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Bochenski

Los métodos
actuales del
pensamiento

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LOS METODOS ACTUALES
DEL

PENSAMIENTO
DECIMOTERCERA EDICION

EDICIONES R IA LP, S. A .
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T ítu lo origina!:
Die zeitg en o ss is ch cn U e n k m c lh a d e n
(A. F r a n c k e Verlag. B crn. Leo L chnen V e rlag .' Mtinchen)
T ra d u c c i ó n de
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a im und o

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r u d is

B a u >r i c . h

P r i m e r a e d ic ió n e sp a ñ o la : e n e ro de 1957
S e g u n d a edición e sp a ñ o la : o c t u b r e de 1958
T e r c e r a edic ió n e sp a ñ o la : e n e r o de 1962
C u a r ta edic ió n espa ño la : o c t u b r e de 1965
Q u in ta edición espa ñ ola : j u n i o de 1968
S e x ta edición espa ño la : s e p t ie m b r e de 1969
S é p t i m a e d ic ió n e sp a ñ o la : ju lio de 1971
O c tava e dic ión e sp a ñ o la : fe b re r o de 1973
N ove n a e d ic ión esp a ñola : fe b re r o de 1974
D écim a e d ic ió n e sp a ñ o la : fe b re r o de 1975
U n d é c im a edic ión e sp a ñ o la : m a y o d e 1976
D u o d é c im a edic ió n e sp a ñ o la : n o v ie m b r e de 1977
D e c i m o t e r c e r a edición e sp a ñ o la : e n e ro de 1979

P re c ia d o s, 34 - M a d rid
IS B N : 84-321-0106-0
C lo sa s-O r c o y e n ,

D e p ó sito legal: M. 914 - Í979
S. L. - M a rt ín e z Paje, 5 - Madrid-29

Este libro intenta dar a conocer en forma
elemental, y según las concepciones actuales,
los métodos de pensamiento contemporáneos
más importantes y generales, es decir, aque­
llos que vienen usándose en varios dominios
del saber.
Para evitar malentendidos es conveniente
explicar en concreto las limitaciones im pues­
tas al libro.
1 :• Trata de los métodos de pensamiento ^
el libro pertenece, por tanto, al campo de la
metodología general] que es aquella parte de
la lógica que se ocupa de la aplicación de sus
leyes en el ejercicio del pensam iento\O bsér­
vese que ha sido escrito por un lógico ; de ello

Se seguirá probablemente cierta linilateralidad : la acentuación especial del lado lógico
en el método. E n todo caso, lo decisivo en la
metodología parece ser precisamente lo lógico.
2. E l libro contiene sólo nociones elemen­
tales. Doctrinas importantes, como, por ejem ­
plo, la teoría de la probabilidad o las particula­
ridades del método histórico, han sido pasadas
por alto o sim plem ente esbozadas. Esto fué
necesario, al querer resum ir en tan breve m'tmero de páginas todo lo esencial. Especial­
m ente se procuró eliminar todo lo que re ­
quiriera cualquier conocimiento matemático
— excepción hecha de las operaciones elem en­
tales de cálculo— y de la lógica matemática.
Igualm ente se ha renunciado a toda la term i­
nología especializada con el propósito de hacer
más asequible el texto a cualquier lector no
iniciado en la materia.
3. L o que se dice, a pesar del tono y forma
dogmática, no es más que una exposición de
referencia. E l autor no asume la responsabi­
lidad de las reglas y fundamentaciones que
explica. D e escribir él una metodología siste­
mática, a buen séguro que gra n parte del
contenido de este libro variaría totalmente.
4. S e dan a conocer las concepciones de
los metodólogos, no las del hombre de ciencia.

no sus interpretaciones v fundamenta dones últimas. . han sido pa­ sadas por alto casi por completo. de los métoÚos en sí. las que vetsan sobre la naturaleza de la lógica o sobre el fundamento de la inducción.E n este aspecto no es más que un libro sobre la filosofía actual. E l objeto en cuestión es el estudió. L a palabra «filosofía» debe tomarse esta vez en su acepción más ri­ gurosa y no en su sentido corriente : cuestio­ nes filosóficas. por ejem plo. como.

Por esta razón es necesario. . se trata solamente de explicaciones de cómo entendemos los términos en este libro. sino reglas para el usóxk ciertas palabras y modismos a menu­ do. Terminología. sin embargo.I. L o que se pretende con ello no es establecer principios. debemos servirnos de una termino­ logía cuyo sentido quede fijado de antemano. que en sí y por sí pudieran interpre­ tarse como afirmaciones sobre las cosas . antes de entrar en m ateria. Para poder dar a conocer claramente el con­ tenido de las doctrinas metodológicas contem­ poráneas. estas reglas tomarán la forma de proposi­ ciones. anteponer algunas precisiones termbiológicas.

que son de­ terminadas mediante diferentes propiedades.. y su existencia. algunas expresiones son usadas en sentido distinto por distintos auto­ res. E l nombre filosófico genérico para todo lo que es o puede ser. enté. por lo tanto. e tc. T e r m i n o l o g í a o n t o l o g i c Ai. cuando una cosa es roja o una figura geométrica tiene una superficie dos veces m ayor que otra. E n todo ente se pueden distinguir dos aspectos o momentos : su esencia Quididad ser así^. en sus lí­ neas generales.. Cuando un ser está constituido de una de­ terminada manera^ por ejemplo. que tal o cual expresión debe ser enten­ dida de esta forma o de la otra. por ejemplo. colores. aptitudes. que consiste en que el ente es. que es el . como montes. Sólo decimos. pues. plantas.Nuestra terminología pertenece. lo que es . nos en­ contramos con una configuración de la cosa : la cosa en el más amplio sentido. no obstante. E n tales casós ha sido necesario escoger una significación única y . formas. es el de. hombres. etc.— E l mundo consta de cosas (cosas. y que estáu vinculados entre sí por medio de relaciones. a la herencia del mundo filo­ sófico . substancias). lo que aquí se ofrece es convencional.

sino propiedades y relaciones J otros pensadores han enseñado que únicamen­ te existe una cosa. se comporta y es de ésta o de la otra forma. no sé afirma que no sea posible un aumento o reducción de las citadasLcategoríasl De hecho. naturalmente. E s más que frecuente que. desarrollada en sumo grado. se dé otra también. reducen el todo a una m ulti­ plicidad de cosas. si una configuración e x is­ te. Más aún : el mundo es en sí mismo una configuración enorme. Desde el pun­ to de vista metodológico estas discusiones tieneri'-'poca importancia. por el contrario. Cabe que un análisis más <(profundo» permita alguna de estas re­ ducciones mencionadas. es sorprendente que en relación a estas categorías exista una notable . a lo largo de la historia de la filosofía se ha sostenido que no existen cosas. Pero en la praxis científica se emplean de continuo todas estas categorías. en el que todo lo que es o puede ser. L as configuraciones (Sackverhalte) no son independientes unas de otras. Con ello. E l mundo puede ser pensado como un conjunto de configuracio­ nes. Además. Tampoco faltan quienes.ente. L a lista de tales opiniones podría continuarse ad libitum. está unido a lo demás por una serie infinita de relaciones.

Hegel. sea cual sea el modo de concebir el mundo «en sí». Agustín. Espinoza. K ant. todo saber es saber de un hom­ bre nartirnlar . T e r m i n o l o g í a p s i c o l ó g i c a /— L a metodo­ logía versa sobre él saber : el problema del saber es difícil y debatido.uniformidad y acuerdo entre los más destaca­ dos pensadores de nuestro mundo c u ltu ra l: Platón. Tom ás. pues. 1. aque­ llo por lo que un hombre se llama «sabedor». Saber es. Nos interesa aquí explicar el sentido que damos a este vocablo. W hitehead. lo mismo que valentía es aquello por lo que uno se llama «víaliente» y fortaleza aquello que hace que de un buey o un motor se diga que es «fuerte)). Aristóteles. E n tendemos por saber algo psíquico. Plotino. De lo que se sigue que en este sentido no se da un saber «en sí» — es decir. emplean todos un lenguaje en el que se presentan nombres para nuestras ca­ tegorías. más exacta­ mente como un estado. además. un saber fuera del alma del hombre individual— . H usserl. algo que se encuentra en el alma y sólo en ella. al saber humano : no entendido como acto o proceso. limitamos. sino como propiedad. el concepto de saber. Leibniz.

que una determi­ nada cosa'o una propiedad. o simplemente que son.en cuestión. siempre. sé transfor­ ma en el saber.l E ste objeto es siempre una confi­ guración. y la tesis Metafísica que acabamos de apuntar (por lo demás discutible) carece de importancia. siempre es aplicado por el hombre concreto e individual. L as cosas. o la relación. E s ta for­ ma de hablar está condicionada o por el hecho de que se piensa en el objeto del saber (en nuestro sentido). propiedades y re­ laciones se convierten en^ o n ce^ tgsí-. lo que se sabe. es decir. lo que se sabe es. los con­ tenidos en proposiciones .Cierto que en la filosofía actual se habla mucho de un saber supraindividual. bajo el punto de vis­ ta de la terminología. De lo dicho ante­ riormente se sigue que no basta el concepto . o por partir del presupuesto metafísico de un sujeto co lectiv o ^ lg o así co­ mo el espíritu objetivo hegeliano^ Para la me­ todología es conveniente.). no pueden saberse en sentido estricto. en cierto modo. y no por el llamado espíritu objetivo. en última instancia.fún contenido. E l saber tiene siempre un objeto . distinguir el 'Saber como fenómeno psíquico de. son de esta manera o de la otra. ya que el método. Una cosa. E l objeto.su contenido . una propiedad o una re­ lación. 3. 2 .

E stas imágenes pueden ser considera­ das subjetiva u objetivamente. De aquí que las expresiones ((conceptoi) y «proposición» sean equívocas : hay que dis­ tinguir entre el concepto subjetivo y la propo­ sición subjetiva -j—productos psíquicos— . pero que no responden a imágenes del mundo real. son ciertos productos psíquicos que forman parte del alma humana. Si se las con­ sidera subjetivamente.para el saber : el saber se refiere a contenidos y éstos se convierten en proposiciones . Todo conocimiento se lleva a cabo me­ diante un proceso psíquico E l saber es el re­ sultado del proceso. las proposiciones. objetivamente. sino . un ser. 4. sí. ‘ 5. Para verlo claram ente bastará con observar que existen proposiciones falsas — las cuales tienen sin duda un contenido. Podría creer­ se que este contenido fuera algo real. lo que éstas imágenes representan. son ya suficientes para el saber. el ente conocido. del concepto objetivo y de la proposición objetiva — que no son tales— . y son más que meros pro­ ductos psíquicos— . que no es un estado. nos interesa su contenido. Pero no es así. sino contenidos de los correspondientes conceptos y proposiciones subjetivas.

Un movimiento de esta naturaleza . 6.tina actividad del sujeto. No se da un «conocer objetivo» frente a los conceptos y proposiciones objetivas: se­ ría una no-realidad. Vamos a llamarle ?oñ^?rr'Elxotiocéf^"es. como el saber. E n nuestra terminología. además. mientras que una proposición es un producto (objetivo o de contenido). la expresión «pensar» le damos una mayor extensión : llamamos así a cual­ quier movimiento espiritual que va de un ob­ jeto a otro. Llamamos concebir al proceso más elemen­ tal del conocimiento. am ­ bos actos están unidos entre sí. pues. que algu­ nos lógicos (así. un juicio siempre es un prpceso. en el proceso cognoscitivo. H ay que distinguir también el conocer del pensar. E l conocer en su pleno sentido culmina en el juicio que afirma o niega una proposición objetiva. los escolásticos y Kant) em ­ plean la palabra «juicio» en el sentido que nosotros damos al vocablo «proposición». algo psíquico que radica en el hombre indi­ vidual. De hecho. que nos lleva a la for­ mación del concepto subjetivo y a comprender el concepto objetivo. Obsérvese. su estructura es complicada en los dos casos y no nos intere­ sa de momento.

Según esto. ( T e r m i n o l o g í a s e m i ó t i c a . sino lo que pensamos de él. al re­ cordar en un momento de ocio cosas diferen­ tes. Dos cosas hay que tener en cuenta : 1. E x is te una tendencia natural — plenamente . muchos signos representan lo mis­ mo (sinonimia). unas tras de otras. como un pensar que persigue como fin el saber. por ejemplo.!N o expresam os lo que es el ser. 2 E l lenguaje no representa siempre de una m anera adecuada los conceptos y las pro­ posiciones objetivas] Más aún : con frecuencia ocurre qüe un^signo del lenguaje representa diferentes productos objetivos (homonimia) o viceversa.J E s ta observación es muy importante y el no tenerla en cuenta puede conducirnos a graves errores. Se puede llam ar ((pensar». empleamos signos prefe­ rentemente del lenguaje escrito u oral que consta de palabras o de símbolos equivalen­ tes. el conocer vendría a ser como un pensar serio. E l lenguaje no representa directamen­ te el ser. sino los conceptos y proposiciones ob jetivas. — Para comuni­ car a los demás nuestros conceptos y propo­ siciones é incluso para facilitarnos a nosotros mismos el pensar.no precisa necesariamente ser un conocer.

Porque el lenguaje juega un papel decisivo en el conocer humano (entre otras cosas. No siempre se logra realizar este ideal. a construir el lenguaje de m a­ nera que represente lo más adecuadamente posible los conceptos y proposiciones objeti­ vas.\es decir. clarp está. Llamaremos «nombre» al signo de un concepto objetivo y ((enunciado» al signo de una proposición objetiva. por lo que otros hombres conocieron y se nos transmite a través del lenguaje). que será profundizada de distintas formas en lo que sigue. tenemos la siguien­ te tabla. el análisis lingüístico y la interpretación del lenguaje son tareas de las más im portantes del método cognoscitivo. que resume nuestra terminología : S er C ontenido cog­ Concebir Juzgar Orden de las proposicio­ nes objetivas: Concepto objetivo Proposición objetiva Orden de los productos subjetivos: Concepto subjetivo Proposición subjetiva Nombre Enunciado Orden d e ¡ó r e a l: Orden del proceso noscitivo : Orden del lenguaje: E sto. porque el conocer está condicionado por lo social. . A sí. no es más que una orien­ tación provisional.justificada— .

t. E s falsa. Sin embargo. si no corresponde a algo. Análogamente. A parte de ello.— . al menos al lado de las otras'. nosotros escogemos la signifi­ cación indicada más arriba porque. ésta se da en toda ciencia. es decir. también ü n enunciado— . por ejemplo. todas las demás definiciones la suponen de alguna m anera. queremos determinar la sig­ nificación de estas expresiones : una proposi­ ción es verdadera. es decir. algunos filósofos dan a está palabra otras significaciones más o menos legítimas. y . pue­ de definirse el sentido de la palabra falsedad. se­ gún parece. sino que incluso dentro de la ló­ gica se viene usando esta palabra en varios sentidos. porque. si el Sachverhalt a que se refiere se da.Una pro­ posición objetiva — y . E s ta es. en segundo. a su vez. A sí. que consiste en que su co rresp o n d iere conte­ nido se da en la realidad. existe. naturalmente. es siempre verdadera o falsa. una de las múltiples significaciones de la palabra «verdad» : pues no sólo en el lenguaje artístico tiene otras sig­ nificaciones. T e r m in o l o g ía g n o s e o l ó g ic a .a palabra verdad significa una pro­ piedad de una proposición o de u n enunciado. por lo tanto. en primer lugar. A continuación. si el contenido a que alude no existe. si corresponde a algo.

deberíase preguntar también si es verdadera en nuestro sentido. Aprehendiendo sensible o intelectual­ mente la configuración. Más aún. Sea como sea :• hasta aquí parece ser cierto que toda ciencia tiende a construir enunciados verdaderos (en el sentido prime­ ro) : ésta es la finalidad última del conocer científico. E sta finalidad puede ser lograda de dos m a­ neras : 1. por lo tanto. por ejemplo. admitido por nos­ otros. ni siquiera que sea accesible en todos los órdenes del saber . es evidente que ((verdadero» tan sólo puede tener el sentido a que aludimos. L o que no quiere decir que esta finalidad sea lograda siempre. cuando corresponde a la existencia propia del hombre que la admite. la cuestión se plantea en un nivel inmediatamente superior: ¿ es v er­ dadero que esta proposición corresponde a la propia existencia del hombre? E n este caso. si se . es de fundamental importancia para la metodología. si alguien afirma que aquella verdad' es relati­ va (y así atribuiría a la palabra un sentido distinto del que nosotros le damos). pero la tendencia hacia su prosecución deter­ mina claramente todo conocer. y. es|e sentido de (¡verdad».al decir que una proposición es verdadera.

pequeñas manchas de tinta). en lugar de la confi­ guración en cuestión. . . basta con m irar la m esa. L a esencia del conocimiento indirecto plantea se­ rios y difíciles problemas gnoseológicos. É sta forma de co­ nocimiento será llamada conocer indirecto. E l fenómeno del conocimiento indirecto se nos ofrece como algo curioso y . otros contenidos. en todo conocer está entremezclado un conocer indirecto. orillaremos estos problemas y única­ mente daremos por supuesto el hecho escueU> de que se da tal conocimiento. Obsérvese que toda interpretación a base de signos. dado que aquí tan sólo nos interesa la meto­ dología. tal conocimiento lo llamaremos directo. y por otra (intelectualm ente). a primera vista. no se entiende có­ mo puede ser posible tal conocimiento. ciertas conexiones ge­ nerales entre tales signos y sus contenidos. más aún. Pero. Aprehendiendo. 2. dedu­ ciendo de ellos el primero. A sí. de una parte. signos materiales (por ejemplo.es un conocimiento indirecto va que vemos.quiere saber si la proposición esta mesa es oscura es verdadera. Pero es incuestionable que conocemos muchas cosas indirectamente . concluimos la significación de los sig­ nos en aquel caso particular.

a q u e lla s le y e s « s e g ú n la s c u a le s » s e d e b e c o n ­ c lu ir e n c a s o de q u e re r lle g a r d e u n a s p ro p o ­ s ic io n e s v erd ad eras a o tra s v e r d a d e r a s . y del concepto de ciencia.') L a « s e n d a d e la ló g ic a f o r m a l p r e s e n ta " p r o b ie - . Metodología y Ciencia. L ógica.. D e j a n d o d e la d o t o ­ d a s a q u e lla s s ig n if ic a c io n e s q u e n a d a tie n e n q u e v e r c o n e l r a c io c in io . La ló g ie a r -c o m o c ie n c ia o rd en ad a al r a c io c in io . debe­ mos ocuparnos brevemente del cóncepto de lógica — de la cual la metodología es una parte— . n o s q u e d a n to d a v ía m u ch as m ás. m e jo r d i c h o . r e s t a una trip le d iv is ió n d e l o r d e n c a r a c te r iz a d o p o r e s t a p a ­ la b ra .£ n t r e . a b a rca ' tr e s d is c ip lin a s . es d e c ir. P ara ello. q u e d e b e n s e F~cTisti ra m i d a <^.2. ¡—L ógica fórmaÍ\— ii tu d ié la s l la m a d a s le y e s La ló g ic a fo r m a l e s ­ ló g ic a s .s L c l a r a m e n t e .-— P o c a s p a l a b r a s h a y — i n c l u s o e n la te r m in o lo g ía filo s ó fic a — m ás a m b ig u a s q u e l a p a l a b r a « l ó g i c a » . Para la adecuada inteligencia de las doctri­ nas metodológicas es necesaria una breve alu­ sión al lugar que la metodología ocupa dentro del sistema de las ciencias. L ó g i c a .

es así que A . de su formulación y or­ denación.mas difíciles . por ejem plo/la conocida división del procedimiento mental en deductivo e inducti­ vo no consiste esencialmente en el uso de diferentes leyes lógicas. entonces B . Otro ejemplo es el modo Barbara: «Si todos los M son P y todos los S son M . — L a sola lógica formal no es suficiente para el análisis del conoci­ miento indirectp. E n la práctica'de la investi­ gación científica queda de manifiesto que las mismas leyes lógicas pueden se^ empleadas de diversas maneras. A sí.ú L a lógica formal se ocupa de tales leyes. Dicho de otra form a: con esta ley po­ demos deducir de enunciados verdaderos otro enunciado verdadero. lue­ go B . siempre tendremos un enunciado ver­ dadero. Puesto que si sustituimos las lejras por cualesquiera enun­ ciados. del método de su verificación^ etc. U na cosa es la ley lógica y otra la conclusión que se obtiene según esta ley. todos los S son P. Un ejemplo es el conocido modus ponendo pónens: «Si A . . La__teoría del uso. aunque a la vista de algunos ejemplos resultará fácil m ostrar su objeto.de las leyes lógicas en diversos dominios del saBer^s-TJrecfísámenteTaTñetodologla. sino en_el diferente empleo de las mismas leyes.» E sto es .una ley lógica.

de los procesos psíquicos. M e t o d o l o g í a . — Hemos llamado metodolo­ gía a la segunda parte de la lógica. o acaso sólo en el lingüístico? E sta s y otras cuestiones semejantes no pertenecen ni a la lógica formal ni a la metodología . L a palabra se deriva de los vocablos griegos « V6™ ». como correspondía. constitu­ yen el objeto propio de la filosofía (de la ló-. objetivo o jeal. ¿ Qué significa ? ¿ H ay algo univer­ sal? Y si lo hay. y significa li- . ¿ De qué se trata ? ¿ De las construcciones lin­ güísticas. «camino)). E l no haberlos distinguido. «a lo largo». ha sido la causa de lamentables confusiones. Filosofía de la ISgíca^^— Finalm ente. gica. hablar de verdad en este con texto? ¿T ienen las leyes lógicas validez «en sí niismass> o son simples supuestos? Todavía m ás: lás leyes ló­ gicas a menudo contienen la expresión «para todos».\3. y « oSdc>>. ¿en dónde se encuentra? ¿ E n el mundo psíquico. pue3 eñ~plantearsecüiererites "cuestiones sobre la misma lógica y la naturaleza de sus leyes. L o más importante aquí es una rigurosa se­ paración de los tres órdenes. en realidad. de las es­ tructuras objetivas o de los contenidos ? ¿ Qué es. una lev lógica? ¿ P o r qué sa­ bemos que es verdadera ? ¿ ^ e pueden además.

Nos ocupamos ahora exclusivam en­ te de los métodos de pensam iento?es decir. Dejamos adrede de lado los métodos del llama¿Q_pensamiento práctico. es decir. Yodas ellas pueden dividirse en dos cía se s: las que versan sobre la técnica ffotcfl v i a l que se ocupan de las acciones del esplrjííf. or­ denarla a un fin. de las normas del recto pensar. química. E n el orden de las acciones del espíritu cabe distinguir nuevamente diferentes clases de métodos.í>do! Para cada orden de cosas puede haber una metodología : así tenemos una metodolo­ gía química. ascética y otras mu­ chas».teralmente un logos. de ordenar la actividad y. se ordena claram ente a un pensar propiamente tal. anatomía. en arqueología. al conocer. e tc. do­ minio. didáctica. Aquí üqs Jgteresan_sólo las segundas — aun­ que debe tenerse en cuenta que la investi­ gación científica en algunos dominios. un hablar ((del ir a lo largó del (buen) cam ino». E s ta metodolo­ gía — ciencia djsl recto pensar— . Pero no todos los métodos de este pensar nos interesan ahora. se sirve de las orientaciones de las acti. Lajnetodolqgjajes teor|a_del méj. E l método es la forma y m anera de proceder en cualquier. vidades físicas. coñm eTde la econ om í a política o de . por ejemplo..

C i e n c i a . f¡t Subjetivamente entendida la ciencia no . es una parte de la lógica y de ella hablamos aquí.la estrategia. que son tratadas en cada una de las ciencias pertinentes. É sta metodología. se_puede hablar de ella en dos sen­ t idos : objetivo y~sfcbÍetÍvo. por tanto. to­ talmente al margen de si estos contenidos pueden ser de utilidad o no. entre otras. al menos. se^^qmére^íograi^ uiT s a te m p e ra _ spI¿ u ñ ~ s aber^¿m o _se pue3éjEárer~estoo~lo otro. también íhetodologías especiales. E s la metodología ge^¡ neral del pensamiento científico. por el contrario. y nos limitamos al pensamiento ^e&ncól L a difeí-encia^ntreTos^ós^oSsIste^n que el pénsamieintolpráctlco se ordena siempre directamente hacia algo que puede hacer el que piensa. 'Pero hay una meto­ dología general del pensamiento teórico : tra ­ ta de los métodos que o pueden aplicarse a todo pensamiento teórico o. y solamente érta. no persigue tal cosa : se ordena simplemente a los contenidos que pudiera aprehénder. — L a palabra ciencia tiene. Para cada región del ^pensamiento teórico se dan métodos es­ peciales y . dos signíífcSciones distintas pero coor­ denadas . a gran­ des grupos de ciencias. \JE1 pensamiento teóricd.

no es otra cosa que una especial aptitud unida natu­ ralm ente a un saber propio. conoce las conexiones de los contenidos. una pro­ piedad del sujeto humano individual. Pero la ciencia subjetivamente entendida es todavía más :(b un saber sistemático. Pues el que investiga. Se las llama' científi­ cas porque su jfin consiste en la formación o desarrollo de una ciencia en sentido subjetivo. E s . E n este sentido se dice «la Matemá­ .. en este sentido. un hombre que sabe Aritm ética tiene la aptitud de entender las leyes aritméticas y de contar correctam en­ te según ellas. en este caso el co­ nocimiento de muchas^ leyes. etc. es decir. sino sólo aquél que ha penetrado sistem áti­ camente en él y que. No todo el que conoce algo de un dominio del saber posee ciencia de él.\. por ejemplo. estudia. además de los detalles.. Se habla a menudo de actividades científi­ cas.es otra cosa que un saber sistemático. en prim er lugar íV h un saber. Ciencia. 1 1 '¿.-Objetivamente entendida la ciencia no es nii saber. se esfuer­ za por obtener un saber sistemático. E l que posee una ciencia tiene la aptitud de entender muchas cosas: de ella y de realizar correcta­ mente las operaciones espirituales correspon­ dientes. de la investigación. A sí. sino un conjunto de proposiciones objetivas.

l as. así entendida. (F h No todas las proposiciones pertenecient e 5 a su dominio entran a form ar parte~de la ciencia. al carácter sistemático de la ciencia subjetivamente en­ tendida. aunque ninguno de estos hombres conozca todas las proposiciones _que pertene­ cen a ella. etcétera. sino de las forma­ das Realmente. conocidas por un hombre. sino solamente aquellas que son. al menos. L a ciencia. Ocurre cuando los hombres conocen nuevos contenidos y cons­ truyen a base de ellos nuevas proposiciones. E s ta ciencia..tica enseña».tiene las siguientes características : Gl> E s un conjunto sistemático de p ropos iciones objetivas^que 'Corréspónden. dado~qüe su ^ eaIId ^ _estS'eñ-é r^ n sam ieñ to de muchos hombres. Más bien se trata He una construcciorf social. o b jetívam ele enten­ dida. es una . c)j L a ciencia..no cono­ cidas son sólo posibles. L a ciencia no consta de proposiciones posibles. De aquí que se pueda hablar de evolución y pmgresoTefl^JiLrienci^. como se ha dicho.». Mejor di­ cho : a _paxte_d£L_las proposiciones conocidas no hay más pro pos ir imi ps T e a 1pq . . o «la Astronomía dice q u e. no sub­ siste (ten'síu^ aunque t a mixteo está unida al destino de un hombre en particular.

obra social. pero esta situación inicial es considerada por el científico como algo insatisfactorio y la tendencia principal de toda investigación no se ordena solamente al descubrimiento de nuevos contenidos. L a lógica.£. representadas en signos. Siendo un conjunto de proposicionesr sus partes~3eben~éstar uni­ das . no necesitaría ser expresada en sig­ nos. de los demás hombres. es evidente que debe-ser construida lógicamente. sino también (quizá ante todo) a la ordenación ló­ gica de las proposiciones ya formuladas.ntre-sí por relaciones Jógicas. E s verdad que la ciencia en sus estadios primerizos se reduce a un cúmulo de proposiciones no uni­ das siempre |entre sí . cons­ . estando así al alcance. y precisamente la lógica form al. cons­ truida y conocida solamente por un hombre . E n lo que a la ciencip'é'nlhidida objetiva­ m ente se refiere. A ella pertenecen solamente aque­ lla s proposiciones que de una u otra manera han sido objetivas. de ser así. Pero de hecho una ciencia tal no existe. al menos en principio. C i e n c i a y l ó g i c a . Acaso pu­ diera imaginarse una ciencia individual. — De nuestra descrip­ ción de la ciencia se sigue que depende esen­ cialmente de la lógica en diferentes sentidos. es decir.

P ará la ciencia en sentido'subjetivo. la lógi­ ca ps también condición-previa. ) Además. un concluir. El^onocim iento científico es. al menos para buen número de ellas. en los más de los casos. pues. quesiem pre supone la lógica. E n primer lu­ g ar. esta ciencia (comoestado) es tm saSeT sístfimlS c o ^ u ^ m s í s ^ ^ Jálco m p tjen sió n de la ciencia se n t i^ o b j e t ivo.tituye. Estos métodos son elabora­ dos en toda ciencia a tenor de su objeto especí­ fico. toda labor de investigación precisa ciertos Iprincipios meto­ dológicos generales que valen para todas las ciencias. no le~eltá permitido ai investigador violentaFIís leyes lógicas. Estos principios generales metodológicos son . Luego también la investigación debe ser dirigida por la lógica y esto de dos maneras : lj>En primer término.. L os ¡juicios que forman este saber deben estar unidos entre sí como las proposiciones de la ciencia objetiva. en la investigación se_debejprocede. aparte de ello. A sí que la lógica formal es un supuesto indispensable de la in­ vestigación :C2 . Pero es que. sino que detxTjproceder segúñellas. esto signifi­ ca que hay que~emplear métodos determina­ do^ y adecuados.r m etódicamente . un co­ nocer indirecto. el marco indispensable de la ciencia así entendida.

No hay que entender esto como si el investigador de­ biera aprender la lógica formal y la metodo­ logía antes de ir a la investigación.. según he­ mos dicho. E s un hecho que los princi­ pios de la lógica son abstraídos de_las. Queda claro que toda investigación supone la lógica en su sentido más amplio.estudiados por la metodología. No obstante. está construida según los principios lógicos-meto­ dológicos . es insuficiente. dos cosas son evidentes :|T). es necesaria una formulación refleja y completa de estos prin­ cipios en las fases evolutivas de una ciencia. en general. L-a lógica natural basta para las cosas senci­ llas. . cuando_ ya esta última se halla en franco-desarrollo. ciencias y formulados. por lo cual es indispen­ sable cierto conocimiento de la lógica formal y de la metodología. Falla de ordinario totalmente al querer dar cuenta del significado filosófico de la labor realizada. Toda ciencia. es una parte de la lógica. Sabemos de sobra que en los estadios iniciales de una ciencia el conocimiento de ambas no es indis­ pensable y que bastan las disposiciones ló­ gicas naturales. que. en las cosas más complejas. aún cuando el investigador no tenga conciencia de ello. ^ g e n e ra lm e n te .

E s el método de la~7ntuición mteIecüiajZy_jlg j a descripción de~io intuido. Por la decisiva importancia déligngttaje en algunas ciencias (sobre todo en las his­ tóricas. tienen validez pára todo pensar. se trata de un método moderno que usan casi la mitad de los filósofos actuales y que ha sido ya aplicado a diferentes ciencias del espíritu y . Además. aunque también tiene relación con la pri­ mera (lógica formal). Pero no es a s í/ También en el orden del conocimiento directo sé dan determinados mé­ todos. en general. D e este método feno­ menología) trataremos en primer lugar. Recientemente se han elaborado tres g ru ­ pos de conocimiento indirecto. E ste método contiene^ múltiples normas. que.D i v i s i ó n . elaborados técnicamente y que son tam ­ bién objeto de la metodología general. U n lugar destacado entre ellos ocupa el método fengraei%4Í'égir:o. en el primero de los cuales se trata la interpretación del len­ guaje. cada vez con m a­ yor éxito.-—Por lo que hemos dicho se po•dria pensar que la metodología general se re­ fiere exclusivamente al~ conocimiento indirec­ to. E stá en estrecha relación con la tercera parte de la lógica (filosofía de la lógi­ ca). según parece. aunque también en las matemáticas) el análisis lingüístico es ya parte de la doc- .

Viene a ser como el correlato del método fenomenología): en él se analiza el lenguaje indirectamente. 4 . Método reductivo. A sí obtendremos la división siguiente : 1 . (L a significación cRTeÜítas expresiones será aclarada en su lugar). a través de los’ signos. Método deductivo. 2 . Método fenomeqológico. Se verá fácilmente cuál es la vinculación del procedimiento deductivo con las leyes formales-iógicas y quedará claro que el réductívo supone la lógica.trina general sobre los métodos. Análisis lingüístico. Su estudio seguirá kl del método fenomenológico. . A continuación nos ocuparemos de_ia_con*_ clusiónr estudiando sus dos especies : dédncú na v' rpAiuMma. 3.

K ant (M etaphysische A n fa n gsgrü n d e d er Naturwissenschaft. Hegel (Phánomenológíe des Geistes. H . 1860).3. 1869). H am ilton. A n o t a c i o n e s h i s t ó r i c a s . 1879). Renouvier (F r a g ments de la philosophie de S i r W . Lam bert en su N eues Organon (1764). E . Generalidades. y otros. W . Hamilton (L ectu res on L o g ic . Amiel (Journal intim e. . — L a palabra «fenomenología» parece haber sido empleada primeramente por J . Su significación es muy distinta en cada uno de estos autores. 1786). 1807). 1840). von Hartm ann (Phdnomenologie des sittlichen Be~ •wusstscin. Más adelante la encontramos en.

E . Farb er. cons­ tituyendo en la actualidad el procedimien­ to más importante dentro de esta escuela (G. Más tarde. pasó a manos de los filósofos de la existencia. O. Sin temor a exagerar. Scheler. Incluso pensadores independientes como N . y otros). este método. Becker. H artm ann se sirven de un a modo de mé­ todo fenomenológico. Stein. E . Sus concepciones metodológicas ejercieron un influjo decisivo sobre la filosofía europea. M. E s Edmundo Husserl (1859-1938) quien primeramente introduce la palabra Fenom e­ nología eji este sentido. M arcel. R . Heidegger. puede decirse que el método fenomenológico es de suma importancia. Ingarden. con algunas modificaciones. J . Pfánder. sobre todo enfAlemania. M. en parte tam ­ bién. Dado que las ciencias del espíritu en general han sido influenciadas. M erleau-Ponty). por los filósofos de la exis­ tencia. y . A . este íjiétodo fenomenológico ha pasado a ser de gran importancia para estas discipli­ nas. A . M. P . sobre la americana. Fran cia e Italia. K ovré. en diferentes países. Fink. Sartre. En el período de entreguerras se formó en torno suvo una re­ presentativa escuela (M. al menos en el conti- .aunque ninguno la empica para significar un método especial y determinado de pensamien­ to.

Un rasgo esencial del mé­ todo fenomenológico es la llamada reducción. en todo caso. — No es fácil determinar cuáles son las reglas funda­ mentales para el método fenomenológico de H usserl. esta diferenciación es de capital importancia. no son fáciles de entender.. pero en él es tan estrecha la trabazón de método y contenido. Por el contrario. Siji embargo.nente europeo. a la vez. un método y una doctrina. E s verdad que ningún método puede desprenderse totalm en­ te de ciertos presupuestos de contenido. O b s e r v a c i o n e s m e t o d o l ó g i c a s . pasando • v.ó^nids . A ello se añade el hecho de que en H usserl la palabra «fenomenología» significa. es menos em ­ pleado en la filosofía norteamericana e inglesa. que cabe poner en duda si es posible distinguir claramente su pensamiento metodológico. pues Husserl desarrolló £ste método poco a poco a lo largo de sus investigaciones filosóficas y no las resumió jam ás de una m a­ nera clara. A lareílTlcrirm cidélica dedicó Husserl su atención. 1¡ivcsligmioiirs l. sobre lodo en sus (1U01). que es doble'en Husserl: cidética y jenonu'nológica en sentido estricto. E n su obra se encuentran interca­ ladas algunas consideraciones ^metodológicas que.

Tlámada «epoché» : primeramente! de todo lo subjetivo * la postu­ ra ante el objeto^ebe~ser_puramen\e objeti■ va . E s to requiere.) exclusión de toda tradición.— e s e n c ia l e s de la fen o m e­ E l método fenomenológico es un procedimiento especial de conocimiento. de mane­ ra que tan sólo entre en cuestión lo dado . y . ante todo.(hipótesis. la reducción eidética. C aracteres . Aquí trata­ remos con detención la primera. a partir de las Ideas para una fenomenología fu r a y una filosofía fenomenológica (1913). E sen ­ cialmente consiste en cuna visión intelectual del objeto basándose eñ~una íiUuiciÓn. demostraciones u otra cual­ quier forma de saber ya adquirido). E sta intm ció¿sej^fieD eLA Ja^ado[Ja re g la g rin c^ p a ljde la fenomenología reza asT^7(Tíácia 1 as cosas mismas)!. efl^tereefc-tagar. ¡e g Jg g ttSdoTermiñoj exclusión de todo lo teórico. n o l o g ía .a ocuparse cada vez más de la' reducción fe­ nomenológica estrictam ente tal. una* triple eliminación_o-aü¿djKcj^n». de manera que no es posi­ ble considerarla como método de significación general. ya que ésta está demasiado unida a las doc­ trinas de H usserl. dejando aparte la fenomenológica. entendiéndose por «cosas)>~Io dado.

es decir. E sta regla de la reducción tiene validez para la consideración fenomenológica sólo mientras ésta dura. E n el mismo objeto dado todavía hay que llevar ITcábo uñá~doble reducción : ti) hay que dejar de lado la consideración de la existencia de la cosa y centrar la atención exclusivamente en torno a la quididad. T an sólo se desatienden los elementos excluidos : se hace abstracción de ellos y se considera úni­ camente lo que queda. de todo aquello que se ha venido en­ señando hasta el presente sobre el objeto. — L a intuición fenomenológica aparece a_primer¥'vis’ta como si fuera algo muy seng ic o . a lo que el objeto es . y . el que procede de acuerdo con el método fenomenológico no renuncia al poste­ rior empleo de otros métodos y de los aspectos no-considerados. J u s t if ic a c ió n del m étodo fen om en o ló ­ . E n todo este proceso hay que tener en cuen­ ta lo siguiente :* la reducción fettomenológica no significa lo mismo que negación. hay que separar de esta. después.* quididad todo lo accesorio y analizar sólo la esencia de la cosa. L a reducción eidética no implica juicio valorativo alguno acerca de los procedimientos que se excluyen o de otros aspectos .

E l hombre no puede cap­ tar simultáneamente todos esos elementos.cesario. en te­ ner abiertos los ojos o la capacidad intelectual de visión. Para conseguirlo hay que recurrir a un método elaborado y puesto en práctica con esmero . No parece necesario a primer. . en última instancia. etc. Pero es jie. £) ningún ob­ jeto es simple) sino que todos son infinita­ mente complejos. que regule el mismo movimiento del pensamiento. algunas veces incluso en valerse de movimientos exteriores. de ver el ob­ jeto como es y nada más.cilio.a vista un méto­ do especial. ya que constan de muchos componentes y aspectos que no son igual­ mente importantes. y por do­ ble razón : ¡l) el hombre está estructurado de tal manera que tiene una inclinación casi in­ superable a ver más de lo que hay en el objeto. o a causa de otro saber adquirido que está unido al objeto y que hace que proyectemos en él nuestras hipótesis. en to­ m ar otra postura más cómoda que presente el objeto en mejores condiciones de visibilidad. consistente. como viajes. teo­ rías. representaciones. E n la reducción eidética se trata nada menos que. Estos elementos extraños al objeto lo son o por representaciones emocionales subjetivas (así ún hombre cobarde considera al enemigo doblemente fuerte).

debiendo considerar uno tras otro. Sin embargo. además. No sólo hay un método fenomenológico. 4. /I ntuición e id é t ic a ^— La ya mencionada y prilicipar'regla del método fenomenológico . También esto requiere un método pensado y practicado de antemano. Cabría considerar casi todas las regías del método fenomenológico como reglas científicas generales. un buen número de reglas que tienen validez desde cualquier punto de vista. es evidente que formularon reglas importantes y de validez general para el pensamiento teórico. lo cual. no corresponde a la intención de los mismos fenomenólogos. Pero. Su punto de vista es puesto en duda por los empiristas y los criticistas.Nya que pre­ cisamente es el método empleado por una gran parte (quizás por la mayoría) de los filósofos actuales y contiene. Hacia las cosas mismas. al margen de la significación de esta polémica. sino que es absolutamente necesario su uso para proceder correctamente' H asta aquí los mismos fenomenólogos. es cierto. no está permitido que en una breve exposición de los métodos contem­ poráneos de pensamiento falte un capítulo de­ dicado al método fenomenológico.

en el fondo de todo verda­ dero conocimiento yace una intuición de esa especie. de visión intelectual. significa* ante todo. es un Concluir de algo y este algo debe ser. es decir. E l mismo acto de in­ tuir es una enunciación (interna. f la intuición se opone tanfcTal conocimiento discursivo com o-a la abstracción. intelectual) del fenómeno (en griego. .mismas cosas. E n la fenomenología de Husserl se dice que: la con-ciencia originaria de lo que se da es la única fuente de conocimiento. E l método feiioineñológico es un méto­ do dé intuición. Xé-jeiv ). en último recurso. E l conoci­ miento humano es esencialmente abstractivo.un _conocimiento directo. Según los fenomenólogos. toda conclusión. puesto que todo conocer indirecto. algo visto. Tan sólo cabe intuir lo dado. pero 110 una captación exhaustiva del objeto. se llama en H usserl feiióm-eno. Y lo dado. que 110 es otra cosa ' que una enunciación de lo dado directamente en la intuición intelectual. Obsérvese ¡ que :. que hay que ver intelectualmente esas. De aquí la palabra fenomenología. lo que está claro a nues­ tra vista ( <p«>s = luz). entendemos por «intui­ ción» . Usamos la palabra sólo en el pri­ mer sentido. la «cosa».(«hacia las cosas mismas». del griego <ptnvójievov lo que aparece.

Sin embargo. L a misma probabilidad es fuente de una conclu­ sión.— La segunda regla funda­ mental del método fenomenológico._ aLjnenos entre los hombres \>&) se echa en cara a los fenomenólogos algunas veces — quizá no sin razón— el que quieran excluir toda otra po­ sible forma de saber. De entenderlo como que sólo pudiéramos saber con certeza. Una intuición en el sentido de un conocimiento exhaustivo no se -da. por ejemplo. una aprehensión de cier­ tos objetos. OBJETIVISMO. pudiera formularse así : «En la investigación debe orientarse el p en ­ samiento exclusivamente hacia el objeto con . y un concluir de esta índole presupone una certeza de algo. el saber so­ bre lo probable. resultaría manifiestamente inco­ rrecto.capta sólo aspectos de lo dado y no está en condiciones de agotar todo lo que se encuentra en lo dado. Se da a menudo un saber sobre la probabilidad de algo y sigue siendo un sa­ ber. el que la afirma debe saber al menos que la proposición es probable. si se afirma una proposición sólo como probable. Sólo en este sentido vale el prin­ cipio fundamental de la fenomenología. sus reglas no dicen tal cosa. tal como la propone Husserl. Pues.

etc. etc. }>ero incluso en estos casos el objeto práctico. esta regla exige una actitud contemplativa. Se requiere una intui­ ción pura. que se olvida plenamente de sí mismo. el orden de lo práctico. excluir todo lo que provenga de él. deseos. Al investigador no le está permiti­ do preguntarse para qué puede servir esto o aquello. sobre todo sentimientos. Debe. por así decirlo. dis­ tintos pero muy relacionados. son considerados de una manera . E n segundo lugar.. A n te todo postula que el investigador se e n ­ tregue de lleno. posi­ ciones personales. al objeto de la investigación y vea sólo lo objetivo. por ejemplo. de lo moral v de lo religioso puede ser estudiado fenomenológicamente.exclusión fatal de ¡o subjetivo . una actitud teórica en el sentido originario del vocablo griego atheoria)>. tal cotuo lo lian hecho Scheler y Otto. sino simple v escuetamente cómo es. valores. El investigador que procede según esta regla. esta regla forma parte del rico tesoro de la metodología científica occidental. E n todo caso. como los fines. E n ella es­ tán contenidos dos principios prácticos. es un ser puramente conocedor. la exclusión de miras prácticas.» Así formula­ da. pues. del sujeto.

caerá infaliblemente en el subjeti­ vismo. Incluso hay motivos emocionales que parecen fomentar la investigación. los filósofos de la existencia. así.puramente contemplativa. el método fenomenológico es cada vez más im ­ portante. tanto los sentimientos como los actos de lavvoluntad e n ­ turbian mu y a menudo la pureza de la in tu i­ ción científica. Además. Las más importantes adquisiciones dentro del ámbito de nuestra cultura se deben. El hombre no sólo es entendimiento. A pesar de todo. por esto. la apa­ sionada voluntad de saber. Porque el que no se esfuerza de continuo v conscientemente en eliminar estos elementos.— Contra esta regla clásica. se alzan ios discípulos de Sóren Kierkegaard. al objetivismo. parece impo­ sible eliminarlos totalmente . nueva­ mente remozada y acentuada por H usserl. La fenomenología es tanto más teórica cuanto más impráctica. como señalan con razón los fenomenólogos. Es evidente que el objetivismo a que aspi­ ran los fenomenólogos es simplemente un ideal. A fir m an que el . sino que en la investigación juegan un papel más o menos importante los motivos emocio­ nales. E l pen sam ien to s u b j e tiv o de K i e r k e GAARD.

y que el investigador. Se repite a diario la frase de Gabriel Marcel : Je ne suis pas au spectacle. menos revolucionarias de lo que al principio parecían. sino un sujeto. por el contrario. al cpntrario. tan de moda entre los filósofos continentales. que no es un objeto. Los filósofos de la existencia tienen por nulo el pensamiento teórico.objetivismo es insuficiente para la investiga­ ción filosófica. E n la terminología de H usserl «objeto» es todo lo que es dado. Pero si consideramos ijla existencia. Los filósofos de la existencia. debe. E stas concepciones. J). to­ man la palabra en su sentido literal : objeto (Gegcnstaiifl) es loque está situado frente al v o /'E n este sentido. «el pen­ sador subjetivo». A l hablar de la existencia se. entonces es objeto en el sentido ¡originario fenomenológico. ya que se ordena a la llamada existencia (al Dasein hu­ mano). pues objeto es to­ ldo aquello sobre lo que hablamos. nos hace objeto para“ñós- . lo que se considera. tras un minucioso exam en. en primer lugar. se nos muestran. que la palabra objeto ( Gegenstand) es ambi­ gua. el 3-0 (1a llamada existenfcía) no puede ser objeto. Van tan lejos algunas veces que sostienen que el auténtico pensa­ miento filosófico no tiene objeto. «angustiarse». H ay que observar.

es pura cuestión de palabras. L a terminología fenomenológica originaria no determina el objeto de modo alguno. mas con ello no se ha dicho que la propia in­ vestigación sea posible en una situación angustiada. E l objeto del método recomendado por . Toda la discusión. Por eso. para ellos la exis­ tencia no es objeto. significan clara­ mente con ello que el objeto especial que yo soy (mi existencia) se hace patente. en tal estado emocional.otros. '2. no deja duda alguna de que su autor llevó a cabo este imponente tra ­ bajo en una actitud contemplativa. en cambio. Si los filósofos de la existencia y otros veV en la angustia el estado necesario para aprehender la existencia. 3 . Los filósofos de la existencia conside­ ran la existencia como algo no acabado. por lo que puede' llamarse <(objeto» a la existencia. ya que hubiera imposi­ bilitado todo análisis tranquilo. L ’E tre ct le N éant. dicen ellos. mas no un estado que la fomentara mientras el trabajo se realizaba. E s posible que la angustia fuera condición previa de esta investigación. sobre todo. Quizás sea así. en continuo hacerse. La obra de Sartre. por ejemplo. es algo forma­ do y aprehensible. fría y científica. el objeto. sin tinos contornos fijos . en el fondo.

los filósofos de la existencia es la existencia humana. algo muy particular. el fenómeno y nada más. la actitud sub­ jetiva. R e d u c c ió n d e l a t e o r ía y d e l a t r a d i ­ c i ó n . Tesis ésta no admitida por todos y que. al menos en las ciencias de la naturaleza. y que sólo a la luz de un esclarecimiento de la existencia pueden entenderse los obje­ tos. etc. sino también de todo 16 objetivo en sí. Ha^ que ver sólo lo que está dado. el método objetivo ha sido emplea­ do de un modo ejemplar en las obras de Heidegger y Sartre. A ello pertenecen las cosas que sabemos de cualquier manera o mediante una conclusión. que no esté dado directamente en el objeto considerado. Los filósofos de la existencia opinan que todo objeto está necesariamente en relación con esta existen­ cia. no es cierta. E stas han venido interpretando el ser 5Úi referencia a la existencia y han procedido fundamentalmente de una manera objetiva. hipótesis. 1. Además. No es que quieran los fenomenólogos con . E sta regla exige primeramente que sean excluidas 'todas las teorías. — L a regla «hacia las cosas mismas» postula no sólo la reducción de. dos de los más distinguidos filósofos de la existencia.

pero sólo después de la fundamentación fenomenológica. de manera que jamás se debe considerar lo que otros afirman como fundamento seguro en donde apoyarse. L a reducción de la trad ición'está en estrecha conexión con esto. según el cual la apelación a la autoridad humana es el argu­ mento más débil. E n el enten­ . sino que. E sta constituye el principio absoluto . son enor­ memente difíciles. la misma fuerza de las reglas conclusivas. deben entrar en cueátíón. sea con­ trolado o no por el mismo investigador. por lo que no cabe usar otros procedimientos de conocimiento mediato a lo largo de la investigación fenomenológica.ello recusar todo conocimiento in d irectó. además. exige que se excluya el mismo «estado actual de la ciencia». imposibles de ser llevados a la realidad en toda su pureza. 2. En la práctica. admiten tal conocimiento. fundamen­ ta. Sólo las cogas. entre otras cosas. E l método fenomenológico no sólo exige una aplicación rigurosa de este principio tomista. los fenómenos. tal como se presen­ tan a vista del investigador. estos postulados. como cua­ lesquiera del objetivismo riguroso. No se trata sim ­ plemente del principio claramente formulado por Santo Tomás de Aquino.

en el objeto propiamente tal no se nos da la tiza. proyectamos sobre el ob­ jeto nuestro saber ya adquirido. Un estudiante que debe describir fenomenológicamente una mancha roja. comienza a s í : (¡veo una mancha roja en la mesa. lo sabe el estu­ diante.ejemplo : un estudiante emprende el si­ guiente análisis de la conciencia del deber : «la conciencia del deber surge en nuestra con­ ciencia al jener lugar en nuestro cerebro de­ terminados procesos fisiológicos muy compli­ cados. Para ilustrar estas reglas. porque antes vió cómo el profesor.» Fenomenológicamente. con ayuda de la tiza. hizo la mancha . E l fe­ nómeno de la conciencia del deber. en cuanto . todo esto es falso : jamás ha visto el hombre su propio ce­ rebro. y menos aún los procesos fisiológicos que deben tener lugar en este cerebro. E s ta mancha consta de pequeñas partículas de tiza roja. E s necesario un largo y riguroso aprendizaje para apren­ der a intuir puramente.dimiento humano está la intuición tan unida a la acción del concluir. que sólo después de un penoso esfuerzo es posible mantenerlas se­ paradas.» E sto ya no es correc­ to fenomenológicamente : el que esta mancha conste de partículas de tiza. aduciremos dos ejemplos escolares. Otro . Sin querer.

maneras corrientes de pensar y otras cosas.fenómeno. R e g l a s p o s it iv a s d e l a in t u ic ió n e i d é t i c a . Mas no es éste el caso. no tiene nada que ver con todo esto. teorías.— Se podría pensar que la intuición m is­ ma es un proceso sencillo. Hemos aludido yd' a algunas reglas negativas del procedimiento fenomenológico : si él investigador no está bien adies­ trado en la intuición o incluso no atiende lo bastante para ver sólo lo que yace ante él. XJexkíill ha mostrado que los animales sólo captan lo que les es más importante vitalmente . debe ser formulada expresam ente y aplicada conscientemente. aparentemente tan sencilla. en cuanto sea posible. H ay que ver todo lo dado. y es su­ . Pero también hay reglas positivas del pro­ cedimiento que pueden ser formuladas de la siguiente manera : 1. proyectará dentro del objeto elementos subje­ tivos. sin necesidad de re­ gla alguna y que basta tener abiertos los ojos del espíritu para ver bien el objeto. E sta regla. debido a que el hombre tiene una fuerte inclinación a ver en el objeto sólo algunos aspectos. el hombre tiene mucho de común con el animal.

5.perior a él. ■Objeto de la investigación fenom rnológica. 2. E s ­ . aquí se trata de un conocimiento directo y allí de un conocimiento mediato. Porque todo objeto es infinitamente complejo. debe desdoblar­ se e] objeto. E s decir. anali­ zándolas. porque. Además. es ca­ paz de un conocimiento teórico. no-práctico. Cuando más clara sea la intuición. A pesar de todo. «(hermenéu­ tica». Heidegger llama a este análisis «exégesis». la intuición fenomenológica debe ser descriptiva. estamos demasiado inclina­ dos a permanecer ciegos para ciertos elemen­ tos de lo dado. tanto mejor pueden distinguirse los elementos y mantenerlos separados entre sí. L a tarea primordial de la investigación fenomenológica consiste en des­ cubrir fenómenos pasados por alto. — E l objeto de la intuición e in­ terpretación fenomenológica ha sido llamado por Husserl y sus discípulos ((fenómeno». describiendo sus partes. V) . Téngase en cuenta expresamente que esta hermenéutica o interpretación fenomeno­ lógica no debe confundirse con la reducción (de la que se habla en el cap. F e n ó m e n o . entre otras cosas.

No les interesa la posi­ ble «cosa en sí» que yace tras de los fenóme­ nos. Para ella. lo dado. como apariencia.. porque. Nada tiene que ver esta signi­ ficación con el sentido fenomenológico de la palabra. aquí nos ocupa­ mos de ellas brevemente. la enfermedad a través de la fiebre.’ sino que quieren ver sólo los fenómenos mismos. en primer lugar. «fenómeno» se opone a «realidad» : en este sentido quiere decir fic­ ción. no tiene importancia alguna para la fe­ nomenología. aparte de su significación fenome­ nológica. Tampoco los fenomenólo­ gos lo consideran así. ilusión. E sta significación es más restringida que la que atribuyen los fenomenólogos a la pala­ bra. no es para ellos necesario que el fenómeno deba poderse obser­ . se opone a la «cosa misma». E n segundo lugar. E l que lo dado sea «real» o'sólo «ilu­ sión». E n las ciencias de la naturaleza. 3. Por una parte. se em ­ p leóla palabra «fenómeno» para caracterizar procesos que pueden observarse sensiblemen­ te. por ejemplo. tiene otras varias .ta palabra. el fenómeno. 2 . la cosa se nos muestra a través del fenómeno. E n este sentido. 1. lo único importante es que se trata de algo dado. para evitar malen­ tendidos.

lo que está claramente ante nosotros. Las re­ ducciones referidas hasta aquí (de lo subjeti­ vo. Un auténtico método fenomenológico requiere que se elimine también la existencia del objeto. indiferente el que el obje­ to exista o no . por lo tanto.— . E s . E n el último se parte de la constatación de hechos. aunque el fenomenólogo puede investigar procesos. y . es completamente indiferente que haya o no tal mancha en el mundo. E l sentido de lá pala­ bra ((fenómeno)) es — como dice Heidegger— lo que se muestra a sí en sí mismo. en segundo término. se comprueba que de hecho algo es así o de la otra manera. lo que se muestra tal como es. Se averigua. por R e d u c c ió n de la e x is t e n c ia . por ejemplo. de lo teórico y de la tradición) no son sufi­ cientes. es decir. se ocupa preferen­ temente de estructuras. pueden ser vistos intelectualmente en y por sí mis­ mos). Aquí radica una de las diferencias esenciales entre el método fenomenológico y el empírico. no se requiere que sea un proceso. una investigación fenomenológica de una mancha roja.var por los sentidos (como veremos. su existencia no entra en con­ sideración. Si se lleva a cabo.

Pero de esto no se sigue que la fenomenología deba ocuparse de la existencia del objeto. tal como lo hacen los'Téñomefíólogós“j~además. In ­ cluso si HÍc~crniiñc~ño'existe. cabe hacer caso omiso de su existencia y considerar sólo su quididad. Pues.. E n el proceso fenomenológico.. se puedjen considerar obietos puramente imaginados. Puede surgir un reparo : ¿ cómo es posible en Id fenomenología hablar de lo dado? L o ■dado parece ser: lo que subsiste realmente. incluso en el caso de que el objeto exista. no hay tal ■constatación. H ay que decir que todo objeto. E sencia ^— E l . Los hechos no tienen significa­ ción alguna.ejemplo. el eifcos . feHomeuológica.ieto. debe existir para poder ser dado. que hay que determinar brevemente para captar el sentido peculiar que le dan los fenomenólogos. por el contrario. en última ins­ tancia. que ésta o aquella cantidad de agua se encontró realmente en un lugar determi­ nado y en un tiempo concreto. debe al menos haber existido realmente. E sta palabra tiene también múlti­ ples significaciones.propÍQ_ie la investigación._de be ser la esencia.ob. .

por ejemplo. «esencia» significa casi lo mis­ mo que «cosa» . E n este sentido. en cambio. por ejemplo. Finalm ente hay q¡ue distinguir la esen­ cia en sentido fenomenológico dej elíoq aris­ totélico. E l . junto con su síSoq f otras determinaciones en conexión necesaria con él. E n el vocabulario fenomenológico no se llama «esencia» a una cosa como ésta (hombre). Mientras que la esencia de la vida. un fenómeno. Aristóteles admite. un mos­ trarse a sí mismo. Tampoco ésta es la significación que los fenomenólogos dan a la palabra. es algo muy difícil de concebir. . L a palabra «esencia» se emplea co­ rrientemente en expresiones como éstas : «el hombre es una esencia (Wesen) m ortal». la esencia fenome­ nológica es lo que yace claramente ante los ojos del observador. ele­ mentos o contenidos de tal cosa. L a fenomeno­ logía. incluso las propiedades aristotélicas. aunque sea una cosa viva. no es «una esencia ocul­ ta».concepto fenomenológico es más amplio.1. Se habla también de «la esencia de una cosa». 3. sino al contrario. designa como ((esencia» todo lo que necesariamer^te está unido al fenómeno. la esencia de la vida. las propiedades ( iíia ). Llam an esencia sólo a ciertos aspectos. 2'.

sus tres ángulos. y que el hecho de que sea de madera o de otra cosa. Jenomenolqgica excluye. alguien interesa­ do por su naturaleza geométrica podrá consi­ derar como esenciales sus propiedades geomé­ tricas’. no tiene importan­ cia. . E n un trián­ gulo de madera. E s e n c ia y s ig n if ic a c ió n de la s pa la­ — Para esclarecer más el cbncepto de esencia queremos exponer brevemente el pun­ to de vista de los empiristas que niegan la esencia v la actitud de la fenomenología fren­ te a esta posición doctrinal.L a «esencia». así como su tamaño. Se pudiéfá ca­ racterizar esta esencia como estructura fun­ damental del objeto. dos órdenes de factores : la existencia. puede no serlo desde otra. por ejemplo.. el Dasc. etc. incluyendo lyas cuali­ dades. Según los empiristas la esencia es relativa.in y todo lo accidental. para otro obbr a s. Pero con el nombre de estructura no hay que entender algo así como un simple conjunto de relaciones. 'diciendo que esencial para el objeto tan sólo son sus tres lados. E n cambio. etc. no es esencial. L o que desde una perspectiva es esencial a la cosa. sino que debe usarse la palabra para significar todo contenido fundamental. por tanto.

preci­ samente atribuyendo significaciones a las pa­ labras. la esencia del objeto es un concepto relativ o : lo que para un observador es esencia puede no serlo para otro. según ellos. Los fenomenólogos consideran insatis­ factoria tal manera de hablar. los tres lados y tres ángulos. E n las mismas cosas 110 hay esencia alguna. Todo depende exclusivamente de la sig­ nificación que nosotros. E s el hombre quien de una manera convencional busca distincio­ nes entre lo. aquello y sólo aquello que significamos con una palabra : la esencia no es otra cosa que la significación de los voca­ blos. Podrá objetarse que con el nombre de trián­ gulo entendemos siempre una figura con tres lados y tres ángulos. E sta objeción no con­ fundiría a los em piristas. libremente. será esencial el ser de madera y accidental su for­ ma geométrica. esencial y no lo esencial. .servador que en lugar de interesarse por las -propiedades geométricas se interesa por la materia de que consta este triángulo. todos los aspectos de la cosa tienen el mismo valor. ya que precisamente acentúan la palabra «entendemos» : la esencia es. demos a las palabra^. Y dado que todas estas significaciones son relativas — con la misma palabra se pue­ den designar muchas cosas— .

tenga el nombre que tenga. que no tienen importancia alguna en este contexto. Si en lu­ gar de «madera» dijéramos «espíritu». y que estos aspectos pueden ser ana­ lizados por separado. poda­ mos dar al objeto. L o misnlo puede decirse de la relatividad de Jas significaciones nominales. la forma geométrica o la materia de un cuerpo). esta nueva denominación del objeto no haría cam ­ biar nada su estructura. aparte de la denominacÍ0n_qne. . Pero. lo que es de madera es a la vez espacial y extenso. Pero. L a relatividad de los posibles puntos de vista no consiste más que en I3 posibilidad de aprehender diferentes objetos . E n cambio la forma geo­ m étrica no es esencial a la madera. según los íenomeiiólogos. que en una misma cosa pueden verse diversos aspectos (por ejemplo. A sí..v y nada tiene que ver con nuestro problema. éste tiene c iertas propiedades necesarias. que seguiría siendo material y extensa. mientras que la forma es esencial al t 'ángulo. estos aspectos no son más que «objetos» : el ser de madera es un' objeto. y no'porque se llame «madera».H ay que admitir que las significaciones no­ minales son relativas. sino por ser así.

Mas. pero dado que una actitud emocio­ nal puede a lo sumo preparar un conocimien­ to — no lleVarlo a la realidad— . E s ta existencia es concebida expresamente como Dasein — es decir. del fenómeno. V a­ mos a determinarlo a continuación. al menos. aparentemente al re­ vés del procedimiento husserliano— y se eli­ mina de su consideración al ser así. una significación más con­ creta y precisa que en los otros filósofos. — Des­ pués de lo que acabamos de exponer. y significa sólo la existencia humana. si observamos de cerca cómo proceden. así lo afirman estos filósofos. E s ver­ dad que do dicen que su método sea una intuición. llámeselo como se quiera. parecerá extraño que la gran mayoría de los actuales discípulos de H usserl se ocupe precisamente de la existencia. . la esencia. queda de manifiesto que en el fondo apenas han abandonado el punto de vista de H usserl. discí­ pulos de H usserl. T ratan de lo dado.F e n o m e n o l o g í a d e l a e x i s t e n c i a . pre­ tendiendo excluir en principio un conocimien­ to indirecto de estas investigaciones. L a palabra «existencia» tie­ ne entre los filósofos de la existencia. 1 . . el acto espi­ ritual final debe ser un a modo de intuir.

. E l objeto de su investigación. E ste análisis muestra que la llamada existencia posee una estructura como dicen estos filósofos. Si bien siempre afirman. No es simplemente un estructura. 4. nos ha dado la mejor expo­ sición teórica que conocemos . que llama «existencianos». la obra princi­ pal de Sartre tiene como subtítulo Intento de una antología fenomenológica. y de Marcel tenemos una Fenomenología del H aber. como se ha dicho. está claro que lo que creen haber descubierto los filóso­ fos-existencialistas es algo que corresponde a toda. L a aportación de los filósofos de la existen­ cia radica en haber puesto de manifiesto que . lo que se da una sola vez. la llama­ da existencia humana es descrita e interpre­ tada en sentido fenomenológico. que sólo tratan lo mío propio (jemeinige). hablando con Heidegger. L a discusión sobre la existencia ocupa entre los filósofos existencialistas un gran espacio. sino una estructura necesaria de la existencia. existencia humana. Heidegger ha introducido in­ cluso su nombre propio para los elementos de esta estructura. en la misma existencia puede encontrarse una .2 . 3. De hecho. Heidegger. todos estos filósofos aplican 'á sus ob­ jetos el método del análisis fenomenológico.

En todo caso. . su modo de tratar la existencia hu­ mana cae de lleno en el estilo propio del mé­ todo fenomenológico. Un destacado filósofo de nuestros días ha formulado certeram ente este pensamiento al decir que los filósofos existencialistas son los más radicales filósofos de la esencia.esencia.

Como veremos más adelante. es mucho más impor­ tante para el conocimiento mediato.. E n él no se niefsvda el objeto ni el proceso del pensa­ miento . que es necesaria una precisión en símbolos. L a razón es que el aná­ lisis lingüístico. Ante todo. si bien tiene interés paira el conocimiento directo. O b s e r v a c i o n e s m e t o d o l ó g i c a s i — V amos a justificar la inclusión de este capítulo sobre el lenguaje dentro de la exposición de los mé­ todos actuales de pensamiento. Generalidades. . es algo mucho más complejo. PuédeTpreguntarse por qiié~ta~discusión de los problemas lingüísticos sigue a la del mé­ todo fenomenológico. séanos permitido aludir brevemente a dos puntos concretos de la metodología. se puede llegar a procedimientos en los que el uso del len­ guaje se hace completamente imprescindible.6. tanto.

por tanto. ser tratados los métodos semióticos después del fenomenológico. será expuesto en el capítulo dobre la semiótica. — -Ya . E l que por vez primera se ocupó de ellos en forma siste­ m ática fué Aristóteles. v. La diferenciación de ambas desde un punto de vista metodoló­ gico y al margen de toda actitud filosófica su­ puesta. Cuestión más difícil es Saber cómo debe dis­ tinguirse él campo semiótico del deductivo. son una misma cosa. Su obra D e la EnunO b s e r v a c io n e s h i s t ó r i c a s . Y a x\ristóteles incluyó su semiótica (los cinco primeros capítulos del tratado D e la Enunciación) en la lógica. Según ciertas escuelas filosóficas. Aunque no te­ nemos este punto de vista extrem o. pero en todo caso deben exponerse antes que los demás. g r. el positivismo lógico. creemos que no siempre es fácil distinguir los dos cam­ pos. los so­ fistas y Platpn (en el Cratilo y otros) rozaron de paso los problemas semióticos. la lógica y el análisis del lenguaje. y lo que afecta a 1 sentido de las expresiones. será siempre bastante arbitraria y hasta cierto punto relativa.Pueden. Intentamos aquí lograr cierta diferenciación: todo lo referente a la corrección del enunciado se verá en el ca­ pítulo sobre la deducción..

que exigen y postulan un análisis del .dación contiene. ante todo. H ilbert. Con los estoicos v escolásticos tiene la semió­ tica un notable desarrollo. el primer sistema conocido de las ^ te g o r p s sintácticas. entre otras cosas. a la matemática de D. Poco progréso debe­ mos a la llamada modernidad en este terreno. E l inventor de la palabra semiótica. significativos análisis semióticos. no fué un lógico matemático) llevó a cabo. debemos mencionar a A . E n tre los más destacados actualmente en este campo del Sa­ ber. T arski (1935) y R !. Carnap (1937). las obras de los estoicos se han perdido y la semiótica escolástica apenas si ha sido estu­ diada hasta el presente. es Charles Morris (1938). Frege seguía reelaborando y ampliando las ideas de la vieja Estoa. por cierto. fuera de algunos pocos fragmentos. v sólo al desarrollo de la lógica matemática hay que atribuir las nuevas investigaciones. A c­ tualmente se cultiva v está desarrollándose intensamente el trabajo semiótico gracias al estímulo de otras ciencias (sobre todo de la física). L a mo­ derna investigación está vinculada. mientras que G. Por desgracia. H usserl (que. así como de la división general de esta ciencia. sobre todo con los últimos en las Grammaticae spcculaticac. en sus Investigacio­ nes lógicas.

se habrá facilitado enor­ memente el trabajo de los científicos. pero es mucho más fácil si se calcu­ la con signos escritos. f2L L as palabras. . Piénsese en la operación de contar : se puede hacer men­ talm ente. Si con ellas se lo­ gra que los conceptos sean mejor y más clara­ mente formulados. También ha contribuido notablemente a su desarrollo la actitud fundamental del empirismo lógico. pues. posibles través de los signos : palabras habladas y escritas. i . para el método científico. son importantes. objeto de la semióti­ ca. Y es que el entendimiento humano funciona mucho me­ jor. por varias causas. que considera el análisis lingüístico como el único objeto de la filosofía. sino un medio esencial de la ciencia. acontecimientos. son algo m^ysrial.manejando cosas materiales. algo accesorio. Ju s tific a c ió n g e n e r a l d e l a n á lis is lin ­ g ü ís tic o . Las pa­ labras no son. L a ciencia es una obra social que sólo mediante el trabajo colectivo puede cristalizar en realidad.lenguaje cada vez más riguroso. E ste trabajo colectivo requiere la comunicación del saber. para cuya aprehensión está más capacitado. y aun necesarios.— Los signos. por otra parte.

sino incluso en el individual : porque a veces se toma una pa­ labra como expresión adecuada de un con­ cepto. que sirve. no corresponde plenamente a la obra ya terminada. ade- .3>j H ay tina tercera razón. Así. no sólo en el trabajo colectivo. L a expresión del pensamiento mediante signos es una especie_de obta_de_axit£. Aunque los vocablos resulten indispensa­ bles para el saber. a menudo acontece con la expresión : el concep­ to debe ser comunicado con palabras. que hace a las palabras útiles para la ciencia. o tal vez oculta en su significación algo que lleva la investiga­ ción por falsos caminos. — L a idea principal de la semiótica. pudiendo no serlo. A lo largo de la realiza­ ción se elabora y perfila esta ideá. o de si pueden tener una fun­ ción autónoma. pueden ser peligrosos : con facilidad conducen a malentendidos. Y a como simples medios de expresión son de suma importancia. P res­ cindimos de si las palabras son vehículos de los conceptos. L as t r e s d i m e n s i o n e s d e l s i g n o . se hace más preciso en el acto de la expresión. E s un hecho generalmente admitido que el artista normálmente es guia­ do en su obra creadora por una idea que. de ordinario.

pronunciada por uno y dirigida a o t r o j j a y . pues. etc. la palabra pertenece a un lenguaje. Una palabra sin sentido no puede servir para . una tercera clase de relaciones : las que mediáru. E stas tres relaciones dé las palabras tienen entre sí una 1determinada vinculación. por tanto. la palabra empleada por él se refiere a un triple orden de objetos : a) E n primer lugar. la conjunción «y») o al principio de la frase. c) Finalm ente. L a re­ lación pragmática supone la semántica y la sintáctica . de base a su división. g r. la relación de las palabras con su signi­ ficado. quieren comunicar1 a otro algo concreto rju n to a la relación sintáctica tenemos. puede ser expresa­ da así : cuando un hombre comunica algo a otro hombre. la palabra es. la semántica supone la sintáctica. tiene lo que lla­ mamos una significación : las palabrasstgntJica n algp. E stas se llaman pragm áticai. E stas relaciones se llaman sintácticas: son relaciones de las palabras entre sí. tiene determinadas reladoñésTcoíTías demás palabras de este len­ guaje : está.más. entre las palabras y los hombres qu ejas em­ plean. es decir. poPejenrpíor-’e n tre-otras dos palábras (v. b) E n segundo término. E sta se llama semántica..

entenderse.3' es posible es­ tudiar la semántica sin atender a la pragm á­ tica. y va­ liendo la regla sintáctica de que P debiera pre­ ceder siempre a . E n cambio.% ■. por ejemplo. sin que fuer^i necesario conocer qué significan P o LOS HOMBRES .para que una palabra tenga sen­ tido debe estar en determinadas relaciones con las otras palabras. 3. la relación sin­ táctica 110 supone las otras dos. pu­ diéramos. construir un lenguaje en el que sólo se dieran los signos P y x . Se puede elaborar una sintaxis completa para un lenguaje totalmente sin sentido .

C o n c e p t o . si se trata de la palabra hablada. y si se traía de la pa­ labra escrita. algo así como una serie de pe­ queños rnontoncitos de tinta seca en el papel.E l orden entre las clases de relaciones es se­ mejante al que hay entre las tres dimensiones de un cuerpo geométrico. E s evidente que hay que tomar el térm ino pa­ labra en este ¡sentido. lo mismo que en geometría pode­ mos prescindir de la superficie de un cuerpo o de su forma recta. en su totalidad. E l dibujo de la página anterior explica esta comparación. — Al empezar estas consideraciones hay que desta­ ca! expresamente que la palabra de la que se habla en semiótica. o de una sola (¡a sintáctica). es un grupo de ondas de aire. es como un cuerpo tridimensional : sólo por la abstracción podemos prescindir de las dos primeras clases de relaciones (la sintáctica y la semántica).s e m i ó t i c o d e l a p a l a b r a . L a palabra. es la palabra m aterial. E s ta observación tiene gran importancia. porque en el lenguaje co­ rriente la expresión ((palabra» se toma en otro sentido. puesto que debe oponer­ se a lo que significa.. es decir. Consecuencia importante de esta concep­ ción es que no necesitamos jamás dos veces .

lo que no sería posible si fueran una misma cosa. Los mon­ tones que leemos al principio de la proposi­ ción en la palabra ((Fritz» no son idénticos a los que están al final de la frase. De hecho. basta con exam inarlas con una potente lupa para comprobar que no es éstt el caso. es F ritz » . se habla en este caso de dos palabras de la misma forma. tenemos aquí una serie de pequeños montones de tinta seca. Tom e­ mos. por el contrario. Cuan­ do en el lenguaje corriente se dice «da misma palabra». pues se tra ­ ta de dos diferentes montones de tinta pues­ tos en distintos lugares del papel. se sobreentiende que son ««dos pa­ labras que tienen aproximadamente la misma forma y ¡a misma significación». E n la se­ miótica. Según la concep­ ción setniótica. L o que se quiere decir es que su estructura gráfica general es igual. es decir. L o que no quiere decir que la forma de ambas palabras sea igual . por ejemplo. Algunos fenomenólogos (Ingarden) contra­ ponen el texto (W ortlaut) a la palabra con­ cebida semiótlcamente. y mucho menos en distintos enunciados. la ela­ . el sencillo principio de identidad «F ritz. a la estruc­ tura común de las palabras de la misma forma en sentido semiótico.una misma palabra en un solo enunciado.

H ay que darse cuenta de que este texto es algo universal. — T al vez lo­ mas importante de la metodología moderna es el haberse dado cuenta de que. operando con el lenguaje en su plano sintáctico (y prescin­ diendo. por tanto. algo que sólo se da en los individuos. No es una cosa. se llama lenguaie formalizado a todo lengua­ je construido según tales normas. para evi­ tar confusiones . tenemos . Suele lla­ marse también ((formalismo» : pero es más correcto dar este nombre al método. es decir. Consiste en hacer abstracción del significado de los signos que se emplean y considerarlos exclusivamen­ te como signos gráficos : en su forma gráfica. de los otros dos). 7. en las palabras en sentido semiótico. O r i e n t a c i ó n i n t r o d u c t o r a . Form alism o. sino una propiedad de una cosa. se facilita enormemente el trabajo intelectual. E ste modo de operar se llama fornmlisiiip. del signo entendido materialmente.boración técnica de la semiótica requiere que se hable de tales textos para facilitar el pro­ cedimiento.1 E n la aplicación del formalismo se deben distinguir dos cosas : de una parte.

que tengan «sentido» en él . T al lenguaje es ((for­ mal» o «abstracto». de ordina­ rio. al lenguaje formalizado. y de ello hablaremos en otro capítulo. es decir. y de otra — al menos en la mayoría de los casos— . diferentes interpretaciones a un mismo lenguaje formalizado. b) en segundo lugar. pero no vice­ versa. va que puede construirse un lenguaje sin darle interpretación. hay que formular reglas que determinen qué enunciados soq correctos (si es que el len­ guaje empleado contiene enunciados). E s de la semántica v no de la sintaxis dar interpretación a un len­ guaje. es decir. Se puede dar. debemos resolver dos problemas antes de construirlo : a) en primer lugar hay que admitir ciertas reglas que nos jjernytan comprobar en todo caso cuáles son los signos admisibles. E ste segundo tema corresponde tradicionalmente a . E s verdad que debe preceder una sintaxis a la interpretación. E l lenguaje y la interpretación son independientes entre sí en cierta medida. Por lo que a la sintaxis se refiere. una ordenación de las significaciones a los signos. una interpretación del lengua­ je dotada de contenido. reglas que se refieren exclusivamente a la for­ ma material de los signos y nunca a su signi­ ficación .el lenguaje mismo. con sus reglas sintácticas.

de los otros dos. después 7 por 35. procedemos así. parece consistir esencialmente en descomponer el problema en sus partes singulares y resolver Hs partes una después de la <j>tra. U na operación aritmética sencilla. Será oportuno con­ siderar brevemente la estructura del cálculo corriente. si multiplica­ mos «(mentalmente» 27 por 35. Por ejemplo. — E l «formalismo» no es más que la extensión de un método conocido ya desde hace siglos. etc. tal como se enseña en la Enseñanza Media. el aritmético y el algebraico. E n el primero a) cabe dis­ tinguir tres grupos de problemas : unos que se refieren al formalismo en general. en los dos capítulos siguientes. por ejemplo. 1. sin embargo. otros que versan sobre el sentido sintáctico de la éxpresión simple y otros que tratan del sen­ tido de las expresiones compuestas. Tom e­ mos. una multiplicación. la multiplicación por es­ crito y veremos que acostumbramos a ordenar . poco más o m enos: primero multiplica­ mos 20 por 3^. el del cálculo. C a l c u l o .la lógica formal y de él nos ocuparemos en el capítulo cuarto. No pa­ rece haber formalismo en este caso. Del pri­ mer grupo de problemas vamos a hablar a continuación .

comenzamos . debe ir debajo de las decenas del número que hay encima. des­ pués de una breve reflexión : por que el i pertenece a las decenas y .los resultados de un modo especial. de álge­ bra. basta con conocer las 'reglas sintácticas elementales.Consideremos otro ejemplo. Sea la ecuación : • ax* + bx + c *» o Para resolver esta ecuación. sino que aplicamos simplemente las reglas sintácticas. por lo tanto. 2'.-S . E n el acto de la multiplicación no re­ flexionamos sobre ello. por ejem­ plo : S7 x 35 135 ei 945 Si se nos preguntara por qué colocamos el I de la segunda línea un lugar m ás'a la iz­ quierda y no bajo el 5. contestaríamos. Para calcular bien no es necesario sa­ ber por qué se procede a s í . según las cuales en la mutiplicación (en toda nueva lí­ nea de números) hay que colocar la cifra un lugar más a la izquierda con relación al de arriba.

E l cálculo no debe su seguridad relativa al hecho de que se realiza con números. E s una aplicación del formalis­ mo al lenguaje de los números. incluso. sino que procedemos. Como se sabe. sencillamente. según la silogística. con el signo contrario : 8XS + DX = — C También en este caso daríamos fácilmente con la fundamentación de esta (¡trasposición».con la «(trasposición» de c a la derecha. no nos preocupamos de ello. pues nuestra capacidad mental no basta por sí misma para pensar en su fun­ damentación.— c á lc u lo a o b je t o s no- E l mismo método puede ser empleado en otros campos que nada tienen que ver con los'números. Si se trata de cálculos más complicados. según la re­ gla sintáctica que dice: (¡todo término de una ecuación puede trasponerse de un lado a otro tomando el signo contrario»: «-— » en lugar de « + » y viceversa. de­ bemos. A p lic a c ió n del m a te m a t ic o s . Veamos un ejemplo de la silogística aristotélica. de hecho. sino al formalismo. se puede «convertir» un . limitarnos a las reglas sin­ tácticas.

fácil deducir una regla sintáctica : la que corres­ ponde al principio de convertibilidad de tales proposiciones. P . dé*lp que se deduce : P e M 8 a M 8 e P es decir. Celarent tie­ ne la forma : 1) M e P 2) 8 a M (premisa mayor) (premisa menor) 3) 8 e P (conclusión) Sin más. que indica que se trata de una propo­ sición general negativa. Si escribimos ahora la proposición según esta forma. E n la lógica clásica se suele representar una tal proposición con los signos S e P . siendo S el sujeto.» Una vez fijada tal regla. Decimos : «Las letras junto a e pueden ser concebidas en cualquier fórmula del tipo X e Y-. podemos aplicar nuestra regla a 1 ). el predicado. Naturalm ente. la llamada re­ ducción Cesare a Celarent es realizable sim ­ plemente por medio de cálculo. se puede pre­ . y la e (del latín n E g o ). C esa re.enunciado general negativo. será. por ejem plo: «ningún hombre es una piedra». en la pro­ posición : «ningun a piedra es un hombre».

sino cómo podemos joperar con él. ya que se puede dar un sentido operacional a un signo sin añadirle ningún sentido eidético. Para evitar equívo­ cos. téngase en cuenta que la operación de que . S e n t i d o e i d é t i c o y o p e r a c i o n a l . pero no viceversa . un signo tiene un sentido pu­ ram ente operacional si sólo sabemos cómo debe ser empleado. lo que significa. además. se da siempre el operacional. Un signo tiene sentido eidético dentro de un sistema si cono­ cemos su correlato semántico. y . el llamado eidé­ tico y el llamado operacional. si hay fuera de la matemática problemas de tan difícil naturaleza que no podamos enten­ derlos. L a relación en­ tre ambos sentidos es sencilla : dado el sen­ tido eidético.guntar si es conveniente la aplicación de este método en cuestiones tan sencillas. si conocemos las regías sintácticas que valen para él. E stas cuestiones nos llevarían más le­ jos . es decir» si sabemos lo que designa. — De nuestras consideraciones se sigue que un sig­ no puede tener doble sentido. únicamente constatamos que el cálculo — en el sentido del formalismo— puede apli­ carse fuera de la matemática. no sabemos lo que significa el signo. E n este caso. Por el contrario.

hablamos es una operación con signos. no sabemos cómo deben ser tratadas las cosas correspondientes. decir que las fórmulas de la concepción actual de la es­ tructura de la materia tienen sólo un sentido operacional. porque tan sólo nos dicen cómo hay que fabricar bombas atómicas o lo que sea. E l error está por ambas partes. Por lo cual. se afirma que no hay sentido eidético alguno y que sólo el sentido operacional está a nues­ tro alcance. Por ejemplo. se pretende restringirlo al sentido operacio­ nal. en el segundo. y no una operación con cosas. se quiere lim itar el saber humano al sentido eidético. aunque conozcamos el sentido operacional de los signos. E n la filosofía actual hay dos posturas e x ­ tremas : por una parte. un cálculo. ya que para ello deberíamos conocer el sentido eidético de los signos. Para construir una bomba atómica de­ bemos entender los signos que se nos presen­ tan en las fórmulas. según su significación eidética. por otra. De tener un sentido puramente ope­ racional no estaríamos en condiciones de ha­ cer con ellos otra cosa que cálculos. . no sería correcto. E n el primer caso se excluye todo for­ malismo y se rechaza todo sistema que no sea interpretable en su totalidad . y.

que tiene la misma forma que el objeto o contenido (Sachverhalt) representado en el enunciado científico. T al modelo np siempre puede ser construido. tema muy debatido en los últimos decenios. M o d e l o . Suele decirse que las teorías de la física clásica. es decir. hay casos en los que no cabe un sen­ tido eidético. A sí. observable en principio a simple vista. significa que para ellas no es posible tal imagen. Decir que para las recien­ tes teorías físicas no hay modelo. Por modelo se entiende un producto físico. p^ro sí «pensado». etcétera. tenían un modelo. sino sim ­ plemente un sentido operacional. E sto equi­ vale al menos en los más de los casos. parece que en la matemática. Decimos «al .Que en determinados casos existe un sentido eidético es evidente. a diferencia de las más recientes. hay un modelo de la teoría atómica de Bohr : consiste en un esfera en torno a la cual se mueven otras esferas más pequeñas a distan­ cias determinadas.' aunque en su conjunto conducen a resultados interpretables eidéticamente.). imaginjado. a decir que no tenemos un sentido eidético de tales enunciados científicos (teorías. — E stá en conexión con esto el problema del modelo. e tc. A su vez. en la astronomía. en la física.

E ste paso de unas teorías con modelos a otras sin ellos significa. Se procede con los signos como si no fueran tal cosa. una más am ­ plia aplicación del formalismo. pero que corresponde a una imagen visible intelectualmente. Pero tratándose de teorías fí­ sicas sin modelo. sino figuras de un juego. sin posible represen­ tación sensible. pues. sino también'eidético. . ya que. en principio. cabe pensar que el enunciado co­ rrespondiente tiene ciertamente un sentido eidético. E s e n c i a d e l f o r m a l i s m o . trozos que se combinan y ordenan de diferentes modos.menos en los más de los casos». — E l formalis­ mo es. aunque su significado no sea representable sensiblemente. No hay duda que algunas pro­ posiciones de la fenomenología y todas las de la ontología son de esta clase : no sólo tienen un sentido operacional. Por lo cual. un método que consiste en hacer abstracción total del sentido eidético de los sigtio^ y operar con ellos a base de determi­ nadas reglas de transformación que afectan solamente a su forma gráfica. se puede decir que no tienen sentido eidético en la mayoría dé los casos. en general. E sto es lo que ocurre en muchos campos de la investigación actual.

se ha dicho en tono de risa que el que em­ plea el formalismo no sabe lo que dice. el sistema B e x i­ ge que sus reglas tengan sentido. pero lo que dice es verdadero. E s cierto que se pueden formalizar las reglas de un . por su parte. pero hay que llegar a un punto de partida : a unas reglas no formali­ zadas. pero. a veces se limita al cómo. al final. 2 . las reglas del sistema A en el sis­ tema B . Un sistema formal cumple s u cometido únicamente cuando sus resultados finales son interpretables eidética» mente. Nuestro saber no alcanza siempre el qué de la cosa . debe haber un saber. pero siempre. Si las reglas nos dicen lo que debemos hacer. E stas po­ drían ser formalizadas nuevamente en un tercer sistema C . L a ciencia no es un juego. las reglas de A mientras se . por ejemplo. sistema dentro de otro . Aquí procede hacer la observación siguiente : 1 . es necesario que estemos en condicio­ nes de entenderlas. al menos sus reglas jamás podrán ser formali­ zadas. Además. L as reglas de las operaciones del for­ malismo deben estar dotadas de sentido eidé­ tico. L a finalidad del cálculo y del formalismo es siempre un saber. De ello se sigue que nin­ gún sistema es formalizable totalmente.

construye el sistema deben tener sentido ei­ dético para nosotros. De hecho. Aunque fuera posible una ciencia^ cuyo sis­ tema no tuviera otro sentido que el sintáctico. Por eso los lógicos actuales no creen que sea lógica un sistema puramente form al. se establecen signos con sentido y después se hace abstracción de tal sentido. Di­ rectamente y sin esfuerzos vemos que 2 por 3 es igual a 6 pero tan sólo unos pocos hombres . L o dicho vale sobre todo para la lógica. pues de lo contrarió no adelantaríamos nada en nuestro cálculo. E n una situación complicada falla muy pronto nuestra visión eidética del objeto. 3. ya que debe sum inistrar his reglas de conclusión de todo conocimiento indirecto . construyendo así el sistema for­ m al. tal caso es imposible en la lógica. 4. — Pueden aduckse las siguientes razones en favor del empleo del método formal : 1. J u s t i f i c a c i ó n d e l f o r m a l i s m o . para dar finalmente una nue^a inter­ pretación al sistema acabado. que no admita interpretación. no sería posible con­ cluir nada. en la construcción de los sis­ temas formalizados se procede siempre de esta manera : primeramente. y si sus reglas no tu­ vieran sentido eidético.

incluso de la filosofía.a 153. L o mismo puede decirse de otros pensamientos enmarañados.794. igualmente vemos inmediatamente que la ne­ gación de «llueve» es la proposición «no llue­ ve». E l formalismo contribuye fundamentalmente a eliminar tales supuestos tácitos.7 8 8 es igual. 3. pero las desviaciones demasiado frecuentes en el cam ­ po filosófico se deben en buena parte a la falta de un método formal adecuado. sin emplear el formalismo. es imposible en él una demostra­ ción con reglas y axiomas no formulados.176. Su genio ha preserva­ do a los mejores pensadores de caer en el error. pero no es tan fácil ver la negación del conocido postulado de Kuclides según el cual por un punto exterior a una recta pasa una sola paralela a dicha recta.952 por 7 8 . todas las consecuencias se deducen de los axio­ . 2) Dado que en un sistema formal todas las reglas se refieren exclusivamente a la for­ ma gráfica. S a­ bido es que los supuestos no formulados son peligrosos. Con esto se logra todavía más : en un sistema axiomático desarrollado formalmente.saben con facilidad y rapidez que el producto de 1. ya que fácilmente pueden ser fal­ sos y escapan a una comprobación racional por no estaij expresamente formulados.

pues. 4. la significación de A y B debe quedar inde­ terminada (las demás palabras de la proposi­ ción pueden ser consideradas como simples constantes lógicas). con lo que de un golpe quedan resuel­ tos varios problemas.mas escogidos con cierta facilidad y de una manera bien definida. Del postulado : «Dos puntos cualesquiera determinan una recta» se deducen (mediante otros axiomas y merced a reglas adecuadas) una multitud de postulados geométricos. b). E s evidente que los con­ ceptos usados estarán determinados con más exactitud que lo estaban al principio del pro­ ceso. E l formalismo es. puede a menudo permitir varias interpreta­ ciones. Se ve que la interpretación b) es . se puede dar a A la significación de punto. Ahora caben dos posibles interpretaciones del principio : a). con el empleo del forma­ lismo se consigue todavía una cosa más: cuan­ do un sistema está construido formalmente. y a B la de recia . Po­ demos formalizar este postulado de esta mane­ ra : ((Dos A cualesquiera determinan un B» . Finalm ente. viceversa : A significa ((recta» y B «punto». Un ejemplo es el prin­ cipio de la dualidad en la geometría euclidiana. una excelente guía para la delimitación y esclarecimiento de los conceptos.

fundamentales ambos en geometría. debien­ do quedar bien claro el punto de partida. Incluso una lengua «(natural» (corriente) principio. Ade­ más. L e n g u a j e a r t i f i c i a l . ser formalizada. Cosa parecida encontra­ mos en otros campos científicos. de un pos­ tulado hemos obtenido dos. No hay que pasar por alto determi­ nados peligros vinculados a él. Sobre todo no se debe «saltar» con demasiada prisa. Se consigue así todo un sistema de proposiciones deducidas de este postulado (formalizado) . no siendo lícito confundirlo con la realidad. Con esto quizá queden dadas las razones más importantes a favor del empleo del for­ malismo. — H ay que' distin­ guir bien el formalismo del empleo de un len­ guaje artificial. sino utilizarlo junto con los otros métodos.la verdadera : dos rectas paralelas determi­ nan un punto en el infinito. No se debería emplear nunca el formalismo como método único. mientras que cabe muy bien conside­ rar un lenguaje artificial como no formaliza­ do . sin embargo. hay que recordar que un sistema formal sigue siendo siempre algo muy abstracto. no pasa esto de ordinario. . con las partes elementales de la lógica m atem ática.

Por eso es mejor establecer un lenguaje artifi­ cial con reglas sintácticas propias y rigurosas. 2 . 3. pero espe­ cialmente etl la lógica. Quizá pudiera resolverse esta situación con­ servando las palabras del lenguaje corriente y cambiando sólo las reglas. ' 4. debido a la asociación de ideas. la mayoría de las palabras .¿$í como letras solas en vez de palabras . pero en este caso. algo. E n las ciencias en general. prestándose a confusiones. lo cual es un inconveniente para operar bien en el campo de la ciencia rigurosa. las palabras nos recordarían siempre las reglas laxas del lenguaje ordinario. . así las proposiciones son más cortas que en el lenguaje corriente v más fácilmente inteli­ gibles. Finalm ente. Decididos por el uso de un lenguaje artificial.W hitehead y Russell lo justifican de la siguiente manera : 1 . L a sintaxis del' lenguaje ordinario es poco pracisa. E s hienester recurrir a símbolos.E l empleo de símbolos artificiales aparece al mismo tiempo que el formalismo. se emplean conceptos tan abstractos que no se encuentran palabras adecuadas en el lenguaje corriente. sus reglas dan ocasión a muchas excepciones. hay que escoger símbolos breves.

por ejemplo. todas las demás expresiones no están dotadas sintácticamente de sentido en tal lenguaje. tienen sentido en 5 .del lenguaje corriente son ambiguas . que la expresión «lenguaje simbólico» es equívoca : todo lenguaje consta de símbolos y. E s conveniente que en lugar de tales palabras usemos símbolos artificiales unívocos y claro?. nos limitamos al len­ guaje e scrito . un lenguaje consta de una multitud de expresiones para las que tie­ nen validez unas determinadas reglas. determinan qué e x ­ presiones pertenecen a S . podría llamarse «simbólico». Nótese. la palabra . Para hacer más fácil la cosa. si bien lo que vam oí a decir ' ’ lmente. 8. a diferencia del ordinario. L as reglas de un lenguaje. además. con ciertas limitaciohablado. A s!. por tanto. R eglas sintácticas del sentido. Aquí se trata de un lenguaje que. la palabra «es» tiene al menos una docena de significaciones que deben mante­ nerse separadas entre sí en el análisis. consta de símbolos artificiales. — Sintácti­ camente considerado. C o n s t r u c c i ó n d e l l e n g u a j e . pongamos S . por ejemplo. es decir.

E n este capítulo nos ocupamos solamente de las reglas sintácticas del sentido en las propo- .«homme» es una expresión. puede ser una expresión propia (con sentido) en S . por sí sola. Así la expresión «hombre» es atómica en castellano . atómicas o expresiones simples . «es». Sus partes son proposiciones con sentido en S . «organismo». moleculares o expresiones compuestas. Un ejemplo sacado del idio­ ma español puede ser el siguiente :^«Un hom­ bre es un organismo. tratándose de un lenguaje co­ rriente. E stas inexactitudes pueden eliminarse m ed iare la semántica.» Las palabras ¡(hom­ bre». pero sin sentido en el idioma alemán. Las expresiones con sentido en un lenguaje pueden ser de dos clases : 1 ). E sta división en proposiciones atómicas y moleculares. pero siempre es más útil y menos penoso construir un lenguaje artificial en el que no se dan tales inexacti­ tudes. están formadas de ma­ nera que ninguna de sus partas. no está del todo libre de reparos. A sí. son proposiciones dotadas de sentido en español. separadamente. está claro que la palabra alemana «Hund» (perro) es una expresión atómica. por ejemplo. 2 ). pero una parte de ella «und» (y) también lo es.

dentro de una pro­ posición dotada de sentido. las proposiciones mo­ leculares deben componerse exclusivamente de expresiones dotadas de sentido en el corres­ pondiente lenguaje . A sí.slciones moleculares. C o n c e p to de c a te g o r ía s in tá c tic a . sin que la proposición pierda su sentido por ello. . en última instancia. es decir. Prim era­ mente vamos a tratar de estas reglas sin­ tácticas. ya que sólo es posible tra ta r de éstas antes de abordar la teoría del sistema axiomático. por ejemplo. Se llama catégortó sintáctica a una serie de expresiones que pueden ser cambiadas por cualquier otra de su clase. la composición misma debe te­ ner lugar según determinadas reglas de for­ mación del lenguaje. los nombres propios constituyen . de proposiciones atómicas con sentido en este lenguaje : 2 ). L as reglas correspondien­ tes a las proposiciones atómicas serán espues­ tas en el capítulo que trata de la axiomática.— H ay dos reglas fundamentales para el sentido de las proposiciones moleculares en un len­ guaje determinado : 1 ). E stas reglas de forma­ ción tienen en todos los lenguajes un núcleo común que puede ser resumido en las leyes de las llamadas categorías sintácticas.

el concepto de categoría sintác­ tica. menos rigurosas y precisas. por ejem­ plo. «F ritz bebe». para el que pue­ den y\ deben establecerse leyes exactas. un verbo. «duerme». E n filosofía se debe per­ seguir un lenguaje perfecto. en cual­ quier enunciado dotado de sentido. puede sustituirse un nom­ bre propio por otro sin que el enunciado pier­ da su sentido. y el ei o nientffc^gejUido. v sus leyes son. verdadero o falso.una categoría sintáctica de la lengua . E n el ejemplo„aducido puede sustituirse por «Nafixíleón». L a diferencia consiste en e s to : en la gram ática se trata de un lenguaje vivo. 'pero con sentido. por tanto. es ya otra categoría sintácti­ ca . L a sintaxis' lógica se halla con respecto a la g ra­ mática en la misma relación en que la geome­ tría está con las medidas de una construcción concreta : ofrec m ambas un fundamento ideal. es. Como se ve. e tc. sí en el lugar de «P n tz» colocáramos «duerme». por ejem­ plo. corresponde casi al de «parte de la ora­ ción» en la gram ática corriente. Por el contrario. construido con mucha im­ precisión. E n este contexto no deja de tener interés anotar que las categorías sintácticas — de con­ . se originaría un no-sentido en nuestro enunciado «duerme bebe»..

la de los opera­ dores monádicos a la de las «cualidades)). Ajuna proposición que_determina otra se llama «functor» v la proposi­ ción determinada es el «aTgUmento». A sí. y es su functor . por ejem­ plo. E n todo lenguaje cons­ truido hay dos i clases de expresiones : unas que sólo pueden ser argumentos . los nombres individuales y enunciados. por ejemplo. etc. porque'entre la realidad y el lenguaje el pen­ samiento crea nuevas categorías (las del ente ideal). L a pa­ labra «determinar» tiene aquí un sentido m uy amplio. la categoría sintáctica de los nombres propios corresponde a la catego­ ría ontológica de «sustancia». por ejemplo. re­ presentan las llamadas categorías ontológicas. Se dice. mientras que las partes son el argum ento de ((y». F u n c to re s y a r g u m e n t o s . y otras que pueden ser también functores.formidad con la función general. por . L a correspondencia no es totalmente exacta. — Queremos esbozar un sistema simple de categorías sin­ tácticas partiendo de los conceptos^ de functor y de argumento. que «y» en la proposición «llueve y nieva» determina ambas partes («llueve>j y «nieva») del enunciado.del lenguaje que quiere ser un reflejo de la realidad— .

Según la categoría sintáctica de sus argumentos. «o». porque en este caso el todo es un nombre) : b) functores que originan enunciados ( por ejemplo. 2 . «no es afeí». Para los functores podemos establecer la siguiente división : 1 . v. Según la categoría sintáctica de la pro­ posición molecular. : «llueve y nieva». «ama».ejemplo. el argumento es ((hermoso»). «es más grande que». «que». distinguimos : a) functores que originan nombres (por ejemplo. los verbos . Distinguimos entre : mi) functo­ res que determinan nombres (por ejemplo. que consta de functor y sus argumentos. ((duerme». E l número de las categorías fundamentales es bastante arb itrario .) . b) functores que determinan enunciados (por ejemplo. en el ejemplo : «el niño es muy her­ moso». «un buen» en : «un buen niño». es un enuncia- . las categorías sintácti­ cas de las primeras se llaman ((categorías fun­ damentales)) y las otras ((categorías de functores». los func­ tores ya citados que determinan un enuncia­ do. etc. «y». gr. c) functores que determinan operadores ((¡muy».) . etc. nosotros presupone­ mos para mayor sencillez dos clases : las ya citadas categorías nominales y las categorías de enunciados.

con su argumento «ladra». «ama». puesto que muchas veces son sin ­ tácticamente ambiguas. «es más grande que»). triádicos (por ejemplo. A sí. «corre»). Según el número de los argumentos. A . Se ve inmediatamente que las proposicio­ nes del lenguaje corriente no se adaptan a es­ te esquema. c) functores que originan functores (por ejemplo. a la exactitud y a la claridad del lenguaje. diádicos (por ejemplo. E sta ambigüedad contribuye a la belleza del lenguaje y es de gran valor para la creación poética. y así sucesivamente. lo cual es una razón que japoya una vez más el em­ pleo de lenguajes artificiales.d o ). B v C deben ser tomados como argumentos de «da»). 3. «en voz alta». po­ demos establecer la siguiente regla general de la forma : una proposición molecular tiene . «duerme».— Basándonos en los anteriores principios. ^ E je m p l o s de n o -s e n tid o s in tá c tic o . «en voz alta» es. la palabra «co­ me» puede ser functor monádico ((¿qué hace F ritz ? » «Come») o diádico («F ritz come sal­ chicha»). en «el perro ladra en voz alta» : aquí. «da» : A da C a B . distinguimos entre functores mon&dicos (por ejemplo. pero es perjudicial. un operador).

respectivamente. aun­ que lo parezca-. Aquí. la última palabra es claramente un functor monádico que origina y determina un enunciado o un nombre. Decimos que es una pseudo-proposición. E n nuestra pseudo-proposición. sus categorías sintácticas. Otro ejem plo: un filósofo dice : «la nada anonada». porque no tiene sen­ tido algu n o: «es idéntico» es uri functor diádico y tan sólo cabe usarlo con sentido si se le ordenan dos argumentos (así. «nada» es el argumento de «anonada» . ¿ qué es la «na­ da» ? Evidentemente.sentido sintácticamente si todos los functores de ella están ordenados a sus argumentos se­ gún el número y la clase de. queremos decir que «para cual­ quier a: vale. Por lo que sintácticamente es un sin-sentido. Veamos algunos ejemplos de la Filosofía : tomemos primeramente la pseudo-proposición : «el Ser es idéntico». I Determina un hombre en este enunciado? Considerada sintácticamente. no es un nombre. L o que no se ajusta a esta regla no tiene sentido sintácticamente. en el enun­ ciado : «el autor del Fausto es idéntico a Goethe»). . tan sólo tenemos un argumento.' Si decimos «no hay nada» propiamente. el «ser». que nó se da hic et nun c». «Nada» es una abreviatura de la negación.

Funciones y grados semánticos. Apelando a tales ejem­ plos. ser correcto. Sin embargo.Pero la negación no es un nombre. L a s d o s f u n c i o n e s s ¿ m á n ti< ? a s d e l s i g ­ n o . confun­ diendo el sentido sintáctico con el semántico. lo cual no es lícito. pues. sino un functor. ya que con suma facilidad oculta un no-sentido sintáctico. L o que piensa el filósofo podría. N o es un enunciado y no significa nada. pero lo que dice debe ser considerado como un sin-sentido desde el punto de vista sintáctico. 9. — Vamos a ocuparn¿s^ahora de las cues­ tiones semánticas : de los problemas que se refieren a las relaciones entre los signos_y lo . Por lo cual el análisis del sentido sintáctico tiene actualmente m ayor importancia en filosofía que la q¡ue tuvo en los siglos pasados'. sus ataques han contribuido a que se tenga ya clara concien­ cia de que un lenguaje poético únicamente puede usarse con mucha precaución para co­ m unicar ideas científicas. E n el transcurso del tiem­ po ha quedado de manifiesto que fueron dema­ siado lejos. quisieron los neopositivistas decir que toda la filosofía es un sin-sentido.

P or otro lado. etcétera . A sí. si un observador dice : «aquí hay plomo».H ay que distinguir desde un principio — los escolásticos lo sabían m uy bien— entre las dos funciones del signo. el hecho de que formule el enunciado m uestra que tiene este pensamiento y el enunciado e x ­ presará un estado subjetivo. sino que ordinaria­ mente son sentimientos. es decir^sér^veluculo de un contenido objetivo. significa (indica) prim era­ mente algo objetivo : que se encuentra una sustancia llamada plomo en unas determina­ das coordenadas espacio-temporales. un signo puede expresar algo subjetivo. tendencias volitivas. . no sólo son pensamientos. A esta función la llamaremos objetiva. intendere. De ordinario. éstas últimas juegan un papel tan importante que algunos metodólogos desig­ nan estos factores subjetivos como «conteni­ do objetivo» o «científico». esta segunda función se llama «subjetiva». el estado de ánimo delhom bre o ctel animal que causa el signo . Los factores subjetivos expresados mediante un signo. por ejemplo. A l m is­ mo tiempo piensa este mismo contenido . un signo usado dentro de un lenguaje humano normal tiene ambas funcio­ nes. E l iign o puede sig nificarjxlgo.

sino que exclusivamente indi­ can algo. No es fácil decidir si es posible el caso contrario. puramente emocional. y .-la primera función semántica. una cosa está clara : en la ciencia. Pero en las obras científicas se pueden ver fácilmente signos y enunciados que no e x ­ presan nada. L a comunicación de sus condiciones situacionales podrá ser en alguna ocasión objeto de una investigación psicológica. no indica nada objetivo. tiene importancia. desde el punto de vista me­ todológico. A l menos. por tanto. sólo la intención. no se refie­ re a nada objetivo. es decir. siempre que se trata de objetos cognoscibles. tratándose de un lenguaje vivo. L o pue el investigador mismo experimenta vitalmente no tiene interés. cabe pensar que en algunos casop-límites el signo o no expresa nada subjetivo. expresables. Los signos de que se com­ pone el lenguaje de tal música tendrían sola­ mente un contenido subjetivo. o al contrario. en ciertas formas de la música puede que se dé el último caso. porque no ((significa» nada.Si bien es verdad que en el empleo normal de los signos ambas funciones semánticas se unen. . pero no «enseñan» nada. Sin embargo.

E x p r e s i ó n d e l o i n e f a b l e . Su contenido no puede comunicarse a otros. Con otros muchos (dentro de la línea tradicional neoplatónica). sino imágenes que estimulen la intuición. tan sólo son señales que indican un camino al que quiere encontrar lo inefable en una expe­ . los metodólogos actuales tienen opiniones distintas. ninguna demostración. opinan que lo inefable no se puede decir. Por eso no encontramos en las obras de Bergson ninguna descripción fenomenológica. no se puede representar vncomunicar mediante signos objetivos. Partidarios del primero son especial­ mente H . Jaspers. el devenir) solamente es posible mediante la «in­ tuición)). También K . también inefable ? Sobre esto. por lo tanto. Bergson y K . pero puede sernos asequible con ayuda de un lenguaje sin con­ tenido objetivo. pero gracias a determinadas imágenes se puede saber que otros también pueden vi­ virlo. Cabe distinguir tres g ru ­ pos : I. Jaspers dice que sus palabras «no significan nada» . — ¿Qué ocu­ rre si se trata de algo que (en principio o para nuestro entendimiento de hombres) es incog­ noscible y . A sí. Bergson enseña que el verdadero saber acerca de los más importan­ tes factores de la realidad (por ejemplo.

«ha­ blar» es lo mismo que «usar signos con sen­ tido objetivo». tratándose de lo inefable. porque. no puede ser e x ­ presado . Finalm ente. pero no dice nada. hablar de él en un modo ((musi­ cal» puede ser agradable. Otro grupo de pensadores representa la postura diametralmente opuesta : su formu­ lación más rigurosa está contenida en el prin­ cipio de Ludwig W ittgenstein : «De lo que no se puede hablar. admitiendo en principio la frase dé W ittgenstein. . 3.» Para W ittgenstein y sus seguidores. se debe guardar silencio.riencia «existencial» inexpresable én pala­ bras. pero que en realidad no dicen nada. Y esto no es posible. no dedu­ cen de ella que el filósofo deba limitarse a los objetos totalmente cognoscibles. se­ gún su misma definición. según ellos. no hay signo alguno. hav todavía un tercer grupo de pensadores que. Para Dios — el Inefable en sumo gra­ do— . Nikolai H artm ann. Uno de los mayores peligros del uso del len­ guaje consiste precisamente en aquellas pa­ labras que aparentemente dicen algo. sino sólo «cifras» que se caracterizan por no corresponderles función semántica alguna. con su doctrina de lo irracional. por tener sólo un contenido emocional. 2 .

cognos­ cible . sino también formular las anti­ nomias que siempre se presentan en ello. proporcionalmente semejantes a las que hay entre el entendimiento humano y su objeto. Se ha llegado a interpretar esta doctrina di­ ciendo que las relaciones que nosotros pen­ samos en Dios. y por lo tanto inefable. Como se ve. Según la doctrina tomista de la analogía ■ — aunque la esencia de Dios es incognosci­ ble— . Hartmann cree que existe algo irracional incognoscible para nosotros. pertenecen a este grupo. desde él. lo que es el pensamiento divino. D e s ig n a c ió n vo hay y s i g n i f i c a c i ó n . con su teoría del conocimiento analógico de Dios.lado. son isomórficas a las que conocemos empíricamente. ni podemos saber.y los tomistas. tanto en H artm ann como en los tomistas. pero que lo irracional (él lo llama <<nrel. —. pero podemos de­ cir que tiene ciertas relaciones con su objeto. podemos a t r i b u i r l e analógicamente ciertos predicados.afísicq)>) tiene siempre un . E s verdad que 110 sabe­ mos. trá ta ­ se. . sino de expresar lo que de expresable hay en ello. es posible 110 sólo confinar lo irracional.D e nue­ q u e d i s t i n g u i r d o s c o s a s e n l a f u n c ió n . no de decir lo inefable. por ejemplo.

L a ra­ . y ha determinado importantes reglas metodológicas. lo cual requiere algunas observaciones metodológicas. L o designado por un nombre se llama «designatum» de este nombre. pero el prin­ cipio fundamental es admitido en general por todos. Desde los es­ toicos se acostumbra a distinguir entre designa-r-y significar. todavía es incierta en nuestros días (así. se habla de lo cxtcnsional.objetiva del signo. mientras que «humani­ dad» significa ló que es cada hombre : la designación corresponde a la e x tensión ( extensi) del concepto objetivo s la significación a. L a terminología corres­ pondiente. el «designatum» de un enunciado es su valor de verdad. Respecto a la de­ signación. con respecto a la significación. de lo «intencional». Se discute si los enunciados y los fpnctores tienen «designatum ». que el sustantivo «hombre» designa todos los hom­ bres individuales. L a designación es una función menos im­ portante que la significación . con ésta se da siempre la designación v no viceversa. su verdad o falsedad. su contenido Y intensio). Decimos por ejemplo. E n F re g e . F reg e emplea «significación» y «designación» precisamente al revés de co­ mo lo hacemos nosotros aquí).

etc. en último recurso. que a una sola clase de «designata» pueden corresponder diferentes significaciones. figura cuyos ángulos interiores suman 180 grados.zón está en que la misma clase de «designata» puede tener diferentes contenidos. Parece imposible eliminar totalmente la significación. pero a esta desig­ nación pueden corresponder muy diferentes significaciones . por ejemplo. tanto la lógica como las ciencias de la naturaleza tienen hoy día una marcada tendencia al pensamiento extensional. T o ­ memos. A pesar de ello. por ejemplo. 'Cada uno de estos contenidos determina claramente la clase de los «designata» de la palabra «trián­ gulo». E s ta curiosa tendencia. por lo demás combatida por mu­ chos filósofos y estudiosos de las ciencias del espíritu. ya que la designación. figura plana con tres lados. al empleo de nombres con la sola con­ sideración de su designación. pero las ventajas del procedimiento extensional son . Enumerando todos los triángulos. se comprende fácilmente si se con­ sideran’ que es más fácil obtener la designa­ ción que la significación. fes decir. los siguientes contenidos : figura plana triangular. tenemos la designación de la palabra . la palabra «triángulo». sólo puede determinarse mediante la significación.

se puede proceder indefinida­ . esta tercera clase de signos que versan sobre los signos del lenguaje-objeto constituye el ((segundo grado» o m eta-lenguaje del primer lenguaje. lo que es lo mismo. Los GRADOS SEMÁNTICOS. (denguajeobjeto». Su idea fundamental con­ siste en que hay que distinguir el lenguaje sobre las cosas. del lenguaje sobre eí iñlstnp lenguaje . E sta teoría puede explicarse todavía de otra manera. L a clase de signos que designan estos objetos de grado nulo.tan grandes en el mencionado campo del sa­ ber. se llama clase de signos del ¡(grado pri­ mero» o. que se ha convertido en regla metodoló­ gica general la de emplear siempre que es posible el procedimiento extensional. A esta ¿egunda clase de signos hay que agregar una tercera clase de signos que versan sobre los signos del lenguaje-objeto . r e s u l t a r á más comprensible otra importante doctrina actual de la semántica : la teoría de los llamadosgríwióssemánticbs. A sí. el último (ienguaje sobre el mismo lenguaje) se llama ((meta-lenguaje» del pri­ mero. Tomemos primeramente todos los seres que no son signos (desde nuestro punto de vista) como grado-nulo.— Después de las consideraciones precedentes.

mente. E sta doctrina nos lleva a establecer una nueva regla del sentido semántico : toda pro­ posición en la que se habla. que desde los días de Platón hasta el comien­ zo de siglo ha preocupado a todos los lógicos. de la misma pro­ posición. pero no de un grado simplemente « o l le un uno superior. lo que dice es precisamente verdadero. carece de sentido. que pone de manifiesto que el sofisma no es un enunciado. L a di­ ficultad se resuelve atendiendo a nuestra re­ gla. al lenguaje objetivo y al meta-lenguaje. sino un sin-sentido se­ . entonces dice algo falso.' E n general se llama «lenguaje de n gradóse el que está estructurado de tal manera que al menos uno de sus signos es elemental de un grado ni—. según la doctrina de los g ra­ dos semánticos.1 . L a verdad de esta regla se verá fácilmente recordando lo dicho más arriba : tal proposición pertenece­ ría simultáneamente a dos grados semánticos. puesto que si dice verdad. E ste sofisma reza a s i : «Lo que ahora digo es falso. Un ejemplo para la aplicación de esta regla es el famoso sofisma del cretense que miente. lo que no es admirable.'» De lo que: se sigue inmediatamente una cóhtradicción. y si no dice verdad.

sino por medio de su meta-lenguaje. A dife­ rencia del uso que generalmente se hace de estos signos (cuando una palabra se usa en .m án tico . que no pue­ den ser resueltas con la sola sintaxis. Aquí tenemos un ejemplo de una de las muchas antinomias semánticas. que conceptos muy importan­ tes como el de verdad. — Para la recta aplicación de la doctrina de los grandes se­ mánticos. De las consideraciones anteriores se dedu­ ce que todo lo que se diga sobre una ciencia no es posible decirlo con el mismo lenguaje de esta ciencia en cuestión. la metodología y otras más. llamado también. existiendo in­ cluso una meta-lógica y una meta-matemá­ tica. en esta proposición se habla sobre la misma proposición. úni­ camente a base del meta-lenguaje pueden ser tratados sin caer en contradicción. D e l u s o d e l a s c o m i l l a s . a esta clase pertenecen el análisis del correspondiente simbolismo cien­ tífico.. en este caso. meta-ciencia . etc. Se ha visto. se han establecido reglas técnicas especiales para el uso de las comillas. designatum. además. Son muchas ya en la actualidad las ciencias que poseen su meta-ciencia.

y una palabra no es un animal. pues­ to que la palabra que va entre comillas no significa un gato. pues la segunda palabra significa el conocido ani­ mal doméstico. sin las comillas no se designa a sí misma. Pero si escribimos : u n agato» es un animal hemos formulado una proposición falsa. si se designa a sí misma o a una expresión de forma sem ejante. sino algo distirhto. L a proposición siguiente : u n gato es un animal si la segunda palabra no está entre comillas. E n otras palabras : una expresión entre comillas es un signo de la misma expresión : una e x ­ presión meta-lingüística con relación a otra expresión semejante sin comillas^ Algunos ejemplos aclararán el sentido de esta regla.sentido no corriente). sino la palabra «gato». la proposición que resulta es verdadera. Por el contrario la proposición el «gato» consta de cuatro letras . los actuales lógicos y metodólogos de la ciencia siguen con todo ri­ gor la siguiente regla : Se coloca una proposición entre comillas.

es decir. S ig n ific a c ió n b l e m a . que para que un signo pueda tener un sentido semántico deben cum ­ plirse determinadas condiciones extralingüisticas que se resumen en la verificabilidad de . H ay que notar. Sentido semántico y verificabilidad. hay que dis­ tinguir el sentido sintáctico de una expresión de su sentido sémántico. Recientemente se ha com­ probado. — Como m e to d o ló g ic a d el p ro ­ se ha observado. que sintácticamente tenga sentido. además. y que. sin embargo. entre comillas es el nom bre de esta proposición y de este functor. aunque sin comillas fuera una proposición o un functor . que una expre­ sión entre comillas es siempre un nom bre . no tenga sentido semántico. 10. pero la propo­ sición. además. el gato consta de cuatro letras es falsa. pues el conocido animal no consta de letras. E s posible que una expresión esté correctamente construida se­ gún las reglas |sintácticas de su correspon­ diente lenguaje.es manifiestamente verdadera.

es decir. re­ sultaron inútiles. que. E stas circunstancias hicieron necesario que todas estas proposiciones y otras semejantes fueran\eliminadas del lenguaje científico. apoyados en la filosofía positivista. determinadas expresiones mo­ dernas (por ejemplo. cuya presen­ cia en una proposición hacía que ésta no pu­ diera verificarse con medios empíricos. E l progreso de las ciencias de la natu­ raleza fué posible sólo después de eliminar ciertas expresiones filosóficas. en ün método que nos permite constatar si una proposición es verdadera o falsa. Los metodólogos del Círculo de Viena. e x ­ tendieron este postulado a todo conocimiento con una formulación rigurosamente dogmá­ tica. éter). 2 . L a verificabilidad ha adquirido suma im ­ portancia para el pensamiento metodológico actual debido a la más reciente evolución de las ciencias naturales. Poco después se adoptó una postura más .las proposiciones. E n el transcurso del desarrollo se in­ trodujeron. incluso en el campo de las cien­ cias naturales. al igual que las mencionadas expresiones filosóficas. L o demuestran los hechos siguientes : 1. lo mismo que los seguidores de la escuela empírico-lógica.

puesto que únicamente a través de esta ob­ servabilidad podría demostrarse si la propo­ sición era verdadera o falsa. Ambos postulados deben ser aclarados. Una proposición tiene sentido semán­ ticamente.transigente. E l p r in c ip io d e la v e r if ic a b il id a d . es decir.— H ay dos reglas fundamentales. ambas llama­ das ((principio de la verificabilidad». 2 . prevaleció Ien principio la opinión extre­ mista de los que sólo admitían una clase de verificabilidad : la observabilidad sensible de las situaciones significadas en la proposición. hay que tener en cuenta que la verificabilidad de los postulados dichos no está determinada en concreto. Dicen así : 1 . De esta discusión se obtuvieron importantes resultados para la investigación actual y algunas reglas para el método de las ciencias naturales aunque también se plan­ tearon difíciles problemas. verificable. A nte todo. Una expresión que no sea proposición tiene sentido semánticamente si puede ser empleada como parte de una proposición do­ tada de sentido. Actualmente se . A este respec­ to. si se puede indicar un método me­ diante el cual sea verificable.

etc. en cierto modo. sino que se opina que la verificabilidad no sirve exclusiva y nece­ sariamente para constatar la verdad o false­ dad. Las reglas aducidas exigen so­ lamente. Para que sea verificable una proposición debé'tener sentido sintácticamente. según la más extendida concepción actual. ¿Cómo puede tener'sentido esta proposición. encontraría re­ sistencia. ¿ Q u é SIGNIFICA ((VERIFICABLE». todas las demás condiciones del senti­ do. E s digno de notar que el primer principio formulado anteriormente contiene. Un sinsentido sintáctico no puede ser verificado. si no se sabe la manera de com­ probar lo que se dice ? Debe haber un método de comprobarlo : el que enuncia la proposi­ ción sabe que. algún método mediante el cual poda­ mos constatar si una proposición es correcta o no. sino que basta la cQnstai^biUdad_deJLa probabilidad. en caso de querer extender la mano a través de la ventana.— L a s ig ­ nificació n de los vocablos ((verificable» y «ve- . Para entender esto pensemos en la siguien­ te proposición : «la ventana de mi cuarto es­ tá cerradai». no sólo se admiten varios modos de observación.es más tolerante .

si se puede verificar o falsificar.— Consiste en te­ ner los medios que nos permiten verificar la correspondiente proposición. — Se da cuando la verificación de la proposición no contradice las leyes de la naturaleza. Una proposición es verificable. Posibilidad técnica.» no es ve­ rificable directamente. ya que. L a proposi­ . pues.rificabilidad» encierra una gran dificultad. no puede ser ve­ rificada físicamente. Por el contrario.0 0 0 K m . ¿Qué sig­ nifica ((posible» ? Hans Reichenbach distingue las siguientes significaciones de la palabra posible: 1.-seg. se hace enormemente más ligero». la proposición «si un cuerpo se mueve con una velocidad de 3 5 0 .— Consiste en la no contradicción de la verificación. Diremos.000 grados C. Posibilidad lógica. que no hay verificabilidad técnica para esta pro­ posición. L a proposición anterior sobre la temperatura del núcleo solar es verificable físicamente. 3. E n este sentido. ningún cuerpo puede moverse a tal velocidad. es decir. 000. Posibilidad física. 2 . so­ lar alcanza 20 . si es posible indicar que es verdadera o falsa. según las lej^es físicas. la proposición «la temperatura del núcleo.

A sí. Posibilidad meta . Del mismo modo. E n las cien­ cias naturales está en vigencia actualmente la . Podría hacerse otra división a base de las clases de experiencia con que una propo sición puede ser verificada. Parece no haber duda que. porque no incluye contradic­ ción alguna. una tercera fenomenológica y . 4. Rudolf Carnap ha establecido. los dogmas. — Hans Reinchenbach escoge como ejemplo de ella la proposición de un adepto a una secta religio­ sa : «el gato es un ser divino». finalmen­ te.^ son verificablés aunque no con medios natüráles. aunque en el orden físico no es verificable. E sta división de la posibilidad se ha reali­ zado desde el punto de vista positivista y el cuarto miembro parece ser una concesión iló­ gica.ción aducida al tratar de la posibilidad física. tendríamos una verificabilidad sensible. lo es lógicamente.empírica. la intuición eidética. una sobrenatural. si bien no están verifica­ dos. otra introspec­ tiva. pt>r su parte. por ejemplo los fenomenólogos verifican sus proposiciones mediante una experiencia sui gen eris. el principio de la tolerancia : a cual­ quiera le está permitido determ inar qué clase de verificabilidad quiere admitir.

en princi­ pio. que esté al alcance de va­ rios investigadores. — E l principio de la verificabilidad queda determi­ nado rigurosamente mediante el llamado prin­ cipio de la intersubjetividad. es decir. Según este prin­ cipio. para que una proposición tenga sentido es indispensable que la verificación sea intersubjetiva. Opinan que una proposición que trate de situaciones psicológicas propias üq puede ser verificada jamás por nadie y debe. pero más restrin­ gida que la puramente física.regla siguiente : solamente pueden ser consi­ deradas como proposiciones dotadas de senti­ do las que son verificables. P r in c ip io d e la in t e r s u b je t iv id a d . E l principio de la in­ tersubjetividad condujo primeramente al f i ­ . carecer de sentido. en última instan­ cia. el empleo del método debe poder ser co­ mún a varios sujetos. al menos. De hecho parece que la verificación de tales proposiciones es lógicamente imposible. No basta que haya un método de verificación . Los metodólogos neopositivistas que establecieron este principio^ rechazan toda psicología instrospectiva como sin sentido. por una experiencia sensible. Nosotros entendemos por verificabilidad una que sea más amplia que la técnica. por tanto.

actualmente. E s evidente que el principio de la intersubjetividad tomado rigurosamente anularía toda posible proposición Pues incluso en el campo de la física la observación de u n mismo fenó­ meno por dos observadores. por tanto. Desgraciadamente muchos no han comprendido todavía su importancia.sicalismo. vale para las . sí bien no se rechaza este principio. cada uno ve un aspecto distinto del fe­ nómeno. la regla tiene validez para todos los campos del saber y debe ser aplicada rigurosamente.y entonces hay una variación en el fenómeno (el fenó­ meno ha pasado a ser otro). E ste principio. E n rigor no puede darse una verifi­ cación inter-subjetiva. en cuanto sea posi­ ble. en el sentido de que las pro­ posiciones individuales deben ser verificables mediante observación sensible. o lo ven sim ultá­ neamente desde puntos distintos. Según la concepción actual se de­ ben emplear y construir. tan sólo es considerado como normativo. A sí formulada. . y . es decir a la prohibición de usar proposiciones que no designaran procesos y cosas físicas. Por eso.no es posible : pues o lo ve uno después del otro. proposiciones que sean fácilmente verificables por los demás.

Los metodólogos distinguen dos clases de proposiciones universales : las llamadas' pro­ posiciones universales lógicas y las empíricafc. aunque. por ejemplo. ¿ Cómo. E n el plano de la verificabilidad sensible. es posible que una tal proposición tenga sentido ? E so es tema de discusión entre los filósofos. por otra parte. V E R E F ie A B IL ID A b DE LAS P R O P O SIC IO N E S — Se preguntará. 000. no pueden ser verificadas por medio de la ob­ servación.no lo necesitan para tener sentido.000 casos. caso de que se la considere como ciencia na­ tural. 000 . pero es imposible lógicamente verificar que así sea en todos los casos. verificar que un fenómeno se da en 10 0 . Pero. 10 0 . 10 0 . una ciencia natural sin pro­ posiciones universales es imposible. según creencia general. con-razón. de u n iv e r s a l e s . todas las proposicio­ nes universales aparecen sin sentido. Se po­ dría. exceptuada la psicología. pues consta de ellas y no podría ser ciencia natural sin ellas. ¿ y las proposiciones universales? Tales pro­ posiciones no pueden ser verificables jamás por medio de una observación sensible. a pesar de ello.ciencias empíricas. L a s primeras. .

A sí. a su vez. si de ellas se puede deducir al menos una proposición verificable por medio de una obsevaclón sensible. está dota­ da de sentido. por el contrario. sostienen que tales proposiciones son «vacías» .zufre arde con llama azul». sea cukl sea el modo de fundamentar esto. el hecho de que estas proposiciones lógicas no son verificables sensiblemente. la intuición eidética . porque se puede deducir de ella la proposición verificable sensiblemente «(este trozo de azufré arde con llama azul». Por el contrario. por ejemplo. están dotadas de sentido semánticamente según la opinión pre­ dominante. E n todo caso queda. indepen­ dientes de las reglas generales del sentido se­ mántico. no en sin-sentido pero sí. los em piristas.acuerdo con sus personales puntos de partida Los investigadores de orientación fenomenológica admiten que los axiomas de la lógica son verificables mediante una intuición inte­ lectual. L as llamadas proposiciones universales em­ píricas. Aquí radi­ ca la diferencia fundamental entre'la metodo­ logía actual y las viejas concepciones de Mili y Cornte. la proposición «todo tro­ zo díi^a. la proposición filosófica «todo trozo de azufre consta de materia y for- . ((empíricamente».

deducir que «hay flores en este árbol».raa». de una sola pro­ posición no se puede deducir nada . Sirva de ejemplo la proposición de contenido metafísico «el absoluto es perfecto».generalmente. H ay que ampliar el principio en este sentido. por ejemplo de una materia estable­ cida anteriorm ente. Se ha mostrado recientemente que la for­ mulación precisa de este postulado tiene graves dificultades. porque de ella no cabe deducir otra proposición observable sen­ siblemente. carece de sentido. se trata no de una verdad demostrable de alguna manera. A ctualm ente. L a principal se puede expresar a s í : . y con ello nuestra proposición no científica sobre todo lo absoluto será vjerificable y estará dotada de sentido científicamente. Pero entonces „se ve que prácticam ente de todas las proposicio­ nes universales es deducible una proposición verificable sensiblemente. de la unión se podrá. la única solución posible a esta dificultad parece ser la de establecer un elenco de expresiones que deben ser admiti­ das como válidas en las ciencias naturales Como se ve. sólo de muchas. Si unimos tal proposi­ ción con esta otra<( este árbol florece aquí» . en último término. por ejemplo. . etc.

Carnap ha resuelto. E s posible verificar sensiblemente que una determinada sustancia es soluble de hecho (por ejemplo. pero hemos hecho mención de ella para poner de manifiesto los más importantes problemas que plantea el principio de la ve­ rificabilidad entendido rigurosamente. e n a g u a ). E n otros dominios del saber no entra en cues­ tión . la ciencia natural no puede seguir adelante sin servirse de vocablos de esta naturaleza. soluble. Se­ gún una definición de esta clase resultaría que un objeto. solamente basándose en dudosos dog­ mas filosóficos cabría creer que su aplicación también fuera útil o incluso necesaria en es­ tos otros dominios científicos. en parte. . Su justificación radica en la utilidad para el desarrollo de las ciencias naturales. por ejemplo un trozo de hierro — nunca colocado en agua— . No nos es posible extendernos más sobre la m ateria. Sin embargo. O tra dificultad suscitan las palabras que expresan estados y modos de ser. por ejemplo. debe ser consi­ derado como soluble en agua.sino exclusivamente de una regla puramente práctica. R . esta dificul­ tad gracias a sus «definiciones reductivas». pero si de ello se quiere deducir una definición de la solubi­ lidad en agua se originan inexactitudes.

TARS VERDADERO ^ DE ENUNCIADO CORRIENTE (* ) Para introducir al lector en nuestra investi­ gación. claridad y (*) C ír. sobre todo. U n enunciado verdadero es aquel que dice que las cosas son de tal manera determ i­ nada.) Me complace expresar mi gratitud al profesor T arskl por su amable autorización de reproducir este texto. E sta formulación deja mucho que desear respecto a la corrección formal. qui­ siera. E jem plo de aplicación del método semántico. aunque no sea más que de pasada . poner de relieve las múlti­ ples dificultades que tiene todo intento de solución. parece el más natural entre los muchos que se han hecho para lograr la construcción de una definición correcta de verdad para los enunciados del lenguaje ordinario. X. 287-219.: A ltre d Tahski. D er W ah rh eitsbeg riff in den fo rm a lliierten S prach en . . L a defini­ ción puede expresarse así : 1. A. E l intento de dar una definición sem ánti­ ca. en «Studla Fhllosoptalca». cuando son ¿e tal manera determinada. Leopoli 1935. creo oportuno tratar del problema de la definición de verdad en el lenguaje ordina­ rio.11. (Selección.

un enunciado cualquiera. es la de nombres entrecomillados .sentido de sus expresiones. como explicaciones de modismos correctos del tipo «x es un enunciado verdadero». claros y eviden­ tes . en lugar de p. Si se nos da un nombre para construir un enunciado. Para llegar a explicaciones concretas se debe introducir. para la que se cumple la mencionada condición. L a categoría de nombres más im­ portante y frecuente. mejor. un nombre cual­ quiera del mismo enunciado. tarea de una definición semántica sería precisar esta intención y darle fornia correcta. Como punto de partida se destacan ciertas proposiciones de características especiales que pueden valer como definiciones parciales de la verdad de un enunciado. y. Podemos representar el esquenfa general de esta clase dé proposiciones de la manera siguiente : 2 . E l sentido pri­ mero y la intención general de tal formula­ ción parecen. llamamos así a los nombres de un enunciado cualquiera — incluso de una . en lugar de x . o. sin embargo. podemos darle una explicación del tipo 2 1 . en caso de que únicamente sea posi­ ble iniroaucir el enunciado caracterizado por tal nombre. x es un enunciado verdadero si lo es p.

.. las de­ signaciones A . llamamos así a los nombres que describen de qué palabras y signos consta la expresión mencionada por ellos y en qué orden están estos' signos y palabras. E f e . nombres partieula¡res distintos para cada le­ tra y cada signo de los que componen las pa­ labras y expresiones del lenguaje . . . la explicación adecuada de tipo 2 ) para este caso sería : 3) «Nieva» es un enunciado verdadero si nieva. O tra categoría de los nombres pertene­ cientes a enunciados para los que pueden construirse explicaciones análogas. Estos nombres pue­ den ser formulados sin ayuda de comillas. son los llamados nom bres estructurales-descriptivos. e. p . P ara ello hay que introducir en el lenguaje usado (en este caso.. j. así por ejemplo. E s evidente que a cada nombre entrecomilla­ do se le puede aplicar desde ahora un nombre . podrían ser considerados como nom­ bres de las letras a. Ejemplo de ellos puede ser el nombre sintáctico «nieva» . x . f . . el lenguaje corriente). P e. Jota.expresión sin sentido— que consten de las comillas (a ambos lados) y de. E . la expresión que está entre ellas y que son los designados precisamente porotales nombres. E q u is .

a no ser que los enunciados introducidos en el tipo 2 ). unidas a otras premisas no me­ nos evidentes. de las cuales la prim era consta de dos letras H ache y A . es un enunciado verdadero Si ha llovido. sean dudosos. H ay que hacer. E . nos llevan a una manifiesta . Uve. D e. Proposiciones análogas a los tipos 3) y 4) parecen evidentes y plenamente acordes con la significación de la palabra «verdadero» según la formulación que se dió en 1 ). ciertas li­ mitaciones. en lugar de p. No'suscitan duda aluguna respecto a la cla­ ridad de . asi al nombre «nieva» corresponde el siguien­ te : «una palabra compuesta de esta? cinco letras : E n e . E n . I . y la segunda de seis. Se dan casos en que afirmaciones de este tipo. O. a pesar de todo. E lle. O. construido sin comi­ llas y que tenga la misma expresión (exten s io ): es decir. Uve. I . E s tá claro que para cada nombre estructural-descriptivo se pueden construir definiciones parciales del tipo 2).contenido y a la corrección de forma. También a un nombre estructural-descriptivo puede aplicarse otro entrecomillado . que designe la misma expre­ sión.estructural-descriptivo. Véase en el siguiente ejemplo : 4) Una expresión compuesta de dos pala­ bras.

¡ L a s premisas p ) y P ) juntas dan origen a una contradición : «c es u n enunciado veradero sólo si c no es un enunciado verdadero .» E s fácil descubrir el origen de la contradic­ ción : para construir la afirmación P ). Vamos a exponer esta antinomia de la manera más sencilla posible. por ejemplo. Atendiendo a la significación del símbolo c. Para mayor simplicidad vamos a servirnos del símbolo c como abreviación tipográfica de la siguiente expresión : c no es un enunciado verdadero. Podemos aún dar una explicación del tipo 2 ) para los nombres entrecomillados del enun­ ciado c o para cualesquiera otros : P) «c no es un enunciado verdadero» es u n enunciado verdadero si c no es un en u n ­ ciado verdadero. LuJcasiewicz.contradicción . en la versión dada por J . hemos . podemos comprobar empíricamente : a) «c no es un enunciado verdadero» es idéntico a c. la antinomia del cretense.

y constatando a la vez que la fórmula así obte­ nida tiene vigencia para cualquier valor de verdad de las variables. sobre todo para quien domine hasta cierto punto el aparato de la lógica m a­ temática moderna. Me limito a la formulación de la mencio­ nada antinomia y guardo para más tarde sacar las correspondientes consecuencias de tal he­ cho. que sustituya a la expresión «nieva». enun­ ciado verdadero» (por esto la afirmación así construida — en oposición a 3) o a 4)— no puede valer como definición parcial de la ver­ dad). se logra. Cabría pensar que intro­ duciendo una variable profx>§5cional cualquie­ ra (‘un símbolo) en 3 ). A primera vista puede parecer este tema muy fácil y claro. No se puede. que aparece dos veces. sin más. dar un mo­ tivo razonable que prohíba hacer tales susti­ tuciones.sustituido el símbolo p del esquema 2 ) poruña expresión que contiene el término «un. Prescindiendo de esta dificultad inten­ taré primeramente construir una definición de enunciado verdadero mediante la genera­ lización de las explicaciones del tipo 3). sin embargo. una proposición que contiene como casos espe­ ciales todas las afirmaciones del tipo 3) : .

E n razón de este hecho. como expresiones puramente sirj- . Pero ño es tan sencilla la cosa : cuando se émpieza a analizar la significación de los nombres entrecomillados de las proposiciones 5) y 6 ). E s ta proposición no podría valer como de­ finición general de la expresión <ue es un enunciado verdadero*» porque x sólo podría ser sustituido por nombres entrecomillados. que de­ signa tal enunciado. podemos intentar una generalización de la fórmula 5) en este sentido : 6) Para cualquier % — jc es un enunciado verdadero si — para un determinado p — re es idéntico a «p» y a p. si p. en seguida aparecen las dificultades y peli­ gros.5) P ara cualquier p — «p» es un enun­ ciado verdadero. A prim era vista pudiera parecer que la proposición 6) es la definición semántica co­ rrecta de la expresión «enunciado verdadero» y que realiza de un modo preciso la form ula­ ción 1 ). se debería apelar al hecho de que a todo enunciado co­ rresponde un nombre entrecomillado. Los nombres entrecomillados pueden ser tratados como palabras singulares de un idio­ ma es decir. problema que ahora nos ocupa. Para franquear esta limitación.

Por tanto. en la aplicación de la llamada regla de sustitu­ ción. De aquí se deduce que 5) y 6 ) no expresan lo que queríamos. por tanto. Todo nombre entrecomillado es. . tal nombre tiene las m is­ mas características que tiene en la gram ática el nombre propio . ni siquiera tienen ¡sentido. tampoco pue­ den generalizarse los enunciados 5) y 6) . no tienen. Según esta interpretación. un nombre singular y constante de la expresión que está entre las comillas . no es 3) la conclu­ sión a que llegamos. pues. las definiciones parciales del tipo 3) no son aplicables a nin­ guna generalización razonable . cumplen la misma función que las le­ tras o conjuntos ordenados de letras en las palabras singulares . significación propia en el contexto. no podemos sustituir con otra cosa la letra p que aparece como parte integrante de un nombre entrecomillado (como no puede sustituirse por otra letra la v de^yerdadero). más aún.tácticas . las partes que integran tales nom­ bres — las comillas y expresiones interpues­ tas— . sino el enunciado si­ guiente : p es un enunciado verdadero sólo cuando nieva’. el nombre p designa una de las letras del alfabeto. por ejemplo. en el tipo 5). por todos aceptada de los nombres entrecomillados.

p es un enunciado verdadero sólo cuando no nieva. 3) los enunciados que contengan los nom­ bres de 2). tomado aparte. evidente contradicción. esto sería incompatible con su espíritu : «todo lo que puede decirse con sentido en cualquier len­ guaje. Una de las características del lenguaje co­ rriente. 2 ) los nombres de tales enunciados y expresio­ nes. hay. además. expresiones semánticas como . De esta pendencia universalista del lenguaje ordinario se deduce una cosa que in­ teresa a la semántica : en el lenguaje hay que adm itir 1 ) los enunciados y expresiones. no nos lle­ va a contradicciones. E l enunciado 6). ya que de él pueden deducirse la consecuencia anterior y su contradictoria . debe Doder. y 4). de la que carecen los idiomas cientí­ ficos. E l fracaso del intento anterior hace pen­ sar que tal problema no tiene solución satis­ factoria . pero de él se sigue la absurda consecuencia de que la letra p es el único enunciado verdadero. algunas razones que nos confirman en tal punto de vista.E l enunciado 5) nos lleva a una. decirse en el lenguaje co­ rriente». es la del universalismo : no puede ha­ ber en otros idiomas expresiones o palabras intraducibies alfenguaje corriente .

2 ) toda expresión origi­ nada mediante la sustitución en 2 ) de p por un enunciado perteneciente al lenguaje v de x por un nombre singular. tales antinomias parecen probar qtue tiene que haber contradicciones en un len­ guaje que sea universal en el sentido expli­ cado y para el que deban tener validez las leyes de la lógica. a la vez las si­ guientes condiciones: 1 ) junto a los enunciados pertenecientes a tal lenguaje. como la del cretense o la de las palabras heterológicas . Si analizamos esta antinomia tal como fué formulada anteriormente. etc. en tal lenguaje es posible formular una premisa em ­ píricamente fundamentada y de significación . si se formula sin función entrecomillada con argumento variable. comprenderemos que puede existir un lenguaje libre de contra­ dicciones para el que valen las leyes usuales de la lógica y que cumple. Ocurre esto particular­ mente en la famosa antinomia del cretense. nan). tal universalismo es fuente de las llamadas antinomias semánticas. hay nombres singulares de estos enunciados que también pertenecen a él .«enunciado verdadero». ((nombre». debe ser enunciado verdadero en el lenguaje en cuestión . ((desig­ Por otra parte.

es decir. parece cues­ tionable la posibilidad de usarla segú n los principios'fundam entales de la lógica y segú n el espíritu del lenguaje. Si las consideraciones precedentes son co­ rrectas. es también cuestionable la posibilidad de hacer una defi­ nición correcta de esta misma expresión. Por tanto. parece cuestionable incluso la posi­ bilidad dé usar consecuentem ente la expresión «enunciado verdadero».análoga a (a) : tal premisa debe ser reconocida como verdadera. .

Y a que el objeto es u n contenido y éste. Uíia_deias-. D e aquí en adelante direm os enunciados con se n ­ . a su vez. d e l c o n o c im ie n to m e d ia to . debe ser conocido m ediante otro.j«má^im portantes_de_lain€todología cien tífica y exacta es que la verdead li e una proposícióñTdéBé'seEIñtuible. no se conoce o tra norm a. es captado por m e­ dio de una proposición.directa o i:'idirectaineM e . Sí el objeto del conocim iento no está dado in ­ m ediatam ente. E s tru c tu ra Generalidades. en todo conocim iento m ediato h ay u n concluir u n a. mediatamente. proposición de otra o u n d i j u a t : l a ^ g u n d a j d e j a p rim e r a .12.4€.

a la vez. Concluimos « I -» a ba­ se de tales enunciados y con la ayuda de la regla dicha. en vez de proposiciones. pn ) y p (de donde 1 <Cj < n) . por lo menos.tido — según es costumbre boy día— . tenemos.nos permite concluir pk (1 < k < n ) .además. se puede introducir en el sistema un enunciado igual a la consecuencia del condicional («B »). p * . Analizando un jpoco se ve que el enunciadp supuesto es siempre com puesto: es siempre umfcottjuñción o producto lógico de dos enun­ ciados. E s posible que en lugar de pj y p k se nos dé su negación.. a base del primero.. también B» y.. un enun­ ciado de la forma «A» . pero siempre queda la . . Se puede generálizar este ejemplo y decir que las premisas tienen la forma de F (pi. Cómo se realiza el proceso de concluir ? Se requieren dos cosas_L_un enunciado admitido como correcto y una regla que nos permita re­ conocer otro como tal. también B ») 3’ otro enunciado igual a la pre­ misa m ayor («A »). la siguiente regía de conclusión : «cuando en un sistema hay un enunciado condicional («si A . Veamos un ejemplo : tenemos un enunciado condicional de la for­ ma «si A . p». la regla de conclusión..

d enunciado deducido se llama ((conclusión» . H ay que hacer algunas observaciones me­ todológicas : los enunciados supuestos se lla­ m an ((premÍ5asj) . L e y y r e g l a .misma estructura fundamental. L a regla dada en el ejemplo~is^la^eFmódusS ponendo ponens o. L u ego todos los metodólogos fum an en pipa. Todos los metodólogos son lógicos. — L as explicaciones dadas hasta ahora quizá no sean m uy claras. E s ta es la única forma de todo conocimiento mediato. Para llegar a la conclusión hay que tener como supuesto el enunciado siguiente : todos los lógicos fum an en pipa y todos los metodó­ logos son lógicos. abreviado. m odus ponens. la demostración se hace suponiendo el modus . A l­ guien podría preguntar : ¿ para qué sirve la regla? Un ejemplo del silogismo categórico en Barbara nos lo explicará Todos los lógicos fum an en pipa. Aunque el silogismo en sí es categórico. la operación en que e x ­ presamente se formulan las premisas y la re­ gla de conclusión se llama «demostración».

Una ley sólo nos dice Ío que es (en nuestro c a s o : si así. sino que suele ser enormemente complejo. Pero no siem­ pre es tan clara la situación como en el ejem­ plo . Con estas razones justifican los técnicos del procedimiento axiom ático la distinción de ley y regla. por las razones ya dichas . P or otra parte. L as dos fo rm a s . la ventaja de que permite dividir todos los procedimientos de conclusión en las dos clases siguientes : dec o n c l u s ió n . se­ gún demostró J . además de la importancia teórica. en tal caso. pero te­ nemos que saber lo que se puede hacer.— fu n d a m en ta les de la L a distinción de ley y regla.ponendo ponens. tiene. E s evidente que no necesitamos pensar en la regla siempre que hacemos un proceso de­ ductivo . y esto sólo nos lo dice la ¿regla. luego así) . a veces es tan sencillo y natural que la aplicamos sin darnos cuenta. en tales procesos complejos hay que servirse del formalismo. no concebido como ley sino como regla. en zonas avanzadas del pensamiento no sólo no es sencillo aplicar la regla. Lukasiewicz. se prescinde del sentido de las proposiciones usadas y se necesita una regla explícita para proceder.

en cambio. L u ego B. respectivamentéT ÍDa regía empleada en el primer esquema (deduc­ ción) es el modus ponendo ponens. De hecho. cabe. E s así que A . así ocurre : la lógica matemática per­ mite siempre esa transformación. ya que concluir la premisa mayor desde la . y la otra puede ser conclusión del enunciado. \E sta división será el marco de nuestra ulterior exposición de los modernos métodos de pensamiento. Se supone que en toda demostración las premisas pueden transformarse de forma que una de ellas pueda ser un enunciado condi­ cional de la forma «si A . también B . también B ». que no ofrece dificultad alguna . 2) S i A . E s así que B . Ambos casos pueden representarse a s í : 1) S i A . sospechar de la regla usada en la reducción. L uego A . también B . Lukasiewicz llama «deducción» y «reduc­ ción» al proceso de concluir "ségúiTél primero 'tr^r^egurido esquema.ducción reducción.

T a n to en las ciencias n a tu ra le s como en las del e sp íritu . del que hem os de ocupar­ nos con m ayor detención en el pró x im o capí­ tulo. b. u sa d a m u y a m e­ nudo en la ciencia. b y c . por­ que se induce la m ayor del en u n ciad o condi­ cional. L a reducción p lan tea u n problem a no re ­ suelto hasta ahora. es así que a. . T a l procedim iento es una reducción. p artieu d o del consecuente. Lukasiew icz dem ostró q u e la inducción no es m ás que u n caso de la red u cció n . E s ta regla segunda es. sin em bargo. veamos un ejem plo : se h a com probado que tres pe­ dazos de fósforo.consecuencia de u n a condicional es u n p ro ­ cedim iento no válido en L ó g ica. E l esquem a de este proceso conclu­ sivo es el sig u ien te : si todos los trozos de fósforo arden a los 60°. a rd e n a los 60°. b y c arden a los 60°. a. R esta ahora que digam os algo sobre las reglas de conclusión. también arderán estos tres. a. se hacen frecu en tem en te induc­ ciones de este estilo. luego todos los trozos de fósforo arden a los 60°. y c. de ello inducim os que el fósforo se inflam a a los 60°. si b ien n o ta n sencillas.

que. Sobre la relación e n tre la lógica form al y m etodología del conocim iento m ediato. tiene validez absoluta gracias a los principios ló­ gicos.R e g l a s i n f a l i b l e s y f a l i b l e s . de ser verdaderas las p rem i­ sas lo es tam bién la conclusión sacada de ellas m ediante la regla . N o toda regla de conclusión pertenece propiam ente al orden lógico. Se tra ta . ¿ C uándo es infalible u n a regla de conclu­ sión? Cuando. de una validez g e­ neral estricta. pero no así la regla de la reduc­ ción. hay que hacer las sig u ien tes observaciones : 1. esto vale p ara todas las prem isas posibles m ien tras ten g an la form a d escrita. a veces llam ada «a p riori». H a y que d is tin g u ir claram ente la ló­ gica de la m etodología . regla de deducción. se ve u n a diferencia fu n d am en tal en tre ellas : el modus ponendo ponens. que pertenece al dom inio lógico o form al-lógico en sentido riguroso. — C onsi­ derando de cerca las dos form as de concluir arrib a esquem atizadas. por su p arte. pero una reg la infalible corresponde siem pre a una ley. es absolutam en­ te infalible . pues. m ien­ . la p rim era versa sólo sobre los enunciados de validez g eneral.

— L a me­ todología del conocimiento mediato es más . una lógica «reductiva» o «inductiva». De esto se deduce que no hay dos lógicas. L a premisa de! ejemplo del fósforo puede transformarse er la siguiente ley lógica : Cuando para todo x . ya que sus le­ yes pueden traducirse en reglas conclusivas deductivas e infalibles. O b s e r v a c i o n e s m e t o d o l o g i c a s .tras la metodología se ocupa también de otros enunciados. si x es A . x también es B : si a. L o lógica es el fundamento inmediato de la metodología deductiva. pero sí dos metodologías : deductiva y reductiva. 3. pues. No hay. L a relación de la lógica con la metodolo­ gía es asimétrica : para la deducción. la lógica formal ofrece no sola la primera premisa. son también B. L a lógica interviene en todo proceso conclusivo todavía de otra manera : la pri­ mera piemisa suele formarse por sustitución a base de una ley lógica. sino también el fundamento de la regla conclusi­ va. b y c son A . Enl ambos casos se trata de dos partes de la misma lógica. ni tampoco hay una lógica de la investigación o del descvbrimiento. mientras que para la reducción sólo ofre­ ce la premisa. 2 .

antigua que la del conocim iento directo . pero no era una lógica d efin i­ tiva. A ristóteles desarrolló sistem áticam ente. axiom áticam ente. sino tam bién algunas ideas fu n d am en tales de la m etodología de la conclusión . pero su intento fracasó lastim osam ente. Los escolásticos y m ás tard e los fi­ lósofos racionalistas del siglo X V I I I . no sóla la p rim era lógica. en tre o tras. pa­ rece ser m ás an tig u a incluso que la lógica form al. quiso co n stru ir «more geom étrico». P la ­ tón y el joven A ristóteles. propuesta como p o stu la­ do para la ciencia deductiva. aunque tam bién sabemos que y a los estoicos axiom atizaron las m ism as reglas lógicas. encontram os alu ­ co n es a ella. pues ya en tre los presocráticos. . tenem os como modelo a E uclides. las del sistem a axiom ático. se convirtió prácticam ente en el privilegio de la m atem á­ tica. su E t i ­ ca . a fir­ m aron la validez de este m étodo p ara la filo­ sofía. Parece que en la antigüedad fueron construidos tales sistem as preferentem ente en m a te m á tic a ^ . L as teorías físicas son hov en día axiom atizadas. E n la actualidad se ha divulgado conside­ rablem ente el em pleo de este método. “E spinoza. como se sabe. la axio­ m ática aristotélica. E n este cam po. en su edad m adura. A sí siguió la cosa a lo largo de m ucho tiem po .

se estudian algunos detalles del sistema axiomático. A este lógico y a Carnap debemos las más impor­ tantes ideas sobre las propiedades del sistero? axiomático. indepen­ dientemente de él. A l mismo tiempo. T arski. Husserl introdu­ jo nuevamente la diferencia entre ley y regla (conocida por los estoicos). exponiendo después la axiom ática en sus rasgos esenciales.Incluso la lógica. Dado que una de las rpás importantes consecuen­ cias de la axiomátización es la determinación dél ■concepto. damos unas indi­ caciones generales sobre la situación actual de la lógica m atem ática. por vez prime­ ra desde Aristóteles se ha vuelto a estudiar seriamente el ax'iomatismo. D i v is io jn . por A . es representada comúnmente en forma axiom ática. añadimos un artículo sobre la construcción de los conceptos y la definición.— Debemos limitarnos a lo más esencial y sencillo del vasto campo de la axio­ m ática. E n primer lugar. . Finalm ente. a partir de su matematización. Bolzano y más tarde. E l moderno y pre­ ciso concepto de la consecuencia filé formu­ lado p o r’B.

es U. éstos se concluyen de los axiom as. .sistem a axiom ático está construido form alm ente . ’C O N C E P Í^ E l sistema axiomático PREV IO DE SIST E M A AXIOM ÁTI- co!= r f7a"palabra ((axioma» procede del g rie ­ go á^iótu. un sistem a axiom ático se rep resen ta del modo siguiente : dividim os todos los enunciados de un campo del sabi r en dos clases : 1) la de los axiom as y 2) la de los enunciados deducidos . que se deducen de él. E n A ristóteles (no en los estoicos) ((axioma» significa siem pre un eiíunciado que sirve de principio (arjé) p ara otros en u n ­ ciados. U n ejem plo clásico de un sistem a axiom ático sem ejante es el sistem a geom é­ trico de E uclides : p rim eram en te se enum e­ ran los enunciados (y definiciones). se siguen de ellos. L a in ­ terpretación de estos signos no ¡>ertenece al sistem a. E l . que son adm itidos como válidos. es decir un reconocim iento de la v ali­ dez.13. después lós enunciados deducidos lógica y rig u ro sa­ m ente de ellos. F re n te al sistem a clásico la m etodo­ logía ñibderna presenta las variaciones si­ guientes : 1. que significa una valoración po­ sitiva. S egún esto.U_£Ís tenia fJe signos.

3. Un axioma se distingue de los otros enuncia­ dos del sistema sólo por el hecho de que no es deducible en el sistema. Mediante el formalismo y la distinción entre axiomas y reglas se ha relativizado el concepto de deducción . prioridad ontológica. 5. — E n la construcción de un sistema axiomático se procede actualmen­ te así : primeramente se escoge una clase de enunciados que deben hacer las veces de axio­ . si­ no indicaciones). C o n s t r u c c ió n d el s is t e m a a x io m á t ic o d e l o s e n u n c i a d o s . Al lado del sistema axiomático de los enunciados tenemos en la actualidad otro sis­ tema semejante y en estrecha vinculación a él. no se habla más de deducción o de demostrabilidad en general.2 . Con la íormalización se han. 4. seguridad. el sistema Axiomático de las expresiones. vuelto in­ necesarias las condiciones que la axiomática clásica postulaba a los axiomas — es decir— . E l sistema moderno axiomático tiene dos clases de principios : los axiomas (que son leyes) y las reglas (que 110 son leyes. Los axiomas se distinguen de las re ­ glas. sino tan sólo con relación a un determinado sistema. evidencia.

Desde el punto de vista semántico. Un sis­ tema axiomático contiene siempre dos clases de elementos : los axiomas y los enunciados deducidos. que pertenecen al lenguaje-objeto. se dice «formali­ . éstos son incorporados al sistema sin demostración. se deducen nuevos enunciados de los axiomas según estas reglas. pero mediante las mismas reglas y del mismo modo.mas . De los enunciados deducidos (con o sin empleo de los axiomas). es decir. Tan' sólo Ips primeros pueden ser (deben ser) formálizados. Se establecen después reglas según las que se deberá proceder en el siste­ ma . E n cada caso de éstos se indica exactam ente de qué axiomas y con ayuda de qué reglas se procede. Todo lo demás es sólo desarrollo de lo dado de antemano. no sería posible saber lo que indican ni servirse de ellas. E sto demuestra que un sistema axiomático está determinado completamente por sus axio­ mas y sus reglas. pues si se formalizasen también las reglas. Así se procede hasta donde sea necesario. E sto significa que no existe ningún sistema axiomático completamente formalizado. y J a s reglas que pertenecen al meta-lenguaje. si se les abstrae su senti­ do. se van deduciendo nuevos enunciados. Sin embargo. y esto paso a paso.

y sistemas en los que de las reglas fundamentales se obtienen otras reglas por deducción. Deben establecer­ se siempre dos clases de postulados : incondiciopados y menos rigurosos. No todo sistema axiomático es considerado como tal. pero no para otros campos del saber.zado completamente». a excepción de las reglas. si todo. ha si­ do precisado con rigor en nuestro tiempo y tenido por incondicional. Se requiere que el sistema axiomático esté libre de contradicción.en los que no hay axiomas. está formalizado en él. sino sólo reglas. Estos sistemas sólo tienen in­ terés para la metodología de la lógica. que puede hacerse por diferentes métodos. R e q u i s it o s p a r a u n s is t e m a a x io m á t ic o . E ste postulado. aunque haya sido deducido de una manera rigurosa y formal. Téngase en cuenta que en nuestros días se han construido sistemas axiomáticos de dis­ tinta n atu raleza. E s ta prue­ ba. formulado ya i>or el mismo Aristóteles. No solamente exige dé hecho no se dé contradicción. es más necesaria desde que la lógica matemá­ tica demostró cómo de cualquier contradicción es deducible cualquier enunciado del siste- . 1. sino también una prueba de que nó puede darse.

la de la formalización rigurosa. los demás matemá­ ticos proceden con mayor libertad y a menudo valiéndose de la inducción. si ninguno de ellos es deducible del otro. . Se dicévgue un sistema es ((completo» si de sus axiom a^gs posible deducir todos los enunciadds verda­ deros de su dominio : los axiomas son inde­ pendientes. del que puedan deducirse todos los enunciados correspondien­ tes . se prefiere un número mínimo de axio­ mas más aún uno solo. por ejem­ plo. 2.nía . Hemos mencionado otra exigencia. de la que va antes se habló. esto significaría no haber diferencia al­ guna entre enunciados reconocidos (verdade­ ros) y no reconocidos (falsos). parece que en la axiom áti­ ca actual las razones estéticas juegan un papel mayor que en otros tiempos. De hecho. E ste postulado tiene cierto carácter estético. E s ta tendencia estética llega tan lejos que a veces se prefiere un> axioma poco claro a otros más evidentes. Sólo los matemáticos lógicostieílen en cuenta tal exigencia . Al segundo grupo pertenece la exigen­ cia de totalidad del sistema y de iputua inde­ pendencia de los axiomas. hasta se quiere establecer este axioma lo más simplemente posible. Así. lo que equival­ dría a la destrucción de la ciencia misma.

— Un sistem a axio­ m ático m oderno no sólo contiene axiom as. D espués se establecen algunas reglas se­ g ú n las cuales se puede in tro d u cir en el s is ­ tem a o tras nuevas expresiones atóm icas (re­ glas de definición) y fo rm ar expresiones com puestas (reglas de form ación). se sigue adelante h asta donde se . M ediante las expresiones así definidas (y com puestas) se introducen (con o sin uso de las expresiones fundam entales) otras e x p re ­ siones. A sí. se determ in a una clase de expresiones que deben fig u ra r como fu n ­ dam entales . reglas de conclusión y enunciados deducidos. y.S is t e m a CONSTITUTIVO. son incorporadas al ‘sistem a sin definición. E n cadk m om ento se indica con precisión qué expresiones fu ndam entales y qué reg las se em plean. • E n p rim er lu g a r. como éste consta de tres elem entos. sino tam bién —~y. que puede ser consi­ derado com p-nn sistem a axiom ático de e x p re ­ siones. Con ayuda de estas reglas se definen y se form an nuevas expresiones m ediante las expresiones fu n d a ­ m entales. desarrollándose de la siguiente m anera. Se co n stru y e de modo análogo al sistenía axiom ático de enunciados. sobre todo— un llam ado ((sistema constitutivo».

Las reglas de formación. Las reglas de definición que determi­ nan como se puede introducir nuevas exp re­ siones atómicas. 2 . la regla primera no necesita explicación. y ya que están en estrecha conexión con los proble­ mas metodológicos de la formación de los conceptos científicos. . E sto se determina mediante el sistema constitu­ tivo y sus reglas. 3. tratarem os de ellas en un capítulo especial. algunas observaciones referen­ tes a las distintas clases de definición. ya que antes de poder determinar qué enunciados son válidos. Rigurosamente hablando. Harem os. La regla que determina qué expresio­ nes deben tomarse como fundamentales. hay que saber qué expresiones lo son. sin embargo. Todo este proceso se desarro­ lla de manera paralela a como se construye un sistema de enunciados. a tenor de las cuales se permite formar expresiones mole­ culares de las expresiones atómicas < Las dos últimas reglas fueron ya expuestas en el capítulo dedicado a la sintaxis .crea necesario. Por lo que es evi­ dente que el sistema constitutivo está a base del sistema de enunciados. estas reglas son de tres clases : 1.

en general. De hecho. que primero se colocan lós principios (axiom as y reglas). las demostraciones particulares. Un ejemplo de deducción regresiva son los procedimien­ tos demostrativos de Euclides : en primer lu­ gar. se pueden dis­ tinguir dos clases de conclusión deductiva : la progresiva y la regresiva. se expjone progresivamente. es deipir. es siempre progresiva. axiomas y reglas de conclusión siguen. de conclusión a conclusión. y de ellos se procede a Jas conclusiones.— Desde fuera parece que la construcción de un sistema axiom ático formalizado. se establece el enunciado que hay que dem ostrar.D e d u c c ió n p r o g r e s iv a y r e g r e s iv a . Sobre cuál de las dos clases de deducción sea la más frecuente en el ejercicio científico. en la mayoría de los casos. ob­ servaremos que. no toda deducción es progresiva . conocidas previamente y necesarias para la demostración. en una cadena no interrum pida. y después se indican las leyes. paso a paso. L a actual'lógica preposicional. Pero cabe proceder partiendo de las premisas ciertas o de la con­ clusión que hay que demostrar. . es decir eu ambas la ver­ dad de las premisas es conocida y se bu§ca la de las conclusiones. Ambas son autén­ ticas deducciones. Des­ pués de la enumeración de los.

Cual­ quier cálculo ^5 una deducción -progresiva. Todo lo contrario. pues en él se establecen primero las premisas admitidas y la conclusión se busca mediante el cálculo. por tan­ to. la axiomatización misma. regresivamente. pues. Tratarem os de esté método en un capítulo sobre la deducciórit\porque el axiomatizar es una abstracción del proceso deductivo-progresivo. H ay que hacer una observación . . tiene su misma estructura. A sí. cuya demos­ tración se logró mucho más tarde. No se sigue de esto que en las ciencias de­ ductivas la deducción progresiva no tenga importancia alguna. |os grandes descubrimientos m atem áti­ cos han tenido lugar de esta manera : el des­ cubridor estableció un principio. y . se pro­ cede. pudiéndose también axiomatizar partiendo de axiomas conocidos antes que las conclusiones. por ejem-plo.se establecen en primer lugar conclusiones y después se-busca su justificación . no sólo es neutral con respecto a las dos clases mencionadas de deducción. sino también con relación a la de­ ducción y a la reducción. aunque fuera con premisas conocidas anteriormente.

S in em bargo. busca el único y m ás sencillo axiom a. Los defensores de la lógica matemática sostienen que ésta es lógica formal. la ilógica formal ofrece el fundamento para las reglas de la conclusión deductiva y juega un determinado papel en las concepciones científicas. que no interesa aquí. como ciencia teó-’ rica que se preocupa de sus problem as pro­ pios. del que todas las leyes lógicas sean deducibles. se d istin g u e de la lógica form al. S ig n ific a c ió n m e t o d o l ó g i c a . p u ram en te teóricos. que es la única 16- . Por otra parte. puede que no esté fu e­ ra de lu g a r exponer brevem ente algunas de sus características generales. ya que es lógica fo r­ mal y aquí tratam os de m etodología. L a lógica m atem ática (como toda lógica form al) puede ser considerada bajo dos p u n ­ tos de v ista. — N o es propósito de este libro ofrecer un resum en de la lógica m atem ática.14. P or una p arte. Como ta l. o busca un fu n cto r único m erced al cual puedan d efin ir­ se todos los functores de un determ inado cam po de la lógica. la lógica m atem ática es una ciencia especial. A sí considerada. que. más aún. como ya se ha dicho. Lógica matemática.

fué la primera ciencia para 'la que fue desarrollado un método axiom ática éXacto y si bien este método se aplica ya a otros dominios del saber. E stas no influyeron en sus contem- . que plantea inmediatamente de­ terminados problemas metodológicos de pal­ pitante actualidad.tiempos j in gran influjo en la metodología por . Además. al menos como el lógico que por . la estructura de la lógica matemática actual (a diferencia de las formas anteriores de la ló­ gica) es tal. indicaremos algunos datos sobre el desarrollo de la lógica m atemá­ tica. continúa siendo impor­ tante en la lógica matemática. Des­ de este punto de vista.vez primera desarrolló algunas ideas lógico-mate­ m áticas. Leibniz (1646-1716) como.gica formal científica de nuestros días.— Para hacer más inteligible la situación actual en este campo científico. no es lícito que falte una consideración de esta ciencia en el marco de la metodología d e d u c tiv a La"lógica jnaZ temática’ tiene no sólo significacíoiTTéSnca y especulativa. el primer lógico. D^ hecho ejerció en lo sjíltimos . sino también metodológica. E n general. W . se considera a G.matemá­ tico. H is t o r ia de la l ó g ic a m a t e m á t ic a .dos razone^ : por un lado. Su-historia se divide en varios períodos.

que mencionar la lógica polivalente de J . L a his­ toria de esta ciencia comienza propiamente con G. N . Característico del nuevo período.>es la aparición de sistemas «heterodoxos» construidos con fundamentos distintos. titulada Principia mathematica (19101913). También pertene­ cen a este primer período los. A finales del siglo X I X . de Morgan (1806-1878). E n tre los más importantes ha}. superados ple­ namente en nuestros días. y junto a él G. el tercero. Con esta obra comienza un nuevo pe­ ríodo de investigación. una elaboración y ampliación de la ló­ gica formal aristotélica. F rege (184 8 -1 9 2 5 ). sobre todo G. en lo esen­ cial. Los Principia mathematica son. que publicaron en ? 847 las pri­ meras obras de este tema. varios lógicos. Rusell (1872).poráneos y sucesores inmediatos. Lukasiewicz (1921) y . no aristotélicos ni estoicos. Estos trabajos han sido prose­ guidos y ampliados en la obra imponente de A . que comienza allá por el año 1920. Peano (18581932) y E. W hitehead (1869-1947) y B.escritos de C ou tu rat'(1868-1914) y otros. Boole (1815-1864) y A . no siendo revalorizadas hastá comienzo de siglo. Scliroeder (1841-1902) empren­ dieron la obra de dar nueva forma a la lógica m atem ática.

que constan de reglas solamente). se ha dicho que es un intento de reducirlo todo a cantidades. entre otros. mien­ tras que de hecho la realidad es casi todo lo contrario (al menos W hitehead y Russel in­ tentaron eliminar la cantidad) . de Gentzen y Jaskowski. el de Lesniewski (entre 1920-1935). Al mismo tiemjio. aparecen distintos siste­ mas aristotélicos que se apartan de los P rin ­ cipia mathematica. la del neopositivismo (si bien ni la Jógica matemática ni sus más significa­ tivos Yfepresentarites tienen nada que ver con e] neopositivismo) . C u rry (1930). se le ha identificado con una tenden­ cia ¿ilosófica. Se ha confundido esta ciencia con toda la lógica (incluida la metodología y la filosofía dé la lógica) . así.la lógica intuicionista de von H eyting (1930). L a más reciente evolución dió lugar a una serie variada de sistemas originales. y actualmen­ te se le sigue confundiendo con uno de los mu­ . así como a la lógica combinatoria de H . C ara cteres m a t e m á t ic a .— e s e n c ia l e s de la l ó g ic a Muchos filósofos de tenden­ cias distintas han propagado numerosos ma­ lentendidos sobre la lógica m atem ática. a las llamadas lógi­ cas naturales (lógicas de lá consecuencia.

L a mejor manera de caracteri­ zarla es a base de distinguirla de las otras formas de lógica formal — ya que es una clase de ella— . y aparte. A sí. es e x ­ puesta en un lenguaje simbólico y artificial . por ser relativa. y tercero. consiste en que su conteni­ do es incomparablemente más rico que el de las otras formas de la lógica formal. L a «lógica matemática en su forma actual es otra cósa. formalizada. generalmente. entre otras cosas. toda la silogística aristotélica. Tocio estos malentendidos provienen de que se conoce so­ lamente su contenido de una manera super­ ficial.chos sistemas lógico-matemáticos. contiene. O tra característica secundaria (que a veces se toma erróneamente como funda­ mental) consiste en que.^ d i s t i n g u e de las otras. también accidental. en el sentido de que contiene sistemas muy distinto*. no ne­ cesitamos insistir más sobre e llo . en primer iugár. toda la doctrina estoica de la consecuencia. por estar axiomátizada . pero muy importante. otra característica. anotamos . cuando no se le desconoce por completo. otras mil y mil leyes más. Dado que hasta aquí hemos tratado ya' del formalismo y del método axiomático. toda la lógica modal. en segundo lugar. en uqa forma m uy precisa .

biología o teología. de cierta significación para todo pensar deduc­ tivo. como enseña la práctica.una sig­ nificación metodólogica considerable!. los axiomas^pertenezcan al dominio de que se trata. hay que decir algo sobre la relatividad de los sistemas lógico-matemáti­ cos. astronomía. y De dónde obtendrá el científico estas reglas?' De la lógica. en física. — Si se quiere construir un sistema axiomática formalizado en cualquier campo del saber.solamente que K axiomatización y formalización de la lógica matemática actual puede figurar como algo ejemplar. que ofrece de hecho. Sin embargo. son bastante numerosas en estos casos. no es posible hacerlo sin recurrir a la lógica ma­ temática. sin'que se incorpore ley lógica alguná. y hay que exponer brevemente algunos métodos desarrollados en esta ciencia. evidentemente. o reglas ya determinadas (de en . Puede emplearse de dos maneras 1 ) se puede construir el sistema de modo que todos. P a r t ic ip a c ió n de la l ó g ic a m a t e m á t ic a e l s i s t e m a e x t r a l ó g i c o . por ejemplo. y tiene. para poder concluir hay que servirse de ciertas reglas que. Jtíí que quiera aprender el método axiomático debe estudiar los tratados de lógica matemática. Pero.

E s en 1921 cuando J . aunque tendrán que ser más numerosos los axiomas lógicos. ni pudo conocerlo. Los sistemas de Lukasiewicz fueron axiomatizados rigurosamente. De este estado de cosas surge un importan­ te problema sobre la situación actual de la lógica matemática : ¿cuál entre los numero­ sos sistemas de esta lógica debe servir como fundamento de la axiomatización. Post (simultánea pero independiente­ mente el uno d¿l otro) establecieron los lla­ mados sistemas polivalentes de la lógica. Más tarde apareció la lógica in- . en el pri­ mer sentido o en el segundo? E ste problema es totalmente nuevo. que se distinguen notablemente de la «lógica clá­ sica». demostrándose que estaban libres de contradicción y que eran completos. o al menos leyes que pueden convertirse directamente en reglas. 2 ) Pero se puede tam ­ bién — y este caso es corriente— suponer. porque la lógica anterior a 1921 no tenía más que un sistema. E n este caso se requieren muy pocas re­ glas de conclusión (a veces bastan dos o tres). Lukasiewicz y E .los llamados sistemas de consecuencia lógi­ ca). un número de leyes sacadas de la lógi­ ca. aparte de los axiomas especiales de la disci­ plina. L a antigua metodolo­ gía no lo conoció.

R e la tiv is m o d e l fu n d a m e n to ló g ic o . P ero no es así. H oy día tenemos docenas de sistemas diferentes. mientras que es unar'ley de la lógica matemática «clásica» (Principia niathematica). P ara toda dem ostración se precisa un sistem a ló­ g ic o . lo mismo en la lógica triva­ lente de Lukasiewicz que en el intuicionismo de H eyting. qué se dis­ tinguen gradualmente entre sí. pero hay m últiples sistem as. sin d ifi­ cultad ni contradición alg u n a. E l rela tiv is­ mo de los sistem as lógico-m atem áticos s e rha convertido en problem a metodológico. de los Principia mathematica ).tuiciomsta de JBrouwer. sin im p o rtan ­ cia alguna para la ciencia viva. A sí. ¿C u ál escoger? L a respuesta es la sig u ien te : aquel sis ­ tem a que perm ita ax io m atizar con m ayor .— Se podrá pensar que todo esto es sim plem ente una especulación de los lógicos. H an s Reichenbach dem ostró en 1944 que la mecánica cuántica no puede axiom atizarse sin contradicción basándose en la ló­ gica «clásica» (por ejem plo. pero que es posible d en tro de la lógica triv alen te de L ukasiew icz. el principio del tertium non datur carece de valor. por ejemplo. que fué axiomatizada en 1930 por H eyting.

el de la no contradicción. en que probablem ente los signos no tien en sentido eidético alguno. incluso de un escepticism o. E x am in an d o la situación m ás de cerca. se observa jo s i­ g uiente : 1. E s ta es ¡a situación actual tal como la reconocen los m ás serios metodólogos de las ciencias deductivas. Sólo una observación filosófica : son dem asiados los pensadores que de este estado de cosas han sacado conclusio­ nes precipitadas en el sentido de un r e la ti­ vismo total. D onde la ciencia opera con signos dotados de sentido eidético. E n ella ju eg an tam bién un papel im portante los m otivos de orden esté­ tico . . lyos llam ados sistem as ¡(heterodoxos» de la lógica son em pleados solam ente en aque­ llos cam pos del saber. De hecho no parece que haya razón alguna para tales conclusiones pesim istas. tenem os el p rin ci­ pio regulador de la totalidad. P o r una parte. ta n to m ejor.facilidad y sin contradicción la disciplina en cuestión. cuanto m ás sencillas y «(elegantes» re ­ sulten las dem ostraciones en el sistem a y cuantos menos axiom as se req u ieran . T odo esto sobre el contenido metodológico de los nuevos hallazgos. lo hace siem pre sirviéndose de la lógica clásica. por o tra.

por ejemplo. o no hay interpretación para uno de ellos. Por otra parte. Así puede enjuiciar la situación metodoló­ gica un filósofo no escéptico. L as reglas raetalingüísticas usadas en la formalización de los sistemas correspon­ dientes son «clásicas» por completo. 4'. E n la mayoría de los casos en que se dan sistemas lógicos aparentemente contra­ dictorios. la lógica trivalente de Lukasiewicz. se emplee una lógica parcial. por ejemplo. pero estos mismos sistemas deben estar construidos li­ bres de contradicción. en estos sistemas se trata a menudo de determinadas zonas del campo total de las leyes lógicas. A sí. A sí. y todo lógico se esfuer­ za en demostrar la no contradicción. supone en el plano metalingüístico que a todo enunciado le corresponde un determinado va­ lor o no y que no se da una tercera posibili­ dad. H ay ciertamente sistemas en íos que no vale el principio de contradicción. por lo tanto.2 . 3. o los signos empleados no tienen el mismo sentido en un caso y en otro. Añadimos este . Puede suce­ der que baste una zona y . aunque no admita el tertium non datur. el signo de negación en la lógica intuicionista tiene sentido distinto al que tiene en el sistema de los Principia mathematica.

sino los metodólogos que filosofan pro­ claman el escepticismo I m p l ic a c ió n y d e d u c t i b i i j d a d . puesto que puede existir-sin~ relación a un sistema axiom ático. debe siempre ser pensada en relación con un sistema axiomático. E n la lógica matemática actual se distinguen al menos dos conceptos de conse­ cuencia : implicación y deductibilidád. No la lógica mis­ ma. sean lo que sean A y B. — ü n tre los numerosos conceptos que estudia la lógica m atem ática. Su creencia in­ tuitiva en la validez absoluta de las leyes ló­ gicas no está amenazada de manera alguna por la evolución reciente. tenemos implicación. ya que es su supuesto. si A es falso. es a saber si la premisa m ayor (A) es verdadera y la conclu­ sión (B) es falsa .por_eLcontrario. L a implicación es un conceptd-absCluto.. B es verdadero. fundamental para la metodo­ logía del pensamiento indirecto. juega un papel importante el de la cotisekuencia. L a implicación se da entre dos enunciados la premisa mayor A y la conclusión B . . la dOTuetibilídad.juicio porque la mayoría de los científicos no son precisamente escépticos. en todos los demás casos. cuando. De esta definición se sigue que la implicación sólo puede no darsb en un caso.

«si 2 + 2 = 5. L a lógica matemática ofrece otro concepto semejante. entonces B ». «si 2 + 2 = 4. Se dice . Se dirá que esta es una interpretación real­ mente curiosa del comúnmente empleado mo­ do conjuntivo «si-entonces». Sin embargo.Un enunciado falso implica un enunciado cualquiera. pues en caso de emplearse esta defi­ nición diodórica y de Eewis no se sigue que la implicación se dé entre cualquier enuncia­ do falso y otro verdadero. E s ta misma definición fué dada nuevamente en 1918 por C. si damos este sen­ tido al modo conjuntivo «si entonces» r «si 2 + 2 = 5. I. las dificultades no se eliminan por eso . defi­ niendo la implicación por medio del functor (modal) de la posibilidad : «Si A . Y a los megaricienses (Diodoro Cfono) y después los escolásticos intentaron superarlas. Lewis. 1 = 1». un perro tiene cuatro patas» . el de la deductibilidad. sino otra cosa aná­ loga : que se da entre un enunciado imposible y otro cualquiera. y lo que es peor. Como ejem­ plos pueden aducirse. todo perro es un pez» . y un enunciado verdadero es implicado por otro cualquiera. que significaba tanto como «no es posible que A y no B». que conduce a dificultades metodológicas.

implicado por 2). E s evidente que de un enunciado falso. 3) George Boole fué mortal. más próximo al concepto co­ rriente de consecuencia . L a diferencia entre implicación y deductibilidad quedará más clara con el si­ guiente ejemplo. 3) única­ mente puede deducirse de las anteriores 1) y 2). B1 concepto de deductilibidad está. Puesto que 2) y 3)’ son verdaderos. tiene. sin embargo. si S contiene axiomas y reglas que ]>ermitan te­ ner a B también en S. la con­ clusión 3) implica la premisa menor 2). por su misma falsedad. E l silogismo clásico : 1) Todos Jos hombres son mortales. un enunciado verdadero por el solo hecho de ser­ lo no es deducible de otro cualquier enuncia­ do. Pero de 2) solamente no se puede deducir 3) ba­ sándose en una lógica corriente. por tanto. en caso de que A esté en S. algunas propiedades comunes con la implica­ ción y parece implicar también una causali­ dad en sentido ontológico. 3) está.que B es deductible de A en el sistema S. por otra parte. pero no es deducible de él. en cierto sentido. Un procedimiento . no se puede deducir nada . 2) Geo'rge Boole fué un hombre.

Definición y formación del concepto. E s natural que estas respuestas puedan ser de naturaleza distinta. L a primera dife­ renciación de las definiciones establecida por Aristóteles. L a . siendo x en este ca-' so una expresión constante cualquiera.— Po’. 15. todavía en vigor en nuestro tiem ­ po. toda respuesta a la pregunta «¿qué es x ? » .la palabra ((definición» se entien­ de. pero la meto­ dología actual vuelve a distinguirlas. es la de definición real y nominal . pero no d lo que es la cosa. E n el siglo x r x distintos filósofos (entre ellos W undt) intentaron reducir todas las definiciones a la nominal . por tanto. se trata de una simple regla que permite sustituir un signo por otro (de ordinario más breve). que se mantengan bien separadas la implicación y la deductibilidad. de manera que la palabra ((definición» es ambigua. la nomi­ nal se refiere a un signo. E n el primer caso.riguroso exige. D m SIC )N F U N D A M E N T A L D E L A S D E F I N I C I O ­ N E S . la definición real dice lo que es la cosa. aproximadamente. E n las definiciones nominales caben otras diferenciaciones : pueden ser va sintácticas ya semánticas.

a fortiorí vale para las otras clases de definiciones. obsérvese que una definición sintáctica se convierte en semántica cuando el sistema en cuestión es interpretado. pero no a la inversa. . la defini­ ción sintética atribuye al signo una signifi­ cación nueva. E n cambio. p o r medio de una de­ finición analítica se le ordena expresamente a un signo una significación que de algún modo le corresponde . Por otra parte. de la siguiente manera : real Definición nómina] ( sem ántica j { sintáctica í anaUUca \ sintética. L a división total puede representarse. pues. siguiendo a R . de un concepto pragmático que supone una signifi­ cación" previamente dada del signo en una agrupación humana. Por eso tratam os primeramen­ te con cierta detención de la definición sin­ táctica. totalmente convencional. Téngase en cuenta que todo lo que tiene validez para una definición sintáctica.definición semántica. se trata. en cambio. Se subdivide nue­ vamente en dos especies : analítica o lexicales y sintéticas o creadoras. determina la significación del signo. Robinson.

sigvien la palabra «exactam en­ . Así en la lógica proposicional de J.— Son las reglad según Tas cuales üna expresión puede ser sus­ tituida inmediatamente por otra y 'e s en los más de los casos úna sustitución de una e x ­ presión más larga (molecular) por otra más breve (atómica). Definiciones implícitas. implíci­ tas.— No "'son re­ glas. según la terminología técnica. Mediante tal definición se introduce una nueva expresión en el sistema. Lukasiewicz se introduce el signo de im­ plicación C mediante la siguiente definición : C - A N Df. sino leyes.Cla ses de d e f in ic io n e s s in t á c t ic a s . Definiciones directas.— Se pueden distinguir. 2 . es decTr7 enunciados objeti­ vos construidos de la manera siguiente : a la izquierda se coloca un enunciado que con­ tenga varias expresiones del sistema y el definiendum . por lo menos puatro clases'de definiciones sintácticas distintas en­ tre sí y de las otras clases : directas. se escriben dos proposiciones : la nueva de­ finición (el d^finiendum) y la antigua (el definiens) unidas por medio del signo de igualdad. 1. con un D f debajo o al final de la expresión. recursivas y axiomáticas. En este caso.

Una expresión que conste de una letra de forma N y de un enunciado. Veamos.te cuando» o «si» y otro enunciado que conste exclusivamente de expresiones que estén en el sistema. p y q son enunciados .» Deben ser conocidas todas las partes del enun­ ciado. 2 . es un enunciado. Una expresión que conste de letras de forma C . 3. lográndose la defini­ ción al tener el todo. K y de dos enun­ ciados. Eukasiewicz : 1 . lo son Nq y Np . D efiniciones recursivas. Toda letra de la forma p. y de 3).— Tales definiciones^oñsEarf^F15ffa”s'érie de enunciados construidos de tal manera que cada uno aluda a todos los precedentes. 3) sumamente peligrosas. D . excepto la palabra «heroico». q o r. 3. E . es un enunciado . según 2 ). es un enunciado . E s evidente qu^ la expresión CCpqCNqNp en el sistema de> Lukasiewicz es un enun­ ciado. como ejemplo. 2 ) muy difíciles . Según 1). Otro ejemplo de ella : «Un hom­ bre es heroico exactam ente cuando realiza acciones que son j 1 ) moralmente buenas . se deduce que . la definición de la expresión «enunciado» en la lógica preposicional de J .

T al ocurre cuando se establece cierto número de enun­ ciados. D efiniciones por medio de u n sistema axiom Slim r— 'Sc habTa también tales casos de definiciones. Se trata de determinar el sentido (sin­ táctico) de un signo por el simple hecho de que pertenezca a un sistema. E s te método (expuesto por vez primera por C. pueden ser proposiciones condicionples o disyuntivas. el conjunto total resulta de una C (la primera) y de dos enunciados (a saber. BuraliForti) tiene un cierto parecido con el método a x io m á t ic o . Estos enunciados. lo que es un enunciado. D e f i n i c ió n po r m e d io de un s is t e m a última de las cuatro clases de definiciones sintácticas tiene gran importanciá^y merece ser considerada con deten­ ción. ya que consta de C y de dos enunciados. por la misma razón. al revés que los de la defi­ nición indirecta. 4.CNqNp es también un enunciado. Por lo tanto. en las que el sentido (sintác­ tico) de una expresión está determinado en parte por una serie de enunciados. se­ gún 3). en los que la expresión que se vafS de­ finir está en conexión con otras expresiones. Np y Nq . Cpq es un enunciado.— L á . Cpq y CNpNq) . no precisan ser equivalen­ cias .

pero. pero con los tres axiomas juntos sabemos que «Tar» únicamente puede significar un hom­ bre. 3) «Tar» fuma en pipa.de idiomas Berlitz. al conocer el primero y el segundo. E l hecho de que se pueda definir un signo por medio de un sistema de axiomas tiene su correlato en la siguiente regla : el sentido de un signo incorporado a un sistema axiomático no puede s er modificado arbitra­ riam ente. H asta se puede afirm ar que la mayoría de los s ig ­ nos no tienen sentido fuera de un sistema axiomático. puede determinarse también el sentido sintáctico. por medio de un sistema de axio-. por ejemplo . «T ar». si se cambia el sis­ tema axiom ático. Tomemos una palabra desconocida. E l ejemplo se refiere al sentido (semán­ tico). E stas reglas tienen decisiva importancia en las llamadas ciencias formales (matemá­ . sabemos que. Y . por ejemplo. aún podría tratarse de un papagayo. viceversa. Poco a poco irá apareciendo su debida significación al te­ ner los siguientes axiomas : 1 ) «Tar» tieüe dos pies . se ^nodifica también el sen­ tido d^ todos los signos que hay en él. habla inglés . mas. «T ar» podría ser un mueble. Si sólo tuviéramos el primer axiom a. 2 ) «T ar».debe tratarse de un ser viviente.

tica y lógica). la definición apodíctica de adjetivos y verbos presenta ya serias dificultades. l ís to puede hacerse. . del griegoÓToSsíxvunt = m ostrar. Se ha demostrado que el signo de la negación. definir así las constantes lógicas «y». por ejemplo. D e f in ic io n e s s e m á n t i c a s . según el sistema en que esté. mucha más la de concep­ tos abstractos.a d efin i- c i ó n 's e T rx á n tic a r e S u n a c o s a t o t a l m e n t e d i s t i n ­ ta de la s in tá c tic a . de dos maneras : 1) mostrando al oyente el objeto significado (por ejemplo. el no. en principio. 2) E s fácil comprenáér que este método tiene aplicación sólo en casos excepcionales . ((entonces». si se quiere expli­ car el sentido de la palabra «vaca». Pero también en otras ciencias son estas re­ glas importantes.— L . ya que no hay ciencia sin lenguaje y todo lenguaje es un sistema axio­ mático (aunque no esté construido con pre­ cisión). puede tener distintas significaciones. «si». a b rev ia ció n : ésta es p o r m e d io de la una re g la sem á n tica de se da sen tid o a u n sig n o . m ostran­ do con el dedo este animal y pronunciando simultáneamente tal palabra). E s ta acción puede llamarse ((definición apodíctica».

ya que eh este caso hay que servirse de un ¡tercer lenguaje. implícitas. de los cuales el primero (el definiendum) es desconocido y comprensible el segundo (el definiens). T an sólo en relación a la definición semántica puede presentar­ se una situación más complicada : al estable­ cer las reglas de la transformación de un len­ guaje (desconocido) a otro (conocido). consiste'en establecer una regla de ordenación entre dos signos. no hay diferencia alguna entre las clases de ambas especies de definición. Cuando se quiere determinar explícitam ente un sentido ya dado del signo. E sta última definición. Aquí. ¿ Cómo puede hacerse tal definición ? E s claro que como la sintáctica. o meta-lenguaje. para dar un sentido . Además.etcétera. en sentido ri­ guroso. recursivas y axiom áticas. se escoge una definición analítica . Las definiciones semánticas se dividen en analíticas y sintéticas. lo mismo que allí. se supo­ ne aquí una interjpretación del sistema. cuyo sentido nos es conocido ya. que debería llamarse «semántica». se distinguirán definiciones direc­ tas. Desde el punto de vista de la técnica. en cambio. cosa que no ocurría en las definiciones puramente sintácticas. E n los más de los casos debemos servirnos de otros signos.

porque necesitan cons­ trucciones conceptuales y porque e f sentido ordinario de las palabras es muchas veces de­ masiado impreciso para poder ser definido exactam ente. Inténtese.. impreciso muchas .. dado. Las ciencias actuales emplean a menudo definiciones sintéticas. pues el sentido correspondiente puede estar previamente.. Las dos clases de definiciones pueden to­ mar una de las cuatro formas descritas más arriba. median­ te un sistema de axiomas se puede dar nuevo sentido a un signo.» Nadie ha con­ seguida definirlo sintéticamente. definir una palabra aparentemente tan sencilla como «verduras». luego.nuevo a un signo. por ejemplo. tuvieron que atri­ buir a la expresión un nuevo sentido.. E s verdad que a primera vista no pa­ rece que la forma axiomática corresponda a la definición analítica . e incluso los antiguos estoicos. E sto nó cambia la situa­ ción. Ejem plo clásico de tales dificultades es el concepto de consecuencias lógica : el sentido de la "¡fórmula « s i. T al procedimiento es peligroso.. para llegar a una definició puramente sintética. sin embargo. puefe el sentido corriente de las palabras. hacemos una definición sintética.

veces, encubre malentendidos errores. E s
mejor la construcción de signos artificiales
(palabras técnicas, como las de la química y
de la anatomía) o de símbolos más breves
(como se hace en las matemáticas).
D e f i n i c i ó n r e a l . — Los matemáticos y ló­
gicos dan especial importancia a las defini­
ciones nominales (sintácticas o semánticas),
mientras que los especialistas de las ciencias
de la naturaleza y del espíritu se ocupan de
ellas sólo marginalmente. Su intento nó es
explicar la significación de las palabras, sino
entender las cosas mismas, lo cual se logra
estableciendo enunciados sobre ellas. Pero no
todos los enunciados verdaderos tienen la
misma significación para la ciencia ; donde
quiera va prevaleciendo el intento de llegar
a los enunciados «fundamentales» desde los
((superficiales». Así se logran «definiciones
reales».
Se distinguen jentre sí por muchas razones.
R . Robinson quiso ofrecer hasta 12 significa­
ciones distintas de la expresión ((definición
real», algunas de las cuales pertenecen abier­
tamente a las pintácticas v semánticas. Sin
embargo, cabe distinguir los siguientes con­
ceptos :

1. Determinación de la esencia. E s ta cla­
se de definición es intentada por los filósofos
de orientación metafísica y fenomenológica.
2 . Determinación de la causa. A sí, en las
llamadas definiciones genéticas, por las que
se describe el origen de un objeto.
3. Análisis de un contenido ert sus aspec­
tos y partes distintas.
4. Determinación de las leyes válidas pa­
ra un dominio de] saber.
E sta clase de definición es equivalente al
producto lógico de las leyes científicas de tal
dominio.
Laá tres últimas clases de definición real
se presentan en la mayoría de las ciencias
reales ; la primera es empleada explícitamen­
te sólo por los filósofos de las corrientes me­
tafísica y fenomenológica ; en las ciencias na­
turales no se acostumbra a hablar de esencia.
- Mas, al estu ’ iar de cerca el método peculiar
de las ciencias naturales, se ve que a veces
existe, una pretensión, no realizable, claro
está, d éyllegar a una definición esencial. L,a
investigación escudriña cada vez más profun­
damente la totalidad del objeto. A sí, la actual
respuesta a la pregunta qué es la luz es dis­
tinta de la de Newton, que a su vez lo es de la
de Galileo.

E n el capítulo sobre los métodos reductivos expondremos cómo se realiza metódica­
mente esta infructuosa persecución venatoria
que intenta una definición esencial en las
ciencias naturales, ¡pues tales definiciones son
enunciados que sólo pueden establecerse por
vía reductiva.

16.

Ejemplo de aplicación del método
axiomático.

Con un ejemplo de cálculo proposicional
explicaremos un sistema axiomático. Em plea­
mos el método más riguroso de todos los co­
nocidos. T an sólo los fundamentos (defini­
ciones, axiom as, reglas etc.) y algunas de­
mostraciones iniciales se ofrecen aquí.
A x io m a tiz a ció n
CIONAL D E

de

la

ló g ic a

p ro p o si-

H lL B E R T -A C K E R M A N N .—

Términos fundamentales, reglas de de­
finición y de formación.
' 8 .1 1 . Térm ino | fundamental: D-functor
diádico ; p, q , r , s, variables preposicionales.
8 .12.
Regla de la definición: Se puede

8.1.

introducir un nuevo término en el sistema,
cuando se forma un grupo de términos llama­
do «definición» ( que consta de las siguientes
partes : 1) una expresión, que contiene el

nuevo término, mientras todas las demás son
ya términos' del sistema ; 2) el signo de igual­
dad « = » ; 3) una expresión que conste exclu­
sivamente de términos fundamentales o de
términos ya definidos.
8 .1 3 .
Regla de formación: 1) una varia­
ble es una proposición ; 2) un grupo de térm i­
nos que conste de N y de un enunciado, obte­
nido de N , es un enunciado ; 3) un grujió qué
conste de A , B, C, D, E , J o K , es enun­
ciado.
8.2.

Definición

8.21. Np = Dpp
8.22. Apq = DNpNq
8 .2 3 . Cpq
= ANpq
8 .2 4 . Kpq = NANpNq
8 .2 5 . Epq
= KCpqCqp
8 .2 6 . Bpq
= Cpq
8 .2 7 . Jpq = NEpq
8 .3 . Reglas de deducción
8.31. Reglas de sustitución: Una variable
puede ser sustituida por un enunciado ; en
este caso deben ser sustituidas todas las va­
riables isoformas de la expresión correspon­
diente por el mismo enunciado.
8 .3 2 . Regla de separación: Cuando un

enunciado que consta de C y de dos enuncia­
dos es una ley del sistema y cuando un enun­
ciado isomorfo al primero de ellos es también
una ley del sistema, todo enunciado isomorfo
al segundo de elfos, es a su vez una ley del
sistema.
8 .4 .
8 .4 1 .
8 .4 2 .
8 .4 3 .
8 .4 4 .
8 .5 .

Axiomas
CAppp
CpApq
CApqAqp
CCpqCArpArq

Deducción

8.44 r/Nr x &23 p/r, q/p x 8.23 p/r = 8.61

8 .5 1 .

CCpqCCrpCrq

Explicación : E l esquema demostrativo del
teorema 8.51 se lee a s í : «Se toma el axioma
8 .4 4 ; se sustituye la r por N r ; se aplica des­
pués la definiciótji 8 .3 2 , en la que hay que
sustituir primero p por r y q por p ; apliqúese
nuevamente la definición 8 .2 3 , según la cual
hay qiue sustituir la p por r ; así se obtiene el
teorema que se demuestra, el 8 .5 1 .»
8.51 P/App, q/p, r/p = O 8.41 —O 8.43 q/p —832

8 .5 2 .

Cpp

la cual está compuesta de 1) C .44 p/Np.5 4 .41 .52 x 8. ApNp.55 p/Np.Explicación : después de haberse llevado a cabo en el teorema 8. 4) CpApp. —O 8. es decir. q /p = O 8. ANpp.51 las tres sustituciones prescritas.5 5 .42.54 p/N p x 8. que es isomorfa a 8 . 8.53 —8.5 3 .54 —8.43 p/Np. que designamos con 8 .54 8. 8.43 q/NNNp x 823 p/NNp. de una expresión que es isomorfa a 8. con una doble aplicación de la regla de sepa­ ración obtenemos la expresión que hemos descrito. q/NNNp.5 6 . CpNNp.56 8 . ApNNNp.23 q/NNp = 8.23 q/p = 8.5 2 . 3) C . r /p = O 8. 9. 8. obtenemos la expresión siguiente : C CApppCCpAppCpp.53 8 .56 8.5 7 .58 -8 . 2) CAppp. 8. 5) el teorema Cpp. q/p = C 8. después de que se sustituya la q por p .

6 0 . q/ANNpNq. r/ANqp = C 8. q/Apr.62 p/r. 8. 8. 8.65 180 . CANqpANNpNq.6 3 . 8.41 p/N p x 8.43 P/Nq. r/N q = C 8.6 4 .58 —8. 8.44 p /r.23 q/N p = 8. q /p —8. q/Np = B.60 8 .62 8 .8 .42 —8. 8. CNNpp. CpCqp.64 8 . CANqpANqNNp.B2 q/Nq x 8.63 q/N p = 8.23 p/Nq.63 8 .5 9 .65 —8.58 8 . 8.51 p/ANqNNp.59 p /q q /p x 8.61 8 .6 2 . r/q = O 8. CpAqp.51 p/Apq. CCpqCNqNp.5 7 .59 8 .5 8 .23 x 8. q/Agp. r /p = C 8. q/NNp —C 8.43 —C 8. CpCNpp 8. CCpNpNp.23 p /q ( q /p = 8.44 q/NNp.6 1 .

8. 8. 8. CAAqAprpAAqAprAqApr.68 8. r/p = O 8.51 p/AAqAprp.67 8.51 8. r/p = O 8.65 — 8.67 — 8.67.68.6 9 . 8. q/AqApr.69—8.70 CAAqAprpAqApr. p/AAqAprAqApr. 8.70 — C 8. q/Arq. q/AqApr.42 q /r — 8. 8.51 p/ApArq.66 CApAqrApAqApr. 8.72 8.69 8 .68 — 8.66. CApAqrApArq. q/AqApr. r/p = -= C 8. CApAqrAAqAprp. r /q — O 8.44 8 .73 181 ■ .8. r/ApAqr = = O 8. CAqrAqApr. r/ApAqr = = O 8.44 q/AqApr. q/AAqAprp. CApAqrAqApr.72 — 8. q/AqApr. r/ApAqr = O 8.7 1 . r/AAqAprp = = O 8.65.71 q/r.62 p/A pr —C 8.44 p/Aqr.41 p/AqApr —O 8.72.71 8 .43 p/q.66—8.43 q/AqApr —C 8. 851 p/ApAqApr. r/AqApr = O. A pA qA p r. 8.70.51 p/Apr. p/Aqr. q /r — 8.

72 p/q.7 4 .51 p/ArApq. CApAqrAApqr. 8. r/ApAqr = = C 8.71 — 8. 8. q/AApqr. r/ApAqr = = C 8.51 p/AqAprt q/AqArp.72 p/r. r/ApAqr = = C 8. C A p A q rA rA q p .73 —8.74 8 . r/q —C 8.76 8 .75 8 .7 3 . q/p.51 p/ArApq.7 6 . q/p —C 8.73—8.7 5 .43 p/r. q/ArAqp. CApAqrAqArp. CApAqrArApq. 8. .8 . q/Apq —C 8.

E n tiempo de Bacon y hasta la m itad del si­ glo X I X .17. cuyas «tabulae» representan los primeros intentos de dar sus reglas.— A ristóteles fué quien echó el fundam ento de la teoría de los métodos reductivos como de las otras p a r ­ tes de la lógica. E s verdad que se interesó más por la deducción que por la inducción. se confundía la lógica formal con la metodología. fueron introducidos por F r a i i d ^ Bacon. en su forma moderna. pero se sirvió de ésta en la p raxis científica e incluso se ocupó teóricamente de ella de u n modo especial. Generalidades O b s e r v a c i o n e s h i s t ó r i c a s . hasta tal punto que casi todos los metodólogos creían que era necesaria «otra . Los métodos reductivos.

. la llamada alógica inductiva». E n tr e las ú l­ tim as publicaciones de este tipo deben m en­ cionarse los trabajos de W . especialmente por H erschel y }. C o n c e p to y d iv isió n d e l a r e d u c c ió n . L a aparición de la lógica m atem ática ofreció nuevos puntos de vista y motivó nuevas investigaciones. Con todo. Un capítulo especialmente difícil y actual­ mente muy cultivado de la metodología reductiva es la teoría de la probabilidad v sus apli­ caciones. D u ra n te el siglo X I X se hicieron en In g la te rra im portantes estudios sobre el tema.l a deducción se concluye su premisa m enor de un enunciado condicional y de su prem isa m ayor.— A t i r a t t a r de ]. Carnap (1951). K neale. B raithw aith y G. Lukasiewicz indicábamos ya la diferencia fundam ental entre deducción y reducción. G. otra obra importante so­ bre la aplicación de la teoría de la probabili­ dad v sobre la reducción es el libr. De importancia decisiva en este terreno fué la publicación de la obra de Lord M. Keynes en 1927. cuyas ideas fundam entales siguen teniendo interés. el problema de la me­ todología reductiva está mucho menos claro que el de la dedubtiva.o de R .lógica mejor» que la deductiva. E n . S. R . W r ig h t. Mili.

por tíl contrario. como h i­ cimos con la deducción. cabe dividir la re ­ ducción en progresiva y regresiva. la reducción regresiva comienza en la premisa m a ío r . entonces B. E x iste n dos posibilidades de tal división : a) t n p rim er lugar. E n la reducción. entonces B. la justificación de tal procedimiento — que. E s así que A . n^ concluye— . de momento. E n am bas se conoce la premisa menor.Si A. P or el contrario. L uego A.^ o ñ b c id á y procede hacia . pero no la m ayor : en la reducción progresiva se comienza por la premisa 'thayor desconocida según su valor de verdad y se procede hacia la premisa menor conocida o comprobable. Orillamos. evidentem ente. E s así que B. L uego B. se con­ cluye al revés : de un enunciado condicional y de su premisa menor. vamos a ocuparnos brevem ente de la división de la reducción. L a reducción p ro­ gresiva se llama también fcaclórtí). su m ayor : Si A .

porque constituye el prim er paso de todo proceso reductivo. La reducción regresiva seTllama ta m b ién « e x p lic ació n » . — Nos ocuparemos prim eram ente de la reducción Regresiva. porque_jcoxi él se construyen hipótesis explicatorias (por medio de la reducción regresiva) y «deductivo» r porque de las hipótesis se ded u­ cen las prem isas menores verificables (reduc­ ción progresiva). La ex p re­ sión tan usada de «hipotético-deductivo» alude precisamente a estas dos direcciones del procedimiento_reductivo4--e6 -«hipotético». de lo con­ trario.la mayor desconocida. b) O tra división de la reducción se obtie­ ne considerando la clase de premisa mayor : si se tra ta de una generalización de la prem i­ sa menor se llama «inducción» . E n prim er térm ino puede tratarse de ex p li­ car el sentido de un signo. E n todo caso. R educción r eg resiv a y concepto de e x ­ plic a c ió n . E sto se logra por medio de la definición. la expresión «deductivo» tiene aquí distinto sentido del que nosotros la damos. E s menester d eterm inar bien las d ife re n te s significaciones de este vocablo tan ambiguo. de . Co­ mo dijimos. se llama también «explicación». se llama «reducción no inductiva».

sistema axio­ mático. la labor del pensamiento se limita simplemente a la búsqueda de e n u n ­ ciados que sirvan para la explicación . Consiste siempre en deducir de otro el enunciado en cuestión. La explicación puede referirse tam bién a un enunciado conocido ya en su sentido — es decir. E n el prim er caso. se tiene un enunciado sobre un viaje de un personaje cualquiera y se quiere saber por qué emprendió tal viaje . E n este caso no se da una reducción propiamente dicha. La primera clase de explicación puede darse a menudo en la historiografía . No o bstante' tam bién aquí caben dos posibilidades : a) Los enunciados explicatorios son cono­ cidos como correctos. en el segundo caso. b) No son conocidos en su valor de verdad. a una proposición objetiva— .cuyos modos hablamos ya al exponer el m é ­ todo axiomático. E n general. en el que se deduzca el enunciado que se quiere explicar.. «explicar»_eu este sentido 110 sig n i­ fica otra cosa__que construir un . conocido ya por los historiadores como verdadero y se muestra que el enunciado sobre el viaje que se intenta . E s ta es la que nos interesa aquí. para ello se toma otro camino. por éjemplo. tstos enunciados se construyen gracias a ella.

de ordinario. . se intenta comprobarlo o recha­ zarlo.explicar. en un a relación puram ente lógica entre el enunciado explicatorio y el e x ­ plicativo. no es puram ente lógico. Más adelante nos ocuparemos de estos con­ ceptos. condición mínima de toda re­ ducción explicatoria. m ediante la reducción progresiva. E n cambio. No toda reducción se basa. V e rific a c ió n . T rátase aquí más de un a deducción regresiva que de una reduc­ ción. verificables direc­ tam ente en su correspondiente dominio. es deducible de él. T am bién se habla de una explica­ ción «causal» y uteleológica». cuyo valor de verdad es constatable. a la llamada verifica­ ción.— Después de form ular u n enunciado explicatorio reductivamente. es decir. Esto acontece de la siguiente m anera : del enuncia­ do reductivo ya¡ formulado se deducen nuevos enunciados a base de un sistema axiomático (que generalm ente. H a s ta aquí hemos hablado solamente de la deductibilidad. sin embargo. cuando entre ambos enunciados existen otras relaciones. se procede. sino que contiene otros varios enunciados es­ tablecidos reductivam ente). la segunda clase de explica­ ción es auténticam ente reductiva.

eso se lia dicho que las ciencias reductivas no adelantan con pasos positivos.por falso.Después se llevan a cabo las operaciones (experimentos. se ha conseguido con ello una confirm a­ ción del enunciado del que han sido deducidos. sino de la suma de éste y otros (teorías. Por. tenemos una falsificación : en cuyo caso el enunciado es rechazable. sino negativos. Cotí todo. Si son falsos. la conclusión de la negación de la premisa mayor por medio de la negación de la menor se funda en una ley lógica de validez universal. Pues en n in g u ­ na reducción se deduce a p artir de un único enunciado verificable. Pues ya hemos dicho que la conclusión de la premisa mayor por medio de la menor no es válida lógicamente . d ig a­ mos 7’.) que son necesarias para determinar este valor de verdad de los e n u n ­ ciados deducidos.). ya que las explicaciones falsas son eliminadas una des­ pués de otra gracias a la falsificación. en cambio. etc. esta disim etría no es tan aguda como parece a prim era vista. la confirm a­ ción. en cambio. En esto hay una curiosa disim etría : la fal­ sificación es válida lógicamente . El esquema no es éste-: . pongamos A . etc. nunca lo es en definitiva. Si resulta que son verdade­ ros.

Más adelante nos ocuparemos de estos con­ ceptos. T rátase aquí más de una deducción regresiva que de una reduc­ ción. se procede.explicar. m ediante la reducción progresiva. — D espués de form ular un enunciado explicatorio reductivamente. en un a relación puram ente lógica entre el enunciado explicatorio y el e x ­ plicativo. sino que contiene otros varios enunciados es­ tablecidos reductivam ente). T am bién se habla de una explica­ ción ((causal» y uteleológica». es deducible de él. E n cambio. H a s ta aquí hemos hablado solamente de la deductibilidad. se intenta comprobarlo o recha­ zarlo. cuando entre ambos enunciados existen otras relaciones. de ordinario. Esto acontece de la siguiente m anera : del enuncia­ do reductivo yai formulado se deducen nuevos enunciados a base de un sistema axiomático (que generalm ente. a la llamada verifica­ ción. sin embargo. . cuyo valor de verdad es constatable. condición mínima de toda re­ ducción explicatoria. no es puram ente lógico. No toda reducción se basa. V e r i f i c a c i ó n . la segunda clase de explica­ ción es auténticam ente reductiva. verificables direc­ tam ente en su correspondiente dominio. es decir.

Después se llevan a cabo las operaciones
(experimentos, etc.) que son necesarias para
determinar este valor de verdad de los e n u n ­
ciados deducidos. Si resulta que son verdade­
ros, se ha conseguido con ello una confirm a­
ción del enunciado del que han sido deducidos,
Si son falsos, tenemos una falsificación : en
cuyo caso el enunciado es rechazable,por falso.
En esto hay una curiosa disim etría : la fal­
sificación es válida lógicamente ; la confirm a­
ción, en cambio, nunca lo es en definitiva.
Pues ya hemos dicho que la conclusión de la
premisa mayor por medio de la menor 110 es
válida lógicamente ; en cambio, la conclusión
de la negación de la premisa mayor por medio
de la negación de la menor se funda en una
ley lógica de validez universal. Por.eso se ha
dicho que las ciencias reductivas no adelantan
con pasos positivos, sino negativos, ya que las
explicaciones falsas son eliminadas una des­
pués de otra gracias a la falsificación.
Con todo, esta disim etría no es tan aguda
como parece a prim era vista. Pues en n in g u ­
na reducción se deduce a p artir de un único
enunciado verificable, pongamos A , sino de
la suma de éste y otros (teorías, etc.), d ig a­
mos T. El esquema no es éste-:

Si A , entonces B ,
E s así que no B ,
Luego no A.
sino que es :
Si A y T , luego'B ,
E s así que no B,
Luego «o no-A, o no-Tu.
Teóricamente, se tiene siempre la posibili­
dad de rechazar A o T. Prácticam ente, es tal
la importancia de T , que se decide a rechazar
A , manteniéndose así otra vez la mencionada
disimetría.
L a s c i e n c i a s r e d u c t i v a s . — E l concepto
de reducción permite reunir un gran número
de ciencias en una sola clase. E n tre las que
usan tal método principalmente, están las
ciencias inductivas. Una importante clase
de ellas J—si bien no la única— es la de las
ciencias empíricas de la naturaleza. E s sabido
que la induccióh (en sentido propio) tiene al­
gunas aplicaciones, incluso en la matemática ;
así, por ejemplo, en la teoría de los números
primos.
O tra «clase» de ciencias reductivas está
formada por las históricas. Sin el concepto de
reducción no sería posible ordenarlas : cierta-

mente que no son deductivas, pero, tampoco
inductivas, puesto que no establecen hipóte­
sis universálés ni teorías.'E ste enigma queda
resuelto si se observa que emplean la reduc­
ción no-inductiva. L o mismo parece ocurrir
en otras ciencias ; así, por ejemplo, en algu­
nos sectores de la geología, de la astronomía
(selenología), de la geografía, etc.
Dado que éntre todas estas «clases» de
ciencias la más amplia es la de las cien­
cias de la naturaleza, }'a que las discipli­
nas pertenecientes a ella poseen una metodo­
logía mucho mejor estructurada que las otras,
expondremos a continuación casi exclusiva­
mente sus métodos. L a mejor introducción
en la actualidad es el procedimiento reductivo.

18.

Estructura de las ciencias de la
naturaleza.

E n u n c i a d o p r o t o c o l a r i o . — Y a hesnos
dicho* que las ciencias de la naturaleza cons­
tituyen una subclase de las empíricas, de las
quévvtambién son parte las históricas. L as
ciencias empíricas se caracterizan por el he­
cho de que en todos sus enunciados sobre fe­
nómenos tenemos enunciados protocolarios ;
más aún, éstos constituyen en cierto sentido
el fundamento dé todo el sistema.

Por ((fenómeno» entendemos, aquí — a d i­
ferencia de los fenometiólogos— un aconte­
cimiento observable sensiblemente. Se discute
si tal observación debe hacerse exclusiva­
mente por medio de una percepción exterior
sensible (vista, oído, tacto, etc.). E n psicolo­
gía, una de las ciencias empíricas admiten
algunos investigadores otros métodos de ob­
servación (introspección). N aturalm ente, esto
es una excepción ; en la mayoría de las cien­
cias de la naturaleza la observación es ex clu ­
sivam ente sensible y externa ; así, la* caída
de un cuerpo, la iluminación de una láinpar«,
el aum ento de la tem peratura, se consideran
corno fenómenos ; pero 110 el curso de la co­
rriente eléctrica a través de un hilo o la e n ­
fermedad como tal.
Los enunciados que determ inan la presen­
cia de tales fenómenos se llaman protocola­
rios, precisamente porque son registrados en
el protocolo del laboratorio o en otros infor­
mes de observación. U n enunciado protocola­
rio contiene regularm ente los siguientes
datos : coordenadas temporales y espaciales,
circunstancias y descripción del fenómeno.
E n la práctica se incluye, además, el nombre
del observador. Un sencillo ejemplo de e n u n ­
ciado protocolario es la ficha médica que hace

una enferm era de la te m peratura de un pa­
ciente. E s ta ficha puede tener la forma si­
guiente : cama núm. 47 (coordenadas espa­
ciales), 3-5-1953, a las 17 horas 15 m i­
nutos (coordenadas temporales), en la boca
(circunstancias), te m peratura : 38,7° (acon­
tecimiento).
Se dan enunciados protocolarios incluso en
las ciencias no-empíricas ; así por ejemplo,
en la cosmología filosófica ; en las ciencias
de la naturaleza se emplean del modo especial
que vamos a estudiar brevemente.
P r o g reso

de las cie ncia s n a t u r a l e s .—

De una m anera simple y esquemática, una
ciencia natural tiene el siguiente desarrollo :
los enunciados protocolarios constituyen el
punto de partida. (Esto, dicho a modo de
simplificación, porque a veces son los e n u n ­
ciados reductivos los que nos llevan a los pro­
tocolarios.) Tales enunciados protocolarios
constituyen una clase no-ordenada, con te n ­
dencia a aum entar continuam ente, ya que la
investigación sigue adelante v cada vez se h a ­
cen nuevas constataciones. Los enunciados
protocolarios 5on el p rim er grado en la es­
tru ctu ra de una ciencia n atu ra l
Son explicados más tarde al fo rm ular e n u n ­
ciados (generalmente universales), de los que

El proceso que lleva a formar teorías es el mismo. Cuando estos enunciados son suficientemente universales y explican varias leyes. formuladas directamente y por vía reductiva a base de enunciados proto­ colarios. U na vez verificados son leyes científiconaturales. leyes y teorías. aum entándo­ se así los grados de la construcción lógica en la ciencia natural. P ara mayor facilidad. que el que conduce hasta las leyes.son deductibles los primeros según las teorías ya existentes y a base de una lev lógica. se llaman ¡(teorías» (la correspondien­ te term inología metodológica no está determ i­ nada todavía). consideramos aquí sólo los tres grados m en­ cionados : enunciados protocolarios. Así se forma el segundo grado de enuncia­ dos en las ciencias naturales : la clase de las hipótesis o leyes. Se hace construyendo un tercer grupo de e n u n ­ ciados. Con frecuencia acontece en el desarrollo de . de los que puedan deducirse las m en­ cionadas leyes. Pueden ser explicadas las mismas teorías. pero se realiza cu un plano superior. Antes de ser verificados se llaman ((hipóte­ sis». lógicamente considera­ do. Se pasa después a explicar las leyes.

protocolarios y la e x ­ plicación. pueden ser deducidas de ella. consi­ derándola como válida sólo en un caso límite. -Y ’ V e r if ic a c ió n . es decir. suele no bastar para explicar todas las leyes y entonces se tra ta de mejo­ rarla y ampliarla . teniendo la for- . fo rm u la sin cesar nuevas leyes. finalmente. Después de haber fo rm u ­ lado las hipótesis que deben explicar los enunciados protocolarios. ni en la historia precedente de las ciencias n a ­ turales ni en el'análisis lógico de su estru c­ tura.— Se hizo ya mención de un im portante factor sin que se explicara : la verificación de. E n la construcción de las ciencias n a tu ra ­ les se emplean indistintam ente la explicación y la verificación. enunciados que. hay nada que haga suponer el final de este método. por tanto. que. las hipótesis. Pasado cierto tiempo. Casi siempre. por su parte. pero puede llégar el mo­ mento en que sea ya evidentemente inútil : entonces es tolerada por cierto tifeinpo. una teoría pre­ establecida «encierra» nuevas leyes. Vuelve a empezar el proceso de nuevo y. para. ser sustituida por otra.las ciencias naturales que la observación ofre­ ce nuevos enunciados . se deducen de ellas enunciados protocolarios todavía no ex isten ­ tes.

' n i ' i in i c u t i >*i i lni'i i i i ' i m’i |><>i i i i n l i n <|c vi-i il H mi lóti y /’. si bien no lian si­ do todavía determinados.vis* .— La s itu a ­ ción metodológica será aclarada por algunas . siendo el fundam ento de toda cla­ se de experim entos.. Así. > ‘c c •. experimentos u otras obser­ vaciones. Sin ellas..ni a de protocolarios. pues.. se considera confirmada la hipótesis v basta puede con­ vertirse en ley.) M m> ic.i. E x p e r i e n c i a y p e n s a m ien t o . Si los enunciados deducidos de las hipótesis resultan verdaderos. No es posible pensar un experim ento sin una hipótesis que sirva de guía.siiltó falsificada en ningún caso. la hipótesis será falsificada v debe aban ­ donarse bajo las mismas reservas de antes. se obtiene su confirmación o falsi­ ficación.. tienen valor de verdad técnicamente constatable.. Fi . son de suma importancia las hipótesis que regulan la observación v sirven para la formación de enunciados protocolarios. ellas dan a la observación una dirección de­ term inada. Realizando las operaciones necesarias para su constataciói. apenas se sabría en la mayoría de los casos qué es lo que se busca propiamente . Si se comprueba que son fal­ sos. *m i „• v I I s-' í .

le­ ves v teorías. i\s d ccu . 1. : ru-m rt «pin nmrnli' empii H a>>. que la expe­ riencia constituye el fundam ento del sistema de las ciencias. T oda ciencia consta de dos clases de enunciados : a) los protocolarios. . sino una subclase de enunciados. lo que sea útil para su explicación debe ser admitido. que conslc. T a l es la regla que determ ina el carácter «empírico» de !rt? oicncin«. Suele decirse con razón. expresiones que no se dan en los e n u n ­ ciados protocolarios y que.otras observaciones sobre la estru ctu ra de las ciencias empíricas. solamente de enunciados protocola­ rios : no sería uua ciencia. no pueden ser generalizaciones de ellos. como se sabe. • V ' > .. Dicho con más rigor : los enunciados protocolarios deciden la adm isi­ bilidad de otros elementos del sistema. Las teorías contienen.v •■■■ ■ . E n una ciencia em pírica ta m ­ poco pueden darse únicam ente las generali­ zaciones. Todo lo que contradiga los enunciados protocola­ rios debe abandonarse . b) las hipótesis. que se fundan directa­ mente en la experiencia . que se obtienen por un proceso mental v rednetivo y que constituyen los «elementos» de la ciencia. por lo tanto. prescindiendo de los enunciados protocolarios.

La ciencia. Pero. los e n u n ­ ciados protocolarios son los más importantes gnoseológicamente. los enunciados protocolarios están al principio . considerada lógicamente. aunque secundario. m ientras que los enunciados protocola­ rios son las últimas consecuencias de estas teorías. L a expresión «fundamento)) tiene do­ ble sentido en las ciencias reductivas. G ráficam ente. se forman los elementos teóricos y las teorías más abstractas. cr i te r i o l ó g ic a m c n lc . 4. en que las teorías más abstractas y más alejadas de la experiencia ■ — los axiomas— constituyen el «fundamen­ to».3. por encon­ tr a r uno o dos enunciados protocolarios que la contradigan o que abandona una teoría que puede explicar muchas cosas. Por tanto. es un sis­ tema axiomático. por 110 explicar un par de leves nuevas. Aí contrario. a base de tales enunciados v por vía reductiva. T am bién los ele­ mentos teóricos juegan un papel im portante. si bien no son el único fundam ento del sistema. son de interés las leyes y las teorías. incluso criteriológicamente. . Sería una ingenuidad creer que el científico desprecia una lev debidamente verificada. puede decirse que una ciencia reductiva es un siste­ ma axiomático que está «en la cabeza».

E l primero representará el proce­ so psicológico : las flechas indican la direc­ ción en que se mueve el pensamiento. después. La teoría Ti se obtiene regresivamente de IL y H 2 . formación de hipótesis) . E l movimiento del pen­ samiento va de P 1 . y P 13 a H ¡ (deducción regresiva. v de II se deduce P. no la deductibilidad lógica. (verificación) . después se de­ duce H de T i (con sus correspondientes teo­ rías auxiliares).R epresen tac ió n esquemátic a . después de H 1 a P 1. — Dos es­ quemas y un ejemplo sencillo aclararán esta descripción de la estructura de las ciencias empíricas. a H a. que es el enunciado protocolario que se verifica. y así sucesivamente. .

. de ellas. H 2 y H . que ha sido esclarecido especialmente por la ac­ tual metodología : la representación esquemáT eo ría co pern ica n a . los correspondientes enunciados protocolarios. pues indican las relaciones de deductibilidad lógica.— . Así se deducen de la teoría T .. L a comparación de los dibujos explica nu estra anterior expresión : la ciencia n a tu ­ ral es un sistema axiomático que está «en la cabeza». H . las flechas están dirigidas hacia abajo.E l segundo esquema representa la estruc­ tu ra lógica de la teoría «acabada» . Las descripciones y esquemas precedentes se entenderán aún mejor con un sencillo ejemplo clásico.

allí donde debería encontrarse. E s ta curva puede ser represen­ tada por una función matemática. Observando el correspondiente sector del firm amento du rante cierto tiempo. E sto es todo. sino que incluso puede predecirse la situación del 'mismo punto en otro momento determ i­ nado. tan sólo podemos ver puntos lu ­ minosos en este o en otro lugar del ((firma­ mento» . E l movimiento ((real» de la tierra y el movi­ miento ((aparente» de los astros no pueden ser observados . tendremos ciertos enunciados protocolarios que afirm an haberse encontrado. unos puntos luminosos. Preguntémonos ante todo por el fu n d a­ mento criteriológico de esta teoría .tica de la teoría corpernicaua del sistema so­ lar. según la . Se establece entonces la hipótesis explicatoria de que los puntos luminosos se mueven a lo largo de una determinada curva en el firmamento. en determinados lugares del firm am ento y en determinados m om en­ tos. 110 sólo pueden dedu­ cirse los enunciados va constatados acerca de la situación del punto luminoso en cuestión. U na vez admitida esta función. de h e ­ cho. com­ probaremos por método deductivo (cálculo) que el punto en cuestión se encuentra.

sos son cstirilns planetas . la teoría correspondiente. mi no. De esta m anera queda verificada la hipótesis convirtiéndose en ley. s u ­ ficientemente amplia. Si estos enunciados corresponden a la observación] se da por verificada la teo­ ría. en parte. y de és­ tas se deducen nuevos enunciados protocola­ rios sobre los procesos constatables en el f ir ­ mamento. de tales leyes. Para ellas tetiernos. metría y de la física y que constituyen ta m ­ bién. p u n t o s In *v que l os planeta^ se mueven en torno al sol a lo largo de una determ inada curva. deduciéndose de éstas los enunciados protocolarios. una explicación reductiva. Se la formaliza y aparece como un enor­ me sistema axiomático en el que la teoría copernicana construye los enunciados con ayuda de las mencionadas teorías matemáticas y fí­ sicas. Poco a ]>oco se origina así tina «clase)). a su vez. E sta descripción simplifica naturalm ente el proceso real de la investigación científica . De este conjunto complejo son deducidas por cálculo todas las leves antes formuladas y algunas que todavía no lo fueron . precisamente estableciendo la teoría copel iii ru nn : suponiendo que lo".deducción. en realidad se trata de un conjunto más complejo de enunciados matemáticos. derivados en parte de la geo-.

i n l i n o q u e se linein mi s list'i» d e s v i a c i ó n e s . se en­ cuentra la. s e i l r s v l i m iiIjm». una al Brasil (con Crommelin y Davidson) y otra al Golfo de Guinea (con Eddington v Cottingham). en 1905 Einstein formuló otra teoría. s i n embargo.V . dos veces más pequeña ei. o s r a y o s de N|u o \ í tu. ¡jara determinar la magnitud real y exacta de la desviación. de New­ ton. ya veremos cuán importante es la ventaja de la simplicidad .E je m p lo s DE v e r i f i c a c i ó n . que tiene la ventaja de ser más sencilla (reduce la gravitación a propiedades puramente geométricas) . Durante un eclipse de sol ( 29 .> la teoría de Newton que en la de Einstein. teoría de la gravitación.» Entre las teorías físico-matemáticas que sirvieron para la deducción de las leyes as­ tronómicas del sistema copernicano. En 1919 se organizaron dos expediciones científicas. Como se sabe.. — E l ejemplo aducido puede ampliarse con el nuevo progre­ so científico y permite la siguiente constata­ ción : « I .'M i l uz de n I si >1 c u o l i o s . las e s t r e l l a s . Con ello quedó verificada la primera y falsi­ ficada la segunda. >.u e .19 Í 9 ) pudieron comprobar en­ tre otras cosas que la desviación corresponde a la teoría einsteiuiana y 110 a la newtoniana.

V f ' l l í i ' l l l< • l i e lii'l l i ly o 'i I ti l i l i l i o ' t M l I )<■ c t l i i Irri lia. compro­ bándose que no es constatable diferencia al­ g u n a en la velocidad de la luz. para com probar este fenómeno en A frica del S ur.el éter. llegando incluso a creer que la velocidad del la luz debe ser distinta según la dirección en cpie sople tal viento. donde las circunstancias. facilitaban la ob­ servación. E l enunciado se refería a la desviación de los rayos solares a causa del perilielio de M arte. de Stol<es v Kolvin. se realizó el experim ento en Cleveland (Ohío). pues. scjrini ln cual existí.A n te todo. M ¡< luisón y Mol l e y e m i r ! ii y e i on que. se organizó un experim ento. puesto que la tierra se mueve. debe darse un viento etéreo. Con ins­ trum entos m u y complicados. falsificada la teoría. Otro ejemplo clásico es el famoso experi­ mento de Michelson-Morley en 1887. especialm ente favorables. Quedó. E l resultado fuá que la desviación es la que se deduce de la teoría de E instein y no la que se deduce de la teoría de Newton. E n 1919. . la teoría de E in stein pudo ser ve­ rificada por medio de un enunciado protoco­ lario. bajo la dirección de E d d in g to n . entonces válida. siendo falsificada por el mismo proce­ dim iento la teoría de Newton. Se tra­ taba de verificar la teoría.

In tro d u cc ió n .— L a e s t r u c t u r a g e n e r a l de las c ie n c ia s rc d u c tiv a s es m á s c o m p le ja q u e la d e l a s d e d u c t i v a s . a e x c e p c i ó n d e los p r o ­ to c o la r io s . todos los e n u n c i a d o s d e u n s i s t e m a re d u cliv o pueden su b d iv id irse en d iferen tes c l a s e s . M u c h o s c r e y e r o n . Michelson v Morley creyeron que el éter debía moverse con la tierra. p o r e je m p l o . posible observar diferencia alguna en la ve­ locidad de la luz. l a s h i p ó t e s i s (o l e y e s ) y l a s t e o r í a s . por fin. ( t es c la se s de e n u n c ia d o s : los p r o to ­ c o l a r i o s . la m e t o d o lo g ía a n t i ­ g ua nos parece in s u fic ie n te . E n 1895. q u e to da e x ­ p lica ció n red u ctiv a e in d u ctiv a se h ace m e ­ . los nuevos enun­ ciados protocolarios.Lo más interesante de todo esto es que no fué abandonada inmediatamente. j ><>i lc> m e n o s. sino que con ayuda de otras auxiliares. se intentó sal­ varla. ii ¡i I ni ii Ií •fi I m v q u e (I i '1! i ii)M(¡ i . H a y q u e a ñ a d ir q u e . H e m o s d i c h o ( p i e e n l a s r i c i x i ' i " . Clases de enunciados explicatorios. no siendo. La teoría de Einstein ha permitido explicar. 19. in te n ta sie m p re r e d u c i r t o d o s io s e n u n c i a d o s a u n t i p o ú n i c o . Fitzgerald formuló la teoría auxiliar de que la capacidad del instrumento varía con la va­ riación en la dirección. por tanto. E n e s t e a s p e c to .

Y a q u e d is tin g u ir la s c la se s de e n u n c ia d o s ex p lica to rio s tien e im p o rta n cia para en ten ­ d er los p ro ced im ie n to s re d u c tiv o e in d u ctiv o . s e p u ed e d p cir q u e lo s e n u n c ia d o s r e d u ctiv o s e x p lica to rio s d e te rm in a n nos por lo m e­ u n a co n d ició n del fe n ó m e n o q u e h a y q u e e x p lic a r . e s c ó ja s e el tip o d e e n u n c ia d o q u e se q u ie ra é ste s ie m p r e in c lu y e la e x p lic a c ió n p o r m e d io d e la s c o n d ic io n e s .— E n ge­ n e r a l . L a s c o n d ic io n e s y s u s c l a s e s . a u n q u e se reco n o ce g e n e r a lm e n te q ue en las cie n c ia s re d u c tiv a s (lo m i s m o q u e e n las n a tu r a le s ) se e n c u e n t r a n d ife r e n te s c la s e s de ley e s y te o ría s . y d ife re n te s cla se s de e x p l i ­ cació n .d ia n te la fo rm u la c ió n de la s lla m a d a s le y e s c a u s a le s . N o d ecim o s q u e e sto b a ste p ara to­ d a s la s c ie n c ia s . . y c) e x p lica cio n e s cau sales y te le o ló g ica s. s e g ú n la s c o n c e p c io ­ nes a ctu a le s. o tro s a fir m a r o n q u e tod á e x p l i c a ­ ció n c o n s is te e n h a lla r la s co n d icio n es. b) ley e s in co n d icio n a d a s y e sta d ís tic a s . exp ond rem os b rev em en te los m á s i m p o r t a n ­ te s d e ta le s e n u n c ia d o s . S e d istin g u e n : a) le y e s de co n c o m ita n c ia y ley es fu n c io ­ n a les . sin o q u e . A u n hoy ap arecen ten d en cia s m o n ista s s e m e ja n ­ te s .

porque esto nos lleva a decir que A es C . sino también la condición de este hecho. En este caso. Pues de no estar dado A . no sólo se lia indicado la finalidad de ser A B . en la física clásica. uA solamente si B» o. también B ». es decir. De hecho.—Decimos que A es una condición necesaria de B . 3. ne­ cesarias y suficiemtes-necesarias. cuando son válidos estos enunciados : «si A . 1 . así sucede. « /!. basta que A esté dado para que lo esté también B.— ■ Decimos que A es una condicipn suficiente y necesaria de B . en el caso de una expli­ cación teleológica. E n muchos . C o n d ic io n e s suficientes: — Pecimos que A es condición suficiente de B . Parece que todas las ciencias persiguen. tampoco lo podría estar B . cuando vale el enunciado inverso: «si B . cuando valen los dos enuncia­ dos mencionados. Condiciones suficientes . 2 .necesarias . Condiciones necesarias. si B ». por ejemplo. formular condiciones su­ ficientes y necesarias. A es la condición necesaria de B. en última instancia.. más brevemente. luego A ». L as con­ diciones pueden dividirse en suficientes.Así por ejemplo. al decir que A es B .

porque no explican el fenómeno por una causa. la de ser vertebrado.al sustancia tiene esta o la otra propiedad. L a clasificación científica nos da un ejem­ plo gráfico de las dos primeras clases de con­ diciones. la del ser mamífero. A sí. . se determi­ na una condición suficiente del ser vertebra­ do. por ejemplo : «todos los mamíferos son animales vertebra­ dos». por la que se determina una condición necesaria del ser mamífero. pues basta para un viviente con ser mamífero para que sea tam ­ bién vertebrado Un ejemplo de la tercera clase de condicio­ nes nos lo ofrecen muchas leyes químicas . cuando decimos. . tenemos en tal enunciado una ley de concomitancia. Al mismo tiempo. sino por algo que pertenece a la forma (en el sentido aristotélico de la pala­ bra). este o el otro peso específico. la forma de enunciados condicionales que no son leves causales. Para los metodólogos contemporáneos está fuera de duda ^que en las ciencias naturales muchas explicaciones tienen.casos hay que conformarse con otra clase de condición. E s evidente que se funda en una serie de leyes : las llamadas leyes de conco­ mitancia..

al provocar A la pre­ sencia de B en determinadas circunstancias. muchos metodólogos afirmaron cate­ góricamente que tal concepto de causa jamás se da en las ciencias naturales. de la siguiente manera : la presencia de A es la causa de la presencia de B cuando. i^onceg*r§ ontológico. A aparece como un agente que ejerce en B un influjo de tal naturaleza que le da precisa­ mente el ser. No se puede negar que muchos científicos (3' no sólo psi­ cólogos e historiadores) piensan en una tal causa al querer dar una explicación. ésta consiste en indicar la cansa del fenómeno. al décir que el origen de las montañas es debido a factores geotectónicos aluden a esta causa ontológica. aproximadamente. A sí.— Observábamos ya que en muchas ciencias no basta la explicación por las condiciones. Concepto fenoménico. no obstante. parece que se ha eliminado el concepto onto- . H aj’ que distinguir.E x p l ic a c ió n causal y t e l e o l ó g ic a . e in­ cluso en otras ciencias de desarrollo superior. Por influencia de Hume y de sus continua­ dores.— Puede descri­ birse.— En física. 2 . sino que predomina la explicación causal . dos concep­ tos diferentes de causa : 1 . los geólogos. por ejemplo.

Pero no suele ser así : aunque. Parece que tales ciencias se limitan a la explicación por medio de condi­ ciones. consisten en indicar el fin del fenó­ meno que se trata de explicar. se dan frecuentemente.lógico de causa por buenas razones. no observable sensiblemente. es evidente que en ella no puede ha­ blarse jamás de un influjo. ¿Qué significan estas expresiones? Parece como si por el nombre de causa'se entendie­ ra : 1 ) una condición suficiente . o que. la explicación de la estructura maravillo­ so . es simultánea a él. que describen fenómenos observables sensible­ mente. Así. que. según se ha dicho. y 3) que tiene en el orden del espacio algunas relacio­ nes con él. se habla siempre de causas y de explicación causal. muchos metodólogos actuales e x ­ cluirían con gusto toda clase de causalidad y hablarían de condiciones. a menudo se clan puramente enunciados de condiciones. Pero realmente esto no es exacto ni evidente . Si S£ su­ pone que la ciencia en cuestión tan sóltf se ocupa de los enunciados protocolarios. Más discutidas son todavía las llamadas explicaciones teleológicas. 2 ) que pre­ cede en el orden del tiempo a lo causado. En resumidas cuentas. por ejem­ plo. a pesar de to­ do. al menos.

cons­ truida en sus líneas generales de un rnodo causal. que 110 tiene existencia alguna. Desde el punto de vista lógico. — En las ciencias más desarrolladlas.sa de ciertas flores. De la misma manera. la sociología. pueda explicar un fenóme­ no (ya existente). así. si bien indica una condición fenoménica. esta condición radica en un fenómeno que todavía no existe. no sólo en la física. La explicación teleológica oculta proble­ mas difíciles . no se d. apa­ rece después del fenómeno que lo explica. ante todo. en las ciencias biológi­ cas. En física y en otras ciencias que se ocupan de la naturaleza inanimada.vf. también se da la teleológica . en la cuestión de la finalidad de los ór­ ganos. aunque predomina la explicación causal.s f u n c io n a l e s . se plantea la cues­ tión de cómo algo que no existe. esta explicación se contrapone a la causal en cuanto que. Lf. denota tendencias teleológicas. sino tam ­ . Pasamos por alto este pro­ blema así como otras cuestiones filosóficas que trascienden los límites de la metodología pura. por ejem­ plo.an expli­ caciones teleológicas . por aquello de qtie garantiza su fecundidad.

de todos loS cuerpos que caen. las leves funcionales son una forma más compleja de las leyes condiciona­ les. H ay que observar que la condición de que hablamos pufede ser de una de las tres clases mencionadas. F y G. a ésta hay que añadir una segunda generalización . la magnitud de F es una función (matemática) de la mag­ nitud de G. a las m agni­ tudes de la otra. De hecho. es el de la ley de la caída de los graves : la veloci­ dad de un cuerpo es una función de su caída. en cierto modo. E n realidad. Un ejemplo.bién en la psicología. por ejemplo. la función m ate­ mática se traduce por el enunciado universal de que todas las magnitudes de una clase estjlh ordenadas. para todo A . fácil y clásico. al igual que en las leyes no-funcionales . ¿ Cómo pueden ser interpretadas lógicamen­ te estas léves ? Son enunciados que contienen una doble generalización : primeramente se habla de «todos los A ». toda ciencia procura formular leyes funcionales que sean condiciones suficientes y necesarias del fenó­ meno en cuestión. se establecen a veces leyes llamadas funcionales. L a formulación de leves funcionales consti­ . Su forma es siempre la siguiente. siendo F y G propiedades de A .

tuye la tarea primordial de la inducción cuan­ titativa. no se trata de enunciados sobre indi­ viduos.— H asta hace unos decenios. así. deba morirse .000 franceses nacidos vivos. las leyes estadísticas caái sólo se empleaban en las ciencias sociales . . actualmente t\e 47 años. por ejemplo. n morirán a los k años de edad. que afirma que de 1. esta parte de la metodología general no lia sido elaborada teóricamente. E stas leyes se llaman tathbién «indeterm inísticas». porque no dicen nada en con­ creto sobre los individuos en particular . al decir que de 1. Un ejem­ plo sencillo nos lo ofrece la ley estadística de la mortalidad. si bien es cierto que toda cien­ cia natural que establezca tales leyes.000 hom­ bres nacidos vivos. posee ya sus propios métodos. sino sobre clases de éstos. Aunque en estas leyes estadísticas se diga que una propiedad B corresponde a una parte determinada de los elementos de la clase A . actual­ mente. a un 60 por 100 de estos ele­ mentos. L e y e s e s t a d ís t ic a s . puede morir o se­ guir viviendo. Desgraciadamente. no se sigue que mi amigo Jean-Paul. se emplean en otros campos del saber. unos 138 mueren a los 47 años de edad.

Se habla también de una probabilidad, cal­
culable con exactitud matemática. Pero la
exactitud de este cálculo no debe engañarnos
sobre los resultados, ya que no puede modifi­
car la cuestión : al tratarse de individuos no
sabemos si se comportarán así o de otra ma­
nera.
E s evidente, pues, que las leyes estadísti­
cas no constituyen una clase especial de leyes
al lado de las otras ; lo que se explica en for­
ma estadística puede ser una explicación por
condiciones q una explicación causal ; más
aún, se conocen incluso leyes funcionales es­
tadísticas. Obsérvese, además, que las leyes
no-estadísticas pueden ser consideradas como
un caso límite de las estadísticas ; en ellas, el
fenómeno se da en un 100 por 100 de, los
casos.
20.

Inducción.

I n d u c c i ó n p r o p i a e i m p r o p i a .— U n a f o r ­
ma

im p o rta n te

de

la

red u cció n ,

em p lea d a

m á s q u e o t r a s e n las c i e n c ia s de la n a t u r a l e ­
z a , e s la in d u c c ió n . H a y q u e d is t i n g u i r a n te
to d o los d ife r e n te s p ro c e d im ie n to s de p e n s a ­
m ie n to lla m a d o s ta m b ié n
n o son red u ccio n es),
ció n .

(( in d u c c ió n ) ) ( y q u e

d e la v e rd a d e r a

in d u c­

1 . Inducción impropia es. la llamada in­
ducción matemática. Consiste en la aplicación
-de la regla siguiente : si F corresponde al
número 1 , y, en caso de que corresponda tam ­
bién al número n, F corresponde al número
« + 1 ; corresponde a todo número. E stas
inducciones son frecuentes en matemáticas ;
convendría hacer ver que en realidad se trata
más de una deducción que de una reducción.
E l nombre inducción es erróneo en este caso.
2 . También se habla a veces de inducción
total o sumativa, aplicándose en este caso la
regla siguiente : si. x ,, x t, x* ... x n , son ele­
mentos de la clase a y son todos sus ele­
mentos (es decir, fuera de ellos, no hay más
elementos) y F corresponde a Xi, x ,, x , . . .
xn, luego corresponde a todos los elementos
de a. Tampoco esto es una inducción en sen­
tido propio, sitio una^especie de deducción.
E n la lógica matemática existe una lev en
la que puede fundamentarse esta regla de
una manera infalible. Además, su aplicación
es muchas veces provechosa, aunque no apli­
cables en las ciencias de la naturaleza, porque
se trata, en general, de clases indefinidas y
un número indefinido de cosas no puede ser
observado jamás.
3. Obsérvese también que Aristóteles se

sirvió de tal vocablo no sólo para .una clase
de consecuencia, sino también para la abs­
tracción, es decir, para un procedimiento de
formación de conceptos.
Todavía hoy esto es frecuente entre m u­
chos filósofos. Pero, evidentemente, se trata
de un procedimiento que tiene poco que ver
con la inducción científica.
Denominamos aquí inducción propia, en
primer lugar, a un procedimiento conclusivo,
á~üñ método de pensamiento, gracias al cual
se establecen enunciados ; ^n segundo térm iííoja un procedimiento que es esencialmente
amplificativo, es decir, en el que se va no sólo
de la suma de lo particular a lo general,
como ocurre en la inducción completa),_siuo
dejiljrunos particulares (de los que no perte­
necen todos a la misma clase) a lo general.
T al procedimiento plantea, evidentemente,
un problema metodológico.: ¿qué es lo que
nos permite un tránsito de esta clase? T al es
el problema de la^ inducción. Aristóteles de­
mostró ya con precisión que la inducción 110
es concluyente, y su argumento no ha sido
rebatido jam ás, hasta ahora. Y , no obstante,
la inducción es aplicada no sólo en la vida dia­
ria, sino que es uno de los métodos principa­
les de las ciencias de la naturaleza.
¿ Con qué derecho ?

Nos es imposible exponer aquí todos los di­
ferentes intentos de solución a este difícil pro­
blema metodológico y debemos limitarnos a
indicar qué cuestiones metodológicas están
condicionadas por él. No interesa en esta e x ­
posición justificar filosóficamente estos mé­
todos particulares, sino sólo describir los mé­
todos que se emplean en la práctica científica
actual y son estudiados por la metodología.
Las induc­
ciones que hemos llamado propias pueaen di­
vid írseiJéla^sígulente manera :
i
; Según su objeto, en primaria y secun­
darias. La.s primeras infieren hipótesis y leves'Téspectivamente j las segundas, teorías,
2 . Según J a . clase_de enunciado explicati­
vo, en \nducóoms__cuantitativa£^3ñcondicionadas y estadísticas , según que el enunciadc
resultante se refiera sólo a la concomitancia
de fenómenos o a una dependencia funcional
mutua, y esto, a su vez, o como incondicionada o como estadística. Y a se ha observado
que los métodos de la inducción cuantitativa
han sido muy poco elaborados todavía.
3. Según su mismo método, en inducciones inclusivas y exclusivas . L a inducción
inclusiva reúne simplemente enunciados, deD ivisión

de la

in du cció n .—

ducibles del correspondiente enunciado explicatorio ; es de importancia decisiva en este
caso el número de enunciados reunidos. E n la
inducción exclusiva, por el contrario, no se
nécesjtá, multiplicar los enunciados sobre los
casos particulares .(como enunciados particu­
lares], sino que son excluidas las múltiples
hipótesis, que podrían darse en el caso en
cuestión. E n este segundo procedimiento, no
es esencial el número de enunciados que en­
tran en consideración pero sí su naturaleza,
es decir, la diferenciación de los fenómenos
constatados. Las utabulae» de Francis Bacon y los métodos de Mili son procedimientos
especiales para la aplicación de la inducción
exclusiva.
E stá generalmente admitido hoy día que
la inducción puramente inclusiva se emplea
sólo raras veces y se acostumbra a designar­
la como uno científica». E n cambio, no están
de acuerdo los ihetodólogos en la manera de
concebir la otra clase de inducción. Mientras
que, por ejemplo, voti W right opina que es
exclusivamente elim inatoria,. R . N. Braithwait afirma que la eliminación juega sola­
mente un papel secundario y transitorio en
praxis científica, cuyo progreso resulta

Supuesto que 1 ) para cada a se dé una condición y que 2 ) sólo A B entran en cuestión. que existen sólo dos clases de fenóme­ nos. . Mili establece cinco métodos . siempre bajo los mismos supuestos. L o s métodos de MiLL:— Aunque están anticuados y jamás fueron aplicados tal como los concibió John Stuart Mili. resumimos su descripción traduciendo sus «causas» por ((condiciones». cada uno con tres subclases : a. se sigue que A es la condición suficiente y ne­ cesaria de a. suponiendo. queremos des­ cribir brevemente estos métodos porque nos hacen comprender con mayor facilidad lo que acontece en el concluir inductivo. 3. su­ poniendo lo mismo de antes. pero no en BC . 1. 2. pero no en BC (en donde falta A) . Método de diferencias : a aparece en A BC .más de la confirmación que de la falsificación (es decir. de la eliminación). Método de concordancia : a aparece tanto en A B como en A C. se sigue que A es la condición necesaria de a. C. se sigue que A es la condición suficiente de a. Métodos unidos de la concordancia y de la diferencia : c aparece en A B y A C . y A. b y c. B. para simplificar más.

se comprobó que B es la condi­ ción de b y C la condición de c . Método de las variaciones concomitan­ tes : A . 5. del que se hablará más adelante . que tan sólo uno de los fenómenos enumerados (en el ejemplo de A BC ) pudiera ser la condición. se sigue que A es ]a condición necesaria y suficiente de a. Se preguntará cómo pueden ser legítimos tales supuestos. Una vez presupuestos. y el segundo «postulado del sistema concluso». Bajo las condiciones dichas y aun bajo esta : ' «La condición de cada fe­ nómeno sólo puede serlo de una determina­ da especie de fenómenos)). en A BC aparecen abe. no varían de la misma manera. B y C. y además. Se puede observar en los cuatro primeros método^ que tenían por lo menos dos supues­ tos : que se diera una condición del enunciado correspondiente. las conclusiones se siguen deductivamente. E l prime­ ro de estos supuestos se llama «postulado del determinismoi). E ste es un método de inducción cuantitativa. . no sólo no tienen fundamentación alguna. De hecho. varía de igual modo que a .4. de mo­ mento. sino que a veces deben ser reconocidos como falsos. puede pasarse por alto. en cambio. Método de residuos: por medio de otras inducciones.

En el método de la diferencia se presupone que para todo fenómeno existe una condición n e­ cesaria. En este caso. ante todo. y . por tanto. pues. por sí mis­ mas. por ejemplo. Obsérvese. que el determinismo del que aquí se habla no es el ontológico . pues sólo se admite que para todo fenómeno se da una sola condición suficiente y necesaria.' un electrón.P r esu pu esto s de los m étodos de M il l . que siempre son necesarios para ello otros fenómenos y no basta la pre­ sencia del mismo para que se dé el segundo.' si sola­ mente se habla del determinismo fenoménico (es decir. aunque se . es decir. no de las causas ontológicas. deben cumplirse de­ terminadas condiciones . esta expresión es ambi­ gua. P e r o '. hablamos de un determinismo múltiple. se pue­ da poner en movimiento. éstas. no bastan todavía. sino de las condiciones). las ciencias de la naturaleza no reconocen ningu­ na causalidad ontológica. De un determinismo riguroso tan sólo podemos hablar en los métodos unidos. La expresión alude al supuesto que tiene hoy día la microfísica : para que un corpúsculo. tam ­ poco un determinismo de tal estilo (de lo que se sigue que no tiene sentido querer deducir la libertad de la voluntad de la falsedad del determinismo metodológico).

Lo mismo vale con respecto al segundo su­ puesto . recurriendo a nuevas premisas. . no tenemos ninguna' razón ontológica.cumplan. No existe puen­ te alguno entre la inducción y la deducción. Por el contrario. debe fracasar.. pero no que esta causa sea un fenómeno. En estas simples constataciones radica el centro de gravitación del denominado problema de la inducción. v ellas bastan para enseñarnos que todo intento de transform ar la inducción en una deducción. Esta puede poner de manifiesto que todo fenómeno tiene su causa. E stas constataciones comprueban lo que di­ jimos sobre el determinismo. Tampoco la lógica nos enseña este principio. la experiencia nop enseña que son posibles otras muchas. no con la apelación a la ontología. cabe que no se realice el fenómeno esperado. Ni siquiera puede formularse in­ ductivamente. lógica o inductiva a favor del supuesto de que solamente sean posibles las hipótesis consideradas por nosotros. al menos no en la forma de premisas comple­ mentarias. ¿ Cómo puede justificarse el supuesto de al­ guna otra clase de determinismo ? En todo ca­ so. -porque es precisamente un su­ puesto de toda inducción.

Una convención 110 es una ley natural.Ciertos metodólogos han intentado esta unión de otra manera. Como ejemplo sirve el de un diamante. ¿ Cómo se justi­ fica esto? Simplemente. Afirmaron que la in­ ducción se transforma en deducción definien­ do simplemente el correspondiente fenómeno de otro modo. E sto supuesto. . además de las propiedades A B C . no puede tomarse en serio en las ciencias de la naturaleza. se en­ cuentra que de la combustión resulta ácido carbónico (CO) y por ello se dice que todo diamante consta de carbono. Se ve que un método puramente convencio­ nal ¿orno este. pero deja sin resolver por qué A B C deben estar unidas siempre con la nueva propiedad. afíadiendd a las pro­ piedades antes mencionadas la propiedad des­ cubierta ahora. E s verdad que puede aplicarse. se sigue deductivamente que un diamante debe constar siempre de carbono. Desde ahora se llamará ((diamante» a todo aquel cuerpo que posea. tal como lo hizo Lavoisi^r. y la ciencia natural exige fundamentaciones serias. al quemarse uno de los diamantes. la de ser carbono. definido hasta ahora por tres pro­ piedades : A . la de ser de carbono. B y C .

E s evidente que esto es ya exagerado. a ser una condición nefcesaria para la tran sfo rm a­ ción de u na hipótesis en ley. Se­ g ú n ciertos metodólogos. sino la conexión axiomática y la simplicidad'. llega. L a conexión axiomática será explicada en un sencillo ejemplo : se sabe que todos los hombres nacidos antes de un determinado año. y esto la re fu e r­ za considerablemente. un factor que au m en ta la credibilidad de una hipótesis. basta esto para establecer la hipótesis será más im portante si se sabe además — y esto por otras inducciones— que todos los hombres son animales vertebrados. De esta m anera. se ve claram ente que para restablecer leyes. lo decisivo no son los s u ­ puestos de Mili. han' m uerto . — S i se considera más de cerca cómo se procede en la investiga­ ción científica. pero que la conexión axiomática jue^a un . incluso. la hipótesis no sólo es inducida del enunciado protocolario. y según algunos es el único fundam ento a favor de la acepta­ ción de u na hipótesis en las ciencias n a tu ra ­ les. sino que es deducible de ¡¡uña ley general. y que todos los vertebrados son mortales.I n d u c c i ó n y s i s t e m a . en este caso. L a conexión axiom á­ tica con otras leyes y con la totalidad del s is ­ tem a científico es.

papel im portante en el reconocimento de h i ­ pótesis. de posibles hipótesis se reduzxa a una ú n i­ ca mediante la eliminación. por ejemplo. aunque él mismo encontró después que esta hipótesis no podía emplearse en conexión con otro sistema más amplio. que no pueden llam ar­ se dleyes». sobre la presión de un gas en un es­ . son las llamadas «hipótesis de trabajo». no puede discutirse. A veces se trabaja con hipótesis que no e s ­ tán en una tal conexión . — E s te segundo supuesto puede formularse así : si dos hipó­ tesis explican el enunciado dado. indefinida en sí. Que a menudo se nos da una clase indefinida de hipótesis. R egla d e la s i m p l i c i d a d . el etnólogo P . Schinicit empleó con éxito en sus investigaciones al m a te ria ­ lismo histórico como hipótesis de trabajo. debe esco­ gerse la que sea más sencilla. represen­ tando tres e n u n c i a d o s protocolarios (por ejemplo. E s ta regla es necesaria para proceder en determ inadas c ir­ cunstancias eri que una clase. se puede m ostrar con el siguiente ejemplo : con­ sideremos tres puntos en un plano. Así. Se utilizan en tanto que son con­ venientes para la investigación de un d e te r­ minado y delimitado campo del sa!?er.

cuatro postulados. _el de la conexión y el de la simpli'cidádT De acuerdo con ellos pueden estable­ c e r s e las cuatro reglas siguientes : se buscan las condiciones. debemos escoger la curva ú l­ tim a. Se ve al instante que existe una serie indefinida de tales cu r­ vas . el del sistema -concluso. son Tiecesáríos1 por jo menos. filo só fi­ podemos decir que. por ser la más sencilla. para la aplicación de l a inducción cualitativa. aduzcamos tan sólo algunos ejemplos : t ¿P i ii ni lín este caso.— I n t e r p r e t a c i o n e s c a s . I T s a b e r : el del determ inism o. R e s u m e n . — R esum iendo. pues de ella se deducirán las coorde­ nadas de los tres puntos. se escogen aquellas hipótesis que estén más en conexión . La función m atem á­ tica correspondiente será la hipótesis explicatoria.pació cerrado) y busquemos una curva sobre la que puedau colocarse. se supone que las condiciones pertenecen a un sistem a dado .

queda . ni son a priori . afirman que la inducción en el fondo no es más que un asunto p uram ente práctico. O tra explica­ ción. ¿ Cómo se fundam entan estas reglas ? D es­ de hace siglos. Según los escépticos puros. los enunciados establecidos inductivam ente 110 tienen ningún valor de verdad. captamos las leyes n atu rales m e­ diante una a modo dé intuición. N i se c^a una intuición de las leyes naturales. sostiene que las leyes hay que concebirlas como formas de nuestro e n ­ tendimiento llevadas a la naturaleza. U na de las fundamentaciones presentadas es la intuitiva : según ella.con la totalidad del sistema . finalm ente. la kantiana. de tal manera que ésta queda transform ada por ellas. más aún. se com prenderá que todas estas concepciones son erróneas. del que se quiere sacar el m ayor partido posible. Después de esto. Los pragm atistas. a p a r ­ te del proceso racional conclusivo y más allá del mismo. los filósofos vienen discutien­ do sobre ello. por el contrario. está comprobado que tan sólo después de iui penoso esfuerzo intelectual lle­ gamos a sus conclusiones y no siempre coft plena seguridad La opinión de que las cien­ cias de la naturaleza son algo práctico. se escoge la más sencilla de estas hipótesis.

Á1 lógico le parece que el imponente trabajo de la inducción es algo así como un afortu ­ nado descifrar un texto cifrado. es decir. del progreso de las cien­ cias y de las exigencias cada vez mayores que de ello se siguen. muchas leyes sigan subsis­ tiendo en lo esencial. final­ mente. para que un enunciado establecido inductivam ente sea práctico. se han logrado captar al­ gunos aspectos de la naturaleza . que. cómo es po­ sible. queda desautorizado a la vista de los éxitos de la técnica. sino tuvieran n in g ú n valor de ver­ d a d ? E s curioso que.rebatida si consideramos que. debe ser correcto. 21. por medio del procedi­ m iento inductivo. Parece evidente que algo se ha descifrado. del que nos falta la clave.— La de la p a la b ra mayoría de los metodólogos actuales adm iten que la palabra «pro- . Las Probabilidad y estadística d os sig n ific a c io n e s « p r o b a b ilid a d » . pues. a pesar de todos los cambios de teorías. Parece. pero po sabemos cómo. E l escepticismo. ¿ Cómo pueden dar buenos resultados nues­ tras leyes. corres­ ponder a la realidad. nadie ha sabido decirlo hasta la fecha.

babilidad» y otras expresiones semejantes no sólo tienen varias significaciones en el uso corriente. Sería un co n tra­ sentido decir que la teoría de E in stein o la lev de Bóole tuvieran un a probabilidad de unos tres cuartos.000 años. de que tal cosa sea una ley. E n este ejemplo. al menos en principio. la p a la b r a tiene dos significaciones distintas : probabilidad de un acontecimiento y probabilidad de una hipótesis (de una ley o de Una teoría).700 años es simplem ente la de un medio. y a que existe una ley comprobada que afirm a que la probabilidad de que se desintegre en 1. la probabilidad de una hipótesis no puede d e­ term inarse num éricam ente. tenemos nuevam ente una probabi­ lidad. A su vez. P or el contrario. La prim era clase de probabilidad se llama . m uy elevada por cierto. etc. E sto se verá mejor con u n ejem ­ plo: se dice que es probable que un átomo de radium no se desintegre en 1. puede me­ dirse : tiene siempre un sentido decir que la probabilidad de un acontecimiento alcanza un tanto determinado. sino que incluso en el lenguaje téc­ nico y especial izado indica a menudo dos o más cosas. La diferencia esencial entre ambos concep­ tos radica ante todo en que la prim era pro­ babilidad.

la segunda se llama «aceptabi­ lidad» o «credibilidad». n casos pertenecen al mismo . al decir : «es probable que el átomo de radium no se des­ integre en 1.ordinariam ente ((numérica».000 años es menor que uu medio . 2) que a esta mism a afirmación le correspon­ de una probabilidad de hipótesis E n lo que sigue tratarem os de la probabi­ lidad num érica y de la hipotética. sino en la estadística. E s t a d í s t i c a s . (¡matemática» c ((estadística» . la probabilidad hipotética no se apoya directam ente en cada uno de estos enunciados. — La probabilidad hipotéti­ ca no tiene fundam ento últim o distinto del de los dem ás enunciados establecidos reductivam ente : los enunciados protocolarios. queremos d e c ir: 1) que la probabilidad num érica de d esin teg ra­ ción en 1. Por ejemplo. Un enunciado estadístico tiene siem pre la s i­ guiente form a : De m casos del fenómeno de la clase A . P uede suceder que las dos significaciones de probabilidad estén mezcladas en una m is­ ma proposición. P o r estadística se en ­ tiende una captación num érica de los casos en que aparecen (sim ultáneas o en una determ i­ nada sucesión) dos clases de fenómenos.000 años». Con todo.

no sólo proceder con exactiud v seguridad. E s to supone. E s evidente que todo resultado estadístico supone dos operaciones llevadas a cabo. L a labor del estadista no se lim ita solam en­ te a esto. E s ta exigencia tiene una im portancia e x tra o rd in a ­ ria cuando no es posible considerar la totali­ dad de los casos (la llamada población).tiempo a la clase B. en general. de los que es posible en tresacar promedios. son extran ­ jeros unos 78. E n la sum a de los datos para fines estad ís­ ticos se requiere. que perm ita una aplicación fácil y seg ura de los métodos reductivos : por ejemplo. una tras de la otra : 1 ) establecer o for­ mular los enunciados protocolarios : 2 ) su re ­ cuento. sino tam bién ser lo m ás neutral posible en la elección de los casos con respecto a los fenómenos estudiados. el estadista debe procu rar elim inar las faltas cometidas en la formulación a causa de la aplicación de varios métodos matemáticos. Los datos reunidos deben presen­ tarse en una forma deterniinada. Un ejemplo concreto : de 3. sino . procedi­ mientos matemáticos m u y complicados (hay distintos conceptos de promedio y métodos m uy variados para encontrarlos). F in a lm e n ­ te.567 habitantes de la ciudad X . se representan en porcentajes.

tendrá que ha­ bérselas no con dos clases. la clase de los niños vacunados (B) y la clase de los ni­ ños que padecen la enfermedad en cuestión . no debe esco­ ger aquel grupo de nombres que comienzan con la letra «Z». E sta debe ser «representativamente» escogida. dos subclases. — E n ge­ neral. para cqnoeer el número de extranjeros. m uy extensa. por ejemplo. P ri­ meramente. a su vez. De todas maneras. el investigador que proceda según el método inductivO|-estadístico. A sí. E sta contiene. como se sabe. la clase de los niños de Zurich. E ste grupo no es típico para reflejar la situación londinense en este punto. pprque no puede ser conocida de ante­ mano la composición de toda la clase. por ejemplo. si alguien quie­ re averiguar un sector de la clase total de los abogados londinenses de teléfonos. se trata en este caso de extranjeros. por ejemplo. sino con tres. en su m a­ yoría.solamente una parte de ellos. No obs­ tante. una clase A de fenómenos (clase superior). sí es posible evitar una parcialidad exagerada. de manera que en su composición aparezcan las mismas relaciones que en la totalidad. el caso ideal es irreali­ zable. ya que. D e p e n d e n c i a d e l o s f e n ó m e n o s .

si la vacuna impide o no el enferm ar. Conviene preguntarnos si las dos s u b ­ clases. en el caso de que B y C no tuvieran relación m u tu a alguna. con respecto a la totalidad de los vacunados (x + y). Los datos obtenidos estadística­ mente pueden representarse. que B no fuera u n a condi­ ción de C. 2 y i e n tre sí. la relación de los niños enfermos vacunados (x). debería ser la m ism a que la que existe entre los niños enferm os en general (x + z). en la tabla siguiente : | C B No b | | x z no C y t La variable x . e s to e s : x : (x + y) = (x 4 z) : (x + y + z + t) . y. en este caso. en este caso tan sencillo. B y C.(C). y . es decir. z y t se consideran s u s ­ tituidas por los números mencionados. es decir. con relación a la totalidad de los niños considerados (x + y + z + t). y viceversa ? U n a sim ple consi­ deración nos m uestra que. se hallan vinculadas con re la ­ ción de dependencia y en qué porcentaje se hallan. La prim era cuestión que se plantea es la siguiente : ¿en qué relación se enco ntrarían los valores x .

¿ qué pasa cuando la vacuna ejerce un influjo positivo en el enferm am iento ? E n to n ­ ces. si es posible h a ­ blar aquí de tales leyes. se trata . el resultado es éste : x t < y z L as dos fórm ulas últim as son ejemplo de leyes estadísticas m uy sencillas. Incluso cabe pregun tarse.z). se puede reducir la fórm ula a la siguiente x t = y z Pero. será mayor que la de los enferm os en general (x 4. La misma Ope­ ración m atemática empleada antes nos lleva a la nueva fórm ula : x t > y z E n el caso contrario. E n el fondo.Por medio de simples operaciones. la relación de los niños enfermos entre los vacunados (x). cuando la vacuna in ­ fluye negativam ente en el proceso de enfer­ m ar (lo que se supone ser el caso normal). en estos casos. con respecto a la totalidad de los vacunados (x + y). con res­ pecto a todos los niños de la clase aquí con­ siderada (x + y + z + t).

) se significa aquí que las plantas de la correspondiente subclase han .más de una ley cualitativa establecida p o r medio de un método estadístico que de o tra cosa. A diferencia del ejemplo anterior.o Xll X ji X ji X ji C jo Xra Xu Xn X jj x« *03 Xw Xa XS3 X jj Xni Xu xM X 34 X« Con Bu (Bo. puesto que en ninguna de ellas se nos determ ina una r e l a c i ó n cuantitativa exacta entre ambos fenómenos. vamos a mencionar brevem ente otra forma. atendiendo a la cantidad del abono recibido y al creci­ miento. tenemos que subdividir nuevamente en cinco subcla­ ses tanto la subclase B como la C. la llamada tabla de correlación. algo más complicada. una superior y dos subclases : la clase (superior)-* A de plan­ tas. E l resultado de esta observación es la tabla siguiente : "B o B 10 B* B*¡ B<o Co CfO x tn X|0 *50 Xoi X. Bio. la subclase de plantas abonadas y la su b ­ clase C de plantas abonadas que han crecido. etc. Nuevamente debemos considerar un ejemplo con tres clases. T abla de co r r ela ció n . — A continuación. de aprehensión esta­ dística de los fenómenos.

x„. en los lug ares correspondientes a x 00. éste m ayor que x 0j. xio Xu. * 3i.) se significa que han crecido n unidades (milímetros). de nuestro ejemplo . tenemos que : cuanto m ayor sea la cantidad de abono. el más sencillo de todos : el crecimiento es pro]>orcionalmente uniform e a la cantidad de abono. y x. el cuadro que resultará será éste : los números mayores se encon­ tra rá n en la diaconal de la tabla.recibido n unidades (gramos) de abono. debe ser m ayor que y que E n general. x. irán siendo x«» x. x... Si el abono influye positivamente en el cre­ cimiento de las plantas. a su vez. las líneas rectas ju n to a la diagonal representan. el de la prim era línea será mayor que x n . x„. Los dos números del índice indican la línea y la columna corres­ pondiente.i. E n la segunda línea. etc. x n . Los x con índice diádico son variables para las que hay que introducir los válores hallados por medio del cálculo enum erativo.) a medida que vayan aproxim ándose a los extrem os. y Xoi. y así sucesivamente. con Cn (Co.. E n este ta s o . Escojamos un ejemplo. es decir. mayor será el crecimiento. números menores (x I0.i x„. x„. Cío.. xu será m ayor que éste mayor que E n la tercera línea. xt> .o y x. x..

en lo que sea posible. tan sólo representa una agrupación de enunciados protocolarios : tantos y tantos casos de corres­ pondencia de tales y tales m agnitudes entre dos fenómenos de una clase limitada. es decir. una ley que se refiera a todos los casos del fenómeno en cuestión ? . Queremos explicar y dar a entender únicamente los principios más elementales del método estadístico sin recu­ rrir a las matemáticas. x<><. C o r r e l a c i ó n y p r o b a b i l i d a d .más pequeños (a:™ y xot). R esum iendo : en la proximidad de la diagonal encon­ traremos una condenación.x x. H a y fórmulas (representables por me­ dio de curvas) que m uestran la distribución dispersiva anormal» de los individuos en una tabla de correlación de esta índole. N uestro cometido no consiste en describir estos métodos y fórmulas de una m anera pu­ ramente matemática. — ¿Q ué nos enseña el método descrito? E n realidad.„ X0i. ¿Cómo se consigue form ular una ley general que se refiera a un núm ero indefinido de casos p a r­ tiendo de estas constataciones de un liecho.. y una atenuación en las direcciones hacia y Todo esto puede formularse m atem ática­ mente.

en el caso de interesarnos unos datos referentes a . es decir. asi. que ya están representados en la tabla : exceptuando cuando es posible una observación direc­ ta o se puede conocer su correspondiente enunciado protocolario. E s to significa que tan sólo co­ nocemos algo con respecto a toda la clase. ¿ E s posible deducir algo acerca de si y cómo se puede influir en un fenómeno indivi­ dual. N aturalm ente. E sta probabi­ lidad es igual a la llamada frecuencia re la ti­ va . por ejemplo. tenemos que. esto nos basta para calcular con seguridad. si recibe una determinada cantidad de abono? La respuesta es la si­ guiente. si en tre n plantas que han recibido h gramos de abono. ni han cre­ cido p milímetros. basándose en una tabla de correlación. deducir en cuántas unidades crecerá esta planta. igual a 11/m . por ejemplo.Dos problemas distintos hay que distinguir aquí : I. pero no con relación a un determ inado indi­ viduo. tan sólo se puede obtener una probabilidad si nos atenemos sólo a la tabla de correlación. incluso cuando se trata de fenómenos ya observados anteriorm ente. existe la probabilidad de que otra planta (que también haya recibido k gram os de kbono) crecerá p milímetros.

L a estru ctu ra ló­ gica del procedimiento inductivo es la misma en este caso que la que vimos al estudiar los métodos de S tu a r t Mili. ¿ E s posible deducir algo sobre todos los fenómenos de la clase correspondiente. tan sólo cuando haya que establecerse una ley funcional. basándonos en la tabla de correlación ? E ste segundo problema no tiene nada que ver con el de la probabilidad en el sentido indicado más arriba. Método histórico. fe­ nómenos futuros). del sistem a concluso. naturalm ente. 2. 2) M ientras que las ciencias n a ­ turales establecen leyes supratem porales. . C iencia n a tu r a l e h i s t o r i a . aunque tío estén observados (por ejemplo. — Se acos­ tum bra decir que dos son las diferencias f u n ­ dam entales en tre las ciencias de la naturaleza y la historia. sin atender a la con­ sideración de un caso individual. Lo que necesitamos aquí son aquellos postulados del determ in is­ mo. E ste últiiño. 22. la segunda tra ta de objetos espirituales. 1) L as prim eras tienen como objeto cosas no espirituales (materiales) y acontecimientos.la política de seguros. de la conexión y de la simplicidad.

siempre son fenómenos pasa­ dos.haciendo caso omiso de lo histórico . no es posible incluir a la psicología en tre las ciencias históricas. sino también de m ateria . 2) Incluso el segundo criterio es insufi­ ciente': conocemos distintas ciencias naturales que se ocupan de lo' pasado y precisamente en su condición de tal. por ejemplo. no solamen­ te de espíritu. aunque lo sean m uy recientemente. ¿ pertenece al orden de lo espiri­ tual o de lo m aterial ? Pues. De este . ■la his­ toria se caracteriza por el hecho de que con­ sidera lo pasado como tal. punto que los hom ­ bres tienen en cierto mod§ de común con los animales. hasta qué punto actúa en un caso concreto como es­ píritu. cu ­ ya actividad constituye el tema de las ciencias históricas. Estos dos criterios no son m uy útiles si se quiere d istin g u ir claram ente estos dos campos del saber. B ertra n d Rusell ha observado ya que los fenómenos de los que se habla en la física. conste que la h is­ toria se ocupa tam bién de los fenómenos eco­ nómicos. consta. a pesar de que. P or otra parte. m ientras que la historia estudia aquéllos que lo son desde hace m ucho tiempo. Así. su objeto es lo espiri­ tual. en parte. como se sabe. lo económico. no es cosa fácil de determ inar. A nte todo J J porque el hombre.

¿ Por qué Alejandro Magno dirigió su ejér­ cito hacia la In d ia? La explicación nos la dará su formación. Pero esto es falso por completo. / vas actuales ciencias históricas (dei espíritu) ■no solamente describen. es decir. B n ningún caso tenemos inducción. Muchos metodólogos de las llamadas cien­ cias del espíritu (en cierto.modo resultaría que la distinción entre am ­ bas ciencias lo sería solamente por razón de grado. casi fenomenológicas.' ¿ Por qué Napoleón retrasó tanto su expedi­ ción a R u sia? Porque no consiguió disponer a su debido tiempo las provisiones necesarias. sentido todas las ciencias históricas lo son) acostum bran a sos­ tener que estas ciencias no son explicativas. es decir. son siempre singulares. obligados a decidirse entre deduc­ . pero las hipótesis y leyes estabj-ecidas con su ayuda. E s verdad que se sirve de ellos en su proceso in­ telectual. si bien sin reducción de la existencia. sino simplemente descriptivas. Más clara es la distinción metódica. de un proceso reductiyo. Parece como si los mencionados metodólogos. etc. sino que explican también. Siempre se tra ta de una explicación. S o r­ prende observar que ninguna de las ciencias históricas establece enunciados generales.

sobre procesos observables. — L as ciencias históri­ cas son ciencias empíricas. Sus fundamentos constan también de enunciados protocola­ rios sobre fenómenos en el sentido «científiconatural» de la palabra. la ciencia histórica se caracteriza especial­ m ente por su condición de ciencia reductiva no inductiva. no encontraran otra salida que la postura que acabamos de referir. no ofrecen dificultad alguna para su interpretación. fo rm u ­ lados en un lenguaje preciso por otros inves­ tigadores de su mismo círculo cultural v que.ción e inducción. Desde un punto de vista metodológico. No sólo es posible pensar lo mismo en el caso de las ciencias naturales. que difieren considerablemente. en general. . Lo cual trae consigo una com­ plicación esencial en el procedimiento reductivo. M ientras que el científico tiene ante sí. e s to e s . sino que así es en realidad. enunciados protocolarios. en este sentido de los enunciados protocolarios. E l hecho de que sean fenó­ menos pretéritos no modifica el estado de cosas. Sabe­ mos que no toda explicación debe ser induc­ tiva. el historiador se ve obligado a comenzar con los llamados docu­ mentos. en principio. P u N T p DE p a r t i d a .

A quí radica otra diferencia fundam ental e n ­ tre las disciplinas históricas v las científiconaturales. lo mismo que las de la naturaleza. Con frecuencia entre las palabras h ay una conexión axiomática desconocida. incluso extraños para el in ­ vestigador. los dos grados lógicos de e n u n ­ . A dem ás.no está a la vista del observador desde un p r in ­ cipio. sino que hay que llegar a él tras un período largo y penoso de interpretación. No se trata de informes éscuetos obtenidos en el laboratorio. en general. redacta­ dos por especialistas en la m ateria.Las fuentes históricas están escritas las más de las veces en un lenguaje menos conocido y proceden m uy a menudo de ambientes cul­ turales distintos. cuyo ethos científico (a d e m á s de su responsabilidad pro­ fesional) es. los enunciados sobre los hechos. Además. garantía suficiente de sinceridad. Lo que acabamos de exj)oner puede r e s u ­ mirse mejor de la siguiente m anera : las cien­ cias históricas contienen. se logran — reductiva o deductiva­ mente— . la misma credibilidad de los documentos es siempre cuestionable. lo que en las ciencias históricas corresponde a los enunciados protocolarios . G r a ­ cias a él.

—H a y otra diferencia entre las mencionadas ciencias. SELECCIÓN. en las ciencias históricas encontramos otro grado to­ davía. puede hacer la selecciórTcbn m ayor facilidad. que está antes de lo que en las cien­ cias n atu rales corresponde a los enunciados protocolarios : se trata de los enunciados ob­ tenidos directam ente de los documentos. el historiador se encuentra ante una cantidad imponente de do­ cumentos. E l esquema p ara las ciencias históricas es como sigue : documentos-enunciados sobre los h e­ chos-enunciados explicativos. Pero gracias a su método inductivo (merced a la tendencia a establecer enunciados generales). E s verdad que tam bién el científico se encuentra ante un elevado n ú ­ mero de enunciados protocolarios v quizás un núm ero todavía mayor de fenómenos. sin un principio que le oriente en la elección. puesto que lo que le interesa son las g en era­ lizaciones. A dem ás. P o r el contrario. L a cantidad de los do­ cum entos y lv>s hechos referidos en ellos es tan enorme que una de las prim eras tareas del historiador es la de una prudente selec­ ción de m ateriales.ciados sobre fenómenos singulares y los de los enunciados explicativos. E Í que piense en la prim era g u e­ .

dice que el objeto de la ciencia histórica. etc. La segunda respuesta alude a la g ran com­ plejidad de los fenómenos históricos. por ejemplo. referentes a ella. las ciencias históricas no son disciplinas nomotéticas (qiue establecen le­ ves). M em o­ rias.rra m undial. lo principal son sus características propias. actas de la d i­ plomacia y de los E stados M ayores.. su idiosincra­ sia. verá sin dificultad cómo. debida en sus líneas esenciales a G uillerm o W in delb an d. sino idiogr&Jicas (que describen propie­ dades). el espíritu. E l historiador deberá hacer u n a selección e n ­ tre ellos. la prim era de ellas. Aquí se nos presentan los problem as espe­ cíficamente propios de las ciencias históricas: el prim ero es de naturaleza filosófica : ¿po r qué el historiador rehúsa aplicar la ind uc­ ción ? A esta cuestión se han dado dos res­ puestas. que h a ­ . es de tal naturaleza que en él lo v er­ daderam ente interesante es lo individual. por lo que no pueden aplicar la in ­ ducción. libros y artículos. lo que un Napoleón o un San F rancisco pudieran tener de común con otros hombres carece de im portancia . de hecho. no lo general. resulta imposible considerar todos los millares de informes. P or esto. A sí.

es el siguiente. Puede evolucionar y llegar a ser una ciencia induc­ tiva — así. e incluso la m ism a historia podría ser considerada en este caso como un grado previo. pero nuevam ente se plantea la cuestión acerca de la regla por la cual se establece la hipótesis. el de re u n ir enunciados proto­ colarios y explicar casos individuales. tiene en cierto modo una regla que le orienta . Kl segundo problema. lo que decide la selección es una valoración subjetiva. de la naturaleza m e­ todológica. la actual sociología— . no existe hasta el presente ningu na respuesta adecuada a esta pregunta metodológica. E s verdad que el que establece una hipótesis y la quiere veri­ ficar después.cen imposible el establecimiento de leyes g e­ nerales. y es posible qué ni siquiera pueda darse. como se ha dicho. los do­ cum entos constituyen el p unto de partida de la investigación ¡histórica. ¿S eg ú n que regla debe hacerse la selección de los documentos ? Que conozcamos. La concep­ ción expresada en esta segunda respuesta ha sido criticada y repudiada por la mayoría de los historiadores. L a ciencia permanece en un estrato más profundo. P or esto se habla en las ciencias históricas de una «condicionabilidad . Pues. P arece ser que en ú l ­ timo recurso.

reductivos en parte e incluso d e­ . Pero.valorativa». lo cual se refiere a la verdad de sus resultados. en contra de lo que pasa en las ciencias de la naturaleza. U na vez hecha la selección. a menudo co­ rrompido por los defectos de transcripción. con el fin de reconstruir el texto en su forma pristiua.— E l «estilo» empleado actualm ente en las ciencias históricas es poco riguroso . lo que prim eram ente se usa es el método semiótico. aunque no en el mismo grado de rigor que en la lógica y en las matemáticas. P ara ello. recurriendo tam bién a la ayuda de la axiomática (axiomatización). la posterior elaboración científica es tan objeti­ va como lo pueda ser la de las ciencias de la naturaleza. T a n sólo en la selección de los fenómenos se da una cierta arbitrariedad. A u n qu e esto no s ig ­ nifica que la historia sea una ciencia condi­ cionada subjetivamente. . se da gran valor a la elegancia y belleza de dicción. encon­ traremos que en la investigación de docum en­ tos. si en vez de conside­ rar la forma analizamos los métodos de pensamiento que se ocultan tras de ella. se em plean métodos tnuv complejos. I n t e r p r e t a c i ó n . E n p rim er lu e a r está la investigación erítica del texto.

y. hasta la m ism a estadística puede ju g a r un papel im portante en ello. excluyendo deductivam ente dis­ tintas hipótesis referentes a su significación. En la realidad. en escritos de otros autores del mismo período. sin em bargo. tan sólo interesan aquellos enunciados que de alguna m anera pueden referirse a una posible significación. hipótesis.ductivos . que se hace por medio de la aplica­ ción de las reglas de la definición dentro de un sistem a axiomático. aún no se llega a los hechos históricos. Así resulta posible d e te rm i­ nar cada vez más (como indicábamos en la e x ­ posición de la definición) la significación de una palabra. fi­ nalm ente. la significación de una palabra en un enunciado se determ ina reuniendo otros enunciados que contengan la misma palabra. Con todo esto. este procedimiento semiótico va com binado con la reducción dentro de la elaboración de una abundante cantidad de enunciados históricos. etc. prim eram en te en el mismo documento. De momento. des­ pués en otros escritos del mismo autor. D eterm inado el sentido dado . D espués viene la interpretación propiam en­ te dicha. Lo que tenemos son las palabras .: todo lo necesario j>ara llegar a la significación de un signo. teorías.

E l procedimiento que se emplea para ello es el explicativo. determ inan si éste pudo co­ nocer la realidad de los hechos. acerca del autor . si quiso y le fué posible explicárnosla. . ante todo. más exactam ente. C r í T I C Á h i s t ó r i c a . de dos clases de enunciados.por el autor al vocablo. des­ pués de que el historiador ha determ inado lo que el autor quería decir.^1) £?e n e­ cesitan. pero el desarrollo m ental es idéntico al de los sistem as exactos. etc. puede iniciarse ya la correspondiente investigación acerca de la verdad del enunciado. ciertos enunciados metalingüísticos. — U na vez que liaya sido interpretado el documento. esto es. generalmente. el mismo ■ — lógica­ mente considerado— que se emplea en las ciencias naturales . E s ta consiste esencialmente en qüé se intenta d e­ term inar si el correspondiente enunciado es verdadero. E ste sistem a axiomático consta. lo cual se hace incorpo­ rando el enunciado estudiado en u n sistema axiomático. la tarea próxim a a realizar es la llamada crítica histórica. E s verdad que los sistem as cons­ truidos por los historiadores ordinariam ente son poco precisos en lo que a su forma se re ­ fiere. pragmáticos.

se usan diferentes postulados : en general. deduciendo nuevos enunciados de los anteriores dentro del todo sistemático. — Por fin. el his­ toriador puede entrar en la explicación pro­ piamente dicha : 'toda la labor previa sirvió únicamente para obtener enunciados que co­ rrespondieran a lo que en las ciencias de la naturaleza son los enunciados protocolarios. así como también aquéllos que fueron estableci­ dos antes en la ciencia histórica por medio de un procedimiento reductivo. enunciados del lenguaje-objeto. mientras no exista una razón que les mueva a mentir. se aplican también en la cons­ trucción del sistema mencionado. Entonces se procede por vía de veri­ ficación. se supone que los hombres dicen lo que realmente piensan. se busca aquí explicar reductivamente los enunciados fác- . L o demás tiene poca importancia : lo mismo que en las ciencias naturales. aquellos precisamente que pueden obtenerse directamente de la mis­ ma interpretación de los documentos. 2 ) E n se­ gundo lugar.Para ello. tenemos un argumento más en favor de su rectitud. E x p l i c a c i ó n h i s t ó r i c a . Si todos estos enunciados son armonizables en el sistema con los otros enunciados que se investigan.

E ste procedimiento. sino que. íio se re ­ curre a explicaciones por medio de enunciados universales. . puesto que se trata de fenó­ menos individuales. 3. por el contrario. No se sigue de esto que en la explicación no entren a formar parte enun­ ciados universales. esto es. ya pretéritos! Por esto. la aplicación de los métodos de Mili o de otros semejantes. la explicación histórica es casi siempre genética. Finalm ente. como se dijo ya.ticos por medio de otros enunciados. Las diferencias más importantes entre la aplicación de estos métodos y la de aquellos que se usan en las ciencias de la naturaleza. Los enunciados establecidos aquí de una manera reductiva — y que corresponden a las leyes y teorías de la ciencia natural— . tales enunciados se emplean continuamente. sirvién­ dose tanto de la reducción como de la verifica­ ción. queda excluida. no se emplea jninguna inducción1. 2 ) Tampoco es posible un recurso a la e x ­ perimentación. son las siguientes : 1 . aunque procedentes de las otras distintas ciencias. Probablemente radique aquí una de las razones más impor­ tantes de la relativa imperfección de las cien­ cias históricas. son siempre enunciados singulares. En la historia.

todo ello dentro del mismo sistema. no bastará con que deduz­ camos este enunciado de otro que exprese su pasado inmediato.. Sólo que éstas no son jamás enunciados universales. E sto se explica a su vez re­ curriendo a un tercer enunciado a C. por ejemplo.. que se refiere a su pa­ sado inmediato. Se trata de explicar la gesta­ ción del acontecimiento. que tam ­ bién se refiere al pasado inmediato de B. L a historia construye también sistemas.únicam en­ te con la mentada limitación . será menester explicar estos hechos a su vez por medio de otros enunciados. de manera que el enunciado que se pretende establecer. E n un sistema . tiene sus teorías. Así. B . si se quiere explicar genéticamente la R e ­ volución francesa. el de ía in­ fluencia ejercida por los enciclopedistas. en ellas juega un papel más importante que en parte alguna. los enuncia­ dos históricos están ordenados y vinculados lógicamente en uji sistema. etc. por'ejemplo.sin ser exclusivo de las ciencias históricas. ponga­ mos A. v que explique las circunstancias inmediatamente precedentes en lo económico. se explique por medio de otro enun­ ciado. El resultado final del quehacer histórico parece ser el mismo que el de las ciencias de la naturaleza. en lo social y en lo religioso .

De aquí que no pueda considerarse el método histórico como uno de los métodos generalísimos del pensamiento. — De estas con­ sideraciones precedentes se sigue que existe un método histórico.que sin gran dificultad podrá verse que es de tipo reductivo. un método especial como el que toda ciencia debe elaborar para sí. si bien en un sentido restringido a la manera como se puede ha­ blar de un método psicológico. es la causa de que la mayoría de los metodólogos de las ciencias . La dificultad de incluir el método histórico entre los métodos deductivos e inductivos. los únicos conocidos antaño. astronómico o sociográfico . La diferencia más notoria entre lo que encon­ tramos en la historia v lo que tenemos en las ciencias de la naturaleza radica no tanto en el orden metodal cuanto en el de la materia de estudio : ésta es sumamente complicada en la historia y requiere elaboraciones muy complejas. no sabemos cuál sea la es­ tructura lógica del procedimiento histórico. eu especial los del métodfi_r£flllctivq. Propiamente. Método que consiste en una concreta aplicación de los procedimientos ge­ nerales. O b s e r v a c i o n e s f i n a l e s .

históricas se limitaran o a la descripción de la técnica de investigación o a buscar una so­ lución de los problemas teóricos de su meto­ dología por caminos irracionales. abarcan una nume­ rosa clase de disciplinas. y tam ­ bién porque los métodos históricos. . Aquí hemos rozado solamente los procedimientos fundamentales del método histórico. con todo y ser un caso especial. no hace falta recurrir a medios heroicos. La actual metodología general del pensamiento nos su­ ministra conceptos con los que podemos es­ tudiar también el método histórico. precisamente porque uos presenta un ejemplo extraordinario de la fecundidad de estos nuevos conceptos. Particu­ larmente. siendo de mayor in­ terés que la mayoría de las otras metodolo­ gías especiales. esta investigación es el cometido de la metodología especial. Si bien el impacto de lo subjetivo es enorme.

unas que se ordenan a la misma metodología y otras. Oon respecto a la metodología. Queremos dividirlas en dos clases. . Quizás no sea una exageración el afirmar que difícilmente se cultivó jamás con tanta intensidad como actualmente . hay que se­ ñalar tres cosas : — que se desarrolla de un modo rápido y con éxito en nuestros días. nos permiten llegar a una serie de constataciones de carácter general.E P I L O G O Las modernas concepciones y los diferen­ tes intentos de solución brevemente esboza­ dos en este libro. a las segundas. que expresan ideas referentes a la filosofía y al saber en general.

basados en las nuevas concepciones : — que las expresiones «conocer». «verdad» y o tras‘semejantes. — que. no son unívocas. la reciente división de los procedimientos de pensamien­ to y la construcción de la teoría del sistema axiomático . bastará enumerar la reelaboración del método fenomenológico. en el sentido escolástico del vocablo). la importancia concedida al análisis lingüístico. la relatividad de los sistemas lógicos aún por esclarecer. muy ambiguas (mejor. Kn cuanto a las cuestiones filosóficas. pk>r tanto. Como botón de m uestra. por el contrario. a pesar de todo esto — quizá preci­ samente por ello— . L. cabe hacer la afirmación siguiente. «análogas». también la expre­ sión «ciencia». las nuevas cuestiones referentes al sentido y a la constatación de la probabilidad de las hipótesis. «saber» y .a metodología mo­ derna muestra también cuán diferentes sean .— que esta evolución ha motivado una se­ rie de concepciones nuevas y una evolución de la metodología clásica. la actual metodología se encuentra ante numerosos problemas sin 're ­ solver. «pen­ sar». Mencionemos solamente el clásico pro­ blema de la inducción. sino.

Todo lo que tienda a una simplifica­ ción en este sentido — lo mismo un dogmatis­ mo cerrado que un relativismo y escepticismo demoledor— . De todo lo dicho. nuevos diá­ logos en los congresos internacionales de fi­ losofía — así. — que a la vista de esto hay que abando­ nar por insuficiente cualquier solución simr püsta del problema del conocimiento. es una completa tergiversación de las cosas . és­ ta sé-Acaracteriza por su acentuada escisión. por tanto. La rea­ lidad y. séanos permitido entresa­ car algunas conclusiones sobre la situación actu'al de la filosofía. es de una complejidad enorme. E i n o simplemente un intercambio de monólo­ gos : los partidarios de la fenomenología y . — que los científicos v los filósofos — a pe­ sar de lo que a veces digan— se confiesan cre­ yentes en el valor del pensamiento racional : la metodología no es más que una imagen de la variedad de métodos que han sido elabo­ rados — sobre todo en nuestro tiempo— para poder pensar racionalmente.los procedimientos y el valor de los resultados en los distintos dominios del saber . en el de Bruselas de 1953— . Desgraciadamente. Ya no se escuchan. de ordinario. el proceso mental con que quiere captársela.

en vez de ser alternativas exclusivistas. y por la otra — consciente de la debilidad humana— . sino que en línea de la tradición consideraran que nihil humani a se alirnum. son aspectos complementarios del pensamien­ to.aquéllos del método del análisis lingüístico están enfrentados sin llegar a una mutua in­ teligencia. Este método filosófico debiera fundamentarse en un análisis fenomenológico. sin renunciar tanijxxx) a los resultados de las ciencias deductivas. sobre todo sa­ biendo. Tanto más necesaria cuanto que. cuán difícil sea esto. se sirviera ampliamente del análi­ sis lingüístico. la metodología con­ temporánea nos dice que los distintos méto­ dos. considerara el existente y su existen­ cia. Aunque sin quedarse estabilizado en él. como sabe por la metodología. Frente a esto. sino que. si los filósofos no se. nos es de urgente necesi­ dad una tal filosofía. posiblemente como en ninguna . por una parte. Quizás pudiéramos hablar actualmente de un verdadero método filosófico. L a filosofía actual no debiera renunciar a ningún medio para alcanzar resultados de­ finitivos én el pensamiento. E n un tiempo en que el saber está especia­ lizado en demasía.vincularan a priori a uno de los muchos métodos.

la humanidad se entrega ciega­ mente en manos de instintos salvajes. están amenazados como nunca y con ellos lo humano. . vinculados a un de­ terminado método. Solamente una auténtica filoso­ fía que se entregue de lleno a este quehacer puede servirnos de ayuda. la razón. no pueden captar en una visión de conjunto la totalidad. no las ciencias particulares ni los sistemas simplistas cons­ truidos a su imagen que.otra época. la misma existencia del hombre. E l sa­ ber.

Hempel (bibllogiafia). M étodo a x iom á tico: bibliografía como en in. . ejemplos de aplicación: Husserl (1) (2). Problema de la verificación: Cam ap (2). pueden ser de utilidad p ara entender otros aspectos (filosóficos) de la F en o m en o lo g ía : Van Breda. Morris (1) (2). Sistem a elatfol-ado: Cam ap (3) (4). Mind. F abrer. Merlaeu-Ponty. í of Synnbollc Logic 1936 slgs. Obras fundam entales: . In trod u cción : Pfander. Scheler (1) (2).I. Tarski (1). Relnach. «Britlsch Journal of Philosophy of Science». M anuales completos: Beth (2). Por el contrario los demás tratados que figuran bajo el rótulo «Fenomenología». Lógica m atem ática: obras fundam entales: Vhltehead-Russell. Relnchenbach (1).£ am ap (1). Revistas: «Journal of Symbolic Logic». XI. C am ap (0). H llbert (2). la mejor exposición: Heidegger (Ser y tiempo): cfr. no contienen una meto­ dología en el sentido a que nos referim os en nuestro lib ro . Ingraden (1) (2). IH. IV. Beth (1). M étodo fen om en ológ ico: O bra fundam ental: Husserl (I).. M aritata. «Journal of Philosophy of Science». M étodos sem ióticos: bibliografía: Church.

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tem a axiomático: Weyl, Woodger (Tarskl). Problema
de la definición: Dubislav, Roblnson.
V. M étodos reducttvos: O b r a s sintéticas recientes:
B rathw alth, Kneale, Popper, Relchenbach (1): Weyl,
von W rlght; entre las antiguas: Broad, Nicod ; son
de im portancia las obras históricas de Duhem, TJiomdike. Probabilidad: C am ap (5). Keynes, Mises; vi­
sión de conjunto en Nagel. Ciencias dél espíritu:
W agner (con abundante bibliografía), en que se ex­
ponen lae Interpretaciones irracionales del método,
basadas en W. Dilthey, y de gran interés para aten­
der los problemas filosóficos relacionados con el
tema). A bundante bibliografía y exposición de las
concepciones metodológicas de las ciencias n atu ra -'
les se encontrará en Bavlnk,

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actitud emocional. 67. 44. análisis. 68. 47. 201. 170. 55. 93. 26. cerebro. 49. accidental. 94. 103. cantidad. 45. abreviación. 29.!^). 62 — contemplativa. abstracción. 227. a priori. 117. argumento. 209. 82. ciencia. 256. axioma. 174. Cesare. 248. — sintáctica. 22. 241. 221. 51. 249. 86. 93. 142. Celarent. 130. 52. aritmético}. angustia. apariencia. 169. — fundamental. . causa. C cálculo. 155. 79. axiomatización. 102. 91. 198. 229. 166. 151. 191. B Barbara. axiomática. 174 causal. categoría} 15. análogo. 59 aceptabilidad. 76. 79. — determinación de la. 142. aprehensión. antinomia. astronomía. — del espíritu. autoridad. — ontológica. 75. 208. 94. 215. 102. 69. — empírica.I N D I C E A DE M A T E R I A S axiomático. abstracto. 46. 205. atómico. arte.

35. ' — indirecto. 220. 58. 123. confirmación. ¡coM£e¿/¿ 17. 135. deductibilidad. 29. 165. — apodíctica. 103. 206. 220. credibilidad. 149. 104. 256. 101. 46. 185. 165. 100. 162. 43. 18. 36. 19. 131. . — axiomática. 164 deductivo. — deductivo. 186. 149. — implícita. consecuencia. subjetiva. 34. — fenoménico. 104. 165. 168. 18. 220. 54. — directo. 52. 185. 43. cifra. — reductivo. — ontológico. — directa. contemplativo. 147. 170 — sintáctica. 229- critica. Dios. 191. 36 conclusión. — discursivo. designación. 166. concomitancia. 33. 171. cosa. 185. 206. 44. deducir. natural. — nominal. corrección. — necesaria. 18. concluir^ 5. determinismo. 248. D deber. 191. contradicción. 18. — progresiva. contenido. 189. — suficiente. cuerpo. 164. 24. criticistas. 164. 161. 207. 108. 50. 161. 167. 30. conocimiento. definición.subjetivo. 220.— — — — histórica. — analítica. 72. 164. objetiva. 35. 160. demostración. 40. — científico. — objetivo. comillas. designatum. 72. 24. 66. 164. 165. 137. 133. — regresiva. — sintética. 121. conjunción. 167. 134. — riguroso. — recursiva. condición. — real. 14. 55. 212. constitutivo. 149. — semántica. condicional. — . 165. 206. 135. ■deducción. descriptivo.

dogmatismo. 117. estoicos. 56. 239. existencia. fenomenología. — ideal. 209. 14. 91. — genética. 227. 241. — objetivo. 54. escépticos. 63. documento. 189. 22. 257. F falsificación. estadística. 197. 249 pragmático. 26. 250. 208. 250. extensional. 56. — causal. — método. 14. enunciado. del lenguaje-objeto. 67. 104 . 117. 246. 206. emocional. 49. exégesis. — fenomenología. empírico. 238. 103. 104. — singular. 217. 54. — teleológica. 178. ente. 251. 20. 59.— conocimiento de. ethos. 189. fenómeno. — económico. 22. 17. 196. empiristas. 58. 208. 174 241. E eidético. 46. 54. 206. 196. 242. 67. 227. 67. 55. 57. 40. estilo. escepticistf\c¡. 251. 249. — humana. 63. 240. 242. 58. estético. 80. 43. escolásticos. . protocolario. 23. esquema. experiencia. 192. exclusión. experimentación. 47. explicación. — — — — metalingüístico. 174. 161. 131. 249. 143. fenomenológico. 49. disimetría. experimento. 228. fenoménico. 94. 159. 250. 19. — ciencia. — verdadero. 59. expresión. 186. 102. 195. discursivo. extensivo. — medio. — determinación de la. 129. 189. 44. estructura. 221 — científico-natural. 37. espíritu. 87. 174. 44. euclidiano. 257. esencia. 62. 111. dualidad. 191. falso. 243.

160. 217. 239. cualitativa. 96. 214. — de la existencia. 208. 224. — ciencias. historia. física. 64. problema de la induc­ ción. 217. inefable. —' semántica. 74. 215. 25. primaria. 119. — de trabajo. 242. 151. 100. formalismo. 209. historiador. 97. completa. . 186. formal. fundamento. 11. propia. 242. geometría. 62. 93. 27. 'inducción. 83. — gráfica. 242. impropia. hermenéutica. 98. 186. 149. I idéntico. 82. idiogrdfico. hipotético. 94. históricas (fuentes). identidad (principio). 209. 215. 246. 251. 95. gramática. 18. formación. 116. — deductivo. 50. estadística. 214. 47. 74. — — — — — — — — — — — — — — — inclusiva. matemática. historiografía. 87i grado nulo. 216. H heterodoxo. — de la lógica. 194.filosofía. 257. fisicalismo. functor. 226. 187. 217. 67. 239. 219. fuentes. 217. hipótesis. 214. implicación. 96. 106. función. 216. 245. 93. 217. 198. fin. exclusiva. imagen. 11. Gramaticae speculativaé. científica. sumativa. G genético. 216. 213. 211. 216. forma. 161. 46. incondicionada. 54. 230. 209. 191. 244. 73. 214. 217. secundaria. filósofo de la esencia. geólogo. — euclidiana. indeterminístico. 186. cuantitativa. 191. 256.

98. fo rm alizad o . m atem ática. 75. 206. 74. 253. 40. ley. — lenguaje. 170. 67. . 174. 154. M matemática. 88. — deductivo. — fen o m en o ló g ica. interpretación. 83. 34. 206. 89. 108. p o ético . meta ciencia. 82. — de variaciones concom i­ tantes. 244. 25. 9. — ló g ica. — de residuos. 119. 219. 9. 90. 219. 151. 26. introspección. 192. — de pensam iento. — inductivo. 106. 34. 28. intensivo. — — — — — — — — — — — — — form al. . — lógica. 56. — co n d icíó ñ al. 239. 242. — m atem ática. L lenguaje. 27. 92. — e s ta d ística . 56. materia. 36. 206. 114. 172. sim b ó lico . 170.intensional. 19. — s in tá c tic a . 152. 36. 211. " — de concordancias. — ca u sa l. — em pírico. 25. 54. 219. 85. 88. intuición. 175. 212. 32. 161. 102. metaempírico. 44. inter subjetividad. filosofía de la. 8¡l. — de observación.' 108. 151. 33. 249. lógica. 102. intuicionista. modelo. investigación. método. metafísico. 1T)8. metalingüístico. 104. natural. J juicio. 212. 75. — fenomenológico. — fu n cio n al. 192. 172. 88. n a tu ra l. — de diferencias. 27. 16. 101. 135. 219. 9. 104. 253. 23. 206. 20.167. — lógica. 67. 36. 206. 40. metodología. a b s tra c to . 108. — de c o n c o m ita n c ia . c o rr ie n te . 75. 246. a rtific ia l. irracional. 194. o b jetiv o .

257. ontología. 76. neopositivista. — p o n en s. 45. — p o n en d o p o n en s. 228. 230. 185. física. molecular. 155. 192. 249. 18. — de Euclides. 256. 236. 10. proposición. observación. 83. 196 — ra c io n a l. objeto. 86. pragmatistas. N negación. 19. — sign o d e n eg ació n . 86. 91. premisa. 2 6 . — te ó r ic o . 130. postu lado — del determ inism o. 73. 128 •— e s tr u c tu r a l . 19. objetivo. 18. técnica. 33. O objetivism o. — B a r b a r a . Principia Mathematica. progresivo. 149. 113. probable. 22. metodológico. 18. 45. 18. 114. 134. — — — — de dualidad. 14. 1*14. 115. 192. pensar. 256. 245. 123. 154. 26. 220. 18. — e n tre co m illa d o . 143. 20. 134. percepción. P pensamiento. — objetiva. 134. 21. 48. 135. principio. 166. 70. 80. propiedad. multiplicación. 45. promedio. . posibilidad — — — — lógica.modo. pragmático. nom etético. 150. m etaem píricá. moral. — subjetiva.d e scrip tiv o . propio. nombre. de tolerancia. operacional. — falsa. — del sistem a concluso 220 . probabilidad. neopositivismo. 161. 87. 92. 29. producto. 46. procedimiento. — psíquico. 58. 97. 110. 123. 114. de identidad.

relativismo. 16. 92. 105. 46. 250. 170. t— de sen tid o. 166. 256. 185. 89. 137. 243. 165. sím bolo. 198. 7 1 . 80. 176. 84. sinonimia. reducción. 70. 156. 118. regla. psicología. protocolario. 191. de d efin ición . 16. 20. 91. 149. 103. 224. — o p e ra c io n a l. — de los s is te m a s ló g ico s. 219. R racional. 80. 90. 103. 159. Q quididad. regresiva. 257. 186. 160. 17. 91. 112. semiótica. — de la co n clu sió n . 72. 256. — g ra d o . 66. 98. 169. 116. 47. de sim p licid ad . 173. 242. de fo rm a ció n . 6 9 . — p ra g m á tic a . 149. — a tó m ica . de se p a ra ció n . Sachverhalt. 41. sintáctico. silogística. relación. 7 0 . 176. 70. 70. — s in tá c tic a . 209. 247. 225. 7 0 . sistema — a x io m á tic o . 149. 117. 130. — d e tra n s fo rm a c ió n . — su stitu tiv a . — de ab'ftV iación. 142. 170. — fu n ció n . . seguridad. 98. 217. signo. 70. religioso. —• in tro sp e ctiv a . — s in tá c tic a . 177. 157. 14. 7 4 . S saber. — d e fin ició n . — p ro p ie d a d . — re g la s del." — se m á n tica . 72. 22. 149.-d e l. 240. 85. 72. 7 8 .— v e rd a d e ra . 249. 22. 256. sintaxis. 88. 250. separación. 13. psicólogos. significación. 257. residuo. sentido. — e id é tico . — o b je to del. 75. 20. 67. semántico. — — — — 184. 165. sentimiento. 177. 15. 91. selección. — u n iv ersal. 177. 227.

118. 18. 177. 14. 110. . 147. — lógico. 227. 102. 250. 22. triángulo. 220. 13. 40. 122. teleoTogica. U universal. valorativo. 48. 246. trasposición. 246. 208. — d efin ició n de. 171. 246. verdad. sociología. verificación. 217. teórico. — — — — g n o seo ló g ica. Y yo. ló g ico . T tabulae. verdadero. 249. 16. co n s titu tiv o . 59. 188. 20. ' transformación. 195. 160. verificabilidad. — e m p íric o . tomistas. o n to ló g ica . social. 194. tertium ñon datur. 256. 224. — co n c e p to de. 245. verificar. V valor. teoría. sofistas. c o n c lu s o . 250. 198. 22. 50. 46. sustitución. valoración. trabajo. 118.— — — — fo rm a l. 93. p sico ló g ica . 246. 256. técnica. 107. 66. 14. 93. 84. visión intelectual. subjetivo. se m ió tic a . voluntad. terminología. 22. 47. sustancia. verbo. 78.

....................................... M etod o log ía y C ien cia .............. 37 3...... I............................ M etod o log ía ........... ............................. 37 37 39 40 4L ...................... ................ 3........................................ I n tr od ucción ........................... C ie n c ia y l ó g i c a ...................... s e m ió t ic a ...... II.................... L ó g i c a ................................................. "A n o ta c io n e s h is t ó r ic a s .....................................................I N D I C E Pági............................................................................................................ O b s e r v a c io n e s m e to d o ló g ic a s ....................................................................................................... 25 26 27 M e t o d o l o g í a .......................................... T e r m in o lo g ía T e r m in o lo g ía T e r m in o lo g ía T e r m in o lo g ía 2.................. 9 13 13 14 16 20 22 25 25 L óg ica jorm u l ................................ 1... D iv isió n .............■ .............. í................... C ie n c ia ............................................................... ................................... g n o s e o l ó g i c a ..................................................................... P rólogo ....... 27 29 32 35 E l MÉIODO FENOMENO LÓGICO .......................... C a r a c t e r e s e s e n c ia le s d e la fe n o m e n o ­ lo g ía .................... J u s t i f i c a c ió n d e l m é to d o fe n o m e n o ló g i c o ..................................... o n t o i ó g i c a ............. L ó g ica....................... F ilo s o fía d e la l ó g i c a .. G e n e r a lid a d e s ...... T erm in o lo g ía ........................................................................................................................................................................ 2.. p s ic o ló g ic a ..........................................

...................... 90 ----.... L e n g u a je artificial .... M odelo ... III..... F e n o m e n o lo g ía de la e x is te n c i a ........ G en eralidades ........................................... J u s tif ic a c ió n del f o r m a l i s m o ................. 43 43 45 47 50 53 54 54 56 57 59 61 65 6.................. 65 O b s e rv a c io n e s m e to d o ló g ic a s ' .... .................................. ICoLnceptó^tsemióticH de la p a la b r a .. L o s MÉTODOS SEMIÓTICOS........................! ............. E se n c ia de! f o r m a l i s m o ............. Aplicación del cálcu lo a o b je to s nom a t e m á ti c o s ........................................................... I n t u ic i ó n e i d é t ic a ...................................................... L a s a r e s d im e n s i o n e s del signo ............... ....................................................................... ..................... E se n c ia ..... 74 76 78 80 82 83 85 88 R eglas sintácticas del sen tid o .................................4........................................ S e n tid o e id étic o y o p e rac io n a l .......................................... O bjeto de la investigación fenom enológ i c a .............. 68 69 72 F orm alism o ......................................................................................... F e n ó m e n o .........J b r a s ........... O b s e rv a c io n e s h i s t ó r ic a s .... El p e n s a m i e n t o s u b j e ti v o de Kierkeg a a r d ..................................................................................................................................................... O b j e ti v i s m o ................ ............................................ Cálculo ..........C o n st tu c e ion del le n g u a j e ..................................................................................................................... E s e n c ia y sign ific a ció n de las pala........... 65 66 7..... J u s tif ic a c ió n ge n era l del análisis lin ­ güístico ... 74 O rie n ta ció n i n t r o d u c t o r i a ................................................................................................ H acia las cosas m i s m a s ...... 90 92 8.............. R ed u cc ió n de la e x is te n cia .............................. C o n c en to ! de c a t e g o r í a s in tá c tic a ............................. R ed u cc ió n de la teo ría y de la t r a d i ­ c ió n .... 5............................................. Reglas po sitiv as d e la in tu ició n cidét i c a ..............

.........................Pdgs. Designación y signific ación .................................. Los grado s se m á n t i c o s ..................................' E l P osibilidad P osibilidad Posibilidad Posibilidad 110 112' 113 método axiomático 136 139 140 142 .. E jem p lo d e aplicación d el m éto d o s e ­ m ántico ................................................ física ............................................. 9..................... 114 114 114 115 Princip io de la i n te r s u b j e ti v i d a d ... 1.................................. 133 E s t r u c t u r a del c o n o c im ie n to m e d ia to ......................... Las dos fo r m a s f u n d a m e n ta l e s de la co nclusión .............. 98 101 103 106 108 10..... D i v i s i ó n ............. Del u so de las co m illa s . 94 96 Funciones y grad os sem án ticos ........ 122 ........................ F u n c to r e s y a r g u m e n t o s ..................... O b serva cione s m e to d o l ó g ic a s .... T arsk i: ConcejTtgJtlel e n u n c i a d o v e r­ d a d e r o e n el le n g u a j e c o r r i e n t e ............................ 4.................... m eta-em p írica ............ Sentido sem án tico y v erificabiíid ad . 98 Las dos [u n c io n e s s e m á n t i c a s del signo ............ 133 12......................................................................... ¿Qué significa «verificabltj»?.................... G eneralidades .................................. 121 A... E x p res ió n d e lo inefab le ................................................... 110 Significación m e to d o ló g ic a del p r o ­ b le m a .......................................................... El p rincipio de la v e rifica b ilid a d ......... Reglas infalibles y falibles ...................................................................... 116 117 11....... 133 135 2.......................... .. V erifi cab ilidad d e las p r o p o s i c io n e s un iv ers ales ....................... ............... E je m p lo s de n o -se n tid o sin t á c t ic o . Ley y regia ....... técnica ... 3............................... lV ..... lógica ..............

........................ Construcción del sistema axiomático de los enunciados .... Sistema constitutivo ...................................................... 3........ 143 143 144 146 148 150 152 Significación metodológica ......13. Participación de la lógica matemática en el sistema extralógico ........ 167 D efiniciones recu rsivas.................... Caracteres esenciales de la lógica ma­ temática ........... Deducción progresiva y regresiva ............ 168 D efiniciones p o r m ed io d e un sis­ tem a axiom ático ..... 169 Definición por medio de un sistema axiomático ..... 4............ 14............................................ Relativismo del fundamento lógico ..... E jem p lo d e aplicación d el m étod o axio­ m ático .............. 167 D efiniciones im plícitas ...... L ógica m a t e m á t ic a ................ Requisitos para un sistema axiomático............................. D efinición y form ación d el con cep to ....... 2............ E l sistem a ax iom ático ..... Definición real ........ Definiciones semánticas .......................................... 155 157 159 162 D efiniciones d irectas ......... Historia de la lógica matemática ................................................ 16. 165 Clases de definiciones sintácticas 166 1............... Axiomatización de la lógica proposicional de Hilbert-Ackermann........................................................ Implicación y deductibilidad ........... .................................................................... 152 153 15................................... 169 171 174 176 176 .... Concepto previo del sistema axiomá­ tico ......

..... C ondiciones n ecesarias......................... 191 Enunciado protocolario ....................... Leyes estadísticas ....... 214 217 219 1........... 191 193 195 196 199 200 203 C lases d e enunciados ex p licatorios ............ Los métodos de-Mili ...... Ejemplos de verificación ............................... 205 In tro d u cción ............................................................................................................... División de la inducción .................... In du cción ............................................ 209 C on cepto on tológ ico ....... 205 206 19................. 183 Observaciones históricas ... Experiencia y pensamiento ....................................... Teoría copernicana ... 183 17................................... C ondiciones su ficien tes .............. 2. C ondiciones su ficien tes........ C oncepto fen om én ico ............................ Verificación ... E structura d e las ciencias d e la natu­ raleza ... 183 184 207 207 207 Explicación causal y teológica .................. 2................. Verificación .................................................. 214 Inducción propia e impropia .................. 3........................ Concepto y división de la reducción ............. Las condiciones y sus clases ............................................................................. LOS MÉTODOS REDUCTIVOS .......................V........................................................n ecesa­ rias . 211 213 20..... G eneralidades ............................................ 186 188 190 18........................................ Representación esquemática............ Las ciencias reductivas ...... 1... 209 209 Leyes funcionales ...................... Progreso de las ciencias naturales ............ Reducción regresiva y concepto de ex­ plicación ...................... ....................

.................................................. 4............... D e p e n d e n c ia d e lo s fe n ó m e n o s ..... 247 C r ít i c a h is t ó r i c a ......................219 M éto d o s u n id os d e la c o n c o r d a n ­ cia y d e la d ife r e n c ia ........................................... ...............................1............................... ' ................. 244 I n t e r p r e t a c i ó n ................... M éto d o de c o n c o r d a n c i a s .......................................................... 253 E p íl o g o ........................ B ib l io g r a f ía ........... 239 P u n to d e p a r t i d a .......................... 255 261 263 267 ........ 21.................... ............................ R e s u m e n ............... 242 S e le c c ió n ........... 219 M éto d o da d ife r e n c ia s ............. 220 P r e s u p u e s to s d e lo s m é to d o s de M ili ..... 228 L a s d o s s ig n if ic a c io n e s d e la p a la b r a « p r o b a b ilid a d » ............... I ndice de m a t e r ia s .... ........................ 220 M éto d o de las v a ria cio n es c o n c o ­ m ita n te s ................................................................................. 3....................... N otas b ib l io g r á f ic a s ........ ................... .. ............ C o r r e la c ió n y p r o b a b ilid a d ............................................. .................... 250 O b s e r v a c io n e s fin a le s ....................... ..... 5...................... 239 C ie n c ia n a t u r a l e h is t o r ia ........... E s t a d í s t i c a s ....... I n d u c c ió n y s is te m a .......................................................... 22................... ...... .................— I n t e r p r e t a c io n e s f ilo s ó f ic a s .............................. 219 M éto d o de r e sid u o s .................. R e g la d e la s im p lic id a d ...................... 2............ ..... 249 E x p li c a c i ó n h is t ó r i c a ................. 228 230 232 235 238 M éto d o h is tó r ic o ............................................ 221 224 225 226 P rp b a b ilid a d y es ta d ístic a ................................................... T a b la s d e c o r r e la c i ó n .................................................................

. de i m p r i m i r en Clo sa s- L.. 5. A. 34. M a d r id .E s t e l ib r o . se t e r m in ó O r c o y e n . P r e c ia d o s . publicad o p o r E d ic io n e s R ia l p . M a r t ín e z P a je . M a d r id . e l día 10 de e n e r o de 1879 . S. S.