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XXXVIII CERTAMEN LITERARIO DE LAS

FIESTAS POPULARES DE BARGAS 2016

Modalidad General
UNA LIBERTAD
Lema: CANDOR

1

desabotonada. me enojaba con el reflejo y procuraba decirme una buena sarta de barbaridades. concebía para ellas unos superpoderes fantásticos que consistían. parecen estar al final de la existencia y se arrojan en mis brazos como si yo pudiera darles el amor que les ha faltado a lo largo de su vida. Simplemente. fundamentalmente. Quizás él no fuera el gran amor de mi vida. Suele ser que no espere mucho de esa relación pero tampoco me importa. Creo. más bien. y ya ni siquiera sueño con ello. muchas. Por las mañanas. entonces. y notaba mi cuerpo sin circulación.No fue algo planeado. desde la marcha de Néstor. su 2 . me pongo en guardia y deseo que no me pidan más de lo que estoy dispuesta a exigir a ese hombre. la vida de una de esas mujeres fuertes. inasequibles al desaliento. mi última pareja. yo no estaba acostumbrada a tanta consideración y tanto cálculo. detectamos aún antes de que salgan de sus bocas. No podía ver nada positivo ni refrescante en mi cuerpo. con Néstor y la bendita complicidad que yo había soñado que fuera para siempre. y uno de esos mitos que hemos asumido como propios sin haberlo cuestionado. y ya eran unas cuantas. sin temor a equivocarme. la de una mujer cualquiera o. Tengo para mí que fundamentalmente. sacar partido de su cuerpo. en pisar como si fueran a destrozar el asfalto y en jugar bien sus cartas. me atrinchero. una creación literaria más. me miraba desnuda ante el espejo y apenas podía sostener mi mirada. Normalmente me relaciono con hombres temperamentales. rudas. Sinceramente. quizás pensando que en nosotras se iba a dar eso del “final feliz”? Muchas. No sé si las mujeres tenemos un sexto sentido que nos incita a poner una distancia entre los hombres así y nosotras. No quería más mañanas. ¿Cuántas veces no habremos sucumbido ante la realidad. seguro. Todo mi poder de voluntad sobre mí misma. A menudo olvido sus nombres. Parecía haber llegado a un límite. Quería otra vida. Creo que poseemos algo parecido a un radar que se vuelca en nuestra ayuda ante gestos y palabras. el tacto de su piel. resabiadas como estamos. como yo. Amaba las mujeres rotundas de esas revistas que adoro: me parecían absolutas damas. Me alejaba. sujetos que ya han vivido su vida. la determinación que asomaba tras mis ademanes se veía vaciada al llegar un día más. Néstor era una persona fría y reflexiva. comentarios y proposiciones que. desde el día que se fue para siempre. alegando que ya no podría amarme más. es un invento. la seguridad que sabía muy bien como reflejar a través de mis vestidos y mis gestos. apenas un remedo de la mujer que había sido hasta unas semanas atrás. pero. que jamás hallarán a esa persona que pueda decirse el gran amor de su vida. como el amor romántico. de sus curvas y no desperdiciar ni un gramo de su talento en la autocomplacencia. como tantos otros roles y mitos que la televisión y el cine nos inculcan desde bien pequeño. Así quería ser yo. que hay personas. estaba simplemente floja. Yo. en cambio¿qué veía? Nada.

otros hombres. sabiendo que la cima es inalcanzable. No lo logré. o le preguntaba por las clases que impartía en la Universidad de Deusto. o algo más. Era como un dios para mí. pero a mis ojos ya no era el gigante robusto que había admirado y mirado desde mi pequeña escala como si fuera un Goliat. de niño. al oír lo que decía. Le veía desde mi niñez como si fuera un coloso. es obvio. mi padre era la fascinación pura. me puse a su lado y sentí que se había hecho muy. Era lo más. llegado el momento. No obstante. el hombre de mi vida. Néstor no había sido. pero. una de las escasas mañanas en que nos despertamos tarde. Parece una tontería. pero hasta entonces no me había dado cuenta. a diferencia de lo ocurrido con otros hombres. cariño. Es verdad. Néstor dijo alguna vez que yo no buscaba a nadie porque sabía que jamás le encontraría. Desde que era un niño supe que acabaría haciendo la misma carrera que mi padre. pero la intensidad y el afán que ambos pusimos en esta relación estaba por encima de lo que habíamos apostado en relaciones puramente físicas. Me imagino que por eso ha pasado el tiempo y busco a alguien que sea como él. Sabía que podía llegar a ser más grande de lo que me había considerado hasta entonces. Nuestro idilio duró lo que duró. sin sonreír. enfrentado al estudio. sin dejar de besarnos ambos en la cama. doctores y gente de mucho nivel académico. mi gran mito. No quería perderle. 3 . -No me creo nada. Era un profesor prestigioso. así que haré lo que pueda. pero con él. gente que necesito a mi lado. hecho por el cual necesitaba la máxima concentración. No es que mi madre no fuera digna de amor. pero mi padre. eso era lo más importante. porque Néstor era un hombre que parecía siempre ir en una dirección en la vida. he de decir que eres el más parecido a él -dije y le besuqueé repetidas veces en los labios para interrumpir su inevitable contestación.forma de hablarme. hasta que un día. Lo adoraba. intentando saber todo lo posible. siempre inclinado ante los libros. Con algunos hombres. -Creo que jamás llegaré a su altura. me dijo. Podía confiar en él. admiraba a mi padre. Me gustaba el aire de resignación que mostraba su cara. Creo que soy economista porque siempre le vi entre libros. no únicamente para hacer el amor sino además para enseñarme en el trayecto sentimientos que jamás había supuesto que tuviera. No podía haber un futuro mejor para mí que la universidad. él y yo ya mayorcitos. yo me tendía sobre la cama o me dejaba hacer en el sofá. Estaba jugando con mis pies desnudos mientras yo. Todo eso era mi padre para mí. Yo. Y sé que no tengo nada que hacer. No me importaba apenas lo que hicieran porque mi alma y corazón estaban en otra parte. que lo que decía era bien cierto. había podido comprobar quién era yo de un modo más amplio. el mundo del estudio y de la economía. pensé rápidamente en contestar algo para no quedarme descolocada. pues se llamaba Isidro. Néstor no me trataba como a una mujer sino como a una persona a la que durante cierto tiempo necesitó. Crecí rodeado de catedráticos y profesores de universidad. pero no depositaba mis cinco sentidos. era mi padre y estaba muerto. por eso mismo.. Sabía. como si recordara que su padre estaba allí-. No voy a decir que dejara de quererle. procuraba no mirar sus ojos. Era un mito.. muy pequeño. es como si con ello. de día y de noche. Lo admiré siempre. porque me importas. era muy consciente. disciplina que me parecía de una gran complejidad -Néstor miró hacia el cielo en ese instante. pero es como luchar con un fantasma -dijo Néstor. con ese acto de olvido quisiera dejar espacio y hueco en mi alma para otro hombre. Pero. -Creo que estás exagerando. que mi padre era todo para mí. a tu favor.

veía en sus ojos que deseaba la muerte desde que Isidro murió. desde luego. el amor al modo de la adolescencia hubiera estado fuera de lugar. era el profesor. algo mejor que ser un dios. Néstor y yo nos fundimos en uno de los últimos abrazos largos y sentidos. puede ser. encauzará su energía en ese único gesto. la verdad. pienso. quizás lo más próximo a una relación de insensato amor fueran determinados juegos infantiles. para bien o para mal. la pobre. -No. sentí el pulso desnudo de su piel y le abracé como a un ser humano. Néstor me dijo que ya no podría amarme más. jamás había descendido de su trono para no defraudarme. cosas como cancioncillas pueriles y tontorronas que cantábamos en el coche. por supuesto. que jamás le olvidaría. Él supo ver en mí lo que me haría falta para el futuro. tal vez como aquello que pensaba Néstor acerca de que nuestra vida. Cuando ambos decidimos separarnos. tenía su mente 4 . Lo tenía a mi lado. a Néstor.que le acabaría perdiendo. Quise decirle. el amor. a él. que no había otra mujer en su vida. En mi caso. más por desesperación ante un atasco prolongado que por otra cosa. creo que le ocurrió algo parecido a la tuya: nunca vieron recompensado su amor y su dedicación con el amor suficiente y a mí me duele. Era extraño porque le quería y. Él. jamás ha habido ni habrá un reproche para mi madre. podía ver -como si fuera una película. -¿No te parece un poco cruel que sólo amáramos a nuestros padres? -dije en aquel momento. pero la vida. la persona estudiosa que poseía la llave de la humanidad. sin embargo. Respiré la emoción. Respiré del mismo modo que me habían enseñado en mis clases de yoga y dejé que el amor de mi corazón. y creo que a eso debo mi carácter. pues quería romper el silencio y la solemnidad y también porque me interesaba saber su opinión. con la ciega certeza de muchas mujeres. Entre nosotros tal vez no hubiera amor. había convivido con él pero no le había concedido su humanidad. el docente. al contrario. fue algo estupendo. Fue un momento luminoso. Era algo inevitable. Ella me dio tanto amor o más que mi padre. no depende de lo que nosotros pensemos. y es por ello que soy ordenado en la casa. por su parte. -Sí. Ya antes de que ella muriera había intentado compensar eso que yo consideraba un defecto.-¿Te dolió? -interrumpí. se había dedicado a ese papel. Podíamos decirnos cuál la era opinión que nos merecía tal o cual persona. ya ha sido decidida desde nuestra concepción. pero era algo distinto. atento a las formas y cuidadoso con los asuntos del hogar. Se había replegado y había sido mucha la distancia entre nosotras. y por eso le admiraba. porque al ver el brillo de admiración en mis ojos. Y. hasta entonces. pero mi padre me dio la dirección de las emociones. siempre amorosa. después de que los dos contemplamos el declive de nuestra relación sin que ninguno de los dos hiciéramos el más mínimo movimiento para enderezar la situación. Para mí. Era demasiado cerebral para eso. Supe. Néstor era capaz de hablar así. todo. tal vez porque a nuestra edad. Me acariciaba y se dejaba acariciar por mis palabras. Ella se ocupaba de la parte práctica de mi vida. Quise hacer todo cuanto fuera posible por ella pero era tarde. Ninguno de los dos hacía piruetas o pensaba constantemente en el otro. Siempre me había recriminado por no ser capaz de haber amado a mi madre del mismo modo intenso que amé a mi padre. Mi madre. pero aún así quedaba un rescoldo de amor para su única hija. gesto o actitud de algún tercero. tampoco necesitábamos hablar mucho porque en nuestras miradas había un vocabulario de complicidad y de certeza que nos servía ante un público numeroso. Fue la revelación de que mi padre era humano.

la he visto desaparecer. porque es alta. estamos igualadas. llamativa. Veía su espléndida figura escurrirse seguida de miradas de deseo de hombres que para ella eran eso.en cuanto pude. Temí por ella algunas noches. cuando se hacía acompañar por hombres rudos. por mucho que le he preguntado. sin pareja. mi amiga Julia y yo. de su lado. porque la belleza es un don que no puede comprarse. Con él me había convertido en la mujer valiente de la que mi padre estaría orgulloso. jamás se me ocurrió preguntar por el origen de ese desdén hacia algunos hombres. sin demasiada fortuna. Quería que mi mente revoloteara. y vino hasta mi casa para emborracharse conmigo. No era la primera vez que 5 . Llamé a Julia. Tenía la tarde libre. Me apetecía ir de compras o. que ella aprovechaba con hombres a los que yo no me hubiera acercado ni en mis peores pensamientos. Con un cierto asco me imaginaba el cuerpo de Julia sobado por las manos callosas y siniestras de hombres orgullosos y centrados en su cuerpo. dejar d de pensar en Néstor. Y ahora. seria y responsable. Con más asco veía en mi mente cómo esos hombres se deshacían de ella en medio de la noche y la abandonaban después de haber conseguid penetrar en su cuerpo. así que no podía dar un paso atrás. así que de un modo desdichado y frío. presumo. aunque éramos amigas desde hacía mucho tiempo. Con el tiempo he llegado a formular mi propia hipótesis y creo que no ando errada si presumo que ella no quiere enamorarse. no es difícil. como si aquella ruptura jamás pueda superarse. que la tarde pronto se convirtiera en noche y la noche me dejara la paz que el día me robaba. yo lo he visto. la he visto con un moratón o un rasguño. Y eso era otra cosa que me parecía imperdonable de su parte. pues no siempre hacía ascos y se dejaba seducir sólo en muy contadas ocasiones. un poco a la deriva en mi caso. el estado habitual de Julia en el suyo. suerte en el amor. desgarbada y parece una mujer capaz de amar hasta el infinito. jamás he logrado entender qué extraño mecanismo hay en su coco que le impide prolongar una relación más allá de unos pocos meses. es mucho más bella que yo.consumida por la matemática de la existencia. pero en el caso de Julia. delicada y amable. sin que Julia haga nada en su favor. cosa que llevaba tiempo sin ser habitual. firme. que jamás ha pretendido que ella pudiera enamorarse y creo que todo se debe a un amor frustrado en su adolescencia. Me intrigaba su misterio pero. más bien. tan frío como este invierno. le franqueé el paso y le olvidé -o lo intenté. pues con la cantidad de hombres con los que podía haber iniciado una relación lenta. las fórmulas precisas de lo válido y lo intolerable. vagas sombras. y cada vez se afianza en mi esta hipótesis porque veo en sus ojos todo un mundo de desamparo. su chulería y su aspecto de bestias pardas. Ni ella ni yo hemos tenido. Sé lo que ocurre dentro de mi alma y de mi mente. atrae a los hombres con su presencia. por mucho que una se embetune de cremas y potingues. Ella. pero debo decir que nunca. a veces se diría que intenta espantarlos. gente que pasaba por su vida. Por ninguna razón del mundo quise que volviera e hiciera más difícil mi vida. Jamás la he visto apática al día siguiente tras haber estado con algún tipo duro. para abandonar el local. Los hombres caen rendidos a su pies. a pesar de que sigue con sus prácticas. sombras. con miradas hoscas y ademanes desdeñosos hacia los demás. Más de una noche. por tanto. en alguien. y cuando yo he entablado conversación con el hombre. ya que ella no espera a ningún príncipe azul. ella me ha cedido la compañía que ella misma había atraído. Al cabo de un tiempo. es más. mi gran amiga. ella escogía únicamente a aquellos que parecían llevar una señal de peligro escrita en la frente. Me entristecía ver cómo dilapidaba su don.

una camisa tan brillante e inmaculada como la de Néstor. la nostalgia y una pizca de depresión. que parecía una extensión de los mismos síntomas. También sentía una presión leve en las sienes. en todo caso. Me venían a la cabeza imágenes de Néstor y yo juntos. Vio a las primeras de cambio que buscaba el reflejo de mi padre. mi infancia feliz y acudían recuerdos que creía olvidados de mis sueños de barrio y fango. Era mucho más grande de mi talla. ceñida. una camisa radiante y blanca que me hacía feliz si me quedaba mirando frente a un espejo. Pensaba meterme en alguna cafetería y hacer creer a la gente sentada allí que seguía siendo una mujer joven. Había localizado el probador y la joven seguía allí. Tenía que ser. que probablemente provenía del hecho de vestir ropa de la marca. Creo que no quería o podía evitarlo. no ante mis ojos. No entendía nada. En mi caso. Entré en el centro comercial. ajustada. Había un par de dependientas que me saludaron cortésmente nada más entrar. con los recuerdos de mi padre. Me planté ante aquella firma comercial que poseía dos tiendas bien diferenciadas. y la vida me había enseñado que todo es el resultado de un comportamiento o de su falta. Néstor lo supo enseguida y así me lo dejó claro. una prenda de hombre. algo que acentuaba su atractivo. tenía para vivir una eternidad. solita. -Por supuesto. pero no en ese momento. de inmediato se puso delante de mí una de las dos dependientas. Así que guiada por esos recuerdos encadenados. Encaré el ropero y enseguida vi lo que me gustaba. Yo. Por lo visto.se rompía algo serio en mi vida. Las dos tenían el mismo nombre. creía. Era la más bajita de las dos. de repente sentí el deseo irrefrenable de probarme una camisa semejante. Me dirigí a la sección de camisas. porque. una era para hombres y la otra para mujeres. Y no quería hacer nada para evitarlo. bella y con futuro y que lo ocurrido con Néstor no era más que un pequeño paréntesis en mi vida. impidiéndome avanzar. instintivamente busqué una tienda donde quizás encontrara dicha prenda. jamás podría llegar a completar una relación provista de un largo futuro. Cogí la percha correspondiente y mientras buscaba por toda la tienda un probador. pero quería lograr idéntico efecto al que en mi mente se iba fraguando con una velocidad ultrasónica. lluvia radiante y tarde eternas llenas de juegos y primeros destellos del amor. no creía en la determinación. al contrario que él. Caminé por el centro de la ciudad sin que tuviera un destino claro. esa es una camisa de hombre. Tenía un cierto aire de suficiencia. no sé por qué me recordaba mi infancia. eso lo tenía claro. Nada más ver el interior del comercio. jamás imaginé lo que ocurriría después. como una urgencia infrecuente por probarme algo parecido a lo que quería o que fuera lo más exacto: no me valía cualquier cosa. ¿hay algún problema? -lo dije tal cual. pero ahora no podía comparar pues la otra parecía haber desaparecido. Había empezado joven y con mucha ansia y cierta furia. sentí una cierta fiebre. un edificio fabricado en ladrillo caravista de no muy lograda arquitectura pero del que tampoco se esperaba mucho más aparte de albergar tiendas y más tiendas. Soñaba que el efecto me salvaría de una cierta connivencia con la melancolía. cines y restaurantes y cafeterías. con la sombra de mi padre siempre presente. como ya he dicho antes. -Disculpe. En ellas yo estaba vestida únicamente con una camisa de Néstor. mi desamparo y cierto aura de soledad. nada perpetuo o algo digno de preocupación. ¿no pensará probársela? -dijo. 6 . pues estaba segura que de no ser así no lograría el mismo efecto. No había nadie más en la tienda. Yo me había creado.

Son las personas como usted. Todo debe estar en su departamento correspondiente. si quiere puede probarse la camisa. hecho que hizo que un par de jóvenes que acababan de entrar. pero 7 . así que creo que quiso rectificar.. sus gustos en materia de color y textura? -Bueno. -Creo que no me ha entendido. créame. disculparse. ahora lo dudo. Deseo esta prenda y es la que me voy a probar. Hice ademán de dirigirme al probador pero la terca joven seguía en sus trece. creo que usted no tiene mayor culpa que sus superiores. Creo que me vendrá mejor ésta -dije sin soltar mi mano derecha de la percha. Quizás la joven no se mereciera tanto pero no podía frenar. Así no llegaremos jamás a nada. imitando el tono y la soberbia de la joven. -¿Qué pasa. nuestro lugar. vaya. una rabia. Ni que decir tiene que para entonces mis venas habían comenzado a hincharse. ¿Lo fue? No lo sé. así que usted no me permite. las que más daño hacen. era la clienta.. -Lo siento. no sé si me ha en-ten-di-do -dije yo a mi vez. tal y como si yo fuera tonta de baba y no supiera distinguir un comercio del otro. -Perdone. tomaran el camino de vuelta. Había algo en mí que pugnaba por salir. un cierto resentimiento contra el mundo. -Si. no quería molestarla. ¿Cuál es su responsabilidad en esta tienda. Esto es ropa de caballero. que usted cree que una mujer no puede comprarse una camisa de hombre para ella? ¿Cómo puede ser tan antigua? -A todo esto elevé el tono de mi voz. su comportamiento. por mí.-Perdone. porque siempre hay alguien que nos dice cuál es nuestro sitio. usted será tan amable de cobrarme su justo precio. nuestro espacio. -Está exagerando. -¿También va a decirme cómo debo comportarme? Creo que se atribuye muchas funciones en su puesto. que me señale. su tienda. pero también un cierto anhelo de respeto. gracias. nunca romperemos nuestras cadenas. pero yo sí le debo tolerar que me juzgue. -Creo que no me ha entendido usted. Si no hacemos algo unas por otras. decir a cada uno de sus clientes cuál ha de ser su lugar en la vida. está bien así. que me aparte de mi decisión -ya estaba encendida. esas cadenas invisibles que nos llevan a esto. -No. y así es imposible avanzar. pero yo me conozco y sabía que yo no podría ya parar. Por debajo de su cortesía había un ramalazo de soberbia que indicaba que yo. -¿Ahora le da lo mismo?¿Qué hubiera ocurrido si yo no hubiera protestado. y aquí al lado ropa de mujeres para mujeres -dijo un tanto compungida la joven. se está pasando. pero ella era la depositaria del poder en la tienda. y esto es una tienda de ropa de caba-lle-ros -dijo mientras hacía pausas deliberadas en la última palabra. no le permito. así jamás llegaremos a salir del pequeño escenario donde vivimos. -Vaya. y ella tampoco ayudaba-. a mí me da lo mismo. no creo que sea para ponerse así. pero en la tienda de aquí al lado encontrará ropa de mujer. pero sólo le he hecho una invitación. sin duda. sólo he seguido las normas. Aquí vendemos ropa de hombre para hombres. Voy a coger esta camisa y si es de mi agrado. si en vez de ser yo hubiese sido una chica joven? A buen seguro le habría conminado a dejar la camisa en su sitio y seguir el camino marcado: las mujeres a la tienda de mujeres. si lo desea -fue amable. Y de nadie más. Parecía sorprendida por mi insistencia. lo siento. mujeres. un espacio cada vez más pequeño y así.

un acontecimiento ordinario que pusiera en orden mis ideas. al fin y al cabo. al final. esa es la esencia final de la igualdad entre hombres y mujeres. En esa ocasión no divisé el horizonte imaginario de mi infancia sino un futuro en el que aún. sino de seres humanos que quieren vivir su vida con libertad y plenitud. a pesar de mi edad y mis desengaños amorosos. Porque. hallé en mi algo distinto.de todos modos déjeme decirle una cosa. un hecho nada extraordinario . -Tal vez tenga usted razón. fin 8 . Me probé la camisa y tuve una revelación. el hombre ni el objeto amado. todo se abría a un espacio nuevo donde la dicha no tenía que ir unida a otra persona. Me tenía a mí misma y no sólo no sufriría por ello sino que haría todo cuanto me fuera posible para que mi corazón mostrara cuanto amor había allí dentro. pero. al final de aquel día. pues es lo que somos. -Tal vez. que también. No fue algo planeado. el hecho de que yo pueda comprarme una camisa de hombre en una tienda de ropa de hombres es un acto de libertad que libera tanto a hombres como mujeres. personas. donde no hacía falta el otro. no se trata de hombres o mujeres. una nueva identidad que sólo aguardaba el momento puntual.

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