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Desarrollo para Gonzalo

Durante el mes de junio de 1982 tuve oportunidad de realizar un vuelo de reconocimiento


con el Lic. José Miguel Báez por la Cordillera Central y el área de los Haitises, con la
curiosidad de ver desde arriba la destrucción de nuestros bosques mediante la provocación
de incendios. Contamos alrededor de 200 columnas de humo, la mayoría de las cuales
claramente tenían por propósito la limpieza de terrenos para la siembra.

Específicamente en el caso de Los Haitises, los protagonistas en su mayor parte eran


campesinos, y descendientes, que allí se asentaron, después de ser desplazados de los
terrenos que cultivaban, aledaños a Gonzalo, Monte Plata, durante los años de la década de
los 50 del siglo pasado, cuando el tirano Rafael L. Trujillo fundó los Ingenios Río Haina y
Catarey y adquirió la mayor parte de los Ingenios de San Pedro de Macorís, el de Boca
Chica y el de San Luis, en el D.N., el de Barahona y los de Puerto Plata.

Cuando en 1992 se establecieron los límites del Parque Nacional de Los Haitises, de éste
fueron desalojadas 3,200 familias, comprometiéndose el Estado a entregar una
compensación de 79 millones de pesos dominicanos. A la fecha, ya han sido
desembolsados unos 43 millones, restando un monto de 17 millones que, según el
Secretario Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, les serán entregados durante el
transcurso de lo que resta del presente año calendario. Adicionalmente, los campesinos
desplazados han recibido casas y terrenos.

El Consorcio Minero Dominicano se ha propuesto incidir en el desarrollo de las


comunidades a que nos referimos, en razón de estar consciente del rol social que le
corresponde a la empresa de hoy, como lo es el proyecto de la fábrica de cemento de
Gonzalo, responsabilidad cuya percepción se profundizó con los hallazgos de los estudios
preliminares, los cuales mostraron en las gentes de las comunidades sentimientos de
inseguridad y desconfianza en los demás y de haber sido abusados; aumento en los niveles
de pobreza, analfabetismo, deserción escolar y desocupación; tendencia a la emigración
principalmente por las generaciones más jóvenes; proliferación de pequeños negocios
marginales, e insuficiente infraestructura educativa, agua potable, electricidad y disposición
de excretas y basura.

En general, las estadísticas de la zona de influencia del proyecto en la escala de bienestar


social están por debajo de los promedios nacionales, lo cual es indicativo de la necesidad de
montar un programa de desarrollo, para evitar que el impacto económico de la cementera
sea uno de simple crecimiento. En mi escrito publicado por este mismo periódico en fecha
31 de julio pasado, señalaba que para que se tuviese éxito, tal programa tendría que ser
fruto de una alianza interinstitucional porque “dejadas libres, las instituciones de la
sociedad pueden lograr crecimiento pero no son garantes de desarrollo.”

De manera que se hace imprescindible lograr primero una alianza entre las diferentes
instituciones que tienen incidencia en la vida social, cultural y económica de la zona que
tratamos en este escrito, mediante un consenso que las comprometa a trabajar en la
persecución de metas específicas capaces de romper el círculo vicioso de la pobreza, de esa
forma iniciando un proceso de crecimiento sostenido sin rezago para las familias,
individuos e instituciones de esas comunidades.
El liderazgo en tal proyecto debería estar a cargo de la Secretaría de Estado de Medio
Ambiente y Recursos Naturales. Debe incluir representación de la Secretaría de Turismo,
de la de Salud Pública, Obras Públicas, Educación, Infotep y el Instituto Nacional de
Artesanía, así como de las instituciones sociales de la zona; las tradicionales, tanto locales
como nacionales, de protección y defensa del medio ambiente, las cuales en mi concepto
son la mejor garantía de que no haya ningún tipo de desviación o incumplimiento en los
compromisos asumidos por el Consorcio Minero Dominicano, para la protección del
hábitat. Por supuesto, que debe éste, el consorcio, jugar importante papel ejecutivo.

Debe verse como espacio a desarrollar y conservar en el programa conjunto, el turismo del
Parque Nacional de Los Haitises, bien senderizado y con las instalaciones propias de ese
tipo de turismo, complementado con senderos que contrasten la zona del parque con las de
su zona de influencia. Deberá procurarse desarrollar una artesanía local, con cuyo mercadeo
a turistas en la zona y a nivel nacional reciba importante contribución al bienestar
económico. Crearse una buena infraestructura de servicios, incluyendo de educación,
montarse programas para la eliminación del analfabetismo, darse asistencia adecuada a las
labores agrícolas y hacer asequible el crédito a las actividades reproductivas.

La Dra. Amparo Chantada nos ha hecho importantes señalamientos. “Los ecologistas que
defienden la integridad de las áreas que fueron declaradas 'protegidas', denuncian que la
estabilidad ecológica y económica del país está amenazada porque se mutilan parte de esas
áreas. La mutilación, según ellos, significaría la irremisible perdida de acuíferos, la
destrucción de ecosistemas costeros y la obligación a un modelo de turismo que elimina la
libre inversión, reduce la capacidad de carga y niega a la población el derecho
constitucional al libre acceso.”
“Lamento, decirles, que esa posición es errónea. Es, al declarar esas 'áreas protegidas' que
se atentó a la estabilidad ecológica y económica de esas zonas y del país, de los bienes que
soportan, incluyendo la población, y no lo contrario.” Como antes lo expresó Jesús con “el
Sabbat se hizo para el hombre,” es necesario comprender que como parte del nicho
ecológico, el hombre tiene un rol socio económico en la conservación y protección de la
naturaleza, por lo cual su exclusión parece ser la obra de fanatismo incomprensible.

También expresa la Dra. Chantada que “Es hora de que los intereses económicos privados
de nacionales y extranjeros se pongan a tono con los intereses de la Nación y el futuro del
país, por la verdadera defensa de la vida.”

Es precisamente el traje que se ha puesto el Consorcio Minero Dominicano, S.A. Cuando


ensambla un proyecto para la construcción de una Planta Verde, certificada, que cumpla
con los requerimientos ambientales originados en la República Dominicana así como los
estándares internacionales, asumiendo también la tarea de reforestar una importante área
capaz de manejar las emisiones de carbono a la atmósfera.

También es por la misma razón que asume una responsabilidad social importante para con
el desarrollo de las comunidades de su medio ambiente.

Marcos R Taveras
marataveras@gmail.com
809-669-7130