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los perros de nadie

RUBÉN MACÍAS

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OTRA EDITORIAL
2016

Primera edición, abril 2016.
©Otra Editorial, 2016
© Rubén Macias, 2016
PORTADA:

Alguna vez la lluvia
©Alfredo Téllez "Bandido"
FOTOGRAFÍA DEL AUTOR:

© Octavio Nava
CUIDADO DE LA EDICIÓN:

Marlon Martínez Vela
DISEÑO:

© Sergio. A. Santiago Madariaga
maquinahamlet@gmail.com
Reservadostodos los derechos. Prohibida la reproducción total
y parcial sin autorización de la editorial.
Impreso en México/ Printed in Mexico
ISBN 978-970-94-2984-8
Otra Editorial
Colectivo José Revueltas - Ciudad Juárez
www.colectivojoserevueltas.blogspot.com

A Federico Ferro Gay y Carlos Macías Esparza

Somos sospechososde ser intrusos en el planeta.
Nos persiguen por eso¡ por ir, por amar, por
desplazarnos sin órdenes ni cadenas.
Quieren capturar nuestras voces, que no quede
nada de nuestras manos, de los besos, de todo
aquello que nuestro cuerpo ama. Está prohibido
que nos vean. Ellos persiguen toda dicha. Ellos
están muertos y nos matan. Nos matan los
muertos. Por esto viviremos.
JOSÉ REVUELTAS

las cuadras que caminé llegaron a mis ojos
en una secuencia de fotografías
que dolía al verse
se escuchaba el rechinar de llantas
junto con las uñas de los perros
que desgastaban el asfalto interminable
el ejército había llegado a las calles
como una serpiente enferma
permanecía en un silencio amargo y líquido
nos vigilaba en secreto
con su odio con sus armas de fuego
bajo las huellas intactas de la locura
el aire fresco lamía los árboles
derribados en la ciudad
yo me quedé de pie con la vista
sólida de los muertos
golpeando la media noche
sin hacer ruido
con la amargura
de los que hoy tienen insomnio

me quedé allí como una botella
de cristal cortando la tristeza
sin casa
sin rumbo fijo

11

los candados de las habitaciones
ya eran de metales más gruesos

esperamos la muerte
como si hubieran nacido de nadie

el miedo a las navajas
desgarraba mi cansancio

el sol mismo abría sus alas de fuego
sobre mi piel

me quedaba hundido en los abrazos
de las camas al ver pasar las auroras

en las orillas de la ciudad aparecían
cuerpos podridos a balazos en los ojos de dios

después la mañana en los ojos de la ciudad
con el hambre jugando a gritos en mi estómago

nada que hacer en contra de la rabia
que cerraba los puños de la existencia

los candados que se abren
se han cerrado en otras habitaciones

nos importaba el sol en nuestros hombros
los cráneos tirados como casquillos en el desierto

desde entonces espero
que alguien abra esta puerta
que haga girar la cerradura
de tantos años de pesadillas
inconclusas

este fuego en contra
de nuestras historias
nos abrasa amable

que encuentre flores y música
deje reposar el amanecer
en mis músculos

con nuestros cuerpos como ropa
afilando el viento en astillas
con esa necesidad de abrir
brechas en el abismo

12

nos aleja de los barrios de los libros

13

recuerdo aquel invierno sin el blues triste del Tata
una mujer comía en el restaurante
Carlos y yo elegimos el platillo más barato
el invierno devoraba las calles y las estrellas
sobre la mesa mi ejemplar de Dios en la tierra
José Revueltas entre el té y las tortillas de maíz
aquella mujer no dejaba de mirar la portada del libro

11

su ropa llena de tierra sus pies cortados
sus ojos peleándose con la vida inmensos
Cae con una fina conciencia de ser lluvia,

ella dijo "dios en la tierra" y se fue
nada más devastador que pensar en dios
caminar por una calle y encontrar la amargura
dormir bajo las estrellas esperando a alguien
tomé el libro y salí del lugar
no paré de hablar en todo el camino

14

y es como

si fuera la primera vez que lloviera en el mundo.
EFRAÍN HUERTA

V
Abro ventanas que limitan órbitas
y busco la ciega luz que yo genero
en este lugar deshabitado en que estoy ...
JOSÉ VICENTE ANAYA

r

el dolor era invisible en mi abuela
en su rostro cortado por los años

un hombre no se puede sostener
se consume en la bocanada de su cigarrillo

mojaba sus cigarrillos en sus labios
y golpeaba las tazas de cerámica

está ahí en un extremo de la avenida Juárez

nuestra soledad era de barro
de historias que aún no recuerdo
la enterraron otros ojos que no eran míos
se hizo tierra y planta que florece en otro lugar

52

los viejos militares pelean con el atardecer
el cigarrillo de aquel hombre cae lentamente
los automóviles se alejan hacia El Paso Texas
yo espero a que el cigarrillo toque el suelo

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