción del materialismo a teología se pierdan ambas cosas: se volatilice el contenido secularizado y se evapore la idea teológicax (op. sino trastocar su puntos de referencia (cfr. nos encontramos con una tensión no resuelta entre su interés político en la lucha contra el fascismo del lado de la clase trabajadora y la experiencia de impotencia frente a la universalización de la barbarie y frente a la aniquilación inminente de los sujetos de la praxis liberadora. en: Passageri. Inseparablemente unida a esa tensión se encuentra la otra entre intereses políticos y teológicos.). BGS V. retornar a sus intereses más 'originarios' y esto por «solidaridad con las experiencias que todos hemos hecho». Cfr. cit. Adorno. John: «Fortschrittskritik und Erinnerung . 963. La contradicción y el quebrantamiento inherentes a la relación ha sido resaltado por 1. 436 y 468s.M. mesianismo y revolución anarco-comunista están indisolublemente entrelazados. cuanto que no sólo cada vez se volvía más improbable un despertar en el sentido de una revolución proletaria. sino que sólo pude ser concebida dentro de la constelación histórico-política concreta desde la que cristaliza.e s c r i b e a Adorno el 9 del Diciembre de 1938. capaz de decidir positivamente la lucha de clases bajo presupuestos históricos diferente a los formulados inicialinente por Marx (cfr. Benjamin: Briefe. el debilitamiento del movimiento obrero y la determinación teórico-práctica del intelectual por ese campo de fuerzas son la fuente de intereses a los que Benjamin no quiere renunciar en su Obra de los pasajes. 2 tomos. Dicha dialéctica no se resuelve en el ámbito de la especulación. 130). Benjamin. cit. Sin embargo. 1. Wohlfarth en su interpretación del «carácter destructivo».. cit. p. puesto que su interpretación contemplativa no hace más que testimoniar que se ha perdido la ocasión de su realización práctica. La empatización con el valor de cambio no sólo es el presupuesto de las fantasmagonas que en el sueño de la colectividad esperan a un despertar revolucionario. p. W. la interpretación misma de Benjamin corre peligro de sucumbir a la obnubilación de la romatización artística propia de las fantasmagorías burguesas. cit. p. Buck-Morss «Der Flaneur. Las imágenes conceptuales en las que se articula la dialéctica entre teología y materialismo histórico no buscan una armonización de ambos. op. (Cfr.. si de hecho falla esa realización. Op.

sino «un aspecto de la revolución burguesa zwischen den Fronten)).. en una carta a Horkheimer. una de la creaciones dramáticas de R. 89 En su lección inaugural de 1931 la conexión entre interpretación y praxis todavía presenta importantes semejanzas con el 'carácter destructivo' de Benjamin. Adorno habla de un «universo de total obnubilación [Verblendungszusammenhang]. en: B. Pero la manera como su interpretación puede contribuir a la experiencia histórica en el momento del vuelco repentino del 'despertar' no queda aclarado.» (W. En los trabajos previos para las así denominadas "Tesis sobre el conccpto de historia" podemos encontrar un texto que reproduce la intención de Benjamin de modo inmejorable y que se resiste a cualquier intento de reducción en uno u otro sentido: «Al concepto de sociedad sin clases hay que devolverle su auténtico rostro mesiánico. Si hacia 1934135 todavía abrigaba esperanzas en una revolución proletaria en Alemania. cit. Lo que se manifiesta en la traición de Wagner a la revolución no es. Srubar (cd. del que ya no hay salida alguna» (cit. lo que tiene que ver seguramente con la valoración de la situación política que va haciendo Adorno. el 15 de Noviembre de 1937. Por ello la sensación de inexorabilidad» (Carta a Horkheimer del 29 de Julio de 1940. El sueño colectivo que sirve de depósito para esas imágenes necesita de interpretación histórica: aquí es donde se inserta la tarea del historiador materialista. Su misión es reconocer las posibilidades revolucionarias propias de cada momento bistórico. 260). KonigsteinITs. no son más que una formalidad que confirma lo que ya ha sucedido. según G. pues las imágenes históricas no son construcciones tcóricas de lo real producidas para dar nuevas respuestas tanto a las viejas como a las nuevas cuestiones de la filosofía. Wagner. en cuanto mesiánicas. Esas imágenes empujan más bien a realizar una interpretación que está referida necesariamente a la "superación" de la realidad dada: «Sólo en la destrucción de la pregunta se acredita la autenticidad de la intcrpretación filosófica y el puro pensamiento es incapaz de realizarla desde sí mismo: por esa razón exige necesariamente la intervención de la praxis» (Th. y esto en interés mismo de la política revolucionaria del proletariado. en: AGS 1.W. según op. En la figura del rebelde anarquista. p. posibilidades que. de la sociedad capitalista y burguesa vista como infierno (Kafka). Nunca excluyó la posibilidad de una salida. sin embargo.). Ese trastocamiento a la vista del peligro histórico sigue siendo un reto tanto para la teología como para una política de izquierdas. cit. P. pero no coincidir con ella.): Exil.una relación muy compleja y delicada con el movimiento obrero y sus organizaciones. Wissenschaft. que ha dado un vuelco en resignación y autodestrucción. La transformación del revolucionario en un rebelde no es para él un indicio de la convergencia entre el artista burgués en cuanto outscider y el conspirador profesional perdido para el proletariado organizado. La sociedad sin clases sólo recibirá una oportunidad como interrupción revolucionaria del continuo histórico (del progreso): esto es una consecuencia profana del mesianismo. Schrnjd Noerr: ~Flaschenpost. p. 1988. Lo que había desaparecido por tiempo indefinido era la base elemental de la acción instintiva del proletariado. Idetititat. en la que Benjamin en 1937 todavía creía. Adorno -para el que una aplicación político-revolucionaria del desciframiento de las imágenes dialécticas carece de probabilidad histórica-8g intenta fijar el valor de dichas imágenes más bien como codificaciones de la negatividad. El despertar del sueño de la modernidad había resultado un mal despertar. desde el punto de vista social. Benjamin: BGS 1. sólo pueden ser percibidas en las imágenes dialécticas en constelación con el pasado. Lindner (ed. sino la transfiguración engañosa del fracaso de la revolución burguesa. Adorno ve la transfiguración engañosa de las contradicciones burguesas. Esta ya de por sí débil referencia de su programa filosófico a la praxis va perdiéndose progresivamente. p. Adorno habla conscientemente de una sensación. 7 8 s ) .M. Cada vez se le va imponiendo con más fuerza la convicción de que «las formas del horror político. Die Emigration Max Horkheimers und seines Kreises irn Spiegel seines Briefwechsels». espec. 261). una posibilidad desperdiciada. en: 1. 338s.65-99. Adorno: «Die Aktualitat der Philosophien. Die Emigratioti deutscher Sozialwissenscliaftler 1933-1945. p. 1232). p. Fráncfort d. 21985. .): Walter Bettjairii~ii ~ nKotitext. La interpretación de la realidad y de sus fantasmagonas por medio de la imágenes dialécticas podía exigir una praxis determinada.

el tema de su ocaso. 174ss. sin embargo. Adomo: Versuch über Wagtzer.. Op. debilitamiento que es más que una renuncia masoquista del yo: encierra la posibilidad de mitigar ese endurecimiento al que ha sido condenado el individuo por la sociedad capitalista burguesa. cit. 93 Cfr. Cada paso hacia adelante es para ella un paso en lo proto-pretérito.] La fantasmagoría se constituye al asemejarse la modernidad a lo largamente pretérito bajo la coacción de sus propias ataduras en sus productos más nuevos. 145 [Sobre WB. 1311. «Así es como renuncia a sí misma. Adornos. convirtiendo a estas en una mera pose fascinadora. cit. que Wagner transfigura engañosamente en un ocaso universal.90La afirmación de la propiedad privada como expresión de la libertad individual degrada a ésta desde el comienzo a una farsa.W. sin por esto querer afirmar que ellos estén más a salvo de la coacción social y de la impotencia frente a ella. Würzburg 1991. La mónada no sólo es débil frente a la sociedad total.. La descomposición de la sociedad. Y. da testimonio del debilitamiento de cada una de sus mónadas. p. También es débil para seguir insistiendo en sí misma. R. '? ABBr. Klain: Solidaritat triit der Metaphysik? Eitz Versrtclz iiber die tnusikphilosoplzisclze Problerriatik der Wagtier-Kritik Tlzeodor W. Dicha idea degenera en una escenificación megalómana que unifica las fantasías de omnipotencia y la ausencia de contenido real en la estetjzación de la muerte y en la idea de inmortalidad individual.. Aquí reside la oportunidad de quebrar el principio por medio del cual la totalidad social somete todo a su hechizo: el principium individuationis... 90s. Sin embargo. p. sino que resulta de su debilidad.^^' Por eso más que dejarse obnubilar por la regresión a lo antiguo. p. Adomo: : Versuclz über Wagtzer. p. cit. No se atreve a mirar lo nuevo a los ojos más que reconociéndolo como lo antiguo. 130. La correspondencia entre lo antiguo y lo moderno carece para Adorno de dimensión utópica: «Lo nuevo burgués y lo regresivamente prehistórico se identifican en la fantasmagoría [. Lo que cada época sueña en ellas no es la protohistoria como sociedad sin clases. sino a sí misma La dimensión en las fantasmagorías que las trans«como destruida por catástrofes~. El ocaso universal con que acaba El anillo de los Nibelungos es la escatología negativa a la que conduce la fantasmagoría burguesa ante su impotencia histórica y su complicidad con el orden establecido y en la que la idea de salvación es privada de su contenido de verdad.TAULA 3 1-32 misma».~~ ciende es mucho más débil de lo que quería ver Benjamin. p. W .~~ Adorno no explica cómo podría volverse relevante dicha renuncia desde el punto de vista político-revolucionario. 91 . 94 Th.. La sociedad burguesa avanzada necesita de su propio enmascaramiento ilusorio para poder subsistir. sino que termina horadando el fundamento de la misma mala indi~iduación)). hay que leer en las fantasmagorías que tiene su origen en la mercancía. p. en: Op. 'O 7 I . su sacrificio no contribuye simplemente a la victoria de la mala sociedad sobre su protesta. el universo de total obnubilación no carece absolutamente de salida. en: Op. 143. Todo parece indicar que ya no creía en una tal relevancia y que una renuncia que no fuera simplemente una rendición del sujeto o incluso su completo sometimiento a la totalidad destructora sólo la veía conservada en el intelectual o en el artista resistente e inflexible.93La fuerza que podría posibilitar una salida no reside en la fortaleza del individuo frente a la obnubilación social.

Intereses relacionados

orlesutigeri über die Pl~ilosopliieder Gescliiclite. Su tarea no es la interpretación. esp. . G.30De ahí su exigencia de que el teórico se retire por detrás de la cosa misma y desaparezca: «El método de este trabajo es el montaje lite- Pero también el historiador materialista viene a hacerles compañía. sino que mira al 'montón de ruinas' que se van acumulando a espaldas de la historia y señala atónito hacia ellas. 80s. Esta tarea es la que han de asumir las irnágenes dialécticas. Cfr. p. como demuestra su recurso al montaje. el historiador se convierte en heraldo de la revolución todavía pendiente.r. en: n1'A 12. Lo que hay que representar no es el origen económico de la cultura.W. p. Para esa filosofía lo que queda por debajo de la cresta es quarztité negligeable. Cfr.F.» (W. que dedica su atención a los 'protagonistas' de la misma. p.

en las fantasmagorías de la modernidad. p . Son a m b i ~ a l e n t e s «Esas . jardines de invierno. p. Separándose intencionadamente de lo recientemente Op. de la total intercambiabilidad. 574. esto es.. 101 1.)) 35 Op. se condensaba de modo incomparable el mundo de la circulación de mercancías.^^ Sin embargo. Sólo mostrar. La ciudad misma. sino hacerles justicia de la única manera posible. de todo aquello que se considera expresión de lo nuevo. en cuanto capital de la moda y del consumo. Op. como lo avanzado frente a lo atrasado. en cuanto lugar de las exposiciones universales y centro de la modernidad. No voy a sustraer nada valioso. en: Op cit. El análisis micrológico de los tipos humanos que pueblan los pasajes comerciales y los paisajes urbanos . empleándoOS. panoramas.. manifiesta como ninguna otra época rasgos evidentes de reproducción de lo igual. en los que encuentran expresión los ideales colectivos. Id. No tengo nada que decir. etc. esto es. 3 V f r .. die Hauptstadt des XIX. de serialidad y repetitividad. cit. Jahrhunderts)). fábricas.. exigía además agrupar los elementos del montaje en tomo a un núcleo: el análisis de la mercancía.: «Paris.e l dandi.. ni apropiarme ninguna formulación ingeniosa. con sus pasajes y sus grandes almacenes. casinos y estaciones de tren son edificios de la colectividad con carácter onírico.permite contemplarlas como alegorías modernas en las que el mundo capitalista se presenta como un infierno: ((Determinar la totalidad de los rasgos en los que se expresa esa "modernidad". de la vertiginosidad de lo urbano.»35Pasajes. dar respuesta a la pregunta por el origen histórico de los cataclismos políticos y sociales a los que el propio Benjamin terminaría sucumbiendo después. significa representar el infierno. ~ ~ imágenes son imágenes desiderativas y en ellas la colectividad intenta tanto superar como transfigurar engañosamente la imperfección del producto social así como las carencias del orden social de la producción.))^^ Sin embargo. p. cit. la ley de la dialéctica paralizada. de la novedad y la moda. Pero sí los harapos y los desechos: no pretendo inventariarlos. 675s. cit. 55: «Ambivalencia es la manifestación plástica de la dialéctica. p. cit. para la que Kafka mostrara un sensorio tan privilegiad^. la prostituta. aparece a los ojos de Benjamin como materialización de las fantasmagorías emanadas del fetichismo de la mercancía. 33 Cfr. es decir. el trapero. Benjamin ve también una promesa. En los tipos que pueblan los versos de Baudelaire y centran la atención de Benjamin se condensa la experiencia de lo fugitivo y transitorio. Fantasmagorías modernas y empatización con la mercancía En el París del siglo XIX. comprender las tendencias básicas de la época. imágenes engañosas que enmascaran las relaciones de producción y las estructuras de dominio de la sociedad..rario. p.. 46-47. que se presenta a sí misma como 'lo nuevo' en sentido enfático en contraposición a lo trasnochado. op. que bajo el primado de la producción de mercancías si embargo permanece siempre lo mismo: la eternidad infernal.»32 Precisamente la modernidad. 3' 3' .

. 223. 47. p. cada época cita. del dominio del valor de cambio de las mercancías. die Hauptstadt . habla de una «éuocation d'une societé communiste a I'aube de l'histoire» (BGS 11. en el que. cit. según él. 36 ?' Id.. n.«polarizar dialécticamente esa "conciencia" en dos direcciones.TAULA 3 1-32 137 transcurrido.. p. Benjamin parte.. p. una imagen de sí misma que resulta de reprimir precisamente el dato fundamental de que ella es esencialmente una sociedad productora de mercancías: «La característica que le es propia a la mercancía por su carácter fetichista. en las imágenes de lo nuevo el protopasado.: «Paris. represión de la revolución no realizada.: BGS 111. p. 5 13. Dichas manifestaciones poseen.36 En su crítica del primer Exposé (1935). la conciencia es producto de ese fetichismo. los pasajes «son edificios o galerías que no tienen lado exterior . y disolverla. igual que el psicoanálisis. ciertamente.: Pasrayen. significa reducirla a una especie de representación del carácter fetichista de la mercancía en la conciencia. de modo que el deseo o incluso la utopía se convierten (o pueden convertirse) en constitutivos de la fantasmagoría. 1271.como el sueño. etc. El peligro que Benjamin correría con esta interpretación sería el de reificar la imagen de una sociedad sin clases como si se tratara de un paraíso perdido y retrotraerla a un estado originario míticamente transfigurado3*o el de interpretar erróneamente el carácter dialéctico de la fantasmagoría como 'ambivalencia'. es inherente a la sociedad productora de mercancías misma. como un sueño. arquitectónico o estén referidas a la cotidianidad.e s c r i b e Adorno. 38 Ver el artículo escrito por Benjamin sobre Bachofen en 1935. «De nosotros depende» . 1281. en relación con símbolos arcaicos investigados y representados por este último. '' Cfr. según Benjamin. Para él. 39 ABBr. por lo que habría que interpretar el sueño «como una constelación de lo Adorno se muestra muy escéptico con la categoría de 'inconsciente colectivo' empleada por Benjamin. p. Llevan en sí «elementos de la protohistoria. Ver la fantasmagoría como un ideal onírico.39 Para Benjamin. por el contrario.. hacia la sociedad y hacia el individuo.. 140 [SobreWB. cit. no ciertamente tal como ella es en sí. 40 Id. Id. La represión en cuanto tal es inconsciente. Por ejemplo. . el carácter de la mercancía conforma todas las manifestaciones culturales. ABBr. Y las fantasmagorías representan la autoimagen de esa sociedad. del antagonismo de las clases. op. op. p. es decir de una sociedad sin clases».»" Con esto viene a decir que el mundo cultural de los objetos es la expresión del trabajo onírico e idealizador de la colectividad. p. en vez de galvanizarla como un correlato plástico del carácter de la mercancía».Werk. que hay que descifrar como si se tratara de un enigma. calidad onírica. Adorno expresa la sospecha de que Benjamin interpreta falsamente el carácter fetichista de la mercancía como un hecho de conciencia en tanto que localiza las fantasmagorías en su calidad de ideales oníricos dentro de la conciencia. de la existencia de una 'represión ocultadora' como contexto generador de la fanta~magoría:~' represión de la angustia. 142 [SobreWB. de la producción de mercancías como núcleo determinante de la sociedad. p. porque la ve como el indicio de una interpretación errónea de la 'imagen dialéctica' que la convierte en un contenido de conciencia. 220). ya sean éstas de tipo literario.

))~~ Este carácter fantasmagórico de toda la cultura constatado por Benjamin hace de ésta una transfiguración engañosa de la realidad. Bruckner: La tetitación de la itioceticia. 822. p. Es decir. Barcelona 1996.: Passaget~Werk. P. A. Pero no sólo contemplamos las mercancías y sucumbimos a su apariencia fantasmagórica reflejada en nuestra conciencia. Baudelaire y la mercancía absoluta)). La empatización supone una reducción casi total de la distancia frente al objeto del conocimiento o del deseo. op.)) (Op. Dado que Benjamin analiza el capitalismo a través de la lectura de la poesía de Baudelaire y a través de la interpretación del trato literario con la realidad social documentado en ella. termina mostrándose como lo contrario. se ha convertido en mercancía. cuanto dejarse embriagar por los bienes que no se a d q ~ i r i r á nQuizás .. cit. figura literaria en Baudelaire y personaje social que vive ociosamente de las rentas. «Empatización con lo anorgánico)) llama Benjamin al carácter estupefaciente de la relación del dandi con la masa. Como muestra la figura del dandi. no vaya a ser que delate que el que lo intercambia no es el que lo ha hecho. sino que la mercancía a su vez se ha transformado en arte. P. 44 En Baudelaire encontramos la toma de conciencia del cambio de status del poeta obligado a venderse en el mercado como una mercancía más. Cfr. imagen desiderativa e ideal. Benjamin se fija en el dandi.pero sí tal como se representa a sí misma en cada momento y como cree entenderse a sí misma cuando hace abstracción del hecho de ser una sociedad productora de mercancías. adquiere poder estupefaciente.45En el caso de la empatización con la mercancía nos encontramos con un acto de carácter eminentemente estético: la contemplación sensitiva de la misma. 4 6 s . ~ ~ por esta razón. p.. p. Bruckner. 46 Cfr. p. 20-40. que lo decisivo del contacto con las mercancías en el capitalismo consumista no es tanto el acto de apropiación. Jolui: «'Einfuhlung in die Ware'Eine zentrale Kategorie Benjamins zur Bestimmung der Moderne)). tal como ha señalado P. sino que se apropia el trabajo contenido en él. p. op. que no se ve forzado al intercambio de mercancías por la necesidad. Esta explicación se inspira en el texto de Adorno sobre R. De modo que las fantasmagorías del dandi son las de la mercancía que él mismo es y no puramente los efectos narcotizantes de las que él contempla. en: La Balsa de la Medusa 38-39 (1996). cit.. 19-40. él mismo se convierte en mercancía que se ofrece a los otros paseantes. 558. cuyo manuscrito había recibido Benjamin y del que éte selecciona el siguiente pasaje: «En el objeto de consumo debe hacerse olvidar la huella de su producción.43La empatización del dandi con el alma de la mercancía. esp. 45 En esta reflexión sobre la empatización con la mercancía sigo a O . en: Coticordia 21(1992). Femández Polanco: «La fantasmagoría. 43 Cfr. . su análisis lo empuja cada vez más hasta el punto en el que se vuelve sustancial la apariencia social o el valor de cambio y el carácter de mercancía. 822). ha adquirido carácter fantástico y onírico. en cuanto fuerza de trabajo. Debe tener una apanencia como si no hubiera sido hecho en absoluto. Id. Precisamente él. Hoy vemos con más claridad. la superficie de esa realidad. El esplendor. Wagner. p. La imagen que produce de sí misma de esta manera y que gusta rotular con el título de su cultura se corresponde con el concepto de fantasmag~ría. tal como se refleja en los versos y también en la persona de Ba~delaire:~muestra la expresión fantasmagórica de la misma realidad cuyo lado amargo ha de sufrir el proletariado en propia carne: que el hombre. 34s. no sólo el arte se ha vuelto mercancía. cit. Así pues. lo que en principio parecía como si Benjamin localizara las fantasmagorías convertidas en sueños dentro de la conciencia. nos permite descubrir otras razones para la empati- 4 2 .

Las propiedades inmateriales de la mercancía.o en la atribución de valor de uso al valor de cambio -cuando la mercancía. su caparazón 'místico'. en el otro. Marx habla de una apariencia socialmente necesaria. Pero Benjamin parece indicar. Benjamin se da cuenta de que la modernidad ha conllevado una transformación de la sustancia de las cosas y de la relación directa con ellas: la capacidad de disfrute de la materialidad de las cosas independientemente de su valor de cambio se ha perdido a todas vistas. Esto significa que no sólo el trabajador es convertido en mercancía cuando se ve obligado a vender su fuerza de trabajo. de la que no se puede o quiere hacer un uso efectivo. la niebla engañosa que parecía envolver a la cosa y en la que y detrás de la cual la crítica de las ideologías sospechaba se escondían las cosas mismas. el carácter fetichista de la misma. automóvil y atractivo sexual. sus grietas y hendiduras. ni tampoco son en principio distintas de ellas. Las fantasmagorías. no son más efímeras ni más fugaces que las mercancías en la mano o las modas en los hábitos de las gentes. ambos se convierten en mercancías. llega a configurar hasta su constitución material. sirve de prueba del alto precio pagado por ella.TAULA 3 1-32 139 zación con ellas. que posiblemente sean más reveladoras de las transformaciones que conlleva el capitalismo. En un caso el valor de uso sólo puede ser localizado en la fantasía del cliente. de una niebla ideológica que envuelve a las cosas y que puede ser disuelta cambiando el sistema de producción e intercambio que la genera. como ocurre con las marcas de lujo. entonces ahora. La superficie de las cosas ya no existe.ej. Lo que Benjamin quiere percibir y presentar es el proceso por el que. Benjamin parece haberse dado cuenta que esa niebla es más impenetrable de lo que pretende Marx. La crítica de la ideología cumple su función desenmascarando el mecanismo social que produce dicha niebla y propiciando la toma de conciencia que acompaña a la praxis del proletariado organizado. Desde esta consideración es posible comprender la intención de Benjamin al investigar las creaciones culturales y las formas de vida condicionadas por la producción de .. sino que también el consumidor se ve envuelto en ese proceso que transmuta a todos y todo en mercancía. de acuerdo con el dominio de la experiencia en Benjamin. son el punto de contacto entre la mirada observadora y el objeto. sólo existe una capa de nubes que en cada momento se dispersan en nuevas figuras. ha evolucionado hasta convertirse en esencia. el valor de uso se identifica con el valor de cambio. además. según ese concepto de mercancía. sin el que no puede haber ningún conocimiento. La posibilidad de empatizar con el valor de cambio presupone que la transformación de una cosa en mercancía conlleva una emancipación del uso respecto a los requisitos materiales que la cosa posee. a través de la empatización recíproca entre el objeto y el clienteldandi. Y si esto es así. la superficie de las cosas. nos encontramos ante un fenómeno de dimensiones universales. Esto sucede en el caso de lo que hoy se denomina valor de uso secundario -p. se convierten en mercancías. Si. Ambas coinciden en la extensión temporal y en la estructura de su existencia. que las cosas mismas. es decir. Y esto también supone un paso más allá del planteamiento tradicional marxista. las imágenes publicitariasolas figuraciones y ficciones que genera la circulación de mercancías. El fetichismo de la mercancía proviene según Marx de la reificación de su valor de cambio como si se tratara de una propiedad objetiva de la cosa y no la forma social bajo la que es producida y apropiada. incluso su sustrato material y no meramente la forma social como son producidas e intercambiadas en el capitalismo. la apariencia. en definitiva.

25. crean la apariencia ilusoria de lo inmediato. Por un lado. Dicha inmediatez se basa en el carácter abstracto del valor de cambio. . En ese quidpro quo se constituye el carácter específicamente fetichista de la música: los afectos. sino una profundización de la evolución histórica del carácter fetichista de la mercancía en el mismo sentido que su propia teoría del consumo del valor de cambio..p. la función del valor de uso. ahora se constituye una nueva inmediatez impenetrable de segundo grado a partir de la imbricación también nueva entre producción. que se proyectan sobre el valor de cambio.»49 47 48 49 Op. en cuanto tal valor de cambio.mercancías. el puro valor de uso. tal como sospecha Adorno. como denunciaba Marx. 1255-56 (la cursiva es nuestra). El intercambio se convierte en núcleo material de la misma producción. las necesidades ya no constituyen un substrato natural sobre el que poder construir un nuevo sistema.. que precisamente asume engañosamente. cit. es sustituido por el puro valor de cambio. cuya ilusión han de mantener en la sociedad totalmente capitalista los bienes culturales.~~' Queda claro que lo que Benjamin pretende no es describir ciertos fenómenos de conciencia y retrotraerlos a la base económica antagonista por medio de una serie de visiones de caracteres sociales. 24. Th. circulación y consumo. p. sin la que no puede ser producida ninguna plusvalía. sino que lo son de marzera serlsible ya en la presencia directa. la producción de valores de uso al servicio de la acumulación del capital (valor de cambio) evoluciona hacia una subsunción de segundo grado bajo el valor de cambio. «Si la mercancía se compone de valor de cambio y valor de uso. sin que sus cualidades específicas lleguen a ser alcanzadas por los consumidores. sino que la autonomía residual de las esferas de la producción y la circulación amenazaba además con desaparecer. que es consumido en cuanto tal valor abstracto. «Que se consuman 'valores [de cambio]' y que estos atraigan los afectos sobre sí. Se presentan como fantasmagoría. cit.W. Consumo del valor de cambio Para Adorno. ~ ~forma de mercancía no es ya meramente una fachada detrás de la que se oculta el carácter social de los productos del trabajo. Si la forma de la mercancía era vista por Marx como un enmascaramiento de la explotación capitalista.p. por otro lado. en la sociedad capitalista avanzada no sólo no se había producido la pauperización del proletariado anunciada por Marx. tal como la formula en la Introduction de la versión francesa de su Exposé (1939): «Hay que mostrar cómo esas creaciones no sólo son "transjiguradas" de munera ideológica en la reelaboración teórica. Op. en: AGS 14. y la carencia de relación con el objeto la desmiente al mismo tiempo. sino que la forma de valor de cambio capitalista entra en una (com-)penetración de segundo grado con dicha fachada. sino que están mediadas histórica y socialmente y pueden ser integradas de manera planificada en el proceso de producción. es una expresión ulterior de su carácter de m e r c a n c í a s ~ La . Adorno: «Über den Fetischcharakter in der M u s i b (1938).

distancia. resulta innecesario para una realidad que está completamente mediatizada por el principio de intercambio. que en su inexorabilidad ya no necesita de una legitimación en sentido estricto. el valor de cambio. El valor de uso del dinero es ser valor de cambio.ya había sido tratada por Marx. Precisamente en esa identificación culmina el carácter fetichista de la mercancía. La función tradicional de la ideología de reforzar el carácter fetichista de la mercancía a través del encubrimiento de sus raíces sociales e históricas y de enmascarar las relaciones de propiedad y las contradicciones de clase como si fueran naturales. que en el capitalismo siempre fue estación de paso del proceso de reproducción del capital. por así decirlo. En ese sentido habría que entender la afirmación de Adorno de que la realidad misma en su pura presencia se ha vuelto ideología. La tendencia a una subordinación absoluta de los factores de producción. por decirlo con la definición de mercancía del mismo Marx. sobre la que se basaba la esperanza de Marx de una economía no orientada a la producción de valor abstracto. que. La cultura ya no sólo enmascara el mercado. El valor de uso. pierde ahora también a través de la identificación de los consumidores con el puro valor de cambio su distancia respecto a éste. se desvían los afectos hacia el valor de cambio. La distancia que separa la sociedad del capitalismo temprano de la del capitalismo avanzado se expresa justamente en la deferencia que existe entre el individuo como Op. sin que por ello se tambalee la identificación afectiva con ellos. sino que amenaza con sucumbir completamente a él. El valor de cambio se convierte en una propiedad natural de la cosa.nS0 Por otro lado. circulación y consumo bajo la realización de valor abstracto convierte lo abstracto por excelencia en concreto omnipresente. no olvidemos.. sino ante todo por el acto mismo de consumir. Los fenómenos de este mundo convertidos en anuncio publicitario se pueden presentar como símbolos del capital. la apariencia no es meramente el encubrimiento de la esencia. El saber sobre los mecanismos económicos de la producción de mercancías o sobre los mecanismos psicológicos de identificación no reduce para nada la efectividad de los mismos. 26-27 . adquiere la apariencia de una inmediatez. Ahora se consume y se disfruta el consumo mismo como 'cosa materialmente inmaterial'. Lo mediatizado. el fetichismo de la mercancía llega hasta la más íntima constitución del 'alma'. cit. sino que se origina coercitivamente desde dicha esencia. «También en el ámbito de la superestructura. De este modo queda trastocada la finalidad cualitativa del bien de consumo por la carga afectiva adherida a su forma externa de presentarse. puesto que ha sido suprimida la distancia entre apariencia y realidad. hace desaparecer su mediatización hasta hacerla irreconocible. Ya no somos arrobados sólo por los bienes de consumo. p.TAULA 31-32 141 La identificación entre valor de cambio y valor de uso en la forma de valor más universal .e l 'dinero'. un fetichismo de segundo grado que surge de la ocupación afectiva del valor de cambio. La cínica racionalidad de la actitud que conoce y saborea abiertamente los fenómenos en toda la amplitud de su apariencia objetual y de uso como medios para el objetivo de la reclamada acumulación del capital se termina convirtiendo en un destino universal de la conciencia. Pero lo que Adorno intenta formular de manera nueva con la 'sustitución del valor de cambio' es. Ya no necesita siquiera ocultar el mecanismo de explotación. pues en la existencia autónoma del dinero queda totalmente borrado el origen social de la relación de intercambio.

¿Existe un despertar de la ilusión fetichista? Cuando Adorno critica en otra carta el segundo borrador de «El Paris del segundo imperio en Baudelairen (1938) e insiste en sus anteriores argumentos. 'amplíe' o 'diversifique' las necesidades naturales. El ~ ~cine ~ no es menos necesario que la alimentación y la vivienda para la reproducción de la sociedad. W. más bien hay que sostener que en esto no es posible separar limpiamente naturaleza y sociedad. 393. p. Las necesidades más profundamente humanas pueden quedar subsumidas y quedan de hecho. Bajo el a priori de que todo es vendible. sino que. y cualquier película con Bette Davis es ya la sínt e s i s . No es simplemente que la sociedad 'canalice'. Cfr. 261. los seres humanos son penetrados por el sistema hasta en lo más íntimo e integrados en la reproducción de las relaciones de producción. Ambos tipos de necesidades son producto de la sociedad: «La sinfonía de Beethoven dirigida por Toscanini no es mejor que la próxima película de entretenimiento. eq~ipamiento. 1102. como medios de producción en el sentido de una funcionalización de un substrato en última instancia no deformado.ideología y la completa liquidación del individuo.'~ Como hemos visto.: Mirtirna rnoralia. pero también en las que se 51 52 53 Id. En el capitalismo avanzado todo es tendencialmente sometido a los imperativos de la producción bajo el dictado de la acumulación de capital. si los trabajadores han de ser modelados en conformidad con los intereses de la dominación y del beneficio. sospechando un abandono de la objetividad de la fantasmagoría en el estudio realizado por Benjamin. en: AGS 4 . esta teoría no trata de fenómenos de conciencia en el sentido convencional. sino del carácter material de las fantasmagorías: tanto la del trapero como la del dandi pertenecen a su constitución material como mercancías. «Hace ya tiempo que no se trata ya de la mera venta del ser vivo. Contra esto nada ayuda la conocida distinción entre necesidades profundas y necesidades superficiales. el ser vivo en cuanto tal se ha vuelto él mismo una cosa. Todo el que quiere seguir viviendo tiene que someter su economía libidinal a los imperativos de esa reproducción. éste hace referencia en su contestación a la tensión de la que el mismo Adorno habla en la carta entre su teoría del consumo del valor de cambio y la de la empatización con el alma de la mercancía de Benjamit~. en cuanto mercancías. Las necesidades no son una realidad inmediata que sea mediada a posteriori. Las fantasmagorías son partes constitutivas de la realidad en las que ella misma se malentiende y se transfigura engañosamente.: AGS 8 . . como si las primeras ofrecieran algún tipo de salida al problema. Benjamin: BGS 1. p. la mediación social de las necesidades no permite hablar de ellas como datos naturales. sino que se constituyen a través de la sociedad. Ésta es la paradoja: la autoconservación sólo es posible al precio de perder el 'yo'. Id.»~' Por otro lado. Son ellas mismas un producto de la sociedad capitalista. p. a través de las necesidades se introduce su dominio en los individuos y los hace sumisos. No sólo actúan los individuos como meros agentes de la ley del valor.

Benjamin: «Eduard Fuchs. aunque ellas mismas ciertamente hayan brotado de su primado. 477 y BGS 1. Son al mismo tiempo divinidades quiméricas que representa aquello que no queda agotado por el intercambio. sí al menos de aquel en el que perduran. y esto en el marco de su interpretación de la tarea del historiador materialista y de la relación entre pasado y presente. en el que uno puede integrase sin más. como material explosivo para la acción política en el momento histórico presente. en: Op. Die bedeuturlg Walter Betijatniris. en: BGS 11. La relación del historiador materialista respecto al pasado se diferencia. la percepción en imágenes dialécticas más bien sale al paso de la impermeabilización creciente frente al sufrimiento y la opresión producidos socialmente «al captar las impresiones que conmocionan así como las imágenes que se encienden súbitamente en cuanto imágenes de una catástrofe y los relámpagos como destructores.(Diss.58 Esto también vale para las fantasmagorías de ese pasado. Id. John. der Sammler und der Historikem.: BGS 11. p. lo que fue constituye una constelación con el ahora. La fuerza explosiva de las imágenes dialécticas de la que se habla aquí no se genera anticipando oníricamente un futuro victorioso. Id. de modo esencial de la que tiene la historiografía burguesa (Historismo).»56Busca ciertamente una imagen del pasado que ha de descubrir cada presente y en la que éste se reconoce aludido.. Pero hay que tener en cuenta que Benjamin no había llegado en esta cuestión a ningún resultado definitivo y se encontraba según su propia confesión ante dificultades importantes. y esto sobre todo cuando se trata de heredar a la cultura burguesa. . 55 W. Un primer indicio importante para lo que pretendemos se encuentra en el trabajo sobre Fuchs. Ellas poseen el carácter de 54 NO faltan formulaciones en Adorno que recuerdan claramente el concepto de fantasmagoría de Benjamin: «Las mercancías-fetiche no son simplemente la proyección de relaciones humanas opacas al mundo de los objetos. 85).. La imagen a que nos referimos «es aquella en la que. Cfr. en: AGS 10.» Sólo de esta manera se puede hacer consciente la necesidad de liberación y detener el debilitamiento de la percepción de la negatividad amenazadora por parte de las víctimas de su opresión. 576.TAULA 3 1-32 143 niega a sí misma de modo onírico. John: «.urid dieser Feirid Iiat zu siegeti riickt aufgeAort».)? Si ha de establecerse una relación no cosificadora con el pasado. p. lo que hace de toda reconstrucción de su pensamiento en relación al tema que nos ocupa un intento necesariamente precario. el concepto de cultura exhibe un carácter fetichista. Adorno: «Veblens Angriff auf die Kultur». p.). 468. y esto. cuando se trata de la obra del pasado: «En cuanto compendio de creaciones que son vistas como independientes si no del proceso de producción en el que surgieron.: Das Passageti-Werk. Como ha mostrado O. entonces hay que abandonar la concepción de la historia como un continuo de logros culturales. pero no se trata simplemente de que el presente quede iluminado por el pasado o viceversa. O. de manera fulminante.. El materialismo «se dirige a la conciencia del presente que hace saltar en pedazos el continuo de la historia.54 La dificultad más importante hay que buscarla más bien en la manera como Benjamin entiende la dimensión salvadora de su crítica de la cultura burguesa decimonónica.s5' El pasado recibe en esa imagen un grado más alto de realidad que en su propio tiempo de existencia. Se trata de una frase que el propio Benjamin vuelve a citar en sus notas sobre el método del «El Paris del segundo imperio en Baudelaires. 1161.W. según él. p.fur ei~ieTlzeologie riach Auscliwitz. Esta posición está más cerca de la de Adorno de lo que él en ese momento era capaz de reconocer.» (Th.330. cit. p. Münster 1982..

p. en: BGS 1. 495. Las fuerzas del sueño son movilizadas en el momento del peligro.. Waller Bet~jat~zitis Urgescliicl~tedes tieurlzehtitetl Jahrl~utiderts. Pues sólo desde el recuerdo de la esperanzas hechas añicos es posible reconocer las verdaderas dimensiones de la amenaza y poner coto al autoengaño optimista sobre la catástrofe que se aproxima64-y a la que el propio Benjamin habría de sucumbir. 302.» 63 Para ese mirada. cit. Befreiurlg. el pasado es reconocido en su condición de tal. del sustraído a la víctimas. 65 Cfr. «Para que un fragmento del pasado sea afectado por la actualidad no debe existir entre ellos ninguna continuidad. a diferencia de otros. 118ss. Ares. Walterbenjamins Vemunftkritik als eine Subtheorie der Erfahrungn. BGS IV.. p. 86. ein Zeuge der Gefahm.. O. en: Op. Diner (ed. que acumula sin descanso ruinas sobre ruinas y se las arroja a los pies. cit. desconsoladamente. Habenrzas urid die politisclle Tlleologie. Benjarniri. Benjamin no está pensando en un sujeto fuerte y poderoso capaz de apoderarse del pasado y de crear sentido por la elaboración de una unidad orgánica o una cadena causal de los acontecimientos históricos en la que quedasen integrados todos los elementos parti~ulares. 240s. y N. Bolz y B. 63 Id. sino que me delataba que ésta se le había escapado y que el dominio de la luna que había experimentado siendo niño había fracasado hasta un próximo eón. Das Passageri.^' El recuerdo no es el medio para reconstruir la continuidad de la historia o la identidad de la totalidad. bajo las cenizas del recuerdo casi extinguido.): Zivilisatiorisbruch. exige situarse fuera de la ideología del pro gres^. bajo las ruinas del pasado. Fümkas: Surrealisrnus als Erketirltilis.. p. tal como Benjamin parece apuntar en la interpretación de su despertar del sueño en la b!faricia eti Berlíri: «Y sólo entonces pareció que el espanto con que la luna acababa de cubrirme anidaba para siempre. 13-80. no establece un continuo histórico. en: Op. Dicho sueño conduce hasta el pasado y salva la experiencia olvidada ya hacía mucho de la amistad con el primer compañero de colegio. 60 W.. 61 W. los ojos del ángel de la historia. su distancia respecto a la situación actual de peligro queda establecida y la fuerza de lo olvidado rescatada en la interpretación del sueño. Fráncfort del M. en mí. Cfr. Rottlander: Erititier~~tig. 491. Kraushaar: ~Auschwitz ante. por N . p.un sueño al que es inherente una dialéctica: la de un giro repentino en el despertar. Benjamin: Das Passageri-Werk. no percibe una cadena de 'datos' sino <<unaúnica catástrofe. 1988. el tiempo de la espera y del deseo ha buscado refugio 59 Benjamin intenta aquí distanciarse de la retórica surrealista en tomo al sueño. Sobre esto cfr. 587. experiencia que le insufla valor. p..15lss.: «Uber den Begriff der Geschichte-. Bolz: ~Bedingungen der Moglichkeit historischer Erfahrungn. p. del futuro no acontecido. El aforismo 'Souterrain' en Eitibahrtstraj3e.» Id.65Sin embargo. Múnich 1984.) Cfr. John: «Fortschrittskritik und Erinnerung. Benjamin: BGS V. Marcuse. en: Passageti. Düsseldorf 1991. p.. Benjamin: Op. p. J. John y P.»60La posibilidad de concretar ese 'kairos'. p. que todo siga su curso.: Berlitier Kiridlleit urn Neurizel~utidert.] lo vi claro: aquello que la desesperación había sacado a la luz como una detonación era el cadáver de aquel hombre que estaba allí emparedado y que debía impedir que cualquiera que viviera aquí alguna vez se asemejara a él en nada. 0. apremia Benjamin.» (idem. sino que más bien hace valer el carácter no cerrado ni finiquitado del sufrimiento pasado y las esperanzas pendientes de las víctimas de la historia. W. Sólo desde ese futuro ya pretérito es posible pensar que el futuro actual tenga una oportunidad de ser algo más que la consumación de la catástrofe. cit.ed.. en cuanto memoria de un futuro ya pretérito. 1014.~* La mirada alegórica. en: E. en: D. es la catástrofe. 697. este despertar no le había señalado al sueño una tarea. Walter Benjamin. Pues. p. p. «En el despertar [. Witte.en: BGS IV. Despertar es justamente el giro dialéctico y copernicano del rememorar.. Solidaritüt. el continuo temporal. Cfr.59Las imágenes desiderativas contienen grietas por las que puede irrumpir el despertar: «Recordar y despertar están extremadamente próximos.~W. cit.Werk. 64 Pues el despertar puede no coincidir con la llegada del Mesías. Derrken riach Auschwitz. En el despertar que interrumpe el sueño. op. . El recuerdo en el momento del peligro.

La constelación repentina de lo arcaico con lo más reciente en las imágenes dialécticas libera lo olvidado y su fuerza revolucionaria. La salvación realizada de esa manera y sólo de esa puede obtenerse únicaen: Op. cit. en: Passagen. Por ello no puede abstraer ni de las circunstancias ni de los titulares de la transmisión del producto. 67 Id. «La dimensión destructiva o crítica en la historiografía materialista se realiza en la dinamitación de la continuidad histórica. ~ ~ Esto y no otra cosa persigue Benjamin en El Paris del segundo irnperio en Baudelaire.»67 Según esto. así debe ser registrada la imagen de lo ya sucedido. son los de la burguesía. etc.. Ha de trabajar con ella. Esto va unido a un trabajo 'destructivo'. Quien lo confronta con esa clase saca mucho más que el que lo [rechaza] desde el punto de vista proletario como [carente de interés]. Witte: «Statt eines Vorworts.^^ Para ello tiene primero que contemplar la historia como una constelación de peligros y renunciar a toda la familiaridad que la tradición dominante simula frente a los estados de cosas históricos. sino salvar lo amenazado. cit. Id. p.. 682).»68 La cuestión decisiva para Benjamin es: ¿Qué significación tiene Baudelaire para la posición de los oprimidos en su lucha dentro de la sociedad capitalista y frente al fascismo? La condición necesaria para dar una respuesta a esta cuestión es arrancar la obra de Baudelaire de la recepción tenida hasta ahora y volverla contra dicha r e ~ e p c i ó n . 1167 (los añadidos entre paréntesis pertenecen al editor). p. los productos culturales. pero sin creerse que tiene un acceso 'directo' a la misma. Un agente de la secreta insatisfacción de su clase con su propio dominio. 69 Cfr. 594. op. Partiendo de esta interpretación de la relación entre pasado y presente. 1. el siglo XIX es su siglo 66 Cfr. p. mente apoyados en la percepción de lo que se pierde insalvablemente.B. Las fantasmagorías. sólo por medio de la cual llega a constituirse el objeto histórico. Id. los sueños. Esto también vale para Baudelaire: «De la manera como resplandece una imagen en el ahora de la recognoscibilidad. p. Más bien ha de cuestionar dicha tradición burguesa. que Benjamin analiza. 577s. el historiador materialista no busca establecer una nueva continuidad. en este caso la de Baudelaire. p.» (~Zentralpark~. Sin embargo. el procedimiento empleado por Benjamin no deja de ser problemático precisamente en relación con la mencionada cuestión clave. que estaba pensado como la parte filológica de su libro de los Pasajes. en la que integrar sin más la figura de Baudelaire: «Me parece de entrada mucho más prometedor examinar sus intrigas allí donde sin duda está en su propia casa: en el campo enemigo. Pero también hay que evitar a cualquier precio el error de sucumbir a una concepción heroica de la historia como 'lucha de la humanidad por la liberación'. Benjamin le asigna al historiador materialista en el momento del peligro la tarea de ser el 'partero' de la constelación entre ambos en el 'kairos de la recognoscibilidad'..: BGS 1.en: Op. Baudelaire era un agente secreto.: BGS V. cit. ya sea éste de naturaleza espiritual o material. en el que las imágenes dialécticas se hacen legibles para unos sujetos amenazado^. Con ello reacciona a la constelación de peligros que envuelve tanto al estado de cosas transmitido como también a sus destinatarios. Walter Reryarnitis Urgeschichte des rlel~erizekriterlJahrlzurlderts.TAULA 31-32 145 frente al destino: ahí se conserva el rescoldo de un futuro olvidado. Sólo raramente resulta esto improductivo.: Passage~i-Werk. Ein ungeschriebenes Buch lesen». 8. pues no se trata de 'honrar' el pasado ni de defenderlo apologéticamente. En el caso de Baudelaire. Benjamin se enfrenta a una imagen transmitida por la sociedad burguesa. .

: BGS V.)) (ABBr. p. op. Id.«que la burguesía en cuanto clase nunca puede alcanzar una conciencia completamente clara de sí misma? ¿Y no se está legitimado. así como más libre de la ideología del pro gres^. Una nota de los comienzos de la Obra de los pasajes parece darle la razón a Adorno: «¿No enseñó Marxn -escribe Benjamin.. la aguda crítica del progreso y la idea mesiánico-anarquista de revolución como 'interrupción salvadora' coinciden en la fase tardía de Benjamin. 115 [SobreWB. Ch. por la que se sentía atraído ya desde muy pronto. p.. que Benjamin comenta del siguiente modo: ((Baudelaire se reconoce en el trapero. para conectar a su tesis la idea de un colectivo onírico (éste es el colectivo burgués)? ¿No sería posible además mostrar en relación con la totalidad de los estados de cosas de que trata este trabajo cómo se clarifican en el proceso de toma de conciencia de sí del proletariado?)) (BGS V. lo determinante. Kambas: «Walter Benjamin liest Georg Sorel: "Réflexions sur la violenten». de la subjetividad alienada..72y que estaba más abierta a las existencias marginales sin perspectivas de éxito que la tradición marxista ortodoxa. Wizisla (eds. también al historiador materialista. esto es. en: M.] El hecho de que en la colectividad soñadora desaparecen las diferencias de clase habla de modo suficientemente claro y alarmante. BGS 1.: «Paris.» W. Benjamin conecta por esta razón con la tradición más bien anarquista dentro de la clase trabajadora. En este mismo lugar Benjamin caracteriza los elementos de la protohistoria como los «de una sociedad sin clases». 1033). 180). p. die Hauptstadt des XIX.. M. cit. 772-794. mientras que las mismas fantasmagorías siguen siendo un enigma sin descifrar en el horizonte experiencia1 de la burguesía (cfr. 522 (las cursivas son nuestras). Lowy: ((L'anarchisme messianique de Walter Benjaminn. . cit.. Jahrhundertsn. 687. Esa decisión. Texte zu Walter Betljatniti. en: op. Lowy habla de un ((parenthkse progressiste» en Benjamin entre la subida al poder de Hitler y los simulacros de proceso a los disidentes en Moscú (op. 72 Cfr. Kittsteiner: «Walter Benjamins Historismus». admite Benjamin. [. /. p.el trapero no forma parte de la bohemia». Todo el proyecto de una protohistoria del siglo XiX depende de este presupuesto. es decir. como parece insinuar el primer E~pos¿?'~ En el trozo dedicado a la bohemia Benjamin se aventura por un camino lleno de riesgos entre el outsider literario y el subproletario desclasado. Leipzig 1992. Walter Bet~ai~iitis Urgescliicliie des rteiietizeliiiteti Jalirliutiderts.'^ Intenta pues trazar un puente entre aquella tradición y los outseiders lite- 70 Benjamin escribe ahí: las experiencias de la protohistoria «que tienen su depósito en el inconsciente colectivo. más que para cualquier otro político revolucionario de ese tiempo. en: Les Terttps Moderries 40 (1983) no 447. ((Evidentemente. p. 786). es precisamente para Blanqui. Benjamin: «Zentralpark». desde los edificios hasta las modas pasajeras». en: Passageri. en el último momento. podía reconocer algo de sí mismo en el trapero». 47. Benjamin: BGS 1. generan en su compenetración con lo nuevo la utopía que ha dejado su huella en mil configuraciones de la vida. En una nota de las que componen la Obra de los pasases se encuentra una cita tomada de Du viti et du Iiascliisch de Baudelaire. p. También BGS V. 73 «La actualidad del conspirador profesional» -escribe Benjamin en una nota para el «Zentralpark»«del tipo que fue Blanqui no presupone de ninguna manera la fe en el progreso. La significación de la figura y el pensamiento de Blanqui. p.En que relación se encuentran dichas fantasmagorías con las del proletariado? ¿Se fusionan en el inconsciente colectivo. p. en: BGS V. cfr. «Pero desde el literato hasta el agitador profesional todo el que formaba parte de la bohemia. p+250269. p. si esto es así. 128). organizado y revolucionario en el sentido marxista sería imposible intentar un acercamiento. ~ (Id. Adorno le advierte de los peligros de una fusión de este tipo: «La conciencia colectiva fue inventada solamente para desviar la atención de la verdadera objetividad y de su correlato. 441. cit.por excelencia. Para Benjamin parece existir la posibilidad de que el proletariado pueda descifrar sus propios desiderata en las fantasmagorías burguesas. p. de modo que éstas pueden ser clarificadas. p. 71 W. sino de entrada únicamente la decisión de acabar con la injusticia actual. Está fuera de duda que Benjamin se aplica esa identificación a sí mismo. cfr. 583. de arrancar a la humanidad de la catástrofe que en cada caso la amenaza.." Entre un representante típico de la intelectualidad burguesa y conservadora y un proletario consciente. como se puede colegir de ese retrato en prosa de 1 8 5 1 . 428. Opitz y E.): Aber eiti Sturtn welit vottz Paradiese lier.

679. 518. p. por otro. y arrancar precisamente y citar lo que quedó enterrado sin vistosidad ninguna debajo de ella porque no ayudaba casi nada a los poderosos. por un lado. p. p. Va tan lejos en su intento de identificar a ambos. En este contexto. Benjamin tiene que obligarse a afirmar que «la protesta contra los conceptos burgueses del orden y la honorabilidad. los conocimientos de sus lideres no envejecen. Id. intenta llevar su presentación de la misma hasta un punto en el que se haga visible en ella su dimensión de protesta contra cosificación y se pueda además arrancar a las fantasmagorías una componente utópica. p. ~ ~ resulta a todas luces incompatible con su dominaban que entre los o p r i r n i d o s ~Esto propia idea de tradición. ha de poseer el carácter de testigo privilegiado del 'segundo imperio' y haber expresado en su obra poética la experiencia de sus conciudadanos en la modernidad burguesa. Pero esta pirueta intelectual es problemática no en última instancia porque.~~ dandi empatiza con el alma de la mercancía. la .: BGS 1. después de la derrota del proletariado en las luchas de junio. [. p. Baudelaire. se encontraba a mejor recaudo entre los que . Confrontar a Baudelaire y Blanqui significa quitar el celemín de encima de su Aunque Benjamin vea en la obra de Baudelaire la representación artística del engaño inherente al fetichismo de la mercancía. según la cual la tradición de la burguesía debería estar caracterizada por la discontinuidad. .] Por el contrario. Existe una hoja suya que muestra. quiere decir nada menos que haberlas comprendido en esa parte totalmente perecedera de su actuación. cuando dice de Blanqui que «antes de Lenin no existió nadie que hubiese poseído rasgos más claros en el proletariado» y añade que esos rasgos «también se han grabado en Baudelaire. pero al mismo tiempo. BGS 1. 525. se distingue de la existencia normal de su tiempo y.. [. que traiciona sus propios principios hermenéuticos y se enreda en argumentaciones cuestionables. los movimientos de la clase dominante. adquieren en sí aspecto cambiante como la moda.TAULA 3 1-32 147 rarios de la bohemia: «La acción de Blanqui ha sido la hermana del sueño de Baudelaire»Y4afirma rotundo Benjamin. Al menos envejecen mucho más despacio que las épocas y las grandes figuras de la clase burguesa. que condiciona de modo radical la experiencia de las personas en la modernidad.. Id.] Realizar la "salvación" en relación a las grandes figuras de la burguesía.: BGS 1. como por ejemplo. por su condición de outseider.. BGS V .: BGS 1.: BGS V.79La misma ambigüedad encontramos en la idea 74 75 76 77 78 79 Id. 604. una vez que se han encaramado al poder. mientras que la de los oprimidos (proletariado) lo estaría por la continuidad: «El proletariado vive más despacio que la clase burguesa... protesta contra la velocidad que caracteriza tanto al proceso de producción como a las masas. Id. junto a otros dibujos improvisados. ~ ~vamos a entrar en la cuestión de si es posible 'salvar' así a cabeza de B l a n q u i ~No Baudelaire. Los ejemplos de sus luchadores. sin embargo. 460. Puesto que en Baudelaire además no faltan los posicionamientos reaccionarios ni la actitud positiva frente Napoleón 111. 55 y 1233 Cfr. con su tranquilidad ostentosa y su marcha singular. el significado de la dialéctica se identifica con la a m b i ~ a l e n c i aEl . p. Cfr.

cit. p. 1258. que es sin duda expresión de la experiencia histórica de pérdida de cualidad y valor de lo histórico en la economía de las mercancías. «En todas las situaciones en las que aparece la modernidad [en Baudelaire]. junto a las ((mediaciones engañosas de lo antiguo y lo nuevo». que eso "lo más nuevo" sigue siendo en todos los aspectos lo mismo.: BGS 1. Todo parece indicar que. betrjatr~it~r. Vesiccile z i t t t ~Spiinverk Cl'alter. sino de que el rostro del mundo «en aquello que es lo más nuevo no se cambia nunca. Cfr. En las primeras notas para la Obra de los pasajes. BGS 1.» (BGS V . la idea del retorno de lo siempre igual sólo es para Benjamin la fantasmagoría de la felicidad y su auténtica realización no debe confundirse con 'llevar a cabo una idea'. son por así decirlo las dos caras de la nusma mode~nidadfantasmagórica. Pero el eterno retorno de todo lo igual ha de ser también la forma onírica del acontecer bajo la sensación de lo más nuevo: la forma de la colectividad soñadora. el eterno retotno y el progreso se relacionan de modo complementario. La imágenes históricas. M . BGS V . p. que «hace saltar el círculo del eterno retorno)). » ~ ~ Benjamin hace un montaje de diversos elementos y se promete de ello poder desvelar la ambivalencia de la dialéctica. Penetrar en esas ensoñaciones colectivas es la condición de pasibilidad de la 'protohistoria del siglo XIX' que Benjamin pretende escribir.del eterno retorno: reflejo de lo siempre igual de la producción en masa y de la fantasmagoría de la felicidad. Bodei: ((Las enfermedades de la tradición: dimensiones y paradojas del tiempo en Walter Benjainin~. 310). 163. 1074: 671 y BGS V . se esconde la energía. 680 y 683. *' " . Benjamin habla ya del carácter infernal de la modernidad en relación con la idea del permanente retorno de lo igual. precisa Benjamin. 309). Esto es precisamente lo que quiere evitar con su discurso sobre 'el vuelco repentino en el despertar'. p. ~ ' En la concepción de Benjamin sobre la dialéctica de lo siempre igual y la nuevo puede reconocerse a dónde lleva la idea de dialéctica como ambigüedad. BGS V. del retorno o la permanencia de lo antiguo. R. 1001. según Benjamin. p. 1152. «"Si. su dimensión política..:Revista de Occidoitc 1992. debería coincidir con su utilización políti- Cfr. Wagner se rapproche de I'antiquité. Benjmain ve en la doctrina de Blanqui sobre retorno de lo siempre igual «un complemento del golpismo escatológico» de su praxis política (R.83Benjamin intenta conservar en las fantasmagorías de la modernidad la posibilidad de un giro repentino del sueño en el despertar del acto político-revolucionario. no 137.80Toda la alegórica de Baudelaire es la expresión de la pérdida de cualidad de las cosas en la sociedad del intercambio y su s a l ~ a c i ó n . par le choix de ses sujets et sa méthode dramatique. Tiedemann ha obsevado. datadas por el editor entre la mitad de 1927 y comienzos de 1930. p. es decir. con B l a n q ~ i . Fráncfort d. . p.»82A partir de esto podría representarse la modernidad como infierno. Como R. Tiedeman: Dialektik itn Stillstatid. Hasta ese momento. 92). Parece como si se intentara ofrecer aquí un punto de inserción a la crítica de las fantasmagorías modernas del progreso y de la moda. 1977. detrás de las cuales es posible desenmascarar la constante del mercado. par I'énergie passionnée de son expression i l est actuellement le représentant le plus vrai de la nature modeme" Baudelaire: L'art romantiqiie Paris p 250)) (Op. «La obra de Baudelaire aparece bajo una nueva luz en conjunción con Nietzsche y. que se presentan en esas constelaciones. 466. p.En ~ jla confirmación del eterno retorno de lo mismo en lo nuevo. No se trata. Cfr. . su relación con la antigüedad es de primer orden. p.84A ese despertar pertenece también de modo esencial la correspondencia entre antigüedad y modernidad que caracteriza tanto a Baudelaire como a W a ~ e r . BGS 1. Sin embargo. Id. sobre todo.

der Sandwichman und die Hure. 1978. Tiedemann: «Historischer Materialismus oder politischer Messianismus?».W. op. El ascenso del fascismo. El resultado sena entonces un mesianismo político que «ni toma en serio el mesianismo ni puede seriamente ser trasladado a la política» (op. p. R. cit. c i t ..: Dialektik irri Stillstaiid. Dialektische Bilder des MüBiggangs».».). Fráncfon d.87 Cuando se interrogan sus textos buscando al sujeto del mencionado 'despertar' y preguntándose por la relación del historiador materialista con él. O. en el que salvación y lucha de clases.«del que no desearía verme libre ni en sueños». op. «Existe un antagonismo)).103s. op. 793. p.. sino también el presupuesto de la 'vivencia total' de la guerra y de la disposición de las masas a asumir las fantasmagorías políticas del fascismo (cfr. en: Id. En las notas tardías para la Obra de los pasajes habla de la masa y de la colectividad como apariencia engañosa y se refiere a su afinidades con la comunidad popular fascista.. Scholem y Th. Edit. tal como desea Adorno. El historiador materialista en tanto que intelectual no es otra cosa que un tránsfuga y se encuentra en A Benjamin no se le ha escapado esta problemática. 13 1 ) . ) . p. La tensión no resuelta entre teología y materialismo histórico es constitutiva de la obra tardía de W. Tiedemann se deja llevar aquí por conceptos prefabricados de lo que es la política o la teología y realiza a una interpretación errónea de la tensión que constata como re-traducción de uno de los polos en otro. Benjamjn . p.ca en el «kair-os de la recognoscibilidad». R. sino que además el 'despertar' fascista de las fantasmagorías del siglo XIX más bien parecía confirmar la 'mediación engañosa de lo antiguo y lo nuevo'. cit. Esa tensión resulta ser el trasfondo productivo del intento de obtener una ((nueva unidad entre teoría y praxis)). \Valter Berijarniris Urgescliiclite des rieur~zelir~teri Jalirl~~oiderts. p. S .. Sin embargo. y provisto de notas por G. La dialéctica que intenta revitalizar Benjamin entre teología y materialismo histónco es una dialéctica que pasa a través de los extremos y no disuelve a un polo en el otro por medio de una 're-traducción'. 119). (Cfr. 99-142. 1 3 s . Y esto tanto más. p.. Wohlfarth: «Der "Destruktive Charakter"..88 Esta es la razón de que Benjamin no pueda. Tiedemann percibe el peligro de «que con la re-traducción del materialismo a teología se pierdan ambas cosas: se volatilice el contenido secularizado y se evapore la idea teológicax (op. sino trastocar su puntos de referencia (cfr. nos encontramos con una tensión no resuelta entre su interés político en la lucha contra el fascismo del lado de la clase trabajadora y la experiencia de impotencia frente a la universalización de la barbarie y frente a la aniquilación inminente de los sujetos de la praxis liberadora. en: Passageri. Inseparablemente unida a esa tensión se encuentra la otra entre intereses políticos y teológicos.). BGS V. retornar a sus intereses más 'originarios' y esto por «solidaridad con las experiencias que todos hemos hecho». Cfr. cit. Adorno. John: «Fortschrittskritik und Erinnerung . 963. La contradicción y el quebrantamiento inherentes a la relación ha sido resaltado por 1. 436 y 468s.M. mesianismo y revolución anarco-comunista están indisolublemente entrelazados. cuanto que no sólo cada vez se volvía más improbable un despertar en el sentido de una revolución proletaria. sino que sólo pude ser concebida dentro de la constelación histórico-política concreta desde la que cristaliza.e s c r i b e a Adorno el 9 del Diciembre de 1938. capaz de decidir positivamente la lucha de clases bajo presupuestos históricos diferente a los formulados inicialinente por Marx (cfr. Benjamin: Briefe. el debilitamiento del movimiento obrero y la determinación teórico-práctica del intelectual por ese campo de fuerzas son la fuente de intereses a los que Benjamin no quiere renunciar en su Obra de los pasajes. 2 tomos. Dicha dialéctica no se resuelve en el ámbito de la especulación. 130). Benjamin. cit. Sin embargo. 1. Wohlfarth en su interpretación del «carácter destructivo».. cit. p. puesto que su interpretación contemplativa no hace más que testimoniar que se ha perdido la ocasión de su realización práctica. La empatización con el valor de cambio no sólo es el presupuesto de las fantasmagonas que en el sueño de la colectividad esperan a un despertar revolucionario. p. W. la interpretación misma de Benjamin corre peligro de sucumbir a la obnubilación de la romatización artística propia de las fantasmagorías burguesas. cit. p. Buck-Morss «Der Flaneur. Las imágenes conceptuales en las que se articula la dialéctica entre teología y materialismo histórico no buscan una armonización de ambos. op. (Cfr.. si de hecho falla esa realización. Op.

sino «un aspecto de la revolución burguesa zwischen den Fronten)).. en una carta a Horkheimer. una de la creaciones dramáticas de R. 89 En su lección inaugural de 1931 la conexión entre interpretación y praxis todavía presenta importantes semejanzas con el 'carácter destructivo' de Benjamin. Adorno habla de un «universo de total obnubilación [Verblendungszusammenhang]. en: B. Pero la manera como su interpretación puede contribuir a la experiencia histórica en el momento del vuelco repentino del 'despertar' no queda aclarado.» (W. En los trabajos previos para las así denominadas "Tesis sobre el conccpto de historia" podemos encontrar un texto que reproduce la intención de Benjamin de modo inmejorable y que se resiste a cualquier intento de reducción en uno u otro sentido: «Al concepto de sociedad sin clases hay que devolverle su auténtico rostro mesiánico. Si hacia 1934135 todavía abrigaba esperanzas en una revolución proletaria en Alemania. cit. Lo que se manifiesta en la traición de Wagner a la revolución no es. Srubar (cd. del que ya no hay salida alguna» (cit. lo que tiene que ver seguramente con la valoración de la situación política que va haciendo Adorno. el 15 de Noviembre de 1937. Por ello la sensación de inexorabilidad» (Carta a Horkheimer del 29 de Julio de 1940. El sueño colectivo que sirve de depósito para esas imágenes necesita de interpretación histórica: aquí es donde se inserta la tarea del historiador materialista. Su misión es reconocer las posibilidades revolucionarias propias de cada momento bistórico. 260). KonigsteinITs. no son más que una formalidad que confirma lo que ya ha sucedido. según G. pues las imágenes históricas no son construcciones tcóricas de lo real producidas para dar nuevas respuestas tanto a las viejas como a las nuevas cuestiones de la filosofía. Wagner. en cuanto mesiánicas. Esas imágenes empujan más bien a realizar una interpretación que está referida necesariamente a la "superación" de la realidad dada: «Sólo en la destrucción de la pregunta se acredita la autenticidad de la intcrpretación filosófica y el puro pensamiento es incapaz de realizarla desde sí mismo: por esa razón exige necesariamente la intervención de la praxis» (Th. y esto en interés mismo de la política revolucionaria del proletariado. en: AGS 1.W. según op. En la figura del rebelde anarquista. p. posibilidades que. de la sociedad capitalista y burguesa vista como infierno (Kafka). Nunca excluyó la posibilidad de una salida. sin embargo.). Ese trastocamiento a la vista del peligro histórico sigue siendo un reto tanto para la teología como para una política de izquierdas. cit. P. pero no coincidir con ella.): Exil.una relación muy compleja y delicada con el movimiento obrero y sus organizaciones. Wissenschaft. que ha dado un vuelco en resignación y autodestrucción. La transformación del revolucionario en un rebelde no es para él un indicio de la convergencia entre el artista burgués en cuanto outscider y el conspirador profesional perdido para el proletariado organizado. La sociedad sin clases sólo recibirá una oportunidad como interrupción revolucionaria del continuo histórico (del progreso): esto es una consecuencia profana del mesianismo. Schrnjd Noerr: ~Flaschenpost. p. 1988. Lo que había desaparecido por tiempo indefinido era la base elemental de la acción instintiva del proletariado. Idetititat. en la que Benjamin en 1937 todavía creía. Adorno -para el que una aplicación político-revolucionaria del desciframiento de las imágenes dialécticas carece de probabilidad histórica-8g intenta fijar el valor de dichas imágenes más bien como codificaciones de la negatividad. El despertar del sueño de la modernidad había resultado un mal despertar. desde el punto de vista social. Benjamin: BGS 1. sólo pueden ser percibidas en las imágenes dialécticas en constelación con el pasado. Lindner (ed. sino la transfiguración engañosa del fracaso de la revolución burguesa. Adorno ve la transfiguración engañosa de las contradicciones burguesas. Esta ya de por sí débil referencia de su programa filosófico a la praxis va perdiéndose progresivamente. p. Adorno habla conscientemente de una sensación. 7 8 s ) .M. Cada vez se le va imponiendo con más fuerza la convicción de que «las formas del horror político. Die Emigration Max Horkheimers und seines Kreises irn Spiegel seines Briefwechsels». espec. 261). una posibilidad desperdiciada. en: 1. 338s.65-99. Adorno: «Die Aktualitat der Philosophien. Die Emigratioti deutscher Sozialwissenscliaftler 1933-1945. p. 1232). p. Fráncfort d. 21985. .): Walter Bettjairii~ii ~ nKotitext. La interpretación de la realidad y de sus fantasmagonas por medio de la imágenes dialécticas podía exigir una praxis determinada.

el tema de su ocaso. 174ss. sin embargo. Adomo: Versuch über Wagtzer.. Op. debilitamiento que es más que una renuncia masoquista del yo: encierra la posibilidad de mitigar ese endurecimiento al que ha sido condenado el individuo por la sociedad capitalista burguesa. cit. 93 Cfr. Cada paso hacia adelante es para ella un paso en lo proto-pretérito.] La fantasmagoría se constituye al asemejarse la modernidad a lo largamente pretérito bajo la coacción de sus propias ataduras en sus productos más nuevos. 145 [Sobre WB. 1311. «Así es como renuncia a sí misma. Adornos. convirtiendo a estas en una mera pose fascinadora. cit. que Wagner transfigura engañosamente en un ocaso universal.90La afirmación de la propiedad privada como expresión de la libertad individual degrada a ésta desde el comienzo a una farsa.W. sin por esto querer afirmar que ellos estén más a salvo de la coacción social y de la impotencia frente a ella. Würzburg 1991. La mónada no sólo es débil frente a la sociedad total.. La descomposición de la sociedad. Y. da testimonio del debilitamiento de cada una de sus mónadas. p. También es débil para seguir insistiendo en sí misma. R. '? ABBr. Klain: Solidaritat triit der Metaphysik? Eitz Versrtclz iiber die tnusikphilosoplzisclze Problerriatik der Wagtier-Kritik Tlzeodor W. Dicha idea degenera en una escenificación megalómana que unifica las fantasías de omnipotencia y la ausencia de contenido real en la estetjzación de la muerte y en la idea de inmortalidad individual.. Aquí reside la oportunidad de quebrar el principio por medio del cual la totalidad social somete todo a su hechizo: el principium individuationis... 90s. Sin embargo. p. sino que resulta de su debilidad.^^' Por eso más que dejarse obnubilar por la regresión a lo antiguo. p. Adomo: : Versuclz über Wagtzer. p. cit. No se atreve a mirar lo nuevo a los ojos más que reconociéndolo como lo antiguo. 130. La correspondencia entre lo antiguo y lo moderno carece para Adorno de dimensión utópica: «Lo nuevo burgués y lo regresivamente prehistórico se identifican en la fantasmagoría [. Lo que cada época sueña en ellas no es la protohistoria como sociedad sin clases. sino a sí misma La dimensión en las fantasmagorías que las trans«como destruida por catástrofes~. El ocaso universal con que acaba El anillo de los Nibelungos es la escatología negativa a la que conduce la fantasmagoría burguesa ante su impotencia histórica y su complicidad con el orden establecido y en la que la idea de salvación es privada de su contenido de verdad.TAULA 3 1-32 misma».~~ ciende es mucho más débil de lo que quería ver Benjamin. p. W .~~ Adorno no explica cómo podría volverse relevante dicha renuncia desde el punto de vista político-revolucionario. 91 . 94 Th.. La sociedad burguesa avanzada necesita de su propio enmascaramiento ilusorio para poder subsistir. sino que termina horadando el fundamento de la misma mala indi~iduación)). hay que leer en las fantasmagorías que tiene su origen en la mercancía. p. en: Op. 'O 7 I . su sacrificio no contribuye simplemente a la victoria de la mala sociedad sobre su protesta. el universo de total obnubilación no carece absolutamente de salida. en: Op. 143. Todo parece indicar que ya no creía en una tal relevancia y que una renuncia que no fuera simplemente una rendición del sujeto o incluso su completo sometimiento a la totalidad destructora sólo la veía conservada en el intelectual o en el artista resistente e inflexible.93La fuerza que podría posibilitar una salida no reside en la fortaleza del individuo frente a la obnubilación social.

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