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Situada en la comarca de l’Alacantí, la sierra se extiende por los términos de

Busot, Aigües, Relleu, La Torre de les Maçanes y Xixona.


Está orientada de Norte a Sur y su máxima altitud es de 1.207 metros sobre el
nivel del mar.
Entre sus atrativos naturales destaca la Cueva del Canelobre, una inmensa
cúpula que impresiona vivamente a sus visitantes por la profusión de estalagtitas y
estalagmitas. Dice la leyenda que en sus profundidades se escondìan gran cantidad
de oro.
El Cabeçó tiene una diversidad de formaciones vegetales, entre las que
podemos encontrar algunos bosques de pinos, carrascos, matojos, prados,....

Descripción del recorrido de la Senda PR-V.2 El itinerario comienza a


tres kms. del pueblo de Busot, por la carretera de Jijona, al paraje conocido como “Pla
de Cabeçó II”, justo en la última curva antes de llegar a cruce de las Cuevas del
Canelobre.
Desde este punto, un camino asfaltado nos llevará hasta el último chalet de la
urbanización, donde existe un pequeño aparcamiento, este trayecto se puede hacer
aún en coche.
A partir de aquí se sigue a pie por la senda que termina un poco antes del final
de ste camino asfaltado. En poco más de una hora (1.15 ’) llegaremos a la Casa de
Polset.
Después seguiremos la senda que, pasando por pedregales, al pie de las
paredes inmensas del Cabeçó, y después de enfilarnos por una pendiente sin
demasiada dificultad, dejando atrás la derruida Casa del Conde nos llevará a la cima.
(este tramo se puede hacer en unos 35 ‘).
El descenso se hace por el mismo itinerario, hasta llegar a la Casa de Polset (30
‘).
Desde aquí cogeremos la senda que va al Racó de Seva y llegaremos a una
casa. (30 ‘). Seguiremos por un camino que nos llevará a la carretera de las Cuevas
del Canelobre y, sin dejarla, llegaremos al mirador de las cuevas. (40 ‘).
Al final del mirador comienza una senda que nos llevará hasta el punto de
partida del itinerario. (30 ‘)
Lógicamente el tiempo del recorrido depende de las condiciones físicas de cada
persona, pero con las estimaciones que damos, hemos tenido como referencia la
capacidad de una persona normal que camina habitualmente.
Tiempo total = 4 horas = 12,6 Kms. = marcas dos rayas paralelas horizontales
amarilla y blanca.

Cavanilles En las alturas del Cabeçó se encuentran vestigios de mina y


piritas, que parece deben seguir por lo interior del monte, como lo indica el calor de
las aguas que brotan de sus faldas y raíces. Hay allí muchos manantiales de esta
naturaleza, entre los cuales se distingue el llamado de la Cogolla y el de los Baños,
contiguo al pueblo de Aigües. En todos es el agua critalina y de buen gusto, si tiene
bien un olorcillo de azufre, como 32º de calor, y nace en sitios más altos que la loma
caliza, donde se hallan esparcidas las habitaciones de la población. Repútanse
saludables aquellas aguas, y por tanto acuden de varios pueblos para bañarse en
ellas o beberlas, en especial las de la Cogolla, que se creen preferibles. Hay allí un
baño reducido a una pieza de tres varas y media de diámetro, precedida de dos como
recámaras: a todas estas piezas comunica el agua tal calor, que n muy pocos minutos
sudan copiosamente los que allí entran. Como es único baño toman su vez los
concurrentes para entrar, y después se retiran a unas pobres casas edificadas en
aquel recinto. No hay que buscar allí comodidad alguna. El enfermo o los que le
acompañan deben hacer de antemano las provisiones para subsistir. Es sobrado
general el abandono que reina en las fuentes saludables del reino: solo en Catí he
visto una hospedería decente...
Éstas fuentes nacen a la falda del monte Cabeçó de Oro, por haber en él minas
de oro, pata, hierro, y muchas de azufre, de que procede el salir las aguas tan
calientes, y ser medicinales. Tienen asimismo zarzaparrilla en mucha cantidad, que
iguala en sus efectos con la que se trae de Indias, como también en la causa que lo
son los mineros de oro y plata, que en ambas partes influye naturaleza. Esta montaña
tendrá media legua de largo y otro tanto de ancho, y participan de ella los términos
de Alicante, Busot y Relleu. Escolano (Escolano, Historia del Reyno de Valencia, lib.
6.col.92, donde llama Aguas al pueblo de Aygües.)

Aproximación a la flora del Cabeçó d’Or

Una de las peculiaridades más definidas del paisaje de Busot, arraigada así
mismo en la cultura de sus gentes, es el Cabeçó d’Or.
En torno a esta montaña confluyen leyendas y bellezas de la naturaleza (un
ejemplo son sus cuevas), aunque quizá se ignore que en su momento albergó un
ejemplo del típico carrascal mediterráneo, muy degradado en la actualidad. Es por
ello que con este artículo se intentará mostrar brevcemente la flora y vegetación de
este paraje natural, con el ánimo y la esperanza que cuantos lo visiten reparen en
ellos y les procuren el mayor respeto.
Es el Cabeçó d’Or un macizo montañoso caracterizado por sus elevadas
pendientes y acusados desniveles que lo hacen casi inaccesible, preservándole, en
cierta medida, del acoso urbanístico que en las últimas décadas han sufrido las
montañas de nuestra comunidad, y rodeado por pequeñas elevaciones (Sierra de
Bonalba, Alto del Salmitre, Alto del Espino, etc.), sobre una de las cuales se sitúa el
pueblo de Busot.
Desde el punto de vista botánico, forma parte de la cadena montañosa que
atraviesa la provincia de Alicante de Suroeste a Noreste, junto al Maigmó, la Peña de
Jijona, la Carrasqueta, la Sierra de Aitana y la Sierra del Bernià, y que representa el
límite entre el mundo valenciano, al norte, caracterizado por su naturaleza
montañosa, y donde predominan los carrascales y coscojares, y el mundo murciano-
almeriense, al sur, caracterizado por su aridez y vegetación no arbolada, y donde
predominan los cultivos de huerta.
Su vegetación es típicamente mediterránea, es decir, de plantas adaptadas a
temperaturas suaves y escasas precipitaciones. El ambiente claramente semiárido y
la degradación del terreno debida, entre otros factores, a la sustitución por cultivos
(Almendros, algarrobos y olivos), al carboneo y a los incendios, hacen casi imposible
el desarrollo de una vegetación arbolada tipo carrascal, que queda limitada a la
umbría de la montaña. A esto se une la mala política forestal, desafortunada por el
abuso de repoblaciones con coníferas, en este caso exclusivamente con Pino
Carrasco (Pi Blanc) , que han convertido este paraje, al igual que muchos otros de
nuestra comunidad, en un pinar, modificando su verdadero sentido. Se trata, insisto,
en un pinar natural, pero que está ocupando un territorio que vocacionalmente no le
corresponde.
Como ya he comentado anteriormente, la vegetación potencial es el carrascal,
localizado únicamente en la zona más alta de la gravera que desciende del Racó de
Seva (a la altura del refugio abandonado).
Se trata de un resquicio de bosque formado por un estrato arbolado en el que
predomina la carrasca, bajo cuyas copas está presente otro estrato de arbustos que
forman un sotobosque denso y casi infranqueable, y del que son especies
representativas plantas como el Labiérnago (Alabern), el Enebro (Ginebró), el Durillo
(Marfull), la Cornicabra (escornacabra), y lianas como la Zarzaparrilla (Sarsaparrella),
la Madreselva (Ligabosc), la Clrmátide (Vidalba), y la Yedra (Edra). Etc. Etc.
El Cabeçó d’Or es un acuífero sobrexplotado.
Los años del primer lustro del siglo XX: el ilustre hombre público D. Emilio
Castellar (Castelar), que fue en vida gloria de la tribuna española, al poco tiempo de
contemplar tan delicioso y sorprendente fenómeno natural, escribió un folleto
hermosísimo (sobre las cuevas del Canelobre) como todas sus obras hablando de
aquel lugar digno de admiración.

El Cabeçó es un conjunto intrusivo del Jurásico Superior dispuesto de N. a S.


que, elevado hasta los 1.207 metros, sobresale entre enérgicos escarpes y profusión
de crestas, individualizando un paisaje, que determina desniveles de más de 900
metros respecto a las cuencas de Aïgues al este y Busot al oeste.
La acción de los sistemas morfogenéticos, potenciados por el clima, va a
afectar a un espacio de estructura compleja, fuertemente tectonizado y con
desniveles topográficos considerables que van a condicionar claramente su
morfología: oteros, lomas, rodales pedregosos, ramblizos y barrancadas –donde
florecen rojizos baladres- se reparten un espacio en el que los aprovechamientos
humanos –aterrazamientos en la rambla de Busot, por ejemplo- han mediatizado
sobremanera el paisaje natural.
Por otro lado, el contraste paisajístico surge también con la altura: pedrizas y
formas de modelado de índole kárstica dominan en los sectores elevados; mientras
que a partir de los 600 metros, -ladera abajo-, glacis, barranqueras y cárcavas
justifican el paisaje propio del dominio mediterráneo, en el que las diferencias se
acentúan entre los terrenos cultivados de almendro y los abandonados –sobre todo,
olivos y algarrobos- que sufren el desmoronamiento de los antiguos muretes y
pérdidas considerables de suelo.
La riqueza calcárea del conjunto y su disposición justifican una serie de formas
kársticas menores en los sectores cimeros; nichos o cuevas muertas en los escarpes,
puentes naturales aprovechando la subverticalidad de los estratos o manifestaciones
internas que tienen su más fiel representación en la Cuevas del Canelobre.
El origen de éstas obedece a factores estructurales, es decir, la infiltración de
las aguas sigue líneas de debilidad y a travás, tanto en la corrosión-disolución como
de la erosión mecánica, se posibilita la formación de grandes cavidades en cuyo
interior se localizan formas de recostrucción kárstica fruto de la precipitación del
carbonato cálcico y su cristalización: se origina así espeleolitos o piedras de las
cavernas (estalactitas y estalagmitas, sobre todo) que en el Canelobre configuran
formas curiosas (candelabros, cabeza de elefante, casco de centurión, y todas
aquellas que pueda crear un ingenio agudizado).
La nave o sala central de la cueva ha tenido en el tiempo diversos usos: desde
fábrica-depósito de motores de avión a armamento durante la Guerra Civil a lugar de
visita turística
–previamente acondicionado con luz y sonido-, pasando por Sala de Conciertos,
al amparo de unas condiciones acústicas inmejorables.

La Sierra del Cabeçó d’Or ocupa una extensión que va de norte a sur,
perfilándose en una crestería ondulante y roqueña de tonalidades grises y rojizas, y
se sitúa entre el valle de Jijona al oeste y mediodía y el valle de Relleu al norte y
oriente. A su alrededor figuran los pueblos de Relleu, Torremanzanas, Jijona, Aguas de
Busot y Busot, siendo el más inmediato y propio el de Busot, a cuatro kilómetros del
pie de la sierra.
Su cumbre es vértice geodésico de segundo orden, con 1205 metros de altitud,
emplazada en el extremo sur de la sierra, formando un extraordinario balcón que da
al valle de Jijona. El nombre de Cabeçó o Cabezón de Oro, como le llaman muchos
alicantinos, viene porque se decía antiguamente que había en él unas minas de oro.
En cuanto a la ascensión, se realiza normalmente por Jijona a buscar la Cueva
del Canelobre. También por la parte de esta ascensión es la que han empleado
siempre los excursionistas de Alcoy, antes de que estuviera hecha la carretera de la
mencionada cueva, hoy la subida cuesta dos horas, y podemos dividirla en cuatro
partes; primera, pista que nos lleva hasta el rincón de Sava, y que podemos cubrir en
coche; después, una subida fuerte por entre el pedregal, el trozo más malo de la
excursión; tercera, delicioso camino hasta la carena, y, finalmente, camina arrimado a
la crestería, con trechos donde hay que trepar por las peñas.

El Cabeçó d’Or se extiende por los términos municipales de Busot, Aigües,


Relleu, La Torre de les Maçanes y Xixona. Su orientación es Noerte-Sur y su máxima
altitud es de 1.207 metros. Entre sus atractivos naturles destaca la Cueva del
Canelobre.
Están situadas a 700 metros de altitud, en la falda septentrional del Cabeçó
d’Or. Su imagen recuerda a la de una gran catedral modernista, repleta de
estalactitas y estalagmitas que imitan los más variados objetos. Son fácilmente
visitables, están iluminadas y su excelente acústica es aprovechada para celebrar
conciertos.
Posee una diversidad de formaciones vegetales, entre las que podemos
encontrar algunos bosques de pinos, carrascas, matojos, prados, etc.
Es un lugar idóneo para la práctica del senderismo. Recientemente se recuperó
una senda tradicional que ha sido inscrita con el P.R.V. (PR-V.2)
El sendero de la Sierra del Cabeçó d’Or está tipificada como de corto recorrido
(P.R.) de homologación internacional. Está señalizado con dos rayas paralelas
horizontales amarillas y blancas. Tiene un trayecto de 12.600 metros y la duración de
recorrido aproximada de 4 horas.