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REFERENCIA y DOCUMENTACION
FACULTAD DE CIENCIAS ,
ECONOMICAS V ADMINISTRATIVAS
UNIVERSIDAD DE CHILE

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ECONOMIA MAPUCHE

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ECONOM!Ct, e . DE CIENCIAS
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ISn:¡ATIVAS
DE CHILE

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1

ECONOMIA
MAPUCHE
Pobreza y subsistencia
en la sociedad mapuche
contemporánea
l

l.

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José Bengoa
Eduardo Valen:zuela
;
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-

PAS

Al profesor
Alejandro Lipschutz
en el centenario de su nacimiento

)

¡

José Bengoa, Eduardo Valenzuela
Registro Propiedad Intelectual Nº 59176
Editado por PAS
Lyon 2363, Santiago, Chile
Diseño y Producción Gráfica:
Antonia Gómez, Guillermo Feuerhake
Fotografía Portada: Rolf Foerster
Fotografías Interior: Rolf Foerster y otros
Impresión:

IMPRENTA
EDITORIAL INTERAMERlCANA
LTOA,
CONFERENCIA
1140 TELEFONO 98l57

2O

.f):hr.,\_r:,

1 o'-''-'·.)º : -; o"'4' G- 8"' 8·
s s,'

PRESENTACION

El trabajo que aquí presentamos es el producto de un
largo esfuerzo por comprender la actual situación del pueblo
mapuche. A través del Programa de Acción Sol ida ria (PAS);
se realizó una primera investigación en torno a la división de
las comunidades del sur de Chile. Se vio la necesidad de continuar con un estudio socio-económico y, para ello, se realizó
una encuesta a 200 familias de la provincia de Cautrn. Como
resultado final de tal reflexión, surge este libro, que trata de
ubicar los principales problemas y caracter(sticas
de la sociedad mapuche contemporánea.
Debemos agradecer, en primer lugar, al Obispo de Temuco. Monseñor
Sergio Contreras, quien ha apoyado este trabajo sabiendo que puede ayudar en algo a la situación de los
mapuches. A Juan Vergara, director de PAS, que hizo posible
su realización.
También agradecemos a las personas que participaron en las diversas fases de la investigación:
Sonia Montecino trabajó en la primera parte del estudio; Ximena Valdés
apoyó el diseño de la investigación;
Rolf Foerster colaboró en
el trabajo de campo; Adolfo Aldunate prestó asesada metodológica; y Carlos Vergara procesó la información obtenida.
A los miembros de CAPIDE, que nos ayudaron en parte del
trabajo
en Temuco y, muy especialmente,
a la Fundación
Instituto lnd(gena, que puso vehículos y personal
de excelente calidad, sin los cuales no podr(amos haber realizado
el presente estudio.
Finalizamos
agradeciendo
a la directiva de la
Agrupación
de Pequeños Propietarios y Artesanos AD-MAPU,
que entregaron
su más entusiasta
colaboración:
esperamos
que las ideas aqu( expresadas
sean útiles en la defensa de la
sociedad y cultura mapuche.

IN

INTRODUCCION

! \

CAPITUl01

El problema indígena en Chile
1. Trayectoria del pueblo mapuche

13

2. La cuestión indígena

19

El origen de las economías
campesinas mapuches
1 .. La situación de la sociedad mapuche a la
llegada de los españoles
2. La guerra contra la colonización
3. El modo de producción ganadero
4. La radicación de indígenas
El sometimiento a la subsistencia
5. La sociedad mapuche contemporánea

14

23
244'
27
32
39
43

CAPITUl02

El problema de la tierra. El carácter
minifundista de las economías mapuches
1 . La población mapuche
2. Las tierras mapuches
3. Localizaciónde las comunidades
4. El minifundio mapuche
5. Evolución de la propiedad mapuche
6. El uso de la tierra
7. La cuestión de la tierra

45
46
51
53
58
66
69
73

CAPITUl03

la familia mapuche
1 . La familia: unidad de producción y consumo
2. La fragmentaciónde la familia mapuche
3. El tamaño de los hogares
4. Edad y educación

77
78
82
86
89

CAPITUl04

las migraciones mapuches
1. Magnitud de la migración
2. Destinode la migración
3. La ocupación de los migrantes en la ciudad

93
96
100
102

.

,.

CAPITUl05

CAPITUL06

La economía comunal

109

1 . Origen y carácter de la comunidad mapuche
2. Laeconomíacomunal
3. La herencia de derechos de tierra
4. La mediería, un sistema de reciprocidad
a. La mediería como renta de la tierra
b. La mediería mapuche de tierras ·
5. Mucha poca tierra: el sistema comunal
de reparto de tierras

112
117
120
124
124
126

La pobreza mapuche
1. El carácter de las economías

133

campesinas mapuches

2. El cálculo de los ingresos

CAPITUL07

140
142

Diferenciación social en las comunidades
1. Aspectos teóricos de la

151

diferenciación campesina

a. Difereciación regional
b. Diferenciación portamaño de la propiedad
c. Diferenciación familiar
4. Una sociedad éstabili:z:ada
en el límite de la pobreza

~~t!~~~!fld[l~aruché
2. Los bienes materiales
3. Los C:1.Jltivos
a. Eltrigo
b. Las siembras

c. Lasventas
d. Los rendlrnientós
4. Los animales de trabajo
5. Laganadería
6. Laeconomíadoméstica

CAPITUL09

135
138

a. Autoconsumoyventas
b. Salarios
c. Egresos
d. Consumo
3. El nivel de ingreso mapuche

2. La homogeneidad de la sociedad mapuche
3. La diversidad de la Sociedad mapuche

CAPITUL08

129

Cuestiones de desarrolloindígena
1 . El carácter de la explotación
2. El carácter de la opresión:
división de las comunidades
3. Conclusión: autonomía política
y desarrollo económico

143
145

147

152
157
161

161
163

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168

171
172
179
183
183

184
185
187

189
194

200
203
206
211
216

INTRODUCCION
El problema indígena en Chile

Chile es un país donde la cuest_iónltJ.díg_erurno ocupa un
lugar
En general los grandes problemas
naéíonalesno pasan .por el aproximadamente medio millón
de abori'genes que habita en el territorio. Se los recuerda
solamente en I os discursos patrióticos que hablan de la
"sangre araucana", o en las casas de artesanías donde relucen
platerías y ponchos de oscuros colores. El mapuche es un
tema más ligado al turismo y folclor que a las discusiones

-muy-·oesticado:

poi íticas nacionales.
Los chilenos se precian de ser una raza homogénea, esto
es, homogén~amente blanca. Un larvado racismo recorre
nuestra cultura y niega el origen mestizo de buena parte de la
población. Se ha llenado de estereotipos y prejuicios al
mapuche -flojo, borracho-, solucionando así en las conciencias la contradicción. de .. que "los grandes defensores de la
patria", "los actores de la mayor gesta de la humanidad",
tengan sucesores que viven en la pobreza y miseria más
extremas. Las estatuas de Caupolicán y Lautaro recuerdan la
grandeza de los de antes; los de ahora pueden aparecer como
partes de otra historia.
A pesar del silencio deliberado, el problema indígena
sigue siendo una realidad pendiente, un conflicto no resuelto.
Tiene una importancia objetiva, por el número de personas
que están involucradas, reforzándose su significación por
tratarse del pueblo y "la cultura de la tierra", y plantear
a la sociedad chilena el desafio de saber convivir con su pasado y su diversidad.
13

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r,,,
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\.

1. Trayectoria del pueblo mapuche.
,....--Los mapuches son el principal grupo étnico que hay en
Chile. Ocupaban, al llegar los españoles, un territorio de casi
setecientos kilómetros de largo, desde el río ltata hacia el
~r. Su__ ~ig~~~!_:_ fácil ~~-pr~cisar, E~~o_las hipó_te~is más
c"aTT'lffiimente aceptaaasTos hacen provenir de migraciones
y transformaciones de grupos cazadores recolectores que
()CUpabaif la parte. central de América del Sur. Se habrían
\ instalado en el territorio chileno unos seiscientos años antes
,. de la llegada de los españoles, y habrían dominado a los otros
) grupos que había en Chile, imponiendo su lengua y sus
costumbres.
Las primeras invasiones que los pusieron en peligro
provinieron del Cuzco. Los I neas ampliaron el Tawantin suyo
hacia el sur, cerrándoles los mapuches el paso a la altura del
río Maule. Desde esas lejanas épocas, comenzaron a tener
fama de guerreros y belicosos. Los incas los denominaban
"aucas", esto es, enemigos. La segunda gran invasión que se
recúerda fue la de los conquistadores castellanos. Los mapuches rechazaron la intromisión en su territorio y mataron a
Pedro de Valdivia, jefe de la expedición. Alonso de Ercilla y
Zúñiga escribirá los épicos versos de La Araucana; dándoles
fama de guerreros valientes y pueblo indómito que logra
vencer a los mejores ejércitos de la época. Los mapuches son,
por tanto, un pueblo con una larga historia.
La trayectoria del pueblo mapuche puede ser resumida
en algunos hitos fundamentales. En primer lugar, el período
anterior a la ! legada de los españoles, del cual obviamente no
tenemos casi información.(1) Viene luego un período de
(1) La información sobre los mapuches proviene casi exclusivamente de los conquistadores españoles, la cual es necesario analizar criticamente por razones
evidentes. La cultura mapuche dejó muy pocos monumentos sobre los cuales
levantar un panorama de sus formas de vida. A partir del siglo XVIII. comenzamos a tener el testimonio de viajeros europeos que visitan el territorio con inteciones cientificas, o simplemente por haber naufragado sus barcos en las cercan (as.
Estos viajeros serán la mejor información durante el siglo XIX. Hay numerosos
trabajos sobre las fuentes para el estudio de la Guerra de Arauco; un trabajo que
analiza el per Iodo y es autoridad en. la materia es: Alvaro Jara. Guerra Y Sociedad en el Chile Colonial. Ediciones Universitarias. Santiago de Chile. 1969. Hay
ediciones anteriores (Ver Bib lioqr af Ia].

guerra~ª-y sin cuartelnue _c:l-'~r_Q"<ª-da _me~os que
SÍgÍc)y medio) desde la llegada de vard1v1a.~I ter~1torio hasta
las" pacesd-eÓuil rn. cuando la corona·.~usco "" c_1ert~ modus
vivendi con los rnapuches.sSe establecíc el r i o 810-8_10 como
la frontera indrqena y se 'reconoció la independencia d~ los
territorios que ocupaban. ~/partir de entonces comenz_o un
largo peri'odo colonial -siglo y medio-:- en que s~ sucedieron
los ataques al territorio, los levantam1en_tos 1nd1genas _Y_ los
parlamentos. No fue precisarnente un peri oda de tranqu 1l idad
en las fronteras, y la corona mantuvo permanentemente u~o
de los mayores contingentes mi I ita res de América en la ciudad de Concepción. Sin embargo, no fue tampoco un tiempo
de guerra permanente. Cada Gobernador que llegaba a Chile
debía reafirmar las paces en un parlamento que s~ realizaba
con todas las ceremonias del caso. En este periodo hubo
numerosas transformaciones en la sociedad indígena, la que,
entre otras cosas, incorporó a sus territorios
las pampas
argentinas, aumentando su riqueza ganadera.
15

14

Un cuarto per(odo se abrió con la Independencia de
y las guerras que la acompañaron. En ellas la mayor(a
pueblo mapuche fue más bien un espectador; pero al
al sur el escenario de la guerra, se vio involucrado
ambos bandos. Fue la "Guerra a Muerte''. Vino luego un
(ocio' de cierta calma que duró hasta 1859, en que las
(as y avance espontáneo de los colonos, más allá del
(o-Bío, llevaron a un gran alzamiento mapuche en el cual
e atacaron e incendiaron siete ciudades de la zona del r ro
Mal/eco. A partir de 1866 el coronel Cornelio Saavedra logró
probar un plan de guerra contra los mapuches. El ejército
hileno avanzó sobre el territorio, cambiando la 1 (nea fronteriza del B(o-B(o por la del Malleco, doscientos kilómetros
dentro de la frontera tradicional. Comenzó una violenta guerra, quinto período, que duró hasta el 18._al,.año de la fundación de Ternuco: al año subsiguiente termÍnola~resistencia
mapuche con la fundación de Villarrica. Fueron veinte años
deluchafsangrieñfasenqueeímapuche fue derrotado militarmente por fuerzas muy superiores, que ven (an de vencer a
peruanos y bolivianos en el norte. Las lanzas y boleadoras no ,
pudieron contra un ejército moderno. A partir de entonces se
abrió un sexto período, en el cual se radicó a los indígenas en
reducciones. Los territorios fueron ·declarados dE3 _pr9piedad/
fiscal v el Estado otorgó.una merced de tierra ªlªsJamilias.
Estas tierras, como veremos, fueron muy pocas.y_r:ntJ_y_n1ª/as.
Hasta el año 1924 se repartieron mercedes de tierra, y ese año
se disolvió la Comisión Radicadora de I nd (gen as; desde ese
momento-se congeló la situación de tierras de los mapuches.
Un séptimo per(odo en la vida de este pueblo se abrió con su
incorporación marginal y subordinada a la vida nacional. A
partir de la década del treinta, se abrieron escuelas en el
campo y comenzaron a aprender el castellano, iniciaron las
migraciones a Ternuco y, sobre todo, a Santiago; empezaron
a participar en poi (tica, siendo elegidos diputados varios
candidatos mapuches. De una u otra manera, en este per (odo
el ind(gena se vinculó a los diversos aspectos y estratos de la
sociedad chilena. Se podria señalar que en la década del
sesenta se abrió la posibilidad de participar en la Reforma
Aqraria y, como consecuencia del triunfo electoral del
16

lo• ,l,••¡,<>JOII ,l,i nud,I,~ '1 do nn<'ll=
0rN!1'1l!I q11, 1\110 ,lm illllll'cha

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Lo11 caciques, llmma·lo!I amigo,
oc11par 1111111 pájlna bt1llantl! en la b1R·
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r.-emplaurlo y el comandJnte 111,..r=
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1':mpuño el gobierno la e,rada
y haga er.trar
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Eso, eso H lo ú iieo qut

LA 'I lU)l'TEIU,.
l@S t.!'&1101.UM-

i:omb°'te
Muerto11.
La ct.m'!)11.ih

El )lhtro del interior

hace ne.
la A r11uc1uií.a es UM bcl11 H·
peransa pua ¡.,, agrieultues 1111,.
cio111111l y el progreso do 11 rvpúbliee,
Suel~ fmu:, el m:ui 1J11pl1ble
pui l; 1gricuhure; montnliu etpes1111 e i1111.mnio1.Llu do lrbol111
seculsree de la miu rioa milld@I'&,
iunumerablei IÍOI que 1111 cruu11
en todu direcciones, 111 Ar11ucani&I
\'El la' SOIIII mu hermosa Jt lll.lH •

tto territorio.

La Araucao(m, e11ploi11d11 001'1
intelijencia por lhbiOB agricuhore, aeri. para é,tos y para 11111 reN08!1lro corre;¡;;;.! en Angol, nos pública, Ullll rueute de ll'ÍjlUlll!I incomuole11 el aiguieote iotere•ote t&agotable.
.
k¡;rama:
a&lió
l'no para ello, 1111 u1cu1u. d,
Escuadron NAcimle.ulo qoe
¡11 pu, de la lr&nquilidad.
Lalir indi09, l ltgó Tra,guen.
Nadie quiere que detpOM de
En,.¡ camino hule eocoeotr,,, del
!tan ,lr.ce 110lJadu1 mn<·rti-.. un tr11bajo laborjoeo • incesante,
cu" 1 resu
T bien murieron ¡ o d'tOI; bL"-8 bol eean arrcb&tadoe 19111 rrutoe per
o:':e pbe cuantne, porque 111wa 118 hordu •lvajes '1 dNenfreudM.
B. lo que deba ¡,emar el plleno su, muert~~
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11propó,,itos.

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mog11llicu que ya 110 IMl lu neeeeita en e: norre.

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17

Gobierno
Popular,
ocurrieron
numerosas
modif icaciones.:
quizás las más grandes de todo el período reduccional:
los
mapuches
nuevamente
reivindicaron
con fuerza su tierra.
Durante los últimos diez años la situación se ha caracterizado por el nuevo intento del Estado de dividir las comunidades y terminar con el carácter autónomo de esta minoría
étnica. Por otra parte, esto ha aumentado la resistencia cultural mapuche, provocando un renacer del indigenismo y la
preocupación
de numerosos sectores por la suerte de la
cultura aborigen de Chile.
.,..~
.: ......·"'

Los indígenas de Chile no ten(an nombre propio para
designarse as( mismos. Mapu significa la tierra, el territorio,
el lugar donde se vive; che señala "gente de" tal o cual parte.
Es así que se dice hasta el d (a de hoy, Temuco che, la gente
de Temuco, o Pehuenches, la gente de los pehuenes o pinares,
y as( según cada localidad. Los españoles, durante los primeros años, hablaban de "indio chileno", sin ocupar nombre
especial. Fue Alonso de Ercilla quien utilizó el nombre de .
Araucanos para designar a la "gente de la tierra". Al parecer
la palabra proviene de Rauco (Rag-co), estero situado al sur
de Concepción, que brotaba del cerro Colo-Colo, lugar donde
viv(a el célebre cacique. (2) En esa comarca se fundó el fuerte
de Arauco y de ali í eran los ind(genas más belicosos. siendo
Caupolicán el s(mbolo de todos ellos. Al parecer a los mapuches cercanos al fuerte se les denominaba "araucanos"
y
luego se difundió el nombre a todo el resto. El verdadero
nombre de los abor(genes de Chile es por tanto el de mapuches, gente de la tierrra, habitantes de la región, hombres
del territorio; es la manera como se autodenominaban
los
indígenas y es la forma que nos parece más apropiada para
nombrarlos.

(3)

(2) Prof. Hugo Gunckel. "Variaciones sobre la palabra araucano" en Boletín de la
Universidad de Chile Nº 69-70. Sept.-oct. 1966 pp, 18 a 22. En esta nota se desarrollan las diversas hipótesis sobre el origen de la palabra araucano. Exponemos la
que nos parece más convincente.
(3) Mapuche es gente de la tierra. por lo que no debería escribirse en plural al
trasladarse al castellano. Sin embargo suena muy duro para la lectura y confunde
generalmente el texto. Hemos optado por utilizarlo en singular y plural como
palabra española.

18

1
1

i

2. la cuestión indígena.
A partir de la derrota militar que _ _sufrieron, los mapu-~
ches, a fines del siglo pasado, cambio el caracter de
cuestión indígena en Chile. Con anterioridad se trataba de un''·..
'
problema poi (tico militar; desde la radicación en reducciones,
(
se transformó en poi ítico social. Es poi (tico porque implica '
el reconocimiento o desconocimiento
de una sociedad militarmente derrotada, y es social porque a los mapuches se los
ha relegado a condiciones de miseria, transformándolos en
u no de los grupos sociales más pobres del país.
La cuestión se plantea poi íticamente en los siguientes
términos: la sociedad chilena tiene en su interior una sociedad minoritaria, étnicamente diferente y con derechos históricos y culturales que les son propios. Es una sociedad derrotada· su situación
actual proviene de una conflagración
militar en que perdió su libertad e independencia. La sociedad chilena no ha reconocido el derecho a la autodeterminación de la sociedad mapuche. Todas las poi íticas aplicadas se
han orientado por el criterio de integrar al mapuche a la vida
nacional;
integración
subordinada y parcial, que implica el
abandono de sus derechos como pueblo. La histoL~~_de las
relaciones entre la sociedad chilena y la rñaP-üche se_puede
resumir en el intento permanente-del
Estado y la sociedad
dominante por impedir la existencia
real de una sociedad
culturalmente
diferente
al interior del país; Y, por otra
parte, por la resistencia de los ind(genas a desaparecer.

la)

El 'problema indígena en Chile es diferente a la "cuestión india" en otros pa(ses de América Latina, donde la sociedad blanca es muchas veces minoritaria.
Ali í el problema se
entiende como integración social, superposición de culturas, e
incluso se confunde directamente con el problema nacional.
Para Mariátegui en el Perú, la cuestión ind(gena está en la
base de la inexistencia de un Estado Nacional.
Las mayorías
indias no reconocen en la nación su pertenencia, aun más,
están fuera de los I ímites del Estado.
Muy diferente es la cuestión en Chile. La conformac}ón
nacional se ha dado independientemente del problema indige19

f',

Je

tó por una simple razón: la sociedad mapuche es
taría y circunscrita solamente a una región del país. La
ad del problema indi'gena en América Latina plantea
eJT11as muy diferentes a los que ocurren en Chile. Aquí'--.
tta estrictamente de la defensa de una minori'a étnica ;
e¡recho a la existencla.:
-· · ,,,,..,.--E:ste trabajo se orienta a través de esta idea central. Es
elllo que criticamos diversas conceptualizaciones acerca
rciblema indígena.
H1ay quienes ven la cuestión indígena exclusivamente
_ o urna falta de integración del grupo étnico mapuche a
; sociiedad chilena Y, por tanto, la solución consistiría en
,¡car los caminos para lograr su participación sustantiva
'f ella._ Las poi íticas educacionales han sido las principales
/: rarnrentas de las tendencias integracionistas. Más de cien
•'os de formación de escuelas, de comunicación hacia el
puche, de intentos por integrarlo, se han estrellado incon,bles veces con su resistencia a perder su propia idiosincraía y con la defensa de su sociedad autóctona. Las poi íticas
división de sus comunidades, de supresión de los derechos
e exepción, etc.', desconocen el derecho a integrarse primero
orno sociedad mapuche; a autodeterminarse como pueblo y
.,.floder plantear una integración en igualdad de condiciones
1on
j !,
la sociedad chilena, como sociedad minoritaria, sociedad
: : eel interior de otra sociedad mayor que le da espacio para su
1 eproducción·y desarrollo.
Otro enfoque corriente del problema indígena es el que
J l se hace desde una perspectiva economicista aislada, la cual
: describe la situación ya sea como un caso de minifundismo
: ;, inviable, o de extrema pobreza aguda. Indudablemente ese
' es.uno de los principales problemas que aquejan a los mapu• 1 ... ches
Y en este texto le dedicaremos el mayor espacio. Sin
i emba~~O, tal proble~a social. es sólo una consernencia de la
neqacion que la sociedad chilena hizo de la sociedad mapu; :
che, lo que condujo a su reducción a minifundios económica'
mente inviables; la persistencia de esa negación ha reproducii'
do ampliamente el minifundio, ha impedido el planteamiento
de poi íticas tendientes a la ampliación de la cabida de tierras,
·1_

.· ¡

, ¡

l;I
,.i

20

ha encerrado a los mapuches en el estrecho marco de la
pobreza extrema. Señalar la pobreza como lo central del
problema mapuche, es desconocer su especificidad y desdibujar la cuestión poi rtica que está en juego.
Lo mismo ocurre en una versión que reduce al mapuche
a un tipo más de trabajador explotado del pars. Se ve la
causa mapuche ligada estrecha e inseparablemente a la causa
obrera, sin otorgarle especificidad étnica, sin contemplar el
problema nacional que implica.
Considerando lo anterior, nos orientamos en este trabajo
según una concepción que reconoce la pobreza y la explotación económica a que es sometido el mapuche, pero también
reconoce que se trata de un puecio, de uno sociedad d~~i:"1.-:da con derecho a su autodeterminación.
La sociedad chilena tiene pendiente el problema indíge- na y, mientras no lo resuelva, no podrá saldar sus cuentas
con un pasado de atropellos, usurpaciones, barbarie con la
raza aborigen, con los primeros habitantes del territorio. El
discurso nacional se verá truncado por una contradicción
implacable: no poder explicarse, ni dar razón de la formación
hrs.órica
de !a nación, del desarrollo de ia sociedad, de la
constitu.ción del Estado. En este sentido la clase dirigente tradicionalista ha sido consecuente. La única forma en que visualiza, para la superación de esta contradicción, es por vía de
la eliminación, de la destrucción. Se trata de relegar al pasado
el problema indígena; mostrar que la ocupación de los territorios y el aniquilamiento de un pueblo aborigen, fue un
mal necesario, cuyo objetivo era el progreso nacional y la
constitución de una sociedad integradora. Lamentablemente
para estos sectores, la sociedad mapuche muestra enormes
signos de vitalidad y, a pesar de los embates que ha recibido
en una demasiada larga historia de castigos, continúa existiendo y reproduciéndose. En este momento, ni el desarrollo ¡)
capitalista agrario pareciera tener la suficiente vitalidad para 11
incórporar la agricultura mapuche a su sistema, ni el capita- ¡'•
lismo nacional pareciera tener fuerza -ni interés- en prole- ·.
tarizar a esta masa de la población campesina. Como por otra (,
parte parecería que, en pleno finales del siglo veinte -a lo
21

menos en esta parte del mundo-,

no existen condiciones

para

física y militarmente
a un grupo étnico como el
mapuche, no nos cabe duda de que la sociedad chilena deberá
convivir durante un largo tiempo con el problema ind(gena y,
por tanto, será necesario buscar caminos alternativos
de
solución.
Ante estas dificultades
objetivas, la sociedad chilena
debe plantearse la perspectiva de su reconocimiento.
Tal es,
quizás, el desafro. El estudio de la sociedad mapuche aqu (
propuesto, tiene el sentido de conocer su mecanismo interno,
los problemas que la aquejan, la orientación de su desarrollo,
las potencialidades y 1 (mi tes de su estructura económica, con
el fin de aportar elementos que tiendan a resolver una situación que afecta a un amplio sector de población nacional.
aniquilar

22

En lengua mapuche -mapudungula palabra cullm se
aplicaba tanto al ganado como al dinero (plata). Al decir
Ñielai cullfn peñi, se está expresando que en los campos ya
no queda ganado para vender y, al mismo tiempo, que mis
bolsillos están vacros de dinero; en definitiva, que hay
pobreza. Hoy d(a la palabra expresa principalmente el dinero,
la plata, la moneda, pero pareciera que su origen y sentido
establecen la relación entre ganader(a y dinero. ¿A qué
obedece una expresión lingü(stica tan especial? Indudablemente su origen proviene de la particular forma en que se
desarrolla la economía mapuche; del paso o tránsito de una
economía premercantil a una economía de mercado en que la
ganader(a mayor será el principal producto de intercambio.
El objetivo de este cap(tulo es analizar el origen de las
economías campesinas mapuches contemporáneas. Pensamos
que la mayor parte de las caracter(sticas que se encuentran en
la actual economía agraria de los mapuches, proviene y se
explica por los procesos en los cuales este pueblo estuvo
involucrado.
Como sobre este punto hay muchos planteamientos diversos, parece importante dedicar un tiempo a su
debate. El problema que nos ocupa es el análisis del desarrollo del mercantilismo
en la economía mapuche o, dicho de
otro modo, el desarrollo eJ_~fluencia del ca_Qitalismo_er1_la
sociedad mapuche y su acción transformac:i_ora,disruptora y

desintegradorii

-

···

·

23

1. la situación de la sociedad mapuche a la
llegada de los españoles.
La sociedad mapuche ha estado en permanente interrelación co~ la sociedad ~olonial, y lu~go con la sociedad republicana chilena, por mas de cuatrocientos años: ha recibido su
influencia, ha adoptado gran cantidad de elementos de esa
sociedad, ha reproducido muchos de ellos, otros los ha reela- ·
borado y, sin duda, muchos también los ha rechazado.
Descartamos al comenzar este trabajo una concepción
romántica e irreal de la sociedad mapuche; se los ve a menudo
como los herederos del "buen salvaje" en contacto feliz y
armónico con la naturaleza, viviendo en comunidad desde
los primeros tiempos, refractarios al cambio y a la intromisión de formas capitalistas en sus tradicionales sistemas de
producción y convivencia. Esa imagen folclórica de la sociedad mapuche tiene 2 vertientes: la de derecha, que recupera
todos los rasgos folclóricos, pero niega la utilidad o funcionalidad económica o social de esa sociedad; que, junto al
placer de recolectar chamantos y cultrunes, promueve la división de las tierras ind (genas y su disolución en el mercado
capitalista. La vertiente de izquierda, por su parte, asume
todas las caracter(sticas del romanticismo decimonónico
viendo en el buen salvaje el ideal primitivo que expresa e~
forma ~erminal los ideales de comunidad, el fin de la propiedad privada y el retorno a la vida simple y natural, propios
del comunismo primitivo.
Ambas posiciones fijan a la sociedad mapuche en una
distancia histórica marcada por el etnocentrismo, esto es, por
las diferencias culturales percibidas por el observador proveniente de una cultura occidental ilustrada. No es posible
captar, por lo tanto, que se está frente a una sociedad dinámica, sometida a contradicciones y luchas internas, a influencias de nada menos que el sistema capitalista de producción
Y sus mecanismos de acumulación. Aceptando que se está
frente a una sociedad dinámica y en modo alguno prefijada
en un tiempo inexistente, se podrá recién entrar a comprender lo que esta sociedad es y representa.
El desarrollo de la sociedad mapuche en la colonia está
marcado por el doble mecanismo de rechazo y aceptación;
lucha contra el enemigo colonizador, pero también integra-

ción y adaptación de elementos culturales y técnicos de aquel
enemigo, a su vida y costumbres. La muestra más clara de
este hecho es la temprana y asombrosa apropiación, por el
ejército mapuche, de la mejor y más importante arma de
guerra de los españoles, el caballo, al cual adecúan a sus estrategias, a sus técnicas y al terreno. Se pueden señalar numerosos otros ejemplos. Pero, entre todos, será la ganader(a mayor
lo que va a marcar decisivamente a esta sociedad. La relación
entre dinero y ganado planteada anteriormente, nos sitúa en
la importancia que asume la economía ganadera como la
forma privilegiada de ingreso del capital mercantil al interior
de la economía mapuche. El impacto de la ganader(a es tan
fuerte, que puede establecerse un per(odo anterior a la
economía ganadera, un período ganadero y una etapa ulterior
en que la sociedad ganadera debe transformarse en campesina, subsistiendo muchos de los rasgosculturales del modo de
producción ganadero perdido.
Esta es, por tanto, la tesis que ordena nuestro estudio.1
La sociedad mapuche, a la llegada de los españoles, era fundame.ntalme~te u.na socied.ad preaqraria. semiagraria_o proto-. i
agraria, segun diversos terrnmos que se han acunado. Se: 1
trataba de un modo de producción precomunal, que se
podría ubicar, siguiendo las nomenclaturas tradicionales, en
el estadio de "horda". La sociedad mapuche estaba compuesta por familias dispersas e independientes, que desarrollaban )
diversas formas de economía de subsistencia y que no cono- '
cían formas de acumulación, como no fuera el ahorro de
comidas y aperos para los períodos de invierno. La producción agrícola estaba poco desarrollada y consistía, más bien,
en una "horticultura de claros de bosques"; esto es, en siembras de hortal izas y papas en I ugares despejados.( 1) Se tratada de 'un sistema de producción que está aún por debajo del
nivel tecnológico más primario de agricultura, que es el rocetumba-quema de las a~xten3.ivas. La evidencia más
convicente muestra que se trataba de una agricu.11ura__®
~
con muy pocos implementos de labranza especializados. Junto a esa actividad, la economía mapuche se
nutr ra de la caza y del manejo doméstico de au
conocidos con el no~bre qenér ico de chilihue , • .' ~~~5c?\
de guanacos de pequeno tamano que abundab ~~~o,:,;<;,.'\
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(1) La palabra mapuche huapi, traducida generalmente
estos claros de bosque aptos para realizar siembras

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24

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ran el alimento principal de los mapuches. La recolección
segundo elemento económico que organizaba el sistesiendo la cosecha de piñones la más importante en las
rdilleras, y la recolección de mariscos en la costa; los piñoriés fueron materia de intercambio entre los grupos pehuen(de los pinares) y los grupos de los valles; este intercambio probablemente
ten(a caracter(sticas
de trueque
o
intercambio
de prestaciones, ya que es muy improbable
Ja existencia de dinero o formas primitivas de moneda.

i el

2. La guerra contra la colonización.

a,

s.~es

Esta sociedad, en correspondencia con el carácter de su
economía,
se caracterizaba
por su a~.
· Cada familia pose(a amplios territorios que se confundi'an
muchas veces con los Jugares vecinos, y se desplazaba de
· acuerdo a las necesidades de pasto y tierras de labranzas adecuadas. Era, por tanto, un tipo de asentamiento trashumante
o itinerante.
Este nivel de agricultura
y desarrollo de la
ganadería menor, no permit(a una gran concentración
de
la población, lo que explica seguramente la inexistencia de
pueblos o villas de mayor tamaño y junto con ello, la ausencia de centralismo poi (tico. En su I ugar, se daban complejas
fornas de asociación de I os núcleos dispersos, sobre todo en
los momentos de peligro colectivo. Con todo, la economía
que se vino desarrollando permit(a la existencia de-una población relativamente numerosa -se calcula poco menos de un
millón de mapuches a la llegada de los españoles- e hizo
posible la ocupación de un amplio territorio, pero impidió, a
su vez, el desarrollo de formas de acumulación. Por ello la
sociedad mapuche hubo de combinar la autonomía total de
los núcleosfamiliares
-sobre todo en el terreno económicocon formas parciales y puntuales de centralización.

Contra esta sociedad de familias dispersas pero numerosas, chocó la conquista española. No entraremos aquí en la
discusión histórica y teórica del modo de producción que
portaban los conquistadores
europeos; digamos solamente
que aquello que impulsaba a la aventura y a la guerra, era
obviamente el desarrollo expansivo del capital mercantil.
Las
formas más valoradas de riqueza,
en el contexto mercantil,
eran los metales preciosos; es decir, los medios de intercarnbio que definen ese modo transicional de producción.
La
sociedad mapuche tuvo una compleja y contradictoria
actitud
frente a la sociedad invasora.
Su estructura social fue la base
que Je permitió plantearse una guerra de defensa frente al
invasor; la organización
de la sociedad mapuche imped (a
pensar en formas de sometimiento
estable. No se trataba de
una sociedad que tuviera comunidades,
pueblos, sistemas
institucionalizados de poder ni formas germinales de estado;
eran familias independientes, que se encontraban de una u
otra forma dispersas en el territorio, obedeciendo a agrupaciones funcionales del más diverso orden. No existía estructura alguna que mediara entre el colonizador
y la sociedad
colonizada, ningún mecanismo que permitiera la reproducción de esa sociedad y esa cultura en una escala reducida,
intracomunal,
por ejemplo. Cualquier tipo de dominación
por parte del invasor, afectaba al núcleo básico de la sociedad
y de la cultura; esto es, la familia misma. En el caso mapuche,
el sometimiento significaba extinción.
Es lo que ocurrió en
las provincias del norte, donde los grupos étnicos mapuches o
grupos semejantes, fueron dominados por los conquistadores
españoles y desaparecieron fundiéndose, con aquellos.
Un caso un tanto diferente es el de las comunidades
agrícolas del valle de Santiago y de los valles transversales del
Norte Chico y, en general del norte del país. Por diversas v(as,
que no es el caso comentar
acá, hab(an
recibido
fuerte
influencia
incásica y, a la llegada de los españoles,
se
encontraban
en una situación de producción agrícola sedentaria.
La existencia de comunidad,
de organización social
estable, permitió
que estos grupos continuaran
viviendo al
interior de las encomiendas españolas, conservando en particular sus sistemas de cacicazgos y su estructura comunal. La

26

27

comunidad establecida daba la posibilidad
de que se reprodujera la sociedad dominada y la cultura indígena,
incluso en
un contexto altamente desfavorable;
estas comunidades dieron origen a los pueblos de indios, los que subsistieron hasta
el siglo diecinueve, cuando la República dictó una serie de
leyes que condujeron a su disolución y mestizaje. (2)
La situación más clara y definida en este sentido es la
que ocurrió en el Perú incaico (y también como es sabido en
México),
donde ex isna una sociedad enteramente difer~nte
a la mapu.che; se trataba .de comu.nidades sedentarias (ayllus),

que practicaban una agricultura intensiva mediante un sistema de terrazas que permitía asegurar la subsistencia de una
familia ~n un espacio f1:UY pequeño de territorio y, por tanto,
const.r~1r pueb.l?s y ciudades. Una agricultura de este tipo ·
perrnrtta también la obtención de excedentes y, en consecuenc.1a, una creciente división del trabajo, lo que ya estaba
sucediendo desde hacía un siglo aproximadamente en la
sociedad peruana precolombina. La comunidad entregaba
exced~ntes, tanto en alimentos como en fuerza de trabajo,
al gobierno central. Este se proveía de recursos para construir
nuevas obras de regad(o, construcciones productivas, ciudade~, templos y sobre todo, para emprender guerras de con~u1sta de nuevos territorios, una de las cuales llevó al ejército
1~ca hasta el borde del Maule, donde fue detenido por el ejército mapuche. En las condiciones del Perú, la conquista
tenía -o pod(a asumir- un carácter diferente. Se trataba de
una sociedad orgánica en la cual las leyes de la guerra habían
ya asumido una cierta lógica, la lógica de la política. Eso fue
lo que permitió a Pizarra y sus pocos hombres dominar el
incanato e instaurar el sistema colonial. Para las comunidades
Y, en un comienzo, para todo el sistema, el invasor aparecía
como una superestructura extractiva de excedentes, que no
pod.ía suprimir la reproducción de la sociedad y la cultura en
el nivel comunal. En parte ten(an razón. La colonización tuvo
!uerza suficiente para destruir
la estructura poi (tica del
imperio, más no as( la comunal. Durante un siglo o algo más
se mantuvieron ciertas jerarqu (as imperiales incaicas, que
lueqo se fueron suprimiendo para, al cabo de dos siglos y
medio, no quedar nada de ellas, siendo reemplazadas total~2l_Mar¡o ~óngora: Origen de los Inquilinos del Valle Central de Chile. Editorial
ruversrtana. 1969. Santiago. El actual pueblo de Pomaire por ejemplo tuvo su
origen en un pueblo de indios.
'
'

28

mente por el sistema de la colonia española. En cambio, en el
nivel de la comunidad, la situación fue diferente, ya que ella
fue un sistema que medió entre el dominador y el indígena
aislado, y permitió a la sociedad ind(gena tener un espacio
propio en el cual reproducir su sistema de vida y su cultura.
En la estructura social mapuche la situación de dominación adquirió un rostro diferente. La victoria del dominador
. significó dejar que éste se introdujera directamente hasta
relacionarse con los individuos mismos. Por lo tanto, es obvio
que no peora ser aceptado, que la rebeld(a frente al extranjero obedecía al peligro directo del aniquilamiento y a la
imposibilidad de convivir con él. El ayllu peruano, en cambio,
podía y ha podido a lo largo de siglos, convivir con el sistema
colonial (y hoy día con el sistema colonial capitalista); representa un microclima donde se puede reproducir la vida ind(gena; no tiene posibilidad de expandirse, pero es un marco de
protección del individuo frente a la sociedad, una barrera
para su transculturación violenta.
De aquí podemos extraer una serie de conclusiones y
/ . consecuencias teóricas de gran importancia para el análisis de
J/ la c_~estión. ind_i'ge~a.\ ~a in_existencia de comunidad y organi-1
zacron social institucionalizada y, sobre todo, centralizada,
permite a los mapuches plantearse una guerra en que todo el
pueblo participa, porque se juega la sobrevivencia misma de /
su cultura. Pero en el momento en que son derrotados militarmente, será la formación de la comunidad el único baluarte que permita al pueblo mapuche mantener un sistema de
intermediación entre el indígena y la sociedad occidental
evitando su disolución cultural. Esta defensa de la comunidad
indrqena, de cuya perdurabilidad se asombraba el profesor \
Lipschutz,(3) permite comprender la tenacidad y dureza de
la resistencia mapuche. No es un don natural entregado m íticamente por algún azar del destino, sino resultado de la socie- JI
·'-...dad en que vivían los ind(genas de más allá del rro Maule.
Como se sabe, los mapuches tuvieron éxito en esta empresa.
Detuvieron el avance español y estabilizaron la guerra en las
orillas del Bío-Bío, por lo menos durante dos siglos completos. La enorme flexibilidad para incorporar elementos de la
cultura antagonista que desde entonces, muestran los mapuI

(3) Dr. Alejandro Lipschutz.
torial Universitaria. Santiago.

la comunidad
1956.

indígena

en América

y en ~hile. Edi-

29

¡
¡
, es el segundo elemento que caracteriza la relación de
sociedad con la conquista. Existiendo una situación de
uta independencia poi rtica y de intransable separación
Jtural y militar con el enemigo, el mapuche no tiene temor
cuidado en asumir todos los elementos culturales del invaútiles. Cierra sus puertas políticas y abre sagaz=-----:---.::---c:::-~-,_=:.: _ Tiene claridad para percibir que el uso
tecnolog(a enemiga -adaptada creativamente- es útil
todo para la guerra. Es el caso de la temprana incorpodel caballo que ya hemos comentado. En cambio,
podemos agregar, las sociedades poi (ticamente sometidas se
cierran habitual mente a la influencia cultural externa, ya que
no poner· distancia en el plano político y social, necesitan
reafirmar su identidad y esforzarse por sobrevivir culturalmente. Es lo que ha ocurrido en la sociedad andina, más
refractaria a la incorporación de elementos culturales occidentales, por la temprana conquista polrtica y sometimiento
de las cornunidades.lzl) Esto se expresa principalmente en la
de sus tradiciones, sus sistemas de reparto de tierras
de jerarquías internas, etc. El mapuche, en cambio, se abre
la cultura y bienes del enemigo, sin perder por ello identi- El caso más significativo es quizás el mestizaje mapuche,
ue se produce por via de la compra o cautiverio de mujeres
lancas. La traída de mujeres blancas al territorio mapuche
institucionalizará aproximadamente
en el siglo XVII y
111.
Será considerado un elemento de prestigio que un
ue tenga mujer blanca. Por el contrario, será fuertemencensurado que una mujer mapuche se despose con un
inca o extranjero; esto ocurrirá sólo en los casos en que un
inca se instala a vivir entre mapuches y da pruebas de
lor; en definitiva, se "amapucha". Hay muchos casos de
tipo y aún se conservan muchos apellidos castellanos que
de este tipo de situaciones. (5)
Tan fuerte fue la flexibilidad pa1·a adoptar la cultura
iga, que el mapuche no posee la conciencia de pureza de
e incluso considerará el mestizaje con mujeres chilenas
una virtud.
La incorporación

de bienes y productos

agr(colas tra(-

Wachtell. La visión de los vencidos. Instituto de Estudios Peruanos. Lima.
979. En este trabajo el autor encuentra tradiciones andinas que se remontan al
de la conquista y que se mantienen in modificadas hasta hoy.
Ejemplo: Esteban Romero, Cacique de Truf-Truf.

1
1
·I

dos por los españoles es otro elemento por considerar. En
forma muy temprana aparecen relatos que nos muestran
cómo los mapuches adoptaron la ganader(a vacuna y lanar,
dejando de lado sus antiguos chilihueques,
que sin duda eran
animales de menor tamaño y rendimiento económico. Pesó
más la conveniencia que la tradición. Lo mismo ocurrió con
el trigo, alimento que era desconocido en América y que se
transformó en el producto principal de los mapuches ya a
partir de la segunda mitad del siglo XVI 11, aunque es necesa-,
rio hacer notar que se dan variaciones según las regiones. En este caso, no obstante, no se abandonó el ma(z y la papa, productos básicos de la dieta mapuche tradicional, que se conservan hasta el d (a de hoy.
31

1

l

3. El modo de producción ganadero.
L s posible suponer que durante el siglo XVII se mantuvo
:;1tuación
mixta o de transición
se fue incorporando
la
r¡,1ii,llft'11a cada vez con más fuerza, pero se mantuvieron las
lt,i 111.i:; de producción tradicionales,
la horticultura de claros
1111
h()sques, la ganadería menor de chilihueques y las diversas
1111111,1s
de recolección.
La ganader(a, más que la agricultura
< '1 <1itlt'1-a,
era el aspecto expansivo en ese momento. Comenzó
c: 11(111\:es
a co~stituirse
u_n circuito comercial fronterizo, que
'r~· 11.11111 ra gran rmportancra etJ el siglo siguiente. Los Pactos de
,1,
que llevaron a cabo los Gobernadores
de Chile permitier<i'.1
que se realizara este comercio con bastante sequridad:
1•1"1:
,JLm, los mapuches respetaban a los comerciantes, y eran
r::;I():;
quienes ten(an tránsito asegurado
por el territorio
~·1_1111)
para internarse en él como para cruzarlo y llegar hasta
/,rlrfr.11cJ
Y Osorno por vra terrestre. En los mismos Parlamen1 'J~. I Pactos,
comenzaron a aparecer grandes carneaduras de
'JI 1 r:i:Jl1:s, tropas de jinetes bien montados y ajaeceados,
111dr,n1as
vestidos a la usanza española
y lujos diversos,
r,rr ,,J,1cto
del comercio con las Provincias del Norte de Chile
LJur;,r110 el siglo XVII y mitad del siglo XVI 11, se fueron orqar,r;,;r,,Jo
las condiciones
para un nuevo sistema social mapu,Jr,, ·r,:1rcado
por la economía ganadera y el intercambio
rner'.;H,'
·
con la sociedad colonial
primero,
y luego con la
rt :r) , ~) :r,una.
1111,1

'nrante el siglo XVI 11, la reconversión ganadera produjo
,'.:, ·,,,,rJencia
expansiva
de la sociedad mapuche, que ocupó
I '.'. 'J11zó las pampas argentinas,
l evada
poi- la necesidad
';, :.::·.·,Js para la reproducción
ampliada de la masa ganadera.
., ':·;·, risición de este territorio
permitió plantearse
el nego. '
':'.tividad ganadera en qran escala, lo que se vio favore', ·.·.·.·,,la
fertilidad de las pampas.
': tierra mantuvo su connotación
tradicional
no aqr rco''; valorada
e11 función del ganado que pod(a alimentar;
·_ todo este per rodo, los terrrtortos
eran amplios y no
''1 ·_ -: 'J1f1cultad
para que los diversos grupos se desplazaran
::···. ·. '/; Poi- lo demás, en el primer· siglo y medie de con,· · :, I guerra, hubo una disminución
brutal de población
:.···.·.,;[mente
a causa de las pestes tra(das por los españoles
,. _
· · -:

que afectaron a la población ind(gena.(6)
El mercantilismo
ingresó, por lo tanto, a través de las
pezuñas de los animales. El animal comenzó a ser considerado como un objeto de intercambio. Con el extranjero
se
negociaba en cabezas de animales, las que eran intercambiadas ya sea por productos provenientes de la economía colonial, o directamente por piezas de plata. Tal fue el origen de
la pi a ter (a araucana, hecha ya sea sobre piezas de plata
maciza usadas para el efecto o, en la mavorte de los casos,
sobre monedas de plata dura (o firme, como se deda). Por ·
este camino se está en presencia de una creciente mercantilización en que el comercio con el exterior otorgó, a la ganader ra principalmente, un valor comercial muy claro y determinado.(7)
Las relaciones internas también fueron afectadas por la
mercantilización
ganadera. Las mujeres que eran en la sociedad mapuche -como en casi todo tipo de sociedad con problemas de poblaciónotro de los elementos escasos y, por
tanto un factor fuertemente valorado, se intercambiaban por
ganado; la mujer fue adquiriendo un precio contabilizado en
cabezas de animales. No sabemos lo que suced (a anteriormente y cómo se produc(an los intercambios de mujeres; esto es,
si existían formas de pago o simplemente reciprocidad entre
equivalentes
(mujeres por mujeres, mujeres por favores o
alianzas militares, etc.). Podemos suponer que, al no existir
una sociedad con abundancia de bienes -como se ha afirmado más atrás-, difícilmente
hab(a niveles suficientes de acumulación de riquezas para comprar a la mujer por bienes muy
cuantiosos.
Podr(amos,
por tanto, afirmar que fue a partir
de la mercantilización
de la sociedad mapuche que comenzó
a producirse la compra de mujeres por bienes, en la medida
en que esa sociedad acrecentó sus capacidades de acumu !ación y de intercambio.
Los testimonios de fines del siglo
XVIII y comienzos del siglo XIX nos muestran una sociedad
donde hab(a que tener muchos animales para pagarle al suegro y llevarse una joven mapuche con prestigio,
hija de cacique importante y, por demás, bonita. En el intercambio de
mujeres, sin duda, operaban otras reg.las culturales
propias de
(6) La viruela y el tifus (chavalongo)
hicieron estragos entre la población mapuche, siendo una causa.de mortalidad mucho mayor que la guerra misma.
17) Hay otros productos de intercambio de menor importancia
como la sal
(extraída de la Cordillera y Pampa Argentina),
chamantos y textiles.

33

relación
entre linajes,
pero la mercantilización
las afectó
edefinió.
La sociedad mapuche se vio afectada profundamente
estos cambios en su estructura- económica. Señalaremos
que nos parecen importantes
para el estudio que
( estamos realizando.(8)
En primer
lugar, la expansión ganadera y mercantil presobre la división del trabajo interno de la sociedad
mapuche y sobre la estructura poi (tica descentralizada.
La sociedad
mapuche preganadera pose(a un esquema
muy poco desarrollado
de división
del trabajo. Este se diferenciaba en las ocupaciones
que correspond (an a los hombres
(la guerra, la caza, cierto tipo de recolección}
y las que correspond(an a las mujeres (la horticultura
y la re_colección de
vegetales}.
El poder se alojaba dentro de la familia siquiendo
las pautas naturales de prudencia y vejez para los tiempos
de paz, y destreza, fortaleza y juventud para los de guerra. Al
parecer no hab(a ningún tipo de diferenciación
interna en
cuanto a apropiación y distribución
de los productos que se
cazaban, recolectaban o produci'an por el grupo familiar. Se
ha planteado
muchas veces que en este per iodo exist(a
la
costumbre de consumir colectivamente en una gran fiesta, en
la cual se hacra participar
a aliados, parientes y vecinos los
excedentes
de producción.(9}
La ganader(a
tendió
a cambiar esta situación,
ya que planteó ciertas exigencias que no
podia resolver la estructura familiar anterior. Al comenzarse
reproducir en forma ampliada el ganado, y al adquirir éste
or mercantil,
comenzó a diferenciarse
el poseedor de lbs
imales y los que simplemente cuidaban
de ellos. Se puede
poner que, en un comienzo, esa ditsrenciación
se daba al
interior del mismo
grupo familiar,
pero poco a poco los
hombres disponibles
en él fueron insuficientes,
lo cual exigió
buscar a otros que ayudaran en las faenas. La guerra entre
grupos
fami I iares ganaderos
comenzó
a ser cada vez más

(8) Proximamente
publicaremos
una "Historia
Mapuche" donde se analiza en
de tal le esta cuestión.
(9) Se trata del sistema de distribución que en antropología se denomina Potlash.
Los excedentes son consumidos colectivamente en fiestas, ceremonias, etc .... de
manera de limitar la diferenciación social entre los miembros de esa comunidad.
Sobre este sistema se puede consultar a: M. Herzkovitz.
El hombre Y sus obras.
Fondo de Cultura Económica México, 196_2: Marshall Sahlins, La Econom ia de la
Edad de Piedra, Akal Editor, Madrid, 1977

34

frecuente, lo que implicaba
tener hombres que defendieran
los bienes.
La agrupación
familiar dio lugar al cacicazgo, que
alcancó su desarrollo
máximo en el siglo diecinueve.
La sociedad se diferenció
entre lonkos o caciques, y konas, llamados
también lamas o simplemente
guerreros. El cacique era el
propietario
formal de los animales y el usufructuario de una
porción
del territorio: su familia estaba generalmente co.mpuesta de varias
mujeres y descedencia:
Junto a él vivran
numerosos
otros grupos familiares,
con relaciones de parentesco o simplemente
de fidelidad.
Estas familias teman
también sus animales,
sus cultivos
de subsistencia
y cierta
autonomía
en su decisiones económicas menores, pero prestaban servicios
al cacique en el cuidado y movimiento
del
ganado
(viajes a Argentina, por ejemplo},
y principalmente
en las guerras, tanto contra el extranjero como -sobre todocontra otros mapuches. Es as¡ que las crónicas muestran a
cada cacique
con un número
estable de konas que podía
movilizar
en cualquier momento (10) El kona era a la vez
guerrero.
cuidador
de animales
o caporal,
hijo, pariente
menor: parte del grupo cacical
que ocupa un territorio
Y
obedece a un cacique.
Esta división
del trabajo que se daba en la sociedad
mapuche
ganadera,
no cristalizó
en castas estratificadas
o
grupos sociales sin posibilidad
de movilidad social. Los cambios sociales,
como se sabe, requieren de tiempos muy largos
para que se institucionalicen.
Es as( que se mantuvo.el
sistema de repartos y distribución
relativamente
iqualitaria de los
productos:
por ejemplo, el cacique, teniendo
comida, la debia
repartir
entre todos los suyos; al existir excedentes cuantiosos el caciaue l amaba a una qran fiesta donde se carneaban
ani:-nales
s~ bebia y festejaba
durante
un largo periodo de
tiempo.
pesar de la división
efectiva del trabajo, no se rigidiz
la propiedad
privada
sobre los excedentes;
esto es, el
cacique,
a pesar de set- formalmente
el pr~pieta.rio
de .los
animales,
no pod(a
especular
con ellos mas alla del bien
colectivo
de su grupo social básico. Por otra parte, se mantuvo cierta movilidad vertical, lo que hizo posible que cualquier
individuo
pudiera
pasar de una categor(a a otra valiéndose de
su destreza v capacidad. Hab(a tendencias a la 111st1tuc1onal1-

A

ó

(1 O) En los partes de guerra del ejército chileno aparecen los listados de caciques
con el número
de lanzas O guerreros que pueden movilizar o que directamente
están a sus órdenes.

35

zación de los hijos de caciques como caciques, como veremos
en el párrafo siguiente, pero existen muchas evidencias de que
ni el prestigio ni la riqueza eran producto solamente de la
cuna.
Esto se explica,
además, porque en una sociedad
ganadera la riqueza obedece mucho más a la astucia y audacia
que a la perseverancia
y acumulación a través de pacientes
a ñas, como es el caso de las sociedades agrarias. En este caso,
una buena incursión
a las pampas argentinas pod ia significar
la riqueza y el prestigio más grande en un per ícdo de tiempo
muy corto.(11)

de fines del siglo XVII
y XIX obedec(an a una cabeza principal. Se estableció una creciente jerarquiz_ación entre los
ques que dominaban grandes_áreas
y ca~t1dades de pob!ac1on,
los caciques locales,
los caciquillos
as, llamados, Y diversos
tipos de capitanes y capitanejas.
El sistema de elección de l~s
toquis -las juntas mapuchesse mantuvieron .en su for;11_al tdad pero, en la práctica, cada junta reconocra s1ster:iat1camente el I iderazgo de su cabeza principal;
ya no val ta solamente la destreza y capacidad para conducir, sino la fuerza
que poseyera -en guerreros y riquezaspara perpetuar el

Otro aspecto se refiere al cambio en la estructura poi (tica mapuche. A la l egada de los españoles, ésta consist(a en
un sistema muy fluido de relaciones entre familias que gozaban de plena autonomía
e independencia.
Para los tiempos de
paz exist(an formas de regulación en que los ancianos ejercían la justicia
-en los casos que afectaran a varios grupos
familiares- de acuerdo a diversos espacios o circunscripciones. Para los tiempos de guerra, los grupos que entraban en
coflicto se reun(an en "juntas" y eleqran a un toqui, o jefe de
guerra, que ten(a por misión cumplir el objetivo militar.
Terminado el per(odo de guerra, el toqui no ten(a más poder que
otro jefe de fámilia.
La estructura de poder era muy diversificada y, podr(amos decir con palabras de hoy, democrática. Esta forma de organización
se vio fuertemente
afectada
por la expansión ganadera.

I iderazgo.

=:

En primer lugar comenzó a estabilizarse
y aunarse el
liderazgo de paz y de guerra. En la medida en que los caciques principales
ten(an bajo su mando grupos permanentes
de cuidadores de animales, éstos podian ser transformados
en
cualquier instante en fuerza militar.
Este hecho institucionalizó el poder pol(tico. En segundo lugar, se produjo una jerarquización
entre los cacicazgos. Hab ia lonkos y ñidollonko
s,
esto es, principales.
Estos establecfan. con otros caciques,
sistemas de alianzas que, al perpetuarse, les otorgaban un
"señor io" sobre el resto. Las grandes agrupaciones mapuches
(11) Uno de los principales
caciques del siglo XIX, Mangin Bueno, obtiene su
ooder luego de una incursión en Argentina de la que regresa con numerosos
ganados: El relato de Guevara señala: "Juan Mangin Wenu fue el cacique más
· renombrado de la Araucan (a en los últimos
tiempos. Al principio no fue cacique.
Llegó a serlo por su valor. A los veinte años juntó una partida de bravos arribanos
i pasó a !a Argentina.
Dieron todos un malón cerca de Mendoza. Mangin tuvo
fama desde entonces. Al cabo de unos años volvió a Collico. Tra(a mujeres, animales i herrajes de plata. Al fin llegó a ser primer capitán arribano" Tomás Guevara,
Las últimas fam ilias araucanas, Santiago, 1911

En tercer lugar, comenzó a perfilarse una situación estable e institucionalizada
de poder que era posible perpetuar
por herencia. Este es el punto central que_ di'.erenciará ~I s!stema poi ítico preganadero y el sistema señor ial en trans,.c,on
que aquí percibimos.
El acceso al poder cacical por la vra de
la fuerza y la oportunidad, se irá reemplazando
por la herencia. Es el caso de Quilapán,
hijo de Mangi'n, quien continuará
a la cabeza de la gran alianza de los "arribanos".(12)y,
en el
'" l~.éto ar,gentino, Namuncura, hijo de Calfucura, quien heredará
el ''rel~á'Gio
mapuche de las pampas".(13)
-·-,. -···
·>~,,::,..

f

F

"i' ..

\f4 S-e tlami'b'~,,arribanos". a los mapuches qu: habitaban en el valle Y precordiÍfiera de,J,os And~s entre el r10 Malleco y el Caut ín.
;-"(.l-3:)i ÉitanJsla2 4eballos. La dinastía de los Piedra. Reedición.
Hachette._ Bue_nos
A
1;9;·5 En. este libro se relata la historia de Calfucurá, el principal jefe
, -- . ~-ff~S.1.,. ,
.. .
. ·.--.:
.. 'Ma¡:í.uche ae l~s pampas Argentinas.
------

36

-~ <";..'

37

Se ha discutido sobre la existencia de un sistema educavo diferenciado
para los hijos de caciques, como forma de
eredar ventajosamente el poder. Pareciera ser que la instituon del huerquén cumplía este objetivo. El huerquén era el

Jnsajero que utilizaba el ejército mapuche para las tareas
comunicación. y enlace. Se trataba por lo general de un
Jªven, que llevaba como distintivo una lanilla roja atada a la
muñeca, y utilizaba un sistema nemotécnico de nudos para
recordar la cantidad de mensajes que deb(a entregar. Con el
tiempo, pareciera que se utilizaba en tiempos de paz y guerra
a los hijos de los caciques para esta labor, de alta confianza
y riesgo. Al huerquén se le enseñaba la destreza en el montar
a caballo, en la utilización de armas, se le hacía repetir en
detalle -con la gesticulación y entonación apropiada- cada
palabra de los mensajes. En los tiempos de paz, se lo enviaba
a recorrer las familias aliadas, llevando saludos, regalos, preguntando datos y renovando las alianzas. De esta forma se
iba haciendo conocido por los mapuches que formaban la
agrupación y se iba entrenando en la sucesión política.(14)
En la primera mitad del siglo XIX, existían alrededor
de veinte a treinta grandes caciques que dominaban prácticamente en forma estable toda la población mapuche de la
araucan(a. Esta realidad fue plenamente comprendida por el
ejército chileno, que actuó utilizando esa nueva estructura:
por una parte apoyó a ciertos caciques en las rencillas de
poder interno, les pagó sueldos a muchos de ellos como prendas de alianza y paz, y por otra, después de derrotados, apliCó una poi ítica de desconocimiento y dispersión, de modo de
descabezar la sociedad mapuche sometida a reducciones.

(14) Mangin envía a Quilapán de huerquén donde Calfucurá, el gran cacique de las
pampas argentinas. Es una misión que dura varios años Y tiene por objeto consolidar la alianza militar entre pampinos y arribanos. El gobierno argentino pagaba a
Calfucurá una gran cantidad de animales, aperos, comestibles, etc., como prenda
de paz. Un porcentaje de esos productos llegaba a Chile a manos de los aliados
arribanos. En los años que Quilapán pasa junto a Calfucurá, se transforma en gran
guerrero y su fama llega a Chile. Cuando vuelve se transforma en lugarteniente de
Mangin, y al morir éste le sucede en el cacicazgo. Esto no quita que deba reunir a
todos los caciques desde el Malleco a Cautín, y en una junta, realizada en Roble
Huacho, renueve las alianza~. Se cuenta que habló durante un día seguido a los
caciques subordinados, señalando su pensamiento y programa.

4. La radicación de indígenas. El sometimiento a la
subsistencia.
La derrota militar de 1881 condujo a la pérdida del
territorio mapuche I ibre y a la destrucción de la sociedad
ganadera que ali ( se ven (a desarrollando. La guerra transcurrida entre los años sesenta y ochenta había desgastado muy
fuertemente la economía y sociedad mapuche: robos masivos
de ganado y mujeres, incendio de casas y sementeras, muertes
en guerra y por hambre, habían sido algunas de las censecuncias. A pesar de ello se mantenía el territorio. La fundación de Temuco y la batalla que ali í se desarrolló, y finalmente la refundación de Villarrica y el intento infructuoso de
Epulef por impedirla (1883), terminaron con la resistencia
armada mapuche.
El fin de las acciones bélicas permitió una rápida expansión de la frontera sur chilena. Se declararon propiedad del
Estado todos los territorios, y se nombró a las diversas
comisiones que los repartirían. La Comisión Radicadora de
Indígenas tuvo como tarea otorgar a cada familiar una
"merced de tierras" sobre un pequeño trozo de terreno en el
I ugar donde supuestamente habitaba. La Comisión de I ngen ieros, al mando del topógrafo don Teodoro Schmidt, dimensionó el territorio y lo dividió en hijuelas que debían ser
rematadas entre particulares. Diversos Ministerios y reparticiones promovieron la inmigración europea para poner en
producción las tierras con colonos extranjeros que trajeran
el progreso. En definitiva, entre los años 1884 y 1929 se'
constituyó la "Propiedad Austral" de la siguiente manera: Un ,
poco más de medio mi II ón de hectáreas fueron entregadas\
a los mapuches en la forma de reducciones o reservaciones :
ind(genas, de carácter inalienable. El resto -más de cinco'
millones de hectáreas= fue rematado por el Estado entre
particulares de dos tipos: colonos extranjeros, principalmen- 1
te europeos y los llamados "colonos nacionales"; los primeros·
recibían superficies de tierra en un promedio de 400 hectáreas y condiciones de pago ventajosas, más un apoyo del
Estado en aperos, animales de labranza y crías. Los segundos
obtenían trozos de 40 hectáreas de promedio y muy poco;
apoyo estatal. Entre los colonos nacionales se contó parte del:.
contingente militar que había realizado la campaña de la'
"Pacificación de la Araucanía".
REFERENCIA V O
ME$!TACIO
FACULTAD,,- E CIENCIAS
ECONOMICAS 'y ADMiNISTRATIVAl
UNIVERSIDA
.

1

Los mapuches fueron "arrinconados"
en tierras peque- :
ñas y de mala calidad, dejando los valles de mayor aptitud.)
agrícola para la colonización. Dos consecuencias es necesario ]
destacar:
en primer lugar, se entregaron los títulos de merced
a más de dos mil jefes de familias, lo cual implicó romper con
el creciente sistema de centralización
poi ítica que hemos
señalado antes, y desestructurar la sociedad mapuche. Se puso en pie de igualdad a las diversas jerarquías que existían. El
poder de los caciques se desdibujó y, poco a poco, se vio/
limitado por los hechos. En algunos casos, los caciques que(
habían sido aliados del ejército chileno recibieron más tierras
que el resto, pero al ser las cantidades muy pequeñas, no
constituyeron
una diferencia
demasiado sustantiva.(15)
En
segundo lugar, el mapuche vio limitado violentamente el territorio económico y, por lo tanto, se encontró imposibilitado\
para desarrollar
la actividad
agri'cola ganadera a la que estaba
acostumbrado.
/
La reducción
del territorio tuvo efectos muy dramáticos
sobre la economía mapuche. Hubo un período de hambruna
y mortandad
que duró casi veinte años. Los mapuches no
lograron adaptarse a su nueva situación. Existen "partes" del
Ejército y del Ministerio
del Interior nue señalan grandes
partidas de alimentos que en esos años deb ian ser entregadas
gratuitamente
a las familias indígenas. Poco a poco el mapuche se fue adaptando a su hijuela y se transformó en agricultor de subsistencia,
en sembrador de cereales,
horticultor y
ganadero en pequeña escala. Este aprendizaje fue parcial y, al
no contar con apoyo externo,
ni cultura agrícola previa
-generalizada
al menos-, se vio limitado a una tecnología
agri'cola
muy precaria. Las tierras
de mala calidad fueron
sometidas a la tecnología
ganadera extensiva anterior, cuando
los territorios
eran amplios. Se sobretalajeó
el terreno sin
contar con conocimientos
para cuidar el suelo de la erosión
y la depredación.
Se destruyeron
los bosques para hacer leña
o combustible,
o para abrir campos de labranzas, sin tener la
práctica de la reforestación . En definitiva,
un sistema y una
tecnolog(a
basada en la ganadería
extensiva y en una pequeña agricultura
poco tecnificada,
fue encerrada
en espacios
(15) Es el caso de Coñoepan, nombrado por el gobierno Cacique General de la
Pacificación de la Araucan(a, quien recibe aproximadamente 500 hectáreas en
Choll Cho!\, en comparación con las otras reducciones del área que tiene entre
150 y 300 hectáreas para varias familias.

40

l.
1

'

que obligan a desarrollar una agricultura intensiva, tecnificada. El resultado fue desastroso; se llevó a cabo una combi- (
nación de ganadería extensiva en retazos inadecuados, y agricultura también extensiva en suelos que hab(a que sembrar
todos los años;(16) la depredación de los pequeños campos
condenó a los mapuches a una agricultura de subsistencia
muy precaria. ( 17)
A partir de la radicación en reducciones, la econom fa
mapuche cambió su anterior modo de producción, viéndose
obligada a adaptarse a las condiciones materiales existentes
y, por tanto, a transformarse en campesina.
(16) En el área de Choll Choll, se recuerda que, en los lomajes, el pasto llegaba a la
barriga de los vacunos; hoy día, en esos terrenos brota un pasto (chépica) con
muy poco valor nutritivo y que apenas levanta unos centímetros del suelo.
(17) "En ~_más
..teár_icos:,si;¡ puede sostener que hay una relación entre un·
cierto tipQ_dlL.tecnología~una_de'?isidad_de población y un área de..rerritorto necesaria ~a_r:epro_d.':'cción· de-esa población. El resultado de la investigación nos
dirá cuál es elnúmero óptimo de personas que pueden ser mantenidas por los
medios de producción existentes. La capacidad aparece como una determinada
medida ·o densidad de población, una cantidad crítica qe no puede sobrepasarse
sin algún cambio en la práctica de la agricultura o en la concepción de la supervivencia. Más allá de eso se extiende un peligroso terreno de especulaciones en el
que los osados ecólogos, identificando la población óptima como la "capacidad
crítica de contención" o "la densidad crítica de población" no vacilan en penetrar de todos modos. La "capacidad crítica duon.te:ición'..'....e.s_eUími.te teórico
al que puede lleg;;ir la población sin degradar la tierra v sin comprome_t.er;j°"f11t.\!.[Q_

~·.
Marshall Sahlins. Economía de la Edad de Piedra. AKAL Editor. Madrid 1977. En
el caso mapuche, no parece ser osadía señalar que una población que ve reducido
; su territorio drásticamente y que no puede cambiar de tecnología agr(cola en un
corto plazo, provoca serios desequilibrios ecológicos, siendo la depredación de los
suelos, la principal y más relevante consecuencia.

41

/

j

;:,,,.'l
.•

1

érsas acepciones
pueden designar esta nueva situaarnpesinado
de subsistencia,
campesino a secas o
or mercantil simple.
En la primera se enfatiza el
de productor de artículos para el consumo familiar;
's;egundo, su inserción subordinada en un sistema mer!Japitalista. En los hechos se trata de unidades pequeñas
oducción agr (cola y pecuaria, que producen tanto para
1ver la subsistencia familiar como para vender sus produc'y e,omprar los artículos no producidos localmente. Recor'os que el sistema mercantil ya estaba plenamente intrordo en la economía mapuche y, por tanto, es difícil
Jar en la creación de un sistema productivo aislado
olutamente
del mercado.
La mercantilización
de las
nornnías familiares tiene su origen en la actividad ganadeY no en la existencia
de producción agr(cola excedente,
o podr ía ser el caso de econom fas que transitan desde un
do,_natural
a un estado mercantil.(18)
Sin embargo, la
ucción de los mapuches
implica no sólo un grado feroz
pauperización
y miseria, sino también una retracción del
rcado y la posibilidad de intercambio.
De ali í el doble
racter de estas pequeñas economías campesinas mapuches:
r una parte están sometidas al mercado capitalista y sus
ssiones: por otra, funcionan internamente de acuerdo a
s que les son propias, básicamente la subsistencia de la
fnilia y su reproducción. La definición de este sistema como
)ñpesino o mercantil simple, está apuntando hacia este
mento de complejidad,
un sistema de producción precapi¡i aHsta-mercantil inserto en el capitalismo agrario expansivo
,!; ijé la zona de la Frontera

¡/_/· •.'·'

5. La sociedad mapuche contemporánea.

_., . -r .,...-··.

La soc)edad ma~uche contemporánea surge de la derrota
m1l_1tar de fines del s1~lo pasado. Es una sociedad a la que se
arrincona en reservaciones, y que por sí misma se encierra en
el marco de su comunidad; ésta es producto de la radicación
pues es a partir de las reducciones que se reorganiza la econo
mía y la sociedad de este pueblo.
·
/--

..,

J

<

y

-..::-....----Desde lcL.dermta hay, •.. extinción-Jeqelcde .Ia .. sociedad
mapuche: son chilenos. Se mantiene solamente un sistema
de-protet"fóf~fa6· {"protector de ind (genas"} que expresa el
hecho de ser chilenos de "Segunda Clase", recién llegados. El
golpe que sufrió esa sociedad fue brutal. Los investigadores
de comienzo de siglo, y los propios mapuches más reflexivos
están convencidos de que el mapuche desaparecerá en poco
tiempo. Don Tomás Guevara titula su libro las últimas familias araucanas, y el antropólogo Mischa Titiev, cuarenta años ,
más tarde, aún ve(a a la sociedad mapuche en "transición",
h_acia la inte~rac_ió~ to~al ("se transformarán
en un sectorl~r/\
virtualmente _ind1st1ngu1ble
de los campesinos chilenos másL, r (
pobres que viven alrededor de ellos"). Los propios ancianos 't ·
mapuches ve(an este proceso de destrucción con pesimismo.
)

l ,

Pascual Cofia de! Budi dice:

i,.

.

1'

Ir

!1

(18) Este hecho se verá en los capítulos posteriores, ya que hasta el día de hoy la
-:;agricultura es preferentemente destinada al autoconsumo, y la ganadería al
comercio. El análisis histórico muestra que la mercantilización de las economías
mapuches es prerreduccional, y que incluso hoy día hay mayor retracción al mercado que antes. Ouiene_s ven la economía mapuche transitando desde una "economía natural comunal" a una econom(a agraria mercantil, y por tanto afectada por
el desarrollo capitalista, sólo repiten esquemas que no se aplican en el caso mapuche Y -más aún- impiden comprender su evolución.

En nuestros días la viua r.a r::,,
nueva se ha chilenizado mucho.
olvidándose del designio y de la
que pasen unos cuantos años Y
su lengua nativa. i Entonces,
siquiera este libro!(19)

Sin embarqo, la situación
de le
{ rente. No han olvidado su lengua,
\', costumbres, y uno podr(a apreciar
¡ te años ha resurgido con más fuerza
ha habido extinción
mapuche y t2
ver el optimismo
integracionista e
50. No pareciera que la sociedad rr
ni por la destrucción ni por la integr
percibe su fuerza de equilibrio, su
destrucción cultural, su potencialidc
(19) Pascual Coña. Memorias de un Cacique M.
tiago. 1970 .

o;

la generación

de nuestra raza;
sabrán ya hablar
011
algunas veces
hes
nan
tos
lad

ha sido difeteniendo sus
últimos veinindígena. No
JY día podemos
n los años 40 y

· tuviera marcada
· · · B,I contrario-se
de resistir
.

':,

¡

a: la

.ación ínter ior.
. ·;dg,

por ICIRA. San/

43

La sociedad mapuche contemporánea es una sociedad de
campesinos.
Son productores
pequeños, que destinan parte
importante de su producto a su propio consumo, y otra parte
la venden en los mercados locales. Junto a esta sociedad
mapuche campesina, están "los que no se han podido quedar
en el campo", los migrantes, los mapuches que viven en la
ciudad. Ellos están en relación permanente con sus familias
que viven en la comunidad. La tierra es, por lo tanto, un tema
central en la preocupación de esta sociedad.
tr~e

~-~P~-~_<2..QD!.í?Jil.1?.QHÍUea.._es_po~conentre los grupos de rnavor; pgJ~fl:lJ'.Ji ....dal.pa (s. Sin

embarg"c5-,-esa pobreza no se transforma en miseria y deterioro; por el contrario, obliga a desarrollar con mayor fuerza la
identidad cultural y formas autónomas de cultura. En alguna
medida, la resistencia cultural mapuche está ligada estrechamente a la situación económica en que se desarrolla su vida.
La sociedad mapuche se reproduce en el I ímite de la
subsistencia; no es u na economía que crece, que acumula
riquezas, si no que se defiende en el I ímite mínimo de sus
necesidades elementales. Su objetivo es no desaparecer y,
para lograrlo, recurre a numerosos sistemas de solidaridad
interna. La comunidad es el elemento decisivo que permite su
supervivencia material y cultural. Por diversos mecanismos se
reparten tierras a los que tienen menos recursos, lográndose
así una subsistencia pobre, aunque suficiente.
La sociedad mapuche, ubicada en el I ímite de la subsistencia, tiene una gran capacidad para resistir culturalmente
tanto los procesos de destrucción que se originan en la economía y sociedad circundante, como los procesos de diferenciación y ruptura interna.
/

//

44

\.

CAPITULO 2
El problema de la tierra.
El carácter minifundista
de las economías mapuches.

. ¡
''

Las economías
mapuches tienen poca tierra. Es el aspecto principal que las define: su carácter minifundista.
Estamos
frente a una sociedad arrinconada
en el minifundio.
En este
cap(tulo analizamos
la presión
sobre la tierra que ejerce la
sociedad ind (gen a. Primero discutiremos el complejo tema de
estimar
la población
mapuche y luego estudiaremos el volumen de tierras que poseen las comunidades.
Finalizaremos
el capitulo
analizando el uso que a la tierra dan los mapuches. Fuerza
de trabajo y tierra son dos de los factores
principales
de producción
de la economía
mapuche, por
tanto es lo primero que debemos recordar.

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í
,1,.

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45

J

l

1. la pobtaetén mapuche.
Los_ mapuches representan la minor(a étnica aborigen
más importante de Chile. Se ha discutido mucho su tamaño
en lá -medida -q-Úe- los últimos censos de población realizados
en el pa(s no discrirnirteñ'<éñtre razas, etnias u or(genes
sociales. Un mal entendido igual itarismo estad (stico impide
conocer efectivamente cuántos mapuches hay en Chile. Para
acercarnos a una definición apropiada, distinguiremos cuatro
tipos de mapuches en el pa(s. El primero es el que vive en
comunidades rurales en las provincias del B(o-B(o al sur, el
sector de la población mapuche más fácilmente identificable. Un segundo tipo está formado por los mapuches que
viven en las áreas rurales pero que no habitan en comunidad;
muchos de ellos poseen hijuelas provenientes de la colonización, han comprado tierras, son peones o asalariados en fundos y haciendas, y también unos pocos lograron acceso a la
tierra con la Reforma Agraria; es un sector de muy dif(cil
cuantificación. Un tercer sector está formado por los mapuches que viven en las ciudades, principalmente en Santiago y
otras grandes ciudades del pa(s, y que tienen relaciones con
su comunidad; sobre este sector hay ponderaciones, cifras
aproximativas, pero tampoco se puede decir nada muy certero.(1) El último sector, que debe ser el más amplio, es aquel
en proceso de mestizaje con el chileno v que conserva muy
pocos rasqos étnicos, aparte del apellido, el cual muchas veces
es cambiado o modificado; este sector es imposible de cuantificar. Nuestro interés está puesto en el primer grupo, y en el
que vive en la ciudad y se relaciona con las comunidades.
Definimos
al mapuche no sólo por su origen racial étnico
sino poi· un sentido de pertenencia al pueblo, a la comunidad
de origen, a una.sociedad que tiene una base campesina.
La cuantificación
de la población mapuche ha sido dif rcil de establecer a lo largo de la historia, ya que siempre se ha
entremezclado
con puntos de vista parciales.
Los cronistas
(1 lEn el cap ítu!o \\/ sobre las migraciones se tratará de ponderar detalladamente
el número de mapuches que han abandonado
las comunidades y se han establecido en Santiago. De todos modos hay que hacer notar que el racismo nacional
y la
consecuente
discriminación
conduce a que muchos mapuches no reconozcan
su
origen Y lo nieguen a encuestadores
cuando se consignaba en los Censos. Un dato
interesante
que muestra esto, son los juicios de cambios de apellidos, en que se
pueden ver normalmente
mapuches que se españolizan.

46

militares siempre hablaron de millones de indios que habitaban el sur de Chile, como una manera de realzar sus proezas.
Los misioneros bajaban las cifras para que el número de
bautizados y convertidos a la fe no pareciera un porcentaje
demasiado flaco.
Es as( que el cronista Mariño de Lobera relata que, a la
llegada de los españoles, hab(a sobre dos millones de mapuches, lo que pareciera ser dudoso, dado el desarrollo escaso de
la agricultura y los I ímites circunscritos de su territorio. En la
República, las cifras también deben ser leídas con precaución,
porque suelen esconder muchos intereses de orden no estad(stico. Una importante corriente que sostiene la necesidad de
ocupar los territorios mapuches, afirma que la población
ind(gena es muy poco densa. Durante un largo periodo del
siglo pasado, se sostuvo que los territorios al sur del B(o-B(o
estaban prácticamente desocupados
. En 1812, el Obispado
de Concepción señala una cifra de 10.000 ind (genas bautizados, y estima que el total de mapuches alcanza a los 70.000;
sin embargo, en la década del setenta otro censo eclesiástico
da una cifra de 27.000 mapuches, lo que es totalmente contradictorio con la población que veinte años más tarde recibír(a los trtulos de merced. Entre medio hubo una cruenta
guerra, que seguramente disminuyó la población.(2) Los censos quieren afirmar en ese per(odo el desplazamiento
del
territorio para agregar argumentos a la colonización extranjera.
Haciendo un cálculo basado en las mercedes de tierras
entregadas entre 1886 y 1912,(3) se puede señalar una pobla-

-1 ;~'
1

-

i•I

(2) Hay recuerdos de una gran peste que asoló a los mapuches a fines del sialo
pasado; en la zona de los Sauces hemos encontrado ancianos que nos han recordado la muerte de todos sus abuelos a causa de la viruela. Al parecer la enfermedad fue muy mort(fera en esa zona. Pascual Coña relata en el libro Memorias
de un Cacique Mapuche, publicado por ICI RA en 1971, el mismo fenómeno para
la zona del lago Sudi, lo que nos permite estimar que en la mitad del siglo pasado
la población era mayor que al finalizar el siglo.
(3) Aunque la Comisión Radicadora de lnd(genas operó hasta 1924, la mayor
parte de los titulas de merced se entregan antes de 1912. Se puede estimar en un
20°/o .los mapuches que no fueron radicados, ya sea por errores administrativos
o
represalias producto de la guerra.

47

mapuche estimada en 83.170 personas. Es una cifra que
rnarca el tamaño de esta sociedad en el momento de ser
educida a los estrechos territorios de las mercedes de tierras.
Para 1907, el Censo de Población entrega una cifra de
.101 .118 habitantes de comunidades mapuches, (4) consistente con la anterior. Seguramente ambas· cifrasdebertan corregirse aumentando en una pequeña proporción la población,
ya que hay muchos sectores donde no llegan los encuestadores, incluso hasta el d(a de hoy.
Durante este siglo, la demograf (a mapuche se convierte
en una complicada y controvertida cuestión. Los autores
difieren entre s( en cuanto a su tamaño. Faron, que ha sido
uno de los principales estudiosos de la sociedad mapuche,
sitúa la población
en los años sesenta entre doscientos y
doscientos cincuenta mil habitantes,(5) aunque no justifica
mayormente
la cifra. Alejandro Saavedra, en su libro La
cuestión mapuche, luego de señalar las dificultades del tema
estima la población rural en 326.066 personas, distinquiendo
226.516
comuneros agrupados
en 2 961 comunidades o
reducciones (526.185 Hectáreas), 15.300 comuneros sin titulo de merced; 76.000 ex comuneros(6) v 8.250 trabajadores
aqr rcolas. Estos datos son estimados para 1966. En las ciudades estima 40.000 mapuches. El l nforme CI DA(7) por su
parte, establece una población de 322.916 personas, siguien14)

Censo
1907
í920
1940
1952
1960

Población

Mapuche

1 O 1 .11 8
105.162
115.080
127.151
138.894

Estas cifras han sido objetadas por todos los autores citados; se sospecha mucha
subdeclaración.
15) L Faron: Mapuche Social Structure; Institucional Reintegration in a patrilineal
society of central Chile. lllinois. Studies in Antrophology Nº 1. lllinois University
Press. 1961. Pag. 5 en castellano:
Louis Faron. Los Mapuches. Su estructura social. Instituto Indigenista
Interamericano.
México. 1969.
16) Se refiere básicamente a las comunidades de San Juan de la Costa en Osorno y
Sur del país. que no poseen trtulos de dom.inio sino que son ocupantes de tierras
fiscales. En los últimos años se les ha entregado
títulos. Alejandro
Saavedra.
La
cuestión mapuche. ICIRA. Santiago de Chile 1971.
(7) CIDA. Comité Interamericano de Desarrollo
Agrt'cola. CHILE. Tenencia de la
tierra y desarrollo socio-económico del sector agrícola. Talleres Gráficos Hispano
Suiza. Santiago 1966. Este estudio fue la base de diagnóstico para la Reforma
Agraria chilena Y posee por lo tanto una gran importancia
en los estudios rurales
chilenos. La sección dedicada a los mapuches se basa en las investigaciones
de
Faron, en análisis de Censos y algunos estudios de casos desarrollados
directamente por los autores. Lo citaremos como Informe CIDA o simplemente
CIDA.

do una estimación de la Dirección de Asuntos Indígenas de
1963, "lo que representa el 40/o del total de Chile". "En las
cinco provincias en las que se concentra el 98,90/o de los
mapuches, éstos representan cerca del 250/o de la población
total del conjunto provincial. Entre aquellas provincias, la de
Caut(n alberga el 570/o de los mapuches del área de Arauco
a Valdivia.
Por otra parte, el antropólogo Milan Stuchlik señaló en
1970: "Creo no errar mucho si, en consideración de los datos
mencionados, calcúlase aqu ( el número actual de mapuches
en Chile, en un número mínimo de 400.000 personas, de las
cuales aproximadamente unos cuatro quintos viven en el
campo y un quinto en las ciudades. Ya en atención a estos
sencillos números es evidente que debemos considerar a los
mapuches como una sociedad ind(gena muy importante en
América del Sur" (8)
Otros autores, en los años 60, coinciden en la apreciación de que "en la región de la Araucan(a, los ind(genas.
campesinos no son menos de 400.000. (9) Señalan además
que "la población ind (gena alcanza a una cifra cercana a
800.000 personas". Esta es la estimación seria más alta que se
ha planteado y, a nuestro juicio, sobrestima el número de
mapuches propiamente tales que viven en las ciudades.
El trabajo con los datos de los censos de población y
agropecuarios en conjunto, nos permite establecer, con un
cierto margen de seguridad, los rangos en que se ubica la
población mapuche en la actualidad. En el Cuadro Nº 1 se
puede ver la población total de las provincias en que viven
comuneros mapuches, la población
rural y la población
campesina. Por otra parte, de acuerdo a la proporción de
campesinos comuneros mapuches en la población campesina,
se puede estimar para 1970 una cantidad de 147.968 habi- ·
tantes mapuches en la provincia de Caut(n, y 251.171 para el
conjunto de la población mapuche campesina (en cornunidades)
Como se verá más adelante,
los datos muestran que la
migración
fluctúa entre un 250/o y 300/o de la población
(8) Milan Stuchlick
"Organización
Social Mapuche" en Segunda Semana Indigenista. Escuelas Universitarias de la Frontera. Temuco. 1970. Chile. P. 100.
19) Hugo Ormeño Melet y Jorge Osses Dañin, "Nueva legislación sobre ind t'genas
en Chile" en: Cuadernos de la Realidad Nacional Nº 14, octubre de 1972, pág.
15. Santiago. Universidad
Católica de Chile.

49

-r":
total mapuche. Esto arrojada una población
de unas 75 a 100 mil personas.

mapuche

urbana

Con los datos censales más recientes (1982.
Datos Preliminares del XV Censo Nacional de Población),
se puede estimar la población
mapuche campesina(10)
en no más de 300
mil personas, y la población total en alrededor
de 400.000
mapuches.
Esto es, el 3,50/o de la población
chilena.

CUADRO Nº 1

ESTIMACION

A RAUCO

810 810
MALLECO
CAUTIN
OTRAS
TOTAL

DE LA POBLACION
POR PROVINCIAS

MAPUCHE

Población
Total

Población
Rural

Población
Campesina
(a)

98.784
193.508
177.089
422.81 O

48.913
98.309
85.333
216.542

40.751
90.664
82.217
197.291

8.150
7.842
45.219
147.968
41.922 (c)

892.191

449.097

410.913

251.171

Población
Mapuche
(b)

En base al Censo Nacional de Población 1970 y Censo Agropecuario 1975/76.
(a) La población campesina equivale a la población rural total, desc_ontados los
propietarios, empleados, asalariados y otras actividades no directamente
campesinas; representan todos los trabajadores directos del sector rural, propietarios de sus medios de producción y sus familiares.
(b) Es una estimación del porcentaje de población mapuche campesina basado en
datos del Estudio de Minifundios de la región de la Araucan ía. 1 N DAP. 1977.
(c) Población mapuche estimada en las provincias de Valdivia, Osorno Y Llanquihue. La mayor concentración se encuentra en Valdivia.
(*)

(1 O) Avance del XV Censo Nacional de Población y Vivienda. Solo se han entregado datos generales a nivel provincial, Jo que no permite realizar un análisis detallado.

50

i

)

2. Las tierras mapuches.
Del mismo modo que es compleja la determinación
de la
población
mapuche, lo es la cuantificación
precisa de sus
territorios.
La cabida actual de tierras proviene de los títulos
de merced otorgados, como se ha descrito en el cap ítu I o
anterior. A esta superficie
es necesario descontar las tierras
usurpadas por las haciendas,
lo cual explica la diversidad de
cifras que comúnmente se entregan.
La ley del 20 de enero de 1883 creó la Comisión
Radicadora de I nd (genas, compuesta por un abogado y dos ingenieros designados por el Presidente de la República, cuya función era la entrega de tierras a los mapuches. En su labor de
40 años otorgó 2.919 títulos de merced sobre 526.285 hectáreas de tierra.(11)
A esta superficie
es necesario agregar las
tierras ind(genas de las provincias
de Valdivia,
Osorno y
Llanquihue,
ocupadas por familias
mapuches que no teruan
t(tulos de dominio
sobre ellas.
Es el caso de las regiones
costeras de Osorno, en que se encuentran los llamados huilliches o "gente del sur".(12)
La ley Nº 4.169
del 29 de agosto de 1927 planteó
la
división
de las comunidades ind(genas que ten(an trtulos de
merced. Tras un per(odo de fuerte división
impulsado por el
Estado,
este proceso se detuvo y, aunque formalmente
se
mantuvo la ley, no hubo presiones para su continuaclón
en
los años siguientes.
Alrededor de 700 comunidades
se dividieron, principalmente
en las provincias de Arauco y Malleco.
En cambio en Caut(n, la división fue fuertemente
resistida.
Las comunidades
divididas
mantienen las caracter ísticas
del resto de las propiedades ind(genas, siendo contabilizadas
en las estimaciones del número de reducciones
y tierras.
La situación
de las tierras se mantuvo en forma casi
invariable
hasta la Reforma Agraria de 1967, en que muchas
comunidades
mapuches recuperaron
sus tierras usurpadas,
formaron cooperativas
de producción
con los fundos expropiados,
y se amplió en un pequeño porcentaje
la cabida
mapuche.
Con posterioridad.
esas tierras han sido devueltas
(11) Ormeño y Osses, artículo citado, pág. 19.
(12) Técnicamente eran ocupantes de tierras fiscales. En los últimos años se h an
estado entregando títulos de dominio.
51

los predios privados;
la mayor parte ha pasado nuevamente
a manos patronales y los comuneros han vuelto a los 1 (mi tes
anteriores. La ley de lnd(genas de 1979, que vuelve a plantear
la división de las comunidades
en forma perentoria,
actúa
sobre alrededor de medio millón de hectáreas. Una vez terminado el actual proceso de liquidación de las comunidaoesse
podri'a establecer con precisión cuánta es la tierra que los
mapuches -ahora en forma individual- conservan para si'.
La situación de las comunidades
observar en el cuadro siguiente:

"'

por provincias

3. localización de las comunidades.
Los principales
sectores de la· actual sociedad mapuche
rural pueden
ser analizados
a partir del cuadro anterior. Un
primer sector se encuentra
en la provincia de Arauco. En las
comunas de Lebu, Cañete y Tirúa se agrupan principalmente
las comunidades
que aún sobreviven.
Esta región era densamente poblada por ind(genas y ali ( _se desarrollaron
las primeras y mayores
batallas
del primer per(odo de la conquista
española.
La cercan (a a' la ciudad de Concepción
provocó
una temprana
integración
de los ind(gena~:al
sistema colonial, que redundó casi en su desaparición.
Ya en el siglo
XVI 1 hab(a numerosos asentamientos españoles en la oril a
sur del B(o Bío, y durante el siglo XIX se organizó tempranamente la propiedad
rural en torno a las minas de carbón
(Lota, Coronel, Curanilahue,
etc.). Solamente
la zona sur de
la provincia se mantuvo en poder de los mapuches, los que ..
fueron reducidos a fines del siglo a ra(z de la colonización
europea (vascos franceses en Cañete, alemanes
en Contulmo.
etc).
La ferocidad de esta colonización redujo enormemente
la población
y las tierras ocupadas por los mapuches.
Los
mapuches
de la cordillera.
l amados
tambiér.
pehuenches (gente de ios pehuenes o pinares),
representan
un
grupo disperso de comunidades mapuches que se extiende de
norte a sur desde la provincia
de Bío Bío (6 comunidades)
hasta Villarrica.
en la provincia de Caut(n. Antiguamente
hab(a asentamientos
pehuenches en las alturas de Chil án,
los
cuales han desaparecido
en la actualidad. Se caracterizaron
por proveerse de piñones y establecer un importante
intercambio
con ellos.
Desde hace mucho
tiempo su principal
actividad
es la ganadería,
siendo
sus propiedades.
por tal
razón, mavores que las del promedio de los mapuches . .En la
provincia
de Cautin las comunidades cordil eranas
(Cordillera
de Llaima, Pucón y Villarrica},
y precordilleranas
(Vilcún y
Cuneo),
representan
el 11.40/0
de la superficie mapuche de
la provincia,
y el 9,20/o de su población.(13)
Los mapuches
de fas zonas cordilleranas
poseen ciertas peculiaridades
pro-

se puede

CUADRO Nº 2

COMUNIDADES EN CADA PROVINCIA
PROVINCIA

ARAUCO
BIO BIO
MALLECO
CAUTIN
VALDIVIA
OSORNO
LLANQUIHUE

Fuente:

Lipchutz
Dirección

Nro. COMUNIDADES

SUPERFICIE

1948

1968

1948

1968

66
6
350
2.102
512
40
2

69
7
347
2.024
483
116
2

7 .116
659
83.542
339.868
70.061
3.450
84

7.679
17 .971
83.644
343.365
67.649
45.540
83

3.078

3.048

504.780

565.931

para 1948;
de Asuntos

Indígenas

,

,¡)

para 1968.

Un 66,40/o de las reducciones
(1968) se encontraban y
se encuentran
ubicadas
en la provincia
de Cautín, y es all (
donde hemos realizado nuestro estudio. Alrededor de 550 mil
hectáreas forman la actual cabida mapuche.

l.·

(13) Datos IREN-CORFO.
Entidades de Población
1960. IREN 1969.Setratade
. ,,_una muestra de 921 reducciones
de la provincia de Cautín que posee la ventaja de
\"
tener información comunal y distrital. La hemos utilizado junto a los antecedentes de Impuestos Internos para elaborar la muestra y trabajo estadistico.

53

dueto de su aislamiento
geográfico, el permanente contacto
con Argentina y la actividad ganadero forestal que practican.
Un tercer sector claramente
diferenciable son los mapuches situados en la vertiente
oriental de la cordillera
de
Nahuelbuta, en la provincia
de Malleco. En las comunas de
Traiguén, Los Sauces, Lumaco y Purén se concentran 183
comunidades
(de 380 que hay en la provincia).
Es una
región de tierras pobres y desgastadas, cuyos habitantes eran
conocidos antiguamente como "abajinos".
La mayor parte de
estas reducciones
fue dividida por la ley de 1927; a pesar de.
ello, es una zona donde se mantienen
muy arraigadas las
tradiciones y costumbres mapuches.
Al sur del r(o Toltén,
en las provincias
de Valdivia,
Osorno y Llanquihue,
hay varias situaciones diferentes. Esta
región fue colonizada
muy tempranamente y los ind (genas
sometidos al sistema colonial.
En la mitad del siglo diecinueve comenzó la colonización
alemana,
cuando aún los
territorios de Cauun estaban en poder de los mapuches. En la
provincia de Valdivia
los mapuches fueron arrinconados
en
áreas costeras y de cordillera,
de tierras marginales
Ali ( han
permanecido
hasta ahora manteniendo caracter isticas semejantes al resto de la sociedad mapuche, con las diferencias
regionales
menores causadas por el aislamiento.
En la región
costera de Osorno se mantiene
un grupo muy especial de
mapuches -huillichesque se caracteriza. además de su
pobreza,
por costumbres y formas de organización
social
particulares.
Las tierras
de estas comunidades
no tienen
trtulos de merced y permanece vigente el cacicazgo que tiene
por función
repartir
y juzgar los litigios de tierras. En Llanquihue-Chiloé
se encuentran
dos comunidades mapuches
a is ladas.
En la provincia de Caut(n se encuentra la mayor proporción de población
mapuche.
Siguiendo
un criterio
de tipo
geográfico,
encontramos ti-es tipos de situación,
que determinan e11 buena medida el comportamiento
de estos grupos.
En primer lugar, tenemos las comunidades
de la costa,
que combinan
la actividad
agri'cola y ganadera
con la pesca
y recolección
de mariscos.
Se trata de sectores sumamente
aislados
donde se conservan pautas y costumbres muy tradicionales y que, por su situación geográfica, estuvieron fuera
de los conflictos
de los grupos de los valles. Las comunas de

54

Toltén,

al sur, y Puerto Saavedra más al norte, agrupan un
mapuche de la provincia.
En el valle central, y sobre los faldeos de la precordillera, se encuentran
las mejores tierras de la región y al! ( se
ubica una- importante concentración
de población indígena.
Antiguamente -siglo XI X- habitaban el valle y la precordi11era de Los Andes desde el Malleco al sur. Por tratarse de
tierras de buena calidad, este sector sufrió en mayor grado la
expulsión.
Es el sector que ocupa la comuna de Lautaro, los
alrededores
de Temuco
y comunas
de Freire,
Gorbea,
Pitrufquén,
etc. El 330/0 de la población mapuche se encuentra en este sector. Existe una diferencia entre las comunidades más ligadas al Toltén
(Huil!io), y el sector norte del r(o
Caut(n. Históricamente
las primeras estuvieron
constituidas
por grupos pacíficos,
agricultores,
y en general
conservan
tierras de mejor calidad que el promedio.
En los alrededores
de Temuco, el cordón ind (gena posee tierras muy gastadas y
la propiedad se ha dividido mucho más que el promedio.

190/0 de la población

Un tercer sector está ubicado en los lomajes y cadenas
de cerros suaves que corren de norte a sur entre el valle
central y la costa: lo denominamos
el secano central,
para

C5

diferenciarlo
de los otros sectores. Siendo un sector tradicionalmente
de alta concentración
ind (gena, all ( fueron trasladadas y radicadas una gran cantidad de comunidades. Son, por
general, tierras de baja calidad, lomajes suaves de aptitud
(cola (cereales) y ganadera extensiva. El manejo presionaque se han visto sometidas las han erosionado y empoo cada vez más. El 420/o de la población mapuche de
la provincia
se ubica en este sector de secano central que
corre de la comuna de Galvarino
por el norte, pasando por
Choll Choll, Nueva Imperial, Carahue, hasta Almagro y Boroa
por el sur. (Ver plano adjunto).

ª

El

estudio que realizamos tomó una muestra de 200
familias
de la provincia
de Cautm. dividida
en tres sectores:
de la costa, del secano central y del valle central.(14)
Este
corte transversal fue complementado
con una dispersión de
norte a sur de aproximadamente
250 kilómetros, tomando las
diversas situaciones
que ali í se encuentran. Por razones de
acceso no se pudo analizar el sector cordillerano.
(14) Acerca de la muestra: La muestra fue tomada al azar según el siguiente procedimiento: a) la provincia de Caut(n fue dividida en tres sectores (costa, secano
central y valle central) y se identificaron
las comunas correspondientes a cada uno
de éstos. Las comunas cordilleranas
(Cuneo, Vilcún y Pucón) no fueron tomadas
cuenta en este estudio. Por otra parte, se asignó un número preestablecido
de
para cada sector: 50 en la costa y 75 en cada uno de los sectores restanEste número no representa exactamente
la distribución de población indígena
la provincia; según datos de IR EN-COR FO, la distribución real ser ía de 19º/o
la costa, 42º/o en el secano central y 38º/o en el valle central: b) al interior de
comunas resultantes se identificaron los distritos (división administrativa infede mayor concentración
ind(gena según informaciones de IR EN-COR FO. Se
algunas excepciones en el caso de distritos de dif(cil acceso geográfico, en
caso se escogió el distrito que presentaba la segunda importancia poblacioSegú n este mismo criterio se dejaron de lado comunas que no albergan poblaind(gena significativa
(Gorbea,
Loncoche y Perquenco), a la vez que se
más de un distrito en las comunas de mayor concentración
ind(gena
y Nueva Imperial). Los distritos seleccionados según este procedimiento
COSTA: Budi (comuna de Puerto Saavedra) y Queule (comuna de TolSECANO
CENTRAL:
Ñilpe (comuna de Galvarino), Carahue (comuna
Carahue), Carreriñe y Almagro (comuna de Nueva Imperial) Y Comuy (comuna
Pitrufquén;
VALLE
CENTRAL:
Muco
(comuna de Lautaro), Truf Truf,
Tramen y Maquehua (comuna de Temuco), Huillio (comuna de Freire) y Voipir
(Comuna de Villarrica).
El número de encuestas que se hizo en cada distrito se
estableció
tomando en cuenta simultáneamente
la cantidad de población y de
tierras que ocupan los mapuches en cada uno de ellos; c) la elección de las reducciones donde deb(a verificarse la encuesta se realizó por sorteo a partir del listado
completo de reducciones que existen en cada distrito elegido (obtenido de los
roles de Impuestos Internos),
y sorteando según una tabla de números aleatorios;
d) por último, la tamil ia que deb(a ser encuestada en la reducción sorteada se
escogió al azar en terreno.

2
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57

-·· -------lllllillllÍÍÍÍm-~-<r~>~---- --------- ---~~~----4. El minifundio mapuche.
El réqirnen de reducción transformó al mapuche en un
minifünaísta. Hoy d(a el mapuche es un agricultor campesino
de subsistencia. 1 nterpretar las econom (as campesinas-mapuches como pequeñas empresas aqricolas familiares parecería
ser un error; el campesino mapuche tiene una clara relación
con el mercado, conoce el precio de cada uno de los productos y bienes que posee, realiza cálculos económicos complejos
para establecer sus decisiones acerca de qué tipo de actividad,
producción, compra o venta le conviene más a sus intereses,
pero la escasez de recursos que posee lo limita permanentemente. El mapuche tiene poca y mala tierra. Y este es un
dato fundamental que no resiste mayores sofistificaciones. Se
puede argumentar en torno a la tecnolog(a inadecuada que
ocupa, se puede señalar que podr ía aumentar la intensidad en
el uso del suelo, etc.: sin embargo, todas estas afirmaciones
se estrellan contra el dato central que es la falta de recursos
productivos y, en especial, tierra.
- ........__..,
El Estado entregó a los mapuches un promedio de 6,1
hectárea por persona al otorgar los trtulos de merced. A los
colonos se les entregaba predios de 400 hectáreas como
promedio, y a los colonos nacionales (chilenos), tierras de 40
a 60 hectáreas. Era lo que se consideraba adecuado para el
sustento de unafamilia. dadas las condiciones tecnológicas
existentes en la época. Ya la primera generación de mapuches
posterior a la radicación, vio las dificultades que tendr(a la
sociedad mapuche para reproducirse si se manten(a r(gida la
cabida. El Congreso Araucano, dirigido por Manuel Aburto .
Panquilef, exigió durante la década del 20 y 30 la erradicación de los i nd (ge nas. Para esto se solicitó, año tras año, la
utilización de la Caja de Colonización Agr(cola como el instrumento de ampliación de las tierras mapuches. La sociedad
y el Estado chileno. manteniendo una fuerte imagen negativa
del mapuche como agricultor, se negaron sistemáticamente a
ampliar las superficies de tierras de las comunidades. Las tierras de los mapuches se fueron achicando tanto por la
subdivisión
interna producto del aumento de población,
como por el estrechamiento a causa de las usurpaciones de
tierras, corridas de cercos, etc. Si en algún momento hubo
sectores mapuches que poseyeron tierras suficientes
para
58

desarrollar una agricultura pequeña pero próspera, con el
paso de los años la mayor parte entró en una condición de
minifundista. La Reforma Agraria y la ley lnd(gena de 1972
pretendieron resolver mínimamente esta situación integrando
las comunidades al proceso de expropiación de los fundos.

Se establecieron asentamientos campesinos entre los inquilinos de los fundos y los comuneros vecinos, con resultados
dis(miles. La ley de 1972 sólo planteaba la recuperación de
tierras usurpadas y, por tanto, la ampliación de la cabida en·
algo más de 140 mil hectáreas, estimación por cierto muy
dif(cil de comprobar. Si bien muchas tierras fueron reincorporadas a las comunidades, la mayor parte de ellas volvió a
los hacendados una vez cambiado el régimen e iniciado el
proceso de concentrarreforma agraria. La ley de 1979, que
vuelve a dar impulso a la división de las tierras comunales,
tiene por objeto consagrar definitivamente el minifundismo,
establecer los l(mites de tierras que cada familia posee, por
chicos que ellos sean, y terminar de una vez con los litigios de
tierras entre comunidades y particulares;(15) al dividirse las
comunidades quedan obsoletos todos los juicios por tierras, y
se regula la propiedad de acuerdo a las nuevas disposiciones
emitidas por la autoridad.
(15) Sobre la división de las tierras mapuches de acuerdo al decreto ley Nº 2568
de 1979 se puede ver: Informe Acerca de la División de Comunidades Indígenas.
Obispado de Temuco.1981.
También ver: Dossier Sobre la Legislación Indígena Bajo el Régimen Militar.
PAS. Santiago. 1981. En este Dossier aparece el intercambio de cartas sobre el
tema de la "División"
entre el Obispo de Temuco y el Instituto de Desarrollo
Agropecuario (INDAP).
Véase también: Cristián Vives ·"Las tierras mapuches" en Mensaje - agosto 1979 y
José Bengoa: La División de las Tierras Mapuches. GIA. Santiago. 1981.

59

Seqún
nuestros resultados,
en la provincia de Caut(n el
promedio
de superficie
total que usufructúa
cada familia
mapuche, es de 9,38 hectáreas (promedio
ponderado).
Esto
se descompone de acuerdo al siguiente cuadro:

Descomposición del promedio general
de superficie según localización.
El tamaño de las propiedades mapuches var(a considerablemente de acuerdo a la localización
regional,
lo que es
obvio, ya que las calidades de suelo son diferentes. El cuadro
siguiente muestra las relaciones de tamaño de acuerdo a los
criterios geográficos
empleados.
En la costa se concentra
un 70,50/o de las propiedades
de más de 20 Hás., y en el valle
el 79,50/o de las propiedades de menos de 5 Hás. Las propiedades de 5 a 20 Hás., se concentran en la zona del secano
central que hemos descrito.
En la costa predominan
las
hijuelas de mayor· tamaño relativo, ya que tenemos un 580/o
sobre 1 O hectáreas.
Sin embargo, una vez más debemos llamar
la atención,
ya que es en esta zona donde hay un mayor número de tierras no aprovechables
por la agricultura.
Se trata
de extensos arenales, zonas de playas y cerros sin vegetación
que no reportan ningún
beneficio
económico.
De 581,9
hectáreas encuestadas
en los distritos
de i3udi y Queule,
encontramos
129 hectáreas de superficies
no aprovechables,
lo que representa el 22, 1 o/o de la tierra.
Es el caso más
elevado de este tipo de terrenos.

CUADRO Nº 3

TAMAÑO PROMEDIO DE LAS HIJUELAS MAPUCHES
EN LA PROVINCIA DE CAUTIN (*}
~

(')

~

Ponderación
s/Población

Hectáreas

190/0
420/o
380/o

690,9
781,5
477,2

13,8
10,4
6,3

1.949,6

9,7

En adelante, en todos los cuadros
especificará la fuente.

Tamaño
Tamaño
Promedio (Hás) Ponderado

que provienen

2,62
4,37
2,39
9,38 Hás.

de nuestro estudio,

no se es-

CUADRO

El conjunto de tierras que trabaja la familia campesina
es un concepto que consta de varios elementos que es necesario distinguir·.
En primer lugar, las tierras que el campesino
posee en su propia comunidad
y que, por Jo general, ha recipido en herencia de su padre; y las tierras que posee en otras
comunidades, provenientes de herencias de su madre o de su
señora (padre generalmente
y, en algunos casos, madre). En
segundo lugar, las tierras que toma en medierras, las cuales
posee en usufructo,
previo pago' de una renta; descontamos
las tierras que cede O entrega en rnedier Ias a otro campesino
que disminuyen
la cantidad de tierras en usufructo, aunqu~
le reporta una renta territorial
que obviamente consignamos
en los ingresos.

- 5 Hás
COSTA

8.0

SECANO

22.9

6.6

44.0

46.6

21.5
1
1
J
J

100 37.0

27.0
10.6

32.4
100 23.5

100 9.0

100

5.3

6.6
21.2

100
70.5

23.5

44.4

53.1
13.3

32.0

24.0

4.0

33.3

+20

15 - 20

25.5

44.5

79.5

''
/'

24.0

34.0

11.3
VALLE

10 - 15

5 - 10

9.0

Considerando todos los elementos mencionados, encontramos que el conjunto de recursos territoriales
promedio que
posee el campesino mapuche de la provincia de Cautrn, es de
9,38 Hás. Sobre este promedio general se realizan
todos los
cálculos económicos,
y debe ser analizado convenientemente
ya que encierra gran número de complejidades.
'

Nº4

DISTRIBUCION DE LAS HIJUELAS MAPUCHES
POR TAMAÑO DE SUPERFICIE
Y LOCALIZACION GEOGRAFICA
(EN PORCENTAJES)

100

1.3
27. 7
100 85.0

5.8
100

Nota: En las filas (horizontal se anotan la distribución de las hijuelas según su
tamaño, que corresponde a cada sector (100 al lado); en las columnas se anota el
porcentaje
de hijuelas que corresponde a cada estrato de tamaño (100 abajo).

¡

61

En el secano central, el tamaño de las propiedades está
cargado hacia el centro del espectro. Entre 5 y 15 hectáreas
se ubica el 77 ,30/o de las propiedades, siendo un 160/o
super1_or V un_ 7°/o inferior. Esto nos muestra, por una parte,
u_na cierta cal idad homogénea de suelos y, por otra, una relativa homogeneidad en el tipo de propiedad. Este es un tema
sobre el cual volveremos continuamente en este texto.
·En el valle, Y en especial en las zonas cercanas a la ciudad de Temuco, la propiedad se ha pulverizado de tal manera
que el 78,6°/o de las hijuelas posee menos de 10 hectáreas.
Corresponde, por una parte, a tierras de mejor calidad relativa
y, por_ ~tra,_ ~ la cercan(a d~I mercado que permite u na mayo1>----------,
intens1f1_cac1on de los cultivos, sobre todo hortalizas para· la
venta directa en Temuco. Cabe notar que sólo un 7 90/0 de
las hijuelas tiene más de 15 hectáreas, lo que también habla
de un alto grado de homogeneidad de la propiedad mapuche.
El análisis del valle por distritos, muestra situaciones
donde el minifundismo es aun mayor. Es el caso de Muco en
la comuna de Lautaro, donde todas las hijuelas son menores
de 1 O hectáreas, y un 600/o menores de 5 hectáreas. Lo
mismo ocurre en Truf-Truf, donde el 72,80/o de las explotaciones posee menos de 5 hectáreas. El promedio general del
sector del valle aumenta, ya que la zona sur de él posee
predios de mayor tamaño y también de mejor calidad. En
Hui/lío, en la comuna de Freire, casi un 500/o de las explotaciones estudiadas tiene entre 5 y 20 hectáreas; y en Voipir, de
la comuna de Villarrica, el 71,50/o de las hijuelas posee más
de 1 O hectáreas (y menos de 20). En ambos casos se trata de
las mejores condiciones agr(colas que poseen los mapuches en
todo su territorio, lo cual se manifiesta en tamaños relativamente mayores de superficie, mejores tierras y, por tanto,
mejores condiciones de vida.
El cuadro muestra el carácter minifundista de las econo
m (as mapuches y permite explicarse con mayor claridad el
promedio general. La homogeneidad de las superficies en las
tres situaciones geográficas, muestra que un predio de 6
hectáreas en el valle central es equivalente a una hijuela de
9,6 h_ectáreas en los lomajes del secano central, y corresponde
a 11,6 hectáreas en la costa. Sin embargo, el promedio de
tierras que, trabaja cada familia mapuche debe ser corregido,
una vez mas, al descontar las tierras que no son aptas para la
agricultura.
62

Este cálculo nos permitirá llegar con más precisión al
volumen real de recursos de tierra con que cuenta el campesino:
CUADRO Nº5

PROMEDIO DE SUPERFICIE POR FAMILIA MAPUCHE
(Corregido sin tierras no aptas para la agricultura)

COSTA
SECANO
VALLE

Ponderación

Total
Superficie
Apta

19
42
38

561,9
720,5
440,6

Promedio Superficie
Corregido Ponderada

11,2
9,6
5,8

Promedio general superficie corregido

2,1
4,0
2,2
8,3

Para tener una idea más precisa del carácter minifundista
de las propiedades mapuches, se puede hacer una comparación
con las Unidades Agr(colas Familiares que estableció la·
Reforma Agraria. Como se sabe, a partir de 1974 se comenzaron a repartir parcelas de tierras conocidas bajo el nombre
técnico de U.A.F. El cálculo de superficie estaba hecho a
partir de una tecnolog(a media en la zona y la cantidad de
tierra necesaria para que una familia se reprodujera; por lo
tanto, el tamaño cambia a lo largo del pa(s. En la provincia
de Caut(n las superficies entregadas fluctuaron entre 27 ,5
hectáreas f (sicas las de menor tamaño, ubicadas en el valle
en suelos de buena calidad, (16) y alrededor de 100 hectáreas
I os de mayor tamaño, en tierras de mayor aptitud ganadera
que agr(cola. En la comuna de Lautaro, en lo que hemos
. denominado valle, las parcelas menores fueron de 28,8 hectáreas y las mayores de 107 ,2 hectáreas, siendo el promedio de
la comuna de 52, 1 hectáreas. Las menores están ubicadas al
lado del camino, a pasos del pueblo y en tierras planas, aptas
para cualquier cultivo. Como se puede ver, el promedio de
superficie de las hijuelas mapuches resulta muy inferior a
estas cantidades.
(16) Suelos de 3ra. de Secano que son los de calidad media en el valle.
pocos sectores con suelos de 2da. de Secano que están ocupados por
capitalistas.
Practicamente
no existen suelos de 1 ra. La clasificación
entre 4 tipos de suelo de riego, cuatro de Secano con buena aptitud
luego vienen los exclusivamente
ganaderos y forestales.

Hay unos
haciendas
distingue
agr(cola y

63

escompcsteíon del promedio general
e superficie según tipo de tenencia.
Hemos visto que el promedio de superficie de tierras
esconde una diversidad de situaciones geográficas
grande, e incluso recursos de tierra -calidades- muy
En la medida en que estamos tomando el conde tierras efectivamente trabajadas, tenemos que
descomponer los tipos de tenencia precaria que cada uno de
ellos posee.
CUADRO Nº 6

TIERRAS OCUPADAS POR FAMILIAS MAPUCHES
SEGUN TIPO DE TENENCIA

Propias en la
comunidad

Propias en

otra

Tomadas
en media

Cedidas en
media

comunidad

NO
Hás.
627,2
641,7
412,2
1.681,1

NO


X

Hás

X

12,5 52,5 1 , 1
8,6 83,5 1 , 1
5,5 29,7 0,4

Hás.
41,2
78,3
54,0

8,4 165,7 0,8 173,5

X

NO
Hás

X

0,8 30,0 0,6
1,0 22,0 0,3
0,7 18,7 0,2
0,8 70,7

En el cuadro No 6 consignamos los diferentes tipos de
que puede poseer un comunero mapuche. Se entiende
"propias en la comunidad", la hijuela sobre la cual tiene
usufructo, o directamente propiedad en el caso de las comunidades divididas. Es el lugar donde generalmente vive el
campesino con su familia y que constituye la base de su
explotación. Las tierras propias en otra comunidad son habituales, aunque de un tamaño mucho menor que el primero.
Sin embargo, no es despreciable el volumen, ya que da un
promedio de 0,8 Hás. por familia. Considerando la extraordinaria escasez de tierras, el promedio cercano a una hectárea
que se recibe por derechos en otras comunidades, es altamen-

te significativo. Ya volveremos sobre este punto al analizar la
cuestión comunal. Estas tierras provienen, como se ha dicho
de las herencias ya sea por v(a de la madre del campesino o
v(a de la señora del dueño de casa. En algunas zonas, ella
puede heredar tanto de su padre como de su madre; esto
último es más raro, siendo lo primero, normal. La herencia
representa el lazo mantenido por la señora con la comunidad
que dejó al contraer matrimonio y cambiar de domicilio
(exogamia).
--~
Muchas veces no se reconocen esos derechos, ya sea porque
es muy poca la tierra, o porque el campesino tiene tierra
"suficiente" y prefiere no quitarle terrenos a sus suegros y
cuñados. Otras veces, la familia de la señora paga en producto -en forma simbólica o real- el usufructo de las tierras a
las que la mujer casada tendr(a derecho, sin haberlo hecho
efectivo. Obviamente estamos consignando estos casos sólo
cuando la familia campesina ha reconocido sus derechos y
trabaja directamente las tierras que tiene en otra comunidad.
Las med ier (as representan un aumento también significativo de la superficie de tierras que tienen los mapuches.
Aunque no modifican el total de la cabida ind(gena, ya que se
realizan generalmente entre comuneros, permiten ampliar las
tierras de las familias individualmente analizadas.(17) Más
adelante analizaremos el significado económico y social de
este sistema de tenencia precaria. En definitiva, el tamaño
prnme_cJio_ de las hijuelas mapuches, es de 6.9 hectáreas en la
provincia de Cautin.

(17) Esto está mostrando el cuadro anterior, en que se toman medierias por
173,5 Hás y se ceden sólo por 70,7 Hás. Si no hubiera error estadistico y las
medierias se hicieren sólo entre comuneros, estas cifras deberian coincidir. En una
muestra pequeña no se logra tal exactitud, y en otro porcentaje corresponde a
tierras tomadas en medias, en predios no mapuches.

64
65

5. Evolución de la propiedad mapuche.

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o
o

Situar con precisión la evolución de la propiedad mapuche, su dimensión al momento de las radicaciones y su situación actual, es un aspecto clave de un estudio como el que
aqu ( emprendemos. Sin embargo, una vez más nos encontramos con 1 (mi tes en las fuentes de información. Incluso en éí
caso de los t(tulos de merced, los datos son poco precisos,
aunque coinciden en términos generales. Se habr(an dado
alrededor de tres mil títulos a unas 1 O mil familias que formaban una población de alrededor de 80 mil personas. Siendo
ése el punto de partida, tenemos que se entregaron aproximadamente 6 hectáreas por persona y 50 por familia.
Ya el Censo de 1928 reconoc(a un aumentÜdelapoblación y de las familias y, por tanto, una disminución del tamaño de las hijuelas a casi la mitad. Esta tendencia se fue acentuando: en el año 1963 los estudios de la Dirección de
Asuntos I nd(genas señalaban un promedio de 1 O hectáreas
por cada familia mapuche; es decir, un quinto de la dotación
original. La información que hemos presentado es consistente
con estos datos -para la provincia de Cauti'n- ya que el promedio general de tierras es de 9,38 hectáreas, lo que equivaldr(a a un 18,70/o del tamaño promedio entregado a cada
familia 100 años antes en títulos de merced.
La superficie por persona ha continuado bajando. Desde
6,3 Hás. aproximadas por persona, se ha llegado a 1,5 Hás.,
según nuestro estudio. El Censo Económico y Demográfico
lnd(gena señalaba en Cauttn 2,3 Hás. por persona a fines de
los años 60, siendo en el valle 2,66 Hás., en el secano 2,80
Hás., y en las áreas precordilleranas (Villarrica) 5,30 Hás. En
la década transcurrida esta superficie habr(a disminuido casi
a la mitad.
Llama la atención el hecho de mantenerse el promedio
de hectáreas por familia, aunque sigue disminuyendo el promedio de hectáreas por persona. A lo largo de este trabajo
entregaremos argumentos para sostener que llega un momento en que la división interna de las comunidades tiene un
i ímite. El minifundio no se divide más o tiene muchas dificultades de hacerlo, ya que para los ojos de los mismos herederos pierde interés una superficie de tierra tan pequeña. Esto
66

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67

implica que uno de los hijos asume el predio en su totalidad,
y los otros o se quedan como allegados
realizando trabajos
temporales, o migran hacia la ciudad. En estos casos, el que
ha quedado a cargo del predio paga un cierto producto al
año a los ausentes -que tienen derechos de tierra-, asumiendo la mayor parte de las veces la forma de regalos, atenciones, vacaciones en la comunidad, etc.
Pareciera de ·;iran importancia afirmar
esta hipótesis,
porque estaria mostrando
una de las formas de defensa y
resistencia
de la sociedad agraria mapuche a autodestruirse. Si
el proceso de subdivisión
continuara al ritmo de los últimos
cincuenta
años de minifundismo,
se estaría en presencia de
un rápido proceso de pulverización
de la propiedad y, por lo
tanto, proletarización
de sus habitantes. La sociedad campesina-ind (gena se extinguida
indefectiblemente.
Los datos aqu ( presentados son coincidentes
con· la
observación
de terreno en que los hijos mayores de 18 años
no establecen "casa aparte" y, por tanto, no solicitan su derech a tierra, sino que se "allegan"
a la familia paterna. Al
momento de casarse van a vivir con los padres realizando toda
suerte de negocios, medier ias. trabajos
esporádicos,
etc.
Aumenta el número de habitantes por cada hijuela, disminuyendo la superficie por persona, pero tiende a mantenerse la
superficie por familia,
ya que una subdivisión
adicional
transforma la explotación
en un terreno agri'colamente
inútil,
sin capacidad para organizar el trabajo.

6. El uso de la tierra.
Las economt'as campesinas mapuches se caracterizan
por
la combinación
de producción para la subsistencia
y producción para el mercado. El campesino mapuche siembra el suficiente trigo -cuando tiene los recursospara la mantención
de su familia durante el año, el trigo es la base de la alimentación del comunero. Junto a ello, también siembra una chacra.
para el consumo anual de papas, ma rz , porotos, habas, arv_ejas Las hortalizas
y frutales forman un pequeño huerto j1.Fñto
a ia casa, que generalmente
está al cuidado de la mujer
En las
áreas cercanas a mercados urbanos importantes (Temuco, por
ejemplo),
este huerto aumenta
y la mujer vende productos
frescos en la ciudad. El resto del predio se destina a pastizales
para alimentación
de los animales,
tanto los de trabajo
-bueyescomo ovejas y vacunos
Hay sectores que, saliendo
de este patrón tradicional,
se especializan
en cultivos de mayor intensidad en el uso del suelo y dirigidos
netamente al
mercado. En ciertas áreas la remolacha
azucarera es importante; lo mismo el lupino para la alimentación
animal.

CUADRO

Nº 8

ESTRUCTURA DE USO DEL SUELO SEGUN
LOCALIZACION GEOGRAFICA
(Porcentajes)
Cereales

COSTA
SECANO
VALLE
(*)

30,6

Pastos

Cultivos
Industriales (*)

Bosques

9,8
8,6
6,0

37,9
41,5
33,9

0,0

5,0
4,8

Remolacha y Lupino
frutales, hortalizas, tierrasn
para la agricultura
y otros fines.

¡••) Incluye

68

10,2

25,5

Chacras

0,6
7,3

en barbecho,

2,7

Otras (**) 100

36,7
18,6
18,9

100
100
100

tierras no aprovechables

69

El destino de los productos tradicionales
de mercado
epende de la variación de precios y de las calidades de tierra
ue el comunero posee. En zonas de la costa, la producción
e papas no sólo es para el autoconsumo,
sino que hay
especializados en su producción para el mercado.
mismo sucede con arvejas, lentejas, porotos, habas y otras
minosas secas, que en determinadas áreas se producen
con muy buen rendimiento
y suelen
tener períodos
de
buenos precios. Igual caso es el del trigo cuando hay precio
sostenido. En la medida en que durante el último decenio los
de estos productos han sido fijados por un mercado
fuertemente
intervenido por las importaciones, los campesinos los comercializan
sólo en ocasiones de apuro y necesi9.9LL_
de dinero.
·"'Si se observa el cuadro de estructura de uso del suelo, se
aprecia que un tercio de las tierras se dedica a cereales, otro
tercio a pastizales,
y el resto se distribuye
en los cultivos
menores y las tierras no utilizadas
o no utilizables.
Hay diferencias regionales importantes que deberán ser analizadas con
mayor detalle en los cap(tulos posteriores.
Señalamos solamente que en la costa y el secano hay una mayor proporción
.
de ganaderi'a, y que en el valle -como es lógico- la agri-c~ltu-,ra de mayor intensidad tiene un peso más alto (7 ,30/o''-cté
cultivos
industriales).
En la costa las chacras ocupan una proporción
relativamente
mayor, ya que es una región más apta
la
·.. papera qu~elsecano o el valle. Igualmente
la reforestación
se expresa en una mayor
~~T,,r~~ dedicadas a los bosques. En la
costa,
hay más tierras sin aptitud agrícola o en
descanso/barbecho,
muestra de la calidad inferior de los
suelos.
Esta estructura de uso del suelo es de una rigidez muy
alta y muy refractaría al cambio. Se sostiene en la experiencia
reiterada que tiene el campesino del carácter expropiatorio
del mercado. Los cereales, las papas y las leguminosas le
aseguran un alimento básico, y los animales son su ahorro de
emergencia. La venta de un animal resuelve, en alguna medida, problemas de dinero para comprar los bienes que no
produce, para afrontar enfermedades y situaciones especiales,
para celebrar las fiestas.

No hay información detallada que nos permita afirmar
en qué per(odo se consolida esta estructura tradicional del
uso del suelo. Seguramente se va constituyendo en las primeras décadas de este siglo ante la estrechez de los territorios, lo
que impedía dedicarlos solamente a la ganadería. Hay relatos
de comienzos de siglo que muestran cómo aún se manten (a
una estructura principalmente ganadera en algunas regiones
(Choll Choll, por ejemplo, en el valle central). En cambio en
otras regiones (Boroa y orillas del río Imperial), la combinación de agricultura y ganadería es incluso anterior a la reducción misma. Ya el Censo Agropecuario de 1929 señalaba para
la provincia de Cautín una estructura de uso del suelo basada
en producción de cereales y ganadería de carne, y ent:egaba
antecedentes indicadores de que los mapuches combinaban
igualmente los cultivos y la crianza animal. Faron, en 1948,
encontraba la misma estructura de uso del suelo que vemos
hoy día.
..,,.-_,.-En cinco comunidades de la zona de Choll Choll, el año
1959 se destinaba el 34,70/0 a cereales y el 20,90/o a :
pasto~.(18) Muchas tierras que el estudio cal_ificaba de no
· aprovechables, inundadas o ~antanosas, erosionadas, etc., )
eran utilizadas por el campesino para mal alimentar a sus.
animales. Por ello, posiblemente el porcentaje de pastos
señalado debena aumentarse. El resto era igual: un porcentaje
de chacarer ía diversificada en los productos tradicionales de
la alimentación indígena; ninguna producción de cultivos
industriales; una zona prácticamente sin bosques. El estudio
realizado por CIDA en 20 comunidades en 1963, llegaba a
resultados semejantes: un 26, 1 O/o de cultivos anuales en que
el trigo representaba casi el 900/o, un tercio de las tierras destinadas a pastizales, y el tercio restante distribuido en bosques, pequeñas plantaciones frutales, huertos ~e hortalizas __
y tierras no aprovechadas directamente por la agricultura.
En estos 20 años últimos, han ocurrido enormes cambios en la agricultura, realizándose una Reforma Agraria bastante profunda que, en la mayor parte del país, cambi_ó
estructuralmente la sociedad agraria. Esta Reforma Agraria
estuvo acompañada de un profundo proceso modernizador de
las actividades agrarias. En muchas zonas del país la estructu-

!

(18) Curso de Capacitación de Profesionales en Reforma Agraria. FAO. Tomo IV.

70

Santiago. 1963.

71

ra de uso del suelo cambió tuertemente; es el caso de la zona
central, donde se desplazaron cultivos tradicionales poco rentables y fueron introducidos frutales, hortalizas, legumbres

de exportación, etc. Estos cambios, como es lógico, se han
dado principalmente en las empresas capitalistas, ya que
responden más prestamente a los cambios de los mercados,
pero también, en algunos casos, han alcanzado a los campesinos y pequeños productores.
En la zona sur ha ocurrido igual tipo de cambios, pero
en menor profundidad. La transformación de varias áreas
agrícolas de Cautm a la producción lechera, es quizás el
proceso de modernización más importante; entre los Censos
Agrícolas de 1965 y 1975 se percibió un fuerte aumento de
la superficie sembrada con pastos artificiales; lo mismo ocurrió con productos de uso industrial, como el raps (aceite), la
remolacha (azúcar) y leguminosas forrajeras tales como el
lupino y' otras. Este proceso de normalización se vio frenado
por la crisis agrícola que se inauguró en 1976 al aplicarse el
modelo económico liberal, el cual permitió las importaciones
de trigo y aceite , que rompieron el mercado nacional y
provocaron la quiebra de los agricultores capitalistas de la
zona.
En las economías campesinas mapuches estos veinte
años de modernización casi no tuvieron efectos perceptibles.
No hubo cambios sustantivos en la estructura de uso del suelo
que nos puedan llamar la atención sobre un sistema agrario
dinámico. Por el contrario, se debería afirmar que estamos
ante una estructura extremadamente rígida y con muchas
dificultades para cambiar. Este hecho tiene más importancia
aún, dado que durante todo este período los organismos
especializados del Estado hicieron enormes esfuerzos por
llevar esa modernización a los sectores mapuches. Hubo todo
tipo de programas, capacitación técnica, créditos, etc.. y
son muchos los programas privados de ayuda campesina que
continúan en esta tarea. A pesar de ello, la estructura de las
economías campesinas continúa aferrada a sus pautas tradicionales.

72

7. La cuestión de la tierra.

--~-

----"

Para el mapuche, la tierra "es poca y mala". En ello
reside el problema económico central de esté grupo humano.
La sociedad mapuche ha sido arrinconada al minifundismo.
Hay procesos históricos que explican la situación actual y la
sociedad chilena tiene que hacerse cargo de el los. Cualquier
alternativa de desarrollo pasa por resolver el problema de las
tierras indi'genas. Sin ampliación de la cabida de tierras no es
posible resolver el problema mapuche.

--------- ·

73

La población mapuche presiona sobre la tierra en forma
El promedio de 6 hectáreas por habitante con que
hace 100 años, hoy dra ya va cercano a una hectárea
or habitante, lo que es una concentración poblacional exceva. Para algunos la solución será la expulsión de los indígeas de esas tierras para que se restablezca un equilibro más
rmónico. Alguien dirá: "lo que sucede no es que falten tleras, sino que all ( sobran personas". Es lo que la mayor parte
de las pol(ticas públicas han tratado de hacer y es la convicción de los actuales planificadores del Estado. El minifundio
no tiene solución, se dice, y por lo tanto hay que acabar con
él. El único camino es la salida de gente del campo -proleta-

Y la concentración de la propiedad indígena en pomanos; los mapuches ricos deber(an llegar a comprar la
tierra a los pobres y construir fincas viables. (19) Por la vra de
la disminución de la población mapuche rural se resolver(a el
problema de la presión sobre la tierra. La alternativa de ampliación de la cabida de tierras, que también disminuye la presión, no se contempla por razones ideológicas obvias. Lamentablemente, la sociedad chilena y su economía no han mostrado en los últimos treinta años -o nunca quizás- capacidad
para ofrecerle a esta gran masa campesina ind(gena caminos
de integración. La capacidad de absorción de la economía es
(19) El diario El Mercurio editorializaba el 9 de agosto de 1977 a raíz de las discusiones en torno a la política ind(gena y minifundiaria: "socialmente, el minifundio
aparece más negativo que su contraparte, el latifundio. En éste, las relaciones
y tradicionales logran suplir muchas deficiencias y mantener una
humana que se auxilia a s( misma, se defiende y elude, en la mayor(a
los casos, a la extrema miseria. En el minifundio, por el contrario, el campesino
cuenta sólo con sus propias fuerzas. Una masa de campesinos pobres, sin jefes ni
guías, abandonados con frecuencia en lo material y en lo espiritual, es un factor
explosivo".
"Económicamente el minifundio resulta inadecuado para la producción a escala y
su presencia obstaculizará siempre el verdadero desarrollo agropecuario del país.
Las producciones frutales, vitivin(colas, remolacheras y otras, demandan extensiones adecuadas y empresas eficientes. El modelo cooperativo resulta útil a veces
para organizar estas empresas con pequeños productores, pero es posible que en
muchos casos sea necesario reconstituir los antiguos fundos, hoy desmembrados, y
destinarlos a una explotación racional y sistemática".
"El minifundio es y seguirá siendo una verdadera rémora en el país, una pesada
carga que aumenta en perjuicio de los minifundistas y de todos los chilenos. Los
estudios de INDAP sobre la materia deben interesar a las autoridades y a la
opinión pública, a fin de que se cree conciencia de que la verdadera reforma
agraria será la que permita una estructura racional de la tenencia de la tierra, que
será aquella organizada en predios con superficies capaces de generar una
adecuada rentabilidad y con agricultores provistos de capacidad empresarial",
El Mercurio, 9 de Agosto de 1977, Editorial, Pág.3.

74

muy pequeña y, más aún, en el último decenio ha operado
con altas tasas de cesantra. lo cual impide una poi (tica de
salida masiva de los mapuches del campo. Factores culturales
están también jugando en el sentido de afincar a los ind(genas -a pesar de todo- a sus territorios.
La intensificación de las técnicas de cultivo es, para un
importante sector, el camino de desarrollo más viable. Como
veremos más adelante, efectivamente hay posibilidades de
intensificar exitosamente el uso del suelo, saliéndose del
patrón extensivo cerealero-ganadero tradicional. Los casos de
remolacha, lupino, hortalizas frescas, y también lechería en
unos pocos casos, muestran que es posible obtener más
recursos del pequeño trozo de tierra. Sin embargo, la .insegu-=¡
ridad permanente de los mercados ag_r_CcoJascor:iduce-.a_que'
/
·v
-~1us··cámfesíñüsse resistan a especializarse en un sólo cultivo:

y

tieñen·-·i=a-zón~----

-

..

..

--- ---

-

La remolacha ha sido algunos años rentable y muchos
otros no ha sido siquiera cosechada, ya que las plantas procesa doras no la compraban. Lo mismo ocurre con todos los
productos. Un empresario con recursos puede tener un año
malo y tendrá un problema de déficit o baja rentabilidad de
la explotación; para un campesino, el año malo significa no
comer.
A pesar de todo, los tamaños de las superficies y la calidad de las tierras ponen 1 (mi tes muy bajos a una estrategia
basada en la intensificación y la especialización del uso del
suelo. Es por ello que, siendo una alternativa puntual, no
puede ser concebida como eje de una estrategia de desarro,,-,
llo.
La cuestión de la tierra se ubica en torno a opciones
globales que orienten las poi íticas por aplicar. Una orienta- ¡
ción opta por provocar la diferenciación interna de las
comunidades, posibilitando que unos pocos concentren la I
tierra y el resto se proletarice. Para ello se han aplicado poi íti- \
cas tendientes a poner las tierras ind (genas en el mercado.(20) \
Las fuerzas del mercado actuarán sobre el minifundio, de~_:/'

I

'1

(20) Esta es la orientación del Decreto Ley N° 2568, Dividir las Comunidades en
Propiedad Privada. Permitir primero la transacción de propiedades entre indígenas
de modo de agrupar la propiedad. Apoyar a estos sectores de "campesinos ricos"
por la vía del crédito, la asistencia técnica, etc. Luego de un período, se pueden
exonerar las tierras indígenas pasando a ser parte del mercado nacional de tierras.
Se soluciona el minifundio acabando con los minifundistas.

75

truyéndolo;
se apoya la empresa eficiente,
dejando
al resto
abandonado
a su suerte: es un problema social que es necesario medir para que no sea poi íticamente explosivo.
No hay
modificación
de la cabida de tierras. Una variante de esta
versión, es ver en la intensificación
la posibilidad de que una
gran mayoría de minifundios pasen a ser viables y, por tanto,
jueguen un papel económico. (21)
La cuestión del desarrollo,
del minifundio y de la tierra, sin embargo, debe ser puesta en
un contexto histórico adecuado; es una sociedad a la que se Je
expropió por la fuerza su territorio,
y que ha sido arrinconada en estrechas murallas reduccionales. Ampliar lfl __ cabida. de
.tierras _ .espermitir que esta sociedad viva, reparar un daño
histórico
que pesa sobre la conciengia .. nacional,
y posibilitar
el desarrollo económico y social de la raza aborigen del país.

(21) Siempre se esgrime el ejemplo japonés, coreano o hindú. Se dice: "Allá una
familia con una hectárea, es rica". Hemos insistido en los aspectos históricos justamente para poder afirmar con antecedentes: "Lamentablemente Chile y los
mapuches no es Corea o China, con su cultura y agricultura".

76

CAPITUL03
La familia mapuche

La familia es la unidad elemental de la economía y
sociedad mapuche. El acceso a la tierra y su usufructo se
realiza familiarmente. Dentro de cada núcleo se toman las
decisiones económicas; se organiza, realiza y distribuye la
, producción:
las economías mapuches son economías
I familiares.
No existe, como a veces se cree, una economía propiamente comunal; es decir, formas colectivas de tenencia,
producción y apropiación del producto campesino, aunque
la existencia de comunidades no es de ninguna manera
indiferente al funcionamiento de estas economías familiares.
La cooperación en el trabajo, el uso común de pastos, y los
intercambios de tierras y recursos a través de medierías, son
instrumentos de gran relevancia económica al interior de estas
economías campesinas. Este punto se examinará en detalle
más adelante. Retengamos, sin embargo, que la base de la
actividad productiva de los mapuches está constituida por
unidades familiares relativamente independientes entre si.
El carácter minifundista, esto es, la escasez de tierras, y
el arrinconamiento reduccional, conducen a la fragmentación de la familia mapuche y a la incapacidad de reproducir
ampliadamente su condición campesina. Esto es lo que
caracteriza a la familia mapuche contemporánea.

77

1. La familia: unidad de producción y consumo.
La comunidad es la unidad local de residencia, que
puede estar compuesta de una o más reducciones. La radicación fue consolidando estos grupos locales a través de múltiples relaciones de parentesco, vecindad y amistad, de diversas
relaciones de intercambio y solidaridad económica, y de una
común referencia cultural. En efecto, la comunidad aparece
hoy d (a como una unidad social y cultural dentro de la cual /
las diversas familias organizan sus actividades.
--.J
La familia es la unidad constitutiva de la economía
mapuche;(1) se reúne en torno a una vivienda común (ruka),
dispone de un. pedazo de tierra para su usufructo privado
(goce o hijuela), así como de sus propios recursos animales y
materiales que trabaja con el fin de satisfacer sus necesidades.
¿cómo se organiza el trabajo y los recursos de que dispone
la familia?
Las tierras, como se sabe, son derechos que se transmiten por herencia de padres a hijos. Como los matrimonios son
exogámicos, vale decir, los cónyuges pertenecen a comunidades diferentes, cada familia posee derechos de tierra en varias
partes. Habitual mente se sigue un patrón de herencia patriI ineal, es decir, los hijos heredan la tierra del padre, aunque
existan casos de tierras recibidas en parte de la madre (matrilinealidad). Los derechos que aporta la mujer, heredados
por vía paterna, son usualmente muy controvertidos (y con
mayor razón aún las herencias matrilineales, que han tendido
a caer en desuso). En efecto, la escasez de tierras y el agotamiento concomitante de las posibilidades de subdivisión de la
tierra, hacen cada vez más dificultoso el reconocimiento y la
posesión efectiva de derechos multilaterales.
Hay diversas interpretaciones en torno a la cuestión de
las herencias de tierras. El estudio que realizaron los Melville
en el lago Budi, (2) ha llegado a clasificar ocho formas diferen(1) Al proponernos un estudio de la organización de la unidad económica campesina, inevitablemente debemos comenzar nuestra investigación con un análisis
exhaustivo de la constitución y de las leyes que gobiernan la composición del
sujeto de esta unidad: la familia que la dirige" A.V. Chayanov. La Organización
de la Unidad Económica Campesina. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires, 1974.
Página 47.
(2) T. Melville. The Nature of Mapuche Social Power. University Microfilms
lnternational. Ann Arbor, Michigan, USA. 1976.

J

tes de percibir tierras en herencia. En nuestro estudio se
pueden enco.rtrar cuatro orígenes; el más común es la herencia por parte del padre de familia (patrilineal). Tenemos un
porcentaje importante de casos en que se ha recibido tierra
por parte de la madre del dueño de casa (matrilineal).
·- También tenemos casos de herencias recibidas por vía del
padre de la señora dueña de casa, esto es, tierras en la c_omunidad de la esposa. Y, finalmente, unos pocos casos de tierras
que provienen de derechos de la madre de la dueña /de casa.
Este último es el caso menos frecuente.
Este complejo sistema de herencia rnultilatéral encuentra muchas dificultades para efectuarse realmente. Sin embargo, hay que señalar que los volúmenes de tierra en otra
comunidad -que se reseñaron en el cap(tulo anterior- son
significativos y expresan la sobrevivencia de esta estructura
múltiple de herencia. ¿Por qué, a pesar de la insuficiente
cantidad de tierras que poseen las familias, perdura este
sistema de herencias?
Este mecanismo multilateral da la posibilidad a cada
miembro de la familia, y a la sociedad mapuche, de acceder
a la tierra por diversas vías. Hace de la tierra un bien cuyo
acceso es fluido y relativamente expedito. Se configura una
trama compleja de sistemas de tenencia en la cual se asienta
la sociedad indígena.(3)
La residencia, por su parte, tiende a ser casi siempre
patrilocal, esto es, la pareja se instala en los terrenos que cede
el padre del marido. Esta patrilocalidad tiende a desahogar la
presión de las mujeres sobre la tierra: se espera que las mujeres accedan a ella a través del matrimonio, instalándose fuera
de la comunidad natal.
Faron dice al respecto:
"Es necesario mencionar la regla de residencia, que ha
sido descrita como patrilocal. Los hijos establecen su familia
dentro de los 1 (mi tes de la reducción y permanecen de por
vida con su grupo natal; la residencia en realidad es patrilocal
por grupo o por reducción". (4)
El mismo agrega: "El sistema patrilineal de descendencia, importante para la herencia de la riqueza tanto material
(3) Posteriormente veremos que no todos los derechos son reclamados ni ocupad os efectivamente.
(4) L. Faron: Los Mapuches. Edición citada en castellano. Página 92.

78
79

como intangible, ha sido por mucho tiempo la fuerza integradora de la sociedad mapuche". (5) Pareciera ser que todos
estos sistemas de herencia provienen principalmente
(o hán
cristalizado) en el período post-reduccional.
Es en este tiempo que se consolidan los apellidos, se heredan y se cuidan de
acuerdo al poseedor del título de merced. (6) La radicación
apegó mucho más las familias a la tierra recibida.
El trabajo, el esfuerzo oroductivo.voescenss por entero
en los distintos miembros Cíe la familia. No existe, sirio casualmente, contratación de mano de obra externa. El mingaco y
la vuelta de mano todavra en uso (aunque su importancia ha
disminuido por la introducción de cosechadoras mecánicas
para la faena del trigo), constituyen formas eficaces de cooperación cuando se requiere mucho trabajo para labores especiales. La división del trabajo familiar sigue, por su parte, una
pauta bastante consistente, que ha sido comentada por diversos autores de la misma manera. El jefe de familia (habitualmente un trabajador hombre adu !to), con la cooperación
eventual de sus hijos mayores, se hace cargo de las faenas
agrícolas (preparación de suelos, siembra, cosecha y venta de
los productos)
y asume, en general, la programación
y
administración
del predio. Las mujeres realizan las tareas
domésticas, se encargan de la huerta (y muchas veces del
mercado de frutas y verduras) y efectúan trabajos artesanales (sobre todo textiles para la casa y venta). Los niños se
hacen cargo del pastoreo de animales cuando regresan de sus
escuelas, y de tareas domésticas menores. Son también I os
hombres adultos los que salen a trabajar fuera del predio
durante el año; sólo excepcionalmente
se ve trabajo extrapredial femenino. Por ejemplo, algunas mujeres que trabajan
en lecheri'as del lugar o aquellas que ayudan en la recolección
de mariscos en la costa. Los hijos mayores, solos o acompañados por sus padres, salen a trabajar por temporadas a veces
incluso fuera de la región; otros se emplean en el PEM(7) de
la localidad o realizan trabajos ocasionales (comercio, recolec(5) L Faron: Los Mapuches. Edición citada. Página 18.
(6) Con anterioridad a la radicación los mapuches no utilizaban apellidos propiamente tales. Ya hemos citado a M;ngin y su hijo Ouilapán. En algunos casos se
usaba un sufijo (Calfucura, (Cura = Piedra), Painecura, Namuncura, etc., que
identificaba a la familia. A partir de la radicación se hereda el apellido del cacique
o jefe familiar que recibió el título de merced. Hay muchas familias que han
debido cambiar sus apellidos para adecuarlos al título de merced:
(7) Plan de Empleo Mínimo. Programa gubernamental de subsidio a la cesantía.

ción, etc.), permaneciendo cerca de la hijuela. Los hijos
mayores que permanecen en el hogar, casi siempre tratan de
conseguir estos trabajos extraprediales, y los jefes de familia
I o hacen también con frecuencia durante el año.

La solidaridad familiar también cuenta con los aportes
que realizan los hijos que han migrado y se han establecido en
otras ciudades. En definitiva, la _familia mapuche conforma
una unidad de trabajo y pr9cl!,!CG.ión.
La apropiación de todo este esfuerzo productivo es también familiar. La familia se congrega en torno a un mismo
fogón o cocina y comparte todo lo producido. Existe, por
cierto, un nivel de apropiación individual del producto en
los casos en que, dentro de la misma hijuela, hay varios
núcleos familiares en ruka aparte. Cuando esto no ocurre, el
usufructo individual se reduce mucho: a veces los· hijos mayores tienen sus propios animales trabajados "en sociedad" con
el padre; otros hacen mediería de tierra por su cuenta (aportando trabajo y semilla, por ejemplo); los hijos que migran
por temporadas suelen quedarse con alguna parte de los ingresos que obtuvieron, para cubrir necesidades personales. Puede
decirse, sin embargo, que se trata de situaciones excepcionales: lo que prevalece es la apropiación
familiar de los bienes.
En este sentido, la familia constijuyejarnbiér: una unidad de
consumo.
81

a
2. La fragmentación de la familia mapuche.

--------.
La familia mapuche contemporánea es principalmente
nuclear. Se entiende por familia nuclear (también llamada
elemental) aquella _f_ormsl_ga_ por los padresv.sus.hijos solteLOS '. ~I casarse, l_os hijos for'!1~~6tro-fiogar fuera del núcleo~¡
familiar. Este tipo de familia se contrapone a la familia
llamada extensa, la que se caracteriza por incluir a sus hijo·
casados y su prole. También se distingue la familia compuesta, que corresponde a los hogares poligámicos. En la sociedad
mapuche se percibe una paulatina nuclearización de la estructura familiar. AntesdeJarndlcación.,_las familias eran comúnmente compuéstas y extensas, formando una agrupación a
veces numerosa. Esto cambió con la reducción. ·
M. Stuchlik(S) enfatiz~ ia.paulatina nuclearización de la
familia mapuche, proceso que incluso se remontaría al
período pre-reduccional y que se profundiza durante todo el
presente siglo. Faron, en cambio, hacía notar que los grupos
domésticos siguen un desarrollo cíclico en el tiempo: "Una
familia elemental puede formar un grupo mayor, recibiendo
el nombre de extensa, unida-extensa o compuesta, y ese
grupo mayor tiende a reducirse con el tiempo en unidades
elementales separadas".(9) Estas alternancias se corresponderían con el ciclo de desarrollo biológico de la familia; es decir,
a medida que el grupo doméstico crece, los hijos mayores se
agregan con sus matrimonios en los terrenos del padre, para
separarse una vez que éste envejece o muere. Faron reconoce
sin embargo, la supremacía numérica de las familias elementa~
les. En efecto, la evidencia señala que ha habido una progresi- ·
va nuclearización de la familia mapuche, como lo muestran
tanto las informaciones de Faron y Stuchlik, como nuestros
propios resultados.
En 1900, Faron encuentra 18 familias elementales, 26
familias extensas y 9 compuestas, en las reducciones de
Alonqueo, Llancamán, Huilcán, Huenchucoi y Nahuelpán. En
1953 las familias elementales ya son 65, mientras que las
extensas son 15 y las compuestas sólo 5. El 770/o de las
familias eran nucleares. Stuchlik, por su parte encuentra en
1

(8) M. Stuchlik 'Life on a Half Share ', Hurst-Cornpanv . London, 1976.
(9) Faron, op. citado pp. 56 y sgtes.

82

1900 solamente 6 familias elementales entre 26 grupos
domésticos de Coipuco y Ancapulli, mientras en 1968 obtiene 17 elementales y 11 no elementales. En nuestro estudio
también predominan las familias elementales. Encontramos
174 familias de este tipo, sobre solamente 24 extensas y 2
compuestas (poligamia). Las familias que albergan a otros-¡
parientes o no parientes (allegados), están más cerca de l~s
familias elementales. Es necesario resaltar que la cantidad de ¡
a llegados es relativamente importante. En efecto, otras 65 \
familias alojan algún miembro de este tipo en sus hogares.
Estas informaciones confirman que las familias elementales prevalecen notoriamente en la sociedad mapuche. Tal
predominio impide comprender la evolución de Ta familia
mapuche según la tesis de Faron, pues en tal caso deberíamos
tener una proporción mucho mayor de familias extensas. El
ciclo de Faron ocurre, por cierto, muy limitadamente. Más
bien, debe afirmarse que las bases en que descansaba la
familia extensa pre-reduccional (lofche), desaparecen,produciéndose esta tendencia hacia su fragmentación en unidades
elementales independientes. La necesidad poi ítica y económica del lofche se rompió con la radicación, como ha explicado
/Stuchlik: "no solamente se terminaron las guerras, desapareciendo con ello la presión para determinar una organización
total, sino además los diferentes grupos que formaban la
sociedad -de los mapuches, fueron privados de la posibilidad
de continuar en lá vida nómade, con la sedentarización, en un
territorio precisamente delimitado. Cada unidad, sea familia
sea reducción, corno conjunto, obtuvo para su utilización
un terreno mucho menor del que tenía anteriormente. El
terreno de las reducciones fue repartido (es cierto que no por
ley, sino por tradición) entre las partes de las diferentes
I
i1 familias, de modo tal que cada familia quedó fundamental; mente en condiciones de trabajar el terreno que tenía para
~ su usufructo, con sus propias fuerzas. Esto significa que
t desapareció también la eventual presión económica que cohe\sionaba las diferentes familias individuales en grupos de
mayor organización" (1 O)
A pesar de esta tendencia a la estructura nuclear de la
familia mapuche, las condiciones económicas generales repro-

¡

.>·

(10) M. Stuchlik.
Segunda Semana
1970. (pp, 103).

oo. cit. "Niveles de Organización
Indigenista. Escuelas Universitarias

Social de los Mapuches".
de la Frontera. Temuco,

83

dL

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1 :~

el

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el

··-

a
1

e
s

muchas veces el antiguo tipo de familia extensa. Como
los hijos que al casarse no pueden solicitar la divide la hijuela paterna, ni tampoco tienen posibilidad de
ir en busca de trabajo estable, continúan viviendo en casa
a la de sus padres, dentro de la hijuela. El caso de
familias compuestas (poligamia), está prácticamente en

Este panorama muestra las dificultades que tiene la
familia mapuche para reproducir sus condiciones de vida
campesina. La escasez de recursos propaga la ~ispe'.~~ó~~los
miembros dél"nú_c:leofamliiar.

Frente a esta fragmentación de la familia extensa de
origen pre-reduccional, es necesario añadir la descompoJlción de las famiUas.elem_entales,quE;se verifica especialmente
através,--de las migraciones. En efecto, la cápaddacfactuaTde
los hijos para acceder a la tierra de sus padres se ha limitado
enormemente. En el cuadro a continuación se muestra
sintéticamente este proceso de descomposición:
CUADRO Nº 9

ESTRUCTURA DE REPRODUCCION
DE LAS FAMILIAS MAPUCHES
(Promedio)
HIJOS
HIJOS
HIJOS
IJOS
HIJOS
IJOS

NACIDOS VIVOS
SOBREVIVIENTES
MUERTOS
EN EL HOGAR
EN OTRA COMUNIDAD
MIGRANTES

6,47
5,09
1,38
3,26
0,24

1

j

. En nuestro estudio tenemos un promedio de 6,5 hijos
vivos por hogar, lo que indica una alta tasa de fecunidad, caracter(stica de poblaciones rurales pobres. La
idad reduce el promedio general a 5, 1 hijos sobrevipor hogar, casi enteramente imputable a defunciones
niños en el primer año de vida. La emigración, por su
es responsable de un éxodo general de 1,5 hijos promedio por hogar. Los hijos que logran heredar la tierra o instalarse en otra comunidad. esto es, permanecer dentro del
sistema reduccional, son muy pocos, representando 0,24 pro-.-. medio por familia, lo cual implica que de cada cinco familias,
u na solamente tiene posibilidad de intercambiar mujeres con
otras comunidades. El resto de· las mujeres debe migrar a las
ciudades.
84

85

I

3. El tamaño de los hogares.
La importancia de la familia en las economías campesinas mapuches obliga a detenerse brevemente en el estudio de
sus caracter(sticas y composición interna. Comencemos por
aquella variable a la que usualmente se le asigna la mayor
importancia: el tamaño de las familias. El tamaño promedio
de los hogares alcanza, en nuestro estudio, una cifra muy
alta: 6,2 personas por hogar. Esta cifra es superior a la que
entregan todos los estudios anteriores. El informe Cida
(1963) obten(a un promedio de 5,5 personas por explotación
en los 26 casos estudiados en la provincia de Caunn. Otro
informe elaborado por el Instituto de Capacitación e I nvestigación en Reforma Agraria ( 1963), encontraba 5,7 personas
por hogar en las comunidades de Pajal, Tranahuill(n y Carrerriñe. Stuchlik (1968) obtuvo 4,8 personas por hogar en
Coipuco, también en el área de Choll Choll. Estos últimos
estudios se realizaron en el sector que denominamos secano, .
donde nuestro promedio sube a 6,5 personas por hogar. 'e__-//
Debe advertirse, por de pronto, que_jtl ta.maño de l,os
~map_u.g!,~e o ocurre normalmente e
blac.iones-curaleS=-mu.ch~LClillftdius-nacionales
'L@.9LQoales: en 1970 el tamaño medio fue de 5 personas por
hogar en el pa(s y 5,2 en la región de la Araucanía. Esto obedece principalmente a diferencias en las tasas de fecundidad
entre la población urbana y rural. Lamentablemente no se
dispone de información bio-demográfica para la población
mapuche en particular.
·
Es probable, sin embargo, que los datos anteriores indiquen un crecimiento del tamaño medio de los hogares mapuches en el último decenio, que puede explicarse ya sea por
un descenso en las tasas de mortalidad infantil, o por una
menor emigración de población indígena hacia las ciudades,
toda vez que se considera tasas de fecundidad constantes e
incluso decrecientes. Como se sabe, ambos hechos encuentran
algún respaldo en las estadísticas globales, las únicas disponibles para estos efectos. La mortalidad infantil se ha reducido
hasta alcanzar 60 por mil en 1980 en la región de la Araucan(a, sin desmedro que esta tasa sea la más alta del país, cuyo
promedio en 1980 era de 33 por mil nacidos vivos.

86

)'

'

~;:f"I':-......--~

·:!-: ~t<;~·-~-)!~-

Asimismo, las últimas cifras censales (muestra de adelanto del censo del año 1982) indicarían una retención de población rural en el campo. La población rural estimada para la
región de la Araucan ía en ese año era de 259.592 personas,
según las proyecciones de población del. 1 NE basadas en el
censo de 1970. Las cifras de adelanto del censo de 1982
arrojan, sin ernbarqo, una Q.Qblació.n.-i:ur-a4-ee--~G-h-1-53,vaf€
decir, una diferencia de 40 mil personas respecto a la estimación oficial. Este error de estimación también se verifica en el
caso de la población urbana regional, pero en sentido inverso:
se estimaban 407.228 personas y el censo arroja sólo
391.774. Es dudoso que estos errores de estimación se produzcan por cambios administrativos, es decir, por despoblamientos de ciudades pequeñas que pierden su categoría
urbana, aunque este fenómeno ocurre efectivamente en la
región. Puede sostenerse, otra vez, que dichos errores se
producen por el incremento en la tasa de crecimiento vegetativo de la población rural, que provoca la caída en los
índices de mortalidad. No obstante, dicha ca(da era previsible y formaba parte de las proyecciones. Más bien, es perti87

pensar que el error se debe a una menor migración
(combinada con migración de retorno) que la proyectada
egún los datos censales del 70.
---No es arriesgado suponer, pues, que en estos años se
ha producido un proceso de retención de población mapuche
en el campo, que trae aparejado un crecimiento en el tamaño
medio de los hogares. Esta situación tiene una repercusión
directa sobre la disponibilidad de tierra por habitante, como
se ha visto anteriormente, intensificando las condiciones de
pobreza del campesinado mapuche.
Observamos también que el tamaño de los hogares está
asociado con la cabida de los terrenos disponibles. En efecto,
como se ilustra más abajo, los predios de menor tamaño
albergan familias menos numerosas que aquellos de mayor
tamaño.
CUADRO Nº 10

TAMAÑO DE LOS HOGARES SEGUN ESTRATO

DE PROPIEDAD
Hectáreas
O- 5
5 - 1O
1 O - 15
15 - 20
20 y más

y
Nuestro trabajo muestra, además, que las familias aparecen encabezadas por "matrimonios viejos". Sólo 6 de las
200 familias consideradas están dirigidas por jefes de hogar
menores de 30 años. En cambio, 127 lo están por jefes de
hogar mayores de 50 años. Al mismo tiempo, tenemos que el
2,20/0 de los jef~_®-.tlQ.flfil.....Y_un 43~[QJ:iJL.füLS_.cóny_u_ges,-no
tienen e.scolaridad alguna, ~!~n.!rn?_ otro 43~LQ <:leJQ§ jefes
agultos\í 8g?Zo~oe.süs3nUJ§Ies, tien~n-~res_? _meños años de
estudió. Eñ otras palabras, cerca de aos tercios de los jefes
' de hogar, y prácticamente todas sus cónyuges, son analfa< betos o analfabetos funcionales, según suele ocuoarse esta
\ definición para quienes alcanzaron sólo el tercer grado de
la enseñanza. Las economías familiares aparecen encabezadas,
pues, por campesinos viejos y sin instrucción, lo que no deja
de tener importancia como caracter(stica cultural de la socie\dad mapuche reduccional.

Tamaño med. Hogares

5,7
5,7
6,0
7,4
7,4

¿Por qué se produce esta correspondencia entre el tamaño de la tierra y de los hogares? No se trata simplemente de
que las familias con más tierras tengan mayor número de
hijos; dicho en términos técnicos, no se trata de diferenciales
en la fecundidad. Tampoco encontramos mayor expulsión
de hijos en los predios pequeños respecto a los más grandes;
la migración afecta por igual a todas las familias, cualquiera
sea el tamaño de las hijuelas que posean. Advertimos, sin
embargo, que los predios mayores tienden a concentrar el
mayor número de familias extensas, as( como a incorporar
en su seno la mayor cantidad de allegados. En los predios
pequeños -que se ubican principalmente en el valle- prevalece la familia nuclear, sin allegados.
88

89

Esta situación cambia mucho, sin embargo, en las generaciones siguientes. En el gráfico que sigue se muestra la
distribución por edad de los hijos, tanto hombres como mujeres, que permanecen dentro de los hogares campesinos. Se
observa claramente que la proporción de hijos menores de 5
y 1 O años es muy reducida con respecto a la población total
(los menores de 1 O años representan sólo un 250/o de
aquel la), lo cual confirma que los hogares están formados
principalmente por matrimonios de edad avanzada. La
dificultad de los jóvenes para formar hogares dentro de la
sociedad reduccional, y los consiguientes flujos migracionales que los afectan, se encuentran tras este errvf.iecimiento
de la población mapuche.
_,.
ESTRUCTURA DE EDAD Y SEXO
DE HIJOS MAPUCHES
HOMBRES

MUJERES

~........,~ 30 más
25-29 .....,_,.__

inicia una marcada tendencia hacia la masculinización de la
población rural. Esta retención _de h ijo?_hombres en _elhogar
ti_~cie que ver, por cierto, con su_ir:n¡;iqrtª_ocia dentro de una
ecorú:imTarafñTTiaT...-Cos-fioiñbres ayudan al padre en las
faenas 21~j'r(cólirs··c5--saléi'h $Jti:lbajár_ fuerª _ de los predios y,
e~~n_!LJ_ª1_1I)8íl_~_,j~Jiaéen-cargode la hij1,1_t=J9 __cuando los padres
envejecen. Las mujéres";'eñ-cámbio, no tienen iguales perspectivas: la migración femenina se dirjgeJri_mgdiatam~.nte a las
e iu daáes1sobretü@:ñ}f0fíos:Sfrvk:los.ciomésticosCcon 10
cüal pierden su residencia campesina, y sólo unas pocas
logran establecerse, a través de compromisos matrimoniales,
en otras comunidades.
·
La población mapuche ha experimentado, además, otro.
cambio de importantes proyecciones: nos referimos a una
elevación .. considerabíe.del nivel eg!JJ:_aflm:ial _cJ_e los jóvenes;
eñ'fré éstos el analfabetismo ha sido gradualmeñte eliminaao:
Los hijos mayores de 12 años con menos de tercer grado
representan apenas el 60/o del total. La multiplicación de
escuelas rurales que se produjo sobre todo en los años sesenta, ha mejorado notablemente los niveles de escolaridad. Tal
progreso se aprecia en el siguiente cuadro:
/,/
CUADRO Nº 11

20-24 .....,.....,..........,.._,...,_~~1 5. 1 9 ,-,...,...,....,,,_,.........,,.....,,_,,_...,,._,, __
1 0-14
5-9
0-4

90 80 70 60 50 40 30 20 1 O

AÑOS

10 20 30 40 50 60 70 80 90

Asimismo, se comprueba que los hogares retienen más
hombres que mujeres, es decir, las mujeres abandonan la
familia más temprano y en mayor proporción que los hombres. Esta caracter(stica coincide exactamente con los datos
censales sobre distribución de la población rural en las provincias agrarias. La proporción entre hombres y mujeres
cambia fuertemente a partir de los 15 años, desde donde se
90

;

AÑOS DE ESTUDIO DE HIJOS MAPUCHES
MAYORES DE 15 AÑOS

.....,.....,....,.....,...,,--.,....,._,~,<_.¿_..;._,J

15·
2025 ·
30 ·

19
24
29
más

0-3

8,4
11,4
12,5
41,5

4-6

46,2
43,0
41,7
46,3

7-8

26,6
24,1
16,7
7,3

Más de 8

15,4
16,5
27, 1
2,4

i

Promedio
General
6,2
6,2
5,6
3,7

La cobertura escolar hasta el sexto año de enseñanza ha
ido mejorando paulatinamente. Un 41,50/o de los mayores
de 30 años no alcanzaba a superar el tercero básico. Esta
proporción se reduce a menos del 1 OO/o en los más jóvenes.
Sin embargo, el sexto año (que es el I ímite que poseen las
escuelas rurales), constituye todavra para muchos una barrera
difícil de franquear. Sólo alrededor de un 250/o entre los
91

1

e

más jóvenes, alcanzan a terminar el ciclo primario, y son los
menos los que logran acceder a la enseñanza secundaria.
El grueso de la deserción escolar
sexto año, y culmina en el octavo;
haberse acentuado en estos últimos
jóvenes entre 25 y 29 años presentan
ñanza secundaria que el que se aprecia

se produce, pues, eri el
esta situación parece
años, toda vez que los
mayor acceso a la enseactualmente.

De todos modos, es notoria la diferencia
educacional
existe entre la generación joven y la generación adulta, ya
sea con respecto a los hijos mayores de 30 años o a los padres.
Indudablemente
tal cambio intergeneracional
tiene importancia tanto frente a ciertos procesos de aculturación
(por
ejemplo, el uso del mapudungu que ya mencionamos),
como
respecto a ciertas actitudes
y predisposiciones
frente al
cambio y el desarrollo. El poder de aculturación de las escuelas (que imparten clases en castellano y siguen los proqrarnas
oficial mente establecidos),
ha sido poco estudiado, pero
usualmente se considera que rompe y reemplaza fuertemente
la influencia
de la socialización familiar de los hijos, quebran, do en este caso la reproducción
de la cultura mapuche tradi'·--cional. Sin desconocer la validez de esta hipótesis,
por lo
demás clásica en los estudios de modernización,
veremos
posteriormente que los factores de sobrevivencia
o descomposición cultural son más complejos y requieren un tratamiento
más cuidadoso. Asimismo
la asociación
entre educación y
desarrollo, que fue justamente la base de la expansión educativa de los años sesenta, tampoco ha sido suficientemente
estudiada.
Se supone, en efecto, que los aumentos en la
escolaridad, sobre todo en los bolsones de extrema pobreza
rural, provocan mayor integración dentro de las pautas que
define la sociedad urbana moderna, entre las cuales deben
destacarse las pautas de consumo, el esfuerzo en la racionalización económica, el afán de ascenso social, la aptitud hacia
los cambios y las innovaciones,
etc. Como han demostrado
mue/ ,os estadios, 'í/ ésttl totorrt51:Tb1'a,taT ,ntegr'ación por
med+o-dB1~edücácion se expresa eñ mayor m1grac1óñcámpen'eRfóCa'"'rép'erCTmúrnm tf'orga ni~z-ación-~r·tunci'Oh'"i:rmTento'-aél'--m, n"ifünd io- tráaíCTona l. Las
·c-sc,l~"spers¡Sécfivaf'ae"aesarrólTo
de las ecoñom1asl;8mpesiñas"1iendeJ1,~1D-á.S.~bj_e_ü,_ __ iLJ_ep_mdw:lf~-.hábJ_to_$ __y~aTIJlvdes
TradÍéÍonaÍes. Sobre estos puntos se volverá más adelante .

s1·nanaClcrTasc1Uaaa·es:-v~ffe

.....~~ ~._-.,,_,,,,·.::

92

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CAPITUL04
Las migracionesmapuches

A lo largo de estas páginas hemos comentado varias veces el problema de las migraciones, ya sea a propósito de la
descomposición de la familia mapuche, del envejecimiento de
la población campesina o de las desigualdades en la distribución por sexo de los hijos. La importancia de la migración
indígena ha sido, en efecto, comentada por muchos autores.
Aunque se desconoce la magnitud de este fenómeno,.--su
( origen es bien conocido. La presión demográf icª--.SQbLe~::1ª
tierra ~s.el,_faCt()r cl_~ve que. exp1\ca _l_as migraBones. La escase:Cde terrenos obliga a los campesinos a salir fuera de los
predios, ya sea por temporadas (migrantes temporales) o
\ definitivamente (migrantes permanentes). En estas econoi mías el equilibrio entre tierra y población se consigue a través :
[ de movimientos poblacionales, ya que el factor tierra perma/
"nece rígido, según lo hemos visto en el cap(tulo segundo. /
La subdivisión de la propiedad ind(gena se realizó sin
mayores trastornos poblacionales hasta la década del 30 aproximadamente. Algunos autores han sugerido que la enorme
magnitud de la moilalldad·intantil cooperaba en este equilibrio entre tierra y población. c5fra-'écisa ocurre en los años
venideros.' La retaciónja.tre p'oblación y tierra se ·deterioró
muy rápidcC-dándct comienzo a flüjosm1grácio·nále-s r6úy
fuertes, én .~~-~·..,.
'tosaños
Nb s61o'cayó ra füsacle-rñcirfali. . 50T60:'
.,-,.-, .. '.

j

· ·--,~---,- .. -~

-.

.--.-,-

·"-

.

·-··

(1) Héctor González. Un siglo de economía en una reducción cordillerana.
de grado. Escuela de Antropología. Universidad de Chile. Santiago. 1981.

Tesis

93

----

ad infantil por lo tanto los niveles de crecimiento de lapolación indígena se aceleraron, sino también la presión sobre
la tierra se hizo insostenible. Como hemos dicho, en estos
ños disminuyó el ritmo de minifundización.
La

entonces como un -º-º1JJ.P_üDente
ías. Calculando la jornada anual

en
d(as al año, hemos obtenido
nuestro estudio un promedio de sólo 80 jornadas efectivamente ocupadas en trabajos dentro del predio (actividades
agrícolas, pecuarias y artesanales), y otras 15 ocupadas como
promedio en trabajos asalariados. Tenemos, pues, 165 jornadas sobrantes en promedio por cada trabajador, lo que muestra la extraordinaria desocupación que prevalece en estas
economías. (2) Esta situación es la que empuja los procesos
de migración en las comunidades indígenas. La jornada
anual corriente de un trabajador adulto se ocupa en menos
de una tercera parte en las actividades prediales -dado el
volumen de actividad que demandan las parcelas- mientras
la búsqueda de salarios se encuentra con los I ímites del
mercado de trabajo bastante deprimidos en la zona.

Las migraciones mapuches deben ser vistas también
desde el punto de vista de su destino. En otras palabras, las
migraciones constituyen el principal mecanismo de integraciém--ae1os mcrpucrresé-ñ-1a-s§~T@~g=--ñaéiaña[''Se
há 'dicho
q-ue-lasrriígracié)ñes m~Ípu~éh-és' en los años treinta estuvieron
respaldadas por el esfuerzo de las asociaciones indígenas
integracionistas para constituir un estrato mapuche ilustrado
en las ciudades. En efecto, en aquel tiempo tendríamos una
suerte de migración ilustrada que se inscribía dentro de los
propósitos de integración y participación social y poi ítica de
los mapuches en la sociedad chilena. Tal esfuerzo resultó,
como es sabido, fatalmente frustrado. L~~.ón..mapuche ha tenido como de5tino_ la2_ocu_paj5fQ§LlffPªJJªs_111ás
oegf8aadas_ yJosTugªc~s"rnásJiéljos.de_JC! .. §?tcwctura social.
Además:-ha ido acompañada de una fuerte discriminación
racial que echó por tierra las pretensiones integracionistas de
que hablamos.

(2) El cálculo de los excedentes de mano de obra que prevalecen en el minifundio
mapuche se expone en el siguiente cuadro:
Total

PEA
hombres

377

Total
jor/hom
al año

Total
jor/hom
disponibles

Total
jor/ho
ocupada
en predio

Total
jor/hom
excedente

260

98.020

30.242

67.778

Total
jor/hom

Total
jor/hom
asalarlao« excedentes

5.890

61.888

donde: en la primera columna se contabiliza el total de trabajadores hombres
(mayores de 15 y menores de 65 años) que arroja nuestra muestra; en la segunda
el predio anual de jornadas de trabajo de que dispone un campesino (se descuentan feriados y una cuota promedio de días de lluvia que no se dedican a faenas
prediales); la tercera columna es la multiplicación de las dos anteriores y arroja
el total de jornadas disponibles según la cantidad de trabajadores que existen en
los predios y la jornada promedio anual; en la cuarta columna figura el total de
jornadas efectivamente ocupadas que se obtiene a partir del promedio de jornadas
que requiere cada actividad; se han contabilizado únicamente actividades masculinas (faenas agrícolas según cultivo, faenas ganaderas, otras actividades prediales
y de recolección y, por último, labores de administración Y comercialización); la
quinta columna arroja el excedente de mano de obra que existe en los predios; en
la sexta se han estandarizado las jornadas efectivamente ocupadas en trabajos
asalariados fuera de las parcelas (incluye PEM, trabajos ocasionales y permanentes,
así como el tiempo que ocupan los que salen a trabajar temporalmente); la última
columna aclara, finalmente, el total real de jornadas excedentes que existen.

94

95

1. Magnitud de la migración.
Las informaciones sobre migración mapuche son fragmentarias y casuales. Sólo los censos de 1940 y 1952 registran migración mapuche. "En 1940 cerca del 1000/0 de la
población araucana se hallaba radicada en las provincias de
Cautín, Malleco, Valdivia, Arauco y Bi'o-Bío; en 1952 el
98,80/o se hallaba radicado en esas provincias". Este último
censo encuentra sólo 1.200 mapuches viviendo fuera de estas
provincias de origen y 871 viviendo en Santiago. Estas cifras
han sido objetadas {se presume que hay subdeclaración, ya
que los censos no incluyen en sus cuestionarios una pregunta
explícita), pero muchos autores han reconocido que la migración mapuche no se agudiza sino justamente a partir de los
años cincuenta. Por ejemplo, Munizaga cita a lnez Hilger,
quien "expresa que ninguna mujer de las áreas estudiadas por
ella había viajado hasta Santiago, pero sí algunos hombres~
(1946). Munizaga declara que "algunos informantes nos han
expresado que la migración de araucanos a Santiago se ha
intensificado en los últimos diez años" (1959). De todos
modos, las tasas de migración neta calculadas por Raczynski
en la provincia de Cautín son - 12,4 {antes de 1952), - 10,4
{entre 52 - 60) y - 9 ,6 (entre 60 - 70). Cautín era clasificada
como una provincia de expulsión alta en los años 50, y
mediana en los 60, siendo la vecina provincia de Malleco una
provincia de expulsión alta en ambas décadas. Tendríamos
pues una migración interprovincial bastante significativa,
incluso antes del censo de 1952.
-'
Como se ha dicho, las cifras sobre migración indígena_desaparecen en el censo de 1960 y 1970. Tenemos solamente
estudios de casos. El informe CI DA descubrió migrantes en ¡
15 de 26 explotaciones que correspondían a más del 250/0. . ..J
de la población total. En el informe Choll Choll del l.nstituto
de Capacitación e Investigación en Reforma Agraria, 19 de
28 familias ten(an uno o más hijos migrantes, esto es, cerca
del 160/o de la población total. En efecto, se calcula entre un
15 y 25 por ciento de población mapuche habitando fuera de

(3) C. Munizaga. "Estructuras Transicionales de Mapuches Migrantes
Univ. de Chile. Escuela de Antropologia.
Santiago, 1966.

96

a Santiago".

las comunidades campesinas del sur en los años sesenta.
Saavedra estimaba que la población ind(gena en las ciudades
alcanzaba a 80.000, es decir 24,7°/o, ocupando los datos de
población total de la Dirección de Asuntos I nd (ge nas.
En nuestro estudio econtramos un total de 317 hijos
migrantes, lo que corresponde a un 25,30/o de la población
total analizada; esto es, aproximadamente lo que se registró
en la década pasada. Muchos autoN5-.presY.me..A-q.ue-la-migración rural-urbana se ha deJf)nid.Q_Q,. ..por.ro menos, crece a.un
ritmoÍnferior al d-e loS,_ª_o_os5Q y
En esto ha influido ciertamente 'er--p-roceso de desindustrialización
de la última
década y la drástica caída de las oporJ1,1flic:l_ac:lesdggmpleo en
las ciudades.cuyas tasas de''desocupación se han mantenido
más altas que la registrada históricamente en los
últimos veinte años. En otras palabras, las_J_a_c~~-d~_gtrac.ci.6.n-deJa..corrJe.o..te migra1oúa. se.han. v.isto.alter.adosr_seguramente qepr:.Lmi_e..fldo la prgpe.nsión a migrar. l=D cambio, los
factores de expuisTónse maniieneri inaltEl[fülQS_.(sobre.-todo la
.~detierras y ladepresión de-lOS-ffifil.Ca.dg.s-d€--trabajo
regionalesl°.--aunque es posible pensar que las economías de
autosubsistencia campesina, predominantes en las provincias
agrícolas al sur del Bío B(o, poseen una cierta capacidad
relativa de retención de población rural, mayor por ejemplo
que la economía parcelaria de la zona central, donde se han
detectado procesos muy rápidos de descomposición y movilidad campesina.
------.
En resumen, no podemos saber con exactitud cuáles han
sido las tendencias de la migración ind(gena. Sabemos, sin
embargo, que estas mjgrnciones..s.e__ in tensif.icarn.o....enJos..añ os
. cincuenta y seseñtai-Ílegando a representªI.<;:Elrca del 25°/o de .
\ la)Io:\5J$cí0f'f)fl}í"p1Jcb:E,i,~JQtéll:Eh fá"t'.iitima déc~d~:"fa emigra-·
I ción rural-urbana parece experimentar un crecrrruento menos
· sostenido y espectacular, que repercute sobre el tamaño de
_! los hogares campesinos
y agudiza las condiciones de pobreza
· dentro de la sociedad reduccional.
Como hemos dicho, en nuestro estudio los migrantes
permanentes {aquellos que se han establecido o han salido
con el propósito de establecerse fuera de las comunidades)
suman 317, lo que entrega un promedio cercano a 1,6 hijos
por hogar. Considerando solamente los hogares con potencial
migratorio (con hijos mayores de 16 años), el promedio se

GO.

tres-veces

97

leva a 2 migrantes
siguiente manera:

por hogar,

que se distribuyen

'<, ..__

CUADRO Nº 12

NUMERO DE MIGRANTES POR FAMILIA
Familias

Sin potencial migratorio
Sin migrantes
Con 1 migrante
Con 2 migrantes
Con 3 migrantes
Con 4 migrantes
con 5 o más mi gran tes

Núm.

45
36
40
29

17
10
22

1 ·

de la

Núm. hijos
mayores 16

Núm. hijos
mayores en
el hogar

2,3
2,6
4,0
4,6
5, 1
6,8

2,3
1,6
2,0
1,6
1 ,1
1,8

j

hijos, la escasez de tierras impide el reconocimiento
efectivo
de tales derechos. Se llega a un punto en que, cualquiera sea
el número de hijos, solamente uno recibe los derechos de explotación y los demás deben migrar. Lamentablemente no conocemos nada acerca de cómo se dirimen los derechos de los
hijos sobre la tierra en este caso. No hay regla establecida y lo
más probable es que esta cuestión sea bastante azarosa. Es
fácil advertir, sin embargo, que no se impone el mayorazgo;
antes bien, los hijos mayores abandonan regularmente
la
tierra paterna y se les encuentra como migrantes ya establecidos en la ciudad; en cambio, los menores se encuentran más
cerca del periodo de sucesión, una vez que el ciclo de maduración biológica
de la familia ha finalizado.
Con todo, debe
tenerse en cuenta que, al menos teóricamente, los derechos
de todos los hijos sobre la tierra del padre subsisten, y ello da
origen a un sistema de intercambios con los ausentes, que es
necesario tener presente.

Tenemos pues que 118 familias
tienen uno o más hijos
que han salido definitivamente
de las reducciones. Considerando solamente los hogares con hijos capaces de migrar, se
aprecia que más del 750/0 de estas familias tienen migrantes.
Obviamente las migraciones están fuertemente vinculadas al tamaño de las familias:
aquellas más numerosas (con
mayor cantidad de hijos mayores de 16 años), presentan uniformemente mayor número de migrantes. Sin embargo, llama
la atención
que, cualquiera
sea su tamaño, todas las familias
retienen uno o dos hijos mayores en el hogar. La competencia
por la tierra quedaría reducida a un hijo hombre, que aspira
a hacerse cargo de los derechos del padre, y a
,¿-'.Jµ,··µ,
otra hija mujer, que intenta formar hogar dentro de las
reducciones.
Las migraciones
actuar tan como un mecanismo
que detiene la subdivisión
de la propiedad,
toda vez que concentra los derechos de herencia en aquél que permanece en el
hogar y expulsa
a los demás, cualquiera
sea el número de
os que posea la fam i I ia.
Muchos observadores
confirman este resultado. Aunque
los derechos sobre la tierra son compartidos
por todos los
98

99

2. Destino de la migración.
~----

-· 7

La migración mapuche presenta características bien
definidas. En términos generales migran tanto hombres
c?mo mujeres, e incluso las mujeres lo hacen en una proporción algo mayor y en edades más tempranas, como señalamos
· anteriormente.

DE LOS HIJOS DE FAMILIAS MAPUCHES
SEGUN SEXO Y EDAD
'

NO total
de hijos

Hombres
Mujeres
Total

CUADRO Nº 14

LUGAR DE DESTINO DE MIGRANTES MAPUCHES
(Porcentajes)

CUADRO Nº 13

RESIDENCIA

como el crecimiento extremadamente concentrado de la
población y del empleo en la capital, parecen determinar que
la corriente migratoria termine por localizarse definitivamente ali í.

NO hijos NO hijos Nº hijos NO hijos
en el hogar may. 16 migrantes otra com.
en hogar

508
510

357
295

190
123

151
166

49

1.018

652

313

317

49

Como se indica en el cuadro, las mujeres mayores de 16
años en el hogar son mucho menos que los hombres: migran
más y unas pocas se establecen en otras comunidades. Por
otra parte, el 490/0 de las mujeres mayores de 16 años ha
salido definitivamente de las comunidades, y con el 440/0
de los hombres ha ocurrido otro tanto. Esto muestra claramente la dificultad para reproducir la condición de comunero
existente en la sociedad mapuche. Estos (ndices se elevan
fácilmente al 750/o de la población mayor de 30 años, edad
en que se cierra el ciclo migratorio.
\- -- Por otro lado, los migrantes se dirigen principalmente a
-<.;'Santiago, que concentra cerca del 750/0 de la migración ind (.
<e- \~ena.
La residencia mapuche en Santiago es de larga data,
~según se indicaba ya en el censo de 1952. Sin duda Temuco
fue uno de los primeros lugares de destino del migrante
mapuche, as( como Concepción (especialmente por el trabajo
en las mi nas de carbón de lota y Coronel) lo fue para los
mapuches de Arauco y Bío Bi'o. La multiplicación de mapuches residentes en Santiago en los últimos veinte años, así

Migrantes
Recientes

74, 1
9, 1
1,8
1,2
5,3
8,5

61, 1
16,8
2, 1
1,0
8,4
10,6

Santiago
Temuco
Concepción
Argentina
Pueblos región
Otras ciudades

Como vemos, también la migración reciente (aquellos
que salieron en los dos años anteriores a la realización de la
encuesta) se dirige inmediatamente a Santiago. Con todo, la
proporción de migrantes recientes en Temuco y pueblos de
la región revela que subsiste la tendencia a hacer escala principalmente en Temuco. Sin embargo, la mayor parte se dirige
directamente a la capital en busca de diversas oportunidades:
es usual que se tenga familia o parientes ya instalados que
ayudan al migrante a sostenerse por un tiempo, lo cual facilita la migración directa. Por otra parte, la escasa emigración a
Argentina, que otros autores(4) han detectado como importante se debe en parte a que nuestra muestra no toma en
cuenta reducciones cordilleranas, como también a las dificultades fronterizas registradas en los últimos años, que limitan
los permisos de emigración y radicación.

( 4) 1 nforme CJ DA ya citado

100

Total
Migrantes

y Héctor González,

Tesis de grado citada.

101

ocupación de

migrantes en

La integración del mapuche en la ciudad se realiza en los
stratos más bajos de la estructura socio-ocupacional.
Incluso
tiende a concentrarse en las actividades más degradadas: las
mujeres ingresan al servicio doméstico, mientras los hombres
se emplean como obreros panificadores y, en general, en la
pequeña y mediana industria de alimentos, así como en servicios menores (hotelería, restaurants y fuentes de soda, etc.).
El cuadro siguiente
mapuche urbano:

muestra esta ubicación

marginal del

CUADRO Nº 15

DESTINO OCUPACIONAL DE LOS MIGRANTES
PERMANENTES(*)
Servicio doméstico
Empleados de comercio y servicios
Trabajadores independientes
Profesionales y técnicos
Estudiantes
Obreros industriales
Obreros construcción
Obreros panificadores
Dueñas de casa
Sin información
TOTAL
(*)

74

35
14
11

17
16

12

39
59

36
317

La información sobre actividad de los hijos que migraron fue entregada por
los propios campesinos encuestados de manera que queda sujeta a un cierto
margen de error. Esto se nota principalmente en que no aparecen cesantes
en sus declaraciones.

Como puede apreciarse, a menos de un 10°/o de esta
población migrante puede adjudicársele una cierta movilidad
ascendente ( caso de algunos profesores y técnicos, y de
aquella cuota de estudiantes que eventualmente cursa estudios secundarios o superiores en la ciudad). La presencia de
un estrato mapuche ilustrado en las ciudades es muy precaria.
102

Los mapuches que alcanzan cierto nivel educacional se ubican
casi siempre en la baja clase media (normalistas,
técnicos y
comerciantes en pequeño), cuya incidencia en la sociedad
urbana es muy escasa.
El resto de los migrantes llena las filas de la industria, la
construcción y los empleos marginales de baja productividad
e ingreso. Sorprende, en efecto, que los mapuches se concentren precisamente en los peores lugares de la estructura del
empleo. Es el caso de la servidumbre doméstica, reconocido
como uno de los empleos más ingratos y peor remunerados,
como también el caso de los panificadores, cuya remuneración media se encuentra entre las cinco peores del empleo
industrial y cuya lucha contra las difíciles condiciones del
trabajo nocturno en las panaderías ha sido larga e historiada.(5)
Para documentar con más detalle esta situación, disponemos de un censo informal publicado bajo el nombre Censo
Araucano en la Provincia de Santiago por don Carlos Hayquiñir Raín en 1966.(6) No se trata de un censo propiamente
tal, sino de un registro abierto hecho "con ingentes esfuerzos
de los dirigentes mapuches de esta capital que emplearon
varios años para llegar a este resultado". Las limitaciones de
esta fuente son obvias, pero entregan una imagen, en algunos
casos bastante detallada, de la actividad de cerca de 50.000
mapuches residentes.

(5) Ver Rolf Foester, Vida de un dirigente Mapuche. GIA. Santiago. 1983.
(6) Tomado de la revista "Arauco de Ayer V de Hoy" de Carlos Hayquiñir Rain
(1966). El número de mapuches registrados aunque, cercano a las estimaciones
que se han hecho, no tiene valor estadístico, Por cierto algunas estimaciones
están hechas "al ojo" (por ejemplo, "10.000 empleadas domésticas") mientras
otras observaciones están muy pormenorizadas (por ejemplo, "9 empleados de
RCA vrctor"). También es probable que la información haya sido recogida en
distintos pen'odos de tiempo y simplemente agregada, En el cuadro que presentamos con la información de Hayquiñir, hemos conservado la nomenclatura Y el
detalle completo de las actividades; sólo hemos procedido a ordenar y clasificar
las actividades que en la versión origina I aparecen distribuidas aleatoriamente.

103

se ti

Otros servicios no estatales:
CENSO ARAUCANO DE CARLOS HUAYOUIÑIR

Servicio doméstico y casas particulares

RAIN

10.000

Servicios de gobierno:
Tierras y Colonización
Agricultura
Reforma Agraria
Educación
Carabineros
Ejército
Marina
Aviación
Miner(a
Relaciones Exteriores
V(as y Obras Públicas
Corporación de la Vivienda
Hacienda
Contralor(a General
Impuestos Internos y Tesorer (a
Justicia
Tribunales de Justicia y Juzgados
Penitenciar(as, Cárceles y Anexos
Industria y Comercio
Servicio Nacional de Salud
Salubridad
Trabajo y Previsión Social
Turismo y Pesca
Ferrocarriles del Estado
Compañ (a Electricidad
Chilena
Universidad de Chile y Católica
Biblioteca y Museos
Municipalidades,
diversos servicios
Transportes Colectivos del Estado
Banco del Estado

104

765
350
115
475
445'
395
59
105
115
25
105
75
19
3
49
5
35
55
25
205
11
55
101
195
85
189
71
1.300
95
15

Hoteles varios
Hospeder(as
Peluqueri'as
Matarifes
Carn icer (as
Botiller(as y depósitos de licores
Bancos particulares
Bodegas frutos del pa (s
Teatros y cines
Choferes de micro
Restaurants y bares
Baños tina y turcos
Lavanderi'as y tintorer(as
Fuentes de Soda y bares
Tiendas, mercer(as, y servicios menores
Almacenes, abarrores, fiarnbrerías y rotiser(as
Fruteri'as, verdulerías y puestos varios
Músicos y artistas

473
79
39
29
95
99
57
100
105
65
2.700
131
900
1.800
2.015
2.900
1.800
37

ind

obr
gen
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lú~~
CIO

impl
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a r

ent:
sus
nes
baj4

1

VII

tie

.do

Trabajadores.ir.dependientes:
Comerciantes independientes
Choferes particulares y taxistas

~ª~l
che

350
99

ho

est,

Obreros:
Fundiciones metalúrgicas
Talleres de carpinter(as y muebler(as
Industrias textiles
Herrenas y forjas
Industria gráfica
Industria del pan
Barracas de madera y fierro
Fabricas de calzado y reparaciones
Industrias vidrieras
Fabricas de papeles y cartones
Fabricas de ladrillos, tubos, y ramos similares
Fabricas de catres, somieres y varios
Industria molinera
Fabricas de materiales plásticos
Fabricas de botoner ía y cordonería
RCA V(ctor
Industria de pasteles y fideos Luchetti

1.000
1.150
1.200
99
165
4.050
1.055
495
95
59
790
99
1.077
55
·25
9
233
105

1m
to
In
re
su
lo
en·

so
(1

(4

1

El Censo de Huayquiñir
confirma las informaciones que
se tienen del empleo mapuche urbano. Alrededor de 10.000
mujeres estar(an
empleadas
de servicios domésticos y casas
particulares
(20º/o del empleo total); más de 4.000 mapuches estar(an ocupados en panader(as, y otros 1.000 en la
industria molinera, lo que indica que cerca de la mitad de los
obreros se concentran
en la industria
de alimentos
básicos,
generalmente
en establecimientos
pequeños.
Los restantes
obreros se reparten en la industria
textil ( 1 .200), en la metalúrgica ( 1 .000), en la industria de materiales de la construcción (790) y en la construcción misma (509). También es
importante el empleo en talleres artesanales de calzado,
muebles y madera (cerca de 3.000). El empleo obrero l egaría
a representar el 25º/o del empleo total, localizándose
casi
enteramente
en las ramas menos dinámicas
de la industria
sustitutiva,
en establecimientos
pequeños y en las agrupaciones industriales que presentan las remuneraciones
medias más
bajas.

concentró en tres actividades (empleadas domésticas, panaderías y carabineros), que comparten como característica
común la posibilidad de alojamiento dentro de los lugares de
trabajo. El caso de las panaderías es menos conocido, pero
era usual que los trabajadores nocturnos dispusieran, junto
a los hornos, de habitaciones donde se podía vivir sin establerPrsP Pn fnrma independiente; se les conocía como huachos.

La importancia del empleo asalariado en comercio y serviios menores también coincide con las informaciones que se
tienen del mapuche urbano. Se encuentra a muchos trabajando en restaurantes y bares (2.700), fuentes de soda (1.800),
hoteles y hospeder ías (552) y en el pequeño comercio
establecido
(almacenes, tiendas de abarrotes,
mercerías,
verduler(as,
etc. que suman más de 5.000 según este censo).
Todas estas actividades abarcarían más del 25º/o de la población activa. Al mismo tiempo, las actividades independientes
(comerciantes,
taxistas,
choferes particulares)
son muy poco
relevantes.
En el registro de Hayquiñir llama la atención, además, la
importancia
del empleo en servicios de gobierno (11 º/o del
total), alojado principalmente
en la Dirección
de Asuntos
lnd ígenas (765), el Ministerio
de Agricultura
(350) y en las
reparticiones
de la Reforma Agraria, lndap y Cora (115). Por
supuesto, todo estos empleos de gobierno desaparecieron
en
los años venideros. Otro acápite importante
es el empleo
en educación
(475), que debe incluir el contingente de profesores
normalistas
que se conoce,
y finalmente
Defensa
(1.004),
que incluye contingentes
importantes de carabineros
(445) y personal subalterno
del ejército (395).
Es sabido

106

que la migración

original

de los mapuches se

Se trata, por esta razón, de tres ocupaciones típicas de
migrnntes, es decir, de aquellos que no cuentan con residencia establecida, sometidos por cierto a tasas de explotación
muy altas, sobre todo por las arduas condiciones de trabajo
en que se desenvuelven.
En el registro de Huayquiñir encontramos ya una mayor diversificación del empleo mapuche,
aunque todavía se puede notar aquella concentración
original.
Sin duda esta composición del empleo mapuche tiene
que haber experimentado cambios notables en la última
década, especialmente por la caída drástica del empleo obrero
y público.
107

11

Con lo dicho puede admitirse que los mapuches realizan
mucho del "trabajo sucio" dentro de la sociedad urbana. Esta
situación corresponde en general a todos los emigrantes.
La
migración mapuche reviste, sin embargo, alguna singularidad.
En primer lugar, el mapuche urbano sufre una fuerte discriminación racial por parte de la sociedad chilena, incluyendo a
los sectores bajos donde habitualmente se desenvuelven. Los
estereotipos que se aplican a la sociedad campesina -flojo,
borracho, ladrón, etc.- condenan de la misma manera al
mapuche en la ciudad. Este hecho conduce a que existan
poblaciones periféricas y sectores de la ciudad donde preferentemente habitan los migrantes.
Diversos mecanismos de
solidaridad, e incluso lugares de reunión frecuentados, ayudan
a refugiarse y protegerse de estas adversas condiciones.
Por otra parte, el migrante mapuche mantiene una referencia social y cultural con las comunidades del sur. Pese a
obtener salarios muy bajos, más de la mitad de los hijos que

¡
U

migraron (especialmente las mujeres), aportaban a sus hogares
dineros o especies. En nuestro caso, 140 migrantes aportaban 1:
por lo menos una vez al año (generalmente cuando visitaban :/
a sus parientes en el sur durante el verano) y otros 26 lo I
hacían más irrgularmente. Esta solidaridad dela familia
dLS.Qftr_§_él ha sido recª1gada_va~ecés-.crn:r:ÍO~expresióñde
,
1 a _unidacJeffü¿a=~di[_
maQJ!,9_0§_,_lLmdada....en Jou;i_e_r:echOS de
\ todos a fa-tierra: Al menos culturalmente, los derechos del
J mJgrarite se mantienen intactos cualquiera sea el tiempo que
permanezca fuera de su comunidad de origen. Tal relación
he actualiza permanentemente con env(os de dinero o
especiesque se intercambian entre la ciudad y el campo.
Eldecreto ley ]_,5-6BdeJ.I2]9rgmpe legalmente con este
Rredicamento_~L:o.torgarJa __ pJo-pfodast.de Jci_s hijuelas a sus
OC:tJQ_aJ:ltes efectivos en el momentCl de dividir -fa comunidad.
La ley reconoce, incluso, los derechos de los migrantes, y les
ofrece una indemnización, aunque su tramitación es muy
dif ícil y engorrosa y nadie la ha hecho efectiva. Seguramente
la regla cultural predominará sobre la ley, pero queda claro
qu_e violenta una tradición mapuche en su int~t9_por~_constitutr propietarios p..J_bLados_en_ el_ camJ:Lo_y
__desrn.aJ2uch izar
JlLr:njgrante.
- -----

<

108

CAPITUL05
La economía comunal

/"

La economía campesina mapuche opera en el marco de
la comunidad indígena. Es uno de los elementos que diferen
cia al mapuche de un campesino productor que se relaciona
con la sociedad y el mercado sin la mediación de un sistema
suprafamiliar. Las hijuelas o goces que los mapuches poseen
en usufructo o en propiedad se encuentran ubicadas en un
sistema comunal, que los limita, determina y, en cierta medida, asegura su reproducción.
El sistema comunal puede ser visto desde distintos ángulos o perspectivas. Para muchos autores no existen elementos
que permitan hablar de una economía comunal y, por lo
tanto, esta estructura queda reducida a lo social, cultural
y principalmente religioso-ceremonial. En este enfoque, la
propiedad comunal sobre las tierras no es más que una traba
al desarrollo económico de las economías mapuches, que son
de hecho parcelarias, esto es, individuales. La división de la
propiedad comunal en propiedad individual, vencida a reconocer esta inexistencia
de la comunidad real. Para otros
autores, la comunidad es el medio en el cual se reproducen
las economías campesinas mapuches y, más aún, la garantía
de su sobrevivencia. Este hecho explicaría
la resistencia indígena a dividir sus comunidades y la perdurabilidad de este
sistema económico-social.(1)
El estudio que aquí realizamos

(1) A. Lipschutz,
La Comunidad Indígena en América y en Chile. Editorial
versitaria. Santiago. 1956.

Uni·

109

se enmarca más en esta perspectiva
ciendo el c~tec_s_g!}lpJej_Q_y~~

que en la primera, reconovec!§.,,,fQO:tr.ad.ictorio

g_ue t_ien~~~~ó~-~~~~~~º-9!:!~-~~-!ªí::.0.~ . .C.Y.~!.~~~€!_.90munal.
El problema económico que nos preocupa es averiguar
si la comunidad representa un sistema -parcial, sin duda- de
asignación de recursos económicos escasos. Se trata de visualizar los intercambios y sistemas de reciprocidad intracomunales como parte de un sistema destinado a ampliar los _re~ursos de las economías individuales y, por lo tanto, multiplicar
los recursos existentes asignándolos de acuerdo a las necesidades de las fam i I ias.
Los recursos productivos más escasos de las economías
mapuches parecieran ser, en primer lugar, la tierra -y los
pastos como parte de ese núcleo- y la mano de obra en_ los
momentos de cosecha, siembra y faenas agr(colas. El capital,
ya lo hemos señalado, es un recurso del cual carece no sólo
la economía individual, sino todas las economías en su conjunto. En la medida en que el mercado no entrega este tipo
de recurso -crédito dirigido, por ejemplo- el sistema economico mapuche no lo utiliza y lo reemplaza por medios de
producción
y de trabajo de origen local: semillas d_e guarda,
herramientas de fabricación artesanal y fuerza animal. Las
economías mapuches, como se ha visto, tienen escasez de los
tres tipos de recursos productivos básicos, y el mercado no les
da facilidades para obtenerlos
en su circuito.
Obviamente el
mapuche no tiene acceso fluido al mercado de tierras, ~o
puede entrar en arrendamientos
ni menos en compras de t_1erras; se trata de un recurso escaso y r(gido. Por [ascondiciones económica_s
tampoco pue~J3Cceder
al mercado detrabajo-;-esto
contrat~r_:níi6'§::~~--()-~@.. ~.!g~ mornentosv pe_r(o-

Frente a la incapacidad del mercado para operar sobre
' los recursos escasos, se abre el sistema económico comunal
como una fuente alternativa de obtención de dichos bienes.
Respecto a la tierra y los P.ª~tos, opera el sistema de_rnEJ~i_E:_r_ías
y derechos di:,P~eo.que, junto a un ·cample]o'sistema de
herencias, permite una gran flexibilidad en el acceso a e5te\
recurso. Lo mismo ocurre con la ~nQs.JsL..o.b.r:a, en que hay]
· numerosas instituciones culturales -como el mingaco_~_:'.lUJ:~1-\
ta .QB....manc-- que permiten su mejor utilización. Por t'.Jltimo,!\
ambos sistemas operan sobre la falta de medios de produc-j-'
ción y su dificultad de obtenerlos en el mercado, SQ.~aJkanc.Jo
semillas -mediante medierías- y los medios de trabajo
·.:....mediante las formascÓ~unales del mismo.

es:

~dos que la necesita. Más aún, la mano de obra familiar
· excedente está-siempre en disputa entre las necesidades de la
economía campesina y las demandas externas que ofrece
el mercado. Por lo general coinciden los períodos de cosecha
en la economía mapuche con los de cosecha en haciendas Y
fundos donde la mano de obra familiar puede encontrar
empleo suplementario
Es por ello que, a pesar de existir un
alto porcentaje de excedente de mano de obra en las econorruas mapuches, éste es también un recurso relativamente
escaso en el nivel familiar individual.
110

111

1. Origen y carácter de la comunidad mapuche.
La comunidad es por lo general un grupo consanguíneo
-parentela- que proviene del otorgamiento de un título de
merced a un jefe familiar. La radicación de indígenas rompió
la estructura social mapuche que se ven(a gestando -por lo
menos- en los últimos ciento cincuenta años de vida ind ígena independiente. En ese período, como se ha señalado en el
capítulo primero, se daba un proceso de centralización,
estratificación y jerarquización de la sociedad mapuche. La
estructura de grupos consangu (neos independientes que
existja a la llegada de los españoles, se estaba cambiando por
una estructura más compleja, en que ciertos lonkos -cabecillas. principales, jefes locales- ten(an un ascendiente estable
sobre un conjunto de familias que habitaban en sus dominios.
Generalmente, si no exist(an relaciones de parentesco entre
las familias del lonko y la familia de un kona (guerrero, lanza,
cuidador de animales), se establecían por medio de la entrega
de una hija para esposa -servidumbre del jefe. Es así que, en
el siglo XIX, se reconocra para cada localidad un lonko que
tenia bajo su dominio una cierta cantidad estable de familias
y, por ende, guerreros. Esta nueva estructura social se vio
reforzada por la expulsión de mapuches de los territorios que
comenzaban a ser ocupados por los colonos y el ejército
chileno. El avance de las 1 (neas de frontera fue expulsando
población del norte, la cual se trasladó a territorios del sur.
Al llegar a los nuevos territorios deb(an solicitar permiso a un
lonko local para instalarse y, a cambio de esto, le prestaban
servicio y obediencia.
La estructura local se hizo más compleja por la existencia de caciques o lonkos principales (ñidol lonko) que dominaban establemente a caciques menores, 1 lamados en las
crónicas, caciquillos, capitanejas o simplemente jefes de
familia. Las alianzas se consolidaban por la vía del intercambio de mujeres; el matrimonio era el instrumento principal
de la diplomacia
y el elemento que sellaba las alianzas
poi íticas.
Es dif ícil hablar, por lo tanto, de comunidad mapuche
en el per(odo anterior a la radicación de indígenas. Se debería
hablar de estructuras familiares relativamente extensas compuestas por un jefe de familia, varias mujeres según su riqueza

i

i1
1
1

y linaje, y algunos matrimonios de hijos que no habían
abandonado la familia. Sin embargo es comente ya en esa
época que los hijos casados establecieran su propia unidad
familiar independiente. Estas familias se encontrarían unidas
en torno a jefes o lonkos de diverso orden y nivel. Primero
los jefes locales que agrupaban a un pequeño n~mero de familias consanguíneas; luego los caciques, caciquillos y Jefes de
localidad mayor, que agrupaban a varios núcleos familiares
no necesariamente consanguíneas, aunque por lo general
unidas por intercambio de mujeres; y, por último, los diversos
lonkos adscritos a un ñidol lonko, que tenía el dominio de
un territorio mayor. La comunidad prácticamente no existía
ni como concepto, ni como realidad, en esa situación.
La derrota militar mapuche en 1881 fue en definitiva
la derrota de la estrategia de los grandes lonkos; ellos habian
conducido la guerra de resistencia contra la entrada al territorio de la colonización chilena y la instauración de fuertes y
ciudades. El ejército chileno tuvo conciencia de que era
necesario desarticular la estructura social mapuche en proceso
de centralización. Es por ello que, en vez de optar por ceder
grandes reservaciones de tierra donde .se reprodujera el
sistema de cacicazgos centralizados, al estilo norteamericano
y en cierto modo argentino, se optó por la entrega de t(tulos
de merced a las unidades sociales más pequeñas, poniendo en
un grado de igualdad -a pesar de las diferencias de superficie
entregada- a todos los jefes de familias extensas o principales
de localidades pequeñas.
Se puede calcular que, antes de la pacificación, no exisnan más de 100 caciques principales en la región de la
Araucanía. Y más aún, en ciertas áreas -los arribanos, por
ejemplo- existía un sistema jerárquico en que no más de 20
caciques dominaban todo el territorio comprendido entre
el r ío Malleco y el Cautín. Sin embargo, la comisión radicadora de indígenas entregó títulos a más de tres mi I jefes de
familias, desarticulando la anterior estructura social e instaurando una nueva marcada por la posesión del titulo de
merced.
Los trtulos de merced eran entregados a jefes de familias, sus familiares directos y familias -por lo general censangu(neas- que viv(an en la posesión. El t(tulo estaba a nombre
del cacique -para estos efectos son todos caciques- Y se
reconocía en él a los otros jefes de familias que tenían dere-

1

1
1
1

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1

1
1

_ __...¡,.__

113

chos en las tierras. Muchas veces se inclu (a dentro de un ntulo a personas y familias que no eran parientes directos del
titular, siendo ésta una causa de conflictos intracomunales
de larga duración. Suced(a a menudo que, sin ser necesariamente consanguíneos, los beneficiarios de un trtulo de
merced adoptaban el apellido del titular como una forma de
tener acceso legal y asegurar los derechos sobre las tierras.
No era raro tampoco el hecho de que el trtulo de merced
cambiara el nombre del cacique, o lo españolizara, obligando
a todos los beneficiarios a cambiarse el nombre de acuerdo
a la letra escrita.
Este sistema de otorgamiento de tierras establecido por
el Estado chileno, determinó el tipo de organización social
mapuche que tendremos hasta el día de hoy. La comunidad
indígena está formada por un conjunto de familias nucleares
emparentadas -formalmente o realmente por consanguineidad- a un tronco que posee el título de merced sobre las
tierras colectivas. Es por ello que rápidamente se produce
al interior de la comunidad un proceso de subdivisión estable
de las tierras o goces. Cada familia exige sus derechos sobre
parte de las tierras comunales. establece los I ímites de su
explotación y distribuye las tierras en herencia de acuerdo a
los principios de consanguineidad establecidos.
La autoridad del cacique poseedor del título de merced
se hace formal, ya que no es el dueño efectivo de las tierras
que aparecen a su nombre. Los dueños de la reducción son
todas las familias que en ella tienen goces de tierras, es decir,
aquellas que al momento de ser radicados estaban establecidos en los I ímites del territorio cedido, ya sea por tener una
relación consangu (nea con el titular de la merced, o simplemente por vecindad.
Nada más inadecuado, por lo tanto, que interpretar la
comunidad ind(gena en Chile como un resabio de la comunidad primitiva
("modo de producción comunal"), según lo
han hecho muchos autores siguiendo una categorización
construida a partir de otras realidades. Asimismo, este hecho
es el que permite a los "ideólogos de la división de tierras"
plantear la inexistencia de comunidad. Al decir esto, están
pensando en el ayllu andino, u otras formas comunales que
tienen un origen y funcionamiento
totalmente diferentes.
En estos casos, las tierras han sido, tanto en propiedad como
en uso, de la comunidad y, hasta el d(a de hoy, hay formas
114

culturales institucionalizadas de reparto de tierras y uso
colectivo de las mismas. En estos casos se trata de una sociedad comunal constituida, lo que dif (cilmente puede ser afirmado en el caso mapuche.
El origen reciente e impuesto del régimen de reducción
explica, a nuestro modo de ver, la aparente contradicción
entre sistema de propiedad familiar y sistema de propiedad
comunal. No estamos en presencia ni de un caso típico de
econom (as campesinas parcelarias-individuales
y desagregadas.
entres(, ni tampoco frente a un sistema de economía comunal proveniente de la comunidad agraria precapitalista. La
comunidad mapuche se nos presenta con sus rasgos peculiares, producto de la forma que tomó el asentamiento definitivo del indígena después de la guerra de ocupación ocurrida
en el siglo XI X. Es en este nuevo contexto agrario-campesino
que el mapuche desarrolla su econom(a familiar -que es la
fundamentaly desarrolla también formas de complementación comunal que apoyan a la primera. Es por ello que el
sistema económico comunal no tiene autonomía respecto a
las economías campesinas familiares,
sino que cumple la
función de apoyarlas, resolver problemas de escasez de recursos y permitir una ampliación -por m(nima que sea- de la
actividad económica de cada grupo familiar individual.
Entendemos que esta explicación histórica puede aportar elementos a la discusión acerca del individualismo mapuche. Por lo general, se trata de planteamientos
muy mal
situados a nivel de la subjetividad y la conciencia. Se señala
que el mapuche es individualista por naturaleza,
lo cual no
explica nada sustantivo. (2) No se comprende por esta vía el
papel jugado por el régimen comunal, que lo deber ía llevar
naturalmente a tener comportamientos colectivistas. El papel
complementario y no principal que juega la comunidad,
podría ser una fuente válida de explicación.
La otra tesis que ve en la existencia del sistema de comunidad un valioso potencial colectivista, tampoco comprende
la relación entre ambos aspectos. En forma mecanicista se

(2) Este planteamiento
se remonta a los cronistas que. desde su posición
europea,
ven en el mapuche un conjunto de personas sin organización
y cautelosos de su
libertad.

115

que el hecho de "vivir en comunidad"
predispone al
mapuche a sistemas colectivos de propiedad y trabajo. Esta
isposición ser(a mayor entre los mapuches que, por
lo, entre los campesinos independientes
de la zona
del pa (s. que no tienen esta experiencia. Creemos que
análisis real izado aqu ( muestra lo relativo de estas tesis.
El mapuche tiene tantas dificultades para participar en un
régimen colectivo de trabajo como cualquier campesino del
país, ya que su espacio de producción y reproducción es la
economía familiar.

La concepcion que el mapuche tiene de la tierra es
precapitalista, esto es, le otorga un valor de uso y no un
valor de cambio. Esto se debe a razones históricas y de hecho.
Históricamente el mapuche no transaba la tierra, ya que ésta
no tenia valor mercantil alguno. En una sociedad de economía
ganadera y con territorios relativamente amplios, lo que se
transaban eran los bienes escasos y mercantilizables: los
animales y las mujeres. Las mujeres eran la mano de obra
agrícola y la posibilidad de reproducción biológica, y los
animales eran la base del comercio con el exterior. La tierra,
en cambio, era un factor que dependía de los anteriores;
mano de obra para cultivar y ganado para pastar. No teniendo
ni uno ni lo otro, la amplitud del territorio era indiferente.
Antes del proceso de reducción existía una cierta demarcación de los territorios ocupados por cada familia, lonko o
principal. En las áreas de mayor desarrollo agrícola y asentamiento más estable, esos I ímites estan marcados con cierta
precisión y afectaban principalmente a los terrenos donde
se practicaba la agricultura. Es el caso de los mapuches cercanos al río Toltén e Imperial (Huillio, Boroa, Pitrufquén, etc.),
que en el siglo pasado poseían una agricultura bastante desarrollada. Sin embargo, los sectores predominantemente ganaderos que eran los más, tenían una noción bastante imprecisa
de los territorios que ocupaban y, por lo general, se superponían unos con otros. Los conflictos por pastizales eran causa
de continuas malocas. (3) Por supuesto el territorio no estaba
ni cercado ni dividido.
Desde el siglo pasado, la legislación sobre reducciones
indígenas prohibe la enajenación de las tierras indígenas por
parte de particulares, situando en juzgados especiales de
indios, el tribunal encargado de resolver sobre este tipo de
materias. De esta forma, la tierra mapuche se dejaba fuera del
mercado y sin posibilidad de transformarse en un bien sujeto
al intercambio comercial. La concepción de la propiedad Y la
tierra que el mapuche pose(a en la situación independiente
(3) Malocas o Malón, es el nombre que el mapuche da a la guerra. Se refiere particularmente a la guerra entre agr~paciones, aunque puede denominar también guerra contra el extranjero.

116

117

se ve reforzada y redefinida por el régimen de
reducción.
La imposibilidad de enajenar las tierras y la valoración
que de ali í se desprende, es la base que explica el tratamiento
flexible del uso de la tierra. Esta aparece a la conciencia i nd (gena como un factor determinante para la satisfacción de
sus necesidades. Cada familia mapuche tiene derecho a
satisfacer sus mínimas necesidades y, por tanto, tiene derecho
anterior.

1

'•

\ ¡
-\;
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a poseer -utilizar, usufructuar- un trozo de tierra. Las leyes
de la herencia obedecen a este criterio; lo mismo ocurre con
los sistemas de rnedier ias y la utilización de rastrojos, tierras
de uso comunal, etc. La operación del sistema comunal se
basa en la ausencia de un cálculo económico capitalista y
mercantil respecto al uso de la tierra. La cesión de tierras en
medier(as no está precedida de un cálculo de interés económico solamente, sino de un conjunto de valoraciones éticosociales, las cuales obligan a que el poseedor de tierras sin
ocupar, las entregue a quien las necesita. Este hecho hace de
la mediería un sistema muy distinto a aquel que se conoce en
la zona central del país. donde representa más propiamente
un método para la obtención de renta en productos, que un
sistema de reprocidad. Volveremos sobre este aspecto más
adelante.
La concepción de la tierra como un bien que posee
exclusivamente valor de uso, ha ocasionado numerosos
problemas a los mapuches. Ali í radica el origen de las usurpaciones de tierras: cuando un particular -nombre con que se
designa a un propietario no mapuche- solicitaba una tierra
en arriendo, en mediería o en simple usufructo, el mapuche
o cacique generalmente se la ced(a, creyendo en la buena fe
del particular y actuando de acuerdo a su pauta cultural ; el
particular se apropiaba del suelo, lo legalizaba frente al
juzgado de indios y, finalmente, lo incorporaba a su propiedad.
Esta concepción que el mapuche tiene de la tierra no.,
implica necesariamente un desconocimiento de su precio; sin
embargo, ante la pregunta por su valor mercantil, una mayor ra no tiene un conocimiento claro;(4) o directamente no
saben o dan cifras estrambóticas que sugieren una falta de
preocupación por el problema. Muy diferente es el cálculo de
precios de animales y productos de valor mercantil, donde se,
conoce detalladamente el precio.
·
Esta concepción premercantil de la tierra, permite la
operación de la comunidad, en el plano económico, como un
espacio de asignación de recursos de acuerdo a las necesidades
familiares.
(4) Conocimiento del precio de la tierra
a) Conoce el precio aproximado.
b) No conoce el precio de la tierra o tiene
una idea absolutamente errada del mismo.

118

H

la
d
d

. 28,5º/o

li.
. 71 .5º /o

119

12

3. La herencia de derechos de tierra.
La herencia de derechos de tierras es la primera instancia
que permite ampliar las superficies de las hijuelas mapuches.
Cada familia, como se ha dicho, tiene derechos formales por
varios or(genes distintos.
. Al optar la nueva familia por algunos de los derechos·
posibles, del padre, Je la madre, o de la mujer, está dejando
en suspenso los otros restantes, aunque formal mente tiene la
posibilidad de exigir su reconocimiento. En el caso más
trpico de herencia patrilineal y patrilocal, esto es, cuando el
padre cede el goce en su misma comunidad, la familia puede
exiqrr tierras tanto en la comunidad de la madre del jefe de
hogar, como en la reducción de la esposa.
.

CUADRO Nº 16

HERENCIA: ORIGEN DE LAS TIERRAS

Heredadas del padre
del jefe del hogar
Heredadas de la rnadre deljefe del hogar
Heredadas de la señora del jefe de hogar
Compras de derechos
Compra y herencia
(Mixta)

Tierras propias
en la comunidad

Tierras propias
en otra comunidad

ºlo

ºlo

qué tipo de familias trabajan tierras en su propia comunidad
y, a la vez, utilizan terrenos en otros lugares. El sentido
común opera en este caso, como puede resultar evidente. Si
una familia tiene suficiente tierra en su comunidad, difícilmente tendrá legitimidad para ir a otro lugar -igualmente
necesitado- a exigir sus derechos a tierra. Por lo tanto, son
las fam i I ias más pobres, con menos recursos de tierra -en su
comunidad-, las que hacen valer sus derechos territoriales.
Todo este enjambre de reparto de pocas tierras, tiene
como sentido aumentar la superficie de quienes han recibido
menos en su propia comunidad o en el lugar en que residen.
El cuadro demuestra que los que reconocen derechos en otra
comunidad son aquellos que reciben menos tierras en su
comunidad de origen. Se puede afirmar que con mayor frecuencia las familias de superficies pequeñas hacen valer sus
derechos en otras reducciones, como una forma de ampliar
su superficie de usufructo. El sistema de herencia estará
funcionando con un claro sentido económico tendiente a
equilibrar las desigualdades de tierras y permitir una mínima
reproducción a las familias pobres. Al tener poca tierra, todos
los parientes aportan alguna cantidad para formar una dotación de sobrevivencia.

CUADRO Nº 17

77,0

22,0

9,0

50,0

8,5
3,5

22,0
6,0

2,0

La mavor ia sigue el patrón tradicional, esto es, vivir en
las tierras heredadas del padre del jefe del hogar, y reconocer
derechos en la comunidad de la madre y, en menos medida,
de la esposa.
El problema que nos importa tratar es cuándo las farnihacen valer sus derechos en otra comunidad; esto es,

FAMILIAS MAPUCHES QUE RECONOCEN TIERRAS
EN OTRA COMUNIDAD, SEGUN ESTRATO DE TAMAÑO
Hectáreas

o-

5
5 - 10
1 O - 15
15 - 20
20 y más

NO de casos

Porcentaje

26
20
4
2
2

48,1
37,0
7,4
3,7
3,7

54

100

En el cuadro, se puede ver que el 85, 1 ºlo de las tierras
en otra comunidad son apropiadas por familias que poseen
hijuelas menores de 1 O hectáreas, esto es, iguales o menores
121

al ~romedig

de superficie

general de las hijuelas

mapuches. Y

cast un 50 /o lo son por menores de 5 hectáreas. Las con
mayores superficies no suelen reconocer sus derechos, lo que
se expresa en los porcentajes del cuadro.
Las hijuelas de menos de 5 hectáreas, controlan en sus
comunidades de origen 119 hectáreas y reconocen tierras en
otra comunid~d por un total de 55,? hectáreas, lo cual significa que amplían en un 47,8º/ó las tiérras que poseían por
herencia en la comunidad donde han situado su vivienda.

Esta funcionalidad económica del sistema de herencias
es una de las bases del sistema económico comunal. Implica
que todos los comuneros tienen la posibilidad de reconocer
derechos en otras comunidades, aunque sólo lo hagan valer
aquel los que, en su situación de origen, tienen pocas tierras.
El reconocimiento de herencias en otra comunidad debe ser
entendido como una función económica destinada a redistribuir este recurso escaso. Se trata de un sistema que flexibiliza
el acceso a la tierra, y que la pone en relación directa a las
necesidades de las fami I ias.
Un mecanismo de esta naturaleza sólo puede funcionar
en un sistema poco r Iqido de propiedad, esto es, donde cada
una. de estas d_ecisiones no implique ni partición
legal, ni
escrrtura, m dificultades de ninguna naturaleza. Supone, a la
vez, que la cesión de esa tierra se mantiene mientras dure el
per rodo de necesidad. Este tipo de situaciones también da
origen a complejas disputas familiares, litigios entre comunidades, y rencillas. La concepción de la tierra como un bien
que posee solamente un valor de uso, es lo que permite reconocer derechos en algunos casos: y en otros no. Ello hace
posible,
además, mantener un sistema
de herencias
tan
complejo, sin que se pulverice en una generación toda la propiedad y se haga irreversible un proceso de destrucción de la
sociedad mapuche.
Ya comentaremos más adelante los efectos que provoca
la división
forzosa de las tierras ind(genas: pensemos que
riqidiza. de manera definitiva quizás, el acceso fluido a las
tierras Y, por lo tanto, afecta a las familias de menores recursos. Es evidente que la simple división de las comunidades no
pr?vocará en forma inmediata las consecuencias que aquí
senalamos; el ejemplo lo tenemos en las comunidades divididas con la ley de 1927. Estas han continuado subdividiendo
122

sus goces, entregando herencias, etc., según las mismas leyes
del sistema económico comunal que describimos. La propiedad individual entregada hace cincuenta años hoy día es
irreconocible; tanto así que, en la provincia de Arauco, se ha
debido formar una comisión revisora de las comunidades
que, aunque divididas legalmente, continúan en la práctica
actuando como tales, lo que es explicable por el contexto en
que se encontraban tales comunidades divididas. Estas
tierras, aunque en propiedad privada, no se mercantilizaron,
no ingresaron al mercado de tierras. Por ello no adquirieron
un valor de cambio que hubiera transformado su sentido. La
actual división de tierras realizada de hecho por el Instituto
de Desarrollo Agropecuario del Gobierno de Chile, es el primer paso formal a la transformación cualitativa del valor de
la tierra. Para que se produzca el segundo paso -su transformación real-, es necesario que se dé un conjunto de circunstancias económicas, como por ejemplo una presión del mercado sobre las tierras indígenas. Afortunadamente para los
mapuches, esta situación todavía no existe, ya que debido a
la crisis agraria nacional, y sobre todo regional, ni siquiera se
presiona sobre las tierras hacendales de mejor calidad. Si esto
sucediera, obviamente cambiaría la mentalidad sobre la
tierra y las costumbres acerca de la herencia ya no serían
las mismas.

1
1

!'!
11

1

123

4. La medlería, un sistema de reciprocidad.
Un autor escribía un libro sobre los mapuches y lo denominaba Vivir en Mediería, ya que Jo que más le llamaba la
atención de este sistema económico, era su complejo sistema
de prestaciones recíprocas.(5) No cabe duda que la mediería
es l.!.0º de los JenórT}E!flOS económicos_..QlJl.. relevantes cie la
econorr1ra-·mapuche, y.~s_que_es....ja--&áse-.--del-sistema
~ ecq11_ómicÓ~comu11al-que venimos describiendo.
La medier(a como sistema de trabajo se encuentra en
toda la agricultura chilena y, como se sabe, en buena parte de
la agricultura latinoamericana. Como su nombre lo indica, se
trata en términos generales de una sociedad informal y por
un per íodo de tiempo determinado, en que dos personas, por ')
• • •
1
lo general naturales, acuerdan poner recursos para rrucrar un ~,
ciclo productivo y repartirse el producto obtenido en partes
iguales. Generalmente la_so.ciedad-eeAsiste~n_gue una de las

partes pone.la -tTerra. la QticJ._po.ne.gJ.:t@Rajo. Se-podría aqrega7 "que I á'ºmecfíEtrí'a'Eis'üñ" t i_p_o..da.coD1ra1Q.8COD.ómico..r.e.guI ad o usual mente ¡:)Or la. tradición.y__c_o.stu.m!?I~JQcal. En cada
JocaÍÍdad
ºac:'ost~~bran reg(menes especiales de medier(a;
en unos el socio terrateniente pone también la semilla y los
abonos en partes iguales; en otros sólo pone la tierra, etc.,
etc. Se trata por lo general de cálculos muy complejos que
obedecen al tipo de producto en que se hacen medierías.
Tal es el aspecto formal de la mediería: aportes en
mitades y distribución del resultado en partes iguales. Sin
embargo, con la palabra mediería se designan realidades
laborales
totalmente distintas. No comprender este punto
conduce a grandes equivocaciones y no permite entender la
peculiaridad de la medier ia mapuche, su especificidad como
elemento de un sistema económico comunal.

se

a. La mediería como renta de la tierra
"Una primera forma que puede adoptar la relación campesino-terrateniente es la renta de aparcer(a, cuya versión
más común es la l amada medieri'a, medianer(a o "rnetavage". En ella, el campesino paga al terrateniente, como renta,

(51 Stuchlick.

Milan.

Vivir en Medierías.

la mitad del producto de su parcela".(6) Esta es la primera
significación de la rnedier ía: propiamente es aparcería o
renta en productos. El terrateniente entrega a un campesino
parte de su propiedad para que la trabaje y,_ por ese concepto,
le entrega una renta equivalente a la mita? del producto
obtenido . El aporte del terrateniente es la tierra; la renta es
posible solamente por la existencia del derecho de propiedad
individual. Desde David Ricardo, en los albores de la revolucion industrial inglesa, hasta nuestros d (as, la renta de la
tierra ha sido vista como una injusta forma de holgazanería.
El dueño de la tierra no adelanta generalmente capital, no
arriesga productos, sino que pone en producción sus tier~as
por la vía más barata. Por lo general este tipo de n:ied1er1as
se realiza en Chile en los productos de mucha var iabilidad de
precios, en productos perecibles o _de incertidumbr~ y riesgo
productivo, o en la utilización de_ tierras de muy baja productividad. La idea de que terrateniente y mediero comparten
riesgos es absolutamente inapropiada; lo que exist~ es una
asociación asimétrica, esto es, que importa relaciones de
explotación por parte del "socio" terratenien~e, al "socio"
mediero. Shejman señala el punto de la mayor intensidad del
trabajo que realiza el mediero, coincide con que "la parcela
tenga la calidad y cantidad de tierra m(nima indispensable
para que el producto total, cuando el producto marqinal del
trabajo se hace cero, sea igual o dos veces la subsistencia (y.
reposición de la capacidad productiva) de. la unidad campesina". (7) Esto es conocido por los terratenientes que _reparten
tierras en medierías; conocen el punto más alto de intensif icación del trabajo del mediero y su familia, y ese es el tamaño
de tierr.as que le entrega. Si le entrega más tierras en medias,
no mantendrá el mismo nivel de intensidad. "La renta por
hectárea suele ser apreciablemente mayor en la aparcería
que en el arrendamiento en efectivo; e_sto se deriva ~el
mayor poder monopólico del terrateniente en relación
al campesino que en relación al agricultor arrendatario".(8)
Se trata en este último caso de la renta capitalista que opera
sobre la base del canon de arriendo establecido por el mercado. Este· tipo de mediería es una forma no asalariada de
(6) Alexander Shejman
pequeños propietarios
Varios autores. DESCO,
(7) Shejman op. citado.
(8) Shejman op: citado.

"Elementos
para una teoría de la economia campesi_na:
y campesinos de hacienda"
en: Economía Campesina.
LIMA. 1979. Pág. 203.
Pág. 205.
Pág. 206.

125

obtener excedentes; es, por tanto, una relación entre personas
desiguales, uno que posee la tierra -no importa mayormente
su tamaño- y otro que sólo posee la fuerza de trabajo propia
y de la familia, y algunos aperos de labranza, semillas y otras
exigencias del contrato.

y le solicita establecer medier(as, éste no se p_uede negar. _El
mediero
debe demostrar tener semillas, medios de trabajo,
conocimientos
técnicos y capacidad para desarr?llar en bue~a
forma /a producción. Teniendo estas _ca~acter1st1cas
Y existiendo disponibilidad de tierras, la medier ía debe c_oncretarse.
Ahora bien, ¿cuál es la razón implícitamente
1nv~cada Y
necesaria para sellar el contrato? Los da.tos reunidos en
nuestro estudio demuestran que es la necesidad de consumo
de la familia del que solicita la medier(a, Y no solamente la
aspiración de lucro por parte de los socios.
_
/ ,_
La mediería aparece como el segundo mecan1.smo -el
'--··,primero
es la herenciaque permite la amp~ac1on de la
<cabida de tierras en los estratos de menor tamano. Una decisión individual
se transforma en un sistema. de balance Y
distribución
de tierras escasas entre los miembros de la
sociedad comunal.

b .. La mediería mapuche de tierras
/~
Con el mismo término, medier(a, se expresa en la cornu1, nidad mapuche una realidad muy diferente.
La mediería
\ mapuche de tierras, y en general la de comunidades hornoqá,/ neas de campesinos donde el valor mercantil
de la tierra es
) escaso, consiste en una relación simétrica entre personas
I iguales que establecen una sociedad para readecuar entre sí
('-.;.-~sus recursos escasos y as( solventar mejor sus necesidades. (9)
La mayor parte de las medieri'as que realiza el mapuche
son hechas con miembros deJa ..comunidad, __ entre parientes
o miembros em-pife'fúa.dos~de.LOm.Y-nid.ades.vecinas.
En nuestro-·estu'dio, todas las rnedierras son de este tipo.(1 O) No
descartamos la posibilidad
de que el campesino mapuche
realice medier(as de aparcer(a con otros predios,. fundos
de la zona, etc. Al parecer, las condiciones imperantes en la
econom (a regional -bajos precios del trigo- han restringido
este tipo de actividad.
Por lo tanto, nos estamos refiriendo
al caso en que un mapuche busca medieri'as como una forma
de ampliar la superficie de tierras que posee en suhijuela.
La costumbre cultural
señala que cuando
se dirige a un pariente que se sabe posee tierras

¿

CUADRO

FAMILIAS MAPUCHES QUE TOMAN TIERR~S
EN MEDIERIAS SEGUN ESTRATO DE TAMANO
Total de tierras tomadas en medierías

un comunero
desocupadas,

Nº de casos

º/o

Hectáreas

ºlo

5
5 · 10

27
15

1 O· 15
15 · 20
20 y más

9

72,5
35,2
27,0
7,0
3,5

49,9
24,2
18,5
4,8

2

47,3
26,3
15,7
7,0
3,5

57

100,0

145,2

100,0

Ü·
19) Inmediatamente
queremos llamar la atención sobre la diferencia que hay entre
las medier!as de tierra y de animales. Los animales, para el mapuche, tienen un
claro valor de cambio; son bienes con plena orientación mercantil y, por tanto, los
contratos de med ier (as que allí s~ establecen son orientados por la conveniencia
del dueño del animal. Es el caso del poseedor de bueyes, que entrega sus animales
en medias y obtiene por ese concepto una renta desigual. Volveremos sobre este
punto.
(1 O) Tenemos 57 casos de medieri'as en el peri'odo anterior estudiado.
las analizadas
en los cuadros de más adelante. Consultadas las familias
con quién hace normalmente medier(as, para conocer la pauta cultural,
ta es la siguiente:
a) Hace medier(as sólo con parientes.
.. .. 113.
..
bl Hace medier(as con parientes y con
vecinos de las comunidades.
. , .
51 .
c) Hace medieri'as con parientes, vecinos
y con hu incas (no mapuches en general)
10.
d) No sabe, no contesta

26 ..

TOTAL

Estas son
acerca de
la respues-

4

2,4

En el cuadro, tenemos que el 73,6°/o de las familias que
toman tierras en medier(as son de hijuelas con menos de 10
hectáreas, y que la mitad son de menos de 5 hectáreas. ?el
total de tierras (superficies)
que se entregan en medier ras.
el estrato más pequeño obtiene el 49,9°/o.

56,5º/o
. 25,5º/o
5,0°/o
. 13,0º/o

200

126

Nº 18

..
i

El estrato de menos de 5 hectáreas posee originalmente
119 hectáras y toma 72,5 hectáreas en medierías,_ lo que
significa que aumenta por esta vía en un 60°/o su cabida.
127

Otra vez vemos que, si bien todos los productores
_tendrían
la posibilidad
de ampliar sus explotaciones realizan·~· do medierías, sólo tienden a establecer este tipo de compromisos los d_e menor tamaño.(11)
El propietario del terreno
recibe la _mitad del producto obtenido, y su única ventaja es
no trabajar la tierra y no colocar la semilla, dos recursos
marginales. El excedente de jornadas de trabajo que tienen las
e_conom (as campesinas es muy alto, por lo que el valor subjetivo del trabajo es bajo, y las semillas
por Jo general son de
guarda, con un valor mercantil también
bajo. Se podr ía
afirmar que, en condiciones
normales, el que cede la tierra en
medier(a
"pierde"
la mitad del producto al decidir no trabajarla
en forma individual.
En algunos lugares de mayor
desarrollo
mercantil
se percibe este hecho y se exige
al
mediero poner buena semilla
-comprada o certificadaponer a medias fertilizantes, y de esta forma asegurar una

mayor rentabilidad al contrato,
solidaridad comunal.

no quedando en Ja pura

,_
En ?efinitiva, estamos ante una relación simétrica, que
no se guia solamente por el cálculo de la ganancia, sino toma
·Bn consideración otros factores de índole económico-moral
como son las necesidades de alimentación
de las familia;
mapuches.

1111 Lo_s casos de mediertas en estratos altos coinciden en nuestro estudio con
ca_m_pes1nos que han adquirido una fuerte orientación
de mercado y que han
iniciado
un acelerado proceso de acumulación
y concentración de recursos Son
casos oe aculturación,
en la medida en que salen de la norma general cultural
mia pu che. Uno de estos casos destina su predio a empastadas para la producción
echera -apoyado po
·
·
.,
.
r una mst rtucíón
de fomento ganadero lechero ligado a la
1 9 1 es1a- y busca
d· ·
·
me rerias para realizar allí sus cultivos tradicionales
de trigo
E n este caso hay un c · 1 1 d
. .
.
·
a cu o e rentabilidad diferente a los que estamos señalando
en e I texto.

5. Mucha poca tierra: el sistema comunal de
reparto de tierras.
En este sistema, todos tienen poca tierra, pero a los
más pobres se les da la posibilidad de tener "mucha poca
tierra", esto es, retazos en diversas partes de la comunidad
o comunidades vecinas. Los datos son significativos. El 60º/o
de los predios menores de 5 hectáreas, aumentan su cabida
inicial -hijuela donde viven- ya sea haciendo cumplir sus
derechos hereditarios de tierras en otros lugares, o mediante
la solicitud de medierías. Por esta doble vía se duplica la
superficie del estrato, lo que -tomando en cuenta la escasez
de este recurso- nos parece muy importante; se obtiene así
128 hectáreas adicionales a las que se controlaba inicialmente. En el estrato inmediatamente superior, la importancia es
menor Y, por supuesto, en los estratos más altos no la tiene.
Este mecanismo redistributivo alternativo al mercado
capitalista de tierras es lo que llamamos el sistema económico
comunal, o simplemente la economía comunal. Ya lo hemos
afirmado, es un sistema de apoyo a las economías familiares,
que no tiene vida propia en sf mismo, pero sus efectos son
importantes para la sobrevivencia de los más pobres.
Hay otras formas de reparto de recursos escasos que
operan en este sistema comunal. Sólo las nombraremos, ya
que no tenemos suficientes antecedentes directos: se trata
de los derechos de pastoreo en tierras directamente comunales y los derechos de rastrojeo.
Si se analiza en casos seleccionados la relación entre
pastos propios y número de animales, se podrá encontrar
muchas veces una carga por hectárea exagerada para las condiciones tecnológicas de las praderas naturales de los mapuches. El recurso pasto también posee una flexibilidad muy
grande, que permite resolver el déficit de alimentación
animal a través de mecanismos comunales.
Existe el pastoreo en tierras públicas, tales como caminos, canchas de guillatún, etc., y el pastoreo en tierras directamente comunales. En nuestro estudio encontramos cinco
casos de comunidades con este último tipo de terrenos. Se
trata generalmente de "islas" en ríos, que pueden ser aprovechadas sólo en determinados per íodos del año; son ocupadas
por los animales de todos los comuneros sin que exista un

128
129

cálculo

de cuántos animales posee uno u otro.
Sobre el derecho a rastrojos, un autor señala que: "La
comunidad,
en el plano económico, consiste en la posibilidad
de usar los rastrojos para alimentar el ganado después de la
cosecha y aprovechar- el pasto nuevo que crece junto al trigo
y demás cereales.
En la comunidad
se permite usar los rastrojos (y, por supuesto, los pastos comunales ali í donde existen)

de otros comuneros para su ganado, y que otros usen el de
uno. Esto permite un uso más intensivo de los recursos;
constituye una posesión comunitaria que permite multiplicar
el área ganadera, sin restarle superficie a la agricultura". (12)
Hablando en general, se puede afirmar que los sistemas
conocidos de asignación de recursos son de dos tipos, impersonales y dirigidos. El mercado es el sistema impersonal prototrpico de asignación de recursos, en que las miles de decisiones individuales
conducen al reparto y distribución
de los
bienes escasos; la "mano invisible de Adam Smith" regula
los proceso generales. Frente a este sistema, se desarrollan
todos los métodos de tipo planificado y centralizado, en que
la asignación de recursos surje no de las decisiones individuales de cada actor, sino de una determinación
tomada por una
persona -cacique, jefe, dictador- o cuerpo colegiado. Existen formas primitivas
de planificación centralizada, siendo la
comuna propietaria
de las tierras el caso más característico.
En la comunidad rusa, la propiedad corresponde al colectivo;
cada cierto número de años, la comunidad repartía las tierras
entre las familias de acuerdo a criterios de necesidades, tamaño de la familia y número de brazos capaces de trabajar. Este
tipo de comunidad tiene presente Chayanov cuando reflexiona sobre el funcionamiento
de las economías campesinas, y
con esta imagen campesina ha trabajado V.1. Lenin en sus
discusiones históricas y teóricas acerca del porvenir del
campesinado. Es el caso de las comunidades andinas, en que
existe un complejo sistema de reparto de tierras de acuerdo
a "pisos ecológicos", esto es, alturas de las terrazas de cultivo,
de los valles, de los campos de pastoreo; en ellas la distribución de la tierra es realizada por el consejo de la comunidad,
la que juzga, litiga, zanja casos, distribuye, etc.
El caso que estamos analizando
no es un sistema de
{ 12) René R íos: El Problema de la Agricultura
Mapuche y su Relación con la
Demanda por la Autonomía. Ponencia a la Tercera Jornada de Programas
de Apoyo Campesino. Temuco. 28 noviembre 1982. Mimeo. Pág. 6.

130

as1gnac1on
fundado en decisiones
tomadas colectivamente
(central izado), sino que opera y funciona a partir de decisio-

nes individuales, del mismo modo que el mercado. Sin
embargo, contrariamente a éste, no produce desigualdad sino
que -acercándose al modelo comunal- tiende a equilibrar los
recursos de la comunidad y de cada uno de sus miembros,
protegiendo especialmente a los de menores recursos. Estarnos en presencia de un sistema económico transicional, diferente a las formas comunales más conocidas, y donde no
opera el mercado plenamente.
¿cuáles son algunas de las razones de este hecho singular I Hay dos órdenes de explicación que pareciera importante tener en cuenta. Por un lado, el origen de la comunidad
mapuche. que hemos tratado __ g_ª--_pcla'rarJatga'rrí'eñte-en la primera parte de este cap(tulo:_s~_{Cél.ta.de.un-ª comunidad surgida de la presión externa y no preexistente al. r:-égÚnen de
reducción. En segundo lugar, es posible que funcione este
sistema porque no existe el concepto de acumulación, sino la regulación de las decisiones económicas principalmente por
las necesidades de consumo de las familias. Cuando un mapuche exige las tierras a que tiene derecho o solicita medierías,
está señalando a su pariente las necesidades de su familia, y
no un cálculo económico de lucro. Al no operar al interior de
las relaciones comunales la ley de la ganancia, es posible el
funcionamiento de un sistema regulador, distribuidor
de
recursos, favorable a la igualdad de las condiciones de vida.
Desde un punto de vista global, se puede afirmar que el sistema económico comunal posee un cierto volumen de tierras
-"muchas pocas tierras" - que continuamente, a través de
numerososas decisiones individuales pauteadas por la cultura
comunal, se está transfiriendo a las familias con menores
recursos.

"Los hombres son pobres porque producen poco,
y producen poco porque son demasiado pobres
para producir más".
Los mapuches están entre los más pobres de Chile. La
mayor parte de los estudios sobre pobreza rural, aunque utilizan indicadores convencionales (alimentación, salud, educación y vivienda), descubren los mayores índices en la zona
rural indígena. Algunos de estos datos -que revelan las precarias condiciones de vida de la sociedad mapuche- han sido
vistos con alarma. Ya hemos mencionado que,__ la tas_a·ae\
rl'}Q!:.lél_l_icJad infantil deJa .t:Jovena Región es el doble de la qu_w
registra el--pa Ís.- Los restantes indicadores sanitarios son
también los peores: la región presenta, en efecto, los niveles
más altos de mortinatalidad y mortalidad general, y los
promedios nacionales más bajos de atención médica profesional, Por otra parte, en las zonas rurales de la Novena Región
la tasa de analfabetismo bordea el 25º/o de la población,
mientras sólo un 14º/o supera la educación primaria, aunque
ambas cifras han tendido a corregirse paulatinamente. Finalmente, el habitante de la f'!_~~D~LE.§g_ión__p§t:_Qbe el.Jo_greso
prornedioper cápffamas-15ajodetgc:J_o_~I pa·(s,_ cerca del 50°/o
inferior al iñ-gresoaér-é:h'ilen-o
médjo ($ T6:óoo de 1977-1978,
segun-cálculos de Odéplan--soore-elgasto del producto geográfico bruto regional izado). La Novena Reqión tiende a mantenerse, pues, como la más pobre del país, incluso respecto de
la Cuarta Región de Coquimbo, considerada por años en
aquel lugar.

--------------------------

..

--

El estudio de P. Vergara que ordena las comunas rurales
de acuerdo a su nivel de bienestar, tomando como indicadores salud, vi.vie.nda,
educación y productividad
agrícola,
entrega los srqurentes
resultados para las distintas comunas
rurales que conforman Cautín:(1)
1
Más Pobres

11
Menos Pobres

J 11
Menos Ricas

P. Saavedra
Galvarino
N. Imperial

Toltén
Perquenco
Pu eón
La u taro
Carahue
Freire
Vilcún

Cuneo
Loncoche
Vil Jarica
Pitrufquén
Garbea

1V
Más ricas

.
Puede notarse con facilidad que las comunas de menor
bienestar
son justamente
aquellas
que contienen
mayor
población
mapuche. Tales comunas son (excluyendo
Temuco), Nueva
Imperial,
Puerto Saavedra,
Freire,
Galvarino,
Lautaro.' Carahue y Toltén. Como se aprecia, todas pertenecen al tipo I y 11 de la escala anterior.
Puerto Saavedra es la
segunda comuna más pobre del país.
.
Con todo, estas definiciones
de pobreza entregan una
información
todavía general para nuestros propósitos, pues se
1,1m1tan a medir el impacto de los servicios
sociales en las
areas ru.r~les. A veces, incluso, la noción de "extrema pobre. utilizada con fines ideológicos,
oculta la relación que
existe entre pobreza y economía, reduciéndola a un acápite
del. gas.t,o social de los gobiernos. En el último tiempo tal
definición
ha prevalecido en los medios oficiales, que sustituyen la consideración
de la pobreza como problema dentro de
una estrategia de desarrollo,
por una situación que debe ser
abordada por la conmiseración, la caridad y el subsidio.
En este capítulo,
en cambio, nos interesa describir
y
ana.l(zar la po.breza .mapuche dentro de los marcos de organizac1on y funcionamiento de sus economías.
(1! Los indicadores específicos son: mortalidad infantil y nacidos vivos sin aten~ion profesional de parto (salud); población que habita en viviendas deficientes
v:v1enda); analfabetismo funcional y escolaridad de menores de 15 años (educa~ion) Y valor bruto de la producción agropecuaria por activo. Pilar Vergara:
Nat,~ra/eza,. Localización Geográfica y condiciones fundamenta/es de /a pobreza
rural . Estudios CIEPLAN. Santiago. 1977.

1. El carácter de las economías campesinas
mapuches.
La econom(a campesina(2) requiere para su comprensión
y análisis, de un conjunto de conceptos específicos. La economía mapuche debe ser vista como un conjunto de unidades
económicas pequeñas, que cuentan con muy pocos recursos
y equipos, operan con tecnolog(as simples y hacen un. uso
intensivo de su fuerza de trabajo, la cual, como hemos dicho,
es de origen familiar. El objetivo económico de estas unidades
de producción simples, es la subsistencia del grupo familiar,
es decir, la satisfacción de sus necesidades fundamentales.
Las economías mapuches no pueden ser comprendidas
como empresas capitalistas; esto es, no se puede aplicar sobre
ellas el cálculo de la ganancia en sentido estricto, ni están
organizadas sobre la base de ese cálculo.
"El campesino o artesano que dirige su propia empresa
sin utilizar trabajo remunerado, recibe como resultado
de su trabajo anual una cantidad de productos que,
después de ser intercambiados en el mercado, forman el
producto bruto de su unidad económic~. De este producto bruto debemos deducir una cantidad correspondiente a los gastos en los materiales de producción requeridos a lo largo del año; nos queda entonces el in~r:mento del valor de los bienes materiales que la familia
ha adquirido por medio de su trabajo durante el año'. o
para decirlo de otro modo, el producto de su trabajo.
Este producto del trabajo familiar es la ú~1ca cateqona
de ingreso aplicable a una unidad fam1!1ar de trabajo
campesina o artesana, dado que no existe otra forma de
(2) "Definimos como Econom(a Campesina a una unidad de producción basada
en el trabajo familiar que cuenta con escasos recursos de tierra Y capital. que no
suele encontrar mano de obra asalariada y que desarrolla una actividad mercantil
simple". "Obviamente esta definición tiene relación con la entregada .por Chayanov sobre la unidad económica campesina. Sin embargo, le hemos 1ntroduc1do
modificaciones debido a las enormes diferencias existentes entre un campesino
ruso de comienzos de siglo y su "similar latinoamericano". El desarrollo teórico
de esta definición.
sobre la que se fundamenta este capítulo. aparece en "Economía Campesina y Acumulación Capitalista",
en Economía c.ampesina. DESC_O.
Lima. 1979, En esta colección
de artículos se desarrolla ampliamente la temática
del campesinado en la ! (nea que nosotros enfrentamos en este trabajo. Las citas
de A. Chayanov son de este libro, en que aparecen dos caprtulos de su obra, Y d_e
su libro más conocido: La Organización de la Unidad Económica Campesina, Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires. 1974. Citaremos solamente: Chayanov.

135

desco1;1ponerla, analítica u objetivamente.
Al no ex tstir
el fonomeno social salario, tampoco existe el fenómeno
soc.1al ga~anc,~ neta. Por consiguiente,
es imposible
aplicar allt el calculo de la ganancia capitalista".(3)
En estas unidades campesinas el cálculo
estadblece entre el volumen de trabajo familiar
d es e consumo de la familia.

económico se
y las necesida-

Los dos factores que componen este modelo pueden
rr determinados sm mayor dificultad.
Las necesidades de la
dam¡" 1 corresp?nden al monto de ingresos netos que resultan
ne a producción campesina. En el caso anotado por Chayaov, se trata de mqresos monetarios netos que provienen de la
venta de los productos obtenidos por cada unidad familiar
· una vez . ,que s e h an d escontado los gastos materiales de la ,
producción. En nuestro, caso, como se verá más adelante,
hemos imputado .tamb1en la producción que se destina al
autoconsumo familiar. es decir, la producción no vendida que
fl produc.tor guarda para el consumo directo. Por otra parte
intensidad
del trabajo corresponde a una determinada
cantidad de .horas de trabajo (o jornadas de trabajo) que
. cumple la unidad familiar.

ª

'-··

-, .Las necesidades de la familia dependen, sin embargo, de
múltiples
_f~ctores.
Sin duda, el más importante es el tamaño
-~e la familia, es. decir, el número de miembros que es necesario proveer Y alimentar.
Un campesino con familia numerosa
(con _muchas bocas por alimentar) tendrá que intensificar
su
trabajo para alcanzar a cubrir las necesidades de consumo que
aquella familia demanda.
El volumen de las necesidades depende también de otros
factores
defini
dos cultural
Y socialmente · La Psva 1 uacio. n,
b ti
d
su Je tva , e estas necesidades a menudo puede corresponder
a algo mas que las necesidades mínimas de sobrevivencia
funque de.~e reconocerse que entre los campesinos
mapuche~
a eva!uac1on
de estas necesidades no sobrepasa en mucho
esos hrnites. La penetración cultural de las pautas de consu~eº urbano es m_uy débil.
Estamos hablando,
por tanto, casi
. _mpre de n_eces1dades de consumo fundamentales
(alimentacion. vestuario, educación).
d
hPuede admitirse también que existen ciertas necesidades
'eta mro aun dentro de los marcos de empresas de autosubSIS Chencia (por e·jernp 1 o, e 1 campesin.o
(3l
que ahorra con el afán
evar.ov.

136

Obra Citada.

de prevenir carencias futuras).
El ahorro, en este caso, incrementa las necesidades, y el campesino estaría dispuesto a
intensificar su trabajo con este fin. Tal situación, sin embargo,
tampoco es común entre el campesinado mapuche, cuya evaluación de las necesidades sigue vinculada al mínimo de
sobrevivencia.
El ahorro se hace generalmente en animales.
Puede decirse, en términos generales, que el volumen de
las necesidades de la familia mapuche está referido a la satisfacción de las necesidades de consumo fundamentales y varía
principalmente según el tamaño de los hogares.
Asimismo la intensidad del trabajo del grupo familiar
depende de otro conjunto de factores, entre los cuales prevalece el número de miembros capaces de trabajar que posea
cada familia, la edad, y capacidad de trabajo de aquellos, el
sexo, etc. Sin embargo, los campesinos no pueden aumentar
indefinidamente su volumen de trabajo dentro del predio. Ya
hemos mencionado la cantidad de jornadas de trabajo sobrantes que existe en el minifundio mapuche Los campesinos,
por tanto, se ven obligados a salir de sus predios y buscar
salarios fuera de sus parcelas, cuando no alcanzan a cubrir las
necesidades de consumo familiar con su propia producción.
La magnitud del subempleo de la fuerza de trabajo campesina
hace que estas economías se muevan casi siempre debajo de
su punto de equilibrio, y se deba salir en busca de salarios
para lograr la reproducción
simple de las condiciones de
existencia.(4)
Estas economías mapuches funcionarían, pues, con un
punto de equilibrio que se encuentra en el I ímite cultural de
la subsistencia: si la actividad económica alcanzara para la
alimentación básica tradicional,
el vestuario y las mínimas
necesidades de recreación y educación; si ésta permitiera
volver al año siguiente a iniciar el ciclo económico productivo; si no hubiera venta excesiva de animales y pérdidas
de aperos de labranza, se podría decir que están en el I ímite
de la reproducción simple que efectivamente representa su
punto de equilibrio.(5)
(4) Este elemento
no fue estudiado
dades a través de
rusa. En nuestro

que es caractedstico del campesinado pobre de América Latina,
por Chayanov, quien plantea el balance entre trabajo y necesila redistribución
de tierras que hacía la comunidad campesina
caso, al no existir reparto de tierras, el trabajo sobrante debe

buscar salarios tuera de la comunidad.
(5) Si se hiciera el cálculo sobre la base de la ganancia del capital, serían econom1as con rermanentes resultados negativos, y no nos explicaríamos su supervivencía

137

. El cálculo de los ingresos.
La contabilidad propuesta en el esquema de Chayanov
e corrige entonces en dos direcciones:
en primer lugar,
hemos valorizado a precios de mercado toda la producción
que se destina al autoconsumo de la familia, en la medida en
que siempre existe la posibilidad de establecer la equivalencia
entre lo que se guarda y lo que se vende. Debe aclararse
además que no existe ningún rubro productivo en que los
campesinos
no vendan nada. En segundo lugar, ha sido
necesario contabilizar los salarios obtenidos fuera del predio,
así como las rentas y subsidios que reciben las familias.
El ingreso de una familia mapuche se dividirá,
pues, en
cuatro partes: los ingresos que provienen de las ventas de
productos prediales y semiprediales; los ingresos que provienen del autoconsumo
de productos de la explotación;
los
ingresos salariales, y las rentas. El ingreso bruto total se
resume as(:

IBT = PC

+

PAC

Argentina); los salarios obtenidos por los trabajadores del
Plan del Empleo Mínimo (PEM), y los salarios que se aportan
por trabajos ocasionales (los llamados "pololos" realizados en
fundos vecinos, pueblos y ciudades cercanas), Y perman_e~tes,
cuando excepcionalmente
algún miembro de la familia lo
posee (profesor de escuelas rurales, au~iliares
de postas de
salud y algunos casos de trabajo femenino en lecher ías del

O

+

S+ R

lugar).
Finalmente,
se han tomado en cuenta las rent~s (R),
consistentes en los ingresos obtenidos por tierras cedidas en
medierías (que normalmente
se pagan en tr iqo) Y las pensiones de vejez que reciben mes a mes algunos ancianos.Ifil
·
En el cuadro
siguiente se muestra la composición
general del ingreso mapuche obtenido del total de familias
que componen nuestro estudio.
CUADRO Nº 19

COMPOSICION GENERAL DEL INGRESO MAPUCHE

I

Cada parte de este ingreso puede subdividirse,
a su vez,
en diversos rubros: los ingresos por comercialización incluirán
toda la producción agrícola comercializada (PAC); la pecuaria
vendida (PPC) incluye las ventas de animales y subproductos
como leche, huevos y vellones; la producción artesanal y de
recolección comercializada
(PARC), incluye la industria artesanal doméstica (especialmente
la fabricación de textiles y la
producción de chicha) y la recolección de productos semiprediales (mariscos, pescados y cochayuyos en la costa, carbón y
leña, camarones de río, etc.).
Los ingresos por autoconsumo
se clasifican, a su vez, en
autoconsumo agri'cola (PAAC), que incluye las provisiones
de trigo, papas y porotos guardadas para el consumo de la
familia durante el año; en autoconsumo pecuario (PPAC) y
en autoconsumo artesanal (PARAC), que consiste básicamente en la fabricación de vestuario familiar.
Los ingresos salariales
(S) incluyen,
por su parte, los
salarios cedidos al hogar por aquellos que migran temporalmente (como ser los que trabajan en las cosechas de cereales
en verano o en las cosechas de manzanas en la zona central

( En porcentajes)
PAC

PPC

PARC

PAAC

PPAC

PARAC

s

R

9,1

23,3

7,4

30,4

9,9

1 ,1

13,7

4,7

Podemos dejar por sentado que la economía mapuche
es una economía campesina. Como vemos, los ingresos que
provienen del trabajo predial y semipredial (o aun restando
estos últimos, si se prefiere) son extraordinariamente
a!t_os.
representan más del BOº/o del i_n,greso total ~e las familias.
Saavedra llegaba a una conclusión sirnilar :
La fuente de
ingresos más importante del pequeño prod~ctor .~apuche la
constituye la producción de su unidad econorruca .
(6) Toda la contabilidad
que hemos realizado se aplica al año.agrícola 8?·81. Los
precios de venta de productos agrícolas se standarizaron segun el padrón que se
paga en la región. Estos precios se aplican también a los.productos aqrícolas de
autoconsumo.
En cambio, la venta de animales, cuya variabil idad es mucho mayor se ha valorizado con los precios declarados por los propios campesinos. La
val~rización
del autoconsumo agrícola incluye todos los productos exceptuando
las hortalizas. En la producción pecuaria se exceptuó solamente el consumo _de
huevos. Además se ha dejado fuera de esta contabilidad los salarios que. anvran
al hogar los mig,rantes
permanentes, porque se trata de aportes en especies muy
difíciles

de determinar.

139

138

-- -------~--------~

..

-------·-

1.

Autoconsumo y ventas

-----------

. Como se ha dicho, la economía mapuche no produce
1.n1camente para la autosubsistencia, sino que establece relanenes de mercado. No se trata de una economía autosuf i:iente. Ni siquera se comercializan solamente los excedentes
fo producci~n, como algunas veces se ha sugerido. Cada
arnil ra necesita comprar un conjunto de productos que no
ouede autoproducir (azúcar, yerba, vestuario, implementos
1gr(colas, etc.) y debe destinar, por lo tanto, parte de su
xodu.cción
al cambio. La economía mapuche está, pues,
xgánicame~te incorporada al mercado. En nuestro caso, el
ngreso obtenido por ventas de productos campesinos equipaa la producción autoconsumida. Como es notorio sin
ernbarqo. existe una clara distinción entre la producción
:igrícola Y pecuaria: los productos agr(colas están destinados
fundamentalmente
al autoconsumo
familiar (se trata del
trigo, las papas y los porotos que componen la base de la
alimentación del mapuche), mientras la producción pecuaria
se destina principalmente a la venta. Esta es la estructura
tradicional.
la, ~conom ía mapuche: el campesino se asegura
una provision báslca de productos agrícolas que guarda para
el consumo anual de la familia, y hace dinero con la venta
de sus anímales. Otra vez, la asociación entre dinero y animales -resumida en la palabra cullín en el vocabulario mapuche- sirve para establecer esta característica elemental de sus
economías. Los salarios, por su parte, vienen a ser una forma
complementaría
para "hacer dinero", especialmente en las
familias con poca tierra y pocos animales, como veremos más
adelante.
La importancia del autoconsumo obliga a hacer algunos
comentarios.
El informe Cida (1963) concluía
que "la
orientación al mercado es baja", aunque parece existir "cierta
i~clinac.ión hacia una mayor volumen de intercambios, con el
,,cons.1g,~1ente .detrimento de las economías de áutosubsis/ens1a .(7) Cida encontraba un 55,6º/o de ventas sobre la
· entrada bruta predial de 26 explotaciones .consideradas.
Si
restagios rentas y salarios en el cuadro anterior, tenemos un
. 54,1 /o. ,de ventas sobre el ingreso predial;
es decir, una
-proporc1?n muy similar que desmentiría .el deterioro de la
autosubsistencia
pronosticado por Cida hace veinte años. La

proporción de comercialización

(7) CIDA.

Informe citado. 1963.

Pág. 87.

se habría

mantenido invariable.
Las informaciones que ofrece Saavedra ( 1966), entregan
nueva evidencia sobre este asunto. Saavedra clasifica cerca de
la mitad de las familias que componen su estudio como casos
orientados hacia el mercado, es decir, como unidades con
énfasis en comercialización. Usando el mismo procedimiento,
nuestro estudio entrega lo contrario: más de la mitad de las
familias están fuertemente orientadas hacia la autosubsistencía. La relación entre ventas y autoconsumo se habría alterado notoriamente.
CUADRO Nº20

?e

sobre el producto

ORIENTACION HACIA EL AUTOCONSUMO
EN FAMILIAS MAPUCHES
( Porcentajes)

1966 (Saavedra)
BAJO
MEDIO
ALTO

45,6 (21)
28,3 (13)
26, 1 ( 12)

1981
30,5 ( 61)
12,5 ( 25)
57,0(114)

La muestra de Saavedra, como hemos dicho, incluye una
proporción muy alta de unidades familiares cordilleranas que
se dedican fuertemente al comercio de animales. Tal vez esto
influye en que sus índices de comercialización sean tan altos.
Pero seguramente, durante el período de reforma agraria, la
orientación mercantil del minifundio mapuche se incrementó
mucho, como lo anunciaba CI DA. Los programas de crédito
y asistencia
técnica, la apertura de poderes compradores
estatales para productos campesinos y, en general, la extraordinaria movilización
campesina que se abre esos años, seguramente han influido en esta dirección. La reforma agraria inauguró un importante per(odo de integración mapuche en la
sociedad nacional, que se cierra abruptamente en el último
decenio.
En efecto, la liquidación del proceso de reforma
agraria no sólo retira del campo el apoyo estatal, sino que
también modifica, por medio de la apertura comercial con el
exterior,
la estructura de precios agrícolas perjudicando los
productos
campesinos tradicionales.
El mapuche se refugia
141

140

ra vez en los cultivos de autosubsistencia. El mercado
sto puede apreciarse por doquier- presenta condiciones
masiado desfavorables e inseguras para insertar las econoías familiares dentro de aquéllas. En estos años se habría
puesto la frontera de la autosubsistencia
(por supuesto
unca desaparecida del todo) que ha caracterizado la econoía agraria de los mapuches.

Los salarios resultan ser otra fuente importante, aunque
menor envergadura, en los ingresos familiares. En nuestro
io, 74 familias -es decir el 37º/o de aquellas- obtuviealguna clase de ingreso salarial. En este caso no podemos
la magnitud
de la salarización campesina con
anteriores. Podemos advertir, sin embargo,
cambio bastante notable en la composición de los salarios

han disminuido drásticamente.

Ya no se contratan

salariales.
CUADRO

Nº 21

COMPOSICION DE LOS INGRESOS SALARIALES
PEM

Trabajos

Trabajos

temporales ocasionales
Como se sabe, las comunidades indígenas fueron desde
lugares de mano de obra de reserva para fundos y
de la región. Se trata de las conocidas relaciones de
lementación entre hacienda y comunidad, que sobreviedespués de la radicación y colonización de las provincias
sur. Aunque las haciendas -originalmente
cerealerasían cierto número de personal permanente, en los període siembra y cosecha requerían una gran cantidad de
de obra. Toda esta fuerza de trabajo era reclutada en
comunidades: las relaciones entre hacendados y caciques
ían como base estas relaciones de complementación.
La
inización de las cosechas fue un primer golpe para estas
de trabajo. La reconversión de las haciendas triguehacia la ganadería, que comienza en la década anterior
se intensifica poderosamente en ésta, ha terminado por
definitivamente estas relaciones y disminuye con ello
oportunidades
de empleo agrícola en la zona. En efecto,
la superficie sembrada de trigo por empresas capitalistas en
Caut(n bajó, entre 1965 y 1976, de 67 .187 hectáreas a
39.599 hectáreas. Las necesidades de mano de obra de las
nuevas empresas ganaderas son mucho menores. Cuando
estaba dedicado a las siembras, un predio requería de 25 a
30 hombres; hoy día, en cambio basta con 4 ó 5 durante
todo el año. Los jornaleros agrícolas o trateros adscritos al
sistema de fundo, que mencionaba Saavedra, por ejemplo,

piquetes

de campesinos para las cosechas.
. .
.
.
Con todo, la proporción de tarnilias con ingresos .salariales no es diferente de la que e~tregan otros estudios. La
.
·
·,
de los J·ornaleros agricolas que se. empleaban
en
.,
d isrrunucion
las haciendas, se compensa con una mayor_ rruqracion temporal fuera de la región (especialmente hacia las c,osechas de
manzanas en Argentina y la zona central del país) Y, sobre
todo con la contratación
de mapuches en el PEM. En el
cuadro siguiente se muestra la distribución de los ingresos

Nº de familias
que obtienen ing.
40
por salario
ºlo del total
20,0
de familias

e.Egresos

Trabajos

permanentes

30

29

3

15,0

1,4,5

1,5

.

Siguiendo el esquema anterior para el cálculo de los ingresos en u na unidad campes: na, debemos desconta_r I os
egresos. Estos se dividen en egresos productivos, es decir, los
gastos materiales que demanda la explotación, y el consumo
familiar. Ya hemos dicho que, del volumen total de lo que se
produce, deben apartarse los gastos en los materiales de
producción, para obtener el producto del trabajo de la familia. Reiteremos, en primer lugar, que los gastos en mano de
obra son prácticamente inexistentes. Solamente en 29 explotaciones se hadan desembolsos de esta naturaleza, generalmente pequeñas sumas de dinero pagadas a modo de Jornales
a quienes ayudan en faenas especiales. El resto_ son algunos
mingacos (que se han valorizado, por cierto, .en dinero) donde
el dueño paga en comida y fiesta el trabajo que emplea en
levantar su cosecha (generalmente de lenteJas y remolacha, ya
que el trigo se cosecha a máquina). Como se_sabe, las necesidades de mano de obra que poseen los predios se resuelven,
i43

142

antes que por la contratación de mano de obra, por el sistema
de la "vuelta de mano", donde el trabajo ajeno se paga con
trabajo propio.
Los gastos en insumos
y materiales,
por lo demás, son
normalmente
bajos en los predios campesinos.
Los principales
desembolsos se hacen en la producción agrícola, donde hay
gastos en semilla, abono, maquila y molienda.
El agricultor
mapuche usa normalmente semil a
de guarda, sobre todo en
los cultivos
básicos (trigo, papas y porotos). El campesino
aparta de su producción anual la semilla que ocupará el año
entrante, lo que se ha estimado en este caso como gasto de
reposición.
Por cierto,
la utilización
de semilla
de guarda
perjudica
los rendimientos
agrícolas
y, muchas veces, el
valor comercial
de los productos (por ejemplo, la papa que
producen los mapuches se encuentra entre las peores variedades que aparecen en el mercado).
Por otro lado, en las siembras se suele poner abono de
corral, aunque mu chos campesinos compran algunos sacos de
salitre y fosfato (generalmente abonan todas las siembras
con
uno y uno).
La trilla, como llevamos
dicho, se efectúa a
máquina,
cobrándose
por ella una maquila,
que fluctúa entre
un 10 y un 15 por ciento de lo trillado. Por último, el campe-

sino lleva su trigo a la molienda, varias veces al año, generalmente en pequeñas partidas. Muchos deben arrendar el transporte, porque no disponen de carreta o animales de tiro. En
la molienda se saca un saco por cada cinco que llevan al
molino.
Existen otros gastos que deben ser considerados: las idas
al pueblo que se hacen usualmente una vez al mes, siendo
común el financiarlas con el mercadeo de frutas, verduras y
aves; la compra y reparación de implementos y utensilios
agrícolas; el arriendo de bueyes, importante toda vez que 66
familias carecían de ellos y otras 20 no disponían de una
yunta completa.
En la faena ganadera tenemos gastos menores. El manejo
de animales (vacunación, castrarniento. cruza) se realiza sin
asistencia veterinaria ninguna, y prácticamente no se compra
forraje para los animales de crianza y engorda. El forraje,
cuando el número de animales adquiere cierta envergadura, se
autoproduce (se siembra avena principalmente).
Sin embargo,
el negocio de compra y venta de animales es frecuente, ya
144

que +seqú-: hemos dicho- su crianza y venta constituye la
principal ,''_:inera de obtener dinero. La reposición del animal
vendido c,,,-:stituye, en este caso, un gasto que debe descontarse de los ingresos.
En la oroducción
artesanal, finalmente,
los gastos se
reducen a mínimo. La textiler(a comercial requiere a veces
la compre de lana, así como algunos mapuches chicheros
compran manzanas en los alrededores; sin embargo, esto se
hace de rnanera excepcional.
La artesan(a textil se realiza
para la cssa 1,aprovechando los vellones que se obtienen
anualmente) y reemplaza la compra de vestuario.(8)

d. Consumo
Nos queda por considerar los gastos de consumo de una
familia mapuche. Tenemos, en primer lugar, los gastos en
alirnentacion. Como se sabe, la base de la dieta está conformada por el pan (que se fabrica en casa), las papas, los porotos y el ma.z (la comisa más habitual es justamente el locro
falso). Se consume además verduras, huevos y algunas aves
que apor tan algún valor proteico a la dieta. Muy de tarde
en tarde se mata algún cordero o cerdo, generalmente con
ocasión de fiestas. Este patrón de consumo requiere de compras indispensables: azúcar, yerba mate (que reemplaza en
parte al té y al café), sal, grasa y levadura para la fabricación
de pan, arroz y tallarines que se compran en poca cantidad.
Además, la mayor parte de las familias, como veremos más
adelante, no alcanza a autoproducir toda la harina que necesita durante el año, lo que obliga -en los llamados "meses
azules", que van de octubre a diciembre, cuando las existencias caseras se agotan- a comprar harina para hacer pan.
Por otra parte, ninguna comunidad cuenta con electrificación, de manera que se debe agregar, como gastos corrientes en combustible, compra de velas y parafina (se usan chonchones para alumbrar) y, en muchos casos, compras de
(8) El conjunlo de los gastos descritos ha sido contabilizado
de la siguiente manera: gastos por semilla (valorando a precios de mercado la semilla de guarda).
gastos por ,1liono (que incluye solamente
los sacos de salitre y fosfato que se
compran); u,1,;tos por molienda del trigo (de aquella parte que se destina al consumo casero); n,1stos generales de la explotación
(que se obtuvo aplicando un valor
standard por hectárea);
gastos por contratación
de mano de obra ex trap red ial
(que incluv1' los mingacos) y gastos por reposición de animales que se venden
en la temporada. Los gastos por maquila y los pagos por rnedierías aparecen ya
descontado:; nn el ingreso bruto.

145

y leña para las cocinas (fogones) y los braseros.
Tenemos, finalmente, los gastos en educación y vestuaio. En un caso se trata de desembolsos menores en utensilios
scolares, aunque a veces se debe financiar movilización y
ensión escolar para los hijos mayores. En otros casos, a pesar
de la importancia que tiene la autoproducción textil (calcetines, mantas, trazadas. chalecos), se deben efectuar compras
de vestuario (principalmente zapatos y chaquetas). Es usual
en las comunidades
que estos articulos se adquieran por
trueque.
Este conjunto de arHculos constituye la provisión m(nima que necesita una familia mapuche. Estamos hablando,
pues, de un nivel elemental de autosubsistencia. Como vemos.
este padrón de consumo es en gran medida un padrón monetario se requiere disponer de dinero para obtener azúcar, sal,
yerba, grasa, parafina, etc.

3.
Uno de los objetivos centrales de esta investigación, ha
sido estimar el nivel de desarrollo que alcanzan las econom (as
campesinas mapuches. Nos interesa conocer cuál es ~u capacidad de autorreproducción, o mejor dicho, en que nivel se
reproducen
estas econom (as Nos proponemos
investigar.
entonces el nivel en que el ingreso campesino satisface las
necesidades de la familia y, al mismo tiempo, examinar si las
explotaciones
mapuches dejan algún e_~cedente, es decir,
cuales son sus posibilidades de capitalización
y crecrrruento
El monto y composición de los ingresos y del consumo
arrojan las medidas necesarias para este propó;ito. El cuadro
que se presenta más abajo muestra la snuacion global de la
economía mapuche
CUADRO Nº 22

MONTO Y COMPOSICION GENERAL
DEL INGRESO
MAPUCHE
(En pesos de 1981)(*)

a

b

e

IB

EG

IN

I

d

e

p/c

I AC

f
I MT

g

h

CMT

iNP

53.4 71 11 .612 41 859 8.1 58 19.564 22295 12.243 31.061
1

1 us S
1 Saco de l rigo
1 Saco de triqo

39 Pesos (1981)

s 500

US$ 1 ?.82

Salario rrunimo
Cill"ill

íl 981

150diarios
4.500 rnensua I
$ 54.000 anual= US$ 1 .384 (aprox.)
$

s

Pla11 de; Empleo
Mi'nimo

s

1 .300 mensual
$ 15.600 anual
US$ 400 anual

Tenemos un ingreso bruto promedio (a) de 53.741 pesos
anuales por familia, es decir, 1 371 dólares de la época
(a 1981 ). Como se ha dicho, el ingreso bruto total se obtuvo
por medio de la sumatoria de todos los productos vendidos Y
autoconsumidos,
más salarios y rentas. El ingreso neto total
147

(c), descontando todos los gastos materiales que demanda la
faena productiva
(b), llegó a 41.859 pesos, que equivalen a
1.073 dólares anuales.
Saavedra obtuvo en 1966 un ingreso medio anual, para
46 familias, de 9.423 kilos de trigo aproximadamente,
es
decir, cerca de 120 sacos de trigo por familia. Nuestro caso
arroja un ingreso equivalente
a 84 sacos de trigo, vale decir,
casi un tercio menos que la cifra de Saavedra. Este reconoce,
sin embargo, que "el ingreso medio de la mayoría presumiblemente es mucho más bajo", debido a que su muestra otorga
deliberadamente
igual
ponderación
a los estratos altos,
medios y bajos, es decir, no trabaja con una muestra aleatoria. No obstante, aun cuando las cifras de Saavedra y las
muestras sean, en el mejor de los casos, similares, es evidente
que en estos años el valor del trigo se ha deteriorado
mucho
en relación a los productos con los cuales se cambia. Es
posible afirmar, sin correr riesgos, que ha habido pauperización en estos últimos diez años.
..___
· ·-·
··--· El ingreso neto per cáp1ta (d), considerando la población
de todas las edades, tuvo un valor de 8.158 pesos anuales, es
decir, 209 dólares por persona al año. Otra vez el cálculo
de Saavedra es algo superior:
1.680 kilos de trigo, esto es,
más de 10.000 pesos por persona, aunque aquí también cabe
el comentario anterior.
El volumen de los ingresos que hemos calculado(9) no
permitir(a sostener hoy día, como lo hiciera el informe Cida
hace veinte años, que los agricultores mapuches están "en
mejores condiciones
que las comunidades
de Coquirnbo.
mejor que muchos minifundistas de otras áreas del país y que
casi la mavor ra de losasalariadosagrícolas".(10)
Desde luego
estas comparaciones son siempre difíciles de establecer.
El
salario mínimo agri'cola se encontraba, el año de la encuesta,
en cerca de 5.000 pesos mensuales
(unos 1.538 dólares anuales)
Los ingresos netos de las familias mapuches se encuentran bastante por debajo de esta remuneración
mínima
campesina.
Por otro lado, pese a la pauperización
de los
parceleros de reforma agraria en los últimos años, el campesi!9l Otras estimaciones del ingreso mapuche se encuentran en CIDA que encuentra
un promedio de 654 escudos de la época (484 dólares y 88 dólares per cápita) Y
Pinto y Palacios. citado por Saavedra. que encuentran un ingreso familiar
promedio de alrededor de 45 quintales de trigo. notoriamente inferior al nuestro. En
este último caso no se indica el año ni el carácter del estudio.
(10) CIDA. Informe citado. Pág. 84.

148

no mapuche se encontrada mucho más empobrecido, por lo
menos frente al parcelero de las regiones centrales del país.
El estudio de J. Dorsey(11) sobre 74 parcelas de riego en la
VI región de Co\chagua,
calcula ingresos prediales (sin contar
autoconsumo
que, en todo caso, cubre menos de un tercio de
las entradas) superiores
a 100.000 pesos anuales netos (de
1977); es decir, más del doble de los que encontr~mos entre
mapuches.
El volumen de estos ingresos, pues, deja a la vista
la situación
de pobreza que prevalece en las comunidades
mapuches.
En la columna (e) figuran los ingresos provenientes del
autoconsumo,
que se acercan a unos 20.000 pesos anuales
promedio. Esto equivale a unos 1 O quintales de trigo (la
mitad de lo que se requiere para disponer de harina durante
todo el año), unos 60 kilos de porotos, 300 kilos de papas,
verduras y frutas, 1 cerdo de 90 kilos al año, 2 corderos,
gallinas y huevos. Se trata de una medida de autoconsumo
medio que bordea el nivel mínimo
de autosubsistencia
En
la columna (g), por otra parte, se contabiliza el consumo
monetario promedio, que alcanza algo más de 12 000. pesos
anuales, sin considerar los gastos en vestuario y educación. es
decir, tomando
en cuenta solamente
la canasta de artículos
de almacén y los gastos en combustible
Con tales gastos de consumo medio tenemos un saldo
predial negativo de - 746 pesos (columna i) y un saldo total
(columna
j}, que incluye salarios
y rentas, de solamen.te
10.052
pesos anuales.
En efecto, el ingreso neto predial
(columna h) es de 31.061 pesos, mientras que el consumo
medio total (autoconsumo
más consumo monetario) es de
31.807 pesos.
/:
En otras palabras, el volumen de ingresos que arrojan,la.s
\hijuelas
apenas alcanza para satisfacer las necesidades rrurulmas de consumo
de una familia mapuche.
Solamente
al
agregar los salarios obtenidos fuera del predi9, las rentas Y
/ otros ingresos de este tipo, tenemos un pequeno saldo posrtivo. Este es gastado en, una serie de rubros, que n.o hemos
contemplado
en este análisis. pero que también son 1nd1sp~nsables para la reproducción
familiar
vestuario,
educación.
recreación, salud, imprevistos. Dicho saldo sólo permite completar la parte mínima de consumo La capacidad de ahorro

<
L

(11)

.1 Dorsev. Encuesta socioeconómica

d~rco Santiago.

a parceleros

de la reforma agraria. Cen·

1979.

149

en el nivel promedio de estas economías, es prácticamente
inexistente.
Sin embargo, estas economías campesinas mapuches no van tampoco en una espiral descendente.
No se percibe venta o arriendos de tierra, venta de aperos de labranza.
descapitalización
en animales
de trabajo o consumo,
como
tampoco existen indicios
de deterioros profundos en la producción familiar
(desnutrición
aguda, mortalidad
infantil,
etc.), aunque por cierto hay casos donde ocurre todo esto .
. 'r Por
lo tanto, percibimos
a estas economías en un punto de
equilibrio,
consistente
en una retracción
muy fuerte del
mercado, una disminución
del nivel de inqresos
generales
y monetarios
en particular,
una ubicación en el I ímite cultu. ral de la subsistencia
(alimentos
y vestuarios
autoproducidos). ( 12) Estas economías
se encuentran
por lo tanto, en el
· nivel de la reproducción simple de sus condiciones
de existen.cra no hay procesos de crecimiento y capitalización,
como
· tampoco
procesos de proletarización
y desintegración
campesina.

(12) Desdo otra perspectiva. no podemos menos que estar de acuerdo con L.
Faron. que señalaba: "Considero que la sociedad mapuche está en una fase de
equilibrio estructural; está pasando por algunos
cambios en la organización.
como siempre, pero ellos representan ajustes de patrones secundarios dentro de
una estructura social estable". "Durante las últimas cinco o seis décadas la sociedad mapuche ha mostrado una estabilidad estructural muy marcada". L. Far on
Sociedad Mapuche. Página 17. Faron está discutiendo con Tit iev , Cooper v otros
autores que veían la sociedad mapuche envías de extinción. Hoy día hay muchos
autores que taml>ién opinan que la sociedad mapuche corre riesgos serios de
desaparecer en el corto plazo. Nosotros opinamos de manera diforente. Esta es
una sociedad que busca el equilibrio,
como se ha visto en el capítulo sobre la
Econonua Comunal, que proteje su supervivencia.
que retrae su consumo a niveles
muy precarios Y tradicionales.
con tal de no entrar en una espiral cl<o destr ucció n
interna

CAPITULO 7
Diferenciación social
en las comunidades

En el capítulo anterior se han estudiado solamente las
condiciones generales de vida que imperan en la sociedad
mapuche
No hemos dicho nada acerca de las diferencias
existentes
entre las familias, al interior de las comunidades
indígenas.
Esta es la tarea principal
de este capitulo.
El
estudio del volumen y composición media de los ingresos
oculta, en efecto, una gran diversidad de situaciones y niveles
que nos oroponemos

desentrañar

151

1. Aspectos teóricos de la diferenciación
campesina.
El análisis de la diferenciación campesina ha constituido
siempre una parte central de los estudios agrarios. El modelo
de diferenciación
formulado por Lenin en El Desarrollo del
Capitalismo en Rusia (publicado en 1899), así como la teoría
d~ d!ferenciaci?n demográfica de Chayanov, revestirán especial rmportancra para nuestro estudio. Ambos son estudios
clásicos sobre el proceso de diferenciación social en el campo.
Como es sabido, Lenin dudaba de la perdurabilidad del
sistema de econom (as campesinas, defendida tenazmente
por toda la escuela pop u I ista rusa de fines de siglo. E I desarrollo del capitalismo en el campo, es decir, la creación de un
mercado interior para la reproducción ampliada del capital,
produce un proceso creciente de diferenciación social que
escinde la clase campesina. Por un lado, aparece un estamento de campesinos ricos (definidos por su capacidad de control
de las tierras campesinas y por la utilización de mano de obra
extrafamiliar en la explotación de sus predios), y por otro,
emerge una masa campesina semiproletarizada
que se ve
obligada a arrendar o traspasar sus tierras y vender su fuerza
de trabajo durante una buena parte del año. El desarrollo
cap!talista tiende a disgregar, pues, al campesino medio, es
decir, aquel que no vende ni compra fuerza de trabajo y que,
como se sabe, es el .campesino que prevalece en la comuna
rural rusa luego de la abolición de la servidumbre, y constituye la base de los estudios de Chayanov sobre economía
campesina.
"El régimen de las relaciones económicas-sociales en el
campesinado +dice Lenin- nos muestra la existencia
de todas las contradicciones propias de cualquier econom(a mercantil, y de cualquier capitalismo: competencia,
lucha por la independencia económica, acaparamiento
de la tierra (comprada y tomada en arriendo), concentración de la producción en manos de una minor(a
desplazamiento de la mavor ra a las filas del proletariadr,
Y su ex_plotación por la minor ra a través del capital
mercantil y de la contratación de braceros".
El. conjunto de todas las contradicciones
económicas
existentes en el seno del campesinado constituye lo que

nosotros llamamos su diferenciación. Los propios campesinos definen este proceso con un término extraordinariamente certero y expresivo:
"descampesinización".
Dicho proceso representa la destrucción
radical del
viejo régimen patriarcal campesino y la formación de
nuevos tipos de población del campo".
"El primer tipo nuevo es la burgues(a rural o los campesinos acomodados. Entran aqu ( los propietarios independientes, que practican la agricultura comercial en todas
sus diversas formas, los dueños de empresas industriales
y casas de comercios, etc. De estos campesinos sale la
clase de los farmers, pues la toma en arriendo de la tierra
para la venta de cereales desempeña (en la zona agrícola)
un inmenso papel en su hacienda, mayor a menudo que
el "nadiel" (la hijuela propia). El volumen de la hacienda supera aour. en la mayoría de los casos, a la fuerza de
trabajo de la familia, y por eso la formación de un contingente de braceros, y más aún de jornaleros, constituye una condición necesaria
para la existencia de los
campesinos acomodados".
"El otro tipo nuevo es el proletario rural, la clase de los
obreros asalariados con nadiel (con una hijuela de tierra
propia).
Entran aqu( los campesinos pobres, incluidos
los que carecen de tierra en absoluto, pero los representantes más trpicos del proletariado rural ruso, son el
bracero, el jornalero, el peón, el obrero de la construcción y de otra clase, con nadiel (con una hijuela de tierra
propia). La imposibilidad de subsistir sin vender la fuerza de trabajo, un nivel de vida extremadamente
bajo,
inclusive quizás inferior al del obrero: tales son los
rasgos distintivos de este tipo"
"Un eslabón intermedio entre estos tipos de "campesinos" posteriores a la reforma lo constituyen los campesinos medios, que se distinguen por el menor desarrollo
de la economía mercantil. El trabajo agrícola independiente sólo cubre, acaso en los mejores años, y en condiciones especialmente
favorables, la mantención de ese
campesino,
y por eso se encuentra en una situación en
extremo
inestable. El campesino medio no puede, en la
mavor ra de los casos, salir adelante sin contraer deudas
que deberá pagar en trabajo, etc, sin buscar ingresos
"complementarios"
que, en parte, consisten también en

152
153

la venta de la fuerza de trabajo, etc. Cada mala cosecha
a_rroja masas de campesinos medios a las filas del proletariado. P~r sus relaciones sociales, ese grupo oscila entre
el superior, al cual tiende, y en el que sólo consigue
e_ntrar una pequeña minor{a de afortunados, y el inferior, al que lo empuja la marcha de la evolución social"

Este modelo de diferenciación
propuesto por Chayanov
tiene su origen, como hemos dicho, en la comuna rural rusa,
donde existía reparto comunal de tierras y limitaciones en la
movilidad de la fuerza
de trabajo campesina. El control
comunal sobre las tierras (el famoso consejo de ancianos que
se reunía cada cierto número de años), permitía ajustar el
tamaño de las haciendas según los brazos que dispon (a
cada familia para el trabajo.(1)
Las correlaciones, por tanto,
entre el tamaño de la tierra (que con tecnolog(a constante es
equivalente
al volumen de los ingresos) y tamaño de las
familias,
son extraordinariamente
altas en los estudios de
Chayanov.
Por otra parte, estamos hablando de economías
campesinas sin trabajo asalariado (campesinos "medios" en
los términos
de Lenin), en que el volumen
del producto
descansa por entero en el esfuerzo familiar dentro de las
haciendas.
No hay contratación
de mano de obra ni venta de

. La teoría leninista
supone, por cierto, una extensión
relativamente profunda
de las relaciones mercantiles
en el
campo. Los hrnites que se impongan a la movilidad de la
fuerza d_e trabajo, la extensión de las prestaciones personales
~ especialmente el pago en trabajo, el grado de monetarización de la economía campesina, el desarrollo
del capital
comercial, etc., son factores que actúan ya sea acelerando o
frenando el proceso de diferenciación
antes descrito. En
nuestro caso, las limitaciones que todavía perduran en el
mercado de tierras indígenas, el apego a los cultivos de autosubsistencia
las relaciones de complementareidad
que se
dan al interior de las comunidades, constituyen
un freno
podero_so_ al proceso de descomposición descrito por Lenin.
Tales l1m1~ac1ones son justamente la base en que se sostiene la
homogeneidad relativa de la sociedad mapuche reduccional, y
en parte, explican la perdurabilidad
de sus economías.

y

.
_El escaso desarrollo de un proceso de diferenciación al
interior de las comunidades admite considerar los análisis de
Chayanov sobre este asunto.
Chayanov llama la atención
sobre
carácter demográfico de la diferenciación campesina.
Las diferencias
que se producen en el producto y, por lo
tanto~ en el bienestar campesino, dependen centralmente del
tamano Y composición
de las familias.
La relación entre
productor_es (el núm,ero de acti_vos, en lenguaje moderno)
Y consumidores (el n~~ero de miembros de la unidad campesina), es el factor decisivo. Por este camino, puede establecerse una curva de bienestar
de las familias según su ciclo de
desarrollo
biológico:
una familia
joven dispone de pocos
productores y muchas bocas que alimentar, pero a medida
que crece el promedio de edad de la familia, aumentan los
pr_oductores Y se hace óptima la relación productores-consu:idores, para descender otra vez cuando la familia envejece,
decir,. cuando los hijos se marchan y la productividad de
los trabajadores adultos decae. Las variaciones,
por tanto, en
~ fuerza de trabajo disponible
en cada unidad doméstica
eterminan el volumen del producto y el grado de bienesta;
a l canzado.

:1

154

1

t

~,

1
1

trabajo fuera de los predios.
Nuestro caso plantea diferencias notorias, como puede
verse con facilidad
Tenemos una disposición relativamente
rígida de tierras que se flexibiliza, es cierto, a través de los
intercambios
de tierra por medier{as, aunque no alcanza a
operar al igual que el mecanismo de reparto comunal. Por
otro lado, tenemos salarios y actividad extrapredial
que
disminuyen
notoriamente
la función chayanovista entre
tamaño de las familias y de la tierra, y entre ésta y el volumen
de los ingresos. Con todo, en una economía que no contrata
trabajo asalariado y en la cual la mayor parte de los ingresos
proviene
de la actividad
predial,
el modelo demográfico
elaborado por Chayanov tendrá mucha importancia.
La teoría de Chayanov sobre diferenciación campesina
se aparta en otro punto de Lenin: las diferencias que se
producen
entre las familias no alcanzan una cristalización
social definida, ni mucho menos, el carácter de clases agrarias.
Al contrario, se trata de diferencias esencialmente
inestables,
donde riqueza y pobreza
se alternan, al modo bíblico,
durante el tiempo.
Se trata, por tanto, de una sociedad
campesina
cultural y económicamente
bastante homogénea,
donde el ciclo pobreza-riqueza-pobreza
se repite incansablemente. Esto es lo que permitió a Chayanov teorizar acerca de
(1) Eduardo
de Chayanov.

P. Archetti.
La Comuna Campesina en Rusia. En postfacio al libro
La Organización de la Unidad Económica Campesina. Ed , citada.

155

un "modo de producción parcelario o campesino"
e inscribirlo en la teor ía de los sistemas económicos no capitalistas, es

decir, en sistemas donde el concepto de acumulación no
aparece. Por cierto, nuestro problema es diferente. No estamos en presencia de un sistema de econom (as campesinas ni
se discute la profundidad con que el desarrollo capitalista ha
penetrado en el campo chileno. No obstante, las economías
campesinas mapuches han establecido, durante el presente
siglo, una frontera económica y cultural en que la penetración capitalista es todavía desigual e insuficiente, y admiten,
por tanto, con modificaciones, un análisis chayanovista de su
estructura y funcionamiento. Tal cosa ocurre con casi todas
las empresas de subsistencia que aún perviven y logran
autoreproducirse en la actual economía campesina.

2. la homogeneidad

de la sociedad mapuche.

Como hemos dicho, en este capitulo nos interesa estudiar el estado del proceso de diferenciación campesina al
interior de las comunidades. Nuestro estudio afirma que la
sociedad mapuche es una sociedad relativamente homogénea.
Sin embargo, algunas investigaciones de los años sesenta se
esforzaron por demostrar la existencia de desigualdades
dentro del campesinado mapuche
Saavedra concluye, por ejemplo, que:
"en las unidades mapuches existe desigualdad económica vertical con un perfil de tipo piramidal. Esta desigualdad nos la está indicando tanto la desigualdad en la
distribución de los recursos y concentración de la tierra,
como la desigualdad en la producción agropecuaria en
cada comunidad. Hemos querido insistir en este aspecto
porque muchas veces se considera a la población mapuche como un todo homogéneo. Por otra parte, si bien es
cierto estas desigualdades pudieran ser momentáneas, el
hecho de que se encuentran asociadas a ciertos privilegios sociales, a ciertos rasgos de los estratos caractertsticos de las estructuras locales. nos mueve a pensar que
la desigualdad económica de la población mapuche, no
es fortuita o producto de ciertas capacidades individuales, sino el producto de una cierta estructura económica
de tipo piramidal, que implica entre otras cosas, una
estructura de poder igualmente piramidal. Este hecho
tiene importancia porque las familias mapuches ricas
constituyen un estrato medio en la localidad, e incluso,
en la región, representando un verdadero "enclave" de
las estructuras locales y regionales en la "estructura
mapuche".
Esto indicada asimismo que la población
mapuche no está aislada, sino que forma parte de las
estructuras regionales y nacionales". (2)
Desde luego, como ocurre en toda comunidad, existen
desigualdades de ingreso y recursos, pero debe demostrarse
que éstas responden a formas diferentes de organización del
proceso productivo. El peso de la prueba recae, en este sentido, sobre el estatuto del trabajo asalariado. La utilización
12) A. Saavedr a. Op. Cit. Pág. 64.

156

157

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de trabajo extrafamiliar,
como hemos dicho, no aparece sino
excepcionalmente.
En el mismo estudio de A. Saavedra. sólo
2 de las 46 familias utilizan trabajo externo en forma permanente, y se añade que "aunque en algunos casos se contrata
mano de obra extrafamiliar, esto es sólo estacional o representa la forma de trabajo de una minoría".
Tal es también la
conclusión que ofrecen nuestros datos.
Por otra parte, a pesar de las diferencias
que existan en
la disponibi I idad de recursos materiales de producción (principalmente
en el número de bueyes),
debe tomarse en cuenta
que en todas las comunidades se trabaja con el mismo padrón
tecnológico.
Ninguna familia cuenta, por ejemplo, con tractor
para las faenas agrícolas.
Esto limita, por supuesto, la diferenciación interna, toda vez que la productividad del trabajo
campesino resulta bastante similar en todos los casos.
Además, los índices de concentración de la tierra(3) son
también moderadamente bajos: tenemos un coeficiente de
0,37 para las tierras propias, que incluso baja a 0,35 cuando
se considera el intercambio de tierras por medierías. El incremento en el tamaño de las parcelas por medio de arriendos
o medierías no se produce; antes bien, los intercambios
de
tierra favorecen una distribución
más homogénea.
Tampoco
encontramos por este lado ningún indicio
de acumulación
de tierras al interior de las comunidades.
La existencia de una economía que no contrata mano de
obra, que trabaja con tecnolog(as similares, que no presenta
desigualdades
notorias en el control de la tierra y en la disponibilidad
de recursos productivos,
permite sostener que se
trata de economías relativamente homogéneas. En efecto, no
existe (o sólo muy limitadamente)
un proceso de formación
de capital dentro de las comunidades.
Tal cuestión
se
desprende fácilmente de la descripción general de la economía y sociedad mapuche: dada la cabida de los terrenos, la
calidad de los suelos que ocupan, la escasa capitalización que
prevalece, la orientación relativamente general hacia la subsistencia y la magnitud de las relaciones de mercado que se
establecen,
estas economías no alcanzan a capitalizarse, sino
con una fuerte ayuda externa. En efecto, el campesino aco(3) Se trata de un índice de concentración calculado sobre la base del coet icrente
Gini. Este indice fluctúa entre cero (concentración
mi'nima) y 1 ( máxima concentración). Un resultado como el aquí obtenido se considera aceptablemente
bajo en los estudios sobre distribución de la propiedad.

158

modado casi siempre es aquel que. recibe ayuda Y sostén de
organizaciones exteriores, ya sea privadas o gubernamentales.
En este sentido, su relación con las estructuras de po_d_er local
regional se transforma en la co~dición de posibitidad de
O
obtener un nivel de bienestar superior. Tal avuda externa, sin
embargo, es demasiado escasa para hablar propiamente de un
estrato campesino acomodado entre los mapuches. .
.
.
Asi' como no existe formáción de un campesinado rico
I interior de las comunidades, debe tomarse c~n reserva
~ambién los procesos de proletarización que se reg1str_~n. Por
cierto, las comunidades indígenas expulsan población d_el
campo a través de las migraciones, y la recurrencia al salario
es común, afectando especialmente al carnpesmo co.~ poca
tierra La presencia de un "campesino pobre con tierra como
lo describia Lenin, se advierte fácilmente. Sin embargo, las
unidades familiares campesinas no se descompon_en: Aclaremos esto: en la mayor parte de los casos, el salar_io Juega un
papel de complementación de los ingresos fa1:1111~res, vale
decir, los campesinos obtienen los ingresos principalmente
de la explotación de sus predios. H~mos visto que los predios
arrojan una cantidad suficiente de ingresos para mantener_l,as
familias en el I ímite de la subsistencia. Esta es la situacron
que prevalece en la sociedad reducc1onal. El caso de los
campesinos asalariados, es decir, de _aquel~os que dependen
del trabajo extrapredial para su subsístenc'a. constituye ~na
minoría en la sociedad mapuche. ParadoJalmente estos ult1mos obtienen los ingresos relativos más altos se encuentran
en una situación más favorable que el c~mpesino subsistente,
por lo cual se mantienen ligados a sus hijuelas.
.
Tampoco verificamos, pues, un proceso de desco!1'pos1ción campesina mucho mayor que el qu_e se ha registrado
tradicionalmente (cuya expresión más visible son las migraciones), a pesar de la existencia, en modo ~lguno despreciable,
del trabajo asalariado dentro de la r eqion. Antes_ bien, los
salarios especialmente el PEM, actúan como subs_1d1os estatales que' frenan dicha descomposición, al perm1t_1r a muchas
familias alcanzar el nivel mínimo de subs1stenc1aen que se

y

debaten.
Como hemos dicho varias veces en este texto, _la econornra mapuche logra autoreproducir_, con grandes d1f1cultades,
sus medios de sobrevivencia, por cierto en un nivel a menudo
miserablemente
precario. En términos generales, podemos
159

describirla
como una economía
homogéneamente pobre.

que produce

una

sociedad

3. La diversidad de la sociedad mapuche.
Lo que se ha dicho anteriormente no es obstáculo para
estudiar las diversidades que se producen al interior de las
comunidades indígenas.
a. Diferenciació
n regional
Consideremos, en primer lugar. las diferencias zonales
que aparecen en la provincia de Cautín.
CUADRO Nº 23

VOLUMEN Y COMPOSICION DE LOS INGRESOS SEGUN ZONAS
(Porcentajes y absoluto (IB,IPC) en pesos)
PAC
Costa
4,2
Secano 8,6
Valle
14,1

PPC PARC
23.6
23,0
23.7

8,8
5,3
8,1

PAAC PPAC PARAC
11,8
36,0
24,1

11,8
12,1
6,5

1,0
1,5
0,8

S

R

IB

17,3 1,9 55.661
9,3 3,8 51.623
1 5.7 6,2 53.850

lpc
7.813
6.474
10.189

Observamos que los ingresos promedios totales de los
predios no difieren mucho en las distintas zonas, pero se
producen diferencias en los ingresos personales en favor del
val le. A pesar de tener la mayor densidad de población (casi
una persona por hectárea de tierra útil) y predios de menor
tamaño (sólo 5,8 hectáreas promedio), las hijuelas del valle
arrrojan los ingresos más altos. Esto coincide con la zona que
posee mayor relación con el mercado y, con ello, la economía más monetarizada.(4)
En efecto, en el valle tenemos una agricultura comercial
más desarrollada (por los cultivos de lupino y remolacha y la
venta de productos de chacarer(a y verduras frescas) y un
fuerte componente salarial en sus economías, proveniente
sobre todo de la migración temporal fuera de la región en la
zona noroeste de Temuco (Truf-Truf y Lautaro), y de los
empleos urbanos que ocasionalmente se consiguen en la
ciudad metropolitana de la región
Los ingresos por auto
14) La integración al mercado no sólo da mayores posibilidades de obtener recursos, sino también agrega nuevas y diferentes necesidades de consumo. En los lugares aislados (costa y secano central) se mantiene vigente un patrón más tradicional
de consumo. en cambio en el valle con contactos permanentes con las ciudades
se incorporan al gasto familiar formas de consumo modernas.

161

b. Diferenciación por tamaño de la propiedad

consumo en el valle representan sólo un 31 A por ciento de
las entredas totales, mientras
en la costa ascienden
a 44,3
por ciento, y en el secano a 49 ,6 por ciento. Los predios del
valle combinan un uso más intensivo de la tierra y una mayor
recurrencia
a los salarios.
Tenemos poco cultivo extensivo
del suelo y poca ganader(a,
ya que corresponden
a predios
de menor cabida.
La penetración
capitalista
en las hijuelas
que rodean
Temuco es mucho mayor que en las zonas más alejadas
Como se sabe, esta relación más fluida con el mercado mejora los ingresos campesinos, al multiplicar
las oportunidades de
empleo,
permitir cultivos comerciales de mejor rendimiento,
etc. Al contrario, la autosubsistencia
siempre ha sido sinónimo de pobreza.
Esta es la situación que se aprecia sobre todo
en el secano, cuyas relaciones con el mercado son mucho más
débiles y sus ingresos
totales y personales
menores.
Otro
tanto ocurre en la costa, con algunas
diferencias.
En el
secano,
la comercialización
de lentejas y arvejas hace subir
un poco el volumen de ventas agr(colas; en la costa se vende
muy poco, en parte debido
a la inaccesibilidad
de la zona
indiqena
del lago Budi y, en general,
a la escasa calidad
y
aptitud agr(cola
del suelo costero. Al mismo tiempo, en la
costa encontramos
más salario y actividad
extrapredial.
Se
trata, por un iadc. de la recolección
de pescados y mariscos,
actividad central de los campesinos de Queule, y, por otro, de
la extensión que ha adquirido
el PEM, especialmente
en Budi.
Esto último conviene precisarlo
el salario en el valle obtenido por migraciones y trabajo en las ciudades, es una actividad
propiamente mercantil,
integrada en el circuito de producción capitalista.
El salario en la costa es principalmente
un
subsidio.
El estatuto del salario cambia en uno y otro caso.
En la costa aparece como parte de una poi ítica social (que
eventualmente
puede modificarse
por decisión administrativa), destinada a mejorar las condiciones de vida de la población ind (gena (recordemos que Puerto Saavedra es la segunda
comuna más pobre del país).
mientras
que en el valle e!
salario forma parte de una relación orgánica
entre la pequeña
hijuela
mapuche y la economía
regional y nacional.

El segundo elemento de diferenciación que quisiéramos
considerar
es el tamaño de las parcelas que se explo_tan. Este
ha sido, sin duda, el mejor estudiado en la trad1c1on de los
análisis

agrarios.
CUADRO Nº 24

VOLUMEN Y COMPOSICION DE LOS INGRESOS
SEGUN TAMAÑO DE LAS HIJUELAS
(Porcentajes y absolutos ( IB, IN, IPC) en pesos)

PAC

-

5

-10
-15
- 20

más

7,8
10.7
8.4
6.3
9,9

PAC
PPC
PARC
PAAC
PARAC

PPC PARC PAAC PPAC PARAC
22,2

26.4
30,2
30.7
26.7

15,7

6.7

28,9
32.4

8,5

23.:o
31,6

10,3
8,3
10.9

0.7
0.8
1,1
1,3
1,1

R

IB

IN

lp/c

32.I

5,0
2.6
4,1

44.260
46.269
62.662
70.481
76.800

38.037
36.677
46.310
54.815
54.663

7.683.
7.130
9.320
9.832
9.604

15.7
9.7
7,0
5,9

8.8
5.7

Producción Agrícola
Comercializada
Producción Pecuaria Comercializada
Producción Artesanal y de Recolección
Producción
f'roducción

Comercializada

Agr icola Auwconsumida
Artesanal Autoconsum1da

18
IN
IPC

I ngrPso Bruto
Ingreso Neto
\ ngreso Per Cap ita.

s

Salarios
Rentas

R

Como se muestra en el cuadro. el tamaño de las parcelas
disuimina
el volumen
de los ingresos totales obtenidos y,
singularmente,
las fuentes de las cuales esos ingresos provienen.
En efecto, con una orientación
hacia la autosubsistencia,
y tecnolog(a
de las parcelas influye poderosamente

relativamente
gene~al
constante, el tamano
sobre el volumen de

los ingresos.
Los salarios compensan la escasez de tierras y, por tan:o,
de ingreso predial registrado en las parcelas de menor tarnano.
mientras el tamaño de las familias tiende a aumentar Junto
con la cabida de las hijuelas, homogeneizando
fuertemente
los ingresos
1

162

9,1
6,5
3,8
14,1
8,3

s

L

personales.

. -.:~

.J

iiJiiiiiiiiiiiiiíiiiiiiiisiiiiiiiiiiii1i:.3

Co0mo vemos en el cuadro, en las hijuelas más pequeñas
32,7 lo de las entradas proviene de los salarios
cifra que
va disrninuvendo
a medida que aumenta el tamaño
de la
tierra, para alcanzar
sólo un 5,9º/o de las entradas en las
hijuelas
mayores de 20 hectáreas. En este punto, por cierto,
estamos
de lleno en la teoria clásica
de la asalarización
campesina

Los campesinos
con poca tierra deben vender su fuerza
de trabajo fuera de las parcelas para cubrir sus necesidades
de sobrevivencia
El salario no constituye en este caso un
~omplem~nto
del mqreso familiar, sino una necesidad imper_rosa As 1, cer-~a del 60º/o de las familias con predios menoI es de 5 hectareas obtienen
ingresos salariales,
mientras que
en !os otros estratos las proporciones
son menores de 40º/o
Y solo un 25º/o en las familias que poseen más de 20 hectáreas.
I
h Los inqresos salariales medios son $ 1 ¿¡_ 492 an ua I es en
~s
11ue as pequenas
(aproximadamente
lo que obtiene un
trabajador
PEM
en
el
a,10)
y
descienden
a 7 · 251 pesos,
6 09r:;
'
·
8 pesos, 4.937 pesos y 4.500 pesos anuales
en las parcelas de mayor tamaño. Esta distribución
de ingresos salariales
como aparece en el cuadro, aminora las desigualdades
en eÍ
inqreso bruto de las familias.
1

-

predios
mavores arrojan más ingresos, se enfrentan también
a mayores necesidades El resultado de esto es que los ingresos pe1·sonales
de las familias mapuches aparecen muy homogéneos y débilmente asociados al tamaño de la tierra
El tamaño de la tierra afecta los ingresos también de
otra manera E11 efecto, llama la atención
que la 1·elación
de
las hijuelas con el mercado, es decir, el volumen de ventas de
productos
campesinos,
no difie1·e
demasiado
Ya hemos
explicado
esto. Los campesinos
con poca tierra se arriesgan
en cultivos corne1·ciales
(lupino, remolacha,
hortalizas), mientras la indust: ia artesanal de me1·cado,
por lo menos en algunos rubros.
es más importante
entre éstos (por ejemplo,
la
prnducc:ión
textil.
la fabricación
de carbón y la recolección
de leña) Sólo la venta de animales
y de productos pecuarios
muestra una asociación favorable con el tamaño de la tierra,
obviamente
poque la actividad
ganadera requiere de mayores

..

Al mismo tiempo,
las explotaciones
más grandes,
dedicadas con mayor intensidad
a los trabajos dentro del pred
tienen,
como es obvio, , gastos en materiales
de prod UCCIO/l
· 1-°'
,
· ·,
¡ reposrcion
mucho . mas elevados que las hiiu1 elas pe quenas
· .
cuya actividad pr edial es menor
Esto hace que los ingr
'
netos aparezcan aun más equilibrados.
esos
El tamaño de las familias,
por último,
produce
otro
tanto con. respecto a los ingresos personales
En los predios
menores de 5 hectáreas encontramos
un tamaño medio de
4,95 personas
por hogar, que sube a 5,69 en las parcelas
mayores de 20 hectáreas. Este es un punto fundamental
que conviene
de_staca1·
El tamaño de los hopares tiende
a
ajustarse al tamano de las tierras de que se dispone a través de
do,s medios complementarios
en primer lugar, las parcelas
mas grandes retienen
rnavor número de hijos
en el hogar
~~~~emos, como hemos visto anteriormente,
mayor propormé
de familias
extensas)
y, en segundo
lugar, las familias
fs numerosas tienden
a contratar tierras en medias (o hacer
dad: sus derechos en otras comunidades) cuando las nccesia es aumentan
por· este
· , mo 1 tv O: O e este modo, aunque:
l"os

espacios.
Al contrario.
la orientación
hacia la autosubsistencia
p1esenta diferencias
notorias. sobre todo en la aqricultura
El
autoconsumo
aqr ícola es un 15,7º/o de las entradas en las
hi ¡uelas
pequeñas,
y un 31,6°/o de las mayores. La escasez
de tierras muestra en este punto su efecto más rotundo
impide
reproducu
la agricultura
de autosubsistencia
que
prevalece
e11 el minitur,dio
mapuche tradicional.
En estas
parcelas, el campesino sabe que no puede seguir la estrategia
qene1·al
de autosubsistencia,
carece de tierras para sembrar y
criar ganado, aunque por cieno siembra trigo como todos.
Resuelve sus problemas ,nuementando -a lo menos con rnavor frecuencia que otros- su 1·elación
con el mercado. tanto
en los cultivos
(que le procuran
un mejor rendimiento por
hectáreo),
como en la industria doméstica
y, fundamentalmente.

en los salarios
No sorp1·ende, pues, que en las hijuelas de menor cabida
tengamos una econom ra mucho más rnonetarizada
que en el
resto. Esto se encuentra dentr o de los parámetros de la teona
ele la diferenciación
campesina
Coi-responde exactamente a la
í iqura
del "campesino
pobre con tierra" que se ve obligado a
transíorrnarse en un r.abaiador asalariado para su subsistencia y, cor, ello, a incorpora1·se
e11 el mercado. rompiendo
las
fronteras
de la economía natural
En el estrato campesino
superior (que disponen
de mayor cantidad de tierra),
sin
embargo, observamos todavía
al campesino
tradicional,
con
165

1

164

oredorninio
de una agricultura de autosubsistencia
y un voluT1e11 de atuconsumo
muy alto. En el marco de un proceso
acelerado de diferenciación,
tenddamos
exactamente
lo contrario. vale decir, el predominio
de una econorrua rnonetaria
311 los extremos (campesinos
pobres y ricos), que expresa en
un, caso el proceso de proietarización
y, en el otro, la forma
cion de una capa de aqricultores
comerciantes.
Este último
proceso, como puede verse, dista de estar presente en estos
datos.

c. Diferenciación

familiar

El tercer elemento de diferenciación
que queremos tratar, es el tamaño y composición de las familias.
En el cuadro
de más abajo se aprecia esta relación
entre volumen y estructura de los ingresos v el número de productores que posee
cada familia
Hemos considerado
solamente a los miembros
activos hombres (entre 14 y 60 años) que existen en el hogar
Por cierto.
las mujeres también aportan e11 los ingresos familiares, pero el producto de 1a unidad campesina no se modifi
ca sensiblemente
según ei número de mujeres en edad activa
que posea cada familia. Poi- esta razón hemos tomado solamente a los productores adultos hombres como cr iterio de
diferenciación
CUADRO Nº 25

VOLUMEN Y COMPOSICION DE LOS INGRESOS
SEGUN NUMERO DE ACTIVOS
(Porcentajes
y absoluto (IB, IPC) en pesos)
PAC

PPC

PARC

1 ac 10,6
2 ac 8,0
3 ac
7,8

26,3
26,1
29,1

6,5
9,3
5,8

PAAC PPAC
28,8
26,3
24,8

9,3
9,7
7,1

PARAC

s

R

IB

lp/c

0,9
1,0
0,9

13,1
13.8
21,4

4,5
5,8
3,1

45.487
56.087
64.991

9.596
6.899
7.550

Como vemos, los ingresos totales crecen sequn el núrnrro de activos que existan en los hogares Sobre un indice 100
para la familia
base con un trabajador adulto hombre
tenemos 123 para la familia con dos trabajadores
y 144 para
aquel~a que tiene tres trabajadores
En la relación
ingresotamano de la tierra hecha anteriormente,
ten (amos 105 para
~a~ parcelas _entre 5 Y 1 O hectáreas.
142 para las parcelas entre
. Y 15, Y 159, Y 174 para los predios mayores. En este caso
sin embargo , 1-a f uncro· n·
entre volumen
de los ingresos y·

número

de pi-aductores no sigue un comportamiento lineal.
Las familias que albergan
más de tres productores no ven
inc1·eme11tados
sus ingresos totales.
Como vemos, el tercer
productor· ya agrega una cuota extra de ingresos menor que el
segundo,
mientras el cuarto no aqreqa prácticamente
nada.(5)
Las limitaciones
en la disposición
de tierras, y también de los
mercados locales de salario, hacen del cuarto productor (y en
parte también del tercero), un trabajador pasivo. Lo que tenemos, pues, es una clásica curva de rendimientos decrecientes
· La base del ingreso campesino está formada por la actividad
de un trabajador
adulto
Los restantes aqreqan incrementos
decrecientes
que se deben en gran parte a salarios y actividades ex rraprediales
En efecto,
la actividad
predial se basta
holgadamente con la jornada anual de un trabajador
adulto;
la disposición
de mayor número de trabajadores
en los
predios sólo tiene como destino las actividades
extraprediales.
Esta función de rendimientos
decrecientes
es caracter istica de econom ias con dotación rígida de recursos (aunque
también
tiene validez general)
En el modelo de Chayanov, el
equilib1-10
se consegu i'a aumentando
la cabida de los terrenos
a través del mecanismo de reparto comunal, con lo cual la
prnductividad
de cada trabajador
familiar se correspond (a
con las mayores necesidades
que generaba.
En nuestro caso,
con una dotación r íqida de tierras y pocas oportunidades de
ti-abajo en la zona, los incrementos de ingreso que producen
nuevos productoi-es son bastantes bajos. Esto repercute decisivamente sobre el monto de los ingresos personales. Tenemos
así que la presencia
de dos o más trabajadores
en el predio
hace caer los ingresos per cápita y produce mayor pobreza
En efecto, las familias que alojan mayor número de adultos
hombres tienden
a ser más numerosas, ya sea porque han
alcanzado
el ciclo de maduración
reproductiva
(la presencia
de hijos hombres mayores de 14 años así lo delatari'a),
o bien,
porque están albergando
hijos casados en el hogar con sus
respectivas familias. Por esta razón, aunque tienen más brazos
para el trabajo,
poseen también
más bocas que alimentar.
vale decir, mayores necesidades
de consumo
Tal aumento de
las necesidades
110 se compadece con los ingresos que aportan
nuevos brazos. Los ingresos personales, por lo tanto, caen
(:i) ¡: n los casos

,,,1

que hubo más de tres activos hombres en la familia. el ingreso
bruto n,sultó ser $ \-,7.700. es decir. una cifra promedio menor que en el caso de
fa1111i1i1:;
con t r es acr ivos El ingreso per capita también resultó ligeramente
menor.

167

166

-- - x --

.e

_.J

1

¡

1

\
1,

4. Una sociedad estabilizada en el límite de la

pobreza.
Hemos definido la 'sociedad mapuche reduccional
como
una sociedad
e~ equilibrio
Todos los antecedentes que .resentamos confu man esta hipótesis .6- diferencia de Saavedra
no • encontrarnos~ ningún
pro
, ro1
, -mac1on. ,
r-.
,
.
ceso ae
V consolida- ,

110~ de un

ca~pesinaao _rico e11 las comunidades,
a pesar de
as esiqualdades
que existen
Tampoco verificarnos tendencia
centra! que defina estas econ
:
como
correlativ
d
·
. '.º
' :,
omiasun prnceso
~,
1\ o e p: o 1 etanz acion
campesina,
aunque sin duda
esta presente co~mo proceso secundario.
Tenemos, en cambio,
una SOC_led,ad Campesina
que logra mantener
un eouilibr io
en un nivei precar:o de subsistencia.
En otras palabras tenemos una sociedad que se autorr eproduce e11 su pobreza,
V

Las economías mapuches se han mantenido
fuera de
la fr ontera de expansión
capitalista.
El pedodo de expansión culmina con el asentamiento de población
indígena en el
actual
sistema
reduccional.
En los años treinta y cuarenta
-con el primer per rodo de división de comunidades y usurpac·1ones de tierras
ind igenastermina por consolidarse la
hacienda del sur. Desde entonces, sin embargo,
las tierras
mapuches se han ma11tenido fuera del mercado capitalista,
protegidas por leyes agrarias que prohiben su compra y venta.
y las eximen de impuestos. Esta ha sido una condición fundamental de perdurabilidad de las 1-educciones mapuches. Tal
prntección
legal ha ido acompañada,
además,
de la escasa
vitalidad del capitalismo
agrario en nuestro pa is y del hecho
que el campesino
indígena
ocupa, generalmente,
suelos de
mala calidad, por tanto poco atractivos
para el desarrollo del
capital

privado.
La acción
estatal, por su parte, se mantuvo durante
muchos años fuera del campo. El período de reforma agraria
constituyó una excepción,
al estimular el desarrollo interno
de las comunidades.
Es probable que esta acción haya favorecido un proceso de difel-e11ciació11
interna y sea la razón de las
informaciones
que entrega Saavedra sobre este asunto De
todos modos, es sabido que los programas
de desarrollo,
privados o públicos,
tienden a beneficiar
a los campesinos de
mayores recursos y, con ello, a fo1-talecer
un estrato campesino superior.
Los programas de crédito, por ejemplo, exigen
predios de un tamaño que la mayor parte de los mapuches no
poseen. Deliberadamente
o no, los planes de desarrollo han
producido
históricamente
esta consecuencia.
La liquidación
del proceso de reforma aqraria y del apoyo estatal afectó
especialmente
a este virtual estrato de campesinos ricos: en
estos años disminuye el crédito y la asistencia
técnica, la
trn11sfere11cias
de recursos y tecnolog(as,
la existencia
de
poderes compradores,
etc. El campesino que resulta más desfavorecido es justamente
aquel con pretensiones y posibilidades de acun,ulación. · Las bases, por tanto, para la reproducción de un campesino
acomodado,
parecen haberse deteriorado mucho Al contrario,
podríamos
decir que la mayor parte
del esfuerzo estatal en el último tiempo,
se ha volcado hacia
los subsidios
de empleo, que tienden a contener un eventual
proceso de descampes1nizació11
mapuche, favoreciendo con
ello al campesino
pobre.
Es claro que ninguno
de estos

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efectos ha sido conseguido deliberadamente
por el régimen
actual: sus intenciones han sido precisamente las contrarias,
como se ha explicado oportunamente al comentar la última
Ley I nd (gena dictada por las autoridades.
La presión privada sobre las tierras mapuches ha sido,
pues, escasa durante todo este pedodo y no parece que se
vaya a intensificar en los años que vienen. La acción estatal,
por su parte, ha sido fugaz y poco sostenida.
El proceso de diferenciación interno, por su parte, se
encuentra con el l írnite cultural de la comunidad. Ya hemos
dicho esto: la comunidad coloca un freno a los procesos de
acumulación
interior; los intercambios de tierras y recursos
fortalecen más bien la desconcentración
y una distribución
más equitativa de los bienes, toda vez que se hacen con arreglo a las necesidades de cada familia. La solidaridad comunal
se impone sobre los criterios clásicos de una empresa espitalista: propiedad y acumulación.

170

CAPITULO 8
Los trabajos del mapuche

La sociedad
mapuche llama la atención por su homogeneidad.
A pesar de que hay numerosos factores que diferencian internamente
a las economías campesinas,
una inmensa
mayoría
los auna. A diferencia
de otros pueblos
y otras
culturas
se ofrecen enormes
variaciones,
ésta nos muestra
signos de identidad muy evidentes.
No cabe duda de que si
uno trata de encontrar
diferencias entre un sector y otro, las
ha! lará. La gente de la costa pronuncia el idioma de modo especial, lo mismo ocurre con la gente de la cordillera
y la gente
de Valdivia.
Pero eso es normal en un pueblo disgregado, en
situaciones
geográficas
muy diferentes,
sin comunicaciones
entre ellos,
v que no tiene un lenguaje escrito propio. En
estas condiciones
llama más la atención la homogeneidad, que
la escasa diversidad.
Fiestas, costumbreCdiet-as
alimenticias,
tipo de vivienda
rnuv semejantes
constituyen
también su
identidad.
Tecnolog(a
agraria,
manejo de los animales,
uso
de las aves de corral, técnicas del hilado y el tejido, etc. van
conformando
los trabajos de los mapuches.
En este cap(tulo
pasaremos revista a este conjunto de elementos
que constituyen el hacer· diario de las economías campesinas
mapuches; la
morfología de estas unidades,
la estructuración
de sus espacios, la relación con la tierra y la naturaleza,
los intercambios
con el mundo exterior,
en fin, "los ti-abajas y los dias". Los
afanes que el mapuche tiene para poder sobrevivir.

11

1

111

--~--------...;..,.

1_711!111
•.•

.J. 1

1.
Las viviendas mapuches se encuentran dispersas en la
comunidad. Al parecer antiguamente hubo un cierto agrupamiento mayor de viviendas alrededor de la del cacique; sin
embargo, siempre se acostumbró que cada familia construyera su ruca aislada. La explicación de este hecho que llama la
atención, se encuentra en el carácter de la agricultura y la
actividad económica ya descritas. Cada familia habita en su
hijuela o goce, que trabaja y usufructúa privadamente. Los
caminos o senderos conducen a la ruca e instalaciones de la
familia. El lugar donde éstas se ubican no obedece
patrones
claramente definidos y, más aún, llama la atención que muchas veces la casa se encuentra en lugares expuestos a los
vientos y sin mayor reparo ante las inclemencias del tiempo.
Por. lo general, las familias poseen una casa de madera con
techo de zinc que sirve de dormitorio, y donde se suele tener
un pequeño comedor con mesa y sillas para hacer pasar a las
visitas de cierta importancia. Contiqiia á ésta se encuentra la
cocina, generalmente ruca de paja o ratonera, como se les
suele llamar. Ali ( transcurre la mayor parte de la vida familiar.
L.a ruca posee un fogón encendido en el suelo y el humo sale
por las rendijas del techo o un agujero así dispuesto. El humo
impermeabiliza
la paja formando una capa de alquitrán. La
cocina-ruca es un lugar acogedor, con sillas de paja bajitas,
alguna mesa para comer, generalmente una cama de vellones
de ovejas donde descansar, y muchos cajones donde se guarda ollas y utensilios. En este mismo recinto se cueigan cebollas, aj(es y otros productos, se guardan los aperos de labranza
y las diversas herramientas del campo.

1

Junto a estas dos construcciones principales suele haber
pequeñas bodegas para conservar secos los granos. Se utiliza
un arcón o cajón hermético con tapa de madera en que se
guarda la provisión de trigo del año. Aunque hay muchas
familias que no lo tienen, es un bien apreciado. Allí se conserva el grano a prueba de la humedad y los ratones. Suele
encontrarse también un cobertizo que cumple las funciones
de establo cerrado para los animales vacunos y caballos; las
ovejas Y cerdos se mantienen en u11 cerco descubierto.

172

173

Al lado de la puebla o grupo de casas, se encuentra
el
huerto de manzanas en las regiones en que se acostumbra a
tenerlo, o huerto con frutales diversos, y el espacio cerrado
para el cultivo de hortalizas.
Es un terreno de un quinto o
cuarta de cuadra, cercado para que no entren animales y aves
ai lugar donde la dueña de casa usualmente cultiva verduras,
hortalizas y muchas veces flores.
En el patio de la casa, de
tierra apisonada,
se cr(an las aves de corral, las que por lo
general tienen derecho a entrar en la cocina. Cuando la crianza de pavos o gansos es mayor, se prepara un cerco o recinto
cerrado para guardarlos en la noche. Raramente se encuentra
un gallinero
propiamente
tal o una construcción
para estos
efectos. El robo de aves domésticas pareciera aconsejar tenerlas lo más cerca posible del lugar donde se vive y duerme.
Las casas, el patio, el huerto y los árboles que a veces
rodean este espacio, forman el elemento central de las hijue/''A·: t'¡,,.""-

~
~...

~);

(·,

-,t

174

'

las. Más allá se ubican
los potreros recortados de acuerdo a
los cultivos, ya que 110 hay cercos que los separen unos de
otros. Tampoco suele haber- alambradas que separen una
hijuela de otra. Por lo general se utiliza la maleza llamada
pica-pica para separar los I ímites de cada goce; en lugares de
_ abundante madera se hacen cierres de gruesos durmientes y
en otras partes se utilizan piedras simplemente.(1) Los potreros son de dimensiones variadas y se distinguen de los lomajes de pastoreo, ya que en éstos no suele entrar el arado. Las
tierras de cultivo se van rotando año a año, en trigo y pastos
para descansar el suelo. Una pequeña chacra en partes de
terreno plano provee de papas, maíz y porotos, cultivados
por lo general en conjunto.

El paisaje de las comunidades es relativamente homogéneo. Los pequeños retazos de tierra se recortan en potreros
divididos con matorrales y otros elementos naturales, y
cambian de colores de acuerdo al momento de labranza o
rotación en que se encuentran. Son áreas con pocos árboles
y bosques, que contrastan con los predios grandes de la zona
que suelen tenerlos.(2) Las._tlerras rojas y erosionadas donde
~!:_~f§.__Q_ébümeme_la c_hépica o past6-c'orñúñ,~caracterizan-tas
áreas ro_apuches.
··· - ·
Este paisaje se mantiene sin cambios sustantivos al parecer desde hace muchos años. Sin embargo, las historias señalan que antes de la reducción la situación era diferente. Se
viv(a en· una gran ruca de la cual dan testimonios algunas
fotos. Esa ruca albergaba a toda la familia y servía de comedor, cocina, dormitorio, lugar de guardar, bodega, etc. En
algunos casos, al haber dos o más mujeres de igual rango, el
cacique construía dos o más rucas. Los campos no ten(an
I (mites: se dividían en los de labranza en lugares parejos y los
(11 En nuestra encuestra el 65º/o tenia cercada la propiedad y el resto no tenia
divisiones con el vecino, aunque sab(a, como es obvio, muy claramente sus limites. INDAP ha entregado alambres de púas para cercar las hijuelas junto con
realizar las divisiones de las propiedades. Hay quienes han visto en ellos un cambio en el paisaje comunal que afectará la vida en comunidad. La experiencia muestra que la división entre hijuelas está claramente establecida y si no hay cercos
sólo es por falta de recursos para hacerlo.
12) La superficie de bosques es muy pequeña en la muestra de nuestro estudio (ver
cuadro Nro 8 1. De 85,5 hás. la mitad se concentra en Budi y Ñilpé zonas de
reciente reforestación. En el resto, el promedio de bosques por hijuelas es 0,2 hás.
s,e~do en el valle mucho más pequeña la superficie destinada a estos efectos. I\Jo
esta arraigado el hábito de forestar y más bien llama la atención zonas como
Huillio en que las hijuelas suelen estar rodeadas de cercos de e.rcaliptus y otras
especies.

176

de pastoreo donde abundaba1 el pasto . La r~,ay~¡ parte d~~
terntorio estaba cubierta de oosques, oe ios cuale~ hoy d_ia
sólo se ve uno que otro árbol como ¡-~cuerdo H~b1a -segun
algunas áreas con mavor dsdrcacron aqr ícola. como
1-elatoseran las orillas del río Imperial.
,
. de la redu~ción v colonización de la Araucan1a
t
·~
,
.
, . i
d I
A pa i· t r
se desmonta e! bosque natural por la v(a :-ap_1aa
oren ere
fueao v se transforma el área en campos ae stemo: a._ C~lonos
y ~ª~~ches hacen el mismo proceso, con la ?1ferenc1a oe _que
unos tienen mejores y más tierras, y otros mas chicas Y md_la:.
1 as consecuencias son peores para los mapuches. Par e_c1e. a
;:e hay un proceso bastante aceler1ado ~-e trans~~rmac1o~es
· ,
·
e de la,~ ('omun1dades
en 1os prrmeros ue1ma anos
de: palS 3j
~
. .
[
+: rnbr es
de este siglo, V que luego se estabd1zan tanto as- cos,u.
,
formas de vida y de cultivo En esos anos se mcorlas
como
..
i"f"
1~
pora la casa de madera y techo de zinc: se moun rea o ruca
utilizando tablas aserradas y des1i~ándola casi exclus1v~mente
a cocina.(3) También en ese periodo se generaliza lo_ vest1:
men ~La ac+,u 31 , de la mujer mapuche
, , (4). se consolida el sistema
;
comunal-reduccional, y numerosos elementos que const,t~yen la cultura. Lo mismo parnciera ocurrrr con la 1ec11ol_o_g1a
aqr ícola que se desarrolla en esos a~os y l~ego se esta~1l1za:
Por ejemplo, se incorpora el arndo oe punta de f~err~_e 1ndu
de orioen
industrial. . Se 1nsutuv1onal1za
so arn d os artrcu.ados
,
o
"" ,
_
una determinada forma de cultivar el trigo: barbechar. a:ar
con las primeras \luvias, rastrear y cruzar, sembrar, etc. Esta
. na te('.noloa(a difundida que todos conocen y que se
es ya U ,
~"
-:»
¡ L
I t
ha transformado en indudable elemento cultura . º~-rea os
de antes de la etapa reduccionai no dan cuenta de la extstencia

i~:

e

.

de estos elementos. (5)
(3) En algunas zonas se mantiene la ruca tradicional. En el Budi, :ºna costera ,muy
aislada hemos visto rucas de corte tradicional, de gran tamano Y como uruca
construcción de la familia.
.
·1
e viste
(4) El hombre que utilizaba la chiripa y el poncho, los de¡a
USiJr Y so os
a la usanza chilena. La mujer mantier:ie su traje_, pero cambia el rebozo que usa
sobre los hombros y que le es característico: de¡a de ser artesan~I Y es comprad1o
·
·
· d • · t ,t·11 de Concepc1on que se insta a
en la ciudad. Es tabricaoo por una 1n ustr ra ex

=

en los años veinte.
. .
h
·
d
IS) La celebración de ciertas fiestas religiosas cr1st1anas que se an 1ncorpodra_ o
·
bi
La fiesta de San Juan tiene un sentido tra 1c10_ a la cultura re f le¡an este cam 1º·
· é ·
· id
n I Año Nuevo Mapuche que se mezcla smcr ncarnente
nal ya que coinc1 e co. e
,
.
,
con la fiesta religiosa católica. Junto a esto adquiere un caracter campesino, ¡a
to en que se colocan cruces en la sementera del trigo para salvar
que es e I mome n
bié
t
los cam
el cereal de las heladas. Estas costumbres se encuentran tam 1en en re
pesinos no mapuches del centro y sur del país.

177

Ya en los estudios
se reconoce el mismo

que se hacen en la década del cuarenpaisaje que vemos hoy d (a:

"En la ilustración
vemos una típica posesión ind(gena
de la comunidad
de Carr irr ifis (cerca de Choll-Choll).
Puede observarse que la construcción principal, que es la
ruca hecha de paja y madera, está al lado izquierdo del
cuadro y junto a un bosquecillo
de eucaliptus, el cual
forma un cerco para proteger la casa de los vientos
predominantes del N. E. Se puede observar que la casa ha
sido construida
en una parte eminente
del terreno.
Destaquemos que junto a ella está el corral de maderas y
tablas para el encierro de ovejas durante la noche. En la
parte superior hay dos edificaciones
que podr(amos
l amar
modernas: la del centro es la bodega de forma
rectangular con muros de tablas de álamo y con techumbre de zinc de doble agua. A la derecha otra construcción de tamaño semejante de madera y techo de tejas de
"media caña", es el establo para los animales de labranza. Finalmente,
hacia la parte inferior hay una cerca
formando un cuadrado de gran tamaño dejando un espacio destinado
al cultivo y una zona de yerbas altas que
corresponde
al pozo del que se obtiene el agua para la
bebida y otros usos. (6)
Lo que habría ocurrido en las hijuelas,
es que luego de
un primer per(odo de instalación,
ordenamiento
y construcciones, de aprendizaje
de técnicas aqrrcolas y cambio de alqu-:
nas costumbres,
siguió un segundo
momento en que estas

1 :~;X~fo~:~~d:;:~~ir ~e ~/ili:=~~~aii~i,:o;~pªa;:J;'ª con las

2. Los bienes materiales.
La sociedad mapuche es pobre. Esto se pude m_edi1· en
la cantidad de bienes materiales
que_ posee, -~n la cal1d_~d de
sus viviendas,
de su vestuario y su alimentación.
También en
las posibilidades de educación
y acceso a otros niveles de
cultura.
La cultura de la sociedad mapuche se ha_ apegado a
· los I ímites de la subsistencia
material y allí se defiende de_sarrollando
una fuerza
interior que le otorga una definida
indentidad
Como hemos dicho anteriormente
es de la combinación entre subsistencia
e identidad cultural
que surge la
fuerza de resistencia de esta sociedad. Son dos elementos que
se nutren mutuamente.
El ser pobres y segregados en lo
material, los mantiene con una identidad precisa, y esta identidad da fuerzas a la subsistencia.
En los años 50 hubo una gran ofensiva dirigida
por la
Corporación
Araucana para cambiar el tipo de vivienda que
usaban los mapuches.
En la presidencia de Alessandri
se
entregaron
casas
CO RV I con un diseño
supuestarr:ente
adaptado a los indígenas. En la Reforma Agraria también se
entregaron casas de madera. Hoy día se siguen entregando
casas de madera y zinc. La ruca ha sido para muchos se~:ores
"modernos"
-incluyendo
a "mapuches
modernizados
- el
súnbolo
del atraso, del vivir en malas cond1c1ones.
CUADRO

TIPOS DE VIVIENDA

Nº 26

EN HIJUELAS MAPUCHES

1f

Número

¡_

f

Madera con techo de zinc
Ruca de paja solamente
.
.
Dormitorio de madera y zinc Y ruca-cocina
de paja
Adobe y teja

78
46

39,0
23,0

65

32,5

11

5,5

200
16) Raúl_ González Mella: La Habitación entre los Araucanos. Caracteres generales
Y modalidades peculiares a las reducciones estudiadas. En CLIO Publicaciones del
Centro de Estudiantes
de Historia y Geografi'a Año XVIII
Nro. 24, Abril 1953.
Pág. 11. Notas de v raje realizado en 1948.

l

178

/o

0

100,0

A pesar de las casas regaladas _Y las campañas realizadas,
una mayada utiliza
la ruca de paja ratonera,
ya sea como
vivienda
única o como lugar de cocinar Y estar. El mapuche
179

considera un prestigio tener techo de zinc en su casa, pero eso
le resulta caro e implica numerosos otros gastos adicionales,
como por ejemplo no poder cocinar en fogón, lo que hace un
78,5°/o de las familias; el fogón se coloca al medio de la
ruca, en el piso cercado por u11 aro de metal o sólo con un
pequeño desnivel.
Mediante cadenas o alambres se cuelgan
las ollas d_esde las vigas del techo. E I fogón tiene una gran
rmpor tancra cultural, ya que permite que a su alrededor conv,e1·se _la familia. Pero, además, permite ponerle cualquier tipo
ae lena, ramas, malezas, etc., la que sin duda es más barato.
40 casos (20°/o) utilizan la cocina económica de leña, que es
de _metal y, al estar elevada, implica
menos esfuerzo para la
mujer que prepara los alimentos. (7)
El fogón se mantiene por su adecuación
a la cultura
-principio de identidady por su adecuación a las condiciones_ mat_eriales -pobreza- en que vive la sociedad mapuche
(pr111c1p10
de sobrevivencia).
El fogón como sistema básico
de preparación de alimentos, calefacción
y alumbrado está
condicionando el tipo de vivienda y, en cierto modo, la aceptación o rechazo de formas modernas de vida.
La permanencia cultural y la pobreza van en este caso de
la mano. Una transformación
económica seguramente cambiaría este tipo de relación.
Un criterio comúnmente aceptado para medir pobreza
es el número de camas por hogar. Esto permite observar el
nivel de hacinamiento en que se encuentran las familias:
CUADRO Nº 27

NUMERO DE CAMAS POR HOGAR

o

2

1
2

34

4

58
50

1,0
4,0
17,0
29,0
25,0

5

36

18,0

6
7

5
3

2,5

1 ,5

1,0
5,0
22,0
51,0
76,0
94,0
96,5
98,0

4

2,0

100,0

3

8

8

(7)_ En todos los casos hay dos familias con cocina a gas y una con cocina a parafina.

180

El promedio de personas por familia es de 6,2 en
nuestro estudio, lo cual implica un alto nivel de hacinamiento. El 94º/o sólo tiene 5 camas, el 76°/o llega a 4, y la mitad
tiene tres o menos de tres camas. Se podría argumentar que
hay formas culturales que le dan un sentido diferente a la
falta de camas: estamos en presencia sin duda del mismo fenómeno anterior. No se trata de que no se valorice la existencia de camas. Si así fuera, habría una homogeneidad en términos de tener sólo las camas empotradas en la ruca; por el
contrario, la gente valora tener su cama donde dormir, sobre
todo cuando ya no son jóvenes. La falta de camas, por carencia de dinero para comprarlas, como por carencia de espacio,
mantiene la cultura tradicional de la ruca y el sistema de dormir en el suelo alrededor del fogón; o, para los niños dormir,
con sus padres y sus hermanas mayores. Esta situación mixta
refuerza una relación familiar tradicional
que otorga a la
sociedad mapuche una identidad cultural
muy peculiar, que
sin duda llama la atención de quienes la observamos desde el
exterior. Nuevamente hay una relación entre la sociedad
pobre y una cultura tradicional que se reproduce con mayor
fuerza en los I ímites de la subsistencia.
La existencia mayoritaria de ruka y fogón provoca un
tipo de hacinamiento que no es necesariamente considerado
como tal por la cultura mapuche.
Permite el funcionamiento
de una familia extremadamente unida, en que existe una participación activa de todos los miembros, ya que todos ellos
departen largas horas alrededor
del fogón, en un recinto
cerrado sin mayores posibilidades de aislamiento e incomunicación. Se podrían agregar numerosas otras relaciones de esta
naturaleza. Señalemos, para terminar, que este hecho también
tiene implicaciones
comunales importantes.
Un cuart_o de las
casas -de paja- en nuestro estudio, han sido construidas me_/éliante el trabajo comunal llamado rukán o rukatún. Est_~ con! siste en invitar a los vecinos a trabajar en la construcc1on de
una nueva casa, para lo cual el que invita sacrifica un animal,
·,prepara comida y atiende a los comuneros que van a levantar
la construcción.
En 52 casos encontramos esta forma colectiva de autoconstrucción, que sin duda refuerza las relaciones
comunales.
La falta de medios acrecienta la solidaridad de la
comunidad y permite fortalecer y reproducir la cultura.
.,
No debemos pensar, sin embargo, que existe segregac1on
total de la cultura y sociedad chilena. 179 casos poseen radio,
181

1
.~

1
1i
tl

t


1

i

¡

i
I~

1i

que por lo gene1·a1 está prendida todo el dra. El mapuche es
una persona enterada en detalle de lo que sucede en Chile y
en el mundo (enterada de cuanto informa la radio), tiene pleno conocimiento
de los precios agri'colas y situación económica de la agricultura, etc. El acceso a la televisión
es, sin
embargo, aún muy limitado.
Casi ninguna
comunidad posee
luz eléctrica,
lo cual implica usar bater ias de automóvil
para
su funcionamiento.
En los últimos años se ha abaratado el precio de los apa1·atos y se ven carretas que llevan la bater ia para
se1· cargada en el pueblo. En nuestro estudio sólo aparecieron
dos familias con T.V., lo cual es aún un porcentaje insignificante. Asimismo la lectura de diarios es muy poco frecuente,
y sólo se da en jóvenes con educación, cuando van a la ciudad.
En resumen,
las familias mapuches están en una situación de pobreza muy cercana a la subsistencia y, por tanto,
tienen
pocos bienes materiales;
esa sobrevivencia se hace
posible desarrollando
un conjunto de actividades
económicas
, tradicionales
que no implican gastos, apoyándose en la comu\ nidad para resolver problemas de diverso orden y afirmándose
: en su cultura como cuerpo de tradiciones básicas que permiten reproducir la sociedad. (8) El análisis
que sigue de la pro" ducción agrt'cola,
pecuaria
y artesanal -de los trabajos del
mapuchenos permite entender mejor estas economías de
subsistencia.

181 Ya hemos señalado
la importancia que en este últirno oericoo han asumido
tas machis. Hay quienes tienen clientelas
que van de toda la región para hacer
remedios. machitunes, etc. Ante la pregunta: Cuándo se ha enfermado algún
pariente, lqué ha hecho? Un 72º/o de nuestra muestra señala que prefiere ir
a un hospital,
un 6º/o dice ir sólo a la machi y un 21.5°/o a las dos panes en
forma indistinta.
Lamentablemente
no hay daros cuantrtat ivos u observaciones
significativas
para saber si ha aumen1ado o disrrnnuido la práctica y presencia
de las machis en la sociedad rnapuche de hoy Pareciera que han aumentado y
explicación estana en la rnayor pobreza que tiene la población y las dificultades que tienen para ir a los hospitales

3. Los cultivos.
La economia campesina mapuche posee .una e_structura
de cultivos muy riqida y orientada por 1~, subsistencia. Se pedria decir que "siembra de todo un poco . La mayor parte de
los cultivos
están más orientados por _las necesidades de alimentación de la familia que por las indicaciones del mercado.
Hay, sin embargo, cierta especialización'. dependiente de las
áreas. La tecnologia aplicada en los cultivos es tradicional
y
los rendimientos muy bajos.

a. El trigo
El trigo es la base de la producción y alimentación
mapuche. Como se ha visto, la base de los rnqresos consiste precisamente en el autoconsumo
agrícola (especialmente
trigo,
papas, porotos) y la venta de ani.males de _crianza. Los cereales abarcan 2,1 hectáreas promedio de las tierras q_ue se trabajan, dé la cuales 1,8 hectáreas corresponden al trigo. El trigo
constituye
claramente un cultivo
de subsistencia Y refog10
para la familia mapuche. Prácticamente
todas las familias lo
siembran,
salvo en ciertas zonas costeras donde los suelos no
Jo permiten. (9)
Concientemente,
los. mapuches s1_embran
entre una y dos hectáreas de trigo y obtienen un rendimiento
bastante parejo de 8 sacos por saco sembrado (aproximadamente 16 sacos por hectáreas), a I os cuales se descuenta entre
un 10 y 15º/o por maquila
(cosechadora),
que pagan en, el
momento de la cosecha con parte de la misma produc?on.
De estos sacos se guarda la semilla para la siembra del _ano_ ~1guiente y el resto se destina casi enteramente a la fabricación
de pan casero

·
.,
OCU·
(91 En nuestro estudio. 171 familias de 200 siembran trrgo.
La. excepcron
elos
rre en la zona costera de Queule donde la mayor parte de las trerras son su
anegados por la proximidad del r ío Boldo

183

El análisis de los promedios de la superficie sembrada de
trigo por estratos de tamaño nos muestra este comportamiento homogéneo

CUADRO Nº 29

ESTRUCTURA

DEL USO DEL SUELO AGRICOLA
(en porcentajes)

CUADRO Nº 28

SUPERFICIE PROMEDIO DE SIEMBRAS DE TRIGO
POR ESTRATO DE TAMAÑO
X Hás.

-5

5-10

10-15

15-20

+

1,0

1,5

2,2

1,9

1,9(

20
*)

( •) En los casos de los predios con más de 20 hectáreas, hay tres casos de productores de trigo propiamente tales: uno con 15 hectáreas, otro con 10 y otro con 7.
Representa, sin duda, el porcentaje de productores que se sale de la norma común
que venimos describiendo. Representan un porcentaje m(nimo de la muestra
(1,5º/o) y, por su peso en el estrato, lo corregimos.

Costa

Secano
Valle
Total

Trigo

Avena

Cebada

26,78
49.25
51,25
41,61)

1,87
3.49
2,86
2,95

1,57
2,17

1,28

Genten o

Lupino

0.42
1,78
0,82

8,14
3,05

Remo- Lenteja
lacha

6,36
2.38

0,17
3,05
0,16
1,25

Poro·
tos

Arvejas

Habas

Papas

5,55
13,42
8.97
9,78

5,55
3,30
1.44
4.16

1.52
1,32
0,32
0,99

51,24
18,67
18,94
25,82

100
100
100
100

Como vemos, el trigo ocupa la mayor superficie,
cerc~na
a la mitad del suelo sembrado en el secano y el valle, Y solo
decrece en la costa, zona principalmente
papera. Se destina a
productos
de chacarería otra part_e importante.
Con esta
estructura diversificada,
el campesino
se asegura ~na provisión básica de productos aqr rcolas que consumrra directamente.

En el estrato más pequeño se siembra
una hectárea
como promedio, ya que -como es lógicolas tierras no alcanzan para más; en los estratos superiores se mantiene el patrón de dos hectáreas sembradas como promedio. Representa,
a esta altura, un elemento cultural tradicional la siembra
anual de esas hectáreas de trigo para el sustento de la familia.
La dieta de los hogares mapuches consiste en pan y tortillas
de harina de triqo: harina tostada también de trigo, y diversas
formas de frituras de harina. Se acostumbra
a comer al mediod(a una sopa de papas, ma (z. porotos, arvejas y otras legumbres, conocida como "locro",
que puede o no llevar algo
de carne. La dieta se complementa
con el té y el mate; algún
huevo, aves y cerdos solamente para las fiestas.

c. Las ventas
El cuadro siguiente muestra el porcentaje de los productos básicos que se comercializan.
El trigo, los porotos y l_as
papas que corresponden a la alimentación
básica, se comercializan muy parcialmente.
En la mayoría de !ºs casos no se
trata propiamente de excedentes de producción.
sino muchas
veces reflejan la necesidad de hacer dinero para comprar otros
productos.
CUADRO Nº 30

b. Las siembras
Las superticres promedios

según tipos de cultivos nos
muestran la diversificación
de las siembras,
guiadas por las
necesidades alimentarles.
Se concentran
las tierras
en siembras de trigo y pastos naturales, pero se destinan pequeños
retazos para todos los cultivos;
la regla de este tipo de econom(as:
sembrar de todo un poco de modo de cubrir la alimentación familiar.

184

VOLUMEN DE LA PRODUCCION
AGRICOLA COMERCIALIZADA
(en porcentajes)
Trigo

Costa
Secano
Valle

10,7
7,3
15,1

TOTAL

7,7

Avena

Cebada

Lupi-

no

Remo- Lentejas
lacha

Porotos

Arvejas

Papas

8,3
20,5
15.7

22,9
70,9
51,2

10,0
11,5
8,5

18,8

43,6

10,1

8,4
8,39
3,9

0,05

92,0

100

53,9
23,8

92,0

100

49,8

185

Como se puede observar, hay productos que tienen una
definida o mayor orientación de mercado. Es el caso, en la región de secano, de las lentejas y arvejas, principal producción
de Carahue, Nueva Imperial y otras comunidades de esos lugares. Al 1 ( han operado poderes compradores y las cooperati-

vas campesinas se han especializado en programas de apoyo a
este tipo de producción. Las variaciones en los precios hacen
que esta actividad sea muy riescosa: sin embargo, siempre está
la posibilidad de consumir el producto o molerlo para la alimentación animal. Es diferente la situación del lupino y la
remolacha en las comunas del valle, que tienen un destino
exclusivamente de mercado. Estos cultivos de tipo industrial
tienen incidencia en algunos sectores de hijuelas pequeñas de
los alrededores de Temuco y se han transformado en una de
las pocas alternativas de especialización.
La producción papera de la costa, donde existen condiciones naturales muy favorables, no encuentra, sin embargo,
mucha salida al mercado; ali í hay problemas permanentes de
comercialización. Los campesinos no tienen forma de sacar
su producto, y quedan a merced de los compradores que
llegan hasta el lugar y ofrecen precios muy bajos y desventajosos.(1 O)
La producción de hortalizas tiene la particularidad de
servir para la obtención de pequeños montos de dinero ("sencillo"), además de complementar la dieta familiar. Pequeñas
partidas de ajos, cebollas, aj (es, cilantro, perejil, chalotas, (en
Budi), etc., permiten financiar viajes a Temuco o salirdepequeños apuros o emergencias. Excepcionalmente exísten)algunos hortaliceros, (especialmente en las proximidades de Temuco), que obtienen ingresos más relevantes por este comer(1 O) A diferencia de lo que sucede en otras situaciones campesinas, aqu( no hemos
encontrado un sistema de comercialización muy complejo. No hay tradición de
ferias campesinas al estilo de la región andina, donde el mercadeo se transforma
en una compleja red de relaciones sociales. Será acaso por la pobreza y pequeño
volumen de los productos comercializables que no aparece este fenómeno. Los
comerciantes van a las comunidades a comprar o los campesinos llevan sus productos a la feria del pueblo donde los mayoristas imponen precios y castigan los
productos por llevar impurezas. La comercialización de la remolacha se hace
directamente con la planta azucarera, la que recoge con sus camiones la producción. Los animales son llevados a la feria local de ganado y deben competir con
los de las haciendas, castigándose el precio. Muchas veces se busca el mercado
local, alguna carnicer,a del pueblo o fórmulas en que la relación personal entre
comprador Y vendedor garantiza un trato más justo. La comercialización de textiles Y artesan(a se encuentra con la barrera infranqueable de los intermediarios
que pagan precios muy bajos por los productos.

cío, que corre habitualmente por cuenta de la mujer. La pr_oducción de manzanas, por su parte, se destina a la fabricación
de chicha, que se vende al interior de las comunidades y es
utilizada para el consumo y las fí_estas. Ex_isten mapuches ch1cheros (que tienen prensas y molinos), quienes compran m~nzanas en los alrededores y se especializan en esa producción.
Por esta via. hay casos con inqresos considerables.

d. Los rendimientos
Los rendimientos de los cultivos nos permiten observar
el nivel tecnológico de la agricultura mapuche Y agregar_argumentos sobre el carácter subsistente de estas explotaciones.
El trigo ofrece rendimientos parejos en todos los estratos, lo
que es consistente con su orientación al autoco~s~mo. El
campesino 110 incorpora fertilizantes sino en una mm1ma proporción, ya que éstos le significan gasto~ monetari~s que no
puede asumir, y no le significan retribución mo11et_ar1a equivalente. Sí se considera que el promedio de rendimientos en la
zona para los suelos de IV ca'fegoría es de 18 quintales por
hectáreas, esto es de 22,5 sacos, el mejor promedio (explotaciones de 5 a 10 hectáreas) equivale a la mitad y los otros a
menos. Para el año 1979 el rendimiento promedio nacional
fue de 22,2 sacos, lo cual implica estar bajo la mitad de estas
cifras
CUADRO Nº 31

RENDIMIENTOS

Trigo(*)

5
5 - 1O
1O - 15
15 - 20
Más 20
-

8,4
11 ,4
9,9
9,4
9,4

POR CULTIVO Y TAMAÑO DE
LAS HIJUELAS
Porotos(**)

Arvejas( *)

Papas(*)

jas(*)

1,2
0,3
0,7
1 ,O

6, 1
6,8
9, 1
9, 1
9,5

2,9
3,7
2,3
3,6
7,3

69,2
84,3
79,8
77,6
102,7

Lente-

(*) En sacos de 80 kilos.
(**) En sacos de 40 kilos.

186

187

Los rendimientos
promedio de porotos en el país son de
37,5 sacos (de 40 kgs.) por hectárea, y en las economías mapuches no alcanza a 1 O sacos. En papas es de 187,5 sacos (de

Para una economía campesina los animales de trabajo
entales ya que representan la fuerza motriz, los
son f u ndam
,
· h
I h ··
principales medios de trabajo. Como se ha d1_c ~, en as l]Uelas mapuches que hemos estudiado no hay nmgu~ tractor. En
algunos sectores se arrendaba tractores para la ~r1m_era r_o_turación, pero hoy día no se hace. La única maquinaria ut1l1z_ada
son las trilladoras automotrices que pasan por las comunidades en el período de cosecha y v?n maquilando, esto es,
cobran un saco de trigo por hectarea, _ lo cual equ1va!e al
1 Oº/o de la producción. Los mapuches dicen que esta maquina "se paga sola", y hace en un tiempo muy cort~ una faena
que puede durar varios días. En este cas? _hay_~n calcul~ de la
relación entre esfuerzo y fatiga, y un l .zacron de maqu ma
pagando maquila. Todas las demás faenas agr(colas se hacen
con animales.

80 kgs.), y en los mapuches de menos de la mitad. En lentejas
la situación es muy mala, representando un quinto del promedio nacional, y en arvejas un tercio del mismo. En el caso de
arvejas y papas el estrato de mayor tamaño tiene rendimientos mayores, lo que coincide con su mayor orientación al
mercado y, por tanto, un tratamiento técnico mejorado.
El total de hijuelas estudiadas coloca en los cultivos alrededor de 180 sacos de salitre y superfosfato triple, lo cual
da un promedio de 0,9 saco por hijuela y 1 O kgs. de fertilizante por hectárea. La distribución es desigual, como es lógico, concentrándose en los estratos más altos los que colocan
fertilizantes y, en los casos de remolachas y lupino, en los
estratos bajos.
Para el funcionamiento de la economía campesina, no
tiene sentido desembolsar grandes sumas en fertilizantes, solicitar créditos, etc., ya que el producto no vuelve a convertirse
en dinero y, por tanto, no es posible devolver el crédito o realizar un negocio rentable. En la medida en que se cultiva para
la subsistencia, se deja a la tierra que entregue lo que naturalmente pueda dar, y esto es muy poco. ( 11)

•,

1 '
(11) _El éxito de los programas de abono orgánico reside justamente en que no
implica desembolso de dinero, sino utilización de productos y desechos locales
y trabajo, que es abundante.

188

/

,1

,.
i89

El animal de trabajo por excelencia es el buey. Se lo utiiza en yuntas y sirve tanto para arar, rastrear. tirar todo tipo
de pesos, como para la carreta, que es el principal medio de
locomoción del mapuche. El caballo cumple un papel menor
como animal de tiro y se le usa más como locomoción. ( 12)
Contar con una yunta de bueyes y un caballo es esencial
para un campesino mapuche. No tenerlo implica condiciones
muy duras de pobreza. Quien no posee estos medios de trabajo tiene serias dificultades para operar su explotación, se ve
obligado a entrar en medier ras. a buscar que algún pariente le
facilite bueyes para arar, todo lo cual es muy dificultoso.
Una
econom (a campesina sin medios de trabajo y locomoción
obviamente no puede funcionar.
E I cuadro siguiente nos muestra las existencias de a 11 i males de trabajo. El 59°/o de las hijuelas no tiene caballo. La
mayor(a (57) tiene sólo un caballo v 25 casos tienen más de
un caballo; estos casos están concentrados en las zonas en que
se ocupan los caballos no sólo como medio de locomoción
sino como medio de trabajo (es el caso ya citado de Truf Truf
y zonas cercanas a Temuco, en que el caballo se usa para la
carretela -a veces en pareja- y para arar en las siembras de
hortalizas). Tenemos aproximadamente 20 familias que tienen en el caballo su animal de trabajo.

Un 33º/o de las familias
no tiene bueyes (66), y un
1 Oº/o más, sólo tiene uno. lo que significa que. o han perdido
no
están formando su yunta Si descontamos las familias
O

~ue, poseen caballos como sustituto de _los buey~s, tene~os
que un 25º/o de las economías ca~pesmas no tiene medios
de trabajo propios. La concen_trac1on de bueyes es muy ese~'· . ·1
12 familias (6º/o) tiene dos yuntas, Y la rnavor ia
sa, so o
f
· 1·
·
(50º/o de las familias del total y 72°/o de las ami ras que tienen animales) sólo tiene una yunta. Esto no_s muestra que el
patrón tradicional de una econ_om ra campesina es poseer una
yunta de bueyes y un caballo o, en su reemplazo. tener u.na
pareja de caballos para las labores de cultivo y locomoc1on.
(13)

,
f
T
Sa~vedra escrib ra en 1.968:. "La rr:iayoria de las ami ras
mapuches no tiene bueyes'. Af1rmac1on que se robuste,ce al
señalar que de 450 reducciones, el 40,8°/o de ellas tenia un
promedio de bueyes por familia inferior a_ uno". ( 14) ('..Por
qué esta diferencia tan marcada- de los medios de trabajo en
un plazo de menos de quince años? Creemos que _la explicación se encuentra en la poi ítica agraria de los gobiernos que
apoyaron la Reforma Agraria. Aunque parezca paradojal.
uno de los resultados que aún quedan de la Reforma Agraria,

CUADRO Nº 32

ANIMALES DE TRABAJO(*)
BUEYES

CABALLOS

NUMERO

(13) Una forma adicional

es tomar

bueyes en medias.

Los bueyes en medias se

pagan en sacos de trigo.
Nro. de casos

tyo·

Absoluto

o1

o

2
3
4

118
57
16
7
2

57
32
21
8

59,0
28,5
8,0
3.5
1,0

TOTAL

200

118

100,0

I*) Propios,

no incluye

Acumulado
59.0
87,5
95,5
99,0
100,0

Absoluto

o

°lo

Acumulado
33,0
43,0
91,0
94,0
100,0

66
20
96
6
12

20
192
18
48

33,0
10,0
48,0
3,0
6,0

200

278

100,0

O- 5
5 - 10
10 - 15
TOTAL
(14) Número

Nro. de bueyes

rnedierias.

(12) En Chile se utiliza el caballo como animal de tiro desde el norte hasta las
provincias de Chillán y B i'o Bro.
De Los Angeles al sur se encuentra casi exclusivamente e! buey. En la costa también se utiliza el buey. Al parecer la razón
obedece al peso de los suelos; las lluvias y el barro del sur no permiten el trabajo
de la tierra con caballos,
ni tampoco la utilización
de carricoches tirados por
caballos, que aunque más rápidos, requieren de mejores caminos. En las cercanías
de Temuco (Truf Truf), se utiliza el carricoche
de caballos con ruedas de llanta
de goma, que son muy rápidos. All1 hay caminos buenos.
En cambio en Choll
Choll, 1 mperial Y la costa, prácticamente sólo se ven carretas de bueyes.

de bueyes por familia

2
3
4 o más
TOTAL
Saavedra.

op cit

1

2

3

5

4

7

8

14

de 20 reducciones

Nro. de familias

(1966)

·

o/o de familias

25

67
4,8
22,8
2.2
3.2

175

100.0

519
37
117
17

o

Fuente:

en 775 familias

Nro. de animales

IC IRA

191

90

es un número rnavor de animales en manos campesinas (15)
En los años que van entre los Censos del 65 y 75aumentan
espectacularmente
los animales que poseen las economías campesinas, y disminuyen los animales menores en manos capitalistas, especializándose
en lechert'a principalmente
el ganado
vacuno de esas empresas. Ocho años de poi (tica agraria procampesina ( 1965-1973)
dejan este saldo, que sin duda es espectacular. Creemos que esto explica también el aumento de
bueyes en las econom (as campesinas mapuches.
El período permitió que los mapuches se aperaran y,
aunque han pasado un per iodo muy dificil, el saldo sigue
siendo positivo:
lo último
que se vende es el buey o el caballo.
La inexistencia
de animales de trabajo ha sido considerada por la teor ia agraria como uno de los indicadores de la
tendencia a la proletarización campesina, justamente por el
hecho que, al no poder trabajar su tierra, debe salir a trabajar
a otra parte. El campesinó-que
se define por la propiedad de
sus medios de producciónal verse despojado o perder simplemente
sus medios de trabajo, comienza el camino de la
proletarización.
El segundo paso sería la pérdida de la tierra.
Separado de los medios de producción, sólo puede vender su
fuerza de trabajo, lo único que le queda. El sistema comunal,
sin embargo,
atempera, como se ha visto, este esquema clásico de descampesinización,
ya que permite resolver estos
problemas a través de mecanismos de reciprocidad. El préstamo de aperos y animales de tiro, retribuidos en trabajo, se
utiliza normalmente y es denominado "vuelta de mano". Un
(15) Si se compara el Censo Agropecuario de 1965 con el de 1975 se puede observar el siguiente cuadro para la Región de la Araucani'a (Provincias de Bi'o-Bi'o, Malleco y Cautr'n).
EXISTENCIAS

GANADERAS SEGUN TIPO DE EMPRESAS
(censos de 1965-1975)
Econorru'as campesinas
1965
1975

Vacunos
Vacas ordeñadas
antes del censo
Ovejunos
Cerdos
Fuente:

Empresas
1965

capital itas
1976

304.049

478.251

507.404

540.015

14.041
232.384
22984

38051
441 .206
24.712

34.719
216.848
94.510

42625
107.041
46.910

vecino acude con su yunta a ayudar a arar a otro; y luego
éste ayuda a cosechar u otra activid_ad que se le solicite.
No es
una forma exclusiva de ayuda a quien no tiene medios de tra.
·
ya que puede realizarse entre dos vecmos. que cada cual
b a JO,
d
.
.
con su yunta aran simultáneamente
sus ?s campos, pero sirve también para suplementar la falta de anirnlaes.
CUADRO Nº 33

SISTEMAS DE RECIPROCIDAD:

LA VUELTA DE MANO

Realiza vuelta de mano con frecuencia
No realiza vuelta de mano
TOTAL

103

48,5º/o
51,5°/o

200

100,0º/o

97

Estos sistemas de compensación amortiguan la fal_ta de
recursos, pero de todos modos las familias que no tienen
bueyes se encuentran entre las más pobres:
Entre las veinte fam i I ias de menores inqresos, 1 3_ de ~l las
no tenían bueyes. Por otra parte, el mecanismo de sol1dandad
interna no siempre funciona y muchas veces quien no tiene
medíos de trabajo debe ceder sus tierras _para que otro~ las
trabajen. En nuestro estudí_o, ;11ás de la r1;1tad de las familias
que ceden tierras en rnedier ras. no ten 1an_ bueyes, l_o que
muestra -a pesar de lo dichouna pequena tend~nc1a a la
descarnpesínización. A pesar de ello, estos porcentajes relativamente altos de familias con medios de trabajo, n~s agregan
argumentos a la tesis general que recorre este estudio, en qu:
sostenernos que el campesinado mapuche, s~ encuentra en una
situación de equilibrio muy apegado al l I r:n1te de la subsistencia f isica. pero que en el seno de esta sociedad no hay p'.ocesos marcados ni de proletarización
ni tampoco
de enriquecimiento.

e I d ,·a

J. Bengoa. La cuestión del trigo y la región cerealera de Chile. GIA,
Pág. 61.

1980.
193

92

'j.

5. La ganadería.
CUADRO

Nº 34

EXISTENCIAS GANADERAS EN HIJUELAS MAPUCHES.
VACUNOS PROPIOS EN LA HIJUELA.(*)

1
2

3
4
5

6 y más

79
35
39
14
18
9

o
35
78
42

72

6

45
54

200

326

. 39,5
17,5
19,5
7,0
9,0
4,5
3,0
100.0

o
10,7
23,9
12.8
22.0
13.8
16.5
100,0

o

137
39
19
3

39
38
9

68,5
19,5
9.5
1,5

1
1

5
7

0.5
0,5

200

98

100,0

o

TERNEROS

Porcentaje

Número

Porcentaje

Numero

o

VAQUILLAS

VACAS

NUMERO

o

o

o

Número

5,1
7,1

121
40
24
10
2
2
1

100,0

200

39,7
38,7
9,1

o

Porcentaje

o

o

40
48
30
8
10
10

60,5
20,0
12,0
5,0
1,0
1,0
0,5

27.3
32,8
20,5
5,4
6,8
6,8

146

100,0

100,0

1 ra. Columna =Número de casos.
2da. Columna = Número de animales.
3ra. Ca lu mna = Porcentaje sobre el tata I de casos.
4ta. Columna=

Los animales
mayores -vacunos,
ovejunos- constituyen
una parte sumament_e importante de la economía mapuche.
Son el principal medio de capitalización
y la fuente de dinero
tanto para el sostenimiento
de la familia como para hacer
frent,e a contingencias
que en ella ocurran.
! Los animales
mayores son el "capital"
de la economía
campesina. Habitualmente
no se benefician
ni se venden, sino-en casos de ?puro económico o en ocasiones festivas muy excepcionales.ztqo
encontramos, en nuestro estudio, ninguna farnilia que haya beneficiado
un vacuno para consumo familiar. Las ventas, por su parte, se producen habitualmente
para
obtener la diferencia entre el animal vendido y el animal que
se ~ampra para reponerlo,
con lo cual se obtiene un margen
::Je ingreso por crianza o la venta de cr ras. terneros y vaquillas.
La leche no es un objetivo de la producción
ganadera
salvo en contado:' casos. Por lo general la vaca se lecha en pri'navers Y, al no haber suficiente
pasto, se deja que el ternero
Tlame parc_ialmente.
Parte de la leche se usa para el consumo
:Je la f~m1l1a, en especial si hay niños pequeños. La venta de
eche solo reporta aigunos beneficios
relativamente
importanes a aquellas familias que tienen más de dos vacas, que en el
istudio suman 47 (16).
61 Salvo cuatro familias especializadas en lecher(a que son parte de un p
I
rograma
, omento echero perteneciente
a la Iglesia Católica

º f

¡4

(*) No incluye

Porcentaje

sobre el total de animlaes.

vacunos en rnedierra.

En el cuadro se muestra las existencias
de ganado vacuno en las economías campesinas. Hay un 39,5º/o que no tie-'
ne vacas, que corresponde a las explotaciones
de menor tamaño en que no hay capacidad de talaje para este tipo de animales, o a zonas donde predominan exclusivamente
las ovejas,
Un 47,4º/o del rebaño total se encuentra en 88 explotaciones
que tienen de una a tres vacas. El resto se encuentra en los
estratos superiores. Sin embargo, las hijuelas con más de 6
animales son muy pocas y concentran sólo el 16,5º/o del rebaño./ Se podr ía sostener
que el rebaño total de animales.
vacunos se encuentra relativamente
poco concentrado,
pre-.
dominando las familias que cuentan entre dos y cuatro vacas/'
La orientación
del rebaño es distinta, sin embargo, en
los estratos inferiores
comparados con los más altos. En el
cuadro siguiente
se puede observar que hay un comportamierrto diferente entre los estratos de menos de dos animales
y los con más de dos vacunos.
En el primero/se retienen terneros y vaquillas
de modo de organizar el pequeño rebaño y·
llegar al óptimo de dos o tres vacas por familia/ El 77,8°/o
de terneros y el 68,1º/o
de vaquillas
se erran. En el segundo
caso se venden
los terneros y se crían muy pocas vaquillas, lo
que es lógico por no tener superficie
para mantenerlas
y por
la mala calidad de los pastos.
195

CUADRO Nº 35

COMPORTAMIENTO

GANADERIA:
DEL REBAÑO SEGUN ESTRATOS
Más de dos vacas

Menos de 2 vacas
Absoluto

º/o

Absoluto

º/o

. 113
88
77

100
77,8
68,1

213

100
27,2
5,6

Vacas
Terneros
Vaquillas

58
12

Este cuadro nos muestra, en segundo lugar, el carácter
comercial de la qanader ra vacuna. Los terneros generalmente
se venden Y reportan _un ingreso anual que, dadas las precarias
condiciones monetarias, es muy importante. La producción
ganadera_ consiste en el ternero o vaquilla que se lleva a la feria de animales o se vende localmente.
En el cuadro siguiente se puede ver el ganado ovino que
poseen las economías mapuches/Hay un 41,5º/o de las hijuelas que no poseen ovejas: esto se debe otra vez a razones de tamaño Y geográficas/Hay zonas, del valle principalmente,
en que las superficies son muy pequeñas, las tierras de calidad
rela_t1vamen~e superior y, por tanto, no se acostumbra poseer
oveJas._ A diferencia del caso anterior -vacunos- la carencia
de ovejas no es un signo claro de pobreza.
CUADRO Nº 36

EXISTENCIA DE GANADO OVINO.
PROPIOS DE LA HIJUELA
CORDEROS

OVEJAS
Nro.

o
1
6
11
16
20

a
a
a
a

5
1O
15
20
y más

TOTAL

o
75
347
382
295
207
1 306

ºlo

Nro.

83
22
42
29
16
8

41,5
11,0
21,0
14,5
8,0
4,0

82
208
261
136
30

200

100,0

ºlo

Casos

o
5,7
26,5
29,2
22,2
15,8

o

717

ºlo

Casos

o

114
30
27
20
8
1

57,0
15,0
13,5
1 o.o
4,0
0,5

200

100,0

11,4
29,0
36,4
18,9
4,1
100,0

ºlo

El comportamie11to
del rnbaño es en este caso claramo-,
te diferente al anterior y se expresa en la ..r:DfilLOLCBten.cióQ de
corderos Esto se explica, por una parte, porque las ovejas-y
·corderos poseen una g..clfill1_ªciór:i mecc_anJil combi_nada con
autoconsumo y, por otra, porque es íl}~~ fácil disponer de
pastos para criar estos animales que los vacunos. Hay 31 casos
en-que directamente no se guardan corderos, se los sacrifica
o vende.
Tampoco en este caso encontramos gran concentración
de ovejunos. La mayor parte de las economías campesinas
que practican la ovejer ia tienen entre 6 y 15 ovejas como rebaño tipico. lo que es un piño relativamente pequeño, sobre
todo -como veremos más adelantepor la importancia que
tiene la lana para la manufactura textil. 15 ovejas bien cuidadas implica 15 kilos de lana aproximadamente
( 15 vellones) los cuales después de hilar, dan como resultado no más
de tres mantas o frazadas que, al ser vendidas en el mercado,
reportarán menos de tres mil pesos, con tres meses de trabajo
para una mujer en el telar.
El ganado es dinero, dijimos al comienzo de este trabajo,
y ahora lo podemos demostrar_ Este es el aspecto de la economía mapuche orientado al mercado. Es por ello que las
medierías en animales tienen un carácter totalmente diferente
a las de tierra. A diferencia de la tierra, el ganado posee un
claro valor de cambio, y se conocen perfectamente las variaciones en el precio.

La mediería en animales es un mecanismo que permite
ampliar la superficie de pastoreo por parte de quien tiene más
masa ganadera, y aprovechar más rentablemente sus pastos
.por quienes no tienen animales. Es la forma de comenzar a
· formar una masa ganadera. Quien no tiene vacunos, por ejemplo. recibe una vaquilla o vaca en medias; la cuida y le da talaje, y una erra por medio le pertenece/De esta forma, reteniendo la cría, va haciendo su rebaño. Hay un gran movimiento de medias en animales Posiblement\3 en nuestro estudio no logramos tomar todos los casos, ya que existen numerosas formas complejas que son difíciles
de cuantificar (17)
Con estas salvedades respecto a los datos, podemos ver los
cuadros de medieri'as de animales mayores en página 198.
(17) Por ejemplo nos aparece mucho más animal tomado en media que cedido en
media. lo que está revelando mucha subdeclaración entre estos últimos. Unos :-los
tomados en medias~ están en el predio estudiado. mientras los otros no lo estan

i97

196

CUADRO

_
"OS un 550¡0 de los animales
.
quenas En vacun
,
d 5
neros mas pe
. , ·
.
nde a hijuelas de menos
e
cedidos en me?1eria cones_polmente de comuneros del valle
hectáreas, tratandose principa
son ampliados por esta vía.
que poseen terrenos escasos, que nes de mediería están conI
d las oveJaS las cesio
o¡ d
En e caso e
d, 5 1 O hectáreas, con un 60,6 o e
centradas en el estrato e a

Nº 37

ANIMALES EN MEDIERIA
POR TAMAÑO DE LA PROPIEDAD.
VACAS Y OVEJAS
OVEJAS

VACAS
Toman en Medias

Ceden en Medias

Toman en Medias

Nro. de
Casos

Nro. de
Animales

Nro.de
Casos

Nro.de
Animales

Nro.de
Casos

Nro. de
Animales

Nro.de
Casos

Nro. de
Animales

5
5-10
10-15
15 - 20
20 y más

2
10
6
2
1

6
21
17
2
1

4
2
2

11

10
22
14
4
3

113
219
165
43
28

1
5
2

15
54
20

TOTAL

21

47

8

20

53

568

8

89

5
4

,

f

los ovejunos cedidos.
dias por su parte, los estratos in/Toman animales e~ :e, 5 hectáreas, quedando r:lativatermed1os que van de :::>.
s más equeños y los mas granmente fuera de este c1rcu1to lo
eitran el 80 8º/o de vacas
desj En efecto, estos. estr~tosm~~:cr parte de el,los (64 ,3º/ o),
y el 67 ,6º/o de ove1as.
~.
edia para que, a la vuelta de un
toma de una a dos vacas ed::n ternero. La concentración en
año, le quede el pr?ducto
ueña existiendo en nuestro estueste terreno tamb1en es peq t .adas en medias, Y sólo 2 con
dio sólo un caso con 6 vacas, bor;1 sólo un caso que cede 5 va.
1
Tenemos tam ien
··1
cinco anima es.
.
las medierías son mavon a' 8) E
caso
de
las
over
a
s.
.
.
.
I
cas.U
n e
.
1 . no existiendo casos signif1cat1rias entre los 5 Y 1 O arurna es,

Ceden en Medias

El primer elemento sobre el que queremos llamar la
atención, es la gran cantidad de animales que se mueven en
rnedier ia. Las vacas tomadas en medias representan nada
menos que un 22º/o del total de vacas propias que poseen las
(as mapuches estudiadas. En el caso de ovejas y corse mueven 1.001 animales, lo que equivale a la mitad
los ovejunos pi-opios (2.023 animales). La medier ía incluso
extiende a los animales menores (cerdos).
En nuestro estudio, las medier(as de animales aparecen
en su gran mavoria con comuneros jnapuches, y
encontramos-menos
de un 5º/o de casos en que se realicon huincas, ya sean campesinos, comerciantes o hacende los alrededores. I\Juevamente encontramos una masa
recursos que se mueve al interior de las comunidades. La
ón principal que nos ocupa es si acaso la medieria es un
ismo de acumulación
o, tal como lo señalamos en el
itulo de la economía comunal, sigue un comportamiento
a las medier ras de tierra. !se podr ra plantear que, a
del carácter mercantil que posee el ganado, los que
más tierras y más animales
utilizan la medieria para
lar masa ganadera,
y son los que ceden animales
Y los
toman animales coinciden con los más pobres."
Los datos muestran una vez más que, a pesar del carácmercantil
de los recursos ganaderns, éstos no son princimente un factor de concentración,
sino/permiten
incluso
aumento relativo de las superficies
de tierra de los comu-

vos de concentración.
no opera con plenitud al inteEstos datos muestra~ ~ufta\ mercantil Y la acumulación.
rior de las comunidades e. c P to de una masa ganadera tan
mbio el mov1m1en
,
Que, en_ ca .
. bié
na distribución
de los recursos mas
grande, ,~1,pl rea tam ien u
equivalente.

.

rdilleranas

;: ~ .: ;.~:::: ,';' ~::·~;~',~~ ser mavor

¡·
1
1

~

1, !

-que no hemos estudia

. d

o- e

I movimien-

199

econom
La familia desarrolla una serie de actividades económicas
menores que tienen bastante importancia entre los mapuches
Son actividades que se llevan a cabo en la casa y están a careo
qeneralrnente
la mujer y, por ello, las denominaremos
d?mest1cas. La _crianza de cerdos, de aves de corral, la artesan ra. quesos, miel Y otros productos para venta y consumo
entran en esta categori'a.
'
Prácticamente
todas las familias cr(an cerdos. Sólo un
16 O/o no lo hace. No se trata de crianza comercial propiamen_te tal, sino artesanal y doméstica. La mayor parte de las
farnilias poseen entre 1 y 4 cerdos para criar(19). Tenemos
solamente 5 familias que poseen chiqueros con más de 1 o
cerdos, lo que ya se transforma en una actividad comercial
importante, Y _concentra el 25º/o de las existencias. En cambio, 1_17 familias no teman lechones al momento de nuestro
estudio, lo que muestra que éstos han sido vendidos. Al decir
del mapuche, una familia necesita todos los meses tener un
cerd_o en crianza para ir a venderlo a la feria; con eso se hace
el dinero para comprar las cosas que faltan en la casa. Obviamente se trata de _un patrón cultural y una aspiración, ya que
no todas las f~m1l1as logran este volumen de producción. Son
las fam1(1as_ mas ricas las que tienen más crianza y pueden esperar mas tiempo para vender con mayor peso sus animales

=.

Igualmente, todas las econom(as mapuches tienen ga.llinas Y pollos que son utilizados tanto para la venta como para
el consumo. Esta es la carne que más habitualmente "cae" en
la mesa mapuche. Cuando llegan visitas. si se va de viaje, para
(19) EXISTENCIA DE CERDOS Y LECHONES.
Casascon
cerdos

o
1
2
3
4
5
6
7 y más

32
39
52
23
18
15
8
13

Nro. de cerdos

39
104
69

72
75
48
141
548

Casascon
lechones
117
5
12
15
12
10
10
19

Nro. lechones

5
24
45
48
50
60
185
417

una ocasión especial, se sacrifica un ave. Los huevos también
reportan pequeñas entradas y financian viajes a la ciudad
con ocasión de hacer algún trámite. A pesar de la importanci~
que puede tener este rubro, llama la atención que el 73,5º/o
tiene corrales con menos de 10 gallinas, y el 82,5º/o con
menos de 1 O pollos. Encontramos 1 O casos con más de 30
aves. Esto nos señala que la crianza de aves de corral está en
un nivel familiar doméstico y que no se le otorga mucha importancia. La dificultad de encontrar mercado para huevos y
aves es un elemento que explica lo dicho. Por otro lado, se
trata de criar las aves sin costo alguno, de modo que se alimenten con pasto y granos que no son de consumo humano.
El tamaño del corral está en relación a este criterio. Es una
crianza de sobrevivencia. (20).
La ar tesarua tiene también un papel de apoyo al ingreso
mapuche. Sin embargo, como es conocido, los canales de comercialización son muy malos y los precios que le pagan al
campesino por sus productos son baj rsirnos. lo que desalienta
su dedicación. 31 casos de familias se dedican a la producción
artesanal textil (15º/o), ponchos, mantas y otras prendas.
El 61 º/o de los que venden tejidos se ubican en las hijuelas de
menos de 5 hectáreas, lo que muestra que para este estrato es
una alternativa, producto de su estrechez de tierra.(21)
Una serie de otros trabajos sirven, ya sea para complementar ingresos o para el consumo familiar. En las áreas donde aún quedan bosques, hay familias que se dedican al carbón. Cinco casos analizamos, y están entre los estratos de
(20) Los gansos, pavos y patos son también criados. Hay regiones que se especializan en unos u otros, y hemos encontrado casos de cierta especialización con
contactos de mercado establecido. También, casos de corrales de gansos sobre
1 O ponedoras, que reportan un ingreso considerable, dado el tamaño de las
explotaciones. La relativa especialización en aves de corral ha sido la estrategia de sobrevivencia adaptada por campesinos que prácticamente no tienen
tierras y que tienen una fuerte capacidad de gestión en el mercado, por haber
-por ejemplo- pertenecido a Asentamientos de la Reforma Agraria o similares.
Describimos con detalle un caso de esta estrategia en el trabajo "Agricultura
y Autosubsistencia Campesina". Documento de Trabajo. 1980. G I A. Santiago
de Chile. Creemos que las razones arriba dichas son válidas, oero también hay
problemas de tipo cultural en que no se valora una mayor intensificación del
trabajo doméstico y en especial de las aves de corral. Un sistema de huerta in·
tensiva y aves puede mejorar mucho la dieta del campesino mapuche. Este es el
camino que han seguido muchas instituciones humanitarias que los apoyan.
(21) Una manta exige entre 120 y 150 horas de trabajo en el telar. Insume 5 kilos
de lana con un precio de 500 pesos. En el mercado le pagan 1.500 pesos, lo que
significa u na retribución diaria de 66 pesos, aproximadamente.

201

200

superficie más bajos. Lo mismo ocurre con artesanos en mimbre, fabricantes
de yugos, sillas y mobiliario
J'oméstico.
En
todos estos casos se trata de personas con poca tierra. La
venta de miel ofrece muchas
dificultades y, aunque un alto
porcentaje
de la muestra estudiada posee panales de abejas,
sólo un caso tema ingresos significativos
por venta del producto. En la costa la recolección
de mariscos y algas (cochayuyo), es otra actividad
que real iza el conjunto de la familia,
tanto para el consumo como para la venta. Los cochayuyeros
de la costa (especialmente
de la zona de Tirúa) hacen largos
viajes con sus carretas cargadas,
para venderlas en las ciudades y pueblos del valle. Constituye en estos casos un ingreso
relativamente
importante.
El otro producto generalizado
es
la producción de chicha de manzana. Encontramos
25 casos
de productores de chicha para vender; por lo general, se ubican en estratos más altos, va que poseen huertas de manzanas y muchas veces compran las del vecindario.
La chicha se
comercializa
localmente.
El aislamiento
en que viven los mapuches
es quizá el
principal
factor que explica
la baja intensidad
del trabajo
familiar doméstico.
Por más que se esmere la mujer en la producción
de bienes,
éstos no tienen posibilidad
de ser comercializados
y, si lo son, es a precios excesivamente
bajos
que retribuyen
escasamente
el esfuerzo realizado.
Si este
hecho se une a la falta de una tradición campesina propiamente tal en que se considere un bien en si' mismo el mejoramiento y variación
de la dieta (la producción
de conservería,
secado de alimentos,
etc.), comprendemos
el papel marginal
que juega este rubro. La intensificación
de la huerta casera no
mejorará sustantivamente
la situación de la econom ia mapuche, pero quizá podr ra aliviarla en alguna medida.

202

CAPITUL09
Cuestiones de desarrollo indígena.

La cuestión del desarrollo
pasa por situar· adecuadamente el carácter de la sociedad y economt'a mapuche en la sociedad capitalista chilena de hoy. Numerosas dificultades surgen
de esta caracterización.
Quizá todo ei mundo estará de acuerdo en reconocer
la existencia
de la pobreza mapuche, pero
seguramente
habrá muchas diferencias
al discutir el origen de
ella. IViás diferencias habrá, por lo tanto, ai plantearse los problemas del desarrollo,
las diversas alternativas
para salir de la
pobreza. En este caprtulo intentaremos
hacer una caracterización social de las economt'as campesinas mapuches y analizar
las formas de articulación
que tiene con la sociedad y el capitalismo chileno.
De esta matriz surgen elementos para discutir el carácter del programa mapuche que veremos en el acápite final, y el tipo de alianzas que seda preciso realizar para'
lograrlo.
La discusión
está presente en la historia de las organizaciones mapuches a lo largo de los últimos
cuarenta años.
Cuando el mapuche se enfrenta a la poi nica. a las clases y al
Estado, se encuentra
presionado por resolver· su carácter
social,
su conformación clasista;
se ve obligado a definirse
internamente.
Las respuestas han sido de diversos órdenes.
pero las más importantes se han agrupado en torno a dos ejes
de proposiciones:
la primera
afirma la noción de pueblo, de
etnia, de raza aborigen. Defiende la idea de que se trata de un
pueblo autónomo que debe desarrollarse
como tal, como nación, con la independencia
relativa que le puede dar la nación
chilena.
Una de las expresiones
más fuertes fue, en los años


203

'r¡

cincuenta, el movimiento
diri i 00
,
.
la Corporación A·
~
g
po_r venanc.o
Conoepán y
,
t aucana
Esta orqaru
. , h.
,
.
con e1 presidente
I b, .
zacion
izo u na al ianza
·
anez quien ensa
b
1
,
o
de populismo.
Eligió dos di
ya a en ei pais una suerte
merosos regidores en las
puta~o~ (Cavupi Y Romero),
nucomunas ae la Araucan (a, y planteó

la autonorn (a indígena como +orma de relacionarse con la comunidad chilena. Para loqrar!a.
proponía un sistema de alianzas con el Estado, sus gobernantes y las clases dominantes de
la sociedad chilena. Se trataba de establecer· una relación de
"sociedad
a sociedad",
de i ideres a (deres. de futuros qobernantes ind(genas
a actuales gobernantes chilenos.
Al valorizarse hasta ese punto el problema étnico, se desconocía
la red
de relaciones sociales v económicas en la que se encuentra el
maouche V, por tanto, suponía que el cambio
desarrollo
ind (gena no l eva consigo un cambio en la sociedad global.
Si
hav o no cambio, no es problema mapuche resolverlo.
La
Corporación
.A1·aucana
-consecuente
en esa linea- realizó
una fuerte alianza
electoral
con el Partido Conservador de la
zona central, como modo de alcanzar las -supuestasmejo1·es condiciones
de poder poli'tico para l evar a cabo su programa autónomo de desarro!lo étnico.
Una segunda tendencia
ha sostenido,
a lo largo de la
historia
poi rtica de los últimos decenios, que el mapuche
-por diversas circunstancias
históricasha llegado a ser un
trabajador
como cualquier
otro de los explotados
del país.
Se reconoce un origen étnico evidente, al cual están adscritas una serie de costumbres
y tradiciones.
pero se las valora
como cuestiones esencialmente
del pasado, que deben ir desapareciendo
por e! natural desarrollo del sistema
social
y
económico.
Esta concepción
pone el acento en la necesidad
de fundir las luchas reivindicativas
mapuches con las luchas
de los trabajadores
urbanos y rurales.
y ve la solución del
problema ind(gena directamente
ligada a la causa de la revolución social.
El año 1961,
por ejemplo,
diversas
fuerzas
poi (ticas estuvieron
de acuerdo
en disolver
la Asociación
Nacional
Mapuche,
organismo reivindicativo
de los indlqenas, para
hacer una sola orqanización
campesina
nacional
(Federación
Campesina e lnd1gena).
La forma orgánica que se
trató de dar a los agrupamientos
mapuches, fue el sindicato,
expresando
as¡ su faz trabajadora.
Es evidente que, al señalar estas dos formas polares con
las que se ha intentado
comprender
la cuestión
ind(gena,
estamos postulando
diversas torrnas alternativas
que ven el
problema
con rnavor complejidad.
El desaf ío evidente es
poder
cornprender
los aspectos étnicos
del problema,
los
aspectos sociales
v económicos v la interrelación que todos
ellos tienen con la sociedad chilena en su conjunto.
1

v

·~·

205

1. El

la

El análisis del tipo -y nivel- de explotación a que están
sometidos los mapuches nos permite definir· su carácter· de
clase, lo que implica establecer las relaciones que poseen con
el resto de las clases sociales y la sociedad chilena. Determinar·
los niveles de explotació11 permita hacerse cargo del problema
étnico-cultural y del problema material productivo el mapuche corno ind t'gena v corno trabajador La teoria disocia estos
dos elementos, v nuestro intento a lo largo de este libro ha
sido inteqrarlos en la medida de lo posible
"E i campes I nado independiente tiene una doble persona I id ad. Corno poseedor de los medios de producción. es un
capitalista Como trabajador, es su propio asalariado.
Corno capitalista, se paga a si' mismo el tributo que el
trabajo debe al capital A veces se paga a s( mismo una
tercera porción (renta corno propietario de la tierra't.t l )

.
. ta Es una sociedad con una
.
. . de una sociedad cap1tal1s 1.
mente capitalista en la
interior
·
·
·
le no Pena
·
iado
.
. . · . . mercantil s1mp , .
ómico no esta gu1
·econ_om1\
ue el comportamiento econ en el capitalismo. En
me~11d: ~~te~ori'as centrales que o~era:s y debe ser analizada
poi a ecto la sociedad mapuc _e unto a ello, hemos af1reste ;s~na s~ciedad campesina. ~e1s~diedad puede reproducirco1~0 a lo largo del libro q:1e es a de un entorno que tiene ~s1:a en el li'mite de la subs1sLenc/a econom(a comunal-, pol1t1s ctos económicos -como es a ersistencia de esta sociedad
pe
·op;amente culturales. La _P
oesina -resistencia del
cos Y P1
·
resistencia cam,
·d I
sino
ólo le viene por su
1 . ple a ser I iqu I aoono d de producción mercant_1 sim . el hecho de ser una so·
mo o.
1
resistencia étnica, poi
tamb1en por a
,
c1edad campesina e ind1gena.

Esta ya famosa definición nos ubica en una primera
visión del problema. El mapuche, corno campesino independiente, tiene objetivamente una doble función, y es visto por
la sociedad y por los mapuches mismos desde ambos puntos
de vista Hay quienes pueden observarlo corno un agricultor·
poseedor· de tierras y medios de producción, y hay quienes
pueden verlo sólo como trabajador.
"Este doble carácter de la econom(a campesina y arte·
sana! constituye su especificidad como modo de producción; este doble carácter se expresa en que el capitalista y el trabajador se encuentran fundidos en una
sola persona: el productor directo. La dualidad proviene
del hecho que el campesino y el artesano son explotados
por el capital (por la vra del mercado). pero ellos mismos son los agentes directos de dicha explotación en la
medida e11 que trabajan bajo condiciones no-capitalistas
de producción" (2)
Este doble carácter sitúa parte del problema: la sociedad
igrario-campesina mapuche actual se encuentra ubicada al
11

K IVlarx Tcorras acerca de la plusvalr'a. Siglo X><I Editores. Capitulo Inédito
e "El Capir a!"

el Roger Bartra Las Estructuras Políticas de Mediación, Ensayo sobre el Despo~1r1~.~\~oderno
y sus relaciones con el campesinado Mimeógrafo. 1\/iéxico. 1976
3q. C0.

06

--.·

----

. t
por lo tanto,
.
d d be ser vis a,
La relación con la !ºc~~~ªuna epa1·t~, el nivel de i~:¡¡~~~-;
J

en dos niveles conJu~·~ºas estas econom1as por el_~~~d chilena
ción a que son som~ ~ivel de opresión que la soci
y, P or otra parte, e

- . numérico simple para despePodemos .hacer un e1e1 ~1~1~ºci-eto que nos ocupa. Usando
jar esta cuest1on en el ca: establecer el número de jornadas
el caso del trigo, podeml_
1 s campesinos
de nuestro estu. (FT' que ut1 izan o
p d
de trabaJo
1 .
_ ·
de quintales
obtenidos.
o emos
1
dio para producir el tata los dive1·sos
gastos en materia.les
establecer precisamente
- - ón para realizar esa producc1on.
(GM) y \os costos de repos1cd1
. , obtenida (V) y conoce1
en
de
pro
ucc.
o
n
d d
Sabemos e \ vo um
.
ue se pagan en las hacien as e
mos los salarios medios (S) q
ondería al nivel medio a que
este caso corresp
·
(5)
la zona, que en
.
t erza de trabajo agr1cola.
_
a1
se valoriza -por abaioa u ndríamos que el precio de
biendo estos antecedentes,
te p. esinas es de$ 692.4 pesos
. •
,
1 s econom i as cam
d
prnducc1on o~ a
AJ mismo pedodo, e\ precio
e
por qu111tal
\para 19~1
480 por quintal, lo que da una
mercado establecido e1 ~ e '\ 1 permitiéndonos ver que hay
diferencia
de$ 212 poi qu1nt a, las economías campesinas y
b
desigual en re
·
· ·a
un rntercam i O
- \ t
Si el ejerc1c10 lo re 1 acionai el resto del mercado cap.ita is a.
e aoa el Plan de Empleo
mos con \os salarios m1nimos
p~oducción de$ 537,8, lo
Mínimo, tendríamos
un precio
- , -de explotación
de - $ 57
. ,
t blece una relac1on
.
1
que tamb1en es a
_
roducido.
Si a esto agregamos os
.oor cada quintal de trigo p
no mapuche encuentra en el
nrecios reales que el campesi
. debaJ· 0 del precio medio de
¡._;
.
• mpre estan poi
,
. n1ercado, que s,e
.
e está sometido a una tasa oe
mercado, podemos sostene' qu

impone a la sociedad mapuche, la que se expresa en la presión
sobre sus tierras (usurpaciones),
en el racismo generalizado y
en las acciones y leyes que tienen por objeto dividir las comunidades e impedir la reproducción
social
y cultural
del
pueblo. Son dos aspectos necesariamente unidos, parte de un
mismo proceso de relaciones de subordinación
El nivel de explotación debe ser analizado de acuerdo al
modo de funcionamiento
de la ley del valor al interior de las
econom ias campesinas. "La pregunta
sobre si la fuerza de
trabajo del campesino tiene o no valor no es exclusivamente
de nivel teórico. La determinación
de si el pago que recibe
el trabajo campesino se ubica por encima o por debajo de su
valor, permitirá comprender la posición de clase del campesinado y su ubicación dentro de un sistema de dominación".(3)
El campesino como productor vende un conjunto de mercandas en el mercado capitalista.
Estas le son pagadas a un
precio. La cuestión es averiguar si este precio tiene relación
con el valor de las mismas, esto es, con el trabajo que el
campesino ha colocado en ellas y, por tanto, con sus necesidades de reproducción.(4)

s

V

)d.~

¿~

En la medida en qué hay en la economía mapuche un
tiempo de trabajo socialmente
necesario para lograr la reproducción de la fuerza de trabajo campesina, existe por tanto
un sistema de formación de precios de producción. En el
mercado se forman precios de mercado (PM) que dependen
e numerosos factores, tales como la oferta y demanda local
ynacional de productos, las poi rticas estatales que los hacen
$ubir o bajar, las poi rticas monopólicas del capital nacional
internacional,
etc.

explotación
"No
suba
ción

e

Pero, como se sabe, "el valor de la fuerza de trabajo está
determinado
por un factor fijo; ese factor fijo cristaliza
socialmente
en el salario medio del trabajo simple"
O, como
dice Marx: "A diferencia de otras mercanc(as la valorización
de la fuerza de trabajo encierra, pues, un elemento históricomoral". Esto significa
simplemente que el valor está determinado por un cierto patrón de consumo que se considera necesario para la reproducción social de una clase, grupo o pa(s
ien condiciones históricas precisas
1(31 Roger Bartra. Op. cit. Pág. 74.
1(4) En términos teóricos y pou'ticos es necesario no confundir pobreza con explo¡tac,ón Para el populismo. es siempre lo mismo X por tanto. dificilmente se corn¡,íl;enden los procesos polrtrcos,
esto es. la relación entre pobreza y conciencia so-

li:

.

muy alta.(S)
.
_
ue el precio del mercado
es necesario,
por ta\11to10' i~ bien el precio de producbien e va
,
¡
h as t a ·gualar
i
,
na de las causas por as
del producto.
Es esta u o

. .
. PPEC=
(5) La íó,·mula es la s1gu1ente.

(FT x S)+ GM
\/

.•
d
.. , o'"' las Econorn,as Campesinas.

d or o uc:c1or1
... ,
.
Precios
eP
d- de la Fuerza de Traba10
I\Júmero de Jorna os
FT
Salarios Medios pagados en la ~ona ..
S
Gastos en Materiales
en la Pro .ucc1on
GM
T
t de la Produccron
V
Volumen ,oa I
.
- ctaseindirectas).
,¡; 1 064 700 ( ,_ne luye ¡ornadas d ,re·¡
lla "gastos generales) (FT x Si =_ ~,. ·
rr-aour
a · semr
,
107 ( .ncluve abono, ' ,
GM
.:i 1 · 60
.:,7 ·
V
= 1 _890 quiniales.
.
e'"rirá muchas veces ir a
osas. que el wn,pes1no pr ··º
d.
El PEM
(6} Esto muestra, entre ,º~ros ~ .
-~h-·-:r
r1"1ás intenso1·nente
su pre ,o..
dio
Programa de E,np\E:o M,n,mo que 11,\"l~l"Jsidio
rnuv por detJajo del salario n,~or·
que,.para algunos ~er:io10s n:~res:nt_a Ul·~:11p\eo prociuctivo,
en este caso se corn
y, por lo tanto. no compet1trvo
con e ..
ta de ma ner a e! d en-;nte

PPEC =
1,

!I'.;,

1

r:

20

cuales en países en que predomina
la propiedad
parcelaria (campesina].
el trigo se cotiza a precios más bajos
que en los parses en que impera el régimen capitalista
de producción.
Una parte de trabajo sobrante de los

campesinos que trabajan en condiciones más desfavorables es regalado a la sociedad y no entra para nada en la
regulación de los precios de producción ni en la formación del valor". (7)
Esto que es válido para el trigo también lo es para el
conjunto de productos que el campesino lleva al mercado. En
cada operación que éste realiza, se ve despojado de una parte
de su trabajo, del trabajo incorporado como valor en su
producto, en la mercancía que comercia.
Para el campesino y para la sociedad aparece como un
defecto del mercado, como un problema de la esfera de la
distribución, como un problema de comercialización.
Pero lo
que esconde esta relación es un problema de producción, esto
es, una relación de explotación en la cual el conjunto de las
econom (as mapuches, son explotadas por la sociedad en su
conjunto. El campesino se ve obligado a trabajar más y remunerar menos su esfuerzo f rsico. Se ve ante la situación objetiva de -abandonar el campo o rebajar sus niveles de reproducción a una escala por debajo de la tasa media de reproducción
de los trabajadores de la región (por lo menos la tasa hipotética dada por el salario rn mimo obrero o el PEM). (8)
Estas consideraciones
nos permiter. ver el primer aspecto
de clase del mapuche, su ligazón con las clases explotadas por
el capital y su relación subordinada a este sistema. El mapuche es un grupo social que genera ti-abajo excedente, el cual
es apropiado en la forma de valor no retribuido por el mercado. (9)

(7) K. Marx. Tomo 1 1.
Edición del Fondo de Cultura Económica.
Pág. 7 46.
(8) De acuerdo al cálculo realizado, e! campesinado mapuche tomado en su totalidad como grupo social está bajo los niveles de reproducción que permite el Plan
'de Empleo Minimo, que según sus mentores es sólo un subsidio a la cesantía y no
un salario de subsistencia.
Explica el gran éxito y acogida que tiene este programa
en las áreas ind igenas, como se ha visto anteriormente.
(9) En cuanto el rnapuche es tarnbiór.
asalariado agricola. trabajador de temporadas. etc., obviamente es productor
de p'u svaua y, como tal, parte integrante del
campesinado vio del proletariado.
!\Jo estamos analizando este aspecto que es evidente; la poca proporción de trabajo asalariado
productivo
exige plar,tearse
la
cuestión desdé el punto de vista del productor de mer cancras.

210

2. El carácter de la opresión: división de las
comunidades.
La opresión de la sociedad chilena a la sociedad mapuche se ha expresado contemporáneamente a través del
intento de destruir su sistema comunal. La división de las
comunidades ha sido vista como el camino para que el mapuche se "integre" plenamente en la sociedad chilena y, por lo
tanto, pierda su especificidad étnica y cultural. Como decía
el proyecto de ley de 1979: "y dejarán de_ l amarse_ t_ierras
ind(genas e indios sus ocupantes".
El _último vest~~1_0 de
independencia
-no son sólo tierras chilenas, s?n tierras
indígenas"- se pierde con la división de las comunidades.
El capitalismo es por definición
un sistema económico
expansivo que tiende a incorporar y absorber a los sistemas
pre capitalistas. Si uno observa el caso_ mapuche, no puede
menos que comprobar que así ha sucedido. Desde una situación plenamente independiente se ha pasado a_ una sociedad
extremadamente subordinada. Pero el capitalismo subdesarrollado chileno no ha tenido la capacidad -ni la voluntad,
quizás- de disolver plenamente a esta sociedad pre capitalista.
Se ha tratado de incorporar al mapuche a la fuerza de
trabajo tanto agraria como urbana industrial. ~ay serios ~roblemas, en_genEfü3I,_ paraya_nsformar a un sector no capitalista
en fuerza de trabajo. (i O)
.
Problemas -adicionales surgen del débil proceso de industrialización que vivió el país. Como se ha dicho, de la sociedad mapuche migra la población sobrante, pero queda en
el campo un importante contingente que ha asequrado su
reproducción social. La migración, po'. otr~ parte, _n_o tiene ~n
atractivo tan espectacular, ya que no implica mov1(1dad social
sino ubicación en los estratos más bajos de la sociedad labo(1o¡ En el desarrollo capitalista uno de los problemas más importantes es lo _que
Marx llama la "civilización de la fuerza de trabajo". La población camp_esina tiene
ritmos de trabajo que no son adecuados para el capital; el c~pital requiere de una
fuerza de trabajo que labore todos los d (as, con horario f110; que no falle, que
tenga una cierta ideolog(a del deber, el orden, la responsabilidad,
etc. Las guerras
han jugado siempre el papel de civilizadoras
de la mano de obra campesina, ya que
·
h
el sistema y método del
el sistema del ejército moderno tiene mue o que ver con
.
. ..
.
capitalismo fabril. En el caso mapuche el "Servicio Militar Obligatorio
~ª_Jugado
"
"d
f
d
t
abajo
También
la
poh'r
ica
edu·
un papel central como formador
e uerza e r
·
.
. .
,
·
·
lid
ste papel de intsqración
al par s Y
cacional, con un sistema nacional, ha cump
oe
I

formación de "fuerza de tr abaj o disoon ible"

~____:J
t
,

ral. En el último
decenio las altas tasas de cesantía
limitan
aun más este factor.
El desarrollo capitalista
no requiere solamente funcionalizar a esta población como fuerza de trabajo; también busca
transformar su producción mercantil en producción capitalista, esto es, que al interior de la economía campesina opere el
capital.
En este terreno el capitalismo
chileno ha fracasado,
obviamente
porque es demasiado débil para absorber en un
plazo relativamente
coi-to a toda la producción no capitalista
del país. Hay que tomar en cuenta que hasta la década del
sesenta, esto es, recién quince años, exist ía un amplio sector
del campo que era relativamente
marginal
al capitalismo
propiamente tal. Por diversos motivos que se han explicado
en numerosos
textos, la burguesía
chilena tuvo que pactar
con la clase terrateniente y permitir que mantuviera el campo
todo lo cerrado o abierto que quisiera a la intromisión
del
capital
productivo
Con variantes
regionales y sectoriales,
el
campo no era un espacio de plena reproducción del capital.
Por lo tanto, si las grandes haciendas manten(an resabios precapitalistas,
difi'cilmente
el capital pod ia discutir la sobrevi-

vencia de la pequeña propiedad.
La, expansión capitalista de los últimos años en el campo, no ha tenido la fuerza necesaria como. para pr ovocar
grandes temores a las economías campesinas mapuches. Para
que esto ocurriera, se deber(a producir un largo y sostenido
ciclo expansivo de la agricultura en general -y de la región en
especial- que valorase las tierras marginales mapuches a un
punto tal, que resultara insoportable para el sistema la perma{11encia de las quinientas mil hectáreas en el régimen de
aütosubsistencia. Se producida una expansión de las propiedades capitalistas -forestales, por ejemplo-,
una compra
masiva de tierras, el desplazamiento
de población hacia las
ciudades. Para que esto ocurriera. el proceso expansivo requir ir ra mano de obra en otros sectores de la economía y, por
tanto, daría alternativas a quienes saldrían del campo. Es el
proceso de destrucción campesina que ha existido en numerosos países, por fuerte expansión
del capitalismo agrario.
Muchos creyeron ver en Chile algo similar cuando en 1979 el
ierno militar dictó la ley de división de las comunidades.
apreciaba un ciclo expansivo del capital, sobre todo en
áreas forestales, y se pensó que existía una relación directa
entre expansión capitalista y división de las tierras indi'genas.

Sin duda, hubo intenciones de esa naturaleza,
pero -atortunadamente para \os mapuches- el ciclo expansivo fue muy
corto y no logró afectar a la región. Ali í el precio de la tierra
siguió siendo muy bajo y no han habido presiones importantes sobre las tierras comuna les.
. .
Este es el contexto para comprender el tema de la división de las comunidades Se supone que ése es el primer paso
para disolver la SCJ~iedad map_l:1-~~e en l~-~?cie_d~d nf:3E.~8J:1j.l, Yª
--·---La disolución
de
los campe~1
nos e n la fuerza de trabajo.
.
. .
, su
--··
·
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·
1
·
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·
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o
munitario
efecti
v
amente
debilitar
ia
su
entorno cu ura
,
.
nivel de resistencia campesina, como aou: se ha dicho.
El tema de la división de las tierras mapuches es muy
.
. "los partidarios de la división de la comunidad ind 1ant 1guo.
. · ,
· t
ón a la
ena señalan que esta medida perm1t1ria una in_ ~grac1
~ida nacional y resolveda la problemática srtuac.on actual del
mapuche". ( 11)
Ya el año 1927 se dictó la primera l~y que ten(a po_r
objeto dividir las comunidades. Entre ese ano Y 1949 se dividió un cuarto de las reducciones, en la mayor parte_ de los
casos, por iniciativa estatal. A partir
e~tonces, se dictaron
numerosas leyes que permit(an la d1v1s1on,
pero la ?eJab~n
sujeta a la decisión de los P,ropios comuneros. La discusión
continuó durante todo el periodo. (12)
.
Hay un aspecto ideológico sumamente importante que
se esgrime permanentemente como causa del estancam1ent_o
económico indígena. Se señala que el mapuche no es _mas
próspero porque no tiene propiedad privada, porque no tiene
.
. de ella Se dice que el campesino mapuche no
conc1enc1a
·
"
e la propieinvierte en su hijuela porque "no es suya , porqu

?e

Pá 169 E I
tor discute con los
Alejandro Saavedra. La Cuestión Mapuche .. g.
.
au
.
d.
·
·
·
especialmente
con
Labbe.
.
.,
partidarios de 1 a iv.sion.
.
.
.
d I Araucanía y la organizac,on
( 12) Los misioneros. Capuchinos del v,car_~to_
e d: la división. La Sociedad G~l"Unión Araucana" ligada a ellos, son par tt arios ·1·1
. de izquierda tambien
.
h
onas con clara rru 1 anc,a
,
di .. , n de las comunidades.
var ino . donde hab ia mue as pers
. d
tid . de I a IVISIO
se declaró en alguna oportun1da
par_, aria
I Reforma Agraria- era también
El informe CIDA -que tanta influencia_ tudvo enEat
s muestra que, frente a la
· · ., d I s comun,da es
so no
d. id e nítidamente entre dereP artidario de la divisio . n e·
1 't ica chilena no se
1v1
.
.
cuestión ind(gena. la historia po 1 1
cíón Araucana y diputa.
1 'der de la Corpora
cha e izquierda. Venanc,o Conoepan, 1
id Nac·,onal) será el más tenaz
id ( 1
del Part, o
'
· · ·
do del Partido Conservador U ni o uego
.. n sin duda, se mod1f1co
1
.
· d. ·
a causa de su ges'º
defensor de la comunidad ,n ivrsa Y,
· dividir
la ley 1927. V muchas comunidades se mantuvieron sin
.
(11)

ª

.

·

213

dad comunal le bloquea un sentimiento de pertenencia. Esa
ser(a la causa del abandono y pobreza mapuche. A menudo
se compara con los campesinos no mapuches, a quienes se les
ve_ er~pi-endedores y dedicados a su finca. La ideolog(a ha
m1_st1f1cado de tal forma el carácter mágico de la propiedad
privada, que l_a_ transforma en condición del desarrollo. (13)
La ley d~ d1v1s1ones tiene mucho que ver con esta ideolog(a
prop1etarist~. Repugna a ciertos sectores el hecho que un conJunto amplio de población,
viva en el menosprecio
a Ja
propiedad privada.
Como es _evidente, tras los intentos compulsivos de dividir las comunidades, hay una visión muy clara y particular
del desarrollo
indrqena:
"El proceso actual del D.L. 2568
es un primer paso para resolver el problema de la marginalidad_ en las reservas; el Estado está tomando las demás medidas
sociales complementarias"
(14) Se trata en definitiva de
"entregar la plena propiedad de su predio, por pequeño que
s_ea, a cada ocupante de las reservas mapuches, para que
libremente decida su destino, liberándolo
de la opresión de
una obligada comunidad,
y la incertidumbre
de la precarie-

=

de su trtulo" (ibid). El primer paso es la posesión de su
titulo de .propiedad. Este permite al propietario establecer
:;()mpromisos con empresas y bancos. Le permitiría poner su
11Juela en el mercado de tierras, vender y comprar, etc. La
/isión d~I desarrollo proviene de esta matriz: incorporar las
sconorn ras mapuches en el mercado, someterlas a sus vaive'ies a sus fuerzas concentradoras y disruptoras. El segundo es
1_ 3) El gobierno militar ha realizado un gran esfuerzo en entregar títulos de pronedad a tod~s los campesinos de Chile y en general a los propietarios, conven.ido de que este será un factor central para el desarrollo. f\Jo cabe duda que es
mportante_ el saneamiento de t(tulos, pero se le otorqa un valor mágico que no
orresponde.
.
14) Carta del Instituto_ de Desarrollo Agropecuario (INDAP) en respuesta al
Informe sobre la Divisiór- de Tierras Mapuches" elaborado bajo el patrocinio de
~ons. Sergio Contreras N., Obispo de Temuco. Santiago, febrero de 1981. Esta
ª~:a-do~umento ha sido pub_licada en "Dossier de la situación polrtica chilena
potrttca mapuche del régimen del Presidente Pinochet" PAS ~I emu
·
·
981
·
E
,
,
co, Junio
.
, rnrrneo
ste documento es de gran importancia para comprender el senido que los gestores de la ley de divisiones le dan a su acción. Los autores deiuestran gran competencia en el tema y expresan que la hijuelación es parte de
n dintento global. por solucionar las cuestiones indígenas: "los conocimientos
10 ernos nos ind ican qu
.. n d e este problema no es única y tal vez la
. ,
e 1 a so¡ ucro
1.
mp racio n de superficie no es siempre la más adecuada. Pero jamás se ha sostenio que se fuera a soluc¡
bl
..
zació d

ro nar e 1 pro ema del rninifundisrno con la simple regulan e 1 ªPropiedad, muy por el contrario. Lo que s( es preciso aclarar es que
n es t e proceso no s ·
ib
.
,
,
rueba".
era pos, 1 e Jamas resolver el problema; un siglo lo corn-

14

provocar un ;· .iceso de diferenciación interna poi- medio del
cual los hijue ,·1 os con más recursos y tierras se amplíen y se:
constituyan ,·:, una capa o estrato de campesinos ricos y
viables. Al li.iuidarse la comunidad y rigidizarse el uso de la
tierra, por Cl•ibíitución plena de ia propiedad privada, se limitar(an los ef,•,tus homogeneizadores que hemos considerado
en las páqin.is
anteriores. El problema del minifundismo
mapuche se 1 ,·solver(a por la vía de una fuerte diferenciación
interna que c111 iquece a un grupo y expulsa al resto, y no por
la ampliación
de sus territorios. La solución del problema
indígena pasa: ta por sacar las trabas que impiden al capital
ingresar plen.uucnte en el territorio y provocar las transformaciones nect•:;,1rias.
La situación actual se caracteriza por la puesta en práctica de las div1:;1unesde la tierra. Se ha dividido más del 50°/o
de las comu111,lr1des y, según los anuncios estatales, se dividirán todas e11 un per iodo de tres o cuatro años, aunque la
crisis que sui11{1 la economía chilena enfrió el entusiasmo por
culminar rápitl.1mente la operación.(15) Por otro lado, la falta
de apoyo est.ual y la crisis general agr(cola que afecta a los
propios rnapu. hes, ! leva a que este proyecto de farmerización
no se produzca, o sea muy lento e imperceptible.
En este ul I imo per(odo la sociedad mapuche ha experimentado un l uerte aumento en sus niveles de explotación,
expresado err li1 pobreza señalada en este trabajo; también ha
visto recrudcur los niveles de opresión, a raíz de la ofensiva
que pone en u .ostión a su comunidad y, por lo tanto, el m (nimo de partic:111,nidade independencia que le permite mantener su cultura

(15) Para cor«.' ,,, ,,1 :;istema de división de las comunidades se puede ver "Informe
sobre la Divisil,r, ,¡,, las Tierras Mapuches, según el D.L. 2658", presentado por
Mons. Sergio r,-,,,,,r,ras a las autoridades del pa is el d(a 7 de diciembre 1980.
Aparece en "G•,':.,,,r sobre la política indígena del gobierno del Presidente Pinochet". Ter,,,,,_,, l'Jf_j1.

215

3. Conclusión: autonomía política
económico.
La cuestión del desarrollo indi'gena pasa necesariamente
por la comprensión,
en conjunto, deLproblema económico y
social del pueblo mapuche y su inserción en la sociedad chilena. _La.selación entre pobreza ycultura es lo que delimita la
cuestió~T-la cultura sé reproduce y afirma a causa de las
condiciones-·ae-explbtatión -cultura de resisJencí.9=,.!;)I desarrollo provocará indudablemente
un proceso deacu ltu ración,
de pérdida de identidadjndrqena.
En este contexto, creemos
necesario discutir las cuestiones relativas al programa ind ígena, ya que no cabe duda que sólo los propios mapuches son
los encargados de resolver esta cuestión.
En primer lugar, delimitamos nuestra posición
del
folclorismo que niega el desarrollo como forma de mantener
una romántica tradición cultural. Una posición de este tipo
lo único que hace es condenar a los mapuches a 13 pobreza
En· segundo lugar, debemos analizar la visión que los
sectores progresistas del pa i's han ten ido -y tienen- de la
cuestión indi'gena Creemos que éstos no han comprendido
mucho mejor el problema mapuche.
A lo largo de los últimos cuarenta años han solidarizado
moral y poli'ticamente con la causa indígena, pero no han
planteado de una manera demasiado diferente sus perspectivas de desarrollo y progreso. Al plantear el carácter precapitalistas de las comunidades, se las ha visto como atrasadas y,
por lo tanto, como un freno al desarrollo. Se han apoyado
las luchas de los mapuches como parte de la lucha por la dignidad y la justicia. Se les ha apoyado también como parte de
las luchas de los campesinos, pero es necesario tener en
cuenta que los sectores urbanos han apoyado a los campesinos en la perspectiva de una lucha para acabar con los sistemas precapitalistas,
y no para institucionalizar
formas "atrasadas" de oroducción. (16)
(16) En la reforma agraria los sectores urbanos no permitieron que los campesinos se apropiaran de pequeñas parcelas e instalaran
en las tierras expropiadas un
régimen de producción
mercantil
simple.
Por el contrario, los obligaron a constituirse en asentamientos. Centros de Reforma Agraria, etc., formas de producción
complejas en que funcionaba el capitalismo de estado con plenitud. En el caso
mapuche se planteó la cooperativización
de las comunidades,
su integración con
los asentamientos
de Reforma .Agraria. todas medidas tendientes a abolir el régimen de producción mercantil simple de los mapuches.

216

Los sectores progresistas de la sociedad chilena. han visto
claramente la necesidad de desarrollo, entendido este como
modernización, superación de las formas atrasadas de producción, etc. Han comprendido
adecuadamen_te que ello se
resuelve cambiando el contexto de explotación en que se encuentran los indígenas. Pero estos sectores nunca han reconocido fa calidad de pueblo y, por tanto, el derecho a la
autodeterminación.

--

llll&lllllllíllll-.-- .......-

,, .

-·-----

217

El sabio profesor Lipschutz fue sin duda una "rara avis"
en este panorama. El planteó la necesidad de que la sociedad
chilena tomara conciencia
de la existencia
de una sociedad
indígena en su interior y señaló que la única alternativa
de
desarrollo era la autodeterminación
de la "Nación Mapuche",
como él la denominaba.
Hay que reconocer que las ideas del
· profesor Lipschutz
fueron recogidas
más a menudo poi· la
corriente indigenista
que por los partidos poi (ticos partidarios
'de la Reforma Agraria
las transformaciones
en el campo.

v

"Quienes son entendidos en la materia, saben que la derogación de las leyes protectoras de la propiedad territorial comunal
de los indígenas en América, siempre y
en todas partes, ha significado la depauperización
de los
indígenas y en seguida su desaparición como grupo étnico, con su propio idioma,
sus costumbres y creencias.
Hay gente, y aun bien intencionada,
que piensa que la
desaparición
de grupos étnicos, distintos de la rnavor ia
de los ciudadanos,
es cosa deseable,
desde un punto de
vista nacional.
Nosotros no pensamos así. El hombre
llamado "progresista"
del siglo XI X soñaba con una humanidad unida en un solo pueblo, sin 1 (mi tes territoriales y sin I (rnites étnicos;
le parec(a que la desaparición
de los pequeños grupos étnicos enclavados
en una nación, era una etapa en la evolución
hacia la igualdad
y
fraternidad entre los hombres todos. Empero este per(()do dela evolución de los grandes estados ha terminado.

¡.

't-La e~istencia de
1 i )gÜ(sticas, no es
~ • - ". vista de la unidad
} les de cada uno
l.tan un verdadero

las minadas étnicas, y en especial linninguna calamidad
desde un punto de
nacional. Las particularidades
culturade semejantes grupos étnicos represen-

aporte cultural.

'La pulverización
y desaparición de los ind (genas y en especial de los araucanos,
que ser ia la consecuencia inevi. table de la liquidación
de la comunidad
ind(gena,
seda
también una pérdida cultural para todos los demás ciudadanos
de nuestro pa (s. No serta una transculturización de los araucanos hacia la cultura chilena europea,
sino sería simplemente
una pavorosa desculturización
de
ellos,
en
detrimento
de
la
nación
entera"
( LI PSCH UTZ).
El desaf ro al que se ve enfrentado el pueblo mapuche y
los chilenos
que participen
de sus aspiraciones,
es encontrar
218

un plan de desarrollo alternativo
que permita el crecimiento
interno del modo de producción mercantil simple, y que ese
cambio económico
no implique
desajustes étnicos que debiliten su identidad y cultura, relegándola
al plano del recuerdo
y del folclor.
La relación que actualmente existe entre sobrevivencia,
pobreza, resistencia
y reproducción
cultural, es demasiado evidente. Un programa de integración del mapuche a
la sociedad
provocada rápida aceptación:
programas de empleo, becas de estudio. desplazamiento
de población del campo a la ciudad, instalación
de postas de salud, comunicaciones, televisión,
cooperativas
de producción
y servicios, etc.,
son necesarios,
pero pueden tener efectos de rápida aculturación
si no van acompañados
de medidas
poi (ticas que
reconozcan el carácter nacional
del problema mapuche.
Dos parecieran ser las condiciones
de perdurabilidad
de
la sociedad mapuche: que cuente con territorios
propios donde pueda reproducirse,
y que su cultura y sociedad tengan la
suficiente
autonomía para desarrollarse
dinámicamente
y no
verse ligadas al puro tradicionalismo.
Para ello pareciera necesario plantearse
el problema de la actual cabida de tierras
mapuches la cuestión de su autonomía nacional.

v

La tierra que los mapuches tienen en la actualidad es insuficiente
para su reproducción.
El problema del minifundio
tiene dos alternativas de pol(tica,
como se ha dicho: sacar
gente de los minifundios
y provocar un proceso de concentración de modo de constituir
explotaciones
económicamente
viables, o ampliar
la cabida, transformando el minifundio en
pequeña propiedad
por la vía de agregación de tierras. Es lo
que parcialmente
trató de realizar la ley indt'gena de 1971 en
combinación
con la Reforma Agraria;
ali ( hay experrencras
muy positivas
que es necesario
recoger.
Evidentemente
_n_o
hay tierras suficientes
como para entreqarle a cada farni l ta
una propiedad familiar de 50 hectáreas, que es el pr?med10
entregado
por la Reforma Agraria en la zona. H~y form,ula_s
racionales
que dependerán
de los contextos
socio-econorrucos globales.
Lo que resulta
con claridad
del estudio que
hemos realizado, es que no es J29,?.iiJ_IE:__el_.9.§s§~CCJ.l_lo
.mapLJ~b.e
con la actual relación.hornbritíe~ra
Una de las dos alternativas d~be implementarse
para resolver· la cuestión_.
La sociedad chilena deberá en última instancia, pronunciarse
sobre
esta cuestión.
Nue;tra opinión
es clara
no hay solución
al
problema mapu~~-e si no aumenta. en forma considera~ie
la
219

l
1
1

1

11

1

11

l
'i

cabida de tierras.
- . El aumento de las tierras mapuches
debe ir junto a la
cuestión
de la autonomía. Este problema ha retomácfo importancia
en las cienc}as sociales y poi rticas actuales a raíz
de la reaparición
de movimientos
nacionales
y reqionales
separatistas.
En América Latina el problema
ind t'gena se ha
visto nuevamente
revitalizado
con la aparición
del indianismo y organizaciones
abori'genes que exigen respeto a su
autonom (a étnica. ( 17)
Recientemente
en Chile, la aparición de la organización
ind (gena Centros Culturales)'{19p~º~~?
(AD MAPU), ha puesto el tema en-ra-mesa'"ae discusiones.
. - ... -- .
El concepto de autonomía puede ser interpretado de diversas maneras,
incluyendo
la reivindicación
separatista
total
que pretende que cada pueblo tenga su territorio
propio, sus
leyes, sus aparatos de defensa, etc. Es evidente que no postulamos este camino, para el cual no vemos viabilidad
alguna
No es posible volver atrás en la historia.
Concebimos
la_ autonom(a como un reconocimiento
institucional de la sociedad
chilena
acerca de la existencia
de una sociedad y cultura
minoritaria
en su interior,
y las medidas prácticas para que
esa sociedad
pueda
desarrollarse
armónicamente.
Concebimos, por tanto, la autonom (a como un proceso económico,
social, poi rtico y --CufturaC Se trata de una sociedad que es
parte de la nación chilena y, además,
tiene un conjunto de
rasgos que le son propios.
El desarrollo
de formas autónomas de gobierno para aspectos espec(ficos,
que dicen relación con los conflictos
y procesos internos de la sociedad
mapuche, es un elemento
Otro elemento tiene relación
con
las formas de organización
económica
de la producción
que permitan
a esa sociedad desarrollarse
a partir de las
condiciones
sociales que le son propias;
por ejemplo, la valoración de la econom (a y experiencia
comunal.
En el aspecto
cultural,
autonomt'a
implica desarrollar
una educación
diferenciada y especi'fica,
instituciones
que preserven
la cultura
sin someterla
exclusivamente
a la tiran (a del turismo
y el
(17) Andrés Servin· "Los lv1ovimientos
lnd1genas
en América Latina" en Nueva
Sociedad. Caracas. 1981.
Guillermo
Bonfill Batalla.
"Utopía y Revolución". Ed. l\!ueva Imagen. México.
1981.
Los documentos de los movimientos
ind igenas aparecen en: lndianidad y descolonización en América Latina. Ed. l'~ueva Imagen.
México. 1 979.

220

folclor;
permitir,
en definitiva,
un desarrollo dinámico de
la cultura y que no ocurra que, al despeqarse del tradicionalismo, se disuelva en la aculturización total.
La sociedad chilena no puede borrar de una plumada
el pasado histórico
de sus relaciones
perversas con la sociedad mapuche.
Es preciso que la sociedad
contemporánea
salde cuentas con un pasado de violencias
y usurpaciones.
Al no ser posible volver atrás en la historia, es perfectamente
plausible
la constitución
de u 11 "fon_9..9_c::le i r:19~íl2r:i,iza_c;:_i_ón _h istórica"
gue pague el conjunto aela sociedad chilena y que
seala-base.de
la autonom (a material sobre la cual se levante
la··-~-r-gan-ización
propia del. pueblo mapuche.
En la naci_onalizacióñ del cobre a las Compañ (as Cuprt'feras
Norteamericanas
se aplicó
un criterio similar, arguyendo
ros impuestos
no pagados al Estado de Chile, para saldar las indemnizaciones
que
se exig(an.
Es por tanto una opción aceptada por el derecho
nacional y hay antecedentes que lo respaldan.
El pueblo mapuche es el principal encargado de dar forma a un programa de esta naturaleza.
Su reivindicacion ante
la sociedad será el factor que permita cumplir estas metas.
No es posible plantearse
un programa de defensa m_apuche
que lo deje anclado
en la pobreza;
tampoco pareciera ser
aconsejable
un programa de desarrollo que incorporara esta
; población
a la vida ciudadana,
pero liquidara la cultura y su
carácter de pueblo.
La búsqueda de un programa de auton?rrua tiene por objeto superar esta dualidad.
Es un desafio
'"-- para mapuches y chilenas

,,

.

i: ..,•.

/'
1<r- -;,.221