Está en la página 1de 60

:'·:t

,~j;

'~:.

:':.

':.:

,<

,

:'·:t ,~j; '~:. :':. ':.: ,< , La táctica más popular entre adultos es la remotivación

La táctica más popular entre adultos es la remotivación pseudo­ infantil, usada por lo general por la mujer ante sus compañeros masculinos, y que consiste en actuar como una niña desvalida, lo que despierta de forma automática los instintos protectores del varón suprimiendo sus reservas de adulto. Algo semejante ocurre con los jóvenes enamorados, mediante su forma infantil de hablar y sus tiernas caricias. Igual que los pájaros apareados realizan intercambio de bocados de alimento, en forma más refinada y artificial los jóvenes enamorados se regalan golosinas y cajas de bombones. Esas muestras infantiles contribuyen

a suavizar el camino de su relación, al reducir cualquier miedo o

desconfianza que estuviera en su imaginación.

Las zonas tabú

Una zona tabú es el área del cuerpo que otro no puede tocar. Todos las tenemos, pero su extensión varía gradualmente según la persona, la cultura en que vive, la relación que exista entre el que toca y el tocado y, en especial el sitio preciso, dónde y qué parte del cuerpo se toca.

Si un amigo toca una zona pública, como es la mano, no se suscita ningún problema, pero si intenta alcanzar ¡;,na zona privada, como los genitales, la reacción puede ir desde la vergüenza hasta la ira. Solamente los amantes y los padres de hijos pequeños tienen acceso libre a cualquier parte del cuerpo. Para todos los demás hay una escala gradual de tabú en el contacto corporal. 38

57573

38./bid., p.409.

154

iaUINWIUIaEllJlJlt.

U CdOQtwamit••n2

1IIi:I'MIQc8)0It0

1

El comportamiento no verbal humano:

una aproximación a la kinesis y la proxémica se terminó de imprimir en junio de 1999 en los talleres de Editorial Conexión Gráfica, S.A. de c.v., Libertad 1471, c.P. 44100, Guadalajara, Jalisco, México. Se imprimieron 500 ejemplares.

si la llevara a algún sitio, y su brazo parece indicar una promesa de alcanzar un mayor nivel de intimidad, aunque ese nivel no se alcanza nunca. Por el contrario, vuelve a dar vueltas con ella por la pista. En el baile de discoteca las parejas no circulan, se colocan uno frente a otro y hacen movimientos exagerados sin moverse de su sitio, a veces combinados con la actitud de alejarse volviéndose de espaldas a su pareja para volver a

enfrentarse con su pareja

poco después. 36

Las actividades desplazadas

Son actividades pequeñas y en principio sin lógica que se efectúan en los momentos de conflicto interior o de frustración. Dicho de otra forma las actividades desplazadas son señales importantes, que muestran al observador las urgencias íntimas del nervioso, aunque unas sean más claras que otras. Un ejemplo de actividad desplazada lo es el acto de fumar. Fumar es mucho más que la adicción a la nicotina: es una actividad desplazada que provee al fumador de una ocupación importante en momentos de angustia. Mucha gente desarrolla hábitos personales de despla­ zamientos, tales como agitar monedas en el bolsillo, o arreglarse un cabello perfectamente ordenado, rascarse la cabeza. La especie humana no es la única que realiza actividades des­ plazadas. Otros animales las presentan al encontrarse en estado conflictivo. La diferencia esencial es que esos otros animales no utilizan fórmulas de comportamiento aprendidas como lo hace el hombre, pero si el miembro de una especie muestra una forma particular de acto desplazado, es fácil predecir que los demás componentes de esa especie usarán la misma cuando se encuentren en una situación conflictiva similar.

36.lbid., p.356.

152

Las actividades desviadas

La actividad desviada es una forma de comportamiento dirigido a una persona que no era su objeto primero. El ejemplo más obvio es la agresión a terceros. La agresión es, con frecuencia, una acción desviada. En lugar de atacar el origen de su rabia, el individuo agresivo desvía su asalto hacia una víctima menos peligrosa. Así puede atacar a un testigo inocente, un objeto inanimado o incluso así mismo. La violación es a menudo un ataque desviado, disfrazado de acto sexual. La forma menos peligrosa de ataque desviado es la del que se desahoga sobre cualquier objeto; puede ser el caso de una ama de casa enfadada rompiendo un jarrón, o un político enérgico golpean­ do la mesa de conferencias. La causa más profunda que genera este tipo de actividades desviadas es la necesidad de dirigir hacia otro lado las frustraciones insoportables que pesan en la vida diaria de los agresores.

Los actos remotivados

Un acto remotivado es la forma con que se suprime un estado de ánimo que no deseamos, provocando el nacimiento de otro. Los actos remotivados son los que consiguen remplazar el humor desagradable de alguien por algo más atractivo. Al promo­ ver el nuevo camino, se logra abandonar el anterior.

La remotivación opera teniendo en cuenta el principio de concentración, que afirma que existe una mutua supresión de impulsos cuando éstos son de alta intensidad. Si nos concen­ tramos fuertemente en una actividad preciada, nos alejamos mentalmente de lo que nos rodea. En este nivel de concen­ tración es donde el remotivar tiene que cambiar el estado de ánimo de su compañero. 37

37,lbid.• p.370.

153

!.

-;.;

',',

".',

.",

e,

colocan de forma que puedan conectar y coincidir con el otro cuerpo, y aSÍ, sentirse a gusto. En estudios de la postura corporal se han empleado películas que probaron, proyectadas en cámara lenta, que existe una microsincronización tan pequeña que el ojo humano no la percibe.

El corte

El comportamiento social consiste en un constante juego de envío y recepción. Enviamos señales con nuestras acciones y las recibimos de las acciones ajenas. Una forma corriente de corte consiste en cerrar o cubrir los ojos, con la intención de reducir brevemente aquello que nos llega del exterior porque nos resulta desagradable o muy estimulante. Demasiada información nos dificulta pensar con claridad y, así, taparse los ojos se usa a menudo para concentrarse. Existen cuatro tipos de corte:

La primera es la mirada evasiva: la persona que está hablando con nosotros mira largamente un objeto imaginario, en el aire o en el suelo, porque no se atreve a dirigirnos la mirada. Otra es la mirada alterna: los ojos del interlocutor miran a otro lado y vuelven rápidamente a nuestros ojos para volver a desviarse. La tercera es la mirada encontrada: aunque nos mire fijamente de vez en cuando cierra los párpados espasmó­ dicamente, pareciendo no estar seguro de si quiere mantener los ojos abiertos o cerrados. Y finalmente está la mirada ida:

en un momento determinado abandona su fijeza en la nuestra, para cerrar los ojos y permanecer así unos largos segundos, como si no pudiera volver a abrirlos. Cualquiera de esas cuatro formas de corte son desconcertantes y nos irritan progresivamente, aún sin saber por que. La verdad es que inconscientemente nos damos cuenta de que la persona con quien hablamos quiere alejarse de nuestra compañía por una razón u otra: sea porque nos teme, nos odia, o simplemente le aburrimos, así que preferiría estar en otro lugar mientras se finge encantada de estar con nosotros. Envía sus señales de

150

corte inconscientemente y nosotros las recibimos en la misma forma, en una comunicación muda que funciona por debajo de la superficie de la relación normal actuando como un secreto irritante. 35

Los movimientos intenciolUlles

Cuando estamos a punto de emprender una acción, hacemos a menudo pequeños movimientos de preparación que actúan como claves, anticipado nuestros propósitos. Por esto se llaman movi­ mientos intencionales. En situaciones sociales un clásico movimiento intencional es el agarrón de la silla. Al extender la mano como movimiento intencional de estrechar la ajena, transmitimos una señal indicando nuestro deseo de iniciar un saludo. El brazo levantado con el puño cerrado es el movimiento inten­ cional típico del golpe humano. Algunos movimientos intencionales son sutiles, otros desca­ rados. Hay un área de la acción humana que lleva este tipo de movimientos al extremo, le llamamos baile. Casi todo el baile humano es básicamente una larga serie de movimientos inten­ cionales, en otras palabras, bailar es un movimiento de locomoción que no nos lleva a ninguna parte.

Lo que realiza el baile popular de aficionados es una serie repetida y fácil de movimientos intencionales, que recuerdan algo que pueden hacer en su vida cotidiana la mayor parte de los que contribuyen a él, y generalmente no se trata de los resultados de esos actos sino del principio de ellos, las formas preparatorias de cada caso. En la danza guerrera, por ejemplo, los bailarines saltan y se agitan como si estuvieran a punto de entrar en combate. En el baile de cortejo amoroso los jóvenes se acercan uno a otro, se separan y vuelven a acercarse. En el baile de salón, el hombre conduce a la mujer por la pista como

35.lbid., pp.327-330.

151

Hay una larga escala de contacto corporal, que baja en intensidad desde esa modesta exhibición hasta el formalista apretón de manos. La intensidad dependerá de: 1) la profun­ didad de la relación anterior, 2) el tiempo de separación transcurrido, 3) el lugar donde se encuentran, 4) las tradiciones locales culturales en lo que se refiere a la exhibición de sentimientos y 5) los cambios que hayan ocurrido durante la separaciónY

La exhibición servicial. Después del contacto corporal entra­ mos en la exhibición servicial, que se parece al cuidado mutuo que se dedican los monos. El ser humano no inspecciona ni limpia la piel ajena, pero, en cambio, desarrolla una charla servicial que tiene muy poco sentido práctico pero demuestra nuestra alegría ante el encuentro: ¿Cómo está? ¡Qué amable al venir! ¿Cómo te ha ido de viaje?, etcétera.

La exhibición de estatus

La exhibición de esta tus es la demostración del nivel de dominio. En las sociedades primitivas esto se establecía a través de la fuerza bruta: sencillamente el más fuerte estaba arriba y el más débil abajo. En las sociedades modernas esta escala ha sido reemplazada por formas más sutiles de dominio: el dominio económico, el dinero, por ejemplo. En muchísimos casos, y dependiendo del país y de la cultura en que se esté, se establece una serie de detalles distintos para marcar más la exhibición de estatus, dentro del esquema de las jerarquías, (dominante-dominado, superior-inferior); con la exhibición de artefactos (automóviles) y de "guaridas" (casas), con la vestimenta y apariencia, con la imagen y los actos, con las palabras y los gestos.

33. [bid., p.157.

148

Las exhibiciones religiosas

Las exhibiciones religiosas -que no son lo mismo que las creencias religiosas- son actos de sumisión hechos en honor a los diferentes dioses. En estos tipos de exhibición se adoptan varias formas de descenso del cuerpo, como arrodillarse, hacer reverencias, cánticos y ritos de autohumillación, ofrecimiento de regalos a los dioses y promesas de entrega personaL

El objetivo de estos actos es aplacar a seres todopoderosos para obtener sus favores y evitar sus castigos. Es lo mismo que los humanos hacen a menudo respecto a otros humanos más importantes. Pero lo que distingue a los actos que estudia­ mos ahora es que se realizan hacia una importante figura o figuras, que no están nunca presentes físicamente sino que se representan por imágenes u otros símbolos, y que operan a través de unos intermediarios llamados hombres, santos o sacerdotesY

La exhibición religiosa es, esencialmente, una serie de gestos sumisos dedicados a una figura superdominante: la deidad.

Otras categorías dentro del comportamiento no verbal

La postura eco

Cuando dos amigos se encuentran y hablan, por lo general adoptan una misma postura, y si se trata de amigos íntimos que comparten la misma opinión sobre algún tema, llegan a parecerse tanto que coinciden no sólo en el tópico del que hablan sino también en la postura. Esto no es un intento de imitación sino lo que Morris denomina "postura eco" y que es parte inconsciente de los movimientos del cuerpo. Durante esta breve interacción los amigos casi siempre se

34. [bid., p.294.

149

:>'

::*

':~

::~:

El desarrollo de las armas es sinónimo del aumento gradual de la distancia entre el atacante y el atacado. Desde la espada, usada a corta distancia a la lanza arrojadiza y la flecha disparada, hemos progresado, si así puede llamarse, a través de la bala y la granada hasta la bomba y el cohete dirigido. El resultado ha sido la desaparición total del elemento personal en la lucha, una situación desastroza para el animal com­ batiente. 31

Las exhibiciones

La exhibición de saludos

La manifestación del saludo indica que le deseamos a alguien lo mejor o, por lo menos, que no le deseamos ningún daño. Se realiza en momentos importantes: cuando alguien llega, se va, o cambia su papel social en la vida. Saludamos su llegada, su marcha y sus transformaciones y lo hacemos con ritos de aplauso, despedida o celebración. Las exhibiciones de saludo ocurren cuando los amigos se encuentran tras un periodo de separación o cuando alguien pasa por una ceremonia de transformación, al realizar actos como el matrimonio, titulación, etcétera. Cuanto más importante es la ocasión, más rígido es el protoco­ lo, pero incluso en el mínimo encuentro de dos personas hay una serie de reglas que seguir, y resulta imposible empezar o terminar cualquier encuentro sin realizar una exhibición de saludo. Las reuniones sociales se organizan en cuatro fases muy precisas: 32

• La exhibición de incomodidad. Para mostrar la intensidad de nuestra amistad, hacemos en una escala de varios grados que representen una incomodidad. Para el anfitrión y el huésped puede ser vestirse de etiqueta. En el momento de despedirse, la exhibición de incomodidad se repite en una forma similar:

3LIbid., p.315.

32./bid., pp. 152, 155,156 Y 158.

146

"ya sabe usted el camino de salida", hasta llegar al "le acom­ paño a la puerta" obligándonos a salir hasta la puerta a dejar a las visitas, esperar que suban a su automóvil y se vayan.

• La exhibición lejana. El momento más importante del saludo es cuando se establece contacto corporal entre las dos per­ sonas, pero antes, está la etapa cuando nos divisamos, reconocemos y demostramos nuestra exhibición de saludo con el gesto. Dentro del saludo hay siempre seis elementos visuales: la sonrisa, el levantamiento de cejas, el movimiento de cabeza, la voz, el gesto de la mano y el intento de abrazar. Los tres pri­ meros ocurren casi siempre y su acción es simultánea. La sonrisa, la cabeza torcida y el entrecejo levantado parecen ser los más extendidos, habiéndose observado en tribus remo­ tas que nunca habían visto a un hombre blanco. Por su parte el saludo manual tiene tres formas:

• vertical. La palma mirando al amigo y la mano subiendo y bajando varias veces.

• El lateral. Usado en todo el mundo, consiste en mostrar la palma de la mano al amigo y moverla rítmicamente de lado a lado.

• El saludo de la palma escondida. Es un intento de palmo­ tear pero dirigiendo la palma a uno mismo como anticipo del brazo previsto.

• La exhibición cercana. Después que ha sido realizada la exhibición lejana, hay un intervalo y llega el contacto corporal, que, en su intensidad total, consiste en la unión de tronco y cabeza tras abarcar con ambos brazos el cuerpo del amigo. Acto seguido se suele apretar, palmotear, juntar las caras y besarse, lo que puede ser seguido por un largo y cercano contacto visual, cogerse las mejillas, besarse en la boca, acari­ ciarse el cabello, reír, a veces llorar y, naturalmente, mantener una sonrisa continua.

147

permanece callada, pero cuando existe la posibilidad de tiempo de pausa o huida, surge otra reacción protectora: el grito de alarma, que se conoce en monos y otros animales. Cuando resulta imposible esconderse de un ataque físico, la reacción típica es cubrirse la cara y la cabeza y encoger el cuerpo.

Otra categoría de comportamiento protector es llevar un amuleto, talismán o mascota. Se encuentra también en todos

los países, con las formas y materiales más diversos, y nuestro adelanto científico no ha impedido que se mantenga su uso tan vivo como hace siglos. Como en el caso anterior, hay mucha gente que admite que eL llevarlos no tiene sentido pero los

Il~~

El comportamiento de sumisión

.

Cuando una persona se ve amenazada, tiene cinco opciones a escoger: luchar, huir, esconderse, pedir ayuda o tratar de calmar a su agresor. Si no puede luchar, debido a la superioridad de su agresor; si no hay hacia donde huir o esconderse y no puede clamar ayuda, sólo queda una manera de aplacar al enemigo, por medio del compor­ tamiento de sumisión. Este tipo de comportamiento se comparte con la mayoría de los mamíferos. Cuando se está en peligro el contorsionarse, llorar y encogerse para protegerse son señales de sumisión. Quien adopta el estado de sumisión intenta que su cuerpo sea lo más pequeño posible; con los hombros encogidos, su cara es un gesto angustiado, sus manos están extendidas y su voz es llorosa. El rasgo más importante de la sumisión es aparentar pequeñez. Algunas de las señales de sumisión utilizadas en algunos países son la genuflexión, el arrodillamiento, la reverencia, el encon­ chamiento del cuerpo.

30.lbid

144

p.278.

La esencial naturaleza del cuerpo en sumisión es que tiene que estar incómodo y rígido a la vez. Según Morris, besar la mano ha sido el acto de sumisión que se ha mantenido hasta nuestros días.

El comportamiento territorial

La propiedad, el territorio propio de alguien, es una forma de repartirnos el espacio, lo que permite disminuir el número de peleas en lugar de aumentarlas. Al establecer el dominio territorial en un lugar determinado, se limitan también las ansias de espacio. Yo domino en mi lugar y tú en el tuyo. Para comprender el comportamiento territorial es necesario explorar en los ámbitos de la proxémica humana (véase el capítulo II en el apartado del microespacio organizado). Hall, creador de está disciplina, ha propuesto la existencia de cuatro tipos de distancias: íntima, personal, social y pública, cada una de ellas en sus dos fases: cercana y lejana. En el capítulo II se aborda la territorialidad desde un punto de vista etológico para comprender mejor el comportamiento terri­ torial humano en comparación con otras especies.

El comportamiento agresivo

La lucha se da ante el fracaso de las exhibiciones amenazadoras. Si estas señales de intimidación no pueden resolver una discusión, se apela a medidas extremas, hasta llegar a la lucha cuerpo a cuerpo. Las peleas auténticas de la calle contrastan con la estilizadas y elegantes peleas de las películas de cine y televisión. En lugar de los limpios y vigorosos golpes, es más frecuente ver embarrullados agarrones por los suelos En las auténticas peleas los espectadores están totalmente atentos a la acción. Se mueven atrás y adelante a medida que se desplazan los puntos de violencia, luchando entre dos modos conflictivos: por un lado de participación y por el otro de retirada protectora.


145

.~.

j'.

1

, lJ

:~::

Ú·

':'.

.:.,

~,

),

,'.

Cuando dos personas establecen contacto visual se encuentran en un compromiso. Quieren al mismo tiempo mirarse y distraer la mirada, lo que se resuelve en un complicado rito de movimientos de ida y vuelta que nos da infinidad de pistas sobre la relación, si se está atento, si se está aburrido, si el interlocutor tiene prisa, si está triste o contento, etcétera. El comportamiento de la mirada de los enamorados pasa a través de varias fases. Al principio la timidez obliga a mirar hacia otro lado, con resistencia a encontrar los ojos del individuo del otro sexo. A esto siguen las miradas de reojo, con los ojos hacia la persona que interesa, pero con la cabeza torcida hacia otro lado. Algunas veces esta postura se adopta expresamente, como una muestra de coqueteo.

puede decirse que una mirada fija indica sentimientos

activos de carácter amoroso, hostil o temeroso, mientras una mirada evasiva se relaciona con timidez, superioridad despec­ tiva o humildad total. Dado que sólo hay dos maneras de mirar:

fijamente o evasivamente. 28

[

]

El comportamiento de autocontacto

El autocontacto es aquel comportamiento que se refiere a cuando tocamos nuestros cuerpos y cómo lo hacemos. Este comporta­ miento se contrasta con el contacto ajeno, que se refiere a establecerlo con gente distinta a nosotros mismos. Las formas más comunes de autocontacto pueden llamarse "intimidades propias".

Tras estudiar largamente los ejemplos que la sociedad nos ofrece a diario, podemos destacar las sol uciones más repetidas en los hombres que intentan un consuelo momentáneo en sus preocupaciones y problemas. Son las siguientes, en orden decreciente de frecuencia: 1) sujetar la quijada, 2) sujetar la barbilla, 3) cogerse el cabello, 4) sujetar la mejilla, 5) tocarse

28.Ibid., pp. 141-142.

142 _

los labios y 6)sujetar las sienes. Todos esos actos son realizados tanto por hombres como por mujeres, pero en el caso del toque de cabellos hay un mayor porcentaje de mujeres (tres auno), mientras que en el toque de las sienes predominan los hombres (tres a uno, también).29

El acto de cruzar los brazos crea una barrera protectora ante el pecho y, también contiene un elemento consolador y confortante, porque equivale a darnos un medio abrazo a nosotros mismos. De igual manera, todas las formas de cruzar las piernas producen una "intimidad propia", en la que la superficie de una de las piernas recibe el contacto íntimo y protector de la otra. Otro tipo de intimidad propia con características totalmente femeninas es la cabeza apoyada en el propio hombro como si se tratase del hombro de la pareja. Por último, hay que considerar a la forma especializada de autocontacto sexual: la masturbación.

El comportamiento protector

De igual forma que muchas otras especies, el animal humano trata de protegerse cuando le amenaza un peligro físico. Después de realizar varias veces la prueba de disparar un tiro atrás de una persona distraída, al mismo tiempo que se le tomaba una fotografía, se llegó a la conclusión de que la reacción ha sido, y posiblemente, siempre será la misma en la especie humana: cierre de ojos, apertura de boca, movimiento brusco de la cabeza y cuello hacia adelante, subida y adelanto de los hombros, brazos doblados y puños cerrados, torso hacia adelante, contracción del abdomen y ligera flexión de las rodillas. Esta serie de reflejos es la primera fase del acto de agacharse, intentando hacer el cuerpo más peque­ ño y compacto, cerrando los ojos para protegerse de un posible golpe y los brazos cubriendo la cabeza. La reacción protectora básica, si hay tiempo para ello, es esconder el cuerpo ante un ataque. En este caso, la víctima

29.Ibid., p.l99.

143

!:

¡, Las primeras son advertencias visuales de un ataque posible enviadas por el agresor. Las segundas pueden ser simplemente un comentario obsceno o en realidad un insulto obsceno. 25

Las señales de amenaza

Las señales de amenaza son avisos de una agresión en marcha. Son acciones que, si continúan evolucionando, desembocarían, de forma irremediable en el ataque físico, pero como se quedan en estado inmóvil, no pasan de ser exhibiciones visuales. Pueden dividirse en tres categorías principales:

Los movimientos intencionales de ataque. Acciones que inician sin completarse y de las cuales la más familiar es la amenaza del brazo levantado.

Los gestos agresivos en el vacío. La acción es completa, pero

sin establecer contacto físico con el enemigo. Agitar el puño, lanzar puñetazos en el aire o a objetos.

Los gestos desviados. En esta tercera categoría de movimientos

abortados de ataque la agresión se lleva a cabo, pero no con el cuerpo del otro sino con el de uno mismo. El autoestran­ 1I gulamiento con el índice, la automordedura. De la misma forma que otros animales, el hombre es mucho más amigo de las amenazas que de las agresiones. 26

r

,

!

I

,.

Las señales obscenas

Las señales obscenas son los actos sexuales que ofenden a quienes los contemplan. Los gestos obscenos son muy variados y están influenciados por las diferentes culturas. Existen cinco categorías principales:

Las señales fálicas. Son una forma imitativa de la erección masculina. El simbólico falo puede ser la lengua, el dedo índice, al anular, el pulgar, el puño y el antebrazo.

25.Jbid .• p. 386.

26.Jbid

pp. 388 Y393.

140

Las señales de cópula. Incluye casi siempre la representación del empuje de la pelvis (movimiento atrás-adelante) aludiendo el acto sexual.

Las señales de apertura genital femenina. Unir el pulgar y el índice no en la figura redonda ya estudiada que significa Ok sino en la forma aplastada que recuerda a la vulva.

Las señales imitativas. Usualmente en la forma de manos ahuecadas como para contener un imaginario par de senos o de testículos. Su significado varía según el contexto en que se ins­ cribenY

Las señales exhibicionistas

Todo acto tiene un margen de exhibición que va en escala, desde lo totalmente público a lo totalmente privado. Cuando un acto realiza un salto inesperado de lo privado a lo público representa una señal exhibicionista para el espectador. Existen tres clases de exhibi­

para el espectador. Existen tres clases de exhibi­ • La ignorante. • La deliberada. • La

• La ignorante.

La deliberada.

• La accidental.

Todas tienen en común el hacer algo que produce una vergüenza y únicamente se mencionarán puesto que el exhibicionismo es un fenómeno que obedece en mayor medida a la personalidad indi­ ,':

vidual de cada ser humano de determinada cultura, o sea, que atañe más a la psicología que al CNV.

Los comportamientos

El comportamiento de la mirada

En este apartado explicaremos la poderosa influencia de la mirada y las formas de mirar dentro de las interacciones cotidianas.

27.Jbid., pp. 399, 402 Y403

141

~-;

;::­

.;:~ Las señales de la pupila :\ .:.: " ',' :~:: ~; Las señales de
.;:~
Las señales de la pupila
:\
.:.:
"
','
:~::
~;
Las señales de la pupila se emiten y se reciben de manera consciente
e inconsciente. Lo que afecta el tamaño de las pupilas, además de
la luz, son los cambios emocionales.
Numerosos experimentos han demostrado que los cambios en
la dilatación pupilar obedecen a determinados estados de ánimo,
que son estudiados por la "pupilometría" (ciencia específica del
estudio de la pupila).
Por mencionar un ejemplo, tanto los hombres como las muje­
f, res reaccionan fuertemente ante la fotografía de desnudos del sexo
opuesto, según revelan las reacciones inconscientes de sus pupilas.
Estos descubrimientos han desechado la teoría de que las mujeres
estén menos interesadas en el desnudo masculino que los hombres
en el femenino.
Las señales insultantes
Las maneras con las que un ser humano puede insultar a otro son
muchas y variadas.
Cualquier acción puede considerarse una señal insultante si se
realiza fuera de su contexto normal, pero aquí nos referimos sólo
a las acciones que resultan siempre insultantes, o sea, las acciones
que desde un principio intentan y logran ser groseras; para burlarse,
para desafiar, para amenazar, hostilizar, ironizar, despreciar o
humillar.
Existen diez categorías básicas:
• Las señales de desinterés e indiferencia. Éstas se realizan redu­
ciendo ligeramente la reacción amistosa esperada, es decir,
asintiendo o sonriendo menos durante una conversación,
separando la mirada más de lo habitual o volviendo la cabeza
de forma deliberada.
• Las señales de aburrimiento. Si la indiferencia no resulta,
puede reforzarse mostrando abiertamente el aburrimiento, lo
que por lo general se hace con el falso bostezo, el suspiro
hondo, la mirada perdida o el repetido mirar del reloj pulsera.
138

Las señales de impaciencia. Son aquellos movimientos indican­ do la urgencia de marcharse que toma forma de locomoción miniatura, como el tamborilear con los dedos, golpear el suelo con el pie o darse palmadas en el cuerpo, como si todo indicara la preparación del ritmo de la marcha.

Las señales de superioridad. Muchos insultan con pequeños gestos que les hacen parecer pomposos o "superiores", En la sociedad humana los individuos que dominan llevan la cabeza alta y los humildes la llevan baja.

Las señales de cumplido deformadas. Los insultos sarcásticos pueden hacerse a veces en forma de cumplidos, transformando una respuesta amistosa hasta convertirla en desagradable.

Las señales burlonas de incomodidad. El injuriante exagera los signos de incomodidad o dolor que causan su desasosiego. Golpea dramáticamente su cabeza con el puño, jadea, se cubre la cara con las manos o deforma el rostro en una expresión de agonía, es decir, exagera abiertamente para expresar su indig­ nación.

Las señales de rechazo. Se sitúan entre la indiferencia y el insulto sin amenaza de violencia, como sacar la lengua: si se saca del contexto infantil, se considera una grosería, una señal de rechazo.

Las señales de mofa. En la especie humana reírse de alguien es característico del insulto, en otras palabras, se interpreta que al reírse de una persona se le pierde el respeto.

Los insultos simbólicos. Existen posibilidades infinitas de gestos simbólicos que conllevan un insulto y, que varían de un país a otro.

Las señales sucias. Puesto que la suciedad significa fealdad (en cerca de 200 culturas diferentes), cualquier gesto conectado con la "porquería" resulta una señal insultanteY

En esta serie hemos omitido dos formas especiales de insulto: las señales de amenaza y las obscenas, que hay que estudiar aparte porque su función primordial es diferente.

24.1bíd., pp, 374, 375. 376.380. 382. 384 Y385.

139

i

i

1

Las señales excesivas

Las señales excesivas son las que resultan exageradas en relación con lo que se espera de ellas.

Al igual que las señales truncadas, las excesivas reflejan la incapacidad del que las realiza para juzgar los límites de su reacción fingida. Existen dos motivos que provocan las señales truncadas: el desconocimiento de la sutileza de la reacción auténtica y la fuerza censora del interior. En las señales excesivas se da el primer caso, pero no el segundo.

Las señales

pueden observarse cuando los

no el segundo. Las señales pueden observarse cuando los se "pasan" ante una situación con muecas,

se "pasan" ante una situación con muecas, gestos o riendo de forma

extrema o Lo que estos actos nos dicen es que cuando Jos sentimientos son poco profundos ponen en marcha un meca­ nismo de compensación que va demasiado lejos.

La señal barrera

La gente se siente más segura detrás de una barrera. Y al toparnos con una situación que puede ser amenazadora, intentamos esta­ blecerla de inmediato. La manera más usual de barrera es cruzar los brazos formando una protección sobre el pecho. Esto no se realiza como acto físico de rechazar a la gente, como cuando levantamos el antebrazo para abrirnos camino entre la muchedumbre. La señal barrera se manifiesta en forma disimulada, para que su acción defensiva no resulte tan transparente. Naturalmente hay infinitas variaciones de este gesto defensivo.

La señal barrera ante el cuerpo se forma en momentos de tensión. Cuando los individuos se sienten expuestos o ame­ nazados, acostumbran a formar una barrera frente a su cuerpo estableciendo contactos consigo mismos. Esto puede hacerse sencillamente cruzando los brazos o disfrazándolo con una j forma de retoque tal como el arreglo de una mancuerna, la atención al bolso o la comprobación del brazalete. Esta

136

necesidad la sienten incluso figuras públicas acostumbradas a ser contempladas.2.1

Las señales autónomas

Cada vez que nos preparamos para una acción se inician cambios básicos en nuestro cuerpo. La tarea del sistema nervioso autónomo consiste en controlar estos cambios. Dicho sistema se compone de dos aspectos: el simpático, de actividad alta y el parasimpático, de actividad baja. El primero es el que acentúa la actividad, el segundo el que calma. Cuando el cuerpo funciona con un ritmo moderado de acti­ los dos sistemas se equilibran simpático dice: ¡muévete, muévete!, mientras el parasimpático aconseja: itómalo con calma conserva tu energía! Ninguno de los dos mensajes es lo suficien­ temente fuerte como para avasallar al otro, y el ser humano se mueve en el flujo intermedio de ambos. La mayor parte del tiempo vivimos en este estado, pero cuando somos requeridos para desarrollar una actividad violenta el simpático toma el mando e inyecta adrenalina en la sangre, domi­ nando de manera temporal el calmoso parasimpático. Cuando el miedo y el instinto agresivo se bloquean mutua­ mente, y el individuo excitado no puede huir ni atacar, sus gestos amenazadores se acompañan de las señales autónomas, entre las que resulta importante el color de la faz de quien amenaza. Si se palidece es más peligroso que si se enrojece, pues la palidez es parte del sistema de acción, significa que está dispuesto a pelear, mientras que si se pone colorado significa que ha experimentado el "rebote" parasimpático y ya no está dispuesto para la agresión. Algunos ejemplos de señales autónomas pueden ser el corazón bombeando con rápidez; los vasos sanguíneos hacen qUe la sangre se traslade de la región de la piel y de las vísceras a los músculos y al cerebro, el proceso digestivo se hace más lento, las manos sudan, las venas se hinchan, la tez palidece, el cerebro se inunda de sangre y está listo para pensar más rápido.

23.lbíd., p.262.

137

se hinchan, la tez palidece, el cerebro se inunda de sangre y está listo para pensar

:t

.'

~"~:""

:-y

/j

:'>

~""

~~

¡

l

Il ~.

'fl" "

t

w

t:"

La caricia. Pasar con suavidad la mano sobre la superficie de la

mejilla o de otras partes del cuerpo. Es casi siempre de carácter
¡

Sostén del cuerpo. Forma infantil íntima que no sobrevive a la mayoría de edad por cuestiones de peso.
El ataque fingido. Como signo de unión, significa que el "ata­ cante" está tan unido al agredido que finge una acción hostil sin temor a provocar enfado. 20

,.

sexual capaz de producir una excitación.

¡J

2 0 l· ,. sexual capaz de producir una excitación. ¡J ''1 '~ Las señales contradictorias

''1

'~

Las señales contradictorias

Aquí es necesario conocer, identificar y distinguir las señales ambivalentes de las contradictorias. En ambos casos se trata de elementos conflictivos, pero las señales ambivalentes son producto de un comportamiento que en su origen está mezclado. Por ejemplo, el vago que insulta a una señora, el marido de ésta se irrita y al mismo tiempo teme al malandrín, entonces se refugia en una señal ambivalente, retrocede un poco para estar fuera de su alcance, pero, simultáneamente, expresa la ira en su rostro y coloca los brazos en posición de lucha. Por su parte las señales contradictorias son consideradas como mentiras corporales. Por ejemplo, el hombre que sonríe abier­ tamente mientras mantiene los puños cerrados. En este caso no se trata entonces de una señal ambivalente sino de una señal contra­ dictoria, donde una reacción genuina es compensada por una mentira externa. En pocas palabras, si los actos son conscientes y deliberados,

~ más se mentirá con el cuerpo. Si el acto es inconsciente, su cuerpo

revelará mejor sus sentimientos internos. Dentro de las señales contradictorias se han identificado siete acciones diferentes:

¡~~"

';'

,

;"

,

~

,

"l"':{

j¡~

~:

~~

~'

~I

I

~

1,

1:

~-;

¡ .' E" f

I

Th ~

~

Las señales autónomas. Es imposible sudar cuando uno lo desee o palidecer cuando le parezca. Incluso esta categoría se

puede falsear, al fingir signos respiratorios anormales.

20.lbid., pp. 177, 180, 182, 186, 188, 189, 195, 196 Y 197.

134

¡.;

:,(

• Las señales de pierna y pie. Algunas señales de este tipo son tensiones de piernas que contradicen caras relajadas y atentas, o intercambios rápidos de piernas y pies que muestran un intento coartado de moverse mientras el resto del cuerpo está relajado.

• Las señales del torso. La postura general del torso es una buena señal para conocer el estado de ánimo de la persona.

• Las gesticulaciones sin identificar. Muchas gesticulaciones son vagas, sin precisión y son los elementos menos vigilados.

• Las gesticulaciones identificadas. Son las que tienen un signi­ ficado preciso para todos y se hacen con claridad. Su voluntaria precisión es lo que hace que no deban ser aceptadas como parte de las señales contradictorias.

• Las expresiones faciales. Las expresiones faciales pueden ser las identificadas, que por ser permanentes pueden fingirse fácilmente (sonrisa, carcajada, fruncir el entrecejo, apertura de ojos, etcétera)."l

Las verbalizaciones

Las señales truncadas

La señal truncada es aquella que no llega a su nivel normal de intensidad, quedándose más corta de lo esperado. Un ejemplo típico es la sonrisa que va y viene, la que aparece de pronto en una cara serena y vuelve a desaparecer con la misma rapidez, en contraste con la sonrisa normal, que es lenta, tanto en formarse como en desaparecer.

La razón de que existan señales truncadas es la disparidad que a veces existe entre el sentimiento y la situación social en que nos encontramos. El individuo intenta ofrecer, exterior­ mente, lo que no está experimentando por dentro, y con frecuencia fracasa en su actuación.""

21.lbid .• pp. 220, 221, 222 Y ~23.

22.lbid

p.225.

135

demás con esta actitud, que están unidos por una relación. Existen varias señales de unión, y como mamífero social, el hombre ha

aprendido a distinguir la existencia de esa unión y su naturaleza. La señal de unión más obvia es la proximidad de dos cuerpos, la forma en que aún sin tocarse, dos personas se sientan, caminan

o se tumban en el suelo.

Casi cada acto puede resultar una señal de unión según las circunstancias. Intentaremos aquí ofrecer una clasificación de ellas. En primer lugar, están las señales indirectas de unión, como los objetos que revelan la unión entre dos personas. Se dividen en dos clases: a) cuando la pareja está presente, son los objetos que comparten, como el vaso en el que beben, la cama en que duermen, una mesa donde comen o una toalla cuando se bañan. No hace falta señales de unión activa para que todas reflejen ese lazo personal; b) cuando la pareja está .ausente, la unión entre ellos se nota en los objetos que la denuncian aún estando lejos. El anillo de esponsales, la fotografía de la boda, la de los niños en la mesa de la oficina, I el "Pedro ama a Luisa" en la corteza de un árbol, la dedicatoria de un libro, el tatuaje en el brazo de un marinero. En segundo término, existen las señales directas de unión: a) la proximidad y situación de los cuerpos; b) las expresiones y gestos compartidos; c) los intercambios verbales, y d) el contacto corporal. Esta última es la más interesante porque nos provee de una gran variedad de actos marcados y bien delimitados, cada uno de los cuales nos da información sobre una relación particular.!9

Las señales de contacto corporal

Este tipo de señales se realizan cuando la unión entre dos personas

se expresa tocándose físicamente uno a otro.

19./bid

132

p.176.

Hay muchas variaciones y clases de toque amistoso. Se han llegado a clasificar hasta 457 formas de contacto físico. Morris aísla 14 tipos fundamentales, dentro de las que se encuentran:

El apretón de manos. Es la formalidad más usual en la vida diaria. La versión más amplificada de esta señal es el apretón con las dos manos.

La guía del cuerpo. Es una forma íntima de contacto corporal por la que se guía al compañero. La versión más común con­ siste en una suave presión de la espalda o el antebrazo del interlocutor.

La palmada. Representa un abrazo en miniatura en el que sólo interviene la mano.

Cogerse del brazo. Es quizá el más obvio y común de los signos de unión; cogerse del brazo es básicamente una señal de cami­ nar al unísono.

El brazo por la espalda. Puesto que los hombres son por lo general más altos que las mujeres, usualmente ellos lo usan sobre la espalda femenina.

El abrazo total. Lo sienten y lo disfrutan los niños pequeños; para los adultos se reserva para momentos de gran emoción.

Mano en la mano. Es la señal de los enamorados, porque se reparte por igual la acción. Se ofrecen mutuamente el uno al otro y ninguno de los dos se interesa por mandar o dirigir.

El brazo por la cintura. Es un signo de unión profundo y revelador, de gran intimidad entre quienes lo realizan.

El beso. No es un simple signo de unión sino un juego completo de señales según el área del cuerpo que se besa. El beso en la boca proviene de tiempos prehistóricos, del acto de pasar la comida hecha papilla a la boca del bebé.

La mano en la cabeza. Es una acción más íntima de lo que pueda parecer a simple vista. Constituye un convincente signo de unión.

Cabeza con cabeza. El unir las cabezas entre las parejas de jóvenes enamorados equivale a aislarse mostrando indiferencia al mundo exterior.

133

t

¡:Ji

t

. ~1j

; ,¡

.

~:t

L

'!:

'.'

~

t

/1

ft

f~

i,l;

apuntar, designar, ordenar, señalar, es conminador o ame­ nazador.

La cabeza batuta. La cabeza realiza pequeños movimientos para dar énfasis a las palabras. Son tan mecánicos estos movimientos que muchas veces resultan imperceptibles. El cuerpo bátuta. Un buen ejemplo del cuerpo como señal batuta es el cuerpo ondulante, donde el torso oscila a uno y otro lado al ritmo de la letra de la canción y al de la músicaP

'Jt

1-:

l

.;

~ I.'

,1

Éstas son las señales batuta más importantes. En cada caso se han sugerido las razones que las originan, pero estas sugerencias no

l' deben tomarse rígidamente porque representan probabilidades y

~;: no realidades. La razón es el factor pasional de la personalidad.

Cada uno de nosotros desarrolla una preferencia por algunos tipos

. de señal batuta; que conforme pasa el tiempo las emplearemos más

a menudo, excluyendo a las otras. Seguiremos cambiándolas de

acuerdo con nuestro estado de ánimo y nuestras circunstancias

pero, sobre todo, con nuestros gestos manuales abarcando más campo de lo que podría esperarse de esta clasificación.

Las señales guía

Son las que indican una dirección concreta. Resulta que otros animales no saben hacer este tipo de señales, por Jo que son exclusi­ vamente humanas, con' una sola excepción: cuando se apunta con

el cuerpo es la única forma que se comparte con otras especies. Los

tipos de señales guía más importantes son: el dedo apuntador; la mano apuntadora; la señal del pulgar, y el numeral; este último es una especialidad norteamericana, si uno ve a un grupo de hombres y sólo quiere llamar a uno, usa un dedo; en el caso de dos hombres, dos dedos y así sucesivamente.

Las señales del si y el no

Los principales movimientos de la cabeza son:

17.Ibid., pp. 106, 108, 109, 111, 112,113,116,117 YlI8.

130

• Asentir. La cabeza se mueve verticalmente de arriba hacia abajo, con mayor énfasis en el movimiento hacia abajo que en el subsiguiente hacia arriba.

• Sacudir. La cabeza se mueve horizontalmente, de lado a lado con igual intensidad. Es la forma negativa más conocida y cubre una amplia gama del "no", desde" "no puedo", "no quiero", "no estoy de acuerdo", hasta "no sé". La señal de negar tiene su origen en el gesto del bebé al rechazar el pecho materno o el biberón.

• Torcer. "En este movimiento, la cabeza sólo se mueve hacia un lado y vuelve a la posición primitiva, mucho más de acuerdo con el gesto infantil antes mencionado. Se usa especialmente en Etiopía, como signo negativo".I~ Pendulear. La cabeza oscila rítmicamente de lado a lado, describiendo un arco semejante a un péndulo invertido. En la mayor parte del mundo este gesto significa "puede que sí", "puede que no", según Morris, en Grecia, Turquía. Irán y Yugoslavia es una forma familiar de asentimiento.

• Echar atrás. La cabeza se echa hacia atrás rápidamente y se devuelve, un poco más despacio a su posición anterior. Este gesto varía tanto que en muchas partes del mundo se toma como un equivalente al asentimiento y en muchas otras partes se toma como negación.

Las cinco señales básicas del si y del no se hacen con la cabeza, pero hay otras formas de afirmar o negar realizadas con las manos. Desde sacudir un dedo de un lado a otro horizontalmente hasta cruzar rítmicamente los dos brazos con las palmas hacia afuera, sacu­ diendo la cabeza como queriendo repeler algo.

Las serwles de unión

Estas señales indican siempre la existencia de una relación personal. Si dos personas caminan del brazo por la calle. muestran a los

18.Ibid., p.132.

131

fácil, por compartir estas tres nacionalidades señales regionales muy parecidas.

Se habla de la última moda de vestidos, pero nunca de la nueva cosecha de gestos, aunque a veces algunos gestos nuevos

aparezcan y se instalen entre nosotros, como el británico de la

V de la victoria, durante la segunda guerra mundial o el norte­

americano correspondiente al Ok, que han conseguido llegar a sitios muy lejanos física y moralmente, de sus países anglo­

sajones de origen. Pero son excepciones. La mayoría de los signos locales de la actualidad tienen una antigüedad de siglos. 1ó

Las señales batuta

I Las señales batuta son aquellas que marcan el compás de los pensamientos hablados. Su papel fundamental es marcar los puntos de énfasis de nuestro discurso; forman parte de nuestra manera de hablar con tal intensidad, que inclusive los usamos cuando se habla por teléfono. La señal batuta es la más importante en las gesticu­ laciones de la conversación o del discurso. Las manos de un orador

~ casi nunca están quietas. He aquí los tipos más importantes:

El asimiento del vacío. La mano humana realiza dos gestos básicos, el asimiento preciso y el asimiento poderoso. En el primero únicamente se unen el pulgar y el índice, en el segundo

se emplea toda la mano. De este asimiento del vacío hay dos

versiones muy conocidas y utilizadas, la mano apiñada y el toque pulgar índice.

El asimiento intencionado. En esta señal batuta la mano se mueve intencionalmente para coger un mínimo objeto imagi­ nario, y no concluye hasta unir las yemas de los dedos. Es un gesto de sujetar aire y refleja la búsqueda de una precisión más

16.Ibid .• p.105.

128

que la precisión misma. La mano está en el aire y bate al aire buscando una respuesta sin encontrarla.

• El asimiento del vacío poderoso. Se emplea para manipu­ laciones ásperas, para agarrar o usar, martillear, con los dedos encorvados y muy compactos alrededor del objeto. Cuando se hace en el vacío resulta una mano encogida o, en casos inten­ sos, un puño cerrado.

• El asimiento intencionado poderoso. Es lo que se suele conocer como agarrón de aire, con los dedos abiertos y ligera­ mente encogidos. La mano coge el aire, pero no lo encierra.

• El golpe en el vacío. El puñetazo en el aire es el más agresivo de los gestos batuta, porque si se bate el aire con un puño cerrado no hay duda del estado de ánimo del orador. Hay una similitud entre este tipo de batuta y el puño cerrado del vacío poderoso, pero la diferencia estriba en que el puño cerrado muestra la mano agarrando aire, mientras el puñetazo en el aire lo golpea. Hay agresión en ambos casos, pero sólo el puñetazo en el aire produce realmente la sensación de estar agrediendo.

• La mano extendida. En vez de coger el aire, agarrar o pegar imaginativamente, la mano batuta se extiende simplemente ante el cuerpo y adopta una forma plana y neutral, con los dedos unidos y rectos. La palma hacia arriba suplica, pide, mendiga. La palma hacia abajo es calculadora, acalla, intenta disminuir el estado de ánimo prevaleciente.

• El toque intencional. Los dedos se extienden como un abanico, denotan la intención de expresión. Es la posición más popular entre los profesionales de la oratoria. Es un acto delicado que se relaciona con el asimiento preciso mencionado antes, la diferencia radica en querer tocar a los oyentes en vez de tocarse los dedos.

• Las manos juntas. El orador entrelaza sus manos para marcar el ritmo de su discurso. Estas señales batuta son típicas en los individuos que están inseguros y preocupados por la situación inmediata en la que se encuentran, pero a pesar de ella logra comunicarse con sus iguales.

• El índice batuta. El dedo índice es de primera necesidad dentro de las señales batuta. Existe en su versión frontal y vertical para

dedo índice es de primera necesidad dentro de las señales batuta. Existe en su versión frontal

129

Ir

r

¡.

[.

~:

.

1,"

r::;,.:

~·l

,1

I ~ .: 1
I
~
.:
1

~l

Otro tipo de gesto reliquia es el que no viene del pasado histórico sino del pasado individual, y que se presenta cuando las circuns­ tancias en las que nos encontramos nos hacen retrotraernos de pronto a la niñez. Cuando nos encontramos en situaciones trágicas es posible que nos arrodíllemos junto al cadáver del ser querido, o junto a los escombros de nuestra casa destruida uniendo las manos sobre las rodillas o el cuerpo, moviéndonos rítmicamente mientras nos

lamentamos y lloramos. circunstancias nos estimulan a tal grado que se vuelve a la infancia en busca de consuelo y acogida. Puesto que la figura materna no está ya presente para mecernos y consolarnos, nos abrazamos a nosotros mismos. El contacto oral es la más extendida y típica forma de los gestos reliquia. Usar la boca durante momentos de tensión hace posible el momentáneo. retorno a la seguridad y placer que se sentía sobre el pecho materno, Entre los niños, el contacto oral toma la clásica

forma de chuparse el pulgar. Esa costumbre desaparece al llegar la

edad adulta, pero de chuparse el dedo se pasa al acto de chuparse

la pluma, la pipa, morder el puro y fumar cigarros, En muchos casos, el chuparse el pulgar sobrevive aún en la edad adulta,

Los gestos triunfales

El gesto triunfal es aquel que realiza todo deportista al alcanzar una victoria. De inmediato, surge un sentimiento que a menudo se expresa en el gesto triunfal. Los momentos de triunfo se subrayan a veces con exhibiciones en que se levantan los cuerpos. Un atleta olímpico celebra su momento de gloria levantando los brazos, una acción que puede apreciarse también en los espec­ tadores entusiastas de acontecimientos deportivos. La postura de levantar los brazas de un político victorioso se amplifica al ser él mismo levantado en hombros por sus partidarios, también victo­ riosos. Tras obtener un gol decisivo, un futbolista levanta también sus manos en una exhibición triunfal.

l26

Los brazos levantados como muestra de triunfo se amplifican a veces levantando emblemas en el aire, como banderas, pancartas, mantas, etc. Esto permite a los partidarios identificarse más estre­ chamente con los triunfos de sus ídolos, ya sea tras una campaña política o en un acontecimiento olímpico.

Los deslices gestuales

El desliz gestual es el fallo de la máscara social. En público, a menudo ponemos buena cara aunque nos sintamos nerviosos, tensos o asustados, pero hay mínimas acciones que pueden, de ma­ nera accidental, revelar la verdad a los presentes. Socialmente, intentamos siempre parecer corteses, pero en algunas ocasiones nuestras sonrisas nos traicionan. Ocurre a menudo que esos deslices son detectados, pero se nos permite manifestarlos sin protestas, como parte de una mentira cooperativa.

El toque nasal es una acclOn asociada con una angustia momentánea. Si los pensamientos íntimos del hombre no se reflejan en su calma aparente, puede traicionarse tocando su nariz, frotándola o apretándosela. El origen del gesto no es claro. l ;

Las señales

Las señales regionales

Son las señales que tienen un ámbito geográfico limitado. Si tuvieran que convivir un mexicano, un australiano y un etíope, se podrían comunicar muy fácilmente sus necesidades básicas con gestos ya que el repertorio gestual humano es rico en expresiones, posturas y movimientos. Pero también habría errores de inter­ pretación, porque cada uno de esos hombres usa un sistema de señales regionales. Si, en cambio, los que tuvieran que convivir fueran un etíope, un sudanés y un keníano la situación sería más

IS./bid

p.214.

127

I

tuvieran que convivir fueran un etíope, un sudanés y un keníano la situación sería más IS./bid

al seno de la cultura occidental, la curva del seno descrita por el movimiento de las manos, muy obvio, común en todo el mundo; la curva de la cintura, las manos se mueven en el aire siguiendo una línea ideal que dibuja un cuerpo femenino, exagerando el contraste entre la amplitud de los senos y la cadera por medio de la pequeñez de la cintura, se realiza en muchísimas partes; el beso en los dedos, el hombre se besa la yema de los dedos unidos, y luego los envía soplándolos hacia la muchacha aludida, esto puede hacerse mien­ tras ella mira, en forma de saludo afectuoso, y el beso en el aire, el hombre frunce los labios y da un beso en la dirección en que se encuentra la mujer, indicando así su deseo de hacerlo si estuvieran más cerca, este gesto suele realizarse cuando la mujer no mira y es aún más discreto que el beso en los dedos.

J

I

a

~

Los gestos híbridos

Los gestos híbridos son aquellos en que se combinan dos gestos de distinto origen en un solo acto. Los gestos híbridos son muy raros en la vida cotidiana, en la que tendemos a emitir una señal tras otra; aunque hagamos muecas

mientras gesticulamos se trata de dos signos distintos que coinciden,

pero no están intercalados como en el gesto híbrido. Cuando esto

se hace, es para reforzar la acción de cada uno de ellos, para darle mayor intensidad y énfasis; cuando el gesto de la "mentada de madre" se combina con el igualmente insultante "dedo anular rígi­ do" se intensifica el insulto al agredido.

Los gestos compuestos

Muchos gestos humanos constan de un solo elemento, por ejemplo, una persona que asiente con la cabeza sin dejar de trabajar o detener su actividad. Basta que entre en juego la cabeza para que conozcamos su afirmativa, no se necesita de la colaboración de otras partes del cuerpo. En el caso de los gestos compuestos intervienen varios ele­ mentos individuales para su formación. Morris pone el ejemplo de la risa humana.

l24

La risa humana resulta un buen ejemplo de gesto compuesto porque cuando alguien ríe: 1) emite un sonido profundo, 2) abre mucho la boca, 3) extiende las comisuras de la boca, 4) arruga la nariz, 5) cierra los ojos, 6) le aparecen arrugas a ambos lados de los ojos, 7) llora, 8) echa la cabeza haca atrás, 9) levanta los hombros, 10) mueve el torso 11) aprieta los ijares

y 12)golpea con el pie en el suelo. l3

La risa de baja intensidad reúne menos elementos. En su intensidad más alta, la risa incluye un elemento de llanto. Un gesto compuesto depende de tres clases de elementos:

• Esenciales.

• Clave.

• Amplificadores (o de soporte).

Los gestos reliquia

La situación que originalmente produjera el gesto ha desaparecido, pero éste continua, bien porque se trata de una reliquia histórica que sobrevive al periodo que lo vio nacer, o bien por ser una reliquia personal, como la gestualidad infantil que se mantiene todavía en la edad adulta.

El beso entra en esta categoría. En las sociedades humanas

primitivas, las madres destetaban a sus hijos mascando su comida y pasándola a la boca infantil, lo que suponía un profundo contacto de lenguas y bocas. Este sistema, parecido

al de los pájaros, no existe hoy en la raza humana, pero nuestros

antepasados lo practicaron tal vez durante un millón de años

o más y es muy probable que el actual uso erótico entre adultos proceda de estos orígenes no de nuestro pasado humano y

personal sino de nuestro pasado prehistórico. 14

l3./bid., p.SJ.

14./bid.,

125

~ 0 ~ ~ .¡ ~ ~ j. ~ r ¡~ t '.1 ; I
~
0
~
~
~
~
j.
~
r
¡~
t
'.1
;
I
~

Los gestos técnicos

, \

k Son aquellos gestos inventados para utilizarse en una actividad

~ concreta y particular. No tienen sentido alguno fuera de su campo, y no se consideran como parte de la corriente general de la comu­ nicación visual. Algunos ejemplos de gestos técnicos SOn los utilizados por los bomberos al manejar sus mangueras, mano derecha bajando recta­ mente significa: "abrir agua", subir y bajar el mismo brazo, "más presión"; o los del director de cabina radiofónica que otorga los quius de entrada, los cortes de parlamento o la intervención musical con una serie de gestos y movimientos, sobre todo de las manos.

.~

~

,

~ l.·~

rji

¡J' l.

1:

Los gestos codificados

Los gestos codificados son parte de un sistema científico de señales que constituye un auténtico lenguaje. Cada unidad carece de valor separada de las restantes. Los gestos técnicos pueden planearse de manera sistemática, pero cada señal puede trabajar con indepen­ dencia de las otras, mientras que en los gestos codificados cada unidad se liga con las otras a través de principios rígidamente formulados, como las letras de un lenguaje verbal.

El más conocido de esos lenguajes es el de sordomudos, del cual existen dos versiones (para una mano o para ambas). También existe el lenguaje semáforo (movimientos de brazos) y el lenguaje tic-tac de las carreras de caballos. Todos requieren gran conocimiento y práctica y no tienen nada que ver con los gestos familiares que empleamos en nuestra vida cotidiana. Pero su existencia es el mejor ejemplo del increíble arsenal con el que estamos dotados para la comunicación visual. 1]

1Llbid., p.61.

122

Los gestos multisignificantes

Son aquellos gestos similares en su realización pero que son susceptibles de varias interpretaciones. Por ejemplo, el círculo hecho por el dedo pulgar y el índice y los dedos sobran tes levantados sobre éste, en Estados Unidos significa: "Ok", "muy bien", "per­ fecto"; mientras que en Francia su significación puede interpretarse como "sin valor"; en Japón de esta forma se alude al dinero (por su forma circular) y en algunos países latinos y mediterráneos esta señal adquiere connotaciones sexuales ya que alude al orificio anal.

Gestos multisignificantes con tantas posibilidades como esta unión de las puntas del índice y el pulgar son raros, pero hay otros muchos con más de un mensaje básico y hay que precisar cuál tiene valor, según el contexto o la expresión del rostro.1

2

Si el dedo toca la frente se alude al cerebro; pero igual puede ser un juicio de que el aludido es inteligente como tonto. Tocarse los labios puede referirse a la comida, a la bebida, al habla o a la imposibilidad de hacerlo. Señalar el ojo puede referirse a ver bien o mal. El gesto es tan general, en todos estos casos, que las posibilidades pueden exten­ derse en varias direcciones.

Los gestos alternativos

De un mismo modo en que un gesto tiene diferentes significados, muchos gestos pueden tener el mismo sentido. Si el mensaje es lo bastante práctico y lo bastante importante para que se dé en culturas que varíen mucho una de otra, es muy probable que cada una lo transmita con gestos totalmente distintos, tanto en la forma como en el origen. Existen 12 gestos diferentes de cómo los hombres se expresan de las mujeres bellas o atractivas en las diferentes culturas. Aquí sólo se mencionarán los cuatro gestos más recurridos en este caso

12./bid.• p.74.

123

Los gestos mímicos

Los gestos mímicos son aquellos en los que el intérprete intenta parodiar, lo más correctamente posible a una persona, objeto o acción. En este tipo de gestos se deja de lado la herencia biológica y se entra de lleno a la esfera humana. La esencía del gesto mímico es intentar copiar lo que se quiere retratar o reproducir y, si lo hace bien, este retrato tiene que ser claro incluso para quienes no lo han visto representar con ante­ rioridad. Los cuatro tipos de gestos mímicos son:

I

.,

a

n

Los gestos de mímica social. Son los gestos con los que enga­ ñamos a los demás, incluso a nosotros mismos. ¿Quién no ha sonreído en una fiesta aparentando estar contento?

Los gestos de mímica teatral. Son los que se representan dramáticamente, los del mundo del teatro. La mímica teatral resulta tan realista como la mímica social.

Los gestos de mímica parcial. El intérprete trata de imitar algo que no es ni podrá ser nunca; como el niño que imita a un avión,

a un pájaro o a la lluvia. Los gestos de la mímica del vacío. La acción se desarrolla en ausencia del objeto referido. Por ejemplo, si se está hambriento se finge poner una comida imaginaria en la boca, o se finge beber en un vaso imaginario.

Lo importante de las cuatro formas de mímica descritas es que todas tratan de imitar la realidad, aunque a veces no 10 consigan, y en ese contexto pueden ser comprendidas internacionalmente.

Los gestos esquemáticos

Los gestos esquemáticos son versiones abreviadas de los gestos mímicos. Intentan retratar algo empleando sólo una característica prominente, sin intentar que sea totalmente real. El gesto esquemático se convierte en una tradición local, dentro de un área geográfica limitada, cuyos habitantes re cono­

120

cerán rápidamente esa versión, pero no entenderán la mímica ajena, de la misma forma que están familiarizados con sus propias locuciones verbales y no con las de los vecinos.

Valgámonos de un ejemplo. El indio de América del Norte indica un caballo poniendo dos dedos de una mano montando los dedos de la otra; un monje cisterciense "dirá" caballo bajando un poco la cabeza y tirando de un imaginario mechón de la frente; un inglés, probablemente, intentará expresarlo agachándose a la manera de un jockey y fingiendo usar un par de riendas. Esta última versión, cercana a la mímica del vacío, puede ser comprendida fácilmente por los otros dos; pero la de éstos, más esquemática, es posible que no sea captada por quienes no la conocen. IO

Los gestos simbólicos

Un gesto simbólico indica una cualidad abstracta que no es fácil de expresar en el mundo de los objetos y movimientos. Es un peldaño superior al gesto mímico. Los gestos simbólicos son a veces difíciles de interpretar, pero algunos pueden adivinarse, como aquél que simboliza la "estu­ pidez". Aunque varían de país en país, estos gestos casi siempre muestran algo que no funciona en el cerebro y que se ubica en la sien: golpearse la sien con el dedo índice, rodar el mismo sobre la sien, atornillar la sien, golpear la frente, crear una visera sobre los ojos con la palma de la mano hacia abajo, entre otros. Existen dos problemas básicos en relación con los gestos simbólicos: un significado puede señalarse con distintos actos, o distintos significados derivan del mismo acto, según nos trasla­ demos de una cultura a otra. La única solución sería acercarse a los gestos simbólicos de cada cultura con el mismo interés con el que nos ocuparíamos de su lengua y vocabulario.

1O.Jbid

p.53.

121

preguntarse: ¿lo haría estando completamente sólo? Si la respuesta es negativa, tenemos un gesto primario.
preguntarse: ¿lo haría estando completamente sólo? Si la respuesta es negativa, tenemos un gesto primario.

preguntarse: ¿lo haría estando completamente sólo? Si la respuesta es negativa, tenemos un gesto primario. No acostumbramos agitar la mano, guiñar los ojos o señalar algo cuando estamos solos.

Los gestos incidentales

La mayoría de nuestros gestos incidentales nos otorgan infor­ mación sobre una disposición de ánimo que ni nosotros ni nuestros compañeros advertimos conscientemente. Se suele sentir el estado de ánimo, pero no lo analizamos. A veces un acto de este tipo resulta muy característico dentro de una situación particular, que se llega a identificar una cosa con otra; como cuando decimos al referimos a una situación difícil: "te vas a tener que rascar la cabeza para resolverlo", indicando que se comprende la relación entre la duda y el gesto incidental de rascarse la cabeza. Pero más a menudo, esto opera por debajo del nivel consciente o no se registra.

Cuando, por el contrario, la relación es clara, podemos manipular la situación usando el gesto incidental como área. Si el asistente a la conferencia no se aburre, pero quiere insultar al orador, adopta una postura de desinterés e indiferencia sabiendo que su mensaje llegará a su destinatario. Podríamos llamarlo gesto incidental utilizando, un acto mecánico apro­ vechado artificialmente como mensaje. Muchas de las llamadas fórmulas de buena educación entran en esta categoría, como cuando comemos con placer un plato de comida que no nos apetece sólo para transmitir un signo de mensaje amable y agradecido a nuestro anfitrión. Uno de los deberes que se imponen a los niños a medida que crecen es precisamente el de controlar sus gestos incidentales para ir adaptándolos a las reglas de la sociedad en la que van a vivir.s

Los gestos expresivos

Existen seis tipos de gestos primarios, de los cuales cinco SOn propiedad única del hombre, dependiendo de su complejo cerebro.

8.

¡bid., pp.46-47.

118

La excepción es lo que Morris denomina gestos expresivos, que todos los hombres comparten y que también son compartidos por otras especies animales. Entre estos se encuentran los importantes mensajes de expresión facial, fundamentales en nuestras interac­ ciones cotidianas. Gracias a los estudios de la musculatura facial, analizados por

Darwin en su obra La e.xpresión de las emociones en el hombre y los

anímales, se sabe que en el hombre estos gestos alcanzan una interpretación óptima, hasta el punto de admitir que la mayoría de mensajes no verbales son enviados a través de la cara. Por su parte las gesticulaciones de las manos humanas son capaces de transmitir estados de ánimo, cambios de humor complejos y sutiles en las conversaciones. Morris utiliza el término gesticulación en forma distinta a gesto, éste es una acción facial hecha inconscientemente durante las relaciones sociales, mientras que el gesticulador enfatiza lo que está diciendo en un momento determinado. Los gestos expresivos son similares a los gestos incidentales. porque aquí no se trata de una función mecánica, sólo envían mensajes.

En sus orígenes, nuestros gestos expresivos están muy rela­ cionados con nuestros gestos incidentales porque sus raíces también proceden de actos primitivamente no comunicativos. El puño cerrado de un gesticulador tiene su origen en el movi­ miento intencional de agredir a su oponente, igual que el fruncimiento de la cara de un hombre preocupado puede recordar el acto de protección de los ojos en el animal que espera un ataque. Pero la diferencia es que en estos casos el eslabón entre la acción física primaria y su descendiente (el gesto expresivo) ha sido roto: sonrisas, muecas, mohines, mofas, son ahora prácticamente gestos puros, exclusivamente utilizados para comunicarse. Y

9.

¡bid.• pp.48-49.

119

mofas, son ahora prácticamente gestos puros, exclusivamente utilizados para comunicarse. Y 9. ¡bid.• pp.48-49. 119 i

i

a los que les es imposible guiñar un ojo, lo que resulta difícil de comprender para el que lo hace normalmente). Igual ocurre con el castañeo de dedos, el silbido y otros actos triviales que caen en esta categoría, aparte de los que requieren la mencio­ nada preparación específica. 6

Los actos mixtos

En este inciso puede establecerse que el ser humano tiene cuatro formas de adquirir los actos: herencia genética, descubrimiento personal, absorción social y entrenamiento sistemático. Pero no pretende dar la impresión de que se trata de cuatro formas rígidamente separadas e independientes. Hay muchos actos que se llevan a cabo por influencia simultánea de varias de estas categorías. Por ejemplo, hay actos innatos a los que modifica la presión sociaL El llanto infantil, al llegar la madurez, cambia por completo y se transforma en reacciones que van desde el llanto en silencio y el sollozo refrenado al alarido histérico o al lamento alto y sostenido, depende de la cultura que se trate.

~I Con seguridad ya no tenemos conciencia del significado de los actos que realizamos hoy en día. Desde siempre hemos aprendido y nos han inculcado lo que se debe hacer en talo cual caso, lo que

J se considera "cortés" y "correcto"; pero si lo reflexionamos un poco, desconocemos su origen. Adquirimos el acto, lo imitamos de forma sumisa y luego pasa a otras generaciones que siguen siendo tan ignorantes como nosotros acerca de sus orígenes.

11 Ir,

,!

!~¡

:

I

:

fr

¡ti

Muchos actos pueden definirse como actos mixtos, y aún con más claridad, históricamente mixtos. Empezaron siendo actos que obedecían a reglas de cortesía específicas (el acto medieval de quitarse el sombrero como parte de la inclinación de la cabeza), luego se modificaron por reducción (el saludo militar moderno en el que la mano va a la altura de la sien), hasta que llegan a usarse con tanta indiferencia que acaban insertándose en nuestro repertorio general de actos aprendidos (mano

Ó.

[bid

116

p.3Ó.

levantada cerca de la sien como saludo amistoso). Resultan actos mixtos sólo si se les considera de una manera histórica a través de los tiempos y no en el momento preciso de reali­ zarlos. i

Los gestos

Los gestos son, básicamente, movimientos significativos de la cara que denotan diversos estados de ánimo y que se transmiten la mayoría de las veces de una forma inconsciente. Existen varios tipos de gestos, en este apartado se establecerán las diferencias entre los primarios y los secundarios (incidentales). En la primera categoría entran aquellos que no tienen otra función más que la de comunicar explícitamente un mensaje. En la segunda se enumeran aquellos que incidentalmente se manifiestan de una forma espontánea y natural. Los gestos inciden­ tales son realmente más reveladores, porque al no considerarlos mensajes no los manipulamos ni censuramos. Un gesto es un acto que envía una señal visual a un espectador; para ser un auténtico gesto tiene que ser captado por alguien ajeno ycomunicar una información. Esto puede darse cuando el gesticu­ lante intenta hacerlo deliberadamente (cuando agita la mano) o incidentalmente (cuando estornuda). El gesto de la mano es un gesto primario, porque no tiene otra función ni objeto que comunicar desde el principio al final. El estornudo en cambio, es un gesto secundario e incidental. En su función primaria es mecánico y se refiere sólo al problema respiratorio personal del autor del estornudo. En su segunda faceta en cambio aún sin querer, transmite a los presentes el mensaje de que puede estar resfriado. Mucha gente limita el "gesto al primer tipo" (por ejemplo, agitar las manos), pero lo que importa en el gesto no son las señales que enviamos sino las que son recibidas. Los que nos observan no harán ninguna distinción entre nuestros gestos primarios y los hechos sin intención. Una forma de distinguir cuáles son los incidentales y cuáles son los primarios es

7.

[bid

pAO.

117

Aquí nos encontramos a medio camino de lo innato y lo adquirido. Los actos descubiertos son actos basados en una sugerencia genética a través de la anatomía, en lugar del orden general genético. 4

Nuestros actos descubiertos se adquieren de manera inconsciente durante nuestro crecimiento; no sabemos cómo llegaron a nuestro mundo y en muchos casos ni siquiera sabemos cómo los hacemos; cuál es el brazo que queda encima ni cómo movemos las manos al hablar. Muchos de esos casos son los que han llevado a las interminables discusiones sobre lo innato o lo adquirido a las que antes aludíamos.

Los actos adoptados

,1"

'Ji¡

!:

¡ ii "

'1

'¡'I

!i

l ,1

~.

Los actos adoptados son aquellos que copiamos de otras gentes y, como en el caso de los descubiertos, nunca se sabe cómo llegamos

a adquirirlos. Sin embargo, difieren de los actos descubiertos porque tienden a variar según la cultura, grupo, país o territorio. Como especie, el hombre es imitador nato y es imposible que

1 I un individuo "normal" crezca y viva en una comunidad sin sentirse influido por sus "tics". La forma en que nos paramos, caminamos, nos reímos, hacemos guiños, incluso lloramos, está sujeta a esa influencia. Muchos de esos actos sólo los hacemos porque los hemos observado en los demás, pero el proceso de absorción es tan sutil que, en la mayoría de los casos, uno no se da cuenta de que ha ocurrido. En cambio es mucho más fácil observar cuando se trata de minorías, como, por ejemplo, la de los homosexuales. Se diría que lo que hacen estos individuos es, sencillamente, imitar a una mujer, pero, realmente sus actos no son imitación de los de una mujer sino de otros homosexuales con quienes conviven y que se repiten en cada uno de los grupos de homosexuales que hay en el mundo. Posiblemente en su origen fueron movimientos de tipo

4.

Ibid., p.30.

114

femenino, pero luego pasaron a constituir un tipo de compor­ tamiento muy alejado del de la mujer.

Durante siglos los cronistas han venido anotando la desazón de los ancianos ante las nuevas maneras de la juventud. Unas veces por exceso de elegancia o afeminamiento, otras por demasiada brusquedad y grosería. En cada caso, posturas y gestos han cambiado en todo sentido y, por un proceso de rápida absorción, los nuevos estilos se han transmitido hasta que desaparecieron, remplazados por otros. Ahora mismo, ya hay síntomas de que la tendencia al desaliño está en retroceso, pero nadie puede predecir cuales serán los tipos de compor­ tamiento que imitarán y adoptarán los jóvenes del próximo siglo. 5

Los actos aprendidos

Este tipo de actos son los que se adquieren a través de la enseñanza o de la observación propia más la práctica. En el grado más elevado de esta escala están los actos más depurados como un salto mortal, caminar sobre las manos o sobre una cuerda, algo que sólo se consigue después de mucho tiempo de entrenamiento constante. Pero el grado más sencillo de esta escala se manifiesta a través de actos mucho más simples, como guiñar los ojos, estrechar la mano o silbar. Estos actos suelen considerarse como actos incor­ porados, pero si nos fijamos en los niños veremos que hay que enseñarles, lenta y deliberadamente muchos de los actos que se creen naturales.

Estrechar las manos, eso tan lógico entre los adultos, es molesto y antipático para los niños: al principio hay que apremiarles a ofrecer la mano, y explicarles como se aprieta la ajena. Basta reparar en lo que le cuesta a un niño aprender a guiñar un ojo para comprender lo difíciles que pueden resultar actos que consideramos naturales (incluso hay adultos

5. ¡bid .• pp,32·33,

liS

Existe otra interpretación, bastante socorrida por algunas potencias imperialistas, en relación con el polémico debate innato-adquirido, que es la de sugerir que la humanidad tiene una tendencia agresiva innata y que el comportamiento guerrero es natural, aceptable e inevitable. Explicaciones de este tipo no son aceptadas por aquellos que se dedican al estudio del funcionamiento de la agresión animal, investigadores como Lorenz, Leyhaussen y Eibesfeldt, quienes aseguran que los animales se pelean pero no van a la guerra. La lucha que entablan es fundamentalmente un impulso individual para establecer una posición dominante en la escala social o para defender un territorio. Aunque la especie humana poseyera tendencias agresivas innatas, éstas no bastarían para explicar las guerras modernas. Puede llegar a aclaramos por qué enrojece nuestro rostro, por qué gritamos y amenazamos con el puño al irritamos pero no basta para entender el bombardeo de ciudades o la invasión masiva de peque­

ños países inofensivos por gobiernos beligerantes.

Probablemente los hombres posean, efectivamente, las mismas tendencias agresivas que se observan en otros primates, porque

f sería raro que fuésemos los únicos mamíferos genéticamente t~ incapacitados para defendernos a nosotros mismos, a nuestros hijos, nuestras "pertenencias" y territorios. Al rechazar la idea de que el hombre es un asesino innato y que busca pelea incluso cuando todo va bien, nos pasamos ahora al otro lado del debate sobre lo innato y lo aprendido. Existe también una amenaza potencial en la afirmación contraria de que en el hombre todo es aprendido y nada es heredado genéticamente.

ji

,:

l:

." ¡;

I i: .' ,:

"

Hay que examinar cuidadosamente el hito de que nuestros antepasados fueron unos patanes iracundos violentos, que agitaban clavas todo el tiempo. Cuando más aprendemos de los chinpancés y del comportamiento humano más nos parece esta versión un truco de los moralistas; porque si nuestros actos afectuosos y amistosos son innatos, naturalmente los mora­ listas no pueden presumir de la buena conducta de la sociedad.

112

El avance de la tecnología es otra cuestión. Nos ha traído muchas y admirables ventajas. Pero es bueno recordar que

muchas ventajas tecnológicas sirven para reducir el estrés, la

contaminación y otras incomodidades que nos han traído [

las propias ventajas tecnológicas. Cuando se examina de cerca, la tecnología acaba sirviendo sencillamente a cualquiera de nuestras antiguas formas de acción. La pantalla televisiva, por ejemplo, es un milagro de aparato, pero ¿qué es lo que presenciamos a través de ella? En su mayoría, peleas, amoríos,

]

devoción familiar y los otros anticuados modos de acción que hemos mencionado más arriba. Incluso sentados en nuestros sillones ante la televisión seguimos siendo hombres de acción

[

] aunque sea por reflejo.3

Los aclos descubiertos

Existen muchas dudas sobre si un acto es innato, pero no existe duda alguna cuando se trata de saber si lo que constituye la anato­ mía humana es genéticamente heredado. Si se hereda básicamente el mismo tipo de brazos, manos y piernas, probablemente se gesticulará, se cruzarán piernas y brazos de la misma forma, cualquiera que sea la cultura en la se viva.

Ejemplificando lo siguiente, cuando vemos que un indígena tarahumara adopta la misma postura que un futbolista japonés en cuclillas, o un banquero alemán cruza las piernas al igual que un catedrático argentino, o el simple hecho de cruzar los brazos de un jefe zulú muy similar a la de un sacerdote polaco, entonces, no observamos un acto innato sino un acto descu­ bierto. El tarahumara, el japonés, el alemán, el argentino, el jefe zulú y el religioso polaco heredaron un par de brazos del mismo tipo; y en algún momento de sus vidas, tras varios intentos casuales, descubrieron, cada uno por cuenta propia, la posibilidad de ponerse en cuclillas, de cruzar los brazos y las piernas.

3.

[bid

p.18.

113

En este glosario se mencionan los gestos, señales, compor­ tamientos y posturas dentro de interacciones cotidianas y al seno de diferentes culturas.

Los actos

Todos los animales realizan actos, y la gran mayoría de especies no hace otra cosa. Muchos fabrican artefactos, es decir objetos manu­ facturados como nidos, madrigueras, presas, camastros. Sólo el hombre, gracias a su complejo cerebro, ha interíorizado su comportamiento a través del laborioso proceso de abstracción:

matemáticas, física, filosofía, lenguaje, y lo ha exteriorizado con la construcción y uso de máquinas y artefactos: aviones, automóviles, refrigeradores, viviendas, ciudades, pero en su origen, el hombre I sigue siendo, como siempre, una criatura de vigorosos actos cor­ porales. Básicamente, esos actos se siguen el uno al otro en una

ser cuantificables en postura-movimiento­

1 postura-movimiento. La mayoría de las posturas que adoptamos y

{ los gestos que hacemos los hemos hecho infinidad de veces
I anteriormente. Casi todos los hacemos espontáneamente y en muchos casos resultan tan naturales y familiares que ni siquiera sabemos como los realizamos.

secuencia y pueden

Por ejemplo, si entrecruzamos los dedos, un pulgar queda

encima de otro [

domina en esa acción, y siempre que junte las manos, el mismo pulgar quedará encina. Sin embargo es difícil que alguien recuerde cuál es el pulgar dominante sin repetir la acción de entrelazar las manos. Por espacio de muchos años hemos desarrollado una forma de entrelazar los dedos sin fijarnos en ella. Pero al intentar trastocar la postura colocando el pulgar dominante bajo el otro, la posición resultará extraña e incó­ moda.!

pero en cada persona hay un pulgar que

]

1. Morris, Desmond. El hombre al desnudo. Una guía de campo del componal1liemo humano, traducción de Fernado Diaz, Orbis, Navarra, 1986, p.17.

110

Los actos innatos

Quizá el mayor regalo genético del hombre es esa vasta capacidad para aprender de lo que le rodea. Algunos sostienen que como resultado de esa habilidad innata no necesita ninguna otra. Otros aseguran, contrariamente, que el comportamiento humano es rico en normas innatas y que sólo aceptándolo así podrá comprender­ se en su totalidad. Para defender la teoría de que el cerebro humano no hereda nada y lo aprende todo, se recuerda que, en todo el mundo, socie­ dades distintas muestran formas de conductas distintas. Debido a que todos pertenecemos a la misma especie se deduciría que, en todas partes, los humanos aprendemos a comportarnos en lugar de seguir un programa fijo de instrucciones genéticas. Contra esta teoría está la que sostiene que las culturas no son tan distintas como a primera vista parecieran, puesto que el hombre está preprogramado en una gran medida. Es aquí donde se debe preguntar cómo funcionan las acciones innatas.

En principio la idea es que el cerebro está programado, igual que una computadora, para producir reacciones concretas ante estímulos específicos. El estímulo dispara la reacción aunque no haya habido experiencia previa al momento en que se encuentre el sujeto. El ejemplo típico es el del niño recién nacido que reacciona inmediatamente ante el pezón de la madre succionándolo. Hay varias reacciones infantiles de este tipo, evidentemente necesarias para la supervivencia, ya que no habría tiempo de aprenderlas. Pero ¿y las otras?, ¿las que ocurren cuando sí ha habido tiempo para el aprendizaje? Por ejemplo, sonreír o fruncir el ceño ¿¡o copia el niño de la madre o es innato? Sólo un niño que no haya visto nunca a su madre puede darnos la respuesta y, efectivamente, los nacidos ciegos o sordos sonríen y fruncen el ceño en el momento apropiado. Incluso lloran aunque no se pueden oír a sí mismos.=

2.

Ibídem, p.18.

III

i

~~

~í

)

;

11

, J

j

.

.

d

I

(

Anexo Glosario de términos del comportamiento no verbal humano

Introducción

Este glosario está basado en una serie de experimentos e investigaciones realizadas a partir de la segunda mitad de la década de los cincuenta, y ahora, al comenzar la década de los noventa se configuran como un campo de estudio denominado compor­ tamiento no verbal (CNV), disciplina que sirve como punto de unión entre lo que es la kinésis y la proxémica, resultado del enfoque interdisciplinario de ciencias como la lingüística, la etología, la psicología, la antropología, la sociología, dedicadas todas ellas al estudio de la comunicación humana. Estas dos nuevas disciplinas, la kinesis y la proxémica, encuen­ tran un campo de acción en las observaciones, estudios y experi­ mentos del CNV, que a su vez está basado en los movimientos del cuerpo, de la cara, de las manos, en la disposición espacial que asumen los cuerpos de los integrantes, en la entonación de la voz, en el ritmo y en las inflexiones del discurso. El glosario se compone básicamente de actos, gestos, señales y algunos tipos de comportamientos (comportamiento de la mirada, comportamientos'de autocontacto, protector, territorial, de sumi­ sión, altruista y agresivo). Hay que reconsiderar que la comunicación no verbal no puede ejercer ni expresar sino por medio y a través del CNV, y, al mismos tiempo, que no todo el CNV infiere una comunicación no verbal entre los individuos participantes en una interacción.

se

109

l Davis, Flora. La comunicacLOn no verbal, traducción de Lita

.~.

in

MougIíere, Alianza, Madrid, 1984.

1 j Eibl-Eibesfeldt, Irenaus. El hombre preprogramado, traducción de Pedro Gálvez, Alianza Universidad, Madrid, 1989.

J. [.

}:

Feyereisen,

comunicación gestual", en Revista Mundo Cientifico, vol.4, Fontalba, Barcelona, 1982. Fast, Julius. El lenguaje del cuetpo, traducción de Valentina Bastos, Kairós, Barcelona, 1977.

Fernández Collado, Carlos y Gordon L. Dahnke. Comunicación

Híll,

Pierre

y

Javier

Seron.

"Los

trastornos

de

la

humana,

traducción

de

Alfonso

Carrillo,

McGraw

México, 1986.

J.

!}.

F: '"

I!::I;

.¡:Ji

1).)1:1

1,·-

r':

"

,

D:i

II

tI!

Goffman, Irving. La presentación de la persona en la vida cotidiana,

traducción de RB. Torres Perrén y Flora Setaro, Amorrortu, Buenos Aires, 1981. Grutier, Jean Pierre y Bertraund Deputte. "La comunicación vocal en los monos", en Revista Mundo Científico, vol.3, Fontalba, Barcelona, 1982. Guiraud, Pierre. El lenguaje del cuetpo, traducción de Beatriz Padilla, FCE, México, 1986.

Hall, Edward. El lenguaje silencioso (Los noventa), traducción de Cristina Córdova, Grijalbo, México, 1989.

-- La dimensión oculta, traducción de Félix Blanco, Alianza, Madrid, 1984. -- Más allá de la cultura, traducción de Antonio J. Desmonts, Gustavo Gilli, Barcelona, 1979,

Knapp, Mark L. La comunicación no verbal. El cuetpo y el entorno,

traducción de Marco A. Galmarini, Paidós, Barcelona, 1982. Kostolany, Francoise. Conocer a los demás por los gestos, traducción de Jesús Mendivelzua, Mensajero, Madrid, 1977 Le Du, Jean. El cuetpo hablado, traducción de M.M. Prelooker, Paidós, Barcelona, 1986.

Lorenz,

traducción de Carlos Gerhard, Siglo XXI, México, 1985. Lorenz; Konrad y Paul Leyhausen. Biologia del comportamiento.

Konrad.

Evolución

y

modificación

en

la

conducta,

"Rafces instintivas de la agresión, el miedo a la libertad, traducción

de Félix Blanco, Siglo XXI, México, 1985.

106

Lorenz, Tinbergen et a/. Hombre y animal, traducción de Alfredo Cruz, Orbis, Barcelona, 1986. Morris, Desmond. El zoo humano, traducción de Adolfo Martín, Plaza & Janés, México, 1980.

El mono desnudo. Un estudio del animal humano, traducción

de J. Ferrer Aleu, Plaza & Janés, México, 1972. Comportamiento intimo, traducción de José María M. Paricin, Plaza & Janés, Barcelona, 1972.

El hombre al desnudo, Una guía de campo del comportamiento

humano, tt.l, n, III y IV, traducción de Fernando Díaz Plaja, Orbis, Navarra, 1986. El contrato animal, EMECE Editores, Buenos Aires, 199L "Babywatching", en Tlze sundays time magazine, Londres, 10 de noviembre de 1991 Ricci Bitti, Pio E. y Santa Cortesi. Comportamiento no verbal y comunicación (Punto y Línea), traducción de Carmen Artal, Gustavo Gilli, Barcelona, 1980 Ricci Bitti, Pío E. y Bruna Zani. La comunicación como proceso social (Los noventas), traducción de Manuel Arbolí, Grijalbo, México, 1990. Rico Bovio, Arturo. Las fronteras del eLle/po, Joaquín Mortiz. México.

Schilder, Paul.lmagen y apariencia del cuelpo humano, traducción

de Eduardo Loedel, Paidós, México, 1989.

Smith, Alfred. Comunicación Y cultura 2. Sintáctica, traducción de

Valentina Bas, Nueva Visión, Barcelona, 1977. Smith, W. John. Etología de la comunicación, traducción de varios, Universidad de Madrid/FCE, México, 1982.

Stewart, John y Gary D'angelo. Nosotros y los demás. Comunicación

intetpersonal, traducción de Helen Levesque, Continental, México, 1966.

.

107

~

,!\,

t~

~

J.

~

Ij'i

;:.1

Bibliografía

Argyle,

Michael. Psicología del

comportamiento interpersonal,

Alianza Universidad,

Formas de

traducción de Emilio López Thomé,

Madrid, 1984. Argyle, Michael y Peter Trower. Tú y los demás.

comunicación,

traducción de Xavier Guzmán, Edigonvill,

México, 1980. Bateson, Birdwhistell et al. La nueva comunicación, traducción de Jorge Fabla, Kairós, Barcelona, 1981. Baudrillard, J ean. El sistema de los objetos, traducción de Francisco González, Siglo XXI, México, 1975.

Birdwhistell, Ray L. El lenguaje de la expresión corporal, traducción

de Antonio J. Desmonts, Gustavo Gilli, Barcelona, 1978. Blecua, José Manuel. ¿Qué es hablar? (Temas claves), Salvat Editores, Barcelona, 1984.

Hilario

Rodríguez, Alianza Universidad, Madrid, 1980. Cassígoli Perea, Armando. "Comunicación verbal y comunicación no verbal, dos formas inextricablemente unidas en el animal

humano", en Revista Interamencana de Sociología, núm.2, año

Bühler,

Karl.

Teoría

de

la

expresión,

traducción

de

1, segunda época, mayo-agosto de 1987.

Cooper,

Karl. Comunicación no verbal para ejecutivos, Nueva York.

Darwin, Charles. La expresión de las emociones en los animales yen

el hombre, traducción de Ramón Fernández y Rodríguez, Alianza, Madrid, 1985.

El oJigen de las especies. Ilustrado, traducción de Guadalupe

I Melendez, CONAcyT, México, 1980.

1

1

1

l

105

,'.

"

x

5:

i~:

r

:

:~;

!I

También se dejó ver la necesidad de realizar un enfoque multidisciplinario, ya que la kinesis y la proxémica son el resultado de una preocupación interdisciplinaria (que data de 1952), de ciencias tales como; la etología, la psicología, la antropología, la so­ ciología y la lingüística. La primera deviene la psicología y la lingüística, la segunda de la etología y la antropología y a través de la sociología encuentran su punto de unión. Por otro lado, se evidenció que el CNV refuerza al compor­ tamiento verbal de por lo menos dos maneras. Primero, permite darle énfasis a la comunicación verbal duplicando el sentido del discurso por medio de gestos, ademanes y mímicas; segundo, complementa y apoya al comportamiento verbal de tal manera que un gesto puede llegar a sustituir, en muchas ocasiones, lenguaje enfatizando su sentido. Durante más de 40 años se ha realizado una intensa labor recolección de datos por parte de los investigadores del CNV, han llegado a la conclusión de que el comportamiento kinésico es

aprendido, sistemático y analizable. Tanto Birdwhistell, creador de la kinesis, como Hall, creador la proxémica, demuestran en sus obras influencia de investigadores como Boas, Sapir y Whorf. Se mostró a lo largo del trabajo que el sistema kinésico estruc­ tura el movimiento corporal en formas comparables a las del sistema lingüístico que estructura el flujo hablado en "sonidos", "palabras", "frases", "oraciones" e incluso "párrafos", (kino, kine­ ma, kinemorfema, construcciones kinemórficas). Por una parte. los signos proxémicos son casi inconscientes; los movimientos de cortejo, de acercamiento, de retroceso, de aten­ ción, de indiferencia, se originan dentro de convencionalismos sociales explícitos, de una manera espontánea que es sin duda, la razón por la cual no se le ha prestado mucha atención; por otra, aunque estos signos se consideren de origen natural y espontáneo (al menos en apariencia), presentan un alto grado de arbitrariedad y varían profundamente de una cultura a otra. Cada distancia en relación con la palabra, el gesto o la mímica, constituye un signo que depende de la interacción compleja de las normas culturales, de las circunstancias materiales y de las situaciones sociales. El problema de la proxémica será el de evaluar

102

esos parámetros que varían según cada cultura y según cada am­

biente. Por lo tanto, existe una relación evidentemente indisoluble entre la kinesis y la proxémica. La primera sistematiza Yestudia toda esta serie de actos, que se traducen en el ser humano en movi­ mientos corporales (gestos, señales, comportamientos, posturas); la segunda se ocupa de las formas del microespacio, del entorno, la territorialidad Y las diferentes distancias sociales que el hombre emplea de forma cotidiana y que lo hacen establecer infinidad de interacciones con sus congéneres y por consiguiente con su espacio

vital En nuestras interacciones cotidianas los seres humanos nos apropiamos de un lugar en el espacio circundante, estableciendo así una relación retroactiva con nuestro medio y con los demás, una relación de orden kinético-proxémico, que se refuerza de manera recíproca cuando nos desplazamos en determinada zona, movién­ donos, gesticulando, adoptando posturas y emitiendo una infinidad de mímicas seminconscientes, espontáneas y naturalmente arbi­ trarias, que obedecen a normas culturales particulares que varían de cultura a cultura y que se deben comenzar a estudiar por medio de la existencia de códigos kinéticos y proxémicos.

\

t

103

Ji:

A manera de conclusión

Desde los estudios que realizó Darwin en 1872, los cuales sugirieron la posibilidad de que en los seres humanos, en todos los contextos culturales existen elementos de expresión corporal que les son comunes. No se han llevado a cabo suficientes estudios sistemáticos sobre la comunicación no verbal, por lo que puede considerarse que esta disciplina es de origen relativamente reciente. Por esta razón quedan aun muchos espacios de esta área que aún no comprendemos, lo cual hace evidente la necesidad de realizar esfuerzos de investigación constantes que enriquezcan nuestros conocimientos sobre el tema. Por otro lado, se presentó una visión muy general de los conceptos, categorías, clasificaciones y tipologías relacionadas con el estudio y la investigación del comportamiento no verbal (CNV), particularmente de disciplinas como la kinesis y la proxémica. Es importante establecer la diferencia entre CNV y comu­ nicación no verbal, ya que el CNV está constituido por un conjunto de rasgos biológicamente heredados que forman parte del individuo humano a diferencia de la comunicación no verbal, que implica de manera necesaria el estudio de estos rasgos dentro de contextos sociales diferentes y característicos de cada cultura. Pero, al mismo tiempo, el CNV y la comunicación no verbal deben entenderse como un proceso único e inextricablemente unido. Asimismo, la kinesis y la proxémica encuentran punto de unión precisamente dentro de los estudios del CNV humano, por lo que se planteó la necesidad del estudio del CNV ubicado dentro del modelo "orquestal" de la comunicación.

101

r

~':

,

,

,;:

~::

','

,o.

que genera y moldea en buena parte nuestro comportamiento. Si observamos detenidamente al hombre urbano, podríamos decir que existe una reciprocidad entre el hombre y el espacio de caracteres fijos, en el sentido en que nosotros configuramos nuestros edificios y estos nos configuran a nosotros.

El espacio de caracteres semifijos o espacio semideterminado

Este espacio es el que se regula a través de la utilización de los espacios sociófugos y sociópetos.

El psicólogo norteamericano Humphry Osmond fue el creador de estas categorías de estudio. De~erminó en sus observaciones que

algunos

espacios, como las salas de espera de las estaciones ferro­

viarias, los aeropuertos, las bibliotecas, entre otros, tienden a mantener apartadas a las personas unas de otras. A este tipo de espaciamiento lo denominó espacio sociófugo, o sea, el espacio en el que en las personas, predomina la distancia social en sus dos fases, cercana y lejana, y la fase pública sólo en su fase cercana. El espacio sociófugo podría describirse también como el espacio que tiende a apartar o distanciar a las personas unas de otras. Por el contrario, el espacio sociópeto es aquél que tiende a juntar o congregar a la gente: un café, un restaurante, un cine, un salón de baile, una fiesta, una discoteca, etcétera. No hay que perder de vista que lo que es sociófugo en una cultura puede ser sociópeto en otra y vicerversa. Tampoco se debe considerar al espacio sociófugo "malo", ni al espacio sociópeto uni­ versalmente bueno, o a la inversa, ya que el estudio de lo proxémico humano varía según normas culturales. De manera comparativa, en los latinos se puede observar la diversidad del tratamiento del espacio entre grupos humanos, porque atribuyen la categoría de caracteres fijos a algunas cosas que los europeos tratan en calidad de semifijos. Lo mismo ocurre entre diferentes grupos humanos: latinos, árabes, esquimales. ¡ Lo más práctico es la flexibilidad y la congruencia entre diseño

y función, para que exista una variedad de espacios y la gente se relacione o no, según la ocasión yel humor que tengan.

98

f

t

I

\ L

El espacio informal

Esta categoría de estudio tal vez sea la más importante para el individuo, ya que aquí se engloban las cuatro distancias (íntima, personal, social y publica), las cuales son, en su mayoría, actos cons­ cientes del espacio exterior ajeno. Hall denomina a este espacio "informal", porque no es un espa­ cio declarado. Diariamente se utiliza de manera consciente e inconsciente, pasando de una distancia a otra; solemos movernos en el espacio circundante. Las normas espaciales informales tienen límites distintos y un significado tan profundo que llegan a formar parte esencial de las diferentes culturas.

99

percibir; sólo el blanco de los ojos es visible. La cabeza, por su parte, parece más chica que lo natural. Puede verse en otras personas periféricamen te.

Fase lejana (7.5 metros en adelante)

Esta distancia parte de los 7.5 metros en adelante y no sólo los hombres públicos o actores de teatro la pueden ejercer ya que cualquiera puede hacer aplicación de ella en ocasiones públicas. En el ámbito de la comunicación no verbal, una buena parte se transforma en ademanes y posiciones del cuerpo. Además, el ritmo de la pronunciación kinética se hace más lento, las palabras se enuncian con mayor claridad y se producen también cambios estilísticos. La persona entera se ve muy pequeña y puesta en escena o enmarcada llega a establecerse un punto en que las personas se aprecian como hormigas, en dicho punto, es nulo el contacto humano.

~

g

Ei:

<;t,

f"!~

;::'

La antropología del espacio: un modelo organizado

la

1 antropología del espacio. Nos explica que la proxémicaestá ~'''' estrechamente vinculada con las cuestiones comportamentales y sus extensiones, conocidas por la etología bajo el concepto de la territorialidad, y trata, en esencia, la noción de la distancia fuera del

campo de la conciencia y debe mucho a los trabajos de Sapir, Whorf y Boas, Howard y Hediger, principalmente. Hall denomina tres manifestaciones proxémicas: la primera, la infracultural, se refiere al comportamiento y radica en el pasado biológico del hombre; la segunda o precultural es fisiológica y ante todo del presente, y la tercera es el nivel microcultural, es aquella manifestación en que se efectúan las observaciones proxémicas. La proxémica, manifestación de la microcultura, tiene tres aspectos: rasgo fijo, rasgo semifijo y rasgo informal. Estos aspectos se explican a continuación. Los límites de los territorios permanecen constantes, así como los lugares destinados a actividades específicas dentro del territorio,

,~

J

Hall

desglosa

algunos

de

los

conceptos

pertenecientes

a

96

f

I

!

¡

I

como dormir, comer o anidar. El territorio es, en todos los sentidos de la palabra, una prolongación del organismo marcado por señales visuales, vocales y olfativas. El hombre ha creado prolongaciones materiales de la territorialidad, así como señaladores territoriales visibles e invisibles. Por tanto> siendo la territorialidad relati­ vamente fija, se ha denominado este tipo de espacio en el nivel proxémico espacio de caracteres fijos, de fisonomía fija. 17

El espacio pe caracteres fijos o espacio preordenado

El espacio de caracteres fijos es, según Hall, uno de los modos

fundamentales de organizar los actos y las actividades de los indi­ viduos y los grupos. Este tipo de espacio comprende las manifes­ taciones materiales, así como las normas ocultas, interiorizadas, que rigen el comportamiento del hombre cuando se desplaza por la tierra. Los edificios son una expresión de las pautas de caracteres fijos; estos se agrupan de determinada forma, de modos carac­ terísticos y están divididos en su interior según normas y diseños culturalmente establecidos. La actual disposición interna de la casa de occidente que se nos hace tan natural es muy reciente. En el caso de las casas europeas, las habitaciones no tienen funciones fijas hasta el siglo XVIII.

En el siglo XVIII, la casa cambia de forma. En francés se

distingue chambre (cámara o cuarto) de salle (sala). En inglés, la función de una pieza se indicaba con su nombre bed room, cuarto de dormir; living room, cuarto de estar; dining room, comedor. Las recámaras se disponían de modo que dieran a un corredor o una sala ·grande, del mismo modo que las casas den a la calle. 18

Algunos aspectos el espacio de caracteres fijos no son visibles mientras uno no observe el comportamiento humano. Lo importante del espacio de caracteres fijos es que se trata del espacio

17.Jbid., p.127.

18.Jbid., p.129.

97

,:",

.•:.;

?:

:.~;

.':,

.~.~

.l

X

".

, : " , .• :.; ?: :.~; .':, .~.~ .l X ". ','; ", general

',';

",

general de la voz norteamericana es menor que la de los árabes, ,:~ españoles, indostanos y rusos y algo mayor que la de los neses. ingleses o aristocráticos, los asiáticos del sudeste y los japo­

;;;

15

Fase cercana (de 1.20 a 2 metros)

La cabeza de la otra persona, dentro de esta distancia, se percibe normalmente. A dos metros, el enfoque correcto de ambos ojos se extiende hasta la nariz; pueden verse perfectamente toda la boca, de los pelo. ojos y la nariz. Se perciben con claridad los detalles de la piel y

A una distancia de 1.20 metros, se ven la cabeza, los hombros y el tronco, mientras que a dos metros se abarca toda la figura en conjunto. Dentro de esta distancia se tratan asuntos impersonales yen la fase cercana hay más participación que en la lejana.

 

Las personas que trabajan juntas emplean la distancia social

cercana. Es también una distancia muy empleada por las personas

1!! que participan en una reunión social improvisada o informal.

ét Mirando de pie a una persona a esa distancia se produce un efecto

de dominación, como cuando alguien habla a su recepcionista,

a ~ secretaria o subalterno.

:i

-

Fase lejana (de 2 a 3.5 metros)

En la fase lejana de la distancia social, los detalles más delicados de la cara, como los capilares de los ojos, no se logran percibir. Es fácilmente visible la textura de la piel, el pelo, el estado de la dentadura y el de la ropa. Se ven los ojos y la boca de la otra persona en la región de visión más clara, por esto, no es necesario mover los ojos para captar todo el rostro. Según Hall, en las conversaciones de cierta duración es más importante mantener el contacto visual a esta distancia que de más cerca.

IS./bid., p.I49.

94

El comportamiento proxemlco de esta suerte está condi­ cionado culturalmente y es del todo arbitrario. Es también obligatorio para todos los participantes. El no sostener la vista del otro es excluirlo y poner término a la conversación, y por eso se ve en las personas que conversan a esa distancia que estiran el cuello o se inclinan a uno y otro lado para obviar sus

obstáculos que hallan entre ellas. En esta fase distante, el nivel de la voz es perceptiblemente más elevado que en la fase cercana, y suele oírse fácilmente en una habitación adyacente

si la puerta está abierta. La elevación de la voz o vociferación

pueden tener por efecto la reducción de la distancia social a

la personaL

Un rasgo proxémico en la distancia social (fase lejana) es que puede utilizarse para aislar o separar a las personas unas de otras. Esta distancia posibilita que sigan trabajando en presen­ cia de otra persona sin parecer descorteses.

La distancia pública

Las observaciones de Hall arrojan a la vista que en la transición de las distancias personal y social a la distancia pública que esté totalmente, fuera del campo de la participación o la relación, se producen cambios sensorios evidentes.

Fase cercana (de 3.5 a 7 metros)

A esta distancia un individuo puede obrar evasiva o defensivamente si se le amenaza. La voz es alta, pero no a todo su volumen. Algunos lingüistas aseguran que a esta distancia se produce una cuidadosa elección de las palabras y de las frases, así como cambios gramaticales, sintácticos.

A esta distancia ya no son visibles los detalles de la piel y los

ojos. Después de los cinco metros, el cuerpo empieza a perder su

relieve y a parecer plano. El color de los ojos ya no se puede

16./bid

pp.l50-1SI.

95

lo que en realidad es y a veces llega a verse deforme, también se

aprecian con mayor facilidad los detalles de rasgos como los dientes, los labios y la lengua.

El calor y el olor del aliento de la otra persona pueden adver­ tirse, aunque SOn enviados de manera aparte de la cara del sujeto. Algunas personas son capaces de notar el aumento o la disminución de calor del cuerpo de otra persona. Para dejar más claro aún el empleo de la distancia íntima, señalaremos el siguiente ejemplo: en el metro y los camiones en donde personas extrañas se ven juntas unas a otras envueltas en re­ laciones espaciales que usualmente se considerarían íntimas, dichas relaciones se regulan mediante procedimientos defensivos que suprimen, valga la redundancia,la intimidad del espacio íntimo en este tipo de transportes.

El mecanismo es quedarse inmóvil, y cuando una parte del tronco o las extremidades tocan a otra persona, retirarse, si es

posible. Si esta posibilidad no existe, se mantienen tensos los músculos de la parte tocada. En los camiones llenos, las manos se conservan pegadas al cuerpo o se emplean para asirse de algún tubo.

¡, r

.¡:

l.;

'"

J

, La distancia personal

;;,:¡¡

'J

'·~;i

Fue el etólogo Hediger el primero en emplear el término distancia personal para designar a aquella que separa de manera constante a los miembros de las especies de no contacto. Es considerada como demás. una burbuja protectora que mantiene un animal entre sí y los

Fase cercana (de 45 a 75 centímetros)

A esta distancia uno puede sujetar o detener a una persona. No

existe ya deformación visual de los rasgos de la cara de la otra persona, las facciones y redondeces de la cara se acentúan; la nariz

avanza y las orejas retroceden; el vello facial, las pestañas y los poros

se

aprecian perfectamente. En la distancia personal (fase cercana):

92

~

t

í

f

I

1

i

I I

Se manifiesta con particular precisión a la tridimensionalidad de los objetos cuya redondez, sustancia y forma se perciben

de modo diferente a cualquier otra distancia. Las texturas

superficiales son también muy prominentes y se diferencian claramente unas de otras. El lugar en donde uno esta en relación con otra persona señala la relación que hay entre

ambos, o el modo de sentir respecto

otro, o ambas cosas.1 4

del

! ¡ Fase lejana (de 75 a 120 centímetros)

Cuando en una escuela se les ordena a los niños que "tomen su distancia" o cuando se dice que alguien está "a la distancia del brazo" es una forma clara de expresar la fase lejana en la distancia personal. Esta distancia se sitúa fuera del contacto fácil o accesible para una persona hasta el punto en que dos personas pueden tocarse los dedos de la mano si extienden los brazos. Éste es, comenta Hall, el límite de la dominación física en el sentido propio. Los asuntos de interés y las relaciones interpersonales se tratan a esta distancia. El tamaño de la cabeza se percibe normal, y son

visibles los rasgos de la cara en la otra persona, el pelo, la piel, las arrugas, los dientes, las pecas, la suciedad de la ropa, etc. El nivel

de la voz es moderado. A esta distancia no es perceptible el calor

corporal, la olfacción no es muy utilizada en esta distancia.

La distancia social

A esta distancia no se advierten los detalles visuales Íntimos del

rostro y nadie toca ni espera tocar a otra persona a menos de hacer un esfuerzo y con esto recortar la distancia.

El nivel de la voz es normal entre norteamericanos. Hay un pequeño cambio entre la fase lejana y cercana y las conver­ saciones pueden alcanzarse a oír a una distancia de hasta seis metros. He observado que a estas distancias la intensidad

14./bid., p.147.

93

'

:': '.

:-:

.;.

'.'

~',

.>

.;::

íntima, personal, social y pública (cada una de ellas con una fase abierta y una cerrada), o fases cercana y lejana. La elección de los nombres por parte mía era deliberada. No sólo reflejaba la influencia de la labor de Hediger con animales, que indicaba la continuidad entre infracultura y cultura sino también el deseo de dar una orientación acerca de las clases de actividades y relaciones asociadas a cada distancia y que así se relacionaban en la mente de las personas con repertorios específicos de relaciones y actividades. Debe notarse en este punto que es un factor decisivo en la distancia empleada el modo de sentir de las personas una respecto de la otra en ese momento. Así, por ejemplo, las personas que estén muy enojadas o sienten muy fuertemente lo que estén diciendo se acercan, aumentan el volumen, y efectivamente vocean. De modo semejante _ como sabe toda mujer- una de las primeras señales de que el hombre se siente amoroso es que se acerca. Si la mujer no

J está en iguales disposiciones, lo señala apartándose.1 2

·i

(;

HalI advierte que las descripciones de las cuatro zonas han sido ¡¡i sacadas de observaciones y entrevistas con personas de no contacto, de clase media, adultas y sanas, originarias de la costa noreste de

¡:

1':/

~

Q

1II1

Il.i

Estados Unidos. Un porcentaje elevado de los sujetos eran negociantes, profesionales e intelectuales. Estas personas no fueron previamente excitadas, deprimidas y/o enojadas perceptiblemente. No existían tampoco factores ambientales insólitos como la tem­ peratura O el ruido extremo. Estas descripciones, comenta Hall, representan sólo una primera aproximación.

La distancia íntima

En esta distancia, la presencia de otra persona es inconfundible y en muchos casos puede ser muy molesta debido a la gran afluencia de los datos sensorios. La visión se considera deformada, el olfato, el calor del cuerpo de la otra persona, el olor, el sonido, el aliento,

12. Hall, Edward. Op. di., p.l40.

90

todos estos elementos se combinan para señalar la inconfundible relación con el cuerpo de otro individuo.

Fase cercana (de O a 15 centímetros)

Es la distancia del acto sexual y de la agresión y lucha, de la protección y del confrontamiento. En esta distancia predomina en la conciencia de ambas personas el contacto físico o la posibilidad de éste. Hall escribe al respecto:

En la fase de contacto máximo -fase cercana- se comunican

los músculos de la piel. La pelvis, los muslos y la cabeza entran

a veces en juego; los brazos abrazan. Salvo en los límites

exteriores, la visión es borrosa. Cuando es posible ver bien a

la distancia íntima -como en los niños-la imagen está muy

aumentada y estimula en buena parte, si no en toda, la retina.

A esa distancia se puede ver con extraordinario detalle. Esto,

junto a la eficacia de los músculos oculares al mirar oblicua­

mente, proporciona una experiencia visual que no puede confundirse con ninguna otra distancia. La vocalización a distancia íntima desempeña un papel verdaderamente Íntimo en el proceso comunicativo, que se efectúa principalmente por otras vías. u

Fase lejana (de 15 a 45 centímetros)

De 15 a 45 centímetros, la voz se utiliza, manteniéndose a un nivel muy bajo, es más, se reduce a un susurro. La pronunciación íntima evita claramente darle la información al destinatario desde fuera de la epidermis del que habla. Se trata sencillamente de recordar (apenas informar) al qué recibe la comunicación un sentimiento que está dentro de la epidermis del hablante. Dentro de esta distancia, la cabeza, los muslos y la pelvis no entran fácilmente en contacto, por el contrario, las manos pueden alcanzar y asir las extremidades. La nariz se aprecia más grande de

13.lbídem. p.I44.

91

f

f

La distancia critica

t Para garantizar la supervivencia de las especies, es necesario regular la agresión. Esto se puede hacer de dos formas: por la jerarquización y por el espaciado. Los etólogos parecen estar de acuerdo en que el espaciado es el método más primitivo, no sólo por ser el más simple sino también por menos flexible.

La distancia social

Los animales sociales forzosamente necesitan estar en contacto unos con otros. Si se diera una pérdida de contacto con el grupo o manada podría ser fatídico por varias razones, por citar una, el peligro de ser víctima de algún depredador. La distancia social no es únicamente la distancia a la que un animal perderá contacto con su grupo --o sea, la distancia a la que ya lo no puede ver, oír u oler­ y es más bien una distancia psicológica; si el animal la traspasa comienza a ponerse evidentemente nervioso.

Hall sostiene que el hombre ha prolongado la distancia social

~ por medio de algunas "extensiones" como el teléfono, la televisión y el transmisor portátil (walkie-talkie), estos han hecho posible la integración de actividades grupales a distancias enormes. La distancia social no siempre está rígidamente fijada sino que en parte la determina la situación.

I

i

r

I I

Lo. distancia en el hombre

No sólo las aves y los mamíferos de especies inferiores poseen distancias y se mueven en torno a territorios, como lo menciona Hediger al describir las llamadas distancias de fuga, distancias críticas, distancias personales y sociales. El hombre también trata de un modo uniforme la distancia que lo separa de sus congéneres. ¿Cuántas clases de distancias tienen los seres humanos y cómo se distinguen? ¿Qué diferencia una de otra? Hall contesta de la siguiente manera:

Ulteriores observaciones de seres humanos en situaciones sociales que convencieron de que esas ocho distancias se pres­ taban a confusión y que eran suficientes cuatro que denominé

Este tipo de distancia también conocida como "zona crítica" o de "distancia huida. vuelo" (en las aves), existe siempre que hay una reacción

La distancia crítica abarca el pequeño espacio que separa la "distancia de huida" de la "distancia de ataque". En el zoológico, el tigre huirá del intruso que se le acerque, hasta que encuentre una barrera infranqueable. Si el intruso sigue acercándose, llegará a ponerse dentro de la distancia crítica del tigre: es el punto en donde el felino acorralado se volteará y comenzará a avanzar lentamente hacia el intruso o agresor con la clara intención de atacarlo. Hediger afirma que este tipo de distancia es tan precisa en los animales que se puede medir en centímetros.

La distancia personal

La distancia personal es el nombre que dio el etólogo Hediger al ¡ espaciado normal que las especies de no contacto establecen entre rodea sí mismos el organismo. y sus congéneres. Esta distancia es la burbuja invisible que

Los animales más fuertes, los más aptos, los más dominantes dentro de una manada o grupo son propensos a tener mayores distancias personales que los que ocupan jerarquías sociales menores, mientras que en los animales subordinados se observa que ceden espacio a los dominantes. Esta relación entre distancia personal y jerarquía, en una u otra fonna, parece darse en todo el grupo de los vertebrados.

Si se toma en cuenta la tesis del etólogo austríaco Konrad

Lorenz, Sobre la agresión: el pretendido mal (1963), de que la

agresión es un componente esencial en la fonnación de los vertebrados vemos pues que un animal fuerte y agresivo puede eliminar a los rivales más débiles. Parece haber una relación entre agresión y alarde ostenta torio de modo que los animales más agre­ sivos se muestran más amenazantes.

88

89

;

:::'

~3

etcétera. tener la seguridad de volver a encontrar el asiento propio,

Los indicadores frontera. Materializan la frontera que separa dos territorios adyacentes, de la misma forma que los animales suelan señalar en la naturaleza con algunas gotas de su orina el terreno que han elegido, así también la barra que separa en la caja del supermercado las compras efectuadas por dos clientes consecutivos o el antepecho entre dos butacas de un cine que

,

-.

delimita el espacio asignado a cada uno. Los indicadores registro. Son aquellos que, una vez colocada una señal, indican que un objeto forma parte del territorio de aquél que lo ha señalado de ese modo: ganado, árboles, carritos bol, de supermercado, etcétera. un pasté, una barda, una cancha de basquet­

La distancia en los animales

Los estudios de etología, o sea los estudios comparativos del comportamiento animal, nos ayudan a comprender que el medio

ambiente influye en las necesidades espaciales del animal y, en consecuencia, del ser humano.

Además de la porción particular de terreno identificado como ~,;\¡¡ territorio, cada animal está rodeado de una serie de burbujas irregulares que sirven como reguladores espaciales (distancia) entre los individuos de determinada especie. Hediger identificó y describió cierto número de tales distancias que según parece emplean de una u otra forma la mayoría de los animales. !O Dos de ellas, la distancia de vuelo y la distancia crítica, se utilizan cuando se encuentran los individuos de diferentes especies; en cambio, la distancia personal y la distancia social misma pueden especie. observarse en las interacciones entre miembros de una

observarse en las interacciones entre miembros de una Hediger ha establecido la distinción entre las especies

Hediger ha establecido la distinción entre las especies en contacto y sin contacto y ha sido el primero en describir en términos

1O./bid., p.18.

86

¡

L

operativos la distancia personal y la distancia social. También ha demostrado que la distancia crítica es tan precisa que puede medirse en centímetrosY

Las especies de contacto y de /lO contacto

Algunas de las especies animales se agrupan y buscan el contacto físico entre sí; otras, sin embargo, evitan por completo tocarse. Las criaturas de contacto son, por ejemplo, la morsa, el hipopótamo, el cerdo, el murciélago pardo, el pingüino, el erizo, el elefante, el bú­ falo, el borrego. Entre las de no contacto se encuentran el caballo, el perro, el gato, la rata almizclera, el gavilán, el pelicano, la gaviota, el oso, el alce, el venado. Se podría aventurar la suposición de que como los animales de contacto estén más compenetrados, su organización social y tal vez su modo de explotar el medio podrían ser diferentes de los otros animales. Parece como que las especies de no contacto serían más vulnerables a las tensiones estresantes que ejerce el apiñamiento. Todos los animales de sangre caliente empiezan por la fase de contacto. Ésta es sólo es temporal en muchas especies de no contacto, porque los críos la abandonan en cuanto dejan a sus progenitores y empiezan a vivir por su cuenta.

La distancia de huida

Según Hediger, es aquella en la que un animal salvaje deja al hombre o a otro enemigo en potencia acercarse hasta determinada distancia antes de huir. Los etólogos, como Hediger, sostienen que por regla general, existe una correlación positiva entre el tamaño del animal y su distancia de huida: en cuanto mayor es el animal, mayor será la distancia que conserve entre sí y el enemigo.

11. Bateson. Gregory el al. Op. Cil., p.20S.

87

,

.

Hall en su análisis del territorialidad de la siguiente

territorio, nos define el concepto de ¡' manera:

reconoció

manifestaciones

de

i

i

I

t

¡

¡

I

y sus respuestas nos ayudarán a comprender mejor muestra utili­ zación del espacio circundante. Comprender y aceptar la existencia de la territorialidad en la vida del ser humano, equivale a comprender los mecanismos espaciales que se utilizan diariamente, de manera inconsciente y en las diferentes culturas del mundo. Lyman y Scott reconocen tres tipos de intrusiones territoriales:

La territorialidad, concepto básico en el estudio del compor­ tamiento humano, suele definirse diciendo que es el com­ portamiento mediante el cual un ser vivo declara carac­ terísticamente sus pretensiones a una extensión de espacio, que defiende contra los miembros de su propia especie. Es un concepto reciente, descrito por primera vez por el ornitólogo inglés H.E. Howard en su Tenitory in bird life, escrito en 1920. Howard exponía el concepto con bastante detalle si bien los naturalistas ya en el siglo XVII habían tomado nota de diversos

hechos

territorialidad.'!

La violación: que implica el uso irrespetuoso de un territorio ajeno, lo que puede hacerse con la vista (mirar fijo a alguien

í que está hojeando una revista en un café), o con el cuerpo (si se ocupan dos asientos en el autobús).

en

que

Howard

La invasión: de naturaleza más abarcadora y permanente. En

este caso se trata de un intento de apoderarse del territorio ajeno. Puede ser una invasión armada a otro país, o una mujer que ha convertido el estudio o despacho de su marido en su cuarto de planchar.

La contaminación: que puede tener lugar cuando profanamos o se nos profana el territorio, no con nuestra presencia sino con lo que dejamos detrás de nosotros. Por ejemplo, cuando ocupamos una habitación de hotel, no nos gusta encontrar artículos de tocador y sábanas sucias del huésped anterior. Del mismo modo, a menudo nos enojamos ante las miasmas del perro en nuestro jardín o partículas de comida en "nuestro" cubierto o plato de algún restaurante.

Para reivindicar nuestro territorio, solemos valemos de indicadores. Estos indicadores son señales destinadas a hacer saber a los demás que nos consideramos propietarios de una determinada zona y que, en consecuencia, esperamos que los otros ajusten su comporta­ miento a semejante información. Existen tres tipos de indicadores según Goffman:

Los indicadores centrales. Se colocan sobre el mismo territorio que se defiende, como una chamarra o abrigo dejados sobre unas butacas, un abrigo sobre la silla del restaurante o el aviso de "ocupado" que se utiliza durante la escala del avión para

La territorialidad ofrece protección frente a los depredadores, pero también expone a ser víctimas a los inaptos o a los demasiado débiles para fundar y defender un territorio propio. Refuerza, además la dominancia en la cría selectiva, debido a que los animales menos dominantes son menos capaces de fundar un territorio. También se preserva la especie y el medio. sociales. La territorialidad está asociada con funciones personales y

En las interacciones humanas, tanto verbales como no verbales, el hombre hace uso de la territorialidad a partir de las circunstancias sociales en las que se encuentre. Esto se hace más comprensible si nos ponemos a pensar detenidamente en las variantes de compor­ tamiento que se asumen al cambiar de espacios o territorios. ¿Qué pasa cuando alguien invade nuestro territorio? Por citar un ejemplo, ¿cómo se siente uno cuando el automóvil que nos sigue viene demasiado cerca?, ¿qué sensación tenemos cuando estamos en alguna reunión o vestíbulo concurrido y no conocemos a nadie?, ¿cómo nos movemos en casas ajenas?, icómo nos movemos en encuentros interpersonales sumamente aglutinados? Algunos investigadores se han formulado infinidad de preguntas al respecto

9.

lbid

p.14.

84

85

,:

;::;

¡."

,.;.:

~>.:

'.'

f

>.

I

r

la interrelación existente entre la olfacción (exocrinología) y los ':'. reguladores químicos del organismo (endocrinología).

HaII menciona acerca de la olfacción que algunos psiquiatras que trabajan con esquizofrénicos sostienen desde hace mucho ¡ tiempo que esos enfermos tienen un olor característico. Esas obser- . vaciones provocaron que la doctora Kathleen Smith, psiquiatra de . San Louis, Missouri, demostrara que las ratas distinguen fácilmente . entre el olor de un esquizofrénico y el de uno no esquizofrénico. leniendo en cuenta el potente efecto de los sistemas de mensajes químicos, se pregunta uno si el miedo, la cólera y el pánico esquizofrénico no intervendrán directamente en el sistema endocrino de las personas cercanas. Los árabes reconocen cierta relación entre disposición y olor. Los familiares que arreglan un matrimonio árabe suelen tomar demasiadas precauciones para garantizar que la pareja será buena. A veces piden que se les permita oler a la muchacha, y si "no huele bien" la rechazarán, no tanto por razones estéticas sino porque quizá haya en su olor un residuo de cólera o descontento.

El espacio auditivo

La cantidad de información registrada por la vista no ha sido oído. calculada con precisión en comparación con la registrada por el

El espacio que el oído puede abarcar con eficacia sin ayuda de aparatos auxiliares en la vida cotidiana es sumamente limitado. Hasta una distancia de seis metros, el oído es muy eficiente. A una distancia de 30 metros, es posible la comunicación vocal en una sola dirección, a un ritmo un poco más lento que a distancias de plática; más aIIá de esa distancia, las indicaciones auditivas comienzan a ser incomprensibles y se desbaratan rápidamente. Por su parte, .el ojo recoge una cantidad extraordinaria de información dentro de un radio de cerca de 100 metros y todavía es muy eficiente para la interacción humana a 1.5 kilómetros, mientras 40 que metros. el oído encuentra serios problemas de percepción pasando los

82

Hall aclara esta diferencia sensorial entre el oído y la vista de la siguiente manera:

Los impulsos que activan el oído y el ojo difieren en velocidad como en cualidad. A temperatura de O°C (32°F) al nivel del mar, las ondas sonoras viajan a 335 metros por segundo y pueden oírse a frecuencias de 50 a 15,000 ciclos por segundo. Los rayos luminosos viajan a 300,000 km. por segundo y son visibles a frecuencias de 10,000,000,000,000,000 ciclos por segundo. 8

Haciendo una comparación etológica, podemos decir que los murciélagos, por su naturaleza, viven en un mundo de sonido enfocado que ellos mismos producen (semejante al radar), que les permite localizar objetos tan pequeños como un mosquito. Los delfines y las ballenas también utilizan el sonido de altísima frecuencia en lugar de la vista para desplazarse y buscar el alimento. Hay que tomar en cuenta que el sonido viaja cuatro veces más rápido en el agua que en el aire.

La regulación de distancia en el hombre y los animales

El concepto de territorialidad

El término territorialidad se ha usado durante años en el estudio del comp9rtamiento animal y, sobre todo, en el comportamiento de las aves'¡El término territorialidad ha venido a significar la identi­ ficación con un área determinada que indica la propiedad y la defensa de dicho territorio ante quienes puedan "invadirlo". Existen diversos comportamientos territoriales y a menudo estos cumplen funciones útiles para alguna especie. Por ejemplo, las distintas conductas territoriales contribuyen a coordinar las acti­ vidades, regular la densidad, asegurar la propagación de la especie, proporcionar sitios donde esconderse, mantener unido al grupo y proveer áreas de asentamiento donde copular y procrear, anidar o alimentarse.

8.

¡bid

p.58.

83

La sensación que el hombre tiene del espacio está relacionada muy directamente con la sensación de sí mismo. Esta sensación de sí mismo es una íntima relación con su medio. Puede considerarse que el hombre tiene aspectos visuales, cenestésicos, táctiles y térmicos de su propia persona que pueden ser inhibidos favorecidos en su desarrollo por el medio.

El espacio visual

La vista es el último de los sentidos en formarse y también se con­ sidera el más complejo.

Se suele considerar a la vista el medio principal que tiene el hombre pare recoger información y, a su vez, para transmitirla por medio de las miradas. Por ejemplo, una mirada puede castigar, animar, establecer dominio o indiferencia. El tamaño de las pupilas puede indicar interés o disgusto. En todo estudio de la visión, es necesario distinguir entre la imagen de la retina y lo que el hombre percibe. Gibson llama

:~

{ técnicamente a la imagen de la retina "campo visual" y a lo que el

hombre percibe, "mundo visual". El campo visual se compone por formas luminosas que cambian de manera constante (y que la retina registra) y las utiliza para construir su mundo visual. Hace aproximadamente 250 años, el obispo George Berkeley intentó establecer algunas de las bases conceptuales de las mo­ dernas teorías acerca de la visión. Berkeley escribió:

~.

<

t:!

f/"

Supongamos que mediante la vista percibo la vaga y OScura idea de algo que no sé si será un hombre, un árbol o una torre, pero juzgo que se halla a una distancia de un kilómetro, aproximadamente. Es evidente que no puedo decir que lo que veo está a un kilómetro ni que es una imagen o semejanza de algo que esté a un kilómetro porque cada paso que doy hacia ello lo altera, y de borroso, pequeño y desvanecido que era se vuelve grande, claro y firme. y cuando llego al final del kilómetro descubro que lo que al principio me pareció ver ha desaparecido, y no encuentro nada que se parezca.i

7,

80

¡bid

p.87,

¡

.

I

Existe una acción recíproca entre visión y conocimiento del cuerpo (cenestesia) que no fue advertida por Berkeley. Hay indicios estrictamente visuales en la perc~ción del espacio; éo~oefhectiO de que él campo visual se ensanCha'en la me­ dida en que uno avanza hacia algo y se estrecha cuando uno se aleja. Una delas grandes contribuciones de Gibson está en"haber acla­ rado este punto. La retina es la parte del ojo sensible a la luz y se compone de tres partes: la fóvea, la mácula y la zona donde se reduce la visión periférica. La fóvea es una pequeña cavidad circular en el centro de la retina que contiene más o menos 5,000 conos apretadamente dispuestos unos junto a otros, sensibles al color. Alrededor de la fóvea está la mácula, un cuerpo ovalado y amarillo, de células sensibles al color. La mácula, en plano vertical cubre un ángulo visual de tres grados y 12 a 15 grados en plano horizontal. La visión ocular es muy clara, pero no tanto ni tan aguda como la fovea!. Sartre sugirió una vez que el contacto visual es lo que nos hace real y directamente conscientes de la presencia del otro como humano con conciencia de intenciones propias.

El espacio olfativo

El olor es uno i de los medios más antiguos y fundamentales de

9Jmunicacióf!~ Su índole es primordialmente

le llama "el sentido químico". Sirve para diversas funciones y no sólo diferencia a los individuos sino que además posibilita la identificación del estado emocional de otros individuos. En el caso de las especies que poseen una olfacción muy desarrollada, en algunos casos, les permite a localizar el alimento y sirve a los rezagados para .descubrir o seguir el rebaño o grupo, así como proporciona un medio de demarcación del territorio. El olor denuncia la presencia del enemigo y puede incluso utilizarse defensivamente como en el caso de los zorrillos. Aunque una de las funciones principales del olor es la comu~ nicación de diversos géneros, la gente no suele imaginarse que sirve para enviar señales o mensajes. Últimamente se ha dado a conocer

química, y por eso se

81

·:/

:.:;;

::~:

\ ~,

,'t;

>:1

!:.

"

'::

secreciones de la tiroides, por ejemplo, alteran la sensibilidad al frío; el hipotiroidismo hace que los sujetos sientan frío mientras que el hipertiroidismo produce el efecto contrario. El sexo, la edad, la química individual intervienen en ello. Neurológicamente, la regulación del calor está muy adentro, en el cerebro y la rige el hipotálamo. Pero como es natural, la cultura también afecta a las actitudes mentales. El hecho de que los humanos ejerzan poco o ningún control consciente sobre el conjunto de un sistema térmico tal vez expliquen el que se hayan realizado tan pocas investigaciones al respecto. Como Freud y sus discípulos observaron, nuestra cultura tiende a poner de relieve lo que puede ser controlado ya negar lo que no puede serlo. El calor del cuerpo es algo muy personal y en nuestra mente se relaciona con la intimidad y las expe­

riencias de la infancia. 5

Se puede comprobar fácilmente la sensibilidad de la piel. Los labios y el dorso de la mano generan mucho calor. Poniendo el dorso de la mano frente al rostro y moviéndolo lentamente de arriba hacia abajo a diferentes distancias se puede determinar un punto donde sé detecta fácilmente el calor.

El espacio táctil

Las experiencias espaciales, visuales y táctiles están tan entre­ lazadas que no es posible separarlas. El psicólogo norteamericano Comell James Gibson distingue (ser el tacto tocado). en dos tipos: tacto activo (exploración táctil) y tacto pasivo

La relación del hombre con su ambiente, comenta Hall, es una I .función de su aparato sensorial más el modo en que está condi­ cionado para responder. Dentro de la vida cotidiana, la imagen inconsciente que uno se hace de sí mismo -la vida que lleva, el proceso de la existencia minuto a minuto-- se compone, parte por I i

5.

Ibídem, p.77.

78

I

parte, con la retroactividad sensorial, en un ambiente en gran parte prefabricado. La piel es la envoltura que contiene el organismo humano. Ésta es sensible al calor, al frío a la presión y al dolor, aunque el grado de sensibilidad puede variar según el estado emocional del individuo y la zona del cuerpo de que se trate. Todo cuerpo humano posee zonas erógenas, zonas cosquillosas y zonas duras que son virtualmente insensibles. Todo ser humano está en contacto constante con el mundo exterior a través de la piel; la realidad es que, todo el medio ambiente le afecta a través de la piel; se siente la presencia del aire, el viento, el agua, la luz del sol, la niebla, las ondas acústicas y algunas veces, de otros seres humanos. Cuando el individuo descubre y practica las relaciones sexuales, en realidad está redescubriendo la comunicación táctil; de hecho, parte de la emoción que se siente a través de la experiencia sexual puede deberse a está vuelta a un medio de expresión mucho más primitivo y poderoso: el tacto como comunicación. Hall comenta al respecto del contacto táctil, que la resistencia, el endurecimiento de la coraza contra el contacto no deseado, o las variaciones excitantes y continuas de la textura de la piel durante el acto del amor, así como la cualidad aterciopelada de la subsiguiente satisfacción, son mensajes que se transmiten de un cuerpo a otro y poseen un significación universal.

Después de las fases iniciales de exhibición visual y vocal, se realizan contactos corporales. Estos acompañan generalmen­ te a la locomoción, que aumenta ahora considerablemente cuando la pareja está junta. Los contactos de las manos y los brazos van seguidos de los de la boca a cara y de boca a boca. Se producen besuqueos mutuos, ya en posición estática, ya durante la locomoción. Con frecuencia vemos súbitas carreras, persecusiones, saltos y pasos de baile, y pueden también reapa­ recer las manifestaciones infantiles. 6

6.

/bid., p.92.

79

Percepción del espacio

El lenguaje del espacio

El antropólogo norteamericano Franz Boas fue el primero que hizo notar la relación entre lenguaje y cultura. Lo hizo de una forma sencilla: analizando el léxico de dos lenguajes y revelando así las distinciones hechas por las personas de diferentes culturas. Desde el momento en que Boas establece esta relación los antropólogos han ido aprendiendo más entre lenguaje y cultura y han llegado a manejar los datos relativos al lenguaje con gran destreza. En su obra Languuge, thouglzt and reality (1956), Benjamin Lee Whorfva más lejos que Boas, indica que todo lenguaje desempeña un papel de suma importancia en el moldeamiento efectivo del

~ mundo perceptual de las personas que lo emplean. Whorf reconsidera que ningún individuo es libre de describir la naturaleza con absoluta imparcialidad y nos vemos obligados a ciertos modos de interpretación, aunque al hacerlo nos creamos enteramente libres. Sapir, maestro de Whorf, menciona la relación existente entre el hombre y el llamado mundo objetivo. Nos dice que es una ilusión imaginarse que uno se ajusta a la realidad esencialmente sin el uso del lenguaje y que éste es un medio meramente incidental de resolver problemas concretos de comunicación y reflexión. El hecho de la cuestión es que el mundo "real" está en gran parte edificado sobre los hábitos de lenguaje del grupo. El pensamiento antropológico de Boas, Sapir y Whorf, ha sido la base teórica en el que Hall se apoya para crear el campo de estudio de la proxémica, el espacio y la percepción que el hombre tiene de él.

El espacio térmico

La información que recibimos por medio de los receptores a distancia (ojos, nariz, oídos), es tan extensa en la vida diaria que no nos imaginamos que la piel sea un órgano principal de los sentidos.

76

Algunas de las más delicadas cualidades sensorias y de comunicación de la piel suelen pasarse por alto. Y son cualidades que se relacionan también con la percepción el espacio por el

hombre.

Los nervios llamados propiceptQrestienen al hombr~~al corriente de lo que sucede cuando pone en movimiento sus músculos. Estos nervios suministran la retroactividad que permite al hombre mover su cuerpo suavemente y ocupar una posición clave en la percepción de la cenestésicadel espaciÓ. Otra clase de nervios, exteroceptores, situados enÚlplel; transmiten las sensaciones de calor, frío, contacto y dolor al sistema nervioso central. Parece natural que, empleándose dos diferentes sistemas de nervios, el espacio cenestésico sea cualitativamente diferente del térmico. Así es, efectivamente, aunque los dos sistemas operen juntos y se refuerzan casi_ siempre mutuamente. 4

La piel posee notables propiedades térmicas. Es muy alta la capacidad que tiene de poder emitir y descubrir el calor radiante

(infrarrojo). El hombre está bien dotado para enviar y recibir mensajes relativos al estado emocional que se encuentre, por medio de cambios en la temperatura de la piel de diversas partes del cuerpo. Los instrumentos que posibilitaron el estudio de la emisión de calor y, por consiguiente, el estudio de los detalles térmicos en la comunicación interpersonal, son aparatos de detección de rayos infrarrojos Y cámaras termográficas que fueron inventados, ori­ ginalmente, para satélites y proyectiles de vuelo dirigido.

La interpretación de la conciencia (o falta de conciencia) de los muchos mensajes que recibimos de nuestros receptores térmicos plantea al científico algunos problemas. El proceso es más complicado de lo que parece a primera vista. Las

4. Hall. Edward. La dimensión oculta, traducción de Félix Blanco, Alianza, Madrid, 1984, p.?3.

77

::-'

~~

:;; ~

,'o"

~:

(~.

::~:

~.

":'

:;~

S'o

(l

~

:':

~;~

·~i

:\:

según un código secreto y complejo que

comprenden".1 no está escrito en ninguna parte, que nadie conoce pero que todos

Sapir ha enunciado: "[

]

*J

; '~.'

Algunas de las investigaciones que anteceden al estudio del espacio las menciona Hall en su artículo "Proxémica" (1982), en donde se refiere al espacio social de Bogardus, al "espacio

de Sorokin hasta llegar a las topologías de Lewin. 2

sociocultural"

Estos trabajos poseen un enfoque socioantropológico que, a dife­ rencia de las investigaciones de HalIoweU, explican las distancias en un plano técnico, describiendo cómo se medía y cómo se mide en las diferentes culturas. Por su parte, Jammer ha tratado los con­ ceptos de espacio desde el punto de vista de la física.

La proxémica como el estudio de la percepción y uso ~el espacio y microespacio por el hombre, no se relaciona con ninguno

de los trabajos antes realizados. Por el contrario, está mucho más" cercano a las actividades del comportamiento animal y sus

extensiones conocidas por los

territorialidad.

etólogos

bajo el

concepto

de

~

¡.

Surgimiento del concepto
í

En su análisis sobre el empleo que el hombre hace del espacio que

el que construye en torno suyo tanto

en el hogar como en el trabajo, Hall pretende aumentar la identi­
"

ficación del individuo consigo mismo e intensificar la experiencia de los encuentros interpersonales, disminuyendo así la alienación cotidiana. Se entiende, entonces, que su tema de investigación sea el espacio pe.rsonal y la percepción que el hombre tiene de éste.

m~

¡ji::

pi.

¡p

mantiene entre y los demás y

~'

Así pue1>, el autor crea un nuevo concepto: proxémica, el cual designa las observaciones y teorías interrelacionadas Con el empleo que el hombre hace de su espacio dentro de cada cultura.

1.

El código "secreto" al que Sapir se refiere no es otra cosa que la "dimensión cultural" que el hombre ha creado, de la cual la proxémica y la kinesis son tan sólo una parte.

2.

Barcelona, Bateson, Gregory p.198. et al. La nueva comunicación, traducción de Jorge Fabla, Kairós,

74

Las normas proxémicas y el estudio de lo proxémico humano son distintos según los diferentes contextos culturales, aunque el hombre sea fisiológica y genéticamente de una misma especie,Hall toma en cuenta a individuos de diversos núcleos cultuniles:

alemanes, ingleses, árabes, japoneses, norteamericanos y latino­ americanos, para así establecer variantes proxémicas en su estudio. Hall remite al concepto proxémica de la siguiente manera:

En el curso de su desarrollo, se ha calificado a la proxémica de "espacio social como biocomunicación" y de "microespacio en los encuentros interpersonales". Se trataba, de hecho, de definiciones técnicas abreviadas cuya referencia exacta sólo era conocida por algunos especialistas. Además, el interés considerablemen te extendido sobre las actividades vinculadas al espacio intersideral ha estimulado la distinción entre mi trabajo y el de los especialistas de la conquista del espacio. Decidí inventar un nuevo término que designará, de manera general, el objeto de mi dominio. Entre los términos consi­ derados figuraban: la topología humana, la caología o estudio del espacio vacío, la oriología o estudio de las fronteras, la corología o estudio del espacio organizado. Finalmente elegí la proxémica, término que me pareció el más apropiado para el público que seguramente se enfrentaría el tema en un próximo futuro. 3

Las consecuencias de la proxémica son de tales dimensiones que de ella se han beneficiado y continúan beneficiándose no sólo antro­ pólogos, sociólogos, psicólogos, etólogos y comunicólogos sino también arquitectos, urbanistas, publicistas, diseñadores, funcio­ narios y políticos de países altamente desarrollados, que se pre­ ocupan de una u otra forma por la apropiación del espacio que el hombre ejerce.

3. lbidem, p.198.

75

interés por el uso que el hombre hace del espacio mientras formaba norteamericanos para el servicio en ultramar. Descubrió entonces que la manera de estructurar el tiempo y el espacio constituía una forma de comunicación a la que se obedecía como si formase parte válida. integrante de los sujetos y en consecuencia, fuese universalmente

Para Hall, cada cultura organiza el espacio de forma diferente a partir de un rasgo animal idéntico en la gran mayoría de las especies, la territorialidad, concepto que se desarrollaría más adelante y que se retoma de estudios etológicos (comportamiento animal comparado) y ornitológicos (estudio de las aves). Cuando se observa durante un largo tiempo cómo reaccionan los individuos al espacio y cómo lo utilizan, es posible empezar a descubrir, Con seguridad, esquemas de comportamiento proxémico. :.'8/ El comportamiento proxémico de los individuos es cultural;

'.

t"

por ejemplo, en cada grupo está regulada de manera muy rígida la distancia para hablar Con las personas. Hall observó que este comportamiento tiene que ser estudiado en relación con ocho distintas "dimensiones": las posturas; la orientación de los hablantes; la distancia física -íntima, personal, social y pública-; los contactos físicos y su código; las miradas y los Contactos visuales; voz el código (prosodia). térmico; el código olfativo, y la intensidad subjetiva de la

Autor de El lenguaje silencioso (I959), La dimensión oculta

investigador

(1966)

Y Más

allá

de

la

cultura

(1976),

este

r

f

r.

¡

multidisciplinario recurre a conceptos propios de la etología, la

antropología, la etnología y la psicología, principalmente, para aplicarlos al estudio contemporáneo de la comunicación de­ sarrollando y descubriendo así, una "dimensión cultural" que el hombre ha creado en torno suyo, con la que mantiene un estado de equilibrio dinámico. Este proceso es por el cual el hombre y su medio se toman y conforman recíprocamente.

Antecedentes

Cada una de las diferentes culturas posee reglas y costumbres propias en relación con el espacio personal en el que nos

72

desarrollamos como individuos sociales y que captamos como propio, pero que, en cuanto alguien se mete o invade "nuestro terreno", nos sentimos desposeídos. Muchos de los conceptos que Hall expone en sus libros El lenguaje silencioso y La dimensión oculta no son suyos. Hace aproximadamente 75 años, el antropólogo norteamericano Franz Boas sentó las bases que Hall adoptaría referentes a la comu­ nicación y su estudio. Durante la primera mitad del siglo XX, Boas y otros dos antropólogos, Edward Sapir y Leonard Bloomfield, conocedores y hablantes de lenguas indoeuropeas, se encontraron frente a las lenguas radicalmente diferentes de los indios americanos y esquimales. La confrontación entre esos dos sistemas lingüísticos generó un conflicto que produjo una revolución acerca de la naturaleza del lenguaje. En esa época los lingüistas europeos habían tomado a las lenguas indoeuropeas por modelo de todas las lenguas. Boas y sus colaboradores descubrieron que cada familia lingüística era una ley por misma, un sistema cerrado cuyas

normas debía revelar y describir el lingüista. En la década de los treinta, Benjamin Lee Whorf, químico e ingeniero de profesión pero aficionado a la lingüística, se puso a estudiar con Edward Sapir

la lengua de los indios norteamericanos hopis y shawnees. Según él,

el idioma es algo más que un simple medio de expresar el pensamiento, es en realidad el elemento principal en la formación del pensamiento.

En los últimos años, y exclusivamente para un pequeño grupo de investigadores, entre los que se encuentran Hall y Birdwhistell,

se hicieron evidentes las aplicaciones del pensamiento de Whorf.

Difíciles de captar, resultaron innovadoras, ya que descalificaban en

su raíz la doctrina del "libre albedrío", porque argumentaban que todos los hombres son cautivos del idioma que hablan, al mismo tiempo que no lo consideran una cosa natural. La tesis de Hall consistió en retomar los principios que Whorf

y sus discípulos habían establecido a propósito de la lengua, aplicándolos al conjunto del comportamiento formado por la cultura, sobre todo a los aspectos de la cultura que con más frecuencia se consideran como evidentes y que funcionan, como

73

,:'

~::

;1

~:

~~~

:>;

.'/

;:;.

,",\

~\'

"

~:

¡¡iV~

'11

li

Construcciones kinemórficas

El término construcción kinemórfica pretende abarcar el orden de combinación del sistema kinésico. Al combinarse algunos kinos para formar unidades aislabIes (los kinemorfemas), o bien cuando los kinos únicos surgen como kinemorfemas, estas formas se com­ binan unas con otras en una diversidad de construcciones kine­ mórficas. La más simple de ellas es la combinación kinemórfica. Una combinación kinemórfica está constituida por dos o más kinemorfemas, sea de forma paralela o en serie.

Birdwhistell ha utilizado una relación analógica entre lingüís­ tica y kinésica, cuando habla del kino como de la más pequeña unidad de acción perceptible análoga al "fono"; el kinema análogo al "fonema" (es decir, una secuencia de varios kinos que pueden ser combinados sin modificar el orden de la inter­ acción); de alokinos, parte de kinema, análogo al "alófono"; de kinemorfo, conjunto de partículas de movimiento abstractas procedentes de más de una zona del cuerpo; de kinemorfema, clase de kinemorfos recíprocamente substituibles; de paraqui­ nésico, material que interactúa, transforma y da particular valor a la corriente kinésica.

47

La kinesis, ciencia que deviene de algunas otras disciplinas como la antropología, la psicología, la etología y, principalmente, la lingüís­ tica descriptiva, es un campo de estudio demasiado complejo y sumamente completo en cuestión de códigos corporales y repre­ kinograffas. sentaciones gráficas creadas por BirdwhisteIJ con el nombre de

En el siguiente capítulo se abordará la importancia de la apropiación del espacio y microespacio circundante del ser humano denominada proxémica, ciencia íntimamente relacionada con la kinesis y donde se llevan a cabo las interacciones cOrporales rela­ cionadas con un código mucho más sencillo, el código proxémico.

47. Ricci Bitti, Pío E. y Santa Cortesi. Op, cit., p.68.

70

i

i

t

Capítulo II Aproximación a la proxémica:

análisis de la apropiación del espacio

La proxémica: una ciencia incipiente

La proxémica y su eJlfoque multidisciplillario

Así como Birdwhistell se preocupa por incorporar al proceso de comunicación humana el estudio del lenguaje corporal, el movimiento gestual y las mímicas culturalmente pautadas dentro de cada uno de los diferentes grupos humanos, Edward T. Hall (condiscípulo de Birdwhistell), pretende establecer el estudio de las técnicas que permitan aislar e identificar los elementos de la percepción del espacio y microespacio del ser humano. Hall es un antropólogo norteamericano que se ha preocupado por el estudio serio y sistemático de cómo el hombre se apropia y utiliza su espacio dentro del microespacio en estrecha relación con su vida cotidiana. Hall se doctora en antropología en la Universidad de Colum­ bia, Nueva York, en 1942, a los 28 años de edad. A lo largo de su carrera estudiará el problema de los "choques culturales" y así es como se familiariza en principio con las culturas indígenas hopi y navajo al sudoeste de Estados Unidos. Contrariamente a la mayoría de sus colegas universitarios, Hall se dedica a desglosar de manera muy clara y con la intención de abarcar el público más amplio posible, los códigos de la comuni­ cación intercultural. Hall obseIVó que los pueblos de las diferentes culturas viven en mundos sensoriales diferentes. Hizo consciente por primera vez su

71

la gestual, comunicación. especial) que se inscriben dentro del modelo orquestal de

Después de permanecer en Palo Alto (1956), Birdwhistell trabaja tres años con los investigadores Trager y Smith, en la universidad de Buffalo, y, posteriormente Con Albert Sheflen en I Filadelfia. Durante casi diez años los dos trabajan en el Eastern Pennsylvania Psychiatric Institute en estrecha colaboración sobre diversos proyectos de investigación. Después de 1970 enseña en la Universidad de Pennsylvania, donde encuentra entre sus colegas a su antiguo alumno de Toronto, Erving Goffman. Forma a investigadores en comunicación, a los que introduce a la kinésica, aunque no tanto como a Durkheim, Sapir, Radcliffe-Brown, y a los métodos etnográficos.

Conceptos

Los sistemas kinésicos, o gestos y movimientos, no pertenecen a la parte instintiva de la naturaleza humana sino que son sistemas de comportamiento aprendido que difieren en forma notable de una cultura a otra. Como el lenguaje y las vocalizaciones, se les aprende de manera informal, es decir, imitando a los otros, proceso en el cual tanto el que aprende como el que enseña tienen poca o ninguna conciencia de estar aprendiendo o enseñando. Puesto que la mayor parte de este comportamiento se aprende sin darse cuenta de ello, la gente no llega a ser consciente de que participa en un sistema elaborado de gestos y movimientos corporales, y la mayoría de los grupos tienden a pensar que los miembros de otros grupos "usan las manos" y "hacen caras raras" En el estudio de la kinesis es necesario tomar conciencia de que los gestos de uno son diferentes de los gestos de los otros, y tomar conciencia de tales diferencias de manera sistemática. Por más que el estudio científico de este dominio de la comu­ nicación sea incipiente, se han realizado innumerables expe­ rimentos que han conducido a auténticos descubrimientos. Tal como el lenguaje y las vocalizaciones, es necesario analizar este sistema en función de sus propias unidades mínimas. Las pautas de movimiento totales se pueden subdividir en series componentes de

68

movimiento en las diversas áreas del cuerpo; por ejemplo, el rostro, los brazos, las piernas. El mínimo elemento aislado discernible (kinema), que se pueda diferenciar de manera significativa de otros elementos aislados, aunque similares, se considera como el bloque de construcción básico a partir del cual, en combinación con otros elementos aislados (kinemorfemas) se componen las series (cons­ trucciones kinemórficas).

Kino

Un kino es una abstracción del campo de comportamiento produ­ cido por un miembro de un grupo social concreto que, para otro miembro del mismo grupo presenta un contraste sensible con otro campo distinto de tal comportamiento. Un kino no es un punto ni una posición de la actividad articulatoria; es un campo que el informador no especializado reconoce como "él mismo". En otras palabras, el kino se considera como la abstracción de los elementos aislables del movimiento corporal. El kino es la unidad kinésica mínima discernible de la kinesis.

Kinemoifema

Se puede definir como un ensamblaje de movimientos (kinos), en determinada zona corporal (Birdwhistell identifica ocho zonas). Sin embargo, un kinemorfema (o kinomorfema) no es un simple ensa­ blaje de movimientos en una zona dada del cuerpo. Auxiliado de filmaciones en cámara lenta Birdwhistell pudo aislar tipos dife­ rentes de kinomorfemas:

Kinemorfemas sincrónicos: en los que los kinos componentes son simultáneos y de (gual duración.

Kinemorfemas en serie: en los que los kinos se siguen unos a

otros en el

Kinemorfemas mixtos: que tienen a la vez rasgos sincrónicos y de serie pero en los que los kinos componentes no tienen la

misma duración.

.

69

Por su parte, Hall invitará a BirdwhistelI a aplicar esos mismos principios a la gestualidad.

El método descriptivo consiste en dividir claramente el análisis del lenguaje en niveles y trabajar según unidades cada vez más complejas. En el nivel inferior, las unidades son los fonenas, es decir, la treintena de sonidos utilizados en una lengua dada entre los milIares que el aparato fonador puede producir, combinándose entre ellos para dar en el nivel siguiente, los morfenas, se organizan según leyes sintácticas para formar proposiciones. Finalmente, estas Proposiciones constituyen un enunciado que se integra en un discurso.45

':~~

.".'

<;

!1~

:¡.:1

BirdwhistelI determina los "kinemas" (análogos a los fonemas), del sistema kinésico norteamericano como todo un antropólogo que trata de reconstruir el sistema fonológico de una lengua desco­ nocida. Para BirdwhisteIl, el sistema kinésico, es la relación funda­ mental entre cuerpo y cultura. Así, va delimitando poco a poco, una cincuentena de kinemas, que reciben una grafía propia con el fin de permitir una descripción más cómoda.

( Posteriormente, BirdwhistelI combina los diferentes kinemas para formar "kinemorfemas". Por ejemplo, el kinema "ojo izquier­ do cerrado" se combina con el kinema "pinza orbital izquierda" para formar el kinemorfema "guiño". En el siguiente nivel, el de la sintaxis, los kinemorfemas se combinan en "construcciones kinemórficas" (correspondientes a las Proposiciones).

110';

BirdwhistelI es el primero en criticar esta construcción kinética formal propuesta en el año de 1952 en su obra Introduction lo kínesis. Por otra parte, los análisis kinésicos realizados hasta entonces aíslan al individuo; pero el individuo aislado no es el que interesa a BirdwhistelI sino que trata de comprender cómo está

ellas ciertas hipótesis generales sobre el lenguaje. Chomsky criticó muy duramente este enfoque, que cayó casi por completo en desuso en el curso de los años sesenta. Un estudio más sereno de esta lingüística debería ser posible en la actualidad. sobre todo al releer los textos que la fundaron más que los comentarios de sus adversarios.

45.lbid., pp.71-72.

66

constituido el código de interacción social, o sea, el hombre dentro del proceso de la comunicación. Después de una minuciosa y detallada investigación con base

en

sesiones cinematográficas en cámara lenta, de algunas familias

de

diversas culturas, en diferentes actividades, Birdwhistell extrae

algunas conclusiones de importancia. En primer lugar, consideró,

un estudio aislado del lenguaje o de la gestualidad humana.

Birdwhistell rechaza la idea tradicional según la cual el gesto es una especie de marco un poco superficial alrededor del lenguaje. Para él, gestualidad y lenguaje se integran en un sistema constituido por una multiplicidad de modos de comu­ nicación, tales como el tacto, el olfato, el espacio y el tiempo. Si se reserva un lugar tan importante al lenguaje en las investigaciones sobre la comunicación interpersonal, es sin duda porque el lenguaje es un modo de comunicación esencial, pero también porque los trabajos sobre los otros modos están todavía muy poco desarrollados. Para Birdwhistell no es, pues, posible determinar una jerarquía de los modos de comu­ nicación según la importancia en el proceso interaccional. Jh

Un individuo no se comunica sino que toma parte en una comuni­ cación en la que se convierte en un elemento. Puede moverse, producir ruido, pero no se comunica. En otros términos, no es el autor de la comunicación sino que participa en ella. La comu­ nicación tomada como un sistema no debe concebirse según el modelo elemental de la acción y la reacción o circunscribirse exclusivamente al modelo matemático de la comunicación:

Emisor-------------(Mensaje)------------Receptor

Señal emitida

Señal recibida

A la comunicación, hay que comprenderla como un sistema a un

nivel de intercambio entre varios canales de comunicación (verbal,

46./bid., pp.7'¡'-75.

67

"l'I

distirna a los demás, con mayor o menor compostura. Por la manera de caminar, de estar parado (de pie), o de sentarse también revela estilos de comportamiento que son expresión de los roles vividos; además del estado de ánimo la postura puede indicar la confianza que una persona tiene de sí misma, o la propia imagen que se ha creado de sí misma.

Introducción a la kinesis: teoría de la comunicación no verbal

Ray L. Birdwhistell y la kinesis

El estudio de la comunicación a través de posturas corporales ha encontrado una ubicación científica y una elaboración en el terreno de investigación definido en la actualidad por el antropólogo nor­ teamericano Ray L. Birdwhistell con el nombre de kinesis. Birdwhistell asegura que el movimiento corporal es una forma aprendida de comunicación, que se encuentra pautada dentro de cada cultura y que es susceptible de analizarse en forma de un sistema ordenado de elementos diferenciables. Por su parte Eco y Volli definen a la kinesis como: "el universo de las posturas corporales, de las expresiones faciales, de los com­ portamientos gestuales, de todos aquellos fenómenos que oscilan entre el comportamiento y la comunicación".~2 En este apartado se hará una aproximación a lo que se considera más importante dentro del novedoso estudio de la kinesis, aludiendo la trayectoria personal de Birdwhistell hasta llegar a algunas de las kinografías propuestas por él. La