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JOHNSON, Matthew: Teoría arqueológica. Una introducción. Editorial Ariel, 2000, Barce- lona, 284 pp.

los últimos años la Arqueología del Género, etc.), se pone en concordancia con necesarias reflexio- nes en tomo a diferentes cuestiones las cuales constituyen, seamos conscientes o no, una parte

En el terreno de las novedades bibliográficas que, en el último año, sobre arqueología han apa- recido en el mercado, merece una atención especial Teoría arqueológica. Una introducción, escrito por Matthew Johnson y publicado, pensamos que con mucho acierto, por Editorial Ariel. Dos son las razones que justifican este interés: primero, el limitadísimo número de obras que sobre cuestio- nes de carácter teórico disponemos en lengua caste- llana; y segundo, la inusual claridad y accesibilidad con que es presentado por el autor un tema cierta- mente dificil.

muy importante del corpus conceptual de lo que actualmente entendemos globalmente por Arqueología. Por ejemplo, la definición de ciencia -lo que plantea la controvertida cuestión de la

"dictadura" metodológica de las ciencias naturales

y

el tradicional "complejo" de inferioridad de las

ciencias humanas, y que a su vez condiciona la propia definición que de la arqueología hagamos-;

el

omnipresente evolucionismo; el cajón de sastre

del "postrnodemismo"; la intromisión, en ocasio- nes explícita pero siempre subyacente, del discurso ideológico en la narrativa; o la propia historiogra-

En efecto, aunque contamos con algunas tra- ducciones de trabajos más o menos recientes que abordan los pormenores de la teoría en el campo de la arqueología, creemos que ninguno de ellos ocupa el espacio de este libro. Así es, las conoci- das obras a las que nos referimos, o son de cierta complejidad y requieren un mínimo de conoci- mientos previos sobre el tema para encarar con

garantías su lectura 1 ; o bien estamos ante defensas explícitas de determinadas posiciones teóricas y que no pretenden, por tanto, ofrecer una visión de

fía histórica -como el caso manifiesto de Annales-. El resultado final es una obra entende- dora, que se esfuerza por aunar con competencia la didáctica en la exposición y el rigor científico en los contenidos que debe presidir siempre todo tra- bajo de estas características.

No queremos tampoco pasar por alto el demoledor ataque que el autor realiza contra los discursos ilusoriamente neutros, evidenciando cómo éstos no dejan de ser deudores de plantea- mientos apriorísticos muy concretos, aunque ocul- tos bajo el ingenuo disfraz de la objetividad.

conjunto sobre la

materia 2 ; o, en fin, se trata

de

libros que no centran su atención únicamente en los aspectos teóricos, sino que pretenden ir un poco más allá 3 Por el contrario, el libro que rese- ñamos llena el vacío que suponía el no contar con ninguna obra específica de síntesis dirigida al gran público o a los estudiantes de los primeros

No obstante, el libro incurre en algunos "des- cuidos" que desgraciadamente suelen ser habitua- les en los estudios de habla inglesa. Por ejemplo, y reconocido por él mismo, el autor se ciñe exclusi- vamente -en un reduccionismo manifiesto- a una visión estrictamente anglosajona de la arqueolo- gía, obviando deliberadamente otros planteamien- tos que cuentan con una destacada implantación y prestigio en otros ámbitos culturales. Es patente el caso de la "Arqueología Social Latinoamericana", cuya actividad profesional -de profundo compro- miso político- es trasladada por sus valedores a las luchas sociales y políticas del presente. La nula atención que le merece al autor esta corriente con- trasta, sin embargo, con el interés que muestra por las visiones más idealistas del denominado "Neomarxismo", que cuentan con una cierta implantación en el mundo académico británico y que hace hincapié en el papel que la ideología y la esfera de lo simbólico desempeñan como mecanis- mos de enmascaramiento de las desigualdades de clase. O las tendencias Empirístico-Normativistas e Histórico-Culturales que, en pugna con visiones más decididamente marxistas y procesuales, y arropadas por una destacada pluridisciplinariedad metodológica, todavía mantienen su vigencia en buena parte de la investigación española.

cursos de carrera universitaria, que se encuentran en la urgente necesidad de disponer de una guía asequible y ponderada con la que moverse entre el variado -yen ocasiones farragoso- mundo de las corrientes interpretativas de nuestra especialidad.

 

De lectura fácil y sugestiva, al profesor

Johnson le corresponde también el mérito de haber sabido imbricar con brillantez la teoría arqueológi-

ca

con el pensamiento filosófico más general que

le

sirve de soporte, poniendo de manifiesto que el

desarrollo de aquélla no acontece en el etéreo mundo platónico de las ideas, sino que, al contra-

rio, se forja al calor de las intensas y acaloradas discusiones intelectuales que han jalonado el siglo que ahora termina. Así, el repaso metódico llevado

a

cabo sobre las corrientes teóricas que más

influencia han tenido, y continúan teniendo en muchos casos, en el campo arqueológico (la Nueva Arqueología -y luego Arqueología Procesual-, la Arqueología Contextual, el Materialismo Histórico, el Estructuralismo, o en

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