Está en la página 1de 27

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CIUDAD }UÁREZ

Ricardo Duarte Jáquez
Rector

VIENTO INTERIOR
NABIL VALLES DENA

David Ramírez Perea
Secretario General

Manuel Loera de la Rosa
Secretario Académico

Ramón Chavira
Director General de Difusión Cultural
y Divulgación Científica

Colección Voces al sol
Serie Poesía
(Coordinador: José Ávila Cuc)

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA
DE CIUDAD }UÁREZ

Viento interior
Primera edición, 2015
© Nabil Valles Dena
© Universidad Autónoma de Ciudad Juárez,
Avenida Plutarco Elías Calles 1210,
Fovissste Charnizal. C.P. 32310
Ciudad Juárez, Chihuahua, México
Te! : +52 (656) 688 2100 al 09

Valles Dena, Nabil
Viento interior/ Nabil VallesDena

,

INDICE

- Ciudad Juárez, Chihuahua: Univer-

sidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2015. Primera edición.
48 páginas; 23 centímetros.
ISBN Volumen: 978-607-520-123-8
ISBN Colección Voces al Sol: 978-607-520-119-1
Contenido: Cardinales, Límite, Continuidad,

Rasgadura, Visitación, Des-

pués de todo, mi pisada era un único sonido, Ciruelas, Correspondencia, Perra,
Café Anastasia, Edad, Cumplimiento, lnconjuncíón, Era el génesis, la aurora,
Meteorología, Pronóstico, Ciudad con lluvia, Aparadores, Mántica, Recortables,
Mesa particular, Huellas negativas, Puntos en el tiempo (Para Lugo), Tempranía,
Progresión, Inventario.
1. Literatura mexicana
LC - PQ7298.432A6 V54 2015

Prólogo
Cardinales
Límite
Continuidad
Rasgadura

Impreso en México/ Printed in Mexico
http://www2.uacj.mx/publicaciones/

15
17
18

Después de todo, mi pisada era un único sonido

20
22

Ciruelas
Correspondencia

Edad
Cumplimiento
Inconjuncíón
Era el génesis, la aurora

Coordinación editorial: Mayola Renova González
Corrección: Agustín García Delgado
Diagramación de interiores y portada: Karla María Rascón González
Diseño de colección: Karla María Rascón González

13
14

Visitación

Perra
Café Anastasia

La edición, diseño y producción editorial de este documento estuvo a cargo de
la Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica, a través
de la Subdirección de Publicaciones

9

Meteorología
Pronóstico
Ciudad con lluvia
Aparadores

23
24

26
28
30

32
33
34

36
38
39

NABIL

VALLES

Mántica
Recortables
Mesa particular
Huellas negativas
Puntos en el tiempo (Para Lugo)
Tempranía
Progresión
Inventario

6

DENA

41
42
44
46
47
48
49
51

Los poemas de este libro se escribieron al
auspicio de la Fundación para las Letras
Mexicanas, donde tuve un lugar.

PRÓLOGO
Aurelia Cortés Peyron

Mántica personal

L

os versos de Nabil Valles suceden y se desarrollan
en soledad pero no son solitarios. Losllenan imágenes vívidas, traídas de cierto tipo de sueños en los
que conviven lo más familiar (los objetos más banales y
cotidianos, los que son el signo de una vida y una presencia)con lo que anida debajo de las superficies:podría decir
sombras o espíritus, pero prefiero decir, más a tono con la
poética de Nabil, lo que no se puede tocar con el cuerpo.
Esta soledad es el resultado de una larga reflexión acerca de los límites: ¿Qué divide al cuerpo del espacio que lo
rodea? ¿Qué lo separa de otros cuerpos? ¿Dónde se tocan
mente y cuerpo, alma y cuerpo?
Situviera que pensar en ilustraciones para lospoemas
de Viento interior, pondría en medio de sus páginas dos

9

NABIL

VALLES

DENA

VIENTO

INTERIOR

recortes: un esquema de la anatomía humana, tal como
se muestra en un tratado medieval, donde cada parte del
cuerpo está asociada a una constelación o signo zodiacal y
el cuerpo se ve poblado de animales, estrellas y otros seres
terrestres, del agua, del cielo;y otro dibujo también muy
antiguo, quizá árabe, que explicara el significado de cada
línea de la mano. Los versos del primer poema, "Cardinales",podrían ser las indicaciones al pie de este autorretrato
anatómico que, guiado por una serie de correspondencias,
asociaciones, símbolos,no deja de ser preciso: "Clavaronel
infierno en el corazón de mi sombra/ y un pájaro de sangre nació en mi mano derecha. / Clavaron el infierno en el
pecho del que quise / y estallaron los huesos de mi mano
izquierda". El de Nabil es sin duda un retrato femenino.
No por ello es excluyente; es, en primer lugar un retrato
humano, pero implica las preocupaciones del cuerpo femenino: la gestación, la juventud y la vejez de un cuerpo
atado íntimamente a los ciclos de la fertilidad; la mirada
es, indudablemente, la de una mujer: "y como todas las
mujeres/ que han pasado los cuarenta,/ aguardo una ocasión":('Aparadores")
La segunda ilustración que imagino, la de la mano,
refleja un sentimiento constante a lo largo del libro: que
el futuro, a pesar de ser invisible y desconocido, está de
alguna manera cifrado en el presente. La forma de interpretar esos signos es múltiple en los poemas de Nabil: en
"Pronóstico",encontramos una reinvención del lenguaje
meteorológico ("Una siempre niebla sin precipitación");
en "Mántíca" una renuncia a seguir esperando el futuro;

en "Recortables',la adivinanza a la que ningún adulto se
resiste al ver a un niño jugar: "Todainfancia tiene su presagio,/ su brizna de futuro;/ toda infancia insinúa algo de
predestinación / en el juego acostumbrado".
Pero esta, más mística si se quiere, no es la única voz
que se entreteje en el libro ni son estas sus únicas ilustraciones. En Vientointerior se mezclan, más bien, en un
intercambio equilibrado, el tono cotidiano y la vida íntima de las ciudades, y lenguaje y ambiente metafísicos. En
consonancia con esta simbiosis,la aproximación al cuerpo
tampoco es solo una. Constantemente, el cuerpo aparece
como una casa, un espacio físico y también un hogar; a
su vez, la casa se vuelve el punto de convergencia de otra
veta de la indagación poética de este libro: la nostalgia. El
punto a donde volver, el lugar que se debe abandonar; los
poemas de Nabil se encuentran en esta insistente oscilación entre el cuerpo como un lugar para habitar y el hogar
como algo que se deja, se recrea, se lleva dentro y al que se
espera retornar.
Vientointerior es, finalmente, una constante búsqueda de la conciliación entre todas las fuerzas que luchan
por anularse: la intención de preservación y la caducidad
constante; la voluntad de acercarse y la seguridad de ver
de lejos;la soledad y la compañía; abandonar y ser abandonado; ahorrar energías y derrocharlas. He mencionado
sólo algunas, las que me parecen más prominentes, pero
las más sutiles están solo en la construcción, musical y visual, a veces casi arquitectónica, de los versos de NabilValles.La autora logra esta conciliacióna través de la escritu-

10

11

NABIL

VALLES

DENA

ra; lo que no se puede tocar con el cuerpo, la mente, lamateria tenue que llamamos alma, se toca con la escritura sin
ser alterado: "Asíaprendí a vivir / en el acto permanente
de marcharme / sin el afán de las huellas, en silencio:/ a
dejar en mi sitio la oquedad de un dibujo recortable".

CARDINALES

Clavaron el infierno en el deseo de irme lejos
y mi frente se quebró como un ánfora de barro.
Clavaron el infierno en el corazón de mi sombra
y un pájaro de sangre nació en mi mano derecha.
Clavaron el infierno en el pecho del que quise
y estallaron los huesos de mi mano izquierda.
Clavaron el infierno en las paredes de mi casa
y fueron mis pies
las raíces
de un árbol descuajado.
Era el día de la crucifixión, eran las llagas
y la rosa de los fuegos.

12

13

LÍMITE
Renunciación es una penetrante virtud
(Emily Dickinson)

Una devoción igual que un abandono,
un dejar sobre la hoja el poema inconcluso
y nunca tocar lo amado, nunca,
nunca con los nombres,
con tanta suciedad en el borde de la voz.
Marcar, como los niños,
fronteras de tiza en el cemento. No llamar.
Olvidar el camino a la casa del otro
y de noche no dormir; vaciar los ojos,
dejar que lo abierto anide al fondo,
hundir el pie en la charca más tibia de la lluvia
y marchar de regreso hacia una patria en el latido fetal.

14

CONTINUIDAD
Ese trabajo de habitar el cuerpo
como una casa nueva que enciende
su luz inaugural hasta poblarse
del azote de sus puertas y el sonido
del viento golpeando los cristales
o el canto matinal de las palomas.
Esa molestia de abandonar
una estadía en lo invisible
hacia la superficie de un afuera compartido;
ser en cuerpo y en volumen una presencia en la alcoba
y contemplar la madurez
de la sombra en su edad fija de árbol.
Ese esfuerzo de abarcar, abrirse paso,
dotar de carne el hueso, frutecer
y ensartar las cuentas de los días
en el pesado rosario de la edad.

15

NABIL

VALLES

DENA

Yo nunca estuve segura
de haberlo hecho por completo;
mi sombra fue desde el comienzo
una línea delgada,
mínima en las lindes de lo visible,
la brevedad de una forma indecisa.
Y aún me pregunto si se justifica
tanto dolor invertido en la presencia,
en el acto continuo, inconcluso
de nacer.

RASGADURA
Esta mañana pasó un pájaro y dejó
la cáscara azulada, entreabierta
de una fruta en el piso de tierra.
Nadie hasta hoy me había hablado
de cierta luz que no retienen las paredes,
ciertas fugas sin promesa de cicatrización.

16

17

VIENTO

INTERIOR

Yo no quise resignarme y el agua
que vertí sobre ellas,
contra los pronósticos y el clima,
devolvió al jardín su brillo
de constelación vegetal.

VISITACIÓN
De cuando mi ciudad estuvo en guerra,
recuerdo a una mujer que cada tarde
alistaba el comedor y ponía al centro
frutos cristalizados para la sobremesa.
Nada garantizaba que la vida
durase hasta el fin de la jornada
y que volvieran
los que cruzaban hacia el amanecer.
Ella seguía arreglando igual la mesa:
la luz cobraba forma en la forma de los higos
y nada desde entonces fue más bello.

Recuerdo a mi padre
esparciendo granos para alimentar a las aves
ciertas noches de invierno en el erial,
y nada prometía que alguna retomara
contra los vientos glaciales de febrero,
pero invariablemente la mañana
recibió a sus cansados comensales.
Hace tiempo que estoy lejos
y nadie en esta otra ciudad me conoce.
Pero he dispuesto una mesa
con frutos cristalizados al centro
y dos sillas vacías.
Aquí no hay nadie más
y el espíritu a solas
se permite esperar visitantes.

Pienso en el otoño en que un anciano
me regaló un árbol de buganvilias
y el desahucio
en lo marchito de sus hojas parecía
el más irrevocable dictado de la muerte.

18

19

VIENTO

INTERIOR

El día en que me fui y quedó repleto
el canasto de fruta de mi madre,
y no hubo más quién hurtara las manzanas,
un disparo atravesó
el reloj que gobierna los tiempos de mi aliento
y el segundero quedó fijo
en un lento ademán de despedida.

DESPUÉS DE TODO. MI PISADA
ERA UN ÚNICO SONIDO
El día en que me fui y anuncié
que no viviría en la casa que mi padre
estaba construyendo para mí junto a la suya,
un disparo atravesó en alguna parte
el reloj que gobierna los tiempos de mi pulso
y la hora quedó fija en mi partida
contra la marcha común de los meses.
Quedó abandonada la finca en el lugar
donde estaría mi habitación y las yerbas se asentaron
furtivas como huéspedes que llegan
en hora inoportuna y a los que ha de cederse
un día, ya sin disgusto, su conquistado espacio.

Estando lejos supe que mi madre
se ocupó en el cuidado de un conejo blanco,
grande y robusto como en el cuento de Alicia.
Supe que mi padre colgó mi antiguo espejo
en una pared del establo
mientras ella, en otra parte,
alimentó al conejo con un trozo de manzana
y dejó pudrirse el resto sobre mi sitio en la mesa.
El día en que partí, un disparo atravesó
el reloj que gobierna los tiempos de mis pasos
y la hora quedó fija en esa forma de estar
que sólo se comprende
ante las huellas digitales que rehúsan
el abandono de las cosas tocadas.

Supe que mi padre había comprado una yegua
e improvisó en los cuartos sin techar el establo
en que hace un mes vio la luz un potrilla.

20

21

••

CIRUELAS
Inmóviles en su rama, y al final
del febrero más gélido en años,
las hallé bajo el blanco de la escarcha.
Nadie las vio en el tiempo del dulce y la fruición
y envejecieron
con la estación empacando sus fechas.

CORRESPONDENCIA
En mi sueño un pez murió sin flotar.
Vi su cuerpo alejarse hacia el borde de un estanque:
un pétalo naranja, cartilaginoso
hundiéndose en el agua,
una postal remitida por la muerte
desde un campo de floresta subterránea.

En su tiempo de frutos, el invierno debió ser
un puente cruzado hacia la última edad
y la certeza del paso,
anónimas por el tiempo humano,
mas allá del sosiego que sus jugos
pudieron brindar a una sed.
Nadie las descubrió en la madurez nutricia,
nadie las vio entregar los días en tributo necesario
a otros jardines en la región de lo intacto.

22

23

Jlllll"'

VIENTO

PERRA
Lostrastos lavados antes del amanecer
-puestos a secar a la intemperie-,
conservan todavía el olor de la sardina.
En la oscuridad,
escucho a la perra subir los escalones,
tropezar con las cubetas llenas de agua
y descolgar la ropa de los tendederos,
todo a la caza de un pez hecho de aire,
una vértebra húmeda, una sal de fantasma.
Esta perra cojea desde hace tiempo:
la tunda que el amo le dio un día
le fracturó la cadera y el hueso no soldó.
Deberían sacrificar a ese animal -pienso-.
Sólolos perros muerden su propia carne,
olisquean el infortunio y enloquecen
mirando las formas de la nada.

24

INTERIOR

Adentro,
mi rentera vuelve a planchar las mismas camisas
que cada día perfuma con el talco de un ausente.
En el patio,
otra vez muelen a golpes a la perra.
El aullido inaugura la jornada antes que el sol
y la justicia se cumple en toda su sencillez:
el otro inquilino deja a un lado el palo de escoba
y regresa a dormir.
Miro a la mujer junto a la pila
de ropa por planchar y su rostro me parece
más viejo cuanto más clara la luz.
Y aunque estoy a salvo desde lejos
he sentido, de pronto, mucho miedo
de abrir el relicario que pende de mi cuello,
en el que alguna vez guardé el aroma
de una hierba arrancada en otro tiempo.
Nada distinto a un hueso de agua
o al perfume en el cuello de otra camisa limpia.
Temo a la verdad como a ese golpe
que no ha de soldar nunca la fractura
porque sé bien que cuando abra
enteramente el día sobre esta casa
seré vieja
y no podré más que cubrirme la nariz
con un pañuelo e intentar en vano
quitarme esta mala costumbre de olisquear.

25

•••••
VIENTO

INTERIOR

cuando yo no miraba, qué movimiento dentro
haría la luz que no escapaba al cerrarse la caja.

CAFÉ ANASTASIA
Hay un café con tejas de color burdeos
y una puerta de cristal
en la que siempre me detengo y nunca paso.
Hay en él paredes blancas, ornadas con espejos
que no me reproducen y tazas de porcelana
donde lo inmaculado
es la ausencia de la marca de mis labios.
Me gusta mirar todo esto desde afuera,
como esos días cuando contemplaba
la casa de muñecas deseando entrar en ella
y el absurdo confirmaba otros mundos
más allá de las lindes del espacio vedado.

Me acostumbré a espiar desde los marcos de las puertas,
como esas noches en que sueño contemplar desde lo alto
mi cuerpo en su dormir cerrado,
y me pregunto qué sostiene ahora la mano
donde falta mi mano
y qué aire, o luz o aroma
llenará los vestidos que abandone.
Por esto me detengo siempre al borde de los puentes, los
umbrales;
me detengo ante las puertas del café
y celebro la distancia que me aparta de las cosas que amo,
porque nada legitimó más mi estar viva
sino la lejanía de todo cuanto he deseado
y la eterna promesa que se abre
en el umbral entrecerrado de la separación.

Siempre me detengo ante la puerta del café
y me sobrecoge el mismo vértigo que sentí
cuando me dieron una caja musical
y me pregunté qué haría la bailarina en el joyero

26

27

,.
VIENTO

INTERIOR

me aguzó la mirada hasta volverla
elemental y precisa como la de una señora.
Ahora tengo una casa
con faroles que dan la bienvenida
y lámparas estilo Tiffany.

EDAD
Amé a un hombre para quien el mundo era
una región iluminada.
Las mujeres en su familia
tenían los ojos llenos por el reverso de la luz,
pero el génesis de los días
se resumía
en un simple movimiento de su mano,
una orden
dictada a la corriente desde el interruptor.

Estoy de pie en el porche
y me ilumina
el reflejo pardo de la edad
que comparten las mujeres
propietarias de un piso.
Miro la entrada en busca del interruptor
y mis años no aciertan a encontrarlo
donde el amor me fija,
en contrapulso al tiempo,
en una irremediable juventud.

Y lo mismo que en los nidos
la filtración del sol
dota al hueco inerte del calor necesario
a su condición de casa,
ellas fundaban el refugio
en sus cuartos de provincia
dirigiendo los horarios de la claridad.
Después de años la ausencia de esa luz,
ese algo que abandonaba mis gestos
28

29

••
VIENTO

INTERIOR

la nada que apresaban sus paredes
me daba la idea de mirar a otra Pandara
en el instante anterior
al cumplimiento del mito.
Aprendí en el secreto una forma de amar
diferente a la dicha de vencer las cerraduras:
la plenitud en el acto de fijar los candados.

CUMPLIMIENTO
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.

(Roberto Juarroz)

Constante en mis edades,
una forma de amar, tal vez distinta,
dictó una ley que fui aprendiendo
lentamente a partir de las cosas.
El signo de mi infancia
fue una muñeca intacta en el empaque sin abrir
y su memoria más fija,una emoción
no menor por lo intocado,
un juego cumplido en la mirada y el enigma
y la certeza de su ser, también fecundo en la renuncia.
De adolescente, una caja vacía
fue mi regalo predilecto de cumpleaños:

30

Pero en una edad atemporal,
cuando el amor cruzó las lindes
más allá de las cosas y mi cuerpo
vuelto real en la forma de otro,
confirmé que el prodigio no les pertenecía
sólo a aquellos unidos en presencia
hueso con hueso en el reconocimiento,
en el soldar de la fractura original.
Era también, en otros casos,
una unión exenta de los puentes
que se tienden en el beso y la promesa,
un contacto
sin deseo de permanencia o cercanía.
Una verdad sobre uno mismo;
algo por entender luego a solas,
muy despacio en la vida;
algo dicho en tono bajo
por debajo del mundo.

31

111'

'1111

111
111
11

'I
1

11

,11

1IJ

1

INCONJUNCIÓN
El amor de mi abuela
tenía la misma ceremonia
que una mañana de pesca:
una noble y eventual cacería.
Ella me dijo que atara un lazo rojo
a la mano del que amara
y nada habría de reprochable en esto.
Yopensaba en una lenta distensión,
en cometas planeando sobre el cielo
y largas caudas, tan largas que la figura
perdía en algún momento
su punto de contacto con la cuerda
y quedaba ya sólo una certeza
de haber amado; como la de saber
de ciertas cuerdas que no llegan a romperse;
algunas cuerdas, como el lazo umbilical,
que no anula el corte de tijeras.

32

ERA EL GÉNESIS. LA AURORA
Cuando él me ciñó a su costado
con el dolor de una vieja fractura
y en el orden de sus huesos hallé espacio
y soldó un cosmos.
Cuando al vernos en el primer día
ya nos reconocíamos
y adelantamos en la mirada
un tramo de eternidad.
Cuando supimos
que nuestras manos
estaban malditas
y volverían a la tierra
fundidas como un mismo hierro.

33

~

11,
'!1
1.11..';1

'1¡

VIENTO

INTERIOR

'I:
111
111'

11

1

¡l

METEOROLOGÍA
Más que el silencio en el saludo
de esos extraños diariamente vistos,
hiere la casual conversación sobre los climas;
ese escuchar un día ventoso, por ejemplo,
"este aire descolgará mis sábanas",
y saber del viento algo más
que blanco sucio disperso por los patios.
Saber del aire como un ir
hacia unos pasos, hacia el sonido
de un golpe en la puerta
y encontrar
que algo ha caído, nadie llama
y es temprano.

y pienso en el desperdicio de cocina
que se vuelve el corazón en la insistencia
de articular el pulso para unas fechas
anodinas e iguales.
El corazón, trozo de carne hirviente,
cualquier día resbala de las manos,
cae sobre el agua de lavar y escuece
como si el sol hubiera caído en una cloaca.
Nada es más comprometedor
que hablar sobre los climas,
calcular cuánto tiempo tomará a las calles
secar la lluvia de invierno
e intentar hacer memoria de la fecha
en que el afluente del llanto en los ojos
se tomó sólido en su punto de fisión.
Estoy herida de las charlas amables:
mejor este cansancio de ignorar qué decir.
Mejor este mayo diciéndose a sí mismo
en un temblor de jacarandas,
como un anticipado climaterio.

Hay una herida en la cordialidad
que los extraños no advierten
cuando dicen
lo implacable del sol en los veranos

34

35

¡11

••
VIENTO

INTERIOR

Supe del frío cuando los vientos del norte
golpearon con fuerza unas ventanas interiores
y las señales de alerta por temporal o sequía
se cumplieron en mí.

PRONÓSTICO

También fui la mujer de los climas:
un día, ese cuadro de naturalezas
al calor climatérico.
Rosas y frutos siempre al borde del polvo.
Una siempre niebla sin precipitación.

En mi familia era habitual que las mujeres
predijeran la lluvia y acertaran
el momento fecundo de la siembra.
Después se les veía en los noticiarios
anunciar los pronósticos del tiempo
en el tácito acuerdo en que los climas
doblegan su lengua sólo ante la belleza.
En mi familia era ordinario.
Dos de mis primas fueron reinas:
arregladas como para un coctel
enunciaban los pronósticos.
En mi familia era esperable:
mis padres pensaron que también vestiría
para abrir las ventanas de la casa al verano,
pero fui la norma vencida en el margen
de lo casi improbable.

86

87

,

CIUDAD CON LLUVIA
Me rodea una ciudad con aura de frío nuevo,
de mañana anidada donde el vaho nubla ventanas
y la luz incipiente del relámpago
espanta al gentío y al gallinero.
Hace tiempo,
alguien dijo que mi cercanía
confortaba lo mismo que una casa,
pero al paso de los años
los días de temporal no guardan más cataclismo
que la estática en los cabellos
o el frío natural en el hueco
de los zapatos junto a la cama.
Calzo la humedad como andar sobre la lluvia,
y mi sangre -tan dueña de su horneostasis-,
como el agua que recogen las calles,
es un caudal que duerme sin desbordar su fuerza.

88

APARADORES
Veo a las muchachas de mi edad
reírse de nada en cualquiera de las calles
que tiene el fin de semana.
Su derroche es igual
al de quien pasa y le deslumbra
la gema en la vitrina de los viernes
y no escatima en el costo
de un oro sabatino;
aunque la semana tenga,
en consecuencia,
seis días de privación.
Yocontemplo las vitrinas
desde una edad y una calle
fijas en un martes tal vez definitivo
y me pregunto cuánto
costará ese despliegue

89

,
NABIL

VALLES

DENA

de aire nuevo al aliento,
cuánto muere en esa fuga.

1/1

Aprieto los dientes y escatimo,
como si se hubieran sumado
de golpe
veinte años a mi edad;
y como todas las mujeres
que han pasado los cuarenta,
aguardo una ocasión:
busco en el almanaque
una boda, un bautismo
o esos nombres
que solían tener los días
al final de las semanas.
Y,debajo de todo esto,
una fecha de cumpleaños
extraviada.

40

111

MÁNTICA
Algún día, eventualmente
se abandona la costumbre
de buscar el destino en la palma de la mano,
se diluye el zodiaco en cielo raso por las noches
y queda el cuerpo solo,
sin futuro;
sólo un instante bajo la amplitud.
El porvenir se avista en los objetos cotidianos:
la misma bailarina en el cofre musical,
los mismos días
cayendo uno a uno con el peso
de un bloque de cemento en cada vuelta.
Y la lectura final
es el muro que se intuye para rodear el vacío,
el giro antropocéntrico,
un movimiento fijoen continuidad.

41

'1
1

111

11

,
VIENTO

INTERIOR

11

111!
11

'I

RECORTABLES
Toda infancia tiene su presagio,
su brizna de futuro;
toda infancia insinúa algo
de predestinación
en el juego acostumbrado.

sin el afán de las huellas, en silencio:
a dejar en mi sitio la oquedad
de un dibujo recortable,
una página sin nadie,
pero con la plenitud
de las pieles mudadas
que conservan a veces,
por inercia, una silueta,
y a sabiendas
de que ahí nada falta
y no hay misterio.

Yojugaba con figuras recortables;
se desprendían de las páginas de un libro.
Cuerpos y trajes de papel
solían perderse, romperse fácil.
En su lugar quedaba un hueco,
un vacío esperable, ordinario.
Perder las figuras no era perder,
era una resta sin saldos negativos,
la amplitud de un espacio residual
que no albergaba muerte ni lamento.
Así aprendí a vivir
en el acto permanente de marcharme
42

48

11

11

1

VIENTO

INTERIOR

desde una mañana que clarea
sólo para él mismo.
Nadie adivina en sus gestos
un amanecer particular:
un sol hacia adentro, un viento interior.

MESA PARTICULAR
Cada sábado los mismos camareros
observan al solitario
tomar su sitio habitual en un café
y sus ojos adiestrados en el arte
de llenar los vacíos
advierten la asimetría:
ellos retiran del costado
del que no espera a nadie,
una silla que imaginan sobrante;
dejan en un gesto compasivo
la canasta de pan, el perchero,
un jarrón, cualquier cosa
ahí donde la nada desequilibra
la composición de un mundo.
Pero la singularidad tiene sus propios astros,
su forma de ser luz y día habitable:
el solitario bebe sin prisa y sonríe

44

45

HUELLAS NEGATIVAS
Junto a una sombra, otra:
la que algo amado despuebla
no puede llamarse sombra,
sino fantasma
que no pide cuerpo
ni precisa
una materia sustituta para permanecer.
Junto a una sombra, otra sin cuerpo:
la que algo entrañable abandona
no esconde ningún enigma.
Nada sobra ni falta en la ecuación:
una luz apoyada sobre la memoria,
una luz sobre la sonrisa de los que recuerdan
devuelve, a lo amado y ya perdido,
una forma.

46

PUNTOS EN EL TIEMPO
(Para Lugo)

Solíadormir en una cama queen size
y soñaba siempre una misma flor,
un punto solo en la inmensa geología,
una isla que ignoraba sus arterias
submarinas hacia otras latitudes.
Pero un día desperté sabiendo
que la cama en el hostal no era tan grande,
ni aquel fósil un olvido singular bajo su tierra.
Supe que las islas eran puntos para unir
a lápiz en el juego de trazar una figura;
y una flor, un punto que ignoraba
su hermandad con otra en petrificación.
Puntos en el tiempo, otra flor de hueso
en una cama queen size.
Nosotros, arrojando monedas
hacia fuentes distintas
en la hora precisa de la casualidad.

47

TEMPRANÍA
Cuando todo duerme estoy despierta
por temor a que el día se inaugure sin mí,
a quedarme mirando con un gesto de niña
la marcha de la luz y sus vagones no abordados.
Tengo veinticuatro años y la edad matinal de los ancianos
que ven amanecer, en las lindes del tiempo,
cada día más temprano.

PROGRESIÓN
Hay
en el plumaje gris del gallo
algo de acabada
antigua niebla
algo del filoengendrador de las rocas.
Hay en la exhalación de los que duermen
el aire en que navegan las aves migratorias;
hay en el ritmo de la sangre un galope de caballos,
y en el verdor de mis venas,
un filamento de hojas
o luz germinal de extensos bosques.
Hay la espera en que la flor
confinada a lo inmóvil de su único tiempo
de sí, el hueso vertebral,
la esclavitud abolida
en el movimiento del pez.

48

49

NABIL

VALLES

DENA

Hay en este vivir
un largo andar de retorno
el trayecto desde mí
hacia quien soy
reflejada
cumplida al fondo de otros ojos.

INVENTARIO
Sime extinguiera ahora mismo
y el trazo endeble
de mis formas se borrara.
Si me reclamase Dios,
que me expulsó desde lo hondo,
moriría conmigo la semilla
original de la mañana.
Una vara de sándalo reciente
en mi incensario anudaría,
de vuelta hacia la nada,
los humos y el perfume
y cesarían las corrientes
nacidas de mi aliento
en el cerrar de las ventanas.
Si me extinguiera hoy y desandara
el movimiento de mi amor,
los nombres de mis hijos
escritos en la palma de mi mano

50

51

NABIL

VALLES

también se borrarían
y sus ángeles guardianes
los verían, uno a uno,
soltar de mi vientre
las hechizas manecitas
en su tiempo sin futuro.

52

DENA

Intereses relacionados